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    <title><![CDATA[elDiario.es - El corto por delante]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - El corto por delante]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Suiker, el desastre imparable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/suiker-desastre-imparable_132_5550824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Sencilla pero contundente comedia negra, puro humor visual, que arrasó en todos los festivales del mundo en la pasada temporada.</p></div><p class="article-text">
        Cuando el espectador vea *Suiker* a continuaci&oacute;n, seguro que disfrutar&aacute;. Pero menos, mucho menos que si lo viera ante un gran auditorio. Fue una de las sensaciones del a&ntilde;o anterior en todo festival en que se programaba, y ahora, por fin, puede verse por la red.
    </p><p class="article-text">
        Es un corto de lo m&aacute;s sencillito, o al menos eso es lo que aparenta. Se suele catalogar como una comedia negra, y sin embargo es dif&iacute;cil imaginarse algo tan blanco y tan alegre. Y aunque su aspecto rebosa correcci&oacute;n y pulcritud centroeuropeas, acaba emergiendo un esp&iacute;ritu de lo m&aacute;s gamberro. V&eacute;ase esta imagen de un forense, que descubre un extra&ntilde;o elemento en la boca de un cad&aacute;ver, y que desencadena toda la historia. 
    </p><p class="article-text">
        El lector no puede ni imaginarse la cantidad de cortometrajes que pretenden llamarse comedias y que se hacen al cabo del a&ntilde;o, y los poqu&iacute;simos, pero poqu&iacute;simos, que finalmente logran hacer gracia. Si en los festivales de cine suele haber pocas comedias no es porque los seleccionadores sean unos aburridos (bueno, a veces s&iacute;), sino porque, simplemente, no hay. Cuando aparece una buena comedia es como un soplo de aire fresco. Y eso es lo que ocurre con *Suiker*. A modo de aperitivo, veamos el trailer:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        El planteamiento es ingenioso, pero terriblemente arriesgado. Pod&iacute;a haber dado pie a una colecci&oacute;n de bromas chabacanas sin pu&ntilde;etera gracia. Una vez m&aacute;s, no hay historias vulgares, hay tratamientos vulgares. Y en ese sentido, el corto sortea esos peligros cuarteleros gracias a una serie de opciones est&eacute;ticas que le dan carta de nobleza. Hablamos de:
    </p><p class="article-text">
        Una perfecta coreograf&iacute;a del gag visual. Con toda probabilidad, el equipo del corto llev&oacute; a cabo innumerables ensayos para que todos los movimientos de los personajes funcionasen a las mil maravillas: la mejor manera de que la chica se cayese, la posici&oacute;n m&aacute;s adecuada cuando ya est&aacute; muerta, la manera de subir y bajar el camis&oacute;n...
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, perm&iacute;tannos una peque&ntilde;a digresi&oacute;n: Buster Keaton dec&iacute;a que, en un gag, debe verse al c&oacute;mico de cuerpo entero, pues de lo contrario el espectador pensar&aacute; que hay truco. Hoy en d&iacute;a, el gag ya no se hace as&iacute;, pero siempre es de agradecer que tenga el menor montaje posible.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y aunque aqu&iacute; hay situaciones apoyadas en los cambios de plano (sobre todo la del camis&oacute;n), en todo momento da la sensaci&oacute;n de que el n&uacute;mero de planos es el preciso, ni uno m&aacute;s ni uno menos, e incluso hay gags que suceden casi en un solo plano, como ese, soberbio, en el que el chico le cubre el pez&oacute;n a la chica (aunque m&aacute;s bien parece que busca una excusa inconsciente para toc&aacute;rselo), se apaga bruscamente la luz y el chico se asusta y, al encenderse la luz, la marca de su mano ensangrentada ha quedado estampada en el camis&oacute;n de manera ciertamente comprometedora.
    </p><p class="article-text">
        Si quieres ver el corto y leer el resto del art&iacute;culo, accede a nuestra revista <a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/videoteca/ficha/3/#continua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cortosfera.es</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Óscar de Julián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/suiker-desastre-imparable_132_5550824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jan 2013 12:55:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Suiker, el desastre imparable]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El curioso caso de Jean-Gabriel Périot (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/curioso-caso-jean-gabriel-periot-ii_132_5560548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta segunda parte, una obra extraordinaria.</p><p class="subtitle">Aunque ella haya sido una criminal...</p><p class="subtitle">, visión novedosa y revulsiva en torno a un hecho histórico: la Liberación de París en 1944, después de la ocupación nazi. Y por una vez, los nazis no son los malos.</p></div><p class="article-text">
        &#65279;Definitivamente, las obras m&aacute;s rotundas de P&eacute;riot son dos cortometrajes que giran en torno a hechos hist&oacute;ricos del pasado siglo. Hechos espantosos o conmovedores, pero en cualquier caso llenos de matices, y con una elaboraci&oacute;n formal decididamente portentosa.
