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    <title><![CDATA[elDiario.es - Santiago Pérez García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/santiago_perez_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Santiago Pérez García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Rajoy es chavista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/rajoy-chavista_132_4106783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Miren por d&oacute;nde. Tantas y tantas cr&iacute;ticas al r&eacute;gimen chavista, tantas solemnes invocaciones a la libertad  malherida  en  la Patria del Libertador&hellip; Y Rajoy ha acabado imitando a Maduro, al denostado chavismo, neg&aacute;ndose a aceptar la voluntad popular expresada en las urnas.
    </p><p class="article-text">
        No simpatizo con el chavismo. Su deriva autoritaria se percib&iacute;a desde el minuto uno, cuando los venezolanos -asqueados por la corrupci&oacute;n de los partidos tradicionales- le dieron la mayor&iacute;a al comandante Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as y acompa&ntilde;aron  la institucionalizaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana.  
    </p><p class="article-text">
        Perdidas las elecciones, el r&eacute;gimen chavista ha desempolvado viejas habilitaciones constitucionales para poner en marcha un Parlamento alternativo (representativo de organizaciones populares hegemonizadas por el  partido del Gobierno, inspirado en la teor&iacute;a autoritaria del Estado que formul&oacute; un Marx encandilado por la revoluci&oacute;n francesa de 1871 y la Comuna de Par&iacute;s y despu&eacute;s Lenin en la revoluci&oacute;n rusa de 1905) y arrinconar a la nueva Asamblea Nacional venezolana. En realidad, es un flagrante golpe a la constitucionalidad bolivariana.
    </p><p class="article-text">
        Rajoy, admirador de Maduro, no quiere someterse al control pol&iacute;tico de un Congreso en el que ya no tiene mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Si no he entendido mal, el Gobierno en funciones  se considera perfectamente habilitado para representar a Espa&ntilde;a en la UE y tomar decisiones de gran calado, como si no estuviera en funciones sino en pleno ejercicio de sus atribuciones constitucionales. Pero al mismo tiempo pretende que el Congreso no disponga de mecanismos de control sobre esas actuaciones del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otra forma: Rajoy dice que el Parlamento, que puede controlar a un  Gobierno en plenitud, no pueda hacerlo con uno en funciones. Es decir, negar un principio milenario de interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica: el que puede lo m&aacute;s, puede lo menos.
    </p><p class="article-text">
        Rajoy niega que los representantes de la soberan&iacute;a popular, que desempe&ntilde;an la funci&oacute;n de control sobre un  gobierno en pleno ejercicio del poder ejecutivo y de la direcci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s, puedan controlar a un gobierno en funciones&hellip;que, adem&aacute;s, compromete a Espa&ntilde;a ante las instituciones europeas, como si siguiera contando con mayor&iacute;a absoluta y confianza parlamentaria.
    </p><p class="article-text">
        Para sostener lo insostenible, Rajoy act&uacute;a contra sus propios actos, violando otro principio jur&iacute;dico b&aacute;sico y m&aacute;s viejo que maricasta&ntilde;a. Porque no puede actuar como si no estuviera en funciones y negarle al mismo tiempo al Congreso la potestad de controlar a un gobierno que no est&aacute; en funciones.
    </p><p class="article-text">
        En una de &eacute;stas, Maduro le escribir&aacute;: &ldquo;Mariano: nos conocemos, nos queremos, al fin solos t&uacute; y yo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/rajoy-chavista_132_4106783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2016 16:35:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Rajoy es chavista]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Candelaria y la financiación económica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/candelaria-financiacion-economica_132_5669746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Nada de esto dice el acuerdo program&aacute;tico entre  Jos&eacute; Miguel P&eacute;rez  (es  un decir) y Paulino Rivero. Lo que s&iacute; dice es que quedar&aacute;n supeditadas a  acuerdo en el seno del Gobierno las estrategias concernientes a las   relaciones Canarias-Estado (punto 9 a, p&aacute;g.4).
    </p><p class="article-text">
        Al menos en alg&uacute;n  discreto bisbiseo durante la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica les habr&aacute; adelantado   lo que iba a anunciar a continuaci&oacute;n, para ir completando  el  vadem&eacute;cum que Coalici&oacute;n Canaria les impone a sus  rozagantes nuevos  aliados como discurso oficial del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que  alguien me explicara por qu&eacute; conviene a Canarias, que ha venido siendo   beneficiaria neta de mecanismos de solidaridad del Sistema de  Financiaci&oacute;n Com&uacute;n y disfruta, adem&aacute;s, de un R&eacute;gimen Econ&oacute;mico y Fiscal  propio  a cuyo cobijo, por ejemplo, no se aplica el IVA y los impuestos  indirectos que pagamos los canarios se destinan exclusivamente a las  Administraciones Canarias, -sin que ello sea &oacute;bice para que nos  beneficiemos en pie de igualdad con las dem&aacute;s regiones  de  Fondos  estatales que, como el de Cooperaci&oacute;n Local, al que el propio Paulino no  s&eacute; si en un alarde de desparpajo o de ignorancia se refiere en su  alocuci&oacute;n agoste&ntilde;a, se financian fundamentalmente con impuestos  indirectos que pagan los contribuyentes de otras regiones  con -  las-que-no-tenemos-absolutamente-nada-que-ver-  ?.! d&eacute;jenme coger  resuello!..., digo por qu&eacute; conviene a Canarias salirse de su actual  statu quo cuando, para m&aacute;s inri, nuestra renta per c&aacute;pita no hace sino  alejarse de la media estatal.
    </p><p class="article-text">
        Porque un sistema bilateral  conviene, por principio, a aquellas  Comunidades Aut&oacute;nomas que est&aacute;n en  los puestos de cabeza en renta per c&aacute;pita y a las que el sistema de  financiaci&oacute;n com&uacute;n convierte en contribuyentes netas a la solidaridad  interterritorial. Con un sistema bilateral podr&iacute;an  reducir su  aportaci&oacute;n a la solidaridad o, como dice Dur&aacute;n i Lleida, no seguir  siendo siempre (los catalanes) los que paguemos la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Que  si  reformar el Estatuto para tener m&aacute;s competencias, pero sin reforma  del sistema electoral? que si controles poblacionales y el trabajo para  los canarios,  porque  (chsss,  no se lo digan a nadie!!!)  el  Estado y   los inmigrantes tiene  la culpa de todos  nuestros males?
    </p><p class="article-text">
        Por  eso estoy convencido de que antes de desempolvar para ocasi&oacute;n tan  se&ntilde;alada la viejo melopea coalicionera del sistema de financiaci&oacute;n  bilateral y, sobre todo, antes de contarnos que &ldquo;el Archipi&eacute;lago  lleva  mucho tiempo andando hacia la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;  (aunque tengamos  un 30% de paro, porque ni &eacute;ste ni anteriores gobiernos de CC tienen nada  que ver con eso, mucho cuidado con eso), Paulino les pas&oacute; el discursito  a Paco Sp&iacute;nola y a Julio Cruz solicitando venia para darlo a conocer. Y  se la dieron. Porque este es un &uacute;nico Gobierno en el que Coalici&oacute;n  Canaria tiene el poder y pone el discurso.
