<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Alejandra García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alejandra-garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alejandra García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518337" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Caravana de dignidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caravana-dignidad_132_10674797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e22cdc25-4955-401a-ad70-c43ccbc826af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caravana de dignidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental 'Caravana', estrenado en el Suncine Fest de Barcelona, relata con profunda emoción el traslado de los elefantes cautivos en zoos hacia el Santuario de Elefantes Brasil, acompañando a cada uno de ellos hasta su destino donde aprenderán, nuevamente, a ser elefantes.</p></div><p class="article-text">
        La cautividad de los elefantes est&aacute; fuera de toda l&oacute;gica, no responde ni al m&aacute;s instintivo sentido com&uacute;n. Pero, de forma vergonzante -de verg&uuml;enza ajena m&aacute;s exactamente- los zoos y las autoridades competentes suelen aplicar m&aacute;s y mejor la l&oacute;gica en las decisiones que aplican a las cosas y no a los seres vivos. Hoy hasta los ni&ntilde;os saben que un elefante camina m&aacute;s de 40km por d&iacute;a, vive en manada, tiene una compleja red social de relaciones, que con su tama&ntilde;o lo que necesita no es precisamente estar en un recinto m&iacute;nimo en medio de la ciudad, que la cautividad los enferma y mata prematuramente&hellip; pero es ah&iacute;, justo ah&iacute;, donde los responsables de este cautiverio no pueden aplicar la l&oacute;gica. Ven a seres sufriendo y el sentido com&uacute;n se les anula, protegiendo oscuros intereses.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, esto que sucede, entre otras ciudades, en Barcelona, s&iacute;mbolo de la progres&iacute;a, los derechos de los animales, la tolerancia, el conocimiento, el vanguardismo, -donde se mantienen a tres elefantas en cautividad: Susi, Yoyo y Bully-, est&aacute; siendo revertido desde pa&iacute;ses que los supremacistas suelen mirar por encima del hombro y con desprecio por ser pa&iacute;ses latinos y en v&iacute;as de desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Como primer paso en Brasil se instala el primer santuario de elefantes destinado a aquellos elefantes cautivos en Latinoam&eacute;rica; como segundo paso los zoos latinos comienzan a aplicar la l&oacute;gica. No s&oacute;lo para los elefantes cautivos, sino tambi&eacute;n para todas las especies animales exhibidas. Un gran ejemplo de ellos son dos instituciones argentinas: el Ecoparque Buenos Aires (ex Zool&oacute;gico de Buenos Aires), y el Ecoparque Mendoza (ex Zool&oacute;gico de Mendoza). Desde ambos han partido cientos de animales abandonando sus jaulas para ser algunos, los aut&oacute;ctonos, reintegrados en sus h&aacute;bitats naturales, y otros, los ex&oacute;ticos, partiendo a santuarios especializados en cada especie. Volviendo al caso de los elefantes, este ha sido el destino: el Santuario de Elefantes Brasil, fundado y gestionado por la organizaci&oacute;n Global Sanctuary for Elephants.
    </p><p class="article-text">
        Y es el tema central del documental 'Caravana', estrenado recientemente en el Suncine Fest de Barcelona y producido por Posibl, empresa de Argentina que realiza documentales de impacto social. Resulta del todo parad&oacute;jico que el estreno de este documental haya sido en la ciudad de Barcelona, en cuyo Parque de la Ciutadella se est&aacute;n apagando las vidas carentes de est&iacute;mulos b&aacute;sicos de Susi, Yoyo y Bully.
