<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Alejandro López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alejandro_lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alejandro López]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/520042/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir entre el miedo, el estigma y el escepticismo: los madrileños ante el brote de coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/infeccion-coronavirus-estigmatiza-torrejoneros_1_1035794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca11007c-b5bc-4b6f-8ad2-36fc7ab2f427_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir entre el miedo, el estigma y el escepticismo: los madrileños ante el brote de coronavirus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Torrejón de Ardoz, una de las primeras localidades en las que se multiplicaron los contagios, hay quienes prefieren quitar hierro a la epidemia, mientras los afectados y sus familias lamentan el rechazo social que provoca el miedo</p><p class="subtitle">Cinco gráficos que explican la evolución del coronavirus en todo el mundo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En Torrej&oacute;n de Ardoz ahora nos saludamos as&iacute;&rdquo;, explica entre risas &Eacute;lcido, un dominicano de 36 a&ntilde;os, al tiempo que levanta un pie para chocar su cara interior con la del pie opuesto del amigo con el que est&aacute;, a medio camino entre una mu&ntilde;eira y un baile de la red social Tik Tok. Esta localidad madrile&ntilde;a, afectada especialmente por los contagios de coronavirus, vive estos d&iacute;as entre el p&aacute;nico y la broma, entre los habitantes que se sienten estigmatizados por la presencia de la COVID-19 en su entorno m&aacute;s pr&oacute;ximo y aquellos que relativizan el brote e intentan seguir llevando una vida normal.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;lcido y su amigo pertenecen a esa parte que vive la epidemia desde la barrera del humor y el escepticismo sobre la gravedad de sus consecuencias. &ldquo;Esto terminar&aacute; en un par de meses, cuando saquen la cura y alguien haga mucho dinero&rdquo;, vaticinan.
    </p><p class="article-text">
        Para los infectados y sus familiares, la situaci&oacute;n es muy diferente. El Ministerio de Sanidad ha dejado de ubicar localmente los casos, pero se sabe que uno de los &uacute;ltimos positivos detectados en el municipio ha sido el de un mec&aacute;nico del escuadr&oacute;n del Ej&eacute;rcito del Aire Ala 12, con base en Torrej&oacute;n, seg&uacute;n confirm&oacute; un portavoz del ministerio de Defensa. Y el dato sobre el total de incidencias en la localidad no es p&uacute;blico. En el Ayuntamiento, en cuya sede tambi&eacute;n ha habido casos comprobados, se remiten a la informaci&oacute;n del Ministerio de Sanidad.
    </p><h3 class="article-text">Una odisea para comprobar que tienes el virus</h3><p class="article-text">
        Fernando, poco m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, fue diagnosticado positivo la semana pasada. No tiene s&iacute;ntomas, a pesar de ser portador del virus, por lo que desde el hospital de Torrej&oacute;n le enviaron a cumplir 14 d&iacute;as de cuarentena en su domicilio. Volvi&oacute; a su casa desde el hospital andando, cubierto con una mascarilla, atravesando el pueblo y recorriendo una distancia de m&aacute;s de cuatro kil&oacute;metros. Su mujer, tambi&eacute;n positivo y con s&iacute;ntomas de neumon&iacute;a, qued&oacute; ingresada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue ella la que tuvo la primera fiebre. Llamamos a Emergencias y nos dijeron que nos qued&aacute;ramos en casa, que ese d&iacute;a o al siguiente ir&iacute;an a hacernos las pruebas. Estuvimos encerrados tres d&iacute;as sin recibir noticias&rdquo;, relata en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con eldiario.es. &ldquo;Al tercer d&iacute;a sin saber nada cog&iacute; y mi coche y nos fuimos para el hospital. Avis&eacute; a Sanidad por tel&eacute;fono y cuando llegamos nos dieron mascarillas y guantes y nos sentaron en la sala de espera de urgencias, con el resto de la gente que va por otros motivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el hospital&nbsp;les tomaron la temperatura y la saturaci&oacute;n de ox&iacute;geno en sangre. A ella&nbsp;la metieron en un box de urgencias. &ldquo;Nos tomaron muestras de las fosas nasales con un bastoncillo para hacernos la prueba del virus&rdquo;. El resultado de la prueba tarda&nbsp;unas horas en estar listo. &ldquo;Mientras tanto nos hicieron unas placas, para ver el aparato respiratorio. Eran las cuatro de la madrugada, hab&iacute;an pasado horas y nadie me comunic&oacute; nada sobre la radiograf&iacute;a. Discut&iacute; con el m&eacute;dico, que me dec&iacute;a que eso llevaba tiempo. Finalmente sali&oacute; el resultado y dimos positivo los dos. A ella la subieron a planta por lo de la neumon&iacute;a. A m&iacute; me mandaron a casa. Me dijeron que seg&uacute;n el protocolo el traslado ten&iacute;a que hacerse en ambulancia y que no estar&iacute;an disponibles hasta las ocho de la ma&ntilde;ana&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Era mediod&iacute;a cuando sali&oacute; de la habitaci&oacute;n de su mujer, a&uacute;n sin noticias del traslado. &ldquo;El personal m&eacute;dico se puso muy nervioso, dici&eacute;ndome que volviera a la habitaci&oacute;n, trat&aacute;ndome como a un apestado&rdquo;, se queja.&nbsp;M&aacute;s tarde llegaron los papeles del alta. &ldquo;La m&eacute;dico me dijo que a&uacute;n hab&iacute;a 80 casos pendientes de traslado, y que si me quer&iacute;a ir, que me marchara. Con la misma mascarilla que me dieron al entrar sal&iacute; y me fui andando para casa&rdquo;. Ahora cumple el per&iacute;odo de 14 d&iacute;as estipulado por las autoridades. &ldquo;Me encuentro bien de &aacute;nimo y tengo la nevera llena, pero esto no saben por d&oacute;nde cogerlo. Puede haber gente andando por ah&iacute; con el virus... la responsabilidad recae sobre cada uno&rdquo;, valora.
    </p><h3 class="article-text">Los hospitales, saturados</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La planta del hospital donde los tienen est&aacute; llena&rdquo;, cuenta Aurora, esposa de uno de los contagiados en Torrej&oacute;n de Ardoz, de 50 a&ntilde;os. &ldquo;Empez&oacute; con tiritonas y una sensaci&oacute;n de fr&iacute;o... Al principio no pensamos que fuera m&aacute;s que una gripe com&uacute;n. Pero con toda la alarma en televisi&oacute;n fuimos a urgencias del centro de salud&rdquo;, relata sobre los momentos vividos en los &uacute;ltimos d&iacute;as. &ldquo;Le hicieron una primera exploraci&oacute;n y no ten&iacute;a fiebre. Volvimos a casa, a seguir con nuestra vida, como nos dijeron&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a84688d-5c0f-4660-b21d-bef5458a047a_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a84688d-5c0f-4660-b21d-bef5458a047a_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a84688d-5c0f-4660-b21d-bef5458a047a_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a84688d-5c0f-4660-b21d-bef5458a047a_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a84688d-5c0f-4660-b21d-bef5458a047a_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a84688d-5c0f-4660-b21d-bef5458a047a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a84688d-5c0f-4660-b21d-bef5458a047a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Acudieron al socorrido Gelocatil para aplacar los supuestos s&iacute;ntomas gripales. &ldquo;Al d&iacute;a siguiente fue a trabajar y se empez&oacute; a encontrar mal. Ah&iacute; ya ten&iacute;a 39 de fiebre... Sospechamos que algo no iba bien&rdquo;. Han transcurrido ocho d&iacute;as desde entonces. Acudieron al hospital y le detectaron una neumon&iacute;a, activando as&iacute; el protocolo. Sigue ingresado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se encuentra muy bien. Le han puesto ox&iacute;geno porque la saturaci&oacute;n es baja&rdquo;, cuenta Aurora, que en cada visita tiene que seguir un escrupuloso procedimiento para taparse con mascarilla, bata de pl&aacute;stico y guantes de l&aacute;tex que desecha a la salida, antes de lavarse concienzudamente con gel desinfectante. &ldquo;Entras a la habitaci&oacute;n y all&iacute; no coincides con nadie m&aacute;s; y una vez dentro no puedes salir hasta que se acaba la visita.Pero da la sensaci&oacute;n de que hay una decena de habitaciones ocupadas&rdquo;, se&ntilde;ala. El acceso a&nbsp;los pacientes en esta planta cerrada al resto del hospital no est&aacute; recomendado y se ha limitado a un solo familiar.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;&iquest;C&oacute;mo voy a seguir con mi vida normal?&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me dijeron que si no presentaba s&iacute;ntomas no me har&iacute;an las pruebas, que limpiara la casa y la ropa de cama con lej&iacute;a. Que siguiera con mi vida... como si fuera tan f&aacute;cil. En el trabajo me han dicho que no vaya aunque no tenga s&iacute;ntomas&rdquo;, protesta Aurora, que prefiere ocultar su identidad bajo este nombre ficticio precisamente por esta situaci&oacute;n. Siente el rechazo de su empresa y sus compa&ntilde;eros de trabajo. &ldquo;Hay una ventana de 15 d&iacute;as de per&iacute;odo de incubaci&oacute;n en la que puedes tener el virus sin desarrollar s&iacute;ntomas. Pero no es una baja m&eacute;dica. &iquest;C&oacute;mo voy a seguir con mi vida normal?&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        En la Plaza Mayor del pueblo, Roberto, de 30 a&ntilde;os, sufre una situaci&oacute;n parecida. Trabaja en una gran superficie comercial al norte de la regi&oacute;n. En su entorno hay un caso positivo y lo coment&oacute; en el trabajo. &ldquo;Los compa&ntilde;eros pasaron de los memes y de hacer bromas tipo 't&oacute;seme encima y ma&ntilde;ana no vengo a trabajar' a decirme que les parec&iacute;a fatal que fuera a mi puesto de trabajo, sin tener ning&uacute;n s&iacute;ntoma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La empresa &ldquo;por precauci&oacute;n&rdquo; le mantuvo unos d&iacute;as fuera de los turnos de trabajo, para despu&eacute;s reincorporarle. &ldquo;Entre los compa&ntilde;eros se dijo que me hab&iacute;an puesto en cuarentena. Unos dec&iacute;an a otros que no se acercaran si hab&iacute;an estado conmigo. Se dispar&oacute; la psicosis. Vacilaban y bromeaban mucho, pero cuando han visto la posibilidad real han entrado en p&aacute;nico y hasta yo me lo he cre&iacute;do y he pensado mucho en si salir de casa o no&rdquo;, comenta el joven.
    </p><p class="article-text">
        Ser de Torrej&oacute;n de Ardoz, reflexiona Roberto, empieza a convertirse en un estigma de cara a los dem&aacute;s. En la estaci&oacute;n de tren de la localidad el recelo se siente cada vez que los viajeros suben al tren. &ldquo;Te das cuenta de que la gente te mira cuando subes en Torrej&oacute;n. Si te sientas a su lado, recogen el cuerpo, como para ganar un cent&iacute;metro de separaci&oacute;n. He visto a gente incluso cambiar de asiento&rdquo;, comenta un usuario habitual.
    </p><h3 class="article-text">El rechazo y el miedo tienen forma de mascarilla</h3><p class="article-text">
        Este rechazo m&aacute;s o menos sutil tambi&eacute;n se palpa en el propio municipio. Un ciudadano de origen asi&aacute;tico recorre cargado una de las calles aleda&ntilde;as al Ayuntamiento. Lleva puesta una mascarilla. Camina r&aacute;pido y se pone a la altura de un hombre enfundado en un mono azul que tira de un carro con herramientas, que mira cuando el hombre asi&aacute;tico se pone a su altura. Al reparar en la mascarilla da autom&aacute;ticamente un paso a su derecha, aumentando la distancia entre ambos. &iquest;Tiene miedo? La pregunta sorprende&nbsp;al hombre del mono, que se encoge de hombros, sonr&iacute;e y sigue su marcha. &ldquo;Tengo prisa, trabajo&rdquo;, dice el hombre con mascarilla cuando va a ser abordado, y aprieta el paso.
    </p><p class="article-text">
        En la plaza Mayor el trasiego es constate, pero el n&uacute;mero de viandantes con mascarilla no supera lo anecd&oacute;tico, apenas tres personas en un par de horas. Katya es una de ellas. &ldquo;Hoy es el primer d&iacute;a que me la pongo. Hace tres a&ntilde;os sufr&iacute; dos episodios de neumon&iacute;a y ayer tuve 37,5 de fiebre. Me asust&eacute; mucho y me puse a llorar, sola en mi habitaci&oacute;n&rdquo;, explica esta brasile&ntilde;a que comparte piso con tres miembros de una familia colombiana y un espa&ntilde;ol. &ldquo;No les dije nada a mis compa&ntilde;eros de piso. Llam&eacute; a Emergencias pero no tuve contestaci&oacute;n despu&eacute;s de intentarlo varias veces. Hoy me he despertado sin fiebre, pero tengo miedo, por mis episodios anteriores&rdquo;, dice Katya.
    </p><p class="article-text">
        En una farmacia pr&oacute;xima un hombre pide un par de mascarillas. &ldquo;&iquest;Con esto vale, no?&rdquo; le pregunta Alexander a la farmace&uacute;tica. &ldquo;Hombre, es mejor que nada&rdquo;. Son mascarillas simples, de esas que no sirven para evitar contagios seg&uacute;n Sanidad si no van acompa&ntilde;adas de un concienzudo lavado de manos. &ldquo;Me ha dicho mi mujer que las compre. No es que yo est&eacute; asustado, pero si uno va en metro o a un lugar con aglomeraciones probablemente las utilizaremos&rdquo;, comenta antes de salir de la farmacia con las mascarillas en una bolsa de papel.
    </p><h3 class="article-text">El par&oacute;n comercial&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Mientras tanto, en una escena propia de cualquier poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, un grupo de ancianos charla frente a la puerta del Ayuntamiento, donde una de las trabajadoras dio positivo por el virus en la &uacute;ltima semana. La gente entra y sale del edificio a cara descubierta. &ldquo;A m&iacute; lo que me preocupa es quedarme inv&aacute;lido en una silla y no valerme por m&iacute; mismo&rdquo;, comenta uno animado, mientras otro se ocupa de pasar al resto un billete de 100 euros que le acaban de dar para que juzguen si se trata de un billete falso. El coronavirus se acepta como&nbsp;otra realidad cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        En una fruter&iacute;a cercana, la ciudadana china que la regenta trabaja con la mascarilla puesta. Un hombre compra fresas. &ldquo;Yo no estoy preocupado&rdquo;, dice sonriendo, mientras la mujer defiende el uso de las mascarillas. &ldquo;Ahora Espa&ntilde;a como en China&rdquo;, comenta con su rostro cubierto. &ldquo;Est&aacute; mal quit&aacute;rsela. Sin esto, mal para ti y para m&iacute;. En Espa&ntilde;a la gente no sabe. En China ahora con esto todo bien&rdquo;, dice sobre su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los negocios de los ciudadanos chinos en la localidad han echado el cierre espor&aacute;dicamente. &ldquo;Cerrado por vacaciones&rdquo;, rezan los folios sobre las persianas met&aacute;licas. Es otro de los efectos del virus en Torrej&oacute;n, donde ya se ven afectados los h&aacute;bitos de consumo. &ldquo;Qu&eacute; mes m&aacute;s flojo llevamos&rdquo;, le dice el due&ntilde;o de un bar a otro en la Plaza Mayor del municipio. En una mercer&iacute;a cercana las dependientas se quejan de la ausencia de clientes. &ldquo;Llevamos una semana que no entra nadie&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/infeccion-coronavirus-estigmatiza-torrejoneros_1_1035794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2020 21:39:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca11007c-b5bc-4b6f-8ad2-36fc7ab2f427_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2493838" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca11007c-b5bc-4b6f-8ad2-36fc7ab2f427_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2493838" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vivir entre el miedo, el estigma y el escepticismo: los madrileños ante el brote de coronavirus]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca11007c-b5bc-4b6f-8ad2-36fc7ab2f427_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'mini Ayuntamiento' que gestiona el Centro de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/mini-ayuntamiento-gestiona-centro_1_1579634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2304dd66-823e-49f3-87b2-5d06f4f83f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;mini Ayuntamiento&#039; que gestiona el Centro de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Junta Municipal del distrito Centro, empotrada en el escenario urbano con más reclamo de la ciudad, tiene una gestión única y singular en la capital</p><p class="subtitle">Más de 200 empleados públicos tratan de solventar los problemas de los vecinos en un distrito con una actividad cinco veces mayor que en la media</p><p class="subtitle">Hacen frente a diversas temáticas como la solución habitacional ante desahucios, la ayuda a domicilio e incluso inspeccionar las mesas y las silla de las terrazas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Centro es especial, aqu&iacute; todo es m&aacute;s grande y mayor&rdquo;. La frase se repite como un eco en los despachos y pasillos de la Junta de Distrito Centro, en el n&uacute;mero 72 de la calle Mayor, en el que trabajan 255 empleados p&uacute;blicos. En sus cinco plantas se gestionan cosas tan diversas como la atenci&oacute;n a personas sin hogar o la limpieza de los colegios, o que, por ejemplo, el pescado de nuestro plato de sushi est&eacute; libre de bacterias, la organizaci&oacute;n de fiestas tan emblem&aacute;ticas como las de San Cayetano y La Paloma. Entre sus funciones tambi&eacute;n hacen frente a la soluci&oacute;n habitacional ante desahucios, como los simb&oacute;licos de Argumosa 11, a la ayuda a domicilio e incluso inspeccionar las mesas y las silla de la terraza de un bar por no cumplir con la normativa municipal.
    </p><p class="article-text">
        El edificio de la Junta, construido en 1864, es el Centro neur&aacute;lgico de casi todas las actividades reguladas en los barrios de Cortes, Sol, Justicia, Universidad, Embajadores y Palacio. Una polis dentro de la ciudad de Madrid con casi 150.000 residentes, pero con otros tantos habitantes flotantes, como los miles de turistas cautivados por sus museos, sus ic&oacute;nicas plazas y su inagotable oferta comercial y de ocio. Desde la Junta de Distrito se trata de buscar el virtuoso equilibrio entre aquellos para los que el Centro es su barrio, ese en el que la vida cotidiana cobra significado, y los que est&aacute;n de paso, ya sea para una quedada de amigas o para lanzar al mercado una campa&ntilde;a publicitaria. &ldquo;Hay parte de raz&oacute;n en esa acusaci&oacute;n de Centro como parque tem&aacute;tico&rdquo;, comenta el coordinador del distrito, Jes&uacute;s Mart&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta instituci&oacute;n municipal cuenta con un presupuesto, al margen de los gastos de personal, de unos 23 millones de euros, pero que puede crecer con cr&eacute;ditos que se van autorizando desde el Ayuntamiento, que igual que cede competencias, cede dinero para gestionarlas. En 2018 termin&oacute; gestionando un presupuesto de 27 millones de euros. El 60% de este dinero va a parar a los servicios sociales, sobre todo a ayuda a domicilio, que recibe nueve millones. 
    </p><p class="article-text">
        La puerta de Servicios Sociales, el departamento que m&aacute;s recursos econ&oacute;micos y de personal acapara, se encuentra abierta. &ldquo;Somos la puerta de entrada al ciudadano, somos el eslab&oacute;n m&aacute;s cercano y tenemos autonom&iacute;a para abordar la problem&aacute;tica espec&iacute;fica del distrito. Tenemos tambi&eacute;n la mayor parte de personal de la Junta, alrededor de 60, de los que la mitad son trabajadores sociales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s hay otros 50 profesionales, como psic&oacute;logos, que se contratan de manera externa. Los barrios de Embajadores y Palacio son los que concentran un mayor nivel de atenci&oacute;n. Ocho de los 28 trabajadores sociales trabajan en Embajadores, marcado por la precariedad econ&oacute;mica, el envejecimiento de la poblaci&oacute;n y la vulnerabilidad que se concentra en el barrio. &ldquo;Durante muchos a&ntilde;os se ha primado la concepci&oacute;n del ciudadano como consumidor de servicios, y el trabajo comunitario ha sido poco desarrollado, salvo en este distrito&rdquo;, se&ntilde;ala Carmen Cepeda, responsable del departamento.
    </p><p class="article-text">
        Para ello se trabaja con las asociaciones de la zona, alrededor de 130. Existen mesas tem&aacute;ticas de empleo, salud o infancia, en las que se implica a la comunidad para que mejore desde s&iacute; misma. &ldquo;Nuestra tarea es acompa&ntilde;ar esos procesos para que se produzcan&rdquo;, comenta, se&ntilde;alando que la atenci&oacute;n individual queda incompleta al no incidir sobre su circunstancia. En Ribera de Curtidores se encuentra el centro comunitario feminista del distrito, donde el componente de g&eacute;nero es troncal, desde antes incluso de que hubiera un &aacute;rea de Igualdad en el Ayuntamiento.
    </p><h3 class="article-text">Alto porcentaje de personas sin hogar</h3><p class="article-text">
        El distrito concentra el mayor n&uacute;mero de personas en situaci&oacute;n de calle de la ciudad de Madrid, alrededor de 770, el 35% del total. Aunque el encargado del acompa&ntilde;amiento de las personas sin hogar es el Samur Social, la Junta se suma al trabajo para buscarle un acceso a los recursos sociales que est&aacute;n a disposici&oacute;n del resto de la poblaci&oacute;n. &ldquo;Si la persona sin hogar se implica, sale de la red especializada y entra en la misma atenci&oacute;n que cualquier otro ciudadano&rdquo;, explica Cepeda, que incide en el dato de que el 95% de las personas en situaci&oacute;n de calle tienen patolog&iacute;as asociadas, sobre todo trastornos psicol&oacute;gicos y adicciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto complica que la persona gobierne su vida. Pero tenemos otra labor, que es evitar que lleguen a esa situaci&oacute;n cuando son personas solas, con dificultades econ&oacute;micas, adicciones o violencia de g&eacute;nero en el caso de mujeres, y pierden su alojamiento tenemos 45 plazas en pensiones en el que todos los a&ntilde;os invertimos 350.000 euros, para evitar que lleguen a la red de personas sin hogar&rdquo;, comenta sobre unos procesos lentos que pueden durar entre seis y 18 meses. Pero las plazas son escasas y desde el distrito se echan en falta la puesta en marcha de m&aacute;s recursos por parte de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Otra de la problem&aacute;tica espec&iacute;fica es la concentraci&oacute;n de enfermos mentales, la mayor en todo Madrid. &ldquo;El Centro envuelve en el anonimato, la gente es m&aacute;s invisible, pasa desapercibida. Pero, igual que las personas sin hogar que duermen en la Plaza Mayor, tambi&eacute;n se encuentran m&aacute;s seguras&rdquo;, explica la responsable. Con ellos hacen una tarea complementaria de acompa&ntilde;amiento, por la escasez de recursos en el sistema de salud. Igualmente, se trata con la poblaci&oacute;n inmigrante, que recala en el distrito por las facilidades que da el distrito para &ldquo;buscarse la vida&rdquo;, analiza Cepeda.
    </p><p class="article-text">
        El problema de la vivienda, con la subida de los precios del alquiler unido al auge de los pisos tur&iacute;sticos, tambi&eacute;n recala en el departamento. Cepeda fue la &uacute;nica trabajadora municipal que pudo atravesar el cord&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/madrid/Vecinos-inminentes-desahucios-Argumosa-Madrid_0_870713019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el d&iacute;a que se consumaron los desahucios de Argumosa 11</a>. &ldquo;Fue una situaci&oacute;n muy triste. Es una de las situaciones estresantes m&aacute;s duras por las que puede atravesar una familia&rdquo;, rememora escuetamente. &ldquo;Estamos trabajando mucho desde la parte preventiva para ayudar econ&oacute;micamente al pago del alquiler y evitar que se abra un expediente de desahucio por impago, porque los caseros quieren que el proceso se consume para conseguir alquileres m&aacute;s ventajosos&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><h3 class="article-text">Cuatro centros de mayores</h3><p class="article-text">
        El departamento se encarga tambi&eacute;n de cuatro centros de mayores, lugares de encuentro que buscan promover el envejecimiento activo desde juntas directivas constituidas por mayores, a trav&eacute;s de voluntariado y talleres diversos. Prestan servicio a 7.000 socios, entre las 20.000 personas mayores de 65 a&ntilde;os con las que cuenta el distrito. En el Casino de la Reina, uno de los edificios municipales de Servicios Sociales en la calle del Casino, se encuentra Bego&ntilde;a Garc&iacute;a, al cargo de Participaci&oacute;n Ciudadana. Est&aacute; a punto de celebrarse uno de los foros locales. Antes de noviembre, la participaci&oacute;n depend&iacute;a de cultura. Ahora dependen de los distritos, que se encargan de la relaci&oacute;n con entidades y el reparto de subvenciones.
    </p><p class="article-text">
        Los responsables de actos en v&iacute;a p&uacute;blica llegan a gestionar alrededor de 800 actividades callejeras, por su parte, los trabajadores del servicio de Medio Ambiente y Escena Urbana lidian con la gesti&oacute;n de obras, tanto p&uacute;blicas como de particulares. Alrededor de 10.000 inmuebles pasan anualmente la Inspecci&oacute;n T&eacute;cnica de Edificios, si alguno presenta alguna deficiencia, los t&eacute;cnicos del distrito inspeccionan el inmueble y dan un plazo para subsanar esas deficiencias. Su trabajo est&aacute; muy ligado al departamento de disciplina urban&iacute;stica, el lugar donde el ciudadano llega m&aacute;s belicoso: se sancionan y se precintan obras o se precintan terrazas.
