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    <title><![CDATA[elDiario.es - Facundo Daranas Ventura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/facundo_daranas_ventura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Facundo Daranas Ventura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Breve historia de dos villancicos “nuestros”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/breve-historia-villancicos_132_1177077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El objetivo de este artículo no pretende ser otro que el dar a conocer entre los más jóvenes el origen de algunos de estos villancicos que, considerados como nuestros porque han arraigado profundamente entre nosotros, tienen una procedencia bastante lejana, como la isla de Cuba.</p></div><p class="article-text">
        En tiempo de Navidad &laquo;Santa Cruz de La Palma es toda un cantar. Santa Cruz de la Palma rezuma Navidad&raquo;. As&iacute; dice la letra del villancico <em>Pueblo Palmero</em> compuesto por Manuel P&eacute;rez Rodr&iacute;guez, profesor de Derecho de la ULPGC. Y es fiel reflejo de la realidad. Sus calles, plazas, templos y otros espacios sociales y culturales, para regocijo de propios y for&aacute;neos, se encuentran animadas a distintas horas del d&iacute;a y tambi&eacute;n de la madrugada por los <em>Ecos sonoros</em> de villancicos que <em>Anuncian</em> la Navidad. Villancicos que tienen distinta procedencia y origen y su presencia en esta isla obedece a distintas causas. Unos, los menos, son obra de autores locales. La mayor&iacute;a, no. Proceden estos &uacute;ltimos del folclore navide&ntilde;o de diversas comunidades aut&oacute;nomas. Los hay castellanos, gallegos, asturianos, catalanes, murcianos, andaluces, aragoneses&hellip; y se entonan a&ntilde;o tras a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La repetici&oacute;n cada a&ntilde;o de estos villancicos; la repetici&oacute;n de una misma letra y m&uacute;sica incluso en una misma tonalidad, a lo largo de tres generaciones durante m&aacute;s de setenta a&ntilde;os, Navidad tras Navidad, ha propiciado que en Santa Cruz de La Palma este hecho haya creado h&aacute;bitos y costumbres que hunden sus ra&iacute;ces en nuestra temprana infancia, que se viva de modo activo y participativo durante la juventud, que se disfrute en la madurez, se a&ntilde;ore en la distancia e, incluso, nos satisfaga el hecho de que trascienda la propia isla y que se lleve y se d&eacute; a conocer en otros municipios de Canarias como algo propio, como una singular manera de vivir nuestra Navidad. Estos villancicos vinieron ayer para quedarse y hoy forman parte de nuestro acervo cultural y patrimonio musical navide&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el objetivo de este art&iacute;culo no pretende ser otro que el dar a conocer entre los m&aacute;s j&oacute;venes el origen de algunos de estos villancicos que, considerados como nuestros porque han arraigado profundamente entre nosotros, tienen una procedencia bastante lejana, como la isla de Cuba, desde donde fueron tra&iacute;dos o enviados por emigrantes palmeros. Hoy nos referiremos a dos de ellos <em>Una estrella suspendida </em>y <em>Arbolito.</em>
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        El repertorio de villancicos de la reci&eacute;n creada rondalla de Divinos de la parroquia de El Salvador en 1947 y los a&ntilde;os siguientes era bastante escaso. <em>Anunciar,</em> <em>En la terrenal mansi&oacute;n, La Virgen est&aacute; lavando, Campana sobre campana </em>y alguno que otro m&aacute;s constitu&iacute;a todo su repertorio. La buena acogida del p&uacute;blico y su posterior demanda oblig&oacute; a los j&oacute;venes componentes de aquella primera rondalla a buscar nuevos temas navide&ntilde;os que hallaron en los sempiternos <em>Adeste fideles</em> y <em>Noche de paz, </em>en versiones de Bing Grosby obtenidas a trav&eacute;s de discos &laquo;de romper&raquo; de 78 r.p.m. traducidas posteriormente al castellano. <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Inesperadamente vino a engrosar este corto repertorio divin&iacute;stico una tarjeta de felicitaci&oacute;n navide&ntilde;a, una postal-disco tambi&eacute;n de 78 r.p.m., con m&uacute;sica y letra grabada que desde Zaza del Medio, en la isla de Cuba, le hab&iacute;an enviado sus hermanas a Lucianito, sacrist&aacute;n de El Salvador y vecino del barrio de san Sebasti&aacute;n. La postal-disco conten&iacute;a el villancico <em>Una estrella suspendida en el cielo de Bel&eacute;n.</em> Lucianito, aunque de mayor edad que el resto de los componentes, era miembro de la rondalla de Divinos de El Salvador en la que tocaba el tri&aacute;ngulo &laquo;con mucho o&iacute;do&raquo; y a veces lo sustitu&iacute;a por el pajarito de agua, la mostr&oacute; a su rondalla donde caus&oacute; una muy buena impresi&oacute;n y, adoptada como propia, r&aacute;pidamente la ensay&oacute; en un paso previo a las salidas nocturnas de la misma en los locales de la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica en la calle Fern&aacute;ndez Ferraz. Desde entonces pas&oacute; a formar parte de nuestro repertorio musical navide&ntilde;o m&aacute;s exquisito.