    </p><p class="article-text">
        Este documental refleja una parte peque&ntilde;a de nuestro trabajo con la campa&ntilde;a 'Proyecto ELE', porque sobre todo se centra en el trabajo incansable de Scott y Kat Blais para brindar a los elefantes cautivos una posibilidad &uacute;nica en la vida: b&aacute;sicamente volver a ser elefantes. Tan simple y tan complicado como eso. Y ese es el destino a donde hemos trasladado a Mara desde el Ecoparque Buenos Aires, a Pocha y Guillermina desde el Ecoparque Mendoza, y a donde ir&aacute;n los 4 elefantes cautivos que a&uacute;n est&aacute;n en los ecoparques mencionados a la espera de que se cumplimente la documentaci&oacute;n requerida para un viaje internacional. Cuando estos traslados terminen, no quedar&aacute; ning&uacute;n elefante cautivo en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Y es que los antiguos zoos del pa&iacute;s, reconvertidos hoy en ecoparques, han cambiado la l&oacute;gica mercantilista de estas instituciones, siendo ahora espacios destinados al rescate de fauna aut&oacute;ctona para su recuperaci&oacute;n y posterior reinserci&oacute;n en sus h&aacute;bitats, prescindiendo de mantener cautivos a los animales de la fauna ex&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Tambi&eacute;n en 'Caravana' vemos el viaje de Ramba, desde Chile, y a una elefanta que vivi&oacute; cautiva en el zoo de la ciudad de La Plata -Argentina- que nos rob&oacute; el coraz&oacute;n, Pelusa, y que no pudo concretar su traslado al santuario porque su debilitado organismo dijo basta antes de que la burocracia estuviera dispuesta a reaccionar.
    </p><p class="article-text">
        Y fue ella quien, aunque nunca lleg&oacute; al santuario, abri&oacute; la puerta a todas las dem&aacute;s; nunca hab&iacute;amos visto tan de cerca las secuelas nocivas de la cautividad en un elefante, as&iacute; como tampoco nunca hab&iacute;amos visto un equipo de cuidadores de zoos tan dedicado e ilusionado con la posibilidad de que Pelusa saliera de all&iacute;, con un amor e inter&eacute;s tan puro, tan carente de egos y con un inter&eacute;s real, concreto, un equipo preocupado y ocupado, a pesar de que las autoridades administrativas no les reconocieran lo suficiente su trabajo, ni tampoco hicieran un verdadero esfuerzo por ayudar a Pelusa, que se estaba apagando de a poco&hellip; hasta que definitivamente su cuerpo nos dej&oacute; y su alma hizo que nos comprometi&eacute;ramos a&uacute;n m&aacute;s para que ning&uacute;n otro elefante cautivo sufriera lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        'Caravana' invoca con su t&iacute;tulo a la traves&iacute;a que luego de la muerte de Pelusa realizaron muchos elefantes a los que s&iacute; llegamos a tiempo de trasladar para poder curar sus heridas f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas, saliendo de sus recintos victorianos para llegar a las 1.250 hect&aacute;reas destinadas a ellos en el Mato Groso y a las manos expertas de los Blais, quienes ya han rescatado durante sus vidas -incluso antes de llegar a Brasil- a m&aacute;s de 50 elefantes cautivos en distintas partes del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Es deseable que este documental se convierta en una herramienta para que llegue al coraz&oacute;n de quienes tienen en sus manos la toma de decisiones. Porque la cautividad de los animales no solo carece de l&oacute;gica, como dec&iacute;a al principio, sino de toda justificaci&oacute;n cient&iacute;fica y &eacute;tica, de empat&iacute;a y de compasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandra García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caravana-dignidad_132_10674797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Nov 2023 05:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e22cdc25-4955-401a-ad70-c43ccbc826af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="158159" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e22cdc25-4955-401a-ad70-c43ccbc826af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="158159" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Caravana de dignidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e22cdc25-4955-401a-ad70-c43ccbc826af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El largo camino a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/largo-camino-casa-elefanta-mara_132_5962300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ad6e534-984c-4c7d-850e-a8d02786d831_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mara probando la hierba del Santuario de Elefantes Brasil. Cautiva en circos y zoos, no había pastado en 50 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Proyecto ELE trabaja en Argentina para que los elefantes de los zoos sean traslados a un santuario en Brasil. Mara ha sido la primera en traspasar la frontera</p></div><p class="article-text">