    </p><p class="article-text">
         Santiago P&Atilde;&copy;rez Garc&Atilde;&shy;a
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez García, Santiago Pérez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/candelaria-financiacion-economica_132_5669746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Aug 2011 07:54:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Candelaria y la financiación económica]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deconstruir España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/deconstruir-espana_132_5376118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Espa&ntilde;a como Estado, es decir la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que presenta hoy la sociedad espa&ntilde;ola, compleja, dif&iacute;cil, de pasado conflictivo y  --con frecuencia?tr&aacute;gico, no es el fruto de un trabajo de dise&ntilde;o, ni mucho menos de una improvisaci&oacute;n. Sino de siglos de acci&oacute;n pol&iacute;tica, de diplomacia din&aacute;stica, de guerras civiles o contra otros Estados, de persecuciones religiosas...para lograr una cierta unidad de la base social (&ldquo;nacional&rdquo;) del Estado, condici&oacute;n indispensable para la viabilidad de &eacute;ste.
    </p><p class="article-text">
        La existencia del Estado moderno no es un fin en s&iacute; mismo, aunque demasiadas construcciones filos&oacute;ficas lo hayan divinizado en el &aacute;mbito de la cultura occidental. Se trata, simplemente, de una forma de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que fue demostrando su idoneidad para resolver problemas b&aacute;sicos de una comunidad humana, en un ambiente  hist&oacute;rico y geogr&aacute;fico determinado: seguridad frente a ataques extranjeros, paz en los caminos,unificaci&oacute;n del Derecho y de la justicia y, poco a poco, consolidaci&oacute;n y protecci&oacute;n de un espacio econ&oacute;mico &ldquo;nacional&rdquo;, establecimientos educativos,sanitarios,asistenciales... Hay una simbiosis entre sociedad y Estado en la que, si las cosas funcionan, ambas partes salen beneficiadas y la simbiosis se fortalece.
    </p><p class="article-text">
        Pero ni los l&iacute;mites, ni la poblaci&oacute;n, ni la forma pol&iacute;tica de un Estado se configuraron r&aacute;pida, ni simple, ni  pac&iacute;ficamente. De ning&uacute;n Estado de los actuales, ni de los que alcanzaron existencia y viabilidad en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me parece pertinente la pregunta  &iquest;tiene sentido deconstruir Espa&ntilde;a, no como realidad sociol&oacute;gica, sino como Estado, como organizaci&oacute;n pol&iacute;tica? . S&eacute; que descomponer  el Estado espa&ntilde;ol, implicar&iacute;a socavar la cohesi&oacute;n que pueda tener hoy Espa&ntilde;a como sociedad.  Esa  Espa&ntilde;a cuya existencia omite por sistema el lenguaje de los que, simult&aacute;neamente, utilizan cualquier clase de mitolog&iacute;a dom&eacute;stica, de relato fundacional  con reverberancias &eacute;picas, para convencernos de que su comunidad territorial es una Naci&oacute;n, pero de verdad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene sentido desmontar el Estado espa&ntilde;ol, que actualmente funciona como un Estado democr&aacute;tico, para fundar otros Estados cuya viabilidad est&aacute; por ver y cuya soberan&iacute;a e  capacidad de influencia estar&aacute;n muy por debajo de las del Estado espa&ntilde;ol tal y como hoy lo conocemos?. Y digo m&aacute;s: cuyas capacidades de garantizar derechos de ciudadan&iacute;a  --que es la cuesti&oacute;n m&aacute;s importante para algunos, entre los que me encuentro--, de evitar la reinstauraci&oacute;n de oligarqu&iacute;as y caciquismos de &uacute;ltima generaci&oacute;n y de mantener sistemas pol&iacute;ticos que podamos reconocer como democr&aacute;ticos, son una inc&oacute;gnita.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados realmente existentes son sujetos hist&oacute;ricos. Nacen, evolucionan, pueden incorporarse a otros Estados o a sistemas pol&iacute;ticos m&aacute;s amplios y pueden tambi&eacute;n fragmentarse, dando a luz nuevos Estados.
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n, y la pesadumbre, de que Espa&ntilde;a como pa&iacute;s puede estarse de nuevo acercando a una de esas encrucijadas tan caracter&iacute;sticas de su historia. Y, frecuentemente, tan conflictivas y tal in&uacute;tiles. Quienes est&eacute;n trabajando en la direcci&oacute;n de deconstruir  Espa&ntilde;a como Estado, lo que implicar&aacute; su deconstrucci&oacute;n como pa&iacute;s, est&aacute;n en su derecho. Pero deben hacerlo abiertamente. Y,  me atrevo a sugerirles, franca y democr&aacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        El  Estado de las Autonom&iacute;as tiene sus l&iacute;mites. Y el primero de ellos lo marcan los principios e instrumentos pol&iacute;ticos que identifican la presencia de un Estado. Si quieren podr&iacute;amos hablar de c&oacute;mo se fijaron  en otros pa&iacute;ses, incluso con reg&iacute;menes federales, Estados Unidos por ejemplo. Y los l&iacute;mites est&aacute;n asociados a aquellos poderes  (aquellas competencias, dicho en jerga jur&iacute;dica) que permiten a un Estado funcionar como tal y cumplir las tareas que la sociedad espera de &eacute;l. Que son tareas esenciales.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esos l&iacute;mites hay otra cosa: nuevos Estados independientes, una confederaci&oacute;n     o liga de Estados?
    </p><p class="article-text">
        El Estado de las Autonom&iacute;as, tal y como funciona realmente, puede integrar Comunidades Aut&oacute;nomas con  competencias diferentes. Pero no va a metabolizar la existencia de Comunidades Aut&oacute;nomas con m&aacute;s autonom&iacute;a y otras con menos. Que es en realidad lo que quieren decir, pero no abiertamente, lo que hablan de &ldquo;hechos diferenciales&rdquo; o del encaje de alguna Comunidad en el Estado.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras razones, porque uno de los factores que m&aacute;s est&aacute; dificultando la consolidaci&oacute;n de la Espa&ntilde;a de las Autonom&iacute;as como un sistema que funcione con suficiente estabilidad y que pueda ahormarse al modo federal, es un sistema electoral que prima permanentemente el particularismo y lo convierte a cada poco en &aacute;rbitro de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Este sistema electoral tiene sus or&iacute;genes. Y los or&iacute;genes, su explicaci&oacute;n hist&oacute;rica. Pero una cosa son los or&iacute;genes y sus causas y otra sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        No creo que haya un Estado federal con un sistema electoral de estas caracter&iacute;sticas. Pero  ese mismo sistema electoral tambi&eacute;n alienta la emulaci&oacute;n, la equiparaci&oacute;n constante de competencias entre unas Comunidades y otras. Y un sentimiento igualitarista que impide la existencia de Comunidades de primera y de segunda. Y coloca al sistema auton&oacute;mico en una vor&aacute;gine permanente que ya lo ha situado en las fronteras de s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencido que la estrategia de deconstrucci&oacute;n del estado de las Autonom&iacute;as, o la de aprovechar sus mecanismos para desnaturalizarlo o convertirlo en otra cosa, tiene hoy menos sentido para todos y para cada uno de los pueblos de Espa&ntilde;a que nunca. Si quienes est&aacute;n por la tarea  acaban condicionando la direcci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s, por favor paren. Que yo me bajo.
