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    <title><![CDATA[elDiario.es - El tilo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - El tilo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La muerte tocando el violín y el paraíso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/muerte-tocando-violin-paraiso_132_13321952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f4244a9-a0b3-4702-ad49-e80166ff3056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte tocando el violín y el paraíso"></p><p class="article-text">
        El pintor simbolista suizo Arnold B&ouml;cklin (1827-1901) es muy conocido por ser autor de un cuadro, del que hizo cinco versiones, titulado&nbsp;<em>La isla de los muertos,</em>&nbsp;para el que se inspir&oacute; en el Cementerio Ingl&eacute;s de Florencia. A partir de este cuadro, en concreto de una versi&oacute;n en blanco y negro, ide&oacute; el compositor ruso Sergei Rachmaninoff su c&eacute;lebre poema sinf&oacute;nico de id&eacute;ntico t&iacute;tulo.&nbsp;La pintura representa una peque&ntilde;a isla, con una explanada en el centro, poblada de cipreses y rodeada de monta&ntilde;as, excepto por la parte frontal. A la isla est&aacute; llegando una barca con un remero, otra persona vestida de blanco y un ata&uacute;d. La figura blanca representa a Caronte, que conduc&iacute;a las almas al Hades a trav&eacute;s de la laguna Estigia, seg&uacute;n la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica. Personajes tan diversos como Hitler, Freud y Lenin poseyeron copias del cuadro.
    </p><p class="article-text">
        En 1872, ocho a&ntilde;os antes de la primera versi&oacute;n de&nbsp;<em>La isla de los muertos,&nbsp;</em>B&ouml;cklin pint&oacute; un autorretrato en el que tras &eacute;l aparece un esqueleto, que representa la Muerte, tocando un viol&iacute;n con una sola cuerda, la cuarta. El pintor, que parece escuchar con atenci&oacute;n la melod&iacute;a y mira al frente, viste camisa blanca bajo una prenda de color negro. En la mano izquierda sostiene una paleta y empu&ntilde;a con la derecha un pincel. Parece que en este cuadro se inspir&oacute; Gustav Mahler para componer el segundo movimiento de su&nbsp;<em>Cuarta sinfon&iacute;a,</em>&nbsp;en el que el concertino toca un solo de viol&iacute;n que es una especie de danza macabra de aire grotesco. El compositor especifica que debe ser ejecutada con un viol&iacute;n afinado un tono m&aacute;s alto de lo habitual y tocado como un viol&iacute;n callejero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Autorretrato de Böcklin con la muerte tocando el violín.                            </span>
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        Probablemente este elemento es el &uacute;nico verdaderamente sombr&iacute;o en esa sinfon&iacute;a de Mahler, que se ha convertido, junto con la&nbsp;<em>Primera,</em>&nbsp;en la m&aacute;s frecuentada del compositor. El director titular de la Orquesta de Valencia, Alexander Liebreich, escogi&oacute; la&nbsp;<em>Cuarta</em>&nbsp;para cerrar la temporada de abono el pasado d&iacute;a 19, en un concierto que fue tambi&eacute;n el &uacute;ltimo del solista de clarinete Jos&eacute; Vicente Herrera, quien deja la orquesta por jubilaci&oacute;n tras m&aacute;s de 40 a&ntilde;os de brillante ejecutoria.
    </p><p class="article-text">
        Liebreich dispuso una orquesta con muy nutrida cuerda, hasta 60 profesores, lo que es muy razonable para las abundantes maderas previstas, en una partitura que no incluye, sin embargo, trombones y tuba, pero s&iacute; trompas, trompetas, importante percusi&oacute;n y arpa. La obra se inicia con un alegre primer movimiento, en el que las flautas y los cascabeles recuerdan la marcha de un coche de caballos, antes de que los violines ataquen el alegre primer tema. El cielo despejado que evoca el movimiento inicial se ensombrece en el segundo, con su danza macabra. El tercero, <em>Ruhevoll (Lleno de calma)</em>&nbsp;es uno de los fragmentos m&aacute;s justamente c&eacute;lebres de Mahler. Jos&eacute; Luis P&eacute;rez de Arteaga dice en su monumental monograf&iacute;a sobre el compositor que es &ldquo;de una belleza que raya en lo irresistible&rdquo;. Liebreich y los m&uacute;sicos de la OV lograron una interpretaci&oacute;n profunda y sentida, con un espl&eacute;ndido sonido en la cuerda y muy brillantes intervenciones solistas en todas las secciones. La calma se ve alterada por el intenso cl&iacute;max que marca un punto de m&aacute;ximo volumen para volver a la tranquilidad. Sin soluci&oacute;n de continuidad, el director inici&oacute; el breve pero muy importante cuarto movimiento, en el que la soprano canta&nbsp;<em>Das himmlische Leben (La vida celestial),</em>&nbsp;de la colecci&oacute;n <em>Des Knaben Wundenhorn (El cuerno infantil de la abundancia).&nbsp;</em>Lo hizo con bello timbre y gran sensibilidad la soprano israel&iacute; Chen Reiss, quiz&aacute; con menor alegr&iacute;a de la que pide el texto, con descripciones de un para&iacute;so lleno de ricos manjares. El movimiento acaba en un<em>&nbsp;pianissimo</em>&nbsp;del arpa y los contrabajos, marcado&nbsp;<em>morendo</em>&nbsp;en la partitura. El director mantuvo con su gesto el silencio, que fue respetado por el p&uacute;blico, antes de aplaudir con entusiasmo e intensidad a la orquesta en su conjunto y a todos los solistas que fueron saludando. El Palau se ven&iacute;a abajo especialmente con los atronadores aplausos que premiaron a Jos&eacute; Vicente Herrera en su despedida.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la gran sinfon&iacute;a de Mahler, la soprano y una orquesta m&aacute;s reducida hab&iacute;an interpretado cuatro de las seis&nbsp;<em>Einfache Lieder (Canciones sencillas)</em>&nbsp;de Erich W. Korngold, obra juvenil de este compositor, muy c&eacute;lebre por sus bandas sonoras de pel&iacute;culas de Hollywood y por la &oacute;pera&nbsp;<em>Die tote Stadt (La ciudad muerta).</em>&nbsp;Chen Reiss interpret&oacute; las canciones con delicada expresi&oacute;n y fue muy bien acompa&ntilde;ada por la orquesta. No hubo descanso y no se entiende muy bien por qu&eacute; no se interpretaron las otras dos canciones que completan el ciclo. Tampoco por qu&eacute; el programa no traduc&iacute;a el t&iacute;tulo alem&aacute;n, como si la sencillez fuese un defecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/muerte-tocando-violin-paraiso_132_13321952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2026 18:45:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muerte tocando el violín y el paraíso]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resplandeciente Lang Lang con interferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/resplandeciente-lang-lang-interferencias_132_13276166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe883082-2105-44fa-9972-e11bbb2ff4de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Resplandeciente Lang Lang con interferencias"></p><p class="article-text">
        El pianista chino residente en Estados Unidos Lang Lang (Shenyang, 1982) es una gran figura del mundo de la mal llamada m&uacute;sica cl&aacute;sica que transciende ese marco y atrae un p&uacute;blico m&aacute;s amplio y heterog&eacute;neo, al estilo de las estrellas del pop. Se ha convertido en una referencia que ha actuado en diferentes acontecimientos internacionales, como los Juegos Ol&iacute;mpicos de Pek&iacute;n o la reapertura de Notre-Dame, y en lugares singulares como el Museo del Prado. En 2017 una tendinitis en la mano izquierda lo oblig&oacute; a apartarse de los escenarios durante algo m&aacute;s de un a&ntilde;o. Se dijo que despu&eacute;s no hab&iacute;a recuperado su capacidad anterior. El recital que dio el pasado d&iacute;a 2 de junio en el Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia lo desmiente, pues exhibi&oacute; una apabullante t&eacute;cnica, acompa&ntilde;ada de muy rom&aacute;ntica expresi&oacute;n, con profusi&oacute;n del&nbsp;<em>rubato,</em>marcadas progresiones din&aacute;micas, poderosos acordes en<em>&nbsp;fortissimo&nbsp;</em>y momentos de delicado&nbsp;<em>pianissimo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Dispuso un programa amplio y denso, con el&nbsp;<em>Rond&oacute; n.&ordm; 1</em>&nbsp;de Mozart y las sonatas n.&ordm; 8,&nbsp;<em>Pat&eacute;tica,</em>&nbsp;y n.&ordm; 31 de Beethoven en la primera parte. En la segunda, una selecci&oacute;n de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;n.&ordm; 1 de Alb&eacute;niz y&nbsp;<em>La maja y el ruise&ntilde;or</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Goyescas&nbsp;</em>de Granados. Cerraba el programa la&nbsp;<em>Consolaci&oacute;n n.&ordm; 2</em>&nbsp;e&nbsp;<em>Italia</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Ann&eacute;es de p&egrave;lerinage</em>&nbsp;de Franz Liszt.
    </p><p class="article-text">
        El concierto no pertenec&iacute;a al ciclo de abono y convoc&oacute; un p&uacute;blico que llenaba la sala, una parte del cual evidenciaba poca costumbre de acudir a conciertos. Hubo sonidos y alarmas de m&oacute;viles en varias ocasiones. Un caballero, un par de filas por delante de la m&iacute;a en el anfiteatro, dedic&oacute; gran parte del tiempo a contemplar el m&oacute;vil y escribir mensajes. Incluso en las primeras hileras de butacas algunas personas se esforzaron en inmortalizar la velada haciendo fotos o grabando sin que nadie lo impidiera. Un sector importante de los asistentes ignor&oacute; la costumbre habitual en las salas de conciertos con aplausos extempor&aacute;neos en lugar de esperar a que acabasen las obras. La primera ovaci&oacute;n interrumpi&oacute; la&nbsp;<em>Pat&eacute;tica</em>&nbsp;de Beethoven entre el&nbsp;<em>Allegro</em>&nbsp;inicial y el&nbsp;<em>Andante cantabile.</em>&nbsp;Lang Lang, que vest&iacute;a una sencilla camisa azul marino de manga larga y pantal&oacute;n negro, salud&oacute; sin ponerse en pie ni perder la sonrisa. A partir de ese momento evit&oacute; levantar las manos del teclado entre movimiento y movimiento de las obras de Beethoven, lo que result&oacute; una t&aacute;ctica efectiva. Volvi&oacute; a haber aplausos, sin embargo, entre algunos de los fragmentos de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz, en la segunda parte.
    </p><p class="article-text">
        Menci&oacute;n especial merecen las toses, que fueron frecuentes y, por as&iacute; decir, sin sordina. El peor momento fue el tercer tiempo de la&nbsp;<em>Sonata 31</em>&nbsp;de Beethoven, durante el que varios asistentes tos&iacute;an en&eacute;rgicamente, mientras el pianista se esforzaba en bordar una versi&oacute;n llena de sentimiento y delicadeza. Daniel Barenboim en alguna ocasi&oacute;n no ha dudado en parar un concierto y recomendar al p&uacute;blico que tosa, si no puede evitarlo, con la boca cerrada y un pa&ntilde;uelo delante. Ajeno a las toses, Lang Lang logr&oacute; acabar la sonata y recibi&oacute; enfervorizados aplausos. Hab&iacute;a iniciado el programa con la referencia de Mozart para introducir dos de las grandes sonatas de Beethoven. La&nbsp;<em>Pat&eacute;tica,</em>&nbsp;que es el opus 13 y la primera verdaderamente grande de la impresionante colecci&oacute;n de 32 que escribi&oacute;. Se trata de una obra con claros rasgos prerrom&aacute;nticos, que Lang Lang interpret&oacute; extremando la intensidad, los contrastes y la elasticidad en el tempo. Muy bello el so&ntilde;ador&nbsp;<em>Adagio cantabile.</em>&nbsp;La 31 que vino a continuaci&oacute;n pertenece al que se considera tercero y &uacute;ltimo periodo compositivo de Beethoven, de reconcentrada profundidad, con obras como la&nbsp;<em>Missa Solemnis</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Novena sinfon&iacute;a.</em>&nbsp;Lo mejor fue el movimiento final, con el&nbsp;<em>Adagio</em>&nbsp;seguido de fuga para luego recuperar el tiempo lento y un final fugado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute;a la segunda parte una selecci&oacute;n de la&nbsp;<em>Suite espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz. El nacionalismo con melod&iacute;as populares del compositor catal&aacute;n est&aacute; aqu&iacute; exento de las disonancias que dan a la posterior&nbsp;<em>Suite Iberia</em>&nbsp;un car&aacute;cter peculiarmente impresionista, como acuarelas de contornos difusos. Lang Lang extrem&oacute; la dulzura de estas piezas, especialmente en la primera,&nbsp;<em>Granada.</em>&nbsp;En la&nbsp;<em>Asturias</em>&nbsp;agitanada de Alb&eacute;niz toc&oacute; con r&aacute;pido virtuosismo y muy marcados acordes. La&nbsp;<em>Cuba</em>final, de ritmo animado, corresponde a que la isla era, cuando se compuso la obra, una regi&oacute;n espa&ntilde;ola, como Puerto Rico y Filipinas. Despu&eacute;s vino la melancol&iacute;a de Goyescas y las dos obras de Liszt, con espectacular exhibici&oacute;n de dominio t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando acab&oacute; el programa hab&iacute;an transcurrido dos horas desde el inicio. Lang Lang respondi&oacute; sonriente y con movimientos pausados a los aplausos, y en varias ocasiones se acerc&oacute; al borde del escenario para firmar aut&oacute;grafos. Volvi&oacute; a tomar asiento ante el gran cola Steinway para cambiar de &aacute;mbito sonoro al interpretar la deliciosa Mazurka n.&ordm; 23 en re mayor, op. 33, n.&ordm; 2, de Chopin. No hubo m&aacute;s propinas musicales. Lang Lang hizo gestos de despedida sin abandonar la sonrisa y se retir&oacute;. Hab&iacute;a dejado claras dos cosas: que a sus 43 a&ntilde;os est&aacute; en plena forma y que es capaz de atraer a un p&uacute;blico habitualmente ajeno a las salas de conciertos. Ninguna de las dos es negativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/resplandeciente-lang-lang-interferencias_132_13276166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 15:01:55 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un siglo de sombra wagneriana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/siglo-sombra-wagneriana_132_13243251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8597f954-ae32-404b-bb6b-5c45a13b8289_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un siglo de sombra wagneriana"></p><p class="article-text">
        Un siglo separa las fechas de dos de la obras incluidas en el programa que la Orquesta G&uuml;rzenich de Colonia, dirigida por su titular Andr&eacute;s Orozco-Estrada (Medell&iacute;n, 1977), ofreci&oacute; el pasado 20 de mayo en el Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia. Abr&iacute;a el programa la obertura de la &oacute;pera&nbsp;<em>Der fliegende Holl&auml;nder (El holand&eacute;s errante)</em>&nbsp;de Richard Wagner, estrenada en Dresde en 1843. A continuaci&oacute;n, la escena final de&nbsp;<em>Capriccio,</em>&nbsp;&oacute;pera en un acto de Richard Strauss, estrenada en M&uacute;nich en 1942. En la segunda parte, una gran sinfon&iacute;a, la&nbsp;<em>Primera&nbsp;</em>de Mahler, conocida como&nbsp;<em>Tit&aacute;n,</em>&nbsp;sobrenombre debido al propio Mahler, que luego decidi&oacute; retirarlo, con escasa eficacia, ya que la inercia hist&oacute;rica hace que no se deje de utilizar. Esta obra, de las m&aacute;s frecuentadas de Mahler, junto con la&nbsp;<em>Cuarta,</em>&nbsp;fue estrenada en 1889 en Budapest, fecha a mitad de camino entre las correspondientes a las otras dos del programa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>Holand&eacute;s errante</em>&nbsp;es la primera de las tres obras esc&eacute;nicas que Wagner denomin&oacute; &oacute;peras rom&aacute;nticas.&nbsp;<em>Capriccio</em>, la &uacute;ltima de las &oacute;peras de Strauss. Tanto este como Mahler, con producciones musicales de car&aacute;cter muy distinto, tienen en com&uacute;n la influencia wagneriana, pese a que las &oacute;peras de Strauss son marcadamente diferentes de las de Wagner y a que Mahler, con una importante producci&oacute;n sinf&oacute;nica, jam&aacute;s escribi&oacute; &oacute;peras. El concierto recorr&iacute;a un siglo de sombra musical wagneriana y se cerraba con una composici&oacute;n fuera de programa, la n&uacute;mero 9,&nbsp;<em>Nimrod,</em>&nbsp;de las <em>Variaciones Enigma</em>&nbsp;del ingl&eacute;s Edward Elgar, estrenada en 1899, 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de la Primera de Mahler. Si bien Elgar no se puede considerar wagneriano, tampoco est&aacute; exento de influencia de Wagner.
