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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ibán Martínez Cárceles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/iban-martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ibán Martínez Cárceles]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mal menor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mal-menor_132_8340186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ad93f42-d33a-405c-9031-54f09e4ae730_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mal menor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La actuación política en el fondo, más allá del resultado final, dejará sin herramientas jurídicas a los habitantes cercanos al Mar Menor, para los ciudadanos no cambiará nada, seguirán siendo pensados como dominados"</p></div><p class="article-text">
        En 1958, el ingeniero italiano Giorgio Rosa, cansado de una burocracia infinita e in&uacute;til se propuso un proyecto incre&iacute;ble: construir su propia isla y crear una micronaci&oacute;n. Este proyecto nac&iacute;a como una manifestaci&oacute;n libertaria. As&iacute; se levant&oacute; la Isla de las Rosas, una estructura sostenida por tubos de acero levantada en medio del Adri&aacute;tico, una plataforma de 400 metros cuadrados a 500 metros del l&iacute;mite de las aguas territoriales italianas.
    </p><p class="article-text">
        La isla se abri&oacute; al mundo el 20 de agosto de 1967 y se convirti&oacute; en una atracci&oacute;n para cientos de j&oacute;venes provenientes de la costa de R&iacute;mini. Un proyecto idealista que fue acompa&ntilde;ado por un contexto econ&oacute;mico favorable. La isla, r&aacute;pidamente recibi&oacute; la atenci&oacute;n de la prensa nacional e internacional, el auge de esa atenci&oacute;n fue cuando a mediados de 1968 Giorgio Rosa declara la independencia de forma oficial, con el esperanto como idioma oficial y bajo el proyecto de crear su propia moneda. Ante esta situaci&oacute;n, el Estado italiano comenz&oacute; a mover millones de rumores para desacreditar la isla y legitimar su objetivo final, nada m&aacute;s ni nada menos que la invasi&oacute;n militar por parte del ej&eacute;rcito italiano. Toda esperanza de convivencia lleg&oacute; a su fin cuando en febrero de 1969, 55 d&iacute;as despu&eacute;s de la declaraci&oacute;n de independencia, la marina italiana la hizo saltar por los aires.
    </p><p class="article-text">
        Esta historia a finales de los a&ntilde;os sesenta nos ense&ntilde;a que los Estados actuar&aacute;n contra todo aquello que no puedan controlar, son muchas las historias que nos muestran como el p&aacute;nico se apodera de las &eacute;lites cuando surge cualquier acci&oacute;n inesperada, ya lo dec&iacute;a Appadurai: el poder no detesta lo divergente, sino lo imprevisible. Es bajo este marco que debemos leer las declaraciones de L&oacute;pez Miras del 17 de septiembre, bajo la inscripci&oacute;n de un discurso falaz perpetr&oacute; unos comentarios incendiarios respecto Catalu&ntilde;a, adem&aacute;s de menospreciar el valor de todos los trabajadores. Con todo su cuajo llego a decir: &ldquo;si el Mar Menor estuviera en Catalu&ntilde;a, ya estar&iacute;a recuperado&rdquo;, tambi&eacute;n sentenci&oacute;: &ldquo;si vas a aprobar un nuevo SMI, lo m&iacute;nimo es hablarlo con quien lo pagar&aacute;&rdquo; -hace poco incluso el FMI llamaba a la subida de impuestos de los m&aacute;s ricos, ni los propios neoliberales se creen el mito de los empresarios creadores de empleo-. A muchos, estos titulares nos hicieron escupir la bilis en un primer momento, era precisamente lo que buscaba L&oacute;pez Miras, desviar el debate sobre el Mar Menor a posiciones m&aacute;s c&oacute;modas para los populares, pero lo que esconden estos titulares es el pavor que tienen a una nueva configuraci&oacute;n del poder.
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de d&iacute;as, el antrop&oacute;logo Joan Camacho Antolin, en redes reflexionaba sobre c&oacute;mo los mecanismos democr&aacute;ticos perpet&uacute;an unas dinast&iacute;as, las cuales son las responsables &uacute;ltimas en la configuraci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos, y estos, a su vez son los principales instrumentos para establecer una ideolog&iacute;a dominante. Con esta idea en la cabeza, m&aacute;s all&aacute; de la pelea entre socialistas y populares, si analizamos las diferentes propuestas institucionales, nos encontramos con distintos planes, pero con id&eacute;nticas estrategias, las cuales al final buscan perpetuar el status quo del sistema. De ese modo, la actuaci&oacute;n pol&iacute;tica en el fondo, m&aacute;s all&aacute; del resultado final, dejar&aacute; sin herramientas jur&iacute;dicas a los habitantes cercanos al Mar Menor, para los ciudadanos no cambiar&aacute; nada, seguir&aacute;n siendo pensados como dominados.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, donde partidos y medios de comunicaci&oacute;n tienden al inmovilismo, una propuesta como la de dotar de personalidad jur&iacute;dica al Mar Menor se convierte en un sentir transversal que pretende poner l&iacute;mite a una democracia precaria. Esta propuesta no solo pone encima de la mesa la necesidad de ganar soberan&iacute;a sobre el territorio habitado por parte de la gente, sino que cuestiona la estructura del Estado. En la recta final por conseguir esta ILP habr&aacute; numerables intentos de desdibujar la propuesta, manipularla y al final de apropiaci&oacute;n -sobre todo por parte de algunos partidos de izquierdas-. En estos momentos nos encontramos ante una oportunidad &uacute;nica para se&ntilde;alar que se puede hacer pol&iacute;tica sin los partidos, que el pueblo es mayor de edad para saber lo que quiere y que la actual democracia espa&ntilde;ola est&aacute; obsoleta. S&eacute; que muchos a&uacute;n creer&aacute;n que es mejor una democracia precaria a intentar otras opciones de organizaci&oacute;n, a qui&eacute;n a&uacute;n siga pensando as&iacute; les remitir&eacute; a Hannah Arendt, qui&eacute;n dec&iacute;a: &ldquo;Pol&iacute;ticamente, la debilidad del argumento del mal menor, siempre ha estado que aquellos que escogen el mal menor olvidan r&aacute;pidamente que han escogido el mal&rdquo;. Probablemente, al igual que en la aventura de Giorgio Rosa, todo lo que huele a soberan&iacute;a, ser&aacute; aplastado por los Estados, los cuales tienden al control, siendo as&iacute;, ser&iacute;a bello destapar una vez m&aacute;s las verg&uuml;enzas de este Estado y de sus partidos estructurales, pongamos a prueba la democracia espa&ntilde;ola, que les quede claro a nuestros hijos que el mundo que les queda no es por inconsciencia ni por dejadez, sino por la violencia y la coerci&oacute;n de los poderosos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mal-menor_132_8340186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Sep 2021 04:00:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mal menor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mar Menor,Región de Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los afganos de la Alcantarilla de 2001]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganos-alcantarilla-2001_132_8239624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23964185-6cf0-4ac2-a486-4b49ef3155e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los afganos de la Alcantarilla de 2001"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de las inmensas diferencias que podemos encontrar entre el abandono por parte de la comunidad internacional de Afganistán a día de hoy y el abandono de España en 1945, observamos cómo una vez más todos se limpian las manos, escuchamos muchas palabras en contra de los talibanes, pero muy pocas ganas de actuar o de negociar</p></div><p class="article-text">
        En 2001, yo era un estudiante m&aacute;s en el reci&eacute;n estrenado instituto IES Alc&aacute;ntara de Alcantarilla. A mis 16 a&ntilde;os ya era levemente consciente de algunos de los paradigmas ideol&oacute;gicos de mis profesores, quienes mayoritariamente, no admit&iacute;an ninguna duda sobre la objetividad de sus pensamientos. Ante esta terrible actitud cualquier r&eacute;plica era una ofensa, a&uacute;n tengo muy presente en mis recuerdos el momento en que una de mis profesoras justificaba la reciente invasi&oacute;n americana y maldec&iacute;a al pueblo afgano en su totalidad por su cultura y su religi&oacute;n, haci&eacute;ndoles responsables de su destino. Todo ello ante unos alumnos at&oacute;nitos que solo recordaban la destrucci&oacute;n de las Torres Gemelas, expuestos ante una docente que aplicaba un reduccionismo indigno de su profesi&oacute;n. El asunto acab&oacute; con una expulsi&oacute;n moment&aacute;nea del aula, ya que ingenuo de m&iacute;, me dio por defender la presunta honorabilidad del pueblo afgano, y claro, el temario no pod&iacute;a ser alterado por semejantes ideas. La doctrina de Vox ya era presente en las aulas de Murcia hace 20 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta crisis, son muchos los analistas de pol&iacute;tica internacional que han remarcado algunas de las claves de esta situaci&oacute;n, entre todos ellos, siempre es recomendable escuchar voces como las de Ahmed Rashid o la de Nadia Ghulam, quienes nos vienen explicando desde hace a&ntilde;os el c&oacute;ctel explosivo que se iba generando por el abuso de la violencia, la corrupci&oacute;n y unas pol&iacute;ticas trazadas de forma abrupta. Desde una mirada m&aacute;s inmediata, otros analistas se han apresurado a comparar la salida del ej&eacute;rcito americano de Kabul con la salida de Saig&oacute;n, quiz&aacute;s tengan toda la raz&oacute;n al se&ntilde;alar la p&eacute;rdida de autoridad de Estados Unidos a la hora de erigirse como guardi&aacute;n del mundo. Sin pretensi&oacute;n de hacer un an&aacute;lisis sobre lo que sucede en Afganist&aacute;n, todo lo que observo me hace volver la mirada hacia Espa&ntilde;a, me hace pensar en c&oacute;mo el abandono internacional puede estabilizar un r&eacute;gimen de dolor y violencia. La Afganist&aacute;n de 2021 me recuerda la lecci&oacute;n que nos deb&iacute;a aportar la Espa&ntilde;a de 1945, una lecci&oacute;n que jam&aacute;s apareci&oacute; en los libros del IES Alc&aacute;ntara del 2001. Para muchos, el cap&iacute;tulo que relatar&eacute; no ser&aacute; nuevo, ya ha sido relatado en otras ocasiones, pero creo que es muy necesario tenerlo presente.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como explica Josep Fontana en 'Por bien del Imperio' (2011), Estados Unidos, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y Gran Breta&ntilde;a, en una serie de conferencias plantearon las bases del nuevo orden mundial. La primera de ellas fue en julio de 1944, en Bretton Woods, donde se comenz&oacute; a gestar la creaci&oacute;n del Banco Mundial y del FMI, m&aacute;s tarde, en 1945 vinieron Yalta y Potsdam. En esta &uacute;ltima reuni&oacute;n, antes de resolver los dos puntos m&aacute;s relevantes: qu&eacute; hacer con Alemania tras la Guerra y c&oacute;mo acelerar el final de la Guerra en Jap&oacute;n, se deb&iacute;a decidir qu&eacute; pasaba con &ldquo;la cuesti&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo;. Consciente de esto, Franco, el 18 de julio de 1945 depur&oacute; su Gobierno, eliminando los elementos que visibilizaban de forma m&aacute;s evidente su integraci&oacute;n en el Eje. Un d&iacute;a m&aacute;s tarde, Stalin, delante de Churchill y Truman, plante&oacute; la necesidad de examinar el franquismo. Los sovi&eacute;ticos se&ntilde;alaban que el r&eacute;gimen de Franco en Espa&ntilde;a fue impuesto por Alemania e Italia, tambi&eacute;n consideraban que Espa&ntilde;a supon&iacute;a un peligro para las naciones favorables a la libertad. Churchill, qui&eacute;n a&ntilde;os antes hab&iacute;a contactado con Juan March para sobornar a qui&eacute;n hiciera falta para mantener Espa&ntilde;a al margen de la Segunda Guerra Mundial, se mostr&oacute; muy diplom&aacute;tico, distanci&aacute;ndose de Espa&ntilde;a lo suficiente para contentar a Stalin pero alejando del encuentro una posible soluci&oacute;n. Truman tambi&eacute;n desvi&oacute; el asunto. Lo &uacute;nico que pudo conseguir Stalin ante la pasividad americana e inglesa es el pronunciamiento del 2 de agosto por la cual declaraban que negar&iacute;an la admisi&oacute;n de Espa&ntilde;a en la ONU mientras sea representada por el r&eacute;gimen franquista. El 5 de agosto Franco respondi&oacute; que las alusiones a Espa&ntilde;a en Potsdam eran resultado de las calumnias de los rojos expatriados y sus afines extranjeros. La transcripci&oacute;n de esta conversaci&oacute;n puede ser le&iacute;da en el magn&iacute;fico libro 'Aqu&iacute; no hemos venido a estudiar' de Enric Juliana sobre la figura de Manuel Moreno Mauricio.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, Inglaterra no estaba interesada en dejar que los espa&ntilde;oles decidieran su futuro, los intereses comerciales con Espa&ntilde;a pesaban demasiado a Churchill y a Atlee, a quienes el sentido democr&aacute;tico se le dispersaba una vez cruzado el Canal de la Mancha. Estados Unidos ten&iacute;a otros planes m&aacute;s perversos para Espa&ntilde;a, unos planes que se plasmaron en los Pactos de Madrid en 1953, por los cuales Franco ced&iacute;a en parte la soberan&iacute;a del territorio y permit&iacute;a la ocupaci&oacute;n militar del mismo por un pa&iacute;s extranjero, todo ello a cambio de la integraci&oacute;n de Espa&ntilde;a en el bloque occidental. Unos pactos firmados por un r&eacute;gimen ilegal e ileg&iacute;timo. Curiosamente, durante la transici&oacute;n, nadie se atrevi&oacute; a declararlos firmemente como ileg&iacute;timos. Actualmente, lejos de querer revisar el estado de la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola, la actitud servil de Pedro S&aacute;nchez delante de Biden en los pasillos de la OTAN no hacen m&aacute;s que seguir con &ldquo;el esp&iacute;ritu de la transici&oacute;n&rdquo;. El r&eacute;gimen del 78 no contest&oacute; a esta cuesti&oacute;n, la cual no parece estar en la agenda. Quiz&aacute;s la continuidad de la corona es la garante de que no se revisen los acuerdos que Franco firm&oacute;, quiz&aacute;s los intereses por evitar un refer&eacute;ndum sobre la forma de Estado en Espa&ntilde;a vienen de m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a Afganist&aacute;n, si su invasi&oacute;n en 2001 era deleznable, el abandono de los afganos es igualmente desastroso. M&aacute;s all&aacute; de las inmensas diferencias que podemos encontrar entre el abandono por parte de la comunidad internacional de Afganist&aacute;n a d&iacute;a de hoy y el abandono de Espa&ntilde;a en 1945, observamos c&oacute;mo una vez m&aacute;s todos se limpian las manos, escuchamos muchas palabras en contra de los talibanes, pero muy pocas ganas de actuar o de negociar. Gestos grotescos como la visita de Pedro S&aacute;nchez junto a la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea y al presidente del Consejo Europeo a los centros de acogida de refugiados en Torrej&oacute;n de Ardoz son muy &uacute;tiles para que los medios, una vez m&aacute;s, intenten limpiar la cara de una Europa que huele a naftalina.
    </p><p class="article-text">
        Todo este mejunje, probablemente, ser&aacute; triturado por el bombardeo informativo y dirigido por lo que en Silicon Valley llaman alpiste de datos. As&iacute;, en un c&oacute;ctel bien revuelto, el ideario del poder se introducir&aacute; en nuestros tel&eacute;fonos m&oacute;viles. La resistencia a las injerencias del poder es compleja, pero a&uacute;n m&aacute;s si las informaciones van dirigidas a aquellos que no tienen el tiempo ni la energ&iacute;a de contrastar la informaci&oacute;n. En el caso de los adolescentes, toda esta maquinaria solo podr&aacute; ser atenuada por algunos profesionales de la educaci&oacute;n que se mueven por la emancipaci&oacute;n de las consciencias. Por el contrario,&nbsp;qui&eacute;nes&nbsp;tengan la misma experiencia que yo&nbsp;hace 20 a&ntilde;os,&nbsp;estar&aacute;n a la intemperie de relatos falaces,&nbsp;sin un esp&iacute;ritu cr&iacute;tico creer&aacute;n que los afganos se han ganado su destino, quiz&aacute;s seguir&aacute;n creyendo que&nbsp;las consecuencias de&nbsp;la Guerra Civil y el franquismo est&aacute;n&nbsp;tan lejos que no nos afectan. Mientras haya&nbsp;lecciones de Historia&nbsp;ocultadas, otros futuros no ser&aacute;n posibles.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganos-alcantarilla-2001_132_8239624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Aug 2021 04:00:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los afganos de la Alcantarilla de 2001]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Di mi nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/di-nombre_132_8180896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5dd2d55c-b5c3-4111-b4fc-f300329d5cea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Di mi nombre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es en ese marco que el proyecto del aeropuerto debía tener sentido, pero tal y como se han desarrollado las cosas, esa Murcia que imaginaron desde las instituciones conservadoras ha producido principalmente pelotazos y miseria</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;El aeropuerto de Corvera debe ser bautizado! Desde las fuerzas progresistas se tiende a infravalorar la perspicacia de las fuerzas conservadoras, pero la realidad es que su impulso y su abuso de poder le permiten desarrollar las estrategias necesarias para expandir sus paradigmas. En la controversia sobre el uso del nombre Juan de la Cierva para el aeropuerto nos volvemos a encontrar en un escenario donde hay unos que exponen su propuesta con fuerza y otros que dedican sus esfuerzos a contrarrestar esa propuesta sin una apuesta clara. Seguro que hay muchos entre las filas de los populares y sus aliados nacionalcat&oacute;licos que tienen sue&ntilde;os en los que bautizan el aeropuerto directamente con el nombre de Primo de Rivera o incluso con el nombre del general&iacute;simo, aun as&iacute;, en Juan de la Cierva han encontrado el nombre perfecto para realizar un nuevo sacramento por el cual apropiarse del futuro de una infraestructura, ahondando en el &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; conservador que pretenden para el imaginario colectivo de los habitantes de nuestra tierra.