    </p><p class="article-text">
         Santiago P&Atilde;&copy;rez Garc&Atilde;&shy;a
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez García, Santiago Pérez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/deconstruir-espana_132_5376118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jul 2010 09:46:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Deconstruir España]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La irrupción de los ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/irrupcion-ciudadanos_132_5657006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La idea fuerza de este principio organizativo, consagrado por la Declaraci&oacute;n Universal de los derechos del Hombre y del Ciudadano (1789, art. 16), su utilidad m&aacute;s imperecedera, su aportaci&oacute;n civilizatoria m&aacute;s notable, radica en la necesidad de poner un freno a la tendencia a la expansi&oacute;n y concentraci&oacute;n, que est&aacute;n inscritas en el c&oacute;digo gen&eacute;tico del poder --de cualquier forma de poder social, no s&oacute;lo del poder estatal-- como requisito ineludible de la libertad de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Con toda seguridad a Montesquieu le pareci&oacute; muy sugestiva la idea de la separaci&oacute;n de poderes para superar el lastre que supon&iacute;a para las energ&iacute;as de la Francia burguesa, la perpetuaci&oacute;n de l' Ancien R&eacute;gime absolutista y de toda su anticualla de acompa&ntilde;amientos se&ntilde;oriales. Y para acotar un campo para las pertenencias de los individuos: la vida ,la libertad y la propiedad, al socaire de las intromisiones y arbitrariedades del poder mon&aacute;rquico.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones entre el poder estatal y la sociedad han cambiado considerablemente desde entonces. Tanto que, en la actualidad, el verdadero poder no tiene su centro de gravedad en las Instituciones pol&iacute;ticas sino a extramuros de ellas. El verdadero poder, el que m&aacute;s decisiva influencia ejerce en la conformaci&oacute;n de las relaciones sociales, en la vigencia de valores y pautas de comportamiento, en la vida de los ciudadanos, es el poder econ&oacute;mico. Su exhibici&oacute;n es permanente, tanto como su influjo sobre los gobiernos. Sin embargo, est&aacute; exento de mecanismos de control y de responsabilidad. Han aprendido sus detentadores la f&oacute;rmula magistral: ejercer el poder, un gran espacio de poder, sin asumir responsabilidad alguna. O, incluso, con mayor virtuosismo: tomar las decisiones, dict&aacute;rselas al gobernante de turno y, m&aacute;s adelante, endilgarle a &eacute;ste todo brote de contestaci&oacute;n social que susciten.
    </p><p class="article-text">
        Por eso tiene, a mi juicio, un gran inter&eacute;s la observaci&oacute;n de las experiencias sociales que ayuden a reinventar mecanismos de contrapeso frente a las nuevas formas de poder. Porque la preservaci&oacute;n de la libertad y la defensa de la democracia necesitan, como el aire que se respira, el control del poder desde la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de esas experiencias tienen mucho de intuitivas, no poseen plena conciencia de su alcance, ni se inscriben a s&iacute; mismas te&oacute;ricamente en una corriente civilizatoria de afirmaci&oacute;n de la libertad y resistence front power. Pero lo son. Y empiezan a disfrutar de un reconocimiento y de herramientas de actuaci&oacute;n en el campo jur&iacute;dico que est&aacute;n cargados de de futuro. Son muy expl&iacute;citos los t&eacute;rminos que utiliza la Exposici&oacute;n de motivos de la Ley estatal que incorpora las Directivas europeas derivadas del Convenio Internacional de Aarhus, auspiciado por Naciones Unidas: &ldquo;?la participaci&oacute;n de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones p&uacute;blicas?garantiza el funcionamiento democr&aacute;tico de las sociedades e introduce mayor transparencia en la gesti&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos&rdquo;. &Eacute;sta es la clave: garant&iacute;a de democracia, contrapeso del poder de decisi&oacute;n en manos de lobbys econ&oacute;micos que imponen sus criterios a las Instituciones y a gobiernos muy democr&aacute;ticamente elegidos.
    </p><p class="article-text">
        Sin perder de vista estas ideas, echemos una ojeada a la sociedad canaria, hagamos de ella nuestro campo de observaci&oacute;n, como si fuera un peque&ntilde;o universo --simulaci&oacute;n a la que nos ayuda su car&aacute;cter de archipi&eacute;lago superultraperif&eacute;rico--, para indagar c&oacute;mo funciona aqu&iacute; el poder y si es compatible con la existencia de ciudadanos libres y de una sociedad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No debemos detenernos en observar exclusivamente el poder institucional, sino la estructura del poder en su conjunto. En la que el poder institucional es, aqu&iacute; y ahora, s&oacute;lo una peque&ntilde;a rama y en ning&uacute;n caso la m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la dimensi&oacute;n y la concentraci&oacute;n del poder econ&oacute;mico en Canarias, su agresividad y la descarada exhibici&oacute;n de su capacidad de marcarle la pauta a las Instituciones p&uacute;blicas y a los gobernantes, es palpable. Los t&eacute;rminos en que estos d&iacute;as est&aacute;n planteando el futuro de la Reserva de Inversiones de Canarias, &ldquo;sin complejos&rdquo;, son un term&oacute;metro excelente de esta realidad.
    </p><p class="article-text">
        El funcionamiento real del r&eacute;gimen parlamentario y sus dificultades para sintonizar, en determinados temas, con las preocupaciones de los ciudadanos est&aacute; muy condicionado por el sistema de partidos pol&iacute;ticos y por las listas electorales cerradas y bloqueadas, que convierten a la direcci&oacute;n de los partidos en el actor que define la composici&oacute;n del Parlamento y su subordinaci&oacute;n estricta al Gobierno, de forma que quien debe controlar la acci&oacute;n del Gobierno --el Parlamento?se limita s&oacute;lo a apoyar al Gobierno y secundar su programa legislativo.
    </p><p class="article-text">
        La autonom&iacute;a de las Instituciones est&aacute; mermada. Su capacidad para representar los intereses generales, debilitada. El riesgo de que se conviertan en meros ap&eacute;ndices del poder econ&oacute;mico, que se atreve con descaro a impartirles instrucciones expl&iacute;citas sobre cu&aacute;les deben ser las prioridades de la acci&oacute;n del Gobierno y de la pol&iacute;tica presupuestaria, servido . El puente de mando de la sociedad canaria est&aacute;, por tanto, donde est&aacute;. Y quienes tienen en sus manos el tim&oacute;n, que carecen de legitimidad democr&aacute;tica y pretenden tutelar a quienes la han obtenido electoralmente, dan diariamente pruebas de descaro y avidez.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, no debe extra&ntilde;ar las reacciones de incomodidad que despierta en los cen&aacute;culos del poder cualquier irrupci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a que, ejerciendo sus derechos pol&iacute;ticos y utilizando las garant&iacute;as jur&iacute;dicas propias del Estado de Derecho, interfiere en la agenda de las Instituciones tal y como viene redactada por los representantes del poder econ&oacute;mico. Inmediatamente la estigmatizan como la &ldquo;coalici&oacute;n del No&rdquo; y la tratan de situar extramuros del sistema, simplemente porque son el eslab&oacute;n del propio sistema m&aacute;s dif&iacute;cil de controlar, el gato al que no logran ponerle el cascabel.