    </p><p class="article-text">
        Un ascensor conduce al departamento de Salud y Consumo, encargado de hacer inspecciones de seguridad alimentaria en todo tipo de establecimientos. &ldquo;Deber&iacute;amos ser al menos quince, por eso vamos a los establecimientos de mayor riesgo, como colegios o residencias, o de aquellos establecimientos que ya han sido sancionados&rdquo;, explica Enrique Hern&aacute;ndez, responsable del servicio en un distrito con 5.200 establecimientos que duplica o triplica a otros distritos o que comparado con distritos como Vic&aacute;lvaro o Barajas supone hasta ocho veces m&aacute;s. El trabajo de controlarlos recae sobre cuatro o cinco inspectores.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente se controla a los alimentadores de palomas y los edificios mal conservados que a veces se convierten en palomares o en nido de roedores, precisamente por la antig&uuml;edad de muchos edificios.  Las reclamaciones de consumo tambi&eacute;n llegan a este departamento. En Centro suelen rondar las 130 al mes, tantas como otros distritos tienen a lo largo de todo el a&ntilde;o. La mayor&iacute;a se originan en tiendas de telefon&iacute;a m&oacute;vil y en grandes superficies como FNAC o El Corte Ingl&eacute;s, por el alto volumen de ventas. &ldquo;Pero las grandes empresas vienen de nuevo acompa&ntilde;adas de grandes bufetes de abogados que recurren las sanciones y alargan los procesos de las denuncias&rdquo;, explica Hern&aacute;ndez antes de lanzarse a la calle para una nueva inspecci&oacute;n en este distrito que parece sobrevolado por el cristal de una lupa, que aumenta y magnifica todo lo que ocurre bajo &eacute;l.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/mini-ayuntamiento-gestiona-centro_1_1579634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2019 19:30:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2304dd66-823e-49f3-87b2-5d06f4f83f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="88502" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2304dd66-823e-49f3-87b2-5d06f4f83f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="88502" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El 'mini Ayuntamiento' que gestiona el Centro de Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2304dd66-823e-49f3-87b2-5d06f4f83f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el arte es programa electoral: ¿qué ocurriría si los artistas se presentaran a las elecciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/ocurriria-artistas-elecciones-arte-electoral_1_1608982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/319ad628-8758-4f77-86ab-3c12feaca7f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el arte es programa electoral: ¿qué ocurriría si los artistas se presentaran a las elecciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una exposición organizada por las plataformas artísticas Programa Taide y Calipsofacto muestra las propuestas electorales de ocho creadores, en forma de obras de arte</p><p class="subtitle">Se abordaron desde las crisis migratorias hasta las</p><p class="subtitle">fake news</p><p class="subtitle">, pasando por la falta de oportunidades, el derecho a la vivienda, la igualdad o la anarquía</p><p class="subtitle">"Falta creatividad para abordar los problemas sociales y falta creatividad en la política", explica la creadora de estas elecciones, Jana Pacheco</p></div><p class="article-text">
        Acudes al colegio electoral el pr&oacute;ximo 28 de abril y, entre los programas por los que puedes votar, uno decreta la confusi&oacute;n como estado mental obligatorio. El siguiente asegura que las Fuerzas Armadas tendr&aacute;n que jurar la bandera LBTBI y garantiza la creaci&oacute;n de un ministerio de la Soledad para evitar la exclusi&oacute;n social. Un tercero promete que la industria armament&iacute;stica subvencionar&aacute; a los refugiados de guerra, pues esta es la raz&oacute;n por la que pierden sus casas y huyen de sus pa&iacute;ses. Otro declara tal anarqu&iacute;a que los modelos de los cat&aacute;logos de moda tienen cabeza de cola de langostino y los bufones de Vel&aacute;zquez cambian sus grotestas muecas por un pedazo de carne. Son las propuestas inveros&iacute;miles, pero muy reflexionadas y convertidas en obras de arte, que se han podido ver este fin de semana en la exposici&oacute;n <em>El d&iacute;a que realmente votaste</em>, en el Centro Social Autogestionado de Tabacalera, en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este mundo que hemos querido plantear, el ejercicio de la democracia consiste en la elecci&oacute;n del programa electoral de un artista o de un colectivo art&iacute;stico&rdquo;, explica Jos&eacute; Luis Guijarro, de la organizaci&oacute;n Programa Taide, que impulsa a artistas espa&ntilde;oles a trav&eacute;s de plataformas de exposici&oacute;n. &ldquo;Aqu&iacute; le damos la vuelta a la situaci&oacute;n y no es la cultura la que ocupa un papel secundario en los programas, sino que puede gobernar la sociedad. En lugar de haber propuestas de pol&iacute;ticos, son los artistas los que nos presentan sus programas electorales&rdquo;, contin&uacute;a. As&iacute;, los visitantes se convierten en votantes y eligen su propuesta preferida a trav&eacute;s de urnas y cabinas, como si de un colegio electoral se tratase.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un clima muy com&uacute;n en el mundo de la cultura, en el que no sabemos a qui&eacute;n votar porque no hay nadie que le de el lugar prioritario que deber&iacute;a tener. Falta creatividad para abordar los problemas sociales y falta creatividad en la pol&iacute;tica. As&iacute; es como surge la idea&rdquo;, explica Jana Pacheco, del colectivo de artistas Calipsofacto. &ldquo;El potencial es fant&aacute;stico, pero son artistas que tienen en Espa&ntilde;a muchos menos apoyos que fuera y que est&aacute;n teniendo que salir del pa&iacute;s&rdquo;, indica Guijarro. Por eso, reclaman apoyo econ&oacute;mico, principalmente de instituciones privadas, pero sobre todo espacios de exposici&oacute;n, libres, como el que han encontrado en el edificio de Tabacalera. Frente al clima de tensi&oacute;n y divisi&oacute;n actual, la jornada pretend&iacute;a recuperar el car&aacute;cter festivo que tradicionalmente caracterizaba a los domingos electorales. Pero antes de elegir la papeleta, hay que conocer los programas.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Tan radical como un reset a cero&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <em>reset</em>
    </p><p class="article-text">
        En mitad de la sala se erige un caj&oacute;n de madera de m&aacute;s de dos metros de alto. Una alfombra roja conduce al p&uacute;blico hasta una abertura circular a la altura de la cabeza. En su interior, un espejo devuelve al visitante su propia imagen encerrada tras una verja met&aacute;lica, flanqueada por dos migrantes. 'No te voy a decir lo que debes hacer' fue la candidatura m&aacute;s votada al final de la jornada. &ldquo;La pieza es para m&iacute; una toma de contacto con lo real. Esa valla existe para todos, es una valla que nos ha colocado el sistema. Esa imposibilidad de acceder a la tierra como algo inmediato y libre y a lo que todos deber&iacute;amos tener derecho&rdquo;, explica su autor, Oscar Vautherin, que invita a los asistentes a verse, por un momento, al lado sin esperanza de la frontera. &ldquo;Cuestiono si deber&iacute;amos seguir votando a un sistema que nos ha puesto detr&aacute;s de una valla. Es tan radical como plantear un reset a cero&rdquo;, abunda. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51c9df1f-c6f4-4c31-90e9-5263b4a52c21_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51c9df1f-c6f4-4c31-90e9-5263b4a52c21_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51c9df1f-c6f4-4c31-90e9-5263b4a52c21_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51c9df1f-c6f4-4c31-90e9-5263b4a52c21_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51c9df1f-c6f4-4c31-90e9-5263b4a52c21_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51c9df1f-c6f4-4c31-90e9-5263b4a52c21_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/51c9df1f-c6f4-4c31-90e9-5263b4a52c21_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Otra de las instalaciones es 'Hasta el co&ntilde;o', de Gema Polanco, una cama sobre la que aparecen inscritos aspectos de la vida que agotan a la artista, siempre desde la perspectiva de g&eacute;nero: &ldquo;Hasta el co&ntilde;o de los hombres que pegan a sus mujeres. Hasta el co&ntilde;o de fingir orgasmos. Hasta el co&ntilde;o de las tendencias&rdquo;. Todo, rodeado de autorretratos de la artista en blanco y negro con el cr&aacute;neo apu&ntilde;alado por un crucifijo que simboliza la influencia y las fuertes convicciones religiosas de su familia.
    </p><h2 class="article-text">Fake news, falta de oportunidades y anarqu&iacute;a</h2><p class="article-text">
        La propuesta de Cristina Lucas, premio Mujeres en las Artes Visuales en 2014, es un dec&aacute;logo abierto el p&uacute;blico, que puede matizarlo, a&ntilde;adir ideas y modularlo a su antojo, haciendo de cada votante el redactor de su propio programa, como el que en el punto 7 pide &ldquo;reformar el lenguaje para que no sea machista&rdquo;. Otro de los puntos principales hace referencia a las <em>fake news</em> y las verdades deformadas: &ldquo;Sancionar las falsedades o informaciones enga&ntilde;osas en los pol&iacute;ticos y en los cargos p&uacute;blicos. Al no haber consecuencias, la lista de enga&ntilde;os se sucede infinitamente. Si un representante pol&iacute;tico incurre en falsedades reiteradamente, tendr&aacute; que ser deshabilitado como representante p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El artista performativo Pablo Durango presenta J.A.L.E.O. (Jerarqu&iacute;a Abstracta de L&oacute;gicas Ecl&eacute;cticas en &Oacute;rbita). &ldquo;La realidad y la ficci&oacute;n dejar&aacute;n de existir como conceptos independientes&rdquo;, sienta como base el primer punto de este dec&aacute;logo, con la foto de campa&ntilde;a del candidato maquillado y caracterizado de forma neobarroca, como una sublimaci&oacute;n est&eacute;tica a lo Marilyn Manson. &ldquo;Cualquier cosa que se piense podr&aacute; desarrollarse en el plano de lo real. Se pondr&aacute; especial atenci&oacute;n en la creaci&oacute;n de una nueva mitolog&iacute;a de seres fant&aacute;sticos y criaturas post-humanas&rdquo;, dice el dec&aacute;logo, en una promesa que encierra una referencia velada a una generaci&oacute;n de artistas que carecen de espacios donde conectar con el p&uacute;blico y de estructuras que permitan hacer del arte un medio de vida y subsistencia.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>collages</em> en los que se mezclan 'Las Meninas' o 'Las se&ntilde;oritas de Avignon' con trozos de carne, pollos crudos o mariscos alrededor de una 'A' representan la propuesta anarquista de la muestra, de Fernando Ventura, artista fuera de mercado.
    </p><h2 class="article-text">Pol&iacute;ticas de vivienda, &ldquo;desde la dictadura franquista&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Al lado, un peque&ntilde;o sal&oacute;n, con un sof&aacute; frente a un televisor que retransmite un documental de la creadora pl&aacute;stica y visual Elena Lavell&eacute;s, en el que se muestra la trayectoria de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. &ldquo;Es el trabajo de una larga investigaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n con la PAH desde el 15-M, en 2011, explica Lavell&eacute;s, que realiza &rdquo;un trazado desde el per&iacute;odo de la dictadura franquista, en la que el ministro de Vivienda, Luis Arrese, proclamaba que quer&iacute;an que Espa&ntilde;a fuese un pa&iacute;s de propietarios y no de proletarios. Esas pol&iacute;ticas se han seguido implementando desde todos los gobiernos de la Democracia y no se han modificado&ldquo;, se&ntilde;ala. &rdquo;Me parec&iacute;a fundamental volver a plantearlo en este momento post burbuja pero en un contexto en el que los alquileres se disparan y precisamente en este lugar, junto al barrio de Lavapi&eacute;s, que se est&aacute; gentrificando de forma tan acelerada&ldquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d729b51-4933-4855-8f78-03236ce2e595_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d729b51-4933-4855-8f78-03236ce2e595_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d729b51-4933-4855-8f78-03236ce2e595_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d729b51-4933-4855-8f78-03236ce2e595_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d729b51-4933-4855-8f78-03236ce2e595_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d729b51-4933-4855-8f78-03236ce2e595_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6d729b51-4933-4855-8f78-03236ce2e595_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico v&iacute;deo en la muestra. El artista coru&ntilde;&eacute;s Edu Fern&aacute;ndez rueda su propio v&iacute;deo electoral en el que repasa, mirando al horizonte de un cielo despejado, sus propuestas para una hipot&eacute;tica cita con las urnas en 2023. Propone la fundaci&oacute;n de una Uni&oacute;n Ib&eacute;rica entre Espa&ntilde;a y Portugal, en la que todos sus ciudadanos cobrar&iacute;an un Dividendo Ib&eacute;rico para cubrir sus necesidades, se abolir&iacute;a cualquier distinci&oacute;n de sexo o g&eacute;nero y la voz humana se declarar&iacute;a Patrimonio de la Humanidad, para asegurar que siempre ser&aacute; escuchada. 
    </p><p class="article-text">
        Al lado, el programa electoral del colectivo SomosNosotros invitaba a alargar la jornada de reflexi&oacute;n de manera indefinida, con una m&uacute;sica relajante y aromas propios de balnearios mientras una pantalla lanza llamamientos a la calma en varios idiomas.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Contraste entre la propuesta de la exposici&oacute;n y los partidos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Me ha descubierto muchas denuncias de la sociedad actual, en un contexto muy l&uacute;dico, muy participativo&rdquo;, comenta Melanie, que vot&oacute; por la obra de Vautherin. &ldquo;He decidido mi voto con la obra que m&aacute;s me ha impactado, ten&iacute;as que interactuar con ella para verte en la piel de un refugiado sirio, por ejemplo&rdquo;, razonaba. A su acompa&ntilde;ante Mar&iacute;a le hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n &ldquo;el contraste entre la propuesta de la exposici&oacute;n y la de los partidos pol&iacute;ticos. Me ha gustado ver la parte humana que no suelen reflejar los programas pol&iacute;ticos&rdquo;, dice instantes despu&eacute;s de depositar el voto. &ldquo;Hemos encontrado propuestas muy ricas, quiz&aacute; dif&iacute;ciles de cumplir, pero en eso se parecen tambi&eacute;n a las promesas de los partidos tradicionales, que tambi&eacute;n prometen y no cumplen&rdquo;, comentaba Daniel, otro de los visitantes, que decidi&oacute; votar en blanco. &ldquo;En las de abril votar&eacute; para que no ganen los malos&rdquo;, declaraba junto a su acompa&ntilde;ante, que se hab&iacute;a decidido por la propuesta feminista de Polanco: &ldquo;Que el programa electoral duerma y repose en una almohada me parece una idea genial&rdquo;. &ldquo;Yo no he votado en mi vida a un partido pol&iacute;tico, pero voy a votar ahora&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;a otro visitante frente a la mesa electoral. Otros de m&aacute;s edad prefer&iacute;an utilizar la cabina de votaci&oacute;n habilitada. &ldquo;Quiero hacerlo bien&rdquo;, dec&iacute;a una mujer mientras cog&iacute;a una papeleta de colores de cada propuesta y cerraba tras ella la cortina negra, con un arcoiris en una mano y un sobre en la otra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quedan dos minutos para el cierre de las urnas&rdquo;, se gritaba en la sala momentos antes de empezar con el recuento de los m&aacute;s de 600 votos emitidos durante la jornada, ninguno nulo. Con una cabecera de informativo, una pantalla daba cuenta de los resultados y proclamaba la propuesta de Vautherin ganadora. &ldquo;Lo mejor de la jornada es que me he encontrado con personas dispuestas a preguntar y escuchar y tomarse un tiempo con los artistas&rdquo;, se&ntilde;alaba tras la simb&oacute;lica victoria. &ldquo;Visitamos exposiciones como si los cuadros fueran cromos. Ojal&aacute; m&aacute;s exposiciones como esta&rdquo;. Con estas palabras cerraba la jornada electoral ut&oacute;pica desde el Arte, con una &uacute;nica promesa: repetir la cita dentro de cuatro a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/ocurriria-artistas-elecciones-arte-electoral_1_1608982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Apr 2019 19:18:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/319ad628-8758-4f77-86ab-3c12feaca7f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="738294" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/319ad628-8758-4f77-86ab-3c12feaca7f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="738294" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando el arte es programa electoral: ¿qué ocurriría si los artistas se presentaran a las elecciones?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/319ad628-8758-4f77-86ab-3c12feaca7f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Arte,Elecciones Generales 28A 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Torrejón paga 20 millones por tres edificios que el actual vicepresidente de la Comunidad anunció a coste cero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/ayuntamiento-torrejon-millones-edificios-rollan_1_1641396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31cbc8f0-15c9-4a91-8222-1a63b448fc4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Torrejón paga 20 millones por tres edificios que el actual vicepresidente de la Comunidad anunció a coste cero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El polideportivo, el centro cultural y la sede de la Jefatura de Policía local debían sufragarse a través de un intercambio de suelo según el entonces alcalde, Pedro Rollán, hoy vicepresidente de la Comunidad de Madrid</p><p class="subtitle">El Ayuntamiento ha asumido ya el pago de más de 20 millones de euros del presupuesto municipal tras ceder parcelas municipales para tres parkings privados</p></div><p class="article-text">
        Pedro Roll&aacute;n, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, los anunci&oacute; a coste cero cuando era alcalde y han acabado costando m&aacute;s de 23 millones de euros para el erario p&uacute;blico de Torrej&oacute;n de Ardoz.
    </p><p class="article-text">
        El entonces regidor del municipio inauguraba en 2011 tres edificios municipales y se felicitaba porque la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS), creada por &eacute;l al entrar en el consistorio en 2007, asumir&iacute;a los gastos de su construcci&oacute;n. Una Jefatura de Polic&iacute;a local (5.610m2), un centro deportivo (5.925m2) y un centro cultural (7.620m2) que recibir&iacute;a el municipio a cambio de la cesi&oacute;n de suelo municipal para construir bajo ellos 6.000 plazas de aparcamientos privados, adem&aacute;s de 89 viviendas de lujo tipo loft en el edificio policial proyectado. Con su venta, la EMVS sufragar&iacute;a los gastos de construcci&oacute;n de los edificios dotacionales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y seg&uacute;n documentos municipales a los que ha tenido acceso eldiario.es, han sido las arcas municipales las que han asumido el pago de esos inmuebles. La asunci&oacute;n de este coste entrar&iacute;a en conflicto con las condiciones del encargo a la empresa municipal, pues no deber&iacute;an incluir ning&uacute;n tipo de financiaci&oacute;n por parte del Ayuntamiento, seg&uacute;n lo anunciado en su d&iacute;a por Roll&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El PSOE de la localidad ha demandado ahora al consistorio tratando, por la v&iacute;a judicial, de hacerse con la documentaci&oacute;n municipal que detalle las condiciones de financiaci&oacute;n del proyecto. Llevamos un a&ntilde;o solicitando por todas las v&iacute;as posibles, en el Registro municipal, escritos dirigidos al alcalde y llevando mociones al Pleno para tener acceso a una documentaci&oacute;n que deber&iacute;a ser p&uacute;blica, se&ntilde;ala Javier Castillo, portavoz socialista en el municipio.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en uno de los ayuntamientos m&aacute;s transparentes de Espa&ntilde;a seg&uacute;n el informe de 2017 de la organizaci&oacute;n Transparencia Internacional, la documentaci&oacute;n reclamada no aparece. El consistorio tampoco ha sido capaz de dar contestaci&oacute;n a las reiteradas preguntas de eldiario.es sobre la financiaci&oacute;n de los tres edificios y evita aclarar la contradicci&oacute;n entre su anuncio a coste cero y los 23,2 millones de euros facturados al Ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        eldiario.es s&iacute; ha tenido acceso a las facturas emitidas por la EMVS al reclamar el pago de la construcci&oacute;n de los tres edificios -con fechas de emisi&oacute;n de 2010 y 2011 pero registradas el 29 de abril de 2015, cuando los edificios llevaban cuatro a&ntilde;os funcionando- as&iacute; como a los documentos que ordenan el pago de las mismas. El primero corresponde a un acuerdo de la Junta de Gobierno de diciembre de 2016 en el que se aprueba, fuera del orden del d&iacute;a, el pago de 15,3 millones de euros (9,3 millones por el edificio cultural La Caja del Arte y 6 millones por la Jefatura de Polic&iacute;a local).
    </p><p class="article-text">
        El pago se consolida a trav&eacute;s de una compensaci&oacute;n de deuda que la EMVS contrajo con el consistorio mediante los Reales Decretos del Gobierno central para ayudar a los ayuntamientos a efectuar pagos a proveedores en 2012 y 2013. El Ayuntamiento torrejonero recibi&oacute; 100 millones, de los que 15 fueron a parar a la EMVS.
    </p><p class="article-text">
        El segundo pago se produce en noviembre de 2017. Son 1,5 millones que forman parte de la factura de 7,8 millones de las instalaciones deportivas Jos&eacute; Antonio Para&iacute;so. El abono se efect&uacute;a a trav&eacute;s de otra compensaci&oacute;n de deuda a la EMVS, en este caso tributaria <a href="https://www.eldiario.es/madrid/consejero-Vivienda-Cifuentes-Hacienda-alcalde_0_474903332.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por el impago de la EMVS del IVA de los edificios</a> y que asumi&oacute; el Ayuntamiento. Esa compensaci&oacute;n queda reflejada en un decreto de noviembre de 2017 de la concejala de Hacienda, Dolores Navarro, consejera en la EMVS y condenada a su vez junto a Ana Botella por <a href="https://www.eldiario.es/madrid/Ana-Botella-Gobierno-condenados-millones-venta-vivienda-fondos-buitre_0_851114898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la venta de pisos de la empresa municipal de vivienda de la capital a un fondo buitre</a> por debajo de su valor de mercado.
    </p><p class="article-text">
        El tercer pago a la EMVS supone 3,5 millones de euros, se produce en enero de 2018 y queda reflejado en el presupuesto municipal de gastos de ese mismo a&ntilde;o bajo la denominaci&oacute;n Dotacional Barrio Verde. Seg&uacute;n la factura de la EMVS por este complejo, emitida en abril de 2011 pero registrada en abril de 2015 seg&uacute;n la documentaci&oacute;n obtenida por eldiario.es, el importe total asciende a 7.940.542,71 euros. Por lo tanto, y tras el pago de m&aacute;s de 20 millones de euros por unos edificios para los que se cedi&oacute; suelo p&uacute;blico y que deber&iacute;an haber salido a coste cero, el consistorio todav&iacute;a debe a la EMVS m&aacute;s de tres millones de euros por un proyecto que ha resultado ruinoso para las arcas municipales.
    </p><p class="article-text">
        Los edificios los ha pagado el Ayuntamiento porque la EMVS es 100% municipal, se&ntilde;ala a preguntas de eldiario.es un portavoz municipal. Se trata de una empresa que en la actualidad est&aacute; constituida plenamente con capital municipal, regida por informes t&eacute;cnicos y jur&iacute;dicos de los funcionarios municipales. Las facturas las ha pagado el Ayuntamiento porque la EMVS es el Ayuntamiento, se&ntilde;ala el portavoz, al contrario de lo anunciado en su momento por Pedro Roll&aacute;n. Nada explica sobre las condiciones bajo las que se inauguraron los edificios, aunque enmarca la demanda judicial del PSOE en un contexto de agitaci&oacute;n preelectoral.
    </p><p class="article-text">
        Estamos cerca de las elecciones y se recurre a estas cosas. Recientemente se ha archivado ya una denuncia de Podemos referida a la EMVS, explica. El pasado 6 de febrero, un juzgado de la localidad archiv&oacute; una denuncia de la formaci&oacute;n morada contra el alcalde torrejonero, Ignacio V&aacute;zquez, por un delito de prevaricaci&oacute;n y falsedad documental por una supuesta condonaci&oacute;n de 500.000 euros a favor de la EMVS.
    </p><p class="article-text">
        Esta deuda se mantiene a pesar de que la EMVS tiene contra&iacute;das otras con el consistorio y que no han sido compensadas, seg&uacute;n denuncian desde el PSOE. Al margen del pago de los edificios, el Ayuntamiento entreg&oacute; a la EMVS en 2015 otros cuatro millones de euros para abonar la deuda con Hacienda a trav&eacute;s de un pr&eacute;stamo de tesorer&iacute;a a corto plazo, se&ntilde;ala Castillo. Ese pr&eacute;stamo ni se ha compensado ni se ha devuelto, denuncia. La deuda aparece reconocida as&iacute; en las cuentas de la EMVS, seg&uacute;n un documento sobre las cargas financieras de pr&eacute;stamos a finales de diciembre de 2016.
    </p><p class="article-text">
        Desde el PSOE denuncian adem&aacute;s que, para dar validez a las facturas recepcionadas a&ntilde;os despu&eacute;s de la entrega de los tres edificios dotacionales, el Ayuntamiento levanta actas de recepci&oacute;n definitiva, de los edificios de La caja del Arte y la Jefatura de Polic&iacute;a, definiendo la entrega en 2011 como una recepci&oacute;n t&aacute;cita y acompa&ntilde;ada de un informe favorable del secretario municipal y la Interventora accidental.
    </p><p class="article-text">
        Existe adem&aacute;s otra contradicci&oacute;n sobre las cantidades facturadas por los edificios. En febrero de 2018, el Ayuntamiento de Torrej&oacute;n de Ardoz aprueba el inventario municipal con el voto en contra del resto de grupos municipales. En el documento, al que ha tenido acceso este medio, aparecen reflejados los tres edificios con un valor de adquisici&oacute;n de 19,89 millones de euros, distinto e inferior al precio de compra que aparece en las facturas registradas, de un total de 23,2 millones. El consistorio tambi&eacute;n a rehusado dar explicaci&oacute;n a esta diferencia.
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n, una de las primeras y m&aacute;s ambiciosas, de la EMVS ha ido acumulando oscuridades desde su aprobaci&oacute;n por Pedro Roll&aacute;n. El plan no contaba con ning&uacute;n tipo de estudio previo sobre la necesidad de los aparcamientos y tampoco inclu&iacute;a la construcci&oacute;n de viviendas de protecci&oacute;n oficial. De esta manera se encomend&oacute; el plan a la empresa, de naturaleza p&uacute;blica y con capital municipal pero gestionada de forma privada por Habyco XXI, la misma empresa que gestionaba la EMVS de Rivas Vaciamadrid y en la que la C&aacute;mara de Cuentas destap&oacute; en 2013 un desajuste de 20 millones de euros que acab&oacute; con<a href="https://www.eldiario.es/politica/Jose-Masa-abandonara-Rivas-IU_0_259324227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la dimisi&oacute;n del alcalde, Jos&eacute; Masa</a>.
    </p><p class="article-text">
        En las inauguraciones en 2011 de los tres edificios por parte de Roll&aacute;n, el vicepresidente regional manten&iacute;a lo que el tiempo ha terminado negando: la EMVS ha financiado &iacute;ntegramente los edificios <a href="https://www.youtube.com/watch?v=rUfXcaVF0_Y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin que estos hayan costado un solo euro</a> a los vecinos de la localidad. Adem&aacute;s, se buzone&oacute; en toda la ciudad una revista sobre los primeros cuatro a&ntilde;os de gesti&oacute;n del PP en el consistorio con el mismo mantra: esa publicaci&oacute;n municipal publicitaba los edificios y subrayaba que no hab&iacute;an supuesto gasto para el Ayuntamiento porque lo asumi&oacute; la EMVS.
    </p><p class="article-text">
        El resto de la historia es conocido. Ese mismo a&ntilde;o, 2011, el PP barre en las elecciones en el municipio y Roll&aacute;n se convierte en el alcalde m&aacute;s votado en las ciudades de m&aacute;s de 100.000 habitantes. Esto no pas&oacute; desapercibido en el PP de Madrid y Cristina Cifuentes incluye a Roll&aacute;n en su lista para la Comunidad en 2015, cuando en el Ayuntamiento de Torrej&oacute;n de Ardoz se registran las facturas por los tres edificios. Seg&uacute;n el PSOE, si la documentaci&oacute;n reclamada ahora a trav&eacute;s de los tribunales sobre la financiaci&oacute;n del proyecto recoge en sus condiciones que no deb&iacute;a haber financiaci&oacute;n municipal, el abono de las facturas podr&iacute;a constituir un delito penal.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esto ya existe un informe de la C&aacute;mara de Cuentas del a&ntilde;o 2015 acerca de las obras de la Jefatura de Polic&iacute;a local en el que se&ntilde;ala que las encomiendas que realiza el Ayuntamiento a la empresa no llevan ninguna financiaci&oacute;n asociada por parte del Ayuntamiento, por lo que la EMVS tiene que utilizar sus recursos para poder llevarlas a cabo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/ayuntamiento-torrejon-millones-edificios-rollan_1_1641396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Mar 2019 20:25:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/31cbc8f0-15c9-4a91-8222-1a63b448fc4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="104219" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/31cbc8f0-15c9-4a91-8222-1a63b448fc4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="104219" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Torrejón paga 20 millones por tres edificios que el actual vicepresidente de la Comunidad anunció a coste cero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/31cbc8f0-15c9-4a91-8222-1a63b448fc4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Torrejón de Ardoz,Madrid,Pedro Rollán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid intenta repensar el ocio en la ciudad: no todo el tiempo libre ha de ser consumo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/apellidos-ocio-madrid_1_1649174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3893789b-847c-48bf-afb8-094a458d4210_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid intenta repensar el ocio en la ciudad: no todo el tiempo libre ha de ser consumo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Colectivos vecinales se implican para redefinir la jornada fuera del trabajo y que no la acapare el negocio</p><p class="subtitle">Agentes sociales y tejido asociativo analizan los desafíos a los que se enfrenta el ocio frente a amenazas como la zonificación, el ruido o las violencias machistas</p><p class="subtitle">"El neg-ocio niega el ocio, es el ánimo de lucro frente a actividades basadas en la contemplación y la creación", indica Fernando Bayón,  director del Instituto del Ocio,</p></div><p class="article-text">
        Madrid quiere repensar su ocio. Hacerlo m&aacute;s igualitario, accesible e inclusivo fuera de su dimensi&oacute;n de consumo y m&aacute;s all&aacute; del enquistado conflicto entre el ruido nocturno y el derecho al descanso de los vecinos. Con la jornada Perspectivas y Retos del Ocio en Madrid, celebrada el pasado jueves, la ciudad ha iniciado una revisi&oacute;n profunda sobre ese tiempo liberado de obligaciones y su potencial de transformaci&oacute;n social, latente pero poco explotado, a partir de las experiencias de empresarios del ocio, asociaciones vecinales, agentes sociales, el tejido asociativo de la ciudad y el &aacute;rea de Coordinaci&oacute;n Territorial y Cooperaci&oacute;n P&uacute;blico-Social del Ayuntamiento de la capital.
