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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Jesús Bermúdez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_jesus_bermudez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Jesús Bermúdez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El retroceso laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/retroceso-laboral_132_4972779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ambos fen&oacute;menos est&aacute;n siendo de dif&iacute;cil digesti&oacute;n para una sociedad que estaba acostumbrada a la efervescencia de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de cr&eacute;dito f&aacute;cil, periodo que, seg&uacute;n muchos, tardar&aacute; en llegar. Con muchas deudas pendientes de pago, las letras se han acumulado mientras se desmoronaban actividades econ&oacute;micas clave que nos llevaron a la &ldquo;champions league&rdquo; econ&oacute;mica mundial. Y en esto lleg&oacute; la reforma laboral.
    </p><p class="article-text">
        Con esta reforma, si no hab&iacute;a quedado demostrado cu&aacute;n fr&aacute;gil es el mantenimiento del empleo en los momentos en los que la econom&iacute;a deja de crecer, se plantea ahora, con el ocurrente prop&oacute;sito de crear trabajo, adoptar cambios legislativos para despedir m&aacute;s f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico que la reforma laboral que se aprueba, pero que debemos frenar en beneficio del pa&iacute;s, incida con m&aacute;s ah&iacute;nco en su articulado en facilitar los motivos del despido que en el freno a la dualizaci&oacute;n del mercado del trabajo, primando la estabilidad. Pese a lo que reza el pre&aacute;mbulo del Real Decreto Ley, que se deshace en proclamas en contra de la temporalidad en el empleo, la modificaci&oacute;n del Estatuto de los trabajadores que se est&aacute; empezando a aplicar es, principalmente, un bandazo irresponsable a favor del desequilibrio del marco jur&iacute;dico de las relaciones entre empleador y empleado, lo que en un escenario de &ldquo;cr&eacute;dito dif&iacute;cil&rdquo; es una perfecta arma para destruir m&aacute;s empleo, &ldquo;temporalizando el empleo estable&rdquo;, esto es, optando por un igualitarismo a la baja en las condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco justificativo de flexibilizaci&oacute;n, la reforma laboral tambi&eacute;n tiende hacia la &ldquo;individualizaci&oacute;n&rdquo; de las relaciones laborales, al t&uacute; a t&uacute; en el seno del centro de trabajo, contraviniendo una de las esencias del derecho laboral, que no es otra que la tutela compensatoria al que no ostenta el poder directivo. La regulaci&oacute;n colectiva de las condiciones de trabajo, y el papel de la organizaci&oacute;n de los trabajadores/as en &eacute;l, otro aspecto cuestionado en esta oleada liberalizadora de todo (menos de los beneficios), es fruto de la b&uacute;squeda de mejoras en las prestaciones al trabajador/a, y el intento de generalizarlas, con un objetivo claro de b&uacute;squeda de cohesi&oacute;n social, una de las claves que sustentan nuestra concepci&oacute;n de modelo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        La aplastante l&oacute;gica del desvanecimiento de la actividad productiva parece justificar la adopci&oacute;n de estas medidas, pero las reformas deben de venir de otro sitio, l&eacute;ase el marco financiero, de modelo productivo, de control de los movimientos de capitales, etc.
    </p><p class="article-text">
        Mantener un empleo es hoy algo clave como elemento de cohesi&oacute;n social, y esta reforma no incide en ello, sino en facilitar desprenderse de trabajadores/as en situaciones de crisis. Pero precisamente las crisis son la prueba de algod&oacute;n de la salud socioecon&oacute;mica de un entorno, y tambi&eacute;n de la coherencia de algunos postulados ideol&oacute;gicos. Casi m&aacute;s peligrosa que la propia reforma es la apertura de la caja de Pandora del cuestionamiento del derecho al trabajo, que se ve como algo secundario frente al mantenimiento de la actividad econ&oacute;mica. Se dice que si no hay actividad tampoco hay empleo, con una meridiana claridad; pero tambi&eacute;n es cierto que sin empleo no hay sociedad que se mantenga en pie durante mucho tiempo. &iquest;Acaso no es posible repartir y disminuir las desigualdades en tiempos de crisis? En el fondo, de lo que hablamos con esta  reforma laboral es de incrementar o no las desigualdades sociales, al dar mayor margen a desvincular a los que tienen como principal fuente de ingresos su trabajo diario, independientemente de si en el c&oacute;mputo de los a&ntilde;os hay d&iacute;as con mayor o menor actividad. La flexibilidad no deber&iacute;a venir de la mano de una carta de despido y de la p&eacute;rdida de perspectivas de integraci&oacute;n sociolaboral, sino de una sana reformulaci&oacute;n de nuestras prioridades socioecon&oacute;micas,  sin incidir a&uacute;n m&aacute;s, a trav&eacute;s del despido f&aacute;cil, en deteriorar la calidad de las relaciones laborales, ya hoy en franco cuestionamiento con una crisis de incierta duraci&oacute;n y penosas consecuencias sociales.
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/retroceso-laboral_132_4972779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2010 10:33:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El retroceso laboral]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los balones del mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/balones-mundial_132_4658131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Un trabajo realizado con jornadas de doce y trece horas, pagadas a raz&oacute;n de 30 c&eacute;ntimos de euro el bal&oacute;n, varias decenas de veces inferior a su precio de venta, para que ser&aacute;n pateados por fichajes multimillonarios que, probablemente, ganen m&aacute;s en 90 minutos que la pr&aacute;ctica totalidad de estas trabajadoras del textil en la sombra. 
    </p><p class="article-text">
        Es este un bot&oacute;n de muestra de las desigualdades en las condiciones sociolaborales internacionales, que vienen a recordarnos cu&aacute;n lejos nos encontramos a&uacute;n de la generalizaci&oacute;n imprescindible de las condiciones de trabajo a nivel internacional, como requisito imprescindible para la mejora del futuro de los ciudadanos/as. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n denuncia el informe, el duro trabajo de confecci&oacute;n del bal&oacute;n llega al extremo de la crueldad en algunas f&aacute;bricas, donde en algunos casos se trabaja hasta 21 horas al d&iacute;a, sin descanso; o con falta de aseos, o amenazas constantes a las trabajadoras por quedarse embarazadas. Tambi&eacute;n abunda la ausencia de medidas de prevenci&oacute;n del riesgo qu&iacute;mico, as&iacute; como el incumplimiento sistem&aacute;tico de la legislaci&oacute;n laboral interna del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La alianza de ONGs ha solicitado a la FIFA una acci&oacute;n contundente ante estos denigrantes hechos, que no pueden m&aacute;s que causar verg&uuml;enza ajena. En este sentido, se ha solicitado el cumplimiento de unos est&aacute;ndares internacionales de seguridad y salud, as&iacute; como la determinaci&oacute;n de la lucha contra el trabajo infantil, lamentablemente presente a&uacute;n en nuestros hogares a trav&eacute;s de productos con una oscura historia de explotaci&oacute;n laboral a sus espaldas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la historia de los balones va m&aacute;s all&aacute;. La globalizaci&oacute;n ha determinado la abundancia de &ldquo;bajos costes&rdquo; en los productos que consumimos, lo que ha provocado la continua deslocalizaci&oacute;n industrial, generando desempleo aqu&iacute; y condiciones laborales que consideramos cuasiesclavistas all&aacute;. La decisi&oacute;n empresarial, as&iacute; como la frialdad de los intercambios comerciales, es mucho m&aacute;s veloz que la capacidad de los trabajadores/as de esas diferentes latitudes de organizarse para un prop&oacute;sito com&uacute;n: que la explotaci&oacute;n de uno no sea la excusa para el despido de otros. 
    </p><p class="article-text">
        La homogeneizaci&oacute;n de las condiciones sociolaborales en el Mundo parece una tarea a&uacute;n ut&oacute;pica, porque no est&aacute; en la agenda de los grandes grupos de decisi&oacute;n poner en sus prioridades acabar con la explotaci&oacute;n laboral, escondidos como est&aacute;n esos objetivos en los m&aacute;ximos de b&uacute;squeda de la productividad y la sacrosanta competitividad internacional.
    </p><p class="article-text">
        Los receptores de esos productos, sin embargo, no debemos permanecer impasibles ante estas evidencias. www.ropalimpia.org, como otras acciones similares en tantos otros sectores de empleo y actividad econ&oacute;mica, nos invitan a la acci&oacute;n ciudadana en la mejora de las condiciones sociales y laborales que otros, paradojas de la vida, querr&iacute;an tambi&eacute;n ver generalizarse por aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/balones-mundial_132_4658131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jun 2010 11:40:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los balones del mundial]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El petróleo inglés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/petroleo-ingles_132_5534843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Consideran estos empresarios, entre los que se encuentran los propietarios del conglomerado Virgin (Sir Richard Branson), o de la transportista Stagecoach, que es posible estimar un techo de flujo de petr&oacute;leo a nivel mundial entre el a&ntilde;o 2011 y el a&ntilde;o 2013, tras el que se vislumbra un retroceso en la producci&oacute;n, que supondr&iacute;a un incremento inevitable de los precios del crudo, retrotray&eacute;ndonos a los tres d&iacute;gitos en el coste del barril del a&ntilde;o 2008, un episodio que contribuy&oacute; a la crisis crediticia que hoy vivimos.
    </p><p class="article-text">
        El caso del Reino Unido merece especial atenci&oacute;n, porque representa hoy, a trav&eacute;s del yacimiento del Mar del Norte ? que se comenz&oacute; a desarrollar en los a&ntilde;os setenta del pasado siglo - un caso paradigm&aacute;tico de declive de producci&oacute;n, como al parecer suele ser habitual en estos desarrollos petroleros de aguas profundas (se acelera la extracci&oacute;n, para amortizar los altos costes de las instalaciones, a costa del rendimiento ulterior del pozo). Efectivamente, entre el a&ntilde;o 1999 (a&ntilde;o del cenit de producci&oacute;n en esa zona) y el actual, la extracci&oacute;n ha descendido a la mitad. La consecuencia inmediata para la econom&iacute;a de este pa&iacute;s ha sido que pasara de ser exportador a importador de crudo desde hace un lustro, por primera vez en d&eacute;cadas; y, sobre todo, que su balanza de pagos sea crecientemente deficitaria, lo que se puede convertir en un problema estructural de primer orden.
    </p><p class="article-text">
        Estos representantes de grandes empresas creen que el escenario energ&eacute;tico petrolero requiere de la adopci&oacute;n de medidas que, inevitablemente, le corresponder&aacute; gestionar al pr&oacute;ximo gabinete que ejerza el poder desde Downing Street. As&iacute;, dibujan un panorama de dos opciones: una de ellas, que ignora estas perspectivas de crisis petrolera, tendr&iacute;a como consecuencia una creciente dependencia del exterior y una continua devaluaci&oacute;n (1% anual) de la libra esterlina, con una repercusi&oacute;n clara en las finanzas de esta potencia. La otra opci&oacute;n es la de una especie de urgente terapia de choque basada esencialmente en la mejora de la eficiencia y seguridad energ&eacute;tica insular, hasta el punto de que se dibujan objetivos de la contenci&oacute;n del consumo en m&aacute;s de un treinta por ciento para el a&ntilde;o 2025, reduciendo al m&aacute;ximo la vulnerabilidad hacia los precios del petr&oacute;leo y el gas, que prometen volatilidad y tendencia alcista paralela a las previsibles tensiones que desate una reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica global.