        Estamos viviendo momentos hist&oacute;ricos en los que se mezclan muchos sentimientos: la alegr&iacute;a de conseguir el objetivo, las l&aacute;grimas de emoci&oacute;n al ver a Mara en su nuevo hogar, la ansiedad por agilizar los documentos que necesitan los elefantes que a&uacute;n est&aacute;n en Argentina para poder partir. Todo se resume en que Mara, tras un largo camino de 2.700 kil&oacute;metros -los que separan la ciudad de Buenos Aires y el <a href="http://santuariodeelefantes.org.br/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santuario de Elefantes Brasil</a>, en Mato Grosso-, ha dejado atr&aacute;s para siempre el peque&ntilde;o espacio que ocupaba en el zoo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2385eff3-173f-429f-adb1-72fd0f1f0b59_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2385eff3-173f-429f-adb1-72fd0f1f0b59_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2385eff3-173f-429f-adb1-72fd0f1f0b59_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2385eff3-173f-429f-adb1-72fd0f1f0b59_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2385eff3-173f-429f-adb1-72fd0f1f0b59_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2385eff3-173f-429f-adb1-72fd0f1f0b59_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2385eff3-173f-429f-adb1-72fd0f1f0b59_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La historia de Mara es muy triste, como lo es la de todos los elefantes cautivos. Naci&oacute; hace 50 a&ntilde;os en India, fue vendida a un circo y, con solo dos a&ntilde;os de edad, ya era explotada para los shows en Argentina. Pas&oacute; por varios circos hasta que, en 1995, las autoridades decidieron confiscarla y alojarla en el Zoo de Buenos Aires. As&iacute;, pas&oacute; 25 a&ntilde;os de su vida en circos y 25 a&ntilde;os en un zool&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2012 comenzamos en la <a href="https://www.ffw.ch/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Franz Weber</a> a interesarnos por la situaci&oacute;n de Mara, que pasaba la mayor parte del tiempo encerrada en el recinto interior del zoo, ya que compart&iacute;a el mismo espacio con dos elefantas africanas (Cuqui y Pupi) y las turnaban para salir al exterior. En 2016 el Zoo de Buenos Aires comenz&oacute; un proceso de reconversi&oacute;n y actualmente es un <a href="https://www.facebook.com/ecoparqueba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ecoparque</a>, donde la filosof&iacute;a ha cambiado profundamente, centr&aacute;ndose solo en mantener especies aut&oacute;ctonas del pa&iacute;s con programas de reintroducci&oacute;n de especies en sus h&aacute;bitats, funcionando tambi&eacute;n como centro de rescate de fauna silvestre. Un nuevo equipo asumi&oacute; el poder para conseguir un nuevo paradigma en este lugar emblem&aacute;tico de la ciudad, aplicando profundos cambios. Entre ellos, enviar a santuarios a aquellos animales de fauna ex&oacute;tica que formaban parte de lo que los zoos llaman 'colecci&oacute;n' (una manera expl&iacute;cita de cosificar a los animales y de mantener <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Copito-Nieve-colonia-franquista-Barcelona_6_838226206.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la l&oacute;gica colonialista de los zoos</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a6be9af-9bcf-4e51-8896-71f9ba2f7079_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a6be9af-9bcf-4e51-8896-71f9ba2f7079_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a6be9af-9bcf-4e51-8896-71f9ba2f7079_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a6be9af-9bcf-4e51-8896-71f9ba2f7079_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a6be9af-9bcf-4e51-8896-71f9ba2f7079_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a6be9af-9bcf-4e51-8896-71f9ba2f7079_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1a6be9af-9bcf-4e51-8896-71f9ba2f7079_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde el momento en que se anunci&oacute; la reconversi&oacute;n, y tras tener amplias conversaciones con los responsables del Ecoparque, trajimos al pa&iacute;s a Scott Blais, director ejecutivo de <a href="https://globalelephants.