<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/blog/511209/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La nacionalidad de los apátridas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/nacionalidad-apatridas_132_13510844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fff31953-f6a9-4260-babb-42a0b360765d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nacionalidad de los apátridas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No tienen pasaporte, tienen historias que son contadas en voz alta en los campamentos de refugiados de Argelia, y en voz baja, muy baja, en el territorio del Sáhara ocupado. Viven bajo el hostigamiento de Marruecos, quizás eso les empiece a sonar
</p></div><p class="article-text">
        Siendo una contradicci&oacute;n en s&iacute; misma, estos d&iacute;as nos vemos abocados a alegrarnos porque los saharauis (algunos) van a ser espa&ntilde;oles. Nos alegramos porque esto supone una reparaci&oacute;n de derechos hist&oacute;rica a un pueblo que fue abandonado a su suerte en 1975. Abandonado mientras le ca&iacute;an bombas y napalm en las cabezas en una marcha no-pac&iacute;fica y verde. Sin embargo, y al mismo tiempo, alguien debe contar la verdad del asunto. Y es que los saharauis son del S&aacute;hara, del S&aacute;hara Occidental. Una patria con un oc&eacute;ano lleno de peces, unas minas llenas de fosfatos, unas dunas llenas de arena fina y unas gentes con su propia cultura e identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tienen pasaporte, tienen historias que son contadas en voz alta en los campamentos de refugiados de Argelia, y en voz baja, muy baja, en el territorio del S&aacute;hara ocupado. Viven bajo<strong> el hostigamiento de Marruecos</strong>, quiz&aacute;s eso les empiece a sonar. La cuesti&oacute;n es que la Espa&ntilde;a franquista en 1958, en una ocurrencia <em>tipo Trump,</em> proclam&oacute; al S&aacute;hara &eacute; Ifni provincias espa&ntilde;olas, intentando evadir las ya incipientes normas internacionales sobre descolonizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hecho el estropicio jur&iacute;dico (por no hablar del humano o moral), el r&eacute;gimen ca&iacute;a en su propia trampa: ahora esas personas a las que consideraba meras conquistas, humanos de segunda, medios para un fin, hab&iacute;an adquirido iguales derechos que el resto de espa&ntilde;oles. Pero ojo: Espa&ntilde;a nunca tuvo la soberan&iacute;a del S&aacute;hara, solo su administraci&oacute;n. Por tanto, la declaraci&oacute;n de provincias fue ilegal y esta nacionalidad que ahora se otorga es, en esencia, un paquete tard&iacute;o y envenenado. Un brindis a legitimar a los colonizadores de anta&ntilde;o. A lo lejos canta Mariem Hassan &ldquo;Ana saharauia&rdquo; (&ldquo;yo soy saharaui&rdquo;), mientras el siroco va borrando las huellas de un pueblo maltratado por todos. Pero qui&eacute;n soy yo para decirle a un ap&aacute;trida que no tome un pasaporte maldito cuando se lo dan. Maldita suerte la suya.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Jiménez Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/nacionalidad-apatridas_132_13510844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 10:36:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fff31953-f6a9-4260-babb-42a0b360765d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49895" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fff31953-f6a9-4260-babb-42a0b360765d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49895" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La nacionalidad de los apátridas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fff31953-f6a9-4260-babb-42a0b360765d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Autodeterminación, neutralidad de Canarias y orden multipolar: la trinchera de los pueblos frente a la barbarie atlantista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/autodeterminacion-neutralidad-canarias-orden-multipolar-trinchera-pueblos-frente-barbarie-atlantista_132_13510186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/581d4a06-9550-4a2e-8968-27a1eab85bc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Autodeterminación, neutralidad de Canarias y orden multipolar: la trinchera de los pueblos frente a la barbarie atlantista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a la arquitectura del vasallaje atlantista, la respuesta estratégica de la clase trabajadora canaria debe ser la consecución de un Estatuto de Neutralidad Activa para el Archipiélago, como una de las expresiones del derecho a la autodeterminación. Un régimen normativo garantizado internacionalmente que declare al territorio canario estrictamente desnuclearizado, libre de armas de destrucción masiva, exento de bases militares extranjeras y blindado ante su instrumentalización para guerras de agresión o maniobras imperiales</p></div><p class="article-text">
        El <strong>Memorando de Entendimiento firmado en Cardiff el 14 de septiembre de 2026</strong> trasciende con mucho la coyuntura brit&aacute;nica. No estamos ante una simple alianza t&aacute;ctica, sino ante el s&iacute;ntoma inequ&iacute;voco de la quiebra del modelo centralista de Westminster y de la crisis org&aacute;nica de hegemon&iacute;a del bloque dominante. Suscribieron el documento John Swinney, jefe del Gobierno escoc&eacute;s y l&iacute;der del SNP (Scottish National Party / Partido Nacional Escoc&eacute;s); Rhun ap Iorwerth, dirigente de Plaid Cymru (Partido de Gales) y ministro principal gal&eacute;s, y Michelle O&rsquo;Neill, l&iacute;der de Sinn F&eacute;in en Irlanda del Norte. Los tres participaron en calidad de m&aacute;ximos responsables de sus respectivas formaciones pol&iacute;ticas, sin actuar formalmente en representaci&oacute;n de los Ejecutivos regionales, subrayando el car&aacute;cter de alianza estrat&eacute;gica entre movimientos de emancipaci&oacute;n nacional.
    </p><p class="article-text">
        Los firmantes articulan proyectos con din&aacute;micas hist&oacute;ricas espec&iacute;ficas &mdash;el SNP persigue la convocatoria de un nuevo refer&eacute;ndum de independencia para Escocia; Plaid Cymru defiende la ampliaci&oacute;n del autogobierno gal&eacute;s dentro de un proceso destituyente del Estado unitario; y Sinn F&eacute;in abandera la reunificaci&oacute;n de la isla de Irlanda&mdash;, pero coinciden en un eje doctrinal irrenunciable: el ejercicio efectivo del derecho a la autodeterminaci&oacute;n. El propio texto lo proclama sin ambages: &laquo;Para quienes observan en estas islas &mdash;y para quienes observan en todo el mundo&mdash; no podr&iacute;a haber una se&ntilde;al m&aacute;s clara de que el tiempo de Westminster est&aacute; llegando a su fin&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese agotamiento estructural del Estado centralizado e imperial brit&aacute;nico se inscribe en una mutaci&oacute;n geopol&iacute;tica de alcance planetario: la crisis irreversible del orden unipolar imperialista y el avance hacia un horizonte multipolar. Esta transici&oacute;n encuentra sustento doctrinal e institucional en instrumentos de la diplomacia colectiva como la <strong>Declaraci&oacute;n de Nueva Delhi de los BRICS </strong>(acr&oacute;nimo del bloque geopol&iacute;tico integrado por Brasil, Rusia, India, China, Sud&aacute;frica y sus nuevos Estados miembros), adoptada el 13 de septiembre de 2026. Dicho texto propugna la refundaci&oacute;n de las relaciones internacionales sobre los pilares del multilateralismo polis&eacute;mico, la igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos y la observancia estricta del Derecho Internacional.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta inevitable redistribuci&oacute;n del poder global, la respuesta estrat&eacute;gica del bloque atlantista ha sido la hipertrofia militar y el atrincheramiento ideol&oacute;gico. Asistimos a la implantaci&oacute;n coercitiva de una econom&iacute;a de guerra y a la derivaci&oacute;n sistem&aacute;tica de recursos p&uacute;blicos hacia los complejos militares e industriales, desmantelando los derechos sociales y precarizando las condiciones de vida de la clase trabajadora. Para legitimar esta transferencia de rentas hacia el capital armament&iacute;stico, las oligarqu&iacute;as occidentales reactivan el supremacismo neocolonial que dibuja a la metr&oacute;poli imperial como un &laquo;jard&iacute;n&raquo; que debe ser protegido frente a la &laquo;selva&raquo; exterior mediante el bloqueo, la sanci&oacute;n unilateral o la intervenci&oacute;n militar directa. Esta l&oacute;gica segregadora constituye el caldo de cultivo ideal para el neofascismo, el racismo institucional y el autoritarismo de Estado, dise&ntilde;ados para fracturar la conciencia de clase y neutralizar la resistencia popular.
    </p><p class="article-text">
        En este tablero de confrontaci&oacute;n, la libre determinaci&oacute;n de los pueblos emerge como la herramienta jur&iacute;dica y pol&iacute;tica indispensable para la salvaguarda de la paz y la soberan&iacute;a material. La Carta de la ONU (Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas), en su art&iacute;culo 1.2, consagra como principio rector la cooperaci&oacute;n fundada en el respeto a la igualdad de derechos y a <strong>la autodeterminaci&oacute;n de las naciones</strong>. Este precepto adquiere fuerza vincular e indisoluble en el art&iacute;culo 1 com&uacute;n al PIDCP (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos) y al PIDESC (Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales), al tipificar que &laquo;todos los pueblos tienen el derecho de libre determinaci&oacute;n&raquo; para fijar su condici&oacute;n pol&iacute;tica y proveer a su desarrollo econ&oacute;mico y social.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la Resoluci&oacute;n 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, de 14 de diciembre de 1960 &mdash;Carta Magna de la Descolonizaci&oacute;n&mdash;, resolvi&oacute; que &laquo;todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la plena libertad, al ejercicio de su soberan&iacute;a y a la integridad de su territorio nacional&raquo;, exigiendo el traspaso incondicional del poder a los pueblos no aut&oacute;nomos. El control efectivo sobre la propia estructura productiva y los recursos estrat&eacute;gicos es la premisa sine qua non para liquidar la subordinaci&oacute;n neocolonial.
    </p><p class="article-text">
        El Acuerdo de Cardiff se entronca directamente con esta doctrina internacionalista al afirmar: &laquo;Cada una de nuestras naciones tiene el derecho a determinar su propio futuro, por medios democr&aacute;ticos y de acuerdo con la voluntad de su pueblo&raquo;. Y a&ntilde;ade: &laquo;Ning&uacute;n gobierno de Westminster tiene derecho a bloquear la democracia ni a socavar el principio de que nuestros pueblos decidir&aacute;n su propio futuro&raquo;. Si bien el memorando reconoce las &laquo;distintas posturas constitucionales&raquo; de los firmantes, sit&uacute;a la legitimidad democr&aacute;tica por encima de la legalidad formal impuesta por el centro imperial. Reclama adem&aacute;s que el Ejecutivo brit&aacute;nico &laquo;prepare, planifique y facilite el cambio constitucional&raquo;, se&ntilde;alando la urgencia de desmontar la arquitectura econ&oacute;mica caduca de Whitehall &mdash;t&eacute;rmino que designa al centro neur&aacute;lgico del poder administrativo, ministerial y ejecutivo del Estado brit&aacute;nico concentrado en Londres&mdash; para poner la riqueza energ&eacute;tica al servicio de la mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        La extrapolaci&oacute;n de estas premisas al Estado espa&ntilde;ol resulta insoslayable. El r&eacute;gimen constitucional de 1978 padece un colapso de legitimidad frente a las aspiraciones expl&iacute;citas de soberan&iacute;a, principalmente, hoy, de <strong>Catalunya y Euskal Herria</strong>. Su arquitectura jur&iacute;dica opera como un dispositivo de petrificaci&oacute;n centralista al servicio de las corporaciones privadas, la oligarqu&iacute;a financiera y bancaria de la metr&oacute;poli. Pretender encorsetar las realidades nacionales mediante el fetichismo legal o la coerci&oacute;n judicial ignora que la norma positiva no es m&aacute;s que la cristalizaci&oacute;n formal de una correlaci&oacute;n de fuerzas determinada. Una articulaci&oacute;n democr&aacute;tica y pac&iacute;fica entre pueblos solo puede emanar del pacto libremente asumido desde el ejercicio de la soberan&iacute;a originaria.
    </p><p class="article-text">
        En este entramado de contradicciones, <strong>Canarias padece una vulnerabilidad geopol&iacute;tica cr&iacute;tica</strong>. Relegado hist&oacute;ricamente a una condici&oacute;n perif&eacute;rica y dependiente, el Archipi&eacute;lago experimenta una peligrosa mutaci&oacute;n estructural: su conversi&oacute;n acelerada en plataforma log&iacute;stica, tecnol&oacute;gica y militar avanzada de la OTAN (Organizaci&oacute;n del Tratado del Atl&aacute;ntico Norte) para proyectar operaciones hacia el Sahel, &Aacute;frica Occidental y el Magreb. Bajo la cobertura del discurso oficial de la &laquo;diversificaci&oacute;n econ&oacute;mica&raquo;, consorcios tecnol&oacute;gicos y cl&uacute;steres de la industria armament&iacute;stica absorben ingentes recursos p&uacute;blicos para desarrollar infraestructuras de doble uso militar. Esta deriva integra a las islas en el engranaje de agresiones imperiales, transform&aacute;ndolas en &laquo;zona hostil&raquo; y objetivo t&aacute;ctico directo en eventuales conflictos b&eacute;licos, vulnerando el mandato democr&aacute;tico dictado por el pueblo canario el 12 de marzo de 1986, cuando vot&oacute; mayoritariamente contra la permanencia en la OTAN.
    </p><p class="article-text">
        La viabilidad procedimental de la autodeterminaci&oacute;n cuenta con referencias claras en el Derecho Comparado. El caso de Nueva Caledonia en relaci&oacute;n con la Rep&uacute;blica Francesa&nbsp;resulta ilustrativo: El Acuerdo de Bougival (12 de julio de 2025) fue suscrito en Francia entre el Gobierno central y representantes lealistas e independentistas Kanakos para fijar un nuevo modelo estatutario tras el fin del ciclo de Numea y la crisis institucional de 2024:&nbsp;Define a Nueva Caledonia como un &ldquo;Estado aut&oacute;nomo&rdquo; integrado en la Rep&uacute;blica Francesa; introducen la consulta obligatoria a las autoridades locales sobre la estrategia militar en el Indo-Pac&iacute;fico y prev&eacute;n un mecanismo para una eventual cesi&oacute;n en materia de defensa; y se reconoce la nacionalidad caledoniana. El precedente demostr&oacute; que el ejercicio de la soberan&iacute;a puede articularse mediante v&iacute;as internacionalmente homologadas y jur&iacute;dicamente ordenadas. Canarias, como territorio geogr&aacute;ficamente africano y de significaci&oacute;n ultraperif&eacute;rica, dotado de una identidad hist&oacute;rica diferenciada y una vocaci&oacute;n pacifista ratificada en las urnas, exige un proceso an&aacute;logo de restituci&oacute;n soberana.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la arquitectura del vasallaje atlantista, la respuesta estrat&eacute;gica de la clase trabajadora canaria debe ser la consecuci&oacute;n de un <strong>Estatuto de Neutralidad Activa</strong> para el Archipi&eacute;lago, como una de las expresiones del derecho a la autodeterminaci&oacute;n. Un r&eacute;gimen normativo garantizado internacionalmente que declare al territorio canario estrictamente desnuclearizado, libre de armas de destrucci&oacute;n masiva, exento de bases militares extranjeras y blindado ante su instrumentalizaci&oacute;n para guerras de agresi&oacute;n o maniobras imperiales. Este Estatuto debe incorporar una cl&aacute;usula de salvaguarda que impida la &laquo;guantanamizaci&oacute;n&raquo; de las islas: evitando que, mediante la aplicaci&oacute;n del Pacto Europeo sobre Migraci&oacute;n y Asilo, el suelo canario sea convertido en una c&aacute;rcel a cielo abierto y un centro de reclusi&oacute;n exterior para las masas migrantes despose&iacute;das por el expolio neocolonial en sus pa&iacute;ses de origen.
    </p><p class="article-text">
        La neutralidad territorial activa no es un postulado ut&oacute;pico, sino una figura con amplio anclaje en el Derecho Internacional P&uacute;blico. Las Islas &Aring;land representan un modelo de desmilitarizaci&oacute;n y neutralidad garantizado por convenios internacionales vigentes, conservando un estatus sui generis respetado por las potencias globales. Asimismo, la Rep&uacute;blica de Malta consagra en el art&iacute;culo 1 de su Constituci&oacute;n el principio de neutralidad activa, defini&eacute;ndose como un Estado no alineado que proh&iacute;be la instalaci&oacute;n de bases extranjeras y persigue activamente la paz. Para Canarias, la neutralidad no significa aislamiento, sino la condici&oacute;n previa para erigirse en un puente tricontinental de cooperaci&oacute;n, diplomacia de paz y solidaridad con los pueblos del Sur global.
