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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Díaz Lanchas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge-diaz-lanchas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Díaz Lanchas]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No es (sólo) solidaridad, es interés común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/economia-crisis-ue_132_2256751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3322284-76c8-49da-98ab-63fc8033a1b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es (sólo) solidaridad, es interés común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inacción europea resultará costosa para el conjunto de países y no sólo para aquellos con menos márgenes fiscales</p></div><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica derivada de la pandemia del Coronavirus va camino de tener tal dimensi&oacute;n, que la Gran Recesi&oacute;n de hace apenas 13 a&ntilde;os puede acabar siendo peque&ntilde;a en comparaci&oacute;n. Se trata de una crisis sin igual, tanto por su simultaneidad como por sus singulares caracter&iacute;sticas. M&uacute;ltiples shocks afectan a la econom&iacute;a de manera sincr&oacute;nica. Shocks de oferta, con contagios de trabajadores, disrupci&oacute;n de las cadenas de producci&oacute;n y par&oacute;n obligado de muchas actividades econ&oacute;micas. Shocks de demanda, con hogares perdiendo trabajos e ingresos a gran velocidad, reduciendo su consumo; y empresas anticipando problemas, acumulando inventarios y recortando la inversi&oacute;n. Shocks financieros, en un sector cuya expansi&oacute;n ya acusaba se&ntilde;ales de agotamiento, si la ca&iacute;da del valor de los activos desemboca en problemas de solvencia y las bancarrotas se generalizan.
    </p><p class="article-text">
        Ante un escenario tan radicalmente incierto, las expectativas pesimistas se retroalimentan y ahondan la espiral negativa, y el &uacute;nico actor que tiene capacidad para garantizar la supervivencia de familias y del tejido econ&oacute;mico, para actuar de cortafuegos y de asegurador de &uacute;ltima instancia, es el sector p&uacute;blico. As&iacute;, gobiernos y bancos centrales de todo el mundo se han embarcado en una inyecci&oacute;n de liquidez sin precedentes en sus econom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todos los Estados tienen la misma capacidad. Recientemente, <a href="https://www.bruegel.org/publications/datasets/covid-national-dataset/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bruegel</a> comparaba los tama&ntilde;os de la respuesta fiscal de los distintos pa&iacute;ses ante la pandemia. La heterogeneidad es notable. En t&eacute;rminos de gasto p&uacute;blico sobre el PIB, las cifras van desde el 0,7%-0,9% de pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a e Italia, hasta el 6,9% en el caso de Alemania (mayor incluso al 5,5% de EE.UU.). Espa&ntilde;a e Italia sufrieron de manera singular la Gran Recesi&oacute;n, que deriv&oacute; en elevados niveles de deuda p&uacute;blica. Con el impacto profundo de la pandemia llueve sobre mojado, y ambos pa&iacute;ses quieren evitar una repetici&oacute;n de la crisis de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        En la Zona Euro, la ausencia de estabilizadores autom&aacute;ticos genera tensiones tanto en el mercado de bonos soberanos como en la pol&iacute;tica intergubernamental. Por ahora, el Banco Central Europeo ha podido aplacar el estr&eacute;s en las primas de riesgo. Pero en el plano pol&iacute;tico parece emerger el conflicto entre acreedores y deudores a semejanza de las crisis europeas de 2012 y 2015.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el mundo se pregunta c&oacute;mo poner a hibernar la econom&iacute;a sin causarle da&ntilde;os irreparables, en la Zona Euro la respuesta se vuelve a estancar por los obst&aacute;culos pol&iacute;ticos a implementar mecanismos compartidos de riesgo (<em>risk sharing</em>) y de carga fiscal (<em>burden sharing</em>). Ante una crisis sanitaria tan dolorosa que en Europa se ha llevado la vida de m&aacute;s de 77.300 ciudadanos, causa perplejidad ver el retorno de ciertas narrativas y acusaciones centradas en el riesgo moral, que han causado un profundo malestar.