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas progresistas han perdido una vez m&aacute;s el marco de la foto, le han marcado la agenda y han vuelto a escenificar la pataleta, un berrinche que en ocasiones puede ser efectivo para amortiguar el golpe, pero que los coloca de nuevo a remolque. Para que las fuerzas progresistas se recompongan en este asunto se debe recordar que las pol&iacute;ticas culturales y tur&iacute;sticas de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en Murcia est&aacute;n atravesadas por proyectos que pueden ser llamados &ldquo;elefantes blancos&rdquo;, es decir, por construcciones infrautilizadas y en muchos casos en proceso de degradaci&oacute;n. Tal y como nos explican Gil-Manuel Hern&aacute;ndez y Joaquim Rius-Ulldemolins, este tipo de pol&iacute;ticas pretend&iacute;an crear un mercado tur&iacute;stico y cultural de masas de un modo sobredimensionado. Todo ello con la idea de &ldquo;situar en el mapa&rdquo; un lugar, estableciendo una pol&iacute;tica de oferta y no tanto de demanda, la cual, de forma inevitable nos lleva a destruir los entramados sociales cercanos y crear un empleo precario y poco duradero. La Conservera, el Auditorio en Puerto Lumbreras, el fallido proyecto en Cabo Cope, el extra&ntilde;o Paramount Park y los Polaris World&rsquo;s de turno son ejemplos de ello. Es en ese marco que el proyecto del aeropuerto deb&iacute;a tener sentido, pero tal y como se han desarrollado las cosas, esa Murcia que imaginaron desde las instituciones conservadoras ha producido principalmente pelotazos y miseria. En una democracia plena, estos fracasos deslegitimar&iacute;an a los responsables de este plan, no solo para gobernar, sino tambi&eacute;n para nombrar qui&eacute;nes son nuestros antepasados ejemplares con la intenci&oacute;n de definir nuestra memoria colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Hay qui&eacute;n ver&aacute; esta disputa respecto al nombre del aeropuerto como un tema menor si lo comparamos con la cantidad de abusos que est&aacute;n sufriendo los m&aacute;s desfavorecidos, pero debemos pensar que hay cierta relaci&oacute;n entre unas cosas y las otras. El nombramiento de ciertas infraestructuras, cuando se produce en reg&iacute;menes poco plurales como el nuestro, transmutan aquello que es una rememoraci&oacute;n (es decir, dar un espacio a determinados recuerdos que conviven con otros) en una conmemoraci&oacute;n (es decir, glorificar un recuerdo para hacerlo incuestionable). Tal y como explica Tzvetan Todorov en 'Los abusos de la memoria' (2000), los ritos y mitos se suelen vincular a los acontecimientos fundadores. Mediante una excesiva visibilizaci&oacute;n, los nombres que recuerdan ciertos acontecimientos se sacralizan, ya que suelen ser eje fundamental del discurso hegem&oacute;nico del poder. En el caso de Juan de la Cierva, estar&iacute;amos sacralizando unos acontecimientos de forma positiva, el papel que desempe&ntilde;&oacute; como golpista hace imposible disociar su nombre a una mirada cr&iacute;tica respecto la Guerra Civil y la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Iniciativa e imaginaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, los nombramientos de los aeropuertos han sido pol&eacute;micos, desde el bautizo poco efectivo del aeropuerto Josep Tarradellas-El Prat (nadie usa ese nombre, popularmente todos le seguimos llamando &ldquo;El Prat&rdquo;), a la propuesta del consistorio del Ayuntamiento de Puerto del Rosario en Fuerteventura para bautizar su aeropuerto como &ldquo;Las Parteras&rdquo;. Este &uacute;ltimo caso puede ser una referencia de c&oacute;mo el poder valoriza este tipo de nombramientos, ya que se puede considerar como excesiva la reacci&oacute;n a esta propuesta. El nombre de &ldquo;La Partera&rdquo; como propuesta fue elegido en honor a las mujeres que asist&iacute;an los partos y se ocupaban de los reci&eacute;n nacidos. Honrar un colectivo y femenino es demasi&eacute; para muchos. En nuestro caso, quiz&aacute;s sea el momento de consensuar y organizar una campa&ntilde;a desde un car&aacute;cter propositivo, arriesgarse a ser criticados y crear controversia para ver, una vez m&aacute;s, las costuras del r&eacute;gimen. Si de historiadores va el juego, sin acritud, le recomendar&iacute;a al Dr. Javier Guillam&oacute;n profundizar en el concepto de &laquo;deuda&raquo; que utilizan autores como De Certeau o Ricoeur para entender la funci&oacute;n social de la historia y as&iacute; intentar atar v&iacute;ctimas con agresores, deudores con adeudados. As&iacute;, uno de esos colectivos agraviados podr&iacute;a ser el de las mujeres conserveras, a quienes como sociedad debemos una disculpa, no solo por la violencia f&iacute;sica y simb&oacute;lica recibida durante su tarea, sino tambi&eacute;n por la violencia del olvido, tanto de sus pr&aacute;cticas culturales como de su trabajo (recordemos que a muchas se les neg&oacute; la cotizaci&oacute;n que les correspond&iacute;a). Otros nombres ya han salido de forma marginal, quiz&aacute;s Antonete G&aacute;lvez, quiz&aacute;s la sindicalista Antonia Nicol&aacute;s L&oacute;pez &laquo;La Chaparra&raquo;, en esta batalla, tras ir a contrapi&eacute; una vez m&aacute;s, quiz&aacute;s se pueda remontar con consensos e imaginaci&oacute;n, que no nos pueda esa &ldquo;cansera&rdquo; que dec&iacute;a Vicente Medina, si hay una campa&ntilde;a que llegue al &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; de los murcianos y las murcianas, los vetos caer&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/di-nombre_132_8180896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jul 2021 06:33:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Di mi nombre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murcia History X (II): la dignidad en puja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-history-x-ii-dignidad-puja_132_7980877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/445500b1-dfcf-469c-baa9-d93d755c672b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murcia History X (II): la dignidad en puja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre todas las expresiones corporales populares, podemos destacar como durante el primer franquismo los bailes de puja llegaron a tejer parte de las tramas sociales que se vivían en la cotidianidad.</p><p class="subtitle">Murcia History X (I): censuradas</p></div><p class="article-text">
        En Murcia, durante d&eacute;cadas, el desamparo de la clase obrera fue utilizado de forma impune por los privilegiados de la dictadura hasta que el pueblo comenz&oacute; a organizarse. De 1966 a 1976, en la ciudad de Murcia se registraron un gran incremento de unidades c&iacute;vicas y culturales, pasando de 67 alegaciones en el Plan General de 1966 a 768 en el Plan General de 1976. Uno de los concejales de la &eacute;poca m&aacute;s aperturistas, Ortu&ntilde;o Y&aacute;nez, lo imputaba a una mayor conciencia c&iacute;vica y al bien hacer informativo del Ayuntamiento de Murcia de la &eacute;poca. Desde nuestra perspectiva, la conciencia siempre estuvo presente en muchos murcianos, no as&iacute; la disposici&oacute;n social a mostrarse abiertamente. Pese al fervor asociativo, las resistencias a la democratizaci&oacute;n estaba extendida, entre otros, por parte del alcalde murciano de la &eacute;poca: Clemente Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La recepci&oacute;n de la transici&oacute;n en Murcia, al igual que en otros lugares de Espa&ntilde;a, ha llevado a muchos murcianos a pensar que los protagonistas del cambio de r&eacute;gimen fueron los responsables institucionales y no a las organizaciones democr&aacute;ticas que afloraron en la ciudad, lanzando el mensaje que la pol&iacute;tica no institucional es est&eacute;ril. Ese despertar de finales de los a&ntilde;os 60 y principios de los 70, visto desde la perspectiva actual la podemos entender como la principal fuerza democratizadora de la transici&oacute;n. Todo ello acab&oacute; como una oportunidad perdida, ese proceso no tuvo continuidad, justo al contrario que grupos medi&aacute;ticos como PRISA se han empe&ntilde;ado en repetir, podemos decir que desde las instituciones abogaron por una participaci&oacute;n ciudadana yerma durante la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80, tal y como suger&iacute;a el informe que realiz&oacute; el soci&oacute;logo Petras. Sin ese contrapeso asociativo, en la actualidad, estamos cerca de vivir humillaciones como las que los murcianos y las murcianas de las clases populares vivieron durante las d&eacute;cadas previas a la transici&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cap&iacute;tulo II: la dignidad de las clases obreras en puja.</strong></h3><p class="article-text">
        Entre todas las expresiones corporales populares, podemos destacar como durante el primer franquismo los bailes de puja llegaron a tejer parte de las tramas sociales que se viv&iacute;an en la cotidianidad. En los bailes de puja, mediante la exposici&oacute;n p&uacute;blica, se pod&iacute;a llegar a reafirmar un noviazgo a ojos del pueblo o a crear las controversias que pudieran desencadenar en rupturas, quiz&aacute;s auspiciada por la no conveniencia de un posible enlace en el sentir popular. M&aacute;s all&aacute; de estas din&aacute;micas, en este tipo de expresiones tambi&eacute;n se hac&iacute;an sentir el efecto real de las pol&iacute;ticas de la dictadura, las cuales dejaban a los obreros indefensos ante ciertas &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        Una de nuestras testimonios, Mar&iacute;a Orenes (1936), nos explicaba que en La Puebla de Soto estos bailes tambi&eacute;n eran conocidos como los bailes de los inocentes y que eran &ldquo;los dirigentes de la Iglesia&rdquo; quienes los organizaban, ya que era para beneficio suyo. Carmen Ru&iacute;z (1935) nos explicaba: &ldquo;Mi madre era de Barqueros y hac&iacute;a to los a&ntilde;os. El d&iacute;a de a&ntilde;o nuevo, el d&iacute;a de los Inocentes, pago tanto por ella. &iexcl;Pujaba! Mi madre como moza era la primera que sacaban pa' pujar&rdquo;. Estos bailes se iban desarrollando hasta que se romp&iacute;a el baile. Sobre los bailes de puja Carmen Ruiz (1935), Remedios (1942) y Encarna &laquo;La coja&raquo; (1940) nos explicaban:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Remedios: Se dec&iacute;a: &ldquo;&iexcl;se ha roto el baile!&rdquo; El que m&aacute;s daba era el que romp&iacute;a el baile.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Encarna: Eso se hac&iacute;a mucho en Burgos [La ermita de Burgos].&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Remedios: En la puerta de la Iglesia, eran para los mayordomos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Encarna: Pa' la fiesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Carmen: Se bailaba pujando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Remedios: Cas&aacute; no pod&iacute;a ir, pod&iacute;a ir todo el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Encarna: Iban todos, de novios, m&aacute;s j&oacute;venes...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Remedios: Te ibas con tu novia y no quer&iacute;as, te ten&iacute;as que irte o...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Carmen: Se eligen que no tienen novio... Era solo un baile, era de d&iacute;a, solo se hac&iacute;a pa' romper el baile. Tocaban a la que no quer&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Todas: &iexcl;Pa' joderlos!, &iexcl;pa' pelearlos o separarlos!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos de nuestros informantes, Antonio Moreno (1934) y Estefan&iacute;a Castillo (1940) pasaron su juventud en un peque&ntilde;o n&uacute;cleo llamado El Moralejo, a las afueras de Caravaca. Nos contaban otra experiencia sobre los bailes de puja. Una de las estrategias que utilizaban los zagales para forzar a las zagalas a bailar era tenerlas en cuarentena. En los bailes de puja a finales de los a&ntilde;os cuarenta y durante los a&ntilde;os cincuenta, era una situaci&oacute;n que podemos interpretar como un acto donde se remarcaba de forma expl&iacute;cita la dominaci&oacute;n masculina y de una clase respecto a otra. Los m&aacute;s adinerados pod&iacute;an pagar para que nadie bailara con su novia o para bailar con la novia de otro. Nuestros testimonios nos dec&iacute;an:
    </p><p class="article-text">
        -Estefan&iacute;a: En los bailes de las cuadrillas, veinte duros porque no se miren en to la noche o que salgan pa' fuera, los que ten&iacute;an perras, sacabas tu novia a bailar, el que era rico dec&iacute;a 200 pesetas porque se quite de bailar con su novia. Que se quite ese que bailo yo, y si no lo pagaba te ten&iacute;as que quitar. Era en Navidad y en el Carnaval, ven&iacute;an las cuadrillas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Antonio: Pa' re&iacute;rse los ricos de los pobres, los que ten&iacute;an perras met&iacute;an la virgen en el santuario... El baile de los Inocentes, sacaban a las perras. Hac&iacute;an muchas jud&iacute;as con los pobres. Uno, pongo dos fanegas, el otro, yo cuatro pa' que la meta mi hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Estefan&iacute;a: Este [Antonio] y un cu&ntilde;ao suyo, que ven&iacute;a de Francia, tra&iacute;a dinero y era novio de la hermana de este, y entonces dec&iacute;a: &ldquo;vamos a bailar&rdquo;. Sal&iacute;amos cuatro, dec&iacute;a mira... Y en seguida: &ldquo;&iexcl;eh! Para la m&uacute;sica, &iexcl;eh! Tanto pa que se quiten&rdquo;. Y el otro: &ldquo;&iexcl;Eh! Que yo pongo el doble&rdquo;, el otro: &ldquo;&iexcl;Que siga la m&uacute;sica!&rdquo;, despu&eacute;s de 6 seguidillas, segu&iacute;a otra vez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Antonio: Si cantabas pardicas era un tono, all&iacute; cuatro o cinco eran los que hac&iacute;an el baile. Los ricos daban veinte fanegas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dictadura fue un per&iacute;odo largo y el nacionalcatolicismo no mostr&oacute; una posici&oacute;n monol&iacute;tica respecto a los bailes. Sin embargo, fue uno de los elementos donde la postura del Estado y la Iglesia establec&iacute;a una relaci&oacute;n m&aacute;s di&aacute;fana (Roca 1993), para ambas instituciones no era l&iacute;cito. A&uacute;n as&iacute;, si hab&iacute;a un beneficio econ&oacute;mico para los dominadores los bailes se ve&iacute;a con mejores ojos. M&aacute;s all&aacute; de la cosificaci&oacute;n actual de los bailes llamados populares y/o tradicionales, la creaci&oacute;n de escenarios favorables a los dominadores en los cuales se mercantilizaba la dignidad sigue presente. Este recuerdo nos debe ilustrar sobre una cuesti&oacute;n: en las agendas de los grandes partidos no cabe la confianza. De tal manera, no ser&aacute; sino mediante la presi&oacute;n asociativa que podremos crear las condiciones para dotarnos de una cierta apertura a largo plazo, que no nos enga&ntilde;en, la pol&iacute;tica no se reduce a las instituciones y sus habitantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-history-x-ii-dignidad-puja_132_7980877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 May 2021 08:35:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murcia History X (II): la dignidad en puja]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murcia History X (I): censuradas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-history-x-i-censuradas_132_7829849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76f0df96-de67-45c0-a637-75935e5e2fe4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murcia History X (I): censuradas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me he propuesto rescatar algunos episodios de nuestro pasado y presente cotidiano con tal de ilustrar algunas de las ideas que se deberían transitar para construir una identidad murciana democrática y plural</p></div><p class="article-text">
        <em><strong>Introducci&oacute;n</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Las vestiduras rasgadas, el asombro, los ladridos, la indignaci&oacute;n y las reacciones en forma de ocurrencias tras la formaci&oacute;n del nuevo gobierno de L&oacute;pez Miras, son s&iacute;ntomas de la precariedad de las fuerzas democr&aacute;ticas en Murcia. La principal lecci&oacute;n que debemos extraer de la perseverancia de actitudes fascistas durante el per&iacute;odo constitucional es que no hemos sido capaces de construir un proyecto identitario alternativo a la demos nacionalcat&oacute;lica que produjo el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Autores como Juan Pecourt o El&iacute;as D&iacute;az, han explicado muy bien como &laquo;hasta bien entrados los a&ntilde;os sesenta, el catolicismo y el falangismo controlaron las instituciones culturales y marginaron aquellas tradiciones que ten&iacute;an alguna conexi&oacute;n con el r&eacute;gimen republicano, ya fuera el liberalismo, el laicismo, el marxismo o el socialismo democr&aacute;tico, y definieron la denominada cultura franquista&raquo; (D&iacute;az, 1983).
    </p><p class="article-text">
        La inocencia con la que han actuado las fuerzas pol&iacute;ticas llamadas progresistas ha sido desolador, muchos de sus representantes deber&iacute;an evitar pronunciarse desde una superioridad moral espuria. De tal manera, en los siguientes cap&iacute;tulos de esta serie, pretendo contestar algunos de los aspectos claves que no han sido contestados por las instituciones surgidas en el r&eacute;gimen del 78. Por ello, me he propuesto rescatar algunos episodios de nuestro pasado y presente cotidiano con tal de ilustrar algunas de las ideas que se deber&iacute;an transitar para construir una identidad murciana democr&aacute;tica y plural. Este debe ser el proyecto cultural y pol&iacute;tico a largo plazo que todos deber&iacute;amos tener en mente, m&aacute;s all&aacute; de las diferentes sensibilidades democr&aacute;ticas que act&uacute;an en el espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Capitulo I: censuradas.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los signos autoritarios del fascismo ha sido el desprecio al pensamiento libre, las pol&iacute;ticas de higiene mental vividas en el franquismo son el germen de lo que unos han llamado hoy el pin parental. El pin no es nada m&aacute;s que una censura sobre aquello que debe ser desifenctado, una medida de la cual se sentir&iacute;a orgullos hasta el mism&iacute;simo L&oacute;pez Ibor. La censura durante muchos a&ntilde;os se ha plasmado con diferentes expresiones autoritarias, desde la sanci&oacute;n moral al castigo f&iacute;sico. En Murcia, una de esas amenazas con el castigo f&iacute;sico era la posibilidad de ser peladas (rapadas) y purgadas por la polic&iacute;a o por los falangistas. Tras la mara&ntilde;a de arboles frutales, entre La Boquera y La puebla de Soto, Encarna &laquo;la coja&raquo; (1940) nos acerca el siguiente suceso:
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ah! Cuando las Naranjas, entonces, antiguamente, hace muchos a&ntilde;os cuando robabas o algo, pues te pelaban y pasabas por Alcantarilla pel&aacute;, y yo cuando fui a robar las naranjas, que me di un porrazo en la cabeza, me pelaba la polic&iacute;a. &iquest;Te cont&eacute; lo que le pas&oacute; a mi madre cuando fui a nacer? pos a lo mejor nac&iacute; tan encanij&aacute;, por eso... Fue que mi madre estaba pre&ntilde;&aacute; y la Isabel, que era la madre de la Hito tambi&eacute;n que no llev&aacute;bamos tres meses. Y entonces vinieron los falangistas, &iquest;T&uacute; sabes lo que son los falangistas esos? Esos eran... Que llevaban eso colorao, pues por all&iacute; en La Boquera, como en La Puebla [de Soto] hab&iacute;a falange, pues siempre estaban los tambores, tarat&aacute;n t&aacute;n tarat&aacute;n, all&iacute; por La Puebla siempre estaban los tambores, pues llega mi madre y le dice: &laquo;&iexcl;Ah! Isabel, que hartas estamos de tambores...&raquo; Y entonces enseguida viene un t&iacute;o de La Raya, un t&iacute;o grandull&oacute;n y le dicen: &laquo;venga, ustedes, pa' Falange&raquo;. Y mi madre le dice: &laquo;&iquest;Pues qu&eacute; hemos hecho nosotras Isabel?&raquo;, y le dicen: &laquo;pues ustedes a Falange&raquo;. Entonces llevaron a mi madre y a la Isabel a Falange, a La Raya y la metieron en una habitaci&oacute;n y las dos llorando. Y cuando vino el Mario, el t&iacute;o de la Concha, el Pepe el Molinero, que sabes que esta gente ten&iacute;a perras y eran los amos, mi padre llega y le dice: &laquo;Ay Pepe, mira lo que le ha pasao&raquo; [...]. Entonces lleg&oacute; el <em>mar&iacute;o</em> de la chica y dice: &laquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las mujeres que hab&eacute;is <em>deten&iacute;o</em>?&raquo; Y le dicen: &laquo;Aqu&iacute; est&aacute;n en la habitaci&oacute;n&raquo;, cuando abri&oacute; la puerta, llorando, las dos llorando abraz&aacute;s, que las mandaban pa' la c&aacute;rcel. Oscuro como la cueva de un lobo, y dice: &laquo;Anda, echar a estas mujeres&raquo; .
