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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lydia Molina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lydia_molina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lydia Molina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“El sur de México se ha convertido en la frontera de EEUU”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ayudaenaccion/frontera-eeuu-mexico-derechos-humanos_132_4423311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5ae9f4b-d01a-4f05-b1df-ea9f92ac5dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“El sur de México se ha convertido en la frontera de EEUU”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos la situación de la migración en México a través de la opinión de dos expertos: Ana Barrios y Salva Lacruz</p><p class="subtitle">De enero a noviembre de 2014, casi 117.500 migrantes fueron detenidos en el país, un 43% más que el año anterior</p><p class="subtitle">En Chiapas, trabajamos con jóvenes para que tengan oportunidades en sus propias comunidades. Migrar es un derecho, pero también lo es no tener que hacerlo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El modelo de externalizaci&oacute;n de fronteras que puso en marcha el Frontex (agencia europea de fronteras) en el sur de Europa se est&aacute; calcando en M&eacute;xico. El sur del pa&iacute;s se ha convertido en la frontera de EEUU&rdquo;, as&iacute; define Salva Lacruz, los &ldquo;muchos paralelismos&rdquo; que encuentra en la gesti&oacute;n que hacen ambas regiones del fen&oacute;meno migratorio. &ldquo;<strong>M&eacute;xico es para EEUU lo que Marruecos es para la Uni&oacute;n Europea</strong> y los pa&iacute;ses de Centroam&eacute;rica ser&iacute;an Mauritania y el Senegal&rdquo;. Lacruz, activista con una larga trayectoria en defensa de los derechos de los migrantes en Espa&ntilde;a, trabaja ahora en el&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/pages/Centro-de-Derechos-Humanos-Fray-Mat%C3%ADas-de-C%C3%B3rdova-AC/431072456926492" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Derechos Humanos Fray Mat&iacute;as</a> de C&oacute;rdova, en Chiapas. Durante su reciente visita a Madrid junto a Ana Barrios, experta en migraciones de Enlace Comunicaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n -una de nuestras organizaciones socias mexicanas- hablamos con ellos de fronteras y derechos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una relaci&oacute;n piramidal: EEUU - M&eacute;xico - Centroam&eacute;rica</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de EEUU, aseguran, es la que marca el camino de la pol&iacute;tica migratoria mexicana. &ldquo;Todo se dicta en Washington y M&eacute;xico es el controlador de flujos migratorios. EEUU exige a M&eacute;xico ejercer de tap&oacute;n y ordena a los pa&iacute;ses de origen retener a los que migran&rdquo;, afirma Ana Barrios, &ldquo;pero siempre <strong>falta el an&aacute;lisis de las causas estructurales</strong>, de por qu&eacute; tantas personas -adultas y ni&ntilde;os- salen de sus pa&iacute;ses expulsados por la violencia&rdquo;. De enero a noviembre de 2014,&nbsp;<a href="http://www.animalpolitico.com/2014/12/2014-el-ano-con-mas-detenciones-de-migrantes-en-mexico-desde-2007/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi 117.500 migrantes fueron detenidos</a> en el pa&iacute;s, un 43% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior. El 94% proced&iacute;a de Centroam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        La migraci&oacute;n se ha convertido adem&aacute;s en un negocio para quienes se aprovechan de la vulnerabilidad de los que emprenden la ruta hacia EEUU. &ldquo;Estamos viviendo en un narcoestado criminal en el que en todos los niveles -federal, estatal y municipal- hay corrupci&oacute;n con los c&aacute;rteles y el crimen organizado. Hay infinitas formas de violencia, aunque <strong>la extorsi&oacute;n es la m&aacute;s frecuente</strong>, especialmente por parte de las autoridades migratorias, instituciones que est&aacute;n hechas para proteger a las personas, pero que en M&eacute;xico hacen lo contrario&rdquo;, recuerda Barrios.
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n que castiga especialmente a los migrantes centroamericanos. &ldquo;No saben d&oacute;nde acudir. Se sienten casi merecedores de cualquier castigo que pudiese ocurrir. Al estar fuera de su pa&iacute;s, &iquest;qui&eacute;n les va a reclamar si les ocurre algo? Esto tambi&eacute;n se repite con los propios migrantes de Chiapas, la mayor&iacute;a ind&iacute;genas, para los que el espa&ntilde;ol ni siquiera es su idioma materno. No se sabe qu&eacute; est&aacute;n viviendo las personas migrantes sin entender esta violencia bajo la que se esconde la mercantilizaci&oacute;n de las personas. El secuestro de migrantes en M&eacute;xico, conocido gracias a la atenci&oacute;n que ha recibido en algunos casos de la prensa internacional, es un negocio multimillonario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Migrar es un derecho, pero tambi&eacute;n lo es no hacerlo. Por ello, en Chiapas, Enlace apoya a los j&oacute;venes para que, a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n, puedan poner en marcha sus propios proyectos con los que generar ingresos que aseguren su bienestar y el de quienes les rodean. &ldquo;El origen de los altos &iacute;ndices de migraci&oacute;n en la zona est&aacute; en la firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU&rdquo;, recuerda Ana Barrios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han disminuido los subsidios del campo y los pocos que hay solo favorecen a los grandes terratenientes y grandes empresas de la agroindustria. Eso ha provocado que <strong>la situaci&oacute;n de los campesinos sea cada vez m&aacute;s precaria. </strong>Los peque&ntilde;os productores que antes surt&iacute;an al pa&iacute;s, ahora se han reincorporado al mercado, ya no como productores sino como consumidores. Ha sido una estocada a la soberan&iacute;a alimentaria. A la luz de lo que ocurre ahora en M&eacute;xico, lo que se espera es un acrecentamiento brutal porque todas estas reformas tienen como trasfondo la privatizaci&oacute;n del pa&iacute;s y quitar del todo las pocas trabas que hab&iacute;a para las empresas transnacionales. Se est&aacute; abriendo la puerta a empresas extractivas y eso va a tener como consecuencia un desplazamiento de la poblaci&oacute;n principalmente en la regi&oacute;n del sur. Desprotegen a la poblaci&oacute;n de las posibilidades legales para defender su tierra y territorio&rdquo;, denuncia Barrios.
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        &ldquo;En los territorios deben darse las condiciones de vida necesarias para que seamos libres a la hora de elegir y no por cuestiones forzadas como pobreza, desigualdad social, pobreza extrema, etc&rdquo;, asegura Salva Lacruz. &ldquo;En un escenario a corto o medio plazo no es realista pensar que las condiciones vayan a cambiar, por lo que <strong>lo previsible es que las personas contin&uacute;en migrando e intentando cruzar</strong> la frontera sur de M&eacute;xico. Mientras, sigue vigente una ley y unas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que no est&aacute;n preparadas para acoger a estas personas en condiciones dignas. La ley de migraci&oacute;n mexicana es bastante dura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En M&eacute;xico existen m&aacute;s de 50 centros de detenci&oacute;n de inmigrantes. El Centro de Derechos Humanos Fray Mat&iacute;as, en el que trabaja Lacruz, tiene acceso al de Tapachula -el m&aacute;s grande del pa&iacute;s- donde ofrecen asesoramiento a los internos. &ldquo;Son de unas caracter&iacute;sticas similares a los CIE espa&ntilde;oles que conocemos, <strong>con condiciones paracarcelarias</strong>. El impacto en la salud f&iacute;sica y psicol&oacute;gica de las personas es an&aacute;loga a las de aqu&iacute;, solo que los periodos de detenci&oacute;n pueden ser m&aacute;s largos. Aqu&iacute; son m&aacute;ximo 60 d&iacute;as, all&iacute; se dan casos de meses e incluso un a&ntilde;o. No hay l&iacute;mites. En los centros&nbsp;<a href="http://www.animalpolitico.com/2015/01/los-nuevos-refugiados-en-mexico-lagrimas-que-corren-de-sur-norte/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay solicitantes de asilo</a> detenidos mientras esperan una respuesta a su solicitud y, si se les deniega, se ejecuta la deportaci&oacute;n. En muchos casos, tambi&eacute;n encontramos menores con sus familiares o solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Recuperar a los que se fueron</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ana Barrios realiza acompa&ntilde;amiento psicosocial a las familias del proyecto de b&uacute;squeda de migrantes desaparecidos que realizamos en el sur de M&eacute;xico, <a href="http://memoria.ayudaenaccion.org/programas-cooperacion/mexico-2/2013/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a trav&eacute;s de Enlace Comunicaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n y Voces Mesoamericanas</a>. El programa, que cuenta a d&iacute;a de hoy m&aacute;s de un centenar de casos en estudio, tiene dos patas: el apoyo para encontrar a los desaparecidos y la creaci&oacute;n de redes entre las familias para exigir sus derechos. &ldquo;Cuando un familiar toma contacto con Voces Mesoamericanas, se abre el caso y actuamos dependiendo de la informaci&oacute;n que nos pueda aportar. Por ejemplo, si se sabe que la persona desapareci&oacute; en EEUU, nos ponemos en contacto con el Consulado mexicano all&aacute;, aunque generalmente solemos encontrar muchas trabas por parte de los organismos gubernamentales. Si es en M&eacute;xico, se trata de buscar todas las pistas posibles, rellenar el expediente y buscar en c&aacute;rceles, casas de migrantes, etc. Si sabemos que lleg&oacute; hasta el desierto y que puede haber desaparecido all&iacute;, se hace la toma de muestra de ADN de los familiares, que se compara con la de los cuerpos que hay en la morgue de Arizona&rdquo;. As&iacute; se han resuelto ya dos casos en los &uacute;ltimos meses, entre ellos, <a href="http://www.ayudaenaccion.org/2014/12/18/dia-del-migrante-migraciones-mexico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el de Pascual G&oacute;mez</a>.
    </p><p class="article-text">
        Con las familias se trabaja para trasladar el dolor a un espacio p&uacute;blico, sacarlo del interior de casa. &ldquo;Las familias de las personas desaparecidas <strong>sienten una gran desconfianza hacia las instituciones</strong> del gobierno, que se han ganado hist&oacute;ricamente. En muchas ocasiones, quien est&aacute; detr&aacute;s de la desaparici&oacute;n es el pollero -intermediario- que vive en la misma comunidad, sabe d&oacute;nde est&aacute; la familia. Hay temor de que, si se avanza en alguna denuncia, el pollero pueda tomar represalias, ya que tras &eacute;l est&aacute; toda su red de tr&aacute;fico de personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enlace realiza encuentros entre familiares para compartir sus experiencias y construir lazos de confianza. &ldquo;El hecho de encontrarse con otras personas que puedan entender lo que est&aacute;n viviendo, es un alivio tremendo. En grupo, se hacen conscientes de que lo que ha sucedido es una violaci&oacute;n de sus derechos, por una migraci&oacute;n forzada y por un Estado cuyas instituciones no responden porque no existen los mecanismos. Entienden que tienen derecho a exigirle al Estado y que tienen derecho a la Justicia y a la reparaci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ayudaenaccion/frontera-eeuu-mexico-derechos-humanos_132_4423311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2015 19:50:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fronteras,Estados Unidos,México,Derechos Humanos,Desaparecidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tráfico infantil: "A veces, son las propias familias las que venden a sus hijos por 30 o 40 euros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trafico-infantil-benin_1_4716356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/481a4927-6df2-4d8a-adb0-02072e54d5ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tráfico infantil: &quot;A veces, son las propias familias las que venden a sus hijos por 30 o 40 euros&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevistamos a Juan José Gómez, director de un centro de Benín que lucha contra el tráfico infantil</p><p class="subtitle">Los menores son trasladados a las grandes ciudades, donde trabajan habitualmente sometidos a "abusos y maltrato"</p><p class="subtitle">1,2 millones de niños y niñas son víctimas de este problema en todo el mundo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a est&aacute;bamos en casa y mi padre me dijo que nos &iacute;bamos a Nigeria. All&iacute; hab&iacute;a una mujer y mi padre me vendi&oacute;. Cuando cogi&oacute; el dinero, me dijo que esperara, que iba a comprar pan. Yo me qued&eacute; callado. Se fue&rdquo;. Rachidi hab&iacute;a sido vendido por 50 euros, sin m&aacute;s explicaciones. Ten&iacute;a solo 11 a&ntilde;os cuando fue obligado a trabajar en el servicio dom&eacute;stico, rodeado de gente que desconoc&iacute;a. Fue explotado y maltratado por aquella mujer, hasta el d&iacute;a en el que decidi&oacute; huir y tuvo la suerte de dar con gente dispuesta a ayudarle. El suyo es uno de los testimonios del documental <a href="http://www.misionessalesianas.org/especiales/2014/reportajes/no-estoy-en-venta-menores-sin-identidad-y-sin-derechos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;No estoy en venta&rdquo;</a>, que denuncia la situaci&oacute;n en la que viven m&aacute;s de 1,2 millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as v&iacute;ctimas del tr&aacute;fico de menores, de los cuales el 32% son africanos, seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial del Trabajo. El v&iacute;deo, elaborado por Misiones Salesianas bajo la direcci&oacute;n de Ra&uacute;l de la Fuente, pone el foco especialmente en Ben&iacute;n y en el trabajo del Centro Don Bosco Porto Novo, que se ha convertido en un referente nacional en la lucha contra el tr&aacute;fico infantil y que acoge a una treintena de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as como Rachidi. Con su director, Juan Jos&eacute; G&oacute;mez, nos encontramos en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su centro que est&aacute; en constante contacto con las v&iacute;ctimas, &iquest;c&oacute;mo describir&iacute;a el tr&aacute;fico infantil en Ben&iacute;n?  </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de tr&aacute;fico infantil, en el 90% de los casos hablamos de menores que son captados en zonas rurales y trasladados a las grandes ciudades, donde existe una gran demanda de mano de obra barata. El 40% se ocupa del servicio dom&eacute;stico. Mientras que la gente va a trabajar a oficinas o al mercado, estos chicos y chicas se quedan en la casa haciendo la comida, limpiando la casa o cuidando de los menores de la familia, que son ni&ntilde;os como ellos. Otro campo com&uacute;n de trabajo es el comercio, al que se dedica el 26%. Utilizan a menores para que vayan al mercado a vender agua, pasta de ma&iacute;z, fruta, etc. Los ni&ntilde;os no pueden volver hasta que no lo hayan vendido todo porque tienen que rendir cuentas. Trabajen donde trabajen, son habitualmente explotados.
    </p><p class="article-text">
        El 10% restante de los casos es tr&aacute;fico infantil externo, es decir, ni&ntilde;os que cruzan la frontera, fundamentalmente hacia Nigeria, Gab&oacute;n y Congo, con similares condiciones de trabajo. Cuando los cambian de pa&iacute;s, en muchas ocasiones ni siquiera llegan a enterarse porque lo que reconocen es su etnia, su religi&oacute;n, no una regi&oacute;n u otra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo empieza todo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La captaci&oacute;n de los menores se produce en los propios poblados, peque&ntilde;os pueblos, donde viven familias pobres, numerosas y desestructuradas. Son regiones donde llueve muy poco -por lo que hay poca cosecha y hambruna-, lugares donde el &iacute;ndice de escolarizaci&oacute;n roza el 30 o 40%. Hay un acceso limitado a la educaci&oacute;n porque las escuelas est&aacute;n a cinco o seis kil&oacute;metros y en ellas los profesores tienen a su cargo a 70 o 60 ni&ntilde;os. Las familias sienten que no hay futuro, ni oficio que puedan aprender los chavales.
    </p><p class="article-text">
        A veces, son las propias familias las que venden a sus hijos por 30, 40 o 50 euros. Otras veces, son enga&ntilde;adas con promesas. Aparece alguien, puede ser un conocido, que les ofrece llev&aacute;rselos a la ciudad y las familias piensan que y&eacute;ndose tendr&aacute;n m&aacute;s oportunidades que en el poblado, donde se sufre para comer una vez al d&iacute;a. Surge de ah&iacute;, de esa pobreza. Tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que, culturalmente en Ben&iacute;n, no est&aacute; mal visto que un ni&ntilde;o trabaje y la percepci&oacute;n es que se le est&aacute; ense&ntilde;ando a autogestionarse, a prepararse para la vida de adulto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; consecuencia tiene para los ni&ntilde;os ser arrancados as&iacute; de su entorno familiar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una vez que los llevan a la ciudad, est&aacute;n expuestos al maltrato, a los abusos sexuales, etc. El tr&aacute;fico infantil corta de ra&iacute;z a los ni&ntilde;os. Sufren una falta total de identidad y de afecto. Se preguntan por qu&eacute; sus padres o su familia le ha hecho eso. Se sienten heridos y eso favorece la agresividad, desconfianza y que se encierren en s&iacute; mismos. La realidad es que muchas de las familias no saben las consecuencias que tienen para estos menores las decisiones que han tomado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Don Bosco en Porto Novo, y en otras zonas del pa&iacute;s, trabajan en procesos de reinserci&oacute;n social y familiar de los menores v&iacute;ctimas del tr&aacute;fico, &iquest;c&oacute;mo lo hacen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos varios &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n. Trabajamos directamente en la fronteras, en la zona donde se cogen los taxis donde viajan los ni&ntilde;os a otros pa&iacute;ses. All&iacute; ejercemos labores de vigilancia y denunciamos a la polic&iacute;a los casos sospechosos para que puedan comprobar si efectivamente el adulto que viaja acompa&ntilde;ado por 5 o 6 ni&ntilde;os es familiar o conocido de todos ellos.
    </p><p class="article-text">
        En mercados, donde van a trabajar los menores diariamente, tambi&eacute;n tenemos barracas para hacer la recogida e identificaci&oacute;n de los ni&ntilde;os que est&aacute;n siendo traficados. Tenemos centros de acogida nocturna donde pueden pasar la noche y luego volver al mercado durante el d&iacute;a. Eso favorece un paso intermedio entre la calle y la casa de acogida.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente paso es un centro de acogida de tr&aacute;nsito, de corta duraci&oacute;n, donde pueden permanecer mientras intentamos encontrar a la familia y para que vuelva a casa. Si no es posible, pasan a un centro de larga duraci&oacute;n donde el chaval se queda con nosotros para ser reintegrados a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cu&aacute;ndo los ni&ntilde;os est&aacute;n identificados, &iquest;c&oacute;mo se gana su confianza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Intentamos acogerlos sin hacerles muchas preguntas. El chaval es acogido, podr&iacute;amos decir, por otros chavales, para que empiecen a jugar y se sienta en un entorno seguro. Despu&eacute;s, poco a poco, va recibiendo peque&ntilde;as responsabilidades como preparar la cocina, limpiar una sala, para que tengan esa visi&oacute;n de grupo, donde lo llaman por su nombre, donde las cosas son pedidas por favor. Sin &oacute;rdenes. El chaval se va dando cuenta que est&aacute; en otro ambiente. Necesitamos ese tiempo para que vaya cogiendo la confianza necesaria para poder trabajar y conocer su verdadera historia. Generalmente, los chavales no cuentan su historia real.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qu&eacute; viene despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo siguiente es saber qu&eacute; quiere hacer con su vida. Intentamos dar razones, no imponer. Est&aacute;n acostumbrados a la obediencia ciega, no son capaces de reflexionar. Les explicamos, &ldquo;ya no est&aacute;s siendo explotado, ahora debes decidir qu&eacute; quieres hacer. Aunque evidentemente a veces condicionamos, les orientamos para que vayan a la escuela o aprendan un oficio, depende de la edad y de c&oacute;mo haya sido su trayectoria escolar. A veces encontramos a chavales de 15 o 16 a&ntilde;os que no han ido apenas a la escuela, en esos casos puedes hacer una escolarizaci&oacute;n alternativa y se les orienta a un aprendizaje que asegure unos conocimientos m&iacute;nimos, pero no les puedes mandar a la escuela p&uacute;blica
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras haber pasado por este tipo de experiencias, &iquest;hay lugar para la reconciliaci&oacute;n familiar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, muchas veces. Es incre&iacute;ble la capacidad que tienen los chavales para perdonar a sus familias. En &Aacute;frica, la familia lo es todo y ellos sienten esa necesidad de pertenencia al grupo. De volver. La familia no entendida como padre, madre e hijos, sino como padres, abuelos, t&iacute;os, primos e incluso vecinos. Evidentemente, intentamos hacer todo un trabajo de la sensibilizaci&oacute;n y la prevenci&oacute;n durante el proceso.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n del problema no es solo darle un futuro a ellos, tambi&eacute;n hay que trabajar las causas estructurales y dentro de ellas, la pobreza de las familias y su desconocimiento de la realidad. Por eso, ofrecemos microcr&eacute;ditos para que puedan montar sus propios peque&ntilde;os negocios, generen ingresos y no se vean obligadas a dejarle sus hijos a alguien para que se los lleve a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ben&iacute;n cuenta con una ley contra el tr&aacute;fico infantil desde el a&ntilde;o 2006. &iquest;C&oacute;mo hacen frente el Gobierno y las instituciones a una situaci&oacute;n que incumple su propia normativa y la legislaci&oacute;n internacional existente en esta materia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno hace lo que puede, pero puede hacer m&aacute;s. Hace falta m&aacute;s conciencia pol&iacute;tica. Por un lado, hay mucha corrupci&oacute;n y por el otro, claro, hablamos de pocos recursos para esto, pero tambi&eacute;n son pocos para la sanidad -que no es p&uacute;blica y la gente muere porque no tiene dinero para pagar los tratamientos-, para la educaci&oacute;n, etc. Son muchas las urgencias en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es cierto que existe una ley y tambi&eacute;n muchos otros acuerdos que Occidente obliga a firmar si pa&iacute;ses como Ben&iacute;n quieren recibir dinero, pero no se aplican porque no est&aacute;n adaptados a la realidad del pa&iacute;s. No son medidas que partan de la propia sociedad beninesa, por eso no funcionan. Esto no va a resolverse hasta que la poblaci&oacute;n no tome conciencia de este fen&oacute;meno. Queda mucho camino por recorrer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trafico-infantil-benin_1_4716356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Aug 2014 18:44:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tráfico infantil: "A veces, son las propias familias las que venden a sus hijos por 30 o 40 euros"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Menores,Trabajo infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No puedes esperar un visado, te estás jugando la vida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-espana-congo_1_4808699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3e1b667-9bac-418b-84e1-0403fe002be8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No puedes esperar un visado, te estás jugando la vida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nicole Ndongala huyó de la violencia de la República Democrática del Congo hace 17 años y pidió refugio en España</p><p class="subtitle">"Una persona perseguida busca salir ya, no puede ir a una embajada a pedir un visado y esperar un año la respuesta", asegura</p><p class="subtitle">En 2013, solicitaron protección en España 4.502 personas, pero solo se le concedió a 206</p></div><p class="article-text">
        La tercera vez que Nicole Ndongala fue detenida por los militares mientras caminaba por las calles de Kinsasa supo que hab&iacute;a llegado el momento de salir. Era 1998 y su pa&iacute;s, la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, viv&iacute;a una escalada de violencia. &ldquo;Un d&iacute;a te paran y te dicen: no eres congole&ntilde;a, eres ugandesa. Inventan cualquier excusa, te detienen y tienes que pasar la noche en el calabozo sin motivo&rdquo;, recuerda Ndongala, que en aquellos a&ntilde;os estudiaba gesti&oacute;n financiera en la universidad. &ldquo;Entonces no hab&iacute;a la facilidad de tel&eacute;fono que hay ahora. Si te detienen no tienes c&oacute;mo decirle nada a tus padres y tienes que pasar la noche all&iacute;. Hasta que les parezca bien y te suelten&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El peligro y la desprotecci&oacute;n era a&uacute;n mayor por el hecho de ser mujer. &ldquo;Cuando deten&iacute;an a alguien no era solo para hablar, <strong>te pod&iacute;an violar</strong>, usar la violencia. Hab&iacute;a una brutalidad tremenda. Hay personas que estuvieron en mi situaci&oacute;n y hoy est&aacute;n muertas, a muchas mujeres las violaron y quedaron traumatizadas para siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de su &uacute;ltima detenci&oacute;n, comenz&oacute; las gestiones para huir como fuese del pa&iacute;s. Se hizo con un pasaporte falso, un visado y un billete de avi&oacute;n que la llev&oacute; a Bruselas y de all&iacute; en autob&uacute;s a Espa&ntilde;a, donde lleva 17 a&ntilde;os. &ldquo;Hay gente que pregunta por qu&eacute; los africanos no vamos a las embajadas antes de intentarlo por otras v&iacute;as. Muchas veces, poder acceder a una embajada es misi&oacute;n imposible. Un simple formulario es toda una historia. Una persona que est&aacute; perseguida busca salir ya, <strong>no puede ir a una embajada a pedir un visado</strong> y esperar un m&iacute;nimo de un a&ntilde;o la respuesta, que probablemente ser&aacute; negativa. Tienes que encontrar otra posibilidad, aunque sea arriesgando tu vida en un viaje por el desierto y saltando la valla. No puedes esperar un visado, te est&aacute;s jugando la vida&rdquo;, reclama.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar a Madrid, <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Inmigracion-subsahariana-Espana-parches-desatencion_0_208579145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su primer colch&oacute;n fue Karibu</a>, una organizaci&oacute;n que atiende a inmigrantes sobre todo africanos, &ldquo;Cuando expliqu&eacute; mi situaci&oacute;n, me dijeron que ten&iacute;a que pedir asilo y lo hice&rdquo;. Meses despu&eacute;s fue reconocida como refugiada. &ldquo;Yo llegu&eacute; sola a Espa&ntilde;a, sin hablar espa&ntilde;ol. Fue muy duro, pero <strong>esta protecci&oacute;n me ha dado libertad</strong>. A pesar de la situaci&oacute;n que has vivido, ser refugiada te abre las puertas para ser una persona, para demostrar lo que vales, trabajar y no quedar paralizada&rdquo;. Ahora, es mediadora en Karibu, donde recibe a migrantes y solicitantes de asilo, especialmente mujeres, muchas de ellas con experiencias similares. 
