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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Teresa Ronderos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-teresa-ronderos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Teresa Ronderos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Migrantes de otro mundo: recorrer de forma clandestina más de 10.000 kilómetros por tierra, mar y aire]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-mundo_1_5978985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01e5f803-2486-41ed-8af7-8408b692669a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Migrantes de otro mundo: recorrer de forma clandestina más de 10.000 kilómetros por tierra, mar y aire"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto de investigación 'Migrantes de otro mundo', en el que participan 18 medios de 14 países, profundiza en la migración africana y asiática con destino a Estados Unidos o Canadá</p></div><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a Kamal la ma&ntilde;ana del 16 de enero de este a&ntilde;o en Necocl&iacute;, un pueblo de unos setenta mil habitantes, mar verde y arisco y pescadores pobres, al borde del Golfo de Urab&aacute;, en la esquina noroccidental de Colombia. Kamal ven&iacute;a huyendo de Daca, Bangladesh, despu&eacute;s de que extremistas religiosos quemaran su tienda de t&eacute;. En este pa&iacute;s, los musulmanes sunitas son mayor&iacute;a y, como el resto de la regi&oacute;n, se ha visto afectado por los estragos del terrorismo global y de la guerra en su contra y por la demagogia sectaria de l&iacute;deres de oriente y occidente, que termina en la pr&aacute;ctica en ataques delincuentes contra casas, negocios y templos de minor&iacute;as hind&uacute;es, budistas y cristianas.
    </p><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o, medio mill&oacute;n de banglades&iacute;es se ven obligados a abandonar su pa&iacute;s. A los exiliados por la violencia, como Kamal, se les suman los desplazados porque el cambio clim&aacute;tico afecta especialmente a este pa&iacute;s bajo y superpoblado: inundaciones y deslaves cada vez m&aacute;s frecuentes les desl&iacute;en la tierra bajo sus pies.
    </p><p class="article-text">
        Como la mayor&iacute;a de migrantes, muchos de ellos se refugian en los pa&iacute;ses vecinos, buscando rehacer sus vidas sin abandonar del todo sus regiones. No pocos, sin embargo, deciden irse a Am&eacute;rica. En Brasil, entre enero de 2017 y marzo de 2019, 1.608 banglades&iacute;es presentaron sus solicitudes de refugio en Brasil.
    </p><p class="article-text">
        Kamal tambi&eacute;n vol&oacute; a Sao Paulo, pero no se qued&oacute; y conect&oacute; a Bolivia, para luego seguir por tierra al norte. En ese rumbo iba cuando conversamos con &eacute;l en Necocl&iacute;. A lo largo de 2019, los banglades&iacute;es estaban entre los africanos y asi&aacute;ticos que m&aacute;s tomaron esta ruta a Estados Unidos o Canad&aacute;. Dejaron registro en Colombia, 703 nacionales de ese pa&iacute;s y en M&eacute;xico, fueron presentados ante autoridad migratoria 1.561.
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas de la globalizaci&oacute;n que hoy nos trazan a todos la vida &mdash;econom&iacute;as transnacionales, milicias multinacionales, bombardeos ordenados a distancia, cambio clim&aacute;tico, Internet&mdash; han abierto los grifos de la migraci&oacute;n en todo el planeta. Hoy hay 50 millones de migrantes m&aacute;s que hace diez a&ntilde;os y el porcentaje de gente que ha tenido que abandonar su lugar de origen ha ido en aumento.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de investigaci&oacute;n transfronteriza '<a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Migrantes de otro mundo</a>', en el que han participado 18 medios period&iacute;sticos* en 14 pa&iacute;ses, descubre un cap&iacute;tulo intenso y poco conocido de la migraci&oacute;n en nuestro mundo actual. La hemos llamado Migrantes de otro mundo porque cuenta las historias de viajeros que se embarcan o que vuelan entre diez y quince mil kil&oacute;metros al otro lado del mundo, y que una vez en Suram&eacute;rica o en el Caribe atraviesan el continente en buses expresos o aviones, en lanchas r&aacute;pidas o canoas apaleadas, en taxis clandestinos o carros particulares por atajos subrepticios y azarosos, siempre hacia el norte, a Estados Unidos o Canad&aacute;, como golondrinas aturdidas, atravesando a menudo tramos enteros sin m&aacute;s medios que las piernas, las alas de la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Son migrantes de otro mundo porque en el momento en que pisan el continente, su bengal&iacute;, lingala o hausa, fula, hindi o nepal&eacute;s, &aacute;rabe, urdu o cingal&eacute;s pierden todo su valor, y ni siquiera franc&eacute;s, portugu&eacute;s o ingl&eacute;s les sirven de mayor cosa en los pueblos m&aacute;s profundos, donde nadie les entiende.
