<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Ventura García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis-ventura-garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Ventura García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518511/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La desmemoria histórica con los científicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/desmemoria-historica-cientificos_132_9295924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26760d5f-c44d-4749-a2dc-416eed1453ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La desmemoria histórica con los científicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un logro cuya relevancia solo puede apreciarse bien desde una perspectiva evolutiva</p><p class="subtitle">El Congreso aprueba la ley de Ciencia con una enmienda para aumentar los contratos indefinidos a investigadores</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas el Congreso de los Diputados aprob&oacute; definitivamente la reforma de la Ley de la Ciencia, la Tecnolog&iacute;a y la Innovaci&oacute;n, que establece la plena equiparaci&oacute;n de los investigadores m&aacute;s j&oacute;venes, los llamados <em>predoctorales</em>, al resto de los trabajadores por cuenta ajena. Se materializa as&iacute; lo que parec&iacute;a una utop&iacute;a inalcanzable para los que fuimos <em>becarios predoctorales</em> de investigaci&oacute;n hace treinta o cuarenta a&ntilde;os. Parafraseando a Juan Luis Arsuaga, yo tambi&eacute;n&nbsp;<em>fui en su d&iacute;a un puto becario (PB).</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reforma reci&eacute;n aprobada representa el estadio final de un largo proceso proceso evolutivo que, parangon&aacute;ndolo a la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, podemos decir que se inicia con el <em>g&eacute;nero PB,</em> hoy completamente extinguido. Agrupaba un conjunto de especies de becario que practicaban el salto al vac&iacute;o profesional y que se sabe con seguridad todav&iacute;a no articulaban sonidos como &ldquo;derechos laborales&rdquo;, &ldquo;pagas&rdquo; o &ldquo;seguro&rdquo;. La &uacute;ltima especie en extinguirse, hace aproximadamente una d&eacute;cada, el <em>PB predoctoralis,</em> sol&iacute;a laborar de sol a sol, de lunes a domingo. Doctorarse y seguir en la investigaci&oacute;n parec&iacute;a ser su &uacute;nico objetivo vital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n en aquella carrera cient&iacute;fica primitiva vino condicionada por dos factores. Primero, por la utilidad y relevancia creciente que la sociedad fue otorgando a la actividad cient&iacute;fica. Segundo, por el cambio progresivo en la percepci&oacute;n de los cient&iacute;ficos sobre si el disfrute cognoscitivo justificaba unas condiciones laborales tan deficientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vocaci&oacute;n impert&eacute;rrita de aquellos <em>PB predoctoralis</em> primigenios de continuar a cualquier precio, contribuy&oacute; a que la condici&oacute;n precaria se mantuviera en etapas posteriores. Tras un m&iacute;nimo de cuatro a&ntilde;os los <em>PB predoctoralis s</em>upervivientes -doctorados y seleccionados- migraban unos a&ntilde;os desde el g&eacute;lido panorama cient&iacute;fico nacional hacia un centro extranjero de prestigio. Dicha migraci&oacute;n propici&oacute; la aparici&oacute;n del <em>PB postoctoralis alienis</em>, o <em>becario postdoctoral en el extranjero</em>, que se extingui&oacute; hacia principios del presente siglo. Poco antes, hab&iacute;a desaparecido otra especie relacionada, alumbrada por un proceso selectivo a partir de la &uacute;ltima citada: el <em>PB rediiti</em>, o <em>becario postdoctoral de reincorporaci&oacute;n. </em>Era propia de h&aacute;bitats en los que se ten&iacute;a que seguir currando todav&iacute;a, hasta tres a&ntilde;os m&aacute;s, sin ser considerado trabajador. Pues bien, toda la prolongada carrera selectiva descrita, que hab&iacute;a dejado en la cuneta a la mayor&iacute;a de los <em>PBs</em> originales, no garantizaba en absoluto la supervivencia profesional. O aparec&iacute;a un puesto adecuado por el que competir y dar un salto evolutivo al g&eacute;nero <em>Estabilis,</em> o se iba directamente a la extinci&oacute;n. De estos &uacute;ltimos <em>PBs,</em> la mayor&iacute;a, que nunca llegaron a estabilizarse, no ha quedado ninguna huella en el registro f&oacute;sil de la actividad considerada &uacute;til (o sea, en su vida laboral). &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cerco a la figura del <em>PB predoctoralis</em></h3><p class="article-text">
