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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eva Joly]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eva-joly/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eva Joly]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No podemos rescatar a los grandes evasores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/podemos-rescatar-grandes-evasores_129_6036549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffa6c622-7ca8-44fd-b70b-a969aa33845b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No podemos rescatar a los grandes evasores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No podemos aceptar que una empresa que reclama ayuda estatal siga reportando altos beneficios en países con impuestos muy bajos, y pérdidas donde son más altos</p></div><p class="article-text">
        Empecemos primero con un reconocimiento. Bravo a Dinamarca, que abri&oacute; el camino, pero tambi&eacute;n a Polonia, Francia, Italia y B&eacute;lgica, que han anunciado que las empresas con sede o filiales en para&iacute;sos fiscales -sin contar con actividad econ&oacute;mica real- no tendr&aacute;n derecho a contar con ayudas p&uacute;blicas para hacer frente a la crisis del coronavirus. As&iacute;, los gobiernos hacen saber al p&uacute;blico que tienen en cuenta su frustraci&oacute;n. Ya no es posible justificar los planes de austeridad que han puesto de rodillas a los servicios p&uacute;blicos, empezando por la sanidad, mientras se rescata a grandes grupos que ponen en la cuerda floja a sus trabajadores al tiempo que siguen pagando dividendos a sus accionistas o bonus a sus altos ejecutivos. Tampoco es pol&iacute;ticamente aceptable hacer regalos a las multinacionales cuya creatividad en t&eacute;rminos de evasi&oacute;n o elusi&oacute;n fiscal y optimizaci&oacute;n es ilimitada.
    </p><p class="article-text">
        Por encima de todo, el objetivo es hacer que los grandes grupos paguen la parte justa de lo que les corresponde: estas promesas son, por supuesto, el resultado de la magnitud de la sangr&iacute;a de las finanzas p&uacute;blicas en un momento en que el producto interno bruto se est&aacute; derrumbando; a un ritmo del 20 al 25%. En todas partes, se est&aacute; solicitando la intervenci&oacute;n del Estado al rescate para evitar una explosi&oacute;n de desempleo y bancarrotas en cascada. Pero esta toma de conciencia desde el &aacute;mbito de la responsabilidad p&uacute;blica es tambi&eacute;n el resultado de a&ntilde;os de campa&ntilde;as, en todo el mundo, de denunciantes, periodistas, ONG, think tanks e incluso de ciertos partidos pol&iacute;ticos, para dejar claro que no, la evasi&oacute;n fiscal no es un talento por el que haya que felicitar a las empresas, sino un robo. Y el hecho de que se produzca y se tolere, amparado por un sistema fiscal internacional anticuado e injusto, no lo hace m&aacute;s justificable.
    </p><p class="article-text">
        Estos mismos actores est&aacute;n ahora vigilando para evitar que los anuncios sobre los l&iacute;mites de la ayuda p&uacute;blica sucumban ante la hipocres&iacute;a. S&iacute;, tenemos que ayudar a las empresas, para preservar los puestos de trabajo y reactivar la econom&iacute;a una vez que lo peor de la pandemia haya pasado. Pero no de forma incondicional. Para tener acceso a estos fondos, las empresas deben comprometerse a no utilizarlos para reestructurar sus deudas -los bancos har&iacute;an as&iacute; que los Estados asumieran los riesgos del pasado, recuerden 2008-, ni para despedir a trabajadores, sino tambi&eacute;n para transformar su actividad hacia una econom&iacute;a m&aacute;s verde.
    </p><p class="article-text">
        Este es el momento de abordar la evasi&oacute;n fiscal. Sin excusas. No podemos aceptar que una empresa que reclama ayuda estatal siga reportando altos beneficios en pa&iacute;ses con impuestos muy bajos, donde tiene, en el mejor de los casos un pu&ntilde;ado de empleados, y p&eacute;rdidas donde concentra el grueso de sus actividades, pero donde los impuestos son m&aacute;s altos. Cada a&ntilde;o, el 40% de los beneficios internacionales de las multinacionales se declaran en para&iacute;sos fiscales. Todos estos son fondos que podr&iacute;an financiar la sanidad, la educaci&oacute;n y el conjunto de las inversiones p&uacute;blicas que son esenciales para una recuperaci&oacute;n m&aacute;s justa.