    </p><p class="article-text">
        Desmantelar la falacia del centralismo atlantista es una tarea urgente para frenar la deriva hacia el rearme global y el neofascismo. La autodeterminaci&oacute;n de las naciones y el establecimiento de franjas de neutralidad activa en territorios de alta sensibilidad geoestrat&eacute;gica no dividen a las clases populares; al contrario, constituyen la premisa material para levantar una alternativa fundada en la paz, la justicia redistributiva y la emancipaci&oacute;n social. Frente al diktat de la econom&iacute;a de guerra y la subordinaci&oacute;n imperial, la libre determinaci&oacute;n de los pueblos se&ntilde;ala el &uacute;nico camino firme hacia un orden multipolar, justo y democr&aacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/autodeterminacion-neutralidad-canarias-orden-multipolar-trinchera-pueblos-frente-barbarie-atlantista_132_13510186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 07:20:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/581d4a06-9550-4a2e-8968-27a1eab85bc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69221" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/581d4a06-9550-4a2e-8968-27a1eab85bc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69221" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Autodeterminación, neutralidad de Canarias y orden multipolar: la trinchera de los pueblos frente a la barbarie atlantista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/581d4a06-9550-4a2e-8968-27a1eab85bc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La obligación idiomática de los canarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/obligacion-idiomatica-canarios_132_13510181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b159c37c-26ee-46cb-bf88-cc6e57b2217a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La obligación idiomática de los canarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Realmente, al castellano no se le combate con resentimiento o maldiciendo su supuesta actitud arrogante o conquistadora (cada cual es como es), sino siendo tan atrevido y valiente como él; defendiendo los puntos de vista propios con rigor e intentado mejorarlo en civilización y decencia</p></div><p class="article-text">
        Lo prioritario en nuestras islas es normalizar (en el sentido noble de &lsquo;reconocer lo que es normal&rsquo;, no en el perverso de &lsquo;imponer normas&rsquo;) los puntos de vista idiom&aacute;ticos de la gente insular, fundamental para su autoestima y reconocimiento y tambi&eacute;n para que los dem&aacute;s la conozcan como realmente es, no como los t&oacute;picos castellanistas, folcloristas o indigenistas dicen que es. Como escribe el poeta<strong> Manuel Padorno</strong>, &ldquo;Canarias es un pa&iacute;s singular, naciendo a su personalidad constitucional; tenemos un sentimiento de paisaje singular, ni peninsular ni europeo, y sus habitantes est&aacute;n dotados, en todos los sentidos, de una imaginaci&oacute;n singular, propia (sin que todav&iacute;a se cotice en el mercado cultural a no ser desde la propia conciencia espa&ntilde;olista). Una de nuestras grandes tareas sigue siendo hacernos entender y que nos respeten; dar a conocer, airear, por sus ya reconocidas virtudes, nuestra habla, nuestro espa&ntilde;ol-canario, nuestro vocabulario&rdquo;. S&oacute;lo a partir del conocimiento verdadero o cient&iacute;fico de lo que se es y del orgullo de serlo est&aacute; uno en condiciones de promocionar y colocar lo propio en el lugar que le corresponde en el contexto nacional e internacional; en el lugar que le corresponde en el mundo. Porque Canarias, como el resto de los pueblos de la Tierra, tiene su puesto en el mundo y su obligaci&oacute;n es encontrarlo y exigir que se respete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, que no basta con esto para garantizar el futuro, porque vivimos en un mundo abierto y enormemente competitivo. En la era de la patria humana o aldea global, al canario no le conviene encerrarse en su rinc&oacute;n, mirarse narcisistamente el ombligo o rezongar malhumoradamente, lami&eacute;ndose la llaga, por los agravios que dice hacerle los intransigentes, los que se consideran el centro del universo, sin respeto por los dem&aacute;s. Si hoy, ante los problemas de superpoblaci&oacute;n y contaminaci&oacute;n que aquejan a la Tierra toda, el ser humano mira a otros mundos, porque sabe que el ensimismamiento en su peque&ntilde;o planeta significa el suicidio, &iquest;c&oacute;mo no va a tener que mirar el canario m&aacute;s all&aacute; de la punta del muelle? Tiene que echarse al mundo entero, a la Pen&iacute;nsula y Europa, principalmente, a imponer sus puntos de vista, como hizo en Am&eacute;rica casi desde el mismo instante en que los europeos hollaron aquellas para ellos extra&ntilde;as tierras, que tantas ilusiones y esperanzas despertaron en todo el viejo continente, inund&aacute;ndolas con sus palabras, su gastronom&iacute;a, su m&uacute;sica, sus costumbres, su sangre. Como se&ntilde;ala nuestro <strong>Viera y Clavijo</strong>, &ldquo;sus campos (los de Canarias) enviaron a aquel vasto continente las semillas, plantas, ganados, aves, bestias de labor de que carec&iacute;an; sus naturales conquistaron con valor inmortal mucha parte de este nuevo mundo, hasta ennoblecerlo, civilizarlo y cultivarlo, siendo sus abundantes frutos sudor de los isle&ntilde;os, y sus copiosas cosechas sangre suya&rdquo;. Por eso se encuentra el canario all&aacute; como en casa. Yo, que tengo vocaci&oacute;n americanista y que he estado en varios lugares de aquel inmenso continente (Cuba, M&eacute;xico, Chile, Colombia y Per&uacute;) en distintas ocasiones, he de decir que lo que he encontrado all&iacute; es en buena medida una versi&oacute;n m&aacute;s o menos conservadora o m&aacute;s o menos innovadora de mi tierra insular. O, como hacen tantos j&oacute;venes canarios de hoy, que viajan a la Pen&iacute;nsula, Europa y el resto del mundo (muchos de ellos a trav&eacute;s del programa Erasmus) a prepararse mejor, impartir clases o buscarse la vida de otra manera y que, luego, cuando vuelven a la tierra, tanto contribuyen a mejorar su porvenir.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la obligaci&oacute;n del canario es canarizar el mundo hisp&aacute;nico, del que forma parte ineludible, como la del castellano es castellanizarlo, la del gallego, galleguizarlo, la del vasco, vasconizarlo, la del catal&aacute;n, catalanizarlo, la del cubano, cubanizarlo, la del mejicano, mejicanizarlo y as&iacute; sucesivamente. No se trata de quedarse ego&iacute;stamente con lo que uno tiene, sino compartirlo generosamente con los dem&aacute;s, para enriquecerlo y hacerlo m&aacute;s grande. Compartir la gastronom&iacute;a, la literatura, la idiosincrasia, las ideas, las palabras. Cuanto m&aacute;s generalizada se encuentra una palabra, m&aacute;s rica y grande se hace. Las palabras verdaderamente grandes son las palabras de todos, porque abarcan mayor &aacute;mbito de humanidad, no las palabras que se quedan encerradas en el terru&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, Canarias, Galicia, el Pa&iacute;s Vasco, Catalu&ntilde;a&hellip; no deben perder ni un minuto quej&aacute;ndose de los agravios del oficialismo castellanista (al fin y al cabo, Castilla ha cumplido con su deber hist&oacute;rico cuando ha intentado castellanizar el orbe hisp&aacute;nico) o de cualquier otra comunidad hermana, ni dejarse llevar por la mimosa tentaci&oacute;n de abandonar un proyecto de civilizaci&oacute;n de una enorme envergadura, que se ha construido tambi&eacute;n con la voluntad e inteligencia de su gente, sino intentar canarizar, galleguizar, vasconizar y catalanizar a Castilla y al resto de las comunidades hispanohablantes. S&oacute;lo con la lucha civil entre todas sus comunidades, intentando cada uno colocar lo que pueda de su partrimonio en el de todos, se enriquecer&aacute;n y fortalecer&aacute;n la cultura y la lengua hispanas en su diversidad y complementariedad, como sosten&iacute;a don Miguel de Unamuno, y estar&aacute;n sus gentes preparadas para enfrentarse a los enormes retos que les aguardan, que son la pugna con la lengua y la cultura anglosajonas, con la lengua y la cultura &aacute;rabes, con la lengua y la cultura chinas y con la lengua y la cultura rusas, que son sus verdaderos rivales en el inquietante y agresivo mundo en que nos encontramos instalados todos, y en el que todo dios quiere marcar el paso a los dem&aacute;s, seg&uacute;n sus propios intereses. As&iacute; de sencilla es la cosa: de la capacidad que tengan para mantener la unidad, agrandar y fortalecer la lengua y la cultura que han construido entre todos y que todos tienen la obligaci&oacute;n de seguir enriqueciendo con su inventiva y talento, depende el futuro de los canarios y de los hispanos todos. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no reflexionamos lo suficiente -escribe <strong>Antonio L&oacute;pez Ortega</strong>- sobre el papel de Espa&ntilde;a en el mundo? Frente a colosos como Rusia o China, por lo dem&aacute;s omn&iacute;voras, &iquest;c&oacute;mo nos ubicamos? Frente a la Am&eacute;rica hisp&aacute;nica, que es como un espejo hist&oacute;rico, &iquest;por qu&eacute; siempre estamos rezagados, como si eso no fuera parte de nosotros? Frente al mundo anglosaj&oacute;n, que es nuestro verdadero rival idiom&aacute;tico, &iquest;c&oacute;mo nos diferenciamos para volvernos m&aacute;s atractivos? Debate sobre los particularismos sin debate nacional es oficio de ciegos, pues mientras estamos celebrando los carnavales de Santa Cruz, la universidad de Salamanca se llena de estudiantes chinos que vienen a aprender espa&ntilde;ol para luego hacer negocios en Hispanoam&eacute;rica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bien planteado el problema que nos ocupa, no es s&oacute;lo que los castellanos, los andaluces y los americanos de habla espa&ntilde;ola no sean enemigos de los canarios. Es que tampoco lo son en realidad sus rivales culturales ingleses, chinos, &aacute;rabes o rusos; o el resto de la gente del planeta Tierra. Como sabe toda persona m&iacute;nimamente consciente de los problemas del mundo actual, los verdaderos enemigos de los canarios de hoy, como del resto de la humanidad toda, son el cambio clim&aacute;tico, la deforestaci&oacute;n, la superpoblaci&oacute;n, la merma de la diversidad biol&oacute;gica, los virus letales que asolan por igual a todos los pueblos del planeta, las nuevas tecnolog&iacute;as (particularmente, la mal llamada &ldquo;inteligencia artificial&rdquo;), la miseria y la violencia, que obligan a los desheredados del mundo a migrar a los pa&iacute;ses ricos, donde deben ser acogidos y protegidos como se merecen, la tiran&iacute;a de los poderosos, cada vez m&aacute;s &aacute;vidos de riqueza y poder, los conflictos que plantea la convivencia de los distintos, etc., que amenazan con acabar con la vida inteligente y no inteligente en la Tierra. Y, para luchar contra todos estos pavorosos enemigos de la humanidad, incluso la uni&oacute;n de toda la gente del mundo es poca.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, que la soluci&oacute;n para canarios, gallegos, vascos, catalanes, etc&eacute;tera, no est&aacute; en abandonar la patria de la lengua hispana y recluirse en su peque&ntilde;o predio por la incomprensi&oacute;n de los viejos casticistas, sino exigir el lugar que les corresponde en ella. Huir de malhumores y rezongos, como dir&iacute;a <strong>Borges</strong>, y trabajar duramente y aplicar la inteligencia, la comprensi&oacute;n, la generosidad y la solidaridad, que son los fundamentos de la civilidad. Realmente, al castellano no se le combate con resentimiento o maldiciendo su supuesta actitud arrogante o conquistadora (cada cual es como es), sino siendo tan atrevido y valiente como &eacute;l; defendiendo los puntos de vista propios con rigor e intentado mejorarlo en civilizaci&oacute;n y decencia. Hay que elevarse por encima de la tierra e integrarse en la patria de la lengua, la patria de las almas, que es la que permite mayor &aacute;mbito de unidad. &ldquo;Si el hombre ha de ser embri&oacute;n de una humanidad futura -advierte <strong>Unamuno</strong>-, m&aacute;s elevada que esta, de una verdadera hermandad humana, es preciso que empiece por emanciparse de la tierra, haci&eacute;ndose de ella due&ntilde;o en vez de ser esclavo. Toda la historia del g&eacute;nero humano es una constante lucha por emanciparse de la animalidad y de la tierra&rdquo;. Aquellos que se encierran excesivamente en la tribu corren el riesgo de quedar aislados del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esto que digo para los canarios en general puede decirse igualmente para los habitantes de cada una de las Islas en particular, tan dados a encerrarse en el terru&ntilde;o o peque&ntilde;o espacio de confort, como dice el t&oacute;pico moderno, en que viven y a poner el grito en el cielo cada vez que alguien se atreve a cambiar sus rutinas de cada d&iacute;a o, supuestamente, complicarles la vida con novedades. &ldquo;Nos invaden los grancanarios (o canariones)&rdquo;, oigo decir a veces a algunos de mis paisanos de Fuerteventura que se resisten a salir de la Tindaya, la Caldereta, la Rosa de la Monja, el Tesejerague o la Rosa de Tinojay donde nacieron y donde probablemente rendir&aacute;n cuentas al Creador. &ldquo;Tengo un pedazo de tierra / con la que el gofio aseguro; / cuatro jairas me dan queso; / a m&iacute; qu&eacute; mi importa el mundo&rdquo; cantaban sus abuelos y la misma cantinela siguen entonando con nostalgia acompa&ntilde;ados del timplillo algunos de ellos. Y yo les digo, en serio, no en broma: &ldquo;Pues hacen bien los grancanarios en invadirte, a ver si despiertas y tambi&eacute;n dejas t&uacute; en ellos algo de lo tuyo; que los grancanarios vienen a buscar en tu tierra lo que t&uacute; no le llevas a la de ellos&rdquo;. En efecto, la obligaci&oacute;n del majorero es majorerizar a las Islas, como la del grancanario es grancanizarlas, la del lanzarote&ntilde;o, lanzarote&ntilde;izarlas, la del tinerfe&ntilde;o, tinerfe&ntilde;izarlas, la del palmero, palmerizarlas, la del gomero, gomerizarlas, y la de los herre&ntilde;os, herre&ntilde;izarlas, para hacerlas m&aacute;s grandes y cohesionadas entre s&iacute;. Es lo que hicieron los majoreros y conejeros cuando, en los siglos pasados, aventaron por todo el Archipi&eacute;lago las voces prehisp&aacute;nicas (<em>guanil, belet&eacute;n, tafe&ntilde;a, gofio, guirre&hellip;</em>), normandas (<em>malpa&iacute;s, mareta, card&oacute;n, roque&hellip;</em>), &aacute;rabes o bereberes (<em>majalulo, fuchir, t&eacute;fana</em>&hellip;), etc., que hab&iacute;an adaptado al espa&ntilde;ol del bereber, el franc&eacute;s antiguo o el &aacute;rabe casi cien a&ntilde;os antes de que terminaran de conquistarse las realengas Gran Canaria, La Palma y Tenerife, y los neologismos espa&ntilde;oles (<em>gavia, rosa, tablero, natero, apa&ntilde;ada&hellip;</em>) que hab&iacute;an tenido que crear para denominar las cosas que necesitaron inventar aguzando el ingenio para adaptarse a la nueva realidad; lo que hicieron los tinerfe&ntilde;os o babilones y los palmeros, cuando en los ciclos pr&oacute;speros de anta&ntilde;o, se trasladaban a Fuerteventura y Lanzarote a ayudar a recoger los opimos frutos que daban las veceras tierras orientales del Archipi&eacute;lago, dejando en ellas sus palabras, sus tradiciones, su sudor, sus ilusiones y hasta su sangre; lo que ha hecho el grancanario sacando su aspiraci&oacute;n de /s/ implosiva, su tensi&oacute;n conson&aacute;ntica, su ye&iacute;smo, su neutralizaci&oacute;n de la oposici&oacute;n <em>vosotros </em>/ <em>ustedes</em> en favor de <em>ustedes</em>, etc&eacute;tera, de los l&iacute;mites insulares e imponi&eacute;ndoselos al resto de los canarios; lo que podr&iacute;an hacer los gomeros con su silbo, si prosperan los proyectos de la consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n del gobierno aut&oacute;nomo de extender su ense&ntilde;anza a todas las escuelas de Canarias; lo que est&aacute;n haciendo los tinerfe&ntilde;os con su barraquito, que ha enriquecido la carta del ritual del caf&eacute; en casi todo el Archipi&eacute;lago, etc. No otra cosa que majorerizar a Canarias es lo que, dentro de mis limitad&iacute;simas posibilidades, he intentado hacer yo desde que llegu&eacute; a la Universidad de La Laguna en el a&ntilde;o de 1976 a estudiar filolog&iacute;a espa&ntilde;ola. Uno s&oacute;lo puede ense&ntilde;ar lo que es y lo que sabe. Aportando cada cual lo que sabe y puede a la lengua y la cultura de todos, compartiendo lo suyo con los dem&aacute;s, regando su saber por todas las Islas y el resto del mundo, sumando lo propio al patrimonio de los otros, sobrevivir&aacute;n los canarios al peligroso mundo moderno y har&aacute;n grande a Canarias; y, con ello, a la cultura hispana, para legar mundo mejor o, por lo menos, sostenible a nuestros ni&ntilde;os, que son el &ldquo;porvenir de nuestros huesos y de nuestro amor&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcial Morera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/obligacion-idiomatica-canarios_132_13510181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 07:17:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b159c37c-26ee-46cb-bf88-cc6e57b2217a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="47194" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b159c37c-26ee-46cb-bf88-cc6e57b2217a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="47194" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La obligación idiomática de los canarios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b159c37c-26ee-46cb-bf88-cc6e57b2217a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Revancha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/revancha_132_13509092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa667081-5cb5-4fa2-a3df-99b3665756b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revancha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'La Hija del Capitán', Pushkin inaugura una frase para siempre: “mi costumbre es condenar a muerte y perdonar a toda suerte”. La Memoria Histórica es cosa que dicha con cuatro palabras faltan cuatro mil y que dicho con cuatro mil se echan de menos cuatro, si queremos oír a Magdalena Blesa</p></div><p class="article-text">
        Juan Jos&eacute; L&oacute;pez Burniol fue columnista cada s&aacute;bado en La Vanguardia. Hasta que el peri&oacute;dico interrumpi&oacute; su colaboraci&oacute;n por&nbsp;causa de un art&iacute;culo que no se lleg&oacute; a publicar.&nbsp;Ese art&iacute;culo llevaba por t&iacute;tulo <em>La Revancha</em> y mi inquietud no es otra que saber si sufri&oacute; la venerable e imprescindible libertad de informaci&oacute;n. De otra manera, saber si reconocemos en este episodio la mano de Salvador Illa o la de Junqueras, que son los que mandan en Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Primero se hace preciso diseccionar el art&iacute;culo. En el mismo se afirma que hay en nuestro pa&iacute;s un ansia de revancha alojada en nuestra conciencia fraticida y que se traduce en una guerra civil h&iacute;brida. Que el gobierno ha formulado un nuevo pacto de San Sebasti&aacute;n y conspira para abolir la monarqu&iacute;a y dar pasos hacia una rep&uacute;blica multinacional y confederal. Estoy seguro de que Juan Jos&eacute; ha tenido mejores d&iacute;as. Burniol es notario.
    </p><p class="article-text">
        Compara la crisis de Ceuta con los acontecimientos del 98. Todo el mundo puede tener una mala tarde. En San Sebasti&aacute;n se llamaba a la rebeli&oacute;n y en el 98 un sistema poco democr&aacute;tico y corrupto perdi&oacute; sus colonias. Nada que ver.
    </p><p class="article-text">
        Pero la tesis subyacente ya merece mejor atenci&oacute;n. En el exilio republicano se so&ntilde;&oacute; la transici&oacute;n, prescindir del pasado para pactar el futuro. Los lideres republicanos lo deseaban inmersos en un s&iacute;ndrome de Estocolmo conocedores de no haber hecho las cosas bien. Resuena el eco con la voz de Aza&ntilde;a, paz, piedad y perd&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En La Hija del Capit&aacute;n, Pushkin inaugura una frase para siempre: &ldquo;mi costumbre es condenar a muerte y perdonar a toda suerte&rdquo;. La Memoria Hist&oacute;rica es cosa que dicha con cuatro palabras faltan cuatro mil y que dicho con cuatro mil se echan de menos cuatro, si queremos o&iacute;r a Magdalena Blesa.
    </p><p class="article-text">
        Terminada la guerra, un bando pudo identificar y dar sepultura oficial a sus seres queridos. Los del otro bando no pudieron. &iquest; Muchos creen que noventa a&ntilde;os despu&eacute;s viva un espa&ntilde;ol tan mal nacido que se oponga a que otros identifiquen y den una digna sepultura pendiente.?
    </p><p class="article-text">
        El error de Zapatero y S&aacute;nchez fue revisar el perd&oacute;n con pol&iacute;ticas unipartidistas. Hemos trabajado los espa&ntilde;oles y hemos avanzado revisando el pasado con pol&iacute;ticas bipartidistas, que dir&iacute;an en el Capitolio. Pero Zapatero hipotec&oacute; un futuro un&aacute;nime dando el turno a una derechona medi&aacute;tica donde no cabe un cantama&ntilde;anas m&aacute;s, que son esos que saben un poco de todo y mucho de nada. En todo esto ha faltado grandeza porque repito que no creo que nadie se oponga a aceptar que es cierto que hubo un d&iacute;a que nos condenamos a muerte unos a otros, pero que tambi&eacute;n es verdad que en otro momento nos comprometimos a perdonar a toda suerte. Insisto, la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles aprobar&iacute;an las dignas sepulturas y un trato a la dictadura que no es otro que el que se merece. La dictadura no entendi&oacute; ni una de las tres palabras dichas por Aza&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo contrario de una epidemia de cantama&ntilde;anas es poner en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado una norma que se puede titular, paz, piedad y perd&oacute;n. Aceptada por la inmensa mayor&iacute;a. Falt&oacute; grandeza y ahora nos mamamos la tranca. Ese desencuentro es un lugar donde todo vale y vale todo. Hoy, la &uacute;nica regla es que no hay reglas. Aqu&iacute; ech&oacute; sus cartas el notario. Le sobraron palabras, m&aacute;s de cuatro y menos de cuatro mil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Francisco Henríquez Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/revancha_132_13509092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 15:20:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aa667081-5cb5-4fa2-a3df-99b3665756b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="51103" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aa667081-5cb5-4fa2-a3df-99b3665756b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="51103" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Revancha]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aa667081-5cb5-4fa2-a3df-99b3665756b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué Almaraz sí y la eólica marina no?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/almaraz-si-eolica-marina-no_132_13507487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1930bb61-b875-4039-b6a4-e0702f03128c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué Almaraz sí y la eólica marina no?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el Cabildo de Gran Canaria lo decimos con toda claridad: no se puede pretender liderar la transición energética en Europa mientras se bloquea, año tras año, la tecnología que más potencial tiene para consolidar ese liderazgo en el Atlántico</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ha construido en la &uacute;ltima d&eacute;cada un relato del que, con raz&oacute;n, nos sent&iacute;amos orgullosos: el de un pa&iacute;s que lideraba en Europa la transici&oacute;n hacia las energ&iacute;as limpias, que multiplicaba su potencia renovable a&ntilde;o tras a&ntilde;o y que se diferenciaba de otros socios europeos, m&aacute;s rezagados o m&aacute;s dependientes de los combustibles f&oacute;siles, por su apuesta decidida por el sol, el viento y el futuro. El ejemplo m&aacute;s palpables es que en 2025 las renovables generaron el 55,5% de la electricidad y Espa&ntilde;a termin&oacute; el a&ntilde;o con saldo el&eacute;ctrico exportador por cuarto a&ntilde;o consecutivo. Ese relato se ha visto ahora seriamente comprometido. Mientras el Gobierno impulsa la renovaci&oacute;n de la central nuclear de Almaraz, alargando la vida de una instalaci&oacute;n que deber&iacute;a estar en la senda del cierre, mantiene paralizada, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, la implantaci&oacute;n de la e&oacute;lica marina, precisamente la tecnolog&iacute;a que m&aacute;s podr&iacute;a consolidar ese liderazgo renovable en la pr&oacute;xima d&eacute;cada. Esta contradicci&oacute;n no es un matiz t&eacute;cnico. Es un cambio de rumbo que hay que se&ntilde;alar con toda claridad.
