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    <title><![CDATA[elDiario.es - Crónicas secretas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Crónicas secretas]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Armas para un enfrentamiento desigual en la Guerra Civil: de la compra a la mafia a la fabricación casera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/armas-enfrentamiento-desigual-guerra-civil-compra-mafia-fabricacion-casera_132_13150415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14d50f71-d9d2-44d0-a64b-b149b30756a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Armas para un enfrentamiento desigual en la Guerra Civil: de la compra a la mafia a la fabricación casera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El bando republicano sufrió una escasez crónica de equipamiento militar, mientras que el bando insurgente nunca tuvo problema para acumular suministros, armas y recursos ofensivos con la ayuda de Alemania e Italia</p></div><p class="article-text">
        Nadie esperaba en julio de 1936 que el pronunciamiento militar se convirtiera en una larga guerra civil. El ej&eacute;rcito qued&oacute; fraccionado y el armamento con que contaban los contendientes era obsoleto y de mala calidad, aunque la situaci&oacute;n fue cambiando progresivamente gracias a la ayuda exterior que ambos bandos se procuraron, empleando para ello todos los subterfugios posibles.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la llegada de buques sovi&eacute;ticos con armamento a los puertos de Santander y Bilbao y de la permeabilidad intermitente de la frontera francesa, el territorio del norte de Espa&ntilde;a qued&oacute; aislado y a m&aacute;s de 200 kil&oacute;metros de las posiciones republicanas m&aacute;s pr&oacute;ximas. La consecuencia directa fue una escasez cr&oacute;nica de equipamiento militar, mientras que el bando insurgente, por el contrario, nunca tuvo problema para acumular suministros, armas y recursos ofensivos con los que romper las l&iacute;neas republicanas y ocupar en pocos meses un territorio rico en recursos de todo tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n italiana al lado de Franco fue persistente durante toda la guerra, respaldada por el objetivo personal de Mussolini de afianzar su poder pol&iacute;tico y militar en el &aacute;rea mediterr&aacute;nea. Por su parte, la ayuda alemana fue m&aacute;s importante en calidad que en cantidad, dejando siempre en manos italianas el mayor peso de la colaboraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El bando sublevado tuvo una ventaja de partida que result&oacute; esencial: las armas italianas y alemanas fueron manejadas de forma coordinada por los especialistas de sus respectivos ej&eacute;rcitos, mientras que en el bando leal los hombres que hab&iacute;an de utilizar aquellos arsenales tan variopintos no estaban familiarizados con ellos y nunca llegaron a recibir la necesaria capacitaci&oacute;n para su empleo eficaz.
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        El conflicto civil espa&ntilde;ol se desarroll&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del periodo de entreguerras, por eso el armamento empleado por ambos bandos consisti&oacute; una mezcla de modelos antiguos y modernos. Se utilizaron de manera abundante medios obsoletos de la Primera Guerra Mundial, y tambi&eacute;n se dise&ntilde;aron y produjeron nuevos modelos y prototipos de aviones, blindados, artiller&iacute;a, con una eficacia a&uacute;n no vista en los campos de batalla europeos. 
    </p><h2 class="article-text">Compra de armamento a la mafia</h2><p class="article-text">
        A los pocos d&iacute;as del pronunciamiento militar, y en un pa&iacute;s pr&aacute;cticamente dividido por la mitad, al Gobierno republicano le qued&oacute; claro que no ten&iacute;a capacidad para sofocar la insurrecci&oacute;n. Sus carencias para sostener una contienda debido a la falta de equipamiento y a la pol&iacute;tica de no intervenci&oacute;n impulsada por Francia e Inglaterra le obligaron a abastecerse de armamento en el 'mercado gris' centroeuropeo, controlado por todo tipo de mafias criminales.
    </p><p class="article-text">
        El escaso entusiasmo de las democracias europeas a la hora de prestar su apoyo a la Rep&uacute;blica y&nbsp;la conducta obstruccionista de sus respectivas bancas, dificultando las transferencias de fondos, oblig&oacute; al Gobierno a emprender una alocada carrera para aprovisionarse de material b&eacute;lico a trav&eacute;s de delegados gubernamentales y de variopintos representantes del Frente Popular que se hicieron la competencia entre s&iacute; para comprar a cualquier precio a trav&eacute;s de contactos en B&eacute;lgica, Suiza, Polonia, Holanda, los estados b&aacute;lticos e, incluso, en la propia Alemania nazi.
    </p><p class="article-text">
        La gran mayor&iacute;a de estos enviados no sab&iacute;an nada de la industria militar, ni estaban preparados para negociar con traficantes de armas, militares sin escr&uacute;pulos y reg&iacute;menes pol&iacute;ticos de todo tipo. Dispon&iacute;an de dinero en abundancia y ten&iacute;an mucha prisa para cerrar acuerdos. Por eso, las negociaciones supusieron enormes sobrecostes, dando lugar, en algunos casos, a pr&aacute;cticas corruptas y al cobro de generosas comisiones.
    </p><p class="article-text">
        Las poderosas redes de traficantes vendieron a la Rep&uacute;blica abundante material obsoleto, procedente de los stocks almacenados de la Primera Guerra Mundial. Al mismo tiempo, facilitaron informaci&oacute;n sobre las operaciones a los agentes secretos franquistas cuando el material vendido a la Rep&uacute;blica era de calidad. De ese modo, algunos de los barcos republicanos cargados con el armamento reci&eacute;n adquirido fueron desviados y acabaron en puertos controlados por los sublevados.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo a esta precaria situaci&oacute;n, barcos alemanes e italianos burlaban el pacto de no intervenci&oacute;n firmado con las potencias democr&aacute;ticas europeas y arribaban a territorio costero bajo control franquista, cargados con el m&aacute;s moderno material b&eacute;lico, t&eacute;cnicos, instructores, piezas de repuesto, munici&oacute;n y combustible.
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        En el plano operativo, las compras realizadas en el mercado negro supusieron que el Ej&eacute;rcito Popular contase con los m&aacute;s variopintos modelos de armas, tanto en calidad como en calibres, municionamiento y tipolog&iacute;a; una circunstancia que pronto tuvo graves consecuencias en los campos de batalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras un periodo inicial de caos y corrupci&oacute;n, se produjo una segunda fase de negociaci&oacute;n con M&eacute;xico, la URSS y Estados Unidos, en la que los suministros empezaron a llegar de una manera m&aacute;s regular al territorio republicano. A partir de ese momento, M&eacute;xico se convirti&oacute; en el mejor garante de las operaciones, gracias a que su presidente,&nbsp;L&aacute;zaro C&aacute;rdenas,&nbsp;orden&oacute; a sus diplom&aacute;ticos defender la causa de la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola, autoriz&aacute;ndoles tambi&eacute;n a adquirir suministros en su nombre para enviarlos a Madrid.
    </p><h2 class="article-text">Los &ldquo;Tiznaos&rdquo;: Artesan&iacute;a obrera para la defensa popular</h2><p class="article-text">
        Durante los primeros compases de la sublevaci&oacute;n militar, y con el fin de hacer frente a la escasez de medios y recursos para combatir, aparecieron por Santander unas enormes y grotescas moles blindadas construidas apresuradamente en los talleres metal&uacute;rgicos de la ciudad y en La Naval de Sestao, en Vizcaya.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos impresionantes artefactos&nbsp;customizados&nbsp;(llamados popularmente&nbsp;'Tiznaos'&nbsp;por su color negruzco) no eran m&aacute;s que veh&iacute;culos civiles (autobuses, camiones o furgonetas) cubiertos con una protecci&oacute;n de planchas met&aacute;licas. Adem&aacute;s del blindaje artesano, muchos de ellos llevaban pintadas para indicar el bando en el que combat&iacute;an, mensajes de &aacute;nimo o soflamas contra el enemigo.
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            <span class="title">
                A estos artefactos customizados se los conocía popularmente como &#039;Tiznaos&#039; por su color negruzco.                            </span>
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        Las zonas industriales del Norte y de&nbsp;Catalu&ntilde;a iniciaron una especie de 'carrera armament&iacute;stica' para blindar el mayor n&uacute;mero de veh&iacute;culos posible y enviarlos r&aacute;pidamente al&nbsp;frente. Grupos de&nbsp;obreros, secciones sindicales, amigos o clubes pol&iacute;ticos con acceso a talleres mec&aacute;nicos y a veh&iacute;culos con ruedas participaron en la transformaci&oacute;n, a veces de la manera m&aacute;s extravagante, de veh&iacute;culos que no hab&iacute;an sido dise&ntilde;ados para participar en batalla alguna.
    </p><p class="article-text">
        Para su blindaje se emplearon chapas de distintas calidades y grosores. En algunos casos se llegaron a utilizar incluso&nbsp;colchones&nbsp;atados con cuerdas a los laterales de los veh&iacute;culos. El af&aacute;n por reforzarlos lo m&aacute;ximo posible hizo que muchos de estos camiones y furgonetas resultaran demasiado pesados, impidiendo as&iacute; que pudiesen maniobrar con libertad y limitando su velocidad, de tal manera que generalmente solo pudieron desplazarse en trayectos cortos y en terrenos totalmente llanos.
    </p><p class="article-text">
        Tan imponentes como poco efectivos, los Tiznaos, construidos apresuradamente debido a la ausencia de medios blindados, rodaron desafiantes por las calles de Santander durante alg&uacute;n tiempo, generando una enorme expectaci&oacute;n popular. A pesar de que no significaron nada desde el punto de vista militar, resultaron importantes en el plano de la moral republicana, aunque pronto fueron sustituidos por las auto-ametralladoras blindadas que se empezaron a adquirir en el mercado negro europeo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/armas-enfrentamiento-desigual-guerra-civil-compra-mafia-fabricacion-casera_132_13150415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:00:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Armas para un enfrentamiento desigual en la Guerra Civil: de la compra a la mafia a la fabricación casera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un "domingo negro" en la Cantabria republicana: el ocultamiento de los asesinatos en el buque-prisión 'Alfonso Pérez']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/domingo-negro-cantabria-republicana-ocultamiento-asesinatos-buque-prision-alfonso-perez_132_13126289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/234b9662-6464-42e2-86e1-2b241b509f42_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140286.jpg" width="724" height="408" alt="Un &quot;domingo negro&quot; en la Cantabria republicana: el ocultamiento de los asesinatos en el buque-prisión &#039;Alfonso Pérez&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las autoridades republicanas se dieron cuenta bien pronto del gravísimo error de seguridad que se había cometido y de las enormes consecuencias propagandísticas que la matanza de los prisioneros iba a tener para su causa</p><p class="subtitle">Archivo - La guerra de las fake news: el falso hundimiento del acorazado 'España'</p></div><p class="article-text">
        Los ataques a&eacute;reos empezaron a formar parte de la vida cotidiana de la provincia de Santander en el oto&ntilde;o-invierno de 1936. Su impacto psicol&oacute;gico a nivel social fue enorme, socavando poco a poco la moral de las tropas republicanas y el esp&iacute;ritu de resistencia de la poblaci&oacute;n civil en aquellos meses de conflicto armado. Los aparatos alemanes e italianos de la aviaci&oacute;n sublevada llegaron a bombardear hasta en 34 ocasiones la ciudad de Santander y el ataque del domingo 27 de diciembre, en plenas navidades, ocasion&oacute; 74 muertos en el Barrio Obrero, todos civiles, entre ellos numerosas mujeres y ni&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Se trat&oacute; de la mayor agresi&oacute;n a&eacute;rea sufrida por la ciudad y provoc&oacute; una oleada de horror y venganza que acab&oacute; con el asesinato de 156 personas &mdash;militares, religiosos y miembros de Falange, en su mayor&iacute;a&mdash;, detenidos en el barco-prisi&oacute;n 'Alfonso P&eacute;rez'. El asalto al buque se llev&oacute; a cabo en dos secuencias: la primera, promovida de una manera exaltada por unos 30 milicianos que irrumpieron en la cubierta y desarmaron a sus vigilantes; la segunda se produjo avanzada la tarde, fue m&aacute;s sistem&aacute;tica y estuvo liderada por Teodoro Quijano Arbizu, director general de Justicia, y el tristemente famoso comisario de Polic&iacute;a del Frente Popular, Manuel Neila.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades republicanas se dieron cuenta bien pronto del grav&iacute;simo error de seguridad que se hab&iacute;a cometido y de las enormes consecuencias propagand&iacute;sticas que la matanza de los prisioneros iba a tener para su causa. Bruno Alonso, comisario general de Guerra de la provincia, horrorizado por las noticias que le fueron llegando, y ante la ausencia de Juan Ruiz Olazar&aacute;n, que aquel d&iacute;a se encontraba en Gij&oacute;n con los responsables del Ej&eacute;rcito del Norte, pronunci&oacute; por la noche una alocuci&oacute;n en los micr&oacute;fonos de Radio Santander solicitando el cese de la venganza ante el ataque a&eacute;reo y condenando la venganza posterior. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquel día navideño de la infamia, la fecha más negra y sangrienta vivida en la Cantabria republicana, intentó ocultarse de manera bastante torpe y precipitada, aunque las evidencias eran numerosas y el escándalo transcendió rápidamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los dirigentes republicanos locales vivieron horas de mucha tensi&oacute;n. Por dejaci&oacute;n, omisi&oacute;n o cobard&iacute;a, muchos de ellos no se posicionaron con claridad. La situaci&oacute;n result&oacute; muy comprometida para Olazar&aacute;n, ya que dos de sus hermanos hab&iacute;an participado activamente en la matanza, como miembros del equipo de polic&iacute;a de Neila. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a navide&ntilde;o de la infamia, la fecha m&aacute;s negra y sangrienta vivida en la Cantabria republicana, intent&oacute; ocultarse de manera bastante torpe y precipitada, aunque las evidencias eran numerosas y el esc&aacute;ndalo transcendi&oacute; r&aacute;pidamente los l&iacute;mites de la provincia, provocando incluso las protestas diplom&aacute;ticas del Gobierno brit&aacute;nico.
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            <span class="title">
                Certificado del director de la Prisión Provincial de Santander con el nombre y la graduación de cinco oficiales del Regimiento Valencia asesinados en el &#039;Alfonso Pérez&#039;.                            </span>
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        En la documentaci&oacute;n oficial de los meses posteriores a la matanza, las autoridades republicanas, con una dosis de cinismo, torpeza y falsedad sorprendente, llegaron a afirmar que los militares del Regimiento de Valencia &ldquo;fallecieron en el barco-prisi&oacute;n a consecuencia del bombardeo a&eacute;reo de la ciudad&rdquo;. Algo totalmente absurdo, por cuanto el barco no fue alcanzado en ning&uacute;n momento por las bombas lanzadas por la aviaci&oacute;n sublevada.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;domingo negro&rdquo; de aquellas navidades de 1936 supuso un golpe irreparable para la credibilidad republicana y fue vengado con creces por los falangistas, una vez que tomaron el control de la ciudad. La matanza del 'Alfonso P&eacute;rez' ejerci&oacute; durante a&ntilde;os &mdash;todav&iacute;a hoy lo hace en ciertos sectores sociales&mdash; la misma funci&oacute;n legitimadora que los asesinatos de Paracuellos para el relato &ldquo;purificador&rdquo; de los vencedores y de la enorme represi&oacute;n llevada a cabo posteriormente contra los vencidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/domingo-negro-cantabria-republicana-ocultamiento-asesinatos-buque-prision-alfonso-perez_132_13126289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 19:04:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un "domingo negro" en la Cantabria republicana: el ocultamiento de los asesinatos en el buque-prisión 'Alfonso Pérez']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Guerra Civil Española,República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fantasmático "Faro de la Muerte" de Cabo Mayor de Santander durante la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/fantasmatico-faro-muerte-cabo-mayor-santander-durante-guerra-civil_132_13112330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42175ee8-7281-4bb3-87af-b4cfe9a8064d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entorno del Faro de Cabo Mayor en Santander, escenario de numerosos actos de exaltación de las víctimas golpistas."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los líderes falangistas de Santander construyeron uno de sus mitos fundacionales alrededor del supuesto asesinato masivo de inocentes arrojados al mar en este entorno, convirtiéndolo en escenario para sus rituales de exaltación nacionalsindicalista</p><p class="subtitle">Archivo - La guerra de las fake news: el falso hundimiento del acorazado 'España'</p></div><p class="article-text">
        Los falangistas elaboraron numerosas noticias falsas durante la Guerra Civil espa&ntilde;ola a partir de sus imaginarios y obsesiones ideol&oacute;gicas. Uno de los m&aacute;s persistentes fue el del asesinato de inocentes, arrojados al mar por los milicianos del Frente Popular desde los acantilados del Faro de Cabo Mayor en Santander.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue un mito alimentado por los relatos de las familias de derechas que quedaron atrapadas en Santander tras el frustrado intento de golpe militar del 18 de julio de 1936 y la dura represi&oacute;n que se vivi&oacute; en la ciudad durante los primeros meses del conflicto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A proporcionarle verosimilitud y &eacute;pica contribuy&oacute; la escritora Concha Espina con su novela 'Retaguardia', en la que describi&oacute; una delirante escena donde un equipo de submarinistas descubr&iacute;a, en el fondo del mar y frente al faro, un macabro bosque de cad&aacute;veres que permanec&iacute;an erguidos, anclados a una piedra por una cuerda atada a los pies.
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;deres falangistas de Santander construyeron con el &ldquo;Faro de la Muerte&rdquo;&nbsp;uno de sus mitos fundacionales, convirti&eacute;ndolo en escenario para sus rituales de exaltaci&oacute;n nacionalsindicalista. Cabo Mayor se transform&oacute; as&iacute; en un altar para recuerdo y memoria de sus m&aacute;rtires y ca&iacute;dos, muchos de ellos asesinados frente a la isla de Mouro, y en otros lugares de los alrededores de la ciudad. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tanta leyenda se había formado en torno de aquel paraje, que aquí ya no se hablaba de &#039;dar el paseo&#039;, sino de &#039;llevar al faro&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juez Antonio Orbe</span>
                                        <span>—</span> Instructor franquista de la Causa General
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un relato ficticio que el propio instructor franquista de la Causa General &mdash;nada sospechoso de connivencia con los republicanos&mdash; desminti&oacute; por escrito en una fecha tan temprana como octubre de 1937: &ldquo;La prensa de la Espa&ntilde;a liberada ha divulgado repetidamente los relatos que sobre ello &mdash;que tiraban a sus v&iacute;ctimas por el acantilado&mdash; hac&iacute;an los evadidos de Santander, en los que se acostumbraban a incluir las noticias de que el torrero del Faro hab&iacute;a enloquecido de presenciar tanto crimen y de que un buzo que descendi&oacute; a aquellas aguas vio una impresionante multitud de cad&aacute;veres erguidos en el fondo del mar, por tener atados los pies a gruesas piedras. Tanta leyenda se hab&iacute;a formado en torno de aquel paraje, que aqu&iacute; ya no se hablaba de 'dar el paseo', sino de 'llevar al faro'&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un fraile ondea una bandera española en un acto de homenaje a los supuestos asesinados en Cabo Mayor."
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            <span class="title">
                Un fraile ondea una bandera española en un acto de homenaje a los supuestos asesinados en Cabo Mayor.                            </span>
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        Fue mucho m&aacute;s all&aacute; de esa apreciaci&oacute;n y lleg&oacute; a advertir de ello: &ldquo;Debi&oacute; nacer este error de que los primeros asesinatos cometidos bajo el dominio rojo se perpetraron a unos centenares de metros del Faro; en que all&iacute; se hicieron varios simulacros de fusilamiento y en que, con frecuencia, aparec&iacute;an en el mar cad&aacute;veres de ahogados&rdquo;, dej&oacute; por escrito el propio instructor franquista de la Causa General en lo referido a Santander.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De las averiguaciones hechas en esta Causa, aparece que ning&uacute;n torrero perdi&oacute; la raz&oacute;n; que ninguno ha visto cad&aacute;veres en el fondo del mar (todos los de Santander fueron interrogados) El Faro estaba habitado por dos torreros y sus familiares y por una guardia permanente de vigilancia de costas, lo que eran demasiados testigos para que ante ellos fueran a cometerse tantos cr&iacute;menes, los cu&aacute;les no vieron nunca cad&aacute;veres en las lastras y pe&ntilde;as de al pie del acantilado, las que solo son cubiertas por la pleamar en las mareas m&aacute;s vivas. Los cuerpos que hubieran sido lanzados desde tan grande altura sobre las pe&ntilde;as del fondo quedar&iacute;an con enormes traumatismos, que no se observaron en los much&iacute;simos cad&aacute;veres recogidos en este litoral&rdquo;, indic&oacute; el juez Antonio Orbe.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/fantasmatico-faro-muerte-cabo-mayor-santander-durante-guerra-civil_132_13112330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 18:55:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fantasmático "Faro de la Muerte" de Cabo Mayor de Santander durante la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santander,Memoria Histórica,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra de las fake news: el falso hundimiento del acorazado 'España']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/guerra-fake-news-falso-hundimiento-acorazado-espana_132_13103380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/022f2c4e-d97d-407c-b7ec-8db3d7d1845a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra de las fake news: el falso hundimiento del acorazado &#039;España&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Navegaba por el Cantábrico durante la Guerra Civil con la misión de reforzar el bloqueo de la costa e impedir la entrada a la bahía de Santander de buques con armas y provisiones para los republicanos y sirvió para fabricar una falsa hazaña que logró transmitir un poco de esperanza a una población cada día más desmoralizada</p><p class="subtitle">Archivo - Un espía de Stalin de paseo por la Bahía de Santander: el papel de los asesores soviéticos en la Guerra Civil</p></div><p class="article-text">
        Durante la Guerra Civil espa&ntilde;ola, en la Campa&ntilde;a del Norte, cada uno de los dos bandos contendientes presentaron e interpretaron los hechos con argumentos diametralmente opuestos, tratando de construir una imagen negativa del enemigo. Los franquistas tildaron a sus oponentes de antipatriotas, relacion&aacute;ndolos con el comunismo sovi&eacute;tico. Los republicanos, por su lado, aseguraron que las derechas espa&ntilde;olas representaban el atraso y la reacci&oacute;n, asoci&aacute;ndolas con los movimientos totalitarios de Italia y Alemania. 
    </p><p class="article-text">
        En ambos lados se impuso la censura previa y un mensaje &uacute;nico tendente a elevar el esp&iacute;ritu de las tropas en los frentes de guerra, as&iacute; como el compromiso y la esperanza de la poblaci&oacute;n civil en las diferentes retaguardias. Socavar la moral del antagonista se convirti&oacute; en otro objetivo prioritario. Para ello se emplearon sin l&iacute;mite alguno las exageraciones y la ocultaci&oacute;n o minimizaci&oacute;n de los fracasos en el frente b&eacute;lico. En la prensa, las emisiones de radio y los panfletos, prevaleci&oacute; el discurso heroico y la exaltaci&oacute;n del valor y el sacrificio por encima de la veracidad y el equilibrio informativo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Guerra Civil española coincidió con la explosión de los nuevos medios de comunicación social: la radio, el cine o el cartelismo se sumaron a la influyente prensa escrita como excelentes soportes para comprobar la eficacia de las técnicas de propaganda y manipulación psicológica de masas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un ejemplo que ayudar a comprender mejor el importante papel que jug&oacute; en Cantabria el manejo de la desinformaci&oacute;n y la propaganda a lo largo de la Guerra Civil se sit&uacute;a en el 30 de abril de 1937, cuando el acorazado&nbsp;'Espa&ntilde;a'&nbsp;&mdash;conocido cari&ntilde;osamente como 'El Abuelo'&mdash; navegaba por el Cant&aacute;brico junto al 'Velasco', con la misi&oacute;n de reforzar el bloqueo de la costa e impedir la entrada a la bah&iacute;a de Santander de buques con armas y provisiones para los republicanos. 
    </p><p class="article-text">
        A primera hora de la ma&ntilde;ana apareci&oacute; frente al cabo de Galizano un buque ingl&eacute;s y la patrulla se dirigi&oacute; a interceptarlo. En la maniobra, el acorazado entr&oacute; en un campo minado por la propia flota franquista y choc&oacute; contra una de ellas, produci&eacute;ndose una violenta explosi&oacute;n que ocasion&oacute; la muerte de cinco marineros y abri&oacute; una enorme v&iacute;a de agua en su casco.
    </p><p class="article-text">
        Desde tierra, centenares de personas concentradas a lo largo de la costa, tanto en Santander como&nbsp;en Galizano, vieron con alegr&iacute;a como el&nbsp;acorazado 'Espa&ntilde;a'&nbsp;se hundi&oacute; en menos de tres horas. En un principio se pens&oacute; que una de las bater&iacute;as costeras situadas en Cabo Mayor hab&iacute;a alcanzado al barco, pero r&aacute;pidamente empez&oacute; a circular una nueva versi&oacute;n seg&uacute;n la cual, la aviaci&oacute;n republicana, compuesta por tres vetustos aparatos 'Gourdou-Lesseure' que evolucionaban sobre los buques lanzando peque&ntilde;as bombas, hab&iacute;an acertado de lleno en el caso del acorazado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hundimiento del acorazado sirvi&oacute; para fabricar una falsa haza&ntilde;a que logr&oacute; transmitir un poco de esperanza a una poblaci&oacute;n cada d&iacute;a m&aacute;s desmoralizada por el bloqueo a la entrada de alimentos en el puerto, los constantes bombardeos a&eacute;reos sobre la ciudad y las cada vez m&aacute;s preocupantes noticias en torno a la evoluci&oacute;n de la guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, s&aacute;bado 1 de mayo, el entusiasmo se desbord&oacute; entre los asistentes a los diversos eventos conmemorativos del D&iacute;a del Trabajo. Todos los diarios regionales abrieron su portada con grandes im&aacute;genes y titulares cargados de &eacute;pica que describ&iacute;an el hundimiento como una gesta heroica de la aviaci&oacute;n republicana. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de 'El Cant&aacute;brico', la supuesta haza&ntilde;a fue narrada de este modo: &ldquo;Una vez m&aacute;s, continuando sus pirater&iacute;as, el acorazado 'Espa&ntilde;a', con la colaboraci&oacute;n del destroyer 'Velasco', trat&oacute; de apresar a un barco brit&aacute;nico que ven&iacute;a en lastre. Pero aparecieron en el horizonte &mdash;limitado por la niebla&mdash; los aviadores espa&ntilde;oles y, sin temor a encerrarse en el c&iacute;rculo de muerte de los antia&eacute;reos, que silueteaban sus aparatos, picaron gallarda y verticalmente y metieron varias bombas en el&nbsp;buque,&nbsp;que, manejado por t&eacute;cnicos extranjeros, contribu&iacute;a diariamente a la destrucci&oacute;n de Espa&ntilde;a. En el centro de esta fotograf&iacute;a hist&oacute;rica, la mole inmensa del viejo acorazado, y en su torno, los rostros alegres de esos muchachos aviadores, aut&eacute;nticamente espa&ntilde;oles, que diariamente se juegan la vida por defender la Libertad y la Rep&uacute;blica, y que ayer, heroicamente, hundieron para siempre en el mar al monstruoso gigante de acero, que no presentaba combate a la Escuadra, pero que apresaba barcos mercantes y embarcaciones pesqueras. Ha muerto como lo que era, como un pirata traidor a su&nbsp;patria,&nbsp;cuyo nombre, con letras de oro, llevaba en su aguda proa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la versi&oacute;n oficial se contrapuso desde el primer momento &mdash;con mucho menos &eacute;xito&mdash;, la del bando sublevado, que se&ntilde;al&oacute; siempre el choque con una mina como la aut&eacute;ntica causa del hundimiento. El propio Hidalgo de Cisneros, jefe de la fuerza a&eacute;rea republicana, reconoci&oacute; en sus memorias el montaje propagand&iacute;stico que se hab&iacute;a realizado: &ldquo;Me sorprend&iacute; cuando me dieron la noticia de que el acorazado hab&iacute;a sido hundido por uno de nuestros aviones. Yo conoc&iacute;a los aparatos y las bombas que ten&iacute;amos en Santander en aquella &eacute;poca y me parec&iacute;a casi imposible realizar aquella haza&ntilde;a. Cuando llegu&eacute; a Santander y habl&eacute; con el piloto y con el observador del avi&oacute;n que lanz&oacute; la bomba, pude darme cuenta de que ni ellos mismos se lo cre&iacute;an, aunque no lo confesaban claramente, ya que se sent&iacute;an halagados por las felicitaciones de toda la ciudad&rdquo;, dej&oacute; escrito.
