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    <title><![CDATA[elDiario.es - Albert Martín Vidal]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Leo contra Messi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/libero/leo-messi_132_5556519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57b6f355-35d5-4ea4-ac9a-3e5625411f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leo contra Messi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marc Baiges, ‘Leo’ para sus amigos, ignoró durante una década que le había roto la pierna al jugador argentino en 2001, en el que era el segundo partido del delantero con el Barça, y que pudo finiquitar así su carrera como azulgrana.</p></div><p class="article-text">
        El primer fin de semana de mayo de 2012 Leo Messi le marca cuatro goles al Espanyol y alcanza los 72 en una sola temporada; mientras eso ocurre, Marc Baiges, sancionado, ve c&oacute;mo su equipo, el Tortosa, se complica la permanencia en Primera Catalana con una derrota que llega en el minuto 94. La tarde del 10 de enero de ese mismo a&ntilde;o, Marc prepara en su piso de estudiantes los ex&aacute;menes del primer semestre de tercero de Fisioterapia mientras Messi recoge su tercer Bal&oacute;n de Oro. El 27 de mayo de 2009 Leo logra su segunda Champions ante el United y anota el 2-0 con un cabezazo que Marc Baiges corre a celebrar a la Rambla de Canaletes de Barcelona. El 3 de agosto de 2008 Messi hereda el dorsal 10 de Ronaldinho, por entonces Marc, que pasaba el d&iacute;a en la playa de L&rsquo;Ampolla, ya llevaba temporadas luciendo ese dorsal. El 11 de marzo de 2007 Messi se consagraba con un &lsquo;hat trick&rsquo; contra el Real Madrid que Baiges disfruta desde un local de Tortosa alquilado junto a sus amigos. A pesar de la aparente distancia entre las vidas de estos dos j&oacute;venes, hubo un d&iacute;a que llegaron a cruzarse: el d&iacute;a que Baiges le rompi&oacute; el peron&eacute; a Messi. 
    </p><p class="article-text">
         Ocurri&oacute; un lejano febrero de 2001, en una ma&ntilde;ana que comenz&oacute; rara. La Federaci&oacute; hab&iacute;a dado distintos horarios a los delegados del Infantil B del Barcelona y del Ebre Escola Esportiva, que iban a enfrentarse en la jornada 27 del Grupo I de la Liga Preferente de infantiles. Para subsanar la confusi&oacute;n, la entidad azulgrana invit&oacute; a desayunar a la expedici&oacute;n visitante y poco antes del partido, los jugadores de ambos equipos se hicieron una foto sobre el c&eacute;sped; azares del destino, Marc se coloc&oacute; justo encima de Leo, que ya luc&iacute;a entonces una sonrisa desangelada. Era un chaval con problemas de crecimiento - apenas levantaba 148 cent&iacute;metros sobre el suelo-, no hablaba jam&aacute;s y no era la estrella de su equipo: &ldquo;La referencia de aquel Bar&ccedil;a era Mendy, un portento f&iacute;sico que se hinch&oacute; a marcar&rdquo;, apunta Carlos Blanch, entrenador del Ebre. El t&eacute;cnico de aquel Infantil B del Bar&ccedil;a, Xavi Llorens, recuerda las primeras impresiones que le dej&oacute; aquel argentino introvertido que lleg&oacute; a media temporada: &ldquo;Con el bal&oacute;n era tremendo, hac&iacute;a lo mismo que ahora, pero era peque&ntilde;ito, f&iacute;sicamente muy poca cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Messi no pudo demostrar nada aquel d&iacute;a, pero en el primer minuto de juego se sucedieron dos noticias que pudieron cambiar su historia en el Barcelona. La primera lleg&oacute; con el silbido inicial: tras un mes esperando el tr&aacute;nsfer y un debut contra el Amposta en que marc&oacute;, el peque&ntilde;o argentino sumaba su segundo partido como infantil y superaba as&iacute; un requisito federativo imprescindible para jugar en a&ntilde;os venideros choques oficiales siendo extranjero y menor de edad.
