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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paz M. de la Cuesta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paz-m-de-la-cuesta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paz M. de la Cuesta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La democracia nuestra de cada día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/democracia-dia_132_6047096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/680c38ac-c4b8-45fa-81f6-6f23858c07e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pleno extraordinario en el Parlamento de Cantabria por el coronavirus. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La polarización política y el desinterés o el desprecio por la opinión del adversario o, simplemente, de quien opina de forma diferente, son factores de riesgo que anuncian el lento pero inexorable deterioro de un sistema político que requiere diálogo</p></div><p class="article-text">
        El C&oacute;digo Penal es el baremo con el que se mide la sanidad democr&aacute;tica de una sociedad. Y desde hace aproximadamente una d&eacute;cada, nuestro C&oacute;digo Penal ha ido progresivamente a la deriva hacia modelos cada vez m&aacute;s autoritarios. Desde 1995, fecha de su publicaci&oacute;n, a la actualidad, no solo se ha incorporado al cat&aacute;logo de penas la denominada prisi&oacute;n permanente revisable<em>,</em> sino que se ha producido un significativo incremento de la gravedad de las penas. Como quiera que ello no ha ido acompa&ntilde;ado de significativos incrementos o descensos de la criminalidad, m&aacute;s all&aacute; del factor crimin&oacute;geno de la propia ley, debemos pensar que el incremento de la gravedad de las penas es consecuencia de un menor respeto de la libertad individual. Si, por su parte, la Democracia es un sistema pol&iacute;tico que sit&uacute;a el respeto a la libertad individual como piedra angular de la paz social, limitando el uso de la fuerza contra los ciudadanos por parte del Estado, cabr&iacute;a concluir que los vientos autoritarios arrecian.
    </p><p class="article-text">
        Algunos organismos internacionales ya han advertido tambi&eacute;n de retrocesos democr&aacute;ticos en todo el orbe, aunque Espa&ntilde;a, de momento, no sale mal parada. Sin embargo, la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y el desinter&eacute;s o el desprecio por la opini&oacute;n del adversario o, simplemente, de quien opina de forma diferente, son factores de riesgo que anuncian el lento pero inexorable deterioro de un sistema pol&iacute;tico que requiere de racionalizaci&oacute;n y di&aacute;logo. Los lamentables excesos verbales, cuando no insultos personales y falsedades clamorosas, que nos deja, un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n, el debate en el Congreso son buena prueba de ello, hasta el punto de que la propia funci&oacute;n de los parlamentos est&aacute; en tela de juicio y su prestigio, cayendo en picado entre la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El empobrecimiento del di&aacute;logo se manifiesta de muchas maneras, sobre todo por quienes ya han decidido que un parlamento es un lugar donde <em>lucirse</em> para conseguir el mejor <em>zasca</em> o el titular que m&aacute;s pasiones despierte. Para ello vale (casi) cualquier cosa, pero uno de los instrumentos m&aacute;s socorridos es la <em>falacia ad hominem. </em>Una falacia es una argumentaci&oacute;n que no respeta los postulados l&oacute;gicos; o, dicho de otra forma, una argumentaci&oacute;n que <em>parece </em>razonable, pero que es tramposa. En la <em>falacia ad hominem</em> se trata de fundamentar la propia posici&oacute;n atacando no los argumentos en contra, sino a quien defiende los argumentos en contra. Por ejemplo: Luisa afirma que la casa es verde; Juan afirma que la casa es azul; Luisa contrargumenta que la casa es verde porque Juan es tonto. Desde luego, que Juan sea tonto no tiene nada que ver con que la casa sea verde o no. Pero al oyente le puede parecer que si Luisa es tonta, Juan debe tener raz&oacute;n (porque se supone que no lo es). Disculpen que me haya detenido en ello, pero es para poner de manifiesto un tipo de argumentaci&oacute;n que m&aacute;s a menudo de lo que algunos desear&iacute;amos se escucha en los debates pol&iacute;ticos de toda &iacute;ndole, tambi&eacute;n en los del Parlamento de Cantabria. Advierto, sin embargo, que no es un recurso utilizado por la totalidad de las y los diputados&hellip; pero se utiliza. Ahora bien, lo interesante del caso es c&oacute;mo se utiliza, porque la <em>falacia ad hominem</em> se sirve del ataque personal, la microagresi&oacute;n, el insulto, el desprecio o el ninguneo personal como argumento.
