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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raimon Obiols]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raimon-obiols/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raimon Obiols]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El asesinato necesario y la guerra diplomática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/asesinato-necesario-guerra-diplomatica_129_13139157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a9a474b-e375-4b22-9d1a-c127e4e407b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asesinato necesario y la guerra diplomática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es necesario matar a alguien, si con ello evitamos un mal mucho mayor? ¿Es justo asesinar por un país, por una fe, por una causa?</p></div><p class="article-text">
        En una extraordinaria cr&oacute;nica del New York Times, Jonathan Swan y Maggie Haberman han reconstruido, con gran lujo de detalles,&nbsp;la reuni&oacute;n&nbsp;en la Casa Blanca del pasado 11 de febrero, en la que Netanyahu convenci&oacute; a Trump para&nbsp;asesinar al l&iacute;der supremo iran&iacute;, el ayatol&aacute; Ali Jamene&iacute;,&nbsp;y lanzarse a la guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque a veces se plantee como una necesidad, asesinar a alguien no es nunca una buena idea. En su poema &ldquo;Spain 1937&rdquo;, que algunos consideran la mejor poes&iacute;a inglesa sobre nuestra guerra incivil, W. H. Auden habl&oacute; de &ldquo;la aceptaci&oacute;n consciente de la culpa en el asesinato necesario&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        George Orwell vio en este verso &ldquo;el amoralismo que solo es posible si eres el tipo de persona que siempre est&aacute; en otra parte cuando se aprieta el gatillo&rdquo;. &ldquo;Los Hitler y los Stalin&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;, &ldquo;consideran necesario el asesinato, pero no hacen alarde de su crueldad, ni lo llaman asesinato; lo denominan &rdquo;liquidaci&oacute;n&ldquo;, &rdquo;eliminaci&oacute;n&ldquo; u otra expresi&oacute;n tranquilizadora.&rdquo; (En la reuni&oacute;n de la Casa Blanca se habl&oacute; de &ldquo;decapitaci&oacute;n estrat&eacute;gica&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Auden replic&oacute; a las cr&iacute;ticas de Orwell. Dijo que hab&iacute;a&nbsp;tratado de decir &ldquo;lo que, sin duda, toda persona decente piensa si no es capaz de adoptar el pacifismo absoluto.&rdquo; Son tres ideas:&nbsp;&ldquo;(1) Matar a otro ser humano es siempre un asesinato y nunca deber&iacute;a llamarse de otro modo. (2) En una guerra, los miembros de dos grupos rivales intentan asesinar a sus oponentes. (3)&nbsp;Si existe algo as&iacute; como una guerra justa, entonces el asesinato puede ser necesario en nombre de la justicia.&rdquo;&nbsp;Sin embargo, sus propios argumentos no llegaron a convencerle del todo. Auden modific&oacute; posteriormente su verso (el &ldquo;asesinato necesario&rdquo; pas&oacute; a ser &ldquo;el hecho del asesinato&rdquo;) y suprimi&oacute; definitivamente el poema de sus antolog&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es necesario matar a alguien, si con ello evitamos un mal mucho mayor? &iquest;Es justo asesinar por un pa&iacute;s, por una fe, por una causa? Es una discusi&oacute;n que ha hecho correr r&iacute;os de tinta. De Cicer&oacute;n a Vargas Llosa, pasando por Tom&aacute;s de Aquino, se ha escrito&nbsp;mucho sobre el tiranicidio. Sobre estos dilemas, tr&aacute;gicos y complejos, yo no sabr&iacute;a tomar una posici&oacute;n en abstracto.&nbsp;Pero tengo muy claro que la opci&oacute;n de matar a alguien para evitar un mal terrible exige basarse siempre en una s&oacute;lida certeza sobre las consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No ha sido as&iacute;,&nbsp;es lo menos que se puede decir,&nbsp;en las discusiones de la Casa Blanca, si nos atenemos al relato de los dos periodistas del New York Times y, sobre todo, si constatamos los resultados obtenidos. Seg&uacute;n el reportaje del New York Times, Netanyahu present&oacute; a Trump un plan en cuatro partes: asesinato de Jamene&iacute;, destrucci&oacute;n de la fuerza militar de Ir&aacute;n, levantamiento popular interno, e instalaci&oacute;n de un l&iacute;der post teocr&aacute;tico de transici&oacute;n. Los dos primeros objetivos fueron considerados factibles por la inteligencia norteamericana, mientras que la revuelta interna y el cambio de r&eacute;gimen fueron&nbsp;considerados &ldquo;absurdos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los periodistas, en la reuni&oacute;n posterior de los estadounidenses para evaluar las propuestas de Netanyahu, el director de la CIA, John Ratcliffe, lleg&oacute; a describir el cambio de r&eacute;gimen presentado&nbsp;por el primer ministro israel&iacute; como &laquo;una farsa&raquo;, y el Secretario de Estado, Marco Rubio, apostill&oacute; que &ldquo;en otras palabras, es una tonter&iacute;a&rdquo; (&ldquo;a bullshit&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los resultados, el presidente Trump ha hablado de &ldquo;victoria total y completa&rdquo; y el nuevo l&iacute;der supremo, Mochtab&aacute; Jamene&iacute;, ha afirmado que Ir&aacute;n es el &ldquo;vencedor definitivo&rdquo; de la guerra. M&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica, hoy puede hacerse el inventario provisional de algunas p&eacute;simas consecuencias de la guerra, a las que pueden a&ntilde;adirse algunas previsiones a&uacute;n peores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una primera constataci&oacute;n es que, a pesar de las tremendas destrucciones, el r&eacute;gimen teocr&aacute;tico iran&iacute; sigue en pie y que probablemente ha ganado fuerza una nueva generaci&oacute;n de dirigentes m&aacute;s radicalizados. Otro dato verificable es que, a pesar de la colosal superioridad militar americana, el r&eacute;gimen iran&iacute; a&uacute;n posee 440 kilos de uranio enriquecido y tiene m&aacute;s motivos que nunca para convertirlo en armas nucleares.&nbsp;Una tercera constataci&oacute;n es que cientos de buques siguen esperando para cruzar Ormuz, un cierre que tiene un efecto multiplicador y amenaza con una recesi&oacute;n global. La directora del FMI, Kristalina Georgieva, ha dicho que hay que &ldquo;prepararse para lo peor&rdquo; ante el impacto econ&oacute;mico de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Pero la mayor consecuencia del &ldquo;asesinato necesario&rdquo; y de la guerra subsiguiente ha sido&nbsp;un enorme cambio global,&nbsp;radical, s&uacute;bito y dif&iacute;cilmente reversible,&nbsp;que tiene lugar ante nuestros ojos con unas perturbaciones globales de tal calado -en los mercados, en las decisiones y alianzas pol&iacute;ticas, en la confianza y las actitudes y&nbsp;opiniones- que puede decirse que la guerra de Ir&aacute;n est&aacute; generando&nbsp;un nuevo&nbsp;orden del mundo, con peligros evidentes, y tambi&eacute;n con oportunidades in&eacute;ditas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Netanyahu comparte con Trump la responsabilidad por estos ca&oacute;ticos resultados, aunque &eacute;l persigue sus propios objetivos y es posible que este nuevo desorden mundial le importe poco, o que piense incluso que conviene a sus planes.&nbsp;Hace unos d&iacute;as, en un v&iacute;deo difundido en las redes sociales, Netanyahu proclam&oacute; lo siguiente: &ldquo;No permitir&eacute; que ning&uacute;n pa&iacute;s libre una guerra diplom&aacute;tica contra nosotros sin pagar un precio inmediato por ello&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se refer&iacute;a a Espa&ntilde;a. Le respondi&oacute; Almudena Ariza, que vivi&oacute; el horror de Gaza: &ldquo;Netanyahu acusa a Espa&ntilde;a de &rdquo;difamar&ldquo; al &rdquo;ej&eacute;rcito m&aacute;s moral del mundo&ldquo; y advierte que &rdquo;pagar&aacute; un precio&ldquo;. Se refiere al ej&eacute;rcito que ha asesinado a 70.000 gazat&iacute;es, la mayor&iacute;a civiles, entre ellos 20.000 ni&ntilde;os.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro ciudadano respondi&oacute; en Bluesky con este comentario: &ldquo;Lo que hace a la guerra diplom&aacute;tica infinitamente mejor que la otra es que no mueren ni&ntilde;os ni civiles inocentes. No muere nadie, de hecho&rdquo;. Solo cabe a&ntilde;adir: viva la guerra diplom&aacute;tica, carajo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/asesinato-necesario-guerra-diplomatica_129_13139157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 20:15:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asesinato necesario y la guerra diplomática]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Avergoncémonos todos ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/avergoncemonos_129_13110185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bbac178-f441-4d82-bbea-a5de8d52b878_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Avergoncémonos todos "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para enfrentarse a la oleada de violencia desvergonzada de los sinvergüenzas, son necesarias las tres respuestas del joven Marx al fatalismo del escéptico Ruge: “Hacer la vergüenza aún más vergonzosa, pregonándola”; pasar de la vergüenza a la crítica; pasar de la crítica a la acción</p></div><p class="article-text">
        Las palabras del rey de Espa&ntilde;a, en general muy medidas, no suelen ser discutidas.&nbsp;Sin embargo, su parlamento del pasado 16 de marzo, en el Museo Arqueol&oacute;gico Nacional, a prop&oacute;sito de la conquista de M&eacute;xico, donde reconoci&oacute; &ldquo;muchos abusos&rdquo; durante la Conquista y el periodo colonial, ha levantado una peque&ntilde;a polvareda. Algunos han considerado excesivas las palabras del monarca; otros, insuficientes. A m&iacute; me parecen bien y creo que ser&iacute;a mejor dejarlo correr.&nbsp;No soy muy partidario de que los pa&iacute;ses se pidan perd&oacute;n los unos a los otros.&iquest;Por&nbsp;qu&eacute; no pedirse perd&oacute;n entre compatriotas, por nuestras barbaridades internas? &iquest;O a uno mismo (si somos sinceros con nosotros mismos), por nuestros errores, inacciones y carencias m&uacute;ltiples? Esto puede convertirse en el cuento de nunca acabar. &iquest;No ser&iacute;a mejor que nos avergonz&aacute;ramos, conjuntamente, por las atrocidades e injusticias cometidas, y por las que se cometen?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El pa&iacute;s al que se pertenece es el pa&iacute;s del que uno se averg&uuml;enza&rdquo;, ha escrito el historiador Carlo Ginzburg. Es tajante, pero no le falta verdad.&nbsp;En Espa&ntilde;a, a muchos nos averg&uuml;enza una guerra incivil que algunos dicen ahora que perdimos todos, y que los unos perdieron much&iacute;simo m&aacute;s que los otros. En M&eacute;xico sigue vivo el recuerdo de la&nbsp;matanza de la&nbsp;Plaza&nbsp;de las Tres Culturas, que el gran escritor mexicano Octavio Paz calific&oacute; de &ldquo;gran ritual azteca&rdquo;. El 2 de octubre de 1968, una manifestaci&oacute;n en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Ciudad de M&eacute;xico, termin&oacute; en masacre. Decenas o centenares (el n&uacute;mero a&uacute;n hoy es incierto)&nbsp;de estudiantes, obreros, amas de casa, algunos ni&ntilde;os,&nbsp;fueron acribillados por un operativo militar. Octavio Paz era entonces embajador de su pa&iacute;s en la India, y despu&eacute;s de escuchar la terrible noticia en el bolet&iacute;n informativo de&nbsp;la BBC, hizo dos cosas: enviar una carta de dimisi&oacute;n de su cargo al presidente D&iacute;az Ordaz, y escribir un breve poema, 'La limpidez&ldquo;' donde se dice:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La verg&uuml;enza es ira</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Vuelta contra uno mismo:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Una naci&oacute;n entera se averg&uuml;enza</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Es le&oacute;n que se agazapa</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Para saltar.&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos versos, que Octavio Paz escribi&oacute; en cursivas para distinguirlos del resto del poema, no son del poeta. Son un fragmento de la carta que un joven Carlos Marx de 25 a&ntilde;os, reci&eacute;n exiliado en Holanda, escribi&oacute; en 1843 a su amigo Arnold Ruge. En respuesta a un comentario de este, esc&eacute;ptico y pesimista, sobre la situaci&oacute;n alemana (&ldquo;hemos llegado a un punto en que ya no podemos hacernos ilusiones&rdquo;), Marx replica: &ldquo;El traje de gala del liberalismo se ha ca&iacute;do y, a los ojos de todo el mundo ha aparecido, en toda su desnudez, el m&aacute;s repugnante despotismo. Me mirar&aacute;s sonriendo, y me preguntar&aacute;s: &iquest;qu&eacute; hemos ganado? De la verg&uuml;enza no nace ninguna revoluci&oacute;n. Y yo te respondo: la verg&uuml;enza es ya en s&iacute; una revoluci&oacute;n.&rdquo; A continuaci&oacute;n, Marx escribe aquello que Octavio Paz recogi&oacute; en su poema de 1968: &ldquo;La verg&uuml;enza es una especie de ira replegada dentro de s&iacute; misma. Y si realmente llegara a avergonzarse toda una naci&oacute;n, ser&iacute;a como un le&oacute;n que se dispone a dar el salto.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Octavio Paz concluye su poema con unos versos que parecen poner en cuesti&oacute;n el optimismo hist&oacute;rico del joven Marx:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;(Los empleados
    </p><p class="article-text">
        Municipales lavan la sangre&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la Plaza de los Sacrificios.)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mira ahora,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manchada
    </p><p class="article-text">
        Antes de haber dicho algo
    </p><p class="article-text">
        Que valga la pena,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La limpidez.&ldquo;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La manchada limpidez de las razones de Estado, de las corrupciones establecidas, de la indiferencia, del olvido, pueden llegar a imponerse, sin que se haya escrito algo &ldquo;que valga la pena&rdquo;. Lo ense&ntilde;&oacute; el siglo XX: el le&oacute;n puede no saltar, o puede saltar en el vac&iacute;o. Octavio Paz sent&iacute;a una doble verg&uuml;enza. &ldquo;Todo esto me tiene apenado, avergonzado, furioso con los otros, y sobre todo conmigo mismo&rdquo;, escribi&oacute; a un amigo, a prop&oacute;sito de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en su pa&iacute;s, pocas semanas&nbsp;antes de la matanza de la Plaza de las Tres Culturas.
    </p><p class="article-text">
        Primo Levi, superviviente de Auschwitz, describi&oacute; en sus libros hasta qu&eacute; punto el sentimiento de&nbsp;verg&uuml;enza sumerg&iacute;a a las v&iacute;ctimas del nazismo. En su &uacute;ltimo libro, escrito poco antes de suicidarse, habl&oacute; de &ldquo;una verg&uuml;enza m&aacute;s vasta&rdquo;, de la &ldquo;verg&uuml;enza del mundo&rdquo;. La describi&oacute; como &ldquo;el mar de dolor, pasado y presente, que nos rodea y aumenta a&ntilde;o tras a&ntilde;o hasta casi ahogarnos&rdquo;. Coment&aacute;ndolo, Carlo Ginzburg ha escrito que &ldquo;solo en casos extremos experimenta el mundo ese tipo de verg&uuml;enza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que nos hallamos en uno de estos momentos de ignominia est&aacute; fuera de toda duda, tan terriblemente mal van los asuntos del mundo. El estado actual del mundo es de verg&uuml;enza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Avergonzarse no es lo mismo que culparse. Tampoco es resignarse. La verg&uuml;enza obliga a reaccionar, de una manera u otra. Cuando la guerra mata a la gente y destruye pa&iacute;ses; cuando la Casa Blanca difunde v&iacute;deos mezclando im&aacute;genes de muerte y bromas de videojuego; cuando cinco minutos antes de que Trump anuncie una pausa se ganan millones de d&oacute;lares al anticipar la ca&iacute;da del&nbsp;precio del petr&oacute;leo en la bolsa, la respuesta de los avergonzados es inevitable. Para enfrentarse&nbsp;a la oleada de violencia desvergonzada de los sinverg&uuml;enzas, son necesarias las tres respuestas del joven Marx al fatalismo del esc&eacute;ptico Ruge: &ldquo;Hacer la verg&uuml;enza a&uacute;n m&aacute;s vergonzosa, pregon&aacute;ndola&rdquo;; pasar de la verg&uuml;enza a la cr&iacute;tica; pasar de la cr&iacute;tica a la acci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/avergoncemonos_129_13110185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Avergoncémonos todos ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Karl Marx]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elon Musk, Pedro Sánchez y la suela de sus zapatos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elon-musk-pedro-sanchez-suela-zapatos_129_13073417.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb5e193c-b7b6-4edb-bdb7-45690752b35c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elon Musk, Pedro Sánchez y la suela de sus zapatos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dilema es nítido: o mandan sin control unos pocos tecno-oligarcas de siete suelas, o gobiernan las leyes de las instituciones democráticas</p></div><p class="article-text">
        Imaginen que estamos presenciando un desfile. Durante una hora, todas las personas de un pa&iacute;s pasar&aacute;n ante nosotros ordenadas seg&uacute;n su altura, la cual corresponder&aacute; a sus ingresos. Pasados diez minutos, a&uacute;n no hemos visto a nadie: han desfilado, imperceptibles a nuestros ojos, multitudes desahuciadas o insolventes, bajo m&iacute;nimos, con deudas hasta las cejas. Poco a poco empezamos a vislumbrar caminantes de apenas unos cent&iacute;metros, que luego alcanzan algunos palmos. Solo transcurridos tres cuartos de hora los caminantes comienzan a tener la talla media de los espectadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, la estatura de los participantes en la marcha va en aumento. En los &uacute;ltimos seis minutos la talla se dispara: desfilan profesionales de seis metros de altura; y les siguen empresarios y altos ejecutivos de 15, 30 o 150 metros. Los &uacute;ltimos momentos son de traca: aparecen unos pocos gigantes tan colosales, que&nbsp;solo llegamos a percibir&nbsp;la suela de sus zapatos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta imagen fue creada por el economista holand&eacute;s Jan Pen, en un libro de 1971 sobre la distribuci&oacute;n de los ingresos. Cuando se public&oacute;, el gigante que pod&iacute;a cerrar la marcha era John Paul Getty, un magnate del petr&oacute;leo de quien se dec&iacute;a que era el hombre m&aacute;s rico del mundo.&nbsp;Hoy ser&iacute;a Elon Musk.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos tambi&eacute;n imaginar el desfile de los 561 millones de personas que tienen cuenta en X, la red social de Musk. Arrancar&iacute;a igual, con millones de seres invisibles, cuentas abandonadas o abiertas solo para leer, con cero seguidores. A los veinte minutos, la altura de los caminantes superar&iacute;a apenas unos pocos cent&iacute;metros y solo al cabo de tres cuartos de hora, la talla alcanzar&iacute;a la media. En los &uacute;ltimos segundos desfilar&iacute;an unos pocos gigantes descomunales.&nbsp;Y &iquest;qui&eacute;n cerrar&iacute;a el desfile? De nuevo Elon Musk, el coloso. Los espectadores solo alcanzar&iacute;an a ver la suela de sus zapatos, de varios cientos de metros de grosor.&nbsp;Tiene 235.441.928 seguidores.
