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    <title><![CDATA[elDiario.es - Senén Barro Ameneiro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/senen-barro-ameneiro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Senén Barro Ameneiro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vacaciones, los cojones, es mejor trabajar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vacaciones-cojones-mejor-trabajar_129_13200930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcfa8972-088c-4697-ab89-67c5a498555e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vacaciones, los cojones, es mejor trabajar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es paradójico, incluso irónico, que en muchos casos los empleados trabajan más acelerados, en modo multitarea y ampliando su jornada laboral, incluso sin que esto sea una demanda de sus organizaciones, sino una respuesta espontánea ante la novedad, aparentemente gratificante, de las herramientas que la IA está poniendo en nuestras manos</p></div><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo de este art&iacute;culo es parte del estribillo de la canci&oacute;n &ldquo;Vacaciones&rdquo; de Aerol&iacute;neas Federales. Es de los a&ntilde;os 80, sepan los j&oacute;venes. No se me ha ocurrido nada mejor para encabezar el tema de este art&iacute;culo, aunque dud&eacute; si cambiar vacaciones por tecnolog&iacute;as. Durante d&eacute;cadas se nos ha vendido que las TIC nos liberar&iacute;an del trabajo menos grato, en particular del ingrato, ya que automatizando lo rutinario, lo menos creativo, lo m&aacute;s pautado, nos permitir&iacute;an, supuestamente, dedicarnos a cosas m&aacute;s productivas y satisfactorias y nos devolver&iacute;an tiempo para vivir. Ahora la cantinela se repite con la IA, y con mucha mayor insistencia. Este relato ha funcionado como incentivo para la incorporaci&oacute;n de estas tecnolog&iacute;as en las organizaciones y tambi&eacute;n en nuestro propio trabajo. Pero la realidad demuestra que se trat&oacute; y se trata de un pensamiento ilusorio, al menos para la mayor parte de nosotros. Bien al contrario, experimentamos una intensificaci&oacute;n del trabajo y una invasi&oacute;n de la esfera personal por la laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1964 el memor&aacute;ndum &ldquo;The&nbsp;Triple&nbsp;Revolution&rdquo;, dirigido al presidente estadounidense Lyndon B. Johnson por un grupo de acad&eacute;micos, activistas y cient&iacute;ficos sociales, reflexionaba sobre los cambios estructurales que viv&iacute;a Estados Unidos. En concreto, consideraban que el pa&iacute;s se enfrentaba a tres &ldquo;revoluciones&rdquo;: la cibern&eacute;tica, que provocar&iacute;a una automatizaci&oacute;n que conllevar&iacute;a una dr&aacute;stica reducci&oacute;n del trabajo humano; la nuclear, con un poder destructivo sin igual; y la de los derechos humanos, que exig&iacute;a igualdad real entre las personas y transformaciones profundas en la estructura social. Hace m&aacute;s de seis d&eacute;cadas ya se hablaba de la necesidad de reorganizar el empleo y garantizar una renta b&aacute;sica que garantizase unos recursos suficientes a toda la ciudadan&iacute;a cuando no fuese posible garantizar el trabajo para todos debido a la automatizaci&oacute;n&nbsp;del mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tema de la reducci&oacute;n significativa del trabajo humano ha sido recurrente desde entonces. Recordemos la publicaci&oacute;n de 1995 de Jeremy Rifkin titulada &ldquo;<em>The&nbsp;End&nbsp;of&nbsp;Work</em>, donde vaticinaba un desempleo estructural permanente en el contexto de la tercera revoluci&oacute;n industrial. Hasta ahora estas y otras predicciones sobre la destrucci&oacute;n masiva de empleo se han visto incumplidas, aunque ha habido impactos significativos en algunos sectores, en per&iacute;odos concretos o en ciertos lugares. Aun as&iacute;, a escala global ha habido una creaci&oacute;n neta muy importante de empleo. Podr&iacute;a ocurrir lo mismo ahora con las tecnolog&iacute;as inteligentes, pero nadie se pone&nbsp;de acuerdo al&nbsp;respecto. En todo caso, no es el desempleo tecnol&oacute;gico en lo que quiero incidir, sino en la promesa constante de que las tecnolog&iacute;as nos permitir&iacute;an, y ahora m&aacute;s, hacer menos trabajo,&nbsp;m&aacute;s productivo y m&aacute;s creativo, disponiendo as&iacute; de m&aacute;s tiempo para nosotros. Lo de hacer m&aacute;s parece incuestionable, pero del resto hay mucho de lo que hablar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A finales del siglo XX y comienzos del XXI, economistas como Erik&nbsp;Brynjolfsson&nbsp;se&ntilde;alaron que las TIC produc&iacute;an aumentos de productividad, pero tambi&eacute;n comenzaron a surgir debates sobre por qu&eacute; esos aumentos no se traduc&iacute;an autom&aacute;ticamente en reducciones de horas trabajadas o en una mayor calidad de vida. A menudo, las ganancias de eficiencia se reinvierten en producir m&aacute;s -y a un ritmo m&aacute;s alto-, o se convierten en presi&oacute;n competitiva para hacer m&aacute;s, en menos tiempo y con menos recursos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El extenso uso de ordenadores, internet y herramientas colaborativas desde los a&ntilde;os 1990 no ha reducido de forma generalizada la duraci&oacute;n de las jornadas laborales en la mayor&iacute;a de las econom&iacute;as avanzadas; m&aacute;s bien ha incrementado las expectativas de disponibilidad constante y de respuesta inmediata. Esto ha contribuido a la extensi&oacute;n del trabajo fuera de los horarios oficiales. Se dice, de hecho, que la oficina se ha prolongado hasta nuestros hogares, y no hablo del teletrabajo sino del trabajo a destajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Numerosos estudios sociol&oacute;gicos y econ&oacute;micos han mostrado que la conectividad permanente ha difuminado las fronteras entre trabajo y vida personal, extendiendo las demandas laborales a espacios de descanso y ocio que antes eran respetados. De hecho, casi todos hemos ca&iacute;do en el sutil autoenga&ntilde;o de pensar que las tecnolog&iacute;as nos permitir&iacute;an hacer nuestro trabajo con m&aacute;s flexibilidad, mejor y con menos esfuerzo, ganando tiempo y calidad de vida. Pero la realidad es que dedicamos m&aacute;s tiempo a trabajar, ya que las tecnolog&iacute;as permiten romper las barreras del espacio y del tiempo, de modo que trabajamos desde cualquier lugar y en cualquier momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La IA generativa ha roto adem&aacute;s la &uacute;ltima barrera, la del acceso a&nbsp;las m&aacute;quinas, al poder comunicarnos con ellas en lenguaje humano. La gran cantidad de tareas en las que la IA nos puede resultar de utilidad hacen que vuelva con inusitada fuerza el mensaje de que ahora s&iacute; que las m&aacute;quinas lo har&aacute;n casi todo y nosotros podremos dedicar m&aacute;s tiempo al&nbsp;<em>dolce&nbsp;far&nbsp;niente</em>. Sin embargo, al menos de momento, lo que vemos dista mucho de todas estas promesas y de ese&nbsp;hiperoptimismo&nbsp;tecnol&oacute;gico, cacareado con intenciones nada inocentes. Los incrementos de productividad son m&aacute;s bien escasos todav&iacute;a y en lugar de las tareas que nadie quiere hacer, muchas de las que se est&aacute;n automatizando son tareas creativas -dise&ntilde;o gr&aacute;fico, campa&ntilde;as de publicidad y m&aacute;rquetin, consultor&iacute;a estrat&eacute;gica, redacci&oacute;n de informes, art&iacute;culos period&iacute;sticos, guiones, contenidos multimedia&hellip;-. Es decir, esa cantinela de que la m&aacute;quina har&aacute; el trabajo desagradable, rutinario y que nadie desea, empieza a parecer m&aacute;s un r&eacute;quiem que una gloria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un reciente estudio publicado en la revista<em>&nbsp;Harvard Business&nbsp;Review</em>&nbsp;muestra una realidad bien distinta a la de trabajar menos y poder vivir m&aacute;s en la esfera de lo personal. La monitorizaci&oacute;n de dos cientos de trabajadores de una empresa tecnol&oacute;gica de Estados Unidos a lo largo de 8 meses evidenci&oacute;, seg&uacute;n los autores de la publicaci&oacute;n, que, aunque la IA aument&oacute; la productividad individual de los trabajadores, tambi&eacute;n ampli&oacute; el alcance y la cantidad de tareas que estos deb&iacute;an asumir, de modo que redujeron sus descansos, ampliaron la jornada laboral e incluso ocuparon tiempo de sus d&iacute;as libres para hacer m&aacute;s trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, esto no significa necesariamente que se mantendr&aacute; el nivel de empleo actual. De hecho, ya se est&aacute; viendo como en ciertos sectores se est&aacute; destruyendo mucho empleo -en los &uacute;ltimos meses solo Amazon ha eliminado 30.000 empleos debido sobre todo a la adopci&oacute;n de IA-. Pero es parad&oacute;jico, incluso ir&oacute;nico, que en muchos casos los empleados trabajan m&aacute;s acelerados, en modo multitarea y ampliando su jornada laboral, incluso sin que esto sea una demanda de sus organizaciones, sino una respuesta espont&aacute;nea ante la novedad, aparentemente&nbsp;gratificante,&nbsp;de las herramientas que la IA est&aacute; poniendo en nuestras manos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si asistimos impasibles a lo que se avecina, sobre todo los gobiernos, podremos tener la tormenta perfecta: desempleo tecnol&oacute;gico para un amplio sector de la poblaci&oacute;n y sobrecarga y estr&eacute;s tecnol&oacute;gico para una parte significativa de los trabajadores que conserven su empleo, al menos por un tiempo. Prep&aacute;rense para abrir los paraguas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vacaciones-cojones-mejor-trabajar_129_13200930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 04:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vacaciones, los cojones, es mejor trabajar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entrenar algoritmos y personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/entrenar-algoritmos-personas_129_13123765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0a56140-efb2-472c-88d6-238c2e7da6a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138867.jpg" width="3610" height="2030" alt="Entrenar algoritmos y personas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las democracias occidentales nadie reivindica la eliminación de los “menos productivos”, desde luego no Sam Altman, lo doy por hecho, pero no demos nada por garantizado indefinidamente. Vivimos en sociedades donde el éxito económico se ha convertido en la medida casi exclusiva del valor personal</p></div><p class="article-text">
        Remont&eacute;monos a la larga historia del ser humano. Hubo un momento, no sabemos exactamente cu&aacute;ndo, en que el ser humano decidi&oacute; no abandonar al enfermo, ni al anciano que caminaba m&aacute;s despacio y al que hab&iacute;a que alimentar, ni a hijos de otros que quedaban hu&eacute;rfanos o desasistidos, ni al que, tras el ataque de un animal o un accidente, ya no pod&iacute;a valerse por s&iacute; mismo y quedaba a merced de las alima&ntilde;as. Ese gesto de humanidad, aparentemente tan normal como radical, fue uno de los actos fundacionales de nuestra especie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo sabemos porque la arqueolog&iacute;a ofrece pistas elocuentes de ello. Restos &oacute;seos que muestran fracturas consolidadas, enfermedades cr&oacute;nicas compatibles con una larga supervivencia, signos de cuidado prolongado, personas longevas que no hubiesen sobrevivido sin el cuidado de otros. Hacerlo as&iacute; era lo contrario a ahorrar energ&iacute;a, de buscar solo el beneficio propio y reducir los riesgos en un ambiente extraordinariamente hostil. Fue asumir que el valor de la vida de un cong&eacute;nere no era sin m&aacute;s el de su utilidad para proveer alimento o seguridad. La humanidad empez&oacute; a ser una comunidad moral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos creamos a salvo de involuciones morales. A mi modo de ver retrocedemos si pensamos como Sam Altman, el CEO de OpenAI, que dijo recientemente durante una entrevista en un evento tecnol&oacute;gico lo siguiente: &laquo;La gente habla de la cantidad de energ&iacute;a que se necesita para entrenar un modelo de IA... Pero tambi&eacute;n se necesita mucha energ&iacute;a para entrenar a un ser humano. Se necesitan unos 20 a&ntilde;os de vida y toda la comida que se ingiere durante ese tiempo para llegar a ser inteligente&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comparar lo que consume un ser humano hasta que comienza a tener plenitud intelectual, dig&aacute;moslo as&iacute;, con el coste de entrenar un modelo grande de lenguaje es deshumanizarnos. Es considerar que las personas y las herramientas tecnol&oacute;gicas, o las cosas, pueden situarse en planos semejantes de valor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Deshumanizar al ser humano nos ha llevado, incluso en la historia reciente de la humanidad, a situaciones que ni siquiera hubi&eacute;semos imaginado si no se hubiesen dado. Durante las primeras d&eacute;cadas del siglo pasado, miles de personas fueron esterilizadas forzosamente en EE. UU. bajo leyes eugen&eacute;sicas que pretend&iacute;an &ldquo;mejorar&rdquo; la poblaci&oacute;n. El Tribunal Supremo estadounidense lleg&oacute; a avalar estas pr&aacute;cticas en 1927. D&eacute;cadas despu&eacute;s, el programa Aktion T4 de la Alemania nazi promovi&oacute; el asesinato sistem&aacute;tico de personas con discapacidad f&iacute;sica o mental, por considerarlas &ldquo;vidas indignas de ser vividas&rdquo;. La l&oacute;gica era brutalmente utilitarista: eliminar a quienes no contribu&iacute;an a la fortaleza del Estado y supon&iacute;an un coste. Aunque el nazismo haya sido lo m&aacute;s atroz que ha ocurrido en el mundo en el &uacute;ltimo siglo, el ser humano contempor&aacute;neo ha dado muchas muestras de que ser humanos no es algo irreversible ni universalmente practicado. El genocidio cometido por Israel contra el pueblo palestino no es del siglo pasado, sino de ahora mismo. La idea de fondo sigue siendo inquietantemente similar: hay vidas menos valiosas, de las que se puede prescindir o que no conviene proteger.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las democracias occidentales nadie reivindica la eliminaci&oacute;n de los &ldquo;menos productivos&rdquo;, desde luego no Sam Altman, lo doy por hecho, pero no demos nada por garantizado indefinidamente. Vivimos en sociedades donde el &eacute;xito econ&oacute;mico se ha convertido en la medida casi exclusiva del valor personal. La productividad, la eficiencia, la optimizaci&oacute;n son palabras fetiche. Tambi&eacute;n el &ldquo;nosotros&rdquo;, como principio de exclusi&oacute;n de &ldquo;los otros&rdquo;. Sobre ideas as&iacute; se sustenta el avance de movimientos ultranacionalistas, de extrema derecha y excluyentes que predican la idea de que algunos &ldquo;sobran&rdquo; y de que el Estado no debe proteger a quienes no encajan en una identidad o en un ideal productivo, o simplemente en &ldquo;nuestros&rdquo; usos y costumbres. La exclusi&oacute;n no se formula como exterminio, pero s&iacute; como abandono, estigmatizaci&oacute;n y desmantelamiento de redes de protecci&oacute;n, y tambi&eacute;n estas son ideas y acciones a los que no debemos dar resquicio para prosperar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El debate adquiere nuevas aristas en la era de la biotecnolog&iacute;a y la inteligencia artificial. La capacidad de discriminar a trav&eacute;s de mejoras tecnol&oacute;gicas, sea negativa o positivamente, nos resit&uacute;a en escenarios que cre&iacute;amos superados. &iquest;Qui&eacute;n tendr&aacute; acceso a las mejoras biol&oacute;gicas y a la neurotecnolog&iacute;a capaz de aumentar las capacidades cognitivas del ser humano? &iquest;Qu&eacute; ocurre cuando los algoritmos asignan recursos -empleo, cr&eacute;dito, seguros&hellip;- bas&aacute;ndose en estad&iacute;sticas que reproducen desigualdades previas, en particular diferencias socioecon&oacute;micas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La humanidad empez&oacute; a ser plenamente humana cuando empez&oacute; a cuidar al otro. Conviene recordarlo cada vez que alguien sugiere, expl&iacute;cita o impl&iacute;citamente, que hay vidas que pesan demasiado o incluso a comparar el valor de las personas con las m&aacute;quinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una de las magistrales vi&ntilde;etas de El Roto se ve una cabeza con una ranura para echar monedas, como las de las huchas, y un r&oacute;tulo que dice: &ldquo;Intelectual artificial. Funciona con monedas&rdquo;. Altman no es precisamente un intelectual, pero muchos dicen que es un gur&uacute;; eso s&iacute;, un gur&uacute; cuya cabeza funciona con monedas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/entrenar-algoritmos-personas_129_13123765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 04:02:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Habilidades duras, blandas, líquidas… y gaseosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/habilidades-duras-blandas-liquidas-gaseosas_129_13020645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0abcbde5-9d5e-4353-83f7-a818f5fdc747_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Habilidades duras, blandas, líquidas… y gaseosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hace falta una bola de cristal para imaginar, al menos a grandes rasgos, cómo serán las organizaciones dentro de pocos años. Cada vez más tareas que hasta ahora realizaban personas pasarán a ser ejecutadas por máquinas que, en la mayoría de los casos, ni siquiera veremos</p></div><p class="article-text">
        Nunca me gustaron las expresiones <em>hard</em> y <em>soft skills</em>, o habilidades duras y blandas. Hoy, adem&aacute;s, me parecen t&eacute;rminos gastados, casi casposos, que empiezan a resultar poco &uacute;tiles para describir la realidad cambiante del trabajo y de las organizaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por habilidades duras se entienden aquellas competencias t&eacute;cnicas y cognitivas espec&iacute;ficas de ciertos &aacute;mbitos del saber, adquiridas mediante formaci&oacute;n o experiencia y para las que es relativamente sencillo definir programas de formaci&oacute;n y criterios objetivos y verificables de evaluaci&oacute;n. Pensemos en el conocimiento disciplinar, en las competencias matem&aacute;ticas, en la programaci&oacute;n, en el uso de herramientas metodol&oacute;gicas o t&eacute;cnicas o en el an&aacute;lisis de datos e informaci&oacute;n.&nbsp;Es una formaci&oacute;n orientada a saber y saber hacer.