    </p><p class="article-text">
        Excluyendo los ataques direct&iacute;simos contra el presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a, que, generalmente, no tiene nada que ver con el objeto del debate y ni siquiera pasaba por all&iacute;, en la utilizaci&oacute;n de este tipo de falacias en nuestro Parlamento auton&oacute;mico, me parece distinguir dos tipos de sesgo: un sesgo, llam&eacute;mosle, <em>geogr&aacute;fico </em>y un sesgo de g&eacute;nero. As&iacute;, quienes se sientan en las bancadas a la izquierda del presidente (sesgo <em>geogr&aacute;fico)</em>, por un lado, y las mujeres (sesgo de g&eacute;nero), por otro, lo padecen (lo padecemos) en mayor medida. Que se pueda detectar un sesgo no significa que <em>solo esas personas</em> lo padezcan, sino que <em>esas personas</em> lo padecen m&aacute;s; lo que implica, no lo olvidemos, ser objeto de una mayor agresividad verbal.
    </p><p class="article-text">
        Si esto fuera as&iacute;, desde luego habr&iacute;a mucho que reflexionar sobre la funci&oacute;n del Parlamento y de los parlamentarios, pero, ahora, me gustar&iacute;a detenerme en otra cuesti&oacute;n: en las razones por las que se recurre como argumento consciente e, incluso, aplaudido a la <em>falacia ad hominem.</em>
    </p><p class="article-text">
        La <em>falacia ad hominem</em> no es bien recibida, por ejemplo, en un debate con el vecino; quien la utilizara estar&iacute;a, adem&aacute;s de actuando il&oacute;gicamente, infringiendo las reglas de la cortes&iacute;a; pero tiene muchas ventajas, entre otras que permite a quien la utiliza sentirse vencedor en la contienda. Ahora bien, tambi&eacute;n tiene inconvenientes. Por un lado, no permite identificar correctamente los problemas. As&iacute;, cuando un grupo de personas protesta contra el Gobierno en determinadas calles de Madrid, intentar contrarrestar sus argumentos calific&aacute;ndoles de <em>borjasmaris</em>, est&aacute; ocultando qui&eacute;n son en realidad: no son ciudadanos m&aacute;s o menos anticuados o fuera de contexto, son militantes y activistas al servicio de un partido pol&iacute;tico. Pero, sobre todo, la <em>falacia ad hominem</em> tiene el inconveniente de que no enga&ntilde;a a quien espera argumentos razonables. M&aacute;s a&uacute;n, la <em>falacia ad hominem</em> se utiliza cuando no hay argumentos, porque si los hubiera, no ser&iacute;a necesario tan burdo recurso. Si se piensa bien, en realidad cuanto m&aacute;s burdo o grosero es el ataque personal, menos raz&oacute;n tiene el que ataca.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso es la <em>falacia ad hominem, </em>un magn&iacute;fico instrumento contra la democracia nuestra de cada d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paz M. de la Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/democracia-dia_132_6047096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La democracia nuestra de cada día]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Código Penal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santa Bárbara y la investigación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/santa-barbara-investigacion_132_5961595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54f4ef23-2347-464f-8d7a-a9ed3959fa08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigación es esencial para la competitividad de la economía y para la mejorar la calidad de vida de las personas e, incluso, como se está viendo, para seguir viviendo.</p></div><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s se ha constatado que la investigaci&oacute;n, en Espa&ntilde;a, es como Santa B&aacute;rbara: nos acordamos de ella solo cuando truena. Y, como ahora est&aacute; tronando mucho, mucho se est&aacute; clamando sobre la importancia que tiene la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica para avanzar en la frontera del conocimiento. O sea que, lo que las sociedades m&aacute;s avanzadas y con las econom&iacute;as m&aacute;s potentes del mundo sab&iacute;an, ha quedado meridianamente claro en la lucha contra la COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a y en Cantabria, el grueso de la investigaci&oacute;n se realiza en el seno de las universidades p&uacute;blicas. No es cuesti&oacute;n de ofrecer datos que cada poco aparecen en los peri&oacute;dicos, pero s&iacute; conviene recordar ambos aspectos a los efectos de lo que dir&eacute; a continuaci&oacute;n: la investigaci&oacute;n es esencial para la competitividad de nuestra econom&iacute;a y para la mejorar la calidad de vida de las personas e, incluso, como se est&aacute; viendo, para seguir viviendo. Y, en la medida en que la mayor parte de la investigaci&oacute;n de calidad, en nuestra Comunidad Aut&oacute;noma, se realiza en el seno de la universidad p&uacute;blica, hablar de una es pr&aacute;cticamente hablar de la otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En general, la universidad p&uacute;blica de Cantabria ha sido apoyada -con altibajos- por los distintos gobiernos auton&oacute;micos, aunque ninguno como el actual que, de la mano del vicepresidente del Gobierno y consejero de Universidades, que ha incrementado en un 3,49% el presupuesto a la Universidad de Cantabria (UC). El apoyo a la UC como instituci&oacute;n, sin embargo, no ha ido tradicionalmente en paralelo con el apoyo a las y los investigadores en forma de convocatoria de ayudas para proyectos de investigaci&oacute;n. As&iacute;, mientras otras comunidades aut&oacute;nomas apoyan a las personas y a los grupos de investigaci&oacute;n con convocatorias auton&oacute;micas de ayudas, la opci&oacute;n estrat&eacute;gica de los sucesivos gobiernos de Cantabria hab&iacute;a sido apoyar a la instituci&oacute;n y no directamente a las y los investigadores.
