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    <title><![CDATA[elDiario.es - Film Kino]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Film Kino]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[SNOWPIERCER, ANTES Y AHORA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/snowpiercer-ahora_132_5973688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera adaptación, en este caso, cinematográfica de la historia gráfica 'Le Transperceneige' -escrita por Jacques Lob, Benjamin Legrand y Olivier Bouquet, y dibujada por Jean-Marc Rochette, entre 1982 y 2015- se estrenó hace ya siete años, aunque la película llegó a las pantallas de todo el mundo de forma intermitente hasta el verano del año 2014. El responsable de dirigir dicha adaptación, además de escribir el guion, fue el director coreano Bong Joon-ho, un perfecto desconocido para el público en general, por lo menos hasta la última edición de la entrega de los premios Oscar estadounidenses.</p></div><p class="article-text">
        <em>Snowpiercer</em>, nombre con el que se estren&oacute; dicha adaptaci&oacute;n, fue una de esas pel&iacute;culas que debi&oacute; correr mucha mejor fortuna, pero se top&oacute; con dos factores con los que, entonces, era dif&iacute;cil pelear. Por un lado, buena parte del p&uacute;blico y la cr&iacute;tica &ldquo;especializada&rdquo; pensaban que el cine dist&oacute;pico, el que plantea una suerte de futuro alternativo, normalmente catastr&oacute;fico para la raza humana, estaba ya pasado de moda. Ahora, con una pandemia que ha hecho descarrilar nuestra forma de vida cotidiana, todo lo anteriormente dicho ya no est&aacute; tan claro. Y segundo, en aquellos a&ntilde;os, NO estaba de MODA ir a ver una pel&iacute;cula coreana y/o dirigida por un director de dicho pa&iacute;s asi&aacute;tico como, en la actualidad, S&iacute; lo EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, la pel&iacute;cula de Bong Joon-ho, que cont&oacute; con un s&oacute;lido elenco encabezado por Chris Evans, Jamie Bell, Tilda Swinton, John Hurt, Ed Harris y el actor coreano Kang-ho Song -tambi&eacute;n en la retina de todos los espectadores, ahora, tras ser uno de los protagonistas de la galardonada <em>Parasite </em>(Bong Joon Ho, 2019)- es de las que no se olvidan y de ah&iacute; que, en el a&ntilde;o 2015, se anunciara una nueva adaptaci&oacute;n de la historia gr&aacute;fica, en este caso, en formato televisivo y que ahora estrena Netflix.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Andre Layton (Daveed Diggs) y Melanie Cavill (Jennifer Connelly) en una imagen de la serie de televisión Snowpiercer. Photo by Justina Mintz © 2020 Justina Mintz / TNT ©  ™ &amp; © © 2020 Turner Entertainment Networks, Inc. A WarnerMedia Company. All Rights Reserved<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        En esta nueva propuesta, la cual cuenta con la direcci&oacute;n ejecutiva del director Bong Joon Ho -quien tambi&eacute;n firma el libreto de uno de los cap&iacute;tulos- aparecen Jennifer Connelly y Daveed Diggs como cabezas de lista y, por ahora, ya se han confirmado dos temporadas. Ambas est&aacute;n centradas en el devenir existencial de un tren que representa, a imagen y semejanza de la literaria historia de H. G. Wells, <em>The Time Machine</em>, una sociedad dividida entre un selecto y poderoso grupo de personas, como los Eloi descritos por el escritor brit&aacute;nico, y los que pugnan por sobrevivir en las &ldquo;catacumbas&rdquo; de la sociedad -en los &uacute;ltimos vagones del tren- al igual que los Morlocks de la novela original.
    </p><p class="article-text">
        Se me antoja que es el momento ideal para ver la pel&iacute;cula original del director Bong Joon Ho y, sobre todo, para aceptar que lo que se plantea en ella no es tan disparatado, m&aacute;s si se tiene en cuenta las soflamas lanzadas por muchos mandarines durante la actual pandemia sobre temas tales como el cambio clim&aacute;tico, la sanidad y los servicios sociales y las ENORMES diferencias de clases que cada d&iacute;a se agigantan m&aacute;s en esta sociedad, la nuestra, cada vez m&aacute;s amenazada. Y no por ning&uacute;n virus, sino por nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        <em>SNOWPIERCER. LA PELICULA </em>(NIGHT VISIONS BACK TO BASIC 09-14.04.2014)
    </p><p class="article-text">
        Poder ver determinadas pel&iacute;culas uno, dos o tres meses antes de su estreno comercial justifica, por s&iacute; s&oacute;lo, la existencia de un festival de cine. Sin ellos, deber&iacute;amos esperar hasta la fecha se&ntilde;alada, emulando al recio y noble sheriff de la inmortal pel&iacute;cula de Gary Cooper, <em>High Noon, </em>y ver dichas pel&iacute;culas cuando la compa&ntilde;&iacute;a que las distribuye decidiera cu&aacute;l era el momento adecuado.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o 2014, durante la edici&oacute;n de primavera del festival Night Visions, sus organizadores programaron -en exclusiva, y tres meses antes de su estreno en las pantallas finlandesas- la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula <em>Snowpiercer</em>, primera pel&iacute;cula rodada pr&aacute;cticamente toda en ingl&eacute;s, aunque tambi&eacute;n se escuche otras lenguas, tales como el franc&eacute;s, el alem&aacute;n, el japon&eacute;s y la lengua del  director coreano Bong Joon-ho, responsable, entre otras, de <em>Memories of Murder</em> (2003), <em>The Host (2006) y Mother (2009)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Snowpiercer</em> est&aacute; basada en la novela gr&aacute;fica francesa <em>Le Transperceneige</em>, creada por Jacques Lob y Jean-Marc Rochette, y publicada por la editorial Casterman en 1982. Luego la serie la complet&oacute; el guionista Benjamin Legrand, quien remplaz&oacute; a Jaques Lob en 1999, y a lo largo de las dos siguientes entregas. 1
    </p><p class="article-text">
        En la narraci&oacute;n que sirve de base argumental para toda la acci&oacute;n, somos testigos de un futuro donde la humanidad se circuscribe a los pasajeros de un tren que circula alrededor de un globo terr&aacute;queo congelado tras una cat&aacute;strofe medioambiental, la misma que todo el mundo vio, pero nadie supo parar. El tren, un enorme monstruo de acero trepidante, dotado de un motor casi dir&iacute;amos que inmortal - merced al ingenio de su creador, un visionario llamado Wilford (Ed Harris)-, se acab&oacute; por convertir en la &uacute;nica soluci&oacute;n de una raza humana tan decr&eacute;pita como falta de toda esperanza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Wilford (Ed Harris) en una imagen de la película Snowpiercer (2013)<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        No obstante, el tren y todos los que viven dentro representan la pir&aacute;mide social que ha conformado al mundo civilizado, desde que el hombre baj&oacute; de los &aacute;rboles y empez&oacute; a vivir en comunidad. Dicha pir&aacute;mide social est&aacute; encabezada por quienes tienen; es decir, los que &ldquo;pertenecen a la parte delantera&rdquo;, en palabras de la degenerada y s&aacute;dica Mason (Tilda Swinton), una suerte de portavoz de la realeza en una situaci&oacute;n l&iacute;mite como es &eacute;sta.  El resto de los ocupantes se hacinan en la parte trasera del tren y sobreviven comiendo un compuesto alimenticio que har&iacute;a vomitar hasta a las mismas cabras...
    </p><p class="article-text">
        Entre medias, una cohorte de fieros y espartanos soldados, incapaces de pensar por s&iacute; mismos, siempre al servicio de quienes les alimentan y aleccionan. Son la l&iacute;nea divisoria entre la riqueza y la pobreza o, como ocurriera durante d&eacute;cadas en la dividida ciudad de Berl&iacute;n, o lo que sucede en la patria del director, entre la libertad y el totalitarismo.
    </p><p class="article-text">
        Siempre hay quien se resigna y trata de buscar el lado positivo a todo aquel sinsentido, caso de Gilliam (John Hurt), el patriarca que vive en el furg&oacute;n de cola, y quienes, como es el caso de Curtis Everett (Chris Evans) y Edgar (Jamie Bell), mantienen la esperanza de derrocar a quienes mantienen un &ldquo;status quo&rdquo; opresivo y desigual.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Curtis (Chris Evans) en una imagen de la película Snowpiercer (2013)<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Tal y como viene ocurriendo a lo largo de la historia, en especial tras la Revoluci&oacute;n Francesa, <em>Snowpiercer</em> simboliza -teniendo como escenario los l&uacute;gubres y asfixiantes vagones de un cimbreante tren de pasajeros- la eterna lucha de clases y la enorme desigualdad que siempre ha caracterizado a las civilizaciones humanas. Resulta insultante ver la forma en la que unos pocos viven en la parte delantera del tren, adem&aacute;s de sentir el fanatismo y locura que los embarga en su af&aacute;n por defender sus derechos &ldquo;adquiridos&rdquo; al pertenecer a una determinada casta. El descubrimiento, tanto para los rebeldes como para el espectador, llegar&aacute; tras el encuentro de los primeros con Namgoong Minsu (Song Kang-ho), el ingeniero que dise&ntilde;&oacute; las puertas que mantienen a los unos separados de los otros, y a su hija Yona (Go Ah-sung). Lo que luego ver&aacute;n no es sino la plasmaci&oacute;n de todas las desigualdades sociales que apuntalan al 1% de la poblaci&oacute;n, los que poseen el 95% de los recursos y las riquezas de nuestro mundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Snowpiercer</em> demuestra que el cine dist&oacute;pico est&aacute; viviendo una segunda juventud tras su eclosi&oacute;n durante los a&ntilde;os cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo. Su desarrollo argumentl y est&eacute;tico, cargado de una profunda desesperanza, oscuridad, y carente de una salida v&aacute;lida ante todo aquel sinsentido recuerda, poderosamente, a una de las obras maestras de este tipo de producciones, <em>Soylent Green</em>, dirigida en 1973 por Richard Fleischer y magn&iacute;ficamente interpretada por Charlton Heston, Leigh Taylor-Young y el gran Edward G. Robinson.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de<em> Snowpiercer</em>, Bong Joon-ho reinterpreta las l&iacute;neas originales escritas por Jacques Lob y Benjamin Legrand y las convierte en una pel&iacute;cula dura de asimilar, pero tremendamente brillante y que no deja a nadie indiferente, seas de la clase social que seas. En parte, esto se logra por lo bien compensado que est&aacute; el reparto, aunque, como suele ser habitual, los &ldquo;buenos&rdquo; no puedan dar todo lo que tienen dentro de s&iacute;, dado que son los &ldquo;malos&rdquo; los que tiene &ldquo;patente de corso&rdquo; para ser y hacer lo que quieran, algo que Curtis Everett no podr&aacute; lograr, por mucho que lo desee.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Yona (Ko Asung) y su padre Namgoong Minsoo (Kang-ho Song) en una imagen de la película Snowpiercer (2013)  <br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Admito que, mientras ve&iacute;a la pel&iacute;cula, no pude dejar de pensar en otra de esas impresionantes pel&iacute;culas que el s&eacute;ptimo arte nos va dejando en el camino, tambi&eacute;n desarrollada en un tren y con elementos en com&uacute;n con la pel&iacute;cula del director coreano. <em>Runaway train</em>, dirigida en 1985 por el director ruso Andrei Konchalovsky, basada en una historia escrita por el tambi&eacute;n director japon&eacute;s Akira Kurosawa, traslada al interior de un tren de mercanc&iacute;as sin control buena parte de las virtudes y la carencias de nuestra sociedad. El dram&aacute;tico enfrentamiento entre Oscar &ldquo;Manny&rdquo; Manheim (Jon Voight) y Warden Ranken (John P. Ryan) rodeados, &eacute;stos, por Buck (Eric Robert) y Sara (Rebecca De Mornay) &ndash;dos v&iacute;ctimas indefensas ante una situaci&oacute;n que los supera- es, en cierta manera, el drama que viven los personajes atrapados dentro del tren de la pel&iacute;cula de Bong Joon-ho.
    </p><p class="article-text">
        La frase final que aparece en la pel&iacute;cula de Andrei Konchalovsky &ldquo;No beast so fierce but knows some touch of pity.&rdquo; &ldquo;But I know none, and therefore am no beast.&rdquo;, pronunciadas por Lady Anne en la obra de William Shakespeare <em>Richard III, </em>muy bien podr&iacute;an haber sido pronunciadas por la ya mencionada Mason, o por la demente profesora que tambi&eacute;n aparece en la pel&iacute;cula, emulando las ense&ntilde;anzas de la Alemania del Reich de los 1000 a&ntilde;os, o por el mism&iacute;simo creador de aquel engendro, Wilford, tan cort&eacute;s y educado, como carente de toda moral.
    </p><p class="article-text">
        Y lo peor del caso es que nuestro mundo va camino de convertirse en lo mismo que nos cuenta esta pel&iacute;cula, aunque a&uacute;n no nos hemos cargado el ecosistema. Tiempo al tiempo...
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis. Helsinki, 2014-2020
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2013 SnowPiercer, Moho Film, Opus Pictures, Stillking Films, CJ E&amp;M Film Financing &amp; Investment Entertainment &amp; Comics, CJ Entertainment, TMS Comics, TMS Entertainment and Union Investment Partners.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2020 CJ Entertainment, Studio Ty and Tomorrow Studios
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nota:<br/><br/>1-El cuarto volume de la serie, <em>Terminus,</em> fue escrito por Olivier Bocquet y publicado en el año 2015, sirvió como punto y final a la serie gráfica.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/snowpiercer-ahora_132_5973688.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2020 10:25:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[SNOWPIERCER, ANTES Y AHORA]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LAS RAZONES POR LAS QUE NO CELEBRO EL DIA DEL ORGULLO FRIKI.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/razones-celebro-dia-orgullo-friki_132_5973790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La Guerra de las Galaxias</p><p class="subtitle">se estrenó la última semana de mes de diciembre del año 1977, en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad en la que residía en aquellos momentos. El domingo de esa misma semana y durante la sesión de las 19:15 horas asistí a la primera de un largo sinfín de proyecciones de dicha epopeya galáctica, en cualquier formato conocido y a lo largo de cuatro décadas.</p></div><p class="article-text">
        Por aquel entonces, el &eacute;xito de la pel&iacute;cula empezaba a ser un tema recurrente en los telediarios y en las revistas de la &eacute;poca, m&aacute;s si se tiene en cuenta que en las plazas grandes, cinematogr&aacute;ficamente hablando, Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla, &eacute;sta se hab&iacute;a estrenado a principios del mes de noviembre. No obstante, mi primer conocimiento de la pel&iacute;cula de George Lucas fue cuando vi una secuencia en la televisi&oacute;n en blanco y negro de la &eacute;poca, coincidiendo con su estreno europeo durante la celebraci&oacute;n del Festival de cine de San Sebasti&aacute;n, en el mes de septiembre de ese mismo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Fueron s&oacute;lo unos minutos, pero la imagen del Halc&oacute;n Milenario llegando hasta el planeta Yavin 4 me dej&oacute; tan impresionado que, a partir de entonces, trat&eacute; de buscar todo lo que pude sobre esa pel&iacute;cula, en un tiempo en donde la informaci&oacute;n estaba limitada a unos determinados formatos f&iacute;sicos, mayoritariamente revistas, adem&aacute;s de estar condicionado por si se pod&iacute;a acceder a los dos canales de RTVE o no.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que, cuando me sent&eacute; en la butaca del cine donde se estren&oacute; la que luego pas&oacute; a ser el Episodio IV de una saga de tres, seis y, al final, nueve entregas, ya hab&iacute;a podido leer los primeros n&uacute;meros de la adaptaci&oacute;n gr&aacute;fica; hab&iacute;a empezado a coleccionar los cromos de la pel&iacute;cula; y, por a&ntilde;adidura, estaba en pleno proceso de desentra&ntilde;ar los misterios que rodeaban toda aquella producci&oacute;n, merced al n&uacute;mero especial publicado por Ediciones Actuales a finales de ese mismo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En dicho n&uacute;mero especial me familiaric&eacute; con muchos m&aacute;s aspectos de la ciencia ficci&oacute;n contempor&aacute;nea, internacionales y nacionales -fue donde conoc&iacute; a Diego Valor y a Rex Dixon- y, adem&aacute;s, descubr&iacute; otra cosa que tambi&eacute;n me ha influido, tanto o m&aacute;s, que la pel&iacute;cula de George Lucas. En la novena p&aacute;gina de una revista sin numeraci&oacute;n impresa descubr&iacute; una turbadora imagen, sacada del cl&aacute;sico de Tod Browning, <em>Freaks</em> (Metro-Goldwyn-Mayer, 1932)
    </p><p class="article-text">
        El pie de foto, el cual erraba tanto en el a&ntilde;o del estreno como en la forma de escribir el nombre del director, el redactor describ&iacute;a la pel&iacute;cula de contestario realizador diciendo que &eacute;sta <em>hab&iacute;a estado prohibida durante treinta a&ntilde;os en los Estados Unidos de Am&eacute;rica</em> y, en ella<em>, aparec&iacute;a un ser desprovisto de piernas, reminiscente de Artoo Detoo. </em>1
    </p><p class="article-text">
        Con aquella imagen en mi mente, en especial la de Johnny Eck, &ldquo;Half Boy&rdquo;, quien aparec&iacute;a junto a Olga Baclanova (Cleopatra) y Angelo Rossitto (Angeleno) me empe&ntilde;&eacute; en encontrar m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el director y la pel&iacute;cula, de la cual casi nadie hablaba ni antes ni tampoco ahora. Al final y gracias a la Enciclopedia de cine, publicada por la Editorial Buru Lan en el a&ntilde;o 1973, enciclopedia que ocupaba un lugar en la biblioteca familiar, encontr&eacute; m&aacute;s referencias sobre una pel&iacute;cula y un director que supo poner sobre la mesa las miserias de la sociedad humana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Angeleno (Angelo Rossitto); Cleopatra (Olga Baclanova) y “Half Boy” (Johnny Eck) en una imagen de la película <em>Freaks</em> © 1932 Metro-Goldwyn-Mayer<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, tuve que esperar varios a&ntilde;os hasta poder ver la pel&iacute;cula -no de la forma en la que Tod Browning quiso, sino como los desalmados mandamases del estudio le permitieron. Con todos los cortes y carencias en su metraje, la pel&iacute;cula sigue siendo de una brutalidad conceptual insoportable para una raza, la nuestra, que prefiere esconder la cabeza &ldquo;debajo del ala&rdquo; antes que afrontar sus verdaderas limitaciones.  
    </p><p class="article-text">
        Dicho todo esto, admito que nunca entend&iacute;, y sigo sin entenderlo ahora, la raz&oacute;n del rechazo para con aquel grupo de personas que, aun siendo &ldquo;distintas&rdquo; a los est&aacute;ndares socialmente aceptados, demostraban m&aacute;s humanidad, empat&iacute;a, solidaridad y lealtad para con sus semejantes que los humanos &ldquo;socialmente aceptados&rdquo; que aparecen en la pel&iacute;cula de Tod Browning.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s &eacute;sa sea la raz&oacute;n por la que, a partir de entonces, no tengo problema en que me llamen &ldquo;freak&rdquo;, entendiendo dicha expresi&oacute;n con el mismo sentimiento xen&oacute;fobo y discriminatorio que impregna los sesenta y cuatro minutos supervivientes de los noventa que originalmente estaban montados para su posterior extremo.
    </p><p class="article-text">
        El que ahora TODO EL MUNDO se sienta &ldquo;friki&rdquo; no deja de tener su gracia, pero NO me incluyo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, para m&iacute;, el veinticinco de mayo no tiene el mismo significado que el d&iacute;a uno de enero del a&ntilde;o 1978, aquella jornada donde asist&iacute;, por primera vez, a ver <em>La Guerra de las Galaxias</em>. Es m&aacute;s, este d&iacute;a de mayo no tiene ning&uacute;n significado, al igual que la inmensa mayor&iacute;a de las zarandajas con las que la maquinaria publicitaria gal&aacute;ctica nos ha ido aplastando, a lo largo de las d&eacute;cadas, con mayor o menor fortuna.
    </p><p class="article-text">
        Independientemente del nombre, a&uacute;n prefiero llamar a la primera entrega por su t&iacute;tulo en castellano, pues la pel&iacute;cula de George Lucas es, ante todo, eso; es decir, una pel&iacute;cula. Todo lo dem&aacute;s, son a&ntilde;adidos con los que podr&iacute;a vivir, siempre y cuando tenga la oportunidad de volver a revisarla cuando crea oportuno. De tener que elegir, me quedar&iacute;a con los dos primeros posters cinematogr&aacute;ficos, con el &aacute;lbum de cromos y con los seis primeros c&oacute;mics publicados, de aquella manera hay que a&ntilde;adir, por la editorial Bruguera.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al calificativo -y &eacute;sta NO es la primera vez que lo digo- estar&iacute;a bien que entendieran, de verdad, lo que significa el adjetivo y se vieran <em>Freaks</em> de principio a fin, con todo lo que ello supone. Les aseguro que ser un &ldquo;freaks&rdquo; no est&aacute; tan mal y lo bueno es que las modas no influyen lo m&aacute;s m&iacute;nimo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ah, por si se me olvida y para quienes s&iacute; tienen una querencia para con este d&iacute;a: <em>May the Force be with you!</em> 
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 25 de mayo del a&ntilde;o 2020
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nota:<br/><br/>1- La película no se pudo estrenar por igual en todos los estados norteamericanos. Aún hoy en día, hay lugares donde continúa estando prohibida. En el Reino Unido se tuvo que esperar hasta 1963 para poder verla por primera vez, con la nefasta calificación X.  <br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/razones-celebro-dia-orgullo-friki_132_5973790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2020 03:25:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LAS RAZONES POR LAS QUE NO CELEBRO EL DIA DEL ORGULLO FRIKI.]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EN RECUERDO DE UNO DE LOS ULTIMOS SENADORES GALACTICOS: CHARLES LIPPINCOTT]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/recuerdo-ultimos-senadores-galacticos-lippincott_132_5980891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia de nuestra civilización y de todas aquellas personas que han formado parte de ella se puede escribir tanto con reglones derechos como con reglones torcidos. Todo depende quién sea el escriba que tome nota documental de lo que ha sucedido.</p></div><p class="article-text">
        Si adecuamos la cita del p&aacute;rrafo anterior al instante actual en el que nos encontramos, no es dif&iacute;cil constatar que el aumento exponencial de la figura del escriba, en los tiempos que corren, no ha supuesto, por otra parte, una mayor clarificaci&oacute;n de los hechos, sino toda una amalgama incontrolada de datos, rumores sin confirmar, citas inconexas y una marcada ausencia de una deontolog&iacute;a profesional por parte de quienes, en muchos casos, deber&iacute;an hacer gala, precisamente, de ella.
    </p><p class="article-text">
        La suma de todos estos factores ha dado como resultado que acontecimientos y/o personas que deber&iacute;an ocupar la mism&iacute;sima primera l&iacute;nea cuando se habla de un tema determinado, terminen por ocupar un lugar secundario en la historiograf&iacute;a contempor&aacute;nea. Una de esas personas que siempre ha estado ah&iacute;, por lo menos, desde que empez&oacute; el devenir social, medi&aacute;tico y profesional de la pel&iacute;cula de George Lucas Star Wars, pero a la que nunca se la termin&oacute; por valorar con la consideraci&oacute;n necesaria fue Charles Lippincott, fallecido el mi&eacute;rcoles d&iacute;a veinte del mayo, del presente y pand&eacute;mico a&ntilde;o 2020.