    </p><p class="article-text">
        Pero es puro sistema: lo son sus integrantes, lo son sus instrumentos de acci&oacute;n, lo es la legislaci&oacute;n en que se apoyan. No hace falta sino leer la m&aacute;s reciente normativa internacional y europea (por ejemplo, en materia de medio ambiente) y sus fundamentos, para llegar a la conclusi&oacute;n de que proviene de una preocupaci&oacute;n por la vitalidad de la democracia, por los factores que la deterioran, por la b&uacute;squeda de revulsivos, que hacen muy &uacute;til esa normativa en aquellos lugares, como nuestro Archipi&eacute;lago, donde el deterioro del sistema democr&aacute;tico es tan evidente.
    </p><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos 9.2 y 105 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola consagran la participaci&oacute;n de los ciudadanos, su derecho a intervenir con conocimiento de causa en los asuntos p&uacute;blicos, en el proceso de toma de decisiones que afecte a bienes o derechos de cuyo disfrute somos titulares todos. Y la legislaci&oacute;n europea sobre acceso a la informaci&oacute;n , derecho de participaci&oacute;n y acceso a la justicia en asuntos medioambientales es muy reveladora de una tendencia de revitalizaci&oacute;n democr&aacute;tica, que marca pautas de futuro para las sociedades democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos han aprendido a utilizar las piezas no domesticadas del sistema. Muchos colectivos, ya sean constituidos para un asunto concreto, ya dispongan de una organizaci&oacute;n m&aacute;s estable o, simplemente, se trate de colectivos cient&iacute;ficos, sanitarios, educativos o profesionales que se movilizan frente a una decisi&oacute;n del poder sobre asuntos que conocen en profundidad, est&aacute;n formados por personas cualificadas, bien relacionadas, informadas. Aptas, con mucha frecuencia, para sintonizar con el inter&eacute;s general (ya que no tienen una aspiraci&oacute;n econ&oacute;mica o una ambici&oacute;n pol&iacute;tica que las condicione) frente al marasmo y la debilidad de las Instituciones. Creo que aqu&iacute; radica su importancia cualitativa y la hostilidad con que el stablishement del poder reacciona ante ellos.
    </p><p class="article-text">
        Son, en general, personas que participan electoralmente --aunque a veces se abstengan, en se&ntilde;al de protesta-- , que manifiestan sus preferencias pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas por partidos situados dentro del sistema, que aceptan la democracia representativa y no propugnan una alternativa ut&oacute;pica al actual estado de cosas. Pero tienen, en muchos casos, una visi&oacute;n l&uacute;cida de la situaci&oacute;n y la libertad suficiente para opinar y actuar con conocimiento de causa. Por eso son una amenaza para los que utilizan las Instituciones y los mecanismos de la democracia como una mera coartada para tapar un poder, cada vez m&aacute;s exento de controles, del que disfrutan como de una mera pertenencia. Un poder cada vez m&aacute;s irrespirable.
    </p><p class="article-text">
        En la Isla de Tenerife, por ejemplo, es visible el enojo de los grupos de poder que utilizan los resortes del sistema para imponer sus intereses; pero se ofuscan sin disimulo cuando tropiezan con ciudadanos que, ejercitando derechos que la propia legalidad les reconoce y apelando a &oacute;rganos judiciales o de tutela de los derechos de los ciudadanos frente a los poderes p&uacute;blicos, logran bloquear su hoja de ruta. Una hoja de ruta que financiamos entre todos, con impuestos que pagamos cada vez m&aacute;s los que no nos acogemos a los grandes trucos para no tributar que suelen utilizar los perceptores de elevadas rentas profesionales y beneficios empresariales. Y que amenaza la sostenibilidad de recursos no renovables, convirtiendo en un mero objeto de negocio la construcci&oacute;n de infraestructuras, que deben ser por definici&oacute;n un instrumento de progreso econ&oacute;mico sostenible y de bienestar. Y no un fin en s&iacute; mismas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es, en mi opini&oacute;n, tan importante la irrupci&oacute;n de los ciudadanos. Ejercicio de libertades y utilizaci&oacute;n de los resortes del propio sistema, sus dispositivos legales, se est&aacute; convirtiendo en un mecanismo de contrapeso cuyos resultados est&aacute;n a la vista. Pero, sobre todo, es un factor que revulsiona el funcionamiento de todos los dem&aacute;s mecanismos del sistema : pone frente a su propio espejo al poder legislativo y a los partidos pol&iacute;ticos, permitiendo chequear cotidianamente su papel representativo ; descubre la divergencia entre amplios sectores de la opini&oacute;n p&uacute;blica informada y la opini&oacute;n publicada; activa la utilidad pr&aacute;ctica de mecanismos de garant&iacute;a, incluidos los judiciales, evitando que queden in&eacute;ditos o sirvan meramente de coartada a los intereses que hegemonizan la vida social y el rol de las Instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Y, sobre todo, puede ser un correctivo muy eficaz para evitar el ambiente agobiante que se cierne desde hace demasiado tiempo sobre la democracia en las Islas y sobre las Instituciones. Es decir, irrupci&oacute;n ciudadana en el espacio p&uacute;blico + utilizaci&oacute;n de resortes propios del Estado de Derecho van configurando un contrapeso bastante eficaz a la hegemon&iacute;a que algunos sectores influyentes est&aacute;n ejerciendo sobre la vida social y sus Instituciones, un t&oacute;nico para el debilitado principio de separaci&oacute;n de poderes y, como consecuencia de todo ello, una garant&iacute;a de libertad.
    </p><p class="article-text">
        En toda sociedad y toda &eacute;poca aparecen riesgos y obst&aacute;culos frente al ejercicio de la libertad. Solamente en muy pocas ocasiones, si se contemplan con la perspectiva hist&oacute;rica suficiente, ha sido posible evitar esos obst&aacute;culos y ahuyentar esos riesgos. En realidad, la libertad, como la felicidad, son momentos en un pi&eacute;lago inmenso de autoritarismo. La lucha por la libertad se reanuda cada d&iacute;a. Nunca la libertad est&aacute; del todo consolidada. Siempre la acechar&aacute;n intereses poderosos, pasiones incontrolables, inseguridades enterradas en la condici&oacute;n humana. Pero en cada &eacute;poca, junto a los riesgos para la libertad siempre existir&aacute;n medios y oportunidades para defenderla. Se trata de descubrirlos, de aprovecharlos y de aplicarles toda la energ&iacute;a guardada en la dignidad humana, que siempre aflora como deseo de libertad.
    </p><p class="article-text">
        * Diputado socialista al Parlamento de Canarias.
    </p><p class="article-text">
         Santiago P&Atilde;&copy;rez Garc&Atilde;&shy;a*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez García, Santiago Pérez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/irrupcion-ciudadanos_132_5657006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Apr 2010 18:48:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La irrupción de los ciudadanos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Volver siempre a La Dehesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/volver-siempre-dehesa_132_5003759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Debi&oacute; ser muy pronto, porque nunca se perdieron en mi familia paterna ni los recuerdos ni las amistades herre&ntilde;as de cuando, all&aacute; por los a&ntilde;os veinte, mi abuelo fue notario de Valverde. 