    </p><p class="article-text">
        Sabe que puede considerarse una afortunada, a pesar de que &ldquo;el refugio no es un regalo, sino un derecho&rdquo;. En Espa&ntilde;a, cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil conseguirlo, aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha aumentado el n&uacute;mero de solicitantes, seg&uacute;n revelan los datos del &uacute;ltimo informe de la Comisi&oacute;n de Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado. <strong>En 2013, pidieron protecci&oacute;n en Espa&ntilde;a 4.502 personas </strong>(frente a las 2588 de 2012), pero solo se le concedi&oacute; a 206. Otras 376 personas lograron otras formas de proteccio&#769;n que recoge la legislaci&oacute;n. &ldquo;Aqu&iacute; nunca ha sido f&aacute;cil, pero cuando yo llegu&eacute; si no te daban el estatuto te daban una protecci&oacute;n humanitaria especial. Hoy tambi&eacute;n estas son menos y conseguirlas es casi imposible. Hay muchos africanos a los que le tienen renovando la tarjeta (permiso temporal mientras resuelven la petici&oacute;n) para que luego te digan que no te dan asilo, a pesar de haber sufrido experiencias horribles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ndongala es una de las protagonistas de la <a href="http://noland.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a Noland</a> de la ONG Entreculturas, que pone el foco en los 22 millones de mujeres y ni&ntilde;as desplazadas y  refugiadas que hay en el mundo y que viven la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero y  la amenaza de sufrir abusos sexuales o maltrato f&iacute;sico o psicol&oacute;gico.&ldquo;Campa&ntilde;as como esta son necesarias para visibilizar lo que est&aacute; pasando, especialmente con las mujeres. Cuando veo las noticias que llegan de mi pa&iacute;s, <strong>me siento impotente</strong>. Quieres hacer algo, pero no puedes. No puedes dormir tranquila sabiendo que hay muchas que siguen sufriendo, que son violadas y discriminadas. Hay un proverbio que dice 'educar a la mujer es educar a toda la naci&oacute;n'. Por eso, si desestabilizamos a las mujeres, desestabilizamos a todo un pueblo. Eso es lo que hacen ellos&rdquo;, denuncia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; la gente suele tener tendencia a preguntar: si hay personas que sufren esas situaciones, &iquest;por qu&eacute; no denuncian? Es que no es como aqu&iacute;. Aqu&iacute; vas a la polic&iacute;a y denuncias. All&iacute; no es as&iacute;&rdquo;. Lo primero, asegura, esa persona tiene que <strong>ser consciente de que tiene ese derecho</strong> y de que est&aacute; siendo vulnerado. &ldquo;No todo el mundo lo es. Y aunque lo sea, si vas a denunciar no sabes que va a pasar, puede que te detengan a ti y te hagan da&ntilde;o.Por eso, la mayor&iacute;a opta por callarse. Peor si eres mujer, en ese mismo despacho donde denuncias pueden abusar de ti. Mejor quedarte con el sufrimiento, callando para toda la vida. Es muy dif&iacute;cil resolver lo que est&aacute; pasando, pero hace falta visibilizar el problema y mucha presi&oacute;n internacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Piensas regresar alg&uacute;n d&iacute;a a tu pa&iacute;s? &ldquo;Quiero hacerlo. Es mi casa, mi tierra, pero no ahora. No puedo volver a vivir en peligro de nuevo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-espana-congo_1_4808699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Jun 2014 17:59:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No puedes esperar un visado, te estás jugando la vida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,España,Congo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dejemos de hablar de migrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/16zemos98/zemos98-remapping-europe_1_4942561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92140c7c-3fae-438a-90c9-9a4dbe71872e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dejemos de hablar de migrantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crónica de la primera jornada del encuentro Remapping Europe, el 16 Festival de Zemos98</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Especial en Desalambre:<strong> Remapping Europe</strong><a href="http://www.eldiario.es/desalambre/16zemos98/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Remapping Europe</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las muertes en la valla de Ceuta y las im&aacute;genes de los &uacute;ltimos saltos en Melilla han despertado el inter&eacute;s social por lo que pasa al otro lado de las fronteras espa&ntilde;olas. Han sido el <em>click</em> necesario para volver a hablar de violaciones de derechos humanos, de violencia desmedida y de las reci&eacute;n llamadas &ldquo;devoluciones en caliente&rdquo;, un eufemismo m&aacute;s para referirnos a las devoluciones ilegales que se producen desde hace 12 a&ntilde;os. Pero las im&aacute;genes de centenares de migrantes intentando llegar a Europa, encaramados en las alambradas, tambi&eacute;n han servido para <strong>respaldar un discurso de odio, cargado de &ldquo;avalancha&rdquo; e &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo;</strong>, que se ha infiltrado en informativos, peri&oacute;dicos y discursos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido tan sutil y constante que ha conseguido volverse natural, asimilable. El resultado es un obst&aacute;culo m&aacute;s en el combate contra este tipo de construcciones, que no son nuevas, pero siguen reforz&aacute;ndose. Y de eso va Remapping Europe, la 16 edici&oacute;n del Festival Zemos98: 40 periodistas, expertos y activistas buscando f&oacute;rmulas para eliminar la &ldquo;amenaza&rdquo; y reconstruir la representaci&oacute;n que habitualmente reflejan los medios de comunicaci&oacute;n de la (in)migraci&oacute;n, abarc&aacute;ndola <strong>desde la perspectiva de la ciudadan&iacute;a</strong>, de personas con derechos y deberes. &ldquo;Tenemos que salir de esas zonas donde nos sentimos c&oacute;modos y encontrarnos con la realidad de otros. Es ah&iacute; donde podremos empezar a construir&rdquo;, dec&iacute;a ayer Rub&eacute;n D&iacute;az en la presentaci&oacute;n del taller. Acabemos con la deshumanizaci&oacute;n. Eliminemos el &ldquo;ellos&rdquo; y hablemos del &ldquo;nosotros&rdquo;. <strong>Dejemos de hablar de migrantes, hablemos de ciudadanos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera jornada Remapping Europe fue 'Hackeando el velo', donde el velo representa los muros f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos que hemos levantado en torno a la inmigraci&oacute;n y que no nos permite ver a la persona, a la que terminamos considerando un objeto. Organizados en grupos, creamos campa&ntilde;as para reflexionar sobre c&oacute;mo se construyen las im&aacute;genes de los migrantes en los medios de comunicaci&oacute;n (tradicionales y alternativos), desde las instituciones y desde el propio activismo.
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;El control est&aacute; fuera de control&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Las im&aacute;genes a veces ocultan, no muestran&rdquo;, dijo Abu Ali (Toni Serra) durante la presentaci&oacute;n de su C&oacute;digo Fuente Audiovisual, la charla que imparti&oacute; por la tarde en el Teatro Central. &ldquo;La imagen que estos d&iacute;as vemos de la valla (las de las c&aacute;maras de la Guardia Civil) es la imagen publicitaria del control, donde no los salen heridos, ni los palos, ni las personas que son devueltas ilegalmente&rdquo;. Las fronteras de hoy son mucho m&aacute;s complejas y no crecen solo hacia fuera, con la &lsquo;subcontrataci&oacute;n&rsquo; de pa&iacute;ses africanos para que nadie llegue a Europa, tambi&eacute;n avanzan hacia el interior. &ldquo;Ya no son muros medievales. Se expanden con <strong>mecanismos de control que se crean en nuestras ciudades y pa&iacute;ses, como los CIE</strong> (centro de internamiento de inmigrantes), las redadas a migrantes o las restricciones en el sistema sanitario. Son fronteras que est&aacute;n dentro de nosotros&rdquo;. M&aacute;s vallas, al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
        El discurso de la seguridad y el control de las migraciones, que tiene como cabeza visible al FRONTEX (Agencia Europea para la Gesti&oacute;n de las Fronteras Exteriores) termina siendo un saco en el que entran migrantes, narcotraficantes y terroristas. &ldquo;Ese discurso beneficia a grandes corporaciones dedicadas el negocio de la seguridad y al Estado que realiza las ilegalidades que &eacute;l mismo ha definido como ilegales. El control est&aacute; fuera de control. <strong>Est&aacute;n creando agujeros negros</strong>, zonas siniestras donde las muertes y heridos son cosas normales&rdquo;, recordaba Toni Serra, que entiende la migraci&oacute;n como un flujo de conocimiento y no como una cuesti&oacute;n econ&oacute;mica o humanitaria. &ldquo;Dependiendo del camino que tomemos en materia migratoria, despertaremos en una sociedad u otra&rdquo;.
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        Durante las proyecciones de Toni Serra, los ejemplos de racismo y xenofobia se entremezclaban con la llamada de Mactar Thiam, senegal&eacute;s, a generar un intercambio real de informaci&oacute;n, de experiencias y realidades. &ldquo;Vemos muchas im&aacute;genes de Europa en &Aacute;frica pero <strong>ni una sola de la gente trabajando</strong>. Vemos calles muy limpias, mujeres guapas y hombres de chaqueta que pagan con tarjeta de cr&eacute;dito, pero &iquest;trabajan? &iquest;de qu&eacute; trabajan? Es importante comunicar las realidades entre las dos sociedades&rdquo;. Entre otras cosas, para poder divulgar un retrato real del idealizado sue&ntilde;o europeo. &ldquo;Se ha hecho mucha documentaci&oacute;n sobre la vida de los migrantes en Espa&ntilde;a, c&oacute;mo llegan en patera o como mueren en el mar. Aqu&iacute; lo sabe todo el mundo. La sobreinformaci&oacute;n ha generado indiferencia, da igual que hayan muerto 50. Pero eso no se ve en Mali o Senegal, no sabemos nada de esos chicos muertos, ni de c&oacute;mo es la vida de los migrantes&rdquo;, recordaba Thiam, que reclamaba tambi&eacute;n un cambio en la forma de mirar al sur. &ldquo;<strong>El mundo occidental siempre nos mira a los africanos como ni&ntilde;os peque&ntilde;os</strong>. Hay un sentimiento de paternalismo tan fuerte que piensan que no somos responsables de nada (&hellip;) Mi abuelo me dijo que los blancos nos han enga&ntilde;ado dici&eacute;ndonos que somos pobres&rdquo;. Una forma m&aacute;s de colonizar: &ldquo;la colonizaci&oacute;n de la palabra&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/16zemos98/zemos98-remapping-europe_1_4942561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Apr 2014 07:56:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dejemos de hablar de migrantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Festivales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“A las víctimas, la condena por genocidio a Ríos Montt ya no se la quita nadie”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/victimas-guatemala-juicio-rios-montt_1_5018073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75767157-4856-4d48-9ba4-d3c1e47e238a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“A las víctimas, la condena por genocidio a Ríos Montt ya no se la quita nadie”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marta Elena Casaús vive amenazada por su participación en el juicio contra el exdictador Efraín Ríos Montt</p><p class="subtitle">Reclama una red internacional que proteja a  las víctimas y testigos que declararon en el proceso de las “amenazas e  intimidaciones” que están sufriendo</p><p class="subtitle">“La victoria moral ya está conseguida. Da igual lo que pasé, yo ya gané. Conté mi verdad”, dicen las víctimas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los soldados me violaron, me quitaron la verg&uuml;enza, me dejaron desnuda. Fueron unos veinte. Regres&eacute; a mi casa y estaba todo quemado. Quemaron mi casa con mi hijo adentro, muri&oacute; sin nombre&rdquo;. El dos de abril de 2013, M&aacute;xima -nombre ficticio- se subi&oacute; al estrado en el juicio contra Efra&iacute;n R&iacute;os Montt. Fue una m&aacute;s entre el centenar de testigos que narraron las atrocidades que les toc&oacute; vivir en los a&ntilde;os ochenta durante el conflicto armado guatemalteco, poniendo as&iacute; fin al silencio que ha enterrado durante tanto tiempo las verg&uuml;enzas que sufrieron en sus propias carnes, las verg&uuml;enzas que sufrieron sus seres queridos y el dolor de las masacres.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;xima y centenares de hombres y mujeres como ella, protagonistas de los azotes de una violencia indescriptible- que incluye torturas, violaciones, asesinatos y desapariciones forzadas- vivieron para ver c&oacute;mo, el 10 de mayo de 2013, <a href="http://www.eldiario.es/internacional/Historica-exdictador-Guatemala-Rios-Montt_0_131236909.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&iacute;os Montt fue declarado culpable</a> de genocidio y cr&iacute;menes contra la humanidad y condenado a 80 a&ntilde;os de prisi&oacute;n. El tribunal lo declar&oacute; responsable intelectual de la muerte de al menos 1.771 ind&iacute;genas ixiles, a manos de miembros del Ej&eacute;rcito, que actu&oacute; &ldquo;bajo sus &oacute;rdenes&rdquo; y bas&aacute;ndose en planes militares dise&ntilde;ados y aprobados por &eacute;l. Diez d&iacute;as despu&eacute;s, el Tribunal Constitucional de Guatemala, anul&oacute; la sentencia argumentando un error procesal y orden&oacute; repetir la mayor parte proceso, <a href="http://www.eldiario.es/politica/Proceso-genocidio-Rios-Montt-retrotraerse_0_216978302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">remont&aacute;ndose a noviembre de 2011</a>, cuando el exdictador gozaba de inmunidad como diputado al Congreso y no hab&iacute;a sido imputado por genocidio.
    </p><p class="article-text">
        Marta Elena Casa&uacute;s es guatemalteca, soci&oacute;loga y catedr&aacute;tica de la Historia de Am&eacute;rica en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid. Sus referenciadas investigaciones, sobre la relaci&oacute;n entre linaje y racismo, la llevaron a declarar en aquel juicio en calidad experta. Desde que era joven vive y trabaja en Madrid, pero siempre ha seguido atenta las informaciones que llegan de su pa&iacute;s. Una de las m&aacute;s recientes y &ldquo;preocupantes&rdquo; es que la Corte de Constitucionalidad ha dictaminado que la Fiscal General de Guatemala, Claudia Paz y Paz, una figura indispensable durante el proceso contra R&iacute;os Montt, <a href="http://www.prensalibre.com/postuladora_fiscal_general/Claudia_Paz-Fiscal_General-Analiza-postularse-Reeleccion-MP-Corte_0_1087091517.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abandone su cargo en mayo</a>, siete meses antes de lo previsto. &ldquo;Un obst&aacute;culo m&aacute;s&rdquo; en el maltrecho camino de volver a sentarlo en el baquillo. &ldquo;Es otra maniobra ilegal&rdquo;, reconoce visiblemente molesta la investigadora. &ldquo;Es una de las fiscales que m&aacute;s ha contribuido en el tema del narcotr&aacute;fico y los derechos humanos. Hasta EEUU se ha mostrado en contra&rdquo;, denuncia. 
    </p><p class="article-text">
        Casa&uacute;s est&aacute; en contacto permanente con muchas de las v&iacute;ctimas. Esta relaci&oacute;n, y su posicionamiento con respecto al genocidio, la han convertido en una diana f&aacute;cil para los sectores m&aacute;s conservadores guatemaltecos que, a trav&eacute;s de la campa&ntilde;a<a href="http://www.eldiario.es/internacional/Sectores-conservadores-Guatemala-Rios-Montt_0_132987348.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;Rostros de la Infamia&rdquo;</a>, han tratado de desprestigiar a defensores clave de los derechos humanos del pa&iacute;s. Desde hace meses vive amenazada. Su imagen aparece junto a otros rostros conocidos como el de Rigoberta Mench&uacute; o la magistrada que juzg&oacute; a R&iacute;os Montt, Yasm&iacute;n Barrios, a las que tildan de &ldquo;traidoras de la paz&rdquo;. &ldquo;Estoy corriendo un riesgo, claro que s&iacute;, pero m&aacute;s riesgo corren los compa&ntilde;eros amenazados y las compa&ntilde;eras amenazadas que est&aacute;n en Guatemala&rdquo;, asegura. &ldquo;Hay juicios pendientes en los que tengo que participar, pero ahora no puedo volver a mi pa&iacute;s. Lo preocupante es que no s&oacute;lo nos amenazan a nosotros, tambi&eacute;n a nuestras familias&rdquo;. Y a&ntilde;ade bromeando, &ldquo;el mayor honor para m&iacute; es aparecer junto a Mench&uacute;&rdquo;.  