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida del acorazado 'Espa&ntilde;a' frente a la costa de Santander supuso un duro golpe para la marina rebelde, y una importante inyecci&oacute;n de moral para los republicanos. Hoy los restos del acorazado descansan a 70 metros de profundidad, a unas tres millas y media al norte de la isla de Mouro.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/guerra-fake-news-falso-hundimiento-acorazado-espana_132_13103380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 20:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra de las fake news: el falso hundimiento del acorazado 'España']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Guerra Civil Española,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los italianos: unos aliados incómodos y arrogantes en la Guerra Civil española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/italianos-aliados-incomodos-arrogantes-guerra-civil-espanola_132_13058753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/502f3113-8682-4e1c-9853-6da5d07aa3df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los italianos: unos aliados incómodos y arrogantes en la Guerra Civil española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mussolini logró convencer a Franco para que el Corpo Truppe Volontarie tuviera un papel importante en la operación de ataque a Santander. La victoria sobre los republicanos se creía fácil y Franco accedió a que los italianos llevasen la iniciativa</p><p class="subtitle">Antecedentes - La vida cotidiana de los nazis en Santander tras la toma de la ciudad en la Guerra Civil</p></div><p class="article-text">
        Conocido como&nbsp;Corpo Truppe Volontarie&nbsp;(C.T.V.), el ej&eacute;rcito expedicionario enviado por Benito Mussolini en apoyo de los militares sublevados en Espa&ntilde;a durante la Guerra Civil estaba formado por tropas mixtas: por un lado voluntarios, fundamentalmente camisas negras fascistas, y soldados de fortuna procedentes de las regiones m&aacute;s deprimidas de Italia; por otro, militares profesionales, en su mayor&iacute;a veteranos de la campa&ntilde;a de Abisinia, cuyo prop&oacute;sito fue desarrollar su carrera en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mediados de agosto de 1937, las tres divisiones que compon&iacute;an el cuerpo de ej&eacute;rcito italiano comenzaron, desde sus bases en las Merindades y en coordinaci&oacute;n con las tropas del general D&aacute;vila, las operaciones sobre las defensas republicanas de la provincia de Santander. Tras los primeros y dur&iacute;simos combates en el puerto del Escudo, donde la tenaz resistencia de los republicanos ocasion&oacute; fuertes p&eacute;rdidas humanas entre las filas de los legionarios italianos, los movimientos de las tropas del C.T.V. fueron cada vez m&aacute;s r&aacute;pidos. 
    </p><p class="article-text">
        Por la costa, el d&iacute;a 23 se rompi&oacute; el sistema defensivo republicano tomando Castro Urdiales; el d&iacute;a 25 una columna motorizada ocup&oacute; sucesivamente Laredo, Colindres Limpias y Santo&ntilde;a. La estrategia de avance en tenaza sobre la capital fue coordinada con la progresi&oacute;n de las brigadas navarras y los falangistas por el corredor del Besaya, donde fueron cayendo progresivamente Campoo, Reinosa, los valles de Igu&ntilde;a, Buelna y Torrelavega, cerrando, en menos de 12 d&iacute;as, el cerco sobre Santander, donde quedaron embolsados decenas de miles de combatientes republicanos.
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            <span class="title">
                Las tropas de la División Littorio desfilan frente al edificio de Correos en Santander.                            </span>
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        Franco concedi&oacute; entonces a las tropas italianas el privilegio de negociar la rendici&oacute;n de la capital con los escasos mandos republicanos que a&uacute;n permanec&iacute;an en ella y organizar una entrada triunfal con un enorme despliegue de hombres y material b&eacute;lico, que el aparato de propaganda fascista aprovech&oacute; para relatar la toma de Santander como una enorme gesta heroica. 
    </p><p class="article-text">
        Mussolini envi&oacute; un telegrama de felicitaci&oacute;n a sus generales y los nombres de sus destinatarios fueron publicados a toda plana por los peri&oacute;dicos el 27 de agosto. Por primera vez, la opini&oacute;n p&uacute;blica italiana conoci&oacute; la identidad de los jefes militares destacados en Espa&ntilde;a que, hasta aquel momento, hab&iacute;an actuado bajo seud&oacute;nimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo el mundo sinti&oacute; el mismo entusiasmo por la actuaci&oacute;n italiana. Tanto la Falange como los generales del ejercito hicieron llegar a Franco sus protestas y cr&iacute;ticas por las exageraciones y mentiras que se publicaron durante aquellas semanas en la prensa de Italia, en las que el CTV se atribuy&oacute; un papel casi exclusivo en la victoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las malas relaciones entre los mandos franquistas y los italianos tuvieron una r&aacute;pida respuesta de Franco, quien remiti&oacute;, a trav&eacute;s de su embajador en Roma, una extensa nota de protesta para su traslado a Mussolini. En la misma enumeraba una larga relaci&oacute;n de quejas sobre el comportamiento de los italianos en la toma de Cantabria, y en particular, de su general Bastico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la entrada de las tropas en Santander, no obstante no convenir a la pol&iacute;tica internacional, llev&oacute; a cabo en dicha poblaci&oacute;n un alarde de desfile de tropas voluntarias, a las que el Mando espa&ntilde;ol no se opuso por un deber de correspondencia y afecto hacia el esfuerzo italiano, aun comprendiendo el da&ntilde;o que podr&iacute;a resultar en el orden internacional, ya que habiendo tomado parte en la operaci&oacute;n sobre Santander 90 batallones espa&ntilde;oles, 7 mixtos, con el ochenta por ciento de sus efectivos tambi&eacute;n espa&ntilde;oles y 24 italianos, se hac&iacute;a aparecer ante el mundo que todos eran italianos, interpret&aacute;ndose como si existieran en Espa&ntilde;a fuerzas muy superiores, con la consiguiente susceptibilidad internacional y refuerzo de los internacionales en el campo rojo&rdquo;, se&ntilde;alaron.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mando espa&ntilde;ol comprend&iacute;a que el prestigio de las armas italianas y la necesidad de destruir la labor de difamaci&oacute;n anterior le obligaban a preparar un triunfo seguro de las tropas voluntarias y satisfecho de haberlo logrado, sin embargo, aprecia que en el mando del C. T. V. se pec&oacute; por exceso, lo que sirve de base a los pa&iacute;ses que prestan ayuda a los rojos para justificar el env&iacute;o de m&aacute;s hombres y material, que despu&eacute;s de la victoria de Santander se ha intensificado considerablemente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma nota, Franco hizo tambi&eacute;n referencia a la requisa y &ldquo;desaparici&oacute;n&rdquo; de numeroso material de guerra incautado al ej&eacute;rcito republicano. A pesar de una instrucci&oacute;n dada al general Bastico para que se reintegraran los veh&iacute;culos que no fueran indispensables para el servicio, la orden fue ignorada con descaro durante semanas, lo que no hizo m&aacute;s que aumentar la irritaci&oacute;n de los oficiales espa&ntilde;oles, dando una imagen bastante penosa del ejercito italiano, considerado por muchos como una tropa de ladrones y saqueadores.
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                    alt="Entrada de las unidades de la artillería italiana en Santander el 27 de agosto de 1937."
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            <span class="title">
                Entrada de las unidades de la artillería italiana en Santander el 27 de agosto de 1937.                            </span>
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        &ldquo;La feliz ejecuci&oacute;n de las operaciones en que las columnas Nacionales ocuparon Torrelavega y lograron cerrar el paso del Ej&eacute;rcito derrotado hacia Asturias permiti&oacute; que su material &iacute;ntegro quedase en nuestro poder, pero cuando las unidades de recuperaci&oacute;n llegaron a los lugares de la entrega, se encontraron que los dep&oacute;sitos de material y armamento de los rendidos hab&iacute;an desaparecido en su casi totalidad, por haberse incautado de aquellos las fuerzas voluntarias, que impidiendo su labor con amenazas a los encargados de la recuperaci&oacute;n las sustrajeron llev&aacute;ndolas a sus dep&oacute;sitos, sin que hasta la fecha, no obstante las &oacute;rdenes dadas, se hayan reintegrado, d&aacute;ndose el caso de que est&aacute;n cuatro Divisiones sin ametralladoras, ni fusiles ametralladoras y contando solo con seis, de las cuales alguna in&uacute;til, los batallones espa&ntilde;oles se distraigan de su empleo sin beneficio para nadie m&aacute;s de cuatrocientas ametralladoras nuevas, la mayor parte de las cuales se encontraban empacadas sobre vag&oacute;n en Santander al llegar las tropas&rdquo;, denunciaron.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Mando de las fuerzas Italianas ha obrado con una falta de visi&oacute;n que permiti&oacute; se apoderasen con desorden de una gran parte de los veh&iacute;culos, quitando la plancha de identidad y cambi&aacute;ndolas por otros del C. T. V., que llevaban en abundancia, dejando la Provincia desprovista de veh&iacute;culos y despojando a sus propietarios de sus elementos de trabajo, causando un disgusto en los elementos afectos de la Provincia, a quienes pertenec&iacute;an tales veh&iacute;culos y causando las consiguientes preocupaciones y dificultades al Mando espa&ntilde;ol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Franco tampoco pudo ocultar su enfado ante Mussolini por las negociaciones secretas del Gobierno vasco con los italianos para su rendici&oacute;n en Santo&ntilde;a: &ldquo;El general Roatta, cuando el enemigo estaba vencido y derrotado, cortadas sus comunicaciones y las tropas a punto de entrar en Santander, a espaldas del Mando espa&ntilde;ol, entabl&oacute; negociaciones con los cabecillas vascos, que hab&iacute;a prohibido Su Excelencia por tel&eacute;grafo, negociaciones equ&iacute;vocas, que pudieron dar lugar a una campa&ntilde;a de descr&eacute;dito en el extranjero que no permitieron recoger el fruto eficaz de la victoria, por una oficiosa e inoportuna intervenci&oacute;n. Su conducta, invitando a su mesa a los cabecillas vascos, fue causa de disgusto en el personal y oficiales espa&ntilde;oles de la Brigada Flechas Negras. Una orden dada a Santo&ntilde;a para que se evitase la salida de los responsables que trataban de embarcar sin autorizaci&oacute;n y contra la voluntad del General&iacute;simo, motiv&oacute; se le ordenase al Jefe de Estado Mayor espa&ntilde;ol que prohibiese la salida de los dirigentes&rdquo;, dej&oacute; por escrito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la opini&oacute;n de los alemanes de la Legi&oacute;n Condor sobre sus aliados coincid&iacute;a con la de los militares franquistas. La falta de camarader&iacute;a entre alemanes e italianos no pas&oacute; nunca desapercibida para los periodistas que cubrieron la guerra y qued&oacute; reflejada en algunos pasajes de los diarios, tal y como lamentaba Hansfrieder Rost: &ldquo;Los italianos se apuntan todas y cada una de las victorias a&eacute;reas. No se averg&uuml;enzan en absoluto. Nosotros hacemos todo en 'secreto', pero hasta en la localidad m&aacute;s peque&ntilde;a te preguntan si eres un piloto&rdquo;. En septiembre de 1937, poco despu&eacute;s de la toma de Santander, el piloto y as de la aviaci&oacute;n alemana, G&uuml;nther L&uuml;tzow, mostraba en su diario estar &ldquo;muy enfadado con los come-macarrones&rdquo; que se apuntaron la conquista de Asturias como su m&eacute;rito exclusivo y no dejaron entrar a nadie en Santander: &ldquo;Quieren desfilar, estos se&ntilde;oritos&rdquo;, apunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 1 de septiembre de 1937 los sublevados iniciaron otra fase de la campa&ntilde;a del Norte, con D&aacute;vila en el puesto de jefe supremo y Aranda y Solchaga como comandantes de sector. Su objetivo era la conquista de Asturias con las brigadas navarras que hab&iacute;a combatido con &eacute;xito y ocupado Vizcaya y Santander para, de ese modo, poner punto final al control de la Cornisa Cant&aacute;brica. El hartazgo con la actitud de los italianos era mayoritario y Franco solicit&oacute; -y obtuvo- de Mussolini el relevo del general Bastico. Un nuevo jefe reestructur&oacute; el Corpo Truppe Volontarie, y sus tropas fueron definitivamente retiradas del norte y destinadas a otros frentes de combate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n italiana en la Guerra Givil espa&ntilde;ola no le sali&oacute; a Mussolini como esperaba. El Duce pens&oacute; que iba a ser f&aacute;cil y muy r&aacute;pida en el tiempo, pero en Espa&ntilde;a su modelo de <em>guerra celere</em>, la ofensiva rel&aacute;mpago mecanizada e inter-armas que la hab&iacute;a proporcionado victorias en Etiop&iacute;a, se demostr&oacute; enseguida como un espejismo, y la actitud soberbia de sus tropas no permiti&oacute; que estas ganasen el aprecio de Franco y el reconocimiento de sus generales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/italianos-aliados-incomodos-arrogantes-guerra-civil-espanola_132_13058753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 20:18:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los italianos: unos aliados incómodos y arrogantes en la Guerra Civil española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Francisco Franco,Benito Mussolini,Guerra Civil Española,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virginia Cowles: la mirada glamourosa y compasiva de una periodista estadounidense en la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/virginia-cowles-mirada-glamourosa-compasiva-periodista-estadounidense-guerra-civil_132_13044908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/748c693f-5973-4b7c-8e20-35c2c3796c96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Virginia Cowles: la mirada glamourosa y compasiva de una periodista estadounidense en la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras ser testigo en primera línea del terror cotidiano de Madrid, esta corresponsal extranjera que trabajaba para la prensa de Hearst viajó a la España nacional y llegó en agosto de 1937 al norte para cubrir la batalla de Santander junto a las tropas franquistas</p><p class="subtitle">Archivo - Un espía de Stalin de paseo por la Bahía de Santander: el papel de los asesores soviéticos en la Guerra Civil</p></div><p class="article-text">
        La periodista estadounidense Virginia Cowles trabajaba para la sensacionalista prensa de Hearst cuando estall&oacute; la Guerra Civil espa&ntilde;ola y, con 27 a&ntilde;os, se plant&oacute; en marzo de 1937 en Madrid, cuya poblaci&oacute;n resist&iacute;a con valent&iacute;a el asedio de las tropas del general Franco. All&iacute; se hosped&oacute; en el legendario Hotel Florida, cuartel general de los corresponsales extranjeros que cubr&iacute;an el conflicto, compartiendo vicisitudes con figuras como Ernest Hemingway y su futura esposa, Martha Gellhorn, John Dos Passos o Herbert Matthews.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a supuso para la glamourosa reportera una oportunidad para desembarazarse de una vida superficial y poco gratificante y, aunque no ocult&oacute; su simpat&iacute;a por la Rep&uacute;blica, cubri&oacute; el conflicto desde los dos bandos, interesada en escribir art&iacute;culos que contrastaran la versi&oacute;n de las dos partes. 
    </p><p class="article-text">
        Tras ser testigo en primera l&iacute;nea del terror cotidiano de Madrid, Cowles viaj&oacute; a la Espa&ntilde;a nacional y lleg&oacute; en agosto de 1937 al norte para cubrir la batalla de Santander junto a las tropas franquistas. En su cr&oacute;nica de la entrada en la ciudad emple&oacute; un tono alejado de la exaltaci&oacute;n habitual de otros periodistas, muy respetuoso y compasivo con la actitud de los milicianos derrotados que abarrotaban las calles, presos de la incertidumbre y aguardando su destino. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En su crónica de la entrada en Santander empleó un tono alejado de la exaltación habitual de otros periodistas, muy respetuoso y compasivo con la actitud de los milicianos derrotados que abarrotaban las calles, presos de la incertidumbre y aguardando su destino</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>&ldquo;A unas veinte millas de Santander, a la vuelta de una curva, alcanzamos a unos cuantos centenares de prisioneros republicanos todos juntos en un claro junto a la carretera. Estaban sin afeitar, muy sucios; las ropas eran harapos. Parec&iacute;an muertos de hambre, muchos de ellos tienen los brazos o las piernas envueltas en sucios vendajes. Hab&iacute;a un cami&oacute;n fascista detenido en la cuneta, los oficiales empezaban a distribuir pan y latas de sardinas. Hubo una precipitada carrera para conseguir comida; los hombres abr&iacute;an las latas con los cuchillos y empezaban a comer con voracidad. Ofrec&iacute;an un lastimoso contraste con los &uacute;ltimos soldados republicanos que hab&iacute;a visto. Hab&iacute;a desaparecido el entusiasmo desbordante y el viril odio al fascismo, s&oacute;lo quedaban el cansancio y el servilismo y un sombr&iacute;o futuro en forma de campo de concentraci&oacute;n.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando llegamos a Santander pudimos ver el desfile militar que celebraban los italianos. Aunque llevaba celebr&aacute;ndose tres horas, ya hab&iacute;a concluido en buena medida, pero todav&iacute;a hab&iacute;a tanques, camiones y veh&iacute;culos blindados que atronaban por las plazas. La asombrada poblaci&oacute;n llenaba las calles, miraba con la boca abierta; otros se dedicaban a llenar las calles con retratos de Mussolini; los italianos con plumas negras en motocicleta abr&iacute;an paso a batallones de soldados con cascos de cuero.&nbsp;</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Soldados republicanos se rinden, en algún punto de la actual avenida de Reina Victoria, a las tropas de la IV Brigada de Navarra que accedían al centro de la ciudad desde El Sardinero el 26 de agosto de 1937."
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            <span class="title">
                Soldados republicanos se rinden, en algún punto de la actual avenida de Reina Victoria, a las tropas de la IV Brigada de Navarra que accedían al centro de la ciudad desde El Sardinero el 26 de agosto de 1937.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em>Santander presentaba un espect&aacute;culo sorprendente. Las plazas principales hab&iacute;an sido bombardeadas a conciencia y la basura hab&iacute;a convertido muchas calles en vertederos. Hac&iacute;a calor, el aire era seco; al moverse los camiones ascend&iacute;an nubes de polvo al aire que sobrevolaban sobre la muchedumbre como un palio gris. Toda la variedad de las emociones humanas parece haberse dado cita entre la enloquecida aglomeraci&oacute;n: hab&iacute;a refugiados medio muertos de hambre, vociferantes italianos, prisioneros en un estado lamentable, quinta-columnistas desbordantes de felicidad, ni&ntilde;os nerviosos, mujeres que lloraban. La ciudad estaba en condiciones indescriptibles. Las tiendas y los restaurantes estaban cerrados a cal y canto, la poblaci&oacute;n hab&iacute;a vivido a cuenta de unas escasas raciones de arroz. La entrada del ej&eacute;rcito conquistador, con ca&ntilde;ones y motocicletas alegremente adornados con flores y guirnaldas, hac&iacute;a sonar una nota que era casi siniestra.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En todas las esquinas hab&iacute;a alg&uacute;n brusco contraste que casi llegaba a alcanzar categor&iacute;a de honor. Ya las tropas de Franco se hab&iacute;an dispersado por la ciudad, arriando las banderas republicanas. Centenares de simpatizantes nacionales, que se hab&iacute;an visto atrapados en la ciudad durante m&aacute;s de un a&ntilde;o, se agrupaban en las calles, riendo y llorando. Decenas de miradores se animaban con mantillas de color rojo y gualda, la bandera de la monarqu&iacute;a. Hab&iacute;a carteles en los que se le&iacute;a 'Viva Franco', que tapaban las invitaciones republicanas a tomar las armas. Grupos de muchachas recorr&iacute;an las calles y abrazaban a los oficiales nacionales; una banda de pilluelos gritaba a los que pasaban mientras hac&iacute;an el saludo fascista.&nbsp;</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El libro en el que recoge sus experiencias en la Guerra Civil española, &#039;Looking for Trouble&#039;, se ha ido convirtiendo, con el tiempo, en una de las fuentes directas más citadas para la reconstrucción de la vida cotidiana en ambas zonas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>Pero la otra cara de la moneda era m&aacute;s triste. Lo &uacute;nico que hab&iacute;a que hacer era acercarse a los almacenes del puerto para ver a los millares de refugiados sentados sobre la basura de las ruinas, con sus bultos ante ellos, mirando la celebraci&oacute;n con l&aacute;grimas en los ojos; o bastaba con mirar a los mercados vac&iacute;os y en los desiertos hoteles para ver la mirada hostil de los vendedores callejeros y las camareras; o, en fin, acercarse a las c&aacute;rceles para ver las largas colas de mujeres y ni&ntilde;os, que esperaban con paciencia o&iacute;r noticias de los prisioneros (...).</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Supongo que hab&iacute;a centenares de personas que lo &uacute;nico que quer&iacute;an era que las dejaran en paz, que hab&iacute;an cambiado de fidelidad de la noche a la ma&ntilde;ana, a favor de quien tuviera el poder. Est&aacute;bamos entre la muchedumbre, viendo el desfile. Rosales fue a saludar a un amigo, yo me volv&iacute; a hablar con el que estaba a mi lado:&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>-&iquest;Le gustan los italianos?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>- &ldquo;S&iacute; que me gustan&rdquo; -dijo-. Luego gui&ntilde;&oacute; un ojo y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;De otra manera&rdquo;. A continuaci&oacute;n, se pas&oacute; el dedo por la garganta con gesto muy expresivo.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tuvimos otro ejemplo parecido cuando fuimos a un garaje a por algo de gasolina. Despu&eacute;s de llenar el dep&oacute;sito, el empleado, distra&iacute;do, iba a saludarnos con el pu&ntilde;o cerrado, el saludo del Frente Popular. A mitad del saludo se puso rojo de verg&uuml;enza, pero adelant&oacute; el brazo con la palma extendida para saludar como los fascistas&ldquo;.</em>
    </p><h2 class="article-text">Virginia Cowles Looking for trouble (1937-1941).</h2><p class="article-text">
        Fue precisamente pocos d&iacute;as despu&eacute;s de la ca&iacute;da de Santander cuando un alto mando nacional le confes&oacute; la autor&iacute;a del bombardeo de Gernika, capital hist&oacute;rica del Pa&iacute;s Vasco: &ldquo;Pues claro que fue bombardeada. La bombardeamos y bombardeamos y bombardeamos y, bueno, &iquest;por qu&eacute; no?&rdquo;, le espet&oacute; el oficial. Se trat&oacute; del primer reconocimiento p&uacute;blico que se produjo desde el bando franquista y caus&oacute; un fuerte impacto social.
    </p><p class="article-text">
        El libro en el que recoge sus experiencias en la Guerra Civil espa&ntilde;ola, 'Looking for Trouble', se ha ido convirtiendo, con el tiempo, en una de las fuentes directas m&aacute;s citadas para la reconstrucci&oacute;n de la vida cotidiana en ambas zonas. Virginia Cowles muri&oacute; en 1983 en un accidente de tr&aacute;fico ocurrido en Francia a la vuelta de unas vacaciones en el sur de Espa&ntilde;a, el pa&iacute;s que la hab&iacute;a visto nacer como corresponsal de guerra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/virginia-cowles-mirada-glamourosa-compasiva-periodista-estadounidense-guerra-civil_132_13044908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 19:58:13 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Un espía de Stalin de paseo por la Bahía de Santander: el papel de los asesores soviéticos en la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/espia-stalin-paseo-bahia-santander-papel-asesores-sovieticos-guerra-civil_132_13025327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b5cae28-ebde-4894-bd97-e202bfd18232_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137524.jpg" width="1075" height="605" alt="Un espía de Stalin de paseo por la Bahía de Santander: el papel de los asesores soviéticos en la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El corresponsal Mijail Koltzov desplegó una intensa actividad en España durante el conflicto bélico: sus crónicas en el diario Pravda describieron la atmósfera social del territorio republicano y dibujaron con precisión los perfiles de sus líderes</p><p class="subtitle">Antecedentes - La vida cotidiana de los nazis en Santander tras la toma de la ciudad en la Guerra Civil</p></div><p class="article-text">
        Con sus caracter&iacute;sticas gafas redondas, nervioso, &aacute;gil de cuerpo y mente, provisto de una legendaria valent&iacute;a personal y grandes dotes pol&iacute;ticas y militares, Mijail Koltzov despleg&oacute; una intensa actividad en la Espa&ntilde;a republicana. Sus cr&oacute;nicas en el diario Pravda describieron con gran verismo la atm&oacute;sfera social del territorio republicano y dibujaron con precisi&oacute;n los perfiles de sus l&iacute;deres m&aacute;s significativos.
    </p><p class="article-text">
        Pero Koltzov no fue simplemente un corresponsal de guerra. Se trataba de un hombre de acci&oacute;n y un agitador pol&iacute;tico, que trabaj&oacute; activamente como agente sovi&eacute;tico, inspirando a Ernest Hemingway su personaje de Karpov en la novela 'Por qui&eacute;n doblan las campanas'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el periodista brit&aacute;nico Claud Cockburn, que cubri&oacute; la Guerra Civil espa&ntilde;ola desde el seno del Quinto Regimiento, y mantuvo con &eacute;l una excelente relaci&oacute;n estaba claro: &ldquo;La raz&oacute;n por la cual saltaba de un lado a otro de la Espa&ntilde;a republicana como una pelota electrificada se deb&iacute;a a que hab&iacute;a sido elegido por el Politbur&oacute; del Kremlin como el hombre mejor dotado para apreciar c&oacute;mo se desarrollaba la verdadera situaci&oacute;n en el pa&iacute;s, para explicar las actitudes sovi&eacute;ticas a los ministros espa&ntilde;oles menos formal y emotivamente que el embajador y para comunicar a Mosc&uacute; los resultados de toda esta&nbsp;actividad&rdquo;. Seg&uacute;n esta versi&oacute;n, Koltzov ten&iacute;a una l&iacute;nea directa desde su habitaci&oacute;n del Hotel Palace de Madrid con el despacho de Stalin en Mosc&uacute; y hablaba con &eacute;l tres o cuatro veces por semana. &ldquo;Los pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles me hablaron a menudo de &eacute;l como el hombre m&aacute;s poderoso de Espa&ntilde;a&rdquo;, asegur&oacute; Cockburn.