    </p><p class="article-text">
        De La Bajada supe por una vieja foto, muy remota, en un blanco y negro gastado y con los bordes torneados. Como las de anta&ntilde;o. Se ve&iacute;an unos bailarines, con un aspecto que me recordaba a los de las fiestas de San Pedro de G&uuml;imar, que s&iacute; era una referencia muy cercana en el universo de mis primeros a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Fue en el a&ntilde;o 1981, despu&eacute;s de los a&ntilde;os azarosos de mi etapa de estudiante, cuando por fin pude venir a La Bajada de Nuestra Se&ntilde;ora de Los Reyes. Antes, mis visitas al Hierro eran frecuentes. Casi todos los a&ntilde;os, reci&eacute;n terminado el curso, nos embarc&aacute;bamos en el corre&iacute;llo, armados hasta los dientes con los av&iacute;os de pesca, y deambul&aacute;bamos por la Isla a salto de mata, durmiendo al raso hoy aqu&iacute; y ma&ntilde;ana all&iacute;, una noche en Las Puntas en lo que entonces eran las ruinas de una especie de lonja y m&aacute;s tarde fue un restaurante, otras veces m&aacute;s abajo de La Restinga, acampados en un claro de arena entre lajiales. O a la vera del Tamaduste, donde con la marea vac&iacute;a cog&iacute;amos la lombriz que nos iba a servir de carnada para seguir pescando. 
    </p><p class="article-text">
        En aquellos veranos remotos empec&eacute; a conocer a la Isla y a sus gentes. Y a disfrutar de la hospitalidad herre&ntilde;a en estado original. Una forma de ser que en otras islas empezaba a escurrirse con los vientos del crecimiento econ&oacute;mico. En realidad &eacute;ramos unos muchachos con aspecto de vagabundos. Pero &eacute;ramos del pa&iacute;s y se notaba cuando nos ve&iacute;an rondando por los veriles, fusil en mano, detr&aacute;s de las viejas o cangrejeando. O cuando aguard&aacute;bamos pacientemente al caer de la noche engodando a los sargos. O pescando catalufas en noches de luna. Cu&aacute;ntas veces nos acogieron y nos invitaron los herre&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Santuario chiquito de La Dehesa. Llegada de los bailarines de Sabinosa en la madrugada. La venia ante la Madre Amada. El silencio sobrecogedor de ese instante. La llegada al cerro de la Isla en medio de la niebla, la humedad que atraviesa los cuerpos sudorosos despu&eacute;s de la pechada monte arriba. La aparici&oacute;n de unos pastores septuagenarios que, despu&eacute;s de una vida al aire libre, eran adustos, curtidos, ejemplares de una raza y un modo de vida ya por entonces en extinci&oacute;n. Su autoridad, recuperada de pronto a lomos de la tradici&oacute;n, era viva rememoraci&oacute;n de que el Estado no existi&oacute; siempre. Los de promesa, mujeres y hombres que remontaban descalzos hasta la cumbre y resist&iacute;an las veredas de zahorra en los tramos de pinar y volc&aacute;n que jalonan buena parte del camino. Hoy ya son s&oacute;lo memoria, memoria colectiva. Los herre&ntilde;o-venezolanos se hac&iacute;an notar en los alrededores de la Cruz de Los Reyes. Eran los tiempos del bol&iacute;var fuerte. Y con todo derecho mostraban con orgullo que, m&aacute;s all&aacute; del oc&eacute;ano, hab&iacute;an sabido salir adelante. Sentados alrededor de los pa&ntilde;os supe que en esta Isla el guiso de cordero y garbanzas era plato t&iacute;pico, lleno de evocaciones mesetarias, castellanas, remotas... 
    </p><p class="article-text">
        Las tradiciones se viven, se sienten, se comparten. Ayudan a sentir que no estamos solos, al reconocernos en ellas como parte de una tierra, de una gente, de una historia. Pero es dif&iacute;cil contarlo. Palp&eacute;, en mi primera Bajada, por doquier la religiosidad, la m&aacute;s profunda y originaria, la que nos ayud&oacute; desde que hubo alg&uacute;n atisbo de Humanidad sobre el planeta azul a afrontar el prodigio de la vida, el milagro de las primaveras y las cosechas, a refugiar nuestra fragilidad frente a las cat&aacute;strofes, los huracanes, las epidemias y las sequ&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os, las cosas han ido cambiando. El espect&aacute;culo va ganando la partida a lo genuino. La religiosidad antigua, la m&aacute;s ligada a las angustias y esperanzas de la vida campesina, ha ido cediendo terreno. Pero cada cuatro a&ntilde;os, con recuerdos y a&ntilde;oranzas, con la inconfundible presencia de los herre&ntilde;os, revive uno aquellas primeras Bajadas. Y, durante la caminada, el transcurrir de mi propia vida, con mis miedos, mis gozos y mis nostalgias. Por eso vuelvo. Siempre volv&iacute;... Y, mientras tenga resuello, volver&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Santiago P&Atilde;&copy;rez Garc&Atilde;&shy;a
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez García, Santiago Pérez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/volver-siempre-dehesa_132_5003759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2009 18:04:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Volver siempre a La Dehesa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las reglas no escritas de Soria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/reglas-escritas-soria_132_5849260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Sin embargo, la aclimataci&oacute;n de la gente autoritaria a la democracia es superficial. No entienden que la democracia es algo mucho m&aacute;s, y m&aacute;s profundo, que la mera liturgia del voto para legitimar el poder de los gobernantes. La democracia aspira a sujetar a reglas civilizadas, ampliamente aceptadas, la lucha por el poder y el ejercicio del poder. Ambos fen&oacute;menos son cimarrones y se resisten a sujetarse a l&iacute;mite alguno. Esa tendencia la llevan en su c&oacute;digo gen&eacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Y las reglas est&aacute;n escritas. Claro que est&aacute;n escritas. Est&aacute; escrito que los ciudadanos y los poderes p&uacute;blicos est&aacute;n sujetos a la Constituci&oacute;n y al resto del ordenamiento jur&iacute;dico, que la Administraci&oacute;n P&uacute;blica sirve con objetividad los intereses generales y que act&uacute;a con pleno sometimiento a la ley y al Derecho, que los Tribunales controlan la legalidad de la actuaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n as&iacute; como el sometimiento de &eacute;sta a los fines que la justifican, que los jueces, magistrados y fiscales est&aacute;n sujetos exclusivamente al principio de legalidad? 
    </p><p class="article-text">
        Por eso a las personas de convicciones democr&aacute;ticas nos resultan inquietantes, 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n de 1978, las referencias de Soria a unas reglas no escritas a las que debemos atenernos los pol&iacute;ticos a la hora de relacionarnos. Las desconozco en absoluto. Y, si por la situaci&oacute;n apurada a que sus propias andanzas le han conducido, esas reglas no escritas tuvieran algo que ver con alguna especie de pacto de caballeros para no denunciarnos unos a otros los abusos y corruptelas perpetrados en el ejercicio de los cargos p&uacute;blicos que los ciudadanos nos han confiado, a alguna variante del hoy-por-m&iacute;-ma&ntilde;ana-por ti, a alguna especie de t&aacute;cita hermandad para taparnos rec&iacute;procamente las verg&uuml;enzas, tendr&aacute; que darle las quejas a los que se consideren part&iacute;cipes de esos sobreentendidos. A los dem&oacute;cratas, esa s&oacute;rdida omert&aacute; nos parece nauseabunda. 