    </p><p class="article-text">
        Esas propuestas de programas de eficiencia incluyen absolutamente todos los sectores econ&oacute;micos: desde la masiva electrificaci&oacute;n del transporte, con un especial cambio modal hacia la movilidad p&uacute;blica, con la m&aacute;xima participaci&oacute;n de las energ&iacute;as renovables; hasta la eficiencia energ&eacute;tica en todos los procesos productivos, desde el primario hasta el comercial. Estas medidas, tomadas con la decisi&oacute;n adecuada, podr&iacute;an contribuir a paliar unas perspectivas preocupantes, cuyas repercusiones debieran merecer toda la atenci&oacute;n por parte de nuestra comunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>* Secretario de Medio Ambiente de CCOO en Canarias</strong>
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez Ferrer*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez Ferrer, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/petroleo-ingles_132_5534843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Feb 2010 12:20:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El petróleo inglés]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El factor China]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/factor-china_132_5002819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Resulta significativo, en ese aspecto, c&oacute;mo China est&aacute; importando con fruici&oacute;n, por ejemplo, la producci&oacute;n de petr&oacute;leo creciente de Angola, o la rapidez con la que se sit&uacute;an empresas petroleras de ese pa&iacute;s como CNPC y CNOOC, en Gab&oacute;n, Nigeria, Sud&aacute;n y otros territorios del llamado &ldquo;West Africa&rdquo;. Igualmente, los movimientos geoestrat&eacute;gicos vinculados al crudo vislumbran &ldquo;desviaciones&rdquo;, quiz&aacute;s m&aacute;s preocupantes, del petr&oacute;leo Saud&iacute; hacia un mercado que sigue creciendo a un ritmo anual  cercano a los dos d&iacute;gitos, ante ca&iacute;das abruptas del consumo occidental que, igualmente, supera los dos d&iacute;gitos en algunos indicadores de consumo, pero en sentido contrario. Lo mismo podemos decir en relaci&oacute;n con el mercado global del gas, y la pretensi&oacute;n del pa&iacute;s m&aacute;s poblado del Mundo de generar los convenientes lazos de hermandad ? en forma de gaseoductos ? con el vecino ruso.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, conviene detenernos en uno de esos indicadores considerado convencionalmente como de salud econ&oacute;mica, para evaluar la importancia del &ldquo;factor China&rdquo;: la analista de &ldquo;TheOilDrum&rdquo;, Gail Tverberg, estudiaba recientemente las escalofriantes cifras del crecimiento de ese pa&iacute;s en el sector del transporte, partiendo de datos oficiales. Seg&uacute;n los mismos, durante los a&ntilde;os 1987 a 2007, su crecimiento medio anual del n&uacute;mero de nuevos propietarios de veh&iacute;culos hab&iacute;a sido de un 30%. En el transporte a&eacute;reo, hab&iacute;a superado el 15% anual en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Con esa tendencia, estimaba Tverberg, ese pa&iacute;s tendr&iacute;a el mismo parque de veh&iacute;culos que los Estados Unidos, &iexcl;en tan s&oacute;lo siete a&ntilde;os!, aunque est&aacute; por ver de d&oacute;nde provendr&iacute;a el combustible para ello. Y a&uacute;n as&iacute;, todav&iacute;a China poseer&iacute;a una quinta parte de la ratio de veh&iacute;culos por habitante que tiene la todav&iacute;a primera potencia mundial, y menos de la mitad de la que detentan los ciudadanos europeos occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Al gigante le ayuda otro gigante, India, que tambi&eacute;n est&aacute; creciendo significativamente en su nuevo parque de veh&iacute;culos. Seg&uacute;n Rahul Goswami , que cita datos de la confederaci&oacute;n industrial de ese pa&iacute;s, en el periodo 2003-2008 la venta de coches del otro territorio &ldquo;mil millonario&rdquo; en habitantes, se increment&oacute; en un 25% anual. Esperan ser, en el a&ntilde;o 2016, el sexto mercado mundial de venta de coches. No es de extra&ntilde;ar, de esa manera, que la administraci&oacute;n norteamericana haya mostrado ya p&uacute;blicamente su inquietud por lo que resulta de factor de creciente competencia por los recursos energ&eacute;ticos en el Mundo, la presencia de semejantes tasas de incremento del consumo, por mucho que &eacute;stos sigan estando muy alejados de las ratios de los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos.
    </p><p class="article-text">
        Se ha hablado hasta la saciedad de hasta qu&eacute; punto la expansi&oacute;n china, que algunos califican tambi&eacute;n como burbuja, podr&aacute; soportar por m&aacute;s tiempo una recesi&oacute;n global, siendo como son sus gigantescas f&aacute;bricas suministradores dependientes de los mercados occidentales y su solidez financiera. Pero, por otro lado, se puede llegar a pensar que China, realmente, se est&aacute; pertrechando como una gran potencia que acapara, a trav&eacute;s de sus proverbiales bajos costes, recursos y nuevos lugares de posterior suministro de productos para cautivos mercados que desmantelan sus sectores industriales propios, como le ha ocurrido a los EE.UU. o, en parte, a Europa. Tambi&eacute;n se analiza la viabilidad de ese descomunal modelo en un entorno de petr&oacute;leo caro, esto es, en un marco de globalizaci&oacute;n menos rentable. Sea como fuere, a la tarta de los recursos se han acercado, a una velocidad que nos podr&iacute;a resultar extravagante en otro contexto, unos cientos de millones de nuevos consumidores que ejercer&aacute;n de factor clave en cualquier venidero llamamiento a los brotes verdes, en la medida en que sus tallos han sido fertilizados con el brebaje del crecimiento exponencial que sol&iacute;amos pensar estaba reservado s&oacute;lo para una minor&iacute;a del Norte occidental. En el &aacute;mbito de los recursos naturales, se asegura que en este escenario, con los actuales ritmos de extracci&oacute;n y, en algunos casos de reservas, se incrementar&aacute; la pujanza global por los mismos, en forma de precios altos, algo que quiz&aacute;s est&eacute; inaugurando una nueva era con consecuencias de importante calado para las econom&iacute;as occidentales.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>* Secretario de Medio Ambiente de CCOO en Canarias</strong></em>
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/factor-china_132_5002819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Feb 2010 17:52:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El factor China]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trenes en Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/trenes-canarias_132_5656994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Esta hipertrofia motorizada ha generado una enorme capacidad de crear distancias y generar vanas ilusiones de individual conquista de nuestro rinc&oacute;n exquisito, quiz&aacute;s a&ntilde;oranza del rural silencio, y una percepci&oacute;n algo desbaratada del territorio: siendo una Comunidad extremadamente densa en poblaci&oacute;n ? se suele citar la &ldquo;isla-ciudad&rdquo; para explicar nuestro modelo urban&iacute;stico -, pareciera que cada uno tiene derecho a moverse a su antojo, sin m&aacute;s limite que las revoluciones de cada coche, y hemos reproducido el torcido modelo usamericano de movilidad en unos pe&ntilde;ascos que tienen nueve veces m&aacute;s densidad de poblaci&oacute;n que el pa&iacute;s del Norte, o que Venezuela, por citar una referencia m&aacute;s cercana.
    </p><p class="article-text">
        El fruto de esa truncada pretensi&oacute;n ha sido el llamado urbanismo disperso y la adoraci&oacute;n al coche, modus vivendi en el que cada uno, con la ayuda del reelegible edil que mira hacia el otro lado, y la complacencia vecinal que ayuda a legitimar esos modos y maneras, ha creado una suerte de s&aacute;lvese quien pueda territorial, con la garant&iacute;a de que las servidumbres a salvaguardar eran siempre las propias frente a las comunes, y que no cab&iacute;a mayor espaldarazo para un pueblo que la alegr&iacute;a de sabernos atados a una parcela que es m&iacute;a y solo m&iacute;a, en un ejercicio de tolerancia desurbanizadora de lib&eacute;rrima factura. No es de extra&ntilde;ar esta  apetencia por la propiedad en una sociedad que se sol&iacute;a codear con la miseria y las remesas de los emigrantes, y que ahora se balancea fr&aacute;gilmente, tras expansiones ins&oacute;litas, en estos tiempos donde descubre la liviandad de su modelo de desarrollo; pero ese fruto particular de conciencia pionera del terru&ntilde;o, mezcolanza de miserias pasadas con retazos de sofisticado individuo tecnol&oacute;gico anclado al proyecto individual de propietario de algunos metros cuadrados, tiene poco futuro en los tiempos venideros.
    </p><p class="article-text">
        Proyectar infraestructuras de transporte p&uacute;blico en una tierra rodeada de cientos de miles de veh&iacute;culos privados, con el territorio bien cosido por nuestra presencia dispersa, donde el coche ocupa m&aacute;s que los colegios, los hospitales y las fincas en producci&oacute;n, y que tiene por criterio de satisfacci&oacute;n el encontrar aparcamiento en el menor tiempo posible, es un acto de gallard&iacute;a. M&aacute;s a&uacute;n si se quiere hacer con poco impacto sobre zonas rurales ? como tendr&iacute;a que ser ?, y limitar el crecimiento inercial de las fagocitadotas  m&aacute;quinas de asfaltar nuevo suelo, como la de parcelar todo lo que se mueva.
    </p><p class="article-text">
        En Gran Canaria y Tenerife hacen falta trenes, aunque tengamos que hacer un inevitable sacrificio territorial para ello, como tranv&iacute;as en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife ? La Laguna, y una extensa red de carriles de guagua y taxi que reduzca la cantidad de coches que existen (ning&uacute;n modo de transporte p&uacute;blico sobra en este para&iacute;so de la motorizaci&oacute;n individual), sobre todo para intentar comenzar de nuevo, reorientar el dispendio actual, y adaptarnos a la segunda era del petr&oacute;leo. Que sean construidos  los trenes cercanos a las autov&iacute;as principales parece un requisito sine qua non para evitar seguir and&aacute;ndonos por las ramas en el debate entre coche y movilidad p&uacute;blica. Que los trazados tienen inevitable coste sobre zonas privadas, tambi&eacute;n es l&oacute;gico en nuestra colmatada piel insular. Que el inter&eacute;s general ciudadano debe primar sobre el particular, para intentar reducir nuestra suicida dependencia del coche, es otra raz&oacute;n de peso para intentar mejorar nuestras perspectivas de futuro en un proyecto tan comprometido como el de intentar convivir bajo el mismo techo millones de personas que necesitaran moverse de forma cada vez m&aacute;s colectiva, provocando una transici&oacute;n que, como es comprensible, se la juega con nuestro modo de pensar y hacer las cosas hasta ahora.  
