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    <title><![CDATA[elDiario.es - Franc Cortada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/franc-cortada/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Franc Cortada]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nunca sobran derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sobran-derechos_129_10400094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc377ba4-5bf5-467a-8adc-c767664eb108_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nunca sobran derechos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ojos bien abiertos. Toca no dar por hecho lo conseguido, estar alerta y construir un muro de contención con políticas, diálogo y dejando los odios fuera del marco</p></div><p class="article-text">
        Cuesta digerir lo que est&aacute; pasando. En menos de una d&eacute;cada hemos asistido con perplejidad a la proliferaci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas de extrema derecha, euroesc&eacute;pticas, negacionistas del cambio clim&aacute;tico y de talante populista en diversos pa&iacute;ses: Polonia, Hungr&iacute;a, Finlandia, Grecia, Alemania, Austria, Letonia o Italia entre otros. Y ahora Espa&ntilde;a. Una tendencia con dif&iacute;cil encaje para construir un pa&iacute;s, una Europa, donde se proteja a las personas y el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Que el gobierno h&uacute;ngaro haya impuesto una multa de m&aacute;s 32.000 euros una librer&iacute;a por exponer el libro Heartstopper no es balad&iacute;. La entrada de esta cuarta ola ultraconservadora amenaza con derogar de un plumazo muchos de los avances y derechos conquistados durante d&eacute;cadas. Se trata de una guerra de acoso y derribo, que amenaza con desgastar normas sociales fundamentales para la coexistencia y cohesi&oacute;n como sociedad. Se arremete contra principios y valores que cre&iacute;amos consolidados incluidos en la Carta Europea de Derechos Fundamentales o en la misma Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Textos y contextos que cre&iacute;mos la gu&iacute;a del sentido com&uacute;n. Los derechos m&aacute;s fundamentales como marco de convivencia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es casual. Es un guiso cocido a fuego lento desde los &rsquo;80 en un modelo neoliberal insostenible y extractivista en recursos, sazonado por la globalizaci&oacute;n y la deslocalizaci&oacute;n. Luego vinieron los aceleradores: la crisis financiera del 2008, la COVID, la guerra de Ucrania y precios e inflaci&oacute;n disparadas. Incertidumbre, descontento y angustia, con una extrema derecha que aprovecha para buscar chivos expiatorios y se propone como salvadora. Una extrema derecha que sabe aprovechar la erosi&oacute;n de los partidos tradicionales y rentabilizar el recuerdo de otro tiempo, que no fue ni tan pr&oacute;spero ni maravilloso, pero que sirve de trampantojo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un recorrido por la Espa&ntilde;a post 28 de mayo deja espacio a la preocupaci&oacute;n: prohibiciones de banderas LGTBIQ+ durante el mes del Orgullo, la antesala de la vuelta a los armarios; ideas xen&oacute;fobas que promueven la delaci&oacute;n de inmigrantes sin papeles o acabar con &ldquo;el efecto llamada&rdquo;, impidiendo &ldquo;de por vida&rdquo; la regularizaci&oacute;n de los migrantes irregulares. Mientras, m&aacute;s de 800 organizaciones trabajamos por la regularizaci&oacute;n de medio mill&oacute;n de personas migrantes en Espa&ntilde;a, para que tengan la oportunidad de construir una vida digna y con derechos. Se hace ideolog&iacute;a con los carriles bici o se reabre la demanda del pin parental. Son solo algunos ejemplos de una tendencia preocupante que amenaza los derechos de millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Negar el cambio clim&aacute;tico a estas alturas es una irresponsabilidad. La ciencia es clara y no nos sobra tiempo. S&iacute; nos sobran evidencias para saber que nos enfrentamos a un reto existencial. Incendios, inundaciones, ciclones tropicales, sequ&iacute;as, subidas del nivel del mar, procesos de desertificaci&oacute;n y, literal, m&aacute;s de 90.000 estudios y an&aacute;lisis cient&iacute;ficos confirmando el diagn&oacute;stico y las soluciones. Lo que necesita Espa&ntilde;a es descarbonizar sus energ&iacute;as cuanto antes, respetando la biodiversidad y los ecosistemas, generando empleo y asegurando una transici&oacute;n justa.