    </p><p class="article-text">
        Son de otro mundo porque su valent&iacute;a y determinaci&oacute;n son formidables. Resueltos a hacerse una vida nueva y &ndash;a menudo&mdash; a abrirle una oportunidad a quienes dejan atr&aacute;s, no se arredran ni ante la explotaci&oacute;n de los estafadores del camino, ni la hostilidad de los puestos migratorios, ni los corruptos, ni los asaltos y violaciones, ni el hambre, el miedo y las amenazas, ni la c&aacute;rcel, ni la muerte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La muerte tambi&eacute;n es una opci&oacute;n de libertad&rdquo;, dice con frecuencia el colega Juan Arturo G&oacute;mez, integrante de este equipo period&iacute;stico que vive en la regi&oacute;n del Golfo de Urab&aacute;, muy cerca a la frontera con Panam&aacute;. Le escuch&oacute; la frase a un inmigrante y se le qued&oacute; grabada.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; una traves&iacute;a tan larga?</h2><p class="article-text">
        Muchas razones los hacen tomar esta ruta, que parece absurdamente larga. Una que los africanos citan a menudo es que el camino a Europa por Libia, donde torturan y esclavizan a viajeros, les da terror. Otra es que cada vez hay menos cupos para refugiados en Estados Unidos, que hac&iacute;an posible esperar pacientemente en casa hasta obtener permiso de volar directo, sin penurias.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el gobierno Trump ha cerrado las cuotas para refugiados (reduciendo las 110 mil planeadas por la administraci&oacute;n Obama para 2017 a 18 mil para este a&ntilde;o, ahora reducidas a cero con el Coronavirus). No ha dejado m&aacute;s salida que intentar esta tortuosa y prolongada v&iacute;a que puede tomarles meses, entrar ilegalmente y rogar para que una vez adentro les concedan el asilo. Eso hicieron 1.327 personas provenientes de la India que consiguieron asilo en Estados Unidos en 2018, el &uacute;ltimo a&ntilde;o del que el gobierno da cifras.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, con la comunicaci&oacute;n global e instant&aacute;nea, ning&uacute;n rinc&oacute;n parece tan distante, ni un viaje largo parece tan solitario. Van siguiendo los guijarros digitales que les dejan otros compatriotas. Parientes y amigos los jalan, a veces les pagan el viaje. Otras veces se los costean ellos mismos, acuden a sus familias, venden los bienes que tengan &ndash;como Kamal, que vendi&oacute; una tierra familiar por lo que pudo&ndash; o se endeudan con su futuro como &uacute;nica garant&iacute;a de pago.
    </p><p class="article-text">
        En sus tel&eacute;fonos tienen Facebook y WhatsApp y pueden ir avisando de lo que les pasa a lo largo del camino. Hilan redes por nacionalidades como, por ejemplo, la que han urdido mal&iacute;es y senegaleses en Brasil y Argentina desde fines de los noventa. Tienen sus grupos de conversaci&oacute;n donde los que ya pasaron los contactan con algunos protectores del camino &mdash;como Luis Guerrero Araya, a qui&eacute;n conoc&iacute; en La Cruz, Costa Rica&mdash; y saben a qui&eacute;n advertirle si hay problema.
    </p><p class="article-text">
        Una vez alguien encuentra tierra donde echar ra&iacute;ces, llama a los otros, y esos a otros m&aacute;s. As&iacute; ha hecho siempre la humanidad desde que existe: migrar en racimos.