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/trenes-canarias_132_5656994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jan 2010 17:02:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Trenes en Canarias]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hipótesis de crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/hipotesis-crisis_132_4930939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Mientras esto ocurre en la primera econom&iacute;a del Mundo y en buena parte de las del Viejo continente, China e India baten r&eacute;cord de ventas de veh&iacute;culos, con &iacute;ndices que han superado los dos d&iacute;gitos, incrementando su parque de veh&iacute;culos por varios enteros en la &uacute;ltima d&eacute;cada. La globalizaci&oacute;n est&aacute; multiplicando (quiz&aacute;s no seamos muy conscientes de hasta qu&eacute; punto) la demanda de recursos y la creaci&oacute;n de mercados en todos los continentes, con la excepci&oacute;n de &Aacute;frica que, sin embargo, ha agudizado su condici&oacute;n de exportadora de materias primas, no solo a Europa y Estados Unidos, sino ahora tambi&eacute;n al gigante asi&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio reciente por parte de la Agencia de energ&iacute;a de los EE.UU. de la visualizaci&oacute;n de un techo temprano de producci&oacute;n de petr&oacute;leo en los pa&iacute;ses de fuera de la Organizaci&oacute;n de Pa&iacute;ses exportadores de petr&oacute;leo (OPEP) nos hace, a&uacute;n m&aacute;s, dependientes del crudo de los pa&iacute;ses del medio oriente, as&iacute; como del petr&oacute;leo y gas rusos, un combustible que ser&aacute; m&aacute;s caro, porque las reservas que permiten expandir o mantener el volumen de producci&oacute;n actual se encuentran en lugares a&uacute;n m&aacute;s alejados que los yacimientos actuales en explotaci&oacute;n, y porque se han incorporado al concurso por los mismos nuevos pa&iacute;ses, que tambi&eacute;n pugnan ya de forma evidente por el crudo de la OPEP.
    </p><p class="article-text">
        En un Planeta que cada a&ntilde;o incrementa su poblaci&oacute;n en m&aacute;s de setenta millones de habitantes, est&aacute;n servidas las tensiones por los recursos, cualquier sector al que &eacute;stos pertenezcan, m&aacute;s a&uacute;n si el modelo a imitar consiste en el del consumo acelerado de bienes y servicios, y en la identificaci&oacute;n del bienestar y la seguridad con rentas per capita que siempre tienen que crecer. Los inversores son muy conscientes de este &ldquo;nuevo&rdquo; panorama, y as&iacute; se refleja en sus boletines de oportunidades de negocio.
    </p><p class="article-text">
        Es preciso no olvidar que, salvo que el Mundo entre en una depresi&oacute;n generalizada de sus econom&iacute;as, algo quiz&aacute;s menos plausible ante la multipolaridad econ&oacute;mica hoy realmente existente, la pugna por las materias primas acudir&aacute; de nuevo a nuestras portadas con cada saneamiento financiero que intente corregir ese vicio de la b&uacute;squeda competitiva del valor a&ntilde;adido que parece ser nuestro sino econ&oacute;mico. No se trata tan solo de escaseces en t&eacute;rminos absolutos, que haberlas haylas, sino de l&iacute;mites a la insaciable emulaci&oacute;n del intr&eacute;pido american way of life que hemos convertido en santo grial de nuestras aspiraciones vitales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso conviene hilvanar elementos para otra hip&oacute;tesis de crisis que no sea exclusivamente la que atribuye este panorama a la falta de cr&eacute;dito y tropel&iacute;as de los cuellos blancos en los parquets burs&aacute;tiles: quiz&aacute;s eso nos prepare mejor para el futuro. Tenemos un problema de crecimiento econ&oacute;mico, entre otros motivos ? raz&oacute;n que estar&aacute; m&aacute;s presente en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os ? porque cada vez m&aacute;s quieren lo que cada vez ser&aacute;n menos recursos accesibles (numerosos analistas vinculan esta reciente crisis con la crisis del petr&oacute;leo de esos a&ntilde;os); y tenemos todav&iacute;a otro problema a&uacute;n mayor: que la cohesi&oacute;n social, entendida como la integraci&oacute;n en el modelo econ&oacute;mico de cada vez m&aacute;s habitantes, se estremece con evidente facilidad  cuando, en nuestro modelo econ&oacute;mico, no se aumentan los valores absolutos de producci&oacute;n y consumo, tal es la confianza ciega que ten&iacute;amos en la &ldquo;estabilidad&rdquo; del crecimiento econ&oacute;mico. La crisis, por lo tanto, ser&iacute;a recurrente en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas al ser m&aacute;s complejo mantener el crecimiento &ldquo;habitual&rdquo;, lo que no debiera restar esperanzas para el futuro, de forma contraria a los que difunden evanescentes mensajes de que &uacute;nicamente el retorno al feliz camino de la aceleraci&oacute;n exponencial del uso de recursos finitos generar&aacute; empleo y &ldquo;alegr&iacute;a&rdquo;, algo que contribuye a generar expectativas que tendr&aacute;n dif&iacute;cil encaje en los l&iacute;mites planetarios, dando como resultado la frustraci&oacute;n generacional. Quiz&aacute;s sea mejor convivir con esas fronteras, y procurar acompasar nuestro ritmo econ&oacute;mico a esta realidad f&iacute;sica, que pretender emular viejas tradiciones burbujeantes con saldos finales de dudoso &eacute;xito social. En ese sentido, las recetas, nada sencillas por otro lado, deben pivotar sobre otros par&aacute;metros que promuevan valores quiz&aacute;s hoy olvidados, que primen la cooperaci&oacute;n sobre la manida competitividad; el reparto sobre la divisi&oacute;n cada vez m&aacute;s desigual de la tarta; la austeridad consciente sobre la irresponsable carrera hacia los estrangulamientos de modelos imposibles; el tranquilo optimismo frente a la infantil glotoner&iacute;a como reclamo publicitario para ser felices.        
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>* Secretario de Medio Ambiente de CCOO en Canarias</strong></em>
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/hipotesis-crisis_132_4930939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jan 2010 15:25:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hipótesis de crisis]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bajo coste agrario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/coste-agrario_132_5090400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los precios de los alimentos, en t&eacute;rminos reales, iniciaron desde hace casi medio siglo una senda de declive que se mantiene a&uacute;n hoy en las zonas de mayor renta. Los incre&iacute;bles incrementos de la productividad agropecuaria desde los a&ntilde;os 60 del pasado siglo generaron gran abundancia en el suministro de materias primas agrarias, gracias a los bajos costes de toda la cadena de producci&oacute;n, apoyado por las administraciones p&uacute;blicas norteamericana y europea, que promovieron la mayor reconversi&oacute;n agraria de la historia, con el abandono masivo del campo hacia las grandes conurbaciones, y la especializaci&oacute;n mecanizada de la actividad, que hoy est&aacute; concentrada en porcentajes de la poblaci&oacute;n activa que, en el mejor de los casos en los pa&iacute;ses ricos, alcanza el 5% del total. Todo ello aliment&oacute; el bajo coste agrario, con una estructura de costes que se tambale&oacute; hace unos pocos trimestres.
    </p><p class="article-text">
        La burbuja del precio de las materias primas que culmin&oacute; en julio de 2008 supuso un antes y un despu&eacute;s para muchas actividades econ&oacute;micas, entre ellas la agr&iacute;cola. La sequ&iacute;a del cr&eacute;dito result&oacute; m&aacute;s letal que la pluviom&eacute;trica, y ha desdibujado la tendencia que parec&iacute;a consolidada, sobre todo a favor de los consumidores y los intermediarios, de mejora o, en el peor de los casos, estabilizaci&oacute;n de la renta agraria.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de la crisis agropecuaria y el descenso de rentabilidad frente al incremento de los costes generan una peligrosa espiral de desinversi&oacute;n en el sector que, unido a la evidente falta de relevo generacional y, entre otros factores, la p&eacute;rdida de m&aacute;rgenes de crecimiento en los rendimientos de las cosechas que se viene registrando, puede ocasionar problemas reales de estabilidad de la cesta de los alimentos a medio plazo. Hay que tener en cuenta que la crisis econ&oacute;mica que vivimos (tambi&eacute;n, por tanto, la del poder adquisitivo por parte de los compradores) puede prolongarse de forma importante, dado que existen varios factores cuya importancia est&aacute; evidenci&aacute;ndose en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ? singularmente el acceso cada vez m&aacute;s exigente a los finitos recursos energ&eacute;ticos, minerales y el mismo suelo de cultivo, etc. -, que dificultar&aacute;n el retorno a la creciente senda del crecimiento que hab&iacute;amos conocido en las anteriores d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Podemos decir que hemos vivido con bajo coste agrario hasta ahora, pero que esa etapa tiene costes crecientes, que cuestionan su mantenimiento. Resulta parad&oacute;jico que la sociedad de la revoluci&oacute;n digital vea c&oacute;mo su sector primario contempla con escepticismo su propio futuro, y considere el abandono de la actividad principal de cualquier sociedad. La continuidad de la crisis requerir&aacute;, probablemente, y frente a la tendencia actual, una nueva intervenci&oacute;n p&uacute;blica reforzada en el sector primario, as&iacute; como un incremento de los precios de los alimentos y reducci&oacute;n de los m&aacute;rgenes en la cadena de distribuci&oacute;n, en una renta dom&eacute;stica que est&aacute; registrando ya una sorda reestructuraci&oacute;n de sus prioridades del gasto, para adaptarse a una nueva era en la que el acceso barato a los alimentos ir&aacute; dejando de ser una obviedad.
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/coste-agrario_132_5090400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Nov 2009 23:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El bajo coste agrario]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La enésima advertencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/enesima-advertencia_132_5801095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La Agencia ha modificado sustancialmente sus estimaciones sobre extracci&oacute;n de petr&oacute;leo en apenas un lustro. As&iacute;, en el a&ntilde;o 2004 no ten&iacute;a problemas para publicar que el Planeta consumir&iacute;a diariamente 125 millones de barriles de petr&oacute;leo para el a&ntilde;o 2030; en su reciente informe, de un plumazo, rebaja esa predicci&oacute;n hasta los 105 millones: es decir, cambia sus pron&oacute;sticos en m&aacute;s de un 50%, cuando se decide a investigar sobre el estado actual de los yacimientos. A&uacute;n m&aacute;s preocupante es que ese objetivo de crecimiento lo f&iacute;e a que se desarrollen inversiones multimillonarias en recursos petrol&iacute;feros m&aacute;s costosos, lejanos y dif&iacute;ciles de procesar; o, a&uacute;n m&aacute;s c&oacute;mico, en la b&uacute;squeda y hallazgo efectivo de multitud de nuevos campos petrol&iacute;feros, en un desesperado llamamiento al &ldquo;porque yo lo valgo&rdquo; propio de las proyecciones <em>economicistas</em>. Como comenta Pedro Prieto, partiendo de las afirmaciones de Birol, &ldquo;se buscan seis Arabia Saud&iacute;s para el a&ntilde;o 2030&rdquo;; algo geol&oacute;gicamente bastante improbable, porque desde hace muchas d&eacute;cadas se conocen los lugares con yacimientos petrol&iacute;feros f&aacute;ciles, y d&oacute;nde es simplemente imposible que haya crudo que justifique una inversi&oacute;n en extracci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La en&eacute;sima advertencia viene con muy poco plazo de reacci&oacute;n. Hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada, dos ge&oacute;logos, Colin Campbell y Jean Lah&egrave;rrere, advert&iacute;an del &ldquo;fin del petr&oacute;leo barato&rdquo; en <em>Scientific American</em>. Los avisos de crecientes agentes de la industria y otros &aacute;mbitos se han hecho visibles ya en la prensa habitual, y se hace com&uacute;n hablar del &ldquo;cenit del petr&oacute;leo&rdquo; o <em>peak oil</em>, al contrario que hace tan solo unos trimestres. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n econ&oacute;mica que traer&aacute; esta &ldquo;catastr&oacute;fica crisis energ&eacute;tica&rdquo;, en palabras de los dirigentes de la Agencia Internacional de la Energ&iacute;a&ldquo; y usando referencias de otras situaciones de estrechez del suministro, tiene su traslaci&oacute;n directa en la contracci&oacute;n del cr&eacute;dito; la falta de expectativas de crecimiento que recupere nuevas inversiones expansivas; el desplazamiento de los objetivos de captaci&oacute;n de nuevos clientes a la consolidaci&oacute;n a bajo coste de los existentes; y, en fin, en el intento desesperado por no quedar descolgado del c&iacute;rculo del consumo y producci&oacute;n. Exigir&iacute;a este nuevo escenario un replanteamiento socioecon&oacute;mico y laboral bastante diferente al que queremos mantener, en la l&iacute;nea de criterios de austeridad, reparto, solidaridad y redefinici&oacute;n de necesidades, y para evitar las peores consecuencias del proceso que nos advierten se avecina. Y nunca es tarde para empezar. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/enesima-advertencia_132_5801095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2009 17:01:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La enésima advertencia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Almacenar el crudo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/almacenar-crudo_132_4520272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Efectivamente, en esos d&iacute;as, tras la decisi&oacute;n de los pa&iacute;ses &aacute;rabes productores de limitar el flujo de petroleros hacia Europa y Estados Unidos, como respuesta al apoyo occidental a Israel en la Guerra de Yom Kippur, se prodigaron las colas en gasolineras y se tom&oacute; conciencia popular, probablemente por primera vez tras la Segunda Guerra Mundial, de la fragilidad del sistema en su conjunto si fallaba el suministro energ&eacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n a este evento por parte de los grandes pa&iacute;ses consumidores fue el de la creaci&oacute;n de las reservas estrat&eacute;gicas de crudo, aunque algunas de ellas ya se estaban constituyendo, sirviendo de referencia la &ldquo;Strategic petroleum reserve&rdquo; de los EE.UU., implantada a partir de 1975, y que hoy almacena el equivalente a algo m&aacute;s de un mes de consumo de petr&oacute;leo del pa&iacute;s, teniendo en cuenta que este pa&iacute;s ya importa casi dos de cada tres barriles de los que consume. 