    </p><p class="article-text">
        El concierto se celebr&oacute;, adem&aacute;s, a los cinco d&iacute;as de la muerte de la soprano brit&aacute;nica Felicity Lott, poco despu&eacute;s de anunciar p&uacute;blicamente que padec&iacute;a una enfermedad incurable. Aunque programada mucho antes, la escena final de&nbsp;<em>Capriccio</em>&nbsp;fue un homenaje a esta elegant&iacute;sima cantante, magn&iacute;fica int&eacute;rprete de esa obra, de los&nbsp;<em>Cuatro &uacute;ltimos Lieder</em>&nbsp;y de&nbsp;<em>El caballero de la rosa de Strauss.&nbsp;</em>La grabaci&oacute;n que tiene en DVD de esta &oacute;pera dirigida por Carlos Kleiber (DGG, 1994) es un&aacute;nimemente considerada como de referencia.
    </p><p class="article-text">
        El director de orquesta Felix Mottl dec&iacute;a que, all&iacute; por donde se abra la partitura de&nbsp;<em>El holand&eacute;s errante,</em>&nbsp;el viento salta a la cara. Esa sensaci&oacute;n supo transmitir Orozco-Estrada, con una interpretaci&oacute;n intensa de la obertura, desde que el tema del Holand&eacute;s surge poderoso en las trompas sobre el tr&eacute;molo de las cuerdas, sin duda uno de los arranques oper&iacute;sticos m&aacute;s afortunados de la historia de la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        El viento se calm&oacute; para la interpretaci&oacute;n de la escena final de&nbsp;<em>Capriccio,</em>&nbsp;obra de extrema finura, con texto del director de orquesta Clemens Krauss. Est&aacute; basada en un libreto del abad Giovanni Battista Casti,&nbsp;<em>Prima la musica e poi le parole,</em>sobre el que Antonio Salieri compuso una &oacute;pera en el siglo XVIII. Strauss se evade de la angustiosa situaci&oacute;n b&eacute;lica de Alemania en plena II Guerra Mundial con una obra en que la Condesa protagonista reflexiona en la Francia dieciochesca sobre la primac&iacute;a de poes&iacute;a o m&uacute;sica en las obras esc&eacute;nicas, representadas por dos j&oacute;venes caballeros. La obra acaba sin que la dama acabe decidi&eacute;ndose por ninguno de los dos, ya que poes&iacute;a y m&uacute;sica son indisociables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La orquesta ofreci&oacute; una bella y cuidada versi&oacute;n con la direcci&oacute;n siempre precisa de Oroz-co-Estrada y muy bien cantada por la soprano b&aacute;vara Christiane Karg (Feuchtwangen, 198), con adecuada expresi&oacute;n. El alg&uacute;n momento tuvo que esforzarse para hacerse o&iacute;r por encima del sonido orquestal.
    </p><p class="article-text">
        El centro de gravedad del concierto fue una intensa&nbsp;<em>Primera</em>&nbsp;de Mahler, que se abre con la misteriosa nota la en siete octavas en las cuerdas durante 61 compases que Theodor W. Adorno defini&oacute; como &ldquo;suspensi&oacute;n&rdquo;. Los siseos sofocaron un conato de aplauso tras el primer tiempo. El director se volvi&oacute; al p&uacute;blico para decir que no le molestaban los aplausos, pero que, cuanto m&aacute;s aplaudiera el p&uacute;blico, m&aacute;s se alargar&iacute;a el concierto. En el segundo movimiento, un animado&nbsp;<em>L&auml;ndler,</em>&nbsp;la orquesta toc&oacute; con impresionante y animada perfecci&oacute;n, siguiendo a un director que bailaba al ritmo de la m&uacute;sica. Hubo silencio antes de que se iniciara el tercero con el lamentoso tema de la canci&oacute;n&nbsp;<em>Fr&egrave;re Jacques</em>&nbsp;en modo menor. No hubo pausa antes del triunfal finale&nbsp;<em>St&uuml;rmisch bewegt (Tormentosamente movido), e</em>n el que la orquesta toc&oacute; de manera verdaderamente fogosa, con un director que no dejaba de subrayar la m&uacute;sica con sus movimientos corporales. Cuando esta obra se estren&oacute; en Viena en 1890 el cr&iacute;tico Eduard Hanslick, recalcitrante antiwagneriano ridiculizado en&nbsp;<em>Los maestros cantores</em>&nbsp;en el personaje de Beckmesser, hizo una cr&iacute;tica muy adversa en la que escribi&oacute;, con referencia a Mahler y &eacute;l mismo: &ldquo;Uno de los dos debe estar loco y no soy yo&rdquo;. Por fortuna, la posteridad le quitado la raz&oacute;n. Las notas de Elgar en el bis tocado con fina delicadeza por los m&uacute;sicos de Colonia evocaban de nuevo con nostalgia el recuerdo de Felicity Lott.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/siglo-sombra-wagneriana_132_13243251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 13:57:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un siglo de sombra wagneriana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casals por la paz en el palacio de Haydn]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/casals-paz-palacio-haydn_132_13208892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5624af35-d022-46a3-a519-9da7b2d0eddd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casals por la paz en el palacio de Haydn"></p><p class="article-text">
        El pasado Primero de Mayo la Orquesta Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n celebr&oacute; su tradicional Concierto de Europa en el Palacio Esterh&aacute;zy, en Eisenstadt, Austria. El escenario fue la Sala Haydn del edificio, decorada con bellos frescos, donde el compositor que ahora le da nombre trabaj&oacute; como maestro de capilla de los pr&iacute;ncipes de Esterh&aacute;zy durante casi 30 a&ntilde;os. Lo que era sal&oacute;n de baile actualmente se utiliza como sala de conciertos. Era la 35&ordf; edici&oacute;n del Concierto de Europa, celebraci&oacute;n itinerante que se instaur&oacute; para conmemorar la creaci&oacute;n de la orquesta berlinesa en 1882 y con el fin de compartir los valores de una Europa en paz.
    </p><p class="article-text">
        El programa se abr&iacute;a con una obertura de Haydn, en raz&oacute;n del lugar, y continuaba con dos obras rusas:&nbsp;<em>Pulcinella</em>&nbsp;de Stravinski y las&nbsp;<em>Variaciones sobre un tema rococ&oacute;</em>&nbsp;para violonchelo y orquesta de Chaikovski. Lo cerraba la&nbsp;<em>Segunda sinfon&iacute;a</em>&nbsp;de Beethoven, quien fue alumno de Haydn y utiliza en ella un primer tiempo con introducci&oacute;n lenta, habitual en las sinfon&iacute;as de su maestro. Dirigi&oacute; el concierto el titular de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, Kirill Petrenko, e interpret&oacute; la parte solista de la obra de Chaikovski el c&eacute;lebre chelista franc&eacute;s Gautier Capu&ccedil;on. El director ruso, nacionalizado austriaco, dise&ntilde;&oacute; un programa con dos obras rusas para un d&iacute;a de celebraci&oacute;n de la paz, en lo que parece una llamada de atenci&oacute;n sobre la invasi&oacute;n de Ucrania. Cuando se produjo el ataque en 2022 lo calific&oacute; de &ldquo;un cuchillo en la espalda de todo el mundo pac&iacute;fico&rdquo; y pidi&oacute; &ldquo;la uni&oacute;n de todos los artistas por la libertad, la soberan&iacute;a y contra la agresi&oacute;n&rdquo;.
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                    alt="Capuçon interpreta las ‘Variaciones rococó’ de Chaikovski."
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            <span class="title">
                Capuçon interpreta las ‘Variaciones rococó’ de Chaikovski.                            </span>
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        Capu&ccedil;on hizo una luminosa interpretaci&oacute;n de la obra de Chaikovski, uno de los m&aacute;s bellos y frecuentados conciertos para violonchelo y orquesta, aunque est&eacute; escrito en forma de variaciones. Hubo intensos y prolongados aplausos. Tom&oacute; la palabra para felicitar el Primero de Mayo y a continuaci&oacute;n record&oacute; que este a&ntilde;o se cumplen 150 del nacimiento del chelista y compositor catal&aacute;n Pau Casals. Elogi&oacute; su incansable lucha por la paz y la libertad e interpret&oacute;, acompa&ntilde;ado por cuatro violonchelos y un contrabajo de la orquesta, su celeb&eacute;rrima versi&oacute;n del&nbsp;<em>Cant dels ocells.</em>&nbsp;Fue una delicad&iacute;sima y profundamente sentida interpretaci&oacute;n, que son&oacute; como un&nbsp;lamento&nbsp;en favor de la paz y la concordia, en un mundo angustiado por las guerras que agitan los tiranos.
    </p><p class="article-text">
        <em>El cant dels ocells</em>&nbsp;es una canci&oacute;n tradicional catalana, cuya letra original celebra la Navidad y describe c&oacute;mo aves de muy diversas especies acuden a festejar el nacimiento de Jesucristo. En 1705, durante la Guerra de Sucesi&oacute;n, circul&oacute; en panfletos una versi&oacute;n par&oacute;dica de la letra para celebrar la llegada a Barcelona de las naves del archiduque Carlos de Austria, con lo que la melod&iacute;a adquiri&oacute; un car&aacute;cter reivindicativo. Pau Casals empez&oacute; a utilizarla habitualmente en sus conciertos, en un arreglo propio para violonchelo, a partir de 1939, cuando march&oacute; al exilio tras la victoria de los sublevados en la Guerra Civil Espa&ntilde;ola, como s&iacute;mbolo de paz y libertad.
    </p><p class="article-text">
        Casals hab&iacute;a nacido en 1874. A los 23 a&ntilde;os triunf&oacute; en Par&iacute;s en los Conciertos Lamoureux y en 1914 se traslad&oacute; a Nueva York, donde se consagr&oacute; como el m&aacute;s importante violonchelista de su tiempo. Volvi&oacute; a Barcelona en 1919, donde fund&oacute; la Orquesta Pau Casals. Renov&oacute; la t&eacute;cnica del instrumento y en 1936 grab&oacute; por primera vez en Londres para His Master&rsquo;s Voice las seis&nbsp;<em>Suites</em>&nbsp;para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach. Entre sus composiciones m&aacute;s famosas est&aacute;n el oratorio&nbsp;<em>El Pessebre</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>Himno de las Naciones Unidas.&nbsp;</em>
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                El presidente Kennedy felicita a Pau Casals tras su concierto en la Casa Blanca.                             </span>
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        El m&uacute;sico catal&aacute;n siempre mantuvo una actitud p&uacute;blica de defensa de la libertad y la democracia. En 1917 se neg&oacute; a tocar en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y en 1933 rechaz&oacute; una invitaci&oacute;n de la Alemania nazi. Lleg&oacute; a estar nominado al Premio Nobel de la Paz. Tras la Segunda Guerra Mundial se neg&oacute; a tocar en los pa&iacute;ses aliados por su tolerancia con la dictadura de Franco, lo que lo llev&oacute; a un silencio p&uacute;blico de cinco a&ntilde;os, durante los que no hizo grabaciones. Su legado fonogr&aacute;fico es amplio e interesante y se puede acceder a &eacute;l en las principales plataformas, desde los registros del m&iacute;tico tr&iacute;o con Thibaud y Cortot hasta las que hizo como director de orquesta en el Festival de Marlboro. Adem&aacute;s de las c&eacute;lebres Suites de Bach, un testimonio de singular inter&eacute;s es el del concierto que dio en 1961 en la Casa Blanca ante el presidente Kennedy con Schneider y Horszowsky, que acab&oacute; con&nbsp;<em>El cant dels ocells</em>&nbsp;y fue registrado por Columbia.
    </p><p class="article-text">
        Pau Casals tuvo una larga vida, pues muri&oacute; en 1973, a los 96 a&ntilde;os en San Juan de Puerto Rico, pa&iacute;s natal de su madre, donde viv&iacute;a exiliado. Su catalanismo fue siempre compatible con un profundo sentido universal. &ldquo;El amor al propio pa&iacute;s es algo natural&rdquo;, dijo. &ldquo;Pero &iquest;por qu&eacute; nos tenemos que parar en la frontera? Todos somos hojas de un mismo &aacute;rbol y el &aacute;rbol es la humanidad&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/casals-paz-palacio-haydn_132_13208892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 17:19:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Casals por la paz en el palacio de Haydn]]></media:title>
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      <title><![CDATA[“Esconded la luna, esconded las estrellas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/esconded-luna-esconded-estrellas_132_13176506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21a57c5e-9996-4a45-8726-2b2cba8f8ee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Esconded la luna, esconded las estrellas”"></p><p class="article-text">
        La &oacute;pera&nbsp;<em>Salome</em>&nbsp;de Richard Strauss fue estrenada el 19 de diciembre en Dresde, hace ahora 120 a&ntilde;os y poco m&aacute;s de cuatro meses. La intenci&oacute;n del compositor era ponerla en escena despu&eacute;s en la &Oacute;pera de la Corte de Viena, pero la censura imperial lo impidi&oacute;, con gran enfado del que entonces era su director, Gustav Mahler. Strauss debi&oacute; conformarse con dirigirla en la ciudad austriaca de Graz, lo que ocurri&oacute; el 26 de mayo de 1906. Ya se hab&iacute;a extendido la fama de que esa obra, de lenguaje musical disonante, presentaba una historia que describ&iacute;a de forma virulenta el deseo sexual y la hab&iacute;a prohibido la censura. Tanta fue la expectaci&oacute;n que en el estreno de Graz se dieron cita Gustav Mahler, Arnold Schoenberg, Alban Berg y Giacomo Puccini, entre otras personalidades musicales. Tambi&eacute;n estuvo all&iacute; un Adolf Hitler de 17 a&ntilde;os, o al menos eso dijo el dictador mucho despu&eacute;s al hijo de Strauss. Y el escritor Thomas Mann hace asistir a aquella representaci&oacute;n a Adrian Leverk&uuml;hn, el compositor protagonista de su novela&nbsp;<em>Doktor Faustus.</em>
    </p><p class="article-text">
        El cr&iacute;tico musical norteamericano Alex Ross describe este ambiente en el arranque de su c&eacute;lebre libro sobre la m&uacute;sica del siglo XX&nbsp;<em>El ruido eterno,</em>&nbsp;seg&uacute;n el t&iacute;tulo de la traducci&oacute;n espa&ntilde;ola, mucho menos afortunado que el original ingl&eacute;s <em>The Rest is Noise (El resto es ruido),&nbsp;</em>de resonancias shakespearianas. Ross refiere que, tras la representaci&oacute;n, Strauss estaba con un grupo de personas en el hotel Elefant. Alguien dijo que preferir&iacute;a dispararse un tiro a memorizar el papel de Salome. Strauss repuso: &ldquo;Yo tambi&eacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estreno en Graz de esa obra intensa, profunda, disonante y violenta fue un &eacute;xito, lo que sorprendi&oacute; al propio compositor, y desde entonces no ha dejado de representarse con &eacute;xito. Strauss escribi&oacute; la &oacute;pera sobre una traducci&oacute;n alemana realizada por Hedwig Lachmann de la obra de teatro&nbsp;<em>Salom&eacute;,</em>&nbsp;escrita en franc&eacute;s por Oscar Wilde. En el texto alem&aacute;n el nombre de la princesa jud&iacute;a se escribe sin el acento de la versi&oacute;n francesa y se pronuncia de forma esdr&uacute;jula. Adem&aacute;s de la versi&oacute;n alemana, que es la representada habitualmente en todo el mundo, Strauss hizo una versi&oacute;n con el texto original franc&eacute;s, de la que existe una grabaci&oacute;n en el sello Virgin dirigida por Kent Nagano.&nbsp;
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                Salome, con los cinco ángeles de la muerte.                            </span>
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        El Palau de les Arts ha vuelto a presentar este t&iacute;tulo, que hab&iacute;a ofrecido en 2010 con direcci&oacute;n musical de Zubin Mehta. Ahora es una producci&oacute;n de Damiano Michieletto para el Teatro alla Scala de Mil&aacute;n, con direcci&oacute;n musical de James Gaffigan, estrenada el s&aacute;bado 25 de abril y aclamada calurosamente por el p&uacute;blico que llenaba la sala. En el aspecto visual y dram&aacute;tico es un gran espect&aacute;culo, con momentos muy brillantes, que capta la atenci&oacute;n sin tregua, para acompa&ntilde;ar una m&uacute;sica no menos absorbente. Todo ello al margen de la gratuita historia freudiana que a&ntilde;ade Michieletto. La escenograf&iacute;a de Paolo Fantin es muy efectiva, con una plataforma m&oacute;vil que sube y baja a Jochanaan de la cisterna en que est&aacute; prisionero, y la gran y vidriosa bola negra que sale del techo. Tambi&eacute;n lo son el vestuario de Carla Teti y la iluminaci&oacute;n de Alessandro Carletti. Hay momentos muy espectaculares, como el fuego alrededor de Jokanaan o la lluvia de plumas negras. Tiene una gran importancia el movimiento esc&eacute;nico, con la coreograf&iacute;a de Thomas Wilhelm, que conduce a los cinco &aacute;ngeles de la muerte con alas negras o a los seis sosias de Herodes que acosan a Salome.