    </p><p class="article-text">
        Las llamadas habilidades blandas, por su parte, remiten a capacidades relacionadas con el juicio, la actitud y la interacci&oacute;n humana. Son m&aacute;s dif&iacute;ciles de ense&ntilde;ar, de medir y, al menos hasta ahora, de automatizar. Hablan menos del saber y m&aacute;s del querer hacer y del c&oacute;mo hacerlo, especialmente en contextos reales, complejos y ambiguos. Aqu&iacute; se incluyen la comunicaci&oacute;n, las habilidades sociales, el pensamiento cr&iacute;tico -tambi&eacute;n el sentido com&uacute;n- y la capacidad de manejar la incertidumbre y la presi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque podr&iacute;a matizar bastante esta caracterizaci&oacute;n, quiz&aacute; baste decir como resumen que las habilidades duras se asocian m&aacute;s al conocimiento y a las aptitudes, mientras que las blandas lo hacen a las actitudes y al juicio.&nbsp;Aquellas son, en general, m&aacute;s f&aacute;ciles de ense&ntilde;ar, y quiz&aacute; por ello son en las que nuestro sistema educativo ha puesto hist&oacute;ricamente m&aacute;s empe&ntilde;o y ha obtenido mejores resultados. Las blandas tambi&eacute;n pueden aprenderse -y, por tanto, ense&ntilde;arse-, pero hacerlo bien exige m&eacute;todos, din&aacute;micas y entornos de aprendizaje muy distintos de los que predominan en nuestras aulas. Se adquieren m&aacute;s por el ejemplo, por la experiencia compartida y por la participaci&oacute;n en proyectos reales que por la escucha pasiva de lecciones magistrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es mi intenci&oacute;n, en cualquier caso, dar una lecci&oacute;n -y menos magistral- sobre unas y otras habilidades. Hay libros enteros, y algunos muy bien escritos, que lo hacen con mucha profundidad. A donde quiero llegar es a que esta distinci&oacute;n entre <em>hard</em> y <em>soft</em> resulta ya claramente insuficiente, incluso algo <em>vintage</em>, en un contexto marcado por el avance imparable de las m&aacute;quinas inteligentes y, con ellas, de la automatizaci&oacute;n del trabajo humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hace falta una bola de cristal para imaginar, al menos a grandes rasgos, c&oacute;mo ser&aacute;n las organizaciones dentro de pocos a&ntilde;os. Cada vez m&aacute;s tareas que hasta ahora realizaban personas pasar&aacute;n a ser ejecutadas por m&aacute;quinas que, en la mayor&iacute;a de los casos, ni siquiera veremos. No ser&aacute;n en general robots deambulado por oficinas, sino programas inform&aacute;ticos -muchos de ellos ya existentes- dotados de nuevas capacidades, mayor autonom&iacute;a y aprendizaje continuo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, estas m&aacute;quinas resolver&aacute;n tareas que nunca fueron humanas, simplemente porque exceden nuestras capacidades. Por ejemplo: la interpretaci&oacute;n de im&aacute;genes m&eacute;dicas de m&aacute;s de cuatro dimensiones &ndash;nosotros solo manejamos las tres espaciales y la temporal-, algo fuera del alcance del cerebro humano; la detecci&oacute;n de fraude en tiempo real mediante el an&aacute;lisis masivo de transacciones; o la monitorizaci&oacute;n compleja de redes de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de energ&iacute;a o de telecomunicaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este nuevo escenario, y m&aacute;s all&aacute; de lo desafortunado del nombre, deber&iacute;amos dejar atr&aacute;s la dicotom&iacute;a duro&ndash;blando y centrarnos en las habilidades automatizables, las dif&iacute;cilmente automatizables y las adecuadas para trabajar con m&aacute;quinas -y personas- inteligentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las automatizables incluyen buena parte de las competencias t&eacute;cnicas y anal&iacute;ticas que durante d&eacute;cadas consideramos el n&uacute;cleo del valor profesional -las duras, por acudir a la expresi&oacute;n com&uacute;n-. No es que pasen a ser completamente prescindibles, pero s&iacute; cambiar&aacute;n de estatus: dejan de ser un factor diferencial para convertirse en un requisito de entrada o, directamente, en algo delegable, al menos parcialmente, en las m&aacute;quinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dif&iacute;cilmente automatizables son aquellas que, al menos por ahora, siguen siendo singularmente humanas. Por no repetir las antes mencionadas, podemos pensar en: la capacidad de acci&oacute;n y toma de decisiones en contextos impredecibles y/o mal definidos; la comprensi&oacute;n profunda de situaciones sociales complejas; la creatividad; la capacidad de formular buenas preguntas y de dotar de sentido a la informaci&oacute;n; o la capacidad de asumir responsabilidades en circunstancias no planificadas. No son imposibles de imitar, pero s&iacute; dif&iacute;ciles de escalar y de estandarizar y, por tanto, de automatizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tercer grupo, el de las habilidades para el uso inteligente, cr&iacute;tico y responsable de m&aacute;quinas inteligentes, est&aacute; irrumpiendo con fuerza y ganar&aacute; protagonismo en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Se trata de: saber colaborar e integrar en nuestro <em>modus operandi</em> sistemas que proponen, recomiendan, predicen y a veces deciden por s&iacute; mismos; entender sus l&iacute;mites y riesgos; complementar sus fortalezas con las nuestras y hacerlo, adem&aacute;s, en el seno de equipos humanos cada vez m&aacute;s diversos e interdisciplinarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los empleadores que quieran hacer m&aacute;s competitivas sus organizaciones, el mensaje es claro: no basta con incorporar tecnolog&iacute;a; hay que hacerlo con inteligencia. Eso pasa por: repensar los procesos y tareas y su asignaci&oacute;n a personas y m&aacute;quinas; redise&ntilde;ar los perfiles profesionales humanos; cambiar la pol&iacute;tica de incentivos y la cultura en las organizaciones; repensar el modelo y sistema educativo y formar para aprender, no para delegar nuestras capacidades cognitivas en las m&aacute;quinas. El valor no lo aportar&aacute; solo, ni sobre todo, automatizar y prescindir de cuantas m&aacute;s personas mejor, sino la colaboraci&oacute;n entre personas y m&aacute;quinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para quienes quieran seguir siendo -o llegar a ser- empleables, la advertencia es igualmente directa: no se trata solo de aprender nuevas herramientas, sino de cultivar aquello que no se deja encapsular f&aacute;cilmente en un algoritmo o un modelo de IA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; el verdadero reto no sea decidir qu&eacute; tareas har&aacute;n las m&aacute;quinas y cu&aacute;les las personas, sino qu&eacute; tipo de trabajadores y organizaciones queremos ser y tener en un mundo compartido con m&aacute;quinas inteligentes. Entre habilidades duras, blandas, l&iacute;quidas o incluso gaseosas -estas se evaporar&aacute;n por el camino-, lo importante no es establecer una nueva taxonom&iacute;a de las capacidades humanas, sino dar un nuevo sentido al trabajo humano y repartir m&aacute;s y mejor la riqueza derivada de la automatizaci&oacute;n. En esta tarea no esperemos mucha ayuda de las m&aacute;quinas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/habilidades-duras-blandas-liquidas-gaseosas_129_13020645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 22:19:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Habilidades duras, blandas, líquidas… y gaseosas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No, no somos el producto, somos el servicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-no-producto-servicio_129_12931201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fff1040-6851-4618-a0e2-d3dc62731523_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No, no somos el producto, somos el servicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creemos que regalando nuestro tiempo, atención, contenidos y creatividad tenemos voz y voto, pero realmente no somos más que seguidores obedientes y acríticos de quienes gobiernan la tecnología que nos gobierna a nosotros</p></div><p class="article-text">
        La frase &ldquo;si es gratis, t&uacute; eres el producto&rdquo;, entendida literalmente, oculta el mecanismo principal por el que las plataformas digitales capturan la mayor parte de su beneficio. No somos solo el producto: somos, sobre todo, los servicios que las hacen funcionar. No es tanto que nuestros datos se vendan como mercanc&iacute;a, algo que tambi&eacute;n ocurre, sino que es nuestra actividad -publicar, comentar, moderar, reenviar, invitar, puntuar&hellip;-, lo que realmente hace rentable muchos negocios alrededor de las redes sociales, medios de comunicaci&oacute;n, editoriales cient&iacute;ficas o pseudocient&iacute;ficas, plataformas de reputaci&oacute;n, servicios de alojamiento de contenidos -que son aportados, documentados y mantenidos por los usuarios-, y un largo etc&eacute;tera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en los v&iacute;deos que en internet lo explican todo, desde c&oacute;mo hacer un roto a un descosido, abrir una botella de vino sin sacacorchos, explicarte mec&aacute;nica cu&aacute;ntica a un ni&ntilde;o de 8 a&ntilde;os o ense&ntilde;arte a escribir art&iacute;culos de prensa -juro que no he visto ninguno sobre este tema-. Antes se dec&iacute;a que todo estaba en los libros y no era cierto, pero ahora s&iacute; lo es que casi todo est&aacute; en internet. Pensemos, poniendo otro ejemplo, en los conductores que van aportando informaci&oacute;n en tiempo real sobre obras, cierres de calles, sem&aacute;foros fuera de servicio, accidentes, meteorolog&iacute;a&hellip; sirviendo gratuitamente una informaci&oacute;n que otros monetizan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el paradigma de esta paradoja son los servicios que realizamos los investigadores para las editoriales cient&iacute;ficas, como la edici&oacute;n y maquetaci&oacute;n de nuestros art&iacute;culos y el proceso de revisi&oacute;n de publicaciones por pares, algo muy laborioso, complejo y sensible. Son servicios que prestamos <em>gratis et amore </em>a estas empresas y que ellas convierten en un negocio muy rentable. Por ejemplo, Elsevier, una de las principales editoriales del &aacute;mbito cient&iacute;fico, ha superado ampliamente los mil millones de euros de beneficios el a&ntilde;o pasado; una parte de ese dinero, que no sabr&iacute;a cuantificar, pero que no ha de ser peque&ntilde;a, se debe al trabajo gratuito de miles y miles de investigadores. Esta es la gran paradoja, regalar a estas compa&ntilde;&iacute;as nuestro tiempo y conocimiento, cuando ambos son lo m&aacute;s valioso que tenemos quienes nos dedicamos a la ciencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, las redes sociales pueden vender sus contenidos y los perfiles de sus usuarios, pero la mayor rentabilidad la obtienen de vender de un modo u otro el tr&aacute;fico, la participaci&oacute;n, la atenci&oacute;n y la permanencia nuestra en sus redes. Todo el contenido de una red social acumulado durante a&ntilde;os tiene un valor muy escaso si este deja de tener inter&eacute;s para sus potenciales usuarios, que son el objetivo real de los anunciantes. Es la participaci&oacute;n m&aacute;s o menos activa lo que se monetiza a trav&eacute;s de publicidad, suscripciones, comisiones por ventas o transacciones, anal&iacute;tica empresarial y otros servicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Herbert Simon, uno de los fundadores del campo de la inteligencia artificial y reconocido con el Premio Nobel de Econom&iacute;a en 1978, dijo en los a&ntilde;os 70 que la riqueza de informaci&oacute;n crea pobreza de atenci&oacute;n. Podr&iacute;amos pensar que esto va en contra del negocio montado alrededor de las redes sociales, pero es que la mayor parte de lo que hay en la mayor&iacute;a de ellas ni es informaci&oacute;n ni se consume como tal. Al menos no si consideramos que la informaci&oacute;n se asocia a aquello que nos permite mejorar el conocimiento que tenemos sobre algo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Subimos v&iacute;deos y otros contenidos, los moderamos informalmente, damos <em>likes</em>, respondemos a aquello que de un modo u otro entendemos que nos interpela, censuramos y denunciamos <em>spam</em>, aceptamos <em>cookies</em>, puntuamos y etiquetamos todo tipo de contenidos para alimentar despu&eacute;s a los algoritmos de aprendizaje autom&aacute;tico que gu&iacute;an las inteligencias artificiales, haciendo cada vez m&aacute;s ricos a sus due&ntilde;os. Este es el trabajo, casi siempre gratuito, que mantiene el sistema muy rentable para unos pocos. Por eso las empresas mantienen sus algoritmos bien afinados para que bailemos al son que tocan. Cuanto m&aacute;s tiempo mejor, cuanto m&aacute;s interactuemos mejor y mejor todav&iacute;a si somos el perfil de consumidores que buscan las empresas que quieren vendernos sus productos y servicios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este enjambre de abejas humanas que alimenta la colmena hay de todo, desde z&aacute;nganos que simplemente consumen lo que se les pone en la pantalla -y que, como esfuerzo m&aacute;ximo, muestran su conformidad o no con ciertos contenidos o los reenv&iacute;an-, a las obreras, que suben y comentan contenidos con gran avidez, a menudo desde posiciones muy polarizadas y m&aacute;s cargados de emociones que de razones. Por supuesto, tambi&eacute;n hay reinas, como esas que llamamos influyentes y que hacen caja por mover a su alrededor a miles o millones de otras abejas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marshall McLuhan lo advirti&oacute;: &ldquo;primero modelamos nuestras herramientas y luego ellas nos modelan&rdquo;. Creemos que regalando nuestro tiempo, atenci&oacute;n, contenidos y creatividad tenemos voz y voto, pero realmente no somos m&aacute;s que seguidores obedientes y acr&iacute;ticos de quienes gobiernan la tecnolog&iacute;a que nos gobierna a nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En internet no se come gratis, ni siquiera si t&uacute; eres el que prepara la comida y la lleva.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-no-producto-servicio_129_12931201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No, no somos el producto, somos el servicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Protección de datos,Internet,Marketing,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No regular la IA es regular para unos pocos ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-regular-ia-regular_129_12878065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37464393-7046-4ca6-9fd1-9b66bed20f63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No regular la IA es regular para unos pocos "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Europa ha tenido la valentía y el acierto de haber creado la primera regulación general para la IA, pero parece que ha empezado a rajarse, acobardada ante las presiones de Trump y de los gigantes tecnológicos norteamericanos</p></div><p class="article-text">
