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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sebastián Serrano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sebastian-serrano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sebastián Serrano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La tormenta perfecta se acerca a Catalunya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/tormenta-perfecta-acerca-catalunya_129_6110798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed3fd517-f95d-4d79-b584-0de221dec7e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La tormenta perfecta se acerca a Catalunya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que está sucediendo en España y se ha puesto de manifiesto en Catalunya es que la detección del virus no es suficientemente activa</p><p class="subtitle">Artículo publicado originalmente en la revista 'Alternativas Económicas'</p></div><p class="article-text">
        Durante meses se ha desarrollado en el mundo un debate, ciertamente est&uacute;pido, sobre la conveniencia o no de utilizar mascarilla para prevenir el contagio del coronavirus. Puede darse por finalizado despu&eacute;s de que Donald Trump se dejara fotografiar el s&aacute;bado pasado con un tapabocas azul con el sello dorado de la Presidencia de Estados Unidos. Coincidiendo con ese final de la pol&eacute;mica de la mascarilla ha arreciado en Catalunya otro debate, tan est&uacute;pido como el anterior, sobre si hacen falta o no m&aacute;s rastreadores para combatir el virus, en el que el poco lucido papel de negacionista lo representa la consejera de Salud, Alba Verg&eacute;s. Para el mundo, esta pol&eacute;mica local quiz&aacute; sea un tema muy poco relevante, pero para los catalanes (y quiz&aacute; para los espa&ntilde;oles en general) es importante.
    </p><p class="article-text">
        Jim Yong Kim, el hombre que presidi&oacute; seis a&ntilde;os de manera peculiar el Banco Mundial a instancias de Barack Obama, public&oacute; el 20 de abril pasado en&nbsp;<em>The New Yorker&nbsp;</em>un art&iacute;culo en el que volcaba su experiencia de gestor de proyectos sanitarios y especialista en control de epidemias. El texto tuvo un fuerte impacto aunque el Gobierno de EEUU no le hiciera ning&uacute;n caso. De manera muy esquem&aacute;tica, el doctor Kim ven&iacute;a a decir que al virus se le puede vencer porque hay &ldquo;armas&rdquo; para ello, pero hay que atacarlo con todas las fuerzas disponibles a la vez, sin tregua, con decisi&oacute;n y con todo el dinero que haga falta, porque no hacerlo ahora resultar&aacute; m&aacute;s caro en el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cinco armas que citaba Kim se han visto confirmadas con el paso de los meses y ahora las conoce ya todo el mundo. Son: 1. Distancia entre personas. 2. Pruebas PCR a todos los posibles enfermos. 3. Localizaci&oacute;n del m&aacute;ximo de contactos de los contagiados (y pruebas a los que se considere oportuno). 4.&nbsp;Cuarentenas y aislamientos preventivos. 5. Tratamiento de los enfermos. Todas son importantes y todas se han de aplicar a la vez con decisi&oacute;n e intensidad para acabar con la enfermedad o, al menos, mantenerla a raya.
    </p><p class="article-text">
        Dejando a un lado la acci&oacute;n obvia de curar a los enfermos, las otras cuatro l&iacute;neas de actuaci&oacute;n se agrupan de dos en dos. La 1 y la 4 tienen como objetivo mantener alejados a los humanos unos de otros y evitar as&iacute; los contagios. La administraci&oacute;n sanitaria es la que marca las pautas pero son los ciudadanos los que las tienen que ejecutar y padecer las incomodidades. La 2 y la 3 son armas necesarias para saber exactamente d&oacute;nde est&aacute; el virus. Aqu&iacute; la gran responsabilidad es de la administraci&oacute;n, que es la que ha de poner los medios para hacer las pruebas a quienes tienen s&iacute;ntomas de la enfermedad y de tratar de encontrar m&aacute;s infectados antes de que contagien. Esto &uacute;ltimo es lo que hacen los rastreadores.
