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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Adell]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel-adell/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Adell]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[València: juguetes y chabolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/valencia-juguetes-chabolas_129_13437357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8dbfd70-cbad-4d04-b228-ba0987ca8ce5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="València: juguetes y chabolas"></p><p class="article-text">
        En la Espa&ntilde;a predemocr&aacute;tica y de la Transici&oacute;n hab&iacute;a chabolas. Casas con paneles de madera, cart&oacute;n, techos de uralita... Yo recuerdo de peque&ntilde;o las de enfrente de mi casa ya finalizando los 80. Unas Navidades mi madre dio algunos juguetes nuestros a una familia que ocupaba una de ellas. Lo recuerdo como algo muy pasado, muy anterior. Casi lo hab&iacute;a olvidado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estuve en Buenos Aires volv&iacute; a ver estos poblados de chabolas. All&iacute; las llaman &laquo;villas&raquo;. Son barrios enteros construidos desde la informalidad urbana, nacidos de la necesidad de tantas personas de tener un techo, lo b&aacute;sico para quien quiere llevar una vida adelante. Las chabolas son tambi&eacute;n producto de una econom&iacute;a capitalista incapaz de resolver esas necesidades. Hace un siglo se hicieron famosas las &laquo;Hoovervilles&raquo; de la Gran Depresi&oacute;n que le&iacute;mos en la novela de Steinbeck, <em>Las uvas de la ira</em>. Campesinos del Medio Oeste que perdieron sus tierras, cargaron con lo poco que les quedaba y atravesaron el pa&iacute;s en busca de trabajo. Llegaron a California arruinados y all&iacute; levantaron sus casas con lo que encontraron. Madera, cart&oacute;n, chapa. Lo suficiente para intentar tener un techo y empezar de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Igual que pasa hoy en Val&egrave;ncia mientras vemos el acaparamiento de vivienda para inversi&oacute;n y para turismo. Proliferan chabolas en el Grao, Torrefiel, Benimaclet... resultado de errores y de la ausencia de soluciones efectivas que, en Argentina, acabaron consolidando una sociedad de extremos: villas miseria y <em>countries</em> para ricos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una villa miseria sobre un pelotazo tan est&uacute;pido como infantil: construir un circuito de F&oacute;rmula 1 en el Grao.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy sentimos la necesidad de denunciar y pedir responsabilidades. Desde el activismo pol&iacute;tico b&aacute;sico: el del barrio, el de la ciudad. En un mundo de organizaciones pol&iacute;ticas que gastan demasiada energ&iacute;a en sus propias batallas mientras problemas como este vuelven a crecer delante de nosotros. Porque nos preocupa lo que ocurre en nuestros barrios y tratamos de comprender sus causas y consecuencias para reclamar soluciones reales a lo que vivimos cada d&iacute;a. Ante una sociedad que culpabiliza cada vez m&aacute;s al d&eacute;bil, hay quienes lo se&ntilde;alan para que lo odien. Nosotros se&ntilde;alamos tambi&eacute;n a quienes no son tan visibles, est&eacute;n aqu&iacute; o a miles de kil&oacute;metros, copa en mano, con pantal&oacute;n y camisa y dinero de sobra para invertir en un fondo, en un bajo tur&iacute;stico, en una empresa de alquileres o en un edificio nuevo entre vecinos. Para sacar rendimiento.