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    <title><![CDATA[elDiario.es - Modesto Fabra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/modesto-fabra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Modesto Fabra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La educación superior y la investigación universitaria en peligro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/educacion-superior-investigacion-universitaria-peligro_132_6036492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En un contexto de profundos cambios tecnol&oacute;gicos y elevada digitalizaci&oacute;n, la formaci&oacute;n universitaria se convierte en una importante palanca de progreso y transformaci&oacute;n social. Por ello la OCDE en su informe Education at glance, 2019, exige la realizaci&oacute;n de un esfuerzo dirigido a lograr la equidad en el acceso a la educaci&oacute;n superior. Quienes dispongan de ella van a tener un salario que, de promedio, es un 57 % superior al de quienes tienen un t&iacute;tulo de secundaria, siendo adem&aacute;s inferior el riesgo de desempleo entre los universitarios.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que los pa&iacute;ses desarrollados hayan invertido m&aacute;s en educaci&oacute;n superior para salir de la crisis de 2008, de modo que el porcentaje del gasto p&uacute;blico que se destinaba a su financiaci&oacute;n en el conjunto de la OCDE en 2016 era un 6,2 % superior al del 2010. En Espa&ntilde;a, sin embargo, ha ocurrido justo lo contrario y el porcentaje del mismo dedicado a educaci&oacute;n universitaria  se redujo en un 5,3 %. En el G20 creci&oacute; un 20 % y en China se multiplic&oacute; por dos en el mismo per&iacute;odo.
    </p><p class="article-text">
        Esta evoluci&oacute;n pone de relieve la dureza con la que se han sentido en los campus espa&ntilde;oles los ajustes derivados la crisis financiera de 2008. Como evidenci&oacute; el Informe del Observatorio del Sistema Universitario,<em> &iquest;Qui&eacute;n financia la universidad?,</em> publicado en 2017, entre 2009 y 2015 las universidades p&uacute;blicas espa&ntilde;olas sufrieron una ca&iacute;da de recursos sin precedentes, superior al 20 %. Espa&ntilde;a pas&oacute; de estar en la media de pa&iacute;ses de la OCDE en porcentaje del PIB dedicado a universidades, a ser el sexto pa&iacute;s por la cola, destinando &uacute;nicamente un 79 % del promedio.
    </p><p class="article-text">
        Con la reducci&oacute;n de la financiaci&oacute;n de las universidades no solo se ve afectada la formaci&oacute;n superior sino tambi&eacute;n el desarrollo cient&iacute;fico, dado que los centros universitarios son responsables del 26,5 % de la inversi&oacute;n en I+D+i espa&ntilde;ola. Y la evoluci&oacute;n de la misma no es mucho m&aacute;s alentadora. Espa&ntilde;a se encuentra de nuevo entre los pa&iacute;ses de la cola de la OCDE y con una tendencia descendente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Seg&uacute;n datos del Banco Mundial, en 2010 destinaba a I+D+i un 1,35 % del PIB, mientras que en 2017 el porcentaje se redujo a un 1,2 %. La media de pa&iacute;ses de la OCDE ha pasado de destinar el 2,36 del porcentaje del PIB en 2010 al 2,56 en 2017. Esta evoluci&oacute;n negativa en la inversi&oacute;n en I+D+i en Espa&ntilde;a se traduce en un deterioro del sistema de ciencia espa&ntilde;ol y tambi&eacute;n de la productividad, del crecimiento y de la propia competitividad de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Quiero pensar que esta infrafinanciaci&oacute;n no est&aacute; relacionada, al menos de forma exclusiva, con una escasa preocupaci&oacute;n de los responsables pol&iacute;ticos por la ciencia y la formaci&oacute;n universitaria. Deriva, tambi&eacute;n en parte, de las carencias de un modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica que no garantiza, en todas las comunidades aut&oacute;nomas, recursos suficientes para atender el gasto creciente en los distintos servicios p&uacute;blicos esenciales como educaci&oacute;n, sanidad o dependencia, que les competen.