    </p><p class="article-text">
        Seamos claros sobre qu&eacute; es un &ldquo;para&iacute;so fiscal&rdquo;. No estamos hablando solamente de los llamados destinos ex&oacute;ticos, como las Islas Caim&aacute;n, sino tambi&eacute;n a todas las jurisdicciones con &ldquo;fiscalidad muy ventajosa&rdquo;, como Suiza, Singapur o Hong Kong. Tambi&eacute;n se pueden encontrar mucho m&aacute;s cerca de casa: al optar por establecer sus filiales en los Pa&iacute;ses Bajos, Luxemburgo, Suiza y Gran Breta&ntilde;a, las multinacionales estadounidenses por s&iacute; solas hacen que la Uni&oacute;n Europea pierda casi 25.000 millones de euros en impuestos de sociedades al a&ntilde;o, revela la ONG Tax Justice Network. Las principales v&iacute;ctimas de esta apropiaci&oacute;n indebida son los cuatro pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea donde los casos de COVID-19 fueron m&aacute;s numerosos: 6.400 millones de euros de p&eacute;rdidas de ingresos para Francia, 3.700 millones para Alemania, un poco menos para Italia y 1.800 millones para Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es bien sabido que las reformas fiscales requieren la unanimidad en la UE y, por lo tanto, se bloquean sistem&aacute;ticamente. En realidad, las decisiones nacionales sobre cuestiones de tributaci&oacute;n empresarial tambi&eacute;n est&aacute;n vinculadas a posibles efectos de distorsi&oacute;n de la competencia en el marco europeo. Quiz&aacute;s el ejemplo m&aacute;s claro fuera la decisi&oacute;n hist&oacute;rica de la Comisi&oacute;n en 2016 de ordenar a Apple que devuelva 13.000 millones de euros a Irlanda en concepto de impuestos no pagados durante a&ntilde;os, alegando que el gigante estadounidense se hab&iacute;a beneficiado de subvenciones (o ayudas de Estado) encubiertas. Y conf&iacute;o en que, con esta nueva Comisi&oacute;n y la continua presi&oacute;n del Parlamento Europeo, conseguiremos llevar a cabo reformas esenciales como un tipo m&iacute;nimo del impuesto de sociedades a nivel europeo (a un nivel suficiente y ambicioso, al menos el 25%). Esto pondr&iacute;a fin no s&oacute;lo a la evasi&oacute;n fiscal sino tambi&eacute;n a la competencia desleal dentro de la Uni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A corto plazo, nada impide que quienes son ahora los grandes perdedores de estas pr&aacute;cticas de evasi&oacute;n fiscal, como lo son Francia, Alemania, Espa&ntilde;a o Italia, tomen la iniciativa de disciplinar a sus propias multinacionales. Si estas grandes corporaciones quieren tener derecho al rescate p&uacute;blico, deben hacer total transparencia sobre sus pr&aacute;cticas, haciendo p&uacute;blica una imagen consolidada de sus actividades pa&iacute;s por pa&iacute;s (&ldquo;reporte pa&iacute;s por pa&iacute;s&rdquo; en la jerga tributaria). Sobre esta base, cada Estado podr&aacute; tomar la decisi&oacute;n de recaudar los impuestos que los para&iacute;sos fiscales decidan no recaudar, desempe&ntilde;ando el papel de facto de recaudador de impuestos de &uacute;ltimo recurso. Esta propuesta, hecha por Gabriel Zucman, miembro como yo de la ICRICT, una comisi&oacute;n que aboga por la reforma de la fiscalidad de las multinacionales, elimina cualquier incentivo para que los para&iacute;sos fiscales y otros territorios propongan una reducci&oacute;n agresiva de las cargas tributarias.
    </p><p class="article-text">
        Esta ser&iacute;a una verdadera revoluci&oacute;n, si los Estados se niegan a ayudar a las empresas que siguen queriendo beneficiarse de la infraestructura y de una fuerza de trabajo sana y educada, en los distintos pa&iacute;ses en los que operan, pero sin contribuir a su financiaci&oacute;n. Y tambi&eacute;n la condici&oacute;n para la supervivencia de la Uni&oacute;n Europea. Frente a las crisis sanitarias y clim&aacute;ticas, la solidaridad es nuestra &uacute;nica salida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Joly]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/podemos-rescatar-grandes-evasores_129_6036549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2020 19:47:35 +0000]]></pubDate>
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