    </p><p class="article-text">
        En el mes de octubre de 1936,&nbsp;Mija&iacute;l Koltzov aterriz&oacute; en Santander junto a Roman Karmen, camar&oacute;grafo sovi&eacute;tico que estaba preparando una serie de documentales propagand&iacute;sticos sobre la Guerra Civil espa&ntilde;ola para el Gobierno de Stalin, y Paulina Abramson, brigadista argentina que ejerc&iacute;a como traductora. Los tres formaban un grupo de extra&ntilde;o aspecto en aquella peque&ntilde;a ciudad de provincias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A pesar de que no tenía ninguna graduación, el aura de poder y superioridad que desprendía Koltsov era incomparable al de cualquier otro ruso de los que había llegado a España para ayudar al Frente Popular</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En las p&aacute;ginas que Koltsov dedic&oacute; a la ciudad, describi&oacute; la actividad portuaria, el ambiente despreocupado de sus calles, la relajaci&oacute;n y falta de tensi&oacute;n b&eacute;lica, el impacto que la est&eacute;tica y la indumentaria del tr&iacute;o gener&oacute; a su alrededor, as&iacute; como la desconfianza y los recelos que detect&oacute; hacia su persona entre los mandos republicanos en la capital de Cantabria. Con su mirada vitalista, Koltzov reconstruy&oacute; el ambiente de la retaguardia en Santander desde una perspectiva cercana, realista y directa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute;, con el motor izquierdo sin funcionar, descendiendo poco a poco, 20 minutos m&aacute;s tarde salimos a la vista de Reinosa. Eso ya era territorio del norte republicano, aunque ah&iacute; un aterrizaje forzoso entre monta&ntilde;as, llevando bombas, tampoco era un plato de gusto. Diez minutos m&aacute;s, y a lo lejos, acerc&aacute;ndose vertiginosamente, se descubri&oacute; el mar. Costas recortadas por m&uacute;ltiples bah&iacute;as, arbolado, parques, praderas y la larga y curiosa lengua de tierra de Santander, con el palacio real en un cabo. Despu&eacute;s de haber parado los motores, tomando un viraje infinitamente largo, bajamos al campo de aviaci&oacute;n y rodamos suavemente por la hierba mojada, levantando surtidores de gotas. Abrimos las ventanillas, las puertas &mdash;en torno ca&iacute;a una diminuta lluvia oto&ntilde;al, la primera lluvia desde que emprend&iacute; el vuelo en Veliki Luki&mdash;. Ovejas mojadas, tejados mojados, casas rojas, de ladrillo, a lo lejos, h&uacute;medo aire de mar; todo, no s&eacute; por qu&eacute;, me recordaba a Inglaterra&rdquo;, dej&oacute; por escrito.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Plaza Vieja frente a la catedral de Santander.                            </span>
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        Tambi&eacute;n explic&oacute; c&oacute;mo el comandante del aer&oacute;dromo les facilit&oacute; un coche, con el que se dirigieron a la ciudad, al Comit&eacute; del Frente Popular. La acogida, aqu&iacute;, es hostil, seca. El presidente del Frente Popular, al mismo tiempo Comisario de Guerra de Santander, no quer&iacute;a dejarlos pasar ni a Asturias ni al Pa&iacute;s Vasco. &ldquo;Se muestra fr&iacute;o a todos mis mandatos, a mis certificados del Ministerio de la Guerra e incluso al hecho de haber volado hasta aqu&iacute; directamente desde Madrid, por encima del territorio fascista, con armas, bombas e informaci&oacute;n. Declara que preguntar&aacute; por radio a Madrid y solo despu&eacute;s ver&aacute; hasta qu&eacute; punto puede prestarnos su concurso&rdquo;, certifica en sus textos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Madrid puede responder dentro de dos semanas, si responde. Todo esto es fastidioso. Pedimos la direcci&oacute;n del Partido Comunista. Nos la dan, pero el ch&oacute;fer del aer&oacute;dromo ya se ha marchado; hay que ir al comit&eacute; del Partido andando, bajo la lluvia, con los trebejos cinematogr&aacute;ficos de Karmen y una maleta de carretes de repuesto&rdquo;, asegura Koltzov en aquel momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La visita de Koltsov a Santander le permitió comprobar el ambiente despreocupado de sus calles y la desconfianza y los recelos que su presencia generaba entre los dirigentes socialistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A su juicio, &ldquo;la ciudad presenta el t&iacute;pico aspecto de los lugares de veraneo en conserva invernal; en verano, aqu&iacute; se trasladaba antes la corte real y toda la nobleza madrile&ntilde;a. Ahora, no hay rey ni nobleza. Mas, por las aceras, nos cruzamos con una enorme cantidad de p&uacute;blico burgu&eacute;s, de fosco aspecto; muchos llevan perros de la cadenita. &iexcl;Y cu&aacute;ntos paraguas! Todo el mundo va con paraguas. Nunca habr&iacute;a cre&iacute;do que en toda Espa&ntilde;a hubiera tantos paraguas como en este solo paseo del mar, en Santander&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El relato de su llega a territorio santanderino contin&uacute;a con aire costumbrista: &ldquo;Sin paraguas, &iacute;bamos nosotros como unos infelices; pero el mal no estaba en eso, sino en Lina. No hab&iacute;amos hecho diez pasos cuando me di clara cuenta de que ah&iacute;, con Lina, &eacute;ramos gente rara. En Madrid antes de emprender el vuelo, Karmen y yo, por si acaso, nos quitamos el mono y nos vestimos de paisano. Pero la pobre muchacha subi&oacute; al avi&oacute;n con sus malos pantalones de soldado, de tela de algod&oacute;n, con los enormes y despellejados zapatos con que hab&iacute;a andado por Guadarrama y por Toledo preparando sopa a los soldados. La magn&iacute;fica cabellera rizosa, los grandes labios en el rostro criollo... todo ello, en el mejor de los casos, pod&iacute;a servir para una pel&iacute;cula infantil de 'La caba&ntilde;a del t&iacute;o Tom', pero de ning&uacute;n modo para presentarse ante esos burgueses sin foguear&rdquo;.
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            <span class="title">
                El corresponsal de guerra y espía soviético Mijail Koltzov junto al camarógrafo ruso Roman Karmen en primera línea del frente de la Guerra Civil española en 1937.                            </span>
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        &ldquo;Le mandamos que se comprara una falda, pero las tiendas estaban todas cerradas por ser la hora de la comida. Fuimos a un restaurante del paseo del mar en la planta inferior, en el caf&eacute; y en el bar, hab&iacute;a mucha gente con tipo de especuladores; nuestra aparici&oacute;n, con Lina en pantalones, fue acogida con hostil rumor de voces. Subimos a la planta superior, el camarero, en frac, tambi&eacute;n muy irritado, nos sirve guardando absoluto silencio una comida &mdash;con excelente pescado, pato, alcachofas, queso&mdash;, cosas de las que en Madrid ya casi se han olvidado. Solo el pan es escaso, dan una peque&ntilde;a rodaja: en el norte no hay trigo&rdquo;, comenta sobre sus primeras horas en Santander de este tr&iacute;o tan peculiar en pleno conflicto b&eacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un periodista sovi&eacute;tico ha de ser part&iacute;cipe en la historia sobre la que escribe&rdquo;, asegur&oacute; en su 'Diario de la guerra espa&ntilde;ola', cuyo primer volumen se public&oacute; en 1938, siendo bien recibido e, incluso, elogiado por Stalin. Pero Koltsov no tuvo ocasi&oacute;n de ver publicada su obra &iacute;ntegra.&nbsp;A consecuencia de una de las innumerables purgas de aquel tiempo, y debido a su amistad con Andr&eacute; Malraux, fue acusado de trotkista y anti-sovi&eacute;tico por Andr&eacute; Marty, organizador de las Brigadas Internacionales y con el que hab&iacute;a colaborado estrechamente.&nbsp;De repente Koltsov se convirti&oacute; en sospechoso, siendo detenido en Mosc&uacute;, sentenciado y r&aacute;pidamente ejecutado en febrero de 1940.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/espia-stalin-paseo-bahia-santander-papel-asesores-sovieticos-guerra-civil_132_13025327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 20:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un espía de Stalin de paseo por la Bahía de Santander: el papel de los asesores soviéticos en la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Santander,Unión Soviética,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida cotidiana de los nazis en Santander tras la toma de la ciudad en la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/vida-cotidiana-nazis-santander-toma-ciudad-guerra-civil_132_13007008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e15fe7f1-de35-41fa-8cde-754f4bfc661d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137057.jpg" width="1260" height="709" alt="La vida cotidiana de los nazis en Santander tras la toma de la ciudad en la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gracias a los archivos militares y diplomáticos, y a sus diarios, correspondencia y álbumes privados de fotos, resulta posible conocer cómo fue el paso de los miembros de la Legión Cóndor que descargaron la muerte desde el cielo y arrasaron la ciudad</p><p class="subtitle">Antecedentes - Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil</p></div><p class="article-text">
        Gracias a los archivos militares y diplom&aacute;ticos, y a sus diarios, correspondencia y &aacute;lbumes privados de fotos, resulta posible conocer c&oacute;mo era la vida cotidiana de los miembros de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor en Santander, su visi&oacute;n de la Guerra Civil espa&ntilde;ola, su percepci&oacute;n del enemigo, y sus expectativas personales, as&iacute; como el impacto que produjo en ellos el choque cultural con la poblaci&oacute;n de un pa&iacute;s atrasado y, para ellos, ex&oacute;tico, como era la Espa&ntilde;a de 1936.
    </p><p class="article-text">
        Los legionarios eran exponentes de la nueva &eacute;lite alemana. Se trataba de j&oacute;venes nazis con una clara sensaci&oacute;n de superioridad. Las perspectivas de ascensos en la nueva <em>Luftwaffe</em>, y la buena paga, facilitaron su alistamiento. Espa&ntilde;a aparec&iacute;a en su imaginario como un lugar pintoresco y soleado en el cual volcar sus fantas&iacute;as &eacute;picas y vivir aventuras, ganar dinero, conquistar mujeres y alcanzar la gloria. 
    </p><p class="article-text">
        Se trat&oacute; de una suerte de turismo b&eacute;lico que muchos practicaron acompa&ntilde;ados de sus flamantes c&aacute;maras Leica III, uno de los objetos habituales en el equipaje de guerra de los alemanes, hasta el punto de que el lenguaje popular espa&ntilde;ol la bautiz&oacute; como el &ldquo;fusil alem&aacute;n&rdquo;. Gracias a esa afici&oacute;n por la fotograf&iacute;a han llegado hasta esta &eacute;poca numerosas im&aacute;genes, procedentes de archivos privados, que muestran, con un desacostumbrado realismo, la crudeza de la vida cotidiana en la Cantabria ocupada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los legionarios eran exponentes de la nueva élite alemana. Se trataba de jóvenes nazis con una clara sensación de superioridad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mirada de los legionarios alemanes se centr&oacute; en los ni&ntilde;os, hasta el punto de que sus im&aacute;genes constituyen documentos de un excepcional valor hist&oacute;rico que reflejan, tanto la miseria y la escasez de la poblaci&oacute;n civil, como su despreocupada vida militar cuando estaban fuera de servicio. Una percepci&oacute;n muy alejada del triunfalismo que trataban de trasmitir las edulcoradas fotograf&iacute;as y reportajes patri&oacute;ticos suministrados por la prensa oficial, bajo el control de la censura falangista.
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                    alt="Soldados de la Legión Cóndor comparten mesa en el aeródromo de Pontejos en otoño de 1937."
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                Soldados de la Legión Cóndor comparten mesa en el aeródromo de Pontejos en otoño de 1937.                            </span>
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        Durante sus periodos de descanso los alemanes trataron de causar buena impresi&oacute;n entre la poblaci&oacute;n civil, aunque se mostraron distantes debido a su desconocimiento del idioma. Sobre el terreno fueron unos privilegiados que vivieron una especie de&nbsp;<em>dolce vita</em>&nbsp;en medio de territorios reci&eacute;n ocupados, devastados y hambrientos. Aunque muchos expresaron sus quejas por el &ldquo;maldito aceite de oliva&rdquo; y el propio Von Richthofen asegur&oacute; que &ldquo;la vida, el entorno, la comida, la gente, el pa&iacute;s: todo es repugnante&rdquo;, la comida no escaseaba (ni la bebida, sobre todo la importada desde Alemania y consumida de forma abundante) y se les procuraron acogedores lugares de residencia en hoteles y viviendas particulares. Los alemanes llegaron adem&aacute;s con muchas expectativas de &ldquo;chicas de miradas ardientes endiabladamente hermosas&rdquo;, pero se encontraron con la &ldquo;inaccesibilidad de las espa&ntilde;olas&rdquo;, lo cual les llev&oacute; a contratar prostitutas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los pilotos y las tripulaciones alojadas en Santander organizaron excursiones por la región, celebraron fiestas, se aburrieron bebiendo en grupo, pasearon y sorprendieron a la población civil con sus maneras y sus extraños atuendos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los pilotos y las tripulaciones alojadas en Santander organizaron excursiones por la regi&oacute;n, celebraron fiestas, se aburrieron bebiendo en grupo, pasearon y sorprendieron a la poblaci&oacute;n civil con sus maneras y sus extra&ntilde;os atuendos. Durante sus periodos de descanso y vacaciones oficiales, visitaron las capitales tur&iacute;sticas del norte como San Sebasti&aacute;n, y fue habitual verlos por las calles de Santander, Torrelavega, Santillana del Mar o Comillas. 
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                Oficiales de la Legión Cóndor en la terraza de una cafetería de Santander en 1937.                            </span>
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        Klaus K&ouml;hler, miembro de la unidad antia&eacute;rea apunt&oacute; en sus memorias la impresi&oacute;n que le causaron las mujeres santanderinas: &ldquo;Caminamos por el gran paseo con nuestros uniformes reci&eacute;n lavados y planchados, con los zapatos relucientes y perfumados, y no nos cansamos de admirar a las ardientes espa&ntilde;olas, pero ellas tambi&eacute;n nos contemplan. Estos alemanes altos y rubios son ahora los leones de Santander. Todas las chicas nos miran con ojos interrogantes. Los rostros morenos y afilados son de nobles proporciones, los cabellos, que caen con exuberancia, son de un negro azulado, y los grandes ojos irradian una calidez luminosa e intensa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los militares nazis fueron tratados de forma cordial en casi todas las poblaciones donde residieron, durante la ofensiva del Norte hay constancia -incluso en libros de la &eacute;poca nacionalsocialista- de una actitud extremadamente hostil por parte de un sector de la poblaci&oacute;n civil; posiblemente relacionada con el recuerdo de sus salvajes ataques a&eacute;reos sobre las poblaciones vascas. Por ello, los legionarios fueron siempre cautelosos y precavidos, y m&aacute;s de uno durmi&oacute; con un rev&oacute;lver bajo la almohada.
    </p><p class="article-text">
        La Legi&oacute;n C&oacute;ndor tuvo unos 300 muertos a lo largo de la Guerra Civil, un 58% de ellos a consecuencia de la acci&oacute;n directa del enemigo, y el resto debido a accidentes de tr&aacute;fico en coches y motocicletas (no pocas veces provocados por los excesos del alcohol).&nbsp;En el caso de Cantabria, los alemanes perdieron m&aacute;s aviones y pilotos por accidentes que a causa del acierto republicano. Seg&uacute;n rezaba una l&aacute;pida colocada en el Norte, &ldquo;murieron como h&eacute;roes por una Espa&ntilde;a nacional&rdquo;, aunque las v&iacute;ctimas causadas por sus bombardeos multiplicaron con creces el n&uacute;mero de bajas propias.
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                    alt="Piloto alemán herido en combate en el frente de Asturias y atendido en Valdecilla."
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                Piloto alemán herido en combate en el frente de Asturias y atendido en Valdecilla.                            </span>
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        La mayor parte de los miembros de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor que regresaron a Alemania (casi el 80%) murieron en la II Guerra Mundial, y los que sobrevivieron se encontraron con la sorpresa de que, en la posguerra, estuvo mal visto haber combatido en Espa&ntilde;a. La Legi&oacute;n C&oacute;ndor arrastr&oacute; siempre la carga del brutal bombardeo a la poblaci&oacute;n de Gernika, aunque aquel crimen no fuera m&aacute;s que una leve muestra de la destrucci&oacute;n que la aviaci&oacute;n nazi ocasion&oacute;, poco m&aacute;s tarde, sobre innumerables ciudades europeas.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de mayo de 1939, la Legi&oacute;n Condor desfil&oacute; sobre una inmensa alfombra de flores que cubr&iacute;a el paseo de la Castellana, cerrando los actos conmemorativos de la Victoria.&nbsp;Tres d&iacute;as m&aacute;s tarde se organiz&oacute; en Le&oacute;n una fastuosa despedida (precedida la noche anterior por un desfile de antorchas al m&aacute;s puro estilo nazi) en el&nbsp;aer&oacute;dromo de La Virgen del Camino. El acto cont&oacute; con la presencia de Franco; el jefe del Ej&eacute;rcito del Aire,&nbsp;Alfredo Kindel&aacute;n,&nbsp;y el obispo&nbsp;Carmelo Ballester. 
    </p><p class="article-text">
        El dictador agradeci&oacute; a los 5.000 legionarios formados la ayuda de las legiones alemanas para derrotar a la &ldquo;escoria comunista&rdquo; de Europa en territorio espa&ntilde;ol y recalc&oacute; su importancia decisiva para la victoria. El 24 de mayo salieron de Espa&ntilde;a desde el&nbsp;puerto de Vigo, desfilando por las calles de la ciudad en otro espectacular desfile militar. Despu&eacute;s de abandonar la pen&iacute;nsula a bordo de varios buques, tuvieron un gran recibimiento en Alemania, incluyendo una parada militar el 6 de junio a la que asisti&oacute; el propio&nbsp;Hitler.
    </p><p class="article-text">
        La ayuda alemana no le result&oacute; gratis a Franco. Los nacionalsocialistas cifraron los costes materiales y de personal en la guerra&nbsp;en 275 millones de marcos, que el nuevo r&eacute;gimen devolvi&oacute; generosamente en forma de materias primas y minerales como el hierro, la pirita y el wolframio, recursos estrat&eacute;gicos para la industria b&eacute;lica nazi, que continuaron saliendo de las minas y los puertos espa&ntilde;oles hasta que el curso desfavorable de la II Guerra Mundial aconsej&oacute; a Franco su distanciamiento de Hitler y su progresivo acercamiento a las potencias aliadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/vida-cotidiana-nazis-santander-toma-ciudad-guerra-civil_132_13007008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida cotidiana de los nazis en Santander tras la toma de la ciudad en la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Santander,Guerra Civil Española,Nazismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/presencia-mirada-legion-condor-frente-norte-durante-guerra-civil_132_12980257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contribución del Tercer Reich fue determinante para el rápido colapso de las defensas republicanas del Frente Norte durante la Guerra Civil. De no haber mediado la ayuda aleman, junto a la facilitada por la Italia fascista, Franco hubiera tenido más dificultades para controlar una franja de territorio densamente poblada, rica en materias primas, tejido industrial y recursos naturales</p></div><p class="article-text">
        La pronta intervenci&oacute;n de la Alemania nazi en la Guerra Civil espa&ntilde;ola obedeci&oacute; a diferentes intereses de car&aacute;cter pol&iacute;tico y estrat&eacute;gico. Hitler trat&oacute; de hacer pasar la ayuda militar a los sublevados como una mera reacci&oacute;n ante el peligro de la expansi&oacute;n comunista dentro del Gobierno republicano; con ello intent&oacute; tranquilizar a Francia y a Gran Breta&ntilde;a, que confiaron hasta el &uacute;ltimo momento en la eficacia de su t&aacute;ctica de apaciguamiento de las pretensiones anexionistas del Tercer Reich.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, Alemania mantuvo otros objetivos ocultos. Por una parte, alterar el equilibrio de fuerzas en Europa occidental, privando a Francia de un aliado en su flanco sur. Por otra, acceder a los recursos necesarios para el programa de rearme que estaba preparando en secreto; fundamentalmente piritas, wolframio y hierro, minerales abundantes en Espa&ntilde;a. Finalmente, el pa&iacute;s era un escenario ideal para poner a prueba la tecnolog&iacute;a y las t&aacute;cticas de la nueva arma a&eacute;rea alemana. En suelo espa&ntilde;ol los nazis tuvieron la oportunidad de entrar en combate real, acumulando experiencia para aplicarla posteriormente dentro de sus planes de invasi&oacute;n de pa&iacute;ses vecinos.
    </p><p class="article-text">
        El primer logro del contingente a&eacute;reo alem&aacute;n fue garantizar, tras el pronunciamiento de Franco, el traslado a la Pen&iacute;nsula de las tropas acantonadas en Marruecos mediante la organizaci&oacute;n de un eficaz puente a&eacute;reo. Pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde del inicio de la sublevaci&oacute;n, sali&oacute; secretamente del puerto de Hamburgo el primer env&iacute;o mar&iacute;timo de material militar con rumbo a C&aacute;diz. Estaba compuesto de seis cazas Heinkel 51, diez Ju-52 de transporte desmontados, una bater&iacute;a antia&eacute;rea de 88 mm, veinte ca&ntilde;ones antia&eacute;reos de 20 mm, emisoras de radio, medicamentos, municiones y diversos repuestos, adem&aacute;s de unos noventa voluntarios vestidos de civiles, que viajaron camuflados como un grupo tur&iacute;stico perteneciente a la Organizaci&oacute;n nazi del Frente del Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el oto&ntilde;o de 1936, la ayuda alemana se centr&oacute; en la coordinaci&oacute;n del puente a&eacute;reo y en labores de instrucci&oacute;n y ense&ntilde;anza de manejo del material entregado. A finales de octubre, el almirante Canaris se reuni&oacute; con Franco en Salamanca, planteando el incremento del apoyo mediante el env&iacute;o de una fuerza voluntaria, fundamentalmente a&eacute;rea, a cambio de contrapartidas econ&oacute;micas y acceso a los recursos mineros de los territorios bajo su control. Franco acept&oacute;, y a pesar de que Alemania hab&iacute;a suscrito el 24 de agosto el Tratado de No Intervenci&oacute;n, el 30 de octubre Berl&iacute;n orden&oacute; constituir el llamado <em>Winter&uuml;bung R&uuml;gen,</em> Ej&eacute;rcito de invierno de la isla Rugen, nombre oficial de la fuerza que nada m&aacute;s llegar a Espa&ntilde;a fue conocida como Legi&oacute;n C&oacute;ndor. De esa manera cobr&oacute; carta de naturaleza la m&aacute;s famosa de las unidades militares extranjeras del bando franquista. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, los puertos de La Coru&ntilde;a, Lisboa y C&aacute;diz, junto a Pasajes tras la derrota republicana en Guip&uacute;zcoa, y los de Bilbao y Santander, tras su ocupaci&oacute;n en el verano de 1937, se convirtieron en los puntos de llegada de la ayuda militar alemana. Los buques descargaban tropas, medios terrestres (blindados, camiones y artiller&iacute;a) y a&eacute;reos (transportes, cazas y bombarderos), y regresaban al puerto de Hamburgo portando en sus bodegas los estrat&eacute;gicos minerales espa&ntilde;oles.
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                    alt="El puerto de Santander fue testigo de un intenso tráfico militar, con el desembarco de vehículos de transporte y material de guerra para abastecer a las diversas unidades de la Legión Cóndor distribuidas por la provincia en 1937."
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            <span class="title">
                El puerto de Santander fue testigo de un intenso tráfico militar, con el desembarco de vehículos de transporte y material de guerra para abastecer a las diversas unidades de la Legión Cóndor distribuidas por la provincia en 1937.                            </span>
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        La experiencia adquirida en la Guerra Civil fue muy importante para que W&oacute;lfram von Richthofen, el arrogante jefe del Estado Mayor de la&nbsp;Legi&oacute;n C&oacute;ndor, convirtiera a la <em>Luftwaffe </em>en la implacable fuerza a&eacute;rea que demostr&oacute; todo su potencial destructivo en los primeros compases de la segunda Guerra Mundial. Sus diarios permiten conocer con detalle el modo de operar de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor. En ellos se mostraba orgulloso de poder usar el territorio de la Espa&ntilde;a republicana como un campo de pruebas para comprobar la eficiencia de los ataques en picado de sus cazas Stuka, y los devastadores efectos de los bombardeos en alfombra; destrucciones que se fotografiaron y documentaron minuciosamente: &ldquo;Poder arrojar por fin nuestras bombas sobre verdaderas ciudades permitir&aacute; averiguar sus efectos ya que, dado que los pueblos est&aacute;n muy cerca del frente y su conquista es inminente, es de suponer que podremos examinarlas&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las tropas sublevadas fueron detenidas por las defensas republicanas ante Madrid, el Estado Mayor Alem&aacute;n comenz&oacute; a inmiscuirse en la planificaci&oacute;n de Franco, influyendo en un cambio de estrategia que favoreci&oacute; sus intereses: en lugar de seguir arremetiendo contra la capital se opt&oacute; por atacar el norte del pa&iacute;s, que era militarmente d&eacute;bil, pero rico en recursos mineros. En su diario, Wolfram von Richthofen afirm&oacute; que, durante toda la ofensiva en el norte, &ldquo;en la pr&aacute;ctica dirigimos todo el cotarro sin tener realmente responsabilidad. Los objetivos estrat&eacute;gicos son la conquista de Bilbao y despu&eacute;s la de Santander y Asturias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En una carta del 28 de marzo, Richthofen explic&oacute; con toda su crudeza el procedimiento a seguir en la campa&ntilde;a del Norte: &ldquo;Los acuerdos sobre el procedimiento de las fuerzas a&eacute;reas recogen de forma inequ&iacute;voca que esto se llevar&aacute; a cabo sin miramientos hacia la poblaci&oacute;n civil&rdquo;. La estrategia alemana fue secundada totalmente por las tropas franquistas. En un informe enviado por el general Mola a diferentes departamentos alemanes, apuntaba los objetivos de la misi&oacute;n en el Norte: &ldquo;f&aacute;bricas de armas y de munici&oacute;n, instalaciones portuarias, dep&oacute;sitos de alimentos y, si fuera necesario, ataques que causen terror para hacer presi&oacute;n en las negociaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La franja norte republicana conformaba un territorio aislado, peque&ntilde;o, monta&ntilde;oso y de dif&iacute;cil acceso, que permiti&oacute; a los alemanes, no solo ejercitar y perfeccionar la coordinaci&oacute;n aeroterrestre, sino tambi&eacute;n continuar con los bombardeos experimentales que ya hab&iacute;an ensayado en Andaluc&iacute;a, y hacerlo en una zona en la que -como se describi&oacute; en un informe interno de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor- el tipo de construcci&oacute;n era &ldquo;similar al que predomina en las peque&ntilde;as ciudades de los pa&iacute;ses que nos son vecinos&rdquo;, en una clara referencia a Polonia. 
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                    alt="Bombardero Heinkel HE 111 en el aeródromo de Pontejos preparado para despegar en 1937."