    </p><p class="article-text">
        Joan Brossa, gran poeta, dec&iacute;a que &ldquo;el &uacute;nico pedestal son los zapatos&rdquo;. De acuerdo: nadie es m&aacute;s que nadie, y qui&eacute;n se autoencumbra es rid&iacute;culo. Pero &iquest;qu&eacute; ocurre cuando los zapatos digitales de unos pocos son tan desaforadamente colosales?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pudimos ver una peque&ntilde;a muestra de esta anomal&iacute;a&nbsp;el pasado 3 de febrero cuando,&nbsp;desde su pedestal gigantesco, Elon Musk llam&oacute; &ldquo;Dirty S&aacute;nchez&rdquo; al presidente del Gobierno espa&ntilde;ol, y lo denunci&oacute; ante sus 235 millones de seguidores, diciendo que era &ldquo;un tirano y un traidor al pueblo de Espa&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; efectos pueda tener un ataque fulm&iacute;neo de esta naturaleza es para m&iacute; un misterio. Por un lado, su car&aacute;cter brutal y su enorme difusi&oacute;n hacen temer consecuencias negativas. Pero su vulgaridad es tan prepotente, tan desmesuradamente megal&oacute;mana, que tambi&eacute;n genera, sin duda,&nbsp;reacciones adversas. Tal vez la &uacute;nica constataci&oacute;n posible es que, &uacute;ltimamente, lo que avanza en tecnolog&iacute;a retrocede en ingenio. Un <em>tuit </em>de Winston Churchill nos habr&iacute;a alegrado el d&iacute;a. Las expansiones de Musk nos lo entristecen, no por su bober&iacute;a, sino porque reflejan una situaci&oacute;n de fondo inquietante y siniestra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as antes del eructo digital de Musk, Pedro S&aacute;nchez hab&iacute;a declarado&nbsp;que &ldquo;no hay ley en las redes sociales&rdquo; y hab&iacute;a defendido la necesidad de fijar l&iacute;mites y responsabilidades a los propietarios de las gigantescas plataformas digitales.&nbsp;Ah&iacute;, pinch&oacute;&nbsp;en hueso. Suscit&oacute; la ira de Musk, y tambi&eacute;n la de Pavel D&uacute;rov, fundador y CEO de Telegram, que mand&oacute; una larga diatriba a todos los usuarios espa&ntilde;oles, llam&aacute;ndolos a &ldquo;luchar por sus derechos&rdquo; contra S&aacute;nchez, culpable de impulsar un &ldquo;Estado de vigilancia&rdquo; , de &ldquo;sobrecensura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos magnates, propietarios de redes sociales y de herramientas de la IA,&nbsp;muestran su beligerancia contra cualquier tentativa de crear normas democr&aacute;ticas de circulaci&oacute;n en&nbsp;un sistema digital&nbsp;donde la distribuci&oacute;n de poder es brutal y arbitraria. No quieren c&oacute;digos ni de sem&aacute;foros, y lo hacen asimilando la &ldquo;libertad de expresi&oacute;n&rdquo; a una &ldquo;libertad de circulaci&oacute;n&rdquo; que permita&nbsp;conducir en sentido contrario y atropellar tanto&nbsp;a&nbsp;adultos como&nbsp;a menores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El precepto esgrimido por los cerdos en &ldquo;La granja de los animales&rdquo; de George Orwell dec&iacute;a que &ldquo;todos los animales son iguales, pero algunos animales son m&aacute;s iguales que otros.&rdquo; La apelaci&oacute;n a la &ldquo;libertad&rdquo; de los magnates digitales de hoy tiene exactamente el mismo sentido.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s inquietante de este asunto no es lo que sucede en la superficie. Lo decisivo es lo subrepticio, lo opaco. En un art&iacute;culo de la revista <em>Nature</em> del pasado 18 de febrero, los autores muestran con datos, que el &ldquo;Para ti&rdquo; de X prioriza las publicaciones de las activistas de derechas y los mensajes polarizadores, al tiempo que relega los medios m&aacute;s objetivos. Demuestran tambi&eacute;n que el sesgo perdura incluso al volver al<em> feed</em> cronol&oacute;gico.&nbsp;Es decir, que X cuela en nuestros m&oacute;viles y ordenadores, de forma estructural y permanente, lo queramos o no, una dieta manipulada hacia posiciones de derechas extremas y polarizadoras. A&ntilde;&aacute;dase que un estudio de la Universidad de Washington estim&oacute; que entre el 25% y el 68% de las cuentas de X pueden ser <em>bots</em>, programas inform&aacute;ticos que simulan el comportamiento de un humano para publicar, retuitear, comentar, dar &ldquo;me gusta&rdquo; o seguir cuentas de forma automatizada, y tendremos una mayor aproximaci&oacute;n al panorama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no es preciso recurrir a publicaciones expertas para ver que hay algo podrido en el reino de X. Basta un experimento casero tan simple como interrogar a Grok -el <em>chatbot</em> de IA de Musk -, sobre qu&eacute; espa&ntilde;oles tienen m&aacute;s seguidores en X.&nbsp;Detr&aacute;s de dos clubes de f&uacute;tbol, un <em>streamer </em>y un <em>youtuber</em>, en la respuesta aparece en solitario el nombre de Isabel D&iacute;az Ayuso. Que Pedro S&aacute;nchez duplique en X el n&uacute;mero de los seguidores de la presidenta no inmuta el sesgo de los algoritmos de Musk.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una jornada electoral, se cumple el milagro democr&aacute;tico de la igualdad humana:&nbsp;&ldquo;un hombre, una mujer, un voto&rdquo;. Pero entre elecci&oacute;n y elecci&oacute;n, se juega el combate desigual por la captaci&oacute;n de las opiniones, que pueden ser futuros votos. Las inmensas plataformas digitales, en manos de muy pocos, tienen hoy una capacidad de manipulaci&oacute;n algor&iacute;tmica de dimensiones gigantescas. Deben ser democr&aacute;ticamente reguladas. Lo que est&aacute; en juego es qui&eacute;n gobierna el espacio p&uacute;blico del siglo XXI. El dilema es n&iacute;tido: o mandan sin control unos pocos tecno-oligarcas de siete suelas, o gobiernan las leyes de las instituciones democr&aacute;ticas.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elon-musk-pedro-sanchez-suela-zapatos_129_13073417.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 21:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elon Musk, Pedro Sánchez y la suela de sus zapatos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la fragmentación de las izquierdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fragmentacion-izquierdas_129_12994597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c2ada7d-8485-49d5-b7fc-db63c606b6a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la fragmentación de las izquierdas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fragmentación política de las izquierdas ha hecho y hace mucho daño. Las inmensas cantidades de sacrificio, esperanza y buena fe que se han perdido a causa de los errores, divisiones y trapicheos de los dirigentes y mentores políticos de nuestro país (¿hay que citar ejemplos?) debería actuar hoy como una exigencia</p></div><p class="article-text">
        No quisiera caer en un s&iacute;ndrome de abuelo Cebolleta, pero se ha puesto en marcha en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola un intento de &ldquo;des-transici&oacute;n&rdquo;, en sentido opuesto al que hace medio siglo nos llev&oacute; a la democracia,&nbsp;y creo que puede ser &uacute;til girar la vista atr&aacute;s, sin nostalgia y cr&iacute;ticamente, para ver si podemos aprender algo esencial de las experiencias del pasado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos hechos casi simult&aacute;neos me mueven a hacerlo. La muerte en Vigo del gran Xes&uacute;s Alonso Montero, casi centenario, y la piedra dial&eacute;ctica que lanz&oacute; Gabriel Rufi&aacute;n, el pasado 7 de febrero,&nbsp;en el estanque de las izquierdas. Son hechos desconectados entre s&iacute;, pero me han hecho pensar en&nbsp;dos t&oacute;picos en los que se cae a menudo. El primero es el que tiende a sobrevalorar el papel de los reformistas del franquismo y la clarividencia de Juan Carlos en la Transici&oacute;n. El segundo consiste en pensar que los catalanes &ldquo;siempre van a lo suyo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambos t&oacute;picos pueden desmentirse con la verdad de los hechos. Quienes ten&iacute;an en sus manos la herencia y las instituciones del franquismo fueron progresivamente desbordados por las movilizaciones populares, que costaron muchas vidas e inmensos sacrificios, y se vieron obligados a ir cediendo terreno, hasta llegar a las elecciones constituyentes de 1977. M&aacute;s terreno habr&iacute;an cedido, si no fuera por la inexcusable falta de unidad de la oposici&oacute;n democr&aacute;tica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de aquel tardofranquismo tambaleante.
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar, a este prop&oacute;sito, que en Catalu&ntilde;a tal unidad existi&oacute;, e hizo posible las enormes manifestaciones unitarias&nbsp;del 1 y del 8 de febrero de 1976, cuando la Assemblea de Catalunya ocup&oacute; las calles de Barcelona en dos luminosos domingos consecutivos.&nbsp;El programa de cuatro puntos de la Assemblea de Catalunya conten&iacute;a, adem&aacute;s de los recordados &ldquo;Llibertat, Amnistia, Estatut d&rsquo;Autonomia&rdquo;, un cuarto objetivo&nbsp;de coordinaci&oacute;n con la oposici&oacute;n democr&aacute;tica del conjunto del Estado. Desde la&nbsp;Assemblea de Catalunya hicimos todo&nbsp;lo que estuvo en nuestra mano para lograr ese objetivo. En Valencia, Mallorca, Madrid, Sevilla, Pamplona, Santiago, Vigo, Lugo, Donostia, Vitoria, Oviedo, Logro&#324;o, Zaragoza, Canarias y otros lugares, los emisarios de la Coordinadora de Fuerzas Pol&iacute;ticas y de la Asamblea de Catalunya multiplicaron las reuniones con representantes de los grupos pol&iacute;ticos y sociales opuestos a la dictadura,&nbsp;con el fin de estimular plataformas de unidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1971 y 1972, estuve con otros compa&ntilde;eros en Valencia, Sevilla, Madrid y tres ciudades gallegas (Santiago, Vigo y Lugo)&nbsp;En Sevilla, nuestro cordial anfitri&oacute;n fue Luis Y&aacute;&ntilde;ez, del PSOE, que puso a nuestra disposici&oacute;n un piso de su familia. Nos entrevistamos con socialistas, democristianos y comunistas, pero siempre estrictamente por separado. No hubo manera de celebrar una reuni&oacute;n conjunta, m&aacute;s all&aacute; de un encuentro, lleno de elipsis y eufemismos, que logr&oacute; convocar Alfonso de Coss&iacute;o, entonces decano de la Facultad de Derecho. En Galicia, donde viaj&eacute;&nbsp;con Basilio Losada, tampoco pudimos reunir en una misma mesa a nuestros distintos interlocutores. El democristiano Fernando Garc&iacute;a Agud&iacute;n se mostr&oacute; unitario, pero unos abogados del grupo&nbsp;de Tierno se mostraron cautos y evasivos. M&aacute;s reservado a&uacute;n se mostr&oacute; Ram&oacute;n Pi&ntilde;eiro que nos recibi&oacute; en su casa de Santiago, alrededor de una mesa camilla. Hab&iacute;a pasado a&ntilde;os en las c&aacute;rceles franquistas, era ya un respetado patriarca intelectual y solo en 1981 hizo un breve regreso a la pol&iacute;tica activa en las listas socialistas. En cambio, Xes&uacute;s Alonso Montero, nos&nbsp;recibi&oacute; con entusiasmo desbordante en Lugo, donde era profesor de instituto. Era &ldquo;una fuerza de la naturaleza&rdquo;, dec&iacute;a Paco Fern&aacute;ndez Buey, que fue alumno suyo en Palencia.&nbsp;Nos present&oacute; a responsables de CCOO y a algunos curas progresistas con cara de querer colgar los h&aacute;bitos. Todos se desesperaban amargamente por la falta de unidad democr&aacute;tica, que reduc&iacute;a much&iacute;simo su capacidad de convocatoria y&nbsp;movilizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Madrid se repet&iacute;a la misma historia. A no estaba dispuesto a hablar con B, ni C aceptaba sentarse a la mesa con D. Mi recuerdo no exagera al decir que all&iacute; dominaban las divisiones e incompatibilidades, en una mezcla parad&oacute;jica y en ciertos aspectos tr&aacute;gica, de hero&iacute;smo, resentimiento, c&aacute;lculo y desconfianza. Solo en marzo de 1976 la oposici&oacute;n democr&aacute;tica al franquismo se vio forzada&nbsp;a&nbsp;una uni&oacute;n circunstancial, reticente y ef&iacute;mera, que la sorna popular bautiz&oacute; con un mote m&aacute;s que significativo: la &ldquo;Platajunta&rdquo;. Demasiado poco, demasiado tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como entonces, la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola vuelve a estar hoy en un punto cr&iacute;tico. Hace pocas semanas, Ignacio S&aacute;nchez-Cuenca planteaba, poni&eacute;ndose la venda antes de la herida, que ante el dilema de si en el PP&nbsp;&ldquo;pesa m&aacute;s el esp&iacute;ritu integrador de la Transici&oacute;n (&hellip;)&nbsp;o se consuma un retorno a sus or&iacute;genes franquistas&rdquo;, lo que deber&iacute;an hacer las otras fuerzas pol&iacute;ticas, &ldquo;y muy se&ntilde;aladamente el PSOE, por ser el segundo partido m&aacute;s grande del pa&iacute;s, ser&iacute;a&nbsp;allanar el terreno pol&iacute;tico ofreciendo alg&uacute;n entendimiento al Partido Popular para que no dependa de la extrema derecha y opte por gobernar en solitario.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le respondieron Joan Coscubiela y &ldquo;Gustavo Buster&rdquo;, en un debate interesante.&nbsp;Pero me parece que el resultado de las elecciones en Extremadura y Arag&oacute;n, as&iacute;&nbsp;como las &uacute;ltimas prestaciones <em>trumpistas</em> de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o han zanjado esta discusi&oacute;n por un largo per&iacute;odo. No se trata solo de si una pol&iacute;tica de &ldquo;mal menor&rdquo; desalentar&iacute;a al personal. Es que no es posible. Hay que estar siempre abiertos a consensos democr&aacute;ticos b&aacute;sicos, pero lo que se plantea hoy en Espa&ntilde;a es una&nbsp;alternativa entre un ciclo renovado de gobierno de progreso,&nbsp;o un oscuro per&iacute;odo de gobierno en manos de la extrema derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto plantea el reto, no de la unidad democr&aacute;tica contra una dictadura, como hace medio siglo, sino de la unidad democr&aacute;tica frente al riesgo evidente de un posible gobierno <em>trumpista. </em>Rufi&aacute;n, r&aacute;pido en las oportunidades, lo ha captado, y aunque de ni&ntilde;o no tiene nada, ha exclamado que el emperador iba desnudo. El eco de sus palabras no es solo efecto de una operaci&oacute;n medi&aacute;tica. Es el reflejo de dos sentimientos intensamente compartidos hoy por mucha gente:&nbsp;una doble sensaci&oacute;n de inquietud y fatiga; de alarma por el ascenso de la extrema derecha y de cansancio por las querellas interminables de unas izquierdas divididas.
    </p><p class="article-text">
        En las discusiones a la izquierda del PSOE, todos tienen sus razones sobre lo que se debe y se puede hacer. La cuesti&oacute;n que hay que zanjar&nbsp;es qu&eacute; razones deben pesar m&aacute;s en el momento actual. Lo que implica un gobierno PP-Vox no puede servir de pretexto para saldar las diferencias de cualquier manera. Pero ser&iacute;a muy irresponsable, aunque se crea tener la raz&oacute;n, negarse a ver o a admitir que un gobierno <em>trumpista</em> en Espa&ntilde;a no solo es posible sino probable, si no se reacciona a tiempo. Y que se puede impedir, si se hace lo que hay que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Esto no se arregla con llamadas a &ldquo;recuperar la ilusi&oacute;n&rdquo; ni con alertas de que viene el lobo. Se resuelve con acuerdos.&nbsp;Las izquierdas que se sit&uacute;an a la izquierda del PSOE deben hablar,&nbsp;negociar y ponerse de acuerdo. La f&oacute;rmula no es f&aacute;cil, pero tiene la ventaja de ser sencilla y posible. Consiste en tres objetivos principales: uni&oacute;n a la izquierda del PSOE en las circunscripciones medianas y grandes; complementariedad, donde sea preciso, con las &ldquo;fuerzas pegadas al terreno&rdquo; (como las llama Baldov&iacute;); y apoyo facilitado a las listas socialistas en las circunscripciones peque&ntilde;as donde no hay esca&ntilde;o a la vista y donde se pueden perder muchos miles de votos. Ojal&aacute; la reuni&oacute;n del 21 de febrero entre Sumar, Comuns, IU y M&aacute;s Madrid abra esta perspectiva, y otros se a&ntilde;adan a ella. Entonces se abrir&aacute; una esperanza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica de las izquierdas ha hecho y hace mucho da&ntilde;o. Las inmensas cantidades de sacrificio, esperanza y buena fe que se han perdido a causa de los errores, divisiones y trapicheos de los dirigentes y mentores pol&iacute;ticos de nuestro pa&iacute;s (&iquest;hay que citar ejemplos?) deber&iacute;a actuar hoy como una exigencia y un revulsivo que nos llega del pasado. La lucha contra el franquismo tuvo que librarse en dos frentes: contra la dictadura y contra las divisiones de los dem&oacute;cratas. Esa historia no debe repetirse.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fragmentacion-izquierdas_129_12994597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 20:02:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la fragmentación de las izquierdas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Gabriel Rufián,Sumar,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Davos, Carl Schmitt y un poema de Mao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/davos-carl-schmitt-poema-mao_129_12956104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b75be830-533c-4735-8f1e-201b353d2ec2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Davos, Carl Schmitt y un poema de Mao"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fiona Hill, que fue asesora de Donald Trump en la Casa Blanca y lo conoce bien, dijo en una entrevista al New York Times, en julio de 2025, que lo que el presidente anhela es vivir en un mundo donde pueda sentarse con Vladímir Putin y Xi Jinping para repartirse el planeta</p></div><p class="article-text">
        El Foro de Davos ya no es lo que era. Ha sido descrito durante d&eacute;cadas como &ldquo;el &aacute;pice de la globalizaci&oacute;n feliz&rdquo;, como &ldquo;la capital mundial del cambio sin cambio&rdquo;, o como &ldquo;un encuentro anual destinado a convencer al mundo de que las mismas personas que causan los problemas son las &uacute;nicas capaces de resolverlos&rdquo;. Todo eso ha terminado. El tema central del encuentro de este a&ntilde;o ha sido una agria disputa sobre la soberan&iacute;a de Groenlandia -ese &ldquo;pedazo de hielo&rdquo;-, con amenazas, de momento retiradas, de un choque militar <em>intraot&aacute;nico.</em> El Foro Econ&oacute;mico Mundial ha entrado en una zona de grandes turbulencias, como reflejo de lo que pasa en el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Fiona Hill, que fue asesora de Donald Trump en la Casa Blanca y lo conoce bien, dijo en una entrevista al <em>New York Times, </em>en julio de 2025, que lo que el presidente anhela es vivir en un mundo donde pueda sentarse con Vlad&iacute;mir Putin y Xi Jinping para repartirse el planeta: Washington controlar&iacute;a las Am&eacute;ricas, mientras Mosc&uacute; y Pek&iacute;n se quedar&iacute;an con Europa del Este y Asia, respectivamente. Quedaba en el aire la cuesti&oacute;n de hacia qu&eacute; lado caer&iacute;a Europa Occidental, donde vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Esta imagen de un reparto del mundo entre tres superpotencias evoca de inmediato el concepto de <em>Grossraum</em> (gran espacio) que acu&ntilde;&oacute; el jurista y te&oacute;rico alem&aacute;n Carl Schmitt. Sobre las coincidencias entre la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica del presidente estadounidense y las teor&iacute;as de Schmitt, frecuentemente denigrado por su afiliaci&oacute;n al partido nazi, se han escrito decenas de art&iacute;culos. En general, presentan a Schmitt como una especie de profeta resurgido: no solo Trump, Putin y Xi Jimping ser&iacute;an <em>schmittianos, </em>sino que tambi&eacute;n lo ser&iacute;a la nueva &eacute;poca en la que hemos entrado, con sus rasgos caracter&iacute;sticos e indisimulables: afirmaci&oacute;n sin tapujos de la pol&iacute;tica como polarizaci&oacute;n &ldquo;amigo&#8209;enemigo&rdquo; (tanto en el plano nacional como en el internacional); abandono de todo disimulo universalista, ideol&oacute;gico o humanitario; descalificaci&oacute;n de la democracia liberal; decisionismo imperial y reparto del mundo en tres <em>Grossr&auml;ume. </em>Aunque no es dif&iacute;cil suponer que a Schmitt (que ha sido calificado de &ldquo;fan&aacute;tico del orden&rdquo;, e incluso de &ldquo;m&iacute;stico del orden&rdquo;) le horrorizar&iacute;a la forma de conducir de Trump, ca&oacute;tica y peligrosa, la similitud de sus mapas es evidente.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Grossraum</em>, en la concepci&oacute;n de Schmitt, es un gran espacio que &ldquo;<em>posee en s&iacute; una medida interna, un orden</em>&rdquo;. Es un &aacute;mbito de hegemon&iacute;a donde un poder central (un &ldquo;<em>pueblo rector</em>&rdquo;) determina el orden pol&iacute;tico y jur&iacute;dico del conjunto, superando las formas de los viejos imperios y el desperdigado pluralismo de los peque&ntilde;os Estados. Su pilar fundamental es el principio de no intervenci&oacute;n de potencias &ldquo;<em>espacialmente ajenas</em>&rdquo;, que Schmitt conceptualiz&oacute; tomando como referencia la Doctrina Monroe de los Estados Unidos. Es un escenario que vuelve a estar en el orden del d&iacute;a, como se ha puesto de relieve en Davos, y como podemos constatar diariamente. 