    </p><p class="article-text">
        Sin querer defender la figura de quien ya no est&aacute;, ni escribir ning&uacute;n tipo de paneg&iacute;rico con motivo de su fallecimiento, hay un hecho que deber&iacute;a ser incontestable, se tengan conocimientos de marketing y promoci&oacute;n publicitaria, como es mi caso, o no. Este hecho viene a decir lo siguiente: con los elementos de los que dispuso Charles Lippincott en 1975 -momento en el que se hizo cargo de su puesto dentro de un organigrama creativo y empresarial que todav&iacute;a se estaba construyendo- cualquier ejecutivo de cuentas, de una agencia de publicidad cualquiera, no se hubiera hecho cargo de una cuenta como &eacute;sa&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Piensen, si no, que la ciencia ficci&oacute;n, antes del estreno de Star Wars, pasaba por un momento muy dist&oacute;pico, ciertamente condicionado por la sombra de una Guerra Fr&iacute;a que ten&iacute;a al mundo atenazado y con el fantasma de una crisis energ&eacute;tica que s&oacute;lo serv&iacute;a para alimentar la desaz&oacute;n y la paranoia de quienes se pon&iacute;an a escribir los guiones de todas aquellas pel&iacute;culas y series de televisi&oacute;n. El futuro se pintaba en tonos muy ocres y deprimentes.  
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el concepto de &ldquo;Space Opera&rdquo; hab&iacute;a quedado encapsulado en aquellos seriales cinematogr&aacute;ficos que el propio Charles Lippincott hab&iacute;a disfrutado en la televisi&oacute;n de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cincuenta y sesenta del pasado siglo XX. Por a&ntilde;adir m&aacute;s incertidumbre a todo lo anterior, George Lucas era, a pesar del &eacute;xito de <em>American Graffiti</em> (1973), un director poco conocido y que formaba parte de una generaci&oacute;n de realizadores cinematogr&aacute;ficos que quer&iacute;a abrirse paso en medio de los anquilosados engranajes de una industria que llevaba a&ntilde;os sin arriesgarse ni innovar, salvo por contadas ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        Con todos esos mimbres, tampoco hay que perder de vista otro factor que se resume en la siguiente frase: todo lo que estamos acostumbrados a ver ahora, cuando se habla de la promoci&oacute;n de una pel&iacute;cula, NO exist&iacute;a, ni &ldquo;se les esperaba&rdquo; en aquellos a&ntilde;os. Ni tan siquiera un escaparate como el Comic Con de San Diego se parec&iacute;a, remotamente, a lo que uno se encuentra nada m&aacute;s traspasar las puertas del San Diego Convention Center&hellip;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Charles Lippincott sentado, durante el SDCC del año 1976, en el diminuto stand desde donde se promocionó la película de George Lucas y donde también se vendió el celebérrimo poster de Howard Chaykin y Tom Palmer. <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Y es en la capacidad por llevar hasta el extremo las escasas herramientas de las que dispuso y salir, luego, con bien del tremendo reto que ten&iacute;a delante, en donde se encuentra la enorme validez de su trabajo y la aportaci&oacute;n que al imaginario gal&aacute;ctico le hizo Charles Lippincott. &Eacute;l fue quien entendi&oacute; que el lenguaje gr&aacute;fico pod&iacute;a aportar mucho m&aacute;s al conocimiento y la difusi&oacute;n de una pel&iacute;cula, en unos a&ntilde;os en donde dichas propuestas terminaban por ser un rotundo fracaso. &Eacute;l fue quien entendi&oacute; que la televisi&oacute;n deb&iacute;a formar parte de la maquinaria promocional de Star Wars, por mucho que ahora sean legi&oacute;n los que abominen de tal iniciativa. Y &eacute;l fue, junto con George Lucas, quien entendi&oacute; que todo aquello que se pudiera &ldquo;extraer&rdquo; de una pel&iacute;cula y que se conoci&oacute; bajo los nombres de merchandise y/ o merchandising terminar&iacute;a siendo un elemento capital para lograr el conocimiento, pr&aacute;cticamente universal, de dicha producci&oacute;n. Baste citar una frase suya relacionada, &eacute;sta, con el denostado <em>Star Wars Holiday Special</em>, para entenderlo: <em>We thought it would be a good vehicle to push toys.</em> 1
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s esa sinceridad y lucidez fue la que no le termin&oacute; por granjear muchos amigos, sobre todo entre los cada vez m&aacute;s entregados seguidores de la saga gal&aacute;ctica. En un universo como aqu&eacute;l, demasiados terminaron pugnando por el trono del desaparecido emperador Sheev Palpatine&hellip; El director de marketing que hab&iacute;a logrado llevar toda la propuesta a una galaxia mucho m&aacute;s lejana de lo que nadie hubiese podido prever termin&oacute; por ser un &ldquo;verso libre&rdquo; en medio de un canon que no permit&iacute;a que nadie se saltara las reglas establecidas.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es que su singladura no estuviera tintada por algunas decisiones m&aacute;s que cuestionables, m&aacute;s de las que &eacute;l mismo termin&oacute; por admitir en su propio blog. No obstante, y con la perspectiva que dan estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas, s&iacute; queda claro que su inter&eacute;s, adem&aacute;s de vender un producto, se sustentaba en respetarlo, algo que luego se fue diluyendo hasta la caricatura m&aacute;s absoluta.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la mejor forma de definir a Charles Lippincott ser&iacute;a como el arquitecto que dise&ntilde;&oacute; y construy&oacute; toda la promoci&oacute;n de Star Wars, sin episodio ni ning&uacute;n otro subtitulo en su definici&oacute;n. Tan solo es s&oacute;lo una forma, bastante aproximada, de delimitar cu&aacute;l fue su verdadera contribuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Valorar su contribuci&oacute;n en base al azar o al estar &ldquo;en el lugar exacto, en el momento preciso&rdquo; s&oacute;lo contribuye a menospreciar su talento y aptitud para lograr que una idea tan simple, pero tan bien desarrollada, lograra a ocupar un lugar de honor dentro de la cultura popular contempor&aacute;nea, adem&aacute;s de convertirse en un revulsivo para el g&eacute;nero de la ciencia ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y por mucho que pueda molestar, m&aacute;s en una disciplina como &eacute;sta -donde cada vez sobran m&aacute;s &ldquo;doctores&rdquo; y se echa de menos a personas con capacidad de an&aacute;lisis- sin Charles Lippincott el destino de Star Wars hubiera discurrido por un sendero bien distinto.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo espero que donde est&eacute; ahora siga contribuyendo a la difusi&oacute;n de lo que, sobre el papel, parec&iacute;a del todo inviable, pero que &eacute;l logr&oacute; llevar &ldquo;hasta el infinito y mucho m&aacute;s all&aacute;&rdquo; por imposible que resultara.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020
    </p><p class="article-text">
        Star Wars &copy; Lucasfilm Ltd. &amp; &trade;. All rights reserved. Text, any related names, characters and illustrations for Star Wars universe are &copy; 2020 Lucasfilm Ltd.
    </p><p class="article-text">
        Charles Lippincott SDCC 1976 &copy; 2020 Stephen J. Sansweet/ Rancho Obi-Wan, Inc. All rights reserved.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Notas:<br/><br/>1- Lippincott, C. (1970, January 1). From the Desk of Charles Lippincott. Retrieved May 21, 2020, from http://therealcharleslippincott.blogspot.com/<br/><br/>2- Rossen, J. (2018, November 19). The Dark Side: An Oral History of The Star Wars Holiday Special. Retrieved May 21, 2020, from https://www.mentalfloss.com/article/72863/dark-side-oral-history-star-wars-holiday-special<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/recuerdo-ultimos-senadores-galacticos-lippincott_132_5980891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2020 12:06:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[EN RECUERDO DE UNO DE LOS ULTIMOS SENADORES GALACTICOS: CHARLES LIPPINCOTT]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DESCUBRIENDO A ANNA FRANK. HISTORIAS PARALELAS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/descubriendo-anna-frank-historias-paralelas_132_5971919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Sherlock Films estrenará</p><p class="subtitle">Descubriendo a Anna Frank. Historias paralelas</p><p class="subtitle">en Sala Virtual de Cine y en las plataformas digitales Movistar+, Vodafone, Rakuten TV, Apple TV, Google Play y Orange el viernes 22 de mayo.</p></div><p class="article-text">
        Los datos hist&oacute;ricos son los siguientes: Margot Betti Frank (1926-1945) y Annelies Marie &ldquo;Anne&rdquo; Frank (1929-1945) fueron dos hermanas nacidas en la Alemania anterior a la llegada del partido nacional socialista alem&aacute;n y luego se mudaron con su familia hasta Holanda, instal&aacute;ndose en la ciudad de &Aacute;msterdam. All&iacute;, su padres, Otto y Edith Frank, esperaban escapar de la histeria y la sinraz&oacute;n desatada por unos gobernantes empe&ntilde;ados en descargar en los hebreos residentes en Alemania todos los males del pa&iacute;s, muchos de ellos exportados directamente desde la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la intolerancia, la irracionalidad y el ansia conquistadora del megal&oacute;mano canciller Adolf Hitler pronto lleg&oacute; hasta los Pa&iacute;ses Bajos y la familia Frank no tuvo m&aacute;s remedio que esconderse, ante la posibilidad de ser detenidos y deportados hasta algunos de los campos de concentraci&oacute;n y/o exterminio diseminados por buena parte de la geograf&iacute;a europea. La odisea de la familia Frank y de todos aquellos que les acompa&ntilde;aron en su refugio termin&oacute; por ser reflejada en las p&aacute;ginas de un diario, escrito por la benjamina de la familia, Anne, durante los dos largos a&ntilde;os que dur&oacute; su cautiverio.
    </p><p class="article-text">
        Al final, en agosto del a&ntilde;o 1944, la Gestapo descubri&oacute; el escondite secreto donde Anne hab&iacute;a escrito un diario que, luego, se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo contra todos los desmanes de cualquier forma de totalitarismo, independientemente de la ideolog&iacute;a que lo promulgue. Los all&iacute; escondidos, por su parte, fueron deportados hasta cualquier de los mataderos humanos construidos por las legiones de la esv&aacute;stica y de la calavera de las unidades SS-Totenkopfverb&auml;nde.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Un fragmento del diario original escrito por Anne Frank durante el tiempo en el que estuvo escondida con el resto de su familia.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Margot y Anne fueron trasladadas, despu&eacute;s de permanecer varios meses en el campo de confinamiento transitorio de Westerbork -lugar donde se les consideraba criminales contrarios a las leyes del Reich y, por ello, se les obligaba a realizar trabajos forzados sin ning&uacute;n tipo de consideraci&oacute;n para con la edad, sexo o condici&oacute;n f&iacute;sica- hasta el campo de concentraci&oacute;n de Auschwitz I. Tras dos meses de penurias, ambas fueron seleccionadas para ser trasladadas hasta el campo de concentraci&oacute;n de Bergen-Belsen. En aquel escenario, sin ninguna higiene, mal alimentadas y abandonadas a su suerte, las hermanas lograron sobrevivir unos meses m&aacute;s. Sin embargo, una epidemia de tifus -seg&uacute;n un recuento que aparece en las p&aacute;ginas del libro de la escritora Melissa M&uuml;ller <em>Anne Frank: The Biography, </em>con m&aacute;s de 17.000 prisioneros- seg&oacute; la vida de ambas hermanas, entre febrero-marzo del a&ntilde;o 1945.
    </p><p class="article-text">
        Una vez terminada la guerra, Otto Frank, el &uacute;nico superviviente de la familia, regres&oacute; hasta la ciudad holandesa en la que hab&iacute;an sido detenidos y, gracias a los desvelos de quien hab&iacute;a sido su secretaria, Hermine &ldquo;Miep&rdquo; Gies, y Elisabeth &ldquo;Bep&rdquo; Voskuijl, una amiga de la familia, Otto Frank pudo recuperar el diario escrito por su hija peque&ntilde;a. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1947, &eacute;ste lleg&oacute; hasta las librer&iacute;as con el nombre de <em>Het Achterhuis</em>, <em>Dagboekbrieven 14 Juni 1942 &ndash; 1 Augustus 1944.</em> Luego fue traducido al ingl&eacute;s, bajo el t&iacute;tulo de <em>The Diary of a Young Girl (</em>1952), con una introducci&oacute;n de la que fuera primera dama de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, Anna Eleanor Roosevelt.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, las p&aacute;ginas y el legado de su joven autora se han convertido en el recordatorio de la intolerancia y el fanatismo ideol&oacute;gico que llev&oacute; al exterminio a m&aacute;s de seis millones de personas de forma sistem&aacute;tica, fr&iacute;a y calculada. Anne Frank es no s&oacute;lo un s&iacute;mbolo contra la amnesia de todos aquellos que prefieren mirar hacia otro lado cuando se desata cualquiera de &ldquo;enajenaciones mentales transitorias&rdquo; que, de tanto en tanto, sacude los mismos cimientos de nuestra civilizaci&oacute;n desde que esta se fund&oacute; como tal. Anne Frank es esa imagen que se debe mirar a los ojos cuando alguien se empe&ntilde;a en negar el terror que acab&oacute; con las esperanzas y el futuro de varias generaciones de personas, sin que nadie quisiera darse cuenta de lo que suced&iacute;a a su alrededor. Y Anne Frank es aquella ni&ntilde;a que representa a los cientos de miles de ni&ntilde;os y j&oacute;venes que murieron en los guetos, en los trenes de mercanc&iacute;a donde se transportaba a los prisioneros de los campos o, directamente, en las c&aacute;maras de gas, m&aacute;s las condiciones infrahumanas en las que viv&iacute;an y mor&iacute;an todos los que daban con sus huesos en aquellos infiernos en miniatura construidos por la maquinaria de guerra nacionalsocialista alemana.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">La actriz italiana Martina Gatti representa a todas esas jóvenes del siglo XXI que tratan de entender lo que le sucedió a Anne Frank y al resto de niñas que terminaron siendo perseguidas y, luego, confinadas en los Campos de Concentración dirigidos por el Reich Alemán.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Anne y su hermana Margot eran como Arianna Sz&ouml;renyi, Sarah Lichtsztejn-Montard, Tatiana Bucci y las tambi&eacute;n hermanas Helga y Andra Weiss. Eran solamente unas ni&ntilde;as que nacieron en el momento equivocado de la historia y que, por ende, debieron pagar los pecados supuestamente cometidos por antepasados suyos con los que ni siquiera ten&iacute;an ning&uacute;n parentesco. La diferencia entre las dos primeras y el resto es que Anne y Margot murieron, mientras que el resto logr&oacute; sobrevivir para convertirse, con el tiempo, en la memoria viva de un holocausto que, por inc&oacute;modo, muchos siquiera se plantean en considerar.
    </p><p class="article-text">
        Todas ellas vivieron vidas paralelas, sin tan siquiera conocerse, pero debiendo superar el mismo trance, el cual se cobr&oacute; mucho m&aacute;s que las l&aacute;grimas, las penurias y las v&iacute;ctimas que, d&iacute;a tras d&iacute;a, se amontonaban all&aacute; donde miraran. Cuando todo termin&oacute;, ninguna de ellas abandon&oacute; ni el campo en el que se encontraban, ni aquellos recuerdos que, con el tiempo, pasaron a conformar un pasado que las nuevas generaciones no deber&iacute;an perder de vista.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, todas ellas son Anne Frank. En este caso, dotadas, todas ellas, con un verbo capaz de conmover a quien quiera o&iacute;rlas, tal y como hacen durante los minutos que dura la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula documental <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em>, dirigida por Sabina Fedeli y Anna Migotto. Merced a una cuidada puesta en escena, obra del teatro Piccolo de Mil&aacute;n-Milan-Teatro d&rsquo;Europa, la cual que reproduce de manera fiel el refugio donde la familia de Anne y Margot convivieron con el resto de sus compa&ntilde;eros de cautiverio, y siguiendo la lectura del diario sobre el que se articula toda la narraci&oacute;n, el cual corre a cargo de la reconocida actriz brit&aacute;nica Helen Mirren, el espectador se sumergir&aacute; en la tragedia que desgarr&oacute; la vida de todas esas ni&ntilde;as, privadas de su libertad y de su derecho a ser quien les hubiera gustado ser.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">La narradora del documental, la actriz británica Dame Helen Mirren.<br/><br/></blockquote>
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        La narraci&oacute;n no huye de la realidad que se viv&iacute;a en los campos, intercalando im&aacute;genes de quienes torturaron y mataron a centenares de miles de personas. No obstante, el empe&ntilde;o de <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> es mostrar, de la mano de la joven actriz Martina Gatti, aquello que la vida de todas las ni&ntilde;as de anta&ntilde;o, ancianas en la actualidad, le pueden ofrecer a quienes piensan que el pasado no puede otorgarles ninguna ense&ntilde;anza. La joven, fiel reflejo del siglo XXI en el que vive, confecciona una suerte de diario de viaje digital donde apunta todo aquello que va viendo mientras trata de descubrir m&aacute;s cosas sobre Anne Frank y el momento hist&oacute;rico en el que toc&oacute; vivir y morir. La actitud de esta joven es diametralmente opuesta a quienes prefieren acudir hasta Auschwitz II-Birkenau para sacarse una foto en cualquier emplazamiento, como si todo lo que hab&iacute;a pasado all&iacute; no les importada los m&aacute;s m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> busca o, por lo menos, pretende desterrar la frivolidad de un tema, el holocausto, el cual debe hacer frente no solamente al negacionismo de un sinf&iacute;n de organizaciones que combinan la ignorancia m&aacute;s insultante con una combatividad que pone en solfa buena parte del legado de quienes dieron sus vidas para erradicar la barbarie desatada por todos los seguidores del Reich de los mil a&ntilde;os, dentro y fuera de las fronteras de Alemania. Ahora mismo, el holocausto tambi&eacute;n debe hacer frente a la trivializaci&oacute;n m&aacute;s desenfrenada, la cual gusta de convertir el sufriendo humano y el escenario en el que &eacute;ste se desarroll&oacute; en una excusa para sacarse un &ldquo;selfie&rdquo; y subirlo a las redes sociales&hellip; Y la pel&iacute;cula de Sabina Fedeli y Anna Migotto quiere lograr todo lo contrario, por dif&iacute;cil que esto pueda llegar a ser en el mundo actual.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, esas las palabras, esas miradas de las supervivientes y las de sus descendientes y el texto legado por Anne Frank puedan ayudar a que quienes acudan a la proyecci&oacute;n de <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> despierten de esta suerte de enso&ntilde;aci&oacute;n que pone en peligro la memoria de quienes no deben ser olvidados, si el mundo no quiere volver a caer en los mismos excesos que se llevaron por delante a las hermanas Frank y a todos los que murieron bajo el expansionismo desenfrenado y la llamada &ldquo;Soluci&oacute;n final&rdquo;, ideada por quienes entendieron que la soluci&oacute;n a sus problemas pasaba por el exterminio de una raza que consideraba inferior.
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        S&eacute; que recomendarles la lectura del diario en su totalidad, dicho todo lo anteriormente dicho, no es una cuesti&oacute;n balad&iacute;, pero tras ver <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> entiendo que aquello que no se dice en las im&aacute;genes de la pel&iacute;cula documental se encuentra dentro de las p&aacute;ginas del diario que, adem&aacute;s de un regalo de cumplea&ntilde;os, se termin&oacute; por convertir en uno de los mejores ejemplos de lo que, hoy en d&iacute;a, se debe considerar como &ldquo;memoria hist&oacute;rica&rdquo; en el sentido m&aacute;s literal de la palabra. No en vano, los manuscritos de Anne Frank figuran en el registro del Programa Memoria del Mundo, de la UNESCO,  la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura. En esta misma l&iacute;nea estar&iacute;a la versi&oacute;n gr&aacute;fica de dicho diario (Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U, 2017) escrita por Ari Folman y dibujada por David Polonsky quien, adem&aacute;s, cont&oacute; con la ayuda de Yoni Goodman e Hila Noam durante el proceso de creaci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Si despu&eacute;s de finalizarlo quieren seguir descubriendo m&aacute;s cosas sobre este particular, les recomiendo, adem&aacute;s del libro de Melissa Muller, otros tres libros que, igualmente, sirven para entender qu&eacute; fue lo que pas&oacute; en aquellos momentos de la historia contempor&aacute;nea de nuestra civilizaci&oacute;n. El primero es <em>Las juventudes hitlerianas</em>, del historiador Michael H. Kater (Kailas Editorial, 2016). El segundo es <em>El tercer Reich. En la historia y la memoria</em>, del tambi&eacute;n historiador Richard J. Evans (Editorial Pasado &amp; Presente, 2015). Y el tercero, y quiz&aacute;s el m&aacute;s dif&iacute;cil de asimilar, <em>Auschwitz. Los nazis y la &ldquo;soluci&oacute;n final&rdquo;</em> seg&uacute;n el trabajo del productor y documentalista brit&aacute;nico Laurence Rees, uno de los m&aacute;s reputados realizadores de la cadena de televisi&oacute;n BBC, que tambi&eacute;n cuenta con una versi&oacute;n en formato documental para hacer realidad en una pantalla aquello que se puede leer en las p&aacute;ginas de libro. La dedicatoria del libro, al mill&oacute;n cien mil hombres, mujeres y ni&ntilde;os que murieron en aquel pozo infernal y sanguinario en el que se convirti&oacute; aquel p&aacute;ramo olvidado de la mano de cualquier deidad, bien pudiera estar dedicado, adem&aacute;s de a la figura de Edith Frank quien falleci&oacute; en ese mismo escenario en enero de 1945, a sus dos hijas. Sus vidas todav&iacute;a permanecen vivas en la memoria de quienes no pensamos dejar que su legado se marchite, ni siquiera cuando el &uacute;ltimo de los supervivientes del holocausto fallezca.
    </p><p class="article-text">
        Para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre la figura de Anne Frank, por favor, consulte el siguiente enlace:  https://www.annefrank.org/en/
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020.