    </p><p class="article-text">
        En el aspecto musical, esta&nbsp;<em>Salome</em>&nbsp;es verdaderamente gloriosa, con una Orquestra de la Comunitat Valenciana en estado de gracia. La nutrida percusi&oacute;n, las arpas, las cuerdas, los metales, las maderas, con la emblem&aacute;tica escala inicial del clarinete&hellip; Todo son&oacute; a la perfecci&oacute;n, conducido por James Gaffigan con precisi&oacute;n, detalle y riqueza de matices, en un rico tejido orquestal al servicio de una m&uacute;sica que ejerce un efecto hipn&oacute;tico sobre el p&uacute;blico. Es posible, no obstante, que en alg&uacute;n momento hubiera m&aacute;s volumen del deseable. El maestro norteamericano, que dej&oacute; la titularidad de la orquesta este a&ntilde;o, vuelve a mostrar su dominio del repertorio alem&aacute;n tras sus interpretaciones memorables de&nbsp;<em>Wozzeck, Tristan und Isolde</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Der fliegende Holl&auml;nder.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si la orquesta fue espl&eacute;ndida, no lo fue menos el elenco vocal. La soprano lituana Vida Miknevi&#269;i&#363;t&#279; encarn&oacute; una Salome llena de fuerza y dram&aacute;ticamente desgarradora, con firmes agudos y una voz redonda y potente, pese al volumen sonoro de la gran orquesta straussiana, que en algunos momentos dificultaba escuchar el canto. Magistral especialmente en la escena final, que corona una obra en la que orquesta y Salome son los grandes protagonistas. El tenor brit&aacute;nico John Daszak interpret&oacute; un gran Herodes, con los matices del indeciso personaje, sabiamente complementado por la Herodias de la mezzo alemana Michaelaa Schuster, que debutaba en Valencia. Jochanaan fue el bajo-bar&iacute;tono estadounidense Nicholas Brownlee, quien hizo una gran interpretaci&oacute;n de este personaje, tan diferente del Holl&auml;nder de Wagner con el que triunf&oacute; la pasada temporada. El resto de cantantes brill&oacute; a muy alto nivel en una obra marcada por el po&eacute;tico lenguaje de Oscar Wilde, que 120 a&ntilde;os despu&eacute;s contin&uacute;a emocionando. &ldquo;El misterio del amor es mayor que el misterio de la muerte&rdquo;, canta Salome tras la decapitaci&oacute;n de Jochanaan. &ldquo;Esconded la luna, esconded las estrellas&rdquo;, dice Herodes. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Algo terrible va a suceder&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/esconded-luna-esconded-estrellas_132_13176506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 15:38:33 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Un día sombrío amanece para los dioses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/dia-sombrio-amanece-dioses_132_13136838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb2f82a2-013c-4948-b54c-6dc1672622d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un día sombrío amanece para los dioses"></p><p class="article-text">
        La diosa Erda surge de la tierra, a la que representa. El dios Wotan se encuentra en agria discusi&oacute;n con los gigantes Fafner y Fasolt, quienes tienen prisionera a Freia, suministradora de la eterna juventud a los dioses. Solo la soltar&aacute;n si Wotan entrega el anillo que rob&oacute; al nibelungo Alberich. Este objeto m&aacute;gico confiere el poder absoluto a quien lo posee, siempre que renuncie al amor. Es&nbsp;<em>El oro del Rin,&nbsp;</em>de Richard Wagner, que la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n ofrece en directo a trav&eacute;s de su web&nbsp;<em>Digital Concert Hall.</em>&nbsp;Dirige su titular, Kirill Petrenko, con un elenco vocal de impresionante nivel, en el que el bajo-bar&iacute;tono Christian Gerhaher debuta como un expresivo Wotan.
    </p><p class="article-text">
        No vemos f&iacute;sicamente a Erda salir de la tierra entre brumas porque se trata de una versi&oacute;n de concierto. S&iacute; vemos a quien la encarna, la contralto norteamericana Jasmin White, de poderosa presencia esc&eacute;nica, pedir a Wotan que ceda con una voz de singular y oscura profundidad: &ldquo;Escapa a la maldici&oacute;n del anillo&rdquo;, ordena Erda. &ldquo;Todo lo que es acaba&rdquo;, recuerda la diosa sabia, y concluye: &ldquo;Un d&iacute;a sombr&iacute;o amanece para los dioses. &iexcl;Te lo aconsejo: evita el anillo!&rdquo; Erda solo tiene dos apariciones en las cuatro obras que integran&nbsp;<em>El anillo del nibelungo.</em>&nbsp;La primera es en la cuarta escena de&nbsp;<em>El oro del Rin. </em>La segunda, en la primera del tercer acto de&nbsp;<em>Siegfried.</em>&nbsp;En la interpretaci&oacute;n de Berl&iacute;n, Jasmine White deslumbr&oacute; con su carnosa voz de contralto y su impresionante interpretaci&oacute;n. En ocasiones este personaje es encarnado por mezzosopranos, menos adecuadas para un papel cuya profundidad requiere una verdadera contralto. La cantante norteamericana naci&oacute; en 1993 y pertenece a la Naci&oacute;n Cheroqui, el colectivo ind&iacute;gena m&aacute;s numeroso de los Estados Unidos. Gan&oacute; en 2023 el primer premio del concurso Reina Sonia de Noruega, y el segundo en el Reina Elisabeth de Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        La Erda de White es uno de los grandes alicientes de la interpretaci&oacute;n de Petrenko con la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, que se ofreci&oacute; en directo el viernes 11 de abril y grabado al d&iacute;a siguiente. No el &uacute;nico, ya que las voces eran todas impresionantes. Ya he destacado el Wotan de Gerhaher, pero tambi&eacute;n fueron espl&eacute;ndidos el Loge de Benton Ryan, el Fafner de Patrick Guetti, el Alberich de Leigh Melrose, la muy expresiva Fricka de Catriona Morison, la Freia de Sarah Brady y el resto de los cantantes. La orquesta brill&oacute; muy alto, con excelente sonido en la cuerda y contundentes metales, bajo la batuta experta y minuciosa de Petrenko. La grabaci&oacute;n, como es habitual en la web de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, estar&aacute; disponible en unos d&iacute;as y recomiendo a quienes est&eacute;n abonados que no se la pierdan.
    </p><p class="article-text">
        La misma orquesta, director y reparto hab&iacute;an ofrecido antes tres representaciones en el Festival de Pascua de Salzburgo, en este caso con direcci&oacute;n esc&eacute;nica de Kirill Serebrennikov. Adem&aacute;s, Petrenko conoce a fondo la <em>Tetralog&iacute;a&nbsp;</em>de Wagner, que ya dirigi&oacute; en la Bayerische Staatsoper de M&uacute;nich, de la que fue titular, y en el emblem&aacute;tico Festival de Bayreuth. Probablemente el que acaba de interpretar en Berl&iacute;n es el primer elemento de una nueva<em>&nbsp;Tetralog&iacute;a</em>&nbsp;en versi&oacute;n de concierto en temporadas sucesivas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se habla mucho de crisis de p&uacute;blico en la m&uacute;sica cl&aacute;sica y la &oacute;pera, lo cierto es que vivimos una &eacute;poca en que se representan m&aacute;s obras de Wagner que nunca. El nuevo titular del Liceu de Barcelona, Jonathan Nott, ya ha anunciado que har&aacute; un Anillo por entregas en las cuatro pr&oacute;ximas temporadas. No es f&aacute;cil hacer Wagner, porque requiere gran orquesta y muy especiales voces. Pero su atractivo procede del inter&eacute;s de su m&uacute;sica y de la modernidad de su contenido. La <em>Tetralog&iacute;a</em>&nbsp;no es una simple historia mitol&oacute;gica. Wagner utiliz&oacute; elementos mitol&oacute;gicos y legendarios para construir una narraci&oacute;n sobre la ambici&oacute;n, el dominio y el poder. George Bernard Shaw vio en ella una descripci&oacute;n socialista de la lucha de clases. En esa l&iacute;nea est&aacute; la c&eacute;lebre producci&oacute;n de Patrice Ch&eacute;reau, estrenada en 1975 en Bayreuth con direcci&oacute;n musical de Pierre Boulez y que ha inspirado otras posteriores. En cualquier caso, como dice Bryan Magee, &ldquo;su tema central es la naturaleza esencialmente diab&oacute;lica del poder, que resulta destructora para todos aquellos que lo ejercen porque atrofia su vida emocional y los incapacita para amar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/dia-sombrio-amanece-dioses_132_13136838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 12:18:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un día sombrío amanece para los dioses]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evocación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/evocacion_132_13068729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0b65f9c-674e-4790-919a-eabff66f00d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Evocación"></p><p class="article-text">
        He o&iacute;do con sorpresa a algunas personas muy aficionadas a la m&uacute;sica manifestar que no sienten ning&uacute;n inter&eacute;s hacia determinadas obras: por ejemplo, las muy c&eacute;lebres&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Una noche en el Monte Pelado&nbsp;</em>de Modest M&uacute;sorgski. Es verdad que son muy estimadas por el gran p&uacute;blico. Y cuando digo el gran p&uacute;blico me refiero a la&nbsp;<em>inmensa minor&iacute;a,</em>&nbsp;por parafrasear a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, que acude a los conciertos de la m&uacute;sica mal llamada cl&aacute;sica. Pero la popularidad de las obras nunca me ha parecido un dem&eacute;rito. Grand&iacute;simos compositores, como Bach, Beethoven, Mahler o Chaikovski tienen obras que gozan de enorme aceptaci&oacute;n y nadie pone en duda por ello su inter&eacute;s o calidad.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que una parte de los mel&oacute;manos desprecia las composiciones descriptivas en favor de obras abstractas, que parecen apelar m&aacute;s a los sentimientos del oyente que a la figuraci&oacute;n, narraci&oacute;n o evocaci&oacute;n de objetos o ideas extramusicales. Me refiero a las sinfon&iacute;as de Brahms o Beethoven, por ejemplo. Parece que un sector del p&uacute;blico considera la m&uacute;sica descriptiva o program&aacute;tica como algo de segundo nivel. A mi juicio se equivoca. La m&uacute;sica descriptiva tiene una grand&iacute;sima tradici&oacute;n. Un caso especialmente notorio son los cuatro conciertos para viol&iacute;n, cuerdas y bajo continuo que Vivaldi agrup&oacute; bajo el t&iacute;tulo de&nbsp;<em>Las cuatro estaciones.&nbsp;</em>Y tambi&eacute;n lo son<em>&nbsp;Scheherezade </em>de Rmiski-K&oacute;rsakov, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a fant&aacute;stica</em>&nbsp;de Berlioz o cualquiera de los poemas sinf&oacute;nicos de Liszt o Strauss. Sin olvidar la extraordinaria&nbsp;<em>Isla de los Muertos</em>&nbsp;de Rachmaninoff. Son obras que cuentan historias, por as&iacute; decir. Y en el campo de la literatura pian&iacute;stica, cabe recordar las composiciones de Debussy y Ravel.&nbsp;<em>Gaspard de la nuit,</em>&nbsp;cumbre de la m&uacute;sica para piano, es una obra claramente program&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo desprecio sufren algunas obras por el hecho de tener ra&iacute;ces folkl&oacute;ricas. Ser&iacute;a el caso de las&nbsp;<em>Danzas h&uacute;ngaras</em>de Brahms o las&nbsp;<em>Eslavas</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k, las composiciones de Falla, la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a espa&ntilde;ola</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Lalo</em>&nbsp;o la monumental&nbsp;<em>Suite Iberia</em>&nbsp;de Alb&eacute;niz, de cuyo primer n&uacute;mero tomo prestado el titular.
    </p><p class="article-text">
        Viene todo esto a prop&oacute;sito del concierto que dio el pasado 27 de febrero en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia la Filarm&oacute;nica Eslovaca, dirigida por su titular, el ruso Daniel Raiskin (Leningrado, 1970). Ofreci&oacute;&nbsp;<em>Una noche en el Monte Pelado&nbsp;</em>y&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n,&nbsp;</em>adem&aacute;s del tambi&eacute;n muy c&eacute;lebre, popular, y quiz&aacute;s minusvalorado por ello,&nbsp;<em>Concierto para viol&iacute;n y orquesta</em>&nbsp;de Aram Khachaturi&aacute;n. La solista fue la violinista moldava Alexandra Conunova (1988), que debutaba en Valencia y mostr&oacute; una t&eacute;cnica deslumbrante.
    </p><p class="article-text">
        El programa estaba formado por obras program&aacute;ticas o de ra&iacute;z folkl&oacute;rica. Todas ellas de alt&iacute;simo nivel musical.&nbsp;<em>Una noche en el</em>&nbsp;<em>Monte Pelado,</em>&nbsp;con la magistral revisi&oacute;n de Rimski-K&oacute;rsakov, es una obra de un gran impacto musical y la Filarm&oacute;nica Eslovaca la interpret&oacute; con entrega y pasi&oacute;n, quiz&aacute;s algo carente de finura. En las muy documentadas notas al programa Joaqu&iacute;n Guzm&aacute;n recordaba que esta composici&oacute;n fue utilizada en la c&eacute;lebre pel&iacute;cula&nbsp;<em>Fantas&iacute;a</em>&nbsp;de Walt Disney (1940). Una l&aacute;stima que la versi&oacute;n valenciana de las notas incluyera un macarr&oacute;nico &ldquo;rescolds&rdquo; al traducir &ldquo;rescoldos&rdquo; o un &ldquo;reescriv&iacute;&rdquo; (en lugar de &ldquo;reescrigu&eacute;&rdquo;) al traducir &ldquo;reescribi&oacute;&rdquo;. Tampoco las fechas de nacimiento y muerte que figuraban bajo el nombre de Maurice Ravel eran las correctas.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, Conunova, que toca un Giovanni Battista Guadagnini de 1785, inpresion&oacute; con una lectura intensa, muy musical y de gran exhibici&oacute;n t&eacute;cnica del concierto del compositor de origen armenio Khachaturi&aacute;n, obra clave del repertorio violin&iacute;stico, con manifiesta inspiraci&oacute;n en el folklore armenio. Fue estrenado en 1940 por su dedicatario, el gran violinista ucraniano David Oistrakh. Conunova respondi&oacute; a los intensos aplausos anunciando en perfecto espa&ntilde;ol una fantas&iacute;a para viol&iacute;n solo sobre el pasodoble&nbsp;<em>El fallero,</em>&nbsp;de Jos&eacute; Serrano, que fue aclamada por el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La genial orquestaci&oacute;n realizada por Maurice Ravel de&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n</em>&nbsp;en 1922 fue ofrecida en la segunda parte en una interpretaci&oacute;n brillante, con alguna peque&ntilde;a imperfecci&oacute;n en las trompas y en la tuba, protagonista en el fragmento titulado&nbsp;<em>Bydlo.</em>&nbsp;Esta versi&oacute;n orquestal, muy frecuentada por las orquestas sinf&oacute;nicas, es una de las m&aacute;s c&eacute;lebres obras de Ravel, junto con el&nbsp;<em>Bolero,</em>&nbsp;obra de ra&iacute;z popular y probablemente considerada menor por algunos, pese a su magistral exhibici&oacute;n del uso de los instrumentos. Una encendida interpretaci&oacute;n de la&nbsp;<em>Danza eslava n.&ordf; 8</em>&nbsp;de Dvor&aacute;k, anunciada tambi&eacute;n en espa&ntilde;ol por Raiskin, cerr&oacute; un espl&eacute;ndido programa de obras descriptivas y populares. Como dijo Jos&eacute; Luis T&eacute;llez, no solo de Brahms vive el hombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/evocacion_132_13068729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 16:24:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Evocación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José van Dam, el barítono de Karajan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jose-dam-baritono-karajan_132_13007768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d82db140-86a7-49ec-8f4c-63b1401d5179_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137093.jpg" width="1331" height="749" alt="José van Dam, el barítono de Karajan"></p><p class="article-text">
        La noticia de la muerte del bajo-bar&iacute;tono belga Jos&eacute; van Dam a los 85 a&ntilde;os de edad me trae a la memoria su interpretaci&oacute;n de Leporello en el <em>Don Giovanni </em>de Mozart dirigido por Joseph Losey. Es una muy bella pel&iacute;cula, con direcci&oacute;n musical de Lorin Maazel y un reparto estelar, en el que el papel titular es encarnado por Ruggero Raimondi y el de Zerlina por Teresa Berganza. A la puerta de una villa palladiana, Van Dam canta la c&eacute;lebre aria del cat&aacute;logo con las conquistas de su amo, desplegando una interminable lista de papel sobre las escaleras, frente a una sorprendida Donna Elvira, que interpreta Kiri Te Kanawa. Esa pel&iacute;cula, de 1979, contiene una de sus grandes actuaciones, adem&aacute;s de ser muy interesante por la riqueza de las im&aacute;genes. Tambi&eacute;n protagoniz&oacute; <em>El maestro de m&uacute;sica,</em> de 1988, dirigida por Gerard Corbiau, otro film muy interesante, tanto en el aspecto visual como en el sonoro.