    </p><p class="article-text">
        El pelo era una de los elementos identitarios de g&eacute;nero m&aacute;s visible para muchas mujeres. Rapar a una mujer era una agresi&oacute;n contra el cuerpo, una forma de hacer p&uacute;blicas las consecuencias de divergir libremente. Durante la narraci&oacute;n de la historia que explicaba Encarna &laquo;la coja&raquo;, Carmen Ruiz (1935), presente en la conversaci&oacute;n nos dec&iacute;a: &laquo;Te rapan. Rap&aacute;s, rap&aacute;s. Te purgaban, aceite de recino o agua de caraba&ntilde;a. Cuando te rapaban te callabas, por na' te lo hac&iacute;an.... Se te escapa un detalle y mira&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El canto femenino en las f&aacute;bricas, protegidas por el colectivo, tambi&eacute;n pod&iacute;a llegar a trasgredir el marco nacionalcat&oacute;lico, as&iacute; Mar&iacute;a Orenes (1936) nos cant&oacute; la siguiente melod&iacute;a que lleg&oacute; a ser censurada:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que los estudiantes,
    </p><p class="article-text">
        los que estudian para cura,
    </p><p class="article-text">
        qui&eacute;n pudiera ser su ama,
    </p><p class="article-text">
        para no casarse nunca.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s cuando cantan misa,
    </p><p class="article-text">
        los destinan para el pueblo,
    </p><p class="article-text">
        hecha el ama delante,
    </p><p class="article-text">
        y ya est&aacute; el negocio hecho.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su buena casa, su buen corral,
    </p><p class="article-text">
        buenas gallinas, buen palomar,
    </p><p class="article-text">
        buena matanza, buen trago vino,
    </p><p class="article-text">
        se cr&iacute;a el cura es un cochino.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso ando con disimulo,
    </p><p class="article-text">
        zapato blanco, buen taconeo,
    </p><p class="article-text">
        por eso ando con disimulo,
    </p><p class="article-text">
        por si en la calle me mira uno.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la grabaci&oacute;n podemos comprobar como en un primer instante nuestra informante nos canta estos versos casi susurrando. Emocionalmente, para muchas de ellas, se configuran algunas de las l&oacute;gicas de las vivencias referidas. No solo eso, si tenemos en cuenta que el contexto cultural democr&aacute;tico no contest&oacute; las coordenadas nacionalcat&oacute;licas, entenderemos mucho mejor porqu&eacute; despu&eacute;s de 60 a&ntilde;os el temor en nuestra testimonio pervive.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="100%" height="300" scrolling="no" frameborder="no" allow="autoplay" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/1030950268&color=%23ff5500&auto_play=false&hide_related=false&show_comments=true&show_user=true&show_reposts=false&show_teaser=true&visual=true"></iframe><div style="font-size: 10px; color: #cccccc;line-break: anywhere;word-break: normal;overflow: hidden;white-space: nowrap;text-overflow: ellipsis; font-family: Interstate,Lucida Grande,Lucida Sans Unicode,Lucida Sans,Garuda,Verdana,Tahoma,sans-serif;font-weight: 100;"><a href="https://soundcloud.com/user-891370743" title="eldiariomurcia" target="_blank" style="color: #cccccc; text-decoration: none;">eldiariomurcia</a> · <a href="https://soundcloud.com/user-891370743/40-los-que-estudian-para-cura" title="40. Los Que Estudian Para Cura" target="_blank" style="color: #cccccc; text-decoration: none;">40. Los Que Estudian Para Cura</a></div>
    </figure><p class="article-text">
        De estos ejemplos podemos hacer m&uacute;ltiples recepciones, a nosotros se nos hace muy evidente que las instituciones culturales en Murcia han tomado a los censores como ejemplo a seguir. La creaci&oacute;n de una identidad murciana democr&aacute;tica pasa por entender que qui&eacute;n nos representa es la mujer que estuvo en disposici&oacute;n de criticar a la falange y eran las mujeres que realizaban un relato cr&iacute;tico contra el cura, y este esquema se debe mantener para entender que hoy en d&iacute;a, Noelia Muriana tambi&eacute;n debe ser nuestro ejemplo, no debemos caer en la derrota de aceptar a Mabel Campuzano como una representante de una Murcia inequ&iacute;vocamente facha. Ahora bien, esto no debe ser un discurso que nos haga moralmente superiores sin consecuencias, deber&iacute;a ser la semilla para impulsar un imaginario patrimonial diferente, tanto cotidianamente como en otros proyectos. &iquest;Para cuando una lugar para homenajear a las mujeres obreras en el centro de nuestra geograf&iacute;a? &iquest;Para cuando la conmemoraci&oacute;n de la lucha pro-soterramiento? &iquest;Para cuando la visualizaci&oacute;n de obras como las de Noelia en nuestras calles?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras estos enclaves todav&iacute;a no son efectivos, nos llama la atenci&oacute;n como el relato nacionalcat&oacute;lico de la identidad murciana ha encontrado un aliado en el programa El Intermedio, quienes al proyectar una imagen deformada de los murcianos (tal y como hace la comedia), entra en el peligroso juego de la orientalizaci&oacute;n: al crear una imagen de los murcianos grotesca, algunos est&aacute;n tentados a sentirse interpelados por ella, aunque esa imagen sea negativa se establece un lugar donde se sienten en cierto modo reconocidos por los otros.&nbsp;Esta proyecci&oacute;n humor&iacute;stica, en un contexto democr&aacute;tico donde los relatos son plurales y reconocidos, no causar&iacute;a m&aacute;s efecto que un gui&ntilde;o ir&oacute;nico como cr&iacute;tica, pero el problema es que el contexto no es el que todos desear&iacute;amos. Obviamente no se trata de censurar a El Intermedio, m&aacute;s bien debemos reclamar los espacios comunicativos y patrimoniales (ya sean p&uacute;blicos o privados) para hacer efectiva una pluralidad radical.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso de las fuerzas democr&aacute;ticas del r&eacute;gimen del 78 en Murcia es estrepitoso, uno de los puntos nodales para revertir la situaci&oacute;n es significar el antifascismo como eje central de nuestras identidades, si esto hubiera estado integrado en las fuerzas progresistas murcianas, aunque no se ejerciera el poder institucional, en ning&uacute;n caso seguir&iacute;amos llamando pin parental a la censura o hace a&ntilde;os que hubi&eacute;ramos destruido la inscripci&oacute;n de: &ldquo;Jose Antonio Primo de Rivera Presente&rdquo; en la fachada de la catedral. Hay margen para crear un imaginario de murcianas y &ldquo;murcianos de dinamita frutalmente propagada&rdquo;, tal y como nos retrat&oacute; Miguel Hern&aacute;ndez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-history-x-i-censuradas_132_7829849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Apr 2021 04:00:21 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conjura de los necios o de cómo López Miras nos toma el pelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/conjura-necios-lopez-miras-toma-pelo_132_7163705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7e85c32-8ea6-4d79-b3c4-66c026ee12f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La conjura de los necios o de cómo López Miras nos toma el pelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son tantas las veces que las élites murcianas se han sentido impunes, que no ven necesario disimular el menosprecio que sienten hacia la vida de los dominados</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Una de las mayores sorpresas que me llev&eacute; durante&nbsp;mis trabajos&nbsp;etnogr&aacute;ficos en Murcia, fue encontrar en Totana un concepto que me indicaba una forma de cantar &uacute;nica que todav&iacute;a no hab&iacute;a sido relatada por ning&uacute;n estudio previo. Esa idea era la de &ldquo;queo&rdquo;, la cual hace referencia a una est&eacute;tica del canto casi olvidada, absorbida por otros modos de expresar las voces que se han ido imponiendo. Como me dec&iacute;a una entrevistada, era muy diferente a la est&eacute;tica del &ldquo;queo&nbsp;andaluz&rdquo; que se impuso con la llegada de la radio. Lola Valenzuela, nacida en 1937, lo ten&iacute;a muy claro, me dec&iacute;a: &ldquo;Queo es&nbsp;cuando una persona tiene el tono de esa canci&oacute;n&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El uso de una palabra para identificar la est&eacute;tica &oacute;ptima para un canto no es exclusivo del caso totanero, lo que es llamativo es&nbsp;el motivo por el cual&nbsp;se utiliza este t&eacute;rmino. El diccionario de la RAE define &ldquo;queo&rdquo; como una interjecci&oacute;n que se utiliza para &ldquo;avisar de la presencia de algo o alguien, especialmente si constituye un peligro&rdquo;. O como verbo, para &ldquo;avisar, especialmente para poner en guardia&rdquo;. As&iacute;, durante el primer franquismo, muchas mujeres totaneras se ve&iacute;an con necesidad de transmitir ese peligro con sus voces, ya sea cuando iban a recoger le&ntilde;a o ra&iacute;ces en los caminos que iban hacia Aledo o para avisarse cuando trabajaban en los almacenes del pueblo, un cambio de intensidad en el canto o un gesto auditivamente perceptible pod&iacute;a servir para avisar de la presencia de alguien o algo no conveniente.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La idea de &ldquo;queo&rdquo; en referencia al canto se ha ido diluyendo, aunque hoy en d&iacute;a sigue m&aacute;s vigente que nunca encontrar voces en Murcia que sean capaces de ponernos en guardia. Y es eso lo que m&aacute;s me sorprende sobre el esc&aacute;ndalo de las vacunas en Murcia, &iquest;No hab&iacute;a ninguno de esos altos cargos que no se planteara que era una situaci&oacute;n mezquina? &iquest;Todos ignoraban el protocolo? &iquest;Nadie se puso en guardia? &iquest;Nadie emiti&oacute; esa voz que avisaba de que no estaban haciendo lo correcto?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Son tantas las veces que las &eacute;lites murcianas se han sentido impunes, que no ven necesario disimular el menosprecio que sienten hacia la vida de los dominados. Ante tal situaci&oacute;n, yo me pregunto si los murcianos viven impregnados por el miedo, un espanto que les hace ciegos a ver qui&eacute;n los est&aacute; oprimiendo o lo que es peor, son conscientes de qui&eacute;n son los dominadores pero se sienten s&uacute;bditos, agachando la cabeza una y otra vez ante unas &eacute;lites indignas. El maltrato que los murcianos han recibido por parte de sus dominadores es ya legendaria, puede que esto conduzca a que&nbsp;los dominados&nbsp;interpreten el rol otorgado por una disposici&oacute;n social cruel. En Murcia ya se ha procurado no crear relatos que dignifiquen a los dominados, reduciendo los enclaves identitarios a&nbsp;golpes en el pecho y a actitudes fanfarronas.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Bourdieu&nbsp;nos advert&iacute;a de que la violencia simb&oacute;lica se utiliza como herramienta para hacernos sumisos, un instrumento que se hace&nbsp;imperceptible al apoyarse en unas expectativas colectivas. Es eso, y no otra cosa lo que hace el presidente murciano, Fernando L&oacute;pez Miras, cuando utiliza la repugnante falacia (un falso dilema) donde crea un horizonte entre &ldquo;los profesionales de la sanidad de la Regi&oacute;n o los presos de otra comunidad aut&oacute;noma&rdquo;. Es intolerable tener un presidente tan maniqueo. Las &eacute;lites se protegen, as&iacute;, la maquinaria para encauzar este desbarajuste se ha puesto en marcha y la prensa murciana empieza a generar un relato que por un lado, condena lo sucedido, pero que por otro lado, empieza a encauzarlo. De tal manera, Alberto Aguirre de C&aacute;rcer, en su columna de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La Verdad</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> nos viene a proponer que sea la Asamblea qui&eacute;n analice lo sucedido, ya que puede salvaguardar la ley de protecci&oacute;n de datos. Esta propuesta no&nbsp;solo&nbsp;es&nbsp;naif, sino que nos toma por est&oacute;lidos. &iquest;Nos est&aacute; hablando de la misma Asamblea que se vacun&oacute; de gripe teniendo a 170 pacientes de riesgo en espera? La decencia y la l&oacute;gica nos dice que debemos, por un lado, hacer un jucio moral contundente sobre los vacunados antes de tiempo y por otro lado, y m&aacute;s importante, crear el clima necesario para que los verdaderos profesionales de nuestra Regi&oacute;n puedan visibilizar&nbsp;sus voces, revivir ese &ldquo;queo&rdquo; murciano, tal y como sucedi&oacute; con esos enfermeros que se negaron a vacunar a los diputados. En estos lamentables sucesos se ha puesto de manifiesto</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/conjura-necios-lopez-miras-toma-pelo_132_7163705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jan 2021 08:27:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conjura de los necios o de cómo López Miras nos toma el pelo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una brevísima historia sobre murcianas obreras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/brevisima-historia-murcianas-obreras_132_6666032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a87998e4-89b3-4089-bac7-4117df9381a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una brevísima historia sobre murcianas obreras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es imprescindible que las murcianas y los murcianos retomemos las injusticias de nuestro presente (no caigamos en la simpleza de que nuestro presente es ajeno a lo que sucede en las tramas sociales de hoy en día) y lo establezcamos como elemento central de la identidad murciana</p></div><p class="article-text">
        Asociar una determinada actividad con un arquetipo de g&eacute;nero ha sido uno de los argumentos m&aacute;s recurrentes para ejercer cierto control sobre los cuerpos. En un principio, el ideal propuesto por el franquismo establec&iacute;a que la producci&oacute;n deb&iacute;a ser masculina y la reproducci&oacute;n femenina. Este ideal romantizado basado en un esquema supuestamente tradicional choc&oacute; con la situaci&oacute;n cr&iacute;tica de muchas familias y con una tradici&oacute;n asentada de trabajo femenino. La premisa propuesta por el Estado franquista se deshizo y solo qued&oacute; en el imaginario legislativo la posibilidad de una Espa&ntilde;a de peque&ntilde;os campesinos propietarios, portadores de unos supuestos valores hispanos. Esta propuesta invitaba a invisibilizar un pasado y un presente de arduo trabajo de mujeres, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Los trabajos femeninos deb&iacute;an encajar con la base ideol&oacute;gica del r&eacute;gimen. El trabajo en el interior para las mujeres casadas era una imposici&oacute;n legislativa tanto en las leyes fundamentales redactadas en 1938 como la ley que regulaba el trabajo en el decreto de 26 de enero de 1944. Este tipo de trabajos pseudointeriores pod&iacute;an ser con el gusano de seda, el esparto o en el interior de las casas cosiendo. M&aacute;s all&aacute; de esta tendencia, las zagalas m&aacute;s j&oacute;venes y algunas ya casadas desarrollar&aacute;n su actividad laboral en el campo y en las f&aacute;bricas de conserva vegetal.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de clase popular m&aacute;s afortunadas ten&iacute;an una taberna, un peque&ntilde;o negocio de ultramarinos o una peque&ntilde;a tierra que cultivar. Otro trabajo recurrente para las zagalas m&aacute;s j&oacute;venes era servir como criadas en cualquier casa o finca con cierto poder adquisitivo. Otro trabajo en este contexto de precariedad era ir a <em>lavar</em>. Un eufemismo que utilizaban entre las vecinas para se&ntilde;alar a la que ganaba un dinero con la prostituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mucha de la literatura hist&oacute;rica ha negado el trabajo infantil y femenino los primeros a&ntilde;os tras la guerra, pecando de una mirada excesivamente deductiva y sin un contraste etnogr&aacute;fico, han sido ciegos a las pr&aacute;cticas reales. El trabajo infantil era muy usual. Muchas zagalas trabajaban dando de comer a los animales, en peque&ntilde;os negocios o de criadas en las casas de los se&ntilde;oritos.
    </p><p class="article-text">
        La mujer productiva, seg&uacute;n el discurso institucional, lo era por necesidad, por tanto, se establec&iacute;a que la mujer obrera no era un ente aut&oacute;nomo y no trabaja por voluntad. En 1944 la legislaci&oacute;n determin&oacute; que la mujer era <em>media fuerza</em> y no una <em>fuerza entera</em> como el hombre. Estableciendo sueldo de ni&ntilde;o, mujer y hombre de forma progresiva. Todo esto en un contexto dram&aacute;tico durante la posguerra en la Regi&oacute;n de Murcia. Tal y como nos dec&iacute;a Mart&iacute;nez Carri&oacute;n: &ldquo;La situaci&oacute;n era ca&oacute;tica, no tanto por los destrozos materiales y la p&eacute;rdida de instalaciones o infraestructuras, como por los problemas de escasez de alimentos y de productos industriales y agrarios b&aacute;sicos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A este marco le debemos a&ntilde;adir que los trabajadores fueron considerados &ldquo;culpables, y deb&iacute;an pagar su atrevimiento procedi&eacute;ndose a eliminar sindicatos y l&iacute;deres obreros&rdquo;, como apoyaba&nbsp;Fuensanta Escudero And&uacute;jar en sus estudios. Las mujeres cercanas a los sindicatos y las mujeres anarquistas murcianas agrupadas en la organizaci&oacute;n Mujeres Libres, o en la SIA -Solidaridad Internacional Antifascistas- fueron objeto de represi&oacute;n. Incluso en un contexto anarquista donde se era cr&iacute;tico con instituciones como la familia, los compa&ntilde;eros animaban a las anarquistas a ocuparse del hogar y de la calle. As&iacute;, desde posiciones libertarias tambi&eacute;n apuntalaban unas din&aacute;micas de dominaci&oacute;n masculina. Un ejemplo es como para unos trabajos en la retaguardia republicana murciana en Jumilla, tal y como nos explica Carmen Gonz&aacute;lez &ldquo;se reclamaba sacrificio y esfuerzo, sin distinci&oacute;n de sexo, pero los &lsquo;compa&ntilde;eros, anarquistas y socialistas&rsquo; se olvidaron de aplicar los mismos beneficios salariales sin distinci&oacute;n de sexo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las obreras y anarquistas quedaron se&ntilde;aladas tras la guerra, eran conscientes de su derrota y por eso la falta de movilizaciones directas durante los primeros a&ntilde;os de dictadura a pesar de la situaci&oacute;n tan precaria que viv&iacute;an las clases populares. Todo ello dej&oacute; un sistema de relaciones laborales tras la Segunda Rep&uacute;blica en una situaci&oacute;n que escenificaba la patronal como vencedora y los trabajadores como derrotados, dejando a los trabajadores cautivos y desarmados.
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista legislativo se intent&oacute; crear un r&eacute;gimen disciplinario donde las trabajadoras&nbsp;eran observadas como sospechosas por su condici&oacute;n. El Estado quiso controlar la clase trabajadora haciendo una depuraci&oacute;n seg&uacute;n su ideolog&iacute;a, todo ello a trav&eacute;s de organismos como la Organizaci&oacute;n Sindical Espa&ntilde;ola. La connivencia entre las empresas, sindicatos y el r&eacute;gimen franquista fue total cuando en 1942 se estableci&oacute; el sindicato vertical, aniquilando cualquier otra opci&oacute;n de asociaci&oacute;n de trabajadoras que recuerde a la etapa anterior.
    </p><p class="article-text">
        Los tribunales militares fueron especialmente duros en Murcia con las mujeres que ocuparon cargos dirigentes en ciertas asociaciones como en la AMA -Asociaci&oacute;n de Mujeres Antifascistas-, el Socorro Rojo Internacional o el Comit&eacute;s de Refugiados. Uno de las tantas v&iacute;ctimas de esa represi&oacute;n fue Antonia Nicol&aacute;s L&oacute;pez, llamada &ldquo;La Chaparra&rdquo;, sindicalista de la secci&oacute;n femenina de la UGT en Espinardo, otras muchas, fueron an&oacute;nimas. Es imprescindible que las murcianas y los murcianos retomemos las injusticias de nuestro presente (no caigamos en la simpleza de que nuestro presente es ajeno a lo que sucede en las tramas sociales de hoy en d&iacute;a) y lo establezcamos como elemento central de la identidad murciana. Es comprensible la resistencia de muchos de aquellos que ejercen el poder a mirar el pasado, no vaya ser que nos enteremos que la posici&oacute;n de muchos de los se&ntilde;oritos de hoy es injusta e ilegitima.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/brevisima-historia-murcianas-obreras_132_6666032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jan 2021 09:35:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una brevísima historia sobre murcianas obreras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murcia 2020: ni una, ni grande, ni libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-grande-libre_132_6623477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/654a3425-2db3-4cfd-939b-9b88346b5385_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murcia 2020: ni una, ni grande, ni libre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las instituciones culturales han ejercido una manipulación constante sobre aquello que es comunitario y lo han impregnado de un sentido religioso muy determinado desde un carácter antidemocrático</p></div><p class="article-text">
        Entre diputados regionales d&eacute;spotas, caciques de medio pelo y comunicadores sin &eacute;tica, aquellos que ejercen el poder pretenden construir un imaginario colectivo desde sus par&aacute;metros y depurar una idea de murcianidad en semejanza a aquello que les define. Los cr&aacute;pulas de las &eacute;lites murcianas, intentan eliminar todo lo que amenaza a su identidad. De ese modo, se busca eliminar la pluralidad de relatos y fomentar una actitud sumisa respecto a un relato &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de ello es la impunidad que sienten aquellos que vociferan un relato de tintes franquistas en la Murcia del 2020. Las instituciones culturales han ejercido una manipulaci&oacute;n constante sobre aquello que es comunitario y lo han impregnado de un sentido religioso muy determinado desde un car&aacute;cter antidemocr&aacute;tico. As&iacute;, la reciente cr&iacute;tica que espet&oacute; el diputado popular Juan Guillam&oacute;n &Aacute;lvarez sobre Joaqu&iacute;n S&aacute;nchez lo evidenciaba, acusando al mos&eacute;n de no diferenciar entre buenos y malos y de estar guiado por un obsesivo comunismo. Lo que pod&iacute;a ser un ataque puntual, encierra una disposici&oacute;n social autoritaria que se lleva gestando m&aacute;s de 80 a&ntilde;os en nuestra regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tras el golpe de Estado de 1936, mientras se produc&iacute;a un genocidio ideol&oacute;gico, el catolicismo y el falangismo controlaron las instituciones culturales y marginaron las tradiciones que ten&iacute;an alguna conexi&oacute;n con el r&eacute;gimen republicano, ya fuera el liberalismo, el laicismo, el marxismo o el socialismo democr&aacute;tico. Debemos recordar que Pedro La&iacute;n Entralgo, viaj&oacute; al Tercer Reich en 1940 para entablar un intercambio de pol&iacute;ticas culturales, tambi&eacute;n tengamos presente que durante la d&eacute;cada de 1950 se establecieron con fuerza las teor&iacute;as de higiene mental de Vallejo-N&aacute;gera y L&oacute;pez Ibor. Este es el marco que probablemente impulsa las palabras expresadas por Juan Gullam&oacute;n &Aacute;lvarez y las cuales suenan de &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; en el d&iacute;a a d&iacute;a de algunos de los foros m&aacute;s rancios de nuestras tierras.