    </p><p class="article-text">
        La falta de apoyo a investigadores y grupos de investigaci&oacute;n, con financiaci&oacute;n espec&iacute;fica, tiene como consecuencia que quienes investigamos en la UC nos encontremos en inferioridad de condiciones cuando concurrimos a convocatorias nacionales o internacionales. Esto es especialmente indudable (y grave) respecto de los investigadores j&oacute;venes, que tienen mayores dificultades en su ya de por s&iacute; larga y complicada carrera acad&eacute;mica. S&iacute; ha existido, sin embargo, alg&uacute;n t&iacute;mido apoyo a la investigaci&oacute;n o a la transferencia al margen de la financiaci&oacute;n a la universidad. De hecho, algunas instituciones han sido -y siguen siendo- especialmente activas, como, por ejemplo, el Parlamento de Cantabria, que financia anualmente ayudas a la investigaci&oacute;n de enorme importancia para las Ciencias Jur&iacute;dicas y Econ&oacute;micas, o la que se conoc&iacute;a como C&aacute;tedra Cantabria, de la que tuve el honor de ser titular en 2010 y que permit&iacute;a una importante transferencia de conocimiento. Pero se trataba de ayudas muy singularizadas y con fines muy espec&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es muy loable la decisi&oacute;n de Pablo Zuloaga de convocar, por primera vez en Cantabria, ayudas a la transferencia de conocimiento. Estas ayudas, que hay que interpretar como un paso m&aacute;s en su decidido apoyo a la Ciencia, tienen, en estos momentos, un significado especial. En primer lugar, porque va a facilitar que el conocimiento ya existente en la Universidad de Cantabria sobre cuestiones relacionadas con la superaci&oacute;n de la pandemia y de la reconstrucci&oacute;n fluya, de forma pr&aacute;ctica y directamente aplicable, hacia la sociedad; en segundo lugar, porque es un impulso para investigadores e investigadoras universitarios que, desde hace un par de a&ntilde;os, someten tambi&eacute;n a evaluaci&oacute;n su actividad de transferencia, especialmente a j&oacute;venes y mujeres, los dos sectores que tienen m&aacute;s dificultades para ello. Y, finalmente, porque abre el paso a la esperanza de que se consolide, en Cantabria, la conciencia de que el futuro se construye investigando.
    </p><p class="article-text">
        Esperamos pronto el anunciado Pacto por la Ciencia y la Investigaci&oacute;n y la Ley de investigaci&oacute;n y transferencia, que deber&iacute;a comprometer un 2% del presupuesto de la Comunidad Aut&oacute;noma, pero, con la vista puesta en el 3% que marca la 'Estrategia de Lisboa'. Las investigadoras esperamos el Pacto por la Ciencia; un pacto que como se perfila como un instrumento contra la invisibilizaci&oacute;n que padecemos y que ayudar&aacute; a consolidar a muchas j&oacute;venes investigadoras que, quiz&aacute;, no topar&aacute;n tan pronto con su techo de cristal.