    </p><p class="article-text">
        Esta gran traves&iacute;a tambi&eacute;n es posible porque, aunque ellos no sean bienvenidos en casi ning&uacute;n lado, su dinero es apetecido en todas partes. Fluye f&aacute;cil desde las cuentas de Karachi en Pakist&aacute;n y Duala en Camer&uacute;n hasta Cruzeiro do Oeste and Sao Paulo, en Brasil, o a Apartad&oacute; en Colombia; cruza todas las fronteras con muy poco papeleo, a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples servicios internacionales de giros instant&aacute;neos como Western Union o MoneyGram, los que nos mencionaron.
    </p><p class="article-text">
        Eso le contaron a esta alianza period&iacute;stica muchos migrantes en distintos puntos de la geograf&iacute;a americana, como tambi&eacute;n las fuentes oficiales, los acad&eacute;micos y los activistas con que hablamos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 40 periodistas y editores, camar&oacute;grafos, traductores y fot&oacute;grafos, productores y creativos, programadores y desarrolladores, dise&ntilde;adores y artistas que construimos Migrantes de Otro Mundo. Nos un&iacute;a un prop&oacute;sito: ponerles carne y hueso a estos migrantes que a los ojos del mundo han sido casi invisibles. Incluso en los informes anuales de la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM), apenas si asoman.
    </p><p class="article-text">
        Sus historias solo se publican cuando les ocurren tragedias o, peor a&uacute;n, cuando se habla de sus victimarios. En esta investigaci&oacute;n, que se extendi&oacute; durante nueve meses, en cambio, seguimos sus historias de principio a fin. Quer&iacute;amos o&iacute;r la opini&oacute;n de quienes consiguieron vivir en el norte y saber si piensan que vali&oacute; la pena el costo que pagaron; quer&iacute;amos averiguar qu&eacute; fue de los deportados y de los encarcelados, ponerles rostro y nombre a los que murieron, cuyos restos yacen en tumbas an&oacute;nimas o fosas comunes en el margen del camino.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra esperanza es que despu&eacute;s de navegar por los cinco cap&iacute;tulos de Migrantes de Otro Mundo se sepa que estos migrantes existen, con toda su humanidad, y que se escuche su &uacute;nico clamor: un paso seguro y digno por el continente.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;ntos son y de d&oacute;nde vienen?</h2><p class="article-text">
        Por la naturaleza clandestina de la mayor&iacute;a de los viajes es imposible precisar el n&uacute;mero exacto de asi&aacute;ticos y africanos que pasan cada a&ntilde;o por Am&eacute;rica Latina hacia Estados Unidos o Canad&aacute;. No obstante, cruzando los datos de cada pa&iacute;s, nos aproximamos a una cifra que oscila entre 13.000 y 24.000 personas.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mapa animado</a> se trazan las rutas principales por las que realizan el primer tramo transatl&aacute;ntico. Armamos este mapa de rutas a partir de estudios de expertos, expedientes judiciales e informes publicados por otros medios, pero sobre todo se basa en los relatos de los propios viajeros transcontinentales.
    </p><p class="article-text">
        Ellos y ellas, a veces con sus hijos, toman vuelos desde Nueva Delhi, en India y conectan en Abu Dhabi o Dubai en los Emiratos &Aacute;rabes; o vuelan desde Ad&iacute;s Abeba en Etiop&iacute;a, o de Casablanca en Marruecos, o de Lagos en Nigeria, o Johannesburgo en Sur&aacute;frica, o desde Mosc&uacute; en Rusia. Aterrizan en aeropuertos de Sao Paulo donde pueden bajarse o conectar a Quito o Panam&aacute;. Tambi&eacute;n pueden llegar a Buenos Aires, Caracas o La Habana. Otros se van a probar suerte en los puertos mar&iacute;timos africanos de Durban o Port Elisabeth, Freeport, Lagos, Malabo, o Pointe-Noire, donde se trepan a buques a veces de polizones y otras en cargueros o en barcazas que apenas si consiguen cruzar el Atl&aacute;ntico. Desembarcan en el puerto de Santos, cerca de Sao Paulo, o en el de Buenos Aires, o los rescatan en Maranh&atilde;o, Brasil.
    </p><p class="article-text">
        Una vez llegan a suelo americano, su trecho m&aacute;s dif&iacute;cil est&aacute; por comenzar, como lo contamos en el segundo cap&iacute;tulo, <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/rutas-por-america.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las Rutas por Am&eacute;rica</a>.