    </p><p class="article-text">
        El incremento de la volatilidad del precio del petr&oacute;leo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha llevado a cuestionar el modelo de abastecimiento a la carta y en flujos ininterrumpidos de este recurso energ&eacute;tico a los pa&iacute;ses consumidores del Norte, principales demandantes del mismo. Tras el colapso de los precios del oro negro en julio de 2008, y la debacle econ&oacute;mica mundial, se han reproducido escenas de almacenamiento en alta mar del petr&oacute;leo, a falta de demanda para su consumo, y se han tomado decisiones, en el marco de la OPEP, de reducci&oacute;n de la extracci&oacute;n, lo que no ha sido &oacute;bice para que inclusive en esos pa&iacute;ses, que obtienen la mayor parte de sus ingresos de la exportaci&oacute;n de este recurso, se est&eacute;n tomando tambi&eacute;n decisiones de almacenaje. 
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno, aparentemente inocuo, nos muestra un aspecto realmente trascendente de los cambios que estamos viviendo en la escena geopol&iacute;tica y econ&oacute;mica mundial. El acaparamiento es un primer s&iacute;ntoma de falta de confianza en el vigor y continuidad del sistema, como ya se viviera en las crisis energ&eacute;ticas anteriores. Es, indudablemente, tambi&eacute;n un negocio en ciernes, porque pone en posici&oacute;n de salida al acaparador, que sirve al mejor postor, en una transacci&oacute;n entre adictos (productores y consumidores) donde el intermediario puede alcanzar mejores pujas, consciente como es el gran negocio que la inestabilidad de suministro ser&aacute; un factor de importancia creciente en el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo de abastecimiento ha funcionado hasta ahora con relativa normalidad, dentro de un escenario de constante crecimiento, &uacute;nicamente interrumpido por breves episodios recesivos. Los pa&iacute;ses que extra&iacute;an cada vez m&aacute;s petr&oacute;leo eran la gran mayor&iacute;a; como en los productos agr&iacute;colas, la abundancia de oferta creaba tensiones a la baja en los contratos, lo que no daba margen excesivo a los tratantes; hab&iacute;a un ritmo siempre de ampliaci&oacute;n de la demanda ? el parque m&oacute;vil mundial se ha multiplicado por varios enteros en las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas -, y las infraestructuras de almacenamiento y distribuci&oacute;n ten&iacute;an reciente creaci&oacute;n o estaban en proceso de renovaci&oacute;n m&aacute;s o menos gradual. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy est&aacute;n mostrando serios s&iacute;ntomas de fragilidad varias piezas de este engranaje: ya hay casi tantos yacimientos de pa&iacute;ses en declive petrolero como los que a&uacute;n incrementan su extracci&oacute;n, lo que nos trae a la recurrente meseta de producci&oacute;n del petr&oacute;leo convencional ? el m&aacute;s f&aacute;cil de extraer y, por tanto, m&aacute;s barato ? que vivimos desde el a&ntilde;o 2005; este episodio hist&oacute;rico ? pese a la enorme demanda mundial, no hab&iacute;a capacidad para incrementar sustancialmente la producci&oacute;n desde ese a&ntilde;o -, contribuy&oacute; a la espiral alcista de los precios que culmin&oacute; el 11 de julio de 2008 ? una fecha a recordar -, y dio paso a un descalabro importante de la econom&iacute;a financiera, insostenible por otro lado en su prop&oacute;sito de convertir todo lo que tocaba en burbuja. El efecto cascada de la falta de confianza en el crecimiento est&aacute; reduciendo de forma ins&oacute;lita la demanda, en medio de unas oscilaciones con pocos precedentes en la Historia del petr&oacute;leo, lo que crea un exceso de capacidad que aterroriza a los nuevos inversores, tanto en nuevos yacimientos de combustibles f&oacute;siles, como en proyectos de ampliaci&oacute;n de la capacidad el&eacute;ctrica, de otros recursos energ&eacute;ticos, etc. Ya se est&aacute;n cuantificando en millones de barriles al d&iacute;a las cancelaciones de nuevas exploraciones e iniciativas de expansi&oacute;n de este sector, lo que agravar&iacute;a, adem&aacute;s, un factor de crucial importancia a medio plazo, y que no es otro que la necesaria y progresiva sustituci&oacute;n ? por obsolescencia ? de los pesados elementos de la cadena de abastecimiento energ&eacute;tico y el&eacute;ctrico, desde la extracci&oacute;n hasta el transporte, refinado y abastecimiento final. 
    </p><p class="article-text">
        La extensi&oacute;n de la pr&aacute;ctica de almacenar crudo es, en ese escenario, una maniobra de reserva de combustible para las contingencias extraordinarias, que tienen todas las cartas para prodigarse en esta nueva era, y una protecci&oacute;n contra las oscilaciones del precio del crudo, inevitables a partir de ahora por el creciente hueco entre oferta y demanda. Es una se&ntilde;al de que &ldquo;no hay para todos&rdquo; y que la subasta al mejor precio ser&aacute; la que logre sacar los barriles de sus almacenes para servirlo al cliente mejor situado. Tambi&eacute;n, como no, una oportunidad para los oportunistas, como en todos los r&iacute;os que llegan revueltos. Est&aacute; por ver, sin embargo, que estas maneras sirvan a la funci&oacute;n de mantener el modelo de crecimiento que ha alimentado nuestras econom&iacute;as en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/almacenar-crudo_132_4520272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2009 11:07:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Almacenar el crudo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin del trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fin-trabajo_132_5361153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Diversos estudiosos de la energ&iacute;a han hecho la conversi&oacute;n del enorme suplemento de potencia del que disponemos en la actualidad, en una cifra de lo que se ha venido a denominar como esclavos energ&eacute;ticos: as&iacute;, un individuo de la Europa actual tiene tras de s&iacute; al equivalente a cuarenta personas que trabajar&iacute;an para &eacute;l de forma continua, siete d&iacute;as a la semana. Las m&aacute;quinas no son sino el instrumento que usamos para canalizar esa cifra que antes &uacute;nicamente era accesible para los se&ntilde;ores feudales y los emperadores, eso s&iacute;, en forma de siervos y esclavos de carne y hueso. 
    </p><p class="article-text">
        El uso masivo de m&aacute;quinas ?y su tendencia hacia la especializaci&oacute;n- es, pues, una funci&oacute;n de la energ&iacute;a disponible, y el empleo que hoy depende de aqu&eacute;lla ?virtualmente la pr&aacute;ctica totalidad? tambi&eacute;n lo es. Conviene recordarlo porque las &iacute;nfulas del crecimiento exponencial de nuestros servicios y productos nos han hecho olvidar r&aacute;pidamente esta sencilla ecuaci&oacute;n, y recurrentemente hablamos de la evoluci&oacute;n a medio plazo de los mercados laborales obviando esta premisa fundamental. 
    </p><p class="article-text">
        El factor de la energ&iacute;a viene acompa&ntilde;ado de la inercia demogr&aacute;fica actual, de crecimiento exponencial de la poblaci&oacute;n en edad de incorporarse al mundo del trabajo. Estas dos tendencias ?incremento de la energ&iacute;a disponible y de los demandantes de empleo ?han podido convivir, con renqueantes episodios, en una continua tendencia ascendente, acelerada especialmente en la &uacute;ltima d&eacute;cada, en un episodio de dif&iacute;cil reproducci&oacute;n en el futuro. As&iacute;, por ejemplo, Espa&ntilde;a aument&oacute; de forma constante su poblaci&oacute;n activa ocupada desde mediados de los a&ntilde;os 90, en casi un 50%, justamente en la misma proporci&oacute;n, y no es casualidad, en que creci&oacute; el consumo de energ&iacute;a (especialmente de petr&oacute;leo) en el conjunto del pa&iacute;s. Esta misma tendencia se ha reproducido en muchas realidades econ&oacute;micas y laborales del Planeta, aunque no de forma lineal ni progresiva, como a veces tendemos a pensar. 
    </p><p class="article-text">
        La actual crisis ha destapado la espita del desempleo de forma acelerada en el Mundo, ensa&ntilde;&aacute;ndose precisamente sobre aqu&eacute;llas zonas de crecimiento m&aacute;s burbujeante en los &uacute;ltimos tiempos. La dial&eacute;ctica empleo-capital ha roto sus suturas, como en otros tiempos de la historia contempor&aacute;nea, y los asalariados est&aacute;n siendo expulsados por el fin de la energ&iacute;a barata y el consecuente raquitismo del pr&eacute;stamo y desvanecimiento de la burbuja de capital, sobre todo para los que est&aacute;n en la parte inferior de la pir&aacute;mide econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta obligada es la del qu&eacute; pasar&aacute; despu&eacute;s, algo que Rifkin tambi&eacute;n se cuestiona, de forma inquietante, en el libro de referencia. Como se ha reiterado desde las instancias internacionales, nos dirigimos sin soluci&oacute;n de continuidad hacia una crisis energ&eacute;tica estructural que pondr&aacute; l&iacute;mites, probablemente dif&iacute;ciles de superar, y m&aacute;s temprano que tarde, a la expansi&oacute;n del consumo de energ&iacute;a primaria en el Planeta. Desde luego, ese l&iacute;mite, si hacemos la regla del reparto per capita, parece estar ya a nuestros pies (las exigencias energ&eacute;ticas de la poblaci&oacute;n mundial est&aacute;n creciendo de forma m&aacute;s veloz que la energ&iacute;a disponible), por lo que hoy la expansi&oacute;n del consumo energ&eacute;tico de algunos ?y, por tanto, la capacidad de crecimiento econ&oacute;mico y de empleo- se estar&iacute;a necesariamente haciendo a costa del decrecimiento energ&eacute;tico y econ&oacute;mico de otros. 