    </p><p class="article-text">
        Alargar la vida de Almaraz no es, como se pretende presentar, una decisi&oacute;n neutra de garant&iacute;a de suministro. Es una opci&oacute;n pol&iacute;tica que consolida un modelo energ&eacute;tico del pasado en un momento en que Europa entera deber&iacute;a estar acelerando, no ralentizando, su tr&aacute;nsito hacia las renovables. Almaraz es una central que arrastra decisiones aplazadas durante a&ntilde;os, que genera residuos radiactivos sin soluci&oacute;n definitiva de almacenamiento, y que compite por los mismos recursos de inversi&oacute;n y de atenci&oacute;n regulatoria que deber&iacute;an destinarse a desplegar la potencia renovable que Espa&ntilde;a necesita para cumplir sus propios compromisos clim&aacute;ticos. Es, sin duda alguna, una de las fuentes de generaci&oacute;n de energ&iacute;a m&aacute;s caras, frente a la e&oacute;lica y la solar, las mas baratas en estos momentos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no es cierto que aporte una seguridad real al sistema. Estamos viendo c&oacute;mo en Europa se est&aacute;n produciendo paradas temporales y reducciones de potencia debido a la&nbsp;escasez de agua y las olas de calor extremo. Las centrales nucleares necesitan enormes cantidades de agua de los r&iacute;os o del mar para refrigerar sus reactores. Cuando hay sequ&iacute;a extrema, surgen dos problemas cr&iacute;ticos: el&nbsp;caudal de los r&iacute;os baja demasiado&nbsp;(los sistemas no pueden succionar agua suficiente) o&nbsp;el agua est&aacute; demasiado caliente&nbsp;(por ley no pueden devolverla al r&iacute;o a altas temperaturas para no destruir el ecosistema protegido).&nbsp;Este verano se han tenido que parar centrales en Ruman&iacute;a, Hungr&iacute;a, Francia y Suiza. El cambio clim&aacute;tico y las sequ&iacute;as afectan directamente a su fiabilidad. Por otra parte, Europa importa el 100% del&nbsp;uranio que necesita y Rusia controla el 46% de la capacidad mundial de su enriquecimiento. China y Rusia controlar&aacute;n el 60% en 2030.
    </p><p class="article-text">
        Cada euro y cada hora de gesti&oacute;n pol&iacute;tica dedicados a prolongar el parque nuclear -siguiendo los dictados del oligopolio energ&eacute;tico- son un euro y una hora que no se dedican a resolver los cuellos de botella que hoy frenan la e&oacute;lica marina, el almacenamiento o la modernizaci&oacute;n de la red el&eacute;ctrica.
    </p><p class="article-text">
        Y ese frenazo es, precisamente, lo m&aacute;s grave de esta historia. La e&oacute;lica marina lleva a&ntilde;os atrapada en una mara&ntilde;a de planificaci&oacute;n, informes ambientales, recursos administrativos y falta de decisi&oacute;n pol&iacute;tica que ha convertido a Espa&ntilde;a, y de forma muy especial a Canarias, en un ejemplo de potencial desaprovechado. Tenemos en nuestras aguas algunas de las mejores condiciones de viento de toda Europa para el desarrollo de la e&oacute;lica marina flotante, una tecnolog&iacute;a en la que pod&iacute;amos haber sido pioneros a nivel continental.
    </p><p class="article-text">
        Las islas son un territorio especialmente vulnerable a la dependencia energ&eacute;tica porque durante d&eacute;cadas han tenido que importar pr&aacute;cticamente todo el combustible necesario para generar electricidad y garantizar el transporte. Pero, al mismo tiempo, poseen algunos de los mejores recursos renovables de Europa. El sol, el viento y el oc&eacute;ano pueden convertirse en una aut&eacute;ntica fuente de soberan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Gran Canaria puede ser un laboratorio avanzado de ese nuevo modelo. El desarrollo de la e&oacute;lica marina, unido al almacenamiento energ&eacute;tico, la desalaci&oacute;n, la electrificaci&oacute;n del transporte, la generaci&oacute;n fotovoltaica distribuida y proyectos como Salto de Chira, puede permitir avanzar hacia un sistema mucho menos dependiente de los combustibles f&oacute;siles.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la tramitaci&oacute;n de proyectos se eterniza, y mientras tanto otros pa&iacute;ses de nuestro entorno, con condiciones de viento comparables o incluso peores, avanzan con parques operativos y cadenas industriales consolidadas. No es exagerado decir que estamos regalando a otros la ventaja competitiva que un d&iacute;a tuvimos.
    </p><p class="article-text">
        El sector de las renovables lleva tiempo advirtiendo de esta contradicci&oacute;n, y no lo hace desde la confrontaci&oacute;n gratuita, sino desde el conocimiento profundo de lo que est&aacute; en juego. Las principales asociaciones empresariales del sector e&oacute;lico y solar, junto con organizaciones ambientales de referencia, han cuestionado con dureza esta decisi&oacute;n, se&ntilde;alando que prolongar la vida de una central nuclear mientras se mantiene bloqueada la e&oacute;lica marina env&iacute;a la peor se&ntilde;al posible a los inversores, a la industria y a los propios territorios que, como el nuestro, llevan a&ntilde;os preparando proyectos, alianzas tecnol&oacute;gicas y expectativas de empleo verde en torno a esta tecnolog&iacute;a. No hablamos solo de electrones. Hablamos de una cadena industrial completa, de puertos, de astilleros, de ingenier&iacute;a especializada y de miles de empleos cualificados que podr&iacute;an anclarse en nuestras costas si existiera la voluntad pol&iacute;tica de desbloquear los proyectos.
    </p><p class="article-text">
        Conviene adem&aacute;s desmontar el argumento con el que se suele justificar la pr&oacute;rroga nuclear: que es imprescindible para garantizar la estabilidad del sistema el&eacute;ctrico mientras las renovables terminan de desplegarse. Ese argumento se sostiene mucho peor de lo que parece cuando se examina con rigor. La verdadera causa de la lentitud renovable no es una limitaci&oacute;n tecnol&oacute;gica ni una falta de recursos naturales, sino precisamente la par&aacute;lisis administrativa que arrastran los proyectos de e&oacute;lica marina desde hace a&ntilde;os. Es decir, se utiliza como justificaci&oacute;n para mantener la nuclear el mismo problema que el propio Gobierno se ha negado a resolver: su persistente lentitud regulatoria. Es un argumento circular que convierte la inacci&oacute;n en pretexto para perpetuar el statu quo, en lugar de resolver de una vez la planificaci&oacute;n mar&iacute;tima y agilizar las autorizaciones ambientales con las garant&iacute;as necesarias, pero sin la par&aacute;lisis actual.
    </p><p class="article-text">
        El contexto en el que se toma esta decisi&oacute;n acrecienta, todav&iacute;a m&aacute;s, su gravedad. El calentamiento global no da tregua: cada a&ntilde;o que pasa sin acelerar la descarbonizaci&oacute;n es un a&ntilde;o que acerca a Europa, y a Canarias de forma muy particular por nuestra condici&oacute;n de territorio insular y vulnerable, a los escenarios clim&aacute;ticos m&aacute;s severos que la ciencia lleva d&eacute;cadas advirtiendo.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, la inseguridad energ&eacute;tica europea, agravada por la dependencia hist&oacute;rica del gas - ahora especialmente de Rusia y EEUU- y por la inestabilidad geopol&iacute;tica en nuestro entorno inmediato, exige precisamente lo contrario de lo que estamos haciendo: menos dependencia de infraestructuras centralizadas y vulnerables, y m&aacute;s despliegue r&aacute;pido de generaci&oacute;n renovable distribuida, que es, adem&aacute;s, la que ofrece mayor autonom&iacute;a estrat&eacute;gica frente a terceros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Apostar por prolongar el modelo nuclear mientras se frena la e&oacute;lica marina no refuerza nuestra seguridad energ&eacute;tica. La debilita, porque perpet&uacute;a la dependencia de infraestructuras r&iacute;gidas, de larga construcci&oacute;n y de elevados costes de gesti&oacute;n, en lugar de construir un sistema flexible, diversificado y verdaderamente soberano.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante, adem&aacute;s, es lo que esta decisi&oacute;n dice sobre el liderazgo europeo de Espa&ntilde;a. Durante a&ntilde;os hemos defendido, con legitimidad ganada a pulso, que Espa&ntilde;a pod&iacute;a y deb&iacute;a ser la locomotora renovable de Europa, el pa&iacute;s que demostraba que la transici&oacute;n energ&eacute;tica era compatible con el crecimiento econ&oacute;mico y con la creaci&oacute;n de empleo de calidad. Esa diferenciaci&oacute;n, ese activo reputacional e industrial, se construy&oacute; con decisiones valientes y con inversi&oacute;n sostenida. Ahora, con este paso atr&aacute;s, corremos el riesgo de diluir esa ventaja competitiva justo cuando m&aacute;s falta nos hace, en un momento en que la Uni&oacute;n Europea necesita ejemplos concretos de pa&iacute;ses capaces de acelerar, no de titubear, en su hoja de ruta clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Cabildo de Gran Canaria lo decimos con toda claridad: no se puede pretender liderar la transici&oacute;n energ&eacute;tica en Europa mientras se bloquea, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, la tecnolog&iacute;a que m&aacute;s potencial tiene para consolidar ese liderazgo en el Atl&aacute;ntico. Exigimos que se desbloquee de manera definitiva la planificaci&oacute;n de la e&oacute;lica marina, con calendarios claros, seguridad jur&iacute;dica para los proyectos e inversi&oacute;n decidida en la infraestructura portuaria e industrial necesaria para acompa&ntilde;ar su desarrollo. Exigimos, igualmente, que cualquier decisi&oacute;n sobre el futuro del parque nuclear se tome con un horizonte de cierre ordenado y no como una pr&oacute;rroga indefinida que compita por los recursos y la atenci&oacute;n pol&iacute;tica que las renovables necesitan. Canarias tiene la ambici&oacute;n, el viento y la vocaci&oacute;n de ser protagonista de esa transici&oacute;n. Lo que necesitamos es que el Gobierno de Espa&ntilde;a recupere la valent&iacute;a que un d&iacute;a nos diferenci&oacute;, y que hoy, con esta decisi&oacute;n, empieza a ponerse en cuesti&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Morales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/almaraz-si-eolica-marina-no_132_13507487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 09:23:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1930bb61-b875-4039-b6a4-e0702f03128c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48661" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1930bb61-b875-4039-b6a4-e0702f03128c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48661" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué Almaraz sí y la eólica marina no?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1930bb61-b875-4039-b6a4-e0702f03128c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última ocurrencia de Donald Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ultima-ocurrencia-donald-trump_132_13506757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/760f9dec-88e7-4f8a-8b82-1b3dca03fad2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La última ocurrencia de Donald Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cierto que para él todo se compra y todo se vende; pero hombre, no, el sistema está concebido de otra manera y orientado a otras finalidades</p></div><p class="article-text">
        Si la oferta hecha por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, esta semana, consistente en abonar cinco mil d&oacute;lares a quienes votaban al Partido Republicano en la pr&oacute;xima convocatoria electoral, para conservar sus mayor&iacute;as en el Congreso, si eso se consuma o cristaliza, procede concluir una frase simple: Democracia, apaga y v&aacute;monos.
    </p><p class="article-text">
        Vaya concepto de la democracia que tiene el se&ntilde;or presidente. Cierto que para &eacute;l todo se compra y todo se vende; pero hombre, no, el sistema est&aacute; concebido de otra manera y orientado a otras finalidades. Ya Sir Winston Churchill lo se&ntilde;alaba: &ldquo;La democracia es el peor sistema de gobierno dise&ntilde;ado por el hombre. Con excepci&oacute;n de todos los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese ser exc&eacute;ntrico y que calificar&iacute;amos de cantinflesco si no fuera porque el gran c&oacute;mico mejicano Mario Moreno es un personaje muy serio que fue un ejemplo de cr&iacute;tica social para el mundo de habla hispana, se permite mofarse de cuantos han abrazado la causa democr&aacute;tica en el pasado, en el presente y en el futuro. Es decir, que se pasa por el forro de sus caprichos los principios elementales por los que much&iacute;simas personas en todo el mundo han dado sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Y diciendo eso, cree que puede manejar a los ciudadanos como marionetas (Ya lo hace, pero bueno, &eacute;l alegar&aacute; que est&aacute; legitimado por las urnas y quienes le r&iacute;en las gracias para no comprometerse seguir&aacute;n cultivando una indolencia may&uacute;scula merecedora de reprobaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Les ahorramos todas las explicaciones sobre c&oacute;mo funcionar&iacute;a ese m&eacute;todo del abono a los votantes y c&oacute;mo comprobar la voluntad de &eacute;stos -si es que all&iacute;, en USA, el voto sigue siendo secreto- para hacer efectivo el montante de los cinco mil; pero si a otros gobernantes les da por plagiar la idea o se inventan un suced&aacute;neo, se acab&oacute; lo que se daba. Sabemos que m&aacute;s de uno argumentar&aacute; que, en otras latitudes, puede que no muy lejanas, no se ofrece dinero sino, a cambio, otras d&aacute;divas u opciones que compensar&iacute;an (&iquest;compensar&iacute;an? el valor de un voto cuyo precio, as&iacute;, quedar&iacute;a establecido en la cuant&iacute;a del oferente. Pero eso es indigno y quiebra cualquier &eacute;tica elemental.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se imaginan a los candidatos, a los partidos y a las coaliciones recaudando para pagar a los (mis) votantes? &iquest;Se imaginan las colas de acreedores? &iquest;Eso no es monetizar sin l&iacute;mite y desnaturalizar el proceso? Si ahora, en cualquier lado, se han alcanzado altos niveles de incredulidad y las opciones poco o nada democr&aacute;ticas -esas a las que los derechos sociales y el Estado del bienestar les suena a m&uacute;sica terraplanista- viven fases de auge y entusiasmo, con campa&ntilde;as en las que el &lsquo;leit moltiv&rsquo; sea pagar por votar, estar&iacute;amos ante algo cada vez m&aacute;s palpable: el nuevo desorden mundial.
    </p><p class="article-text">
        Confiesen, por lo menos los creyentes, que esto se hunde.
    </p><p class="article-text">
        Y no le r&iacute;an las gracias al gringo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Salvador García Llanos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ultima-ocurrencia-donald-trump_132_13506757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2026 15:48:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/760f9dec-88e7-4f8a-8b82-1b3dca03fad2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="77655" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/760f9dec-88e7-4f8a-8b82-1b3dca03fad2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="77655" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La última ocurrencia de Donald Trump]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/760f9dec-88e7-4f8a-8b82-1b3dca03fad2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estallido social en Ceuta y sus múltiples derivadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estallido-social-ceuta-multiples-derivadas_132_13505082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69195397-d1d9-4c7d-b658-0a3300065cb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estallido social en Ceuta y sus múltiples derivadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las comunidades fronterizas no pueden gestionar en solitario crisis de semejantes dimensiones que, sin duda, volverán a repetirse. Como en el caso canario, la ciudad autónoma de Ceuta no se encuentra en condiciones de abordar por sí sola la gestión</p></div><p class="article-text">
        Lo sucedido a finales de julio en Ceuta tiene diversas lecturas. La de la dura realidad de los movimientos migratorios que se producen, y se seguir&aacute;n produciendo en el futuro, en distintas partes del mundo. La de la crisis humanitaria, con m&aacute;s de 150 fallecidos, de los que nadie habla; y, tras el regreso a Marruecos de casi 70.000 personas, las enormes dificultades para atender adecuadamente a casi diez mil, de ellos m&aacute;s de cuatro mil menores. La de la convivencia en la ciudad aut&oacute;noma y las fuertes tensiones sociales que viven sus habitantes. Las del expansionismo marroqu&iacute; y los intereses geopol&iacute;ticos internacionales en esta zona del mundo. La de los errores y contradicciones del Gobierno espa&ntilde;ol ante una situaci&oacute;n de una gran complejidad. La del irresponsable oportunismo, trufado de racismo e insolidaridad, de las derechas conservadoras y ultras, estas &uacute;ltimas las m&aacute;s beneficiadas electoralmente del conflicto. Y, asimismo, la de la falta de unidad y liderazgo por parte de la Uni&oacute;n Europea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera dimensi&oacute;n es la situaci&oacute;n que vive Ceuta y sus habitantes, en una crisis de convivencia; y, asimismo, la de miles de personas inmigrantes que se encuentran mal atendidas. Hay que entender el impacto que supone la s&uacute;bita entrada de 80.000 personas en una ciudad de apenas 19 km2 (por dimensionar, casi 15 veces m&aacute;s peque&ntilde;a que la isla de El Hierro) y 83.000 habitantes, en la que conviven cristianos y musulmanes (en torno al 42%), entre otras religiones. Y, en estos momentos, la permanencia de casi 10.000, muchos de ellos sin techo y sin recursos; sin olvidar que, aunque se dispusiera de centros para acogerlos, estos, sean los de adultos o los de menores, no son c&aacute;rceles.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que la actitud de dirigentes de algunas formaciones pol&iacute;ticas, especialmente, pero no solo, de la extrema derecha, voceros en las radicalizadas redes sociales y, tambi&eacute;n, determinados medios de comunicaci&oacute;n, ha contribuido a alimentar la crispaci&oacute;n, a potenciar el alarmismo. Ninguno busca bajar la tensi&oacute;n. Ni ofrecer soluciones razonables y humanitarias al conflicto. Ni informar objetivamente. Todo lo contrario. Se trata de echar m&aacute;s le&ntilde;a al fuego y aprovecharlo para fustigar al Gobierno central, aunque el asunto sea extremadamente delicado y cualquier chispa pudiera terminar generando consecuencias irreversibles.
    </p><p class="article-text">
        La algarab&iacute;a de Feij&oacute;o y Abascal ante el desgaste que esta crisis supone para el Gobierno de S&aacute;nchez es cortoplacismo oportunista y no precisamente una muestra de capacidad de an&aacute;lisis y brillantez pol&iacute;tica. El problema de Ceuta (y de las relaciones con Marruecos) va mucho m&aacute;s all&aacute; de los aciertos y errores del actual Ejecutivo y les tocar&aacute; gestionarlo si alg&uacute;n d&iacute;a llegan a gobernar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Derivaciones a comunidades, la soluci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Por la experiencia acumulada en Canarias y en otras zonas del mundo (como Lesbos o Lampedusa) respecto a los fen&oacute;menos migratorios se puede constatar que la forma de atemperar esta crisis es proceder a derivaciones. Como sucedi&oacute; en Arguinegu&iacute;n y en el periodo reciente: de los 101.000 migrantes que alcanzaron las costas canarias entre 2023 y junio de este a&ntilde;o 2026, solo permanece en las islas el 5%, algo m&aacute;s de 5.000, de los que 2.400 son menores no acompa&ntilde;ados. Por lo tanto, m&aacute;s de 95.000 ya no se encuentran en nuestra comunidad. Una pol&iacute;tica adecuada, las derivaciones, que se puede quebrar con la ultraderecha en el poder, vistas sus actuaciones en las comunidades aut&oacute;nomas y el seguimiento que el PP hace de estas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las comunidades fronterizas no pueden gestionar en solitario crisis de semejantes dimensiones que, sin duda, volver&aacute;n a repetirse. Como en el caso canario, la ciudad aut&oacute;noma de Ceuta no se encuentra en condiciones de abordar por s&iacute; sola la gesti&oacute;n de la actuaci&oacute;n humanitaria con esas diez mil personas. Por lo que deber&iacute;a procederse a su reparto entre las comunidades aut&oacute;nomas, teniendo en cuenta su peso econ&oacute;mico y demogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Una decisi&oacute;n que deb&iacute;a ejecutarse ya en el caso de los menores no acompa&ntilde;ados, tras la modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 35 de la Ley de Extranjer&iacute;a (ley org&aacute;nica 4/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros en Espa&ntilde;a y su integraci&oacute;n social). Pero tambi&eacute;n en el de los adultos, cuyas distintas circunstancias podr&iacute;an ser analizadas en otros territorios antes de tomar decisiones sobre su permanencia o no en el Estado espa&ntilde;ol. Ah&iacute; es donde las comunidades, la mayor&iacute;a dirigidas por el PP, solo o en alianza con Vox, pueden expresar abiertamente su responsabilidad, su visi&oacute;n de estado y su solidaridad con Ceuta, no con proclamas incendiarias, palabrer&iacute;a y patriotismo de banderita. Pat&eacute;tico resulta, adem&aacute;s, que muchos de los que se dieron golpes de pecho en la reciente visita del Papa, que aplaudieron su discurso sobre el imprescindible trato humanitario a los migrantes, se desmarquen por completo y muestren los m&aacute;ximos niveles de insolidaridad.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las dif&iacute;ciles relaciones con Marruecos</strong></h2><p class="article-text">
        La otra dimensi&oacute;n muy relevante es de car&aacute;cter geopol&iacute;tico: las relaciones con Marruecos y su papel en esta zona del mundo. Estamos hablando de un estado con un r&eacute;gimen pol&iacute;tico autoritario en el que la Monarqu&iacute;a dispone de un poder casi absoluto. Por lo que cuesta creer que all&iacute; suceda algo sin que lo controlen y promuevan o, al menos, lo autoricen y toleren. Tiene, adem&aacute;s, una vocaci&oacute;n. expansionista, como se observa en el caso del Sahara; y su voracidad no se sacia pese al respaldo de S&aacute;nchez o Clavijo a sus tesis autonomistas en la antigua colonia espa&ntilde;ola, intentando culminar el trabajo -la invasi&oacute;n y ocupaci&oacute;n- iniciado por la marcha verde en 1975.
