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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Ángel Bergua]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-angel-bergua/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Ángel Bergua]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Distopía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/distopia-vida-confinada-confinamiento-beneficio-economico-sistema_132_5962046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29f5a84a-c9ab-4cf5-a484-c65dcf35034f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El sistema se volverá también cada vez menos material o físico, mientras que su dimensión virtual será cada vez más importante"</p></div><p class="article-text">
        Enciendo la tele y oigo a los expertos. Imagino una vida permanentemente confinada, pues cada dos a&ntilde;os ir&aacute;n apareciendo otras clases de virus que, de nuevo, resultar&aacute;n intratables para las autoridades y sus ciencias, por lo que el estado de alarma y la confinaci&oacute;n ser&aacute;n permanentes. Robots de ultim&iacute;sima generaci&oacute;n y absolutamente aut&oacute;nomos har&aacute;n la totalidad de los trabajos que exijan nuestra supervivencia y ocio. Recibiremos una renta universal que tendremos la obligaci&oacute;n de gastar consumiendo un abanico interminable de bienes y servicios. Si tiempo atr&aacute;s el consumo ya se hab&iacute;a independizado de las necesidades, en el confinamiento futuro habr&aacute; hecho lo propio respecto al beneficio econ&oacute;mico y se habr&aacute; convertido en un h&aacute;bito. Entre los drones e internet nos ir&aacute;n llegando los bienes y servicios adquiridos, entre el que se contar&aacute;n pel&iacute;culas con actores creados digitalmente, deportes con estrellas elaboradas infogr&aacute;ficamente, m&uacute;sicas y hologramas de int&eacute;rpretes dise&ntilde;ados a base de inteligencia artificial, etc.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de sofisticadas plataformas de contactos se dise&ntilde;ar&aacute;n encuentros entre las gentes, unos espor&aacute;dicos y otros permanentes, con los que se tejer&aacute; una sociabilidad primaria absolutamente previsible. Por su parte, las redes sociales ser&aacute;n controladas por el Ministerio de la Verdad para que s&oacute;lo circulenla informaci&oacute;n, los chismorreos y los memes supervisados por sistemas expertos. Los datos producidos por los usos de estas redes, junto con los del consumo y las aplicaciones de contactos har&aacute;n que la sociabilidad sea absolutamente previsible. Por otro lado, la acci&oacute;n pol&iacute;tica, la distribuci&oacute;n de informaci&oacute;n, la producci&oacute;n intelectual, la actividad art&iacute;stica y otras actividades creativas ya no necesitar&aacute;n a nadie para realizarlas, pues entre la IA y los robots se encargar&aacute;n de ello.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, no habr&aacute; disrupciones, conflictos, protestas, etc. y el &uacute;nico cambio social consistir&aacute; en una eterna y peri&oacute;dica repetici&oacute;n de modas. S&oacute;lo la cada vez m&aacute;s lejana naturaleza y nuestro propio cuerpo nos informar&aacute;n de la flecha temporal que desemboca en la muerte. Sin embargo, no prestaremos atenci&oacute;n a esas se&ntilde;ales ni conduciremos nuestras vidas a partir de esas verdades, pues la fe en la ciencia y la tecnolog&iacute;a habr&aacute;n extendido la ilusi&oacute;n de que ese problema es algo menor y que, en alg&uacute;n momento, ser&aacute; resuelto.
