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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Martín García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-martin-garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Martín García]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El reto de la sanidad española: financiación suficiente y sin peligro de privatización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sanidad-espanola-financiacion-suficiente-privatizacion_129_6076694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d7b12c3-5780-4cc8-8cef-aacda328e089_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Centenares de profesionales médicos defienden la sanidad pública por España. (Imagen de archivo)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la infrafinanciación se ha sumado la derivación de recursos públicos para favorecer negocios privados, potenciar el aseguramiento y los pagos directos</p></div><p class="article-text">
        La sanidad espa&ntilde;ola lleva a&ntilde;os en un proceso de privatizaci&oacute;n m&aacute;s o menos encubierto. Para ello se han utilizado diversos instrumentos. El principal, los recortes en la financiaci&oacute;n: seg&uacute;n la OCDE el gasto sanitario p&uacute;blico en Espa&ntilde;a en 2018 fue del 6,27% del PIB. En 2019, descendi&oacute; al 5,9% (0,37 puntos menos). Entre 2009 y 2017, el gasto p&uacute;blico en salud como porcentaje del PIB se redujo en un 9,1%, mientras que el privado aument&oacute; en un 18%, seg&uacute;n la Estad&iacute;stica de Gasto Sanitario P&uacute;blico. El gasto sanitario privado ha crecido notablemente en la &uacute;ltima d&eacute;cada, pasando del 24,6% al 29,2% del total (OCDE 2018), como consecuencia de una bajada continuada de los presupuestos de la sanidad p&uacute;blica, que se contrajeron del 6,78% del PIB en 2009 al 6,23% en 2017. El gasto total actual representa un 9,1% del PIB, inferior al 9,9% del promedio de los pa&iacute;ses europeos. El gasto p&uacute;blico de las comunidades aut&oacute;nomas &ndash;que tienen trasferidas estas competencias&ndash; no ha crecido nada en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os: representa el 5,5% del PIB, muy inferior al 6,1% del 2009.
    </p><p class="article-text">
        Esta falta de financiaci&oacute;n ha minado de forma muy grave nuestro sistema p&uacute;blico, originalmente basado en la accesibilidad y el car&aacute;cter redistributivo. El objetivo de estos dos par&aacute;metros es evitar discriminaciones por motivos econ&oacute;micos, especialmente para las personas m&aacute;s vulnerables, que son las que necesitan mayor atenci&oacute;n, dada la estrecha vinculaci&oacute;n entre pobreza y salud. Frente a esto, los modelos basados en los seguros sanitarios vinculan el derecho a la atenci&oacute;n a las cotizaciones y en todo caso, para aquellos sectores no asegurados ofrecen sistemas de beneficencia, con menor oferta de servicios y de menor calidad.
    </p><p class="article-text">
        Otra barrera que dificulta una financiaci&oacute;n sanitaria basada en impuestos como la nuestra es la elusi&oacute;n fiscal. Esta pr&aacute;ctica, muy frecuente en las grandes empresas, es especialmente da&ntilde;ina en un pa&iacute;s de baja presi&oacute;n impositiva como Espa&ntilde;a, de casi 10 puntos menos que la media de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea (34% frente a 41%, 70.000 millones de euros anuales).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha ahondado en el enfoque anti-p&uacute;blico el crecimiento de los copagos en medicamentos introducidos en 2012 con el RDL 16/2012. Como consecuencia de ellos, m&aacute;s de un mill&oacute;n cuatrocientas mil personas no retiran los medicamentos prescritos por problemas econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras medidas m&aacute;s residuales pero no desde&ntilde;ables, como las desgravaciones fiscales a los seguros complementarios, especialmente utilizados por las grandes empresas para su personal directivo, que desgravan alrededor del 30% de los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Empeorar el funcionamiento del sistema sanitario no es algo que ocurre porque s&iacute;. Como resultado de las listas de espera que crecieron desmesuradamente tras la &eacute;poca de los recortes, las empresas aseguradoras han aumentado su negocio exponencialmente. En 2018 superaron los 10 millones de asegurados, un crecimiento del 14,6% en tan solo 4 a&ntilde;os. No ayuda el mantenimiento del modelo MUFACE por el que el Estado, parad&oacute;jicamente, financia la asistencia sanitaria privada de los funcionarios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Los recortes y el empeoramiento de la calidad asistencial del sistema p&uacute;blico han ido en paralelo al aumento de la concertaci&oacute;n con el sector privado: la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de camas &ndash;que ha pasado de 365 por 100.000 habitantes en 2005, a 337 en 2019&ndash; y de personal han sido letales. Desde 2008, se contabilizan 25.000 efectivos menos, con los que la tasa de personal sanitario &ndash;3,9 m&eacute;dicos y 5,7 enfermer@s por cada 1.000 habitantes&ndash; se mantiene muy por debajo de otros pa&iacute;ses europeos como Alemania (4,3 y 12,9) o Austria (5,2 y 6,8). Mientras, los conciertos con el sector privado suponen el 11,2% del gasto p&uacute;blico en salud. En 2017 supon&iacute;an el 9,5%, con Catalu&ntilde;a (25,6%), Madrid (11,2%), Baleares (11,1%) y Canarias (9,6%) a la cabeza. La concertaci&oacute;n supone la privatizaci&oacute;n de una parte de la asistencia sanitaria financiada con dinero p&uacute;blico. Las dificultades en el acceso a la atenci&oacute;n sanitaria en el sistema com&uacute;n tambi&eacute;n han favorecido el pago directo por asistencia de salud. Como consecuencia, el gasto de bolsillo de la ciudadan&iacute;a en este &aacute;mbito pas&oacute; del 19,5% del gasto total en 2009 al 23,6 en 2018.