        Ni siquiera los que lograron sobrevivir y estabilizarse en la actividad cient&iacute;fica, los <em>Estabilis</em>, escaparon del lastre del pasado como <em>PB</em>. Como el lastre gen&eacute;tico que la selecci&oacute;n natural no ha podido depurar, el lastre laboral como <em>PB</em> aflora hacia la s&eacute;ptima d&eacute;cada de vida. Aqu&iacute;, las secuencias defectuosas, o los a&ntilde;os en blanco, pueden ser letales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30fc280c-98d5-4acc-8d08-0a368f31c475_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30fc280c-98d5-4acc-8d08-0a368f31c475_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30fc280c-98d5-4acc-8d08-0a368f31c475_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30fc280c-98d5-4acc-8d08-0a368f31c475_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30fc280c-98d5-4acc-8d08-0a368f31c475_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30fc280c-98d5-4acc-8d08-0a368f31c475_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30fc280c-98d5-4acc-8d08-0a368f31c475_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Foto: @CSIC"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Foto: @CSIC                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desafortunadamente, esta &uacute;ltima es la circunstancia de gran parte de los antiguos <em>PBs</em> de investigaci&oacute;n, que alcanzaron con &eacute;xito la estabilidad. Hasta una docena de a&ntilde;os de trabajo duro -primero como licenciados, despu&eacute;s como doctores- en proyectos p&uacute;blicos, nunca llegaron a reconocerse como actividad laboral. Por fortuna, estos periodos bien currados, pero laboralmente invisibles, se fueron reduciendo a medida que las figuras menos presentables -los <em>PBs </em>postdoctorales, en sus diversas variantes- fueron desapareciendo y las becas postdoctorales&nbsp;sustituidas por contratos laborales, lo que acaeci&oacute; hacia principios de este siglo. A partir de aqu&iacute;, se puso cerco a la figura del <em>PB predoctoralis</em>, cuya permanencia era defendida a muerte por muchos del <em>establishment</em> -incluyendo bur&oacute;cratas y <em>Establis</em> interesados- como una suerte de <em>mili necesaria</em> &ldquo;que todos hab&iacute;amos tenido que pasar&rdquo;. Pese a las resistencias, a lo largo de quince a&ntilde;os se avanz&oacute; desde los <em>PB predoctoralis primigenius</em> (el becario predoctoral puro y duro, con 4 a&ntilde;os de beca y ning&uacute;n beneficio social), a los <em>PB predoctoralis hibridus</em> (o becario predoctoral semicontratado, con dos a&ntilde;os de beca y dos de contrato laboral) y, por &uacute;ltimo, a investigador predoctoral contratado, que todav&iacute;a no ha recibido nombre cient&iacute;fico. Este &uacute;ltimo estadio vino a representar el verdadero salto cualitativo con respecto a todo lo que hab&iacute;amos vivido y conocido anteriormente. La reforma de la Ley reci&eacute;n aprobada en el Congreso consagra no s&oacute;lo el car&aacute;cter laboral de la relaci&oacute;n de los investigadores predoctorales con sus instituciones, sino tambi&eacute;n su plena equiparaci&oacute;n con los trabajadores que desempe&ntilde;an cualquier otra actividad. Se termin&oacute;, por fin, la&nbsp;&ldquo;excepci&oacute;n cient&iacute;fica&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Avance y superaci&oacute;n profesional</h3><p class="article-text">
        A cualquiera ajeno al gremio, le puede parecer trivial esto de que titulados universitarios, plenamente habilitados para el ejercicio de profesiones cualificadas, que han superado un proceso selectivo y se incorporan a trabajar a proyecto de investigaci&oacute;n -que tambi&eacute;n ha pasado un duro proceso de selecci&oacute;n y ha tenido que justificar muy bien ese contrato- tengan la misma consideraci&oacute;n que un trabajador novel que desempe&ntilde;e su actividad con la misma titulaci&oacute;n en otro sector. Sin embargo, en investigaci&oacute;n, constituye una circunstancia extraordinaria, por cuanto quiebra definitivamente la cadena de prejuicios, injusticias y desprecios que hemos arrastrado durante d&eacute;cadas. Y ello es as&iacute; porque certifica la plena utilidad social y productiva de la actividad cient&iacute;fica, quedando los cient&iacute;ficos noveles plenamente equiparados&nbsp;a los que desarrollan otras actividades productivas. En resumen, se est&aacute; ante un logro cuya relevancia solo puede apreciarse bien desde una perspectiva evolutiva.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y dentro de esa historia de avance y superaci&oacute;n profesional, muchos de los que fueron <em>PBs </em>hace muchos a&ntilde;os esperaban y merecen alguna menci&oacute;n o v&iacute;a de reparaci&oacute;n de por lo menos algunos de aquellos a&ntilde;os trabajados y nunca reconocidos. Hasta ahora, les ha faltado alg&uacute;n buen buscador de huesos, un Arsuaga capaz de desempolvar las historias de aquellas especies de becarios extintas y traerlas a la opini&oacute;n p&uacute;blica bajo la perspectiva de lo que hoy reconocemos, por fin, en un texto legal, como derechos b&aacute;sicos e inalienables de los cient&iacute;ficos noveles. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, llegue o no la merecida memoria hist&oacute;rica y el reconocimiento, para los que las vivieron, aqu&eacute;llas etapas de <em>PB</em>, en cualquiera sus variantes, forman una parte entra&ntilde;able e inolvidable de su juventud cient&iacute;fica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Ventura García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/desmemoria-historica-cientificos_132_9295924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Sep 2022 19:01:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/26760d5f-c44d-4749-a2dc-416eed1453ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="366385" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/26760d5f-c44d-4749-a2dc-416eed1453ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="366385" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La desmemoria histórica con los científicos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/26760d5f-c44d-4749-a2dc-416eed1453ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigadores,Ciencia,Política científica,Científicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El coronavirus y el "general verano"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/coronavirus-general-verano_132_6013340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4a74a63-564f-4375-a206-cc0d211b7ab2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El coronavirus y el &quot;general verano&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es necesario mantener exactamente las mismas medidas de prevención, con la misma intensidad y los mismos criterios sanitarios que en cualquier otra estación</p></div><p class="article-text">