    </p><p class="article-text">
        Albert Benaiges, figura clave del f&uacute;tbol base barcelonista durante a&ntilde;os, fue quien descubri&oacute; la norma y dio la se&ntilde;al de alerta. &ldquo;Hubo que correr: si no llega a jugar esos dos partidos, no habr&iacute;a podido jugar despu&eacute;s en categor&iacute;a nacional hasta tener 18 a&ntilde;os&rdquo;. En cuanto rod&oacute; el bal&oacute;n aquel ni&ntilde;o de 13 a&ntilde;os puso la primera piedra para poder completar una fulgurante formaci&oacute;n en los equipos inferiores del Bar&ccedil;a. Unos segundos despu&eacute;s, esa trayectoria en azulgrana pudo quedar finiquitada.
    </p><p class="article-text">
         Fue una jugada anodina. El bal&oacute;n lleg&oacute; r&aacute;pidamente a su posici&oacute;n, la de extremo zurdo, donde correteaba con el dorsal n&uacute;mero 11 a la espalda. Perdi&oacute; el control y se le fue fuera. Marc Baiges, el diez de su equipo, recibi&oacute; entonces el saque de banda en fase defensiva. Escorado al lateral, decidi&oacute; lanzar un pelotazo arriba. Arm&oacute; la pierna y cuando s&oacute;lo esperaba sentir el impacto del cuero, una sombra irrumpi&oacute; por su derecha y se interpuso entre su bota y el bal&oacute;n. Fue esa sombra la que recibi&oacute; el impacto: se oy&oacute; un chasquido y ambos rodaron por el suelo; el &aacute;rbitro no pit&oacute; falta. La sombra intent&oacute; levantarse pero comprendi&oacute; que no podr&iacute;a hacerlo. Fue en esa jugada desgraciada cuando Messi sufri&oacute; la primera y &uacute;ltima fractura de su vida.
    </p><p class="article-text">
        No se hab&iacute;a cumplido un minuto de juego y en la retransmisi&oacute;n televisiva a&uacute;n repasaban las alineaciones. Marc se disculp&oacute;, Leo abandon&oacute; el campo y aquel episodio fortuito qued&oacute; sepultado de la memoria de los que jugaron el partido. Baiges nunca supo lo que hab&iacute;a ocurrido hasta que &lsquo;L&iacute;bero&rsquo; contact&oacute; con &eacute;l: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; dices que le romp&iacute;? &iexcl;Madre de Dios!&rdquo;, exclam&oacute;. &ldquo;No es que no supiera que le hab&iacute;a roto el peron&eacute; a Messi, es que no sab&iacute;a que le hab&iacute;a roto la pierna a nadie&rdquo;.
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        El partido prosigui&oacute;. El Bar&ccedil;a se adelant&oacute; 2-0, pero en el minuto 22 Baiges recibi&oacute; una perfecta asistencia de su amigo Jordi Pitarque para superar al portero con un chut que impact&oacute; en el poste antes de entrar. Las im&aacute;genes del partido demuestran que lo celebr&oacute; alborozado, como el ni&ntilde;o que era, y que huy&oacute; de la pi&ntilde;a de abrazos para ir a agradec&eacute;rselo a &lsquo;Pita&rsquo;. Marc tampoco recordaba ese momento feliz hasta que vio el v&iacute;deo. &ldquo;Los jugadores eran demasiado peque&ntilde;os para darse cuenta de todo aquello y a Messi no le conoc&iacute;a nadie&rdquo;, dice hoy Carlos Blanch.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para nosotros, el partido era una fiesta, &iacute;bamos a pasar un d&iacute;a a Barcelona&rdquo;, confirma el portero visitante, Aitor Arasa, que esta temporada ha estado en el Burgos. Al final, el resultado fue de 5-1 y el guardameta es de los pocos que conservaba en su memoria algo del partido: una finta que le hizo Mendy en uno de sus tres goles: &ldquo;A&uacute;n lo busco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Amago de exilio</strong>
    </p><p class="article-text">
        La lesi&oacute;n de Leo no era grave pero coincidi&oacute; con malas noticias en casa de los Messi. Se hab&iacute;an instalado en un piso de Les Corts que les cedi&oacute; el club. All&iacute; estaban los padres del &lsquo;&lsquo;crack&rsquo;&rsquo;, sus dos hermanos y su hermana peque&ntilde;a, Mar&iacute;a Sol, que no se adaptaba a aquel nuevo medio. Al poco, Jorge, el cabeza de familia, vio como todos volv&iacute;an a Rosario mientras &eacute;l se quedaba en la capital catalana con un proyecto de futbolista con la pierna izquierda enyesada. Inevitablemente surgieron las dudas. Al padre de Messi a&uacute;n se le humedecen los ojos cuando recuerda la escena que tuvo lugar en aquel piso, cuando se acerc&oacute; al ni&ntilde;o para plantearle una cuesti&oacute;n importante. 
