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    <title><![CDATA[elDiario.es - Roberto Rodríguez Guerra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/roberto_rodriguez_guerra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Roberto Rodríguez Guerra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vuelta a casa por Navidad:  El retorno de ATI a la derecha insularista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vuelta-navidad-retorno-ati-insularista_132_1092062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Se confirm&oacute;, al menos en primera instancia, el sorprendente por inesperado voto de Ana Oramas en contra de la investidura de Pedro S&aacute;nchez y de la coalici&oacute;n progresista (UP, M&aacute;s Pa&iacute;s, Comprom&iacute;s, NC,&hellip;) que lo apoya. Mucho se debatir&aacute; y especular&aacute; en los pr&oacute;ximos d&iacute;as sobre el mismo. Aqu&iacute; les dejo, en todo caso, mis propias meditaciones. Quiz&aacute; animen un debate que sin duda tendr&aacute; notorias repercusiones para Canarias, para el nacionalismo canario y para el sistema canario de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; deba comenzar estas notas indicando que, en mi opini&oacute;n, la intervenci&oacute;n de Oramas en el Pleno del Congreso no solo evidenci&oacute; un cambio de acentos y modos con respecto al tradicional pragmatismo y oportunismo que durante varias d&eacute;cadas hab&iacute;a caracterizado a CC. Revel&oacute; tambi&eacute;n la apuesta por (en realidad la vuelta a) un rancio conservadurismo centralista aderezado con no poca crispaci&oacute;n y rechazo hacia otras opciones pol&iacute;ticas progresistas, as&iacute; como su evidente sinton&iacute;a con otras opciones de la derecha y la extrema derecha. Su crispada intervenci&oacute;n, sus desmedidas acusaciones al PSOE y a la coalici&oacute;n progresista, sus acusaciones hacia otras organizaciones nacionalistas, as&iacute; como las vergonzantes alabanzas que posteriormente ha recibido por parte del PP, de Ciudadanos y de Vox hablan por s&iacute; solas. 
    </p><p class="article-text">
        Creo as&iacute; mismo que su posici&oacute;n en este lance no solo ha sido una enorme falta de respeto y consideraci&oacute;n para con el Consejo Pol&iacute;tico de CC que debati&oacute; la posici&oacute;n adoptar ante la investidura de S&aacute;nchez. Ha sido tambi&eacute;n una aut&eacute;ntica tomadura de pelo a las personas que, al parecer de forma &laquo;un&aacute;nime&raquo;, adoptaron la decisi&oacute;n de abstenerse. Les ha dicho, a su modo y sin contemplaciones: re&uacute;nanse ustedes y decidan lo que quieran que ya har&eacute; yo lo que me d&eacute; la gana. 
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; su voto en contra no haya sido tan sorprendente e inesperado como parece. Cuesta aceptar, incluso para un observador externo, que su posici&oacute;n y decisi&oacute;n no fuese conocida por otros miembros de CC, especialmente por sus &iacute;ntimos y allegados. Cuesta creer que se deba a algunas dudas &laquo;morales&raquo; pues, si fuese as&iacute;, tan exigente conciencia moral deber&iacute;a haberle advertido que, como m&iacute;nimo, estas cosas no se le hacen a nadie, y menos a tus compa&ntilde;eros de viaje. Y cuesta, por &uacute;ltimo, creer que su posici&oacute;n se deba a una ocurrencia improvisada y de &uacute;ltima hora. En fin, lo razonable es pensar, m&aacute;s bien, que la decisi&oacute;n de Oramas forma parte de una estrategia bien meditada y compartida con otros, aunque al margen de los &oacute;rganos de CC. 
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; la primera piedra de esa estrategia resida en el preocupante cambio de posici&oacute;n pol&iacute;tica que subyace a la soflama de Ana Oramas en el Congreso de los Diputados, esto es, en el radical alejamiento de aquella actitud pragm&aacute;tica &ndash;basada en la supuesta defensa de &laquo;lo nuestro&raquo;- de la que tanto hab&iacute;a alardeado ella y CC en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Incluso su campa&ntilde;a electoral estuvo plagada de ese recurso a trav&eacute;s de un ataque constante al gobierno central. 
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; de m&aacute;s se&ntilde;alar que quiz&aacute; fuera por esta actitud por la que unos pocos han ca&iacute;do en la ingenuidad de confundir este constante ataque a Madrid con una posici&oacute;n pol&iacute;tica nacionalista, al tiempo que han cre&iacute;do &ndash;vana ilusi&oacute;n- que con  tales mimbres era posible una unificaci&oacute;n en clave progresista del nacionalismo canario. En realidad, el discurso de Oramas nada tuvo que ver con la defensa de los fueros canarios. Ni tampoco con la exigencia de cumplir con la denominada &laquo;agenda canaria&raquo;. Es m&aacute;s, en su intervenci&oacute;n en el Congreso de los Diputados Ana Oramas ni siquiera mencion&oacute; aquella disparatada exigencia de &uacute;ltima hora que no era m&aacute;s que una excusa para justificar el NO al gobierno de colaci&oacute;n progresista. Me refiero obviamente a la petici&oacute;n de una bonificaci&oacute;n -sin ninguna discriminaci&oacute;n seg&uacute;n niveles de renta- de  un 60%  de la cuota l&iacute;quida a pagar por cada uno de los contribuyentes canarios en el IRPF, as&iacute; como de una igual bonificaci&oacute;n en el impuesto de sociedades. No. Nada de eso estuvo en su intervenci&oacute;n. De hecho, Ana Oramas realiz&oacute; un discurso puramente ideol&oacute;gico y plenamente alineado con las posiciones de la derecha y la ultraderecha espa&ntilde;ola. Hasta tal punto es as&iacute; que en nada se diferencian sus posiciones de las esgrimidas por el PP, Vox o Ciudadanos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y quiz&aacute; esta sea otra pieza de la estrategia de Oramas y sus allegados, en el debate de investidura la diputada de CC ha ido mucho m&aacute;s all&aacute;. En realidad, tras su discurso se esconde otra opci&oacute;n de fondo que &ndash;es fundamental retenerlo- no se discut&iacute;a en Madrid o en el Congreso. De hecho se ventilar&aacute; en unos meses en la propia CC. Se trata, como sabemos, del pr&oacute;ximo congreso de CC y, en resumen, del momento en que se decidir&aacute; qui&eacute;n y qu&eacute; l&iacute;nea pol&iacute;tica regir&aacute; en CC (o lo que quede de ella) en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Ana Oramas, y con ella Alonso, Clavijo, Berm&uacute;dez, Linares,&hellip;, son perfectamente conscientes de que detr&aacute;s de las actuales tensiones en CC est&aacute; una corriente de opini&oacute;n interna que pretende disputarles el liderazgo y mantener la l&iacute;nea pol&iacute;tica de CC. Y saben tambi&eacute;n que ha sido y es esa corriente interna -en ocasiones tildada de progresista- la que prefiere una actitud m&aacute;s pragm&aacute;tica y un entendimiento con el gobierno espa&ntilde;ol, sea cual sea su signo pol&iacute;tico. Saben, en fin, que ha sido esa corriente de opini&oacute;n la que &ndash;en contra de sus tesis- ha apostado por la abstenci&oacute;n en el debate de investidura de S&aacute;nchez. Pero, as&iacute; las cosas, lo que esa disputa interna est&aacute; evidenciando es otra cuesti&oacute;n sumamente importante: est&aacute; poniendo en discusi&oacute;n qui&eacute;n manda en CC o, en otros t&eacute;rminos, est&aacute; poniendo en cuesti&oacute;n la hegemon&iacute;a de ATI en CC. 
    </p><p class="article-text">
        Aaaah, pero eso s&iacute; que no. Hasta ah&iacute; pod&iacute;amos llegar. Como reza el dicho tradicional, &laquo;con las cosas de comer no se juega&raquo;. &iexcl;De ah&iacute; la posici&oacute;n y el desaf&iacute;o de Oramas!
    </p><p class="article-text">
        De la hegemon&iacute;a &aacute;tica en CC, de sus sibilinos modos y arteras maneras saben muchos quienes la han soportado desde hace tiempo, aunque nunca hayan querido reconocerlo p&uacute;blicamente. Pero de pronto se han percatado de que ahora pueden desafiarla. Pueden y parece que algunos quieren hacerlo porque hay una diferencia fundamental con respecto al pasado. Hasta hace unos meses ATI, como fuerza hegem&oacute;nica en CC, repart&iacute;a prebendas y canonj&iacute;as aqu&iacute; o acull&aacute; con tal contentar a unos u otros y preservar el control y la cabeza de CC. Pero ya no puede hacerlo. Ha sido desalojada del poder en muchos municipios, en el Cabildo de Tenerife y en el propio gobierno de Canarias. ATI ya no tiene quien le escriba pidiendo favores, ni tampoco tiene con qu&eacute; responder a esas cartas y ni con qu&eacute; contentar a las partes hasta ahora condescendientes. Es m&aacute;s, algunos se han dado cuenta de que su radical giro a la derecha y su desalojo del poder les han perjudicado seriamente. Y eso tambi&eacute;n tiene su peso y sus consecuencias. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, el problema de la CC de hoy es c&oacute;mo repartir lo poco que les queda y c&oacute;mo mantener o derruir la hegemon&iacute;a &aacute;tica, adem&aacute;s de c&oacute;mo retornar al poder. Oramas y sus aliados se equivocan si creen que la manera de mantener su dominio es imponer -incluso contra las decisiones de los &oacute;rganos- su orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica y su hegemon&iacute;a pol&iacute;tica y org&aacute;nica. Esa es mala medicina. Ya se ha probado y se sabe que genera reacciones adversas.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier modo, veremos c&oacute;mo termina esta terapia, aunque me temo que mal pues no falta ya quien aventure que esto terminar&aacute; en la fractura de CC. De hecho, hay no pocos que est&aacute;n a la espera de que alguno d&eacute; el primer paso para luego ellos dar los propios en esa misma direcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Es posible que API y CC-GC,  y m&aacute;s a&uacute;n su nuevo socio en Gran Canaria (Unidos por Gran Canaria), quieran seguir aceptando la hegemon&iacute;a de ATI y acompa&ntilde;arla en este intenso giro a la derecha. Pero parece poco probable que lo hagan las organizaciones de Fuerteventura, Lanzarote o incluso la de El Hierro. Veremos si finalmente tienen coraje para avanzar hacia una ruptura con CC, si deciden retornar a sus organizaciones insulares iniciales o, en fin, si deciden ir cada uno por su lado aunque mantengan la c&aacute;scara de CC. 
    </p><p class="article-text">
        Me apresuro a aventurar sin embargo que en CC no se atrever&aacute;n a sancionar como se merece a Ana Oramas. Creen que si lo hacen est&aacute; asegurada la ruptura por parte de ATI. Y hasta puede &ndash;creen otros- que quiz&aacute; sea precisamente esto lo que persigue la propia Oramas y sus &iacute;ntimos. Por eso quiz&aacute; a lo m&aacute;s que se atreva el Consejo Pol&iacute;tico de CC es a una sanci&oacute;n simb&oacute;lica, o poco m&aacute;s para cubrir las apariencias. Tampoco creo que Ana Oramas dimita y deje su acta de diputada. Ya ha dicho que est&eacute; o no en su partido, querr&aacute; negociar con el gobierno. Es parad&oacute;jico y sorprendente que m&aacute;s adelante quiera negociar con el gobierno de S&aacute;nchez mientras ahora no quiera apoyar su investidura. Ella sabr&aacute; c&oacute;mo se gestionan tales contradicciones. En cualquier caso, como dec&iacute;amos, aceptar la insubordinaci&oacute;n de Oramas supondr&aacute; aceptar p&uacute;blicamente que quien decide en CC es ATI y que sus &oacute;rganos colectivos no pintan nada. Si cabe, una verg&uuml;enza y desprop&oacute;sito a&uacute;n mayor. As&iacute; pues, las cosas est&aacute;n que arden y est&aacute;n dif&iacute;ciles en CC.
    </p><p class="article-text">
        Estas mismas tensiones y derivas de CC han animado a alguno de sus competidores pol&iacute;ticos a manifestar su propensi&oacute;n a abrirle sus puertas a los disidentes coalicioneros,  aunque quiz&aacute; lo promuevan bajo el ropaje de aquella apuesta por la unidad del nacionalismo canario. No obstante, parece claro que tras el episodio de Oramas esa apuesta ha perdido gran parte de su aliento y recorrido. Veremos c&oacute;mo evoluciona en los pr&oacute;ximos meses. 
    </p><p class="article-text">
        Pero si bien es posible que algo de esto ocurra, lo cierto es que lo que ya ha ocurrido (aunque no lo parezca) es otro movimiento sumamente importante por parte de ATI: la vuelta a sus esencias conservadoras e insularistas. Desalojada del poder municipal, insular y auton&oacute;mico, ATI ha percibido con toda claridad que mantener sus actuales porcentajes electorales ser&aacute; muy dif&iacute;cil, y que m&aacute;s dif&iacute;cil a&uacute;n ser&aacute; recuperar el poder en muchas de las instituciones de las que ha sido desalojada. Sus m&aacute;s relevantes portavoces lo saben. De hecho, est&aacute;n ya buscando un nuevo discurso con el que afrontar el frio de la oposici&oacute;n y volver al calorcito del poder. Pero ese discurso no ser&aacute; ni nuevo ni tampoco estar&aacute; vinculado a un nacionalismo progresista con el que en modo alguno empatizan. Est&aacute; por ver c&oacute;mo se expresa organizativamente y hasta puede que en breve veamos la creaci&oacute;n de un nuevo/viejo partido. Pero ya hay indicios de sobra para pensar que se tratar&aacute; de un retorno al insularismo y a un rancio conservadurismo disfrazado de defensa de Tenerife. En suma, es muy probable que, por unas y otras razones, la apuesta que subyazca al discurso y los modos de Oramas en la investidura de S&aacute;nchez no signifique otra cosa que el deseo de &laquo;una vuelta a casa&raquo;, al insularismo y la derecha que siempre han defendido ella y ATI. Estar&iacute;amos pues ante una nueva vuelta a casa por Navidad, esto es, ante el retorno a una derecha insularista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vuelta-navidad-retorno-ati-insularista_132_1092062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jan 2020 09:12:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vuelta a casa por Navidad:  El retorno de ATI a la derecha insularista]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Multipartidismo y pluralismo gubernamental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/multipartidismo-pluralismo-gubernamental_132_1251833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los resultados de las&nbsp; recientes elecciones generales nos han dejado un panorama que, pese a que presenta ciertos elementos de continuidad con respecto a las anteriores, aporta tambi&eacute;n algunos cambios significativos en el sistema de partidos del Estado espa&ntilde;ol. No obstante, pocas dudas caben de que forman parte de un convulso ciclo pol&iacute;tico-electoral iniciado en 2015, en el que se han convocado nada menos que cuatro elecciones generales y que quiz&aacute; pueda culminar en esta legislatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del lado de la continuidad se encuentra sin duda el nuevo &ldquo;empate&rdquo; entre los bloques de las izquierdas y las derechas estatales, aunque se han dado importantes cambios en el interior de cada bloque, en especial en el de las derechas. As&iacute;, en las izquierdas asistimos a otra victoria del PSOE con 120 esca&ntilde;os que aumenta ligeramente su ventaja respecto a UP, si bien pierde tres esca&ntilde;os y se queda de nuevo muy lejos de la mayor&iacute;a absoluta. Podr&iacute;a decirse as&iacute; que la estrategia electoral del PSOE guiada por el deseo de aumentar su mayor&iacute;a ha fracasado estrepitosamente. Asistimos igualmente a un nuevo descenso de UP que retrocede y se queda con 35 esca&ntilde;os (antes 42) y a la muy d&eacute;bil emergencia de M&aacute;s Pa&iacute;s-Equo con tan solo 3 esca&ntilde;os, aunque &ndash;frente a lo que se sugiere- parece que poco afect&oacute; al descenso de UP. Por su parte, en el bloque de las derechas cabe rese&ntilde;ar que el PP se mantiene como segunda fuerza pol&iacute;tica y recupera terreno con una significativa subida de 22 esca&ntilde;os (88, antes 66). Destaca tambi&eacute;n el fuerte crecimiento de la ultraderecha con los 52 esca&ntilde;os de VOX (28 m&aacute;s que en las elecciones anteriores), consolidando el fin de &laquo;la excepci&oacute;n espa&ntilde;ola&raquo; y convirti&eacute;ndose en un partido homologado con sus socios de la ultraderecha europea. Y sobresale finalmente la imponente debacle de Ciudadanos que, tras su err&aacute;tica y polarizadora estrategia pol&iacute;tica as&iacute; como tras su decidido giro a la derecha, desciende nada menos que 47 esca&ntilde;os que, probablemente, haya perdido a causa de un importante y mayoritario trasvase de votos desde Ciudadanos al PP y a Vox.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todo estos resultados se desprende, sin embargo, que la suma de PSOE, Unidas Podemos y M&aacute;s Pa&iacute;s-Equo (158 esca&ntilde;os) en poco se diferencia actualmente de la suma entre PP, Vox y Ciudadanos (152, a&ntilde;adiendo los dos obtenidos por Navarra Suma). Parece pues que en estas elecciones el empate entre ambos bloques ha sido m&aacute;s real que en las pasadas elecciones, pues mientras ahora el bloque de las izquierdas ha descendido 7 esca&ntilde;os, el bloque de las derechas ha crecido 5. Pero m&aacute;s all&aacute; de estos cambios internos, el empate de abril y el nuevo empate de noviembre (al igual que los empates de diciembre de 2015 y de junio de 2016) significan simple y llanamente que, dado que ambos bloques han quedado respectivamente lejos de la mayor&iacute;a absoluta, ni uno ni otro pod&iacute;a o puede conformar gobierno por s&iacute; solo y necesitan del concurso de otras fuerzas para ello. De manera similar y como consecuencia de lo anterior, este nuevo empate entre los dos bloques sugiere la doble hip&oacute;tesis, por un lado, de que el bipartidismo ha sido sustituido por el bibloquismo&nbsp; y, por otro, de que -<em>grosso modo</em>- la movilidad electoral (el cambio de preferencias electorales de la ciudadan&iacute;a) ha ocurrido &ndash;aunque no solo- entre las fuerzas pol&iacute;ticas de cada uno de los bloques m&aacute;s que entre fuerzas de uno y otro bloque. La tercera de las continuidades residir&iacute;a a su vez en que, una vez m&aacute;s, parece abrirse la posibilidad de un nuevo bloqueo para la formaci&oacute;n de gobierno y hasta el peligro de una nueva repetici&oacute;n de las elecciones. Finalmente, parece que tambi&eacute;n persiste una situaci&oacute;n en la que, de nuevo, corre a cargo de las fuerzas nacionalistas/regionalistas deshacer ese empate entre los bloques de las derechas y las izquierdas estatales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una &uacute;ltima continuidad que creo igualmente significativa: una vez m&aacute;s parece que &ndash;cerrada la posibilidad de la &ldquo;gran coalici&oacute;n&rdquo; a ra&iacute;z de los mutuos vetos que se han interpuesto y, por el momento, mantienen el PP y el PSOE- sigue descartada la posibilidad de que el bloque de las derechas pueda formar gobierno mientras ocurre lo mismo con el bloque de las izquierdas que, al igual que tras las generales de abril, s&iacute; puede lograrlo, aunque para ello debe contar con diferentes formas de colaboraci&oacute;n (coalici&oacute;n, acuerdo de legislatura, acuerdo de investidura) por parte de las fuerzas regionalistas/nacionalistas. Esta circunstancia, que insistimos tambi&eacute;n se dio tras las generales del pasado abril, deber&iacute;a llevar -tanto al PP como a Ciudadanos- a repensar en alguna medida su estrategia pol&iacute;tica basada, de una parte, en la polarizaci&oacute;n, confrontaci&oacute;n y hasta crispaci&oacute;n tanto con las izquierdas como con los partidos nacionalistas en especial a trav&eacute;s del problema territorial y la cuesti&oacute;n catalana y, de otra, en la complicidad, blanqueo y colaboraci&oacute;n con la ultraderecha representada por VOX asumiendo de hecho buena parte de su excluyente discurso pol&iacute;tico. De no ser as&iacute;, no solo ocasionar&aacute;n graves da&ntilde;os a la convivencia pol&iacute;tica y al propio sistema democr&aacute;tico. Tambi&eacute;n tendr&aacute;n &ndash;salvo circunstancias excepcionales o cambios importantes en las preferencias electorales de la ciudadan&iacute;a- serias dificultades para acceder al poder y gobernar. Sin duda, parec&iacute;a que una estrategia de este tipo era m&aacute;s f&aacute;cil para Ciudadanos que, de hecho, naci&oacute; con vocaci&oacute;n de centro liberal y partido bisagra entre uno y otro bloque. Pero la deriva polarizadora, derechista y recentralizadora a que Albert Rivera condujo al partido (y la actual persistencia de Arrimadas y Villegas en esta estrategia) parece que cierran definitivamente la puerta a tal cambio de estrategia.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, como dec&iacute;amos al principio, estas elecciones tambi&eacute;n han aportado unos cuantos e importantes cambios pol&iacute;ticos. Uno de ellos es sin duda la realidad de un sistema de partidos mucho m&aacute;s plural, rico y complejo. Tanto es as&iacute; que, considerando por separado las coaliciones conformadas por Podemos-IU y sus confluencias (ECP y Podemos-EU) as&iacute; como por el PP y Ciudadanos (Navarra Suma) y M&aacute;s Pa&iacute;s (Comprom&iacute;s), mientras en las elecciones del pasado abril fueron 13 las fuerzas pol&iacute;ticas que obtuvieron representaci&oacute;n parlamentaria, ahora nos encontramos con nada menos que 19. La novedad reside en que, junto a las fuerzas nacionalistas/regionalistas que ya ten&iacute;an representaci&oacute;n (ERC, JxC, PNV, EH-Bildu, CC/NC, Navarra Suma, PRC, a las que podr&iacute;amos a&ntilde;adir ECP y Podemos-EU), emergen ahora no solo una nueva fuerza pol&iacute;tica de car&aacute;cter estatal (M&aacute;s Pa&iacute;s-Equo) sino varias de &aacute;mbito regional o nacionalista (CUP, BNG, Comprom&iacute;s, Teruel Existe). En todo caso, nuestro sistema de partidos queda ahora conformado por 6 fuerzas pol&iacute;ticas de &aacute;mbito estatal (tres en el bloque de la izquierda y tres en el de la derecha) y 13 de car&aacute;cter nacionalista/regionalista. Este hecho alude, por una parte, a la realidad de una rica pluralidad ideol&oacute;gica basada en los polos izquierda/derecha-centralismo/nacionalismo, y en sus complejas combinaciones y modulaciones en la Espa&ntilde;a actual. Alude tambi&eacute;n a la diversidad existente en el interior de cada uno de estos polos. De hecho, sugieren que convendr&iacute;a reconocer abiertamente esta pluralidad y tomar buena nota de la configuraci&oacute;n multipolar de nuestro sistema de partidos en el que conviven derechas estatalistas y nacionalistas con izquierdas estatalistas y nacionalistas. Y todo ello no refleja m&aacute;s que la realidad y persistencia del sano pluralismo ideol&oacute;gico inherente a toda sociedad democr&aacute;tica, al que en nuestro caso habr&iacute;a que a&ntilde;adir la igual permanencia de la cuesti&oacute;n territorial o del car&aacute;cter plurinacional del Estado espa&ntilde;ol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro cambio significativo de estas elecciones es que han supuesto un avance en el n&uacute;mero de esca&ntilde;os y en el peso pol&iacute;tico de las fuerzas nacionalistas. Esto sugiere que es posible que la estrategia recentralizadora de las derechas haya tenido como consecuencia su efecto contrario, el reforzamiento de las opciones nacionalistas/regionalistas. Pero sea como sea, sin incluir entre ellas a ECP, Podemos-EU y Navarra Suma, la realidad es que mientras en las elecciones de abril las fuerzas nacionalistas/regionalistas obtuvieron en conjunto 33 esca&ntilde;os, tras las recientes elecciones han alcanzado los 40. Ello ha sido posible por la emergencia de &ldquo;nuevas&rdquo; fuerzas (Teruel Existe, BNG, CUP, Comprom&iacute;s), por la mejora de las posiciones de otras (JxC, HB-Bildu), por el mantenimiento de otras (PNV, CC/NC, PRC) o por el ligero descenso de ERC que con sus 13 esca&ntilde;os sigue siendo, con diferencia, la mayor de las fuerzas nacionalistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta diversidad de fuerzas estatalistas y nacionalistas nos sit&uacute;a igualmente ante la rica complejidad del sistema de partidos y sugiere que, si bien en momentos anteriores a 2015 est&aacute;bamos ante de un sistema pluripartidista, tras estas elecciones parece que avanzamos decididamente hacia la consolidaci&oacute;n de un modelo multipartidista, o incluso hacia un multipartidismo atomizado. No deja de sorprender, frente a periodos previos, que este multipartidismo est&eacute; hoy basado tanto en la diversidad de fuerzas en los bloques de la derecha y la izquierda estatales como, sobre todo, en la emergencia de fuerzas nacionalistas/regionalistas de uno u otro signo ideopol&iacute;tico. Es cierto que la fuerte polarizaci&oacute;n e incluso crispaci&oacute;n que, en su particular batalla por la hegemon&iacute;a del bloque de la derecha y por el acceso al gobierno, han alentado el PP, Vox y Ciudadanos durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os pudiera llevar a algunos a creer que este multipartidismo conduce inherentemente a la inestabilidad y el conflicto. Creen en este sentido que es hora ya de acabar con este convulso ciclo pol&iacute;tico a trav&eacute;s de una restauraci&oacute;n del bipartidismo gubernamental, de la recuperaci&oacute;n de la vieja f&oacute;rmula de la &laquo;gran coalici&oacute;n&raquo;, del cambio hacia sistemas electorales mayoritarios reforzados o, en fin, de una vuelta a un nuevo y conservador &laquo;consenso en el centro&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a tales deseos acaso sea mejor abrir la posibilidad de cerrar este ciclo pol&iacute;tico dando muestras de que el presente multipartidismo no solo constituye una expresi&oacute;n del normal pluralismo ideopol&iacute;tico de nuestra sociedad. Tambi&eacute;n de que puede poner fin al bloqueo y la inestabilidad institucional a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n de gobiernos. Es precisamente en este sentido en el que, como ya sabemos, acaso resida la novedad m&aacute;s significativa tras los recientes resultados electorales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tan sorprendente como r&aacute;pido preacuerdo al que han llegado el PSOE y UP para la formaci&oacute;n de un gobierno progresista de coalici&oacute;n merece &ndash;al menos eso creo- ser saludado con ilusi&oacute;n y esperanza. Sin duda, de culminar con &eacute;xito puede poner fin &ndash;como ya hemos sugerido- al peligro de un nuevo bloqueo e inestabilidad institucional, as&iacute; como al riesgo de una nueva convocatoria de elecciones anticipadas que no har&iacute;a m&aacute;s que aumentar el razonable hartazgo y hasta el cabreo de la ciudadan&iacute;a con unos partidos y l&iacute;deres pol&iacute;ticos incapaces de adoptar una cultura del di&aacute;logo, el compromiso y el acuerdo en pro de los intereses de las mayor&iacute;as sociales. Pero merece tambi&eacute;n alguna que otra explicaci&oacute;n -que todav&iacute;a no se ha dado- acerca de por qu&eacute; tras las elecciones de abril y en mejores condiciones (165 esca&ntilde;os frente a los 155 actuales) no llegaron a tal acuerdo y ahora, en peores condiciones,&nbsp; s&iacute; lo hacen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, de concluir con &eacute;xito, el reciente preacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos significar&iacute;a no solo la posibilidad de articular un gobierno progresista dispuesto cuando menos a afrontar algunos de los enormes y profundos malestares sociales que aquejan a nuestra sociedad. Supondr&iacute;a igualmente la confirmaci&oacute;n de que, en un sistema multipartidista como el nuestro, es posible preservar nuestra rica pluralidad ideopol&iacute;tica y mantener la estabilidad pol&iacute;tico-institucional, si bien cabe recordar que la crisis de algunas de las instituciones fundamentales del Estado nada ha tenido que ver con el multipartidismo sino por el contrario con otras pr&aacute;cticas tan poco edificantes como la corrupci&oacute;n, etc.&nbsp; Pero significar&iacute;a finalmente el reconocimiento de que &ndash;al igual que ocurre ya en muchas de nuestras comunidades aut&oacute;nomas y en otros Estados de nuestro entorno- necesitamos y debemos dejar atr&aacute;s el viejo bipartidismo gubernamental, la pr&aacute;ctica de que solo uno de los dos grandes partidos (PSOE, PP) accede al gobierno y conforma gobiernos de un solo partido, aunque en ocasiones necesite el apoyo de otros partidos. De ser as&iacute; se habr&iacute;a dado un importante paso para la consolidaci&oacute;n del multipartidismo en el Estado espa&ntilde;ol. Pero tambi&eacute;n se dar&iacute;a un primer movimiento en pro de la sustituci&oacute;n del bipartidismo gubernamental por el pluripartidismo gubernamental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de coalici&oacute;n que, a d&iacute;a de hoy, promueven PSOE y UP tropieza sin duda con serias dificultades que no solo derivan de la aritm&eacute;tica parlamentaria o de las reticencias de algunos poderes f&aacute;cticos y hasta de algunos viejos o nuevos barones del PSOE. Provienen adem&aacute;s del contexto de polarizaci&oacute;n y crispaci&oacute;n alentado por las derechas, de la realidad del conflicto catal&aacute;n, de los graves problemas sociales que soporta nuestra ciudadan&iacute;a o, en fin, de la amenaza de una nueva crisis o recesi&oacute;n&nbsp; econ&oacute;mica. Son problemas que sin duda tendr&aacute; que procurar superar, si bien deber&aacute; hacerlo sin renuncias sociales ni complicidades neoliberales. Pero creo por mi parte que una buena manera de fortalecer esta posibilidad quiz&aacute; sea comenzar por ampliar la propia coalici&oacute;n que debe sustentar el gobierno de progreso que se quiere articular. Todo aconseja que esa coalici&oacute;n de gobierno sea, bajo formas diversas, lo m&aacute;s amplia posible y tenga la mayor cantidad de apoyos que se pueda. Es mucho lo que nos jugamos y no parece que la cuesti&oacute;n sea arriesgar esta posibilidad por uno u otro sill&oacute;n. Los obst&aacute;culos son serios y queda mucho por hacer por parte de todas las fuerzas progresistas para culminar con &eacute;xito esta iniciativa. Pero seguro que vale la pena intentarlo pues, entre otras muchas cosas, quiz&aacute; as&iacute; podamos dar por culminado este convulso ciclo pol&iacute;tico-electoral y dar adecuado acomodo a la diversidad ideopol&iacute;tica y a la pluralidad nacional que caracteriza a la sociedad y el Estado espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/multipartidismo-pluralismo-gubernamental_132_1251833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Nov 2019 07:41:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Multipartidismo y pluralismo gubernamental]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política de la inestabilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/politica-inestabilidad_132_3797285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La en&eacute;sima crisis a la que Coalici&oacute;n Canaria ha sometido al gobierno y a las instituciones pol&iacute;ticas canarias revela uno de los rasgos sobre los que se ha estado articulando la pol&iacute;tica canaria en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Hace ya cerca de 25 a&ntilde;os, nada menos que casi un cuarto de siglo, que Coalici&oacute;n Canaria viene sometiendo al Gobierno de Canarias, a nuestros cabildos y ayuntamientos a peri&oacute;dicos y deliberados vaivenes. Su finalidad superficial es mantener sus ya decrecientes cuotas de poder institucional. Pero esto es, a mi entender, solo la cascarilla. Bajo esa &laquo;pol&iacute;tica de la inestabilidad&raquo; subyace tambi&eacute;n el objetivo algo m&aacute;s sutil de desestabilizar a las fuerzas pol&iacute;ticas con las que pacta en cada momento. Eso es lo que Coalici&oacute;n ha hecho, de modo casi sistem&aacute;tico, con el PP y con el PSOE. Y lo ha hecho desde aquel momento (1993) en que las AIC de Manuel Hermoso rompieron el pacto de gobierno que hab&iacute;an firmado con el PSOE, perpetu&aacute;ndola hasta el presente en que de nuevo vuelve a hacerle la misma jugada. Solo recuerdo algunas excepciones, en especial la del &uacute;ltimo gobierno de Paulino Rivero. Y fue una excepci&oacute;n porque entonces el n&uacute;cleo duro de ATI &ndash;el verdadero promotor de esta pol&iacute;tica- a quien quer&iacute;a cargarse era precisamente a Paulino.