    </p><p class="article-text">
        Su expansionismo no queda limitado al Sahara e incluye zonas de Argelia y Mauritania, as&iacute; como Ceuta y Melilla, como han afirmado algunos ministros del Gobierno marroqu&iacute;. &iquest;Y Canarias? Por ahora sus reclamaciones se &lsquo;limitan&rsquo; a las aguas, el espacio a&eacute;reo o el dominio sobre las riquezas minerales que hay en el subsuelo marino que poseen grandes cantidades de las denominadas llamadas&nbsp;tierras raras&nbsp;(minerales como el telurio, cobalto o n&iacute;quel) muy codiciadas en la industria tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Esta actitud expansionista dificulta las relaciones entre Marruecos y el Estado espa&ntilde;ol y la propia Uni&oacute;n Europea. M&aacute;s a&uacute;n cuando se ve apoyada por
    </p><p class="article-text">
        Israel y Estados Unidos, muy interesados en la posici&oacute;n geoestrat&eacute;gica de Marruecos y no menos en el debilitamiento de la UE, uno de los objetivos de las pol&iacute;ticas de Trump. Un apoyo que envalentona a&uacute;n m&aacute;s al r&eacute;gimen de Mohamed VI.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Prudencia, firmeza y unidad</strong></h2><p class="article-text">
        En el caso que nos ocupa ha sido el PSOE el que, contra viento y marea, ha defendido casi en solitario la no implicaci&oacute;n directa de Marruecos en la entrada masiva de finales de julio en Ceuta. Lo que algunos atribuyen a una muestra de prudencia en las siempre complicadas relaciones con Marruecos y la intenci&oacute;n de evitar males mayores a corto plazo. Aunque la prudencia siempre es conveniente en cualquier &aacute;mbito, tambi&eacute;n en las relaciones internacionales, la firmeza no lo es menos.
    </p><p class="article-text">
        Convendr&iacute;a que el PSOE rectificara y actuara con firmeza, exigiendo a Marruecos que cumpla con la legalidad internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas en el caso del Sahara y no dando alas al conjunto de sus ansias expansionistas en la regi&oacute;n. Se ha demostrado suficientemente que la aceptaci&oacute;n de los distintos chantajes marroqu&iacute;es se convierte en parches coyunturales que no frenan en absluto sus aspiraciones. Vi&eacute;ndose favorecida, como ocurre respecto a Ceuta, por la divisi&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a y en la Uni&oacute;n Europea. Resulta imprescindible superar la actual debilidad y desuni&oacute;n. Actuando con firmeza y unidad, como hizo la sociedad canaria y su Parlamento exigiendo reiteradamente las derivaciones.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estallido-social-ceuta-multiples-derivadas_132_13505082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 10:58:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/69195397-d1d9-4c7d-b658-0a3300065cb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48927" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/69195397-d1d9-4c7d-b658-0a3300065cb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48927" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Estallido social en Ceuta y sus múltiples derivadas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/69195397-d1d9-4c7d-b658-0a3300065cb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revancha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/revancha_132_13505018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5ca3ec7-3ac6-489d-8173-06acedc0cb74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revancha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo contrario de una epidemia de cantamañanas es poner en el Boletín Oficial del Estado una norma que se puede titular, paz, piedad y perdón. Aceptada por la inmensa mayoría. Faltó grandeza y ahora nos mamamos la tranca</p></div><p class="article-text">
        <strong>Juan Jos&eacute; L&oacute;pez Burniol</strong> fue columnista cada s&aacute;bado en <em>La Vanguardia</em>. Hasta que el peri&oacute;dico interrumpi&oacute; su colaboraci&oacute;n por causa de un art&iacute;culo que no se lleg&oacute; a publicar. Ese art&iacute;culo llevaba por t&iacute;tulo <em>La Revancha </em>y mi inquietud no es otra que saber si sufri&oacute; la venerable e imprescindible libertad de informaci&oacute;n. De otra manera, saber si reconocemos en este episodio la mano de <strong>Salvador Illa </strong>o la de<strong> Junqueras</strong>, que son los que mandan en Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Primero se hace preciso diseccionar el art&iacute;culo. En el mismo se afirma que hay en nuestro pa&iacute;s un ansia de revancha alojada en nuestra conciencia fratricida y que se traduce en una guerra civil h&iacute;brida. Que el Gobierno ha formulado un nuevo <strong>pacto de San Sebasti&aacute;n </strong>y conspira para abolir la monarqu&iacute;a y dar pasos hacia una rep&uacute;blica multinacional y confederal. Estoy seguro de que Juan Jos&eacute; ha tenido mejores d&iacute;as. Burniol es notario.
    </p><p class="article-text">
        Compara la crisis de Ceuta con los acontecimientos del 98. Todo el mundo puede tener una mala tarde. En San Sebasti&aacute;n se llamaba a la rebeli&oacute;n y en el 98 un sistema poco democr&aacute;tico y corrupto perdi&oacute; sus colonias. Nada que ver.
    </p><p class="article-text">
        Pero la tesis subyacente ya merece mejor atenci&oacute;n. En el exilio republicano se so&ntilde;&oacute; la transici&oacute;n, prescindir del pasado para pactar el futuro. Los l&iacute;deres republicanos lo deseaban inmersos en un s&iacute;ndrome de Estocolmo conocedores de no haber hecho las cosas bien. Resuena el eco con la voz de Aza&ntilde;a, paz, piedad y perd&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En <em>La Hija del Capit&aacute;n</em>, <strong>Pushkin</strong> inaugura una frase para siempre: &ldquo;Mi costumbre es condenar a muerte y perdonar a toda suerte&rdquo;. La Memoria Hist&oacute;rica es cosa que dicha con cuatro palabras faltan cuatro mil y que dicho con cuatro mil se echan de menos cuatro, si queremos o&iacute;r a Magdalena Blesa.
    </p><p class="article-text">
        Terminada la guerra, un bando pudo identificar y dar sepultura oficial a sus seres queridos. Los del otro bando no pudieron. &iquest;Muchos creen que noventa a&ntilde;os despu&eacute;s viva un espa&ntilde;ol tan mal nacido que se oponga a que otros identifiquen y den una digna sepultura pendiente?
    </p><p class="article-text">
        El error de Zapatero y S&aacute;nchez fue revisar el perd&oacute;n con pol&iacute;ticas unipartidistas. Hemos trabajado los espa&ntilde;oles y hemos avanzado revisando el pasado con pol&iacute;ticas bipartidistas, que dir&iacute;an en el Capitolio. Pero Zapatero hipotec&oacute; un futuro un&aacute;nime dando el turno a <strong>una derechona medi&aacute;tica donde no cabe un cantama&ntilde;anas m&aacute;s</strong>, que son esos que saben un poco de todo y mucho de nada. En todo esto ha faltado grandeza porque repito que no creo que nadie se oponga a aceptar que es cierto que hubo un d&iacute;a que nos condenamos a muerte unos a otros, pero que tambi&eacute;n es verdad que en otro momento nos comprometimos a perdonar a toda suerte. Insisto, la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles aprobar&iacute;an las dignas sepulturas y un trato a la dictadura que no es otro que el que se merece. La dictadura no entendi&oacute; ni una de las tres palabras dichas por Aza&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo contrario de una epidemia de cantama&ntilde;anas es poner en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado una norma que se puede titular, paz, piedad y perd&oacute;n. Aceptada por la inmensa mayor&iacute;a. Falt&oacute; grandeza y ahora nos mamamos la tranca. Ese desencuentro es un lugar donde todo vale y vale todo. Hoy, la &uacute;nica regla es que no hay reglas. Aqu&iacute; ech&oacute; sus cartas el notario. Le sobraron palabras, m&aacute;s de cuatro y menos de cuatro mil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Francisco Henríquez Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/revancha_132_13505018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 10:11:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f5ca3ec7-3ac6-489d-8173-06acedc0cb74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43528" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f5ca3ec7-3ac6-489d-8173-06acedc0cb74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43528" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La revancha]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f5ca3ec7-3ac6-489d-8173-06acedc0cb74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La independencia judicial no excluye el derecho la crítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/independencia-judicial-no-excluye-derecho-critica_132_13504980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05902a75-d83d-488e-a707-962185064cb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La independencia judicial no excluye el derecho la crítica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una democracia madura, el respeto a jueces y tribunales debe coexistir con el derecho de los ciudadanos a analizar, cuestionar y discrepar de las resoluciones judiciales, así como a exigir que todos los poderes del Estado actúen dentro de los límites que les impone la Constitución
</p></div><p class="article-text">
        La presidenta del Consejo General del Poder Judicial, <strong>Isabel Perell&oacute;</strong>, ha expresado su firme defensa de la independencia judicial en un discurso contundente durante la apertura del a&ntilde;o judicial. Ella ha censurado las <strong>&ldquo;descalificaciones inoportunas y rechazables&rdquo;</strong> vertidas contra los jueces y ha subrayado la importancia de la independencia judicial como pilar del Estado de Derecho. Perell&oacute; ha advertido que las descalificaciones a los jueces son de una &ldquo;gravedad mayor&rdquo;<em> </em>cuando proceden de quienes ejercen responsabilidades institucionales, como los miembros del Gobierno. Ha pedido respeto a la funci&oacute;n jurisdiccional y ha defendido la independencia del Poder Judicial, argumentando que los jueces toman sus decisiones conforme a derecho, sin ceder a influencias, presiones ni injerencias de ning&uacute;n tipo. As&iacute; las cosas, el Poder Judicial corre el riesgo de convertirse en una estructura corporativa cerrada, donde la endogamia profesional y los mecanismos de protecci&oacute;n rec&iacute;proca debilitan la rendici&oacute;n de cuentas ante la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como ciudadano espa&ntilde;ol defiendo firmemente el derecho fundamental a la libertad de expresi&oacute;n y a la cr&iacute;tica de las actuaciones judiciales. Rechazo los intentos de descalificar o desacreditar a quienes cuestionan de forma razonada las decisiones de los tribunales y considero que la cr&iacute;tica p&uacute;blica constituye uno de los pilares esenciales de una sociedad democr&aacute;tica y del Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, considero especialmente grave que desde instituciones p&uacute;blicas o corporativas se pretenda limitar, desalentar o estigmatizar el ejercicio leg&iacute;timo de la cr&iacute;tica hacia resoluciones judiciales. Reclamo respeto para el derecho de los ciudadanos y pol&iacute;ticos a analizar, cuestionar y valorar las decisiones de jueces y tribunales, porque dicho derecho puede ejercerse libremente cuando se hace por cauces legales, con argumentos y sin amenazas ni coacciones de ning&uacute;n tipo.
    </p><p class="article-text">
        Sostengo que <strong>la independencia judicial no excluye el escrutinio p&uacute;blico de las resoluciones</strong>. Al contrario, ambas garant&iacute;as deben convivir en una democracia madura. La ciudadan&iacute;a tiene derecho a expresar su discrepancia y a exigir rendici&oacute;n de cuentas dentro del marco constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, solicito a la presidenta del Consejo General del Poder Judicial <strong>el mismo respeto para el ejercicio del derecho a la cr&iacute;tica de las actuaciones judiciales que el que leg&iacute;timamente se reclama para la funci&oacute;n jurisdiccional</strong>. Entiendo que la independencia de los jueces debe coexistir con el derecho de los ciudadanos a examinar, cuestionar y discrepar de las resoluciones judiciales. Las cr&iacute;ticas razonadas a actos y decisiones judiciales no deber&iacute;an ser descalificadas ni presentadas como ataques a la independencia judicial, sino reconocidas como una manifestaci&oacute;n leg&iacute;tima de la libertad de expresi&oacute;n y del control democr&aacute;tico propio de un Estado de Derecho. Mi discrepancia con determinadas resoluciones judiciales no supone un ataque a la Justicia, sino el ejercicio de un derecho constitucional que corresponde a todos los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente censuro y considero de &ldquo;especial gravedad institucional&rdquo; las manifestaciones y declaraciones p&uacute;blicas de jueces, fiscales y sus &oacute;rganos de representaci&oacute;n, dirigidas a rechazar acuerdos pol&iacute;ticos leg&iacute;timos y leyes aprobadas por las Cortes Generales, expresi&oacute;n de la soberan&iacute;a popular consagrada en la Constituci&oacute;n. En un Estado democr&aacute;tico de Derecho, corresponde al Parlamento debatir, aprobar, modificar o derogar las leyes en representaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. <strong>Los jueces tienen la misi&oacute;n esencial de interpretar y aplicar esas normas, no de cuestionar su legitimidad mediante movilizaciones en la v&iacute;a p&uacute;blica o actuaciones que puedan percibirse como una forma de presi&oacute;n sobre el poder legislativo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando jueces y fiscales se manifiestan con toga para combatir p&uacute;blicamente iniciativas legislativas debatidas o aprobadas por el Parlamento, se adentran en un terreno que excede el ejercicio de sus funciones constitucionales y proyectan una inquietante imagen de activismo institucional y pol&iacute;tica. Quien tiene encomendada la misi&oacute;n de interpretar y aplicar las leyes no deber&iacute;a utilizar la autoridad que le confiere su cargo para <strong>presionar, condicionar o desacreditar decisiones adoptadas por los representantes leg&iacute;timos de la soberan&iacute;a popular</strong>. Tales actuaciones erosionan la apariencia de imparcialidad del Poder Judicial y alimentan la percepci&oacute;n de una indebida injerencia pol&iacute;tica en el &aacute;mbito propio del poder legislativo.
    </p><p class="article-text">
        Censuro a los jueces y fiscales que utilizan su posici&oacute;n institucional para combatir p&uacute;blicamente leyes y acuerdos aprobados por el Parlamento. La soberan&iacute;a popular reside en los representantes elegidos por los ciudadanos, y corresponde a los tribunales aplicar las leyes, no intervenir en la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica ni cuestionar su legitimidad. La independencia judicial exige tambi&eacute;n respeto a las decisiones democr&aacute;ticamente adoptadas y a la separaci&oacute;n de poderes.
    </p><p class="article-text">
        Una democracia no puede sostenerse sobre jueces que act&uacute;en como actores pol&iacute;ticos ni sobre tribunales que parezcan disputar al Parlamento el espacio que corresponde a la soberan&iacute;a popular. La independencia judicial exige respeto; pero tambi&eacute;n exige responsabilidad, neutralidad y sometimiento estricto a la Constituci&oacute;n y a las leyes.
    </p><p class="article-text">
        A la presidenta del Tribunal Supremo, Isabel Perell&oacute;, habr&iacute;a que explicarle que la independencia judicial es un valor constitucional irrenunciable, pero que el prestigio de quienes la ejercen debe ganarse con decisiones que resistan el escrutinio jur&iacute;dico y ciudadano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro La Camera Ruano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/independencia-judicial-no-excluye-derecho-critica_132_13504980.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 09:55:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/05902a75-d83d-488e-a707-962185064cb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="54862" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/05902a75-d83d-488e-a707-962185064cb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54862" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La independencia judicial no excluye el derecho la crítica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/05902a75-d83d-488e-a707-962185064cb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Isabel Perelló,Poder Judicial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conservadurismo judicial: carga ‘a machete’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/conservadurismo-judicial-carga-machete_132_13504502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b320787-8f39-4ff1-9a72-47521f17fa51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conservadurismo judicial: carga ‘a machete’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dan por sentado los señores magistrados, reproduciendo las consignas de la propaganda de la ultraderecha, de la de aquí y de la de acullá, que el incremento “extraordinario” del número de electores y su incidencia en las diferentes circunscripciones “pueden afectar a la transparencia del proceso electoral y a la confianza de la ciudadanía en sus resultados”
</p></div><p class="article-text">
        El Poder Judicial, cuyas funciones han de ejercitarse con pleno sometimiento a la Constituci&oacute;n y a la Ley, a trav&eacute;s del m&aacute;ximo &oacute;rgano jurisdiccional -el Tribunal Supremo- ha perpetrado una pirueta pretendidamente jur&iacute;dica para usurpar el papel constitucional del Poder Legislativo al que, en representaci&oacute;n de la soberan&iacute;a popular, le corresponde desarrollar el contenido de los derechos fundamentales y definir el inter&eacute;s p&uacute;blico que merece ser tutelado por la Ley.
    </p><p class="article-text">
        La pirueta, dise&ntilde;ada por <strong>el magistrado Narv&aacute;ez</strong> -el mismo que expres&oacute; en una cena entre Feij&oacute;o y algunos fiscales su ferviente deseo que el PP llegara al Gobierno-&nbsp;consiste en <strong>colocarse por encima de la Ley</strong>, nada menos que en la adopci&oacute;n de unas medidas cautelares,&nbsp;aprovechando la impugnaci&oacute;n de una resoluci&oacute;n de la Junta Electoral Central para &ldquo;derogar&rdquo;, temporalmente claro, una disposici&oacute;n de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica sin promover la cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad, que s&oacute;lo puede ponerse en marcha una vez concluido el proceso judicial y antes de dictar sentencia.
    </p><p class="article-text">
        El juez Narv&aacute;ez es perfectamente conocedor del car&aacute;cter restrictivo con el que la Ley de la Jurisdicci&oacute;n Contencioso-Administrativa regula las medidas cautelares: que &ldquo;podr&aacute;n denegarse cuando de &eacute;sta pudiera seguirse perturbaci&oacute;n grave de los intereses generales o de tercero&rdquo; (art&iacute;culo 130.2). Intereses generales que la Ley, y s&oacute;lo la Ley, puede definir. Inter&eacute;s de tercero, nada menos que consagrado como derecho fundamental de participaci&oacute;n pol&iacute;tica (art&iacute;culo 23 de la Constituci&oacute;n). Tanto lo sabe que lo subraya en el propio Auto, al reproducir la doctrina de la propia Sala (Auto de 26/3/26, fundamento jur&iacute;dico Primero).
    </p><p class="article-text">
        Por cierto: la Sala se pasa por l&rsquo;arc du triomphe las referencias a su propia jurisprudencia en todo lo relativo al cuidado con el que se debe apreciar la apariencia de buen derecho de los demandantes y para no prejuzgar la cuesti&oacute;n de fondo, as&iacute; como la adecuaci&oacute;n de las medidas cautelares para &ldquo;paliar o evitar los perjuicios de cualquier naturaleza&rdquo;. Los prejuicios sobre derechos fundamentales son demoledores, la cuesti&oacute;n de fondo queda m&aacute;s que prejuzgada dada la trascendencia de estas medidas cautelares&hellip; &iquest;o es que alguien se puede imaginar que despu&eacute;s de esta devastaci&oacute;n de derechos van a desestimar la demanda de los ultraderechistas?