    </p><p class="article-text">
        La democracia, como el Estado de Derecho, es generosa. Aqu&iacute; reside su fragilidad, pero tambi&eacute;n su grandeza y su fortaleza. Necesita reconstruir cada d&iacute;a su legitimidad, renovar la convicci&oacute;n de los ciudadanos de que es la forma de convivencia y de regular las relaciones entre el poder y la sociedad m&aacute;s acorde con valores de libertad y de dignidad, que son indisociables de la condici&oacute;n humana. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso la democracia es sobre todo lucha y compromiso por la democracia. Porque nunca est&aacute; del todo consolidada. Y menos en un pa&iacute;s imaginario, Espa&ntilde;a, --porque, seg&uacute;n ciertos aliados de Soria, no existe ni como naci&oacute;n ni como pueblo-- que ha padecido durante siglos todas las modalidades pol&iacute;ticas, culturales y sociales del autoritarismo. Y la man&iacute;a que tienen los gobernantes autoritarios, y todas las especies y taxones del mismo g&eacute;nero, de confundir sus propios intereses y los de sus deudos y allegados con el bien com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La democracia y sus valores no se aprenden en un cursillo de formaci&oacute;n acelerada. Individual y colectivamente hay que madurarlos despacio, a fuego lento. Son muy insuficientes las cuatro reglas que algunos memorizaron porque, despu&eacute;s de la dictadura, ser dem&oacute;crata se puso de moda. Y, por eso, cada vez que las cosas se complican, y no sirven las cuatro reglas, aflora la mirada siniestra del franquismo. Del que qued&oacute; atado y bien atado en las entra&ntilde;as de ciertos ambientes sociales. De donde proceden algunos que han llegado al poder con la democracia. Como habr&iacute;an llegado con la dictadura. Y con la misma obsesi&oacute;n: tomarse el poder como si fuera suyo y por siempre jam&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Diputado auton&oacute;mico del PSC-PSOE</strong>
    </p><p class="article-text">
         Santiago P&Atilde;&copy;rez Garc&Atilde;&shy;a*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez García, Santiago Pérez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/reglas-escritas-soria_132_5849260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2008 18:12:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las reglas no escritas de Soria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La libertad del parlamento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/libertad-parlamento_132_4971379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Se trata de actos de contenido pol&iacute;tico, basados en su propia representatividad y en el mismo principio de libertad que algunos est&aacute;n invocando para repudiar el acuerdo parlamentario sobre los editoriales del peri&oacute;dico El D&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Ni el motivo de este acuerdo son las proclamas independentistas de El D&iacute;a, por estrafalario o interesado que sea su enfoque, ni la finalidad del mismo es impedir ni obstaculizar que el peri&oacute;dico contin&uacute;e haci&eacute;ndolo y expres&aacute;ndose como estime conveniente sobre cualquier asunto. Es un acuerdo pol&iacute;tico, adoptado --cosa poco frecuente?por unanimidad de los grupos pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        El peri&oacute;dico El D&iacute;a se ha venido comportando durante mucho tiempo, especialmente ante los principales acontecimientos de la vida pol&iacute;tica de Canarias, como algo m&aacute;s que un &oacute;rgano de informaci&oacute;n y de opini&oacute;n. Ha pretendido ser un actor principal de la pol&iacute;tica tinerfe&ntilde;a y canaria dando instrucciones a dirigentes pol&iacute;ticos, distribuyendo a discreci&oacute;n patentes exclusivas de canariedad o tinerfe&ntilde;ismo y, en suma, descalificando urbi et orbi a partidos pol&iacute;ticos que representan electoralmente como m&iacute;nimo a m&aacute;s del 50% de los canarios. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en su derecho. Ahora bien, cuando quien pretende dirigir conminatoriamente la pol&iacute;tica desde una tribuna period&iacute;stica se aplica a la tarea de difundir consignas xen&oacute;fobas, racistas o a calificar a un dictador de &ldquo;gran constructor de Espa&ntilde;a, al margen de sus atrocidades &rdquo;, y a vejar la imagen de una Isla y los sentimientos de sus habitantes, se expone al rechazo de muchos canarios de buena voluntad. Y de las Instituciones que los representan. Especialmente a quienes no disponen de tribunas editoriales para hacer o&iacute;r su voz. 
    </p><p class="article-text">
        Si esas proclamas tienen o no inter&eacute;s para el p&uacute;blico, si cuentan o no con muchos seguidores, son aspectos perfectamente discutibles. No suele ser acertado calibrar la gravedad y la importancia de estos mensajes por el n&uacute;mero de sus seguidores en un momento dado. La experiencia hist&oacute;rica est&aacute; llena de dram&aacute;ticos ejemplos al respecto. 
    </p><p class="article-text">
        Las libertades de informaci&oacute;n y de opini&oacute;n, incluidas dentro del derecho fundamental de libertad de expresi&oacute;n, son efectivamente condiciones de existencia de una opini&oacute;n p&uacute;blica libre y, por ende, de una sociedad democr&aacute;tica. Por eso disfrutan de una posici&oacute;n preferente, especialmente protegida por el ordenamiento jur&iacute;dico. Y, una vez constatado el inter&eacute;s p&uacute;blico de informaciones u opiniones, se ensancha su campo y se reduce el de sus l&iacute;mites. Pero los tienen, como los tiene todo derecho. 
    </p><p class="article-text">
        Como en el caso de los editoriales de El D&iacute;a se trata de la libertad de opini&oacute;n --del derecho a difundir un pensamiento o una opini&oacute;n-- y de sus l&iacute;mites, la entidad y la gravedad de las reiteradas expresiones editoriales han de valorarse con criterios objetivos, ateni&eacute;ndonos estrictamente a su contenido. 
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n, la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales ratificados por Espa&ntilde;a no protegen ni el insulto ni la vejaci&oacute;n a las personas ,ni a los grupos de personalidad consistente, como es el caso de la poblaci&oacute;n de una Isla. Ni los mensajes odiosos, ni la apolog&iacute;a de franquismo. 
    </p><p class="article-text">
        La libertad de informaci&oacute;n no protege las noticias falsas o tendenciosas, ni la libertad de opini&oacute;n los mensajes odiosos o vejatorios. 
    </p><p class="article-text">
        Y si, con ocasi&oacute;n o como consecuencia de dichos editoriales, se desarrollara una &ldquo;guerra medi&aacute;tica&rdquo; o afectaran a la dial&eacute;ctica gobierno-oposici&oacute;n en nuestras Instituciones, estas circunstancias no deben justificar ni la amplificaci&oacute;n ni la puesta en sordina, quit&aacute;ndole trascendencia, de la gravedad de dichas expresiones editoriales. Como est&aacute; empezando a suceder con la toma de posici&oacute;n de respetables comentaristas, que les restan importancia invocando estos aspectos colaterales. 