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Sanctuary for Elephants</a>, una de las instituciones que est&aacute; detr&aacute;s del santuario, junto a <a href="https://www.elephantvoices.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ElephantVoices</a>. A partir de ah&iacute; comenz&oacute; un trabajo en equipo entre todas las partes, con la finalidad no solo de trasladar a Mara al santuario sino tambi&eacute;n a las elefantas africanas de la misma instituci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33c9a88c-0b60-4247-a3b7-1cc614d06806_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33c9a88c-0b60-4247-a3b7-1cc614d06806_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33c9a88c-0b60-4247-a3b7-1cc614d06806_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33c9a88c-0b60-4247-a3b7-1cc614d06806_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/33c9a88c-0b60-4247-a3b7-1cc614d06806_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/33c9a88c-0b60-4247-a3b7-1cc614d06806_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/33c9a88c-0b60-4247-a3b7-1cc614d06806_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras un arduo trabajo de los equipos directivos, operativos y t&eacute;cnicos del zoo con nuestro equipo y el Global Sanctuary for Elephants, durante el cual hubo que sortear numerosos obst&aacute;culos burocr&aacute;ticos de ambos pa&iacute;ses implicados, se puso fecha a la partida de Mara: ser&iacute;a el 31 de marzo de 2020. Pero algo sucedi&oacute; que oblig&oacute; a retrasar los planes&hellip;
    </p><h4 class="article-text">Y lleg&oacute; la COVID-19</h4><p class="article-text">
        Mientras Mara cumpl&iacute;a pl&aacute;cidamente con la preceptiva cuarentena previa a su traslado, justo once d&iacute;as antes de que este se produjera, el Gobierno de Argentina decret&oacute; el confinamiento obligatorio por la pandemia que est&aacute; castigando a todos los pa&iacute;ses. As&iacute; fue que se tuvo que extender la cuarentena de Mara una vez pasada la fecha del 31 de marzo. Y el confinamiento a&uacute;n segu&iacute;a. Brasil, mientras tanto, fue declarado pa&iacute;s de riesgo por parte de las autoridades argentinas, que procedieron a cerrar la frontera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df88fcf3-8d16-43b1-8e64-96ef26637a26_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df88fcf3-8d16-43b1-8e64-96ef26637a26_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df88fcf3-8d16-43b1-8e64-96ef26637a26_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df88fcf3-8d16-43b1-8e64-96ef26637a26_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df88fcf3-8d16-43b1-8e64-96ef26637a26_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df88fcf3-8d16-43b1-8e64-96ef26637a26_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/df88fcf3-8d16-43b1-8e64-96ef26637a26_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Todo se&ntilde;alaba que Mara iba a tener que esperar, sin una fecha clara, a que las condiciones cambiaran, sin saber a&uacute;n cu&aacute;les ser&aacute;n las condiciones de vida para todo el mundo tras la COVID-19. Y es aqu&iacute; donde queremos resaltar el buen trabajo del equipo del Ecoparque. Tom Sciolla, responsable de Conservaci&oacute;n de esta instituci&oacute;n, con la aprobaci&oacute;n de su director Federico Iglesias, nos llam&oacute; muy animado para decirnos: &ldquo;He conseguido permisos especiales, y ya nos han dado su ok para que hagamos el traslado ahora los ministerios de Agricultura de Brasil y Argentina, el Gobierno de la ciudad, el Ministerio de Medio Ambiente de Argentina, la embajada de Brasil&hellip; &iexcl;Prep&aacute;rense, porque saldremos el 9 de mayo rumbo al santuario!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Federico Iglesias, que acompa&ntilde;&oacute; tambi&eacute;n a Mara, afirmaba: &ldquo;Mara est&aacute; rompiendo paradigmas. Primero, el del mundo del circo, donde estuvo durante 25 a&ntilde;os; ahora, el de los zool&oacute;gicos victorianos. Estamos haciendo esto posible por el gran respeto que las personas debemos tener hacia los animales y el medio ambiente. Un grupo humano que quiere un mundo mejor para todos los seres vivos ha vuelto a conectar lo que estaba desconectado&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">Llegada al para&iacute;so</h4><p class="article-text">
