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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael Alonso Solís]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafael-alonso-solis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael Alonso Solís]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fármacos, mitos, sectas y negocios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/farmacos-mitos-sectas-negocios_129_6095321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5de0526f-3407-4dc6-a1d3-e34588e24b4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fármacos, mitos, sectas y negocios"></p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se descubre y se desarrolla un medicamento efectivo y por qu&eacute; ocurre? &iquest;C&oacute;mo se financia la investigaci&oacute;n y para qu&eacute; sirve? &iquest;Cu&aacute;nto cuesta y qui&eacute;n decide la inversi&oacute;n? La realidad es que las v&iacute;as por las que transcurre el proceso cient&iacute;fico que finaliza en la disponibilidad de un medicamente son variadas, y no siempre como resultado de un plan de trabajo espec&iacute;fico para alcanzar los objetivos deseados, tras un riguroso an&aacute;lisis de los procedimientos m&aacute;s adecuados. Pero as&iacute; ha sido, en buena medida, el desarrollo del conocimiento cient&iacute;fico. Puede que el ejemplo m&aacute;s evidente sea el de un f&aacute;rmaco tan universalmente utilizado como la penicilina, cuya acci&oacute;n antibacteriana fue observada por primera vez por Alexander Fleming en el hospital Saint Mary de Londres. La historia es suficientemente conocida. En oto&ntilde;o de 1928, tras haber estado ausente durante varias semanas de su laboratorio, Fleming observ&oacute; que un moho hab&iacute;a invadido sus cultivos de estafilococos. Al observar con m&aacute;s atenci&oacute;n, y casi a punto de desechar las placas, Fleming y su ayudante comprobaron que en la zona que rodeaba al moho se ve&iacute;a un halo transparente, indicativo de destrucci&oacute;n de las bacterias. Esa fue la primera evidencia de que una sustancia, previsiblemente producida por el hongo penicillium, era capaz de ejercer una acci&oacute;n antibi&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la importancia del hallazgo, debido a las dificultades para fabricar el penicillium en cantidades aceptables para el desarrollo de estudios cl&iacute;nicos, la investigaci&oacute;n se fren&oacute; durante una d&eacute;cada, no siendo hasta 1938 que Howard Florey, Ernst Chain y Norman Heatley, en la Universidad de Oxford, tomaron el testigo y continuaron el trabajo del microbi&oacute;logo escoc&eacute;s, hasta conseguir penicilina purificada en forma estable. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el mismo grupo consigui&oacute; demostrar que el f&aacute;rmaco era eficaz en ratones infectados con estreptococos, lo que indicaba un tremendo potencial frente a las infecciones bacterianas. En 1941, Albert Alexander, un polic&iacute;a desahuciado por una infecci&oacute;n m&oacute;rbida tras haberse pinchado con la espina de una rosa, que yac&iacute;a cubierto de abscesos en estado terminal, se convirti&oacute; en el primer paciente tratado con penicilina. Desgraciadamente para &eacute;l, y a pesar de que hab&iacute;a comenzado a recuperarse, falleci&oacute; un mes despu&eacute;s, al no disponerse del f&aacute;rmaco en cantidades suficientes para continuar el tratamiento. La necesidad de un antibi&oacute;tico efectivo en plena guerra mundial se uni&oacute; al azar inicial, y la colaboraci&oacute;n entre Florey y Heatley continu&oacute; en Estados Unidos, promoviendo la producci&oacute;n a gran escala del antibi&oacute;tico
    </p><p class="article-text">
        La demostraci&oacute;n del efecto curativo de la penicilina a&uacute;n tuvo que esperar un a&ntilde;o y depender tambi&eacute;n de una cierta coincidencia casual. En 1942, Anne S. Miller esperaba la muerte por neumon&iacute;a estreptoc&oacute;cica en un hospital de New Haven. A pesar de lo sugestivo del descubrimiento de Fleming y de la pronta comunicaci&oacute;n del hallazgo en una revista especializada, hasta ese momento se hab&iacute;an realizado muy pocos estudios experimentales. En una habitaci&oacute;n del mismo hospital se encontraba ingresado John F. Fulton, uno de los fundadores de la neurofisiolog&iacute;a y autor de uno de los primeros tratados sobre la Fisiolog&iacute;a del Sistema Nervioso. Fulton era amigo de Florey, quien le proporcion&oacute; una peque&ntilde;a cantidad de penicilina, suficiente para tratar la septicemia de Anne con &eacute;xito, quedando completamente curada, hasta su fallecimiento en 1999 con 90 a&ntilde;os. Su recuperaci&oacute;n, resultante de una serie de casualidades, sirvi&oacute; a la incipiente industria farmac&eacute;utica americana para acelerar los ensayos cl&iacute;nicos que estaban en marcha, gener&aacute;ndose suficiente cantidad de penicilina para atender las necesidades de los combatientes durante la Segunda Guerra Mundial, reduciendo la mortalidad por neumon&iacute;a hasta un 1%, frente al 18% de la Primera.
    </p><p class="article-text">
        El mundo ha cambiado mucho desde entonces, y la b&uacute;squeda de f&aacute;rmacos se ha dotado de una impresionante capacidad para acelerar el proceso de descubrir nuevas sustancias con poder terap&eacute;utico, sintetizarlas en el laboratorio, producirlas en cantidades industriales y llevar a cabo, en poco tiempo y con la participaci&oacute;n de diferentes hospitales, ensayos cl&iacute;nicos que eval&uacute;en su seguridad y su eficacia. Al mismo tiempo, ese proceso se ha convertido en un potente instrumento del negocio basado en la salud, generando una industria en la que, inevitablemente, conviven &aacute;reas iluminadas con zonas oscuras, lo cual afecta al proceso de la generaci&oacute;n del conocimiento biom&eacute;dico y al mercado de las publicaciones cient&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Es indiscutible que la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica se ha visto impulsada por la colaboraci&oacute;n entre los centros de investigaci&oacute;n y las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas, lo que ha conseguido acelerar el conocimiento de los mecanismos b&aacute;sicos de las enfermedades, el desarrollo de m&eacute;todos diagn&oacute;sticos m&aacute;s precisos y espec&iacute;ficos, y la generaci&oacute;n de f&aacute;rmacos que salvan vidas y aumentan su calidad y su duraci&oacute;n. Sin embargo, el sistema de innovaci&oacute;n biosanitaria no est&aacute; exento de cr&iacute;ticas, al estar afectado por alguno de los aspectos m&aacute;s indeseables del modelo neoliberal caracter&iacute;stico de esta fase del capitalismo. Uno de los argumentos m&aacute;s duros contra dicho modelo sostiene que su maquinaria no tiene como objetivo prioritario la curaci&oacute;n de las enfermedades y el mantenimiento de la salud, sino la creaci&oacute;n de un cierto estado de cronicidad, lo que obliga a fabricar medicamentos y patentarlos, generando plusval&iacute;a para la compa&ntilde;&iacute;a. Sin negar la presencia de estos elementos en el sistema y aceptando, incluso, que la descripci&oacute;n de los grandes s&iacute;ndromes puede hacer olvidar el valor real del bienestar, no cabe duda de que quienes padecen diabetes, hipercolesteronemia o hipertensi&oacute;n, pueden vivir m&aacute;s y mejor gracias a un uso inteligente y bien dirigido de su pastillero. Frente a eso, existen posiciones defensoras de otra forma de vida como elemento creador de salud, razonablemente cr&iacute;ticas hacia un modelo de negocio capaz de generar f&aacute;rmacos que no alcanzan a toda la sociedad y contribuyen a incrementar las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        La emergencia sanitaria provocada por la COVID-19 constituye un ejemplo palpable, que podr&iacute;a servir para analizar cr&iacute;ticamente d&oacute;nde estamos y qu&eacute; hacemos. Ah&iacute; est&aacute; el precio desmesurado de un antiviral patentado, con efectos demostrados muy modestos. Si la penicilina fue un caso de referencia en el siglo pasado, hay qui&eacute;n se pregunta si con el di&oacute;xido de cloro &ndash;un gas que, disuelto en agua, tiene un potente efecto desinfectante al aplicarlo sobre superficies&ndash; podr&iacute;a darse una situaci&oacute;n similar en el actual. En los escasos estudios experimentales existentes, a bajas concentraciones parece tener efectos antivirales en cultivos celulares. Por otra parte, mientras algunos m&eacute;dicos sostienen su eficacia, en privado y con precauciones, un estudio preliminar de un grupo de facultativos de Guayaquil &ndash;ingenuo, considerablemente mejorable, pero de buena fe&ndash;, ha reportado su utilidad en fases iniciales de la COVID-19, lo que justificar&iacute;a investigaciones posteriores, al tiempo que, de demostrarse cierta efectividad, tendr&iacute;a un indudable inter&eacute;s como terapia alternativa en comunidades de estructura sanitaria precaria. Lamentablemente, buena parte de la historia del di&oacute;xido de cloro proviene de la secta creada por Jim Humble en 1996, cuando &ldquo;descubri&oacute;&rdquo; su capacidad para sanar enfermos de m&aacute;s de 40 patolog&iacute;as &ndash;desde el autismo al SIDA, pasando por el c&aacute;ncer, las alergias, la hipertensi&oacute;n o la disfunci&oacute;n er&eacute;ctil, entre otras&ndash;, calific&aacute;ndolo de &ldquo;soluci&oacute;n mineral milagrosa&rdquo;. Autonombr&aacute;ndose obispo de la misma, Humble ha fundado la iglesia G&eacute;nesis II, que ha adoptado la ingesti&oacute;n de dicha sustancia como sacramento; lo cual, por otra parte, no difiere demasiado de las pr&aacute;cticas religiosas de otras creencias. A &eacute;l se han unido, como seguidores destacados en Espa&ntilde;a, una monja antivacunas, un agricultor valenciano, un supuesto doctor alem&aacute;n &ndash;que se presenta como &ldquo;biof&iacute;sico natural&rdquo;&ndash;, y un bi&oacute;logo canario, desconocido en la universidad donde se dice que obtuvo su licenciatura. Aunque en los primeros a&ntilde;os tras su descubrimiento, tambi&eacute;n la penicilina fue considerada como una &ldquo;medicina milagrosa&rdquo;, uno dir&iacute;a que a&uacute;n existe una cierta distancia entre Fleming y Humble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/farmacos-mitos-sectas-negocios_129_6095321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2020 08:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fármacos, mitos, sectas y negocios]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Togas sospechosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/togas-sospechosas_132_8191574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Seg&uacute;n Mario Puzo y Francis Ford Coppola relataron en su espl&eacute;ndido fresco sobre la mafia, Virgil Sollozzo, m&aacute;s conocido como <em>el turco </em>en el ambiente, se hab&iacute;a formado como asesino a sueldo en Sicilia, especializ&aacute;ndose en el manejo del cuchillo. Tras una estancia postdoctoral en Turqu&iacute;a, donde pudo aprender las reglas comerciales y construir un negocio rentable, se traslad&oacute; a Nueva York con la intenci&oacute;n de internacionalizar la distribuci&oacute;n del jaco manufacturado en los laboratorios locales. 
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con los manuales del sector necesitaba contactos, y los mejores se encontraban en tres mundos unidos por la ambici&oacute;n: la pol&iacute;tica, la prensa y la judicatura. Precisamente los tres yacimientos de los cuales Vito Corleone hab&iacute;a extra&iacute;do el material con que cimentar su estructura empresarial. Basta mirar alrededor para comprobar que el modelo no ha cambiado. No hace mucho que un pol&iacute;tico de la derecha explicaba a sus jefes c&oacute;mo mantener el orden de las cosas &laquo;por la puerta de atr&aacute;s&raquo;, refiri&eacute;ndose al control de los magistrados que hab&iacute;an ido colocando en los puestos claves del poder judicial.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de nuestra ignorancia terminol&oacute;gica, caben pocas dudas de que el sistema contin&uacute;a funcionando con la eficacia de una maquinaria bien engrasada al leer esos textos farragosos en los que fundamentan sus conclusiones, las cuales parecen sospechosamente decididas de antemano, y casi siempre siguiendo el mismo corte ideol&oacute;gico y moral. Como en una ocasi&oacute;n escribiera Rafael S&aacute;nchez Ferlosio, y tantas veces ha ocurrido en la historia de este pa&iacute;s, parece que una trama organizada se haya erigido &laquo;en el cuerpo entero de la patria, en &uacute;nica ciudadan&iacute;a dirimiente&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Era esperable, por m&aacute;s que indeseable, que sus actividades resultasen m&aacute;s ladinas y repugnantes en medio de una emergencia sanitaria, al tiempo que un instrumento id&oacute;neo para hacer pol&iacute;tica por detr&aacute;s. Las togas exquisitas cumplen las &oacute;rdenes familiares e interpretan la realidad infecciosa, epidemiol&oacute;gica o preventiva con la impunidad de quien sabe que puede hacerlo. La combinaci&oacute;n de las tres influencias que Sollozzo demandaba compartir a Corleone &mdash;pol&iacute;ticos, jueces y periodistas en n&oacute;mina&mdash; sigue manteniendo su capacidad para mover los hilos, ubicar las fichas y garantizar el final de las jugadas. 