        Desde principios de este a&ntilde;o, la comunidad cient&iacute;fica internacional se ha esforzado en la b&uacute;squeda de cualquier evidencia o, incluso, indicio que pueda ayudar en la lucha contrarreloj que libramos contra el nuevo coronavirus (SARS CoV-2). Adem&aacute;s de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n m&aacute;s conocidas, como las orientadas a la obtenci&oacute;n de una vacuna o a la mejora de los actuales tratamientos, existen otras centradas en los mecanismos de contagio y en la posible relaci&oacute;n entre las condiciones ambientales, como la humedad o la temperatura, y la evoluci&oacute;n del nuevo coronavirus y la enfermedad asociada (COVID-19).
    </p><p class="article-text">
        Los antecedentes de virus respiratorios estacionales (como el de la gripe u otros coronavirus) cuya expansi&oacute;n se ve afectada por las condiciones ambientales, pusieron a la comunidad cient&iacute;fica desde el primer momento sobre la pista de una posible relaci&oacute;n entre el tiempo meteorol&oacute;gico (esto es, las condiciones atmosf&eacute;ricas imperantes durante un intervalo de tiempo concreto en un sitio determinado) o el clima (relacionado a las condiciones atmosf&eacute;ricas recurrentes en intervalos de tiempo m&aacute;s amplios) y la evoluci&oacute;n del SARS CoV-2 y la COVID-19. Interesaba, sobre todo, el posible efecto de las dos variables meteorol&oacute;gicas que hab&iacute;an sido consideradas significativas anteriormente: humedad y temperatura.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros estudios, llevados a cabo en China a principios de este a&ntilde;o, apuntaron a que exist&iacute;a una relaci&oacute;n significativa entre la evoluci&oacute;n de la enfermedad y la temperatura imperante en las zonas estudiadas. Otros estudios llevados a cabo en distintas zonas y con distintas metodolog&iacute;as parec&iacute;an confirmar que, en las zonas de clima templado (o mesot&eacute;rmico), los sitios relativamente fr&iacute;os y secos tend&iacute;an a presentar una mayor incidencia de la enfermedad que los m&aacute;s c&aacute;lidos y h&uacute;medos.
    </p><p class="article-text">
        A finales del primer trimestre de 2020, la mayor parte de los estudios publicados sobre la materia estaban basados en datos relativos a periodos de tiempo muy cortos y/o a zonas de extensi&oacute;n limitada y eran de tipo observacional o correlacional. Es decir, basados en comparar los valores de uno o varios par&aacute;metros relacionados con la incidencia de la enfermedad en distintos puntos y/o momentos con los valores de las variables atmosf&eacute;ricas medidos en esas mismos lugares y periodos de tiempo. Cuando encontraban alguna relaci&oacute;n significativa (por ejemplo, que la incidencia de la enfermedad tend&iacute;a a ser mayor en sitios con menor temperatura) los autores discut&iacute;an las causas e implicaciones de la misma y en qu&eacute; medida su consideraci&oacute;n pod&iacute;a ayudar en la lucha contra la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de los resultados anteriormente indicados una tentaci&oacute;n comprensible es la extrapolaci&oacute;n temporal. Esto es, proyectar en el tiempo la variaci&oacute;n encontrada en el espacio. Bajo este enfoque, si en un momento dado, se encuentra que en los sitios m&aacute;s c&aacute;lidos hay una menor incidencia de la enfermedad se supone que, cuando progrese la estaci&oacute;n c&aacute;lida, los sitios m&aacute;s frescos tender&aacute;n a presentar una incidencia de la enfermedad comparable a la que anteriormente ten&iacute;an los sitios m&aacute;s c&aacute;lidos.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anterior contribuy&oacute; a que durante el primer cuatrimestre de este a&ntilde;o se incrementara la esperanza de que el &ldquo;general verano&rdquo; viniera a ayudar de manera decisiva en la lucha contra el nuevo coronavirus. A ello coadyuv&oacute; tambi&eacute;n un riguroso estudio experimental que demostr&oacute; que el virus era sensible al calor y se inactivaba en cada vez menos tiempo a medida que aumentaba la temperatura del entorno. Pero dichos resultados experimentales se refer&iacute;an exclusivamente al virus aislado en condiciones controladas y no a la enfermedad, cuya incidencia es el par&aacute;metro que normalmente se observa. En relaci&oacute;n con ello, el inicio de la expansi&oacute;n de la pandemia en zonas c&aacute;lidas de Sudam&eacute;rica (de Ecuador o Brasil, por ejemplo) concordaba poco con las ideas imperantes sobre una relaci&oacute;n inversa generalizada entre la temperatura y la incidencia de la enfermedad. 