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un mundo de partidos pol&iacute;ticos convertidos en maquinarias electorales, humores y miedos sociol&oacute;gicos. En una guerra cultural y medi&aacute;tica donde la verdad es la primera que muere. Y a los cargos p&uacute;blicos de esas organizaciones les preguntamos: &iquest;no bucean y se empapan de lo que pasa, de sus causas y consecuencias? &iquest;No ven, en sus viajes de trabajo pagados con dinero p&uacute;blico, el drama del centro de Los &Aacute;ngeles con sus calles llenas de miseria y gente sin techo? &iquest;No ven c&oacute;mo Singapur o China &mdash;modelos pol&iacute;ticos e ideol&oacute;gicos bien distintos&mdash; han optado, en cambio, por poner l&iacute;mites a la inversi&oacute;n inmobiliaria para proteger el acceso a la vivienda? &iquest;No se preguntan cosas m&aacute;s profundas? &iquest;O trabajan y viajan a hacer lo mismo que en Fitur? Postureo, fotos y seguir siendo pol&iacute;ticos mediocres con &iacute;nfulas de estadistas de pueblo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Generaci&oacute;n boomer y pol&iacute;ticos jugando ante un drama que cambiar&aacute; nuestra ciudad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a de infancia, un a&ntilde;o entre los 80 y los 90, recuerdo que mi hermana y yo nos quejamos amargamente cuando descubrimos que hab&iacute;an desaparecido algunos juguetes porque mi madre los hab&iacute;a regalado a aquellos ni&ntilde;os de la chabola de enfrente de casa, que ya no existe. Hoy soy consciente de aquella realidad social y de los remedios que se pusieron. Y tambi&eacute;n de que vivimos en una democracia de propietarios que durante d&eacute;cadas ha protegido mucho mejor la propiedad adquirida que el acceso a ella de quienes ven&iacute;an detr&aacute;s. Una democracia en la que parece que no hay que incomodar a quienes tienen dos o tres viviendas y votan disciplinadamente cada cuatro a&ntilde;os, mientras ven otro programa en la televisi&oacute;n que se&ntilde;ala a los okupas o a la inmigraci&oacute;n como culpables de sus miedos. Mientras dej&aacute;bamos sin resolver el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Hubo unos a&ntilde;os en que atronaban los b&oacute;lidos a toda velocidad por el circuito urbano al lado de casa, en una Marina que era terreno p&uacute;blico. Los o&iacute;a desde casa. &iexcl;Qu&eacute; espect&aacute;culo!, dec&iacute;an en la tele: &laquo;&iexcl;Wow, Fernando Alonso!&raquo;. Yo ya era adulto y no me cre&iacute;a mucho eso de montar semejante barbaridad en medio de una ciudad donde hab&iacute;amos podido erradicar el chabolismo con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y a la que hoy vuelve con fuerza sobre aquellos despojos de brilli-brilli. Un pa&iacute;s que ten&iacute;a problemas y poblaci&oacute;n en los m&aacute;rgenes, s&iacute;. Pero con techo. Principal estructura para poder salir de ese margen.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;amos conquistado una democracia y, con todas sus carencias, hab&iacute;amos democratizado tambi&eacute;n el acceso a la vivienda. Pero tambi&eacute;n nuestra democracia empez&oacute; a depauperarse. Mientras jug&aacute;bamos a ser una ciudad rica, capaz de cerrar calles y aislar barrios para que los F&oacute;rmula 1 atravesaran Valencia, la vivienda volv&iacute;a poco a poco a ser un privilegio. Despu&eacute;s lleg&oacute; la crisis financiera. Y tras ella desembarcaron los fondos de inversi&oacute;n, la compra masiva de inmuebles, el alquiler convertido en negocio y, m&aacute;s tarde, la transformaci&oacute;n de bajos, solares y viviendas en negocio tur&iacute;stico. Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, en aquella democracia que deb&iacute;a ensanchar derechos, tener una primera vivienda vuelve a ser una frontera social para una generaci&oacute;n entera. Especialmente para quienes no tienen una casa que heredar.
    </p><p class="article-text">
        Y lo siguiente, lo de ahora. Yo vivo en la casa que mi padre hered&oacute; de mis abuelos. Escribo estas l&iacute;neas entre los juguetes de mis sobrinos. Siento la rabia y la impotencia de aquel ni&ntilde;o que cedi&oacute; sus juguetes contra su voluntad, pero ahora por una raz&oacute;n muy distinta. No por elegir un culpable f&aacute;cil, sino por la necesidad de denunciar el absurdo de ver a pol&iacute;ticos sin soluciones haci&eacute;ndose v&iacute;deos tontos para caer simp&aacute;ticos ante un p&uacute;blico que es algo m&aacute;s que un telespectador de carreras de coches.