    </p><p class="article-text">
        Pero tengo para m&iacute; que el verdadero objetivo de esa pr&aacute;ctica pol&iacute;tica no es otro que, entre crisis y crisis, lograr que Coalici&oacute;n Canaria imponga su desastroso modelo pol&iacute;tico, social, econ&oacute;mico y cultural para Canarias. Lo significativo de esa pol&iacute;tica coalicionera de la inestabilidad, sustentada sobre los &laquo;pactos en cascada&raquo;, es que quien precisamente auspicia ese tipo de pactos &ndash;Coalici&oacute;n Canaria- sabe de antemano que tarde o temprano (por aqu&iacute; o por all&aacute;, en este o aquel Ayuntamiento) los romper&aacute;. Poco parece importarle la inestabilidad, dificultades y tensiones a que somete a muchas personas, partidos e instituciones. Su objetivo es someter al otro partido (PP o PSOE, seg&uacute;n el caso y dependiendo fundamentalmente de quien gobierna en Madrid) a una presi&oacute;n p&uacute;blica y a una fuerte tensi&oacute;n interna a fin de debilitarlo o incluso desestructurarlo. De ese modo se asegura su hegemon&iacute;a pol&iacute;tica, la imposici&oacute;n de su estrategia econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social y, con ello, la satisfacci&oacute;n de los intereses de las oligarqu&iacute;as canarias a las que est&aacute; vinculada, incluso org&aacute;nica y familiarmente.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;amos, en esta legislatura -como siempre tras un periodo prudencial- le ha vuelto a tocar al PSOE canario, el cual parece haber decidido convertirse en el horc&oacute;n ocasional de Coalici&oacute;n Canaria. Nada distinto de lo ocurrido en otros momentos, salvo algunos detalles. Lo novedoso es que, frente a un partido socialista canario que no ha tenido la capacidad de articular una pol&iacute;tica de pactos propia y circunstanciada ni los arrestos para forzar a CC a reconducir sus flagrantes incumplimientos, Coalici&oacute;n Canaria se ha visto obligada a buscar otros pretextos (cr&iacute;ticas a la gesti&oacute;n de los miembros del gobierno canario del PSOE,&hellip;, y la ruptura del pacto en Granadilla como colof&oacute;n) para volver a provocar la crisis de gobierno y las tensiones internas en el PSOE. Es cierto que el partido socialista canario atraviesa desde hace tiempo una larvada y tensa crisis interna. Pero tambi&eacute;n lo es que tambi&eacute;n padece una evidente indefinici&oacute;n respecto a qu&eacute; hacer en este momento. Ahora dicen que &laquo;se ha confirmado la ruptura del pacto, pero no el divorcio&raquo;, esto es, que se ha roto el pacto pero se sigue en el gobierno, al parecer hasta que el Comit&eacute; Regional decida. Veremos qu&eacute; hacen finalmente ante esta nueva deslealtad de CC.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el PSOE canario no lo tiene f&aacute;cil. Es perfectamente consciente de que CC explora y explota esta pol&iacute;tica de la inestabilidad, pero sigue instalado en una lucha interna de posiciones que no hace m&aacute;s que agravar sus tensiones internas y debilitar sus posiciones. Desde fuera tiene uno la impresi&oacute;n de que la mayor&iacute;a de sus dirigentes, acomodados en y acostumbrados a espacios de poder y sin un verdadero proyecto pol&iacute;tico alternativo para Canarias, no est&aacute; dispuesta a dar esa batalla y opta contemporizar con esta vergonzante situaci&oacute;n. Prefiere esta o aquella componenda o &laquo;compensaci&oacute;n&raquo; a fin de lavar &ndash;al menos un poco- la cara del partido ante la opini&oacute;n p&uacute;blica y seguir en el gobierno. Otros, parecen los menos, a&uacute;n mantienen la esperanza de volver a situar al PSOE canario como una fuerza de izquierdas y de oposici&oacute;n, aunque eso suponga una cierta traves&iacute;a sin presencia en el Gobierno canario y apostar por &laquo;pactos de progreso&raquo; en diversos cabildos y ayuntamientos.
    </p><p class="article-text">
        Creo, sin embargo, que ni siquiera esta &uacute;ltima opci&oacute;n sea una salida, al menos a largo plazo. As&iacute; parece indicarlo una crisis socio-econ&oacute;mica que a&uacute;n persiste y amenaza incluso con agravarse, la emergencia entre amplios sectores de la ciudadan&iacute;a de una conciencia pol&iacute;tica m&aacute;s exigente, la aparici&oacute;n de nuevos actores en el tablero pol&iacute;tico, la dura crisis que afecta al PSOE (al estatal y al canario) y finalmente los graves problemas que afectan a gran parte de la socialdemocracia europea. Por todo ello me temo que es vana ilusi&oacute;n creer que se puede superar la dura quiebra del PSOE y de la socialdemocracia espa&ntilde;ola -y hasta la misma pol&iacute;tica de inestabilidad coalicionera- volviendo al viejo modelo de un partido cohesionado y convenientemente moderado, esto es, de centro-izquierda. Persistir en este caduco paradigma pol&iacute;tico es perseverar en la ya artificiosa confrontaci&oacute;n entre progresismo y conservadurismo, entre izquierda y derecha. En ese esquema casi todos los gatos son pardos. Por su misma tendencia a la convergencia pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica, a la b&uacute;squeda del centro &ndash;que no de la centralidad-, ese esquema es ya incapaz de ofrecer orientaciones y propuestas claras a la ciudadan&iacute;a. En fin, por esa v&iacute;a solo se persiste en la confusi&oacute;n y la fragmentaci&oacute;n artificial de los espacios pol&iacute;ticos y, en Canarias, en el reforzamiento de la coalicionera pol&iacute;tica de la inestabilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/politica-inestabilidad_132_3797285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Oct 2016 15:52:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La política de la inestabilidad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya no nos vale]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vale_132_3803338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La fractura por la que atraviesa el PSOE constituye un importante punto de inflexi&oacute;n en la vida pol&iacute;tica&nbsp; espa&ntilde;ola. Aunque el PSOE es muy libre de decidir &ndash;aunque quiz&aacute; no tanto- qu&eacute; har&aacute; en el futuro pr&oacute;ximo, son muchos los indicios que apuntan a que, tras la atormentada conclusi&oacute;n del Comit&eacute; Federal del s&aacute;bado, la dimisi&oacute;n de S&aacute;nchez y la creaci&oacute;n de la Gestora, apostar&aacute; por abstenerse y dejar gobernar al PP. Si definitivamente se confirman estos anuncios, pocas dudas caben de que contribuir&aacute; a la restauraci&oacute;n de algunas grietas del R&eacute;gimen del 78, legitimar&aacute; el r&eacute;gimen de la corrupci&oacute;n sistem&aacute;tica que ha impuesto el PP y su gobierno y poca oposici&oacute;n mostrar&aacute; a las pol&iacute;ticas austeritarias de la Troika. Es probable que en tal caso Rajoy desee aparentar generosidad y acepte algunas concesiones de cara a la opini&oacute;n p&uacute;blica, pero mantendr&aacute; lo esencial. Es perfectamente conocedor de la escasa capacidad de maniobra que, tras el citado Comit&eacute; Federal, tienen los psoecialistas. En ese enjuague el PSOE y el PP contar&aacute;n adem&aacute;s con la colaboraci&oacute;n -num&eacute;ricamente innecesaria pero simb&oacute;licamente importante- de Ciudadanos. Es m&aacute;s, eso mismo les permitir&aacute; a ambos eludir la imagen de la &laquo;gran coalici&oacute;n&raquo;. Y todo ello, por supuesto, &laquo;por el bien del pa&iacute;s&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dicen por ah&iacute; que, tras estos acontecimientos, la cotizaci&oacute;n de Felipe Gonz&aacute;lez y compa&ntilde;&iacute;a ha subido considerablemente entre las empresas del IBEX y la caverna medi&aacute;tica. En verdad, se lo han ganado sobradamente. Son quienes, frente a aquel inicial &laquo;este chico no vale, pero nos vale&raquo;, han concluido finalmente -tras el &laquo;no es no&raquo; de S&aacute;nchez a Rajoy y su apuesta por explorar un gobierno de cambio con Podemos- que &laquo;este chico ya no nos vale&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la escasa capacidad de maniobra del PSOE &ndash;y de ah&iacute; tambi&eacute;n la irresponsabilidad de los dimisionarios y afines que han provocado esta crisis- ha dejado al PP con las manos pr&aacute;cticamente libres. Podr&aacute; presionar sin mayores riesgos al PSOE para que trague unos cuantos sapos (techo de gasto, presupuestos, recortes, conflicto catal&aacute;n, enjuagues sobre la corrupci&oacute;n,&hellip;). Tanto es as&iacute; que son ya varias las voces que sugieren que, pese a que ha insistido hasta&nbsp; la saciedad en que unas terceras elecciones ser&iacute;an un desastre para el pa&iacute;s, el PP est&aacute; barajando seriamente forzarlas. Sabe que, dada la enorme debilidad del PSOE y el desinfle de Ciudadanos, podr&iacute;a aumentar considerablemente su ventaja y hasta rozar la mayor&iacute;a absoluta. Y es posible que lo intenten, pues en el PP &laquo;donde dije digo, digo Diego&raquo;, esto es, no hay m&aacute;s consideraci&oacute;n que su propio inter&eacute;s. Veremos igualmente qu&eacute; decide.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, lo que s&iacute; parece incuestionable es que con la conclusi&oacute;n de este Comit&eacute; Federal se abre un incierto periodo en la vida del PSOE, aunque en realidad todo ello estuviera ya en ciernes desde mucho antes y, al menos, desde la etapa de Rubalcaba y, sobre todo, a partir del 15M. De hecho, tras las emergencia de las fuerzas del cambio (que aspiran a transformar sustancial la actual situaci&oacute;n social y pol&iacute;tica) y la de recambio (que con viejas piezas tan solo quiere dejarlo todo igual),&nbsp; es seguro que el PSOE, casi con independencia de como gestione su actual crisis, deber&aacute; acostumbrarse &ndash;como ya viene haciendo con no pocos malestares- a una situaci&oacute;n en la que ocupar&aacute; un puesto en el tablero pol&iacute;tico mucho menos relevante que el que ha disfrutado hasta ahora. Y, si su deriva liberal conservadora se acent&uacute;a, se arriesga a jugar un papel subalterno al PP, a convertirse en muleta del PP.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es seguro que esta situaci&oacute;n del PSOE se ver&aacute; agravada adem&aacute;s por el sincero y profundo sentimiento com&uacute;n de pena y desaliento que cunde entre parte de su militancia y electorado &laquo;por lo que le han hecho a Pedrito&raquo;. Es m&aacute;s, cabe la posibilidad de que ese electorado se decante en el futuro por las opciones de cambio. Est&aacute; por ver y seguro que depender&aacute; en buena medida de si las fuerzas del cambio son capaces de ocupar la centralidad -que no el centro- del espectro pol&iacute;tico. Pues, dicho sea de paso, una cosa es que un conjunto de posiciones y propuestas pol&iacute;ticas constituyan el n&uacute;cleo gordiano del debate y la cultura pol&iacute;tica de un pa&iacute;s y otra muy distinta es que giren hacia el centro para parecerse a todas las dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero, dado el contexto canario desde donde escribimos, cabe dejar dicho que aquella misma situaci&oacute;n de subsidiariedad del PSOE respecto del PP es la que tambi&eacute;n amenaza al PSOE canario desde hace tiempo, si bien en este caso en relaci&oacute;n&nbsp; con Coalici&oacute;n Canaria. De hecho, su acceso al gobierno y a muchos otros espacios de poder pol&iacute;tico ha dependido en gran medida de la voluntad de Coalici&oacute;n Canaria. Sin duda, esto mismo es lo que est&aacute; ocurriendo en la actualidad tras la en&eacute;sima crisis a que CC ha sometido a las principales instituciones pol&iacute;tico-representativas canarias. Sin embargo, esto es harina de otro costal y merece una reflexi&oacute;n que habremos de dejar para otro momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vale_132_3803338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Oct 2016 17:49:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ya no nos vale]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El disparate de Rajoy y la indecisión del PSOE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/disparate-rajoy-indecision-psoe_132_3880185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El PP ha manifestado desde el principio que quiere gobernar, pero permaneciendo agazapado, a la espera, sin poner sobre la mesa un verdadero programa de gobierno a negociar: querr&iacute;a que le sirvieran el gobierno en bandeja. Nada nuevo, los de arriba suelen actuar as&iacute;. Ahora, tras entrevistarse con el Rey, Rajoy dice que ha aceptado el encargo de intentar formar gobierno y que comenzar&aacute; una ronda de contactos y negociaciones. Veremos que da de s&iacute; esa ronda, pero si sigue de se&ntilde;orito me temo que poco.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo realmente sorprendente es que Rajoy, tras aceptar el encargo del Rey, no ha tardado un segundo en desdecirse. Ha a&ntilde;adido el importante matiz de que s&oacute;lo se someter&aacute; al debate de investidura si cuenta con los apoyos necesarios. Un disparate, por varias razones.
    </p><p class="article-text">
        Pese a lo expresamente previsto en la Constituci&oacute;n, Rajoy no solo deja en el aire el cumplimiento del encargo del Rey. Tambi&eacute;n, y mucho m&aacute;s importante, se muestra dispuesto a no acatar el mandato constitucional al respecto. &iexcl;&iexcl;&iexcl;Casi nada!!! Poco despu&eacute;s de proclamarse defensor de las esencias constitucionales (y hasta expedidor de expedientes de constitucionalidad al manifestar que solo pactar&aacute; con partidos &ldquo;constitucionalistas&rdquo;) sugiere que podr&iacute;a desobedecer el precepto constitucional de -una vez recibido el encargo del Rey- someterse al debate de investidura. Ya estamos acostumbrados a sus dislates, pero este es posiblemente el m&aacute;s grave.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte. Rajoy proclama que solo se someter&aacute; al debate de investidura si tiene los apoyos necesarios para ello. Pero &ndash;dada la rotunda negativa a apoyar un gobierno del PP que hasta el momento han expresado Podemos y los grupos nacionalistas- esos apoyos solo podr&iacute;a obtenerlos de Ciudadanos y/o del PSOE. O sea, estamos en las mismas y, de nuevo, solo el PSOE puede resolver esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ciudadanos insiste en que, a menos que Rajoy se mande a mudar, votar&aacute;n no en la primera vuelta de la investidura y, en todo caso, se abstendr&iacute;an en la segunda. Pero el problema est&aacute; en que al PP no le basta con los apoyos directos de Ciudadanos, y menos a&uacute;n con su abstenci&oacute;n. Los votos en contra de PSOE, Podemos y los grupos nacionalistas impedir&iacute;an su investidura.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente pues que, en las actuales circunstancias, &uacute;nicamente el PSOE podr&aacute; evitar una reiteraci&oacute;n de las elecciones. Y solo podr&aacute; hacerlo si sale de la indecisi&oacute;n en que est&aacute; inmerso ya desde el 20D. Dicho brevemente: debe decidir si quiere facilitar un gobierno de derechas o si apuesta por un gobierno de izquierdas. Debe optar entre estar con los de arriba y facilitar un gobierno del PP (bien apoy&aacute;ndolo directamente y hasta formando parte del mismo o bien absteni&eacute;ndose) o estar con los de abajo y arriesgarse por un gobierno de izquierdas buscando el apoyo de Podemos y negociando la abstenci&oacute;n de las fuerzas nacionalistas o incluso la de Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        No es poco lo que est&aacute; en juego. Y el PSOE debe despejar esta inc&oacute;gnita cuanto antes. Con el IBEX35 o con el pueblo. As&iacute; de sencillo.
    </p><p class="article-text">
        Ya sabemos que su vieja guardia -que gobierna el PSOE en la sombra y sin dejar que S&aacute;nchez lidere el partido- opta abiertamente por un gobierno de derechas. Debe ser que valora positivamente las pol&iacute;ticas neoliberales que tanta injusticia y sufrimiento han sembrado. O que tienen otros intereses y hasta otros amos ante los que responder. Pero sabemos que muchos otros miembros del PSOE prefieren un gobierno de izquierdas. Desde luego, los compromisos electorales del PSOE (tanto de cara al 20D como ante el 26J) as&iacute; lo exigen. Pero mucho m&aacute;s su definici&oacute;n como un partido &ldquo;socialista&rdquo; y &ldquo;obrero&rdquo;. &iquest;O es que esto es ya cosa del pasado?