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            <span class="title">
                Bombardero Heinkel HE 111 en el aeródromo de Pontejos preparado para despegar en 1937.                            </span>
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        Dado que, durante el primer a&ntilde;o, la moral en el bando republicano era elevada, muchos observadores alemanes dudaron de la capacidad de sus aliados 'nacionales' para ganar la guerra. En el Pa&iacute;s Vasco, Santander o Asturias, los nazis se toparon sorprendentemente &ldquo;con gente dura, obstinada, de una calidad&nbsp;excelente&rdquo;, con hombres que quer&iacute;an conservar su independencia. Particularmente impresionados quedaron por el arrojo y la decisi&oacute;n de los dinamiteros asturianos, &ldquo;audaces y atrevidos&rdquo;, especialmente aptos para llevar a cabo las voladuras de calles, puentes, t&uacute;neles y casas, cosa que hac&iacute;an del modo m&aacute;s&nbsp;eficaz, seg&uacute;n describi&oacute; la prensa alemana.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo esto resultaba incompatible con la imagen de la &ldquo;chusma&nbsp;roja&rdquo;, los alemanes optaron por una explicaci&oacute;n racista del fen&oacute;meno. Ya fuera por la &ldquo;herencia n&oacute;rdica&rdquo; o por la sangre &ldquo;celta y&nbsp;goda&rdquo;, estaba claro que en el norte se enfrentaban a un enemigo dispuesto a luchar hasta el &uacute;ltimo aliento por su libertad. El propio general Erwin Jaenecke fue muy expl&iacute;cito al respecto, y en una carta a la central de la Wehrmacht asegur&oacute;: &ldquo;Los rojos luchan con entusiasmo por una idea, es decir, contra la Iglesia, los latifundios y el capitalismo, que desde hace siglos oprimen y atormentan al pueblo de manera atroz. En cambio, no est&aacute; claro por qu&eacute; lucha realmente la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en territorio blanco, pero resulta muy dudoso que todos sean adeptos de los blancos: si por la Iglesia y las grandes propiedades de &oacute;rdenes religiosas, por la monarqu&iacute;a y la restauraci&oacute;n del viejo orden social o quiz&aacute; por la Falange&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a en el frente Norte, iniciada a finales de marzo de 1937, cont&oacute; con el concurso de m&aacute;s de 4.000 alemanes de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor, en su mayor parte del contingente a&eacute;reo, adem&aacute;s de algunas fuerzas terrestres: unos pocos centenares de hombres pertenecientes a las bater&iacute;as artilleras de 88 mm, instructores de la compa&ntilde;&iacute;a de carros Panzer I, y fuerzas de transmisiones encargadas de coordinar las comunicaciones en los puestos de mando de las Brigadas navarras, as&iacute; como el enlace entre las mismas y sus escuadrillas a&eacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Con sus 150 aviones, entre ellos, los &uacute;ltimos modelos de cazas y bombarderos, la Legi&oacute;n Condor, junto a la aviaci&oacute;n legionaria italiana, mantuvieron en todo momento una intensa presi&oacute;n a&eacute;rea constante que facilit&oacute; el avance al ej&eacute;rcito sublevado&nbsp;mediante sus r&aacute;pidos ataques contra las concentraciones de tropas, las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n y las ciudades bajo control republicano. 
    </p><p class="article-text">
        Von Richtofen se mostr&oacute; en su diario muy satisfecho del &eacute;xito alcanzado con sus t&aacute;cticas de terror para quebrar la moral de la poblaci&oacute;n civil y destruir los n&uacute;cleos urbanos y poblaciones de Vizcaya, Santander y Asturias. &ldquo;Estupendos efectos del bombardeo y de los cazas [&hellip;]. Por todas partes muertos y mutilados, camiones pesados que llevaban parte de su munici&oacute;n, explotados. [El pueblo de] Ochandiano muy destruido, con muchos muertos&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a de Santander, los mec&aacute;nicos alemanes llegaron a experimentar con una versi&oacute;n rudimentaria de la bomba de napalm (naphta-palm oil) consistente en un dep&oacute;sito de gasolina y aceite al que ataban una bomba incendiaria y otra explosiva. Era un procedimiento primitivo, pero enormemente efectivo.
    </p><p class="article-text">
        El poder&iacute;o a&eacute;reo de los sublevados vino acompa&ntilde;ado de una superioridad t&aacute;ctica indiscutible, basada en la coordinaci&oacute;n aeroterrestre con la artiller&iacute;a y la infanter&iacute;a, en una guerra que el ej&eacute;rcito republicano hab&iacute;a concebido hasta entonces bajo las doctrinas militares de la Primera Guerra Mundial y las t&aacute;cticas de la guerra de trincheras. As&iacute; se fueron abriendo paso hacia el oeste: despacio, pero sin interrupciones; capturando, pieza a pieza, cada porci&oacute;n del territorio republicano hasta el desmoronamiento completo de la bolsa del Norte.
    </p><p class="article-text">
        El propio Richtofen resumi&oacute; de forma concisa los efectos de la estrategia seguida durante los siete meses que dur&oacute; la ofensiva del norte, y tambi&eacute;n dej&oacute; constancia de sus cr&iacute;ticas por la lentitud en los avances de las tropas franquistas: &ldquo;Los rojos retroceden paso a paso con grandes p&eacute;rdidas personales y morales y p&eacute;rdidas materiales algo menores. Resisten y se defienden con tes&oacute;n, cada paso que avanzamos hay que arranc&aacute;rselo a la fuerza. Como algunas infanter&iacute;as solo avanzan cuando el adversario ya no dispara, y la artiller&iacute;a espa&ntilde;ola dispara demasiado tarde, despacio y mal como para derrotar al enemigo, el peso de la batalla recae sobre la aviaci&oacute;n, que primero desmoraliza a los adversarios caus&aacute;ndoles bajas y luego los mantiene en movimiento, les quita las ganas e impide los suministros y la circulaci&oacute;n; y recae tambi&eacute;n sobre las dos bater&iacute;as situadas en la avanzadilla, cuyos disparos obligan a&nbsp;los enemigos a salir de sus trincheras y los dispersan conforme avanzamos. Podemos hacer todo esto porque el enemigo no tiene aviaci&oacute;n. Los pocos cazas que ten&iacute;an han sido derribados o destruidos en sus puestos&rdquo;.
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                    alt="Grupo de pilotos de la escuadrilla de reconocimiento A/88 de la Legión Cóndor, posan en La Albericia delante de un Dornier DO-17, popularmente conocidos como &#039;Bacalao&#039;."
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            <span class="title">
                Grupo de pilotos de la escuadrilla de reconocimiento A/88 de la Legión Cóndor, posan en La Albericia delante de un Dornier DO-17, popularmente conocidos como &#039;Bacalao&#039;.                            </span>
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        La ocupaci&oacute;n de la provincia de Santander fue muy r&aacute;pida, y las tropas de la la Legi&oacute;n C&oacute;ndor se fueron instalando progresivamente en el aer&oacute;dromo de Orzales, en Campoo, en el de Torrelavega, capturado el d&iacute;a 26 de agosto, y en los de La Albericia y Pontejos, abandonados precipitadamente por la aviaci&oacute;n republicana solo unas horas antes de la ca&iacute;da de la capital. Desde all&iacute; continuaron sus operaciones sobre Asturias a lo largo del oto&ntilde;o de 1937.
    </p><p class="article-text">
        En La Albericia, que hab&iacute;a sido la base principal de las escuadrillas republicanas, se ubicaron los cazas Messerschmitt BF-109 de la Jagdgruppe J 2/88 de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor (cuyo emblema era un sombrero de copa), las unidades de bombarderos ligeros, de reconocimiento, meteorol&oacute;gicas, y de enlace. El campo de aterrizaje hab&iacute;a sido destrozado por sus propios bombardeos y estaba lleno de embudos que, parad&oacute;jicamente, provocaron diversos accidentes en las siguientes semanas. Por su parte, los aparatos de bombardeo Heinkel He-111 y Dornier Do-17 fueron ubicados en el aer&oacute;dromo de Pontejos, y protegidos por un equipo antia&eacute;reo instalado en El Astillero. 
    </p><p class="article-text">
        El personal de vuelo de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor se aloj&oacute; en el Hotel Real, y el de tierra en los hoteles Hoyuela, Par&iacute;s, Roma e Inglaterra de El Sardinero, as&iacute; como en Solares. En el chalet conocido como Villa Abarca se instal&oacute; el cuartel del Grupo de Caza Jagdgruppe J88, y en un barrac&oacute;n del barrio de Tetu&aacute;n se habilit&oacute; un taller para la reparaci&oacute;n de los veh&iacute;culos que compon&iacute;an su moderno y numeroso parque m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        El Estado Mayor Alem&aacute;n se traslad&oacute; el 1 de septiembre desde Reinosa a Torrelavega, pasando con posterioridad a Comillas donde, el 20 de octubre de 1937, el general Hugo Sperrle fue relevado oficialmente del mando de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor por el general Helmut Volkmann.						
    </p><p class="article-text">
        Desde finales de agosto, los aviones de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor participaron en la ofensiva sobre Asturias desde sus bases en Cantabria. Sus misiones se centraron en el bombardeo incesante de los puertos, especialmente los de Gij&oacute;n y Avil&eacute;s, para impedir que las tropas republicanas recibieran ayuda, o, en &uacute;ltima instancia, pudieran escapar. El 27 de octubre de 1937 toda Asturias qued&oacute; bajo control franquista, dando fin as&iacute; a la Campa&ntilde;a del Norte iniciada siete meses antes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/presencia-mirada-legion-condor-frente-norte-durante-guerra-civil_132_12980257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 20:00:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Guerra Civil Española,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escuela de comisarios políticos del Norte en Santander]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/escuela-comisarios-politicos-norte-santander_132_12967815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dc068ec-7329-49f6-9477-368cc221e46e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escuela de comisarios políticos del Norte en Santander"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando asumió el mando del Ejército del Norte el general Gamir Ulibarri adoptó varias decisiones para mejorar la capacidad operativa de las unidades militares a su cargo, como la creación de una escuela de comisarios políticos que tuvo como sede el Palacio de La Magdalena en plena Guerra Civil</p><p class="subtitle">Archivo - Artistas y creadores al servicio de la República: los sueños de libertad de los “soldados con pincel”</p></div><p class="article-text">
        El Comisariado General de Guerra hab&iacute;a sido creado en octubre de 1936 por Largo Caballero, institucionalizando as&iacute; una funci&oacute;n que exist&iacute;a en las columnas milicianas ligadas al PCE desde el comienzo del conflicto. Naci&oacute; con el prop&oacute;sito de &ldquo;imprimir la m&aacute;xima eficacia militar, ejercer sobre la masa de combatientes constante influencia y establecer una corriente espiritual y social entre los jefes, oficiales y clases del ej&eacute;rcito leal y los soldados y milicianos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A los comisarios pol&iacute;ticos se les encomend&oacute; la vigilancia de la moral de los milicianos, as&iacute; como el control de posibles &ldquo;actitudes desleales&rdquo; por parte de la oficialidad. Para ello, dispusieron de numerosos recursos: peri&oacute;dicos, revistas y financiaci&oacute;n para actividades formativas. Su trabajo &mdash;para cuyo desempe&ntilde;o bastaba con saber leer y escribir, y haber sido militante antes del golpe de julio de 1936&mdash; deb&iacute;a centrarse en convencer a los voluntarios para que se mantuviesen disciplinados y obedeciesen las &oacute;rdenes de los oficiales que hab&iacute;an permanecido leales a la Rep&uacute;blica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, con la irrupci&oacute;n de los comisarios se introdujo en el seno del ej&eacute;rcito republicano un servicio de control pol&iacute;tico-social en las unidades, que no tard&oacute; en generar recelos. Muchos militares profesionales comenzaron a sentirse fiscalizados y bajo sospecha permanente. A pesar de los esfuerzos de Largo Caballero, que trat&oacute; en todo momento de justificar la utilidad de la nueva instituci&oacute;n, las fricciones e injerencias en la toma de decisiones fueron constantes, y numerosos los casos de cuestionamiento de la jerarqu&iacute;a militar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Certificado de estudios expedido por la Escuela de Comisarios Políticos de Santander.                            </span>
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        La Escuela de Comisarios del Norte naci&oacute; con el objetivo b&aacute;sico de aleccionar a los miles de reclutas forzosos que llegaban a los batallones, a menudo reticentes al combate y, con frecuencia, poco afectos a la Rep&uacute;blica, tratando de hacer de ellos un ej&eacute;rcito razonablemente eficaz y disciplinado. Para su direcci&oacute;n se eligi&oacute; a Antonio Berna, que hab&iacute;a sido responsable del grupo escolar Ram&oacute;n Pelayo de Santander, fundador de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Trabajadores de la Ense&ntilde;anza (UGT) y director de la Prisi&oacute;n Provincial hasta que se incorpor&oacute; al ej&eacute;rcito republicano.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los requisitos para ser nombrado comisario político eran ser militante de una organización del Frente Popular desde antes del golpe de julio de 1936 y haber luchado en el frente de batalla durante más de seis meses. Además, era necesario saber leer y escribir. La mayoría de ellos fueron trabajadores con una cierta cualificación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La sede de Santander tuvo una ef&iacute;mera vida. En una asamblea celebrada el domingo 25 de abril de 1937 &mdash;el acto p&uacute;blico m&aacute;s visible de los organizados por la Escuela&mdash; el comisario general, Antonio Somarriba, asegur&oacute; ante medio centenar de comisarios pol&iacute;ticos que su papel resultaba &ldquo;b&aacute;sico&rdquo; para reforzar el esp&iacute;ritu de combate de los soldados. A lo largo de la jornada, cada comisario explic&oacute; el estado de &aacute;nimo que se viv&iacute;a en las diferentes unidades destacadas en el frente de la provincia, y se debati&oacute; sobre el trato de respeto y consideraci&oacute;n que deb&iacute;an tener los prisioneros, cuyas vidas deb&iacute;an ser garantizadas. 
    </p><p class="article-text">
        El r&aacute;pido colapso de la defensa republicana en la provincia de Santander y el desmoronamiento del Ejercito del Norte, con la ca&iacute;da de Asturias a finales del mes de octubre de 1937, acab&oacute; con la actividad de la Escuela.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/escuela-comisarios-politicos-norte-santander_132_12967815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 22:29:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escuela de comisarios políticos del Norte en Santander]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Verte, aunque fuese un minuto de lejos": las cartas secretas de Pedro Salinas a Katherine R. Whitmore desde Santander]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/verte-fuese-minuto-lejos-cartas-secretas-pedro-salinas-katherine-r-whitmore-santander_132_12928906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd07f906-29fb-4b49-9ee9-bd9e64250a93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Verte, aunque fuese un minuto de lejos&quot;: las cartas secretas de Pedro Salinas a Katherine R. Whitmore desde Santander"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras trabajaba activamente en la puesta en marcha de esta institución académica para la nueva República, el poeta escribía desde el Palacio de La Magdalena apasionadas cartas secretas a la mujer de la que se acababa de enamorar y que inspiró su inolvidable trilogía de poesía amorosa: 'La voz a ti debida', 'Razón de amor' y 'Largo lamento'</p></div><p class="article-text">
        Pedro Salinas se encontraba en Madrid en el verano de 1932, ocupado en el dise&ntilde;o de la estructura de la Universidad Internacional de Verano de Santander, un encargo de Fernando de los R&iacute;os, ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica. El objetivo del proyecto era generar una imagen exterior positiva del nuevo r&eacute;gimen republicano, mediante un programa de cursos de verano,centrados en la literatura y la cultura espa&ntilde;olas y destinados a universitarios y profesores extranjeros. Una apuesta ambiciosa, cuya sede iba a estar en el Palacio de La Magdalena en Santander, la antigua residencia de verano de la familia real, incautada por las nuevas autoridades republicanas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de trabajar en el dise&ntilde;o de la nueva Universidad, aquel verano Salinas dirigi&oacute; un seminario<strong> </strong>sobre la&nbsp;generaci&oacute;n del 98&nbsp;en la Residencia de Estudiantes. El primer d&iacute;a de clase, una profesora estadounidense procedente del Smith College de Massachusetts lleg&oacute; con retraso, y el poeta le llam&oacute; la atenci&oacute;n p&uacute;blicamente delante del resto de alumnos. 
    </p><p class="article-text">
        Se trataba de Katherine R. Whitmore, una mujer con un enorme carisma personal e intelectual. Salinas ten&iacute;a entonces 40 a&ntilde;os, un matrimonio estable, y una existencia burguesa bastante previsible, pero el magnetismo de aquella joven estadounidense y la irrupci&oacute;n en su vida durante aquel verano transformaron por completo el rumbo de su escritura.&nbsp;De repente, Salinas, el autor de mayor edad de la Generaci&oacute;n del 27, se sinti&oacute; joven de nuevo, y aquella pasi&oacute;n se transform&oacute; en el combustible que necesitaba para su nueva etapa como poeta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Katherine Whitmoore.                            </span>
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        Al concluir el curso, Katherine regres&oacute; a Estados Unidos, pero entre ambos se estableci&oacute; un v&iacute;nculo epistolar que hizo de Santander el escenario de sus siguientes encuentros secretos, inspiradores de los que, posiblemente, fueron los mejores versos de Pedro Salinas.
    </p><p class="article-text">
        El poeta, incapaz de abandonar a su esposa Margarita, opt&oacute; por&nbsp;crearse un mundo id&iacute;lico en el que se sinti&oacute; a gusto; un &ldquo;amor en vilo&rdquo;, un &ldquo;castillo de cartas en el aire&rdquo;, como &eacute;l lo denomin&oacute;. Un v&iacute;nculo idealizado, clandestino, poco carnal y lleno de complicidades, que el poeta logr&oacute; solapar con el mundo real de sus ocupaciones como impulsor de la Universidad Internacional de Verano Santander, de la que fue secretario general entre 1933 y 1936. 
    </p><h2 class="article-text">La correspondencia oculta</h2><p class="article-text">
        Pedro Salinas vivi&oacute; en medio de una encrucijada entre los veranos de 1932 y 1933, mientras compart&iacute;a dos pasiones que agotaban todas sus energ&iacute;as: la creaci&oacute;n en Santander de uno de los principales proyectos educativos y culturales de la Rep&uacute;blica, y su amor por la joven profesora del Smith College.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la cr&iacute;tica literaria espa&ntilde;ola consider&oacute; que la destinataria de los intensos poemas de Salinas carec&iacute;a de existencia real; una opini&oacute;n que fue desmentida en el a&ntilde;o 2002, con la sorpresiva publicaci&oacute;n del epistolario que mantuvo con Katherine entre 1932 y 1947. Una colecci&oacute;n de 354&nbsp;cartas, 144 poemas y un texto mecanografiado de nueve p&aacute;ginas en el cual ella evocaba su complicada relaci&oacute;n con el poeta madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de sus cartas se puede conocer el proceso de gestaci&oacute;n de la Universidad Internacional de Verano, y adentrase en los dilemas e incertidumbres del poeta, las tensiones administrativas, pol&iacute;ticas, culturales y emocionales que se cruzaron en aquel periodo agitado de su vida y su obra.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>[Postal] [Santander] 11 [de diciembre de 1932] noche</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Esto es lo que ve&iacute;a (sin el barco) esta ma&ntilde;ana. &iexcl;Delicia m&iacute;a!, &iquest;lo ver&aacute;s t&uacute; a mi lado? &iexcl;Verano, verano! &iquest;Suerte, desgracia? &iquest;Qu&eacute; me traer&aacute;? Amor de mi Katherine, sea como sea, eso quiero. Adi&oacute;s, vida. Voy a acostarme. Estoy muerto de fatiga del terrible d&iacute;a de hoy. Te hablar&eacute; en mi sue&ntilde;o.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Pedro</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Salinas resolvi&oacute; el dise&ntilde;o de los contenidos propiamente acad&eacute;micos de la Universidad con razonable agilidad; pero tambi&eacute;n se ocup&oacute; de las tareas de acondicionamiento del Palacio de La Magdalena, cuya ejecuci&oacute;n experiment&oacute; considerables obst&aacute;culos administrativos, lo cual oblig&oacute; al poeta a realizar constantes viajes a Santander en su famoso coche 'Fidelio'.
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                    alt="Pedro Salinas sobre su coche &#039;Fidelio&#039; en el Palacio de la Magdalena de Santander en 1933."
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            <span class="title">
                Pedro Salinas sobre su coche &#039;Fidelio&#039; en el Palacio de la Magdalena de Santander en 1933.                            </span>
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        En su correspondencia amorosa dio rienda suelta, tanto a sus sentimientos m&aacute;s &iacute;ntimos y furtivos, como a las dificultades y tensiones inherentes a la propia gestaci&oacute;n de la Universidad.&nbsp;Salinas le cont&oacute; a Katherine sus incertidumbres ante el inminente comienzo del primer curso y las, para &eacute;l, incomprensibles trabas burocr&aacute;ticas con las cuales se top&oacute;, tanto en Madrid como en Santander, a pesar de la ayuda prestada por el arquitecto y concejal republicano del Ayuntamiento, Deogracias Mariano Lastra.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Madrid, 23 de febrero de 1933</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Estoy cansado, Katherine, mucho. Ese conflicto m&iacute;o interior, esa disociaci&oacute;n entre mi destino verdadero y mi mundo exterior me pesan cada d&iacute;a m&aacute;s. Lo de Santander viene a agravarlo todo. No puedes figurarte lo dif&iacute;cil que es hacer algo, ejecutar algo en Espa&ntilde;a, sobre todo si se trata de la Administraci&oacute;n. En mi pa&iacute;s todo est&aacute; organizado para no trabajar. &iexcl;Ay del que se lanza a hacer algo! No conoces ni conocer&aacute;s en tu vida nada m&aacute;s est&uacute;pidamente minucioso, m&aacute;s retardatario que la Administraci&oacute;n espa&ntilde;ola. Parece china. Para las cosas de la Universidad Internacional tengo que entenderme (?) con tres departamentos: Negocios Extranjeros, Instrucci&oacute;n y Hacienda. Pues bien, cualquier peque&ntilde;a cosa que haya que resolver por v&iacute;a administrativa y que en un banco o en una empresa privada ser&iacute;a cuesti&oacute;n de diez minutos se complica, se demora y dilata indefinidamente (&hellip;). Yo acept&eacute; este cargo para hacer una Universidad, para pensar en su problema, pero no para perder el tiempo en minucias necias en los ministerios. Es muy bonito inventar, idear una cosa, pero la realizaci&oacute;n luego, en Espa&ntilde;a, es terrible. Todo el entusiasmo y la fe con que se concibe algo se va perdiendo poco a poco en este penoso avanzar entre obst&aacute;culos est&uacute;pidos.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Con motivo del acto de entrega oficial del Palacio de La Magdalena, en el invierno de 1933, Salinas dej&oacute; patente en una carta a su amada su gran desprecio por la ineptitud y el bajo nivel de la clase pol&iacute;tica con la cual tuvo que relacionarse en Santander durante todo aquel tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Santander, 30 enero [de 1933]</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>D&iacute;as cansados &eacute;stos de Santander. Y es l&aacute;stima, porque despu&eacute;s de atravesar ayer una Espa&ntilde;a nevada y hostil, nos encontramos aqu&iacute; con un sol hermoso y una temperatura espl&eacute;ndida, bien dignas de ser disfrutadas. Hoy ser&aacute; m&aacute;s cansado a&uacute;n. Es la entrega oficial del Palacio a la Universidad Internacional. Yo, con otro miembro del Patronato, recibiremos a esa arrepentida Magdalena que despu&eacute;s de pecar con la Monarqu&iacute;a se enmienda ahora con la Rep&uacute;blica. </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Estar&eacute; todo el d&iacute;a entre ese elemento odioso llamado las autoridades y que denota lo f&aacute;cil que es gobernar un pa&iacute;s cuando se deja regir por semejantes idiotas. De lejos le parece a uno, al c&aacute;ndido vulgo, que su gobernador, su alcalde, son seres infinitamente sabios y capaces, alumbrados de todas las virtudes. </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>De cerca se ve que son pobres gentes mediocres abrumadas por un nombre. No es mi g&eacute;nero. Prefiero cien veces la gente del pueblo, no adulterada, ignorante, espont&aacute;nea, si tiene finura natural, a estos pseudo-todo: pseudo intelectuales, pseudo educados, pseudo gobernantes. Nunca escoger&eacute; mis amigos ni mis compa&ntilde;&iacute;as por el lugar social ni por el renombre. </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Durante aquellos meses, cruciales para la puesta en marcha de la Universidad Internacional, Salinas pens&oacute; que su presencia en Santander era la excusa perfecta para propiciar nuevos encuentros con Katherine, y le propuso verse de nuevo en el verano, ofreci&eacute;ndose a financiar el viaje de su propio bolsillo, y planteando como coartada para su estancia la realizaci&oacute;n de un supuesto proyecto de investigaci&oacute;n en la Biblioteca Men&eacute;ndez Pelayo.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>[Madrid] 21 enero [de 1933]</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>(&hellip;) &iexcl;T&uacute;, hecha para gozar lo exterior, sensible a la belleza del mundo externo, con hermosos ojos, hermosos o&iacute;dos, labios sin igual, est&aacute;s amando a un ser que no puedes ver, ni o&iacute;r, tienes que besarle en el aire! Y lo aceptas, con esa franca alegr&iacute;a y decisi&oacute;n tan tuyas, tan juveniles. Y a&uacute;n me dices que eso no es nada. &iexcl;Y yo, yo que no quiero ser sombra, ni recuerdo, sino hombre de carne y hueso y alma, para ti, teniendo que ofrecerte esto: letras, cartas, amor por el aire! Katherine, si vieras, esto me lleva a hablarte del verano, de nuestro (?) verano. Conf&iacute;o en ti totalmente: s&eacute; que vendr&aacute;s si puedes, lo s&eacute;. Pero no tengo m&aacute;s remedio que insistir en algo que te he dicho ya (&hellip;) me sobra dinero este a&ntilde;o: tengo un sueldo nuevo, el de la Universidad de Santander, tengo adem&aacute;s unos miles de pesetas totalmente m&iacute;os, en mi cuenta corriente. No lo necesito para nada, me molesta ahorrar, y ese dinero me dar&iacute;a asco y verg&uuml;enza si llegara el caso de que por &eacute;l no vinieras t&uacute; (&hellip;).</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Mira mi plan. T&uacute; pasar&iacute;as ocho d&iacute;as en Santander &laquo;trabajando en la Biblioteca Men&eacute;ndez Pelayo&raquo;, en julio. Nos ver&iacute;amos mucho (&iquest;mucho?, todo ser&iacute;a poco). Y despu&eacute;s yo me tomar&iacute;a mis diez d&iacute;as de vacaci&oacute;n, y nos ir&iacute;amos donde t&uacute; quisieras, como t&uacute; quisieras. Yo lo veo as&iacute;, empalmando tus d&iacute;as de Santander con nuestros d&iacute;as de vacaci&oacute;n donde t&uacute; escogieras o donde escojamos. No tengas miedo de la gente, todo ir&aacute; bien. Yo lo arreglar&eacute; todo. T&uacute; ser&aacute;s una se&ntilde;orita americana que trabaja en la Biblioteca, nada m&aacute;s. Yo ser&eacute; el Secretario de la Universidad. Pero por la ma&ntilde;ana y por la tarde y cuando sea necesario, esa se&ntilde;orita y ese se&ntilde;or tendr&aacute;n horas libres, y ser&aacute;n las mismas horas. Ya pienso hasta en los sitios adonde ir&iacute;amos, alma. Luego, despu&eacute;s de ocho d&iacute;as as&iacute;, yo tomar&iacute;a mi vacaci&oacute;n de diez d&iacute;as. Y pensar&iacute;amos cu&aacute;l sitio es mejor: sur de Francia, Pirineos, Galicia, Mediterr&aacute;neo. O Par&iacute;s. Y podr&iacute;a dejarte en el barco (&hellip;).