    </p><p class="article-text">
        Otras de las mentiras aprendidas que hay detr&aacute;s de las l&oacute;gicas que proporcionan el ataque a Joaqu&iacute;n S&aacute;nchez es el modo en que se alinean comunismo y dictadura de un modo falaz y torticero. Aqu&iacute; radica una de nuestras grandes diferencias con el resto de Europa, mientras las constituciones europeas despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial nacen desde un sentimiento antifascista impulsado por las voces de comunistas y dem&oacute;cratas cristianos, en Espa&ntilde;a el fascismo nunca fue derrotado. 
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n lea estas l&iacute;neas imput&aacute;ndome una dial&eacute;ctica de la venganza estar&aacute; muy equivocado. Debemos denunciar lo siguiente: el Estado no conf&iacute;a en su pueblo y por ende es tratado de forma infantil constantemente, una cosa que ha sucedido tanto en tiempos de la Segunda Rep&uacute;blica como posteriormente. El drama social murciano alcanza un sentido tr&aacute;gico cuando se observa que el relato nacionalcat&oacute;lico que las &eacute;lites han promulgado es atravesado por un Estado que tiende a vigilar, controlar y coaccionar. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, durante la Segunda Rep&uacute;blica, la legislaci&oacute;n laica por parte del Estado condujo a una mirada institucional que pretend&iacute;a desplazar y ocultar la idea de la Navidad para dar protagonismo a la fiesta del Ni&ntilde;o. En Murcia, durante el a&ntilde;o 1937, la fiesta del ni&ntilde;o ten&iacute;a como acto principal el reparto de juguetes para los ni&ntilde;os alojados en los albergues de refugiados, un acto organizado mediante suscripci&oacute;n popular. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, para la Fiesta del Ni&ntilde;o se nombr&oacute; una comisi&oacute;n compuesta por todos los partidos y organizaciones antifascistas, teniendo en el centro otra vez a los infantes. A pesar de tener un horizonte democr&aacute;tico, la imposici&oacute;n legislativa volvi&oacute; a dejar en evidencia una falta de pluralidad vital para construir un sentido de colectividad integrador.
    </p><p class="article-text">
        Mimetizando la condescendencia que las &eacute;lites han ejercido durante d&eacute;cadas, muchos de nosotros hemos tendido a desconfiar de nuestros conciudadanos. Es muy complicado confiar sin prejuicios en los otros cuando no estamos acostumbrados a ejercer la libertad, la coerci&oacute;n legislativa ha impedido que brote la responsabilidad c&iacute;vica desde nuestro interior.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes &eacute;xitos de aquellos que ejercen el poder es la imposici&oacute;n de una constante mirada de desconfianza al pueblo, en estos momentos de pandemia no paramos de acusarnos de irresponsables entre dominados. Para ello, muchos medios nos han mostrado una y otra vez casos que se han elevado a la totalidad, es decir, si un grupo de j&oacute;venes incumpl&iacute;a cierta normativa, de forma inmediata se imputaba la falta a la juventud en su conjunto. &iquest;C&oacute;mo calibrar si el pueblo puede llegar a ser soberano y responsable si nunca se le ha dejado ejercer su soberan&iacute;a? (y por supuesto, decir que votar una vez cada cuatro a&ntilde;os es la demostraci&oacute;n de la soberan&iacute;a del pueblo, ser&iacute;a hacer un discurso simplista e ingenuo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de todo esta depuraci&oacute;n y control, es la falta de pluralidad y el impulso de una actitud sumisa como &uacute;nico rol a representar en las tramas dispuestas por las instituciones. Ahora bien, a&uacute;n dibujando un panorama desolador y encorsetado al dise&ntilde;o institucional, desde aqu&iacute; advertimos de un cosa: estar&iacute;amos equivocados si entendi&eacute;ramos la vida de los dominados desde una narraci&oacute;n pasiva respecto la disposici&oacute;n social, sino que la historia de los movimientos sociales nos ha demostrado que podemos llegar a revelarnos como agentes activos que disputan el orden sociopol&iacute;tico. Una mirada excesivamente deductiva por parte de algunos poderosos miopes les pueden hacer obviar que &ldquo;la hierba crece de noche&rdquo;. Como dec&iacute;a Jose Lu&iacute;s Sampedro, &ldquo;es hermoso pensar que el poderoso, cuando abre la puerta para salir de su casa, descubre que durante la noche ha crecido una hierba que no le deja salir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, mientras d&eacute;spotas como Juan Guillam&oacute;n &Aacute;lvarez hacen evidente el miedo que tienen a la democracia, movimientos como el feminista y organizaciones como la PAH, pese al disgusto de algunos, vienen para destruir el sentido nacionalcat&oacute;lico que ha regido la vida de aquellos que han ejercido el poder en la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-grande-libre_132_6623477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Dec 2020 05:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murcia 2020: ni una, ni grande, ni libre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Segunda República,Segunda Guerra Mundial,Región de Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“La hermosa samaritana”: De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (III)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hermosa-samaritana-amos-obreras-murcia-primer-franquismo-iii_129_6218145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e70868e5-9e70-4353-8f6b-a6a07d5eea82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“La hermosa samaritana”: De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (III)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En este tercer capítulo nos centraremos en algunos de los abusos sexuales recibidos y como reaccionaron ante ello el colectivo de las obreras. Los acontecimientos que mostraremos a continuación son extraídos de lugares dispersos, los cuales no debemos imputar a un amo u otro en concreto, sino como una dinámica bastante generalizada"</p></div><p class="article-text">
        En Murcia, al parecer, para algunos resulta una ofensa plantear una perspectiva divergente del pasado. Aquellos que defienden la l&oacute;gica del poder pretenden hacernos creer que nuestro pasado debe reflejar un relato id&iacute;lico sin tensi&oacute;n entre las clases sociales, un relato naif respecto la dominaci&oacute;n masculina que han vivido nuestras mayores. En esta serie de art&iacute;culos no pretendemos imponer una idea determinada de la memoria colectiva, somos m&aacute;s humildes, nosotros pretendemos dar luz a la experiencia de algunas de las obreras que vivieron las tramas de las f&aacute;bricas de conserva vegetal durante el primer franquismo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En este tercer cap&iacute;tulo nos centraremos en algunos de los abusos sexuales recibidos y como reaccionaron ante ello el colectivo de las obreras. Los acontecimientos que mostraremos a continuaci&oacute;n son extra&iacute;dos de lugares dispersos, los cuales no debemos imputar a un amo u otro en concreto, sino como una din&aacute;mica bastante generalizada. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el testimonio de algunas obreras, la exhibici&oacute;n de los amos no quedaba en la disciplina mediante los abusos verbales, algunos de ellos llegaron a cometer abusos sexuales. Una de nuestras informantes nos explicaba: &ldquo;Y [...], no ten&iacute;a una o dos, todas las que pillaba y las que tiraba a la acequia y la que se cay&oacute; a la acequia huyendo... Y como no quiso en un brazal, en una acequia chica, en la acequia mayor no, en una acequia chica, huyendo de &eacute;l, para que no la atrapara porque quer&iacute;a estar con ella y ella no quiso, porque ten&iacute;a su novio. La [...], esa que era tan guapa.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La total desprotecci&oacute;n de las trabajadoras las llevaba a situaciones extremas. Una loter&iacute;a que se viv&iacute;a con temor, una entrevistada nos contaba: &laquo;Yo tuve suerte, no ves que estaba enrobinada&raquo;. Algunas nos explicaban que hab&iacute;a compa&ntilde;eras que se &ldquo;dejaban&rdquo; meter mano para seguir trabajando en un sitio u otro. La transgresi&oacute;n respecto los cuerpos de las obreras no era un cosa puntual, sino que se trataba de una disposici&oacute;n social violenta que dejaba a muchas mujeres como v&iacute;ctimas de una situaci&oacute;n imposible de solventar: o someter tu cuerpo a la voluntad de quien ejerc&iacute;a el poder en un marco de cierta interioridad (ya sea un amo, un encargado u otro rol de poder) o quedar expulsada del trabajo, humillada y expuesta a la pobreza m&aacute;s extrema.
    </p><p class="article-text">
        Delante de este tipo de din&aacute;micas parec&iacute;a crearse una especie de silencio sobre hechos concretos, movido probablemente por la empat&iacute;a y por un sentido de colectividad. En esta tendencia, siempre hab&iacute;a ojos que atrapaban estos sucesos y se acababan deslizando las palabras entre las trabajadoras de lo que suced&iacute;a entre los muros de la f&aacute;brica. Esta hoya a presi&oacute;n que viv&iacute;an muchas obreras encontraba una peque&ntilde;a v&aacute;lvula, una plegaria que era cantada todos los viernes: &ldquo;La&nbsp;hermosa samaritana&rdquo;.&nbsp;As&iacute; me la cantaron Encarna &laquo;la rayera&raquo; (1932), qui&eacute;n nos dej&oacute; hace unos a&ntilde;os y Mar&iacute;a Orenes (1936):
    </p><audio controls controlsList="nodownload">
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</audio><p class="article-text">
        	<em>El viernes parti&oacute; el se&ntilde;or</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a la ciudad de Samaria,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>fatigado de calor,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>fatigado de calor,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>todo el mundo lo admiraba.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y desde all&iacute; vio venir</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a la mujer que esperaba.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	Lleg&oacute; al pozo y lo llen&oacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y a la ciudad se marchaba,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y el se&ntilde;or le dice atiende,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>el se&ntilde;or le dice atiende</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>hermosa samaritana,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>por tu santa despedida</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>dame una bebida de agua.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	En cambio yo te dar&eacute;,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>una de mayor importancia,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que jam&aacute;s tendr&aacute;s t&uacute; sed,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que jam&aacute;s tendr&aacute;s t&uacute; sed,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>si llegaras a probarla.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	Tanta virtud es la que tienes,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>dame se&ntilde;or de ese agua,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>vete y busca a tu marido,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>vete y busca a tu marido,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y ven con &eacute;l en compa&ntilde;a, </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no est&aacute; bien que una mujer,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de la ciudad sola salga.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	Se&ntilde;or no tengo marido</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ni tampoco soy casada,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y esos siete que te adoran,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y esos siete que te adoran,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>dando el cantar en Samaria,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>te has quedado sin ninguno,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>hermosa samaritana.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	Acaso eres profeta,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que mis pecados declaras,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no soy profeta le dice,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no soy profeta le dice,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que soy de esferas m&aacute;s altas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>soy hijo del padre eterno</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>vengo a redimir tu alma.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	Al decir esas palabras,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>al mundo volvi&oacute; la espalda</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>as&iacute; la volvamos todos,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>as&iacute; la volvamos todos,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>hermosa samaritana.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	El que cante esta oraci&oacute;n,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>todo los viernes del a&ntilde;o,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>sacar&aacute; un alma de pena,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>sacar&aacute; un alma de pena,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y la suya de pecado.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Quien la sepa y no la diga,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>quien la oiga y no la aprenda,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a la hora de la muerte,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a la hora de la muerte,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>le dar&aacute;n lo que convenga.</em>
    </p><p class="article-text">
        La historia que narra la hermosa samaritana en la Biblia muestra una mujer de mala reputaci&oacute;n que hab&iacute;a tenido cinco maridos -en la versi&oacute;n que tenemos registrada nos hablan de siete-, y en el momento de encontrarse con Jes&uacute;s en el pozo de Jacob ella admiti&oacute; sus pecados y tras su conversaci&oacute;n, ella fue testimonio de su palabra, transmiti&eacute;ndola a los samaritanos (Juan 4:5-6). Esta plegaria se mueve entre la aceptaci&oacute;n de un ideario y su r&eacute;plica. Aceptaci&oacute;n de ser portadora del pecado y de la conveniencia de su situaci&oacute;n subalterna, &laquo;no est&aacute; bien que una mujer, de la ciudad sola salga&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n plasma una r&eacute;plica: &laquo;acaso eres profeta, que mis pecados declaras&raquo;. Reivindicando de ese modo su autonom&iacute;a y su libertad, dejando entrever la idea de que nadie est&aacute; por encima de otro para rendir cuentas de sus acciones. Pero esa actitud queda aplastada por otra l&oacute;gica, &laquo;no soy profeta le dice, que soy de esferas m&aacute;s altas&raquo;, es decir, no te impongo ciertas conductas morales al seducirte con una argumentaci&oacute;n, sino que impongo una orden porque tengo el poder de redimir tu alma. Todo ello para recordar que hay una jerarqu&iacute;a social y los que est&aacute;n en esferas m&aacute;s altas son los que pueden redimir las almas con una compensaci&oacute;n, en este caso con el dinero que era m&aacute;s que necesario en el contexto del primer franquismo. Esta plegaria visualiza el juego de relatos y r&eacute;plicas que se daban en las f&aacute;bricas mediante el canto colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n que se cantara momentos antes de cobrar, esto nos lleva a tener en mente la idea que esboza Foucault (1975: 280) cuando nos explica como a los obreros se les intenta dominar mediante el dinero, ense&ntilde;&aacute;ndoles una recompensa cuando lo hacen bien. No deja de tener cierta coherencia una plegaria todos los viernes referenciando el viernes santo antes de cobrar, ya que es un momento donde no se produce la eucarist&iacute;a y s&iacute; una oraci&oacute;n-colecta. A trav&eacute;s de estos s&iacute;miles ellas mostraban en apariencia una redenci&oacute;n colectiva para expiar sus pecados. Unos pecados que les eran otorgados a trav&eacute;s de una imposici&oacute;n violenta en el orden simb&oacute;lico del poder. La disposici&oacute;n social en las que se ve&iacute;an enmarcadas las obreras les hac&iacute;a imposible sobrevivir a la dicotom&iacute;a entre la virtud y el pecado, esta plegaria se hac&iacute;a necesaria para buscar una soluci&oacute;n digna a una situaci&oacute;n a la cual se ve&iacute;an arrastradas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hermosa-samaritana-amos-obreras-murcia-primer-franquismo-iii_129_6218145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2020 08:59:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“La hermosa samaritana”: De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (III)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Machismo,Agresiones sexuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (II): Caride]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/amos-obreras-murcia-primer-franquismo-ii-caride_132_6180687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e6f22a6-d3c7-4b00-a3fc-48ec1b2ca472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (II): Caride"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El canto colectivo de las trabajadoras era la principal vía de fuerza de las obreras, un fenómeno típico en muchísimas de las fábricas habitadas por mujeres en Murcia.</p></div><p class="article-text">
        En el primer cap&iacute;tulo de esta serie, expusimos algunas de las din&aacute;micas de dominaci&oacute;n de aquellos que ejerc&iacute;an el poder respecto a las obreras murcianas, centr&aacute;ndonos en el caso de la f&aacute;brica de Cobarro. La avalancha de reacciones en diferentes foros respecto a nuestro primer cap&iacute;tulo muestran el dolor de un pasado que todav&iacute;a no ha sido tratado con profundidad: muchas de las respuestas se&ntilde;alaban las d&eacute;cadas y d&eacute;cadas que las obreras bregaron para despu&eacute;s no tener nada cotizado o cotizar un m&iacute;nimo tan rid&iacute;culo que parece casi una humillaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estriar, acarrear, embotar: un trabajo agotador cuyo reconocimiento no fue considerado durante la transici&oacute;n. Una entrevistada sobre el trabajo en Caride nos dec&iacute;a: &ldquo;Ay, es pa' la carne de membrillo, se limpiaba, hab&iacute;a unas m&aacute;quinas, primero se limpiaba con cucharillas, luego sacaron como unos molinillos, se met&iacute;an, que por eso me duele tanto los&hellip; Se met&iacute;a el membrillo ah&iacute;, le sacaban todas las pepitas&hellip; Y se limpiaba, pero a destajo. Entonces luego eso se llevaba y lo coc&iacute;as en unas jaulas que ya estaban preparadas pa' eso, entonces pasaba por una m&aacute;quina, mujeres ech&aacute;ndolo y le apretabas y sal&iacute;a la pulpa, limpia. Y entonces la echaban a los barriles, y hab&iacute;a hombres que le echaban sus polvos mene&aacute;ndolo y algunas veces mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que la f&aacute;brica de Cobarro, en Caride nos encontramos la exposici&oacute;n de las trabajadoras a ciertos suplicios. Es cierto que la encargada, 'La Rosario', no ten&iacute;a tan mala fama como 'La Luz' en Cobarro, pero tambi&eacute;n ejerc&iacute;a su rol r&iacute;gidamente. Otra figura que ejerc&iacute;a con dureza el control es el hermano del amo, una entrevistada nos explicaba: &ldquo;Don Camilo, que cuando ven&iacute;a le tem&iacute;amos, era el t&iacute;o m&aacute;s malo que pare madre&hellip; Ese hermano tambi&eacute;n, que se quedar&iacute;an los mineros, se quedar&iacute;an los pobreticos descansando [...] &iquest;En qu&eacute; sentido malo? &iexcl;Pues l&aacute;tigo! Te pon&iacute;a firme, no chillaba, sino que se pon&iacute;a a lao tuyo y al o&iacute;do. S&iacute;, muy malo. Que viene don Camilo, mucho miedo, lo que hab&iacute;a antes, mucho miedo&rdquo;. Estas figuras eran la v&aacute;lvula que mediante determinadas maniobras regulaban una red de relaciones siempre tensas, eran un mecanismo disciplinario que sosten&iacute;a todo un sistema de dominaci&oacute;n, salvaguardando la disposici&oacute;n social que sujetaba a las obreras, tal y como expon&iacute;a Joseph de Maistre &ldquo;entre el pr&iacute;ncipe y el pueblo, el verdugo constituye un engranaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del organigrama de las f&aacute;bricas hab&iacute;a un rol que ten&iacute;a la posibilidad de establecer otro tipo de trato respecto a los amos, los fogoneros. Todos los que habitaban las f&aacute;bricas eran conscientes de que la caldera era un puesto peligroso, esto nos lo explicaban as&iacute;: &ldquo;El de la caldera era el que le daba vapor a toda la f&aacute;brica&hellip; Con el carret&oacute;n lo tra&iacute;a, dejaba el carret&oacute;n que hab&iacute;a un espacio&hellip; La caldera estaba as&iacute; y hab&iacute;a un espacio grande, dejaba el carret&oacute;n y entonces con la pala lo cargaba y hab&iacute;a una puerta, se ve&iacute;a el fuego y entonces metieron carb&oacute;n ah&iacute; y ten&iacute;a que estar vigilando, porque si esa caldera se quedaba sin agua nos &iacute;bamos todos al limbo, ten&iacute;an mucha responsabilidad [...] El Caco&hellip; El Fransu&aacute;&hellip; &iexcl;Jajaja!&hellip; No te lo digo yo que &eacute;ramos felices a nuestra manera, ahora la gente no se conforma con eso. Me cago en la hos&hellip; &iexcl;Jaja! Porque el jefe siempre estaba en la caldera, ten&iacute;a mucho peligro, era el eje de la f&aacute;brica, cari&ntilde;o, pero el Fransu&aacute; hac&iacute;a lo que le sal&iacute;a del capullo y el Caco tambi&eacute;n, pero nunca hubo ning&uacute;n desliz, una vez se qued&oacute; un poco sin agua pero no lleg&oacute; a pasar na'. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Trabajadora de la fábrica &#039;Caride&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero el Fransu&aacute; no se callaba. Pero cuando le ten&iacute;a que decir algo, los dos, algo al otro, le contestaban, al jefe, al gordo, al Caride, claro&hellip; Le dec&iacute;an eso, le dec&iacute;a: &lsquo;&iexcl;Caco! Estate m&aacute;s pendiente&rsquo;, y le dec&iacute;a que no pasa na', pero el Fransu&aacute; se lo dec&iacute;a en otro lenguaje&ldquo;. Esta excepci&oacute;n era auspiciada por una posible amenaza velada. La caldera era el coraz&oacute;n de la f&aacute;brica y era alimentada por los obreros, ellos pod&iacute;an hacerla explotar de forma activa o pasiva. Eran los &uacute;nicos trabajadores dentro de las f&aacute;bricas con cierto margen de r&eacute;plica directa. La explosi&oacute;n de la caldera era una posibilidad remota y esos trabajadores podr&iacute;an ser reemplazados, aun as&iacute; era necesario un consenso entre el amo y los caldereros. Ese acuerdo impl&iacute;cito se puede observar en el tipo de lenguaje que se produc&iacute;an entre ellos, el cual era identificado como diferente al lenguaje que era utilizado por el resto de obreros.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de Cobarro, en Caride, el contacto con las trabajadoras pod&iacute;a ser m&aacute;s directo, ya que la vivienda familiar se encontraba en el interior de la f&aacute;brica. Una de nuestras entrevistadas, tras ense&ntilde;ar una foto de Jes&uacute;s Caride de joven nos mostraba la dicotom&iacute;a entre el hogar y la f&aacute;brica: &ldquo;No, si no era feo el Jes&uacute;s Caride, pero de joven, claro&hellip; To la cara, don Jes&uacute;s Caride a&ntilde;o 1928. Claro&hellip; &iexcl;Uhf! &iexcl;Uhf! &iexcl;Qu&eacute; gordo est&aacute;! Si no es que fuera malo, a ver si t&uacute; me entiendes, yo que s&eacute;, era&hellip; Que si ve&iacute;a una mujer en algo ten&iacute;a que haber levantao la mano y no la levantaba, pero luego iba a su casa, que yo munchas veces que me llamaban para hacer cualquier cosa pa' ayudar y se portaba de otra manera, y con las mozas estupendamente, pero en la f&aacute;brica&hellip; Mucho respeto hab&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de integrar el hogar en la f&aacute;brica hace que muchas de las situaciones que nos han explicado nuestras entrevistadas ilustran muy bien ciertas tramas sociales, pero a su vez, exponen de una manera m&aacute;s directa a sus protagonistas, haciendo a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil trazar la l&iacute;nea que separa lo personal con lo propio de las din&aacute;micas sociales del momento. En este art&iacute;culo omitiremos muchas de las historias m&aacute;s personales que nos han explicado, ya que podr&iacute;an resultar dolorosas a los familiares todav&iacute;a vivos de los protagonistas. Lo que s&iacute; expondremos sobre Caride es la explotaci&oacute;n laboral, no solo dejaron de cotizar por las obreras -colocando a muchas de nuestras mayores en una situaci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s precaria-, sino que tampoco cobraron las horas extras. Ese dolor a&uacute;n pervive entre nuestras mayores, una antigua trabajadora nos explicaba: &ldquo;&Eacute;l era eso, que le gustaba muy beatos, de la virgen de los Dolores, ten&iacute;a pa' pagar a las novenas, pero eran muy ladrones, en el sentido en que nos quitaban mucho dinero de lo que est&aacute;bamos dando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las obreras, a pesar de no tener la oportunidad de realizar una r&eacute;plica directa a una situaci&oacute;n que ellas observaban como injusta, s&iacute; que llegaron a denunciar la situaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo? Cantando en grupo. Se utiliz&oacute; una herramienta colectiva para se&ntilde;alar a los encargados como una fuerza coercitiva, ellas mismas como inocentes -contestando a la proyecci&oacute;n lesiva que hab&iacute;a sobre las obreras-,&nbsp; y amenazando con la huelga en un contexto nada propicio como era el primer franquismo. En una de las entrevistas grupales a antiguas obreras nos cantaban la siguiente melod&iacute;a que se lleg&oacute; a sentir en Caride, Cobarro, Florentino, Cascales o la f&aacute;brica de Eulogio en La Puebla de Soto:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <em>Si vas por la carretera,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no tienes que preguntar,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en el reloj del maestro,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>son las cuatro menos diez.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Son las cuatro menos diez,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la gente muy descontenta,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>si no nos pagan las horas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>nos vamos las de las mesas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nos vamos las de las mesas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>cocinas y embotadoras,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>si no nos pagan las horas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no vamos las estriadoras.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tambi&eacute;n las estriadoras,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que se han puesto muy cre&iacute;das,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>si no nos pagan las horas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>nos vamos el mismo d&iacute;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La f&aacute;brica es una iglesia,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>las mujeres son los santos,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>los encargados los curas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que siempre van predicando.</em>
    </p><p class="article-text">
        El canto colectivo de las trabajadoras era la principal v&iacute;a de fuerza de las obreras, un fen&oacute;meno t&iacute;pico en much&iacute;simas de las f&aacute;bricas habitadas por mujeres en Murcia. Esta pr&aacute;ctica sonora es de enorme complejidad, ya que no solo se cantaba a varias voces, sino que tambi&eacute;n se trovaba colectivamente a partir de melod&iacute;as previas. Esta pr&aacute;ctica fue desapareciendo a principios de los a&ntilde;os 60. Lo que nos llama la atenci&oacute;n es como las instituciones que se encargan del patrimonio sonoro han obviado y olvidado todo este universo sonoro murciano. En el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo nos adentraremos en las tensiones intergeneracionales entre las obreras y las violencias sexuales que se produc&iacute;an por parte de qui&eacute;n ejerc&iacute;a el poder en algunas de las f&aacute;bricas estudiadas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/amos-obreras-murcia-primer-franquismo-ii-caride_132_6180687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2020 08:48:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (II): Caride]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Región de Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (I): Cobarro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/amos-obreras-murcia-primer-franquismo-i-cobarro_132_6150631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ba54240-2ee8-46d5-af8d-9a3a78bc14cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (I): Cobarro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre todas las encargadas, «la Luz» ha dejado una impronta muy honda en las trabajadoras. Una entrevistada nos decía: «La luz nos decía: 'putas, os vais a ir a la calle'», otra también nos decía: «Encargá había la Luz, decía: '¡puta! ¡Venga que no hacéis na'!»</p></div><p class="article-text">
        Durante el primer franquismo en Murcia, uno de los lugares de trabajo m&aacute;s com&uacute;n de las murcianas eran las f&aacute;bricas de conserva vegetal. Tras la Guerra Civil, la clase trabajadora fue se&ntilde;alada como derrotada, dejando a las trabajadoras a merced de los amos. En Alcantarilla, el gran crecimiento industrial desplaz&oacute; a los se&ntilde;oritos de toda la vida por nuevos ricos. Entre todos los amos<em>,</em> los Cobarro, venidos de Abar&aacute;n, son la principal referencia en el imaginario local.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de terminar la Guerra Civil en Alcantarilla, Basilio Antonio Cobarro Tornero se hace con la f&aacute;brica construida en 1916 por Salas, Navarro y Verd&uacute; entre las v&iacute;as del tren y el camino de la Voz Negra. La F&aacute;brica de Cobarro era la m&aacute;s grande del pueblo con unos 13.740 metros cuadrados, penetrada por las v&iacute;as del tren y con una mirada dirigida principalmente al mercado exterior, haciendo del espacio de la factor&iacute;a un lugar de flujo de mercanc&iacute;as y personas. Llevaban desde 1932 trabajando verduras, frutas y hortalizas. Importando principalmente a Inglaterra sus productos. Aunque su gran exportaci&oacute;n empieza a establecerse y consolidarse desde el a&ntilde;o 1940 a 1945. Al principio el env&iacute;o de sus productos se realizaba en aviones de la compa&ntilde;&iacute;a Lancaster, desde Los Alc&aacute;zares hasta Londres. En esta &eacute;poca ya toman la gesti&oacute;n de la empresa sus hijos. Antonio, Joaqu&iacute;n, Basilio -Administraci&oacute;n-, Jos&eacute; -Director de Comercio Exterior-, Jes&uacute;s -Director de Negociaci&oacute;n, Organizaci&oacute;n y Funcionamiento de la Empresa-. Entre otras cosas adapt&oacute; su producci&oacute;n al mercado exterior, de ese modo elabor&oacute; la ensalada de frutas envasadas de origen brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Entre todos los hijos de Antonio Cobarro, fue Jes&uacute;s quien m&aacute;s presencia tuvo en el pueblo. En Alcantarilla, Jes&uacute;s Cobarro tomaba el espacio sonoro del pueblo a trav&eacute;s de su <em>Rolls Royce</em>. En una calle mayor en los a&ntilde;os cincuenta donde no se ve&iacute;an muchos coches, tanto sonoramente como visualmente ese coche marcaba un elemento de distinci&oacute;n que cruzaba la espectacularidad y el esperpento. El <em>Tarz&aacute;n, </em>en el imaginario obrero se le otorgan mil historias de sus actividades festivas dentro y fuera de la f&aacute;brica, como en la finca familiar de &laquo;La paloma&raquo;. La dimensi&oacute;n de los Cobarro hizo que los hechos familiares se convirtieran en sucesos relevantes para la inmensa poblaci&oacute;n. La muerte de Joaqu&iacute;n en un accidente se convirti&oacute; en una cita que paraliz&oacute; medio pueblo. Algunas de las trabajadoras se vieron arrastradas a asistir, al igual que a la boda de Jes&uacute;s Cobarro, la cual todav&iacute;a es muy recordada, como su separaci&oacute;n. Los Cobarro tambi&eacute;n modificaron la fisonom&iacute;a urbana del pueblo: en los l&iacute;mites de Alcantarilla construy&oacute; las casas de Cobarro, las cuales estaban destinadas a alquilarlas a los trabajadores que se trasladaban a Alcantarilla. En ese espacio de nuevos ricos, tambi&eacute;n se situaron como benefactores, promocionando y potenciando la Semana Santa en Alcantarilla. Una entrevistada nos contaba: &laquo;Y el cristo de Medinaceli, este que sale aqu&iacute; lo compr&oacute; la se&ntilde;ora, su madre, do&ntilde;a Julia Yelo. Y entonces vinieron cuatro toreros un martes santo; salieron en la procesi&oacute;n, llegaron en cada &aacute;ngulo del paso, pusieron un capote de cada torero bordao. Fue uno, este que sale en todas las televisiones, eran procesiones de Semana Santa, representando&hellip; Este era uno que sale tanto, Ordo&ntilde;es, Pedrel y este que sale en la tele, Jaime Ostos y Cascales&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El dominio de los amos no s&oacute;lo se proyectaba en el espacio p&uacute;blico, sin&oacute; tambi&eacute;n en el interior, marcando la concepci&oacute;n sobre las mujeres obreras. Los amos las situaban como &laquo;ladronas y putas&raquo;, tal y como nos explicaba una trabajadora, una idea extendida por el sentido com&uacute;n de aquellos que ejercen el poder y auspiciado por el marco legislativo injusto propuesto por el franquismo. Cuando los amos y las encargadas dispon&iacute;an un significado lesivo para el honor de las obreras desde una violencia discursiva, las trabajadoras no sol&iacute;an tener posibilidades de hacer una r&eacute;plica directa. Una de nuestras informantes nos explicaba c&oacute;mo se expresa por parte de la mujer del amo: &laquo;Iba la se&ntilde;ora do&ntilde;a Julia Yelo de Cobarro, a la f&aacute;brica, a ella le gustaba empapelar, sent&aacute; en una silla, si era mu gitana..., &iquest;no ves la cara que tiene que parece una gitana? &iexcl;eh! y dec&iacute;a a la maestra: '&iexcl;Luz! &iquest;Sale mucha naranja hel&aacute;?'. Le dec&iacute;a la se&ntilde;ora a la maestra y le dec&iacute;a: 'se&ntilde;ora, pues toa, porque si sale una buena las llevan ellas en las tetas pa' sus hijos'. [jajaja] toa se&ntilde;ora, ah&hellip;&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Este suceso con do&ntilde;a Julia Yelo no era tan habitual, las reprimendas normalmente eran espetadas por los encargado y las encargadas. Algunas de las encargadas son muy recordadas por la dureza de su trato a la hora de disciplinar a las trabajadoras. Entre todas las encargadas, &laquo;la Luz&raquo; ha dejado una impronta muy honda en las trabajadoras. Una entrevistada nos dec&iacute;a: &laquo;La luz nos dec&iacute;a: 'putas, os vais a ir a la calle'&raquo;, otra tambi&eacute;n nos dec&iacute;a: &laquo;Encarg&aacute; hab&iacute;a la Luz, dec&iacute;a: '&iexcl;puta! &iexcl;Venga que no hac&eacute;is na'!&raquo;. Esta circunstancia no la podemos imputar a las cualidades personales de la encargada, sino que era una din&aacute;mica extendida en otras f&aacute;bricas. El cuerpo sometido es el cuerpo productivo (Foucault 1975: 32). Ese sometimiento a las mujeres obreras no solamente ven&iacute;a del discurso moral que propon&iacute;a el marco pol&iacute;tico, sino que el sometimiento tambi&eacute;n era plasmado a trav&eacute;s del castigo f&iacute;sico. Nos explica otra entrevistada:&nbsp;&laquo;Si te ibas al v&aacute;ter y cuando estabas mucho tiempo, cog&iacute;a un cardero con agua con zotal y le echaba zotal por el v&aacute;ter. Cuando las mujeres estaban dentro de los aseos, como los aseos ten&iacute;an un trozo pa' arriba abierto, ella cog&iacute;a un caldero con agua y una escoba, le echaba zotal y con agua zotal le echaban pa' que salieran corriendo. Eso lo hac&iacute;a la Luz. Yo estaba trabajando anca Caride, me fui anca Cobarro quince d&iacute;as y me dec&iacute;a puta. Yo que no me com&iacute;o una rosca en mi vida y t&uacute; que tienes un hijo soltera... Anca Caride no nos dec&iacute;an puta, la Rosario no nos trataba mal&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El zotal se convert&iacute;a en un elemento de humillaci&oacute;n. Ese castigo f&iacute;sico iba acompa&ntilde;ado de una amenaza, quedar excluida del trabajo. En el caso de la Luz nos relatan c&oacute;mo castigaba despidiendo a trabajadoras por d&iacute;as, a veces, los amos intervienen directamente, una de las tantas entrevistadas nos explic&oacute;: &laquo;Y una mujer que estaba medio ciega, estaba limpiando uva, estaba de las primeras, que no lo ten&iacute;a que haber hecho as&iacute;, la ten&iacute;an que haber puesto por el medio. Y el tarz&aacute;n la vio, el mayor, y la vio que se arrimaba mucho a la uva porque no ve&iacute;a mu bien la mujer. '&iexcl;To&ntilde;in!', al maestro: '&iquest;es que no est&aacute;s viendo que esta mujer no sirve pa' limpiar uva? &iexcl;A la calle!, &iexcl;A la calle!, &iexcl;A la calle!', y ten&iacute;a mucha amistad &eacute;l con ella porque eran vecinos y entonces por la tarde volvi&oacute; a trabajar la mujer sin que el otro se enterara, y la pusieron por medio porque le hac&iacute;a mucha falta, porque ten&iacute;a dos cr&iacute;as peque&ntilde;as&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El rasgo<span class="highlight" style="--color:white;"> m&aacute;s habitual del sometimiento de amos a las trabajadoras era el miedo, </span>ya que su poder era incuestionable. Pese a ello, las trabajadoras eran conscientes de las agresiones que recib&iacute;an y de la situaci&oacute;n injusta que viv&iacute;an. Nos dec&iacute;a una entrevistada: &laquo;La sangre del obrero es <em>mu durce</em>&raquo;. Este tipo de relatos nos tiene que hacer reflexionar sobre <em>el deber de memoria</em> respecto las generaciones m&aacute;s antiguas que conviven con nosotros y c&oacute;mo proyectamos nuestro sentido democr&aacute;tico respecto los agravios del pasado. En ese &aacute;mbito, es muy relevante c&oacute;mo el n&uacute;mero de la revista Cangil&oacute;n impulsado por el Museo de la Huerta dedicado a los amos de las f&aacute;bricas de Alcantarilla, hace un relato as&eacute;ptico en cuanto a las violencias presentes en las f&aacute;bricas de conserva vegetal. No debemos dejar de mencionar, que en algunos casos, m&aacute;s all&aacute; del caso que tratamos, se nos ha expuesto como algo generalizado en las f&aacute;bricas violencias que llegaban al abuso sexual. 
    </p><p class="article-text">
        Para construir unas localidades democr&aacute;ticas en Murcia debemos dar luz a relatos sobre el pasado que no son amables a las &eacute;lites actuales o incluso a los consensos locales, debemos examinar el silencio sobre algunos aspectos de nuestro pasado m&aacute;s reciente y los extra&ntilde;os s&iacute;mbolos que hemos heredado. No podemos dejar de mencionar la muerte de Jes&uacute;s Cobarro. Cuando el finado fue conducido al cementerio, fue un gran acontecimiento local. Todav&iacute;a es muy recordado no solo el entierro, sino tambi&eacute;n el hecho de que est&aacute; embalsamado en el cementerio de Alcantarilla. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/amos-obreras-murcia-primer-franquismo-i-cobarro_132_6150631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2020 08:56:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De amos y obreras en la Murcia del primer franquismo (I): Cobarro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Ciudad sin Ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ciudad-ley_132_6142912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24580d50-893d-4fdb-91bb-dd58af6efa80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Ciudad sin Ley"></p><p class="article-text">
        El barrio de San Jos&eacute; Obrero de Alcantarilla ha sido conocido popularmente como <em>La Ciudad sin Ley</em>, al igual que la pel&iacute;cula dirigida por Don Siegel, el barrio ha sufrido las injerencias del poder de forma activa y pasiva. La leyenda sobre el origen de dicho mote tiene diferentes explicaciones, desde la fama adquirida por alguna reyerta hasta la comedia de algunos vecinos al vestirse de vaqueros. Este mote del barrio durante los a&ntilde;os 80 fue tomado con sorna por los propios habitantes, hasta el bar del barrio se le llam&oacute; <em>bar Texas</em>, donde m&aacute;s de uno sali&oacute; empapado por el sif&oacute;n del due&ntilde;o al entrar sin camiseta durante los calurosos d&iacute;as de verano.
    </p><p class="article-text">
        Las calles que habit&eacute; en mi juventud han desaparecido, las horas y horas jugando a la pelota en la carretera hasta que &eacute;ramos arrastrados por los gritos de madres y abuelas a cenar eran interminables. Entre pelotazo y pelotazo, emprend&iacute;amos viajes a <em>la Armanda</em> para comprar chucher&iacute;as para nosotros y pipas para las abuelas que se sentaban en los portales con sus sillas y hamacas. En ocasiones, si era necesario, tambi&eacute;n interrump&iacute;amos nuestro juego para ir a por cualquier otra cosa <em>al Jarcha</em>, abandonando la tienda tras la coletilla: &ldquo;ap&uacute;ntalo en la cuenta&rdquo;, -algunas de esas cuentas, no se llegaron a liquidar jam&aacute;s, bien me consta-. En ocasiones, los ni&ntilde;os &eacute;ramos expulsados de la carretera de la calle Carrascoy a <em>las oliveras</em>, un espacio que se fue deteriorando con la construcci&oacute;n de la MU-30. Por cierto, llegu&eacute; a leer en prensa el plan por el cual estaba aprobado cerrera la salida de la carretera al barrio, y como consecuencia aislar un poco m&aacute;s a sus gentes ya de por s&iacute; invisibilizadas, vaya panda de imb&eacute;ciles hay sobre plano.
    </p><p class="article-text">
        El barrio de San Jos&eacute; Obrero est&aacute; lleno de gente humilde y trabajadora, que con la expansi&oacute;n industrial de Alcantarilla durante finales de los a&ntilde;os 50 y principio de los 60 vinieron a trabajar en sus f&aacute;bricas, como tantos otros hicieron, aloj&aacute;ndose desde entrev&iacute;as hasta Sangonera la Seca. En esos tiempos, eran otras las zonas se&ntilde;aladas para esconder los pliegues ocultos de la sociedad, lugares como las <em>casas cueva</em> de Alcantarilla, que curiosamente no forman parte, -ni como recuerdo-, del patrimonio local. Con el paso del tiempo, el dise&ntilde;o urban&iacute;stico y las din&aacute;micas de las ciudades actuales, el barrio de San Jos&eacute; Obrero se convirti&oacute; en un barrio de extrarradio. Gente digna que ha sido marginada a marchas forzadas, hasta ganar una fama inmerecida. El propio relato del centro del pueblo pareci&oacute; ser la semilla que proyect&oacute; determinados males que hoy act&uacute;an sobre el barrio. A&uacute;n recuerdo alg&uacute;n compa&ntilde;ero de instituto que me miraba con cara de atontado, extra&ntilde;ado, pregunt&aacute;ndose c&oacute;mo lo hac&iacute;a para sobrevivir en tal lugar.
    </p><p class="article-text">
        Ese peque&ntilde;o <em>Macondo</em> que es Alcantarilla, donde murcianos de muchos lugares se instalaron en busca de trabajo durante los a&ntilde;os de dictadura, tambi&eacute;n destaca por ser uno de los lugares m&aacute;s pr&oacute;ximos a f&aacute;bricas como <em>la furfural</em> o <em>los derivados qu&iacute;micos</em>. Desde hace casi una d&eacute;cada, la plataforma &ldquo;Aire Limpio&rdquo; lleva luchando para mejorar la calidad del aire. En su labor han detectado en la estaci&oacute;n de Alcantarilla: Benceno, Tolueno, Ozono, Xileno y part&iacute;culas en suspensi&oacute;n. Dejando claro que los problemas derivados no son solo malos olores.