    </p><p class="article-text">
        Pedro Cobiella, uno de los padres de esta tradici&oacute;n divin&iacute;stica y componente de la primera rondalla, en entrevista realizada por quien suscribe en 1990, describi&oacute; a Lucianito (en la foto) como &laquo;un personaje de aquella &eacute;poca, flaco, enjuto, apenas 40 Kg. con sombrero, traje y corbata. Persona muy seria, con su silencio, con sus llamadas en las ventanas de los domicilios a los que se hab&iacute;an quedado dormidos&hellip; Personaje singular, era la persona que pon&iacute;a un poco de orden, a pesar de que era el hombre con el que se efectuaba la broma&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tiene el villancico una parte cantada por un solista, correspondiente a la estrofa <em>Gloria a Dios en las alturas,</em> que era interpretada en aquel entonces por la voz atiplada de un ni&ntilde;o, miembro tambi&eacute;n de la rondalla. Este tema figuraba ya en el primer libreto de villancicos editado en 1958 por el Servicio de Cultura y Arte de la Delegaci&oacute;n Insular del Frente de Juventudes con el nombre de <em>Estrella de Bel&eacute;n</em> y ha sido grabado en disco en una sola ocasi&oacute;n por la rondalla de Divinos de san Francisco con motivo de su 50 Aniversario, en cuya ocasi&oacute;n la parte solista fue interpretada por la joven Claudia Cabrera P&eacute;rez. Hace escasos d&iacute;as Chago Meli&aacute;n le pon&iacute;a su particular voz en la plaza de Espa&ntilde;a capitalina, abarrotada de p&uacute;blico procedente de diversos lugares, para disfrutar de un magn&iacute;fico XVI Recital Navide&ntilde;o ofrecido por la Agrupaci&oacute;n Tajadre.
    </p><p class="article-text">
        El otro villancico al que hemos de hacer referencia es <em>Arbolito, </em>estrenado por la rondalla de Divinos de la parroquia de san Francisco tras su creaci&oacute;n en 1954 y que, al igual que el anterior, tambi&eacute;n tiene procedencia cubana.
    </p><p class="article-text">
        En una tarde noche del mes de noviembre de 1954 el farmac&eacute;utico natural del municipio de El Paso, Vicente Capote Herrera, ofrec&iacute;a en su domicilio particular, actual n&uacute;m. 33 de la calle O&acute;Daly, un &aacute;gape para recibir a un paisano y amigo suyo reci&eacute;n llegado de Cuba con el que hab&iacute;a coincidido en tiempos de su estancia en aquella isla, donde el ahora farmac&eacute;utico hab&iacute;a iniciado estudios de Medicina. A los postres, el reci&eacute;n llegado present&oacute; ante la audiencia familiar unos &eacute;xitos discogr&aacute;ficos de moda en aquellos momentos en la isla de Cuba. Uno de ellos caus&oacute; grata impresi&oacute;n entre los presentes. Nos referimos al villancico <em>Arbolito </em>interpretado por Celia Cruz acompa&ntilde;ada por la Sonora Matancera. Dos de los asistentes a esta reuni&oacute;n eran el propio hijo mayor del anfitri&oacute;n, Vicente Capote Cabrera, quien nos facilit&oacute; esta informaci&oacute;n oral en 2004, y Rosario G&oacute;mez Gonz&aacute;lez, <em>do&ntilde;a Rosario</em>.
    </p><p class="article-text">
        Casualmente, nos apuntaba Julio Marante que la m&uacute;sica de este villancico podr&iacute;a tener su origen en la de <em>Puentecito, puentecito,</em> cantada por Anto&ntilde;ita Moreno. Pieza musical compuesta en 1945 por Ram&oacute;n Perell&oacute; R&oacute;denas (letra) y Genaro Monreal Campanera (m&uacute;sica) para el primer espect&aacute;culo de Anto&ntilde;ita Moreno titulado <em>Filigranas</em> en el que se evocaba la figura del pintor Julio Romero de Torres tras su fallecimiento en 1930. Y, efectivamente, su m&uacute;sica es id&eacute;ntica a la de <em>Arbolito.</em> No nos corresponde en este art&iacute;culo indagar sobre el origen de este villancico y la coincidencia de su m&uacute;sica. Pero s&iacute; queremos dejar documentada su procedencia y su feliz arribada a este puerto.
