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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Gómez de Agüero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_gomez_de_aguero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Gómez de Agüero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Si Max Weber levantase la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/max-weber-levantase-cabeza_129_5473914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>&ldquo;Una naci&oacute;n perdona el da&ntilde;o que se hace a sus intereses, pero no el que se hace a su honor y menos que ninguno el que se le infiere con ese clerical vicio de querer tener siempre raz&oacute;n&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Max Weber &ndash; <em>La pol&iacute;tica como vocaci&oacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        Desde que estall&oacute; la crisis econ&oacute;mica, y ante la acelerada p&eacute;rdida de prestigio de los representantes pol&iacute;ticos, los partidos y las instituciones, han surgido numerosos an&aacute;lisis sobre las causas de este fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de esos an&aacute;lisis se centran en el papel de los pol&iacute;ticos &ndash;de la clase pol&iacute;tica&ndash; y la hacen culpable de la situaci&oacute;n cr&iacute;tica en que vivimos. Otros an&aacute;lisis se han fijado m&aacute;s en la funci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos como organizaciones de selecci&oacute;n de (malos) l&iacute;deres. Tambi&eacute;n se han puesto sobre la mesa otros estudios que, basados en la econom&iacute;a pol&iacute;tica, conectan el desarrollo socioecon&oacute;mico con las instituciones y sus mecanismos de funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Coincido m&aacute;s con esta &uacute;ltima visi&oacute;n, la que se centra en las instituciones, que con las dos primeras. No creo que los pol&iacute;ticos sean una especie de maldici&oacute;n b&iacute;blica surgida de la nada para castigarnos, y tampoco creo que los ciertamente mejorables sistemas de selecci&oacute;n de l&iacute;deres y cuadros pol&iacute;ticos sean una causa fundamental de esta crisis. Con todo, creo que las tres visiones aportan luz sobre las razones que nos han conducido hasta aqu&iacute;, y nos muestran tres elementos que tienen su parte de responsabilidad en las dificultades que estamos pasando.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuantos m&aacute;s art&iacute;culos se han publicado y m&aacute;s debates se han generado al respecto, m&aacute;s echo de menos alguna menci&oacute;n al que para m&iacute; es otro elemento clave para entender esta crisis: nosotros mismos. Tener en cuenta la actitud de la ciudadan&iacute;a a lo largo de estos a&ntilde;os es fundamental, no para culpabilizarla, sino para que tome conciencia de lo que puede hacer para cambiar las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Y es que durante los a&ntilde;os previos a la crisis, cuando se tomaron algunas decisiones que ahora parecen equivocadas, la opini&oacute;n de los ciudadanos parec&iacute;a respaldarlas. Voy a poner alg&uacute;n ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora parece que hay una mayor&iacute;a que quiere recentralizar nuestro modelo de Estado, pero no era as&iacute; hace 10 a&ntilde;os. En 2002, el 61% de los espa&ntilde;oles, seg&uacute;n el CIS, quer&iacute;a que el Estado gastase menos para que las Comunidades Aut&oacute;nomas gastasen m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A finales de los 90, cuando muchas de las infraestructuras que ahora vemos sobredimensionadas se estaban dise&ntilde;ando, cerca del 50% de los espa&ntilde;oles pensaban que se dedicaban suficientes recursos a obras p&uacute;blicas, y alrededor de un 19% pensaba que eran demasiados pocos. De ah&iacute; que a ning&uacute;n pol&iacute;tico se le ocurriera pedir que en su pueblo no hubiera una estaci&oacute;n del AVE o que en su provincia no hubiera aeropuerto, aunque hayan acabado vac&iacute;os. Sab&iacute;an que si se opon&iacute;an a la construcci&oacute;n de esas infraestructuras sus opciones de ser elegidos tend&iacute;an a cero.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no toda la responsabilidad en esas decisiones se le puede achacar a la voluntad de los votantes. En enero de 1999, reci&eacute;n incorporados al euro, el CIS preguntaba hasta qu&eacute; punto cre&iacute;an los espa&ntilde;oles que tener una moneda &uacute;nica servir&iacute;a para proteger a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola de las crisis econ&oacute;micas internacionales. Un 5,5% dec&iacute;a que mucho, un 35,7% que bastante, y un 19,6% afirmaba que poco o nada. Pero lo sintom&aacute;tico de esta pregunta es que un 38,5%, la mayor&iacute;a de las respuestas, afirmaba que no sab&iacute;a qu&eacute; contestar. Aqu&iacute; s&iacute; fall&oacute; la misi&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos &ndash;y en cierta medida de los medios de comunicaci&oacute;n&ndash; de servir como formadores de la voluntad popular o, al menos, de ser capaces de ofrecer alternativas.