</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Pedro</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>[En los m&aacute;rgenes]</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Un ruego: no me contestes inmediatamente a esto. Pi&eacute;nsalo bien, alma, y si no puedes decidir ahora d&eacute;jalo para m&aacute;s tarde. No me digas nada en firme -sobre todo si es no-. Dime simplemente que has recibido esta carta, para saberlo. No es necesario decidir ahora.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Alma, comprendes bien mi carta, &iquest;verdad? Verte, aunque fuese un minuto &iexcl;de lejos!</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Katherine accedi&oacute; a los deseos de Pedro Salinas y viaj&oacute; a Santander para encontrarse con &eacute;l y asistir a aquella primera edici&oacute;n de la flamante Universidad republicana de verano. Lo que claramente era una actividad privada (y clandestina) del secretario general de la Universidad, tuvo un claro impacto en el devenir de su inauguraci&oacute;n, ya que Salinas, euf&oacute;rico tras recibir su respuesta afirmativa, modific&oacute; las fechas oficiales de apertura de los cursos para acomodarlos al calendario del viaje de su amante desde Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>[Madrid] 10 febrero [de 1933]</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Cumplo mi promesa. Hechos. &iexcl;Pero qu&eacute; gusto hablar de estos hechos por hacer, por venir! Has intervenido, sin saberlo, poderosamente en la marcha de la Universidad de Santander. Deb&iacute;an comenzar los cursos, as&iacute; estaba acordado por el Comit&eacute; de Estudios, el 28 de junio. Pero al saber yo que tu vapor llegaba a Europa el 21 o el 20, he cambiado la fecha, retras&aacute;ndola hasta el 1 o el 3 de julio. De otro modo era totalmente imposible que te pudiera ver algunos d&iacute;as, solos los dos, en Francia. Mi plan es el siguiente: arreglarme una conferencia en Zurich, el 18 o el 19. Con ese pretexto saldr&iacute;a de Espa&ntilde;a, s&oacute;lo porque es un viaje r&aacute;pido, y al regreso detenerme en Par&iacute;s el mayor n&uacute;mero posible de d&iacute;as. Claro es que lo que har&eacute; ser&aacute; irme Zurich-Cherbourg, a esperarte como ya te esper&eacute; una vez en Tarragona, pero con m&aacute;s amor y alegr&iacute;a a&uacute;n que entonces. Cherbourg, 20 de junio. &Eacute;stas son para m&iacute; por el momento las cuatro palabras m&aacute;s hermosas del diccionario. Iremos donde t&uacute; quieras: Par&iacute;s es quiz&aacute; lo mejor para estar solos. Yo tengo que estar en Santander dos d&iacute;as antes, por lo menos, de empezar el curso, esto es el 1, si empieza el 3. Y antes tengo que dar una vuelta por Madrid, de dos d&iacute;as, para dejar las cosas del &Iacute;ndice Literario arregladas. Podemos volver a Espa&ntilde;a juntos. El d&iacute;a 3 empieza la Universidad. Ya entonces todo depende de ti. En Santander podr&iacute;as trabajar en la Biblioteca Men&eacute;ndez Pelayo. Yo tendr&eacute; siempre horas para nosotros en el d&iacute;a, estate segura. Podr&iacute;amos vernos a diario, y la Universidad y la Biblioteca te ofrecer&iacute;an excelente pretexto para pasar all&iacute; una temporada. Yo estar&eacute; solo, y acaso pase por all&iacute; posiblemente alguna de mis benditas cu&ntilde;adas, pero no me estorbar&aacute;n, ya lo arreglar&eacute; yo. Mi mujer no va a Santander porque en julio da a luz su hermana en Madrid, y se queda para acompa&ntilde;arla. Luego, &iquest;cu&aacute;ndo podr&eacute; yo tomarme esa semana de vacaci&oacute;n? Ya es m&aacute;s dif&iacute;cil de prever, y no lo creo posible antes de la segunda semana de agosto, del 7 al 13. Pero adem&aacute;s de poder vernos a diario en Santander, los s&aacute;bados y domingos ser&iacute;an excelentes para coincidir, casualmente, en alg&uacute;n sitio cercano. Desde el 4 de septiembre estar&eacute; libre y pasar&eacute; entonces ocho d&iacute;as, del 4 al 10, en Madrid, que ser&iacute;an totalmente nuestros. Pero me temo que sea ya muy tarde para ti. T&uacute; acomoda &eacute;stas a tus posibilidades lo mejor posible para ti (&hellip;)</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En las siguientes cartas de Salinas a Katherine quedaron en evidencia todas las tensiones e incertidumbres que rodearon los meses previos a la inauguraci&oacute;n de la Universidad, y c&oacute;mo las playas de Santander, y los ba&ntilde;os de sol y mar junto a sus amigos, lograron apaciguar su ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>[Santander,] 20 mayo [de 1933]</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>(&hellip;) Este viaje a&nbsp;Santander&nbsp;est&aacute; resultando el m&aacute;s fatigoso de todos. Yo que he tra&iacute;do poemas en borrador para terminar y cartas de alguna persona para no terminarlas, para seguirlas, no he podido tocar a esta hora ni uno de esos papeles. Se echa ya encima la inauguraci&oacute;n. Son tantas y tantas las cosas que hay que tener previstas que no da de s&iacute; el tiempo. Tengo el mismo miedo de un explorador que de lejos encuentra accesible la monta&ntilde;a a la que ha de subir pero conforme se acerca a ella se da cuenta de su magnitud. T&uacute; acaso no comprendas bien esto porque en tu pa&iacute;s el trabajo est&aacute; organizado de un modo m&aacute;s racional y eficaz, pero en Espa&ntilde;a y para una obra como &eacute;sta no se puede hacer de otro modo. Tengo a dos personas conmigo, aqu&iacute; en Santander, y sin embargo de poco me sirven. Y hoy he hecho una tonter&iacute;a m&aacute;s. Dorm&iacute; mal y me encontraba ya cansado pero hac&iacute;a un d&iacute;a tan hermoso que no pude resistir a la tentaci&oacute;n, y me fui a la playa con Caneja, el m&eacute;dico director del hospital Valdecilla, que es del Patronato, me di un ba&ntilde;o de sol y de mar soberbio y como hac&iacute;a fr&iacute;o para estar inm&oacute;vil jugamos en la playa a la pelota a pala. Delicioso, no hab&iacute;a casi nadie y pas&eacute; el rato muy bien. Me acord&eacute;, naturalmente de mi nadadora, de su ritmo inolvidable, de aquel brazo entrando y saliendo, de la luz en un rostro, de un castillo en la arena, de Franklin, de no s&eacute; cu&aacute;ntas cosas m&aacute;s. De una sobre todas. De que era el d&iacute;a 20 y de un mes, ese enorme abismo de un mes es lo que me separa de la nadadora m&iacute;a. &iquest;Ser&aacute; este mes castillo en la arena? Tendido al sol, en la playa, te viv&iacute; con una intensidad feroz, unos momentos. &Eacute;sos son los que valen por la carta de hoy (&hellip;).</strong></em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ejemplar original incluido en el repositorio del epistolario de Pedro Salinas a Katherine Whitmore.                            </span>
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        El primer curso de verano lleg&oacute; a su fin y Salinas, en una nueva carta a Katherine, se muestra satisfecho de su gesti&oacute;n, y admite abiertamente a Katherine que su encuentro en Santander ha tenido un impacto determinante en el tono de su escritura. Aquellas jornadas de est&iacute;o junto a ella inspiraron el contenido del primer volumen de su trilog&iacute;a de poes&iacute;a amorosa, 'La voz a ti debida'.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Santander, 7 de septiembre de 1933</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Ya se cerr&oacute; la Universidad Internacional. La clausura fue sencilla, sin pompa ni solemnidad. El Presidente del Consejo Nacional de Cultura pronunci&oacute; unas palabras de despedida. Yo no pensaba hablar, pero los estudiantes reclamaron con grandes aplausos mi intervenci&oacute;n, y tuve que decir unas cuantas tonter&iacute;as que fueron ovacionadas. My dear dearest quiz&aacute; se hubiese emocionado un poco al ver a su dear lamb (corderito) aclamado, pero el dear lamb no se emocion&oacute;, te lo aseguro. Era poca compensaci&oacute;n y harto ruidosa, para los muchos disgustos que me han dado estos bergantes. Hoy, al ver La Magdalena casi desierta ya no he podido por menos de sentirme pose&iacute;do por una emoci&oacute;n rara. &iquest;Sabes? Como de incredulidad ante lo pasado. &iquest;Es posible que aquel proyecto m&iacute;o haya sido esta realidad? Me he acordado de una tarde de junio, 1932, en la Sierra de Guadarrama. Cinco personas sentadas en la yerba a la sombra de los pinos. Una de ellas el Ministro. Otra tu dear lamb (que a&uacute;n no lo era). Y yo leyendo una hoja de papel, en la que cab&iacute;a todo el proyecto de la U.I. Lo que yo le&iacute;a entonces acaba de ser realizado ahora. Y yo siento como una sorpresa de que lo que naci&oacute; en m&iacute; como un capricho m&aacute;s de la fantas&iacute;a [se] haya plasmado en lo de este verano. &iquest;Orgullo? No. Me conoces lo bastante para saber que no van mis flechas a esos blancos. Pero, hoy, al acabar, cuando veo que no ha fracasado la U.I., disgusto ni indiferencia tampoco, te lo confieso. Vuelvo los ojos atr&aacute;s, miro lo que hemos hecho este verano, recuerdo los elogios y alabanzas y me digo: &iquest;Pero es obra m&iacute;a, esto? Y lo ha sido, &iquest;por qu&eacute; neg&aacute;rmelo? No la vanidad, sino un elemental deber de justicia conmigo mismo me dice que yo soy el autor, el inventor de esta realidad reci&eacute;n acabada. Y recuerdo Barcelona, mi nombramiento hecho, cuando estaba all&iacute;, contigo, y quiero creer que t&uacute; me trajiste suerte, que te un&iacute;as ya al destino de la obra (&hellip;)</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Porque con un raro azar, paralelamente a la U.I. se iba haciendo mi libro de versos (La voz), el que m&aacute;s contento me tiene, el que m&aacute;s directa y hondamente me expresa. Ah&iacute; s&iacute; que me encuentro, &eacute;se s&iacute; que soy yo, sin dudar. Y ese yo es el que quiero, el que deseo que viva, porque es el tuyo, el que t&uacute; suscitaste, el que has sacado de m&iacute;, amor de mi vida. El otro ser&aacute; o no ser&aacute;, vivir&aacute; o no, pero &eacute;ste es el que ans&iacute;o ver vivo, el que pide prolongaci&oacute;n, aumento, eternidad, el que quiere salvarse de lo mortal con tu nombre.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Pedro</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Finalizado el verano, recurrieron a la relaci&oacute;n epistolar, y Katherine regres&oacute; a Santander en el curso acad&eacute;mico 1934-1935 como responsable de un grupo de estudiantes del Smith College que participaron en un programa de inmersi&oacute;n en la cultura hisp&aacute;nica. La ciudad fue de nuevo el escenario donde compartieron fugazmente espacio &iacute;ntimo y tiempo. 
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                Grupo de estudiantes extranjeros recibiendo una clase de Lengua española en la zona de El Sardinero el 18 de julio de 1934.                            </span>
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        Fue precisamente entonces cuando Margarita Bonmat&iacute; acab&oacute; descubriendo la infidelidad de su marido y, sumida en una profunda depresi&oacute;n, se arroj&oacute; al r&iacute;o, aunque lograron rescatarla del agua y llevarla a casa. Ese intento de suicidio fue el detonante para que Salinas interrumpiera la relaci&oacute;n con Katherine.
    </p><p class="article-text">
        Con el inicio de la guerra civil, Salinas abandon&oacute; Espa&ntilde;a y se fue a Estados Unidos, en una especie de autoexilio, mientras su esposa y sus hijos se refugiaron en Argel en casa de los padres de Margarita.&nbsp;Tras un tiempo de separaci&oacute;n, Salinas logr&oacute; el reagrupamiento familiar en Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Katherine se hab&iacute;a casado con un compa&ntilde;ero de departamento, el profesor Brewer Whitmore, que muri&oacute; poco tiempo despu&eacute;s tras un accidente de coche. Salinas y Katherine recuperaron el contacto epistolar, y se volvieron a ver una sola vez m&aacute;s, ya en Estados Unidos, en un encuentro dif&iacute;cil. Al poeta le hab&iacute;an diagnosticado un&nbsp;c&aacute;ncer,&nbsp; pero no le dijo nada a Katherine, y falleci&oacute; en Boston el 4 de diciembre de 1951, acompa&ntilde;ado de su esposa.
    </p><p class="article-text">
        Tras su muerte&nbsp;comenzaron a surgir rumores sobre la existencia de una amante. Otro compa&ntilde;ero de la generaci&oacute;n del 27, Jorge Guill&eacute;n, conocedor de la historia, logr&oacute; convencer a Katherine para que hiciese p&uacute;blica la correspondencia que hab&iacute;a mantenido con Salinas. Ella ten&iacute;a ya 87 a&ntilde;os y accedi&oacute; a donarla a la Universidad de Harvard en 1979 con una &uacute;nica condici&oacute;n: que no se diesen a conocer hasta que no hubieran pasado dos d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        Con esa decisi&oacute;n, Katherine trat&oacute; de darse un margen lo suficientemente amplio como para no estar viva cuando se desvelara la verdad de su historia de amor con Salinas. Gracias a ello, hoy se sabe que el poemario&nbsp;'La voz a ti debida', una de las cimas de la poes&iacute;a amorosa contempor&aacute;nea, fue inspirado por Katherine en el verano santanderino y, adem&aacute;s, se comprende mejor el sentido de versos como este: &ldquo;S&oacute;lo muere un amor que ha dejado de so&ntilde;arse hecho materia y que se busca en tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre su relaci&oacute;n con el poeta, Katherine escribi&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s de su conclusi&oacute;n: &ldquo;Fue emocionante, alegre, devastador y triste para ambos. Verdaderamente ten&iacute;a &rdquo;'Beauty, and Wonder, and Terror', cita del&nbsp;Epipsychidion&nbsp;de Shelley&nbsp;que sirve de prefacio en&nbsp;'La voz a ti debida'. Cuando releo sus cartas despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os y paso las p&aacute;ginas de los exquisitos vol&uacute;menes que encuadern&oacute; especialmente para m&iacute;, me pregunto c&oacute;mo el destino pudo ser tan amable conmigo&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/verte-fuese-minuto-lejos-cartas-secretas-pedro-salinas-katherine-r-whitmore-santander_132_12928906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 20:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Verte, aunque fuese un minuto de lejos": las cartas secretas de Pedro Salinas a Katherine R. Whitmore desde Santander]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Santander,Poesía,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónica de un proyecto cultural frustrado: bellas artes y cultura bajo las bombas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/cronica-proyecto-cultural-frustrado-bellas-artes-cultura-bombas_132_12714059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/207e481b-cfa6-4a3f-b6d1-a0e58a6e52d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128878.jpg" width="907" height="510" alt="Crónica de un proyecto cultural frustrado: bellas artes y cultura bajo las bombas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el otoño de 1936, en un tiempo en el que la guerra amenazaba ya las precarias fronteras de la provincia de Santander, todavía alguien fue capaz de realizar apuestas culturales valientes. Ocho meses más tarde, la caída del Frente Norte en manos de las tropas franquistas se llevó por delante aquel atisbo de región autónoma </p><p class="subtitle">Archivo - Artistas y creadores al servicio de la República: los sueños de libertad de los "soldados con pincel"</p></div><p class="article-text">
        El arquitecto santanderino Deogracias Mariano Lastra -conocido en &eacute;poca republicana como Mariano Lastra- sorprendi&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica el mi&eacute;rcoles 12 de noviembre de 1936 con un art&iacute;culo publicado en el diario El Cant&aacute;brico en el que daba a conocer un cuidado anteproyecto de Museos Provinciales y Escuela de Bellas Artes. El arquitecto asumi&oacute; con ello el reto lanzado por la Comisi&oacute;n de Bellas Artes del Frente Popular para la creaci&oacute;n de un museo provincial. 
    </p><p class="article-text">
        Formado en la escuela de Leonardo Rucabado, Lastra hab&iacute;a establecido un di&aacute;logo fluido entre el neo-regionalismo monta&ntilde;&eacute;s y las vanguardias europeas de entreguerras, construyendo, en apenas diez a&ntilde;os, una serie de edificios que representaron los inicios de la arquitectura moderna en la regi&oacute;n, entre ellos: el edificio de viviendas de la plaza del Reenganche, el de la esquina de la calle Fern&aacute;ndez de Isla y, sobre todo, la sede del Ateneo Popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra de Lastra se sustentaba en un compromiso social muy acorde al pensamiento republicano de la denominada &ldquo;generaci&oacute;n del 25&rdquo;: un conjunto de profesionales que, partiendo de la arquitectura europea del momento, apostaron por una renovaci&oacute;n de la espa&ntilde;ola, mediante el respeto y el aprecio a sus valores de identidad y tradici&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mejor etapa profesional de Mariano Lastra transcurre desde el año 1925 hasta su salida de Santander en agosto de 1937 como exiliado. Corresponde a un tiempo en el cual su arquitectura respira cosmopolitismo y libertad, mientras que despliega su compromiso social desde su cargo como concejal republicano en el Ayuntamiento de Santander</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con sus depurados bocetos, Lastra defendi&oacute; en aquel art&iacute;culo de prensa un museo concebido como &ldquo;un organismo vivo de Arte y Cultura&rdquo;. Para ello dividi&oacute; el equipamiento en dos partes: la principal dedicada a Museo, y otra habilitada como Escuela de Bellas Artes. Sobre su emplazamiento, el arquitecto asegur&oacute;: &ldquo;El edificio requiere centridad (sic), que tenga facilidad de acceso, pr&oacute;ximo a n&uacute;cleos importantes por la doble funci&oacute;n de Museo y Academia que tiene el edificio proyectado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lastra propuso una distribuci&oacute;n interior en la cual, adem&aacute;s de salas para la exposici&oacute;n de pintura, escultura, estampas y grabados, se habilitaba un espacio destinado a exposiciones temporales, conferencias y conciertos, adem&aacute;s de &ldquo;un jard&iacute;n de estatuas limitado por un p&oacute;rtico de columnas en cuyo fondo y en <em>panneau </em>se decorar&iacute;a con pinturas al fresco de autores contempor&aacute;neos rodeando un estanque encuadrado por esculturas cl&aacute;sicas y modernas&rdquo;.
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            <span class="title">
                El arquitecto santanderino Deogracias Mariano Lastra.                            </span>
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        Resulta conmovedor comprobar c&oacute;mo, en el oto&ntilde;o de 1936, en un tiempo en el que la guerra amenazaba ya las precarias fronteras de la provincia,&nbsp;todav&iacute;a alguien fue capaz de realizar apuestas culturales tan valientes. Ocho meses m&aacute;s tarde, la ca&iacute;da del Frente Norte en manos de las tropas franquistas se llev&oacute; por delante aquel atisbo de regi&oacute;n aut&oacute;noma que el Consejo Interprovincial de Santander, Palencia y Burgos apenas logr&oacute; esbozar en sus 13 meses de azarosa existencia.
    </p><h2 class="article-text">Trayectoria, presencia social y actividad pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        A pesar de su residencia en un espacio perif&eacute;rico como Santander, Mariano Lastra propuso, a lo largo de su trayectoria, una inteligente hibridaci&oacute;n formal que transit&oacute; desde el lenguaje tradicional de la arquitectura regionalista hacia el estilo racionalista, con el resultado de una obra de gran singularidad, capaz de adaptarse de forma natural al entorno y al paisaje del norte.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Mariano Lastra conoce las obras de vanguardia del movimiento moderno que se están realizando en Europa, a través de los escasos libros y revistas que le llegan a Santander, y asume públicamente el reto lanzado por las autoridades de la provincia para contar con equipamientos culturales destinados a las Bellas Artes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lastra fue un arquitecto muy dotado para la armon&iacute;a y la proporci&oacute;n, lo que se apreci&oacute; siempre en las acertadas composiciones de sus vol&uacute;menes, el orden de las fachadas, y la elegancia y delicadeza de los austeros y contenidos elementos ornamentales que emple&oacute; en el dise&ntilde;o de muebles y molduras. A lo largo de su carrera trabaj&oacute; en todas las escalas y tipolog&iacute;as, y ofreci&oacute; sus opiniones y reflexiones a trav&eacute;s de escritos sobre la ciudad, el futuro de los barrios y los trazados urbanos, o la necesidad de disponer de edificios p&uacute;blicos, cines, hospitales, escuelas, viviendas o pabellones para mejorar la vida de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su compromiso social lo llev&oacute; a afiliarse en el Partido Republicano Radical Socialista y convertirse en concejal del Ayuntamiento de Santander durante todo el periodo republicano. Desde all&iacute; desarroll&oacute; una importante labor educativa y cultural, dotando de un fuerte impulso al Ateneo Popular, del que fue presidente desde 1928 hasta su desaparici&oacute;n en agosto de1937. 
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            <span class="title">
                Plano perspectiva de la fachada del Ateneo Popular de Santander realizada en 1935.                            </span>
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        Lastra mantuvo una gran amistad con artistas y escritores como Ricardo Bernardo, Daniel Alegre o Manuel Llano, y ejerci&oacute; como interlocutor con Pedro Salinas en el proceso de gestaci&oacute;n de la Universidad Internacional de Verano de Santander. En julio de 1937 fue nombrado miembro de la Junta Delegada Provincial de Incautaci&oacute;n, Protecci&oacute;n y Conservaci&oacute;n del Tesoro Art&iacute;stico de Santander, aunque apenas pudo desarrollar su labor al caer Santander en manos de las tropas franquistas solo un mes m&aacute;s tarde. 
    </p><p class="article-text">
        Su compromiso pol&iacute;tico le oblig&oacute; a exiliarse en Marsella junto a su familia -mujer, hijos y varios hermanos- hasta su regreso a Santander en abril de 1941, seguro ya de que se hab&iacute;a librado de cualquier tipo de represalia.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco retom&oacute; su actividad profesional, aunque el pa&iacute;s al que hab&iacute;a vuelto le result&oacute; desconocido. A partir de entonces, ya no pudo realizar su obra con la libertad creativa de la que hab&iacute;a gozado durante la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 30.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/cronica-proyecto-cultural-frustrado-bellas-artes-cultura-bombas_132_12714059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 20:47:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónica de un proyecto cultural frustrado: bellas artes y cultura bajo las bombas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Arte,Segunda República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La influencia creciente de los medios de comunicación: panfletos y soflamas de radio como armas de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/influencia-creciente-medios-comunicacion-panfletos-soflamas-radio-armas-guerra_132_12714160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f6c9744-a4c0-4663-be67-a256adfdf4cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128884.jpg" width="1321" height="743" alt="La influencia creciente de los medios de comunicación: panfletos y soflamas de radio como armas de guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de los rasgos definitorios de la Segunda República fue el acceso de las masas a la esfera pública y política. La prensa y la radio se convirtieron en los dos herramientas básicas en las calles y en el frente de batalla</p><p class="subtitle">Archivo - Sin novedad en el frente cántabro: la incierta vida en las trincheras</p></div><p class="article-text">
        En las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, la comunidad campesina y patriarcal de Cantabria, cimentada sobre valores tradicionales y actitudes conservadoras, evolucion&oacute; hacia una sociedad de masas, urbana, con un incipiente sentido de clase, y portadora de nuevos valores a trav&eacute;s de los cuales se identific&oacute; con otro mundo exterior a la propia regi&oacute;n. La prensa escrita y la radio se convirtieron en los dos grandes medios de comunicaci&oacute;n social de ese nuevo tiempo. Su control, manipulaci&oacute;n y difusi&oacute;n fueron objeto del inter&eacute;s del poder econ&oacute;mico, el poder pol&iacute;tico y el eclesi&aacute;stico, plenamente conscientes de su capacidad de influencia.
    </p><h2 class="article-text">La prensa diaria</h2><p class="article-text">
        El universo period&iacute;stico de la provincia reflej&oacute; con bastante precisi&oacute;n el amplio espectro ideol&oacute;gico de la sociedad de aquel momento. En el caso de los cuatro diarios de tirada regional, dos de ellos estuvieron claramente identificados con la causa republicana: <em>El Cant&aacute;brico</em>, de tradici&oacute;n anticlerical, el m&aacute;s moderno y m&aacute;s le&iacute;do en la provincia, y <em>La Regi&oacute;n</em>, m&aacute;s radical y de tendencia socialista, con una l&iacute;nea editorial de denuncia permanente de las maniobras de la derecha regional. Otros dos daban voz a las clases acomodadas: era el caso de <em>El Diario Monta&ntilde;&eacute;s</em>, bajo la f&eacute;rrea autoridad del Obispado, abiertamente conservador y antirrepublicano, y <em>La Voz de Cantabria</em>, financiado por la Agrupaci&oacute;n Regional Independiente, una coalici&oacute;n pol&iacute;tica que agrup&oacute; a la derecha santanderina y cuyos contenidos sirvieron a los intereses de la burgues&iacute;a de la ciudad. Por su parte, algunos semanarios de &aacute;mbito comarcal como <em>El Impulsor </em>de Torrelavega, <em>La Voz de Castro</em> o el <em>Ebro </em>de Reinosa, fueron b&aacute;sicamente medios con voluntad de influencia pol&iacute;tica antes que proyectos empresariales con vocaci&oacute;n informativa. 
    </p><p class="article-text">
        Tras el fracaso definitivo del golpe militar en Santander, toda la prensa regional qued&oacute; bajo el control de las autoridades republicanas, sirviendo de correa de transmisi&oacute;n para informaciones, consignas y disposiciones oficiales. A partir de ese momento, el pluralismo ideol&oacute;gico fue sustituido por la uniformidad y la censura previa. Las noticias y los art&iacute;culos se centraron en los aspectos b&eacute;licos y reivindicativos de las organizaciones que conformaron el Frente Popular, tratando de mantener la tensi&oacute;n ciudadana, la moral alta y la confianza en la &ldquo;inminente&rdquo; victoria republicana. Adem&aacute;s, una parte de sus p&aacute;ginas se emplearon a modo de estafeta para que los milicianos santanderinos se comunicaran con sus familias, dando cuenta de su estado de &aacute;nimo y salud desde los diversos frentes de guerra.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Tras el fracaso definitivo del golpe militar en Santander, toda la prensa regional quedó bajo el control de las autoridades republicanas, sirviendo de correa de transmisión para informaciones, consignas y disposiciones oficiales. A partir de ese momento, el pluralismo ideológico fue sustituido por la uniformidad y la censura previa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fue en ese momento cuando el creciente triunfalismo, las exageraciones de los supuestos &eacute;xitos en el frente b&eacute;lico y la ocultaci&oacute;n de una parte de la realidad, se convirtieron en los rasgos cotidianos de la prensa regional, cuyo predominio callejero empez&oacute; a ser disputado por un universo de pasquines, boletines y &oacute;rganos de informaci&oacute;n lanzados por las distintas organizaciones que conformaron el Frente Popular provincial.
    </p><h2 class="article-text">La prensa del ej&eacute;rcito, los partidos y las organizaciones juveniles</h2><p class="article-text">
        Con el estallido de la guerra se produjo una fuerte competencia entre las organizaciones pol&iacute;ticas por su influencia en la opini&oacute;n p&uacute;blica, inici&aacute;ndose una carrera contrarreloj para disponer de &oacute;rganos de expresi&oacute;n propios que fijaran su posici&oacute;n, tanto en los frentes como en la vida cotidiana de la retaguardia.
    </p><p class="article-text">
        Dos fueron las cabeceras que actuaron como &oacute;rganos de prensa dirigidos a los milicianos y soldados del Cuerpo de Ej&eacute;rcito de Santander. La primera en aparecer fue <em>Combate - Semanario para la frente</em>, editada por la Secretar&iacute;a de Propaganda del P.S.O. en el Norte de Espa&ntilde;a. La segunda fue <em>Consignas</em>, un bolet&iacute;n del servicio de propaganda del Estado Mayor y Comisar&iacute;a de Guerra de Santander, cuyo contenido fue elaborado exclusivamente por militares y comisarios pol&iacute;ticos, para su distribuci&oacute;n entre los diferentes batallones en la retaguardia y en el frente. 
