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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Pérez Aguado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis_perez_aguado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Pérez Aguado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Esas huellas del camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/huellas-camino_132_4444552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los episodios, escritos en forma de narraci&oacute;n en primera persona, se mueven en distintos ambientes conforme a la variedad de relatos. Uno de los primeros cap&iacute;tulos est&aacute; centrado en la que ya est&aacute; siendo conocida como joya de la corona de Las Palmas de Gran Canaria. En la misma playa de las Canteras surge todo un devenir de personajes curiosos que nos van mostrando lo que fue (y sigue siendo, en alguna medida) la historia de la ciudad. Su condici&oacute;n de periodista hace que se adentre en las profundidades de la sociedad de entonces, indague y saque todo el jugo a cada uno de los personajes, cotidianos o misteriosos, que pasaron por el Conejo Feliz, un bar lleno de misterio y buena comida, sobre todo buena comida &iquest;excelente comida? Con la seguridad que si usted, amable lector o lectora, fue uno de sus visitantes, t&eacute;ngalo por seguro que tambi&eacute;n est&aacute; reflejado en esta historia. Puede que, incluso, no salga bien parado. Porque el sagaz escritor nunca pierde la ocasi&oacute;n para dejar t&iacute;tere con cabeza y as&iacute;, exprime lo mejor y lo m&aacute;s oscuro y cada no de los actores que pululan por las cercan&iacute;as. Pero lo hace con tal sencillez y socarroner&iacute;a, que, incluso aquellas expresiones que pudieran resultar m&aacute;s rebuscadas o cultas, llegan al lector totalmente di&aacute;fanas y transparentes. Es es otra de las ventajas y virtud del pedagogo y maestro que JM lleva dentro, profesi&oacute;n que ejerci&oacute; durante cierto tiempo (40 a&ntilde;os) y donde aprendi&oacute; que educar es mostrar  la vida a quien a&uacute;n no la ha vivido y, en este caso, el escritor-pedagogo se vale de la palabra, que utiliza con maestr&iacute;a, para dar sentido y ayudar a ver y comprender mejor el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando describe al camarero cojo que las pasaba canutas para poder mantener a su numerosa prole, -por cierto, se hab&iacute;a lesionado la cadera subiendo la Cuesta de Enero-, que adem&aacute;s, sab&iacute;a lat&iacute;n porque hab&iacute;a estudiado en el seminario, pero que fue expulsado porque el obispo consider&oacute; que no era prudente que hubiera un siervo de Dios que se supiera de que pata cojeaba. Pues pudiera padecer, por la continua iron&iacute;a, que es un libro de ficci&oacute;n o un libro fant&aacute;stico. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. As&iacute;, como quien no quiere la cosa, el escritor nos va descubriendo los avatares de una &eacute;poca complicada, llena de dificultades y prejuicios sociales. Son los recursos humor&iacute;sticos que el escritor-pedagogo utiliza para adentrarnos en un ingenuo realismo social que conjuga el lenguaje coloquial con las descripciones en las que intervienen, como aspectos literarios que matizan el relato, s&iacute;mbolos y met&aacute;foras que hacen posible la comprensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hacer entretenido lo dif&iacute;cil es complicado y ya resulta meritorio que se consiga un buen resultado. A la cr&oacute;nica que le corresponde un lenguaje muy bien definido por la historiograf&iacute;a y en estos pasajes comprobamos que se respeta el estilo descriptivo y narrativo, marcadamente informativo, al utilizar fechas y datos reales. Pero lo hace sin fastidio, con un h&aacute;bil procedimiento de penetraci&oacute;n donde conjuga la alternancia de &aacute;giles y directos relatos que ofrece entre la incertidumbre y la monol&iacute;tica realidad. Y nos mete de lleno, de sopet&oacute;n, en un mundo de honda afectividad, en historias que nos hacen vibrar y que nos hacen reflexionar sobre nuestra propia realidad.