    </p><p class="article-text">
        Apago la tele, miro por la ventana e imagino que la m&aacute;quina de producci&oacute;n y consumo, absolutamente liberada de cualquier atadura, deteriorar&aacute; tanto el planeta que volver&aacute; imposible la vida fuera de las casas. Dentro de ellas vivir&aacute;n gentes con cuerpos cada vez m&aacute;s escu&aacute;lidos e incluso trasl&uacute;cidos, si bien la cabeza mantendr&aacute; su tama&ntilde;o y los ojos se har&aacute;n m&aacute;s grandes.Y es que el sistema habr&aacute; averiguado que la parte m&aacute;s importante de nuestra especie no es el cuerpo, sino la mente, y que nuestro principal sustento no son los alimentos sino las experiencias, as&iacute; que se habr&aacute; dedicado casi exclusivamente a producirlas. Como consecuencia de ello el cuerpo ir&aacute; perdiendo consistencia y solidez, mientras la mente no cesar&aacute; de crecer. Por su parte, el sistema se volver&aacute; tambi&eacute;n cada vez menos material o f&iacute;sico, mientras que su dimensi&oacute;n virtual ser&aacute; cada vez m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nuestra especie tenga cuerpos casi transparentes, desde las estaciones espaciales se filmar&aacute; y transmitir&aacute; en directo la desaparici&oacute;n del color azul de la Tierra. El sistema solar perder&aacute;, entonces, algo de su sentido original. Ajena a todo, la m&aacute;quina de producci&oacute;n y consumo, ya pr&aacute;cticamente inmaterial, continuar&aacute; funcionando hasta el fin de los tiempos, con las constantes existenciales de las gentes reducidas al m&iacute;nimo, pues sus cuerpos apenas pesar&aacute;n ya un gramo y las mentes, ya casi absolutamente exteriorizadas de su soporte natal, permanecer&aacute;n atadas a los ininterrumpidos ciclos de las modas.
    </p><p class="article-text">
        Al final, nuestra especie se evaporar&aacute; defraudando ancestrales expectativas y el universo desaparecer&aacute; con ella. La humanidad, su infernal m&aacute;quina y el cosmos correspondiente se habr&aacute;n espiritualizado pasando as&iacute; a una dimensi&oacute;n m&aacute;s elevada o sutil. Quiz&aacute;s, desde lo m&aacute;s indeterminado de la Nada surja otra humanidad, pero es imposible saberlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Jos&eacute; &Aacute;ngel Bergua Amores</em> es catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Zaragoza, en la que ha impartido docencia entre sus campus de Huesca y de la capital aragonesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel Bergua]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/distopia-vida-confinada-confinamiento-beneficio-economico-sistema_132_5962046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2020 04:50:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Indeterminaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/indeterminaciones-encuesta-confianza-coronavirus-espana_132_5956414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fefd8131-81c5-4c40-a567-6c96bae57476_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Camas hospitalarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No estaríamos muy lejos del cierre social en torno al Estado en su dimensión bio-política, quedando muy lejos la apertura a otra clase de cambios</p></div><p class="article-text">
        El Grupo de investigaci&oacute;n 'Sociedad, Incertidumbre y creatividad' de la Universidad de Zaragoza ha comenzado a hacer una encuesta nacional con varias oleadas. De la primera, hay tres cosas que llaman la atenci&oacute;n. En primer lugar, que entre el 91% y el 98% confiesa que ni &eacute;l ni nadie de su familia ha sido diagnosticado, ingresado en un hospital o fallecido, pero el porcentaje de sentir los s&iacute;ntomas baja 20 puntos m&aacute;s que el de los diagnosticados y un 19% dice haberlos sentido. Estos datos delatan que o bien hay mucho contagiado no detectado por el sistema sanitario o que los entrevistados son aprensivos, tienen miedo y creen err&oacute;neamente estar infectados. Si esto &uacute;ltimo es cierto, estar&iacute;amos inmersos en un clima de temor al contagio, m&aacute;s exactamente a nuestros iguales, pues s&oacute;lo ellos pueden contaminarnos. Esta transformaci&oacute;n de la sociabilidad primaria es una p&eacute;sima noticia.