    </p><p class="article-text">
        En su libro &ldquo;Teor&iacute;a del partisano&rdquo; (que el franquista Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos public&oacute; en 1966), Schmitt ilustra su concepto de <em>Grossraum</em> con la reproducci&oacute;n de un fragmento del poema &ldquo;Kunlun&rdquo;, escrito en 1930 por el l&iacute;der chino Mao Zedong: &ldquo;Si tuviera mi lugar en el cielo, tomar&iacute;a mi espada / y te cortar&iacute;a en tres pedazos. / Uno como regalo para Europa, / otro para Am&eacute;rica, / guardar&iacute;a otro para China, / y as&iacute; reinar&iacute;a la paz en el orbe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El poema, en la interpretaci&oacute;n de Schmitt, es una suerte de premonici&oacute;n po&eacute;tica de una nueva repartici&oacute;n del mundo en tres <em>Grossr&auml;ume</em>, tres grandes esferas de poder y hegemon&iacute;a - Am&eacute;rica, Europa y China (significativamente sin menci&oacute;n de Rusia). Resulta curioso y significativo observar que Schmitt (aun trat&aacute;ndose de un pensador reconocido por su rigor filol&oacute;gico), en el momento de citar el poema de Mao Zedong, ignor&oacute; o suprimi&oacute; un verso (no sabemos si de forma inconsciente o deliberada), precisamente el que cierra el poema, cuyo d&iacute;stico final debe leerse fielmente as&iacute;: &ldquo;Y as&iacute; reinar&iacute;a la paz en el orbe / con la misma lumbre y el mismo fr&iacute;o en todo el mundo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        No es preciso ser mao&iacute;sta (incluso se puede execrar a Mao por sus pol&iacute;ticas, o por su poes&iacute;a) para darse perfecta cuenta de que la omisi&oacute;n de un verso suyo por parte de Schmitt, fuera deliberada o no, refuerza la lectura del poema en clave conservadora, tel&uacute;rica y nacionalista; es decir, en sentido favorable al modelo imperialista del <em>Grossraum</em>; al tiempo que la amputaci&oacute;n de su &uacute;ltimo verso oculta la apelaci&oacute;n al universalismo y a la igualdad con la que concluye el poema. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puede decirse que, en los asuntos del mundo de hoy, hay un verso que se tiende a ocultar, conscientemente o no. La colosal avalancha informativa que recibimos, distribuida en el mundo por muy pocas manos, tiende a ocultar u omitir que en todas partes est&aacute; creciendo con &iacute;mpetu la oposici&oacute;n al apetito depredador de los nuevos imperialismos; y que aumenta la demanda apremiante de igualdad de trato, de normas y de condiciones sociales, en los pueblos y entre los pueblos. Lo dijo en Davos Mark Carney, el primer ministro canadiense, cuando afirm&oacute; que si no actuamos juntos, en Europa y en el mundo, no solo no podremos sentarnos en la mesa sino que estaremos en el men&uacute; de los imperios can&iacute;bales. 
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica no obedece ni a las teor&iacute;as de Schmitt ni a las leyes de la f&iacute;sica (salvo, en ocasiones, al Principio de Arqu&iacute;medes). Muy a menudo, los efectos pol&iacute;ticos no corresponden a las intenciones primitivas de quienes los originan. Incluso pueden ser los contrarios. Si las pretensiones imperiales de Trump tienen por efecto acelerar el federalismo pr&aacute;ctico de la Uni&oacute;n Europea, puede que llegue el momento en el que exclamemos, a su manera: &ldquo;Donald, ponte en pie, por favor, y recibe nuestro aplauso.&rdquo; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/davos-carl-schmitt-poema-mao_129_12956104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 20:27:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Davos, Carl Schmitt y un poema de Mao]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Rusia,China,Donald Trump,Otan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo de lobos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tiempo-lobos_129_12904676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/106e879f-8f4e-42a9-a009-d384012bc722_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2164y1627.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiempo de lobos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Estamos ante un 'apaga y vámonos'  definitivo? ¿Ante el apagón universal y permanente (esperpéntico por añadidura) de los valores humanos? </p></div><p class="article-text">
        El ataque estadounidense a Venezuela y el secuestro de Nicol&aacute;s Maduro y Cilia Flores han tenido un aire futurista -por la inaudita y sorprendente sofisticaci&oacute;n de una fuerza militar ultratecnol&oacute;gica-, y han adquirido aspecto y detalles de mito tr&aacute;gico: la traici&oacute;n que abre la puerta de la ciudad sitiada, el sacrificio a sangre fr&iacute;a de treinta an&oacute;nimos guerreros, etc.&nbsp;Sin embargo, tambi&eacute;n ha tenido rasgos de esperpento.
    </p><p class="article-text">
        Simone Weil dec&iacute;a que el verdadero tema de la Il&iacute;ada era la fuerza, &ldquo;ante la cual la carne de los hombres se contrae&rdquo;. La fuerza como poder ciego, que destroza y embriaga; que convierte a los vencidos en cad&aacute;veres o en esclavos; que ciega y enloquece a los vencedores. Pero los protagonistas de la tragedia venezolana, vencedores o vencidos, no tienen nada de m&iacute;tico. En las pantallas hemos visto a un Maduro esposado, entero y valeroso, pero tambi&eacute;n hemos vislumbrado sus calcetines blancos y sus chancletas. Hemos visto a un Trump triunfante, pero tambi&eacute;n su corbata desmesuradamente larga, es decir, su exhibicionismo senil. M&aacute;s bien parecen personajes de Valle-Incl&aacute;n que de Homero o de Tolst&oacute;i. Esta desmitificaci&oacute;n se debe a la inmediatez cotidiana de las informaciones y de las im&aacute;genes. Han desaparecido los filtros del tiempo, de la distancia, del lenguaje literario, de la magia po&eacute;tica. H&eacute;ctor y Aquiles ya perdieron mucho en el cine. En TikTok son rid&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Valle-Incl&aacute;n dec&iacute;a que los personajes pueden ser contemplados desde tres posiciones distintas. En la primera (que &eacute;l llamaba&nbsp;&ldquo;a la antigua&rdquo;), los vemos desde abajo:&nbsp;nosotros arrodillados y ellos como seres de condici&oacute;n superior, a veces sobrenatural. Desde la segunda posici&oacute;n (la del realismo) podemos observarlos a nuestra altura, con nuestros mismos defectos y virtudes, &ldquo;casi como hermanos&rdquo;. Desde la tercera, los observamos desde el aire, y los personajes se ven entonces tan peque&ntilde;os que pueden llegar a parecer mu&ntilde;ecos o marionetas; figuras de sainete, o de esperpento.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo debemos mirar a los grandes poderosos del mundo de hoy? Arrodillados, desde luego que no. Como iguales es imposible, no solo porque seamos distintos, sino porque poseen un poder infinitamente mayor que el nuestro, y se carcajear&iacute;an de nuestros valores, escr&uacute;pulos y matices, si por milagro llegaran a conocerlos. Solo podemos mirarlos desde el aire, como har&iacute;a Valle-Incl&aacute;n, y contemplarlos as&iacute;, mientras andan sobre alfombras quilom&eacute;tricas, se sientan en mesas gigantescas o hacen discursos bajo blasones y ense&ntilde;as despampanantes; siempre en decorados&nbsp;de purpurina dorada.
    </p><p class="article-text">
        El esperpento no inventa la realidad; la hace grotesca mediante espejos que la deforman.&nbsp;En <em>Romance de lobos</em>, Valle-Incl&aacute;n retrat&oacute; de este modo el mundo de una nobleza rural en descomposici&oacute;n, poblado de seres desp&oacute;ticos, violentos, avaros, crueles, y de una&nbsp;sexualidad crepuscular (<em>epsteiniana,&nbsp;</em>podr&iacute;amos decir). No cuesta ver en aquellos lobos y lobeznos de las <em>Comedias b&aacute;rbaras</em> un atisbo de los lobos y lobeznos del actual teatro del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La obra planetaria que representan significa el fin de la &ldquo;&eacute;poca de la mala fe&rdquo;, tal como la defin&iacute;a el escritor italiano Nicola Chiaromonte. Antifascista, amigo de Camus, miembro de la escuadrilla &ldquo;Espa&ntilde;a&rdquo; de Malraux, Chiaromonte bautiz&oacute; as&iacute; la larga &eacute;poca que empez&oacute; en el siglo XX y que ahora acaba.&nbsp;No ha sido una &eacute;poca&nbsp;de fe genuina ni de incredulidad absoluta, sino de utilizaci&oacute;n insincera de ideolog&iacute;as cada vez m&aacute;s instrumentales, usadas como simple cobertura. Esta &eacute;poca ha terminado. Mariam Mart&iacute;nez-Bascu&ntilde;&aacute;n lo ha descrito as&iacute;: &ldquo;Estados Unidos siempre viol&oacute; el derecho internacional cuando le conven&iacute;a, pero manten&iacute;a la ficci&oacute;n de respetarlo. Inventaba justificaciones, buscaba coaliciones, pasaba por el Consejo de Seguridad aunque luego lo ignorara. Esa ficci&oacute;n importaba: permit&iacute;a a otros invocarla. Ahora ni siquiera finge.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quienes ahora mandan en Washington est&aacute;n dejando claro que lo de Venezuela va de sed de petr&oacute;leo, y que&nbsp;lo de Groenlandia de hambre de tierras raras (y de humillaci&oacute;n y vasallaje de Europa). Caen las m&aacute;scaras y los &ldquo;a&ntilde;os de la mala fe&rdquo; dan paso a un nuevo tiempo de lobos hambrientos.
    </p><p class="article-text">
        Juan de Mairena, el <em>alter ego</em> de Machado, sosten&iacute;a que &ldquo;la reducci&oacute;n del problema humano a la f&oacute;rmula <em>un hombre = un hambre</em> es anunciar con demasiada anticipaci&oacute;n el <em>apaga y v&aacute;monos</em> de la especie humana.&rdquo; Ucrania, Gaza, Sud&aacute;n, Venezuela, son muestras evidentes de la voracidad de los lobos, de su hambre insaciable de poder y de dinero, cueste lo que le cueste a<em> </em>la condici&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        En un aguafuerte de los <em>Desastres de la guerra</em>, titulado &ldquo;&iexcl;Esto es lo peor!&rdquo;, Goya (que en esperpentos fue maestro de Valle-Incl&aacute;n),&nbsp;grab&oacute; un lobo antropom&oacute;rfico, sentado sobre sus patas traseras, escribiendo en un pergamino. Un fraile arrodillado le sostiene el tintero y un grupo de figuras humanas, macilentas por el hambre y la guerra, lo rodea sumisamente (una, con sus manos atadas con una cuerda). El lobo escribe: &ldquo;M&iacute;sera humanidad, la culpa es tuya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estamos ante un <em>apaga y v&aacute;monos</em> definitivo? &iquest;Ante el apag&oacute;n universal y permanente&nbsp;(esperp&eacute;ntico por a&ntilde;adidura) de los valores humanos? No es posible aceptar pasivamente el advenimiento de un tiempo de lobos, resignarse al&nbsp;odio y al miedo, a la decadencia irreversible, a la violencia creciente. Ser&aacute;n precisas grandes dosis de optimismo de la voluntad, de valent&iacute;a moral, de inteligencia pol&iacute;tica, pero el desaf&iacute;o ineludible de los&nbsp;hombres y mujeres de hoy consiste&nbsp;en desmentir al lobo de Goya hasta derrotar a los lobos de nuestro tiempo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tiempo-lobos_129_12904676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jan 2026 23:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tiempo de lobos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,UE - Unión Europea,Venezuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa es mucha Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-europa_129_12864276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70261c9f-04b8-45c6-899e-1e4f884fba50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa es mucha Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay algo en la lentitud de Europa que inquieta pero que también reconforta. Sin que sirva de excusa a la inacción, podemos pensar que en Europa si se pierden oportunidades vendrán otras. Las políticas de Trump y de Putin son estrategias de una sola bala, de ruleta rusa</p><p class="subtitle">Su estrategia nos ofende, Sr. Trump</p></div><p class="article-text">
        Por mucho que se repita mil veces una mentira no se convierte en verdad. Sin embargo,  la frase atribuida a Goebbels contiene una evidente verdad pr&aacute;ctica, que se comprueba repetidamente en la pol&iacute;tica actual, tan mediatizada por el cotorreo. 
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n Trump public&oacute;, el pasado 5 de diciembre, un documento de estrategia de defensa nacional. Los presidentes estadounidenses suelen publicar un documento de  &ldquo;doctrina estrat&eacute;gica&rdquo; de este tipo en cada mandato. El de Trump no debe tomarse al pie de la letra, porque su pol&iacute;tica es demasiado impulsiva y err&aacute;tica para ajustarse a un texto escrito. Pero debe interesarnos, porque resume la &ldquo;doctrina Trump&rdquo; sobre Europa. 
    </p><p class="article-text">
        El documento critica de forma bastante desordenada la Uni&oacute;n Europea (dice que socava la libertad pol&iacute;tica y la soberan&iacute;a), sus pol&iacute;ticas migratorias, (que estar&iacute;an transformando el continente), su &ldquo;censura de la libertad de expresi&oacute;n y represi&oacute;n de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;, as&iacute; como sus pol&iacute;ticas regulatorias. Como conclusi&oacute;n, el documento pronostica no solo un imparable declive econ&oacute;mico de Europa sino su &ldquo;desaparici&oacute;n civilizacional&rdquo; (&ldquo;civilization erasure&rdquo;) en el plazo de una generaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En Europa, los permanentes mensajes trumpistas sobre lo magn&iacute;ficamente bien que van las cosas en los EEUU y lo mal que van en nuestro viejo continente, est&aacute;n haciendo mella. Se multiplican entre nosotros las alertas y admoniciones alarmadas, como si la Uni&oacute;n Europea se enfrentara dram&aacute;ticamente a su &ldquo;&uacute;ltima oportunidad&rdquo;, como si se hallara ante &ldquo;la hora de la verdad&rdquo;, ante un &ldquo;todo o nada&rdquo; o un &ldquo;ahora o nunca&rdquo;, etc. 
    </p><p class="article-text">
        La multiplicaci&oacute;n de este tipo de advertencias, por bien intencionadas que sean (muchas proceden de europe&iacute;stas y federalistas a machamartillo) pueden contribuir indirectamente a alimentar y reforzar el t&oacute;pico interesado de un declive europeo ineluctable frente a unos Estados Unidos en plena ascensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la comparaci&oacute;n entre las econom&iacute;as estadounidense y europea, el economista franc&eacute;s Gabriel Zucman ha escrito algo que puede compartirse: &ldquo;M&aacute;s tiempo libre, mejores resultados sanitarios, menos desigualdad y menos emisiones de carbono, todo ello con una productividad globalmente comparable: los europeos pueden enorgullecerse de su modelo de desarrollo, en conjunto mucho m&aacute;s convincente. Esto no significa, por supuesto, que la UE no necesite reformas. Pero no hay que equivocarse de batalla.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que los milagros prometidos por Trump no han acontecido, y sus alardes convencen cada vez menos. Su &iacute;ndice de popularidad est&aacute; en su nivel m&aacute;s bajo (36% de opiniones positivas), seg&uacute;n Gallup, incluyendo los temas econ&oacute;micos. Las cifras de paro en los Estados Unidos son las m&aacute;s altas desde 2021 (7,8 millones de parados) y el aumento del coste de la vida ha situado el trumpismo a la defensiva. El vicepresidente Vance dec&iacute;a hace poco a sus compatriotas: &ldquo;Luchamos por ustedes todos los d&iacute;as. Nadie est&aacute; m&aacute;s ansioso por resolver la crisis del coste de vida que Donald Trump.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la Uni&oacute;n Europea tiene una arquitectura institucional muy poco adecuada para la &eacute;poca de dureza exasperada que se ha abierto en el mundo. Basta contemplar la enorme mesa circular del Consejo Europeo que da cabida a los representantes de sus 27 Estados miembros para darse cuenta de ello. La UE tiene unos mecanismos procedimentales que hacen dif&iacute;cil las respuestas r&aacute;pidas, y que casi hacen imposible la opacidad m&aacute;s o menos <em>maquiav&eacute;lica</em> que otros centros de poder (en Mosc&uacute;, Washington o Pek&iacute;n) pueden mantener. Lo que se discute en Bruselas es, desde luego, much&iacute;simo m&aacute;s &ldquo;penetrable&rdquo;, no solo para los profesionales de la informaci&oacute;n en sus distintas gamas sino para el p&uacute;blico interesado en general, que aquello que se cuece en la cabeza de un aut&oacute;crata con cara de esfinge. Sin embargo, este inconveniente de la UE, derivado de su ineludible complejidad, nos otorga garant&iacute;as y hasta el momento siempre ha acabado representando una ventaja. 
    </p><p class="article-text">
        En Europa no debemos minimizar ni la gravedad de situaci&oacute;n actual del mundo, ni nuestras contradicciones y carencias. Pero cometer&iacute;amos un error de una miop&iacute;a imperdonable si cay&eacute;ramos en un s&iacute;ndrome de &ldquo;claustrofobia temporal&rdquo;, de precipitaci&oacute;n intempestiva, como si estuvi&eacute;ramos en un final de partida, ante un &ldquo;o ahora o nunca&rdquo;, tan ret&oacute;rico como irreal. 
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en la lentitud de Europa que inquieta pero que tambi&eacute;n reconforta. Sin que sirva de excusa a una inacci&oacute;n que ser&iacute;a inexcusable, podemos pensar que en Europa si no es ahora ser&aacute; despu&eacute;s; si se pierden oportunidades vendr&aacute;n otras. No dir&iacute;a lo mismo, sino todo lo contrario, en lo que se refiere al futuro destino de los Estados Unidos y de Rusia. Las pol&iacute;ticas de Trump y de Putin son estrategias de una sola bala, de ruleta rusa. Acabar&aacute;n mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-europa_129_12864276.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 20:10:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa es mucha Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Donald Trump,Vladímir Putin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigualdad o democracia, un combate decisivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desigualdad-democracia-combate-decisivo_129_12829190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/241d4489-15e6-47c2-b1d2-aa934863c2b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desigualdad o democracia, un combate decisivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las dos últimas décadas han surgido en España nuevas y graves formas de desigualdad, sobre todo en los salarios y en el acceso a la vivienda. Esto tiene un efecto nefasto sobre la democracia</p><p class="subtitle">La vivienda ya es el principal foco de desigualdad: casi la mitad de la población dice que afecta directamente a sus vidas</p></div><p class="article-text">
        En junio de 1930, el gran economista John Maynard Keynes dio una conferencia en la Residencia de Estudiantes de Madrid titulada 'Las posibilidades econ&oacute;micas de nuestros nietos'. Incluy&oacute;, en forma de profec&iacute;a a cien a&ntilde;os vista, este fragmento:  &ldquo;El amor al dinero como posesi&oacute;n &ndash;a diferencia del amor al dinero como medio para los goces y realidades de la vida&ndash; ser&aacute; reconocido por lo que es, una morbosidad m&aacute;s bien repugnante, una de esas propensiones semi-criminales, semi-patol&oacute;gicas, que uno  encomienda  estremecido a los especialistas en enfermedades mentales.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, no podemos sino constatar, casi un siglo despu&eacute;s, que Keynes no acert&oacute; en su pron&oacute;stico. Los grandes ultrarricos de hoy no s&oacute;lo no han superado su avidez por el dinero, sino que acumulan fortunas inimaginables cien a&ntilde;os atr&aacute;s y, adem&aacute;s, no satisfechos con ellas, est&aacute;n tratando de tomar directamente el mando pol&iacute;tico de los asuntos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La mejor met&aacute;fora visual de esta peligrosa situaci&oacute;n es el Despacho Oval de Trump, por los desmadres que all&iacute; suceden, y por su desbordante apoteosis de banderas, estandartes, cortinajes y frisos dorados. Laura Ingraham, una presentadora de Fox News a quien el ufano presidente reelegido le mostr&oacute; la remozada y abigarrada ornamentaci&oacute;n de su despacho, escribi&oacute; en su cuenta de Facebook: &ldquo;&iexcl;Puedo confirmar que es oro REAL!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A principios de noviembre, un internauta descubri&oacute; all&iacute; una novedad. En las im&aacute;genes del Despacho Oval hab&iacute;a aparecido, de un d&iacute;a para otro, un reloj de sobremesa Rolex (tambi&eacute;n de oro) encima del escritorio presidencial.  Por el hilo se saca el ovillo: se supo entonces que, en aquellos d&iacute;as, Suiza hab&iacute;a enviado una delegaci&oacute;n de magnates con la misi&oacute;n de reducir los aranceles que Trump hab&iacute;a impuesto a su pa&iacute;s, y que lo hab&iacute;an hecho con regalos: un reloj Rolex de escritorio especial, un lingote de oro personalizado de un kilogramo  y &ldquo;un mont&oacute;n de halagos&rdquo;, seg&uacute;n el peri&oacute;dico brit&aacute;nico <em>The Guardian</em>, que dedic&oacute; al suceso un art&iacute;culo editorial.   
    </p><p class="article-text">
         Vinieron despu&eacute;s las explicaciones. El director de Rolex describi&oacute; el reloj como &ldquo;una expresi&oacute;n modesta y refinada de la tradicional relojer&iacute;a suiza&rdquo;. El lingote, decorado con los n&uacute;meros 45 y 47 en honor al primer y segundo mandato de Trump, fue regalado por una  empresa suiza de refinado de oro, y est&aacute; valorado en unos 130.000 d&oacute;lares. 