    </p><p class="article-text">
        <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> &copy; 2020 3D Produzioni and Nexo Digital.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2020 Anne Frank Stichting, Amsterdam.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/descubriendo-anna-frank-historias-paralelas_132_5971919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2020 16:34:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[DESCUBRIENDO A ANNA FRANK. HISTORIAS PARALELAS]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[UNA PANDEMIA Y UN FESTIVAL DE CINE DE GÉNERO: NIGHT VISIONS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/pandemia-festival-genero-night-visions_132_5898435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Al igual que otros tantos eventos, a nivel mundial, la edición</p><p class="subtitle">Back to Basic</p><p class="subtitle">del festival de cine finlandés Night Visions ha debido suspenderse a causa de la pandemia que nuestro planeta está sufriendo. No obstante, he aprovechado dicha circunstancia para revisar todas las reseñas que he escrito a lo largo de los años en los que he acudido a dicho encuentro cinematográfico y, al final, he seleccionado cuatro películas de entre todas las que he visto y que considero que éste es un buen momento para ser revisadas.</p></div><p class="article-text">
        Dos de ellas son claramente dist&oacute;picas, sobre todo <em>What Happened to Monday</em>, aunque<em> Daylight&acute;s End</em> nos sit&uacute;a en mundo devastado por una pandemia, un tema que ahora ha cobrado mucha m&aacute;s preponderancia, dado el &ldquo;enemigo invisible&rdquo; que est&aacute; atacando los mismos cimientos de nuestra civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las otras dos, <em>Coll Hell</em> (Die H&ouml;lle) y <em>Wind River</em> las amenazas y los monstruos a los que se enfrentan los protagonistas son tan humanos que cuesta crear que nuestra civilizaci&oacute;n haya llegado tan lejos con tanto desalmado suelto entre sus filas. Adem&aacute;s, en ambos casos, en especial en la segunda, la cual supuso el debut del actor y guionista Taylor Sheridan como director, queda claro que los problemas del ser humano -sobre todo los que tienen que ver con los abusos de un sexo para con el otro- persisten, porque nadie parece querer buscarles una soluci&oacute;n v&aacute;lida y duradera.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que cuatro pel&iacute;culas no es un gran bagaje hasta el pr&oacute;ximo noviembre, fecha en la que se deber&iacute;a celebrar la edici&oacute;n <em>Maximum Halloween</em> 3020, pero estos t&iacute;tulos son una inmejorable tarjeta de presentaci&oacute;n para un festival que, sin el discurso medi&aacute;tico y cr&iacute;tico de otros encuentros finlandeses, s&iacute; que ha logrado una fidelidad entre un p&uacute;blico que lo ha terminado por convertir en un referente a tener en cuenta cuando se habla del s&eacute;ptimo arte contempor&aacute;neo, aunque &eacute;ste sea de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones por las que me gusta el cine de g&eacute;nero radica en un hecho que, por mucho que los seres humanos nos empe&ntilde;emos en esconder, sobresale sobre cualquier otro dentro de una sociedad como la nuestra; es decir, los mayores monstruos somos nosotros mismos. No hace falta crear criaturas que se alimenten de nuestra sangre, nuestras v&iacute;sceras o nuestra esencia vital. Si quieren saber c&oacute;mo luce un monstruo, tal cual, m&iacute;rense al espejo y ver&aacute;n el aspecto de la peor plaga que lleva azotando desde tiempos inmemoriales a este planeta y a quienes viven en &eacute;l. Poco importa que luego vaya vestido de uniforme, cargado de s&iacute;mbolos religiosos y/o ideol&oacute;gicos, o luciendo un exclusivo y caro traje a medida, dado que todo esto es solo un mero envoltorio que sirve para que, de primeras dadas, no veamos a la mal&eacute;vola criatura que lo porta en realidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Acacia Filmed Entertainment, Film 44, Savvy Media Holdings and Thunder Road Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Esta m&aacute;xima, adem&aacute;s del empe&ntilde;o de las sociedades humanas por dividir en grupos a sus integrantes, sustenta la primera pel&iacute;cula del actor y guionista Taylor Sheridan, <em>Wind River</em><em>.</em> Sheridan, autor de los guiones de <em>Sicario</em> y <em>Hell or high water</em>, pone el foco de su historia y el objetivo de la c&aacute;mara en plasmar la indefensi&oacute;n que sufren las mujeres dentro de las reservas indias que a&uacute;n jalonan buena parte del territorio de los Estados Unidos de Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Por extra&ntilde;o, casi marciano, que parezca no existe una estad&iacute;stica que recoja las desapariciones, ni las agresiones sexuales que se cometen dentro de dichas reservas, un hecho que permite una situaci&oacute;n de absoluto desamparo para las integrantes del sexo femenino y la certeza, tambi&eacute;n casi absoluta, de que quienes cometen este tipo de abusos no llegan a ser juzgados y condenados por sus depravados actos.  
    </p><p class="article-text">
        El propio director contaba lo rocambolesco y dram&aacute;tico de esta situaci&oacute;n, en una entrevista concedida a la Radio P&uacute;blica Nacional Americana, durante el a&ntilde;o 2017, realizada por el periodista Scott Simon.
    </p><p class="article-text">
        Taylor Sheridan: <em>Este problema, el asalto sexual a mujeres en reservas indias, </em><em>e</em><em>sto ha existido desde siempre, desde que se cre&oacute; el sistema de las reservas. Sin embargo, en los &uacute;ltimos 15 o 20 </em><em>a&ntilde;os </em><em>la situaci&oacute;n se ha desbordado. Y lo peor del caso es que nadie presta atenci&oacute;n. Por eso quise contar esta historia.  </em>
    </p><p class="article-text">
        Scott Simon: Al final de la pel&iacute;cula se comenta que no se tienen datos acerca de esta problem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Taylor Sheridan: <em>S&iacute;, quer&iacute;a concluir la pel&iacute;cula con datos, para que la gente pudiera digerirlos y entender, pues eso mismo, la magnitud del asunto. As&iacute; que le dije a dos investigadores que encontraran esos datos, poni&eacute;ndose en contacto con cualquier organizaci&oacute;n o empresa posible, el Departamento de Justicia, el CDC, con quien fuera. Se pasaron tres meses intentando encontrar esta informaci&oacute;n y tras ese tiempo me dijeron, </em>&ldquo;Taylor, no se encuentran datos. Nadie est&aacute; contabilizando nada relacionado con esto&rdquo;. <em>Yo les respond&iacute;</em>, &ldquo;&eacute;sos son nuestros datos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula empieza con una secuencia en la que vemos a una mujer herida, corriendo casi desnuda sobre la nieve, en medio de la noche, mientras su sangre se funde con el hielo y con la desolaci&oacute;n del lugar. Dichos instantes iniciales son el pre&aacute;mbulo de una grotesca y dram&aacute;tica pesadilla protagonizada por un curtido e implacable explorador del servicio estatal de naturaleza, caza y pesca (United States Fish and Wildlife Service) Cory Lambert, interpretado por el actor Jeremy Renner y la agente del FBI Jane Banner (Elizabeth Olsen), una reci&eacute;n llegada al Bur&oacute; Federal de Investigaciones, quien lograr&aacute; ganarse, con su empe&ntilde;o y dedicaci&oacute;n, el respeto de Lambert y del sheriff local de la reserva, Ben, interpretado por el actor canadiense Graham Greene.
    </p><p class="article-text">
        Ya desde el principio, queda claro que el agente estatal medioambiental conoce el terreno y a los jugadores de esta partida -incluyendo a la fallecida que motiva toda la situaci&oacute;n- y que est&aacute; dispuesto a llegar hasta el final, siempre que cuente con la colaboraci&oacute;n de la reci&eacute;n llegada, eso s&iacute;.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Cory Lambert (Jeremy Renne) en <em>Wind River</em> © 2020 Acacia Filmed Entertainment, Film 44, Savvy Media Holdings and Thunder Road Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        &Eacute;sta, a pesar de su inexperiencia y de encontrarse muy lejos de su h&aacute;bitat natural, demostrar&aacute; una determinaci&oacute;n y valent&iacute;a realmente encomiables, una actitud que ser&aacute; de capital importancia cuando se tropiecen con los responsables de aquel suceso.  
    </p><p class="article-text">
        En esos instantes, el guionista pondr&aacute; sobre la mesa de juego otro de esos temas que parece condenado a formar parte del imaginario colectivo estadounidenses, siempre en el peor de los sentidos. El tema en cuesti&oacute;n se refiere al uso y abuso de las armas de fuego dentro la sociedad civil norteamericana y el problema que ello supone, por mucho que los defensores de la Segunda Enmienda de la constituci&oacute;n de los Estados Unidos de Am&eacute;rica y los miembros de la todopoderosa e implacable Asociaci&oacute;n Nacional del Rifle se empe&ntilde;en en negarlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Wind River</em> no solamente plasma el problema de los abusos f&iacute;sicos y sexuales para con las mujeres y, en este caso particular, contra algunos hombres y la lacra que todo esto supone para nuestra sociedad. <em>Wind River</em> tambi&eacute;n incide en el exceso de armas que hay en aquel pa&iacute;s y en las caracter&iacute;sticas de muchas de ellas, v&aacute;lidas para un territorio b&eacute;lico, pero excesivamente peligrosas en manos de quienes gustan de apretar el gatillo sin reparar en las consecuencias de sus actos. Otra cosa es que, luego, cada uno juegue con las cartas que le han tocado y ya se sabe que no importa la cantidad de balas que tengas, sino lo bien que sepas utilizarlas. Ambos agentes estatales saben c&oacute;mo hacerlo, aunque sus estilos sean diametralmente opuestos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Jane Banner (Elizabeth Olsen) en <em>Wind River</em> © 2020 Acacia Filmed Entertainment, Film 44, Savvy Media Holdings and Thunder Road Pictures.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        En esto, como en otras tantas cosas, la pel&iacute;cula de Taylor Sheridan reinterpreta elementos propios del spaguetti western, sobre todo por el gusto de dicho g&eacute;nero cinematogr&aacute;fico en condensar la mayor&iacute;a de la acci&oacute;n en los momentos finales de la narraci&oacute;n. En cuanto al personaje interpretado por Jeremy Renner, &eacute;ste destila algunos elementos del western crepuscular acu&ntilde;ado por el gran Sam Peckinpah, aunque su destino final no sea el de buscar un final abrupto y espectacular para su existencia, sino solamente el de encontrar un poco de paz tras una p&eacute;rdida sufrida en el seno de su propia familia.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el caso de Natalie Hanson (Kelsey Chow), la nativa americana asesinada, y el de su pareja Matt Rayburn (Jon Bernthal) quedar&aacute; resuelto, pero tal circunstancia no ayudar&aacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo a quitarle al espectador el mal sabor de boca por todo lo anteriormente visto.
    </p><p class="article-text">
        En los momentos finales de la entrevista entre el director y guionista Taylor Sheridan y el periodista Scott Simon, el primero, en respuesta a una pregunta del segundo, trata de explicar cu&aacute;l fue su motivaci&oacute;n a la hora de rodar esta pel&iacute;cula y lo que le gustar&iacute;a que el espectador entendiera, estuviera dentro y/o fuera de una reserva india.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Jeremy Renner, Taylor Sheridan, guionista y director de la película <em>Wind River</em>, Kelsey Asbille y Elizabeth Olsen. Photo by Taylor Jewell/AP © 2020<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        El c&aacute;lculo probabil&iacute;stico, tan ladino, &eacute;l, hizo que el responsable de la distribuci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de la pel&iacute;cula, Harvey Weinstein, fuera acusado de reiterados abusos sexuales para con las integrantes del sexo femenino pocos meses despu&eacute;s del estreno de la pel&iacute;cula en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, un hecho que demuestra que lo que cuenta Sheridan en su pel&iacute;cula no es exclusivo de un territorio geogr&aacute;fico, un pa&iacute;s o una raza en particular, sino un problema a nivel global y de una gravedad realmente preocupante, por mucho que todav&iacute;a haya sectores de la sociedad que se niegan a querer aceptar la realidad tal cual es.  
    </p><p class="article-text">
        Sirvan las palabras del realizador como resumen y como punto y final a todo lo anteriormente dicho.   
    </p><p class="article-text">
        Scott Simon: &iquest;Qu&eacute; conclusi&oacute;n espera que el p&uacute;blico que no viva en reservas, la mayor&iacute;a del p&uacute;blico, saque acerca de <em>Wind River</em> y de la gente que vive en las reservas, una vez vista su pel&iacute;cula?
    </p><p class="article-text">
        Taylor Sheridan: <em>Espero que vean y admitan que hay una epidemia de violencia en las reservas que necesita una soluci&oacute;n, y gente que se preocupe. Adem&aacute;s, espero que se den cuenta de que hay gente que vive en las reservas que son iguales que otra gente que vive en una ciudad. Hay muchos estereotipos y malentendidos en cuanto a la cultura de los nativos americanos se refiere. </em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">National Public Radio, Inc (U.S.) Investigating A Murder In 'Wind River'. Scott Simon. August 2017. https://www.npr.org/2017/08/05/541774348/investigating-a-murder-in-wind-river<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        A <em>Coll Hell</em> (Die H&ouml;lle) se le puede considerar como el primer thriller cinematogr&aacute;fico rodado en Austria de la mano de Stefan Ruzowitzky -realizador galardonado con un Oscar de la Academia en la categor&iacute;a de pel&iacute;cula de habla no inglesa por su pel&iacute;cula <em>Die F&auml;lscher</em> (Los falsificadores) en el a&ntilde;o 2008. El director, que acudi&oacute; a la cita finlandesa celebrada durante el mes de abril de a&ntilde;o 2017, expres&oacute; su satisfacci&oacute;n por ser el responsable de rodar una pel&iacute;cula como &eacute;sta en las mismas calles de Viena, la capital de su pa&iacute;s, pero que tambi&eacute;n se detiene a contar algunos de los problemas de la sociedad austriaca, sobre todo por el choque de culturas que se produce al juntar a personas de diferentes pa&iacute;ses, con diferentes formas de entender la vida y en un mismo espacio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Allegro Film, The Amazing Film Company and X-Filme Creative Poo.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Coll Hell</em> (Die H&ouml;lle) se sustenta en los avatares del personaje interpretado por la actriz de origen eslavo Violetta Schurawlow, quien da la r&eacute;plica a &Ouml;zge Dogruol, una dura, &aacute;spera y resolutiva mujer de ascendencia turca quien, desafiando el &ldquo;status quo&rdquo; asignado a las hembras dentro de la sociedad musulmana, lleva una vida al margen de los dictados de sus padres y del resto de su familia, mientras recorre las calles de Viena conduciendo un taxi, mayoritariamente, durante el turno de noche.  
    </p><p class="article-text">
        Su vida, dividida entre su trabajo y sus sesiones de entrenamiento en el gimnasio, se ve truncada cuando es testigo de un asesinato que se comete enfrente del piso en el que vive, en clara referencia a la pel&iacute;cula de Sir Alfred Joseph Hitchcock, <em>Rear Window</em> (1954). Hasta all&iacute; acudir&aacute; la polic&iacute;a, estamento representado por el detective Christian Steiner (Tobias Moretti), un curtido agente que, con el paso del relato cinematogr&aacute;fico, no solamente abandonar&aacute; su actitud racista y machista para con la mujer, sino que llegar&aacute; a entenderla, respetarla y admirarla por su forma de hacer las cosas, aunque, eso s&iacute;, su actitud le acarree m&aacute;s de un dolor de cabeza, por no decir, directamente, una migra&ntilde;a monumental.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Özge Dogruol (Violetta Schurawlow) en <em>Die Hölle</em> (Cold Hell) © 2020 Allegro Film, The Amazing Film Company and X-Filme Creative Poo.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La virtud del gui&oacute;n de Martin Ambrosch reside en mezclar todos los elementos que rodean a la vida de la protagonista principal, a&ntilde;adir los que definen al personaje del polic&iacute;a, y para colmar el vaso, los asesinatos de un demente que se deleita haciendo sufrir a toda mujer musulmana que caiga en sus redes, sobre todo aqu&eacute;llas que no se comportan como deber&iacute;an, seg&uacute;n su fanatismo ideol&oacute;gico, claro est&aacute;. Al hacerlo, y sin caer en los manique&iacute;smos de rigor, queda claro que el problema del ser humano reside en su tendencia a radicalizar las cosas, sin reparar en las consecuencias que tal comportamiento pueda acarrear a quienes tratan de sobrevivir en una sociedad, cualquiera que &eacute;sta sea. Una vez que los dos personajes principales a&uacute;nan fuerzas contra un enemigo com&uacute;n y dejan atr&aacute;s sus miedos y neurosis es, entonces, cuando la balanza se desequilibra a su favor y no antes, cuando cada uno es incapaz de sentir empat&iacute;a por su semejante.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Christian Steiner (Tobias Moretti) en <em>Die Hölle</em> (Cold Hell) © 2020 Allegro Film, The Amazing Film Company and X-Filme Creative Poo.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Coll Hell</em> es una pel&iacute;cula ambiciosa no s&oacute;lo por el mismo coste de producci&oacute;n, sino por querer plasmar los problemas de una comunidad, la turca, muy asentada tanto en Austria como en la vecina Alemania, poseedora de una cultura y de unas tradiciones que pueden llegar a lastrar tanto la vida de quienes se han criado dentro de ella, como la de quienes la ven desde fuera. Al final, los monstruos pueden ser tanto los que asesinan, como los que abusan de sus hijos, o aqu&eacute;llos que se aprovechan de su situaci&oacute;n de privilegio para medrar y/o condicionar la vida ajena, sin reparar en el da&ntilde;o que ocasionan.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de<em> </em><em>Daylight&acute;s End</em>, &eacute;sta nos retrotrae a las producciones de finales de los a&ntilde;os ochenta y principios de los noventa del pasado siglo XX, instantes en los que uno iba al cine a pasarlo bien y no, a buscarle defectos al dise&ntilde;o de producci&oacute;n de la pel&iacute;cula en cuesti&oacute;n.  
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Throttle Films, Indigo Pictures, Carolina Film Works, Underdogg Entertainment, Rough Cut Films and Femmewerks Production.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Dirigida por William Kaufman, escrita por Chad Law e interpretada por Johnny Strong, Louis Mandylor -en la segunda colaboraci&oacute;n de ambos con el director- y el siempre resolutivo Lance Henriksen, actor m&iacute;tico cuando se habla del cine de g&eacute;nero, <em>Daylight&acute;s End</em> parte de una serie de premisas por todos conocidas, aunque no por ello menos v&aacute;lidas.  
    </p><p class="article-text">
        La primera y principal es que el mundo se ha visto devastado por una epidemia, &uacute;til recurso para acabar con la sociedad tal cual la conocemos, y los pocos supervivientes deben hacer frente a una horda de criaturas sedientas de sangre, una suerte de zombis, que, a imagen y semejanza de los chupasangres, no toleran la luz del sol. En medio de todo este escenario est&aacute; el personaje al que da vida Johnny Strong, Rourke, versi&oacute;n actualizada de Max Rockatansky, aunque sin perder el car&aacute;cter p&eacute;treo e inmutable del personaje inmortalizado por Mel Gibson en la gran pantalla. De &eacute;l solamente sabemos que perdi&oacute; a su familia -al igual que le sucede al oficial de polic&iacute;a en la primera entrega de la saga cinematogr&aacute;fica Mad Max- y que, a partir de entonces, recorre el mundo tratando de hacer &iquest;lo correcto?, aunque esto &uacute;ltimo suene &ldquo;marciano&rdquo; en medio de un escenario en donde las reglas, todas, quedaron olvidadas y/o enterradas, tiempo atr&aacute;s.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Rourke (Johnny Strong) en <em>Daylight's End</em> © 2020 Throttle Films, Indigo Pictures, Carolina Film Works, Underdogg Entertainment, Rough Cut Films and Femmewerks Productions.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Rourke se topar&aacute; con Sam (Chelsea Edmundson), integrante de un grupo de supervivientes liderados por un antiguo capit&aacute;n de polic&iacute;a, Frank (Lance Henriksen), los cuales sobreviven en las dependencias de la comisaria que un d&iacute;a dirigiera el &uacute;ltimo. Tras una de las muchas escaramuzas que llenan los intensos 105 minutos del metraje -magn&iacute;ficamente desarrollados por el director-, la pareja formada por ambos junto con una superviviente totalmente traumatizada por todo aquel dantesco escenario, logran llegar hasta el santuario erigido por Frank y, a partir de ese momento, las tensiones, las decisiones y alg&uacute;n que otro recuerdo se intercalan para irnos preparando para el enfrentamiento final.
    </p><p class="article-text">
        La mayor virtud de la pel&iacute;cula reside en que no quiere, ni pretende contar otra cosa que no sean las peripecias vitales de un grupo de personas atrapadas en el peor escenario posible. Los infectados son gregarios y se mueven por sus instintos m&aacute;s b&aacute;sicos, sin detenerse en ninguna otra consideraci&oacute;n, mientras que los humanos, a pesar de la situaci&oacute;n en la que est&aacute;n, contin&uacute;an pecando de los mismos defectos que cuando en el mundo hab&iacute;a una suerte de sociedad civilizada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Frank (Lance Henriksen) en <em>Daylight's End</em> © 2020 Throttle Films, Indigo Pictures, Carolina Film Works, Underdogg Entertainment, Rough Cut Films and Femmewerks Productions.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Rourke, por su parte, es un superviviente, ni m&aacute;s ni menos. Hace tiempo que se olvid&oacute; de todas las taras y de todos aquellos prejuicios que todav&iacute;a persiguen a buena parte de los humanos con los que deber&aacute; compartir una nueva y decisiva batalla, tal y como le sucede a Max, al final de la segunda entrega cinematogr&aacute;fica. En el caso del segundo, su situaci&oacute;n tampoco le permite buscar otra salida. Sin embargo Rourke, a&uacute;n teniendo otras opciones, se aferra a su c&oacute;digo &eacute;tico y permanece junto a Sam, Frank y al resto de los supervivientes, una circunstancia, otra m&aacute;s, que lo emparenta con el personaje creado por George Miller y Byron Kennedy, cuatro d&eacute;cadas atr&aacute;s, para la ya comentada saga Mad Max. Al final, y siguiendo la estela del guerrero de la carretera, Rourke toma la &uacute;nica decisi&oacute;n posible, m&aacute;s si se tiene en cuenta sus antecedentes y la coherencia existencial que demuestra a lo largo de toda la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        <em>Daylight&acute;s End</em> no es de las pel&iacute;culas que logran llenar las salas cinematogr&aacute;ficas, no hoy en d&iacute;a, pero que s&iacute; que te dejan un muy buen sabor de boca y la sensaci&oacute;n de no haber perdido el tiempo. &iquest;Suena simplista? &iexcl;S&iacute;, lo es! En medio de tanta pel&iacute;cula que cuenta en tres horas lo que se podr&iacute;a tratar en noventa minutos -y sin necesidad de recurrir a elipsis, requiebros mentales y movimientos de c&aacute;mara innecesarios- la pel&iacute;cula de William Kaufman supuso todo un remanso de paz, concepto que tambi&eacute;n se puede encontrar en un festival como Night Visions.  
    </p><p class="article-text">
        <em>What Happened to Monday</em> -o <em>Seven Sister</em>, tal y como se la conoce en el mercado franco-canadiense, italiano y eslovaco- obra del guionista y realizador noruego de ascendencia finlandesa Tommy Wirkola, y protagonizada por una camale&oacute;nica Noomi Rapace, William Dafoe y Glenn Close en sus papeles principales, vendr&iacute;a a ser la parte m&aacute;s dist&oacute;pica de entre los cuatro t&iacute;tulos seleccionados.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Nexus Factory, Raffaella Productions, SND Films, Title Media, Umedia and Vendôme Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, escrita por el t&aacute;ndem Max Botkin y Kerry Williamson, no puede negar que bebe, y de manera muy directa, de dos de los grandes cl&aacute;sicos de la cinematogr&aacute;fica dist&oacute;pica cl&aacute;sica; es decir, <em>Soylent Green</em> (Metro-Goldwyn-Mayer. 1973) y <em>Logan's Run</em> (Metro-Goldwyn-Mayer. 1976). En la primera,-seg&uacute;n la novela de Harry Harrison, <em>Make Room! Make Room!</em> (Double Day 1966)- Richard Fleischer dirigi&oacute; a unos magn&iacute;ficos Charlton Heston y Edward G. Robinson en <em>Cuando el destino nos alcance</em>, en nuestro pa&iacute;s, la que fuera su &uacute;ltima aparici&oacute;n en la gran pantalla. <em>La fuga de Logan</em> fue dirigida por Michael Anderson e igualmente est&aacute; basada en una novela, en este caso, de los escritores William F. Nolan y George Clayton Johnson (Dial Press 1967)
    </p><p class="article-text">
        En ambas se trata el tema de la sobrepoblaci&oacute;n y los modos y maneras de controlarla por parte de los gobiernos de turno, cuyos m&eacute;todos, en ambos casos, suelen esconder una gran mentira oficial. No obstante, la primera incide mucho m&aacute;s en la indefensi&oacute;n del ser humano y su pr&aacute;cticamente nula capacidad de acci&oacute;n y reacci&oacute;n cuando &eacute;ste debe enfrentarse a los poderes f&aacute;cticos, tan implacables como monstruosos. Para la posteridad queda la imagen de Solomon &ldquo;Sol&rdquo; Roth (Edward G. Robinson) caminando hacia un destino mucho m&aacute;s perturbador y descarnado de lo que el espectador pudiera siquiera pensar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Terrence Settman (Willem Dafoe) y The Young Settman Siblings (Clara Read) en <em>What Happened to Monday</em> © 2020 Nexus Factory, Raffaella Productions, SND Films, Title Media, Umedia and Vendôme Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de Tommy Wirkola parte de la premisa del hijo &uacute;nico por familia -premisa que no es nueva, dado que el gobierno de la Republica Popular de China lo impuso en el pa&iacute;s durante d&eacute;cadas- y lo traslada hasta un futuro no tan lejano, el a&ntilde;o 2043. La variaci&oacute;n estriba en que, entonces, si una madre tiene m&aacute;s de un ni&ntilde;o, &eacute;stos &uacute;ltimos deber&aacute;n ser criopreservados, siguiendo la t&eacute;cnica conocida como Cri&oacute;nica. En este escenario, la hija de Terrence Settman (William Dafoe), Karen, da a luz septillizas y, en contra de los dictados del Child Allocation Bureau, &eacute;ste decide criarlas a todas como si se tratara de una sola ni&ntilde;a, llam&aacute;ndolas como los d&iacute;as de la semana dentro de su casa -no en vano son siete- y como su fallecida madre, en el mundo exterior.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, lo que le ocurra a una sola de ellas, se ver&aacute; reflejado en todas, por muy doloroso o extremo que esto pueda resultar. Sin embargo, cada una de las ni&ntilde;as tendr&aacute; una personalidad y una apariencia externa bien diferenciada, un hecho que le permitir&aacute; a la actriz sueca de padre espa&ntilde;ol, Noomi Rapace, una vez llegada la edad adulta de las siete hermanas, el representar siete caras bien distintas de una misma moneda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nicolette Cayman (Glenn Close) y The Settman Siblings (Noomi Rapace) en <em>What Happened to Monday</em> © 2020 Nexus Factory, Raffaella Productions, SND Films, Title Media, Umedia and Vendôme Pictures.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Otra cosa es que, cada ma&ntilde;ana, y seg&uacute;n el d&iacute;a de la semana, todas pasen por el ritual de ser una sola persona, Karen Settman, la eficiente y diligente empleada en una importante entidad bancaria, por lo menos en su apariencia externa, lo cual les permite seguir manteniendo la misma charada de puertas para afuera. Como es l&oacute;gico pensar, el enga&ntilde;o termina por ser descubierto por unas autoridades que se tomar&aacute;n el asunto de una forma demasiado extrema, y la implacable cacer&iacute;a a la que se ven sometidas ser&aacute; el detonante que les llevar&aacute;, a todas ellas, a conocer qui&eacute;n es qui&eacute;n, lejos del perfecto escenario creado por su abuelo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, en estos fren&eacute;ticos momentos, la pel&iacute;cula se vea inmersa en un juego de &ldquo;mu&ntilde;ecas rusas&rdquo; de carne y hueso, todas entrando y saliendo de escena sin que el espectador pueda llegar a sentir una conexi&oacute;n por ninguna de ellas, pero esta circunstancia es la forma que tiene el director para demostrarle al espectador la precaria inestabilidad emocional a la que est&aacute;n sometidas las siete hermanas, quienes solamente tienen un d&iacute;a a la semana para poder desarrollarse como seres humanos en el mundo real, mientras sufren la opresi&oacute;n de vivir en un espacio reducido los seis d&iacute;as restantes.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el escenario, insano y cruel que tan bien ha reflejado el cine dist&oacute;pico desde hace d&eacute;cadas, y al que parece que estamos abocados a sufrir en un futuro no muy lejano, queda relegado a un segundo plano ante la sucesi&oacute;n de peripecias a las que se ven abocadas las protagonistas con tal de sobrevivir. 