        Tras cuatro d&iacute;as de viaje, en los que Mara se mostr&oacute; siempre tranquila y receptiva, aliment&aacute;ndose e hidrat&aacute;ndose perfectamente, lleg&oacute; el momento tan largamente esperado y por el que tanto hab&iacute;amos trabajado. La &uacute;ltima jornada comenz&oacute; a las 5 de la ma&ntilde;ana del martes 13 de mayo, saliendo de los caminos asfaltados para comenzar a transitar 40 kil&oacute;metros de caminos rurales de tierra. El destino ya estaba cerca.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, a las 13.30 horas, las puertas del santuario se abr&iacute;an para que ingresara Mara en el cami&oacute;n de transporte. La gr&uacute;a baj&oacute; la caja en el primer recinto acondicionado para que ella pudiera salir de ella y dar sus primeros pasos en su nuevo hogar, donde inmediatamente comenz&oacute; a ba&ntilde;arse en la tierra roja t&iacute;pica de la zona, arroj&aacute;ndosela con la trompa y revolc&aacute;ndose en ella,&nbsp;hasta dormir una peque&ntilde;a siesta reparadora en una monta&ntilde;a de tierra brasile&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5126f579-d967-49cc-88ea-f9388913ffc0_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5126f579-d967-49cc-88ea-f9388913ffc0_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5126f579-d967-49cc-88ea-f9388913ffc0_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5126f579-d967-49cc-88ea-f9388913ffc0_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5126f579-d967-49cc-88ea-f9388913ffc0_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5126f579-d967-49cc-88ea-f9388913ffc0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5126f579-d967-49cc-88ea-f9388913ffc0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Mara dedic&oacute; el primer d&iacute;a en Brasil a descansar, a habituarse a los nuevos sonidos, olores, paisajes&hellip; El segundo d&iacute;a, dos de las elefantas residentes en el santuario, Maia y Rana, se acercaron a donde estaba Mara. Rana intentaba interactuar con ella a trav&eacute;s del vallado. Mientras, Mara comenzaba a explorar y a pastar por primera vez en, al menos, 50 a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c895de80-0342-4fa0-bd89-d7515f4ac8ad_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c895de80-0342-4fa0-bd89-d7515f4ac8ad_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c895de80-0342-4fa0-bd89-d7515f4ac8ad_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c895de80-0342-4fa0-bd89-d7515f4ac8ad_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c895de80-0342-4fa0-bd89-d7515f4ac8ad_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c895de80-0342-4fa0-bd89-d7515f4ac8ad_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c895de80-0342-4fa0-bd89-d7515f4ac8ad_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Queremos destacar muy especialmente que la estereotipia que Mara ten&iacute;a en el Ecoparque, que ya tra&iacute;a de sus &eacute;pocas en el circo y que consist&iacute;a en el balanceo constante de su cabeza, desapareci&oacute; desde el momento en que lleg&oacute; al Santuario de Elefantes en Brasil. Y lo queremos destacar porque los zoos suelen excusar estos movimientos estereotipados de los animales argumentando que &ldquo;ya lo ten&iacute;a cuando lleg&oacute;&rdquo; o que &ldquo;es normal y lo hace para liberar tensiones&rdquo;. Todo esto no es m&aacute;s que la demostraci&oacute;n de que los zoos mienten al respecto para justificar las muestras evidentes de malestar en los elefantes y otros animales cautivos. La estereotipia no es ni nunca ser&aacute; &ldquo;normal&rdquo;. Y en los santuarios tenemos la prueba evidente de que, al desaparecer las condiciones de vida del zoo, la estereotipia tambi&eacute;n desaparece.