    </p><p class="article-text">
        Negar asilo y refugio a las personas que huyen de la guerra o buscan un futuro mejor es inmoral. Blindar las fronteras o deportar a los migrantes ilegales a su pa&iacute;s de origen no es la soluci&oacute;n. S&oacute;lo conseguir&aacute; que nazcan nuevas rutas a&uacute;n m&aacute;s peligrosas y causar&aacute; m&aacute;s muertes innecesarias. Desde 2014, 25.000 personas han muerto en el Mediterr&aacute;neo, esa gran fosa com&uacute;n. Es hora de que Espa&ntilde;a adopte una pol&iacute;tica migratoria que garantice el respeto de los derechos fundamentales en las fronteras exteriores de la UE, que asegure el cumplimiento de la legislaci&oacute;n internacional mar&iacute;tima y que establezca v&iacute;as legales y seguras para migrar y acceder a la protecci&oacute;n internacional. Una asignatura pendiente que arrastramos desde hace d&eacute;cadas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Negar la violencia de g&eacute;nero es otra irresponsabilidad. Banalizar y minimizar la violencia machista es imprudente. Derogar cualquiera de las leyes actuales que protege a las mujeres debe ser una l&iacute;nea roja. S&oacute;lo en 2022, en Espa&ntilde;a se contabilizaron m&aacute;s de 180.000 denuncias. Y sabemos que esas denuncias son la punta del iceberg. Siete de cada diez mujeres no llegan nunca a denunciar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as todas las miradas est&aacute;n puestas en Espa&ntilde;a. Lo que suceda en nuestro pa&iacute;s tras el 23 de junio puede tener un efecto reverberaci&oacute;n en el resto de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Hace 20 a&ntilde;os, en su libro <em>Kafka en la playa</em>, Murakami escribi&oacute; &ldquo;cerrar los ojos no har&aacute; que cambies. Nada desaparecer&aacute; simplemente por no ver lo que est&aacute; pasando. De hecho, las cosas ser&aacute;n a&uacute;n peor la pr&oacute;xima vez que les abras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pues eso, los ojos bien abiertos. Toca no dar por hecho lo conseguido, estar alerta y construir un muro de contenci&oacute;n con pol&iacute;ticas, di&aacute;logo y dejando los odios fuera del marco.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franc Cortada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sobran-derechos_129_10400094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jul 2023 04:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nunca sobran derechos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más derechos, mejores oportunidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derechos-mejores-oportunidades_129_8739952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52d52a1b-4a3f-45c7-be71-b11d4c289f51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1026y738.jpg" width="1200" height="675" alt="Más derechos, mejores oportunidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jóvenes, mujeres y personas migrantes son las más impactadas por la precariedad y temporalidad. Una precariedad que tiene rostro de mujer: 7 de cada 10 salarios mínimos interprofesionales los reciben las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Se aprob&oacute; la reforma laboral, por los pelos, pero se aprob&oacute;. Votaci&oacute;n de infarto. En el &uacute;ltimo minuto. A pesar del intento de torpedear el resultado y de seguir mareando la perdiz con la votaci&oacute;n, el circo no nos puede distraer de lo verdaderamente importante: de esta reforma salen beneficiadas las personas en situaci&oacute;n m&aacute;s precaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos una reforma laboral pactada, construida desde el consenso y el di&aacute;logo con la patronal y los grandes sindicatos, una reforma que aborda de frente lo que ha sido, durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, los grandes yugos de nuestro modelo laboral: la precariedad y la temporalidad abusiva. Adem&aacute;s, reequilibra la negociaci&oacute;n colectiva &ndash;recortando la influencia de los convenios de empresa en salarios&ndash;, sanciona con mayor contundencia el fraude y pone en marcha dos nuevas figuras, en sustituci&oacute;n de los ERTES, para salvaguardar el empleo y que aspira a poder ayudar a empresas con problemas c&iacute;clicos o sectoriales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la crisis econ&oacute;mica del 2008 y de la reforma laboral del 2012 salimos con devaluaci&oacute;n salarial, destrucci&oacute;n de empleo, subcontrataciones a la baja, mayores niveles de precariedad y pobreza laboral, recortes en la protecci&oacute;n por desempleo y en el sistema de atenci&oacute;n a la dependencia, consolidaci&oacute;n fiscal y por ende mayores niveles de pobreza y desigualdad. Ahora tocaba aprender de los errores, y poner en el centro de la reforma a las personas m&aacute;s vulnerables que son, adem&aacute;s, las que han vivido de forma desproporcionada el impacto econ&oacute;mico de dos a&ntilde;os de pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Durante casi una d&eacute;cada, se nos quiso convencer que no nos quedaba otra, que para salir de la crisis era imprescindible apretarse el cintur&oacute;n, renunciar a derechos, aceptar pulpo como animal de compa&ntilde;&iacute;a para ser &ldquo;competitivos&rdquo;, bajo la promesa de que ver&iacute;amos una recuperaci&oacute;n que iba a beneficiar al conjunto de la poblaci&oacute;n. Pero no fue as&iacute;. Pese a los sacrificios, ni siquiera durante los a&ntilde;os de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica &ndash;entre 2014 y 2019&ndash; logramos reducir significativamente los niveles de pobreza y desigualdad. Y as&iacute; llegamos al 2020, con cifras de pobreza superiores a las anteriores a la crisis de 2008. La pandemia irrumpi&oacute; en una Espa&ntilde;a desigual, en el vag&oacute;n de cola de la UE, siendo el cuarto pa&iacute;s m&aacute;s desigual de Europa, el tercero en cifras de pobreza infantil y en pobreza severa.