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>En su intervenci&oacute;n en el juicio contra Efra&iacute;n R&iacute;os Montt habl&oacute; de racismo. &iquest;C&oacute;mo ha influido y qu&eacute; consecuencias ha tenido en lo acontecido durante aquellos a&ntilde;os en Guatemala?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El racismo ha sido un mecanismo simb&oacute;lico y justificativo. En los a&ntilde;os 80, cuando pas&eacute; una encuesta preguntando cu&aacute;les eran las soluciones para el problema ind&iacute;gena, un 10% me dijo que la &uacute;nica soluci&oacute;n era exterminar al indio o mejorar la raza. Ya vemos ah&iacute; c&oacute;mo hab&iacute;a un racismo muy poderoso en la &eacute;lite del poder -militares y oligarqu&iacute;a- y que ese racismo conllevaba una estigmatizaci&oacute;n y desvalorizaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas. Sirvi&oacute; para moldear un estado racista, excluyente y autoritario que emple&oacute; sistem&aacute;ticamente los aparatos ideol&oacute;gicos y represivos contra la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena. Mi conclusi&oacute;n es que la conciliaci&oacute;n de racismo y Estado llega su culmen entre el 80 y 85. En ese momento, se convirti&oacute; en una ideolog&iacute;a de Estado y un mecanismo de acci&oacute;n y maquinaria de exterminio contra el grupo &eacute;tnico. Todos los ind&iacute;genas pasaron a ser, no s&oacute;lo inferiores, malolientes, borrachos, necios, sino que ahora eran enemigo p&uacute;blico, subversivos y hab&iacute;a que borrarlos o exterminarlos. Lo que planteo, y plantee en el juicio, es c&oacute;mo el racismo y exterminio son dos caras de la misma moneda, donde el genocidio es la m&aacute;xima expresi&oacute;n del racismo. Si no hubiese habido una sociedad tan racista como la guatemalteca, probablemente, no hubiese habido genocidio, solo masacres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Personalmente, &iquest;c&oacute;mo vivi&oacute; el juicio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con much&iacute;sima tristeza y dolor. Fue emocionante, pero muy doloroso, escuchar los testimonios brutales sobre c&oacute;mo hab&iacute;an sido maltratadas y deshumanizadas las mujeres mediante la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica, hasta su agotamiento o muerte; y los testimonios en los que dec&iacute;an que se sent&iacute;an como &ldquo;pollitos amontonados&rdquo;. &ldquo;Hac&iacute;an lo que quer&iacute;an con nosotros, parec&iacute;amos animales, perros, no ten&iacute;an respeto por nosotros&rdquo;, contaban. Eran testimonios desgarradores. Tambi&eacute;n lo viv&iacute; con esperanza al ver tanta gente involucrada: abogados, fiscales, una red fort&iacute;sima de solidaridad, tambi&eacute;n entre mujeres mayas y no mayas. Fue un sentimiento agridulce.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n para el Esclarecimiento Hist&oacute;rico, durante los 36 a&ntilde;os que dur&oacute; el conflicto armado guatemalteco (1960-1996), hubo m&aacute;s 200.000 desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. La sentencia contra R&iacute;os Montt parec&iacute;a ser el principio del fin de la impunidad. &iquest;C&oacute;mo valora la anulaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En principio, entra un gran des&aacute;nimo al ver c&oacute;mo a una sentencia tan firme e impecable, que ha sido alabada por el sistema judicial y por abogados de todo el mundo, pueden carg&aacute;rsela con maniobras de estas caracter&iacute;sticas. Despu&eacute;s te das cuenta de que en un Estado que no es un Estado de Derecho, donde gobiernan la oligarqu&iacute;a y el Ej&eacute;rcito, esto no es m&aacute;s que una maniobra, una manipulaci&oacute;n de los propios aparatos del Estado, incluido el sistema judicial de jueces y abogados constitucionalistas, para evitar lo inevitable: que tarde o temprano se va a hacer justicia y se va a ganar la batalla. Vi&eacute;ndolo desde el punto de vista positivo, demasiado lejos se lleg&oacute;. El hecho de que se haya condenado en un pa&iacute;s, por el derecho penal de ese pa&iacute;s, a un genocida y se haya emitido una sentencia contra &eacute;l ya es una victoria. Te das cuenta que es un proceso imparable que tarde o temprano se va a cumplir. Lo &uacute;nico que est&aacute;n haciendo es poner trabas para ganar tiempo, pero somos optimistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y las v&iacute;ctimas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute;n jugando la vida. Imagina c&oacute;mo se sentir&aacute;n pensando que van a volver a por ellas por haber alzado la voz. Adem&aacute;s, ya han empezado a sufrir amenazas, intimidaciones, accidentes que no son accidentes. Siempre existe el temor a que se desmotiven, a que vuelvan a sentir el miedo, pero est&aacute;n con una moral, sobre todo las mujeres, de seguir hasta el final y por eso han presentado una demanda<a href="http://www.eldiario.es/internacional/Victimas-Rios-Montt-presentaran-CIDH_0_193530662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en la Comisi&oacute;n Interamericana</a> (de Derechos Humanos). Ya que la justicia guatemalteca no se hace cargo, que sea a nivel internacional. Ahora lo m&aacute;s importante, y por eso hago el llamado, es que hagamos un acompa&ntilde;amiento y un cerco de seguridad. Le han dado un ejemplo al mundo, pero ahora est&aacute;n solas, en aldeas absolutamente aisladas, sin internet y en ocasiones sin tel&eacute;fono. Tenemos que conseguir que haya un cerco de seguridad &aacute;gil para que si hay amenaza o asesinato nos pongamos en marcha, es la &uacute;nica manera de protegerlas y animarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tradicionalmente, la sociedad guatemalteca ha estado muy dividida en torno a este asunto. &iquest;Ha detectado alg&uacute;n cambio tras el juicio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre han existido las tesis negacionistas que niegan el genocidio. Dicen que es una farsa o que quienes lo defienden traicionan a la patria. Si bien ese es el discurso de la &eacute;lite de poder y de la derecha, el discurso de los medios ha sido favorable. En el caso de los columnistas ha habido un cambio de pensamiento. Puede que hubiese debate sobre si se trataba de genocidios o cr&iacute;menes de guerra, pero nadie puede ya negar que esos testimonios son reales. Nadie. Ni siquiera los abogados y la defensa de R&iacute;os Montt. Eran tan contundentes y aplastantes, tanto los testimonios de las v&iacute;ctimas, como de los testigos, peritos y abogados, que hoy en Guatemala eso es lo que ha cambiado: la percepci&oacute;n. El pa&iacute;s fue consciente de que hay un antes y un despu&eacute;s de esas declaraciones de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R&iacute;os Montt fue acusado formalmente de genocidio y cr&iacute;menes contra la humanidad hace ya m&aacute;s de dos a&ntilde;os, en enero de 2012. &iquest;Qu&eacute; lecciones saca de este proceso que ha vivido su pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son muy importantes. Ha habido un fortalecimiento de la justicia. El aparato de justicia -abogados y fiscales- y buena parte de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena se movilizaron para luchar contra la impunidad y hacer triunfar la justicia. Eso no hab&iacute;a sucedido nunca. Una acci&oacute;n tan generalizada, fuerte y bien encauzada. Por otra parte, ha sido un momento hist&oacute;rico para la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, para escuchar su voz y que se visibilizara su discurso. Y eso, inevitablemente, ha dado a conocer el genocidio guatemalteco. Tambi&eacute;n ha habido una reestructuraci&oacute;n del mapa pol&iacute;tico. Sectores que antes estaban en contra del genocidio empezaron apoyarlo despu&eacute;s de escuchar esos testimonios brutales y, muchos de los que estaban a favor de la izquierda democr&aacute;tica, se fueron de parte de la &eacute;lite por miedo a perder su trabajo o su puesto en el Estado, tambi&eacute;n hubo sectores mayas que abandonaron a su gente porque ya estaban situados. Se ha dado una reestructuraci&oacute;n que ha permitido tambi&eacute;n plantear d&oacute;nde est&aacute; cada cu&aacute;l. Y por &uacute;ltimo, lo m&aacute;s importante, es recuperar una memoria hist&oacute;rica. Ahora hay un elemento que nadie puede negar: que existi&oacute; un genocidio y hubo masacres. Y una parte de la poblaci&oacute;n que no se habia enterado, por ser un tema silenciado, se ha podido enterar por la prensa nacional y tambi&eacute;n internacional de las barbaridades que se hab&iacute;an cometido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con la vuelta atr&aacute;s a noviembre 2011 del juicio y teniendo en cuenta que en aquella &eacute;poca R&iacute;os Montt ni siquiera hab&iacute;a sido imputado, hay quien piensa que lo que ha conseguido el exdictador es una amnist&iacute;a de facto. &iquest;Qu&eacute; podemos esperar a partir de ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es momento de rendirse a&uacute;n. La organizaci&oacute;n querellante CALDH (Centro de Acci&oacute;n Legal para los Derechos Humanos) ha puesto un recurso. Podemos decir que est&aacute; en una situaci&oacute;n de imp&aacute;s. Ahora, la obligaci&oacute;n es seguir apoyando y luchando contra la impunidad y sobre todo seguir apoyando a las v&iacute;ctimas y a los testigos que fueron tan valientes, honestos y brutalmente castigados que se atreven a continuar denunciando. Ellos son los aut&eacute;nticos h&eacute;roes y hero&iacute;nas. Tenemos que crear plataformas, crear redes de periodistas internacionales, de intelectuales, de juristas internacionales y de protecci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento. Lo primero es proteger a las v&iacute;ctimas y una fuerte movilizaci&oacute;n para seguir acompa&ntilde;ando el proceso. La victoria moral ya est&aacute; conseguida. Las propias v&iacute;ctimas dicen &ldquo;da igual lo que pas&eacute;, yo ya gan&eacute;, cont&eacute; mi verdad. Llegamos a los tribunales, contamos nuestra verdad, y se hizo justicia. Si eso no lo reconoce quien est&aacute; en el poder, nosotros sabemos que tenemos la verdad. A las v&iacute;ctimas, la condena por genocido a R&iacute;os Montt ya no se la quita nadie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/victimas-guatemala-juicio-rios-montt_1_5018073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2014 19:40:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“A las víctimas, la condena por genocidio a Ríos Montt ya no se la quita nadie”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Víctimas,Guatemala,Juicios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Se alquila piso" (abstenerse extranjeros)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/discriminacion-vivienda-inmigrantes_1_5062470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b96a19b-4b98-4c2c-9f01-fb889d985f30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Se alquila piso&quot; (abstenerse extranjeros)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La población inmigrante encuentra más dificultades que la española a la hora de acceder a una vivienda en alquiler</p><p class="subtitle">A menudo en anuncios puede leerse "abstenerse inmigrantes", "sólo españoles" o "ideal para inmigrantes"</p><p class="subtitle">La discriminación es tan cotidiana que ha llegado a ser "naturalizada"</p></div><p class="article-text">
        Mohamed Saykouk es marroqu&iacute; residente en M&aacute;laga. Vive en un piso de tres dormitorios y 90 metros cuadrados con su pareja y cuatro hijos. Hace cuatro meses, cuando decidi&oacute; comenzar la b&uacute;squeda del que hoy es su hogar, le dio pereza. Pens&oacute; en cu&aacute;ntas puertas tendr&iacute;a que tocar antes de encontrarlo. Sab&iacute;a que su nombre, su acento y sus rasgos f&iacute;sicos marcar&iacute;an la diferencia a la hora de encontrar buenas ofertas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estuve <strong>dos meses buscando casa&rdquo;</strong>. No porque Mohamed no encontrara una a su gusto, sino &ldquo;por ser de fuera&rdquo;. &ldquo;Hay gente que directamente dice que no alquila a extranjeros&rdquo;, sin importar los n&uacute;meros de la cuenta bancaria. &ldquo;Tambi&eacute;n hay gente que, por no decirte que no directamente, te pide a una persona espa&ntilde;ola que te avale el piso. Otras veces dicen que ya est&aacute; alquilado, aunque no quitan el anuncio&rdquo;, relata por tel&eacute;fono Saykouk.
    </p><p class="article-text">
        Su experiencia no es un caso aislado, pero s&iacute; una realidad ocultada por los propios afectados, que llegan a<strong> tomarse como algo natural la discriminaci&oacute;n. </strong>Es tan cotidiano que se asume y no se llega a denunciar, afirman organizaciones sociales que trabajan en este &aacute;mbito, como <a href="http://www.accem.es/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ACCEM</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La entidad dispone de un servicio de asistencia a v&iacute;ctimas de discriminaci&oacute;n racial o &eacute;tica al que acuden personas con situaciones muy similares a la de Mohamed. &ldquo;Son m&aacute;s de las que parece&rdquo;, asegura Florencia Gaya, coordinadora de este departamento. &ldquo;Frecuentemente, aparecen publicadas ofertas en portales de alquiler de viviendas en las que se excluye a la poblaci&oacute;n inmigrante, matiz&aacute;ndolo con frases del tipo <strong>'abstenerse extranjeros' o 's&oacute;lo espa&ntilde;oles'</strong>&rdquo;. Para comprobarlo, basta con una b&uacute;squeda <a href="https://www.google.es/search?q=alquiler+%22solo+espa%C3%B1oles%22&amp;oq=alquiler+%22solo+espa%C3%B1oles%22&amp;aqs=chrome..69i57.5715j0j7&amp;sourceid=chrome&amp;espv=210&amp;es_sm=91&amp;ie=UTF-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Google</a>.
    </p><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico obst&aacute;culo. &ldquo;Habitualmente llaman por tel&eacute;fono a un propietario para ver un piso y &eacute;ste, al escuchar su acento, les dice que el piso ya est&aacute; alquilado. Les exigen m&aacute;s condiciones que al resto de la poblaci&oacute;n, como pedirles una fianza mayor&rdquo;, a&ntilde;ade Gaya. 
    </p><p class="article-text">
        Tras descripciones como <strong>&ldquo;ideal para inmigrantes&rdquo;</strong> se esconde el rechazo, denuncia Eduardo Guti&eacute;rrez de <a href="http://www.provivienda.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Provivienda</a>, asociaci&oacute;n que cuenta con un programa para evitar la discriminaci&oacute;n en el acceso a la vivienda en la Comunidad de Madrid. &ldquo;Los pisos que se definen con ese tipo de frases suelen tener pocos metros cuadrados y fomentan la sobreocupaci&oacute;n. Adem&aacute;s, suelen estar ubicados en barrios donde se localiza m&aacute;s poblaci&oacute;n inmigrante, fomentando la segregaci&oacute;n espacial. Muchas inmobiliarias s&oacute;lo les ofrecen pisos en ese tipo de zonas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tener la documentaci&oacute;n en regla tambi&eacute;n se ha convertido en un requisito cada vez m&aacute;s habitual. &ldquo;Y no tiene por qu&eacute;&rdquo;, precisa Guti&eacute;rrez. <strong>&ldquo;El permiso de residencia no puede ser un criterio v&aacute;lido</strong> a la hora de firmar contrato de alquiler y el problema es que existe un desconocimiento tanto por parte de la propia poblaci&oacute;n inmigrante como por parte de los propietarios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Guti&eacute;rrez se&ntilde;ala la especial desprotecci&oacute;n de quienes no tienen permiso de trabajo o no disponen de un contrato por escrito &ndash;situaci&oacute;n que se produce especialmente en el servicio dom&eacute;stico&ndash; a la hora de acceder a una vivienda en alquiler por las exigencias que suele imponer el mercado, como tener una n&oacute;mina, cuenta bancaria, n&uacute;mero de identificaci&oacute;n de extranjero, etc. As&iacute; como el hecho de que esta situaci&oacute;n administrativa irregular sea una barrera m&aacute;s <strong>a la hora de denunciar abusos</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Son pocos los datos disponibles sobre las denuncias por discriminaci&oacute;n en este &aacute;mbito, precisamente porque apenas llegan a registrarse. La &uacute;ltima encuesta realizada por Provivienda, entre 250 usuarios de la Comunidad de Madrid (2012), muestra resultados en la l&iacute;nea de estas afirmaciones, como que al 24% de los inmigrantes consultados les han dicho en alguna ocasi&oacute;n que <strong>no alquilan a extranjeros al interesarse por una oferta</strong> o que al 54% les han exigido tener los papeles en regla para firmar un contrato. 
    </p><p class="article-text">
        Los informes de <a href="http://www.sosracismo.org/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=182%3Asos-racismo-y-cear-euskadi-han-presentado-el-informe-de-la-investigacion-sobre-la-discriminacion-en-el-acceso-a-la-vivienda-de-poblacion-extranjera-de-bilbao&amp;catid=9%3Adocumentos-sos&amp;Itemid=14&amp;lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SOS Racismo y CEAR</a> en Bilbao (finales de 2011) y de la <a href="http://www.apdha.org/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1156&amp;Itemid=45" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a</a> (2012), en Granada, documentan tambi&eacute;n una diferencia significativa en los pisos ofertados en funci&oacute;n del origen de quien los solicita. &ldquo;Hicimos un <em>testing</em>, es decir, una prueba de discriminaci&oacute;n en directo. Dos personas extranjeras y una no extrajera iban a una inmobiliaria en busca de un piso en alquiler. Todas con una apariencia y vestimenta parecida y dec&iacute;an estar en las mismas condiciones: misma n&oacute;mina, mismo trabajo&rdquo;, describe Miguel &Aacute;ngel Navarro de SOS Racismo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El resultado? Los espa&ntilde;oles que participaron en la prueba recibieron m&aacute;s de un centenar de ofertas frente a la veintena que obtuvieron los extranjeros. De las 29 inmobiliarias visitadas, <strong>s&oacute;lo una ofreci&oacute; el mismo n&uacute;mero de pisos</strong> en ambos casos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n detectamos una gran diferencia en el trato&rdquo;, a&ntilde;ade Navarro. &ldquo;A veces la gente siente que no es bienvenida con detalles muy directos, como que en las propias inmobiliarias no les dejen entrar, yendo a todo correr a atenderles a pie de puerta y a decirles que no tienen pisos en alquiler. Eso tambi&eacute;n es un factor importante&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Granada, &ldquo;se observ&oacute; que los extranjeros extracomunitarios deb&iacute;an responder por regla general a un n&uacute;mero mayor de requisitos para acceder a la vivienda y que en muchos casos se les exig&iacute;a una documentaci&oacute;n totalmente innecesaria para alquilar un piso como, por ejemplo, el permiso de trabajo.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Las <strong>cuestiones relativas a su forma de vida</strong> tambi&eacute;n fueron frecuentes, con preguntas como &iquest;cu&aacute;ntas personas van a habitar la vivienda?, &iquest;de qu&eacute; nacionalidad son?, &iquest;cu&aacute;l es su estado civil?, &iquest;cu&aacute;ntos hijos/as tiene? Unas preguntas que tienden a reproducir <strong>im&aacute;genes estereotipadas</strong> que suelen asociarse con la poblaci&oacute;n migrante y su utilizaci&oacute;n del espacio habitacional y que en ning&uacute;n caso fueron realizadas a participantes espa&ntilde;oles y comunitarios&rdquo;, recuerda en <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/APDHA/Migracion-vivienda-Desigualdades-derecho-basico_6_171542852.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a> Carmen G&oacute;mez, coordinadora del informe.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Alquilo a quien me d&eacute; la gana&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Uno de los argumentos que propicia el &ldquo;s&oacute;lo espa&ntilde;oles&rdquo; que acompa&ntilde;a a algunos anuncios de alquiler es el &ldquo;desconocimiento&rdquo; de los propietarios, asegura Florencia Gaya de ACCEM. &ldquo;Muchas veces dicen 'tengo derecho a alquilar a quien quiera'. S&iacute;, pero siempre y cuando eso no vulnere el principio de no discriminaci&oacute;n&rdquo;. Es decir, puedes argumentar que no alquilas tu casa a alguien porque no puede pagar, pero no por su origen o color de piel, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y esto es denunciable? &ldquo;S&iacute;</strong>. Pueden presentar una denuncia, pero hay que tener en cuenta que se trata de personas que lo que quieren es encontrar una casa donde vivir en paz, no meterse en un proceso judicial contra alguien que no le haya querido alquilar la vivienda&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A todo ello habr&iacute;a que a&ntilde;adir la dificultad que pueden encontrar en muchas ocasiones para <strong>probar ese trato desigual</strong>. &ldquo;En Espa&ntilde;a, son cuestiones muy nuevas, que est&aacute;n aflorando ahora, y no existen abogados especializados. Cuando nos llega algo as&iacute;, siempre intentamos ponernos en contacto con los propietarios para explicarles la situaci&oacute;n y las consecuencias que tiene para la poblaci&oacute;n inmigrante&rdquo;, expone Gaya.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las entidades que disponen de mecanismos y proyectos de acompa&ntilde;amiento y mediaci&oacute;n que ayudan a los inmigrantes a acceder a un alquiler. &ldquo;Hay que tener en cuenta que las personas inmigrantes <strong>carecen de redes sociales de apoyo</strong> aqu&iacute;. Hoy el mercado exige unos avales y garant&iacute;as que los espa&ntilde;oles pueden encontrar en la familia, los inmigrantes, no. En realidad, estamos jugando un papel que corresponde a las administraciones p&uacute;blicas, pero no nos queda otra&rdquo;, expone Alejandro Cortina, director de <a href="http://www.malaga.acoge.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;laga Acoge</a>. La organizaci&oacute;n realiza tareas de intermediaci&oacute;n para evitar el rechazo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les ayudamos a realizar b&uacute;squedas en internet, porque son personas que tienen un acceso muy limitado. Hacemos las llamadas a los propietarios o agencias, concertamos visitas y les acompa&ntilde;amos. Los propietarios se muestran as&iacute; menos desconfiados y evitamos tambi&eacute;n que se les ofrezcan casas en malas condiciones o exigencias absurdas pensando que, porque <strong>son inmigrantes, van a conformarse</strong>&rdquo;, asegura Luis Alberto Arribas, voluntario de la organizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Provivienda, por ejemplo, dispone tambi&eacute;n de una bolsa de alquiler y realiza una mediaci&oacute;n con garant&iacute;as de cobro de renta y mantenimiento de la vivienda. &ldquo;En los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, hemos atendido a 60 familias cada a&ntilde;o y s&oacute;lo se ha producido una situaci&oacute;n de impago&rdquo;, afirma Eduardo Guti&eacute;rrez de Provivienda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A pesar de todo, los prejuicios son dif&iacute;ciles de combatir. &ldquo;Una de las falsas leyendas que nos encontramos a menudo es esa de que la poblaci&oacute;n inmigrante tiene m&aacute;s acceso a la vivienda p&uacute;blica. No es verdad&rdquo;, denuncia Guti&eacute;rrez y pone el caso de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;El IVIMA (Instituto de la Vivienda de Madrid), por ejemplo, exige un <a href="http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_InfPractica_FA&amp;cid=1142287285615&amp;language=es&amp;pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura&amp;pv=1142287297709" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&iacute;nimo de diez a&ntilde;os</a> de trabajo o empadronamiento a las personas que quieran acceder a una vivienda p&uacute;blica. El Plan Alquila obliga a tener <a href="http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_ConvocaPrestac_FA&amp;cid=1142683896152&amp;definicion=Prestaciones+Sociales&amp;language=es&amp;pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura&amp;sm=2&amp;tipoServicio=CM_ConvocaPrestac_FA#EpigafeDoc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permiso de residencia</a> y otras ayudas exigen un m&iacute;nimo de 5 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. Estas condiciones cierran la puerta a una gran parte de esta poblaci&oacute;n. El otro extremo es el que marca la ley de emprendedores&rdquo;. La norma, aprobada el a&ntilde;o pasado, otorga un permiso de residencia a los extranjeros que realicen inversiones inmobiliarias de <a href="http://www.europapress.es/epsocial/politica-social/noticia-gobierno-facilitara-permiso-residencia-extranjeros-hagan-inversiones-inmobiliarias-mas-500000-euros-20130524170859.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 500.000 euros</a>. &ldquo;&iquest;No es parad&oacute;jico?&rdquo;, se pregunta Guti&eacute;rrez.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de los estereotipos con los que se encuentran los inmigrantes a la hora de alquilar parten de tres ideas esenciales, dicen las organizaciones consultadas: no cuidan los pisos, no pagan y van a convertir la vivienda en un &ldquo;piso patera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese es el problema. Muchos propietarios, y la sociedad en general, tienen una visi&oacute;n falsa y distorsionada de la realidad&rdquo;, afirma Miguel Navarro de SOS Racismo. &ldquo;Los hay que han tenido malas experiencias con personas nacionales y nadie considera que todas las personas nacionales no paguen o dejen los pisos destrozados. De la misma manera, <strong>no se puede generalizar con un sector entero de la poblaci&oacute;n</strong> compuesto por diferentes nacionalidades que no tienen nada que ver unas con otras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de &ldquo;buenismo&rdquo;, resalta Eduardo Guti&eacute;rrez, &ldquo;sino de atender a la realidad y a la ley, sin discriminar&rdquo;.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/discriminacion-vivienda-inmigrantes_1_5062470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jan 2014 19:47:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Se alquila piso" (abstenerse extranjeros)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discriminación,Vivienda,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solo cuatro de cada diez alumnos gitanos termina la ESO]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/educacion-gitanos-secundaria_1_5143221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/781685b5-3fe9-42bd-b3bc-9ac5394cd0d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solo cuatro de cada diez alumnos gitanos termina la ESO"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio analiza la situación educativa de la población gitana</p><p class="subtitle">Solo un 20% de los jóvenes continúa sus estudios después de los 16 años</p><p class="subtitle">Entre los 15 y los 19 años, el 43% ni estudia ni trabaja</p></div><p class="article-text">
        <strong>A los 12 a&ntilde;os, los estudiantes gitanos han repetido al menos una vez</strong> y, a los 16, abandonan las aulas. Es el perfil que recoge el informe &ldquo;El alumnado gitano en Secundaria: un estudio comparado&rdquo;, de la Fundaci&oacute;n del Secretariado Gitano (FSG) junto a otras instituciones, como UNICEF Espa&ntilde;a. M&oacute;nica Chamorro, responsable de Educaci&oacute;n de la FSG lo explica as&iacute;: &ldquo;Actualmente, la escolarizaci&oacute;n de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os gitanos en Primaria supera el 90%. Sin embargo, el absentismo escolar es muy alto a esta edad y provoca que su nivel acad&eacute;mico est&eacute; por debajo de la media de su grupo. Por eso, muchos repiten. Llegan a Secundaria con desfase, se desmotivan y terminan abandonando&rdquo;. La investigaci&oacute;n, que se publica hoy y est&aacute; basada en una muestra de 1600 entrevistas, concluye que <strong>los 16 a&ntilde;os es la edad cr&iacute;tica en la que m&aacute;s abandono escolar</strong> se produce entre los j&oacute;venes gitanos: solo un 20% contin&uacute;a, frente al 70% del conjunto de los estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los avances que se han producido en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, con nuevas generaciones de gitanos que superan los niveles educativos de sus progenitores, las cifras siguen en rojo. &ldquo;No hay duda de que las cosas han mejorado respecto a sus padres y abuelos. Antes, la escolarizaci&oacute;n era segregada, era un modelo diferente en el que ni siquiera acababan la Primaria, pero los datos indican que hay mucho por hacer&rdquo;, recuerda Chamorro. Por ejemplo, en lo referente al fracaso escolar, uno de los indicadores  m&aacute;s relevantes y preocupantes. <strong>Un 64% de los j&oacute;venes gitanos no consigue  el ti&#769;tulo de Graduado en ESO</strong>. Y solo 3 de cada 10 cursa Bachillerato. 