    </p><p class="article-text">
        Es muy importante para Cantabria que el Gobierno contin&uacute;e avanzando en los objetivos marcados, incluso aunque otras necesidades solo aparentemente m&aacute;s perentorias inviten a abandonar el camino trazado. La publicaci&oacute;n en el Bolet&iacute;n Oficial de Cantabria, el pasado 11 de mayo, de la convocatoria de ayudas a la transferencia de conocimiento en materia de investigaci&oacute;n sea bienvenido. Es solo un primer paso, pero estoy segura de que ser&aacute; muy bien recibido por la comunidad universitaria.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paz M. de la Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/santa-barbara-investigacion_132_5961595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2020 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santa Bárbara y la investigación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Ciencia,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El estado de alarma en la montaña rusa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/alarma-montana-rusa_132_5956656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6180dbc-f920-4051-9e6a-836bd81335b1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el sistema de cobertura sanitaria y social que con tanto esfuerzo se ha construido en estas semanas se desmonta en el Congreso no se hará por razones jurídicas</p></div><p class="article-text">
        El Estado espa&ntilde;ol se define como un Estado de Derecho. Eso significa que es la racionalidad jur&iacute;dica el tamiz al que ha de someterse la acci&oacute;n pol&iacute;tica, tantas veces tan irracional, tan voluntariosa, tan apasionada. El proceso es harto conocido: la voluntad pol&iacute;tica impulsa las leyes y la racionalidad jur&iacute;dica las construye (o as&iacute; deber&iacute;a ser); de modo que pol&iacute;tica y Derecho est&aacute;n &iacute;ntimamente vinculados, como dos elementos inseparables para la organizaci&oacute;n de la sociedad, cuyo fin -no lo olvidemos- son las personas. Pues bien, la COVID-19 ha alterado tanto este camino entre la pol&iacute;tica y el Derecho, como nuestro orden habitual.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada advert&iacute;amos sobre el debate abierto sobre la legitimidad de las medidas adoptadas frente a la COVID-19 y del propio estado de alarma. La estrategia pol&iacute;tica de trazo cubista de Pablo Casado, que se est&aacute; desarrollando ante los medios de comunicaci&oacute;n esta semana, parte de aquel debate y muestra un orden alterado en la relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica y Derecho.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre el estado de alarma surgi&oacute; en las c&aacute;tedras universitarias &ndash;&iexcl;tan dada la universidad a hablar de cuestiones ajenas a la realidad!, dir&aacute;n algunos&ndash;; pas&oacute; a los tribunales de Justicia la semana pasada, con controvertidos pronunciamientos, lo que pone de manifiesto la complejidad del problema. Esta semana hemos sabido que el Tribunal Supremo no ha admitido el recurso contra el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, del estado de alarma para la gesti&oacute;n de la crisis sanitaria causada de la COVID-19, y contra los tres reales decretos posteriores de pr&oacute;rroga, porque considera que no es competente para ello. El Tribunal Constitucional, por su parte, el 30 de abril, justific&oacute; las limitaciones del estado de alarma en la protecci&oacute;n de la salud de las personas y en los pr&oacute;ximos d&iacute;as empezar&aacute; a analizar el recurso presentado por Vox, que afirmaba, en pocas palabras, que el estado de alarma, en realidad, es un estado de excepci&oacute;n encubierto porque suspende derechos fundamentales y libertades p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y, finalmente, esta semana, el debate sobre el estado de alarma ha sido retomado por el Partido Popular como munici&oacute;n contra la acci&oacute;n del Gobierno. Pero, m&aacute;s all&aacute; del discurso <em>meramente pol&iacute;tico -</em>lo que parece una patente de corso-, los argumentos del se&ntilde;or Casado para votar en contra de la pr&oacute;rroga del estado de alarma son dos: primero, es posible mantener el mando &uacute;nico y las medidas de restricci&oacute;n de movimientos sin necesidad de recurrir a la figura del estado de alarma, porque para eso est&aacute; Ley Org&aacute;nica de Medidas Especiales en Materia de Salud P&uacute;blica, de 1986, y, segundo, el Gobierno ha &ldquo;desbordado&rdquo; los preceptos de esa figura legal y se ha situado, por tanto, fuera de la Constituci&oacute;n, que es el argumento central del recurso de Vox ante el Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Si bien se mira, ambos argumentos son contradictorios, aunque, bien aderezados de acusaciones de &ldquo;inmoralidad&rdquo;, &ldquo;chantaje&rdquo; y referencias a Venezuela, tales contradicciones pasan desapercibidas. Son contradictorios porque si el estado de alarma no es necesario, porque ya hay una ley de 1986 que habilita al Gobierno a adoptar las medidas, por ejemplo, como el confinamiento, &iquest;c&oacute;mo puede ser que el Gobierno se sit&uacute;e fuera de la Constituci&oacute;n al &ldquo;desbordar&rdquo; el estado de alarma? Porque, o es innecesario &ndash;y entonces no hay problemas de constitucionalidad&ndash; o no lo es &ndash;y solo entonces podr&aacute; haber problemas de constitucionalidad&ndash;. Parece un juego de palabras, pero si bien se mira, es bastante simple.