    </p><p class="article-text">
        Desde que en el 2012 el PP aprob&oacute; su reforma laboral, se han registrado m&aacute;s de 180 millones de contratos, de los cuales 1 de cada 4 ha tenido una duraci&oacute;n inferior a siete d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;venes, mujeres y personas migrantes son las m&aacute;s impactadas por la precariedad y temporalidad. Una precariedad que tiene rostro de mujer: 7 de cada 10 salarios m&iacute;nimos interprofesionales los reciben las mujeres. Ellas sufren m&aacute;s la parcialidad no deseada, escondiendo adem&aacute;s muchas horas trabajadas no cotizadas en una especie de econom&iacute;a sumergida mixta. Los y las j&oacute;venes tambi&eacute;n se llevan la peor parte, inmersos en una precariedad que les impide independizarse y construir un proyecto de vida. Solo entre enero y septiembre de 2021, m&aacute;s de 9 de cada 10 contratos firmados por personas menores de 35 a&ntilde;os han sido temporales. Entre febrero y junio de 2020, durante los meses m&aacute;s duros de la pandemia, m&aacute;s de 7 de cada 10 puestos de trabajo destruidos correspondieron a contratos temporales, la mayor&iacute;a ocupados por j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Y detr&aacute;s de cada contrato, un rostro. Los rostros de nuestros m&eacute;dicos y del personal sanitario, de las personas &ndash;jornaleras, reponedoras, transportistas&ndash; que durante toda la pandemia se han encargado de abastecer las estanter&iacute;as de nuestros supermercados, del personal de limpieza de las residencias de nuestros mayores y hospitales. M&eacute;dicos como Cristina, que durante la pandemia estuvo trabajando a destajo 240 horas al mes, entre el trabajo en un hospital y en el de campa&ntilde;a instalado en IFEMA, y que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha ido encadenando contratos de suplencias de un centro a otro, llegando a firmar 20 o 30 contratos al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La reforma se aprueba en un momento clave, cuando nuestra sociedad y nuestra econom&iacute;a necesitan encarar profundas transformaciones &ndash;tecnol&oacute;gicas, medioambientales, demogr&aacute;ficas&ndash; y deben hacerlo buscando la cohesi&oacute;n social, reduciendo las desigualdades, erradicando la pobreza severa de nuestro pa&iacute;s y asegurando la igualdad de oportunidades y capacidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Acabar con la precariedad del mercado de trabajo espa&ntilde;ol es una de las mejores v&iacute;as para mejorar la calidad de vida de muchas personas que viven en situaci&oacute;n de pobreza y exclusi&oacute;n social. En paralelo habr&aacute; que asegurar la senda de incremento del Salario M&iacute;nimo Interprofesional para que al final de la legislatura, se alcance el 60% del salario medio. El acuerdo de estos d&iacute;as con los sindicatos &ndash;sin el apoyo de la patronal&ndash; para subirlo hasta los 1.000 euros mensuales, es un paso m&aacute;s en la buena direcci&oacute;n y que beneficia de forma directa a los m&aacute;s j&oacute;venes y las mujeres,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta crisis debemos salir invirtiendo en creaci&oacute;n de empleo de calidad, aumentando el peso en la econom&iacute;a de sectores de mayor valor a&ntilde;adido y fortaleciendo a las peque&ntilde;as y medianas empresas para que sean m&aacute;s competitivas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franc Cortada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derechos-mejores-oportunidades_129_8739952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Feb 2022 05:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más derechos, mejores oportunidades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma laboral,SMI - Salario Mínimo Interprofesional,Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las desigualdades matan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desigualdades-matan_129_8657702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1f982af-5867-4e36-ba4d-103269ac852e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las desigualdades matan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta crisis sanitaria es el epílogo de una peligrosa senda de desinversión en lo público iniciada tras la crisis financiera de 2008 que, año tras año se ha traducido en mayores niveles de desigualdad en todo el mundo</p><p class="subtitle">La pandemia dispara la pobreza severa en España y alcanza ya a seis millones de personas, la cifra más alta desde 2007</p></div><p class="article-text">
        Pronto se cumplen dos a&ntilde;os del inicio de la pandemia. Una pandemia que irrumpe en un mundo que ya era muy desigual, agravando desigualdades, ensa&ntilde;&aacute;ndose con los m&aacute;s vulnerables y empujando a 160 millones de personas m&aacute;s a vivir en pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Por el camino, la falta de acceso a algo tan esencial como la vacuna contra la COVID-19 o los servicios b&aacute;sicos de salud se han cobrado la vida de millones de personas. Otras tantas han muerto de hambre o est&aacute;n en una situaci&oacute;n extrema cercana a la hambruna. Otras se han quedado sin empleo o han visto c&oacute;mo se desplomaban sus escasos ingresos, viviendo al l&iacute;mite mientras hacen malabares para sobrevivir. Mujeres, ni&ntilde;as, personas racializadas y colectivos discriminados se han llevado la peor parte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, tan s&oacute;lo durante el primer a&ntilde;o de pandemia, m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas pasaron a encontrarse en situaci&oacute;n de carencia material severa, una cifra que nos devuelve al peor momento de la crisis financiera anterior. Aqu&iacute;, el impacto econ&oacute;mico afecta especialmente a las m&aacute;s j&oacute;venes, que son quienes m&aacute;s han sufrido la p&eacute;rdida del empleo como resultado de la precariedad en la que se encuentran instalados.