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                    alt="Periodistas extranjeros y jóvenes reinosanas el dia de la ocupación de la ciudad el 16 de agosto de 1937."
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                Periodistas extranjeros y jóvenes reinosanas el dia de la ocupación de la ciudad el 16 de agosto de 1937.                            </span>
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        Por su parte, los partidos pol&iacute;ticos lanzaron a la calle y distribuyeron en las trincheras numerosas publicaciones. El bolet&iacute;n m&aacute;s madrugador fue el de los comunistas, que el 7 de noviembre de 1936 volvieron a imprimir <em>El Proletario</em>, con el subt&iacute;tulo de <em>Semanario Comunista - &Oacute;rgano del Partido Comunista de Santander</em>. Sus contenidos estaban muy centrados en su lucha particular contra aquellos que disintieron de la l&iacute;nea pol&iacute;tica oficial, haciendo especial incidencia en sus adversarios tradicionales: los troskistas y los anarquistas. En sus p&aacute;ginas se prest&oacute; una singular relevancia a la situaci&oacute;n del campesinado monta&ntilde;&eacute;s, iniciando una importante campa&ntilde;a de proselitismo entre los agricultores y ganaderos de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 1937 fueron los anarquistas quienes sacaron a la calle <em>Adelante! - &Oacute;rgano de la Federaci&oacute;n Comarcal Monta&ntilde;esa de las Juventudes Libertarias</em>, que cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n de importantes l&iacute;deres como Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Malo o Jenaro de la Colina, e incluso, del escritor Manuel Llano. Aunque su vida como publicaci&oacute;n fue bastante ef&iacute;mera, sus art&iacute;culos se centraron en aspectos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos del anarquismo, en &aacute;mbitos como la educaci&oacute;n, el debate siempre candente entre la conveniencia, o no, de simultanear la guerra y la revoluci&oacute;n, o la situaci&oacute;n de las condiciones de vida del campo monta&ntilde;&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El &oacute;rgano de expresi&oacute;n de la Federaci&oacute;n Socialista Monta&ntilde;esa se denomin&oacute; <em>Recta</em>. Una publicaci&oacute;n con periodicidad mensual, de peque&ntilde;o formato y gran extensi&oacute;n que, en sus&nbsp;p&aacute;ginas, defendi&oacute; la legitimidad republicana y la l&iacute;nea de actuaci&oacute;n del Consejo Interprovincial de Santander, Palencia y Burgos, cuyas tesis fundamentales fueron siempre la necesidad de cooperaci&oacute;n entre los socialistas y los comunistas, la unidad de mando y la disciplina, el rechazo a ensayos revolucionarios paralelos a la guerra y el fomento del cooperativismo como elemento clave en la emancipaci&oacute;n de la clase trabajadora monta&ntilde;esa. 
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                    alt="Dos soldados republicanos leen el periódico en el frente de guerra."
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                Dos soldados republicanos leen el periódico en el frente de guerra.                            </span>
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        Las Juventudes Socialistas de Santander, por su parte, gestaron <em>Nueva Ruta</em>, un peri&oacute;dico dirigido por un adolescente Eulalio Ferrer cuyo &eacute;xito popular result&oacute; fulgurante. En muy pocos n&uacute;meros, <em>Nueva Ruta</em> pas&oacute; de los 10.000 ejemplares iniciales, a los 25.000 que se lograron distribuir en febrero de 1937 mediante un sistema de venta alternativo al de la prensa tradicional, basado en suscripciones y en la distribuci&oacute;n callejera directa por parte de los siempre activos militantes de JSU.
    </p><p class="article-text">
        Un factor determinante que contribuy&oacute; a la expansi&oacute;n de <em>Nueva Ruta</em> (y que lo llev&oacute; a superar en ventas al resto de cabeceras regionales) fue la publicaci&oacute;n en sus p&aacute;ginas de &ldquo;listas negras&rdquo; con los nombres de miembros de las familias santanderinas de derechas a los que se supon&iacute;a simpatizantes del bando sublevado y desafectos a la Rep&uacute;blica. Este &ldquo;se&ntilde;alamiento&rdquo; de los supuestos enemigos provoc&oacute; la inquietud permanente de todos aquellos que temieron ver su nombre publicado en el bolet&iacute;n. Su inclusi&oacute;n en dichas listas fue percibida como una aut&eacute;ntica sentencia de muerte y, a consecuencia de ello, el semanario sufri&oacute; un asalto en mayo de 1937, que siempre se atribuy&oacute; a la quinta columna santanderina.
    </p><h2 class="article-text">El derrumbe del Frente Norte en la prensa regional</h2><p class="article-text">
        En la primavera de 1937 la situaci&oacute;n de&nbsp;la guerra se volvi&oacute; m&aacute;s comprometida para los intereses republicanos. A partir de ese momento, cada repliegue militar se anunci&oacute; en la prensa como una estrategia para asegurar posiciones m&aacute;s seguras; las noticias sobre el desmoronamiento del frente vasco y la ca&iacute;da de Bilbao se publicaron con varios d&iacute;as de retraso, minimizando lo detalles de la derrota, a pesar de que todo el mundo era testigo de la constante llegada de caravanas de huidos que buscaban refugio en la provincia. 
    </p><p class="article-text">
        A principios del verano de 1937 empezaron a escasear numerosos suministros b&aacute;sicos, entre ellos, la tinta de impresi&oacute;n y el papel. La precaria situaci&oacute;n fue aprovechada por el delegado del Gobierno, el socialista Juan Ruiz Olazar&aacute;n, para reforzar su propio liderazgo, y el 28 de junio dict&oacute; una orden por la cual prohibi&oacute; la publicaci&oacute;n de todos los peri&oacute;dicos de Santander y su reemplazo por una nueva cabecera concebida a modo de diario &uacute;nico: <em>Rep&uacute;blica</em>. Con este intento de monopolio informativo se trat&oacute; de unificar los mensajes de cara a mantener el esp&iacute;ritu de los milicianos en el frente de guerra, cuya moral de combate se iba resquebrajando progresivamente. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">A principios del verano de 1937 empezaron a escasear numerosos suministros básicos, entre ellos, la tinta de impresión y el papel. La precaria situación fue aprovechada por el delegado del Gobierno, que dictó una orden por la cual prohibió la publicación de todos los periódicos de Santander y su reemplazo por una nueva cabecera concebida a modo de diario único: &#039;República&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>Rep&uacute;blica </em>solo qued&oacute; sitio para las consignas militares del Cuerpo de Ej&eacute;rcito de Santander y los llamamientos desesperados de las organizaciones frente-populistas para la defensa de la regi&oacute;n. A partir del inicio de la ofensiva, la lectura de sus p&aacute;ginas, pese a la censura y la ocultaci&oacute;n, traslad&oacute; una imagen bastante precisa de la constante p&eacute;rdida de posiciones por parte del ej&eacute;rcito republicano. Los titulares se hicieron m&aacute;s grandes, y sus contenidos se transformaron en llamamientos a una defensa, &eacute;pica e imposible, de una ciudad cuyos habitantes deseaban, mayoritariamente, acabar cuanto antes con el castigo a que eran sometidos por la aviaci&oacute;n sublevada y mitigar el hambre y las privaciones que padec&iacute;an. En los &uacute;ltimos d&iacute;as de guerra, la falta de papel fue tan grande que el diario redujo su tirada y dej&oacute; de repartirse por las calles, peg&aacute;ndose directamente en las paredes y los tablones de anuncios.
    </p><p class="article-text">
        De <em>Rep&uacute;blica </em>se publicaron 57 n&uacute;meros, siendo el &uacute;ltimo el correspondiente al 24 de agosto, apenas tres d&iacute;as antes del colapso de Santander. La toma de la ciudad por los sublevados supuso el fin de toda una p&aacute;gina de la historia de la prensa santanderina. Publicaciones de tanto prestigio y solera como <em>El Cant&aacute;brico</em>, <em>La Voz de Cantabria</em> o <em>La Regi&oacute;n</em> nunca m&aacute;s volvieron a ver la luz, siendo reemplazados por el diario <em>Alerta</em>, editado por la Falange, en las instalaciones incautadas de <em>El Cant&aacute;brico</em>, y la reaparici&oacute;n de <em>El Diario Monta&ntilde;&eacute;s</em>, de nuevo al servicio de los intereses del Obispado.
    </p><h2 class="article-text">La radio</h2><p class="article-text">
        El impulso a la radiodifusi&oacute;n form&oacute; parte del proyecto de la II Rep&uacute;blica para favorecer una pol&iacute;tica nacional que cerrase la brecha cultural debida a las desigualdades entre los habitantes del campo espa&ntilde;ol y los de las ciudades. Como medio de comunicaci&oacute;n de los nuevos tiempos, la radio incorpor&oacute; a la ciudadan&iacute;a al debate de ideas, al mismo tiempo que acercaba la informaci&oacute;n inmediata de los hechos y acontecimientos originados en cualquier lugar del mundo, por remoto que fuese. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como medio de comunicación de los nuevos tiempos, la radio incorporó a la ciudadanía al debate de ideas, al mismo tiempo que acercaba la información inmediata de los hechos y acontecimientos originados en cualquier lugar del mundo, por remoto que fuese</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1933, y tras muchos meses de pruebas, desde unos estudios instalados en la calle Fern&aacute;ndez de Isla inici&oacute; su actividad la primera emisora de rango comercial en la regi&oacute;n: <em>Radio Santander</em>, con indicativo EAJ 32. Aunque en su ideario la emisora se autodenominaba como &ldquo;apol&iacute;tica y aconfesional&rdquo;, la ideolog&iacute;a de su impulsor, Eduardo P&eacute;rez del Molino, diputado a Cortes por la Uni&oacute;n de Derechas Agrarias, y m&aacute;s tarde diputado por la CEDA, la acerc&oacute; a la prensa conservadora, y tanto <em>La Voz de Cantabria</em> como <em>El Diario Monta&ntilde;&eacute;s</em> actuaron como propagadores y defensores de su actividad.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros oyentes de <em>Radio Santander</em> fueron unos pocos centenares de radioaficionados que captaron su se&ntilde;al mediante humildes sistemas de galena, o a trav&eacute;s de los receptores de mesa en el caso de los hogares m&aacute;s acomodados. Desde el principio, su programaci&oacute;n se bas&oacute; en conciertos de m&uacute;sica cl&aacute;sica y popular, programas de consejos m&eacute;dicos, charlas sobre agricultura o ganader&iacute;a, rese&ntilde;as literarias y espacios de noticias de car&aacute;cter local y nacional en conexi&oacute;n telef&oacute;nica con Madrid. Su agenda de emisiones const&oacute; de tres bloques diferenciados: el primero comenzaba a las 13:30 horas y finalizaba a las 15:00 horas; el segundo arrancaba a las 18:30 horas y acababa a las 20:00 horas, y finalmente, el tercero, se abr&iacute;a a las 21:00 horas para concluir a las 23:00 horas.
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                Reportaje sobre la apertura de la emisora de radio E.A.J 32 - Radio Santander el 29 de noviembre de 1933.                            </span>
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        La publicidad, junto con las cuotas mensuales de los socios protectores adheridos (unos 650 en sus inicios) fueron sus &uacute;nicas fuentes de ingresos. Los anuncios se emitieron en directo y de viva voz, desde el estudio; habitualmente en formato di&aacute;logo y a trav&eacute;s de sencillas historias o recomendaciones.
    </p><p class="article-text">
        El potencial de inmediatez de la radio obtuvo su pleno reconocimiento con el 17 de julio de 1936, al convertirse en el primer medio de comunicaci&oacute;n nacional que anunci&oacute; a la poblaci&oacute;n la sublevaci&oacute;n que se hab&iacute;a producido en los cuarteles de Marruecos. De inmediato se desvel&oacute; como un eficaz veh&iacute;culo de propaganda e influencia en la opini&oacute;n p&uacute;blica, tanto para los rebeldes sublevados como para los leales a la Rep&uacute;blica. Sin estar a&uacute;n claro el fracaso de la intentona golpista en la regi&oacute;n, el mismo 18 de julio el Frente Popular procedi&oacute; a la incautaci&oacute;n de<em> Radio Santander</em>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por toda la provincia, la escucha clandestina de las emisoras de radio del bando sublevado se convirtió en una práctica cotidiana durante toda la guerra civil, formando parte de las rutinas de muchas familias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para mejorar su influencia entre la poblaci&oacute;n se instalaron altavoces en la v&iacute;a p&uacute;blica de Santander, y se regul&oacute; la obligatoriedad de mantener la radio encendida en los comercios durante las horas de emisi&oacute;n de los partes oficiales de guerra. A partir de entonces, su programaci&oacute;n se conform&oacute; a base de m&uacute;sica, arengas militares, conexiones en cadena, y lectura de consignas y comunicados enviados desde el Gobierno Civil o el Ministerio de Gobernaci&oacute;n. El propio l&iacute;der del Frente Popular de Santander, Juan Ruiz Olazar&aacute;n, comenz&oacute; a hablar cada noche desde la emisora santanderina para los radioyentes de Guip&uacute;zcoa, Vizcaya y Cantabria. Sus alocuciones, al igual que las de otros significados dirigentes provinciales, se entregaban a la prensa con la obligaci&oacute;n de ser publicados al d&iacute;a siguiente en todos los medios regionales.&nbsp;
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            <span class="title">
                Tarjeta de control de receptores privados de radio de Santander puesta en circulación por el ejército sublevado nada más ocupar la ciudad en 1937.                            </span>
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        El enemigo interior tambi&eacute;n vivi&oacute; pendiente de las ondas; en su caso, las noticias de los avances y conquistas de los sublevados llegaban a sus hogares y escondites a trav&eacute;s de las ondas clandestinas, que tambi&eacute;n tra&iacute;an mensajes en clave, e instrucciones para las acciones de los grupos activos de la quinta columna regional. Esta actividad saboteadora trat&oacute; siempre de ser neutralizada por la polic&iacute;a republicana, que se afan&oacute; por realizar un censo para el control y la incautaci&oacute;n de los receptores de radio existentes en las casas de las familias consideradas como desafectas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su funci&oacute;n de monopolio informativo y de aliento a la poblaci&oacute;n, <em>Radio Santander</em> empez&oacute; a prestar una importante labor humanitaria mediante el servicio de Socorro. El estallido del conflicto en medio del verano dej&oacute; separadas a muchas familias en distintos puntos del pa&iacute;s y la necesidad de tener noticias sobre su estado y su paradero pronto empez&oacute; a inundar las ondas de mensajes cruzados. Conforme la guerra avanz&oacute;, y los frentes se desplazaron, fueron los refugiados y los soldados en el frente quienes utilizaron con m&aacute;s intensidad este medio para dar cuenta a las familias de su estado de salud.
    </p><p class="article-text">
        Finalizada la guerra, <em>Radio Santander</em> fue incautada y comenz&oacute; a emitir bajo el nombre de <em>Nueva Espa&ntilde;a</em>, hasta que fue devuelta a sus anteriores propietarios en el a&ntilde;o 1940.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/influencia-creciente-medios-comunicacion-panfletos-soflamas-radio-armas-guerra_132_12714160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Nov 2025 22:07:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La influencia creciente de los medios de comunicación: panfletos y soflamas de radio como armas de guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medios de comunicación,Cantabria,Guerra Civil Española,Memoria Histórica,Segunda República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artistas y creadores al servicio de la República: los sueños de libertad de los "soldados con pincel"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/artistas-creadores-servicio-republica-suenos-libertad-soldados-pincel_132_12713986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0eafefec-2820-481a-9431-e8b3235f76c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Artistas y creadores al servicio de la República: los sueños de libertad de los &quot;soldados con pincel&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los gobiernos republicanos de izquierdas entendieron la cultura como una herramienta de cambio social y político: promovieron la creación de escuelas de arte, impulsaron la publicación de numerosas revistas y mejoraron teatros y museos</p><p class="subtitle">Archivo - Las Misiones Pedagógicas en Cantabria: Cultura al servicio de las clases populares</p></div><p class="article-text">
        La llegada de la Rep&uacute;blica supuso un momento de efervescencia creativa y cultural sin precedentes, que r&aacute;pidamente tuvo su reflejo en un cambio de imagen de las cosas m&aacute;s cotidianas de la vida. Desde el primer momento, el nuevo Gobierno fue muy consciente de que estaba obligado a sentar los cimientos de una aut&eacute;ntica cultura de Estado, y busc&oacute; sus fuentes de inspiraci&oacute;n en las ideas innovadoras de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, y tambi&eacute;n en los postulados de las vanguardias centroeuropeas y en las corrientes renovadoras impulsadas por la Revoluci&oacute;n sovi&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El mundo de la cultura espa&ntilde;ola apost&oacute; mayoritariamente por los aires de cambio que tra&iacute;a la Republica. Hab&iacute;a un objetivo compartido e ilusionante: hacer de Espa&ntilde;a un pa&iacute;s m&aacute;s feliz y m&aacute;s moderno. En los peri&oacute;dicos y semanarios se anunciaron alimentos y enseres con dibujos expresionistas; los envases de los jabones de lavar ropa empezaron a mostrar tipograf&iacute;as que hasta entonces solo se hab&iacute;a visto en revistas de poes&iacute;a experimental; las cajetillas de cigarrillos y las hojas de afeitar baratas incorporaron sombreados y combinaciones de colores inusuales; el dise&ntilde;o de libros y revistas vivi&oacute; una &eacute;poca dorada en la cual se jug&oacute; con la maquetaci&oacute;n, incorporando la fotograf&iacute;a de vanguardia y los collages. De repente la innovaci&oacute;n se populariz&oacute; entrando en las casas de los trabajadores a trav&eacute;s de objetos de consumo b&aacute;sico, pasquines, revistas y carteles propagand&iacute;sticos. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel fue un tiempo de esperanza y confianza, en el cual emergieron numerosas agrupaciones de creadores que abordaban simult&aacute;neamente su condici&oacute;n art&iacute;stica y pol&iacute;tica. Temas como el valor y la dignidad de la actividad del trabajador en el campo, la mar o la industria, o la relaci&oacute;n entre el arte y el pueblo y sus necesidades (hasta aquel momento fuera del imaginario p&uacute;blico espa&ntilde;ol), pasaron a convertirse en asuntos centrales del trabajo cotidiano de los artistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El tiempo de la II República resultó breve, intenso y de final abrupto, quebrando para siempre los sueños de libertad y de compromiso con el cambio social de un buen puñado de artistas y creadores plásticos de Cantabria</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una regi&oacute;n perif&eacute;rica como la provincia de Santander no permaneci&oacute; ajena a aquel proceso de modernizaci&oacute;n cultural. Los ilustradores profesionales y los dibujantes, pero tambi&eacute;n conocidos artistas pl&aacute;sticos, se pusieron a disposici&oacute;n de las instituciones republicanas y sus dibujos y carteles de propaganda, con los m&aacute;s diversos estilos y las consignas m&aacute;s variadas, se transformaron en un elemento habitual de la comunicaci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        Una mezcla de j&oacute;venes idealistas sin ninguna experiencia previa y de autores ya consolidados firmaron la brillante producci&oacute;n gr&aacute;fica de aquel momento. Artistas como Ricardo Bernardo, Francisco Rivero Gil, Jos&eacute; Luis Hidalgo, Mauro Muriedas, Luis Quintanilla, Santiago Onta&ntilde;&oacute;n, Antonio Quir&oacute;s, Jes&uacute;s Otero, Chanete, &Aacute;ngel L&oacute;pez Padilla o Jos&eacute; Guti&eacute;rrez Solana pusieron su creatividad al servicio de la movilizaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En sus dise&ntilde;os predominaron la inmediatez y un marcado car&aacute;cter simb&oacute;lico, con influencias de la cartel&iacute;stica de la revoluci&oacute;n rusa, el movimiento expresionista-dada&iacute;sta de la Rep&uacute;blica de Weimar, las t&eacute;cnicas de la publicidad m&aacute;s comercial, la iconograf&iacute;a de origen hollywoodiense o la gr&aacute;fica de las revistas de humor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&#039;Después de un bombardeo&#039;, litografía de José Gutiérrez Solana publicada en el número 2 de los Cuadernos de la Casa de Cultura en 1937."
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                &#039;Después de un bombardeo&#039;, litografía de José Gutiérrez Solana publicada en el número 2 de los Cuadernos de la Casa de Cultura en 1937.                            </span>
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        Los peri&oacute;dicos regionales, los folletos de los diferentes partidos pol&iacute;ticos, organizaciones sociales, sindicales y culturales, los libros y las paredes de los pueblos y ciudades de la regi&oacute;n hablaron entonces con el lenguaje propio del arte moderno. Entre los temas m&aacute;s habituales se encontraban&nbsp;el reclutamiento y los esfuerzos de movilizaci&oacute;n militar, el fortalecimiento de la disciplina y las consignas b&eacute;licas, la importancia de la econom&iacute;a de guerra, el valor del trabajo en la retaguardia y el papel esencial de la agricultura y la vida en el campo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n era frecuente la presencia de caricaturas que ridiculizaban a personajes o grupos del bando contrario; los carteles dedicados a la educaci&oacute;n de adultos; los llamamientos de ayuda y solidaridad y el papel de las asociaciones que se ocupan de ello; los dedicados a la protecci&oacute;n de la infancia; los destinados a elogiar a las mujeres y su contribuci&oacute;n al esfuerzo b&eacute;lico, o aquellos que incid&iacute;an en los desastres de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n otro momento hist&oacute;rico se volvi&oacute; a establecer una relaci&oacute;n tan estrecha, y en ocasiones tan conflictiva, entre la vida, el arte y la pol&iacute;tica; y pocas veces la creaci&oacute;n pl&aacute;stica alcanz&oacute; una popularidad tan notoria como en esos breves e intensos tiempos de la II Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En los textos de esos a&ntilde;os abundaron los art&iacute;culos y las referencias al compromiso de los artistas y a la capacidad socialmente transformadora de sus obras. Buen reflejo de ello son las palabras pronunciadas por el escen&oacute;grafo, ilustrador y dramaturgo santanderino Santiago Onta&ntilde;&oacute;n, en su conferencia sobre una exposici&oacute;n del artista y dibujante Francisco Mateos: &ldquo;Mientras en Madrid no dejen de o&iacute;rse los ca&ntilde;ones enemigos y la sorpresa criminal del ob&uacute;s nos amenace constantemente, no podremos dejar de pensar sin descanso en la barbarie enemiga y odiarlos.&nbsp;Y nosotros, los que adem&aacute;s de soldados llevamos todo lo que va de guerra exaltando el hero&iacute;smo y todo lo que de maravilloso y emocionante tiene nuestra lucha, no tenemos otra obligaci&oacute;n que gritar, gritar hasta enronquecer, para que nos oigan en el &uacute;ltimo rinc&oacute;n del mundo. Como sea, con la pluma, con el pincel, con el l&aacute;piz, con la palabra, para gritar tan fuerte que nuestro eco quede vibrando en el aire eternamente. Esa es nuestra misi&oacute;n. Que cuando la guerra haya pasado, cuando los &aacute;nimos sigan cauces de sosiego, de vez en cuando podamos asomarnos a las ventanas que hemos dejado abiertas [...] &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;amos dejar de gritar? &iquest;C&oacute;mo vamos a pintar en estos momentos para exponer al mundo algo que no se relacione con esta horrible guerra? &iquest;C&oacute;mo quieren que exaltemos las cosas bellas y nobles de la vida, si por dentro nos come (nos tiene que comer) el odio? No; hay que seguir atacando. Mientras silben balas que nuestros l&aacute;pices no se rindan y rocen contra el papel de una manera en&eacute;rgica, viril, como soldados que somos. Porque es necesaria esta pintura&rdquo;.
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                Ilustración de &#039;La España negra de Franco&#039;, de Luis Quintanilla en 1938.                            </span>
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        Otro artista c&aacute;ntabro comprometido con el momento fue <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/cantabros-con-historia/luis-quintanilla-pinturas-guerra_132_2161939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Quintanilla</a>; testigo de excepci&oacute;n de momentos hist&oacute;ricos de la segunda Rep&uacute;blica, y cuyo inter&eacute;s por documentar los acontecimientos que se estaban viviendo se vio recompensado al contar con la autorizaci&oacute;n del presidente Juan Negr&iacute;n para recorrer los frentes, dibujando los efectos que el conflicto ocasionaba en el ser humano. El resultado fue la impactante serie denominada 'Dibujos de la Guerra Civil'.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Cantabria, la experiencia del movimiento de renovaci&oacute;n cultural result&oacute; fugaz. A finales de agosto del 1937 la regi&oacute;n cay&oacute; bajo control de los sublevados y muchos de los artistas y creadores c&aacute;ntabros emprendieron su camino al exilio. Ricardo Bernardo o Antonio Quir&oacute;s desarrollaron su posterior carrera en Francia; Luis Quintanilla lo hizo en Nueva York, mientras Rivero Gil continu&oacute; trabajando en M&eacute;xico; Solana regres&oacute; de su breve exilio franc&eacute;s en el 39 para morir pocos a&ntilde;os despu&eacute;s. Otros intentaron sobrevivir en el doloroso &ldquo;exilio interior&rdquo;; fue el caso de Mauro Muriedas y <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/cantabros-con-historia/jesus-otero-secreto-arrancado-piedra_132_2765727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jes&uacute;s Otero</a>, quienes conocieron la dureza de la c&aacute;rcel, la depuraci&oacute;n y el aprendizaje personal durante la larga dictadura. Por su parte, el poeta e ilustrador Jos&eacute; Luis Hidalgo muri&oacute; prematuramente de neumon&iacute;a en 1947, mientras &Aacute;ngel L&oacute;pez Padilla sigui&oacute; creando con relativa normalidad durante algunos a&ntilde;os, y Eduardo Pisano experiment&oacute; la dureza y el horror de los campos de trabajo de los nazis en la Francia ocupada.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo de la II Rep&uacute;blica result&oacute; breve, intenso y de final abrupto, quebrando para siempre los sue&ntilde;os de libertad y de compromiso con el cambio social de un buen pu&ntilde;ado de artistas y creadores pl&aacute;sticos de Cantabria.
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                    alt="Dibujo de Charines aparecido en el diario El Impulsor de Torrelavega en noviembre de 1936."
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                Dibujo de Charines aparecido en el diario El Impulsor de Torrelavega en noviembre de 1936.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/artistas-creadores-servicio-republica-suenos-libertad-soldados-pincel_132_12713986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2025 19:49:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Artistas y creadores al servicio de la República: los sueños de libertad de los "soldados con pincel"]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las Misiones Pedagógicas en Cantabria: Cultura al servicio de las clases populares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/misiones-pedagogicas-cantabria-cultura-servicio-clases-populares_132_12713738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7b90b80-4673-45ec-a0e4-84e958caca1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Misiones Pedagógicas en Cantabria: Cultura al servicio de las clases populares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el ideario republicano, el fomento de la educación suponía una palanca imprescindible para sacar del atraso a la población rural y modernizar el país. Con ese propósito, en mayo de 1931 se creó el Patronato de Misiones Pedagógicas a fin de "intervenir en las aldeas más pobres, más escondidas, más abandonadas"</p><p class="subtitle">Archivo - El nuevo tiempo de las mujeres en la Segunda República: un camino de obstáculos y resistencias</p></div><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n de las Misiones Pedag&oacute;gicas en Cantabria fue iniciativa de los profesores de la Escuela Normal de Magisterio de Santander, junto a los estudiantes de la Federaci&oacute;n Universitaria Escolar (FUE). Bajo la inspiraci&oacute;n de La Barraca de Federico Garc&iacute;a Lorca, conformaron un cuadro art&iacute;stico comprometido con el objetivo de divertir y entretener a la gente del mundo rural, abri&eacute;ndoles ventanas al ocio y a la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        La primera salida de las Misiones Pedag&oacute;gicas santanderinas tuvo lugar el domingo 14 de mayo de 1933, con sendas actuaciones en Llanos de Penagos y Vargas, localidades a las que sumaron en los meses siguientes muchas otras. En su repertorio, el elenco de j&oacute;venes idealistas incluy&oacute; obras teatrales de Lope de Rueda, Cervantes y Benavente, intercalando entre ellas un peque&ntilde;o recital de poes&iacute;as de Rub&eacute;n Dar&iacute;o y Jes&uacute;s Cancio, adem&aacute;s de canciones monta&ntilde;esas. Sus principales herramientas de trabajo fueron el gram&oacute;fono, el proyector de cine -para muchas familias campesinas aquel fue su primer contacto con el cinemat&oacute;grafo- los discos de pizarra y una bater&iacute;a de acumuladores, imprescindible en la mayor&iacute;a de los pueblos que a&uacute;n no conoc&iacute;an la luz el&eacute;ctrica. 