    </p><p class="article-text">
        En mi juventud llegu&eacute; a conocer alg&uacute;n trabajador que me explic&oacute; el siguiente procedimiento en una de las f&aacute;bricas colindantes: d&iacute;as antes de una inspecci&oacute;n, la f&aacute;brica era avisada por alguien de la propia administraci&oacute;n p&uacute;blica, de tal forma que alertaban a los operarios, paraban m&aacute;quinas para reducir los niveles de ciertas sustancias y colocaban los filtros pertinentes para pasar la inspecci&oacute;n, -filtros que obviamente no eran presentes de forma cotidiana-. Este recuerdo de juventud -y como tal, no se trata de una acusaci&oacute;n en firme, de la cual no tengo pruebas registradas-, la explico para observar que es desde hace d&eacute;cadas que se habla de ello y se observa con sospecha el entorno industrial. Hace a&ntilde;os que me traslad&eacute; a Catalu&ntilde;a, desde all&iacute; voy hablando con mis familiares que viven en el barrio y me van comentando la muerte prematura de tal vecino o la enfermedad de tal otro. Alcantarilla tiene unos &iacute;ndices de c&aacute;ncer muy elevados, al igual que los cartageneros afectados por el mesotelioma que se&ntilde;alaron r&aacute;pidamente al amianto, no hay que ser muy suspicaz para tener sospechas del origen de estos &iacute;ndices. La muerte del mar menor es visible y a todos nos duelen esas im&aacute;genes, en nuestro caso el aire nos envenena de forma invisible y esa foto del desastre colectivo no es tan f&aacute;cil de recoger.
    </p><p class="article-text">
        Con esta informaci&oacute;n en suspensi&oacute;n por el aire, yo me pregunto, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n en Murcia los valientes que hagan justicia? No solamente aquella justicia que acaba en los juzgados, sino la que Ricoeur describe en su obra Lo Justo II (2008), donde se plantea &ldquo;lo justo&rdquo; como una acci&oacute;n, cuyo valor est&aacute; en su uso en pos de la vida humana. Obviamente una comisi&oacute;n de seguimiento desde el Ayuntamiento de Alcantarilla es muy insuficiente. No debemos externalizar la aplicaci&oacute;n de la justicia por los jueces o por comisiones que no sirven de nada, no debemos dejar que se haga un ejercicio posterior a los hechos, sino que se trata de un ejercicio de aquello que somos capaces los humanos, de denunciar y presionar desde la creatividad en busca acciones posibles. Hay que ser hospitalarios con los agraviados, para ello debemos exigir una investigaci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s exhaustiva y constante de forma tan ejemplar que no puedan encontrarse fisuras a nuestra fraternidad con los m&aacute;s vulnerables respecto las violencias invisibles de nuestra sociedad. Desde esta tribuna aplaudo las acciones de la plataforma &ldquo;Aire Limpio&rdquo; y reconozco mis limitaciones personales para ayudar a mis vecinos, a&uacute;n as&iacute;, ante este asunto se debe ir m&aacute;s all&aacute;, nos jugamos el sentido democr&aacute;tico de las nuevas generaciones y nos jugamos nada m&aacute;s ni nada menos que la vida.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ciudad-ley_132_6142912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2020 04:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Ciudad sin Ley]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lluís Puig, exconseller de Cultura: "Lo que decía Valtònyc sobre la monarquía española se está demostrando cada día"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/murcia-catalunya-cultura-musica_1_6043496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2987003-bf07-46e9-bc85-2fa4d3092d47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lluís Puig, exconseller de Cultura: &quot;Lo que decía Valtònyc sobre la monarquía española se está demostrando cada día&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Quién me habló por primera vez del glosar, el trovar y de todo esto en Murcia fue precisamente Manuel Luna y su grupo, la cuadrilla maquilera. El amigo Manuel Luna me contó de esta tradición en tierras murcianas"</p></div><p class="article-text">
        Llu&iacute;s Puig contin&uacute;a en Bruselas en plena pandemia. Para algunas personas es un fugado de la ley, para otros es un exiliado como consecuencia de las injerencias de un Estado represor. Llu&iacute;s Puig ha sido y es un trabajador incansable de la cultura, siendo uno de los activos m&aacute;s relevantes en el campo de la m&uacute;sica y la danza tradicional en Catalu&ntilde;a. Lleg&oacute; a Conseller de Cultura s&oacute;lo tres meses antes del refer&eacute;ndum del 1 de Octubre y est&aacute; en el exilio por lealtad a los valores republicanos. Contactamos con &eacute;l con los objetivos de acercar su situaci&oacute;n a los murcianos, visibilizar la virulencia del Estado y sobre todo, hablar de m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hola Llu&iacute;s, gracias por tu tiempo y por aceptar esta entrevista  &iquest;C&oacute;mo es el confinamiento en el exilio? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El confinamiento en el exilio es casi como la normalidad. Llevamos ya dos a&ntilde;os y medio aqu&iacute;, y desde el exilio hemos reivindicado siempre poder trabajar de forma telem&aacute;tica. A trav&eacute;s de los canales de comunicaci&oacute;n de internet hemos estado presentes en centenares de actos culturales, en mi caso, en centenares de actividades, de debates pol&iacute;ticos, de conferencias, y en medios de comunicaci&oacute;n. Por tanto, digamos que nuestra vida no ha variado mucho en este confinamiento del exilio, adem&aacute;s, por suerte o no, en B&eacute;lgica siempre se nos ha permitido salir cada d&iacute;a a pasear o a correr, y hacer un poco deporte al aire libre. Est&aacute; siendo un confinamiento con salud b&aacute;sicamente, tengo la suerte de poder estar acompa&ntilde;ado de mi esposa y por tanto tengo m&aacute;s compa&ntilde;&iacute;a de lo habitual en un exilio. O sea que dispuesto a seguir luchando contra esta pandemia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Innumerables catalanes son hijos o nietos de murcianos &iquest;Qu&eacute; referencia o v&iacute;nculo tienes con Murcia</strong>?
    </p><p class="article-text">
        Mi referencia con Murcia viene dada b&aacute;sicamente porque yo soy de Terrassa. En mi ciudad una de las m&aacute;s grandes migraciones que hubo fue de Murcia y Almer&iacute;a sobre todo, si la memoria no me falla. Yo mismo tengo mi abuela por parte de madre de Almer&iacute;a y mi mujer es de M&aacute;laga. En Catalu&ntilde;a todos somos de or&iacute;genes mestizos, de or&iacute;genes mezclados, como pasa en todo el Mediterr&aacute;neo, no solo en Catalu&ntilde;a. En todo caso, el hecho de que seguramente en Catalu&ntilde;a empez&oacute; antes la revoluci&oacute;n industrial y tuviera m&aacute;s necesidad de mano de obra, ayud&oacute; seguramente a que estas migraciones internas dentro de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica tuvieran lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablemos de m&uacute;sica: glosar, trovar, hacer contrafactum, rapear son 'maneras de hacer' que han tomado diferentes formas en contextos culturales diferentes. En Murcia han surgido grandes troveros y tambi&eacute;n se han producido trovos colectivos por parte de las obreras dentro de las f&aacute;bricas de conserva en la primera mitad del siglo XX, pero no acaba de enganchar a parte de nuestra juventud. &iquest;C&oacute;mo vivi&oacute; usted el auge de las corrandes -canto tradicional improvisado- en Catalu&ntilde;a y por qu&eacute; crees que muchos j&oacute;venes se vieron interpelados por esta forma de hacer m&uacute;sica? </strong><em> corrandes -</em>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo, si no me equivoco, que qui&eacute;n me habl&oacute; por primera vez del glosar, el trovar y de todo esto en Murcia fue precisamente Manuel Luna y su grupo, la cuadrilla maquilera. El amigo Manuel Luna me cont&oacute; de esta tradici&oacute;n en tierras murcianas. En Catalu&ntilde;a se ha vivido muy bien porque enseguida se hicieron estudios muy serios de c&oacute;mo esta pr&aacute;ctica era una muy buena herramienta para los Institutos de secundaria, como ayuda para enriquecer el vocabulario, a trabajar el ritmo, la expresi&oacute;n oral, o  la agilidad mental al improvisar frases con rima o sin rima. Por tanto, enseguida se conect&oacute; las <em>corrandes</em> improvisadas y el rap, -este juego de dominar palabras y de poder expresarse-, con una tradici&oacute;n antigua, seguramente tan antigua como en todas las culturas que tienen sus formas de improvisar, pero adem&aacute;s d&aacute;ndole una funci&oacute;n social de actualidad. Esto es lo m&aacute;s importante, no solo para las<em> corrandes</em>, las glosas y las trovas, sino para todo el folklore, para toda la tradici&oacute;n. En el momento que el folklore queda cerrado en un museo -en el sentido de cerrado como en un armario expositor-, empieza a perder su vida, y ya no tiene ning&uacute;n sentido. Lo bueno de la tradici&oacute;n y del folklore es que sea vivo, que se adapte a cada momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El etnomusic&oacute;logo Jaume Ayats, tras estudiar la fiesta de Sant Antoni en Art&agrave; (Mallorca) llega a un horizonte: se tiene que cantar lo que no puede ser dicho. Es decir, la identidad, los v&iacute;nculos sociales, las cr&iacute;ticas, las discrepancias y los sentimientos. Su amig</strong><em>Sant Antoni</em><em>Art&agrave;</em>o <strong>Valt&ograve;nyc, ha transgredido lo tolerable por el poder  &iquest;se hubiera producido la misma reacci&oacute;n si en vez de rap lo hubiera dicho desde un trovo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Casi siempre, la fiesta popular aut&eacute;ntica busca transgredir el poder, sea mon&aacute;rquico, pol&iacute;tico, religioso, econ&oacute;mico, y esto no solo es con el rap o con las glosas, sino tambi&eacute;n con los carnavales y con los bailes de diablos d&oacute;nde se habla y se recitan poes&iacute;as. En muchas manifestaciones culturales la fiesta es transgresi&oacute;n, en el momento que el poder pierde la capacidad de entender que ocupar ciertos cargos obliga a estar expuestos y a recibir cr&iacute;ticas sociales, es cuando el poder se convierte en tiran&iacute;a. Yo creo que Valt&ograve;nyc, lo que dijo mientras realizaba el arte de estar cantando rapeando encima de un escenario, lo hac&iacute;a desde la garant&iacute;a de la libertad de expresi&oacute;n. Cuando un artista est&aacute; encima del escenario no es la persona f&iacute;sica la que la que dice o hace, sino que es un personaje de una obra, con un gui&oacute;n que est&aacute; siendo interpretando. Yo creo que desde cualquier forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica la ley habr&iacute;a hecho lo mismo que con Valt&ograve;nyc. Pero en definitiva, lo que dec&iacute;a Valt&ograve;nyc sobre la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola se est&aacute; demostrando cada d&iacute;a, y se puede observar en la prensa -m&aacute;s en la internacional que en la espa&ntilde;ola-, como ten&iacute;a parte de raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los padres del folklore murciano, D&iacute;az Cassou, en su 'cancionero panocho' excluye los temas pol&iacute;ticos porqu&eacute; no los encuentran propios del folklore. &iquest;Hablar de la tradici&oacute;n es hablar de pol&iacute;tica? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya lo ven&iacute;a diciendo en la anterior pregunta, por descontado, la tradici&oacute;n se adapta siempre constantemente. Si una viuda joven que no guardaba las formas se la criticaba o si era el capell&aacute;n del pueblo que por las noches hac&iacute;a mucho ruido en su dormitorio, pues tambi&eacute;n. Es como si el alcalde, el alguacil, el jefe del gobierno, el jefe de la monarqu&iacute;a o el Capit&aacute;n General del ej&eacute;rcito, si hacen cosas que provocan re&iacute;rse de ellos, pues es que hay que re&iacute;rse de ellos. Es que al final en la vida, la gente tiene que poder expresarse libremente y por eso la tradici&oacute;n molesta mucho y hay los pol&iacute;ticos que han sido siempre un poco tiranos y han querido desprestigiarla y dejarla aparcada, como si la palabra folklore fuera un desprestigio, cuando folklore quiere decir sabidur&iacute;a del pueblo. Si el pueblo critica un acto, unas declaraciones, una forma de hacer de los pol&iacute;ticos, pues que tomen paciencia porque la libertad de expresi&oacute;n es esto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro de los propulsores de la tradici&oacute;n en Murcia, Jos&eacute; Mart&iacute;nez Tornel, s&iacute; muestra posiciones pol&iacute;ticas en las coplas populares que recoge. D&eacute;cadas despu&eacute;s del fracaso de las revueltas cantonalistas, en 1892 todav&iacute;a hab&iacute;a coplas que dec&iacute;an: &iexcl;Cu&aacute;ndo querr&aacute; Dios del cielo, que se vayan los rurales, que vayamos a la huerta, a comer higos verdales! Hoy en d&iacute;a estas expresiones a favor de la primera rep&uacute;blica son extra&ntilde;as a la idea de memoria colectiva que las instituciones han establecido para los murcianos. &iquest;Piensas que los motivos por los cuales est&aacute;is exiliados pueden ser olvidados?</strong><em>&iexcl;Cu&aacute;ndo querr&aacute; Dios del cielo, que se vayan los rurales, que vayamos a la huerta, a comer higos verdales! </em>
    </p><p class="article-text">
        Este miedo o esta preocupaci&oacute;n la ten&iacute;a a los cuatro o cinco meses de estar en el exilio, pensando que cuando llegara el verano, tras las vacaciones, la gente se habr&iacute;a olvidado. Llevamos dos a&ntilde;os y medio y la gente en Catalu&ntilde;a no se olvida del exilio, como no puedo olvidar que otra parte del gobierno est&aacute; en prisi&oacute;n y no puedo olvidar que nuestra presidenta del Parlament, escogida democr&aacute;ticamente por el pueblo, est&aacute; en prisi&oacute;n, adem&aacute;s de los dos Jordis de la ANC y de &Ograve;mnium Cultural. Esto no se puede olvidar. Adem&aacute;s hoy en d&iacute;a es dif&iacute;cil que te olviden en el exilio teniendo los medios de comunicaci&oacute;n a nuestro alcance: con el tel&eacute;fono m&oacute;vil terminas una conexi&oacute;n con un pueblo y a los dos minutos est&aacute;s conectado en otro sitio, y con el transporte a&eacute;reo hasta la llegada de la pandemia- subir y bajar de Catalu&ntilde;a a Bruselas eran 2 horas de avi&oacute;n. No hay olvido, ya que la presencia es constante y la legitimidad por la cual marchamos al exilio sigue siendo tristemente candente. Yo creo que va a costar que se olvide mientras haya estas circunstancias, adem&aacute;s, debemos pensar que en Catalu&ntilde;a hay centenares de personas que est&aacute;n con querellas interpuestas por diferentes juzgados. No solo es la prisi&oacute;n y el exilio, es que hay muchos centenares de personas y sus c&iacute;rculos  familiares y amigos que est&aacute;n sufriendo todav&iacute;a esta persecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Catalu&ntilde;a, en referencia a las revueltas cantonalistas de Murcia se dec&iacute;a eso de: &ldquo;Viva Figueras y Salmer&oacute;n, viva Lo Huerta y Pi Margall, republicanos, l&rsquo;abajo el rey, viva Lo Huerta, la nueva ley. &iquest;Piensas que el movimiento rupturista catal&aacute;n podr&iacute;a ser ejemplo para las reivindicaciones democratizadoras de los diferentes territorios de Espa&ntilde;a?</strong><em>Viva Figueras y Salmer&oacute;n, viva Lo Huerta y Pi Margall, republicanos, l&rsquo;abajo el rey, viva Lo Huerta, la nueva ley</em>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, porque no sentimos nuestro movimiento como rupturista, sentimos que queremos dejar atr&aacute;s el lastre de un Estado centralista que no nos ayuda en nada, ni en la cultura, ni en la lengua por descontado, ni en much&iacute;simas otras cosas de tema social y medioambiental. Los catalanes tenemos muchas relaciones de amistad, de familia y de relaciones profesionales en muchos lugares de Espa&ntilde;a, pero no queremos un Estado que no est&aacute; por ayudarnos en nada. Desde Catalu&ntilde;a se ha intentado muchas veces modernizar esta forma de gobernar, cambiar ese centralismo de Madrid y ha sido siempre un fracaso. En repetidas ocasiones durante nuestra historia, se ha intentado reformar o aportar este esp&iacute;ritu federalista o de respeto entre los diferentes pueblos ib&eacute;ricos. Yo creo que la gente o una muy buena parte de la gente en Catalu&ntilde;a est&aacute; harta y cansada ya. Yo quiero libertad para todos los pueblos ib&eacute;ricos y europeos y del mundo, entonces si el camino y el trabajo que estamos haciendo sirve para que otros pueblos quieran tomar las decisiones que ellos mismos quieran tomar, pues adelante. Recientemente la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas ha reconocido al pueblo catal&aacute;n como una minor&iacute;a nacional, por tanto, las minor&iacute;as son las que tienen el derecho a la autodeterminaci&oacute;n, dicho por los del Gobierno central que negaban que antes pudi&eacute;ramos tener derecho a hacer un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n. Todo lo que sea libertad para los pueblos siempre ser&aacute; bueno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las juventudes comunistas abanderaron en Murcia una manifestaci&oacute;n pidiendo libertad para los presos pol&iacute;ticos, los exiliados y por el derecho de autodeterminaci&oacute;n tras la sentencia al juicio del proc&eacute;s. &iquest;Les llegan informaciones de este tipo de protestas que se realizan fuera de Catalu&ntilde;a? </strong><em>proc&eacute;s</em>
    </p><p class="article-text">
        Por descontado, las informaciones de lo que sucede en Murcia y de lo que sucede en Galicia y el Pa&iacute;s Vasco y en Canarias y en Madrid, donde hay alguna persona todav&iacute;a en prisi&oacute;n tambi&eacute;n por manifestarse a favor a favor de Catalu&ntilde;a y en contra de las sentencias judiciales del proceso del 1 de Octubre. La suerte de las tecnolog&iacute;as actuales y de los medios de comunicaci&oacute;n libres es que se mueven en las redes y que nos puede llegar informaciones de todos lados. As&iacute; segu&iacute; perfectamente todas las manifestaciones de Murcia en contra de la construcci&oacute;n del AVE para conseguir que se hiciera subterr&aacute;neo y la gran victoria que supuso para el pueblo de Murcia, el cual se manifest&oacute; tenazmente d&iacute;as y d&iacute;as, semanas y semana, hasta conseguirlo. Por tanto, la informaci&oacute;n hoy en d&iacute;a no se puede controlar y mantener escondida, es como querer poner puertas al campo o  poner una barrera de arena a las olas del mar. La informaci&oacute;n, quieran o no, es libre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A todos aquellos interesados en las m&uacute;sicas tradicionales del mediterr&aacute;neo, no podemos dejar de recomendar el nuevo canal de youtube que ha abierto Llu&iacute;s Puig durante las &uacute;ltimas semanas. Llu&iacute;s, muchas gracias por la atenci&oacute;n, &iexcl;Cu&iacute;date!, y como se dice ahora &iexcl;Saldremos adelante!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo muy fuerte para todo el pueblo de Murcia y salud, y a seguir trabajando por la paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/murcia-catalunya-cultura-musica_1_6043496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2020 11:53:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lluís Puig, exconseller de Cultura: "Lo que decía Valtònyc sobre la monarquía española se está demostrando cada día"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malditos bastardos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/malditos-bastardos_132_5960851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84e89d60-22c9-4626-ba97-59f35392c12f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malditos bastardos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora vemos lo obvio del discurso de Julio Anguita respecto a Maastricht, las acciones del Banco Central Europeo y la indignidad patria del rescate a la banca</p></div><p class="article-text">
        Julio Anguita en algunas cuestiones era meridianamente claro, la claridad que da el di&aacute;logo reposado. Esto le llevaba a conclusiones que ahora parecen clarividentes y que otros se negaban a escuchar, -como lo hizo el PSOE respecto el informe Petras y que Anguita s&iacute; ley&oacute; con atenci&oacute;n-.