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        Actualmente, un alumno de 12 an&#771;os estudia de media hasta los 20 y una alumna hasta los 21 an&#771;os. En el caso de la poblaci&oacute;n gitana, esa vida escolar no llega a los 18, medio punto menos en el caso de las chicas. Adem&aacute;s, entre los 15 y los 19 an&#771;os, <strong>un 43% de los j&oacute;venes gitanos ni estudia ni trabaja,</strong> frente al 12,8% de la tasa nacional. Y entre los 20 y 24 an&#771;os ese porcentaje se sit&uacute;a en el 48%, muy por encima del 27% del conjunto de personas de esa edad.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n revela que los principales motivos que alegan para dejar los estudios son &ldquo;estar cansado de estudiar&rdquo; y &ldquo;no gustarle lo que estudia&rdquo; (30%), seguido de razones familiares (29,5%). &ldquo;Las mujeres son las que salen peor paradas&rdquo;, recuerda Chamorro. A los 12  an&#771;os comienzan a salir del sistema educativo, un par  de an&#771;os antes que los hombres. &ldquo;Desde muy j&oacute;venes no se espera de ellas que sigan estudiando, sino que se dediquen a los suyos&rdquo;. El 42% de las chicas abandona por causas familiares, relacionadas con ayudar en el hogar o  el casamiento, frente al 14% de los chicos. 
    </p><p class="article-text">
        Unos van y otros vuelven. Un 25% de la poblaci&oacute;n gitana que deja sus estudios los retoma en algu&#769;n momento, siendo <strong>las mujeres las que m&aacute;s se reincorporan</strong>. Generalmente, a los 22 an&#771;os, dice la investigaci&oacute;n. Los chicos y chicas de 12 a 17 an&#771;os vuelven principalmente a la ESO y los mayores de edad a la formacio&#769;n de personas adultas. &ldquo;Para ambos grupos de edad el motivo principal es el hecho de encontrar una mejor salida al mercado laboral, aunque tiene un peso importante entre las chicas ma&#769;s mayores el hecho de que antes no podi&#769;an estudiar, porque no era decisio&#769;n propia, y ahora s&iacute;&rdquo;, recalca el informe.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Con los datos sobre la mesa, &iquest;qu&eacute; hacemos ahora? &ldquo;Mejorar estas cifras es responsabilidad de todos, de los alumnos, de las propias familias, de los profesores... pero sobre todo de la Administraci&oacute;n. Hay que poner en marcha medidas de acompa&ntilde;amiento de calidad. No hablamos de algo puntual, sino de un verdadero seguimiento que produzca cambios sociales reales. En la FSG, hemos demostrado que es posible, pero hace falta voluntad pol&iacute;tica&rdquo;, defiende Chamorro, en referencia al programa Promociona, un proyecto de apoyo y refuerzo educativo. El a&ntilde;o pasado, el 73% de los alumnos gitanos participantes concluy&oacute; la ESO y de ellos, el 96% accedi&oacute; a estudios postobligatorios.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a c&oacute;mo va a afectar la nueva ley educativa, que se aprueba hoy, a la realidad de los estudiantes gitanos, M&oacute;nica Chamorro advierte: &ldquo;con la informaci&oacute;n que tenemos todav&iacute;a es dif&iacute;cil valorarlo, pero un modelo que promueve marcar itinerarios, de alta y baja calidad, a los alumnos <strong>puede dar lugar a la segregaci&oacute;n</strong>. El talento de los alumnos no depende de ellos mismos, sino de muchos otros factores externos, como su situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, los referentes familiares o el contexto en el que vivan. Todos tienen derecho a tener las mismas oportunidades y parece que eso s&iacute; se va a poner en riesgo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/educacion-gitanos-secundaria_1_5143221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Nov 2013 09:25:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Solo cuatro de cada diez alumnos gitanos termina la ESO]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Gitanos,Fundación Secretariado Gitano,Educación secundaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres sin papeles: cuando las agresiones sexuales forman parte del servicio doméstico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/violencia-sexual-inmigrantes-sin-papeles-mujer_1_5153715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84a107b4-7407-4167-a65d-54c2ec931ff8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres sin papeles: cuando las agresiones sexuales forman parte del servicio doméstico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El informe "Violadas y Expulsadas" denuncia el acoso sexual a mujeres inmigrantes en situación irregular que trabajan en el servicio doméstico</p><p class="subtitle">Recoge obstáculos en la atención sanitaria y desprotección social</p><p class="subtitle">"No existe garantía legal de que a una víctima que vaya a denunciar una agresión sexual no se le abra un expediente de expulsión"</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a no tiene papeles. En 2012, trabajaba de interna en el servicio dom&eacute;stico cuando fue violada por un compa&ntilde;ero. No denunci&oacute; por miedo a ser expulsada. Lourdes tambi&eacute;n est&aacute; en Espa&ntilde;a en situaci&oacute;n irregular. En enero de 2013, fue violada por cinco conocidos. La agresi&oacute;n le caus&oacute; un sangrado vaginal. Acudi&oacute; a un hospital madrile&ntilde;o, donde <strong>se negaron a realizarle las pruebas</strong> hasta que no presentara una denuncia. Estos, con nombres ficticios para proteger su identidad, son dos de los testimonios que recoge el informe &ldquo;Violadas y Expulsadas: mujeres v&iacute;ctimas de violencia sexual en situaci&oacute;n administrativa irregular&rdquo;, de la <a href="http://www.fundacion-aspacia.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n para la Convivencia Aspacia</a>.
    </p><p class="article-text">
        El documento pretende visibilizar este tipo de violencia poniendo el foco especialmente en las empleadas de hogar. &ldquo;La garant&iacute;a jur&iacute;dica que tienen las espa&ntilde;olas, el resto de europeas y las extranjeras con papeles en regla, les permite acceder a <strong>derechos b&aacute;sicos que las mujeres en situaci&oacute;n irregular no tienen</strong>. Por ejemplo, la asistencia sanitaria o la protecci&oacute;n despu&eacute;s de poner una denuncia. Ellas son m&aacute;s vulnerables&rdquo;, asegura B&aacute;rbara Tard&oacute;n, coordinadora del informe, que se basa en la experiencia de 45 mujeres y denuncia la falta de informaci&oacute;n en esta materia. &ldquo;Si bien es cierto que en Espa&ntilde;a el Estado difunde datos sobre la violencia de g&eacute;nero por parte de la pareja o expareja,<strong> no existen datos</strong> de la violencia sexual. Mucho menos de grupos determinados de mujeres como las migrantes y menos a&uacute;n si est&aacute;n en situaci&oacute;n administrativa irregular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La falta de permiso de trabajo en Espa&ntilde;a las obliga a aceptar empleos m&aacute;s precarios, donde no solo est&aacute;n expuestas a la explotaci&oacute;n laboral, tambi&eacute;n en otros terrenos, como el sexual. &ldquo;A veces, las agresiones sexuales son una pr&aacute;ctica aceptada dentro de sus tareas. <strong>Hemos registrado violaciones</strong>. Entre las que realizan cuidado de hombres, especialmente mayores, hemos detectado abusos, como tocamientos, lenguaje sexual e incluso tener que hacer masturbaciones. Lo que refleja el informe es solo el principio, hay que seguir escarbando&rdquo;. Son muy pocas las que se deciden a dar el paso de denunciar. El primer obst&aacute;culo en esa carrera de fondo es la atenci&oacute;n sanitaria, que puede variar en funci&oacute;n de la comunidad aut&oacute;noma en la que se encuentren.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, existe un protocolo de actuaci&oacute;n estatal y otros a nivel auton&oacute;mico y municipal. La mayor&iacute;a indica que la atenci&oacute;n a la v&iacute;ctima es prioritaria, pero hay excepciones. El municipio de Madrid, por ejemplo, no contempla la recogida de muestras por agresi&oacute;n sexual <strong>si no existe denuncia previa</strong>. La mayor parte de los profesionales termina siguiendo las pautas del documento estatal, pero pueden darse casos como el de Lourdes, que encabeza el art&iacute;culo, en los que no atienden a la mujer. &ldquo;Todo depende del personal que te encuentres enfrente y un Estado de derecho <strong>no se puede sustentar en la voluntad de un profesional</strong>&rdquo;, denuncia Tard&oacute;n. La investigaci&oacute;n recuerda tambi&eacute;n que el decreto que excluye a los inmigrantes en situaci&oacute;n irregular del sistema sanitario impide a estas mujeres &ldquo;tener un seguimiento completo y adecuado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siguiente obst&aacute;culo: la polic&iacute;a. En teor&iacute;a, cuando una mujer extranjera sin papeles va a comisar&iacute;a a poner una denuncia, se debe tramitar su orden de expulsi&oacute;n o gestionar la propia expulsi&oacute;n en el caso de que ya exista un expediente, denuncia el informe. En la pr&aacute;ctica, no lo hacen, pero <strong>la desconfianza y el miedo echa atr&aacute;s</strong> a las v&iacute;ctimas. &ldquo;La garant&iacute;a jur&iacute;dica no puede, una vez m&aacute;s, depender de esa arbitrariedad, de la decisi&oacute;n que tome una persona&rdquo;. Adem&aacute;s, puede considerarse un incumplimiento de la ley con consecuencias para el propio polic&iacute;a.
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        Las otras barreras son culturales, ligadas a prejuicios sexistas y xeno&#769;fobos que influyen en el comportamiento hacia estas mujeres. &ldquo;Existen prejuicios discriminatorios respecto a la nacionalidad, la cultural, la forma de vestir... A las morenas, las cariben&#771;as, en el fondo les gusta que las toquen, las del Este que vienen a quitar maridos, etc. En general, el estereotipo es que con estas mujeres esta&#769; permitido lo que no esta&#769; con las espan&#771;olas&rdquo;, indica la investigaci&oacute;n. Esos condicionantes determinan tambi&eacute;n la respuesta social a sus denuncias. &ldquo;Es com&uacute;n que, por el hecho de ser migrantes, <strong>se considere que su testimonio es falso</strong> porque lo que quieren es sacar partido de la situaci&oacute;n, cosa que es imposible&rdquo;, recuerda Tard&oacute;n.  &ldquo;La gente a veces se pregunta: &iquest;Por qu&eacute; una mujer que ha sufrido violencia sexual tarda en denunciar el caso? Cuando la pregunta es: &iquest;Por qu&eacute; se le exige a ellas que denuncien antes? Ese es solo el comienzo de los problemas que pueden llegar a encontrarse para acceder al sistema judicial. Generalmente, necesita pruebas muy evidentes y los juicios son muy duros para ellas porque siempre se duda de las v&iacute;ctimas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha habido avances legislativos y poli&#769;ticos para hacer <a href="http://www.cadenaser.com/espana/articulo/vota-nueva-ley-extranjeria/csrcsrpor/20091029csrcsrnac_3/Tes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frente a la violencia contra las mujeres</a>. Estos esfuerzos <strong>se han centrado en las agresiones de ge&#769;nero</strong> en la pareja o por parte de la expareja y en la trata de mujeres con <a href="http://www.publico.es/477596/quien-protege-a-las-victimas-de-trata-con-fines-de-explotacion-sexual" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fines de explotacio&#769;n sexual</a>, pero no en los casos de violencia sexual. En el caso de la trata, las v&iacute;ctimas tienen una serie de garant&iacute;as legales: la paralizaci&oacute;n de su expulsi&oacute;n, 30 d&iacute;as para valorar si quiere testificar, medidas de protecci&oacute;n, permiso de residencia y trabajo o retorno a su pa&iacute;s de origen. En el caso de la violencia de g&eacute;nero, tambi&eacute;n tienen derecho a un permiso de trabajo y residencia, siempre que su agresor sea declarado culpable. Las v&iacute;ctimas de violencia sexual no tienen este tipo de colch&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No existe nada, ni un plan, ni una pol&iacute;tica p&uacute;blica. Hay un absoluto desinter&eacute;s. No existen ni siquiera campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n. Nada para trabajar contra la violencia sexual. Est&aacute; completamente invisibilizada&rdquo;, reclama B&aacute;rbara Tard&oacute;n, que propone la puesta en marcha de un plan de acci&oacute;n estatal que <strong>establezca una pol&iacute;tica p&uacute;blica integral</strong> para todas las v&iacute;ctimas este tipo de violencia, independientemente de la situaci&oacute;n administrativa en la que se encuentren. &ldquo;Creemos que es el momento de que el Estado tome medidas, no como un acto de buena voluntad, sino como una responsabilidad jur&iacute;dica despu&eacute;s de firmar acuerdos internacionales que le comprometen a ello&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/violencia-sexual-inmigrantes-sin-papeles-mujer_1_5153715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Nov 2013 08:09:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres sin papeles: cuando las agresiones sexuales forman parte del servicio doméstico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia sexual,Inmigrantes,Sin papeles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la mina: "Uno entra, pero no sabe cuándo sale"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mina-accidentes-bolivia_1_5192763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d0c8ee8-76fd-49eb-b5c1-5b884203d887_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la mina: &quot;Uno entra, pero no sabe cuándo sale&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Visitamos una mina boliviana del Cerro Rico de Potosí, en cuyas explotaciones trabajan más de 15.000 mineros.</p><p class="subtitle">Ante la escasez de planes de seguridad, decenas de personas mueren cada año en accidentes laborales.</p><p class="subtitle">Con la ayuda de la hoja de coca, los mineros pasan el día bajo tierra deslizándose por excavaciones que, en ocasiones, no superan la anchura de una persona.</p></div><p class="article-text">
        H&uacute;meda y oscura. As&iacute; es la bienvenida a la mina 19 de junio. Las pupilas se ensanchan mientras aprenden a distinguir, entre el negro que lo cubre todo, los l&iacute;mites del pasillo que conduce al interior del cerro. Los pies descifran la estabilidad entre el barro que inunda los ra&iacute;les de hierro por los que circulan las carretillas cargadas de mineral, oculto en kilos de roca. La respiraci&oacute;n se entrecorta, el ambiente se enrarece y se hace m&aacute;s sofocante a medida que te vas adentrando.
    </p><p class="article-text">
        Alfredo D&aacute;vila, sin embargo, emprende el camino a buen ritmo, sin tomar aliento, ayudado por la energ&iacute;a de la hoja de coca que mastica junto a sus compa&ntilde;eros desde hace horas. &ldquo;Nos da fuerza para quitarnos el hambre y voluntad para trabajar&rdquo;. Los quince a&ntilde;os que lleva en la 19 de junio le han ense&ntilde;ado a reconocer sin necesidad de luz cada pliegue de la monta&ntilde;a y cada matiz de cada veta, la capa de la roca de la que se extrae el mineral.
    </p><p class="article-text">
        La antorcha de su casco es la primera en abrirse paso. Cincuenta metros, cien, doscientos, doscientos cincuenta. D&aacute;vila se detiene en seco y se&ntilde;ala hacia un grupo de rocas que se interponen en el camino. Hasta aqu&iacute; hemos llegado. &ldquo;Antes, <strong>ten&iacute;a 650 metros de largo, pero se ha derrumbado</strong>. Queremos recuperarlo alg&uacute;n d&iacute;a&rdquo;, dice sin mucho entusiasmo. El desprendimiento oblig&oacute; a los mineros a construir t&uacute;neles a derecha e izquierda, en busca de nuevas vetas. En uno de sus rincones, se distinguen los bordes de un altar encabezado por una figura con pinta de diablo. &ldquo;Ese es el T&iacute;o&rdquo;. El T&iacute;o es quien manda bajo tierra. A sus pies se esparcen hojas de coca, cigarros y alcohol, ofrendas para ganarse su fidelidad. &ldquo;&Eacute;l es el que nos da el mineral, por eso tenemos que tener fe con &eacute;l&rdquo;. D&aacute;vila retoma la ruta y se detiene frente a un conducto, parecido a un pozo sin agua, por el que se deslizan los mineros para llegar al mineral. Tiene cincuenta metros de profundidad y <strong>la anchura de una persona</strong>. La bajada se realiza a trav&eacute;s de escaleras de madera. Medidas de seguridad: cero.
    </p><p class="article-text">
        D&aacute;vila y sus compa&ntilde;eros pasan una media de ocho horas al d&iacute;a en las entra&ntilde;as del cerro. &ldquo;No salimos para nada, ni siquiera para almorzar. <strong>Uno entra, pero no sabe cu&aacute;ndo sale</strong>&rdquo;. Su salario depende del rendimiento propio y de lo f&eacute;rtil que sea la veta que est&aacute;n siguiendo. En esta explotaci&oacute;n, se extrae plata, plomo y zinc. &ldquo;Unas semanas sacamos 20 toneladas, algunas 60... De 20 toneladas, puede salir una de mineral. El mineral puede ser de alta o baja ley&rdquo;. Las plantas de tratamiento levantadas al pie de la monta&ntilde;a son las que se encargan de separar los metales de la roca y gestionar las exportaciones que se hacen al extranjero. Mientras, el minero sigue picando piedra.
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        La cantidad de ramificaciones han convertido el interior del cerro en algo parecido a un hormiguero: infinitud de conductos conectados desordenadamente que pueden provocar, y de hecho ya provocan, <a href="http://potosionline.com/2013/03/06/comite-civico-denuncia-dano-gravisimo-al-cerro-rico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hundimientos</a>. &ldquo;Algunas veces, siguiendo la veta vamos a parar a donde trabajan otros compa&ntilde;eros de otras explotaciones&rdquo;, recuerda D&aacute;vila. En el camino, se cruzan pedazos de roca reci&eacute;n desprendidos y paredes a punto de dejarse arrastrar por la gravedad. No existen estad&iacute;sticas sobre cu&aacute;ntos muertos deja al a&ntilde;o Cerro Rico. Es un goteo que ni siquiera conocen los habitantes de Potos&iacute;. La <a href="http://www.musol.org.bo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asociaci&oacute;n Solidaridad de Mujeres</a>, que apoya a las viudas de trabajadores mineros, habla de <strong>14 muertes mensuales</strong> por accidentes en el interior de la monta&ntilde;a y por complicaciones de enfermedades derivadas de este trabajo, que cada d&iacute;a realizan m&aacute;s de 15.000 personas en la zona. Hace tan solo un par de semanas, <a href="http://www.la-razon.com/ciudades/seguridad_ciudadana/fallecen-interior-Cerro-Rico-Potosi_0_1925207523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se cobr&oacute; la vida de tres j&oacute;venes</a> que murieron intoxicados.
    </p><p class="article-text">
        El cerro de Potos&iacute; ha sido explotado de manera ininterrumpida desde el siglo XVI, cuando los espa&ntilde;oles arrasaron con la plata a costa de la vida de miles de ind&iacute;genas, que esclavizados y obligados a trabajar, murieron en accidentes y atrapados en derrumbes. La 19 de junio no conoce esa historia, es joven. Est&aacute; activa desde 1997 y tiene tan solo ocho trabajadores. &ldquo;Aqu&iacute; somos como una familia. Cuando bajamos somos uno&rdquo;, presume D&aacute;vila. Las tareas est&aacute;n repartidas. Unos perforan la roca, otros sacan el mineral, uno carga las carretillas y otro las saca al exterior.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del orgullo con el que habla Alfredo D&aacute;vila de su trabajo y de sus compa&ntilde;eros, no es lo que tiene pensado para sus hijos. &ldquo;Nosotros nos sacrificamos por ellos, por llevar el pan a la casa, pero no quiero que mi familia pase por esto. El trabajo es duro. Muy pesado y cansado&rdquo;. La reciente subida del precio de los minerales ha incrementado la oferta de personas que migran a la ciudad en busca de un hueco. &ldquo;Muchos hombres se vienen solos y <strong>le mandan a su familia lo que ganan</strong>. Tambi&eacute;n hay gente que est&aacute; en los colegios y viene a trabajar de noche para costearse sus estudios&rdquo;. El desgaste f&iacute;sico en la mina es inmenso, pero el dinero r&aacute;pido es un gancho para los j&oacute;venes.
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        Ismael Flores tiene 18 a&ntilde;os. Empez&oacute; a trabajar a los catorce. Muri&oacute; su madre y su padre se fue a vivir con otra mujer, sin hacerse cargo de &eacute;l. Ahora apenas tienen contacto. Entre semana reside en un internado que la ONG Ayuda en Acci&oacute;n ha construido en Jahuacaya, una remota comunidad del altiplano boliviano. All&iacute; vive y estudia secundaria junto a otros compa&ntilde;eros cuyas casas est&aacute;n a <strong>tres o cuatro horas caminando</strong>, como la suya. El centro tiene capacidad para acoger a 60 alumnos y su objetivo es evitar que la distancia se convierta en un motivo para el abandono escolar de los j&oacute;venes. Cada viernes, Ismael coge un autob&uacute;s que le lleva a Potos&iacute; para trabajar en la mina. As&iacute; consigue ahorrar algo y poder costearse los gastos derivados de sus estudios. &ldquo;Los fines de semana el jornal est&aacute; a 100 bolivianos (10,5 euros) pero, si trabajo m&aacute;s, me pueden pagar hasta 400 (42 euros). Y eso es suficiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la mina trabaja cargando la carretilla y ayudando a perforar. Gana bien, en relaci&oacute;n a lo que consigue cualquier agricultor de su comunidad, pero est&aacute; convencido de que es algo temporal. &ldquo;Empec&eacute; por necesidad porque no me apoyaba mi padre. Al principio, cuando era ni&ntilde;o, me gustaba trabajar y luego vi que hab&iacute;a accidentes y es muy cansado&rdquo;, reconoce. Se ve a s&iacute; mismo como jugador de f&uacute;tbol o profesor de educaci&oacute;n f&iacute;sica. En eso &uacute;ltimo coincide con muchos de sus compa&ntilde;eros. 
    </p><p class="article-text">
        Para los j&oacute;venes del campo, acostumbrados vivir en familias en las que sus progenitores no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela, o fueron muy pocos a&ntilde;os, los maestros terminan convirti&eacute;ndose en referentes. Referentes de estudio, de oportunidades, de vida. &ldquo;Los profesores trabajan mucho pero no con el sudor de la mina. All&iacute; es m&aacute;s&rdquo;, asegura Ismael, recordando el peligro al que le expone su trabajo. &ldquo;Hay mal de mina. La gente se pone enferma porque <strong>el polvo ataca a los pulmones</strong>. M&aacute;s que todo afecta a los perforistas y yo a veces ayudo a perforar&rdquo;. Dice que no tiene miedo pero, en cuanto pueda, la mina, la oscuridad y la humedad, cuanto m&aacute;s lejos, mejor.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: Este reportaje ha sido realizado durante un viaje con Ayuda en Acci&oacute;n, ONG con la que colaboro actualmente.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mina-accidentes-bolivia_1_5192763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Oct 2013 18:46:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En la mina: "Uno entra, pero no sabe cuándo sale"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidentes,Bolivia,Minería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida con trastorno bipolar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trastorno-bipolar-enfermedad-mental_1_5809447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c739fe3-9a62-4daf-bdeb-2e2e3943654c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida con trastorno bipolar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sergio Saldaña ha publicado un libro para contar cómo convive con su enfermedad mental</p><p class="subtitle">“El caballo de batalla está en que no sé discernir con certeza cuándo una reacción se debe a mi forma de ser y cuándo se me está yendo la pinza”</p></div><p class="article-text">
        Sergio Salda&ntilde;a tiene trastorno bipolar. No es un secreto, al contrario. Est&aacute; seguro de que, si m&aacute;s gente se atreviese a dar el paso de hacerlo p&uacute;blico, no existir&iacute;a el estigma que rodea a su enfermedad. &ldquo;Ser&iacute;a muy bueno que hubiese <strong>m&aacute;s famosos &lsquo;saliendo del armario&rsquo;</strong>, sobre todo en la televisi&oacute;n. Tienen como un grado m&aacute;s de verdad y una capacidad de normalizaci&oacute;n que yo no tengo&rdquo;, afirma en una entrevista a Desalambre.