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, el grado de responsabilidad de los ciudadanos, como el de los pol&iacute;ticos y el de los partidos, no es el mismo. No tienen la misma responsabilidad en el desarrollo de la burbuja inmobiliaria una familia que se hipoteca para adquirir su primera vivienda, que un promotor inmobiliario que especula con el valor de unos terrenos, o quien hizo la Ley para liberalizar ese suelo. Tampoco puede meterse en el mismo saco al concejal de un peque&ntilde;o municipio que no cobra por su trabajo en el ayuntamiento, y al consejero de una Comunidad Aut&oacute;noma imputado por corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; es fundamental es que todos tomemos conciencia de nuestras decisiones como ciudadanos. Los cambios en las preferencias de la ciudadan&iacute;a no suelen producir un efecto inmediato. Eso obliga a tener presente, a la hora de asignar responsabilidades a los distintos actores pol&iacute;ticos e institucionales, que las consecuencias de determinadas decisiones se prolongan en el tiempo y no son f&aacute;ciles de deshacer. Por tanto, si asumimos nuestras decisiones como ciudadanos, y aceptamos que no siempre tenemos raz&oacute;n y que no siempre la culpa es s&oacute;lo de los dem&aacute;s, podremos ser plenamente exigentes con nuestros representantes y nuestras instituciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Gómez de Agüero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/max-weber-levantase-cabeza_129_5473914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Oct 2012 18:25:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Si Max Weber levantase la cabeza]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La doctrina Bartlet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/doctrina-bartlet_132_5468355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En un momento del debate electoral entre el candidato republicano, Robert Ritchie y el presidente de los Estados Unidos, Josiah Bartlet, este le dice: &ldquo;Hay veces que somos cincuenta Estados y otras en que somos un pa&iacute;s con necesidades nacionales&rdquo;. Aunque la frase pertenece realmente a Aaron Sorkin, creador y guionista de <em>El Ala oeste de la Casa Blanca</em>, refleja una realidad que deben tener presente todos los pa&iacute;ses compuestos: hay necesidades propias de cada entidad territorial y necesidades comunes.
    </p><p class="article-text">
        Determinar esas necesidades y saber c&oacute;mo van a atenderse es clave para organizar la actuaci&oacute;n p&uacute;blica. Pero este no es un proceso sencillo. El principal obst&aacute;culo para pensar (o re-pensar) la actividad del Estado es que &eacute;ste no puede pararse a reflexionar. Los servicios y prestaciones tal y como se est&aacute;n ofreciendo no pueden paralizarse de un d&iacute;a para otro.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto esta reflexi&oacute;n debe hacerse en paralelo, y ahora que la crisis est&aacute; mostrando nuestras carencias, es el mejor momento para hacerla.
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es determinar d&oacute;nde debe actuar el Estado. Es decir, deber&iacute;a valorarse d&oacute;nde se quiere que el Estado act&uacute;e: educaci&oacute;n, sanidad, pensiones o protecci&oacute;n frente al desempleo son ejemplos de &aacute;mbitos en los que parece haber consenso en que el Estado debe intervenir.
    </p><p class="article-text">
        Junto con esa decisi&oacute;n de intervenci&oacute;n habr&iacute;a que decidir su alcance. &iquest;Debe limitarse el Estado a regular, por ejemplo, la forma en que se genera, distribuye y comercializa la energ&iacute;a el&eacute;ctrica? &iquest;Deber&iacute;a producir, distribuir y comercializar &eacute;l mismo la energ&iacute;a el&eacute;ctrica?
    </p><p class="article-text">
        Este paso es importante porque puede ayudarnos a dar el siguiente: acordar c&oacute;mo va a prestar el Estado los servicios p&uacute;blicos. &iquest;Lo har&aacute; directamente o lo har&aacute; a trav&eacute;s del sector privado? Y es relevante no hay que confundir servicio p&uacute;blico y prestaci&oacute;n directa. La recogida de basuras, por ejemplo, es un servicio p&uacute;blico que no se presta directamente &ndash; con empleados del ayuntamiento, para entendernos &ndash; sino a trav&eacute;s de empresas privadas, por un sistema de concesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las combinaciones son m&uacute;ltiples y var&iacute;an de pa&iacute;s en pa&iacute;s. En el siguiente gr&aacute;fico se representa el gasto del Estado en bienes y servicios externalizados, en porcentaje del PIB.