    </p><p class="article-text">
         -L&iacute;o, qu&eacute; quer&eacute;s que hagamos. &iquest;Volvemos?
    </p><p class="article-text">
         -No, pap&aacute;, yo quiero triunfar en el Barcelona. 
    </p><p class="article-text">
         Durante su recuperaci&oacute;n, se hizo habitual verle de pie, con sus muletas, junto al campo donde sus compa&ntilde;eros entrenaban, mirando el bal&oacute;n con una a&ntilde;oranza infinita. &ldquo;Estuvo jodido, imag&iacute;nate, tres meses fuera en su situaci&oacute;n, se perd&iacute;a toda la temporada, pero a &eacute;l no ten&iacute;amos que animarle como a Capel, que lloraba todo el d&iacute;a&rdquo;, recuerda Xavi Llorens, que entren&oacute; tambi&eacute;n al extremo del Sporting de Lisboa y ex del Sevilla. Echando la vista atr&aacute;s, no hay duda de que ese periodo fue lo m&aacute;s cerca que nunca estuvo Messi de abandonar el Barcelona, el equipo en el que, dirigido por Guardiola y arropado por una generaci&oacute;n &uacute;nica de futbolistas, ha exorcizado el derrotismo de d&eacute;cadas. Cuando el peron&eacute; de su zurda m&aacute;gica se recuper&oacute;, form&oacute; parte del afamado equipo de la Quinta del &rsquo;87, con Piqu&eacute;, Cesc y V&iacute;ctor V&aacute;zquez, tanto en el infantil A como en el cadete.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo dos a&ntilde;os despu&eacute;s de aquella lesi&oacute;n, Messi deton&oacute;: en la temporada 2003-2004 jug&oacute; en el Juvenil B, el Juvenil A, el Bar&ccedil;a C, el Bar&ccedil;a B y hasta debut&oacute; con el primer equipo de Rijkaard en un amistoso contra el Oporto de Mourinho. Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, el astro debut&oacute; en partido oficial y entre profesionales ya se daba por hecho que hab&iacute;a nacido un nuevo genio. En verano de 2005, Capello pronunci&oacute; su c&eacute;lebre sentencia sobre el &lsquo;crack&rsquo;: &ldquo;Este chico es un fen&oacute;meno, en mi vida he visto un jugador tan joven hacer las cosas que nos hizo a nosotros... No ve&iacute;a una cosa as&iacute; desde que estaba Maradona en el N&aacute;poles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un tiempo despu&eacute;s, Rijkaard recibi&oacute; la c&eacute;lebre pregunta de si era posible parar a Messi. &ldquo;S&iacute;&rdquo;, respondi&oacute;, con ojos enrojecidos y semblante p&eacute;treo. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo?&rdquo;, le insistieron. &ldquo;No lo s&eacute;&rdquo;, replic&oacute;, erigiendo un desternillante monumento a la indiferencia. Quedaba mucho para que el director del diario espa&ntilde;ol m&aacute;s le&iacute;do se mostrara partidario de frenar a Messi &ldquo;por lo civil o por lo criminal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El &lsquo;crack&rsquo; que no fue</strong>
    </p><p class="article-text">
        A 200 kil&oacute;metros al sur de Barcelona, la vida tambi&eacute;n sonre&iacute;a a Marc Baiges. Estudiaba y se dedicaba a jugar a f&uacute;tbol, ten&iacute;a verdadero talento. En la temporada 2002-2003, militando en el Reus, llam&oacute; la atenci&oacute;n de ojeadores de equipos como el Real Madrid o el Real Zaragoza con sus m&aacute;s de 35 goles en Liga. Fue convocado para la selecci&oacute;n catalana y jug&oacute; un campeonato de Espa&ntilde;a; finalmente fich&oacute; por el N&agrave;stic de Tarragona. Despu&eacute;s de marcar tres goles en sus dos primeros partidos de Liga, todo se torci&oacute;. Un golpe sac&oacute; a relucir unas molestias hereditarias en la espalda que los m&eacute;dicos eran incapaces de diagnosticar. &ldquo;Mis padres un d&iacute;a me sentaron y me preguntaron que por qu&eacute; no quer&iacute;a jugar&rdquo;, recuerda ahora. Tras muchas consultas, al