    </p><p class="article-text">
        El papel de los rastreadores ha sido vital en pa&iacute;ses como Corea del Sur, en los que desde el primer momento se ha intentado alterar lo menos posible la actividad social y econ&oacute;mica. Para lograrlo es necesario no perder la pista del virus en ning&uacute;n momento. Quiz&aacute; se ha valorado menos el papel de los rastreadores en Wuhan, donde el descontrol inicial impuls&oacute; a las autoridades chinas a imponer el f&eacute;rreo aislamiento y paralizaci&oacute;n de la ciudad. Los titulares de los informativos fueron para el confinamiento masivo, pero los equipos de rastreo contribuyeron de manera importante a eliminar totalmente los contagios en menos de cuatro meses, con ayuda, eso s&iacute;, de poderosos instrumentos de vigilancia digital. Las autoridades sanitarias de Wuhan llegaron a movilizar a 9.000 rastreadores para una poblaci&oacute;n de 11 millones de personas, 82 por cada 100.000 habitantes.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el confinamiento fue de los m&aacute;s estrictos de Europa y el descenso de contagios, espectacular, pero en ning&uacute;n momento se plante&oacute; rematar el virus (o al menos intentarlo) a base de test y rastreos. Una l&aacute;stima, porque siempre es bueno rematar la faena. De haberse aplicado el baremo chino se tendr&iacute;a que haber reclutado a 38.000 rastreadores, una cifra estratosf&eacute;rica si se tiene en cuenta que al inicio de la pandemia solo trabajaba medio millar de personas en salud p&uacute;blica. Pero entre 38.000 contratos y no hablar del tema hasta el final del estado de alarma se deber&iacute;a haber intentado encontrar un t&eacute;rmino medio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace m&aacute;s de dos meses empez&oacute; a plantearse en Espa&ntilde;a la vuelta a una cierta normalidad, las autoridades sanitarias hicieron hincapi&eacute; en la importancia de la atenci&oacute;n primaria para controlar los contagios y se pas&oacute; de puntillas sobre el refuerzo de los sistemas de salud p&uacute;blica, los rastreadores. Esa posici&oacute;n inicial no ha variado. La regla es que, cuando un paciente presenta s&iacute;ntomas de covid-19, los m&eacute;dicos de atenci&oacute;n primaria deciden que se les haga la prueba PCR y desde el mismo centro se contacta con sus familiares para ver si hacen falta m&aacute;s pruebas. Se supone que esos datos pasan a salud p&uacute;blica que deber&iacute;a centrarse en los focos m&aacute;s peligrosos.
    </p><p class="article-text">
        Con este dispositivo adoptado en Espa&ntilde;a se consigue que por cada persona cuya infecci&oacute;n haya sido verificada mediante una prueba PCR se haga el seguimiento de una media de cuatro contactos. &ldquo;Es poqu&iacute;simo, algo se est&aacute; haciendo mal&rdquo;, manifest&oacute; el lunes en&nbsp;<em>El Pa&iacute;s</em>&nbsp;la investigadora barcelonesa Helena Legido-Quigley, profesora de Salud P&uacute;blica de la Universidad Nacional de Singapur y buena conocedora del sistema p&uacute;blico espa&ntilde;ol. &ldquo;En otros pa&iacute;ses la media suele ser 14&rdquo;, agreg&oacute;. &ldquo;En Catalunya se ha visto que falta personal, faltan epidemi&oacute;logos y expertos en salud p&uacute;blica&rdquo;. Es un problema compartido: &ldquo;No veo ning&uacute;n sistema auton&oacute;mico con suficiente capacidad&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; sucediendo en Espa&ntilde;a y se ha puesto de manifiesto en Catalunya es que la detecci&oacute;n del virus no es suficientemente activa. La agresividad en la lucha contra la epidemia que planteaba el doctor Kim brilla por su ausencia. Se espera a que el virus se manifieste mediante s&iacute;ntomas y su portador se presente ante el m&eacute;dico en lugar de desplegar un ej&eacute;rcito de rastreadores en busca de infectados, tengan s&iacute;ntomas o no. Es una estrategia que se queda corta porque aproximadamente la mitad de las infecciones las causan contagiados sin s&iacute;ntomas. Este es el gran peligro de este virus, que lo distingue de sus primos hermanos SARS y MERS.