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        Fuente: OCDE
    </p><p class="article-text">
        Los bienes y servicios usados por el Estado son aquellos que contrata directamente para llevar a cabo las competencias que tiene encomendadas (por ejemplo los gastos en material y consultor&iacute;a inform&aacute;tica para poder procesar las prestaciones por desempleo). Los bienes y servicios financiados por el Estado son aquellos que responden a esa idea de prestaci&oacute;n indirecta (aqu&iacute; estar&iacute;a incluida, por ejemplo, la prestaci&oacute;n sanitaria mediante reembolso que hacen algunos pa&iacute;ses).
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n sobre la forma de prestar los servicios p&uacute;blicos va a determinar qui&eacute;nes y cu&aacute;ntos ser&aacute;n los empleados p&uacute;blicos. Si un pa&iacute;s decide que va a prestar sus servicios directamente, es l&oacute;gico que tenga m&aacute;s empleados p&uacute;blicos (funcionarios o laborales) que otro que ha decidido que sea el mercado quien preste los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n, si un servicio lo presta directamente el Estado y se recortan empleados p&uacute;blicos de forma indiscriminada, lo normal es que dicho servicio se resienta.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que est&aacute; claro qu&eacute; va hacer el Estado y c&oacute;mo lo va a hacer, habr&iacute;a que plantearse c&oacute;mo lo va a financiar (o si debe renunciar a alguno de los servicios p&uacute;blicos que hab&iacute;a previsto porque no puede costearlo). El Estado debe establecer un sistema fiscal suficiente para cubrir los costes de los servicios que va a prestar, y hacerlo de forma sostenible. Este detalle es fundamental. No puede plantearse la financiaci&oacute;n de unos servicios de prestaci&oacute;n regular sobre la base de unos ingresos que no lo son. Por tanto habr&aacute; que contar con un conjunto de figuras tributarias suficiente en su capacidad recaudatoria y regular (dentro de l&oacute;gicas variaciones) en su cuant&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Al tiempo que se determina el soporte financiero de los servicios y prestaciones p&uacute;blicas, hay que decidir qu&eacute; nivel del Estado va a prestar los servicios. Si lo va a hacer el nivel local, el subestatal (en nuestro caso las Comunidades Aut&oacute;nomas) o el estatal.
    </p><p class="article-text">
        Esta decisi&oacute;n, en la que adem&aacute;s de criterios t&eacute;cnicos pesan condicionantes pol&iacute;ticos, debe influir en las dos anteriores: los recursos humanos y el sistema fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Influye en los recursos humanos porque no ser&aacute; necesario el mismo tipo de personal para el nivel administrativo que preste directamente un servicio, que para aquel que dise&ntilde;e sus grandes l&iacute;neas estrat&eacute;gicas. E influye en el sistema fiscal, como estamos viendo ahora en Espa&ntilde;a, porque puede resultar conveniente que el nivel administrativo que presta un servicio sea el que gestione la obtenci&oacute;n de los recursos econ&oacute;micos que nutren dicho servicio.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de llevar a cabo este planteamiento de la acci&oacute;n del Estado hay que tener en cuenta tres apuntes metodol&oacute;gicos. En primer lugar esta reflexi&oacute;n es un proceso din&aacute;mico; es decir, las necesidades van cambiando (por ejemplo, cuando se hizo la Constituci&oacute;n de 1978 Internet y la importancia de los derechos a la privacidad ni se imaginaban) y los m&eacute;todos para atenderlas tambi&eacute;n, por lo tanto las alternativas que se adopten deben prever su propia actualizaci&oacute;n. Adem&aacute;s esta reflexi&oacute;n debe llevarse a cabo empleando t&eacute;cnicas anal&iacute;ticas que valoren las alternativas emp&iacute;ricamente: comparando datos, elaborando an&aacute;lisis coste/beneficio, buscando las mejores pr&aacute;cticas, etc. Por &uacute;ltimo hay que tener presente que este recorrido no es una secuencia lineal. Hay pasos que se dan unos a la vez que los otros, y pasos que exigen retocar decisiones previas; es decir, no es un camino cerrado.