    </p><p class="article-text">
        Conseguimos las cifras oficiales disponibles m&aacute;s recientes en los pa&iacute;ses por d&oacute;nde m&aacute;s transitan, pero las autoridades migratorias no siempre recogen las mismas estad&iacute;sticas y es dif&iacute;cil que el n&uacute;mero de migrantes de una nacionalidad registrado en Panam&aacute;, por ejemplo, sea el mismo exacto del de Costa Rica, su vecina. Este es un tr&aacute;nsito subrepticio, que franquea las fronteras m&aacute;s cerradas a escondidas y que cambia de derrotero constantemente para evitar ser detectado.
    </p><p class="article-text">
        En su conjunto, sin embargo, las cifras permiten al menos establecer que los migrantes transcontinentales que m&aacute;s usaron esta ruta a lo largo de 2019 tienen pasaportes de Camer&uacute;n, India, Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo (RDC), Bangladesh, Angola, Sri Lanka, Eritrea, Nepal, Pakist&aacute;n, Ghana, Guinea y Mauritania.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n descubrimos que muchos de ellos llegan primero a Brasil, un pa&iacute;s que durante a&ntilde;os promovi&oacute; la inmigraci&oacute;n internacional. Entre enero de 2018 y enero de 2020, Brasil dio refugio a 27 760 extranjeros de 53 nacionalidades, entre ellos a 270 solicitantes de la RDC.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un tiempo, muchos de ellos abandonan su solicitud de refugio o su refugio. Como averigu&oacute; Profiss&atilde;o R&eacute;porter de TV Globo, otro aliado de esta investigaci&oacute;n, miles de migrantes llegan a barrios miserables de Sao Paulo, viven en tugurios u ocupan edificios abandonados en p&eacute;simas condiciones y no encuentran trabajo decente. Despu&eacute;s de dos o tres a&ntilde;os de intentar afincarse sin &eacute;xito en Brasil, siguen viaje hacia el norte. Es el caso de angole&ntilde;os y nacionales de la RDC que encontramos haciendo su camino al norte. A muchos les niegan sus pedidos de refugio, como les sucede a la mayor&iacute;a de personas provenientes de Bangladesh, Paquist&aacute;n o Ghana que los solicitan.
    </p><p class="article-text">
        Inmigrantes de otras nacionalidades, como los de Sri Lanka, no parecen empezar su traves&iacute;a por Brasil. Apenas 39 de esta nacionalidad solicitaron refugio en Brasil entre 2017 y marzo de 2019. Sin embargo, seg&uacute;n registros migratorios de 2019, una cantidad diez veces superior sali&oacute; de Ecuador sin pasar por los puestos migratorios, lo que puede indicar la naturaleza clandestina de su viaje. En Costa Rica, las autoridades de migraci&oacute;n registraron la llegada de 738 esrilanqueses.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que los puestos migratorios confundan a los ciudadanos de la RDC con los congoleses del Congo-Brazzaville y eso explique en parte la incongruencia de los datos. Pero tambi&eacute;n significa que al pasar por cruces m&aacute;s rec&oacute;nditos, logran no ser detectados. Un mapa interactivo en este cap&iacute;tulo revela otros casos similares: en Colombia, por ejemplo, apenas 103 eritreos fueron detectados por las autoridades, mientras que migraci&oacute;n mexicana registr&oacute; una cifra de migrantes de esa nacionalidad casi cuatro veces mayor.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia no llegan a su destino. As&iacute; le ocurri&oacute; a Sanjiv, Raja y Harpreet, nacidos en India y cuya historia contamos en alianza con The Confluence, medio del pa&iacute;s asi&aacute;tico. En M&eacute;xico, ya en el &uacute;ltimo trecho, los atraparon las autoridades junto con otros 308 de sus compatriotas, y despu&eacute;s de encerrarlos los embarcaron en un avi&oacute;n de regreso a Nueva Delhi. Tambi&eacute;n encontrar&aacute;n aqu&iacute; <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/rutas-por-america/nadie-entendio-a-nguyen-en-el-salvador.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la historia del vietnamita Van Dung Nguyen</a>, perdido en el laberinto de una justicia injusta en El Salvador.