    </p><p class="article-text">
        Parece que lo que el gobierno helv&eacute;tico no hab&iacute;a conseguido (reducir aranceles), lo logr&oacute; aquella comitiva de multimillonarios con sus obsequios. Aunque el ministro suizo de Econom&iacute;a lo desminti&oacute; (&ldquo;No hemos vendido nuestra alma al diablo&rdquo;), tuvo que reconocer que el descenso de los aranceles punitivos (del 39% al 15%) hab&iacute;an supuesto &ldquo;un gran alivio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se trata de mera habilidad diplom&aacute;tica&rdquo;, escribi&oacute; <em>The Guardian</em> en su editorial, sino &ldquo;un recordatorio de hasta qu&eacute; punto la gran riqueza concentrada en pocas manos est&aacute; comprando el acceso al poder para torcer las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Puede convertirse alarmantemente en la norma, si contin&uacute;a el actual aumento de las desigualdades globales.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        El editorial de <em>The Guardian </em>relacionaba la visita suiza a la Casa Blanca con un texto de Joseph Stiglitz, en el reciente 'Informe global sobre desigualdad' encargado por la presidencia sudafricana del G20. Hace a&ntilde;os que el Nobel de econom&iacute;a alerta sobre las amenazas de la creciente desigualdad sobre la democracia. En un art&iacute;culo de 2011 ('Del 1%, por el 1%, para el 1%') describi&oacute; sint&eacute;ticamente una situaci&oacute;n que explicaba, en buena parte, lo que ha venido despu&eacute;s en los Estados Unidos: &ldquo;De nada sirve fingir que lo que obviamente ha sucedido no ha sucedido. El 1% m&aacute;s rico de los estadounidenses recibe ahora casi una cuarta parte de los ingresos nacionales cada a&ntilde;o. En t&eacute;rminos de riqueza, m&aacute;s que de ingresos, el 1% m&aacute;s rico controla el 40%. Hace veinticinco a&ntilde;os, las cifras correspondientes eran del 12% y el 33%&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, una d&eacute;cada despu&eacute;s, Stiglitz alerta de que el 1% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n mundial ha capturado el 41% de toda la nueva riqueza desde el a&ntilde;o 2000, mientras que la mitad inferior solo gan&oacute; el 1%. Todo ello con dram&aacute;ticas repercusiones pol&iacute;ticas, como comprobamos a diario. 
    </p><p class="article-text">
        Stiglitz argumenta que la desigualdad creciente no es una consecuencia fatal e inevitable de la &ldquo;globalizaci&oacute;n&rdquo; o de la &ldquo;tecnolog&iacute;a&rdquo;, sino una elecci&oacute;n pol&iacute;tica, producida por decisiones espec&iacute;ficas. Es el resultado de la desregulaci&oacute;n financiera, de las rebajas fiscales a los m&aacute;s ricos, de las privatizaciones a ultranza, del debilitamiento de los sistemas de protecci&oacute;n social y laboral. Lo contrario tambi&eacute;n es cierto: las desigualdades pueden combatirse y reducirse con una pol&iacute;tica democr&aacute;tica adecuada, con profesionales solventes, y con un buen gobierno de los temas econ&oacute;micos y sociales.  
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n la sociedad debe librar este combate contra las desigualdades. Nos resultan intolerables las discriminaciones por g&eacute;nero, discapacidad u orientaci&oacute;n sexual, pero bajamos la guardia resignadamente ante las escandalosas disparidades econ&oacute;micas como si estuvieran  inscritas en lo invariable de todos los tiempos. Los minutos de silencio ante consistorios o parlamentos por los casos de violencia y discriminaci&oacute;n son indispensables, pero no abundan contra los sueldos mis&eacute;rrimos o los precios inalcanzables de la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        De las econom&iacute;as de los principales pa&iacute;ses de la eurozona, la que m&aacute;s crece es la espa&ntilde;ola. La Comisi&oacute;n Europea la cifra en el 2,9% del PIB. El contraste con las principales econom&iacute;as europeas es muy espectacular. Alemania crecer&aacute; un 0,2% este a&ntilde;o, Francia un 0,7%, e Italia un 0,4% (&iexcl;Y las derechas en Europa hablan de un &ldquo;milagro Meloni&rdquo;!). Pero al presentar sus datos para 2025 en el Congreso, el ministro Carlos Cuerpo anunci&oacute; que, a partir de ahora, se incluir&aacute;n indicadores de reducci&oacute;n de las desigualdades en los cuadros macroecon&oacute;micos y objetivos del gobierno. Es una buena noticia. En Espa&ntilde;a, el progreso social en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os ha sido extraordinario: diez a&ntilde;os m&aacute;s de esperanza de vida, sin ir m&aacute;s lejos. Pero en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas han surgido nuevas y graves formas de desigualdad, sobre todo en los salarios y en el acceso a la vivienda. Esto tiene un efecto nefasto sobre la democracia: alimenta, simult&aacute;neamente, la  desconfianza antipol&iacute;tica de los de abajo y el autoritarismo populista de los m&aacute;s ricos, que temen a los de abajo.  
    </p><p class="article-text">
        Entre estas desconfianzas cruzadas va a jugarse, en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, un combate democr&aacute;tico  decisivo. O la acci&oacute;n pol&iacute;tica, en la sociedad y en las instituciones, logra una progresiva prosperidad compartida, o la desigualdad creciente ser&aacute; el arma de los ultrarricos y de las derechas radicales para erosionar y eliminar las libertades y la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desigualdad-democracia-combate-decisivo_129_12829190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Dec 2025 20:35:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desigualdad o democracia, un combate decisivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Vivienda,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manuel Sacristán, entre la realidad y el deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/manuel-sacristan-realidad-deseo_129_12795959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad16add7-730a-47c5-ba4b-f9882fba920b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuel Sacristán, entre la realidad y el deseo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En mi pequeño panteón figuran, en lugar destacado, los “sabios resistentes”. Los admiro por su obra, pero sobre todo por su temple moral. Los considero verdaderos maestros; muy distintos, en mi opinión, de los viejecitos encantadores que ganan un éxito fulgurante y efímero exhibiendo indignaciones </p><p class="subtitle">Manuel Sacristán, un pensamiento vivo y actual</p></div><p class="article-text">
        Necesitamos admirar. Haci&eacute;ndolo, a veces acertamos y a veces no. Pero si no admir&aacute;semos, andar&iacute;amos perdidos. En mi peque&ntilde;o pante&oacute;n figuran, en lugar destacado, los &ldquo;sabios resistentes&rdquo;. Puedo citar algunos: Marc Bloch, Jean-Pierre Vernant, Dietrich Bonhoeffer, Simone Weil, Manuel Sacrist&aacute;n. Los admiro por su obra, pero sobre todo por su temple moral<em>. </em>Los considero verdaderos maestros; muy distintos, en mi opini&oacute;n, de los viejecitos encantadores que ganan un &eacute;xito fulgurante y ef&iacute;mero exhibiendo indignaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se cumplen cien a&ntilde;os del nacimiento de Manuel Sacrist&aacute;n (1925-1985). A los estudiantes de la Universidad de Barcelona en los primeros sesenta del siglo pasado, Sacrist&aacute;n nos impresionaba mucho y nos intimidaba un poco. Influy&oacute; mucho en la izquierda estudiantil de aquel tiempo, por la sustancia de lo que dec&iacute;a y por su expresi&oacute;n exacta, rigurosa; una inconfundible manera de hablar y escribir que he ido reconociendo, a lo largo de los a&ntilde;os, en algunos de sus disc&iacute;pulos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo con precisi&oacute;n la imagen de la solitaria figura de Manuel Sacrist&aacute;n, en un atardecer de finales de abril de 1963,&nbsp;frente a la fuente de la Rambla de Canaletes de Barcelona, con su cartera de profesor en la mano. Se hab&iacute;a convocado all&iacute; una manifestaci&oacute;n de protesta por el fusilamiento de Juli&aacute;n Grimau, y hab&iacute;an acudido m&aacute;s miembros de la Brigada pol&iacute;tico-social que manifestantes. Desde la acera del cine Capitol, donde yo estaba esperando a que cuajara un grupo al que sumarme, vi c&oacute;mo los polic&iacute;as imprecaban a Sacrist&aacute;n y se lo llevaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supe, tiempo despu&eacute;s, que la iniciativa de aquella fallida convocatoria hab&iacute;a sido considerada un error por la direcci&oacute;n clandestina del PSUC. Fue,&nbsp;ciertamente, fruto de la indignaci&oacute;n ante aquel crimen del franquismo,&nbsp;en el que Fraga Iribarne, a la saz&oacute;n ministro, jug&oacute; un deleznable papel de comparsa (se refiri&oacute; p&uacute;blicamente a Grimau, torturado y casi moribundo cuando fue ejecutado, como &ldquo;este caballerete&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Aquella convocatoria, que fue de Sacrist&aacute;n o cont&oacute; con su acuerdo, &iquest;fue un error, una imprudencia? No estoy seguro de ello, visto a la distancia de m&aacute;s de medio siglo. Tal vez fue un testimonio fecundo. Miguel N&uacute;&ntilde;ez, que dirigi&oacute; el PSUC clandestino de Barcelona, dec&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s, con cierta exasperaci&oacute;n afectuosa, que Sacrist&aacute;n se mov&iacute;a a veces &ldquo;por un impulso moral m&aacute;s all&aacute; de cualquier otra reflexi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salvador L&oacute;pez Arnal ha publicado entrevistas de muchas personas que tuvieron&nbsp;relaci&oacute;n con Sacrist&aacute;n. Una de las m&aacute;s interesantes es la de Miguel N&uacute;&ntilde;ez. &ldquo;Hace mucho tiempo que yo he aprendido que es m&aacute;s importante comprender que juzgar&rdquo;, dec&iacute;a N&uacute;&ntilde;ez hablando de Sacrist&aacute;n, &ldquo;y &eacute;l juzgaba, siempre juzgaba&rdquo;. Los sabios pueden equivocarse como los dem&aacute;s mortales, y sus errores pueden tener mayores consecuencias. Sin embargo, que ejerzan su juicio es tan imprescindible como la capacidad de atemperarlo con la comprensi&oacute;n que Miguel N&uacute;&ntilde;ez aprendi&oacute; en la clandestinidad y en los 14 a&ntilde;os que pas&oacute; en la c&aacute;rcel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincid&iacute; algunas veces con Sacrist&aacute;n en el movimiento de profesores no numerarios de la Universidad de Barcelona (incluso compartimos&nbsp;calabozo en la Jefatura de la Via Laietana, a ra&iacute;z del fin abrupto del acto fundacional del Sindicato democr&aacute;tico de estudiantes, en marzo de 1966). El fil&oacute;sofo fue&nbsp;proscrito de la vida universitaria desde aquel momento hasta la muerte del dictador (salvo un corto periodo de docencia en 1972, durante el breve rectorado de Fabi&agrave; Estap&eacute;). Durante muchos a&ntilde;os tuvo que ganarse la vida con sus impecables traducciones (90 libros, unas 30.000 p&aacute;ginas, seg&uacute;n dicen).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que en una reuni&oacute;n de &ldquo;penenes&rdquo; en casa del arquitecto Oriol Bohigas, Sacrist&aacute;n, entonces dirigente del PSUC,&nbsp;se mostr&oacute; visiblemente molesto cuando vio sobre una mesa un op&uacute;sculo con los textos cr&iacute;ticos de Jorge Sempr&uacute;n y Fernando Claud&iacute;n a ra&iacute;z de su expulsi&oacute;n del comit&eacute; central del PCE. &ldquo;La ropa sucia se lava en casa&rdquo;, vino a decir con su reacci&oacute;n. Recuerdo haberle o&iacute;do tambi&eacute;n aquella noche un comentario, no s&eacute; si dedicado a los socialistas all&iacute; presentes o a los disidentes de la l&iacute;nea de Carrillo: &laquo;Los socialdem&oacute;cratas son mejores que la socialdemocracia&raquo;. Opini&oacute;n discutible, como todas.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Sacrist&aacute;n (&ldquo;exuberante, a la vez que densa y concisa&rdquo;, la defini&oacute;&nbsp;Joaquim Sempere en una semblanza del fil&oacute;sofo), permite citarlo en sentidos contrapuestos. &ldquo;Un fil&oacute;sofo marxista s&oacute;lo puede ser un militante comunista, porque no hay marxismo de mera erudici&oacute;n&rdquo; es, por ejemplo, una cita de Sacrist&aacute;n escogida por Gonzalo Gallardo Blanco. En cambio, F&eacute;lix Ovejero ha recordado, en un art&iacute;culo reciente, que el fil&oacute;sofo hab&iacute;a escrito, citando a Marx, que &laquo;no se debe ser marxista&raquo;. Una respuesta id&oacute;nea a esta discordancia podr&iacute;a venir del propio Sacrist&aacute;n, cuyas ideas, como las de casi todo el mundo, evolucionaron con el tiempo: &laquo;Todo pensamiento decente debe estar en crisis permanente.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Sacrist&aacute;n representa, m&aacute;s all&aacute; de su obra y de sus posiciones pol&iacute;ticas, una exigencia de rigor intelectual y moral. Hay un comentario premonitorio de Xavier Rubert de Vent&oacute;s,&nbsp;al&nbsp;morir el fil&oacute;sofo, que Francisco Fern&aacute;ndez Buey y F&eacute;lix Ovejero han recordado: &laquo;Su ausencia nos deja a todos un poco m&aacute;s libres para continuar no haciendo lo que debemos hacer&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n que plantea este comentario es la siguiente: &iquest;Hay que esperar a nuevas dictaduras, a nuevas cat&aacute;strofes, para que los sabios hagan lo que deben hacer?&nbsp;No hay que pedirles la &ldquo;<em>trahison des clercs</em>&rdquo; que en su tiempo denunci&oacute; Julien Benda, el sometimiento a los mandatos partidistas de la pol&iacute;tica realmente existente. Hay que pedirles que juzguen y&nbsp;tambi&eacute;n que comprendan y atemperen; que atiendan a la realidad y se atengan a ella para poder cambiarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una cosa es la realidad y otra la mierda, que es s&oacute;lo una parte de la realidad, compuesta, precisamente, por los que aceptan la realidad moralmente, no s&oacute;lo intelectualmente&rdquo;,&nbsp;escribi&oacute; Manuel Sacrist&aacute;n en una de sus &uacute;ltimas cartas, y es cierto.&nbsp;Lo es tambi&eacute;n, visto lo visto y vista la situaci&oacute;n presente, que la tendencia a ver inmoralismo politicista o simple&nbsp;pasteleo&nbsp;en las&nbsp;transacciones y mediaciones del juego pol&iacute;tico, alienta las divisiones de quienes necesitan estar unidos; y puede llevar, a fin de cuentas, a la desmoralizaci&oacute;n y la antipol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Evocando a Marx y a Luis Cernuda, Sacrist&aacute;n escribi&oacute; que &ldquo;lo &uacute;nico que tiene inter&eacute;s es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradici&oacute;n que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta b&uacute;squeda, los sabios avanzan por las crestas y el com&uacute;n de la gente de izquierdas por las laderas, a media altura o a ras de suelo. Sin embargo, el reto es com&uacute;n.&nbsp;Consiste en no equivocarse o en equivocarse mejor; en tratar de seguir la ruta adecuada,&nbsp;entre la realidad y el deseo; en todo caso, en perseguir la mejor respuesta, o la menos mala, a la cuesti&oacute;n de la eficacia pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/manuel-sacristan-realidad-deseo_129_12795959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2025 20:55:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Sacristán, entre la realidad y el deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los últimos días de la humanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ultimos-dias-humanidad_129_12718156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e91afc76-eb33-4cb7-855a-13a05623ed1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129003.jpg" width="713" height="401" alt="Los últimos días de la humanidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“La vida sigue. Más allá de lo que sería lícito”, escribió Kraus, en un aforismo concluyente. Añadió algo que también evoca el plan trumpista de una Riviera de lujo en la Franja de Gaza: "Entended que por aquella meta valía la pena hacer aquella excursión, y por aquella excursión valía la pena hacer la guerra.”</p></div><p class="article-text">
        El sarcasmo ha sido hist&oacute;ricamente un arma de los d&eacute;biles, aunque a veces es un recurso peligroso. Los caricaturistas, por ejemplo, cuentan con m&aacute;rtires: Cabu, Wolinski y sus colegas del semanario Charlie Hebdo, por ejemplo; o el valenciano Carlos G&oacute;mez Carrera, que firmaba&nbsp;&ldquo;Bluff&rdquo;, fusilado por sus caricaturas de Franco, junto a otros 30 condenados, en las tapias del cementerio de Paterna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parodiar a los poderosos se hace cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil. Se parodian a s&iacute; mismos, como si la burla cambiase de bando. El pasado 28 de octubre, unos 7 millones de norteamericanos se manifestaron en 2.700 localidades, bajo el lema &ldquo;<em>No Kings</em>&rdquo;, protestando contra las desmesuras autoritarias del presidente Trump. Tanto este como su vicepresidente se apresuraron a difundir memes burlescos generados con inteligencia artificial. En el de Vance, Kamala Harris y otros l&iacute;deres dem&oacute;cratas se postran de rodillas y rinden pleites&iacute;a a un Trump coronado.&nbsp;En el de este, el presidente, tambi&eacute;n con corona,&nbsp;arroja aguas fecales sobre los manifestantes desde un avi&oacute;n de combate. Doble objetivo perseguido: trivializar los motivos de alarma e indignaci&oacute;n de los manifestantes (cuyas r&eacute;plicas ser&aacute;n tildadas de faltas de humor y remilgadas), y promover la imagen de un Trump todopoderoso, el hombre fuerte, providencial y taumat&uacute;rgico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El entretenimiento no escasea en estos d&iacute;as. Sin embargo, no puede ocultar&nbsp;la percepci&oacute;n de que vivimos unos tiempos brutales e imprevisibles. Crece entre nosotros la vaga sensaci&oacute;n&nbsp;de un posible&nbsp;final de los tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Que vivimos los &uacute;ltimos d&iacute;as de la humanidad es cierto, en un sentido literal. El d&iacute;a de hoy es el &uacute;ltimo, hasta la fecha y de momento, y sabemos, por experiencia,&nbsp;que ma&ntilde;ana saldr&aacute; el sol, y seguir&aacute; haci&eacute;ndolo en d&iacute;as sucesivos. El temor estriba en otro asunto, que Rafael S&aacute;nchez Ferlosio formul&oacute; en forma de pron&oacute;stico: &ldquo;Vendr&aacute;n m&aacute;s a&ntilde;os malos y nos har&aacute;n m&aacute;s ciegos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; no tuviera raz&oacute;n y sea lo contrario. En todo caso, los tiempos que corren invitan a extremar la atenci&oacute;n, a mantener los ojos bien abiertos.&nbsp;Lo hizo Karl Kraus en agosto de 1914, ante el estallido de la Primera Guerra Mundial. El escritor vien&eacute;s comenz&oacute; a tomar apuntes, a recopilar discursos y declaraciones, a guardar recortes de prensa y anuncios comerciales, toda suerte de materiales significativos del momento. Confeccion&oacute; con ello un texto teatral,&nbsp;&ldquo;Los &uacute;ltimos d&iacute;as de la humanidad&rdquo;, publicado en 1922, con quinientos personajes y doscientas nueve escenas, que el autor defini&oacute; como &laquo;teatro marciano&raquo;, irrepresentable en la Tierra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;De aquel texto, una obra de &ldquo;espantosa comicidad&rdquo; seg&uacute;n&nbsp;Roberto Calasso, casi la mitad&nbsp;de las escenas y textos (que parecen inventados, tal es su delirante estupidez), son citas apenas sin comentario de cr&oacute;nicas y art&iacute;culos de prensa, discursos pol&iacute;ticos, sermones religiosos, sentencias judiciales y anuncios de publicidad comercial,&nbsp;de Viena a Berl&iacute;n, de los ministerios a los cuarteles, de los ambientes populares a los de la gran burgues&iacute;a, pasando por caf&eacute;s,&nbsp;peluquer&iacute;as, redacciones de peri&oacute;dicos, hospitales militares y trincheras en el frente, que Kraus fue recopilando en aquellos a&ntilde;os de locura asesina. &laquo;He querido poner mi tiempo entre comillas&raquo;, dec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Es un texto con resonancias actuales. En un anticipo de las ambiciones de Trump para el futuro de Gaza, Kraus hace decir a un alto funcionario de la Oficina de Turismo: &ldquo;Vayamos al grano. &iquest;Cu&aacute;les ser&aacute;n las atracciones que podremos ofrecer despu&eacute;s de la guerra a los extranjeros; o mejor dicho, qu&eacute; podremos ofrecerles como reemplazo de los monumentos que eventualmente hayan sido destruidos?