    </p><p class="article-text">
        En el polo opuesto, los multimillonarios que, dos a&ntilde;os despu&eacute;s, son todav&iacute;a m&aacute;s ricos, mucho m&aacute;s ricos. Tal y como apunta el informe <em>Las desigualdades matan</em> la riqueza de los diez hombres m&aacute;s ricos del planeta se ha duplicado, alcanzando la cifra astron&oacute;mica de 1,5 billones de d&oacute;lares. Y acumulan seis veces m&aacute;s riqueza que los 3.100 millones de personas m&aacute;s pobres del mundo juntos. Hiere escribirlo. Es simplemente obsceno. La imagen de Jeff Bezos y Richard Branson, a 96 kil&oacute;metros de altura sobrevolando la tierra, resume a la perfecci&oacute;n su desconexi&oacute;n completa con la realidad y una opulencia y ostentaci&oacute;n sin l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis sanitaria es el ep&iacute;logo de una peligrosa senda de desregularizaci&oacute;n y desinversi&oacute;n en lo p&uacute;blico iniciada tras la crisis financiera de 2008 que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o se ha traducido en mayores niveles de desigualdad en todo el mundo.&nbsp;Desigualdades econ&oacute;micas, pero tambi&eacute;n sociales y pol&iacute;ticas, que tambi&eacute;n destruyen el sentimiento de plenitud, dignidad y val&iacute;a de las personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha sido justo la inacci&oacute;n previa de muchos gobiernos frente a la desigualdad, lo que ha provocado que ahora fu&eacute;ramos m&aacute;s vulnerables a los impactos de esta crisis sanitaria, social y econ&oacute;mica. India, por ejemplo, azotada por la segunda ola de COVID tiene el cuarto presupuesto de salud m&aacute;s bajo del mundo y s&oacute;lo la mitad de la poblaci&oacute;n tiene acceso a los servicios m&aacute;s b&aacute;sicos. El bajo nivel de inversi&oacute;n p&uacute;blica en los sistemas de salud, unido a la debilidad de los sistemas de protecci&oacute;n social y a la insuficiente garant&iacute;a de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, ha dejado a millones de personas en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad tan brutal como innecesaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la obligaci&oacute;n de trabajar para hacer que el mundo sea un lugar mejor. Pero necesitamos que los gobiernos tengan el coraje pol&iacute;tico para tomar las medidas necesarias, asegurando que la reducci&oacute;n dr&aacute;stica de las desigualdades y la cohesi&oacute;n social son ejes vertebradores que marcan las pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas en esta fase de recuperaci&oacute;n, asegurando pol&iacute;ticas redistributivas, pero actuando tambi&eacute;n sobre las causas estructurales y previniendo la reproducci&oacute;n de las desigualdades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pueden empezar por gravar a los superricos y estas enormes ganancias amasadas durante la COVID-19, benefici&aacute;ndose directamente del impacto positivo que la inyecci&oacute;n de capital de bancos centrales y gobiernos (para amortiguar el golpe y salvar la econom&iacute;a) ha tenido en los mercados burs&aacute;tiles. Es sencillo y de sentido com&uacute;n. Un dinero que debe invertirse para reforzar los sistemas p&uacute;blicos y garantizar derechos b&aacute;sicos como sanidad, educaci&oacute;n, protecci&oacute;n social o para luchar contra la violencia de g&eacute;nero o mitigar el impacto del cambio clim&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la oportunidad de transformar nuestro modelo de sociedad y virar hacia uno que vele por los derechos y las necesidades de la gran mayor&iacute;a, cierre las enormes brechas de desigualdad y reduzca dr&aacute;sticamente el uso de recursos naturales.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franc Cortada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desigualdades-matan_129_8657702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jan 2022 05:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las desigualdades matan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se nos acaba el tiempo para dar un golpe de timón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acaba-tiempo-dar-golpe-timon_129_8485251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1878a6b9-0ee8-4a46-962c-0ba3cb521a2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se nos acaba el tiempo para dar un golpe de timón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las medidas aprobadas en la COP26, los plazos y el carácter voluntario de una gran mayoría de los acuerdos son insuficientes. Con ellos, el mundo se dirige al menos, entre 2,4 y 2,7°C de calentamiento, si no más, muy por encima del umbral crítico</p></div><p class="article-text">
        Hoy se cierra la COP26. Con el agua por las rodillas, Simon Kofe, ministro de Asuntos Exteriores de Tuvalu, simboliza esta &uacute;ltima oportunidad para salvar el planeta. Sabemos que esta d&eacute;cada es la &uacute;ltima que tenemos para contener las temperaturas por debajo de los 1,5 grados. Por encima de los 2 grados nos esperan olas de calor extremas, escasez de agua y el colapso de ecosistemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre los resultados de esta COP26, hay valoraciones para todos los gustos. Existe una visi&oacute;n optimista que celebra los compromisos y las nuevas promesas clim&aacute;ticas anunciadas a bombo y platillo por jefes de estado y los jefazos de la industria. Los que sienten que algo est&aacute; cambiando, que ganamos en ambici&oacute;n y urgencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y luego estamos los otros, los que sentimos que ya no es tiempo de fuegos de artificio, sino de planes claros, concretos y vinculantes, de una acci&oacute;n contundente, de plazos acelerados y de una financiaci&oacute;n a la altura del reto, solidaria y que asegure una transici&oacute;n justa. Lamentablemente no es la primera vez que nuestros l&iacute;deres se comprometen y no cumplen. Se nos agota el tiempo para dar un golpe de tim&oacute;n y asegurar que contenemos el calentamiento global. Cada mes cuenta, cada d&eacute;cima cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, se ha avanzado, m&aacute;s que otras veces. Esta &uacute;ltima semana hemos visto c&oacute;mo se engrosaba la lista de acuerdos y de compromisos. Se pide por primera vez que se terminen las ayudas p&uacute;blicas al petr&oacute;leo, el gas y el carb&oacute;n. La industria de la aviaci&oacute;n llev&oacute; el compromiso neto cero para 2050. M&aacute;s de 100 pa&iacute;ses acordaron reducir las emisiones de metano. Otros 130 pa&iacute;ses prometieron detener la deforestaci&oacute;n para 2030 (ya lo prometieron en 2014) y destinar miles de millones de d&oacute;lares al esfuerzo. India se uni&oacute; por primera vez al creciente coro de naciones que se comprometen a alcanzar emisiones &ldquo;netas cero&rdquo;, estableciendo una fecha l&iacute;mite de 2070.