    </p><p class="article-text">
        Esa m&aacute;xima de visibilizar, le ha llevado a crear <a href="http://tengotrastornobipolar.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el blog</a> &ldquo;Tengo trastorno bipolar&rdquo; y a publicar <a href="http://tengotrastornobipolar.wordpress.com/162-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro</a> (editorial C&iacute;rculo Rojo) con el mismo t&iacute;tulo, en cuyas 77 p&aacute;ginas habla de la cotidianeidad de una patolog&iacute;a que hace oscilar el estado de &aacute;nimo entre la man&iacute;a, o fase de euforia que puede durar d&iacute;as o meses, y la depresi&oacute;n, caracterizada por la tristeza y la desesperanza. &ldquo;El caballo de batalla de esta enfermedad, para m&iacute;, est&aacute; en que no s&eacute; discernir con certeza <strong>cu&aacute;ndo una reacci&oacute;n se debe a mi forma de ser</strong>- entendedme: personalidad, car&aacute;cter..- y cu&aacute;ndo se debe a que se me est&aacute; yendo miserablemente la pinza&rdquo;, asegura Salda&ntilde;a en el libro. Contarlo forma parte de un proyecto vital, de una necesidad de explicar c&oacute;mo ha logrado convivir con ella todos estos a&ntilde;os, &ldquo;desde el humor y el amor&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        El relato comienza poco antes de su primera crisis man&iacute;aca, con aquellas peque&ntilde;as acciones en las que &ldquo;nadie ve&iacute;a las cosas&rdquo; como &eacute;l. &ldquo;Cuando est&aacute;s arriba, te crees el rey de la baraja. No necesitaba dormir. Hablaba por los codos. Encadenaba pensamientos a toda velocidad. Me parec&iacute;a que el mundo, la gente, mis amigos, mi familia&hellip; iban a c&aacute;mara lenta&rdquo;. Eso, acompa&ntilde;ado de un altercado en casa, le llev&oacute; por primera vez al hospital, donde los especialistas le recomendaron el internamiento. Estuvo ocho d&iacute;as encerrado, el primer paso para ser consciente de que era algo serio y cr&oacute;nico. &ldquo;Es un lastre y, hay que decirlo, una putada. No sabes c&oacute;mo aprenderte la enfermedad. Es muy desconcertante&rdquo;. Recuerda el d&iacute;a en el que le comunicaron el diagn&oacute;stico como la escena de una pel&iacute;cula. &ldquo;Solo que no hubo ficci&oacute;n, aquello fue real. Ese momento te marca para toda la vida. Era <strong>imposible asimilar lo que me estaba contando</strong>, a m&iacute; y a mis padres, el se&ntilde;or que hab&iacute;a al otro lado de la mesa vestido de blanco. Entr&eacute; en un estado de duelo y negaci&oacute;n&rdquo;. El paso de los a&ntilde;os le ha ayudado a enfrentarla de forma diferente y sobre todo a detectar &ldquo;los chivatos&rdquo; que se van encendiendo antes de una crisis.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuento las horas que he dormido las &uacute;ltimas noches. Recuerdo los comentarios que me ha hecho la gente que me importa sobre mi comportamiento en estos d&iacute;as pasados. Y, ahora, los escucho de verdad. Rememoro, intentando ser objetivo, las salidas de madre. <strong>Ya no son an&eacute;cdotas, son s&iacute;ntomas</strong> y as&iacute; debo verlas. Visualizo las consecuencias de las pasadas crisis&hellip; Rememoro todos los prop&oacute;sitos que he venido haciendo los meses pasados. Me busco las ganas de pelear por m&iacute;, de ser ego&iacute;sta, de negarme a ser un t&iacute;tere con parkinson y babeante. A partir de aqu&iacute;&hellip; temple. Estoy en el l&iacute;mite, en el filo de la navaja. Si grito que le den por culo a todo, ser&aacute; un vuelta a empezar. Si consigo sujetarme, ni man&iacute;a, ni hipoman&iacute;a, ni madre que lo fund&oacute;. No he perdido del todo. Yo he sido capaz de sujetarme&rdquo;. As&iacute; describe en su blog c&oacute;mo evita una crisis man&iacute;aca cuando empieza a detectar las primeras se&ntilde;ales de alarma.
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                </figure><h3 class="article-text">Puertas cerradas</h3><p class="article-text">
        Sergio Salda&ntilde;a ha vivido tres internamientos en su vida. &ldquo;Nunca he esquivado hablar de ello. Es algo que tuve que enfrentar y cuyo recuerdo me ayuda a sobreponerme para no caer de nuevo. Pero una cosa es clara, los amn&eacute;sicos y la medicaci&oacute;n <strong>te dejan vac&iacute;o, te alienan y al salir no eres t&uacute;</strong>. Siempre he tenido que volver a empezar de cero&rdquo;, reconoce. Lleg&oacute; a pasar 21 d&iacute;as interno en su &uacute;ltima crisis man&iacute;aca. &ldquo;La etapa del hospital se vive mal porque est&aacute; asociado a cuando el paciente est&aacute; peor. Muchos entran involuntariamente porque es la &uacute;nica manera de poner tope a una crisis. Eso hay que entenderlo. Si a uno se le hincha un pie va voluntariamente al m&eacute;dico, mientras que en estos casos, si uno est&aacute; mal, piensa que es cosa de los dem&aacute;s&rdquo;, recuerda Eduard Vieta, jefe del servicio de Psiquiatr&iacute;a y Psicolog&iacute;a del Hospital Cl&iacute;nic de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Tocar fondo implica volver al punto de partida y en esa subida el apoyo del entorno social es esencial. &ldquo;Gran parte de los problemas son las consecuencias sociales&rdquo;, dice Vieta. &ldquo;La persona que sufre una crisis llega a perder su trabajo y <strong>es vista como una vaga que no quiere trabajar</strong>&rdquo;. Est&aacute; condenada al aislamiento social y la discriminaci&oacute;n. &ldquo;La gente piensa que su comportamiento es un problema sin soluci&oacute;n, que se trata de una persona con una conducta desordenada en la que no se puede confiar. Como consecuencia, el estigma aumenta&rdquo;, asegura Jos&eacute; Garc&iacute;a, asesor cient&iacute;fico de la Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES). La familia adquiere entonces un papel relevante. &ldquo;Es importante su intervenci&oacute;n y apoyo hacia la persona enferma, pero tambi&eacute;n es importante trabajar con ella en el asesoramiento y la formaci&oacute;n para disminuir el impacto que la enfermedad puede tener en el seno familiar&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Hay vida m&aacute;s all&aacute;</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del trastorno bipolar, Sergio Salda&ntilde;a ha vivido muchas otras cosas: ha acabado la carrera, ha sacado adelante durante a&ntilde;os un negocio familiar, ha terminado unas oposiciones y, ahora, es bibliotecario y padre de un ni&ntilde;o de seis meses. &ldquo;No me siento privilegiado, ni afortunado. Yo <strong>no creo en la suerte. Creo en el trabajo </strong>que he hecho en momentos muy complejos de mi vida. Lo que s&iacute; tengo y no me merezco es el entorno: Lupe, mi pareja, mi familia y mis amigos. Se lo he puesto muy dif&iacute;cil a todos&rdquo;. Al final del libro, son ellos quienes cuentan c&oacute;mo es la vida junto a una persona con trastorno bipolar.
    </p><p class="article-text">
        En esta enfermedad, el tratamiento, la rutina y la autobservaci&oacute;n son imprescindibles. &ldquo;Puede llevar a la persona a estar alejada de la realidad, pero va y viene, por eso es tan importante que el paciente la asuma. Muchos no lo hacen porque creen que con no pensar en ella es suficiente. Uno tiene m&aacute;s responsabilidad cuando est&aacute; bien que cuando est&aacute; mal, porque estando bien es el momento de hacer un esfuerzo por mantenerse y prevenir la crisis&rdquo;, asegura Eduard Vieta, del Hospital Cl&iacute;nic. El centro estima que <strong>casi un mill&oacute;n de personas padece trastorno bipolar </strong>en Espa&ntilde;a, aunque el 40% no lo sabe. La enfermedad tiene dos ramas, el tipo I y el tipo II, este &uacute;ltimo es m&aacute;s dif&iacute;cil de diagnosticar porque las crisis son m&aacute;s atenuadas que en el primer caso. Existe tambi&eacute;n un alto riesgo de suicidio: se calcula que lo intenta la mitad de las personas diagnosticadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que detectamos d&iacute;a a d&iacute;a es que hay una falta de informaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n en general. Por ejemplo, hoy todo el mundo sabe qu&eacute; es el colesterol y que hay que controlarlo, pero en el caso de las enfermedades mentales hay mucho tab&uacute;&rdquo;, se&ntilde;ala Vieta. Un desconocimiento que tambi&eacute;n afecta a los profesionales, principalmente a los de atenci&oacute;n primaria. &ldquo;Los m&eacute;dicos de cabecera tienen que saber de todo, lo que provoca que a veces enfermedades como esta <strong>se diagnostiquen como una depresi&oacute;n</strong> y no sean tratadas adecuadamente. Hace falta m&aacute;s formaci&oacute;n en todos los niveles, tambi&eacute;n entre los especialistas. Todo es mejorable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito del tratamiento, si echamos la vista atr&aacute;s, ha habido una reducci&oacute;n de los efectos secundarios de los medicamentos, pero la atenci&oacute;n integral sigue siendo una asignatura pendiente, recuerdan desde la Confederaci&oacute;n FEAFES. &ldquo;Se sabe que existen intervenciones con muy buenos resultados, pero casi siempre se recurre s&oacute;lo a los psicof&aacute;rmacos. Es necesario que se incorporen <strong>otras t&eacute;cnicas psicoterap&eacute;uticas y psicosociales </strong>que ya han demostrado su eficacia&rdquo;, reconoce Jos&eacute; Garc&iacute;a. Y ah&iacute;, el contexto de crisis est&aacute; siendo un obst&aacute;culo m&aacute;s. &ldquo;Es clave porque esta enfermedad funciona por intervalos, pero hay que asegurar la continuidad de los cuidados a trav&eacute;s de un equipo multidisciplinar. No se puede pensar solo en una consulta cada cierto tiempo, sino en una red de cuidados que con la crisis se ha puesto en peligro&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Enfermedades a golpe de titular</h3><p class="article-text">
        Habitualmente, cuando se aborda el tema de las enfermedades mentales, la conversaci&oacute;n suele derivar hacia la responsabilidad que tienen los medios de comunicaci&oacute;n en la construcci&oacute;n del estigma. &ldquo;Se echan de menos los c&oacute;digos de buenas pr&aacute;cticas, que ya existen pero que no se usan. Nadie dir&iacute;a que un se&ntilde;or con colesterol ha matado a otro, mientras que si tiene un trastorno bipolar, s&iacute; aparece rese&ntilde;ado en el titular&rdquo;, recuerda Eduard Vieta. &ldquo;<strong>No podemos definir a las personas por su enfermedad</strong> y en ese error suelen caer a menudo los medios&rdquo;. De nuevo emerge la visibilidad como un catalizador para acabar con los tab&uacute;es. &ldquo;Hace falta gente valiente que d&eacute; un paso al frente, no solo famosa, que ya sabemos que funciona, tambi&eacute;n a otros perfiles. D&iacute;a a d&iacute;a atendemos a personas de alta responsabilidad social que pueden abrir mucho camino de cara a la normalizaci&oacute;n de las enfermedades mentales y necesitamos que sean conscientes de ello&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, Sergio Salda&ntilde;a contin&uacute;a con la difusi&oacute;n del libro (el 8 de octubre estar&aacute; en Madrid) con una mezcla de ilusi&oacute;n y cautela. &ldquo;El &eacute;xito nos est&aacute; desbordando, est&aacute; teniendo mucha cobertura, pero reconozco que a veces pongo el freno porque cada charla es un riesgo para mi salud. Vaciarse es una carga emocional, pero ver al p&uacute;blico contar, abrirse y reconocerse en s&iacute;ntomas que a veces desconoc&iacute;a porque no tienen informaci&oacute;n... Es emocionante&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trastorno-bipolar-enfermedad-mental_1_5809447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Sep 2013 18:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades mentales,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derrumbe en la cárcel que no servía para presos, pero sí para inmigrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cie-algeciras-derrumbe-cierre_1_5795621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5721f23c-8e78-4e32-9252-96e119930730_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derrumbe en la cárcel que no servía para presos, pero sí para inmigrantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un desprendimiento en el techo del CIE de Algeciras provoca el cierre parcial del centro</p><p class="subtitle">Las malas condiciones de sus instalaciones han sido denunciadas por las ONG, el Defensor del Pueblo o el Sindicato Unificado de Policía</p><p class="subtitle">El edificio fue la cárcel de Algeciras hasta el año 2000, cuando se clausuró y trasladó a otro edificio</p></div><p class="article-text">
        Desde el exterior, los barrotes del Centro de Internamiento de Extranjeros de La Pi&ntilde;era recuerdan que ese mismo lugar alberg&oacute; la prisi&oacute;n de Algeciras hasta el a&ntilde;o 2000, cuando se traslad&oacute; a otra ubicaci&oacute;n. En 2004, aquel recinto, que ya no serv&iacute;a como c&aacute;rcel, se convirti&oacute; en un centro de reclusi&oacute;n de inmigrantes con capacidad para acoger a 190 personas. Hoy est&aacute; parcialmente cerrado tras haberse <strong>derrumbado una parte del techo</strong> durante el mes de junio. Solo queda en funcionamiento el m&oacute;dulo cuatro, donde est&aacute;n las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El derrumbe es el colof&oacute;n de una serie de denuncias sobre la situaci&oacute;n del centro que llevan a&ntilde;os realizando organizaciones sociales, como Andaluc&iacute;a Acoge o la Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a (APDHA) y el Defensor del Pueblo, el Defensor del Pueblo Andaluz o el Ayuntamiento de Algeciras. La Fiscal&iacute;a General del Estado tambi&eacute;n ha recomendado la mejora de las condiciones de habitabilidad de los internos y el fiscal de Extranjer&iacute;a de Algeciras considera que las instalaciones son &ldquo;<a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/05/04/andalucia/1367670277_286967.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">horripilantes&rdquo; y se ha sumado a las voces que piden su clausura</a>, como lo ha hecho el Sindicato Unificado de la Polic&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En su d&iacute;a, cuando era una prisi&oacute;n, lo cerraron debido al estado del edificio. Si no val&iacute;a como prisi&oacute;n, significa que tampoco vale como CIE. El derrumbe es consecuencia del deterioro que afecta al edificio desde hace a&ntilde;os. Lo que <strong>nos parece una burla</strong> es que se resistan a cerrarlo totalmente. La zona de las mujeres que han dejado operativa sufre las mismas humedades que la de los hombres y <strong>tiene los mismos techos en mal estado</strong>. Podr&iacute;a volver a ocurrir lo mismo. Esta no es la soluci&oacute;n y ya hemos mostrado nuestra oposici&oacute;n&rdquo;, afirma Juan Antonio Morillo, secretario local del Sindicato Unificado de Polic&iacute;a (SUP) en Algeciras, quien asegura que ha recibido informaciones contradictorias sobre el futuro cierre completo del centro. Eldiario.es ha contactado con el Ministerio del Interior y Polic&iacute;a Nacional, pero no ha recibido respuesta al respecto.
    </p><p class="article-text">
        El recinto es uno de los ocho CIE que hay en Espa&ntilde;a, donde se recluye, durante un m&aacute;ximo de 60 d&iacute;as, a inmigrantes que van a ser expulsados a sus pa&iacute;ses. En ese tiempo, si no los han devuelto, son puestos en libertad. Aunque legalmente no tienen car&aacute;cter penitenciario, la estructura sigue siendo la de una c&aacute;rcel. &ldquo;Ha habido algunos cambios m&iacute;nimos. Por ejemplo, en los cuartos de ba&ntilde;o, para que no tuvieran que hacer sus necesidades a la vista de todo el mundo, o en las celdas, pero <strong>todo lo que se hace es parchear</strong>&rdquo;, reconoce Andr&eacute;s De La Pe&ntilde;a, responsable de la APDHA en el Campo de Gibraltar. Pone como ejemplo la sala de visitas del recinto, donde visitantes e internos est&aacute;n divididos por un muro que supera el metro de altura sobre el que descansa una mampara &ldquo;de al menos dos metros y una malla met&aacute;lica encima&rdquo;, que impide la comunicaci&oacute;n. &ldquo;Es humillante. La &uacute;nica forma de comunicarse es pegando voces. No hay un tel&eacute;fono, ni hay nada. Imagina el esc&aacute;ndalo que se forma en las visitas. No hay quien se entere. Lo denunciamos y pusieron una separaci&oacute;n entre las sillas de los visitantes, pero eso no soluciona el problema&rdquo;. Una situaci&oacute;n que nada tiene que ver con el de Tarifa, recuerda De la Pe&ntilde;a, donde unos y otros se sientan juntos en una mesa donde pueden conversar.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones critican tambi&eacute;n la asistencia jur&iacute;dica que reciben los internos. &ldquo;Es muy deficiente. Imagina a una persona que entra en una patera por Motril, donde le designan un abogado de oficio. A esa persona se la llevan inmediatamente a Algeciras. Una vez all&iacute;, &iquest;qu&eacute; tipo de asistencia van a recibir? &iquest;Se va a trasladar el abogado? Est&aacute;n en una situaci&oacute;n de absoluta indefensi&oacute;n&rdquo;, asegura Jes&uacute;s Mancilla, presidente de Algeciras Acoge, quien cuestiona, asimismo, la atenci&oacute;n social que reciben. &ldquo;Las personas que se ocupan de su custodia<strong> son polic&iacute;as sin ning&uacute;n tipo de formaci&oacute;n</strong> en temas sociales o jur&iacute;dicos y que, adem&aacute;s, no tienen que tenerla. Est&aacute;n asumiendo trabajos para los que no est&aacute;n capacitados&rdquo;. Una denuncia a la que se suma el SUP. &ldquo;El polic&iacute;a es eso, un polic&iacute;a. No es un asistente social, ni un funcionario de prisiones. El polic&iacute;a debe encargarse de la seguridad, nada m&aacute;s&rdquo;, reconoce Morillo.
    </p><p class="article-text">
        Otra de sus principales reclamaciones es que, tanto aqu&iacute; como en el resto de CIE espa&ntilde;oles, conviven inmigrantes que han cometido un delito, cuya pena ha sido sustituida por la expulsi&oacute;n del pa&iacute;s y est&aacute;n a la espera de ser deportados, con inmigrantes que han sido detenidos por no tener la documentaci&oacute;n en regla y que tienen una orden de expulsi&oacute;n pendiente. &ldquo;<strong>Juntan a delincuentes con personas que solo tienen una falta administrativa</strong>. Es ilegal y adem&aacute;s es innecesario, teniendo en cuenta que para las personas con estancia irregular, seg&uacute;n la ley, el internamiento en los CIE debe ser el &uacute;ltimo recurso&rdquo;, afirma Jes&uacute;s Mancilla, de Algeciras Acoge. 
    </p><p class="article-text">
        La reclusi&oacute;n en estos centros es una medida cautelar para tener localizada a la persona que va a ser devuelta a su pa&iacute;s, algo que solo llega a ocurrir <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/CIE-inmigrantes_0_52145122.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el 48% de los casos</a>, seg&uacute;n los datos de la Fiscal&iacute;a General del Estado. &ldquo;Hay otras salidas que no pasan por encerrarlos, como favorecer el retorno voluntario, retener el pasaporte o que esa persona se vea obligada a ir a firmar cada cierto tiempo&rdquo;, dice Mancilla. &ldquo;Hay alternativas, por eso seguimos exigiendo el cierre de los CIE&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/cie-algeciras-derrumbe-cierre_1_5795621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2013 19:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derrumbe en la cárcel que no servía para presos, pero sí para inmigrantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Algeciras,Inmigrantes,CIE - Centro de Internamiento de Extranjeros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En La Bestia: "si no pagan 100 dólares, los tiran del tren"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/la-bestia-accidente-mexico-migrantes_1_5786912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a868074c-b67d-40ff-a377-14e68f4633f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En La Bestia: &quot;si no pagan 100 dólares, los tiran del tren&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tren descarrilado el domingo en México sufre accidentes similares una o dos veces al año, denuncia Alejandro Soladine, fundador de un albergue de esta ruta migratoria</p><p class="subtitle">Señalan el robo de piezas de la vía y la falta de mantenimiento como posibles causas del accidente</p><p class="subtitle">A los secuestros y robos que sufren los migrantes, se suma una nueva práctica: pagar 100 dólares por tramo.</p></div><p class="article-text">
        No es la primera vez que descarrila &ldquo;La Bestia&rdquo;, el tren de carga en el que recorren M&eacute;xico los migrantes, centroamericanos en su mayor&iacute;a, que quieren cruzar a EEUU y en el que el domingo <a href="http://www.europapress.es/latam/mexico/noticia-mexico-ascienden-nueve-fallecidos-descarrilamiento-bestia-20130828011107.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">murieron nueve personas</a> y una veintena resultaron heridas. El convoy <strong>ya sufri&oacute; un accidente similar en marzo</strong> y un par m&aacute;s el a&ntilde;o pasado y el anterior. Lo recuerda Alejandro Solalinde, sacerdote y fundador del albergue Hermanos del Camino de Ixtepec, lugar al que acuden habitualmente las personas que realizan esa ruta migratoria. Poca gente ha convivido como &eacute;l con la realidad de quienes cada d&iacute;a se suben a sus vagones. Y por eso, porque conoce la &ldquo;indiferencia&rdquo; que rodea a este asunto, denuncia que &ldquo;<strong>si no hubiese habido muertos, habr&iacute;a pasado desapercibido</strong>. Generalmente, desde el Gobierno minimizan las informaciones y no se cuentan las cosas como son. Eso s&iacute;, en los medios de comunicaci&oacute;n el tema est&aacute; m&aacute;s visible que antes&rdquo;, reconoce el sacerdote, en una conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con el eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Solalinde afirma que el accidente del domingo fue provocado por tres factores: <strong>el robo de clavos y placas que aseguran las v&iacute;as</strong> por las que pasa el tren, <a href="http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2013/08/130826_ultnot_tren_la_bestia_mexico_descarrilamiento_vp.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confirmado por las autoridades mexicanas</a>, por el que reclama una investigaci&oacute;n que aclare &ldquo;qui&eacute;nes fueron y por qu&eacute;&rdquo;; las lluvias que ablandaron la tierra ya de por s&iacute; h&uacute;meda por la cercan&iacute;a de un pantano; y la falta de mantenimiento que sufre el camino. &ldquo;Hay un total descuido. Muchas de las maderas est&aacute;n podridas y eso facilita que ocurran este tipo de acontecimientos&rdquo;.