    </p><p class="article-text">
        El primero de ellos ofrece una mirada ins&oacute;lita sobre el, en principio, glorioso d&iacute;a de la Liberaci&oacute;n de Par&iacute;s en agosto de 1944, tras a&ntilde;os de ocupaci&oacute;n por parte de los nazis: <em>E&ucirc;t-elle &eacute;t&eacute; criminelle...</em>, o sea, <em>Aunque ella haya sido una criminal...</em> Pero, antes de empezar a hablar, ve&aacute;moslo:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://player.vimeo.com/video/11712366" _mce_src="http://player.vimeo.com/video/11712366" frameborder="0" height="403" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="http://vimeo.com/11712366" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">E&ucirc;t-elle &eacute;t&eacute; criminelle... / Even If She Had Been A Criminal... (2006)</a> from <a href="http://vimeo.com/jgperiot" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jean-Gabriel P&eacute;riot</a> on <a href="http://vimeo.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vimeo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una primera parte que recorre a velocidad de v&eacute;rtigo la historia de Par&iacute;s durante la Segunda Guerra Mundial, llegamos al d&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, que siempre nos hab&iacute;a sido presentada como una jornada memorable para el triunfo de la libertad y la democracia. Pero P&eacute;riot, nada sospechoso de simpat&iacute;a hacia el nazismo, muestra su cara oscura: la prepotencia, la impunidad, la extrema agresividad de los vencedores hacia mujeres sospechosas de haber tenido trato con oficiales nazis.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes que recopila P&eacute;riot ofrecen una visi&oacute;n bastante terrible no de la Liberaci&oacute;n de Par&iacute;s, sino, una vez m&aacute;s, de la condici&oacute;n humana y su compulsi&oacute;n agresiva.
    </p><p class="article-text">
        Al humillar a estas mujeres, rasurarlas, abofetearlas y exponerlas al escarnio general, vienen a nuestra memoria las im&aacute;genes del trato inhumano de los jud&iacute;os por parte de los nazis. Con este acto brutal, los aliados demuestran que la barbarie no es patrimonio exclusivo del fascismo. En cuanto a los abanderados de la democracia se les da oportunidad, no dudan en reproducir los mismos comportamientos humillantes que emplearon sus verdugos nazis. Puede que no lleguen a los extremos a los que llegaron estos, pero lo que vemos no deja de inspirarnos repugnancia.
    </p><p class="article-text">
        Y. una vez m&aacute;s, hay que rese&ntilde;ar la fabulosa armon&iacute;a entre im&aacute;genes y m&uacute;sica, con un empleo simplemente ejemplar de los materiales de archivo y de la c&eacute;lebre <em>Marseillaise</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los materiales de archivo. No es la primera vez que se concentra la narraci&oacute;n de un hecho hist&oacute;rico que dura a&ntilde;os, o d&eacute;cadas, en un montaje vertiginoso de im&aacute;genes, pero nunca, o casi nunca, se ha realizado de manera tan brillante.
    </p><p class="article-text">
        Comenzando por la disposici&oacute;n de las im&aacute;genes: despu&eacute;s de un inicio que deja claro que la historia va a girar en torno a la grandeur francesa, <em>E&ucirc;t-elle...</em> equilibra a la perfecci&oacute;n los planos que muestran el ascenso nazi, el estallido de la guerra, batallas y bombardeos, el Desembarco de Normand&iacute;a y la Liberaci&oacute;n de Par&iacute;s, con un sentido del ritmo y de la progresi&oacute;n dram&aacute;tica que hace que parezca f&aacute;cil lo muy dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte, centrada en la Liberaci&oacute;n, aparece un sorprendente artilugio narrativo. P&eacute;riot muestra im&aacute;genes triunfales de la Liberaci&oacute;n, pero esas im&aacute;genes son s&oacute;lo fragmentos de la imagen completa. De este modo, P&eacute;riot da a entender que las im&aacute;genes triunfales s&oacute;lo son visiones parciales de un hecho hist&oacute;rico, la Liberaci&oacute;n, en las que &uacute;nicamente se muestra la parte m&aacute;s complaciente de la misma. Im&aacute;genes como la de un hombre de media barba que sonr&iacute;e al espectador, unos parisinos haciendo la V de la Victoria, o este se&ntilde;or tan jubiloso:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De repente, la s&uacute;bita aparici&oacute;n de una mujer con el cr&aacute;neo rasurado, abofeteada con sa&ntilde;a para gran satisfacci&oacute;n de la multitud, resulta estremecedora. Y a partir de ah&iacute;, P&eacute;riot muestra las im&aacute;genes completas: el hombre de media barba sonr&iacute;e junto a una mujer a la que est&aacute;n afeitando el pelo al cero, los parisinos que hacen la V de Victoria van detr&aacute;s de otra mujer que tiene la cruz gamada pintarrajeada en su frente... En cuanto a la imagen del se&ntilde;or jubiloso, recordemos el plano completo en que aparec&iacute;a...
    </p><p class="article-text">
        Para terminar de leer el art&iacute;culo, accede a nuestra revista <a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/videoteca/ficha/8/#continua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cortosfera.es</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Óscar de Julián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/curioso-caso-jean-gabriel-periot-ii_132_5560548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Jan 2013 13:47:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El curioso caso de Jean-Gabriel Périot (II)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fantasías sexuales femeninas: Tram]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/fantasias-sexuales-femeninas-tram_132_5554675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Fantasías más bien fálicas de la conductora de un tranvía, a lo largo de un trayecto lleno de hombres. Una obra obscena, divertida y juguetona de la célebre animadora checa Michaela Pavlátová.</p></div><p class="article-text">
        Cuenta la leyenda que, en la &eacute;poca dorada del cine de animaci&oacute;n infantil, algunos dibujantes cl&aacute;sicos aprovechaban las horas muertas para perpetrar versiones pornogr&aacute;ficas, y nada pero nada candorosas, de sus personajes favoritos: Mickey, Pluto, Tom y Jerry, todos fornicando a lo loco con todos. Versiones que, c&oacute;mo no, nunca traspasaron los pasillos de los grandes estudios. Con alguna excepci&oacute;n, como el desopilante <a href="http://www.dailymotion.com/video/xdrgzr_eveready-harton-in-buried-treasure_fun#external" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buried treasure</a> de finales de los 20, cuya paternidad no est&aacute; ni mucho menos reconocida por nadie.