    </p><p class="article-text">
        El envejecimiento energ&eacute;tico traer&aacute; consigo cambios espectaculares en el mundo laboral, de mantenerse la actual tendencia, sobre todo en forma de precarizaci&oacute;n y expulsi&oacute;n laboral que ya la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo ha advertido se est&aacute; produciendo en todas las latitudes. En el medio plazo, el cenit del petr&oacute;leo supone un cenit de incorporaci&oacute;n al mercado laboral m&aacute;s regularizado, salvo que se emprendiera un profundo proceso de reparto del trabajo unido a la disminuci&oacute;n consensuada de la actividad y reorientaci&oacute;n definitiva de sus prop&oacute;sitos, algo que parece muy lejano si partimos de los actuales esquemas de crecimiento econ&oacute;mico que se quiere recuperar a toda costa. Evidentemente, es de muy dif&iacute;cil encaje el modelo de producci&oacute;n hoy dominante ?basado en el crecimiento acelerado del consumo- , en un entorno de competencia por recursos decrecientes, y una de las principales v&iacute;ctimas de este conflicto pasa por ser, en las actuales circunstancias, el mundo del trabajo, claramente desarticulado por mor de la competitividad global y las ataduras al consumo conspicuo. Lo que hoy vivimos parece ser, visto en perspectiva, m&aacute;s que el <em>fin del trabajo</em>, el comienzo de un cruento proceso de incremento del lado oscuro de la aclamada lucha entre mercados y posici&oacute;n en el escalaf&oacute;n social de los m&aacute;s afortunados, que se plasma sobre todo en exclusi&oacute;n y dualizaci&oacute;n social, tendencia que tenemos la obligaci&oacute;n de abordar y frenar, aunque bien es cierto que intentar hacerlo con las mismas terapias que crearon nuestro insostenible modelo productivo puede complicar a&uacute;n m&aacute;s la vulnerable posici&oacute;n de los trabajadores y trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>(*) Juan Jes&uacute;s Berm&uacute;dez es secretario de Medio Ambiente de CCOO Canarias.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez *
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fin-trabajo_132_5361153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2009 06:20:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El fin del trabajo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Petróleo nigeriano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/petroleo-nigeriano_132_5187142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los primeros descubrimientos de petr&oacute;leo en Nigeria, protagonizados por la holandesa Shell, datan de los a&ntilde;os cincuenta del pasado siglo. Comenz&oacute; el pa&iacute;s en 1958 a extraer cinco mil barriles al d&iacute;a de petr&oacute;leo y lleg&oacute; a un primer pico de extracci&oacute;n en el a&ntilde;o 1978, con un segundo cenit en  el a&ntilde;o 2005, algo m&aacute;s de 2,5 millones de barriles al d&iacute;a, convirti&eacute;ndose en el und&eacute;cimo productor mundial de crudo. El techo de descubrimientos de petr&oacute;leo en este pa&iacute;s tuvo lugar a finales de los a&ntilde;os setenta, seg&uacute;n la recopilaci&oacute;n del ge&oacute;logo Jean Lah&egrave;rrere, registr&aacute;ndose despu&eacute;s ? en los a&ntilde;os 90 ? una nueva (aunque menor) oleada de hallazgos de yacimientos gigantes, con un antes y un despu&eacute;s entre el descubrimiento de petr&oacute;leo en tierra (siempre en el entorno del delta del R&iacute;o N&iacute;ger) y la proliferaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a &ldquo;off-shore&rdquo;, mar adentro, en la b&uacute;squeda de yacimientos de alta mar, de importante productividad en los primeros momentos pero tambi&eacute;n de altas tasas de declive en una segunda fase.
    </p><p class="article-text">
        Los descubrimientos de yacimientos significativos en alta mar han pasado ya su techo en la pasada d&eacute;cada. El investigador de la Universidad sueca de Uppsala, Kristofer Jakobsson, estim&oacute; un cenit de producci&oacute;n en Nigeria sobre el a&ntilde;o 2010-2012, aunque los conflictos existentes en el Delta del N&iacute;ger, unido a los recortes de producci&oacute;n de la OPEP (organizaci&oacute;n a la que Nigeria pertenece desde 1971) han reducido dr&aacute;sticamente la extracci&oacute;n de crudo en m&aacute;s de un 20% en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. Del total de las exportaciones de petr&oacute;leo de este pa&iacute;s, Espa&ntilde;a recibe el 5% y los EE.UU. el 44%. 
    </p><p class="article-text">
        Diversos analistas han advertido que el techo de producci&oacute;n de Nigeria puede haberse alcanzado ya, y a ello contribuir&iacute;a, adem&aacute;s del pasado cenit de descubrimientos, la gran tensi&oacute;n existente en una zona donde diferentes movimientos civiles y militares ? en forma de guerrillas ? est&aacute;n cuestionando ? de forma pac&iacute;fica y tambi&eacute;n con sabotajes armados y ataques a oleoductos y plataformas ? los perjuicios de la industria petrolera en su entorno y la palpable inequidad existente en el reparto de un combustible que ven c&oacute;mo se exporta masivamente mientras ellos tienen un muy escaso acceso a &eacute;l. Tanto el gobierno estatal como las mismas petroleras privadas han intentado, con poco &eacute;xito y a&uacute;n menores escr&uacute;pulos hacia la integridad de esas poblaciones, aplacar la larvada insurrecci&oacute;n de los habitantes de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Las estimaciones realizadas para Nigeria en cuanto al gas natural, sin embargo, contemplan  posibilidades de expansi&oacute;n de la producci&oacute;n, entre otras cosas debido al aprovechamiento del gas flaring resultado de la extracci&oacute;n de crudo. 
    </p><p class="article-text">
        Diversos pa&iacute;ses muy consumidores de petr&oacute;leo, conscientes de las dificultades del futuro de producci&oacute;n del crudo, han estrechado lazos con Nigeria (uno de los pa&iacute;ses del Mundo con el &iacute;ndice de desarrollo humano m&aacute;s bajo) con la intenci&oacute;n de asegurarse el suministro en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Existe una creciente competencia en este y otros pa&iacute;ses, porque a la tradicional apetencia norteamericana se suma la creciente demanda europea ? que ve declinar sus recursos end&oacute;genos ? y los gigantes asi&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Un ciudadano espa&ntilde;ol consume al d&iacute;a diecinueve veces m&aacute;s petr&oacute;leo que un nigeriano. Por su parte un residente en Canarias consume veintiocho veces m&aacute;s que un nigeriano, dada la alta dependencia de las islas de este combustible. Buena parte de ese crudo proviene, como sabemos, del &Aacute;frica subsahariana. 
    </p><p class="article-text">
        En general, la tendencia es el incremento del &ldquo;conflicto por los recursos&rdquo; de los hidrocarburos en esa zona, en palabras del investigador M.T. Klare, debido a que los l&iacute;mites de extracci&oacute;n geol&oacute;gicos y los conflictos internos agudizar&aacute;n los problemas de exportaci&oacute;n en un mercado vol&aacute;til que ya es consciente de que la demanda energ&eacute;tica mundial es superior a la oferta existente, con tendencia creciente. 
    </p><p class="article-text">
        *Secretario de Medio Ambiente de Comisiones Obreras Canarias 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez*
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/petroleo-nigeriano_132_5187142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2009 14:59:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Petróleo nigeriano]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El precio del bajo coste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/precio-coste_132_5106136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El consumo como finalidad, y su impulso como gu&iacute;a de acci&oacute;n program&aacute;tica que nos convierte a todos en clientes y potenciales receptores de los productos. Ya sabemos que nuestro modelo de producci&oacute;n ha llevado a sus &uacute;ltimas consecuencias la conversi&oacute;n de cada segundo de nuestro tiempo en una probable oportunidad para innovar y vendernos algo. Somos la civilizaci&oacute;n m&aacute;s mercantilizada de la Historia, hasta el punto que, m&aacute;s que individuos, se nos considera capital humano, segmentos o nicho de mercado: el lenguaje nos delata, y nuestra cosificaci&oacute;n es tan alarmante que bien podr&iacute;a merecer un rescate global, como ahora se dice, la humanidad que a&uacute;n debemos llevar dentro. 
    </p><p class="article-text">
        El bajo coste no es sino una constataci&oacute;n de que los valores y su precio andan extraviados. La contracci&oacute;n econ&oacute;mica a la que el Mundo parece abocado ha puesto sobre la mesa la enorme sobreproducci&oacute;n de nuestro tambi&eacute;n gigantesto sistema. La expansi&oacute;n crediticia dio rienda suelta al despegue fabril, y desbarat&oacute; las previsiones moderadas para generar la ilusi&oacute;n de la competitividad permanente y radiante, una de cuyas consecuencias ha sido la creaci&oacute;n del homo digitaliensis, la renovaci&oacute;n prematura del veh&iacute;culo junto al correspondiente adosado para alg&uacute;n exclusivo grupo social, o el permanente ir y venir motorizado que nos traemos, prueba segura de que no estamos c&oacute;modos en las urbes, cuya condici&oacute;n de lugar sin tierra o vida no ajardinada ha resultado devastadora para cohortes importantes de poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez que culmina la expansi&oacute;n, y se sucede la quiebra, queda la gran ola de productos, que tornan ahora a ser de bajo coste, para intentar acomodarlos en los ya atestados armarios, surgiendo el dos por uno, que busca realimentar la noria de la producci&oacute;n. Buena parte de los impulsos y esfuerzos van dirigidos a ese aciago intento de reproducir los argumentos que nos han tra&iacute;do aqu&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El <em>low cost </em>tiene la perversi&oacute;n de la distracci&oacute;n sobre los valores m&aacute;s cercanos a los costes reales, y sobre la consideraci&oacute;n que debemos hacer de las cosas, su utilidad y pertinencia en nuestras vidas. Como la publicidad nos recuerda, parece que sin ellas no somos nadie, m&aacute;s a&uacute;n cuando su precio se convierte en tentador. 