&rdquo;. Otro funcionario le da la respuesta: &ldquo;las tumbas de quienes han muerto en el campo del honor parecen hechas expresamente para permitirnos esperar una reactivaci&oacute;n del turismo.&rdquo; (Escena 24, Acto V).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, Kraus reprodujo extensamente, en su revista &ldquo;Die Fackel&rdquo; (La Antorcha), un prospecto comercial que hab&iacute;a llegado a sus manos, en el que un an&oacute;nimo publicitario propon&iacute;a una visita al campo de batalla de Verdun:&nbsp;&ldquo;En esta peque&ntilde;a zona, donde m&aacute;s de un mill&oacute;n, o quiz&aacute; un mill&oacute;n y medio de hombres, han derramado su sangre, no hay un solo cent&iacute;metro cuadrado de superficie que no haya sido sacudido por los obuses&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El anuncio pasaba despu&eacute;s a los detalles: &ldquo;Partida en tren r&aacute;pido de segunda clase. Hotel de primera clase, con servicio y propinas incluidas. Desayuno copioso. Visita a los pueblos destruidos en la zona fortificada de Vaux, con los gigantescos cementerios donde reposan centenares de miles de ca&iacute;dos. Almuerzo en el mejor hotel de Verdun, con vino y caf&eacute;, propina incluida. Visita por la tarde a la zona de Haudiaumont, horriblemente devastada. Cena en un hotel de Metz, con vino y caf&eacute;, propina incluida. Todo inclu&iacute;do por el precio de 117 francos&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vida sigue. M&aacute;s all&aacute; de lo que ser&iacute;a l&iacute;cito&rdquo;, escribi&oacute; Kraus, en un aforismo concluyente.&nbsp;A&ntilde;adi&oacute; algo que tambi&eacute;n evoca el plan trumpista de una Riviera de lujo en la Franja de Gaza: &laquo;Entended que por aquella meta val&iacute;a la pena hacer aquella excursi&oacute;n, y por aquella excursi&oacute;n val&iacute;a la pena hacer la guerra.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo de 1982, S&aacute;nchez Ferlosio (&ldquo;Me encuentro parecido con Karl Kraus&rdquo; , le dijo en una ocasi&oacute;n a un periodista), contrapon&iacute;a la humanidad con min&uacute;scula (que se define bien por su opuesto, lo inhumano), a la Humanidad con may&uacute;scula de las Causas Sagradas, &ldquo;que sobrevive y que se perpet&uacute;a siempre a costa de hacer&nbsp;padecer cada vez m&aacute;s atroces inhumanidades y de ir haciendo a los hombres cada vez m&aacute;s inhumanos&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la Humanidad mayusculizada, conclu&iacute;a el escritor, &ldquo;que la den por saco&rdquo;.&nbsp;En lo que se refiere a la humanidad con min&uacute;scula, la de la compasi&oacute;n y el respeto, observaba S&aacute;nchez Ferlosio, premonitorio, que se van &ldquo;congelando, degradando y encanallando cada vez m&aacute;s los sentimientos y los resortes morales de los hombres&rdquo;.&nbsp;No estamos ante los &uacute;ltimos d&iacute;as de la humanidad, pero s&iacute; ante una ca&oacute;tica y pat&eacute;tica combinaci&oacute;n de misiles, memes y mierda. &ldquo;Todo incluido&rdquo;, escribi&oacute;&nbsp;Kraus, es el lema de nuestro mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ultimos-dias-humanidad_129_12718156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Oct 2025 20:55:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los últimos días de la humanidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Democracia y prosperidad hacen buena pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/democracia-prosperidad-buena-pareja_129_12680343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6230655-a204-45d2-b234-21078e617169_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Democracia y prosperidad hacen buena pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tanto si se trató de un error o de un ensayo, el mensaje de Feijóo, tal y como fue formulado, cuestionó radicalmente el principio de unión indisoluble entre democracia y prosperidad sobre el que se han construido tanto nuestra transición democrática como el proceso de unidad europea</p></div><p class="article-text">
        Los lapsus de los pol&iacute;ticos son frecuentes. Se comprende, porque suelen llevar una vida ajetreada y, a menudo, agitada. La mayor&iacute;a de estos deslices pasan de forma inocua, sin m&aacute;s ni m&aacute;s, y no dejan recuerdo, pero algunos permanecen en nuestra memoria. De los &uacute;ltimos a&ntilde;os, recuerdo que N&uacute;&ntilde;ez&nbsp;Feij&oacute;o reclam&oacute;&nbsp;el cese del ministro Albares &ldquo;por haber puesto los intereses de Espa&ntilde;a por encima de los del PSOE&rdquo;. Antes, Federico Trillo hab&iacute;a hecho gritar &ldquo;&iexcl;Viva Honduras!&rdquo; a una compa&ntilde;&iacute;a de disciplinados soldados salvadore&ntilde;os; Mar&iacute;a Dolores de Cospedal hab&iacute;a dicho &ldquo;hemos trabajado mucho para saquear nuestro pa&iacute;s&rdquo;; Pablo Iglesias hab&iacute;a cambiado una consonante al hablar de las &ldquo;manadas&rdquo;; Pedro S&aacute;nchez, en Kenia, hab&iacute;a dicho por dos veces que se hallaba en Senegal, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A veces, los lapsus son tan espl&eacute;ndidos, tan reveladores, que dejan huella durante much&iacute;simo tiempo.&nbsp;En mi ciudad, los mayores a&uacute;n recordamos algunas frases y expresiones memorables de un alcalde del Partido Republicano Radical de hace un siglo: &ldquo;&iexcl;Barcelona, la gran ubre!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Por fin me han ajusticiado!&rdquo;, &ldquo;lenguas vespertinas&rdquo;, &ldquo;luces genitales&rdquo;, &ldquo;pescados capitales&rdquo;; un no parar de traspi&eacute;s verbales, un sinf&iacute;n de involuntarias ocurrencias, unas aut&eacute;nticas y otras ap&oacute;crifas. Con los a&ntilde;os, estos recuerdos&nbsp;desaparecen, y lo hacen tristemente; no c&oacute;mo l&aacute;grimas en la lluvia, sino por lo contrario, como motivo de peque&ntilde;o regocijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un acto reciente del Partido Popular Europeo, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o pronunci&oacute; unas frases que llamaron la atenci&oacute;n: &ldquo;Europa ha despertado. Ha salido de la c&aacute;rcel ideol&oacute;gica de una izquierda que le vend&iacute;a que era bueno empobrecerse, que era bueno estancarse y que era buena la democracia m&aacute;s que la prosperidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Presentar como t&eacute;rminos contrapuestos &ldquo;democracia&rdquo; y &ldquo;prosperidad&rdquo; despert&oacute; las l&oacute;gicas alarmas. El presidente del Partido Popular, escribi&oacute; el periodista Eric Juliana, ha venido a decir que habr&aacute; que escoger entre democracia y prosperidad, que para vivir mejor ser&aacute; necesario perder democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la calle G&eacute;nova respondieron diciendo que se trataba de un &ldquo;lapsus&rdquo; y que d&oacute;nde N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o hab&iacute;a dicho &ldquo;democracia&rdquo;, en realidad hab&iacute;a querido decir &ldquo;burocracia&rdquo;. Puede ser. La lectura p&uacute;blica de discursos escritos por otros tiene un cierto riesgo. Pedro S&aacute;nchez se trabuc&oacute; hablando de &ldquo;redes ultrarr&aacute;pidas de cien megapips&rdquo;. Un presidente de los Estados Unidos interrumpi&oacute; un discurso electoral exclamando &ldquo;&iexcl;Discrepo totalmente de lo que acabo de decir!&rdquo;, y explic&oacute; despu&eacute;s al at&oacute;nito auditorio que no hab&iacute;a tenido tiempo de leer previamente el texto que le hab&iacute;an preparado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el caso del discurso de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o subsiste la duda de si se trat&oacute; de un error o de un ensayo. El propio Juliana, que public&oacute; en las redes la aclaraci&oacute;n de los asesores de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, no parece muy convencido.
    </p><p class="article-text">
        El problema no radica en confundir burocracia y democracia. Que la burocracia tiene mala fama desde el momento mismo de aparici&oacute;n del concepto, es evidente. La burocracia es como el colesterol. Muchos funcionarios son buenos, incluso excelentes, fant&aacute;sticos; les ovacionamos repetidamente desde balcones y terrados durante la pandemia. Otros no lo son tanto. Siendo ministro, Francisco Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez le pregunt&oacute; a su colega de Exteriores de la India cu&aacute;ntos funcionarios trabajaban en su ministerio. &ldquo;Aproximadamente la mitad&rdquo;, fue la respuesta. Puede tratarse de una verdad universal, a&ntilde;ad&iacute;a Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez al contarlo.
    </p><p class="article-text">
        El problema est&aacute; en anteponer democracia y prosperidad. Tanto si se trat&oacute; de un error o de un&nbsp;ensayo, el mensaje de Feij&oacute;o, tal y como fue formulado, cuestion&oacute; radicalmente el principio de uni&oacute;n indisoluble entre democracia y prosperidad sobre el que se han construido tanto nuestra transici&oacute;n democr&aacute;tica como el proceso de unidad europea.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil precisar qu&eacute; se entiende por prosperidad. Pero todos la podemos calibrar y valorar. &ldquo;La reconoces cuando la ves&rdquo;, escrib&iacute;a Alfredo Pastor en un art&iacute;culo reciente. Implica una perspectiva de bienestar compartido, de mejora progresiva del conjunto de la&nbsp;sociedad, de superaci&oacute;n de las desigualdades intolerables. La prosperidad no es la riqueza, no es el crecimiento del PIB, de la renta per c&aacute;pita o de la productividad.&nbsp;&ldquo;El h&aacute;bito de medir el &eacute;xito de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica solo por la riqueza y la renta&rdquo;, conclu&iacute;a Pastor, podr&iacute;a llevarnos &ldquo;a una sociedad invivible&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es parad&oacute;jico y significativo que Feij&oacute;o planteara que los derechos y garant&iacute;as democr&aacute;ticos pueden ser un lastre para la cuenta de resultados de algunos, en el pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea cuyo crecimiento econ&oacute;mico triplica hoy la media comunitaria. &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a en el contexto econ&oacute;mico actual de Alemania o Francia?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los mal pensados tienen razones para creer que su &ldquo;lapsus&rdquo; no fue un error, sino un ensayo de estrategia comunicativa, dirigida al electorado de Vox y de la derecha del PP, as&iacute; como a los sectores m&aacute;s alocados del poder econ&oacute;mico. El mensaje, apenas disimulado, ser&iacute;a el siguiente: estamos dispuestos a rebajar los est&aacute;ndares de nuestra democracia. No s&eacute; si el mensaje del l&iacute;der del PP fue un error moment&aacute;neo o una primera indicaci&oacute;n p&uacute;blica de un giro estrat&eacute;gico, donde la democracia comienza a ser presentada c&oacute;mo un obst&aacute;culo econ&oacute;mico. En todo caso, en un mundo d&oacute;nde soplan vientos autocr&aacute;ticos, el discurso de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o fue profundamente intranquilizador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/democracia-prosperidad-buena-pareja_129_12680343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2025 19:52:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Democracia y prosperidad hacen buena pareja]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Teoría y práctica del odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/teoria-practica-odio_129_12641876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3a377a5-6e36-441e-926e-bd21ac8ffe9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Teoría y práctica del odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes desde posiciones democráticas transitan este camino, aunque lo hagan a regañadientes y pensando que en algún momento podrán retroceder, se dirigen indefectiblemente al abismo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo a usted no lo odio, usted a m&iacute; s&iacute;. Yo puedo odiar lo que usted hace; usted odia lo que yo soy&rdquo;. Lo dijo hace unos d&iacute;as una diputada del PP dirigi&eacute;ndose al ministro de Justicia.&nbsp;En el mejor de los casos, se trataba de una verdad a medias. Aunque la diputada estuviera en lo cierto&nbsp;al expresar sus sentimientos, no ten&iacute;a manera de conocer, en modo alguno, los que albergaba el ministro. Cada alma en su almario, dice la sabidur&iacute;a popular (y m&aacute;s a&uacute;n en el caso del ministro de Justicia, tan imperturbable).
    </p><p class="article-text">
        La distinci&oacute;n que hizo la diputada tiene su origen en San Agust&iacute;n, que la formul&oacute;&nbsp;de manera memorable: hay que odiar el pecado y amar al pecador. Es una&nbsp;norma que no siempre es f&aacute;cil de aplicar. En nuestros tiempos turbulentos, la aplicaci&oacute;n de la &eacute;tica agustiniana presenta, como m&iacute;nimo, tres problemas. El primero es que muchos la rechazan. En esto, la pauta la marca Trump, que no s&oacute;lo no ama a quienes le son contrarios, sino que los odia expl&iacute;citamente. Lo dej&oacute; bien claro en la ceremonia de masas que en Phoenix despidi&oacute; a Charlie Kirk, vilmente asesinado. Dirigi&eacute;ndose a la viuda del activista MAGA, el presidente de los Estados Unidos le dijo: &ldquo;Lo siento, Erika. En esto estoy en desacuerdo con Charlie. Odio a mis adversarios&rdquo;. Hay muestras sobradas de que Trump aplica este criterio en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica. Tambi&eacute;n lo han hecho en Espa&ntilde;a los mozos y zagales que en las fiestas de este verano han mentado a gritos al presidente del Gobierno y a su madre, ante las sonrisas conejiles de algunos ediles y consejeros complacidos y risue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El segundo problema es que algunos interpretan los discursos del odio al pie de la letra y&nbsp;pasan de las palabras a los hechos. La sublimaci&oacute;n verbal de la violencia (el &ldquo;gritad porque as&iacute; no matar&eacute;is&rdquo; de Ernest Lluch) funciona relativamente bien en los estadios, pero mucho menos en las contiendas pol&iacute;ticas. No es menester el recuerdo de los a&ntilde;os de plomo del terrorismo de ETA, o de tragedias colectivas anteriores, para coincidir en que entre la violencia verbal y la de los escraches, pintadas,&nbsp;garrotazos o cosas mucho peores,&nbsp;hay una frontera muy tenue, f&aacute;cil de atravesar.
    </p><p class="article-text">
        Un tercer problema que plantea en pol&iacute;tica el discurso del odio es que es sumamente contagioso. A corto plazo, resulta eficaz: hay much&iacute;sima gente que quiere ca&ntilde;a, y la agresividad, el infundio o&nbsp;el insulto dan buenos r&eacute;ditos en las campa&ntilde;as y buenas audiencias en los medios de comunicaci&oacute;n y en las redes sociales. Sin embargo, el recurso al odio acaba siendo autodestructivo para los sectores democr&aacute;ticos que caen en la tentaci&oacute;n de utilizarlo. Es algo tan evidente, que a menudo lo olvidamos: el discurso del odio, escrib&iacute;a hace unos d&iacute;as Llu&iacute;s Foix, &ldquo;es el camino m&aacute;s directo hacia un autoritarismo que se&nbsp;sustenta en el populismo demag&oacute;gico&rdquo;. Quienes desde posiciones democr&aacute;ticas transitan este camino, aunque lo hagan&nbsp;a rega&ntilde;adientes y pensando que en alg&uacute;n momento podr&aacute;n retroceder, se dirigen indefectiblemente al abismo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las derechas m&aacute;s radicales reclaman hoy abiertamente el derecho al odio, y usan de &eacute;l lib&eacute;rrimamente. En un libro que fue presentado el pasado mes de junio por Luis Arg&uuml;ello, presidente de la Conferencia episcopal, y por Santiago Abascal, su autor, Miguel &Aacute;ngel Quintana Paz (al que algunos llaman el fil&oacute;sofo de Vox, aunque &eacute;l lo niega) dedica un cap&iacute;tulo a reivindicar el derecho al odio,&nbsp;a reclamar la obligaci&oacute;n&nbsp;moral de odiar (no a las personas, aclara, sino a las ideas y los hechos detestables).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo hace Quintana con argumentos de San Agust&iacute;n, Arcadi Espada y Mario Bunge, mi fil&oacute;sofo predilecto. Puede tener raz&oacute;n en apoyarse en los dos primeros, pero no en el tercero.&nbsp;Cita Quintana a Bunge, que dec&iacute;a,&nbsp;acertadamente, que &ldquo;hay que odiar una idea, no s&oacute;lo comprenderla, para combatirla con rigor y eficacia&rdquo;. Bunge, en efecto, odiaba (por este orden y entre otras cosas),&nbsp;el alcohol &ldquo;por sus efectos&rdquo;, los &ldquo;discursos fulminatorios&rdquo; de los Savonarola de hoy en d&iacute;a, las fabulaciones anticient&iacute;ficas, la corrupci&oacute;n, as&iacute; como la guerra (&ldquo;m&aacute;s a&uacute;n que la corrupci&oacute;n&rdquo;).&nbsp;Pero, por encima de todo, Mario Bunge odiaba el odio.&nbsp;En esto coincid&iacute;a con Albert Camus.&nbsp;Consciente de que hay amores que matan, Camus ped&iacute;a una versi&oacute;n atenuada de la &eacute;tica agustiniana: no es necesario que nos amemos, dec&iacute;a; basta&nbsp;simplemente con que nos respetemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/teoria-practica-odio_129_12641876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Sep 2025 20:38:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Teoría y práctica del odio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palabras que matan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palabras-matan_129_12604408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8a10e5c-aaf6-46e7-bd63-04e4338aa46f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palabras que matan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la violencia verbal puede reemplazar simbólicamente a la violencia física, como por suerte y en general se constata en las gradas de los partidos, es mejor no confiar demasiado en ello. Suele haber una relación indirecta pero evidente entre la violencia verbal y la violencia física. Demasiadas experiencias del pasado nos recuerdan que las palabras pueden matar</p><p class="subtitle">Quién era Charlie Kirk, el joven activista ultra, comentarista y referente MAGA asesinado que tenía hilo directo con Trump</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del asesinato de Charlie Kirk,&nbsp;Elon Musk escribi&oacute;&nbsp;en X que &ldquo;si no nos dejan en paz, entonces nuestra opci&oacute;n es luchar o morir&rdquo;. Steve Bannon declar&oacute; que &ldquo;Charlie Kirk es una v&iacute;ctima de la guerra. Estamos en guerra en este pa&iacute;s. Lo estamos&rdquo;. Trump fue tambi&eacute;n amenazante: &ldquo;Tenemos lun&aacute;ticos de izquierda radical por ah&iacute;, y tenemos que darles una paliza (<em>to</em> <em>beat the hell out of them</em>)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace dos meses, Melissa Hortman, presidenta de la C&aacute;mara de Representantes de Minnesota y miembro del Partido Dem&oacute;crata, y&nbsp;su esposo, Mark, fueron asesinados en su casa por un votante republicano &ldquo;profundamente conservador y religioso.&rdquo; Sin embargo, la conmoci&oacute;n medi&aacute;tica de este crimen fue much&iacute;simo menor. En nuestro pa&iacute;s, la noticia pas&oacute; casi desapercibida.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, de los 429 asesinatos atribuidos al extremismo en los Estados Unidos, 328 (76%) fueron obra de extremistas de derecha, mientras que los extremistas islamistas fueron responsables de 79 (18%). S&oacute;lo el 5% restante se atribuye a la izquierda radical y a motivos diversos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La amplificaci&oacute;n del asesinato de Charlie Kirk no se debe &uacute;nicamente a su espectacularidad escalofriante, repetidamente difundida en televisiones y redes, sino al hecho de que proporciona un m&aacute;rtir al trumpismo. Ha alertado de ello Paul Krugman: &ldquo;Mientras esperamos saber qu&eacute; hay detr&aacute;s del asesinato de Kirk, lo m&aacute;s importante en este momento es la intenci&oacute;n de Trump de utilizar el asesinato para incitar a la violencia contra cualquiera que se interponga en su camino&rdquo;. Los m&aacute;rtires dan aliento a los movimientos potencialmente violentos, estimulan las reacciones de venganza, anulan las oportunidades de mediaci&oacute;n o di&aacute;logo, y permiten sostener que toda moderaci&oacute;n es una traici&oacute;n al m&aacute;rtir y a la causa por la que dio la vida.