    </p><p class="article-text">
        Es l&iacute;cito pensar que la misma reacci&oacute;n sanamente gamberra tuvo lugar en los estudios h&uacute;ngaros, checos o croatas, donde se hac&iacute;an esos entra&ntilde;ables cortos con marionetas que ilustraban cuentos populares, unidos para siempre a la nostalgia infantil de los mayores de 40. Con toda probabilidad, los animadores se montar&iacute;an camas redondas con Blancanieves, los enanitos y el pr&iacute;ncipe, y otros escarceos por el estilo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ese esp&iacute;ritu revoltoso, y al fin y al cabo bastante ingenuo, es el que aparece en la obra reciente de la estupenda animadora checa Michaela Pavl&aacute;tov&aacute; (nominada al Oscar por su <em>Reci, reci, reci</em>, un corto algo envejecido pero a&uacute;n lleno de encanto), y que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha dedicado a construir un universo propio de fantas&iacute;as sexuales femeninas, mostradas con todo lujo y delectaci&oacute;n. Y sin que nunca falte ese sentido del humor checo, siempre sorna y siempre ternura, que recuerda a cineastas paisanos como Jiri Menzel o Milos Forman.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima pieza de <a href="http://www.michaelapavlatova.com/show/#external" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michaela Pavl&aacute;tov&aacute;</a> es una peque&ntilde;a delicia producida en Francia llamada <em>Tram</em>, que comenz&oacute; su triunfal carrera ganando el Cristal de Annecy, es decir, el gran premio de cortometraje del Festival de Cine de Animaci&oacute;n m&aacute;s importante de Europa. En este sentido, tengo que decir que el premio me parece un poco exagerado. <em>Tram</em> me gusta, pienso que es un trabajo bastante agradable, pero en ning&uacute;n caso le otorgar&iacute;a el status de corto de animaci&oacute;n del a&ntilde;o. En cualquier caso, no tengo ninguna duda de que <em>Tram</em> merece verse, y perseguirse.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tram</em> sucede en un d&iacute;a gris cualquiera de una ciudad gris cualquiera. La protagonista es una conductora de tranv&iacute;a de generosas tetas y m&aacute;s generosa fantas&iacute;a, que inicia su jornada. En el trayecto s&oacute;lo se suben hombres, todos ellos circunspectos, repetidos, leyendo el mismo peri&oacute;dico (en el mundo de Pavl&aacute;tov&aacute; no hay lugar para port&aacute;tiles ni smartphones). El caso es que, en mitad de la rutina laboral, la imaginaci&oacute;n sexual de la conductora se despierta y, finalmente, se dispara. De modo que todo se transforma: las palancas de cambio, los botones del veh&iacute;culo, la ranura para clickar los billetes... Algo que ya se adivina en el trailer:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="http://vimeo.com/41549996" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TRAM TRAILER</a> from <a href="http://vimeo.com/user4592608" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sacrebleu Productions</a> on <a href="http://vimeo.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vimeo</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tram</em> es un peque&ntilde;o concierto en corto que surge en la cabecita de la conductora. La repetici&oacute;n incesante de los mismos gestos mec&aacute;nicos de todos los d&iacute;as se convierte, poco a poco, en m&uacute;sica, y finalmente en sexo. La melod&iacute;a retozona, como de trenecito de juguete, va dejando paso a un simp&aacute;tico desfile de penes y vaginas en plena acci&oacute;n, siempre muy bien orquestado y perfectamente integrado con sabrosos gags visuales, hasta desembocar en una apoteosis de largas y erectas palancas de cambio y h&uacute;medas ranuras clickando sin tregua, al estruendo del gran final de <em>El carnaval de los animales</em> de Saint-S&auml;ens.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar el art&iacute;culo, accede a <a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/criticas/ficha/1/#continua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cortosfera.es</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Óscar de Julián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/fantasias-sexuales-femeninas-tram_132_5554675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jan 2013 15:54:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Fantasías sexuales femeninas: Tram]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El curioso caso de Jean-Gabriel Périot (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/curioso-caso-jean-gabriel-periot_132_5531210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Primera parte de este recorrido por la obra de un clásico moderno: Jean-Gabriel Périot. Comenzamos con</p><p class="subtitle">, o el fin del mundo al revés. Ideal para esta semana que supone el fin, esperemos que ahora sí, de las profecías apocalípticas.</p></div><p class="article-text">
        Menos es m&aacute;s. El gran cine tambi&eacute;n puede hacerse con un simple pu&ntilde;ado de recortes, fotos, materiales de archivo. Ah&iacute; est&aacute; <a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/corto_del_mes/ficha/1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A story for the Modlins</a>. O una pieza soberbia que desgranaremos como se merece en pr&oacute;ximas entradas: <em>El pabell&oacute;n alem&aacute;n</em>.  