    </p><p class="article-text">
        Emociona, por ejemplo, la descripci&oacute;n que hace la turista alemana Ilse Dore sobre los aspectos m&aacute;s escabrosos y experiencias vividos por ella durante el terror&iacute;fico gobierno de Adolfo Hitler, para, a continuaci&oacute;n, meternos de lleno en otro entorno m&aacute;s cercano. La visi&oacute;n que tiene ella y la de cualquier turista con sensibilidad al tratamiento y &ldquo;descuido&rdquo; que hacen  los propios nativos de su isla y la suciedad de sus playas.
    </p><p class="article-text">
        No falta la iron&iacute;a y el humor, a veces disparatado, -t&iacute;p&igrave;ca socarroner&iacute;a del pueblo canario, del que el escritor-pedagogo es un magn&iacute;fico &ldquo;ejemplar&rdquo; -con la que se consigue crear una atm&oacute;sfera regocijante,  no por ello exenta de un caracterizador y crudo realismo. Mujeres educadas en la tradici&oacute;n campesina, resignadas, marcadas por la sumisi&oacute;n, que trabajan duramente y son h&aacute;biles administradoras de sus escasos  medios materiales. Tiempos dif&iacute;ciles en los que s&oacute;lo lo pr&aacute;ctico parec&iacute;a tener raz&oacute;n de ser. La agricultura pobre y sin industrializar. El turismo extranjero, que se supone una cierta fuente de ingresos. La emigraci&oacute;n, incluso clandestina, que se presenta como remedio a la miseria,  y se muestra con todo realismo, crudeza y lastres afectivos que conlleva. Las creencias religiosas, que todo lo impregna. La magia y las supersticiones. La vida familiar, que se valora positivamente y se acepta el medio de pobreza en el que se desenvuelven con gran solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es un libro de esperanza. De sue&ntilde;os.&ldquo;Los sue&ntilde;o, sue&ntilde;os son&rdquo;, afirm&oacute; el dramaturgo. Y lo sabemos, pero continuamos so&ntilde;ando porque la existencia sin los sue&ntilde;os, sin la esperanza, sin la ilusi&oacute;n, ser&iacute;a absurdo caminar por un camino sin luz. Entre sue&ntilde;os y realidades hay un camino inmenso. Eso bien lo sabe Balbuena, pero esos sue&ntilde;os son los que a &eacute;l le ayudan a crear y esas realidades las que le ense&ntilde;an a vivir. Por eso une las realidades con los recuerdos con los que consigue un fuerte tono emotivo, as&iacute; como despertar sentimientos de ternura vali&eacute;ndose de un lenguaje &aacute;gil, expresivo y un l&eacute;xico rico en costumbrismos y caracterizador, con una indiscutible carga de amenidad.
    </p><p class="article-text">
        Hay un trasfondo de valoraci&oacute;n de la naturaleza en s&iacute; mismo. El paisaje adquiere importancia relevante hasta llegar a convertirse en uno de los verdaderos protagonistas de todos los episodios del libro. Cuando el escritor inquieto y polifac&eacute;tico que hay en Jos&eacute; Manuel Balbuena, escribe de las maravillas de la isla de La Palma, -esa de la que el viajero no puede cruzar indiferente- lo hace con tal pasi&oacute;n, que nos descubre un alma sensible hacia todo lo bello. De alguna manera, as&oacute; lo confiesa en alguno de los cap&iacute;tulos, cuando &ldquo;mastica y saborea la pez&rdquo;. Es en ese matiz ins&oacute;lito de lo verde, donde todo se puede admirar, donde si contagi&oacute; y hered&oacute; su pasi&oacute;n por escribir. Y comenzamos a entristecernos cuando comprobamos que nos faltan pocas hojas para terminar el libro de relatos de Jos&eacute; Manuel. 
    </p><p class="article-text">
        Es triste partir en la madrugada. Es triste decir adi&oacute;s cuando el d&iacute;a estrena sonrisa. Pero el amanecer hay que iluminarlo con la esperanza de un arribo, con la ilusi&oacute;n de una llegada. Por eso, esperamos que sea pronto la pr&oacute;xima entrega de Jos&eacute; Manuel Balbuena Castellano.