    </p><p class="article-text">
        El periodista Josep Pele y su familia de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, quien adem&aacute;s fue colaborador de esta alianza, s&iacute; consigui&oacute; llegar a Estados Unidos, pero encontr&oacute; tan frustrante lo que le ofrec&iacute;an &mdash;esperar un a&ntilde;o para saber si le daban el refugio o no, sin permiso de trabajo&mdash; que sigui&oacute; viaje a Canad&aacute;, donde hoy reside. Contamos su accidentado periplo. A <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/rutas-por-america/la-historia-no-tan-feliz-de-colette.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colette</a>, de Camer&uacute;n, la ubicamos ya del otro lado, en Odenton, Maryland, con sus hijas. El sue&ntilde;o americano, sin embargo, era m&aacute;s triste de lo que imagin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la ruta, un reportero de esta alianza encontr&oacute; una pared de un refugio improvisado para migrantes en el Choc&oacute; colombiano en la que hab&iacute;a mensajes y firmas que estos hab&iacute;an dejado como testimonio de su paso. Nos dimos a la tarea de buscarlos. <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/rutas-por-america/siguiendo-el-rastro-de-ramesh.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; encontramos a Ramesh</a>, un nepal&iacute; que hab&iacute;a dejado all&iacute; su mensaje cuando pas&oacute; en 2015 y, con la ayuda de un reportero en Nepal, reconstruimos su historia.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo son los viajes?</h2><p class="article-text">
        Los <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/pasos-prohibidos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pasos Prohibidos</a> (cap&iacute;tulo 3) son muchos, en este largu&iacute;simo recorrido donde casi todos los gobiernos ponen talanqueras.
    </p><p class="article-text">
        El cruce de las selvas del Dari&eacute;n entre Colombia y Panam&aacute;, <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/pasos-prohibidos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al que dedicamos un mini-documental</a>, es el trayecto que ninguno olvida. El calor pegajoso, las lomas de la muerte, los olores de cuerpos pudri&eacute;ndose en el fango&hellip; all&iacute; lo dejan todo, el alma incluida: algunos han tenido que dejar hasta a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        El viaje no termina ah&iacute;. Al alcanzar la carretera panamericana en Panam&aacute;, ya en territorio civilizado, los migrantes reciben un aliento, pues tanto este pa&iacute;s como el siguiente, Costa Rica, les facilitan el paso con transporte r&aacute;pido y seguro. Muy pronto, sin embargo, <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/pasos-prohibidos/senderos-clandestinos-hacia-nicaragua.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llegan a Nicaragua</a>, un pa&iacute;s sin ley para los suyos y mucho menos para los for&aacute;neos. All&aacute; tienen que pagar para pasar, y no siempre salen indemnes. Relatamos la experiencia de los migrantes que atraviesan ese sendero clandestino.
    </p><p class="article-text">
        Contamos tambi&eacute;n de <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/pasos-prohibidos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo es el tramo siguiente</a>: el cruce diagonal del territorio hondure&ntilde;o, desde Choluteca en el sur, cerca de la frontera con Nicaragua, hasta la solitaria frontera con Guatemala, en Agua Caliente. A partir de este s&oacute;rdido tramo los migrantes asi&aacute;ticos y africanos ya no vuelven a dejarse ver a pleno d&iacute;a. Una vez cruzada Guatemala, ya cerca de la meta, <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/pasos-prohibidos/el-campamento-de-los-apatridas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los migrantes tienen que esperar en un campo en Tapachula</a>, M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Debido a un s&uacute;bito cambio en el modo de aplicar la normativa, all&iacute; los hacinados llegaron a miles en octubre pasado. Durmiendo en carpas frente al centro de detenci&oacute;n, la situaci&oacute;n en poco tiempo se torn&oacute; explosiva, como lo cuenta un texto elaborado con base en las historias de quienes pasaron por all&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Los que nunca llegan</h2><p class="article-text">
        Los migrantes <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/los-caidos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n caen en el camino</a>. La mayor&iacute;a porque los pa&iacute;ses creen que cerr&aacute;ndoles las fronteras o impidi&eacute;ndoles el paso por lugares seguros los har&aacute;n desistir. Parece que no los conocieran. Si lo hicieran, sabr&iacute;an que las fuerzas que los empujan no se limitan a la voluntad individual, sino que tienen que ver con los tiempos que corren (hambre, miseria, muerte y guerra) y que cuando uno da por desahuciado a su pa&iacute;s no tiene otra alternativa que seguir adelante, de cualquier manera.