    </p><p class="article-text">
        Desde muchos sectores de la sociedad civil, cient&iacute;fica y pol&iacute;tica, tambi&eacute;n en el seno de pa&iacute;ses como Alemania y Holanda, proliferan llamadas a la solidaridad. Mientras en la crisis del 2008 se daba una cuasi unanimidad en la opini&oacute;n p&uacute;blica de estos pa&iacute;ses en torno a la necesidad de austeridad, en esta ocasi&oacute;n el debate est&aacute; m&aacute;s abierto y una soluci&oacute;n ambiciosa a escala europea parece gozar de bastante apoyo.
    </p><p class="article-text">
        Compartimos y agradecemos las apelaciones a la solidaridad, pero creemos que situar el debate s&oacute;lo en t&eacute;rminos morales desv&iacute;a el foco de an&aacute;lisis y pierde perspectiva respecto al alcance del problema. La pol&iacute;tica monetaria mancomunada y la profunda integraci&oacute;n econ&oacute;mica generan externalidades e interdependencias que condicionan la capacidad de actuaci&oacute;n de los Estados. Sin una respuesta conjunta, las asimetr&iacute;as en el presente se tornar&aacute;n divergencias en el futuro, pues dif&iacute;cilmente &eacute;stas se paliar&aacute;n dentro de un &aacute;rea monetaria que tiende a generar desequilibrios comerciales entre los pa&iacute;ses y que, a su vez, carece de mecanismos de correcci&oacute;n de los mismos. Por ello, m&aacute;s que nunca la equidad interterritorial justifica una acci&oacute;n conjunta que intente reducir los impactos en la Eurozona que se derivar&aacute;n de la actual crisis.
    </p><p class="article-text">
        Es imposible que un Estado que debe responder simult&aacute;neamente a una crisis sanitaria y salvaguardar la actividad econ&oacute;mica, pueda hacer frente tambi&eacute;n a desequilibrios fiscales. El riesgo es que ciertos Estados no gasten lo suficiente por miedo a reabrir un d&eacute;ficit que tanto ha costado cerrar, causando un da&ntilde;o innecesario en sus econom&iacute;as y ciudadanos en el corto plazo y lastrando la recuperaci&oacute;n en el medio plazo.
    </p><p class="article-text">
        Los gr&aacute;ficos muestran como las medidas nacionales anunciadas hasta el momento guardan poca correlaci&oacute;n con el impacto estimado de la crisis en cada pa&iacute;s. La respuesta europea se ha basado hasta el momento en una oferta de subvenci&oacute;n del endeudamiento nacional a trav&eacute;s de 3 instrumentos: el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y un programa de cr&eacute;ditos para financiar los ERTEs, el SURE de la Comisi&oacute;n Europea. A la espera de que se concrete el Fondo para la Recuperaci&oacute;n, lo acordado hasta ahora, a pesar de ser un primer paso necesario por la urgencia de liquidez y el riesgo de descontrol, dista de ser una respuesta fiscal ambiciosa y que soluciona los problemas de capacidad asim&eacute;trica que ahondan en las divergencias entre econom&iacute;as europeas.
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                </figure><p class="article-text">
        *<em> Gr&aacute;fico izquierdo: media, m&iacute;nimo, y m&aacute;ximo,de previsiones de crecimiento del PIB en 2020. Gr&aacute;fico derecho:tama&ntilde;o de las medidas fiscales anunciadas hasta la fecha.</em><a href="https://www.eib.org/en/readonline-publications/covid-econ-weekly-briefing-03-april.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de previsiones de crecimiento del PIB</a><a href="https://www.bruegel.org/publications/datasets/covid-national-dataset" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tama&ntilde;o de las medidas fiscales anunciadas</a>
    </p><p class="article-text">
        Como cada crisis pone de relieve, la arquitectura incompleta de la Uni&oacute;n Monetaria hace que la estabilizaci&oacute;n de la econom&iacute;a de la Eurozona no sea autom&aacute;tica sino contingente a los fr&aacute;giles equilibrios de una gobernanza multilateral cuyo requisito de unanimidad tiene tendencia al bloqueo. Pero hay argumentos en t&eacute;rminos de eficiencia e inter&eacute;s com&uacute;n superior que deber&iacute;an permitir un acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        La inacci&oacute;n europea resultar&aacute; costosa para el conjunto de pa&iacute;ses y no s&oacute;lo para aquellos con menos m&aacute;rgenes fiscales. Si se