    </p><p class="article-text">
        El incremento de las tasas de matr&iacute;cula aplicado a partir de 2012 no alcanz&oacute; a compensar la p&eacute;rdida de financiaci&oacute;n y las universidades tuvieron que aplicar fuertes programas de ahorro y eficiencia, que no dejaban de ser un eufemismo para referirse a los ajustes exigidos por las pol&iacute;ticas de austeridad y recortes.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la planificaci&oacute;n y gesti&oacute;n econ&oacute;mica en las universidades se ha convertido en un ejercicio de funambulismo. Las inversiones en infraestructuras cient&iacute;ficas han resultado pr&aacute;cticamente inexistentes en la mayor parte de campus en el &uacute;ltimo lustro. Los modelos de financiaci&oacute;n que facilitan una planificaci&oacute;n econ&oacute;mica a partir de criterios objetivos han brillado por su ausencia. Y las transferencias que las universidades perciben de las comunidades aut&oacute;nomas se fijan, en el mejor de los a&ntilde;os, atendiendo a la cantidad del ejercicio anterior incrementada con el aumento de costes salariales del personal. Sin embargo, quedan fuera de compensaci&oacute;n otros incrementos en los costes como los derivados del IPC respecto a los gastos con proveedores. O, lo que es peor, tampoco se compensan aquellos aumentos de gasto derivados de normas que aprueba el propio Estado o las comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        En suma, la actual crisis sanitaria, y la crisis econ&oacute;mica asociada, han llegado en un momento de extraordinaria debilidad en el sector universitario, por lo que es dif&iacute;cil no entrar en p&aacute;nico ante cualquier intento de evaluar su impacto en la financiaci&oacute;n universitaria y su repercusi&oacute;n en la prestaci&oacute;n del servicio p&uacute;blico que las universidades tienen encomendado. 
    </p><p class="article-text">
        Los campus universitarios van a ver irremediablemente incrementado su presupuesto de gastos con medidas de limpieza y desinfecci&oacute;n, equipamiento de protecci&oacute;n individual, adaptaciones de espacios para mantener la distancia social  y recursos tecnol&oacute;gicos para pasar a un r&eacute;gimen de semipresencialidad. Respecto a los ingresos, es previsible una ca&iacute;da de la matr&iacute;cula, especialmente de estudiantes internacionales y, con ella, de los ingresos por tasas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se han derogado recientemente las horquillas de las tasas universitarias y desde el Ministerio de Universidades se propone fijar, en di&aacute;logo con las comunidades, el precio m&aacute;ximo de matr&iacute;cula, recuperando los niveles de precios de 2011. La formaci&oacute;n en educaci&oacute;n superior es un gasto social y, en consecuencia, resulta preferible que el peso de su financiaci&oacute;n recaiga sobre el sector p&uacute;blico y no lo haga sobre las familias. Por tanto, bienvenida sea cualquier medida de ampliaci&oacute;n de las becas o de reducci&oacute;n de tasas. Pero conviene tener en cuenta que las universidades no tienen capacidad de fijar sus principales ingresos y, en consecuencia, cualquier reducci&oacute;n en su importe deber&aacute; ser compensada. De lo contrario, simplemente, no saldr&aacute;n las cuentas.
    </p><p class="article-text">
        Parece dif&iacute;cil que esta compensaci&oacute;n pueda efectuarse desde los presupuestos auton&oacute;micos en un escenario en el que sus ingresos se ver&aacute;n resentidos y en el que el gasto sanitario debe ser absolutamente prioritario. Resulta muy elocuente, en este sentido, que ya se haya puesto encima de la mesa la primera propuesta de ajustes por parte de la Junta de Andaluc&iacute;a. Urge reformular el modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica para que aquellas comunidades infrafinanciadas puedan salir adelante. Mirar a otro lado, como se est&aacute; haciendo desde el 2013, no es la soluci&oacute;n. Y entre los planes de reconstrucci&oacute;n social y econ&oacute;mica se deber&iacute;a tener en cuenta el papel y las necesidades de las universidades.
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que los responsables p&uacute;blicos y la sociedad en general entiendan que las universidades son un gasto p&uacute;blico necesario y se consiga, entre todas las administraciones implicadas, recursos adicionales, o una reformulaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, de forma que las universidades espa&ntilde;olas reciban la compensaci&oacute;n que merecen por el servicio p&uacute;blico que prestan y alcancen un nivel similar al de los pa&iacute;ses de nuestro entorno europeo. El futuro de la formaci&oacute;n superior y la investigaci&oacute;n universitaria est&aacute; en juego. Y, con &eacute;l, nuestro propio futuro como sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Modesto Fabra Valls, vicerrector de Planificaci&oacute;n, Coordinaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n de la Universitat Jaume I de Castell&oacute;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Modesto Fabra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/educacion-superior-investigacion-universitaria-peligro_132_6036492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2020 10:53:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La educación superior y la investigación universitaria en peligro]]></media:title>
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