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; m&aacute;s da que la doctrina se retuerza hasta adaptarla al inter&eacute;s del amo, y que una supuesta &laquo;ciencia jur&iacute;dica&raquo; se interprete de forma distinta en casos id&eacute;nticos, probablemente como resultado de los diferentes matices de cada implantaci&oacute;n familiar. Qu&eacute; importa que las veleidades en el uso de la toga puedan tener efectos nocivos sobre la salud de la ciudadan&iacute;a, provocar la p&eacute;rdida de libertad por afirmar en una canci&oacute;n lo que la mayor&iacute;a piensa a estas alturas acerca de la dinast&iacute;a borb&oacute;nica, o permitir la puesta en la calle de un corrupto confeso y condenado, mientras se expulsa a un par de ancianos de su casa, malvendida a fondos buitre como parte de los negocios de la familia, al mismo tiempo que la prensa no quiera mostrarnos el nombre y el careto de los magistrados que toman las decisiones en cada comunidad aut&oacute;noma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/togas-sospechosas_132_8191574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Aug 2021 17:50:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Togas sospechosas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo en las velas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempo-velas_132_7176394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En una entrevista publicada recientemente, el onc&oacute;logo Juan Fueyo hac&iacute;a tres afirmaciones con cierto contenido de esperanza, incluso aquella que dibuja el pr&oacute;logo de un futuro que se lleva escribiendo con tozudez hace mucho tiempo. La primera, la m&aacute;s preocupante, avisaba de que el efecto de arrasar con la naturaleza m&aacute;s cercana reduce las distancias y facilita la transmisi&oacute;n de pat&oacute;genos entre especies. La segunda que, a pesar de todo, al menos esta pandemia podr&iacute;a estar controlada en unos meses. La tercera enfatizaba algo habitualmente olvidado a uno y otro lado del taller donde se dise&ntilde;an las sectas, y es que la separaci&oacute;n entre ciencias y letras forma parte de la reiteraci&oacute;n en una falacia interesada. Fueyo subrayaba esto &uacute;ltimo con una descripci&oacute;n rotunda y expl&iacute;cita, al recordar que el Universo est&aacute; hecho de &laquo;&aacute;tomos y cuentos, f&iacute;sica e ideas, fuegos y artificios, hechos y met&aacute;foras&raquo;. La invisibilidad de los virus o de las part&iacute;culas elementales, por citar objetos con los que convivimos sin percatarnos de ello &ndash;al menos en lo que se refiere a su captaci&oacute;n por el ojo humano sin ning&uacute;n tipo de artilugio amplificador&ndash;, nos remite a la aceptaci&oacute;n de que la existencia o inexistencia de las cosas no depende de la disponibilidad de un instrumento que las muestre de manera accesible a los sentidos y a las capacidades de los seres humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando los n&uacute;meros se ordenan y se asocian de la forma adecuada sirven para mostrarnos que hay procesos reversibles e irreversibles, que el Universo est&aacute; en expansi&oacute;n &ndash;ya sea esta eterna o se repita c&iacute;clicamente&ndash;, o que la velocidad de la luz es una constante. Cuando extraemos las palabras del fondo de la chistera o las vemos emerger de la nada, son ellas quienes nos descubren que en el fondo del Maelstrom, en las oscuras profundidades visitadas por Poe o al otro lado de los espejos en los que Borges ve&iacute;a a los seres imaginarios, habitan sombras que sugieren presencias invisibles, fragmentos insignificantes que ni pesan ni emiten energ&iacute;a ni ocupan lugar en el espacio, lo cual no es una demostraci&oacute;n inequ&iacute;voca de que no est&eacute;n all&iacute;. Ni siquiera quiere decir que carezcan de esas propiedades, ni de que se trate de cierto conocimiento inalcanzable por la ciencia o por el ejercicio del pensamiento mediante aproximaciones metodol&oacute;gicas diversas. Simplemente indica que a&uacute;n no disponemos de los instrumentos y la luz que nos permitan detectar alg&uacute;n signo de su existencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presencia de tenues membranas que separan a las neuronas y establecen espacios de di&aacute;logo entre ellas requiri&oacute; el uso de potentes microscopios y la aplicaci&oacute;n de ingeniosas t&eacute;cnicas pict&oacute;ricas. Las part&iacute;culas elementales fueron inicialmente sombras de sospecha que comenzaron a intuirse a trav&eacute;s de sus efectos y nos ayudaron a entender que todas estaban conectadas entre s&iacute;. El tiempo, por su parte, ha resultado ser algo tan et&eacute;reo e inaprensible que el abordaje de su estudio ha asustado a fil&oacute;sofos como Bergson o Heidegger o a f&iacute;sicos como Einstein. En unos casos, por considerarlo un material extremadamente complejo, a pesar de su levedad o quiz&aacute; por ella; en otros, por verlo como algo demasiado alejado de los objetos susceptibles del an&aacute;lisis objetivo y de la observaci&oacute;n experimental. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el tiempo jam&aacute;s ha causado temor a los poetas; si acaso angustia ante la sensaci&oacute;n que provoca su irreparable transcurrir, el v&eacute;rtigo que se siente ante su paso. En la ciencia moderna, fue el ruso Illya Prigogine, premio Nobel de Qu&iacute;mica en 1977, quien se atrevi&oacute; a transgredir las fronteras establecidas para separar a las dos culturas, construyendo una mirada luminosa a su condici&oacute;n creativa. Mientras que para algunas visiones de la f&iacute;sica del siglo XX el tiempo es producto de la actividad de la conciencia humana, para Prigogine se trata del elemento conductor que permite o provoca la evoluci&oacute;n del resto. Qui&eacute;n sabe si se trata de lo mismo, visto desde &aacute;ngulos o <em>tiempos </em>diferentes, y que constituye el componente esencial del Universo, el que incorpora la irreversibilidad a los acontecimientos que suceden en ese escenario abismal y permite su aproximaci&oacute;n al infinito. &laquo;Sauces del tiempo rotos&raquo;, a los que &Aacute;ngel Valente solicit&oacute; el olvido. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempo-velas_132_7176394.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2021 21:19:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tiempo en las velas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre Moliner y la RAE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/moliner-rae_132_7028758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Por extra&ntilde;a coincidencia, se cumple este mes el 40 aniversario del fallecimiento de Mar&iacute;a Moliner, tal vez la m&aacute;s grande lexic&oacute;grafa espa&ntilde;ola &ndash;lo que, para que no haya dudas, incluye tambi&eacute;n a los lexic&oacute;grafos&ndash; y autora del admirable <em>Diccionario de uso del espa&ntilde;ol</em>, publicado en 1966-67, en la &uacute;nica edici&oacute;n original autorizada por ella. Despreciada por la RAE &ndash;que al parecer la consider&oacute; siempre una intrusa, tanto por sexo como por profesi&oacute;n, ya que ni siquiera era formalmente fil&oacute;loga, sino bibliotecaria&ndash;, en cierta ocasi&oacute;n lanz&oacute; una sutil pulla a la instituci&oacute;n al decir que &laquo;el diccionario de la Academia es el diccionario de la autoridad... en el m&iacute;o no se ha tenido demasiado en cuenta la autoridad...&raquo;. Uno hace tiempo que la reconoci&oacute;, y su obra &ndash;inicialmente un &laquo;peque&ntilde;o diccionario&raquo; que pretend&iacute;a acabar en un par de a&ntilde;os, y que le acabar&iacute;a llevando m&aacute;s de 15&ndash; es el glosario que, por su luminosidad y perspicacia, habitualmente manejo, y que el mismo Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez consider&oacute; &ldquo;dos veces m&aacute;s largo que el de la RAE y m&aacute;s de dos veces mejor&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aprovechando la coincidencia con el debate en torno a un min&uacute;sculo fragmento de la entrevista que le hicieron al vicepresidente segundo del gobierno, y con el prop&oacute;sito de entenderlo, resulta pertinente consultar la definici&oacute;n de la RAE, citada por Isabel Serra, y la de la fil&oacute;loga zaragozana. Para la Academia, &laquo;exiliar&raquo; o &laquo;expatriar&raquo; son verbos transitivos que significan &laquo;hacer salir de la patria&raquo;, es de suponer que a la persona exiliada, mientras que en su forma reflexiva se refieren a la acci&oacute;n voluntaria de abandonar la patria, &laquo;generalmente por motivos pol&iacute;ticos&raquo;. Desde su intuitiva agudeza, Mar&iacute;a Moliner incorpora una coletilla enriquecedora, al definir &laquo;exiliar&raquo; como &laquo;marcharse alguien de su patria obligado por las persecuciones pol&iacute;ticas u otras circunstancias&raquo;. No parece muy dif&iacute;cil, recurriendo a cualquiera de los dos diccionarios, conceder a Puigdemont la condici&oacute;n de exiliado o expatriado, si se quiere, al igual que la de fugado con confortable vivienda en Waterloo. Lo cual lleva a pensar que cualquier interpretaci&oacute;n lexicol&oacute;gica es susceptible de visiones y posiciones diferentes bajo el cristal de cada ideolog&iacute;a, tan leg&iacute;timas unas como sus contrarias, y utilizable pol&iacute;ticamente cualquiera de ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, resulta curioso el &eacute;xito de audiencia de unos 30 segundos de entrevista, en los que Pablo Iglesias patin&oacute; sin mucha prudencia al aceptar una comparaci&oacute;n que el periodista le serv&iacute;a en bandeja de plata envenenada, puede que condimentada a su gusto y con su consentimiento, lo que despert&oacute; la gula de un amplio espectro de la clase pol&iacute;tica y de los diversos opinadores que saltaron como hienas al olor de la sangre, frente al escaso inter&eacute;s por analizar el resto de sus respuestas, que ni siquiera fueron reproducidas en los medios. Es posible que el vicepresidente, en su af&aacute;n por subrayar la condici&oacute;n de escapado del rey em&eacute;rito &ndash;porque de naja sali&oacute; tambi&eacute;n, y sin dar explicaciones&ndash;, cayera en la trampa de aceptar la ubicaci&oacute;n en el mismo saco de un burgu&eacute;s supremacista y cobardica, como Puigdemont, y de un rey pend&oacute;n y presuntamente trinc&oacute;n, junto a los miles de espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas que huyeron de la dictadura, se escondieron en oscuros agujeros o se hundieron en la amargura del exilio interior. 
    </p><p class="article-text">
        El error de Iglesias &ndash;planificado o no, pero amplificado por su resistencia a reconocerlo o matizar sus declaraciones, lo que hubiera resultado pedag&oacute;gico&ndash; ha tenido como consecuencia la irritaci&oacute;n de la misma izquierda de la que forma parte, la incomodidad de sus socios catalanes, y el insoportable cinismo de la derecha heredera del franquismo, que se ha negado a condenarlo, y que tiene la hipocres&iacute;a de descubrir ahora el sufrimiento de los republicanos que cruzaron la frontera acosados por las tropas fascistas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/moliner-rae_132_7028758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jan 2021 09:05:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entre Moliner y la RAE]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cooperación frente a confrontación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cooperacion-frente-confrontacion_132_6783613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Un grupo de investigaci&oacute;n espa&ntilde;ol acaba de publicar un elegante estudio en la revista <a href="https://advances.sciencemag.org/content/6/50/eaba8237" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science Advances</em></a>, donde se pone en evidencia un eficaz mecanismo por el que las c&eacute;lulas regulan el tr&aacute;fico de importantes mol&eacute;culas entre sus compartimentos internos y su distribuci&oacute;n en ubicaciones espec&iacute;ficas. M&aacute;s all&aacute; de la importancia del hallazgo biol&oacute;gico y de su impacto en el conocimiento de las bases de la salud y de sus alteraciones en el desarrollo de la enfermedad, el trabajo del grupo liderado por <a href="https://www.ibis-sevilla.es/agenda/noticias/2020/12/un-%E2%80%9Csupermicroscopio%E2%80%9D-unico-en-el-mundo-permite-a-cientificos-sevillanos-resolver-uno-de-los-enigmas-de-la-biologia-basica.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Mu&ntilde;iz</a> en la Universidad de Sevilla y en su Instituto de Biomedicina &ndash;con la participaci&oacute;n de las universidades de Hiroshima, Ginebra y Friburgo&ndash; constituye un magn&iacute;fico ejemplo del efecto de la colaboraci&oacute;n en los avances cient&iacute;ficos. En este caso, como resultado de la interacci&oacute;n entre los conocimientos en la frontera de la biolog&iacute;a, la identificaci&oacute;n de las preguntas adecuadas en torno al funcionamiento celular, y la disponibilidad de un potente microscopio capaz de analizar lo que sucede en espacios extremadamente reducidos del interior celular, casi en el mundo de lo invisible y en escalas temporales de &iacute;nfima duraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n entre las consecuencias de la cooperaci&oacute;n frente a la confrontaci&oacute;n, dos posiciones antag&oacute;nicas habituales en las manifestaciones de la actividad humana, deber&iacute;a servir como experiencia iluminadora en los espect&aacute;culos que se desarrollan en el espacio p&uacute;blico. Ello es especialmente necesario en situaciones de emergencia &ndash;como una pandemia imparable, una nevada inesperada o una cat&aacute;strofe universal&ndash;, donde todos los esfuerzos para enfrentarse a la tragedia deber&iacute;an ejercerse en la misma direcci&oacute;n. Si resulta asombrosa la capacidad de una peque&ntilde;a c&eacute;lula para dar las instrucciones adecuadas a sus unidades de servicios, con objeto de que miles de mol&eacute;culas se sit&uacute;en ordenadamente en los lugares precisos donde deben llevar a cabo sus funciones, y lo hagan a trav&eacute;s del di&aacute;logo entre especies diferentes, tambi&eacute;n lo es el fen&oacute;meno opuesto en niveles superiores de organizaci&oacute;n. Porque, mientras que la diferencia entre el poder de computaci&oacute;n de una c&eacute;lula y el cerebro de la especie m&aacute;s avanzada que pisa el planeta tiene dimensiones abismales, los seres humanos han descubierto la competici&oacute;n como el instrumento que les proporciona m&aacute;s satisfacci&oacute;n al incorporar un componente er&oacute;tico irresistible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es posible que se trate de la maldici&oacute;n cainita que induce a tirar de los dos extremos de una soga para impedir que se mueva en cualquier direcci&oacute;n. Si la &laquo;alegre algarab&iacute;a&raquo; de la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica fue elogiada recientemente en contraposici&oacute;n al &laquo;silencio del laboratorio&raquo;, tal vez deber&iacute;a recordarse que la ausencia de griter&iacute;o no es equivalente a la falta de di&aacute;logo, y que continuar manteniendo divisiones categ&oacute;ricas entre las diferentes caras del conocimiento, independientemente de la orilla desde la que se practique, contribuye a la fragmentaci&oacute;n de los saberes y provoca desconfianza entre ellos. Al fin y al cabo, la ocupaci&oacute;n del escenario pol&iacute;tico por la polarizaci&oacute;n partidista es la manifestaci&oacute;n del fracaso de la especie en el uso de sus capacidades intelectuales, en una suerte de influencia rec&iacute;proca bajo la insoportable sombra de los c&aacute;lculos electorales. El resultado, de consecuencias tan imprevisibles como inquietantes, es la conversi&oacute;n de los espacios de debate en cuadrilateros donde los representantes de los clubs pol&iacute;ticos y culturales se golpean dial&eacute;cticamente con marruller&iacute;a, aparentemente felices y orgullosos de hacerlo, mientras a su alrededor llueven los misiles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cooperacion-frente-confrontacion_132_6783613.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jan 2021 10:06:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cooperación frente a confrontación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump, entre nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/trump_132_6734779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La instalaci&oacute;n del pensamiento xen&oacute;fobo, intolerante, machista y reaccionario en las instituciones p&uacute;blicas &ndash;al fin y al cabo, se trata de elementos que forman parte del mismo paquete y que se nutren del odio al otro&ndash;, constituye la v&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pida y eficiente para deteriorar el funcionamiento de los sistemas democr&aacute;ticos e impedir su desarrollo. Trump representaba todo eso, es todo eso, y no deber&iacute;a quedar duda alguna de que tiene su p&uacute;blico. Tambi&eacute;n de que cuenta con la colaboraci&oacute;n de quienes conf&iacute;an en la simplicidad de un programa universal, basado en lo sencilla que es su aplicaci&oacute;n en cada caso, envolvi&eacute;ndolo en banderas, adorn&aacute;ndolo con las im&aacute;genes de dioses y santos, entonando himnos guerreros, elogiando el supremacismo, reforzando la sublimaci&oacute;n al poder del patriarca machote y fomentando la exaltaci&oacute;n del esp&iacute;ritu tribal, el que permiti&oacute; la divisi&oacute;n del universo en vallas y fronteras, elev&oacute; el valor del capital hasta la c&uacute;pula del mundo visible y estableci&oacute; las clases como garant&iacute;a de su propia supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los seguidores de Donald Trump y sus millones de votantes, cuyo ideario no precisa de lectura ni de an&aacute;lisis, tienen el mismo perfil que ten&iacute;an los que siguieron a los profetas del nacionalsocialismo y provocaron la &uacute;ltima gran guerra, los que a&uacute;n encuentran inspiraci&oacute;n en los fundadores de Falange Espa&ntilde;ola, la inmensa masa de franquistas incrustados en las instituciones espa&ntilde;olas, incluidas las m&aacute;s relevantes e influyentes, o los usurpadores del mundo espiritual &ndash;lo m&aacute;s personal e &iacute;ntimo que posee el ser humano&ndash; que visten sotanas y ocupan las iglesias. No existen diferencias esenciales entre Trump, Abascal o Bolsonaro, como tampoco las hay respecto a buena parte de los votantes de las organizaciones pol&iacute;ticas de este pa&iacute;s que deber&iacute;an defender las ideas de la derecha democr&aacute;tica, pero miran con envidia y lujuria a su diestra, votan con quienes han establecido all&iacute; sus campamentos y se aprovechan de su presencia para mantener de guardia a la reacci&oacute;n, lista para echarse al monte a la menor ocasi&oacute;n en que las condiciones lo permitan. Uno se los imagina la otra noche, contemplando con emoci&oacute;n y esperanza el asalto al Capitolio americano y so&ntilde;ando con la unificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la simpleza brutal y despreciable del fascismo de sal&oacute;n, de cachas y de hombreras que ocupa puestos en los parlamentos, existen tres caracter&iacute;sticas comunes que se manifiestan a pesar de la distancia, del color o del acento: la negaci&oacute;n de la realidad y su sustituci&oacute;n por una posverdad que se adapta en cada caso a sus propios intereses, su resistencia &ndash;tan estrat&eacute;gica como intr&iacute;nseca&ndash; a aceptar los resultados electorales, y la irresponsable y tozuda dedicaci&oacute;n a polarizar a la sociedad a la que deber&iacute;an servir, incluso en situaciones como la actual emergencia mundial, y en la asunci&oacute;n de que se trata de la gran oportunidad para acosar al gobierno leg&iacute;timo, al margen del efecto que su incapacidad para la cooperaci&oacute;n pueda tener sobre la gravedad de los problemas, sobre la precariedad del sistema p&uacute;blico para enfrentarse a los mismos de forma solidaria, y sobre el sufrimiento y el riesgo de quienes los sufren en las peores condiciones. Basta con volver a escuchar los discursos de Casado o Abascal en el parlamento espa&ntilde;ol, o sufrir la conducta del nacionalismo que atufa el barrio de Salamanca madrile&ntilde;o, bajo el manto de su lideresa, para contemplar la insoportable realidad y las similitudes entre la extrema derecha americana y la espa&ntilde;ola. Son los mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/trump_132_6734779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jan 2021 18:24:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Trump, entre nosotros]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dinastías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dinastias_129_6642510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Revisando las columnas que uno ha dedicado a la monarqu&iacute;a durante los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os &ndash;en los anteriores no se toc&oacute; ese palo, o fueron referencias marginales&ndash; se aprecian dos circunstancias: que la primera corresponde a agosto de 2014, un par de meses despu&eacute;s de la coronaci&oacute;n del actual ocupante del trono, y que, a pesar de esa efem&eacute;ride, en las anteriores a esta jam&aacute;s hubo un comentario directo sobre Felipe VI, tal vez por falta de historia a&uacute;n, refiri&eacute;ndose mayoritariamente a su padre, a la instituci&oacute;n o a la dinast&iacute;a de la que forma parte y que lleva reinando en Espa&ntilde;a algo m&aacute;s de tres siglos, con viajes de ida y vuelta como consecuencia de la alternancia entre decisiones democr&aacute;ticas y reinstauraciones impuestas por militares facciosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lo que se refiere al anterior monarca ya est&aacute; dicho casi todo lo que se puede decir, en particular que los indicios sobre buena parte de su vida golfa se han convertido en hechos incontrovertibles, y que no hay duda de que utiliz&oacute; la posici&oacute;n en la que se le ha mantenido bajo un manto protector y un acuerdo de silencio para hacerse un patrimonio para el futuro, con el mismo descaro y afici&oacute;n al desfalco que sus antecesores y antecesoras en la jefatura de la saga de la que forma parte. Del resto, aun existiendo suficientes evidencias &ndash;o sospechas razonables, si se quiere&ndash; de que sus presuntos delitos podr&iacute;an facilitarle la estancia en una instituci&oacute;n carcelaria, el eufem&iacute;stico <em>pacto constitucional</em> act&uacute;a de candado e impide que la igualdad ante la ley &ndash;muy citada, sin rubor, por los propios monarcas y sus palmeros&ndash; no sea otra cosa que ret&oacute;rica de alcanfor. El rey ha sido y es inviolable e irresponsable, y este pa&iacute;s no iniciar&aacute; un aut&eacute;ntico tr&aacute;nsito a la normalidad democr&aacute;tica hasta que la mayor&iacute;a de las fuerzas pol&iacute;ticas que juegan la partida no asuman la intolerabilidad moral de ese legado, procedente de la reinstauraci&oacute;n franquista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este punto, &iquest;es posible decir algo nuevo sobre el mensaje navide&ntilde;o emitido por Felipe VI, tan esperado por la afici&oacute;n y tan jaleado por las posiciones m&aacute;s conservadoras y reaccionarias? Pues no, porque no ha sido mucho m&aacute;s que el recitado de un texto, con el estilo hier&aacute;tico y acartonado de un actor que interpreta a un rey. Un rey que repite un discurso, tan previsible y plagado de obviedades como el del modelo que conoc&iacute;amos, y con una vaga menci&oacute;n a principios morales y &eacute;ticos como &uacute;nica referencia impl&iacute;cita a la ausencia de ellos en el caso de su antecesor; tal vez lo &uacute;nico que puede hacer una figura con sus or&iacute;genes. Escaso contenido, pero m&aacute;s que suficiente para los autores del mantra de que &laquo;la corona es el &uacute;ltimo obst&aacute;culo para evitar que la Espa&ntilde;a constitucional se convierta en una Espa&ntilde;a plurinacional y confederal&raquo;, y para quienes se ponen rijosos con el ruido de los fusiles. M&aacute;s all&aacute; de las disculpas que no se han pedido, los delitos que no se han investigado y de la sutil equiparaci&oacute;n de una dictadura con un r&eacute;gimen democr&aacute;tico, en esa referencia a &laquo;un largo per&iacute;odo de enfrentamientos y divisiones&#733;, la jefatura del Estado no puede ser un poder procedente de la herencia y, en &uacute;ltima instancia, de un arcaico mandato divino. Y es que la &uacute;nica monarqu&iacute;a renovada admisible se llama rep&uacute;blica. &Aacute;nimo, Felipe.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dinastias_129_6642510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Dec 2020 12:03:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dinastías]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y Jesús fue citado en el Parlamento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/jesus-citado-parlamento_129_6513035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No es aconsejable ponerse el traje de cham&aacute;n y adoptar en el Parlamento el papel de intermediario para los asuntos espirituales. Se comienza mencionando al mito y componiendo un evangelio a medida, y se acaban manteniendo conversaciones exclusivas con la divinidad. Si hay algo a lo que se deber&iacute;a tener respeto, especialmente en un sistema que se declara laico, es a la relaci&oacute;n con el misterio de lo desconocido, a la interpretaci&oacute;n de las cuestiones que nacen en el interior de cada cual, tal vez en esa regi&oacute;n indefinida en la que se gestan los recuerdos que dieron lugar al origen de todo.