    </p><p class="article-text">
        Y una cosa m&aacute;s. Un Estado, su Gobierno/s y su(s) administraci&oacute;n(es) deben ser lo que sus ciudadanos quieran. Por tanto, su definici&oacute;n y su reforma necesitan de su participaci&oacute;n en todo momento: antes, durante y despu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Gómez de Agüero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/doctrina-bartlet_132_5468355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Oct 2012 07:25:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La doctrina Bartlet]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre Tolstoi y Chencho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tolstoi-chencho_129_5365083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cada vez que escucho a alguien comparar la gesti&oacute;n de las cuentas p&uacute;blicas con la econom&iacute;a de una familia, no puedo evitar recordar la frase con la que Le&oacute;n Tolstoi comenzaba 'Anna Kar&eacute;nina': &ldquo;Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada&rdquo;. Espa&ntilde;a como familia, &iquest;ser&aacute; feliz o desgraciada? A continuaci&oacute;n, pasado el rapto de lirismo, de lo que me acuerdo es de aquella pel&iacute;cula, 'La gran familia', con el inigualable Pepe Isbert buscando a Chencho por los puestos navide&ntilde;os de la Plaza Mayor de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Por alguna raz&oacute;n del subconsciente, unir la decadencia de una sociedad aristocr&aacute;tica, con una familia &ldquo;hipernumerosa&rdquo; en pleno desarrollismo franquista, me cuadra con los que siempre repiten eso de que &ldquo;una familia no gasta m&aacute;s de lo que ingresa y que as&iacute; deber&iacute;a comportarse un Estado con sus finanzas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La familia y el Estado son instituciones sociales cuyos fines en nada se parecen. No es mi intenci&oacute;n entrar aqu&iacute; en discusiones sociol&oacute;gicas o filos&oacute;ficas sobre su origen y funciones. Para m&iacute;, y siendo muy breve, lo que distingue a la familia y al Estado es que aquella persigue un inter&eacute;s privado, y este el inter&eacute;s com&uacute;n. Por tanto, si sus objetivos son diferentes, no nos puede extra&ntilde;ar que sus medios tambi&eacute;n puedan serlo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si nos situamos en el &aacute;mbito presupuestario (ingresos y gastos) de la familia y del Estado, &iquest;es posible establecer alguna comparaci&oacute;n? Y si as&iacute; fuera, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a el resultado?more
    </p><p class="article-text">
        Para intentar comparar el manejo de los recursos de las familias y del Estado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, voy a emplear tres criterios. En primer lugar, la evoluci&oacute;n de la deuda de los hogares y de las administraciones p&uacute;blicas. En segundo lugar, la relaci&oacute;n entre deuda e ingresos. Y finalmente la evoluci&oacute;n del gasto en consumo final de los hogares y las administraciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente mis criterios pueden no coincidir con los que empleen otros. Los he elegido porque creo que son representativos, medibles y comparables.
    </p><p class="article-text">
        Comencemos por la evoluci&oacute;n de la deuda en relaci&oacute;n al PIB. Seg&uacute;n <a href="http://www.bis.org/publ/othp16.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio del Banco Internacional de Pagos</a>, el endeudamiento de los hogares en Espa&ntilde;a entre 2000 y 2010 creci&oacute; un 37%. Por su parte, la deuda de las administraciones p&uacute;blicas en ese mismo periodo aument&oacute; s&oacute;lo un 1%. Este dato muestra dos hechos. En primer lugar refleja que la causa de la crisis no est&aacute; en un loco gasto p&uacute;blico. En segundo lugar nos ense&ntilde;a que, en la &uacute;ltima d&eacute;cada, quien recurri&oacute; intensamente a &ldquo;gastar m&aacute;s de lo que ten&iacute;a&rdquo; fueron los hogares. Por cierto, que en Alemania ocurri&oacute; exactamente lo contrario: en ese mismo periodo la deuda de los hogares se redujo un 9%, mientras que la deuda de sus administraciones p&uacute;blicas creci&oacute; un 16%. Por tanto, no es cierto que la actual prosperidad alemana se deba a una austera gesti&oacute;n de sus cuentas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente indicador que emplear&eacute; para comparar la &ldquo;gesti&oacute;n presupuestaria&rdquo; de familias y administraciones p&uacute;blicas es la relaci&oacute;n entre deuda e ingresos. En el caso de las administraciones p&uacute;blicas, comparar&eacute; la cuant&iacute;a de la deuda p&uacute;blica