    </p><p class="article-text">
        El concepto de ocio est&aacute; hoy desprovisto de gran parte de su complejidad, arrinconado por los h&aacute;bitos de consumo. &ldquo;Visitamos un museo, lo contamos a nuestros seguidores en redes sociales, a&ntilde;adimos una muesca a nuestra colecci&oacute;n de experiencias y pasamos inmediatamente a la siguiente, banaliz&aacute;ndola, sin tiempo para que nada cale en el individuo&rdquo;, se&ntilde;ala por v&iacute;deo conferencia el primer ponente, Fernando Bay&oacute;n, doctor en Filosof&iacute;a de la Universidad de Deusto y director del&nbsp;Instituto de Estudios de Ocio. Esta urgencia con que se vive el ocio favorece, seg&uacute;n Bay&oacute;n, esa tendencia a equiparar ocio con consumo, cuando en realidad son conceptos diametralmente opuestos. &ldquo;El <em>neg-ocio</em> es precisamente aquello que niega el ocio, es una actividad que se hace con &aacute;nimo de lucro frente a un ocio basado en la contemplaci&oacute;n y la creaci&oacute;n, y sin embargo ambos se confunden hasta parecer ser parte de la misma realidad&rdquo;, explica Bay&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este valor del ocio para conformar la personalidad de los individuos tiene particular importancia entre colectivos minoritarios o desfavorecidos, tal y como demostraron experiencias como la de INJUCAM, una plataforma que re&uacute;ne a 15 entidades sin &aacute;nimo de lucro y que trabaja en los barrios con mayores dificultades por el desarrollo de la juventud y la infancia. &ldquo;Participar en el ocio a trav&eacute;s de las asociaciones ayuda a los j&oacute;venes a conectar con el barrio, aumenta su autoestima y ayuda a que se mantengan dentro del sistema educativo. Los chavales se organizan en asambleas y aprenden a respetar, a saber lo que es el turno de palabra, a argumentar... Sientes que cuentas y que formas parte de la construcci&oacute;n de tu propio espacio&rdquo;, explica Alexis &Aacute;vila, responsable del proyecto Enredaderas, una red de locales municipales que se han convertido en escenario de su desarrollo personal.
    </p><p class="article-text">
        En esos locales&nbsp;son los propios j&oacute;venes los responsables de decidir c&oacute;mo quieren aprovechar su tiempo libre, tomando como punto de partida sus propios intereses, en lugar de empotrarse en un programa ya preestablecido desde una esfera adulta. &ldquo;Les puedes dar a elegir entre f&uacute;tbol y baloncesto, pero ellos quieren hacer BMX, <em>parkour</em> o <em>breakdance</em>. Dejemos que sean ellos quienes se organicen&rdquo;, se&ntilde;ala &Aacute;vila.
    </p><p class="article-text">
        En esa capacidad de gesti&oacute;n y decisi&oacute;n reside el &eacute;xito de Enredaderas: m&aacute;s de 5.000 participantes en 2018 en los distritos donde tienen presencia (Retiro, Centro, Moratalaz, Villaverde y Fuencarral) que asistieron en m&aacute;s de 30.000 ocasiones a participar en las actividades propuestas por los j&oacute;venes, de las que se ejecutaron m&aacute;s de un 65% con un presupuesto de 561.000 euros. Con esta cifras como aval, la iniciativa sigue extendi&eacute;ndose por la ciudad y el pr&oacute;ximo mes empezar&aacute; a funcionar una en Vallecas y otra en Chamart&iacute;n en septiembre.
    </p><h3 class="article-text">La amenaza de las casas de apuestas</h3><p class="article-text">
        Contar con este tipo de alternativas resulta crucial en entornos donde amenazas como el juego y las casas de apuestas&nbsp;se infiltran tambi&eacute;n a trav&eacute;s del ocio. Silvia Gonz&aacute;lez, de la asociaci&oacute;n de vecinos Villaverde Este, alerta sobre el crecimiento de estos locales precisamente en los distritos con menor renta por ciudadano: Latina, Vallecas, Usera, Villaverde, Tetu&aacute;n... La acumulaci&oacute;n de estos establecimientos es tal que en ocasiones se encuentran pared con pared, monopolizando as&iacute; el espacio y las opciones de tiempo libre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta explosi&oacute;n de las casas de apuestas afecta a la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable, con perfiles muy j&oacute;venes y masculinizados de nuevos lud&oacute;patas. Seg&uacute;n datos del Observatorio Estatal del Juego, el 85% de sus usuarios son hombres, y el 81,6% de estos tienen de 18 a 45 a&ntilde;os&rdquo;, analiza Gonz&aacute;lez, que denuncia la resistencia de la Comunidad de Madrid para su ordenaci&oacute;n. &ldquo;Tenemos una Ley del Juego que fue aprobada en 2001, que no contempla el riesgo de salud p&uacute;blica que supone el juego online&rdquo;. Para la portavoz vecinal &ldquo;no hay existe una alternativa si no se brindan espacios p&uacute;blicos y financiaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, en esa manera de gestionar los espacios p&uacute;blicos se encuentra una de las claves para conseguir un ocio de calidad y superar, no s&oacute;lo los desequilibrios territoriales, sino tambi&eacute;n los desaf&iacute;os que ponen en entredicho la identidad de las grandes ciudades, como la gentrificaci&oacute;n y la&nbsp;turistificaci&oacute;n del centro urbano. &ldquo;Los centros de las ciudades son grandes teatros donde se nos olvida el autob&uacute;s que nos ha llevado all&iacute;. Hay que conseguir que el centro de las ciudades sea m&aacute;s que un centro comercial&rdquo;, opina Bay&oacute;n. &ldquo;Hay dos tendencias: la zonificaci&oacute;n, con &aacute;reas dedicadas ex profeso a una actividad recreativa y que crea guetos dif&iacute;ciles de gestionar y gobernar, y la creaci&oacute;n de espacios vers&aacute;tiles, pero con una finalidad &uacute;nica, que condicionan el tipo de actividades que se practican en ellos&rdquo;. &ldquo;Hay una creciente e intolerable privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico donde se desarrolla el ocio. Las ciudades han sido ganadas por espacios de consumo y hay que recuperar esos espacios para la ciudadan&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text">Los vecinos que dise&ntilde;an su ocio</h3><p class="article-text">
        Un ejemplo expuesto en la jornada de la recuperaci&oacute;n de espacios por la sociedad civil para superar desequilibrios territoriales se desarrolla en el parque de Valdebernardo, donde los vecinos dise&ntilde;an desde hace dos a&ntilde;os un programa cultural de acceso libre que incluye sesiones de cine, conciertos o espect&aacute;culos de magia que congregan a miles de personas durante la primavera. &ldquo;No hab&iacute;a ofertas culturales en la periferia, pero cuando a la gente le ofreces una programaci&oacute;n de calidad, responde y participa&rdquo;, apunta Jos&eacute; Mar&iacute;a Garc&iacute;a, del foro local de Vic&aacute;lvaro.
    </p><p class="article-text">
        En 2017 una decena de vecinos logr&oacute; la aprobaci&oacute;n en la Junta de Distrito que el parque se transformara en un espacio de encuentro cultural para la ciudadan&iacute;a. En su experiencia queda patente la importancia de la implicaci&oacute;n y gu&iacute;a de la pol&iacute;tica, sin la que la propuesta ciudadana no habr&iacute;a prosperado. &ldquo;Ten&iacute;amos la idea, pero no sab&iacute;amos llevarla a cabo. Prosper&oacute; gracias a la implicaci&oacute;n del personal de la Junta de Distrito, que se ocup&oacute; de asesorarnos y dirigirnos en toda la burocracia de pliegos y permisos&rdquo;, relata Garc&iacute;a, demostrando que la participaci&oacute;n ciudadana sirve para sortear la limitaci&oacute;n del ocio cuando &eacute;ste queda &uacute;nicamente a merced de la iniciativa privada. &ldquo;La sociedad entiende que ser un buen ciudadano es ser un buen consumidor, y esto se refleja intensamente en el ocio, que es distinto en funci&oacute;n de la ciudad e incluso en cada barrio. Dime tu c&oacute;digo postal y te dir&eacute; qu&eacute; ocio tienes&rdquo;, reflexiona Bay&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el af&aacute;n por superar este determinismo territorial que compromete el tiempo libre se enmarca tambi&eacute;n el programa CiudadDistrito, de la agencia municipal Madrid Destino y que tiene como objetivo aproximar la cultura a los barrios a trav&eacute;s de los 94 centros culturales con los que cuenta la ciudad. Son responsables de acciones como la aparici&oacute;n de un cachalote varado en Madrid R&iacute;o en septiembre de 2018, un episodio viral con el que se pretend&iacute;a motivar una reflexi&oacute;n sobre la deriva clim&aacute;tica. &ldquo;Se trata de dar a la ciudadan&iacute;a espacios de referencia fuera del consumo y que tengan que ver m&aacute;s con la construcci&oacute;n del yo&rdquo;, se&ntilde;ala Susana Zaragoza, coordinadora del programa. &ldquo;Se fomenta la autoconstrucci&oacute;n y la autodeterminaci&oacute;n de la persona que queremos ser, pero que cuenta con la orientaci&oacute;n administrativa del poder pol&iacute;tico&rdquo;, explica mientras muestra la imagen de un centro cultural abarrotados de j&oacute;venes durante un concierto de trap.
    </p><h3 class="article-text">El ocio durante la noche: inseguridad y ruido</h3><p class="article-text">
        Precisamente, uno de los &uacute;ltimos retos que ha afrontado Madrid con respecto a su ocio ha sido el de la lucha contra las violencias machistas y sexuales en la noche. A la batalla que comenz&oacute; con la campa&ntilde;a de &ldquo;puntos morados&rdquo; en las fiestas de los barrios y en los festivales de m&uacute;sica como el Mad Cool y el DCODE, lugares donde las mujeres pueden encontrar apoyo y atenci&oacute;n ante una situaci&oacute;n de acoso machista en el entorno de ocio, se suma ahora el reciente acuerdo con los locales de ocio nocturno para generar una red de protecci&oacute;n que comienza con el propio personal de los locales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El entorno festivo implica muchas micro violencias aceptadas, con unos umbrales de acoso muy normalizados, no s&oacute;lo por los hombres, tambi&eacute;n por las mujeres&rdquo;, comenta la Directora General de Prevenci&oacute;n y Atenci&oacute;n a la violencia de G&eacute;nero, Mar&iacute;a Naredo. &ldquo;El fen&oacute;meno al que queremos responder est&aacute; ampliamente extendido&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Como c&oacute;mplices para erradicar este tipo de comportamientos cuentan con la asociaci&oacute;n de empresarios de locales de ocio nocturno Noche Madrid. Su vicepresidente, Alejandro Zamarro, destaca &ldquo;la importancia de crear un marco y unos protocolos de actuaci&oacute;n comunes por parte del personal de los locales ante situaciones de violencia machista, en las que hay que formar al personal de la misma manera que se le forma para actuar ante una situaci&oacute;n de emergencia, como un incendio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El consistorio trabaja ahora en lo que ocurre al final de la noche, la situaci&oacute;n que est&aacute; detr&aacute;s de la reivindicaci&oacute;n feminista &ldquo;Sola, borracha, quiero llegar a casa&rdquo;, cuando los locales cierran y las calles se convierten en un espacio hostil para la mujer. &ldquo;Existe una percepci&oacute;n de inseguridad en la que estamos trabajando desde el urbanismo para que las mujeres practiquen su propio empoderamiento, con espacios m&aacute;s amables e iluminados, la posibilidad de que los autobuses nocturnos paren en los lugares del recorrido que mejor convengan a las mujeres y las apps de vuelta segura, que no descartamos en Madrid&rdquo;,&nbsp;comenta Naredo a preguntas de eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        En la ecuaci&oacute;n que forman el ocio y la noche, el problema del ruido sigue siendo el gran desaf&iacute;o a superar. &ldquo;La concentraci&oacute;n de locales que se impone en algunas zonas de la ciudad hace que el ocio sea molesto&rdquo;, se&ntilde;ala Saturnino Vera, presidente de la asociaci&oacute;n vecinal Las Cavas en el distrito Centro, en un di&aacute;logo con el presidente de la Asociaci&oacute;n de Empresarios del Ocio Nocturno, Vicente Pizcueta. &ldquo;En cualquier negociaci&oacute;n para la regulaci&oacute;n del ocio, los vecinos tenemos que ser los primeros en ser escuchados, porque somos v&iacute;ctimas y es nuestra salud lo que est&aacute; en juego. Ese es un derecho fundamental, y luego hay otros secundarios, como el derecho a divertirse&rdquo;, reclama Vera, que insta a una mayor implicaci&oacute;n municipal para paliar el problema desde el urbanismo, evitando la proliferaci&oacute;n de nuevos locales en zonas ya saturadas.
    </p><p class="article-text">
        Pizcueta tambi&eacute;n reclama la intervenci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n: &ldquo;Es necesario un mayor control de las actividades ilegales, como los lateros o los<em> after hours</em>, al igual que hay que poner freno al fen&oacute;meno de las viviendas tur&iacute;sticas, que suponen el primer problema en la convivencia. Son necesarios m&aacute;s agentes de polic&iacute;a que atiendan las denuncias contra los locales que no cumplen la legalidad&rdquo;, demanda, presentando al empresariado tambi&eacute;n como v&iacute;ctima de estos fen&oacute;menos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Identidad, derecho, oportunidad, potencial educativo... el ocio tiene muchos apellidos para superar la visi&oacute;n conflictiva en la que parece inmerso&rdquo;, concluye Concepci&oacute;n Garc&iacute;a Herrera, Comisionada para el Ocio de Madrid, atenta durante toda la jornada a las reivindicaciones planteadas por los distintos colectivos. El presidente de la Federaci&oacute;n Regional de Asociaciones de Vecinos, Enrique Villalobos, destaca tambi&eacute;n el potencial integrador del ocio. &ldquo;Hay mucho que complementa al ocio, pero el ruido no puede salir de la agenda&rdquo;, record&oacute; a modo de cierre. Garc&iacute;a Herrera valora lo expuesto durante la jornada a preguntas de este digital: &ldquo;la clave est&aacute; en la manera en que se organiza la ciudad. Hay que equilibrar trabajando m&aacute;s desde las Juntas de Distrito, frente a la concepci&oacute;n centralizada de la administraci&oacute;n municipal&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/apellidos-ocio-madrid_1_1649174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Mar 2019 20:34:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3893789b-847c-48bf-afb8-094a458d4210_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="903888" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3893789b-847c-48bf-afb8-094a458d4210_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="903888" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Madrid intenta repensar el ocio en la ciudad: no todo el tiempo libre ha de ser consumo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3893789b-847c-48bf-afb8-094a458d4210_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La placa de Yolanda González: cuatro ataques en dos meses contra el recuerdo de la joven asesinada por la ultraderecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/placa-yolanda-gonzalez_1_1757530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c37a7a6e-c78f-40ce-8792-9ef6818f5f8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La placa de Yolanda González: cuatro ataques en dos meses contra el recuerdo de la joven asesinada por la ultraderecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La placa instalada en Aluche dedicada a la líder estudiantil asesinada por ultraderechistas en 1980 acumula cuatro ataques desde su instalación el 18 de noviembre</p><p class="subtitle">Desde la asociación llevaban años reclamando a las autoridades municipales algún espacio que honrase a la joven asesinada</p></div><p class="article-text">
        No es una figura especialmente conocida. No es f&aacute;cil encontrar a alguien que sepa responder a la pregunta de qui&eacute;n fue Yolanda Gonz&aacute;lez,&nbsp;estudiante de 19 a&ntilde;os secuestrada y asesinada a tiros en un acto terrorista perpetrado por militantes del partido de ultraderecha Fuerza Nueva en 1980. Una placa en el madrile&ntilde;o barrio de Aluche trata de preservar su memoria, pero ha sufrido ya cuatro ataques desde que fue instalada el pasado 18 de noviembre en los jardines del mismo nombre.
    </p><p class="article-text">
        El cartel&nbsp;primero fue ultrajado&nbsp;con el dibujo de una esv&aacute;stica que cubri&oacute; de negro lo escrito en esa placa: &ldquo;Yolanda Gonz&aacute;lez Mart&iacute;n fue una l&iacute;der estudiantil, trabajadora y militante del Partido Socialista de los Trabajadores. Luch&oacute; por la democracia real, la justicia y los derechos sociales y laborales. En febrero de 1980 fue secuestrada en su casa, en el barrio de Aluche, y asesinada por un comando fascista. Ten&iacute;a 19 a&ntilde;os. Estos jardines est&aacute;n dedicados a su recuerdo, que sigue vivo. 1961-1980&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cruz gamada que tachaba la inscripci&oacute;n fue limpiada por los propios vecinos. La siguiente vez los m&eacute;todos fueron m&aacute;s expeditivos. Arrancaron la placa de cuajo. De nuevo, una vecina la rescat&oacute; para el barrio de un contenedor. Se volvi&oacute; a soldar al poste, y de nuevo fue pintada y descuajada. Fue sustituida por un cartel plastificado de color verde con el mismo texto, acompa&ntilde;ado de dos ramos de flores. Tampoco hubo compasi&oacute;n con la respuesta del barrio. En el poste solo quedan ahora los pl&aacute;sticos de las flores. El letrero que se&ntilde;ala los jardines tambi&eacute;n ha sido atacado con pintura. El nombre de Yolanda Gonz&aacute;lez ha sido descubierto de nuevo por los vecinos, disolviendo la pintura y dejando un goteo negro bajo el letrero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es inaudito lo de estos ataques&rdquo;, comenta Francisco Ruiz, vicepresidente y responsable cultural de la Asociaci&oacute;n de Vecinos de Aluche. &ldquo;No tienen sentido, quiz&aacute; sean por desconocimiento o ignorancia, de que era una chica adolescente asesinada por terroristas... Es tan de caj&oacute;n...&rdquo;, se lamenta tratando de encontrar alguna explicaci&oacute;n a la obstinada realidad. Desde la asociaci&oacute;n llevaban a&ntilde;os reclamando a las autoridades municipales alg&uacute;n espacio que honrase a la joven asesinada. &ldquo;Viv&iacute;a en un piso peque&ntilde;ito en el cruce de la calle Tembleque con Maqueda. M&aacute;s del barrio no pod&iacute;a ser. Forma parte de una &eacute;poca muy concreta en un barrio de clase obrera, trabajadores&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        El barrio a&uacute;n mantiene esa identidad combativa y contestataria. En un paso de cebra junto al parque no hay versos como los que abundan en otras zonas de Madrid. Aqu&iacute; la pintada junto a la acera dice: &ldquo;Fuera casas de apuestas&rdquo;. Ruiz prosigue: &ldquo;Ella era una joven estudiante, asesinada de una forma tan vil por terroristas. No quiero ni imaginar lo que ocurrir&iacute;a en las redes sociales o en los telediarios si se atacase una plaza con el nombre de una v&iacute;ctima de ETA &nbsp;de una manera tan recurrente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/946f55a6-3e29-4b8c-aefd-88d1a0ae75d7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/946f55a6-3e29-4b8c-aefd-88d1a0ae75d7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/946f55a6-3e29-4b8c-aefd-88d1a0ae75d7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/946f55a6-3e29-4b8c-aefd-88d1a0ae75d7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/946f55a6-3e29-4b8c-aefd-88d1a0ae75d7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/946f55a6-3e29-4b8c-aefd-88d1a0ae75d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/946f55a6-3e29-4b8c-aefd-88d1a0ae75d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las razones del ataque tambi&eacute;n resultan incomprensibles para el periodista y escritor Carlos Fonseca, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/Yolanda-reconocida-terrorismo-carencia-democratica_0_815419207.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se ha aproximado de forma exhaustiva a la figura&nbsp;de Yolanda</a>&nbsp;y al crimen que acab&oacute; con su vida en el libro <em>No te olvides de m&iacute;</em>. <em>Yolanda Gonz&aacute;lez, el crimen m&aacute;s brutal de la Transici&oacute;n</em> (Planeta). &ldquo;No le encuentro ninguna explicaci&oacute;n, que una chica de 19 a&ntilde;os, asesinada hace 39 a&ntilde;os y a la que sencillamente se le recuerda en una placa, en unos jardines que llevaban dos a&ntilde;os con su nombre, y que haya gente que de manera tan persistente la este arrancando no tiene explicaci&oacute;n tanta inquina... La mayor&iacute;a de la gente no sabe qui&eacute;n es&rdquo;, se&ntilde;ala el autor. Y es cierto. En uno de los bancos de los jardines una mujer se entretiene con un libro de sudokus bajo el sol. No reconoce el nombre que bautiza el espacio. &ldquo;No s&eacute; qui&eacute;n es. Ser&aacute; una concejala...&rdquo;, aventura. Tampoco sabe nada de los ataques a la placa. &ldquo;Aqu&iacute; lo atacan todo, hay mucho vandalismo&rdquo;, se queja. Pero este vandalismo tiene un componente ideol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        En otro banco Stefan y Catalina charlan al sol mientras la hija de ambos juega en los columpios. &Eacute;l ha le&iacute;do sobre los ataques a la placa en la prensa, pero ignora que se encuentra en el escenario de los mismos. &ldquo;La gente parece que hace el mal por el mal &iquest;a qui&eacute;n se le ocurre quitar la placa? A lo mejor es alguien joven, que no sabe nada&rdquo;, comenta ella. Por un lateral del parque pasea Encarni, vecina del barrio desde que naci&oacute; hace 52 a&ntilde;os. &ldquo;S&eacute; c&oacute;mo se llama el parque, pero ni idea de qui&eacute;n era ella&rdquo;, y repara en ese momento de la ausencia de la placa. &ldquo;No la hab&iacute;a le&iacute;do nunca&rdquo;, dice. &ldquo;Resulta extra&ntilde;o porque no hay gente de esta ideolog&iacute;a en el barrio, ni pintadas de s&iacute;mbolos nazis, por no haber no hay ni banderas de Espa&ntilde;a en los balcones&rdquo;, se&ntilde;ala mientras lleva la vista a los bloques de pisos cercanos. &ldquo;Que la arranquen me genera mucho rechazo, me da rabia. Si no sabemos las cosas con placa, imag&iacute;nate sin ella. Se borran&rdquo;, sentencia antes de apurar el paso. &ldquo;&iexcl;Tengo que hacer la comida!&rdquo;. Desde el Ayuntamiento, especialmente el concejal del distrito de Latina Carlos S&aacute;nchez Mato, se ha reiterado que la placa ser&aacute; repuesta cuantas veces sea necesario.