    </p><p class="article-text">
        En Europa no se plantea un despliegue de rastreadores como el de Wuhan pero s&iacute; hay un cierto consenso en torno al baremo que recomienda el Gobierno alem&aacute;n a los estados federados: cinco rastreadores por cada 20.000 habitantes. Seg&uacute;n ese est&aacute;ndar deber&iacute;a haber en Catalunya 1.890, mientras que el total espa&ntilde;ol deber&iacute;a situarse en 11.750. Antes de la epidemia, hab&iacute;a en Espa&ntilde;a medio millar de personas en los servicios de salud p&uacute;blica, 80 de ellos en Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Ante la grave situaci&oacute;n en Lleida y las malas perspectivas en Barcelona y su &aacute;rea metropolitana, Magda Campins, jefa de Medicina Preventiva y Epidemiolog&iacute;a del hospital Vall d'Hebron propuso la semana pasada que hospitales y CAP pasaran a ayudar en los rastreos. Lo planteaba como una medida in extremis, porque en realidad, lo que deber&iacute;a haber hecho la Conselleria de Salut es &ldquo;contratar y formar rastreadores&rdquo; en cuanto &ldquo;pas&oacute; lo peor de la pandemia&rdquo;, seg&uacute;n declar&oacute; el domingo en RAC1. Y record&oacute; que son necesarios unos 2.000. Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona ofreci&oacute; ayer 40 o 50 rastreadores para mejorar el seguimiento de contactos en la ciudad, pero la oferta no se ha tenido en consideraci&oacute;n por la Conselleria de Salut.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;<em>consellera</em>&nbsp;Alba Verg&eacute;s cont&oacute; ayer a la prensa que (aunque no los cit&oacute; con ese nombre) la cifra de rastreadores se sit&uacute;a en torno a 200, la novena parte del baremo alem&aacute;n. En la Xarxa (Red) de Vigil&agrave;ncia Epidemiol&ograve;gica trabajan ahora los 80 contratados antes de la pandemia, el 75% por ciento de los 115 de una ampliaci&oacute;n de plantilla decidida hace unas semanas y 50 trasladados de otras unidades. Verg&eacute;s insisti&oacute; en que el grueso del trabajo se hace desde la atenci&oacute;n primaria y que esta se va a reorganizar para que 500 personas (ampliables hasta 900) se dediquen exclusivamente al seguimiento de la covid-19.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto, la epidemia sigue creciendo y ayer se contabilizaron 1.293 positivos en Catalunya. Tras las intervenciones en El Segri&agrave; y L'Hospitalet, los datos de la ciudad de Barcelona difundidos el mi&eacute;rcoles han elevado el list&oacute;n de la preocupaci&oacute;n. La semana pasada se triplic&oacute; el n&uacute;mero de casos con respecto a la semana anterior, que a su vez hab&iacute;a duplicado los casos de la anterior. Total, que en dos semanas se ha pasado de 80 contagios confirmados a 490 en la capital catalana. Para entender esta cifra vale la pena hacer una comparaci&oacute;n: desde que comenz&oacute; la pandemia, Taiw&aacute;n, una isla de 24 millones de habitantes a 180 kil&oacute;metros de la costa china, ha detectado 451 infectados, menos casos en medio a&ntilde;o que en Barcelona en una semana pese a multiplicar por 16 el n&uacute;mero de habitantes de la ciudad. All&iacute; no se han preguntado si hacen falta o no sistemas de control. Han puesto m&aacute;s de los necesarios para asegurarse y ya est&aacute;. Saben lo que es una epidemia.