y la recaudaci&oacute;n neta en un a&ntilde;o. Para las familias voy a recurrir a la deuda hipotecaria, dejando al margen otro tipo de deudas como los pr&eacute;stamos al consumo. Por tanto voy a comparar el importe medio de una hipoteca sobre vivienda, con los ingresos medios de un hogar en Espa&ntilde;a. Las dos comparaciones se refieren al a&ntilde;o 2010, dado que es el &uacute;ltimo del que hay datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, los ingresos medios de un hogar en Espa&ntilde;a ascend&iacute;an en 2010 a 24.890 euros. Por otra parte, la cuant&iacute;a media de una hipoteca sobre vivienda en 2010 fue de 116.744 euros. Es decir, el pago de la hipoteca de una familia media en relaci&oacute;n a sus ingresos era del 470%.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte el Estado tuvo una recaudaci&oacute;n neta en 2010 (una vez liquidado el presupuesto) de 240.494 millones de euros. Y ten&iacute;a una &ldquo;hipoteca&rdquo; (deuda p&uacute;blica) en aquel a&ntilde;o por valor de 638.767 millones de euros. Es decir, la deuda del Estado en relaci&oacute;n a sus ingresos era del 265%.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos nos indican que el &ldquo;apalancamiento&rdquo; de las familias era casi el doble que el de las administraciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo criterio que voy a emplear en esta comparaci&oacute;n, es la evoluci&oacute;n del gasto en consumo final de los hogares y de las administraciones p&uacute;blicas. Este indicador deber&iacute;a mostrarnos c&oacute;mo se han adaptado unos y otras a la situaci&oacute;n de crisis.
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        Fuente: INE
    </p><p class="article-text">
        Como puede observarse en el gr&aacute;fico, a principios de 2008, el consumo de los hogares comienza a caer abruptamente y no se recupera hasta mediados de 2009. En ese mismo periodo, las administraciones p&uacute;blicas mantienen el gasto p&uacute;blico, con peque&ntilde;os repuntes, orientados a servir de respuesta contra c&iacute;clica. A partir del tercer trimestre de 2009, el gasto de las administraciones crecer&aacute; y bajar&aacute; al mismo ritmo que el de los hogares, y s&oacute;lo experimentar&aacute; un breve repunte en el primer trimestre de 2011. En conjunto, podemos decir, que el consumo de familias y administraciones p&uacute;blicas ha evolucionado de forma similar.
    </p><p class="article-text">
        Vistos los distintos indicadores, parece que el Estado se ha comportado como una familia mod&eacute;lica. Ahorr&oacute; &ndash;y redujo su deuda&ndash; en momentos de vacas gordas. Mantiene una relaci&oacute;n entre deuda e ingresos m&aacute;s sana que la de un hogar medio hipotecado. Y adem&aacute;s ha ido ajustando su consumo a la evoluci&oacute;n de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, que las administraciones p&uacute;blicas se hayan comportado como una familia mod&eacute;lica, no quiere decir que lo hayan hecho bien como Estado. Quiz&aacute;s la situaci&oacute;n depresiva de nuestra econom&iacute;a ser&iacute;a distinta, si el Estado hubiera mantenido su apuesta por estimular el crecimiento en vez de recortar el gasto p&uacute;blico a toda costa. Claro, que para eso har&iacute;a falta que &ldquo;la gran familia&rdquo; europea se pusiera de acuerdo, lo que parece m&aacute;s dif&iacute;cil que encontrar a Chencho en Navidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Gómez de Agüero, Javier Gómez de Agüero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tolstoi-chencho_129_5365083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2012 04:06:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entre Tolstoi y Chencho]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Deudas,Economía,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Operación quirúrgica financiera, literalmente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/operacion-quirurgica-financiera-literalmente_129_5351091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles 21 de septiembre de 2011 amaneci&oacute; radiante en la Comunidad de Madrid. La presidenta regional, Esperanza Aguirre, iba a inaugurar su noveno hospital en ocho a&ntilde;os de mandato. Todo un r&eacute;cord.  
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del recibimiento protocolario por las autoridades sanitarias &ndash;y el no tan protocolario recibimiento de los profesionales de la Sanidad madrile&ntilde;a&ndash; la presidenta se dio un paseo por el nov&iacute;simo hospital de Torrej&oacute;n. Aparatos de &uacute;ltima generaci&oacute;n, habitaciones di&aacute;fanas, batas blancas y sonrisas, que iban a quedar fant&aacute;sticas en el telenoticias de Telemadrid.