final supo que Marc no inventaba nada, que padec&iacute;a espondilolisis, una dolencia de la columna. Estuvo sin jugar un a&ntilde;o y medio y perdi&oacute; para siempre el tren de la alta competici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No he tenido demasiada suerte&rdquo;, dice el actual delantero del Tortosa, la ciudad del sur de Tarragona en que creci&oacute;. Mientras Messi acumula premios y fortuna, &eacute;l es  un nimileurista a quien sus amigos de L&rsquo;Ampolla llaman desde hace muchos a&ntilde;os &ldquo;Leo&rdquo; por la similitud fon&eacute;tica de su apellido con el de Leo Biagini, ex delantero del Atl&eacute;tico de Madrid. A d&iacute;a de hoy disfruta con el Bar&ccedil;a en la tele, admira a Iniesta, Drogba y Messi y no se ve jugando m&aacute;s all&aacute; de Primera Catalana. Lo que quiere es hacer carrera como fisioterapeuta.
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         Pero aquella lesi&oacute;n de espalda no fue el golpe m&aacute;s duro que le tocar&iacute;a recibir. En septiembre de 2010 falleci&oacute; de un infarto su mejor amigo, Jordi Pitarque, el confidente con quien comparti&oacute; piso y sue&ntilde;os cuando el N&agrave;stic les fich&oacute; a ambos. Ten&iacute;a s&oacute;lo 23 a&ntilde;os. &ldquo;Fue un golpe muy duro, pas&eacute; un a&ntilde;o fatal. Jordi era una pasada de persona, en las Terres de l&rsquo;Ebre no hay mucha gente que destaque, y &eacute;l era un personaje m&iacute;tico&rdquo;, dice ahora. &ldquo;Es ley de vida: siempre se van los mejores&rdquo;, a&ntilde;ade en un murmullo.
    </p><p class="article-text">
        Marc tiene ahora 25 a&ntilde;os, es atractivo y disfruta de una apacible vida de estudiante de Fisioterapia en una universidad privada. La suya es una familia unida y tiene una novia de toda la vida. Pero sus ojos desprenden una dureza que evoca esa p&eacute;rdida. Pitarque est&aacute; presente en el fondo del escritorio de su ordenador y a Marc le gusta hablar de &eacute;l. &ldquo;Lo &uacute;nico que puedo hacer es recordarle&rdquo;, repite. Con esa convicci&oacute;n, desde aquel triste d&iacute;a de 2010 Baiges ha celebrado todos sus goles se&ntilde;alando con los dos &iacute;ndices al cielo y buscando arriba con la mirada, exactamente el mismo gesto que Messi dedica a su abuela, Do&ntilde;a Celia, la visionaria que insisti&oacute; a los mayores para que le aceptaran en el potrero.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que ya no luce el 10, a Marc le toca chocar cada fin de semana contra los dur&iacute;simos defensas de la Primera Catalana. Desde esa realidad, relativiza la lesi&oacute;n que le caus&oacute; al tres veces Bal&oacute;n de Oro en aquel remoto partido de infantiles: &ldquo;Ni siquiera fue falta&rdquo;. Hombre de pocas palabras, confiesa que si por alg&uacute;n azar se encontrara con Messi no se acercar&iacute;a a hablarle: &ldquo;No soy de esos&rdquo;. No hay ninguna necesidad: sus historias se cruzan y se necesitan, Villoro dir&iacute;a que Baiges representa las &ldquo;l&iacute;neas blancas&rdquo; en la antolog&iacute;a al f&uacute;tbol que firma Messi. Los dos siguen so&ntilde;ando goles y hay domingos en que ambos marcan; cuando eso ocurre, en un universo paralelo se saludan una anciana testaruda y Jordi Pitarque, el chico que regal&oacute; un gol a su amigo Marc en el olvidado partido que enfrent&oacute; a Leo contra Leo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Martín Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/libero/leo-messi_132_5556519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jan 2013 19:25:16 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La eclosión del PP catalán patrocinada por