    </p><p class="article-text">
        Antes de que sea demasiado tarde. Antes de acostumbrarnos a los pisos vac&iacute;os de los edificios cebra del bulevar sur, con precios y alquileres astron&oacute;micos, mientras vuelven las chabolas; a los robos en el Grao y la avenida de Francia, los zulos tur&iacute;sticos en el Cabanyal y el Canyamelar o las eternas casitas rosas de la Malvarrosa. Unos se&ntilde;alar&aacute;n al que va en patinete y ha reventado un coche. Nosotros se&ntilde;alamos tambi&eacute;n la estructura que ha consentido este sindi&oacute;s de verano t&oacute;rrido a 40 &ordm;C como nueva realidad. De asfalto con toldos, de ceniza de incendios y basura en las calles. De gaviotas escarbando en las papeleras repletas y de m&aacute;s turismo indecoroso y de borrachera por nuestro pueblo mar&iacute;timo. De inversiones depredadoras, basurazo impositivo y vallas en la Marina que nos dijeron que era para la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No ponerle l&iacute;mites al capital inversor tambi&eacute;n es pol&iacute;tica: significa ponerse del lado de quien, con su dinero, oprime a quienes necesitan vivir aqu&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque el dinero se mueve y busca d&oacute;nde le dejan maximizar su negocio. Capital israel&iacute; acaba de comprar el antiguo Cine Imperial del Cabanyal para convertirlo en otro aparthotel entre callejones de vecinos de siempre. Y aspira a conseguir otra de tantas licencias municipales del mismo tipo. Mientras, en Pa&iacute;ses Bajos, una nueva fiscalidad m&aacute;s dura lleva a propietarios a desprenderse de sus segundas viviendas. El capital que all&iacute; empieza a encontrar l&iacute;mites busca aqu&iacute; la puerta abierta: viviendas, bajos, edificios. Lo que unos gravan para proteger el acceso a la vivienda, aqu&iacute; permitimos que especule con la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        Se ha acabado el tiempo de los parches, de seguir con el trampantojo de se&ntilde;alar al otro, al diferente que es pobre, al que no tiene. Igual que la &eacute;poca de Hoover dio paso a la de Roosevelt, necesitamos un salto, un <em>New Deal</em>. Pol&iacute;tica con may&uacute;sculas entre tanto populismo. Reclamamos el poder de la pol&iacute;tica para quienes no tienen otro poder con el que salir adelante. Si Francisco Camps y Rita Barber&aacute; anunciaron el circo de la F&oacute;rmula 1, desde el barrio, desde nuestra Asociaci&oacute;n Vecinal, denunciamos ahora la carpa de uralita, cart&oacute;n y maderas y reclamamos una ciudad, un pa&iacute;s, donde se atajen los problemas de ra&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Para no perder otros cuatro a&ntilde;os de brazos cruzados y <em>laissez faire, laissez passer</em>. Otros cuatro a&ntilde;os en los que, al final de un mandato, de una legislatura, la soluci&oacute;n sea asfaltar la calle Col&oacute;n o la Gran V&iacute;a. O anunciar una nueva televisi&oacute;n, la S&eacute;ptima. Sin mirar a nuestro circuito de chabolas del siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Adell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/valencia-juguetes-chabolas_129_13437357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 21:31:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[València: juguetes y chabolas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Festivales sin vecinos: de la Alameda al Cabanyal, de la Ciudad de las Ciencias a la Marina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/festivales-vecinos-alameda-cabanyal-ciudad-ciencias-marina_129_13108892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La sentencia que pone en cuesti&oacute;n los festivales en la Ciudad de las Artes y las Ciencias &mdash;y que abre la puerta a la salida de eventos como el Festival de les Arts&mdash; ha provocado algo m&aacute;s que un conflicto jur&iacute;dico o vecinal; ha activado un debate que durante a&ntilde;os nadie quiso dar en Valencia a medida que la burbuja de este tipo de ocio y de negocio iba hinch&aacute;ndose hasta el absurdo.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana aparec&iacute;an en portadas y columnas de la prensa local &ndash;al mismo tiempo que el Roig Arena ha demostrado su potencia en la agenda de conciertos- algunas cuestiones que hasta hace nada parec&iacute;an irrelevantes: qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de los promotores, qu&eacute; fondos los sostienen, qu&eacute; modelo de negocio aplican, qu&eacute; relaci&oacute;n tienen con las administraciones p&uacute;blicas o <a href="https://www.levante-emv.com/cultura/2025/12/10/festivales-acceder-comida-oficial-sentencia-juez-124636335.