    </p><p class="article-text">
        El legado de grabaciones fonogr&aacute;ficas que deja es impresionante, ya que trabaj&oacute; con directores como Solti, Abbado, Muti, Levine, Pappano, Ozawa, Dutoit y Plasson, entre otros. Especial relaci&oacute;n tuvo con Herbert von Karajan, pues se puede considerar que fue su bar&iacute;tono preferido en una larga &eacute;poca, lo que atestiguan algunas extraordinarias grabaciones de los a&ntilde;os setenta y ochenta del pasado siglo. Su entrada cantando (<em>Herr, lehre doch mich&hellip;</em>) (<em>Rev&eacute;lame, pues, Se&ntilde;or</em>&hellip;) es estremecedora en el R&eacute;quiem alem&aacute;n de Brahms con Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, Wiener Singverein y la soprano Gundula Janowitz. La grabaci&oacute;n en im&aacute;genes, dirigida por el propio Karajan, es del Festival de Pascua de Salzburgo de 1978, est&aacute; en DVD publicada por Deutsche Grammophon. Tambi&eacute;n se puede ver y escuchar en el Digital Concert Hall de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Karajan volvi&oacute; a recurrir a Van Dam para otro registro de la misma obra, siete a&ntilde;os despu&eacute;s, en la Musikverein de Viena, en esta ocasi&oacute;n con Kathleen Battle, la Wiener Singverein y la Filarm&oacute;nica de Viena. La direcci&oacute;n del v&iacute;deo, que est&aacute; en Sony, es tambi&eacute;n del propio Karajan, en este caso con Ernst Wild. A mi juicio, Van Dam est&aacute; mejor en la primera, pero no podr&iacute;a decidirme entre Janowitz y Battle.
    </p><p class="article-text">
        Otra grabaci&oacute;n memorable en la que interviene Van Dam es la <em>Novena Sinfon&iacute;a</em> de Beethoven interpretada por la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n en el Concierto de Fin de A&ntilde;o de 1977. El cuarteto vocal, adem&aacute;s del bar&iacute;tono belga, est&aacute; integrado por Anna Tomowa-Sintow, Agnes Baltsa y Ren&eacute; Kollo. En este caso la direcci&oacute;n del v&iacute;deo es de Humphrey Burton y est&aacute; publicado por EuroArts. Tambi&eacute;n se puede ver en el Digital Concert Hall. El (<em>O Freunde, nicht diese T&ouml;ne!</em>) (<em>Oh, amigos, no esas canciones!)</em> de Van Dam, que marca la aparici&oacute;n de la voz humana en la obra, es sencillamente impresionante. Pero no solo lo es la parte en que intervienen las voces. Despu&eacute;s de un en&eacute;rgico primer movimiento con el ligero <em>ritardando</em> del final, habitual en Karajan, el segundo es una exhibici&oacute;n de alegre energ&iacute;a. El director espera con los brazos cruzados que el cuarteto vocal haga su entrada y se siente delante del coro. Tomowa-Sintow viste de negro y Baltsa de blanco. El <em>Adagio molto e cantabile</em> es de una profunda belleza antes de que la apoteosis coral cierre una interpretaci&oacute;n de referencia. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas m&aacute;s grabaciones importantes de Van Dam con Karajan, como <em>La Creaci&oacute;n</em> de Haydn o el <em>R&eacute;quiem</em> de Mozart. Muy destacado es el <em>R&eacute;quiem </em>de Verdi, con Tomowa-Sintow, Baltsa y Jos&eacute; Carreras en el cuarteto solista, los coros de la Staatsoper de Viena y de la &Oacute;pera Nacional de Soca y la Filarm&oacute;nica de Viena. Es de 1985 y est&aacute; en Deutsche Grammophon.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente hizo algunos muy destacados papeles wagnerianos, como el titular en <em>El holand&eacute;s errante</em>, en una grabaci&oacute;n con Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n y el Coro de la &Oacute;pera de Viena para EMI de 1984. Pero, sobre todo, es el doliente Amfortas, cantado con sensibilidad y entrega, en un antol&oacute;gico registro de <em>Parsifal</em> que Karajan hizo en 1981 para Deutsche Grammophon con la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n y el coro de la Deutsche Oper. Peter Hofmann es Parsifal; Kurt Moll, Gurnemanz, y Dunja Vezovic, Kundry. El sonido de ese <em>Parsifal </em>es verdaderamente extraordinario. Algunos cr&iacute;ticos contrarios al director de Salzburgo le han reprochado ser demasiado perfecto. Nunca he cre&iacute;do que eso pueda ser considerado un dem&eacute;rito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jose-dam-baritono-karajan_132_13007768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 13:34:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un grito musical contra el genocidio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/grito-musical-genocidio_132_12971682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e468973a-b7d2-480f-90f3-1d826abb4f70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un grito musical contra el genocidio"></p><p class="article-text">
        El Ensemble Nasm&eacute; est&aacute; integrado por cinco m&uacute;sicos palestinos y el violinista Michael Barenboim (Par&iacute;s, 1985), de brillante carrera internacional e hijo de la pianista rusa Elena Bashkirova y del tambi&eacute;n pianista y director argentino-israel&iacute; Daniel Barenboim. Este grupo toca este domingo 8 de febrero en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia, dentro del ciclo de m&uacute;sica de c&aacute;mara. Su presencia, entre otros muchos grandes artistas y programas de inter&eacute;s, tiene la especial significaci&oacute;n de que se enmarca en las iniciativas de colaboraci&oacute;n entre m&uacute;sicos palestinos y jud&iacute;os. Es el caso, tambi&eacute;n de la c&eacute;lebre West-Eastern Divan Orchestra, creada en 1999 por Daniel Barenboim y el escritor norteamericano de origen palestino Edward Said, de la que Michael Barenboim es concertino.
    </p><p class="article-text">
        La palabra&nbsp;<em>nasm&eacute;,&nbsp;</em>que da nombre al grupo, significa&nbsp;<em>brisa</em>&nbsp;en &aacute;rabe. Forma parte del colectivo de m&uacute;sicos Make Freedom Ring, que organiza conciertos ben&eacute;ficos en favor de Palestina. Adem&aacute;s de Michael Barenboim, como violinista y director, integran el conjunto Fadwa Qamhia (contrabajo), Hisham Khouri (viol&iacute;n), Katia Abdel Kader (viola), Genwa Kazen (violonchelo) e Ibrahim Alshaikh (clarinete). El programa incluye el delicioso&nbsp;<em>Quinteto con clarinete</em>&nbsp;en la mayor, K. 581, de Mozart, una de las obras m&aacute;s c&eacute;lebres escritas para este instrumento, precedido en la primera parte de&nbsp;<em>Andante meditativo,</em>&nbsp;para cuerdas, del palestino Salvador Arnita. Abre la segunda el&nbsp;<em>Quinteto para cuerdas n&ordm; 1,</em>&nbsp;en do menor, op. 99, de Bottesini, y concluye con&nbsp;<em>Cantos y danzas palestinas,</em>&nbsp;para cuarteto de cuerda y clarinete, de Kareem Roustom.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fadwa Qamhia.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Michael Barenboim es uno de los m&aacute;ximos exponentes de la actitud cr&iacute;tica de destacadas personas jud&iacute;as con la pol&iacute;tica del Gobierno israel&iacute; hacia el pueblo palestino. &ldquo;El genocidio de Israel es un intento de borrar el pasado, el presente y el futuro de los palestinos&rdquo;, dec&iacute;a el pasado mes de noviembre en unas declaraciones a este diario. No dudaba en utilizar el t&eacute;rmino &ldquo;genocidio&rdquo;, que la derecha espa&ntilde;ola es reticente a emplear. Adem&aacute;s, destacaba que&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;la destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de universidades, escuelas, bibliotecas&nbsp;o archivos es una clara se&ntilde;al de que se quiere borrar una cultura y a su pueblo, adem&aacute;s de lo que vemos en las noticias: infligir deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar la destrucci&oacute;n f&iacute;sica de los palestinos&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El violinista reside en Alemania, donde la sombra del Holocausto favorece que las instituciones sean remisas a criticar la pol&iacute;tica de exterminio que lleva a cabo Netanyahu contra el pueblo palestino, con bombardeos que se producen incluso cuando est&aacute; vigente el supuesto alto el fuego. &ldquo;Vivo en Alemania, un Estado profundamente c&oacute;mplice del genocidio de Israel contra los palestinos. Es esencial que las personas que tienen la posibilidad de pronunciarse de forma clara en contra de esta complicidad lo hagan&rdquo;, dice valientemente Michael Barenboim.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La orquesta West-Eastern Divan tiene previsto actuar el pr&oacute;ximo d&iacute;a 14 en Madrid, dentro del ciclo de Iberm&uacute;sica, en un concierto que ser&aacute; dirigido por Zubin Mehta, y continuar&aacute; la gira en Barcelona, Italia y Austria. El director indio, que fue titular de la Filarm&oacute;nica de Israel entre 1981 y 2020, tambi&eacute;n ha mostrado su actitud contraria a la pol&iacute;tica de agresi&oacute;n contra los palestinos que practica Netanyahu cancelando todos los compromisos que ten&iacute;a en Israel. Mehta, tradicional amigo de ese pa&iacute;s, ha llegado a expresar p&uacute;blicamente su deseo de que el primer ministro israel&iacute; sea derrotado en las pr&oacute;ximas elecciones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El nombre Nasm&eacute; fue idea de la contrabajista Fadwa Qamhia, quien ha manifestado que quiere representar el propio aliento de los componentes del grupo, la prueba de que existen, respiran y se esfuerzan. Hay mucha y gran m&uacute;sica en el concierto del Ensemble Nasm&eacute;, una brisa que se convierte en un grito contra el genocidio.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/grito-musical-genocidio_132_12971682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 13:53:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grito musical contra el genocidio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los caballos del mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/caballos-mal_132_12928675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50ece6ec-61bf-48bb-a486-404ea0a914c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los caballos del mal"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni el ruido de las cacerolas ni el de otros aceros puede interrumpir el desarrollo de la democracia en este pa&iacute;s&rdquo;. Era el 3 de octubre de 1982; hablaba el alcalde de Val&egrave;ncia, Ricard P&eacute;rez Casado, en la inauguraci&oacute;n de la Mostra de Cinema Mediterrani. El 23 de febrero del a&ntilde;o anterior los tanques de la base militar de B&eacute;tera hab&iacute;an ocupado la ciudad por orden del capit&aacute;n general Jaime Milans de Bosch, como parte de la intentona golpista que incluy&oacute; la toma del Congreso de los Diputados por el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero. La Mostra de 1982 proyectaba por primera vez en Espa&ntilde;a la versi&oacute;n &iacute;ntegra de&nbsp;<em>Riso amaro (Arroz amargo),</em>&nbsp;de 1948, dirigida por Giuseppe de Santis y protagonizada por Silvana Mangano, ya que la &uacute;nica que se hab&iacute;a visto en Espa&ntilde;a hasta entonces estaba mutilada por la censura franquista. &ldquo;Una y otra vez&rdquo;, dijo, &ldquo;parece que los caballos del mal se empe&ntilde;en en cabalgar por los caminos de este pa&iacute;s. Pero la Mostra es una vez m&aacute;s el marco de referencia de pueblos de distintas hablas en libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Impresionado por la muerte de P&eacute;rez Casado, recuerdo que lo conoc&iacute; el 24 de febrero de 1981. Yo hab&iacute;a llegado a Valencia el d&iacute;a anterior para hacerme cargo de la delegaci&oacute;n del diario&nbsp;<em>El Pa&iacute;s.</em>&nbsp;Viv&iacute; la noche del golpe con grandes dificultades para comunicar con la redacci&oacute;n en Madrid por el colapso de las l&iacute;neas telef&oacute;nicas. A la ma&ntilde;ana siguiente me dirig&iacute; a la Capitan&iacute;a General y ped&iacute; una entrevista con Milans del Bosch que no me concedi&oacute;, como parec&iacute;a previsible. Fui entonces al ayuntamiento, donde me recibi&oacute; el teniente de alcalde Vicent Garc&eacute;s, quien me facilit&oacute; el acceso al alcalde. Conserv&eacute; las declaraciones que me hizo en una cinta de&nbsp;<em>cassette,</em>&nbsp;que le regal&eacute; en 2017.
    </p><p class="article-text">
        Ricard P&eacute;rez Casado hab&iacute;a llegado de forma accidentada a la alcald&iacute;a, tras la patada pol&iacute;tica de la direcci&oacute;n del PSPV-PSOE, encabezada por Joan Lerma, a su antecesor, Fernando Mart&iacute;nez Castellano, en puridad el primer alcalde democr&aacute;tico de Valencia tras la dictadura. Como recuerda Jos&eacute; Manuel Alca&ntilde;iz, en un excelente y muy documentado art&iacute;culo publicado en este diario, cinco d&iacute;as despu&eacute;s el nuevo alcalde sufri&oacute; las agresiones e insultos de algunos energ&uacute;menos durante la Procesi&oacute;n C&iacute;vica del Nou d&rsquo;Octubre. Eran los grupos anticatalanistas de lo que se dio en llamar&nbsp;<em>Bunker Barraqueta,</em>&nbsp;que agitaban la vida p&uacute;blica animados por una UCD que acab&oacute; siendo barrida en las elecciones de 1982.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;an las 4.30 o las 5.00 de la madrugada del 9 de septiembre de 1983. Me despert&oacute; el timbre del tel&eacute;fono. &ldquo;Est&aacute;n quitando el caballo&rdquo;. Era la voz de Joan &Aacute;lvarez, jefe de prensa de P&eacute;rez Casado. Aunque con notable retraso, la retirada de la estatua ecuestre del dictador Francisco Franco, obra de Jos&eacute; Capuz, daba cumplimiento a un acuerdo un&aacute;nime de la corporaci&oacute;n municipal de 27 de abril de 1979, que decid&iacute;a &ldquo;la retirada de la v&iacute;a p&uacute;blica de los s&iacute;mbolos y figuras de la etapa no democr&aacute;tica&rdquo;. Quiz&aacute;s cuando P&eacute;rez Casado se refer&iacute;a a &ldquo;los caballos del mal&rdquo; en la inauguraci&oacute;n de la Mostra de 1982 inclu&iacute;a el que a&uacute;n entonces presid&iacute;a la que se llamaba plaza del Pa&iacute;s Valenciano. El monumento a Franco se hab&iacute;a convertido en objeto de culto de grupos ultraderechistas, que peri&oacute;dicamente colocaban flores en su pedestal y hab&iacute;an situado una bandera de Espa&ntilde;a en la mano derecha de la efigie del dictador, que iban renovando.