    </p><p class="article-text">
        Lo peor de todo es que lo que hace d&eacute;cadas s&oacute;lo parec&iacute;a una distorsionada y hostil visi&oacute;n del futuro, merced a la literatura y el cine de ciencia ficci&oacute;n dist&oacute;pico que surgi&oacute;, sobre todo, despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, se est&aacute; empezando a confirmar en el mundo actual de una forma realmente alarmante, sin que nadie parezca querer asumirlo, ni siquiera ahora que nuestra sociedad se est&aacute; desmoronando, sin ninguna posibilidad de poder reconstruirla tal y como la conoc&iacute;amos hasta entonces.   
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2017-2020 
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n textos &copy; Elena Santana Guevara, 2018
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>Wind River</em> © 2020 Acacia Filmed Entertainment, Film 44, Savvy Media Holdings and Thunder Road Pictures.<br/><br/><em>Die Hölle</em> © 2020 Allegro Film, The Amazing Film Company and X-Filme Creative Pool. <br/><br/><em>Daylight´s End</em> © 2020 Throttle Films, Indigo Pictures, Carolina Film Works, Underdogg Entertainment, Rough Cut Films and Femmewerks Productions.<br/><br/><em>What Happened to Monday</em> © 2020 Nexus Factory, Raffaella Productions, SND Films, Title Media, Umedia and Vendôme Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/pandemia-festival-genero-night-visions_132_5898435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2020 12:35:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[UNA PANDEMIA Y UN FESTIVAL DE CINE DE GÉNERO: NIGHT VISIONS]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[BRIAN DENNEHY YA NO VOLVERÁ A SONREÍR.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/brian-dennehy-volvera-sonreir_132_5874191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Una vez que David Morrell empezó a escribir su novela</p><p class="subtitle">First Blood</p><p class="subtitle">(1972) tuvo claro que el antagonista para el personaje principal, Rambo -el nombre de John James llegó años después, durante la preproducción cinematográfica- debía estar a la altura de las circunstancias. De ahí que el sheriff Wilfred Teasle sea, además de una persona con una deontología profesional en el desempeño de su trabajo un tanto cuestioanable, todo un veterano de la guerra de Corea, condecorado con la Cruz por Servicio Distinguido (Distinguished Service Cross) -la segunda máxima condecoración del Ejército de los Estados Unidos de América-, entregada por acciones de extraordinario heroísmo contra un enemigo. La única condecoración por encima de ésta es la Medalla de Honor, la que posee Rambo. En el caso de Wilfred Teasle, se le concedió la medalla por sus acciones durante la  cruenta batalla del embalse de Chosin (27 de noviembre-13 de diciembre 1950) y en particular por sus acciones el seis de diciembre del año 1950, tal y como el propio Rambo leerá en el despacho del oficial de policía. Además, por su edad, Wilfred Teasle bien pudiera ser el padre de Rambo, lo que supondría no sólo el consiguiente choque generacional, sino un ejemplo de toda la problemática que se desató en los Estados Unidos de América con motivo de la guerra del Vietnam, entre miembros de una misma familia.</p></div><p class="article-text">
        Tras un largo ir y venir entre distintas productoras, otros tantos directores y una larg&iacute;sima lista de actores, el tr&iacute;o compuesto por Michael Kozoll, William Sackheim y el actor Sylvester Stallone escribieron un gui&oacute;n -del cual se llegaron a desarrollar hasta media docena de borradores distintos- en el que pulieron la historia original y dejaron al personaje del sheriff sin la mayor&iacute;a del bagaje del que le hab&iacute;a dotado el escritor David Morrell en su relato original. En parte, &eacute;sta fue la raz&oacute;n por la que el actor Kirk Douglas, quien deb&iacute;a dar la r&eacute;plica al coronel Samuel &ldquo;Sam&rdquo; Richard Trautman, abandon&oacute; el proyecto, ya que consideraba que el nuevo retrato del sheriff no respetaba el esp&iacute;ritu original de la novela, ni el final desarrollado por el escritor de origen canadiense.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere y dicho todo lo anterior, el personaje de Sheriff William &ldquo;Will&rdquo; Teasle hubiera debido estar mucho m&aacute;s desdibujado en la pantalla de no ser por el carisma y la impronta del actor norteamericano Brian Manion Dennehy, fallecido el pasado d&iacute;a quince de abril.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">John Rambo (Sylvester Stallone) y el Sheriff Will Teasle (Brian Dennehy) en una imagen de la película <em>First Blood</em><br/><br/>© 1982 Anabasis N.V., Cinema '84 and Elcajo Production.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Con los mimbres de los que dispuso el actor, &eacute;ste fue capaz de construir un personaje bastante tridimensional, ambiguo y moralmente cuestionable, quien, sin caerte del todo bien, tampoco detestas, cosa que s&iacute; suele pasar con muchos de los villanos histri&oacute;nicos que beben de los estereotipos al uso, en la gran pantalla. Queda claro que el desmedido del Sheriff tiene experiencia militar -aunque s&oacute;lo sea viendo las paredes de su despacho- y que sus acciones se mueven siguiendo un cierto c&oacute;digo, diametralmente opuesto &eacute;ste al del coronel Samuel Trautman, pero hay uno. Incluso hay momentos en los que Will Teasle trata de entender las razones que mueven a personas como Rambo y al coronel que lo entren&oacute;, razones que, por mucho que quiera, tampoco puede entender, dado que el mundo en el que el Sheriff se cri&oacute;, y los valores sobre los que se sustentaba aquella sociedad, nada tienen que ver con el momento en el que se encuentran ahora.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la ambig&uuml;edad de la que siempre hizo gala el actor cuando interpretaba a personajes como &eacute;stos se sustentaba, en gran medida, en su sonrisa, capaz de lograr que Will Teasle o Cobb, el no menos desmedido y amoral Sheriff de la ciudad de Silverado, te pudieran llegar a caer bien, obviando el tipo de personas que, en realidad, eran. Casi se dir&iacute;a que, mirando dicha sonrisa, te molestaba que el personaje fuera &ldquo;el malo&rdquo; de la pel&iacute;cula o aquel que deb&iacute;a enfrentarse al protagonista &ldquo;bueno&rdquo;... 
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n es cierto que con dicha sonrisa Brian Dennehy dijera que, por encima de todo, &eacute;l era actor de teatro, ganador de dos premios Antoinette Perry Award for Excellence in Broadway Theatre, conocidos como Tony Award -el m&aacute;ximo galard&oacute;n que se concede a un actor teatral en los Estados Unidos de Am&eacute;rica- al mejor actor protagonista, adem&aacute;s de obtener un Laurence Olivier Awards, un premio concedido por la Society of London Theatre, que reconoce el trabajo de un actor teatral que ha trabajado en la capital brit&aacute;nica. Por ello, siempre consider&oacute; que su trabajo en el cine y la televisi&oacute;n estaba en un segundo plano, detr&aacute;s de sus interpretaciones sobre un escenario, por mucho que su val&iacute;a estuviera fuera de toda duda cuando cambiaba las tablas por un plat&oacute; o los exteriores en los que se rodaron cualquiera de las pel&iacute;culas en las que particip&oacute;.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Stourley Kracklite (Brian Dennehy) en una imagen de la película <em>The Belly of an Architect</em> © 1987 Callender Company, Mondial, Tangram Film, Film Four International, British Screen Productions and Hemdale Film Corporation.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Sirva como ejemplo su interpretaci&oacute;n en una pel&iacute;cula tan impresionante, intensa y desasosegante como lo es <em>The Belly of an Architect</em> (Peter Greenaway, 1987). Seg&uacute;n el propio actor, &eacute;sta fue su mejor actuaci&oacute;n y hay que a&ntilde;adir que la simbiosis entre el actor protagonista y el escenario en el que &eacute;ste se mueve es total. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s hay trabajos que se siguen considerando &ldquo;menores&rdquo;, tales como <em>F/X: Murder by Illusion</em> (Robert Mandel,1986); <em>F/X2: The Deadly Art of Illusion</em> (Richard Franklin,1991) -ambas junto al actor australiano Bryan Brown-; y su interpretaci&oacute;n del alien&iacute;gena antareano Walter, en la pel&iacute;cula <em>Cocoon</em> (Ron Howard, 1985). &Eacute;stas son menores, si se las compara con la mencionada realizaci&oacute;n del director brit&aacute;nico Peter Greenaway. Sin embargo, en todas ellas, Brian Dennehy supo brillar con luz propia y dejarnos un muy buen sabor de boca cuando lo ve&iacute;amos actuar en la gran pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Dicho todo esto, hay una pel&iacute;cula en la que la capacidad de combinar la ambig&uuml;edad anteriormente comentada junto con la lucidez para ver m&aacute;s all&aacute; de las apariencias puso sobre la mesa la enorme solidez interpretativa del actor.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>Best Seller</em> © 1987 Hemdale Film Corporation.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Best Seller</em> (John Flynn, 1987) titulada, originalmente <em>Hard Cover</em>, junt&oacute; al actor con James Wood, otro de los grandes int&eacute;rpretes contempor&aacute;neos. En este caso, su personaje, el teniente de polic&iacute;a y aclamado escritor Dennis Meechum, unir&aacute; fuerza con un despiadado asesino llamado Cleve, antiguo brazo ejecutor tras el &eacute;xito y la expansi&oacute;n de una empresa llamada Kappa International. Cleve quiere que el autor escriba sobre los verdaderos or&iacute;genes de los que fueron sus jefes, pero el polic&iacute;a desconf&iacute;a del rigor y de la palabra de alguien a quien &eacute;l considera es un engendro que deber&iacute;a estar pudri&eacute;ndose en la celda de una c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco y sorteando mil y un inconvenientes, ambos no solamente se entender&aacute;n, sino que llegar&aacute;n a respetarse, por mucho que sus motivaciones sean tan distintas como las de Will Teasle y Samuel Trautman. Adem&aacute;s, la narraci&oacute;n va ganando enteros hasta llegar al desenlace final, de &eacute;sos que no se olvidan, tanto por su intensidad, como por el mensaje con el que termina el discurso narrativo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Best Seller</em> fue una de esas pel&iacute;culas que la gente no quiso ir a ver al cine y que, despu&eacute;s, merced al mercado del videoclub y de la televisi&oacute;n gan&oacute; una cierta notoriedad que, en realidad, ya debi&oacute; tener cuando lleg&oacute; a las pantallas en el a&ntilde;o 1987. En ella, el actor ofreci&oacute; su mejor cara, con esa sonrisa que tanto encandil&oacute; a los espectadores, y tambi&eacute;n esa atractiva ambig&uuml;edad con la que sorprendi&oacute; a propios y extra&ntilde;os cuando <em>First Blood</em> y <em>Silverado</em> se estrenaron en los cines de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo espero que, llegado el momento final de su existencia terrenal, la nave antareana que lo dej&oacute; en el este mundo, se lo llevara de vuelta a un lugar donde poder seguir deleitando a todos aquellos seres que, a buen seguro, disfrutar&aacute;n con la enorme impronta y con el talento de Brian Manion Dennehy.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/brian-dennehy-volvera-sonreir_132_5874191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2020 11:08:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[BRIAN DENNEHY YA NO VOLVERÁ A SONREÍR.]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LA IMPORTANCIA DE UN ARCHIVO COMO EL QUE POSEE ANDRÉS PADRÓN]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/importancia-archivo-posee-andres-padron_132_2259826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Imagino que, si hubiera escogido otro trabajo, no estaría pulsando las teclas de mi ordenador para escribir estas palabras, en estos mismos instantes.</p><p class="subtitle">Si mi trabajo fuera otro, es muy probable que mi valoración de las cosas fuera distinta, aunque el trabajo que se escoja no debería ser ápice,, ni cortapisa para reconocer la validez de una propuesta, independientemente del área en la que ésta se desarrolle. Es más, la formación y la experiencia que atesoran las personas deberían de preservarlas de caer en los estereotipos facilones, las descalificaciones banales y todas esas envidias torticeras y retorcidas que impiden que lo que debería ser convenientemente considerado termine siendo relegado al olvido más absoluto.</p></div><p class="article-text">
        De igual forma, la visi&oacute;n del mundo y de toda su historia no se puede limitar a la definici&oacute;n que ofrece la pantalla de un ordenador y/o a el espacio que ofrece cualquiera de las actuales redes sociales, las cuales m&aacute;s que propagar informaci&oacute;n, la vomitan, convenientemente troceada y, por qu&eacute; no decirlo, alterada y/o censurada por la misma fuente que la emiti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mucho antes que todo eso hab&iacute;a otros canales igualmente v&aacute;lidos, mucho m&aacute;s s&oacute;lidos y, sobre todo, donde el mensaje se basaba en un instante congelado, pero que buscaba, casi dir&iacute;a que persegu&iacute;a un sentido de la est&eacute;tica que ninguna de las herramientas actuales podr&iacute;a lograr hoy en d&iacute;a, por mucho que quienes cocinan las campa&ntilde;as publicitarias se empe&ntilde;en en divulgar.  
    </p><p class="article-text">
        Hay momentos, demasiados, deber&iacute;a a&ntilde;adir que resulta del todo insultante comprobar la banalidad de nuestra sociedad cuando se alaba y/o idolatra una instant&aacute;nea del famoso y/o del &ldquo;Social Media Influencer&rdquo; de turno, fotograf&iacute;as, todas ellas, carente del m&aacute;s m&iacute;nimo sentido est&eacute;tico y art&iacute;stico cuando, d&eacute;cadas antes, hay millares de ejemplos much&iacute;simos m&aacute;s v&aacute;lidos. Adem&aacute;s, a &eacute;stos &uacute;ltimos, el tiempo ha terminado por reivindicarlos frente a lo que luego har&aacute; con aquellos nacidos de una inmediatez carente de cualquier sentimiento de permanencia en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por todo lo anteriormente dicho, y por la descomunal ignorancia que sigue marcando buena parte del tempo de nuestra sociedad, el mismo y te&oacute;rico concepto del archivo resulta tan innecesario y banal, frente a la imperiosa necesidad, por ejemplo, de tener millares de lugares donde socializar, desfogar las bajas pasiones y/o ahogar las penas entre el devenir de los vapores et&iacute;licos surgidos del garraf&oacute;n &ldquo;gran reserva&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que en un archivo se atesore la historia, una historia y/o muchas historias, las cuales deber&iacute;an servir de gu&iacute;a para que, quienes entren dentro de sus dominios, entiendan el significado de todo lo que all&iacute; se atesora.  Hoy en d&iacute;a, cada vez son menos lo que entienden que sin tener en cuenta la HISTORIA, con may&uacute;sculas o con min&uacute;sculas, el ser humano est&aacute; condenado a volver a cometer, una y otra vez, los mismos errores del pasado m&aacute;s inmediato. Y si de algo te salva un archivo es de la ignorancia, independientemente de que sea un libro, un documento escrito y/o sonoro o una fotograf&iacute;a la que te ense&ntilde;e lo que pas&oacute;, de verdad, y luego tu puedas actuar en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera aquellos que dicen defender los valores fundacionales de nuestras sociedades son capaces de darse cuenta del valor intr&iacute;nseco de un archivo, ni de las personas que han logrado atesorarlos, m&aacute;s all&aacute; de los discursos protocolarios cuando se procede a la inauguraci&oacute;n de un determinado espacio, el cual se ha renovado por una cuesti&oacute;n de cuota electoral que no, por una necesidad para con la sociedad en la que se vive.
    </p><p class="article-text">
        De otro modo, hace d&eacute;cadas que el esfuerzo, la dedicaci&oacute;n y el legado de Andr&eacute;s Padr&oacute;n Morales deber&iacute;a haber sido recompensado con algo m&aacute;s que con promesas escritas en el mismo papel que, luego, se tira por el inodoro y del que nunca m&aacute;s se vuelve a saber. Promesas que nunca han tenido en cuenta que Andr&eacute;s nunca ha sido un coleccionista al uso, sino una persona con un sentido de la historia, en este caso, cinematogr&aacute;fica, que le llev&oacute; a entender que su pasi&oacute;n podr&iacute;a servir para algo m&aacute;s que para llenar miles de carpetas con instant&aacute;neas de la historia del s&eacute;ptimo arte.
    </p><p class="article-text">
        Un sentido de la historia que, en mi caso particular, me ha ayudado a entender la historia del cine y, con el tiempo, a poder llevar a cabo mi trabajo sin tener que recurrir a la desmesurada especulaci&oacute;n con la que determinados organigramas empresariales y/o particulares condicionan el trabajo ajeno, sin que tan siquiera lo que ofrecen tenga la calidad requerida. S&eacute; que estamos en una sociedad &ldquo;de mercado&rdquo;, donde TODO se compra y se vende, pero, por lo menos, estar&iacute;a bien que se cuidaran unos est&aacute;ndares de calidad que, hoy en d&iacute;a, raramente se ven.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Andr&eacute;s, quien tambi&eacute;n conoce y cultiva el arte de la fotograf&iacute;a, es distinto. Su criterio es mucho m&aacute;s exigente que los mercachifles de tres al cuarto anteriormente citados y, por eso, cuando hablas con &eacute;l sobre un determinado tema, el material resultante sobrepasa unas expectativas que los dem&aacute;s ni siquiera se plantean cuando especulan con los precios que solicitan por su mercader&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Puede que sean los mismos profesionales lo que hayan olvidado lo que es la calidad frente a la inmediatez, tal y como le sucede al indocumentado que se encarga de desmontar la cabecera editorial donde trabaja Walter Mitty, quien ni tan siquiera sabe nada de las historias de aquella publicaci&oacute;n, frente a la filosof&iacute;a de un profesional como el responsable del archivo fotogr&aacute;fico de dicha revista en cuesti&oacute;n y la del fot&oacute;grafo Sean O'Connell, aquel que le dedica la portada del &uacute;ltimo n&uacute;mero al trabajo, la profesionalidad y a la total entrega de Walter Mitty.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; s&eacute; es que en un mundo un poco m&aacute;s racional -solamente un poco, no se vayan a creer que pido mucho- el Archivo Cinematogr&aacute;fico que Andr&eacute;s Padr&oacute;n Morales posee deber&iacute;a reposar desde hace ya tiempo en un espacio donde tanto los profesionales como aquellas personas con querencia para con la historia del s&eacute;ptimo arte pudi&eacute;ramos encontrar aquella instant&aacute;nea perfecta con la que acompa&ntilde;ar nuestro trabajo, colocar para adornar el lugar de residencia o, simplemente, admirar por un momento sin la imperiosa necesidad de estar conectado a ning&uacute;n dispositivo.
    </p><p class="article-text">
        Ya est&aacute; bien de falsas promesas oficiales y de todos aquellos que antes, y ahora, creen tener la soluci&oacute;n al problema, pero siguen sin decir nada de provecho. Por mucho que pueda sorprender, un archivo como el suyo no s&oacute;lo es una magn&iacute;fica herramienta de trabajo, documentaci&oacute;n y consulta, sino un bien para la sociedad en la que &eacute;ste se encuentre y, adem&aacute;s, todo sea dicho, un valor a&ntilde;adido para quienes se desplacen hasta dicho lugar. Bueno ser&iacute;a que quienes se pasan la vida reinventando estructuras para luego remendar las ya existentes se dieran cuenta que el sol y la playa no deber&iacute;an ser los &uacute;nicos cimientos sobre los que sustentar el atractivo de una comunidad, algo que tambi&eacute;n se puede extrapolar a muchos otros lugares del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Un archivo atesora el paso del tiempo, con sus modos, sus maneras y todo aquello que fuera capital en el momento en el que se recogi&oacute; dicho material. Y dejando a un lado la catadura moral -o la falta de ella- de quienes promulgaron el eslogan &ldquo;M&aacute;s estrellas que en el firmamento&rdquo; el material que ha ido reuniendo Andr&eacute;s a lo largo de todas estas d&eacute;cadas rivaliza, y con mucho, con el contenido de dicho eslogan, a unos niveles que dudo mucho que ustedes se puedan llegar, siquiera, a imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Y no se enga&ntilde;en pensando que me mueve un sentimiento de amistad, ni nada por el estilo. La verdad, poco me importa lo que puedan llegar a pensar los dem&aacute;s de mi forma de entender la vida. Lo que s&iacute; tengo muy presente es todo lo que he vivido durante estos &uacute;ltimos treinta y cinco a&ntilde;os y la sarta de barbaridades, mentiras, sandeces y malos modos que Andr&eacute;s ha debido sufrir a costa de su archivo, en vez de lograr un reconocimiento que parece estarle vetado por el mero hecho de ser quien es.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, mis palabras poco podr&aacute;n cambiar lo que ocurre, y menos, con la situaci&oacute;n en la que estamos inmersos y lo que vendr&aacute; despu&eacute;s, igual o peor que la pandemia actual, de eso pueden estar seguros. No obstante, todo esto no me impide expresar en voz alta y sin ninguna cortapisa lo que he vivido y reconocer que ni tendr&iacute;a los conocimientos de fotograf&iacute;a, ni del s&eacute;ptimo arte que tengo de no haber conocido a Andr&eacute;s. Es m&aacute;s,   tampoco hubiese podido realizar mi trabajo como comisario de exposici&oacute;n, escritor y ponente de conferencias sin contar con el incondicional apoyo de sus conocimientos, su material y, sobre todo, su amistad.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo siento no haber podido hacer m&aacute;s de lo que he hecho, pero tengan claro que pienso seguir apoy&aacute;ndolo y tratando de que, antes o despu&eacute;s, aquello de lo que se le ha privado le sea reconocido, por mucho que haya quienes piensen que un archivo, el suyo o cualquier otro, siga siendo una cuesti&oacute;n balad&iacute; y no un pilar sobre el que se deber&iacute;a sustentar buena parte del conocimiento y la cultura.