    </p><p class="article-text">
        Trump ha calificado a Charlie Kirk de &ldquo;m&aacute;rtir de la verdad y la libertad&rdquo;. Sin embargo,&nbsp;los m&aacute;rtires, aun si su causa es justa, nunca han probado ninguna verdad.&nbsp;Esta no se prueba con sangre, sino con razones y con hechos. &ldquo;Que los m&aacute;rtires prueben la verdad de algo es tan falso&rdquo;, escribi&oacute; Nietzsche, &ldquo;que yo negar&iacute;a que nunca ha habido un m&aacute;rtir que tuviera nada que ver con la verdad&rdquo;. La conclusi&oacute;n del fil&oacute;sofo era que &ldquo;la sangre es un veneno que transforma la doctrina m&aacute;s pura en delirio&rdquo;. Cuando las doctrinas son ellas mismas delirantes, la mezcla se convierte en pura dinamita mort&iacute;fera, como las dictaduras y guerras del siglo XX demostraron con creces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los albores del siglo pasado, muchos&nbsp;pol&iacute;ticos&nbsp;e intelectuales jugaron con el fuego de las intransigencias radicales y&nbsp;con la violencia verbal correspondiente.&nbsp;En 1905, P&eacute;guy lleg&oacute; a pedir la guillotina para el socialista Jean Jaur&egrave;s, al que tild&oacute; de &ldquo;traidor entre los traidores&rdquo; a causa de su pacifismo (lo imagin&oacute; &ldquo;en un carro por las calles de Par&iacute;s, con un redoble de tambor para acallar esta gran voz&rdquo;).&nbsp;Leon Bloy prescrib&iacute;a la violencia ret&oacute;rica m&aacute;s extrema: &ldquo;Inventar catacresis que empalen, metonimias que chamusquen los pies, sin&eacute;cdoques que arranquen las u&ntilde;as, iron&iacute;as que desgarren las sinuosidades del espinazo, l&iacute;totes que desuellen en vivo, per&iacute;frasis que emasculen e hip&eacute;rboles de plomo derretido.&rdquo; Menos barroco, pero no menos extremo, Marinetti afirmaba, firme el adem&aacute;n, que &ldquo;la guerra, el militarismo, el patriotismo, las bellas ideas que matan y el desprecio a la mujer&rdquo; constitu&iacute;an &ldquo;la &uacute;nica higiene del mundo.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La espantosa sangr&iacute;a de las dos guerras mundiales apagaron aquellos fervores. Sin embargo, la violencia verbal ha regresado con &iacute;mpetu en todo el mundo. En los Estados Unidos, el trumpismo ha llevado al l&iacute;mite la violencia de las palabras, mientras tantea el terreno de la violencia de los hechos.&nbsp;Tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a las derechas vuelven a jugar con el fuego de la violencia verbal, como si fueran ni&ntilde;os jugando con cerillas en una gasolinera, o adultos encendiendo una barbacoa en pleno monte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la violencia verbal puede reemplazar simb&oacute;licamente a la violencia f&iacute;sica, como por suerte y en general se constata en las gradas de los partidos, es mejor no confiar demasiado en ello. Suele haber una relaci&oacute;n indirecta pero evidente entre la violencia verbal y la violencia f&iacute;sica.&nbsp;Demasiadas experiencias del pasado nos recuerdan que las palabras pueden matar; que hay palabras que matan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palabras-matan_129_12604408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Sep 2025 20:11:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palabras que matan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Polarización,Ultraderecha,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa y Trump, la razón y la fuerza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-trump-razon-fuerza_129_12536038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b3faf7c-b3a1-47f6-a292-47b543d0f53e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123375.jpg" width="4000" height="2250" alt="Europa y Trump, la razón y la fuerza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos ahora una Unión Europea capaz de enfrentarse a los retos del mundo de Trump, Putin y Xi Jinpinga. Además de razón hay que tener fuerza</p></div><p class="article-text">
        Dominique de Villepin, que puede ser candidato a presidente de la Rep&uacute;blica francesa en la primavera de 2027, tiene publicados tres libros sobre Napole&oacute;n. Admira apasionadamente al personaje, sobre todo el de los Cien D&iacute;as, el derrotado que se rebela contra el destino, se evade de Elba, desembarca en Golfe-Juan y viaja raudo hacia Par&iacute;s para tentar su &uacute;ltima suerte, &ldquo;como un &aacute;guila, de campanario a campanario hasta las torres de Notre-Dame&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el pie de p&aacute;gina de uno de estos libros, cuenta Villepin que, en el curso de aquella m&iacute;tica remontada, el emperador se detuvo en una mas&iacute;a de Sisteron, donde a&uacute;n hoy se conserva una placa de la &eacute;poca con una  inscripci&oacute;n en lengua provenzal: &ldquo;Eishi Lou 5 de Mars 1815, Napol&eacute;on 1&eacute; P.P.&rdquo; A su lado, la traducci&oacute;n en franc&eacute;s da la clave de aquella parada   imperial: &ldquo;Ici, le 5 mars 1815, Napol&eacute;on Ier passa et pissa&rdquo;. Es decir: &ldquo;Aqu&iacute;, el 5 de marzo de 1815, Napole&oacute;n I pas&oacute; y me&oacute;&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; el detalle mientras le&iacute;a las cr&oacute;nicas del &ldquo;acuerdo&rdquo; comercial alcanzado el pasado 27 de julio en Trump Turnberry, el hotel de cinco estrellas con varios campos de golf que el presidente estadounidense posee en Escocia y al que acudieron la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea con su equipo, para entrevistarse con el presidente y los negociadores estadounidenses. Aunque es poco probable, no puede descartarse del todo que alg&uacute;n fan MAGA coloque all&iacute; una placa para conmemorar los desahogos de Donald Trump en su encuentro con la Comisi&oacute;n Europea. 
    </p><p class="article-text">
        En un recordado discurso en el Consejo de Seguridad de la ONU, el 14 de febrero de 2003, Villepin se opuso con convincentes razones al monumental error hist&oacute;rico de la guerra de Irak. Ahora ha comentado la reuni&oacute;n escocesa del 27 de julio diciendo que tal vez ser&aacute; recordada como el &ldquo;D&iacute;a de la Dependencia&rdquo; de Europa. Lo hizo primero en un contundente mensaje en X y, despu&eacute;s, en un art&iacute;culo en la revista digital <em>Le Grand Continent</em>, de recomendable lectura. Sostiene Villepin que el &ldquo;acuerdo&rdquo; sobre aranceles entre Trump y Ursula von der Leyen no es en realidad un acuerdo sino un tributo, y que &ldquo;la Uni&oacute;n acaba de sufrir un rev&eacute;s pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y moral de una gravedad sin precedentes&rdquo;. Cree que &ldquo;una humillaci&oacute;n colectiva de este tipo interpela a todos los ciudadanos europeos, sobre todo teniendo en cuenta que la Uni&oacute;n ten&iacute;a los medios para actuar, mientras que cada uno de los 27 Estados por separado no habr&iacute;a tenido ninguna posibilidad de resistir la presi&oacute;n estadounidense&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos compartimos sus razones, como lo hicimos en febrero de 2003, protestando contra la guerra de Iraq (George Bush padre dijo a la saz&oacute;n que &ldquo;la pol&iacute;tica de seguridad de Estados Unidos no puede depender de si sale mucha o poca gente a la calle en Barcelona&rdquo;). Entonces Villepin tuvo raz&oacute;n, como la tiene ahora.  
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tener raz&oacute;n y tener &eacute;xito no es lo mismo, y en pol&iacute;tica a menudo sucede lo contrario. Aquel discurso de Villepin en 2003 tuvo &eacute;xito (levant&oacute; in&eacute;ditos aplausos en el Consejo de Seguridad y permanece en la memoria del  mundo). Pero ni los discursos ni las  manifestaciones pudieron impedir la invasi&oacute;n de Iraq, que ha pasado a la historia como una sangrienta estupidez geopol&iacute;tica. La conclusi&oacute;n es evidente: adem&aacute;s de raz&oacute;n hay que tener fuerza. Esta lecci&oacute;n ha recobrado una nueva y urgente actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Que tener raz&oacute;n no sea sin&oacute;nimo de &eacute;xito no significa que sumar raz&oacute;n y &eacute;xito sea una meta imposible. La propia historia de la construcci&oacute;n europea demuestra lo contrario. Pero ahora necesitamos una Uni&oacute;n Europea capaz de enfrentarse con fuerza a los retos del mundo de Trump, Putin y Xi Jinping. &ldquo;Cuando se impone la ley de la selva&rdquo;, ha dicho Olivier Blanchard, &ldquo;los d&eacute;biles no tienen m&aacute;s remedio que aceptar su destino, pero Europa puede ser fuerte, sola o en coalici&oacute;n con otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fracaso estructural europeo ser&aacute; un revulsivo, como lo fue la pandemia,  para avanzar en las imprescindibles reformas que permitan que Europa hable con una sola voz, responda con rapidez a las crisis, y se convierta, como sostiene Villepin, en una &ldquo;potencia de equilibrio&rdquo; en el mundo, capaz de defender la paz, el derecho internacional y las instituciones multilaterales ante los imperialismos agresivos. M&aacute;s y mejor ambici&oacute;n  europea es el camino. Por esta meta vale la pena luchar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-trump-razon-fuerza_129_12536038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Aug 2025 20:04:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa y Trump, la razón y la fuerza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aranceles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A la vuelta del verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vuelta-verano_129_12479904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b58ebd72-eab6-433a-90d9-bd05b8e4ffbe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A la vuelta del verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Feijóo debería ser consciente de que una musculación ficticia con falsa testosterona trumpista es desastrosa para él, para su partido y para España. Con esta pócima, la hipótesis del 'sorpasso' de Vox dejará de ser inverosímil</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute;, pol&iacute;ticamente, a la vuelta del verano? &iquest;Qu&eacute; oto&ntilde;o se avecina? Qui&eacute;n sabe: incluso los meses de verano pueden traer sorpresas. El paisaje pol&iacute;tico en Espa&ntilde;a y en el mundo es tan vibr&aacute;til, tan febril, que hacer previsiones se ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil que nunca. En esta niebla espesa parecen vislumbrarse tres posibilidades en el horizonte pol&iacute;tico espa&ntilde;ol. La primera es que prosiga la cacer&iacute;a contra el &ldquo;sanchismo&rdquo;, con su correlativa resistencia. La segunda es que se produzca una situaci&oacute;n de colapso, una crisis multiorg&aacute;nica. La tercera es que frente a esta amenaza se suscite una reacci&oacute;n saludable, un proceso de rectificaci&oacute;n democr&aacute;tica transversal.  
    </p><p class="article-text">
        La primera posibilidad parece la m&aacute;s probable. Las derechas siempre han tenido afici&oacute;n a las monter&iacute;as. Tengo viva en la memoria la que se organiz&oacute; contra el gobierno del PSOE hace treinta a&ntilde;os. A tiro pasado, el a&ntilde;o 1998, la recordaba Luis Mar&iacute;a Anson: &ldquo;Hab&iacute;a que terminar con Felipe Gonz&aacute;lez. En muchos momentos se roz&oacute; la estabilidad del propio Estado.  Pero era la &uacute;nica forma de sacarlo de ah&iacute;&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Comparado con lo que hemos vivido despu&eacute;s, aquella operaci&oacute;n toma ahora un aire &ldquo;retro&rdquo;, como de cacer&iacute;a en los montes de El Pardo, con sus se&ntilde;ores antiguos con bigote, sombrero tirol&eacute;s, loden y petaquita de g&uuml;isqui. Incluso puede considerarse retrospectivamente como una operaci&oacute;n moderada: Ferraz qued&oacute; a salvo de escraches, pi&ntilde;atas y rosarios. Ahora las operaciones de acoso y derribo se organizan verbalmente en las Cortes, bajan a la calle en manifestaciones, pintarrajean las sedes del PSOE, e incluso empiezan a tantear la pr&aacute;ctica de la violencia, como en Torre Pacheco y otros lugares. Esta desmesura, parad&oacute;jicamente, ha tendido a estabilizar la situaci&oacute;n, a mantener la agregaci&oacute;n parlamentaria que sostiene el gobierno de Pedro S&aacute;nchez. Este es el escenario m&aacute;s previsible: acoso y resistencia, con costes elevados para todos. 
    </p><p class="article-text">
        Una segunda posibilidad es a&uacute;n peor. La situaci&oacute;n puede desmadrarse, degenerar, y un empeoramiento b&aacute;rbaro e irreversible puede producir respuestas disparatadas, ahora inimaginables. Sin caer en el alarmismo conspiracionista, ser&iacute;a de una ingenuidad imperdonable ignorar que algunos desean e intentan lograr este escenario, y que otros no hacen nada para evitarlo, porque creen que les conviene. Las monter&iacute;as actuales (incluida la caza al emigrante) persiguen lo que Mart&iacute;n Caparr&oacute;s llama el &ldquo;efecto capic&uacute;a&rdquo;: la captaci&oacute;n de apoyos en los dos extremos de la pir&aacute;mide social, para unir el voto de los m&aacute;s adinerados y de los m&aacute;s desfavorecidos, y ponerlo al servicio de los primeros. Para lograr este objetivo, la desmesura de los m&eacute;todos es imprescindible y la escalada radical es una condici&oacute;n necesaria. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien: el resultado es inevitablemente p&eacute;simo, como vemos en los pa&iacute;ses en los que el &ldquo;efecto capic&uacute;a&rdquo; ha triunfado. Los cipayos del trumpismo ya no se dedican a vender la cuberter&iacute;a de la familia, como dec&iacute;a Harold Macmillan de Margaret Thatcher. Ahora la rompen, tratan de hacer tabla rasa, promueven la anomia. El panorama resultante, incluso en el pa&iacute;s m&aacute;s poderoso del mundo, cada vez se parece m&aacute;s al naufragio que Voltaire describi&oacute; en su '<em>Candide'</em>: &ldquo;Las velas hechas jirones, los m&aacute;stiles rotos, el barco abierto en canal; cada cual a su aire sin escuchar al otro, y sin nadie al frente de la situaci&oacute;n&rdquo;. Nadie al tim&oacute;n, ni siquiera Trump, que se lo imagina. 
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter an&oacute;mico y destructivo del trumpismo internacional, y su penetraci&oacute;n en Espa&ntilde;a, deben ser un motivo de alarma para todos los dem&oacute;cratas, m&aacute;s all&aacute; de sus distintas afinidades o simpat&iacute;as pol&iacute;ticas. Es una amenaza tan grave y evidente, que abre una tercera posibilidad de futuro para la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Es un escenario de momento muy improbable, dada la crispaci&oacute;n existente: pero en todo caso posible y necesario: una rectificaci&oacute;n democr&aacute;tica y transversal, aunque sea gradual, aunque solo avance con peque&ntilde;as victorias. La degradaci&oacute;n pol&iacute;tica es tan evidente, la barbarie nos acecha de forma tan clara, que estas amenazas hace posible una reconducci&oacute;n general y compartida, un golpe de tim&oacute;n que evite un naufragio. La posibilidad de esta reconducci&oacute;n no deber&iacute;a desaprovecharse. Un enfoque pol&iacute;tico deber&iacute;a evitar la ilusi&oacute;n de las soluciones m&aacute;s o menos arbitristas. Una <em>Grosse Koalition</em> como la que algunos proponen crear&iacute;a nuevos problemas que se a&ntilde;adir&iacute;an a los ya existentes. Una segunda Operaci&oacute;n Reformista, podr&iacute;a acabar como la primera, o como el experimento de Ciudadanos.  Los nuevos liderazgos no se improvisan. Lo que se necesita es un acuerdo mayoritario, expl&iacute;cito o t&aacute;cito, para rebajar la tensi&oacute;n y enfriar el clima, en beneficio de nuestra democracia. Bastar&iacute;an unos pocos acuerdos: respetar y exigir respeto, seguir las buenas normas y costumbres de la democracia, dejar de enlodar e insultar, combatir con eficacia la corrupci&oacute;n (sobre todo, evitar el rid&iacute;culo de negar su car&aacute;cter transversal y adjudicarla al adversario). Bastar&iacute;a, en definitiva, con ventilar el ambiente, situar a los extremismos en su lugar, y garantizar que, llegado el  momento, se vote con la serenidad necesaria, y el pueblo decida en las urnas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cometen errores de bulto que perjudican a los dem&aacute;s es obligado pedir perd&oacute;n. M&aacute;s a&uacute;n si los fallos son garrafales. Esta pr&aacute;ctica, las izquierdas la han ejercitado con mayor o menor fortuna; las derechas, casi nunca. Impaciente ante la inoperancia del &ldquo;marianismo&rdquo;, Cayetana &Aacute;lvarez de Toledo le dijo en una ocasi&oacute;n a Aznar: &ldquo;En lugar de salir cada tanto a dar a Rajoy un pellizco de monja, deber&iacute;as convocar una rueda de prensa y pedir perd&oacute;n por dos cosas: el apoyo a la guerra de Irak y el nombramiento a dedo de tu sucesor. Y luego, si acaso, anunciar tu vuelta&rdquo;. Aznar siempre ha dejado clara su posici&oacute;n sobre el tema: &ldquo;Yo no tengo que pedir perd&oacute;n por nada&rdquo;. Su repugnancia a excusarse no es, ni mucho menos, un caso singular. Todos podemos poner nombre y apellido a quienes tienen la sinverg&uuml;enza de anatemizar moralmente a sus adversarios, presumiendo de elevados sentimientos morales, cuando todo el mundo sabe perfectamente que tienen un entorno y un pasado m&aacute;s agujereados por la corrupci&oacute;n que un queso de Gruy&egrave;re. 
    </p><p class="article-text">
        A la vuelta del verano, la posibilidad de favorecer una rectificaci&oacute;n de conjunto la tiene, sobre todo, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o. Los mismos que en su momento lo tildaban de ser uno de los &ldquo;barones blandos&rdquo; del PP, ahora le recetan y prescriben una estricta dieta de esteroides anab&oacute;licos. Deber&iacute;a ser consciente de que una musculaci&oacute;n ficticia con falsa testosterona trumpista es desastrosa para &eacute;l, para su partido y para Espa&ntilde;a. Con esta p&oacute;cima, la tripartici&oacute;n de su espacio pol&iacute;tico se convertir&aacute; en definitiva, y la hip&oacute;tesis del <em>sorpasso</em> de Vox dejar&aacute; de ser inveros&iacute;mil. El problema no ser&iacute;a s&oacute;lo suyo, o de su partido. Ser&iacute;a de todos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vuelta-verano_129_12479904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jul 2025 14:25:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A la vuelta del verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un socialista en Nueva York]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/socialista-nueva-york_129_12444203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f06853f-0f76-46db-b686-b1fd44869cf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un socialista en Nueva York"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mamdani ha suscitado grandes esperanzas entre los demócratas y progresistas, americanos y del mundo entero. Si se convierte en alcalde de la Gran Manzana, entenderemos que cometa errores, o que cambie de opinión en cuestiones concretas de su gobierno. Pero no le perdonaríamos que cambie de camisa</p></div><p class="article-text">
        Ha habido una sorpresa en las primarias del Partido Dem&oacute;crata para elegir su candidato a la alcald&iacute;a de Nueva York, de cara a las elecciones municipales del pr&oacute;ximo mes de noviembre. Zohran Mamdani, de 33 a&ntilde;os, obtuvo el 56% de los votos, superando al exgobernador Andrew Cuomo, que logr&oacute; el 44% y acab&oacute; felicitando a su rival (&ldquo;Toc&oacute; a los j&oacute;venes, los inspir&oacute; y los moviliz&oacute; para salir a votar&rdquo;). Afectado por diversos esc&aacute;ndalos, Cuomo es un arquetipo de los viejos dirigentes del Partido Dem&oacute;crata, at&oacute;nitos y paralizados por la reelecci&oacute;n de Trump, y tan vinculados al mundo del gran dinero que aquello que ganan en apoyo financiero para sus campa&ntilde;as lo pierden en confianza popular.  
    </p><p class="article-text">
        La sorpresa Mamdani se explica por distintas razones. Es joven, musulm&aacute;n, de ascendencia india y ugandesa, se declara socialista (es miembro de los Socialistas Democr&aacute;ticos de Am&eacute;rica, DSA), y obtuvo la ciudadan&iacute;a estadounidense hace tan solo siete a&ntilde;os. Como era de esperar, los trumpistas han puesto el grito en el cielo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un musulm&aacute;n, y por a&ntilde;adidura de izquierdas, al frente de la alcald&iacute;a de Nueva York? Stephen Miller, que ha escrito algunos de  los discursos de Trump y orienta su pol&iacute;tica de migraci&oacute;n, ha dicho que &ldquo;Nueva York es la advertencia m&aacute;s clara de lo que le ocurre a una sociedad cuando no logra controlar la migraci&oacute;n&rdquo;. El Club de J&oacute;venes Republicanos de Nueva York se ha dirigido en X a los asesores de inmigraci&oacute;n de Trump pidi&eacute;ndoles que retiren la ciudadan&iacute;a a Mamdani y lo deporten (&ldquo;No podemos permitir que destruya nuestra querida ciudad. Es hora de actuar&rdquo;).  Trump no ha faltado a la cita y ha publicado en su red social que &ldquo;los dem&oacute;cratas se han pasado de la raya y han votado a un lun&aacute;tico comunista 100%&rdquo; (incluso ha  amenazado con detenerlo o con cortar los fondos federales a la ciudad). 