    </p><p class="article-text">
        Me temo que S&aacute;nchez, presionado por todos lados, querr&aacute; acomodarse en la siempre ficticia &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo;: se abstendr&aacute; en la esperanza de que Ciudadanos termine apoyando al PP. Pero si esto es lo que finalmente ocurre, surge una ultima pregunta: &iquest;para qu&eacute; un PSOE que ni come ni deja comer?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/disparate-rajoy-indecision-psoe_132_3880185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jul 2016 09:09:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El disparate de Rajoy y la indecisión del PSOE]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El imperio del cinismo en la casta política (del deterioro de la vida pública)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/imperio-cinismo-politica-deterioro-publica_132_3890677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Particip&eacute; este lunes pasado en el Tribunal de Evaluaci&oacute;n de un excelente Trabajo de Fin de M&aacute;ster acerca de la vida y obra de Herv&eacute; Guibert, periodista, escritor, guionista y fot&oacute;grafo franc&eacute;s -amigo del conocido fil&oacute;sofo Michel Foucault- que muri&oacute; de SIDA en 1991. El trabajo ten&iacute;a por finalidad rescatar la figura de Guibert como posible encarnaci&oacute;n contempor&aacute;nea del cinismo cl&aacute;sico o, m&aacute;s concretamente, como &laquo;un <em>parresiast&eacute;s</em> en el sentido c&iacute;nico&raquo;. Vaya por delante que el cinismo ha tenido muy distintos defensores y detractores y, por tanto, muy diferentes interpretaciones. Y tambi&eacute;n que no es este el lugar para ocuparnos del mismo. Pero en lo que aqu&iacute; me interesa he de se&ntilde;alar que el cinismo cl&aacute;sico que se pretend&iacute;a ejemplificar en la personalidad de Guibert poco tiene ver con la noci&oacute;n com&uacute;n que actualmente tenemos del mismo. Hoy y entre nosotros &ndash;como muestra la primera acepci&oacute;n que a tal palabra adjudica el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa&ntilde;ola- c&iacute;nico es aquel &laquo;que act&uacute;a con falsedad o desverg&uuml;enza descaradas&raquo;. A diferencia de &eacute;ste c&iacute;nico moderno o actual, el c&iacute;nico cl&aacute;sico era m&aacute;s bien aquel individuo que defend&iacute;a y practicaba un modo de vida austero y autosuficiente, a la vez que irreverente y cr&iacute;tico. Pero tambi&eacute;n era, por lo que aqu&iacute; nos ocupa, aquel que llevaba un modo de vida veraz, en el que deb&iacute;a existir coherencia entre lo que se cree y lo que se hace o -dicho de otro modo- un modo de vida en el que no se act&uacute;a con falsedad, en el que no caben mentiras, al que les ajeno actuar en contra de aquello que se sabe o se cree verdad. De ah&iacute; que el c&iacute;nico cl&aacute;sico pudiera estar estrechamente vinculado con el ejercicio de la <em>parres&iacute;a</em>, esto es, con el decir-veraz, con el coraje o el valor de decir la verdad y actuar conforme a ella m&aacute;s all&aacute; de c&aacute;lculos estrat&eacute;gicos y pese a los sinsabores o riesgos que ello pudiera conllevar, incluso para la propia vida.
    </p><p class="article-text">
        En el Tribunal de marras coment&eacute;, entre otras cuestiones de &iacute;ndole acad&eacute;mica, que la vida pol&iacute;tica actual parece haber abrazo este cinismo moderno o actual y olvidado por completo aquel modo de vida del cinismo cl&aacute;sico. Dec&iacute;a en suma que el decir y/o actuar con falsedad y desvergonzadamente parece imperar entre buena parte de la casta pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Incluso cit&eacute; &ndash;a modo de tan sobresaliente como siniestro ejemplo- al tristemente actual &laquo;trio de las Azores&raquo; o las desvergonzadas y falsas afirmaciones de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar del 13 de febrero de 2003: &laquo;el r&eacute;gimen iraqu&iacute; tiene armas de destrucci&oacute;n masiva&raquo;, &laquo;puede estar usted seguro y pueden estar seguras todas las personas que nos ven de que les estoy diciendo la verdad&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las personas dispuestas a creer que estos son ejemplos aislados o, cuando m&aacute;s, comportamientos de unas pocos que ya no est&aacute;n en pol&iacute;tica. Sin embargo, me temo que no es as&iacute; y que convendr&iacute;a activar las alarmas con estas pr&aacute;cticas y sus consecuencias. De hecho, lo que est&aacute; sucediendo en estos d&iacute;as alrededor de la constituci&oacute;n de las Cortes espa&ntilde;olas y, a buen seguro, con la negociaci&oacute;n del futuro gobierno, nos proporciona no pocos ejemplos de lo que digo.
    </p><p class="article-text">
        Por decirlo de modo resumido: de pronto, de modo sorprendente e insospechado, el PP, Ciudadanos, la antigua Convergencia y el PNV han alcanzado un acuerdo para la constituci&oacute;n de la Mesa del Congreso de los Diputados y del Senado. Y en el colmo del cinismo, parece que --salvo el PP que solo reconoce &laquo;pactos puntuales&raquo;- ninguno de ellos quiere reconocerlo. La ciudadan&iacute;a y no pocos contertulios radiof&oacute;nicos y televisivos (que sonr&iacute;en ir&oacute;nicamente mientras comentan las &uacute;ltimas noticias al respecto) se muestran asombrados por esos pactos entre partidos que tan duramente se hab&iacute;an criticado entre s&iacute;. Pactos que, por lo dem&aacute;s, es posible que sean de mayor alcance, es decir, de legislatura o hasta de gobierno, ya sea por activa o por pasiva y con participaci&oacute;n en el futuro gobierno o sin ella.
    </p><p class="article-text">
        Aunque todo ha cobrado plena expresi&oacute;n p&uacute;blica ayer martes, existen razones para suponer que ven&iacute;a fragu&aacute;ndose hace d&iacute;as. Quiz&aacute; a partir de la reuni&oacute;n -sin fotos ni taqu&iacute;grafo- que el pasado 13 de julio mantuvieron Francesc Homs, portavoz de la entonces Converg&egrave;ncia Democr&agrave;tica en el Congreso (ahora Partido Dem&oacute;crata Catal&aacute;n), y Mariano Rajoy. &iquest;D&oacute;nde reside, sin embargo, ese c&iacute;nico actuar con falsedad y desverg&uuml;enza, adem&aacute;s de la &laquo;sorpresa&raquo; mencionada?
    </p><p class="article-text">
        Comenzando por el actor m&aacute;s destacado, podr&iacute;a decirse que mientras hasta hace unos pocos d&iacute;as el PP lanzaba dur&iacute;simas soflamas y acusaciones contra el PSOE y Podemos ante la posibilidad de que estos llegaran a alg&uacute;n acuerdo con los independentistas catalanes, ahora se destapa con un sigiloso pero expl&iacute;cito &laquo;acuerdo puntual&raquo; con esos mismos independentistas catalanes y vascos a los que tanto vilipendiaba. En fin, mientras lo que antes constitu&iacute;a un grav&iacute;simo atentado contra la sacrosanta unidad de Espa&ntilde;a y hasta contra la propia democracia espa&ntilde;ola, ahora es plenamente aceptable. Lo que antes era motivo de anatema, ahora es un &laquo;acto de normalidad democr&aacute;tica&raquo;. El ansia de poder, y quiz&aacute; de tapar algunas conocidas verg&uuml;enzas internas, lo justifican todo.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, la Convergencia que hasta hace poco acusaba tan airada como fundadamente al PP de utilizar las &laquo;cloacas&raquo; del Estado para da&ntilde;ar a CDC y atacar al independentismo, ahora alcanza con el PP un oscuro, interesado y nada explicado pacto (de hecho lo niega, pese a la votaci&oacute;n realizada y los beneficios prometidos) para la constituci&oacute;n de la Mesa del Congreso. Gracias a ese pacto el PP obtiene la Presidencia y el control de la Mesa, pero se compromete a su vez a ser &laquo;todo lo generoso que sea necesario&raquo; para que Convergencia pueda tener Grupo Parlamentario propio (de hecho ya lo ha dicho p&uacute;blicamente). Nada, pelillos a la mar. Si en un momento anterior CDC dec&iacute;a que, bajo el amparo de la famosa Operaci&oacute;n T&eacute;rmyca dirigida por el Ministro Fern&aacute;ndez D&iacute;az, se quer&iacute;a derribar a CDC y al proceso catal&aacute;n, ahora se cree que llegar a un acuerdo con el partido de la corrupci&oacute;n, las cloacas del Estado y el centralismo trasnochado es aceptable. Y me temo que el &laquo;acuerdo&raquo; no se quedar&aacute; en esto, pues existen otros intereses y problemas compartidos entre PP y CDC en los que el apoyo mutuo ser&aacute; necesario. Lo veremos en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, tambi&eacute;n Ciudadanos se hab&iacute;a mostrado f&eacute;rreamente de acuerdo con el discurso del PP ante cualquier acuerdo con los independentistas, pero ahora apoya igualmente &ndash;aunque, eso s&iacute;, de tapadillo y sin querer reconocerlo de forma p&uacute;blica- ese mismo acuerdo puntual para la composici&oacute;n de la Mesa en el que estaban los independentistas que &laquo;quieren romper Espa&ntilde;a&raquo;. Deber ser que no votaron la composici&oacute;n de la Mesa. Pero lo de Ciudadanos tiene m&aacute;s miga. Por una parte, mientras antes lleg&oacute; a un acuerdo con el PSOE ahora, sin mayor explicaci&oacute;n, lo hace con el PP; por otra, mientras que antes dec&iacute;a que solo hablar&iacute;a de reformas pol&iacute;ticas y no de sillones, ahora firma un acuerdo en el que nada hay de propuestas o reformas; y, por &uacute;ltimo, mientras hasta hace poco acusaba a Podemos de &laquo;pensar solo en los sillones&raquo; y no se cansaba de insistir en que ellos jam&aacute;s participar&iacute;an en la lucha por cargos y sillones, ahora se descuelga con un reparto vergonzoso por el que obtiene cargos y sillones que en modo alguno le corresponder&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        En fin, es innecesario extendernos en m&aacute;s comentarios, aunque lo del PSOE es tambi&eacute;n para echarle de comer aparte. Sin duda, son muchas m&aacute;s las triqui&ntilde;uelas e incoherencias que se cuecen entre bambalinas. Ser&iacute;a deseable que todos y cada uno de estos partidos expliquen ante la opini&oacute;n p&uacute;blica y ante sus respectivos afiliados o militantes este tipo de &laquo;desvergonzados&raquo; acuerdos. Y &laquo;desvergonzados no porque no sean posibles o incluso leg&iacute;timos sino, por el contrario, porque implican una flagrante contradicci&oacute;n entre lo que se dec&iacute;a y promet&iacute;a y lo que se ha hecho y pactado. Es seguro que recurrir&aacute;n a la tan cacareada idea de la necesaria estabilidad de las instituciones, del normal funcionamiento de la democracia, de la locura de unas terceras elecciones,&hellip;, Incluso recurrir&aacute;n a otras filigranas y triqui&ntilde;uelas como la &uacute;ltima de Ciudadanos: amenaza con votar en contra de Rajoy si &laquo;huelen alg&uacute;n pacto con los independentistas&raquo;, aunque en realidad saben que el acuerdo ya se ha establecido y ejecutado, al menos en parte. En realidad, otro ejercicio de cinismo.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello y mucho m&aacute;s estar&aacute; en su argumentario. Pero, son tantas las mentiras o, cuando menos, tan grandes las contradicciones entre lo que se dec&iacute;a y lo que finalmente se ha pactado que sobran razones para que la ciudadan&iacute;a se muestre m&aacute;s que indignada. Y me temo que existen indicios razonables para sostener que lo que en realidad est&aacute; ocurriendo en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, m&aacute;s all&aacute; de estas batallitas pre y poselectorales y m&aacute;s all&aacute; de honrosas excepciones, es que este moderno tipo de cinismo se est&aacute; asentando cada vez m&aacute;s. Y esto, a su vez, est&aacute; generando (en realidad profundizando) un enorme deterioro en la vida pol&iacute;tico-institucional espa&ntilde;ola. Es inaceptable que quienes supuestamente nos representan se comporten con tal desverg&uuml;enza. Y frente a ello no se me ocurre m&aacute;s que reivindicar la suprema importancia de cierta coherencia y m&aacute;xima honestidad pol&iacute;tica, adem&aacute;s de la indignaci&oacute;n p&uacute;blica y colectiva por este tipo de pr&aacute;cticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/imperio-cinismo-politica-deterioro-publica_132_3890677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2016 18:08:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El imperio del cinismo en la casta política (del deterioro de la vida pública)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué es necesaria una confluencia canaria de cambio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/necesaria-confluencia-canaria-cambio_132_4010360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 26J nos enfrentaremos a una nueva cita electoral que con toda probabilidad terminar&aacute; de configurar el mapa pol&iacute;tico general. Se cierra el ciclo electoral con la incertidumbre de conocer el alcance de los cambios que vienen afectando a la pol&iacute;tica y la sociedad espa&ntilde;ola en su conjunto. Unos cambios que van mucho m&aacute;s all&aacute; de la presencia de nuevos actores en las instituciones y en los gobiernos. Se abrir&aacute; as&iacute; una nueva etapa pol&iacute;tica, con nuevas demandas, nuevos retos y nuevos actores pol&iacute;ticos, cuya evoluci&oacute;n ser&aacute; determinante para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Varias cuestiones han quedado en evidencia en este ciclo electoral para Canarias. En primer lugar, la escasa relevancia que las cuestiones canarias siguen teniendo en las din&aacute;micas pol&iacute;ticas estatales. En segundo lugar, el debilitamiento que han sufrido en los &uacute;ltimos procesos electorales las opciones pol&iacute;ticas hegem&oacute;nicas canarias a favor de las nuevas fuerzas del cambio. Finalmente, las limitaciones de las opciones pol&iacute;ticas de cambio para configurar un espacio com&uacute;n, abierto y plural, que integre a un n&uacute;mero amplio de las realidades sociopol&iacute;ticas que se han ido configurando a medida que avanzaba el ciclo de protesta (2011-2014) y el ciclo electoral (2014-2016), como base para ganar espacios institucionales y romper la hegemon&iacute;a de las &eacute;lites dominantes insulares. Es por ello, que la apuesta por una amplia confluencia electoral para el 26J de las opciones del cambio es un imperativo pol&iacute;tico para quienes aspiramos a cambiar decididamente la din&aacute;mica pol&iacute;tica canaria.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva electoral, esta confluencia podr&iacute;a suponer la suma de voluntades y votos necesarias para ganar las elecciones y ser primera fuerza electoral. Pero sabemos por experiencia que para eso la suma de siglas es insuficiente. En las elecciones uno m&aacute;s uno no suelen ser dos. Hace falta mucho m&aacute;s. Hacen falta todos los que faltan cuando se trata de impulsar un movimiento de cambio que pretenda influir m&aacute;s all&aacute; de las elecciones. Por esto mismo, pensamos que de lo que se trata es de hacer un movimiento r&aacute;pido y convencido que implique la incorporaci&oacute;n y avance de diferentes actores pol&iacute;ticos hacia un espacio com&uacute;n, con el objetivo de aglutinar una mayor&iacute;a social y pol&iacute;tica en Canarias sobre la base de los derechos humanos, la democratizaci&oacute;n, el nuevo municipalismo, los movimientos sociales y la singularidad de Canarias. Es preciso generar una alianza proyectada hacia el futuro que est&eacute; en condiciones de ser la fuerza m&aacute;s votada como primer paso para romper la hegemon&iacute;a de las &eacute;lites dominantes insulares y redefinir la centralidad pol&iacute;tica canaria. Esto es especialmente importante dado que tras d&eacute;cadas de hegemon&iacute;a del nacionalismo conservador, Canarias sigue a la cola de todos los indicadores socioecon&oacute;micos, est&aacute; por debajo de la media en la financiaci&oacute;n y sigue sin desarrollar un marco competencial que d&eacute; respuesta a nuestras necesidades particulares.
    </p><p class="article-text">
        En este momento se hace imprescindible, por tanto, la construcci&oacute;n de un amplio movimiento popular desde abajo, arraigado local e insularmente, que ampl&iacute;e el espectro social y pol&iacute;tico y albergue la enorme pluralidad y complejidad de los proyectos del cambio en las islas. Una propuesta para Canarias desde Canarias, que conecte al archipi&eacute;lago con la vocaci&oacute;n plurinacional existente en las nuevas opciones pol&iacute;ticas progresistas de todo el estado.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, aunque vemos con buenos ojos la posibilidad de un acuerdo estatal entre Podemos e IU para las pr&oacute;ximas elecciones, pensamos que en Canarias dicho acuerdo ha de ser m&aacute;s amplio. El cambio que necesitamos en Canarias implica un esfuerzo y un movimiento mucho m&aacute;s abierto, plural e integrador, que acoja en su seno el amplio abanico de opciones que dan vida al cambio actualmente en nuestras islas. Con Podemos y liderado por Podemos, porque es la referencia indiscutible del cambio pol&iacute;tico en Espa&ntilde;a. La herramienta pol&iacute;tica y electoral m&aacute;s poderosa con la que hemos contado. Es impensable la construcci&oacute;n de cualquier propuesta electoral sin contar con Podemos. Con Izquierda Unida Canaria, porque durante muchos a&ntilde;os ha sido muro de contenci&oacute;n frente a un bipartidismo que concentraba cerca del 90% de los votos, planteando propuestas transformadoras que hoy por hoy son compartidas por una mayor&iacute;a social. Con S&iacute; se Puede, porque es la fuerza pol&iacute;tica de base municipalista m&aacute;s importante de las que representan el cambio en Canarias, que adelant&oacute; muchos de los elementos discursivos, pol&iacute;ticos y organizativos que est&aacute;n ahora presentes en Podemos (empezando por el mismo nombre), contribuyendo decididamente a situar a Podemos en el lugar que hoy ocupa en Canarias. Tambi&eacute;n, por sus importantes vinculaciones con el activismo social y cultural alternativo que es garant&iacute;a de los de abajo. Con Equo, que representa a todos esos sectores importantes en Canarias que defienden ideas ecologistas, de democratizaci&oacute;n y protagonismo ciudadano tan importantes para un proyecto de cambio ecosocial. Con Alternativa Ciudadana de Lanzarote, por su experiencia sociopol&iacute;tica de resistencia, denuncia y coherencia en una isla arrasada por la corrupci&oacute;n y el clientelismo. Con todas las opciones municipalistas que apuestan por el cambio, unas con m&aacute;s recorrido y otras m&aacute;s recientes, que aspiran a devolver la pol&iacute;tica a lo cotidiano, a situar a sus ayuntamientos al servicio de la gente y con el protagonismo de la gente, porque adem&aacute;s son la garant&iacute;a y la base de un proyecto de cambio realmente arraigado, cercano y conectado con la ciudadan&iacute;a canaria.
    </p><p class="article-text">
        Son muchos los actores y muchas las voluntades a sumar. Es por ello que insistimos ser&iacute;a un error pol&iacute;tico plantear la confluencia solo en clave electoralista, en base a la suma de votos que en las &uacute;ltimas elecciones obtuvieron Podemos e IU. Est&aacute; por ver c&oacute;mo interpretan muchos ciudadanos la falta de acuerdo para conformar gobierno. Las mismas encuestas que inducen a cierto optimismo electoral, se&ntilde;alan que la desconfianza, el escepticismo o el desencanto han ganado terreno entre mucha gente. Ganarse a estos sectores es imprescindible y, en estos momentos, existen amplias expectativas de que esa confluencia canaria de cambio pueda resultar ilusionante y tenga un efecto multiplicador sobre mucha gente. Y conviene advertir, tambi&eacute;n, que una mala gesti&oacute;n de este proceso puede suponer un duro golpe si las cosas no se hacen acertadamente, es decir, de manera abierta, incluyente, generosa y acogedora, respetando identidades, la presencia de siglas o no siglas, sumando decididamente a todos los actores y otorg&aacute;ndoles protagonismo, contando con la gente en cuestiones sustanciales. No es dif&iacute;cil, se requiere conectar con esa amplia demanda y esas expectativas presentes en mucha gente.
    </p><p class="article-text">
        Pero el pr&oacute;ximo 26J nos jugamos mucho m&aacute;s que ganar electoralmente en Canarias. Nos jugamos desde ya la posibilidad de que despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os de protestas continuadas en defensa de nuestros derechos y libertades, resistiendo a las pol&iacute;ticas de contrarreforma y tras tres citas electorales ganando presencia en las instituciones, cerremos el ciclo con opciones de disputar la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica y cambiar decididamente la pol&iacute;tica canaria . La confluencia de cambio para ganar las elecciones en Canarias es solo un medio. Un medio imprescindible, para construir un proyecto de hegemon&iacute;a popular cargado de futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Juan Manuel Brito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/necesaria-confluencia-canaria-cambio_132_4010360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 May 2016 09:37:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué es necesaria una confluencia canaria de cambio?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sistema electoral canario: ¡¡Ampliemos el debate!!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sistema-electoral-canario-ampliemos-debate_132_4047748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El debate sobre el vigente sistema electoral en Canarias ha vuelto y est&aacute; acaparando notable atenci&oacute;n social y pol&iacute;tica, si bien siempre ha estado en el centro de nuestras contiendas pol&iacute;ticas. No cabe duda de que la inestimable labor del <em>Foro Ciudadano Dem&oacute;cratas para el Cambio</em> ha tenido mucho que ver en ello. Como tambi&eacute;n lo ha tenido el <em>Pacto por la Democracia</em> firmado ya por casi todos los partidos pol&iacute;ticos canarios con alg&uacute;n tipo de representaci&oacute;n institucional, aunque con las notorias excepciones del PSOE y CC.