        Nos lamentamos d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n de que Europa regula en exceso, y a eso le echamos la culpa de todas las dem&aacute;s carencias que tenemos, tanto en Espa&ntilde;a como en el resto de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea. Por eso, se dice, nuestras empresas no innovan, pierden competitividad, no tenemos gigantes tecnol&oacute;gicos y, sobre todo, nos quedamos atr&aacute;s en la carrera por liderar la IA. Es decir, como Europa regula, no pasamos de ser mediocres. Lo mediocre es este an&aacute;lisis, y una excusa. &iquest;Se imaginan quienes critican el Reglamento europeo de IA que en su lugar tuvi&eacute;semos 27 leyes distintas, una por cada pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo quiero que la IA se regule, como considero necesario que se regule la fabricaci&oacute;n de los autom&oacute;viles y su circulaci&oacute;n o los medicamentos, desde la investigaci&oacute;n hasta su comercializaci&oacute;n. Para la aviaci&oacute;n y la energ&iacute;a nuclear hay incluso una regulaci&oacute;n global, y creo que nadie discute su necesidad. No veo que tengamos que ser m&aacute;s permisivos con la IA, teniendo en cuenta que est&aacute; cambiando nuestras vidas, el trabajo, la educaci&oacute;n, la salud, la fabricaci&oacute;n de medicamentos y, por resumirlo, lo est&aacute; cambiando todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        China tiene claro que es necesario regular la IA, tanto internamente como a escala global. Por eso lleva algunos a&ntilde;os aprobando regulaciones, con referencias muy concretas a los contenidos potencialmente da&ntilde;inos o a la privacidad de los datos, algo que quiz&aacute;s no esper&aacute;semos. Es m&aacute;s, est&aacute; comenzando a dar pasos para una gobernanza planetaria para la IA. En octubre de 2025, en una reuni&oacute;n del foro de Cooperaci&oacute;n Econ&oacute;mica Asia-Pac&iacute;fico, Xi Jinping traslad&oacute; el objetivo de crear un sistema de gobernanza global para la IA a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial de Cooperaci&oacute;n en Inteligencia Artificial (Waico, ser&iacute;an las siglas en ingl&eacute;s de este organismo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No me cabe duda de que para China ser&iacute;a bueno tener una regulaci&oacute;n mundial, m&aacute;s a&uacute;n si lideran su desarrollo. Esto favorecer&iacute;a enormemente que los productos, servicios o aplicaciones basadas en IA y creadas en China pudiesen comercializarse con mayor facilidad en el resto de los pa&iacute;ses, algo que ahora no es f&aacute;cil. China tiene un mercado interno inmenso y creciente en poder adquisitivo, pero no es suficiente para que su industria se proyecte al mundo y lidere el desarrollo y la comercializaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as inteligentes. Dicho esto, que China se ponga a la cabeza en el intento por alcanzar una regulaci&oacute;n global para la IA no deber&iacute;a restarle aplausos si lo logra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, asistimos a la paradoja de que EEUU no solo no tiene una regulaci&oacute;n federal sobre IA, sino que en este momento la administraci&oacute;n Trump est&aacute; intentando bloquear la regulaci&oacute;n de los estados norteamericanos e incluso desmontar la que algunos de ellos han aprobado. Al comienzo del actual mandato, Trump revoc&oacute; una orden ejecutiva firmada por su antecesor, Joe Biden, cuyo objetivo era fundamentalmente garantizar la seguridad de la IA.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No fue una casualidad que en el acto de toma de posesi&oacute;n de Trump las primeras filas estuviesen ocupadas por los CEO de las compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas, especialmente preocupadas por las limitaciones que la regulaci&oacute;n pueda poner a sus megal&oacute;manos sue&ntilde;os. Empresas y personas con gran capacidad de influencia y m&aacute;s dinero a&uacute;n, destinan parte de este buscando influir en las elecciones de mitad de mandato para inclinar el Congreso de EE. UU. y varios estados hacia posiciones todav&iacute;a m&aacute;s favorables a la industria de la IA. Al menos hay que reconocer que no esconden sus intereses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las empresas prefieren que el control de la IA quede en manos de la &eacute;tica, la autorregulaci&oacute;n o en la denominada legislaci&oacute;n blanda, que no es legislaci&oacute;n y m&aacute;s que blanda es poco &uacute;til. Se trata de recomendaciones, principios, c&oacute;digos de conducta, directrices &eacute;ticas y deseos recogidos en las m&aacute;s o menos rimbombantes declaraciones de organizaciones como la Unesco, la Ocde o la ONU. La intenci&oacute;n es buena, por supuesto, y pretende servir de gu&iacute;a a pa&iacute;ses, empresas y todo tipo de organizaciones, pero realmente estas declaraciones no pasan de ser un brindis al sol en la mayor parte de las ocasiones. De hecho, quiz&aacute; recuerden la &ldquo;Declaraci&oacute;n de Bletchley&rdquo; sobre IA, un acuerdo internacional firmado en noviembre de 2023 durante la Cumbre de Seguridad de la Inteligencia Artificial celebrada en Bletchley Park (Reino Unido). En ella se reconocen los riesgos potenciales de la IA y las organizaciones y gobiernos firmantes de la misma se comprometieron a cooperar para desarrollarla de forma segura, &eacute;tica y responsable. &iquest;Han vuelto a o&iacute;r o leer algo relevante sobre el asunto? Desde luego no parece que Bletchley, un peque&ntilde;o pueblo situado al noroeste de Londres, vaya a ser recordado por esta declaraci&oacute;n. En todo caso, su nombre ya est&aacute; escrito con letras de oro en la historia de la humanidad por haberse ganado all&iacute; una de las batallas m&aacute;s importantes de la Segunda Guerra Mundial. Una batalla que ganaron sin armas Alan Turing y su equipo al descubrir la forma en la que los alemanes cifraban cada d&iacute;a los mensajes que enviaban a sus tropas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Europa ha tenido la valent&iacute;a y el acierto de haber creado la primera regulaci&oacute;n general para la IA, pero parece que ha empezado a rajarse, acobardada ante las presiones de Trump y de los gigantes tecnol&oacute;gicos norteamericanos. De hecho, ya a lo largo de 2025 ha aplazado o flexibilizado obligaciones de este reglamento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dar un margen razonable para cumplir la ley y pensar bien su desarrollo y aplicaci&oacute;n para que, sin&nbsp;poner frenos innecesarios al progreso,&nbsp;clarifique, aporte certidumbre y proteja nuestros derechos y valores humanos y democr&aacute;ticos, est&aacute; bien. Dar marcha atr&aacute;s, no. Tener una ley &uacute;nica de obligado cumplimiento para todos los Estados miembros no solo es pertinente, sino la &uacute;nica oportunidad para tener un mercado &uacute;nico y una posici&oacute;n de fuerza en el desarrollo y uso de la IA. Eso s&iacute;, las posiciones de fuerza hay que saber ejercerlas y defenderlas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-regular-ia-regular_129_12878065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 20:21:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No regular la IA es regular para unos pocos ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Donald Trump,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué podría salir mal?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salir-mal_129_12834727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8493b1f-7e77-4f88-97a0-4bc38fa61940_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué podría salir mal?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“¿Qué podría salir mal?” suele ser una pregunta retórica, para la que no se espera respuesta. Sin embargo, no pocas veces ha sido el epitafio de una muerte anunciada. De hecho, muchas de las tragedias de la humanidad empezaron así 
</p></div><p class="article-text">
        Los se&ntilde;ores de la IA suelen hacerla en las reuniones con los inversores o en sus declaraciones p&uacute;blicas, mientras le gui&ntilde;an un ojo a su jefe de prensa. &iquest;Qu&eacute; puede salir mal si hacemos un nuevo modelo de IA m&aacute;s grande, pero menos probado? &iquest;Qu&eacute; puede salir mal si invertimos cientos de miles de millones de d&oacute;lares en centros de datos que consumen energ&iacute;a y agua como ciudades enteras? &iquest;Qu&eacute; puede salir mal si delegamos decisiones cr&iacute;ticas en sanidad, justicia o finanzas en sistemas opacos, muy limitados en sus capacidades de explicaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; puede salir mal si monetizamos nuestros modelos de lenguaje como servicios pornogr&aacute;ficos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como escribi&oacute; Baltasar Graci&aacute;n, maestro del equilibrio y de la cautela: &ldquo;El primer paso de la ignorancia es presumir de saber&rdquo;, y de esto hacen gala muchos directivos que elevan la IA a los altares. El siguiente paso, y puede ser el &uacute;ltimo, es presumir de no saber, y una parte de la sociedad vive ya instalada ah&iacute;, en una ignorancia que se jacta de s&iacute; misma. Por eso hoy podemos leer que leer est&aacute; sobrevalorado y quiz&aacute;s pensar que pensar tambi&eacute;n lo est&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede salir mal? es una pregunta est&eacute;ril si no tienes la menor intenci&oacute;n de contestarla o te la igual la respuesta. &ldquo;Con la inteligencia artificial estamos invocando al demonio&rdquo;, advirti&oacute; Musk en 2014. El problema es que &eacute;l y muchos como &eacute;l es justo lo que quieren, que venga el demonio. Eso s&iacute;, su particular demonio. Mark Zuckerberg aplaud&iacute;a el lema de su compa&ntilde;&iacute;a: &ldquo;move fast and break things&rdquo;, cuando Facebook romp&iacute;a muchas cosas. En este momento en EE. UU. hay demandas estatales y civiles contra Meta -antes Facebook- acusando a la compa&ntilde;&iacute;a del dise&ntilde;o deliberado de algoritmos para maximizar el enganche de menores, ocultando incluso evidencias internas de da&ntilde;o psicol&oacute;gico. Si eso es cierto, y todo apunta a que s&iacute;, se han roto incluso vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdan aquella frase de Ian Malcolm, el matem&aacute;tico de Jurassic Park que estaba de vuelta de todo: &ldquo;estaban tan ocupados pregunt&aacute;ndose si pod&iacute;an que no se pararon a pensar si deb&iacute;an&rdquo;. Les propongo que imaginen que los dinosaurios de la pel&iacute;cula son las inteligencias artificiales de hoy y que los hombres de negocios -siempre son hombres en estos casos- son ahora los se&ntilde;ores que dirigen los gigantes tecnol&oacute;gicos. Como dir&iacute;a Jos&eacute; Mar&iacute;a Garc&iacute;a, aquella moraleja se vuelve de rabiosa actualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Microsoft lanz&oacute; en 2016 a Tay, un bot conversacional dise&ntilde;ado para aprender de Twitter. Era un juguete comparado con los modelos grandes de lenguaje actuales. Sin embargo, en unas horas el sistema empez&oacute; a regurgitar mensajes racistas y mis&oacute;ginos en la red social, de modo que la empresa tuvo que desconectarlo y pedir disculpas p&uacute;blicas. &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a salir mal?, seguro que pens&oacute; entonces la compa&ntilde;&iacute;a fundada por Bill Gates. Aquel experimento fue f&aacute;cil de reconducir, pero ya no es tan f&aacute;cil cuando no se hacen experimentos sino despliegues masivos de servicios y productos que se quieren monetizar sin importar apenas las consecuencias ni los da&ntilde;os colaterales. El objetivo es liderar tecnol&oacute;gicamente el mundo y ganar dinero a espuertas. M&aacute;s a&uacute;n cuando se ha puesto mucho dinero en juego y todav&iacute;a no han salido los grandes premios. Pero ya sabemos que los lud&oacute;patas siguen apostando pensando que cada apuesta fallida aumenta la probabilidad de que la pr&oacute;xima sea la buena. Es lo que se conoce como la falacia de Montecarlo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        OpenAI defiende la &ldquo;liberaci&oacute;n gradual&rdquo; como la v&iacute;a m&aacute;s segura de llegar al p&uacute;blico: iterar con usuarios, ampliar el acceso paso a paso y ajustar el sistema con realimentaci&oacute;n desde el mundo real. La idea es tentadora, pero imag&iacute;nese hacer lo mismo con cada nuevo medicamento que se desarrolle, salt&aacute;ndonos todas las fases de evaluaci&oacute;n con seres humanos, de modo que pasemos directamente del laboratorio y la experimentaci&oacute;n animal al paciente. Ser&iacute;amos nosotros las ratas de laboratorio. Al fin y al cabo, &iquest;qu&eacute; puede salir mal? podr&iacute;amos pensar. Con la IA nosotros somos a menudo eso, las cobayas. Y si algo sale mal, no pasa nada porque las ratas de laboratorio no protestan, y quienes las estabulan tampoco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, son muchas las cosas que pueden salir mal. Un modelo capaz de generar lenguaje, c&oacute;digo o im&aacute;genes puede equivocarse gravemente y crear un sinf&iacute;n de mentiras. Puede crear programas aparentemente impecables con bugs internos muy dif&iacute;ciles de detectar, sobre todo si no se tiene la voluntad de hacerlo; pueden generar ultrafalsificaciones a golpe de clic y con ellas amplificar la desinformaci&oacute;n, el fraude y el abuso a un coste marginal casi nulo; modelos entrenados con datos sesgados pueden reproducir y amplificar prejuicios raciales, de g&eacute;nero o ideol&oacute;gicos con apariencia de objetividad matem&aacute;tica; la IA ag&eacute;ntica conectada al mundo real y sin el control adecuado puede ejecutar acciones capaces de colapsar infraestructuras digitales cr&iacute;ticas. &iquest;Qu&eacute; puede salir mal? Casi todo, si nos guiamos por el pensamiento ilusorio de que nada puede salir mal y adem&aacute;s tenemos tantas prisas que la consigna es &ldquo;tonto el &uacute;ltimo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso creo que deber&iacute;amos, tambi&eacute;n en esto, aplicar la prudencia que se ha ido asentando a lo largo de los siglos en nuestro refranero, cur&aacute;ndonos en salud y buscando prevenir antes que lamentar. Ante aquello que tiene una capacidad potencial tan grande de impactar en nuestras vidas, en nuestra salud, en nuestros trabajos, en la forma en la que ense&ntilde;amos y aprendemos, prefiero anteponer la venda antes que curar las heridas. No se trata de frenar la innovaci&oacute;n, sino de verificar que su resultado no nos va a joder la vida a muchos. Incluso a la mayor&iacute;a. Por eso tenemos que dejar de preguntarnos ret&oacute;ricamente qu&eacute; puede salir mal, y preocuparnos de forma sincera y prudente de c&oacute;mo garantizamos que no saldr&aacute; mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a salir mal?, le dijo un besugo a otro al ver un gusano prendido de un anzuelo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salir-mal_129_12834727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2025 05:01:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué podría salir mal?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva piedra filosofal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nueva-piedra-filosofal_129_12655072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cde3302a-2bb2-4bf6-8670-8a9947341871_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nueva piedra filosofal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Zuckerberg presume de la mejoras, pero más que una superinteligencia, es una IA general (IAG), que básicamente podemos definir como aquella capaz de un desempeño comparable al nuestro, o incluso superior, en la resolución de problemas de todo tipo, no solo los basados en el cálculo matemático o el razonamiento formal, donde claramente ya nos superan las máquinas</p></div><p class="article-text">
        Durante siglos muchas personas buscaron infructuosamente la piedra filosofal. Era el objetivo central de la alquimia, que fue algo as&iacute; como la antesala de la ciencia, combinando saberes de la qu&iacute;mica, la f&iacute;sica, la astrolog&iacute;a y la medicina, entre otras disciplinas. Esta piedra m&aacute;gica podr&iacute;a convertir metales de escaso valor, como el vil plomo, en otros preciosos, como el oro o la plata, lo que har&iacute;a inmensamente rico a quien la descubriese o inventase, seg&uacute;n el enfoque seguido para obtenerla. Tambi&eacute;n hab&iacute;a quien cre&iacute;a que a partir de ella se podr&iacute;a obtener un elixir de la vida, que conferir&iacute;a la inmortalidad a quien lo tomase.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, un equipo de f&iacute;sicos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en ingl&eacute;s) encontraron una forma de transformar plomo en oro, aunque por un peque&ntilde;&iacute;simo instante de tiempo y en cantidades &iacute;nfimas (picogramos). Adem&aacute;s, el coste en tecnolog&iacute;a y energ&iacute;a necesarios para hacerlo result&oacute; enorme. No han hecho magia. El oro cuenta con 79 protones en su n&uacute;cleo, mientras que el plomo posee 82. Con la tecnolog&iacute;a actual se pueden eliminar (o expulsar) esos 3 protones sobrantes, algo que estos investigadores hicieron sometiendo a los &aacute;tomos de plomo a choques a velocidades cercanas a la de la luz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los alquimistas tard&iacute;os del siglo XVIII jam&aacute;s podr&iacute;an haber imaginado algo como el LHC, as&iacute; que es muy probable que los cient&iacute;ficos de la computaci&oacute;n de hoy ni siquiera nos asomemos a imaginar lo que est&aacute; por venir, no ya en siglos sino en d&eacute;cadas. L&aacute;stima que soy demasiado mayor para verlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as Mark Zuckerberg mostraba su alegr&iacute;a por las mejoras de los sistemas de IA de Meta. &laquo;La mejora es lenta por ahora, pero innegable. El desarrollo de la superinteligencia est&aacute; a la vista&raquo;, afirm&oacute;. Desde luego, a su compa&ntilde;&iacute;a le est&aacute;n yendo bien las cosas, al menos si atendemos a los resultados financieros.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Zuckerberg no dijo qu&eacute; entiende &eacute;l ni su compa&ntilde;&iacute;a por superinteligencia. Aunque superinteligencia, inteligencia artificial general e inteligencia artificial a nivel humano se usan com&uacute;nmente como sin&oacute;nimos, no lo son -otro d&iacute;a entraremos en disquisiciones. De hecho, Zuckerberg parec&iacute;a referirse m&aacute;s que a superinteligencia a una IA general (IAG), que b&aacute;sicamente podemos definir como aquella capaz de un desempe&ntilde;o comparable al nuestro, o incluso superior, en la resoluci&oacute;n de problemas de todo tipo, no solo los basados en el c&aacute;lculo matem&aacute;tico o el razonamiento formal, donde claramente ya nos superan las m&aacute;quinas. Pensemos, por ejemplo, en el diagn&oacute;stico m&eacute;dico, el poder atender una situaci&oacute;n de emergencia en la calle o gestionar una cuadrilla de personas en la extinci&oacute;n de un incendio. No hablo de una IA espec&iacute;fica para cada tipo de problema, sino de una capaz de abordarlos todos, aunque fuese a trav&eacute;s de la coordinaci&oacute;n de agentes, estos s&iacute; especializados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No habiendo una definici&oacute;n can&oacute;nica de IAG o ampliamente asumida, al menos, lo cierto es que mucha gente especula sobre cu&aacute;ndo llegar&aacute; esta. Por ejemplo, Demis Hassabis, CEO de DeepMind, piensa que la IAG se lograr&aacute; en el horizonte de un lustro a una d&eacute;cada. Poco tiempo, salvo que lo comparemos con la estimaci&oacute;n de algunos de sus pares, cuyo optimismo es todav&iacute;a m&aacute;s preocupante. Por ejemplo, Sam Altman, CEO de OpenAI, aventura que llegar&aacute; durante el actual mandado de Trump -claro que este es capaz de prolongarse sine die como presidente de EE. UU. si alguien no lo remedia-. Por su parte el CEO de Anthropic, Dario Amodei, afirma que podr&iacute;a llegar ya en 2026.