    </p><p class="article-text">
        Sobre lo de &ldquo;no prejuzgar la cuesti&oacute;n de fondo&rdquo;, que en el propio auto de medidas cautelares se subraye que la significaci&oacute;n especial de este incidente (de medidas cautelares) exigen a la Sala, para ponderar y valorar los intereses que concurren, <strong>adentrarse en extremos que pertenecen al fondo del asunto</strong>, fundamento quinto,,A (ii), nos pregona a gritos el fallo que dictar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Luego, el se&ntilde;or Narv&aacute;ez, y con &eacute;l la mayor&iacute;a de la Sala del Supremo, ha rematado <strong>un aut&eacute;ntico fraude de ley</strong>, al utilizar un mecanismo que la Ley prev&eacute;, la adopci&oacute;n de medidas cautelares, para &ldquo;perseguir un resultado prohibido por el Ordenamiento Jur&iacute;dico&rdquo; (6.4 C&oacute;digo Civil): nada menos que privar a un n&uacute;mero considerable de ciudadanos espa&ntilde;oles de un derecho fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Es literalmente <em>de traca </em>la extensi&oacute;n de las medidas cautelares a &ldquo;otras actuaciones administrativas&rdquo;: la instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica y F&eacute; P&uacute;blica, de 25 de octubre de 2022, no impugnada en ning&uacute;n otro proceso paralelo a &eacute;ste (como refiere la Sentencia del Tribunal Supremo 1688/2020 FJ4, invocada en este auto), ni el el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Dan por sentado los se&ntilde;ores magistrados, reproduciendo las consignas de la propaganda de la ultraderecha, de la de aqu&iacute; y de la de acull&aacute;, que el incremento &ldquo;extraordinario&rdquo; del n&uacute;mero de electores y su incidencia en las diferentes circunscripciones &ldquo;pueden afectar a la transparencia del proceso electoral y a la confianza de la ciudadan&iacute;a en sus resultados&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No habr&iacute;a estado de m&aacute;s que la Sala, al descalificar, eso s&iacute; &ldquo;sin entrar en el fondo del asunto&rdquo;, la instrucci&oacute;n de la direcci&oacute;n general interpretando la cl&aacute;usula adicional 8&ordf; de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, hubiera tomado en consideraci&oacute;n -aunque fuera de pasada-&nbsp;el principio &ldquo;favor libertatis&rdquo;, ecum&eacute;nicamente aceptado como criterio de fundamentaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de normas y actos jur&iacute;dicos relacionados con las libertades p&uacute;blicas y derechos fundamentales, que postula la interpretaci&oacute;n m&aacute;s favorable al pleno contenido y efectividad de esos derechos. Justo al contrario de lo que la ultraderecha y sus aliados pretenden exigir a los &ldquo;nietos&rdquo;: la prueba diab&oacute;lica de que sus ascendientes sufrieron exilio por razones pol&iacute;ticas, ideol&oacute;gicas o de creencia o de orientaci&oacute;n e identidad sexual.
    </p><p class="article-text">
        Para rematar la faena, el auto de medidas cautelares despacha en un s&oacute;lo rengl&oacute;n&nbsp;que la afectaci&oacute;n -l&eacute;ase la privaci&oacute;n del ejercicio- del derecho de participaci&oacute;n de las personas ya inscritas o que hayan solicitado su inscripci&oacute;n en en el Cera no &ldquo;resulta desproporcionado&rdquo;, quieren decir desproporcionada, &ldquo;en relaci&oacute;n con los intereses generales&rdquo;, que pasan a definir Vox, Iustitia Europa y el conservadurismo abrumadoramente mayoritario de la Sala. Demandantes y magistrados que se colocan a s&iacute; mismos por encima de la Constituci&oacute;n y de la Ley, que definen cu&aacute;l es el inter&eacute;s general en forma de proclamaci&oacute;n, regulaci&oacute;n y garant&iacute;as de los derechos fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Posdata.-</strong> Uno, que es jurista de provincias aunque le tocara por esas casualidades de la vida ser ponente de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, cree -y tratar&aacute; de sustentarlo como mejor pueda- que cada uno de los lesionados en sus derechos por estas medidas cautelares tiene abierto el camino del <strong>recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional </strong>y la solicitud de medidas que pongan remedio al atropello que acaban de sufrir, en un proceso judicial del que no han sido parte, para que esa agresi&oacute;n no tenga las consecuencias irreparables -esas s&iacute; que ser&iacute;an irreparables- que ya se dibujan en el horizonte del ya inminente a&ntilde;o electoral, impidi&eacute;ndoles el ejercicio del derecho fundamental&nbsp;de participaci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El da&ntilde;o en los derechos constitucionales se va a producir como consecuencia directa&nbsp;de una acci&oacute;n de un &oacute;rgano judicial, nada menos que del Tribunal Supremo, y la trascendencia constitucional de este asunto es extraordinaria para la interpretaci&oacute;n, aplicaci&oacute;n y eficacia de la Constituci&oacute;n y para la determinaci&oacute;n del contenido de los derechos fundamentales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/conservadurismo-judicial-carga-machete_132_13504502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 09:13:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1b320787-8f39-4ff1-9a72-47521f17fa51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62545" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1b320787-8f39-4ff1-9a72-47521f17fa51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62545" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Conservadurismo judicial: carga ‘a machete’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1b320787-8f39-4ff1-9a72-47521f17fa51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Uno de los suyos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/uno-de-los-suyos_132_13504499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/227485a6-9baa-4a3c-aa33-7a4939c05450_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Uno de los suyos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La derechona es esa gente de ley y orden que a las primeras de cambio se vuelve ilegal y desordenada. Es como el toro de Jesulín: solo hace falta ponerle un trapo rojo delante para volverla loca. Y si el trapo es rojigualda, ya no te digo
</p></div><p class="article-text">
        Seis de cada diez espa&ntilde;oles creen que los jueces hacen pol&iacute;tica y s&oacute;lo cuatro de cada diez consideran que son imparciales. M&aacute;s del 65% de la poblaci&oacute;n estima que existe la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica a trav&eacute;s de la justicia (<em>lawfare</em>) en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esa convicci&oacute;n tan generalizada, sigue habiendo muchos jueces que no se cortan un pelo. Un ejemplo claro es <strong>el juez Peinado</strong> con su <strong>persecuci&oacute;n judicial a Bego&ntilde;a G&oacute;mez</strong>. Este juez del cuarto turno no tuvo que pasar ninguna oposici&oacute;n para llegar a su puesto. Su hija es concejal del PP en Madrid pero &eacute;l no tiene ning&uacute;n inconveniente en investigar a la mujer del presidente de Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo reciente es el caso de <strong>la jueza Tard&oacute;n</strong>, que fue teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Madrid en la candidatura del PP cuando &Aacute;lvarez del Manzano era el alcalde. Esta mujer, a pesar de su pasado pol&iacute;tico como cargo p&uacute;blico, no ha sido capaz de inhibirse en la investigaci&oacute;n de la entrada masiva de emigrantes en Ceuta. No hace falta ser un lince para saber que esta investigaci&oacute;n es realmente al Gobierno de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil imaginarse la reacci&oacute;n del PP si un juez o una jueza de izquierda ligada al PSOE fuera quien investigara un caso de presunta corrupci&oacute;n o prevaricaci&oacute;n de pol&iacute;ticos de derecha o de sus familiares m&aacute;s directos. Se habr&iacute;an rasgado las vestiduras y clamado al cielo ya que suelen presumir de buenos cat&oacute;licos por la ma&ntilde;ana mientras que por la tarde quieren expulsar a los migrantes pobres porque les molesta en la cena cuando ven el telediario.
    </p><p class="article-text">
        Los jueces se quejan de que se les falta al respeto pero no tienen capacidad de autocr&iacute;tica porque lo que hacen algunos de ellos es precisamente faltar al respeto al respetable con sus actuaciones partidistas y sectarias ajenas a la deseable imparcialidad judicial. Los jueces no solo tienen que ser honestos e imparciales sino tambi&eacute;n parecerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ayuso</strong> abri&oacute; esta semana el debate del estado de la regi&oacute;n de Madrid y se peg&oacute; buena parte de su discurso hablando de pol&iacute;tica nacional y de Ceuta para atacar al gobierno de Espa&ntilde;a como suele hacer a menudo ya que apenas puede mostrar aciertos en su gesti&oacute;n de la Comunidad de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella se subi&oacute; al estrado de la Asamblea de Madrid y empez&oacute; a leer todo el discurso que <strong>Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez</strong> le escribi&oacute; la noche anterior para que soltara el tradicional rollo cr&iacute;tico contra el gobierno central, tap&aacute;ndose as&iacute; sus verg&uuml;enzas, sus mamarrachadas y sus &aacute;ticos, que est&aacute;n por las nubes.
    </p><p class="article-text">
        La susodicha se cree que es <strong>la versi&oacute;n femenina de Donald Trump</strong> y que puede decir la mayor barbaridad del mundo sin que le ocurra nada. Lo peor de Ayuso no es ella misma, que tambi&eacute;n, sino sus seguidores descerebrados que la defienden como si en ello les fuera la vida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que a la presidenta de la Comunidad del &aacute;tico le faltan varios hervores pero muchos m&aacute;s deben faltarles a sus hooligans y simpatizantes para convertirse en sus votantes. Si realmente Ayuso es la lideresa de la derechona espa&ntilde;ola, la izquierda est&aacute; de suerte porque sus conmilitones no pod&iacute;an haber encontrado una peor.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que ser muy listo para comprobar que la gesti&oacute;n de la crisis de Ceuta por parte del Gobierno de Espa&ntilde;a es manifiestamente mejorable, pero la oposici&oacute;n no ofrece ninguna soluci&oacute;n alternativa que no pase por la ilegalidad de devolver ipso facto a los migrantes a Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        La derechona es esa gente de ley y orden que a las primeras de cambio se vuelve ilegal y desordenada. Es como <strong>el toro de Jesul&iacute;n</strong>: solo hace falta ponerle un trapo rojo delante para volverla loca. Y si el trapo es rojigualda, ya no te digo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Normalmente los ministros del Interior suelen ser los m&aacute;s reconocidos por la derecha por su especial cometido al frente de las fuerzas de seguridad del Estado. Pero en el caso de <strong>Grande-Marlaska</strong> la cosa cambia. Es uno de los ministros m&aacute;s acosados por la oposici&oacute;n y eso que es el miembro del Gobierno m&aacute;s cercano a ella ideol&oacute;gicamente.
    </p><p class="article-text">
        A su ineficacia en la crisis de Ceuta se une ahora la lista de periodistas que su departamento ha elaborado para indicar qui&eacute;nes son de la cuerda y qui&eacute;nes no. No se trata de una lista negra porque hasta ahora no ha habido ning&uacute;n perjudicado ni nadie al que se le haya tratado especialmente mal por su rejo derechista o reaccionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es un asunto que huele mal. Sabemos que hay instituciones p&uacute;blicas e incluso cargos del PP y de Vox que han amenazado a periodistas con cerrarles el medio por contar verdades que a ellos no les gustan. Lo han hecho varios diputados de la derechona espa&ntilde;ola y hasta el jefe de Gabinete de Ayuso ha amenazado a medios progresistas por hablar del &aacute;tico de su jefa. Es muy significativo que Marlaska sea un juez del gusto del PP desde la &eacute;poca en que persegu&iacute;a etarras en la Audiencia Nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Garz&oacute;n era aplaudido con las orejas por la derecha espa&ntilde;ola cada vez que atrapaba a un terrorista en su etapa de la Audiencia Nacional pero luego cometi&oacute; el error de ir de segundo en la lista de Felipe Gonz&aacute;lez por Madrid y a partir de ah&iacute; la derecha lo acos&oacute; sin tregua porque nunca le perdon&oacute; el desliz. Fue empezar a investigar los desmanes de la dictadura franquista y la derecha lo puso en la diana primero y en la picota despu&eacute;s. Si se hubiese incorporado al PP, otro gallo le habr&iacute;a cantado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marlaska fue miembro del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del Partido Popular e intent&oacute; en esa &eacute;poca que lo nombraran Fiscal General del Estado y para eso se vali&oacute; de la amistad con algunos periodistas, entre ellos el director de La Raz&oacute;n, Francisco Marhuenda, ex parlamentario del PP catal&aacute;n. &Eacute;l mismo lo ha confesado p&uacute;blicamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desconozco qu&eacute; ha visto Pedro S&aacute;nchez en &eacute;l para repescarlo cuando sabe que ideol&oacute;gicamente no es un hombre de izquierdas. Es curioso que Marlaska sea el blanco constante de la oposici&oacute;n, que no para de lanzarle dardos. Es posible que el PP le quiera hacer pagar un coste pol&iacute;tico despu&eacute;s de que Marlaska lo abandonara por otro. Son celos pol&iacute;ticos muy humanos pero la derechona no sabe el favor que le hace a la izquierda ese machaque a Marlaska porque es el menos querido del votante socialista.
    </p><p class="article-text">
        A ver si por una vez S&aacute;nchez hace caso a la oposici&oacute;n y de paso le hace un favor a la izquierda de su gobierno.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristóbal D. Peñate]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/uno-de-los-suyos_132_13504499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 08:31:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/227485a6-9baa-4a3c-aa33-7a4939c05450_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="41023" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/227485a6-9baa-4a3c-aa33-7a4939c05450_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41023" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Uno de los suyos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/227485a6-9baa-4a3c-aa33-7a4939c05450_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fernando Grande-Marlaska,PP - Partido Popular,Poder Judicial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falta de planificación de la oferta de plátano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/falta-planificacion-oferta-platano_132_13504495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f26d64fd-91ee-4a32-8cd9-2c4fabd0a732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La falta de planificación de la oferta de plátano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La realidad que seguimos viviendo resulta difícil y no concilia con los objetivos de las OPP: hay excedentes, retiradas de fruta y largos periodos en los que el precio recibido por el cosechero pone contra las cuerdas la rentabilidad de muchas explotaciones</p></div><p class="article-text">
        En abril de 2018, Canarias aprob&oacute; el Decreto 48/2018, que regula las <strong>Organizaciones de Productores de Pl&aacute;tanos (OPP)</strong>. Ya han pasado m&aacute;s de ocho a&ntilde;os y creo que ha llegado el momento de confrontar lo que dice aquella norma con lo que estamos viviendo los agricultores de esa fruta en las islas.
    </p><p class="article-text">
        El citado decreto establece entre los objetivos de las OPP la planificaci&oacute;n de la producci&oacute;n para ajustarla a la demanda, especialmente en calidad y cantidad; la concentraci&oacute;n de la oferta y la comercializaci&oacute;n; la optimizaci&oacute;n de los costes de producci&oacute;n, y la estabilizaci&oacute;n de los precios de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No estamos hablando de una propuesta de los agricultores canarios de pl&aacute;tano. Estamos hablando de una norma legal y de obligado cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero ocho a&ntilde;os despu&eacute;s, la realidad que seguimos viviendo resulta dif&iacute;cil y no concilia con esos objetivos: hay excedentes, retiradas de fruta y largos periodos en los que el precio recibido por el cosechero pone contra las cuerdas la rentabilidad de muchas explotaciones. En 2023, por ejemplo, llegamos a retirar del mercado aproximadamente <strong>26,5 millones de kilos de pl&aacute;tano de Canarias</strong>. Despu&eacute;s hemos vuelto a recurrir a retiradas.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Pica</strong></em><strong>, </strong><em><strong>pica</strong></em><strong> y m&aacute;s </strong><em><strong>pica</strong></em>, como se conoce en la jerga del sector.
    </p><p class="article-text">
        La <em>pica</em> puede ser necesaria como herramienta puntual de regulaci&oacute;n, pero lo que no puede ocurrir es que terminemos utiliz&aacute;ndola como sustituci&oacute;n de aquello que debi&oacute; haberse hecho antes. Porque retirar fruta es actuar sobre el problema cuando este ya existe. En cambio, planificar es intentar llegar a &eacute;l. Y esta diferencia es precisamente el centro de este debate.
    </p><p class="article-text">
        La <em>pica</em> no borra los costes del agricultor. Cuando retiramos un kilo de pl&aacute;tano, ese kilo ya est&aacute; producido. El agricultor ya pag&oacute; el agua, los fertilizantes, la mano de obra, la Seguridad Social, los tratamientos y el resto de costes de su explotaci&oacute;n agr&iacute;cola. Podemos retirar la fruta, s&iacute;, pero no podemos retirar la factura que dej&oacute; el proceso de producirla.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la falta de resultados en la planificaci&oacute;n tiene una consecuencia econ&oacute;mica muy concreta: termina afectando a la rentabilidad del agricultor.
    </p><p class="article-text">
        Y llegados a este punto, volvemos de nuevo al Decreto 48/2018. Esta norma territorial no habla &uacute;nicamente de planificaci&oacute;n. Entre los objetivos de las OPP, tambi&eacute;n establece la optimizaci&oacute;n de los costes y la estabilizaci&oacute;n de los precios de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os, demasiados agricultores seguimos encontr&aacute;ndonos durante largos periodos con precios que no permiten cubrir adecuadamente nuestros costes. Eso no puede normalizarse.
    </p><p class="article-text">
        Las OPP tienen una responsabilidad, y estas no pueden limitarla a recibir, empaquetar y comercializar la fruta que los agricultores les entregamos.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el Decreto 48/2018 les asigna un papel mucho m&aacute;s amplio. Si entre sus objetivos est&aacute; el de planificar la producci&oacute;n y ajustarla a la demanda, ocho a&ntilde;os despu&eacute;s tenemos derecho a exigir resultados de esa planificaci&oacute;n. No basta con explicar el excedente cuando ya existe, cuando se ha generado. Hay que anticiparlo. No basta con recurrir a la <em>pica</em> cuando sobra fruta.
    </p><p class="article-text">
        Hay que utilizar las previsiones de producci&oacute;n, <strong>la informaci&oacute;n del mercado y la capacidad comercial </strong>para actuar con antelaci&oacute;n, para planificar. Y no basta, como se hace casi siempre, con atribuir cada crisis al mercado. Precisamente porque el mercado es dif&iacute;cil aparece la necesidad de planificar.
    </p><p class="article-text">
        Las OPP tienen una responsabilidad clara en este modelo y no pueden ponerse de perfil cuando los resultados no llegan al agricultor. Y <strong>la Consejer&iacute;a de Agricultura del Gobierno de Canarias tiene la obligaci&oacute;n de controlar</strong>. Tampoco ser&iacute;a justo cargar toda la responsabilidad sobre las OPP. Pero s&iacute; afirmo que la Consejer&iacute;a de Agricultura tiene la suya.
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista en el programa radiof&oacute;nico <em>Campo y mar</em>, dirigido por Clemente Gonz&aacute;lez, el consejero <strong>Narvay Quintero</strong> sostuvo que la consejer&iacute;a no tiene que ver con plantar y comercializar pl&aacute;tanos. Es evidente que la consejer&iacute;a no planta ni comercializa pl&aacute;tanos. Est&aacute; claro. Pero nadie le est&aacute; pidiendo que lo haga. Solo estamos pidiendo que ejerza las competencias que s&iacute; le corresponden, que haga que se aplique la ley.
    </p><p class="article-text">
        Y luego existe un hecho especialmente relevante: Narvay Quintero fue precisamente el que propuso y tramit&oacute; el Decreto 48/2018 como consejero de Agricultura, en su anterior legislatura con el mismo cargo que tiene en la actual.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo 15 del rese&ntilde;ado decreto establece controles sobre las OPP para verificar el cumplimiento de la normativa, con acciones de control administrativo y con controles sobre el terreno, como m&iacute;nimo cada tres a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, la respuesta es muy sencilla: no le pedimos a la consejer&iacute;a que plante. No le pedimos que comercialice. Le pedimos que controle.
    </p><p class="article-text">
        La Administraci&oacute;n p&uacute;blica no puede establecer una normativa, disponer de mecanismos de control y despu&eacute;s presentarse como ajena a los resultados del modelo que debe supervisar. Y luego las OPP tienen que responder por la parte que les corresponde. La consejer&iacute;a tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y el consejero de Agricultura tiene una responsabilidad pol&iacute;tica como m&aacute;ximo responsable del departamento que gestiona el sector agropesquero.
    </p><p class="article-text">
        Ocho a&ntilde;os son suficientes. Despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os no necesitamos m&aacute;s declaraciones de intenciones. Necesitamos conocer los resultados, y que la consejer&iacute;a haga p&uacute;blicos los controles realizados sobre las OPP desde la entrada en vigor del Decreto 48/2018.
    </p><p class="article-text">
        Debemos conocer las actas y los informes, y saber as&iacute; si se detectaron deficiencias y, en su caso, qu&eacute; medidas se adoptaron. No estoy afirmando que esos controles no existan. Estoy diciendo que los agricultores tenemos derecho a conocer sus resultados, para ver si durante estos ocho a&ntilde;os todo se ha aplicado correctamente. Entonces tendremos que explicar por qu&eacute; seguimos llegando repetidamente a retiradas de fruta y por qu&eacute; tantos productores contin&uacute;an atravesando periodos de rentabilidad insuficiente. Esto es lo que importa. Porque mientras unos discuten sobre d&oacute;nde empieza y termina su responsabilidad, el agricultor no puede esconderse de ninguna de las suyas.
    </p><p class="article-text">
        El Decreto 48/2018 lleva m&aacute;s de ocho a&ntilde;os vigente. No pedimos milagros. Pedimos planificaci&oacute;n a quienes tienen que planificar. Pedimos control a quien tiene que controlar. Pedimos responsabilidades cuando los resultados no llegan. Y pedimos que todo ello tenga una consecuencia fundamental: que el agricultor pueda vivir dignamente de producir pl&aacute;tanos.