    </p><p class="article-text">
         &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <em>The </em><em>s</em><em>ecret life of Water Mitty</em> &copy; 2020 Twentieth Century Fox, TSG Entertainment, Samuel Goldwyn Films and Red Hour Films
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/importancia-archivo-posee-andres-padron_132_2259826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2020 15:59:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LA IMPORTANCIA DE UN ARCHIVO COMO EL QUE POSEE ANDRÉS PADRÓN]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[YA MERECIAN LA PENA CUANDO SE ESTRENARON, POR SI NO SE HABIAN DADO CUENTA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/merecian-pena-estrenaron-dado-cuenta_132_1224121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según las crónicas de nuestra historia, le debemos al poeta británico Alexander Pope (1688-1744) el siguiente enunciado:</p><p class="subtitle">errar es humano, perdonar es divino y rectificar es de sabios</p><p class="subtitle">. La última parte de dicha frase se debería completar añadiendo a la voluntad de “querer rectificar”, la idea de hacerlo a tiempo; es decir, en el momento oportuno. De otro modo, si la rectificación se hace a “destiempo”, no se puede evitar, ni interrumpir el daño ya producido o que se esté produciendo.</p><p class="subtitle">En nuestro país se suele recurrir al oportuno y torticero recurso que viene a decir:</p><p class="subtitle">más vale tarde que nunca</p><p class="subtitle">argumentando que siempre es mejor una actitud de esas características que la inacción total. No obstante, hay situaciones en donde la única solución válida y plausible es la que obliga a la persona, a la institución o al colectivo a rectificar de una forma rápida, contundente y eficaz.</p><p class="subtitle">Todo esto último, sobre todo en lo relativo a querer rectificar de manera contundente y eficaz -rápido ya es imposible- es lo que está sucediendo luego del debut de una plataforma digital, la cual está dando mucho, muchísimo que hablar mientras el mundo parece estar desmoronándose a su alrededor.</p></div><p class="article-text">
        Parece como si, de un d&iacute;a para otro, lo que hab&iacute;a sido ignorado, denostado, criticado y/o vilipendiado haya logrado, por el arte del mundo digital del siglo XXI, un estatus que parec&iacute;a reservado para quienes jugaban en las ligas mayores del mundo del entretenimiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 1982 Walt Disney Productions and Bavaria Film<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Ahora, todas aquellas producciones que formaron parte de la d&eacute;cada oscura e innombrable de lo que hoy se conoce solamente como Disney, entre finales de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os setenta y principios de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa del pasado siglo XX, se han convertido en &ldquo;joyas que deben ser rescatadas, descubiertas y/o reivindicadas&rdquo;. Eso s&iacute;, de todo lo dicho y hecho hasta entonces, tabula rasa y aqu&iacute; no ha pasado nada.
    </p><p class="article-text">
        Debe ser cosa de la edad -sobre todo, porque vi esas &ldquo;joyas&rdquo; en el momento de su estreno- pero no me he olvidado de ellas, ni tampoco he perdido la oportunidad de reivindicarlas sin necesidad de tener que esperar a la llegada de la plataforma de las plataformas digitales, ni nada por el estilo. Adem&aacute;s, buena parte de las pel&iacute;culas que ahora se postulan con el manoseado estatus de &ldquo;culto&rdquo; fracasaron y fueron ignoradas por la misma empresa que la llev&oacute; hasta la gran pantalla, sin necesidad de que la ignorancia del respetable p&uacute;blico pusiera, en todo ello, su granito de arena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">V.I.N.CENT (Vital Information Necessary CENTralized)<br/><br/>© 1979 Walt Disney Productions<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Otra cosa que me sorprende, en especial por la absoluta falta de perspectiva hist&oacute;rica, es olvidar los recursos a lo que debi&oacute; recurrir Walt Disney para tratar de cambiar la forma en la que el p&uacute;blico interpretaba lo que produc&iacute;a. Un perfecto ejemplo de todo esto es la forma en la que el p&uacute;blico malinterpret&oacute; una pel&iacute;cula tan v&aacute;lida como <em>The Black Hole</em> (1979) pensando que, al ser una pel&iacute;cula de Walt Disney, era, por definici&oacute;n, &ldquo;una pel&iacute;cula para ni&ntilde;os&rdquo;. Antes que la pel&iacute;cula de Gary Nelson, ya se hab&iacute;an estrenado <em>Silent Running</em> (1972) y <em>Dark Star</em> (1974) pero, claro est&aacute;, en ninguna de ellas estaba la implicada la compa&ntilde;&iacute;a del rat&oacute;n Mickey. 1
    </p><p class="article-text">
        Por a&ntilde;adidura, ser&iacute;a buena recordar que los robots en el cine de ciencia ficci&oacute;n son anteriores al tandem C-3PO y R2-D2, por si alguien lo hab&iacute;a olvidado, y V.I.N.CENT. es genial, se mire por donde se mire.
    </p><p class="article-text">
        Tres cuarto de lo mismo se podr&iacute;a decir de la pel&iacute;cula de animaci&oacute;n <em>The Black Cauldron</em> (1985) la cual NO era para ni&ntilde;os, o <em>The Rocketeer. </em>En lo que respecta a esta &uacute;ltima, Walt Disney era la compa&ntilde;&iacute;a menos id&oacute;nea para llevar la historia gr&aacute;fica original a la gran pantalla, salvo que lo hubiera hecho bajo el paraguas del sello Touchstone, de forma integral y sin tener que adaptarse a la visi&oacute;n que la casa matriz quer&iacute;a darle a la historia original. 2
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 1991 Walt Disney Pictures, Touchstone Pictures,<br/><br/>Silver Screen Partners IV, Gordon Company and Dark Horse Entertainment<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        S&iacute;, Touchstone Pictures fue quien sac&oacute; a Walt Disney del atolladero, dado que no s&oacute;lo se pod&iacute;an contar cosas que Walt Disney NUNCA contar&iacute;a, sino que nadie identificaba la productora -al igual que luego pas&oacute; con Hollywood Pictures- con la particular visi&oacute;n del mundo creada por Walt Disney d&eacute;cadas antes.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me hace cierta gracia que se analicen pel&iacute;culas de Touchstone seg&uacute;n los par&aacute;metros de la Disney actual cuando resulta dif&iacute;cil, por no decir imposible, hacerlo. Es m&aacute;s, ahora hay quien se escandaliza con la &ldquo;censura&rdquo; que ha sufrido la pel&iacute;cula <em>Splash</em> (1984). Yo, en cambio, voy un paso m&aacute;s all&aacute; y me planteo c&oacute;mo siguen estando presentes las salidas de tono del gran John Candy y el no menos genial Eugene Levy en esa misma pel&iacute;cula...
    </p><p class="article-text">
        Touchstone es todo lo que nunca hab&iacute;a hecho Walt Disney desde que empez&oacute; a producir pel&iacute;culas para el cine y la televisi&oacute;n, de la misma forma que el estudio de animaci&oacute;n TAMPOCO hubiera trabajado en el proyecto <em>Beauty and the Beast</em> (1991) de no ser por la situaci&oacute;n econ&oacute;mica en la que se encontraba. Y gracias a la osad&iacute;a de quienes fueron capaces de ampliar la estrechez de miras de la empresa matriz, Walt Disney Studios logr&oacute; remontar la situaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 1988 All Girl Productions, Silver Screen Partners IV, Touchstone Pictures<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Sea como fuere, tengo asumido que estamos en la antesala de un periodo de aceptaci&oacute;n y/o reivindicaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de muchas de aquellas pel&iacute;culas que pasaron por los cines con MUCHA pena y ninguna gloria. Y dado que yo ya estaba dentro de este negocio -y haciendo algo m&aacute;s que soltando barbaridades luego de haber visto tan solo veinte minutos de una pel&iacute;cula de dos horas, que los hay que hacen y hac&iacute;an eso- a&ntilde;ado unos cuantos t&iacute;tulos por aquello de no recorrer los mismos lugares comunes que personas como yo recorrieron, d&eacute;cadas atr&aacute;s, sin necesidad de que nadie nos pre-cocinara el men&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        La lista es la siguiente: <em>Dragonslayer</em> (1981); <em>Night Crossing</em> (1982); <em>Ruthless People</em> (1986); <em>Down and Out in Beverly Hills</em> (1986); <em>The Great Mouse Detective</em> (1986); <em>Adventures in Babysitting</em> (1987); <em>D.O.A</em>. (1988); <em>Beaches </em>(1988); <em>An Innocent Ma</em>n (1989); y <em>Dick Tracy</em> (1990).
    </p><p class="article-text">
        Esta claro que la lista es mucho m&aacute;s larga, pero sumen todas estas pel&iacute;culas a las que se est&aacute;n comentando en los medios durante los &uacute;ltimos d&iacute;as y tienen para entretenerse. Eso, hasta que alguien vuelva a descubrir otra nueva tanda de &ldquo;joyas que AHORA deben ser tomadas en consideraci&oacute;n&rdquo; , algo que, a buen seguro, no tardar&aacute; en ocurrir.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020
    </p><p class="article-text">
        <em>Night Crossing</em> &copy; 1982 Walt Disney Productions and Bavaria Film.
    </p><p class="article-text">
        V.I.N.CENT <em> </em>&copy; 1979 Walt Disney Productions.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Black Hole </em>&copy; 1979 Walt Disney Productions.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Rocketeer</em> &copy; 1991 Walt Disney Pictures, Touchstone Pictures, Silver Screen Partners IV, Gordon Company and Dark Horse Entertainment.
    </p><p class="article-text">
        <em>Beaches</em> &copy; 1988 All Girl Productions, Silver Screen Partners IV, Touchstone Pictures.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2020 Disney. All rights reserved.
    </p><p class="article-text">
        Notas:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">1-Para conocer más detalles sobre la producción y dirección de la película <em>The Black Hole</em>, por favor, consulten la siguiente bibliografía: <em>Special coverage of The Black Hole</em>. (1980, January). American Cinematographer, 61(1).</blockquote>
    </figure><div class="list">
                    <ul>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">2-Quien esté interesado en saber la opinión del creador del personaje gráfico <em>The Rocketeer</em>, Dave Stevens, sobre cómo fue el accidentado proyecto cinematográfico, le recomiendo que se lea el siguiente libro:  Stevens, D., Fenner, C., Steranko, J., Fenner, A., &amp; Stout, W. (2008). <em>Brush with Passion: The Art &amp; Life of Dave Stevens</em>(1st ed.). Nevada, CA: Underwood Books.</blockquote>
    </figure><div class="list">
                    <ul>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"> <br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/merecian-pena-estrenaron-dado-cuenta_132_1224121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2020 10:55:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[YA MERECIAN LA PENA CUANDO SE ESTRENARON, POR SI NO SE HABIAN DADO CUENTA]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ONWARD]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/onward_132_1002259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por dónde empiezo? Si les digo que esta historia tiene que ver con la magia y su ausencia en el mundo en el que todo se desarrolla, muchos pensarán que se trata de una narración con toques fantásticos y ya está.</p><p class="subtitle">Si, por el contrario, les digo que los protagonistas son elfos de orejas puntiagudas y todo eso, con un dragón de mascota, pues que quien escribió esta historia era un gran aficionado de la obra de John Ronald Reuel Tolkien… Todos aquellos que no sintonicen con el legado del literato británico, mejor que ni se molesten en saber de qué va todo esto.</p></div><p class="article-text">
        Sin embargo, la realidad, &eacute;sa que tantos desean ocultar a toda costa, nos tiene preparada una sorpresa, porque esta historia tiene que ver con la magia, en un mundo lleno de seres m&aacute;gicos que un d&iacute;a decidieron ser tan sosos y predecibles como los seres humanos y, por ello, tuvieron que enfrentarse a los problemas cotidianos, sin poder recurrir a ning&uacute;n tipo de conjuro, encantamiento, talism&aacute;n o varita m&aacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Ian y Barley Lightfoot son dos hermanos muy distintos en la superficie, pero igualmente condicionados por la prematura muerte de su padre. La &uacute;nica salvedad es que Barley s&iacute; pudo conocer a su padre mientras que Ian no, al ser demasiado peque&ntilde;o cuando falleci&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Ian Lightfoot (con la voz del actorTom Holland) y Barley Lightfoot (con la voz del actor Chris Pratt) en una imagen de la película Onward © 2020 Walt Disney Pictures and Pixar Animation Studios.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Cierto es que su madre, Laurel, siempre ha tratado de suplir la ausencia de la figura paterna y, por a&ntilde;adidura, la llegada en escena del oficial Colt Bronco, un aguerrido centauro defensor de la ley y el orden, contribuy&oacute;, en cierta forma, a compensar dicha p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos elementos y la mente intr&eacute;pida del hermano mayor, amante de los mitos y las leyendas y que cabalga a lomos de una furgoneta llamada Ginebra, terminar&aacute;n por ser de capital importancia cuando, llegado el d&eacute;cimo sexto cumplea&ntilde;os de Ian, su madre le entregue, a &eacute;l y a su hermano, un regalo dejado por el padre para ese mismo momento. Al abrirlo, descubrir&aacute;n un antiguo artefacto que, sin casi tiempo para poder asimilarlo, los catapultar&aacute; hasta la aventura de sus vidas y a descubrir no s&oacute;lo que la magia sigue existiendo, sino que la vida es algo m&aacute;s que la suma de esas imposiciones que nos vamos colocando nosotros mismos y que, un d&iacute;a, ni siquiera nos dejan respirar.
    </p><p class="article-text">
        Por a&ntilde;adidura, el viaje inici&aacute;tico de los dos hermanos terminar&aacute; por transformar la vida de quienes se crucen en su camino, de la misma forma que aquellos caballeros medievales que buscaban el grial, mientras la dama del lago les ofrec&iacute;a una espada m&aacute;gica para unificar un reino.
    </p><p class="article-text">
        <em>Onward</em> (Dan Scanlon, 2020) NO es lo que pudiera parecer, tras ver las primeras secuencias. Su historia, escrita por Jason Headley, Keith Bunin y el mismo director de la pel&iacute;cula es tremendamente adulta en lo que en se cuenta y en c&oacute;mo lo cuenta. Por eso, y salvo por algunos momentos estelares como los protagonizados por la mitol&oacute;gica y quim&eacute;rica Mant&iacute;cora, toda la narraci&oacute;n est&aacute; fuertemente anclada en la enorme complejidad que rodea las relaciones humanas, especialmente las que involucran a los padres con sus hijos y a &eacute;stos entre s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Es en todas esas secuencias donde los dos hermanos tratan de intercambiar los pocos recuerdos que a&uacute;n permanecen impresos en la memoria del mayor de los dos, donde reside la enorme validez de una pel&iacute;cula que te hace olvidar que lo que est&aacute;s viendo sea animaci&oacute;n y no, acci&oacute;n real.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Walt Disney Pictures and Pixar Animation Studios.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Tampoco quiero que me interpreten mal. En <em>Onward</em> hay espacio para m&aacute;s cosas, pero lo cierto es que, hasta el sacrificio de Ginebra, es digno de la mayor de las epopeyas jam&aacute;s contadas y no deja concesiones a la galer&iacute;a. Puede que, en esos peque&ntilde;os detalles, exportados de los mitos y las leyendas del pasado, sea donde resida la verdadera magia de una pel&iacute;cula que solamente un estudio como Pixar es capaz de llevar a cabo, independientemente de quien dependa.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, quienes sigan pensando que la animaci&oacute;n no es una cosa de adultos, mejor se buscan un psicoanalista que les cobre poco y que, de paso, les ense&ntilde;e que no se puede vivir en una sociedad como la nuestra sin ser capaz de evolucionar, por duro que pueda parecer.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020.<br/><br/>© 2020 Walt Disney Pictures and Pixar Animation Studios.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/onward_132_1002259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2020 10:35:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[ONWARD]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DESMONTANDO LA FALTA DE DEONTOLOGIA PROFESIONAL DE NUESTRA SOCIEDAD: RICHARD JEWELL]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/desmontando-deontologia-profesional-sociedad-richard_132_1002713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos inmersos en una sociedad que se forja a golpe de titular, de Twitt, de post en las redes sociales, de fotos en el mundo digital... Poco importan ya las historias que pueda haber detrás cuando, en el mismo segundo, se “cuelgan” un sinfín de vídeos, de imágenes, de frases rimbombantes carentes, éstas, de todo contenido, salvo aquél que busca provocar el desenfreno de los instintos más primigenios.</p><p class="subtitle">Y quien piense que todo esto es nuevo a buen seguro ignora que tal desmadre empezó a finales del siglo XIX, de la mano de seres tan moralmente cuestionables como lo fuera William Randolph Hearst Sr., y su ambarina forma de presentar las noticias. Para el magnate, editor y político norteamericano, cuanto más llamativa, sensacionalista y chabacana pudiera ser una noticia, mejor para las rotativas de sus diarios, incasables vehículos de trasmisión del periodismo escatológico acuñado por el personaje en cuestión.</p><p class="subtitle">Está claro que William Randolph Hearst Sr. no era el único que entendía el periodismo más como una herramienta para lograr una notoriedad -que, luego, le aupara, por ejemplo, hasta el despacho oval de la Casa Blanca- que como un servicio público, pero pocos han llevado el sensacionalismo hasta las cotas de desvergüenza mostrada por quien sirviera de inspiración al gran Orson Wells para crear al personaje central de su película</p><p class="subtitle">Citizen Kane</p><p class="subtitle">(1941), Charles Foster Kane.</p></div><p class="article-text">
        Ignoro si todos aquellos que se vieron involucrados en un suceso tan deplorable, moralmente cuestionable y &eacute;ticamente censurable como lo fueron los hechos que rodearon a las FALSAS ACUSACIONES a las que debi&oacute; hacer frente Richard Allensworth Jewell (1962-2007) tras los sucesos del 27 de julio del a&ntilde;o 1996, conoc&iacute;an la figura y las acciones del magnate period&iacute;stico, pero, de una forma o de otra, todos los implicados en el caso le rindieron un m&aacute;s que merecido homenaje al creador del &ldquo; yellow kid journalism&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Paul Walter Hauser (Richard Jewell); Sam Rockwell (Watson Bryant) y el director Clint Eastwood en una pause del rodaje de la película Richard Jewell © 2020 Appian Way, Misher Films, 75 Year Plan Productions and The Malpaso Company. Photo by Claire Folger.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Richard Jewell se convirti&oacute;, con el paso del tiempo, en un ep&iacute;tome de los que significa una acusaci&oacute;n falsa y de las consecuencias que rodean las acciones que ignoran el c&oacute;digo deontol&oacute;gico que han prometido respetar cuando desempe&ntilde;an un determinado trabajo, cargo u ocupaci&oacute;n. Salvo por muy gloriosas y honrosas excepciones, una amplia mayor&iacute;a de las personas que se vieron involucradas en el caso, en especial las fuerzas seguridad, con el Bur&oacute; Federal de Investigaci&oacute;n al frente y lo m&aacute;s granado de los medios de comunicaci&oacute;n de masas de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, pisotearon los derechos m&aacute;s elementales del guardia de seguridad que fue capital para que la bomba que estall&oacute; en Centennial Olympic Park no acabara con la vida de m&aacute;s personas. 
    </p><p class="article-text">
        Poco import&oacute; los medios, el procedimiento y el tratamiento dispensado para con quien solamente quer&iacute;a cumplir con su deber y casi pierde la vida en el empe&ntilde;o. Ni siquiera los agentes de FBI asignados al caso supieron y/ o quisieron ver las torticeras mentiras que se escond&iacute;an, por ejemplo, tras las oportunistas declaraciones del director del Piedmont College, justo despu&eacute;s de que Richard Jewell apareciera retratado en los medios, horas despu&eacute;s del atentado, como un h&eacute;roe. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella bomba hab&iacute;a puesto en solfa la seguridad de la naci&oacute;n, justo cuando todos sus habitantes se dispon&iacute;an a disfrutar de la celebraci&oacute;n de los juegos Ol&iacute;mpicos que la ciudad de Atlanta albergaba y cualquier otra consideraci&oacute;n que no fuera la de presentarle a la naci&oacute;n a un culpable resultaba una cuesti&oacute;n balad&iacute;. Por a&ntilde;adidura, Richard Jewell ofrec&iacute;a un cuadro ideal para poder explicar las razones por las que, una persona como &eacute;l, se hab&iacute;a transmutado en un fr&iacute;o y met&oacute;dico asesino, incapaz de medir la vileza de sus actos.
    </p><p class="article-text">
        Su perfil, convenientemente alterado seg&uacute;n iban pasando los d&iacute;as, lo presentaba como un hombre solitario, que viv&iacute;a en casa de su madre, coleccionista de armas y obsesionado con la ley y el orden. Nadie repar&oacute; en su exceso de celo para, precisamente, aplicar la ley -una raz&oacute;n que explica las mentiras vertidas por los responsables del recinto universitario donde Richard Jewell trabaj&oacute;. Ni en su af&aacute;n por seguir las reglas dictadas por las mismas fuerzas del orden que, ahora, lo hostigaban. En aquellos instantes, todo el mundo ten&iacute;a la mirada puesta en el Bur&oacute; Federal de Investigaci&oacute;n y en unos medios que daban la sensaci&oacute;n de saber lo que estaban haciendo. Incluso, los presentadores &ldquo;estrellas&rdquo;, &eacute;sos que alaban y demonizan a un invitado en tan s&oacute;lo treinta minutos, parec&iacute;a que ten&iacute;an todas las respuestas&hellip; Despu&eacute;s qued&oacute; claro lo contrario. El mismo clima de histeria que se desat&oacute; d&eacute;cadas antes con la &ldquo;caza de brujas&rdquo; y las listas negras, empap&oacute; las redacciones, los art&iacute;culos y las tertulias, dentro y fuera del escenario principal del suceso.
    </p><p class="article-text">
        Tuvo que ser un abogado carente del protagonismo que suelen demandar los leguleyos en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, Watson Bryant, quien terminara por demoler toda aquella charada, no sin antes sacarle los colores a buena parte de sus implicados. Ambos personajes se hab&iacute;an conocido una d&eacute;cada atr&aacute;s y, desde el principio, se entendieron y, lo m&aacute;s importante, se respetaron como personas, algo que raramente se consigue en esta vida. De ah&iacute; que cuando, pocas horas despu&eacute;s del estallido de una bomba, alguien le ofreciera al guarda de seguridad la posibilidad de escribir un libro, &eacute;ste llamara al abogado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Sam Rockwell (Watson Bryant); Kathy Bates (Bobi Jewell) y Paul Walter Hauser (Richard Jewell) en una imagen de la película Richard Jewell © 2020 Appian Way, Misher Films, 75 Year Plan Productions and The Malpaso Company. Photo by Claire Folger.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Tampoco s&eacute; si Watson Bryant pudo tan siquiera imaginar la pesadilla en la que estaba a punto de verse inmerso su cliente, pero, con la ley y la Constituci&oacute;n de su pa&iacute;s en la mano, el abogado fue diezmando las mentiras, las insinuaciones y las bravatas de quienes pretend&iacute;an convertir a su cliente en el chivo expiatorio de un sistema que todav&iacute;a tuvo que pasar por un trauma como el del 11 de septiembre del a&ntilde;o 2001 para saber c&oacute;mo funcionaba el mundo en el que viv&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Si por lo menos los supuestos representantes de los medios de comunicaci&oacute;n hubieran seguido las m&aacute;s m&iacute;nimas normas de su profesi&oacute;n -aqu&eacute;llas que, por ejemplo, mandaron al banquillo al presidente de los Estados Unidos de Am&eacute;rica Richard Milhous Nixon, merced al tes&oacute;n y la deontolog&iacute;a profesional de quienes trabajaban en el Washington Post- las cosas hubieran sucedido de manera bien distinta. Visto el suceso con la perspectiva que dan los a&ntilde;os, y sin perder de vista el magn&iacute;fico art&iacute;culo de Marie Brenner <em>American Tragedy: The Ballad of Richard Jewell</em> publicado, &eacute;ste, en la revista Vanity Fair (febrero del a&ntilde;o 1997) queda bastante claro que import&oacute; m&aacute;s el linchamiento social y el zarandear a un personaje con tantas aristas medi&aacute;ticas como era Richard Jewell.