    </p><p class="article-text">
        Lo de menos es que el relato elegido resulte m&aacute;s o menos ingenuo y que las f&aacute;bulas que se fueron inventando alteren las bases de la racionalidad, generando una constelaci&oacute;n de elementos comerciales. Sin embargo, no es casual que en las historias en que se basan las construcciones teol&oacute;gicas siempre haya un creador y jam&aacute;s una creadora, un funcionario con t&uacute;nica que dise&ntilde;a las leyes, ajusta las culpas y define tanto los premios como los castigos. Tampoco lo es que la sombra de la catequesis reaparezca de forma sinuosa en la pol&iacute;tica, nada menos que citando a Jes&uacute;s de Nazaret, cuyas supuestas ense&ntilde;anzas &ndash;en este sentido, &shy;los registros hist&oacute;ricos son suficientemente evanescentes como para no otorgarles el car&aacute;cter de verdades universales&shy;&ndash; apuntan m&aacute;s hacia una visi&oacute;n que considera a los seres humanos iguales, lo que difiere mucho de los principios sobre los que se construye el pensamiento conservador y de derechas.
    </p><p class="article-text">
        Dado que las escasas notas hist&oacute;ricas con cierto grado de credibilidad proceden de algunos manuscritos griegos que hacen referencia a Flavio Josefo, posteriormente contextualizados y adaptados a su propia campa&ntilde;a por la Iglesia cat&oacute;lica, jugar a meter las creencias en la discusi&oacute;n pol&iacute;tica puede acabar activando nuevas polarizaciones, con un bando defendiendo el car&aacute;cter divino de Jes&uacute;s, otro sosteniendo que el verdadero Cristo era su hermano Jacob, y hasta un tercero enarbolando la autenticidad del Bautista. Sacar este tipo de cartas de la baraja para controlar al Gobierno lo &uacute;nico que refleja es la escasez de argumentos para la cr&iacute;tica en manos de la oposici&oacute;n &ndash;y mira que los hay&ndash; y una enorme falta de respeto por parte del l&iacute;der conservador hacia las cuestiones espirituales, exactamente lo contrario a aquello de lo que pretende alardear.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente el Jes&uacute;s hist&oacute;rico fue un agitador y profeta jud&iacute;o que vivi&oacute; en Palestina, que tal vez elaborara un marco para una religi&oacute;n universal, accesible a todos y basada en conductas virtuosas, en las que la solidaridad parec&iacute;a tener un papel fundamental. No muy distinto a lo que han planteado otras figuras desde otras tradiciones. El concepto del Cristo m&iacute;stico es otra cosa, una especie de estado espiritual, una forma de conciencia que transciende tanto a la historia como a las interpretaciones sesgadas y partidarias. Teniendo en cuenta lo apretadamente que aprob&oacute; Casado su licenciatura y su m&aacute;ster, es l&oacute;gico que no dispusiera de tiempo ni de ocasi&oacute;n para reflexionar sobre asuntos tan elevados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/jesus-citado-parlamento_129_6513035.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Dec 2020 08:00:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Y Jesús fue citado en el Parlamento]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Milicias reales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/milicias-reales_129_6512942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los monarcas de los cuentos suelen exhibirse en cueros sin que s&uacute;bdito alguno se atreva a avisarles de su desnudez, ya sea por prudencia o por estar la moralidad real f&eacute;rreamente blindada frente a cualquier atrevimiento. En el caso de Espa&ntilde;a, la historia de una dinast&iacute;a que sale de naja y vuelve, una y otra vez, con el apoyo de sables y fusiles, ha estado protegida por el silencio en torno a la conducta y las finanzas de los portadores de la corona. De ese modo se han ocultado sus habilidades como comisionistas, la condici&oacute;n chusca de su mala fama o su afici&oacute;n por yacer en lechos diversos, quedando relegadas como argumento para ciertas tragicomedias castizas o motivo de chanza en las tabernas.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, lo m&aacute;s caracter&iacute;stico de las sucesivas entronizaciones borb&oacute;nicas, incluida la actual, ha sido la levedad de su legitimidad democr&aacute;tica. A pesar de que los l&iacute;deres de la derecha &ndash;incapaces de ocultar su complicidad hist&oacute;rica y el franquismo esencial que impregna su ideolog&iacute;a de campa&ntilde;a&ndash; gusten de repetir que al padre del actual monarca le vot&oacute; la ciudadan&iacute;a, saben perfectamente que no es verdad. El militar faccioso que se salt&oacute; la ley, us&oacute; las tropas a su mando para dar un golpe de Estado y desencadenar una guerra civil, elimin&oacute; a sus competidores con la astucia de un reptil e instaur&oacute; una dictadura que se prolong&oacute; hasta su muerte en la cama, a&uacute;n tuvo tiempo para poner en marcha un plan que eternizara los efectos de su traici&oacute;n. Para ello eligi&oacute; cuidadosamente a un joven sin oficio ni beneficio, le dio una rigurosa educaci&oacute;n castrense, le impuso los galones que le faltaban y le concedi&oacute; el mando sobre la milicia. A partir de entonces el guion se cumpli&oacute; a rajatabla. Como en otras ocasiones en el caso de sus antecesores y miembros de la saga din&aacute;stica a la que pertenece, el ahora denominado rey em&eacute;rito ha completado una hoja de servicios, cuando menos, sospechosa de hab&eacute;rselo llevado crudo durante su reinado, de haber aceptado regalos de s&aacute;trapas petroleros, de haber recibido sobres abultados por sus servicios y de haber defraudado a la hacienda p&uacute;blica, mientras reclamaba a sus s&uacute;bditos, a&ntilde;o tras a&ntilde;o y sin un asomo de rubor, el cumplimiento de ciertos principios morales.
    </p><p class="article-text">
        El funcionamiento estricto de una <em>omert&aacute; </em>en la que probablemente conflu&iacute;an intereses diversos, tanto nacionales como internacionales, sirvi&oacute; para extender un manto de oscuridad durante a&ntilde;os, con la complicidad de pol&iacute;ticos, periodistas e intermediarios, especialmente en lo que se refiere a su papel en los movimientos que se produjeron en los cuarteles antes, durante y despu&eacute;s del 23F. Por eso no es de extra&ntilde;ar que los resabios franquistas que hemos sido incapaces de diluir a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, agitados cada d&iacute;a por quienes activaron una operaci&oacute;n de acoso y derribo al gobierno leg&iacute;timo desde el mismo momento en que perdieron las elecciones, se dirijan hacia quien piensan que es su jefe, y al que seguramente consideran uno de los suyos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/milicias-reales_129_6512942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Dec 2020 13:32:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Milicias reales]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Miedo al conocimiento científico o miedo al conocimiento? (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/miedo-conocimiento-cientifico-miedo-conocimiento-ii_132_6485228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Miedo al conocimiento científico o miedo al conocimiento? (I)</p></div><p class="article-text">
        En alg&uacute;n p&aacute;rrafo introductorio de <em>La doctrina secreta </em>&ndash;siete tochos de biblia teos&oacute;fica escritos por H.P. Blavatsky a finales del siglo XIX&ndash;, la autora se lamentaba de que el saber se hubiera fragmentado, desde un origen m&iacute;tico, en tres ramas: la cient&iacute;fica, la filos&oacute;fica y la po&eacute;tica. Un siglo despu&eacute;s, en el postcriptum de su libro <em>Ideas sobre la complejidad del mundo</em>, Jorge Wagensberg reflexionaba sobre las dificultades intr&iacute;nsecas para conocer la realidad, admitiendo la insuficiencia del propio m&eacute;todo cient&iacute;fico, especialmente frente a fen&oacute;menos con un alto grado de complejidad. Por un lado, la influencia del observador en el resultado de la observaci&oacute;n y en el propio hecho observado &ndash;evidenciado a nivel de la conducta y las interacciones de las part&iacute;culas elementales y en los escenarios m&aacute;s &iacute;nfimos de la materia&ndash;, constituye una dificultad considerable, que puede se extienda a las ciencias que abordan el estudio de cualquier nivel del mundo manifiesto. Por otro, el modelo reduccionista exige la descomposici&oacute;n del fen&oacute;meno complejo para su estudio, lo que contribuye a fragmentar a&uacute;n m&aacute;s el conocimiento, provocando la incertidumbre acerca del papel que el an&aacute;lisis de las partes desempe&ntilde;a en la comprensi&oacute;n del todo, y reflejando la incapacidad para aceptar la complementariedad de cada aspecto de dicho conocimiento. Una incapacidad reforzada por la dificultad lexicol&oacute;gica que se ha ido incorporando tanto a los textos cient&iacute;ficos como a los filos&oacute;ficos, haciendo cada vez m&aacute;s inalcanzable la disponibilidad de un lenguaje que permita el di&aacute;logo &ndash;la sombra de Babel&ndash;. Ello se debe al progresivo estrechamiento de cada &aacute;rea cient&iacute;fica, paralelamente al incremento de su profundidad, a la inexistencia de marcos te&oacute;ricos que permitan adaptarse a esta situaci&oacute;n, y a la reducci&oacute;n del flujo de informaci&oacute;n entre la investigaci&oacute;n que se lleva a cabo en diferentes campos, as&iacute; como entre la comunidad cient&iacute;fica y el resto de la sociedad. A todo lo cual ha contribuido el desarrollo de una educaci&oacute;n cada vez m&aacute;s especializada y acotada en espacios cerrados del conocimiento, favoreciendo la distinci&oacute;n entre las diferentes ciencias, as&iacute; como entre ciencias y humanidades, como si formaran parte de mundos diferentes y aislados.
    </p><p class="article-text">
        La &laquo;<a href="https://emilkirkegaard.dk/en/wp-content/uploads/A_Plea_for_Science_Studies_Philip_Kitcher.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guerra de las ciencias</a>&raquo; y las escaramuzas entre investigadores biom&eacute;dicos, fil&oacute;sofos de la ciencia y polit&oacute;logos en relaci&oacute;n a la gesti&oacute;n de la actual pandemia, entroncan con la discusi&oacute;n sobre las v&iacute;as al conocimiento y las dificultades para alcanzarlo. Por un lado, la excesiva especializaci&oacute;n, mientras constituye un instrumento poderoso para profundizar en regiones ocultas de la realidad, tiene el riesgo de olvidar aspectos complejos de la misma. Por otro, constituye un reto metodol&oacute;gico sugestivo y dibuja el escenario para un debate en torno a las mismas bases de la ciencia y al an&aacute;lisis al que sometemos a la realidad para entenderla. En cualquier caso, subyace la cuesti&oacute;n de si las diferentes disciplinas que persiguen el conocimiento pueden encontrarse a lo largo de un recorrido asint&oacute;tico, o si se trata de un sue&ntilde;o imposible, lastrado desde el principio por la maldici&oacute;n bab&eacute;lica de la que forman parte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene esta patolog&iacute;a, en cierto modo cr&oacute;nica, algo que ver con el choque producido entre la difusi&oacute;n de un manifiesto, firmado por 55 sociedades cient&iacute;ficas espa&ntilde;olas de &aacute;mbito biom&eacute;dico, y algunas opiniones procedentes de la politolog&iacute;a y la cr&iacute;tica cultural? Al menos, puede considerarse un s&iacute;ntoma de un malestar de fondo y una muestra de la situaci&oacute;n descrita. En este caso, el primer mensaje emitido por las sociedades mencionadas, tras su reuni&oacute;n en un foro nacional sobre la Covid19, lo fue en forma de un escueto <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>dec&aacute;logo</em></a> &ndash;as&iacute; fue transmitido, inicialmente, por los diversos medios que se hicieron eco, aunque m&aacute;s tarde se publicara en forma m&aacute;s extensa&ndash;, encabezado por un titular tan agresivo e imprudente como cierto: &laquo;en la salud ustedes mandan, pero no saben&raquo;. El tono autoritario del t&iacute;tulo y la desconfianza hacia la gesti&oacute;n pol&iacute;tica de la emergencia sanitaria provoc&oacute;, a su vez, respuestas desde el &aacute;mbito acad&eacute;mico de la filosof&iacute;a de la ciencia y la politolog&iacute;a. En su versi&oacute;n completa, sin embargo &ndash;tal vez una ampliaci&oacute;n motivada, precisamente, por dichas cr&iacute;ticas&ndash; el <a href="https://congresocovid19.es/docs/Congreso_COVID19_Manifiesto_ESP.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>manifiesto</em></a> hac&iacute;a referencia a una serie de recomendaciones y propuestas que en modo alguno daban la impresi&oacute;n de pretender una exclusividad intocable, y que pueden resumirse en la necesidad de alcanzar los siguientes objetivos: (1) Respuestas sanitarias basada en la evidencia cient&iacute;fica; (2) Lealtad pol&iacute;tica e institucional y aprendizaje continuo; (3) Respuestas r&aacute;pidas; (4) Protocolizaci&oacute;n nacional de m&iacute;nimos; (5) Principio de equidad y reserva estrat&eacute;gica nacional de material; (6) Coordinaci&oacute;n territorial; (7) Minimizaci&oacute;n del impacto de la pandemia en la atenci&oacute;n a otros procesos; (8) Rechazo a cualquier discriminaci&oacute;n; (9) Responsabilidad individual; (10) Frente a la desinformaci&oacute;n, sensibilizaci&oacute;n y educaci&oacute;n para la salud; (11) Apuesta por el trabajo multidisciplinar; y (12) Planes estrat&eacute;gicos para el desarrollo de la ciencia y la investigaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La lectura completa del texto no encaja bien con las cr&iacute;ticas comentadas, m&aacute;s all&aacute; de la tentaci&oacute;n de un cierto postureo acad&eacute;mico, y tal vez la sospecha de que sus cr&iacute;ticos se quedaron en el titular, con el riesgo &ndash;probablemente, ni consciente ni deseado&ndash; de coincidir con Donald Trump, y de acariciar el elitismo intelectual, en la desconfianza hacia la ciencia y el pensamiento cient&iacute;fico. M&aacute;s a&uacute;n, cuando el manifiesto, en sus p&aacute;rrafos finales, se declaraba decididamente a favor del trabajo colaborativo, precisamente porque &laquo;la pandemia de la COVID-19 ha puesto en evidencia que &laquo;el trabajo en equipo, la multidisciplinariedad y la flexibilidad en la gesti&oacute;n de los recursos sanitarios, son esenciales para una adecuada atenci&oacute;n a los pacientes&raquo;, sosteniendo que la respuesta a la actual pandemia y los desaf&iacute;os sanitarios que puedan producirse en el futuro &laquo;no podr&aacute;n resolverla aisladamente una sola profesi&oacute;n o especialidad&raquo;, necesit&aacute;ndose respuestas desde una perspectiva transdisciplinar. El manifiesto finalizaba se&ntilde;alando que &laquo;el grave problema sanitario, social y econ&oacute;mico originado por el SAR-CoV-2, solo podr&aacute; ser definitivamente resuelto con la disponibilidad de herramientas terap&eacute;uticas y preventivas eficaces..., que solo podr&aacute;n llevarse a cabo desde estructuras de investigaci&oacute;n bien organizadas y dotadas de los recursos humanos y materiales... por lo que es necesario realizar, de manera inmediata y en consenso con la comunidad cient&iacute;fica, lo que exige una planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica de la investigaci&oacute;n en Espa&ntilde;a que permita incrementar sus recursos y, con ello, sus posibilidades de &eacute;xito para el objetivo final que no es otro que mejorar las expectativas y calidad de vida de la poblaci&oacute;n&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si las respuestas pod&iacute;an estar justificadas, en varios aspectos, y abr&iacute;an la puerta a la consideraci&oacute;n de la crisis como algo que no era, estricta y exclusivamente, un problema epidemiol&oacute;gico o sanitario, por otro &ndash;tal vez alimentado por el tono y la presentaci&oacute;n del dec&aacute;logo&ndash; resultaba excesiva en el art&iacute;culo de <a href="https://ethic.es/2020/10/decalogo-covid-19-de-la-ciencia-la-politica-y-otras-cosas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Manuel Zaragoza Bernal</a> en la revista digital <em>ethic</em>, al calificar el acuerdo de las sociedades cient&iacute;ficas firmantes como muestra de &laquo;una pulsi&oacute;n profundamente antidemocr&aacute;tica&raquo;, comparar par&oacute;dicamente a los cient&iacute;ficos criticones con &laquo;generales de las fuerzas armadas&raquo;, ridiculizar las iniciativas sanitarias espec&iacute;ficas como &laquo;estrategias hospitalocentristas&raquo; &ndash;vaya af&aacute;n de inventar palabras que parecen cargadas de ideolog&iacute;a, y que nunca cabr&iacute;an, siquiera, en un soneto&ndash;, o referirse a &laquo;herramientas de control social y represi&oacute;n policial&raquo;, con una extra&ntilde;a coincidencia con los movimientos negacionistas y las manifestaciones de N&uacute;&ntilde;ez de Balboa. Sin embargo, Juan Manuel Zaragoza acertaba de lleno al plantear la emergencia como una crisis &laquo;h&iacute;brida y multiforme&raquo;, y al llamar la atenci&oacute;n sobre la necesidad de una &laquo;polifon&iacute;a de saberes&raquo; para enfrentarse a emergencias similares. En todo caso, despreciar &laquo;el silencio del laboratorio&raquo; como innecesario frente a &laquo;la algarab&iacute;a de la discusi&oacute;n p&uacute;blica&raquo;, tal vez no constituya la v&iacute;a m&aacute;s adecuada para activar el funcionamiento de ese coro polif&oacute;nico con expectativas de &eacute;xito; al menos tal como se representa cada d&iacute;a en diferentes escenarios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tensa parec&iacute;a la relaci&oacute;n entre ciencia y pol&iacute;tica que plante&oacute; Javier Franz&eacute; en su art&iacute;culo titulado <a href="https://www.ieccs.es/2020/10/13/politicidad-de-la-pandemia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Politicidad de la pandemia</em></a><em>. </em>Con toda raz&oacute;n, Franz&eacute; se&ntilde;alaba sus dudas acerca de que exista &laquo;la mejor evidencia cient&iacute;fica&raquo;. De hecho, en una situaci&oacute;n de emergencia inesperada y compleja, con demasiadas lagunas desde el conocimiento epidemiol&oacute;gico, virol&oacute;gico y cl&iacute;nico, la identificaci&oacute;n