    </p><p class="article-text">
        Y no es para menos pues, al margen de su enrevesada y hasta oscura historia marcada por inefables &laquo;pactos&raquo;, el conjunto de normas que hasta el presente han regulado la elecci&oacute;n del Parlamento canario (el sistema electoral canario) ha tenido no pocas y perniciosas repercusiones no solo sobre el pluralismo pol&iacute;tico y la calidad de la democracia en Canarias. Tambi&eacute;n sobre la composici&oacute;n del propio Parlamento canario y, en consecuencia, sobre la elecci&oacute;n y orientaci&oacute;n del gobierno canario. Para muestra un bot&oacute;n de las &uacute;ltimas elecciones auton&oacute;micas: mientras Colaci&oacute;n Canarias obten&iacute;a 11 de sus 18 esca&ntilde;os con poco m&aacute;s de 34.700 votos (2 por El Hierro con 2.503 votos, 3 por Fuerteventura con 9.886 votos, 3 por Lanzarote con 10.009 votos, y 3 por La Palma con 121.407 votos) la opci&oacute;n pol&iacute;tica representada por Ciudadanos se qued&oacute; sin representaci&oacute;n parlamentaria pese a que hab&iacute;a obtenido 53.981.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, pese a las interesadas afirmaciones acerca de sus beneficiosos efectos para la estabilidad pol&iacute;tica y el progreso econ&oacute;mico canario y, en particular, pese a las recientes afirmaciones acerca de sus positivas consecuencias para el desarrollo de las islas &laquo;no capitalinas&raquo;, lo cierto es que nada de ello parece cierto. Respecto a la primera cuesti&oacute;n -la estabilidad del gobierno- basta recordar las ya cr&oacute;nicas rupturas de los pactos de gobierno en Canarias. Respecto de la segunda &ndash;el progreso econ&oacute;mico- tan solo hace falta mirar hacia los porcentajes de desempleo, desigualdad, pobreza y exclusi&oacute;n social que soporta Canarias, hacia sus diferencias con otras Comunidades Aut&oacute;nomas y, en fin, hacia las diferencias entre las islas no capitalinas y las capitalinas. De cualquier modo, parece pueril atribuirle a un sistema electoral la responsabilidad de las desastrosas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas desplegadas en el Archipi&eacute;lago, pues tal responsabilidad le corresponde a quienes han mal-gobernado tanto en Canarias como en el Estado durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sea como sea, lo cierto es igualmente que por unas u otras razones el debate sobre el sistema electoral canario est&aacute; servido. Y lo peculiar del momento actual es que se ha traslado desde la calle al propio Parlamento canario a ra&iacute;z de la creaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n Parlamentaria al efecto. Sin embargo, tengo para m&iacute; que en ella no son pocos los interesados en reducir el debate a este &aacute;mbito institucional y, al mismo tiempo, limitarlo a un par de aspectos del mismo y obviar as&iacute; la discusi&oacute;n sobre muchos otros. De ah&iacute; que el principal prop&oacute;sito de este breve texto sea, como sugiere su t&iacute;tulo, apuntar algunas ideas para &laquo;ampliar el debate&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las discusiones sobre la reforma de nuestro sistema electoral se han librado siempre en dos frentes, cada uno de los cuales posee diferente tramitaci&oacute;n, alcance y complejidad. El primero de ellos, al que llamar&eacute; la &laquo;v&iacute;a estatal&raquo;, consiste en la posibilidad siempre abierta de que el Parlamento de Canarias promueva una Reforma del Estatuto de Autonom&iacute;a de Canarias en la que se incluyan, junto a muchas otras propuestas, algunos art&iacute;culos o normas sobre el sistema electoral canario. El segundo, al que designar&eacute; la &laquo;v&iacute;a canaria&raquo;, es la posibilidad -abierta por la ya eternamente transitoria Disposici&oacute;n Transitoria Primera de nuestro Estatuto de Autonom&iacute;a- de una Ley del Parlamento canario al efecto. De hecho, si bien ha quedado paralizada por el fin del mandato del anterior Parlamento estatal y las recientes elecciones generales, la &laquo;v&iacute;a estatal&raquo; ya fue promovida en la anterior legislatura parlamentaria a ra&iacute;z de la aprobaci&oacute;n por el Parlamento canario &ndash;a iniciativa del PSOE y CC- de una propuesta de Reforma del Estatuto de Autonom&iacute;a en la que se inclu&iacute;an algunas disposiciones sobre el sistema electoral canario. En todo caso, esta es una &laquo;v&iacute;a lenta&raquo; en tanto conlleva un proceso de tramitaci&oacute;n largo y complejo, pues toda reforma estatutaria conlleva una compleja discusi&oacute;n sobre muy diversos aspectos del Estatuto de Autonom&iacute;a de Canarias y depende, finalmente, de la voluntad pol&iacute;tica del Parlamento espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        La segunda v&iacute;a -la de una Ley del Parlamento de Canarias- es sin duda mucho m&aacute;s r&aacute;pida y espec&iacute;fica, aunque con alcance algo m&aacute;s limitado debido a lo estipulado en algunos de los art&iacute;culos de nuestro Estatuto de Autonom&iacute;a. En cualquier caso, es tambi&eacute;n obvio que &ndash;de existir voluntad pol&iacute;tica para ello y m&aacute;s all&aacute; de las diferentes estrategias de cada partido- ambas &laquo;v&iacute;as&raquo; pueden complementarse, pues nada impide combinar ambas v&iacute;as de modos diversos y, por ejemplo, que una propuesta de Reforma del Estatuto de Autonom&iacute;a de Canarias incluya algunas normas generales sobre el sistema electoral canario y que la Ley del Parlamento de Canarias contenga el resto de normas de dicho sistema electoral. En realidad es seguro que ambas v&iacute;as son necesarias, al menos si se apuesta por una reforma en serio y se abandona la calculada transitoriedad en nos han instalado desde la aprobaci&oacute;n del Estatuto de Autonom&iacute;a d Canarias en agosto de 1982.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tanto para la &laquo;v&iacute;a estatal&raquo; como para la &laquo;v&iacute;a canaria&raquo;, as&iacute; como para la amplitud del debate sobre ambas, creo de sumo inter&eacute;s indicar que tanto la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola (art&iacute;culo 148.1.1&ordm;) como la Ley Org&aacute;nica de R&eacute;gimen Electoral General (LOREG, Disposici&oacute;n Adicional Primera), as&iacute; como hasta algunas sentencias del Tribunal Constitucional, establecen y reconocen a las Comunidades Aut&oacute;nomas -y, por tanto, a la Comunidad Aut&oacute;noma Canaria- una amplia capacidad de regulaci&oacute;n en lo que se refiere al sistema electoral por el cual ha de regirse la elecci&oacute;n de su Parlamento. En realidad, la Constituci&oacute;n tan solo obliga a que las Asambleas Legislativa Auton&oacute;micas sean elegidas (art. 152.1) &laquo;por sufragio universal, con arreglo a un sistema de representaci&oacute;n proporcional que asegure, adem&aacute;s, la representaci&oacute;n de las diversas zonas del territorio&raquo;. Estos dos mandatos constitucionales son importantes, pero sin duda dejan un ampl&iacute;simo margen de decisi&oacute;n al poder legislativo canario para reformar y hasta transformar sustancialmente el actual sistema electoral canario. Por su parte, las prescripciones de la LOREG no ser&iacute;an aplicables al sistema electoral canario m&aacute;s que &ndash;como ha sido hasta ahora- como norma supletoria dado el interesado desinter&eacute;s del legislador canario en ejercer su potestad legislativa a estos efectos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en el marco de la &laquo;v&iacute;a estatal&raquo; lo realmente importante a estos efectos es que nada impide al Parlamento canario cumplir estrictamente con aquellos dos mandatos constitucionales y proponer un sistema electoral que aborde los aspectos que seguidamente destacamos, si bien aqu&iacute; los concretamos en propuestas precisas a fin de evitar reiteraciones posteriores. Podr&iacute;a configurarse as&iacute; un sistema electoral canario que: 1.- establezca el sistema &laquo;directamente&raquo; proporcional de reconversi&oacute;n de votos en esca&ntilde;os o, en suma, sustituir la actual aplicaci&oacute;n de la Ley D&acute;Hondt&nbsp; por un sistema de representaci&oacute;n directamente proporcional seg&uacute;n el cociente o m&eacute;todo Hare/Niemeyer, esto es, de divisi&oacute;n de los votos v&aacute;lidos por el n&uacute;mero de esca&ntilde;os a distribuir para obtener as&iacute; el cociente de atribuci&oacute;n de esca&ntilde;os y, si fuese el caso, asignar los esca&ntilde;os sobrantes por orden de resto mayor; 2.- mantenga el actual n&uacute;mero de esca&ntilde;os parlamentarios, aunque tambi&eacute;n podr&iacute;a ampliarse o reducirse; 3.- constituya, junto a las actuales circunscripciones insulares, una nueva circunscripci&oacute;n auton&oacute;mica a la que sea asigne la amplia mayor&iacute;a de los esca&ntilde;os a distribuir; 4.- en combinaci&oacute;n con lo anterior y la circunscripciones insulares, aborde la posibilidad de establecer una segunda c&aacute;mara representativa de las islas; 5.- instaure el sistema de listas cerradas desbloqueadas o el de listas abiertas en sustituci&oacute;n del sistema de listas cerradas; 6.- que establezca adem&aacute;s las listas cremallera; 7.- elimine las actuales barreras electorales o, en todo caso, las reduzcan a una &uacute;nica barrera del 3% para ambas circunscripciones; 8.- limite a dos el n&uacute;mero de mandatos del Presidente/a del Gobierno y a tres el n&uacute;mero de mandatos de los/as parlamentarios/as; 9.- proh&iacute;ba que los/as parlamentarios/as canarios/as puedan compatibilizar el ejercicio de esta funci&oacute;n representativa con cualquier otra tipo de representaci&oacute;n pol&iacute;tica; 10.- instaure y regule la figura del revocatorio para todo parlamentario/a; 11.- elimine sus actuales privilegios jur&iacute;dicos; 12.- establezca una norma general &ndash;pero `precisa- para la determinaci&oacute;n de sus salarios y reduzca sus retribuciones adicionales estrictamente a las dietas; y 13.- limite severamente o, incluso, proh&iacute;ba la posibilidad de compatibilizar el ejercicio de la funci&oacute;n parlamentaria con otras actividades o representaciones privadas o p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la &laquo;v&iacute;a canaria&raquo; tambi&eacute;n ofrece amplias posibilidades, aunque como ya se ha dicho algo m&aacute;s limitadas por lo dispuesto en el articulado de nuestro Estatuto de Autonom&iacute;a. A trav&eacute;s de ella podr&iacute;an modificarse todos los anteriores aspectos de nuestro sistema electoral, a excepci&oacute;n de aquellos que se contradicen con lo se&ntilde;alado en el art&iacute;culo 9.3 (que establece que el n&uacute;mero de esca&ntilde;os del Parlamento canario ser&aacute; entre 50 y 70), el art&iacute;culo 9.4 (que configura la isla como circunscripci&oacute;n electoral) y el art&iacute;culo 10.3 (que garantiza la inviolabilidad de los diputados por cuestiones de opini&oacute;n, pero al mismo tiempo introduce el privilegio jur&iacute;dico de ser inculpado, procesado y enjuiciado por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias) de nuestro Estatuto de Autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A mi modo de ver y al margen de la formulaci&oacute;n concreta que les he dado, todos y a cada uno de estos aspectos (y es posible que algunos otros) podr&iacute;an y deber&iacute;an estar presentes en todo debate serio y de alcance sobre la reforma de nuestro sistema electoral a trav&eacute;s de la &laquo;v&iacute;a estatal&raquo; o de la &laquo;v&iacute;a canaria&raquo;. De hecho, tambi&eacute;n podr&iacute;an servir para una discusi&oacute;n y reforma del sistema electoral estatal. En todo caso, de esta forma podr&iacute;amos realizar un estimulante esfuerzo orientado para avanzar hacia un sistema electoral canario m&aacute;s proporcional, pluralista y representativo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sistema-electoral-canario-ampliemos-debate_132_4047748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Apr 2016 17:08:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El sistema electoral canario: ¡¡Ampliemos el debate!!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las alternativas populares en la encrucijada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/crisis-izquierda-lucha-hegemonia_132_2448433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos ante la "novedad" de un momento excepcional, de posible transición de lo viejo a lo nuevo. Un momento en el que dar respuesta a la clásica pregunta de "¿qué hacer?" es necesario pero, al tiempo, difícil y arriesgado</p></div><p class="article-text">
        Hasta hace algunos a&ntilde;os -quiz&aacute; hasta poco antes de la emergencia del 15M en la primavera del 2011- debat&iacute;amos por extenso acerca de lo que en t&eacute;rminos ya cl&aacute;sicos se denomin&oacute; &laquo;la crisis de la izquierda&raquo;. Una somera lectura de algunos de los ensayos que se publicaron desde la d&eacute;cada de los 80 hasta el 2010 nos podr&iacute;a dar una idea m&aacute;s o menos aproximada de la amplitud y alcance de aquel debate. Pero tambi&eacute;n muestra la sana preocupaci&oacute;n que por entonces exist&iacute;a entre amplios sectores de la izquierda, de un lado, por el presente y el futuro del socialismo ante el incuestionable triunfo del neoliberalismo y sus tr&aacute;gicas consecuencias sociales; de otro, por los efectos del derrumbe del denominado &laquo;socialismo real&raquo;&nbsp; y la tan cacareada como falsa ausencia de alternativas al neoliberalismo; y, finalmente, por el declive de la socialdemocracia o, m&aacute;s exactamente, del &laquo;socialismo electoral&raquo; (A. Przeworski) y su redefinici&oacute;n del programa socialdem&oacute;crata para adaptarlo a la nueva situaci&oacute;n, algo que en t&eacute;rminos tristemente famosos se convirti&oacute; en una fracasada &laquo;tercera v&iacute;a&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, bajo aquel debate sobre la crisis de la izquierda &ndash;con diferentes matices en torno a su muerte, su desorientaci&oacute;n o su refundaci&oacute;n- se agrupaban cuando menos tres grandes problem&aacute;ticas: 1.- la crisis de la misma idea o concepto de &laquo;izquierda&raquo; (&iquest;qu&eacute; se entiende por izquierda?, &iquest;cu&aacute;l es el futuro de la izquierda?) o, m&aacute;s a&uacute;n, &iquest;tiene sentido hoy la distinci&oacute;n izquierda-derecha?,; 2.- la crisis del marxismo, del comunismo y/o del &laquo;socialismo realmente existente&raquo; (&iquest;qu&eacute; queda &ndash;tras la ca&iacute;da de la URSS- del proyecto comunista?, &iquest;qu&eacute; significa hoy ser comunista?,&iquest;tiene el comunismo alg&uacute;n futuro?); y 3.- la crisis de la socialdemocracia en sus diversas variantes (&iquest;estamos ante el fin de la socialdemocracia?, &iquest;c&oacute;mo puede redefinirse &ndash;si es eso posible- el programa socialdem&oacute;crata?, &iquest;sigue siendo el &laquo;socialismo electoral&raquo; una opci&oacute;n realmente socialdem&oacute;crata?).
    </p><p class="article-text">
        Pero si bien en aquel momento (entre los 80 y el 2010) se debat&iacute;a en torno a la crisis de la izquierda, lo cierto es que hoy por hoy -o, por poner movimientos y fechas de referencia, tras el movimiento antiglobalizaci&oacute;n, la primavera &aacute;rabe de 2010 y el 15M- debatimos acerca de la emergencia de un nuevo discurso y diferentes opciones pol&iacute;ticas que pretenden constituirse en germen de una alternativa a la hegemon&iacute;a neoliberal. Es esta una nueva realidad que nos coloca, como en diferentes momentos se ha dicho, ante un &laquo;cambio de &eacute;poca y de espacios socio-pol&iacute;ticos&raquo;. Una realidad que hace ineludible repensar &ndash;una vez m&aacute;s- el presente y futuro de las alternativas populares a los poderes y discursos establecidos.&nbsp; Y ello ha de hacerse en &laquo;tiempos dif&iacute;ciles&raquo; pues en el caso de Espa&ntilde;a -aunque tambi&eacute;n en muchos otros Estados del Occidente europeo (Grecia, Portugal,&hellip;)- padecemos las dur&iacute;simas consecuencias de una crisis que, sin duda, ha puesto en cuesti&oacute;n los fundamentos del contrato social actualmente vigente.
    </p><p class="article-text">
        Esa crisis se ha manifestado &ndash;por remitirnos a algunas de sus dimensiones m&aacute;s relevantes-en lo social, en lo econ&oacute;mico y en lo pol&iacute;tico. En sentido social, basta con recordar los insoportables niveles de desempleo (m&aacute;s del 25% y hasta superiores al 30% en determinadas comunidades, acompa&ntilde;ado de elevad&iacute;simos &iacute;ndices de desempleo juvenil,&nbsp; del aumento constante de familias bajo el umbral nivel de pobreza,&nbsp; de los enormes y creciente niveles de desigualdad y exclusi&oacute;n social o, en fin, en la existencia de amplios sectores de la poblaci&oacute;n que carecen de los recursos y derechos b&aacute;sicos (agua, luz, alimentaci&oacute;n, vivienda,&hellip;), etc. A nivel econ&oacute;mico poco se precisa decir a tenor de las consecuencias de la crisis econ&oacute;mica ocurrida a partir del 2008 (concentraci&oacute;n del poder econ&oacute;mico en unos pocos oligopolios financieros, empresariales, medi&aacute;ticos, alimentarios,&hellip;, destrucci&oacute;n de la peque&ntilde;a y mediana empresa, terciarizaci&oacute;n de nuestra econom&iacute;a, creciente dependencia alimentaria, energ&eacute;tica,&hellip;). Y a nivel pol&iacute;tico e institucional basta con se&ntilde;alar los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n o el deterioro y descr&eacute;dito de buena parte las instituciones fundamentales del Estado. A todo ello se suma, sin duda, la deslegitimaci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, las injusticias de un sistema electoral tendencialmente bipartidista y escasamente representativo, la creciente relevancia de la cuesti&oacute;n territorial o del modelo de Estado, los serios problemas del poder judicial, el progresivo deterioro medioambiental,&hellip; De hecho, si bien con car&aacute;cter a&uacute;n coyuntural, podr&iacute;a decirse que incluso est&aacute; en cuesti&oacute;n el bipartidismo estatal y el tripartidismo regional, aunque el &laquo;r&eacute;gimen&raquo; ya trabaja seriamente en su reconstituci&oacute;n mediante nuevas contrarreformas legislativas.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos fen&oacute;menos y manifestaciones de la crisis en Espa&ntilde;a parecen ser hoy el fundamento de cierto rechazo a la sociedad y r&eacute;gimen pol&iacute;tico establecidos, de indignaci&oacute;n y hasta cabreo social generalizado. De hecho, como consecuencia de este estado de opini&oacute;n, han surgido nuevas expresiones y experiencias municipales, auton&oacute;micas, estatales y europeas que pretenden dar voz a aquella ciudadan&iacute;a y opini&oacute;n p&uacute;blica insatisfecha. Es m&aacute;s, si bien todav&iacute;a es pronto para afirmarlo con rotundidad, parece que las pasadas elecciones europeas (2014), las auton&oacute;micas/municipales (2015) y las recientes elecciones catalanas han sentado las bases para un serio vuelco en el mapa electoral. Han representado un aut&eacute;ntico terremoto pol&iacute;tico electoral, como lo muestra tanto la crisis del bipartidismo -que mientras antes ocupaba entre el 80 y el 85% del espectro electoral ahora se ha quedado en el entorno del 50%-&nbsp; cuanto la&nbsp; irrupci&oacute;n de otras fuerzas y expresiones pol&iacute;ticas alternativas. Un vuelco que, cuando menos, ha causado enorme inquietud y desasosiego entre las &eacute;lites pol&iacute;ticas, ha puesto nuevamente en discusi&oacute;n las bases pol&iacute;ticas e institucionales del r&eacute;gimen y ha extendido la conciencia de que &laquo;s&iacute; se puede&raquo; o, en suma, de que &laquo;ahora es el momento&raquo; de tomar la iniciativa y cambiar la correlaci&oacute;n de fuerzas a fin de dar alguna satisfacci&oacute;n a las esperanzas y demandas de cambio.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente es bastante probable que estas expectativas no logren plena satisfacci&oacute;n. Los recursos del poder y las dificultades para coordinar esas&nbsp; alternativas as&iacute; parecen indicarlo. Como tambi&eacute;n lo sugieren algunos de los problemas que experimentan las fuerzas pol&iacute;ticas alternativas o la emergencia de alguna que otra nueva expresi&oacute;n de la derecha civilizada. Pero cuando menos se ha visibilizado un nuevo electorado y ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica -proveniente de muy diversos espectros sociales- que aspira a irrumpir en la vida social y pol&iacute;tica espa&ntilde;ola y a disputar la hegemon&iacute;a al bipartidismo estatal y al tripartidismo auton&oacute;mico. En las elecciones europeas de 2014 esa ciudadan&iacute;a y electorado alcanz&oacute; en algunos casos hasta el 30%, pero los estudios de opini&oacute;n actuales y los resultados de las elecciones posteriores sugieren que puede ser mayor. Se ha expresado a trav&eacute;s de opciones electorales diferentes y tiene una composici&oacute;n compleja, con distintas sensibilidades&nbsp; (estatal-federalistas, socialdem&oacute;cratas, republicanas, soberanistas, ecosocialistas,&hellip;), diferente formas organizativas (nuevos y viejos partidos, coaliciones instrumentales, agrupaciones de electores) y, en no pocos casos, ciertas debilidades organizativas. No obstante, esa ciudadan&iacute;a, ese electorado y las fuerzas pol&iacute;ticas que lo han promovido abren la posibilidad de debilitar seriamente al conservadurismo liberal imperante, as&iacute; como de revitalizar alternativas populares.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, hacer real esta &uacute;ltima posibilidad exige partir de la idea de que estamos ante un nuevo tiempo (o &eacute;poca) y ante lo que se ha venido a denominar como una &laquo;ventana de oportunidad&raquo;. Estamos ante la &ldquo;novedad&rdquo; de un momento excepcional, de posible transici&oacute;n de lo viejo a lo nuevo. Un momento en el que dar respuesta a la cl&aacute;sica pregunta de &ldquo;&iquest;qu&eacute; hacer?&rdquo; es necesario pero, al tiempo, dif&iacute;cil y arriesgado. De ah&iacute; que tan solo puedan aventurarse algunas ideas generales a modo de hip&oacute;tesis orientativas que, obviamente, han de ser colectivamente debatidas y democr&aacute;ticamente consensuadas.
    </p><p class="article-text">
        Creo que esa &laquo;novedad&raquo; podr&iacute;a configurarse al modo de un movimiento socio-pol&iacute;tico y pol&iacute;tico-institucional que si bien podr&aacute; sustentarse sobre la pujante fuerza de una pluralidad de iniciativas, colectivos y movimientos sociales con evidentes repercusiones pol&iacute;ticas (el movimiento socio-pol&iacute;tico) y de diferentes partidos u organizaciones pol&iacute;ticas (el movimiento pol&iacute;tico-institucional) con vocaci&oacute;n emancipadora tendr&aacute;, sin duda, que afrontar varias tareas de suma importancia: 1&ordf;.- necesita alcanzar al menos cierto grado de coordinaci&oacute;n emancipadora en el &aacute;mbito socio-pol&iacute;tico y de articulaci&oacute;n en los diversos espacios pol&iacute;ticos-institucionales (locales, regionales, estatales y hasta europeos) a fin de transformar el cabreo y la indignaci&oacute;n social en praxis cr&iacute;tica y emancipadora ; 2&ordf;.- deber&aacute; dar voz a diferentes protestas y sujetos sociales (colectivos sociales, plataformas, asociaciones civiles, mareas,&hellip;) en vez de instrumentarlos o sustituirlos, al tiempo que colaborar decididamente en la auto-organizaci&oacute;n de los mismos; 3&ordf;.- deber&aacute; perseguir de modo prioritario la satisfacci&oacute;n de las viejas y sempiternas necesidades materiales (alimentaci&oacute;n, vivienda, sanidad, educaci&oacute;n, trabajo,&hellip;), pero en modo alguno olvidar aquellas otras necesidades postmateriales, esto es, aquellas otras demandas &laquo;expresivas&raquo;, &laquo;creativas&raquo; o &laquo;afectivas&raquo; (dignidad, autonom&iacute;a, libertad, reconocimiento, paz, descanso, participaci&oacute;n, soledad, bienestar, medioambiente, sexualidad, goce est&eacute;tico,,&hellip;); y, 4&ordf;.- habr&aacute; de hacer todo ello superando los viejos esquemas ideol&oacute;gicos y organizativos, optando por nuevas articulaciones ideopol&iacute;ticas (un nuevo imaginario) basadas en la &laquo;centralidad&raquo; y la &laquo;transversalidad&raquo; de las mismas y, finalmente, apostando por nuevas formas de asociaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n sociopol&iacute;tica (un nuevo modelo asociativo) radicalmente democr&aacute;ticas y de car&aacute;cter federal o confederal a fin&nbsp; de acoger en su seno las especificidades e identidades de cada comunidad y territorio. No es poco, desde luego. Pero estas son &ndash;a mi modo de ver- las tareas fundamentales del presente y futuro inmediato de la lucha por la hegemon&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/crisis-izquierda-lucha-hegemonia_132_2448433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2015 16:58:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las alternativas populares en la encrucijada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay alternativa: la izquierda verde canaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/alternativa-izquierda-verde-canaria_132_4796075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Pero frente a tal creencia no son pocos los ciudadanos que en Canarias hemos demandado insistentemente la creaci&oacute;n de otras alternativas pol&iacute;ticas. Esta ha sido sin duda una demanda cifrada en la idea de la necesaria confluencia electoral de las izquierdas canarias. Tanto la deriva hacia la derecha de Nueva Canarias  -ya anunciada con sus pactos con el PIL y ahora consolidada con su colaci&oacute;n electoral con CC- cuanto los personalismos, sectarismos y partidismos en diversa medida rampantes en las izquierdas minoritarias hab&iacute;an impedido tal confluencia. Es m&aacute;s, hac&iacute;an presagiar que la deseable ?al menos por mi parte- alianza electoral de las izquierdas canarias era un p&iacute;o deseo.  Sin embargo, esa negativa tendencia se ha roto en lo que respecta a las elecciones generales del pr&oacute;ximo domingo. En ella la ciudadan&iacute;a canaria tiene una alternativa de izquierdas ante la que, por mi parte, no puedo menos que tomar partido y apoyar.  Se trata del proyecto de lo que en la provincia de Santa Cruz de Tenerife se ha denominado &laquo;la izquierda verde canaria&raquo; y en la de Las Palmas &laquo;la izquierda roja y verde&raquo;. &Eacute;sta nueva opci&oacute;n electoral por tanto tiene una articulaci&oacute;n diferente en cada una de las dos provincias canarias, lo cual refleja, a mi modo de ver, tanto alguna de sus insuficiencias cuanto las notables dificultades que hist&oacute;ricamente han tenido este tipo de proyectos entre la izquierda. De hecho, una mirada hacia las fuerzas pol&iacute;ticas que la componen muestra que est&aacute; compuesta, con la excepci&oacute;n de S&iacute; se puede, por diferentes organizaciones. As&iacute;, mientras en la provincia de Santa Cruz de Tenerife est&aacute; formada por Si se puede, Socialistas por Tenerife y Equo (adem&aacute;s de otros partidos como el Partido de los Empleados y Servicios P&uacute;blicos y el Partido Humanista y otras organizaciones de &aacute;mbito municipal como Iniciativa por El Rosario-Verdes, Vecinos por el Puerto, Ciudadanos por Arona  y Somos Icodenses) en la provincia de Las Palmas est&aacute; constituida por Canarias por la Izquierda-Si se puede e Izquierda Unida. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el proyecto de la  izquierda alternativa canaria est&aacute; a&uacute;n por consolidar. De hecho, es l&oacute;gico que as&iacute; sea pues acaba de nacer. Es igualmente cierto que est&aacute; a&uacute;n incompleto dado que no ha logrado una &uacute;nica expresi&oacute;n electoral en toda Canarias y que los grados de confluencia son diferentes en cada provincia. Pero no menos cierto es que, tanto en la provincia occidental como en la oriental, los acuerdos alcanzados  representan un importante avance en el proceso de alianzas entre las izquierdas canarias. Y esto, para el presente y para el futuro, es en mi opini&oacute;n lo realmente importante, pues se trata de un importante esfuerzo por lograr que una opini&oacute;n y voluntad pol&iacute;tica de los canarios ?hasta ahora dividida y al mismo tiempo infrarrepresentada a causa de un sistema electoral tan injusto como poco representativo- pueda estar presente en las instituciones. 