    </p><p class="article-text">
        A Mamdani lo acusan a la vez de socialista, comunista, pro-LGTBI, yihadista y antisemita. Todo no puede ser.  Tambi&eacute;n acusan a quienes lo han votado. Quien ha llegado m&aacute;s lejos en estos ataques ha sido un senador republicano de Alabama, Tommy Tuberville, que ha declarado que los votantes de Mamdani son &ldquo;<em>inner-city rats</em>&rdquo; (&ldquo;ratas de los barrios marginales&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        Esta referencia, tan fiel al l&eacute;xico nazi, ha tenido la virtud de sacar de sus casillas a Paul Krugman, premio Nobel de econom&iacute;a, que ha respondido con un art&iacute;culo t&iacute;tulado '<em>We're all rats now</em>' ('Ahora todos somos ratas'). Escribe Krugman que a pesar de que Tuberville es considerado &ldquo;un tonto de solemnidad&rdquo; por sus propios correligionarios, sus palabras no deben tomarse a la ligera, porque &ldquo;muestran que el racismo est&aacute; conquistando r&aacute;pidamente la pol&iacute;tica norteamericana&rdquo;. Recuerda Krugman, a este prop&oacute;sito, que tanto Trump como Vance difundieron, en la campa&ntilde;a presidencial, el bulo de que los inmigrantes haitianos se com&iacute;an los perros y gatos de compa&ntilde;&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy ciudadano blanco por nacimiento, mi esposa y su familia son negros, y adem&aacute;s, soy jud&iacute;o&rdquo;, ha escrito Krugman. Denuncia que ahora de nuevo, como en el pasado, &ldquo;para las derechas extremas todos somos ratas&rdquo;. Dice que le asusta &ldquo;lo que puedan hacer los muchos antisemitas que hay en la administraci&oacute;n Trump o que est&aacute;n estrechamente vinculados con ella&rdquo;, y que,  en cambio, &ldquo;no le asusta en absoluto la posibilidad de que Nueva York tenga pronto un alcalde musulm&aacute;n algo izquierdista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La principal raz&oacute;n de las nerviosas reacciones de los trumpistas es que la campa&ntilde;a de Mamdani no ha sido ni &ldquo;woke&rdquo; ni &ldquo;anti woke&rdquo;, sino todo lo contrario. No se ha dejado aprisionar por las guerras culturales e identitarias que son el terreno de juego predilecto del trumpismo, del que obtiene tan jugosos beneficios. Mamdani ha evitado quedar encapsulado en las querellas de g&eacute;nero o de raza,  y se ha concentrado en los problemas e inquietudes de los trabajadores, de las clases medias y de los j&oacute;venes: alquileres elevados, salarios insuficientes, precios en ascenso, gastos abusivos asociados a la salud y a la maternidad, dificultad para la formaci&oacute;n de familias, burocracia agobiante, transportes precarios y caros, etc. Si bien ha difundido v&iacute;deos en los que habla con fluidez en hindi y espa&ntilde;ol, sus mensajes se han centrado en una agenda de mejoras sociales y han logrado orientar el debate hacia los problemas de clase y desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        Puede discutirse la viabilidad de algunas de sus propuestas. Lo que parece indudable es que han obtenido apoyo por razones similares a las que lo obtuvo Trump, que explot&oacute; la inseguridad econ&oacute;mica de los m&aacute;s desfavorecidos, a los que prometi&oacute; grandeza, prosperidad y paz, y que ahora empiezan a tener la mosca detr&aacute;s de la oreja. Las encuestas muestran un creciente descontento entre dos grupos clave que apoyaron a Trump en 2024 y que ahora han contribuido a la victoria de Zohran Mamdani: los j&oacute;venes y los latinos. 
    </p><p class="article-text">
        El lema de la campa&ntilde;a de Mamdani (&ldquo;La ciudad que nos podemos permitir&rdquo;), evoca un progresismo sobrio, que contrasta con la obscena opulencia exhibida sin pudor por el  trumpismo en el poder. La idea fuerza de Mamdani es que Nueva York es una ciudad rica con una amarga bolsa de pobreza del 25%, en la que todos pueden poder llegar a vivir dignamente si se siguen las pol&iacute;ticas adecuadas. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s dif&iacute;cil para Mamdani est&aacute; por llegar. Tiene que ganar las elecciones municipales de pr&oacute;ximo noviembre, cosa que no le ser&aacute; f&aacute;cil, a pesar de que la ciudad vota tradicionalmente dem&oacute;crata. La principal l&iacute;nea de ataque contra Mamdani es acusarlo de antisemita por su condici&oacute;n de musulm&aacute;n. En una ciudad donde vive y vota casi el doble de personas que se identifican como jud&iacute;as que en Tel Aviv (1,4 millones y medio mill&oacute;n, respectivamente), esta es una cuesti&oacute;n sensible. Mamdani marca una clara distinci&oacute;n entre su oposici&oacute;n a las pol&iacute;ticas del gobierno israel&iacute; y el antisemitismo. Sin duda recuerda que esta amalgama se llev&oacute; por delante al r&iacute;gido Jeremy Corbyn, el l&iacute;der de izquierda del laborismo brit&aacute;nico. Es posible que la personalidad de Mamdani, un pol&iacute;tico extrovertido y con cintura, y su sinceridad en este punto expliquen, junto al horror actual del Pr&oacute;ximo Oriente, que muchos j&oacute;venes jud&iacute;os le hayan votado. Convencer a los mayores ser&aacute; otra cosa. 
    </p><p class="article-text">
        La aventura de Mamdani suscita grandes inquietudes y grandes esperanzas. Al evidente nerviosismo  del trumpismo se a&ntilde;ade el de la gerontocracia del Partido Dem&oacute;crata, que hoy parece sometida a lo que nuestro gran Jos&eacute; Ram&oacute;n Recalde describ&iacute;a como procesos de &ldquo;disoluci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;: un fen&oacute;meno de p&eacute;rdida de referentes, de legitimaci&oacute;n, de capacidad de respuesta y de cohesi&oacute;n ('Crisis y descomposici&oacute;n de la pol&iacute;tica', Alianza Editorial 1999).
    </p><p class="article-text">
        En caso de llegar a la alcald&iacute;a, a Mamdani le llegar&aacute; un reto a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a: enfrentarse a la compleja realidad del gobierno y de la gesti&oacute;n, con sus complejidades,  l&iacute;mites y contradicciones, resistencias, inercias y viscosidades. No le arriendo la ganancia. Recuerdo que Recalde (a quien ETA destroz&oacute; la mand&iacute;bula de un disparo) escribi&oacute;, siendo consejero de educaci&oacute;n del gobierno vasco, algo que puede suscribirse: &ldquo;&iexcl;Por estas que son cruces que cuando acabe mi compromiso, a m&iacute; ya no me vuelven a cazar para un cargo de gobierno!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mamdani ha suscitado grandes esperanzas entre los dem&oacute;cratas y progresistas,  americanos y del mundo entero. Desean que tenga &eacute;xito y aciertos, que no les defraude (y yo con ellos). He conocido bastantes casos de gente que exhib&iacute;a convicciones inconmovibles, pero las iba cambiando con el paso del tiempo y de las circunstancias. En algunos casos, era a rega&ntilde;adientes y tratando de poner buena cara, cuando las evidencias desment&iacute;an lo que hab&iacute;an cre&iacute;do verdades definitivas. En otros casos, era el c&aacute;lculo de quienes no sent&iacute;an escr&uacute;pulos por cambiar de camisa. Lluis Capdevila, un periodista barcelon&eacute;s, republicano, muerto en el exilio, dec&iacute;a que &ldquo;cambiar de opini&oacute;n es de sabios. Lo imperdonable es cambiar de camisa. La camisa hay que llevarla siempre inmaculadamente blanca&rdquo;. La de Mamdani lo es. Si se convierte en alcalde de la Gran Manzana, entenderemos perfectamente que cometa errores, o que cambie de opini&oacute;n en cuestiones concretas de su gobierno. Pero no le perdonar&iacute;amos que cambie de camisa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/socialista-nueva-york_129_12444203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jul 2025 20:29:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un socialista en Nueva York]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Zohran Mamdani]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está ganando Hitler?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ganando-hitler_129_12407994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/370fa4d7-4ba2-4d39-88d5-0e4d83dea72f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Está ganando Hitler?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estos momentos, los corruptos y los corruptores, y quienes se aprovechan de ellos, lanzan cargas de profundidad contra nuestra democracia. Allanan el camino a las derechas extremas, cuyo prontuario clásico es archiconocido desde hace más un siglo</p></div><p class="article-text">
        Acaba de morir Alfred Brendel, el gran pianista austr&iacute;aco, a los 94 a&ntilde;os. En una entrevista de 2012 record&oacute; su infancia en la Croacia de los ustacha y su primera juventud en la Austria ocupada por Hitler. Dijo que aquellas experiencias le hab&iacute;an &ldquo;inoculado contra el fascismo nazi y croata&rdquo;. Se mostraba &ldquo;en contra de cualquier extremismo ideol&oacute;gico&rdquo;, aunque era poco proclive a pronunciarse en los asuntos p&uacute;blicos. Su &uacute;ltima declaraci&oacute;n pol&iacute;tica fue contra el Brexit, y muy escueta:  &ldquo;<em>Britain, please remain</em>&rdquo; (&ldquo;Gran Breta&ntilde;a, por favor qu&eacute;date&rdquo;).  
    </p><p class="article-text">
        El fallecimiento de Brendel, que ten&iacute;a nueve a&ntilde;os cuando estall&oacute; la segunda guerra mundial,  nos alerta de la progresiva desaparici&oacute;n de la &uacute;ltima generaci&oacute;n europea que vivi&oacute; el fascismo y sus guerras. Pronto suceder&aacute; lo mismo en Espa&ntilde;a con los que conocieron de primera mano la guerra y la dictadura de Franco. Este hecho, que se a&ntilde;ade a otros, nos alerta de que determinados consensos y resortes democr&aacute;ticos, que se daban por consolidados y permanentes, vuelven a estar en juego. Los &ldquo;inoculados contra el fascismo&rdquo;  desaparecen y la inmunizaci&oacute;n de las democracias se debilita. 
    </p><p class="article-text">
        Brendel escrib&iacute;a muy bien. Sus libros &ldquo;Sobre la m&uacute;sica&rdquo; y &ldquo;De la A a la Z de un pianista&rdquo; (Acantilado), son muy recomendables, no s&oacute;lo para los mel&oacute;manos. Cuando le interrogaban, como les suele suceder a los grandes int&eacute;rpretes, sobre si daba preeminencia a los sentimientos o a la t&eacute;cnica, Brendel respond&iacute;a con tres cosas obvias, que frecuentemente olvidamos. Dec&iacute;a que los sentimientos y el rigor no son incompatibles, sino que deben ir de la mano. A&ntilde;adia que debe practicarse un &ldquo;control de calidad sobre los sentimientos&rdquo;. Y constataba que &ldquo;hay sentimientos de primera, segunda y tercera mano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se refer&iacute;a, claro, a las maneras de componer, interpretar y escuchar la m&uacute;sica. Pero su recomendaci&oacute;n es aplicable a otras facetas de nuestra vida p&uacute;blica y privada.  Brendel cita en sus libros, a este prop&oacute;sito, el fragmento de una carta del f&iacute;sico Max Born a Albert Einstein: &ldquo;En los humanos, las emociones y la raz&oacute;n se combinan de una manera nefasta&rdquo;. Esta reflexi&oacute;n, que tiene una validez general, puede aplicarse de manera especial a la actual situaci&oacute;n de nuestra vida colectiva, en el mundo y en Espa&ntilde;a.<em>  </em>
    </p><p class="article-text">
        Lo que hoy sucede en el mundo espanta. Hace unas semanas, al recibir en Viena el premio Bruno Kreisky, la escritora italiana Francesca Melandri dijo algo que, si somos sinceros con nosotros mismos, debemos reconocer como un sentimiento com&uacute;n: &ldquo;Estamos atravesando tiempos desconcertantes, crueles, sangrientos, aterradores, vertiginosos y, sin duda, hist&oacute;ricamente significativos. Pero &iquest;qu&eacute; significan? &iquest;Ad&oacute;nde nos llevan? No tenemos ni idea&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En muy buena medida, es cierto. Pero tambi&eacute;n lo es que, en esta situaci&oacute;n de niebla e incertidumbre, podemos ver c&oacute;mo crecen las amenazas autocr&aacute;ticas contra la democracia. Autocracia: &ldquo;forma de gobierno en la cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley&rdquo;, seg&uacute;n la RAE.  
    </p><p class="article-text">
        En Italia hay quien, en estos momentos, ha recordado las palabras de Alessandro Natta, que fue secretario general del PCI, cuando cay&oacute; el Muro de Berl&iacute;n: &ldquo;Se hunde un mundo, cambia la historia, Hitler ha vencido. Se realiza su proyecto, despu&eacute;s de medio siglo&rdquo;.  Aquellas palabras se interpretaron entonces como referidas al colapso de la URSS y a la amenaza de una &ldquo;Europa alemana&rdquo;. Hoy, en un mundo en llamas, cuando las democracias se hallan a la defensiva frente al ascenso de las extremas derechas y de las autocracias, pueden interpretarse de manera distinta. Resuenan advirti&eacute;ndonos de la posibilidad de un mundo en manos de aut&oacute;cratas furiosos, magnates enloquecidos y multitudes con identidades colectivas fanatizadas. Una revancha de los fascismos del siglo pasado. 
    </p><p class="article-text">
        De este peligro no est&aacute; exenta Espa&ntilde;a, donde la s&oacute;rdida mugre de la corrupci&oacute;n lo est&aacute; ensuciando todo. La &ldquo;combinaci&oacute;n nefasta&rdquo; a la que se refer&iacute;a Max Born se produce aqu&iacute; no s&oacute;lo entre raz&oacute;n y sentimientos, sino tambi&eacute;n entre resentimientos cruzados, enraizados y profundos, por no hablar del aturdimiento decepcionado de tanta gente ante los esc&aacute;ndalos actuales. Espa&ntilde;a no es una excepci&oacute;n ex&oacute;tica en materia de corrupci&oacute;n (en Francia, sin ir m&aacute;s lejos, tienen a un expresidente de la Rep&uacute;blica con brazalete electr&oacute;nico), pero debe tomar nota de que saca mala nota: Transparencia Internacional la coloca en el puesto 16 de los 27 pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea, por debajo de la media.  
    </p><p class="article-text">
        Ante el panorama actual, el pesimismo es inevitable. Pero no es este un momento para romper el carnet, para decepciones y dimisiones. Porque s&oacute;lo la pol&iacute;tica podr&aacute; salvarnos. La pol&iacute;tica tiene horror al vac&iacute;o y, si se abandona, puede quedar en manos de lo mejor de cada casa, con su corrupci&oacute;n bajo el brazo. Ahora bien: est&aacute; comprobado que la corrupci&oacute;n no s&oacute;lo es inmoral. Es liberticida. En estos momentos, los corruptos y los corruptores, y quienes se aprovechan de ellos, lanzan cargas de profundidad contra nuestra democracia. Allanan el camino a las derechas extremas, cuyo prontuario cl&aacute;sico es archiconocido desde hace m&aacute;s un siglo: fanatizaci&oacute;n a ultranza de la pol&iacute;tica, envilecimiento de los instrumentos de la democracia, obstrucci&oacute;n de los parlamentos y de las otras instituciones democr&aacute;ticas. Sus m&eacute;todos son conocidos tambi&eacute;n: violencia, broncas, insultos, pataleos, pintadas, escraches, ataques a sedes y un largo repertorio de vilezas. Su objetivo final tambi&eacute;n es archisabido: siempre que pueden cercenan las libertades, y siempre que les conviene acaban con la democracia. Es por este motivo que eliminar la corrupci&oacute;n es vital para los dem&oacute;cratas. Hay que liquidarla no s&oacute;lo por razones &eacute;ticas, de moral y dignidad colectivas, sino por razones de vida o muerte de la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        O la democracia acaba con la corrupci&oacute;n, o la corrupci&oacute;n acabar&aacute; con la democracia. Una victoria p&oacute;stuma de Hitler o de los otros dictadores del siglo XX, por inconcebible que sea, no es imposible. No resucitar&aacute;n las multitudes con el brazo alzado, ni los himnos y las liturgias militarizadas, pero s&iacute; est&aacute; regresando la fascinaci&oacute;n por el hombre fuerte, por la brutalidad sin l&iacute;mites del poder. Nuestro deber es impedir este retorno al pasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ganando-hitler_129_12407994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jun 2025 20:27:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Está ganando Hitler?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nazismo,Corrupción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre el pasado y el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pasado-futuro_129_12368150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b61b9023-4f8c-47d9-9151-9892782259da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre el pasado y el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No podemos aceptar que estamos fatalmente condenados a una herencia de odios y rencores, de luchas fratricidas, de guerras cainitas. No debería servirnos de consuelo el aforismo de que la historia suele acontecer dos veces, la primera como tragedia, y la segunda como farsa</p></div><p class="article-text">
        Escribe Jaume Asens, en su reciente libro 'Los a&ntilde;os irrecuperables', que &ldquo;las fuerzas del pasado y del futuro son dos adversarios de un campo de batalla donde nos ponemos en juego, cuenta una par&aacute;bola de Kafka citada por Hannah Arendt. El ser humano lucha contra dos enemigos. El primero le acosa por detr&aacute;s, desde los or&iacute;genes. El segundo le cierra el camino por delante (&hellip;) Es una met&aacute;fora que describe nuestra situaci&oacute;n actual&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando le&iacute; estas l&iacute;neas, un rel&aacute;mpago de la memoria me llev&oacute; a una conversaci&oacute;n que tuve con Manuel Azc&aacute;rate, en el Madrid de los primeros a&ntilde;os ochenta del siglo pasado. Militante comunista desde su adolescencia, dirigente del PC, Azc&aacute;rate narr&oacute; su larga trayectoria pol&iacute;tica en un libro de memorias, 'Derrotas y esperanzas', donde hay detalles que revelan su calidad: cuando, en junio de 1941, Jes&uacute;s Monz&oacute;n y Carmen de Pedro le encomendaron pasar a la Francia ocupada por los nazis para organizar la resistencia de su partido, confiesa Azc&aacute;rate que su reacci&oacute;n inmediata fue &ldquo;de orgullo desbordante, como si de pronto me ofreciesen ser ministro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos d&iacute;as de mi conversaci&oacute;n con &eacute;l, que no era ministro, ni diputado, sino que rehac&iacute;a su vida en Espa&ntilde;a despu&eacute;s de d&eacute;cadas de exilio, yo estaba leyendo 'Entre el pasado y el futuro', el libro de Arendt que contiene el fragmento que Asens comenta en su libro. Recuerdo que, no s&eacute; por qu&eacute; motivo, le mencion&eacute; a Azc&aacute;rate esta met&aacute;fora de Kafka. &ldquo;Es curiosamente optimista, viniendo de qui&eacute;n viene&rdquo;, me coment&oacute; sonriendo; y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Sobre el pasado, Marx no lo era  tanto. Dec&iacute;a que a veces 'el muerto atrapa al vivo'&rdquo;.  En cuanto te  descuidas, me vino a decir, los muertos te pueden agarrar por los tobillos, impedir que avances, arrastrarte, hacerte caer. 
    </p><p class="article-text">
        Desde aquella conversaci&oacute;n, esa imagen de Marx me ha bailado en ocasiones por la cabeza, sin que nunca pudiera encontrar su cita exacta. Ahora la IA, que puede resolver en un santiam&eacute;n este tipo de inc&oacute;gnitas, me informa (y lo compruebo) de que este fragmento se halla en el pr&oacute;logo del libro I de 'El capital', y dice lo siguiente: &ldquo;Junto a las miserias modernas, nos agobia toda una serie de miserias heredadas (&hellip;), con todo su s&eacute;quito de relaciones pol&iacute;ticas y sociales anacr&oacute;nicas. No solo nos atormentan los vivos, sino tambi&eacute;n los muertos. <em>Le mort saisit le vif!</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La imagen de Marx era cementerial, pero solo metaf&oacute;ricamente. En realidad, &ldquo;<em>le mort saisit le vif</em>&rdquo;  es una m&aacute;xima de la jurisprudencia medieval francesa que subraya el car&aacute;cter instant&aacute;neo de la herencia: al morir una persona, sus herederos adquieren de inmediato los derechos sobre sus bienes, sin pausas intermedias. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, cuando la democracia espa&ntilde;ola parece vivir una &ldquo;crisis de los cuarenta&rdquo;, y la saliva guerracivilista inunda el debate pol&iacute;tico, no parece inoportuno recordar que somos herederos de un pasado que puede regresar y que, a juzgar por lo que anuncian algunos, tiene ganas de regresar. &ldquo;A la larga, la dictadura fue mejor que la II Rep&uacute;blica&rdquo;, leo que ha dicho Esperanza Aguirre, predecesora de Isabel D&iacute;az Ayuso y manifestante ocasional en la calle Ferraz. Sobre todo matando, le falt&oacute; a&ntilde;adir. 