    </p><p class="article-text">
        Ahora vemos lo obvio de su discurso respecto a Maastricht, las acciones del Banco Central Europeo y la indignidad patria del rescate a la banca. Si el reconocimiento de su figura fuese tratado con una enjundia m&iacute;nima podr&iacute;amos aprender de su ejemplo, deber&iacute;amos tener la exigencia de reclamar transparencia al plan de recuperaci&oacute;n de la Regi&oacute;n de Murcia y una fiscalizaci&oacute;n ciudadana m&aacute;s all&aacute; de los partidos pol&iacute;ticos y sindicatos. As&iacute;, las pregunta que nos deben guiar son: &iquest;a qui&eacute;n salva este plan? &iquest;Rescataremos a los que recortan o a los recortados?
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia de la confusi&oacute;n en estos tiempos posCOVID19 tiende a disfrazar lo que debe ser el sustento digno de las personas con el impulso al consumismo. La confianza del consumidor es el motor clave y en ese mantra todo vale, la orden es clara, aunque las formas de consumo son diferentes no se debe bajar el ritmo. Es en ese ritmo de vida que no da pie al pensamiento cr&iacute;tico que los dominadores se hacen fuertes, as&iacute;, comprendemos f&aacute;cilmente c&oacute;mo el Gobierno regional estudia dar nuevas licencias a las casas de apuesta a pesar de tener una media de locales much&iacute;simo mayor a la media espa&ntilde;ola. Es indigno el acoso a los murcianos por parte de los carro&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        La crisis capitalista desencadenada por la COVID-19 solo puede ser salvada por un consumismo masivo fundado e inspirado por el Gobierno y conjurado de la nada. Esto requerir&aacute; socializar toda la econom&iacute;a para no experimentar h&aacute;bitos diferentes con ritmos de vida diferente. La jugada del poder no pasa solo por la socializaci&oacute;n econ&oacute;mica para desatar nuevos est&iacute;mulos para el consumo -est&iacute;mulos que el Gobierno regional evitar&aacute; a toda costa llamarlo socialismo-, sino ocultar otras posibilidades para construir un nuevo sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si la recuperaci&oacute;n tiene como trasfondo recuperar las cadenas de dominio deber&iacute;amos plantearnos muy seriamente, con la firmeza que siempre mostr&oacute; Julio Anguita, que esto no debe ser una recuperaci&oacute;n de un sistema indigno, sostenido por aquellos que se han postrado tan dolorosamente a las exigencias de las &eacute;lites extranjeras y proponer un nuevo d&iacute;a para ideas como la de econom&iacute;a sostenible, no deber&iacute;amos recuperar aquello que nos ha martirizado.
    </p><p class="article-text">
        Para que la inversi&oacute;n firmada por L&oacute;pez Miras no acabe en manos de los de siempre, un poder popular organizado m&aacute;s all&aacute; de los partidos - ya que es obvio que Podemos est&aacute; por intentar parecer ben&eacute;volo al capitalismo y no por enfrentarlo-, deber&iacute;amos exigir:
    </p><p class="article-text">
        -Progresividad fiscal en la inversi&oacute;n y mecanismos para no beneficiar f&oacute;rmulas que reviertan en el fraude fiscal, la econom&iacute;a sumergida y los para&iacute;sos fiscales.
    </p><p class="article-text">
        - Revisi&oacute;n por parte de la asamblea regional sobre las competencias respecto las sociedades de inversi&oacute;n de capital variable (SICAV).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-Dotar de infraestructuras de todo tipo a la inspecci&oacute;n fiscal de la Hacienda P&uacute;blica e Inspecci&oacute;n de Trabajo en la Regi&oacute;n para asegurar que la inversi&oacute;n aliviar&aacute; a los que m&aacute;s lo necesitan.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-Implantaci&oacute;n de empresas p&uacute;blicas en sectores estrat&eacute;gicos en la econom&iacute;a de la Regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-Un plan de reconversi&oacute;n industrial que haga m&aacute;s sostenible a la Regi&oacute;n. Debemos diversificar nuestra inversi&oacute;n, debemos cambiar el horizonte tur&iacute;stico por otros muchos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;-Y a nivel estatal, aprovechar la coyuntura para la implantaci&oacute;n de la jornada laboral de 35 horas, tal y como hizo Mitterrand en Francia en los a&ntilde;os 80.
    </p><p class="article-text">
        Ya no nos vale el pan para hoy. Es hora de mirar a largo plazo. El mejor homenaje pasa por la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/malditos-bastardos_132_5960851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Malditos bastardos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la Murcia olvidada a la Murcia insumisa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-olvidad-insumisa_132_5956312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/472b7996-c933-4481-9f7b-6620060fa319_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la Murcia olvidada a la Murcia insumisa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que disputar los símbolos y encontrar unos nuevos. Todo un trabajo por hacer, mientras tanto, nos quedamos mirando la catedral, de forma impotente, esa vergüenza de José Antonio presente</p></div><p class="article-text">
        Eduardo Galeano en el &lsquo;Libro de los abrazos&rsquo; (1989) explica c&oacute;mo al llegar a Chicago, ciudad distribuida por miles de f&aacute;bricas y habitada por innumerables obreros, pidi&oacute; a unos amigos que le mostrara donde fueron ahorcados en 1886 aquellos obreros del primero de mayo. Sin ser capaz de encontrar el lugar dan cuenta que ni una sola estatua, ni una placa se ha erigido en Chicago a los trabajadores que dieron pie a la fiesta m&aacute;s universal. Tras una b&uacute;squeda in&uacute;til entran en una librer&iacute;a, donde al entrar descubri&oacute; un cartel entre otros de cine y de m&uacute;sica Rock.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cartel reproduce un proverbio del &Aacute;frica: Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacer&iacute;a seguir&aacute;n glorificando al cazador.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Es en ese sentido como Ricoeur (2003) nos explica c&oacute;mo la fragilidad de la memoria est&aacute; &iacute;ntimamente ligada a la fragilidad de la identidad, es decir, desde las instancias de poder se crean dispositivos para hacernos saber que aquello que debe ser recordado debe estar en coherencia con la identidad de los que ejercen el poder. De ese modo, Murcia no es una excepci&oacute;n, hay un exceso de olvido sobre nuestro pasado que se ha ido manifestando gracias a ciertas voces: Fuensanta Escudero And&uacute;jar, Mari Carmen G&oacute;mez, Antonio Ovejero o V&iacute;ctor Pe&ntilde;alver entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Para que esas voces se conviertan en pluralidad se debe crear un clima social que muestre inter&eacute;s por las voces ocultadas, denunciando las arbitrariedades de las instituciones. Debemos forzar a las instituciones a que den espacio para rememorar un pasado no institucionalizado o crear un tejido comunitario que pueda suplir ese d&eacute;ficit y hacer visible otras voces. Crear referentes compartidos que nos sirvan de referentes identitarios murcianos. No se trata de una disputa para establecer ese tal como sucedi&oacute; o establecer una narraci&oacute;n bajo una etiqueta tan cuestionable como la de memoria colectiva, sino dar voz a memorias intersubjetivas que interpelen a diferentes colectivos. Debemos dejar de lado un horizonte veritativo y buscar una mayor amplitud de voces, crear narraciones a la cual se puedan adherir los  murcianos y que conduzcan a una mirada del presente basada en una democracia radical.
    </p><p class="article-text">
        Otra estrategia pol&iacute;tica para luchar por una pluralidad de relatos en el entorno cultural es la del monumento, no como trauma memor&iacute;stico dirigido a la 'memoria colectiva' sino como s&iacute;mbolo intersubjetivo. De ese modo, los monumentos moment&aacute;neos podr&iacute;an llegar a tener un sentido narrativo para los proyectos pol&iacute;ticos de car&aacute;cter democratizador, hay que disputar los s&iacute;mbolos y encontrar unos nuevos. Todo un trabajo por hacer, mientras tanto, nos quedamos mirando la catedral, de forma impotente, esa verg&uuml;enza de Jos&eacute; Antonio presente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El caso de las mujeres obreras en la conserva vegetal</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como excepci&oacute;n en esa narraci&oacute;n de cazadores a la que se refer&iacute;a Galeano encontramos un peque&ntilde;o gesto en Mula. El 8 de marzo de 2018 nos encontramos con un monolito homenaje a la mujer de la conserva. Un recuerdo en el espacio p&uacute;blico que es un quasi &ldquo;no lugar&rdquo; (Aug&eacute; 2003), por d&oacute;nde est&aacute; situado. Un gesto que contrasta con el proyecto de <em>La Conservera</em>, donde fue vaciado de las tramas sociales que all&iacute; sucedieron para quedarse con los hechos destacados de los amos, depurando el contenido y qued&aacute;ndose con el continente. En el ejemplo de la mujeres obreras de las conservas vegetales tenemos narrativas que explican la mirada de lo que all&iacute; suced&iacute;a, unas narraciones que han sido complejas de acceder debido a las inercias de los artefactos que las sociedades industriales han producido. Josep Mart&iacute; nos explica c&oacute;mo esa tripartici&oacute;n de la m&uacute;sica entre tradicional, popular y culta que tenemos 'naturalizada' no depende de elementos que son intr&iacute;nsecos en el sonido, en realidad son una categor&iacute;a pol&iacute;ticas que nosotros proyectamos. Es de ese modo, que para los estudios musicol&oacute;gicos se ocult&oacute; en su mirada una pr&aacute;ctica sonora que no cuadra con el canon de un artefacto tradicional. En la ocultaci&oacute;n de nuestro pasado no solo juegan las tramas pol&iacute;ticas regionales, sino tambi&eacute;n las tradiciones acad&eacute;micas y los relatos nacionales.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la tradici&oacute;n musical, el mundo del folklore, no solo en Murcia, ha sido muy reactivo a ciertos an&aacute;lisis antropol&oacute;gicos y etnomusicol&oacute;gicos debido a que &eacute;stos suelen incidir en los procesos de invenci&oacute;n de la cultura y en las arbitrariedades en las que se basan o son dados a cuestionar la mirada rom&aacute;ntica de los folkloristas en el momento de construir objetos sonoros de un modo ahist&oacute;rico. El papel de folklore actual es de enorme valor, y cuando se explica que una determinada tradici&oacute;n sufri&oacute; un proceso de reconstrucci&oacute;n, que hay mucho de ficci&oacute;n en un relato que pretende establecer una continuidad no alterada, muchos lo han tomado como un ataque. Debemos reconocer que nuestros abuelos vivieron la fiesta, pero que nosotros, en cierto modo, representamos la fiesta de nuestros abuelos, y esto, no debe quitar ni un &aacute;pice de valor a lo que hoy en d&iacute;a se hace
    </p><p class="article-text">
        Con una mirada desde una etnomusicolog&iacute;a abierta a lo inesperado, desde el a&ntilde;o 2012, fui enhebrando el relato de unas leonas y se&ntilde;alando a los cazadores, en algunas f&aacute;bricas de conserva vegetal encontramos como las mujeres cantaban colectivamente en heterofon&iacute;a, hasta en cuatro voces. Cantando temas de transmisi&oacute;n oral e influencias modernas. Tambi&eacute;n trovando textos a partir de melod&iacute;as prefijadas, utilizando el canto para  hacer reivindicaciones laborales y de g&eacute;nero. Todo esto hasta finales de los a&ntilde;os 50 y principios de los 60.
    </p><p class="article-text">
        Este relato rompe con ciertas presunciones de las sociedades industriales, las cuales han tendido a explicar que los productores de m&uacute;sicas son especialistas y desde ese sesgo se ha buscado en eventos, agrupaciones y maestros el relato de nuestro pasado sonoro, obviando, como tantas veces en la historia, ya no a los leones, que son reconocidos como parte de la trama de los cazadores, sino las leonas, invisibilizadas una vez m&aacute;s. Para remediar esto, lo urgente ya no es animar a la investigaci&oacute;n, sino encontrar el espacio de divulgar relatos inesperados y sostenerlos pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia chilena como ejemplo para Murcia</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Estado, tras criminalizar un sector, intent&oacute; sustituirlo con un nuevo ordanamiento urban&iacute;stico. A partir del a&ntilde;o 2000, surgi&oacute; esta red vecinal a la cual el Consejo de Monumentos Nacionales pidi&oacute; elaborar un inventario de aquello que deb&iacute;a ser considerado valioso. Esto les llev&oacute; a descubrir su propia historia m&aacute;s all&aacute; del patrimonio arquitect&oacute;nico , dando lugar a espacios que permit&iacute;an visibilizar un reconocimiento afectivo de los entramados vecinales. Los vecinos del barrio abrieron espacios de participacipaci&oacute;n con el fin de cuestionar los discursos acad&eacute;micos que hasta el momento hab&iacute;an conducido la patrimonializaci&oacute;n. Lucrecia Conget (2016) nos explica el caso de Mar&iacute;a Sancifri&aacute;n, una migrante espa&ntilde;ola llegada al barrio escapando de la Guerra Civil. Tras setenta a&ntilde;os viviendo en el barrio falleci&oacute; en 2012 sin m&aacute;s familia que los vecinos. Hoy en d&iacute;a, sus objetos y fotograf&iacute;as  se exponen en el museo comunitario del barrio. Las formas de resistencia son diversas e inimaginables. En el caso del barrio de Yungay, en un momento en que las comunidades eran presionadas, estas pusieron el foco en las comunidades y en la estima social de ellos mismos, creando espacios impredecibles en el cual utilizar la idea de patrimonio como herramienta divergente de abajo hacia arriba. M&aacute;s all&aacute; de la reacci&oacute;n a la presi&oacute;n institucional, las f&oacute;rmulas a&uacute;n no exploradas de creaci&oacute;n patrimonial generadoras de comunidad, en nuestro caso, podr&iacute;a ser el camino para poder dotar a las memorias de las obreras un espacio para integrar sus recuerdos y sus identidades de un modo digno. Esta f&oacute;rmula tambi&eacute;n podr&iacute;a servir al movimiento surgido alrededor del soterramiento del AVE. Debemos atrevernos, ser valientes pol&iacute;ticamente y  proponer f&oacute;rmulas que retroalimenten las reivindicaciones obreras del pasado y el presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcia-olvidad-insumisa_132_5956312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la Murcia olvidada a la Murcia insumisa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Catalanofobia en las trincheras mediáticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/catalanofobia-trincheras-mediaticas_132_5956640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ac3dd1c-001d-4cb5-b372-2ebe85d446c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Catalanofobia en las trincheras mediáticas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esa deshumanización de las trincheras que acaba por crear bulos legitimados por el estatus de algunos medios de comunicación ya se pudo observar en la manipulación mediática sobre las mayores movilizaciones de los últimos 40 años en Murcia en respuesta a la división de la ciudad por el AVE</p></div><p class="article-text">
        En el nuevo escenario que abre la crisis del coronavirus, el actual gobierno se apresur&oacute; en plantear la reconstrucci&oacute;n a trav&eacute;s de los Pactos de Toledo. El desastre ha sido siempre un escenario muy propicio para aquellos que pretenden modelar el sistema a su parecer. Aprovechando la ausencia de preguntas del tipo, &iquest;Por qu&eacute; no plantear un proceso constituyente? &iquest;Por qu&eacute; volver a plantear la legitimidad desde los partidos pol&iacute;ticos? El camino f&aacute;cil que se contempla es un pacto PP-PSOE que lo &uacute;nico que puede conseguir es alargar la agon&iacute;a del r&eacute;gimen del 78. Para sus intereses, convocar la asamblea nacional en estos momentos puede que sea contraproducente, como m&iacute;nimo un camino minado. Para afrontar cualquier tipo de reforma, deber&iacute;amos tomar distancia contra un virus que no se ha puesto en cuarentena, al contrario, se ha fomentado su propagaci&oacute;n, el de la catalanofobia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la conceptualizaci&oacute;n del r&eacute;gimen del 78 -tanto si se piensa que se hizo lo que se pudo o que se produjeron cesiones debido a una correlatividad de debilidades-, hay un consenso en su agotamiento. El movimiento democr&aacute;tico y rupturista en Catalu&ntilde;a desenmascar&oacute; las verg&uuml;enzas del leviat&aacute;n, el Estado reaccion&oacute; violentamente y con sus armas se otorg&oacute; una victoria legal, pero &eacute;sta produjo la sentencia a muerte de la transici&oacute;n y el consenso de muchos para la legitimaci&oacute;n la dominaci&oacute;n de las actuales tramas de poder. Con un Rey, que tras una infame declaraci&oacute;n el 3 de octubre, acab&oacute; de rematar la desfachatez de quien se cree due&ntilde;o del poder, asistido y reanimado por los partidos llamados de izquierdas que apoyan el r&eacute;gimen mon&aacute;rquico -PSOE por acci&oacute;n y Podemos por inacci&oacute;n-. Si a esa falta de legitimidad le sumamos la p&eacute;rdida de soberan&iacute;a econ&oacute;mica que supuso aceptar determinados roles dentro de la UE, nos quedamos en una democracia que est&aacute; en los huesos, con un tejido industrial devastado, una dependencia del turismo que nos ha estallado en la cara y a&uacute;n arrastrando una crisis de representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de estas negligencias se ocultaron mientras se se&ntilde;alaba a un enemigo que ocupaba portadas y columnas de opini&oacute;n, Catalu&ntilde;a. Con esa brocha gorda que los medios tanto utilizan se ha fomentado una alteridad en una dial&eacute;ctica de la deshumanizaci&oacute;n que han jugado en uno y otro territorio. Es el bulo sofisticado aquello que han ejercido los medios, -no deja de ser un espect&aacute;culo esperp&eacute;ntico como los reyes del <em>fake</em>, se&ntilde;alan a sus competidores argumentando una supuesta rigurosidad que no siempre ejercen-. Un ejemplo de esa dial&eacute;ctica de la deshumanizaci&oacute;n es una reciente columna en el diario.es de Antonio Maestre, un tertuliano de la trincheras socialdem&oacute;crata que ha recogido el testimonio de la superioridad moral de las que se creen herederos algunos, confundiendo pensamiento cr&iacute;tico con juicio moral. Compa&ntilde;ero de espacio televisivo de Marhuenda parece haber aprendido muy bien el juego ret&oacute;rico del hombre de paja, mediante imputaciones gen&eacute;ricas, una iron&iacute;a pasivo-agresiva y cayendo en la l&oacute;gica del 'y t&uacute; m&aacute;s' parec&iacute;a plantear en su columna aquella simpleza de que 'los extremos se tocan' en versi&oacute;n 2.0 para colocarse en la parte central. As&iacute;, ordena el discurso -como dir&iacute;a Foucault- para participar del juego de dominaci&oacute;n, en vez de desenmascara las arbitrariedades del poder contin&uacute;a la ceremonia de la ocultaci&oacute;n, dejando de lado una vez m&aacute;s la oportunidad para desplegar una dial&eacute;ctica de fraternidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Maestre acusa de deshumanizaci&oacute;n a sectores del nacionalismo catal&aacute;n deber&iacute;a recordar que en muchas ocasiones se denuncia la ideolog&iacute;a de los otros en pos de proponer sus propias ideas como neutras. Es la complejidad de escribir desde el panfletismo, no caer en lo que Bourdieu llamaba el juridicismo ingenuo, observando en el campo lo que se ha se&ntilde;alado por otros previamente. Es as&iacute; como determinados periodistas perpet&uacute;an y reproducen las ideas que est&aacute;n en coherencia con los que ejercen el poder. Es complicado ser cr&iacute;tico cuando act&uacute;as como extensi&oacute;n del Gobierno. Para hacer un relato que tienda hacia la rigurosidad, Maestre podr&iacute;a haber introducido las disculpas de Ponsat&iacute; o la respuesta de David Fern&aacute;ndez. Por otro lado, aunque al principio parece hablar de nacionalismo excluyente dando la posibilidad de otro tipo de nacionalismo, despu&eacute;s expone nacionalismo y xenofobia al mismo nivel, transitando de nuevo en la simplificaci&oacute;n de mirar a Catalu&ntilde;a desde una &uacute;nica &oacute;ptica, la de un nacionalismo deformado que solo se refleja por los fragmentos rotos del espejo -como dir&iacute;a Xavier Dom&egrave;nech-. Todo ello para dirigir su ceremonia de la confusi&oacute;n a un horizonte, la equivalencia entre nacionalismo e independentismo, dej&aacute;ndose ver en &eacute;l un discurso nacionalista espa&ntilde;ol sin ser visto. Recordemos, no es lo mismo soberanismo, catalanismo, nacionalismo o independentismo - as&iacute; mismo podr&iacute;amos observar en la maldita hemeroteca sobre Ana Pastor los a&ntilde;os que le llev&oacute; llegar a distinguir entre los conceptos de pa&iacute;s, naci&oacute;n y Estado-. Y Recordemos el an&aacute;lisis de Benedict Anderson sobre la constituci&oacute;n de las naciones por comunidades imaginadas, sobre sus par&aacute;metros -una sincronizaci&oacute;n de noticias propias, una lengua vehicular, unas fronteras imaginadas en com&uacute;n- nadie puede negar que Catalu&ntilde;a sea una naci&oacute;n. Las consecuencias de una falta de precisi&oacute;n en este tipo de art&iacute;culos fomenta una ficci&oacute;n por la cual se se&ntilde;ala a &ldquo;los catalanes&rdquo; como personas acr&iacute;ticas, como masas animales, como borregos.