    </p><p class="article-text">
         Luis P&Atilde;&copy;rez Aguado
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Pérez Aguado, Luis Pérez Aguado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/huellas-camino_132_4444552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jan 2012 07:14:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Esas huellas del camino]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayer fui al Centro de Salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ayer-centro-salud_132_4555904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        D&iacute;as m&aacute;s tarde, la doctora continuaba enferma. Segu&iacute;a sin sustituta y la consulta, aunque con otros protagonistas, parec&iacute;a un calco de aquel d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No descubro la p&oacute;lvora si afirmo que nuestro servicio sanitario no es nada boyante. Si no que se lo pregunten a esos m&aacute;s de dos mil pacientes de Lanzarote y Fuerteventura (datos de junio) que tienen que esperan m&aacute;s de seis meses para ser operados o atendidos de sus dolencias en las especialidades m&eacute;dicas que tienen que ver con sus enfermedades. Y a nuestros responsables sanitarios y pol&iacute;ticos  se les llena la boca cuando dicen  que hemos progresado.
    </p><p class="article-text">
        A esto  le llaman progreso, a esperar meses a que el m&eacute;dico te mire el ombligo. Barreras que encuentra el ciudadano para que acuda, si sus bolsillos se lo permiten, al m&eacute;dico privado.  Buena excusa, a la que se le   a&ntilde;adir&aacute; cualquier otro motivo que contribuya a empeorar la imagen de la atenci&oacute;n p&uacute;blica, para, soterradamente, seguir privatiz&aacute;ndola.
    </p><p class="article-text">
        Los presupuestos destinados a las concertaciones, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, van en aumento, mientras la mayor parte del antiguo Hospital Militar, varias plantas del Juan Negr&iacute;n, en Gran Canaria o el edificio de consultas  del Hospital Universitario de Canarias, en Tenerife, permanecen cerradas porque no hay voluntad para activarlas. Equipos de un alto costo adquiridos para la sanidad p&uacute;blica es la privada quien dispone de ellos. Muchos de nuestros j&oacute;venes m&eacute;dicos, cuando terminan su formaci&oacute;n,  cogen las de Villadiego y buscan su futuro fuera de aqu&iacute;, porque el trato  y est&iacute;mulo econ&oacute;mico no es nada halag&uuml;e&ntilde;o. 73 millones de euros, que se dice pronto, ser&aacute;n recortados de los presupuestos en Sanidad, mientras el sector primario cada vez es m&aacute;s residual.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico, seg&uacute;n revela el informe anual de la Federaci&oacute;n de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad P&uacute;blica, que sean  Madrid y Valencia,  las comunidades m&aacute;s ricas, las que, junto con Canarias, tengan los servicios sanitarios m&aacute;s deficientes de toda Espa&ntilde;a.  Y resulta enigm&aacute;tico, cuanto m&aacute;s que todas ellas han apostado por la sanidad privada. A la larga habr&aacute; gasto excesivo, ahorro de personal y vaya usted a saber cu&aacute;ntas cosas  m&aacute;s. Luego vendr&aacute;n los errores humanos y &ldquo;terror&iacute;ficos&rdquo; como admiti&oacute; en su momento el director gerente del Hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n de Madrid, tras la muerte  del ni&ntilde;o reci&eacute;n nacido de Dalilah, la primera victima mortal de la gripe A, porque una enfermera  de la sobrecargada y precaria plantilla del Hospital le inyect&oacute; en vena leche para prematuros. Aquel error humano la pagar&aacute; la inexperta enfermera, pero, como es de esperar, no se tendr&aacute; en cuenta a los otros humanos (?)  los que recortaron la sanidad madrile&ntilde;a hasta permitir que, en una Unidad de Cuidados Intensivos, la mitad del personal sea eventual y una enfermera, como la que err&oacute;, se pueda quedar sin supervisi&oacute;n en su primer d&iacute;a en la UCI.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hace falta ir muy lejos. A&ntilde;os atr&aacute;s esto mismo suced&iacute;a en el Hospital Nuestra Se&ntilde;ora de Candelaria, en Tenerife, cuando un enfermero  que ese mismo d&iacute;a era trasladado del Servicio de Incidencias del hospital al  Servicio de Cuidados  Intermedios de Neonatolog&iacute;a cometi&oacute; el grav&iacute;simo error de inyectar  veinte mil&iacute;metros de leche por la  v&iacute;a intravenosa y no a trav&eacute;s de la sonda nasog&aacute;strica. Desgraciadamente el ni&ntilde;o muri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y no escarmentamos.  Nada menos que 73 millones de euros  ser&aacute;n recortados a Sanidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; estamos.