    </p><p class="article-text">
        Pero el conjunto de medidas aprobadas, los plazos y el car&aacute;cter voluntario de una gran mayor&iacute;a de los acuerdos son insuficientes. Todav&iacute;a queda mucho trabajo de an&aacute;lisis, pero los cient&iacute;ficos coinciden: con los acuerdos conseguidos el mundo se dirige al menos entre 2,4 y 2,7&deg;C de calentamiento, si no m&aacute;s, muy por encima del umbral cr&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para limitar el calentamiento a solo 1,5&deg;C las emisiones globales de combustibles f&oacute;siles deben caer a la mitad entre 2010 y 2030. Sin embargo, los planes nacionales presentados esta semana quedan muy lejos de cerrar la brecha actual de emisiones, y apuntan que las emisiones agregadas subir&aacute;n un 13% en 2030.
    </p><p class="article-text">
        Incluso si el 90% de la poblaci&oacute;n no produjera carbono en absoluto, las emisiones proyectadas del 10% m&aacute;s rico durante los pr&oacute;ximos nueve a&ntilde;os usar&iacute;an casi todo el conjunto de emisiones posibles. Son los pa&iacute;ses ricos y m&aacute;s industrializados, las rentas m&aacute;s altas, las que tienen que multiplicar sus esfuerzos de forma exponencial.
    </p><p class="article-text">
        La crisis clim&aacute;tica es una contienda profundamente desigual. Los pa&iacute;ses que menos han contribuido a esta crisis, al haber emitido menos GEI, son los que ya est&aacute;n viviendo hoy sus consecuencias, y los que adem&aacute;s disponen de menos recursos, no solo para adaptarse y mitigar su impacto, sino para hacer frente a los da&ntilde;os y p&eacute;rdidas que eventos extremos ya est&aacute;n ocasionando.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n ah&iacute; la cumbre ha fracasado. No se han alcanzado acuerdos para la constituci&oacute;n de un fondo que cubra &ldquo;da&ntilde;os y p&eacute;rdidas&rdquo; de los pa&iacute;ses, ni se han asegurado fondos suficientes de adaptaci&oacute;n y mitigaci&oacute;n para los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres. Ni tampoco hemos abordado todav&iacute;a un elemento fundamental: la necesidad de revisar el derecho internacional y el estatuto de refugiado. Los desastres clim&aacute;ticos son ya hoy una de las principales causas de migraci&oacute;n en el mundo y que la crisis&nbsp;clim&aacute;tica puede provocar 216 millones de refugiados&nbsp;ambientales en 2050.
    </p><p class="article-text">
        La conferencia acaba, pero nos queda mucho trabajo por hacer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franc Cortada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acaba-tiempo-dar-golpe-timon_129_8485251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Nov 2021 05:02:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se nos acaba el tiempo para dar un golpe de timón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadie estará a salvo a menos que todos lo estemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nadie-estara-salvo-estemos_129_8037359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/374e5319-1ae0-430c-9c16-b003f6e06bca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie estará a salvo a menos que todos lo estemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El anuncio de la donación de 1.000 millones de dosis es bienvenido, aunque llegan tarde y son insuficientes, ya que la cifra está muy lejos de los 11.000 millones necesarias para derrotar al virus</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, si uno lee la prensa, parece que vamos dejando atr&aacute;s la pandemia. Los ritmos de vacunaci&oacute;n en los pa&iacute;ses ricos cada vez van m&aacute;s r&aacute;pido-entre el 20 y el 60% de la poblaci&oacute;n ya ha sido vacunada- y las estimaciones proyectan que estaremos todos inmunizados el 8 de enero de 2022.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta realidad es completamente distinta en los pa&iacute;ses de renta media y baja donde el virus seguir&aacute; arrasando. Mientras en los pa&iacute;ses ricos el ritmo es bueno: a raz&oacute;n de 4,6 millones de dosis diarias; en 76 pa&iacute;ses del mundo, como Chad o Tanzania, ni siquiera el personal sanitario que est&aacute; en primera l&iacute;nea ha sido vacunado. En el continente africano las tasas de vacunaci&oacute;n completas<strong> </strong>son inferiores al 0,2%. En los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres la administraci&oacute;n de la vacuna avanza con cuentagotas: 63.000 dosis por d&iacute;a, lo que significa que tardar&aacute;n 57 a&ntilde;os en librarse del virus.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es obsceno e inaceptable. Son cifras demoledoras que muestran c&oacute;mo miles de millones de personas est&aacute;n condenadas a vivir bajo el riesgo sanitario del virus y sus consecuencias econ&oacute;micas. A lo largo del &uacute;ltimo a&ntilde;o, la pandemia nos ha hecho retroceder m&aacute;s de una d&eacute;cada en la lucha contra la desigualdad y la pobreza, y se han incrementado en m&aacute;s de 200 millones el n&uacute;mero de personas en situaci&oacute;n de pobreza. Si no actuamos ahora, con determinaci&oacute;n y contundencia, veremos c&oacute;mo esta doble crisis se alarga inexorablemente entre los pa&iacute;ses y comunidades m&aacute;s pobres del planeta.