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto, el caso que nos ocupa, que no se centra en un cortometraje en particular, sino en la obra global del franc&eacute;s Jean-Gabriel P&eacute;riot. Uno de los cortometrajistas que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, m&aacute;s y mejor ha logrado despertar en los aficionados el sentimiento esencial de ver cine: la fascinaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Afortunadamente, buena parte de la obra de P&eacute;riot puede verse por la red, concretamente toda su obra hasta 2010. Llegados a este punto, podemos hacer dos cosas. Una. Que el espectador navegue por su cuenta, sin indicaciones de ning&uacute;n tipo, por <a href="http://jgperiot.free.fr/#external" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la p&aacute;gina de P&eacute;riot</a>. Para ello, no tiene m&aacute;s que ir a pel&iacute;culas, cortometrajes, y hacer clic en cualquier t&iacute;tulo hasta 2010. Unos son mejores que otros, pero garantizamos que va a ser todo un descubrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Dos. Permitir que este modesto art&iacute;culo les inicie en el universo del franc&eacute;s, mostr&aacute;ndoles &uacute;nicamente tres de sus mejores trabajos, y a partir de ello ustedes deciden si siguen o no viajando. Si es as&iacute;, no perdamos m&aacute;s tiempo e intern&eacute;monos, sin m&aacute;s dilaci&oacute;n, en el cine intrigante de Jean-Gabriel P&eacute;riot. Esta semana, y para que el viaje sea ascendente, comenzamos con la obra menos soberbia de las tres.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Undo</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Todos sabemos que el cortometraje es terreno propicio para los experimentos narrativos. Pues bien, hay muchos, pero muchos cortos que utilizan el siguiente artefacto: comenzar por el final de la historia y terminar por el principio, en la misma l&iacute;nea que, pongamos por caso,<em> The curious case of Benjamin Button (El curioso caso de Benjamin Button)</em> o <em>Memento</em>. Y, de todos estos cortos, algunos optan por un camino muy particular: el corto no s&oacute;lo est&aacute; narrado al rev&eacute;s, sino que <em>la imagen misma va al rev&eacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y en este &uacute;ltimo grupo, uno de los m&aacute;s logrados es<em> Undo</em>, o sea, <em>Deshacer</em>:<strong> </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En apariencia, todo en <em>Undo</em> es alentador. Las Torres Gemelas se reconstruyen solas, las bombas desexplotan, la polic&iacute;a desreprime, la gente desconsume, los animales sacrificados vuelven a pastar en los campos, y el hombre deja la tierra tal y como la encontr&oacute; desde el principio...
    </p><p class="article-text">
        Pero, en realidad, todo es inquietante. Porque el hecho de mostrarlo todo al rev&eacute;s no crea un sentimiento de esperanza, sino que deja al descubierto un proceso que ha llevado al planeta al borde del colapso, y cuyo motor, claramente destructivo, ha sido la naturaleza psic&oacute;tica de la condici&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        Cuando vemos que un polic&iacute;a des-sacude a un manifestante, ese hecho no nos proporciona alivio, sino que remarca la brutalidad no ya del polic&iacute;a, sino del ser humano en toda su extensi&oacute;n. Cuando Ad&aacute;n y Eva son readmitidos en el Ed&eacute;n, no sentimos que hayamos recuperado el para&iacute;so perdido. Revivimos el momento en que lo perdimos para siempre.
    </p><p class="article-text">
        No se trata, pues, de decir al espectador &ldquo;qu&eacute; bonito ser&iacute;a que di&eacute;ramos marcha atr&aacute;s&rdquo;, sino que, al ver las cosas al rev&eacute;s, descubrimos que la ferocidad humana es fruto de una compulsi&oacute;n, de un proceso depredador imparable. De hecho, el proceso finaliza con las mismas im&aacute;genes c&oacute;smicas con las que empez&oacute;: la creaci&oacute;n s&oacute;lo puede acabar con la destrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar de leer el art&iacute;culo, accede a nuestra revista <a href="http://www.cortosfera.es/cortometrajes/videoteca/ficha/2/#continua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cortosfera.es</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Óscar de Julián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/curioso-caso-jean-gabriel-periot_132_5531210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Dec 2012 12:17:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El curioso caso de Jean-Gabriel Périot (I)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tachados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/tachados_132_5522543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Arrebatadora crónica familiar. Un cineasta mexicano pretende averiguar por qué dos de sus tíos aparecen literalmente tachados en todas las fotografías que conserva su abuela.</p></div><p class="article-text">
        A la hora de escribir sobre este precioso cortometraje, me encuentro con dos posibilidades. Puedo contar el argumento de principio a fin, de modo que el lector quede cautivado por una historia que dif&iacute;cilmente puede dejar indiferente. O puedo contar lo preciso, dej&aacute;ndole con la miel en los labios, provoc&aacute;ndole un deseo manifiesto de descubrir, por s&iacute; mismo, las claves de este secreto familiar.
