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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ángel Alda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/angel_alda]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ángel Alda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Adiós a Diego, panadero de Olavide]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/adios-diego-panadero-olavide_1_12930206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e81aa84b-39e1-4fc9-bc19-569ff52dfe8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós a Diego, panadero de Olavide"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El último resistente de un tipo de negocio desaparecido en el corazón de Chamberí cierra la tienda que suministraba la barra del día los bollos, las tortas, y las chuches de los niños</p><p class="subtitle">Alarma en las librerías madrileñas por el cierre de Tipos Infames, que revuelve al sector y provoca una cascada de críticas</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as me preguntaba Carmen Santamar&iacute;a, estupenda observadora y relatora de la vida del barrio, si pod&iacute;a resumir en pocas l&iacute;neas la evoluci&oacute;n social, c&iacute;vica y urbana de la vecindad de la plaza de Olavide, desde los tiempos posteriores al derribo del viejo mercado hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Pues resulta que de alguna manera s&iacute; que puedo encontrar un eje, un s&iacute;mbolo, incluso dos fotos que resumen cincuenta a&ntilde;os de vida de barrio.
    </p><p class="article-text">
        Les cuento. No hay vecino de la plaza y de su entorno que no conozca a Diego, propietario actual de la veterana Panader&iacute;a Lucas en Palafox con Olid. Muchos menos recordar&aacute;n a su padre, Lucas, el fundador del comercio. La noticia, la mala noticia, es que Diego cierra la panader&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los cambios de vecindad, la alteraci&oacute;n en las formas de vida, lo que algunos llaman gentrificaci&oacute;n, hace imposible el mantenimiento de los negocios comerciales en t&eacute;rminos rentables o de calidad de vida que muchas veces es lo mismo. Sobre todo cuando coincide con la edad, el cansancio, la enfermedad cr&oacute;nica o la posibilidad de tener una actividad alternativa m&aacute;s c&oacute;moda, menos sacrificada, que un comercio con tantas exigencias horarias como una panader&iacute;a.
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            <span class="title">
                Diego, en la puerta de su panadería, junto a su mujer                            </span>
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        Diego ha vivido desde ni&ntilde;o en torno al negocio que mont&oacute; su padre en Madrid nada m&aacute;s llegar de su natal Villardompardo, provincia de Ja&eacute;n. Los que recordamos a Lucas, su estampa s&oacute;lida, su fuerte acento andaluz, tenemos en la memoria a un vecino m&aacute;s, a una persona amable que viv&iacute;a su negocio con entrega y sirviendo a sus clientes que eran a la vez vecinos. La barra del d&iacute;a, los bollos, las tortas, los dulces y caramelos, las chuches de los ni&ntilde;os, todo el surtido de una panader&iacute;a de barrio.
    </p><p class="article-text">
        Para los curiosos de las viejas formas del comercio de barrio en Madrid en los a&ntilde;os setenta y ochenta les voy a copiar un escrito de 2011 que un colaborador, Miguel Reina, <a href="https://laplazadeolavide.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del blog de la plaza de Olavide</a>, que todav&iacute;a est&aacute; en abierto en la red, escribi&oacute; sobre el negocio de panader&iacute;a de Lucas Lanagran, el padre de Diego, protagonista de esta nota:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Sita en la calle Palafox n&uacute;mero 27, est&aacute; la panader&iacute;a LUCAS, un m&iacute;tico comercio tradicional, de los que ya desgraciadamente no abundan.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Negocio puramente familiar fundado en 1969 por Lucas Lanagran, un hombre llegado de su Ja&eacute;n natal.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Uno de los comercios m&aacute;s antiguos de la zona, quiz&aacute; junto Calzados Cantero o Ultramarinos Zurdo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Fui muy amigo de sus hijos, Blas y Diego, con los que compart&iacute; infinidad de ratos en la plaza, jugando al f&uacute;tbol.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Conoc&iacute; su realidad, aquellos a&ntilde;os de apreturas, donde en escasos metros deb&iacute;a convivir el matrimonio y 3 hijos m&aacute;s el negocio.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Eran como hormiguitas todos, muy trabajadores, muy responsables y as&iacute; lograron superar las adversidades econ&oacute;micas y lograr un mayor bienestar, algo que no tardaron en alcanzar.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Recuerdo las broncas del padre a los hijos cuando estos se zampaban un donut, un cuerno de chocolate o un croissant a sus espaldas o tambi&eacute;n su privilegiada memoria para acordarse si le hab&iacute;as dejado a deber un duro. Tiempos en los cuales todas las cuentas eran de cabeza, nada de calculadoras.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por desgracia, me acabo de enterar que Lucas falleci&oacute; en 2009. No obstante, Diego regenta la panader&iacute;a desde hace ya varios a&ntilde;os, y ah&iacute; sigue, viendo como cantidad de negocios han ca&iacute;do y el continua.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tambi&eacute;n recuerdo c&oacute;mo aguantaron cuando all&aacute; por 1993 aproximadamente, lleg&oacute; la revoluci&oacute;n de las nuevas panader&iacute;as, con art&iacute;culos novedosos como baguettes, pan de ajo, pan de cereales, integral y un sinf&iacute;n de variedades. En Cardenal Cisneros pusieron una de ellas y parec&iacute;a que se iba a comer el mundo. Captaron clientela, la verdad, pero sin embargo no dur&oacute; muchos a&ntilde;os. La panader&iacute;a quiz&aacute; lo noto, pero supo aguantar con su clientela fiel.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por &uacute;ltimo, no me olvido de los colores rojiblancos que toda la familia llevaba en el coraz&oacute;n, inolvidable aquella experiencia de Mayo del 86 cuando el Atleti lleg&oacute; a la final de la Recopa en Lyon(Francia), y all&iacute; fuimos, en bus, junto a la pe&ntilde;a atl&eacute;tica Chamber&iacute;, que estaba en la calle Santa Engracia. El equipo fue vapuleado 3-0 por un Dinamo de Kiev intratable, pero la aventura fue inolvidable, era la primera vez que sal&iacute;amos al extranjero. Recuerdo c&oacute;mo animaba Chari (la hija mayor).&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Dos generaciones y casi dos mundos entre medias. El que va de una plaza con una fuerte identidad social y cultural a un entramado cosmopolita y comercial determinado por las terrazas y los bares como &uacute;nica vertebraci&oacute;n identitaria. De Lucas a Diego. Lucas c&oacute;mo s&iacute;mbolo de una forma de vida y Diego como el &uacute;ltimo resistente.
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                Lucas, el fundador de la panadería                            </span>
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        Antes que &eacute;l otros abandonaron su negocio o el negocio les abandon&oacute; a ellos. En el recuerdo otros amigos: Ovidio, encargado del ultramarino La Esperanza, Catalina, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/adios-a-calzados-cantero-la-historica-alpargateria-de-la-plaza-olavide_1_6407268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la recordada due&ntilde;a de Calzados Cantero</a>, Carlos Paz, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/noticias/carlos-paz-ultimo-chamarilero-chamberi-muere-victima-coronavirus_1_7275028.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo chamarilero de Chamber&iacute;</a>, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/cierra-maracana-ultimo-bar-historico-plaza-olavide_1_10556740.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago del Maracan&aacute;</a>, a quien todav&iacute;a nos encontramos en la plaza de pascuas a ramos. O los Marianos, los quiosqueros de Eloy Gonzalo; el &uacute;ltimo nos acaba de dejar al jubilarse en diciembre de 2025.
    </p><p class="article-text">
        Diego, si no me equivoco, con vosotros creo que desaparecen los &uacute;ltimos comerciantes del barrio de la vieja escuela. Afortunadamente queda alg&uacute;n que otro farmac&eacute;utico, los del Anaur, el zapatero de Olid, puede que deba contar con nuestros incre&iacute;bles, sutiles y casi fantasmag&oacute;ricos comerciantes chinos, a quienes pocos son capaces de poner nombre y poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que la vida sigue y la marcha de unos va asociada a la llegada de otros nuevos. Y en el campo del comercio todav&iacute;a el barrio es un mundo en el que se producen sorpresas y felices hallazgos. &iquest;Qu&eacute; significa la presencia de Santiago y Patricia a la cabeza del Toma Caf&eacute;, la de Andr&eacute;s en la Tienda de Vinos o la de Timi y Joaqu&iacute;n en Alma Nomad? No ser&iacute;a justo que un cronista avisado se sustrayese a la realidad. Todo entra en el bombo de la loter&iacute;a de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Desaparece un mundo y otro entra en su lugar. Pero nada ser&aacute;, nada es igual.
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo para ti Diego y t&uacute; familia, tu mujer Montse y tus dos hijos, Diego y Ana. Te llevas contigo nuestra mejor memoria y consideraci&oacute;n. Y nuestros mejores tiempos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
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 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/adios-diego-panadero-olavide_1_12930206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 15:00:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adiós a Diego, panadero de Olavide]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Plaza Olavide Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta a un inversor inmobiliario de Chamberí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/carta-abierta-inversor-inmobiliario-chamberi_129_11532176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49edda86-77f6-49ef-88eb-6623d60f7742_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta a un inversor inmobiliario de Chamberí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede que usted no tenga el mayor interés por el futuro de aquellos a quien les coloque el producto de sus proyectos. Solo quiere invertir en edificios o activos inmobiliarios desconchados y viejos, con propietarios actuales cansados y poco amigos de meterse en líos. Seguro que es un gran negocio. Pero tiene sus límites</p><p class="subtitle">Vivir sin luz como “invitación” para hacerte abandonar tu casa: “Compré un camping-gas para comer”</p></div><p class="article-text">
        A ver Se&ntilde;or Vulture, perdone, si lo prefiere usted, se&ntilde;or Inversor. Me dirijo a usted tan personalmente como para hacerle un favor y hac&eacute;rmelo a m&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Usted quiere venir a mi barrio a realizar negocios y yo quiero seguir viviendo en el con un sistema de vida lo m&aacute;s parecido al actual, siendo vecino, manteniendo una empresa, trabajando o estudiando. Y hacerlo junto a mi familia, mis empleados, mis vecinos actuales y tambi&eacute;n con usted &iquest;por qu&eacute; no?