    </p><p class="article-text">
        Rara vez los gobiernos pagan un costo pol&iacute;tico por el maltrato a estos migrantes. En Colombia se necesit&oacute; que hubiera un gran naufragio como el de enero de 2019, en el que murieron ahogados 21 migrantes, para que ese gobierno volviera a aflojar sus normas migratorias. Ahora, seg&uacute;n nos contaron los migrantes, les da cinco d&iacute;as para cruzar los 1.200 kil&oacute;metros de su territorio y salir. En M&eacute;xico, el acuerdo firmado con Estados Unidos para reducir el flujo de extranjeros que tratan de alcanzar el norte es aplaudido por la mayor&iacute;a del pa&iacute;s. Triste paradoja: un pa&iacute;s de migrantes orgulloso por ejercer de polic&iacute;a para que otros migrantes no alcancen su objetivo.
    </p><p class="article-text">
        Migrantes de Otro Mundo cont&oacute; 110 migrantes muertos o desaparecidos de varias nacionalidades en la frontera entre Colombia y Panam&aacute;. Murieron ahogados en s&uacute;bitas crecientes de los impredecibles r&iacute;os selv&aacute;ticos o en el mar; murieron de infarto por el enorme esfuerzo que exige el trayecto; murieron asesinados. De algunos no se sabe nada. Muchos no figuran en las cuentas oficiales de ning&uacute;n pa&iacute;s. La impresionante base de datos que recientemente construy&oacute; el Proyecto de Migrantes Desaparecidos de la OIM tampoco contabiliza a la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el cap&iacute;tulo cuarto, <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/los-caidos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Ca&iacute;dos</a>, mapeamos el rastro de muerte y desaparici&oacute;n que dejan las rutas de los migrantes de todas las nacionalidades, documentados por nosotros y por la OIM, entre 2016 y febrero de 2020.
    </p><p class="article-text">
        Entre los muertos est&aacute;n las <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/los-caidos/las-tumbas-numeradas-de-acandi-tenian-nombre.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">21 personas que naufragaron y hoy yacen enterradas como an&oacute;nimos</a> en Acand&iacute;, un pueblo pesquero sobre el Golfo de Urab&aacute; en Colombia. Investigamos c&oacute;mo terminaron all&iacute; y qui&eacute;nes eran. <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/los-caidos/victor-nebane-los-camerunenses-que-nunca-llegaron.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A V&iacute;ctor, de Camer&uacute;n</a>, tambi&eacute;n qued&oacute; en esa frontera y encontramos a su familia en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en alianza con The Museba Project de Camer&uacute;n, contamos la historia de los cameruneses que se ahogaron en 2019 en el mar al frente de la costa de Tonal&aacute; en Chiapas, M&eacute;xico, y dejamos evidencia del dolor de los familiares que pusieron su fe en el futuro de un ser querido que volvi&oacute; a su casa en ata&uacute;d.
    </p><h2 class="article-text">Una cara amarga</h2><p class="article-text">
        A pesar de la &ldquo;desnacionalizaci&oacute;n&rdquo; econ&oacute;mica de que han sido objeto los pa&iacute;ses del mundo, al decir de la soci&oacute;loga Saskia Sassen, estos tambi&eacute;n han sufrido un proceso paralelo de &ldquo;renacionalizaci&oacute;n&rdquo;. Esta se expresa a menudo en detener a migrantes como forma de ejercer control sobre el territorio, aun a veces en contradicci&oacute;n con los mismos tratados internacionales que han firmado y en los que se comprometen a dar refugio o asilo a quienes huyen de guerras, o a tratar con humanidad a migrantes econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        En las Am&eacute;ricas, esta crisis de identidad de los pa&iacute;ses ha resultado en un mapa legislativo err&aacute;tico y casi nunca consensuado que favorece enormemente al tr&aacute;fico de personas, una cara cruel de la migraci&oacute;n mundial. Como no todos los migrantes cruzan el oc&eacute;ano de la mano de coterr&aacute;neos o de familiares, la necesidad los conduce f&aacute;cilmente hacia traficantes que saben aprovechar los cierres y aperturas de fronteras para sumar nuevos costos, aprovechando sus nexos fluidos con mafias de otros tr&aacute;ficos ilegales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; trazan rutas para sus cargamentos humanos. Se adaptan r&aacute;pidamente, coordinan entre s&iacute; sirvi&eacute;ndose de mensajer&iacute;a instant&aacute;nea y global, y compartimentan los pagos y tambi&eacute;n la informaci&oacute;n, que les sueltan gota a gota a los migrantes. Estos, atrapados en sus garras, no tienen m&aacute;s remedio que ir agotando sus recursos y los de familiares y conocidos. Para el flujo de dinero, por supuesto, no hay fronteras.