disparan los costes fiscales sin que el BCE o los nuevos mecanismos de liquidez consigan contenerlos, el potencial desestabilizador de la econom&iacute;a continental es enorme. Las din&aacute;micas de las econom&iacute;as m&aacute;s afectadas se propagar&aacute;n al resto de pa&iacute;ses a medio plazo. Las cifras de desempleo, el cierre de empresas y el deterioro de las cuentas p&uacute;blicas hacen presagiar que la salida de la crisis dif&iacute;cilmente ser&aacute; en V. Las cadenas de producci&oacute;n extendidas a lo largo del mercado comunitario pueden sufrir una retracci&oacute;n si las ca&iacute;das actuales de la demanda se mantienen en el tiempo. La econom&iacute;a continental corre el riesgo de caer en la irrelevancia global en t&eacute;rminos geoecon&oacute;micos si la din&aacute;mica de estancamiento persiste.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los argumentos econ&oacute;micos, la dimensi&oacute;n sanitaria justifica tambi&eacute;n de una soluci&oacute;n conjunta. Bienvenidos los incipientes intercambios de recursos, pacientes y capacidades entre pa&iacute;ses, pero la soluci&oacute;n no puede quedarse aqu&iacute;. Los confinamientos en Italia y Espa&ntilde;a act&uacute;an de cortafuegos del contagio hacia otros pa&iacute;ses, que se benefician de ellos sin asumir su severo coste econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Al ser un virus relativamente desconocido, la curva de aprendizaje m&eacute;dica es muy pronunciada al principio. Esto hace que el pa&iacute;s que sufre primero la crisis sanitaria gaste relativamente m&aacute;s que aquellos que vendr&aacute;n despu&eacute;s, que habr&aacute;n ganado tiempo, informaci&oacute;n, <em>know-how</em> y una capacidad de respuesta mejorada. El caos y la escasez en el mercado de material sanitario han obligado a la UE a establecer compras concertadas. Hay que aprovechar tambi&eacute;n las sinergias y econom&iacute;as de escala a nivel industrial para adaptar las cadenas de producci&oacute;n europeas y evitar cuellos de botella, acelerando la producci&oacute;n y disponibilidad de material necesario.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay que coordinar, integrar y orientar las m&uacute;ltiples iniciativas de investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica y terap&eacute;utica, a modo de misi&oacute;n p&uacute;blica paneuropea, permitiendo la eficiencia de la escala y anticipar las necesidades de producci&oacute;n industrial de potenciales vacunas y tratamientos. Si la pandemia se alarga con el tiempo, el coste y la efectividad de una soluci&oacute;n conjunta frente a la descoordinaci&oacute;n puede ser determinante.
    </p><p class="article-text">
        Resulta desalentador constatar la ausencia de estos argumentos en el debate acerca de la acci&oacute;n europea ante la COVID-19. En lugar de destacar el inter&eacute;s compartido de una acci&oacute;n conjunta, cuyo potencial es mayor que el de la suma de las partes, se impone una falsa l&oacute;gica de suma cero en la que si unos ganan es porque pierden otros. Por eso, no (s&oacute;lo) se trata de solidaridad, sino de aumentar la capacidad de respuesta a trav&eacute;s de nuevos instrumentos fiscales que doten de mayores recursos al presupuesto comunitario para que nos beneficiemos todos. De esta forma conseguiremos, por un lado, salir de la pandemia sin cicatrices m&aacute;s profundas y, por el otro, corregir fallos ya existentes en el propio mercado comunitario.
    </p><p class="article-text">
        Una Uni&oacute;n que se muestra impotente y al borde de la fractura cada vez que emerge una situaci&oacute;n de crisis es insostenible. En estos d&iacute;as que recordamos pandemias de siglos pret&eacute;ritos, quiz&aacute;s lo peor sea tener que explicar a las generaciones futuras que la Uni&oacute;n Europa se paraliz&oacute; no por incapacidad sanitaria, sino por la falta de acuerdo entre quienes sufrieron el golpe primero y quienes se creyeron a salvo. Estamos a tiempo de evitarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun, Jorge Díaz Lanchas, Lluís Camprubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/economia-crisis-ue_132_2256751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2020 20:44:36 +0000]]></pubDate>
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