    </p><p class="article-text">
        Es muy preocupante que tras m&aacute;s de medio a&ntilde;o de pandemia todav&iacute;a haya responsables p&uacute;blicos que desconozcan su magnitud real o no se la tomen suficientemente en serio. La Generalitat est&aacute; perdiendo una gran oportunidad de demostrar que es capaz de gestionar mejor que otros. Ha despilfarrado, adem&aacute;s, una parte del&nbsp;mucho terreno que se le hab&iacute;a ganado al virus con el sacrificio de los ciudadanos durante el confinamiento.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;The big one&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Por si a alguien le interesa entender un poco mejor lo que est&aacute; pasando, ah&iacute; va la voz de un gran experto. Anthony Fauci, el veteran&iacute;simo director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU, comentaba el pasado d&iacute;a 10 en&nbsp;<em>Financial Times</em>&nbsp;que la pandemia de covid-19 es &ldquo;the big one&rdquo;. Traducido, &ldquo;la grande&rdquo;. Pero para un norteamericano es mucho m&aacute;s que la traducci&oacute;n literal porque &ldquo;the big one&rdquo; es el terremoto de la falla de San Andr&eacute;s que alg&uacute;n d&iacute;a devastar&aacute; la costa del Pac&iacute;fico de San Francisco a los &Aacute;ngeles. Los cient&iacute;ficos saben que ese terremoto se producir&aacute; pero no pueden predecir cu&aacute;ndo. Igual que con la gran pandemia, se sab&iacute;a que llegar&iacute;a pero no en qu&eacute; momento. Y aqu&iacute; est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        El doctor Fauci se gan&oacute; un gran prestigio por sus actuaciones frente la pandemia del sida y, salvo por Trump y sus mariachis, que odian su sinceridad, es un hombre respetado. Por eso hay que hacerle caso cuando dice que la covid-19 re&uacute;ne los peores elementos de cada una de las epidemias anteriores. &ldquo;Tenemos un virus aleatorio que da un salto entre especies de un animal a un humano, que es espectacularmente eficiente en la propagaci&oacute;n de humano a humano y que tiene, relativamente hablando, un alto grado de morbilidad y mortalidad&rdquo;, relat&oacute; antes de concluir: &ldquo;Ahora mismo, estamos viviendo en la tormenta perfecta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/tormenta-perfecta-acerca-catalunya_129_6110798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2020 20:43:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dejen ya de culpar al feminismo de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dejen-culpar-feminismo-pandemia_129_5973260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e69f8dd-00d1-4ecd-bdb6-b63c24c4bbff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dejen ya de culpar al feminismo de la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hubo infección entre los asistentes a las manifestaciones feministas y partidos de fútbol es mucho más probable que los contagios se produjeran en el metro o autobús</p></div><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre los or&iacute;genes de la pandemia no pod&iacute;a comenzar de peor manera: con prejuicios, judicializada y con el cese de un coronel de la Guardia Civil y l&iacute;o pol&iacute;tico, un magn&iacute;fico c&oacute;ctel para que no se aclare nada. Resulta que una juez de Madrid, Carmen Rodr&iacute;guez-Medel, tras admitir la denuncia de un particular a finales de marzo, ha actuado con celeridad en pleno estado de alama para tratar de hallar indicios de responsabilidad en la actuaci&oacute;n del delegado del Gobierno en la comunidad madrile&ntilde;a, Jos&eacute; Manuel Franco, por permitir las manifestaciones feministas del 8M, dando de hecho por supuesto que dichas concentraciones han desempe&ntilde;ado un papel importante en el origen de la pandemia, algo improbable aunque algunos portavoces de la extrema derecha y la derecha extrema se empe&ntilde;en en ello.