    </p><p class="article-text">
        Muchos piensan que las dos cosas son imposibles. Que usted viene a forrarse a costa de demandas econ&oacute;micas y habitacionales que en la actualidad no est&aacute;n bien atendidas en nuestro entorno. Seguramente usted valora que Madrid se ha convertido en una especie de lugar muy apetecible para invertir en bienes inmobiliarios. Que Madrid es hoy un im&aacute;n que atrae peque&ntilde;os y medianos capitales excedentes en determinados &aacute;mbitos sociales y profesionales de algunos pa&iacute;ses porque tambi&eacute;n es un lugar atractivo para vivir y disfrutar de la vida. Usted quiere ser el nodo, el punto de encuentro entre esas gentes y su dinero y dar forma al objeto de sus deseos de comprar un apartamento o alquilarlo en un barrio tan llamativo para ellos como para convertirse en residencia temporal o permanente. Y usted piensa que sabe c&oacute;mo hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde est&aacute; la madre del cordero. Una expresi&oacute;n castiza que tratar&eacute; de aclararle. Adivinar el secreto del barrio de Chamber&iacute;, de ese pol&iacute;gono delimitado por la Castellana, la calle G&eacute;nova, los bulevares, el paseo de Rosales, Isaac Peral, Reina Victoria y Raimundo Fern&aacute;ndez Villaverde. Y con posibles extensiones laterales tan atractivas como el propio interior del dibujo. El secreto es la suma de otros peque&ntilde;os secretos menores y atractivos para sus potenciales clientes: ejecutivos de multinacional, clases ociosas, rentistas adinerados, profesionales liberales y estudiantado rico de Europa, Am&eacute;rica y Asia. Quieren esas propiedades como inversi&oacute;n pero tambi&eacute;n y alternativamente como residencia para ellos o para sus familiares. Lo piensan mucho. Tampoco es que les sobre el dinero. Muchos son pensionistas y disponen de un capital para invertir a veces procedente de la venta de otros activos en su pa&iacute;s. Y por &uacute;ltimo, t&oacute;melo usted c&oacute;mo un aviso, saben que la actividad de alquileres tur&iacute;sticos en viviendas privadas deterioran el valor de las propiedades. Incluso, d&eacute;jeme que especule, les molesta tener como vecinos de escalera a turistas de alpargata y mochila. Ellos son otra cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es Chamber&iacute; el &aacute;mbito tur&iacute;stico de masas madrile&ntilde;o por excelencia si bien est&aacute; cercano al mismo. A Chamber&iacute; los extranjeros quieren venir por la cercan&iacute;a de buenos colegios y dotaciones universitarias. De hecho llevan bastantes a&ntilde;os viniendo.&nbsp;Por la existencia de un tejido comercial, hostelero y recreativo muy diverso. Por la comodidad de vida y la seguridad de sus calles modernas. Pero sobre todo por la percepci&oacute;n de que existe una forma de vida muy particular diferenciada del bullicio de masas tur&iacute;sticas del centro de la ciudad de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el desarrollo de los nuevos negocios&nbsp;pone en peligro esos valores, esas dotaciones f&iacute;sicas y ambientales, si se alteran los equilibrios fundamentales que mantienen esa ecolog&iacute;a, puede que usted a corto plazo se forre pero sus clientes no lo tendr&aacute;n tan claro para el futuro. Ahora bien, si usted s&oacute;lo quiere llegar y besar el santo la conversaci&oacute;n no tiene mucho sentido. Puede que todo esto le suene a chino. Puede que usted no tenga el mayor inter&eacute;s por el futuro de aquellos a quien les coloque el producto de sus proyectos. Usted en ese modelo solo quiere invertir en edificios o activos inmobiliarios desconchados y viejos, con propietarios actuales cansados y poco amigos de meterse en l&iacute;os. Seguro que es un gran negocio. Pero tiene sus l&iacute;mites. Los precios de los activos tienen un techo. Las expectativas de los actuales propietarios por muy cansados que est&eacute;n son enormes. La gente con posible &aacute;nimo de venta de sus propiedades, quiero que lo sepan ya por si todav&iacute;a lo ignoran, est&aacute; esperando el oro y el moro. Hay por el barrio una casta de br&oacute;kers de medio pelo que quieren operar como necesarios intermediarios entre los actuales propietarios y los capitalistas de riesgo de todo tipo que se acercan al barrio. Sudamericanos, israel&iacute;es, asi&aacute;ticos de nacionalidades extra&ntilde;&iacute;simas en nuestro entorno econ&oacute;mico y norteamericanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        H&aacute;ganme caso. Prosperen ustedes y permitan que sus clientes prosperen tambi&eacute;n. Creen un entorno agradable, hagan lo posible por conciliar su proyecto con el proyecto vital de sus clientes. El mejor camino no es otro que conservar el equilibrio de actividad tradicional y mod&eacute;lico del barrio. Favorezcan por ejemplo que <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/inmobiliaria-expulsa-popular-detiene-corazon-musical-chamberi-20-despidos-400-alumnos-escuela_1_11454289.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Escuela Popular de M&uacute;sica y Danza</a> de la plaza de Olavide se mantenga en su lugar. No conviertan el barrio en un mon&oacute;tono negocio global hostelero. Intercalen actividades y modos de explotaci&oacute;n de negocios diferentes. Den un espacio a la pluralidad de negocios. Respeten al empresario resistente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus clientes, los que les vayan a comprar o alquilar los preciosos apartamentos que decoren en los viejos edificios a remodelar se lo agradecer&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que no vean en ustedes el odioso especulador que solo quiere dar el pase de tomar el dinero y correr. Las circunstancias del mercado pueden variar con mucha facilidad. Una nueva pandemia. Una ca&iacute;da en la cotizaci&oacute;n del d&oacute;lar, una crisis b&eacute;lica del entorno&hellip; mucho mejor hacer las cosas bien. Ampliar la base y el per&iacute;metro de sus negocios. Devolver a los barrios parte de sus excedentes. Practicar el encuentro social de los nativos y los for&aacute;neos. Como si estuviesen viviendo un revival de los primitivos tiempos del gran tour o del turismo hippie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Divi&eacute;rtanse, h&aacute;ganme el favor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y d&eacute;jennos vivir. No tienen que ser ustedes los malos de la pel&iacute;cula. Y nosotros los perdedores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/carta-abierta-inversor-inmobiliario-chamberi_129_11532176.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2024 18:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta abierta a un inversor inmobiliario de Chamberí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta de un chamberilero por los ataques del 11M de 2004: "Los políticos utilizarán toda su panoplia de explicaciones y se te revolverán las tripas una vez más"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/carta-chamberilero-ataques-11m-2004-politicos-utilizaran-panoplia-explicaciones-revolveran-tripas-vez_1_10998535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Reproducimos la misiva que envió hoy hace 20 años Ángel Alda a su familia, intranquila por las noticias confusas que por entonces llegaban de forma confusa</p><p class="subtitle">Los 33 monumentos y homenajes a las víctimas del 11M en Madrid: “Es vital que la memoria se pueda tocar y permanezca”</p></div><p class="article-text">
        Correo electr&oacute;nico para la familia que escrib&iacute; el mismo 11 de marzo de 2004, el d&iacute;a de los atentados de Madrid, posiblemente por la tarde
    </p><p class="article-text">
        <em>La familia de Madrid bien. Todos estamos muy impresionados. Desde llorar hasta tener un constante nudo de tensi&oacute;n en el est&oacute;mago abarcamos todo tipo de reacciones. Yo he salido a la calle muy temprano, conociendo solo el hecho de las explosiones pero sin saber el alcance de las mismas. Ya sab&eacute;is que en Madrid, ahora menos, era ciertamente com&uacute;n que se produjesen atentados con alguna v&iacute;ctima, pocas en cualquier caso. No not&eacute; grandes cambios con respecto a otros d&iacute;as, si acaso una actividad m&aacute;s alta de lo normal de coches con sirena y una aglomeraci&oacute;n de tr&aacute;fico en el entorno del Hospital Cl&iacute;nico. Muchos grupos de estudiantes universitarios marchan por la calle tranquilamente a horas raras para tales paseos, pero nada extra&ntilde;o sabiendo que hoy hab&iacute;a huelga de profesores. La cuesti&oacute;n es que una vez terminada la reuni&oacute;n de trabajo he caminado un rato por la zona de los colegios mayores sin percibir nada particular. Al subir a un taxi escucho en la emisora que hab&iacute;an dado una cifra de 176 muertos. Me he quedado tan paralizado que cuando el taxi llegaba a Olavide no le he dicho al taxista que me quedaba a este lado de la plaza y ha entrado el auto en el t&uacute;nel dej&aacute;ndome en la otra parte.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Los atentados se han producido a horas y tramos ferroviarios donde solo viajan trabajadores y estudiantes. En barrios y pueblos de trabajadores. Me imagino que entre los muertos y heridos habr&aacute; de todo tipo de nacionalidades. Ello me ha hecho acordarme del atentado de las torres gemelas. Fijaros que en proporci&oacute;n este atentado significa lo mismo que aquel. Aqu&iacute; se piensa o te hacen pensar que son bombas de los racistas vascos de ETA. En cualquier caso y para tranquilidad de todos la vida ciudadana no se ha visto afectada. Las gentes trabajan, pasean y almuerzan en los bares y restaurantes como cualquier otro d&iacute;a. Me imagino que con el paso de las horas todo el mundo se dar&aacute; cuenta de que entre los muertos figura alguien que ha conocido, un amigo de la familia, un compa&ntilde;ero de la empresa en la que trabajaste, un vecino de un barrio donde viviste, etc. Ese ser&aacute; el momento de horror. Y que los pol&iacute;ticos utilizar&aacute;n toda su panoplia de explicaciones y de cantos de guerra y se te revolver&aacute;n las tripas una vez m&aacute;s. Y que el domingo tienes que ir a votar...</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Lo m&aacute;s impresionante que he podido vivir ha sido antes de salir de casa, a las ocho y media de la ma&ntilde;ana, Isabel con las primeras y confusas noticias, en las que todav&iacute;a ni siquiera se hablaba en la radio de muertos, se ha puesto a llorar desconsoladamente; me ha dicho que ha tenido una visi&oacute;n parecida a las escenas de los autobuses de Israel desencajados y quemados. Dice que esa imagen la ha escuchado en la radio y que no era una visi&oacute;n. Yo no creo que lo hayan dicho. Elena me dec&iacute;a que a Jos&eacute; Mari le ha pasado algo parecido, parece ser que su hermano suele frecuentar esa l&iacute;nea del tren.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Est&aacute;n llamando amigos de fuera de Madrid casi, casi para darte el p&eacute;same. Mi sensaci&oacute;n en estos momentos es de extra&ntilde;amiento. No puedo ver im&aacute;genes en la tele ni o&iacute;r la radio. Solo puedo escuchar m&uacute;sica cl&aacute;sica. Ahora mismo tengo puesto un cd nuevo de motetes y ant&iacute;fonas de Tom&aacute;s Luis de Vitoria, interpretadas por un grand&iacute;simo contratenor espa&ntilde;ol que se llama Carlos Mesa.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Besos. Un abrazo</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/carta-chamberilero-ataques-11m-2004-politicos-utilizaran-panoplia-explicaciones-revolveran-tripas-vez_1_10998535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Mar 2024 15:00:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Carta de un chamberilero por los ataques del 11M de 2004: "Los políticos utilizarán toda su panoplia de explicaciones y se te revolverán las tripas una vez más"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[11M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El coloquio de los perros de la Plaza de Olavide]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/coloquio-perros-plaza-olavide_1_10916923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e21b6a14-0432-4816-95c1-b1ba4f7c0b82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x603y1044.jpg" width="1200" height="675" alt="El coloquio de los perros de la Plaza de Olavide"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para hacerles un resumen del estado de la opinión pública les diré que la mayoría del pueblo cree que las obras son un exceso. Un derroche. Un frenesí</p><p class="subtitle">Lee aquí otros textos publicados por Ángel Alda</p></div><p class="article-text">
        Creemos que la ciudad son piedras, aceras, asfalto, edificios y ordenanzas. Pues no. La ciudad somos usted y yo. Sus ni&ntilde;os, sus mascotas, las basuras que tiramos a la calle. Los ruidos que hacemos a cualquier hora. La conversaci&oacute;n con nuestros vecinos de ventana a ventana. O la que mantenemos en el bar o la terraza de la esquina. La ciudad es el espacio de las relaciones, el lugar del intercambio de ideas o de mercanc&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Me vienen todas estas rayadas de pensamiento contemplando las obras de la plaza de Olavide con la pasi&oacute;n del jubilado en el que la vida y los a&ntilde;os me han convertido. Vecinos y amigos del barrio me preguntan si no voy a escribir de la famosa obra de remodelaci&oacute;n de la plaza. Pues la verdad es que no. Ya tenemos a Felipe Domingo, a los concejales del barrio y a la enorme multitud de opinateguis de las redes sociales <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/adios-farolas-historicas-olavide-incomprensible-lamentan-vecinos_1_10843333.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">largando sobre farolas</a>, terrazas y color del pavimento.
    </p><p class="article-text">
        Para hacerles un resumen del estado de la opini&oacute;n p&uacute;blica les dir&eacute; que la mayor&iacute;a del pueblo cree que las obras son un exceso. Un derroche. Un frenes&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Que el cambio fundamental, para muchos entre los que me incluyo, es el color del pavimento y que el resultado es gris&aacute;ceo aunque a &uacute;ltima hora salt&oacute; la sorpresa en Las Gaunas. Parece que en los espacios interiores de la plaza, los que encauzan el tr&aacute;fico humano en sentido este oeste, es decir entre Santa Feliciana y Gonzalo de C&oacute;rdoba vamos a tener un suelo t&eacute;cnico continuo, sin baldosas ni adoquines como en el resto de la plaza y de un color indefinido por el momento a la espera del acabado final. Parece un color terrizo tirando a caquita.
    </p><p class="article-text">
        Pasar del rosa, que con la lluvia alcanzaba un tono carm&iacute;n de bandera madrile&ntilde;a, al casi negro del hormig&oacute;n h&uacute;medo, aderezado con los espacios atartanados, no parece un cambio muy sensato. Dicen los sentimentales que la plaza ha perdido personalidad. Yo no lo creo. Seguiremos siendo lo mismo. Entre otras cosas porque seguiremos disfrutando de los colores Disney de las &aacute;reas de juego infantiles que no hay quien nos las quite.
    </p><p class="article-text">
        No me quedar&iacute;a contento sin citar algunos elementos de la obra que merecen destacarse. Algunos muy positivamente. Por ejemplo el arreglo de los bajos hablando coloquialmente. El trabajo de crear pozos de lluvia, canalizaciones de servicio y conducciones de agua para riego merece todos los alagos o halagos. Por supuesto la creaci&oacute;n de alcorques gigantes en los accesos de la plaza que bien ajardinados ser&aacute;n nuevos pulmones que nos dar&aacute;n ox&iacute;geno y aliviar&aacute;n los extremos calores estivales. &Iacute;tem m&aacute;s, la creaci&oacute;n de un doble pavimento en el anillo exterior que preforma y divide el territorio de las terrazas y de los peatones siempre que se respete que esa es otra. Y, en contra de la opini&oacute;n dominante, incluida la de mi querida Asociaci&oacute;n de Vecinos El Organillo en la que milito, creo que la eliminaci&oacute;n de los faroles de atrezo fernandino o isabelino a cambio de unos focos de dise&ntilde;o industrial de est&eacute;tica futurista son razonablemente satisfactorios. Solo tienes que comprobar de qu&eacute; forma inundan con su luz la plaza. Apenas quedan zonas de sombra propicias a tr&aacute;ficos indecorosos como los que ten&iacute;amos antes. No pidan ampliaci&oacute;n de detalles. No me sean cotillas. Seguro que me olvido de otras bondades.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora vayamos con las peores cartas del juego. En esto le sigo la corriente a mi maestro en olavidades, Felipe Domingo. Creo que con el nuevo dise&ntilde;o de las islas ajardinadas en el &aacute;rea central hemos perdido espacio vital para el tr&aacute;fico de cuerpos. Demasiadas l&iacute;neas de ruptura. Demasiados obst&aacute;culos. Un dise&ntilde;o geom&eacute;trico m&aacute;s barroco y apelmazado. Menos posibilidades para el juego libre de los ni&ntilde;os. Una plaza m&aacute;s ordenada, menos an&aacute;rquica y liberalota. Olavide gana equilibrio y orden a costa de su esp&iacute;ritu locoide y juglaresco. Por ejemplo ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil que la plaza replique su uso como &aacute;gora para un nuevo 15 M. O que sea refugio ma&ntilde;anero para los grupos de africanos que &uacute;ltimamente utilizaban la plaza como punto de encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Llego al final de esta cr&oacute;nica dejando pendiente la explicaci&oacute;n del encabezamiento. El coloquio de los perros. Novela ejemplar de Cervantes en la que dos perros hablan de sus experiencias caninas, de sus viejos due&ntilde;os y de lo raro del mundo en el que les ha tocado vivir. Realmente la novela es una denuncia de la trampa de los prop&oacute;sitos humanos. De la diferencia entre el discurso y la realidad. D&eacute;jenme que les cuente un secreto. Al final el resultado de la obra de remodelaci&oacute;n de Olavide depender&aacute; de los perros. Mejor dicho de los due&ntilde;os de los perros. Ellos determinar&aacute;n el buen o mal uso de los alcorques de la plaza. Y de ah&iacute; vendr&aacute; el &eacute;xito o el fracaso. Al final el resultado se medir&aacute; en el n&uacute;mero de cacas que los servicios de jardiner&iacute;a sean capaces de eliminar de los nuevos espacios creados en la plaza. Una batalla pendiente. Pocos se acordar&aacute;n, o no lo vivieron, de cu&aacute;l fue el elemento que provoc&oacute; el mayor movimiento social de los vecinos de la plaza de Olavide para la gran reforma de los noventa. Los perros. Con precisi&oacute;n mayor, los due&ntilde;os de los perros. Pero no ser&eacute; yo quien rompa el gran tab&uacute; de nuestra ciudad moderna. No he dicho nada. Que se lo cuente otra vecina.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
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 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/coloquio-perros-plaza-olavide_1_10916923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Feb 2024 15:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El coloquio de los perros de la Plaza de Olavide]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Plaza Olavide Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cierra el Maracaná, último bar histórico de la plaza de Olavide]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/cierra-maracana-ultimo-bar-historico-plaza-olavide_1_10556740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbf0b9d9-84a5-4b15-8129-7a0e6f8427a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cierra el Maracaná, último bar histórico de la plaza de Olavide"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Santiago le ha podido el cansancio de la edad y las circunstancias de su salud precaria</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;Santiago no ha podido seguir con el negocio que hered&oacute; de sus t&iacute;os leoneses. Su bar, el Maracan&aacute;, decano de los bares del barrio, echa el cierre para convertirse en otro negocio insustancial. Por supuesto del ramo hostelero.