    </p><p class="article-text">
        Me decido por la segunda opci&oacute;n. Me parece m&aacute;s sugerente, aunque s&eacute; que tambi&eacute;n tiene sus contras. Porque, aunque esta obra deliciosa ha podido ser admirada en Cannes, Huesca, Alcine o Morelia, probablemente queden escasas oportunidades de volver a verla en un tiempo pr&oacute;ximo. Ojal&aacute; que estas l&iacute;neas animen a alguien a programar el corto en su festival, o darnos la oportunidad de verlo en una plataforma de la red, o en alg&uacute;n programa de televisi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Aunque <em>Los tachados</em> es una producci&oacute;n sueca, el cortometraje est&aacute; dirigido por un mexicano, y la acci&oacute;n transcurre &iacute;ntegramente en M&eacute;xico, ya que el director, tambi&eacute;n protagonista y gu&iacute;a, viaja de Suecia a su pa&iacute;s natal para reencontrarse con su familia. As&iacute; que tiene m&aacute;s sentido verlo como un corto latinoamericano, si bien el alcance de su historia es universal. La familia retratada podr&iacute;a ser la suya o la m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo espa&ntilde;ol hace referencia a un enigma en torno a la abuela del director. Esta tuvo cinco hijos, pero dos de ellos aparecen literalmente <em>tachados</em> en todas las fotograf&iacute;as que esta posee.
    </p><p class="article-text">
        La abuela es, dicen, una mujer de mucho car&aacute;cter, y nadie se ha atrevido a preguntarle el porqu&eacute; de ese extra&ntilde;o tab&uacute;. Pero su nieto Roberto, cineasta, tiene una relaci&oacute;n muy especial con ella, y en sus dos semanas de estancia en M&eacute;xico est&aacute; resuelto a desentra&ntilde;ar el misterio. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, se desarrolla una investigaci&oacute;n documental, casi a la manera de un &ldquo;thriller&rdquo;. El corto se estructura a partir de tres visitas que hace Roberto Duarte a su abuela. En la primera, Roberto hace preguntas tibias. En la segunda, intenta descubrir con su c&aacute;mara alguna foto en la que los dos hijos no aparezcan tachados, pero a&uacute;n no se atreve a hacer las preguntas cruciales. En la tercera, Roberto se dispone a romper el silencio de su abuela de una vez por todas, con la c&aacute;mara oculta en un rinc&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Uno de sus mayores atractivos es que el propio director es un miembro de la familia. Y eso convierte a <em>Los tachados</em> en un documental realizado con una deliciosa mezcla de atrevimiento y pudor. Atrevimiento, porque el cineasta descubre al p&uacute;blico las lacras ocultas de su propia prole. Y pudor... El pudor es mucho m&aacute;s interesante.
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        Roberto va descubriendo que pisa terreno pantanoso, que hurga en viejas heridas, que est&aacute; jugueteando con los sentimientos de su abuela. Eso hace que se interrogue continuamente sobre la conveniencia de llegar al final de este documental. As&iacute; que graba a las personas y las cosas con extremo cuidado, con planos distantes, procurando no herir a los suyos, y a veces decide no mostrar algunos materiales que ha rodado. Todo ello dota al corto de un sentimiento quebradizo, una emoci&oacute;n insospechada.
    </p><p class="article-text">
        *Los tachados* es una pel&iacute;cula, pero tambi&eacute;n es una profunda experiencia vital. Duarte no graba el documental, lo vive. Al finalizar la grabaci&oacute;n, sabe m&aacute;s de s&iacute; mismo y de su entorno.
    </p><p class="article-text">
        Para leer el resto del art&iacute;culo, accede a nuestra revista <a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/criticas/ficha/7/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cortosfera.es</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/tachados_132_5522543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Dec 2012 15:23:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los tachados]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cortos de Woody Allen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/cortos-woody-allen_132_5517157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">New York es la mejor ciudad del mundo. ¿Dónde puedes estar paranoico y bien tan seguido?</p></div><p class="article-text">
        Da igual que algunos hayan detestado buena parte de sus &uacute;ltimas pel&iacute;culas, cuando llega un estreno de Woody Allen las colas vuelven a formarse en los cines de manera ineluctable. Tal vez sea porque su cine rebosa, por encima de cualquier otra consideraci&oacute;n, amor a las personas. &ldquo;Hay que confiar en las personas&rdquo;, dec&iacute;a Mariel Hemingway a Allen en el bell&iacute;simo final de <em>Manhattan.</em>
    </p><p class="article-text">
        Cualquier nuevo t&iacute;tulo de este jud&iacute;o universal se recibe como un acontecimiento. As&iacute; que tal vez sea el momento de rescatar del olvido alguna que otra joya m&aacute;s o menos diminuta, escondida en los recovecos de su, por fortuna, extensa filmograf&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos empezar con <em>Men of crisis: The Harvey Wallinger story, </em>un falso documental de 25 minutos que data de 1971, en torno a trasuntos de Nixon y Kissinger, con la participaci&oacute;n de, entre otras, Diane Keaton, y que en su momento no lleg&oacute; a emitirse, como relata este intrigante <a href="http://www.youtube.com/watch?v=L5B2IqD30gc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trailer</a>.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, los films de Allen eran m&aacute;s una sucesi&oacute;n de sketches que un conjunto org&aacute;nico, de modo que no andaba muy lejos la concentraci&oacute;n dram&aacute;tica del g&eacute;nero corto, o alg&uacute;n derivado, como las pel&iacute;culas de episodios. Este &uacute;ltimo es el caso de la c&eacute;lebre <em>Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo (y nunca se atrevi&oacute; a preguntar), </em>una pel&iacute;cula poco satisfactoria, a veces directamente tonta, pero que, cuando menos, encierra un episodio tan simp&aacute;tico como el de Gene Wilder enamor&aacute;ndose de una oveja, o tan genial y tan fotocopiado como la epopeya de un ej&eacute;rcito de espermatozoides neoyorkinos en pos de un &oacute;vulo.