    </p><p class="article-text">
        Cerca de los jardines, Sara Mu&ntilde;oz, de 24 a&ntilde;os, pasea a su perro junto a un amigo. &ldquo;&iquest;No fue una v&iacute;ctima de ETA?&rdquo;, arriesga al ser preguntada por Yolanda Gonz&aacute;lez. &ldquo;Si nos ponemos a pensar que lo que pasa con la placa de Yolanda Gonz&aacute;lez ocurriera con una placa de una v&iacute;ctima de ETA, habr&iacute;a tenido m&aacute;s repercusi&oacute;n y ella tambi&eacute;n es v&iacute;ctima del terrorismo, de extrema derecha. Es un vandalismo con un notable matiz ideol&oacute;gico. No es un acto sin m&aacute;s. Tiene su lectura pol&iacute;tica y hay un delito recogido que habla del respeto a las victimas del terrorismo. Interior debe tomar nota, lo que no se debe permitir es que estos actos sigan&rdquo;, reflexiona Fonseca. De la misma opini&oacute;n son en la asociaci&oacute;n de vecinos. &ldquo;El peligro de que vayan a m&aacute;s si no se act&uacute;a con contundencia aumenta. Hace a&ntilde;os se atacaba todos los a&ntilde;os el &aacute;rbol constitucional plantado por los vecinos. Lo cortaban y lo dejaban en la puerta de la asociaci&oacute;n. Nosotros lo denunciamos a la polic&iacute;a. Es tan obsesivo que deber&iacute;a ser investigado&rdquo;, se&ntilde;ala Ruiz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es un hecho aislado, obviamente el contexto influye. Es cierto que vivimos en Espa&ntilde;a con la irrupci&oacute;n de un partido de extrema derecha con la que da la sensaci&oacute;n de que hay una vuelta, un renacer, no se como llamarlo, de nost&aacute;lgicos de la dictadura... Pero estamos hablando de una chica que llevaba un a&ntilde;o en Madrid, que era representante de la escuela de Formaci&oacute;n Profesional de Vallecas, pero no era una persona significada pol&iacute;ticamente que fuese l&iacute;der de nada. Fue como otros muchos j&oacute;venes que luchaban por asentar las libertades que intent&aacute;bamos ganar&rdquo;, medita Fonseca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Arturo Ruiz (asesinado de un disparo de un ultraderechista en 1977 en una manifestaci&oacute;n contra la Amnist&iacute;a), Carlos Gonz&aacute;lez (asesinado con 21 a&ntilde;os en 1976 al finalizar una concentraci&oacute;n tras el primer aniversario de los &uacute;ltimos fusilamientos franquistas), Mari Luz N&aacute;jera (fallecida tras ser golpeada por un bote de humo lanzado por la polic&iacute;a en las protestas por la muerte de Arturo Ruiz), Vicente Cuervo (asesinado en 1980 tras un mitin ultraderechista en Vallecas)&rdquo;. Fonseca recita los nombres casi de carrerilla y lanza una reflexi&oacute;n sobre el relato pl&aacute;cido y mod&eacute;lico de la Transici&oacute;n que se quiere legar a las pr&oacute;ximas generaciones. &ldquo;Hubo muchos estudiantes que murieron y de eso no se cuenta nada, y aunque fue un periodo lleno de logros, tiene tambi&eacute;n sus sombras. Se ha hecho una tabla rasa y las cosas que no nos gustan se ha decidido no hablar de ellas. Tenemos la idea de que la democracia fue otorgada por una &eacute;lite pol&iacute;tica, reducida al rey Juan Carlos y a Adolfo Su&aacute;rez, pero fue conquistada por gente que como Yolanda&rdquo;, valora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e3126c8-2250-4513-baa7-557acea10c0a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e3126c8-2250-4513-baa7-557acea10c0a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e3126c8-2250-4513-baa7-557acea10c0a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e3126c8-2250-4513-baa7-557acea10c0a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e3126c8-2250-4513-baa7-557acea10c0a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e3126c8-2250-4513-baa7-557acea10c0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0e3126c8-2250-4513-baa7-557acea10c0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Yolanda se ha convertido en un s&iacute;mbolo, siendo tantos los estudiantes muertos por las balas al aire o asesinados por comandos ultraderechistas? &ldquo;Su muerte encierra circunstancias de especial crueldad. Una chica vasca de 19 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos. La vigilan, la secuestran haci&eacute;ndose pasar por polic&iacute;as, la llevan a &nbsp;un descampado en la carretera entre Alcorc&oacute;n y San Mart&iacute;n de Valdeiglesias y la pegan a sangre fr&iacute;a dos tiros en la cabeza. No hay otro caso que re&uacute;na circunstancias de tal brutalidad. Hay una serie de circunstancias que recuerdan a los paseos de los falangistas en la Guerra Civil, y no hay otro que se le aproxime. Es s&iacute;mbolo de aquella generaci&oacute;n de diecimuchos, veintipocos, y que se ech&oacute; a la calle para afianzar las fr&aacute;giles libertades que acab&aacute;bamos de recuperar. Conviene no olvidar que la &nbsp;Operaci&oacute;n Galaxia y el 23-F ocurrieron en ese tiempo&rdquo;, recuerda Fonseca que reivindica &ldquo;una deuda de justicia y de memoria&rdquo; con las v&iacute;ctimas de la extrema derecha en la Transici&oacute;n. &ldquo;Tenemos un recuerdo con las v&iacute;ctimas de ETA, la d&eacute;cada de los 80 fue la m&aacute;s sangrienta, pero nos hemos olvidado de las v&iacute;ctimas de los grupos ultra, que actuaban con la connivencia o la complicidad de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado&rdquo;, asegura. De hecho, <a href="https://www.eldiario.es/cv/Familiares-Yolanda-Gonzalez-asesorar-seguridad_0_706579402.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el condenado a 43 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por la muerte de Yolanda, Emilio Hell&iacute;n Moro</a>, fue contratado en diversas ocasiones para impartir cursos a las fuerzas de seguridad, tanto de la Guardia Civil como de la Polic&iacute;a Nacional entre los a&ntilde;os 2006 y 2011 con su empresa News Technology Forensics.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la colocaci&oacute;n de una nueva placa en los jardines que reemplace la anterior, a&uacute;n persiste la que los propios vecinos colocaron en 2013 en la estatua de La chica que lee, junto a la estaci&oacute;n de Cercan&iacute;as de Aluche. &ldquo;Es una obra de un escultor asturiano, que nos pareci&oacute; que pod&iacute;amos asociar al recuerdo de Yolanda. Es una joven que lleva cuadernos como una estudiante, como Yolanda. Entonces no ten&iacute;a un sitio propio&rdquo;, se&ntilde;ala Ruiz. &ldquo;A Yolanda Gonz&aacute;lez y a todos los asesinados por el fascismo. No os olvidamos&rdquo;, reza. Y no la olvidan. Desde la asociaci&oacute;n preparan unos actos con los que contestar a los ataques a la placa. &ldquo;Quiz&aacute; sean en febrero, en el 39 aniversario de su muerte. Seguiremos luchando y reivindicando su memoria&rdquo;, avisa Ruiz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/placa-yolanda-gonzalez_1_1757530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jan 2019 20:02:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c37a7a6e-c78f-40ce-8792-9ef6818f5f8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="324483" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c37a7a6e-c78f-40ce-8792-9ef6818f5f8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="324483" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La placa de Yolanda González: cuatro ataques en dos meses contra el recuerdo de la joven asesinada por la ultraderecha]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c37a7a6e-c78f-40ce-8792-9ef6818f5f8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Yolanda González,Ultraderecha,Transición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La subsistencia callejera también se fiscaliza en Madrid: "Declarar lo que se saca de pedir es imposible de controlar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/reportaje-mendigos_1_1908271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76bacb2d-136a-4432-967f-5c1bc4e23653_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La subsistencia callejera también se fiscaliza en Madrid: &quot;Declarar lo que se saca de pedir es imposible de controlar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Comunidad requiere una declaración jurada a las personas con actividades no regladas, como la recogida de chatarra o cartones, pero asegura que no computa para conceder el subsidio en situaciones de mendicidad</p><p class="subtitle">Las ONG que trabajan con personas en esta situación se muestran preocupadas por que "esta forma de subsistencia se compare con un trabajo normalizado"</p><p class="subtitle">Gica vende trenes en la calle: "No podría calcular... vivo en una habitación pero no todos los meses puedo pagar. El mes que viene, a ver"</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Se pueden predecir las monedas que caer&aacute;n al terminar el d&iacute;a en un vaso de cart&oacute;n o en la funda de un instrumento apoyado en la acera? Para las personas que solicitan la Renta M&iacute;nima de Inserci&oacute;n (RMI) este pron&oacute;stico es una exigencia de la Comunidad de Madrid, que ha endurecido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os los criterios para conceder este subsidio. En la regi&oacute;n, esa ayuda es de 400 euros.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo denuncian varias organizaciones dedicadas al trabajo con personas en riesgo de exclusi&oacute;n y sin hogar, despu&eacute;s de que la Comunidad de Madrid haya dado un plazo de 10 d&iacute;as a una persona en situaci&oacute;n de indigencia para presentar una declaraci&oacute;n jurada de los ingresos que le procura pedir en la calle para hacer frente a la necesidad. As&iacute; <a href="https://elpais.com/ccaa/2018/10/01/madrid/1538422916_148854.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo ha publicado este martes El Pa&iacute;s</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se le est&aacute; preguntando a la gente de qu&eacute; actividad no reglada provienen esos ingresos, porque la Comunidad entiende que no se puede vivir del aire. Antes bastaba con una declaraci&oacute;n responsable del trabajador social para resolver el tr&aacute;mite, pero ahora se exige al propio afectado una declaraci&oacute;n jurada sobre esos ingresos&rdquo;, denuncia &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez, coordinador de la Red Madrile&ntilde;a de Ayuda contra la Pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Entre la documentaci&oacute;n requerida para la prestaci&oacute;n, hay que entregar un justificante de ingresos de todos los miembros que componen la unidad de convivencia, ya sean n&oacute;minas o declaraciones fiscales trimestrales. En el caso de que se trate de actividades econ&oacute;micas no regladas, como recoger chatarra o tocar un instrumento, se solicita una declaraci&oacute;n jurada. &ldquo;La administraci&oacute;n est&aacute; haciendo que la gente se desnude, se pide tanta informaci&oacute;n que tu dignidad como ser humano queda por los suelos. As&iacute; se proyecta una sospecha generalizada sobre la gente que va a solicitar un subsidio que le permita salir de una situaci&oacute;n l&iacute;mite&rdquo;, se&ntilde;ala Hern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos preocupa que estas formas de subsistencia se puedan comparar con un trabajo normalizado. Que se contemple dentro de este supuesto a las personas que mendigan es sorprendente. Nadie elige una situaci&oacute;n como esa por voluntad propia y sin embargo con este tipo de pr&aacute;cticas se les criminaliza&rdquo;, comenta Jos&eacute; David Mart&iacute;nez, director del Programa de Empleo de la Fundaci&oacute;n RAIS, que lucha contra la exclusi&oacute;n social de las personas desfavorecidas, particularmente el colectivo sin hogar. Esta declaraci&oacute;n jurada hace las veces de n&oacute;mina, aunque los ingresos fluct&uacute;an y no son regulares.
    </p><p class="article-text">
        De la inconstancia de esta cantidad sabe bien Gica, una persona de origen rumano de 58 a&ntilde;os que vende trenes de juguete a pilas en una esquina de la calle del Doctor Esquerdo. &ldquo;Los vendo a cinco euros... unos d&iacute;as vendo uno, otros tres, otros ninguno... Me los compran personas mayores, que buscan un regalo barato para sus nietos&rdquo;, cuenta mientras el trenecito recorre un anillo de v&iacute;as amarillas a sus pies. &ldquo;No podr&iacute;a calcular... vivo en una habitaci&oacute;n que alquila otro rumano, por 150 euros, pero no todos los meses puedo pagar... El mes que viene a ver, le digo...&rdquo;, y muestra una sonrisa mellada.
    </p><p class="article-text">
        Gica sabe adem&aacute;s que las ordenanzas municipales le proh&iacute;ben vender sus juguetes en la acera. &ldquo;La Polic&iacute;a Municipal te los puede quitar. Si pierdes los juguetes, recuperarse cuesta mucho&rdquo;, comenta este antiguo vecino de un pueblo pr&oacute;ximo a Bucarest, donde era electricista. &ldquo;Yo s&oacute;lo quiero un trabajo normal&rdquo;, implora. Hoy el d&iacute;a no le ha sido propicio. Recoge las peque&ntilde;as cajas con los vagones y se marcha en busca de otra esquina.
    </p><p class="article-text">
        Del vaiv&eacute;n en las cuentas del mes tambi&eacute;n habla Ram&oacute;n, que toca la guitarra en uno de los pasillos de metro de la ciudad. En la funda ante &eacute;l apenas hay seis euros. Lleva tocando desde las siete de la ma&ntilde;ana y lo har&aacute; hasta m&aacute;s tarde de las once de la noche. Se detiene agotado a mitad de una canci&oacute;n de Francis Cabrel. &ldquo;Me ha dado un baj&oacute;n&rdquo;, comenta mientras se seca el sudor del rostro con la mano. Delante de &eacute;l, la funda de su guitarra. &ldquo;Al d&iacute;a siguiente de que ganara la moci&oacute;n de censura de Pedro S&aacute;nchez ya se notaba que la gente echaba menos. Tambi&eacute;n me pas&oacute; cuando gan&oacute; Carmena, la gente dej&oacute; de echar, o en vez de dejar un euro pues eran unos cuantos cobres&rdquo;, explica el m&uacute;sico, indignado con la burocracia. &ldquo;&iquest;Si contestas que sacas para malvivir sirve como respuesta?&rdquo;, se pregunta con iron&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; dentro del marco del RMI que se declaren los ingresos de cualquier fuente, ya sea por mendicidad, tocar un instrumento o trabajar en 'B', en limpieza del hogar o cuidando a personas mayores. Declarar el dinero que se obtiene de la mendicidad, por ser unos ingresos irregulares, se interpreta como una estimaci&oacute;n, es algo imposible de controlar&rdquo;, explica Javier Gonz&aacute;lez, director del &aacute;rea de Acompa&ntilde;amiento Social de la Asociaci&oacute;n Realidades, que confirma que la declaraci&oacute;n de esos ingresos se ha solicitado por la Comunidad de Madrid en dos casos de los que ellos manejan. &ldquo;Sin embargo, no conocemos ning&uacute;n caso en que habiendo declarado esos ingresos se haya aplicado el coeficiente reductor&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes de la Comunidad han se&ntilde;alado al respecto que &ldquo;los ingresos por mendicidad&rdquo; no se computan para dar el RMI. Sin embargo, el art&iacute;culo 18 del reglamento de la RMI s&iacute; alude a la valoraci&oacute;n de rendimientos procedentes de actividades econ&oacute;micas indeterminadas (tales como la recogida de chatarra o cartones). En este caso se debe presentar una declaraci&oacute;n jurada de ingresos obtenidos en el &uacute;ltimo mes que haga constar el n&uacute;mero de horas y de d&iacute;as de la semana dedicados a esta actividad, seg&uacute;n Europa Press.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La reacci&oacute;n que tiene en los solicitantes es de sorpresa, miedo y de no saber muy bien qu&eacute; contestar, sobre todo porque aunque es legal preguntar, no hay una argumentaci&oacute;n de por qu&eacute; se les pregunta. Entonces es cuando ellos acuden al profesional, al trabajador o la trabajadora social. Unos d&iacute;as ganan un euro, otros d&iacute;as 15 y otros nada... As&iacute; que como no sabemos qu&eacute; va a pasar con ese concepto de ingreso irregular se hace una media. B&aacute;sicamente le piden a la gente predicciones&rdquo;, se&ntilde;ala Gonz&aacute;lez, que indica que de las 30.000 familias que perciben el RMI en Madrid, entre 400 y 500 no tienen hogar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ellos est&aacute;n de alguna manera acostumbrados a que pidan mucha documentaci&oacute;n, a las barreras burocr&aacute;ticas y a tener problemas en la concesi&oacute;n que pueden suponer que te la suspendan&rdquo;, a&ntilde;ade. Seg&uacute;n su estimaci&oacute;n y a pesar de que las solicitudes deber&iacute;an resolverse en un plazo m&aacute;ximo de tres meses, en la Comunidad de Madrid se duplica, llegando a un tiempo medio de seis meses por cada expediente con una gesti&oacute;n lenta y con una casu&iacute;stica de complicaciones infinita que alarga los plazos, seg&uacute;n denuncian las entidades contra la exclusi&oacute;n, muchas veces por falta de presupuesto.
    </p><p class="article-text">
        Unido al cumplimiento de los plazos reivindican tambi&eacute;n la integralidad de los recursos de protecci&oacute;n. &ldquo;400 euros no es una cantidad suficiente para cubrir gastos de vivienda, de alimentaci&oacute;n, de medicinas, de ropa, de higiene. Se trata de una prestaci&oacute;n con car&aacute;cter integrador, no definitiva, pero tampoco temporal. Hay que integrar el resto de recursos, como los albergues, y que sean complementarios, no excluyentes&rdquo;, comenta Gonz&aacute;lez desde Realidades.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones denuncian, adem&aacute;s, que hay un discurso que a&uacute;n tiene calado: el que vive en la calle es porque no quiere trabajar. &ldquo;Es una parte m&aacute;s de la aporofobia, (el miedo, rechazo o aversi&oacute;n a los pobres)&rdquo;, explica Mart&iacute;nez. &ldquo;Pero no tiene nada que ver con la realidad. Nadie vive en la calle porque quiere, aunque se haya normalizado que la gente viva en la calle. Vivir en la calle da miedo. El 47% de los que viven en ella han sufrido agresiones y violencia. Se duerme de d&iacute;a para pasar la noche vigilante a las amenazas &iquest;qui&eacute;n elige eso por decisi&oacute;n propia?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/reportaje-mendigos_1_1908271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Oct 2018 18:36:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/76bacb2d-136a-4432-967f-5c1bc4e23653_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57155" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/76bacb2d-136a-4432-967f-5c1bc4e23653_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57155" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La subsistencia callejera también se fiscaliza en Madrid: "Declarar lo que se saca de pedir es imposible de controlar"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/76bacb2d-136a-4432-967f-5c1bc4e23653_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los vecinos de Lavapiés paran el desahucio de Argumosa 11, símbolo de la especulación inmobiliaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/vecinos-lavapies-consiguen-desahucio-pepi_1_1919258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6e46666-ece0-4ab1-b7e8-286f18ac03f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los vecinos de Lavapiés paran el desahucio de Argumosa 11, símbolo de la especulación inmobiliaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desahucio de Josefa Santiago ha quedado aplazado de forma indefinida después de una noche y una mañana de resistencia vecinal en torno al edificio</p><p class="subtitle">"Me veía en la calle... Han sido muchos nervios, mucha incertidumbre", comentaba Pepi desde el portal pasadas las diez de la mañana</p></div><p class="article-text">
        Y a la tercera, fue ella la vencedora. El desahucio de Josefa Santiago, <em>Pepi</em>&nbsp;para sus vecinos de Argumosa 11, ha quedado aplazado de forma indefinida despu&eacute;s de una noche y una ma&ntilde;ana de resistencia vecinal en torno al edificio, apoyada por los colectivos sociales que defienden el derecho a la vivienda y amparada incluso por una resoluci&oacute;n de Naciones Unidas. Era el tercer intento en dos meses para echar a esta mujer de 65 a&ntilde;os, viuda y con dos hijas, en un triunfo que supone tambi&eacute;n el de esa parte del barrio de Lavapi&eacute;s, rebelado contra la deriva en que lo sume la conversi&oacute;n de pisos en viviendas tur&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me ve&iacute;a en la calle... Han sido muchos nervios, mucha incertidumbre&rdquo;, comentaba <em>Pepi</em> desde el portal pasadas las diez de la ma&ntilde;ana. El semblante de su rostro hab&iacute;a viajado poco tiempo antes del desasosiego al alivio, cuando la Polic&iacute;a Nacional levantaba el amplio cord&oacute;n dispuesto desde las siete de la ma&ntilde;ana. A esa hora, seis furgonetas de agentes de la UIP tomaban posiciones en el cruce con la calle del Salitre, conteniendo a las cerca de 50 personas que acud&iacute;an a primera hora&nbsp;al llamamiento para impedir el desahucio. Al otro lado del cord&oacute;n policial,&nbsp;un centenar de personas se hab&iacute;a anticipado al&nbsp;despliegue de agentes con una acampada de apoyo convencida de poder frenar el desalojo.
    </p><p class="article-text">
        Las tiendas de campa&ntilde;a a&uacute;n quedaban tendidas sobre la acera como un s&iacute;mbolo contra el destino que se quiere imponer a este bloque y a sus inquilinos. Son 20 familias afectadas por distintas &oacute;rdenes de desalojo, despu&eacute;s de que la empresa Inversi&oacute;n en Proindivisos adquiriese el inmueble para, seg&uacute;n denuncian los vecinos, convertirlo en pisos tur&iacute;sticos y de alquiler de lujo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="position: absolute; width: 100%; height: 100%;" src="https://new-lab.eldiario.es/a3player/iframe.html?videoId=mZIJAq7N5hc&amp;siteName=eldiario" frameborder="0" scrolling="no" allow="autoplay; encrypted-media">        </iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En enero empezaron a llegar los burofax. Nos ofrecieron 2.000 euros como compensaci&oacute;n para que dej&aacute;ramos el edificio vac&iacute;o, sin que supi&eacute;semos que hab&iacute;a sido vendido&rdquo;, cuenta antes del amanecer Teresa Sarmiento, de 68 a&ntilde;os y afincada en el 1&ordm; E durante los &uacute;ltimos 20. Su situaci&oacute;n es similar a la de <em>Pepi</em>. Paga 355 euros de un alquiler de renta antigua con una pensi&oacute;n no contributiva que ronda los 400. La empresa que ha comprado el edificio&nbsp;les reclama un alquiler de 1.300 euros al mes, una subida del 300%, una cantidad inasumible por la mayor&iacute;a de los vecinos que se mantienen en sus casas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se han parado cuatro desahucios en el bloque, pero cinco familias fueron desahuciadas. Las puertas de sus hogares han sido tapiadas, con ladrillos, barrotes de hierro y una alarma&rdquo;, explica. Verlas cada d&iacute;a es para ella una tortura, el recordatorio f&iacute;sico de una amenaza que pende sobre todo el bloque. &ldquo;Es una pena, muy angustioso... tengo vecinos de 88 y de 90 a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; salida queda para ellos?&rdquo;, se pregunta, antes de desaparecer entre dos coches y vomitar atenazada por los nervios. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las personas concentradas despertaban a voz en grito y golpes de cacerola al resto del barrio: &ldquo;Vecina despierta, desahucian en tu puerta&rdquo;, coreaban desde un lado y otro del cord&oacute;n policial. El trasiego habitual de viandantes a esa hora -un cerrajero que se dirig&iacute;a a abrir su negocio, un taxista que buscaba a su cliente, un joven que mete en los portales los cubos de basura, un vecino que paseaba a su perro, una mujer con su hijo rumbo al colegio- se ve&iacute;a obstaculizado por los agentes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9dc2c82-6fb6-41d4-8115-5bc20871be93_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9dc2c82-6fb6-41d4-8115-5bc20871be93_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9dc2c82-6fb6-41d4-8115-5bc20871be93_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9dc2c82-6fb6-41d4-8115-5bc20871be93_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9dc2c82-6fb6-41d4-8115-5bc20871be93_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9dc2c82-6fb6-41d4-8115-5bc20871be93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e9dc2c82-6fb6-41d4-8115-5bc20871be93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Sobre las 7.45 se vivi&oacute; un momento de tensi&oacute;n entre polic&iacute;a y los concentrados que esperaban alcanzar el portal y que presionaban desde la lejan&iacute;a, aunque la situaci&oacute;n se relaj&oacute; r&aacute;pidamente. Mientras, en las escaleras del n&uacute;mero 11 se sentaban varios miembros de distintas plataformas (la PAH, el Sindicato de Inquilinas, Lavapi&eacute;s &iquest;d&oacute;nde vas?...) que se despejaban con leche e infusiones en vasos de pl&aacute;stico mientras repet&iacute;an sus consignas: &ldquo;Este desahucio lo vamos a parar, ni casas sin gente ni gente sin casas&rdquo;. <em>Pepi</em> lo segu&iacute;a junto a sus hijas, de 20 y 25 a&ntilde;os, asom&aacute;ndose intermitente por su balc&oacute;n en el cuarto piso.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las ocho de la ma&ntilde;ana, el grupo interpelaba al concejal del distrito Centro y delegado de Hacienda, Jorge Garc&iacute;a Casta&ntilde;o, que llegaba al escenario del anunciado desalojo. &ldquo;Hay soluci&oacute;n, expropiaci&oacute;n&rdquo;, reclamaban. &ldquo;En los &uacute;ltimos seis meses el Ayuntamiento ha expropiado dos edificios por motivos culturales. Aqu&iacute; tambi&eacute;n hay un buen motivo, hay que mandar un mensaje a los especuladores y hay que exigir una moratoria de un a&ntilde;o hasta que se apruebe la Ley de Vivienda que se est&aacute; tramitando en el Congreso, y con la que no ser&iacute;a posible desahuciar inquilinos sin alternativa habitacional o subir los alquileres un 300%&rdquo;, explicaba a los congregados Javier Gil, portavoz del Sindicato de Inquilinas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, Alejandra Jacinto, abogada de <em>Pepi</em> y de la PAH, relataba c&oacute;mo hab&iacute;an hecho llegar a la jueza encargada del proceso la resoluci&oacute;n del Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas recibida por la letrada un d&iacute;a antes y en la que se instaba a la suspensi&oacute;n del desahucio hasta que se garantizase una soluci&oacute;n habitacional. &ldquo;La jueza dice que no le compete y no le ata&ntilde;e la resoluci&oacute;n de Naciones Unidas y que su intenci&oacute;n es ejecutar esta violaci&oacute;n del derecho a la vivienda, con el poder judicial como c&oacute;mplice&rdquo;, informaba Jacinto, temiendo en ese momento el peor de los desenlaces.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se aproximaban las 8.30 horas de la ma&ntilde;ana, tres agentes de la UIP se aproximaban al portal, y anunciaban a una de las coordinadoras que se levantaba el cord&oacute;n policial. Los abrazos y las emociones de j&uacute;bilo empezaban a desatarse con la retirada de los antidisturbios, que a&uacute;n seguir&iacute;an varias horas en las inmediaciones de la plaza de Lavapi&eacute;s donde efectuaron algunas identificaciones de la gente que se iba descolgando del lugar de la protesta. Una vez desatado el cord&oacute;n, los dos grupos hasta entonces separados confluyeron en el portal de <em>Pepi</em>. &ldquo;Que <em>Pepi</em> se queda, que <em>Pepi</em> no se va&rdquo;, coreaban. Se atisbaba la victoria, pero a&uacute;n no era definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Sobre las 9.30 horas, hora prevista para el lanzamiento, dos agentes anunciaban a la abogada de <em>Pepi</em> la llegada de la comisi&oacute;n judicial con la que hab&iacute;a que negociar la situaci&oacute;n. <em>Pepi</em> sal&iacute;a por primera vez en la ma&ntilde;ana de su casa, dejando en ella a sus hijas y la mayor&iacute;a de sus cosas empaquetadas en cajas. Tras un breve intercambio alcanzaban una conclusi&oacute;n: el aplazamiento indefinido de su desalojo hasta que se ponga a su disposici&oacute;n una soluci&oacute;n habitacional por parte de la Administraci&oacute;n. &ldquo;Ten&iacute;a cara de amargura, ahora la tengo de felicidad&rdquo;, dec&iacute;a <em>Pepi</em> en el portal, deshecha en agradecimientos a las organizaciones que le han apoyado y acompa&ntilde;ado durante el proceso. &ldquo;Esto no deber&iacute;a pasar ni en Madrid ni en Espa&ntilde;a. Me siento muy afortunada por el apoyo&rdquo;, comentaba antes de retirarse a su casa, por esas escaleras salpicadas de tapias de ladrillos que siguen suponiendo una advertencia para el resto de sus vecinos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8543752-796b-40f5-a913-52a7c11175b9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8543752-796b-40f5-a913-52a7c11175b9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8543752-796b-40f5-a913-52a7c11175b9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8543752-796b-40f5-a913-52a7c11175b9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8543752-796b-40f5-a913-52a7c11175b9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8543752-796b-40f5-a913-52a7c11175b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b8543752-796b-40f5-a913-52a7c11175b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/vecinos-lavapies-consiguen-desahucio-pepi_1_1919258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Sep 2018 12:01:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b6e46666-ece0-4ab1-b7e8-286f18ac03f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="13630506" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b6e46666-ece0-4ab1-b7e8-286f18ac03f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13630506" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los vecinos de Lavapiés paran el desahucio de Argumosa 11, símbolo de la especulación inmobiliaria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b6e46666-ece0-4ab1-b7e8-286f18ac03f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un ayuntamiento del PP cede suelo público a un colegio concertado cuyo director fue en las listas del partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/ayuntamiento-pp-publico-concertado-director_1_1933462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba511a99-e90b-4a16-9d1b-af4559654ac7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un ayuntamiento del PP cede suelo público a un colegio concertado cuyo director fue en las listas del partido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La parcela de 2.000 metros cuadrados en Torrejón de Ardoz que pretende dedicarse a uso privativo de los alumnos del concertado se ubica entre dos colegios públicos</p><p class="subtitle">El Gobierno municipal del PP abrió un concurso al que solo se presentó el centro privado que dirige un compañero de candidatura del alcalde y los concejales</p><p class="subtitle">El contrato de cesión del suelo contempla una duración de 50 años con un canon anual de 25.000 euros para un solar que tiene un valor de 435.000 euros</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Torrej&oacute;n de Ardoz, gobernado&nbsp;con mayor&iacute;a absoluta por el PP, ha iniciado los tr&aacute;mites para la cesi&oacute;n de una parcela p&uacute;blica de 2.000 metros cuadrados&nbsp;al colegio concertado de la localidad San Juan Bosco. Este centro, el &uacute;nico que se present&oacute; a la oferta, esta dirigido por&nbsp;Tirso Moreno Gorr&oacute;n, que concurri&oacute; a las elecciones municipales de 2011 y 2015 dentro de la candidatura del PP al consistorio&nbsp;de Torrej&oacute;n&nbsp;en una lista encabezada por el hoy vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Pedro Roll&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La parcela tiene una extensi&oacute;n de 2.000 metros cuadrados y&nbsp;se ubica entre dos colegios p&uacute;blicos, el Vicente Aleixandre y el Andr&eacute;s Segovia, y uno de los dos edificios independientes que componen el centro concertado, el que acoge a los alumnos de Educaci&oacute;n Infantil y Primaria.&nbsp;En el terreno, el centro tiene proyectada la construcci&oacute;n de un complejo deportivo para la pr&aacute;ctica de actividades f&iacute;sicas solo para sus alumnos,&nbsp;en horas lectivas y&nbsp;extraescolares, seg&uacute;n&nbsp;recoge el proyecto al que ha tenido acceso eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        La concesi&oacute;n se ha encontrado con la oposici&oacute;n de los grupos municipales del PSOE, Ganar Torrej&oacute;n (IU-Equo) y S&iacute; Se Puede, adem&aacute;s del rechazo vecinal expresado por la Plataforma por la Escuela P&uacute;blica de Torrej&oacute;n de Ardoz (PEPTA). Se&ntilde;alan que el proyecto de uso privativo supone un agravio para los dos centros p&uacute;blicos pr&oacute;ximos a la parcela y que suman un total de 1.300 alumnos. Partidos de la oposici&oacute;n y vecinos solicitaban que la parcela se destinase a la construcci&oacute;n de un pabell&oacute;n deportivo&nbsp;municipal para uso del alumnado de los centros p&uacute;blicos en horario escolar y para uso vecinal fuera del mismo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la mayor&iacute;a absoluta con la que cuenta el PP en el municipio ha posibilitado que se inicien los tr&aacute;mites para que el terreno se destine a un centro privado, seg&uacute;n denuncian la oposici&oacute;n y las plataformas ciudadanas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los grupos municipales denuncian de manera conjunta que en el procedimiento faltan documentos imprescindibles para una licitaci&oacute;n de este tipo: &ldquo;En los pliegos de condiciones publicados para este expediente no se recoge el preceptivo informe de necesidad emitido por los servicios t&eacute;cnicos municipales, ni las especificaciones t&eacute;cnicas requeridas por el Ayuntamiento en cuanto al tipo de equipamiento deportivo a desarrollar y sus necesidades, ni en cuanto a las tarifas a aplicar por parte del concesionario&rdquo;.Seg&uacute;n ellos, estas carencias en la cesi&oacute;n &ldquo;contravienen totalmente lo dispuesto en la Ley de Contratos del Sector P&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo de cesi&oacute;n contempla una duraci&oacute;n de 50 a&ntilde;os con un canon anual de 25.000 euros, sobre un terreno que el arquitecto municipal estima un valor de mercado actual de 435.819 &euro;. Al tiempo calcula que dicha parcela tendr&aacute; un coste estimado de 3.344.917 &euro; en 50 a&ntilde;os, seg&uacute;n datos aportados por el PSOE del municipio.