    </p><p class="article-text">
        De haberse comportado de otra manera, todos los implicados, debo a&ntilde;adir, habr&iacute;an sido conscientes de que era imposible para una persona recorrer el espacio f&iacute;sico que hab&iacute;a entre el tel&eacute;fono que, en su momento, s&iacute; que utiliz&oacute; el verdadero culpable y el escenario donde luego deton&oacute; la bomba en el espacio de tiempo que medi&oacute; entre ambos sucesos. Quienes lo hicieron, se dieron cuenta de un hecho que luego todos terminaron por admitir: Richard Jewell NO pudo llamar por tel&eacute;fono y, luego, volver a donde estaba la bomba para esperar hasta que &eacute;sta detonara, dando as&iacute; la sensaci&oacute;n de ser el h&eacute;roe que, en realidad, no era.
    </p><p class="article-text">
        Esto, sumado a esa enfermiza competitividad de los medios por lograr el titular que les ayude a tener que sacar una segunda edici&oacute;n y el af&aacute;n de las distintas agencias gubernamentales por lograr demostrarle a las dem&aacute;s qui&eacute;n es la que manda result&oacute; una combinaci&oacute;n demasiado explosiva, incluso para una sociedad donde todo se centrifuga, trivializa, expone y luego se sustituye por el siguiente argumento de discusi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Appian Way, Misher Films, 75 Year Plan Productions and The Malpaso Company.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Poco importa cu&aacute;les y de qu&eacute; maneras los medios, locales y nacionales, obtuvieron sus fuentes de informaci&oacute;n. Lo que qued&oacute; claro es que no las corroboraron convenientemente y que las fuerzas de seguridad tampoco supieron mantener la boca cerrada cuando de lo que se trataba era de encontrar al verdadero responsable de la tragedia y no a alguien que podr&iacute;a encajar con alguno de los perfiles psicol&oacute;gicos tan del gusto de los investigadores. Es m&aacute;s, en el art&iacute;culo de Marie Brenner, un especialista en la materia llega a comentar que se inventaron perfiles para poderlos adecuar a la personalidad del sospechoso, ante la dificultad de hacerlo seg&uacute;n los est&aacute;ndares existentes hasta el momento&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a en el que, finalmente, Richard Jewell fue exonerado de cualquier tipo de sospecha por parte de los representantes del gobierno de su pa&iacute;s, muchos medios entonaron el &ldquo;mea culpa&rdquo;, hecho que poco sirvi&oacute; para reparar el da&ntilde;o infligido los meses anteriores, cuando fue &ldquo;condenado medi&aacute;ticamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo, despu&eacute;s de todo lo expresado, que la &uacute;ltima pel&iacute;cula dirigida por Clint Eastwood, basada en el mencionado art&iacute;culo de Marie Brenner, no haya sido del agrado del p&uacute;blico norteamericano. Y esto no tiene que ver con las acusaciones que vierte la pel&iacute;cula para con el comportamiento de sus protagonistas, sino porque a nadie le gusta que le digan que lo que ha hecho no est&aacute; bien. As&iacute; de claro.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020<br/><br/>© 2020 Appian Way, Misher Films, 75 Year Plan Productions and The Malpaso Company<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nota:<br/><br/>1- https://archive.vanityfair.com/article/share/1fd2d7ae-10d8-474b-9bf1-d1558af697be<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/desmontando-deontologia-profesional-sociedad-richard_132_1002713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2020 08:03:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[DESMONTANDO LA FALTA DE DEONTOLOGIA PROFESIONAL DE NUESTRA SOCIEDAD: RICHARD JEWELL]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A HIDDEN LIFE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/hidden-life_132_1003295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra Coherencia, en su segunda acepción, significa lo siguiente: (Del lat. Cohaerentia) f. Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan.</p><p class="subtitle">Lo que no añade el diccionario sobre el que se articula nuestra lengua es hasta dónde se puede o se debe llegar para lograr esa coherencia que cada vez menos ambicionan y que, a lo largo de la historia, tan pocos han logrado.</p></div><p class="article-text">
        Franz J&auml;gerst&auml;tter, un an&oacute;nimo agricultor austriaco nacido en el peque&ntilde;o y desconocido pueblo de St. Radegund -situado, &eacute;ste, en el extremo noroeste de Austria, en el a&ntilde;o 1907- fue una de esas pocas personas capaces de vivir y de comportarse seg&uacute;n los dictados de su anal&iacute;tica e independiente mente. En realidad, su vida no hubiera tenido ninguna trascendencia de no ser por el desmedido y destructivo avance de la ideolog&iacute;a nacionalsocialista alemana, la cual acab&oacute; con la capacidad de decidir de su pa&iacute;s, Austria, luego de la invasi&oacute;n y de su posterior anexi&oacute;n (Anschluss) al Reich alem&aacute;n en el a&ntilde;o 1938 del pasado siglo XX. Entonces, lo que hab&iacute;a sido Austria pas&oacute; a llamarse Ostmark.
    </p><p class="article-text">
        La historia nos cuenta que el pac&iacute;fico e insignificante agricultor fue una de las pocas voces cr&iacute;ticas contra los &ldquo;cantos de sirena&rdquo; vertidos por el carism&aacute;tico e iluminado l&iacute;der alem&aacute;n Adolf Hitler, el cual gustaba de organizar multitudinarios encuentros, orquestados bajo su atenta mirada. En aquellos escenarios era donde las masas se dejaban arrastrar por la avasalladora oratoria de los miembros del partido nacionalsocialista alem&aacute;n all&iacute; reunidos, entre los c&aacute;nticos, el hondear de las banderas y el embriagador y torticero perfume de un mundo ideal que solamente se encontraba en las p&aacute;ginas de los libros dedicado a los mitos y las leyendas de la antig&uuml;edad.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Fani Jägerstätter (Valerie Pachner) y Franz Jägerstätter (August Diehl) en una imagen de la película <em>A Hidden Life</em> © 2020 Studio Babelsberg and Fox Searchlight Pictures<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        El propio Franz J&auml;gerst&auml;tter le cont&oacute; a su mujer Franziska &ldquo;Fani&rdquo; que, tras leer un art&iacute;culo dedicado a las Juventudes Hitlerianas -para el campesino austriaco, una de las organizaciones nacionalsocialista que m&aacute;s corromp&iacute;a esp&iacute;ritu de quien militaba en ella- tuvo un sue&ntilde;o en el que vio a un &ldquo;un tren de ensue&ntilde;o&rdquo; con un resplandeciente motor y con unos vagones que parec&iacute;an especialmente atractivos para los ni&ntilde;os y j&oacute;venes que lo ve&iacute;an pasar. En medio de ese sue&ntilde;o, una voz le dijo &ldquo;Ese tren, que parece que es imparable, va directo al infierno&rdquo;. Una vez que despert&oacute; y luego de hablar con su mujer, &eacute;ste entendi&oacute; que aquel tren simbolizaba el brillante r&eacute;gimen nacionalsocialista alem&aacute;n, con todos sus espect&aacute;culos, sus rimbombantes organizaciones y con unos ilusionados miembros montados, &eacute;stos, en ese mismo tren que m&aacute;s tarde los llev&oacute; hasta una muerte segura, tal y como as&iacute; sucedi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuera, su coherencia y su esp&iacute;ritu inquebrantable -rodeado como estaba de una sociedad, unas instituciones y un escenario totalmente adverso y lleno de negros nubarrones en el horizonte- ten&iacute;an perdida la partida de antemano. Ni siquiera los l&iacute;deres de la iglesia cat&oacute;lica a la que &eacute;l pertenec&iacute;a se hab&iacute;an opuesto a los designios del nuevo r&eacute;gimen y muchos de sus responsables no dudaban en utilizar los mismos argumentos que cualquiera de los mandatarios alemanes que ahora gobernaban el pa&iacute;s. Solamente el amor de su esposa, tan inquebrantable como lo pudieran ser sus principios, le ayud&oacute; a soportar todo lo que estaba a punto de sucederle y de una forma que luego permaneci&oacute; imperecedera en la mente de quienes le acompa&ntilde;aron. Y es que, todo aquello que representaba el r&eacute;gimen nacionalsocialista alem&aacute;n empa&ntilde;aba la luz sobre la que se articulaba la vida de Franz J&auml;gerst&auml;tter que, tras la euforia inicial, fue palideciendo hasta desaparecer en el horizonte. En contraposici&oacute;n solamente qued&oacute; la tormenta que ya nunca abandon&oacute; la vida de quien hubiera deseado vivir en otro momento de la historia para vivir y morir, pl&aacute;cida y tranquilamente, en el mismo lugar que lo vio nacer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Franz Jägerstätter (August Diehl) en una imagen de la película <em>A Hidden Life</em> © Photo by Reiner Bajo © 2020 Studio Babelsberg and Fox Searchlight Pictures<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Llegado el momento y cuando la guerra empezaba a mostrar su verdadero rostro -muy distinto de aqu&eacute;l con el que todos se identificaban, tras las primeras y prometedoras victorias con las que comenz&oacute; la contienda- Franz J&auml;gerst&auml;tter entendi&oacute; que, al ser llamado a filas -tras pasar por un servicio militar obligatorio, al que debi&oacute; acudir tras la anexi&oacute;n- ni pod&iacute;a jurar lealtad al F&uuml;hrer Adolf Hitler, ni a su desmedido Tercer Reich. &Eacute;l sab&iacute;a que su actitud no ayudar&iacute;a a cambiar nada y que, lo m&aacute;s normal, es que fuera considerado un s&iacute;ntoma de enajenaci&oacute;n mental de un ser empe&ntilde;ado en ir en contra de lo que pensaba el resto. Dicho esto, la motivaci&oacute;n que serv&iacute;a de base y sustento para su forma de comportarse se resum&iacute;a en la siguiente frase: &ldquo;Si los l&iacute;deres que nos piden su lealtad son malvados, &iquest;qu&eacute; debe hacer uno?
    </p><p class="article-text">
        El drama de Franz J&auml;gerst&auml;tter fue no poder hacer ver a sus contempor&aacute;neos la realidad del mundo tal cual &eacute;ste era en realidad. No, como lo pintaban todos los que antes, entonces y ahora llevan siglos embaucando a las masas para, luego, obtener un beneficio a costa del sufrimiento ajeno. Sus silencios, tal y como pudieron comprobar todos los que le acompa&ntilde;aron a lo largo de su vida y, en especial, los seis meses en los que dur&oacute; su encarcelamiento y hasta el mismo d&iacute;a de su ejecuci&oacute;n, terminaron por ser m&aacute;s elocuentes y demoledores que cualquiera de las frases que pudo pronunciar en su vida.
    </p><p class="article-text">
        Poco import&oacute;, llegado el momento, ni los abusos cometidos mientras se encontraba preso, ni las soflamas de los miembros del tribunal que lo juzg&oacute; y conden&oacute; a muerte el seis de julio del a&ntilde;o 1943. Tampoco sirvieron de nada las reflexiones del abogado defensor asignado a su caso, ni las s&uacute;plicas del sacerdote de St. Radegund, el Padre F&uuml;rthauer, para hacerle entrar en raz&oacute;n y firmar un simple papel que le hubiera salvado la vida. El sacerdote alem&aacute;n que le acompa&ntilde;&oacute; en su ejecuci&oacute;n, el Padre Albert Jochmann, tambi&eacute;n le pregunt&oacute; la raz&oacute;n de su negativa a firmar aquel documento, el cual le hubiera permitido salir de prisi&oacute;n y reincorporarse al ej&eacute;rcito. Estando en la celda de Franz J&auml;gerst&auml;tter se lo se&ntilde;al&oacute;, y &eacute;ste lo ech&oacute; a un lado y dijo: &ldquo;No puedo prestar juramento a favor de un gobierno que est&aacute; librando una guerra injusta&rdquo;.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Franz Jägerstätter (August Diehl) y el Juez Lueben (Bruno Ganz) en una imagen de la película <em>A Hidden Life</em> © 2020 Studio Babelsberg and Fox Searchlight Pictures<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Aqu&eacute;l fue el &uacute;ltimo gesto de un ser absolutamente excepcional, que les demostr&oacute; a sus contempor&aacute;neos que una persona puede vivir y puede morir seg&uacute;n los dictados de su conciencia y no, seg&uacute;n las ideolog&iacute;as, las motivaciones sociales, econ&oacute;micas, familiares e, incluso religiosas, teniendo en cuenta, eso s&iacute;, la profunda y sincera fe del agricultor austriaco. Una fe que hizo que el sacerdote alem&aacute;n que le vio en sus &uacute;ltimos instantes llegara a declarar, a&ntilde;os despu&eacute;s: &ldquo;Fui testigo de la manera tranquila y serena en la que Franz J&auml;gerst&auml;tter camin&oacute; hacia el pat&iacute;bulo. Por todo ello, puedo afirmar con certeza que ese hombre sencillo es el &uacute;nico santo que he conocido en mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mary Ann Evans, poeta y escritora brit&aacute;nica conocida por el seud&oacute;nimo de George Eliot, escribi&oacute; en su novela <em>Middlemarch, A Study of Provincial Life </em>(1871-1872) lo siguiente <em>&hellip;que el bien siga creciendo en el mundo depende en parte de actos no hist&oacute;ricos; y que las cosas no vayan tan mal entre nosotros como podr&iacute;a haber sido se debe en parte a aqu&eacute;llos que vivieron fielmente una vida oculta y descansan en tumbas que nadie visita</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>A Hidden Life</em>,  Vida Oculta en nuestro pa&iacute;s, es el t&iacute;tulo de la &uacute;ltima pel&iacute;cula del guionista y director Terrence Malick, una cinta basada en las cartas reales que intercambiaron la pareja, Franz y Fani J&auml;gerst&auml;tter, mientras el primero estaba en prisi&oacute;n y que representan una suerte de subt&iacute;tulo al gui&oacute;n escrito por el ya veterano director norteamericano. La pel&iacute;cula representa, con su ritmo pausado, su gusto por el paisaje y por una luz que siempre ha sido un protagonista m&aacute;s de sus historias, todo un canto a la libertad, la sencillez y a la coherencia que ha servido de base argumental para estas l&iacute;neas.
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                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Fox Searchlight Pictures, Studio Babelsberg and Elizabeth Bay Productions<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>A Hidden life</em> no es una pel&iacute;cula sencilla por la cantidad de tiempo que hay que invertir sentado en una sala de cine. <em>A</em> <em>Hidden life</em> es una pel&iacute;cula dif&iacute;cil de ver y de asimilar, porque nos pone frente a las incoherencias de una sociedad, la actual, que se deja llevar por charlatanes de tres al cuarto, pol&iacute;ticos de baja estofa y por supuestas &ldquo;personas con influencias y/o influencers&rdquo; que se nutren de la ignorancia ajena para medrar como las r&eacute;moras que se adhieren a los grandes escualos que pululan por las profundidades marinas.
    </p><p class="article-text">
        Franz J&auml;gerst&auml;tter es y representa el polo opuesto a la sociedad global de la estupidez, la inmediatez y el &eacute;xito al alcance del teclado de un ordenador sin pensar en nada m&aacute;s. Su vida y la forma en la que se comport&oacute; contra una amenaza tan letal como la irracionalidad derivada de la llegada al poder del partido nacionalsocialista -que sacudi&oacute; el mundo no hace tantas d&eacute;cadas- deber&iacute;a ser tomada en consideraci&oacute;n ahora que son legi&oacute;n los que pugnan por destruir muchos de los logros obtenidos gracias al sacrifico de personas como &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la pel&iacute;cula de Terrence Malick pone a cada cual en su sitio, en especial a las instituciones de aquellos momentos, tan cobardes y torticeras como las actuales, mientras que es el tiempo y los actos de cada uno los que juzgan a las personas que vivieron junto al agricultor austriaco.
    </p><p class="article-text">
        El resto corre a cuenta de un espectador que debe tratar de entender la psique de una de esas personas que raramente uno podr&aacute; conocer en su vida, pero que, gracias a la envolvente y precisa forma de hacer cine que posee el director norteamericano, puedes llegar a sentir como si realmente lo conocieras.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hubo una cosa en la que el agricultor austriaco estaba equivocado. &Eacute;l pens&oacute; que su muerte pasar&iacute;a completamente desapercibida y que no tendr&iacute;a ning&uacute;n impacto, ni en aquellos momentos, ni despu&eacute;s &iquest;Qui&eacute;n recordar&iacute;a o a qui&eacute;n le importar&iacute;a el gesto en contra del totalitarismo del nacionalsocialismo de un agricultor sin ninguna formaci&oacute;n? Sin lugar a duda, su nombre ser&iacute;a archivado junto con otros muchos miles que fueron juzgados y ejecutados con indiferencia burocr&aacute;tica durante la era nazi&hellip; La historia, luego, nos demostr&oacute; que eso no fue as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Valgan los 174 minutos que dura la pel&iacute;cula de Terrence Malick para desmentir el pensamiento de Franz J&auml;gerst&auml;tter, pero, a su vez, para reivindicar su vida y todo lo que los dem&aacute;s podemos aprender de ella, entonces y ahora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020<br/><br/>© 2020 Fox Searchlight Pictures, Studio Babelsberg and Elizabeth Bay Productions<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/hidden-life_132_1003295.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2020 12:45:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[A HIDDEN LIFE]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[AMANECE Y ES MUCHO]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/amanece_132_1003314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Amaneció ya?</p><p class="subtitle">No, todavía es muy temprano. Mejor vuélvete a dormir.</p><p class="subtitle">¿Crees que hoy lo hará?</p><p class="subtitle">¡Buena pregunta!</p></div><p class="article-text">
        Ignoro a qu&eacute; hora leer&aacute;n estas l&iacute;neas, si es que lo hacen, por su cuenta y riesgo, pero, en mi caso, el astro rey a&uacute;n no ha salido y, como persona que proviene de un lugar tan surrealista como lo puede ser nuestro pa&iacute;s, siempre me hago la misma pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Claro que, en esos momentos de zozobra existencial -que uno tambi&eacute;n los tiene, no se vayan a creer- tiendo a recurrir a las ense&ntilde;anzas de los habitantes de aquel pueblo en la sierra de Albacete al que lleg&oacute; un ingeniero espa&ntilde;ol, a lomos de su motocicleta con sidecar y con su padre, de copiloto.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>- &iquest;Y ustedes dos qu&eacute; hacen aqu&iacute;?</em></li>
                                    <li><em>- Estamos invadiendo su pueblo.</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Les aviso que, si yo fuera hasta aquel remoto lugar, mis intenciones ser&iacute;an menos belicosas, porque tal y como est&aacute;n las cosas, y con un mundo lleno de tarados, nunca se sabe c&oacute;mo puede acabar todo.
    </p><p class="article-text">
        Una vez all&iacute;, a buen seguro que me apuntar&iacute;a a la pol&iacute;tica -eso de tener elecciones todos los a&ntilde;os me asegurar&iacute;a el trabajo, y sin tener que pasar por ning&uacute;n tipo de moci&oacute;n, comisi&oacute;n o algo rimbombante terminado en &ldquo;&oacute;n&rdquo;&hellip;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>- Guardia Civil:&iquest;Y qu&eacute; tal la pol&iacute;tica por Oklahoma?</em></li>
                                    <li><em>- Ingeniero: Psch&eacute;, pues ya ve.</em></li>
                                    <li><em>- Guardia Civil: &iquest;Hay mucho Opus?</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Admito que el uniforme de la Melet&eacute;rica tambi&eacute;n tira mucho y m&aacute;s si se tiene el porte del Cabo Guti&eacute;rrez, pero me temo que, si lo hiciera, el respetable nunca me dedicar&iacute;a una frase tan sentida, como aqu&eacute;lla que le dedicaron al mun&iacute;cipe mayor.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>- &iexcl;<em>Alcalde! &iexcl;Todos somos contingentes, pero t&uacute; eres necesario!</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Otra opci&oacute;n ser&iacute;a la ponerme de perfil, como un mas&aacute;i, junto con las cabras y &iexcl;ver qu&eacute; pasa! Admito que la opci&oacute;n es igualmente tentadora, pero los resultados cosechados por mi antecesor tampoco es que hayan sido muy alentadores, debo a&ntilde;adir.
    </p><p class="article-text">
        Mi amor por calabaza est&aacute; fuera de toda duda y no les digo nada, si me hubiese empe&ntilde;ado en un fin superior&hellip;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>- <em>Yo pod&iacute;a haber sido una leyenda... O una epopeya, si nos juntamos varios...</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El problema es que siempre cuesta compartir la genialidad y dudo que nadie la quisiera compartir conmigo, y menos con la crisis que nos sigue y nos persigue, como los malos pol&iacute;ticos y sus ideolog&iacute;as de opereta decimon&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si cambio mi forma de actuar?
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>- &iquest;Por qu&eacute; anda usted en zigzag, se&ntilde;or Nge?</em></li>
                                    <li><em>- Porque as&iacute; se tarda m&aacute;s en hacer el recorrido y se piensa mejor ad&oacute;nde va uno, hijo.</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No &eacute;sa tambi&eacute;n est&aacute; reservada. &iexcl;Qu&eacute; contrariedad!
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la mejor opci&oacute;n ser&iacute;a la de cambiar mi papel con alguno de los lugare&ntilde;os&hellip;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>- Te cambio el papel.</em></li>
                                    <li><em>- &iquest;Qu&eacute;?</em></li>
                                    <li><em>- Que te cambio mi personaje por el tuyo.</em></li>
                                    <li><em>- Si hombre, eso es. Vamos, me chupo yo toda la carrera de ingeniero, me saco una plaza cojonuda en Oklahoma y ahora te paso a ti mi personaje, para que a lo mejor te limpies el culo con &eacute;l. Vamos no me jodas, hombre. No me jodas.</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Vale, est&aacute; visto que mi estrategia no es la m&aacute;s correcta. Ni que se tratara de una de esas previsiones electorales nacionales que no aciertan, ni tan siquiera, con la fecha en la que se celebran las elecciones&hellip; Mejor lo dejo, antes de incordiar m&aacute;s a cualquiera de los habitantes del lugar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>-<em> De todas maneras, para contarme esto, no ten&iacute;as que meterte en mi cama.</em></li>
                                    <li><em>- Ay qu&eacute; tonto, pues es verdad. Bueno, ya que estoy aqu&iacute;...</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Perd&oacute;n, esto no era lo que yo quer&iacute;a contarles, pero uno se pone a escribir y se l&iacute;a con las teclas y pasan estas cosas.
    </p><p class="article-text">
        Yo quer&iacute;a terminar mi profunda reflexi&oacute;n con otra frase, la cual refleja y resume todo lo anteriormente dicho.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>- &iquest;T&uacute; crees que los conocimientos que adquiramos ahora en la escuela ser&aacute;n de rango inferior a los bienes espirituales que nos han sido dados en la misa?</em></li>
                                    <li><em>- &iexcl;Pues probablemente s&iacute;!</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Primero pens&eacute; en&hellip;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>- Yo he pensado que tambi&eacute;n me interesar&iacute;a ser intelectual, como no tengo nada que perder.</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Y luego me di cuenta de que S&iacute; perder&iacute;a mucho, porque es mejor ser un ignorante e indocumentado sumiso que, todo lo contrario. &iquest;No creen?