CiU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eclosion-pp-catalan-patrocinada-ciu_129_5380984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No ha pasado tanto tiempo desde la imagen de Rajoy recogiendo firmas contra el Estatut en pleno paseo de Gr&agrave;cia de Barcelona. Ni del recurso contra el Estatut. Ni de la satisfacci&oacute;n del PP por una sentencia que soliviant&oacute; a la inmensa mayor&iacute;a de la sociedad catalana. Para muchos, aquella campa&ntilde;a cerraba definitivamente las puertas de la centralidad catalana a un partido que durante tres d&eacute;cadas vivi&oacute; en la trinchera y que era un sin&oacute;nimo de catalanofobia.&nbsp;Pero s&oacute;lo cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, el PP de Catalunya vive la situaci&oacute;n m&aacute;s dulce de su historia.
    </p><p class="article-text">
        El milagro popular catal&aacute;n no hay que buscarlo en sus resultados electorales; ni en las auton&oacute;micas ni en las generales en que han conseguido superar los registros de tiempos de Alejo Vidal-Quadras o Josep Piqu&eacute;. La clave para este giro copernicano ha estado en la connivencia con que CiU ha tratado a la formaci&oacute;n conservadora desde que Artur Mas lleg&oacute; a la presidencia de la Generalitat en diciembre de 2010.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el PP ha dado un enorme salto cualitativo a la hora de acceder a cargos y administraciones. A las alcald&iacute;as de Badalona y Castelldefels &ndash;ciudades donde CiU pudo entrar en un gobierno junto al PSC-- se une su presencia en las diputaciones provinciales. Tambi&eacute;n en el Parlament el nuevo poder azul se hace m&aacute;s visible. Donde antes el PP jugaba un papel de oposici&oacute;n dura y resignada, ahora es el primer partido a la hora de influir en el grupo de CiU, que se qued&oacute; a seis diputados de la mayor&iacute;a absoluta.&nbsp;more
    </p><p class="article-text">
        A las leyes y enmiendas que ahora saca adelante con total normalidad se une su trascendental influencia en los dos presupuestos a la baja impulsados por el Gobierno de Mas. Es a trav&eacute;s de las cuentas donde a las recetas cl&aacute;sicas neoliberales &ndash;recortes sociales, freno a la contrataci&oacute;n de funcionarios, recortes de salarios, desaparici&oacute;n de empresas y organismos p&uacute;blicos--, el PP ha unido cuestiones tan <em>genovesas</em> como el cerco a operaciones de cambio de sexo o inseminaciones artificiales, el cierre de embajadas catalanas o el aumento de las ayudas para las v&iacute;ctimas del terrorismo. En cuestiones como el arrinconamiento de las pol&iacute;ticas de memoria hist&oacute;rica ya coincid&iacute;an de antemano. Y particularmente llamativo fue su acuerdo para finiquitar los consensos a la hora de decidir sobre los medios de comunicaci&oacute;n p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Los diputados m&aacute;s veteranos de la bancada popular admiten que est&aacute;n sin duda en el mejor momento de cuantos les han tocado vivir en la C&aacute;mara catalana. El recuento de leyes que hab&iacute;an logrado aprobar durante los siete a&ntilde;os de Tripartito es f&aacute;cil de llevar: cero. Con CiU la historia es otra. As&iacute; lo admite el portavoz parlamentario de los populares, Enric Millo, que en el pasado hab&iacute;a estado a las &oacute;rdenes de Duran Lleida en Uni&oacute; Democr&agrave;tica: &ldquo;Nuestra relaci&oacute;n parlamentaria se basa en un principio de responsabilidad, sin nosotros ya hubiera habido elecciones anticipadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica, la situaci&oacute;n ha cambiado &ldquo;much&iacute;simo: el PP ha dado un salto cualitativo que se ha dejado notar en el territorio, donde