    </p><p class="article-text">
        Los tr&aacute;mites para la cesi&oacute;n de la parcela se encuentran en per&iacute;odo de informaci&oacute;n. &ldquo;Ha habido un concurso p&uacute;blico que ha ganado el San Juan Bosco, la &uacute;nica oferta presentada, pero est&aacute; pendiente del informe de los t&eacute;cnicos municipales. Se trata de un concurso p&uacute;blico en el que pasados los a&ntilde;os de cesi&oacute;n y el pago del canon el suelo revertir&aacute; de nuevo a titularidad municipal. A&uacute;n no se ha resuelto&rdquo;, se&ntilde;ala un portavoz municipal.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las gestiones se iniciaron durante el pasado mes de agosto, para llegar a este punto del proyecto del centro deportivo&nbsp;hay que remontarse a 2017. Fue entonces cuando el Ayuntamiento llev&oacute; a cabo un cambio en el uso que la&nbsp;parcela ten&iacute;a&nbsp;recogido en el Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana del terreno, que entonces estaba definido como suelo para zonas verdes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta entonces, la parcela de uso deportivo en la zona era otra que se encontraba adyacente a los dos colegios p&uacute;blicos. En marzo de 2017, el Ayuntamiento lleva a cabo una permuta en el uso de las parcelas. Ese uso deportivo queda transferido a la parcela anexa al edificio de Infantil y Primaria del San Juan Bosco, que hasta ese momento era de usos verdes, con lo que era imposible realizar la instalaci&oacute;n deportiva junto a los colegios p&uacute;blicos, como se demandaba desde la oposici&oacute;n&rdquo;, explica Javier Castillo, portavoz del PSOE en el consistorio. El cambio de uso se justific&oacute; desde el Ayuntamiento por una cuesti&oacute;n de aprovechamiento de espacio de cara a una futura construcci&oacute;n de viviendas.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre de 2017 Ganar Torrej&oacute;n y S&iacute; Se Puede presentan una moci&oacute;n para construir con fondos municipales un equipamiento deportivo para que d&eacute; servicio a los dos centros p&uacute;blicos en horario escolar y que el resto del tiempo su uso fuese municipal. &ldquo;Solicitamos que se construyese un pabell&oacute;n tipo M-4, del tipo que existen en toda la Comunidad de Madrid, y adem&aacute;s que se adquiriera el compromiso de que esa parcela no terminase destinada al San Juan Bosco&rdquo;, explica Paco Hern&aacute;ndez, portavoz de Ganar Torrej&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno municipal lo rechaz&oacute; con una enmienda argumentando que no se ha detectado la necesidad de una equipaci&oacute;n deportiva en la zona, y que en todo caso &eacute;sta quedar&iacute;a solventada con la ciudad deportiva de explotaci&oacute;n privada cuya construcci&oacute;n est&aacute; proyectada a un kil&oacute;metro. Los grupos ven ahora con perplejidad c&oacute;mo se han iniciado los tr&aacute;mites para que ese centro deportivo que reclamaban para los centros p&uacute;blicos y para el que no hab&iacute;a necesidad vaya finalmente a construirse para uso del centro concertado. &ldquo;Es una injusticia que una parcela p&uacute;blica termine destin&aacute;ndose al uso privado de los alumnos del Bosco&rdquo;, zanja Hern&aacute;ndez, y recuerda que, desde 2007, se han construido en el municipio cuatro colegios, tres de ellos concertados y uno p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Uno de estos colegios fue precisamente el centro de Infantil y Primaria del San Juan Bosco. El centro concertado, presente en el municipio desde hace 40 a&ntilde;os, contaba entonces con un solo edificio que hoy ocupan los alumnos de Secundaria y Bachillerato. La construcci&oacute;n de su segunda instalaci&oacute;n fue posible despu&eacute;s de un proceso con ciertas similitudes con el actual.&nbsp;En julio de 2014, el Ayuntamiento inici&oacute; un expediente de cesi&oacute;n de una parcela de 5.000 metros cuadrados para la construcci&oacute;n de un centro educativo a 200 metros del edificio original del San Juan Bosco, que termina haci&eacute;ndose con la cesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El consistorio les permite entonces hipotecar el terreno por valor de cuatro millones de euros con los que acometer la construcci&oacute;n y el centro se inaugura en septiembre de 2015, sin licencia de apertura, que no llega hasta noviembre de 2015&rdquo;, explica Hern&aacute;ndez. &ldquo;Es una cesi&oacute;n intencionada. Se trata de regalar un negocio vinculado a un servicio p&uacute;blico, como es la Educaci&oacute;n. El suelo en Torrej&oacute;n es un tesoro porque es escaso. Esto es s&oacute;lo una muestra del expolio al que est&aacute;n sometiendo a la ciudad beneficiando a empresas privadas vinculadas claramente a personas afines al partido&rdquo;, apunta Castillo desde el grupo socialista, en referencia a la presencia del director del nuevo centro Tirso Moreno en las listas municipales del PP. &ldquo;En Espa&ntilde;a todav&iacute;a puede presentarse uno por el partido de su preferencia&rdquo;, se&ntilde;ala el portavoz del Ayuntamiento a este respecto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros sumamos 1 y 2 y nos salen 3&rdquo;, resume el portavoz de PEPTA, Iv&aacute;n Tom&eacute;. &ldquo;Nos parece una aberraci&oacute;n que se regalen los recursos p&uacute;blicos a empresas privadas, y de esta manera, con alevos&iacute;a, en el mes de agosto y en un horario de ma&ntilde;ana en el que a los padres trabajadores nos era imposible acudir al Pleno para expresar nuestro rechazo&rdquo;, prosigue. &ldquo;Nosotros reclamamos que el equipamiento deportivo en esa parcela sea de uso compartido entre el alumnado de los tres centros y un uso ciudadano fuera del horario escolar&rdquo;, se&ntilde;ala Tom&eacute;, que a&ntilde;ade el p&eacute;simo estado de mantenimiento que ten&iacute;an los dos colegios p&uacute;blicos afectados hasta hace poco: &ldquo;Se han hecho obras recientemente, pero ha sido un parche... Estaban en las mismas condiciones que cuando yo estudiaba, y tengo 37 a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante la situaci&oacute;n actual, la plataforma ha iniciado una recogida de firmas a trav&eacute;s de Internet para frenar la cesi&oacute;n. &ldquo;Tambi&eacute;n vamos a repartir notas informativas a la puerta de los colegios para que los padres sean conscientes de la situaci&oacute;n actual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el proyecto presentado por el San Juan Bosco para la cesi&oacute;n de la parcela, el centro ya cuenta con una sala de psicomotricidad, dos pistas de f&uacute;tbol sala al aire libre de 40 metros por 25, cuatro canchas de minibasket, gimnasio y piscina cubierta. Adem&aacute;s, el centro define a su alumnado de la siguiente manera: &ldquo;Los niveles de instrucci&oacute;n y socioecon&oacute;micos de las familias se sit&uacute;an en los escalones medio-medio/medio-alto, con una poblaci&oacute;n de 1.500 alumnos&rdquo;, repartidos en todas las fases educativas desde Infantil a Bachillerato. En su p&aacute;gina web describe: &ldquo;El Centro, que no pertenece a una orden religiosa, asume y propicia, sin embargo, esper&aacute;ndolos de los alumnos que en &eacute;l se educan y sus familias, los principios que inspiran la corriente del Humanismo cristiano&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/ayuntamiento-pp-publico-concertado-director_1_1933462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Sep 2018 18:44:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ba511a99-e90b-4a16-9d1b-af4559654ac7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1880663" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ba511a99-e90b-4a16-9d1b-af4559654ac7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1880663" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un ayuntamiento del PP cede suelo público a un colegio concertado cuyo director fue en las listas del partido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ba511a99-e90b-4a16-9d1b-af4559654ac7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,Torrejón de Ardoz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablan las prostitutas: "Los ideales están muy bien, pero no queremos estar otros cuarenta años esperándolos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/prostitucion_1_1951722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f296637-6b4a-4adc-9282-13a6a718a238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablan las prostitutas: &quot;Los ideales están muy bien, pero no queremos estar otros cuarenta años esperándolos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la decisión del Gobierno de impugnar los estatutos del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS y el debate social generado, hablamos con varias mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución para preguntarles su opinión</p><p class="subtitle">"Nosotras decimos que esto es trabajo para no sentirnos marginadas pero en realidad no es un trabajo", dice Susi, de 42 años</p><p class="subtitle">"Vivimos en un sistema capitalista donde estás obligado a trabajar para tener que comer. Pues yo decido con qué parte de mi cuerpo obtengo más rentabilidad", defiende Janet, de 58 años</p><p class="subtitle">"Aunque se legalizara, no creo que esto sea un trabajo. Prácticamente tienes que ser una máquina, psicológicamente es muy duro", señala María, de 31 años</p></div><p class="article-text">
        El registro del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS ha vuelto a poner la prostituci&oacute;n en el foco. Entre la decisi&oacute;n del Gobierno de impugnar sus estatutos -y de cesar a la Directora General de Trabajo, que los firm&oacute;- y el debate social generado, hablamos con varias mujeres que ejercen o han ejercido la prostituci&oacute;n para preguntarles su opini&oacute;n sobre el sindicato, pero tambi&eacute;n su posici&oacute;n sobre la abolici&oacute;n o la regularizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Susi, 42 a&ntilde;os</strong>
    </p><p class="article-text">
        Susi es el nombre falso de esta mujer brasile&ntilde;a que ha ejercido la prostituci&oacute;n en Espa&ntilde;a durante diez a&ntilde;os. Hace cuatro, consigui&oacute; dejarlo. &ldquo;Vine a Espa&ntilde;a y contraje una deuda. No fui v&iacute;ctima de trata exactamente, o al menos no como otras compa&ntilde;eras, pero s&iacute; fui explotada. Se quedaban con el 50% de lo que ganaba. Una vez pagas la deuda, est&aacute; el problema de los papeles. Yo ten&iacute;a miedo, no sab&iacute;a el idioma...&rdquo;, relata. Susi, que es transg&eacute;nero, invirti&oacute; sus peque&ntilde;os ahorros en un curso de peluquer&iacute;a para &ldquo;conseguir salir&rdquo;. Con ayuda de una asociaci&oacute;n y de los recursos municipales de Madrid, abandon&oacute; la prostituci&oacute;n y ahora trabaja como administrativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotras decimos que esto es trabajo para no sentirnos marginadas pero en realidad no es un trabajo. La mayor&iacute;a de las prostitutas nunca consigue salir. Incluso en los pa&iacute;ses donde est&aacute; regulada, las prostitutas no se jubilan. El sistema est&aacute; hecho para que lo seas mientras sirves, mientras est&aacute;s bien f&iacute;sicamente, joven y guapa. Cuando no, te mandan a la calle. Un trabajo es algo que te llena, no que te vac&iacute;a&rdquo;, dice con rotundidad.
    </p><p class="article-text">
        Susi defiende que las relaciones sexuales deber&iacute;an ser &ldquo;un intercambio de sensaciones, de sentimientos entre las personas&rdquo;. &ldquo;La prostituci&oacute;n mata a muchas chicas. Hay relaciones sexuales que son como una violaci&oacute;n y que aceptas por el dinero. Esto es degradante, la persona que recibe el dinero tiene que callar y someterse porque lo necesita. Muchas mujeres para no pensar beben o usan sustancias, si no, se hace insoportable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante un tiempo, vio con buenos ojos la idea de sindicarse, &ldquo;porque las mujeres que ejercen  por necesidad tambi&eacute;n deber&iacute;an poder darse de alta en la Seguridad Social y tener derechos futuros&rdquo;. Pero su posici&oacute;n ha cambiado: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n har&iacute;a las propuestas de trabajo? Los que se iban a beneficiar son los proxenetas y los clientes, no las mujeres. Ya hay modelos europeos donde regulan y hay muchos problemas con todo esto. Por ejemplo, aunque las mujeres tienen contratos, no les alquilan pisos porque la sociedad las rechaza&rdquo;. &ldquo;Cuando estaba en el piso con mi maleta, yo so&ntilde;aba con dejar la prostituci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; no ofrecen cursos a estas mujeres? La mayor&iacute;a quiere salir de ah&iacute;&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Janet, 58 a&ntilde;os</strong>
    </p><p class="article-text">
        Janet, de 58 a&ntilde;os, lleva tres d&eacute;cadas ejerciendo la prostituci&oacute;n en el Raval. Cuando empez&oacute;, pens&oacute; hacerlo poco tiempo, &ldquo;pero al cabo de dos meses ya ten&iacute;a el dinero que necesitaba y continu&eacute;&rdquo;. Se sacaba much&iacute;simo m&aacute;s dinero que dedic&aacute;ndose a la limpieza, asegura, algo que le permiti&oacute; pagar carreras universitarias a sus hijos. A su edad, ingresa alrededor de 1.000 euros al mes con clientes &ldquo;viejos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella es una de las cerca de 20 trabajadoras sexuales, algunas de ellas del colectivo Putas Indignadas, muy presente en el barrio del Raval, que en julio se afiliaron al sindicato Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC). Su objetivo inicial, explica, es denunciar la falta de derechos en el ejercicio del trabajo sexual y sobre todo &ldquo;acabar con la criminalizaci&oacute;n&rdquo;, que atribuyen principalmente a la ordenanza de civismo (que aprob&oacute; el Gobierno del PSC en 2006), que proh&iacute;be ejercer la prostituci&oacute;n en la calle. 
    </p><p class="article-text">
        Aparte de la ordenanza, no se quieren pronunciar sobre una eventual regularizaci&oacute;n de la profesi&oacute;n. &ldquo;Estamos en reuniones en IAC para ver cu&aacute;l puede ser la incidencia a nivel laboral, pero de momento luchamos por la despenalizaci&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Creemos que para regularlo tendr&iacute;amos que sentarnos pol&iacute;ticos, t&eacute;cnicos y trabajadoras y buscar un punto de encuentro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Janet, que acude a la entrevista con dos compa&ntilde;eras de Putas Indignadas, Ana y Aura, acusa a los sectores del feminismo contrarios a la prostituci&oacute;n de ser &ldquo;elitistas&rdquo; y estar lejos la realidad de muchas mujeres. &ldquo;Vivimos en un sistema capitalista donde est&aacute;s obligado a trabajar para tener que comer. Pues yo decido con qu&eacute; parte de mi cuerpo obtengo m&aacute;s rentabilidad. Sin estudios no puedo usar la cabeza, con el cuerpo gano 700 euros [de limpiadora], y con el sexo much&iacute;simo m&aacute;s&rdquo;, resume. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No todas las prostitutas son prisioneras y v&iacute;ctimas de trata&rdquo;, reivindica Janet, que detalla que ella y sus compa&ntilde;eras trabajan en pisos alquilados en los que asumen gastos de forma compartida
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mar&iacute;a Jos&eacute; Barrera, 44 a&ntilde;os</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lleva ejerciendo la prostituci&oacute;n durante unos diez a&ntilde;os, en pisos y en prost&iacute;bulos, siempre para terceros. Es una de las fundadoras del Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS) y aboga principalmente por mejorar la situaci&oacute;n de las prostitutas. Ni regularizaci&oacute;n ni abolici&oacute;n, sino herramientas para proteger sus derechos. A su juicio, no hay alternativa para las putas ni la ha habido en cuarenta a&ntilde;os de democracia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las herramientas para defender nuestros derechos nos la tienen que proporcionar las administraciones pero no lo hacen. Nosotras estamos creando nuestras propias herramientas porque las necesitamos y los sindicatos no han hecho nada. No tenemos derecho como nada. A nosotras nadie nos protege de los abusos que estamos recibiendo, de las ordenanzas de los ayuntamientos que nos persiguen. Queremos herramientas para compa&ntilde;eras que no son tan privilegiadas como las que han montado el sindicato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Regular?, &iquest;abolir? &ldquo;Lo que est&aacute; pasando es que las putas nos hemos cansado de vivir la realidad en la que estamos viviendo. Los ideales est&aacute;n muy bien, pero son ideales. No queremos esperar otros cuarenta a&ntilde;os esperando ideales, porque llevamos todo ese tiempo para que nos ofrezcan alternativa laboral. Hay mujeres que lo est&aacute;n pasando fatal, hay otras que viven la prostituci&oacute;n como la &uacute;nica alternativa, que lo quieren dejar, y hay otras mujeres que la viven como una profesi&oacute;n, pero no hay alternativa para ninguna. Lo queremos son herramientas para que, tanto unas como otras, puedan defenderse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotras no queremos la regularizaci&oacute;n de la prostituci&oacute;n, ni tampoco la abolici&oacute;n. Queremos un reconocimiento de nuestros derechos. Est&aacute; comprobado que la regularizaci&oacute;n al &uacute;nico que beneficia es al empresariado, por eso la defiende Ciudadanos. Tener a este partido apoy&aacute;ndonos no es ning&uacute;n apoyo, porque no est&aacute; pensando en los derechos de las mujeres, sino en el PIB que generamos y en el empresario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Barrera denuncia que muy pocas mujeres han recibido asilo pol&iacute;tico por denunciar a proxenetas. &ldquo;No tenemos protecci&oacute;n ni siquiera por denunciar. Nuestra lucha es por todas las mujeres que ejercen la prostituci&oacute;n, no solo las privilegiadas. Ojal&aacute; muchas mujeres no se vieran avocadas a ejercerla. Hablamos de abolici&oacute;n pero, &iquest;qu&eacute; vamos a hacer con las 500.000 putas que hay en Espa&ntilde;a seg&uacute;n las estad&iacute;sticas?, &iquest;las van a mandar a los servicios sociales con las que ya hay?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Beyonc&eacute;, 32 a&ntilde;os</strong>
    </p><p class="article-text">
        Beyonc&eacute; habla pausadamente. En su semblante de rasgos finos se adivina la marca cansada de quien dedica las noches al trabajo. &ldquo;Porque somos trabajadoras, trabajadoras sexuales&rdquo;, declara esta ecuatoriana de 32 a&ntilde;os. Ni a ella ni a &ldquo;las chicas de mi acera&rdquo;, como ella misma denomina al resto de mujeres con las que comparte espacio en el distrito de Villaverde, les es ajeno el debate generado. &ldquo;Claro que lo hablamos entre nosotras y estamos a favor. Ojal&aacute; se consiga, estamos necesitadas de un apoyo, algo que nos permita exigir...&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre ella y sus compa&ntilde;eras est&aacute; marcada por una armon&iacute;a alejada del t&oacute;pico de la lucha por el territorio. &ldquo;Entre nosotras siempre nos apoyamos. Si llega una chica nueva se le explica la relaci&oacute;n de servicios y precios, d&oacute;nde puede ir a ocuparse de los clientes, o con la ropa... que no vayan desnudas, por razones de convivencia con los vecinos&rdquo;, cuenta. &ldquo;Sindicarnos nos podr&iacute;a ayudar a liberarnos del estigma social que sufrimos y reclamar derechos que nos son necesarios como ciudadanas&rdquo;, valora. La ausencia de mecanismos para reclamar derechos laborales le obliga a interrogarse sobre algo m&aacute;s que sus problemas cotidianos. &ldquo;Podr&iacute;amos cotizar, tener acceso a una pensi&oacute;n, al paro, a tener bajas por enfermedad... lo que cualquier otro trabajador&rdquo;, enumera Beyonc&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; a Madrid junto a su familia a los 14 a&ntilde;os. &ldquo;Comenc&eacute; con 18 o 19 a&ntilde;os, no lo tengo claro, para conseguir independencia econ&oacute;mica. Empec&eacute; un curso en una escuela de peluquer&iacute;a, para perfeccionar la t&eacute;cnica. Estuve seis meses trabajando sin estar dada de alta en la Seguridad Social. Tampoco me pagaban. Cuando termin&oacute; el curso no me hicieron contrato. Despu&eacute;s de haberme explotado me pusieron en la calle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando comenz&oacute; a ejercer la prostituci&oacute;n, a trav&eacute;s de una amiga. Aunque casi toda su actividad la ha desarrollado en las proximidades de pol&iacute;gonos industriales tambi&eacute;n tiene experiencia en pisos donde recib&iacute;a a clientes junto a otras chicas: &ldquo;Hay una madame que te dice qu&eacute; tienes que hacer, c&oacute;mo, cu&aacute;nto tienes que cobrar y te exige un reparto del 50% o 60% de lo que cobras por tus servicios. Sin un sindicato se pierde la posibilidad de negociar, incluso en lo que no te puedes negar a hacer porque el cliente lo espera... Trabajando en la calle t&uacute; eliges tu trabajo, c&oacute;mo lo haces, lo que pactas y acuerdas con el cliente es cosa tuya. No me desvisto hasta que tengo el dinero en la mano. El mayor riesgo al que nos enfrentamos son chavales que tiran piedras desde el coche. Nunca me ha agredido un cliente. En la mayor&iacute;a de los casos, el putero va y va nervioso. Muchos son primerizos. T&uacute; eres la profesional y ellos se entregan&rdquo;, relata Beyonc&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se le plantea la abolici&oacute;n, la expresi&oacute;n de agravio y c&oacute;lera mezcladas que aflora en su rostro anticipa su respuesta: &ldquo;Abolir no. Soy una trabajadora del sexo, libremente y por decisi&oacute;n propia, y as&iacute; muchas de mi alrededor&rdquo;, manifiesta. En su percepci&oacute;n de las situaciones de explotaci&oacute;n hay cierto escepticismo: &ldquo;Pasan, pero no son las cantidades ni las situaciones que cuentan los medios de comunicaci&oacute;n. Hay que normalizar. Somos trabajadoras, somos clase obrera, con un trabajo como cualquier otro, pero sin derechos. La gente que habla de explotaci&oacute;n lo ve desde el otro lado del trabajo sexual. Yo lo veo como puta. Nuestra percepci&oacute;n es otra y siempre falta esta, porque no hay putas en los debates. Sindicarnos nos dar&iacute;a nuestra propia voz&rdquo;, zanja antes de terminar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mar&iacute;a, 31 a&ntilde;os</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es de Ruman&iacute;a y Mar&iacute;a no es su nombre real. Hace solo tres meses que dej&oacute; atr&aacute;s ochos a&ntilde;os dedicados a la prostituci&oacute;n. &ldquo;Aunque se legalizara, no creo que esto sea un trabajo. Pr&aacute;cticamente tienes que ser una m&aacute;quina, psicol&oacute;gicamente es muy duro. Sin hablar de lo que haces, que tambi&eacute;n lo es&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Para Mar&iacute;a, la mejor opci&oacute;n es abolirla: &ldquo;Hay que dar alternativas a las chicas, ayudarlas, ofrecerles trabajos, formaci&oacute;n. Lo de los papeles es un problema muy grande, muchas no tenemos. En mi caso por ejemplo he salido porque me ha ayudado la Fundaci&oacute;n Cruz Blanca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta mujer conoce dos caras de la prostituci&oacute;n. Cuando comenz&oacute;, lo hizo a cargo de alguien. &ldquo;Fue la persona que me trajo a Espa&ntilde;a. Cuando llegamos, esa persona no fue agresiva, pero me quitaba todo el dinero que ganaba&rdquo;. Volvi&oacute; a Ruman&iacute;a y, meses m&aacute;s tarde, decidi&oacute; regresar a Espa&ntilde;a para ejercer la prostituci&oacute;n por su cuenta. &ldquo;Lo hice para mantener a mi hija. Ya por cuenta propia pod&iacute;a manejar mis horarios y todo el dinero era para m&iacute;. Claro que hay mujeres que hacen dinero. Tambi&eacute;n conoc&iacute; a muchas que estaban obligadas. Sea como sea, aunque eso se legalizara, algo m&aacute;s habr&iacute;a ah&iacute; detr&aacute;s. Mentalmente es dif&iacute;cil estar mucho tiempo ah&iacute;. Los hombres te hablan mal, est&aacute;s todo el rato tensa, pensando en si pasa algo. Yo no digo que todas quieran salir, pero muchas s&iacute;, aunque ahora no pueden&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Wallada, 45 a&ntilde;os</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bajo este nombre, esta mujer lleva a&ntilde;os ejerciendo la prostituci&oacute;n. Antes, en clubes; ahora, por cuenta propia y combin&aacute;ndolo con otros trabajos. Wallada defiende la sindicaci&oacute;n de las prostitutas: &ldquo;Lo veo &uacute;til. Somos trabajadoras en locales y clubes que est&aacute;n legalizados y con patronos que est&aacute;n asociados legalmente. No entiendo este esc&aacute;ndalo porque nosotras queramos organizarnos y defender nuestros derechos frente a estos empresarios que nos explotan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Wallada critica la &ldquo;hipocres&iacute;a social&rdquo; y el &ldquo;nivel de violencia&rdquo; contra las prostitutas y contra &ldquo;quienes defiende que debemos tener derechos&rdquo;. Para ella, la abolici&oacute;n &ldquo;es una utop&iacute;a&rdquo;. &ldquo;No entiendo c&oacute;mo pueden decir que a m&iacute; los clientes me violan. A m&iacute; no me violen. Mi cuerpo y mi sexualidad son m&iacute;os. &iquest;Qu&eacute; argumentos ha dado el feminismo para apoyar el aborto? Que el cuerpo es nuestro. Es nuestro para abortar y por qu&eacute; no para follar con o sin deseo. &iquest;O es que las amas de casa siempre follan con deseo?&rdquo;, lanza. 
    </p><p class="article-text">
        Conoce de cerca el abolicionismo, algunas de sus amigas lo defienden. Wallada no comparte sus argumentos y responde a algunos de ellos. &ldquo;Cuando dicen que si es lo que quieres para tu hija pues yo lo que quiero es que me hija decida ella misma en este mundo y que decida lo que decida est&eacute; respaldada por derechos&rdquo;, dice. Sobre si la regularizaci&oacute;n tendr&iacute;a efectos para la igualdad y para todas las mujeres, Wallada se muestra esc&eacute;ptica. &ldquo;No te lo ofrecer&iacute;an en una oficia de empleo. All&iacute; te ofrecen los puestos relacionados con el perfil que t&uacute; has dado. Yo entiendo el patriarcado como un sistema que no nos da derechos a las mujeres&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar, Pau Rodríguez, Javier Ramajo, Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/prostitucion_1_1951722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Sep 2018 18:50:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7f296637-6b4a-4adc-9282-13a6a718a238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="278226" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7f296637-6b4a-4adc-9282-13a6a718a238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="278226" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hablan las prostitutas: "Los ideales están muy bien, pero no queremos estar otros cuarenta años esperándolos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7f296637-6b4a-4adc-9282-13a6a718a238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Prostitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último bastión del franquismo en un puñado de ayuntamientos madrileños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/ultimo-bastion-franquismo-punado-ayuntamientos_1_1959434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e94bc10c-141d-484f-9f4a-5b131c15091b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El último bastión del franquismo en un puñado de ayuntamientos madrileños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley de memoria histórica choca con la resistencia de dirigentes municipales a retirar símbolos y honores a personajes de la dictadura</p><p class="subtitle">El Gobierno de Torrejón de Ardoz alegó que el vítor franquista en las fachadas de viviendas protegidas aludían al nombre masculino de "Víctor"</p><p class="subtitle">En Coslada PP el Gobierno socialista aprobó la retirada del catálogo de restos franquistas con el voto en contra de Ciudadanos y PP</p></div><p class="article-text">
        La resistencia m&aacute;s f&eacute;rrea suele alzarse a veces en las plazas m&aacute;s peque&ntilde;as. Tambi&eacute;n sucede en la aplicaci&oacute;n de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica, que ha visto en el &aacute;mbito municipal el principal escollo para su aplicaci&oacute;n. Varios episodios recientes en la Comunidad de Madrid denotan el recelo de algunos Ayuntamientos para cumplir con una parte de la legalidad espa&ntilde;ola que, en lo referido a los vestigios del franquismo presentes en espacios p&uacute;blicos, incomoda abordar a algunos grupos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En Torrej&oacute;n de Ardoz, municipio de m&aacute;s de 125.000 habitantes, y cuyo Gobierno municipal del Partido Popular, no inici&oacute; la retirada de 99 vestigios franquistas -en su mayor&iacute;a, placas- de los espacios p&uacute;blicos de la ciudad hasta que el Juzgado de Instrucci&oacute;n N&ordm; 9 de Madrid lo conmin&oacute; a elaborar un cat&aacute;logo y adoptar las medidas para su retirada, en febrero de este a&ntilde;o. La asociaci&oacute;n memorialista Ranz Orosas, que denunci&oacute; al consistorio torrejonero y a otros 37 Ayuntamientos en toda Espa&ntilde;a ante la negativa a la retirada, explic&oacute; algunos de los argumentos municipales esgrimidos durante el proceso para mantenerlos: que el v&iacute;tor franquista en las fachadas de viviendas protegidas levantadas por el r&eacute;gimen alud&iacute;an al nombre masculino V&iacute;ctor.