    </p><p class="article-text">
        El pedagogo Jes&uacute;s Revaque Garea, uno de los promotores de las Misiones, relat&oacute; su experiencia personal por las comarcas de Valderredible y Saja en el diario El Cant&aacute;brico. En sus &ldquo;cr&oacute;nicas misioneras&rdquo;, este maestro renovador asegur&oacute; que hab&iacute;a pueblos a los que llegaban &ldquo;conduciendo unos burros cargados con cajas extra&ntilde;as, que llevan 'electricidad en conserva', unos libros y unos gram&oacute;fonos&hellip; gracias a los cuales, los sorprendidos aldeanos pod&iacute;an deleitarse oyendo variada m&uacute;sica popular espa&ntilde;ola y hasta obras maestras como 'Tannh&auml;user'&rdquo;. En algunas ocasiones, recordaba Revaque, la Misi&oacute;n deb&iacute;a comenzar con labores m&aacute;s elementales: &ldquo;Barriendo los techos, suelos y paredes de la escuela, reg&aacute;ndolos con Zotal&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El programa cultural era similar en todos los lugares y comenzaba con audiciones comentadas de m&uacute;sica popular y cl&aacute;sica, tras las cuales ven&iacute;a una lectura de poes&iacute;as y cuentos, la proyecci&oacute;n de pel&iacute;culas educativas y c&oacute;micas, narraci&oacute;n de cuentos, y una breve y sencilla charla sobre un art&iacute;culo seleccionado de la Constituci&oacute;n republicana. 
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            <span class="title">
                Actuación teatral en Penagos durante las Misiones Pedagógicas de la II República.                            </span>
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        El paso de las Misiones Pedag&oacute;gicas por el valle del Saja, y el ambiente que rode&oacute; su llegada a los pueblos a finales de mayo de 1933, qued&oacute; recogida en una emotiva cr&oacute;nica del pedagogo Jes&uacute;s Revaque: &ldquo;Se les recibi&oacute; con entusiasmo, con arcos de ramajes y estrepitosos voladores, con letreros saludadores y vivas cari&ntilde;osos. En Saja, y en la plaza del pueblo, se levant&oacute; el teatro port&aacute;til en un santiam&eacute;n, ante el asombro de los aldeanos. Son las dos y media. A la gente se le ha quitado la gana de comer. Est&aacute; presa por la gracia de la estudiantina, y las obras de Cervantes y Benavente, y las recitaciones. [...] Sin comer un solo bocado, los estudiantes desarman el estuche de la far&aacute;ndula y marchan a Mazcuerras, donde son recibidos con las mismas muestras de agrado. Se escoge un rinc&oacute;n apacible donde comer. La voz de la llegada del elenco escolar se corre por el pueblo. Se van congregando, y ven c&oacute;mo los muchachos y las se&ntilde;oritas hacen teatro al aire libre de balde. &iexcl;Se&ntilde;ores! A ellos, los aldeanos, les cuesta trabajo creer que el teatro sea de balde y que al final de la funci&oacute;n no se pase una bandeja al auditorio. Termina la funci&oacute;n. El himno nacional rasga el aire en la aldea. Los aldeanos preguntan qu&eacute; quieren decir las enormes letras que llevan marcadas en los 'monos' y se les dice: Federaci&oacute;n Universitaria Escolar, FUE, es decir, renovaci&oacute;n. Se retorna entre c&aacute;nticos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Entre la primavera de 1933 y el verano de 1935, aquellos j&oacute;venes 'misioneros' comprometidos de manera altruista con los ideales culturales de la II Rep&uacute;blica recorrieron 32 pueblos de Cantabria y crearon 145 bibliotecas populares; cada una de ellas dotada de una selecci&oacute;n de 100 libros que se depositaban en la escuela de la localidad. Su custodia y servicio de pr&eacute;stamo a las familias qued&oacute; siempre bajo el cuidado del maestro o de la maestra.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entre la primavera de 1933 y el verano de 1935, aquellos jóvenes &#039;misioneros&#039; comprometidos de manera altruista con los ideales culturales de la II República recorrieron 32 pueblos de Cantabria y crearon 145 bibliotecas populares; cada una de ellas dotada de una selección de 100 libros que se depositaban en la escuela de la localidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La llegada al Gobierno de la Rep&uacute;blica de la coalici&oacute;n radical-cedista en 1935 supuso un fuerte recorte del presupuesto destinado a la educaci&oacute;n popular. Las derechas espa&ntilde;olas frenaron as&iacute; una iniciativa que estaba llevando la esperanza a los confines m&aacute;s remotos de la provincia. Fue entonces cuando el proyecto de las Misiones Pedag&oacute;gicas encontr&oacute; s&uacute;bitamente su final. La &uacute;ltima actuaci&oacute;n del grupo tuvo lugar en Tresviso, en julio de 1935, dando por concluida una inolvidable experiencia de dinamizaci&oacute;n educativa en el medio rural.
    </p><p class="article-text">
        Tras la ocupaci&oacute;n de Santander por las tropas franquistas, la Falange procedi&oacute; a expurgar las bibliotecas rurales donadas por el Patronato de Misiones Pedag&oacute;gicas, incautando &ldquo;cuantas obras de matiz socialista o comunista se hallen en bibliotecas circulantes y escuelas&rdquo;. Su destrucci&oacute;n fue considerada por los nuevos due&ntilde;os de la situaci&oacute;n como un caso de salud p&uacute;blica, autoriz&aacute;ndose solo aquellos t&iacute;tulos &ldquo;cuyo contenido respondiera a los sanos principios de la Religi&oacute;n y de la Moral cristiana&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/misiones-pedagogicas-cantabria-cultura-servicio-clases-populares_132_12713738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Nov 2025 01:27:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las Misiones Pedagógicas en Cantabria: Cultura al servicio de las clases populares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Cantabria,Memoria Histórica,Segunda República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin novedad en el frente cántabro: la incierta vida en las trincheras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/novedad-frente-cantabro-incierta-vida-trincheras_132_12713664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1199b502-9d86-46c8-9a55-2412b30577e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin novedad en el frente cántabro: la incierta vida en las trincheras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las milicias montañesas leales a la República carecían en 1936 del equipamiento militar suficiente para vigilar un frente tan extenso y contener a los sublevados, como tampoco disponían de las prendas necesarias para pasar el duro invierno con las mínimas garantías de protección personal</p></div><p class="article-text">
        El fracaso de la sublevaci&oacute;n militar en Santander y la posterior euforia popular se toparon de repente con la necesidad de construir un dispositivo de defensa en los l&iacute;mites de la provincia. El frente que deb&iacute;an proteger aquellos primeros y abigarrados grupos, compuestos de j&oacute;venes milicianos monta&ntilde;eses, muy concienciados y p&eacute;simamente armados, ten&iacute;a 196 kil&oacute;metros de longitud. Se trataba de una primera l&iacute;nea de contacto que conectaba los puertos de Los Tornos, Portillo de la S&iacute;a, Estacas de Trueba, El Escudo, Mataporquera, Piedras Luengas y San Glorio. Una cadena monta&ntilde;osa que separaba el territorio republicano de la zona bajo control rebelde.
    </p><p class="article-text">
        Durante ocho d&iacute;as de julio de 1936, los militares del cuartel del Alta comprometidos con los golpistas mantuvieron una actitud ambigua, sin atreverse a salir a las calles de Santander a enfrentarse con las milicias republicanas para tomar el control de la ciudad. Fueron jornadas de tensa espera que concluyeron el s&aacute;bado 25 de julio, cuando los conspiradores depusieron su actitud en medio del entusiasmo popular. Sorprendentemente, el intento de sublevaci&oacute;n fue sofocado por un conglomerado constituido por un peque&ntilde;o sector leal del ej&eacute;rcito, una parte de la Guardia Civil y de las fuerzas de asalto, que permanecieron a las &oacute;rdenes de las autoridades republicanas, y las milicias obreras, precaria y apresuradamente armadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los militares golpistas convirtieron su pronunciamiento en una contienda civil que se esperaba breve, mientras que la aislada franja republicana del norte se vio sometida a una autonom&iacute;a operativa casi completa, adem&aacute;s de a un constante hostigamiento desde las zonas vecinas controladas por los sublevados. Durante las semanas posteriores al intento de sublevaci&oacute;n se produjeron diversos choques armados de escasa entidad, entre republicanos y rebeldes en las zonas del Valle de Mena, Villarcayo y Aguilar de Campoo. De esta manera qued&oacute; fijada una l&iacute;nea defensiva que se mantuvo, sin grandes cambios, hasta la ofensiva franquista en el verano de 1937, con una zona leal a la Rep&uacute;blica que inclu&iacute;a la provincia de Santander y algunos peque&ntilde;os territorios lim&iacute;trofes de Burgos y Palencia.
    </p><p class="article-text">
        Las milicias monta&ntilde;esas carec&iacute;an del equipamiento militar suficiente para vigilar un frente tan extenso y contener a los sublevados y tampoco dispon&iacute;an de las prendas necesarias para pasar el duro invierno con las m&iacute;nimas garant&iacute;as de protecci&oacute;n personal. Por eso, con la llegada de los primeros fr&iacute;os del oto&ntilde;o, las mujeres se movilizaron en la retaguardia para proveer de ropa de abrigo a los combatientes destacados en las trincheras del frente monta&ntilde;oso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las alturas de los límites de la provincia con Burgos y Palencia, las trincheras se convirtieron en el hogar de miles de jóvenes reclutados de forma precipitada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con la creaci&oacute;n, a finales de noviembre de 1936, del Cuerpo de Ej&eacute;rcito de Santander, se logr&oacute; devolver a los &oacute;rganos militares las funciones de mando y organizaci&oacute;n defensiva, sustray&eacute;ndoselas a los Comit&eacute;s de Guerra, constituidos precipitadamente por sindicatos y organizaciones pol&iacute;ticas tras el intento de golpe de estado. Fue entonces cuando los j&oacute;venes que hasta entonces no se hab&iacute;an comprometido voluntariamente se vieron obligados a prestar servicio militar, sin m&aacute;s opci&oacute;n que la de acudir al llamamiento a filas o ser perseguidos y fusilados por desertores. 
    </p><p class="article-text">
        En Santander, el ej&eacute;rcito republicano comenz&oacute; a nutrir sus batallones con reclutas forzosos; gente no especialmente motivada ni preparada mentalmente para entrar en combate. Al existir muy poca confianza sobre su lealtad y moral, tanto durante el breve periodo de instrucci&oacute;n, como a lo largo de su estancia en el frente, fueron objeto de una estrecha vigilancia disciplinaria a cargo de los comisarios pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Miles de j&oacute;venes, distribuidos a ambos bandos de las l&iacute;neas, se ocuparon durante 13 meses de labores de fortificaci&oacute;n y construcci&oacute;n de parapetos, escaramuzas y tanteos para comprobar la solidez de las defensas enemigas. M&aacute;s all&aacute; de las consigas y de los grandes ideales pol&iacute;ticos, la vida cotidiana se desarroll&oacute; siempre en medio de preocupaciones bastante prosaicas. A un lado y al otro de las trincheras, a los milicianos les inquietaba el futuro que pod&iacute;an correr sus vidas y las de sus familias, la calidad de la comida, el azote de los piojos, la higiene diaria, la sed, el fr&iacute;o o el calor, la posibilidad de contar con protecci&oacute;n ante el riesgo de morir en combate, el dolor por la ca&iacute;da de alg&uacute;n compa&ntilde;ero o la obtenci&oacute;n de permisos para pasar unos d&iacute;as de ocio en la seguridad de la retaguardia. 
    </p><p class="article-text">
        Para distraer el tiempo, y olvidarse de las privaciones y los sinsabores de una guerra que siempre sintieron cercana, imprevisible y peligrosa, los soldados jugaron a las cartas, organizaron partidos de f&uacute;tbol, pasearon por los pueblos de alrededor y confraternizaron con los lugare&ntilde;os (sobre todo con las mujeres j&oacute;venes), leyeron la prensa y asistieron a charlas de educaci&oacute;n pol&iacute;tica&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, los m&aacute;s comprometidos fomentaban las actividades de propaganda y exhibicionismo ingenuo de &ldquo;musculo patri&oacute;tico&rdquo; ante los periodistas y reporteros gr&aacute;ficos que se acercaban hasta el frente de guerra. Otros muchos sent&iacute;an la cercan&iacute;a de las l&iacute;neas enemigas como una aut&eacute;ntica tentaci&oacute;n, buscando el modo de 'pasarse' al bando sublevado y luchar junto a quienes el destino hab&iacute;a se&ntilde;alado, fatal y equivocadamente, como sus enemigos.
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            <span class="title">
                Dos milicianos cántabros cruzan puños en el frente burgalés.                             </span>
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        Existen numerosos testimonios y documentos que dan cuenta de intentos frustrados de evasi&oacute;n, y del fusilamiento inmediato de aquellos que eran capturados en el acto, o de quienes se sospechaba que estaban organizando su huida al campo enemigo. Tambi&eacute;n fueron m&uacute;ltiples los casos de &eacute;xito, incluso de grupos amplios de soldados y oficiales que lograron atravesar las l&iacute;neas e integrarse en las unidades de Falange, las milicias Requet&eacute;s, o en los cuerpos regulares del ej&eacute;rcito rebelde.
    </p><p class="article-text">
        Tras el fracaso de la &uacute;ltima tentativa para tomar Madrid, en abril de 1937 Franco se convenci&oacute; de la necesidad de trasladar el frente de operaciones al Norte para ir capturando, pieza a pieza, la aislada franja republicana que iba desde Bilbao hasta Asturias, pasando por la provincia de Santander. Se trat&oacute; de un cambio t&aacute;ctico que deriv&oacute; en una guerra de conquista de car&aacute;cter m&aacute;s met&oacute;dico y planificado, para el que los sublevados desplegaron una formidable maquinaria b&eacute;lica compuesta por las Brigadas Navarras, que hab&iacute;an combatido duramente en Vizcaya; el Corpo Truppe Volontarie italiano; las unidades de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor alemana, y las Brigadas de Castilla, que hab&iacute;an sostenido hasta entonces los frentes de Palencia y Burgos ante el Cuerpo de Ej&eacute;rcito de Santander. Se trataba de unidades bien pertrechadas y disciplinadas, con planes de batalla definidos, y objetivos perfectamente planificados. 
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada de la primavera empez&oacute; a generarse una gran inquietud en el Estado Mayor Republicano. Desde los servicios de inteligencia se inform&oacute; del movimiento de grandes formaciones de tropas, y la acumulaci&oacute;n de aviones, artiller&iacute;a, blindados y material de todo tipo en las zonas burgalesas y palentinas lim&iacute;trofes. Todo presagiaba que el esperado ataque pod&iacute;a desencadenarse en cualquier momento, y que la&nbsp;tensa y larga espera estaba llegando a su fin.
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                    alt="Miembros de un batallón republicano del Cuerpo de Ejército de Santander en el invierno de 1937."
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            <span class="title">
                Miembros de un batallón republicano del Cuerpo de Ejército de Santander en el invierno de 1937.                            </span>
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        Para hacer frente a la ofensiva, el Ej&eacute;rcito del Norte contaba con 80.000 hombres escasamente instruidos, mal armados, faltos de disciplina y de moral, precariamente abastecidos, sin apenas cobertura a&eacute;rea y parapetados en un sistema de fortificaciones no demasiado s&oacute;lidas, cuyo dise&ntilde;o, adem&aacute;s, hab&iacute;a sido saboteado a conciencia por ingenieros y mandos militares que trabajaban para el bando sublevado. 
    </p><p class="article-text">
        Tras esta primera l&iacute;nea defensiva no exist&iacute;an accidentes geogr&aacute;ficos, ni obst&aacute;culos importantes para las tropas de Franco en su camino hasta la capital de la provincia. Por ello, los mandos militares republicanos fueron conscientes de que la &uacute;nica ventaja de la que dispon&iacute;an era la ocupaci&oacute;n de los puertos y pasos de monta&ntilde;a, y una orograf&iacute;a favorable para resistir los ataques. Todo su plan se ce&ntilde;&iacute;a a aguantar firmes en las trincheras el contundente bombardeo al que iban a ser sometidos por la artiller&iacute;a y la aviaci&oacute;n rebelde. 
    </p><p class="article-text">
        Para capturar Santander, el primer paso del ej&eacute;rcito franquista era cerrar la bolsa desde los extremos superiores, mediante&nbsp;la acci&oacute;n de dos masas de ataque sobre el Puerto del Escudo y Reinosa y la ocupaci&oacute;n de partes sucesivas del territorio sobre las que se ejercer&iacute;a toda la presi&oacute;n posible, a base de una elevada concentraci&oacute;n de fuego. 
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva se inici&oacute; el 14 de agosto, con una tempestad artillera que fractur&oacute; r&aacute;pidamente las l&iacute;neas republicanas, y provoc&oacute; una retirada hacia la capital en medio de un permanente hostigamiento a&eacute;reo y un r&aacute;pido despliegue terrestre de blindados e infanter&iacute;a. La falta absoluta de directrices de los mandos, ante el supuesto de que la primera l&iacute;nea fuera rebasada, dio lugar a un desmoronamiento de la resistencia y a una desbandada general.
    </p><p class="article-text">
        El cansancio y la desmoralizaci&oacute;n de los diezmados batallones republicanos no permiti&oacute; fijar posiciones para frenar el avance, y la supervivencia personal se convirti&oacute; en el &uacute;nico objetivo de los milicianos. Muchos aprovecharon para quedarse rezagados y esconderse, porque ten&iacute;an miedo o porque eran simpatizantes del bando nacional y prefer&iacute;an esperar su llegada para entregarse. El resultado fue una guerra de conquista convertida en un brutal ejercicio de superioridad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Balcón de Pilatos, en Tresviso, fue la última posición cántabra defendida por los republicanos antes de su retirada definitiva hacia Asturias el día 17 de septiembre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De ese modo, y tras una fulgurante ocupaci&oacute;n de las principales localidades y ejes de comunicaci&oacute;n, el jueves 26 de agosto Santander fue tomada sin resistencia, quedando atrapados en la ciudad decenas de miles de soldados con todo su armamento. Los republicanos apenas aguantaron 12 d&iacute;as en un constante y desordenado repliegue. El Balc&oacute;n de Pilatos, en Tresviso, fue la &uacute;ltima posici&oacute;n c&aacute;ntabra defendida por los republicanos antes de su retirada definitiva hacia Asturias el d&iacute;a 17 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Tras el control de la provincia de Santander, Franco afront&oacute; la conquista de la &uacute;ltima pieza del frente norte: Asturias, que cay&oacute; definitivamente tras la toma del puerto de Gij&oacute;n el 21 de octubre de 1937. El r&aacute;pido desmoronamiento del Frente Norte conmocion&oacute; al Gobierno de la Republica y puso en evidencia las diferencias de criterio existentes entre los partidarios de una resistencia a ultranza, tesis defendida por Juan Negr&iacute;n y los comunistas, y los favorables a la negociaci&oacute;n con los sublevados mediante la mediaci&oacute;n internacional, para acabar cuanto antes con el conflicto, encabezados por el presidente Manuel Aza&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la liquidaci&oacute;n definitiva del teatro de operaciones del Norte desapareci&oacute; el relativo equilibrio de fuerzas entre los dos bandos y la balanza de la guerra civil empez&oacute; a inclinarse, irremediablemente, del lado de los insurgentes.
    </p><h2 class="article-text">Vigilancia y control ideol&oacute;gico de los reclutas</h2><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n de miles de j&oacute;venes para defender las fronteras de la regi&oacute;n gener&oacute; numerosas tensiones en los pueblos y comarcas de Cantabria. Muchos de ellos no ten&iacute;an una especial lealtad a la Rep&uacute;blica, se encontraron en el bando equivocado, y aprovecharon cualquier oportunidad para pasarse a las filas nacionales, o bien volverse a sus casas aprovechando un permiso, para que sus familias los escondieran en desvanes e invernales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el prop&oacute;sito de atajar la oleada de deserciones se puso en marcha lo que pretend&iacute;a ser un exhaustivo control de la retaguardia mediante la vigilancia vecinal, las multas, el seguimiento y la censura de su correspondencia. Adem&aacute;s, las autoridades regionales encomendaron a las organizaciones pol&iacute;ticas sindicales, y a los comit&eacute;s de los Frentes Populares locales, la elaboraci&oacute;n de dosieres personalizados sobre los reclutas de los que existieran sospechas sobre su falta de apoyo a la Rep&uacute;blica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La atmósfera de miedo a la muerte bajo el que vivían los milicianos, estuvo acompañada de la lucha diaria contra los parásitos, la lluvia y la humedad constante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los informes eran enviados a los comisarios pol&iacute;ticos y a los jefes de batallones y constaban de tres apartados. En el primero se trataba de identificar la militancia pol&iacute;tica de cada recluta investigado: (Acci&oacute;n Popular, Carlista o Requet&eacute;, Falangista, etc&eacute;tera), religiosa (Juventud Cat&oacute;lica) o sindical (Sindicato Cat&oacute;lico, de Oficios Varios). En otro apartado se valoraban sus cualidades morales (&laquo;buenas&raquo;, &laquo;regulares&raquo;, &laquo;malas&raquo;, &laquo;degenerado&raquo;, &laquo;pendenciero&raquo;, &laquo;provocador&raquo;, &laquo;pistolero&raquo;, &laquo;disc&iacute;pulo de Baco&raquo;, &laquo;indeseable&raquo;, &laquo;peligroso&raquo;). En otro apartado de la investigaci&oacute;n se intentaba conocer su actitud con respeto a la clase trabajadora, y su comportamiento durante la revoluci&oacute;n de octubre de 1934. En el caso de que no se hubieran posicionado a favor de la insurrecci&oacute;n, se les acusaba de &laquo;delatores&raquo;, &laquo;esbirros de la Guardia Civil&raquo; o &laquo;enemigos declarados de la clase obrera&raquo;. 
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                    alt="Represión de quintacolumnistas del Batallón 106 en el frente de Valderredible. Declaración de un testigo en el Cuartel del Alta, 20 de enero de 1938"
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                Represión de quintacolumnistas del Batallón 106 en el frente de Valderredible. Declaración de un testigo en el Cuartel del Alta, 20 de enero de 1938                            </span>
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        Finalmente se especificaba el concepto que merec&iacute;a el recluta a cada una de las organizaciones. Los informes procedentes de Izquierda Republicana y de los comit&eacute;s de municipios rurales normalmente se mostraban bastante indulgentes con el joven investigado, mientras que los remitidos por el PSOE, la UGT o el Partido Comunista, eran m&aacute;s severos calific&aacute;ndolo con frecuencia como &laquo;malo&raquo; o &laquo;p&eacute;simo&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el recluta era un trabajador manual, se empleaban contra &eacute;l t&eacute;rminos como: &laquo;desclasado&raquo;, &laquo;arrastrado&raquo;, &laquo;lumpen-proletario&raquo;, &laquo;al servicio de los explotadores&raquo;. Los informes consideraban a Falange como causante de la Guerra Civil y sol&iacute;an concluir recomendando un &laquo;castigo ejemplar&raquo; o &laquo;severa justicia&raquo;, sobre todo si el investigado pertenec&iacute;a a organizaciones cat&oacute;licas o Falange.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de desertores republicanos creci&oacute; de forma alarmante con la ca&iacute;da del frente de Vizcaya. Muchos j&oacute;venes movilizados de las zonas de Miera, Li&eacute;rganes, Ribamont&aacute;n al Monte y al Mar, Castro Urdiales, Campoo, Valles Pasiegos, Valles de Igu&ntilde;a y Buelna huyeron y se escondieron en los montes cercanos, a la espera de la entrada de las tropas franquistas en sus pueblos y comarcas. Gran parte de ellos volvieron a ser encuadrados en las filas del ej&eacute;rcito sublevado, o en las milicias de Falange y el Requet&eacute;, y continuaron la lucha hasta la conclusi&oacute;n de la guerra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/novedad-frente-cantabro-incierta-vida-trincheras_132_12713664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2025 20:15:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin novedad en el frente cántabro: la incierta vida en las trincheras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Cantabria,Memoria Histórica,Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Suances se convirtió en una "burbuja diplomática" internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/suances-convirtio-burbuja-diplomatica-internacional_132_12713551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13ea9294-5b7b-440c-a4b0-4b2728d52f1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando Suances se convirtió en una &quot;burbuja diplomática&quot; internacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nada más producirse el pronunciamiento militar de 1936, miles de personas por todo el país buscaron protección en sedes y delegaciones internacionales. El elevado número de asilados hizo necesario organizar, además de los edificios diplomáticos, otros locales como el que se dispuso en la localidad cántabra de Suances</p><p class="subtitle">Archivo - Secuencias de la sublevación: las largas vacaciones de 1936 en las colonias de verano de San Vicente</p></div><p class="article-text">
        La sublevaci&oacute;n del 18 julio de 1936 dej&oacute; atrapados en Santander a centenares de turistas, estudiantes y visitantes extranjeros, que se vieron obligados a buscar cualquier medio para regresar a sus pa&iacute;ses de origen y abandonar un pa&iacute;s que se adentraba en una guerra civil de resultado incierto. 
    </p><p class="article-text">
        A mediados de octubre, y pese a las numerosas evacuaciones llevadas a cabo por buques internacionales desde el puerto, a&uacute;n permanec&iacute;an en la regi&oacute;n gran parte del cuerpo consular acreditado, algunas decenas de profesionales extranjeros con sus familias y numerosos indianos de vacaciones por toda la provincia. 
    </p><p class="article-text">
        Tras el fracaso del pronunciamiento, y la violencia y el descontrol desatado posteriormente contra todo sospechoso de ser partidario de los sublevados, las autoridades republicanas impulsaron la creaci&oacute;n de un &aacute;rea protegida, habilitada como un recinto seguro, dotado de extraterritorialidad y regido por el derecho internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Se opt&oacute; por Suances como sede de esta &ldquo;burbuja diplom&aacute;tica&rdquo; debido a la existencia de buenas infraestructuras tur&iacute;sticas y a su situaci&oacute;n estrat&eacute;gica. La villa estaba bien comunicada por carretera, aunque relativamente apartada de la capital y de sus, cada vez, mayores peligros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Cantabria se optó por la villa costera de Suances porque estaba bien comunicada, a poca distancia de la capital y era razonablemente fácil asegurar la protección de los refugiados en el hotel Acacio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En muy poco tiempo el hotel Acacio fue acondicionado para sus nuevas funciones y su per&iacute;metro rodeado con una tapia y alambre de espino para impedir que se produjeran asaltos por parte de grupos de incontrolados. De la seguridad y custodia de los refugiados se encargaron efectivos de la Guardia de Asalto, que restringieron el acceso, asegur&aacute;ndose de que nadie sin acreditaci&oacute;n pudiera entrar al recinto. 