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        Hecha esta salvedad, <em>Do&ntilde;a Rosario</em>, sochantre en la capilla de la antigua cl&iacute;nica de la calle P&eacute;rez Gald&oacute;s (hoy Centro de Salud), entusiasta colaboradora en festejos musicales ben&eacute;ficos y <em>alma mater</em> de los Divinos de san Francisco, ilusionada con el nuevo villancico, cit&oacute; a los pocos d&iacute;as en su domicilio a su vecino Le&oacute;n Felipe, <em>Leoncito</em> como ella lo llamaba, para interpretarle al piano <em>Arbolito</em> con la finalidad de que lo incorporara a la rondalla de Divinos de san Francisco, de la que &eacute;l era su director. Seg&uacute;n nos manifest&oacute; la propia <em>do&ntilde;a Rosario</em> en grabaci&oacute;n sonora realizada en 1996, siempre se sinti&oacute; muy satisfecha de &eacute;l &laquo;Arbolito, tambi&eacute;n se lo ense&ntilde;e a Leoncito (&hellip;) es precioso&raquo;, afirmaba, mientras, de memoria y sin previo aviso, hac&iacute;a sonar sus notas en el piano ante m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n, dotado de exquisitas dotes musicales, lo llev&oacute; a la bandurria y posteriores acordes en la guitarra. Lo ensay&oacute; con su rondalla en los bajos de la actual Escuela Insular de M&uacute;sica y desde entonces el villancico <em>Arbolito</em> ha formado parte del repertorio navide&ntilde;o no solo de las sucesivas rondallas de Divinos de san Francisco, sino tambi&eacute;n del resto de agrupaciones y forma parte de la discograf&iacute;a navide&ntilde;a grabada por las diferentes rondallas de Divinos de Santa Cruz de La Palma.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Villancico alegre, de ritmo bastante vivo, por sus caracter&iacute;sticas ha sido utilizado tambi&eacute;n como pasacalle, esto es, que se canta mientras se avanza por la calle. Al amanecer del &uacute;ltimo domingo antes de la Nochebuena y despu&eacute;s de la misa de Luz, la rondalla de san Francisco, cuando se dirig&iacute;a al Encuentro con la de El Salvador, sol&iacute;a ir cantando estos villancicos denominados pasacalles. Uno de ellos era <em>Pastores y zagalas</em> interpretado siempre al pasar por el domicilio de Ezequiel Pastor, en calle Anselmo P&eacute;rez de Brito n&uacute;m. 55 en alusi&oacute;n al nombre de este. As&iacute;, llegaba la rondalla hasta la altura del Real Nuevo Club, en la calle Real, acompa&ntilde;ada de un inmensa multitud de seguidores y, tras un breve descanso en el que se <em>afinaban</em> las cuerdas vocales y tambi&eacute;n las instrumentales, la rondalla entonaba el <em>Arbolito</em> con el que cruzaba el Puente y hac&iacute;a su vibrante y alegre entrada en la plaza de Espa&ntilde;a ante numeroso p&uacute;blico expectante. En este sentido, en 1990, un antiguo villanciquero de la rondalla de El Salvador, Jos&eacute; Henr&iacute;quez Tabares, conocido como Pinto, nos indicaba con respecto a este momento que &laquo;El <em>Arbolito</em> tocada por ellos [san Francisco] sonaba muy bien. Cuando entraban tocando este villancico se ganaban a medio auditorio&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al amanecer del pr&oacute;ximo domingo Santa Cruz de La Palma revivir&aacute; de nuevo en el mismo escenario esta singular tradici&oacute;n del Encuentro de rondallas de Divinos. Un hecho que sobrepasa con creces el medio siglo de existencia.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como apunt&aacute;bamos m&aacute;s arriba, la repetici&oacute;n constante de un mismo acto crea h&aacute;bitos y costumbres que, pasado un tiempo, pueden llegar a convertirse en tradici&oacute;n. En este caso, una bonita y familiar tradici&oacute;n que ha calado profundamente en la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con este Encuentro dominical hago m&iacute;as las palabras de Saint-Exup&eacute;ry en <em>El Principito</em>: &laquo;Si por casualidad pasan por all&iacute;, no se apresuren, se los ruego, y det&eacute;nganse un poco, precisamente bajo la estrella&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enhorabuena y gracias a todos aquellos/as que a lo largo de varias generaciones han hecho posible nuestra particular forma de entender y vivir la Navidad. Que contin&uacute;e y que <em>Esta noche en La Palma reine alegr&iacute;a</em>. Feliz Navidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Facundo Daranas Ventura</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Catedr&aacute;tico de Historia y Socio de Honor de la Agrupaci&oacute;n Lo Divino de san Francisco</strong><em>Lo Divino</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Daranas Ventura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/breve-historia-villancicos_132_1177077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2019 10:26:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Breve historia de dos villancicos “nuestros”]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Villancicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La capa de san Francisco y los terciarios franciscanos en Cuba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/capa-francisco-terciarios-franciscanos-cuba_132_1327931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando en 1858 José Mendoza Morales aceptó ser hermano del culto en la Orden Tercera, entendió que la primitiva capa del santo se encontraba muy deteriorada y era necesario adquirir una nueva de mayor calidad que estuviera en consonancia con la imagen.</p></div><p class="article-text">
        Uno de los episodios m&aacute;s conocidos de la vida de san Francisco es el que hace referencia a la donaci&oacute;n de su propia capa a un pobre. Del tema se han hecho varias representaciones en el campo del arte y podr&iacute;a tener su antecedente en otro similar atribuido a san Mart&iacute;n de Tours (Francia), quien, en el siglo IV, parti&oacute; su capa por la mitad para d&aacute;rsela a un mendigo. La otra mitad pertenec&iacute;a al ej&eacute;rcito romano donde serv&iacute;a. M&aacute;s tarde se le apareci&oacute; Jes&uacute;s con la capa del mendigo. De ambos se han hecho representaciones en el arte por diversos artistas, v.gr. Giotto.