    </p><p class="article-text">
        No habr&aacute; otra incursi&oacute;n similar hasta 1989, cuando Allen se incorpore a la pel&iacute;cula colectiva <em>Historias de Nueva York</em>, al lado de Scorsese y Coppola<em>. </em>Un episodio enormemente divertido, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=TeUkvQzHpec" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Oedipus Wrecks</em></a><em>, </em>en el que Allen se solaza con la desaparici&oacute;n de su meticona madre en mitad de un truco de magia, hasta que se materializa la peor de sus pesadillas: el gigantesco rostro de la madre aparece en el cielo del Town afe&aacute;ndole la conducta al pobre Woody delante de todos los neoyorkinos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y la &uacute;ltima aportaci&oacute;n de Allen al formato corto, pr&aacute;cticamente desconocida en Espa&ntilde;a, es una pieza de poco m&aacute;s de 2 minutos realizada para un espect&aacute;culo / macroconcierto celebrado en New York el a&ntilde;o 2001, imagino que justo despu&eacute;s del atentado a las Torres Gemelas: <em>The Concert for New York City, </em>en el que tambi&eacute;n intervinieron cineastas como Scorsese, Spike Lee, Kevin Smith y hasta Jerry Seinfeld.
    </p><p class="article-text">
        La pieza de Allen se titul&oacute; <em>Sounds from a Town I love </em>(<em>Sonidos de una ciudad que amo</em>). Pero no ser&eacute; yo quien la comente y la muestre, ya que, esta semana, el prestigioso escritor de cine (y de muchas otras cosas) Hilario J. Rodr&iacute;guez comienza a publicar diversos art&iacute;culos sobre cortometrajes de toda la historia en la  Videoteca de nuestra revista <em>Cortosfera</em> (imag&iacute;nense cortos de Truffaut, Mizoguchi, Jarmusch&hellip;)<em>, </em>y su primer art&iacute;culo gira en torno a esta preciosa miniatura de Allen.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo adelantar&eacute; que, como siempre, Allen se revela como un maestro del di&aacute;logo. Que en la pieza pueden reconocer a Griffin Dunne (el protagonista de <em>After hours</em>), Tony Roberts (habitual de Allen en su etapa <em>Annie Hall</em>) y hasta Michael Emerson (s&iacute;, el Ben Linus de <em>Lost</em>). Y que <em>Sounds </em>no es, en absoluto, una obra maestra, pero rezuma ese amor a las personas que a&uacute;n sigue cautiv&aacute;ndonos. El amor a nuestra debilidad, ignorancia de los propios l&iacute;mites, falta de sentido de la realidad, desorientaci&oacute;n. A la fragilidad humana. Woody Allen, sin duda, nos ha ayudado a vivir.
    </p><p class="article-text">
        Para ver el corto y leer el art&iacute;culo, accede a nuestra revista <a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/videoteca/ficha/4/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cortosfera.es</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/cortos-woody-allen_132_5517157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Dec 2012 11:23:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los cortos de Woody Allen]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El empleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/empleo_132_5508482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">﻿Hay otros cortos que tratan sobre la precariedad laboral, pero están en este.</p></div><p class="article-text">
        Analizar un cortometraje como <em>El empleo</em> es una tarea absurda. Este corto espanta los an&aacute;lisis a manotazos, resulta imposible atrapar en un escrito racional toda la sorna, la piedad, la emoci&oacute;n que transmite en unos pocos minutos, a lo largo de un desarrollo prodigioso en el que no se sabe qu&eacute; admirar m&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        La desarmante sencillez de los elementos en juego: un hombre se dirige a su rutina habitual, con una peque&ntilde;a variaci&oacute;n que convierte esa rutina en una experiencia aterradoramente veros&iacute;mil.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La perfecta dosificaci&oacute;n de unos gags antol&oacute;gicos. Imposible destacar ninguno.
    </p><p class="article-text">
        El agradable eco de los dibujos de Quino, esos que hablaban del ser humano como una criatura francamente insignificante.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de que los planos son los justos en todo momento, en n&uacute;mero, tama&ntilde;o, composici&oacute;n y planificaci&oacute;n. A este respecto, no se pueden planificar mejor escenas como la del ascensor y, sobre todo, la del desayuno: atenci&oacute;n a lo que se ve, c&oacute;mo se ve y la panor&aacute;mica con la que se muestra el resto del escenario. De Buster Keaton a la  Muchachada, todos habr&iacute;an aplaudido.
    </p><p class="article-text">
        La aridez del escenario, con esas paredes desnudas y manchadas, y los colores p&aacute;lidos, suaves, que otorgan una tristeza tierna al conjunto. Y aqu&iacute; aprovechamos para se&ntilde;alar que, una vez que hayan visto el corto, pueden acceder al <a href="http://vimeo.com/30440691#external" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">making-of</a>, para entender su elaboraci&oacute;n con m&aacute;s detalle.
    </p><p class="article-text">
        La concepci&oacute;n de los personajes, con esos rostros alargados, como huevos duros, que han acabado siendo todos iguales, y esos ojitos diminutos, que parecen incapaces de ver gran cosa.
    </p><p class="article-text">
        La inexistencia de m&uacute;sica, s&oacute;lo un sonido persistente de fondo en los edificios, como un aparato de aire acondicionado que alguien se olvid&oacute; de apagar.