    </p><p class="article-text">
        Comentan las malas lenguas que por primera vez se instalar&aacute; una franquicia multitudinaria. Ca&ntilde;as y Tapas. Eso me han dicho. De momento la reforma ya se ha iniciado. Al estrecho bar actual se le sumar&aacute; la superficie de trastienda, incluida la vivienda que ya exist&iacute;a, pero tambi&eacute;n el local contiguo que da a la vuelta de la calle Trafalgar que en su d&iacute;a fue la pescader&iacute;a Cant&aacute;brico, &uacute;ltima herencia comercial del viejo y derribado mercado de Olavide.
    </p><p class="article-text">
        A Santiago le ha podido el cansancio de la edad y las circunstancias de su salud precaria. Yo me alegro de que haya podido sacar partido de un patrimonio y de un trabajo esforzado de toda una vida. El problema es que con su marcha desaparece el &uacute;ltimo tabernero del barrio. El que conoc&iacute;a por su nombre a dos o tres generaciones de vecinos. El que sab&iacute;a la vida y milagros de cada uno de ellos pero tambi&eacute;n manten&iacute;a la discreci&oacute;n de sus secretos. &Eacute;l es un hombre de derechas de toda la vida pero eso no era obst&aacute;culo para mantener amistades m&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por su bar, su trastienda y su terraza han pasado gentes de todas las ideolog&iacute;as a echar la partida, a jugar al ajedrez o apurar esa &uacute;ltima copa del d&iacute;a. All&iacute; han desayunado sus churritos y sus porras los jubilados, las viudas y los trabajadores de las infinitas obras y negocios del barrio. Y han pasado a tomar su vermut de grifo de Reus con la aceituna y el palillo miles de castizos y castizas chamberileros. Los vecinos hemos trasegado toneladas y arrobas del tradicional pincho de tortilla, empanadio de escabeche, morcilla de Le&oacute;n o vino de C&oacute;rdoba que le mandaban al fiel Vicente.
    </p><p class="article-text">
        Desde su terraza hemos visto pasar las estaciones y observado el fluir de las generaciones. Como el chico o la chica de fulano o de zutano se transformaba en m&eacute;dico, ingeniera o deportista. Como de chascarrillo en chascarrillo nos hemos ido jubilando o pasando a mejor vida. Eso va a desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        El barrio ya no ser&aacute; el mismo. Ha querido la casualidad de que el cierre del Maracan&aacute; coincida con las obras que van a transformar la plaza. Y eso me da pie a rendir un testimonio de adhesi&oacute;n y nostalgia a un pasado que ya no volver&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros mayores van desapareciendo y sus hijos ya no ocupan sus pisos vac&iacute;os. Los herederos prefieren vender a supuestos precios de oro o alquilar a familias, muchas veces extranjeras, enamoradas de la forma de vida inventada por algunos cronistas internacionales para nuestra plaza. El comercio tradicional desaparece y con ello la calidad de vida castiza tambi&eacute;n lo hace. Nuevas formas de explotaci&oacute;n de los bienes inmobiliarios surgen como los apartamentos tur&iacute;sticos o el llamado coliving que no es otra cosa que el viejo alquiler de habitaciones con derecho a cocina.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, hoy solo toca rendir homenaje a nuestro amigo y vecino Santiago. Ha sido un honor conocerte y tratarte como amigo de todos. Viva el viejo oficio de tabernero.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://laplazadeolavide.blogspot.com/2023/09/el-maracana-ultimo-bar-historico-de-la.html?m=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lee en El &Aacute;ngel de Olavide la publicaci&oacute;n original</a>
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            <aside class="news-outlook">
                
                                  
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 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/cierra-maracana-ultimo-bar-historico-plaza-olavide_1_10556740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Sep 2023 14:09:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cierra el Maracaná, último bar histórico de la plaza de Olavide]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Plaza Olavide Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A propósito del cierre del colegio de la Purísima Concepción: una tragedia para un barrio en trance de degradación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/opinion/proposito-cierre-colegio-purisima-concepcion-tragedia-barrio-trance-degradacion_1_10333343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5de0a9e5-ae0d-4403-ae91-899cb598ebb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A propósito del cierre del colegio de la Purísima Concepción: una tragedia para un barrio en trance de degradación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando un barrio pierde un colegio está entregando su futuro, reduce su vida comunitaria al mínimo</p><p class="subtitle">Familias y docentes, contra el marido de Aguirre por cerrar un colegio de 372 años</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; pena lo del cierre del colegio de la Pur&iacute;sima Concepci&oacute;n de la Hermandad del Refugio. Una instituci&oacute;n de tanta raigambre est&aacute; camino de convertirse <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/hermandad-religiosa-vacio-residencia-ancianos-levantara-hotel-recalificarla-almeida_1_9038841.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un hotel o albergue</a> en el barrio de Madrid m&aacute;s explotado por la industria tur&iacute;stica y con un enorme riesgo de degradaci&oacute;n de la vida ciudadana circundante por saturaci&oacute;n. Cuando un barrio pierde un colegio est&aacute; entregando su futuro, reduce su vida comunitaria al m&iacute;nimo. Es, a ejemplo de lo que pasa con el concepto de la <em>Espa&ntilde;a Vaciada</em>, hacer m&eacute;ritos para que tengamos un Madrid vaciado. Un vac&iacute;o que no pueden llenar ni las multitudes tur&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que en la misma manzana urbana se encuentre una de las grandes joyas arquitect&oacute;nicas y art&iacute;sticas de Madrid como la iglesia de San Antonio de los Alemanes no hace sino a&ntilde;adir dolor y desagradable sorpresa al conflicto abierto con la comunidad de familias perjudicadas por el cierre del colegio.
    </p><p class="article-text">
        El barrio en el que tantas esperanzas se hab&iacute;an depositado desde principios del siglo XXI pues parec&iacute;a que sal&iacute;a para adelante, otra vez est&aacute; como en los a&ntilde;os noventa. Una degradaci&oacute;n tremenda a la que se suma el impacto de la desagradable noticia del cierre del colegio.
    </p><p class="article-text">
        Al viejo y tradicional mercado de la prostituci&oacute;n residual que aqueja desde tiempos pret&eacute;ritos la zona de Ballesta se ha a&ntilde;adido la prostituci&oacute;n de otros colectivos que hasta hace poco campaban por sus respectos en zonas como Montera y Sol y que han terminado refugi&aacute;ndose en este &aacute;rea del barrio. Y con la prostituci&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute;n medrando negocios laterales como los de la droga de tal manera que son frecuentes y llamativos los episodios de peleas callejeras y las consecuentes operaciones y redadas policiales.
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;. Hubo unos a&ntilde;os en los que parec&iacute;a que ese barrio sal&iacute;a adelante. M&aacute;s ambiente comercial pues las tiendas tradicionales estaban cerrando pero se abr&iacute;an nuevos negocios. Se crearon incluso asociaciones de comerciantes como la famosa TriBall, acr&oacute;stico para definir el barrio que va desde Tribunal hasta Ballesta y que pretend&iacute;a imitar barrios comerciales y de moda de ciudades como NY o Londres. Organizaban actividades culturales de todo tipo. Se abr&iacute;an nuevos hoteles y se pensaba que el impulso positivo de algunas zonas de Malasa&ntilde;a, de la calle Pez y de Fuencarral iban a contribuir a mejorar el entorno. Pero nada, la misma asociaci&oacute;n pr&aacute;cticamente ha desaparecido en coincidencia con el cierre de determinados comercios del barrio, muchos de ellos en el periodo de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo reconoce que la reforma de la plaza de la Luna ha sido un fracaso, una oportunidad desaprovechada Un dise&ntilde;o fatal, muy poco logrado. Es un espacio poco amable, en el que el mismo hecho de deambular sobre el mismo resulta un agobio. Al final se ha ido imponiendo el negocio cutre de la noche y asociado a ello la explosi&oacute;n de nuevas formas de marginaci&oacute;n. La comisar&iacute;a municipal de la Luna no ha servido para nada. Las viviendas se han convertido en negocio tur&iacute;stico v&iacute;a Airbnb. Ense&ntilde;as positivas del barrio como el teatro Lara no han podido compensar el desastre y ahora todo indica que vamos para atr&aacute;s. Y lo malo es que muchos piensan que esta mezcla de turismo, vida nocturna y marginaci&oacute;n terminar&aacute; por afectar a todo Malasa&ntilde;a.
    </p><h3 class="article-text">El testimonio de Pepe Castellanos</h3><p class="article-text">
        El barrio en su d&iacute;a fue un peque&ntilde;o emporio comercial y un espacio de convivencia como nos cuenta un antiguo vecino, Pepe Castellanos C&aacute;rdenas, a quien agradecemos estas notas in&eacute;ditas y escritas a nuestra demanda:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Nac&iacute; el 20 de Abril de 1949 en la Maternidad de la calle O'Donnell, me bautizaron en la Iglesia de San Mart&iacute;n, en la calle del Desenga&ntilde;o, en la misma pila bautismal que la beata y que ahora est&aacute; en la Almudena y viv&iacute; los seis primeros a&ntilde;os de vida en la Corredera Baja de San Pablo, en la pensi&oacute;n de do&ntilde;a Felisa, justo encima del Teatro Lara.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ten&iacute;amos una habitaci&oacute;n con derecho a cocina y nuestros convecinos eran actores, putas y representantes de toda clase de cosas, casi, casi como en las novelas de Cela. Mis recuerdos son muy vagos pero mi madre, que en aquella &eacute;poca ten&iacute;a que ir a la calle Barbieri a recoger la cartilla de racionamiento para la leche de lactantes, siempre se ocup&oacute; de contarme y recordarme como era nuestra vida all&iacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi padre era socialista y no le gustaba ir a misa, pero mi madre era cat&oacute;lica practicante y todos los Domingos me llevaba a San Mart&iacute;n o &uacute;ltimamente a San Antonio de los alemanes.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sal&iacute;amos todos de la pensi&oacute;n de Do&ntilde;a Felisa ( Do&ntilde;a Felisa incluida ) y yo , que era el &uacute;nico ni&ntilde;o de la pensi&oacute;n, era el juguete de todos y todas, como se dice ahora.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En el teatro me dejaban hacer toda clase de barbaridades con las tramoyas, el vestuario, las pelucas y no acab&eacute; siendo un figurante de puro milagro.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Estrictamente hablando &eacute;ramos pobres, pero no m&aacute;s que aquellos que nos rodeaban, mi padre era recepcionista en el Hotel Par&iacute;s, cerca de Puerta del Sol y vend&iacute;a todos los cascos de botella que pod&iacute;a para poder ir con mi madre al cine.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Me quedaba al cuidado de las putas que me malcriaban y se re&iacute;an mucho conmigo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>A nuestra manera &eacute;ramos bastante felices si exceptuamos los enganches con el R&eacute;gimen que mi padre tuvo en su condici&oacute;n de socialista.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Me dicen algunos amigos que las cosas est&aacute;n jodidas en el barrio, y bien que lo siento, mis recuerdos de ni&ntilde;o siempre fueron de lo mejor que he guardado en la memoria.&ldquo;</em>
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                Iglesia de San Antonio de los Alemanes                            </span>
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        De aquellos tiempos nada queda ya. El viejo barrio tantas veces recorrido por Gald&oacute;s ha perdido vigor comercial, vida cotidiana comunitaria. Ha quedado reducido a patio trasero de la gran zona comercial y tur&iacute;stica de Gran V&iacute;a y en esa condici&oacute;n a una especie de zona de acumulaci&oacute;n de desechos y basuras.
    </p><p class="article-text">
        Es una pena pero es lo que hay.
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 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2023 19:51:00 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La gentrificación no es solo cosa que ocurra en las ciudades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/gentrificacion-no-cosa-ocurra-ciudades_1_9555548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef276460-a979-41f4-b90f-308d4ec416af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gentrificación no es solo cosa que ocurra en las ciudades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya está suficientemente acreditado por los especialistas la conexión entre desarrollo turístico y cambios negativos en la estructura social de partida</p></div><p class="article-text">
        El veraneante sigue pregunt&aacute;ndose qu&eacute; tipo de locura les ha entrado a los empresarios del pueblo donde reside y de qu&eacute; forma sus especulaciones cambiar&aacute;n el entorno en el que tanto ha disfrutado a lo largo de los a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En el mercado de productores locales de los domingos veraniegos del pueblo en el que resido durante mis vacaciones, Ribadeo, en la Mari&ntilde;a luguesa, una experiencia afortunada de revitalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n agraria y alimentaria de proximidad, me cobraron cinco euros por un kilo de tomates de la variedad conocida por estas tierras como tomate de Santiago. Le dije a la vendedora: si llega a haber intermediario los tomates me cuestan quince euros. Me mir&oacute; con sorna gallega y me contest&oacute; que esos tomates nunca llegar&iacute;an al mercado a ning&uacute;n precio. 