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        Por ello no es de extra&ntilde;ar que a la talla de san Francisco que se venera en el vecino templo de su nombre se le sobreponga una capa durante su festividad, por otro lado necesaria, ya que al tratarse de una talla concebida para retablo, la labra de su parte trasera no presenta la misma calidad en su ejecuci&oacute;n y acabado que la delantera. As&iacute;, el disponer de esta capa en las mejores condiciones fue, en un determinado momento, objeto de especial preocupaci&oacute;n por los miembros de la Orden Tercera de Santa Cruz de La Palma.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en 1858 Jos&eacute; Mendoza Morales acept&oacute; ser hermano del culto en la Orden Tercera, entendi&oacute; que la primitiva capa del santo se encontraba muy deteriorada y era necesario adquirir una nueva de mayor calidad que estuviera en consonancia con la imagen &laquo;porque la &uacute;nica que tiene se encuentra in&uacute;til a causa de su mucha antig&uuml;edad&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ello se abri&oacute; una suscripci&oacute;n entre los terciarios y otros fieles devotos de san Francisco con el fin de tener disponible el efectivo en el momento de recibir la nueva capa que ya hab&iacute;a encargado a la casa P. Mart&iacute; y Codovar, una de las m&aacute;s acreditadas f&aacute;bricas de Barcelona, que deb&iacute;a realizarse en &laquo;tis&uacute; con flores y blonda de oro fino&raquo; y cuyo importe &laquo;no deber&iacute;a de bajar de 2500 r.v.&raquo;. Concluida la suscripci&oacute;n a la que efectuaron su aportaci&oacute;n sesenta y nueve terciarios y devotos, se recaud&oacute; una cantidad de 2236,21 r.v.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el ayudante de Marina en Santa Cruz de La Palma, Miguel de las Casas y Lorenzo, terciario franciscano y amigo personal de Jos&eacute; Mendoza, se hab&iacute;a puesto en contacto con su amigo Antonio Serpa, emigrante palmero residente en La Habana, donde la fortuna le hab&iacute;a sido favorable con la fundaci&oacute;n de la empresa comercial Escaureza y Serpa, por si pod&iacute;a aportar alg&uacute;n donativo para la nueva capa del santo que se ten&iacute;a previsto adquirir.
    </p><p class="article-text">
        Transcurrido un corto espacio de tiempo, Antonio Serpa comunic&oacute; v&iacute;a epistolar a Miguel de las Casas que la capa de san Francisco ya &eacute;l la hab&iacute;a costeado en su totalidad y le aportaba la factura de justificaci&oacute;n. En la carta le manifestaba:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi estimado amigo (&hellip;) Autorizo a V. por la presente para que en mi nombre haga V. donaci&oacute;n de la mencionada capa a la cofrad&iacute;a de dicha imagen sin costo de ninguna especie por haberlo satisfecho yo a quien corresponda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde 1863, esta capa &laquo;de tis&uacute; con ramaz&oacute;n y puntilla de oro, con capucha de igual g&eacute;nero y gal&oacute;n, en la capucha dos broches de oro con dos piedras falsas azules engarzadas&raquo;, cubre las espaldas del santo en su festividad cuando procesiona por las calles de la ciudad y durante el a&ntilde;o permanece en la sala museo de la Orden Franciscana Seglar. Hasta el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX la imagen de san Francisco en su trayecto procesional recorr&iacute;a &uacute;nicamente la principal v&iacute;a de la ciudad. Era la denominada <em>procesi&oacute;n general</em>. Y solo una vez cada cinco a&ntilde;os, en un claro paralelismo con la Bajada de La Virgen, hac&iacute;a extensible su recorrido hacia las aleda&ntilde;as calles de <em>El Tanque</em> y <em>Los Molinos</em>.