    </p><p class="article-text">
        Como todas las libertades y derechos tienen sus l&iacute;mites, franquearlos es il&iacute;cito. Y, en los supuestos m&aacute;s graves, puede ser delictivo. Valorarlo desde el plano estrictamente jur&iacute;dico y, en su caso, sancionarlo corresponde exclusivamente al poder judicial. El Parlamento no ha invadido funciones jurisdiccionales en modo alguno con el acuerdo adoptado, que no tiene otra naturaleza, ni pretende otros efectos que los estrictamente pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Puede, por tanto, el se&ntilde;or editorialista seguir ejerciendo plenamente su libertad. Y los paladines de su libertad de expresi&oacute;n sosegarse. No hay gigantes amenazadores, ni tan siquiera molinos de viento. 
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencido, y lo expreso en estas l&iacute;neas despojado de todo fuero parlamentario, como mero ciudadano y canario de Tenerife, que los mensajes xen&oacute;fobos, racistas y los de enaltecimiento de la figura y obra del general Franco tienen sustancia delictiva. Pero ni el acuerdo del Parlamento es una Sentencia, ni un aviso de cierre, ni un amago de censura, ni quiere serlo. Ni invade el principio de separaci&oacute;n de poderes. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo mis dudas sobre si las reiteradas referencias a Gran Canaria y a sus habitantes, con toda la carga insultante y despectiva que contienen, entran en el &aacute;mbito del C&oacute;digo Penal. Pero ninguna de que constituyen una flagrante extralimitaci&oacute;n de la libertad de opini&oacute;n, ya que para nada contribuyen a formar una opini&oacute;n p&uacute;blica libre ni hacen aportaci&oacute;n alguna a la vitalidad y riqueza del debate democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Y sostengo que con esas soflamas se apunta directamente a la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de valores esenciales para la convivencia entre los canarios y para la unidad del pueblo de las Islas, que son los ingredientes esenciales de un futuro que merezca la pena. Son valores consagrados por el Estatuto de Autonom&iacute;a, porque forman el cimiento esencial y la raz&oacute;n de ser de nuestro autogobierno. Por eso, aunque el presidente de la Comunidad Aut&oacute;noma no tenga la valent&iacute;a de defenderlos, el Parlamento est&aacute; en su derecho y es su deber pronunciarse categ&oacute;ricamente como lo ha hecho. 
    </p><p class="article-text">
        Y reivindico, como diputado y como canario, mi libertad y considero mi deber defender alto y claro valores esenciales que otros atacan. Y de hacerlo con todos los medios que una sociedad libre pone a mi alcance: informativos, institucionales y, si fuera necesario, judiciales. 
    </p><p class="article-text">
        Y me sorprende a estas alturas, y vista la obcecaci&oacute;n del editorialista en predicar su doctrina, que el Ministerio Fiscal no haya tomado cartas en el asunto, ya que est&aacute; obligado a promover la acci&oacute;n de la justicia en defensa de la legalidad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Secretario de Libertades P&uacute;blicas de los socialistas canarios</strong>
    </p><p class="article-text">
         Santiago P&Atilde;&copy;rez Garc&Atilde;&shy;a*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez García, Santiago Pérez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/libertad-parlamento_132_4971379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Oct 2008 15:24:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La libertad del parlamento]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canarias, ¿independencia o democracia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-independencia-democracia_132_5459205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Soy un decidido partidario del autogobierno de las Islas. Hay razones m&aacute;s que sobradas para que los canarios aspiremos a tomar las riendas de nuestros asuntos. Siempre lo he cre&iacute;do intelectualmente y lo he sentido afectivamente. Pero con la misma convicci&oacute;n me he opuesto a que una oligarqu&iacute;a suplante al pueblo de las Islas en el ejercicio del autogobierno. No entiendo a Canarias, como no entiendo a Espa&ntilde;a -ni les profesar&iacute;a la lealtad que les profeso- sin democracia.Por eso mantengo una diferencia inconciliable con quienes se embriagan de Canarias y de canariedad y pretenden, al tiempo, arrebatar a los canarios la plenitud democr&aacute;tica. El sistema electoral vigente forcejea contra el valor igual del voto y, adem&aacute;s, contiene  una nueva modalidad de sufragio censitario: pueden votar ciento cincuenta mil canarios y, despu&eacute;s, se tira su voto a la basura. Se les impide el derecho al voto cortocircuitando la posibilidad de contabilizarlo en el reparto de esca&ntilde;os. Con el paso de los a&ntilde;os he aprendido a identificar y a administrar mis lealtades. Y a saber impedir que alguien me las imponga. Las defino yo. Me basto solo. Y animo a cada canario a hacer lo mismo por su cuenta.He estudiado durante a&ntilde;os, como simple profesor universitario de provincias, conceptos como soberan&iacute;a, independencia, autonom&iacute;a, federalismo&#133; Y me he tomado inter&eacute;s en estudiar su g&eacute;nesis, al calor de los hechos hist&oacute;ricos, porque considero que no hay otra forma de entenderlos cabalmente.El poder de pr&iacute;ncipes y monarcas europeos aspir&oacute; durante siglos a librarse de la influencia de otras instancias con pretensiones universalistas: el Papado y el Sacro Imperio. Y a imponer su autoridad sobre la de los se&ntilde;ores  feudales en cada reino.Y sobre las emergentes &eacute;lites urbanas, aliadas circunstanciales de los pr&iacute;ncipes. La soberan&iacute;a fue configur&aacute;ndose como un atributo del poder mon&aacute;rquico desde finales del medioevo y a lo largo de la Edad Moderna: independencia frente al exterior y supremac&iacute;a hacia el interior del reino la defin&iacute;an. Los reyes y pr&iacute;ncipes ayudaron a ir afianzando las nociones de reino y naci&oacute;n defini&eacute;ndolas, con ropaje aristot&eacute;lico, como sociedades perfectas que no necesitaban buscar fuera de s&iacute; mismas la justificaci&oacute;n de su existencia ni el fundamento del poder de sus gobernantes, los propios monarcas. La consolidaci&oacute;n del Estado como organizaci&oacute;n pol&iacute;tica posibilit&oacute; la transferencia del concepto de soberan&iacute;a al propio Estado.Los tiempos de la Ilustraci&oacute;n, de las revoluciones burguesas, del liberalismo pol&iacute;tico y, finalmente, de la democracia acabaron  relacionando la idea de soberan&iacute;a con la comunidad pol&iacute;tica organizada en Estado, en la que radica el fundamento del poder estatal: la soberan&iacute;a se atribuir&aacute; a la naci&oacute;n y posteriormente al pueblo, que la ejercer&aacute; a trav&eacute;s del sufragio universal y de la democracia.He le&iacute;do los documentos m&aacute;s importantes de la independencia de los pa&iacute;ses del hemisferio americano, los acontecimientos hist&oacute;ricos que la hicieron posible y los hechos posteriores que hicieron naufragar el noble ideal de liberaci&oacute;n nacional: desde los  lazos neocoloniales tejidos por el Imperio brit&aacute;nico -que llegaron a controlar las finanzas, las principales infraestructuras e imponer la vigencia