    </p><p class="article-text">
        Pareciera que la austeridad y el ahorro familiar tuvieran mala estampa en esta era, por m&aacute;s que han demostrado inmanente utilidad durante tantas generaciones. Y quiz&aacute;s debamos preguntarnos si el bajo coste no nos est&eacute; trayendo un alto precio, que nos lleva de caminito por el centro comercial, convertidos en aut&oacute;matas de la inyecci&oacute;n de consumo que tan patriota parece ser ahora, y haci&eacute;ndonos olvidar que esta crisis surge como oportunidad, que estamos dejando pasar de largo, para redise&ntilde;ar prioridades, valores, precios y normas de convivencia ? producci&oacute;n, hoy tan de saldo como nuestra propia tienda global. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/precio-coste_132_5106136.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2009 07:47:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El precio del bajo coste]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aguere y los límites del crecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/aguere-limites-crecimiento_132_4711245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si volcamos la mirada de la fototeca sobre el tinerfe&ntilde;o municipio de La Laguna, nuestro recorrido hist&oacute;rico tambi&eacute;n adquiere ese car&aacute;cter de fren&eacute;tico. En el a&ntilde;o 1965, coincidiendo con el comienzo de los registros fotogr&aacute;ficos a&eacute;reos, San Crist&oacute;bal de La Laguna ten&iacute;a aproximadamente unos 50.000 habitantes, y hoy el padr&oacute;n local registra 148.000 habitantes; esto es, se ha incrementado en casi un 300% en medio siglo, una evoluci&oacute;n muy superior al tambi&eacute;n exponencial crecimiento de la poblaci&oacute;n mundial, que en ese periodo se duplic&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Este ritmo incesante ha dejado una indeleble huella en el escaso territorio municipal, con el agravante de que nuestras sociedades hiperdesarrolladas requieren de una importante ocupaci&oacute;n de nuevo suelo con el que dar satisfacci&oacute;n al transporte motorizado individual predominante, as&iacute; como al de la vivienda de familia nuclear segregada, que adem&aacute;s precisa de una cantidad sustancial de espacio mayor que la de pret&eacute;ritas generaciones para instalar sus enseres. Por &uacute;ltimo, el hecho de que la ocupaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n haya pasado de ser la agropecuaria a la del sector servicios, y en la medida en que los alimentos en su inmensa mayor&iacute;a son importados, la otrora vocaci&oacute;n normal del suelo para cultivo se ha tornado en &ldquo;espacio vacante&rdquo; susceptible de ser &ldquo;ordenado&rdquo;, en palabras de los redactores del Documento de Avance del Plan General de Ordenaci&oacute;n. No es nada nuevo que veamos como algo residual, &ldquo;vacante&rdquo; y sin funci&oacute;n alguna que no sea la de ser construido, el suelo que otrora usara la inmediata generaci&oacute;n anterior para alimentarse. Es simplemente triste. 
    </p><p class="article-text">
        Debemos reconocer tambi&eacute;n el buen hacer de los redactores del Avance del Plan General de La Laguna que, en un meritorio af&aacute;n de pedagog&iacute;a urbanizadora, nos muestran los l&iacute;mites del crecimiento. Y podemos hablar de l&iacute;mites porque el Avance, como ocurre con documentos de otros municipios, en su af&aacute;n, llega hasta los mismos bordes monta&ntilde;osos locales, pero mostr&aacute;ndonos las posibles &ldquo;alternativas&rdquo;: desde la llamada opci&oacute;n cero, a la que muchos calificar&iacute;an peyorativamente como de estancamiento e inclusive de &ldquo;ir contra el desarrollo&rdquo;, hasta la colmataci&oacute;n de huecos, cuya l&oacute;gica al parecer no puede ser otra que la de &ldquo;integrarlos&rdquo; a trav&eacute;s de su conversi&oacute;n en suelo edificable. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; por ver que la paralizaci&oacute;n del sector de la construcci&oacute;n realmente frene los planes que permitan seguir urbanizando el territorio municipal. Tenemos como factores importantes a favor de la alternativa de la &ldquo;ocupaci&oacute;n total&rdquo;, la poderosa inercia demogr&aacute;fica; la especializaci&oacute;n productiva precisamente en edificar, con Plan o sin plan, las parcelas &ldquo;vacantes&rdquo;; o las promesas de que, de forma paralela al rescate bancario, deber&aacute; venir la buscada activaci&oacute;n econ&oacute;mica y, con ella, la de la ya casi natural tendencia que hemos adquirido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de sellar el suelo. No est&aacute; de m&aacute;s decir que todo esto pasa factura, y que el tama&ntilde;o del &ldquo;debe&rdquo; es considerable, despu&eacute;s de tanto &ldquo;haber&rdquo; contribuido a acelerar las inercias de los tiempos, que nos acercan de forma veloz a intentar superar esos l&iacute;mites que de forma tan educada queremos ordenar. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/aguere-limites-crecimiento_132_4711245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2009 10:46:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Aguere y los límites del crecimiento]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2004, 2005 y la historia del petróleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/historia-petroleo_132_5072047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        De confirmarse estos hitos, la econom&iacute;a mundial y nuestras sociedades industriales tendr&iacute;an un punto de inflexi&oacute;n asegurado en los libros de Historia. No es casualidad, esgrimen muchos, y desde hace a&ntilde;os, que el comienzo de la depresi&oacute;n econ&oacute;mica coincidiera en el tiempo con las primeras evidencias contundentes del agotamiento f&iacute;sico de la capacidad de crecimiento de los vol&uacute;menes de petr&oacute;leo f&aacute;cil y barato. Aunque la econom&iacute;a de la globalizada bolsa de valores no precise de excesivas turbulencias para, ella misma, auto inflingirse batacazos, el freno en la extracci&oacute;n del crudo convencional durante esos a&ntilde;os ha generado la percepci&oacute;n de que el crecimiento exponencial estaba tocando a su fin. Y vaya que as&iacute; ha sido. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los citados estudios, el techo de la producci&oacute;n de petr&oacute;leo de Arabia Saud&iacute; se habr&iacute;a alcanzado en el a&ntilde;o 2005 con 9,6 millones diarios de barriles extra&iacute;dos, frente a los 9,3 del a&ntilde;o 2008. Arabia Saud&iacute; ha protagonizado, junto a los restantes pa&iacute;ses de la OPEP, hist&oacute;ricos recortes de producci&oacute;n en los &uacute;ltimos meses para impulsar el precio del crudo, pero se viene concluyendo que parte de esos recortes podr&iacute;an obedecer a inevitables descensos en la producci&oacute;n por caducidad de sus mejores yacimientos, con m&aacute;s de medio siglo de existencia. De hecho, hay quien augura pronunciados declives a partir del a&ntilde;o 2010, previ&eacute;ndose que sean &eacute;stos, con todo, de menor porcentaje anual que el de los otros pa&iacute;ses petroleros. No en vano Arabia Saud&iacute; cuenta con las reservas probadas de crudo mayores del Planeta (en torno a los 200.000 millones de barriles, de los que ya se habr&iacute;a extra&iacute;do ? en la parte ascendente de la curva ? m&aacute;s de la mitad), aunque por eso mismo resulta m&aacute;s preocupante que se ponga fecha al comienzo de su declive geol&oacute;gico de producci&oacute;n, lo que supondr&iacute;a, seg&uacute;n algunos expertos, el momento de no retorno del declive petrolero mundial. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, en el a&ntilde;o 2004 llegaron a su techo de producci&oacute;n la suma de los doce mayores pa&iacute;ses productores de petr&oacute;leo del Mundo que est&aacute;n fuera de la OPEP. En el a&ntilde;o 2008 declin&oacute; Rusia, quiz&aacute;s iniciando una tendencia de meseta o descenso definitivo debido a la vejez de sus grandes yacimientos, buena parte de ellos de los a&ntilde;os 50 y 60. Ni Azerbay&aacute;n ni Kazajast&aacute;n est&aacute;n suponiendo la &ldquo;nueva Arabia Saud&iacute;&rdquo; que un d&iacute;a se esper&oacute; de ellas. &Uacute;nicamente la producci&oacute;n brasile&ntilde;a, y alguna del Golfo de Guinea podr&iacute;an ? y s&oacute;lo durante algunos a&ntilde;os, dada la naturaleza de los yacimientos de aguas profundas ? soportar los declives de las restantes, pero ocurre que pa&iacute;ses como M&eacute;xico, Reino Unido o Noruega han decrecido de forma importante, muriendo de &eacute;xito, desde hace a&ntilde;os, tal es as&iacute; que podr&iacute;a darse, nos advierten, una creciente tasa de declive de la extracci&oacute;n a partir del a&ntilde;o 2010, tras el que ya se ha iniciado en el a&ntilde;o 2004. 
    </p><p class="article-text">
        La Agencia Internacional de la Energ&iacute;a advierte de &ldquo;megacrisis&rdquo; energ&eacute;tica a partir del a&ntilde;o 2013, una vez se superara la crisis financiera, y nos demos cuenta que no tenemos tanto petr&oacute;leo como la econom&iacute;a mundial exigir&iacute;a para mantener de forma sostenida sus deseos de recuperaci&oacute;n. El papel que tendr&aacute; la crisis econ&oacute;mico financiera, v&iacute;ctima y al tiempo actora en el humano proceso de extracci&oacute;n petrolera, unido al de otros conflictos de &iacute;ndole geopol&iacute;tica, nos dar&aacute;n una imagen aproximada de la probable estrechez en la extracci&oacute;n, as&iacute; como de la futura capacidad excedente que tendr&aacute;n nuestras sociedades para mantener las perspectivas de crecimiento, tarea harto dif&iacute;cil sin el componente de los combustibles l&iacute;quidos, esenciales para entender la globalizaci&oacute;n, habida cuenta de que son el l&iacute;quido esencial del transporte y las finanzas mundiales. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/historia-petroleo_132_5072047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2009 11:01:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[2004, 2005 y la historia del petróleo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempos revueltos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempos-revueltos_132_5399267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Uno de los principales problemas de la actual &eacute;poca es que, con total naturalidad, pasamos a considerar &ldquo;tiempos normales&rdquo; los vividos inmediatamente anteriores a los de la actual crisis. A partir de ah&iacute;, evidentemente, la crisis actual es una anomal&iacute;a. Veamos: antes de que comenzara la destrucci&oacute;n masiva de empleo en las Islas Canarias (a raz&oacute;n de m&aacute;s de 400 puestos de trabajo perdidos al d&iacute;a en los &uacute;ltimos meses), la poblaci&oacute;n ocupada hab&iacute;a crecido exponencialmente un 60%, &iexcl;&uacute;nicamente en doce a&ntilde;os! (1996-2008). Es decir, que donde en 1996 hab&iacute;a 10 puestos de trabajo, en el a&ntilde;o 2008, antes del punto de inflexi&oacute;n, hab&iacute;a 16 empleos. Ese periodo an&oacute;malo de actividad econ&oacute;mica fren&eacute;tica, insistimos, coincide con el de la burbuja inmobiliaria y financiera, una etapa excepcional en nuestra Historia econ&oacute;mica, como probablemente se ver&aacute; con car&aacute;cter retrospectivo. 
    </p><p class="article-text">
        Como el tiempo no es lineal, y, por tanto, los ciclos tampoco se reproducen de forma mim&eacute;tica, resulta cuando menos simplista que se nos hable de recuperaci&oacute;n del ritmo anterior ? el de los tiempos revueltos - en tal o cual fecha. Todo cambia, y el tiempo pasa, como dicen las bellas canciones, y los nuevos momentos ser&aacute;n algo distinto, que tambi&eacute;n inevitablemente requerir&aacute;n de f&oacute;rmulas distintas. 
    </p><p class="article-text">
        En los tiempos revueltos nos desenvolv&iacute;amos bien. Parece que la generosidad de esta Tierra era suficiente para todos, y, precisamente, si no alcanzaba era porque la hora para el desgraciado a&uacute;n no hab&iacute;a llegado, pero que llegara era cuesti&oacute;n de una Ley, un programa de desarrollo o la bendici&oacute;n de una inversi&oacute;n oportuna. Los que ten&iacute;an menos ten&iacute;an una tarea pendiente, que era alcanzar m&aacute;s; y la misi&oacute;n de los que cada vez ten&iacute;an m&aacute;s era innovar para crear algo nuevo que tener y conservar lo que se agarr&oacute;. Es verdad que en la carrera de esos tiempos pocos ten&iacute;an para conformarse, y la insatisfacci&oacute;n era regla de comportamiento vital que la publicidad a&uacute;n nos recuerda tozudamente. 