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas diferencias sobre ese momento singular en el que llegar&aacute; la IAG se explican en buena medida por las distintas formas de entenderla. La definici&oacute;n de Altman se basa en una visi&oacute;n netamente empresarial: ser&aacute; una tecnolog&iacute;a que podr&aacute; realizar las tareas de mayor valor econ&oacute;mico mejor que los humanos. Hassabis tiene un criterio bien diferente, centrado en la capacidad de descubrimiento cient&iacute;fico. &Eacute;l cree que la IAG ser&aacute; una tecnolog&iacute;a que no solo podr&aacute; resolver los problemas existentes, sino tambi&eacute;n ofrecer explicaciones completamente nuevas sobre el universo. Una prueba de su existencia podr&iacute;a ser la capacidad de la IA para formular la relatividad general con solo la informaci&oacute;n a la que ten&iacute;a acceso Einstein cuando este la propuso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que se hacen predicciones exageradas sobre el futuro de la IA. En 1970 Marvin Minsky, uno de los padres del campo, comentaba en una entrevista publicada en la revista Life que en un per&iacute;odo de 3 a 8 a&ntilde;os las m&aacute;quinas tendr&iacute;an la inteligencia t&iacute;pica del ser humano. Pensaba en una m&aacute;quina capaz de leer a Shakespeare, engrasar un coche, hacer tareas de oficina, contar chistes o incluso pelearse. Al margen de este potencial comportamiento pendenciero de la IA, lo cierto es que buena parte de los ejemplos que puso Minsky est&aacute;n hoy al alcance de las m&aacute;quinas, pero estas siguen estando lejos, muy lejos, de la inteligencia de las personas. Adem&aacute;s, Minsky pensaba que, llegado ese momento las m&aacute;quinas aprender&iacute;an por s&iacute; mismas a una velocidad fabulosa, de modo que en unos pocos meses alcanzar&iacute;an el nivel de un genio humano y, en unos pocos m&aacute;s, alcanzar&iacute;an poderes inimaginables. Est&aacute; claro que, fuese por la raz&oacute;n que fuese, Minsky se vino arriba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La IAG, al margen de lo que cada qui&eacute;n entienda por tal, se ha convertido en la nueva piedra filosofal. En todo caso, conviene tener presente varias cosas. En primer lugar, que un modelo grande de lenguaje, o LLM, no es una IA general. Un LLM es un modelo multifunci&oacute;n, como una navaja suiza, que puede hacer muchas cosas para las que en general ha sido espec&iacute;ficamente entrenado, aunque ciertas capacidades pueden emerger del modelo sin que hayan sido espec&iacute;ficamente fijadas durante la instrucci&oacute;n del mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, aunque hay investigadores que piensan que el agrandar y mejorar la capacidad de aprendizaje de los actuales modelos de IA podr&aacute; llevarnos a una IAG, yo no lo creo. Nuestra capacidad de aprendizaje, de utilizaci&oacute;n de lo aprendido, de pensamiento abstracto, de integraci&oacute;n de informaci&oacute;n multimodal, de improvisaci&oacute;n&hellip; y un largo etc&eacute;tera de cosas que hacemos las personas, la mayor parte de forma inconsciente, est&aacute; lejos del alcance de las arquitecturas de computaci&oacute;n neuronal con las que trabajamos, incluso si mejoramos sensiblemente sus capacidades y las agigantamos a&uacute;n m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que todos especulamos sobre el futuro de la IA. Tambi&eacute;n los que afirman que vamos en el camino cierto para alcanzar la IAG y no se resisten a la tentaci&oacute;n de lanzar predicciones al aire. A veces hacerlo es muy productivo, si con ello mueven voluntades o capitales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nueva-piedra-filosofal_129_12655072.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Oct 2025 20:44:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nueva piedra filosofal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Mark Zuckerberg]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palestina a destiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/palestina-destiempo_129_12549234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/965096ca-b96c-4643-b75c-f6a48d152f6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palestina a destiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La magnitud de este drama, de este genocidio, no se mide en números. De hecho, no se puede medir porque la crueldad que vemos es inconmensurable. Quizás llegue el momento en el que se tomen medidas, pero será inútil para todas las víctimas</p></div><p class="article-text">
        En teor&iacute;a de sistemas estudiamos los sistemas en tiempo real. Son sistemas que procesan datos y generan respuestas lo suficientemente r&aacute;pido como para que sean &uacute;tiles en la resoluci&oacute;n de un problema. El tiempo disponible depende del problema que se quiere resolver.  En un sistema de frenado autom&aacute;tico ser&aacute;n milisegundos seguramente, mientras que en un sistema de predicci&oacute;n meteorol&oacute;gica son horas. Son problemas en los que una soluci&oacute;n, incluso si es exacta, resulta in&uacute;til pasado el l&iacute;mite de actuaci&oacute;n l&iacute;mite. Por ejemplo, si el coche toma la decisi&oacute;n de apretar el freno un milisegundo despu&eacute;s de una colisi&oacute;n, no servir&aacute; de nada. Tampoco si necesitamos una semana para predecir el tiempo que har&aacute; en los pr&oacute;ximos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos ense&ntilde;a la teor&iacute;a de sistemas sirve tambi&eacute;n para la toma de decisiones humanas. La historia est&aacute; plagada de ejemplos en los que las decisiones, incluso si hubiesen sido acertadas, llegaron tarde. La respuesta de Estados Unidos al crack burs&aacute;til de 1929 fue tard&iacute;a. La Reserva Federal y el Gobierno de Estados Unidos tardaron en inyectar liquidez y adoptar pol&iacute;ticas expansionistas. Sin duda las medidas de emergencia y los programas del &ldquo;New Deal&rdquo; acabaron ayudando, pero la tardanza en actuar agrav&oacute; y prolong&oacute; la conocida como Gran Depresi&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        La crisis financiera de 2007-2008, la m&aacute;s grave desde la Gran Depresi&oacute;n, tuvo tambi&eacute;n una respuesta a destiempo de la Uni&oacute;n Europea. La UE tard&oacute; en coordinar pol&iacute;ticas fiscales y monetarias expansivas. De hecho, en la eurozona se aplicaron medidas de austeridad mientras la recesi&oacute;n segu&iacute;a. Eventualmente, se adoptaron est&iacute;mulos y mecanismos como el Mecanismo Europeo de Estabilidad, pero para entonces el desempleo y el da&ntilde;o social ya eran profundos, y la recuperaci&oacute;n fue mucho m&aacute;s lenta y dolorosa.  
    </p><p class="article-text">
        A veces tenemos la informaci&oacute;n delante de las narices y no tomamos las decisiones acertadas, incluso las que podr&iacute;a dictar el sentido com&uacute;n. En nuestro pa&iacute;s tenemos un ejemplo reciente y tr&aacute;gico: la funesta actuaci&oacute;n de la Generalitat Valenciana durante la DANA de octubre de 2024. Al margen de la actuaci&oacute;n personal y pol&iacute;tica del presidente de la Generalitat, Carlos Maz&oacute;n, hay algo incontestable, m&aacute;s all&aacute; de qui&eacute;n haya sido responsable de ello, y es que el mensaje de emergencia se envi&oacute; a los tel&eacute;fonos m&oacute;viles de la poblaci&oacute;n cuando ya hab&iacute;an muerto un gran n&uacute;mero de personas por no haber sido alertadas a tiempo, y el resto, hasta las 228 v&iacute;ctimas en la Comunitat Valenciana, ya no tuvieron escapatoria alguna. 
    </p><p class="article-text">
        Pero todo esto, incluso la tragedia irreparable de nuestros propios muertos, palidece cuando lo comparamos con el genocidio del pueblo palestino por parte de Israel. El mundo parece ajeno a la barbarie, incluida la Uni&oacute;n Europea, a la que muchos miramos con la esperanza de que haga algo m&aacute;s que lamentarse, aunque ya nos tiene acostumbrados a poco m&aacute;s que palabras de queja y de condena con la boca peque&ntilde;a, y eso cuando simplemente no calla. Ya son m&aacute;s de 60.000 palestinos muertos y m&aacute;s de 150.000 heridos. Un 90% de la poblaci&oacute;n desplazada al menos una vez desde octubre de 2023. En mayo de este a&ntilde;o solo hab&iacute;a 5 hospitales con servicios de maternidad, que hoy seguro ser&aacute;n menos. Lo peor es el futuro que probablemente no tendr&aacute;n los nacidos. M&aacute;s de un 90% de las escuelas destruidas completamente o con da&ntilde;os muy severos. No hay agua y no hay comida y la ayuda humanitaria est&aacute; en buena medida bloqueada por decisi&oacute;n de Israel; incluso quienes tratan de llegar a ella, bajo presencia de fuerzas israel&iacute;es, son en muchos casos tiroteados, y ya son m&aacute;s de 1.500 muertos y m&aacute;s de 10.000 heridos por estos actos especialmente viles.  
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a seguir, pero pienso que no es necesario. La magnitud de este drama, de este genocidio, no se mide en n&uacute;meros. De hecho, no se puede medir porque la crueldad que vemos es inconmensurable. Quiz&aacute;s llegue el momento en el que se tomen medidas, pero ser&aacute; in&uacute;til para todas las v&iacute;ctimas, las que ya lo han sido y las que lo ser&aacute;n, y una absoluta verg&uuml;enza para todos los que podr&iacute;amos haber hecho algo.  
    </p><p class="article-text">
        No es necesario que nos juzgue el futuro porque el presente ya dict&oacute; sentencia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/palestina-destiempo_129_12549234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Aug 2025 20:08:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palestina a destiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La importancia de saber lo que no sabes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/importancia-no_129_12521638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e2128ce-6573-46c2-8fd1-faa61c16bf6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La importancia de saber lo que no sabes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si bien es cierto que los humanos podemos ser torpes, desinformados y dogmáticos, también somos capaces de detenernos, pensar y declarar honestamente: “No lo sé”. Esa frase, dicha con sinceridad, es uno de los signos más refinados de la inteligencia humana. Las máquinas, por potentes que sean, aún no han aprendido a callar cuando deben</p></div><p class="article-text">
        Si le preguntan si sabe el n&uacute;mero de tel&eacute;fono del Papa, casi con total seguridad me responder&aacute; inmediatamente que no. No necesitar&aacute; pensarlo un rato, ni hacer memoria. Sabemos que no lo sabemos, y punto.  
    </p><p class="article-text">
        Saber lo que no sabemos es muy importante, y no es simplemente una cuesti&oacute;n de realismo o de humildad. Es en realidad una de las piedras angulares de la inteligencia consciente. Una de las formas m&aacute;s profundas de sabidur&iacute;a, que llev&oacute; a S&oacute;crates a pensar que solo sab&iacute;a que no sab&iacute;a nada. En cierto sentido, podr&iacute;amos decir que los humanos -no todos- somos los &uacute;nicos animales conscientes de su ignorancia. Eso nos convierte en aprendices perpetuos. 
    </p><p class="article-text">
        La ignorancia reconocida es un tipo de conocimiento. Saber que uno no sabe permite preguntar, investigar, abstenerse de emitir juicios temerarios y, sobre todo, tomar decisiones con una dosis saludable de cautela. En cambio, ignorar la propia ignorancia es peligrosamente parecido a la estupidez, si no es lo mismo. La tragedia no est&aacute; en no saber, sino en no saber que no se sabe o en no querer saber lo que se ignora. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha emergido un nuevo actor en este teatro del conocimiento: la inteligencia artificial. M&aacute;s concretamente, los grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en ingl&eacute;s). Estos modelos de IA son capaces de responder preguntas, resumir textos, traducir lenguas y hasta de escribir ensayos como este -aunque no haya sido el caso-. Pero hay diferencias cruciales entre lo que hacen las m&aacute;quinas y lo que hacemos nosotros. Por ejemplo, una IA no sabe que no sabe y esto es una limitaci&oacute;n funcional.  
    </p><p class="article-text">
        Un modelo de lenguaje predictivo no tiene conciencia ni intenci&oacute;n, y tampoco duda. Su misi&oacute;n es generar la siguiente palabra probable en una secuencia; y tras ella otra, y as&iacute; sucesivamente, en un camino que podr&iacute;a no tener fin, siguiendo patrones estad&iacute;sticos adquiridos a partir de millones de ejemplos de texto. Cuando responde, no tiene &ldquo;conocimiento&rdquo; en el sentido humano del t&eacute;rmino, sino un inmenso sistema de correlaciones aprendido. No accede a la verdad; accede a patrones. Al igual que Borges nos habl&oacute; de un mapa que ten&iacute;a el tama&ntilde;o del imperio que cartografiaba, coincidiendo punto a punto con &eacute;l, y que era tan in&uacute;til como preciso, la IA podr&iacute;a leerlo y escribirlo todo sin comprender nada. 
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos que nos pregunten sobre un tema del que somos completamente ignorantes: en mi caso, por ejemplo, la estructura cristalina del telurio. Quiz&aacute;s tras pensarlo unos segundos, confesemos nuestra ignorancia y, en su caso, nos tomemos algo de tiempo para consultar una fuente fiable. Esta actitud, lejos de ser un signo de debilidad, es una sofisticada se&ntilde;al de inteligencia metacognitiva: el individuo no solo no sabe, sino que sabe que no sabe. En cambio, un LLM generar&aacute; sin vacilar un p&aacute;rrafo elocuente sobre el telurio, y podr&iacute;a hacerlo mezclando verdades, imprecisiones y alguna elegante falsedad. No se trata de mala fe (las m&aacute;quinas carecen de ella), sino de un automatismo que ignora el alcance de su saber. 
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno tiene un nombre: alucinaci&oacute;n algor&iacute;tmica. No se trata de errores simples, sino de respuestas que suenan plausibles, que est&aacute;n gramatical y estil&iacute;sticamente bien construidas, pero que son falsas. El problema no es solo que la m&aacute;quina se equivoque, sino que no sabe que se est&aacute; equivocando. En su universo sint&aacute;ctico no hay diferencia entre certeza, conjetura o pura invenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En los humanos, por el contrario, la duda ha sido una palanca evolutiva. Nuestra conciencia de los l&iacute;mites del conocimiento ha permitido el surgimiento de la ciencia, del m&eacute;todo experimental, de la verificaci&oacute;n emp&iacute;rica y de la propia filosof&iacute;a. Kant lo dijo de forma muy clara: &ldquo;La raz&oacute;n humana tiene el destino singular de verse acosada por preguntas que no puede ignorar y que, sin embargo, no puede responder&rdquo;. Esa incomodidad ante lo ignorado es lo que nos empuja a investigar permanentemente. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; ocurre cuando los humanos empiezan a confiar demasiado en sistemas que no conocen su propia ignorancia? Corremos el riesgo de trasladar nuestro pensamiento cr&iacute;tico a una entidad acr&iacute;tica. En otras palabras: dejamos de preguntarnos si algo es verdad simplemente porque lo ha dicho una m&aacute;quina que responde sin saber si sabe. No deja de ser una paradoja que aquello que ignora su ignorancia sea, hoy por hoy, lo que m&aacute;s firmemente aparenta saber. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto esto no significa que debamos rechazar la IA, pero s&iacute; comprender su arquitectura epistemol&oacute;gica. El conocimiento humano est&aacute; vinculado a la experiencia, la duda, el contexto, la emoci&oacute;n, el juicio moral y la intersubjetividad. El conocimiento algor&iacute;tmico, en cambio, no se pregunta nada, no se corrige a s&iacute; mismo (a menos que lo programemos espec&iacute;ficamente para ello), y no tiene idea del riesgo que implica equivocarse. 
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Montaigne: &ldquo;Que no sepa la causa de los terremotos no me averg&uuml;enza tanto como que me sea indiferente no saberla&rdquo;. La IA no sufre ese pudor epistemol&oacute;gico. No le importa no saber, ni siquiera equivocarse, porque no sabe que se equivoca. Nosotros, en cambio, construimos ciencia, filosof&iacute;a y prudencia sobre la base de nuestra inseguridad cognitiva. 