    </p><p class="article-text">
         Luis P&Atilde;&copy;rez Aguado
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Pérez Aguado, Luis Pérez Aguado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ayer-centro-salud_132_4555904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2009 07:22:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ayer fui al Centro de Salud]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensando en la musaraña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pensando-musarana_132_4992210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A la chita callando, de puntilla y sin molesta publicidad  presentaron en el Parlamento  una Propuesta de Ley de Nuevos Cat&aacute;logos de  Especies Amenazadas de Canarias. No se encomendaron a Dios ni al diablo &iexcl;ni falta que les hace! pero tampoco consultaron a los versados t&eacute;cnicos y expertos de las universidades canarias. Desoyeron las Directivas Europeas y las recomendaciones m&aacute;s recientes de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza y se pasaron por el forro los Libros Rojos de las Especies Amenazadas. No estaban, precisamente, pensando en la musara&ntilde;a cuando esto suced&iacute;a, pues  justamente ser&aacute; la Musara&ntilde;a de Osorio, el &ldquo;rat&oacute;n trompetudo&rdquo;  exclusivo de las zonas h&uacute;medas   de Gran Canaria uno de los primeros en extinguirse al ser desprotegido. Pero con este hocicudo y min&uacute;sculo pariente de los topos, probablemente, desaparecer&aacute;n otras doce especies de toda Canarias consideradas en peligro de extinci&oacute;n,   ochenta  sensibles a la alteraci&oacute;n de su h&aacute;bitat, ocho taxones incluidos como vulnerables y otras especies catalogadas actualmente de inter&eacute;s especial en cuanto a su conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Esto es lo que tenemos!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una clase pol&iacute;tica, con una &ldquo;formidable sensibilidad&rdquo;, que cree que servir a los intereses del pueblo es hacer lo que le venga en gana, pero &iquest;qu&eacute; podemos esperar si la ignorancia est&aacute; incrustada en ella?  Estos despistados parlamentarios, que tienen la obligaci&oacute;n de velar y cuidar nuestro legado natural y cultural, son los mismos  que no se cortan un pelo a la hora de subirse  retribuciones a su antojo, es decir, cu&aacute;ndo les apetezca y cu&aacute;nto quieran, mientras que el salario mondo y lirondo de un honesto currante es de 624 euros. Son los mismos que quieren m&aacute;s para ellos y menos para los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los mismitos que se inventan comisiones, que a nadie  importa un carajo,  pero que justificar&aacute;n creando alarma social para cobrar abultadamente cada vez que acudan a una sesuda sesi&oacute;n de trabajo intenso.  Son los  mismos arrogantes que dejan en pa&ntilde;ales a los centros de atenci&oacute;n especial y en la intemperie a pobres toxic&oacute;manos, porque &ldquo;no hay dinero&rdquo;, mientras organizan descarados viajes tur&iacute;sticos que pagan los contribuyentes. Los que arrasan con los sebadales porque hacen cosquillas en los pies. Los ignorantes concejales, que cobran m&aacute;s que un cirujano, porque &iexcl;caramba! para eso son  responsables del &aacute;rea de Servicio Sociales de su municipio,  pero no tienen pajorera idea de lo que significan las siglas ONG; s&iacute;, en cambio, saben muy bien como se llaman sus &ldquo;alcardes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los que no se encomiendan a Dios  ni al diablo para desmantelar pieza a pieza el  sistema de instrucci&oacute;n p&uacute;blico, suprimir ciclos formativos  y dejar a j&oacute;venes en la cuneta porque no encuentran plaza en lo que les gustar&iacute;a estudiar, pero a los que, estos interesados pol&iacute;ticos, que reciben abultadas dietas por cumplir con sus obligaciones, pondr&aacute;n su granito de arena para encontrarles soluci&oacute;n en el futuro, ya que estos chicos, que ser&aacute;n los  marginados del ma&ntilde;ana,  ser&aacute;n los clientes de  la auton&oacute;mica polic&iacute;a y vivir&aacute;n entretenidos por la hom&oacute;nima radio y televisi&oacute;n canaria, que para eso pagamos todos. Son los mismos caraduras que pretenden que otros arreglen los desaguisados que ellos con su negligencia o incapacidad destruyeron. Los mismos que  no se  sonrojan para  decirnos que  recortan  los dineros destinadas a  la educaci&oacute;n  de nuestros chicos y a la sanidad de nuestra gente, que est&aacute;n a la cola del Estado, pero  se gastan los cuartos en publicidad enga&ntilde;osa para que sigamos metidos en el pelot&oacute;n de los torpes.