    </p><p class="article-text">
        La retirada de la escultura fue accidentada, dur&oacute; 11 horas y acab&oacute; siendo ejecutada por un grupo de militantes de izquierda, despu&eacute;s de que renunciaran los trabajadores municipales, ante las agresiones de los ultraderechistas, que fueron toleradas por la polic&iacute;a. P&eacute;rez Casado recibi&oacute; cr&iacute;ticas por la operaci&oacute;n. Incluso se dijo que perdi&oacute; la opci&oacute;n a ser nombrado ministro por Felipe Gonz&aacute;lez, entonces presidente del Gobierno. En cualquier caso, pese a las dificultades, las resistencias y las oposiciones, no se pod&iacute;a permitir que la efigie del dictador siguiera presidiendo la principal plaza de Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo alaba ahora las grandes iniciativas de P&eacute;rez Casado que han conformado la Valencia actual, como el Jard&iacute; del T&uacute;ria, el plan del Saler, la recuperaci&oacute;n del centro hist&oacute;rico o el Palau de la M&uacute;sica, para el que cedi&oacute; los terrenos y cuya gesti&oacute;n asumi&oacute;. En aquel momento no fue tan f&aacute;cil. Y no solo por las cr&iacute;ticas de la oposici&oacute;n, sino tambi&eacute;n por las de sus propios compa&ntilde;eros de partido, dentro y fuera del ayuntamiento. Ya en octubre de 1983 amenazaba con dimitir por discrepancias con el sector de su grupo m&aacute;s af&iacute;n al presidente de la Generalitat y secretario del PSPV, Joan Lerma. Estas tensiones fueron continuas y precipitaron su dimisi&oacute;n el 30 de diciembre de 1988. &Eacute;l mismo insist&iacute;a m&aacute;s de 10 a&ntilde;os despu&eacute;s en que no pod&iacute;a &ldquo;hacer cumplir y defender los acuerdos del pleno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ricard ten&iacute;a un acusado esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, sentido del humor y tendencia a la fina iron&iacute;a, adem&aacute;s de un alto nivel cultural. Todo ello proporcionaba atractivo a su figura, pero casaba mal con el talante y nivel de muchos de sus compa&ntilde;eros de partido y de grupo, que, por decirlo finamente, no compart&iacute;an ninguna de estas virtudes. Por fortuna sus proyectos gozan hoy de amplio reconocimiento. Su recuerdo invita a no bajar la guardia frente a los caballos del mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/caballos-mal_132_12928675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 18:07:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los caballos del mal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un guante morado y una liga de seda roja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/guante-morado-liga-seda-roja_132_12894438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c40f6b5-5e95-43a4-9ac6-234c6d6aac32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un guante morado y una liga de seda roja"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hac&iacute;a la digesti&oacute;n del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sue&ntilde;os el mon&oacute;tono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba all&aacute; en lo alto de la esbelta torre en la Santa Bas&iacute;lica&rdquo;. Le&iacute;&nbsp;<em>La Regenta&nbsp;</em>de Leopoldo Alas &ldquo;Clar&iacute;n&rdquo; hace ya m&aacute;s de 50 a&ntilde;os. Volv&iacute; sobre el cap&iacute;tulo primero un d&iacute;a que estaba sentado en el coche esperando a J&uacute;lia, mi mujer. Quer&iacute;a disfrutar un rato de la que recordaba rica prosa del autor, pero el relato me atrap&oacute;. Una imprevista operaci&oacute;n quir&uacute;rgica me ha llevado a rematar la lectura en el hospital, alternando la vista de los techos blancos y los transparentes goteros de antibi&oacute;tico con la precisa narraci&oacute;n y las detalladas descripciones de esa obra inmensa.
    </p><p class="article-text">
        En el marco de una ciudad provinciana, Vetusta, trasunto literario de Oviedo, se desarrolla una pugna soterrada entre el magistral de la catedral, don Ferm&iacute;n de Pas, y don &Aacute;lvaro Mes&iacute;a, presidente del casino, por el amor de la joven Ana Ozores. Un tri&aacute;ngulo del que don V&iacute;ctor Quintanar, ex regente de la Audiencia y marido de la protagonista, cuya edad supera en m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, permanece ausente hasta que acaba sufriendo fatalmente las consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        El ambiente opresivo de la ciudad, el predominio del clero, la hipocres&iacute;a y la pervivencia de la Espa&ntilde;a negra son criticados con pluma maestra y fina iron&iacute;a por el autor. Desde su publicaci&oacute;n en 1884 y 1885, en dos vol&uacute;menes, la novela despert&oacute; reacciones de intolerancia, que se iniciaron con una pastoral del obispo de Oviedo, en la que criticaba un libro &ldquo;saturado de erotismo, de escarnio a las pr&aacute;cticas cristianas y de alusiones injuriosas a respetabil&iacute;simas personas&rdquo;. En 1936 partidarios del ej&eacute;rcito sublevado dinamitaron el busto de Clar&iacute;n, en el Campo de san Francisco de la capital asturiana. Pasaron 32 a&ntilde;os hasta que uno nuevo ocup&oacute; su lugar. La dictadura bloque&oacute; la producci&oacute;n de nuevos ejemplares de la obra y la distribuci&oacute;n de otros impresos en Argentina hasta que fue autorizada en 1962.
    </p><p class="article-text">
        La novela es de una gran densidad narrativa, acompa&ntilde;ada de profundas descripciones psicol&oacute;gicas de los personajes. Y todo es descrito con una prosa detallista, colorista y sutil. Pese a lo intenso de la acci&oacute;n y lo escabroso de lo referido en algunos momentos, no hay una sola palabra gruesa. La mirada es un elemento fundamental en los personajes: &ldquo;En los ojos del Magistral, verdes, con pintas que parec&iacute;an polvo de rap&eacute;, lo m&aacute;s notable era la suavidad de liquen; pero en ocasiones, de en medio de aquella crasitud pegajosa sal&iacute;a un resplandor punzante, que era una sorpresa desagradable, como una aguja en una almohada de plumas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;En cuanto a los de don &Aacute;lvaro, Ana Ozores &ldquo;se dejaba mirar a las pupilas por aquellos ojos grises, sin color definido, transparentes, fr&iacute;os casi siempre, que de pronto se encend&iacute;an como el fanal de un faro, diciendo con sus llamaradas desverg&uuml;enzas de que no hab&iacute;a derecho a quejarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los colores son importantes, y Clar&iacute;n los administra con maestr&iacute;a. Predominan los tonos oscuros y la lluvia recurrente, tambi&eacute;n como met&aacute;fora: &ldquo;Vetusta estaba metida en un pu&ntilde;o. Entre el agua y los jesuitas la ten&iacute;an triste, aprensiva cabizbaja. El aspecto general de la naturaleza, parda, disuelta en charcos y lodazales, m&aacute;s que a pensar en la brevedad de la existencia convidaba a reconocer lo poco que vale el mundo. Todo parec&iacute;a que iba a disolverse. El Universo, a juzgar por Vetusta y sus contornos, m&aacute;s que un sue&ntilde;o ef&iacute;mero, parec&iacute;a una pesadilla larga, llena de im&aacute;genes sucias y pegajosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero como imagen poderosa, la del guante morado del Magistral. Lo encuentra por casualidad Fr&iacute;gilis, el compa&ntilde;ero de caza de Quintanar, en el cenador del jard&iacute;n, donde el Magistral y la Regenta han estado reunidos largo tiempo. Se lo queda la criada Petra, con &aacute;nimo chantajista. Tambi&eacute;n ella pierde una liga de seda roja con hebilla de plata en una caba&ntilde;a del vivero de los Vegallana, donde estuvo con el Magistral. En este caso la encuentra don V&iacute;ctor y la reconoce porque era de su mujer y fue &eacute;l quien la regal&oacute; a la criada. El guante y la liga son dos vivas manchas libertinas en una Vetusta atenazada por los tonos oscuros de la humedad en los edificios y el negro de sotanas, manteos y tejas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 13 de junio de este a&ntilde;o que acaba de comenzar se cumplir&aacute;n 125 a&ntilde;os de la muerte de Leopoldo Alas en Oviedo.&nbsp;<em>La Regenta</em>&nbsp;est&aacute; disponible en diversas ediciones en papel, desde muy lujosas, hasta populares, y tambi&eacute;n gratuita en formato electr&oacute;nico. No es mal momento para volver sobre esa obra maestra, en un mundo con amenazas serias de intolerancia y censura.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/guante-morado-liga-seda-roja_132_12894438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 18:56:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El “aeropuerto del abuelo” y el pasodoble de la alcaldesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/aeropuerto-abuelo-pasodoble-alcaldesa_132_12851387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e04a3956-e4bc-4b54-8b56-e836a1c3418d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El “aeropuerto del abuelo” y el pasodoble de la alcaldesa"></p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo domingo, d&iacute;a 21, la Coral Juan Bautista Comes y Banda Sinf&oacute;nica Municipal de Val&egrave;ncia, bajo la direcci&oacute;n del titular de esta &uacute;ltima, Crist&oacute;bal Soler, ofrecen un concierto de Navidad en el Palau de la M&uacute;sica. El variado programa comprende obras de diversos autores, entre ellas fragmentos de zarzuela y composiciones navide&ntilde;as, as&iacute; como el <em>Concierto para violonchelo y orquesta de viento</em> de Friedrich Gulda. Lo m&aacute;s llamativo, sin embargo, es la obra que abre el programa: un pasodoble compuesto por Manuel Morales, titulado <em>Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es una coincidencia ese t&iacute;tulo con el nombre de la alcaldesa de Val&egrave;ncia? Pues no. Un grupo de obsequiosos concejales y asesores del PP decidi&oacute; encargar la obra al compositor con la intenci&oacute;n de agasajar a su jefa. Lo m&aacute;s notable es que esta no haya tenido empacho en aceptar la pelotilla de sus correligionarios y elevarla a obra de programa del concierto de Navidad. En posici&oacute;n inicial, claro.
    </p><p class="article-text">
        Como era previsible, las cr&iacute;ticas de la oposici&oacute;n no se han hecho esperar. La concejala socialista Maite Ib&aacute;&ntilde;ez ha anunciado que llevar&aacute; al S&iacute;ndic de Greuges la iniciativa y pregunta qui&eacute;n dio la orden de tocar la pieza y cu&aacute;nto ha costado el &ldquo;homenaje personal&rdquo; pagado con dinero p&uacute;blico. Tambi&eacute;n la portavoz de Comprom&iacute;s, Papi Robles, ha manifestado que esta decisi&oacute;n de Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; &ldquo;da buena muestra del ego desmesurado del personaje, que parece haberse comido a la persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es lamentable que la alcaldesa de Valencia caiga en este grosero caso de patrimonializaci&oacute;n de lo p&uacute;blico. Recuerda el caso de Carlos Fabra, cuando en marzo de 2011 inaugur&oacute; el aeropuerto de Castell&oacute; como presidente de la diputaci&oacute;n y preguntaba a sus nietos: &ldquo;&iquest;Os gusta el aeropuerto del abuelo?&rdquo;. Catal&aacute;, que tiene estudios musicales, impulsa una programaci&oacute;n en el Palau que ha recuperado las grandes orquestas internacionales, desterradas en los cuatro a&ntilde;os de obras tras el hundimiento. Pero deber&iacute;a recordar que el autobombo no es un instrumento de percusi&oacute;n. Parece que nadie se libra del efecto narcotizante del poder y la ola de desmesurado ego&iacute;smo desp&oacute;tico encabezada por el payaso de la Casa Blanca, que pretende poner su p&eacute;treo rostro en las monedas. Si Donald Trump anhela situarse al nivel de reconocimiento de George Washington, Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; aspira al de Amparito Roca.
    </p><p class="article-text">
        Una fuente del Palau se apresuraba ayer a desmarcar al auditorio de la decisi&oacute;n, al puntualizar que &ldquo;alberga&rdquo; la programaci&oacute;n de la Banda, pero no la decide. Cabe recordar que en el segundo mandato de Joan Rib&oacute;, con Gloria Tello en Cultura, el ayuntamiento intent&oacute; integrar la Banda en el Palau. Hubo un duro pulso, con reiterados actos de protesta de los profesores de esa formaci&oacute;n musical, que interpretaban marchas f&uacute;nebres ante la sede municipal. Gan&oacute; la Banda, que mantiene la independencia respecto del Palau de la M&uacute;sica y contin&uacute;a adscrita a la Concejal&iacute;a de Cultura del ayuntamiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/aeropuerto-abuelo-pasodoble-alcaldesa_132_12851387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 05:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El “aeropuerto del abuelo” y el pasodoble de la alcaldesa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir la música desde dentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/vivir-musica_132_12842300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cebffc3-8678-4d36-b281-ea3cd95ac164_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir la música desde dentro"></p><p class="article-text">
        Quien ha tenido la fortuna de cantar en un coro conoce bien el enorme placer que produce sentir la propia voz dentro de un conjunto. En mi &eacute;poca de estudiante universitario form&eacute; parte de la Coral Universitaria de Murcia, que dirigi&oacute; Enrique Gonz&aacute;lez Semitiel, y nunca he gozado m&aacute;s de la m&uacute;sica que interpretando la polifon&iacute;a de Victoria, Guerrero o Morales. La m&uacute;sica se disfruta mucho escuch&aacute;ndola, pero estar dentro de ella es un grado superior.
    </p><p class="article-text">
        El Palau de la M&uacute;sica de Val&egrave;ncia acogi&oacute; el pasado 11 de diciembre una gozosa interpretaci&oacute;n de&nbsp;<em>El Mes&iacute;as</em>participativo, promovido por la Fundaci&oacute; &ldquo;la Caixa&rdquo;. Con ello se reanudaba una tradici&oacute;n interrumpida por el cierre durante cuatro a&ntilde;os del auditorio por obras tras la ca&iacute;da de los techos de sus salas de concierto.&nbsp;<em>El Mes&iacute;as</em>&nbsp;no solo es el oratorio m&aacute;s famoso de Handel, sino tambi&eacute;n una de las obras m&aacute;s c&eacute;lebres de toda la historia de la m&uacute;sica. La Fundaci&oacute; &ldquo;la Caixa&rdquo; promueve desde 1995 esta modalidad de interpretaci&oacute;n, en la que a una orquesta y un coro profesionales se suman otros de aficionados, que intervienen en una parte importante de los n&uacute;meros de la obra. El reto es conjugar la participaci&oacute;n masiva de los cantantes aficionados con la orquesta, el coro y los solistas profesionales, de manera que el empaste del conjunto y los vol&uacute;menes sonoros ofrezcan un resultado art&iacute;stico satisfactorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tocaba la Orquestra de Val&egrave;ncia, en una formaci&oacute;n reducida, de acuerdo con lo habitual en los conjuntos barrocos, con clave y &oacute;rgano positivo. El coro era la Coral Catedralicia, que dirige Luis Garrido, y los solistas vocales Pilar Alva Mart&iacute;n, soprano; Luc&iacute;a Caihuela, contralto; Pablo Garc&iacute;a L&oacute;pez, tenor, y Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez, bajo. Este &uacute;ltimo acaba de triunfar esta temporada en el Palau de les Arts con el papel principal de la obra&nbsp;<em>Enemigo del pueblo</em>&nbsp;de Francisco Coll. En cuanto a los conjuntos de aficionados, que sumaban 277 personas, eran el Cor Alameda, el Cor de Cambra de Val&egrave;ncia, la Coral Polif&oacute;nica Scholapiarum Cantores y el Orfe&oacute; Manuel Palau. F&eacute;lix Redondo fue el director preparador y Aar&oacute;n Zapico dirigi&oacute; el conjunto.