de dicha evidencia no es sencilla. Sin embargo, incid&iacute;a en el mismo error que criticaba, al situarse en una posici&oacute;n no muy diferente a la que denunciaba en los expertos sanitarios, en este caso desde el balc&oacute;n de la politolog&iacute;a. Afirmar que el uso de la &laquo;mejor evidencia cient&iacute;fica&raquo; y que la estrategia de fundamentar las decisiones a tomar frente a una emergencia como la pandemia actual en &laquo;criterios exclusivamente sanitarios&raquo; son muestras de una &laquo;concepci&oacute;n cient&iacute;fica decimon&oacute;nica&raquo;, tambi&eacute;n resulta un exceso, cuando menos verbal, emitido desde una particular torre de marfil que roza los vicios los caracter&iacute;sticos del constructivismo posmoderno, tanto en el contenido como en la forma de expresarlo. Aceptando que la ciencia sanitaria &laquo;no puede regir en exclusividad la gesti&oacute;n de la pandemia&raquo;, en su an&aacute;lisis subyace un vac&iacute;o en lo que se refiere al objetivo del conocimiento cient&iacute;fico, lo que contribuye &ndash;seguramente sin pretenderlo&ndash; a ampliar la brecha entre dos retos leg&iacute;timos: el conocimiento de la realidad y la construcci&oacute;n de la capacidad necesaria para actuar sobre la misma de una forma &eacute;ticamente aceptable, de acuerdo a los valores democr&aacute;ticos m&aacute;s genuinos y de forma que pueda beneficiar a la poblaci&oacute;n independientemente de su situaci&oacute;n, y especialmente a la parte m&aacute;s vulnerable de la misma. Por supuesto que el manifiesto de los sanitarios es pol&iacute;tico, pero de la misma forma podr&iacute;a recordarse que fueron los pol&iacute;ticos &ndash;cada uno en su &aacute;mbito de competencias auton&oacute;micas o estatales&ndash; quienes decidieron y aplicaron medidas espec&iacute;ficas basadas, seg&uacute;n sostuvieron en cada caso, en &laquo;criterios cient&iacute;ficos&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un tercer ejemplo de la cr&iacute;tica al manifiesto de las sociedades biom&eacute;dicas se situaba Juan Manuel de Prada, en una entrada de su secci&oacute;n titulada gen&eacute;ricamente <em>Animales de compa&ntilde;&iacute;a. </em>De Prada, brillante escritor que de joven nos fascin&oacute; con el espl&eacute;ndido <em>Co&ntilde;os</em> &ndash;una peque&ntilde;a joya con la que reconoc&iacute;a su admiraci&oacute;n por Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna, consiguiendo provocar la envidia del mism&iacute;simo Umbral&ndash;, en la actualidad representa una isla independiente en la gran marea del pensamiento conservador, al integrar tres aspectos no habituales asociados: su rechazo al liberalismo, su militancia cat&oacute;lica y su confesada preocupaci&oacute;n social. En su art&iacute;culo <a href="https://www.xlsemanal.com/firmas/20201019/politicos-y-cientificos-juan-manuel-de-prada.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pol&iacute;ticos y cient&iacute;ficos</em></a><em> </em>llega a conclusiones similares al detectar algunos de los errores aparentes del manifiesto, precisamente porque el car&aacute;cter fragmentario del conocimiento cient&iacute;fico &laquo;incurre en confusiones, en contradicciones, incluso en errores&raquo;. No siendo esto objetable, afirmar que el texto acordado por un grupo relevante de sociedades cient&iacute;ficas del &aacute;mbito biosanitario &laquo;contiene una visi&oacute;n de la ciencia y de la pol&iacute;tica completamente delirantes&raquo; incide de nuevo en la desmesura, al tiempo que abunda en el hecho de que existe una brecha importante entre lo que significa el proceso de conocimiento de la realidad y lo que la sociedad acierta a pensar sobre el mismo, que puede acabar coincidiendo con el m&aacute;s burdo populismo reaccionario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/miedo-conocimiento-cientifico-miedo-conocimiento-ii_132_6485228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Dec 2020 19:37:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Miedo al conocimiento científico o miedo al conocimiento? (II)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Miedo al conocimiento científico o miedo al conocimiento? (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/miedo-conocimiento-cientifico-miedo-conocimiento-i_129_6454281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tanto el mandato de Donald Trump como su campa&ntilde;a han estado marcados por un duro <a href="https://elpais.com/ciencia/2020-10-16/el-sitio-de-la-ciencia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfrentamiento con la ciencia</a>, en una suerte de cruzada religiosa m&aacute;s propia de tiempos profundamente oscuros de la Humanidad. En lo que se refiere a sus posiciones en la gesti&oacute;n de la pandemia, habr&iacute;a que remontarse a las primeras descripciones de las enfermedades que afectaban a toda una comunidad, como las pestilencias que asolaron Occidente durante siglos, para encontrar aproximaciones pol&iacute;ticas o religiosas con profundas ra&iacute;ces en los escenarios m&iacute;ticos. En su liderazgo negacionista, Trump no ha tenido reparo en denostar el conocimiento cient&iacute;fico, rechazando cualquier atisbo racional en la interpretaci&oacute;n de la realidad, negando desde la letalidad de la COVID19 a la amenaza del cambio clim&aacute;tico y amenazando a la comunidad cient&iacute;fica. Resulta significativa la similitud entre la propuesta de Steve Bannon &ndash;estratega utilizado por Trump, que fuera posteriormente despedido&ndash; y el protocolo est&aacute;ndar de la Reina de Corazones &ndash;&laquo;&iexcl;que le corten la cabeza!&raquo;&ndash; de <em>Alicia en el pa&iacute;s de las maravillas</em>. Lo m&aacute;s inquietante es que la aventura pol&iacute;tica del magnate de la construcci&oacute;n no constituye un hecho aislado, ni su gesti&oacute;n es solo una muestra de una actitud extravagante, sino la punta de un iceberg que se manifiesta c&iacute;clicamente, y no solo desde posiciones ideol&oacute;gicas de la derecha m&aacute;s casposa &ndash;Trump, Abascal o Bolsonaro&shy;&ndash;, sino que tambi&eacute;n se manifiesta en ciertas posiciones de sectores progresistas desde el lado de la cr&iacute;tica cultural y la filosof&iacute;a e historia de la ciencia, en las que puede detectarse una especie de rechazo, cuando no un ambiguo cuestionamiento del conocimiento cient&iacute;fico en su sentido m&aacute;s amplio, en un ejercicio, consciente o inconsciente, de establecer divisiones injustificadas en el coraz&oacute;n de la cultura. Lo cual, por otra parte, no cabe duda de que tiene justificaciones y, en cualquier caso, constituye una oportunidad para avanzar en una consideraci&oacute;n adecuada y adaptada a los problemas actuales, no m&aacute;s complejos que los de cualquier &eacute;poca, pero para los cuales la especie humana deber&iacute;a disponer de mecanismos capaces de solventarlos o, al menos, de minimizarlos, de una forma que alcance a la totalidad de sus componentes, y no solo a quienes puedan pagarlos.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, no es extra&ntilde;o, incluso en el tecnol&oacute;gicamente avanzado mundo actual, que la confusi&oacute;n que se extiende entre la poblaci&oacute;n debido a la incertidumbre provocada por la expansi&oacute;n viral contribuya, al mismo tiempo, a generar desconfianza hacia quienes gestionan la pandemia en cada caso y quienes les asesoran. Tampoco que la fragilidad de las propias estructuras sociopol&iacute;ticas y la escasa vocaci&oacute;n por la cooperaci&oacute;n entre individuos y grupos aumente dicha incertidumbre. En el fondo, no es una sensaci&oacute;n muy distinta a la que sintiera Petrarca durante la peste que asolara Europa a mediados del siglo XIV, y que provoc&oacute; la muerte de su plat&oacute;nicamente amada Laura. En medio de su desconcierto ante la impotencia de la medicina o la vacuidad de los fil&oacute;sofos, en una carta dirigida a Boccacio escribi&oacute;: &laquo;...si la mitad de mil hombres de la misma edad, similar constituci&oacute;n e id&eacute;ntica dieta, cayeran todos v&iacute;ctimas de la misma enfermedad al mismo tiempo, y la mitad siguiera las prescripciones de los doctores, mientras la otra mitad se guiara por su natural instinto y sentido com&uacute;n sin doctores, no tengo dudas de que el segundo grupo estar&iacute;a mejor...&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los choques culturales, en cualquier caso, no son nuevos. Es posible que, de forma expl&iacute;cita, el enfrentamiento entre &laquo;las dos culturas&raquo; se expresase con cierta repercusi&oacute;n en la cr&iacute;tica literaria y en escenarios acad&eacute;micos a partir de la conferencia impartida por <a href="https://www.academia.edu/34589128/The_Two_Cultures_and_the_Scientific_Revolution_-_C.P._Snow" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Charles P. Snow</a> en 1957, al exponer el desacuerdo entre &laquo;los cient&iacute;ficos naturales&raquo; y &laquo;los intelectuales literarios&raquo;. Desde su pertenencia a tribus diferentes &ndash;siendo cient&iacute;fico de formaci&oacute;n, hab&iacute;a ejercido de viceministro de Tecnolog&iacute;a en el Reino Unido y era, por entonces, un novelista de &eacute;xito&ndash;, Snow, en su presentaci&oacute;n, pareci&oacute; otorgar una cierta superioridad moral a la ciencia, considerando a los humanistas como opuestos o resistentes a la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica. Ello provoc&oacute; la agria respuesta de <a href="https://www.cambridge.org/am/titles/two-cultures-significance-c-p-snow" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frank R. Leavis</a>, prestigioso profesor y cr&iacute;tico literario de la Universidad de Cambridge, desde una posici&oacute;n radicalmente opuesta y de una forma que ha sido calificada de panfletaria por un escritor actual como <a href="https://elpais.com/diario/1992/12/27/opinion/725410807_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vargas Llosa</a>, mostrando un enfrentamiento que a&uacute;n permanece vigente.
    </p><p class="article-text">
        En un formato menos popular, pero m&aacute;s sutil, <a href="https://physics.nyu.edu/faculty/sokal/transgress_v2/transgress_v2_singlefile.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alan D. Sokal</a> &ndash;matem&aacute;tico y f&iacute;sico te&oacute;rico norteamericano&ndash; public&oacute; en 1996 un extenso art&iacute;culo en una prestigiosa revista posmoderna, que ha pasado a ser un ejemplo de lo que se denomin&oacute; &laquo;la guerra de las ciencias&raquo;. Seleccionando algunos hitos destacados de la nueva f&iacute;sica, Sokal enfatiz&oacute; las implicaciones sociol&oacute;gicas y culturales de conceptos como el principio de incertidumbre, la complementariedad, o la discontinuidad del mundo material, criticando el desprecio de sus colegas &ndash;los f&iacute;sicos te&oacute;ricos&ndash; hacia las aportaciones de la cr&iacute;tica cultural, por considerarlo &laquo;un reflejo de las ideolog&iacute;as dominantes y las relaciones de poder de la cultura que las hab&iacute;a producido&raquo;. La realidad objetiva no exist&iacute;a, disuelta como azucarillo, y su concepto habr&iacute;a sido abolido por la ciencia posmoderna, puesto que ni la l&oacute;gica, ni la biolog&iacute;a, ni la f&iacute;sica eran independientes de la construcci&oacute;n social, lo que hac&iacute;a necesarias unas nuevas matem&aacute;ticas &laquo;liberadoras&raquo;. La parodia se desvel&oacute; meses despu&eacute;s a trav&eacute;s de un <a href="https://physics.nyu.edu/faculty/sokal/lingua_franca_v4/lingua_franca_v4.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segundo art&iacute;culo</a> en una revista diferente. En tono de arrepentimiento, Sokal confes&oacute; que hab&iacute;a manejado ciertos conceptos f&iacute;sicos y matem&aacute;ticos de forma que pr&aacute;cticamente ning&uacute;n cient&iacute;fico de esos campos habr&iacute;a considerado seriamente, especulando con las implicaciones ideol&oacute;gicas y sociales de la gravedad cu&aacute;ntica, o exponiendo la equivalencia entre el concepto de igualdad en el feminismo y las matem&aacute;ticas. A&uacute;n as&iacute;, en su segundo art&iacute;culo Sokal quiso dejar claro que en modo alguno rechazaba los estudios sobre la ciencia desde el &aacute;mbito de la filosof&iacute;a, la historia o la sociolog&iacute;a, reconociendo la necesidad de que tanto el desarrollo como el contenido del conocimiento cient&iacute;fico se sometan a an&aacute;lisis rigurosos por parte de las ciencias sociales, especialmente en lo que se refiere a las consecuencias potenciales de sus hallazgos, su papel en el debate p&uacute;blico y sus implicaciones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la broma de Sokal era una respuesta a las posiciones m&aacute;s excesivas del posmodernismo constructivista, con Bruno Latour a la cabeza, al sostener que lo &uacute;nico que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica puede extraer de su an&aacute;lisis de la naturaleza no es otra cosa que aquello que, previamente, ha incorporado a su marco cultural, puesto que procede directamente de la ideolog&iacute;a de quien investiga. Una posici&oacute;n que combinaba en parte el postureo de sal&oacute;n con una moda de una &eacute;lite acad&eacute;mica de la &eacute;poca, al tiempo que mostraba la desconfianza mutua entre el conocimiento cient&iacute;fico y el human&iacute;stico &ndash;una distinci&oacute;n tan maniquea como in&uacute;til&ndash;. Sin embargo, cuando parec&iacute;a que la supuesta guerra de las ciencias habr&iacute;a amainado o, al menos, reducido su agresividad, alguno de sus fantasmas parece haber salido de nuevo de las sombras, aprovechando el actual estado de inquietud sanitaria y la indiscutible debilidad del sistema, tanto a nivel de la salud individual como de la que afecta a la totalidad de la naturaleza, y la sospecha, justificada o no, de que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica pueda estar afectada en exceso por los efectos colaterales del neoliberalismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, la profunda divisi&oacute;n creada en Estados Unidos por la pol&iacute;tica incendiaria del magnate y figura del <em>show business </em>de barraca, puede reflejar algo m&aacute;s profundo y global, capaz de extenderse de forma tambi&eacute;n end&eacute;mica por el planeta, que estar&iacute;a relacionado con cierta decepci&oacute;n ante la incapacidad de los avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos para revertir las desigualdades, impedir el hambre y la marginaci&oacute;n de grandes capas de la sociedad, evitar el deterioro del medioambiente y revertir el cambio clim&aacute;tico. Como contrapartida, tambi&eacute;n ofrecer una oportunidad para la reflexi&oacute;n y el avance. Ante el reto biom&eacute;dico y la tragedia social desatada, grupos de <a href="https://theconversation.com/diez-ideas-para-mejorar-la-comunicacion-entre-ciencia-y-politica-138333" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigadores biom&eacute;dicos</a> han publicado an&aacute;lisis acerca de las lecciones aprendidas, con objeto de identificar los errores cometidos en la gesti&oacute;n administrativa, sanitaria y social de la pandemia, y de promover una interacci&oacute;n m&aacute;s eficaz y transparente entre el conocimiento cient&iacute;fico y la gesti&oacute;n p&uacute;blica de las emergencias sanitarias. Seguramente con la misma intenci&oacute;n, <a href="https://ethic.es/2020/10/decalogo-covid-19-de-la-ciencia-la-politica-y-otras-cosas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fil&oacute;sofos de la ciencia</a>, <a href="https://www.ieccs.es/2020/10/13/politicidad-de-la-pandemia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polit&oacute;logos</a> y columnistas cristianos como <a href="https://www.xlsemanal.com/firmas/20201019/politicos-y-cientificos-juan-manuel-de-prada.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Manuel de Prada</a> &ndash;&laquo;progresista en lo social y reaccionario en lo moral&raquo;, como se ha definido&ndash;, han criticado con mayor o menor contundencia estos puntos de vista, dando la sensaci&oacute;n de que la vieja brecha entre las dos culturas sigue abierta, y puede que se haya agrandado. Por su parte, periodistas especializados en la informaci&oacute;n cient&iacute;fica y con formaci&oacute;n en ambas orillas, han llamado la atenci&oacute;n sobre la necesidad de afrontar tanto el <a href="https://elpais.com/ciencia/2020-11-05/mucho-en-juego-para-la-ciencia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">papel de la ciencia</a>, incluidas las <a href="https://elpais.com/ciencia/2020-10-14/es-posible-resolver-los-problemas-de-una-pandemia-sin-contar-con-las-ciencias-sociales.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sociales</a>, como el desarrollo de una nueva visi&oacute;n acerca de sus retos y una diferente relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica. Tal vez sea la ocasi&oacute;n para intentar que la &laquo;guerra de las ciencias&raquo; no sea tal, sino un encuentro a trav&eacute;s de debates y propuestas capaces de integrar armoniosamente la posici&oacute;n de Snow con la de Leavis, o la de Sokal con la de Latour, como desde el lado de la filosof&iacute;a de la ciencia ha intentado <a href="https://emilkirkegaard.dk/en/wp-content/uploads/A_Plea_for_Science_Studies_Philip_Kitcher.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Philip Kitcher</a>, como plantearon <a href="https://www.carreracentenariometro.es/urderemo1984/ljmfrfss-la-nueva-alianza-metamorfosis-de-la-ciencia-255197/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ilya Prigogine e Isabel Stenge</a>rs desde un maridaje productivo en <em>La nueva alianza</em>, o como en Espa&ntilde;a expres&oacute; <a href="https://elpais.com/diario/2003/10/04/babelia/1065224354_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Wagensberg</a> en muchos escritos, reflexionando desde diferentes aspectos de la f&iacute;sica te&oacute;rica y trav&eacute;s de una intensa actividad como ensayista y divulgador cient&iacute;fico&shy;. Incluso el mismo <a href="http://winteranthology.com/?vol=5&amp;author=latour&amp;title=critique" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Latour</a> ha admitido errores en sus planteamientos y ofrecido una especie de tregua.