    </p><p class="article-text">
        El enorme esfuerzo que supone literalmente remover Roma con Santiago, revolver la litosfera entera, agitar al Planeta con nuestras maneras de entender el bienestar, no se hace en vano. Como pasa el tiempo, y nuestra redonda esfera azul sigue teniendo el mismo volumen que vieron Ad&aacute;n y Eva en su para&iacute;so perdido, el forceps aplicado a los recursos terrenales garantiza escasez futura como fruto genuino de la abundancia de esos tiempos revueltos que nos vieron crecer. 
    </p><p class="article-text">
        La crisis financiera no deja de ser una an&eacute;cdota de peque&ntilde;a entidad frente a la demoledora presencia del pertinaz flanco de los l&iacute;mites, aut&eacute;ntico muro de nuestras lamentaciones al que estamos postrados, sobre el que nos reclinamos implorando un poco m&aacute;s de tiempos revueltos, de aceleraci&oacute;n y cr&eacute;dito f&aacute;cil para seguir horadando en sus mismos cimientos. 
    </p><p class="article-text">
        Estos momentos nuevos, de resaca de la excepci&oacute;n que han supuesto los ritmos del inmediato pasado, quiz&aacute;s nos debieran hacer reflexionar sobre si queremos ? o podremos - volver a vivir tiempos revueltos, y qu&eacute; m&aacute;rgenes para querer ? o poder ? hacer otra cosa tenemos. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempos-revueltos_132_5399267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2009 09:20:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tiempos revueltos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puerto sin barcos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/puerto-barcos_132_5738884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La tasa de crecimiento del transporte mar&iacute;timo hab&iacute;a aumentado de forma exponencial, especialmente en el eje asi&aacute;tico-noroccidental, aunque tambi&eacute;n en otras latitudes. En justa correspondencia con este ritmo, comenz&oacute; una carrera de esloras, hacia el gigantismo de los buques, y se prodigaron los <em>hubs </em>y otras megaestructuras de intercambio y trasiego de materias primas del Sur y productos elaborados a bajo coste en el arco del Lejano Oriente, hacia las redes transeuropeas y el coloso yanqui. 
    </p><p class="article-text">
        Una m&aacute;s de las burbujas que se han formado en estos a&ntilde;os de fundamentalismo financiero ha sido la de las compa&ntilde;&iacute;as mar&iacute;timas, a partir de flotas de creciente porte que es preciso amortizar, y que son los grandes embajadores de la internacionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Tambi&eacute;n tiene car&aacute;cter burbujeante la codiciosa creaci&oacute;n de &ldquo;nodos de transbordo&rdquo; mar&iacute;timo a lo largo de las rutas mar&iacute;timas, con la pretensi&oacute;n de acaparar tr&aacute;nsitos y alg&uacute;n tipo de econom&iacute;a de escala que recalara dinamizando el dependiente desarrollo local. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los pron&oacute;sticos est&aacute;n fallando, y la mayor&iacute;a de los dirigentes portuarios y de navieras reconocen expectativas claras de decrecimiento en los atraques, a la par que muchas explanadas y diques de la geograf&iacute;a industrial se convierten en improvisados almacenes de coches que no se pueden vender, u otras mercanc&iacute;as que no encuentran pagador. Muchos, conocedores de que se juegan los cuartos, anulan apresuradamente planes de expansi&oacute;n. Otros, probablemente porque no valoran en justa medida el no jugar con dinero propio, ni con esas. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos se preguntan si, tras este desvanecimiento macroecon&oacute;mico, que, sin embargo, se acerca, por muchos motivos, a lo que asoma ya como la tercera gran depresi&oacute;n, la recuperaci&oacute;n del tr&aacute;fico mundial precisar&aacute; de las infraestructuras que se planifican hoy. Pero quiz&aacute;s es sensato - porque, &iquest;d&oacute;nde qued&oacute; la prudencia? - pensar en l&iacute;mites absolutos a la globalizaci&oacute;n, una vez que conocemos que el motor de su expansi&oacute;n ? el petr&oacute;leo ? tiene pocas perspectivas de seguir creciendo en vol&uacute;menes de producci&oacute;n, al no descubrirse, ni de lejos, las reservas para reemplazar a las que, por puro envejecimiento, est&aacute;n agot&aacute;ndose. Ya no es que sea el crudo el combustible de todo el transporte mar&iacute;timo, sino que es tambi&eacute;n el pilar esencial de la din&aacute;mica de crecimiento crediticio que precisa aqu&eacute;l. Tiempos, desde luego, muy diferentes. 
    </p><p class="article-text">
        Los polinesios, describen los antrop&oacute;logos, constru&iacute;an artesanales pistas de aterrizaje y torres de control, con la vana esperanza de que cayeran milagrosamente a sus pies las mercanc&iacute;as que alguna vez vieron tra&iacute;an los primeros colonizadores occidentales. Hoy, nos aprestamos a seguir con la inercia que ha marcado las anteriores d&eacute;cadas, pese a que la Historia ya est&aacute; tornando de su techo de multiplicaci&oacute;n, y se insiste en construir y ampliar puertos porque, como los polinesios, padecemos el llamado s&iacute;ndrome del culto cargo. Con las esquirlas del pasado pugnamos por abrirnos paso en un futuro de muy diferente porte. Desmembramos la costa, a costa de m&aacute;s infraestructura (que hay que mantener) y derroche de nuestro escu&aacute;lido acceso al dinero, para albergar diques sin barcos: de <em>hub</em> a<em> bluf,</em> como ha ocurrido ya en la grancanaria Arinaga o como ocurrir&iacute;a en la tinerfe&ntilde;a Granadilla, de no mediar el reconocimiento y quiz&aacute;s la humildad de que los retos nuevos no se solventan con recetas redundantes. Nada nuevo, por supuesto, que se insista, con p&oacute;lvora ajena, y se quiera endilgar a las pr&oacute;ximas generaciones el desvar&iacute;o desconcertante del que pese a tener nublada la vista alega que el camino siempre fue aqu&eacute;l que vino haciendo, aunque las se&ntilde;ales den saciado indicio de lo contrario. Amarga herencia de deudas abrir m&aacute;s brechas a nuestra maltrecha tierra.
    </p><p class="article-text">
         Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/puerto-barcos_132_5738884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2009 11:56:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Puerto sin barcos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El retorno de la confianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/retorno-confianza_132_5576995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        As&iacute;, es perfectamente comprensible que a&uacute;n estemos perplejos con que la marea (del progreso y el consumo) se haya ralentizado, y est&eacute; frenando a toda velocidad (con la misma vertiginosa velocidad a la que lleg&oacute; a esta cumbre ? cenit ? donde nos encontramos hoy). Y es tanta nuestra inercia, que tambi&eacute;n la inmensa mayor&iacute;a colige de lo que hoy nos ocurre que estamos ante un par&oacute;n t&eacute;cnico, o una venganza de codiciosos capitalistas e imp&iacute;os pol&iacute;ticos sin escr&uacute;pulos, que est&aacute;n poniendo chinitas en el camino de nuestra aspiraci&oacute;n leg&iacute;tima a la cumplida felicidad en este para&iacute;so ? que a&uacute;n est&aacute; por llegar - que es la sociedad del conocimiento y la inteligencia emocional, donde el l&iacute;mite siempre lo pone la maldad del otro, el sistema depravado u otros perversos humores que nos impiden la definitiva realizaci&oacute;n de nuestras aspiraciones. Surge el reproche por este tropez&oacute;n macroecon&oacute;mico y crediticio, y todos y todas no dudamos en hablar de recuperaci&oacute;n, en terape&uacute;ticas soflamas, apelando ? secretamente - a la aparici&oacute;n de la m&aacute;gica confianza que nos deber&iacute;a hacer retornar a esa habitual senda de los resultados positivos y la risue&ntilde;a prospecci&oacute;n del futuro. 
    </p><p class="article-text">
        La fe en el retorno de la confianza tiene nada que envidiar a las apariciones milagrosas que registran las diversas confesiones religiosas; no en vano ya muchos han estudiado c&oacute;mo nuestras sociedades han venido a sustituir altares por escaparates y mitos de&iacute;ficos por otros tecnol&oacute;gico - cibern&eacute;ticos. Flaco favor se le hace a la econom&iacute;a de todos los d&iacute;as en las apelaciones a los movimientos de fe burs&aacute;tiles, y a convertirnos los mortales televidentes en ansiosos escrutadores de mirada de gr&aacute;cil financiero, habl&aacute;ndonos por fin de que ha hecho su entrada triunfal, ella, la confianza, o &eacute;l, el cr&eacute;dito, que nos llevar&aacute; de la mano al camino extraviado, tras la merecida reprimenda por nuestra adoraci&oacute;n al becerro de oro, y poco m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia adventista en torno al retorno de la confianza y el fin del ciclo mal&eacute;fico ? adornado de monta&ntilde;as de an&aacute;lisis estad&iacute;sticos y prospectivos que tienen la divina virtud de autorreproducirse y enmendarse continuamente - se convierte, pues, en acto de un&aacute;nime celebraci&oacute;n, y al que se consagra la comunidad, sabedora de que es &eacute;ste el pilar sagrado de nuestra unidad convivencial, relegando al tenebroso espacio de la <em>cafrer&iacute;a</em> las advertencias que, por lo dem&aacute;s, siempre estuvieron ah&iacute;, escritas o perpetuadas por la transmisi&oacute;n oral, hasta que el <em>prime time</em> si hizo omnipotente con sus recursos a la distracci&oacute;n hecha mandamiento familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es d&eacute;bil el v&iacute;nculo sagrado que nos engarza, quiz&aacute;s muy endeble para los tiempos venideros. Est&aacute; anclada la comuni&oacute;n social en la multiplicaci&oacute;n, no en el reparto de lo existente; en la cosecha abundante, m&aacute;s que en la cesta con asas de mimbre; en el cat&aacute;logo del h&iacute;per, m&aacute;s que en las reuniones de las comunidades de vecinos. Es probablemente esta devoci&oacute;n m&iacute;stica hacia la aparici&oacute;n redentora de la confianza, a trav&eacute;s de los m&aacute;gicos cajeros autom&aacute;ticos y la multiplicaci&oacute;n del consumo, donde se encuentre no tanto el final, sino el mismo origen de alguno de los graves problemas que generan nuestra desconfianza en el futuro, y quiz&aacute;s la mejor forma de recuperar la esperanza sea perder la fe en los sacramentos paganos que alimentaron este curso avanzado de <em>merchandising </em>en el que hemos convertido nuestra forma de concebir las relaciones sociales y econ&oacute;micas. Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/retorno-confianza_132_5576995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2009 11:00:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El retorno de la confianza]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estados fallidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fallidos_132_4702310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El &ldquo;poder&rdquo; en los Estados fallidos suele estar mucho m&aacute;s disgregado, alcanzando un aire a medio camino entre el neofeudalismo, el pillaje y la anarqu&iacute;a. Son lugares con fronteras difusas, y violencia expl&iacute;cita, donde las reglas publicadas dan paso a la recompensa y pacto puntual con los detentores de la fuerza; tambi&eacute;n en esos lugares surgen alianzas entre el poder militar del Estado y la emergente capacidad de dirigir por parte de los se&ntilde;ores de la guerra, o grup&uacute;sculos de diferente entidad, identificaci&oacute;n religiosa, &eacute;tnica, etc. No tienen porqu&eacute; ser &eacute;stos grandes y poderosos hombres, sino m&aacute;s bien cabecillas de bandas que acogen a los que tienen poco que perder, y que ven en el ejercicio de la coacci&oacute;n una manera de asegurar su estatus en un lugar en descomposici&oacute;n, imponi&eacute;ndose a su compatriota, a las fuerzas de un Estado propio ya corrupto, o a intereses de pa&iacute;ses o mafias de zonas ricas, del exterior, que aprovechan la debilidad existente en la zona para hacer su agosto, b&aacute;sicamente extrayendo recursos naturales a baj&iacute;simo precio (pesca, cultivos diversos, minerales, recursos energ&eacute;ticos, etc.) que acaban, transformados, en nuestras grandes superficies. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se deshace un Estado, la violencia pasa de ser ejercida como monopolio por parte de &eacute;ste, a extenderse, siendo compartida por lugares apetecidos para las grandes redes de tr&aacute;fico de armas, a su vez clientes de las f&aacute;bricas de &eacute;stas, especialmente del Norte. Se multiplican los fielatos, se rompe la socorrida &ldquo;unidad de mercado&rdquo;, y se requiere la intervenci&oacute;n exterior, si es que los que intervienen tienen alg&uacute;n inter&eacute;s en garantizar inversiones o proteger intereses econ&oacute;micos, rutas comerciales, etc. 