    </p><p class="article-text">
        La popularidad de&nbsp;<em>El Mes&iacute;as</em>&nbsp;data de la propia composici&oacute;n de la obra. Se estren&oacute; en Dubl&iacute;n el 13 de abril de 1741 en una sala de conciertos a la que accedieron 700 personas y otras tantas se quedaron en la calle sin poder entrar. Fue tanta la expectaci&oacute;n despertada por el acontecimiento que el&nbsp;<em>Falkner&rsquo;s Journal</em>recomendaba a los caballeros que acudieran sin espada y a las damas que no llevaran miri&ntilde;aque para aprovechar el espacio. El estreno en Londres dos a&ntilde;os despu&eacute;s no tuvo tanto &eacute;xito, pero la obra no tard&oacute; en ganar las preferencias del p&uacute;blico y su interpretaci&oacute;n se convirti&oacute; en un rito anual. Handel lo dirigi&oacute; por &uacute;ltima vez en Londres el 6 de abril de 1759, ocho d&iacute;as antes de morir. La costumbre de programarlo en Navidad es posterior, probablemente en virtud del t&iacute;tulo de la obra.
    </p><p class="article-text">
        Aar&oacute;n Zapico dirigi&oacute; una versi&oacute;n animada, &aacute;gil, de<em>&nbsp;tempi</em>&nbsp;m&aacute;s bien ligeros y profundamente expresiva, con algunas pausas muy marcadas. El conjunto son&oacute; muy bien y el volumen del numeroso coro de aficionados nunca result&oacute; excesivo. Alto nivel en los solistas vocales, entre los que destacar&iacute;a a la soprano Pilar Alva-Mart&iacute;n, de muy redondos agudos, y al bajo Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez, bien conocido por el p&uacute;blico del Palau, donde ha cantado papeles tan destacados como el Jes&uacute;s de la&nbsp;<em>Pasi&oacute;n seg&uacute;n san Juan</em>&nbsp;o el principal de&nbsp;<em>El holand&eacute;s errante.</em>&nbsp;Muy bellos solos de trompeta de Ra&uacute;l Junquera y de viol&iacute;n de Anabel Garc&iacute;a del Castillo. Se ech&oacute; de menos la proyecci&oacute;n de la traducci&oacute;n de los textos cantados, como se ha hecho en otras ocasiones. El lujoso programa editado por la Caixa en formato folio ofrec&iacute;a texto ingl&eacute;s y doble traducci&oacute;n, pero seguirlo en la penumbra de la sala no era tarea f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Las masas corales de aficionados ocupaban toda la parte del coro de la Sala Iturbi y m&aacute;s de la mitad de ambas tribunas laterales. Cantaron con entrega, afinaci&oacute;n y buen gusto, con momentos especialmente brillantes en el celeb&eacute;rrimo&nbsp;<em>Aleluya</em>&nbsp;y en el fugado&nbsp;<em>Am&eacute;n</em>&nbsp;final. Zapico correspondi&oacute; a las ovaciones del p&uacute;blico con la repetici&oacute;n del&nbsp;<em>Aleluya.</em>&nbsp;La alegr&iacute;a que transmiti&oacute; la interpretaci&oacute;n contrastaba al salir con el lastimoso aspecto de los naranjos del vest&iacute;bulo, medio secos y con gran parte de sus copas de un poco saludable color ocre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/vivir-musica_132_12842300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 19:04:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir la música desde dentro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jordi Savall en el podio de Karajan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jordi-savall-podio-karajan_132_12809198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0dae0724-60a6-4861-9b8f-4109498bed39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jordi Savall en el podio de Karajan"></p><p class="article-text">
        El catal&aacute;n Jordi Savall (Igualada, 1941) fue uno de los pioneros del movimiento historicista con instrumentos originales y es una referencia internacional en ese campo. Violagambista, director, compositor y music&oacute;logo, tiene en su haber numerosas grabaciones, una gran parte de ellas en su propio sello, Alia Vox, que fund&oacute; en 1998. El pr&oacute;ximo d&iacute;a 6 de diciembre debutar&aacute; con la Orquesta Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, dirigiendo un concierto que ser&aacute; transmitido en directo a trav&eacute;s del Digital Concert Hall, la plataforma de internet de la orquesta, y repetido al d&iacute;a siguiente. El programa se inicia con la suite&nbsp;<em>Na&iuml;s&nbsp;</em>de Rameau, contin&uacute;a con el ballet&nbsp;<em>Don Juan</em>de Gluck, y se cierra con la&nbsp;<em>Sinfon&iacute;a n&uacute;mero 41,</em>&nbsp;<em>J&uacute;piter,</em>&nbsp;de Mozart. En el descanso, se emitir&aacute; una entrevista que har&aacute; a Savall el viola murciano de la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n Joaqu&iacute;n Riquelme.
    </p><p class="article-text">
        Como otras grandes figuras del movimiento historicista, empez&oacute; cultivando la m&uacute;sica antigua y barroca, pero m&aacute;s recientemente ha trabajado con &eacute;xito obras del Clasicismo y el Romanticismo. Gran impacto caus&oacute; su grabaci&oacute;n de las sinfon&iacute;as de Beethoven en 2020 y 2021 con su orquesta Le Concert des Nations y su coro La Capella Reial de Catalunya. Son registros de&nbsp;<em>tempi</em>&nbsp;animados, l&iacute;neas claras y preciosismo sonoro, que presentan un Beethoven muy &aacute;gil y luminoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su debut en el podio que ocup&oacute; alguien de criterios musicales tan diferentes como Herbert von Karajan se produce unos meses despu&eacute;s del &eacute;xito de cr&iacute;tica y p&uacute;blico que supuso su interpretaci&oacute;n del ciclo sinf&oacute;nico Beethoven en febrero y junio pasados en el Konzerthaus de Viena. Hace ya mucho tiempo que las grandes orquestas sinf&oacute;nicas, con instrumentos convencionales, invitan a directores del movimiento historicista a sus temporadas. No es una excepci&oacute;n la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, que dirigi&oacute; en varias ocasiones el desaparecido Nikolaus Harnoncourt y que visitan con frecuencia John Eliot Gardiner y Ton Koopman. El pasado mes de octubre Emmanuelle Ha&iuml;m dirigi&oacute; un concierto a los filarm&oacute;nicos berlineses con obras del barroco franc&eacute;s y el 20 de diciembre Rapha&euml;l Pichon debutar&aacute; haciendo con ellos la&nbsp;<em>Misa en si menor</em>&nbsp;de Johann Sebastian Bach.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jordi Savall estudi&oacute; violonchelo en Barcelona, pero en 1968 se traslad&oacute; a Suiza para estudiar viola de gamba con el gran pionero de ese instrumento, August Wenzinger, en la Schola Cantorum Basiliensis. A partir de 1973 sucedi&oacute; a Wenzinger como profesor y ha tenido una muy brillante carrera como violagambista. Es fundador del grupo Hesperion XX, ahora Hesperion XXI, de la citada Capella Reial de Catalunya y de Le Concert des Nations. Est&aacute; en posesi&oacute;n de numerosas distinciones, como la Creu de Sant Jordi, la Legi&oacute;n de Honor francesa y la Medalla de oro de las Bellas Artes de Espa&ntilde;a. En 2014 le fue otorgado el Premio Nacional de M&uacute;sica del Ministerio de Cultura, al que renunci&oacute; por disconformidad con la pol&iacute;tica cultural de Gobierno de Mariano Rajoy, cuyo ministro de Cultura era Jos&eacute; Ignacio Wert. Dos a&ntilde;os antes el escritor Javier Mar&iacute;as rechaz&oacute; por la misma raz&oacute;n el Premio Nacional de Literatura. Savall fue galardonado con un premio C&eacute;sar en Francia por la m&uacute;sica de la deliciosa pel&iacute;cula de Alain Corneau&nbsp;<em>Tous les matins du monde</em>&nbsp;sobre el violista franc&eacute;s Jean de Sainte-Colombe.
    </p><p class="article-text">
        Pese a contar 84 a&ntilde;os, Savall mantiene una gran actividad musical, con conciertos por todo el mundo y frecuentes grabaciones. La &uacute;ltima, un registro de la&nbsp;<em>Gran misa en do menor</em>&nbsp;de Mozart, realizado en febrero de 2025. El pr&oacute;ximo 13 de mayo est&aacute; previsto que ofrezca un programa Vivaldi en el Palau de la M&uacute;sica de Valencia. Su debut en la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, una de las m&aacute;s prestigiosas orquestas del mundo, es, aunque tard&iacute;o, un reconocimiento a su brillante carrera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/jordi-savall-podio-karajan_132_12809198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 15:20:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jordi Savall en el podio de Karajan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Requiem aeternam]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/requiem-aeternam_132_12772052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c85618d-ad5e-4e1a-b550-29f24f14d489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Requiem aeternam"></p><p class="article-text">
        La<em>&nbsp;</em>palabra latina&nbsp;<em>requiem</em>&nbsp;es el acusativo de&nbsp;<em>requies,</em>&nbsp;que significa &ldquo;descanso&rdquo;. Es la primera en la oraci&oacute;n&nbsp;<em>Requiem aeternam dona eis, Domine,&nbsp;</em>con que se inicia el texto latino de la Misa de Difuntos cristiana procedente de la tradici&oacute;n gregoriana. Significa literalmente &ldquo;Dales, Se&ntilde;or, el descanso eterno&rdquo;. Por eso se habla de Misa de R&eacute;quiem o sencillamente R&eacute;quiem para referirse a las composiciones musicales de car&aacute;cter f&uacute;nebre con el texto lit&uacute;rgico. Incluso a aquellas que no lo utilizan, como el c&eacute;lebre&nbsp;<em>Ein deutsches Requiem (Un Requiem alem&aacute;n)</em>&nbsp;de Brahms, con textos b&iacute;blicos en lengua alemana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos hemos asistido en Val&egrave;ncia a la a interpretaci&oacute;n de tres ejemplos muy diferentes de composiciones que llevan ese nombre. El primero fue el de Gabriel Faur&eacute;, el pasado 19 de septiembre, en un concierto solidario de la Orquesta y Coro RTVE por las v&iacute;ctimas de la dana, en el Palau de les Arts. Los otros dos formaban parte de la temporada de abono del Palau de la M&uacute;sica: el de Mozart, el 4 de noviembre, y el de Verdi, el 14 del mismo mes. Este &uacute;ltimo cerr&oacute; el sobrevenido ciclo con una interpretaci&oacute;n intensa y rom&aacute;ntica, en la que el director alcoyano Jordi Bern&agrave;cer supo acentuar acertadamente los violentos contrastes de una obra que se ha asociado con la&nbsp;<em>terribilit&agrave;</em>&nbsp;dantesca de las pinturas de Miguel &Aacute;ngel en la Capilla Sixtina. Cant&oacute; el Orfe&oacute;n Donostiarra, con la Orquestra de Val&egrave;ncia y un cuarteto integrado por Carmen Sol&iacute;s, Ana Ibarra, Saimir Pirgu y Marko Mimica. El tenor Pirgu, que triunf&oacute; en La Boh&egrave;me de 2022 en el Palau de les Arts, sustituy&oacute; a &uacute;ltima hora al anunciado Sergio Escobar, por indisposici&oacute;n de este. Su interpretaci&oacute;n fue lo mejor del cuarteto solista, con el bar&iacute;tono Marko Mimica, de noble timbre, aunque quiz&aacute; algo corto de potencia ante los nutridos efectivos orquestales y corales. La soprano y la mezzo tuvieron algunos ostensibles problemas de afinaci&oacute;n. La orquesta presentaba una cuerda con 50 profesores (14 violines primeros, 6 contrabajos) y en el coro hab&iacute;a 52 voces masculinas y 48 femeninas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>R&eacute;quiem</em>&nbsp;de Faur&eacute; es el posterior cronol&oacute;gicamente, ya que fue compuesto en 1888 y se interpreta habitualmente la revisi&oacute;n que el autor hizo en 1900. El de Mozart es un siglo m&aacute;s antiguo, ya que lo estaba escribiendo en 1791, pero la muerte le impidi&oacute; acabarlo. Lo complet&oacute; su disc&iacute;pulo y ayudante Franz Xaver S&uuml;ssmayr. El de Verdi fue estrenado en 1874 en Mil&aacute;n, en memoria del escritor Alessandro Manzoni, muerto el a&ntilde;o anterior. Gabriel Faur&eacute;, que era creyente, escribi&oacute; un&nbsp;<em>R&eacute;quiem</em>&nbsp;que trasmite una esperanzada melancol&iacute;a. Omiti&oacute; el&nbsp;<em>Dies irae</em>&nbsp;y a&ntilde;adi&oacute; al final&nbsp;<em>In Paradisum,</em>&nbsp;un texto procedente del medieval&nbsp;<em>Officium defunctorum,&nbsp;</em>que deja una sensaci&oacute;n de serena paz. El de Mozart, cat&oacute;lico convencido, transmite el v&eacute;rtigo de quien se encuentra a las puertas de la muerte, aunque espera la vida eterna. Muy diferente, sin embargo, es el del agn&oacute;stico Verdi, impregnado todo &eacute;l de una tr&aacute;gica desesperanza, evidenciada por los acusados contrastes de la partitura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha dicho, a veces con intenci&oacute;n peyorativa, que el&nbsp;<em>R&eacute;quiem</em>&nbsp;verdiano es oper&iacute;stico. El director de orquesta Hans von B&uuml;low lo defini&oacute; como &ldquo;&oacute;pera con vestimenta eclesi&aacute;stica&rdquo;, lo que no se ajusta a la realidad, aunque la obra presente una evidente fuerza dram&aacute;tica, l&oacute;gica en un Verdi de 60 a&ntilde;os que ya hab&iacute;a compuesto&nbsp;<em>Don Carlos</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Aida</em>. Brahms acus&oacute; a B&uuml;low de cometer &ldquo;un error enorme&rdquo; y a&ntilde;adi&oacute; que &ldquo;solo un genio pudo construir esa obra&rdquo;. Es cierto, y tambi&eacute;n que hay mucho de oper&iacute;stico en ella. Es oper&iacute;stica a menudo la escritura para las voces solistas, pero no la concepci&oacute;n global del R&eacute;quiem. Verdi busca nuevos sonidos en la orquesta y el coro para construir un poderoso retablo rom&aacute;ntico sobre el terror humano ante la nada.
    </p><p class="article-text">
        El inicio de la obra fue estremecedor, con el<em>&nbsp;pianissimo</em>&nbsp;de las voces masculinas al cantar la palabra <em>Requiem </em>sobre la misma nota. Les responden sopranos y contraltos antes de cantar todos juntos&nbsp;<em>Requiem aeternam,</em>tambi&eacute;n en&nbsp;<em>pianissimo.&nbsp;</em>El&nbsp;<em>Dies Irae</em>&nbsp;es un ejemplo del otro extremo, marcado&nbsp;<em>Allegro agitato y fortissimo,</em>&nbsp;con los golpes de bombo y timbales y las escalas descendentes en los violines que parecen describir la bajada a los infiernos. Especialmente caracter&iacute;stico de esta obra es el&nbsp;<em>Tuba mirum,</em>&nbsp;con el preludio de las trompetas, una parte de las cuales son marcadas&nbsp;<em>lontane</em>&nbsp;por Verdi, y Bern&agrave;cer las situ&oacute; a ambos lados del coro (dos y dos), en la parte m&aacute;s alta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Liberame, Domine, de morte aeterna in die illa tremenda</em>&nbsp;canta la soprano solista sobre la nota do y le responde el coro al un&iacute;sono en un susurro marcado con cuatro&nbsp;<em>p</em>&nbsp;en la partitura. Es uno de los finales m&aacute;s impresionantes de la historia de la m&uacute;sica, que transmite una desgarradora sensaci&oacute;n de angustiada soledad. El p&uacute;blico respet&oacute; un largo silencio antes de aplaudir con intensidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/requiem-aeternam_132_12772052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Nov 2025 13:49:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Requiem aeternam]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La noche de Franco (Zeffirelli)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/noche-franco-zeffirelli_132_12732790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9582d406-d9a5-4e9a-82b9-cb261243dc16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La noche de Franco (Zeffirelli)"></p><p class="article-text">
        En las noches de luna los bombarderos del Ej&eacute;rcito sublevado proyectaban una sombra siniestra sobre el suelo. Mi madre, que vivi&oacute; la Guerra Civil en M&aacute;laga, me describi&oacute; muchos a&ntilde;os despu&eacute;s esa imagen y el terror que le produc&iacute;a. En febrero de 1937, cuando entraron las tropas rebeldes en la ciudad, una gran multitud huy&oacute; como pudo por la carretera costera hacia Almer&iacute;a. Los barcos del bando franquista bombardearon desde el mar a los que hu&iacute;an y causaron una cantidad de muertos que se cifra entre 3.000 y 5.000. Este episodio, que se ha denominado <em>La desband&aacute;, </em>me fue narrado cuando yo a&uacute;n era ni&ntilde;o por mi abuela, que estuvo all&iacute;, y me caus&oacute; una horrorizada sorpresa. 