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>-<em> Al final, &iquest;amaneci&oacute;?</em></li>
                                    <li><em>- &iexcl;Claro que s&iacute;! Ya sabes, &iexcl;Amanece que no es poco!</em></li>
                                    <li><em>- S&iacute;, que no es poco&hellip;</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En recuerdo del gran Jos&eacute; Luis Cuerda y de todos los habitantes del pueblo de la sierra de Albacete. &iexcl;Incluso aqu&eacute;l que quer&iacute;a hablar de Dostoyevski!
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020
    </p><p class="article-text">
        (Albacete me queda muy lejos)
    </p><p class="article-text">
        &copy; Compa&ntilde;&iacute;a de Aventuras Comerciales, 2020
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">   Compañía de Aventuras Comerciales, 2020<br/><br/></blockquote>
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      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/amanece_132_1003314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2020 12:38:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[AMANECE Y ES MUCHO]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[#AnneFrank. Parallel Stories]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/annefrank-parallel-stories_132_1058708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos históricos son los siguientes: Margot Betti Frank (1926-1945) y Annelies Marie "Anne" Frank (1929-1945) fueron dos hermanas nacidas en la Alemania anterior a la llegada del partido nacional socialista alemán y luego se mudaron con su familia hasta Holanda, instalándose en la ciudad de Ámsterdam. Allí, su padres, Otto y Edith Frank, esperaban escapar de la histeria y la sinrazón desatada por unos gobernantes empeñados en descargar en los hebreos residentes en Alemania todos los males del país, muchos de ellos exportados directamente desde la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la intolerancia, la irracionalidad y el ansia conquistadora del megalómano canciller Adolf Hitler pronto llegó hasta los Países Bajos y la familia Frank no tuvo más remedio que esconderse, ante la posibilidad de ser detenidos y deportados hasta algunos de los campos de concentración y/o exterminio diseminados por buena parte de la geografía europea. La odisea de la familia Frank y de todos aquellos que les acompañaron en su refugio terminó por ser reflejada en las páginas de un diario, escrito por la benjamina de la familia, Anne, durante los dos largos años que duró su cautiverio.</p></div><p class="article-text">
        Al final, en agosto del a&ntilde;o 1944, la Gestapo descubri&oacute; el escondite secreto donde Anne hab&iacute;a escrito un diario que, luego, se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo contra todos los desmanes de cualquier forma de totalitarismo, independientemente de la ideolog&iacute;a que lo promulgue. Los all&iacute; escondidos, por su parte, fueron deportados hasta cualquier de los mataderos humanos construidos por las legiones de la esv&aacute;stica y de la calavera de las unidades SS-Totenkopfverb&auml;nde.
    </p><p class="article-text">
        Margot y Anne fueron trasladadas, despu&eacute;s de permanecer varios meses en el campo de confinamiento transitorio de Westerbork -lugar donde se les consideraba criminales contrarios a las leyes del Reich y, por ello, se les obligaba a realizar trabajos forzados sin ning&uacute;n tipo de consideraci&oacute;n para con la edad, sexo o condici&oacute;n f&iacute;sica- hasta el campo de concentraci&oacute;n de Auschwitz I. Tras dos meses de penurias, ambas fueron seleccionadas para ser trasladadas hasta el campo de concentraci&oacute;n de Bergen-Belsen. En aquel escenario, sin ninguna higiene, mal alimentadas y abandonadas a su suerte, las hermanas lograron sobrevivir unos meses m&aacute;s. Sin embargo, una epidemia de tifus -seg&uacute;n un recuento que aparece en las p&aacute;ginas del libro de la escritora Melissa M&uuml;ller <em>Anne Frank: The Biography, </em>con m&aacute;s de 17.000 prisioneros- seg&oacute; la vida de ambas hermanas, entre febrero-marzo del a&ntilde;o 1945.
    </p><p class="article-text">
        Una vez terminada la guerra, Otto Frank, el &uacute;nico superviviente de la familia, regres&oacute; hasta la ciudad holandesa en la que hab&iacute;an sido detenidos y, gracias a los desvelos de quien hab&iacute;a sido su secretaria, Hermine &ldquo;Miep&rdquo; Gies, y Elisabeth &ldquo;Bep&rdquo; Voskuijl, una amiga de la familia, Otto Frank pudo recuperar el diario escrito por su hija peque&ntilde;a. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1947, &eacute;ste lleg&oacute; hasta las librer&iacute;as con el nombre de <em>Het Achterhuis</em>, <em>Dagboekbrieven 14 Juni 1942 &ndash; 1 Augustus 1944.</em> Luego fue traducido al ingl&eacute;s, bajo el t&iacute;tulo de <em>The Diary of a Young Girl (</em>1952), con una introducci&oacute;n de la que fuera primera dama de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, Anna Eleanor Roosevelt.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, las p&aacute;ginas y el legado de su joven autora se han convertido en el recordatorio de la intolerancia y el fanatismo ideol&oacute;gico que llev&oacute; al exterminio a m&aacute;s de seis millones de personas de forma sistem&aacute;tica, fr&iacute;a y calculada. Anne Frank es no s&oacute;lo un s&iacute;mbolo contra la amnesia de todos aquellos que prefieren mirar hacia otro lado cuando se desata cualquiera de &ldquo;enajenaciones mentales transitorias&rdquo; que, de tanto en tanto, sacude los mismos cimientos de nuestra civilizaci&oacute;n desde que esta se fund&oacute; como tal. Anne Frank es esa imagen que se debe mirar a los ojos cuando alguien se empe&ntilde;a en negar el terror que acab&oacute; con las esperanzas y el futuro de varias generaciones de personas, sin que nadie quisiera darse cuenta de lo que suced&iacute;a a su alrededor. Y Anne Frank es aquella ni&ntilde;a que representa a los cientos de miles de ni&ntilde;os y j&oacute;venes que murieron en los guetos, en los trenes de mercanc&iacute;a donde se transportaba a los prisioneros de los campos o, directamente, en las c&aacute;maras de gas, m&aacute;s las condiciones infrahumanas en las que viv&iacute;an y mor&iacute;an todos los que daban con sus huesos en aquellos infiernos en miniatura construidos por la maquinaria de guerra nacionalsocialista alemana.
    </p><p class="article-text">
        Anne y su hermana Margot eran como Arianna Sz&ouml;renyi, Sarah Lichtsztejn-Montard, Tatiana Bucci y las tambi&eacute;n hermanas Helga y Andra Weiss. Eran solamente unas ni&ntilde;as que nacieron en el momento equivocado de la historia y que, por ende, debieron pagar los pecados supuestamente cometidos por antepasados suyos con los que ni siquiera ten&iacute;an ning&uacute;n parentesco. La diferencia entre las dos primeras y el resto es que Anne y Margot murieron, mientras que el resto logr&oacute; sobrevivir para convertirse, con el tiempo, en la memoria viva de un holocausto que, por inc&oacute;modo, muchos siquiera se plantean en considerar.
    </p><p class="article-text">
        Todas ellas vivieron vidas paralelas, sin tan siquiera conocerse, pero debiendo superar el mismo trance, el cual se cobr&oacute; mucho m&aacute;s que las l&aacute;grimas, las penurias y las v&iacute;ctimas que, d&iacute;a tras d&iacute;a, se amontonaban all&aacute; donde miraran. Cuando todo termin&oacute;, ninguna de ellas abandon&oacute; ni el campo en el que se encontraban, ni aquellos recuerdos que, con el tiempo, pasaron a conformar un pasado que las nuevas generaciones no deber&iacute;an perder de vista.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, todas ellas son Anne Frank. En este caso, dotadas, todas ellas, con un verbo capaz de conmover a quien quiera o&iacute;rlas, tal y como hacen durante los minutos que dura la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula documental <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em>, dirigida por Sabina Fedeli y Anna Migotto. Merced a una cuidada puesta en escena, obra del teatro Piccolo de Mil&aacute;n, la cual que reproduce de manera fiel el refugio donde la familia de Anne y Margot convivieron con el resto de sus compa&ntilde;eros de cautiverio, y siguiendo la lectura del diario sobre el que se articula toda la narraci&oacute;n, el cual corre a cargo de la reconocida actriz brit&aacute;nica Helen Mirren, el espectador se sumergir&aacute; en la tragedia que desgarr&oacute; la vida de todas esas ni&ntilde;as, privadas de su libertad y de su derecho a ser quien les hubiera gustado ser.
    </p><p class="article-text">
        La narraci&oacute;n no huye de la realidad que se viv&iacute;a en los campos, intercalando im&aacute;genes de quienes torturaron y mataron a centenares de miles de personas. No obstante, el empe&ntilde;o de <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> es mostrar, de la mano de la joven actriz Martina Gatti, aquello que la vida de todas las ni&ntilde;as de anta&ntilde;o, ancianas en la actualidad, le pueden ofrecer a quienes piensan que el pasado no puede otorgarles ninguna ense&ntilde;anza. La joven, fiel reflejo del siglo XXI en el que vive, confecciona una suerte de diario de viaje digital donde apunta todo aquello que va viendo mientras trata de descubrir m&aacute;s cosas sobre Anne Frank y el momento hist&oacute;rico en el que toc&oacute; vivir y morir. La actitud de esta joven es diametralmente opuesta a quienes prefieren acudir hasta Auschwitz II-Birkenau para sacarse una foto en cualquier emplazamiento, como si todo lo que hab&iacute;a pasado all&iacute; no les importada los m&aacute;s m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> busca o, por lo menos, pretende desterrar la frivolidad de un tema, el holocausto, el cual debe hacer frente no solamente al negacionismo de un sinf&iacute;n de organizaciones que combinan la ignorancia m&aacute;s insultante con una combatividad que pone en solfa buena parte del legado de quienes dieron sus vidas para erradicar la barbarie desatada por todos los seguidores del Reich de los mil a&ntilde;os, dentro y fuera de las fronteras de Alemania. Ahora mismo, el holocausto tambi&eacute;n debe hacer frente a la trivializaci&oacute;n m&aacute;s desenfrenada, la cual gusta de convertir el sufriendo humano y el escenario en el que &eacute;ste se desarroll&oacute; en una excusa para sacarse un &ldquo;selfie&rdquo; y subirlo a las redes sociales&hellip; Y la pel&iacute;cula de Sabina Fedeli y Anna Migotto quiere lograr todo lo contrario, por dif&iacute;cil que esto pueda llegar a ser en el mundo actual.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, esas las palabras, esas miradas de las supervivientes y las de sus descendientes y el texto legado por Anne Frank puedan ayudar a que quienes acudan a la proyecci&oacute;n de <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> despierten de esta suerte de enso&ntilde;aci&oacute;n que pone en peligro la memoria de quienes no deben ser olvidados, si el mundo no quiere volver a caer en los mismos excesos que se llevaron por delante a las hermanas Frank y a todos los que murieron bajo el expansionismo desenfrenado y la llamada &ldquo;Soluci&oacute;n final&rdquo;, ideada por quienes entendieron que la soluci&oacute;n a sus problemas pasaba por el exterminio de una raza que consideraba inferior.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que recomendarles la lectura del diario en su totalidad, dicho todo lo anteriormente dicho, no es una cuesti&oacute;n balad&iacute;, pero tras ver <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> entiendo que aquello que no se dice en las im&aacute;genes de la pel&iacute;cula documental se encuentra dentro de las p&aacute;ginas del diario que, adem&aacute;s de un regalo de cumplea&ntilde;os, se termin&oacute; por convertir en uno de los mejores ejemplos de lo que, hoy en d&iacute;a, se debe considerar como &ldquo;memoria hist&oacute;rica&rdquo; en el sentido m&aacute;s literal de la palabra. No en vano, los manuscritos de Anne Frank figuran en el registro del Programa Memoria del Mundo, de la UNESCO,  la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura.
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        &copy; 2020 3D Produzioni and Nexo Digital.
    </p><p class="article-text">
        Si despu&eacute;s de finalizarlo quieren seguir descubriendo m&aacute;s cosas sobre este particular, les recomiendo, adem&aacute;s del libro de Melissa Muller, otros tres libros que, igualmente, sirven para entender qu&eacute; fue lo que pas&oacute; en aquellos momentos de la historia contempor&aacute;nea de nuestra civilizaci&oacute;n. El primero es <em>Las juventudes hitlerianas</em>, del historiador Michael H. Kater (Kailas Editorial, 2016). El segundo es <em>El tercer Reich. En la historia y la memoria</em>, del tambi&eacute;n historiador Richard J. Evans (Editorial Pasado &amp; Presente, 2015). Y el tercero, y quiz&aacute;s el m&aacute;s dif&iacute;cil de asimilar, <em>Auschwitz. Los nazis y la &ldquo;soluci&oacute;n final&rdquo;</em> seg&uacute;n el trabajo del productor y documentalista brit&aacute;nico Laurence Rees, uno de los m&aacute;s reputados realizadores de la cadena de televisi&oacute;n BBC, que tambi&eacute;n cuenta con una versi&oacute;n en formato documental para hacer realidad en una pantalla aquello que se puede leer en las p&aacute;ginas de libro. La dedicatoria del libro, al mill&oacute;n cien mil hombres, mujeres y ni&ntilde;os que murieron en aquel pozo infernal y sanguinario en el que se convirti&oacute; aquel p&aacute;ramo olvidado de la mano de cualquier deidad, bien pudiera estar dedicado, adem&aacute;s de a la figura de Edith Frank quien falleci&oacute; en ese mismo escenario en enero de 1945, a sus dos hijas. Sus vidas todav&iacute;a permanecen vivas en la memoria de quienes no pensamos dejar que su legado se marchite, ni siquiera cuando el &uacute;ltimo de los supervivientes del holocausto fallezca.
    </p><p class="article-text">
        Para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre la figura de Anne Frank, por favor, consulte el siguiente enlace:  https://www.annefrank.org/en/
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020.
    </p><p class="article-text">
        #AnneFrank, Parallel Stories &copy; 2020 3D Produzioni and Nexo Digital.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2020 Anne Frank Stichting, Amsterdam.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/annefrank-parallel-stories_132_1058708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jan 2020 13:36:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[#AnneFrank. Parallel Stories]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[TODA SAGA TIENE UN FINAL. Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/toda-saga-final-ix-skywalker_132_1181682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuatro décadas atrás, los niños que nacimos entre finales de la década de los años sesenta y principios de los setenta del pasado siglo XX, nos despertamos un día con una mitología propia y con unos héroes que representaban todo aquello que la sociedad de aquel entonces se había olvidado por el camino.</p><p class="subtitle">Aquella mitología la aportó una película de apenas dos horas, con actores desconocidos e inmersa en un género, el de la ciencia ficción, que no pasaba por sus mejores momentos y que fue capaz de darnos lo mismo que antaño aportaran todos aquellos los seriales cinematográficos, las novelas Pulp, las tiras de prensa diarias y los comic-books de las primeras décadas del siglo XX para con los niños nacidos y criados en aquellos años.</p></div><p class="article-text">
        Tras la finalizaci&oacute;n de la Segunda Guerra Mundial, el auge e imposici&oacute;n de la Guerra Fr&iacute;a y los sucesivos conflictos, revoluciones y crisis de todo tipo y condici&oacute;n terminaron, todos, por sumir al mundo en una suerte de pesadilla grotesca y torticera, la cual ti&ntilde;&oacute; de desencanto cualquier muestra de producci&oacute;n cultural. Por a&ntilde;adidura, en pa&iacute;ses como el nuestro, a todo lo anteriormente dicho hab&iacute;a que sumarle una opresiva, retr&oacute;grada e insensata dictadura militar, similar a la que deb&iacute;an soportar otros tantos pa&iacute;ses del continente europeo, por ce&ntilde;irnos a un espacio geogr&aacute;fico concreto, que castigaba y/o censuraba todo lo que atentara contra la moral y los valores propagados por el r&eacute;gimen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula escrita y dirigida por George Lucas tuvo esa fortuna que dicta el mejor c&aacute;lculo probabil&iacute;stico, la de llegar en un momento donde el mundo parec&iacute;a haberse tomado un respiro en su guerra consigo mismo y, de la noche a la ma&ntilde;ana, sin demasiada atenci&oacute;n por parte de nadie y casi sin querer termin&oacute; por cambiarnos la vida a muchos de los que asistimos al primer pase de lo que hoy se conoce como la saga espacial de Star Wars y que, entonces, solamente se llamaba La Guerra de las Galaxias.
    </p><p class="article-text">
        Tengo asumido, y m&aacute;s cuando llevo hablando de esta &uacute;ltima etapa desde hace un lustro, que muchos de aquellos ni&ntilde;os han crecido y ahora ya no ven en el mundo como antes, ni tienen la misma disposici&oacute;n an&iacute;mica y sentimental que tuvieron anta&ntilde;o. Las guerras, todas ellas, lejos de hacer grande a una persona, la van minando y, al final, poco queda de la persona original. Otra cosa bien distinta son las prioridades de cada uno y su capacidad por NO olvidar lo que es importante y lo que no.
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        Lando Calrissian (Billy Dee Williams) en <em>Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker</em> &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien piense que es un s&iacute;mbolo de madurez denostar unas pel&iacute;culas como &eacute;stas, frente a otras que, sin trabas ni cortapisas, representan la sociedad tal cual es.
    </p><p class="article-text">
        Yo, ante esa afirmaci&oacute;n, siempre he pensado lo mismo, y lo seguir&eacute; haciendo. Por mucho que pueda molestar, todas las pel&iacute;culas de esta -ya larga-saga siguen propugnando unos valores que deber&iacute;an ser, en muchos casos, de estudio obligado en las escuelas, institutos y universidades. El trabajo en equipo, la defensa de la libertad, del libre pensamiento y de la independencia frente a quienes tiranizan una sociedad, ya sea econ&oacute;micamente, intelectualmente o militarmente. Son conceptos que est&aacute;n impresos con letras bien grandes e indelebles en las aventuras de un grupo de personas que, de una forma o de otra, -siguiendo los postulados te&oacute;ricos y acad&eacute;micos del antrop&oacute;logo Joseph Campbell- terminaron por convertirse en unos h&eacute;roes.
    </p><p class="article-text">
        El af&aacute;n de superaci&oacute;n, el respeto por los dogmas del pasado -cuando &eacute;stos le aportan algo a la persona en vez de condicionar su existencia- y la igualdad de oportunidades para ambos sexos, algo que la primera trilog&iacute;a ofreci&oacute; al mundo mucho antes de los movimientos que, ahora, pretenden acabar, y con raz&oacute;n, con el insensato y demencial &ldquo;techo de cristal&rdquo; para con el sexo femenino son otros de los valores que todos y cada uno de los responsables de la escritura de los sucesivos borradores de otros tantos guiones han querido impregnar en las p&aacute;ginas de sus escritos.
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        Rey (Daisy Ridley) en Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute;n las particularidades, la espiritualidad y la forma de afrontar los problemas por parte de quienes han pasado a formar parte de la vida cotidiana de millones de persona. Y eso es por algo m&aacute;s que por culpa de una planificada estrategia de marketing y promoci&oacute;n, estrategia que hace cuarenta a&ntilde;os, ni estaba prevista, ni se la esperaba y tampoco se la necesitaba, todo sea dicho. Puede que entonces no estuvi&eacute;ramos tan informados, o nos preocup&aacute;bamos m&aacute;s por recopilar nosotros mismos la informaci&oacute;n, sin necesidad de tener que recurrir a la legi&oacute;n de mamarrachos, indocumentados y &ldquo;cantama&ntilde;anas&rdquo; que han ido proliferando con el auge de las nuevas tecnolog&iacute;as y las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Resulta curioso y as&iacute; lo expres&eacute; en un art&iacute;culo dedicado a la figura de Alex Raymond y su principal personaje, Flash Gordon -la mayor y m&aacute;s clara influencia en el trabajo de George Lucas- que las nuevas generaciones sigan ignorando dicha aportaci&oacute;n con las herramientas de las que disponen. Nosotros no pod&iacute;amos apretar ninguna tecla en ning&uacute;n ordenador para ver los seriales cinematogr&aacute;ficos del personaje y, ahora que s&iacute; pueden, raramente lo hacen.
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        Zorii Bliss (Keri Russell); Poe Dameron (Oscar Isaac); BB-8; D-o; Rey (Daisy Ridley); Finn (John Boyega) y C3PO (Anthony Daniels) en <em>Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker</em> &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el problema con la saga gal&aacute;ctica -y el Episodio IX no escapa a esta problem&aacute;tica- es que su mitolog&iacute;a, sus principios, sus valores y su forma de afrontar un reto est&aacute;n basados en reglas que ya est&aacute;n desfasadas. Ni siquiera la representaci&oacute;n de los dementes soci&oacute;patas que suelen aparecer en la pantalla causan el mismo rechazo que anta&ntilde;o, dado que, ahora, los soci&oacute;patas y los asesinos en serie son mucho m&aacute;s atractivos que quienes se dejan la vida luchando contra un r&eacute;gimen que se regodea destruyendo planetas, como si &eacute;stos fueran los &uacute;ltimos globos que han permanecen inflados tras una azarosa fiesta infantil.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;s, por eso, la pel&iacute;cula que pone punto y final a esta epopeya no pierde oportunidad de colocar en su sitio algunas de esas piezas que quedaron fuera en las entregas anteriores, las cuales siempre han permanecido en el imaginario de quienes las vimos en el mismo momento de su estreno. Tampoco este prop&oacute;sito es una cuesti&oacute;n balad&iacute;, sino una b&uacute;squeda de coherencia para una narraci&oacute;n que se ha ido enriqueciendo, dentro y fuera de la pantalla y, en especial, en las mentes de quienes las hemos revisado, una y otra, queriendo ver m&aacute;s all&aacute; de las im&aacute;genes que se proyectaron en una pantalla. Esta vez SI se trata de hacer las cosas y no solamente de intentarlas.
    </p><p class="article-text">
        Esa capacidad, como la de mantenerte sentado durante 142 minutos sin casi mover un solo m&uacute;sculo del cuerpo, es lo que ha hecho, de verdad, imperecedera a esta saga. NO, toda su imaginer&iacute;a y lo que haya podido generar despu&eacute;s. Esta saga logr&oacute; y a&uacute;n lo sigue haciendo que los ni&ntilde;os de anta&ntilde;o, algo m&aacute;s grandes en la actualidad, podamos vivir la misma aventura que todos aquellos personajes, codo con codo con ellos y sin mirar atr&aacute;s. 
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        Rey (Daisy Ridley) y Leia Organa (Carrie Fisher) en <em>Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker</em> &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa lo que se puede llegar a perder, pilotando una desvencijada nave rebelde frente a un destructor imperial y todo un enjambre de cazas a su alrededor. A diferencia de la sociedad actual, por seguir usando la misma denominaci&oacute;n que alguien deber&iacute;a cambiar, dado el desaguisado en el que estamos sumidos, en una batalla como &eacute;sa, uno sabe cu&aacute;l es su bando y contra qui&eacute;n est&aacute; luchando. Poco importa el resultado final, si se logra darle sentido a una vida que, en el momento actual, vale tan poco como la palabra de quienes dicen gobernarnos.
    </p><p class="article-text">
        Y ya dije que, anteriormente, que las guerras no hacen grande a nadie, pero hay momentos en los que luchar da un sentido a toda una existencia y m&aacute;s cuando se escoge, no se impone. Jyn Erso dijo una vez que las rebeliones se sustentan en la esperanza y eso fue lo que la saga gal&aacute;ctica nos dio; es decir, esperanza para afrontar un futuro que se preve&iacute;a bastante oscuro, casi dir&iacute;a que terminal, y ense&ntilde;arnos que se pod&iacute;an cambiar las cosas para que el mundo fuera de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, algunos, s&eacute; que ya no muchos, todav&iacute;a pensamos de la misma forma, con mayor consciencia de lo que hacemos, decimos y sentimos, pero, seguimos pensando de la misma manera y NADA ni NADIE nos har&aacute; cambiar, por mucho que las tropas de asalto, el demente emperador y toda la legi&oacute;n de amargados que pretende acabar con el s&eacute;ptimo arte y la fantas&iacute;a, tal y la conocemos, se empe&ntilde;en en lograrlo.