    </p><p class="article-text">
        Dado el car&aacute;cter de las elecciones del pr&oacute;ximo domingo, la pretensi&oacute;n de la izquierda verde canaria es trasladar al Parlamento espa&ntilde;ol otra voz canaria, esto es, la opini&oacute;n de un importante n&uacute;mero de ciudadanos canarios que si, por una parte, se muestran cr&iacute;ticos o desenga&ntilde;ados con el PP, el PSOE y CC y sus pol&iacute;ticas, por otra, consideran que es preciso otro modo de hacer pol&iacute;tica y otras pol&iacute;ticas. Una lectura atenta de su programa electoral muestra que, al menos como yo lo entiendo, esta nueva opci&oacute;n pol&iacute;tica sostiene un proyecto &laquo;multicolor&raquo; con el que no puedo menos que estar de acuerdo pues defiende, por un lado, una orientaci&oacute;n de izquierdas o roja, preocupada tanto por la lucha contra la desigualdad y el paro que sufre el pueblo canario como por la preservaci&oacute;n y extensi&oacute;n del Estado de bienestar y los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales; por otro, una perspectiva ecologista o verde que vuelve su mirada hacia la protecci&oacute;n del medioambiente, alarmada ante las terribles consecuencias que para Canarias ha tenido un modelo econ&oacute;mico basado en el desarrollismo desenfrenado, en el binomio turismo-construcci&oacute;n y su depredaci&oacute;n del territorio; por otro, un enfoque canario y pacifista, centrado en la necesidad de ofrecer ?desde Canarias y para Canarias- respuestas propias y diferenciadas a nuestra espec&iacute;fica realidad social, pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y cultural a partir de la imperiosa necesidad de alcanzar mayores cotas de soberan&iacute;a alimentaria, energ&eacute;tica, cultural y pol&iacute;tica, as&iacute; como de constituir a Canarias en territorio de paz y neutralidad; y, por &uacute;ltimo, una orientaci&oacute;n democr&aacute;tica y participativa que apuesta por una profunda reforma del sistema electoral canario y espa&ntilde;ol, as&iacute; como ofrecer renovados cauces de participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Es posible que estas opciones de la izquierda alternativa canaria obtengan alguna representaci&oacute;n pol&iacute;tica en el Parlamento espa&ntilde;ol. De hecho parece que, al menos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, esa posibilidad no es tan remota. Si ello ocurriera ser&iacute;a un dato hist&oacute;rico, pues si bien ya se logr&oacute; antes en la provincia de Las Palmas ?recu&eacute;rdese la elecci&oacute;n de Fernando Sagaseta por UPC- nunca antes ha ocurrido en la de Santa Cruz de Tenerife.  Pero, sea como sea, tan importante como la obtenci&oacute;n de representaci&oacute;n en el Parlamento estatal es que esa opini&oacute;n y voluntad ciudadana logre una articulaci&oacute;n pol&iacute;tica, que la naciente alianza entre las izquierdas canarias tenga continuidad y se consolide. No son pocas las dificultades internas y externas, pero esperemos -al menos ese es mi deseo- que las esperanzas depositadas en este proyecto no caigan en saco roto. 
    </p><p class="article-text">
        <em>*Roberto Rodr&iacute;guez Guerra es profesor de Folosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica de la Universidad de La Laguna</em>
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/alternativa-izquierda-verde-canaria_132_4796075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Nov 2011 21:09:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hay alternativa: la izquierda verde canaria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De recortes ejemplares (y gatos encerrados)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/recortes-ejemplares-gatos-encerrados_132_4738419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Debo insistir en que ambas propuestas son meras operaciones de imagen.  En t&eacute;rminos estrictamente econ&oacute;micos su repercusi&oacute;n es realmente  insignificante. No obstante, merecen alg&uacute;n que otro comentario  adicional. En especial porque pueden usarse al modo de  hilo del que  tirar para sugerir alguna que otra medida de este tipo aunque -creo- de  mayor significado y alcance pol&iacute;tico. Y eso es lo que tratar&eacute; de hacer  en adelante, si bien debo decir que la primera propuesta -la de  Rubalcaba- adolece de varias insuficiencias mientras que la segunda ?la  de Pons- tiene gato encerrado. Vayamos pues por partes.
    </p><p class="article-text">
        Aunque cabe  preguntarse por qu&eacute; lo propone ahora y no intent&oacute; elevarla a rango de  ley cuando era ministro y hasta vicepresidente primero, la propuesta de  Rubalcaba es sin duda sugerente, y no s&oacute;lo por meras cuestiones  econ&oacute;micas. En efecto, es realmente indecente que una misma persona  cobre varios e importantes sueldos p&uacute;blicos. El caso m&aacute;s sonado a nivel  de Estado ha sido el de Mar&iacute;a Dolores de Cospedal. Entre nosotros el de  Paulino Rivero. Pero estas personas, cuando lo hacen, cobran varios  sueldos porque les est&aacute; permitido ejercer diversas representaciones. De  ah&iacute; la primera insuficiencia de la propuesta de Rubalcaba. Esta  acumulaci&oacute;n de representaciones o cargos p&uacute;blicos -y, posiblemente, de  sueldos- es una lacra que toda democracia que se precie ha de erradicar  porque, adem&aacute;s de por lo ya dicho, suponen un peligroso modo de  concentraci&oacute;n de poder e influencia pol&iacute;tica. El eslogan de Rubalcaba, &ldquo;un pol&iacute;tico, un sueldo&rdquo;, quiz&aacute; deba ser convertido pues en el de &ldquo;un  pol&iacute;tico, un sueldo, una representaci&oacute;n&rdquo;, 
    </p><p class="article-text">
        Lo anterior sugiere que es  preciso dar pasos hacia una regulaci&oacute;n de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica de  modo que se convierta en una actividad &uacute;nica o de car&aacute;cter exclusivo.  Y, en principio, cabe entender dicha exclusividad en el sentido de que  nadie pueda ostentar o ejercer dos representaciones pol&iacute;ticas al mismo  tiempo. Pero tambi&eacute;n puede entenderse en relaci&oacute;n a los &aacute;mbitos de lo  privado y lo p&uacute;blico. El car&aacute;cter exclusivo de la representaci&oacute;n  pol&iacute;tica apuntar&iacute;a as&iacute; a que ning&uacute;n representante pol&iacute;tico que cobre un  sueldo del Estado pueda ejercer actividad privada alguna. Ya sabemos que  frente a ello se objeta que en Espa&ntilde;a la ley de incompatibilidades es  severa, pero la prueba de que no lo es tanto est&aacute; en el importante  n&uacute;mero de diputados, senadores, parlamentarios auton&oacute;micos, etc., que  cobran sueldo p&uacute;blico y ejercen actividades privadas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte,  la propuesta de Rubalcaba da pie a recuperar la conocida demanda de  regular y establecer por ley los salarios de los pol&iacute;ticos de cualquiera  de las administraciones p&uacute;blicas. Creo, por lo dem&aacute;s, que ese salario  -para aquellos que lo tienen asignado- no deber&iacute;a ser &ldquo;complementado&rdquo;  con otras asignaciones econ&oacute;micas del tipo &ldquo;asistencia a Pleno&rdquo;, &ldquo;representaci&oacute;n del tal instituci&oacute;n en tal otra&rdquo;, &ldquo;miembro del Consejo  de Administraci&oacute;n de...&rdquo;, etc. Un sueldo, todo lo digno que se estime  oportuno y hasta con posibles variaciones en funci&oacute;n del cargo y la  dedicaci&oacute;n que exija. Pero eso s&iacute;: &uacute;nico, fijo y p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La  propuesta de Rubalcaba merece en todo caso un &uacute;ltimo comentario. Lo  mismo que cabe exigir del pol&iacute;tico en tanto representante y &ldquo;trabajador  p&uacute;blico&rdquo; cabr&iacute;a exigirlo tambi&eacute;n de todo funcionario o empleado p&uacute;blico.  Sin duda esto &uacute;ltimo es pol&eacute;mico y tiene un calado social y econ&oacute;mico  m&aacute;s amplio del que a primera vista parece, pues propongo que acabemos de  una vez con el doble empleo -uno p&uacute;blico y otro privado- de no pocos  funcionarios o empleados p&uacute;blicos. Y este doble empleo es m&aacute;s que  conocido en la sanidad, la educaci&oacute;n, la administraci&oacute;n p&uacute;blica,...  Seguro que as&iacute; no solo reduciremos gastos innecesarios (y por m&aacute;s  mecanismos de los que a simple vista parece). Tambi&eacute;n liberaremos no  pocos puestos de trabajo hoy en manos de muchos que se aprovechan de su  trabajo p&uacute;blico -al que en bastantes casos prestan escasa atenci&oacute;n y  ejercen m&aacute;s bien por el prestigio que aportan, la informaci&oacute;n que  facilitan, el acceso a desarrollos tecnol&oacute;gicos avanzados que  permiten,..- para nutrir de clientes a sus despachos, cl&iacute;nicas,  laboratorios, asesor&iacute;as, agencias, consultas o escuelas privadas. Por lo  dem&aacute;s, en &eacute;pocas como la que atravesamos ese pluriempleo es a&uacute;n m&aacute;s  injusto. En suma, que cada cual escoja d&oacute;nde quiere y desea trabajar,  sea en el &aacute;mbito privado o en el p&uacute;blico. Pero no en los dos al mismo  tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Dejemos  ya de lado a Rubalcaba y adentr&eacute;monos en la  &laquo;interesada&raquo; propuesta  de Gonz&aacute;lez Pons.  Su idea de rebajar en 50 el  n&uacute;mero de diputados conducir&iacute;a sin duda a un cierto ahorro econ&oacute;mico, si  bien cabe destacar que en relaci&oacute;n a las magnitudes econ&oacute;micas de los  Presupuestos Generales del Estado tal ahorro es poco menos que  insignificante. En realidad, la propuesta de Pons parece tener otra  finalidad, esto es, tiene gato encerrado. 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la reducci&oacute;n de  parlamentarios que propone, sin ninguna otra medida correctora -por  ejemplo modificar el sistema electoral-, tendr&iacute;a una importante  consecuencia: da&ntilde;ar&iacute;a sustancialmente el ya reducido pluralismo pol&iacute;tico  en Espa&ntilde;a. Aunque esa reducci&oacute;n de diputados parezca atractiva en  primera instancia, en modo alguno puede aceptarse hasta tanto no se  modifique el injusto sistema electoral que rige en Espa&ntilde;a. Y aqu&iacute; cabr&iacute;a  recordar la tantas veces solicitada como negada sustituci&oacute;n de la  circunscripci&oacute;n provincial por la auton&oacute;mica, la ley D&acute;Hondt por el  sistema directamente proporcional para convertir votos en esca&ntilde;os o, en  fin, la eliminaci&oacute;n de las barreras electorales. Pero cuando Pons  propone tal reducci&oacute;n de esca&ntilde;os no est&aacute; pensando en nada de esto. Por  el contrario, sabe que -dado el sistema electoral en vigor- ser&aacute;n menos  los esca&ntilde;os a repartir y que, en consecuencia, ser&aacute;n las fuerzas  pol&iacute;ticas minoritarias -ya de por s&iacute; perjudicadas por dicho sistema  electoral- las que tengan mayores probabilidades de perder la exigua  representaci&oacute;n que hasta ahora ostentan. Y tambi&eacute;n sabe que, por esa  misma regla, las beneficiadas ser&aacute;n las fuerzas pol&iacute;ticas mayoritarias  y, por tanto, que &eacute;stas ver&aacute;n fortalecida su presencia y poder  institucional.
    </p><p class="article-text">
        La jugada de Pons es pues m&uacute;ltiple: por un lado,  pretende dar la imagen de un partido que da ejemplo y se atreve a  recortar los gastos generados por los pol&iacute;ticos; por otro, pretende  debilitar a&uacute;n m&aacute;s a las fuerzas pol&iacute;ticas minoritarias, al tiempo que  refuerza la posici&oacute;n y poder de las mayoritarias; y persigue, por  &uacute;ltimo, fomentar el bipartidismo y reducir el pluralismo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero si la  cosa va de reducir gastos de este tipo por mi parte les propondr&iacute;a -y  esto va para unos y otros, para Pons y para Rubalcaba- eliminar el  Senado. Es vox populi que &eacute;ste constituye hoy una c&aacute;mara representativa  de dudosa utilidad, que en modo alguno cumple con la vieja aspiraci&oacute;n a  convertirlo en c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial y que -como admiten  p&uacute;blicamente no pocos de sus miembros- exige muy poca dedicaci&oacute;n a la  mayor&iacute;a de sus miembros. Si no me enga&ntilde;a la memoria, el propio Ricardo  Melchior ?senador y presidente del Cabildo de Tenerife a un mismo  tiempo- comentaba hace unos d&iacute;as que no entraba en sus c&aacute;lculos  presentarse al Congreso de los Diputados porque tal cargo exig&iacute;a mucha  dedicaci&oacute;n -para algunos otros, los llamados &ldquo;manos de palo&rdquo;, parece que  no tanta-. Pero no ocurr&iacute;a lo mismo con el Senado. Suger&iacute;a en tal  sentido que &eacute;ste solo le requer&iacute;a la asistencia a unas pocas sesiones al  mes. De ah&iacute; sin duda la tan triste como famosa imagen del Senado como &ldquo;cementerio de elefantes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta &uacute;ltima imagen est&aacute; asociada a  otro aspecto de la supuesta labor legislativa del Senado. En efecto,  sostienen algunos -en especial los conservadores- que la tarea b&aacute;sica  del Senado consiste en &laquo;ralentizar&raquo; el proceso legislativo, esto es, en  evitar la precipitaci&oacute;n e improvisaci&oacute;n propia de las c&aacute;maras &ldquo;bajas&rdquo; y  en sosegar y madurar la toma de decisiones, algo que -desde los propios  or&iacute;genes del Senado all&aacute; en la Roma cl&aacute;sica y tambi&eacute;n a partir de la  configuraci&oacute;n moderna del Senado como segunda c&aacute;mara o, mejor, como  C&aacute;mara Alta- se ha considerado tarea propia de personas de cierta edad y  experiencia pol&iacute;tica. Pero esto mismo, incluso en el caso -que por mi  parte no comparto- de que se considere necesario, puede conseguirse  mediante variados mecanismos de tramitaci&oacute;n legislativa en el Congreso  de los Diputados. 
    </p><p class="article-text">
        Eliminar el Senado s&iacute; que ser&iacute;a una medida  ejemplar, entre otras cosas porque de un plumazo nos ahorrar&iacute;amos no ya  50 sino 262 cargos p&uacute;blicos con sus respectivos honorarios, adem&aacute;s de  varias mesas, comisiones y &oacute;rganos internos con sus correspondientes  gastos de gesti&oacute;n y representaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ayudar&iacute;a a reducir ciertos  acentos elitistas de nuestro gobierno representativo, as&iacute; como a mejorar  la imagen del pol&iacute;tico como sujeto que cobra un buen sueldo -a veces  varios- por muy poco trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no me resisto a culminar estas  l&iacute;neas sin se&ntilde;alar que si se quieren introducir recortes econ&oacute;micos  ejemplares acaso lo mejor sea comenzar por eliminar -o al menos reducir  dr&aacute;sticamente- los ingentes gastos militares del Estado espa&ntilde;ol.  Informaba hace poco un rotativo estatal que los compromisos adquiridos  por Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de sus programas armament&iacute;sticos ascienden a la  escandalosa cantidad de 27.000 millones de euros, cifra que habida  cuenta de los retrasos en los pagos, las actualizaciones de los precios y  dem&aacute;s argucias empresariales podr&iacute;a llegar a casi 37.000 millones de  euros. En estas andamos y mientras tanto el pueblo soportando constantes  reducciones presupuestarias de car&aacute;cter sanitario, educativo y de  asistencia social.
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/recortes-ejemplares-gatos-encerrados_132_4738419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Oct 2011 20:54:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De recortes ejemplares (y gatos encerrados)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del gobierno representativo a la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gobierno-representativo-democracia_132_5596138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El Movimiento 15-M  ha hecho posible la reaparici&oacute;n de un discurso y una voz -en realidad de  una pluralidad de voces y discursos- que estaban ah&iacute;, que se ven&iacute;an  manifestando a trav&eacute;s de diversas formas, pero que no hab&iacute;an logrado  alcanzar tanta fuerza y visibilidad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a &eacute;l much&iacute;simas  personas de muy distintos sectores sociales han salido a la calle para  hacer patente su indignaci&oacute;n con el sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico  vigente. Es pronto a&uacute;n para saber qu&eacute; caminos tomar&aacute;, qu&eacute; consecuencias  tendr&aacute; o simplemente si lograr&aacute; mantenerse en el tiempo. Sin embargo, no  cabe duda de su &eacute;xito. De repente toda Espa&ntilde;a est&aacute; discutiendo las   ra&iacute;ces econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas de los niveles de paro, pobreza y malestar  social que sufrimos. Pero no por ello debe obviarse el problema de qu&eacute;  es lo que ha provocado su emergencia, qu&eacute; condiciones sociales,  econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas han dado pie a que tantas personas muestren su  cabreo por no pocas ciudades de Espa&ntilde;a. Por mi parte no dudar&iacute;a en  se&ntilde;alar que se trata de una profunda insatisfacci&oacute;n con el modo en que  los grandes partidos, sindicatos, empresas y bancos nos tratan: como una  mercanc&iacute;a, como un medio para su ansia de poder y riqueza. Estos  ciudadanos claman contra la partitocracia y la plutocracia, contra el  gobierno de los partidos y los banqueros, contra su desvergonzada  alianza y dependencia mutua. Demandan un futuro, trabajo y derechos  b&aacute;sicos (vivienda, trabajo, salud, educaci&oacute;n,?). Pero tambi&eacute;n exigen  cauces efectivos y &aacute;giles de participaci&oacute;n y, sobre todo,  capacidad de  decisi&oacute;n. Saben que en nuestras sociedades se ha gestado un enorme y  creciente proceso de privatizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de la toma de  decisiones, que nuestras vidas dependen de que el FMI, el BCE, &laquo;los  mercados&raquo; o, peor a&uacute;n, &eacute;sta o aquella agencia de calificaci&oacute;n decida  rebajar la calidad de nuestra deuda, elevar los tipos de inter&eacute;s,  imponer un dr&aacute;stico programa de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit presupuestario,  reducir prestaciones sociales, privatizar servicios y empresas p&uacute;blicas?  Saben tambi&eacute;n que los ciudadanos no deciden pr&aacute;cticamente nada, que  quien decide ?bajo la inmensa presi&oacute;n de los agentes antes citados- son  los representantes, los pol&iacute;ticos, los partidos. Y dicen por ello que  esto no es una democracia.
    </p><p class="article-text">
        En realidad no les falta raz&oacute;n. Ya hacia mediados del siglo pasado Joseph Schumpeter ?un conocido economista austr&iacute;aco- alababa esta forma de gobierno al tiempo que dec&iacute;a que no era una democracia sino, m&aacute;s bien, &laquo;el gobierno del pol&iacute;tico&raquo;. Pero esto mismo era lo que mucho antes, en los inicios de la modernidad, no pocos pensadores y pol&iacute;ticos de por entonces llamaban &laquo;gobierno representativo&raquo; o &laquo;rep&uacute;blica representativa&raquo;. Y lo hac&iacute;an, precisamente, para diferenciarlo de la democracia, a la cual consideraban una mala forma de gobierno en la que el &laquo;demos&raquo;, esto es, los muchos, pobres y libres podr&iacute;an imponer sus criterios y necesidades a trav&eacute;s de una &laquo;legislaci&oacute;n de clase&raquo;, de un gobierno de la mayor&iacute;a del pueblo. No es este el lugar para detenerse en la cuesti&oacute;n ?por otra parte sumamente interesante- de c&oacute;mo aquello que se defin&iacute;a y defend&iacute;a como &laquo;gobierno representativo&raquo; ha acabado, con el paso del tiempo, denomin&aacute;ndose y legitim&aacute;ndose como democracia representativa. Sea como haya sido, tengo para m&iacute; que no estar&iacute;a mal volver a nombrar las cosas por su nombre, esto es, dejar claro que no vivimos bajo una democracia sino, m&aacute;s bien, bajo un gobierno representativo. De ah&iacute; que, a mi modo de ver, las propuestas del 15-M puedan ser concebidas como una exigencia de transici&oacute;n desde el gobierno representativo a la democracia o, m&aacute;s concretamente, como una recuperaci&oacute;n de la tan vieja como persistentemente insatisfecha demanda: &laquo;somos el demos, queremos gobernar&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, sobre el gobierno representativo bajo el que vivimos me gustar&iacute;a a&ntilde;adir varias precisiones m&aacute;s. Pueden resumirse bajo la idea de que tal forma de gobierno posee y afronta serios d&eacute;ficits sociales y pol&iacute;ticos. Si bien creo que ambos son importantes y de hecho que una verdadera igualdad pol&iacute;tica no es posible sin una dr&aacute;stica reducci&oacute;n de las desigualdades sociales, aqu&iacute; me detendr&eacute;  en estos &uacute;ltimos, esto es, en los d&eacute;ficits pol&iacute;ticos  de los gobiernos representativos que nos gobiernan pero no nos representan, a saber: sus d&eacute;ficits de representaci&oacute;n, de credibilidad y de participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro modo de de gobierno no es tan representativo como pretende. Y ello no s&oacute;lo porque ?como se&ntilde;alan los manifestantes- los representantes o la clase pol&iacute;tica no suele escuchar a los representados, ni llevar (re-presentar o volver a presentar) su voz a las instituciones. Tambi&eacute;n porque no somos los ciudadanos los que elaboramos programas y propuestas y los representantes los que las trasladan a las instituciones. Ocurre precisamente al rev&eacute;s: los representantes construyen programas y propuestas que luego intentan vendernos en los periodos electorales mediante medios ya sobradamente conocidos. Pero este gobierno representativo es tambi&eacute;n insuficientemente representativo porque bajo ellos y  a trav&eacute;s de muy diversos mecanismos (sistemas electorales, financiaci&oacute;n de los propios partidos y de las campa&ntilde;as, control de o por los medios de comunicaci&oacute;n,?) la representaci&oacute;n pol&iacute;tica no constituye un fiel reflejo de la voluntad, opini&oacute;n y voto de los ciudadanos.  A ello cabr&iacute;a a&ntilde;adirle no s&oacute;lo el vergonzoso mercadeo de promesas, planes, proyectos, medidas,?, electorales a la b&uacute;squeda de cualquier voto. Tambi&eacute;n el flagrante incumplimiento de tales promesas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por otra parte, bajo este modo de gobierno, al que habitualmente se conoce tambi&eacute;n como &laquo;democracia de partidos&raquo; para destacar el fundamental papel que &eacute;stos juegan en el proceso pol&iacute;tico, no son los ciudadanos ni los propios militantes de los partidos los que toman las decisiones fundamentales, elaboran los programas, deciden los candidatos, nombran a los asesores, designan los liberados,? Como ya suger&iacute;a poco m&aacute;s arriba, en realidad y salvo excepciones puntuales, todo suele estar atado y bien atado. Tal y como desde principios del siglo XX se&ntilde;alaban Weber, Michels, Ostrogorski y muchos otros, lo que impera es &laquo;la ley de hierro de la oligarqu&iacute;a&raquo;, es decir, es la oligarqu&iacute;a de cada partido la que decide casi todo y, cuando es el caso, lo somete posteriormente a aclamaci&oacute;n por parte de sus militantes. La pol&iacute;tica queda as&iacute; en manos de unos pocos y se convierte en una lucha por el poder. Y una conocida frase resume el poder de tales oligarqu&iacute;as: &iexcl;el que se mueve no sale en la foto! De hecho, la propia emergencia del 15-M puede que mucho tenga que ver con la ruptura del enorme poder organizativo e ideol&oacute;gico que hasta hace poco pose&iacute;an los grandes partidos, sindicatos y medios de comunicaci&oacute;n. Una ruptura que Internet y las nuevas redes sociales han hecho posible. Ahora convocar una manifestaci&oacute;n, crear una corriente de opini&oacute;n, etc., no depende &uacute;nicamente de la aceptaci&oacute;n y benepl&aacute;cito del partido o el sindicato. Los mismos ciudadanos pueden hacerlo de forma totalmente aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Pero este modo de gobierno est&aacute; igualmente aquejado de una seria crisis de credibilidad. Es manifiesta la creciente desconfianza de los ciudadanos ante los partidos, los pol&iacute;ticos y hasta con la propia pol&iacute;tica. La animadversi&oacute;n, la desafecci&oacute;n, la apat&iacute;a, la indiferencia?, forman parte de las actitudes de los ciudadanos. Saben que no todos son iguales. Pero nos les faltan razones pues ven como la corrupci&oacute;n, el clientelismo, el enchufismo, la mentira, la difamaci&oacute;n, el enriquecimiento, la financiaci&oacute;n ilegal o la compra-venta de favores y votos  se ha convertido en una pr&aacute;ctica pol&iacute;tica habitual. El amplio n&uacute;mero de imputados y su vergonzosa presencia en las listas electorales es un indicador de ello. Y los ciudadanos no ven medidas claras frente a estos fen&oacute;menos. Es m&aacute;s, ven como largos, lentos, complejos y costosos procesos judiciales ?que para colmo de los colmos ya se solicita sin el menor pudor que se paguen con fondos p&uacute;blicos- suelen terminar en nada y despu&eacute;s de mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Pocas dudas caben, por &uacute;ltimo,  de que este gobierno representativo afronta tambi&eacute;n una fuerte crisis de participaci&oacute;n. La mejor prueba de ello es la  creciente aparici&oacute;n de leyes y reglamentos de &laquo;fomento&raquo; de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a. Pero tambi&eacute;n lo prueban los altos porcentajes de abstenci&oacute;n electoral, algo que poco preocupa a los grandes partidos pol&iacute;ticos salvo ?como acabamos de comprobar- en los d&iacute;as previos a las elecciones. Pero alude tambi&eacute;n, y sin duda con m&aacute;s importancia, a los bajos niveles de afiliaci&oacute;n a los partidos, a los sindicatos y a las grandes asociaciones. Estos fen&oacute;menos suelen explicarse echando mano del socorrido clich&eacute; sobre la apat&iacute;a, apoliticismo y desinter&eacute;s de los ciudadanos. O tambi&eacute;n recuperando aquella vieja tesis conservadora de que si la ciudadan&iacute;a no participa se debe, en realidad, a su satisfacci&oacute;n con el funcionamiento del sistema pol&iacute;tico. Pero a lo que no se alude es al hartazgo de la ciudadan&iacute;a para con unos medios de participaci&oacute;n (partidos, elecciones, reglamentos) que no ofrecen oportunidades reales de decidir, que est&aacute;n profundamente burocratizados y al servicio del gobierno de turno, que ofrecen medios para informar, escuchar, o&iacute;r o a lo sumo -y a&uacute;n as&iacute; de forma controlada- dejar opinar a la ciudadan&iacute;a. Pero no les ofrecen medios para decidir, para participar en la toma de decisiones. &Eacute;sta siempre queda reservada a los representantes, a pol&iacute;ticos. Y esto vale tanto para los refer&eacute;ndums, las iniciativas legislativas, las iniciativas reglamentarias, las famosas consultas,?..  A t&iacute;tulo de ejemplo, en Espa&ntilde;a hay posibilidad de refer&eacute;ndums, pero s&oacute;lo si el Rey los convoca mediante propuesta del Presidente del Gobierno y previa autorizaci&oacute;n del Congreso de los Diputados. En Canarias pueden realizarse consultas populares, pero s&oacute;lo si el Gobierno, a instancias del Presidente, lo tiene a bien. En la ciudad de Las Palmas podr&aacute; igualmente convocarse alguna consulta popular, pero una vez m&aacute;s solo si el Alcalde y la mayor&iacute;a absoluta del Pleno municipal lo consideran conveniente. Y no es que estos mecanismos no tengan inter&eacute;s. En mi opini&oacute;n lo tienen y mucho. Son peque&ntilde;as grietas por las que puede entrar ?aunque no sin un enorme esfuerzo y tes&oacute;n de la ciudadan&iacute;a- la participaci&oacute;n ciudadana. Pero por el momento y salvo excepciones no ofrecen la posibilidad de que la ciudadan&iacute;a, cuando as&iacute; lo desee y por s&iacute; misma, pueda poner en marcha procesos de consulta y decisi&oacute;n colectiva y vinculante sobre los asuntos que crea conveniente. Porque de esto es, en definitiva, de lo que se trata: de participar y, sobre todo, de decidir.