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as antes un empresario de mucho &eacute;xito del negocio hostelero me cont&oacute; su nuevo emprendimiento. Con los excedentes del negocio ha comprado un edificio completo en el centro del pueblo y lo ha convertido en un complejo de apartamentos tur&iacute;sticos. Y como &eacute;l otros muchos particulares est&aacute;n invirtiendo c&oacute;mo locos al calor del crecimiento del turismo procedente de la Espa&ntilde;a t&oacute;rrida hacia lo que se empieza a llamar la &ldquo;fresquera&rdquo; del Cant&aacute;brico. Y en especial a la regi&oacute;n comprendida entre la Mari&ntilde;a de Lugo y la bah&iacute;a de Santander. Apartamentos, hoteles gastron&oacute;micos y todo lo que pueda imaginarse uno que pueda ser un negocio que sirva para sacarles los cuartos a los visitantes.
    </p><p class="article-text">
        Nada que objetar. Algunos imaginan un nuevo circuito de negocios similar al de la costa mediterr&aacute;nea. Otros incluso valoran la posibilidad de que nazca un nuevo y gran mercado veraniego o estancial basado en el fen&oacute;meno de la b&uacute;squeda de refugios clim&aacute;ticos en asociaci&oacute;n con el fen&oacute;meno del teletrabajo. 
    </p><p class="article-text">
        El caso es que ya est&aacute; suficientemente acreditado por los especialistas la conexi&oacute;n entre desarrollo tur&iacute;stico y cambios negativos en la estructura social de partida. Cambios que van desde el parad&oacute;jico fen&oacute;meno de la ca&iacute;da de poblaci&oacute;n hasta el deterioro m&uacute;ltiple de la calidad de vida. Da&ntilde;os ecol&oacute;gicos, subida de costes de la vivienda, expulsi&oacute;n de las poblaciones vulnerables, cambios de las relaciones sociales e insuficientes recursos sociales y log&iacute;sticos para atender poblaciones flotantes y/o alternativamente excedentes productivos anti rentables. En Santiago de Compostela ya est&aacute;n empezando a darse cuenta de la importancia del fen&oacute;meno del turismo de masas y est&aacute; surgiendo un debate social muy interesante. No somos pocos los que peinamos canas y hemos conocido unas cuantas muertes por &eacute;xito. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que cada circunstancia, cada situaci&oacute;n local, implica modelos diferenciales e implican salidas distintas. Pero lo peor que le puede pasar a una sociedad determinada es que las cosas fluyan sin un contexto de entendimiento y sin consensos de base. Que nazcan bajo el principio del inter&eacute;s particular de unos sectores u otros y sin el entramado y la complicidad social.
    </p><p class="article-text">
        Creo que las regiones cant&aacute;bricas, verdadero tesoro clim&aacute;tico, cultural, paisaj&iacute;stico y ecol&oacute;gico merecen una oportunidad que les evite cometer errores ya muy conocidos. Evitar que se conviertan en un nuevo mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        La gentrificaci&oacute;n no es s&oacute;lo cosa de los viejos barrios de las grandes ciudades. Empiezo a pensar que en el norte espa&ntilde;ol alguien est&aacute; escribiendo un nuevo cuento de la lechera. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/gentrificacion-no-cosa-ocurra-ciudades_1_9555548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Sep 2022 22:00:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fiesta gallega en homenaje a los indianos, esos seres míticos que volvían cargados de fortuna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/fiesta-gallega-homenaje-indianos-seres-miticos-volvian-cargados-fortuna_1_9196150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c960f38-2a81-4823-83c4-e050491b80ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052999.jpg" width="2048" height="1152" alt="Fiesta gallega en homenaje a los indianos, esos seres míticos que volvían cargados de fortuna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Relato de una fiesta unida a una leyenda, desde los ojos de un madrileño de veraneo</p></div><p class="article-text">
        Se calcula que en el per&iacute;odo &aacute;lgido de la emigraci&oacute;n espa&ntilde;ola a Am&eacute;rica que los estudiosos denominan &ldquo;emigraci&oacute;n en masa&rdquo;, en afortunada expresi&oacute;n de Nicol&aacute;s S&aacute;nchez Albornoz, marcharon de nuestro pa&iacute;s posiblemente cuatro millones de personas. Estamos hablando de un periodo de unos cincuenta a&ntilde;os, entre 1880 y 1930. Por supuesto que con anterioridad y posterioridad hubo movimientos muy importantes de emigraci&oacute;n, s&oacute;lo en la guerra civil y en la inmediata posguerra se calcula la llegada de un caudal cercano a las doscientas mil personas.
    </p><p class="article-text">
        Los lazos humanos, sociales, culturales, afectivos y econ&oacute;micos entre aquella emigraci&oacute;n y los puntos de origen fueron y son incalculables. En torno a ellos y a lo largo de muchos a&ntilde;os se han ido tejiendo innumerables tradiciones y ceremonias. Infinidad de monumentos al emigrante. Campa&ntilde;as de retorno organizadas por instituciones de todo tipo. Ayudas humanitarias y sociales. Y, por supuesto, lazos en el seno de las familias de ambos lados que cruzan a veces varias generaciones.
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            <span class="title">
                Baile en el Ribadeo Indiano en 2019                            </span>
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        Hay un caso muy especial de vinculaci&oacute;n, sin embargo, que ha solido recibir una atenci&oacute;n especial. Los indianos, esos seres m&iacute;ticos que volv&iacute;an a la aldea de sus or&iacute;genes cargados de fortunas, con enormes ba&uacute;les llenos de ropas ex&oacute;ticas y enseres de rica manufactura. Llegaban dotados adem&aacute;s de una fina estampa indumentaria, a veces en edad lo suficientemente adecuada para casarse con la guapa y joven heredera local para construir sagas familiares dotadas de un rico patrimonio inmobiliario y de hermosos jardines con palmeras y araucarias. Incluso cuenta la leyenda que alguno de ellos realizaba donaciones espl&eacute;ndidas en forma de escuelas infantiles, mercados higi&eacute;nicos y hospitales para ancianos.
    </p><p class="article-text">
        Esa leyenda ha ido creciendo a cuenta de im&aacute;genes cinematogr&aacute;ficas de guapos y maduros caballeros de fortuna que por arte de magia no solo llegaban ricos sino tambi&eacute;n ilustrados y capaces de financiar proyectos culturales como teatros de &oacute;pera o peri&oacute;dicos y revistas exquisitos.
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                Disfraces de época en la fiesta de Ribadeo                            </span>
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        Haberlos, hubo. Es cierto. Sus casas modernistas y ecl&eacute;cticas siguen ah&iacute; en demostraci&oacute;n palpable. Las placas en algunos edificios p&uacute;blicos dan fe del mandato de construcci&oacute;n de este o aquel paisano. Los festivales de habaneras nos dan cuenta de la influencia del mito m&aacute;s all&aacute; de las d&eacute;cadas y hasta de los siglos. Pero d&eacute;jenme contarles la verdad. Por cada indiano retornado con fortuna hubo cientos de miles cuya aventura termin&oacute; humildemente en sus lugares de emigraci&oacute;n. Hubo otros muchos que retornaron con el rabo entre las piernas a morir acompa&ntilde;ados de su familia de origen. Y otros muchos que alcanzando fortunas y patrimonios locales tuvieron la feliz idea de multiplicarlos qued&aacute;ndose donde la suerte tanto les hab&iacute;a favorecido. Y pasan las generaciones y un d&iacute;a, alg&uacute;n tataranieto viene de paseo por aquella aldea donde el m&aacute;s memori&oacute;n o imaginativo de la familia supone que naci&oacute; el viejo patriarca fundador a recuperar esencias y a encontrar parientes lejanos con los que comparte apellido.
    </p><p class="article-text">
        Viene a cuento este relato que antecede para rese&ntilde;ar un acontecimiento que transcurre donde el madrile&ntilde;o que les escribe pasa sus vacaciones de verano.
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            <span class="title">
                Una imagen de la fiesta de Ribadeo Indiano en el año 2019                            </span>
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        Se llama RIBADEO INDIANO. Un d&iacute;a no hace mucho tiempo algunos notables locales especulaban sobre la forma de atraer turistas con ganas de juerga y de consumo para crear una especie de fiesta masiva capaz de competir con las m&uacute;ltiples fiestas locales de la comarca que celebran sus competidores. Fiestas piratas, renacentistas o medievales, am&eacute;n de otras de car&aacute;cter gastron&oacute;mico que celebran la tortilla, el percebe o el arroz con leche. Alg&uacute;n ilustrado talento pens&oacute; en los Indianos que tanto patrimonio y aventuras dejaron en el pueblo. Un poco de m&uacute;sica caribe&ntilde;a, alg&uacute;n preg&oacute;n de un viejo o joven catedr&aacute;tico, un concierto de la banda municipal. Y sobre todo las ganas de juerga de una poblaci&oacute;n local que disfruta caracteriz&aacute;ndose este de apa&ntilde;ado caballero con bigote, bast&oacute;n y sombrero Panam&aacute;, aquel de lechuguino con botines, la otra de negra cubana y la de m&aacute;s all&aacute; de se&ntilde;orita de lo que el viento se llev&oacute;. El caso es que la fiesta arraig&oacute;, que el pueblo llano la ha hecho suya. Deben de estimar que sus lazos de afecto con sus parientes emigrantes de Am&eacute;rica bien valen un fin de semana de celebraciones. Que emulando el mito del indiano rico tambi&eacute;n rinde homenaje a aquel t&iacute;o abuelo que trabaj&oacute; con el tabaco cubano o que fue dependiente en un comercio de la calle Corrientes de Buenos Aires. A aquellos que nunca volvieron. Es una fiesta con sentido a la que consentir el despliegue indumentario de aire zarzuelero.
    </p><p class="article-text">
        Que ustedes lo disfruten.
    </p><p class="article-text">
        Un madrile&ntilde;o huido de la metr&oacute;poli.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/fiesta-gallega-homenaje-indianos-seres-miticos-volvian-cargados-fortuna_1_9196150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2022 22:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fiesta gallega en homenaje a los indianos, esos seres míticos que volvían cargados de fortuna]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recogidas de ayer y de hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/recogidas-ayer-hoy_1_8976538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4851e5ec-a29e-42d3-b5cf-05757b369524_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recogidas de ayer y de hoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nota sobre la okupación del antiguo convento de las Recogidas de la calle Hortaleza, propiedad de la UGT</p><p class="subtitle">La Policía desaloja el edificio de UGT okupado por La Ingobernable</p></div><p class="article-text">
        Hubo una vez una congregaci&oacute;n de nobles madrile&ntilde;os que decidieron abrir un establecimiento para recoger de la calle a mujeres de la vida. Esto pasaba hace 400 a&ntilde;os exactamente. No crean que el prop&oacute;sito era solo salvar del pecado a las pobres mujeres perdidas. Muchas de ellas terminaban por profesar como monjas pobres al servicio de las se&ntilde;oras de las clases altas que por diferentes razones habitaban aquellos conventos.
    </p><p class="article-text">
        Pasados los siglos aquella instituci&oacute;n que tom&oacute; el nombre de Convento de las Recogidas de Santa Mar&iacute;a Magdalena entr&oacute; en decadencia. Faltaban damas a las que servir aunque, desgraciadamente, segu&iacute;an abundando las mujeres desamparadas. En una jugada del destino un sindicato de clase a modo de desamortizaci&oacute;n compr&oacute; las ruinas de aquel convento y las convirti&oacute; en oficinas de su alta direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en la calle Hortaleza de Madrid y el sindicato se llamaba y se sigue llamando Uni&oacute;n General de Trabajadores UGT. El viejo sindicato en un momento de crisis financiera y presupuestaria causada por su mala cabeza para los negocios, recuerden el caso de la cooperativa PSV, decide abandonar el local que ya ten&iacute;a graves problemas estructurales y se hab&iacute;a quedado obsoleto.
    </p><p class="article-text">
        Durante unos a&ntilde;os tuvo dudas sobre qu&eacute; hacer con el cascar&oacute;n de las Recogidas hasta que alg&uacute;n espabilado piensa que el hist&oacute;rico edificio puede ser convertido en un hotel de lujo singular. Necesitan cambiar la normativa urban&iacute;stica para recalificar el uso del mismo y al final, artes negociadoras y agentes externos por medio, un ayuntamiento de derechas, el actual del se&ntilde;or Mart&iacute;nez Almeida, firma el cambio que va a permitir al sindicato alquilar el edificio por una renta de medio mill&oacute;n de euros. Sin necesidad de invertir un euro en reformas y sin renunciar a un patrimonio sindical, cosa muy mal vista.
    </p><p class="article-text">
        Saben ustedes, y si no lo saben se lo cuento yo ahora, que el viejo convento se localiza en medio de dos barrios c&eacute;ntricos de Madrid, Malasa&ntilde;a y Chueca, que son las joyas de la corona de enormes negocios inmobiliarios especulativos y espacio comercial, hostelero y hotelero enfocado al turismo y a las actividades recreativas de la ciudadan&iacute;a local. Los barrios han sufrido el conocido proceso llamado gentrificaci&oacute;n y el escaso tejido vecinal est&aacute; en proceso de desaparici&oacute;n. Los movimientos ciudadanos y los sectores pol&iacute;ticos m&aacute;s concienciados creen que ha llegado el momento de girar o compensar ese proceso y en general son partidarios de reducir las licencias de nuevos hoteles ya que los barrios se han convertido en un inmenso hotel cotidiano a trav&eacute;s del fen&oacute;meno de las viviendas tur&iacute;sticas o de nuevos inventos de marketing como el llamado coliving.
    </p><p class="article-text">
        En esas estamos cuando el movimiento okupa de Madrid percatado de los hechos decide tomar parte del proceso y pasar a los hechos. Entran en el viejo convento y ocupan sus instalaciones.
    </p><p class="article-text">
        El sindicato UGT decide declarar la ocupaci&oacute;n como un acto de agresi&oacute;n de fuerzas radicales e incluso compara los acontecimientos con incidentes causados en Italia por
    </p><p class="article-text">
        movimientos de extrema derecha. Con esa ret&oacute;rica oportunista y con sus propias ganas los servicios policiales someten el edificio a un cierre perimetral tan s&oacute;lido que ni siquiera se permite el ingreso de v&iacute;veres y agua para consolidar la ocupaci&oacute;n ni tampoco abrir una conversaci&oacute;n amistosa con el sindicato para explicar la maniobra de ocupaci&oacute;n y su vocaci&oacute;n de llegar a un acuerdo que permitiese cambiar voluntariamente el curso previsto de entrega al negocio hotelero denunciado.
