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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael Sainz de Rozas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafael-sainz-de-rozas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael Sainz de Rozas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una justicia para la ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/justicia-ciudadania_132_9814994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd59bd3d-ddfd-4228-a5e0-80f05cbaec58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una justicia para la ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos un Consejo renovado que los represente a todos y todas, necesitamos que una minoría en posiciones de poder vuelva a posiciones de cordura, que recuerde a quién sirve y para quién ejerce sus responsabilidades antes de que las instituciones sufran un deterioro mayor del que ya tienen</p></div><p class="article-text">
        La espa&ntilde;ola no es la &uacute;nica justicia que en Europa se imparte en nombre del rey. El caso m&aacute;s conocido es el de los tribunales brit&aacute;nicos, que dictan sus resoluciones en nombre de Su Graciosa Majestad. La diferencia es que nadie en aquella cultura pol&iacute;tica, por conservador que fuera, asociar&iacute;a esa referencia a la cabeza del Estado con nada que no fuera el fin que lo legitima: la defensa de un sistema basado en las libertades civiles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conservadurismo espa&ntilde;ol, sin embargo, tiende a considerar el Estado como un fin en s&iacute; mismo. Y por eso, cuando hay jueces que reclaman administrar todav&iacute;a hoy la justicia en nombre del rey, y exigen airados recibir los despachos de su mano, no solo debemos contemplarlo como un rito simb&oacute;lico y muy significativo de lo que culturalmente reclaman como identidad: se trata de un gesto de hondo calado constitucional, que les lleva a verse como servidores del Estado, no de la ciudadan&iacute;a. Lo que no es sino el correlato autoritario de una visi&oacute;n de esa ciudadan&iacute;a como cliente de servicios, m&aacute;s que sujeto soberano del Estado y fuente &uacute;ltima de su legitimidad.
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n resulta imprescindible reivindicar, frente a las injerencias del poder pol&iacute;tico, la independencia del poder judicial como instrumento al servicio de la ciudadan&iacute;a. Un Poder Judicial que no es &uacute;nico, porque se encarna en cada persona que tiene que juzgar un caso. Tan peligrosa puede ser la presi&oacute;n puntual de quien busca coaccionar a quien juzga para que falle en su favor, como la creaci&oacute;n de un sistema organizado en el que quien juzga &ldquo;ya sabe lo que tiene que hacer&rdquo; si quiere hacer carrera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la carrera judicial es mayoritariamente conservadora, ya sea por convicci&oacute;n, por extracci&oacute;n social y porque el derecho en s&iacute; es reticente a los cambios poco reflexionados o r&aacute;pidos, lo que genera un tipo de mentalidad cautelosa. La mayor&iacute;a de las democracias conviven sin problemas con este hecho, y establecen mecanismos de correcci&oacute;n en los que de una u otra manera se asegura la representatividad social derivada de la legitimidad del voto popular. No otro significado tiene la afirmaci&oacute;n constitucional de que la justicia emana del pueblo. No puede haber un poder judicial desconectado de la sensibilidad social en una materia, lo que no obsta para armonizarla en todo momento con el respeto escrupuloso a la t&eacute;cnica jur&iacute;dica. As&iacute; ha ocurrido, afortunadamente, con una reivindicaci&oacute;n tradicional de la sociolog&iacute;a jur&iacute;dica feminista, como es la incorporaci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en las resoluciones judiciales. Y es que no corregir estas situaciones supondr&iacute;a &nbsp; una desafecci&oacute;n ciudadana con su sistema de justicia, con un servicio p&uacute;blico que supone garant&iacute;as fundamentales en un estado de derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso no es posible un consejo monocolor, como ocurrir&iacute;a si los jueces y juezas se eligieran entre ellos actualmente. Lo que ha ocurrido es que tras la reforma de la LOPJ efectuada por el ministro Gallard&oacute;n, el sistema de nombramientos y cooptaci&oacute;n que propici&oacute; llev&oacute; al sector m&aacute;s conservador y a veces reaccionario de la judicatura a copar sus &oacute;rganos de gobierno, ampar&aacute;ndose en el ejercicio de una independencia cuyo concepto han pervertido. Y cuando el poder legislativo, singularmente desde el a&ntilde;o 2018, ha tratado de revertir esta situaci&oacute;n, se ha encontrado una y otra vez con el bloqueo de estos mismos sectores a quienes esta situaci&oacute;n favorece: asegura sus cargos, sus carreras y su interpretaci&oacute;n particular de lo que tiene que ser el Estado con may&uacute;sculas, no por supuesto el Estado de Derecho ni el Estado de los derechos fundamentales. Se ha hecho de la excepci&oacute;n la norma, se han tomado decisiones in&eacute;ditas y se ha llegado a involucrar al Tribunal Constitucional, que no es un &oacute;rgano perteneciente al poder judicial para que impida legislar a las c&aacute;maras, depositarias de la soberan&iacute;a popular.