    </p><p class="article-text">
        Las contradicciones no acaban aqu&iacute;, porque junto a lo anterior, se rechaza la pr&oacute;rroga del estado de alarma, que es la f&oacute;rmula para someter a control parlamentario los extraordinarios poderes que est&aacute; asumiendo el Gobierno central &iexcl;mientras se reclama que se mantengan tales extraordinarios poderes! pero sin control parlamentario: es decir, la propia oposici&oacute;n <em>da la impresi&oacute;n</em> de que renuncia a controlar al Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;, entonces, el principal partido pol&iacute;tico de la oposici&oacute;n entra en este juego que tiene con el coraz&oacute;n encogido a media Espa&ntilde;a, que teme una nueva subida descontrolada de la tristemente famosa &ldquo;curva&rdquo;, mientras la otra media se aterroriza pensando en la deriva autoritaria de dejar a un Gobierno sin control parlamentario? &iquest;Ocultar&aacute; alguna estrategia m&aacute;gica para salvar Espa&ntilde;a? De momento, el se&ntilde;or&nbsp;Casado ha afirmado que hay que bajar impuestos y rectificar en lo concerniente a los ERTE y las medidas sociales, esas que ha implementado el Gobierno para paliar los terribles efectos de la pandemia. Pero, par&eacute;ceme a m&iacute;, cual Sancho Panza, que bajar impuestos sin mayores matices y ampliar coberturas sociales, simult&aacute;neamente, solo tiene una posible salida: mayor endeudamiento, que habr&aacute; que pagar, finalmente, con impuestos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, ciertamente, esta es ahora una cuesti&oacute;n secundaria. La principal es si el sistema de cobertura sanitaria y social, que con tanto esfuerzo se ha construido en estas semanas, se desmontar&aacute; en el pr&oacute;ximo pleno del Congreso. Y si se hace, no se enga&ntilde;en, no se har&aacute; por razones jur&iacute;dicas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paz M. de la Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/alarma-montana-rusa_132_5956656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El estado de alarma en la montaña rusa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estado de Alarma,Pablo Casado,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De excepcionales estados de excepción... y otras crisis económicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/excepcionales-excepcion-crisis-economicas_132_5950903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e409da7-a41c-4963-bd45-c962c397fe7c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El futuro es incierto, se avecina una crisis de proporciones difícilmente cuantificables, pero, entre la bolsa y la vida, nuestra Constitución también elige la vida.</p></div><p class="article-text">
        Mucho se est&aacute; debatiendo en estos d&iacute;as, en c&iacute;rculos jur&iacute;dicos, la cuesti&oacute;n de si el estado de alarma dictado por el Gobierno de Espa&ntilde;a y convalidado y renovado por el Congreso de los Diputados es, en realidad, un <em>estado de excepci&oacute;n encubierto. </em>La cuesti&oacute;n, que presenta, seg&uacute;n algunos, aristas jur&iacute;dicas, tambi&eacute;n tiene importantes consecuencias pol&iacute;ticas: el estado de excepci&oacute;n otorga especiales poderes al Estado para afectar gravemente al orden constitucional, suspendiendo derechos fundamentales de los ciudadanos e, hist&oacute;ricamente, se asocia a periodos de retrocesos democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por ello es preciso resaltar, ya ahora, que la decisi&oacute;n fue del Gobierno y que despu&eacute;s ha sido validada en sede parlamentaria. En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, esto significa que el Gobierno opt&oacute; por un estado, como m&iacute;nimo, m&aacute;s respetuoso y garantista para los derechos de los ciudadanos, apart&aacute;ndose, con ello, de tentaciones autoritarias. Las cr&iacute;ticas, sin embargo, arrecian, impulsadas por quienes quieren acabar con el estado de alarma y con cualquier tipo de restricci&oacute;n -de movimiento, para trabajar, etc&eacute;tera.