    </p><p class="article-text">
        El efecto sorpresa se pierde y ante la evidencia de los hechos los ocupantes deciden abandonar el edificio y renunciar a la operaci&oacute;n, no sin antes ser debidamente identificados.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; los hechos. Las opiniones son libres. Pero no me quiero despedir sin hacer un peque&ntilde;o quiebro y desplazarme veinte metros a la acera del frente y entrar en la vieja iglesia de San Ant&oacute;n. Un recinto que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha convertido en un refugio para los m&aacute;s vulnerables de la sociedad. Personas sin techo, desnutridos ciudadanos sin hogar, mujeres de la vida sin recursos. Los Recogidos de la modernidad urbana. Y todo ello bajo el patrocinio de una ONG cat&oacute;lica de perfil progresista, Mensajeros de la Paz.
    </p><p class="article-text">
        Paradojas de la historia. Las Recogidas de ayer se convierten en un negocio en el que participa un sindicato de clase y la iglesia de hoy rescata y moderniza la vieja instituci&oacute;n de los Recogidos.
    </p><p class="article-text">
        Malaventuranzas y bienaventuranzas de Madrid.
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            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/recogidas-ayer-hoy_1_8976538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 20:09:24 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La invasión de las empanadas argentinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/opinion/invasion-empanadas-argentinas_1_8412631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46b7a749-17c0-4f9f-ac47-414106e39037_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La invasión de las empanadas argentinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su colonia madrileña de habitantes está asombrada por la aparición de tantos negocios de este tipo. No saben si sus impulsores son unos genios o unos pirados</p></div><p class="article-text">
        Estas fotos de establecimientos gastron&oacute;micos dedicados a la venta de empanadas, que el personal local prefiere llamar empanadillas, y otras especialidades del pa&iacute;s austral fueron tomadas en mis dos &uacute;ltimos paseos por Chamber&iacute; y barrios cercanos de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No parec&iacute;a ninguno de ellos estar disfrutando de p&uacute;blico ansioso en sus puertas. Al contrario. Presentaban, puede que por la hora, cierto aire desangelado.
    </p><p class="article-text">
        Pero todas estas tiendas parecen contar con una cierta calidad y aire atractivo en sus ense&ntilde;as y r&oacute;tulos. Deduzco de ello que sus pretensiones, puede que hasta realidad actual, son las de convertirse en cadenas franquiciadas y no tanto la de ser emprendimientos de un solo punto de venta, mucho m&aacute;s modestos en sus aires de presentaci&oacute;n y m&aacute;s surtidos de variedad de productos. De hecho, seg&uacute;n mis fuentes, algunos de estos negocios cuentan con planes financieros de desarrollo muy bien dotados. Alguna vez tendr&iacute;a que sonar la flauta del &eacute;xito. Hace a&ntilde;os que los argentinos, dejando aparte el negocio tradicional de los asadores y el de las pizzas, tienen pasi&oacute;n por trasladar a nuestra ciudad el gusto por sus tradiciones culinarias. As&iacute; hemos visto su querencia por los sandwiches de miga, por las tiendas de alfajores de dulce de leche o los infinitos obradores de pasta artesanal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es notorio el reciente incremento de inmigraci&oacute;n argentina en Madrid. Asistimos a un nuevo episodio de crisis econ&oacute;mica galopante y me temo que esto no ha hecho m&aacute;s que empezar.
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                Tienda de empanadas en Hilarión Eslava                            </span>
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        Los argentinos tienen la ventaja de contar con un porcentaje de poblaci&oacute;n susceptible de tener o conseguir con cierta facilidad papeles y documentaci&oacute;n espa&ntilde;olas y europeas. Pero no creo que estos negocios piensen en los colectivos argentinos como principal clientela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien creo que deben ser emprendimientos de reci&eacute;n llegados animados de un impulso ideol&oacute;gico gastron&oacute;mico propio de creyentes en las virtudes cautivadoras del producto argentino como gancho para atraer a p&uacute;blico espa&ntilde;ol y de otras nacionalidades latinas residentes en la capital de Espa&ntilde;a. Adoradores de la empanada criolla, del dulce de leche y de la infusi&oacute;n de mate.
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                Tienda de empanadas abierta en Santa Engracia                            </span>
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        De siempre hemos conocido los madrile&ntilde;os las excelencias de las empanadas argentinas. No tanto del resto de las delicias del pa&iacute;s. El dulce de leche y los alfajores nunca han sido muy del gusto madrile&ntilde;o y no se me alcanzan las razones. Unos dicen que son demasiado dulces. Otros dicen que primitivos. El mate no suele gustar, seguramente necesita un fervor cultural y un conocimiento de los ritos asociados a su consumo m&aacute;s que un hervor en el microondas. Otros productos muy estimados como el vino Malbec s&iacute; pueden ser muy valorados pero, claro, en un mercado nacional tan rico como el espa&ntilde;ol la cosa est&aacute; dif&iacute;cil. Mucho m&aacute;s en la actualidad con el incremento de costes bestial que est&aacute;n padeciendo los fletes mar&iacute;timos.
    </p><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os que el negocio de los restaurantes argentinos en Madrid atraviesa por fases crecientes y decrecientes. Carnes, pizzas y pastas principalmente. Hoy con el incremento de oferta de cocinas ex&oacute;ticas y de otras especialidades no parece que atraviesen un momento de alza. Lo que s&iacute; puede ayudar en este caso de comida tipo <em>take away</em>, como se dice ahora, es la facilidad de elaboraci&oacute;n y de distribuci&oacute;n.
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                Comida argentina en Bravo Murillo                            </span>
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        La verdad es que estoy confundido con todo esto y hasta se ha convertido para m&iacute; en un reto entender este fen&oacute;meno. Algunos amigos han venido en mi auxilio y me han informado del peso cultural de las empanadas en su vida diaria. Comida de amigos y compa&ntilde;eros de laburo. Especialidad familiar de las nonas y yayas. Intercambio goloso. Y no creamos que esto es propio solo de los argentinos. Uruguayos, chilenos y paraguayos practican el mismo rito gastron&oacute;mico con sus particulares variaciones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Funcionar&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seremos los madrile&ntilde;os impulsores de la moda?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n lo puede saber?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A usted qu&eacute; le parece?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
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 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/opinion/invasion-empanadas-argentinas_1_8412631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Oct 2021 14:46:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La invasión de las empanadas argentinas]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Homenaje a Sampedro en Chamberí: "El último representante de la España solidaria y liberal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/noticias/homenaje-sampedro-chamberi-ultimo-representante-espana-solidaria-liberal_1_8403877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9699a96b-3029-4e45-9414-deb87bc6f49a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Homenaje a Sampedro en Chamberí: &quot;El último representante de la España solidaria y liberal&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reproducimos el discurso de Ángel Alda pronunciando este sábado como homenaje al filósofo y escritor chamberilero, ante la estatua que le recuerda en el parque de su mismo nombre, en la calle Galileo</p><p class="subtitle">ENTREVISTA - Dos mujeres ante el monumento olvidado de José Luis Sampedro</p></div><p class="article-text">
        Justo hace ahora diez a&ntilde;os, en octubre de 2011, Jos&eacute; Luis Sampedro se acercaba a la plaza de Olavide para ofrecer a los j&oacute;venes quincemayistas, como &eacute;l los llamaba, un mensaje de &aacute;nimo y un testimonio de admiraci&oacute;n. Como los viejos maestros de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza y los mucho m&aacute;s viejos fil&oacute;sofos atenienses a los que tanto amor y respeto profesaba, quiso que la calle, que la plaza, fuese el escenario de lo que seguramente fue su &uacute;ltima lecci&oacute;n, su postrer mensaje de humanismo combativo. Y no por casualidad en su barrio, en su entorno del distrito de Chamber&iacute;. Ante el calor y el amor de sus vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Dieciocho meses despu&eacute;s falleci&oacute;. Pero su presencia sigue con nosotros. El recuerdo de aquella silla plegable y el lugar exacto de Olavide desde donde supo transmitir su larga experiencia y su mejor consejo sigue imborrable en nuestra memoria.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo como si fuese ayer su gorra de lana oscura y su cazadora de tela clara. Su rostro barbado, blanquecino y sonriente mientras escuchaba y miraba a la multitud de j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes que hab&iacute;an acudido a su encuentro invitados por la Asamblea Popular de Chamber&iacute;. Y recuerdo muchas de sus palabras. Las recuerdo porque quer&iacute;a publicarlas en el blog de la plaza de Olavide que entonces manten&iacute;a. Y ah&iacute;, en ese modesto medio de comunicaci&oacute;n, han quedado registradas.
    </p><p class="article-text">
        Quiero traer aqu&iacute; y ahora alguna de esas frases pues creo, que son de actualidad, al tiempo que intemporales:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Soy muy mayor, soy de un pa&iacute;s que ya no existe por eso os entiendo bien y puedo hablar con vosotros de valores y no de intereses&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Estamos vivos y hay que ejercer la vida&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No s&eacute; cu&aacute;l va a ser el futuro pero s&eacute; el futuro que quiero: uno en libertad y armon&iacute;a con la naturaleza&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La vida es cambio, es evoluci&oacute;n, es transformaci&oacute;n y lo importante es que en ese cambio no perdamos la personalidad&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La libertad tiene que ser la libertad de todos, no la de unos por encima de la de otros&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Somos la vanguardia de la vida y tenemos el privilegio de la palabra. Nuestro deber esencial es vivir porque estamos vivos&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No hay l&iacute;deres porqu&eacute; no sabemos d&oacute;nde vamos, pero al menos hay que saber qu&eacute; queremos. Yo quiero un futuro de libertad para todos&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Pertenecemos al cosmos y fuera del cosmos no hay nada. Somos la vanguardia de la vida y tenemos el privilegio de la palabra&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Y terminaba su vibrante y s&oacute;lido discurso con estas palabras:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Much&iacute;simas gracias por iluminar el final de la vida de un viejo&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Con su desaparici&oacute;n se nos fue posiblemente el &uacute;ltimo representante de la Espa&ntilde;a solidaria y liberal, un amigo del pueblo y un intelectual completo. Nos dej&oacute; una obra literaria &uacute;nica y tambi&eacute;n un conjunto de saberes y conocimientos econ&oacute;micos, filos&oacute;ficos y cient&iacute;ficos. Pero sobre todo nos leg&oacute; un ejemplo civil &uacute;nico que es seguramente lo que m&aacute;s nos conmueve y consuela en estos tiempos de tribulaci&oacute;n y dolor por la desaparici&oacute;n de tantos de nuestros conciudadanos v&iacute;ctimas de la epidemia m&aacute;s mort&iacute;fera sufrida por los pueblos del mundo en el &uacute;ltimo siglo.
    </p><p class="article-text">
        Es tan diversa la trayectoria de Jos&eacute; Luis Sampedro, tantas las ciudades y los paisajes que am&oacute;, tanto los saberes en los que profundiz&oacute; que resulta imposible trazar una semblanza sobre &eacute;l para un homenaje tan reducido en alcance y tiempo. Yo me he limitado a intentar constatar su dimensi&oacute;n como ciudadano y vecino, en particular de Chamber&iacute;. No s&eacute; si con ello he conseguido recuperar en algo su memoria, la imagen que muchos deseamos conservar de qui&eacute;n nos fue tan pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        Solo me queda recitar un peque&ntilde;o poema publicado p&oacute;stumamente. Un poema que referido a las p&eacute;rdidas humanas de la guerra civil espa&ntilde;ola puede evocar en nosotros una imagen m&aacute;s pr&oacute;xima y transmitir nuestro mejor recuerdo a las v&iacute;ctimas de la dura epidemia de la Covid que han marcado tanto nuestros &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Los que volvieron</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>tra&iacute;an solamente unas manos vac&iacute;as</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>-curvadas todav&iacute;a, asiendo el viento-</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y unas alegres caras cansadas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y ojos cuya mirada nadie explicar&aacute; nunca.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nadie, ni los poetas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>porque en ella viv&iacute;an las &uacute;ltimas palabras</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de los que no volvieron&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la Junta del Distrito, gracias a las fuerzas pol&iacute;ticas de Madrid que quisieron y siguen queriendo recordar su vida y su obra y que lo han hecho de una manera tan cordial, tan atenta y respetuosa. Gracias a mis amigos del Organillo, a Pilar y a Julio, por encomendarme la redacci&oacute;n y lectura de estas l&iacute;neas. Y gracias a la familia y a los amigos de Jos&eacute; Luis Sampedro. Gracias a su esposa Olga Lucas por seguir prestando homenaje y recuerdo diario a su memoria.
    </p><p class="article-text">
        Nunca gratificaremos lo suficiente vuestro esfuerzo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
                                  
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 <p class="article-text"><hr/></p>

            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/noticias/homenaje-sampedro-chamberi-ultimo-representante-espana-solidaria-liberal_1_8403877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Oct 2021 21:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Homenaje a Sampedro en Chamberí: "El último representante de la España solidaria y liberal"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Terrazas y modelo de ciudad en Madrid: más allá de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/opinion/terrazas-modelo-ciudad-madrid-pandemia_1_7935185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a56606ce-7e8d-4f46-8e38-51935ec007a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Terrazas y modelo de ciudad en Madrid: más allá de la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos la carta de un vecino del barrio, Ángel Alda, a tenor de la alerta de ayuda lanzada por varias asociaciones y residentes bajo el nombre de SOS Chamberí</p><p class="subtitle">PARTICIPA - ¿Quieres publicar tu carta en Habla Chamberí, nuestra tribuna abierta para los chamberileros? Envía tu texto a chamberi@diariosomos.com</p></div><p class="article-text">
        Ya antes de la pandemia el problema de las terrazas, por extensi&oacute;n el uso privado del espacio p&uacute;blico, ten&iacute;a tendencia entr&oacute;pica al desorden. Un desorden incluso amistoso aceptado como una contribuci&oacute;n a la paz vecinal. Alguna que otra llamada a la polic&iacute;a o alg&uacute;n que otro invento como el de las cruces en azul o verde que se&ntilde;alaban los l&iacute;mites de cada negocio que propuls&oacute; por primera vez en la ciudad el concejal Jorge Garc&iacute;a Casta&ntilde;o en Chamber&iacute;. Pero con la entrada en la famosa nueva normalidad nos hemos instalado directamente en un nuevo orden basado en la excepcionalidad.