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qu&eacute; pr&aacute;cticas imponen al p&uacute;blico dentro de sus recintos</a>. Periodistas que hoy cuestionan este modelo de explotaci&oacute;n del espacio de postal de la Ciudad de las Ciencias, pero que nunca denunciaron la estafa continuada al p&uacute;blico dentro de los recintos festivaleros ni se han caracterizado por se&ntilde;alar alg&uacute;n <a href="https://valenciaplaza.com/musica-opera-valencia-comunitat-valenciana/el-pspv-llevara-a-anticorrupcion-el-patrocinio-de-som-de-la-terreta-hay-causa-legal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escandaloso contrato a dedo a los mismos promotores</a> para conciertos &ldquo;de la terreta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los abusos de los promotores de grandes festivales</strong></h2><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os nadie consider&oacute; problem&aacute;tico que se implantaran modelos de festival con sistemas de pago propios que eliminan el efectivo, con precios inflados y con estructuras empresariales ligadas a grandes fondos de inversi&oacute;n internacionales de estados que promueven un genocidio en Palestina. Todo este fen&oacute;meno se a&ntilde;adi&oacute; sin fricciones en el relato de eventos, &eacute;xito y marca de ciudad. Algunos de estos promotores se fotografiaban y asesoraban ante la fiebre de los eventos, festivales y ferias a presidentes de la Generalitat de distinto color pol&iacute;tico. Bastaba con salir del pa&iacute;s y participar en festivales con tradici&oacute;n y arraigo en Francia o Portugal para comprobar hasta qu&eacute; punto aqu&iacute; se ha normalizado un modelo que, en demasiadas ocasiones, trata al p&uacute;blico como un cliente cautivo al que sacarle dinero a trav&eacute;s de la diversi&oacute;n y donde sus preferencias musicales o el inter&eacute;s por la vertiente art&iacute;stica de los protagonistas en el escenario se limita a dos frases comunes en las redes sociales.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pero adem&aacute;s hay vecinos no falleros y no festivaleros</strong></h2><p class="article-text">
        Desde 2018 hasta 2026: casi ocho a&ntilde;os de pleitos han necesitado los vecinos del entorno del Jard&iacute;n del Turia, a la altura de la Ciudad de las Ciencias, para que se reconozca judicialmente su derecho a no padecer los ruidos y molestias de los festivales en el cauce del r&iacute;o. Y siempre, como si las Fallas no existieran. Vecinos de Alameda y Avenida de Francia, en entornos residenciales con zonas comunes, piscinas y cierta distancia respecto al impacto directo. No se trata de cuestionar su derecho a protestar, sino de entender qu&eacute; ocurre cuando lo comparamos con otros barrios. Porque hay lugares donde ese conflicto ni siquiera alcanza la categor&iacute;a de problema p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El caso de los bloques-playa en el Canyamelar</strong></h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, en parcelas pegadas a bloques de viviendas, se siguen autorizando eventos que poco tienen que ver con la cultura local y mucho con la explotaci&oacute;n del ocio: Oktoberfest, ferias tem&aacute;ticas o eventos gastron&oacute;micos dise&ntilde;ados para monetizar borracheras durante semanas. Carpas instaladas a escasos metros de casas donde vive gente que trabaja, que descansa, que no tiene ni piscina ni aislamiento ac&uacute;stico ni capacidad econ&oacute;mica para sostener a&ntilde;os de litigio.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no hay titulares. Aqu&iacute; hay llamadas a la asociaci&oacute;n vecinal. Y eso tambi&eacute;n marca una diferencia de clase. Porque no todos los vecinos son iguales a ojos de la ciudad. No todos tienen la misma capacidad de convertir su problema en un problema p&uacute;blico. No todos pueden defender sus derechos en los mismos t&eacute;rminos. Mientras unos consiguen sentencias, otros acumulan noches sin dormir. Esto no es solo un conflicto urban&iacute;stico o social. Es una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica de modelo de desarrollo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No es cuesti&oacute;n de tama&ntilde;o. Es una cuesti&oacute;n de modelo</strong></h2><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a analizar qu&eacute; modelos se est&aacute;n priorizando. Hay estructuras empresariales que operan con l&oacute;gica de rentabilidad r&aacute;pida &mdash;ya sea en forma de macrofestival o de evento de consumo masivo bajo carpa&mdash;. Que venden ocurrencias a concejales que se dejan convencer r&aacute;pidamente al no tener ninguna estrategia de ciudad al respecto. Frente a ellas, existe otro tejido local que lleva a&ntilde;os funcionando, llenando salas y trayendo m&uacute;sicos en la Valencia de ayer y hoy.