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        Los datos oficiales hablan de quince heridos trasladados al hospital, pero el sacerdote cree que habr&iacute;a muchos m&aacute;s, teniendo en cuenta la cantidad de gente que viaja habitualmente en el tren y que volcaron ocho de los doce vagones, en los que viajaban unas 200 personas, seg&uacute;n datos oficiales. &ldquo;No sabemos su gravedad, probablemente leve, pero muchos han preferido seguir el camino y <strong>no detenerse porque saben que ser&iacute;an repatriados inmediatamente</strong>&rdquo;. El equipo de su albergue ha avisado a otros centros, que salpican los alrededores de la v&iacute;a por la que transcurre el convoy, para que est&eacute;n preparados. Mientras, intentan dar apoyo a quienes se ponen en contacto desde otros pa&iacute;ses pensando que sus familiares podr&iacute;an haber ido en el tren descarrilado. &ldquo;<strong>Llaman principalmente de Honduras </strong>(de donde proced&iacute;an las seis personas muertas en el accidente) e intentamos pasarle toda informaci&oacute;n posible, pero nuestra capacidad es limitada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La espiral de violencia contra los migrantes va a m&aacute;s, admite Solalinde. &ldquo;<strong>El migrante es una mercanc&iacute;a</strong> sometida a extorsiones, robos y secuestros durante el camino. Ahora, adem&aacute;s, se ha impuesto una nueva pr&aacute;ctica: pedirle cien d&oacute;lares por cada tramo que recorren en el tren y, <strong>si no los tienen, los tiran</strong>. A algunos los matan, otros tienen la suerte de caer en blando y solo resultan heridos, otros son mutilados&rdquo;, denuncia el sacerdote que ha sido en varias ocasiones agredido, e incluso detenido, se&ntilde;alar a grupos criminales y acusar a las autoridades de pasividad y complicidad. Solo entre abril y septiembre de 2010, 11.000 migrantes fueron secuestrados en M&eacute;xico, seg&uacute;n un informe de la <a href="http://www.cndh.org.mx/Informes_Especiales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos</a> de ese pa&iacute;s. &ldquo;El Gobierno es muy consciente de lo que est&aacute; sucediendo pero ha abandonado su responsabilidad de proteger a estas personas&rdquo;. 
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        El albergue Hermanos del Camino de Ixtepec es un oasis en mitad del trayecto. Un lugar para descansar, sin preguntas, sin papeles, sin temor a ser detenidos. Lo m&aacute;s parecido a un hogar que pueden encontrar. All&iacute; <strong>reciben atenci&oacute;n integral</strong>. &ldquo;Ofrecemos asistencia humanitaria, defensa de sus derechos, apoyo psicol&oacute;gico y espiritual, comunicaci&oacute;n con sus familias e informaci&oacute;n sobre el camino. Tambi&eacute;n trabajamos la incidencia pol&iacute;tica para exigir leyes m&aacute;s justas&rdquo;. Solalinde defiende la creaci&oacute;n de un visado humanitario con el cual los migrantes de Centroam&eacute;rica y Sudam&eacute;rica podr&iacute;an permanecer 180 d&iacute;as en territorio mexicano, tiempo suficiente para llegar a EEUU. &ldquo;No estar&iacute;an obligados a viajar en tren. Podr&iacute;an hacerlo por otras v&iacute;as m&aacute;s seguras, como los camiones&rdquo;. La<a href="http://mexico.cnn.com/nacional/2011/06/20/mexico-crea-la-figura-del-visitante-para-el-transito-legal-de-migrantes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> medida fue anunciada en 2011</a> por Felipe Calder&oacute;n, entonces presidente del Gobierno, pero finalmente no lleg&oacute; a desarrollarse. 
    </p><p class="article-text">
        Desde sus comienzos en 2007, el centro ha crecido hasta ocupar 16.000 metros cuadrados en los que los migrantes pueden acceder a una cama, bliblioteca, capilla, sala de juegos y una granja. El tiempo m&aacute;ximo que pueden permanecer en &eacute;l son tres d&iacute;as &ldquo;porque no es un hostal, es un lugar para viajeros en tr&aacute;nsito&rdquo;. En<a href="http://www.hermanosenelcamino.org/voz-migrante.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> su p&aacute;gina web</a>, comparten muchos de los consejos que dan a quienes llegan a sus instalaciones: d&oacute;nde deben subir o bajar del tren, d&oacute;nde ubicarse para respirar mejor en los t&uacute;neles, recomendaciones para no caer, las rutas menos peligrosas, el tipo de personas en las que no deben confiar, ect. En esencia, un mapa de lo que encontraran en el camino y de qu&eacute; pueden hacer para que el trayecto sea lo m&aacute;s seguro posible. &ldquo;Son personas que han salido forzadas de sus casas y de sus pa&iacute;ses porque no hay trabajo y no hablemos ya de calidad de vida. Nosotros tratamos de avisarles de que lo que hay en el norte (de M&eacute;xico) es peor. Les hablamos de los secuestros, les explicamos que ponen en juego su vida, pero nos dicen que, para morir en sus lugares de origen, <strong>mejor morir intentando llegar al norte</strong>. Y seguir&aacute;n viajando y buscando nuevos rincones para conseguirlo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/la-bestia-accidente-mexico-migrantes_1_5786912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Aug 2013 18:23:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En La Bestia: "si no pagan 100 dólares, los tiran del tren"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidentes,México,Migrantes,Inmigración,Sin papeles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De vacaciones gracias al crowdfunding]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vacaciones-mayores-crowdfunding_1_5773468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f2b62ec-2437-4493-bfe0-e11e09402275_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De vacaciones gracias al crowdfunding"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una ONG lanza una campaña de microdonaciones para financiar las vacaciones de personas mayores que viven solas</p><p class="subtitle">Solo en Madrid, hay 140.000 personas en esta situación</p><p class="subtitle">La organización cuenta con voluntarios que hacen un acompañamiento durante todo el año</p></div><p class="article-text">
        Tras el primer tono, Antonia Sencillo aparece al otro lado del tel&eacute;fono. Esperaba la llamada sentada en el sill&oacute;n, el &uacute;nico sitio en el que se siente segura. &ldquo;Me llevo m&aacute;s tiempo en el suelo que de pie&rdquo;, reconoce. <strong>Se ha ca&iacute;do tres veces en el &uacute;ltimo mes</strong> y tres veces han venido &ldquo;los del bot&oacute;n&rdquo; (los servicios de teleasistencia) a levantarla. Tiene 81 a&ntilde;os. Se divorci&oacute; hace al menos dos d&eacute;cadas, aunque no acierta a decir con exactitud la fecha. &ldquo;A una edad, los a&ntilde;os pasan deprisa y corriendo&rdquo;, afirma a modo de justificaci&oacute;n. Desde entonces, vive en un piso de renta antigua, en el que alquila una habitaci&oacute;n a un joven enfermero, al que apenas ve. <strong>No tiene hijos</strong>, solo sobrinas, algunas amigas, que vienen de vez en cuando para asegurarse que todo va bien, y a &Aacute;ngel Chord&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngel tiene 26 a&ntilde;os y es publicista. Desde hace un a&ntilde;o, visita cada s&aacute;bado a Antonia para hacerle compa&ntilde;&iacute;a. &ldquo;Charlamos de todo: de su vida, de la m&iacute;a, de lo que sale en S&aacute;lvame... Me pregunta dudas sobre el m&eacute;dico, sobre los pagos que tiene que hacer... Lo que intento siempre es <strong>sacarla de casa</strong> porque el miedo a caerse hace que se lleve todo el d&iacute;a encerrada&rdquo;, asegura. Cuando habla de &eacute;l, Antonia lo describe como su &ldquo;&aacute;ngel en la tierra&rdquo;.&ldquo;Me entiende y tiene mucha paciencia porque, la verdad, yo soy una antigua&rdquo;, reconoce divertida.
    </p><p class="article-text">
        Chord&aacute; es voluntario de <a href="http://www.amigosdelosmayores.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amigos de los Mayores</a>, una organizaci&oacute;n dedicada a acompa&ntilde;ar a personas de la tercera edad que viven, o se sienten, solas. En Madrid, atienden a 300, con el apoyo de 240 voluntarios, que suelen ser  j&oacute;venes  universitarios, o trabajadores en sus primeros a&ntilde;os de profesi&oacute;n, y jubilados. &ldquo;Acompa&ntilde;an a personas que generalmente pasan muchas horas solas al d&iacute;a. A veces, por motivos muy sencillos, pero que con su edad <strong>se convierten en grandes dificultades</strong>, como vivir en un tercero sin ascensor. Necesitan a alguien que les escuche. Por eso, nuestro papel es ser intermediarios. Ponemos en com&uacute;n a estas personas y a los voluntarios. A partir de ah&iacute;, damos libertad para que esa relaci&oacute;n evolucione hasta convertirse en una amistad&rdquo;, afirma Enrique Vaquerizo, responsable de comunicaci&oacute;n de esta entidad, que cifra en <strong>140.000 las personas mayores que viven solas</strong> en Madrid.
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        La llegada del <strong>verano acent&uacute;a esa soledad </strong>porque sus redes sociales se extinguen temporalmente. &ldquo;En esta &eacute;poca pierden al vecino que pasa a visitarlas, al hijo que viene de vez en cuando, etc.&rdquo;, recuerda Vaquerizo. Por eso, desde hace cuatro a&ntilde;os, Amigos de los Mayores organiza la campa&ntilde;a &ldquo;Verano en compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;, que incluye encuentros en el barrio, salidas culturales, acompa&ntilde;amiento a domicilio y un fin de semana de vacaciones en la sierra. Para financiar la actividad de 2013, han puesto en marcha <a href="http://www.amigosdelosmayores.org/acciones/verano/2013/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una campa&ntilde;a de crowdfunding</a>, <strong>cuyo objetivo es recaudar 5000 euros</strong>, con los que 25 personas podr&aacute;n viajar a la sierra de Gredos, en septiembre. Hasta ahora, han obtenido la mitad del dinero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esos d&iacute;as, realizan actividades recreativas, como juegos o paseos por el campo, y se relacionan con otras personas mayores en su misma situaci&oacute;n y con voluntarios, que tambi&eacute;n asisten al encuentro. Muchas <strong>llevan a&ntilde;os sin vacaciones</strong> y para ellas el campo es sin&oacute;nimo de su infancia. Es un acontecimiento&rdquo;, asegura Enrique Vaquerizo. La media de edad de quienes acuden a este tipo de iniciativas suele estar en los 84 a&ntilde;os y en su mayor&iacute;a son mujeres, &ldquo;porque viven m&aacute;s y tienen menos reticencias a la hora de solicitar estos servicios&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Antonia ya ha estado en uno de estos viajes, celebrado en junio, que super&oacute; sus expectativas. &ldquo;Estoy encantada. Me pareci&oacute; estupendo. Se portaron muy bien con nosotros. Qu&eacute; fuerza de voluntad tienen estos j&oacute;venes... Nos llevaron a misa y todo&rdquo;, afirma. Desde que volvi&oacute;, habla a diario con M&ordf; Rosa, a la que conoci&oacute; en la sierra. Hac&iacute;a muchos a&ntilde;os que, para ella, <strong>su casa era el &uacute;nico lugar de vacaciones</strong>, con una excepci&oacute;n en 2011, cuando pas&oacute; unos d&iacute;as en Chipiona con su sobrina. &ldquo;Siempre que veo el mar en la televisi&oacute;n, digo: que me lleven y me dejen all&iacute;&rdquo;. &Aacute;ngel no pudo acompa&ntilde;arla a su escapada veraniega, pero ya se ha puesto al d&iacute;a. &ldquo;Me cont&oacute; todo y creo que es genial que se organicen actividades de este tipo tan necesarias que le recuerden que no est&aacute;n solos. Todos tenemos derecho a no sentirnos olvidados&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vacaciones-mayores-crowdfunding_1_5773468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Aug 2013 21:13:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Tercera edad,Crowdfunding,Abuelos,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gitanos: invisibles en la Universidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/gitanos-invisibles-universidad_1_5759919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">SOLO ACCEDE A ELLA UN 2%</p><p class="subtitle">La falta de expectativas respecto a la educación, unido a los recortes actuales tienen un efecto devastador en el alumnado con más dificultades.</p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os de primaria, la escolarizaci&oacute;n de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os gitanos supera el 90%. El reto en esta etapa es el absentismo. En los a&ntilde;os de secundaria, lo es el abandono escolar: solo dos de cada diez consiguen terminar, por lo que pocos llegan al bachillerato y a los ciclos formativos. Y en el caso de la universidad, aunque no existen cifras oficiales, los c&aacute;lculos de la Fundaci&oacute;n del Secretariado Gitano (FSG) se&ntilde;alan que solo entre un 1% y un 2% de la poblaci&oacute;n gitana accede a estudios superiores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos pocos, pero la gente piensa que hay menos de los que hay realmente. Al gitano en la universidad no se le relaciona con que sea gitano. Es como si fuera invisible&rdquo;, asegura Jes&uacute;s Heredia, estudiante de la doble licenciatura en Derecho y Administraci&oacute;n y Direcci&oacute;n de Empresas de la universidad Pablo Olavide de Sevilla. Heredia no considera que estar estudiando sea algo m&aacute;s extraordinario por el hecho de ser gitano, aunque reconoce que al principio sus compa&ntilde;eros se sorprendieron.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era un poco raro porque no se lo esperaban. Primero, que hubiese estado diez a&ntilde;os en el conservatorio y luego que est&eacute; en una carrera. En los seis a&ntilde;os que llevo en la universidad, no he tenido ning&uacute;n problema m&aacute;s all&aacute; de discutir sobre alg&uacute;n estereotipo, cuando la gente se pone a hablar de los gitanos y t&uacute; tienes que decir 'eh, para el carro, yo lo soy y no soy ni as&iacute; ni as&aacute;', pero nada m&aacute;s&rdquo;, asegura Heredia.
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n gitana est&aacute; muy diluida entre el resto de estudiantes. &ldquo;Ellos mismos son los que muchas veces no se identifican y eso es muy significativo. Que no haya estigmatizaci&oacute;n es lo ideal, pero tambi&eacute;n tenemos que hacer m&aacute;s visibles a los referentes&rdquo;, reconoce M&oacute;nica Chamorro, responsable de Educaci&oacute;n de la FSG. Una visibilizaci&oacute;n que empieza entre los propios gitanos. &ldquo;Sus expectativas con respecto a la educaci&oacute;n son muy bajas. El discurso que te encuentras en algunas familias es el de que si su hijo estudia, va a perder su identidad. Mostrar estos modelos es una forma de demostrar que estudiar mejora tus oportunidades, pero no te hace ser menos gitano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Teresa V&eacute;lez es estudiante del grado de Educaci&oacute;n Social en la UNED. A pesar del empe&ntilde;o de su padre en que terminase BUP y empezara una carrera, se decant&oacute; por hacer la FP en administraci&oacute;n. &ldquo;Mi padre se irritaba conmigo y yo dec&iacute;a que quer&iacute;a hacer algo m&aacute;s ligerito&rdquo;, recuerda la joven que hoy tiene 33 a&ntilde;os. Con el paso del tiempo y despu&eacute;s de estar en contacto con una asociaci&oacute;n de mujeres gitanas, decidi&oacute; comenzar el grado, con la idea de centrar su trabajo hacia la educaci&oacute;n de las ni&ntilde;as gitanas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo; Me siento una privilegiada por haber tenido tanto apoyo&rdquo;, dice. &ldquo;Desde que yo era peque&ntilde;a, las cosas han cambiado, pero en muchos casos, el papel de la mujer sigue siendo el de quedarse en casa y no tener una vida de laboral. Es lo que me preocupa y es necesario cambiar. Por muy abierto que sea su entorno, las mujeres se siguen echando novio m&aacute;s jovencitas y tienen a primas a su alrededor que se casan. Necesitan tener claro que el estudio es imprescindible y que tienen que ser algo m&aacute;s en la vida&rdquo;, asegura V&eacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres gitanas lo tiene muy complicado porque se mezclan varias presiones, la propia de ser mujer y luego el rol que se espera de ellas como cuidadoras, madres, esposas, quedando relegado el estudio a un plano secundario. Ellas tienen que romper con mucho m&aacute;s y defender su ideal continuamente&rdquo;, se&ntilde;ala Chamorro. El apoyo de la familia durante ese proceso es indispensable. &ldquo;Todos los estudiantes pasan por momentos malos y m&aacute;s si en tu entorno el tema de la educaci&oacute;n no es algo que se reconozca especialmente o que te haga sentir solo&rdquo;, dice la responsable de educaci&oacute;n de la FSG.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Heredia tuvo el empuje de sus padres. &ldquo;Siempre me han dicho que el estudio es la mejor manera de ganar el respeto de la gente&rdquo;. Recuerda que su abuela aprendi&oacute; a leer a los 54 a&ntilde;os y se niega a ver los datos sobre educaci&oacute;n y poblaci&oacute;n gitana en negativo. &ldquo;Prefiero contar que cada vez somos m&aacute;s, que hace cincuenta a&ntilde;os casi no hab&iacute;a gitanos escolarizados y ahora son muchos. Y cada vez m&aacute;s llegan a estudios superiores. Es as&iacute; como yo lo veo siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tijeras en las aulas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los recortes tienen un efecto devastador en el alumnado con m&aacute;s dificultades. &ldquo;En el caso de los gitanos, muchas veces proceden de familias que no han estudiado, que ni siquiera han terminado los estudios obligatorios y que no tienen herramientas o habilidades para ayudarles en su estudio. Por eso requieren m&aacute;s apoyo. Con los recortes, el mismo n&uacute;mero de estudiantes recibe ahora una atenci&oacute;n con menos calidad y eso significa una marcha atr&aacute;s en los avances que hayan podido producirse en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;, asegura Chamorro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La masificaci&oacute;n en las aulas y la reducci&oacute;n de clases de apoyo hace que el alumnado con m&aacute;s dificultades no pueda seguir el nivel del curso. Se est&aacute;n agravando situaciones que ya eran problem&aacute;ticas y se est&aacute; produciendo un aumento del absentismo escolar y del abandono temprano&rdquo;, recuerda la FSG en un reciente informe. &ldquo;La reducci&oacute;n de las ayudas al estudio, becas de comedor y material escolar repercute negativamente en la asistencia a las aulas. Una parte de las familias no tiene recursos suficientes para costear material escolar o comida&rdquo;, denuncia esta instituci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina/ Eldiario.es, Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/gitanos-invisibles-universidad_1_5759919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jul 2013 07:59:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Gitanos: invisibles en la Universidad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gitanos: invisibles en la universidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gitanos-universidad-educacion_1_5748046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0dbf60f-de21-4697-8d04-2a74dfb086eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gitanos: invisibles en la universidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre un 1% y un 2% de la población gitana accede a la universidad</p><p class="subtitle">Resulta necesario convertir a los universitarios en referentes para otros jóvenes gitanos</p><p class="subtitle">"El  discurso que te encuentras en algunas familias gitanas es el de que si  su hijo estudia, va a perder su identidad. Mostrar estos modelos es una  forma de demostrar que estudiar no te hace ser menos gitano”</p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os de primaria, la escolarizaci&oacute;n de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os gitanos supera el 90%. El reto en esta etapa es el absentismo. En los a&ntilde;os de secundaria, lo es el abandono escolar: <strong>solo dos de cada diez</strong> consiguen terminar, por lo que pocos llegan al bachillerato y a los ciclos formativos. Y en el caso de la universidad, aunque no existen cifras oficiales, los c&aacute;lculos de la Fundaci&oacute;n del Secretariado Gitano (FSG) se&ntilde;alan que solo <strong>entre un 1% y un 2% </strong>de la poblaci&oacute;n gitana accede a estudios superiores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos pocos, pero la gente piensa que hay menos de los que hay realmente. Al gitano en la universidad no se le relaciona con que sea gitano. Es <strong>como si fuera invisible</strong>&rdquo;, asegura Jes&uacute;s Heredia, estudiante de la doble licenciatura en Derecho y Administraci&oacute;n y Direcci&oacute;n de Empresas de la universidad Pablo Olavide de Sevilla. Heredia no considera que estar estudiando sea algo m&aacute;s extraordinario por el hecho de ser gitano, aunque reconoce que al principio sus compa&ntilde;eros se sorprendieron. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era un poco raro porque no se lo esperaban. Primero, que hubiese estado diez a&ntilde;os en el conservatorio y luego que est&eacute; en una carrera. En los seis a&ntilde;os que llevo en la universidad, no he tenido ning&uacute;n problema m&aacute;s all&aacute; de <strong>discutir sobre alg&uacute;n estereotipo</strong>, cuando la gente se pone a hablar de los gitanos y t&uacute; tienes que decir &lsquo;eh, para el carro, yo lo soy y no soy ni as&iacute; ni as&aacute;&rsquo;, pero nada m&aacute;s&rdquo;, asegura Heredia.
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n gitana est&aacute; muy diluida entre el resto de estudiantes. &ldquo;Ellos mismos son los que muchas veces no se identifican y eso es muy significativo. Que no haya estigmatizaci&oacute;n es lo ideal, pero tambi&eacute;n tenemos que hacer m&aacute;s visibles a los referentes&rdquo;, reconoce M&oacute;nica Chamorro, responsable de Educaci&oacute;n de la FSG. Una visibilizaci&oacute;n que empieza entre los propios gitanos. &ldquo;Sus expectativas con respecto a la educaci&oacute;n son muy bajas. El discurso que te encuentras en algunas familias es el de que <strong>si su hijo estudia, va a perder su identidad</strong>. Mostrar estos modelos es una forma de demostrar que estudiar mejora tus oportunidades, pero no te hace ser menos gitano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Teresa V&eacute;lez es estudiante del grado de Educaci&oacute;n Social en la UNED. A pesar del empe&ntilde;o de su padre en que terminase BUP y empezara una carrera, se decant&oacute; por hacer la FP en administraci&oacute;n. &ldquo;Mi padre se irritaba conmigo y yo dec&iacute;a que quer&iacute;a hacer algo m&aacute;s ligerito&rdquo;, recuerda la joven que hoy tiene 33 a&ntilde;os. Con el paso del tiempo y despu&eacute;s de estar en contacto con una asociaci&oacute;n de mujeres gitanas, decidi&oacute; comenzar el grado, con la idea de centrar su trabajo hacia la educaci&oacute;n de las ni&ntilde;as gitanas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Me siento una privilegiada</strong> por haber tenido tanto apoyo&rdquo;, dice. &ldquo;Desde que yo era peque&ntilde;a, las cosas han cambiado, pero en muchos casos, el papel de la mujer sigue siendo el de quedarse en casa y no tener una vida de laboral. Es lo que me preocupa y es necesario cambiar. Por muy abierto que sea su entorno, las mujeres se siguen echando novio m&aacute;s jovencitas y tienen a primas a su alrededor que se casan. Necesitan tener claro que el estudio es imprescindible y que tienen que ser algo m&aacute;s en la vida&rdquo;, asegura V&eacute;lez. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres gitanas lo tiene muy complicado porque se mezclan varias presiones, la propia de ser mujer y luego <strong>el rol que se espera de ellas como cuidadoras, madres, esposas</strong>, quedando relegado el estudio a un plano secundario. Ellas tienen que romper con mucho m&aacute;s y defender su ideal continuamente&rdquo;, se&ntilde;ala Chamorro. El apoyo de la familia durante ese proceso es indispensable. &ldquo;Todos los estudiantes pasan por momentos malos y m&aacute;s si en tu entorno el tema de la educaci&oacute;n no es algo que se reconozca especialmente o que te haga sentir solo&rdquo;, dice la responsable de educaci&oacute;n de la FSG.