    </p><p class="article-text">
        Puede que, en lugar de poner otra vez a pelear a las banderas de las viejas culturas enfrentadas, como sucede en otros &aacute;mbitos, haya llegado el momento de abordar el di&aacute;logo pendiente, con humildad y sin prejuicios. Como el mismo Wagensberg se&ntilde;alara, no existe una &uacute;nica forma de conocimiento, y &laquo;ni siquiera se puede hacer ciencia solo con el m&eacute;todo cient&iacute;fico, porque el m&eacute;todo sirve para tratar ideas, pero no tanto para captar ideas nuevas&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/miedo-conocimiento-cientifico-miedo-conocimiento-i_129_6454281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2020 18:02:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Miedo al conocimiento científico o miedo al conocimiento? (I)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid, otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/madrid-vez_132_6299615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En memoria de Juan Santiso, periodista eterno, guerrero invencible, que falleció en Madrid la madrugada del 16 de octubre de 2020 durante la última lucha que había emprendido. Buen viaje, compañero del alma</p></div><p class="article-text">
        Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna, creador &ndash;junto con Larra, Umbral y Valle-Incl&aacute;n&ndash; de alguna de las miradas literarias m&aacute;s personales sobre Madrid&ndash; escribi&oacute; en una ocasi&oacute;n que la Puerta del Sol era &laquo;la vitrina del pasado pintoresco&raquo;, refiri&eacute;ndose a que en ese epicentro urbano se hab&iacute;an manifestado auroras boreales, anunciado levantamientos militares, jaleado y denostado reyes, y asesinado, de certeros disparos, a l&iacute;deres pol&iacute;ticos. Como el pasado siempre llama m&aacute;s de una vez, sigue siendo el lugar donde desembocan los r&iacute;os subterr&aacute;neos de la ciudad, donde los titiriteros en paro se transmutan durante unas horas en esculturas de imposible equilibrio por unas pocas monedas, y donde las dos Espa&ntilde;as se parten la cara c&iacute;clicamente. 
    </p><p class="article-text">
        En Madrid, al igual que en otras ciudades sin mar, a veces se inauguran sus puertos &ndash;como hacen o hac&iacute;an, una vez al a&ntilde;o, los habitantes del Valle del Kas&ndash;, o se construyen albercas para pobres &ndash;como hizo Franco con el Parque Sindical, para que se mezclaran los fluidos y se facilitara la difusi&oacute;n comunitaria de las enfermedades de la &eacute;poca&ndash;. En sus barrios chinos ocultos a&uacute;n se esconden rincones portuarios, en los que el olor a marisco descompuesto se mezcla con el de alcobas de comercio oscuro y el de fritangas de entresijos. En algunas esquinas, es posible toparse con corsarios jubilados, de patillas alargadas y piernas de madera de chopo, con p&uacute;giles sonados que creen recordar sus triunfos inventados en el Campo del Gas, o con yonquis supervivientes que comparten cartones para pasar la noche con visitantes llegados de lejos en los soportales de la Plaza Mayor. Cerca de all&iacute;, hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, recordando la profec&iacute;a angustiosa y fracasada de la ciudad durante su sitio hist&oacute;rico, dos mujeres adolescentes proclamaron durante horas que Madrid ser&iacute;a &laquo;la tumba del fascismo&raquo;. Desgraciadamente, en el viejo corral de comedias por cuyas noches pase&oacute; por &uacute;ltima vez Max Estrella, orin&aacute;ndose de pena y frustraci&oacute;n a la puerta de su casa, no parece que ese deseo se vaya a consumar. 
    </p><p class="article-text">
        Como si se tratase de un plan trazado en los laboratorios donde cocinan las &eacute;lites, o como si fuese simplemente una coincidencia cogida al pelo, Madrid ha sido elegido como uno de los escenarios de una batalla que no solo se libra all&iacute;, pero que en el caso de Espa&ntilde;a suele terminar de mala manera y siempre la ganan los mismos. Y si, tambi&eacute;n hace un par de a&ntilde;os, por sus calles, sus huertas, sus dep&oacute;sitos y sus atochares &ndash;por utilizar hallazgos de Ram&oacute;n&ndash; corri&oacute; un vientecillo de esperanza con nombre de Manola, ahora ha vuelto a adoptar el aspecto de un garaje sucio, poblado de humo, con una clara y bien definida divisi&oacute;n por clases sociales, y en el que ondean banderas de guerra. En forma de aviso cobarde y repugnante, anoche, a martillazos, con alevos&iacute;a y en el aniversario de su nacimiento, por orden del alcalde y siguiendo las exigencias de los herederos de un franquismo que permanece, los funcionarios municipales arrancaban la placa dedicada a Francisco Largo Caballero, quien fuera pintor de paredes de pisos al estucado, sindicalista, socialista y leg&iacute;timo presidente del Consejo de Ministros durante la guerra civil espa&ntilde;ola. En su crecimiento como ciudad teatral y cuna del esperpento, en Madrid se han amalgamado los detritus de los se&ntilde;oritos y las fatigas de los inmigrantes. Su actual deriva al disparate y el liderazgo de la derecha m&aacute;s extrema que han asumido sus gobernantes, sin embargo, no es la consecuencia del destilado ultraliberal o la chuler&iacute;a pija de una psic&oacute;pata, sino de la estrategia de un partido pol&iacute;tico que, incapaz de aportar una propuesta sensata a la situaci&oacute;n sanitaria de la ciudad, y recientemente condenado por apropiarse de fondos p&uacute;blicos para su beneficio y el sobresueldo de sus dirigentes, ha decidido comenzar la guerra precisamente all&iacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/madrid-vez_132_6299615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2020 08:58:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Madrid, otra vez]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discursos patánicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/discursos-patanicos_129_6282868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Una de las impertinencias habituales del discurso pol&iacute;tico conservador, con mon&oacute;tona insistencia cuando no gobierna, es la manifestaci&oacute;n de su exclusivo e indiscutible derecho a hacerlo. No se trata de un vicio con especificidades de pa&iacute;s, de regi&oacute;n o de paisaje. De hecho, en estos momentos su m&aacute;xima expresi&oacute;n se produce en el Estado m&aacute;s poderoso del planeta. Entre las &eacute;lites ideol&oacute;gicas hay una variedad que est&aacute; convencida de que la democracia &ndash;a cuya pr&aacute;ctica siempre se enfrenta con los conocimientos cogidos con alfileres&ndash; es algo inventado para que se ejerza bajo su direcci&oacute;n exclusiva. En realidad, los argumentos no son abundantes y suelen expresarse por medio de un recurso de pat&aacute;n o patana irreductible, alardeando de una coincidencia no escrita con la totalidad de la ciudadan&iacute;a, cuya mente ha visitado para revisar cuidadosamente cada rinc&oacute;n e identificar sus deseos. La adulaci&oacute;n al votante se ejerce as&iacute; con una mezcla de paternalismo y rigor castrense, aderezado con un cierto aire posmoderno, y como quien acaba de finalizar un meticuloso an&aacute;lisis, o ha recibido la verdad escrita en piedra en la soledad y el silencio del monte Sina&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia la arenga comienza con la coletilla &ldquo;como todo el mundo sabe&rdquo;, con ligeras variaciones regionales y detalle de g&eacute;nero, del tipo &ldquo;los espa&ntilde;oles y las espa&ntilde;olas&rdquo;, &ldquo;los canarios y las canarias&rdquo;, &ldquo;los andaluces y las andaluzas&rdquo;, y as&iacute;.&nbsp;Es el momento de apagar la radio, cambiar de canal o dejar el peri&oacute;dico en el suelo del cuarto del excusado, continuando el desahogo con una literatura m&aacute;s relajante. Sin embargo, la argucia suele tener &eacute;xito, produciendo exactamente el efecto buscado por el predicador, tal como ha sido dise&ntilde;ado en el laboratorio de ideas correspondiente o por el cham&aacute;n que dirige la pol&iacute;tica de comunicaci&oacute;n de cada casa. El objetivo no tiene nada que ver con la difusi&oacute;n de informaci&oacute;n basada en datos o evidencias contrastables, sino en repetir aquello que el p&uacute;blico asistente, previamente macerado y arrullado por el movimiento de las banderas, est&aacute; esperando escuchar. Al margen de las razones en cada caso, la polarizaci&oacute;n parece instalada en el genoma de la especie, que lleva siglos discutiendo los contenidos precisos de los diferentes frentes judaicos de liberaci&oacute;n. De esa forma, cada rama se reafirma en sus propias convicciones y siente, con emoci&oacute;n, que forma parte de una familia que lo arropa. No es otra cosa que el juego electoral, en un ejercicio de retroalimentaci&oacute;n que gira en torno a cualquier banalidad interesada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, uno tiene la tentaci&oacute;n de pensar que los mensajes tienen alg&uacute;n sentido comunicativo, alguna intenci&oacute;n inspiradora, o tal vez que contiene alg&uacute;n hallazgo capaz de iluminar el oscuro escenario en el que transcurre la vieja farsa. Con cierta ilusi&oacute;n esperamos que las palabras que nos transmiten respondan al esfuerzo intelectual de quien ocupa el p&uacute;lpito, pero resulta francamente dudoso que sea as&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de sus componentes mercantiles. Si bien esta desviaci&oacute;n de la condici&oacute;n pol&iacute;tica y de la pr&aacute;ctica parlamentaria est&aacute; bastante extendida, y que ning&uacute;n color ideol&oacute;gico queda exento de su abuso, uno la percibe con m&aacute;s rotundidad y menos complejos en ciertos personajes, en los que la afici&oacute;n por adue&ntilde;arse del pensamiento y el ideario del entorno en que se mueven y del p&uacute;blico al que se dirigen se manifiesta con la mayor desfachatez, lo que suele abundar en las organizaciones pol&iacute;ticas que tratan los s&iacute;mbolos asociados a las instituciones con idolatr&iacute;a y manejan un concepto de la propiedad que no deja lugar a dudas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, y en lo que se refiere a ese sector del pensamiento pol&iacute;tico, el modelo se reduce a la repetici&oacute;n de falacias de escaso sustento mediante una maquinaci&oacute;n estil&iacute;stica y un ejercicio de agitaci&oacute;n de las pasiones que adornan el subsuelo, especialmente las m&aacute;s excluyentes, las m&aacute;s comprensivas con las desigualdades de la sociedad en que se manifiestan, las que se&ntilde;alan a los diferentes &ndash;negros, pobres, maricas o inmigrantes&shy;&ndash; con el &uacute;nico objetivo de reforzar la cohesi&oacute;n de la propia manada. Unas veces se subrayan mentiras con voz engolada, sin rubor y con entonaci&oacute;n parroquial; otras, se repiten nimiedades que han recorrido las redes sociales de cada familia, carg&aacute;ndose de odio durante el viaje, proceso que los avances tecnol&oacute;gicos han acelerado, aumentando la concentraci&oacute;n de carga viral en el menor n&uacute;mero de palabras. Seguramente porque el objetivo no es transmitir las virtudes de su opci&oacute;n ideol&oacute;gica o las caracter&iacute;sticas del programa que proponen, sino remover el caldo en que se cultivan la diferencias y se garantiza la persistencia de la brecha. Adem&aacute;s de que, aunque no lo confiesen &ndash;salvo, tal vez, en la intimidad&ndash;, siguen profundamente convencidos de que la calle es suya.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/discursos-patanicos_129_6282868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2020 16:39:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Discursos patánicos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fragilidad del sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fragilidad-sistema_129_6264000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La principal debilidad de la respuesta espa&ntilde;ola a la pandemia es el resultado de la fragilidad del sistema sanitario, con recursos humanos reducidos y escasez de equipamiento e infraestructuras especializadas, como consecuencia de las pol&iacute;ticas anteriores y las restricciones de inversi&oacute;n en el sector p&uacute;blico, especialmente las desarrolladas por el Partido Popular a nivel nacional y, con el ejemplo paradigm&aacute;tico de Madrid para mayor gloria del modelo. Modelo que, seg&uacute;n su l&iacute;der, se aplicar&iacute;a al resto del pa&iacute;s, si tuviera los votos necesarios. El coronavirus encontr&oacute; as&iacute; un terreno f&eacute;rtil para su expansi&oacute;n en un adelgazado sistema p&uacute;blico de educaci&oacute;n, sanidad, protecci&oacute;n social, investigaci&oacute;n y desarrollo tecnol&oacute;gico, con limitadas capacidades defensivas. Ello justifica un an&aacute;lisis independiente de la situaci&oacute;n de partida y del impacto de las medidas adoptadas, con objeto de reforzar las estructuras sanitarias y prevenir las emergencias futuras, como se ha solicitado por diferentes representantes de la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, acaba de publicarse un estudio internacional basado en la respuesta de cinco pa&iacute;ses asi&aacute;ticos y cuatro europeos (Alemania, Espa&ntilde;a, Noruega y Reino Unido), que implementaron medidas restrictivas frente a la expansi&oacute;n del virus (<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=Han%252C+Emeline%255Bauthor%255D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emelin Han et al. Lessons learnt from easing COVID-19 restrictions: an analysis of countries and regions in Asia Pacifica and Europe. The Lancet. September 24.2020.</a>). Seg&uacute;n los autores, cualquier estrategia deber&iacute;a basarse en un equilibrio entre la epidemiolog&iacute;a de la infecci&oacute;n y las consecuencias econ&oacute;micas y sociales de la movilidad restringida, lo que est&aacute; directamente relacionado con la necesidad de que las autoridades sanitarias tengan una visi&oacute;n clara de la situaci&oacute;n y sean capaces de transmitirla de forma sencilla y eficiente a la sociedad, con objeto de que sea comprendida a todos los niveles y facilite una implicaci&oacute;n directa de la poblaci&oacute;n afectada. En varios pa&iacute;ses europeos no siempre ha sido as&iacute;, y en el caso de Espa&ntilde;a han faltado explicaciones claras de los criterios utilizados y del peso de cada indicador, en un contexto en que la educaci&oacute;n sanitaria de la poblaci&oacute;n era insuficiente. Incluso ahora, basta contemplar c&oacute;mo el uso generalizado de mascarillas en la calle, incluso en zonas poco concurridas, cambia en el momento de entrar en un bar y formar un animado corrillo en la barra, mientras el n&uacute;mero de ca&ntilde;as o vasos de vino va reduciendo progresivamente la distancia interpersonal. A ello contribuye la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica, notablemente m&aacute;s agria en Espa&ntilde;a que en el resto de Europa, con los partidos de la derecha utilizando de forma irresponsable la emergencia sanitaria con el &uacute;nico objetivo de debilitar al gobierno, precisamente en un momento en que este tiene que afrontar una situaci&oacute;n extrema y tomar decisiones, sin aportar una sola idea que no sea la de sostener lo contrario, poner en tela de juicio la legitimidad salida de las urnas, y enfundarse en las banderas m&aacute;s queridas por las posiciones ultras europeas y norteamericanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en detalles, el estudio publicado en <em>The Lancet </em>refleja que, en general, no ha habido diferencias cualitativas en lo que se refiere a las medidas adoptadas, incluyendo el sistema de vigilancia &ndash;diagn&oacute;stico, rastreo, aislamiento y cuidados&ndash;, los equipos de asesoramiento y decisi&oacute;n organizados, el control de las fronteras o la organizaci&oacute;n de la desescalada. Respecto a esto &uacute;ltimo, es evidente que en Espa&ntilde;a no se cumpli&oacute; correctamente, en parte por la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica mencionada, con Madrid como escenario del terror. La responsabilidad de la situaci&oacute;n, en este caso, no se limita a la torpeza y soberbia de su presidenta, a la insignificancia de su vicepresidente &ndash;ese hombre que desempe&ntilde;a su papel con la invisibilidad respetuosa de un jefe de planta de unos grandes almacenes&ndash;, y a la tibieza acorchada de la oposici&oacute;n socialista, sino a la direcci&oacute;n nacional del Partido Popular, cuya carencia de ideas y planteamientos parece llevar a una huida hacia delante, que acabar&aacute;, antes o despu&eacute;s, con su sustituci&oacute;n y anuncio del siempre prometido viaje al centro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la comparaci&oacute;n entre los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos y europeos analizados, destaca una mayor rapidez en las respuestas en aquellos que hab&iacute;an pasado por experiencias previas, en los que la poblaci&oacute;n estaba adaptada a sufrir restricciones en lo que se refiere a las interacciones sociales. En cualquier caso, a&uacute;n no se dispone de datos suficientemente expl&iacute;citos ni f&aacute;cilmente comparables, y deber&iacute;a esperarse a una evaluaci&oacute;n independiente y rigurosa para poder alcanzar conclusiones. Hay un factor diferencial, sin embargo, que en el caso europeo destaca con la tozudez de los n&uacute;meros y no necesita interpretaciones sofisticadas, y es el estado del sistema p&uacute;blico de salud en todos sus aspectos. Como ejemplo representativo de la notable discapacidad espa&ntilde;ola, coincidiendo con la primera ola de la pandemia este pa&iacute;s dispon&iacute;a de 10 camas de cuidados intensivos, mientras que Alemania ten&iacute;a 34, junto a una estructura de atenci&oacute;n primaria depauperada, residencias geri&aacute;tricas sin medicalizaci&oacute;n y un preocupante engrosamiento del sector privado, especialmente en autonom&iacute;as gobernadas por el Partido Popular. Una situaci&oacute;n que &uacute;nicamente puede contrarrestarse con inversiones decididas y sostenidas en el sistema p&uacute;blico de salud, en educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n, y con la puesta en marcha de un programa urgente de formaci&oacute;n e incorporaci&oacute;n de personal en esos sectores. Para todo lo cual resulta irrelevante el pataleo de la oposici&oacute;n conservadora, las arengas de batall&oacute;n o el ondear de las banderas, como m&aacute;xima expresi&oacute;n del pensamiento vac&iacute;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fragilidad-sistema_129_6264000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Oct 2020 11:48:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La fragilidad del sistema]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virus y vampiros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/virus-vampiros_129_6254174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El 19 de octubre de 2007 se estrenaba en Estados Unidos una pel&iacute;cula de terror titulada <em>30 d&iacute;as de oscuridad, </em>con notable &eacute;xito de p&uacute;blico y variedad en la percepci&oacute;n de la cr&iacute;tica. Su director, David Slade, era un realizador de cine y televisi&oacute;n brit&aacute;nico que hab&iacute;a iniciado su carrera conduciendo videos musicales, hasta que encontr&oacute; en los escenarios ominosos y las biolog&iacute;as dist&oacute;picas un verdadero fil&oacute;n, incluyendo varias entregas de series como <em>Crep&uacute;sculo, Black Mirror </em>o <em>Breaking Bad. </em>Con los vampiros siempre se ha encontrado c&oacute;modo, y en <em>30 d&iacute;as de oscuridad </em>les organiza un fest&iacute;n aprovechando las excelentes condiciones que proporcionan las sombras durante los 30 d&iacute;as sin sol que se suceden, durante el invierno, en un aislado y solitario pueblo de Alaska.