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;frica subsahariana est&aacute; hoy convirti&eacute;ndose en lugar de amplio desarrollo de esta forma de ejercicio del poder, pero los diarios nos traen cotidianamente indicios de que esa n&oacute;mina se est&aacute; ampliando, con la extensi&oacute;n de pr&aacute;cticas, durante momentos cada vez m&aacute;s frecuentes, y en territorios tan amplios como algunos pa&iacute;ses euroasi&aacute;ticos, crecientes zonas de Centroam&eacute;rica, las cenizas de Irak, y algunos enclaves del continente asi&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Diversos eventos est&aacute;n acelerando esta situaci&oacute;n de desacople de una parte significativa del Mundo de las redes del comercio mundial, frustrando su integraci&oacute;n en lo que denominamos desarrollo. Aunque buena parte de esos pa&iacute;ses mantienen v&iacute;nculos de exportaci&oacute;n de materias primas que se transforman y consumen por parte de los pa&iacute;ses ricos ? nosotros -, se est&aacute; empeque&ntilde;eciendo el radio de acci&oacute;n de la todopoderosa globalizaci&oacute;n, precisamente cuando m&aacute;s se hab&iacute;an puesto esperanzas en que ella nos traer&iacute;a prosperidad generalizada. 
    </p><p class="article-text">
        En fin, los Estados fallidos son muestra, no solo de despotismo local, sino de una tendencia acelerada, paralela precisamente al fen&oacute;meno de la globalizaci&oacute;n, y que no ha sido otra que la consolidaci&oacute;n de la concentraci&oacute;n de la riqueza en estrechos c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos que necesitan fortificarse cada vez m&aacute;s, para evitar que los parias de la Tierra acechen sus despensas, lo que exigir&iacute;a una reflexi&oacute;n urgente sobre algunos axiomas en torno a la distribuci&oacute;n general de los recursos en el Mundo, y su situaci&oacute;n actual como germen de inevitables conflictos. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fallidos_132_4702310.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2008 15:33:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estados fallidos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pausa del petróleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pausa-petroleo_132_4701818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay quien circunscribe la actual par&aacute;lisis y decrecimiento econ&oacute;mico a la consecuencia de los juegos contables de algunas irresponsables entidades financieras, olvidando que conditio sine qua non para la existencia de esa din&aacute;mica de generaci&oacute;n de cr&eacute;dito, es que tengamos la movilizaci&oacute;n de energ&iacute;a y materiales suficiente que soporte los crecimientos y las altas tasas de retorno de las inversiones especulativas, con los que pagar los intereses de lo prestado. 
    </p><p class="article-text">
        El alivio que est&aacute; sufriendo la carrera fren&eacute;tica hacia el abismo del consumo, v&iacute;a depresi&oacute;n econ&oacute;mica, genera preocupaci&oacute;n amplia, por sus importantes repercusiones sobre la subsistencia de millones de personas. Resulta que la &ldquo;pausa petrolera&rdquo; se convierte, en el actual modelo, en una condena trampa para los que trabajan en muchos sectores econ&oacute;micos, poniendo en juego el sustento de los eslabones m&aacute;s vulnerables. 
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; planificando, al tiempo que ahondamos en la depresi&oacute;n econ&oacute;mica, un &ldquo;reflotamiento&rdquo; econ&oacute;mico que implicar&iacute;a, b&aacute;sicamente, recuperar la senda del crecimiento, algo que, como se ha comprobado emp&iacute;ricamente, precisa m&aacute;s energ&iacute;a y materiales. He ah&iacute; el principal dilema y problema que vamos a enfrentar, de forma recurrente, en el pr&oacute;ximo periodo. Cuando se quiera recuperar ese camino, vendr&aacute;n de nuevo los l&iacute;mites ? sobre todo los energ&eacute;ticos ? a recordarnos que hemos consumido el petr&oacute;leo f&aacute;cil, y que el mismo crecimiento econ&oacute;mico basado en su precio de saldo no podr&aacute; repetirse. As&iacute; nos lo ha transmitido la misma Agencia Internacional de la Energ&iacute;a, renuente hasta hace pocos a&ntilde;os a admitir escasez alguna. En su Informe de 2008 analiza los gigantes yacimientos de petr&oacute;leo del Mundo y &ldquo;descubre&rdquo; (tras a&ntilde;os de advertencia, por lo dem&aacute;s, por parte de m&uacute;ltiples ge&oacute;logos), que la mayor&iacute;a de aqu&eacute;llos son antiguos, muchos de ellos en declive, y sin sustituto inmediato. Se requieren cinco Arabias Saud&iacute; en dos d&eacute;cadas, nos dice el organismo, para suplir el declive de los grandes, pero el campo petrolero m&aacute;s &ldquo;joven&rdquo; y similar a los encontrados en ese pa&iacute;s &aacute;rabe tiene ya m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de existencia? Es otra forma de decir que nos enfrentamos al cenit y declive posterior del l&iacute;quido madre de nuestro modelo econ&oacute;mico, sin que podamos percibir a la vista ning&uacute;n milagroso &ldquo;mix energ&eacute;tico&rdquo; que nos permita seguir creciendo, si es que es eso lo que se pretende hacer (lo que nos llevar&iacute;a a posteriores problemas de l&iacute;mites f&iacute;sicos, tanto energ&eacute;ticos como de materiales). 
    </p><p class="article-text">
        Como dijera Albert Einstein, las ideas que crearon los problemas no pueden ayudarnos a salir de ellos. El recetario necesita ser replanteado, para decrecer de la forma menos traum&aacute;tica posible, previo reconocimiento de que el enfermo tiene un diagn&oacute;stico claro: empacho de crecimiento voraz, angustia al darse de bruces con los l&iacute;mites del plato, y comienzo de p&aacute;nico al no saber qu&eacute; hacer con tanto inc&oacute;modo comensal que tambi&eacute;n quiere participar del resto del pastel de lo que nos queda en la mesa com&uacute;n, la diezmada Tierra. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pausa-petroleo_132_4701818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2008 13:34:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La pausa del petróleo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al rescate del coche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/rescate-coche_132_4995455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Aproximadamente el 30% del petr&oacute;leo mundial diario se destina a mover los veh&iacute;culos privados, de lejos el principal consumidor de este recurso &uacute;nico, que se volatiliza con cada trayecto, tras decenas o cientos de millones de a&ntilde;os de preparaci&oacute;n en el subsuelo para su posterior combusti&oacute;n diaria. 
    </p><p class="article-text">
        La industria del motor es una de las principales del Mundo, y el poder&iacute;o econ&oacute;mico de cada naci&oacute;n est&aacute; hoy directamente relacionado con su capacidad de producci&oacute;n de veh&iacute;culos, siendo que todos los pa&iacute;ses pugnan por atraer o no dejar escapar las grandes cadenas de montaje y la enorme industria auxiliar que implica fabricarlos. 
    </p><p class="article-text">
        La multiplicaci&oacute;n de este modo de transporte ha definido, no &uacute;nicamente sectores econ&oacute;micos enteros y gran cantidad de empleo, etc. sino tambi&eacute;n la forma de concebir el espacio y el tiempo: las distancias para hacer lo b&aacute;sico se han hecho enormes, y el tiempo para abarcar espacios inimaginables por nuestros abuelos tambi&eacute;n. El automovilista, propulsado por el combustible l&iacute;quido de mayor poder energ&eacute;tico de Historia, circula normalmente con potencias que superan los 60 y 100 caballos de vapor, una unidad de potencia que pretendi&oacute; equiparar la fuerza de un equino elevando un peso de 75 kilogramos. As&iacute; pues, nuestros coches, de cientos de kilogramos de estructura, equivalen a la de descomunales cu&aacute;drigas de decenas de caballos que han permitido sentirnos poderosos jinetes durante las actuales d&eacute;cadas de ef&iacute;mera presencia del Homo sapiens automoviliensis? 
    </p><p class="article-text">
        El transporte privado probablemente est&eacute; llegando a su cenit de expansi&oacute;n hist&oacute;rica, aunque bien es verdad que las zonas ricas pretender&aacute;n frustar la l&oacute;gica tendencia paralela al declive petrolero inevitable tras d&eacute;cadas de hueco creciente entre la extracci&oacute;n del recurso y los decrecientes descubrimientos de crudo: la pr&aacute;ctica totalidad del parque m&oacute;vil mundial est&aacute; concebida para el petr&oacute;leo. El intento de rescate de la sinraz&oacute;n de este modelo de movilidad ya ha provocado millones de v&iacute;ctimas en las guerras por el crudo, y promete, si no se frusta el intento, incrementar su violencia, de forma inversamente proporcional al descenso petrolero. 
    </p><p class="article-text">
        Es una enorme quimera pretender sustituir este esc&aacute;ndalo motorizado que es la movilidad privada industrial por cualquier otro combustible: es comprensible que el jinete contempor&aacute;neo olvide que hay l&iacute;mites planetarios, cuando cotidianamente pasa de 0 a 100 kil&oacute;metros de velocidad en pocos segundos. Simplemente es inviable sobre todo para procurar seguir creciendo, una vez somos conscientes de que la aceleraci&oacute;n ? del coche y del modelo ? nos lleva a callejones de salida de futura escasez creciente. Rescatar al coche supone condenarnos a&uacute;n m&aacute;s para el futuro, y la necesaria reconversi&oacute;n de este sector y el empleo que genera en actividades de preparaci&oacute;n para un Mundo de (inevitable) menor movilidad no se deber&iacute;a hacer esperar. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&Atilde;&ordm;s Berm&Atilde;&ordm;dez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Bermúdez, Juan Jesús Bermúdez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/rescate-coche_132_4995455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2008 17:14:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Al rescate del coche]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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