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca la dictadura hab&iacute;a impuesto un espeso silencio sobre la guerra y la feroz represi&oacute;n posterior, con el fusilamiento de decenas de miles de republicanos por el parad&oacute;jico supuesto delito de &ldquo;auxilio a la rebeli&oacute;n&rdquo;. Yo sab&iacute;a entonces que mi madre, que naci&oacute; en Badajoz, nunca quiso volver a la ciudad. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s me explic&oacute; que tom&oacute; esa decisi&oacute;n tras la impresi&oacute;n que le caus&oacute; saber que en agosto de 1936 el general Juan Yag&uuml;e orden&oacute; asesinar a 4.000 republicanos que hab&iacute;an sido encerrados en la plaza de toros. Mi t&iacute;o Manuel, hermano de mi madre, que era teniente del Ej&eacute;rcito de la Rep&uacute;blica, mas&oacute;n y miembro de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Aza&ntilde;a, salv&oacute; la vida al final de la guerra gracias a que se exili&oacute; en M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que quiero contar ocurri&oacute; mucho tiempo despu&eacute;s, en noviembre de 1975, hace ahora medio siglo. Yo ten&iacute;a entonces 23 a&ntilde;os y escrib&iacute;a en un semanario, <em>Posible,</em> que dirig&iacute;a Antonio S. Palomares, tiempo despu&eacute;s presidente de la agencia Efe. Esta revista era una de las que representaban, en la medida que permit&iacute;a la censura franquista, la oposici&oacute;n informativa al r&eacute;gimen. La oposici&oacute;n pol&iacute;tica ya estaba organizada en dos grupos, la Junta Democr&aacute;tica, liderada por el PCE, y la Plataforma de Convergencia Democr&aacute;tica, liderada por el PSOE, que el a&ntilde;o siguiente se fusionar&iacute;an en Coordinaci&oacute;n Democr&aacute;tica, denominada popularmente la <em>Platajunta.</em> Todos los partidos que las integraban eran entonces ilegales y el Tribunal de Orden P&uacute;blico reprim&iacute;a la libertad de expresi&oacute;n. Tambi&eacute;n los diversos sectores que apoyaban la dictadura se preparaban para el cambio que iba a desencadenar lo que se denominaba, en el cr&iacute;ptico lenguaje de la &eacute;poca, &ldquo;el hecho biol&oacute;gico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la deteriorada salud del dictador, el 27 de septiembre de ese a&ntilde;o se produjeron los &uacute;ltimos fusilamientos del r&eacute;gimen a tres miembros del FRAP y dos de ETA, tras unos procesos sin garant&iacute;as que desataron una cascada internacional de condenas, retiradas de embajadores y peticiones de clemencia, entre ellas la del papa Pablo VI. El 1 de octubre hubo celebraci&oacute;n con una manifestaci&oacute;n en la Plaza de Oriente de Madrid. El dictador vest&iacute;a uniforme de gala de capit&aacute;n general y gafas de sol, y estaba acompa&ntilde;ado de los pr&iacute;ncipes Juan Carlos y Sof&iacute;a. Era su &uacute;ltima comparecencia y no dej&oacute; de recurrir a la muletilla de &ldquo;la conspiraci&oacute;n judeomas&oacute;nica&rdquo; contra &eacute;l y su r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre la salud del general se hab&iacute;a deteriorado: se acercaba el &ldquo;hecho biol&oacute;gico&rdquo;. Los partes diarios del llamado &ldquo;equipo m&eacute;dico habitual&rdquo; daban detalles, a veces morbosos, del estado de un paciente moribundo, al que parec&iacute;a que le alargaban la vida artificialmente. Adem&aacute;s de escribir en <em>Posible,</em> yo en aquella &eacute;poca colaboraba en Murcia, mi tierra, con una caja de ahorros que organizaba sesiones de lo que se denominaba cinef&oacute;rum en diversas localidades de la provincia. Hay que tener en cuenta que solo hab&iacute;a una emisora de televisi&oacute;n, TVE, y que en muchos pueblos no hab&iacute;a cine. El cinef&oacute;rum consist&iacute;a en una introducci&oacute;n previa, la proyecci&oacute;n de una pel&iacute;cula y un coloquio posterior. Yo me encargaba de hacer la introducci&oacute;n y dirigir el coloquio.
    </p><p class="article-text">
        La tarde del 19 de noviembre de 1975 la sesi&oacute;n de cine era en la barriada de Los Rosales, en El Palmar, poblaci&oacute;n que ha adquirido notoriedad por ser la del tenista Carlos Alcaraz.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula que se proyectaba era <em>Hermano Sol, hermana Luna,</em> de Franco Zeffirelli, sobre san Francisco de As&iacute;s. La ten&iacute;a fresca en la memoria, por lo que, tras presentar la pel&iacute;cula, me dirig&iacute; con el responsable de la obra social de la caja de ahorros a una cafeter&iacute;a cercana. All&iacute; estaba encendido un televisor en el que se pod&iacute;a ver un documental sobre aves y naturaleza. Tal programaci&oacute;n en la &uacute;nica televisi&oacute;n existente nos hizo sospechar que hab&iacute;a ocurrido algo. La dictadura nos hab&iacute;a hecho desarrollar la capacidad de interpretar el lenguaje de signos.
    </p><p class="article-text">
        Tras el coloquio, fui a cenar a un restaurante con los dos miembros del equipo de la caja de ahorros. La conversaci&oacute;n vers&oacute; sobre la nueva etapa que se abr&iacute;a, llena de inc&oacute;gnitas, aunque no ten&iacute;amos dudas de que ser&iacute;a la primera democracia de nuestras vidas. Me fui a dormir sin saber nada m&aacute;s. A la ma&ntilde;ana siguiente, mi madre me despert&oacute; para decirme solo una palabra: &ldquo;Ya&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/noche-franco-zeffirelli_132_12732790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 17:30:28 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Los cuadros de Músorgski que se quedó Ravel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/cuadros-musorgski-quedo-ravel_132_12696387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79f43cb7-8e25-4c56-987e-d3f3b8809a62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cuadros de Músorgski que se quedó Ravel"></p><p class="article-text">
        Una de las obras m&aacute;s c&eacute;lebres e interpretadas de Maurice Ravel no es en realidad suya, sino del ruso Modest M&uacute;sorgski. Se trata de la orquestaci&oacute;n que el compositor franc&eacute;s hizo en 1922 de la&nbsp;<em>suite</em>&nbsp;para piano&nbsp;<em>Cuadros de una exposici&oacute;n,</em>&nbsp;escrita por el ruso en 1874. Hay una treintena de arreglos orquestales de esa obra, muchos de ellos m&aacute;s fieles al original pian&iacute;stico que el de Ravel. Sin embargo, este es el preferido por las orquestas. El poderoso sonido de la trompeta en solitario en los dos primeros compases y la paleta t&iacute;mbrica empleada con maestr&iacute;a forman ya parte de la identidad de una obra, actualmente m&aacute;s frecuentada en los ciclos sinf&oacute;nicos que en los recitales de piano.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se conmemoran los 150 del nacimiento de Ravel, que escribi&oacute; muchas obras capitales. Sin embargo, probablemente las dos m&aacute;s c&eacute;lebres son el popular&iacute;simo&nbsp;<em>Bolero&nbsp;</em>y su versi&oacute;n de los&nbsp;<em>Cuadros</em>&nbsp;de M&uacute;sorgski. Las dos tienen como principal atractivo la rica y variada orquestaci&oacute;n. El ruso escribi&oacute; la suite para piano a partir de diez de los cuadros que figuraban en una exposici&oacute;n p&oacute;stuma de su amigo el pintor y arquitecto Viktor Hartmann, quien hab&iacute;a muerto con solo 39 a&ntilde;os de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra se inicia con un motivo llamado&nbsp;<em>Promenade</em>&nbsp;<em>(Paseo),</em>&nbsp;que describe, en compases de 6/4 y 5/4 alternados, el irregular deambular del propio compositor por la exposici&oacute;n entre la contemplaci&oacute;n de cada uno de los cuadros. En el piano toca los dos primeros compases la mano derecha, antes de que se incorpore la izquierda en el tercer comp&aacute;s. En la versi&oacute;n orquestal es el solo de trompeta el que traduce la soledad de la mano derecha. A partir del tercer comp&aacute;s se incorporan trompetas, trompas y tubas. La&nbsp;<em>Promenade</em>&nbsp;se repite a lo largo de la composici&oacute;n, y Ravel, que en su versi&oacute;n elimin&oacute; una de las apariciones de ese motivo, va cambiando el timbre con instrumentaciones diferentes. Adem&aacute;s, ese tema, de car&aacute;cter marcadamente ruso, es integrado por M&uacute;sorgski en dos de los cuadros descritos,&nbsp;<em>Cum mortuis in lingua mortua,</em>&nbsp;que alude a las calaveras en las catacumbas de Par&iacute;s, y&nbsp;&nbsp;<em>La gran puerta de Kiev,&nbsp;</em>grandioso final de la obra, que acaba con un&nbsp;<em>tutti</em>&nbsp;orquestal. La obra est&aacute; repleta de bellos hallazgos t&iacute;mbricos, como el saxof&oacute;n, cuyo sonido encarna el melanc&oacute;lico canto de un trovador en el segundo de los cuadros descritos:&nbsp;<em>El viejo castillo.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad se pueden contemplar hasta siete de las obras de Hartmann a las que alude M&uacute;sorgski en su suite. La verdad es que decepcionan, pues la descripci&oacute;n musical que hace el compositor supera el original con mucho. Y m&aacute;s a&uacute;n si optamos por escuchar la impresionante versi&oacute;n de Ravel, que lleva a pensar, como dijo Paul &Eacute;luard, que hay otros mundos pero est&aacute;n en este. En realidad,&nbsp;<em>La caba&ntilde;a sobre patas de gallina, </em>t&iacute;tulo enormemente sugerente, que alude a la morada de la bruja Baba-Yaga, personaje malvado de la tradici&oacute;n popular rusa, no es m&aacute;s que un reloj con esta forma. Y&nbsp;<em>La gran puerta de Kiev,</em>&nbsp;a trav&eacute;s de la cual la m&uacute;sica describe el paso triunfal de un cortejo, es un boceto que hizo Hartmann y que nunca se construy&oacute;. En realidad, este es un caso claro de m&uacute;sica descriptiva que supera las referencias materiales que la inspiran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He o&iacute;do decir m&aacute;s de una vez, y en boca de buenos aficionados a la m&uacute;sica, que esta obra no les dice nada. No es mi caso. La escuch&eacute; por primera vez a finales de los a&ntilde;os sesenta al pianista Luis Galve, quien hizo una detallada descripci&oacute;n introductoria de cada una de las escenas que presenta M&uacute;sorgski. Nunca he olvidado la impresi&oacute;n que me caus&oacute;. Despu&eacute;s, la versi&oacute;n de Ravel, con su poderosa orquestaci&oacute;n, me transport&oacute; a un mundo diferente, como si se hubiese apoderado de los cuadros de Hartmann descritos por M&uacute;sorgski para pintarlos musicalmente de nuevo. Me parece una obra maestra en las dos versiones. Recomendar&iacute;a en piano la muy personal y concentrada lectura de Ivo Pogorelich, de 1997, y en orquesta la espectacular dirigida por Herbert von Karajan a la Filarm&oacute;nica de Berl&iacute;n, ambas en DGG.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/cuadros-musorgski-quedo-ravel_132_12696387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Oct 2025 14:19:52 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El caos mental y la distracción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/caos-mental-distraccion_132_12657844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faa65388-a744-4b28-899d-2d133f360cff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caos mental y la distracción"></p><p class="article-text">
        &ldquo;La distracci&oacute;n no es un capricho, sino una necesidad&rdquo;. Son palabras de Marina van Zuylen, profesora de la Universidad de Bard (EE UU) en su obra&nbsp;<em>A favor de la distracci&oacute;n&nbsp;</em>(Ed. Elba). En ese libro, un breve ensayo de 88 p&aacute;ginas, critica algo tan habitualmente elogiado y venerado como la concentraci&oacute;n estricta en un tema de estudio, para proclamar la necesidad de la dispersi&oacute;n y la distracci&oacute;n, camino leg&iacute;timo de hallazgos interesantes. &ldquo;El malestar y la culpa asociados a la distracci&oacute;n&rdquo;, dice, &ldquo;tienen que ver con la tendencia de nuestra cultura a equiparar actividad y valor&rdquo;. Cita a pensadores, como Kierkegaard, Bergson, Nietzsche y Hume, entre otros, en defensa de sus tesis. Y tambi&eacute;n a literatos como Proust, con una escritura basada en la muy amplia divagaci&oacute;n. Pero su principal modelo es Michel de Montaigne, cuyos celebrados ensayos son un ejemplo de dispersi&oacute;n como m&eacute;todo, ya que en ellos salta de un asunto a otro haciendo virtud de su defecto de no concentrarse de manera continuada en uno solo.