    </p><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada ha sido utilizada en sus diferentes modalidades para construir y gestionar nuevos hospitales, gestionar servicios esenciales como historia cl&iacute;nica, receta electr&oacute;nica, centrales de llamadas, log&iacute;stica o servicios de investigaci&oacute;n sanitaria, para crear nuevas patentes con dinero p&uacute;blico, experimentar tecnolog&iacute;a, formar personal sanitario, etc. En todas se han dado los mismos problemas. Las f&oacute;rmulas conocidas como PFI (Private Finance Initiative) para financiar y gestionar nuevos centros sanitarios han multiplicado entre 5 y 7 veces al coste de los mismos, reducido las camas, personal y equipamiento, y privatizado la parte no sanitaria de los hospitales. Para las empresas privadas implicadas &ndash;bancos, constructoras y empresas de servicios&ndash; esto representa una oportunidad comercial sumamente atractiva. Un solo contrato (generalmente suscrito por la propia administraci&oacute;n p&uacute;blica) les proporciona una fuente de ingresos seguros y de alta rentabilidad durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero las consecuencias para la sociedad son nefastas: hipotecan y condicionan la pol&iacute;tica sanitaria, reducen la calidad de la construcci&oacute;n y equipamientos, disminuyen el n&uacute;mero de camas y de personal sanitario, reducen personal no sanitario, empeoran las condiciones laborales, privatizan aspectos claves para el funcionamiento de los centros y la calidad de la asistencia. Y adem&aacute;s, se ha constatado un notable aumento de los costes de estos centros. Aunque las PFI y las concesiones inicialmente se concedieron a empresas nacionales, estas han acabado vendiendo su participaci&oacute;n a grandes multinacionales que hipotecan la soberan&iacute;a en la prestaci&oacute;n de un servicio p&uacute;blico b&aacute;sico, empeoran la atenci&oacute;n sanitaria al poner los intereses econ&oacute;micos y la rentabilidad por delante del derecho a la salud y son un primer paso para la privatizaci&oacute;n total del sistema. Otras formulas han sido los llamados clusters empresariales y las nuevas figuras para la adquisici&oacute;n de equipamiento sanitario, etc.
    </p><p class="article-text">
        Adicionalmente en esta confusi&oacute;n entre lo que es de unos y lo que es de todos, figura la doble dedicaci&oacute;n de algunos profesionales a la sanidad p&uacute;blica y privada. Gracias a este desdoblamiento, algunos profesionales facilitan la derivaci&oacute;n de pacientes del sistema p&uacute;blico al privado, utilizando as&iacute; la sanidad p&uacute;blica para intereses particulares.
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo, a la infrafinanciaci&oacute;n de la sanidad espa&ntilde;ola se ha sumado una creciente derivaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos para favorecer los negocios privados y la potenciaci&oacute;n del aseguramiento privado y de los pagos directos de los usuarios, lo que ha debilitado el sistema sanitario com&uacute;n y fomentado la desigualdad y las barreras econ&oacute;micas al acceso de prestaciones sanitarias.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas debilidades se han visto aumentadas por la pandemia sufrida, por eso es precisa, ahora m&aacute;s que nunca, una financiaci&oacute;n suficiente de la sanidad p&uacute;blica, incrementando su cuant&iacute;a para homologarla en euros por habitante y a&ntilde;o al promedio de la UE, garantizando una financiaci&oacute;n equitativa de las comunidades aut&oacute;nomas y acabando con las privatizaciones a la vez que se inicia un proceso de recuperaci&oacute;n de lo privatizado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Martín García, Marciano Sánchez Bayle]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sanidad-espanola-financiacion-suficiente-privatizacion_129_6076694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2020 21:06:10 +0000]]></pubDate>
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