    </p><p class="article-text">
        Una red de promotores locales, veteranos y j&oacute;venes, que sostienen la m&uacute;sica en vivo con otra l&oacute;gica: la de la continuidad, la del riesgo asumido, la del arraigo y la alianza con el ecosistema local. Proyectos como el Circuito de M&uacute;sica Urbana (MUV!), ciclos de conciertos como Serial Parc en jardines de la ciudad o los conciertos en la P&eacute;rgola de la Marina poniendo en uso elementos anta&ntilde;o abandonados demuestran que se puede programar sin expulsar, sin saturar, sin convertir el espacio en un negocio intensivo desconectado del entorno. Porque, al final, un festival gigantesco y una carpa del &nbsp;Oktoberfest junto a unos bloques de viviendas pueden parecer cosas distintas, pero comparten una misma l&oacute;gica cuando se implantan sin l&iacute;mites: la del uso del espacio urbano como recurso a explotar sin valor a&ntilde;adido para nadie m&aacute;s que el promotor de la fiesta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>En defensa del vecindario de los poblados mar&iacute;timos</strong></h2><p class="article-text">
        Y ah&iacute; es donde la ciudad se retrata en su clasismo. &iquest;Por qu&eacute; un festival es incompatible con los residentes de la Alameda y se normalizan eventos y ferias junto a nuestras casas en el Cabanyal-Canyamelar? Porque desde que los actores pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos redescubrieron nuestro barrio &mdash;despu&eacute;s de d&eacute;cadas de abandono y de planes como los de Barber&aacute;&mdash;, el Cabanyal ha pasado de ser ignorado a ser utilizado. Somos un decorado cerca de la playa donde parecen sobrar los bloques de viviendas de trabajadores. Una forma de pensar que parece encajar con la &eacute;lite gobernante actual. No en vano, el inversor Roberto Centeno, emparentado con la familia Roig, <a href="https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2024-07-03/roberto-centeno-inversor-y-yerno-de-juan-roig-es-una-barbaridad-que-en-la-malvarrosa-haya-un-hotel-y-el-resto-sean-vpo-un-hospital-y-un-instituto.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya coment&oacute; con sorpresa que en nuestra playa hab&iacute;a hospitales, colegios e institutos, que aquello era &ldquo;muy poco Miami&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el debate no vaya solo de festivales. Quiz&aacute; tenga que ver con algo m&aacute;s simple e inc&oacute;modo: qui&eacute;n tiene derecho a la ciudad&hellip; y qui&eacute;n solo la padece. Qui&eacute;n tiene derecho a disfrutar del decorado desde una casa con vistas. Y qui&eacute;n es el vecino inc&oacute;modo al que se le colocan al lado espacios cedidos para monetizar borracheras a pie de playa. Que no se les ocurra traer los festivales de la Ciudad de las Ciencias a nuestro barrio frente a la playa o la Marina Norte. Ll&eacute;venselo bien lejos o inv&eacute;ntense un recinto fallero donde nada moleste. Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; y su concejal de grandes proyectos, Sr. Mar&iacute; Olano, podr&iacute;an negociar de una vez algo positivo para la ciudad con la Autoridad Portuaria y encargar <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valencia/licencia-expres-nueva-sala-eventos-ambientacion-musical-marina-valencia-competira-veles-e-vents_1_13098473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la misma Marina Port a la que se le dan licencias expr&eacute;s</a>&mdash; el encaje de este nuevo negocio tan lucrativo al final de los espigones del sur, bien lejos de nuestro vecindario de llamada noct&aacute;mbula al 092, de queja a la asociaci&oacute;n vecinal y tan de colegio, hospital e instituto p&uacute;blico, que vive &mdash;y vivir&aacute;&mdash; al lado de la playa por derecho, aunque les pese.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Adell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/festivales-vecinos-alameda-cabanyal-ciudad-ciencias-marina_129_13108892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 11:02:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Festivales sin vecinos: de la Alameda al Cabanyal, de la Ciudad de las Ciencias a la Marina]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La España desescalada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espana-desescalada_132_2259899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace ocho d&iacute;as cre&iacute;amos que ya viv&iacute;amos confinados. Pero no. Aprovechando los festivos de Semana Santa y Pascua se adopt&oacute; una medida transitoria de refuerzo cerrando toda la actividad econ&oacute;mica no esencial y todos los trabajos que no se pudieran hacer desde casa se un&iacute;an a los servicios ya cerrados para evitar la propagaci&oacute;n epid&eacute;mica. Hoy, cuando ya termina ese permiso laboral que est&aacute; costando y costar&aacute; una suma important&iacute;sima de fondos p&uacute;blicos &iquest;alguien est&aacute; haciendo an&aacute;lisis basados en datos objetivos, en pol&iacute;ticas comparadas con lo poco que sabemos hasta ahora en Asia y Europa para conocer el margen de mejora sanitaria o solo nos dejamos llevar por sensaciones?.