    </p><p class="article-text">
        Hace ya tiempo que en Espa&ntilde;a la doble derecha puso de nuevo en marcha el motor del odio. Se trata de agudizar todos los posibles focos de ira y resentimiento, de fobias ideol&oacute;gicas, pol&iacute;ticas, identitarias. Ahora han pisado el acelerador. Conviene, en estas circunstancias hacer una distinci&oacute;n. Una cosa son los insultos, que quedan en las hemerotecas, en la memoria de Internet, o en el Diario de Sesiones del Congreso. Cuando presid&iacute;a el PP, Pablo Casado (&ldquo;un gran presidente,  sin tutelas ni tut&iacute;as&rdquo;, &ldquo;un l&iacute;der como un castillo&rdquo;, dijo de &eacute;l Aznar) llam&oacute; a Pedro S&aacute;nchez &ldquo;incapaz&rdquo;, &ldquo;mentiroso compulsivo&rdquo;, &ldquo;mediocre&rdquo;, &ldquo;incompetente&rdquo;, &ldquo;okupa&rdquo;, &ldquo;cat&aacute;strofe&rdquo;, &ldquo;traidor ileg&iacute;timo&rdquo;, &ldquo;irresponsable&rdquo;, &ldquo;desleal&rdquo;, &ldquo;fel&oacute;n&rdquo; y otras lindezas. Ante eso, no hay mucho que hacer. Hay que fastidiarse y resignarse, sabiendo que quien insulta se retrata. 
    </p><p class="article-text">
        Pero otra cosa bien distinta son los intentos de abandonar las normas de la democracia, de desencadenar tensi&oacute;n institucional a ultranza, de promover el caos pol&iacute;tico, en una alucinante huida de retorno al pasado. Ante esto, no cabe la resignaci&oacute;n ni la resistencia pasiva. Ante esto, el que puede hablar, debe hablar; el que puede hacer, debe hacer. No podemos aceptar que estamos fatalmente condenados a una herencia de odios y rencores, de luchas fratricidas, de guerras cainitas. No deber&iacute;a servirnos de consuelo el aforismo de que la historia suele acontecer dos veces, la primera como tragedia, y la segunda como farsa. Es mejor no fiarse. Es mejor saber que somos herederos del futuro.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pasado-futuro_129_12368150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Jun 2025 20:09:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre el pasado y el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Esperanza Aguirre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La OMS en el punto de mira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/oms-punto-mira_129_12331095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e34bb492-f62b-4c0d-aae2-04a2df7af433_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La OMS en el punto de mira"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos dicen que conviene la desaparición de la OMS, que su acción se esfume de Gaza, Sudán, Ucrania, Myanmar, Líbano u otras zonas de conflicto, que cesen sus campañas para la reducción de la mortalidad infantil, u otras nimiedades. Preocuparse por ello, repiten los nuevos  reaccionarios,  es puro sentimentalismo de izquierdas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Afuera OMS&hellip;!!! Viva la libertad carajo&rdquo;, escribi&oacute; el presidente argentino, Javier Milei, en su cuenta de X el 5 de febrero. Su portavoz, Manuel Adorni, acababa de anunciar en una rueda de prensa que Argentina&nbsp;abandonaba la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud&nbsp;(OMS): &ldquo;Los argentinos no vamos a permitir que un organismo internacional intervenga en nuestra soberan&iacute;a, mucho menos en nuestra salud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dos semanas antes de este anuncio y&nbsp;en su primer d&iacute;a en el cargo, el&nbsp;presidente Trump hab&iacute;a firmado una&nbsp;orden ejecutiva para que los Estados Unidos&nbsp;se retiraran de la OMS. Si no hay marcha atr&aacute;s (las decisiones de Trump no suelen ser inmutables), la bandera estadounidense ser&aacute; arriada en la sede ginebrina de la organizaci&oacute;n el 21 de enero de 2026. La legislaci&oacute;n estadounidense requiere un preaviso de un a&ntilde;o para&nbsp;que el pa&iacute;s, que era el mayor financiador de la OMS (alrededor del 18% del total), pueda abandonar la agencia.&nbsp; De momento, la delegaci&oacute;n estadounidense ha dejado sus sillas vac&iacute;as en la 78&ordf; Asamblea Mundial de la Salud que la OMS ha celebrado en Ginebra, del 19 al 27 de mayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los pagos pendientes est&aacute;n en suspenso y lo m&aacute;s probable es que no lleguen nunca. Las consecuencias no se han hecho esperar. &ldquo;La negativa de Estados Unidos a pagar sus contribuciones prorrateadas para 2024 y 2025, combinada con las reducciones de la ayuda oficial al desarrollo de algunos otros pa&iacute;ses, significa que nos enfrentamos a un d&eacute;ficit para el bienio 2026-27 de entre 560 y 650 millones de d&oacute;lares&rdquo;, declar&oacute; Tedros Adhanom Ghebreyesus, el m&eacute;dico et&iacute;ope que dirige la OMS. A continuaci&oacute;n anunci&oacute; un recorte del 21% en el presupuesto de la agencia para 2026-2027, que fij&oacute; en 2.100 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es mucho dinero? Depende, dijo el director general, del valor que damos a las cosas: &ldquo;2.100 millones de d&oacute;lares equivalen al gasto militar mundial cada ocho horas y representan una cuarta parte de lo que la industria tabacalera gasta en publicidad y promoci&oacute;n cada a&ntilde;o (...). Parece que alguien cambi&oacute; el precio de lo que realmente es valioso en nuestro mundo&rdquo;, concluy&oacute;, sin se&ntilde;alar a nadie en particular.
    </p><p class="article-text">
        Fundada en 1948, la OMS ha tenido una larga trayectoria de &eacute;xitos y fracasos. Logr&oacute; excelentes resultados en la erradicaci&oacute;n de la viruela y&nbsp; tuvo logros muy satisfactorios en el combate contra la poliomielitis y la tuberculosis;&nbsp;pero tambi&eacute;n conoci&oacute; una frustrante derrota en su objetivo de liquidar la malaria (que, seg&uacute;n sus datos, en 2023 caus&oacute; unas 597.000 muertes en el mundo). El Programa Mundial de Erradicaci&oacute;n de la Malaria, lanzado en 1955, era prometedor, pero su progreso en el &Aacute;frica subsahariana fue lento, los Estados&nbsp;se cansaron, retiraron la financiaci&oacute;n, y el programa se interrumpi&oacute; en 1969, con una OMS casi en bancarrota. No hay que ser mal pensado para deducir que si en los pa&iacute;ses m&aacute;s pr&oacute;speros existiera el riesgo de morir de malaria, las cosas habr&iacute;an transcurrido de manera distinta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de su turbulenta historia, la OMS ha recibido una gran cantidad de cr&iacute;ticas. Algunas son memorables. Una de las m&aacute;s recordadas fue la del fil&oacute;sofo conservador Roger Scruton, muy&nbsp;apreciado por Aznar y muy difundido por la FAES.&nbsp; Cuando empezaron las primeras campa&ntilde;as de la OMS contra el tabaco,&nbsp;Scruton public&oacute; una bater&iacute;a de art&iacute;culos de prensa y un libro (cuyo t&iacute;tulo juega con las siglas en ingl&eacute;s de la OMS: '<em>WHO, What and Why?</em>', '&iquest;Qui&eacute;n, qu&eacute; y por qu&eacute;?'),&nbsp;defendiendo&nbsp;el derecho sagrado de la ciudadan&iacute;a a fumar, y criticando a la agencia y a su directora general de entonces, la ex primera ministra socialdem&oacute;crata de Noruega, Gro Harlem Brundtland. Seg&uacute;n Scruton, &ldquo;el &iacute;mpetu&raquo; de las medidas antitabaco propuestas por la OMS ten&iacute;a su origen de las &rdquo;viejas prioridades pol&iacute;ticas&ldquo; de Harlem Brundtland, que con la excusa de salvar vidas estaba en realidad impulsando &rdquo;programas socialistas de alcance mundial&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        La motivaci&oacute;n de esta campa&ntilde;a de Scruton contra la OMS se conoci&oacute; cuando el diario brit&aacute;nico <em>The Guardian</em> revel&oacute; el contenido de un correo electr&oacute;nico que una sociedad del fil&oacute;sofo hab&iacute;a dirigido a la compa&ntilde;&iacute;a Japan Tobacco International, en el que ped&iacute;a un aumento del sueldo que recib&iacute;a Scruton a cambio de m&aacute;s art&iacute;culos pro nicotina&nbsp;(de las 4.500 libras al mes que cobraba desde hac&iacute;a a&ntilde;os, a 5.500 libras). El <em>Financial Times</em> y <em>The Wall Street Journal</em> suspendieron las colaboraciones del fil&oacute;sofo.
    </p><p class="article-text">
        Las cr&iacute;ticas m&aacute;s recientes a la OMS suelen ser del mismo tenor, aunque m&aacute;s rimbombantes y apocal&iacute;pticas. No s&oacute;lo proceden de Trump,&nbsp;Milei o sus cortesanos,&nbsp;sino tambi&eacute;n de&nbsp;algunos &ldquo;magnates fil&oacute;sofos&rdquo; de Silicon Valley. El m&aacute;s escatol&oacute;gico es Peter Thiel, cofundador de Paypal y benefactor del vicepresidente Vance. Preocupado por el fin de los tiempos, sostiene&nbsp;que organismos multilaterales como la OMS son signos anticipadores de una &ldquo;llegada del Anticristo&rdquo;, en forma de gobierno mundial totalitario. Se trata, sostiene Thiel, de un peligro mortal para la humanidad,&nbsp;del mismo rango existencial que &ldquo;los riesgos tecnol&oacute;gicos ligados a la guerra nuclear, las armas biol&oacute;gicas incontrolables o&nbsp;la IA militarizada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr. se dirigi&oacute; a la asamblea ginebrina de la OMS en un video e inst&oacute; a los pa&iacute;ses a retirarse de la agencia.&nbsp; Seg&uacute;n dijo, est&aacute; sometida a la &ldquo;influencia indebida&rdquo; de China, a la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero, a una burocracia inflada e ineficiente, y a los intereses de quienes negocian con vacunas, mascarillas y otros innecesarios artilugios. Su discurso se emiti&oacute; horas despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n por los 124 Estados miembros de la OMS de un Tratado Global sobre Pandemias. &ldquo;Casi nadie hubiera cre&iacute;do que esto fuera posible despu&eacute;s de la retirada de Estados Unidos de la OMS&rdquo;, dijo la ministra de Salud alemana, Nina Warken.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tratado, negociado durante tres a&ntilde;os, persigue que el mundo est&eacute; mejor preparado para prevenir y responder ante futuras pandemias de lo que estuvo hace cinco a&ntilde;os, cuando la coordinaci&oacute;n colectiva ante el COVID-19 mostr&oacute; fallos muy graves. Entonces faltaron de entrada los recursos adecuados, y los pa&iacute;ses menos desarrollados se vieron faltos de vacunas acaparadas por los pa&iacute;ses ricos.
    </p><p class="article-text">
        Presentando el tratado, el director general de la OMS&nbsp;dijo que este &ldquo;no vulnerar&aacute; la soberan&iacute;a nacional en ning&uacute;n sentido, ni otorgar&aacute; a la OMS poder para imponer mascarillas, vacunas o confinamientos. Los que dicen esto est&aacute;n claramente equivocados&rdquo;. Parece una respuesta a los que alertan de la llegada del Anticristo en forma de gobierno mundial.&nbsp; Para impedir tan terrible amenaza, nos dicen,&nbsp;conviene que la OMS desaparezca, que su acci&oacute;n se esfume de Gaza, Sud&aacute;n, Ucrania, Myanmar, L&iacute;bano u otras zonas de conflicto, que cesen sus campa&ntilde;as para la reducci&oacute;n de la mortalidad infantil, u otras nimiedades. Preocuparse por ello, repiten los nuevos&nbsp;reaccionarios,&nbsp;es puro sentimentalismo de izquierdas. Ahora est&aacute; de moda ser malo. Una r&eacute;plica plausible es que si la OMS no existiera, habr&iacute;a que inventarla.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/oms-punto-mira_129_12331095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 May 2025 20:12:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La OMS en el punto de mira]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Malaria,OMS - Organización Mundial de la Salud,Javier Milei,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump como rey taumaturgo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-rey-taumaturgo_129_12291170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/941a0fcb-7609-421a-bff5-3bcc4f78a50b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump como rey taumaturgo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La verdadera intención de Trump es tener un Papa en Roma que se le someta; que sea sumiso y obediente. Tanto él como su vicepresidente católico quieren, como en las pugnas europeas del pasado, que el Papa se someta al Emperador, al "César" del momento</p></div><p class="article-text">
        A Donald Trump no le gustaba un cuadro con su efigie que llevaba cinco a&ntilde;os colgado en las paredes del Capitolio del Estado de Colorado. &ldquo;Su autora debe haber perdido el talento con la edad&rdquo;, escribi&oacute; en las redes sociales, con su habitual delicadeza. El mes pasado consigui&oacute; por fin que lo retiraran.
    </p><p class="article-text">
        Que el actual presidente de los Estados Unidos da una gran importancia a su iconograf&iacute;a lo corrobora el hecho de que su comit&eacute; de acci&oacute;n pol&iacute;tica (<em>'Save America Leadership</em>') diese 650.000 d&oacute;lares a la Instituci&oacute;n Smithsonian de Washington, en febrero de 2022,&nbsp;para los futuros retratos del presidente y de Melania Trump. Era la primera vez que esta prestigiosa instituci&oacute;n recib&iacute;a dinero directamente de una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Seg&uacute;n las reglas de la instituci&oacute;n, los expresidentes pueden escoger al artista que debe retratarlos, a ellos y a sus consortes. Por lo general, eligen discretos pintores acad&eacute;micos, que hoy en d&iacute;a no son f&aacute;ciles de encontrar. S&oacute;lo los Obama rompieron la tradici&oacute;n, escogiendo a un artista afroamericano de Nueva York, Kehinde Wiley, y sus obras han alegrado la galer&iacute;a de mortecinos retratos presidenciales de la Smithsonian.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; curioso ver qu&eacute; artista recibir&aacute; el encargo del actual inquilino de la Casa Blanca y cu&aacute;les ser&aacute;n los resultados. Una indicaci&oacute;n podr&iacute;a venir de su segundo retrato presidencial oficial. En &eacute;l, una luz fr&iacute;a ilumina en claroscuro la cabeza de Trump ligeramente inclinada hacia abajo, con la frente fruncida, una ceja levantada inquisitivamente, los labios apretados, y un ojo semicerrado (el derecho), con un gui&ntilde;o no se sabe si de complicidad, c&aacute;lculo, o amenaza. El retrato est&aacute;&nbsp;inspirado, indiscutiblemente,&nbsp;en la fotograf&iacute;a que la polic&iacute;a de Georgia tom&oacute; de Trump, despu&eacute;s de ser&nbsp;acusado de intentar revocar el resultado electoral de 2020. Es la imagen severa y amenazante de un monarca que ha convertido su adversidad en triunfo y venganza. La foto, de Daniel Torok, ha dado en el clavo.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa bien distinta es el grotesco retrato papal de Trump. Cuando vimos la imagen en la que aparec&iacute;a disfrazado con sotana blanca, cruz dorada y mitra papal (y bendiciendo &laquo;urbi et orbi&raquo;), muchos pensamos que era fruto de la IA, y de alg&uacute;n ac&eacute;rrimo enemigo de Trump. Acertamos en lo primero y nos equivocamos de lleno en lo segundo. Trump la hab&iacute;a publicado en su red social y&nbsp;la cuenta oficial de la Casa Blanca la comparti&oacute; en X.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La difusi&oacute;n de la imagen provoc&oacute; polvareda (era su intenci&oacute;n). Uno de los primeros en criticarla fue Matteo Renzi, pol&iacute;tico voluble pero &aacute;gil: &ldquo;Es una imagen que ofende a los creyentes, insulta a las instituciones y demuestra que el l&iacute;der de la derecha mundial se divierte haciendo el payaso&rdquo;. Timothy Dolan, el cardenal arzobispo de Nueva York,&nbsp;tambi&eacute;n mostr&oacute; su malestar. Lo hizo en dos lenguas, en la plaza de San Pedro, en puertas del c&oacute;nclave: &ldquo;<em>It</em> <em>wasn't good</em>&rdquo; (&ldquo;no estuvo bien&rdquo;), y&nbsp;&ldquo;<em>brutta</em> <em>figura&rdquo;</em> (&ldquo;muy mala impresi&oacute;n&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Trump, que en su momento proclam&oacute; que era presidente por gracia divina (&ldquo;Fui salvado por Dios para hacer grande de nuevo a Estados Unidos&rdquo;), hab&iacute;a dicho unos d&iacute;as antes que le gustar&iacute;a ser Papa (&ldquo;Nadie lo har&iacute;a mejor que yo&rdquo;). Tampoco esto debi&oacute; ser del agrado del cardenal neoyorquino, a pesar de ser proclive a Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdadera intenci&oacute;n de Trump no es ser sumo pont&iacute;fice. Lo es tener un Papa en Roma que se le someta; que sea sumiso y obediente. Tanto &eacute;l como su vicepresidente cat&oacute;lico han sido tildados de &ldquo;cesaropapistas&rdquo;, porque quieren, como en las pugnas europeas del pasado, que el Papa se someta al Emperador, al &ldquo;C&eacute;sar&rdquo; del momento.&nbsp; Ser&aacute; interesante ver c&oacute;mo el nuevo papa Le&oacute;n XIV, de nacionalidad estadounidense y peruana, responde a tal pretensi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n es posible que el verdadero anhelo de Donald Trump sea ser admirado como&nbsp;un rey taumaturgo. Quiere que la gente crea que tiene el poder de hacer milagros, del mismo modo que las poblaciones del medioevo cre&iacute;an en la eficacia del &ldquo;toque real&rdquo;, la imposici&oacute;n de manos sobre los enfermos que los monarcas practicaban solemnemente, en d&iacute;as convenidos, cuando cientos o miles de enfermos acud&iacute;an ante los soberanos esperando la curaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas ceremonias, en las que el rey solemnizaba su pretendido poder para curar milagrosamente, alcanzaron una enorme popularidad en muchos pa&iacute;ses europeos. Incluido el nuestro: &ldquo;Cuando Francisco I, prisionero despu&eacute;s de Pav&iacute;a, lleg&oacute; a fines de junio de 1525 a suelo espa&ntilde;ol, a Barcelona primero, despu&eacute;s a Valencia, vio acudir a &eacute;l &ndash;seg&uacute;n escribi&oacute; algunos d&iacute;as m&aacute;s tarde el presidente de Selves al Parlamento de Par&iacute;s&ndash; &rdquo;tantos y en gran n&uacute;mero de enfermos de escr&oacute;fulas... con gran esperanza de curaci&oacute;n, que en Francia no suele verse tal gent&iacute;o reunido&ldquo;&raquo;, escribi&oacute; Marc Bloch, el gran historiador y resistente franc&eacute;s (fusilado por los nazis en junio de 1944), en un libro cl&aacute;sico que lleva por t&iacute;tulo 'Los Reyes Taumaturgos. Estudio sobre el car&aacute;cter sobrenatural atribuido al poder real, particularmente en Francia e Inglaterra'.
    </p><p class="article-text">
        Lo que interesaba principalmente a Bloch eran las razones de la formidable popularidad del fen&oacute;meno del &ldquo;toque real&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; causas aquellas acciones supuestamente milagrosas, ideadas e implementadas por las &eacute;lites en el poder (el rey, la corte, los religiosos), llegaron a convencer e involucrar a tant&iacute;sima gente, tan profundamente y durante tanto tiempo? Dec&iacute;a Bloch que, obviamente, la respuesta no se hallaba en hechos milagrosos comprobables. Hab&iacute;a que buscarla en los sufrimientos y esperanzas de la gente, en su sus&nbsp;creencias y mentalidades, en su predisposici&oacute;n a esperar milagros.
    </p><p class="article-text">
        El meollo del asunto se hallaba en la relaci&oacute;n entre las teor&iacute;as y&nbsp;pr&aacute;cticas de los&nbsp;poderes del momento y las certidumbres y culturas de la gente com&uacute;n. Est&aacute; relaci&oacute;n constituye tambi&eacute;n una clave que permite interpretar la fuerza y debilidad del trumpismo, y tambi&eacute;n sus&nbsp;extravagancias y su peligrosidad. Bloch, que vio en la fe en los reyes taumat&uacute;rgicos&nbsp;&ldquo;el resultado de un error colectivo&rdquo;,&nbsp;a&ntilde;adi&oacute;&nbsp;que se trataba de un error &ldquo;m&aacute;s inofensivo que la mayor&iacute;a de los que llenan la historia de la humanidad&rdquo;. No podr&aacute; decirse lo mismo, por desgracia, de los efectos de las ambiciones taumat&uacute;rgicas de Trump.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 May 2025 20:19:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump como rey taumaturgo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Papa León XIV]]></media:keywords>
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