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/779eabc0-cbc2-42e3-9825-9848e8cad7f9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/779eabc0-cbc2-42e3-9825-9848e8cad7f9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/779eabc0-cbc2-42e3-9825-9848e8cad7f9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/779eabc0-cbc2-42e3-9825-9848e8cad7f9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/779eabc0-cbc2-42e3-9825-9848e8cad7f9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/779eabc0-cbc2-42e3-9825-9848e8cad7f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/779eabc0-cbc2-42e3-9825-9848e8cad7f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A solo tres d&iacute;as de haber llegado al santuario, el s&aacute;bado 17 de mayo, Mara no solo continuaba sin estereotipias (ya no las volver&aacute; a hacer) sino que comenz&oacute; a socializar con Rana, elefanta asi&aacute;tica que fue rescatada de un zoo en Brasil. La reuni&oacute;n fue una verdadera fiesta, con sonoras vocalizaciones de ambas. Mara buscaba el contacto f&iacute;sico de forma constante. Fue una uni&oacute;n que ellas eligieron, a su tiempo, sin presiones, sin los manejos habituales de los zoos, simplemente respet&aacute;ndolas y conociendo c&oacute;mo se debe cuidar a estos magn&iacute;ficos animales. Durante todo el s&aacute;bado y el domingo pasados ambas caminaron por vastas extensiones, comport&aacute;ndose de igual forma que se comportan los elefantes en sus h&aacute;bitats naturales. Algo que nunca lograr&aacute; ning&uacute;n zool&oacute;gico.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-vmTq-ajRXc0-3742', 'youtube', 'vmTq-ajRXc0', document.getElementById('yt-vmTq-ajRXc0-3742'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-vmTq-ajRXc0-3742 src="https://www.youtube.com/embed/vmTq-ajRXc0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h4 class="article-text">Y mientras en Barcelona&hellip; Susi, Yoyo y Bully</h4><p class="article-text">
        Mientras tanto, y a pesar de que la ordenanza Zoo XXI fue aprobada en 2019 en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona, <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ZOOXXI-pelicula-epica-punaladas-misterio_6_1023007699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tanto el Gobierno de la ciudad como el Zoo de Barcelona han decidido actuar al margen de la legalidad</a>. Esto de por s&iacute; es grave, pero lo es mucho m&aacute;s cuando estamos hablando de seres vivos que el zoo se niega a derivar, con la &uacute;nica intenci&oacute;n de seguir generando ingresos econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n al compromiso &eacute;tico tomado por las autoridades y cuidadores de las elefantas en el Ecoparque de Buenos Aires, la ciudad de Barcelona decide negar las evidencias cient&iacute;ficas, &eacute;ticas y legales que claman por una vida mejor para Susi, Yoyo y Bully. De esta manera, las tres elefantas africanas son consideradas como objetos, como propiedad: no se est&aacute;n teniendo en cuenta sus necesidades sino las necesidades del zoo por mantener los ingresos en taquilla. A esto se limita el plan de conservaci&oacute;n de elefantes del Zoo de Barcelona: a conservarlas hasta que mueran all&iacute;, despu&eacute;s de llevar unas vidas confinadas hasta el hartazgo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las tres elefantas de Barcelona tienen un santuario que las espera a pocos kil&oacute;metros de la ciudad, nuestros puentes de di&aacute;logo fueron dinamitados por un sector pol&iacute;tico para el que los animales son meros objetos de exhibici&oacute;n y por una gesti&oacute;n del zoo que est&aacute; anclada en obsoletos criterios cient&iacute;ficos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Lqv_5OATCEM-6868', 'youtube', 'Lqv_5OATCEM', document.getElementById('yt-Lqv_5OATCEM-6868'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Lqv_5OATCEM-6868 src="https://www.youtube.com/embed/Lqv_5OATCEM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Hay hechos grav&iacute;simos: las tres elefantas africanas del Zoo de Barcelona tienen estereotipias que demuestran su frustraci&oacute;n y malestar, y el zoo argumenta que &ldquo;ya llegaron as&iacute;&rdquo;. Nosotros les respondemos que s&iacute;, que es cierto que llegaron as&iacute;, pero en el zoo no mejoraron. Y no podemos olvidar la comparaci&oacute;n que hizo en reiteradas ocasiones el propio director del zoo, Siro Alarc&oacute;n, afirmando que el zoo de Barcelona act&uacute;a como un santuario de elefantes, porque demuestra hasta qu&eacute; punto no les importa quedar como ignorantes si con eso consiguen enga&ntilde;ar a un p&uacute;blico que no tiene suficientes argumentos para rebatirle.