    </p><p class="article-text">
        En agradecimiento por semejante donativo, el Discretorio de la VOT, adem&aacute;s de manifestar su reconocimiento a aquellos que hab&iacute;an sido sus bienhechores por los muchos beneficios recibidos, dispuso que los retratos de Antonio Serpa y Miguel de las Casas &laquo;fueran colocados, como en efecto lo est&aacute;n, en nuestra sala capitular&raquo;. En la actualidad no se conservan dichos retratos.
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a esta la &uacute;nica vez que la Orden Tercera de La Palma mantendr&iacute;a contactos con terciarios palmeros residentes en Cuba. En 1879, el sacerdote y terciario franciscano Domingo Vandama y Calder&oacute;n, emigrante a Cuba y p&aacute;rroco de la iglesia de Santa Mar&iacute;a del Rosario, en la Habana, envi&oacute; una carta a la VOT de san Francisco en esta ciudad en la que acompa&ntilde;aba una libranza de 150 pesos fuertes contra la casa de comercio de Juan Yanes de Santa Cruz de La Palma &laquo;para la compra de 50 varas de terciopelo carmes&iacute; para la construcci&oacute;n de un dosel de terciopelo carmes&iacute;, del que hay tanta necesidad para la fiesta de Nuestro Ser&aacute;fico Padre San Francisco&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dicha libranza respondi&oacute; a una insinuaci&oacute;n hecha desde la VOT palmera, sin esperanza de &eacute;xito, y que Vandama supo canalizar entre las familias residentes en Cuba pertenecientes a la Orden Tercera de la Habana utilizando el m&eacute;todo de la suscripci&oacute;n. Recibido con la l&oacute;gica alegr&iacute;a por los terciarios palmeros, acordaron estrenarlo &laquo;en el recibimiento que esta Orden hace a Nuestra Se&ntilde;or a de Las Nieves en la procesi&oacute;n general del a&ntilde;o venidero de 1880&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En otra ocasi&oacute;n, en 1892, el citado presb&iacute;tero Domingo Vandama y Calder&oacute;n, &laquo;envi&oacute; una limosna de 25 duros, que cambiados produjeron 27 que se destinaron para la compra del tafet&aacute;n necesario para la colgadura de la Iglesia&raquo;, a lo que la junta lo agradeci&oacute; y valor&oacute; como &laquo;prueba del amor que profesa a nuestra Orden&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde ya retornado de Cuba, el obispo lo nombr&oacute;, en 1894, padre comisario visitador de la Orden Tercera de La Palma, donde desarroll&oacute; una importante y meritoria labor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Facundo Daranas Ventura, catedr&aacute;tico de Historia</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Daranas Ventura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/capa-francisco-terciarios-franciscanos-cuba_132_1327931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Oct 2019 04:37:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La capa de san Francisco y los terciarios franciscanos en Cuba]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cuba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Calle Sacerdote Juan Pérez Álvarez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/calle-sacerdote-juan-perez-alvarez_132_4019286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Realmente, pocas son las veces en las que se tiene la ocasión de haber conocido y tratado a la persona que da nombre a la calle donde vives.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Con mucho gusto y responsabilidad accedo a la petici&oacute;n que me ha hecho la Real Sociedad Cosmol&oacute;gica de escribir sobre la calle donde vivo, en el entorno donde me cri&eacute; y jugu&eacute; de peque&ntilde;o, donde jugaron mis hijos y donde ahora tambi&eacute;n lo hace mi nieta. En estos momentos dos somos los vecinos m&aacute;s antiguos de la misma: Sani Garc&iacute;a, hija de Felipe, <em>el del Club,</em> y yo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El entorno</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Hasta 1996 la calle se denominaba <em>San Francisco</em> y se extend&iacute;a desde la calle Baltasar Mart&iacute;n hasta el Barco de la Virgen, ocupando una superficie de 674 metros cuadrados. A partir de esa fecha se denomina sacerdote <em>Juan D. P&eacute;rez &Aacute;lvarez</em> y comprende desde la calle Baltasar Mart&iacute;n hasta el comienzo de la calle A. Rodr&iacute;guez L&oacute;pez, antigua calle de El Tanque. Transcurre en paralelo a la calle Real desde las Cuatro Esquinas hasta La Alameda y es completamente peatonal. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Mis primeros recuerdos de ella evocan una calle con pavimento de piedras de callao asentadas sobre tierra por donde buscaba salir a la luz la hierba fresca. S&oacute;lo hab&iacute;a una acera situada en el lado de poniente de la misma. El perfil de la calle era hacia el centro por donde discurr&iacute;a el agua de la lluvia que, r&aacute;pida y espumosa, descend&iacute;a en cascada por los escalones procedente de la plaza. Ambas cosas &ndash;perfil y empedrado- quedaron ocultas por el asfaltado de la calle que se coloc&oacute; a mediados de los setenta, para volverse a recuperar la pavimentaci&oacute;n con piedras de callao en la reforma efectuada a finales de los ochenta del pasado siglo XX. 