    </p><p class="article-text">
        La <em>pica</em> puede ser necesaria alguna vez. Pero <em>pica</em>, <em>pica</em> y m&aacute;s <em>pica</em> no es planificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os, el Decreto 48/2018 tiene que pasar definitivamente del papel a los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, mientras eso no se traduzca en resultados visibles para el agricultor, la pregunta seguir&aacute; encima de la mesa: &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la planificaci&oacute;n?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio La Guardia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/falta-planificacion-oferta-platano_132_13504495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 08:15:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f26d64fd-91ee-4a32-8cd9-2c4fabd0a732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="53986" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f26d64fd-91ee-4a32-8cd9-2c4fabd0a732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="53986" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La falta de planificación de la oferta de plátano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f26d64fd-91ee-4a32-8cd9-2c4fabd0a732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La corrección del mapa mundi: una victoria para la dignidad africana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/correccion-mapa-mundi-victoria-dignidad-africana_132_13504225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca53c7cf-817f-4493-9bf6-9b82dad98e58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La corrección del mapa mundi: una victoria para la dignidad africana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por una abrumadora mayoría, la Asamblea General de Naciones Unidas admitió la demanda africana de adoptar a nivel global un mapa del mundo con una más justa proporción del planeta, que hasta ahora empequeñecía el tamaño real de África </p></div><p class="article-text">
        El pasado 4 de septiembre la Asamblea General de Naciones Unidas vivi&oacute; lo que ya se considera una jornada hist&oacute;rica para los pa&iacute;ses africanos, por el enorme simbolismo de la medida que se debat&iacute;a: la necesidad de que todo el planeta adoptase como nuevo est&aacute;ndar un&nbsp;mapa con&nbsp;una proyecci&oacute;n m&aacute;s&nbsp;ajustada&nbsp;a los tama&ntilde;os reales de los pa&iacute;ses y los continentes. Se trataba, en esencia, de dejar atr&aacute;s el tradicional mapamundi que todos tenemos en la retina, el llamado Mercator, para adoptar un est&aacute;ndar cartogr&aacute;fico llamado&nbsp;Equal&nbsp;Earth (tierra igual).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La votaci&oacute;n part&iacute;a de una propuesta promovida y liderada por Togo, en representaci&oacute;n de toda la Uni&oacute;n Africana,&nbsp;tras toda una campa&ntilde;a de concienciaci&oacute;n con un mensaje claro:&nbsp;Corregir&nbsp;el&nbsp;Mapa (#CorrectTheMap).&nbsp;Porque los africanos llevaban a&ntilde;os reclamando y reivindicando que la preminencia global&nbsp;y estandarizada de un mapa que empeque&ntilde;ece el tama&ntilde;o real del continente&nbsp;es tambi&eacute;n un mensaje pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.&nbsp;Pura geopol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Corregir el mapa</em>,&nbsp;pues,&nbsp;supon&iacute;a saldar una deuda pendiente con la verdad cient&iacute;fica, la precisi&oacute;n pedag&oacute;gica y el reconocimiento de la igual dignidad de todos los pueblos. Desde Casa &Aacute;frica hemos seguido este proceso y la votaci&oacute;n final con la convicci&oacute;n de que est&aacute;bamos asistiendo a una decisi&oacute;n simb&oacute;lica, hist&oacute;rica y&nbsp;potente: la superaci&oacute;n formal de una distorsi&oacute;n visual que ha condicionado la mirada de la humanidad durante casi cinco siglos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para comprender el porqu&eacute;&nbsp;de este acuerdo es necesario hacer un ejercicio de pedagog&iacute;a elemental viajando hasta el siglo XVI. En 1569, el cart&oacute;grafo flamenco Gerardus Mercator dise&ntilde;&oacute; un mapa concebido para un fin pr&aacute;ctico muy concreto: la navegaci&oacute;n mar&iacute;tima europea. Su proyecci&oacute;n cil&iacute;ndrica permit&iacute;a conservar los &aacute;ngulos y trazar rumbos de br&uacute;jula en l&iacute;nea recta sobre la carta marina, lo que supuso una revoluci&oacute;n para los navegantes de la &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, proyectar la superficie esf&eacute;rica de la Tierra sobre un plano rectangular exig&iacute;a inevitablemente un sacrificio matem&aacute;tico. La soluci&oacute;n de Mercator consisti&oacute; en estirar los territorios a medida que se alejaban del ecuador y se aproximaban a los polos. El resultado pr&aacute;ctico de esta f&oacute;rmula supon&iacute;a hipertrofiar visualmente el&nbsp;Hemisferio Norte&nbsp;y empeque&ntilde;ecer dr&aacute;sticamente las regiones ecuatoriales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dae7339b-3d60-4945-a996-744174404372_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dae7339b-3d60-4945-a996-744174404372_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dae7339b-3d60-4945-a996-744174404372_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dae7339b-3d60-4945-a996-744174404372_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dae7339b-3d60-4945-a996-744174404372_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dae7339b-3d60-4945-a996-744174404372_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dae7339b-3d60-4945-a996-744174404372_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mapa tradicional de Mercator."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mapa tradicional de Mercator.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Algunos datos de esta distorsi&oacute;n son elocuentes. Por&nbsp;ejemplo, en&nbsp;los mapas escolares tradicionales basados en Mercator, Groenlandia y &Aacute;frica parecen tener un tama&ntilde;o similar. Sin embargo, la realidad matem&aacute;tica es que el continente africano posee una superficie de&nbsp;30,4 millones de kil&oacute;metros cuadrados, mientras que Groenlandia cuenta con&nbsp;2,2 millones de km&sup2;.&nbsp;Es decir, &Aacute;frica es&nbsp;14 veces m&aacute;s grande&nbsp;de lo que nos han mostrado las paredes de las aulas durante generaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El habernos&nbsp;proporcionado esta visi&oacute;n desde desde&nbsp;peque&ntilde;os ha provocado que no seamos conscientes del verdadero tama&ntilde;o de &Aacute;frica:&nbsp;en su territorio cabr&iacute;an holgadamente&nbsp;Estados Unidos, China, India, Jap&oacute;n,&nbsp;Espa&ntilde;a, Francia, Alemania, Italia, B&eacute;lgica, los Pa&iacute;ses Bajos, el Reino Unido, y a&uacute;n quedar&iacute;a espacio libre.&nbsp;Un excelente trabajo infogr&aacute;fico de Kai Krause en 2010 lo mostr&oacute; de manera excepcional.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0abf1da6-a1af-46a0-ba10-5f0289d2bf06_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0abf1da6-a1af-46a0-ba10-5f0289d2bf06_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0abf1da6-a1af-46a0-ba10-5f0289d2bf06_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0abf1da6-a1af-46a0-ba10-5f0289d2bf06_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0abf1da6-a1af-46a0-ba10-5f0289d2bf06_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0abf1da6-a1af-46a0-ba10-5f0289d2bf06_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0abf1da6-a1af-46a0-ba10-5f0289d2bf06_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Infografía The True Size of África"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Infografía The True Size of África                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La herramienta creada para orientar carabelas en el siglo XVI termin&oacute; convertida, por inercia y costumbre, en el plano educativo por defecto del planeta. Es decir, que todos los alumnos&nbsp;de cualquier lugar del mundo aprend&iacute;an de un mapa&nbsp;con una visi&oacute;n que falseaba el tama&ntilde;o de unos y reduc&iacute;a el de otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esto es precisamente lo que la Asamblea General de Naciones Unidas apoy&oacute; de forma abrumadora el otro d&iacute;a&nbsp;(164 pa&iacute;ses dieron el s&iacute;), con la &uacute;nica oposici&oacute;n frontal... de los Estados Unidos de Trump. Aunque la resoluci&oacute;n aprobada carece de car&aacute;cter jur&iacute;dicamente vinculante, el mensaje pol&iacute;tico es contundente.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n es tambi&eacute;n fruto de un largo proceso de concienciaci&oacute;n y&nbsp;mucha&nbsp;diplomacia, especialmente para llegar a un acuerdo de qu&eacute; mapa con las proporciones corregidas contar&iacute;a con consenso para ser llevado a&nbsp;votaci&oacute;n.&nbsp;Se discutieron diversos modelos, pero el impulso definitivo lleg&oacute; en 2018 con la creaci&oacute;n de la proyecci&oacute;n Equal&nbsp;Earth&nbsp;por los cart&oacute;grafos Bojan &Scaron;avri&#269;, Tom Patterson y Bernhard Jenny, que manten&iacute;a&nbsp;la proporcionalidad real de las superficies de los continentes sin deformar&nbsp;sus contornos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/675b8597-d2b8-45dc-83b4-d4d26525b7d0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/675b8597-d2b8-45dc-83b4-d4d26525b7d0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/675b8597-d2b8-45dc-83b4-d4d26525b7d0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/675b8597-d2b8-45dc-83b4-d4d26525b7d0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/675b8597-d2b8-45dc-83b4-d4d26525b7d0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/675b8597-d2b8-45dc-83b4-d4d26525b7d0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/675b8597-d2b8-45dc-83b4-d4d26525b7d0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mapa Equal Earth."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mapa Equal Earth.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de este desarrollo, la sociedad civil africana lider&oacute; la campa&ntilde;a global&nbsp;#CorrectTheMap, promovida por organizaciones como Africa&nbsp;No Filter (con la que hemos colaborado desde Casa &Aacute;frica)&nbsp;y&nbsp;Speak Up&nbsp;Africa. En agosto de 2025, la Uni&oacute;n Africana asumi&oacute; oficialmente la iniciativa y encomend&oacute; a la diplomacia de Togo la tarea de encauzar la propuesta en las Naciones Unidas. Uno de sus principales impulsores&nbsp;durante todo este proceso fue el&nbsp;ex representante&nbsp;especial de la Uni&oacute;n Africana Carlos&nbsp;Lopes, gran amigo de Casa &Aacute;frica y autor de tres libros de nuestra colecci&oacute;n de ensayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las palabras pronunciadas ante la Asamblea General por el ministro de Asuntos Exteriores de Togo, Robert Dussey, resumen con precisi&oacute;n la trascendencia del momento:&nbsp;&ldquo;Un mapa justo no cambia la geograf&iacute;a del mundo. Cambia la forma en que se percibe el mundo. Y cuando nuestra perspectiva se vuelve m&aacute;s justa, sienta las bases para un mayor entendimiento, mayor respeto y paz entre las naciones&rdquo;. Lo que se aprob&oacute;, conclu&iacute;a, respond&iacute;a a&nbsp;una exigencia de&nbsp;&ldquo;justicia cognitiva y reparaci&oacute;n de la memoria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El reto que se abre a partir de ahora es traducir esta recomendaci&oacute;n de las Naciones Unidas en una realidad palpable en la vida cotidiana. Corresponde a los ministerios de educaci&oacute;n, a las editoriales de libros de texto, a los medios de comunicaci&oacute;n y a las&nbsp;empresas cartogr&aacute;ficas de todo el mundo&nbsp;asumir esta indicaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay raz&oacute;n t&eacute;cnica ni educativa para seguir reproduciendo en las aulas o en las pantallas de nuestros tel&eacute;fonos inteligentes una imagen del mundo que deforma la realidad f&iacute;sica de los continentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde Casa &Aacute;frica, con proyectos como Ense&ntilde;ar &Aacute;frica,&nbsp;reafirmamos nuestro compromiso con esta labor pedag&oacute;gica e institucional. Mostrar a &Aacute;frica en su verdadera dimensi&oacute;n no es regalarle nada: es, sencillamente, empezar a mirar al mundo tal y como es.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo llevar a los institutos y debatir con los alumnos qu&eacute; mapa del mundo est&aacute;bamos estudiando y cu&aacute;l es el mapa que estudiaremos a partir de ahora es ya un potente instrumento de empat&iacute;a y aceptaci&oacute;n del otro, todo&nbsp;un proceso reflexivo que puede servir para&nbsp;generar en las mentes de nuestros j&oacute;venes una reflexi&oacute;n sobre temas tan necesarios como el colonialismo, la reparaci&oacute;n y la justicia internacional.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Segura Clavell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/correccion-mapa-mundi-victoria-dignidad-africana_132_13504225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 17:13:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca53c7cf-817f-4493-9bf6-9b82dad98e58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49490" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca53c7cf-817f-4493-9bf6-9b82dad98e58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49490" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La corrección del mapa mundi: una victoria para la dignidad africana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca53c7cf-817f-4493-9bf6-9b82dad98e58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inclusión no puede funcionar por tramos horarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/inclusion-no-funcionar-tramos-horarios_132_13503641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/433fbc9b-8597-4f94-bb3e-dd14a22c53ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inclusión no puede funcionar por tramos horarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inclusión no consiste en dejar entrar. Consiste en hacer sitio. Y ese sitio no puede depender de una solicitud, ni de una reclamación, ni de la suerte</p></div><p class="article-text">
        Hay casas en Canarias donde estos d&iacute;as huele a libro nuevo y a mochila reci&eacute;n comprada. A l&aacute;pices sin estrenar. A estuches que todav&iacute;a conservan ese orden que perder&aacute;n en pocas semanas.
    </p><p class="article-text">
        Hay ni&ntilde;os contando los d&iacute;as para volver al colegio y padres intentando que no falte nada.
    </p><p class="article-text">
        Y hay una casa donde una ni&ntilde;a tambi&eacute;n prepara su mochila.
    </p><p class="article-text">
        Sus padres son j&oacute;venes. Est&aacute;n ilusionados y nerviosos, como todos.
    </p><p class="article-text">
        Pero mientras colocan los libros, ellos tienen una pregunta que otros padres no necesitan hacerse: &iquest;Estar&aacute; el colegio preparado para nuestra hija?
    </p><p class="article-text">
        Ella tiene autismo. Y ma&ntilde;ana no solo estrenar&aacute; curso. Sus padres estrenar&aacute;n tambi&eacute;n una preocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Habr&aacute; suficientes apoyos? &iquest;La entender&aacute;n? &iquest;Tendr&aacute; los recursos que necesita? &iquest;Podr&aacute; participar como los dem&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Porque hay familias para las que la vuelta al cole no termina cuando se cierra la mochila.
    </p><p class="article-text">
        Empieza entonces.
    </p><p class="article-text">
        Y conviene decirlo sin rodeos: una ni&ntilde;a con discapacidad no necesita que la escuela le haga un favor. Necesita que la escuela cumpla con su obligaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Canarias ha dado pasos en inclusi&oacute;n y este curso mantiene proyectos y medidas espec&iacute;ficas para atender al alumnado con necesidades educativas diversas. Pero reconocer los avances no deber&iacute;a impedirnos hacer la pregunta inc&oacute;moda: &iquest;de qu&eacute; sirve que un ni&ntilde;o tenga una plaza si despu&eacute;s tiene que pelear para poder ocuparla en igualdad?
    </p><p class="article-text">
        Porque inclusi&oacute;n no es matricular. Inclusi&oacute;n es participar. Es aprender. Es jugar. Es salir al recreo. Es hacer una excursi&oacute;n. Es poder estar en el aula sin que la discapacidad convierta cada d&iacute;a en una negociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras unos padres preparan mochilas, otros preparan carpetas llenas de informes, solicitudes, valoraciones y documentos.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; ese sea uno de los mayores fracasos de nuestro sistema: que algunas familias tengan que convertirse en expertas en Administraci&oacute;n para conseguir aquello que deber&iacute;a estar garantizado por derecho.
    </p><p class="article-text">
        Y no ocurre solamente en los colegios.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ocurre en las universidades.
    </p><p class="article-text">
        Hay estudiantes sordos que llegan al aula con las mismas ganas que cualquier otro estudiante y que necesitan apoyos para poder seguir plenamente lo que ocurre dentro de ella.
    </p><p class="article-text">
        Un int&eacute;rprete de lengua de signos no es un privilegio, ni es una ayuda extraordinaria, es un recurso que permite que una persona pueda acceder a la educaci&oacute;n en igualdad.
    </p><p class="article-text">
        La Universidad de La Laguna contempla entre sus medidas de apoyo al alumnado con discapacidad la posibilidad de solicitar interpretaci&oacute;n en lengua de signos. Pero una cosa es que el recurso exista y otra que llegue cuando se necesita, durante el tiempo que se necesita y sin convertir cada curso en una nueva carrera de obst&aacute;culos. Porque estudiar una carrera ya exige bastante esfuerzo como para tener que luchar adem&aacute;s por poder entenderla.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s est&aacute;n las personas sordociegas.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; las palabras &ldquo;accesibilidad&rdquo; e &ldquo;inclusi&oacute;n&rdquo; adquieren otra dimensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Comunicaci&oacute;n. Informaci&oacute;n. Orientaci&oacute;n. Desplazamientos. Mediaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No hablamos simplemente de colocar una rampa o adaptar un documento. Hablamos de contar con la persona y el apoyo adecuados para poder comunicarse y desenvolverse.
    </p><p class="article-text">
        La mediaci&oacute;n para las personas sordociegas no es un extra. Para algunas personas, es la diferencia entre participar o quedarse fuera.
    </p><p class="article-text">
        Y est&aacute;n tambi&eacute;n los estudiantes ciegos o con discapacidad visual grave. La mayor&iacute;a estudia en centros ordinarios, con apoyos especializados y recursos adaptados. Pero la inclusi&oacute;n no termina cuando el alumno entra en el aula.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; el recreo. El comedor. Una excursi&oacute;n. Una actividad extraescolar. Un cambio de clase. Esos minutos en los que no hay una pizarra delante, pero s&iacute; hay algo igual de importante: infancia.
    </p><p class="article-text">
        Porque un ni&ntilde;o no va al colegio &uacute;nicamente para aprender matem&aacute;ticas o lengua. Va para jugar, relacionarse, hacer amigos, descubrir qui&eacute;n es y aprender a desenvolverse con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; tambi&eacute;n necesita apoyo quien lo necesita.
    </p><p class="article-text">
        De poco sirve que durante una hora tenga todos los recursos si despu&eacute;s, en el patio, nadie sabe c&oacute;mo acompa&ntilde;arlo. Si una excursi&oacute;n se convierte en una barrera. Si una actividad deja de ser accesible. Si el comedor o los espacios comunes se convierten en lugares donde vuelve a quedarse al margen.
    </p><p class="article-text">
        La inclusi&oacute;n no puede funcionar por tramos horarios.
    </p><p class="article-text">
        Un ni&ntilde;o no deja de necesitar apoyos cuando suena el timbre.
    </p><p class="article-text">
        Porque un colegio accesible no es solamente un colegio al que se puede entrar. Es un colegio en el que se puede estar en el aula, pero tambi&eacute;n en el patio, en la excursi&oacute;n, en la actividad, en el comedor&hellip; en todos esos lugares donde, sencillamente, ocurre la vida.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; ah&iacute; est&eacute; la verdadera diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Hemos aprendido a utilizar mucho la palabra &ldquo;inclusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en las leyes. En los planes. En los proyectos. En los discursos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la inclusi&oacute;n no se demuestra escribi&eacute;ndola. Se demuestra un martes cualquiera, a las diez de la ma&ntilde;ana, dentro de un aula, cuando una ni&ntilde;a con autismo tiene el apoyo que necesita, cuando un estudiante sordo puede seguir una explicaci&oacute;n, cuando una persona sordociega dispone de mediaci&oacute;n, cuando un alumno ciego recibe su material accesible al mismo tiempo que sus compa&ntilde;eros. Ah&iacute; es donde se decide si estamos hablando de inclusi&oacute;n o simplemente de buenas intenciones.
    </p><p class="article-text">
        Porque hay algo que tampoco deber&iacute;amos olvidar: los derechos no pueden depender de la capacidad de una familia para insistir. No deber&iacute;an depender de cu&aacute;ntas veces llame una madre. De cu&aacute;ntas reuniones consiga. De si sabe a qu&eacute; puerta llamar. De si tiene tiempo para presentar una reclamaci&oacute;n. Ni de cu&aacute;nto pueda aguantar.
    </p><p class="article-text">
        Una familia no deber&iacute;a tener que convertirse en una corredora de fondo para que su hijo pueda estudiar.
    </p><p class="article-text">
        La Administraci&oacute;n puede hablar de recursos.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas pueden hablar de plazas.
    </p><p class="article-text">
        Los programas pueden hablar de inclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero las familias saben perfectamente cu&aacute;ndo un recurso llega tarde. Y cuando llega tarde, para un ni&ntilde;o puede significar perder una clase. Un trimestre. Una oportunidad. A veces, algo mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de recuperar.