    </p><p class="article-text">
        El cuidado de los detalles: el ruido del despertador, sin duda el m&aacute;s barato y trist&oacute;n del mercado; la rid&iacute;cula tostadita que desayuna el personaje (y que tiene la &uacute;nica nota de color c&aacute;lido de todo el corto: la mermelada de la tostadita, que es como un puntito); las rayas en los pantalones de los hombres taxi...
    </p><p class="article-text">
        Y su indiscutible oportunidad. Ahora que Espa&ntilde;a est&aacute; como est&aacute;, y que comienza a verse reflejada en la  Argentina que estall&oacute; hace diez a&ntilde;os, el corto de Grasso tiene el valor de una alucinaci&oacute;n premonitoria.
    </p><p class="article-text">
        Todas ellas notas absolutamente incapaces de contener la magia irresistible que desprende este corto, uno de los mejores jam&aacute;s filmados no s&oacute;lo sobre el trabajo, sino tambi&eacute;n sobre la obediencia ciega a un estado invisible.
    </p><p class="article-text">
        Vean <em>El empleo</em>. Y h&aacute;gannos caso: v&eacute;anlo en silencio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Quieres ver <em>El empleo</em>? Accede a nuestra revista <a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/videoteca/ficha/1/#continua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cortosfera.es</a>.
    </p><p class="article-text">
        &Oacute;scar de Juli&aacute;n, editor jefe de Cortosfera.es
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/empleo_132_5508482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Nov 2012 07:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El empleo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El corto del año: A story for the Modlins (y II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/corto-story-for-modlins-ii_132_5506373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ahora que conocemos con detalle la historia de los Modlin, es el momento de recorrer, de principio a fin, la fascinante propuesta de Oksman. Y si a&uacute;n no has podido ver el corto, este viernes se proyecta en <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" target="_blank">L'Alternativa de Barcelona</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La brillante apertura de A story for the Modlins merece ser descrita con todo detalle. Todo comienza as&iacute;:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Logo Paramount 1968</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es el logo que precede a los cr&eacute;ditos de la c&eacute;lebre Rosemary's baby (La semilla del diablo) de  Polanski, que se acercan parsimoniosamente al c&eacute;lebre edificio Bramford  con la maravillosa nana compuesta por Krzystof Komeda. As&iacute;, el corto  apela a la memoria colectiva de una pel&iacute;cula de marcado car&aacute;cter  maligno, y marca las reglas del juego.
    </p><p class="article-text">
        S&uacute;bitamente,  la pel&iacute;cula de Polanski comienza a pasar a c&aacute;mara r&aacute;pida. Una c&aacute;mara  que muestra, a toda velocidad, los momentos m&aacute;s significativos del film,  mientras la voz en ingl&eacute;s nos narra, en l&iacute;neas generales, el intrigante  argumento de Rosemary's baby. Oksman no lo puede dejar m&aacute;s claro: a partir de ahora, todo lo que veamos puede estar manipulado a placer.
    </p><p class="article-text">
        Por fin, la imagen se detiene en la famosa escena final: Rosemary se acerca al beb&eacute;, y... Es el momento de ceder el paso a las im&aacute;genes. Atentos al trailer de los Modlin:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://player.vimeo.com/video/44924580?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;badge=0&amp;color=f3d800" _mce_src="http://player.vimeo.com/video/44924580?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;badge=0&amp;color=f3d800" frameborder="0" height="320" width="628"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La imagen de Elmer en Rosemary da pie a una transici&oacute;n tan sencilla como soberbia. En el momento en  que la voz cuenta que Elmer emigr&oacute; a Espa&ntilde;a, Oksman pasa, sin soluci&oacute;n  de continuidad, al mural de las fotos y documentos encontrados en la  basura. A partir de ah&iacute;, la voz inicia la historia de los Modlin que ya  conocemos, punteada por una sucesi&oacute;n de fotograf&iacute;as y otros materiales  que componen un relato a veces sugestivo, a veces descacharrante.
    </p><p class="article-text">
        Este relato se alterna con alg&uacute;n que otro regreso a las im&aacute;genes de Rosemary...  Y de repente, aparece una imagen memorable, similar a la que se ve en  mitad del trailer. Oksman vuelve a la c&aacute;mara lenta y cierra sobre el  plano del fot&oacute;grafo oriental y, detr&aacute;s, Elmer Modlin. En ese contexto de  satanismo, la imagen ralentizada del fot&oacute;grafo bajando el objetivo, y  tras &eacute;l, Modlin subiendo y bajando, muy lentamente, la mirada, como  pensando... resulta realmente perturbadora. En ese plano, Oksman ha  conseguido filmar al diablo.