    </p><p class="article-text">
        En un momento del recorrido, y tras dejar claro que &ldquo;este hospital se convertir&aacute;, por derecho propio, en uno de los mejores de Espa&ntilde;a&rdquo;, Esperanza Aguirre le pregunt&oacute; ingenua a uno de los representantes de la empresa que va a gestionar el centro: &ldquo;&iquest;y c&oacute;mo vamos a pagar esto?&rdquo;. &ldquo;Con paciencia&rdquo;, le respondi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El autor de tan &ldquo;t&eacute;cnica&rdquo; respuesta forma parte de una empresa llamada Ribera Salud. Esta sociedad hab&iacute;a construido el hospital de Torrej&oacute;n e iba a ser la encargada de gestionarlo. No s&oacute;lo se har&iacute;a cargo del mantenimiento, la cafeter&iacute;a, la limpieza o las m&aacute;quinas expendedoras. No. Tambi&eacute;n tendr&iacute;a a su cargo al personal sanitario del hospital. Todo.more
    </p><p class="article-text">
        La Comunidad de Madrid hab&iacute;a elegido a Ribera Salud por su experiencia en la gesti&oacute;n sanitaria p&uacute;blica. La empresa, fundada en 1997, hab&iacute;a sido la pionera en Espa&ntilde;a en la colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada sanitaria a gran escala. As&iacute;, en la Comunidad Valenciana, no s&oacute;lo gestiona cinco hospitales (La Ribera, Torrevieja, Denia, Manises y Elche), tambi&eacute;n gestiona la atenci&oacute;n sanitaria de los cinco Departamentos (&Aacute;reas) de Salud y su poblaci&oacute;n correspondiente. 
    </p><p class="article-text">
        Ribera Salud, como puede verse en su p&aacute;gina Web (<a href="//www.riberasalud.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.riberasalud.com</a>), es &ldquo;un grupo empresarial de gesti&oacute;n sanitaria l&iacute;der en el sector de las concesiones administrativas sanitarias en Espa&ntilde;a [&hellip;] Su campo de actuaci&oacute;n es la gesti&oacute;n integral de servicios sanitarios y socio sanitarios; as&iacute; como el desarrollo de proyectos en el sector salud, a escala nacional e internacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ribera Salud no es una empresa como las dem&aacute;s, no es una empresa cualquiera, porque es responsable directa de la atenci&oacute;n hospitalaria (y en algunos casos tambi&eacute;n de la atenci&oacute;n primaria y especializada) de m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo trabaja Ribera Salud? Para la construcci&oacute;n de los hospitales y la gesti&oacute;n de la atenci&oacute;n sanitaria, Ribera Salud llega a acuerdos con empresas aseguradoras del sector salud como Adeslas, Asisa o DKV, y se presenta al concurso de concesi&oacute;n que convoque la comunidad aut&oacute;noma de que se trate. En ocasiones tiene un porcentaje mayoritario de la concesi&oacute;n &ndash; como en el hospital de Torrej&oacute;n donde tiene un 65% - y en otras un porcentaje minoritario &ndash; como en Denia donde tiene el 35%.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; Ribera Salud no gestiona directamente los hospitales, por qu&eacute; requiere de un socio &ldquo;sanitario&rdquo;? Por una raz&oacute;n muy sencilla, Ribera Salud es una sociedad financiera. Pone el dinero para construir los hospitales y para que las empresas gestoras puedan llevar a cabo la prestaci&oacute;n sanitaria. A cambio la concesi&oacute;n recibe un canon de la administraci&oacute;n auton&oacute;mica durante unas cuantas d&eacute;cadas.  
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qui&eacute;n es o qui&eacute;n hay detr&aacute;s de Ribera Salud? Dos empresas, concretamente dos cajas de ahorros. &iquest;Adivinan?: la Caja de Ahorros del Mediterr&aacute;neo y Bankia. Dos entidades financieras que no pasan, precisamente, por su mejor momento.
    </p><p class="article-text">
        Si cruzamos los  problemas del m&uacute;sculo financiero de Ribera Salud, con las exigencias de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit de las comunidades aut&oacute;nomas en donde opera, me pregunto, &iquest;acabaremos rescatando tambi&eacute;n el negocio de la gesti&oacute;n privada de la Sanidad p&uacute;blica? Porque si hay algo claro es que la atenci&oacute;n sanitaria de un mill&oacute;n de personas es, como dicen los economistas, &ldquo;sist&eacute;mica&rdquo;, y no se la puede dejar caer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Gómez de Agüero, Javier Gómez de Agüero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/operacion-quirurgica-financiera-literalmente_129_5351091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 May 2012 19:10:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Operación quirúrgica financiera, literalmente]]></media:title>
    </item>
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