    </p><p class="article-text">
        El particular que present&oacute; la denuncia planteaba un delito de prevaricaci&oacute;n y en el escrito de admisi&oacute;n de dicha denuncia la jueza agreg&oacute; la posibilidad de que se pudiera haber cometido otro delito, el de lesiones, y para ello pidi&oacute; un informe al m&eacute;dico forense sobre si esas manifestaciones &ldquo;fueron susceptibles de causar un riesgo evidente para la vida e integridad f&iacute;sica de las personas&rdquo;. Dicho informe no ha establecido esa relaci&oacute;n y la jueza no ha imputado a Franco por lesiones. S&iacute; lo ha hecho por prevaricaci&oacute;n (adoptar resoluciones sabiendo que son injustas) bas&aacute;ndose en otro informe solicitado por la jueza a la unidad de polic&iacute;a judicial de la Guardia Civil, en el que s&iacute; se concluye que hab&iacute;a riesgo, que el Gobierno lo conoc&iacute;a y que actu&oacute; para que se suspendieran unos actos s&iacute; y otros no
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los que lo han le&iacute;do consideran que el informe contiene abundantes errores y abusa de citas period&iacute;sticas a medios tan fiables como <em>OK Diario, </em>pero no es mi intenci&oacute;n entrar en este asunto y contribuir al ruido que nos va ensordecer durante d&iacute;as. Quiero limitarme a ofrecer algunos datos que ponen de manifiesto lo poco probable que es que las manifestaciones del 8 de marzo hayan contribuido de manera determinante a la pandemia. Desde luego, no han sido m&aacute;s determinantes que otros actos masivos celebrados ese d&iacute;a, como los partidos de f&uacute;tbol, baloncesto y otros deportes, y probablemente menos determinante que reuniones numerosas en locales cerrados, como las misas dominicales o las sesiones de cine y teatro. O las visitas a las residencias de ancianos aprovechando la festividad. Si hubo infecciones entre los asistentes a las manifestaciones feministas y los partidos de f&uacute;tbol es mucho m&aacute;s probable que los contagios se produjeran en el metro o el autob&uacute;s que cogieron para acudir a los actos que en los actos en s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio publicado en el portal de prepublicaciones medRxiv a principios de marzo efectuado por investigadores chinos de varias universidades sobre 318 brotes con tres o m&aacute;s casos sucedidos en varias ciudades concluye que &ldquo;todos se produjeron en espacios interiores&rdquo;. Al incluir los contagios que involucraron a dos personas, constata s&oacute;lo una infecci&oacute;n producida en un espacio exterior: un joven de Shangqiu que fue contagiado durante una conversaci&oacute;n en la calle por una persona que hab&iacute;a regresado de Wuhan. Nadie m&aacute;s sobre m&aacute;s de 7.000 infecciones analizadas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde se producen, pues, los contagios? Sobre todo, en los hogares. De los 318 del estudio, 254 (el 80%) se desarrollaron total o pacialmente en las viviendas. El segundo &aacute;mbito con m&aacute;s casos fue el transporte (108 y 34%). Suman m&aacute;s de cien porque pueden producirse contagios del mismo brote en varios sitios. Los dem&aacute;s lugares (restaurantes, tiendas y locales de cultura y entretenimiento, residencias y hospitales) registraron muchos menos brotes, aunque algunos fueran relevantes. El mayor fue en un centro comercial de Tianjin, que afect&oacute; a 6 empleados y 19 clientes. Estos, a su vez, contagiaron a otras 15 personas ya en otros lugares.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio efectuado en Jap&oacute;n concluye que las posibilidades de contagiarse en un interior multiplican por 19 las de infectarse al aire libre. De hecho, la recomendaci&oacute;n de evitar los interiores (sobre todo los abarrotados) y el uso de mascarillas, junto a la reconocida disciplina social, ha sido la base de la pol&iacute;tica japonesa anti-pandemia, que ha hecho posible niveles relativamente bajos de contagios.
    </p><p class="article-text">
        En Alemania, el primer gran brote se produjo durante los carnavales en Heinsberg, donde cuatro centenares de personas se reunieron en un pabell&oacute;n donde bebieron, cantaron y se abrazaron durante varias horas el 15 de febrero. Las celebraciones al aire libre, muchas a pesar del fr&iacute;o, no dieron lugar a ning&uacute;n brote semejante.
    </p><p class="article-text">
        Vincul&aacute;ndolo al deseo de la poblaci&oacute;n de ir a la playa, La Vanguardia de hoy publica un art&iacute;culo de Josep Corbella en el que el doctor &Agrave;lex Soriano, del hospital Cl&iacute;nic, recuerda que el virus se transmite en las gotitas que un infectado emite al toser, cantar, hablar o simplemente respirar. Y agrega: &ldquo;En espacios cerrados en que hay un contacto pr&oacute;ximo y prolongado entre personas es m&aacute;s f&aacute;cil que se transmita la infecci&oacute;n que en espacios abiertos, donde el virus se dispersa en el aire&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los contagios en el exterior, por tanto, son relativamente escasos y dif&iacute;cilmente dan lugar a brotes masivos (aunque se re&uacute;nan masas), lo que convierte en improbable que las manifestaciones del 8 de marzo hayan tenido un papel importante en la epidemia. En Espa&ntilde;a, el gran brote del que se tiene noticia se produjo en un funeral en Vitoria, cuyos asistentes se dispersaron luego por varias comunidades aut&oacute;nomas. Los otros brotes importantes, en centros sanitarios y residencias de ancianos, tambi&eacute;n han sido en interiores.