    </p><p class="article-text">
        No lo olvidamos ni tampoco nos sorprende: esta ha sido la funci&oacute;n &ldquo;educativa&rdquo; que el zoo ha desarrollado durante a&ntilde;os. Consideramos que ya han llegado demasiado lejos con argumentos tan d&eacute;biles. Y han llegado tan lejos gracias al respaldo de algunos miembros de partidos pol&iacute;ticos de la ciudad, lo que no s&oacute;lo es vergonzante, sino tambi&eacute;n denunciable.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; como Susi, Yoyo y Bully est&aacute;n atrapadas, no ya solo en un peque&ntilde;o recinto en medio de una ciudad, sino en un entramado pol&iacute;tico que demuestra, otra vez, no estar a la altura de las circunstancias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandra García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/largo-camino-casa-elefanta-mara_132_5962300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2020 19:47:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ad6e534-984c-4c7d-850e-a8d02786d831_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="316173" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ad6e534-984c-4c7d-850e-a8d02786d831_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="316173" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El largo camino a casa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ad6e534-984c-4c7d-850e-a8d02786d831_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Circo,Zoológicos,Elefantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La humanidad con la cara tapada y los zoos sin caretas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/animales-zoos-comiendose_132_5871068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb74f0f2-e3d1-4a13-beb9-8c47e03f236a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="En 2014, el zoo de Copenhague mató a Marius, una jirafa macho de dos años. Tal acto de violencia extrema, habitual y conocido como culling, se llevó a cabo, además, en presencia de menores."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Primero pidieron dinero a los gobiernos para sobrevivir a la pandemia de COVID-19. Ahora amenazan con matar a los animales si no llega ayuda financiera a los zoos</p></div><p class="article-text">
        La insostenible existencia de los zoos queda de manifiesto una vez m&aacute;s durante la pandemia de la COVID-19. Ya han superado la fase de <a href="https://zooxxi.org/la-pandemia-pone-a-prueba-la-fortaleza-economica-de-los-zoos-para-proteger-a-los-animales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pedir donativos y financiaci&oacute;n con dinero p&uacute;blico, a los pocos d&iacute;as del confinamiento</a>, para pasar a la fase de <a href="https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/coronavirus-zoologico-aleman-sacrificara-sus-animales-no-nid2354576?utm_medium=Echobox&amp;utm_source=Facebook&amp;fbclid=IwAR3k2I9nYeRv5uXX9n5d1Ds5znsRIGG6v3NZ6dA-bNjLY3xIKsPBcxZw800#Echobox=1586983724" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amenazar con hacer que unos animales se coman a otros si la ayuda financiera no llega</a>. O de aplicarles &ldquo;eutanasia&rdquo; (que en el caso de los zoos no es tal, salvo en muy contadas ocasiones). Parece un mensaje de la mafia: &ldquo;Si no me paga lo que le pido los mataremos a todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Decimos esto porque el lobby de la <a href="https://www.eaza.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EAZA</a> y la <a href="https://www.waza.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">WAZA</a>, representado esta vez por el zool&oacute;gico de Neum&uuml;nster, ha declarado, en boca de su directora, Verena Kaspari, que algunos animales de &ldquo;su&rdquo; zoo sobrevivir&aacute;n porque les dar&aacute;n a otros como alimento, y que, textual, &ldquo;hemos enumerado a los animales que vamos a sacrificar primero&rdquo;. Todo esto mientras el conjunto de zoos alemanes reclama al Gobierno un fondo de 100 millones de euros. Insostenibles en lo econ&oacute;mico, insoportables en cinismo, al haber declarado tantas veces, demasiadas, que los &uacute;nicos lugares donde los animales est&aacute;n seguros frente a los cazadores y otros peligros de la naturaleza son sus predios de cemento y piedras falsas, donde los animales enloquecen y se deprimen por el confinamiento (tal como pasa a muchos humanos en la actualidad, ser&iacute;a un buen momento para ejercitar nuestra capacidad de empat&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        Nos cuesta a&uacute;n entender en qu&eacute; segmento del paradigma de los zool&oacute;gicos entrar&iacute;a esta gesti&oacute;n de la muerte: &iquest;educaci&oacute;n, investigaci&oacute;n o conservaci&oacute;n? Es tal la hipocres&iacute;a que basta visitar la <a href="https://tierparkneumuenster.de/de/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web del zoo de Neum&uuml;nster</a>, donde se puede leer que se autoproclama como &ldquo;un hogar amigable con los animales&rdquo; y donde dicen que su lema es &ldquo;Educaci&oacute;n a trav&eacute;s de la emoci&oacute;n&rdquo;. No se sabe c&oacute;mo encajar el lema en las decisiones que est&aacute;n tomando, a no ser que se apele a las emociones que experimentan los cazadores al elegir su v&iacute;ctima (por cierto, otro de los colectivos que se suben al mismo tren, afirmando que realizan una actividad imprescindible en la protecci&oacute;n de la biodiversidad).