    </p><p class="article-text">
        Son estos pol&iacute;ticos de tan ajustada sensibilidad  los que hacen que el resto de los mortales miremos con el mismo rasero y metamos en el mismo saco a otros gobernantes y buenos pol&iacute;ticos por muy  trabajadores y honestos  que sean &iexcl;Una pena!
    </p><p class="article-text">
         Luis P&Atilde;&copy;rez Aguado
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Pérez Aguado, Luis Pérez Aguado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pensando-musarana_132_4992210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Nov 2009 07:52:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pensando en la musaraña]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mirándonos el ombligo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mirandonos-ombligo_132_4947302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Probablemente, estemos viviendo las consecuencias de esa continua permisividad que ha ido convirtiendo la anormalidad en costumbre y la falta de atenci&oacute;n en la educaci&oacute;n de los menores. 
    </p><p class="article-text">
        Los padres delegan en la escuela todas las responsabilidades educativas sobre sus hijos. Al profesor se el exige cada d&iacute;a m&aacute;s -que haga de psic&oacute;logo, de m&eacute;dico, de asistente social, de esteticista y hombre de la limpieza- pero no se le ponen los medios apropiados para desarrollar su labor e, incluso, en ocasiones, es denigrado por sus propios jefes, en su intento de conservar sus prebendas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, con lo que se le hace un flaco favor a esa sociedad a la que se supone debe ser uno de los pilares fundamentales, con lo que el maestro pierde prestigio y autoridad ante sus alumnos. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, quiz&aacute;s por aquello de ser una sociedad que se dice a favor de las libertades, existe un rechazo, cuando no miedo, para abordar las infracciones de los menores con lo que hay una gran permisividad hacia sus faltas y delitos, ya que, en muchos casos, los primeros delitos, no se sancionan. Es esta impunidad del primer delito la que le lleva, generalmente, a una carrera delictiva. 
    </p><p class="article-text">
        Asistimos, por otra parte, a una galopante perdida de valores y a una descarada degradaci&oacute;n de la cultura, a la que parece no interesar poner freno. No hay m&aacute;s que asomarse a las cadenas televisivas para comprobar qu&eacute; es lo que realmente importa, que no es precisamente lo que uno es o sabe. 