    </p><p class="article-text">
        Como se ve la tarea no es f&aacute;cil y son muchas las  cosas por cambiar. Ni los grandes partidos o sindicatos ni mucho menos las empresas y bancos van a modificar nada. De estos &uacute;ltimos nada cabe esperar. A los primeros les inquieta, pero s&oacute;lo antes de las elecciones. Es posible que algunos se saquen otro conejo de la chistera. De hecho ya hay alguna que otra propuesta acerca de la reforma del sistema electoral canario. Pero no importa. Como dice Jos&eacute; Luis Sampedro, las batallas hay darlas independientemente de su posible &eacute;xito o fracaso. &ldquo;Hay que darlas por el simple hecho de darlas&rdquo;, para &ldquo;ir cambiando las cosas&rdquo; en el sentido en que deseamos y consideramos justo, para crear conciencia o, cuando menos, para mostrarles lo que queremos y lo que no queremos. En suma, para mostrarles que no somos mercanc&iacute;a o -por decirlo con fuste kantiano- que &laquo;no tenemos precio sino dignidad&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>* Profesor de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica de la Universidad de La Laguna</strong></em>
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/gobierno-representativo-democracia_132_5596138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 May 2011 17:42:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Del gobierno representativo a la democracia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De nuevo sobre el sistema electoral canario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/nuevo-sistema-electoral-canario_132_4442111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es sabido que esta apropiaci&oacute;n ileg&iacute;tima de esca&ntilde;os no se produce por una sola causa sino, por el contrario, merced al efecto combinado de diversos mecanismos previstos en el Estatuto de Autonom&iacute;a de Canarias (especialmente en su Disposici&oacute;n Transitoria Primera) y en la Ley Org&aacute;nica del R&eacute;gimen Electoral General. Dicho sumariamente, esos mecanismos son: a) el sistema de reconversi&oacute;n de los votos en esca&ntilde;os (el m&eacute;todo previsto en la LOREG, esto es, de la Ley D&acute;Hondt); b) el establecimiento de la circunscripci&oacute;n insular; y, por &uacute;ltimo,  c) la imposici&oacute;n de las barreras electorales del 6% auton&oacute;mico o el 30% insular. Cabr&iacute;a no obstante mencionar un &uacute;ltimo aspecto: la distribuci&oacute;n de los esca&ntilde;os conforme a la conocida regla de la triple paridad. No es este el lugar para detenerse sobre cada uno de tan pol&eacute;micos mecanismos. Tan s&oacute;lo puedo comentarlos de forme breve a&uacute;n a riesgo de simplificarlos en exceso o de cometer alguna que otra imprecisi&oacute;n. Pero antes de hacerlo es preciso insistir en que pese a que cada uno de estos mecanismos puede generar distorsiones sobre la representaci&oacute;n pol&iacute;tica por s&iacute; mismos, &eacute;stas son a&uacute;n mayores cuando -como es el caso canario- se combinan entre s&iacute;.  
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo D&acute;Hondt para la conversi&oacute;n de votos en esca&ntilde;os tiene efectos -&laquo;marginales&raquo; los llaman algunos- sobre la distribuci&oacute;n final de los esca&ntilde;os entre los partidos cuando, como ocurre en Canarias, la poblaci&oacute;n de las circunscripciones es peque&ntilde;a y, por tanto, cuando los esca&ntilde;os a distribuir son pocos. Un ejemplo -aunque tedioso- puede ayudarnos a percibir mejor esto &uacute;ltimo. En las elecciones auton&oacute;micas del 2007 a la isla de Tenerife le correspond&iacute;a elegir 15 diputados. Esos diputados se distribuyeron -tras aplicar la normativa vigente (incluidas las barreras del 6%  y el 30%)- mediante la utilizaci&oacute;n de la Ley de D&acute;Hondt . Se atribuyeron as&iacute; 7 diputados auton&oacute;micos a CC, 5 al PSOE y 3 al PP. Ahora bien, si anul&aacute;semos las citadas barreras y sigui&eacute;ramos aplicando la Ley  de D&acute;Hondt, tampoco entrar&iacute;a en el Parlamento ninguna otra fuerza pol&iacute;tica. Pero si, por &uacute;ltimo, realiz&aacute;semos ese mismo c&aacute;lculo sin aplicar las barreras electorales y utilizando el m&eacute;todo proporcional directo constatar&iacute;amos que en Tenerife le corresponder&iacute;an 6 esca&ntilde;os a CC, 5 al PSOE, 3 al PP y 1 al CCN. La diferencia ser&aacute; todo lo &laquo;marginal&raquo; que se quiera, pero no por marginal deja de ser relevante. Y prueba de paso el efecto pro-mayoritario y anti-minoritario que la Ley D&acute;Hondt puede tener en el caso canario, si bien es sabido que su efecto distorsionador ser&iacute;a menor en el caso de que existiese una circunscripci&oacute;n mayor y con m&aacute;s esca&ntilde;os asignados.  En todo caso, una reforma seria del sistema electoral debe corregir los posibles efectos que tiene la combinaci&oacute;n de la citada ley con las circunscripciones peque&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        El establecimiento  de la isla como circunscripci&oacute;n electoral ha tenido, adem&aacute;s de las que se acaba de se&ntilde;alar debido a su combinaci&oacute;n con la Ley D&acute;Hont, otras importantes consecuencias sobre la configuraci&oacute;n del mapa pol&iacute;tico canario. Ha potenciado la emergencia de diversas formaciones pol&iacute;ticas de raigambre estrictamente insular (no pocas veces con servidumbres caciquiles y hasta cuasi-familiares), centradas en la defensa de los intereses de la isla aunque generalmente excluidas del Parlamento. As&iacute; mismo, ha marginado las fuerzas pol&iacute;ticas minoritarias que tienen un voto disperso entre las islas. Y ha contribuido por &uacute;ltimo a la consolidaci&oacute;n de un sistema pol&iacute;tico tripartito en el que  &uacute;nicamente tres partidos (a su vez con notables improntas insularistas) se disputan el acceso al Parlamento. Un claro efecto de tal estructura es lo que ya podr&iacute;a denominarse &laquo;la estrategia del avestruz&raquo; (en elecciones esconde la cabeza o procura que &eacute;sta aparezca poco en circunscripciones donde no gusta). Por lo dem&aacute;s no es preciso relatar detenidamente aqu&iacute; la conocida perpetuaci&oacute;n de alguno de esos partidos en el gobierno a causa de los enfrentamientos entre los otros dos. Basta con retener que ya se ha extendido el uso del t&eacute;rmino &laquo;r&eacute;gimen&raquo; para referirse peyorativamente a la larga permanencia de esta fuerza pol&iacute;tica en el gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil superar una din&aacute;mica como &eacute;sta, m&aacute;xime cuando se ve potenciada por el resto de mecanismos electorales m&aacute;s arriba se&ntilde;alados. Pero creo que modificar el sistema electoral canario a fin de combinar la actual circunscripci&oacute;n insular con una nueva circunscripci&oacute;n auton&oacute;mica podr&iacute;a contribuir en alguna medida a ello. Son muchas las f&oacute;rmulas que a tal efecto podr&iacute;an adoptarse. El propio PSOE acaba de proponer la instauraci&oacute;n de una circunscripci&oacute;n auton&oacute;mica con 10 esca&ntilde;os de entre los que cada fuerza pol&iacute;tica deber&iacute;a proponer su candidato a presidente. A mi modo de ver tal propuesta es insuficiente por varias razones. Por una parte, no parece capaz de reducir significativamente la fragmentaci&oacute;n y el insularismo reinante entre las fuerzas pol&iacute;ticas canarias. Por otra, reduce en exceso el n&uacute;mero de diputados a elegir por la nueva circunscripci&oacute;n auton&oacute;mica y con ello obstaculiza una vez m&aacute;s el pluralismo pol&iacute;tico tanto en esta nueva circunscripci&oacute;n como en las insulares. Podr&iacute;a decirse incluso que parece maquiav&eacute;licamente dirigida a que s&oacute;lo las fuerzas pol&iacute;ticas mayoritarias accedan por esta v&iacute;a al Parlamento canario y, de paso, a reducir las posibilidades de que las restantes fuerzas pol&iacute;ticas entren por las circunscripciones insulares.  Por &uacute;ltimo, tan solo se centra en uno de los diferentes mecanismos del sistema electoral canario. Creo no obstante que la creaci&oacute;n de una circunscripci&oacute;n auton&oacute;mica es una propuesta acertada. Sin embargo creo que mucho m&aacute;s adecuado ser&iacute;a -sin  modificar el n&uacute;mero actual de 60 diputados auton&oacute;micos- el establecimiento, por un lado, de una circunscripci&oacute;n auton&oacute;mica a la que se asigne la amplia mayor&iacute;a de los 60 diputados a elegir y, por otro, el mantenimiento de las circunscripciones insulares distribuyendo entre ellas el resto de diputados en funci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de cada isla, si bien garantizando que a cada isla le corresponda al menos un diputado. Ciertamente, a&uacute;n seguir&iacute;an existiendo importantes diferencias entre lo que cuesta un esca&ntilde;o en El Hierro y lo que costar&iacute;a por ejemplo en Tenerife. Pero me temo que no es posible corregir tales desigualdades sin correr el riesgo de dejar a las islas poco pobladas sin representaci&oacute;n pol&iacute;tica en el Parlamento canario. 
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s actual es, por &uacute;ltimo, la cuesti&oacute;n de las barreras electorales. Todos sabemos ya que el establecimiento del  6% auton&oacute;mico o el 30% insular en las elecciones al Parlamento canario constituye tanto un serio obst&aacute;culo para el pluralismo pol&iacute;tico en Canarias cuanto el instrumento fundamental de la apropiaci&oacute;n ileg&iacute;tima de esca&ntilde;os, m&aacute;xime cuando se combina con los otros mecanismos ya mencionados.  Es por eso que algunas fuerzas pol&iacute;ticas han propuesto  reformar el sistema electoral canario. Bueno, en realidad en lo que a estos efectos se refiere la propuesta de reforma mencionada parece que se reduce a un solo art&iacute;culo. Y &eacute;ste m&aacute;s que echar abajo las actuales barreras electorales en las elecciones al Parlamento canario tan solo persigue sustituir las actuales por una &uacute;nica barrera electoral: el 5%.  Un simple c&aacute;lculo a partir de los resultados de las &uacute;ltimas elecciones auton&oacute;micas (o de cualesquiera otras) muestra que si bien es cierto que la barrera del 5% permitir&iacute;a el acceso al Parlamento canario a alguna que otra alguna fuerza pol&iacute;tica no menos cierto es que seguir&iacute;a impidiendo el acceso de otras. Estos hechos -quienes entran y quienes se quedan fuera del Parlamento merced a la barrera del 5%- pueden explicar por qu&eacute; se propone lo que se propone (el 5%) y no otras barreras inferiores. Pero, de atenernos a los argumentos aducidos por algunos de sus defensores, lo que esta propuesta persigue es equiparar las normas electorales canarias a las establecidas para el Congreso, los Cabildos y los Ayuntamientos o, evitar de paso, que un amplio n&uacute;mero de ciudadanos se queden sin representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Sin embargo, si bien es cierto que la Ley Org&aacute;nica del R&eacute;gimen Electoral General se&ntilde;ala que para la atribuci&oacute;n de representantes p&uacute;blicos en el caso de los Ayuntamientos y los Cabildos habr&aacute;n de tomar en cuenta aquellas candidaturas que obtengan, al menos, el 5% de los votos v&aacute;lidos emitidos en la circunscripci&oacute;n correspondiente, no lo es respecto del Congreso. Al menos hasta donde yo s&eacute; la LOREG se&ntilde;ala en su art&iacute;culo 163.1. a) que para la atribuci&oacute;n de esca&ntilde;os en el Congreso de los Diputados &ldquo;no se tienen en cuenta aquellas candidaturas que no hubieran obtenido, al menos, el 3% de los votos v&aacute;lidos emitidos en la circunscripci&oacute;n&rdquo;, esto es, establece como barrera electoral el 3% (y no el %5). As&iacute; pues, si de equiparar normativas electorales se trata, parece que lo m&aacute;s acertado ser&iacute;a proponer para el Parlamento  canario la misma barrera que se establece para las elecciones al Congreso espa&ntilde;ol. Y ello no s&oacute;lo con el fin de evitar la disparidad de normas sino m&aacute;s bien porque esta &uacute;ltima hace posible una representaci&oacute;n mucho m&aacute;s adecuada y proporcional de la opini&oacute;n y voluntad pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a en el Parlamento canario y con ello que un amplio n&uacute;mero de ciudadanos se queden sin presentaci&oacute;n pol&iacute;tica. Pero puestos ya a equiparar normativas electorales (aunque solo sea en el caso de las barreras electorales) o a mejor el grado de representatividad del Parlamento canario quiz&aacute; debamos recordar que quiz&aacute; la norma m&aacute;s democr&aacute;tica y proporcional es la que establece el art&iacute;culo 216 de la propia LORGE para el caso de las elecciones al Parlamento Europeo, esto es, la no aplicaci&oacute;n de las barreras electorales en la atribuci&oacute;n de esca&ntilde;os. Como se ve, si de equiparar barreras y de mejorar la representaci&oacute;n pol&iacute;tica se trata, hay bastante donde elegir. Y a este respecto me temo que las propuestas comentadas no han hecho la mejor elecci&oacute;n. Y nada hay en el ordenamiento jur&iacute;dico que lo proh&iacute;ba. Es cuesti&oacute;n de voluntad pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        En fin, evitar los d&eacute;ficits de representaci&oacute;n de la democracia representativa canaria -y, con ello, impedir la apropiaci&oacute;n ileg&iacute;tima de esca&ntilde;os por parte de partidos a los que en pura proporcionalidad no  les corresponde- exige una reforma en profundidad del sistema electoral canario. Una reforma que vincule y combine todos los mecanismos citados, y no s&oacute;lo &eacute;ste o aquel. Y no parece que esta sea la t&oacute;nica entre los partidos pol&iacute;ticos mayoritarios. Habr&aacute; que esperar no obstante a ver qu&eacute; nos prometen a este respecto en las pr&oacute;ximas elecciones. Pero habr&aacute; que esperar tambi&eacute;n -si algo prometen- que lo cumplan y no quede una vez m&aacute;s como una de tantas promesas incumplidas a las que tan acostumbrados no tienen.
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/nuevo-sistema-electoral-canario_132_4442111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Apr 2011 18:39:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De nuevo sobre el sistema electoral canario]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda se mueve, pero hacia la derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/izquierda-mueve-derecha_132_5761167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La proximidad de las elecciones ha llevado a diferentes organizaciones pol&iacute;ticas extraparlamentarias a confluir en una coalici&oacute;n electoral. 
    </p><p class="article-text">
        Para tal confluencia ha primado ?dicho por lo dem&aacute;s de forma expresa- un solo prop&oacute;sito: superar las  injusticias del sistema electoral canario y, particularmente, las barreras electorales del 6% regional o el 30% insular. Y no les faltan razones pues, pese a que seg&uacute;n propia la Constituci&oacute;n deber&iacute;a &laquo;representar&raquo; de forma estrictamente proporcional la opini&oacute;n y voluntad pol&iacute;tica de los canarios, ya sabemos que  el Parlamento canario es el menos representativo de los parlamentos auton&oacute;micos espa&ntilde;oles (y el espa&ntilde;ol ?dicho sea de paso- de los  menos representativos entre los europeos). Pero tan loable empe&ntilde;o se est&aacute; gestando mediante artima&ntilde;as que generan nuevos desenga&ntilde;os y frustraciones entre la izquierda canaria, al tiempo que legitiman una vieja y perniciosa forma de entender la pol&iacute;tica y los pactos pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Uno ser&aacute; todo lo tradicional que se quiera, pero hasta ahora se supon&iacute;a que los ciudadanos votaban en funci&oacute;n de sus creencias o ideolog&iacute;a o que, en el peor de los casos, lo hac&iacute;an a ciertos programas electorales ofertados por las organizaciones pol&iacute;ticas. Se supon&iacute;a, a su vez, que &eacute;stas &uacute;ltimas eran acreedoras de un m&iacute;nimo ?cada vez m&aacute;s m&iacute;nimo- perfil ideol&oacute;gico conforme al cual realizaban las citadas ofertas o promesas electorales. Se supon&iacute;a, por &uacute;ltimo, que las organizaciones pol&iacute;ticas pod&iacute;an establecer, sobre la base de aqu&eacute;l perfil, ciertos acuerdos o pactos pol&iacute;ticos con organizaciones diferentes pero en alguna medida &laquo;afines&raquo;. Aunque  pudieran tener principios ideol&oacute;gicos ligeramente diferentes, cada organizaci&oacute;n pose&iacute;a un cierto &laquo;marco o campo de alianzas&raquo; -por lo com&uacute;n aprobado por sus militantes en el pertinente Congreso- que les permitir&iacute;a confluir con otras organizaciones afines en un programa electoral que ser&iacute;a dado a conocer a la ciudadan&iacute;a y que serv&iacute;a de base para demandar el voto de los ciudadanos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero he aqu&iacute; que todo eso ha saltado por los aires en los &uacute;ltimos meses. Y lo ha hecho, en primer lugar, de la mano de Nueva Canarias y su bochornoso acuerdo con el PIL. Pero tambi&eacute;n, y en segundo lugar, de la mano de Izquierda Unida y Socialistas por Tenerife a trav&eacute;s del acuerdo que acaban de anunciar. Ahora se firman acuerdos y se configuran coaliciones electorales pero ?ah&iacute; reside la supuesta novedad de la artima&ntilde;a- sin compartir  programas, propuestas o proyecto.  Esperaba que una cosa as&iacute; la justificase alg&uacute;n que otro tr&aacute;nsfuga u oportunista pol&iacute;tico. Esperaba que lo hiciera la derecha y, sobre todo, aquellas  de sus organizaciones construidas sobre personas y dineros (los hijos de? o los marqueses de?). Pero no que lo hicieran organizaciones progresistas o de izquierdas. 
    </p><p class="article-text">
        Supongo que la lacra de un sistema pol&iacute;tico articulado sobre la divisi&oacute;n enfrentamiento/provincial y un sistema electoral basado en la circunscripci&oacute;n insular ?adem&aacute;s de las convenientes dosis de personalismos, oportunismo y ansias de poder- impide una concepci&oacute;n y pr&aacute;ctica pol&iacute;tica coherente a nivel canario, del mismo modo que permite que las contradicciones y verg&uuml;enzas de tales pactos no sean del mismo modo evidentes en las diferentes islas. En cada isla se cierran los ojos y se tapan las narices respecto de lo hecho, dicho y pactado en las otras islas por las respectivas organizaciones coaligadas. Lo importante es sumar votos y alcanzar los porcentajes de voto necesarios. Esta es la base de la &laquo;nueva forma de hacer pol&iacute;tica&raquo;. Y a tal fin parece que todo vale, aunque sea coaligarse con quienes  decimos repudiar. No obstante, debo decir que me ha sorprendido de modo especial que Izquierda Unida Canaria ?al menos en su organizaci&oacute;n de Tenerife- haya terminado por asumir y justificar este pacto. A&uacute;n no est&aacute; claro el alcance del mismo, pero todo apunta a que se trata de presentarse bajo una &laquo;coalici&oacute;n por Tenerife&raquo; (que m&aacute;s da otro plato de insularismo) al Parlamento, al Cabildo y a diferentes municipios. Dados los firmantes, sus ocupaciones actuales y sus conocidas aspiraciones, es seguro que Santa Cruz ser&aacute; una de esos municipios. 
    </p><p class="article-text">
        En un alarde de sinceridad y torpeza, Ram&oacute;n Trujillo -coordinador insular de IU en Tenerife- dec&iacute;a hace poco en un art&iacute;culo de opini&oacute;n publicado en un peri&oacute;dico tinerfe&ntilde;o que este acuerdo &ldquo;no supondr&iacute;a compartir ni programas, ni an&aacute;lisis pol&iacute;tico, ni candidaturas, ni nada de nada&rdquo;. Es m&aacute;s, poco despu&eacute;s de compararlo nada m&aacute;s y nada menos que con los pactos de la transici&oacute;n, a&ntilde;ad&iacute;a que el acuerdo &ldquo;supondr&iacute;a que, a efectos legales, se articular&iacute;a una coalici&oacute;n para que cada formaci&oacute;n pol&iacute;tica tenga representaci&oacute;n por separado en su isla, si obtiene votos suficientes&rdquo;. No puedo decir m&aacute;s que no entiendo nada de este galimat&iacute;as. Ni siquiera el aspecto formal de la presentaci&oacute;n de la coalici&oacute;n. Si no se comparte nada ?&laquo;ni programas, ni candidaturas, ni an&aacute;lisis&raquo;- &iquest;en qu&eacute; consiste el acuerdo y la coalici&oacute;n?, &iquest;sobre qu&eacute; base se va a pedir el voto a los ciudadanos? &iquest;qu&eacute; propuestas se hacen para Canarias, para Tenerife o para &eacute;ste o aquel municipio? Seg&uacute;n Ram&oacute;n Trujillo &ldquo;nada de nada&rdquo;. Vamos que -si Trujillo no enga&ntilde;a a propios y extra&ntilde;os- en el mejor de los casos se har&aacute;n campa&ntilde;as por separado, cada partido de la coalici&oacute;n trasladar&aacute; a la ciudadan&iacute;a sus propias propuestas (poco importa que sean diferentes o se contradigan entre s&iacute;) y hasta es posible que esas organizaciones se critiquen mutuamente. Vamos, un segundo ejemplo de la nueva forma de hacer pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero IU ?de nuevo a trav&eacute;s de Ram&oacute;n Trujillo- ha ido todav&iacute;a m&aacute;s lejos. Ha llegado incluso a justificar el acuerdo entre Nuevas Canarias y el PIL. Seg&uacute;n nos dice Trujillo ?ser&aacute; el pago por la deuda contra&iacute;da- lo firmado por esas dos organizaciones &ldquo;no es un acuerdo pol&iacute;tico para gobernar. Ni tan siquiera para hacer oposici&oacute;n&rdquo;. Es solo un intento de superar las injusticias del sistema electoral canario. Eso mismo ha dicho Rom&aacute;n Rodr&iacute;guez reiteradamente para justificar el pacto con el PIL. Pero ?de nuevo- &iquest;es que no importa lo que dicha organizaci&oacute;n representa para la pol&iacute;tica en Canarias?, &iquest;es que no importan las personas y sus trayectorias?, &iquest;es que no importan sus actos? 
    </p><p class="article-text">
        Dados tales pactos, &iquest;qu&eacute; se va a decir a los ciudadanos para pedirles el voto? En Gran Canaria se har&aacute;n unas propuestas, en Fuerteventura otras,?, y as&iacute; en el resto de las islas en que se presenten. Tengo curiosidad por saber qu&eacute; propuestas har&aacute;n conjuntamente PNL/Nueva Canarias y el PIL a los conejeros. &iquest;Cu&aacute;les IUC-Tenerife o Socialistas por Tenerife a los tinerfe&ntilde;os? Trujillo insiste en que el pacto es s&oacute;lo a nivel insular o municipal. Pero si esto es as&iacute; &iquest;a qu&eacute; viene tanta insistencia en la necesidad de superar  las barreras electorales del 6% o el 30%, que son aplicables &uacute;nicamente en las elecciones al Parlamento? 