    </p><p class="article-text">
         Jes&uacute;s Heredia tuvo el empuje de sus padres. &ldquo;Siempre me han dicho que el estudio es la mejor manera de ganar el respeto de la gente&rdquo;. Recuerda que su abuela aprendi&oacute; a leer a los 54 a&ntilde;os y se niega a ver los datos sobre educaci&oacute;n y poblaci&oacute;n gitana en negativo. &ldquo;Prefiero contar que cada vez somos m&aacute;s, que hace cincuenta a&ntilde;os casi no hab&iacute;a gitanos escolarizados y ahora son muchos. Y cada vez m&aacute;s llegan a estudios superiores. Es as&iacute; como yo lo veo siempre&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Tijeras en las aulas</h3><p class="article-text">
        Los recortes tienen un efecto devastador en el alumnado con m&aacute;s dificultades. &ldquo;En el caso de los gitanos, muchas veces proceden de familias que no han estudiado, que ni siquiera han terminado los estudios obligatorios y que no tienen herramientas o habilidades para ayudarles en su estudio. Por eso requieren m&aacute;s apoyo. Con los recortes, el mismo n&uacute;mero de estudiantes recibe ahora una atenci&oacute;n con menos calidad y eso significa una marcha atr&aacute;s en los avances que hayan podido producirse en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;, asegura Chamorro. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La masificaci&oacute;n en las aulas y la reducci&oacute;n de clases de apoyo hace que el alumnado con m&aacute;s dificultades no pueda seguir el nivel del curso. Se est&aacute;n agravando situaciones que ya eran problem&aacute;ticas y se est&aacute; produciendo un aumento del absentismo escolar y del abandono temprano&rdquo;, recuerda la FSG <a href="http://www.gitanos.org/publicaciones/informecrisis/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un reciente informe</a>. &ldquo;La reducci&oacute;n de las ayudas al estudio, becas de comedor y material escolar repercute negativamente en la asistencia a las aulas. Una parte de las familias no tiene recursos suficientes para costear material escolar o comida&rdquo;, denuncia esta instituci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gitanos-universidad-educacion_1_5748046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2013 18:10:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gitanos: invisibles en la universidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gitanos,Universidad,Educación,Fundación Secretariado Gitano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empleo doméstico: un trabajo invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trabajo-domestico-documental-cuidado-resbala_1_5745372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55b04c0d-44cc-465f-86f7-ce4859c7470e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empleo doméstico: un trabajo invisible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, más de 747.000 personas, la mayoría mujeres, se dedican al servicio doméstico</p><p class="subtitle">El documental '¡Cuidado, resbala!' denuncia las condiciones laborales de las empleadas de hogar y la invisibilidad de los cuidados</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea con m&aacute;s empleadas del hogar. Son datos de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT) que <a href="http://www.eldiario.es/economia/empleadas-mundo-trabajan-proteccion-legal_0_88541211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablan en femenino</a>, porque el 90% de las personas que se dedican a este tipo de empleos son mujeres, la mayor&iacute;a extranjeras y principalmente latinoamericanas. En 2010, antes del epicentro de la crisis, exist&iacute;an en Espa&ntilde;a<strong> 747.000 personas dedicadas al trabajo dom&eacute;stico</strong>, una cifra dif&iacute;cil de cuantificar teniendo en cuenta la cantidad de econom&iacute;a sumergida que registra el sector.
    </p><p class="article-text">
        El documental<em> &iexcl;Cuidado, resbala!</em><a href="http://cuidadoresbala.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iexcl;Cuidado, resbala!</a> pretende precisamente eso: arrojar luz sobre la situaci&oacute;n que viven miles de mujeres en Espa&ntilde;a. El proyecto, de la asociaci&oacute;n C&iacute;rculo de Mujeres de M&aacute;laga, pone el foco en los cuidados y en la invisibilidad que los rodea. &ldquo;Los cuidados son el conjunto de actividades que regeneran el bienestar f&iacute;sico y emocional de la gente. Involucran lo que tradicionalmente hemos llamado trabajo dom&eacute;stico: limpiar la casa, hacer la cama, lavar la ropa... Esas tareas m&aacute;s materiales y tambi&eacute;n tareas para atender los cuerpos: lavar a un ni&ntilde;o, darle de comer, etc. Son necesidades de todas las personas, en todos los momentos de la vida, y no solo los necesitan las personas a las que se llama dependientes como dicen algunos discursos&rdquo;, aclara al inicio del documental Amaia P&eacute;rez, economista.
    </p><p class="article-text">
        Como ella, un grupo de expertas de diferentes &aacute;mbitos analizan, junto a empleadas del hogar, el trabajo dom&eacute;stico en Espa&ntilde;a y el momento por el que pasa actualmente. &ldquo;A d&iacute;a de hoy, existe una crisis de los cuidados en dos planos: el privado y el profesional. En el privado, estas actividades recaen siempre o casi siempre en las manos de las mujeres y, a pesar de ser imprescindibles para la vida, est&aacute;n invisibilizadas. A nivel profesional, las personas que se dedican profesionalmente a este trabajo (el dom&eacute;stico) ven como la suya <strong>no tiene tanta importancia como otras profesiones</strong>&rdquo;, cuenta a Desalambre Vanessa G&oacute;mez, dinamizadora social y una de las seis codirectoras del proyecto, que se present&oacute; en la pasada edici&oacute;n del Festival de Cine de M&aacute;laga.  
    </p><p class="article-text">
        De hecho, hasta el a&ntilde;o pasado, las empleadas de hogar no formaban parte del R&eacute;gimen General de la Seguridad Social. Estaban inscritas a un r&eacute;gimen especial en el que, entre otras cosas, no era obligatorio el contrato por escrito, no contemplaba una baja por accidente de trabajo, ni por enfermedad, hasta pasados 29 d&iacute;as; y los despidos solo ten&iacute;an que comunicarse con 7 d&iacute;as de antelaci&oacute;n. Con su incorporaci&oacute;n al r&eacute;gimen general ha habido grandes avances, como la obligatoriedad de un contrato por escrito si la relaci&oacute;n laboral supera las cuatro semanas; dos pagas extraordinarias al a&ntilde;o, con el m&iacute;nimo que fija el salario m&iacute;nimo interprofesional; la obligatoriedad de que sean 36 horas de descanso ininterrumpidas; o que haya baja por enfermedad desde cuarto d&iacute;a, como en el resto de empleos. A pesar de todo, a&uacute;n quedan puntos pendientes. &ldquo;El m&aacute;s importante es el <strong>no reconocimiento de la prestaci&oacute;n por desempleo</strong>. Ni en 1985 (cuando se redact&oacute; el r&eacute;gimen especial), ni ahora. Lo han dejado fuera de las negociaciones y es una de las reivindicaciones m&aacute;s importantes del colectivo de las trabajadoras dom&eacute;sticas. Ha quedado como &lsquo;ya ten&eacute;is con esta reforma para un ratito, ya seguiremos negociando&rsquo;&rdquo;, reconoce en el documental Mercedes Cordero, jurista.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        El v&iacute;deo analiza tambi&eacute;n el impacto que las migraciones tienen en los n&uacute;cleos familiares de esas mujeres que abandonan su hogar para mantener el de otra familia, en otro pa&iacute;s. &ldquo;Son las llamadas cadenas globales de cuidados. Estas actividades siempre las han hecho las mujeres espa&ntilde;olas. Al haber un crecimiento de la econom&iacute;a, &eacute;stas se incorporan al mercado de trabajo y alguien <strong>tiene que suplirlas en esas tareas</strong>. En vez de hablar de corresponsabilidad o de repartir tareas entre hombre y mujer, lo que se hace es que las mujeres inmigrantes, que salen de sus lugares de origen porque lo est&aacute;n pasando mal, viajan aqu&iacute; a cubrir estas tareas y a su vez en estos pa&iacute;ses de origen son otras personas, principalmente mujeres, las que se ocupan de estas otras tareas de cuidados. Se vuelve a reproducir la misma historia, pero desde la perspectiva global&rdquo;, recuerda G&oacute;mez.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Cuidado, resbala!</em> construye, a trav&eacute;s de los testimonios de quienes mejor conocen el trabajo dom&eacute;stico, un discurso pol&iacute;tico con muchas aristas: soledad, vulnerabilidad de no tener papeles, falta de informaci&oacute;n, abusos, discriminaci&oacute;n... Y lo hace con nombres y apellidos. Mar&iacute;a Julia P&eacute;rez, cubana de 52 a&ntilde;os. Sin documentaci&oacute;n, a pesar de llevar trabajando tres a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. &ldquo;El dinero cuesta tanto ganarlo que nadie es capaz de imaginar. Esta que est&aacute; aqu&iacute; parece un canguro: todo el d&iacute;a saltando de casa en casa para conseguir 1000 euros. Ganamos <strong>m&aacute;s de lo que ganar&iacute;amos en nuestros pa&iacute;ses</strong>, pero nos gustar&iacute;a que se nos diese un poco m&aacute;s de valor&rdquo;. Luz Marina Medina, nicarag&uuml;ense sin papeles a la que echaron del trabajo por quedarse embarazada. &ldquo;Me sent&iacute; muy mal, me pagaron, me dijeron que viene otra mujer que no tiene ni&ntilde;o y ya. <strong>No me pagaron nada por echarme</strong>&rdquo;. Auxiliadora Medina, nicarag&uuml;ense. Cuida a una se&ntilde;ora mayor. &ldquo;Te dicen que vas a ganar 900 euros, pero es mentira. Trabajo de nueve de la noche a una de la tarde. Toda la noche sentada. En los cuatro a&ntilde;os y medio que llevo aqu&iacute; no he tenido vacaciones&rdquo;. Gana 450 euros. Mainuma Ndiaye, de Senegal. &ldquo;Yo terminaba el trabajo a las once de la noche. No ten&iacute;a d&iacute;a libre. No hab&iacute;a una hora de descanso, trabajaba todo el d&iacute;a... El se&ntilde;or te insultaba, te gritaba, te asustaba&rdquo;. Ndiaye dej&oacute; el trabajo en el que ganaba 150 euros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay personas que nos llaman porque tienen a sus padres en un centro de d&iacute;a de nueve de la ma&ntilde;ana a cinco de la tarde. Es decir, de las seis de la tarde a las ocho de la ma&ntilde;ana nos piden presupuesto para que vaya una persona a cuidarlos. Yo explico que una persona <strong>no puede estar tanto tiempo</strong>, que tienen que ser dos personas y el presupuesto se sube porque son dos personas dadas de alta muchas horas de trabajo. Me dicen que no porque tienen 400 o 500 euros para eso&rdquo;, recuerda en el v&iacute;deo Andrea Barbotta, de una empresa de inserci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto es, adem&aacute;s de un documental, un instrumento de trabajo y debate. &ldquo;En los foros en los que lo proyectamos siempre sale la necesidad de crear redes entre las mujeres que llegan para trabajar y las que ya tienen la experiencia&rdquo;, afirma Vanessa G&oacute;menz. Y marca una hoja de ruta.&ldquo;Si hablamos de que los cuidados est&eacute;n en el centro de la vida, la sociedad deber&iacute;a tambi&eacute;n organizarse de manera diferente y ah&iacute; entra la corresposabilidad de los hombres, que tienen que sumarse a las labores del  hogar. Y tambi&eacute;n de las empresas, con buenas condiciones laborales,  horarios que ayuden a conciliar, etc. Aun as&iacute;, para que la vida se reproduzca desde el bienestar, todav&iacute;a hay mucha necesidad de personas que se dediquen profesionalmente a los cuidados. Ah&iacute; empieza el trabajo de estas mujeres de las que habla el documental y nosotras apostamos por <strong>cooperativas de trabajadoras </strong>que realicen este trabajo dom&eacute;stico profesionalmente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trabajo-domestico-documental-cuidado-resbala_1_5745372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jul 2013 17:43:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empleo doméstico: un trabajo invisible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Documental,Empleo doméstico,Trabajo doméstico,Empleadas domésticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No llevo una etiqueta para avisar de que soy gitana. Soy una trabajadora más"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/empleo-gitanos-fsg_1_5733182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b9d29f0-aa74-4031-983d-3654caa7dc6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No llevo una etiqueta para avisar de que soy gitana. Soy una trabajadora más&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luisa y Eugenio hablan de las dificultades que han encontrado, por ser gitanos, al buscar trabajo</p><p class="subtitle">El desempleo de la población gitana llega al 40%, según un estudio de la Fundación del Secretariado Gitano</p><p class="subtitle">Más de 2500 personas consiguieron trabajo en 2012 a través de un programa de esa organización</p></div><p class="article-text">
        Eugenio Montoya dej&oacute; el colegio a los 16 a&ntilde;os para apuntarse a una escuela taller en la que impart&iacute;an un curso sobre moda. &ldquo;No me gustaba lo que estaba estudiando y la moda ha sido mi sue&ntilde;o desde peque&ntilde;o&rdquo;, asegura el joven que hoy tiene 21 a&ntilde;os. Desde que termin&oacute;, ha compaginado otros cursos de formaci&oacute;n con trabajos en bares o comercios. Aunque el ser gitano no le ha puesto las cosas f&aacute;ciles a la hora de buscar empleo. &ldquo;Es dif&iacute;cil. Te llaman para hacer una entrevista porque les gusta mi curr&iacute;culum y cuando llegas y notan tu acento, se sorprenden. No les gusta&rdquo;. Experiencias de este tipo le han llevado a <strong>ocultar sus or&iacute;genes</strong>, en alguna ocasi&oacute;n. &ldquo;Yo estoy orgulloso de ser gitano, pero a veces lo 'tapo' cuando voy a una entrevista de trabajo porque siempre tengo el <strong>miedo al rechazo</strong>. Quiero que me conozcan antes de rechazarme&rdquo;. En un sector como el de la moda es a&uacute;n m&aacute;s complicado, insiste. &ldquo;Es un mundo muy dif&iacute;cil para entrar, en el que la imagen es muy importante y he tenido algunas trabas, pero yo hasta que no consigo lo que quiero no paro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy trabaja como dependiente en una tienda de ropa en la que entr&oacute; a trav&eacute;s de un curso de atenci&oacute;n al cliente del <a href="http://www.gitanos.org/que-hacemos/areas/empleo_y_formacion_profesional/acceder.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa Acceder</a>, de la Fundaci&oacute;n del Secretariado Gitano (FSG). Al finalizar sus pr&aacute;cticas lo contrataron para los fines de semana, al menos durante los dos pr&oacute;ximos meses. Como &eacute;l, m&aacute;s de 2500 personas (el 65% de ellas, gitanas) consiguieron, en 2012, un empleo a trav&eacute;s de este proyecto, que cuenta ya con 13 a&ntilde;os de experiencia y que forma a los j&oacute;venes que est&aacute;n en paro, en funci&oacute;n de las necesidades que tienen las empresas colaboradoras, en general grandes cadenas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El perfil de los candidatos es el de una persona que no suele tener los estudios m&iacute;nimos de la ESO, que <strong>ha desarrollado una actividad sin cualificaci&oacute;n</strong> con la que le iba bien, pero deja de irle bien y no puede incorporarse a la formaci&oacute;n del Servicio P&uacute;blico de Empleo (SEPE) por no tener estudios, solo accede a la formaci&oacute;n no reglada&rdquo;, asegura Fernando Montoya, intermediador laboral de la FSG en Vigo, donde han puesto en marcha un proyecto piloto para que los j&oacute;venes puedan acceder a la formaci&oacute;n del SEPE aprobando un examen con las asignaturas m&aacute;s importantes de la ESO.
    </p><p class="article-text">
        La regulaci&oacute;n de empleos como el de la recolecci&oacute;n de chatarra y el impacto de la crisis han expulsado a muchos gitanos de los trabajos que tradicionalmente ven&iacute;an haciendo en familia, analiza Montoya. &ldquo;La chatarra ha legalizado el tema del transporte. Te exigen una serie de garant&iacute;as legales que <strong>no todo el mundo puede asumir</strong>, como darte de alta como aut&oacute;nomo o tener un carn&eacute; de portardor de residuos. En el mercadillo igual, hab&iacute;a gente a la que le iba muy bien. Con dos o tres mercadillos pod&iacute;a vivir su entorno familiar m&aacute;s cercano y ahora no. Eso provoca que la gente est&eacute; dando el paso de <strong>buscar un trabajo normalizado</strong>. Los j&oacute;venes cuando vienen es porque quieren dejar esos oficios. Quieren saber si pueden encontrar otro trabajo, por eso hay que diagnosticar sus habilidades y saber enfocarlos bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El programa gener&oacute; 3.700 contratos el a&ntilde;o pasado, aunque la mayor&iacute;a tienen un car&aacute;cter temporal, como las campa&ntilde;as de Navidad o de verano. Peque&ntilde;os avances que aportan algo de luz a las preocupantes cifras de <strong>desempleo de la poblaci&oacute;n gitana, que alcanzan el 40%</strong>, seg&uacute;n el estudio Poblaci&oacute;n Gitana Empleo e Inclusi&oacute;n Social, que la misma fundaci&oacute;n realiz&oacute; en 2011. &ldquo;Estos datos demuestran que incluso en tiempos de crisis econ&oacute;mica si se ponen los medios y recursos necesarios se consiguen resultados positivos. Tambi&eacute;n revelan que las personas gitanas quieren y pueden trabajar, solo necesitan las condiciones adecuadas para ello&rdquo;, recuerda la organizaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Luisa Mar&iacute;a N&uacute;&ntilde;ez no tiene trabajo. Est&aacute; terminando un grado superior en Producci&oacute;n Acu&iacute;cola, al que le ha echado ganas, y muchas. Para acceder a &eacute;l tuvo que retomar a los 25 a&ntilde;os los estudios que hab&iacute;a dejado cuando ten&iacute;a doce.  &ldquo;Para la mujer gitana, el estudio es complicado porque <strong>te sacan o porque te dejan que lo dejes para ir a trabajar</strong> o para quedarte en tu casa. Cuando yo lo dej&eacute; fue porque les dije que quer&iacute;a ir al mercado con ellos y me dejaron&rdquo;, reconoce la joven, que hoy tiene 34 a&ntilde;os y que espera poder dedicarse a la investigaci&oacute;n mar&iacute;tima a bordo de un barco. Mucho han cambiado las cosas para ella en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. &ldquo;En este tiempo, he hecho de todo: agente forestal, monitora de educaci&oacute;n ambiental... Tengo un buen curr&iacute;culum. He pasado de ser una persona, no dir&eacute; inculta, pero s&iacute; que no sab&iacute;a muchas cosas, a aprender a moverme. Encuentras a gente que quiere ayudarte y eso te da fuerzas para seguir adelante y que tu vida no sea quedarte fregando, limpiando o cuidando ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, asegura que ser gitana no ha sido un problema a la hora de buscar o realizar su trabajo. &ldquo;No lo ha sido porque todo el mundo me dice que no lo parezco. Pero yo no escondo lo que soy. Llevo mi cadena puesta, con mi medalla. <strong>No llevo una etiqueta para avisar de que soy gitana</strong>. Soy una trabajadora m&aacute;s&rdquo;, reconoce. Para Eugenio Montoya, ese rechazo social es fruto del desconocimiento. &ldquo;Los payos siempre han tenido una imagen de los gitanos como que todos son iguales. Nosotros no pensamos que todos los payos sean iguales, unos ser&aacute;n buenos y otros ser&aacute;n malos, pero a los gitanos <strong>siempre se nos ha tachado de malos</strong>, de ladrones y de todo. Por eso tenemos esa mala fama&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de mentalidad es inevitable, reconoce Eugenio, tanto en la sociedad en general como dentro de la propia poblaci&oacute;n gitana. &ldquo;Los j&oacute;venes gitanos tenemos nuestras creencias, pero, oye, estamos en el siglo XXI y por suerte los j&oacute;venes, no solo los gitanos sino todos, <strong>tenemos una mentalidad m&aacute;s abierta</strong>. Mi madre ha trabajado siempre en hoteles, en la cocina y mi padre es pensionista. Ellos siempre me han apoyado en lo que he decidido y han querido que me buscara un futuro. Eso es lo que yo estoy haciendo. Mi idea no es quedarme siempre en la tienda en la que estoy ahora. Este es el primer paso, pero quiero seguir subiendo escalones. Para eso, <strong>lo importante no es si eres o no eres gitano</strong>. Lo importante es ser buen profesional&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/empleo-gitanos-fsg_1_5733182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jul 2013 19:18:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No llevo una etiqueta para avisar de que soy gitana. Soy una trabajadora más"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo,Gitanos,Fundación Secretariado Gitano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacer sin país: la vida de una refugiada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-desplazados_1_5717530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd744d4d-1db5-478f-b8cc-2dc93ea30c4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacer sin país: la vida de una refugiada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Stephanie Munyakera nació en un campo de refugiados de Tanzania, al que sus padres llegaron huyendo de la violencia de su país, Ruanda</p><p class="subtitle">Hay 45 millones de personas refugiadas y desplazadas. Una más cada cuatro segundos, según ACNUR</p><p class="subtitle">Hoy se celebra el Día Mundial del Refugiado</p></div><p class="article-text">
        Stephanie Munyankera naci&oacute; en un campo de refugiados de Tanzania, pero a sus ojos ese siempre ha sido un pa&iacute;s prestado, como tambi&eacute;n lo es Ruanda, el de sus padres, que pis&oacute; por primera vez cuando ya era adulta. Durante su infancia, las &uacute;nicas fronteras que conoci&oacute; fueron las que marcaban los l&iacute;mites del campo de refugiados en el que creci&oacute;. &ldquo;Cuando eres una ni&ntilde;a no te das cuenta de ese tipo de cosas, lo vives con normalidad&rdquo;, reconoce. Ahora reside en Kenia. All&iacute; se cas&oacute;, trabaja y cr&iacute;a a sus dos hijas, pero sigue siendo una refugiada. Para Stephanie, su pa&iacute;s no existe.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os cincuenta, sus padres abandonaron Ruanda huyendo de las persecuciones a los tutsis. &ldquo;Yo no lo sufr&iacute;, pero su historia ha estado siempre muy presente en mi vida&rdquo;, asegura. Llegaron primero a Congo y despu&eacute;s a Tanzania, donde naci&oacute; y creci&oacute; junto a sus hermanos y su madre. &ldquo;La vida en un campo de refugiados es muy dif&iacute;cil porque <strong>est&aacute;s confinado en un &aacute;rea cerrada y los servicios son muy limitados</strong>. Est&aacute;bamos dividos por grupos y cada uno recib&iacute;a un n&uacute;mero. A veces, conviv&iacute;an dos o tres familias juntas. En nuestro caso, hab&iacute;a un grupo de voluntarios que se encargaba de darnos clases, para que al menos aprendi&eacute;semos algo. Era una educaci&oacute;n informal&rdquo;, cuenta en la entrevista que nos concede durante su visita a Espa&ntilde;a, invitada por la <a href="http://www.entreculturas.org/index.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Entreculturas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando su madre muri&oacute;, Stephanie ten&iacute;a diez a&ntilde;os. Se qued&oacute;, junto a sus cinco hermanos, a cargo de una t&iacute;a sin saber d&oacute;nde se estaba su padre, que hab&iacute;a abandonado el campo de refugiados a&ntilde;os antes, y al que encontraron gracias a la ayuda de ACNUR. &ldquo;Los refugiados no pierden del todo el contacto, siempre hay alguien que  sabe algo de alguien que sabe de otro alguien, as&iacute; llegamos a sospechar que &eacute;l estaba en Kenia. Cuando salimos del campo de refugiados lo dejamos todo. <strong>Nos fuimos sin nada</strong>&rdquo;. Lo que s&iacute; conservaba entonces y conserva todav&iacute;a es una foto en blanco y negro de su padre. &ldquo;La llevaba encima cuando llegamos a Kenia para la reunificaci&oacute;n familiar. Cuando se fue, todos era muy peque&ntilde;os y no lo record&aacute;bamos. Con aquella fotograf&iacute;a supimos qui&eacute;n era&rdquo;.