    </p><p class="article-text">
        En febrero, los l&iacute;deres de G7 ya se reunieron sin llegar a acuerdos concretos para responder a la pandemia. Este fin de semana, una nueva cita, esta vez en Cornualles. Entre las dos fechas: 4 meses y un mill&oacute;n de personas m&aacute;s fallecidas a causa del COVID.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s los l&iacute;deres del G7 han demostrado no estar a la altura de las circunstancias. Frente a la mayor emergencia sanitaria en el &uacute;ltimo siglo, fracaso monumental de una cumbre que se cierra con compromisos et&eacute;reos y decisiones que demuestran mayor preocupaci&oacute;n por proteger los monopolios y los intereses de las grandes farmac&eacute;uticas, que por proteger a las personas. Por supuesto, el anuncio de la donaci&oacute;n de 1.000 millones de dosis es bienvenido, aunque llegan tarde y son insuficientes, ya que la cifra est&aacute; muy lejos de los 11.000 millones necesarias para derrotar al virus. La <em>Declaraci&oacute;n de Carbis Bay</em> para prevenir futuras pandemias tambi&eacute;n es bienvenida, aunque yo hubiera preferido compromisos firmes para acabar con la pandemia actual en lugar de promesas de futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas promesas y donaciones del G7 enmascaran un fracaso estrepitoso en lo m&aacute;s importante: acordar acciones urgentes para terminar con esta pandemia y resolver los problemas fundamentales que impiden que las vacunas sean accesibles para la gran mayor&iacute;a de la humanidad. Si de verdad queremos prepararnos contra la pr&oacute;xima pandemia, lo que necesitamos es una red de fabricantes de vacunas administrada y financiada con fondos p&uacute;blicos en todo el mundo, no condicionada por las limitaciones de la propiedad intelectual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La protecci&oacute;n de las patentes cuesta vidas humanas. La falta de inversi&oacute;n en los mecanismos COVAX de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud cuesta vidas. El ego&iacute;smo y la falta de constancia de los gobiernos ricos y del G7 para poner en marcha los mecanismos que garanticen un acceso justo a las vacunas cuestan vidas: ocho vidas cada minuto que pasa.
    </p><p class="article-text">
        La vacunaci&oacute;n no puede ser objeto de mercadeo y de negociaci&oacute;n, donde las grandes farmac&eacute;uticas controlan la producci&oacute;n, la distribuci&oacute;n y el acceso. Las vacunas deben ser consideradas un bien p&uacute;blico global. Los niveles de producci&oacute;n actuales distan mucho de los 12.000 millones de dosis necesarias&ndash;hasta la fecha apenas 2.000 millones de fabricadas- y aunque la suspensi&oacute;n temporal de las patentes, los diagn&oacute;sticos y los tratamientos no son condiciones suficientes, son piezas cr&iacute;ticas y necesarias de la soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos una hoja de ruta clara, financiada por las naciones ricas, para acelerar e incrementar la vacunaci&oacute;n en todo el mundo, construida sobre una red global descentralizada de productores que comparta conocimientos y tecnolog&iacute;a permitiendo precios m&aacute;s asequibles y una asignaci&oacute;n justa de las dosis para todas las personas. Una hoja de ruta que responda de forma espec&iacute;fica a conseguir la inmunizaci&oacute;n en los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres y con recursos escasos para proteger a sus habitantes, ampliando las dotaciones financieras para COVAX, garantizando acceso sin coste y ampliando las inversiones para reducir la precariedad de sus sistemas de salud.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a lo tiene claro, pero los gobiernos no responden y siguen sin estar a la altura del desaf&iacute;o. M&aacute;s de 2,7 millones personas han firmado la petici&oacute;n del movimiento <em>PeoplesVaccine</em> y un 70% de la poblaci&oacute;n en los pa&iacute;ses del G7 afirma que quiere que sus gobiernos hagan lo correcto: apoyar la liberaci&oacute;n las patentes para que las empresas compartan sus conocimientos y tecnolog&iacute;a. El momento es ahora. Nadie estar&aacute; salvo a menos que todo el mundo lo est&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franc Cortada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nadie-estara-salvo-estemos_129_8037359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jun 2021 04:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nadie estará a salvo a menos que todos lo estemos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El trabajo más precario de nuestro precario mercado laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajo-precario-precario-mercado-laboral_129_7357779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b57ab8c-dd84-4346-a04c-42a83f0535fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El trabajo más precario de nuestro precario mercado laboral"></p><p class="article-text">
        Si no limpi&aacute;ramos nuestros hogares, no nos preocup&aacute;semos de lo que hay que comprar para que la nevera est&eacute; abastecida o no se cuidara a familiares dependientes, nuestras vidas colapsar&iacute;an y la econom&iacute;a se desplomar&iacute;a. La COVID y millones de personas intentando llevar a buen puerto la imposible tarea de trabajar mientras se atiende a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as sin cole, han servido para darnos cuenta de algo que no por obvio era menos invisible: sin trabajo de cuidados no hay nada. Y, por ende, sin las personas que los prestan, a pesar de lo minusvaloradas que est&aacute;n, el mundo se para.
    </p><p class="article-text">
        La forma en la que repartimos los trabajos de cuidado en nuestra sociedad genera injusticias, desigualdad y pobreza. Su repercusi&oacute;n m&aacute;s obvia es la posici&oacute;n de desventaja de las mujeres en el mercado laboral: menos actividad, m&aacute;s paro, carreras laborales interrumpidas y una presencia desproporcionada en empleos con salarios bajos, en contratos a tiempo parcial o temporales. La penalizaci&oacute;n por cuidar se deja sentir si se intenta mantener el empleo y tambi&eacute;n si se renuncia totalmente a &eacute;l en forma de pensiones m&aacute;s bajas.