del derecho y tribunales ingleses en todo lo relacionado con  sus agentes comerciales, es decir a ejercer prerrogativas propias de la soberan&iacute;a en aquellos pa&iacute;ses- desde Cartagena de Indias al R&iacute;o de La Plata, hasta las acciones de los gringos en Centroam&eacute;rica esgrimiendo e imponiendo a los dem&aacute;s la soberan&iacute;a limitada. La ecuaci&oacute;n independencia es igual a soberan&iacute;a ha sido, por lo general, desmentida por la realidad. Hoy m&aacute;s que nunca.A pesar de ello, en la mentalidad social ha estado muy establecida la idea de que constituirse en Estado independiente es la mejor f&oacute;rmula de que un reino, un pa&iacute;s o cualquier comunidad territorial ejerzan y aseguren el derecho a gobernarse por s&iacute; mismos, a la soberan&iacute;a.En el panorama y en la teor&iacute;a actual de las relaciones internacionales, la sociedad internacional no es s&oacute;lo la  que forman las relaciones interestatales, ni son los Estados y las organizaciones internacionales sus &uacute;nicos protagonistas. La realidad internacional tiene una creciente dimensi&oacute;n transnacional en la que grandes empresas, asociaciones no gubernamentales, entidades territoriales de &aacute;mbito inferior al Estado y hasta destacadas personalidades son sujetos muy activos. E influyen, por tanto, en la configuraci&oacute;n de la agenda global o en las agendas regionales para acomodarlas a sus propuestas, valores o intereses. M&aacute;s pronto que tarde, como siempre acaba ocurriendo, el Derecho Internacional acabar&aacute; reconoci&eacute;ndoles su propio estatus jur&iacute;dico. Las comunidades aut&oacute;nomas que tienen la necesidad  y la vocaci&oacute;n de hacerlo, como Canarias, tienen  muy amplias perspectivas para su proyecci&oacute;n exterior. Y la Espa&ntilde;a auton&oacute;mica no lo impide. Al contrario, la puede favorecer.La conquista de Canarias y su incorporaci&oacute;n a los dominios de la Corona de Castilla estuvo fundada durante siglos en principios de dominaci&oacute;n. No exist&iacute;an aqu&iacute; instituciones, ni leyes sustancialmente distintas a las vigentes en los  territorios peninsulares integrados en el mismo Reino. Aunque, como en la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola, las necesidades del poblamiento y de la gobernaci&oacute;n de territorios lejanos hicieron nacer un acervo propio en el perfil de sus administraciones y en el desarrollo y aplicaci&oacute;n del derecho. Felipe II, en las Ordenanzas del Consejo de Indias (1571), orden&oacute; gobernar los territorios americanos &#147;al estilo y orden&#133;de los Reinos de Castilla y Le&oacute;n&#133;en cuanto  lo permitiere la diferencia de las tierras y naciones&#148;.Con el trasfondo de toda esa estela de tradiciones y de ideas conservadoras y autoritarias que tanto han condicionado la historia espa&ntilde;ola, la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1978 supuso el inicio de una aut&eacute;ntica refundaci&oacute;n del propio concepto de Espa&ntilde;a, de las bases de convivencia de personas y territorios, de su papel en el mundo y de su mismo ser -que es, y no puede dejar de ser, un ser hist&oacute;rico- con las que me identifico intensamente.No vislumbro otro camino por el que los canarios podamos ejercer espacios de soberan&iacute;a pr&aacute;ctica que a trav&eacute;s de nuestra participaci&oacute;n en la Espa&ntilde;a auton&oacute;mica y, formando parte de ella, en la Europa comunitaria.La Espa&ntilde;a actual abre para sus ciudadanos y para sus comunidades territoriales perspectivas emancipadoras. Son el protagonismo compartido, la garant&iacute;a de los derechos pol&iacute;ticos de car&aacute;cter individual y el desarrollo de los derechos econ&oacute;micos y sociales, el respeto a las diferentes realidades territoriales y los mecanismos de solidaridad los que contienen esa potencia liberadora: de todos, como pa&iacute;s, y de cada uno de sus ciudadanos y de sus pueblos.Entiendo el devenir de un pueblo, su consolidaci&oacute;n como tal y el derecho a intervenir, influir y decidir sobre sus asuntos como un proceso evolutivo. La Espa&ntilde;a democr&aacute;tica y federal, pues no otra cosa es el Estado de las Autonom&iacute;as, es el mejor instrumento y el mejor escenario para  el desenvolvimiento de los canarios como pueblo, como un &uacute;nico pueblo. Cinco siglos despu&eacute;s de la conquista y es ahora cuando se ha abierto ante las Islas un escenario de dignidad y de oportunidades.&iquest;Alguien cree de verdad que el desarrollo de nuestra econom&iacute;a, los importantes aportes financieros de la Uni&oacute;n Europea, las ventajas de nuestro R&eacute;gimen Econ&oacute;mico y Fiscal o el dise&ntilde;o de nuestro estatus europeo y del sistema de financiaci&oacute;n que tenemos no son el fruto de la comprensi&oacute;n y el respaldo que a nuestras reivindicaciones proporcionan las instituciones espa&ntilde;olas? Considerar un fracaso para Canarias el sistema pol&iacute;tico de la Espa&ntilde;a de las Autonom&iacute;as, como premisa de la proclama independentista, es mero delirio.        Me pregunto si el autor o los autores de los editoriales de <em>El D&iacute;a</em>, cuya propuesta     independentista es tan hu&eacute;rfana de argumentos como excluyente  la actitud que la sustenta, me permitir&aacute;n que defienda mi condici&oacute;n de canario y mi aspiraci&oacute;n de que las ideas y valores que estoy expresando, que son compartidos por una gran parte de la sociedad canaria, puedan orientar el rumbo del Archipi&eacute;lago y de sus instituciones.Y me respondo que somos muchos los que no vamos a permitir que la ignorancia, la manipulaci&oacute;n, la xenofobia y su gemelo el pleito insular, el autoritarismo ni  los intereses que suelen estar siempre al socaire de estas actitudes vuelvan a campar a sus anchas en estas Islas.No sacralizo la idea de Canarias, ni de Espa&ntilde;a, ni de Europa, ni siento el menor inter&eacute;s ni la necesidad de jerarquizarlos en mis afectos y lealtades porque me reconozco en ellas y en otros muchos valores y sentimientos de pertenencia. Estoy convencido de que en el presente y en el horizonte de futuro hasta donde llega mi vista, la independencia no ayudar&iacute;a a Canarias ni a los canarios, a disfrutar de m&aacute;s libertad, ni de m&aacute;s bienestar, ni de m&aacute;s democracia. Por eso, sencillamente por eso -porque tambi&eacute;n la historia y la dram&aacute;tica realidad contempor&aacute;nea  ense&ntilde;an que el Estado puede ser un logro civilizatorio fundamental o una escuela de barbarie y que ning&uacute;n Estado concreto tiene marchamo de eternidad- no soy independentista.Dedicar&eacute; mis desvelos a algo mucho m&aacute;s modesto: tratar de impedir que la derecha canaria perpet&uacute;e un sistema electoral que impide al pueblo canario ejercer su autogobierno a trav&eacute;s de una democracia que merezca ese nombre. Y mientras no lo consiga, no apoyar&eacute; con mi voto dar m&aacute;s poder a una oligarqu&iacute;a  que lo ejerce frecuentemente en su propio provecho.*Diputado socialista canario Santiago P&eacute;rez Garc&iacute;a*
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      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez García, Santiago Pérez García]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Sep 2007 20:25:56 +0000]]></pubDate>
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