    </p><p class="article-text">
        Para tener opiniones s&oacute;lidas deber&iacute;amos ver alg&uacute;n dato encima de la mesa. Los expertos hablan de que las medidas de distanciamiento social aparecen reflejadas en las curvas de contagios estimados dos semanas despu&eacute;s. Siempre hay que seguir el principio de prudencia en las medidas sanitarias pero solo conocemos alg&uacute;n dato sobre las primeras medidas al decretarse la alarma y estas ya fueron positivas para iniciar ese descenso que anhelamos.
    </p><p class="article-text">
        Ante la falta de certezas yo apostar&iacute;a por poner encima de la mesa del Consejo de Ministros un debate m&aacute;s importante para la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a nacional. El debate de territorializar medidas seg&uacute;n posibilidades y necesidades. Planes que cursen con un mapa del Covid-19 sobre todo el territorio espa&ntilde;ol que, ayudados por los gobiernos y administraciones auton&oacute;micas que forman parte del mismo Estado, gestionen datos y prioridades en diferentes escenarios de desescalado territoriales con indicadores elegidos (sanitarios, sociales, econ&oacute;micos, geogr&aacute;ficos...). As&iacute; podr&iacute;amos restablecer la econom&iacute;a o parte de ella en las zonas donde se estime que no hay riesgo. Mejor operar dentro de los focos de la crisis que efectuar una sangr&iacute;a abierta y general al paciente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene sentido que en Fuerteventura, una isla frente al S&aacute;hara, a m&aacute;s de 2.000 kil&oacute;metros de Madrid con vuelos y turismo restringidos se pare toda la actividad no relacionada? &iquest;Hay el mismo temor a que aparezca un brote en una f&aacute;brica de cer&aacute;mica en Castell&oacute;n, sector estrat&eacute;gico en la Comunitat y en competencia con la producci&oacute;n china, que en una del corredor del Henares en la Comunidad de Madrid donde se reportaron el mayor n&uacute;mero de casos en Espa&ntilde;a?. Justamente tener un estado descentralizado opera mejor para sacar recursos y necesidades pensando en las caracter&iacute;sticas de cada territorio. Siempre nos acordamos de generar pol&eacute;micas con la descentralizaci&oacute;n cuando ponemos ejemplos de desigualdad injusta (o intereses centralizadores) y ahora cabr&iacute;a hacerla funcionar para lo que sirve: ofrecer las mejores soluciones amoldables a lo que necesita cada territorio en beneficio del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Wuhan tiene 11 millones de habitantes. Es la capital de Hubei, una provincia de 56 millones. M&aacute;s que en toda Espa&ntilde;a. All&iacute; se mape&oacute; toda la provincia, distrito por distrito, aprovechando herramientas tecnol&oacute;gicas y preservando la confidencialidad de las personas afectadas por el coronavirus. En su proceso de reapertura hubo diferentes ritmos  dependiendo de los casos CoVid-19 reportados en cada zona. Deber&iacute;a ser posible hacerlo mediante un buen tracking en una siguiente etapa de tests masivos a la poblaci&oacute;n que proporcione m&aacute;s certezas estad&iacute;sticas por comunidades sobre la presencia del virus. En la Comunidad Valenciana, la Conselleria de Sanidad junto al Instituto Cartogr&aacute;fico ya tienen un mapa por &aacute;reas de salud. Se podr&iacute;a llegar incluso a escala comarcal y para toda Espa&ntilde;a. Desescalemos cosiendo inteligentente la econom&iacute;a del pa&iacute;s, bas&aacute;ndonos en datos, y no nos obliguen a cosernos en radios, como hicieron otros desde esa Espa&ntilde;a medi&aacute;tica y jacobina alejada de las necesidades y oportunidades de un pa&iacute;s que es mucho m&aacute;s que &ldquo;centro y periferia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Adell]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2020 08:37:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La España desescalada]]></media:title>
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