    </p><p class="article-text">
        De modo que, si bien es cierto que los humanos podemos ser torpes, desinformados y dogm&aacute;ticos, tambi&eacute;n somos capaces de detenernos, pensar y declarar honestamente: &ldquo;No lo s&eacute;&rdquo;. Esa frase, dicha con sinceridad, es uno de los signos m&aacute;s refinados de la inteligencia humana. Las m&aacute;quinas, por potentes que sean, a&uacute;n no han aprendido a callar cuando deben. Tal vez, cuando lo hagan, estemos realmente ante un nuevo tipo de conciencia. &iquest;Estamos preparados para convivir con entidades que, como nosotros, puedan dudar? No lo s&eacute;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/importancia-no_129_12521638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Aug 2025 20:10:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La importancia de saber lo que no sabes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trabajos (todavía) humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajos-todavia-humanos_129_12490690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/240c33fc-5b7f-4d85-ae13-33273a812dd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los trabajos (todavía) humanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se agobien, pero manténganse atentos, y no precisamente a la pantalla. Lo más fácil de automatizar es lo que se hace pasando horas y horas frente a una</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia me preguntan cu&aacute;les son las ocupaciones que se automatizar&aacute;n y cu&aacute;les permanecer&aacute;n en manos &ndash;y cabezas&ndash; humanas. La primera clave para entender esta cuesti&oacute;n es que no se automatizan empleos completos, sino tareas espec&iacute;ficas que los componen. La versatilidad y la inteligencia humanas siguen estando, en general, muy por encima de las capacidades actuales de las m&aacute;quinas. Por eso, estas no pueden &mdash;al menos por ahora&mdash; realizar todo lo que hacemos en nuestros trabajos.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos, por ejemplo, en el trabajo de una radi&oacute;loga. Hoy d&iacute;a &mdash;o muy pronto&mdash; puede automatizarse la detecci&oacute;n de anomal&iacute;as en im&aacute;genes m&eacute;dicas como radiograf&iacute;as o TAC. Las m&aacute;quinas son capaces, incluso con mayor precisi&oacute;n que los especialistas, de identificar fracturas, tumores o n&oacute;dulos pulmonares. Tambi&eacute;n pueden priorizar casos urgentes o generar informes preliminares. Sin embargo, otra cosa muy distinta es integrar esos hallazgos con la historia cl&iacute;nica, los s&iacute;ntomas del paciente u otras pruebas diagn&oacute;sticas, o elaborar un diagn&oacute;stico completo. Esa capacidad de contextualizaci&oacute;n, juicio cl&iacute;nico y toma de decisiones integradas sigue siendo, por el momento, terreno humano. Tampoco resulta f&aacute;cil que una m&aacute;quina explique sus resultados con claridad, empat&iacute;a y sentido cl&iacute;nico a los pacientes o que participe exitosamente en decisiones multidisciplinares.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; es evidente &mdash;y lo ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os&mdash; es que muchas tareas, tanto manuales como cognitivas, ya pueden ser realizadas por sistemas automatizados. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hemos presenciado c&oacute;mo la automatizaci&oacute;n ha avanzado desde tareas f&iacute;sicas muy repetitivas &mdash;como las que ejecutan los robots industriales que pintan o sueldan&mdash; hacia actividades cognitivas estructuradas, basadas en reglas claras y procesos repetitivos. M&aacute;s recientemente, hemos comenzado a ver c&oacute;mo se automatizan tareas mucho menos pautadas, que ocurren en entornos din&aacute;micos y complejos. Un ejemplo son los robots agr&iacute;colas que identifican malas hierbas o la fruta madura, o los sistemas que sintetizan grandes vol&uacute;menes de informaci&oacute;n para generar res&uacute;menes o informes &uacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace poco era dif&iacute;cil encontrar ejemplos de automatizaci&oacute;n de tareas cognitivas de alto nivel que no eran sistem&aacute;ticas o previsibles. Hoy, con la irrupci&oacute;n de la inteligencia artificial generativa, los ejemplos se multiplican. Modelos de lenguaje como ChatGPT pueden redactar textos, escribir c&oacute;digo, traducir art&iacute;culos, resolver dudas o aportar ideas, a veces bastante originales. El abanico se ha ampliado con sorprendente rapidez.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, podemos afirmar que no existe ocupaci&oacute;n alguna que est&eacute; completamente a salvo de la automatizaci&oacute;n. Todas, en mayor o menor medida, contienen tareas que las m&aacute;quinas pueden realizar hoy o que podr&aacute;n hacerlo en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. La m&iacute;a, como investigador y profesor, tambi&eacute;n. Sin ir m&aacute;s lejos, muchos de mis estudiantes ya no acuden a tutor&iacute;as: resuelven sus dudas con ayuda de modelos de IA. La traducci&oacute;n de art&iacute;culos cient&iacute;ficos, que antes requer&iacute;a horas de trabajo o servicios profesionales, hoy puede hacerse en minutos y con resultados sorprendentes.
    </p><p class="article-text">
        Pero como no quiero eludir la pregunta, dir&eacute; cu&aacute;les creo que son las ocupaciones que m&aacute;s resistir&aacute;n la automatizaci&oacute;n, al menos durante bastante tiempo. Tal vez alguna vez les sorprenda.
    </p><p class="article-text">
        Podemos situar las ocupaciones en una escala que va desde las m&aacute;s hasta las menos automatizables, seg&uacute;n el tipo de habilidades que principalmente se requieren para su realizaci&oacute;n: el saber, el saber hacer, el querer hacer y, finalmente, el querer y saber hacer colectivamente. A medida que ascendemos en esta escala, el componente emocional y social, m&aacute;s humano, se vuelve m&aacute;s relevante, y por tanto m&aacute;s dif&iacute;cil de replicar por las m&aacute;quinas.
    </p><p class="article-text">
        En el primer grupo, m&aacute;s susceptible de automatizaci&oacute;n, se encuentran las tareas centradas en gestionar informaci&oacute;n de manera procedimental: procesar datos, elaborar informes m&aacute;s o menos rutinarios, realizar c&aacute;lculos contables o verificar documentos. Muchas de estas actividades pueden ser realizadas por algoritmos con mayor rapidez y precisi&oacute;n que los humanos.
    </p><p class="article-text">
        El segundo grupo incluye ocupaciones orientadas a resolver problemas poco pautados o incluso impredecibles, ya sean manuales o cognitivos. Se trata de situaciones singulares, donde no hay dos casos exactamente iguales. Por ejemplo, un fontanero al que llamamos por una fuga de agua en casa o un negociador que interviene en una situaci&oacute;n de crisis. Aqu&iacute;, la improvisaci&oacute;n, la experiencia y la capacidad de adaptaci&oacute;n juegan un papel fundamental.
    </p><p class="article-text">
        En el tercer nivel, el del &ldquo;querer hacer&rdquo;, se encuentran las habilidades ejecutivas: motivaci&oacute;n, perseverancia, liderazgo. Son esos &ldquo;t&oacute;nicos de la voluntad&rdquo; a los que se refer&iacute;a Cajal. Por ejemplo, un l&iacute;der no solo concibe ideas valiosas, sino que logra movilizar equipos de personas para llevarlas a cabo. Tambi&eacute;n est&aacute;n aquellos docentes que, m&aacute;s all&aacute; de transmitir conocimiento, inspiran, motivan y conectan con sus alumnos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en la c&uacute;spide de esta escalada, est&aacute;n las ocupaciones centradas en nuestras capacidades emocionales y sociales. Son los trabajos cuyo buen desempe&ntilde;o depende de todo de la empat&iacute;a, la compasi&oacute;n, la escucha activa y el acompa&ntilde;amiento humano. La atenci&oacute;n a personas enfermas &mdash;como el personal de enfermer&iacute;a&mdash;, el cuidado de mayores o dependientes, o la ayuda a personas en situaciones traum&aacute;ticas &mdash;como v&iacute;ctimas de violencia o desplazados forzosos&mdash; pertenecen a este grupo. Su valor no se limita a lo t&eacute;cnico, sino que reside, sobre todo, en el v&iacute;nculo humano.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s muchos lectores no se vean reflejados en estos perfiles, pero no se alarmen. Si bien es cierto que ninguna ocupaci&oacute;n est&aacute; completamente a salvo de la automatizaci&oacute;n, tambi&eacute;n lo es que pocas pueden ser automatizadas en su totalidad. No se agobien, pero mant&eacute;nganse atentos, y no precisamente a la pantalla. Lo m&aacute;s f&aacute;cil de automatizar es lo que se hace pasando horas y horas frente a una.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajos-todavia-humanos_129_12490690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jul 2025 17:48:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los trabajos (todavía) humanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mercado laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensamiento automático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pensamiento-automatico_129_12429395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdfa36bc-260c-4dc1-973b-6e4a5e8ac538_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pensamiento automático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritura fue inventada hace unos cinco mil años y, junto al habla, que surgió posiblemente hace cientos de miles de años, constituyen las tecnologías más transformadoras y relevantes de la humanidad. Es necesario seguir cultivándolas</p></div><p class="article-text">
        Hablar por hablar suele considerarse algo negativo. Es ese impulso irreflexivo que, en ocasiones, nos lleva a decir lo primero que se nos viene a la mente, sin medir consecuencias, sin valorar realmente lo que decimos, sin preocuparnos siquiera por su veracidad. Es hablar con palabras vac&iacute;as, huecas. 
    </p><p class="article-text">
        Probablemente, todos lo hayamos hecho alguna vez. Pero hay quienes lo hacen con frecuencia. Quiz&aacute;s el paradigma de ello es Donald Trump. Recuerdo cuando en plena pandemia de COVID-19 afirm&oacute; en rueda de prensa que el desinfectante eliminaba el virus en un minuto, sugiriendo incluso la posibilidad de desarrollar una inyecci&oacute;n para combatirlo. Aunque pueda parecernos una simple ocurrencia, lo cierto es que tras sus palabras aumentaron los casos de intoxicaci&oacute;n por productos desinfectantes. Hablar sin pensar suele tener consecuencias indeseables, especialmente cuando quien escucha le concede credibilidad al charlat&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre ha habido charlatanes, bocazas, demagogos, hablapajas &mdash;como dicen en Colombia&mdash; o falabaratos, como los llamamos en Galicia. Siempre existieron, y hemos sobrevivido. Pero hoy emerge un fen&oacute;meno a&uacute;n m&aacute;s preocupante: dar por v&aacute;lido el texto sin pensamiento. 
    </p><p class="article-text">
        La escritura no es simplemente una forma m&aacute;s de comunicaci&oacute;n; es una herramienta clave para clarificar, profundizar y organizar el pensamiento. Por eso suele decirse que escribir es pensar dos veces. 
    </p><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a cognitiva y la neurociencia han demostrado que escribir activa procesos mentales m&aacute;s complejos que hablar o leer, hecho corroborado por estudios con neuroim&aacute;genes. Durante el acto de escribir se activan circuitos neuronales espec&iacute;ficos asociados al pensamiento anal&iacute;tico y la memoria de trabajo. Escribir implica resumir, reinterpretar y organizar ideas, generando nuevas conexiones cognitivas.  
    </p><p class="article-text">
        Escribir podr&iacute;a describirse como pensar con retroalimentaci&oacute;n: nuestro cerebro construye ideas que al plasmarlas por escrito se clarifican y enriquecen, dando origen a otras nuevas. &laquo;No s&eacute; lo que pienso hasta que escribo sobre ello&raquo;, dijo la escritora estadounidense Joan Didion. Escribir es la forma m&aacute;s transparente de revelar qui&eacute;nes somos. 
    </p><p class="article-text">
        El auge de modelos de inteligencia artificial, especialmente los conocidos como LLM (Large Language Models), ha transformado radicalmente el acceso a la informaci&oacute;n y al conocimiento, as&iacute; como nuestra manera de representarlos por escrito. Estos sistemas generan con pasmosa facilidad textos coherentes, estructurados e incluso creativos; pueden responder consultas, completar textos, resumirlos o traducirlos en segundos. Pero detr&aacute;s de este fascinante avance acecha un riesgo sutil: la proliferaci&oacute;n de textos generados sin reflexi&oacute;n alguna. 
    </p><p class="article-text">
        Hablar sin pensar significa emitir juicios sin reflexi&oacute;n, pero al menos las palabras se las lleva el viento, como solemos decir. Lo escrito, sin embargo, tiene mayor peso, no solo porque perdura, sino porque se le otorga mayor credibilidad y valor. La escritura suele asociarse con un grado mayor de reflexi&oacute;n frente a la espontaneidad del habla. Sin embargo, esto puede estar cambiando peligrosamente, ya que los textos son de modo creciente generados por m&aacute;quinas y estas, aunque escriban muy bien, carecen de verdadero pensamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Delegar la escritura a las m&aacute;quinas forma parte de un fen&oacute;meno m&aacute;s amplio, al que denomino delegaci&oacute;n cognitiva: utilizar sin reflexi&oacute;n e intensivamente las m&aacute;quinas inteligentes para que hagan por nosotros tareas de medio y alto nivel cognitivo. Es una tentaci&oacute;n muy fuerte, especialmente para los j&oacute;venes y, sobre todo, para las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os en etapa escolar temprana, cuyo dominio ling&uuml;&iacute;stico y capacidad cr&iacute;tica a&uacute;n se est&aacute;n desarrollando. Aunque usen la IA para ganar tiempo y obtener mejores resultados aparentes, pierden la oportunidad esencial de ejercitar su razonamiento, organizar sus ideas y expresarse con claridad. 
    </p><p class="article-text">
        Los supuestos atajos tecnol&oacute;gicos no siempre nos llevan al destino deseado. El problema se agrava cuando se confunden valores estil&iacute;sticos con valores epistemol&oacute;gicos. Que un texto est&eacute; bien escrito no implica necesariamente que tenga valor. Un LLM puede escribir de forma elegante algo absolutamente ficticio o banal. El mal no radica solo en difundir estos textos, sino en aceptarlos sin una lectura cr&iacute;tica, abandon&aacute;ndonos al peligro de que sean otros, o incluso las m&aacute;quinas, quienes piensen por nosotros. &ldquo;&iexcl;Que piensen ellas!&rdquo;, en definitiva. 
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos un futuro en el que no exista inter&eacute;s alguno por aprender a pensar antes de hablar ni de escribir; un futuro en el que deleguemos en las m&aacute;quinas no solo el buscar respuestas, sino incluso hacer las preguntas; un futuro donde preguntas y respuestas sean tan solo ecos de nuestro pasado. Este escenario dist&oacute;pico no es inevitable, pero tampoco imposible. Todo depender&aacute; del uso consciente y reflexivo que hagamos de la tecnolog&iacute;a actual y futura. La escritura fue inventada hace unos cinco mil a&ntilde;os y, junto al habla, que surgi&oacute; posiblemente hace cientos de miles de a&ntilde;os, constituyen las tecnolog&iacute;as m&aacute;s transformadoras y relevantes de la humanidad. Es necesario seguir cultiv&aacute;ndolas o nos arriesgamos a perder gran parte del tesoro acumulado durante generaciones y nuestras mejores herramientas. 
    </p><p class="article-text">
        Hablar por hablar es peor que callar. El texto sin pensamiento es renunciar a la libertad ganada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pensamiento-automatico_129_12429395.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2025 20:20:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pensamiento automático]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peligro de copiar a EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/peligro-copiar-eeuu_129_12287137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39c2fcf9-271d-467d-aed5-6ed8e93e1cfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peligro de copiar a EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> La Comunidad de Madrid lleva años asfixiando a sus universidades públicas, mientras proliferan las universidades privadas, creadas en ocasiones sin ninguna justificación académica o social</p></div><p class="article-text">
        El instinto para los negocios es comparable al de supervivencia en la naturaleza, solo que act&uacute;a en el mercado. Conoc&iacute; a un chileno que fund&oacute; cuatro o cinco empresas, todas con &eacute;xito. No se trataba de emprendimientos revolucionarios ni de unicornios &mdash;esas compa&ntilde;&iacute;as que en pocos a&ntilde;os alcanzan valoraciones superiores a los mil millones de d&oacute;lares&mdash;, pero en conjunto empleaban a algunos cientos de personas.&nbsp;Un d&iacute;a le pregunt&eacute; cu&aacute;l era el secreto de su &eacute;xito como emprendedor en serie. Su respuesta fue tan simple como reveladora: &ldquo;Yo me dedico a copiar negocios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su estrategia consist&iacute;a en observar con atenci&oacute;n modelos de negocio emergentes en Estados Unidos, iniciados solo unos pocos a&ntilde;os antes. Si identificaba alguno con potencial para replicarse en su pa&iacute;s, lo adaptaba a su contexto y lo pon&iacute;a en marcha. No era una copia literal, sino una interpretaci&oacute;n local. Una f&oacute;rmula sencilla, pero efectiva.
    </p><p class="article-text">
        Este caso no es una excepci&oacute;n. Es habitual que modas, corrientes art&iacute;sticas, modelos de negocio y todo tipo de productos o servicios que triunfan en EEUU acaben imponi&eacute;ndose tambi&eacute;n en otros lugares despu&eacute;s de un tiempo. Se copia con un &ldquo;retardo transatl&aacute;ntico&rdquo;, como podr&iacute;amos llamarlo en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta influencia de EEUU es global. Juan Valdez Caf&eacute;, por ejemplo, es el equivalente colombiano a Starbucks. Fue creado en 2002 por la Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros de Colombia y hoy es una multinacional reconocida. Comparen algunas tecnol&oacute;gicas chinas con las norteamericanas; Baidu es el Google chino, Alibaba su versi&oacute;n de Amazon y Weibo hace las veces de X (antes Twitter). La diferencia es que en China crean sus propias compa&ntilde;&iacute;as y plataformas, mientras que en Europa, lamentablemente, solemos limitarnos a consumir las estadounidenses. Facebook &mdash;lanzada en EEUU en 2004&mdash; comenz&oacute; a expandirse por Europa a finales de esa d&eacute;cada. En China, en cambio, su competidora es Tencent, que ofrece sus propias redes sociales y un servicio de mensajer&iacute;a, WeChat, m&aacute;s avanzado que WhatsApp.
    </p><p class="article-text">
        La imitaci&oacute;n no se restringe al terreno empresarial. Tambi&eacute;n alcanza la pol&iacute;tica y los movimientos sociales. Europa ha importado el modelo neoliberal estadounidense, basado en la desregulaci&oacute;n, la privatizaci&oacute;n y la retirada del Estado de numerosos &aacute;mbitos, especialmente el econ&oacute;mico. Esta corriente cobr&oacute; fuerza en los a&ntilde;os 80 con la administraci&oacute;n Reagan, acompa&ntilde;ada por Thatcher en el Reino Unido, y se extendi&oacute; por Europa en los a&ntilde;os 90.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, la versi&oacute;n m&aacute;s extrema de ese modelo es el trumpismo: un populismo nacionalista, xen&oacute;fobo y negacionista incluso frente a evidencias cient&iacute;ficas como la crisis clim&aacute;tica. Surgi&oacute; con la llegada de Donald Trump al poder en 2016 y se ha intensificado con su segundo mandato. En Europa, su sombra se extiende peligrosamente: Hermanos de Italia, liderado por Meloni; la Agrupaci&oacute;n Nacional francesa, de Le Pen; y Vox, en Espa&ntilde;a, son expresiones europeas de esta corriente.