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde salen los vampiros? Obviamente, de lo que se esconde en las zonas ocultas de las sombras, pero ya estaban all&iacute;; simplemente a&uacute;n no hab&iacute;an tenido la oportunidad de arribar al poblado de Barrow, un lugar al que la deficiente estructura defensiva y la escasez de personal dedicado al servicio p&uacute;blico &ndash;m&aacute;s all&aacute; del <em>sheriff </em>y su mujer, que ejerce de ayudante&ndash;, especialmente en esos malditos 30 d&iacute;as, lo hacen particularmente vulnerable al depender su iluminaci&oacute;n de un endeble grupo electr&oacute;geno, incapaz de aguantar un asalto. Con ese panorama, la verdadera pregunta ser&iacute;a por qu&eacute; hab&iacute;a tardado tanto la familia vurdalak en decidir sentarse a la mesa y degustar la cena. En realidad, los vampiros llevan aliment&aacute;ndose de sangre y otros fluidos humanos toda la vida, y lo vienen haciendo con una eficiencia estimable. Es posible que la base de su &eacute;xito radique en que los seres humanos no creen demasiado en su existencia y, como mucho, los consideran productos literarios de la serie B, o leyendas populares que sobreviven debido a la incultura del mundo rural.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar sucede con los virus, min&uacute;sculos agentes infecciosos que parecen ocupar una interfase entre lo que es vida y lo que no es, y que necesitan actuar como okupas parciales en las c&eacute;lulas animales y vegetales para reproducirse. Al igual que en el caso de los vampiros, ciertas personas dudan de su existencia, o directamente no creen en ella, organiz&aacute;ndose en cofrad&iacute;as para negarlos p&uacute;blicamente. Si bien hay otras explicaciones de su aparici&oacute;n, una de las m&aacute;s veros&iacute;miles sugiere que los virus cumplieron un importante papel en las primeras etapas de la evoluci&oacute;n, tal vez como factores que promovieron la diversificaci&oacute;n de un antepasado com&uacute;n, de una especie de abuel@ biol&oacute;gico@ de todas las especies; al cual, por cierto, se le puso el nombre de LUCA &ndash;<em>last universal common ancestor&ndash;, </em>de donde puede que provenga la costumbre, promocionada en su momento por Chiquito de la Calzada, de despedirnos con alguna variaci&oacute;n de su nombre.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, ser&iacute;a aventurado sospechar una innata mala intenci&oacute;n en los virus, como hacemos con los vampiros. Los min&uacute;sculos y escasamente desarrollados pat&oacute;genos nos invaden, sencillamente, porque encuentran la oportunidad, y tienden a multiplicarse por su tendencia colonizadora. Al fin y al cabo, dos defectos &ndash;o virtudes, seg&uacute;n la valoraci&oacute;n de cada cual&ndash; que comparten con los humanos. De hecho, los organismos biol&oacute;gicos superiores disponen de ciertos mecanismos naturales para evitar los efectos nocivos de los virus invasores, lo que consiguen fabricando mol&eacute;culas qu&iacute;micas que se les enfrentan y, en las condiciones adecuadas, los aniquilan, o estimulando la actividad de ciertas c&eacute;lulas especializadas en este tipo de confrontaciones. Utilizando un s&iacute;mil box&iacute;stico, la primera l&iacute;nea defensiva consiste en la guardia y la esquiva; la segunda, m&aacute;s proactiva, el <em>jab</em> de izquierda &ndash;si se es diestro&ndash;, el gancho con la misma mano y el directo de derecha. Muhammad Ali utiliz&oacute; ambos instrumentos cuando se enfrent&oacute; a George Foreman en Kinsasa, y acab&oacute; mand&aacute;ndolo a la lona, donde descans&oacute;, al menos, durante 10 segundos consecutivos.
    </p><p class="article-text">
        De todo lo anterior, se desprende que la clave para que los objetivos virales o los vamp&iacute;ricos se consigan reside en la interacci&oacute;n de ambas entidades con sus hu&eacute;spedes. Seg&uacute;n lo que suceda durante esa interacci&oacute;n depender&aacute; que se multipliquen y la colonizaci&oacute;n se convierta en pand&eacute;mica. Ambos, adem&aacute;s, necesitan de la supervivencia del hu&eacute;sped para sobrevivir, pues la sangre de cad&aacute;ver le sirve de poco al nosferatu, y son las c&eacute;lulas vivas las que disponen del material y el equipamiento adecuados para la multiplicaci&oacute;n de los virus. En el caso de los descendientes de Vlad el Empalador, se dice &ndash;aunque no se dispone de evidencias de peso&shy;&ndash; que el ajo, el agua bendita, las cruces y, en especial, la luz &ndash;&iexcl;Ah, la luz!&ndash; tienen efectos protectores, e incluso pueden acabar con el depredador. Las evidencias probadas son m&aacute;s s&oacute;lidas en lo que se refiere a los pat&oacute;genos virales y sus mutaciones, y consisten en la estimulaci&oacute;n de las defensas naturales mediante las vacunas y, en algunos casos, en el dise&ntilde;o y fabricaci&oacute;n en el laboratorio de medicamentos espec&iacute;ficos, los cuales, si no son capaces de noquear definitivamente al virus, pueden suavizar sus ataques o minimizar sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        En Barrow, el peque&ntilde;o poblado de Alaska, se daba la oportunidad, hab&iacute;a exceso de confianza o desconocimiento acerca de la existencia de las fuerzas del mal, los medios eran escasos y a falta de planificaci&oacute;n disponible para emergencias como aquella, hubo que improvisar una angustiosa defensa, que acab&oacute; con buena parte de sus habitantes. En el mundo, a pesar de algunos indicios y avisos, pasaba algo parecido en lo que respecta a la extensi&oacute;n de un virus desconocido hasta entonces, si bien algunos de sus parientes cercanos nos hubieran visitado con anterioridad. Una relaci&oacute;n superficial de los factores evidentes en este pa&iacute;s incluyen la carencia de educaci&oacute;n sanitaria, la p&eacute;sima capacidad de coordinaci&oacute;n entre los diferentes niveles del estado, una situaci&oacute;n de desigualdad social cada vez m&aacute;s marcada, y la priorizaci&oacute;n de la econom&iacute;a frente a la falta de respeto a la salud, sobre todo a la que depende del funcionamiento del sistema p&uacute;blico. Como fondo, la insoportable incapacidad para analizar la realidad con, al menos, una vocaci&oacute;n de objetividad, minimizando la influencia sentimental, y la ineficiencia para adoptar decisiones de futuro. Como aderezo, un momento period&iacute;stico en el que predomina la baja calidad, la extrema polarizaci&oacute;n de los medios &ndash;lo que comienza en una dependencia excesiva, y en ocasiones vergonzosa, del perfil ideol&oacute;gico de la empresa, y termina con una valoraci&oacute;n del titular escandaloso frente a la investigaci&oacute;n y el an&aacute;lisis&ndash;, la moda de los espect&aacute;culos televisivos en los que pandillas de ignorantes opinan sobre la actualidad con la petulancia que les proporciona su condici&oacute;n, y la confusi&oacute;n entre informaci&oacute;n y opini&oacute;n entre buena parte de los profesionales de &eacute;xito; a veces, incluso, hasta reciben el premio que lleva el nombre del gran Cuco Cerecedo por practicarlo.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, se dan problemas a&ntilde;adidos, cuya manifestaci&oacute;n precisar&iacute;a condiciones estructurales muy diferentes a las actuales, que est&aacute;n en relaci&oacute;n con la transformaci&oacute;n demogr&aacute;fica, la extensi&oacute;n de las enfermedades cr&oacute;nicas &ndash;ampliamente instaladas en los sectores de la poblaci&oacute;n de mayor edad&ndash;, y la inexorable degradaci&oacute;n medioambiental, que multiplica y empeora progresivamente la situaci&oacute;n. Todo ello exige rotundas modificaciones en la acci&oacute;n pol&iacute;tica a todos los niveles, desde los peque&ntilde;os municipios a la gesti&oacute;n del planeta, y que en el &aacute;mbito sanitario significan inversiones urgentes y generosas en los sistemas de salud, revisando cr&iacute;ticamente los relaciones entre el &aacute;mbito p&uacute;blico y el privado, y la aceptaci&oacute;n de que la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n, investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n desde el sector p&uacute;blico constituye la garant&iacute;a de combatir la desigualdad, as&iacute; como el m&aacute;s potente y eficaz mecanismo defensivo frente a la amenaza de los vampiros que se ocultan en las sombras, los virus que se nos acercan desde las escasas y debilitadas zonas verdes, o las cat&aacute;strofes ambientales que, previsiblemente, se multiplicar&aacute;n en el futuro inmediato.
    </p><p class="article-text">
        En los sistemas democr&aacute;ticos, o con vocaci&oacute;n de serlo, es imprescindible que el debate y los acuerdos entre las diferentes opciones pol&iacute;ticas permitan dise&ntilde;ar el futuro y abordar los retos generados por las emergencias con posibilidades de &eacute;xito, alcanzando a toda la especie con una especial atenci&oacute;n a las capas m&aacute;s desprotegidas y vulnerables &nbsp;de la misma. Los pocos habitantes que sobrevivieron a los 30 d&iacute;as de oscuridad en Barrow asumieron un m&iacute;nimo nivel de organizaci&oacute;n bajo la direcci&oacute;n de quien parec&iacute;a tener la mayor capacidad, y todos se dispusieron a trabajar en la misma direcci&oacute;n. En la contienda cayeron unos cuantos, tal vez muchos, pero al final fueron capaces de derrotar a los vampiros glotones. Sin embargo, acabar&aacute;n volviendo &ndash;de hecho, la pel&iacute;cula tuvo varias secuelas, con resultados variables&ndash;, y es necesario prepararse, ahora que se sabe un poco m&aacute;s sobre sus intenciones y su potencia.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en se&ntilde;alamientos espec&iacute;ficos, en la gesti&oacute;n pol&iacute;tica la combinaci&oacute;n de ineficacia y sectarismo, con el aderezo universal de la corrupci&oacute;n como negocio, acaban llevando f&aacute;cilmente &ndash;como ha se&ntilde;alado Mu&ntilde;oz Molina&ndash; a la negligencia criminal. Lo malo es que cada parte implicada en el conflicto tiene una gran sensibilidad para detectar los errores en sus oponentes, al mismo tiempo que desarrolla una est&uacute;pida tolerancia hacia los propios. Es habitual que desde cada lado del poliedro se encuentren diferencias de car&aacute;cter mostrenco o de matiz, como parte de una simetr&iacute;a perversa. Es muy dif&iacute;cil reconocer el error propio y la activaci&oacute;n de un m&iacute;nimo mecanismo reflexivo, m&aacute;s all&aacute; del discurso y la escenificaci&oacute;n partidista. Claro que hay diferencias, pero mientras la polarizaci&oacute;n actual persista de una forma innegablemente religiosa, con fondo de canciones fronterizas y te&ntilde;ida de banderas al viento, la tentaci&oacute;n de acusar al vecino de esca&ntilde;o, en lugar de discutir con &eacute;l, har&aacute; imposible que el seguidor, el <em>hooligan</em>, sea capaz de captar las diferencias. El caso de la Presidencia de la Comunidad Aut&oacute;noma de Madrid, a cuya cabeza no sabemos si hay una persona con signos de psicopat&iacute;a, o si se trata de la combinaci&oacute;n habitual de ignorancia, sectarismo y ciega fidelidad al jefe que hace las listas, constituye un material util&iacute;simo para los manuales de politolog&iacute;a o para los sainetes urbanos. En esa particular tragicomedia lo mas importante parece ser intentar el deterioro de la posici&oacute;n contraria, mientras se van acumulando elementos utilizables en el siguiente montaje electoral. Ante ese panorama, los virus, los vampiros y los tsunamis solo tienen que esperar la mejor oportunidad para entrar a saco, en el momento y en la hora precisa en que comiencen los siguientes 30 d&iacute;as de oscuridad. Hasta que llegue una ocasi&oacute;n en que su duraci&oacute;n alcance la eternidad, sin prevenci&oacute;n y sin remedio. Cuando eso ocurra, las sombras volver&aacute;n a cubrir la tierra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/virus-vampiros_129_6254174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2020 11:24:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Virus y vampiros]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mala estrella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mala-estrella_132_6232101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Nada m&aacute;s f&aacute;cil ni m&aacute;s necio que acusar a los movimientos migratorios de la extensi&oacute;n de la pandemia, all&iacute; donde la ineptitud, la torpeza y la carencia de criterios no ha permitido contenerla. Si la invasi&oacute;n de los virus se ha encontrado con un campamento sin defensas, un fort&iacute;n con las almenas vac&iacute;as e incapaces de dar la voz de alarma, en muchos sitios, puede que en la mayor&iacute;a, ni siquiera hab&iacute;a alguien al mando. Inevitablemente eso no iba a afectar de igual forma a los diferentes habitantes, ni tampoco a los que llegaban. Con anterioridad a la invasi&oacute;n el mar y los caminos ya estaban llenos de muerte, mientras los tiburones y las hienas recib&iacute;an una inesperada raci&oacute;n de carne, haciendo imposible el recuento de los cad&aacute;veres acumulados durante la huida. Ahora los pocos que tocan a la puerta, con la piel desengrasada y seca, olvidadas las l&aacute;grimas y perseguidos por los pat&oacute;genos, se encuentran con un mundo que los rechaza y que no parece dispuesto a hacerles un hueco &ndash;ni siquiera un hueco&ndash;, donde descansar durante un rato, sin fr&iacute;o y con ropa limpia, tras el viaje.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos constituyen una especie vanidosa que trata de escribir la historia del universo a su antojo, y que adjudica la invenci&oacute;n de las leyes de la f&iacute;sica a un ser que se parece a ella &ndash;o al rev&eacute;s&ndash; y que las dise&ntilde;a con el objetivo final de que reinen sobre los cielos y la tierra. Desde que aprendieron a andar y a construir balsas flotantes, los miembros de esta familia biol&oacute;gica se han pasado la vida transitando por desiertos, cruzando mares y salvando riscos. Los humanos emigran por necesidad y saltan de prado en prado para reproducirse, para extenderse y para fundar ciudades mientras transforman la naturaleza en bloques de cemento que extraen de su coraz&oacute;n hasta dejar vac&iacute;os sus almacenes. Nadie es de ning&uacute;n sitio y todos procedemos de alg&uacute;n otro del que salimos en alg&uacute;n momento. Por eso el enga&ntilde;o de las identidades constituye una muestra de pijer&iacute;a intelectual, una manifestaci&oacute;n de un cierto esp&iacute;ritu depredador y elitista m&aacute;s o menos disimulado, una presunci&oacute;n de permanencia eterna que no tiene m&aacute;s justificaci&oacute;n que las fantas&iacute;as de los profetas y las invenciones interesadas de las ideolog&iacute;as basadas en banderas. No es de extra&ntilde;ar esa mutaci&oacute;n nacionalista que se ha producido en el gobierno de la comunidad aut&oacute;noma&nbsp; m&aacute;s castigada por la pandemia, la m&aacute;s destacada de Europa en esa carrera hacia el primer puesto de la ineficacia, precisamente en la ciudad que puede pasar a las cr&oacute;nicas como un ejemplo de la estupidez y una prueba de la incapacidad de los dirigentes pol&iacute;ticos para ver por encima del nivel de sus zapatillas. Era inevitable que Larra naciera, llorara y muriera all&iacute;, olvidando la sombra de su amargura por los rincones de sus calles, en una suerte de memoria hist&oacute;rica inolvidable e infinita.