    </p><p class="article-text">
        El pasado d&iacute;a 20 de diciembre recog&iacute;amos en nombre del Gobierno de Navarra el premio a la calidad de la justicia de manos del Consejo General del Poder Judicial con presencia de las m&aacute;s altas instancias judiciales. Adem&aacute;s de agradecer el premio, record&eacute; que en espacios de gobernanza compleja como es la Administraci&oacute;n de Justicia, no cabe otra opci&oacute;n que el di&aacute;logo permanente, el acuerdo y el respeto mutuo y rec&iacute;proco a las funciones de cada uno, porque el Poder Judicial no puede convertirse de facto en legislador por encima o en contra de la soberan&iacute;a popular y porque no es admisible que pueda haber personas en el Poder Judicial que se dejen seducir por estrategias partidistas o ambiciones personales, perdiendo no s&oacute;lo la neutralidad sino la apariencia de imparcialidad.
    </p><p class="article-text">
        Porque tenemos una mayor&iacute;a de personas dentro del Poder Judicial, y no s&oacute;lo jueces y juezas, sino fiscales, letrados y letradas de la Administraci&oacute;n de Justicia, abogac&iacute;a, procura, gestores procesales, auxiliares, ciudadan&iacute;a, que todos los d&iacute;as se levantan y hacen su trabajo con profesionalidad, necesitamos un Consejo renovado que los represente a todos y todas, necesitamos que una minor&iacute;a en posiciones de poder vuelva a posiciones de cordura, que recuerde a qui&eacute;n sirve y para qui&eacute;n ejerce sus responsabilidades antes de que las instituciones sufran un deterioro mayor del que ya tienen. Cuanto antes mejor. Nunca fueron tiempos buenos para jugar con algunas cosas, pero ahora menos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eduardo Santos</strong> es consejero de Pol&iacute;ticas Migratorias y Justicia; y <strong>Rafael Sainz de Rozas</strong> es director general de Justicia del Gobierno de Navarra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Santos, Rafael Sainz de Rozas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/justicia-ciudadania_132_9814994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Dec 2022 21:44:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una justicia para la ciudadanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navarra,Tribunal Constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más que nunca, justicia restaurativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/justicia-navarra_132_6057132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5eb7915-3ff8-4acd-bb90-5039e6024ffb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las experiencias en mediación penal ponen de manifiesto algo que ya venían apuntando las investigaciones victimológicas: la generosidad de las víctimas al afrontar el proceso y que sus intereses principales son la reparación, la restauración de la situación anterior al delito y la resolución del conflicto hacia el futuro</p></div><p class="article-text">
        La justicia restaurativa es una de las grandes apuestas del Gobierno de Navarra desde el arranque de la legislatura. Ante todo, por los valores que incorpora a la hora de resolver los conflictos por los que la ciudadan&iacute;a acude a nuestros juzgados y tribunales; pero adem&aacute;s, la pandemia por COVID-19 ha puesto de manifiesto hasta qu&eacute; punto los sistemas de mediaci&oacute;n, que hemos seguido ofreciendo e incluso reforzado para apoyar a las parejas separadas, representan una opci&oacute;n eficaz para agilizar el servicio p&uacute;blico de Justicia. Un servicio que se ha mantenido activo durante el estado de alarma, y cuyo buen funcionamiento ser&aacute; determinante en el nuevo periodo que se abre tras su finalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los valores a los que nos referimos no son otros que los del di&aacute;logo, la palabra, el acuerdo y el consenso. Se trata, sin duda, de actitudes m&aacute;s necesarias que nunca en nuestra sociedad, pero su relevancia va m&aacute;s all&aacute;. Y es que la introducci&oacute;n del paradigma restaurativo en el servicio p&uacute;blico de Justicia no surge de una ingenua confianza en la buena voluntad de unas personas, sus usuarias, cuyos intereses en conflicto no siempre es posible &ndash;ni ser&iacute;a justo- conciliar. La tarea de nuestro sistema de Justicia no es resolver sus diferencias de cualquier forma, sino de modo que prevalezcan los principios que la ley recoge como base de la convivencia; y en el &aacute;mbito penal, asegur&aacute;ndose de que los ataques m&aacute;s