    </p><p class="article-text">
        Volvemos  a los Modlin. Tanto el tono como el contenido de la narraci&oacute;n recuerdan  continuamente a la obra maestra de Polanski: desasosegadora, pero no  por ello falta de humor. Polaco, pero humor. En muchos aspectos, Elmer y  Margaret se asemejan a los entrometidos vecinos de Rosemary, Roman y  Minnie Castevet.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Los Castevet en Rosemary's baby</strong><em>Rosemary's baby</em>
    </p><p class="article-text">
        Con  esas pr&aacute;cticas de una especie de yoga un punto turbio, con esa obsesi&oacute;n  por el Apocalipsis, la familia Modlin (siempre novelada, no lo  olvidemos) nos parece tan inquietante como rid&iacute;cula, y nos recuerda que  los adoradores del diablo de Rosemary eran, al fin y al cabo, una panda de capullos que intentaban animar su  aburrida existencia con un ritual m&aacute;s bien absurdo, que le destrozaba la  vida a una pobre mujer, presa f&aacute;cil de la soledad urbana.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Quieres leer el resto del art&iacute;culo? Accede a nuestra revista digital <a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/corto_del_mes/ficha/2/#continua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cortosfera.es</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Oacute;scar de Juli&aacute;n, editor jefe de Cortosfera.es</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Óscar de Julián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/corto-story-for-modlins-ii_132_5506373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Nov 2012 01:26:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El corto del año: A story for the Modlins (y II)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El corto del año: A story for the Modlins (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/corto-ano-story-the-modlins_132_5498573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La extraordinaria historia fabulada por Sergio Oksman a partir de los documentos y fotos que pertenecieron a una familia ya desaparecida, y que el fotógrafo y diseñador Paco Gómez se encontró en la basura</p></div><p class="article-text">
        Hay historias que nacen predestinadas a crear fascinaci&oacute;n. Eso es lo que ha ocurrido con el relato de la extravagante familia Modlin, dada a conocer al gran p&uacute;blico a trav&eacute;s de un descubrimiento tan fortuito como novelesco. Fue hace unos a&ntilde;os cuando el joven fot&oacute;grafo, ingeniero y dise&ntilde;ador Paco G&oacute;mez se encontr&oacute; con toda una colecci&oacute;n de fotos y documentos tirados en la basura de la calle madrile&ntilde;a del Pez. Material sentimental que hab&iacute;a pertenecido a una familia cuyos escasos miembros (el padre, Elmer; la madre, Margaret; y el hijo, Nelson) ya hab&iacute;an fallecido.
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         Fotos y documentos que incitaban a ir mucho m&aacute;s all&aacute;: con ayuda de otros colaboradores, Paco G&oacute;mez comenz&oacute; a recopilar datos, atar cables, llegar al fondo de las peculiaridades de los Modlin, y se encontr&oacute; con todo un universo familiar tan exc&eacute;ntrico como profundamente inquietante. Siguiendo la m&aacute;xima hitchcockiana, por un lado tiene gracia, pero por otro, maldita la gracia que tiene.
    </p><p class="article-text">
        Para conocer la historia a grandes rasgos, nada mejor que lo explique el propio G&oacute;mez. Mucha atenci&oacute;n a esta entrevista que concedi&oacute; a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=H6x_cN11Zf0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Sexta</a>.
    </p><p class="article-text">
        La historia se prestaba para lo mejor y para lo peor, y exist&iacute;a la desagradable posibilidad de que el fascinante legado de los Modlin cayera en manos poco recomendables... Afortunadamente, los acontecimientos posteriores demostraron que Paco G&oacute;mez no s&oacute;lo quer&iacute;a contar una buena historia, sino contarla bien. V&eacute;ase, a ese respecto, el proyecto completo que public&oacute; en la web del colectivo No Photo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Pero G&oacute;mez dio un paso m&aacute;s. Desisti&oacute; de realizar &eacute;l mismo el documental y traspas&oacute; sus poderes no al mejor de los documentalistas de este pa&iacute;s, sino algo mejor: al m&aacute;s adecuado.
    </p><p class="article-text">
        El brasile&ntilde;o afincado en Espa&ntilde;a <span id="mce_3_start"></span>&#65279;<a href="http://www.sergiooksman.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sergio Oksman</a><span id="mce_3_end"></span>&#65279;, responsable de trabajos para televisi&oacute;n, largometrajes y, al menos, uno de los m&aacute;s intrigantes cortometrajes de la d&eacute;cada pasada, <em>Notes on the other</em>. Un cortometraje que rese&ntilde;aremos m&aacute;s adelante como se merece. Por el momento, s&oacute;lo diremos que era un trabajo fascinante que part&iacute;a de una investigaci&oacute;n documental tradicional para desembocar no ya en la ficci&oacute;n, sino directamente en la fantas&iacute;a. Justo lo que necesitaban los Modlin: una invenci&oacute;n en toda regla a partir de fotos y documentos reales.
    </p><p class="article-text">
        El documental resultante es un cortometraje de 25 minutos llamado <a href="http://www.madridencorto.es/2012/a-story-for-the-modlins" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A story for the Modlins</a>, que a estas alturas ya ha ganado el Primer Premio de nada menos que DocumentaMadrid (no el Nacional, sino el Internacional), Huesca, Karlovy Vary, Vila do Conde, Varsovia o New Orleans y, en esta &uacute;ltima semana, el segundo premio de Alcine. Emplazamos a los interesados a seguir su rastro en <a href="http://alternativa.cccb.org/2012/ct/ssoo/cortos.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L'Alternativa de Barcelona</a>; en buena parte de los pr&oacute;ximos festivales de cortometraje de cierto prestigio (no todos, esto ni es ni debe ser una dictadura del gusto); y en los diversos medios de la red, donde a buen seguro se crear&aacute;, en poco tiempo, un fenomeno viral. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Quieres leer el resto del art&iacute;culo? Accede a nuestra revista digital Cortosfera.es</em><a href="http://cortosfera.es/cortometrajes/corto_del_mes/ficha/1/#continua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resto del art&iacute;culo</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/el-corto-por-delante/corto-ano-story-the-modlins_132_5498573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Nov 2012 17:27:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El corto del año: A story for the Modlins (I)]]></media:title>
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