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana miles de ni&ntilde;os volver&aacute;n al colegio.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; mochilas nuevas, libros, nervios, abrazos, l&aacute;grimas, fotograf&iacute;as en las puertas.
    </p><p class="article-text">
        Y quiero volver a aquella casa. A aquella ni&ntilde;a. A sus padres j&oacute;venes preparando la mochila.
    </p><p class="article-text">
        Quiero imaginar que cuando ella cruce ma&ntilde;ana la puerta del colegio, ellos puedan sentir lo mismo que cualquier otro padre.
    </p><p class="article-text">
        Que su hija est&aacute; empezando un nuevo curso. No una nueva batalla.
    </p><p class="article-text">
        Que puedan preguntarse si har&aacute; amigos, si le gustar&aacute; su profesora, si volver&aacute; contenta a casa. Y no s&iacute; tendr&aacute; el apoyo que necesita.
    </p><p class="article-text">
        Porque la pregunta nunca deber&iacute;a ser si una ni&ntilde;a con autismo est&aacute; preparada para la escuela. Ni si un estudiante sordo est&aacute; preparado para la universidad. Ni si una persona ciega puede adaptarse al aula.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta deber&iacute;a ser si nosotros estamos preparados para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Porque la discapacidad no deber&iacute;a obligar a nadie a demostrar cada septiembre que merece estar dentro.
    </p><p class="article-text">
        La inclusi&oacute;n no consiste en dejar entrar. Consiste en hacer sitio. Y ese sitio no puede depender de una solicitud, ni de una reclamaci&oacute;n, ni de la suerte.
    </p><p class="article-text">
        Cuando suene el timbre, todos deber&iacute;an empezar el mismo curso, pero no porque todos sean iguales, sino porque todos tengan las mismas oportunidades para aprender.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; ese sea el verdadero examen de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        No el de nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        El nuestro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristóbal Amaro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/inclusion-no-funcionar-tramos-horarios_132_13503641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 13:24:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/433fbc9b-8597-4f94-bb3e-dd14a22c53ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="37411" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/433fbc9b-8597-4f94-bb3e-dd14a22c53ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="37411" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La inclusión no puede funcionar por tramos horarios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/433fbc9b-8597-4f94-bb3e-dd14a22c53ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley de nietos es una deuda, no un favor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ley-nietos-deuda-no-favor_132_13498696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4595c840-6d57-4ce2-a69e-a44ac379fcea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ley de nietos es una deuda, no un favor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existir para el Estado es radicalmente importante para quienes se juegan la vida por la cosa pública. Por ello, una pensión vitalicia para sus soldados fue el único requerimiento que Aureliano Buendía puso antes de retirarse a Macondo a hacer pescaditos de oro</p></div><p class="article-text">
        Aureliano Buend&iacute;a, despu&eacute;s de 32 contiendas b&eacute;licas, renunci&oacute; a su pensi&oacute;n vitalicia y solo puso como condici&oacute;n que sus soldados la pudieran cobrar. Esa promesa incumplida por parte del Estado -real o m&aacute;gico- ser&iacute;a tambi&eacute;n la agon&iacute;a del coronel que no ten&iacute;a quien le escribiera y que esperaba el correo como &uacute;nico anhelo en la vida. Ese correo no era solo la confirmaci&oacute;n de un derecho prometido, sino la prueba de que el Estado reconoc&iacute;a que aquellos soldados que hab&iacute;an luchado por la causa liberal exist&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Porque<strong> existir es radicalmente importante</strong> cuando te juegas la vida por la cosa p&uacute;blica. Por ello, el reconocimiento era una obsesi&oacute;n y el &uacute;nico requerimiento que Aureliano Buend&iacute;a puso antes de retirarse a Macondo a hacer pescaditos de oro.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos una deuda con los pueblos latinoamericanos y no es solo literaria. No solo con los pa&iacute;ses que acogieron a los republicanos que huyeron de una muerte cruel y segura, sino con sus descendientes, a quienes el fascismo priv&oacute; de ser espa&ntilde;oles y del arraigo propio del proceso natural de sus familias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El olvido es una forma de exterminio</strong>, aunque no deje cicatrices f&iacute;sicas. Espa&ntilde;a mira a su pasado y ve rostros a los que no mira a los ojos; si no fuera as&iacute;, no se entender&iacute;a que su <strong>Tribunal Supremo suspenda cautelarmente la ley que intenta otorgar, tarde, el derecho al voto en Espa&ntilde;a a los descendientes de quienes tuvieron que marcharse de Espa&ntilde;a</strong> -sus abuelos o bisabuelos- para no acabar en una cuneta, sin nombre y sin duelo.
    </p><p class="article-text">
        El fascismo trunc&oacute; sus destinos para siempre y hasta el d&iacute;a de hoy. A esos nietos los vemos como primos lejanos, pensando que quiz&aacute;, no son ahora una prioridad. Pero ve&aacute;moslo de la manera en que espera el coronel: m&aacute;s como una deuda que como un favor. Ve&aacute;moslos como a quienes nos esperan porque les hemos dicho que vamos a llegar, no porque necesiten una limosna.
    </p><p class="article-text">
        Hay poderes en el Estado espa&ntilde;ol que siguen en guerra. Es muy nocivo para la democracia que el Tribunal Supremo suspenda cautelarmente una decisi&oacute;n de la Junta Electoral, formada mayoritariamente por magistrados del propio Tribunal Supremo. Es peligroso que, en la incertidumbre que sucede a esa decisi&oacute;n, crezcan como setas noticias falsas o suposiciones difundidas principalmente por los herederos pol&iacute;ticos de quienes echaron de Espa&ntilde;a a los abuelos de quienes ahora no quieren que voten.
    </p><p class="article-text">
        Se va a torpedear otra ley que tiene que ver con la memoria democr&aacute;tica para que sigan muriendo las personas que podr&iacute;an verse reparadas por ella, y eso es sadismo institucional. Se van a morir los coroneles del asco esperando una carta y, en el desag&uuml;e de todo, se pierde m&aacute;s democracia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gara Santana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ley-nietos-deuda-no-favor_132_13498696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 20:11:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4595c840-6d57-4ce2-a69e-a44ac379fcea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121505" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4595c840-6d57-4ce2-a69e-a44ac379fcea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121505" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La ley de nietos es una deuda, no un favor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4595c840-6d57-4ce2-a69e-a44ac379fcea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sinrazón de la infamia, y sus secuaces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sinrazon-infamia-secuaces_132_13499766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        De todos los d&iacute;as desgraciados de agosto, solo me quedar&aacute; para el recuerdo la vida perdida de ciento cuarenta personas, o m&aacute;s, en la espantada en la frontera de Ceuta. El resto, la porquer&iacute;a habitual: el pa&iacute;s est&aacute; repleto de mortadelos, otilios, filemones y pepes gotera, incluso las hermanas Gilda de la oposici&oacute;n opositora &ndash;adivinen qui&eacute;nes son- quiz&aacute;s dos de los personajes m&aacute;s tristes de mi infancia de tebeos.
    </p><p class="article-text">
        Nada hay que proponer ante unos errores, cuando menos despistes, del gobierno de Espa&ntilde;a. Solo destruir, a diario y en todas partes. Ya lo dijo (Aznar) L&oacute;pez, otro personaje de tebeo detestable y procaz. Se trata de odiar a Marruecos y sus habitantes, cosa vieja en la derecha de este pa&iacute;s: hace cien a&ntilde;os nos metieron en una guerra colonial sin sentido de la que no se pudo salir hasta que los franceses estuvieron en confluencia. Desde  entonces, miles de espa&ntilde;oles muertos de las clases populares que no pod&iacute;an eludir ni con dinero ni con enchufes, el servicio en &Aacute;frica. De ah&iacute; nacieron casi todos los males de la patria, esa que no se reivindica y que no es folclore: mitos estrafalarios y, sobre todo, espadones ascendidos de manera fulgurante, y as&iacute; llegamos a la guerra de Espa&ntilde;a y la apestosa dictadura. Solo es historia, como lo ser&aacute;, muy pronto, lo de estos d&iacute;as, con personajes tan pat&eacute;ticos como los de entonces, y con centenar y medio de muertos an&oacute;nimos que parece ser, no son de nadie.
    </p><p class="article-text">
        De las cr&oacute;nicas de aquellos desastres de hace un siglo, me quedo con <em>Im&aacute;n, </em>de Ram&oacute;n J. Sender, y <em>La forja de un rebelde, </em>de Arturo Barea, ambos, como se sabe, de lectura obligatoria y an&aacute;lisis en nuestras escuelas e institutos: as&iacute; de mal salen los &ldquo;pisas&rdquo;, porque no est&aacute;n estos libros, entre otras lecturas.
    </p><p class="article-text">
        La sufrida condici&oacute;n de profesores y profesoras de ense&ntilde;anza media &ndash;menuda cacofon&iacute;a- es la causa de las causas del fracaso  escolar, mal pagados y peor considerados socialmente. As&iacute; entran cada d&iacute;a en las aulas, y salen peor, las que salen. Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o daba clase de filosof&iacute;a en un instituto de los campos madrile&ntilde;os. Al lado estaba la f&aacute;brica de galletas Cu&eacute;tara, en la que nunca entr&eacute;. Ol&iacute;a a harina o lo que fuera, y mi &uacute;ltimo d&iacute;a de clase, una alumna de bachillerato marroqu&iacute; me regal&oacute; unos pasteles &aacute;rabes que me encantan, hechos por su madre, dif&iacute;cilmente puede olvidarse el gesto. All&iacute; estaba la convivencia de culturas, para el que quisiera verla y disfrutar, y tambi&eacute;n ciertos insultos y odios controlados a su manera por el profesorado. Como me dijo una de ellas, &ldquo;parece mentira que no te haya gustado mucho la pel&iacute;cula &rdquo;La sustancia&ldquo;, va contigo&rdquo;. Y as&iacute; me qued&eacute;, dudado con la dichosa sustancia y la transmutaci&oacute;n de Demi Moore, y comiendo pasteler&iacute;a marroqu&iacute;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sinrazon-infamia-secuaces_132_13499766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 09:20:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La sinrazón de la infamia, y sus secuaces]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nietos de una instrucción y herramientas electorales del ‘sanchismo’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/nietos-instruccion-herramientas-electorales-sanchismo_132_13498915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/334073a7-3371-47ac-8a74-96499269b390_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nietos de una instrucción y herramientas electorales del ‘sanchismo’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la aprobación de la ley y la dichosa instrucción administrativa que desvió la norma, se han estado incorporando al censo electoral español de forma paulatina cientos de miles de personas que pueden cumplir o no los requisitos, y lo que deben hacer es acreditarlo correctamente, pero no ha sido así
</p></div><p class="article-text">
        Vamos a explicar de forma muy did&aacute;ctica y sencilla en qu&eacute; consiste la mal llamada <em>Ley de Nietos</em>, porque lo que es realmente es una disposici&oacute;n adicional, la octava concretamente, dentro de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica que se aprob&oacute; en las Cortes espa&ntilde;olas en julio de 2022, y entr&oacute; en vigor, tras su publicaci&oacute;n en el BOE, Bolet&iacute;n Oficial del Estado, el 21 de octubre del mismo a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mi partido, el PP</strong>, junto a <strong>Ciudadanos, Junts, la CUP y VOX</strong> votaron en contra y se abstuvieron ERC y el BNG. Esta nueva norma vino a reemplazar la Ley de Memoria Hist&oacute;rica del ex presidente Zapatero, s&iacute;, el del rescate de Plus Ultra y las joyas millonarias en el caj&oacute;n del despacho entre otras linduras. 
    </p><p class="article-text">
        La nueva Ley sali&oacute; del ideario sanchista-socialista junto a su socio entonces del cuasi extinto Podemos. Hasta ah&iacute; llegamos porque ahora viene la explicaci&oacute;n, ya que hay mucho periodista y mucho pol&iacute;tico algo perdidos en el tema en cuesti&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez se aprueba la Ley en el Congreso, una semana m&aacute;s tarde aproximadamente, la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica y Fe P&uacute;blica, dependiente del Ministerio de Justicia, dicta la famosa instrucci&oacute;n que est&aacute; siendo objeto de debate pol&iacute;tico y judicial. 
    </p><p class="article-text">
        Se publica en el BOE el 26 de octubre y entra en vigor el 27 de octubre. 
    </p><p class="article-text">
        Esa instrucci&oacute;n administrativa, que no fue refutada por las Cortes porque se incluy&oacute; despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n de la Ley, lo que viene a recoger es que se da por hecho que toda aquella persona que sali&oacute; de Espa&ntilde;a <strong>entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955</strong>, lo hizo por razones de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, por cuestiones ideol&oacute;gicas o de orientaci&oacute;n sexual y, por tanto, sus descendientes nacidos en el exterior tienen derecho a obtener la nacionalidad espa&ntilde;ola y votar. La Ley no dice esto. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que acreditar que se sali&oacute; por los motivos que recoge verdaderamente esa disposici&oacute;n adicional octava de la Ley. No hay m&aacute;s. Todo lo que argumenta el Gobierno nacional es una interpretaci&oacute;n suya. Y es por este motivo por el que hace tan solo unos d&iacute;as el Tribunal Supremo anunciaba la suspensi&oacute;n, de manera cautelar, del derecho a voto y las nuevas altas en el censo electoral para aquellos nacionalizados como espa&ntilde;oles, a menos que acrediten, repito, que sus antepasados, abuelos o abuelas para m&aacute;s se&ntilde;as, tuvieron que exiliarse por los motivos que exige la Ley. Parece ser que el Gobierno se ha excedido con esta instrucci&oacute;n que se sac&oacute; de la manga para hacer pol&iacute;tica sucia e incrementar el censo de forma poco correcta. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la aprobaci&oacute;n de la ley y la dichosa instrucci&oacute;n administrativa que desvi&oacute; la norma, se han estado incorporando al censo electoral espa&ntilde;ol de forma paulatina cientos de miles de personas que pueden cumplir o no los requisitos, y lo que deben hacer es acreditarlo correctamente, pero no ha sido as&iacute;. Es otro truco <em>sanchista</em>, otra jugarreta que defiende un ministro canario de desmemoria democr&aacute;tica que parece m&aacute;s centrado en criticar al Partido Popular que de ponerse a trabajar. Ya me dir&aacute; alguno de los lectores de este humilde art&iacute;culo qu&eacute; ha hecho este hombre por Espa&ntilde;a y por Canarias en estos cuatro a&ntilde;os. Soy toda ojos y o&iacute;dos. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento de la suspensi&oacute;n cautelar de la Ley por orden del Alto Tribunal, y seg&uacute;n datos oficiales del propio Ministerio de Exteriores, se han presentado en consulados m&aacute;s de un mill&oacute;n doscientas mil solicitudes. Se han aprobado m&aacute;s de medio mill&oacute;n de expedientes y se han resuelto casi trescientos cincuenta mil. 
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n en liza y el cabreo del Gobierno tras el par&oacute;n de la Ley nos hace reflexionar sobre qu&eacute; inter&eacute;s hay realmente en esa prisa, en esa instrucci&oacute;n administrativa, en esa interpretaci&oacute;n de la Ley que no se ajusta a lo aprobado. No vamos a ser tan mal pensados de creer que esto lo hace por fines electoralistas, ni que con todas las nuevas nacionalizaciones se puede llegar a alterar el n&uacute;mero de esca&ntilde;os en casi 10, que hay pueblos en nuestro pa&iacute;s en lo que habr&aacute; en las pr&oacute;ximas elecciones m&aacute;s votantes residiendo fuera de Espa&ntilde;a que en el municipio en el que voten desde el extranjero. Surrealista. Todo apunta a que hay un inter&eacute;s electoral detr&aacute;s; recordemos que estamos hablando del gobierno de Pedro Sanchez, alias el <em>Pinocho</em> de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        Por todas estas incorrecciones el Supremo ha puesto la pausa a la Ley. Y por eso la pataleta del Gobierno que se destapa la triqui&ntilde;uela. No hay m&aacute;s. Todo lo que te cuenten es faltar a la verdad. No se puede cambiar una Ley por medio de una instrucci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Y no quiero terminar este art&iacute;culo sin recordar el motivo por el que el PP vot&oacute; en contra de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, porque no quiero que nadie manipule los argumentos que nos llevaron a decir <em>no</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular quiso aportar, como principal partido de la oposici&oacute;n y forma responsables, su granito de arena y su visi&oacute;n democr&aacute;tica al articulado de la Ley. Todas, insisto, todas las enmiendas que presentamos fueron rechazadas por el PSOE. Ese es su sentido de di&aacute;logo y su respeto al resto de fuerzas pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero es que adem&aacute;s siempre mantuvimos, y as&iacute; se ha visto despu&eacute;s, que esta norma ven&iacute;a realmente a romper el esp&iacute;ritu de reconciliaci&oacute;n de la Transici&oacute;n y de la Ley de Amnist&iacute;a de 1977. Adem&aacute;s, hac&iacute;a una lectura partidista y utilizaba la memoria hist&oacute;rica para dividir a los espa&ntilde;oles, para confrontar y levantar muros ya eliminados. Esto ha tra&iacute;do esta Ley. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Soy bisnieta de un alcalde republicano</strong> que fue cruelmente asesinado en aquellos a&ntilde;os negros para la Historia de Espa&ntilde;a. Mi abuela se fue de este mundo sin saber d&oacute;nde se encontraban los restos de su padre del que nunca se pudo despedir, y eso que luch&oacute; toda su vida por saber su localizaci&oacute;n para poder darle el adi&oacute;s como ella quer&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        En mi familia seguimos buscando al abuelo Casimiro y lo hacemos desde la unidad, desde el perd&oacute;n y desde el respeto a las orientaciones pol&iacute;ticas de cada uno de nosotros. Ese debe ser el esp&iacute;ritu de la Ley, unir y desterrar el odio solo as&iacute; se construye el presente y el futuro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rebeca Paniagua]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/nietos-instruccion-herramientas-electorales-sanchismo_132_13498915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 19:00:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/334073a7-3371-47ac-8a74-96499269b390_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="54976" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/334073a7-3371-47ac-8a74-96499269b390_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54976" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nietos de una instrucción y herramientas electorales del ‘sanchismo’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/334073a7-3371-47ac-8a74-96499269b390_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando informar se convierte en un peligro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/informar-convierte-peligro_132_13495978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3174f662-c9c6-400e-98ca-3945c33da516_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando informar se convierte en un peligro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos pasado de discutir las noticias a discutir el derecho mismo de alguien a contarlas. Y cuando el periodista se transforma en enemigo, la cámara puede convertirse simbólicamente en un arma, la pregunta en una provocación y la discrepancia en traición</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, una revista espa&ntilde;ola de Derecho Internacional me solicit&oacute; <strong>investigar la muerte de periodistas en Gaza y la posible responsabilidad internacional de Israel</strong>. Como lector de peri&oacute;dicos, siempre me ha atra&iacute;do el periodismo. Quiz&aacute; por eso intento, desde mi &aacute;mbito acad&eacute;mico, participar en &eacute;l en la medida de lo posible. Esta reflexi&oacute;n procede, en parte, de aquel art&iacute;culo acad&eacute;mico y, en parte, de algo que observo desde hace tiempo y que numerosas organizaciones internacionales vienen poniendo de relieve: el periodismo es hoy una profesi&oacute;n peligrosamente expuesta.
    </p><p class="article-text">
        Pero <strong>&iquest;qui&eacute;n es periodista?</strong> Cada vez me convence m&aacute;s una noci&oacute;n funcional: periodista es quien busca, contrasta y difunde informaci&oacute;n de inter&eacute;s p&uacute;blico, con independencia de una acreditaci&oacute;n o de su pertenencia formal a un medio. Las nuevas formas de comunicaci&oacute;n han desdibujado las viejas fronteras de la profesi&oacute;n, pero no su funci&oacute;n esencial: averiguar qu&eacute; ocurre y contarlo. En Gaza, demasiados han muerto precisamente mientras cumpl&iacute;an esa funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay profesiones que entra&ntilde;an riesgos y otras en las que el riesgo comienza precisamente cuando se hacen bien. El periodista puede ser perseguido no porque haya incumplido su funci&oacute;n, sino porque la ha cumplido: ha visto, ha preguntado, ha investigado y, finalmente, ha contado.