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente s&iacute; se sabe c&oacute;mo se distribuyen los puestos. Tambi&eacute;n sabemos que el papel todo lo aguanta. Basta con articular algunas promesas banales o no tan banales que luego se olvidan. Pero todo esto s&oacute;lo significa una cosa: que por encima de los fines aludidos (superar las injusticias del sistema electoral) est&aacute;n las aspiraciones de unos pocos a tocar poder. S&oacute;lo as&iacute; se explica que las listas ?los primeros puestos en cada lista- y no los programas sean lo realmente importante.  
    </p><p class="article-text">
        Sabido es que en Canarias (pero no s&oacute;lo en Canarias) la pol&iacute;tica goza de poco cr&eacute;dito (corrupci&oacute;n, personalismo, clientelismo,...). Pero estas &uacute;ltimas maniobras no hacen m&aacute;s que aumentar ese descr&eacute;dito. M&aacute;xime cuando podr&iacute;an superarse las injusticias derivadas del sistema electoral canario mediante otras opciones (mirando s&oacute;lo hacia las fuerzas progresistas), formas (debate program&aacute;tico serio y sosegado)  y personas (honestas y no corruptas u oportunistas). Esas opciones ya han tenido &eacute;xito ?incluso electoral- en el pasado. Podr&iacute;a intentarse ?sin ir m&aacute;s lejos- una nueva y actualizada reconstrucci&oacute;n de la izquierda canaria. Pero no es esto lo que interesa a Rom&aacute;n, Trujillo y compa&ntilde;&iacute;a, ni a tanto sediento de cargo y poder. De hecho, el propio Ram&oacute;n Trujillo lo vuelve a expresar con toda claridad cuando finaliza su art&iacute;culo se&ntilde;alando que: &ldquo;el dilema consiste en llegar a acuerdos democratizadores, incluso con nuestros adversarios, y as&iacute; reforzar nuestra capacidad de lucha democr&aacute;tica, o, por el contrario, pensar que el juego democr&aacute;tico limpio s&oacute;lo se logra con los que son id&eacute;nticos, o muy parecidos, a nosotros&rdquo;. Pero no existe tal dilema. Desde luego que se pueden llegar a acuerdo con los adversarios. Faltaba m&aacute;s. Otra cosa es que ese acuerdo sea tal que para poder firmarlo sea preciso olvidarse de las propias ideas, programas o propuestas. Como otra cosa es tambi&eacute;n que parece m&aacute;s f&aacute;cil y deseable llegar a acuerdos con los que son id&eacute;nticos o muy parecidos a nosotros que con aquellos a los que consideramos en las ant&iacute;podas de nuestros modos de pensar y hacer o que, en realidad, consideramos (el propio Trujillo lo ha dicho) organizaciones marcadas por la corrupci&oacute;n y no democr&aacute;ticas. Pero, aunque a&uacute;n se est&aacute; a tiempo de rectificar, me temo que no es esto lo que se ha hecho ni lo que se quiere hacer.  En fin, la en&eacute;sima oportunidad perdida en pro de ciertos personalismos y ansias de poder. Y tanto Nueva Canarias como IU tienen una especial responsabilidad en ello.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>* Profesor de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica de la Universidad de La Laguna</strong></em>
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/izquierda-mueve-derecha_132_5761167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Mar 2011 20:37:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La izquierda se mueve, pero hacia la derecha]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Túnez, Egipto,..., y la transitología]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tunez-egipto-transitologia_132_4577300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Esos mismos reg&iacute;menes autocr&aacute;tico-electorales (Ben Al&iacute; y Mubarak han sido reelegidos presidente en diversas ocasiones con cerca del 100% de los votos) que hoy se tambalean existen desde hace d&eacute;cadas y han contado con la colaboraci&oacute;n de unas potencias occidentales que mediante diversas pol&iacute;ticas han avalado y apoyado -y con qu&eacute; consecuencias- a gobiernos que han violado sistem&aacute;ticamente los derechos humanos y que poco o nada se han preocupado por la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de sus pueblos. En realidad, por decirlo con la terminolog&iacute;a al uso entre especialistas en relaciones internacionales, han sido &laquo;gobiernos d&eacute;biles&raquo;, incapaces de ofrecer a sus ciudadanos seguridad y servicios sociales b&aacute;sicos, y &laquo;gobiernos predatorios&raquo;, que se han aprovechado de las riquezas y recursos de sus pueblos para engordar hasta el infinito sus fortunas personales (Hassan II, Ben Al&iacute; y Mubarak son un ejemplo paradigm&aacute;tico de ello) que luego esconden en nuestros bancos bajo secreto bancario. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os esa colaboraci&oacute;n se ha justificado bajo pretexto de contener la amenaza islamista y el terrorismo. En d&eacute;cadas anteriores se justificaba con el fin de promover el desarrollo econ&oacute;mico y la democracia. Mucho antes a&uacute;n la justificaci&oacute;n era el avance del comunismo. Pero en todos estos momentos estas revueltas civiles se han considerado una peligrosa muestra de inseguridad social e inestabilidad pol&iacute;tica que deb&iacute;a ser anulada. Ahora, como antes, las diplomacias occidentales y una multitud de analistas y centros de poder (al igual que no pocos comentaristas, tertulianos de todo tipo y agencias de informaci&oacute;n) se muestran &laquo;preocupados&raquo; por estos hechos y proceden a la b&uacute;squeda de nuevos l&iacute;deres capaces de encauzar debidamente estos movimientos, de sofocar y reorientar adecuadamente estas protestas. Ya tenemos pues los tres pilares b&aacute;sicos de la ya tradicional e interesada teor&iacute;a de las transiciones a la democracia desde reg&iacute;menes autoritarios. 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, al decir de los &laquo;transit&oacute;logos&raquo; al uso, la transici&oacute;n a la democracia habr&iacute;a de hacerse en varias fases que comprenden la generaci&oacute;n de cierto nivel de desarrollo econ&oacute;mico (l&eacute;ase instaurando la econom&iacute;a de mercado), potenciar aquellas &eacute;lites pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y culturales aut&oacute;ctonas comprometidas con la democracia (l&eacute;ase ahora comprometidas con EEUU y Occidente) y, por &uacute;ltimo, promover desde fuera -por las potencias occidentales- pol&iacute;ticas de &laquo;promoci&oacute;n de la democracia&raquo; a trav&eacute;s de los programas de ayuda al desarrollo y similares. Hoy, con las reservas que se quiera, parece claro que en estos pa&iacute;ses se han instaurado feroces econom&iacute;as de mercado, pero en modo alguno se han logrado niveles aceptables de desarrollo econ&oacute;mico y distribuci&oacute;n de la riqueza. La pobreza y la corrupci&oacute;n que en ellos existen hablan por s&iacute; solas. Es as&iacute; mismo evidente que las &eacute;lites gobernantes en estos pa&iacute;ses -reconocidas y promovidas por las potencias occidentales (el mismo Berlusconi ha venido a recordar, con el evidente sonrojo y disgusto de los gobiernos occidentales, que Mubarak ha sido considerado como una referencia por Occidente)- en modo alguno han estado interesadas en transiciones a la democracia. Por el contrario, han utilizado el poder para beneficio propio, as&iacute; como de sus familias y redes clientelares. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, acaso haya que reconocer que las pol&iacute;ticas de promoci&oacute;n de la democracia no s&oacute;lo han sido un se&ntilde;uelo ideol&oacute;gico. Han estado marcadas por fines geoestrat&eacute;gicos y evidentes intereses empresariales que han anulado toda pretensi&oacute;n de promover la instauraci&oacute;n de democracias. La Uni&oacute;n Europea y Estados Unidos, por citar dos casos cercanos y destacados, tienen acuerdos de colaboraci&oacute;n y relaci&oacute;n privilegiada con estas (y otras) autocracias. T&uacute;nez ha firmado acuerdo de colaboraci&oacute;n y amistad con Espa&ntilde;a, Italia, Francia, Alemania y Reino Unido. T&uacute;nez y Egipto son, por ejemplo, socios de la Uni&oacute;n Europea en el Mediterr&aacute;neo y se han beneficiado durante d&eacute;cadas de programas de ayuda, acuerdos bilaterales,..., que solo ahora -curiosamente tras estas movilizaciones- quieren redefinir y reorientar. 
    </p><p class="article-text">
        Veremos si en verdad lo hacen. Entretanto siguen a la b&uacute;squeda y captura de nuevas &eacute;lites capaces de llenar un &laquo;vac&iacute;o de poder&raquo; que les genera v&eacute;rtigo e incertidumbre. Lo &uacute;nico que parece preocuparles es un &laquo;cambio estable&raquo;, una &laquo;transici&oacute;n ordenada&raquo; que a&uacute;n no tienen perge&ntilde;ada o, con mayor probabilidad, no quieren desvelar p&uacute;blicamente (las conversaciones de Hilary Clinton y dem&aacute;s l&iacute;deres europeos con Mubarak y compa&ntilde;&iacute;a as&iacute; lo sugieren). Es muy probable que todo termine con un &laquo;compromiso&raquo; en el que todo siga igual, aunque para ello haya que cambiar alguna caras (los aut&oacute;cratas y algunos miembros sus gobiernos ser&aacute;n sustituidos por sus &laquo;hombres fuertes&raquo; civiles y militares, y a cambio se les ofrecer&aacute; una salida honrosa) y modificar ligeramente algunos discursos diplom&aacute;ticos (&laquo;es preciso que hagan algunas reformas democr&aacute;ticas&raquo;). Vamos, lo de siempre, el mismo collar con distinto perro. 
    </p><p class="article-text">
        Pero desean, conviene insistir en ello, &laquo;un relevo de poder ordenado&raquo;. Mucho me temo que a tal fin promover&aacute;n y/o aceptar&aacute;n (ya lo ha manifestado Hilary Clinton para el caso egipcio) alguna que otra &laquo;v&iacute;a moderada&raquo; en la que, por su puesto, habr&aacute; que colocar un gobierno de transici&oacute;n (los mencionados &laquo;hombres fuertes&raquo;) y la celebraci&oacute;n de elecciones previamente restringidas. Y a todo ello le pondr&aacute;n la etiqueta de democracia. De ese gobierno transici&oacute;n es seguro que estar&aacute;n excluidos los sectores cr&iacute;ticos y alternativos (laicos y opositores radicales, movimientos islamistas, izquierda alternativa,...). Del mismo modo que es probable que a &eacute;stos se les proh&iacute;ba presentarse a las elecciones. Si no es as&iacute; y logran un amplio apoyo electoral, tambi&eacute;n tenemos ejemplos del proceder habitual. Argelia y la &laquo;suspensi&oacute;n de las elecciones ante el triunfo islamista. Hamas y su triunfo electoral en Palestina. Honduras y un golpe de Estado que defenestra un poder democr&aacute;ticamente elegido y que es r&aacute;pidamente reconocido. Entretanto las esperanzas de progreso y libertad de millones de personas ser&aacute;n nuevamente defraudadas. Luego vendr&aacute;n una vez m&aacute;s con el cuento del ascenso del islamismo (que por el momento no parece tener mayor presencia en estos movimientos). Dir&aacute;n tambi&eacute;n que los pa&iacute;ses &aacute;rabes no est&aacute;n preparados para la democracia, cuando en realidad la han mutilado y convertido en mera &laquo;democracia de fachada&raquo;. En fin, lo que las &eacute;lites -internas y externas- no han hecho hasta ahora desde luego no lo har&aacute;n en adelante. Habr&aacute; que confiar pues en que estos movimientos persistan y resistan las maniobras a las que ya est&aacute;n siendo sometidos, en que logren forzar -desde dentro y por s&iacute; mismos- reformas de hondo calado. En ellos, y no en las viejas o nuevas &eacute;lites est&aacute; la esperanza de que ese despertar no vuelva a convertirse en un nuevo letargo. Y en ellas est&aacute; la posibilidad de que ese deseo de pan y libertad se extienda por otros territorios (Yemen, Jordania, Argelia, Marruecos,...).
    </p><p class="article-text">
        <strong>* Profesor de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;ticaUniversidad de La Laguna</strong>
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tunez-egipto-transitologia_132_4577300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Feb 2011 21:22:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Túnez, Egipto,..., y la transitología]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del preservativo y la falibilidad del Papa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/preservativo-falibilidad-papa_132_5110929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es m&aacute;s, el propio Papa llega a sostener que tal uso ser&iacute;a &ldquo;un primer acto de moralizaci&oacute;n y responsabilidad&rdquo;. Debo decir que no he le&iacute;do el best seller del Papa y que, por tanto, las anteriores referencias textuales las recojo de la prensa escrita. No obstante, de ser ciertas, podr&iacute;an ser recibidas con cierta, aunque luego frustrada, esperanza. En efecto, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de cerraz&oacute;n y contumacia, la Iglesia cat&oacute;lica por boca de su m&aacute;ximo representante -el Sumo Pont&iacute;fice- admite que existen algunos casos en que el uso del preservativo es un acto moral y responsable. No deja de sorprender -y con ello de frustrar aquella contenida esperanza- que el Papa limite la moralidad y responsabilidad del uso del preservativo a los casos en que &ldquo;un prostituto&rdquo; lo utiliza. Sorprende porque -al margen de que contin&uacute;a con la insensata y perniciosa idea de que usar el preservativo en nuestras relaciones sexuales es inmoral e irresponsable- no parece que haya razones de fondo para pensar que el uso moral y responsable del preservativo haya de ser privativo de los prostitutos y no darse -pongamos por caso- por parte de las prostitutas. Es de suponer que tanto el uno como la otra realizan un mismo tipo de actos y, por tanto, que el uso en ambos casos deber&iacute;a ser considerado igualmente moral y responsable. No obstante, me asalta la sospecha de si en realidad el Papa esta pensando que, en el ejercicio de su profesi&oacute;n, los prostitutos (hombres) merecen tal protecci&oacute;n mientras que las prostitutas (mujeres) no merecen tal cuidado. Nada de esto ser&iacute;a sorprendente si nos atenemos al car&aacute;cter fuertemente patriarcal y machista de la Iglesia cat&oacute;lica y su jerarqu&iacute;a. Ya se sabe: &ldquo;Dios cre&oacute; al hombre a su imagen y semejanza&rdquo; y luego &ldquo;cre&oacute; a la mujer de la costilla de Ad&aacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero las palabras del Papa conducen a otra importante conclusi&oacute;n. En efecto, lo dicho por el Papa acerca del preservativo supone sin duda una modificaci&oacute;n -aunque peque&ntilde;a- de la tradicional doctrina de la Iglesia Cat&oacute;lica al respecto, as&iacute; como una modificaci&oacute;n de lo que no hace mucho dijo el mismo Papa en su vista a &Aacute;frica acerca del uso del preservativo para prevenir el contagio del SIDA. Mientras antes sosten&iacute;a que nunca era leg&iacute;timo, ahora dice que existen &ldquo;casos fundados&rdquo; en que ser&iacute;a un acto moral y responsable. O sea que el Papa se equivocaba antes o se equivoca ahora, si bien creo que se equivoca tanto antes como ahora al no eliminar sus reparos a este respecto. Pero sea como sea, la conclusi&oacute;n es que el Papa no es infalible. &Eacute;se al que llaman vicario y representante de Dios en la Tierra, el Papa, se equivoca como cualquier otro ser humano. A fin de evitar esta conclusi&oacute;n cabr&iacute;a a&uacute;n pensar en una &uacute;ltima e inquietante posibilidad, si bien a un cristiano le resultar&iacute;a abiertamente inaceptable en tanto que destrozar&iacute;a el mismo n&uacute;cleo de la idea y existencia de Dios: que dado que el Papa es la voz de Dios en la Tierra, quiz&aacute; ha sido el propio Dios el que se ha equivocado. De esto poco o nada podemos decir con certeza, raz&oacute;n por la cual acaso debamos dejar la cuesti&oacute;n en que ha sido el Papa el que se ha equivocado (antes, ahora o siempre) respecto al uso del preservativo. Pero si es Papa es falible, si se equivoca o yerra, entonces lo mismo ocurre con sus ministros, esto es, tambi&eacute;n sus cardenales, obispos y sacerdotes pueden equivocarse y -en este caso del preservativo- se han equivocado. No obstante, de tal equivocaci&oacute;n -como, por supuesto, de muchas otras (a t&iacute;tulo de ejemplo basta con recordar aqu&iacute; la infame colaboraci&oacute;n del Vaticano con el fascismo o de la Iglesia cat&oacute;lica espa&ntilde;ola con el franquismo)- tan solo cabe extraer una lectura tan interesante como estimulante: que en cuestiones de sexualidad -como en muchas otras- cada cual crea lo que considere oportuno, que sin da&ntilde;ar ni mancillar a nadie se comporte conforme a las reglas que le dicte su propia conciencia, en vez de por aquellas que le sugiera o pretenda imponer cualquier otro, por muy ministro de Dios que sea. Y ello no s&oacute;lo porque todos -incluido el Papa y sus ministros- estamos sujetos a equivocaci&oacute;n. Tambi&eacute;n porque la moralidad y la responsabilidad exigen libertad y autonom&iacute;a, porque un acto moral y responsable s&oacute;lo puede serlo aquel que decido libre y aut&oacute;nomamente. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta perspectiva de la sexualidad (y de la libertad y la autonom&iacute;a moral) es absolutamente inadmisible para la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica. Quiz&aacute; por ello la reacci&oacute;n de la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola -como siempre m&aacute;s papista que el Papa- ante las palabras del Sumo Pont&iacute;fice ha sido tan r&aacute;pida y tajante como desvergonzada: &ldquo;en las palabras del Papa -ha dicho su portavoz Mart&iacute;nez Camino- no hay, ni de lejos, una legitimaci&oacute;n del preservativo&rdquo;. Se atreven hasta a corregir o desmentir al propio Papa. &iexcl;Qu&eacute; osad&iacute;a! &iexcl;Qui&eacute;n lo dir&iacute;a de servidores tan fieles! Pero quiz&aacute; la fidelidad se detenga all&iacute; donde comienza el miedo a que de pronto carezca de sentido todo aquello que en materia de sexualidad -y otras tantas cosas- han venido imponiendo a todo cristiano que se les acerca.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras del Papa tambi&eacute;n siembran el desconcierto por otras razones. Cuando el Papa dice que el uso del preservativo es un acto moral y responsable &uacute;nicamente cuando lo usa un prostituto se&ntilde;ala al mismo tiempo que no lo es en otros casos. Pero &iquest;c&oacute;mo es posible esto? &iquest;Qu&eacute; tienen de especial estas relaciones sexuales que hace que el Papa diga que en estos casos es moral y responsable usar el preservativo? Que yo sepa, el Papa no ha especificado qu&eacute; tipo de relaciones sexuales establece el citado prostituto (bisexuales, heterosexuales, homosexuales, transexuales). Cabe pensar por tanto que lo considera moral y responsable en cualesquiera de estos casos. No es preciso extenderse en la diversa casu&iacute;stica y fenomenolog&iacute;a de estas relaciones, pero s&iacute; cabe preguntar &iquest;por qu&eacute; es leg&iacute;timo el uso del preservativo en estos casos y no lo es en las relaciones sexuales no prostituidas, m&aacute;s all&aacute; del tipo que &eacute;stas sean? Pero del mismo modo cabe preguntarse &iquest;porqu&eacute; el uso del preservativo es moral y responsable en las relaciones prostituidas y no lo es cuando se trata de prevenir el contagio del SIDA o cualquier otra enfermedad, ya sea en &Aacute;frica o en cualquier otro lugar del mundo? Espero que el Papa no est&eacute; legitimando las relaciones sexuales prostituidas. Parece que, como mucho, podr&iacute;a estar reconoci&eacute;ndolas como un hecho, como un tipo de relaciones que existen en nuestra sociedad, aunque nos parezcan indignas (y quiz&aacute; no tanto por el que se prostituye como por parte de quien usa al prostituto/a). Dado que existen y dado que suponen ciertos riegos para la salud, es moral y responsable que en ellas se use el preservativo. Ahora bien, tan reales como las relaciones prostituidas lo son el resto de relaciones sexuales de que disfrutamos. Pero entonces &iquest;cu&aacute;les son las razones por las que en estas &uacute;ltimas no es moral y responsable el uso del preservativo y en aquellas otras s&iacute;? Por mi parte creo que el Papa y la Iglesia cat&oacute;lica nos deben m&aacute;s de una explicaci&oacute;n a este respecto, aunque me temo que no ser&aacute;n capaces de ello. Es m&aacute;s, dado que son tan humanos y falibles como nosotros, es seguro que lo m&aacute;s adecuado y responsable sea prevenir lo que haya que prevenir y disfrutar, en libertad y con responsabilidad, de nuestra sexualidad y, particularmente, de cualesquiera de las orientaciones sexuales que decidamos dar a nuestra vida. Y si para ello hemos de echar mano del preservativo, pues &iexcl;h&aacute;gase y que se dejen de monsergas!
    </p><p class="article-text">
        <strong>* Profesor de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica dela Universidad de La Laguna</strong>
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/preservativo-falibilidad-papa_132_5110929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Nov 2010 08:30:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Del preservativo y la falibilidad del Papa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abominar del franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/abominar-franquismo_132_4451152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ni siquiera los m&aacute;s conspicuos representantes del neoconservadurismo actual han llegado tan lejos. Nada m&aacute;s y nada menos que Samuel P. Huntington -el te&oacute;rico del &ldquo;choque de civilizaciones&rdquo; que propugnaba imponer, incluso manu militari, los intereses estadounidenses en el mundo- sosten&iacute;a que, ante el problema de las torturas y cr&iacute;menes cometidos por los funcionarios y militares de los reg&iacute;menes dictatoriales y a fin de favorecer la transici&oacute;n a la democracia, lo m&aacute;s adecuado era &ldquo;no procesar, no castigar, no perdonar y, sobre todo, no olvidar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a tal propuesta cabr&iacute;a recordar que en no pocas ocasiones la soluci&oacute;n a tales problemas ha sido m&aacute;s bien procesar, castigar y no olvidar. Al menos as&iacute; ocurri&oacute; inmediatamente despu&eacute;s del fin de la Segunda Guerra Mundial con los juicios de N&uacute;remberg. Tambi&eacute;n est&aacute; ocurriendo ahora, aunque de forma m&aacute;s compleja y con menor &eacute;xito, a trav&eacute;s de los juicios contra diversos representantes de dictaduras latinoamericanas (juicios a Augusto Pinochet, Alfredo Stroessner, Jorge Rafael Videla,..., y muchos otros altos funcionarios y mandos militares que colaboraron con ellos).