    </p><p class="article-text">
        Si la extensa parte de la Humanidad que ocupa el planeta en regiones maltratadas durante siglos y olvidadas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ya se mor&iacute;a de hambre &ndash;en el &Aacute;frica negra, Asia, Latinoam&eacute;rica u Oriente Medio&ndash;, no hab&iacute;a m&aacute;s que esperar para que la exposici&oacute;n a cualquier cat&aacute;strofe natural mermara sus componentes con la crueldad ciega que se ensa&ntilde;a con los pobres. Porque no hay que culpabilizar a la naturaleza por los efectos de los desastres, sino a la desigualdad creada y sostenida por los dise&ntilde;os de los economistas que trabajan para mayor &eacute;xito de la banca. Por eso resultan m&aacute;s c&iacute;nicas las posturas neoliberales que tratan de escudarse en la necesidad y en las debilidades de la raza, y cuya expresi&oacute;n m&aacute;s repugnante se manifiesta a trav&eacute;s de&nbsp; sus lideres y lideresas m&aacute;s destacados, al explicar la extensi&oacute;n de los contagios por la forma de vida de los inmigrantes, culpables de vivir hacinados en un paquete hecho con cascotes, cruzar la ciudad enlatados y puede que utilizar como barbijo una combinaci&oacute;n de papel higi&eacute;nico y retales recuperados de los contenedores de basura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la tragedia de la inmigraci&oacute;n &uacute;nicamente le faltaban la explosi&oacute;n racista y la asfixia vital que afecta a los barrios perif&eacute;ricos de las ciudades. Como si se tratase de la aplicaci&oacute;n de un cruel dogma religioso, de un castigo asociado a la inexistencia de cuenta corriente, de una maldici&oacute;n pronunciada antes del nacimiento, cualquier medida llegar&aacute; all&iacute; m&aacute;s tarde y se encontrar&aacute; con una poblaci&oacute;n muy fr&aacute;gil, que sale a trabajar por la ma&ntilde;ana y regresa con la luz de los faroles a compartir los mocos con la familia en una min&uacute;scula habitaci&oacute;n, sin ventanas ni vistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mala-estrella_132_6232101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2020 09:52:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La mala estrella]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los malditos veinte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/malditos-veinte_129_6219573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo mes de noviembre se celebrar&aacute;n las quincuag&eacute;simonovenas elecciones de los Estados Unidos de Am&eacute;rica del Norte. En su relativamente corta historia, ese pa&iacute;s ha tenido 45 presidentes y ninguna presidenta; bastantes m&aacute;s, por cierto, que la vieja Espa&ntilde;a. El primero fue George Washington, que dirigi&oacute; el imperio desde 1789 a 1797; el &uacute;ltimo, Donald Trump, quien, tras ser elegido el 20 de enero de 2017, ejerce actualmente su primer mandato y emite se&ntilde;ales inquietantes ante la inminencia de competir por el segundo. La retorcida personalidad de Trump, sobreactuando como un mal actor que interpreta un gui&oacute;n escrito por sus enemigos, y su decidida vocaci&oacute;n de ser el l&iacute;der mundial de la extrema derecha le han llevado a una confrontaci&oacute;n directa y sostenida con la poblaci&oacute;n negra norteamericana, incluyendo la simbolog&iacute;a medi&aacute;tica de la participaci&oacute;n de los jugadores de color del futbol americano y el baloncesto de &eacute;lite. El asesinato de George Floyd por la polic&iacute;a ante las c&aacute;maras, im&aacute;genes que han dado la vuelta al mundo, le hace candidato a una campa&ntilde;a desarrollada sobre el filo de la navaja, que lanza amenazas a sus oponentes, que trata de asustar, incluso, con la violencia en las calles, y que presenta a su oponente &ndash;un representante del ala m&aacute;s moderada del partido dem&oacute;crata&ndash; como un peligroso Kerensky que abrir&aacute; las puertas al marxismo internacional. Curiosamente, la agitaci&oacute;n en las calles tiene importantes similitudes con la que soport&oacute; su antecesor James A. Harding en 1919, con ocasi&oacute;n del denominado &laquo;verano rojo&raquo; y graves enfrentamientos entre blancos y negros en m&aacute;s de 30 ciudades norteamericanas, y que le hace aspirante a formar parte de la leyenda conocida como <em>la Maldici&oacute;n de Tecumseh o de los Veinte A&ntilde;os.</em>
    </p><p class="article-text">
        Es posible que sepamos mucho m&aacute;s de las elecciones norteamericanas y del recorrido de sus presidentes, incluida la forma en que cogieron el &uacute;ltimo tren, que de las de cualquier otro pa&iacute;s. Puede que la culpa la tenga el cine, debido a que las vicisitudes de los mandatarios yanquis &ndash;casi siempre vistos como h&eacute;roes capaces de saltar de aviones en marcha para salvarnos de cat&aacute;strofes c&oacute;smicas, de invasiones alien&iacute;genas o de la implantaci&oacute;n del comunismo&ndash; han impregnado buena parte de la industria desarrollada en Hollywood. El cine comercial es americano a pesar, incluso, de que el ingenioso mecanismo reproductor de im&aacute;genes fuera invenci&oacute;n de un fot&oacute;grafo ingl&eacute;s, el procedimiento b&aacute;sico para la toma y proyecci&oacute;n p&uacute;blica de sucesos en movimiento creaci&oacute;n de dos franceses, y la estructura narrativa y visual el resultado del genio de los expresionistas alemanes, junto a un ruso, que introdujo el montaje en pleno apogeo del realismo socialista, d&aacute;ndole a las masas populares el protagonismo de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Basta husmear un rato en la red para descubrir que seis presidentes norteamericanos no pudieron finalizar su mandato, falleciendo durante el mismo. De ellos, tres fueron asesinados &ndash;Lincoln, Garfield y Kennedy&ndash; y otros tres murieron por causas naturales, mientras que dos m&aacute;s sufrieron intentos de los que salieron ilesos &ndash;como Bush hijo&ndash;, o curaron posteriormente de sus heridas &ndash;como Reagan&ndash;. Pero lo realmente rese&ntilde;able es el hecho de que en todas las ocasiones en que el presidente muri&oacute; en su puesto, por enfermedad o magnicidio, adem&aacute;s de los dos intentos fallidos, su elecci&oacute;n se hab&iacute;a producido en un a&ntilde;o que terminaba en 0, inici&aacute;ndose una cadena de muertes naturales, asesinatos o conatos, exactamente cada 20 a&ntilde;os, que comenzaron con William H. Harrison (elegido en 1840) y continuaron con Abraham Lincoln (1860), James A. Garfield (1880), William Mckinley (1900), Warren G. Harding (1920), Franklin D. Roosvelt (1940), John F. Kennedy (1960), Ronald Reagan (1980), y George W. Bush (2000). Ya se ha dicho que en el caso de los dos &uacute;ltimos intentos no tuvieron el resultado buscado por sus autores. Adem&aacute;s, &nbsp;debe mencionarse la singular resistencia de Reagan a las amenazas, incluidas las intelectuales, ya que no solo se recuper&oacute; de la perforaci&oacute;n pulmonar provocada por los disparos de John Hinckley en 1981, a la salida de una conferencia en el Hotel Hilton de Washington, sino que fue capaz de aguantar como un duro hombre de las praderas el acuerdo del claustro de la Universidad de La Laguna, el cual solicit&oacute; un&aacute;nimemente su dimisi&oacute;n durante una sesi&oacute;n celebrada en 1985. El que fuera p&eacute;simo actor de Hollywood &ndash;en su papel de insoportable vaquero pijo&shy;&ndash; y destacado representante del neoliberalismo no hizo caso alguno, pero cabe pensar que le afectase, ya que poco despu&eacute;s sufri&oacute; un c&aacute;ncer y acab&oacute; desarrollando una grave enfermedad neurodegenerativa, puede que apesadumbrado ante la cr&iacute;tica de los claustrales laguneros y su acerado diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Aunque menos famoso que otros caudillos ind&iacute;genas, como Toro Sentado, Caballo Loco o Ger&oacute;nimo, Tecumseh fue un jefe shawni con una destacada capacidad de liderazgo, que vivi&oacute; y luch&oacute; contra las tropas extranjeras a principios del siglo XIX. Su padre hab&iacute;a muerto en la batalla de Point Pleasant, en 1774, durante los enfrentamientos de su tribu contra los colonos brit&aacute;nicos, lo que probablemente marc&oacute; el odio de Tecumseh hacia los invasores blancos y su posterior trayectoria en defensa de su tierra. Junto a su hermano Tenskwatawa, reputado cham&aacute;n y aficionado a las profec&iacute;as, Tecumseh creci&oacute; en el seno de las guerras indias del Noroeste, so&ntilde;ando con la creaci&oacute;n de una gran naci&oacute;n panindia a trav&eacute;s de la uni&oacute;n de diferentes tribus en la regi&oacute;n situada entre Ohio y los Grandes Lagos, por entonces bajo ocupaci&oacute;n brit&aacute;nica. Bajo su liderazgo, diferentes pueblos indios &ndash;como los delaware, miami, ojibwa y hurones, adem&aacute;s de los shawnis&ndash; reunieron en 1813 a m&aacute;s de cinco mil guerreros para enfrentarse a las fuerzas estadounidenses y brit&aacute;nicas, bajo el mando de William Henry Harrison &ndash;por entonces gobernador de Lousiana&ndash; en la batalla de Thames, donde sufrieron una severa derrota y donde muri&oacute; Tecumseh, lo que llev&oacute; a los shawnis a unirse a los americanos contra los ingleses, con la&nbsp;promesa de la creaci&oacute;n de una naci&oacute;n india con plena soberan&iacute;a, lo que jam&aacute;s se cumpli&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En 1836, crecido por sus triunfos contra los indios y vi&eacute;ndose como un h&eacute;roe nacional, Harrison se present&oacute; a las elecciones presidenciales. Fue entonces cuando Tenskwatawa lanz&oacute; su maldici&oacute;n, anunciando que Harrison no ganar&iacute;a los comicios en esa ocasi&oacute;n, pero s&iacute; en la siguiente, que se celebrar&iacute;a cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, para morir durante su mandato, lo que, a partir de entonces, volver&iacute;a a ocurrir cada 20 a&ntilde;os. Ambas predicciones sucedieron tal como hab&iacute;a dicho el profeta shawni: en 1936 fue elegido presidente Martin Van Buren, y Harrison 4 a&ntilde;os despu&eacute;s, tras contraer una neumon&iacute;a, con tan solo 32 d&iacute;as de servicio y sin haber ocupado realmente la Casa Blanca. A partir de entonces, cada 20 a&ntilde;os &nbsp;la maldici&oacute;n de Tenskwatawa se ha venido cumpliendo, con las dos excepciones o matices mencionados.
    </p><p class="article-text">
        Tras las dos ocasiones anteriores en que la maldici&oacute;n no se cumpli&oacute;, en los fallidos intentos de asesinato sufridos por Ronald Reagan y George W. Bush, Donald Trump se presentar&aacute; con la intenci&oacute;n de ser reelegido en poco m&aacute;s de un mes. Algo muy poco deseable y que constituir&iacute;a un grave riesgo y un factor de desestabilizaci&oacute;n internacional, en un momento particularmente cr&iacute;tico. Aunque resulte dif&iacute;cil conocer el contenido real de su pensamiento y sus intenciones, m&aacute;s all&aacute; de la puesta en escena, Trump es un negacionista militante &shy;&ndash;seguramente de forma m&aacute;s estrat&eacute;gica que aut&eacute;ntica&ndash;, y su populismo tiene una implantaci&oacute;n innegable en las regiones m&aacute;s extremas del neoliberalismo y las ideolog&iacute;as m&aacute;s reaccionarias y casposas que se arrastran por el planeta. Como un motivo adicional de preocupaci&oacute;n, el actual ocupante de la Casa Blanca ha manifestado sus deseos de seguir all&iacute; una buena temporada, incluso ha sugerido la posibilidad de inducir modificaciones legislativas que lo permitiesen. Si los votantes norteamericanos no lo impiden, solo quedar&aacute; confiar en la eficacia de las maldiciones bien tiradas y en el poder justiciero del karma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/malditos-veinte_129_6219573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2020 10:17:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los malditos veinte]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reto de fortalecer la ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/reto-fortalecer-ciencia_129_6139203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Para la ciencia, una de las cuestiones relevantes en relaci&oacute;n con una pandemia es la identificaci&oacute;n de los factores que la agravan en cada pa&iacute;s o en cada comunidad administrativa o geogr&aacute;ficamente diferenciada, independientemente de la patolog&iacute;a previa de cada persona contagiada, y en relaci&oacute;n con variables estructurales y sociales. De hecho, de su conocimiento e identificaci&oacute;n depender&aacute;n las medidas preventivas a poner en marcha, y permitir&aacute;n establecer mecanismos eficaces para frenarla y contrarrestarla. A las organizaciones pol&iacute;ticas que compiten en los mismos escenarios y por los mismos galardones tambi&eacute;n les interesa esta informaci&oacute;n, si bien su motivaci&oacute;n suele estar m&aacute;s orientada hacia la elaboraci&oacute;n del discurso. Podr&iacute;a decirse, incluso, que cualquier dato sirve para la elaboraci&oacute;n de cualquier discurso. Aqu&iacute; se establece una rec&iacute;proca relaci&oacute;n entre ambas actividades. Si la pol&iacute;tica cient&iacute;fica es inteligente, la ciencia que se desarrolle ser&aacute; de buena calidad y beneficiar&aacute;, a su vez, a la gesti&oacute;n pol&iacute;tica y, como consecuencia, el bienestar de la poblaci&oacute;n. Si no lo es, la ciencia resultante ser&aacute; mediocre, aportar&aacute; escaso valor a&ntilde;adido al bienestar social, no generar&aacute; empleos de calidad y, en alg&uacute;n caso, si el clima lo favorece, tendr&aacute; que basar su econom&iacute;a en el ocio nocturno y el turismo de aluvi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pasado, una revista cient&iacute;fica de prestigio publicaba un conciso y claro art&iacute;culo en el que se analizaba la relaci&oacute;n entre la tasa de mortalidad por COVID-19 &ndash;es decir, el n&uacute;mero de fallecidos por cada 100 personas contagiadas&ndash; y una serie de factores no relacionados con el estado de salud de cada paciente, como el porcentaje de pruebas de PCR realizadas, la efectividad de gesti&oacute;n del gobierno, la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n mayor de 65 a&ntilde;os, la calidad de las infraestructuras de movilidad, o el n&uacute;mero de camas de hospital disponibles. Como es f&aacute;cil de entender, todos estos factores son conocidos de antemano, por lo cual, ante la aparici&oacute;n de una emergencia sanitaria como la actual, sus efectos sobre la tasa de mortalidad que afecte a la poblaci&oacute;n son previsibles y cuantificables con simulaciones sencillas, asequibles a partir de estructuras sanitarias y recursos humanos adecuados. De la misma forma, un municipio, una isla, una comunidad aut&oacute;noma, un pa&iacute;s, un continente o el planeta entero &ndash;y con m&aacute;s eficiencia si lo hacen a trav&eacute;s de v&iacute;as y mecanismos de cooperaci&oacute;n&ndash;, deber&iacute;an estar en condiciones de establecer los sistemas y procedimientos adecuados para prevenir, evitar o reducir dicha mortalidad con pol&iacute;ticas proactivas, sin tener que esperar a la eclosi&oacute;n de los desastres.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados obtenidos en esta publicaci&oacute;n tambi&eacute;n son sencillos de interpretar, y muestran algunas evidencias que pueden resultar de utilidad para la construcci&oacute;n de mecanismos preventivos. Los datos analizados proceden de bases universales, tras identificar a casi 8 millones de casos afectados por Covid-19 y algo m&aacute;s de 400.000 fallecimientos. De forma resumida, la tasa de mortalidad por este virus es tanto m&aacute;s alta cuanto menor es el n&uacute;mero de tests PCR que se realizan, cuanto m&aacute;s reducido es el n&uacute;mero de camas disponibles, cuanto m&aacute;s ineficientes son las infraestructuras de movilidad &ndash;aeropuertos, carreteras, trenes e informaci&oacute;n tecnol&oacute;gica&ndash;, y cuanto m&aacute;s deficientes son los indicadores objetivos de eficacia en la respuesta de las administraciones en la implementaci&oacute;n de medidas. 