    </p><p class="article-text">
        A la nueva zona diplom&aacute;tica fueron llegando hasta casi cuatrocientos ciudadanos, procedentes de Alemania, Argentina, B&eacute;lgica, Bolivia, Brasil, Checoslovaquia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Grecia, Italia, M&eacute;xico, Per&uacute;, Reino Unido, Suiza, Uruguay y Venezuela; entre ellos, m&aacute;s de un centenar de ni&ntilde;os y adolescentes. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un grupo de refugiados y los guardias de asalto que los protegen posan para la prensa en Suances en octubre de 1936."
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            <span class="title">
                Un grupo de refugiados y los guardias de asalto que los protegen posan para la prensa en Suances en octubre de 1936.                            </span>
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        Muchos eran emigrantes que hab&iacute;an retornado de Latinoam&eacute;rica, o hijos de estos que estaban disfrutando en la provincia de una temporada de vacaciones. Incluso hab&iacute;a quien, aunque ya instalado en la regi&oacute;n con sus negocios o disfrutando de su retiro, decidi&oacute; utilizar su segunda nacionalidad para tratar de abandonar una Espa&ntilde;a en guerra, en la que ve&iacute;an amenazados sus vidas y sus intereses. 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que en el resto de legaciones diplom&aacute;ticas&nbsp;diseminadas por todo el pa&iacute;s, la zona libre internacional de Suances acogi&oacute; tambi&eacute;n a algunos espa&ntilde;oles partidarios de los sublevados, que se sent&iacute;an &ldquo;se&ntilde;alados&rdquo; y perseguidos por las milicias frente populistas.
    </p><p class="article-text">
        En medio de las dudas, temores y esperanzas, la vida cotidiana de aquella colonia de refugiados diplom&aacute;ticos discurri&oacute; con monoton&iacute;a, hasta finales de agosto de 1937, cuando las tropas franquistas tomaron Cantabria, poniendo fin a la legitimidad republicana y tambi&eacute;n a aquella ins&oacute;lita experiencia diplom&aacute;tica que hab&iacute;a durado diez meses. 
    </p><h2 class="article-text">Reflejo en la prensa de la &eacute;poca</h2><p class="article-text">
        Un reportaje del diario El Cant&aacute;brico, publicado el mi&eacute;rcoles 21 de octubre de 1936, permite conocer mejor c&oacute;mo era la vida cotidiana de aquella 'zona neutral': &ldquo;Suances villa de verano, llena de lindos chalets, quintas y hoteles de viajeros, que en esta &eacute;poca del a&ntilde;o permanecen vac&iacute;os y mudos ante el mar azul que dice todos los d&iacute;as su fuerte sinfon&iacute;a de espuma. Uno de esos hoteles es el que ha escogido el Cuerpo Consular para hacer la zona internacional. Por la parte anterior caen sus balcones sobre la carretera que va al faro, y por la posterior sobre la espl&eacute;ndida playa, que es admiraci&oacute;n de todos los que visitan el lindo pueblecito costero&rdquo;, arrancaba el texto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Reportaje publicado en la prensa de la época reflejando la vida de las personas que pidieron asilo en Suances."
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                Reportaje publicado en la prensa de la época reflejando la vida de las personas que pidieron asilo en Suances.                            </span>
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        &ldquo;Se ha cerrado la finca con alta tapia y fuerte alambrada, de modo que rodee al hotel un parque sencillo para juego de los ni&ntilde;os de la colonia. Tambi&eacute;n en el parque hacen las se&ntilde;oras sus labores de gancho o leen a sus autores favoritos. Los hombres, haciendo uso de la tarjeta que les da derecho de entrar y salir de la zona, se van a la tienda de enfrente a jugar sus partidas de cartas o de domin&oacute;, que son el recurso por excelencia en los pueblos contra el aburrimiento que suele invadir a los que llegan de la ciudad.&rdquo;, relata este reportaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/suances-convirtio-burbuja-diplomatica-internacional_132_12713551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 21:24:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Suances se convirtió en una "burbuja diplomática" internacional]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Una moneda propia para Cantabria: la efímera experiencia de 1937]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/moneda-propia-cantabria-efimera-experiencia-1937_132_12712310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31e7b377-1fb8-4787-8839-23dbbfddd7ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una moneda propia para Cantabria: la efímera experiencia de 1937"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aislamiento de la franja norte del resto del territorio republicano complicó la circulación de efectivo durante la Guerra Civil y esa escasez de dinero de curso legal llevó a una emisión de billetes y monedas alternativas para facilitar el comercio</p><p class="subtitle">Archivo - Secuencias de la sublevación: cántabros en la Olimpiada Popular que nunca se celebró</p></div><p class="article-text">
        Interrumpida por la Guerra Civil la emisi&oacute;n de los nuevos billetes republicanos que se imprim&iacute;an en Inglaterra, el Gobierno puso de nuevo en circulaci&oacute;n los antiguos de la etapa de Alfonso XIII, mientras empez&oacute; a estampar en la nueva f&aacute;brica de Valencia monedas de 50 c&eacute;ntimos, una y dos pesetas. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los esfuerzos, la escasez de dinero circulante se agrav&oacute;, y la Rep&uacute;blica se vio obligada a autorizar la circulaci&oacute;n de medios de pago alternativos, como sellos de correos y timbres pegados en discos de cart&oacute;n. Al mismo tiempo, muchas cooperativas imprimieron vales provisionales para proporcionar cambio en las peque&ntilde;as transacciones diarias. 
    </p><p class="article-text">
        Pronto, centenares de municipios, sindicatos y toda clase de entidades p&uacute;blicas y privadas, se lanzaron a la fabricaci&oacute;n incontrolada de vales y pagar&eacute;s, creando una importante suma de dinero paralelo que, pese a que tuvo una circulaci&oacute;n territorialmente muy limitada, resultaron muy &uacute;tiles para facilitar la vida ordinaria en el territorio bajo control republicano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La escasez de billetes y monedas de curso legal llevó a una emisión alternativa que, en medio del caos económico propio de la guerra, trató de facilitar el comercio interno."
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            <span class="title">
                La escasez de billetes y monedas de curso legal llevó a una emisión alternativa que, en medio del caos económico propio de la guerra, trató de facilitar el comercio interno.                            </span>
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        El aislamiento de la cornisa cant&aacute;brica del resto del territorio republicano provoc&oacute; que, tanto en el Pa&iacute;s Vasco como en Cantabria y en Asturias, se adoptaran medidas para tratar de poner remedio a la situaci&oacute;n. En el caso de Santander, a partir del 1 de noviembre de 1936 empezaron a circular talones al portador librados por la banca local y emitidos en formato de billetes de 5,10, 25, 50 y 100 pesetas, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Estos talones, con validez restringida al &aacute;mbito regional y &uacute;tiles para los intercambios de cantidades medias y altas, resultaron poco pr&aacute;cticos para aquellas transacciones inferiores a 5 pesetas, las m&aacute;s cotidianas en la vida diaria de las clases populares de la provincia. En realidad, el mayor problema fue siempre la carencia de monedas, algo que se trat&oacute; de solucionar acu&ntilde;ando piezas de 5, 25 y 50 c&eacute;ntimos y una peseta en las nuevas f&aacute;bricas de Castell&oacute;n y Aspe. 
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                    alt="Moneda de curso legal en la provincia de Santander durante la primavera y el verano de 1937."
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            <span class="title">
                Moneda de curso legal en la provincia de Santander durante la primavera y el verano de 1937.                            </span>
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        El valor del dinero siempre ha dependido de la confianza que el pueblo deposita en las instituciones o en el pa&iacute;s que lo emite, y en el norte republicano el recelo fue constante debido a la confusi&oacute;n generada por la diversidad de billetes y monedas en circulaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los acu&ntilde;ados en Santander, existieron los llamados &ldquo;billetes de Gij&oacute;n&rdquo;, emitidos por el Consejo Soberano de Asturias y Le&oacute;n, y tambi&eacute;n los del Gobierno de Euskadi, conocidos popularmente como &ldquo;no pasar&aacute;n&rdquo; porque, tras el colapso de Bilbao y el &eacute;xodo de casi 200.000 vascos a Cantabria, nadie en Santander los quer&iacute;a aceptar como medio de pago. En la primavera de 1937, ninguna de estas monedas val&iacute;a apenas nada para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, lo cual daba idea de la escasa credibilidad que se ten&iacute;a en la victoria final.
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                    alt="Guardia Civil a caballo frente al Banco de España en Santander en los años 30."
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            <span class="title">
                Guardia Civil a caballo frente al Banco de España en Santander en los años 30.                            </span>
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        La derrota republicana supuso el embargo de las cuentas corrientes y de ahorro de partidos, cooperativas, asociaciones, sindicatos y todo tipo de agrupaciones sociales pol&iacute;ticas y sindicales, as&iacute; como instituciones y entidades locales del Frente Popular de la provincia de Santander. Las entidades bancarias se vieron obligadas a entregar la relaci&oacute;n completa de las cuentas abiertas por estas agrupaciones, con sus saldos correspondientes, y de identificarlas cuando se encontraban a nombre de particulares. 
    </p><p class="article-text">
        El proceso de incautaciones se convirti&oacute; en un expolio directo, y una forma de materializar el bot&iacute;n de guerra de los vencedores. Se trataba del producto del ahorro y de las cuotas de miles y miles de socios, afiliados y cooperativistas a quienes un decreto del 9 de febrero de 1939 declar&oacute; fuera de la ley. El importe obtenido, a&uacute;n hoy incalculable, fue trasvasado al nuevo Estado franquista sin necesidad ning&uacute;n tipo de procedimiento legal. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/moneda-propia-cantabria-efimera-experiencia-1937_132_12712310.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 21:28:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una moneda propia para Cantabria: la efímera experiencia de 1937]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Guerra Civil Española,Memoria Histórica,Segunda República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo tiempo de las mujeres en la Segunda República: un camino de obstáculos y resistencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/nuevo-tiempo-mujeres-segunda-republica-camino-obstaculos-resistencias_132_12629528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5aabfa0-e7e8-4903-b951-a51f205fcb51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo tiempo de las mujeres en la Segunda República: un camino de obstáculos y resistencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 facilitó un nuevo impulso para los derechos de las mujeres con la aprobación del divorcio, la despenalización del adulterio femenino y la normalización de su acceso a la función pública</p></div><p class="article-text">
        La llegada de la Rep&uacute;blica en abril de 1931 abri&oacute; paso en Espa&ntilde;a a una nueva Constituci&oacute;n que, tras largas y dif&iacute;ciles negociaciones, permiti&oacute; que las mujeres alcanzaran su condici&oacute;n de ciudadanas con plenos derechos y su reconocimiento como sujetos pol&iacute;ticos con capacidad de decisi&oacute;n sobre sus propias vidas. A pesar de ello, el camino hacia su emancipaci&oacute;n definitiva estuvo lleno de obst&aacute;culos y resistencias. En 1933 se celebraron las primeras elecciones en las cuales las mujeres espa&ntilde;olas pudieron ejercer su derecho al voto, pero el triunfo de los partidos republicanos conservadores fren&oacute; los aires de cambio, dificultando el desarrollo de los avances legislativos pactados y fortaleciendo el discurso m&aacute;s involucionista y heteropatriarcal. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los escasos espacios disponibles para que las mujeres participaran en la esfera p&uacute;blica, la literatura y la prensa fueron los m&aacute;s accesibles. En el caso de Cantabria, tanto la periodista Matilde Zapata, la pedagoga y pol&iacute;tica socialista&nbsp;Matilde de la Torre, o Ana Mar&iacute;a Cagijal, escritora, poeta y novelista, destacaron a trav&eacute;s de sus art&iacute;culos, textos y conferencias, como propagandistas del nuevo rol de la mujer y sus derechos en una sociedad que, hasta aquel momento, hab&iacute;a relegado su presencia a la esfera privada, reduciendo su visibilidad p&uacute;blica a los actos ben&eacute;ficos, las veladas art&iacute;sticas o a las festividades populares.
    </p><p class="article-text">
        La prensa regional fue tambi&eacute;n el campo de contienda entre los argumentos esgrimidos por las mujeres conservadoras y las partidarias de la Rep&uacute;blica. Los debates y pol&eacute;micas m&aacute;s encendidas tuvieron lugar en las p&aacute;ginas de La Voz de Cantabria. All&iacute;, en 1930, la marquesa de Casa Henestrosa y Matilde de la Torre polemizaron sobre la participaci&oacute;n de las mujeres en pol&iacute;tica. Otra sonora controversia fue la mantenida entre Ana Mar&iacute;a Cagigal y Mar&iacute;a Teresa de Huidobro, que defend&iacute;a la necesidad de que las mujeres c&aacute;ntabras permanecieran en la esfera del hogar al cuidado de sus esposos y familiares. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el lado conservador, una de las voces con mayor presencia en la prensa fue la de la escritora Concha Espina; inicialmente favorable a la llegada de la Republica y pionera en la defensa del divorcio, y m&aacute;s tarde a favor de los argumentos m&aacute;s refractarios a los cambios sociales. Otra firme opositora de los avances de los derechos femeninos fue Mar&iacute;a Luisa G&oacute;mez, marquesa de Pelayo, quien pidi&oacute; p&uacute;blicamente el regreso del rey al poder y la recuperaci&oacute;n de los valores tradicionales de la familia, la religi&oacute;n y la monarqu&iacute;a.
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                    alt="Reportaje publicado en el semanario Estampa sobre el papel de las maestras de pueblo."
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                Reportaje publicado en el semanario Estampa sobre el papel de las maestras de pueblo.                            </span>
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        El triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 facilit&oacute; un nuevo impulso para los derechos de las mujeres con la aprobaci&oacute;n del divorcio, la despenalizaci&oacute;n del adulterio femenino y la normalizaci&oacute;n de su acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        El inicio de la Guerra Civil, y la incorporaci&oacute;n de los milicianos al frente, gener&oacute; una movilizaci&oacute;n masiva de las mujeres en la retaguardia, incrementando su presencia en la esfera p&uacute;blica en defensa de la democracia y la legalidad republicana. 
    </p><p class="article-text">
        Durante todo el tiempo en que la provincia permaneci&oacute; sitiada por los sublevados, las mujeres c&aacute;ntabras contribuyeron a mantener en pie el sistema productivo y los servicios b&aacute;sicos. En la retaguardia, se organizaron en los Hogares Femeninos Antifascistas para llevar a cabo labores de car&aacute;cter asistencial. Inicialmente, entre sus tareas estuvo la confecci&oacute;n de ropa de abrigo para las milicias; m&aacute;s adelante se encargaron de atender a los refugiados que iban llegando desde las zonas ocupadas por los franquistas, contribuyendo tambi&eacute;n a la elaboraci&oacute;n de los sacos terreros para las fortificaciones y refugios antia&eacute;reos, la b&uacute;squeda de ropa, colchones y zapatos, la creaci&oacute;n de lavaderos colectivos o la organizaci&oacute;n de roperos infantiles y comedores escolares. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, las mujeres c&aacute;ntabras ocuparon muchos de los puestos de trabajo vacantes, participando en la producci&oacute;n agr&iacute;cola, ganadera e industrial, el aprovisionamiento de las familias, las tareas de la ense&ntilde;anza, el mantenimiento de los espect&aacute;culos abiertos&hellip;; en resumen, de todo aquello que permiti&oacute; mantener una vida social razonablemente normalizada en la retaguardia de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Las c&aacute;ntabras no participaron directamente en los combates en el frente de guerra. Sus tareas y funciones dentro de los batallones fueron de car&aacute;cter auxiliar como enfermeras, cocineras, lavanderas, administrativas, correos, enlaces, informaci&oacute;n pol&iacute;tica, municionadoras, captaci&oacute;n de donativos, labores de intendencia, abastecimiento y servicios auxiliares a las tropas. 
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                Las brigadas navarras entran en Reinosa el 17 de agosto de 1937.                            </span>
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        Su presencia fue tambi&eacute;n muy activa en los diversos hospitales de sangre creados por el Socorro Rojo Internacional en Santander, Torrelavega, Ontaneda, Ampuero, Li&eacute;rganes o La Hermida; ocup&aacute;ndose de la atenci&oacute;n al servicio de ambulancias, la retirada de heridos o trabajos de enfermer&iacute;a, as&iacute; como en la gesti&oacute;n de los denominados Hogares Femeninos Antifascistas, de inspiraci&oacute;n comunista, que dieron cobijo y apoyo a los ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos de los combatientes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el campo de los sublevados las mujeres jugaron un rol muy distinto.&nbsp;Durante el periodo de la clandestinidad forzosa, las j&oacute;venes falangistas llevaron a cabo labores de enlace y socorro de los camaradas escondidos, y tambi&eacute;n tareas de espionaje e informaci&oacute;n para los diferentes grupos de quintacolumnistas que operaron en toda la provincia. En los territorios que fueron ocupando los sublevados se empez&oacute; a defender un modelo de mujer m&aacute;s sumisa; una madre de familia que, recluida en el &aacute;mbito dom&eacute;stico, acataba los principios establecidos por la Secci&oacute;n Femenina y los preceptos del nacional-catolicismo, asumiendo un papel secundario en la &ldquo;Nueva Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el r&aacute;pido colapso de la Rep&uacute;blica en Cantabria, y mientras el nuevo aparato administrativo se afan&oacute; por destruir y derogar todas las conquistas sociales que la mujer hab&iacute;a alcanzado durante la Rep&uacute;blica, la Secci&oacute;n Femenina implant&oacute; los principios falangistas, merced a un poder disciplinario que trat&oacute; de recuperar los valores de una sociedad patriarcal bajo los viejos/nuevos principios del nacional-catolicismo. Los matrimonios civiles y los divorcios consumados fueron abolidos por el nuevo r&eacute;gimen, que solamente reconoci&oacute; las ceremonias llevadas a cabo bajo el rito cat&oacute;lico. 
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                    alt="Reportaje propagandístico de la actuación del Auxilio Social de la Sección Femenina en Santander publicado en la revista FOTOS, un semanario gráfico nacionalsindicalista, en el año 1937."
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            <span class="title">
                Reportaje propagandístico de la actuación del Auxilio Social de la Sección Femenina en Santander publicado en la revista FOTOS, un semanario gráfico nacionalsindicalista, en el año 1937.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Un buen n&uacute;mero de mujeres terminaron encarceladas, en virtud de su parentesco con alg&uacute;n dirigente o militante masculino destacado de las organizaciones republicanas. La c&aacute;rcel, la represi&oacute;n, el exilio y, en muchas ocasiones, el pelot&oacute;n de fusilamiento, fueron el destino final de muchas de aquellas que se significaron por su activismo y defensa de la Republica. 
    </p><p class="article-text">
        Entre 1937 y 1951, m&aacute;s de 70 c&aacute;ntabras fueron fusiladas&nbsp;o 'paseadas', y otras tantas murieron de enfermedades y privaciones en las celdas de las prisiones habilitadas para ellas en las Salesas,&nbsp;las Oblatas o el Grupo Escolar Ram&oacute;n Pelayo. 
    </p><p class="article-text">
        Para el nuevo r&eacute;gimen de Franco,&nbsp;defensor de las corrientes de la psiquiatr&iacute;a alentadas desde la Alemania nazi, las mujeres y su psique ten&iacute;an muchos puntos en com&uacute;n con ni&ntilde;os y animales; por eso su militancia pol&iacute;tica y sindical no pod&iacute;a ser m&aacute;s que el resultado de una profunda alteraci&oacute;n de su personalidad natural -producto de una mente enferma-, y los delitos cometidos bajo el influjo ideol&oacute;gico al que fueron sometidas sus d&eacute;biles mentes, deb&iacute;an ser abordados desde una perspectiva psiqui&aacute;trica sanitaria o desde un punto de vista de presas comunes. Por eso, oficialmente, las c&aacute;ntabras nunca fueron reconocidas como presas pol&iacute;ticas por el franquismo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/nuevo-tiempo-mujeres-segunda-republica-camino-obstaculos-resistencias_132_12629528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Oct 2025 19:22:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo tiempo de las mujeres en la Segunda República: un camino de obstáculos y resistencias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujer,República,Franquismo,Guerra Civil Española,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Secuencias de la sublevación: las largas vacaciones de 1936 en las colonias de verano de San Vicente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/secuencias-sublevacion-largas-vacaciones-1936-colonias-verano-san-vicente_132_12629395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f1343ce-a58b-4f23-aadf-f2b5e1fe7049_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Secuencias de la sublevación: las largas vacaciones de 1936 en las colonias de verano de San Vicente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 9 de julio de 1936 llegó en tren a San Vicente de la Barquera una expedición compuesta por seis profesores y 53 niños y niñas, de entre ocho y trece años, procedentes de los arrabales y zonas socialmente deprimidas de Madrid para disfrutar de un descanso veraniego que se prolongó durante meses por el levantamiento militar</p></div><p class="article-text">
        Las colonias infantiles de vacaciones fueron introducidas por la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza en la vida educativa espa&ntilde;ola durante el per&iacute;odo de la Segunda Rep&uacute;blica. Con ellas se trataba de buscar el fortalecimiento f&iacute;sico de los ni&ntilde;os y, al mismo tiempo, desarrollar en ellos unos principios encaminados al descubrimiento y a la puesta en pr&aacute;ctica de valores ligados a la convivencia, el respeto humano, la compresi&oacute;n del mundo y el goce de la naturaleza y del arte.
    </p><p class="article-text">
        Las bases fundacionales de la Instituci&oacute;n se gestaron en 1876, durante una estancia de verano de Giner de los R&iacute;os en Cabu&eacute;rniga, junto a Augusto Gonz&aacute;lez de Linares, Nicol&aacute;s Salmer&oacute;n y Manuel Ruiz, y el proyecto pedag&oacute;gico de las colonias de verano se inici&oacute; en el a&ntilde;o 1894 y no se interrumpi&oacute; hasta 1936. 
    </p><p class="article-text">
        Buen conocedor de la regi&oacute;n, Giner opt&oacute; por San Vicente de la Barquera como emplazamiento de una de las principales sedes de sus colonias, debido a que la villa marinera dispon&iacute;a de un magn&iacute;fico entorno para desarrollar un programa educativo basado en excursiones y paseos, juegos, ba&ntilde;os y trabajo, en estrecho contacto con el medio natural. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Colonia de la Institución Libre de Enseñanza en San Vicente de la Barquera, una iniciativa progresista y atrevida para la época en la que comenzó a desarrollarse este proyecto.                            </span>
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        El 9 de julio de 1936 lleg&oacute; en tren a&nbsp;San Vicente de la Barquera una expedici&oacute;n compuesta por seis profesores y 53 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, de entre ocho y trece a&ntilde;os, procedentes de los arrabales y zonas socialmente deprimidas de Madrid. Desde el apeadero de La Acebosa, prosiguieron a pie el camino hasta San Vicente, mientras una carreta de bueyes trasladaba su equipaje. Todos ellos esperaban disfrutar de unas semanas de respiro y paz en la costa cant&aacute;brica.
    </p><p class="article-text">
        Durante los primeros d&iacute;as la vida en la colonia discurri&oacute; seg&uacute;n lo previsto: el desayuno, la lectura, el reposo al aire libre, el camino de la playa, el ba&ntilde;o, alternando con ejercicios gimn&aacute;sticos y juegos. M&aacute;s reposo despu&eacute;s de la comida, merienda hacia las cinco de la tarde y paseo por el campo. Despu&eacute;s de la cena, canciones populares y a la cama. En d&iacute;as sucesivos hicieron excursiones a La&nbsp;Hermida, a Potes, al Puerto, al Faro y al Espol&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 18 de julio, Leopoldo Fabra, uno de los profesores, se traslad&oacute; hasta Santander para que hicieran una radiograf&iacute;a de tobillo a una de las ni&ntilde;as. Al llegar a la ciudad escuch&oacute; las primeras noticias sobre el levantamiento militar en &Aacute;frica. Cuando regres&oacute; a San Vicente con la informaci&oacute;n, el equipo de monitores decidi&oacute; esperar la evoluci&oacute;n de los acontecimientos y no alarmar innecesariamente a los ni&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        La colonia continu&oacute; con su actividad cotidiana, y los d&iacute;as siguientes transcurrieron entre rumores y noticias cada vez m&aacute;s preocupantes: el norte de la Pen&iacute;nsula hab&iacute;a quedado aislado del resto del territorio republicano y, a los pocos d&iacute;as, el correo de Madrid dej&oacute; de llegar a San Vicente. Los ni&ntilde;os, al no recibir cartas de sus familias, empezaron a hacer preguntas.
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                Los maestros y monitores de la Institución Libre de Enseñanza daban una gran importancia a los juegos, las excursiones y el ejercicio físico, como elementos forjadores de la educación integral de la infancia y la juventud.                            </span>
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        Fue entonces cuando los monitores decidieron protegerlos de la realidad mientras buscaban una forma de regresar a Madrid. Para ello acordaron&nbsp;crear una apariencia de normalidad, dedicando las noches a escribir falsas cartas de los padres donde estos les contaban a sus hijos que en casa estaban todos muy bien, y que se les echaba mucho de menos, ocult&aacute;ndolos cualquier referencia a la guerra. M&aacute;s tarde, los monitores entregaban a los ni&ntilde;os la correspondencia como si acabase de traerla el cartero de San Vicente.
    </p><p class="article-text">
        De ese modo discurri&oacute; el mes de julio, y al llegar agosto, el equipo entendi&oacute; que la situaci&oacute;n en la colonia infantil no se pod&iacute;a prolongar por mucho m&aacute;s tiempo.&nbsp;A mediados de mes, Bustos y Fabra, dos de los responsables de la colonia, se trasladaron hasta San Sebasti&aacute;n para gestionar con las autoridades vascas la salida a Francia por Ir&uacute;n. Transcurri&oacute; entonces casi un mes de espera, y a principios de septiembre recibieron la noticia de que, por fin, pod&iacute;an trasladarse hasta San Sebasti&aacute;n, y aguardar all&iacute; el momento m&aacute;s oportuno para atravesar la frontera. 
    </p><p class="article-text">
        La expedici&oacute;n abandon&oacute; San Vicente de madrugada y pasaron la noche en un hotel de San Sebasti&aacute;n. Al amanecer del d&iacute;a siguiente se acercaron al l&iacute;mite con Hendaya, donde comprobaron que la lucha en torno a Ir&uacute;n era muy violenta, a pesar de lo cual, cruzaron la frontera con gran riesgo para sus vidas. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez en el lado franc&eacute;s, las autoridades galas les cedieron un vag&oacute;n de tren en el cual atravesaron el sur de Francia hasta llegar a Portbou, lugar desde el que un tren espa&ntilde;ol los transport&oacute; hasta Barcelona. Desde all&iacute;, y a trav&eacute;s de Valencia, llegaron finalmente a Madrid, donde las familias aguardaban con ansiedad el final de una odisea que se prolong&oacute; durante dos meses, dejando en aquellos ni&ntilde;os y monitores una huella imborrable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/secuencias-sublevacion-largas-vacaciones-1936-colonias-verano-san-vicente_132_12629395.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Oct 2025 21:34:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Secuencias de la sublevación: las largas vacaciones de 1936 en las colonias de verano de San Vicente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
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