    </p><p class="article-text">
        Una derivada del trumpismo especialmente preocupante es su hostilidad hacia las universidades, en particular las m&aacute;s prestigiosas como Harvard, Columbia o Princeton. Su administraci&oacute;n ha amenazado con recortarles miles de millones en fondos federales, acus&aacute;ndolas de promover el antisemitismo o de mantener programas de diversidad, equidad e inclusi&oacute;n. Si no se pliegan a un control ideol&oacute;gico del Estado, podr&iacute;an quedarse sin financiaci&oacute;n p&uacute;blica. As&iacute; de simple. As&iacute; de antidemocr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n de las libertades en las universidades estadounidenses no es de hoy, en todo caso, aunque lo que ahora est&aacute; ocurriendo resulte escandaloso. El &Iacute;ndice de Libertad Acad&eacute;mica, que eval&uacute;a la situaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza superior en 179 pa&iacute;ses, es una evidencia de ello. Este &iacute;ndice, que va de 0 a 1, se basa en la opini&oacute;n de m&aacute;s de dos mil expertos e incluye cinco indicadores: libertad para investigar y ense&ntilde;ar; libertad de difusi&oacute;n acad&eacute;mica; autonom&iacute;a institucional; integridad del campus &mdash;entendido como ausencia de vigilancia pol&iacute;tica o amenazas a la seguridad&mdash;; y libertad de expresi&oacute;n acad&eacute;mica y cultural.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto para definir y calcular este &iacute;ndice fue iniciado en 2017 por instituciones como la Universidad Friedrich-Alexander de Alemania y el Instituto V-Dem de Suecia. Los primeros datos se publicaron en 2020. Seg&uacute;n su &uacute;ltimo informe, la puntuaci&oacute;n de EE. UU. ha ca&iacute;do a 0,68, frente al 0,92 que registraba hace una d&eacute;cada. Espa&ntilde;a, con una puntuaci&oacute;n de 0,88, se encuentra en una posici&oacute;n destacada a nivel mundial, aunque tambi&eacute;n ha sufrido un leve descenso desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; no sigamos el ejemplo estadounidense en este terreno, pero hay indicios de que podr&iacute;a ser as&iacute;.&nbsp;La Comunidad de Madrid lleva a&ntilde;os asfixiando a sus universidades p&uacute;blicas, mientras proliferan las universidades privadas, creadas en ocasiones sin ninguna justificaci&oacute;n acad&eacute;mica o social. Parece un sinsentido estrangular lo p&uacute;blico desde lo p&uacute;blico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/peligro-copiar-eeuu_129_12287137.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 May 2025 20:36:55 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Economía del cuidado y del descuido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/economia-cuidado-descuido_129_12230886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45ee2ff0-90f3-4cab-ae14-2f371a024750_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Economía del cuidado y del descuido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como en el resto de la sociedad, en los cuidados también hay una creciente incorporación de máquinas y de automatización del trabajo</p></div><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima Conferencia General de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT) celebrada en Ginebra en 2024, se adopt&oacute; una resoluci&oacute;n relativa al trabajo decente y la econom&iacute;a del cuidado. La econom&iacute;a del cuidado es el&#8239;trabajo que se realiza para mantener la casa y cuidar a otras personas, ya sea remunerado o no. En particular, cuidar de nuestros hijos y mayores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil percibir la creciente importancia de esta parcela de la econom&iacute;a, no solo por aquello a lo que atiende, cuidar a personas, sino por su peso econ&oacute;mico. En todo caso, hablamos de un sector muy feminizado y precario, como pone de manifiesto la OIT en su resoluci&oacute;n: &ldquo;Si bien algunos trabajadores del cuidado est&aacute;n altamente cualificados y bien remunerados, otros muchos, sobre todo los trabajadores migrantes y los trabajadores dom&eacute;sticos, permanecen en la econom&iacute;a informal, perciben bajas remuneraciones y quedan excluidos, en la legislaci&oacute;n o en la pr&aacute;ctica, de las medidas de protecci&oacute;n, incluida la protecci&oacute;n social y laboral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en el resto de la sociedad y la econom&iacute;a, tambi&eacute;n aqu&iacute; hay una creciente incorporaci&oacute;n de m&aacute;quinas y de automatizaci&oacute;n del trabajo. Es muy probable que hayan visto alguna imagen de Paro, un robot terap&eacute;utico con forma de beb&eacute; foca, o alg&uacute;n exoesqueleto para facilitar que los cuidadores realicen las tareas f&iacute;sicas m&aacute;s exigentes - Toyota y Panasonic, de hecho, han desarrollado robots de asistencia f&iacute;sica para mover pacientes-. Pepper, un robot humanoide de la empresa francesa Aldebaran, es muy utilizado en labores de compa&ntilde;&iacute;a y cuidado de personas mayores. Tambi&eacute;n est&aacute;n a la orden del d&iacute;a todo tipo de dispositivos para detectar ca&iacute;das, sensores que permiten monitorizar como si fuesen cub&iacute;culos de una UVI la vida en el hogar o en las residencias de mayores, administradores de medicamentos, detectores de patrones an&oacute;malos en la salud...&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jap&oacute;n est&aacute; a la vanguardia en el uso de las tecnolog&iacute;as inteligentes para el cuidado de los mayores. En el pa&iacute;s nip&oacute;n se dan al menos tres circunstancias para ello, que adem&aacute;s se refuerzan entre s&iacute;: tiene una de las poblaciones m&aacute;s envejecidas del mundo (casi una de cada tres personas tiene m&aacute;s de 65 a&ntilde;os); es un pa&iacute;s l&iacute;der en automatizaci&oacute;n y rob&oacute;tica, algo que tiene una buena aceptaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n; y tiene una gran crisis demogr&aacute;fica, acentuada por la reducida inmigraci&oacute;n, lo que da lugar a una escasez ya cr&oacute;nica de cuidadores humanos. Esto convierte al pa&iacute;s en un inmenso laboratorio de pruebas, como un <em>Living Lab</em> gigante, lo que favorece una pujante econom&iacute;a en un sector llamado &ldquo;care-tech&rdquo;, o tecnolog&iacute;as del cuidado, una parcela cada vez m&aacute;s relevante de la econom&iacute;a del cuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este mundo de dispositivos y aplicaciones, cada vez m&aacute;s poblado, ha aparecido inTouch. Se trata de una aplicaci&oacute;n que se anuncia en la web de la compa&ntilde;&iacute;a que la comercializa como la forma de mantener el contacto con nuestros seres queridos cuando no tenemos tiempo para hacerlo nosotros mismos. Uno de sus reclamos reza as&iacute;: &ldquo;Llamamos a tus padres con regularidad, tan a menudo como ellos quieran. A su tel&eacute;fono fijo o m&oacute;vil, siempre empezando con: &laquo;Hola, soy Mar&iacute;a de inTouch&raquo;&rdquo;. Pero no se trata de que alguien los llame por ti, sino &ldquo;algo&rdquo;. Ese algo es un agente conversacional desarrollado con inteligencia artificial que habla con ellos sobre c&oacute;mo les ha ido el d&iacute;a, si se sienten mal, si est&aacute;n aburridos o cansados, sobre lo que les gusta y lo que no y, en particular, de aquellos temas que haya especificado quien ha contratado el servicio. Al finalizar cada conversaci&oacute;n esta persona recibe un informe de c&oacute;mo ha ido la llamada, y supongo que con &eacute;l descargar&aacute; el peso de su conciencia. Quiz&aacute; tengamos que incorporar la &ldquo;econom&iacute;a del descuido&rdquo; como nuevo concepto referido al abandono creciente de ciertas personas y colectivos, atendidos en el mejor de los casos por m&aacute;quinas con las que intentamos suplir nuestras ausencias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La web de inTouch insiste en que puede &ldquo;mejorar la vida diaria de tus padres con conversaciones naturales&rdquo;. Pero &iquest;qu&eacute; es lo natural en una conversaci&oacute;n entre padres e hijos? S&iacute;, es cierto que puede hablar de cualquier cosa, pero de nada que sean recuerdos de una vida, ni de las caricias dadas y sentidas. Tampoco de cuando nacieron nuestros hijos, ni de la primera vez que les tuvimos en brazos y lloramos de emoci&oacute;n. La IA nos hablar&aacute; de lo que queramos, pero no de lo que hemos querido y queremos, porque no ha vivido nada de nuestras vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No, no les estoy contando un cap&iacute;tulo de la &uacute;ltima entrega de Black Mirror. Ustedes mismos pueden comprobarlo contratando el servicio de inTouch por unos 30 d&oacute;lares al mes.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/economia-cuidado-descuido_129_12230886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Apr 2025 19:13:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Economía del cuidado y del descuido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién me ha robado la silla?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/robado-silla_129_12207389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbd2b3fd-4930-4c5f-8a79-ff688cf8d3aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién me ha robado la silla?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si no nos anticipamos con políticas públicas que prioricen el bien común y con un nuevo modelo de educación y hasta económico, adaptados ambos a la nueva revolución, se llegará a un mundo en el que la automatización desplazará a las personas hasta su expulsión</p></div><p class="article-text">
        Las revoluciones industriales del pasado fueron ruidosas: m&aacute;quinas por todas partes, primero de vapor y luego el&eacute;ctricas; motores, robots industriales, veh&iacute;culos pesados, chimeneas humeantes y contaminaci&oacute;n por doquier; interminables l&iacute;neas de montaje y factor&iacute;as repletas de engranajes, todo ello acompa&ntilde;ado o produciendo un bullicio incesante. Pero ahora la revoluci&oacute;n de la automatizaci&oacute;n inteligente avanza en silencio. No hay estruendos de m&aacute;quinas y las se&ntilde;ales de su presencia son muchas veces sutiles. Chips silenciosos, algoritmos que toman decisiones de un modo imperceptible y software que va invisibilizando el trabajo humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La radical transformaci&oacute;n del trabajo no ocurrir&aacute; de un d&iacute;a para otro ni de manera uniforme. No habr&aacute; un momento concreto en el que la sociedad despierte y vea que los empleos tradicionales han sido absorbidos por inteligencias artificiales y sistemas automatizados. M&aacute;s bien ser&aacute; un proceso paulatino, pero acelerado, donde cada empresa, cada organizaci&oacute;n, ir&aacute; incorporando herramientas que reducir&aacute;n la intervenci&oacute;n humana. Primero desaparecer&aacute;n las tareas rutinarias, luego otras m&aacute;s complejas; con el tiempo, incluso trabajos que cre&iacute;amos exclusivos del intelecto humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, cuando pensamos en la automatizaci&oacute;n del trabajo en las oficinas y otros entornos no industriales no lo hagamos al estilo hollywoodense: robots humanoides caminando entre escritorios, sirvi&eacute;ndonos caf&eacute; y redactando informes con una eficiencia sobrehumana. No, no veremos androides ocupando las sillas de nuestros compa&ntilde;eros y la propia. En lugar de eso, poco a poco, en las oficinas (o en lo que antes lo fueron), se ir&aacute;n infiltrando primero asistentes y luego alter egos de quienes ocup&aacute;bamos los despachos, pero ser&aacute;n invisibles. Nuestro papel en general ser&aacute; el de ser asistentes de las m&aacute;quinas, si no somos directamente sustituidos por ellas. Ser&aacute; una revoluci&oacute;n silente y eso har&aacute; a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil percibir y anticipar lo que de negativo pueda tener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente en esa sutileza con la que ir&aacute; penetrando en nuestras vidas, en particular en nuestros trabajos, radica su mayor peligro. Mientras en el pasado las transiciones tecnol&oacute;gicas iban acompa&ntilde;adas de una larga adaptaci&oacute;n, hoy corremos el riesgo de no percibir el cambio hasta que sea demasiado tarde. Si no nos anticipamos con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que prioricen el bien com&uacute;n y con un nuevo modelo de educaci&oacute;n y hasta econ&oacute;mico, adaptados ambos a la nueva revoluci&oacute;n, se llegar&aacute; a un mundo en el que la automatizaci&oacute;n desplazar&aacute; a las personas hasta su expulsi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Acemo&#287;lu y Johnson, en su libro &ldquo;Poder y progreso&rdquo;, indican que la inteligencia artificial ha seguido hasta el momento una &ldquo;automatizaci&oacute;n a medias&rdquo;, que ha desplazado a un buen n&uacute;mero de trabajadores sin lograr aumentos de la productividad apreciables. En muchos casos, sin embargo, se est&aacute; aplicando una &ldquo;automatizaci&oacute;n a secas&rdquo;, ya que simplemente se busca eliminar al trabajador humano para reducir costes. A fin de cuentas, es m&aacute;s f&aacute;cil identificar ciertas tareas sencillas y repetitivas y automatizarlas, que desarrollar herramientas que realmente amplifiquen y complementen el trabajo humano.
    </p><p class="article-text">
        Existen numerosos ejemplos de procesos y tareas que en la actualidad se realizan de manera automatizada gracias a la implementaci&oacute;n de software y diferentes tecnolog&iacute;as, lo que ha reducido significativamente la cantidad de personal necesario para llevarlas a cabo. Seguro que a todos se nos vienen a la cabeza m&uacute;ltiples ejemplos. Les ayudo a pensar en algunos de ellos: la banca en l&iacute;nea; los sistemas de facturaci&oacute;n y cobro automatizados; los centros de atenci&oacute;n telef&oacute;nica mediante chatbots; el reconocimiento y procesamiento de documentos, como facturas o expedientes administrativos; la clasificaci&oacute;n, etiquetado y planificaci&oacute;n en la entrega de paquetes; la gesti&oacute;n de inventarios y almacenaje; la mercadotecnia y la atenci&oacute;n al cliente en redes sociales; la generaci&oacute;n de informes en inteligencia de negocios; la elaboraci&oacute;n autom&aacute;tica de noticias, en particular en &aacute;mbitos como las finanzas, los deportes o el clima. La lista es largu&iacute;sima y sigue creciendo.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos tienen la mayor responsabilidad en el devenir de la automatizaci&oacute;n, ya que son los &uacute;nicos que pueden orientarla, desde su concepci&oacute;n a su ejecuci&oacute;n, a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, leyes y est&iacute;mulos o incentivos fiscales y econ&oacute;micos que la gu&iacute;en para bien. Tambi&eacute;n son responsables ex ante, sobre todo a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, y ex post, fomentando la recualificaci&oacute;n de trabajadores desplazados por la automatizaci&oacute;n y activando pol&iacute;ticas de sost&eacute;n social para aquellos desahuciados del mercado laboral. Pero, al igual que las empresas no har&aacute;n su parte sin m&aacute;s, para que los gobiernos respondan necesitamos un empoderamiento de la sociedad. Los gobiernos y los partidos pol&iacute;ticos tratan de &ldquo;leer&rdquo; los intereses de la sociedad a trav&eacute;s de las elecciones y sus resultados, pero no lo hacen del todo bien. Necesitamos formas eficaces y frecuentes, idealmente continuas, de trasladar a nuestros representantes pol&iacute;ticos lo que queremos y, en consecuencia, deseamos que hagan, y eso supone actuar sobre todo colectivamente (sindicatos, organizaciones no gubernamentales, cient&iacute;ficas, culturales, gremiales&hellip;). De otro modo, solo funcionar&aacute; la &ldquo;doctrina Friedman&rdquo; (The New York Times, 1970), que atribu&iacute;a como responsabilidad social a las empresas el aumento de sus beneficios. Por supuesto que tener beneficios es una condici&oacute;n necesaria para la supervivencia de una empresa, pero distribuirlos justamente es su raz&oacute;n de ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que pensar en las tecnolog&iacute;as inteligentes como una forma de liberar a las personas del trabajo, no de librar a las empresas de las personas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/robado-silla_129_12207389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Apr 2025 04:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién me ha robado la silla?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis, ¿qué crisis?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-crisis_129_12082867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5aa9f3d-3cab-42d0-acce-9724b7b97751_16-9-discover-aspect-ratio_default_1055931.jpg" width="1949" height="1096" alt="Crisis, ¿qué crisis?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata de cuestionar el sinfín de ventajas y virtudes de la IA sino de preguntarnos sobre la relación entre el coste y el beneficio de nuestras decisiones y para quiénes es casi todo el beneficio y para quiénes el coste</p></div><p class="article-text">
        El grupo brit&aacute;nico Supertramp titul&oacute; uno de sus discos como: &ldquo;Crisis? What Crisis?&rdquo; La portada del &aacute;lbum, que este a&ntilde;o cumple medio siglo, muestra a un hombre tomando el sol en una hamaca, pero no en la playa, sino en un solar industrial, rodeado de f&aacute;bricas y chimeneas humeantes. Esta desconexi&oacute;n entre la realidad circundante y el relax del individuo en ba&ntilde;ador puede servir como met&aacute;fora de lo que hemos vivido y seguimos viviendo entre la crisis clim&aacute;tica que hemos creado y la pasividad con la que actuamos ante la misma.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace d&eacute;cadas que la comunidad cient&iacute;fica viene informando y alertando sobre lo que se nos ven&iacute;a encima como consecuencia de las alteraciones del medio por la acci&oacute;n humana. Durante ese tiempo la ciencia ha incrementado las evidencias de que el incremento en la emisi&oacute;n de gases de efecto invernadero est&aacute; calentando el planeta. &iquest;Qu&eacute; han hecho los gobiernos, las empresas y nosotros, usted y yo, al respecto? Casi nada. Priorizar las ganancias econ&oacute;micas frente a los beneficios reales nos ha llevado y nos sigue llevando por la calle de la amargura; el aumento de la temperatura global y los incendios y fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos, cada vez m&aacute;s frecuentes, son pruebas incontestables de que la sostenibilidad y la vida en la Tierra est&aacute;n cada d&iacute;a m&aacute;s comprometidas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que una rana en una olla al fuego se cuece antes de darse cuenta de que la temperatura del agua va creciendo hasta la ebullici&oacute;n. Pero la rana no sabe ni que el agua va a calentarse ni la causa, de modo que no podemos culparla por no saltar fuera de la olla antes de que sea demasiado tarde. Nosotros s&iacute; sabemos lo que est&aacute; ocurriendo con nuestro planeta y la raz&oacute;n de ello. Adem&aacute;s, hemos sido nosotros los que hemos puesto la olla al fuego, as&iacute; que no tenemos disculpa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la opini&oacute;n p&uacute;blica tiene mucha menos responsabilidad que gobiernos y empresas, sobre todo por haber vivido con una desinformaci&oacute;n intencionada, creada y fomentada por quienes realmente est&aacute;n ganando, o eso creen, al haber primado el beneficio propio y a corto plazo, sin importar el coste y el destrozo posterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso que con la inteligencia artificial podemos estar viviendo algo semejante. S&iacute;, soy consciente de que en muchos sentidos no son comparables, pero en ambos casos podemos pensar que prima el &ldquo;a toda m&aacute;quina&rdquo;, ignorando los icebergs que puedan surgir durante la navegaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n va a discutir los beneficios que nos han tra&iacute;do cada una de las revoluciones industriales? &iquest;Qui&eacute;n va a discutir los beneficios de las tecnolog&iacute;as inteligentes, capaces de automatizar tareas, optimizar procesos, mejorar diagn&oacute;sticos m&eacute;dicos y hasta potenciar la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica? Pero es que no se trata de cuestionar el sinf&iacute;n de ventajas y virtudes de la IA sino de preguntarnos sobre la relaci&oacute;n entre el coste y el beneficio de nuestras decisiones y para qui&eacute;nes es casi todo el beneficio y para qui&eacute;nes el coste. Si ganan unos pocos, casi siempre los mismos, y el resto perdemos, no salen las cuentas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paso de las musas al teatro poniendo un par de ejemplos. La automatizaci&oacute;n inteligente del trabajo puede causar una crisis de empleo sin precedentes, especialmente si no se implementan pol&iacute;ticas p&uacute;blicas adecuadas de transici&oacute;n laboral, en educaci&oacute;n y de amparo a los perjudicados. El impacto puede ser mucho m&aacute;s devastador que cualquiera de los vividos en el pasado, cuando sectores de actividad y regiones enteras quedaron relegadas a la insignificancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la IA est&aacute; creando y ensanchando brechas socioecon&oacute;micas, educativas o sanitarias. En particular, la concentraci&oacute;n de riqueza y poder en unos pocos pa&iacute;ses, compa&ntilde;&iacute;as y manos, no solo erosiona la equidad, sino que aumenta la tensi&oacute;n social y pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis clim&aacute;tica evidencia como nunca la importancia de la regulaci&oacute;n y la gobernanza global. El Acuerdo de Par&iacute;s en 2015 ha sido muy importante, pero insuficiente y tard&iacute;o. En relaci&oacute;n con la IA no hay nada parecido ni previsto en el horizonte, aunque tambi&eacute;n aqu&iacute; la temperatura comienza a subir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No pongamos puertas al campo, dejemos que el mercado siga su camino, no dificultemos la innovaci&oacute;n ni el crecimiento econ&oacute;mico&hellip; no regulemos, no limitemos, no nos hagamos preguntas y no tendremos preocupaciones. Esto lo oigo y leo casi a diario para justificar que se deje que las compa&ntilde;&iacute;as desarrollen la IA sin ning&uacute;n tipo de control, salvo, si acaso, los de la autorregulaci&oacute;n de las compa&ntilde;&iacute;as y la &eacute;tica mal entendida. Se trata de cerrar los ojos y disfrutar del agua&nbsp;caliente mientras nos preguntamos: Crisis, &iquest;qu&eacute; crisis?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-crisis_129_12082867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2025 20:55:34 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DeepSeek y el Superdepor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/deepseek-superdepor_129_12032869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d6112f3-b29a-4203-a0ba-c2b0322fb4a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2902y1377.jpg" width="1200" height="675" alt="DeepSeek y el Superdepor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para mí lo más importante de todo, y la principal lección a extraer, es que los chinos entendieron perfectamente que seguir la estela de las compañías estadounidenses, empeñadas en una carrera basada en aumentar una y otra vez el tamaño de los modelos para entrenarlos con conjuntos de datos cada vez más grandes, no era una buena idea</p></div><p class="article-text">
        No soy un experto en f&uacute;tbol, aunque me gusta verlo -mucho m&aacute;s jugarlo, pero en esto, incluso cuando la juventud me sosten&iacute;a, siempre fui un paquete-. Aun as&iacute;, me voy a permitir usar un s&iacute;mil futbol&iacute;stico para intentar explicarles lo que creo que es la lecci&oacute;n m&aacute;s importante del fen&oacute;meno DeepSeek que estamos viviendo estos d&iacute;as. Pero eso vendr&aacute; luego.