ahora se nos ve como una fuerza &uacute;til&rdquo;. En este sentido, Millo recuerda que las urnas dejaron a los populares como tercer partido de Catalunya, por delante de ERC, y que eso les ha dado &ldquo;capacidad para influir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso --bien lo saben PSC y ERC-- no era tan obvio: ambas formaciones se ofrecieron a CiU para sacar adelante sus cuentas en los presupuestos de 2011 y 2012 y ambas coleccionaron calabazas. El elegido fue el PP, que logr&oacute; imponer un argumento que Millo repite: &ldquo;Las otras opciones pasan por el Tripartito, el que nos ha dejado esta herencia nefasta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La otra cara de esta cooperaci&oacute;n tiene lugar en el Congreso, donde Duran ha dado ox&iacute;geno al nuevo Gobierno de Rajoy en momentos clave, como el recorte a las cuentas p&uacute;blicas del pasado mes de enero. Ese apoyo transmut&oacute; en tiempo r&eacute;cord el recurso a la totalidad contra los presupuestos de Mas anunciado por Alicia S&aacute;nchez Camacho, que opt&oacute; s&uacute;bitamente por la abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n ha sido definida por la oposici&oacute;n como un &ldquo;Majestic 2&rdquo;, en alusi&oacute;n a los pactos de finales de los 90 entre Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar y Jordi Pujol para asegurarse la gobernabilidad, pero lo cierto es que entonces el PP ni siquiera se acerc&oacute; a las cuotas de poder y responsabilidad de que goza ahora.
    </p><p class="article-text">
        Que CiU y PP tienen programas econ&oacute;micos casi cl&oacute;nicos no es una novedad, aunque tal vez s&iacute; lo sea la tranquilidad con que el n&uacute;cleo duro de dirigentes de la CiU a la sombra de Artur Mas admiten en privado que prefieren pactar con el PP a hacerlo con los socialistas. Nadie olvida que no hace tanto el PSC mandaba en la Generalitat y desterr&oacute; a los convergentes a un papel de oposici&oacute;n que no hab&iacute;an catado antes. Y el propio Millo admite que &ldquo;la l&iacute;nea moderada de Uni&oacute; con la que yo me identificaba est&aacute; muy pr&oacute;xima al PP&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las tensiones generadas por la penuria econ&oacute;mica de las administraciones catalana y espa&ntilde;ola pueden enturbiar esta entente. Este mismo lunes, Duran daba por finalizada su colaboraci&oacute;n con el PP. La reivindicaci&oacute;n del pacto fiscal tampoco ayudar&aacute;, presumiblemente, al idilio vivido por ambas formaciones. Pero lo cierto es que en a&ntilde;o y medio ha cambiado la vida de los populares catalanes: en abril de 2010, durante la visita de Rajoy a Girona, se vieron forzados a situar a &lsquo;espont&aacute;neos&rsquo; militantes del partido en puntos clave del paseo que dio el ahora presidente del Gobierno por la ciudad, para disimular la frialdad e indiferencia que despert&oacute; su presencia.
    </p><p class="article-text">
        Un par de a&ntilde;os despu&eacute;s, con Mas como presidente, el PP de Catalunya se ha rebautizado como PP Catal&agrave; y toca un poder que ni siquiera habr&iacute;a so&ntilde;ado en las d&eacute;cadas precedentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Martín Vidal, Albert Martín Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eclosion-pp-catalan-patrocinada-ciu_129_5380984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jul 2012 11:23:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La eclosión del PP catalán patrocinada por CiU]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,CiU - Convergència i Unió,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
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