    </p><h4 class="article-text">Los animales de los zoos, comi&eacute;ndose entre ellos</h4><p class="article-text">
        Si alg&uacute;n d&iacute;a vuelve la <em>normalidad</em> (que esperemos no se parezca mucho a la anterior) y los zoos reabren sus puertas, &iquest;alguno de los visitantes ser&iacute;a capaz de darse cuenta de cu&aacute;les son los animales que faltan en sus recintos? La respuesta, nos atrevemos a afirmar, es un rotundo no. Porque quienes ser&aacute;n ejecutados para convertirse en alimento de otras especies no estar&aacute;n dentro de los individuos de la catalogada por los zoos como &ldquo;fauna carism&aacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie matar&aacute; a un delf&iacute;n, un elefante, un orangut&aacute;n, gorila o chimpanc&eacute;. Matar&aacute;n individuos de las especies que no han tenido la fortuna de ser declarados como carism&aacute;ticos, o dicho de otra manera, los animales que no son considerados de inter&eacute;s comercial porque no despiertan el inter&eacute;s de un p&uacute;blico adormecido, que paga entradas y consume productos con aceite de palma, o porque no son de inter&eacute;s ni para los propios zool&oacute;gicos, que no est&aacute;n interesados en intercambios de algunas especies por las que no se tiene ni la m&aacute;s m&iacute;nima consideraci&oacute;n moral.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;O acaso alguien es capaz de individualizar a cada miembro de los coipus que pasan sus vidas confinados en los zoos? &iquest;O de los perritos de la pradera? &iquest;O de los ciervos? Da igual si un recinto tienen un d&iacute;a 60 individuos de estas especies, o 50, o 30. Nadie notar&iacute;a la diferencia. De hecho, ya pasaba antes de la pandemia: el <em>culling</em> se aplica sistem&aacute;ticamente sobre estas poblaciones, aplicando la muerte intencional selectiva de algunos individuos cuando ya son muchos. <a href="https://zooxxi.org/zoo-de-barcelona-10-anos-de-escandalos-opacidad-y-sufrimiento-animal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo hemos visto en otros miembros de la EAZA y la WAZA, como, por ejemplo, el Zoo de Barcelona</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta vez el mensaje los zoos es expl&iacute;cito, alto y claro para que no queden dudas: si no les pagan los van a matar a todos. Los m&eacute;todos de este lobby en todo su esplendor, demostrando lo que es: un negocio sucio y miserable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandra García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/animales-zoos-comiendose_132_5871068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2020 20:03:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bb74f0f2-e3d1-4a13-beb9-8c47e03f236a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="137444" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bb74f0f2-e3d1-4a13-beb9-8c47e03f236a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="137444" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La humanidad con la cara tapada y los zoos sin caretas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bb74f0f2-e3d1-4a13-beb9-8c47e03f236a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