    </p><p class="article-text">
        En todos los casos, los efectos negativos de cada factor fueron notablemente m&aacute;s marcados y lesivos cuanto menor era la renta <em>per c&aacute;pita</em> del pa&iacute;s correspondiente, lo cual es la expresi&oacute;n clara de que el efecto de los pat&oacute;genos &ndash;como los de los sunamis, los terremotos o las erupciones volc&aacute;nicas&ndash; s&iacute; diferencian entre pobres y ricos, entre norte y sur, o entre clases sociales. En el mismo sentido, el estudio destaca que la mortalidad no es afectada por el n&uacute;mero de camas hospitalarias disponibles en aquellos pa&iacute;ses en que ese n&uacute;mero es alto o moderado, pero que el n&uacute;mero de fallecimientos por COVID-19 aumenta dram&aacute;ticamente al reducirse el n&uacute;mero de camas en aquellos pa&iacute;ses que parten de una estructura hospitalaria precaria. Si se contemplan todos los factores que afectan negativamente a la tasa de mortalidad de las personas que enferman de COVID-19, es posible obtener un perfil que es igualmente &uacute;til para ser aplicado, tanto para los estados como las comunidades aut&oacute;nomas, las islas o los ayuntamientos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumen, se trata de que la incapacidad de los gobiernos para tomar las decisiones necesarias a tiempo &ndash;lo que se refiere, entre otras, a las medidas de confinamiento y aislamiento social&ndash;, la realizaci&oacute;n insuficiente de pruebas diagn&oacute;sticas de PCR, la reducci&oacute;n en el n&uacute;mero de camas hospitalarias, y la existencia de estructuras de transporte deficitarias, constituyen importantes factores de riesgo frente a emergencias sanitarias como la actual, que se suman a aquellos relacionados con las patolog&iacute;as previas en cada caso. Si se tiene en cuenta que el art&iacute;culo en cuesti&oacute;n fue enviado a la revista para su publicaci&oacute;n a finales de abril, es probable que el an&aacute;lisis de los datos &ndash;un an&aacute;lisis que no requer&iacute;a tecnolog&iacute;a sofisticada, sino simplemente un grupo de expertos en epidemiolog&iacute;a y bioestad&iacute;stica&ndash; habr&aacute; estado disponible a lo largo del mes de marzo. Ello significa que la disponibilidad de una estructura cient&iacute;fica adecuada y con los recursos humanos suficientes permite a un pa&iacute;s o a una comunidad aut&oacute;noma, obtener informaci&oacute;n valiosa para enfrentarse a emergencias sanitarias con rapidez, lo que facilitar&aacute; la toma de decisiones y la puesta en marcha de medidas espec&iacute;ficas en el menor tiempo posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, repetidamente y en diferentes partes del mundo, se han podido observar situaciones similares, llevando a conclusiones pr&aacute;cticamente id&eacute;nticas en lo que se refiere a la importancia de la inversi&oacute;n p&uacute;blica en investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, as&iacute; como en la educaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n para reaccionar ante retos globales o locales de forma solidaria y cooperativa. De hecho, esta conclusi&oacute;n puede formar parte de un corolario repetido hasta la saciedad, pero con escasa influencia sobre las pol&iacute;ticas que parecen discutirse en los comit&eacute;s de reconstrucci&oacute;n, y que con frecuencia no van m&aacute;s all&aacute; de cubrir un par de l&iacute;neas en los protocolos acordados, tras largas reuniones, a veces salteadas por intercambio de improperios: que la fortaleza cient&iacute;fica de cada sociedad constituye uno de los instrumentos m&aacute;s s&oacute;lidos para responder a lo imprevisto. 
    </p><p class="article-text">
        Ello resulta especialmente relevante en lo que se refiere al personal formado y a la educaci&oacute;n sanitaria de la poblaci&oacute;n, lo que tiene un poderoso efecto inmunizador frente a la difusi&oacute;n de bulos y el anuncio de conspiraciones. Ni las acciones tomadas hasta ahora en los diferentes niveles administrativos, ni el tono que se emite desde los parlamentos, ni las polarizaciones que se crean o refuerzan cada d&iacute;a, permiten abrigar demasiado optimismo cuando llegue el momento de utilizar los fondos europeos. Canarias es un ejemplo de muchos a&ntilde;os recibiendo subvenciones europeas para promover energ&iacute;as limpias, evitar la destrucci&oacute;n del mismo mar que luego se vende como atractivo, o desarrollar capacidades que eviten el monocultivo tur&iacute;stico. Al final, todo acaba en el mismo sitio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/reto-fortalecer-ciencia_129_6139203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2020 21:22:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El reto de fortalecer la ciencia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negrín excluido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/negrin-excluido_132_6126827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tras dos d&eacute;cadas sin haberlo abordado, el gobierno de Canarias acaba de publicar una orden &laquo;por la que se aprueban las bases reguladoras para la concesi&oacute;n de subvenciones para el programa postdoctoral de formaci&oacute;n de personal investigador <em>Catalina Ruiz</em>&raquo;<em>. </em>Al parecer, responde a una petici&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de J&oacute;venes Investigadores de Canarias, planteada al anterior director de la Agencia Canaria de Investigaci&oacute;n, Innovaci&oacute;n y Sociedad de la Informaci&oacute;n, durante las escasas semanas que permaneci&oacute; en el cargo, meses antes de marcharse a Madrid reclamado por la actual ministra de Pol&iacute;tica Territorial y Funci&oacute;n P&uacute;blica. No es raro que los altos cargos se muevan de &aacute;rea en &aacute;rea, porque la pol&iacute;tica es as&iacute;, y est&aacute; nutrida por personas que parecen f&aacute;cilmente intercambiables, tal vez porque su especializaci&oacute;n es esa: la de adaptarse a nuevas y, con frecuencia, muy diferentes funciones. Eso explica los bandazos que dan los ejecutivos, incluso en tiempos en que uno pensar&iacute;a que cierta continuidad en el puesto proporcionar&iacute;a equilibrio y a&ntilde;adir&iacute;a el tiempo necesario para la maduraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, bienvenida sea la iniciativa, al reconocer la importancia de la movilidad tras la lectura de la tesis, que constituye un elemento crucial y un paso imprescindible para completar la formaci&oacute;n acad&eacute;mica, desarrollar actividad investigadora en un escenario diferente, establecer relaciones con centros internacionales e investigadores de otros pa&iacute;ses y, no menos importante que lo anterior, contaminarse con otras culturas. As&iacute; dicen que ya ocurr&iacute;a en los tiempos de Cristo, cuando el profeta nazareno hizo varias estancias en diversos centros destacados. Incluso, hasta hay quien sostiene que obtuvo un doctorado en las cuevas esenias, si bien este punto no ha sido confirmado por todos los historiadores.
    </p><p class="article-text">
        En el desarrollo y progresi&oacute;n de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, la movilidad y el intercambio tienen dos objetivos fundamentales, con consecuencias suficientemente contrastadas por los centros de investigaci&oacute;n de primera l&iacute;nea. Por un lado, los investigadores tienen la oportunidad de llevar a cabo su trabajo en un grupo distinto a aquel en que desarrollaron su tesis doctoral, asumiendo responsabilidades m&aacute;s avanzadas y enfrent&aacute;ndose al reto de dise&ntilde;ar, con alto grado de autonom&iacute;a, el proceso de indagaci&oacute;n, lo que permite aprender nuevas metodolog&iacute;as o hacerlas avanzar, puesto que suele tratarse de la &eacute;poca en que quien investiga re&uacute;ne las condiciones m&aacute;s apropiadas para hacer preguntas atrevidas y generar nuevas ideas. En la otra direcci&oacute;n, el centro que recibe al investigador postdoctoral tambi&eacute;n se beneficia, incorporando nuevas intuiciones, aproximaciones metodol&oacute;gicas complementarias y visiones culturales diferentes. En la construcci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico y su progreso, ese cruce de personas y visiones tiene un enorme potencial de crecimiento, aportando una inyecci&oacute;n de frescura que facilita la producci&oacute;n de anticuerpos frente al nacionalismo, el racismo y la xenofobia, al comprobar, de forma directa, las insignificantes diferencias que el lugar de nacimiento, el acento o el color de la bandera aportan al valor intr&iacute;nseco y la capacidad creativa de las personas. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso lo m&aacute;s err&aacute;tico de las &laquo;bases generales&raquo; mencionadas es el tufo endog&aacute;mico que se incorpora a los requisitos para poder solicitar una ayuda postdoctoral, adem&aacute;s de incorporar unas condiciones temporales poco compatibles con los est&aacute;ndares internacionales, y generar un marco confuso en lo que se refiere a las entidades beneficiarias, en uno de cuyos apartados se cuelan las &laquo;entidades privadas vinculadas o concertadas con el Sistema Nacional de Salud&raquo;. Entre aquellos, se incluyen algunos que parecen generados en un caldero de provincianismo poco cocinado. &iquest;Por qu&eacute; motivo quien haya le&iacute;do la tesis en una universidad p&uacute;blica no ubicada en Canarias no puede tener las mismas oportunidades que quien lo haya hecho aqu&iacute;? &iquest;Qu&eacute; se persigue, realmente, y qu&eacute; se va a estimular con restricciones como esa? &iquest;Qu&eacute; finalidad tiene que, en una estancia postdoctoral &ndash;limitada su duraci&oacute;n excesivamente y sin justificaci&oacute;n&ndash;, un tercio de su duraci&oacute;n se lleve a cabo en el lugar de origen y no en el de destino? &iquest;Qu&eacute; sentido tiene mezclar posibles tareas docentes en la entidad beneficiaria con la actividad investigadora en el centro receptor? &iquest;No se tratar&aacute; de un combinado de mala factura, en el que se han introducido peticiones de diversos or&iacute;genes, sin reflexi&oacute;n alguna sobre los objetivos que se buscan y sus consecuencias? Es curioso que Juan Negr&iacute;n L&oacute;pez, introductor en Espa&ntilde;a de algunos de los elementos de desarrollo cient&iacute;fico que en su &eacute;poca estaban vigentes en Europa, no reunir&iacute;a los requisitos precisos para solicitar una ayuda de este tipo, teniendo en cuenta que parte de sus estudios de bachillerato y su licenciatura en Medicina fueron realizados en Alemania.
    </p><p class="article-text">
        Consolidar la capacidad de los centros y universidades canarias para hacer investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n de calidad exige invertir en la formaci&oacute;n postdoctoral, as&iacute; como en la atracci&oacute;n de personal formado. Confundir las dos cosas es una invitaci&oacute;n al incesto intelectual. Tal vez quien haya sido responsable no ha tenido la ocasi&oacute;n de identificar qu&eacute; precisan las universidades y centros de investigaci&oacute;n de Canarias, con objeto de codearse con sus equivalentes nacionales e internacionales, ni qu&eacute; les van a exigir para ser reconocida su calidad. Recientemente se han publicado los resultados de la convocatoria de centros y unidades de excelencia del Ministerio de Ciencia, en los que, con toda claridad, la recepci&oacute;n de postdoctorales procedentes de otros pa&iacute;ses constituye un indicador, no ya relevante, sino imprescindible. Si el Gobierno de Canarias quiere poner en marcha medidas dirigidas a consolidar la actividad de investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n que se lleva a cabo en las universidad p&uacute;blicas regionales &ndash;aunque sea con un retraso de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os&ndash;, deber&iacute;a dise&ntilde;ar un programa ambicioso y de largo recorrido, no como resultado de una ocurrencia puntual, sino de un an&aacute;lisis claro de las necesidades y de los objetivos a conseguir, lo cual exige una inversi&oacute;n estable y suficiente &ndash;inversi&oacute;n de cuya magnitud estas bases no dicen una palabra&ndash;; un programa que promueva un n&uacute;mero significativo de estancias postdoctorales sin restricciones localistas, en un marco de captaci&oacute;n de talento ambicioso y abierto a las candidaturas de diferentes or&iacute;genes. Cualquier otra cosa ser&aacute; una p&eacute;rdida de tiempo m&aacute;s, con iniciativas que no pasar&aacute;n de adorno de legislatura, o incluso menos, teniendo en cuenta la habitual fragilidad de los gobiernos regionales. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/negrin-excluido_132_6126827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2020 17:34:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Negrín excluido]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tranquilo Jordi, tranquilo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tranquilo-jordi-tranquilo_132_6113393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La monarqu&iacute;a es una instituci&oacute;n que requiere fundadores para imponer el origen, y s&uacute;bditos que aguanten sus consecuencias. Es de suponer que sus defensores disponen de argumentos para defenderla, pero muy dudoso que quienes la sufren se los crean. No cabe duda de que tanto el casting como los mecanismos de renovaci&oacute;n son sencillos. Respecto al primero, no se requieren propuestas ni concurso de m&eacute;ritos. En cuanto a lo segundo, suele ser una combinaci&oacute;n entre los or&iacute;genes m&aacute;gicos o la implantaci&oacute;n por la fuerza. En unos casos se arranca la legitimidad de las entra&ntilde;as de la roca, como en las leyendas de Arturo de Breta&ntilde;a; en otros, alg&uacute;n milico la instaura o la reinstaura para garantizar las ataduras. Desde ese momento, la herencia queda instalada en el lugar que deber&iacute;a ocupar la democracia, con lo que el mito fundador se sobrepone a la capacidad, la inteligencia o la moralidad de quien porta la corona.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por proceder de las sombras, no es de extra&ntilde;ar que a los pr&iacute;ncipes les chuleen las brujas, como en el caso de Macbeth, o que en las horas de oscuridad se les aparezcan los fantasmas de la memoria, como le suced&iacute;a a Hamlet. A los monarcas de cercan&iacute;as quienes se les pueden aparecer son las amantes &ndash;no se sabe si agradecidas o despechadas&ndash; y los inspectores de hacienda. Una vez escrib&iacute; que, en este pa&iacute;s, los reyes suelen hacer tres discursos importantes. En el primero, aceptan la responsabilidad del cargo y juran los principios de quien les nombra; ya vendr&aacute; el momento de cambiarlos por otros. En el segundo, despu&eacute;s de haber agitado las medallas frente a la tropa, hacen como que nos salvan la vida. En el &uacute;ltimo, cercana la ca&iacute;da del tel&oacute;n que da fin a la tragicomedia, anuncian su retirada. Durante los intermedios, van dando pinceladas de ingenio o de cinismo, como en aquella aparici&oacute;n del rey, ahora em&eacute;rito, a punto de terminar 2011, cuando exhort&oacute; a sus s&uacute;bditos a ser honestos, sin inmutarse, y enfatiz&oacute; aquello de que la justicia era igual para todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la historia de Juan Carlos de Borb&oacute;n, desde su llegada a Espa&ntilde;a hasta el momento en que parece estar haciendo las maletas, parece extra&iacute;da de una telenovela o un drama de baja calidad, tal como se refleja en la excelente investigaci&oacute;n de &Aacute;lvaro de Cozar. Cuando a&uacute;n era pr&iacute;ncipe, sol&iacute;a recorrer los colegios mayores de la capital para hablar con los universitarios de su generaci&oacute;n. En una ocasi&oacute;n, en que se le estaba haciendo tarde por el intercambio de chistes, en un alarde de comicidad, dijo: &laquo;me voy para casa, no sea que Sof&iacute;a me est&eacute; poniendo los cuernos&raquo;, lo cual fue muy re&iacute;do por la concurrencia. Cuando se observa la evoluci&oacute;n del gesto del rey em&eacute;rito puede que se aprecie el poderoso efecto de los genes, especialmente los que se refrescan poco, si no se tiene cuidado con la dieta. Aquel joven monarca, al que muchos auguraban un reinado de corta duraci&oacute;n, exhib&iacute;a por entonces el semblante de alguien un poco asustado, con la expresi&oacute;n de quien no sab&iacute;a, exactamente, qu&eacute; hac&iacute;a all&iacute;, pero ya hab&iacute;a aprendido a cuadrarse gallardamente ante la milicia. En la madurez, su rostro fue adquiriendo ese aire campechano que le dio tanta celebridad. Anunci&aacute;ndose el crep&uacute;sculo, en esa &eacute;poca en que comienza a preparar su jubilaci&oacute;n para retirarse a tierras m&aacute;s soleadas, su rostro ha ido tomando un aire p&iacute;caro &ndash;por decirlo con mesura&ndash;, como si nos hiciera un gui&ntilde;o de complicidad y nos recordase que &eacute;l tambi&eacute;n comparte &ndash;a su nivel, claro&ndash; las ma&ntilde;as de L&aacute;zaro de Tormes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que, en lo que se refiere al em&eacute;rito, ha funcionado un efectivo pacto de silencio, en el que ha estado implicada la mayor&iacute;a de la clase pol&iacute;tica, pero tambi&eacute;n la prensa, aunque los rumores sobre sus devaneos sentimentales y su presunta carrera como comisionista de &eacute;xito siempre hayan estado ah&iacute;. Hoy mismo, en un art&iacute;culo de portada en el diario El Pa&iacute;s, se dedican 8 p&aacute;rrafos a defender a la realeza por parte de Pablo Casado, Felipe Gonz&aacute;lez y el presidente de la CEOE, 2 a transmitir con prudencia la postura de UP y 1 la del Gobierno. Merece la pena recordar que fue una perspicaz periodista de derechas, conocida supernumeraria del Opus Dei y con excelentes fuentes de informaci&oacute;n en el estamento militar, quien se atrevi&oacute; a hablar sobre el, presuntamente, oscuro papel de Juan Carlos de Borb&oacute;n en el 23F, m&aacute;s all&aacute; del gui&oacute;n oficial.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de habernos ca&iacute;do del caballo, no parece que existan muchas dudas de que la conducta del rey em&eacute;rito ha sido cualquier cosa menos ejemplar. Pero esa convicci&oacute;n, junto a la conclusi&oacute;n a que llegue la justicia, deber&iacute;a tener otras consecuencias y aprovechar la oportunidad para responder, con serenidad y sin demasiada prisa, a dos cuestiones: si la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica tiene alguna utilidad para la convivencia y el bienestar de este pa&iacute;s, y si tiene un respaldo mayoritario o, siquiera, significativo. Dependiendo de las respuestas a&uacute;n cabr&iacute;a, en su caso, una tercera: &iquest;de qu&eacute; manera y cu&aacute;ndo se deber&iacute;a iniciar una renovaci&oacute;n de la puesta en escena?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Alonso Solís]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tranquilo-jordi-tranquilo_132_6113393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2020 15:56:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tranquilo Jordi, tranquilo]]></media:title>
    </item>
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