    </p><p class="article-text">
        Gaza constituye su manifestaci&oacute;n m&aacute;s extrema. Cuando comenc&eacute; aquella investigaci&oacute;n, la cifra de periodistas muertos ya resultaba estremecedora. Mientras escrib&iacute;a, sigui&oacute; aumentando. A 30 de agosto de 2026, el Comit&eacute; para la Protecci&oacute;n de los Periodistas contabilizaba <strong>263 periodistas y trabajadores de medios muertos desde el 7 de octubre de 2023, adem&aacute;s de 174 heridos y 114 encarcelados por Israel</strong>. Las cifras, sin embargo, corren el riesgo de producir un extra&ntilde;o efecto moral: cuando los muertos son demasiados, dejan de tener nombre y comienzan a convertirse en estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema de Gaza no se limita a los muertos. Se han documentado detenciones, destrucci&oacute;n de instalaciones y de equipos, restricciones a la prensa extranjera y cortes de comunicaciones. Consideradas conjuntamente, todas estas actuaciones dificultan la obtenci&oacute;n, contrastaci&oacute;n, conservaci&oacute;n y transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n independiente. El periodista palestino se ha convertido as&iacute; demasiadas veces en testigo y v&iacute;ctima de aquello que estaba destinado a contar, y en el &uacute;nico que informa, porque la prensa internacional tiene prohibido o severamente restringido el acceso a la Franja.
    </p><p class="article-text">
        El Derecho Internacional es claro en lo esencial: los periodistas son civiles mientras no participen directamente en las hostilidades. No dejan de serlo porque sus informaciones incomoden, porque adopten una determinada posici&oacute;n editorial o porque aquello que publiquen perjudique pol&iacute;ticamente a una de las partes. Muchas pruebas utilizadas por tribunales internacionales de naturaleza penal proceden del trabajo de periodistas; es decir, para m&iacute; tambi&eacute;n son una fuente de prueba en el &aacute;mbito de los cr&iacute;menes internacionales. Sud&aacute;frica, de hecho, hizo referencia a su funci&oacute;n de documentaci&oacute;n al solicitar medidas provisionales en su contencioso contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia. La cuesti&oacute;n verdaderamente inquietante comienza despu&eacute;s: &iquest;qu&eacute; significa que tengamos normas suficientes para proteger a quien informa y que, pese a ellas, informar pueda conducir reiteradamente a la muerte?
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a tranquilizador pensar que Gaza constituye una excepci&oacute;n derivada de la guerra. No es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la Amazon&iacute;a, el enemigo puede no llevar uniforme. Puede ser la miner&iacute;a ilegal, el narcotr&aacute;fico o los intereses econ&oacute;micos vinculados a la explotaci&oacute;n de la tierra. El asesinato del periodista brit&aacute;nico <strong>Dom Phillips,</strong> junto al indigenista <strong>Bruno Pereira</strong>, permanece como s&iacute;mbolo de ese periodismo que se interna en un territorio para averiguar qu&eacute; ocurre y descubre que hay intereses dispuestos a impedir, mediante la violencia, que determinadas realidades sean conocidas.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;xico ofrece otra versi&oacute;n de la misma historia. Informar sobre corrupci&oacute;n, crimen organizado o las relaciones entre ambos puede significar recibir amenazas, desaparecer o morir. Los secuestros y asesinatos de periodistas vuelven una y otra vez a recordarnos que la impunidad no es solo lo que sucede despu&eacute;s del crimen. Tambi&eacute;n es lo que prepara el siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Y no hace falta viajar a una guerra, a la selva amaz&oacute;nica ni a M&eacute;xico. Estos d&iacute;as, en Ceuta, periodistas espa&ntilde;oles que cubren la crisis migratoria &mdash;aunque la cuesti&oacute;n no se agota en esos t&eacute;rminos&mdash; han recibido golpes, insultos y amenazas. Naturalmente, ser&iacute;a absurdo equiparar Ceuta con Gaza o con M&eacute;xico. La gravedad es incomparable; pero el mecanismo merece atenci&oacute;n: primero se desacredita al periodista; despu&eacute;s se le convierte en parte del conflicto; finalmente, se considera leg&iacute;timo intimidarlo porque ya no se le percibe como alguien que cuenta los hechos, sino como un enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Esto no exige idealizar el periodismo. Hay periodistas y periodistas: los hay rigurosos y negligentes, independientes y complacientes. Y el periodismo tambi&eacute;n tiene responsabilidades. En Espa&ntilde;a, nuestra Constituci&oacute;n protege la informaci&oacute;n veraz, pero esa protecci&oacute;n exige al periodista diligencia, contraste de fuentes y una actitud responsable ante los hechos. La libertad de informaci&oacute;n no ampara el rumor ni la invenci&oacute;n, pero tampoco sus errores se combaten convirtiendo al informador en enemigo. La cr&iacute;tica se responde con cr&iacute;tica; la informaci&oacute;n, con informaci&oacute;n. Nunca con violencia.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; reside una de las amenazas de nuestro tiempo. Hemos pasado de discutir las noticias a discutir el derecho mismo de alguien a contarlas. Y cuando el periodista se transforma en enemigo, la c&aacute;mara puede convertirse simb&oacute;licamente en un arma, la pregunta en una provocaci&oacute;n y la discrepancia en traici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conviene desconfiar de la aparente neutralidad de la frase &ldquo;ateng&aacute;monos a los hechos&rdquo;. Los hechos son imprescindibles, pero nunca llegan solos. Alguien los selecciona, los ordena, decide cu&aacute;les merecen ser vistos y cu&aacute;les permanecen fuera de campo. En ocasiones, la apelaci&oacute;n abstracta a los hechos puede esconder otra exigencia menos inocente: aceptar como realidad la versi&oacute;n de quien tiene mayor capacidad para imponerla.
    </p><p class="article-text">
        Por eso proteger a los periodistas no significa conceder privilegios a una profesi&oacute;n. El periodista no merece vivir porque sea periodista: merece vivir porque es persona. Pero necesitamos que pueda hacer su trabajo porque cuando desaparece quien pregunta, quien fotograf&iacute;a, quien contrasta y quien cuenta, no desaparece solamente una voz. Desaparece un testigo.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando una sociedad se queda sin testigos, el poder adquiere el m&aacute;s peligroso de sus privilegios: no ya hacer lo que quiera, sino decidir despu&eacute;s qu&eacute; ocurri&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gil Gandía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/informar-convierte-peligro_132_13495978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 17:08:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3174f662-c9c6-400e-98ca-3945c33da516_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="46153" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3174f662-c9c6-400e-98ca-3945c33da516_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="46153" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando informar se convierte en un peligro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3174f662-c9c6-400e-98ca-3945c33da516_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Traición a España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/traicion-espana_132_13494376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49d60a7e-903e-4fab-a471-3f1a74641ccb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Traición a España?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni el menor atisbo de realidad ni de fundamento jurídico esas diatribas de ¡traición!, con que pretenden acabar llevando a Pedro Sánchez ante la Sala II del Tribunal Supremo, cuya mayoría está visiblemente involucrada en la estrategia contra todo lo que represente o tenga relación con el Gobierno constitucional de España y con su presidente</p></div><p class="article-text">
        Las informaciones, compartidas con otras fuerzas de seguridad y agencias y servicios de informaci&oacute;n, nacionales y extranjeros, &ldquo;no se correspond&iacute;an en contenido ni alcance&rdquo; con los hechos que provocaron despu&eacute;s &ldquo;el colapso de la frontera&rdquo; por un desplazamiento de migrantes al mismo tiempo &ldquo;con una dimensi&oacute;n sin precedentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; reza el informe que el Servicio de Informaci&oacute;n de la Guardia Civil ha remitido a <strong>la jueza Tard&oacute;n, de la Audiencia Nacional</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Nadie ha cuestionado esta <a href="https://www.eldiario.es/politica/guardia-civil-informa-jueza-no-recibio-aviso-alcance-tendria-llegada-migrantes-ceuta_1_13487649.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informaci&oacute;n contrastada y publicada por Pedro &Aacute;gueda</a>, periodista de tribunales de ElDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nadie? Nadie. Ni desde luego lo han cuestionado los dirigentes tanto m&aacute;s fascistizados  cuanto mediocres del PP y de Vox. Ni, por supuesto, los poderes f&aacute;cticos de los que Feij&oacute;o y Abascal son meros bufones.
    </p><p class="article-text">
        Porque si las informaciones de que dispon&iacute;an el SIGC no proporcionaban indicios de los acontecimientos que se desencadenaron, promovidos o tolerados -que ya se acabar&aacute; sabiendo- por Marruecos y por todos los que han salido desde el minuto cero a manejarlos como arma contra el Gobierno de Espa&ntilde;a, empezando por Trump, &iquest;d&oacute;nde podr&iacute;a sustentarse la &ldquo;traici&oacute;n&rdquo; de Pedro S&aacute;nchez que pretenden exigir por la v&iacute;a penal? 
    </p><p class="article-text">
        De &ldquo;traici&oacute;n&rdquo; hablan desde el PP, el partido que embarc&oacute; a Espa&ntilde;a en la Guerra de Irak, contraria al Derecho Internacional y sustentada en la mentira de las armas de destrucci&oacute;n masiva de Saddam Hussein. Y en contra de la opini&oacute;n abrumadora de la sociedad espa&ntilde;ola. Agresi&oacute;n ilegal y traici&oacute;n (esa s&iacute;) a Espa&ntilde;a la que perpetr&oacute; impunemente Aznar, y que luego tuvo como consecuencia tr&aacute;gica la matanza de Atocha, a pesar de su encaje como anillo al dedo en el C&oacute;digo Penal, cuyo art&iacute;culo 590.1 castiga con penas de 8 a 15 a&ntilde;os de prisi&oacute;n a la autoridad que &ldquo;con actos ilegales&hellip; expusiere a los espa&ntilde;oles a experimentar represalias en sus personas o en sus bienes&rdquo;. El mismo t&eacute;trico individuo que se permite seguir d&aacute;ndonos  instrucciones  a los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Ni el menor atisbo de realidad ni de fundamento jur&iacute;dico esas diatribas de &iexcl;traici&oacute;n!, con que pretenden acabar llevando a Pedro S&aacute;nchez ante la Sala II del Tribunal Supremo, cuya mayor&iacute;a est&aacute; visiblemente involucrada en la estrategia contra todo lo que represente o tenga relaci&oacute;n con el Gobierno constitucional de Espa&ntilde;a y con su presidente.
    </p><p class="article-text">
        Los mismos que han promovido el rechazo a la acogida de los menores migrantes llegados a Ceuta por parte de sus Comunidades Aut&oacute;nomas, al igual que han venido haci&eacute;ndolo con los llegados a Canarias.
    </p><p class="article-text">
        Los mismos que est&aacute;n realizando con insistencia la propuesta delictiva de devolver tambi&eacute;n  a los menores a Marruecos. Los mismos partidos desde cuyas filas se propone ir a &ldquo;cazar uno a uno&rdquo; a los migrantes llegados a Ceuta. Los mismos que se echaron atr&aacute;s del previo acuerdo entre las autoridades ceut&iacute;es y  estatales de instalar un campamento temporal en terrenos de la zona portuaria de Ceuta, por lo que  el Gobierno ha decidido tomar el control del puerto de Ceuta para autorizar que se instale en la zona m&aacute;s alejada de la poblaci&oacute;n una ubicaci&oacute;n temporal con carpas para m&aacute;s de 1.000 inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama protogolpista uno tiene que preguntarse &iquest;Qui&eacute;nes est&aacute;n traicionando a Espa&ntilde;a? 
    </p><p class="article-text">
        Pues los mismos sectores de intereses (y sus t&iacute;teres institucionales) que all&aacute; por los a&ntilde;os 90 consideraron &ldquo;necesario llegar al l&iacute;mite y poner en riesgo el Estado, con tal de terminar&rdquo;, como confes&oacute; Luis Mar&iacute;a Ans&oacute;n sobre las maniobras del &ldquo;sindicato del crimen&rdquo; contra Felipe Gonz&aacute;lez. Pero ahora, contra Pedro S&aacute;nchez y su Gobierno. Porque desde la &eacute;gida de Aznar a la presidencia del PP, la derecha real espa&ntilde;ola no acepta la democracia si no concentran en sus manos no s&oacute;lo el poder econ&oacute;mico sino tambi&eacute;n el poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Y en el actual tenebroso escenario internacional se sienten como pejes en el agua y est&aacute;n m&aacute;s desenfrenados que nunca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/traicion-espana_132_13494376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Sep 2026 09:21:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/49d60a7e-903e-4fab-a471-3f1a74641ccb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55675" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/49d60a7e-903e-4fab-a471-3f1a74641ccb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55675" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Traición a España?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/49d60a7e-903e-4fab-a471-3f1a74641ccb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tiempo de la infancia contra la inercia burocrática: el legado de Jerónimo Saavedra como Diputado del Común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempo-infancia-inercia-burocratica-legado-jeronimo-saavedra-diputado-comun_132_13493668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0ac9cf0-f73d-4e79-bcb2-c056dff225b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tiempo de la infancia contra la inercia burocrática: el legado de Jerónimo Saavedra como Diputado del Común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto donde la política prefería hablar de grandes infraestructuras de transporte o cemento, él insistía en el Parlamento en que la verdadera obra pública eran las escuelas infantiles gratuitas y universales. No lo enfocaba como un simple parche para conciliar, sino como la primera red de prevención social, el lugar donde se compensan las desigualdades de origen antes de que la exclusión sea irreversible</p></div><p class="article-text">
        Agosto, vacaciones, playa, familia, amistades y lectura.  El verano me ha dado un par&eacute;ntesis tan necesario como el pan de cada d&iacute;a, un tiempo m&aacute;s lento que por fin permite reencontrarse con la cultura y con las personas que importan. Hace ya unas  semanas estuve en <strong>Agaete</strong> en la presentaci&oacute;n del libro de <strong>Marta Saavedra</strong> sobre su t&iacute;o Jer&oacute;nimo. Hac&iacute;a tiempo que no coincid&iacute;amos con la calma que da el verano, y volver a abrazarla en este <strong>homenaje al gran Jer&oacute;nimo Saavedra</strong> fue  muy especial.
    </p><p class="article-text">
        Marta y yo compartimos andadura en la administraci&oacute;n durante la etapa del Gobierno del Pacto de las Flores. Coincidimos como directoras generales, ella al frente de Transparencia y yo en la Direcci&oacute;n General de Protecci&oacute;n a la Infancia, una responsabilidad compartida desde &aacute;reas muy complejas que nos uni&oacute; primero como compa&ntilde;eras y luego como amigas. Que me haya dedicado el libro con tanto cari&ntilde;o a&ntilde;ade un componente emocional inevitable a la lectura, y tambi&eacute;n me coloca en una posici&oacute;n particular para reflexionar sobre lo que estas p&aacute;ginas remueven.
    </p><p class="article-text">
        Terminar el libro deja un poso de los que obligan a detenerse. Para quienes trabajamos en los m&aacute;rgenes de vulnerabilidad social, la protecci&oacute;n a la infancia y la adolescencia desde la psicopedagog&iacute;a y la intervenci&oacute;n social, enfrent&aacute;ndonos d&iacute;a a d&iacute;a al engranaje real del sistema de protecci&oacute;n, la figura de Jer&oacute;nimo Saavedra resulta fascinante y a la vez inc&oacute;moda. Marta retrata a su t&iacute;o desde el afecto familiar y con el eco de m&aacute;s de cuarenta voces, pero m&aacute;s all&aacute; del tributo pol&iacute;tico hay algo profundamente revelador en su forma de entender las costuras del Estado frente a la vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Suelo mirar los relatos biogr&aacute;ficos con cierta distancia, buscando la grieta donde el personaje p&uacute;blico solapa las contradicciones del d&iacute;a a d&iacute;a. Sin embargo, al cruzar la semblanza de Marta con la huella documental que Jer&oacute;nimo dej&oacute; como <strong>Diputado del Com&uacute;n entre 2011 y 2018</strong>, el texto cobra otra dimensi&oacute;n. Ah&iacute;, en el tramo final de su vida p&uacute;blica, no estaba gestionando presupuestos millonarios ni negociando grandes pactos; estaba leyendo expedientes de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as bajo la tutela de la Comunidad Aut&oacute;noma, quejas de familias desbordadas y retrasos administrativos injustificables.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo especialmente incisivo en c&oacute;mo ejerci&oacute; esa defensor&iacute;a en lo relativo a los derechos de la infancia. Mientras el discurso institucional sol&iacute;a y suele tirar de una ret&oacute;rica impecable sobre el inter&eacute;s superior del menor, las memorias anuales que Saavedra elevaba al Parlamento canario ten&iacute;an un tono muy distinto: directo, inc&oacute;modo y sin pa&ntilde;os calientes. Releyendo ahora aquellos informes, me impresiona comprobar la lucidez con la que se&ntilde;al&oacute; los agujeros del sistema. Reproch&oacute; con insistencia la par&aacute;lisis en la elaboraci&oacute;n del <strong>II Plan del Menor e Infancia</strong>, afe&oacute; la falta de herramientas inform&aacute;ticas unificadas para rastrear la situaci&oacute;n real de los ni&ntilde;os tutelados y denunci&oacute; las abultadas listas de espera en recursos b&aacute;sicos como los Puntos de Encuentro Familiar.
    </p><p class="article-text">
        No le tembl&oacute; la mano al se&ntilde;alar a la propia Direcci&oacute;n General de Infancia. En las p&aacute;ginas de sus informes quedaron registradas las quejas por la lentitud exasperante en las valoraciones de idoneidad para el acogimiento familiar, anteponiendo demasiadas veces el acogimiento residencial en centros a la calidez de un hogar, la falta de protocolos entre acogimiento y adopci&oacute;n o las trabas en los reg&iacute;menes de visitas. Incluso dej&oacute; constancia de algo tan grave como el bloqueo de informaci&oacute;n por parte de la administraci&oacute;n cuando la defensor&iacute;a intentaba investigar la realidad de los centros de menores en conflicto con la ley, exigiendo datos transparentes sobre reincidencia y expedientes sancionadores.
    </p><p class="article-text">
        Sabiendo de primera mano lo insoportablemente lento que se mueve el engranaje administrativo cuando se trata de la infancia vulnerable, leer aquellos reproches institucionales de Saavedra reconforta y duele a la vez. Quienes evaluamos los entornos de desarrollo de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes sabemos que el tiempo institucional no tiene nada que ver con el tiempo vital de la infancia. Seis meses de par&oacute;n en un expediente de riesgo, en una valoraci&oacute;n o en un recurso de acogimiento no son un tr&aacute;mite diferido. Son meses de desarrollo emocional robados que no se recuperan jam&aacute;s. Jer&oacute;nimo lo ve&iacute;a con la claridad del jurista y la empat&iacute;a del humanista. Sab&iacute;a que la inercia burocr&aacute;tica es, en la pr&aacute;ctica, una forma silenciosa de violencia institucional.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n impresiona revisar sus demandas sobre la educaci&oacute;n en la primera infancia, la etapa de cero a tres a&ntilde;os. En un contexto donde la pol&iacute;tica prefer&iacute;a hablar de grandes infraestructuras de transporte o cemento, &eacute;l insist&iacute;a en el Parlamento en que la verdadera obra p&uacute;blica eran las escuelas infantiles gratuitas y universales. No lo enfocaba como un simple parche para conciliar, sino como la primera red de prevenci&oacute;n social, el lugar donde se compensan las desigualdades de origen antes de que la exclusi&oacute;n sea irreversible.
    </p><p class="article-text">
        Al  acabar la lectura de <em>Jer&oacute;nimo Saavedra, el &uacute;ltimo procer</em> y repasar mis notas del libro, me queda la certeza de que Marta no propone una mirada nost&aacute;lgica hacia el pasado, sino una interpelaci&oacute;n directa al presente. La propia trayectoria vital de Jer&oacute;nimo, su forma de asumir la diversidad en la vida p&uacute;blica sin pedir permiso ni perd&oacute;n, atravesaba tambi&eacute;n su manera de entender el amparo institucional. Proteger a la infancia no es tutelar desde el paternalismo autoritario, sino garantizar que la dignidad, la palabra y el tiempo de cada ni&ntilde;a, ni&ntilde;o o adolescente se respeten por encima de cualquier conveniencia o rigidez administrativa. Ese es el verdadero homenaje que le debemos a su memoria y la lecci&oacute;n exigente que nos conviene no olvidar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iratxe Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempo-infancia-inercia-burocratica-legado-jeronimo-saavedra-diputado-comun_132_13493668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 20:08:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f0ac9cf0-f73d-4e79-bcb2-c056dff225b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58108" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f0ac9cf0-f73d-4e79-bcb2-c056dff225b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58108" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El tiempo de la infancia contra la inercia burocrática: el legado de Jerónimo Saavedra como Diputado del Común]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f0ac9cf0-f73d-4e79-bcb2-c056dff225b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