intolerables contra esos principios encuentren la respuesta legal que resulte proporcional al da&ntilde;o causado, as&iacute; como eficaz para la prevenci&oacute;n de futuros delitos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con demasiada frecuencia, sin embargo, esa tarea no se cumple sino de forma muy parcial. Son demasiadas las ocasiones en que nuestro sistema de justicia, tal como est&aacute; concebido, muestra una excesiva lentitud y formalismo, o adolece de falta de los medios adecuados para ponderar el c&uacute;mulo de factores, a veces contradictorios, que componen la siempre compleja realidad. Ello hace que el recurso a los tribunales, por causas m&aacute;s estructurales que coyunturales, resulte muchas veces insuficiente, cuando no disfuncional, para hacer frente al modo en que dicha realidad incide sobre los derechos de las personas, y en particular de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se pone de manifiesto en todos los pa&iacute;ses de nuestro entorno cultural y de valores, que por ello vienen revisando desde finales del siglo XX sus mecanismos tradicionales de Justicia para complementarlos, sin merma de las garant&iacute;as procedimentales y la seguridad jur&iacute;dica, por medio de sistemas de resoluci&oacute;n de conflictos orientados a la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o causado a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n dialogada entre las partes, con participaci&oacute;n de la comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se busca con ello incidir sobre las causas estructurales que subyacen a muchos de los pleitos que la ciudadan&iacute;a plantea ante los tribunales, evitando su cronificaci&oacute;n. Y en el &aacute;mbito penal facilitar que los victimarios, m&aacute;s all&aacute; del cumplimiento de su condena, asuman su responsabilidad no solo ante la sociedad sino tambi&eacute;n ante la v&iacute;ctima que,&nbsp; de ser mero testigo, pasa a sentirse escuchada y atendida en sus necesidades, para constituirse en protagonista del proceso. En este sentido, las experiencias en mediaci&oacute;n penal ponen de manifiesto algo que ya ven&iacute;an apuntando las investigaciones victimol&oacute;gicas: la generosidad de las v&iacute;ctimas al afrontar el proceso y que sus intereses principales son la reparaci&oacute;n, la restauraci&oacute;n de la situaci&oacute;n anterior al delito y la resoluci&oacute;n del conflicto hacia el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este enfoque, por otra parte, propicia que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas no respondan al impacto social o medi&aacute;tico del hecho que les ha convertido en tales, sino a una respuesta planificada e integral de la problem&aacute;tica en que se encuentran, basada en datos y an&aacute;lisis cualitativos que permitan conocer la magnitud del fen&oacute;meno sobre el que se pretende intervenir. Una respuesta que adem&aacute;s no puede ser uniforme, sino que debe adaptarse dependiendo de la vulnerabilidad que el hecho delictivo haya puesto de manifiesto, en atenci&oacute;n a factores como el g&eacute;nero, la extranjer&iacute;a, la integraci&oacute;n social o la salud.
    </p><p class="article-text">
        La calidad democr&aacute;tica de un sistema est&aacute; asociada con la existencia de una relaci&oacute;n dialogada entre sociedad y poderes p&uacute;blicos. Para ello es necesario que ofrezca la posibilidad de detectar carencias y disfunciones en el sistema de garant&iacute;as, y en particular en los mecanismos de los que &eacute;ste se dota para atender a las personas que, en su interacci&oacute;n social, han visto atacados sus derechos o leg&iacute;timos intereses. Pues bien, en un momento tan crucial como el presente para nuestra cohesi&oacute;n como sociedad, esa capacidad debe formar parte de nuestra nueva normalidad. En ello est&aacute; empe&ntilde;ado el Gobierno de Navarra, con el fin de que nuestro sistema de Justicia resulte, en definitiva, no solo m&aacute;s &aacute;gil, sino tambi&eacute;n m&aacute;s justo, m&aacute;s vivible, m&aacute;s humano.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Rafael Sainz de Rozas es director general de Justicia del Gobierno de Navarra.</em><strong>*Rafael Sainz de Rozas</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Sainz de Rozas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/justicia-navarra_132_6057132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2020 18:00:59 +0000]]></pubDate>
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