    </p><p class="article-text">
        La hosteler&iacute;a se ha convertido en el enfermo protegido y prioritario de nuestra econom&iacute;a urbana y a su cura y restablecimiento se han subordinado todas las dem&aacute;s variables del entorno. Sacar la actividad del interior al exterior. Era el lema, el mandato sanitario. Si para ello se deb&iacute;an incrementar los metros cuadrados de empleo de las aceras, ning&uacute;n problema. No se han hecho las terrazas para el hombre y la mujer sino los hombres y las mujeres para las terrazas. Item m&aacute;s: como existe una corriente de fondo que reclama m&aacute;s aceras y menos coches aparcados, una corriente de fondo que dicho sea de paso hab&iacute;a sido considerada como una cat&aacute;strofe por la derecha municipal como demostraron el alcalde Almeida y la vicealcaldesa Villac&iacute;s en la calle Galileo, pues cambiemos coches por terrazas. La tonter&iacute;a m&aacute;s grande de la historia municipal madrile&ntilde;a. Un coche aparcado no contamina ni hace ruido. Una terraza en la calzada emite carbono por un tubo y expulsa ruidos superiores al mismo tr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Pero mientras todo esto giraba, el toque de queda a las once o las doce nos libraba del gran enemigo del descanso vecinal: el botell&oacute;n. Nos d&aacute;bamos por satisfechos. Las terrazas cerraban m&aacute;s o menos religiosamente y los &uacute;ltimos clientes remoloneaban en las cercan&iacute;as mientras negociaban la marcha a alg&uacute;n domicilio particular. El caso es que ese tiempo ben&eacute;fico ha terminado. Ahora tenemos terrazas ampliadas en las aceras, terrazas en la calzada, muchas de ellas clandestinas, veladores a modo de puntos de fumadores en las mismas puertas de los establecimientos y grupos humanos en espera de mesas a los que a&ntilde;adir el incremento del p&uacute;blico en el interior de los locales ya que los aforos limitados subir&aacute;n espectacularmente, de hecho en muchos sitios ni se cumplen. M&aacute;s la fauna humana asociada regularmente a los grandes grupos: m&uacute;sicos callejeros, mendicidad profesional y amigos de lo ajeno que esa es otra. Cualquiera se lo puede imaginar pero solo una parte de los vecinos sufren. En barrios concretos de Chamber&iacute; como en la famosa calle Ponzano o los de Trafalgar la situaci&oacute;n bordea lo indescriptible.
    </p><p class="article-text">
        Los afectados se sienten incomprendidos. Sus reclamaciones por ruido ante las autoridades no son atendidas. A los clientes de esos establecimientos, la mayor&iacute;a de las veces no son vecinos de proximidad, los problemas de los vecinos les resbalan, no tienen conciencia de los desmanes. Los propietarios van a lo suyo e incluso se sienten amenazados por los protestantes y hasta alguno de ellos ha cre&iacute;do oportuno utilizar el lenguaje de los pu&ntilde;os para enfrentarlos. Te llaman gru&ntilde;&oacute;n, amargado o de ah&iacute; para arriba. Hemos conocido casos de vecinos que han llevado sus protestas a los medios de comunicaci&oacute;n y que han recibido mensajes de amenaza por pronunciarse. 
    </p><p class="article-text">
        Esta circunstancia diaria, la lucha por el aparcamiento, el sortear la barrera humana desprovista de mascarillas, el aguante de los ruidos, de los humos, de los gritos, de las celebraciones, se convierte en una tortura. La acumulaci&oacute;n de sesiones de tortura te puede conducir a un grado de depresi&oacute;n o de ira. Al puro deterioro mental. No tenemos conciencia del grado de empeoramiento de la salud psicol&oacute;gica de la poblaci&oacute;n madrile&ntilde;a y en qu&eacute; medida viene inducida por el drama del desorden de la hosteler&iacute;a callejera. 
    </p><p class="article-text">
        Con la extensi&oacute;n de los horarios de apertura y cierre hasta la una o las dos de la noche y la desaparici&oacute;n del toque de queda est&aacute; cantado el escenario que nos va a tocar vivir en los meses de verano.
    </p><p class="article-text">
        Y lo malo es que somos muchos los que creemos que no existe una conciencia mayoritaria, ni siquiera a veces en las zonas afectadas, de la gravedad del problema. Por evitar enfrentamientos entre vecinos, por encontrar alternativas personales tales como desaparecer en verano para marchar a nuestras segundas residencias ya que muchos somos jubilados. Otros por tener estilos de vida muy nocturnos y la mayor&iacute;a por puro convencimiento de que no sirve para nada, nos callamos ante este estado de cosas y procuramos vivir la vida al margen. Pues bien haremos en evitar la desidia. 
    </p><p class="article-text">
        Pues por detr&aacute;s de todo esto hay algo que se est&aacute; quebrando en la vida vecinal. La sensaci&oacute;n de desaparici&oacute;n del barrio como espacio de convivencia. La emergencia del negocio de unos y el ocio de otros como el motor econ&oacute;mico y vital de nuestras calles. Calles valoradas en funci&oacute;n del dinero que mueva la actividad nocturna y hostelera. El viejo modelo del tabernero bonach&oacute;n, c&oacute;mplice y amigo de los vecinos est&aacute; siendo sustituido por el grupo inversor de turno, por el especulador de la noche, por el que busca sus plusval&iacute;as m&aacute;s all&aacute; del margen empresarial de los servicios de hosteler&iacute;a tradicionales. Por la creaci&oacute;n de marcas, la conexi&oacute;n con mundos como los de la moda y la imagen en procura de beneficios extraordinarios, por el pelotazo. Los bares de la ciudad y los restaurantes gobernados por las ideas especuladoras t&iacute;picas de los negocios de playa. Ese es el modelo que nos viene. Y el que no quiera verlo es por ceguera. Son innumerables los nuevos operadores del negocio hostelero venidos desde &aacute;reas ajenas a sus tradiciones. Desde la actividad inmobiliaria, desde la inversi&oacute;n extranjera. Y a veces controlados por grupos interesados en &aacute;mbitos como la seguridad y otros m&aacute;s inconfesables. Esos negocios van a intentar controlar a los operadores tradicionales. Y con la desaparici&oacute;n de estos los vecinos perder&aacute;n la misma capacidad de intervenir en defensa de sus derechos. Hoy es vital que los vecinos sean capaces de crear consenso con la gente de nuestros bares y restaurantes de barrio. Y con sus trabajadores. Estamos en el l&iacute;mite de hacer eso posible.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a nuestras autoridades. Simplemente les pedimos que estudien bien sus movimientos. Que no se hagan c&oacute;mplices de un proceso de deterioro a instancias de los nuevos b&aacute;rbaros de empresa. Que recuperen en primera instancia la normativa prepandemia. Y que abran iniciativas de di&aacute;logo social y ciudadano. Todav&iacute;a estamos a tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Ese di&aacute;logo debe versar sobre el modelo de ciudad que queremos, el grado y las variantes de uso que deseamos para el espacio p&uacute;blico. Los negocios que albergamos. La movilidad. La paz vecinal. La calidad de aire y de vida. El problema no son las terrazas. El problema es la defensa de la ciudad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/opinion/terrazas-modelo-ciudad-madrid-pandemia_1_7935185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 May 2021 16:06:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Terrazas y modelo de ciudad en Madrid: más allá de la pandemia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere Carlos Paz, el último chamarilero de Chamberí, víctima del coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/noticias/carlos-paz-ultimo-chamarilero-chamberi-muere-victima-coronavirus_1_7275028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/804c3af5-9b0c-476e-968d-c0c8c2fb37dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere Carlos Paz, el último chamarilero de Chamberí, víctima del coronavirus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Era el confidente de medio barrio, el amigo de todos los que tenían su tienda como la rebotica de las tertulias vecinales</p></div><p class="article-text">
        Eran ya muchos d&iacute;as los que llevaba cerrada la tienda de Carlos en la calle Trafalgar. Muy extra&ntilde;o para los h&aacute;bitos de una persona como &eacute;l que desde hace tantos a&ntilde;os abr&iacute;a religiosamente cada ma&ntilde;ana aquel peque&ntilde;o espacio que era su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Chamarilero, almonedista, vendedor de objetos de segunda mano, todo eso cuadraba a su perfil comercial y profesional. Pero era mucho m&aacute;s que eso. Carlos era el confidente de medio barrio. El amigo de todos los que ten&iacute;an su tienda como la rebotica de las tertulias vecinales. Quien daba acogida a tantos objetos sobrantes de las casas en reforma o en mudanzas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En sus escasos diez metros cuadrados y en los mostradores de la calle se albergaban los libros de la biblioteca de los abuelos, los discos y ced&eacute;s humillados por la emergencia de la m&uacute;sica digital, los souvenirs de tantos viajes ya olvidados, los cacharros de cer&aacute;mica o de barro de aquella vez -&iquest;te acuerdas?- y cientos de objetos precarios que alguna vez fueron honra y riqueza de los hogares principales de Chamber&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha muerto en el hospital, solo como los hijos de la mar de su amado Machado. Solo como tantos otros, como los setenta mil vecinos nuestros que han cruzado la l&iacute;nea en este &uacute;ltimo a&ntilde;o, v&iacute;ctimas de la plaga de la Covid-19.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La tienda de Carlos, cuando estaba abierta en la calle Trafalgar                            </span>
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        Pertenec&iacute;a a una casta de comerciantes del barrio. Su padre era el due&ntilde;o de la pescader&iacute;a Cant&aacute;brico en la esquina de la plaza de Olavide con Trafalgar. Carlos pudo haberse quedado con el negocio pero no quiso. Prefer&iacute;a la bohemia y el mundo de la cultura. Nunca se arrepinti&oacute;. No le llamaba la atenci&oacute;n el dinero. Solo quer&iacute;a ser feliz con sus amigos y con sus vecinos. Tener horas para leer los libros que pasaban por sus manos que eran cientos. O ver una pel&iacute;cula en su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos lo echan ya de menos y as&iacute; se lo est&aacute;n demostrando en la puerta de su vieja tienda. Esa es su mejor herencia.
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo para sus dos hermanos. Y para sus amigos &iacute;ntimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/noticias/carlos-paz-ultimo-chamarilero-chamberi-muere-victima-coronavirus_1_7275028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Mar 2021 16:05:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muere Carlos Paz, el último chamarilero de Chamberí, víctima del coronavirus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trafalgar Chamberí,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Epílogo al Diario de un confinado en Olavide]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/epilogo-al-diario-de-un-confinado-en-olavide_1_6407339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe8be9d8-8437-432c-a8dd-2235ab27c9f1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Acuarela de ALICIA LLAVADOR sobre un despacho instalado en un balcón de la Plaza de Olavide"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es históricamente cierto que tras las grandes pandemias del pasado se produjeron graves convulsiones políticas y sociales. A veces para bien</p></div><p class="article-text">
        Plaza de Olavide. Finales de mayo de 2020.&nbsp;Acord&eacute; con Luis de la Cruz escribir una &uacute;ltima entrada, a modo de ep&iacute;logo, para el <a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diario de un Confinado en Olavide</a>. Unas notas que permitiesen tomar distancia sentimental de aquellos d&iacute;as de la cuarentena. Despertar del sue&ntilde;o, recuperar el ritmo de la vieja vida y anticipar en que medida la experiencia nos ha hecho cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Me est&aacute; costando entrar en ello, lo reconozco. Si en los dos meses que van de mediados de marzo a mediados a mayo la sensaci&oacute;n de irrealidad se impon&iacute;a a cualquier otra, hoy lo que se apropia de los sentimientos es la confusi&oacute;n. Veo llegar el tr&aacute;fico y las multitudes a las calles, las prisas de los negocios, el recuento y las facturas por los da&ntilde;os habidos. Veo c&oacute;mo se extiende la desilusi&oacute;n y el cansancio entre los cercanos. La rabia pol&iacute;tica. El desconcierto y la falta de sentido.
    </p><p class="article-text">
        Tomemos por ejemplo el mandato de la distancia social. Supuestamente son solo reglas higi&eacute;nicas que buscan minimizar el riesgo de contagio de la epidemia. Pero para unos es el cierre tribal, el recogimiento en la familia, la burbuja social de una vida en la que se eviten los contactos sociales en toda la extensi&oacute;n de la palabra. S&oacute;lo se salva la conexi&oacute;n con la vida exterior y con el mundo a trav&eacute;s de las pantallas de los m&oacute;viles y las televisiones. Para otros es un paso breve e intermedio a la llamada nueva normalidad. Aquello que sucede antes de preparar la cartera y los donuts y reiniciar la vida loca sin soluci&oacute;n de continuidad. Y para otros pocos se trata de tener la ocasi&oacute;n de mejorar el mundo y recuperar el sentido de comunidad como forma de conjurar el futuro. Estos son los fil&oacute;sofos de la distancia con respecto a las reglas del pasado. Seguramente el que invent&oacute; el concepto solo quer&iacute;a titular la cartilla higi&eacute;nica del ciudadano responsable y cuidadoso, las normas para la conexi&oacute;n f&iacute;sica entre las personas y las cosas. Pero las palabras crean mundos y ahora estamos dando vueltas por el espacio sideral de las ideas. Las met&aacute;foras.