    </p><p class="article-text">
        Tertulias cuyos participantes esgrimen sus argumentos con la cultura del grito y el insulto. Personas que no tienen ning&uacute;n m&eacute;rito para hablar de casi nada y que pontifican sobre lo divino y lo humano. Periodistas (que se llaman a s&iacute; mismos) de investigaci&oacute;n &iexcl;je! que hurgan en las miserias humanas. Cadenas televisivas que pagan miles de euros en una sola noche a personas sin oficio ni credibilidad para que desvelen mentiras, cuenten sandeces y creen pol&eacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando vemos estupefacto c&oacute;mo se crea &ldquo;incultura&rdquo;, se adormecen las conciencias, se pervierte el significado de las cosas y se imponen valores que destrozan la cultura, no podemos, por menos, que sentir n&aacute;useas e impotencia al comprobar como esos personajes que aparecen en la peque&ntilde;a pantalla son tomados como ejemplo por nuestros alumnos, que naturalmente, estudian poco, suspenden mucho y procuran pasarlo lo menos mal posible, al ver como triunfa la ley del m&iacute;nimo esfuerzo. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; aparece una juventud sobrada de ofertas l&uacute;dicas, consumistas, sensuales y sexuales, con m&aacute;s bienestar y menos cari&ntilde;o, con m&aacute;s seguridad y menos preocupaciones, con m&aacute;s presente y menos futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Ante un panorama como &eacute;ste, carente de modelos &eacute;ticos de conducta, sin pautas o referencias morales, qui&eacute;n se puede extra&ntilde;ar de que los &ldquo;listillos&rdquo; sean los que triunfen sobre los esforzados, que los oportunistas y los trepas sean los que accedan a los puestos de direcci&oacute;n en detrimento de los capacitados; de que la agresividad de nuestros menores est&eacute; a la orden del d&iacute;a en las calles, de las agresiones sin causa ni motivos, de las transgresiones a las normas, de los atropellos a los mayores. 
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, nuestra respetada ambig&uuml;edad moral se apresurar&aacute; a escandalizarse despu&eacute;s. Pero s&oacute;lo se quedar&aacute; en eso. Seguiremos mir&aacute;ndonos el ombligo. Buscaremos a qui&eacute;n echarle la culpa, que siempre ser&aacute; el otro, que, adem&aacute;s, parece estar bien visto. Seguiremos sin revisar los valores &eacute;ticos y morales, y, continuaremos poniendo nuestro granito de arena para que el deterioro de la ense&ntilde;anza siga avanzando, ya que, de lo contrario, no tendr&iacute;amos de qu&eacute; hablar y, as&iacute;, continuaremos por los siglos de los siglos con la cultura de la banalidad, la est&uacute;pida placidez de lo pol&iacute;ticamente correcto y creando j&oacute;venes sin horizontes, sin objetivos y sin ambiciones. As&iacute; nos va. 
    </p><p class="article-text">
        Luis P&Atilde;&copy;rez Aguado
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Pérez Aguado, Luis Pérez Aguado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mirandonos-ombligo_132_4947302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2009 10:36:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mirándonos el ombligo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con sumo gusto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sumo-gusto_132_5739521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es tiempo de pensar en ese detalle que tanto deseamos, en aquel ambicioso objeto que nos mira desde hace meses desde el escaparate, hoy m&aacute;s esplendoroso; en las comidas y cenas de empresa, por aquello de confraternizar. Es el momento de permitirnos todo tipo de extras, porque para eso, caramba, se acerca la Navidad. 
    </p><p class="article-text">
        Y se sale a la calle cuajada de bombillas para comprar las velas y el acebo de la mesa, que este a&ntilde;o vienen a cenar tus hermanos y no podemos quedar peor que ellos, &iexcl;menuda mesa pusieron las Navidades pasadas, los muy pretenciosos!; para comprar el aguinaldo del portero, que m&aacute;s vale tenerlo contento y, desde luego, no ser menos que los del &aacute;tico, con su aire de nuevos ricos; para comprar? 
    </p><p class="article-text">
        Cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil celebrar un acontecimiento sin estrenar pantal&oacute;n, querer sin ofrecer joya de oro, ser pedag&oacute;gico sin regalar un ordenador, cenar en paz sin una trucha que armonice la cena o re&iacute;rse sin burbujas. 
    </p><p class="article-text">
        Ya no sabe uno si las fiestas son en honor del santo patr&oacute;n, si son ritos ancestrales c&iacute;clicos o si son ferias que organizan los comerciantes. 
    </p><p class="article-text">
        El tiempo no se divide en d&iacute;as de trabajo y d&iacute;as de descanso, sino en d&iacute;as de trabajo y d&iacute;as de consumo. Con sumo gusto. El concepto de placer est&aacute; cambiando. Ahora es un valor de bolsa. De bolsa llena. De acciones y emociones, que se compran y se venden. 