    </p><p class="article-text">
        DeepSeek es una joven compa&ntilde;&iacute;a tecnol&oacute;gica China -lo que com&uacute;nmente denominamos como&nbsp;<em>startup</em>-. Acaba de publicar un modelo de lenguaje que tiene prestaciones comparables a los mejores modelos del mundo, que hasta ahora situ&aacute;bamos casi en exclusiva en compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses como OpenAI (con los modelos que subyacen a su archiconocido ChatGPT), Google (Gemini), Meta (LLaMA) y algunas otras. Hasta aqu&iacute; nada especialmente sorprendente, habida cuenta de la apuesta China por liderar la IA y la gran ventaja que, junto con EE. UU., nos lleva a la UE en este &aacute;mbito.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del revuelo que ha causado DeepSeek estos d&iacute;as, casi comparable al que provoc&oacute; a finales de 2022 el anuncio de ChatGPT, hay dos cuestiones que considero especialmente sorprendentes. La primera es que el modelo de DeepSeek es gratis y adem&aacute;s, abierto. Abierto en este caso significa que no solo puede usarse, sino modificarse.
    </p><p class="article-text">
        No han dado informaci&oacute;n, que yo sepa, sobre los conjuntos de datos utilizados para el entrenamiento de este modelo, que no solo es de texto, sino multimodal (permite generar im&aacute;genes, por ejemplo). De hecho, OpenAI y la mism&iacute;sima Casa Blanca acusan a la compa&ntilde;&iacute;a china de robarles los datos de modo desleal, lo que le ha permitido entrenar su modelo con mucho menos coste. Paradojas del destino, porque hace alg&uacute;n tiempo OpenAI reconoci&oacute; en un documento presentado ante la C&aacute;mara de los Lores del Reino Unido que no podr&iacute;a haber realizado ChatGPT sin violar derechos de autor y The New York Times y otros medios los llevaron a juicio acus&aacute;ndolos de usar sus contenidos de modo ilegal para entrenar sus modelos. Al final va a resultar que DeepSeek es el Robin Hood de la IA.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, DeepSeek hasta ha publicado los pesos o par&aacute;metros de su modelo, que son en &uacute;ltima instancia el resultado del entrenamiento de la arquitectura neuronal de computaci&oacute;n que subyace al mismo. Tambi&eacute;n han hecho una descripci&oacute;n detallada de su arquitectura. En definitiva, han publicado algo as&iacute; como los planos de la nave USS Enterprise de Star Trek.
    </p><p class="article-text">
        Pero ni esto es lo m&aacute;s sorprendente. Abrir los modelos es algo que podr&iacute;an hacer los dem&aacute;s, aunque no parecen dispuestos a hacerlo. Lo realmente llamativo, y que abre una gran ventana por la que ha comenzado a entrar aire fresco, es que, seg&uacute;n sus creadores, este modelo ha sido entrenado con un consumo de recursos que es un orden de magnitud o menos que el de sus equivalentes estadounidenses. Producir un modelo de estas caracter&iacute;sticas por debajo del 10% del coste de los modelos de los gigantes tecnol&oacute;gicos americanos no es que sea una sorpresa, es casi un milagro. Es pronto para hacer valoraciones m&aacute;s finas, ya que falta informaci&oacute;n, pero todo apunta a que no estamos ante un timo como el de la &ldquo;fusi&oacute;n fr&iacute;a&rdquo;, sino m&aacute;s bien ante algo comparable a los logros que tambi&eacute;n China est&aacute; consiguiendo en el campo de la fusi&oacute;n nuclear (la denominada energ&iacute;a del Sol).
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; lo m&aacute;s importante de todo, y la principal lecci&oacute;n a extraer, es que los chinos entendieron perfectamente que seguir la estela de las compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses, empe&ntilde;adas en una carrera basada en aumentar una y otra vez el tama&ntilde;o de los modelos para entrenarlos con conjuntos de datos cada vez m&aacute;s grandes, no era una buena idea, o al menos no era la mejor idea. Meterse en esa carrera cuando no cuentas con el combustible necesario es condenarte a ir siempre a la estala de las compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses, y vi&eacute;ndoles la trasera cada vez m&aacute;s de lejos. En definitiva, si se trata de invertir m&aacute;s y m&aacute;s dinero para conseguir modelos m&aacute;s y m&aacute;s grandes, la suerte siempre estar&aacute; del lado americano. Por eso, para no ser los eternos segundones y vista su inquebrantable ambici&oacute;n por liderar el cotarro, los chinos investigaron denodadamente en nuevos modelos y formas de entrenarlos. Y acertaron.
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&iacute; usar&eacute; el s&iacute;mil futbol&iacute;stico, a ver si logro explicarme mejor. Si usted quiere jugar y tener alguna opci&oacute;n de ganar la liga en la primera divisi&oacute;n del f&uacute;tbol, pero dispone de pocos recursos, no tiene sentido que sigas la pol&iacute;tica de fichajes, de juego, de m&aacute;rquetin, de direcci&oacute;n&hellip; de los equipos de presupuestos gigantes. Aquellos que multiplican por diez veces o m&aacute;s la capacidad de inversi&oacute;n de casi todos los dem&aacute;s. Eso siempre va a condenarte a ocupar las posiciones &uacute;ltimas de la tabla, si no al descenso directo. Tienes que hacer cosas distintas, como apostar por la cantera, ir a fichar antes que nadie donde los grandes todav&iacute;a no est&aacute;n buscando, aplicar estrategias distintas de entrenamiento y posicionamiento en el campo y&hellip; &iexcl;y yo qu&eacute; voy a saber!, si ya he confesado que el f&uacute;tbol no es lo m&iacute;o. Por eso, y por contar con el Zorro de Arteixo como entrenador, el Superdepor gan&oacute; la liga, lleg&oacute; a las semifinales de la Copa de Europa y le birl&oacute; una copa al Real Madrid en su estadio el d&iacute;a que este celebraba su centenario. El Depor no quiso ser un Real Madrid pobre, sino que apost&oacute; por ser algo muy distinto y le sali&oacute; bien. Eso s&iacute;, ni hay mal ni bien que cien a&ntilde;os dure, y ahora todo aquello es historia.
    </p><p class="article-text">
        Hacer cosas distintas nunca garantiza el &eacute;xito, pero hacer lo mismo con muchos menos recursos te condenar&aacute; al fracaso. Por cierto, a ver si alguien se atreve a decir ahora eso de: &ldquo;&iexcl;lo enga&ntilde;&eacute; como a un chino!&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/deepseek-superdepor_129_12032869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2025 05:01:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[DeepSeek y el Superdepor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Delegar la humanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/delegar-humanidad_129_11941143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e7e3e32-baed-4f6c-a82f-ebc33d27ee41_16-9-discover-aspect-ratio_default_1108979.jpg" width="598" height="337" alt="Delegar la humanidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La educación debe reforzar el pensamiento crítico, la ética tecnológica y la creatividad. Enseñar a programar, interpretar datos y trabajar con IA es importante, pero también lo es garantizar que los estudiantes sepan pensar y comunicarse sin depender de la máquina</p></div><p class="article-text">
        Le&iacute; recientemente una interesante entrevista con Howard Gardner, psic&oacute;logo estadounidense especializado en la educaci&oacute;n y creador de la teor&iacute;a de las inteligencias m&uacute;ltiples. Es sin duda uno de los expertos m&aacute;s influyentes en su campo, si no el que m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al leer la entrevista hubo dos cosas que me llamaron especialmente la atenci&oacute;n. En una de las fotos que ilustraban la entrevista aparec&iacute;a Gardner en su despacho de la Universidad de Harvard. Era notorio el caos de su escritorio y del espacio entero, como ocurre en el m&iacute;o. Es posible que compartir alguno de mis males con cient&iacute;ficos tan relevantes como &eacute;l no disculpe mis defectos, pero confieso que a m&iacute; me alivia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de descargar mi conciencia, lo que s&iacute; me pareci&oacute; especialmente interesante fue la referencia de Gardner a que lo m&aacute;s importante no es si las m&aacute;quinas ser&aacute;n m&aacute;s inteligentes [que nosotros], sino que protejamos lo que nos hace humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy completamente de acuerdo, y mi preocupaci&oacute;n m&aacute;s grande sobre el uso inapropiado de la inteligencia artificial viene precisamente de ah&iacute;, de que delegando en las m&aacute;quinas lo que m&aacute;s nos distingue todav&iacute;a de ellas, descuidemos lo que nos hace m&aacute;s humanos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Delegar es un acto intr&iacute;nsecamente humano, una habilidad que permite transferir responsabilidades, tareas o decisiones a otros individuos, y ahora tambi&eacute;n a las m&aacute;quinas. Cuando delegamos en la IA aquellas tareas que requieren habilidades cognitivas como el lenguaje, emergen interrogantes cruciales. Como advierte Yuval Noah Harari en <em>Homo Deus</em>: &ldquo;Al delegar nuestras decisiones a algoritmos, tambi&eacute;n les cedemos nuestra autoridad y, en consecuencia, parte de nuestra humanidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Delegar ha sido clave para el desarrollo de sociedades complejas, y lo sigue siendo. El piloto de un avi&oacute;n que delega buena parte de las tareas de vuelo en un piloto autom&aacute;tico o un cirujano que lo hace en un robot quir&uacute;rgico, pueden aumentar la eficiencia y eficacia del vuelo o de la operaci&oacute;n centr&aacute;ndose en tomar decisiones y realizar acciones que pueden resultar m&aacute;s importantes, incluso cr&iacute;ticas, aprovechando sus todav&iacute;a singulares capacidades humanas frente a las de las m&aacute;quinas. Sin embargo, esa delegaci&oacute;n tambi&eacute;n puede debilitar las capacidades humanas al desentendernos de cuestiones que antes s&iacute; hac&iacute;amos. De hecho, se han constatado accidentes de aviaci&oacute;n derivados de la falta del suficiente entrenamiento humano debido al pilotaje autom&aacute;tico. A medida que se desarrolla la inteligencia artificial aumenta la importancia de lo que podemos llegar a delegar en ella. No se trata de que las m&aacute;quinas hagan m&aacute;s y m&aacute;s trabajo f&iacute;sico, de c&aacute;lculo o de manejo de grandes cantidades de datos. Podr&iacute;amos estar delegando hasta el aprendizaje y el uso del lenguaje, lo que s&iacute; es muy grave. Estar&iacute;amos delegando buena parte de nuestra humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando las m&aacute;quinas empiezan a sustituirnos en actividades intelectuales &ndash;como la resoluci&oacute;n de problemas l&oacute;gicos y matem&aacute;ticos, la redacci&oacute;n de textos, su comprensi&oacute;n y el razonamiento sobre su contenido-, las personas podemos experimentar una p&eacute;rdida de sentido de utilidad y, lo que a&uacute;n es peor, podemos debilitar la capacidad real de hacerlo nosotros y utilizarlo para saber, saber hacer y crear. En lugar de ser agentes activos en la adquisici&oacute;n de conocimiento, el pensamiento y la creaci&oacute;n, pasar&iacute;amos a ser observadores pasivos del quehacer de las m&aacute;quinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Delegar excesivamente en la inteligencia artificial no solo nos hace dependientes de la tecnolog&iacute;a, sino que tambi&eacute;n puede atrofiar nuestras habilidades cognitivas o incluso evitar que se adquieran, algo especialmente preocupante en el caso de las futuras generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Si el desarrollo del lenguaje y la comunicaci&oacute;n est&aacute; en la base de nuestra capacidad para construir ideas, persuadir y entender el mundo, la delegaci&oacute;n indiscriminada a la IA podr&iacute;a erosionar nuestra humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la medida en que ni podemos ni es positivo que detengamos nuestra capacidad de crear m&aacute;quinas cada vez m&aacute;s capaces e inteligentes, la soluci&oacute;n ha de ser cambiar la forma en la que se educa. Nuestros j&oacute;venes y, sobre todo, las a&uacute;n ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, han de ser formados m&aacute;s que nada en lo que nos hace singularmente humanos y no recibir una educaci&oacute;n mecanizada. Mecanizada, no tanto por el uso de la tecnolog&iacute;a sino por insistir empecinadamente en aquello que ya las m&aacute;quinas hacen mucho mejor que nosotros: memorizar y reproducir lo as&iacute; aprendido.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n debe reforzar el pensamiento cr&iacute;tico, la &eacute;tica tecnol&oacute;gica y la creatividad. Ense&ntilde;ar a programar, interpretar datos y trabajar con IA es importante, pero tambi&eacute;n lo es garantizar que los estudiantes sepan&nbsp;pensar y comunicarse sin depender de la m&aacute;quina.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Isaac Asimov dec&iacute;a que el aspecto m&aacute;s triste de la vida era que la ciencia gana en conocimiento m&aacute;s r&aacute;pido de lo que la sociedad lo hace en sabidur&iacute;a. Hoy esa tristeza puede pasar a ser una depresi&oacute;n cr&oacute;nica si la tecnolog&iacute;a adquiere inteligencia a medida que nosotros perdemos la nuestra, hasta el punto incluso de deshumanizarnos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/delegar-humanidad_129_11941143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2025 20:27:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Delegar la humanidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fe no es ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fe-no-ciencia_129_11936383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c19fbd3-f971-4aaa-9910-4038903f660f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fe no es ciencia"></p><p class="article-text">