    </p><p class="article-text">
        El primer tramo de la calle hasta alcanzar el nivel de la plaza transcurre en pendiente y a partir de aqu&iacute; se desarrolla en llano hasta la casa parroquial para desde este punto volver a descender hasta alcanzar el nivel de la calle de El Tanque. Todas las fachadas situadas en el lado de levante de la misma se correspond&iacute;an, y en muchos casos a&uacute;n se corresponden, con la parte trasera de las viviendas que, comunicadas interiormente, ten&iacute;an su entrada principal por la calle Real. Y salvo las tres edificaciones de nueva construcci&oacute;n, el resto conserva con ligeras modificaciones las mismas fachadas que ten&iacute;an en su origen. La alineaci&oacute;n de la calle sigue manteniendo el trazado original pese al plano de alineamiento y ensanche realizado para esta zona por el maestro de obras Felipe de Paz P&eacute;rez, en el siglo XIX, que no se lleg&oacute; a ejecutar. 
    </p><p class="article-text">
        En este primer tramo se sit&uacute;a mi casa. En tiempos de mis abuelos estaba comunicada interiormente con la calle Anselmo P&eacute;rez de Brito, constituyendo una sola vivienda y tambi&eacute;n dispon&iacute;a de un patio central. Hoy est&aacute; dividida. La fachada hacia esta calle conserva un estilo de arquitectura tradicional, mientras que su fachada hacia la calle Real fue modificada en 1923 en estilo ecl&eacute;ctico seg&uacute;n proyecto del arquitecto Pelayo L&oacute;pez y Mart&iacute;n Romero.  
    </p><p class="article-text">
        En el lado de poniente de la calle se levanta el edificio que ocupa toda la manzana, compuesto por cuatro viviendas y locales. Uno de ellos lo ocup&oacute; la empresa Construcciones y Obras SA. Y en el otro se instal&oacute; la Casa de Socorro, para prestar los primeros auxilios, local que m&aacute;s tarde ser&iacute;a arrendado por mi padre para instalar en &eacute;l su almac&eacute;n. 
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        La casa se&ntilde;alada con el n&uacute;mero 2 de orden actual pertenec&iacute;a al matrimonio formado por el abogado Manuel Jaubert y su esposa Rosario G&oacute;mez. Era de dos plantas y ten&iacute;a su entrada principal por esta calle a trav&eacute;s de una sencilla puerta, si bien la fachada principal hacia la calle Real hab&iacute;a experimentado una remodelaci&oacute;n en su planta baja realizada por el maestro de obras Sebasti&aacute;n Arozena y aprobada por la Junta de Ornato el 11 de agosto de 1894 siguiendo l&iacute;neas neocl&aacute;sicas. Recuerdo de esta casa su espl&eacute;ndido patio cuadrangular con galer&iacute;a perimetral en la planta alta, balaustres torneados y pies derechos labrados en madera de tea pintada en color verde claro. A &eacute;l se abr&iacute;an diversas dependencias de la vivienda. En el lado opuesto a la entrada se dispon&iacute;a la sala en la que el piano era una pieza fundamental e inseparable de la propietaria. Desde abajo, del patio, ascend&iacute;a una abundante vegetaci&oacute;n de plantas y flores que alcanzaba la altura de la citada galer&iacute;a. Era un aut&eacute;ntico patio canario, sin lugar a dudas, uno de los m&aacute;s bonitos de esta zona. A principios de los a&ntilde;os setenta fue demolida y en su lugar se levant&oacute; el edificio que contemplamos en la actualidad. Ha sido el responsable de que desde la azotea de mi casa no haya podido volver a ver las im&aacute;genes de la torre de El Salvador y el puerto. Nuevos y buenos vecinos se instalaron en este edificio donde a&uacute;n permanecen. 