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, por lo que respecta la confianza, los encuestados tienen bastante o mucha principalmente en la sanidad p&uacute;blica (94,5%), los amigos y familiares (91,5%), la Polic&iacute;a o la Guardia Civil (85,3%) y el Ej&eacute;rcito (83,5%). Despu&eacute;s, la confianza tambi&eacute;n supera a la desconfianza, aunque en bastante menor grado,en el caso de los movimientos sociales y ONG (47,7%), el Gobierno (43,7%) y la Sanidad privada. Finalmente, la confianza es menor que la desconfianza en el caso del sistema econ&oacute;mico (28%), la religi&oacute;n (19,7%) y la oposici&oacute;n (17,7%). Lo m&aacute;s llamativo de todo es, pues, que en el nivel m&aacute;s alto de confianza est&aacute;n el Estado en sus dimensi&oacute;n asistencial y coercitiva junto con las redes sociales m&aacute;s inmediatas, despertando menos confianza e incluso lo contrario desde las pol&iacute;ticas profesionales y alternativas al mercado pasando por la religi&oacute;n, todo ello parte de la sociedad civil.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que entre el estado y las relaciones sociales m&aacute;s elementales hay un gran vac&iacute;o. Si a eso sumamos el posible clima de temor al contagio no estar&iacute;amos muy lejos del cierre social en torno al Estado en su dimensi&oacute;n bio-pol&iacute;tica, quedando muy lejos la apertura a otra clase de cambios. Aunque ambos escenarios parten de situaciones metaestables o alejadas del equilibrio, la balanza parece tender a caer del lado m&aacute;s conservador. Debe tenerse en cuenta que importantes cambios hist&oacute;ricos de car&aacute;cter m&aacute;s aventurero se vieron precedidos de epidemias. En efecto, una peste en el 190 antes de nuestra era precipit&oacute; la decadencia de Roma y la peste negra del siglo XIV puso fin a la Edad Media, despejando as&iacute; el camino al Renacimiento. Aunque esta crisis apenas est&aacute; dando sus primeros pasos y es imposible vaticinar nada, no parece que haya condiciones para el tan solicitado cambio de normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, en relaci&oacute;n al futuro, nuestros informantes son optimistas en relaci&oacute;n a la ciencia y la tecnolog&iacute;a (71,5%), la naturaleza (51,5%) y, aunque en tercer lugar del ranquin y bastante m&aacute;s abajo, a las relaciones con los dem&aacute;s (37%). En cambio, el optimismo pierde frente al pesimismo en el caso de la sociedad en general (24,2%), las relaciones con China (18,2%) y el propio futuro del entrevistado (11,4%). Queda en &uacute;ltima posici&oacute;n las relaciones con la Uni&oacute;n Europea (4,9%).
    </p><p class="article-text">
        En fin, que el binomio ciencia-naturaleza en compa&ntilde;&iacute;a de los m&aacute;s cercanos conforman el futuro personal m&aacute;s placentero y en &eacute;l no est&aacute; la tan sobada globalizaci&oacute;n, sea cual sea su escala. Sin embargo, lo m&aacute;s llamativo es la huida del deseo desde la religi&oacute;n a la ciencia y tecnolog&iacute;a, a pesar de que estas &uacute;ltimas no han cesado de defraudar desde el principio de la crisis. De hecho, podr&iacute;an haber sido puestas en cuesti&oacute;n con argumentos parecidos a los que utiliz&oacute; Voltaire para desmontar a Dios tras el terremoto que en 1775 sacudi&oacute; durante apenas diez minutos la ciudad de Lisboa matando a un tercio de la poblaci&oacute;n.&nbsp;No obstante, la ciencia y la tecnolog&iacute;a, relevos naturales de Dios, no parecen haber llegado todav&iacute;a a la parte descendente de su curva.
    </p><p class="article-text">
        <em>Jos&eacute; &Aacute;ngel Bergua Amores es catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de&nbsp;</em><em>Zaragoza, en la que ha impartido docencia entre sus campus de Huesca y de la capital aragonesa&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ángel Bergua]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2020 04:50:00 +0000]]></pubDate>
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