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        En Nairobi, todos los miembros de su familia fueron reconocidos como refugiados y empezaron una nueva vida, esta vez urbana. Stephanie concluy&oacute; sus estudios universitarios gracias a las becas del Servicio Jesuita a Refugiados y hoy atiende en esta instituci&oacute;n a otras personas que como ella llegan a Kenia huyendo. &ldquo;A veces, es muy duro porque t&uacute; mejor que nadie entiendes por lo que han pasado y <strong>son historias dif&iacute;ciles. Me veo reflejada</strong> en muchas de ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dos de sus hermanos volvieron a Ruanda, donde se instalaron definitivamente. Ella, sin embargo, siente que no pertenece a donde un d&iacute;a vivi&oacute; su familia. &ldquo;Fui en el 96 y fue muy triste. Dos primos me llevaron al campo donde hab&iacute;an vivido mis abuelos y mis t&iacute;os. Tambi&eacute;n me mostraron una tumba donde estaban los restos de todos los miembros de mi familia. Siempre sent&iacute; mucha tristeza por no haber vivido all&iacute;, pero despu&eacute;s de todo lo que sent&iacute; al visitarlo creo que fue lo mejor que pudo pasarme. No he vuelto a esa zona nunca m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un pasado destrozado y un futuro bloqueado</h3><p class="article-text">
        A pesar de lo que pueda parecer, solo un tercio de las personas refugiadas y desplazadas viven en tiendas de lona de los campos de refugiados. <strong>La mayor&iacute;a reside en ciudades</strong>. &ldquo;La vida no es f&aacute;cil en ninguno de los dos casos, pero al menos en las ciudades pueden tener acceso a m&aacute;s recursos que en los campos, donde tienen acceso a servicios b&aacute;sicos, pero poco m&aacute;s&rdquo;, asegura Pablo Funes, responsable de proyectos de &Aacute;frica en Entreculturas.
    </p><p class="article-text">
        Ser refugiado, m&aacute;s all&aacute; de lo material, es un estado mental, recuerda Entreculturas, que a trav&eacute;s de su <a href="http://www.noland.es/web/principal.asp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a Noland</a> intenta poner rostro a quienes huyen de sus pa&iacute;ses. &ldquo;El refugiado tiene un pasado destrozado y un futuro bloqueado. Nosotros vivimos en familia, nuestros hijos van a la escuela, tenemos un sistema de valores, etc. Pero una persona refugiada ve truncado todo ese sistema. Su familia en muchos casos queda separada y no sabe c&oacute;mo enfrentar su futuro: si volver&aacute; a casa, cu&aacute;l ser&aacute; su actividad, etc. <strong>Su vida es solo el presente</strong>. Por eso garantizar el derecho a la educaci&oacute;n en ese contexto es tan importante&rdquo;, recuerda el responsable de esta ONG que trabaja con personas desplazadas y refugiadas de doce pa&iacute;ses de &Aacute;frica y Am&eacute;rica Latina. &ldquo;Tanto en campos como en lugares urbanos, lo que intentamos es que la educaci&oacute;n no se rompa porque es un derecho fundamental que abre la puerta a otros derechos, pero tambi&eacute;n es una v&iacute;a para generar cierta sensaci&oacute;n de normalidad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-desplazados_1_5717530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2013 08:17:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nacer sin país: la vida de una refugiada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“La población está muriendo en silencio porque nadie mira hacia la República Centroafricana”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/republica-centroafricana-violencia-beatrice-epaye_1_5713704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b657e14-9d22-4b81-a1f8-197d19c88981_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“La población está muriendo en silencio porque nadie mira hacia la República Centroafricana”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista a Béatrice Epaye, miembro del Comité Nacional de Transición de la República Centroafricana</p><p class="subtitle">El país vive atrapado en la violencia desde marzo, cuando una coalición de grupos rebeldes armados dio un golpe de estado</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hablad de la Rep&uacute;blica Centroafricana porque, si nadie habla de  nosotros, estamos condenados al olvido&rdquo;. B&eacute;atrice Epaye, ex ministra de  ese pa&iacute;s, termina con este alegato la entrevista con eldiario.es y  reconoce que, cuando se encuentra frente a un micr&oacute;fono, toda su  obsesi&oacute;n es hacer girar el foco de la atenci&oacute;n pol&iacute;tica y medi&aacute;tica  hacia Centro&aacute;frica. &ldquo;El mundo no sabe lo que estamos viviendo. La  poblaci&oacute;n est&aacute; sufriendo y muriendo en silencio porque nadie mira hacia  la Rep&uacute;blica Centroafricana&rdquo;, insiste. &ldquo;Se habla de Siria o de la  Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, pero nadie habla de RC ni antes, ni  ahora. Es una crisis olvidada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es cierto. El pa&iacute;s, de  cuatro millones y medio de habitantes y uno de los diez m&aacute;s pobres del  mundo, sufri&oacute; un golpe de estado en marzo y lleva meses viviendo un  clima de violencia insostenible, sin apenas recibir cobertura  internacional.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre del a&ntilde;o pasado, la  coalici&oacute;n de grupos armados rebeldes S&eacute;l&eacute;ka comenz&oacute; su descenso desde el  norte conquistando ciudades hasta llegar a Bangui, la capital, donde  consum&oacute; un golpe de estado que derroc&oacute; al anterior presidente, Francois  Boziz&eacute;, en el poder desde 2003, al que tambi&eacute;n accedi&oacute; gracias a un  golpe de estado. El actual jefe del ejecutivo es Michael Djotodia,  cabeza visible de S&eacute;l&eacute;ka, que en marzo anunci&oacute; elecciones en 18 meses.
    </p><p class="article-text">
        Nos  encontramos con B&eacute;atrice Epaye en Madrid, ciudad a la que ha acudido  con el apoyo de la organizaci&oacute;n Cuarto Mundo para asistir al Congreso  Internacional sobre la Pena de Muerte, que se celebr&oacute; la pasada semana.  Epaye es una mujer serena y de conversaci&oacute;n pausada, cuyo tono permanece  inalterable, incluso en los momentos m&aacute;s duros, cuando habla de los  asesinatos, desapariciones, saqueos y pillajes que lleva meses viendo a  su alrededor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pregunta: &iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n de su pa&iacute;s actualmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Respuesta:  El golpe de estado produjo un gran cambio en la Rep&uacute;blica  Centroafricana y muchos problemas con los derechos humanos. Desde  diciembre, en su camino hacia la capital, los rebeldes fueron asaltando y  cometiendo asesinatos en escuelas, orfanatos, centros sociales y otros  lugares. Cuando llegaron a Bangui, nos preguntamos qu&eacute; iba a pasar y fue  exactamente lo mismo que antes: desolaci&oacute;n, desapariciones, pillajes y  asesinatos.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses la capital se ha  estabilizado, por el apoyo que  hemos recibido del exterior, pero sigue  estando todo muy dividido, el  propio presidente no puede intervenir en  algunas zonas de la capital.  Bangui est&aacute; dividida en &aacute;reas encabezadas  por diferentes jefes de guerra  y ninguno puede intervenir en la del  otro, por eso la situaci&oacute;n es  confusa.
    </p><p class="article-text">
        Las  organizaciones no gubernamentales que intentan llegar a la poblaci&oacute;n que  ha huido de la violencia tambi&eacute;n han sido asaltadas. Se han destruido  escuelas y hospitales, pero los rebeldes no permiten crear corredores  humanitarios para llegar a la gente que no dispone de los servicios  b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es especialmente complicada en  las zonas rurales, en manos de los rebeldes. Hay poblaci&oacute;n que, huyendo  de la violencia, est&aacute; viviendo en bosques, donde no hay acceso a nada.  Esta situaci&oacute;n no permite a los agricultores trabajar y, si no lo hacen  cuando llegue la &eacute;poca de lluvias, la situaci&oacute;n se agravar&aacute; por la falta  de alimentos.
    </p><p class="article-text">
        A este contexto hay que a&ntilde;adir otro  problema: qu&eacute; va a pasar cuando se llegue a una  normalizaci&oacute;n en el  pa&iacute;s. Los rebeldes han  atacado principalmente a las fuerzas cristianas,  profanando iglesias, asaltando sus propiedades, etc. En la RC nunca ha  habido conflictos religiosos y temo que, cuando acabe la violencia, sea  complicada la normalizaci&oacute;n de las  relaciones entre cristinanos y  musulmanes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Usted forma parte del Comit&eacute;  Nacional de Transici&oacute;n que se ha creado para monitorizar la convocatoria  de elecciones libres que se celebrar&aacute;n, seg&uacute;n anunci&oacute; en marzo el  presidente Michael Djotodia, cuando se cumplieran 18 meses. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;  siendo la transici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Vamos paso a paso. Las  autoridades han suspendido la Constituci&oacute;n y se ha puesto en su lugar  el Comit&eacute; Nacional de Transici&oacute;n, que se encarga de la nueva  legislaci&oacute;n. Ya se ha puesto en marcha una hoja de ruta para la  celebraci&oacute;n de las pr&oacute;ximas elecciones, en las que se reemplazar&aacute; al  actual gobierno de transici&oacute;n que hay en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El  problema es que el pa&iacute;s est&aacute; destruido y arruinado. Las administraciones  locales tambi&eacute;n lo est&aacute;n y eso, junto a la violencia, es un impedimento  para los registros electorales. Contamos con la comunidad internacional  para que nos ayude durante la transici&oacute;n y para que se celebren unas  elecciones transparentes que apacig&uuml;en la situaci&oacute;n que vive el pa&iacute;s.  Unas elecciones en las que no podr&aacute;n presentarse ni el presidente de la  rep&uacute;blica, ni el primer ministro, ni el resto de personas que est&aacute;n en  el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Teniendo en cuenta la v&iacute;a por la que han llegado al poder, &iquest;conf&iacute;a usted en que, cuando llegue el momento, lo abandonen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R:  Si desean que respetemos su palabra, deben hacerlo. En RC seguimos  atentamente lo que est&aacute; ocurriendo en Madagascar, que vive una situaci&oacute;n  parecida a la nuestra: el presidente, que no se pod&iacute;a presentar, se  est&aacute; presentando ahora. Una vez m&aacute;s, necesitamos el apoyo de la  comunidad internacional para que nos ayude a hacer respetar el acuerdo y  evitar que, tanto el presidente como el primer ministro, se presenten  de nuevo. De lo contrario, volveremos a sufrir la espiral de la guerra y  el pa&iacute;s no saldr&aacute; adelante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: La Rep&uacute;blica  Centroafricana, como Mal&iacute;, es una antigua colonia de Francia. En el caso  de ese pa&iacute;s, ante la rebeli&oacute;n tuareg, la respuesta francesa fue  inmediata, pero en la RC la presencia de soldados franceses se ha  limitado al control de los intereses de ese pa&iacute;s en la zona. &iquest;Se han  sentido ignorados por Francia y por el resto de la comunidad  internacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: S&iacute;, claro. Esper&aacute;bamos una  respuesta m&aacute;s r&aacute;pida de la comunidad internacional, como pas&oacute; en Mal&iacute;.  All&iacute; se movilizaron r&aacute;pidamente los recursos para contener la violencia y  reconstruir, pero la crisis que vive mi pa&iacute;s es una crisis olvidada. No  nos estamos sintiendo arropados. Los medios y recursos que llegan de  Naciones Unidas son muy limitados. Necesitamos una ayuda humanitaria que  no llega.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, la Comunidad Econ&oacute;mica de Estados del  &Aacute;frica Central (CEEAC) va a enviar 2000 soldados que van a ayudarnos a  contener a los rebeldes, para que dejen de cometer atrocidades contra la  poblaci&oacute;n y se puedan abrir corredores humanitarios que hagan llegar la  ayuda a las zonas que lo necesitan. Es necesario que estas fuerzas  intervengan tambi&eacute;n para ayudarnos a formar unas fuerzas armadas nuevas y  preparadas para estabiliar el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Si S&eacute;l&eacute;ka ya ha llegado al poder, &iquest;por qu&eacute; contin&uacute;a la violencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R:  Todo el mundo se pregunta eso. Es muy parad&oacute;jico. Normalmente, cuando  se da un golpe de estado, se tiene una visi&oacute;n, una estrategia, pero en  RC los rebeldes han incorporado a sus filas a mercenarios de pa&iacute;ses como  Sud&aacute;n o Chad, a los que no mueve ninguna misi&oacute;n concreta. Son hombres  armados, descontrolados, que est&aacute;n realizando pillajes y robos. Es  decir, est&aacute;n cobr&aacute;ndose la deuda que los rebeldes han contra&iacute;do con  ellos por su participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A estos mercenarios hay que  a&ntilde;adir el reclutamiento de muchos ni&ntilde;os. Si le das un arma un ni&ntilde;o, es  complicado que vuelva a ser el de antes. Hoy, muchos ni&ntilde;os de la calle,  que viven solos y pasan gran parte del tiempo drogados, entran en estos  grupos y comenten verdaderas atrocidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:  Usted preside La voix du coeur (La voz del coraz&oacute;n), una organizaci&oacute;n  que atiende a esos ni&ntilde;os de la calle. H&aacute;blenos de su trabajo.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        R:  En general, trabajamos con ni&ntilde;os que provienen de familias muy pobres.  En muchos casos, est&aacute;n en la calle porque han perdido a sus padres a  causa del sida. Otras veces, uno de los padres ha fallecido y ellos han  quedado a cargo del abuelo o de otro familiar, pero finalmente abandonan  sus casas. Tambi&eacute;n los hay que provienen de zonas de conflicto. Llegan  huyendo a la ciudad y, como no tienen recursos, terminan viviendo en la  calle.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos educadores que van a buscar a los  menores para sensibilizarlos y convencerlos de que vengan a vernos.  Cuando lo hacen, intentamos atraerlos d&aacute;ndoles clases de alfabetizaci&oacute;n  para ense&ntilde;arles a leer y a escribir y les inscribimos en las escuela  para darle una salida que les saque de donde est&aacute;n. Para ello,  trabajamos con otras organizaciones como como Cuarto Mundo. Una de las  mejores formas de llegar a ellos es la salud. Los atendemos de forma  gratuita y reciben medicamentos de forma gratuita tambi&eacute;n. Con esa  excusa vienen a vernos y as&iacute; los conocemos y podemos trabajar con ellos,  mandarlos a la escuela y buscarles familias de acogida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Ha dicho alguna vez que los ni&ntilde;os viven en una sociedad paralela.</strong>
    </p><p class="article-text">
        R:  S&iacute;, el trabajo que hacemos con ellos nos ha demostrado que los ni&ntilde;os de  la calle tienen una sociedad paralela, que reproduce a nuestra  sociedad. Se re&uacute;nen en grupos de 3, 4 o 5, para protegerse de agresiones  externas. Los puedes encontrar en los edificios p&uacute;blicos, iglesias,  estaciones, bancos o mercados. Trabajan de lavaplatos, limpiabotas,  ayudan a llevar la compra o a lavar coches. En estos grupos o clanes, el  jefe no es el m&aacute;s fuerte, sino el m&aacute;s inteligente. Su inter&eacute;s principal  es el de la supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Las ONG est&aacute;n jugando un papel importante en su pa&iacute;s. &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; su rol en la reconstrucci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R:  Actualmente, las ONG son las que est&aacute;n junto a la poblaci&oacute;n, las que  trabajan en la base, aunque tienen problemas para hacer llegar esa  ayuda. M&eacute;dicos sin Fronteras, Cruz Roja o Cuarto Mundo son grandes  entidades que vienen de lejos y est&aacute;n centradas en la ayuda humanitaria,  en satisfacer las necesidades b&aacute;sicas de las poblaciones m&aacute;s  vulnerables, algo muy importante.
    </p><p class="article-text">
        Pero no olvidemos  que, cuando el pa&iacute;s se estabilice, necesitaremos acciones duraderas, y  ah&iacute; el protagonismo lo tendr&aacute;n las organizaciones nacionales m&aacute;s  peque&ntilde;as, que son las que permanecen y las que jugar&aacute;n ese papel de  ayudar a reconstruir el pa&iacute;s con proyectos a largo plazo. Por eso  necesitan tambi&eacute;n apoyo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: A pesar del futuro incierto que planea sobre su pa&iacute;s, como ha reflejado en esta entrevista, &iquest;es usted optimista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Soy optimista porque ya no podemos caer m&aacute;s de lo que hemos ca&iacute;do. Solo queda mejorar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/republica-centroafricana-violencia-beatrice-epaye_1_5713704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jun 2013 07:50:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“La población está muriendo en silencio porque nadie mira hacia la República Centroafricana”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Lo que está pasando en la República Democrática del Congo es un feminicidio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/caddy-adzuba-mujer-congo_132_5687463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/205c2e1a-dccd-4dc3-bfc3-1f4ab01e5362_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Lo que está pasando en la República Democrática del Congo es un feminicidio&quot;"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo miedo cuando me despierto, cuando trabajo, cuando vuelvo a casa, cuando voy a dormir... Es un ciclo continuo&rdquo;. As&iacute; se siente la periodista congole&ntilde;a Caddy Adzuba desde que fue amenazada por primera vez en 2009.
    </p><p class="article-text">
        Adzuba es una de esas voces inc&oacute;modas que dedica su vida a recordar que el conflicto que vive la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo (RDC), desde 1996, sigue teniendo consecuencias insoportables: asesinatos, saqueos, familias enteras obligadas a dejar su hogar y miles de mujeres v&iacute;ctimas de las <strong>violaciones, que se usan como arma de guerra</strong>. Todo ante la indiferencia y el &ldquo;silencio&rdquo; de la comunidad internacional. &ldquo;El conflicto tiene or&iacute;genes y causas, no solo congole&ntilde;as o africanas, tambi&eacute;n internacionales y econ&oacute;micas. Y ese es el motivo por el que est&aacute; olvidado&rdquo;. La periodista culpa asimismo a las empresas que acuden a la llamada de minerales como el oro, diamante, n&iacute;quel o colt&aacute;n, muy presentes en la zona. &ldquo;Son muchas las multinacionales que est&aacute;n financiando esta guerra negociando con los rebeldes que explotan las minas donde se extraen esos minerales, como el colt&aacute;n, con el que se hacen los tel&eacute;fonos m&oacute;viles de todo el mundo. Tiene que haber un control para que dejen de hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus cr&iacute;ticas, sin titubeos, son las que la han puesto en el punto de mira. &ldquo;Haciendo mi trabajo, hiero la sensibilidad del gobierno ruand&eacute;s, del congole&ntilde;o y de los rebeldes. Estoy acostumbrada a vivir en el peligro. No soy una inconsciente, ni una hero&iacute;na&rdquo;, reconoci&oacute; el mi&eacute;rcoles en una charla que dio en Madrid, dentro de la gira que Adzuba est&aacute; haciendo por Espa&ntilde;a con la Fundaci&oacute;n Mainel, para visibilizar el drama que vive el pa&iacute;s y en especial el que viven sus mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Lo que est&aacute; pasando en RDC es un feminicidio&rdquo;</strong>, asegura contundente. Con la intenci&oacute;n de minar la moral de la poblaci&oacute;n y desestabilizar a la sociedad, explica, las partes en conflicto atacan al m&aacute;s fuerte, que en este caso es la mujer, clave en la integridad familiar y motor de la econom&iacute;a local. &ldquo;Es ella la que trabaja la agricultura y el comercio. Para destruir el equilibrio,<strong> hay que destruirlas a ellas y a sus familias</strong>. Cuando se ataca a una mujer, se desestabiliza a todo su entorno&rdquo;. Y lo hacen con una violencia sexual cargada de brutalidad. &ldquo;No consiste solo en que las violen para satisfacer sus deseos sexuales. Las violan con sus armas, las mutilan y cortan con cuchillos sus vaginas e introducen trozos de madera&rdquo;. Da una cifra, solo en el hostpital de Kivu, su ciudad, han atendido a 50.000 mujeres. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas habr&aacute; en el resto del pa&iacute;s y cu&aacute;ntas no habr&aacute;n acudido a un hospital?&rdquo;. Aunque los datos oscilan seg&uacute;n su origen, instituciones como la American Journal of Public Health llega a hablar de 400.000 violaciones al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La periodista, que fue galardonada en 2009 con el Premio de Periodismo Julio Anguita Parrado, trabaja en <a href="http://radiookapi.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Radio Okapi</a>, una emisora que funciona bajo el paraguas de la ONU y que llega a todo el pa&iacute;s. En sus programas trata habitualmente el tema de la violencia contra las mujeres, les aconseja qu&eacute; hacer cuando son v&iacute;ctimas y a combatir el tab&uacute;. &ldquo;La sociedad congole&ntilde;a no logra comprender la magnitud de la situaci&oacute;n. Tenemos que <strong>ayudar a romper el silencio</strong>. En muchos casos es el v&iacute;nculo de la tradici&oacute;n el que les impide denunciar porque tienen miedo al rechazo social y a ser estigmatizadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adzuba tambi&eacute;n es miembro de la Asociaci&oacute;n de Mujeres de Medios de Comunicaci&oacute;n del Este del Congo, que ha realizado varias denuncias a la Corte Penal Internacional en esta l&iacute;nea, y preside AFIDEP, una organizaci&oacute;n que trabaja con las con ni&ntilde;as y ni&ntilde;os soldado, ayud&aacute;ndoles a superar el trauma, a formarse y a reconciliarse con su comunidad, cuando es posible; y con mujeres v&iacute;ctimas de la violencia sexual. &ldquo; Est&aacute;n muy traumatizadas, sin fuerzas para vivir. Les suplicamos que no se rindan. El primer paso es que acepten ir a curarse porque muchas padecen lesiones graves, despu&eacute;s necesitan un apoyo psicol&oacute;gico. El trabajo puede durar tres o cuatro a&ntilde;os. Algunas consiguen convertir la pena en poder&rdquo;. Otro de los programas est&aacute; destinado a<strong> ni&ntilde;os abandonados por ser fruto de una violaci&oacute;n</strong>. &ldquo;Cuando son rechazados por sus padres intentamos buscarle una familia de acogida. La mayor parte de las veces, las familias que aceptan (12 en 2012) no tienen recursos y los apoyamos con un proyecto de microfinanzas para que pongan en marcha un negocio con el que puedan obtener recursos&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Durante sus viajes por todo el pa&iacute;s, la periodista ha tenido oportunidad de conocer de primera mano las historias de las v&iacute;ctimas de la violencia, algunas de una crueldad dif&iacute;cil de atribuir a un ser humano. En <em>PourQuoi?</em>, una videocreaci&oacute;n de Ouka Leele, producida por Bettina Caparr&oacute;s, habla de su experiencia junto a estas mujeres y analiza la realidad de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo. (<a href="http://vimeo.com/62816781" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Puedes verlo aqu&iacute;</a>)
    </p><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles, poco antes de comenzar la charla en Madrid, se enter&oacute; a trav&eacute;s de su familia de que una bomba hab&iacute;a explotado en Kivu. &ldquo;Ha habido muertos, algunos de ellos ni&ntilde;os. La gente estar&aacute; muy asustada y puede que haya desplazamientos, pero <strong>lo que pasa en RDC no es noticia</strong>&rdquo;. Por eso pide los medios de comunicaci&oacute;n ampl&iacute;en el foco y apunten hacia &Aacute;frica. &ldquo;En mi pa&iacute;s ha habido m&aacute;s de cinco millones de muertos desde que comenz&oacute; la guerra. Hay pa&iacute;ses con menos de cinco millones de habitantes que despiertan m&aacute;s inter&eacute;s internacional. <strong>Se habla de Siria, de Israel y Palestina, pero nadie sabe qu&eacute; pasa</strong> en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/caddy-adzuba-mujer-congo_132_5687463.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2013 06:33:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Lo que está pasando en la República Democrática del Congo es un feminicidio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo,Feminicidios]]></media:keywords>
    </item>
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