    </p><p class="article-text">
        La plaza era el lugar de esparcimiento y juego por excelencia de los chicos y chicas. Pr&aacute;cticamente igual a como la contemplamos en la actualidad, salvo que su pavimento era asfaltado y se elevaba sobre el nivel de la calle empedrada. La arboleda era distinta a la que vemos hoy. Al comenzar la tarde, terminadas las clases en la escuela parroquial de san Francisco instalada en un local anexo al templo, y despu&eacute;s de merendar, la plaza era el punto de encuentro para la realizaci&oacute;n de diversos juegos infantiles: piola, boliche, trompo, aro, planto, pillada, manos arriba, ah&iacute; voy&hellip; y por supuesto, el f&uacute;tbol. De este entorno salieron varios jugadores para los primeros equipos de la ciudad. Al principio apenas circulaban coches, pero con el tiempo fue en aumento hasta el punto de que incluso su aparcamiento en la plaza imped&iacute;a la realizaci&oacute;n de cualquier tipo de juegos o actividades. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Aunque no hab&iacute;a delincuencia, est&aacute;bamos bien protegidos. La Polic&iacute;a Nacional se encontraba en su ubicaci&oacute;n actual y tambi&eacute;n la casa cuartel de la Guardia Civil al final del tramo de la calle haciendo esquina con A. Rodr&iacute;guez L&oacute;pez. Justo enfrente, al otro lado de la calle, se encontraba la dulcer&iacute;a La Campana, fundada por Manuel Ib&aacute;&ntilde;ez, natural del Puerto de Santa Mar&iacute;a (C&aacute;diz), maestro de reposteros locales y en la que adquir&iacute;amos, adem&aacute;s de dulces y &lsquo;agua milagrosa&rsquo;, polos y vaticanos. Terminaba esta calle en el cine Parque de Recreo, ante cuya fachada y en plena calle se instalaba un puesto itinerante de golosinas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La persona</strong>
    </p><p class="article-text">
        El sonido de las campanas del templo de San Francisco sobrepasaba naturalmente el &aacute;mbito de la calle y plaza para hacerse audible en una amplia zona de la poblaci&oacute;n. Se hac&iacute;an repicar pocas veces a lo largo del d&iacute;a. Antes de las misas. Jam&aacute;s he o&iacute;do un repique de campanas tan perfecto, singular y limpio como el sonido que arrancaba de ellas el sacrist&aacute;n &lsquo;Pedrito&rsquo;. Desde 1970 dejaron de repicar a consecuencia del derrumbe de las armaduras tras la espada&ntilde;a. Desde el d&iacute;a 26 de marzo de 2016 se hacen sonar por medio de dispositivos electr&oacute;nicos. A finales de los cincuenta el toque continuado y largo de la campana peque&ntilde;a &ndash;esquila- de la espada&ntilde;a los domingos a las 15:00 horas anunciaba el comienzo de la catequesis, momento en que la plaza se llenaba de chicos. Un sacerdote alto y delgado con amplia y larga sotana negra, esperaba en el atrio. 
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        Era don Juan P&eacute;rez &Aacute;lvarez (Bre&ntilde;a Alta, 1931-Santa Cruz de La Palma, 1996) &ndash;nunca pude tutearlo a pesar de su insistencia como compa&ntilde;ero de Instituto- quien el 26 de mayo de 1956 hab&iacute;a sido ordenado sacerdote por el obispo canario Domingo P&eacute;rez C&aacute;ceres, actuando como madrina su hermana Rosario. Se cumplen ahora 60 a&ntilde;os de su ordenaci&oacute;n. Su hermano mayor, Miguel, ya era sacerdote desde diciembre de 1950. 
    </p><p class="article-text">
        Realmente, pocas son las veces en las que se tiene la ocasi&oacute;n de haber conocido y tratado a la persona que da nombre a la calle donde vives. Mis primeros recuerdos de don Juan  se remontan a mi infancia. Serio y amable, lo ve&iacute;a subir y bajar por esta calle con paso largo y caminar r&aacute;pido. Desde la ventana de mi casa me llamaba la atenci&oacute;n observar en su cabeza la coronilla circular rapada &ndash;solideo- con que se distingu&iacute;a a los sacerdotes. Excepto mi bautismo &ndash;a&uacute;n no estaba creada la parroquia- toda mi vida parroquial ha transcurrido en la iglesia de san Francisco, orientada fundamentalmente por don Juan como p&aacute;rroco. Recuerdo c&oacute;mo se preocupaba de modo especial por algunos de mis amigos que hab&iacute;an perdido a su padre en edad temprana. Su casa era para los chicos una prolongaci&oacute;n de la plaza debido a que siempre mantuvo las puertas abiertas y por la gran cantidad de juegos de que dispon&iacute;a, sobre todo lecturas de &lsquo;Vidas ejemplares&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En don Juan conoc&iacute; dos etapas bien distintas. Una primera marcada por una elevada rectitud propia del momento, y otra segunda, muy distinta a la anterior, m&aacute;s abierta y tolerante, experimentada a ra&iacute;z del concilio Vaticano II, y en la que a partir de 1975 comenz&oacute; a mostrar su admiraci&oacute;n por la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, lo que, sin lugar a dudas, le enriqueci&oacute;. Me llamaba la atenci&oacute;n en &eacute;l su psicolog&iacute;a, metodicidad, disponibilidad para servir a los dem&aacute;s y sus homil&iacute;as, de modo especial, la de Jueves Santo. En el trato se hac&iacute;a sentir muy cercano.  