    </p><p class="article-text">
        Van Zuylen no se refiere a la falta de concentraci&oacute;n de quienes viven pegados al tel&eacute;fono m&oacute;vil y son incapaces de fijar su atenci&oacute;n m&aacute;s de tres minutos seguidos. Explica que la distracci&oacute;n que provoca el arte &ldquo;contrasta radicalmente con la reactividad obsesivo-compulsiva a la que nos entregamos en nuestra vida cotidiana&rdquo;. Por el contrario, habla de la necesidad del ocio y la diversi&oacute;n como complementos necesarios del trabajo o el estudio productivo. Recuerda que Nietzsche dec&iacute;a que desconfiaba de una idea que no se le hubiera ocurrido paseando. Y tambi&eacute;n que Charles Darwin, el autor de&nbsp;<em>El origen de las especies,</em>&nbsp;confesaba que su dedicaci&oacute;n durante largos a&ntilde;os a estudiar la evoluci&oacute;n hab&iacute;a afectado a su capacidad de pensamiento no lineal. Lamentaba que, a diferencia de lo que le ocurr&iacute;a en la juventud, no pod&iacute;a disfrutar de la poes&iacute;a, de la m&uacute;sica o de la pintura. &ldquo;Si tuviera que vivir de nuevo mi vida&rdquo;, dec&iacute;a, &ldquo;me impondr&iacute;a la norma de leer algo de poes&iacute;a y escuchar un poco de m&uacute;sica al menos una vez por semana&rdquo;. La falta de ese ejercicio le hab&iacute;a provocado en la pr&aacute;ctica una &ldquo;p&eacute;rdida de felicidad&rdquo;.&nbsp;
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                Escultura de Darwin en el Museo de Historia Natural de Londres.                            </span>
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        Personalmente me identifico mucho con lo que expone la autora. Siempre he sentido la necesidad de la m&uacute;sica, la literatura y el cine como v&iacute;a de diversi&oacute;n complementaria al trabajo, que la mayor parte de mi vida ha sido una dedicaci&oacute;n de muchas horas al periodismo. Y suelo leer con cierta dispersi&oacute;n, varias obras a la vez, pasando de una a otra y a veces interrumpiendo la lectura de un libro para acabar uno o dos antes de reanudarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La de Van Zuylen me trae a la mente otras obras contracorriente que marcaron hitos hist&oacute;ricos, como&nbsp;<em>El derecho a la pereza,</em>&nbsp;de Paul Lafargue, o&nbsp;<em>Contra la interpretaci&oacute;n,</em>&nbsp;de Susan Sontag. El primero, es una cr&iacute;tica al capitalismo basada en el elogio del tiempo libre y el derecho a disfrutarlo. El segundo es una brillante cr&iacute;tica a la hermen&eacute;utica como inexcusable v&iacute;a de la cr&iacute;tica literaria, en detrimento del aprecio de sus valores est&eacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente van Zuylen cita a la escritora norteamericana porque dejaba de escribir en sus viajes: &ldquo;No puedo escribir cuando viajo. Me gusta hablar. Me gusta escuchar. Me gusta mirar y observar. Quiz&aacute;s padezca trastorno de exceso de atenci&oacute;n&rdquo;. Esa receptividad que describe Sontag se opone a la &ldquo;concentraci&oacute;n estrecha de miras&rdquo; que critica la autora de&nbsp;<em>A favor de la distracci&oacute;n</em>&nbsp;y lamentaba Darwin al sentirse v&iacute;ctima de un exceso de atenci&oacute;n a su objeto de estudio. Defiende tambi&eacute;n, en consecuencia, la lectura reposada, que permite reflexionar de manera profunda sobre aquello que se lee. Lo que Nietzsche denominaba &ldquo;rumiar&rdquo;. No se trata simplemente de detener o ralentizar el pensamiento, sino que, seg&uacute;n Van Zuylen, &ldquo;sugiere una actitud contemplativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este bello e ingenioso libro invita a buscar &ldquo;los tesoros ocultos de la falta de atenci&oacute;n&rdquo; y seguir a quienes pregonan &ldquo;el mal llamado tiempo perdido de los practicantes del ensue&ntilde;o y cultivar el placer y el dolor del caos mental&rdquo;. Con ello, adem&aacute;s, nos distanciamos de las majader&iacute;as que dicen ciertos pol&iacute;ticos, como Miguel Tellado, quien se ufana de no leer libros, o Isabel D&iacute;az Ayuso, que pretende hacer gracia defendiendo los cr&iacute;menes de Israel. Podr&iacute;an dedicar alg&uacute;n rato a rumiar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/caos-mental-distraccion_132_12657844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 19:36:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caos mental y la distracción]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ‘Réquiem’ de Fauré y la sombra del recuerdo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/requiem-faure-sombra-recuerdo_132_12619339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8ee902f-30a3-4ae6-aac4-7240c08c2801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ‘Réquiem’ de Fauré y la sombra del recuerdo"></p><p class="article-text">
        A casi un a&ntilde;o de la dana, la sombra de su recuerdo y consecuencias sigue presente. El viernes 19 de septiembre la Orquesta y el Coro RTVE ofrecieron en Val&egrave;ncia un concierto solidario por las v&iacute;ctimas, cuya recaudaci&oacute;n ir&aacute; destinada a la reconstrucci&oacute;n de los conservatorios de Utiel y Catarroja. Ese mismo d&iacute;a, el presidente de la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del J&uacute;car, Miguel Polo, declaraba en el juzgado, en relaci&oacute;n con la cat&aacute;strofe, y el de la Generalitat, Carlos Maz&oacute;n, condecoraba con medallas de oro a los polic&iacute;as que lo escoltaron durante la tr&aacute;gica jornada en la que su conducta sigue sin aclarar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 29 de octubre se cumplir&aacute; un a&ntilde;o de aquel d&iacute;a, que dej&oacute; 228 v&iacute;ctimas mortales, y TVE ofrecer&aacute; por La 2 la grabaci&oacute;n del concierto a las 19.30. Una nueva manifestaci&oacute;n est&aacute; prevista el 28 de septiembre, con el lema <em>Maz&oacute;n dimissi&oacute;,</em>&nbsp;que no ha perdido actualidad, ya que el m&aacute;ximo mandatario auton&oacute;mico ha hecho hasta ahora o&iacute;dos sordos a esa reclamaci&oacute;n popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La OCRTVE ya hab&iacute;a celebrado un concierto en Madrid poco despu&eacute;s de las inundaciones, tambi&eacute;n a beneficio de las v&iacute;ctimas. Fue en su sede del Teatro Monumental el 17 de noviembre del pasado a&ntilde;o, y en aquella ocasi&oacute;n se interpret&oacute; la&nbsp;<em>Novena sinfon&iacute;a de Beethoven,</em>&nbsp;bajo la direcci&oacute;n de su titular, Christoph K&ouml;nig, que se ofreci&oacute; en directo por La 2. El de Val&egrave;ncia era una especie de continuaci&oacute;n de aquel, y estaba previsto inicialmente que lo acogiera el Palau de la M&uacute;sica, nuevamente en obras por el desprendimiento de un elemento del techo de madera de la Sala Iturbi. As&iacute; pues, la necesidad y la buena disposici&oacute;n de los responsables del Palau de les Arts hicieron posible que Orquesta y Coro RTVE debutaran en el auditorio del teatro de &oacute;pera valenciano, cuando est&aacute; pr&oacute;ximo a cumplir 24 a&ntilde;os.&nbsp;
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                    alt="Damián del Castillo, Raquel Albarrán y Marc Korovitch agradecen los aplausos."
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                Damián del Castillo, Raquel Albarrán y Marc Korovitch agradecen los aplausos.                            </span>
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        Optaron por un concierto sencillo y no protocolario. Sin primeras autoridades, no siempre bien recibidas en los actos p&uacute;blicos sobre la dana, fue introducido por unas sentidas intervenciones del director gerente de la OCRTVE, Manuel Ventero, y de los directores de los conservatorios de Utiel y Catarroja. El cambio de local oblig&oacute; a que la parte de &oacute;rgano del&nbsp;<em>R&eacute;quiem</em>&nbsp;fuese interpretada con un instrumento el&eacute;ctrico, ya que el auditorio de Les Arts, a diferencia del Palau de la M&uacute;sica, carece de &oacute;rgano de tubos instalado en la sala.
    </p><p class="article-text">
        En atriles, dos obras del franc&eacute;s Gabriel Faur&eacute;, el centenario de cuya muerte se celebr&oacute; el pasado a&ntilde;o. En la primera parte, la suite&nbsp;<em>Pell&eacute;as et M&eacute;lisande,</em>&nbsp;reelaboraci&oacute;n de la m&uacute;sica incidental que compuso para la representaci&oacute;n en Londres de la obra de teatro hom&oacute;nima escrita por el simbolista belga Maurice Maeterlinck. En la segunda, el&nbsp;<em>R&eacute;quiem,</em>&nbsp;obra compuesta en 1888 y posteriormente revisada en 1900 con m&aacute;s n&uacute;meros y masa orquestal, versi&oacute;n que se suele interpretar en la actualidad. Me refiero a dos partes, si bien el concierto se celebr&oacute; sin interrupci&oacute;n, con una peque&ntilde;a pausa para que entrara el coro y recolocar la orquesta, algo m&aacute;s amplia en el&nbsp;<em>R&eacute;quiem.</em>&nbsp;No hab&iacute;a programa de mano, ni en papel ni a trav&eacute;s de QR, m&eacute;todo este &uacute;ltimo utilizado habitualmente por el Palau de les Arts. No obstante, el p&uacute;blico observ&oacute; una actitud siempre respetuosa; escuch&oacute; en silencio y no hubo aplausos entre los movimientos de las obras.
    </p><p class="article-text">
        Dirigi&oacute; el concierto Marc Korovitch (Par&iacute;s, 1987), titular del Coro RTVE, que acaba de ser nombrado principal director invitado de la ORCTVE a partir de la temporada 2026-27, coincidiendo con el inicio de la titularidad del tambi&eacute;n franc&eacute;s Alexandre Bloch, que sustituir&aacute; entonces a K&ouml;nig. Korovitch, con amplia gestualidad, hizo una bella versi&oacute;n de&nbsp;<em>Pell&eacute;as et M&eacute;lisande,&nbsp;</em>por momentos fogosa, dentro de la serenidad que respira la m&uacute;sica de Faur&eacute;. Fueron muy bellos los solos de oboe en&nbsp;<em>La Fileuse</em>&nbsp;y de flauta en la&nbsp;<em>Sicilienne,</em>&nbsp;las partes II y III de la obra.
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;<em>R&eacute;quiem</em>&nbsp;de Faur&eacute; es una obra carente del tr&aacute;gico car&aacute;cter que tienen otras misas f&uacute;nebres, singularmente la de Verdi. El compositor omiti&oacute; el caracter&iacute;stico&nbsp;<em>Dies irae</em>&nbsp;y a&ntilde;adi&oacute; una parte final,&nbsp;<em>In Paradisum,</em>&nbsp;con texto procedente del&nbsp;<em>Officium defunctorum</em>&nbsp;medieval. El resultado en una obra que transmite un sentimiento de serenidad y esperanza. El director ofreci&oacute; una versi&oacute;n intensa, en la que destacaron las trompas, la flauta, el &oacute;rgano, y una cuerda con protagonismo de las violas. Muy bien el bar&iacute;tono Dami&aacute;n del Castillo y la soprano Raquel Albarr&aacute;n, que hizo un delicado&nbsp;<em>Pie Jesu.</em>&nbsp;Las intervenciones del coro, siempre minuciosamente controlado por el director, fueron brillantes. Impresionante el&nbsp;<em>pianissimo</em>&nbsp;final. Un conato de aplauso rompi&oacute; el silencio, pero se detuvo hasta que el director baj&oacute; los brazos y se volvi&oacute; al p&uacute;blico. Las ovaciones parec&iacute;an pedir un bis que no se produjo. A diferencia del concierto de Madrid, no son&oacute; el&nbsp;<em>Himno</em>&nbsp;de Jos&eacute; Serrano. El eco de la bella m&uacute;sica de Faur&eacute; se fundi&oacute; con la sombra del recuerdo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/requiem-faure-sombra-recuerdo_132_12619339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 18:03:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ‘Réquiem’ de Fauré y la sombra del recuerdo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Los alegres maestros cantores de Wagner]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-tilo/alegres-maestros-cantores-wagner_132_12583315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f8fd6e2-e583-4b10-8312-4608aeba36a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los alegres maestros cantores de Wagner"></p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimos d&iacute;as de agosto. Por fortuna el tiempo es agradable y el calor no enturbia el placer de asistir a las representaciones de las obras esc&eacute;nicas de Wagner en el Festival de Bayreuth. Estoy con amigos en un restaurante italiano de nombre alem&aacute;n, situado en la Verde Colina, unos 400 metros m&aacute;s arriba del Festspielhaus que hizo construir el compositor. El local es muy frecuentado por los cantantes y los directores de orquesta. Un retrato de Wagner tocado por su caracter&iacute;stica boina preside una de las paredes. En la que tenemos m&aacute;s cerca, junto a la ventana, hay una buena muestra de fotos en blanco y negro de personalidades relacionadas con el festival. En una aparece el cantante Pl&aacute;cido Domingo con el director de orquesta James Levine. Otra ofrece una foto de perfil de Winifred Wagner, con su prominente y recta nariz y el habitual peinado con el cabello recogido. Fue la nuera de Wagner, casada con su hijo Sigfried, del que enviud&oacute; en 1931.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta mujer, nacida en Inglaterra, representa la &eacute;poca de vinculaci&oacute;n del festival con el nazismo, ya que lo dirigi&oacute; hasta 1944, el &uacute;ltimo a&ntilde;o que se celebr&oacute; durante la Segunda Guerra Mundial. Winifred Wagner enviaba papel a Adolf Hitler cuando estuvo preso en Landsberg por el&nbsp;<em>Putsch</em>&nbsp;de M&uacute;nich de 1923. Fue entonces cuando escribi&oacute;&nbsp;<em>Mein Kampf,</em>&nbsp;aunque ella dijo despu&eacute;s que no es seguro que utilizase ese papel para hacerlo. Los tribunales de desnazificaci&oacute;n la apartaron de la direcci&oacute;n del festival, que encomendaron a sus hijos Wieland y Wolfgang. Ellos pusieron en marcha a partir de 1951 el llamado Nuevo Bayreuth. Desde entonces en el m&aacute;stil que corona el Festspielhaus no se iza otra bandera que la blanca con la &ldquo;W&rdquo; de Wagner.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a anterior asistimos a una magn&iacute;fica representaci&oacute;n de&nbsp;<em>Los maestros cantores de N&uacute;remberg,</em>&nbsp;en la nueva producci&oacute;n con direcci&oacute;n esc&eacute;nica de Matthias Davis y musical de Daniele Gatti, que fue muy aplaudida e intensamente pateada, lo que en Alemania es signo claro de aprobaci&oacute;n. La imagen de Winifred me llev&oacute; a recordar que en 1943 y 1944 solo se ofreci&oacute; en Bayreuth&nbsp;<em>Los maestros cantores,</em>&nbsp;considerada por los nazis una obra de exaltaci&oacute;n patri&oacute;tica. La representaci&oacute;n del d&iacute;a anterior ofrece la versi&oacute;n m&aacute;s intensamente divertida que he visto de la &uacute;nica comedia de Wagner. Hay una ingeniosa utilizaci&oacute;n de todo el movimiento esc&eacute;nico para a&ntilde;adir gags oportunos y provocar incluso en algunos momentos la carcajada del p&uacute;blico, que se lo pas&oacute; en grande. Christina Nilsson y Michael Spyres fueron unos intensos Eva y Walther, con un muy gracioso Michael Nagy, inspirad&iacute;simo como el rid&iacute;culo Sixtus Beckmesser. Este personaje es una cruel caricatura del cr&iacute;tico Eduard Hanslick, feroz detractor de las innovaciones de Wagner y Liszt, en favor de lo que consideraba arte m&aacute;s tradicional de Brahms. Pero en cuanto a los cantantes, el gran peso de la obra lo lleva un Georg Zeppenfeld que estuvo magistral como Hans Sachs, el verdadero protagonista. Gatti ofreci&oacute; una direcci&oacute;n delicada, minuciosa y detallista, con un quinteto antol&oacute;gico en el tercer acto.
    </p><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n patri&oacute;tica, sin embargo, no es gratuita. Procede sobre todo de las palabras de Sachs al final del tercer acto, especialmente cuando dice: &ldquo;Aunque se esfume como el humo el sacro Imperio Romano Germ&aacute;nico, siempre existir&aacute; floreciente el sacro Reino del Arte Alem&aacute;n&rdquo;. Sin embargo, el director art&iacute;stico del Teatro Real, Joan Matabosch, ha precisado que esa frase &ldquo;lo que afirma es que la identidad alemana no se realizar&aacute; a trav&eacute;s de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, sino que ser&aacute; de orden cultural y art&iacute;stico&rdquo;. A&ntilde;ade que es un &ldquo;mensaje en nada militarista, en las ant&iacute;podas de la utilizaci&oacute;n tendenciosa que algunos hicieron durante la contienda&rdquo;. Coincido con las palabras de Matabosch. La producci&oacute;n estrenada este a&ntilde;o en Bayreuth, que se corona con un escenario del concurso de canto marcadamente&nbsp;<em>kitsch,</em>&nbsp;subraya el aspecto c&oacute;mico de la obra y evita, como hizo en la suya Katharina Wagner, bisnieta del compositor y directora del festival, sugerir cercan&iacute;a a Hitler en las palabras de Sachs.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s de <em>Los maestros cantores</em>, tuve ocasi&oacute;n de presenciar un nuevo &eacute;xito, pateo incluido, del director granadino Pablo Heras-Casado en&nbsp;<em>Parsifal,</em>&nbsp;que dirige desde 2023 en producci&oacute;n olvidable de Jay Scheib. El buen recuerdo del Sachs de Zeppenfeld se ve reforzado por su no menos intensa interpretaci&oacute;n de Gurnemanz, un personaje muy diferente del zapatero de Maestros, pero que tambi&eacute;n lleva el peso conductor de la obra. Magn&iacute;ficos Andreas Schager y Michael Volle como Parsifal y Amfortas, con una Elina Garanca en estado de gracia, plena de matices e intensidad como inolvidable Kundry.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a casa, en la zona internacional del Aeropuerto Albrecht D&uuml;hrer de N&uacute;remberg, un gran anuncio pide voluntarios para la Bundeswehr, el Ej&eacute;rcito federal alem&aacute;n. No solo me recuerda el final de&nbsp;<em>Los maestros cantores.</em>&nbsp;Tambi&eacute;n que en la Casa Blanca un personaje tan grotesco como Beckmesser gobierna al ritmo de la &uacute;ltima sandez que se le ocurre.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Muñoz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2025 12:44:28 +0000]]></pubDate>
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