    </p><p class="article-text">
        El negocio no prospera porque haya pa&iacute;ses &ldquo;laxos&rdquo;, como llaman las autoridades migratorias a quienes se ponen a tono con la globalizaci&oacute;n y abren sus fronteras a personas, sino porque hay pa&iacute;ses que las cierran, como si la migraci&oacute;n no existiera.
    </p><p class="article-text">
        Como cuenta el quinto cap&iacute;tulo de Migrantes de Otro Mundo, <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/un-negocio-cruel.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un Negocio Cruel</a>, la prohibici&oacute;n y el enorme mercado de viajeros hacen que el precio se infle y el negocio se vuelva boyante. La historias de este cap&iacute;tulo desnudan c&oacute;mo operan estas redes criminales y sus diversos anillos de poder: desde las &eacute;lites que cobran los viajes por adelantado a miles de d&oacute;lares y coordinan los pagos entre las grandes capitales, las autoridades locales que corrompen y sacan su tajada, hasta los &ldquo;coyotes&rdquo; expiatorios, como es el caso de una due&ntilde;a de hotel que empez&oacute; haciendo favores a migrantes en una frontera y termin&oacute; de pe&oacute;n del gran tablero del tr&aacute;fico, o tambi&eacute;n de <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/un-negocio-cruel/la-mama-africa-de-centroamerica.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las &lsquo;Mam&aacute; &Aacute;frica&rsquo;</a>, una en Colombia y otra en Am&eacute;rica Central, esta &uacute;ltima retratada aqu&iacute; en profundidad.
    </p><p class="article-text">
        Hay zonas iluminadas y m&aacute;s conocidas por las autoridades como la llegada legal y la salida clandestina de Ecuador &mdash;seg&uacute;n lo documentamos con casos judicializados&mdash; y tambi&eacute;n hay otras m&aacute;s oscuras, <a href="http://migrantes-otro-mundo.elclip.org/un-negocio-cruel/venezuela-el-eslabon-misterioso-de-la-ruta-al-norte.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuyos contornos dibujamos en Venezuela</a>.
    </p><p class="article-text">
        En este continente tan desigual, tambi&eacute;n en la aplicaci&oacute;n de la justicia las polic&iacute;as locales pueden confundir redes migratorias de amigos y conocidos que apoyan al que viaja con redes de tr&aacute;fico mercantil, y terminan castigando a buenos samaritanos antes que a los pesos pesados. Ese parece ser el caso del proceso que relatamos contra tres senegaleses en Argentina.
    </p><h2 class="article-text">El &uacute;ltimo portazo</h2><p class="article-text">
        Hoy, cuando el Coronavirus va dejando una estela de muerte por doquier, los pa&iacute;ses han cerrado sus puertas para evitar el contagio. La situaci&oacute;n de los migrantes que viajan precariamente, a veces sin documentos y sin dinero, se torn&oacute; cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de ellos est&aacute;n encerrados en centros de detenci&oacute;n como el de Otay Mesa en San Diego, California, esperando que un juez considere su pedido de asilo. Ahora tendr&aacute;n que esperar, con el riesgo de que Trump &ndash;cuyas pol&iacute;ticas migratorias alcanzan el extremo xen&oacute;fobo &mdash;alargue la suspensi&oacute;n de asilos m&aacute;s all&aacute; de la duraci&oacute;n de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        En Otay Mesa estuvo detenido Maxcello hasta mediados de mayo pasado, un camerun&eacute;s sobreviviente del naufragio en Tonal&aacute;, M&eacute;xico, cuya historia contamos aqu&iacute;. Ya se anunci&oacute; que all&iacute; hay al menos 41 contagiados del Covid-19.