    </p><p class="article-text">
        Se mostr&oacute; siempre, con sus virtudes y sus defectos, como un hombre comprometido con su profesi&oacute;n. Vocacional y buscador de vocaciones, que aprovechaba cualquier espacio para ello,  bien fuera el propio templo, a trav&eacute;s de su docencia en el Instituto o incluso hasta la oportunidad que se le presentaba tras la instalaci&oacute;n en la isla de la emisora de radio &lsquo;La Voz de la isla de La Palma&rsquo;, para llevar a todos los hogares la retransmisi&oacute;n de la misa dominical y el rezo diario y vespertino del Rosario. As&iacute; logr&oacute; despertar en muchos j&oacute;venes &ndash;tal vez su principal l&iacute;nea de trabajo-, incluso en tiempos dif&iacute;ciles, la vocaci&oacute;n sacerdotal, llegando a ordenarse la inmensa mayor&iacute;a de ellos, bien como sacerdotes diocesanos o bien como jesuitas. 
    </p><p class="article-text">
        Se contabiliza actualmente siete jesuitas en activo que fueron orientados inicialmente por don Juan. Uno de ellos Francisco Jos&eacute; Ruiz P&eacute;rez, actual Provincial de los jesuitas de Espa&ntilde;a desde 2010, se refiere a &eacute;l diciendo: &ldquo;Era un sacerdote entregado, que hac&iacute;a una lectura del Evangelio del que extra&iacute;a la necesidad de elegir y optar, con un don natural para acompa&ntilde;ar ese momento de los j&oacute;venes en que todo sue&ntilde;o de servicio hay que recogerlo y tasarlo ante Dios. El Evangelio era realmente su santo y se&ntilde;a. Fue un autodidacta. Sus consejos de lecturas que pod&iacute;an ayudar eran constantes. Su cari&ntilde;o a la Compa&ntilde;&iacute;a se explica por el perfil del jesuita que &eacute;l admiraba: misionero, preparado, obediente, parco&hellip;Y supo ver con anticipaci&oacute;n la urgencia de la promoci&oacute;n vocacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo despert&oacute; don Juan su vocaci&oacute;n en 30 sacerdotes diocesanos, 25 de los cuales eran hijos de su parroquia, y los otros 5 lo eligieron como formador. Uno de ellos, Jos&eacute; Francisco Concepci&oacute;n Checa, valora de don Juan &ldquo;su capacidad para vivir con pasi&oacute;n lo que era. Eso lo hizo incluso en medio de una grave enfermedad. Pudo equivocarse, pero creo que hay que reconocerle que siempre crey&oacute; y vivi&oacute; intensamente cada momento de su vida. Eso es lo que yo m&aacute;s admir&eacute; siempre en &eacute;l&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        San Francisco fue su parroquia durante cuarenta a&ntilde;os. Tras su fallecimiento, sus feligreses dijeron de &eacute;l que &ldquo;cautivaba su estilo de vida extremadamente austero, su infatigable disponibilidad para ayudar y ser &uacute;til a todos, principalmente a los desvalidos, su especial preocupaci&oacute;n por la juventud, sus homil&iacute;as ricas en contenido y normas de vida (&hellip;)&rdquo;. En palabras de su hermana Rosario, sus dos hermanos sacerdotes &ldquo;nunca buscaron honores, eran personas sencillas, viv&iacute;an en austeridad y buscaban s&oacute;lo dar gloria a Dios y hacer el mayor bien a los hermanos, especialmente a los m&aacute;s necesitados&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A solicitud popular, la Corporaci&oacute;n municipal de Santa Cruz de La Palma, aprob&oacute; en sesi&oacute;n plenaria celebrada el 10 de junio de 1996 el cambio de denominaci&oacute;n a un tramo de la calle san Francisco por el de sacerdote Juan D. P&eacute;rez &Aacute;lvarez seg&uacute;n expediente &ldquo;en el que constan 4.000 firmas que avalan tal petici&oacute;n. Visto que para la ciudadan&iacute;a en general, cat&oacute;licos o no, fue notoria y reconocida su ejemplar labor sacerdotal, formativa y de ayuda a los dem&aacute;s en todos los &oacute;rdenes, haci&eacute;ndose acreedor del cari&ntilde;o y respeto de cuantos le conocieron, el Pleno por unanimidad acord&oacute; designar el tramo de calle (&hellip;) con el nombre de Sacerdote Juan Don P&eacute;rez &Aacute;lvarez, como p&uacute;blico reconocimiento y gratitud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Facundo Daranas Ventura</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Daranas Ventura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/calle-sacerdote-juan-perez-alvarez_132_4019286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 May 2016 16:59:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Calle Sacerdote Juan Pérez Álvarez]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sacerdotes]]></media:keywords>
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