    </p><p class="article-text">
        Esa deshumanizaci&oacute;n de las trincheras que acaba por crear bulos legitimados por el estatus de algunos medios de comunicaci&oacute;n ya se pudo observar en la manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica sobre las mayores movilizaciones de los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os en Murcia en respuesta a la divisi&oacute;n de la ciudad por el AVE. Unas propuestas reprimidas por el Ministerio del Interior, detenidos y heridos de un movimiento transversal -como el <em>proc&eacute;s</em> catal&aacute;n, no nos enga&ntilde;emos-. Muchos se quejaron del apag&oacute;n informativo a nivel nacional, mientras que muchos  de los medios regionales -no todos- tuvieron la misma din&aacute;mica que tuvo canal 9 con la tragedia del metro en Valencia. Mostrar im&aacute;genes de antidisturbios golpeando a ciudadanos fuera de Catalu&ntilde;a dejar&iacute;a en evidencia la ficci&oacute;n de su relato como garantes del Estado de derecho, el victimismo del Estado, mostrar&iacute;a que act&uacute;an movidos por el mismo odio xen&oacute;fobo que mostraba Mill&aacute;n-Astray o Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az hacia lo catal&aacute;n. &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute; un ciudadano catal&aacute;n cuando ve que muere su madre, su padre, su t&iacute;a o su hermana en plena pandemia y le venga a la mente ese &ldquo;ya le hemos jodido la sanidad&rdquo; de Fern&aacute;ndez D&iacute;az? Si desde el Estado, el propio ministro del Interior expuso eso, no es dif&iacute;cil pensar que el Estado espa&ntilde;ol ha proporcionado muerte en un territorio determinado. Ese ciudadano no se escandaliza, ya vieron a muchos de sus allegados golpeados por las fuerzas represivas del Estado. Algo que no es nuevo y que los murcianos deber&iacute;amos tener en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la represi&oacute;n en la Huerta tras el fracaso federalista de los murcianos, Jos&eacute; Mart&iacute;nez Tornel recog&iacute;a a principios del siglo XX la siguiente copla sobre la ocupaci&oacute;n de Murcia durante las revueltas cantonalistas:
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Cu&aacute;ndo querr&aacute; Dios del cielo,
    </p><p class="article-text">
        que se vayan los rurales,
    </p><p class="article-text">
        que vayamos a la huerta
    </p><p class="article-text">
        a comer higos verdales!
    </p><p class="article-text">
        Cuando en Murcia se dec&iacute;a eso de:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espa&ntilde;oles para Espa&ntilde;a, / y para Murcia, murcianos. / Que no se lleven el fruto / que con sudores ganamos. / La voz de Antonete G&aacute;lvez / dirig&iacute;a la contienda: / &rdquo;Vamos a hacer un Cant&oacute;n / para nuestra independencia.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Esa experiencia que tanto signific&oacute; en Catalu&ntilde;a, as&iacute; los sectores populares proclamaban:
    </p><p class="article-text">
        Viva Figueres y Salmer&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        Viva Lo Huerto y Pi i Margall,
    </p><p class="article-text">
        republicanos, l'abajo el rey,
    </p><p class="article-text">
        viva Lo Huerta, la nueva ley.
    </p><p class="article-text">
        Debemos empezar a fertilizar una dial&eacute;ctica de la fraternidad. Un horizonte que algunos en los partidos de la izquierda mon&aacute;rquica parecen olvidar. Las consecuencias de lo contrario nos las advert&iacute;a Miguel de Unamuno a principios del siglo XX cuando expon&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo malo es que ni escarmentamos ni aprendemos, y as&iacute; como empujamos a filipinos y a cubanos al separatismo, estamos empujando a &eacute;l a los catalanes. Porque los verdaderos laborantes del separatismo hay que buscarlos entre estas duras cabezas cabile&ntilde;as, de una mentalidad, cuando no rudimentaria, recia, que se obstinan en plantear los problemas pol&iacute;ticos con un violento dogmatismo teol&oacute;gico y en establecer principios indiscutibles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 1-O fue un momento fundacional para parte de la sociedad catalana, amparados en el derecho de autodeterminaci&oacute;n que tal y como expon&iacute;a Jos&eacute; Luis Sampedro, es la &uacute;nica v&iacute;a pac&iacute;fica y democr&aacute;tica de afrontar este tipo de problem&aacute;ticas. Dejando claro, que quien niegue la autodeterminaci&oacute;n est&aacute; afrontando la violencia. Dado que en democracia no cabe otra opci&oacute;n que un refer&eacute;ndum, para que las tramas de poder contin&uacute;en identific&aacute;ndose a s&iacute; mismos como dem&oacute;cratas cabe deslegitimar el movimiento del proceso catal&aacute;n mediante la exposici&oacute;n de la parte por el todo. As&iacute; afront&oacute; Pedro S&aacute;nchez sus &uacute;ltimas elecciones, as&iacute; muchos medios caen en la catalanofobia, ocultando de sus ojos y de los que les leen los dispositivos de quien nos dominan. El pensamiento cr&iacute;tico y la fraternidad no juegan en planos opuestos, a no ser que se trace de forma rudimentaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/catalanofobia-trincheras-mediaticas_132_5956640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catalanofobia en las trincheras mediáticas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aunque no lo CREA, tenemos esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/crea-esperanza_132_5915729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12f5e181-a93d-463e-8a04-42afb1818fde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aunque no lo CREA, tenemos esperanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Sin inversión, las prácticas culturales de ciertos colectivos no encajan en las dinámicas institucionales tradicionales, ocultándolas a ojos del imaginario colectivo"</p></div><p class="article-text">
        La consejera Esperanza Moreno declar&oacute; recientemente que las industrias culturales y creativas se enfrentaban a una situaci&oacute;n in&eacute;dita, una situaci&oacute;n donde el sector cultural y creativo puede ser parte de la recuperaci&oacute;n tras la crisis del coronavirus. As&iacute;, el Plan CREA se propone como veh&iacute;culo para una renovaci&oacute;n m&aacute;s que necesaria en el sector cultural. Ahora bien, las proclamas de la consejera no dejan de sonar vac&iacute;as si atendemos a los antecedentes de las propuestas institucionales respecto a lo que consideran la industria cultural en Murcia. Si el impulso de la consejera tiene intenci&oacute;n de poner la cultura al servicio de la recuperaci&oacute;n deber&iacute;amos abrir el plano y tener claro que la cultura es m&aacute;s que una industria.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva antropol&oacute;gica, tal y como estudia Clifford Geertz, la cultura son las pr&aacute;cticas que pueden ser aprendidas. Desde una visi&oacute;n amplia, las sociedades industriales han dotado a las m&uacute;ltiples pr&aacute;cticas sociales de diferentes estatus, valorizando unas por encima de otras. Las pr&aacute;cticas culturales que han sido se&ntilde;aladas como prioritarias se les ha organizado bajo la etiqueta de 'cultura'. Como toda etiqueta, 'la cultura' es utilizada por las instituciones. As&iacute;, autores como Van Geert y Roig&eacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han explorado los usos pol&iacute;ticos de la cultura.
    </p><p class="article-text">
        Entre las propuestas de su an&aacute;lisis podemos destacar dos caminos: la construcci&oacute;n identitaria y la mercantilizaci&oacute;n. Por un lado, muchas instituciones han utilizado 'la cultura' para crear un relato sobre aquello con lo que merece la pena identificarse, incidiendo en ese modo en la creaci&oacute;n identitaria de los colectivos de un determinado lugar. Por otro lado, han observado como la cultura ha intentado ser comprendida desde su valor de uso para dar una rentabilidad econ&oacute;mica. Estos dos vectores, tras la crisis del coronavirus, pueden ser fundamentales para la construcci&oacute;n identitaria de la murcianidad en las siguientes d&eacute;cadas. Una tarea que por parte de los gobiernos auton&oacute;micos anteriores se ha desarrollado desde la negligencia de quien ignora las posibilidades de sus funciones.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os posteriores a la &uacute;ltima crisis econ&oacute;mica, la Regi&oacute;n de Murcia era una de las seis autonom&iacute;as que agrupaban en la misma consejer&iacute;a Cultura y Turismo. Esto nos se&ntilde;ala el modo en que las instituciones han asociado 'la cultura' como una industria subordinada al turismo.  No solo eso, en el momento que estalla la crisis, Murcia destaca por ser la comunidad aut&oacute;noma que realiza el mayor recorte respecto a las pol&iacute;ticas culturales, hasta un 74% en 2012, tal y como estudiaron Rius-Ulldemolins y Mart&iacute;nez i Illa. Sin inversi&oacute;n, las pr&aacute;cticas culturales de ciertos colectivos no encajan en las din&aacute;micas institucionales tradicionales, ocult&aacute;ndolas a ojos del imaginario colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos abrir el debate sobre los m&uacute;ltiples motivos que llevaron a las instituciones a esta dejaci&oacute;n de funciones, pero para concretizar se&ntilde;alaremos que la realidad pol&iacute;tica que se pliega ante nosotros nos hizo evidente una consecuencia, las instituciones regionales han dejado en las instituciones cat&oacute;licas el prop&oacute;sito de dar un sentido identitario a los murcianos, as&iacute; lo marcan el n&uacute;mero de murcianos que se declaran cat&oacute;licos, muy por encima de otras comunidades en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Ante esto, estamos tentados a preguntarnos si es necesario que las instituciones incidan en la construcci&oacute;n identitaria, si eso podr&iacute;a ser entendido como adoctrinamiento. Si atendemos a autores como Hobsbawm entenderemos que la invenci&oacute;n de la cultura se producir&aacute; desde el poder tanto por omisi&oacute;n como por acci&oacute;n. Ante esta disyuntiva, el camino en las sociedades democr&aacute;ticas es hacer relatos plurales sobre las identidades culturales. En nuestro caso, la omisi&oacute;n de espacios plurales para el desarrollo de diferentes pr&aacute;cticas culturales hace que se limiten nuestros referentes y nuestras posibilidades, ahogando y se&ntilde;alando en cierto modo a aquellos que sienten una murcianidad no normativizada por las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&eacute;ficit de pluralidad se argumenta por muchos con la idea de que la identidad murciana est&aacute; marcada por un conservadurismo inapelable y que el relato sobre Murcia no es poli&eacute;drico. Una arbitrariedad contestada por historiadoras como Fuensanta Escudero And&uacute;jar y Mari Carmen G&oacute;mez, o que incluso puede ser observada en autores tan significativos en la construcci&oacute;n de la tradici&oacute;n en Murcia como Jos&eacute; Mart&iacute;nez Tornel, quien en 1892 en sus 'Cantares populares murcianos'  muestra de forma clara que el republicanismo tambi&eacute;n est&aacute; en nuestras ra&iacute;ces.
    </p><p class="article-text">
        Ese no reconocimento por parte de las instituciones culturales se agrav&oacute; al basar las principales pol&iacute;ticas culturales en los <em>elefantes blancos</em>, es decir, en proyectos que derivaron en construcciones infrautilizadas y en proceso de degradaci&oacute;n. Tal y como nos explican Gil-Manuel Hern&aacute;ndez y Joaquim Rius-Ulldemolins pretend&iacute;an abanderar proyectos culturales de masas de un modo sobredimensionado. Todo ello con la idea de 'situar en el mapa' un lugar, estableciendo una pol&iacute;tica cultural de oferta y no tanto de demanda. Una oferta asociada a una idea de la cultura tur&iacute;stica. En la Regi&oacute;n de Murcia hay varios casos de esta pol&iacute;tica de oferta sobredimensionada como la construcci&oacute;n del Auditorio en Puerto Lumbreras, o incluso m&aacute;s evidente en La Conservera. 
    </p><p class="article-text">
        Manuel Delgado nos advert&iacute;a que un efecto mercantilizador de la cultura sobre los espacios urbanos se han demostrado como entes que desarticulan las relaciones comunitarias. As&iacute;, la gesti&oacute;n del consejero Pedro Alberto Cruz se puede comprender como una propuesta pseudo-planificaci&oacute;n posfordista, donde se observa la cultura como un objeto dignificador mediante su consumo, dando la espalda a las pr&aacute;cticas culturales no mercantilizadas de los diferentes entramados sociales.
    </p><p class="article-text">
        Ahora sabemos que la creaci&oacute;n de un mercado cultural externo a los usos sociales en Espa&ntilde;a fomentaron las ocurrencias en forma de pelotazo. Es en este punto donde se hace evidente que la pol&iacute;tica cultural unidireccional o solo basada en su mercantilizaci&oacute;n es un fracaso, si no hay elementos que permitan relatar diferentes colectivos los sujetos no se sentir&aacute;n interpelados. Desde esa inercia unidireccional nos encontramos en una coyuntura extraordinaria para enfatizar la importancia de que las instituciones culturales doten de una estructura solida a los espacios que pueda cuidar de propuestas inesperadas para las instituciones. Esa l&iacute;nea podr&iacute;a visibilizar diferentes relatos sobre lo que es ser murciano, haciendo de las instituciones culturales uno de las principales herramientas democratizadoras.
    </p><p class="article-text">
        Una omisi&oacute;n de esta funci&oacute;n es poner en manos de los de siempre el significante de la murcianidad, y si este sigue asociado al nacionalcatolicismo, el resultado beneficiar&aacute; a aquellos que enarbolan la Espa&ntilde;a nacionalcat&oacute;lica, a estas alturas ya sabemos que parte del voto se mueve por identidad, no por propuestas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando despertamos de la crisis econ&oacute;mica, <em>los elefantes blancos</em> a&uacute;n segu&iacute;an ah&iacute;. Ahora, con la casa a&uacute;n sin barrer, en una crisis de par&aacute;metros muy diferentes, donde los malos y los buenos son otros, nos expone a un marco inexplorado. Ante un escenario donde la cultura no podr&aacute; anclarse al turismo para sobrevivir a corto plazo, la tarea de la consejera debe comenzar por comprender que el plan no debe ser ni singular ni imperativo, sino inclusivo e interrogativo. &iquest;Creamos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/crea-esperanza_132_5915729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aunque no lo CREA, tenemos esperanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Educar en tiempos del cólera: la brecha digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/educar-tiempos-colera-brecha-digital_132_5872178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15e03d5b-5655-4eb0-9b58-76187a900bc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Educar en tiempos del cólera: la brecha digital"></p><p class="article-text">
        Michel Foucault en 'Vigilar y Castigar' (1975) nos explica que la peste provoc&oacute; unos esquemas disciplinarios individualizantes, una intensificaci&oacute;n y una ramificaci&oacute;n jer&aacute;rquica del poder y de sus controladores. Nos explica que el sue&ntilde;o pol&iacute;tico de la peste es diferente al sue&ntilde;o pol&iacute;tico de la lepra, el cual proyecta la idea de comunidad pura, excluyendo al infectado en una masa no muy clara. El sue&ntilde;o de la lepra se pudo observar en los fascismos europeos del siglo XX, quienes quer&iacute;an depurar su naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de las diversas declaraciones del presidente S&aacute;nchez, con todos los matices por hacer, parece que el sue&ntilde;o pol&iacute;tico de la COVID-19, teniendo un impulso disciplinario, pone el &eacute;nfasis en la digitalizaci&oacute;n como v&iacute;a de futuro. Durante el confinamiento, una de las tantas cosas que se han hecho evidentes es que los trabajadores cuyo rendimiento no tiene una traducci&oacute;n material han sido relevados a un segundo plano. Es decir, los trabajadores en educaci&oacute;n y cultura, precisamente aquellos que tienen un contacto human&iacute;stico y social de m&aacute;s impacto, han quedado sepultados.
    </p><p class="article-text">
        En una sociedad donde ambos sectores son estigmatizados, son los profesores los que est&aacute;n siendo punta de lanza de ese nuevo sue&ntilde;o disciplinario de la COVID-19. Antes de actuar a corto plazo nos deber&iacute;a llamar la atenci&oacute;n la divergencia de dos consejeros regionales. Por un lado el consejero de Sanidad, Manuel Villega, nos remit&iacute;a a la salud emocional de los infantes, y en cambio, la consejera de Educaci&oacute;n, Mar&iacute;a de la Esperanza Moreno Revent&oacute;s, anunciaba una evaluaci&oacute;n de los contenidos ya dados y apresuraba a compartir que m&aacute;s de 2.300 docentes mejorar&aacute;n su competencia digital estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Esta actitud parece poner bajo sospecha una vez m&aacute;s a los profesores, y aleja del centro de atenci&oacute;n a los alumnos y las condiciones que creamos a su alrededor. Es cierto que se ha puesto un tel&eacute;fono de contacto para alumnos con necesidades espec&iacute;ficas, medida que podemos aplaudir, pero esto va m&aacute;s all&aacute; de los alumnos etiquetados. A estas alturas sabemos que en otros lugares como Catalu&ntilde;a ya se ha hecho un inventario del n&uacute;mero de alumnos que no disponen de internet o que no tienen un dispositivo adecuado para intentar facilit&aacute;rselo -tarea que parece ser ut&oacute;pica por el momento-. Desconozco si la consejera sabe las familias que tienen internet, un &uacute;nico ordenador para varios hermanos o aquellos que solo podr&aacute;n trabajar con un tel&eacute;fono m&oacute;vil -Esperanza, no se trata de enviar un 'whatsapp', sino de realizar actividades, no se puede redactar en condiciones en un tel&eacute;fono-.
    </p><p class="article-text">
        Mucho me temo que esas diferencias pasar&aacute;n factura, haciendo de la justicia social en educaci&oacute;n una an&eacute;cdota. Sabemos las consecuencias de la brecha digital, no solo respecto la clase, sino tambi&eacute;n en el trabajo encargado por el Ayuntamiento de Barcelona a Fontal, Losada V&aacute;zquez y Zabala que demostraban que la digitalizaci&oacute;n tambi&eacute;n abr&iacute;a una brecha seg&uacute;n el g&eacute;nero. As&iacute;, deber&iacute;amos tener muy presente la siguiente pregunta: &iquest;el uso de tecnolog&iacute;a es sin&oacute;nimo de innovaci&oacute;n en un sentido igualitario? En ocasiones, conceptos como el de innovaci&oacute;n o de cambio tecnol&oacute;gico, lejos de transformar en un sentido igualitario la sociedad, es resuelto como contraproducente. En realidad, en muchas casos, la idea de innovaci&oacute;n acaba respondiendo a la idea de valor a&ntilde;adido dentro de la comercializaci&oacute;n de productos educativos.
    </p><p class="article-text">
        A medio plazo, deber&iacute;amos entender que las propuestas educativas que pretenden dirigirse hacia esa igualdad, en un primer plano, deber&iacute;an romper las din&aacute;micas de exclusi&oacute;n que establece el contexto social. Para ello deber&iacute;amos construir unas condiciones donde el profesor pueda tener una actitud emancipadora. No pueden ser aut&oacute;nomos si el pensamiento cr&iacute;tico se convierte en una heroicidad, &iquest;el profesor es aut&oacute;nomo a negarse a realizar trabajo online o a su evaluaci&oacute;n cuando sabe que es un factor que aumentar&aacute; las desigualdades?
    </p><p class="article-text">
        Los dispositivos tecnol&oacute;gicos tienden a tener un retorno opaco, es decir, la informaci&oacute;n que ofrece a las &eacute;lites es m&aacute;s directa y m&aacute;s fiable que las posibilidades de los infantes. Estamos imponiendo a profesores y alumnos a verse reflejados en un espejo negro, todo ello bajo el p&eacute;ndulo de la evaluaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ibán Martínez Cárceles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/educar-tiempos-colera-brecha-digital_132_5872178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Educar en tiempos del cólera: la brecha digital]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Brecha digital]]></media:keywords>
    </item>
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