    </p><p class="article-text">
        Es hist&oacute;ricamente cierto que tras las grandes pandemias del pasado se produjeron graves convulsiones pol&iacute;ticas y sociales. A veces para bien como despu&eacute;s de la peste negra europea del XIV. El Renacimiento fue un hermoso producto. La conexi&oacute;n entre ambos acontecimientos est&aacute; bien probada. La muerte y la vida alcanzaron una perspectiva distinta a la luz del rescate de la ciencia y de la huida de la escol&aacute;stica. Con la peste desapareci&oacute; en gran medida la forma de vida campesina medieval y la sumisi&oacute;n al poder feudal. En cualquier caso tambi&eacute;n est&aacute; acreditado que muchas de las din&aacute;micas de la emergencia civil y urbana que acabaron con la era medieval ya estaban presentes en la sociedad anterior a la peste negra.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido ocurri&oacute; con las epidemias de peste bub&oacute;nica de la Inglaterra del XVII. Contribuyeron en gran medida a la modernizaci&oacute;n capitalista posterior. Pero las bases t&eacute;cnicas y materiales de ese salto ya estaban presentes. Y cuando se afirma que la gripe &ldquo;espa&ntilde;ola&rdquo; de 1918 anticip&oacute; el fascismo en Europa tambi&eacute;n estamos contando la historia con una mirada reducida.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso las pestes traen como consecuencia crisis econ&oacute;micas y demogr&aacute;ficas, movimientos poblacionales, cambios en la estructura del poder y convulsiones sociales. No sabemos lo que dar&aacute; de s&iacute; la peste del Covid-19. Quien lo sepa ser&aacute; afortunado. Lo que podemos anticipar es que muchos se preparan para sacar tajada. Pol&iacute;tica, econ&oacute;mica o social.
    </p><p class="article-text">
        Pero analizar eso ya dar&iacute;a para otro diario.
    </p><p class="article-text">
        Misi&oacute;n cumplida. Hemos revoloteado por el arte, la ciencia, la arquitectura y la ciudad. Las relaciones humanas. La amistad. La familia. Por el barrio. Por Madrid. Un paseo a veces nost&aacute;lgico o apresurado. Siempre con el coraz&oacute;n en la pluma y tratando de no ofender ni da&ntilde;ar a nadie.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s entradas:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Un confinado en Olavide - diario del coronavirus</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/epilogo-al-diario-de-un-confinado-en-olavide_1_6407339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2020 08:00:23 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memento vivere]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/memento-vivere_1_6407445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4b13375-de43-4920-8f67-297f51d93501_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La Fuente del Lozoya confinada tras de la reja. Un gran símbolo de Chamberí | ÁNGEL ALDA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el primer momento de este trance histórico supimos que algo muy importante estaba a punto de pasar. No sabíamos el contorno de esos cambios. Seguimos en la ignorancia. Pero estamos con las antenas puestas</p></div><p class="article-text">
        Viernes, 1 de mayo de 2020.&nbsp;Dos meses y la vida nos ha cambiado. Y de qu&eacute; forma. A principios de marzo solo sab&iacute;amos que una regi&oacute;n remota de China hab&iacute;a entrado en cuarentena. No parec&iacute;a que aquello fuese a ir a m&aacute;s en t&eacute;rminos de extensi&oacute;n internacional aunque ya hab&iacute;a casos de infecci&oacute;n aqu&iacute; y all&aacute;. El mundo parec&iacute;a rodar a su trantr&aacute;n y las terrazas, caf&eacute;s y restaurantes se llenaban a poco que hiciese buen tiempo. Se hablaba de f&uacute;tbol, de estrenos de cine, de exposiciones que hab&iacute;a que ir a ver s&iacute; o s&iacute; y se anunciaba una primavera gloriosa como todas las primaveras que en el mundo han sido.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto el virus iniciaba su labor de zapa progresando en todos los pa&iacute;ses del mundo a golpe de infecciones que parec&iacute;an catarros m&aacute;s o menos habituales por estas &eacute;pocas. Ahora son muchos, y me incluyo entre ellos, los que recordamos aquella fiebre inoportuna que nos tuvo postrados a finales de febrero.
    </p><p class="article-text">
        Resulta que el monstruo habitaba entre nosotros. Que se introduc&iacute;a en las residencias de ancianos, en las consultas de los hospitales, en los transportes p&uacute;blicos y hasta en los funerales y los campos de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Se impuso la realidad, se despejaron los miedos y las dudas, se super&oacute; la barrera del posible p&aacute;nico social y al rebufo de los italianos lleg&oacute; el gobierno y mand&oacute; parar. Escuelas, f&aacute;bricas, obras, comercios y negocios de todo tipo cerraron y la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola tuvo que confinarse en sus hogares. A unos el drama les pill&oacute; de viaje. Otros en viviendas provisionales. No se pudo evitar que los estudiantes volviesen a sus pueblos y ciudades o que los trabajadores afectados por el cierre hiciesen lo mismo. Esto no es China, se&ntilde;ores. Aqu&iacute; a toque de retreta no se forma a la poblaci&oacute;n para pasar lista. Aqu&iacute; necesitamos la complicidad social. Y se tuvo. Vaya que se tuvo. Pero perdimos unos d&iacute;as, una semana posiblemente en adelantar las &oacute;rdenes de confinamiento.
    </p><p class="article-text">
        Nunca sabremos medir el impacto de ese retraso. Nunca tendremos idea de c&oacute;mo nos pill&oacute; la ola.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que en unos d&iacute;as se cumplir&aacute;n los dos meses de aquello y se habr&aacute;n cumplido los objetivos de aliviar al m&aacute;ximo la presi&oacute;n asistencial y la demanda de atenci&oacute;n hospitalaria. Y ya tendremos hecho un aprendizaje social que nos permitir&aacute; tomar conciencia de los medios y recursos que debemos adoptar para protegernos. Puede que nos ayude el General Verano con su ej&eacute;rcito solar y calor&iacute;fico. Nos ayudar&aacute; tambi&eacute;n el control territorial, el nuevo per&iacute;metro del confinamiento. Todos vamos a estar tensos y atentos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer momento de este trance hist&oacute;rico supimos que algo muy importante estaba a punto de pasar. No sab&iacute;amos el contorno de esos cambios. Seguimos en la ignorancia. Pero estamos con las antenas puestas. El Estado se convierte en refugio. Las instituciones multilaterales tienen que reconstruirse o perecer. El sistema industrial tiene que adaptarse. El mundo va a cambiar de base como insist&iacute;a la letra de la Internacional. Y no sabremos nunca quien hubiera ganado la Liga o la Champions. O no. A lo mejor no pasa nada.
    </p><p class="article-text">
        Ser profeta en estos tiempos es un trabajo complicado.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un placer compartir estos pensamientos. Ma&ntilde;ana nos veremos en las calles.
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo y muchos besos. La misi&oacute;n que me impuse a lo tonto lo bailo ha terminado. Puede que me d&eacute; por convertir estas notas breves en libro. S&oacute;lo me falta escribir un pr&oacute;logo y unas notas de agradecimiento a aquellos muchos amigos que me han le&iacute;do y me lo han hecho saber con sus comentarios. A <a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos Chamber&iacute;</a> que le dio alojamiento en la red para su extensi&oacute;n. Y a Antonio Gregorio que me busc&oacute; lectores en Ribadeo y la Marina lucense a trav&eacute;s de su blog. Y, sobre todo, mi respeto y duelo por aquellas personas que no han podido sobrevivir a esta cat&aacute;strofe.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s entradas:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Un confinado en Olavide - diario del coronavirus</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/memento-vivere_1_6407445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 11:38:49 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cantando las cuarenta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/cantando-las-cuarenta_1_6407449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d00f3071-ff77-43ab-8381-129a0685ac3e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pocos símbolos hay en Chamberí que nos conecten con nuestro pasado tanto como el viejo Hospital de San José. Si venimos de tan lejos seremos capaces de seguir adelante en el futuro | ÁNGEL ALDA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vamos a dejar atrás una de las épocas en la que los madrileños, los españoles y la humanidad han tenido la ocasión de mostrar su mejor cara. Más pronto que tarde esta época será recordada como una gran epopeya humana</p></div><p class="article-text">
        Jueves, 30 de abril de 2020. Cuarentena viene de cuarenta y ese es el n&uacute;mero de entradas que lleva este diario con la de hoy.
    </p><p class="article-text">
        No me imagin&eacute; en ning&uacute;n momento que pudi&eacute;ramos llegar a tanto. Y eso que he descansado de la tarea de escribir casi todos los domingos y unos pocos s&aacute;bados. Desde el d&iacute;a 13 de marzo hasta hoy, 30 de abril, han pasado 48 d&iacute;as. De haberlo sabido seguro que me hubiera pensado tomar este compromiso de darle a la pluma, en este caso al teclado de mi tel&eacute;fono m&oacute;vil, durante tanto tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Traduciendo. Ma&ntilde;ana escribir&eacute; la &uacute;ltima entrada. El s&aacute;bado saldr&eacute; a la calle como las autoridades dispongan a correr a trote cochinero por las grandes avenidas de Chamber&iacute;. Y la semana que viene cerrar&eacute; el <a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diario de un Confinado en Olavide</a> con una despedida y un pa&ntilde;uelo blanco.
    </p><p class="article-text">
        El pa&ntilde;uelo blanco de la paz y del recuerdo a quienes no han podido ver el final provisional de esta Cuarentena larga y tediosa.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo siento que vamos a dejar atr&aacute;s una de las &eacute;pocas en la que los madrile&ntilde;os, los espa&ntilde;oles y la humanidad han tenido la ocasi&oacute;n de mostrar su mejor cara. La cara de los que han sabido ordenar sus vidas en una reclusi&oacute;n honrosa en medio de una turbulencia sanitaria que ha puesto a prueba la capacidad de sacrificio de tantos sanitarios y servidores p&uacute;blicos, el desempleo y la precariedad de millones, la ruina de tantas econom&iacute;as y el mismo orden mundial amenazado por los ego&iacute;smos nacionales de v&iacute;a estrecha. M&aacute;s pronto que tarde esta &eacute;poca ser&aacute; recordada como una gran epopeya humana.
    </p><p class="article-text">
        No tengo ninguna duda de que todo esto habr&aacute; sido para bien por mucho que tantos, m&aacute;s por ignorancia que por maldad, traten de hacerla pasar al olvido.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ma&ntilde;ana.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s entradas:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Un confinado en Olavide - diario del coronavirus</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/cantando-las-cuarenta_1_6407449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2020 10:17:49 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Qué hay de lo mío?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/que-hay-de-lo-mio_1_6407453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8d39fb2-72d8-416d-8597-6aba6af086f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Si hubieran escogido como frontera para las fases la Glorieta de Bilbao, menuda catástrofe para las relaciones fraternales entre Malasaña y Chamberí | ÁNGEL ALDA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los de los bares dicen que el 30 por ciento de las terrazas es poco. Que no abrirán. A lo mejor se creen que de entrada la gente les iba a llenar las mesas</p></div><p class="article-text">
        Mi&eacute;rcoles, 29 de abril de 2020. Dar la vuelta a la cuarentena. Parece que un equipo &ldquo;multidisciplinar&rdquo; -qu&eacute; palabra tan fea para un concepto tan bonito- ha estado trabajando en silencio y con cierto tiempo para idear un m&eacute;todo de recuperaci&oacute;n de la vida normal. De la<em> nueva normalidad</em> como han bautizado a la nueva &eacute;poca. Y se han inventado lo de las fases y han creado como unidad de gesti&oacute;n, como espacio de maniobra de la transici&oacute;n, a las provincias. Y aqu&iacute; ardi&oacute; la de Dios. Las comunidades aut&oacute;nomas no sirven como l&iacute;mite, algunas son demasiado grandes y con realidades sociales y sanitarias muy diferentes. Pues entonces tomemos las provincias. La gente cuando le preguntan de donde es, contesta: soy de Ja&eacute;n o de Albacete o de Tarragona. Por mucho que lo neguemos la identificaci&oacute;n provincial surge de modo natural. Y como espacio administrativo tenemos a las diputaciones y las redes perif&eacute;ricas del estado central que se siguen organizando por provincias. Tambi&eacute;n las redes de servicios de las comunidades suelen ser provinciales. Incluso las &aacute;reas sanitarias en la mayor&iacute;a de las ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        El efecto frontera dicen. Los de Ribadeo no pueden cruzar el puente de los Santos para llegar a Castropol por ejemplo que est&aacute; al otro lado de la R&iacute;a pero es otra provincia y sin embargo pueden ir al conf&iacute;n suroccidental de Lugo a casi 200 km donde no se les ha perdido nada. La verdad es que con la divisi&oacute;n por CCAA o por comarcas les hubiera pasado lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Y otros muchos efectos. Los de los bares dicen que el 30 por ciento de las terrazas es poco. Que no abrir&aacute;n. A lo mejor se creen que de entrada la gente les iba a llenar las mesas. Y as&iacute; todo. Ya no me meto con la posici&oacute;n de los partidos o de los gobiernos auton&oacute;micos. Estamos en guerra de discursos y haga lo que haga el gobierno tendr&aacute; su oposici&oacute;n. Mantengo que esto es consustancial al grado de deterioro general de nuestro actual sistema constitucional, desbordado desde hace ya mucho tiempo. La crisis sanitaria s&oacute;lo, por cierto que <em>solo</em> ya se puede volver a escribir con acento, ha hecho que exhibir sin pudor nuestras debilidades. Por mucho que nos hayan vendido la moto, el estado espa&ntilde;ol no tiene nada de federal. Ni para lo bueno ni para lo malo.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas creo que estas derivadas no le interesan nada a las personas. Lo nuestro es saber con qui&eacute;n dejamos a los ni&ntilde;os que no vuelven a la escuela. Hasta cu&aacute;ndo vamos a tener que llevar la mascarilla. Y cu&aacute;ndo voy a poder cruzar las fronteras. Las que ustedes me digan. Yo solo quiero llegar a la provincia de Lugo, a Ribadeo, y una vez all&iacute; que me dejen pasar a Asturias a darme un homenaje en Casa Vicente de Castropol. Lo dem&aacute;s, verduras de las eras. Anda que no es dif&iacute;cil colocar esta frase tan bonita. Casi al final del Diario.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, a t&iacute;tulo informativo, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Kq_XADvF5-A&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayer se estren&oacute; el documental sobre Chamber&iacute; en el que participo</a>. Muy fronterizo. Los de Chamber&iacute; somos gente de frontera. Los primeros que saltamos la cerca del viejo Madrid. Ojo con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ma&ntilde;ana que ya queda poco.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s entradas:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Un confinado en Olavide - diario del coronavirus</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/que-hay-de-lo-mio_1_6407453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2020 11:54:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hay de lo mío?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad después de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/la-ciudad-despues-de-la-pandemia_1_6407462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4986a3cd-1fc9-4b6f-8ce6-9493585f29e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los vecinos de Cardenal Cisneros han decidido adornar su calle de manera festiva. Para preservar la ciudad. La fraternidad de balcón a balcón. | ÁNGEL ALDA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay otro modelo de vida. Un modelo de ciudad más lenta, más reposada. Caminar, ir en bici. Fraternizar. Consumir menos. Cuidar unos de otros</p></div><p class="article-text">
        Lunes, 27 de abril de 2020. Los virus adoran a las ciudades, las grandes aglomeraciones, los estadios de f&uacute;tbol, las fiestas populares. Son as&iacute;, que le vamos a hacer. Las ciudades est&aacute;n acostumbradas a la defensa pero ante enemigos visibles. Para estos bichos somos pan comido.