    </p><p class="article-text">
        Celebramos el nacimiento de un ni&ntilde;o que naci&oacute;, dicen, hace dos mil ocho a&ntilde;os. &iexcl;Cu&aacute;nto tiempo! Tanto que casi no sabemos lo que celebramos. Quiz&aacute;s por eso no sabemos bien como celebrarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no importa, porque hay que ver como nos invita la televisi&oacute;n, como se pone el mercado, como nos tientan los grandes almacenes, como nos desaf&iacute;an los vecinos, los amigos. 
    </p><p class="article-text">
        Todo, estos d&iacute;as, nos recuerda que es Navidad, todo nos invita, nos empuja a celebrar estas fiestas. 
    </p><p class="article-text">
        Ya lo dicen los enterados que las celebraciones y los excesos van &iacute;ntimamente unidos. Y no estar&iacute;a mal, ya que el cuerpo, y a&uacute;n el alma, agradecen la parranda. No estar&iacute;a mal si el abuso no se redujese al consumo. 
    </p><p class="article-text">
        La felicitaci&oacute;n navide&ntilde;a vale de poco si no viene respaldada por algo m&aacute;s s&oacute;lido. El mensaje de paz que antes se daba desde los p&uacute;lpitos se da ahora desde los escaparates con sabor a caldo de pollo, cava, jam&oacute;n serrano, electrodom&eacute;sticos a go g&oacute;, o juguetes tutifruti. 
    </p><p class="article-text">
        Los mayores ya sabemos que los deseos de felicidad son solamente frases bonitas que el clima que se respira en estos d&iacute;as nos hace pronunciar con sinceridad y entusiasmo muchas veces y , como mera formula, casi siempre y que no dejan de ser unas palabras tradicionales por el fin de a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Han pasado m&aacute;s de dos mil ocho a&ntilde;os desde el nacimiento de Jes&uacute;s. Desde entonces han surgido y ca&iacute;do muchos imperios. Millones de hombres, mujeres y ni&ntilde;os han muerto a manos de otros hombres. La especie humana es capaz de destruir a sus enemigos y de destruirse a s&iacute; misma. Ya no hay l&iacute;mites para sus ambiciones. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello es Navidad y resulta hermoso que, aunque s&oacute;lo sea en estas fechas, nos deseemos lo mejor. As&iacute; que: &iexcl;Felicidades! 
    </p><p class="article-text">
        Luis P&Atilde;&copy;rez Aguado
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Pérez Aguado, Luis Pérez Aguado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sumo-gusto_132_5739521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2008 20:02:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Con sumo gusto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las bibliotecas escolares, bajo mínimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bibliotecas-escolares-minimos_132_4455919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En temas de lectura pasa algo parecido. De carecer de los elementos b&aacute;sicos para leer, como es una buena oferta de libros ya sea en la escuela o en la biblioteca de barrio, a veces se realizan grandes actividades que partiendo del libro - o incluso a pesar del libro ? den la impresi&oacute;n de que el problema de la lectura est&aacute; resuelto. 
    </p><p class="article-text">
        La escuela de hoy y de ma&ntilde;ana no puede olvidar que entre sus objetivos est&aacute; el de fomentar y crear h&aacute;bitos de lectura. Sin lugar a dudas, el instrumento m&aacute;s adecuado para hacer realidad este objetivo en mayor o menor grado es la biblioteca escolar Aparece siempre como una necesidad indiscutible. Tenga muchos o pocos libros, cuente con un espacio grande o peque&ntilde;o, lo cierto es que muchos centros educativos carecen de medios econ&oacute;micos y espaciales para hacer frente a semejante proyecto, de aqu&iacute; que vaya siendo hora de que los administradores escolares tomen conciencia de la importancia que la escuela juega con la formaci&oacute;n de los lectores de la sociedad adulta del ma&ntilde;ana. 