    </p><p class="article-text">
        Buscar culpables de la pandemia entre los movimientos feministas o las instituciones que los apoyan es, pues, un apriorismo infundado, lo que no quiere decir que las autoridades sanitarias hayan actuado con exquisita ejemplaridad. Analizar lo que realmente ha sucedido para no volver a incurrir en los mismos errores es un ejercicio que se tendr&aacute; que hacer, aunque el ruido que va a producir el informe de la Guardia Civil y las imputaciones de la jueza Rodr&iacute;guez-Medel dif&iacute;cilmente van a contribuir a un debate sosegado y constructivo.
    </p><p class="article-text">
        A principios de abril, el director de la gran revista m&eacute;dica brit&aacute;nica <em>The Lancet, </em>Richard Horton, hizo una amarga autocr&iacute;tica: &ldquo;La respuesta global al SARS-CoV-2 es el mayor fracaso de la pol&iacute;tica cient&iacute;fica de nuestra generaci&oacute;n. Las se&ntilde;ales estaban ah&iacute;&rdquo;. Y citaba: &ldquo;Hendra en 1994, Nipah en 1998, SARS en 2003, MERS en 2012 y &Eacute;bola en 2014; todas esas grandes epidemias que afectaron a humanos fueron causadas por virus que nacen en los animales y luego saltan al ser humano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Horton agregaba: &ldquo;A nadie sorprende que las se&ntilde;ales de alarma pasaran inadvertidas. Pocos de nosotros tienen la experiencia de una pandemia y todos tenemos parte de culpa por haber ignorado informaci&oacute;n que no refleja nuestra propia experiencia del mundo&rdquo;. Del an&aacute;lisis de Horton cabe deducir que hay una responsabilidad del conjunto de la comunidad cient&iacute;fica occidental (no de la oriental, que ha actuado con mayor eficacia), aunque &eacute;l se centra en la brit&aacute;nica, especialmente err&aacute;tica. &ldquo;El Reino Unido asumi&oacute; que esta pandemia se parecer&iacute;a bastante a una gripe&rdquo;, lamentaba.
    </p><p class="article-text">
        Hay una responsabilidad de los cient&iacute;ficos, pero no es la &uacute;nica. El director de <em>The Lancet</em> recordaba: &ldquo;Las pol&iacute;ticas de austeridad acabaron con la ambici&oacute;n y el compromiso de los gobiernos de proteger a sus ciudadanos. El objetivo pol&iacute;tico fue disminuir el rol del Estado, que tuviera menos capacidad de intervenci&oacute;n: el resultado fue dejar al pa&iacute;s herido de gravedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vale la pena reflexionar sobre lo que escribi&oacute; Horton para intentar llegar a conclusiones que permitan construir un futuro mejor. Golpear las cacerolas policiales y judiciales para hundir a Jos&eacute; Manuel Franco y, si es posible, a Pedro S&aacute;nchez es ruido. Un barullo que puede ocultar la responsabilidad de los gobiernos que no cumplieron con su obligaci&oacute;n &ldquo;de proteger a sus ciudadanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        *Socio de la revista Alternativas Econ&oacute;micas, donde ha coordinado el Dossier del n&uacute;mero de mayo sobre la investigaci&oacute;n m&eacute;dico-cient&iacute;fica del coronavirus. Este art&iacute;culo se ha publicado tambi&eacute;n en <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alternativaseconomicas.coop</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dejen-culpar-feminismo-pandemia_129_5973260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2020 20:18:11 +0000]]></pubDate>
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