    </p><p class="article-text">
        Los paleoantrop&oacute;logos suelen afirmar que en los tiempos de nuestros antepasados, los cazadores recolectores n&oacute;madas, la gente estaba m&aacute;s sana. Que cuando la revoluci&oacute;n neol&iacute;tica y la dedicaci&oacute;n humana a la labranza y la ganader&iacute;a el ser humano enferm&oacute;. Nacieron nuevas enfermedades. Se perdi&oacute; calidad alimentaria y el cambio de actividad f&iacute;sica nos convirti&oacute; en seres m&aacute;s d&eacute;biles y fr&aacute;giles. Pero la humanidad descubri&oacute; las ciudades y con el tiempo el deporte y la cultura de masas. Y la medicina que aliviaba nuestros males. Hoy sabemos que la ciudad es fuente de calidad de vida. No para todos y no de la misma manera. Ya saben ustedes lo que es la estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades han sufrido pestes y las seguir&aacute;n sufriendo. Y no todas ellas proceden de virus importados. Alguna de esas pestes como la contaminaci&oacute;n del aire y de las aguas provienen de nuestro mismo modelo de vida. La ciudad consume y nos consume. El buen negocio consiste en reconocerlo y optar por aquello que sea mejor para todos. Por eso la ciudad invent&oacute; la democracia. Pero la democracia es un invento sutil. Exige participaci&oacute;n p&uacute;blica. Exige reflexi&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto estos d&iacute;as como nuestra atm&oacute;sfera est&aacute; limpia. Como la fauna y la flora prosperan. Pero todo eso ha sido flor de un d&iacute;a. Dicen que la distancia social se va a cargar la eficiencia del transporte p&uacute;blico y dicen algunos de nuestros dirigentes que tenemos que dar prioridad al coche particular. Es m&aacute;s seguro, dicen. Volver&aacute;n los humos, las calles insufribles. Todo por el resurgimiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Yo me niego a aceptarlo. Creo que hay otro modelo de vida. Un modelo de ciudad m&aacute;s lenta, m&aacute;s reposada. Caminar, ir en bici. Fraternizar. Consumir menos. Cuidar unos de otros. Ayer la ciudad recuper&oacute; una de sus glorias. <a href="https://somoschamberi.eldiario.es/plazas-parques-cerrados-chamberi-primeros-paseos-con-ninos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los ni&ntilde;os en la calle</a>. Eso son los logros que necesitamos. Una ciudad llena de coches contaminantes y ruidosos, con libertad de aparcamiento, con aceras empeque&ntilde;ecidas y despeatonalizadas, como quieren algunos, no es una ciudad deseable. Ser&iacute;a el triunfo final del Coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        Ustedes mismos.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ma&ntilde;ana.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s entradas:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Un confinado en Olavide - diario del coronavirus</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/la-ciudad-despues-de-la-pandemia_1_6407462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2020 08:14:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad después de la pandemia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los que no protestan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/los-que-no-protestan_1_6407468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23a1c32a-407a-472f-803a-dbfd3e65a335_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Patio en una residencia de mayores del centro de Madrid | ÁNGEL ALDA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenemos un problema de orden civilizatorio. Los viejos nos sobran. Hemos decidido apartarlos en un carril lento, camino de su desaparición</p></div><p class="article-text">
        Viernes, 24 de abril de 2020.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><em>"…pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos…"</em><br/><br/><br/><br/><em>Pablo Neruda</em></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Este fin de semana se cumplen tres a&ntilde;os de la muerte de mi madre en una residencia de Malasa&ntilde;a. En la espalda de un hist&oacute;rico convento madrile&ntilde;o. Ten&iacute;a 99 a&ntilde;os y muri&oacute; despu&eacute;s de un no muy largo proceso de deterioro f&iacute;sico y mental como tantas otras personas de nuestro pa&iacute;s en el que la edad media de vida es, afortunadamente, tan extensa.
    </p><p class="article-text">
        Pudo recibir la asistencia m&eacute;dica precisa para suavizar cualquier dolor final y el cuidado personal que las personas en esas condiciones merecen. Hoy eso no hubiera sido posible y la sola constataci&oacute;n de ese hecho me produce un dolor insoportable.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el drama mayor que la sociedad est&aacute; sufriendo es la terrible mortandad que se produce en las residencias de ancianos. El virus se ha cebado de manera cruel en esta poblaci&oacute;n recluida. Y no s&eacute; si esto est&aacute; mereciendo la debida atenci&oacute;n. Para algunos esto es solo un expediente para explotar pol&iacute;ticamente. Para los afectados un drama a vivir en soledad y una tristeza imposible de superar. Mucho m&aacute;s cuando el proceso se ha desarrollado en medio de la incomunicaci&oacute;n familiar y del aislamiento de los fallecidos.
    </p><p class="article-text">
        Creo que por encima de este drama ha llegado la hora de reconocer que tenemos un problema de orden civilizatorio. Los viejos nos sobran. Es crudo expresarlo as&iacute;. Hemos decidido separar a los viejos, especialmente a los incapacitados, del n&uacute;cleo familiar y apartarlos en un carril lento camino de su desaparici&oacute;n. A lo largo de tres a&ntilde;os de visitas cotidianas a mi madre en su centro pude observar c&oacute;mo muchos de los residentes no recib&iacute;an apenas visitas y su r&eacute;gimen de vida no pod&iacute;a ser observado o fiscalizado m&aacute;s all&aacute; de la vocaci&oacute;n o de la sensibilidad de sus cuidadores.
    </p><p class="article-text">
        La soledad, el apartamiento social y familiar aceleran el deterioro f&iacute;sico y sentimental de nuestros ancianos. Y las residencias no pueden resolver ese problema por mucho que nuestra comodidad nos haga creer o exigir lo contrario. Por supuesto que debemos controlar, que tiene que existir un control regulatorio y administrativo de estos centros. Pero no nos hagamos trampas al solitario. El mejor control es el de la libertad y la autonom&iacute;a de las personas ingresadas y en ausencia de esas condiciones el de las familias. S&oacute;lo en casos muy puntuales ser&iacute;a la administraci&oacute;n la depositaria de ese encargo, de esa obligaci&oacute;n. Siento decir esto cuando observo que la gran mayor&iacute;a social se inclina a responsabilizar a las administraciones de este drama. Es verdad que los recursos son insuficientes, que las leyes de dependencia son insuficientes y funcionan con carencias, que hay aspectos de la regulaci&oacute;n que brillan por su ausencia y que otros directamente no se cumplen. Pero, sin embargo, nada de esto es capaz de ocultar el fen&oacute;meno social y &eacute;tico del abandono de nuestros viejos.
    </p><p class="article-text">
        Todos vamos a llegar a situaciones de vulnerabilidad. Merece la pena dedicar la mejor atenci&oacute;n a este drama. Seguramente podemos hacer muchas cosas. La primera, fortalecer la autonom&iacute;a de los propios ancianos mediante modelos residenciales m&aacute;s abiertos y c&oacute;modos. La segunda, creando consejos de familia al modo de los organismos de madres y padres de alumnos en los colegios para vigilar el desarrollo de la vida en esos centros. Y por &uacute;ltimo, involucrar al entorno social y ciudadano en la colaboraci&oacute;n, auxilio y fiscalizaci&oacute;n -por qu&eacute; no- de esos centros. Empezando por evitar que empresas o instituciones animadas exclusivamente por el beneficio econ&oacute;mico se dediquen a este negocio. Muchos ayuntamientos peque&ntilde;os y medianos tienen buena experiencia en gestionar o supervisar estas actividades.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, menos golpes de pecho y m&aacute;s piedad. Y el mejor recuerdo a los desaparecidos. Han sido las generaciones m&aacute;s sufridas de nuestra historia.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el lunes. Y cuidado con los ni&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s entradas:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Un confinado en Olavide - diario del coronavirus</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/los-que-no-protestan_1_6407468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2020 08:38:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los que no protestan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día del libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/el-dia-del-libro_1_6407474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1258e44d-a103-473d-b00a-f40458da868d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Un libro en una mesa de Toma Café, en la plaza de Olavide | ÁNGEL ALDA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Unos dicen que el libro de papel será un objeto de museo en pocas generaciones. Otros que su facilidad de reproducción o los nuevos libros electrónicos les podrán sustituir con éxito</p></div><p class="article-text">
        Jueves, 23 de abril de 2020.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><em>"Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros."</em><br/><br/><em>Franz Kafka</em></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Y un libro, muchos libros, est&aacute;n siendo nuestros amigos m&aacute;s cercanos en esta cuarentena.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os Know Square, una cooperativa del conocimiento como ellos se definen, por cierto que acaban de presentar un a&ntilde;o m&aacute;s su Premio del Libro de Empresa, me pidi&oacute; un peque&ntilde;o texto en defensa del libro como soporte cultural y cient&iacute;fico. Algunas de las notas siguientes proceden de ese trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El ciego Tiresias le dec&iacute;a a Edipo -a trav&eacute;s de la pluma de S&oacute;focles-: &ldquo;No quieras saber&rdquo;. &ldquo;Sapere aude&rdquo;, atr&eacute;vete a saber, contestaba Horacio cuatro siglos despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La imprenta de Gutenberg parece m&aacute;s el resultado de un proceso de lo que hoy llamar&iacute;amos innovaci&oacute;n colectiva que la obra de un solo hombre. De alguna forma el libro tipogr&aacute;fico ha sido un protagonista esencial del conocimiento. Pero si tenemos que acotar el marco cultural e hist&oacute;rico en el que el libro alcanza su mayor y mejor influencia tenemos que se&ntilde;alar a los enciclopedistas y el ascenso de la burgues&iacute;a al poder como momentos decisivos. La revoluci&oacute;n industrial nace de la investigaci&oacute;n y de la ciencia. El libro de papel y las industrias culturales asociadas al mismo han sido el instrumento ideal del tiempo de la ilustraci&oacute;n y de la modernidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy la cultura escrita tiene que competir como instrumento de formaci&oacute;n y difusi&oacute;n con las artes y los soportes visuales, con los lenguajes de programaci&oacute;n y con otras manifestaciones culturales mestizas que agrupadas bajo el pabell&oacute;n de la industria del entretenimiento, de la televisi&oacute;n y del v&iacute;deo. En el mundo digital los cient&iacute;ficos han creado nuevos soportes para la transmisi&oacute;n de la cultura escrita. El libro electr&oacute;nico, la tableta y el tel&eacute;fono m&oacute;vil han sido, en lo que respecta a su uso como soporte de los signos escritos, una respuesta digna de los tiempos pero que mucho nos tememos tienen la misma fecha de caducidad, la misma obsolescencia que el libro de papel. Esa es la verdadera amenaza para la cultura de la palabra escrita. Lo de menos es el soporte del papel o el electr&oacute;nico. A pesar de todo pervive en nuestros tiempos el prestigio de la cultura escrita y en esa medida, el libro de papel, objeto todav&iacute;a de deseo, se mantendr&aacute; mientras sus costes de producci&oacute;n y de distribuci&oacute;n compitan con las tecnolog&iacute;as del libro digital.
    </p><p class="article-text">
        La globalizaci&oacute;n, el ascenso de nuevas civilizaciones al poder mundial, el papel de la ciencia y de sus lenguajes. Esos ser&aacute;n los ejes de cambio que determinen el futuro de la palabra escrita. Unos dicen que el libro de papel ser&aacute; un objeto de museo en pocas generaciones. Otros que su facilidad de reproducci&oacute;n o los nuevos libros electr&oacute;nicos les podr&aacute;n sustituir con &eacute;xito. Pero lo posible es que ninguno de los dos mantendr&aacute; la hegemon&iacute;a en los procesos de transmisi&oacute;n de la ciencia y la cultura. Seguro que nosotros, los que hemos nacido en el siglo XX, no lo veamos. Como en las pel&iacute;culas de ciencia ficci&oacute;n nuestros nietos y bisnietos se entender&aacute;n con c&oacute;digos y lenguajes nuevos. Pero previsiblemente seguir&aacute;n hablando- en la intimidad como aquel otro- espa&ntilde;ol, franc&eacute;s, catal&aacute;n y hasta en chino. Y mientras eso pase, los libros, de papel, la tableta o el teleprompter seguir&aacute;n a nuestro lado. Porque por encima de la cultura escrita seguiremos hablando entre nosotros. La palabra perder&aacute; su espacio como transmisor de ciencia pero los sentimientos, la poes&iacute;a, seguiremos transmiti&eacute;ndolos mediante la palabra. Y con los sentimientos, las emociones y la palabra que los representa pervivir&aacute; la literatura. Nos queda la palabra como nos avis&oacute; Gabriel Celaya. Larga vida al libro.
    </p><p class="article-text">
        Compra libros en librer&iacute;as peque&ntilde;as, haz el favor. Y ahora que est&aacute;s encerrado recurre a pedirlos a trav&eacute;s de <a href="http://todostuslibros.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todostuslibros.com</a>
    </p><p class="article-text">
        Buena lectura
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s entradas:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://somoschamberi.eldiario.es/blogs/confinado-olavide/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Un confinado en Olavide - diario del coronavirus</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Alda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/el-dia-del-libro_1_6407474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2020 11:18:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día del libro]]></media:title>
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    </item>
  </channel>
</rss>