    </p><p class="article-text">
        A la vista de la incertidumbre existente, a partir de marzo de 2020, Oliver Guti&eacute;rrez, actualmente profesor de la Universidad de M&aacute;laga y, anteriormente, investigador contratado en el IRNA de Sevilla y Luis V. Garc&iacute;a, cient&iacute;fico titular adscrito a este &uacute;ltimo centro del CSIC, efectuaron una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de la literatura publicada sobre la materia, que se extendi&oacute; hasta principio de mayo de 2020, cuyos resultados se han publicado recientemente en l&iacute;nea en un art&iacute;culo revisado por pares en la revista <a href="https://www.investigacionesgeograficas.com/article/view/2020-influyen-tiempo-y-clima-en-la-distribucion-del-nuevo-coronavirus-sars-cov-2-una-revision" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Investigaciones Geogr&aacute;ficas</em></a><em>.</em>
    </p><h3 class="article-text">33 trabajos publicados</h3><p class="article-text">
        La primera conclusi&oacute;n que se desprende de la revisi&oacute;n de los 33 trabajos cient&iacute;ficos sobre la materia, publicados a lo largo el primer cuatrimestre de 2020 en todo el mundo, es que, hasta la fecha, no hay ninguna evidencia cient&iacute;fica de que el advenimiento de la estaci&oacute;n c&aacute;lida pueda aportar <em>per se</em> ninguna mejor&iacute;a en la incidencia y evoluci&oacute;n de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Otra conclusi&oacute;n es que una elevada proporci&oacute;n de los art&iacute;culos publicados, m&aacute;s del 70%, no hab&iacute;an sido sometidos previamente a ning&uacute;n proceso de revisi&oacute;n cient&iacute;fica. En muchos casos fue incluso imposible determinar con exactitud cu&aacute;les hab&iacute;an sido los conjuntos de datos utilizados y conocer detalles necesarios para evaluar las metodolog&iacute;as empleadas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, una proporci&oacute;n significativa de los estudios cient&iacute;ficos revisados que concluyen que existe una influencia significativa de una o m&aacute;s variables clim&aacute;ticas en la incidencia de la enfermedad asociada al nuevo coronavirus, presentan importantes deficiencias metodol&oacute;gicas que arrojan dudas sobre la validez de sus resultados. Por ejemplo, algunos alcanzan dicha conclusi&oacute;n sin considerar el efecto de factores importantes de otra naturaleza, como los relacionados con la geograf&iacute;a humana (movilidad, densidad de poblaci&oacute;n, etc.).  En ning&uacute;n caso se ha logrado aislar un efecto claro, genuino, de la temperatura del aire (ni tampoco de la humedad) en la incidencia de la enfermedad, tras controlar el efecto de otras variables que se sabe que afectan a la propagaci&oacute;n e incidencia de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, pues, la consecuencia de la revisi&oacute;n de la literatura cient&iacute;fica publicada es clara: no hay ning&uacute;n motivo para pensar que la llegada del verano pueda ayudar en alguna medida en la lucha contra el nuevo coronavirus. Es necesario, por tanto, mantener exactamente las mismas medidas de prevenci&oacute;n, con la misma intensidad y aplicando los mismos criterios sanitarios que en cualquier otra estaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Ventura García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/coronavirus-general-verano_132_6013340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2020 19:15:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b4a74a63-564f-4375-a206-cc0d211b7ab2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="44796" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b4a74a63-564f-4375-a206-cc0d211b7ab2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44796" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El coronavirus y el "general verano"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b4a74a63-564f-4375-a206-cc0d211b7ab2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