    </p><p class="article-text">
        La obviedad se impuso a los argumentos municipales, declarando los s&iacute;mbolos franquistas como un testimonio del Franquismo. Seg&uacute;n la sentencia, el Ayuntamiento fue condenado a pagar las costas procesales, sufragadas con el erario p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una resistencia similar se alz&oacute; en Coslada (85.000 habitantes), cuando el pasado 15 de junio el Pleno liderado por el PSOE aprob&oacute; la retirada del cat&aacute;logo de restos franquistas, placas y nombres de calles, del espacio p&uacute;blico. Adem&aacute;s, se ratific&oacute; la revocaci&oacute;n del t&iacute;tulo por el que en 1967 se hab&iacute;a nombrado a Francisco Franco alcalde honorario del municipio. Las medidas contaron con el voto en contra de PP y Ciudadanos. Esta oposici&oacute;n directa en el &aacute;mbito municipal choca con la estrategia de estos dos partidos en el Congreso de los diputados donde optaron por la abstenci&oacute;n en episodios como la exhumaci&oacute;n de los restos del dictador, evitando as&iacute; la significaci&oacute;n tan directa y patente en el municipalismo.
    </p><p class="article-text">
        A las reticencias de determinados grupos pol&iacute;ticos contribuyen adem&aacute;s las lagunas de la propia Ley de Memoria Hist&oacute;rica, que proporcionan el subterfugio necesario para aquellas corporaciones municipales que bajo gobiernos generalmente de corte conservador rechazan acometer las pol&iacute;ticas que se&ntilde;ala la norma. Su aplicaci&oacute;n depende en &uacute;ltima instancia de la aprobaci&oacute;n en los Plenos de los ayuntamientos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el &aacute;mbito municipal, al no existir en la Comunidad de Madrid una ley regional que unifique, hace que su aplicaci&oacute;n sea dispar&rdquo;, explica Javier Moreno, presidente del Foro por la Memoria Democr&aacute;tica, organizaci&oacute;n social que persigue la retirada de los vestigios en Madrid desde el a&ntilde;o 2002.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que se est&aacute; llevando a cabo es una catalogaci&oacute;n de los vestigios y una valorizaci&oacute;n de los mismos, que en el caso de ser bienes que se encuentran en iglesias, como son las cruces de los ca&iacute;dos erigidas en multitud de pueblos, lo valoriza la propia Iglesia, y eso suma un problema a&ntilde;adido. Eso lo deja claro la propia Ley. Mientras el resto sea un Bien de Inter&eacute;s Cultural, lo tiene que valorizar la Iglesia. En el resto, una vez que la simbolog&iacute;a se valoriza, son los Plenos Municipales los que tienen que aprobar su retirada. Pero al no haber reglamentaci&oacute;n concreta y un valor de Ley se terminan judicializando los procesos&rdquo;, se&ntilde;ala Moreno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe un gran problema sobre c&oacute;mo se gestiona la Memoria en Espa&ntilde;a&rdquo;, defiende quien es la cabeza visible del Foro por la Memoria Hist&oacute;rica. &ldquo;La Ley de Memoria&nbsp; s&iacute; sirve para que a partir de 2007 las Comunidades Aut&oacute;nomas fijen una norma para su desarrollo. Las Comunidades que han querido, Madrid no se encuentra entre ellas, tienen aprobadas normas auton&oacute;micas, y las distintas leyes que conviven en el territorio nacional hacen que las situaciones sean distintas en funci&oacute;n de la Comunidad&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La ausencia de un mismo criterio supraterritorial no es el &uacute;nico problema. Adem&aacute;s, existen aspectos que exceden a las competencias municipales, como en el caso de las fosas comunes y la b&uacute;squeda de desaparecidos, en las que algunas regiones cuentan con bancos de ADN y otros no. &ldquo;Estamos ante una situaci&oacute;n sin sentido precaria y desigual. Catalu&ntilde;a plantea la nulidad de las condenas a los reos del franquismo, &iquest;y los condenados que no sean catalanes no pueden acogerse a la nulidad de los procesos? Los bancos de ADN deben ser estatales, seg&uacute;n las recomendaciones de Naciones Unidas, ya que hubo desplazados fusilados en Madrid, y madrile&ntilde;os fusilados en otros territorios&rdquo; razona Moreno. &ldquo;El Ayuntamiento de Madrid tiene creada por ejemplo una mesa de DDHH donde se incluye la Memoria, pero no tiene sentido que por haber sido torturado o represaliado en Madrid tengas m&aacute;s derecho a ser reconocido que en el pueblo de al lado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la misma manera hay Comunidades Aut&oacute;nomas, la Comunidad Valenciana y Andaluc&iacute;a, que tienen previsto un r&eacute;gimen sancionador para que aquellos Ayuntamientos y particulares que no cumplan con la Ley sean sancionados, por ejemplo dej&aacute;ndoles sin acceso a subvenciones p&uacute;blicas.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Madrid est&aacute; a la cola&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La Comunidad no sale bien parada de la comparativa con otros territorios. En ocasiones la impresi&oacute;n ha sido que el trabajo&nbsp; de Memoria tomaba la direcci&oacute;n opuesta a la marcada por la Ley. En 2016, el Gobierno regional encabezado por Cristina Cifuentes atend&iacute;a la reclamaci&oacute;n del alcalde de Brunete para declarar Bien de Inter&eacute;s Cultural la plaza Mayor del Municipio y la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Asunci&oacute;n. En el complejo iban incluidas placas conmemorativas de la batalla de Brunete y la &ldquo;gloriosa cruzada de liberaci&oacute;n&rdquo;, colocadas en el d&eacute;cimo aniversario del golpe de Estado. La declaraci&oacute;n como BIC blind&oacute; estos elementos ante cualquier posible retirada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de una situaci&oacute;n puntual que del mismo modo que se declar&oacute; se puede anular&rdquo;, explica Macarena Elvira, secretaria de Justicia, Funci&oacute;n P&uacute;blica y nuevos derechos del PSOE de Madrid. Admite que la redacci&oacute;n actual de la Ley de Memoria tiene deficiencias que dificultan su aplicaci&oacute;n a nivel regional y municipal. &ldquo;Sin embargo, el grupo socialista en el Congreso present&oacute; en la pasada legislatura una moci&oacute;n para corregir esas lagunas que fue tumbada por el PP sin llegar a iniciarse los tr&aacute;mites&rdquo;. La intenci&oacute;n de su grupo era lograr su aplicaci&oacute;n con la dotaci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos. Sobre la situaci&oacute;n&nbsp; de la Memoria en Madrid se muestra tajante: &ldquo;La Ley est&aacute; para aplicarla, y Madrid es la Comunidad m&aacute;s retrasada en su aplicaci&oacute;n&rdquo;. Adem&aacute;s apunta motivos m&aacute;s all&aacute; de las razones de partido como obst&aacute;culos&nbsp; de la Ley. &ldquo;En los municipios se llea a un conflicto m&aacute;s personal, por razones de cercan&iacute;a entre los vecinos. Son cuestiones que afectan a la convivencia, pero se impone la necesidad de reabrir el debate, que viene ya con 40 a&ntilde;os de retraso&rdquo;, se&ntilde;ala Elvira.
    </p><p class="article-text">
        Entre los actores cobra protagonismo la Iglesia, que alberga&nbsp; parte de esos s&iacute;mbolos en sus propiedades. &ldquo;En Getafe fuimos a un Pleno municipal para retirar un s&iacute;mbolo del Cerro de los &Aacute;ngeles donde Franco coloc&oacute; una placa de exaltaci&oacute;n franquista. Se aprob&oacute; la retirada en el Pleno, con los votos en contra de PP y Ciudadanos, con discursos muy duros en los que reclamaban que se quitara el nombre de La Pasionaria, que sufri&oacute; una pena de exilio hasta la ca&iacute;da del r&eacute;gimen,&nbsp; a una rotonda. Siempre caemos en el 't&uacute; m&aacute;s'&rdquo;, recuerda Moreno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la aprobaci&oacute;n municipal, la placa no fue retirada. &ldquo;El cerro pertenece a la archidi&oacute;cesis de Getafe y se negaron. En Colmenar Viejo hay una fosa de represaliados, que eran todos los cargos del Frente Popular en el entorno de la carretera de Burgos. Los fueron llevando para all&aacute; y los dejaron all&iacute;. Fue abierta en el a&ntilde;o 1979 y se sacaron restos en un &aacute;mbito particular. Nosotros nos dirigimos a la fosa, que est&aacute; en el cementerio y que pertenec&iacute;a a una cofrad&iacute;a religiosa. Tampoco se pudo hacer nada bajo el pretexto de que ten&iacute;a que existir consenso entre los feligreses&rdquo;, relata. &ldquo;Nos transmiti&oacute; que hab&iacute;an realizado una asamblea y que para ellos abrir la fosa era como tomar su casa, y que no lo pod&iacute;an consentir. Siempre hay una confrontaci&oacute;n entre los distintos &aacute;mbitos de poder&rdquo;. En el caso del Valle de los Ca&iacute;dos la situaci&oacute;n es distinta pues se trata de un lugar declarado Patrimonio Nacional y el Gobierno ha retirado al patronato su potestad.
    </p><p class="article-text">
        Los simbolog&iacute;a franquista vive adem&aacute;s rodeada de una mayor&iacute;a social indolente, ajena a los significados que &eacute;stos encierran. &ldquo;La gente est&aacute; acostumbrada a la impunidad, y quiz&aacute; de ah&iacute; la impunidad con la que se han sentido algunos en casos de corrupci&oacute;n. No estamos acostumbrados a la defensa de los valores democr&aacute;ticos porque esa pedagog&iacute;a no ha existido&rdquo;, comenta Moreno recordando c&oacute;mo las clases de Historia de Espa&ntilde;a terminaban en su &eacute;poca en la Semana Tr&aacute;gica de Barcelona, sucesos de 1909.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es necesario ense&ntilde;ar la historia con valores de Memoria y evitar la&nbsp; tendencia a la equiparaci&oacute;n. El verano del 36 en Madrid fue escenario de una represi&oacute;n feroz y terrible con muchos muertos, y es algo que nunca negaremos. Pero equipararlo con 40 a&ntilde;os de represi&oacute;n no parece muy apropiado. Imagina plantear que se incluya en las clases un temario de memoria democr&aacute;tica cuando en el distrito de Salamanca hace 30 a&ntilde;os que todas las plazas educativas que se crean son de educaci&oacute;n concertada. Es imposible&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La memoria en Espa&ntilde;a inicia su realidad en el &aacute;mbito familiar, en los familiares organizados para recuperar los restos de represaliados. Desde el Foro por la Memoria Democr&aacute;tica se&ntilde;alan que es el inicio del camino, pero no el final. &ldquo;Perseguimos que se haga una transici&oacute;n hacia la memoria colectiva, para que haya un valor pedag&oacute;gico detr&aacute;s de todo esto que nos lleve a defender siempre los Derechos Humanos. Cuando nosotros lo hemos intentado, dar charlas en institutos sobre el tema de las fosas comunes, s&oacute;lo ha sido posible en dos distritos, Vic&aacute;lvaro y Villaverde, porque chocas con las AMPAS...&rdquo;, explica el historiador y miembro de la asociaci&oacute;n Javier Ruiz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Bustarviejo se llev&oacute; a cabo, con subvenciones del Gobierno de Zapatero, la recuperaci&oacute;n de la estructura de un campo de trabajo y hemos celebrado jornadas para ense&ntilde;arlo y contar lo que all&iacute; acontec&iacute;a. El Ayuntamiento era gobernado en coalici&oacute;n por el PSOE e IU&rdquo;, apunta Ruiz.
    </p><p class="article-text">
        Existen episodios a&uacute;n m&aacute;s recientes. En la exposici&oacute;n de Auschwitz en la fundaci&oacute;n Canal, abierta hasta el pr&oacute;ximo 7 de octubre, no se hac&iacute;a menci&oacute;n a los espa&ntilde;oles muertos en el campo de exterminio. &ldquo;A ra&iacute;z de las quejas que se fueron escribiendo en el libro de visitas se a&ntilde;adi&oacute; una parte reconociendo que tambi&eacute;n hubo fallecidos espa&ntilde;oles&rdquo;, apunta Moreno. &ldquo;La memoria tiene que ser fruto de una pedagog&iacute;a democr&aacute;tica&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Quiz&aacute; la educaci&oacute;n sea el punto de partida para curar la amnesia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/ultimo-bastion-franquismo-punado-ayuntamientos_1_1959434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Sep 2018 19:01:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e94bc10c-141d-484f-9f4a-5b131c15091b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="14579" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e94bc10c-141d-484f-9f4a-5b131c15091b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="14579" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El último bastión del franquismo en un puñado de ayuntamientos madrileños]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e94bc10c-141d-484f-9f4a-5b131c15091b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,PP - Partido Popular,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última noche de El Palentino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/ultima-noche-palentino_1_2219667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/836719e9-0687-41da-9fef-bf9edbaf66e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La última noche de El Palentino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se fue el bar El Palentino, el Tierno Galván de los bares madrileños, y con él arrastra su propio icono y una época</p><p class="subtitle">Si algo caracterizó siempre al bar, con su dualidad de mañana y noche, fue que era un sitio abierto para cualquiera, que bajo la luz de sus fluorescentes blancos eliminaba las diferencias e igualaba a todos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El Palentino ha chapado&rdquo;. A las dos de la madrugada de este jueves, cumpliendo su horario, las manos de Juan, su camarero, echaban el cierre met&aacute;lico del 8 de la calle del Pez por &uacute;ltima vez.
    </p><p class="article-text">
        Se fue el Palentino, el Tierno Galv&aacute;n de los bares madrile&ntilde;os, y con &eacute;l arrastra su propio icono y una &eacute;poca. En la barra quedaba Loli, copropietaria de las ma&ntilde;anas, prestada a las noches desde la reciente muerte de Casto Herrezuelo, la otra cara de este lugar que para muchos representaba la &uacute;ltima esencia de lo que un d&iacute;a fue Malasa&ntilde;a. Contenida, dejaba las l&aacute;grimas para sus camareros, que se la abrazaban como si quisieran retenerla.
    </p><p class="article-text">
        Eran los &uacute;ltimos minutos de 76 a&ntilde;os de caf&eacute;s, ca&ntilde;as, cubatas, bocadillos de lomo y pepitos de ternera, celebrados por una multitud durante toda la jornada. &ldquo;Ten&iacute;an que haberlo hecho en el tanatorio de La Paz&rdquo;, dec&iacute;a Carolina, una de las habituales, mientras hac&iacute;a cola fuera. Eran las ocho de la tarde y ya no cab&iacute;a nadie m&aacute;s. Era t&iacute;pico del Palentino. Pasar por delante, verlo lleno, y continuar andando disuadidos, con la certeza de que algunas cosas siguen en su sitio. Pero este jueves el tumulto no desanimaba. Pod&iacute;an m&aacute;s la gratitud y el deseo de ser parte del final y la cola se perpetu&oacute; hasta el &uacute;ltimo momento. Su &uacute;ltima noche fue celebrada, tumultuosa, un funeral festivo, espejo de los que ha sido la vida de esta decana e irrepetible taberna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47ae0f8-0ed1-4cde-92ed-26ad74d24f85_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47ae0f8-0ed1-4cde-92ed-26ad74d24f85_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47ae0f8-0ed1-4cde-92ed-26ad74d24f85_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47ae0f8-0ed1-4cde-92ed-26ad74d24f85_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47ae0f8-0ed1-4cde-92ed-26ad74d24f85_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b47ae0f8-0ed1-4cde-92ed-26ad74d24f85_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b47ae0f8-0ed1-4cde-92ed-26ad74d24f85_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Mucho sab&iacute;an los all&iacute; reunidos de &ldquo;cerrar bares&rdquo;, pero la expresi&oacute;n nunca hab&iacute;a sido tan literal, tan gr&aacute;fica, tan definitiva. &ldquo;Por aqu&iacute; ped&iacute;a yo las ca&ntilde;as&rdquo;, dec&iacute;a fuera Jorge, se&ntilde;alando los ventanales que en los a&ntilde;os 80 se abr&iacute;an a la plaza aleda&ntilde;a. &ldquo;Casto me dec&iacute;a qu&eacute; hora y qu&eacute; d&iacute;a era&rdquo; recordaba con sus amigos de pelo cano mientras firmaban en una pancarta y dejaban palabras de despedida. &ldquo;Pacheco estuvo aqu&iacute;&rdquo;, escrib&iacute;a uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Este jueves todos quer&iacute;an estar. Cientos de personas se hac&iacute;an <em>selfies</em> por doquier bajo el letrero de la esquina. Parejas abrazadas miraban la puerta con nostalgia. &ldquo;Esto estaba lleno de estudiantes de Bellas Artes, de m&uacute;sicos, de artistas, de La Movida&hellip;&rdquo;, rememoraba otra parroquiana, recordando tambi&eacute;n a sus clientes an&oacute;nimos, m&aacute;s all&aacute; de los c&eacute;lebres Alex De la Iglesia o Andr&eacute;s Calamaro, los m&aacute;s nombrados en los reportajes de estos d&iacute;as. &ldquo;La generaci&oacute;n de abajo no acompa&ntilde;a Madrid, es muy santa, muy ecologista&hellip; Para ellos, al Palentino le falta tofu&rdquo;. Y as&iacute;, entre an&eacute;cdotas y reflexiones, la cola avanzaba. Muchas versaban sobre el ausente Casto y su flem&aacute;tico aguante, de c&oacute;mo mandaba callar a alguien que hablaba a gritos, de un salto desde detr&aacute;s la desgastada barra blanca para recuperar un bolso robado. En la puerta, un folio con las esquinas dobladas informaba de su funeral, el pr&oacute;ximo lunes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Rls5axVFM8w-3059', 'youtube', 'Rls5axVFM8w', document.getElementById('yt-Rls5axVFM8w-3059'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Rls5axVFM8w-3059 src="https://www.youtube.com/embed/Rls5axVFM8w?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La gente que sal&iacute;a del bar sonriente, para no volver a entrar jam&aacute;s. Daban el relevo al siguiente grupo que franqueaba la puerta exultante, feliz porque hab&iacute;an conseguido sumarse a la fiesta tras una hora de cola. Ahora se enfrentaban a la haza&ntilde;a de conseguir una de las baldosas blanquinegras sobre la que trasegar. Los barriles de cerveza se hab&iacute;an quedado vac&iacute;os. Dos servilletas blancas de papel pinchadas en los grifos anunciaban su rendici&oacute;n. Juan cog&iacute;a hielos a pu&ntilde;ados y llenaba vasos de tubo, sin prisa y sin pausa, <em>Palentino style.</em> Loli serv&iacute;a aperitivos de besos y abrazos mientras el refuerzo de los camareros recog&iacute;a los vasos vac&iacute;os que se apelotonaban como la clientela, sorprendentemente talluda salpicada de postureo. La concurrencia, mayoritariamente masculina, estaba entregada al choque de cristales.
    </p><p class="article-text">
        La plancha apagada hab&iacute;a dejado de rezumar el humo de los miles de pepitos de ternera cocinados. Ep&iacute;tome de los precios populares, un billete de 10 euros sobre la barra bastaba para pagar tres copas que se vaciaban en menos tiempo de lo que se tardaba en pedirlas. Se alzaban las c&aacute;maras de los tel&eacute;fonos para fotos de grupo y la gente se sub&iacute;a a mesas y banquetas, haci&eacute;ndose hueco con alg&uacute;n lanzamiento de un hielo para no quedarse fuera de la instant&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Empezaban los c&aacute;nticos, la devoluci&oacute;n del cari&ntilde;o voz en grito. Se coreaba el nombre de Loli que alzaba los brazos tras la barra para coger los gritos y llev&aacute;rselos cosidos en el pecho. &ldquo;Viva Casto&rdquo; se repet&iacute;a al un&iacute;sono, para terminar en estruendo: &ldquo;Palentino, Palentino&rdquo;. Los v&iacute;tores aplaud&iacute;an los malabarismos de uno de los camareros tras la barra, que aguantaba en equilibrio sobre su frente barriles vac&iacute;os de cerveza, botellas de Larios y banquetas. La gente aplaud&iacute;a desde los escalones que llevan a la parte de abajo, el almac&eacute;n y los ba&ntilde;os. &ldquo;Aqu&iacute; mezclaba yo el caf&eacute; con el torrefacto a paladas&rdquo;, recordaba uno de los hijos de Casto. &ldquo;No hab&iacute;a venido desde que muri&oacute; mi padre. Llevo un pedo&hellip;&rdquo;, confesaba frente a las cajas de botellines vac&iacute;as. Arriba ten&iacute;an lugar embriagadas conversaciones sobre qu&eacute; es deporte ol&iacute;mpico y qu&eacute; no, sobre qu&eacute; es la madurez, sobre los bares que cierran, sobre lo que era Madrid y ya no es. La falta de espacio y la celebraci&oacute;n com&uacute;n un&iacute;an los grupos y la charla.
    </p><p class="article-text">
        Las horas pasaban en este lugar acostumbrado a ver el tiempo detenido, acerc&aacute;ndose al momento de la escoba con el bar vac&iacute;o. &ldquo;A ver chavales, os doy las gracias en nombre de Casto, en el m&iacute;o y en el del Palentino. Yo lo siento pero&hellip; ya se ha terminado el alcohol&rdquo;, anunciaba Loli mientras com&iacute;a un s&aacute;ndwich de salchich&oacute;n minutos antes de la una de la ma&ntilde;ana. Poco a poco el fin se materializaba. La puerta se abr&iacute;a solo para salir. Comenzaba el pillaje de objetos del bar, una foto enmarcada, su codiciada lista de precios, esa que se ha plasmado en camisetas neoyorquinas y que Loli tuvo que rescatar de manos de su joven camarero antes de que la regalara alegremente.
    </p><p class="article-text">
        Por encima de los objetos, Loli reivindicaba a las personas que hicieron de este bar la &uacute;ltima trinchera, los difuntos hermanos Casto y Mois&eacute;s, su marido. Profesionales del tabernismo, del tiempo en que los camareros no ten&iacute;an que ser modelos, sino saber el negocio. &ldquo;El Palentino somos nosotros&rdquo;, zanjaba. Era ellos. Y era los obreros de chaleco de plumas que desayunaban un mixto con un botell&iacute;n, y las se&ntilde;oras de pelo plateado recogido en un mo&ntilde;o sentadas con su perro en una de sus mesas, y el levantador de barra profesional que se apretaba un cubata de buena ma&ntilde;ana. Tambi&eacute;n era los estudiantes que se &ldquo;hac&iacute;an un Palentino&rdquo;, com&iacute;an y beb&iacute;an all&iacute; por cuatro perras y sal&iacute;an del rev&eacute;s. Porque si algo caracteriz&oacute; siempre al bar, con su dualidad de ma&ntilde;ana y noche, fue que era un sitio abierto para cualquiera, que bajo la luz de sus fluorescentes blancos eliminaba las diferencias e igualaba a todos. &ldquo;Hay una esencia que queda en el Palentino, en sus paredes f&iacute;jate lo que puede haber&rdquo;, dice Loli emocionada. &ldquo;Mi suegro, mi marido Mo&iacute;ses, con Casto, y yo, hemos seguido todos el mismo ritmo. Hemos ayudado a mucha gente, si nos llamaba un vecino all&iacute; est&aacute;bamos&hellip; Toma, las llaves de mi casa, en el Palentino, el punto de encuentro para much&iacute;sima gente&rdquo;, dice Loli tras 46 a&ntilde;os &ldquo;casada con el Palentino&rdquo;. Con el cierre se pierde un sitio y una &eacute;poca. La de los sitios c&oacute;mplices, con solera, la de lo genuino.
    </p><p class="article-text">
        El Palentino seguir&aacute; estando sin estar. Seguir&aacute; siendo la referencia para se&ntilde;alar esa esquina de la calle del Pez que ha dejado de aletear.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd332d08-4bd5-488d-a975-5bcb669b5305_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd332d08-4bd5-488d-a975-5bcb669b5305_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd332d08-4bd5-488d-a975-5bcb669b5305_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd332d08-4bd5-488d-a975-5bcb669b5305_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd332d08-4bd5-488d-a975-5bcb669b5305_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd332d08-4bd5-488d-a975-5bcb669b5305_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fd332d08-4bd5-488d-a975-5bcb669b5305_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/ultima-noche-palentino_1_2219667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Mar 2018 20:16:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/836719e9-0687-41da-9fef-bf9edbaf66e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2069756" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/836719e9-0687-41da-9fef-bf9edbaf66e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2069756" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La última noche de El Palentino]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/836719e9-0687-41da-9fef-bf9edbaf66e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gentrificación,Madrid,Malasaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fútbol por la homofobia en un polideportivo del Ayuntamiento de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/futbol-homofobia-polideportivo-ayuntamiento-madrid_1_4776812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86c2f719-a93a-4345-aa72-27e49e2af8a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fútbol por la homofobia en un polideportivo del Ayuntamiento de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo ultraderechista La España en Marcha organizó la semana pasada un torneo de fútbol sala que contó con el lema "Por la familia y contra el matrimonio homosexual"</p><p class="subtitle">Durante su celebración se pudieron ver banderas de Falange o Alianza Nacional</p></div><p class="article-text">
        Una semana antes de la reivindicaci&oacute;n de derechos, de pregones de tintes eurovisivos y de la exaltaci&oacute;n callejera de la libertad de elegir, el Ayuntamiento de Madrid permiti&oacute; en sus instalaciones deportivas de La Elipa la <a href="http://mceaje.blogspot.com.es/2014/06/torneo-de-futbol-de-la-espana-en-marcha.html?m=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaci&oacute;n de un torneo de f&uacute;tbol sala hom&oacute;fobo</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Bajo el lema &ldquo;Por la familia y contra el matrimonio homosexual&rdquo;, el colectivo La Espa&ntilde;a en Marcha, que engloba grupos como el Movimiento Cat&oacute;lico Espa&ntilde;ol y Acci&oacute;n Juvenil Espa&ntilde;ola, hizo del pabell&oacute;n deportivo un atril desde el que proclamaron &ldquo;su defensa del orden moral&rdquo; el pasado 28 de junio, seg&uacute;n ha denunciado UGT.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala el sindicato, las instalaciones se destinaron a este torneo dos horas, tiempo durante el cual se revisti&oacute; el pabell&oacute;n con banderas de la Falange Espa&ntilde;ola, cruces celtas, banderas franquistas y todo tipo de simbolog&iacute;a fascista que incluso fue comercializada en varios tenderetes dispuestos para la ocasi&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00703c8c-80f1-4015-8042-abf006f8414e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00703c8c-80f1-4015-8042-abf006f8414e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00703c8c-80f1-4015-8042-abf006f8414e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00703c8c-80f1-4015-8042-abf006f8414e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00703c8c-80f1-4015-8042-abf006f8414e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00703c8c-80f1-4015-8042-abf006f8414e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/00703c8c-80f1-4015-8042-abf006f8414e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ante la concentraci&oacute;n de s&iacute;mbolos y personas, que alcanzaron las 80 seg&uacute;n UGT, los trabajadores del centro llamaron alarmados a la Polic&iacute;a Municipal. &ldquo;Se daba la circustancia de que en el campo de b&eacute;isbol de las instalaciones se encontraban unas 500 personas de origen paname&ntilde;o y dominicano, por lo que el miedo a que la situaci&oacute;n pudiese derivar en un conflicto era latente&rdquo;, explica Antonio Soler, secretario de acci&oacute;n sindical de UGT.  