    </p><p class="article-text">
        Pero a esta injusticia se a&ntilde;ade otra de la que se habla menos: la generaci&oacute;n de un sector laboral en la sombra y lleno de vidas rotas; el sector laboral m&aacute;s precario de nuestro precario mercado laboral, las trabajadoras del hogar y cuidados empleadas directamente por las familias. Un colectivo que supone el 5% de todas las trabajadoras en Espa&ntilde;a, nada m&aacute;s y nada menos que medio mill&oacute;n de mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la ausencia de una respuesta por las Administraciones P&uacute;blicas, las familias hemos externalizado a bajo coste el cuidado de nuestros hogares y de quienes m&aacute;s queremos en un modelo de reparto de estas tareas muy particular, pr&aacute;cticamente excepcional dentro de Europa. Seg&uacute;n un informe de UGT, el 28% de todas las trabajadoras del hogar empleadas por un hogar particular en la UE trabajan en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquellos pa&iacute;ses donde el cuidado de, por ejemplo, personas dependientes o ancianos se ha puesto en manos de servicios p&uacute;blicos con una mucho mayor inversi&oacute;n, el n&uacute;mero de trabajadoras del hogar se derrumba y sube con fuerza el de trabajadoras de servicios sociales. En Espa&ntilde;a, unas 85.000 trabajadoras del hogar cuidan de adultos. Si, cumplidos los requisitos, pasaran a ser empleadas del sistema de atenci&oacute;n a la dependencia, el n&uacute;mero de trabajadoras de atenci&oacute;n domiciliaria crecer&iacute;a casi un 50%. El ahorro en dependencia del Estado se sortea con el trabajo no remunerado de mujeres familiares de las personas dependientes y un colch&oacute;n de trabajadoras ultra baratas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aunque el valor del trabajo de estas mujeres es incalculable y las familias se gastaron antes del COVID, 7.250 millones en contratarlas, una de cada tres es pobre; pobreza que se proyecta en su protecci&oacute;n social futura con las pensiones m&aacute;s bajas de todo el Sistema de Seguridad Social. Los c&aacute;lculos de Oxfam en base a datos oficiales son dram&aacute;ticos: multiplican casi por tres la pobreza laboral del conjunto de personas asalariadas y por 3,4 los retrasos en el pago del alquiler o hipoteca. Una de cada 6 vive en pobreza severa y, pr&aacute;cticamente todas aquellas que est&aacute;n empleadas como internas &ndash;unas 40.000-, declaran padecer problemas psicol&oacute;gicos de distinta gravedad: insomnio, ansiedad, estr&eacute;s continuo, aislamiento&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas trabajadoras no tienen reconocidos los mismos derechos que el resto de las personas asalariadas y no es dif&iacute;cil relacionar estas carencias con la falta de valoraci&oacute;n y reconocimiento social de su trabajo. Carecen de prevenci&oacute;n de riesgos laborales, prestaci&oacute;n por desempleo, protecci&oacute;n ante el despido injustificado, negociaci&oacute;n colectiva efectiva o enfermedades profesionales reconocidas. A la falta de reconocimiento formal de determinados derechos hay que a&ntilde;adir que son mucho m&aacute;s vulnerables a no ver cumplidos aquellos que, en teor&iacute;a, s&iacute; tienen. No en vano son mujeres, algo m&aacute;s de la mitad migrantes -1 de cada 4 en situaci&oacute;n irregular-, desempe&ntilde;an su trabajo en soledad, en el espacio privado de los hogares de otros y sufren una alta dependencia econ&oacute;mica. El 36% del trabajo del hogar se presta en la econom&iacute;a informal, sin cotizaciones, sin derechos, invisibles. Terreno abonado sobre el que lleg&oacute; la pandemia con una especial incidencia: est&aacute;n entre los colectivos laborales que m&aacute;s han enfermado y m&aacute;s empleos han perdido.
    </p><p class="article-text">
        Hace casi una d&eacute;cada que entraron en vigor una serie de modificaciones en materia laboral y de seguridad social para las trabajadoras del hogar, con la idea de equiparar progresivamente sus derechos y obligaciones con las del resto de personas asalariadas, buscar v&iacute;as para una protecci&oacute;n por desempleo y alternativas al desistimiento (figura legal que permite el casi despido libre). Se fij&oacute; incluso un calendario para su incorporaci&oacute;n en igualdad al R&eacute;gimen General de la Seguridad Social. Sin embargo, cada vez que se acerca la fecha, &eacute;sta se pospone. Se mantiene sine die a un grupo amplio de mujeres en la precariedad y la pobreza para que sus salarios sean asequibles al resto de la poblaci&oacute;n, poni&eacute;ndose en tela de juicio nuestro compromiso y el de nuestra clase dirigente con la igualdad entre hombres y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Si en otros pa&iacute;ses de nuestro entorno el reparto de los cuidados entre empresas m&aacute;s abiertas a la corresponsabilidad, hombres, mujeres y Estado no genera tal sufrimiento, es hora de que recorramos la misma senda. En primer lugar, es esencial contar con m&aacute;s servicios p&uacute;blicos de calidad que generen empleo de calidad. El recientemente iniciado refuerzo del sistema de atenci&oacute;n a la dependencia debe dar lugar a que las mujeres que hoy cuidan empleadas por las familias pasen a hacerlo, previa acreditaci&oacute;n de sus competencias, como trabajadoras de servicios p&uacute;blicos. En segundo lugar, la ratificaci&oacute;n del Convenio 189 de la OIT de trabajo decente para las trabajadoras del hogar &ndash;incluida en el acuerdo de Coalici&oacute;n- debe conllevar una mejora sustancial de sus condiciones laborales, con el reconocimiento de derechos que ahora se les niega y la puesta en marcha de pol&iacute;ticas que proactivamente eviten que el reconocimiento formal se quede en papel mojado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de recibo