- y, por quienes quieren que &ldquo;se supere el estado de alarma&rdquo;, para que se dicte -por considerarlo jur&iacute;dicamente m&aacute;s correcto- estado de excepci&oacute;n, con las tensiones que conlleva.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, por la gravedad de la situaci&oacute;n que estamos viviendo, este debate pueda parece superfluo, la necesidad de ajustar las actuaciones de los poderes p&uacute;blicos a la legalidad es irrenunciable en un Estado de Derecho y, especialmente, ante situaciones <em>excepcionales</em>, como la que estamos viviendo. De modo que, en t&eacute;rminos jur&iacute;dicos, la valoraci&oacute;n de la decisi&oacute;n del Congreso de validar, primero, y prorrogar, despu&eacute;s, el estado de alarma requiere responder a la cuesti&oacute;n de si existe una base legal que avale la decisi&oacute;n gubernativa y parlamentaria de impedir a los ciudadanos el ejercicio pleno de las libertades y derechos reconocidos en la Constituci&oacute;n, pues, el problema se plantea, evidentemente, en relaci&oacute;n con las concretas y estrictas medidas de confinamiento. A tales efectos, se afirma que el estado de alarma solo autoriza a limitar los derechos y libertades, pero no a afectar a su &ldquo;contenido esencial&rdquo;, que es lo que har&iacute;a el Real Decreto 463/2020, por el que se declara el estado de alarma. O dicho de otro modo, que el que se nos impida salir de casa; ir al trabajo o a la playa, no solo limita nuestras libertades y derechos, sino que las suprime, como si de una pena privativa de libertad domiciliaria se tratare.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, en este punto es preciso distinguir dos cuestiones distintas, y en este orden: si el estado de alarma, primero, y las medidas concretas dictadas en <em>este estado de alarma, </em>despu&eacute;s, cuentan con apoyo legislativo. Ya ha sido dicho que el estado de alarma, previsto en la Constituci&oacute;n y en la Ley Org&aacute;nica 4/1981, de 1 de junio, est&aacute; previsto, precisamente, para epidemias sanitarias. Luego, la primera de las cuestiones est&aacute; superada y restar&iacute;a por ver si las concretas medidas -nuestro tan dr&aacute;stico confinamiento y los efectos que de ello se derivan- tambi&eacute;n cuentan con aval legislativo. Para ello hay que buscar en otra ley org&aacute;nica, en este caso la LO 3/1986, de 14 de abril, de Medidas especiales en Materia de Salud P&uacute;blica que permite al Gobierno (art. 3) dictar &ldquo;las medidas oportunas para el control de los enfermos y [&hellip;] las medidas que considere necesarias en caso de riesgo&rdquo;. De modo que, deber&iacute;amos analizar si las medidas adoptadas son las necesarias para aplanar la curva de contagios y proteger la salud y la vida de las personas. En este punto se puede considerar que hay que dejar morir a algunos para salvar la econom&iacute;a, pero, desde luego, no se puede negar que para evitar muertes y contagios, estas dur&iacute;simas medidas son necesarias y &uacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        Puestas en una balanza la econom&iacute;a (y la m&aacute;s que previsible y grave crisis econ&oacute;mica que se nos avecina) y la vida y la salud de las personas, cada cual puede pensar lo que considere oportuno, ciertamente, pero nuestro ordenamiento jur&iacute;dico nos da los criterios para decidir: la vida y la salud deben primar sobre cualquier otro valor o inter&eacute;s. De ser esto as&iacute;, el Gobierno no solo ha adoptado las medidas necesarias para proteger la vida y la salud de los ciudadanos sino que, adem&aacute;s, jur&iacute;dicamente no pod&iacute;a dejar de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Y esta es la situaci&oacute;n: el futuro es incierto; se avecina una crisis de proporciones dif&iacute;cilmente cuantificables; pero, entre la bolsa y la vida, creo que nuestra Constituci&oacute;n tambi&eacute;n elige la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paz M. de la Cuesta]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De excepcionales estados de excepción... y otras crisis económicas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estado de Alarma,Coronavirus]]></media:keywords>
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