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a municipal estuvo en el pabell&oacute;n, alquilado a nombre de un particular, durante hora y media y constat&oacute; que hab&iacute;a banderas de Falange, Bases Aut&oacute;nomas y Alianza Nacional, partido de extrema derecha y en el que se integran algunos de los participantes en el asalto a la librer&iacute;a Blanquerna en Madrid el pasado a&ntilde;o, con motivo de la festividad catalana de la Diada. Su l&iacute;der, Pedro Pablo Pe&ntilde;a, se encontraba entre los asistentes al acto, seg&uacute;n recoge Acci&oacute;n Juvenil Espa&ntilde;ola en su blog.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que se hizo fue retirar la megafon&iacute;a, desde la que se estaban lanzando consignas despectivas hacia los homosexuales muy desagradables&rdquo;, explica Soler. La patrulla de agentes municipales solicit&oacute; apoyo a la Polic&iacute;a Nacional que orden&oacute; la retirada de los tenderetes, aunque seg&uacute;n UGT, las ense&ntilde;as y el resto de parafernalia aguantaron colgadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4195cb1e-6c60-4055-bc83-4ae275af8e58_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4195cb1e-6c60-4055-bc83-4ae275af8e58_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4195cb1e-6c60-4055-bc83-4ae275af8e58_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4195cb1e-6c60-4055-bc83-4ae275af8e58_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4195cb1e-6c60-4055-bc83-4ae275af8e58_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4195cb1e-6c60-4055-bc83-4ae275af8e58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4195cb1e-6c60-4055-bc83-4ae275af8e58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La normativa municipal proh&iacute;be expresamente que cualquier simbolog&iacute;a pol&iacute;tica sea utilizada en las instalaciones deportivas municipales, y aqu&iacute; vemos claro que hay un doble rasero&rdquo;, denuncia Soler, que recuerda un episodio en el polideportivo de Arganzuela la tarde del pasado d&iacute;a 18 de junio, una jornada antes de la coronaci&oacute;n del Rey, Felipe VI. &ldquo;Otro sindicato colg&oacute; una pancarta en contra de la monarqu&iacute;a y a favor de la rep&uacute;blica y rapidamente acudi&oacute; la Polic&iacute;a Nacional a retirarlo, como es su deber, como ocurrir&iacute;a si colg&aacute;semos un cartel por ejemplo en defensa de los servicios p&uacute;blicos&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Entendemos que por lo menos la persona que alquil&oacute; las instalaciones debe ser sancionada por hacer un uso fraudulento de ellas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El torneo se celebra por segundo a&ntilde;o consecutivo y con el mismo motivo. &ldquo;El ayuntamiento es consciente de que el a&ntilde;o pasado tambi&eacute;n se celebr&oacute; el acto, pero al ser un particular quien alquil&oacute; las pistas el acto result&oacute; indetectable hasta el momento de su celebraci&oacute;n. El a&ntilde;o pasado fue mucho m&aacute;s discreto, sin megafon&iacute;a, sin tenderetes... La tolerancia con este acto lo ha hecho crecer&rdquo;, valora Soler, que destaca que no hubo episodios violentos al margen de las proclamas lanzadas por el meg&aacute;fono.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/futbol-homofobia-polideportivo-ayuntamiento-madrid_1_4776812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jul 2014 10:08:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/86c2f719-a93a-4345-aa72-27e49e2af8a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="72079" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/86c2f719-a93a-4345-aa72-27e49e2af8a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="72079" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Fútbol por la homofobia en un polideportivo del Ayuntamiento de Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/86c2f719-a93a-4345-aa72-27e49e2af8a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Homofobia,Ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una oficina de Amnistía Internacional es desalojada tras recibir un sobre sospechoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/oficina-amnistia-internacional-desalojada-sospechoso_1_4854906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/161c57f4-62d0-42e7-a8f6-c4a1e3619de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Parte del despliegue de Bomberos, SAMUR y Policía para realizar el proceso de descontaminación. \ A.G"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sede de la ONG situada en el número 8 de la calle Fernando VI de Madrid ha sido sellada durante la tarde de este lunes tras la llegada de un sobre sin remitente que contenía unos polvos marrones</p><p class="subtitle">Las 30 personas que se encontraban en el interior de la oficina han ido saliendo del bloque en grupos de seis</p><p class="subtitle">Una vez fuera, efectivos del SAMUR han sometido a todos los trabajadores a un protocolo de descontaminación en un hospital de campaña desplegado al pie del edificio, cuyas cinco plantas han sido desalojadas por completo</p><p class="subtitle">Para conocer los resultados de las muestras de la sustancia tomada por los TEDAX habrá que esperar a mañana</p></div><p class="article-text">
        A las 17.30 de la tarde de este lunes, la oficina de Amnist&iacute;a Internacional ubicada en la primera planta del n&uacute;mero 8 de la calle Fernando VI de Madrid ha sido desalojada por la Polic&iacute;a tras la llegada media hora antes de un sobre sin remitente con unos polvos marrones sospechosos. Los efectivos han establecido de inmediato un per&iacute;metro de seguridad que ha cortado la v&iacute;a, en la que se ha instalado un hospital de campa&ntilde;a en las inmediaciones del edificio por el que han ido pasando, seg&uacute;n marca el protocolo de riesgo nuclear, radioactivo, biol&oacute;gico o qu&iacute;mico (NRBQ), las 30 personas que se encontraban en ese momento en la oficina.
    </p><p class="article-text">
        Tras el aviso, se han desplazado al lugar efectivos de los TEDAX de Polic&iacute;a Nacional, el Samur y bomberos, entre otros cuerpos. &ldquo;Se trata casi con toda seguridad de una falsa alarma pero deben cumplirse todos los protocolos&rdquo;, ha se&ntilde;alado un portavoz de la Jefatura superior de Polic&iacute;a. El edificio que alberga las oficinas de Amnist&iacute;a Internacional, de cinco plantas, ha sido desalojado por completo salvo la oficina donde ha sido remetida la misiva. Los 30 trabajadores han quedado confinados all&iacute; junto a los agentes que han respondido al primer aviso mientras se aplicaba el protocolo de recogida de muestras, an&aacute;lisis y descontaminaci&oacute;n del lugar. Poco a poco, y seg&uacute;n el mismo protocolo, las personas han ido saliendo de la oficina en grupos de seis.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos estamos bien. No tenemos ning&uacute;n s&iacute;ntoma&rdquo;, ha asegurado &Aacute;ngel Gonzalo, uno de los portavoces, a eldiario.es mientras segu&iacute;a a&uacute;n confinado en el edificio. &ldquo;Por el momento, los TEDAX est&aacute;n analizando la sustancia. Nosotros estamos apartados en otra habitaci&oacute;n y no tenemos comunicaci&oacute;n con los que ya han salido porque se les ha pedido que dejaran todos los m&oacute;viles dentro, pero todo est&aacute; en calma&rdquo;, ha dicho.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/470989233352871936?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Los servicios de emergencia han tenido que descontaminar a un total de 54 personas, 30 trabajadores y el resto personal de emergencia que ha participado en el operativo. El personal de Amnist&iacute;a Internacional ha seguido el proceso que marca el protoclo de riesgo nuclear, radioactivo, biol&oacute;gico o qu&iacute;mico (NRBQ) y que obliga a que todos pasen por el hospital de campa&ntilde;a desplegado por Samur y Bomberos en el que se lleva a cabo el proceso de descontaminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores, 18 hombres y 16 mujeres, han tenido que ser desvestidos y, con la ayuda de sanitarios, darse una ducha de productos descontaminantes. &ldquo;Se trata sobre todo de agua, con alg&uacute;n otro producto, para arrastrar cualquier sustancia que haya podido quedar adherida a la piel&rdquo;, ha se&ntilde;alado el portavoz del Samur, C&eacute;sar Zamora. Despu&eacute;s se ha vestido a los trabajadores con trajes NRBQ y, aunque todos se encontraban en buen estado, han sido trasladados a hospitales de Madrid para su observaci&oacute;n, seg&uacute;n el portavoz.
    </p><p class="article-text">
        Otros 20 efectivos de distintos cuerpos entre bomberos, Samur y Polic&iacute;a han tenido que ser tambi&eacute;n descontaminados y, poco antes de las 22.00, se daba por concluido el operativo. La oficina quedar&aacute; sellada hasta ma&ntilde;ana, cuando se espera que los resultados de las muestras tomadas sean definitivas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López, Sofía Pérez Mendoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/oficina-amnistia-internacional-desalojada-sospechoso_1_4854906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 May 2014 20:19:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/161c57f4-62d0-42e7-a8f6-c4a1e3619de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="111673" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/161c57f4-62d0-42e7-a8f6-c4a1e3619de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="111673" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Una oficina de Amnistía Internacional es desalojada tras recibir un sobre sospechoso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/161c57f4-62d0-42e7-a8f6-c4a1e3619de4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amnistía Internacional,Desalojos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Botella quiere 'tunear' los coches de la Policía Municipal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/botella-cambiara-cara-policia-municipal_1_4911464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7725960f-c33b-4bd2-99e6-a60a956d8303_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La nueva imagen de los coches de la Policía Municipal de Madrid."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los agentes estrenarán uniforme en breve y, aunque no se ha decidido aún el diseño definitivo, ya se han presentado varios de ellos a mandos del cuerpo y a sindicatos</p><p class="subtitle">Las propuestas incluyen imágenes de paisajes de la ciudad al atardecer para los coches patrulla que trabajen en zonas turísticas</p><p class="subtitle">La oposición critica el gasto que podría suponer en un momento de recortes en el Ayuntamiento más endeudado de España</p></div><p class="article-text">
        No son las <a href="http://www.eldiario.es/politica/Gobierno-policias-Google-Glass-valoradas_0_254074695.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Google Glass de la Polic&iacute;a Nacional</a>, pero la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, est&aacute; dispuesta a renovar el aspecto de la Polic&iacute;a Municipal. El Ayuntamiento no confirma c&oacute;mo ni cu&aacute;ndo. De momento est&aacute;n evaluando los dise&ntilde;os tanto del uniforme para los agentes como de las identificaciones que llevan los coches patrulla y otros m&oacute;viles policiales.  
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los dise&ntilde;os que se han podido ver &ndash;algunas propuestas ya se han presentado a mandos del cuerpo y a sindicatos&ndash; son cuanto menos sorprendentes: un logo de POLIC&Iacute;A en el que la L disminuye su tama&ntilde;o hasta casi desaparecer y un paisaje madrile&ntilde;o al atardecer, rascacielos incluidos, para decorar veh&iacute;culos oficiales. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b95af267-3a1a-4032-b876-eb03ec3b6248_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b95af267-3a1a-4032-b876-eb03ec3b6248_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b95af267-3a1a-4032-b876-eb03ec3b6248_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b95af267-3a1a-4032-b876-eb03ec3b6248_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b95af267-3a1a-4032-b876-eb03ec3b6248_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b95af267-3a1a-4032-b876-eb03ec3b6248_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b95af267-3a1a-4032-b876-eb03ec3b6248_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         &ldquo;Ni el cambio de uniformes ni la nueva rotulaci&oacute;n es pertinente en una situaci&oacute;n de grave crisis econ&oacute;mica. Y las necesidades de la Polic&iacute;a Municipal pasan por muchas cosas, menos por esas. Por ejemplo, por definir el modelo de carrera profesional, por una definici&oacute;n clara de competencias (sobre todo en relaci&oacute;n con las unidades centrales de seguridad, las de contenci&oacute;n de masas), la dignificaci&oacute;n de su labor o acentuar su papel como polic&iacute;a de proximidad ciudadana... Las cuentas p&uacute;blicas no est&aacute;n para estos cambios superficiales, est&eacute;ticos&rdquo;, asegura el portavoz del PSOE en la Comisi&oacute;n de Seguridad, Pablo Garc&iacute;a Rojo.
    </p><p class="article-text">
        Para Izquierda Unida, la renovaci&oacute;n que propone Botella no es lo prioritario. &ldquo;Cada euro que se gasten ser&aacute; un dispendio. La situaci&oacute;n es que hay  agentes que tienen que pagarse de su bolsillo los guantes anti corte  porque no hay presupuesto y los chalecos antibala est&aacute;n contados. &iquest;Y lo que hace falta es un cambio de dise&ntilde;o? Es un desprop&oacute;sito&rdquo;, denuncia &Aacute;ngel Lara, portavoz de Seguridad en el  Ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        Rojo apunta tambi&eacute;n a la compra de dos nuevas furgonetas para las Unidades de Intervenci&oacute;n, homologables a las UIP de la Polic&iacute;a Nacional. &ldquo;Material para unas competencias que est&aacute;n reservadas para el Cuerpo Nacional de Polic&iacute;a&rdquo;, explica.  
    </p><p class="article-text">
        Los <strong>sindicatos policiales no ven con malos ojos el cambio de look</strong><em>look</em>. Creen que ya ha habido suficiente austeridad en este tema. Explican que los uniformes se entregaron paulatinamente entre 2005 y 2010, y desde entonces la reposici&oacute;n de vestimentas se ha complicado. Si al principio hab&iacute;a un presupuesto asignado a cada agente para que gestionara su uniforme, con la llegada de la crisis desapareci&oacute; y actualmente es el mando directo el que debe autorizar la petici&oacute;n de nuevas prendas. &ldquo;Ya se ha ahorrado suficiente&rdquo;, aseguran.
    </p><h3 class="article-text">Mejorar el aspecto</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6266c257-3adc-4962-9c32-233cbeb0823f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6266c257-3adc-4962-9c32-233cbeb0823f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6266c257-3adc-4962-9c32-233cbeb0823f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6266c257-3adc-4962-9c32-233cbeb0823f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6266c257-3adc-4962-9c32-233cbeb0823f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6266c257-3adc-4962-9c32-233cbeb0823f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6266c257-3adc-4962-9c32-233cbeb0823f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        De acuerdo con fuentes cercanas al Ayuntamiento, el objetivo es mejorar el aspecto sobre todo de las unidades que trabajan en &ldquo;puntos de alta visibilidad&rdquo;: en zonas tur&iacute;sticas o especialmente concurridos, para actos oficiales y veh&iacute;culos utilizados como escoltas de comitivas de personalidades. 
    </p><p class="article-text">
        Aparentemente el que m&aacute;s posibilidades tiene de convertirse en el  nuevo  uniforme de los polic&iacute;as municipales de Madrid es el que abandona  el  amarillo actual por el rojo. La imagen del <em>skyline </em>podr&iacute;a   utilizarse para puntos fijos y muy frecuentados, como el Museo del  Prado  o la Puerta del Sol, de las Oficinas de Atenci&oacute;n Ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes de la Polic&iacute;a Municipal especulan con que la presentaci&oacute;n oficial de los nuevos modelos ser&aacute; el 24 de junio, con motivo de la festividad de San Juan, patrono de los agentes madrile&ntilde;os, en el que suele realizarse una gran ceremonia, con actuaciones de la banda municipal y entrega de medallas. Una posibilidad es que la puesta de largo de todas estas novedades cuente incluso con la presencia del pr&iacute;ncipe de Asturias, como adelantaba hace unos d&iacute;as <a href="http://www.abc.es/madrid/20140421/abci-botella-cambio-uniformes-policia-201404202019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el diario ABC</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2a37b20-6b32-4b3c-b201-706b1978012e_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2a37b20-6b32-4b3c-b201-706b1978012e_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2a37b20-6b32-4b3c-b201-706b1978012e_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2a37b20-6b32-4b3c-b201-706b1978012e_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2a37b20-6b32-4b3c-b201-706b1978012e_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c2a37b20-6b32-4b3c-b201-706b1978012e_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c2a37b20-6b32-4b3c-b201-706b1978012e_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La &uacute;ltima adquisici&oacute;n de indumentaria para los polic&iacute;as municipales <a href="http://www.boe.es/boe/dias/2014/02/27/pdfs/BOE-B-2014-7187.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">data de este mismo a&ntilde;o</a>. De acuerdo con el BOE, el Ayuntamiento ha adjudicado en febrero de 2014 m&aacute;s de 188.000 euros para la adquisici&oacute;n de &ldquo;petos desudadores&rdquo; para los agentes. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el Sindicato Colectivo de la Polic&iacute;a Municipal apuntan que espera que con el nuevo uniforme mejore el calzado, ya que actualmente s&oacute;lo hay un modelo invernal, que &ldquo;resulta una verdadera tortura en los meses calurosos&rdquo;. De hecho, aseguran que en verano muchos agentes sufren hongos en los pies por culpa de estas botas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Chientaroli, Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/botella-cambiara-cara-policia-municipal_1_4911464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Apr 2014 18:34:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7725960f-c33b-4bd2-99e6-a60a956d8303_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="119988" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7725960f-c33b-4bd2-99e6-a60a956d8303_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="119988" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Botella quiere 'tunear' los coches de la Policía Municipal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7725960f-c33b-4bd2-99e6-a60a956d8303_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Policía Municipal,Madrid,Ana Botella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quiénes son los agentes de movilidad y por qué pueden detener tu coche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/agentes-movilidad-pueden-detener-coche_1_4948368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c76ec0d8-a1c6-45dd-8492-5d77b18cf1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quiénes son los agentes de movilidad y por qué pueden detener tu coche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos funcionarios, que no son policías, sí ejercen como autoridad en todo lo referente al tráfico en Madrid</p><p class="subtitle">No pueden detener a un vehículo que parezca sospechoso, pero sí a uno que esté cometiendo una infracción o tenga, por ejemplo, un piloto fundido</p><p class="subtitle">No están capacitados para detener pero sí para retener al infractor</p><p class="subtitle">Hay unos 650 efectivos en el cuerpo, creado por Gallardón para complementar a las fuerzas policiales de la ciudad madrileña</p></div><p class="article-text">
        Un &ldquo;recetario&rdquo; de multas electr&oacute;nico y un silbato como armas para hacer valer su figura de la autoridad, solo en materia de tr&aacute;fico. Porque en lo que tiene que ver con la circulaci&oacute;n en Madrid, lo son. As&iacute; de claro lo deja el reglamento municipal del cuerpo, a pesar de las dudas que puedan existir tras el incidente protagonizado este jueves por Esperanza Aguirre y una pareja de agentes en la Gran V&iacute;a. Estos funcionarios &ldquo;tienen la consideraci&oacute;n de agentes de la autoridad subordinados a los miembros del Cuerpo de Polic&iacute;a Municipal&rdquo;, seg&uacute;n reza el reglamento municipal.
    </p><p class="article-text">
        El procedimiento de actuaci&oacute;n de un agente de movilidad es el siguiente, seg&uacute;n fuentes del cuerpo: &ldquo;No se puede parar un coche porque parezca sospechoso. S&oacute;lo se puede detener un veh&iacute;culo si est&aacute; cometiendo una infracci&oacute;n, pero tambi&eacute;n se puede parar a un veh&iacute;culo por un piloto fundido o porque no lleve la pegatina de la ITV. No hace falta que sea algo flagrante. Tampoco se puede registrar el veh&iacute;culo o pedir que te abran el maletero, pero s&iacute; puedes pedir que se te muestren los tri&aacute;ngulos reglamentarios para aver&iacute;as&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se ha parado el coche se informa de la infracci&oacute;n cometida y se requiere &ldquo;siempre&rdquo; la documentaci&oacute;n del veh&iacute;culo y el carn&eacute; de conducir, &ldquo;para comprobar que tanto el coche como el conductor est&aacute;n en situaci&oacute;n legal para circular&rdquo;, explican. Tambi&eacute;n solicitan el resguardo del seguro, que &ldquo;es obligatorio aunque se pueda comprobar con la base de datos. Una base de datos que, por cierto, es la misma que la de Polic&iacute;a Municipal&rdquo;, se&ntilde;alan. 
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s M&eacute;ndez, portavoz del sindicato CSIT se&ntilde;ala que Aguirre no lleg&oacute; a aportar toda la documentaci&oacute;n, ya que le faltaba el permiso de circulaci&oacute;n del veh&iacute;culo. &ldquo;El conductor est&aacute; obligado a entregar esos datos, y no hacerlo puede suponer incluso una denuncia por desobediencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La labor del agente termina con la impresi&oacute;n de la notificaci&oacute;n de la denuncia tras imprimirla con la PDA. Si hay complicaciones de otro tipo, los agentes tienen poco margen de maniobra. <strong>No est&aacute;n capacitados para detener a nadie, pero s&iacute; para retener sin el empleo de la fuerza</strong>, lo que implica la absoluta disposici&oacute;n del presunto infractor, seg&uacute;n se&ntilde;alan desde el sindicato municipal CPPM. En caso de resistencia o caso omiso, su labor termina. &ldquo;Si hay alg&uacute;n incidente de orden p&uacute;blico, se pasan los datos a la Polic&iacute;a Municipal o la Polic&iacute;a Nacional, que son los que tienen competencias en esa materia&rdquo;, se&ntilde;ala Juli&aacute;n Leal, portavoz de CPPM.
    </p><h3 class="article-text">Un cuerpo que cre&oacute; Gallard&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Regulan el tr&aacute;fico de Madrid desde junio de 2004 y se crearon, durante el mandato de Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n, con la finalidad de liberar la Polic&iacute;a Municipal de las labores de organizaci&oacute;n del tr&aacute;fico en la capital del pa&iacute;s y centrarlos en la seguridad ciudadana. A pesar de su corta historia, el cuerpo de los agentes de movilidad languidece dentro de la plantilla de funcionarios municipales. Se concibieron como un cuerpo de 1.200 efectivos para cubrir las necesidades que pod&iacute;a plantear la ciudad de Madrid hace una d&eacute;cada. Hoy son alrededor de 650, seg&uacute;n fuentes sindicales, y las &uacute;ltimas plazas nuevas se convocaron hace ya cinco a&ntilde;os, en 2009. 
    </p><p class="article-text">
        Esta continua reducci&oacute;n de los miembros del cuerpo de Movilidad hace que muchas de las zonas que tienen que cubrir pasen la mayor parte del tiempo desatendidas. Fuentes del cuerpo se&ntilde;alan que la pr&aacute;ctica actual, desde hace poco m&aacute;s de un mes, es que vigilen solos en los puestos fijos, en lugar de en parejas como hasta ahora. La glorieta de Atocha-Carlos V, la estaci&oacute;n de Atocha Renfe, Cibeles o Col&oacute;n son algunos de los enclaves en los que se ha reducido personal, seg&uacute;n fuentes sindicales. 
    </p><p class="article-text">
        Esta organizaci&oacute;n del tr&aacute;fico en soledad puede poner en entredicho sus actuaciones, ya que parte del procedimiento sancionador se hace en presencia del compa&ntilde;ero, como por ejemplo, la declaraci&oacute;n en la denuncia de que el infractor se ha negado a firmarla en el caso de que as&iacute; fuera. &ldquo;En estos casos, en el espacio reservado para la firma del denunciado se refleja que ha renunciado a hacerlo, pero<strong> siempre en presencia del compa&ntilde;ero</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Leal.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo se ha visto envuelto en la pol&eacute;mica en diversas ocasiones, sobre todo en cuanto a las atribuciones que les otorg&oacute; el Ayuntamiento de Madrid. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid consider&oacute; en 2010 nulas dos de las funciones que ten&iacute;an asignadas: las relativas a la vigilancia y control de los transportes, tanto p&uacute;blicos como privados, para hacer cumplir sus normas reguladoras. El argumento del tribunal, que respald&oacute; el Tribunal Supremo en mayo de 2012 ante los recursos municipales, fue &ldquo;que tales agentes s&oacute;lo pueden ejercer funciones de ordenaci&oacute;n, se&ntilde;alizaci&oacute;n y direcci&oacute;n del tr&aacute;fico en el casco urbano, y no funciones de vigilancia y control en relaci&oacute;n con las normas reguladoras del transporte de pasajeros&rdquo;, una competencia de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En 2011, ante la supuesta frecuencia con la que algunos agentes iban al cuarto de ba&ntilde;o, el Ayuntamiento decidi&oacute; adoptar la medida de descontarles el tiempo perdido. En un caso se suspendi&oacute; al agente de empleo y sueldo siete d&iacute;as por ir desde el puesto asignado al servicio de la unidad, ubicada a 200 metros. Seg&uacute;n datos del sindicato CSI.F, en un colectivo de 600 agentes se han abierto m&aacute;s de 500 expedientes por distintas causas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s recientemente, los agentes y su uniforme fueron motivo de una de las quejas de los miembros del COI que evaluaron la &uacute;ltima candidatura ol&iacute;mpica de Madrid: argumentaron que una vestimenta tan parecida a la de los polic&iacute;as y una diferencia tan grande de funciones pod&iacute;a ocasionar confusiones importantes entre los visitantes extranjeros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/agentes-movilidad-pueden-detener-coche_1_4948368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Apr 2014 18:26:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c76ec0d8-a1c6-45dd-8492-5d77b18cf1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="527938" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c76ec0d8-a1c6-45dd-8492-5d77b18cf1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="527938" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Quiénes son los agentes de movilidad y por qué pueden detener tu coche]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c76ec0d8-a1c6-45dd-8492-5d77b18cf1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Esperanza Aguirre,Agentes de movilidad,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los antidisturbios se manifiestan por la "mala gestión" del 22M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/antidisturbios-manifiestan-mala-gestion_1_4967328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/672145c9-41bd-4500-bf6d-a238b0837c01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los antidisturbios se manifiestan por la &quot;mala gestión&quot; del 22M"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los disturbios tras la manifestación de las marchas de la dignidad dejaron más de medio centenar de agentes heridos, según datos de la policía</p><p class="subtitle">Los miembros de las UIP acusan a los mandos de no dar la orden de apoyar a los compañeros que se encontraban en peligro</p><p class="subtitle">Además denuncian que había indicaciones expresas de no utilizar material antidisturbios, lo que "dificultó enormememte la tarea de los policías"</p></div><p class="article-text">
        Es habitual que a una protesta ciudadana que termina en disturbios,  cargas y detenciones le siga una manifestaci&oacute;n de  apoyo a los  implicados y heridos el d&iacute;a siguiente. Que esa concentraci&oacute;n la  compongan antidisturbios indignados y otros polic&iacute;as nacionales es casi ins&oacute;lito. Alrededor de 200 agentes se encuentran esta tarde concentrados  frente a la comisar&iacute;a de Moratalaz en Madrid, en el mismo lugar donde  suelen esperar otros colectivos la salida de compa&ntilde;eros detenidos en la Brigada de Informaci&oacute;n. Los agentes protestan ante las directrices y &oacute;rdenes recibidas ayer,  durante los disturbios que siguieron a las Marchas por la  Dignidad.
    </p><p class="article-text">
        La criticada gesti&oacute;n de la seguridad durante la manifestaci&oacute;n tampoco convence a sus protagonistas. &ldquo;Hubo errores en la direcci&oacute;n y toma de decisiones, que no se ajustaron a la  evoluci&oacute;n de los acontecimientos y que supusieron el abandono de un  grupo de 15 compa&ntilde;eros a merced de cientos de violentos&rdquo;, se&ntilde;ala el  portavoz del Sindicato Independiente de la Polic&iacute;a, Alfredo Perdiguero,  tambi&eacute;n frente a Moratalaz. 
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a cont&oacute; ayer 67 heridos de los 101  que se produjeron en total. &ldquo;&iquest;Te acuerdas de cuando en la prensa sal&iacute;an  20 heridos, y tres de ellos polic&iacute;as?&rdquo;, le preguntaba uno de los  concentrados a otro esta tarde en Moratalaz. 