que precisamente los trabajos m&aacute;s esenciales, aquellos sobre los que se asienta todo lo dem&aacute;s, sean precisamente los m&aacute;s precarios y los menos reconocidos socialmente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Antoñanzas, Franc Cortada, Rafaela Pimentel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajo-precario-precario-mercado-laboral_129_7357779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Mar 2021 04:35:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El trabajo más precario de nuestro precario mercado laboral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este virus lo paramos juntas y regularizadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/virus-paramos-juntas-regularizadas_129_5896359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f71c942-225c-4295-ac1e-fd91c2e38f41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este virus lo paramos juntas y regularizadas"></p><p class="article-text">
        En el contexto de una pandemia en expansi&oacute;n, somos tan fuertes como la m&aacute;s d&eacute;bil de nosotras. Es hora de hacer lo que sea necesario, de ser implacable en la protecci&oacute;n de todas las personas, y sobre todo a las que se encuentran en situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad. Los estados deben garantizar que la atenci&oacute;n preventiva, los servicios de salud, las medidas de protecci&oacute;n social y otros bienes y servicios imprescindibles, como la informaci&oacute;n, est&eacute;n disponibles y sean accesibles para toda la ciudadan&iacute;a, independientemente de su situaci&oacute;n administrativa. Siempre ha sido necesario y ahora es urgente reformar las pol&iacute;ticas existentes que agravan el d&iacute;a a d&iacute;a de las personas con situaciones administrativas precarias.
    </p><p class="article-text">
        Las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo son particularmente susceptibles de sufrir las peores consecuencias de la COVID-19. Esta vulnerabilidad surge de respuestas insuficientes y pol&iacute;ticas defectuosas que confinan a las personas en movimiento a condiciones de vida dif&iacute;ciles, ya sea en espacios que sufren sobreocupaci&oacute;n (CETI) o que no son los adecuados para quienes solo han cometido una falta administrativa (CIE). Las abocan a la informalidad, desempe&ntilde;ando trabajos precarios que son clave, o al dejarlas fuera de los planes nacionales de respuesta y de las medidas de protecci&oacute;n social. Esto hace que, aunque el impacto sanitario y econ&oacute;mico afecte a toda la sociedad, estos grupos lo van a sufrir desproporcionadamente.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia est&aacute; exponiendo nuestra intensa dependencia de los trabajadores y trabajadoras en ciertas ocupaciones, particularmente todas las personas empleadas en el sector de cuidados y en la producci&oacute;n y abastecimiento de bienes y servicios de primera necesidad, formal o informalmente. Todas estamos agradecidas a las personas que trabajan en primera l&iacute;nea, desempe&ntilde;ando funciones esenciales que sirven al bien p&uacute;blico, profesionales de la salud, productores y vendedores de bienes esenciales, trabajadores de la agricultura y la cadena alimentaria, trabajadores de limpieza y saneamiento, transportistas y muchos otros, especialmente en el sector de los cuidados. Muchas de estas personas son migrantes en situaciones administrativas diversas y son esenciales para la salud p&uacute;blica, la vida y los cuidados en esta crisis, arriesgando su propia salud y sus vidas para servir a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas excluyentes y la precaria situaci&oacute;n de muchas personas migrantes, solicitantes de asilo y sus familias, pone en peligro su salud y sus vidas durante esta pandemia, y limita todo lo que pueden ofrecer como soluciones a esta crisis, desde la atenci&oacute;n m&eacute;dica hasta la recuperaci&oacute;n social y econ&oacute;mica. Un enfoque totalmente inclusivo de toda la sociedad es esencial para una respuesta efectiva a esta pandemia.
    </p><p class="article-text">
        La regularizaci&oacute;n amplia y extraordinaria de todas las personas migrantes que viven en territorio espa&ntilde;ol que hemos reclamado <a href="https://www.cear.es/firma-regularizacion-migrantes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 200 organizaciones y m&aacute;s de 40.000 firmas individuales es la medida</a> m&aacute;s &aacute;gil y exhaustiva para garantizar que todas las personas, incluidas las que enfrentan situaciones m&aacute;s vulnerables, pueden hacer frente a crisis sanitaria y econ&oacute;mica desencadenada por la COVID-19, accediendo a la atenci&oacute;n sanitaria necesaria y a las medidas de protecci&oacute;n social que est&aacute; poniendo en marcha el Gobierno. As&iacute; como la puesta en marcha de un ingreso m&iacute;nimo es una de las medidas m&aacute;s eficaces para que la personas salgan de la pobreza, la regularizaci&oacute;n de las personas migrantes es la mejor forma de garantizar que estas medidas tan necesarias no dejan a nadie atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para salir todas de esta crisis sanitaria tenemos que hacerlo juntas, en igualdad de derechos y oportunidades como lo ha recomendado el Consejo de Europa y el Defensor del Pueblo. Por ello, interpelamos a todas las autoridades competentes para que asuman este desaf&iacute;o de manera integral, inclusiva y humana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Estrella Galán y Franc Cortada, Estrella Galán, Franc Cortada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/virus-paramos-juntas-regularizadas_129_5896359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2020 21:11:59 +0000]]></pubDate>
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