    </p><p class="article-text">
        La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n deber&iacute;a implicarse a fondo y velar por la existencia en cada centro educativo de una biblioteca, dotarlas de fondos propios y contemplar en su organizaci&oacute;n la figura del profesor/a bibliotecario/a. Por el contrario deja esta iniciativa a los centros educativos. Pero los centros suelen tener otras necesidades prioritarias y sus limitados recursos los utilizan en base a esas necesidades. En muchas ocasiones no hay espacio para dedicar a una sala de lectura y biblioteca. En otras ocasiones la biblioteca es la que se utiliza como aula de clases porque se carece de ella. La imaginaci&oacute;n es grande y en otras ocasiones rincones y pasillos que no conducen a ning&uacute;n lugar sirven para colocar estanter&iacute;as o mesas para lectura. 
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n educativa en nuestra comunidad se limita a apoyar las bibliotecas en los institutos si los profesores presentan proyectos. Postura muy c&oacute;moda por su parte, porque as&iacute; no invierte dinero en un bien esencial. A&uacute;n as&iacute;, el proyecto puede ser aprobado o rechazado. Si es apoyado con aporte econ&oacute;mico, probablemente, el curso siguiente no existir&aacute; esa ayuda, ya que el dinero es necesario aportarlo a otro proyecto. &iquest;Estrechez de miras, quiz&aacute;s indiferencia? 
    </p><p class="article-text">
        Por regla general, la organizaci&oacute;n de la biblioteca surge de la iniciativa y buena voluntad de un maestro/a o profesor/a - que puede o no seguir el siguiente curso en el mismo centro, con lo que la biblioteca puede que no tenga continuidad - al que no suelen darle horas para este cometido, (a no ser que est&eacute; aprobado como proyecto por la Conserjer&iacute;a) - aparte de las que dedica al centro, para organizar, catalogar, preparar exposiciones y actividades, pero s&iacute;, en cambio, existen jefes de departamentos, jefaturas de estudios, secretarios, directores, etc., a los que s&iacute; se les contemplan horas para el desarrollo de sus funciones, e incluso cobran por desempe&ntilde;ar esas responsabilidades. Con ello queremos llegar a la conclusi&oacute;n de que la meritoria labor del profesor/a o maestro/a bibliotecario/a est&aacute; poco o nada valorada y su esfuerzo escasamente reconocido. Con este panorama no debe extra&ntilde;arnos que s&oacute;lo un reducido n&uacute;mero de escuelas tengan bibliotecas que funcionen de forma continuada. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco los programas oficiales se prodigan en el fomento de la lectura. Psic&oacute;logos y pedagogos coinciden en afirmar que desde los primeros a&ntilde;os del aprendizaje se debe fomentar en los ni&ntilde;os el uso del lenguaje oral y escrito para comunicarse, pero debido, quiz&aacute;s a un exceso de contenidos, se descuida este aspecto fundamental. Ya de por s&iacute; no resulta f&aacute;cil inculcar a los ni&ntilde;os el placer por la lectura. Dentro del aula, los propios programas curriculares no lo ponen f&aacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        Los programas oficiales separan el lenguaje en funci&oacute;n de comunicaci&oacute;n. No ense&ntilde;an los mecanismos de la pr&aacute;ctica de la literatura. Se reduce la lengua a aquellos aspectos formales que la convierten en una materia dividida en compartimentos estancos (ortograf&iacute;a, gram&aacute;tica, sem&aacute;ntica, literatura). 
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que el ni&ntilde;o tiene que saber utilizar formalmente su lenguaje, pero al servicio de una mejor comunicaci&oacute;n (expresi&oacute;n y comprensi&oacute;n). En el caso de la literatura, el trabajo formal sobre los textos literarios tendr&iacute;a que alimentar la capacidad expresiva y creativa del alumno. 
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que todo lo que se haga para promover el uso y disfrute de la biblioteca, ya sea en el seno de la instituci&oacute;n escolar o fuera, servir&aacute; para ensanchar horizontes que permitan conectar mejor con la vida. Nada m&aacute;s, ni nada menos. 
    </p><p class="article-text">
        Luis P&Atilde;&copy;rez Aguado
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Pérez Aguado, Luis Pérez Aguado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bibliotecas-escolares-minimos_132_4455919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Oct 2008 11:51:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las bibliotecas escolares, bajo mínimos]]></media:title>
    </item>
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