    </p><p class="article-text">
        Sienten que sus bajas son  numerosas y, &ldquo;lo que es m&aacute;s doloroso, consentidas&rdquo;. Muchos de los agentes que intervinieron ayer han pasado la ma&ntilde;ana hablando con compa&ntilde;eros heridos  de diversa consideraci&oacute;n: traumatismos, contusiones, dientes rotos.  Quiz&aacute; el caso que m&aacute;s les ha afectado ha sido el de un compa&ntilde;ero cuyo  chaleco fue rasgado con un arma blanca en siete ocasiones. Un hecho que  consideran &ldquo;inaudito&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Proteger G&eacute;nova, desproteger agentes</h3><p class="article-text">
        Lo peor para ellos es, sin embargo, que ante la escalada de violencia no  se modificaran las &oacute;rdenes que hab&iacute;an recibido al comienzo de la marcha:  <strong>no se utilizar&iacute;a material antidisturbios. </strong>En los <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/VIDEO-Violencia-manifestantes-Marchas-Dignidad_0_241825845.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a>, sin embargo, s&iacute; se aprecia el uso de pelotas de goma y gases lacrim&oacute;genos, aunque seg&uacute;n Perdiguero con menos intensidad de lo que exig&iacute;a la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las &oacute;rdenes expresas de <strong>que se aguantara en lugar de  cargar</strong> produjeron una situaci&oacute;n de absoluto desamparo para  el Grupo VII de las Unidades de Intervenci&oacute;n Policial (UIP), el que  qued&oacute; atrapado cerca de la salida de Renfe del Paseo de Recoletos con la  Plaza de Col&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cayeron todos, les llov&iacute;an piedras, toda clase de  proyectiles, les atacaban con barras de hierro. Durante ocho minutos  estuvieron solicitando apoyo sin que se les prestara por ninguno de los  otros grupos en las proximidades, unido a la orden de no utilizar los  medios de que dispones dej&oacute; a los agentes en completa indefensi&oacute;n&rdquo;,  explica Perdiguero, que ha solicitado el cese del Comisario General de  Seguridad Ciudadana y el Jefe de las UIP de inmediato  por &ldquo;impedir que otros efectivos acudieran en su apoyo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que varias unidades se  encontraban desplegadas cerca: unas ubicadas en las proximidades del  Ministerio del Interior, en otro extremo de la plaza de Col&oacute;n, y otras  en la calle G&eacute;nova, que custodiaban la sede del Partido Popular. <strong>A  ninguna se le permiti&oacute; abandonar su puesto.</strong>
    </p><p class="article-text">
         Los agentes se&ntilde;alan que son ya tres manifestaciones en Madrid en las que  se les proh&iacute;be utilizar el material antidisturbios, como el lanzamiento  de pelotas de goma, y que se les ha reducido el n&uacute;mero de bocachas  (escopetas de boca ancha para munici&oacute;n antidisturbios) por unidad. 
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Puede ser que se encontraran ante una acci&oacute;n mejor organizada por parte  de los violentos? &ldquo;No, con los medios que establece la ley y una buena  organizaci&oacute;n se habr&iacute;a disuelto como se ha hecho otras veces&rdquo;, asegura  Perdiguero.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha podido saber <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es</a>,  el Comisario General de Seguridad Ciudadana se ha desplazado hasta la  comisar&iacute;a de Moratalaz para tratar lo sucedido ayer. De momento no se ha  producido ning&uacute;n cese, seg&uacute;n se&ntilde;alan fuentes policiales. Los agentes  que siguen llegando a la puerta del complejo policial piden a gritos  &ldquo;Dimisi&oacute;n, dimisi&oacute;n&rdquo; y demandan que acuda el mando de las UIP  responsable ayer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/antidisturbios-manifiestan-mala-gestion_1_4967328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2014 16:49:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/672145c9-41bd-4500-bf6d-a238b0837c01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85265" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/672145c9-41bd-4500-bf6d-a238b0837c01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85265" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los antidisturbios se manifiestan por la "mala gestión" del 22M]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/672145c9-41bd-4500-bf6d-a238b0837c01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Andalucía 2015,Antidisturbios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Guardia Civil sí usó antidisturbios desde un barco y el disparo de pelotas no fue reglamentario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/dispararse-distancia-reconocida-fernandez-diaz-reglamento_1_5026853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32d7e8ac-caf4-4414-84cc-e141476a3544_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Guardia Civil sí usó antidisturbios desde un barco y el disparo de pelotas no fue reglamentario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reglamento de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado determina que las pelotas de goma no pueden utilizarse a menos de 50 metros de las personas salvo en casos extremos</p><p class="subtitle">El ministro asegura que dejaron de disparar al agua cuando los inmigrantes estaban a 25 metros de los agentes</p><p class="subtitle">Las nueve muertes confirmadas se han producido por ahogamiento y en una avalancha dentro del mar</p><p class="subtitle">En contra de lo afirmado por el ministro en el Congreso, las imágenes demuestran que la Guardia Civil sí usó material antidisturbios no solo desde tierra sino también desde el agua</p></div><p class="article-text">
        La  decisi&oacute;n de los mandos del instituto armado en Ceuta de disparar pelotas  de goma alrededor de los inmigrantes mientras intentaban cruzar la  frontera a nado no es reglamentaria. El ministro del Interior, Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, ha  justificado esta acci&oacute;n argumentado que, cuando los subsaharianos  estaban a 25 metros de los agentes, se orden&oacute; cesar el lanzamiento de  pelotas. No obstante, las normas de las fuerzas de seguridad nacionales  sobre el uso de antidisturbios no mencionan esta distancia m&iacute;nima porque  en realidad no recogen en ningun caso su uso contra personas que est&aacute;n  en el agua. El  portavoz de la Guardia Civil reconoce a eldiario.es que &ldquo;no est&aacute;  recogido en ning&uacute;n reglamento interno el lanzamiento de pelotas de goma  en el agua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la distancia m&iacute;nima establecida como norma general por el reglamento interno del uso de material antidisturbios de las fuerzas de seguridad es de 50 metros y no de 25, como dijo Fern&aacute;ndez D&iacute;az, que s&iacute; es aplicable pero solo para casos extremos, siempre y cuando las personas a disuadir est&aacute;n sobre tierra y nunca impacten directamente sobre su cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explican las mismas fuentes, &ldquo;el reglamento interno de la Polic&iacute;a y la Guardia Civil que regula el uso de sobre pelotas de goma esta pensado &uacute;nicamente para operaciones en tierra&rdquo;. De esta forma, jam&aacute;s se ha contemplado su uso en una situaci&oacute;n de tanta vulnerabilidad como la padecida por personas que est&aacute;n en el agua o, como en este caso, mientras tratan de cruzar la frontera de Ceuta a nado.
    </p><p class="article-text">
        En este misma l&iacute;nea se expresan fuentes de las unidades de intervenci&oacute;n policial (UIP), que a&ntilde;aden que el uso de material antidisturbios, como pelotas de goma o gases lacrim&oacute;genos est&aacute; indicado para casos de alteraci&oacute;n grave y violenta del orden p&uacute;blico. La distancia de 25 metros est&aacute; reservada en los reglamentos para casos extremos, que, seg&uacute;n estas fuentes, no responde a una traves&iacute;a a nado de inmigrantes por la frontera.
    </p><p class="article-text">
        <span id=":6cc"></span>En sede parlamentaria, Fern&aacute;ndez D&iacute;az ha afirmado que &ldquo;todos los lanzamientos se hicieron desde   tierra, de   acuerdo con los protocolos de utilizaci&oacute;n de los medios antidisturbios, y   la zona de impacto siempre correspondi&oacute; a aguas espa&ntilde;olas, lejos de   donde se encontraban los inmigrantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se observa en algunos de los v&iacute;deos difundidos, una l&iacute;nea de   agentes  de la Guardia Civil que custodia la playa efect&uacute;a varios   disparos, algo que  indican no s&oacute;lo las detonaciones, sino tambi&eacute;n los   fogonazos que salen  de las bocachas de las escopetas, el complemento   que permite disparar  las pelotas o los botes lacrim&oacute;genos.
    </p><h3 class="article-text">S&iacute; se us&oacute; material antisturbios desde el barco</h3><p class="article-text">
        En algunas de las  im&aacute;genes se observa tambi&eacute;n que los   agentes disparan al menos una vez  al aire desde la patrullera de la   Guardia Civil, en el agua. El  ministro ha afirmado que los agentes &ldquo;nunca&rdquo; usaron material  antidisturbios desde las embarcaciones. Sin embargo, <a href="http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/Imagenes-revelan-Guardia-Civil-inmigrantes_2_1748280097.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en las im&aacute;genes  emitidas en Telecinco</strong></a><strong> </strong>o elmundo.es y grabadas por un testigo <strong>se ve claramente un fogonazo</strong> una vez que los inmigrantes han  superado la embarcaci&oacute;n.  Las salvas de fogueo,  que tienen car&aacute;cter disuasorio, est&aacute;n tipificadas como material  antidisturbios: &ldquo;se usan para asustar&rdquo;, abundan estas  fuentes policiales. Los muertos confirmados de la tragedia fallecieron ahogados en una avalancha dentro del mar, ha confirmado el propio ministro. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5a7f842-8f88-4f2c-8e25-32395ff24503_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5a7f842-8f88-4f2c-8e25-32395ff24503_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5a7f842-8f88-4f2c-8e25-32395ff24503_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5a7f842-8f88-4f2c-8e25-32395ff24503_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5a7f842-8f88-4f2c-8e25-32395ff24503_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5a7f842-8f88-4f2c-8e25-32395ff24503_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a5a7f842-8f88-4f2c-8e25-32395ff24503_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por otro lado, en las im&aacute;genes no es posible  apreciar si los disparos se  corresponden a salvas o al  lanzamiento de pelotas reconocido por  Interior. &ldquo;El ruido se corresponde  con el del cartucho de proyecci&oacute;n,  que se usa para las salvas y tambi&eacute;n  es el que hace que el proyectil,  en este caso las pelotas, salgan  disparadas. No hay manera de ver si  las pelotas salpican el agua, y  tampoco podemos decir que sean botes de  gas lacrim&oacute;geno, porque pesan un  kilo y se hunden directamente en el  mar&rdquo;, explican las fuentes  consultadas.
    </p><p class="article-text">
        Los protocolos de actuaci&oacute;n policial tambi&eacute;n establecen un orden en el  lanzamiento de los proyectiles, y se&ntilde;alan que antes del lanzamiento de  pelotas debe dispararse siempre una salva sin carga: &ldquo;Tiene un objetivo claro de  disuasi&oacute;n. Si la situaci&oacute;n sigue siendo violenta se lanzan ya pelotas o  lo que proceda dentro del equipo antidisturbios&rdquo;, explican. 
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea recomend&oacute; la desaparici&oacute;n de las pelotas de goma para finales de 2012. Son 90 gramos de caucho macizo, de algo m&aacute;s de cinco cent&iacute;metros de di&aacute;metro, lanzados a una velocidad de salida de 720 kil&oacute;metros por hora. En Italia, Grecia y Alemania ya no se usan. Frontex no dice nada espec&iacute;ficamente sobre el uso de material antidisturbios, salvo que debe usarse de forma proporcional al objetivo que se persiga. 
    </p><p class="article-text">
        <span id=":665"></span>A  pesar de que el ministro Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az ha insistido en su comparecencia que no existe una relaci&oacute;n causa-efecto entre el uso de material antidisturbios en el agua y el  fallecimiento de los inmigrantes, ha admitido que los agentes dejaron de  disparar cuando se dieron cuenta de que corr&iacute;a peligro la vida de las  personas que estaban en el mar. &ldquo;En el momento en el que el lanzamiento  de esas pelotas de goma como material disuasorio, de acuerdo con los  protocolos de actuaci&oacute;n establecidos, se entendi&oacute; por parte del oficial  al mando que pod&iacute;an poner en riesgo m&iacute;nimamente a esas personas, se dio  la orden inmediata de dejar de utilizarlas&rdquo;, ha asegurado el ministro.
    </p><p class="article-text">
        En este caso el objetivo  disuasorio no se cumpli&oacute;, ya que el grupo de inmigrantes continu&oacute; a nado hasta la  playa, donde les aguardaba la l&iacute;nea de agentes de la Guardia Civil. &ldquo;En  las im&aacute;genes se aprecia que los agentes no apuntan ni enca&ntilde;onan a  ninguna de las personas que llega del agua, pero s&iacute; es reprobable que no  tengan un papel m&aacute;s activo en la situaci&oacute;n de rescate, aunque han  podido valorar que, ya que el grupo de inmigrantes era muy nutrido, la  entrada en el agua de alg&uacute;n agente pod&iacute;a ponerle en riesgo. Y siempre se  ha de mantener la autoprotecci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;alan desde las Unidades de  Intervenci&oacute;n Policial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es, Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/dispararse-distancia-reconocida-fernandez-diaz-reglamento_1_5026853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2014 21:41:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/32d7e8ac-caf4-4414-84cc-e141476a3544_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="39759" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/32d7e8ac-caf4-4414-84cc-e141476a3544_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="39759" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Guardia Civil sí usó antidisturbios desde un barco y el disparo de pelotas no fue reglamentario]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/32d7e8ac-caf4-4414-84cc-e141476a3544_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Muertes de Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los bomberos de Madrid amenazan con no actuar si hay policías en el lugar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/bomberos-policias_1_5067487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/389635c5-efff-4fdd-a1ff-c7a16699c188_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los bomberos de Madrid amenazan con no actuar si hay policías en el lugar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Segundo 'round' entre bomberos y policías tras un incidente en la manifestación en apoyo a Gamonal por el que un bombero está acusado de atentado a la autoridad</p><p class="subtitle">La respuesta de los agentes: "Si tenemos que coger un extintor, lo haremos"</p><p class="subtitle">El Ayuntamiento recomienda a los bomberos no tratar directamente con los antidisturbios, sino apoyarse en agentes de la Policía Nacional o municipal</p></div><p class="article-text">
        Revueltos y separados. Los bomberos de la Comunidad de Madrid se plantan y no  volver&aacute;n a hacer su labor mientras las Unidades de Intervenci&oacute;n Policial  (UIP) est&eacute;n desplegadas, salvo en situaciones vitales. Es la  recomendaci&oacute;n que ha lanzado el sindicato CCOO a trav&eacute;s de un  comunicado entre los miembros del cuerpo regional tras la <a href="http://www.eldiario.es/politica/FOTOS-Policia-servicio-Gamonal-Madrid_0_218379110.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">detenci&oacute;n de  un compa&ntilde;ero</a> del cuerpo municipal de Madrid la pasada semana y la posterior difusi&oacute;n de  informaci&oacute;n sobre presuntas detenciones previas. 
    </p><p class="article-text">
        La medida, seg&uacute;n  se&ntilde;alan desde el sindicato, persigue acelerar la redacci&oacute;n de un  protocolo en las intervenciones conjuntas, aunque supone tambi&eacute;n un  nuevo mazazo a las relaciones entre los funcionarios de ambos cuerpos, o  al menos, entre personal de emergencia y antidisturbios, con quienes  los bomberos acumulan los episodios de malentendidos y viceversa.
    </p><p class="article-text">
        Las cada vez m&aacute;s habituales protestas ciudadanas se han convertido en el  escenario de un choque soterrado que emerge tras la detenci&oacute;n de la  semana pasada. &ldquo;Si hay una intervenci&oacute;n en un accidente de tr&aacute;fico o en  otras circunstancias la colaboraci&oacute;n es total, tambi&eacute;n con miembros del  Cuerpo Nacional de Polic&iacute;a. Los problemas solo vienen con las UIP cuando  hay manifestaciones y situaciones de alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico&rdquo;,  se&ntilde;ala Pedro Campos, portavoz de CCOO de los bomberos de la  Comunidad. &ldquo;Queremos que se nos aclare si tenemos condici&oacute;n de agentes  de la autoridad, no para detener a nadie, sino para controlar un  incendio o un accidente, el lugar donde trabajemos, la zona caliente&rdquo;,  se&ntilde;ala Campos. &ldquo;Lo que no vamos a permitir es que haya ning&uacute;n otro  compa&ntilde;ero detenido&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la situaci&oacute;n entre los uniformados se ha recrudecido con  los &uacute;ltimos acontecimientos, los bomberos se&ntilde;alan que es habitual que  las UIP reclamen a los bomberos ciertos cometidos que ellos encuentran fuera de  sus competencias. &ldquo;A veces se trabaja con mucha presi&oacute;n. En una de  las manifestaciones contra la candidatura ol&iacute;mpica de Madrid nos  pidieron que baj&aacute;ramos de una farola a un manifestante. Estaba bien  anclado y sab&iacute;a lo que se hac&iacute;a as&iacute; que, despu&eacute;s de comprobarlo, los  compa&ntilde;eros decidieron no bajarle. Se les hizo salir otras seis veces al  mismo aviso, con id&eacute;ntico resultado. Esto no es trabajar con presi&oacute;n. Es  acoso&rdquo;, explica Campos. 
    </p><h3 class="article-text">Otro frente abierto: los desahucios</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n se recurre a los bomberos para abrir la  puerta de un piso y sacar a una se&ntilde;ora mayor de su piso porque no lo  puede pagar. Los bomberos no consideramos un desahucio ninguna  emergencia&rdquo;, sostiene Campos. E inmediatamente marca las diferencias entre ambos cuerpos: &ldquo;Nosotros tenemos buena imagen de cara  a la  opini&oacute;n p&uacute;blica, y la de la polic&iacute;a no es la misma, porque no nos dedicamos a lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el cuerpo municipal se sienten indignados por la difusi&oacute;n de  presuntos antecedentes policiales del bombero detenido el pasado  mi&eacute;rcoles. &ldquo;Se ha tratado de criminalizar intencionadamente a un  compa&ntilde;ero a trav&eacute;s de los medios porque no tienen nada contra &eacute;l&rdquo;,  se&ntilde;ala Campos, que explica que el bombero a&uacute;n no se ha reincorporado al  servicio en el Parque I de la capital. &ldquo;Se le han cambiado guardias  porque est&aacute; aguantando mucha presi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde los sindicatos policiales se ha recibido la medida con cierta  perplejidad. &ldquo;No ten&iacute;amos constancia de la medida, pero viene a retratar  el conflicto y la defensa que se est&aacute; haciendo de una persona que, no  olvidemos, ha agredido a un polic&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala el portavoz en Madrid del  Sindicato Unificado de Polic&iacute;a, Jos&eacute; Mar&iacute;a Benito. &ldquo;A nosotros no nos  afecta en absoluto. Es m&aacute;s, si tenemos que coger un extintor lo haremos.  El Ayuntamiento es el que tiene que ver lo que le permite a sus  funcionarios. Les est&aacute; consintiendo cosas que no deber&iacute;a consentir&rdquo;,  explica Benito.
    </p><p class="article-text">
        Sobre si es necesario que Ayuntamiento de la capital, Comunidad y  Delegaci&oacute;n del Gobierno definan la relaci&oacute;n entre uniformados, Benito no  cree que sea necesario: &ldquo;Nunca antes se ha dado esta situaci&oacute;n. Se  trata de un incidente claro y aislado que no va a volver a ocurrir. Hay  que poner cordura a un conflicto artificial&rdquo;, comenta. Desde los  sindicatos se&ntilde;alan que se han reunido con la alcaldesa, Ana Botella, y que han recibido recomendaciones del Ayuntamiento para actuar en estos casos. Les aconsejan que ante cualquier problema con las UIP eviten la relaci&oacute;n directa. &ldquo;Se les ha pedido que se apoyen en los compa&ntilde;eros de Polic&iacute;a  Nacional de otras unidades o bien en los agentes de la Polic&iacute;a  Municipal&rdquo;, se&ntilde;ala Campos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/bomberos-policias_1_5067487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jan 2014 15:48:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/389635c5-efff-4fdd-a1ff-c7a16699c188_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74032" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/389635c5-efff-4fdd-a1ff-c7a16699c188_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74032" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los bomberos de Madrid amenazan con no actuar si hay policías en el lugar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/389635c5-efff-4fdd-a1ff-c7a16699c188_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bomberos,Policías,Protestas,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bomberos y antidisturbios de Madrid, un duelo de uniformados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/indignacion-desconcierto-municipales-detencion-companero_1_5073271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccf20e9d-eb11-4874-9c9a-778ed08b3280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bomberos y antidisturbios de Madrid, un duelo de uniformados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los bomberos se movilizan tras la detención de un compañero, acusado de dar una cabezazo a un policía en la manifestación en apoyo a Gamonal</p><p class="subtitle">"Estábamos a punto de terminar. Sin embargo, trataron de violar el   perímetro de seguridad y lo hicieron violentamente, empujando e   insultando", denuncian los bomberos</p><p class="subtitle">Fuentes policiales acusan al arrestado, que se encuentra en libertad con cargos desde la noche del jueves, de haber protagonizado antes hechos violentos</p></div><p class="article-text">
        La detenci&oacute;n de Santiago F., el bombero que se encontraba extinguiendo las llamas de  un contenedor que ardi&oacute; en el centro de Madrid durante la concentraci&oacute;n  de apoyo a los detenidos en las protestas de Gamonal (Burgos), ha encendido el enfrentamiento entre el Cuerpo Municipal de Bomberos y los agentes de la Unidad de Intervenci&oacute;n Policial (UIP), los conocidos como  antidisturbios. 
    </p><p class="article-text">
        El encontronazo acab&oacute; con un la rotura parcial del tabique nasal del polic&iacute;a, seg&uacute;n la versi&oacute;n de los agentes, y ha despertado todo tipo de suspicacias en ambos grupos, que mantienen desde hace alg&uacute;n tiempo cierta animadversi&oacute;n  durante las actuaciones conjuntas en las manifestaciones que se celebran  en la capital. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones es que los bomberos municipales son una presencia habitual en las concentraciones pero no solo cuando est&aacute;n de servicio, sino tambi&eacute;n como manifestantes. Desde hace tres a&ntilde;os mantienen un conflicto con el Ayuntamiento de Madrid por la escasez y el deterioro de sus condiciones de trabajo.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los dos cuerpos colaboran  estrechamente en el 99% de las ocasiones. Se trata de un hecho aislado,  quiz&aacute; provocado por determinadas instrucciones que se dan o por el estado de nerviosismo de un polic&iacute;a en concreto&rdquo;, se&ntilde;ala Pedro Delgado, representante de CCOO entre los funcionarios municipales.
    </p><p class="article-text">
        El portavoz del Sindicato Independiente de la Polic&iacute;a Espa&ntilde;ola (SIPE),  Alfredo Perdiguero, se&ntilde;ala que no existe ning&uacute;n protocolo de actuaci&oacute;n  coordinada entre ambos cuerpos en el que se indique qu&eacute; criterio debe  prevalecer en una situaci&oacute;n de emergencia, si el policial o el de los  bomberos. &ldquo;Solo prevalece en estos casos el criterio de los Tedax, pero  su intervenci&oacute;n se ci&ntilde;e ya a los artefactos explosivos&rdquo;, explica  Perdiguero. &ldquo;Lo deseable es que no se entre en una competici&oacute;n por ver  qui&eacute;n manda sobre qui&eacute;n&rdquo;, valora. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no es el  primer incidente entre ambos cuerpos. &ldquo;En una de las &uacute;ltimas  convocatorias de Rodea el Congreso un bombero peg&oacute; un manguerazo a  varios miembros de la UIP adrede y ante la vista del mando de la unidad,  que no orden&oacute; ning&uacute;n tipo de medida&rdquo;, se&ntilde;ala Perdiguero, para el que la  intervenci&oacute;n policial est&aacute; justificada desde el momento de la presunta  agresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Sindicato Unificado de Polic&iacute;a (SUP) tambi&eacute;n  defiende la actuaci&oacute;n de las Unidades de Intervenci&oacute;n Policial. &ldquo;En  estos casos debe imponerse el sentido com&uacute;n, que es de lo que menos ha  habido en este caso&rdquo;, se&ntilde;ala el portavoz del SUP en Madrid, Jos&eacute; Mar&iacute;a  Benito, que subraya igualmente la ausencia de un protocolo de actuaci&oacute;n  conjunto. Benito informa que en la unidad no se ha dado  ning&uacute;n tipo de recomendaci&oacute;n de cara a futuras intervenciones con los  bomberos ni sobre la detenci&oacute;n de ayer. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; va a pasar en las pr&oacute;ximas intervenciones? &iquest;Se va a poder trabajar tranquilo? &iquest;Tendremos que temer que nos detengan tambi&eacute;n por mantener la seguridad en nuestro trabajo?&rdquo;. Son los interrogantes que plantean los compa&ntilde;eros de Santiago F., unos 200 funcionarios, concentrados frente a la comisar&iacute;a de Moratalaz donde el bombero estuvo arrestado desde la noche del mi&eacute;rcoles <a href="http://www.eldiario.es/politica/Libertad-bombero-detenido-Madrid-Gamonal_0_218729071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta su puesta en libertad con cargos este jueves</a>. Est&aacute; acusado de atentado contra la autoridad por agredir de un  cabezazo a un miembro de la Unidad de Intervenci&oacute;n Policial.
    </p><h3 class="article-text">Dos versiones: antecedentes y &ldquo;canalladas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El incidente tuvo lugar en la calle B&aacute;rbara de Braganza, donde ard&iacute;a un contenedor. Seg&uacute;n el relato de los bomberos, el proceso fue el habitual en este tipo de situaciones, al establecerse un per&iacute;metro de seguridad. Cuando los agentes de la Unidad de Intervenci&oacute;n Policial reclamaron paso, las llamas estaban sofocadas y el contenedor solo humeaba. &ldquo;Nos quedan dos minutos&rdquo;, contestaron los bomberos cuando la polic&iacute;a solicit&oacute; la retirada de la manguera para permitir el acceso del furg&oacute;n policial. El veh&iacute;culo, seg&uacute;n fuentes policiales, se dirig&iacute;a a dar apoyo a compa&ntilde;eros que &ldquo;se las ve&iacute;an&rdquo; con parte de los manifestantes. 
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, las versiones difieren. &ldquo;Nosotros nos dirigimos a &eacute;l de buenas maneras, le pedimos por favor que nos dieran un momento. Est&aacute;bamos a punto de terminar. Sin embargo trataron de violar el per&iacute;metro de seguridad y lo hicieron violentamente, empujando e insultando&rdquo;, se&ntilde;ala uno de los bomberos intervinientes. Fue entonces cuando se produjo un forcejeo en el que, seg&uacute;n la polic&iacute;a, uno de los agentes fue agredido. Tras el encontronazo, se procedi&oacute; a la detenci&oacute;n de Santiago, de 35 a&ntilde;os y que presta servicio desde hace 13 en el Cuerpo Municipal de Bomberos, actualmente en el Parque I de la capital, en el barrio de Chamber&iacute;.  
    </p><p class="article-text">
        El bombero arrestado ya fue detenido en 2012, seg&uacute;n fuentes policiales, por agresi&oacute;n a dos polic&iacute;as municipales. Adem&aacute;s ha trascendido de fuentes de la investigaci&oacute;n que el bombero tambi&eacute;n fue detenido por un episodio de violencia familiar. &ldquo;La polic&iacute;a est&aacute; investigando para sacar todo lo que se pueda de &eacute;l. Que se difunda esta informaci&oacute;n para tratar de criminalizar al compa&ntilde;ero es de una gravedad extrema y una canallada&rdquo;, se&ntilde;alaba Pedro Delgado, de CCOO, a las puertas de la comisar&iacute;a de Moratalaz.
    </p><p class="article-text">
        Desde los sindicatos de bomberos municipales se ha remitido este jueves una carta a la alcaldesa de la capital, Ana Botella. En ella, adem&aacute;s de reclamar la puesta en libertad de Santiago, piden que se aclare la situaci&oacute;n y lo que ocurra de aqu&iacute; en adelante. &ldquo;No sabemos si a partir de ahora por hacer nuestro trabajo podemos acabar detenidos&rdquo;, zanja Delgado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/indignacion-desconcierto-municipales-detencion-companero_1_5073271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jan 2014 18:41:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ccf20e9d-eb11-4874-9c9a-778ed08b3280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="494618" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ccf20e9d-eb11-4874-9c9a-778ed08b3280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="494618" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bomberos y antidisturbios de Madrid, un duelo de uniformados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ccf20e9d-eb11-4874-9c9a-778ed08b3280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gamonal,Bomberos,Policía,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