    </p><p class="article-text">
        El mensaje era y es claro: los cr&iacute;menes de lesa humanidad no pueden quedar impunes. Pero en Espa&ntilde;a todav&iacute;a existen quienes (Mar&iacute;a Dolores de Cospedal, Secretaria General del Partido Popular, lo ha expresado recientemente sin el menor rubor en diversas ocasiones) pretenden que perdonemos y olvidemos. Perdonar exige antes que los responsables de lo que se ha de perdonar reconozcan lo que se quiere que se perdone. Pedir perd&oacute;n es entonces una cierta forma de arrepentimiento, es reconocer una cierta responsabilidad por lo hecho o consentido. &iquest;Ha habido en Espa&ntilde;a alguna petici&oacute;n de perd&oacute;n por los cr&iacute;menes y violaciones de derechos humanos durante el franquismo?, &iquest;lo han pedido aquellos que formaron parte activa y directa del mismo, aquellos que en su d&iacute;a juraron lealtad al caudillo?, &iquest;y sus consentidores, beneficiarios o herederos? Ese perd&oacute;n podr&iacute;a asentarse sobre una clarificaci&oacute;n de lo sucedido (las &ldquo;comisiones de la verdad&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Si se hiciera algo a este respecto, estar&iacute;amos ante la posibilidad de ofrecer una m&iacute;nima reparaci&oacute;n moral y un evidente reconocimiento social a las v&iacute;ctimas del franquismo. Ser&iacute;a recuperar y dignificar &laquo;la memoria de los vencidos&raquo;, que son aquellos que lucharon por preservar la legalidad democr&aacute;tica establecida y contra la imposici&oacute;n de un r&eacute;gimen dictatorial. Pero no es eso lo que se propugna hoy desde ciertos sectores de la clase pol&iacute;tica, jur&iacute;dica y empresarial espa&ntilde;ola. En aras de la &ldquo;reconciliaci&oacute;n&rdquo; proclaman el &ldquo;deber de olvidar&rdquo;. Pero si alg&uacute;n deber es reclamable en tales asuntos, &eacute;se no es otro que &ldquo;el deber de recordar&rdquo; (Paul Ricouer) Recordar es en este caso rememorar, traer a nuestra memoria y conciencia los cr&iacute;menes e injusticias cometidas para que no se repitan de nuevo. Y &eacute;sta es, adem&aacute;s de una tarea individual, un esfuerzo colectivo por preservar en nuestra memoria colectiva lo sucedido.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo aquellos no tienen la m&aacute;s m&iacute;nima mala conciencia por la mal llamada guerra civil espa&ntilde;ola (denominar &ldquo;guerra civil&rdquo; a lo que ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a tiende a equiparar normativamente a los dos bandos y a hacernos olvidar que lo que hubo fue un levantamiento militar contra una Rep&uacute;blica democr&aacute;tica) se atreven a pedir, tanto a los &ldquo;vencidos&rdquo; como a las generaciones posteriores, que olviden. Pero precisamente ah&iacute; reside buena parte del problema: la ausencia de arrepentimiento y de mala conciencia por el franquismo implica, por parte de aquellos que solicitan que olvidemos, que se cree que no hay nada que corregir. Implica la negativa a condenar (hecho por lo dem&aacute;s harto frecuente en Espa&ntilde;a) la dictadura franquista y sus severas consecuencias internas y externas. Solicitar esta suerte de amnesia colectiva es, adem&aacute;s de imposible, abiertamente indeseable. Olvidar tales hechos es negarse a aprender de las barbaridades de ese nefasto pasado y, con ello, lastrar severamente la posibilidad de consolidar la democracia y construir un futuro de forma adecuada. Que no se castigaran tales cr&iacute;menes en los momentos inmediatos a la muerte del dictador acaso tuviera alguna d&eacute;bil justificaci&oacute;n prudencial. Por lo dem&aacute;s las pol&iacute;ticas de &laquo;compromiso&raquo; y &laquo;reconciliaci&oacute;n&raquo; que se consideraron necesarias para facilitar la transici&oacute;n auspiciaron ciertos acuerdos hoy a todas luces excesivos. Pero solicitar hoy el perd&oacute;n judicial y el olvido social, tras m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de democracia, indica la evidente pervivencia en nuestra sociedad de fuertes y preocupantes valores autoritarios. Se&ntilde;ala la negativa a romper definitivamente con una etapa oscura y siniestra de nuestra historia y, en suma, contribuye a difundir dudas sobre la credibilidad y fortaleza de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de aquellos que vivimos durante el franquismo recordamos, con mayor o menor intensidad en funci&oacute;n de la etapa que nos toc&oacute; vivir, la dictadura en todos sus aspectos: fusilamientos, represi&oacute;n, juicios sumar&iacute;simos, fosas comunes y ocultas, persecuciones, enriquecimientos il&iacute;citos,... Sin llegar a estos extremos (nac&iacute; ya en las etapas postreras del franquismo), a&uacute;n recuerdo el diario temor de mi padre, un peque&ntilde;o comerciante de campo, a que lo detuviera la Guardia Civil cuando sal&iacute;a de madrugada a vender papas, frutas, etc. Su temor no era solo que le requisaran arbitrariamente algunos de los productos que llevaba o que le recordaran que cada cierto tiempo hab&iacute;a que &ldquo;aportar algo para sus familias&rdquo;, que tambi&eacute;n ten&iacute;an necesidades. Tambi&eacute;n tem&iacute;a, interna y calladamente indignado, la detenci&oacute;n arbitraria y la violencia impl&iacute;cita en tales circunstancias, la inseguridad sobre su persona y su familia, la carencia de los m&aacute;s m&iacute;nimos derechos y libertades. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo igualmente los relatos de mi madre -ocasionales y con miedo: la pol&iacute;tica era entonces un tema prohibido- acerca de los republicanos que hab&iacute;an huido barranco arriba para esconderse, sin nada, pidiendo comida y refugio, sin tener siquiera a donde ir. Recuerdo cuando participar el movimiento vecinal o estudiantil era una actividad vigilada, sospechosa. Recuerdo cuando militar en la izquierda canaria era una tarea clandestina. Recuerdo todo ello y mucho m&aacute;s (Sima de Jin&aacute;mar, los pozos de Arucas, la prisi&oacute;n de Fyffes). Y todo ello vuelve hoy, con dolor, a mi memoria. Pero esa misma memoria constituye un referente negativo, una imagen de lo que querr&iacute;a que &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo; volviese a ocurrir. Quienes nacieron bajo la democracia carecen generalmente de esas experiencias, recuerdos y referentes normativos. Tropiezan as&iacute; con dificultades para comprender lo que aquello supuso y, de esta forma, para tomar postura cr&iacute;tica frente a ese pasado. De ah&iacute;, adem&aacute;s de para recuperar y dignificar &ldquo;la memoria de los vencidos&rdquo;, la urgente necesidad de proseguir con el debate p&uacute;blico sobre el franquismo. Un debate que, sin sed de venganza, debe conducir al progresivo esclarecimiento y conocimiento p&uacute;blico de los hechos. Rememorar y esclarecer esos hechos puede resultar doloroso, pero seguro que contribuir&aacute; decisivamente a crear una memoria colectiva y una sensibilidad social que minimicen las posibilidades de un retorno a la barbarie. &ldquo;Aunque el recuerdo no asegura un futuro apacible, el olvido no ayuda a su construcci&oacute;n&rdquo; (Pablo de Greiff).
    </p><p class="article-text">
        Pero el franquismo no solo supuso fusilamientos, represi&oacute;n, caciquismo, absoluta carencia de libertades y derechos,... Tambi&eacute;n supuso un largo periodo de aislamiento internacional del que s&oacute;lo comenzamos a salir a partir de los 60. Tambi&eacute;n supuso largas d&eacute;cadas de atraso econ&oacute;mico, de pobreza, de hambre y de miseria. V&eacute;ase si no el pavoroso y conocido documental de Bu&ntilde;uel sobre Las Hurdes. L&eacute;ase tambi&eacute;n El coraz&oacute;n helado de Almudena Grandes, donde en diversos pasajes se rememora con toda crudeza no solo el abandono de la Rep&uacute;blica por parte de la comunidad internacional (con escasas excepciones como M&eacute;xico) y especialmente por las muy pragm&aacute;ticas y democr&aacute;ticas potencias europeas (algunas de las cuales organizaron campos de concentraci&oacute;n en los recluyeron y humillaron medio mill&oacute;n de republicanos espa&ntilde;oles y brigadistas internacionales que huyeron de la represi&oacute;n franquista), algo que tampoco parece pol&iacute;ticamente correcto recordar. Tambi&eacute;n se ofrece un excelente retrato de esa pobreza y miseria durante los a&ntilde;os m&aacute;s duros del franquismo. Y esto &uacute;ltimo, aunque parece que tampoco lo percibimos adecuadamente, a&uacute;n sigue teniendo importantes y decisivas consecuencias en nuestro presente. No en vano Espa&ntilde;a sigue siendo uno de los Estado con sistemas de bienestar m&aacute;s d&eacute;biles de toda Europa. 
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, conviene insistir en que abominar del franquismo es parte de la tarea pendiente para cierto sector de la clase pol&iacute;tica, judicial y empresarial espa&ntilde;ola, en especial para aquellos que a&uacute;n siguen ocupando cargos p&uacute;blicos relevantes y que juraron lealtad al caudillo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>* Profesor de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica de la Universidad de La Laguna</strong>
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/abominar-franquismo_132_4451152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 May 2010 17:48:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Abominar del franquismo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El liberalismo 'a la Cope' de Aznar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/liberalismo-cope-aznar_132_4945791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La propuesta de Aznar tiene dos importantes caras: una econ&oacute;mica y otra ideol&oacute;gica. La cara econ&oacute;mica -que Aznar menciona tan solo de pasada- puede resumirse se&ntilde;alando que ese &laquo;devolver el poder a su lugar&raquo; -a los empresarios, naturalmente- significa reducir las funciones del Estado y devolver la educaci&oacute;n, la sanidad, los servicios sociales, los transportes, etc., al mercado y la iniciativa privada, esto es, &laquo;remercantilizarlas&raquo;. Pero este modelo econ&oacute;mico -y estos d&iacute;as tenemos numerosas pruebas de ello- genera grandes fortunas para unos pocos, escasos medios para la llamada clase media y terribles consecuencias para la gran mayor&iacute;a: pobreza, miseria o hambre. Defender hoy ese liberalismo econ&oacute;mico no ser&iacute;a m&aacute;s que una broma pesada si no fuera por esas consecuencias. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el &laquo;aut&eacute;ntico liberalismo&raquo; de Aznar tambi&eacute;n tiene, como dec&iacute;amos, una cara ideol&oacute;gica. Su papel fundamental ser&iacute;a servir de fundamento para la vida p&uacute;blica y ofrecer orientaciones acerca del matrimonio, la familia, la educaci&oacute;n, etc. En opini&oacute;n de Aznar, la pol&iacute;tica y la democracia est&aacute;n legislando constantemente sobre estos asuntos, pero al hacerlo se mete en terrenos que no deber&iacute;a pisar. La familia, el matrimonio, la sexualidad,.., tienen  una dimensi&oacute;n p&uacute;blica pero Aznar cree que, en contra de lo que se est&aacute; haciendo en Espa&ntilde;a y otros lugares, no deben ser regulados por el Estado. &Eacute;ste es el n&uacute;cleo de su profundo desasosiego. Ya sabemos  de su radical rechazo del matrimonio entre homosexuales, de la asignatura de educaci&oacute;n para la ciudan&iacute;a, del derecho de adopci&oacute;n por parte de parejas del mismo sexo o, en fin, de los limites al consumo de alcohol mientras se conduce (quienes se creen para decirme a m&iacute; cu&aacute;ntas copitas de vino puedo beberme antes de conducir, dec&iacute;a m&aacute;s o menos hace poco). Y para evitar estas medidas reivindica ahora un aut&eacute;ntico liberalismo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &eacute;ste -dice Aznar- ha de ser &ldquo;un liberalismo de ra&iacute;z &eacute;tica cristiana&rdquo; que, adem&aacute;s de servir de base para la vida p&uacute;blica, debe tambi&eacute;n -sorpr&eacute;ndanse por el giro argumental- salvar el proyecto europeo hoy en grave crisis -sorpr&eacute;ndanse de nuevo- &ldquo;a  consecuencia de la p&eacute;rdida del legado del cristianismo, la verdadera alma del fundamento europeo&rdquo;. Tama&ntilde;o disparate sobre la crisis del proyecto europeo no necesita mayor comentario, pero s&iacute; lo merecen las otras sugerencias. Es sabido que Aznar quiere convertir al cristianismo en el alma de la cultura europea (y hasta de la Constituci&oacute;n europea), pero no parece que el cristianismo sea la ra&iacute;z de dicha cultura. Acaso  dicha fuente se encuentre, por una parte, en la Grecia y Roma cl&aacute;sicas y, por otra, en el movimiento moderno de la Ilustraci&oacute;n. Lo que si es cre&iacute;ble es que ni la una ni la otra superaran la &laquo;depuraci&oacute;n&raquo; a la que a juicio de Aznar debe someterse la cultura europea para mantenerse vigente. Pero m&aacute;s discutible a&uacute;n es su sugerencia de que el liberalismo tenga un fundamento cristiano, pues ese fundamento es racionalista y no teol&oacute;gico. Por lo dem&aacute;s, es sabido que el liberalismo se ha caracterizado hist&oacute;ricamente, entre otras muchas cosas, por la defensa de la tolerancia religiosa y la separaci&oacute;n entre la Iglesia y el Estado, lo cual presupon&iacute;a la aconfesionalidad del Estado. Pero no es esto lo que defiende Aznar, pues cree que el gran error del liberalismo es precisamente creer que &ldquo;un Estado liberal tiene que ser necesariamente laico&rdquo;. Por lo dem&aacute;s, a&uacute;n si fu&eacute;ramos a buscar no un fundamento sino un contexto cristiano al liberalismo, &eacute;ste habr&iacute;a de ser protestante y, por tanto, una versi&oacute;n del cristianismo que Aznar en modo alguno profesa. As&iacute; pues, el &laquo;liberalismo de ra&iacute;z &eacute;tica cristiana&raquo; que Aznar nos propone no es un liberalismo cualquiera ni tampoco -&iexcl;v&aacute;lgame Dios!- un cristianismo cualquiera. Se trata de un liberalismo y cristianismo que yo llamar&iacute;a &laquo;a la Cope&raquo;, esto es, poco liberal (tolerante) y muy cat&oacute;lico, apost&oacute;lico y romano. Un liberalismo que, como ya sabemos,  aboga por la confesionalidad del Estado y, en nuestro caso, por la recuperaci&oacute;n de la triste y dolorosamente famosa fusi&oacute;n/confusi&oacute;n entre la Iglesia cat&oacute;lica y el Estado. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, y siendo generosos, podr&iacute;a ser que lo que Aznar est&aacute; defendiendo es que el Estado se inhiba de regular sobre aquellas cuestiones (matrimonio, familia, adopciones, divorcio, sexualidad, educaci&oacute;n,...) y que sean los propios ciudadanos adultos los que decidan libremente con quien quieren casarse, qu&eacute; tipo de sexualidad quieren practicar, qu&eacute; clase de familia quieren construir, etc. Pero mucho me temo que tan &laquo;liberal&raquo; perspectiva (propia por cierto del primer liberalismo espa&ntilde;ol de 1812) est&aacute; lejos de lo que Aznar propone. Todo hace suponer pues que, en realidad, lo que defiende Aznar es que sea esa &laquo;ra&iacute;z cristiana&raquo; la que decida sobre estas cuestiones y sirva de fundamento a las regulaciones del Estado al respecto. En suma, no nos enga&ntilde;emos: Aznar, a diferencia de lo que propugna en el terreno econ&oacute;mico (aunque de boquilla, pues en la pr&aacute;ctica es interesada y selectivamente intervencionista), no quiere desregular estas cuestiones y dejarlas a la libre decisi&oacute;n individual. Aznar quiere prohibirlas, esto es, regularlas en cierto sentido y, con ello, al amparo de este &laquo;liberalismo a la Cope&raquo; prohibir ciertas conductas y relaciones e imponer otras. Pero esto -claro est&aacute;- no ser&iacute;a ya liberalismo sino simplemente rancio conservadurismo. Pare este viaje no hac&iacute;an falta tantas alforjas.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>*Profesor de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica de la Universidad de La Laguna</strong></em>
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/liberalismo-cope-aznar_132_4945791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 May 2010 06:04:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El liberalismo 'a la Cope' de Aznar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una bocanada de aire fresco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bocanada-aire-fresco_132_5744309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Despu&eacute;s de todo, el modelo de <em>59 segundos</em> es interesante para ciertos pol&iacute;ticos que poco tienen que decir y cuyas respuestas se remiten una conocida y anodina serie de lugares comunes o se limitan a la &ldquo;larga cambiada&rdquo; sin mayor contenido. Pero tambi&eacute;n para algunos periodistas que no tienen otro prop&oacute;sito que mostrar sus propias filiaciones ideol&oacute;gicas y servir de voceros de sus respectivos entramados pol&iacute;tico-empresariales. Pero no lo es tanto cuando se pretende dar una respuesta argumentada y con sentido, con propuestas de fondo. A mi modo de ver &eacute;ste fue el caso de Antonio, quien pese a las limitaciones derivadas del citado formato televisivo al menos tuvo el acierto de poner sobre la mesa la imperiosa necesidad de dar soluciones de futuro a algunos de los m&aacute;s acuciantes problemas que afronta Canarias en la actualidad. Sus indicaciones sobre los temas acerca de los que fue cuestionado, pese a su brevedad, ofrecen un revelador e inquietante panorama en torno a algunos de esos problemas. Pero sobre todas ellas hubo una que me pareci&oacute; de especial relevancia. En distintos momentos de la entrevista dos de los periodistas all&iacute; presentes le preguntaron si (m&aacute;s bien le acusaron de) formaba parte de la &ldquo;colaci&oacute;n del no a todo&rdquo;. Antonio dio por respuesta una decidida defensa de la opini&oacute;n p&uacute;blica y la sociedad civil, del decisivo papel cr&iacute;tico y constructivo que la una y la otra juegan en todo sistema democr&aacute;tico y, por supuesto, en Canarias. 
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, resulta sorprendente que en una sociedad m&iacute;nimamente democr&aacute;tica se ponga en cuesti&oacute;n el papel de la sociedad civil y la opini&oacute;n p&uacute;blica. Olvidan o ignoran con ello que, entre otras muchas instituciones como una Constituci&oacute;n y un poder judicial verdaderamente independiente, tanto el principio de competencia entre partidos y/o representantes electos como el principio de un espacio p&uacute;blico aut&oacute;nomo, de una esfera p&uacute;blica libre -de la que los medios de comunicaci&oacute;n son una parte importante- en la que acaecen muy diversos procesos de formaci&oacute;n de la opini&oacute;n y voluntad pol&iacute;ticas, son elementos b&aacute;sicos e ineludibles de toda sociedad democr&aacute;tica y especialmente de la democracia tan poco representativa en que vivimos. Pero este olvido es a&uacute;n m&aacute;s preocupante cuando viene de la mano de &ldquo;periodistas&rdquo;. Alguno de ellos lleg&oacute; a afirmar, con tono un tanto expeditivo, que para tomar decisiones ya elegimos a representantes y que, por tanto, la sociedad civil y la opini&oacute;n p&uacute;blica poco menos que deber&iacute;an callar y asumir lo que deciden los pol&iacute;ticos elegidos al efecto. En nada se alejaban de aquellos elitistas que con tanta insistencia han demandado una y otra vez que los ciudadanos, m&aacute;s que intentar &ldquo;gobernar desde la barrera&rdquo; o influir sobre el gobierno, deben evitar cualquier intromisi&oacute;n en la toma de decisiones pol&iacute;ticas, esto es, aceptar que una vez elegidos los representantes es a ellos -y &uacute;nicamente ellos- a quienes corresponde la acci&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        La democracia ser&iacute;a as&iacute; -por decirlo con Schumpeter- &ldquo;el gobierno del pol&iacute;tico&rdquo;, de la &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; y, en &uacute;ltima instancia, del l&iacute;der o &ldquo;caudillo&rdquo; que ha conseguido el mayor n&uacute;mero de votos. Los ciudadanos ser&iacute;an, a su vez, una muchedumbre, masa o multitud pasiva a la que se le exige que vote cada cierto tiempo y que, en el &iacute;nterin, se comporte de modo deferente -y hasta reverente- para con esa clase pol&iacute;tica. Claro que estos periodistas, que de forma tan leg&iacute;tima como cotidiana emiten opiniones que publican y convierten en p&uacute;blicas, que de modo igualmente leg&iacute;timo reivindican para s&iacute; la libertad de opini&oacute;n, expresi&oacute;n y prensa, parece que les sienta mal, que les incomoda y les disgusta que la ciudadan&iacute;a exprese a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples formas e instrumentos su igualmente leg&iacute;tima opini&oacute;n sobre todos aquellos asuntos que son de su inter&eacute;s, por m&aacute;s que a veces sean contrarios al inter&eacute;s de otros. 
    </p><p class="article-text">
        Una incomodidad y disgusto que, por cierto, estos concretos periodistas parecen compartir con muchos otros pol&iacute;ticos, algunos de ellos considerados como insignes representantes del progresismo y del conservadurismo en Canarias. Pero tales desprop&oacute;sitos no son m&aacute;s que una nueva expresi&oacute;n de una campa&ntilde;a de descalificaci&oacute;n sumaria de las protestas ciudadanas frente a determinados proyectos empresariales. Y a tales efectos la expresi&oacute;n &ldquo;la coalici&oacute;n del no a todo&rdquo; se ha convertido en el eslogan publicitario de dicha campa&ntilde;a. El mismo Antonio ya ha hecho referencia a ella en alguno de sus frecuentes art&iacute;culos de opini&oacute;n. Por mi parte creo que ese &ldquo;no&rdquo; tiene tanto un contenido negativo como otro positivo, pues ha ocurrido que junto a la cr&iacute;tica y rechazo de algunos proyectos pol&iacute;tico-empresariales se han formulado otros proyectos sociales alternativos. En todo caso, esa inexistente &ldquo;coalici&oacute;n&rdquo; -el t&eacute;rmino &ldquo;coalici&oacute;n&rdquo; lo usan sus promotores en un sentido peyorativo para tratar de dar cuenta de una supuesta &ldquo;uni&oacute;n de intereses ocultos e inconfesables&rdquo;, cosa que por cierto no ocurre cuando se alude a otras &ldquo;coaliciones&rdquo;- viene a tener por realidad una pluralidad de iniciativas ciudadanas que si, por una parte, parecen responder a un rechazo de la progresiva y alarmante identidad entre intereses empresariales y decisiones pol&iacute;ticas con el consiguiente deterioro o abandono del inter&eacute;s p&uacute;blico, por otra, defiende de modo ciertamente impreciso, plural y, a veces, hasta contradictorio un modelo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social alternativo, m&aacute;s justo, sostenible y democr&aacute;tico participativo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, respecto del mencionado entramado pol&iacute;tico-empresarial cabe decir que, pese a la sempiterna y c&iacute;nica solicitud de m&aacute;s iniciativa y gesti&oacute;n privadas que no oculta sus alabanzas por un modelo econ&oacute;mico ultraliberal (modelo que alguno de los periodistas all&iacute; presentes alab&oacute; sin el menor rubor, hasta el punto de sugerir la privatizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n y la sanidad), ya nadie, ni siquiera los liberales m&aacute;s serios, cree hoy d&iacute;a en la viabilidad de dicho modelo econ&oacute;mico. La misma crisis actual ha dejado bien claro la necesidad de diversas formas y grados de regulaci&oacute;n y control p&uacute;blico. Pero, de modo especial en Canarias por las particularidades de su modelo econ&oacute;mico, aquella fusi&oacute;n/confusi&oacute;n entre econom&iacute;a y pol&iacute;tica remite a la doble cara de una misma moneda. Asistimos as&iacute;, por un lado, a la consolidaci&oacute;n no de un modelo econ&oacute;mico basado en la libre iniciativa empresarial, en la aventura y el riesgo individual sino, por el contrario, a una suerte de &ldquo;capitalismo predatorio&rdquo; (Weber), anclado en la pol&iacute;tica, cuyo &eacute;xito y ganancias depende de ella, de las subvenciones, oportunidades y proyectos que &eacute;sta le ofrece. Es m&aacute;s, son esos mismos &ldquo;predadores del erario p&uacute;blico&rdquo;, los que frecuentemente sugieren, promueven y hasta imponen buena parte de esos proyectos a los que, vali&eacute;ndose de su cercan&iacute;a al (e influencia sobre el) poder, acceden luego con notoria facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por otro lado, nos enfrentamos tambi&eacute;n a una clase pol&iacute;tica -tan enredada como siempre en su sempiternas trifulcas internas de lucha por el poder- que, dadas las caracter&iacute;sticas de la lucha y competencia pol&iacute;tica de la democracia electoral en que vivimos, depende cada vez m&aacute;s de la financiaci&oacute;n privada y empresarial de los partidos. De ah&iacute;, entre otras cosas, que los problemas de la corrupci&oacute;n est&eacute;n -como de sobra sabemos en Canarias y como Antonio tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute;- a la orden del d&iacute;a, sin que por lo dem&aacute;s nadie asuma ninguna responsabilidad pol&iacute;tica al efecto, ni proponga medidas efectivas para evitar tal fen&oacute;meno y, en fin, sin que nadie pida las m&aacute;s m&iacute;nimas disculpas. No obstante, en ese entramado pol&iacute;tico-empresarial falta una tercera e importante pata: los medios de comunicaci&oacute;n y su capacidad para influir sobre la conciencia ciudadana. Acaso esto explique las sugerencias de los periodistas citados, pero podr&iacute;an explicarse -c&oacute;mo ignorarlo- por los conocidos intereses empresariales que esos mismos medios de comunicaci&oacute;n tienen en muchos de esos proyectos hacia los que una significativa parte de la ciudadan&iacute;a muestra su rechazo. Una realidad tal no ha hecho m&aacute;s que agudizar tanto la creciente y justificada desconfianza ciudadana hacia los pol&iacute;ticos y la clase pol&iacute;tica cuanto su cr&iacute;tica de los partidos pol&iacute;ticos. Pero tambi&eacute;n ha agudizado su demanda de otros cauces de participaci&oacute;n pol&iacute;tica mediante los cuales no pretende -dig&aacute;moslo con t&eacute;rminos cl&aacute;sicos- &ldquo;tomar el poder&rdquo;. Tan s&oacute;lo persigue descubrir, elaborar y trasladar problemas a la opini&oacute;n p&uacute;blica y, de esta manera, conformar una cierta voluntad colectiva que ejerza influencia sobre la toma de decisiones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        De la importancia de estas demandas parece ser consciente ya buena parte de la clase pol&iacute;tica, que est&aacute; dedicando alguna atenci&oacute;n -con poco &eacute;xito y habitualmente con intenci&oacute;n de &ldquo;encauzarla&rdquo; y &ldquo;domesticarla&rdquo; m&aacute;s que de promoverla- al establecimiento de nuevas formas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica ciudadana. Es tambi&eacute;n por todo esto por lo que la postura de Antonio Morales, su decidida defensa de la sociedad civil y la opini&oacute;n p&uacute;blica, su reconocimiento del importante papel democr&aacute;tico de las m&uacute;ltiples asociaciones, colectivos, grupos o plataformas c&iacute;vicas resulta sin duda una bocanada de aire fresco y un recurso inestimable en democracia. Y no s&oacute;lo para la soluci&oacute;n que se le d&eacute; a &eacute;ste o aquel problema, sino para el presente y futuro de la propia democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>* Profesor de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica de la Universidad de La Laguna</strong>
    </p><p class="article-text">
         Roberto Rodr&Atilde;&shy;guez Guerra*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Rodríguez Guerra, Roberto Rodríguez Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bocanada-aire-fresco_132_5744309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Mar 2010 17:30:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una bocanada de aire fresco]]></media:title>
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