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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Luis Briz Velasco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-luis-briz-velasco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Luis Briz Velasco]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En nombre de la racionalidad que perseguimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/nombre-racionalidad-perseguimos_132_2262748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75503b3f-e947-4928-97d1-c4e453bb20a9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Las &#039;fake news&#039; han demostrado su influencia en procesos electorales y en política internacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carta abierta de un profesor universitario a sus estudiantes durante la crisis del coronavirus: "Haced uso de toda vuestra capacidad crítica para ir al fondo de las cosas"</p></div><p class="article-text">
        En nombre de la racionalidad que perseguimos en nuestro trabajo como docentes e investigadores, por favor haced uso de toda vuestra capacidad cr&iacute;tica para ir al fondo de las cosas. Los menos j&oacute;venes pero no tan viejos no recordamos una marea de bulos, ambig&uuml;edad o falsedad deliberada, ataques y defensas puramente emocionales sin base racional como la que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Conviene ser conscientes de las debilidades de nuestro cerebro. M&aacute;s si cabe que de sus fortalezas. Porque esas debilidades son la diana de las &ldquo;fake news&rdquo;, de las teor&iacute;as conspiranoicas, de la manipulaci&oacute;n informativa deliberada, de la publicidad (siempre interesada) y de uno de los mejores clientes de todo lo anterior: el juego pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar conviene ser conscientes de que, como especie, la complejidad del mundo nos da pavor. Nos hace sentirnos inseguros. Nos hace buscar respuestas simples. Nuestro cerebro es limitado, lo que nos rodea nos parece inabarcable, y ni nuestros ancestros en el Rift Valley ni nosotros ahora tenemos tiempo para comprobar los datos a cada instante: a nuestros ancestros se los com&iacute;a un depredador si &ldquo;comprobaban demasiado&rdquo;. Prejuicios e ideas preconcebidas nos ayudan a gestionar la realidad. Por eso creamos modelos, obviando elementos que no se adaptan a lo que pensamos. El &ldquo;sesgo de confirmaci&oacute;n&rdquo; nos hace dar por cierto -aunque sea falso- lo que coincide con nuestras ideas. Ninguno escapamos a esta tendencia.
    </p><p class="article-text">
        En ciencia e ingenier&iacute;a creamos y formalizamos modelos. Pero sabemos que nuestras conclusiones son v&aacute;lidas s&oacute;lo en tanto que el modelo lo es. Avanzamos porque los resultados inconsistentes nos llevan a modificar modelos o ingeniarlos nuevos. Romper modelos sociales es mucho m&aacute;s complejo y doloroso. Somos sociales, y comparamos constantemente lo que hacemos y creemos con nuestro entorno. Si el grupo social -&iexcl;o cient&iacute;fico!- se aferra a un modelo tendemos a seguirlo; eso nos ha ayudado mucho a sobrevivir. Nos da seguridad, nos reafirma, es como una droga. Por eso es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil convencer con argumentos rigurosos que apelando a los sentimientos. Parad&oacute;jicamente, podemos llegar a ser irracionalmente feroces si nos sentimos enga&ntilde;ados por ese modelo. Otro factor derivado de nuestro instinto de supervivencia es la tendencia a priorizar las malas noticias. Aunque sean s&oacute;lo una lejana posibilidad, nos ponen en alerta, nos activan: quiz&aacute; debamos huir, refugiarnos, tomar medidas, qui&eacute;n sabe. Est&aacute; demostrado que creemos m&aacute;s esas malas noticias (a&uacute;n cuando se demuestran falsas) si van unidas a sentimientos negativos (indignaci&oacute;n, repugnancia, tristeza).
    </p><p class="article-text">
        La inyecci&oacute;n profesional de mentiras masivas busca precisamente generar falsas sensaciones de consenso en el enga&ntilde;o apelando a los sentimientos de indignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa necesidad innata de encontrarle un sentido al mundo nos ha hecho tambi&eacute;n expertos en &ldquo;reconocer patrones&rdquo;, probablemente desde hace unos seis millones de a&ntilde;os. Indicios del depredador oculto, ciclos de la naturaleza... Seguimos buscando patrones como locos, usando nuestros nuevos trucos (la inteligencia artificial). Por eso, nuestra tentaci&oacute;n de encontrar conspiraciones donde no las hay es muy grande.
    </p><p class="article-text">
        El efecto Dunning Kruger es otra caracter&iacute;stica de nuestro cerebro forjada a golpes de supervivencia. Extraemos conclusiones con pocos datos (creemos reconocer patrones enseguida) porque nos hace la vida m&aacute;s f&aacute;cil ('The Peak of Mount Stupid'). Pero a medida que profundizamos -&iexcl;pensad en el estudio de un idioma!- se nos cae el mundo encima: es imposible llegar a saberlo todo ('The Valley of Despair'). Podemos abandonar o insistir. Lo segundo nos lleva a otro estado en el que ya no importa saberlo todo. Importa disfrutar del proceso de aprender ('Plateau of Sustainability'; sentimos un enorme respeto por lo que ignoramos. No os qued&eacute;is en 'The Peak of Mount Stupid', ni tampoco en el 'Valley of Despair'. Lamentablemente, es inevitable pasar por ello.
    </p><p class="article-text">
        Id al fondo de las cosas. Diversificad vuestras fuentes. No os qued&eacute;is en la superficie. Si el tiempo no os lo permite -no llegamos a todo- mejor dudar y respetar que lanzarse al abismo de una descalificaci&oacute;n sistem&aacute;tica que, en tiempos pasados, llev&oacute; a nuestras sociedades a desastres irreparables.
    </p><p class="article-text">
        Os dejo con una frase de Francisco Tom&aacute;s y Valiente, Catedr&aacute;tico de H&ordf; del Derecho y Presidente del Tribunal Constitucional, un monumento de persona asesinado por un pistolero de ETA de un tiro en la cabeza mientras estaba en su despacho en 1996. En &eacute;pocas convulsas siempre hay quien dispara a la inteligencia:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La universidad es la &uacute;nica instituci&oacute;n en la que [...] desde hace siglos se piensa sin condiciones ni l&iacute;mites, se aprende a dudar met&oacute;dicamente, se investigan saberes aparentemente in&uacute;tiles sin los cuales no habr&iacute;a ni ciencia ni cultura, ni vida en verdad humana.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Sed universitarios toda la vida!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Briz Velasco]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2020 18:56:04 +0000]]></pubDate>
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