    </p><p class="article-text">
        Los mexicanos y centroamericanos que reci&eacute;n est&aacute;n llegando a la frontera durante la cuarentena son deportados a M&eacute;xico, sin saber si est&aacute;n contagiados o no. Es M&eacute;xico el que se ha encargado de devolverlos a sus pa&iacute;ses o abandonarlos en el sur para que sean ellos los que retornen, sin importar qu&eacute; les suceda o de qu&eacute; escapaban.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Estados Unidos mantiene sus expulsiones habituales desde centros de detenci&oacute;n sin control sanitario. Un mexicano devuelto de Houston, Texas, lleg&oacute; enfermo a un albergue de migrantes en Nuevo Laredo y ya contagi&oacute; a otros. Decenas de deportados a Guatemala llegaron con el virus, lo que provoc&oacute; rechazo hacia los reci&eacute;n llegados.
    </p><p class="article-text">
        A muchos viajeros provenientes de Asia y &Aacute;frica que reci&eacute;n est&aacute;n llegando a Estados Unidos, al parecer, los est&aacute;n devolviendo deportados a sus pa&iacute;ses de origen. Y quienes iban a mitad de camino, cuando los pa&iacute;ses impusieron cuarentena, quedaron atrapados en albergues o en pueblos de frontera, superando los n&uacute;meros que estos pueden recibir en condiciones humanitarias m&iacute;nimas.
    </p><p class="article-text">
        En Necocl&iacute;, el mismo pueblo en la esquina norte de Sur Am&eacute;rica donde convers&eacute; con Kamal en enero pasado, dos meses m&aacute;s tarde tuvieron que alojarse 294 personas, catorce de ellas africanas, desbordando la capacidad de la alcald&iacute;a local para atenderlos.
    </p><p class="article-text">
        El coronavirus, potenciado por fen&oacute;menos globales como el cambio clim&aacute;tico y la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, ha dejado en evidencia la gran contradicci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de migraci&oacute;n actuales y el da&ntilde;o que ocasionan a quienes esa misma globalizaci&oacute;n expulsa.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo donde todo circula sin obst&aacute;culos excepto quienes huyen por su vida, la ambig&uuml;edad y el capricho en el cierre de fronteras y la suspensi&oacute;n repentina del derecho para la protecci&oacute;n de refugiados y migrantes son cr&iacute;menes por omisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al esconderse detr&aacute;s de una dudosa pol&iacute;tica nacional con el pretexto de proteger a sus ciudadanos, los pa&iacute;ses est&aacute;n contribuyendo a una crisis global que tambi&eacute;n los incluye a ellos, d&aacute;ndole la espalda a las personas que mejor ejemplifican la capacidad humana de so&ntilde;ar que nuestra vida puede ser mejor.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Nota: Migrantes de Otro Mundo es una investigaci&oacute;n period&iacute;stica colaborativa y transnacional del Centro Latinoamericano de Investigaci&oacute;n Period&iacute;stica (CLIP), en alianza con Occrp, Animal Pol&iacute;tico(M&eacute;xico) y los medios regionales mexicanos Chiapas Paralelo y Voz Alterna para el sitio web En el camino de la Red Periodistas de a Pie; Univisi&oacute;n digital (Estados Unidos),Revista Factum(El Salvador); La Voz de Guanacaste (Costa Rica); Profiss&atilde;o R&eacute;porter de TV Globo (Brasil); La Prensa (Panam&aacute;); Revista Semana(Colombia); El Universo (Ecuador); Efecto Cocuyo (Venezuela); y Cosecha Roja (Argentina) en Am&eacute;rica Latina. Tambi&eacute;n colaboraron en la investigaci&oacute;n The Confluence(India), Record Nepal (Nepal), The Museba Project (Camer&uacute;n) y Bellingcat (Reino Unido). La Fundaci&oacute;n Avina y la Seattle International Foundation dieron apoyo especial a este proyecto.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Teresa Ronderos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-mundo_1_5978985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2020 13:33:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Migrantes de otro mundo: recorrer de forma clandestina más de 10.000 kilómetros por tierra, mar y aire]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Colombia,Panamá,Estados Unidos,África]]></media:keywords>
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