        Desde un atril privilegiado, el del Senado, Jaime Mayor Oreja, un pol&iacute;tico espa&ntilde;ol que fue ministro de Interior, afirm&oacute; que la mayor parte de los cient&iacute;ficos creen en &ldquo;la verdad de la creaci&oacute;n ante el relato de la evoluci&oacute;n&rdquo;. Cualquier persona es libre de creer y decir lo que considere conveniente ante las muchas inc&oacute;gnitas e incertidumbres con las que convivimos. El problema es hacerlo suplantando los resultados de la ciencia, lo que supone autoenga&ntilde;arse, y, peor todav&iacute;a, intentar enga&ntilde;arnos a los dem&aacute;s con informaci&oacute;n falsa. La ciencia ha demostrado la veracidad de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, por lo que no podemos calificarla de &ldquo;relato&rdquo;, a modo de invenci&oacute;n interesada y sin fundamento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son populares los dibujos en los que se representaba a un mono con la cara de Darwin para ridiculizar a este por atreverse a cuestionar cient&iacute;ficamente las creencias basadas en la fe. Aunque no es seguro del todo, la etiqueta del famoso An&iacute;s del Mono podr&iacute;a responder tambi&eacute;n a este fin. No est&aacute; mal poner humor incluso en lo serio. De hecho, escuchando a Mayor Oreja yo mismo imagin&eacute; que desde el atril del Senado hablaba un cerebro simiesco, y me preguntaba qu&eacute; clase de involuci&oacute;n se est&aacute; produciendo en una parte de la sociedad, y en el Senado mismo, para que haya tenido lugar este esperpento desde tan singular tribuna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que ya no puede ser objeto de percepciones u opiniones personales son los datos que reflejan las encuestas sobre la creencia de los cient&iacute;ficos en la evoluci&oacute;n. Estas muestran, objetiva y cient&iacute;ficamente, que no es verdad que la mayor parte de los que nos dedicamos a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica pensemos que somos el resultado de una creaci&oacute;n divina y no de la evoluci&oacute;n. Cito como ejemplo una encuesta realizada en 2018 por el Pew Research Center para la Asociaci&oacute;n Estadounidense para el Avance de la Ciencia, en la que se muestra que el 98% de los cient&iacute;ficos vinculados a dicha asociaci&oacute;n cree que la vida evolucion&oacute; a lo largo del tiempo siguiendo procesos naturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay quien piensa, eso s&iacute;, que la evoluci&oacute;n de las especies, como todo lo que ha ocurrido desde el origen del Universo, y hasta el Universo mismo, ha sido previsto por un dios, en general el &ldquo;suyo&rdquo;. Como a los dioses se les suele atribuir omnipotencia, omnipresencia y una existencia eterna, en teor&iacute;a podr&iacute;a haber sido as&iacute;, al no tener l&iacute;mite alguno la capacidad divina para crear y hacer que lo creado cambie o evolucione a su antojo. Adem&aacute;s, teniendo en cuenta que la vida eterna da para mucho, hasta para aburrirse si no hay distracciones suficientes, tendr&iacute;a sentido que ese dios haya creado la evoluci&oacute;n de las especies para hacernos cambiar a los seres vivos de forma constante pero lenta, muy lentamente, y as&iacute; entretenerse viendo los resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a pensar entonces que un dios todopoderoso no tiene otra cosa en la que pensar ni nada mejor que hacer que controlarlo todo, hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle. Sin embargo, la Iglesia Cat&oacute;lica, pongo como ejemplo, dice que su dios cre&oacute; a los seres humanos con libre albedr&iacute;o y, por tanto, con la libertad de decidir. Sin ir m&aacute;s lejos, decidir si lo siguen y lo aman, algo que solo podr&iacute;a surgir, seg&uacute;n la doctrina cat&oacute;lica, de una elecci&oacute;n libre, no de una predestinaci&oacute;n divina. Pero no parece muy l&oacute;gico que se nos d&eacute; carta blanca para actuar, a expensas de rendir cuentas en el juicio final, eso s&iacute;, y se hayan marcado las cartas de la evoluci&oacute;n. No parece l&oacute;gico, pero partiendo de que la fe no se sustenta en la l&oacute;gica, estas ideas caben en la fe cristiana o en cualquier otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando las respuestas se complican conviene acordarse de Guillermo de Ockham, franciscano, te&oacute;logo y fil&oacute;sofo ingl&eacute;s nacido a finales del siglo XIII, y de su c&eacute;lebre principio, conocido como la navaja de Ockham. Este dice que ante varias explicaciones posibles para un fen&oacute;meno debe preferirse la m&aacute;s sencilla que sea suficiente para explicarlo. Este principio se aplica en la ciencia como gu&iacute;a para formular teor&iacute;as y modelos, aunque no haya garant&iacute;as, bien es cierto, de que la explicaci&oacute;n m&aacute;s simple que podamos dar sea la verdadera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conocimiento que la ciencia nos ha aportado a lo largo del tiempo no nos permite a&uacute;n explicar la mayor&iacute;a de las cosas. Donde la ciencia todav&iacute;a no ha puesto luz cabe la especulaci&oacute;n y la fe, pero no deber&iacute;a ser as&iacute; para lo que son evidencias cient&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa es que la propia ciencia someta permanentemente sus conclusiones a mejores respuestas que las que ya ha dado, algo que precisamente la hace a&uacute;n m&aacute;s inapelable, y otra que caprichosamente cuestionemos lo que la ciencia va poniendo en claro. Hacerlo as&iacute; es volver a cubrir con la oscuridad de la ignorancia aquellos lugares en los que la ciencia ha puesto luz.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fe-no-ciencia_129_11936383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jan 2025 20:34:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fe no es ciencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fe no es ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fe-no-ciencia_129_11927632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83ceedd1-041f-49e9-926b-935f104aa96b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fe no es ciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escuchando a Mayor Oreja yo mismo imaginé que desde el atril del Senado hablaba un cerebro simiesco, y me preguntaba qué clase de involución se está produciendo en una parte de la sociedad, y en el Senado mismo, para que haya tenido lugar este esperpento desde tan singular tribuna</p></div><p class="article-text">
        Desde un atril privilegiado, el del Senado, Jaime Mayor Oreja, un pol&iacute;tico espa&ntilde;ol que fue ministro de Interior, afirm&oacute; recientemente que la mayor parte de los cient&iacute;ficos creen en &ldquo;la verdad de la creaci&oacute;n ante el relato de la evoluci&oacute;n&rdquo;. Cualquier persona es libre de creer y decir lo que considere conveniente ante las muchas inc&oacute;gnitas e incertidumbres con las que convivimos. El problema es hacerlo suplantando los resultados de la ciencia, lo que supone autoenga&ntilde;arse, y, peor todav&iacute;a, intentar enga&ntilde;arnos a los dem&aacute;s con informaci&oacute;n falsa. La ciencia ha demostrado la veracidad de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, por lo que no podemos calificarla de &ldquo;relato&rdquo;, a modo de invenci&oacute;n interesada y sin fundamento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son populares los dibujos en los que se representaba a un mono con la cara de Darwin para ridiculizar a este por atreverse a cuestionar cient&iacute;ficamente las creencias basadas en la fe. Aunque no es seguro del todo, la etiqueta del famoso An&iacute;s del Mono podr&iacute;a responder tambi&eacute;n a este fin. No est&aacute; mal poner humor incluso en lo serio. De hecho, escuchando a Mayor Oreja yo mismo imagin&eacute; que desde el atril del Senado hablaba un cerebro simiesco, y me preguntaba qu&eacute; clase de involuci&oacute;n se est&aacute; produciendo en una parte de la sociedad, y en el Senado mismo, para que haya tenido lugar este esperpento desde tan singular tribuna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que ya no puede ser objeto de percepciones u opiniones personales son los datos que reflejan las encuestas sobre la creencia de los cient&iacute;ficos en la evoluci&oacute;n. Estas muestran, objetiva y cient&iacute;ficamente, que no es verdad que la mayor parte de los que nos dedicamos a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica pensemos que somos el resultado de una creaci&oacute;n divina y no de la evoluci&oacute;n. Cito como ejemplo una encuesta realizada en 2018 por el Pew Research Center para la Asociaci&oacute;n Estadounidense para el Avance de la Ciencia, en la que se muestra que el 98% de los cient&iacute;ficos vinculados a dicha asociaci&oacute;n cree que la vida evolucion&oacute; a lo largo del tiempo siguiendo procesos naturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay quien piensa, eso s&iacute;, que la evoluci&oacute;n de las especies, como todo lo que ha ocurrido desde el origen del Universo, y hasta el Universo mismo, ha sido previsto por un dios, en general el &ldquo;suyo&rdquo;. Como a los dioses se les suele atribuir omnipotencia, omnipresencia y una existencia eterna, en teor&iacute;a podr&iacute;a haber sido as&iacute;, al no tener l&iacute;mite alguno la capacidad divina para crear y hacer que lo creado cambie o evolucione a su antojo. Adem&aacute;s, teniendo en cuenta que la vida eterna da para mucho, hasta para aburrirse si no hay distracciones suficientes, tendr&iacute;a sentido que ese dios haya creado la evoluci&oacute;n de las especies para hacernos cambiar a los seres vivos de forma constante pero lenta, muy lentamente, y as&iacute; entretenerse viendo los resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a pensar entonces que un dios todopoderoso no tiene otra cosa en la que pensar ni nada mejor que hacer que controlarlo todo, hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle. Sin embargo, la Iglesia Cat&oacute;lica, pongo como ejemplo, dice que su dios cre&oacute; a los seres humanos con libre albedr&iacute;o y, por tanto, con la libertad de decidir. Sin ir m&aacute;s lejos, decidir si lo siguen y lo aman, algo que solo podr&iacute;a surgir, seg&uacute;n la doctrina cat&oacute;lica, de una elecci&oacute;n libre, no de una predestinaci&oacute;n divina. Pero no parece muy l&oacute;gico que se nos d&eacute; carta blanca para actuar, a expensas de rendir cuentas en el juicio final, eso s&iacute;, y se hayan marcado las cartas de la evoluci&oacute;n. No parece l&oacute;gico, pero partiendo de que la fe no se sustenta en la l&oacute;gica, estas ideas caben en la fe cristiana o en cualquier otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando las respuestas se complican conviene acordarse de Guillermo de Ockham, franciscano, te&oacute;logo y fil&oacute;sofo ingl&eacute;s nacido a finales del siglo XIII, y de su c&eacute;lebre principio, conocido como la navaja de Ockham. Este dice que ante varias explicaciones posibles para un fen&oacute;meno debe preferirse la m&aacute;s sencilla que sea suficiente para explicarlo. Este principio se aplica en la ciencia como gu&iacute;a para formular teor&iacute;as y modelos, aunque no haya garant&iacute;as, bien es cierto, de que la explicaci&oacute;n m&aacute;s simple que podamos dar sea la verdadera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conocimiento que la ciencia nos ha aportado a lo largo del tiempo no nos permite a&uacute;n explicar la mayor&iacute;a de las cosas. Donde la ciencia todav&iacute;a no ha puesto luz cabe la especulaci&oacute;n y la fe, pero no deber&iacute;a ser as&iacute; para lo que son evidencias cient&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa es que la propia ciencia someta permanentemente sus conclusiones a mejores respuestas que las que ya ha dado, algo que precisamente la hace a&uacute;n m&aacute;s inapelable, y otra que caprichosamente cuestionemos lo que la ciencia va poniendo en claro. Hacerlo as&iacute; es volver a cubrir con la oscuridad de la ignorancia aquellos lugares en los que la ciencia ha puesto luz.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fe-no-ciencia_129_11927632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Dec 2024 20:14:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fe no es ciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jaime Mayor Oreja,Ciencia,Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Darles de su propia medicina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/darles-propia-medicina_129_11908793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14bf64a2-7716-47a9-9969-9e8119cbe559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Darles de su propia medicina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según O2, el 69% de los británicos han sido víctimas de estafadores en algún momento y el 71% declararon que les gustaría vengarse de quienes les han intentado engañar a ellos o a sus allegados</p></div><p class="article-text">
        Mis estudiantes de inteligencia artificial tienen que hacer una presentaci&oacute;n en clase de un tema relacionado con noticias o art&iacute;culos publicados en medios de comunicaci&oacute;n. Pueden elegir cualquier tema relacionados con la IA, pero no se trata de abordar cuestiones tecnol&oacute;gicas sobre el dise&ntilde;o o implementaci&oacute;n de sistemas o soluciones basadas en IA, sino de reflexionar sobre c&oacute;mo estas tecnolog&iacute;as inteligentes afectan de un modo u otro a nuestras vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grupos eligi&oacute; una noticia sobre un bot creado por la compa&ntilde;&iacute;a de telecomunicaciones O2, pensado para responder a las llamadas de supuestos estafadores. Cuando la llamada procede de un n&uacute;mero sospechoso de ser utilizado por delincuentes que se hacen pasar por lo que no son -trabajadores de la compa&ntilde;&iacute;a de telecomunicaciones con la que operamos, funcionarios de hacienda o empleados de un banco, pongamos por caso-, reciben la contestaci&oacute;n de una IA que se hace pasar tambi&eacute;n por lo que no es: una mujer anciana que no para de darle a la lengua. Llegado el caso, la encantadora se&ntilde;ora puede incluso darle los datos de su cuenta bancaria al supuesto estafador, pero no le servir&aacute;n de nada, ya que se los habr&aacute; inventado sobre la marcha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n O2, el 69% de los brit&aacute;nicos han sido v&iacute;ctimas de estafadores en alg&uacute;n momento y el 71% declararon que les gustar&iacute;a vengarse de quienes les han intentado enga&ntilde;ar a ellos o a sus allegados. Pues bien, a trav&eacute;s de Daisy, que as&iacute; se llama el bot, pueden hacerlo. Daisy aparenta ser una persona vulnerable, presa supuestamente f&aacute;cil para los profesionales del enga&ntilde;o, y una vez que estos han mordido el anzuelo, se trata de hacerles perder el mayor tiempo posible. Ha habido casos en los que la conversaci&oacute;n ha superado los 40 minutos de duraci&oacute;n, para desesperaci&oacute;n del timador, que despu&eacute;s de una larga conversaci&oacute;n con una abuelita entra&ntilde;able ha acabado y&eacute;ndose de rositas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cada presentaci&oacute;n por parte de los estudiantes dedicamos unos minutos a debatir sobre el tema presentado. En mi caso les hago comentarios sobre el fondo y la forma, con el objetivo de que mejoren tambi&eacute;n sus habilidades de comunicaci&oacute;n. Sobre el tema que les acabo de comentar surgieron pronto opiniones encontradas y algunas reflexiones ciertamente interesantes. Por ejemplo, &iquest;podr&iacute;a demandar el estafador a la compa&ntilde;&iacute;a O2 o incluso al titular de la l&iacute;nea telef&oacute;nica, por haberle enga&ntilde;ado o haberlo intentado, al menos? &iquest;De acuerdo con el reglamento europeo de IA, estar&iacute;a prohibido el uso de este bot, al no identificarse como no humano? &iquest;No hay un sesgo de g&eacute;nero al haber simulado una mujer anciana como perfil de persona especialmente vulnerable? &iquest;Podr&aacute;n los estafadores usar una Daisy timadora para no perder su tiempo y poder abordar a cientos o miles de potenciales incautos simult&aacute;neamente? &iquest;Podr&iacute;a esa Daisy timadora distinguir cuando le responde una Daisy antifraude de una persona real? &iquest;Podr&iacute;a adem&aacute;s aprender de forma continua y durante la interacci&oacute;n con personas y m&aacute;quinas, de modo que mejore su arte para la persuasi&oacute;n mejorando as&iacute; sus capacidades de enga&ntilde;o?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre Daisy nos dej&oacute; muchas preguntas y opiniones muy diversas. Hemos creado un mundo de m&aacute;quinas capaces de aprender y hasta de enga&ntilde;arnos a nosotros y entre s&iacute;. &iquest;Estamos construyendo un mundo donde ni siquiera las m&aacute;quinas han de confiar unas en  otras? Daisy les da a los estafadores de su propia medicina, haci&eacute;ndose pasar por quien no es, pero es posible que las m&aacute;quinas que creamos nos den a nosotros de la nuestra, perpetuando sesgos, generando desconfianza, rob&aacute;ndonos el trabajo y hasta nuestro tesoro m&aacute;s preciado, el lenguaje. En nuestras manos est&aacute; que no acabe siendo as&iacute;, y para eso la educaci&oacute;n sigue siendo nuestra mejor herramienta. Por eso mis estudiantes tienen necesariamente que pensar y hablar en clase.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/darles-propia-medicina_129_11908793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2024 21:06:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Darles de su propia medicina]]></media:title>
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