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        &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Para todo lo dem&aacute;s, visiten, por &uacute;ltima vez&hellip; <em>a galaxy far, far away</em>.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        Star Wars &copy; Lucasfilms Ltd &amp; TM. All rights reserved. Text and illustrations for Star Wars are &copy; 2019 Lucasfilms Ltd.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/toda-saga-final-ix-skywalker_132_1181682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2019 08:57:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[TODA SAGA TIENE UN FINAL. Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ANNA Y ELSA.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/importancia-llamarse-anna-elsa_132_1183766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera entrega de la saga</p><p class="subtitle">Frozen</p><p class="subtitle">(Jennifer Lee y Chris Buck, 2013) no es sólo una historia de superación por parte de sus dos protagonistas principales, Elsa y Anna, sino un recorrido por la senda que lleva a las personas “normales” a convertirse en los héroes de sus propias aventuras, sin saber muy bien de dónde han sacado la fortaleza para poder lograrlo.</p><p class="subtitle">Además, Elsa y Anna son dos heroínas del siglo XXI, alejadas, ambas, de los estereotipos que siempre ha defendido -salvo en contadas ocasiones- la empresa que se ha encargado de ofrecer sus historias animadas al público en general. Ninguna necesita a un varón que las defienda del mal, ni que se convierta en su “príncipe salvador”, el cual aparece en el último instante para poner las cosas en su sitio. Cierto es que Anna no disimula su atracción para con Kristoff, aunque quien tiene las ideas claras sea el reno del segundo, Sven, todo sea dicho.  Y también es cierto que la futura pareja de la princesa no se asemeja nada a los acaramelados y empalagosos “príncipes” de épocas anteriores.</p></div><p class="article-text">
        El caso de Elsa es mucho m&aacute;s radical, dado que, adem&aacute;s de su educaci&oacute;n, la joven debe hacer frente a unos poderes que, si bien acepta, siguen caus&aacute;ndole m&aacute;s problemas de los que ella quisiera. De ah&iacute; que los sucesos que veremos en la primera de las entregas sean solamente una muestra del conflicto interior que vive el personaje, un conflicto que acabar&aacute; afectando al resto de los personajes protagonistas y al escenario donde se desarrolla la acci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tanto Anna como Elsa fueron educadas para ser independientes y seguras de s&iacute; mismas, con sus cosas, claro est&aacute;, pero muy lejos de las princesas que el cine de animaci&oacute;n de la factor&iacute;a Disney ha popularizado durante buena parte del pasado siglo XX y que, con el cambio de siglo ha ido variando, a rega&ntilde;adientes, pero, eso s&iacute;, con la taquilla siempre clara en el horizonte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 Walt Disney Pictures and Walt Disney Animation Studios
    </p><p class="article-text">
        Dicho todo esto, y teniendo en cuenta que la segunda entrega va un paso m&aacute;s all&aacute; y no duda en plasmar en la pantalla y con dibujos animados -&eacute;sos que suelen estar reservados para los m&aacute;s peque&ntilde;os- la intransigencia ideol&oacute;gica que le est&aacute; causando tantos problemas a la sociedad actual, representada en el abuelo de ambas protagonistas, hay que a&ntilde;adir que todo tiene un l&iacute;mite y m&aacute;s cuando se habla de empresa de la que ya hemos hecho menci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n tiene que ver con los art&iacute;culos, ensayos, post en las redes sociales y dem&aacute;s comentarios vertidos en relaci&oacute;n a la condici&oacute;n sexual de ambas protagonistas, en especial, la de Elsa. Con Anna tampoco se han quedado cortos en adjetivos, muchos de ellos absolutamente absurdos y balad&iacute;es, circunstancia que empieza a ser una constante desde que todo el mundo tiene un canal donde volcar y/ o vomitar sus opiniones, muchas de las cuales mejor se hubiesen quedado dentro de las entra&ntilde;as de quien las comparti&oacute;. Sin embargo, el caso de Elsa, a&uacute;n siendo totalmente defendible, era y es uno de esos imposibles que, con el tiempo, ser&aacute;n derrotados, pero no ahora.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo se hubiera podido decir de la que, a d&iacute;a de hoy, contin&uacute;a siendo la pel&iacute;cula que m&aacute;s ha demolido las bases sobre las que sustentaba el discurso excluyente y mis&oacute;gino del estudio de animaci&oacute;n, y que las nuevas generaciones parecen querer olvidar cuando deber&iacute;an tenerla muy presente, antes de siquiera pensar que Elsa pudiera aparecer retratada como un personaje abiertamente ambiguo y que sintiera atracci&oacute;n por otros de su mismo sexo.
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        Belle (Paige O'Hara) en <em>Beauty and the Beast</em> &copy; 1991 Disney. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Todo sucedi&oacute; el d&iacute;a 22 de noviembre del a&ntilde;o 1991, fecha escogida para el estreno, en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, de la pel&iacute;cula <em>Beauty and the Beast</em> (Gary Trousdale y Kirk Wise) -tras su estreno en el festival de cine de la ciudad de Nueva York, dos meses antes- una pel&iacute;cula que, entre otras cosas, salv&oacute; al estudio de desaparecer tras la oscura y desastrosa gesti&oacute;n econ&oacute;mica de la d&eacute;cada anterior. La pel&iacute;cula, impulsada por el entonces responsable, Jeffrey Katzenberg -quien se hizo cargo de todo aquel desaguisado, en el peor momento posible- posee los diez minutos m&aacute;s reivindicativos de cuantos se hab&iacute;an podido ver en una producci&oacute;n de Walt Disney Studios, desde su misma fundaci&oacute;n y, adem&aacute;s, impulsaban a la empresa hasta el siglo XXI, cuando a&uacute;n quedaba una d&eacute;cada para llegar al tan temido a&ntilde;o 2000.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la secuencia con la que comienza la pel&iacute;cula es todo un canto a la independencia del sexo femenino en todas las facetas de su personalidad y que, de paso, arrincona la imagen de la doncella sumisa para con los designios de su se&ntilde;or -que tanto y tan bien voceara el discurso acu&ntilde;ado por la empresa fundada en el a&ntilde;o 1923 del pasado siglo XX. Bella es una mujer del siglo XXI, defensora de sus derechos como ser humano, como integrante de una sociedad. Es capaz de pelear, por s&iacute; sola, por aquello en lo que cree. En el extremo contrario se sit&uacute;a un pat&aacute;n consentido e iletrado, Gast&oacute;n, fiel reflejo de todos aquellos varones que se creen especiales por una cuesti&oacute;n de sexo y no por su val&iacute;a personal y otros detalles sin importancia, seg&uacute;n sus obtusas y caducas seseras.
    </p><p class="article-text">
        Vista hoy en d&iacute;a queda claro que, si el estudio de animaci&oacute;n trag&oacute; con un producto como &eacute;se, fue porque no le quedaba otro remedio, inmerso en la situaci&oacute;n en la que se encontraba. Hay que recordar que, en aquellos a&ntilde;os, la distribuci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de las pel&iacute;culas de Walt Disney corr&iacute;a a cargo de Warner Bros., un estudio fundado por los hermanos Warner, con una forma de entender el negocio bien distinta a la empresa del rat&oacute;n Mickey. Por ende, Warner Bros. tambi&eacute;n contaba con una divisi&oacute;n de animaci&oacute;n -aqu&eacute;lla que viera nacer al conejo Bugs Bunny- que representaba el polo opuesto a la forma que ten&iacute;a de abordar los temas el estudio Disney.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, Jeffrey Katzenberg impuls&oacute; una renovaci&oacute;n -tanto en lo concerniente a las pel&iacute;culas de acci&oacute;n real como a la divisi&oacute;n de animaci&oacute;n-y tras el inesperado, pero deseado &eacute;xito de <em>La Sirenita</em> (Ron Clements y John Musker, 1989) se embarc&oacute; en dotar a las pel&iacute;culas de la factor&iacute;a de las se&ntilde;as de identidad propias del siglo que estaba por llegar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, despu&eacute;s de Bella, llegar&iacute;a la no menos contestaria princesa Jasmine de Agrabah, tan decidida, inteligente y capaz como lo pudiera ser Bella. Puede que tambi&eacute;n se hayan olvidado, pero el atrevido top que luc&iacute;a la princesa en cuesti&oacute;n fue merecedora de una queja formal por parte de varias asociaciones de padres -algunas de nuestro pa&iacute;s-, las cuales vieron que el recato y las buenas formas de las princesas de la factor&iacute;a Disney se estaba pervirtiendo de manera indecorosa.
    </p><p class="article-text">
        Tras la salida de Jeffrey Katzenberg del trablero de juego -y sin olvidarme de las igualmente decididas Nala y Meg, coprotagonistas de las pel&iacute;culas <em>The Lion King</em> (Roger Allers y Rob Minkoff, 1994) y <em>Hercules</em> (Ron Clements y John Musker, 1997) respectivamente- las cosas ya no fueron las mismas.Como mejor ejemplo, baste constatar el trato que el estudio le dispens&oacute; al tratar el personaje de Mulan (Barry Cook y Tony Bancroft, 1998), muy alejado y menos comprometido con la validez del personaje que como se hubiera planteado en los a&ntilde;os anteriores, bajo el paraguas de Jeffrey Katzenberg.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Elsa (Idina Menzel) y Anna (Kristen Bell) en <em>Frozen II</em> &copy; 2019 Disney.
    </p><p class="article-text">
        All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        <em>Frozen</em>, su idea y la de sus principales impulsores -sobre todo la su directora y guionista, Jennifer Lee- bebe mucho del esp&iacute;ritu indomable y contestario de aquellas hero&iacute;nas que revolucionaron la misma concepci&oacute;n que se ten&iacute;a del estudio de animaci&oacute;n Walt Disney, pero, como ya se ha mencionado, todo tiene un l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        The Walt Disney Company tiene detr&aacute;s a unos grupos de opini&oacute;n y de presi&oacute;n que, entre sus consignas, no est&aacute; la de aportar a la sociedad a la que viven ideas innovadoras, sino, m&aacute;s bien, todo lo contrario. Pretender que en una pel&iacute;cula de animaci&oacute;n de ese estudio, como es <em>Frozen</em>, se le den carta de naturaleza a los mismos comportamientos que suceden en la sociedad actual, muchos de los cuales siguen siendo tachados de escandalosos y/o libertinos, es tanto como pretender que una administraci&oacute;n conservadora como la que ahora impera en los Estados Unidos de Am&eacute;rica se preocupe de las necesidades de las personas, en vez de proteger a las grandes corporaciones y al capital sobre el que se articula Wall Street.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la empresa es coherente con su forma de pensar y, si lo piensan bien, concesiones ha habido y muchas, sobre todo en las adaptaciones de los grandes cl&aacute;sicos en acci&oacute;n real. Pedirle m&aacute;s, por muy duro que sea ver tan solitaria a Elsa mientras Anna siempre tiene a Kristoff a su lado, es balad&iacute;. No obstante, la pel&iacute;cula da alguna soluci&oacute;n de compromiso y una peque&ntilde;a esperanza de que, en un futuro NO muy lejano, las cosas puedan llegar a cambiar.
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        Elsa (Idina Menzel); Anna (Kristen Bell); Kristoff (Jonathan Groff) y Sven en <em>Frozen II</em> &copy; 2019 Disney. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Dicho todo esto, <em>Frozen II</em> no desmerece el tiempo de ir a verla al cine e, incluso, supera a su antecesora en espectacularidad y belleza est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se puede seguir siendo rom&aacute;ntico sin llegar a ser incapaz de darse cuenta de c&oacute;mo funcionan las cosas, incluso en el reino de Arendelle&hellip; &iquest;O era en el reino de Walt Disney?
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019 
    </p><p class="article-text">
        &copy; 1991 Walt Disney Pictures, Silver Screen Partners IV and Walt Disney Animation Studios
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Walt Disney Pictures and Walt Disney Animation Studios
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/importancia-llamarse-anna-elsa_132_1183766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2019 18:05:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ANNA Y ELSA.]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LA INVASION DE LOS LADRONES DE CUERPOS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/invasion-ladrones-cuerpos_132_1189158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si algo bueno ha tenido la poca consideración de la que el género fantástico ha disfrutado a lo largo de su historia es que ha podido contar relatos lejos de los inquisidores ojos de quienes controlan el resto de las disciplinas o el haber esquivado las normas de la sociedad imperante, al ser tratado como un género menor e indolente.</p><p class="subtitle">De otra forma hubiera sido imposible que libros como</p><p class="subtitle">Ladrones de cuerpos</p><p class="subtitle">, de Walter Braden “Jack” Finney, hubieran visto la luz en una época tan polarizada como lo era la década de los años cincuenta del pasado siglo XX. 1</p><p class="subtitle">Recordemos que, por aquel entonces, el mundo vivía bajo el pesado manto que representaba la Guerra Fría y el planeta se hallaba dividido en dos bandos enemigos, el Este comunista y el Oeste capitalista. Se corría el peligro de que, en cualquier momento, esta guerra de nervios se convirtiera en la atómica III Guerra Mundial, contienda que sí que acabaría con todas las guerras y, de paso, con la raza humana…</p></div><p class="article-text">
        En los Estados Unidos de Am&eacute;rica, la patria de la libertad, se viv&iacute;an aquellos convulsos a&ntilde;os en estado de constante alerta, gracias, entre otras cosas, a los delirios de un senador republicano, Joseph McCarthy, quien, ya a finales de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cuarenta, hab&iacute;a iniciado una histeria anticomunista, luego catalogada en los libros de historia como el Macartismo.
    </p><p class="article-text">
        El demente senador, secundado por individuos tales como Roy Marcus Cohn -tachado por sus oponentes como alguien mucho m&aacute;s peligroso que el mism&iacute;simo senador republicano- y por futuros presidentes como Richard Milhous Nixon, as&iacute; como por diversos grupos de presi&oacute;n ultraconservadores, termin&oacute; declarando a todo el que le quisiera o&iacute;r, que <em>Am&eacute;rica estaba llena de esp&iacute;as, quintacolumnistas, traidores y saboteadores a las &oacute;rdenes de Mosc&uacute; y en cualquier momento, los &ldquo;rojos&rdquo; se aprestar&iacute;an a invadir y esclavizar al Mundo Libre.</em>
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        Senator Joseph McCarthy (left) with Roy Cohn during a Washington, DC, hearing in April 1954. (AP Photo)
    </p><p class="article-text">
        Durante esos a&ntilde;os se instaur&oacute; la consigna &ldquo;todos sospechamos de todos, incluidos nuestros familiares m&aacute;s directos&rdquo;. Bastaba que alguien dijese algo contra el T&iacute;o Sam para que fuese se&ntilde;alado a gritos como un &ldquo;commy&rdquo; (comunistas). Sin tener pruebas, ciudadanos inocentes fueron perseguidos, despedidos de sus empleos, arrestados varias veces, llevados al suicidio... De aquella &eacute;poca nos quedan episodios tan grotescos como la defenestraci&oacute;n de la Editorial de c&oacute;mic EC, o las acusaciones contra de personalidades del mundo del cine -encabezadas, &eacute;stas, por Elia Kazan-, las cuales supusieron la interrupci&oacute;n y/o el final de muchas carreras dentro del Star system de Hollywood. 
    </p><p class="article-text">
        Otra sobresaliente v&iacute;ctima, ganador de dos Oscar de la Academia, y que no pudo ir a recoger ninguno de los que recibi&oacute;, fue el escritor James Dalton Trumbo, miembro de lo que luego se conoci&oacute; como &ldquo;The Hollywood Ten&rdquo;, que se neg&oacute; a testificar delante de Comit&eacute; de Actividades Antiamericanas durante las sesiones celebradas en el a&ntilde;o 1947. 2 
    </p><p class="article-text">
        McCarthy cay&oacute; en desgracia en 1.954, aunque la histeria no desapareci&oacute; hasta d&eacute;cadas despu&eacute;s, tal y como demuestra la pel&iacute;cula <em>The Manchurian Candidate</em> (John Frankenheimer, 1962) Y es que fue precisamente la maltrecha industria cinematogr&aacute;fica quien, en aquel momento y despu&eacute;s, continu&oacute; reflejando lo que la sociedad pretend&iacute;a ocultar bajo la alfombra. Eso s&iacute;, salvo en contadas excepciones, - tal y como es el caso de la pel&iacute;cula protagonizada por el cantante y actor Frank Sinatra- donde m&aacute;s se increment&oacute; dicha cr&iacute;tica fue en las pel&iacute;culas basadas en invasiones extraterrestres, sobre todo por todo lo anteriormente dicho. En realidad &iquest;qui&eacute;n se iba a molestar en encontrar una cr&iacute;tica al sistema de vivir y pensar de una naci&oacute;n como los Estados Unidos de Am&eacute;rica en una pel&iacute;cula de serie B?
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con la imaginer&iacute;a de la &eacute;poca, casi siempre estos monstruosos alien&iacute;genas ven&iacute;an del carmes&iacute; planeta Marte. Eran tir&aacute;nicos, desmedidos, colectivistas y traicioneros, igual que los &ldquo;commies&rdquo; denunciados por McCarthy. Lo m&aacute;s curioso es que sol&iacute;an atacar a la Tierra empezando por EEUU -al rev&eacute;s de lo que ocurre en la novela original de H.G. Well <em>La guerra de los mundos</em>, donde los marcianos llegaban primero a Inglaterra- para, a regl&oacute;n seguido, ser derrotados por unos patri&oacute;ticos norteamericanos, ya fueran &eacute;stos, civiles o militares, empe&ntilde;ados en librar al mundo del yugo invasor, llegara &eacute;ste de donde llegara.
    </p><p class="article-text">
        Muchas fueron las producciones que abordaron dicha tem&aacute;tica, pero posiblemente hubo dos &ndash;dado que la pel&iacute;cula dirigida en el a&ntilde;o 1951 por Robert Wise <em>The Day the Earth Stood Still</em> (Ultim&aacute;tum a la Tierra, en nuestro pa&iacute;s) centr&oacute; m&aacute;s ese mensaje en la vertiente ecol&oacute;gica y en la excesiva proliferaci&oacute;n de un armamento que, de no moderarse en su utilizaci&oacute;n y acaparamiento, podr&iacute;a llegar a destruir el planeta&mdash; que supieron captar a la perfecci&oacute;n la tensa y enrarecida atm&oacute;sfera que oprim&iacute;a a los habitantes de los Estados Unidos de Am&eacute;rica. &Eacute;stas son <em>Invaders from Mars</em> (William Cameron Menzies, 1953) e <em>Invasion of the Body Snatchers</em> (Don Siegel, 1956)
    </p><p class="article-text">
        Si nos ce&ntilde;imos a la segunda de las producciones anteriormente citadas, &eacute;sta adapt&oacute; la novela <em>The Body Snatchers</em> escrita por Jack Finney y es, con mucho, la realizaci&oacute;n que mejor supo llevar hasta la gran pantalla el ambiente y la realidad social de aquellos a&ntilde;os. La pel&iacute;cula, rodada en un sofocante y opresivo blanco y negro, fue dirigida por un todav&iacute;a desconocido Donald Siegel, por lo menos hasta que el realizador se hiciera cargo de dirigir la primera entrega cinematogr&aacute;fica de las andanzas del inspector de polic&iacute;a de la ciudad de San Francisco Harry Callahan, <em>Dirty Harry,</em> un personaje interpretado por el actor y tambi&eacute;n realizador Clint Eastwood.  Y pese a lo que los carteles y a la imagen estereotipada que por entonces se ten&iacute;a de este tipo de producciones, la pel&iacute;cula dirigida por el realizador norteamericano no se trataba de una cinta donde los invasores llegaran a lomos de un platillo volante. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Becky Driscoll (Dana Wynter); Jack Belicec (King Donovan), Theodora 'Teddy' Belicec (Carolyn Jones) y el doctor Miles J. Bennell (Kevin McCarthy) en una imagen de la pel&iacute;cula <em>Invasion of the Body Snatchers</em> &copy; 1956 Walter Wanger Productions.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, la invasi&oacute;n extraterrestre estaba liderada por unos extra&ntilde;os seres con forma de vainas, los cuales hab&iacute;an comenzado a duplicar a los habitantes de la tranquila e id&iacute;lica poblaci&oacute;n de Santa Mira.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; el doctor del lugar, Miles Bennell, quien, junto con su novia, Becky Driscoll, comience a dar cr&eacute;dito a quienes dicen que sus familiares han cambiado y que ya no son los mismos, aunque tengan el aspecto de siempre. Dada las dudas que asaltan al buen doctor, tras comprobar el cambio de actitud de algunos de sus pacientes, la pareja empieza a averiguar qu&eacute; se esconde tras todo aquello. Ambos descubrir&aacute;n, en una inolvidable escena en un vivero -la cual no figuraba en el relato original- que se trata de vainas extraterrestres ca&iacute;das del espacio exterior que &ldquo;copian&rdquo; a los seres humanos dormidos m&aacute;s cercanos, f&iacute;sica y mentalmente. Ante la magnitud del descubrimiento y la incapacidad de no poder comunicarse con las autoridades deciden abandonar el lugar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El doctor Miles J. Bennell (Kevin McCarthy) y Becky Driscoll (Dana Wynter) en una imagen de la pel&iacute;cula <em>Invasion of the Body Snatchers</em> &copy; 1956 Walter Wanger Productions. Photo by Silver Screen Collection/Getty Images
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Silver Screen Collection.
    </p><p class="article-text">
        Comienza, entonces, una de las huidas m&aacute;s angustiosas de la historia del g&eacute;nero &ndash;y, por qu&eacute; no decirlo, del s&eacute;ptimo arte&mdash; que concluye con uno de los finales m&aacute;s desasosegante de cuantos se han rodado en los m&aacute;s de cien a&ntilde;os de historia del arte cinematogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        La inclusi&oacute;n, despu&eacute;s, de los pases previos -donde se incluy&oacute; aceleradamente un pr&oacute;logo y un ep&iacute;logo, para convertir la pel&iacute;cula en un Flashback, ante las reacciones del p&uacute;blico que vio las proyecciones previas- no desvirt&uacute;a uno de los mayores alegatos contra quienes propugnan y tratan por todos los medios de imponer un pensamiento &uacute;nico, no importa si viene de ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas, creencias religiosas o posturas acad&eacute;micas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El doctor Miles J. Bennell (Kevin McCarthy) en una imagen de la pel&iacute;cula <em>Invasion of the Body Snatchers</em> &copy; 1956 Walter Wanger Productions.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, la vigencia del relato continu&oacute; en las dos versiones estrenadas en los a&ntilde;os setenta y noventa del pasado siglo XX.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Matthew Bennell (Donald Sutherland) en una imagen de la pel&iacute;cula <em>Invasion of the Body Snatchers</em> &copy; 1978 Solofilm.
    </p><p class="article-text">
        La primera de ellas, <em>La invasi&oacute;n de los Ultracuerpos</em> (Invasion of the Body Snatchers, 1977), dirigido por Philip Kauffman, m&aacute;s que un remake se la puede considerar como una continuaci&oacute;n. La pel&iacute;cula repite casi todos los acontecimientos b&aacute;sicos del original, pese a cambiar lugares y personajes, adem&aacute;s de darnos las pistas para que podamos deducir que estamos ante un &ldquo;qu&eacute; pas&oacute; despu&eacute;s&rdquo;, sobre todo por lo inquietante de la premisa original.
    </p><p class="article-text">
        Esta teor&iacute;a se reafirma al incluir una secuencia donde los protagonistas ven a un hombre ya cercano a la senectud que corre hacia su coche y les previene acerca del peligro que pronto ellos descubrir&aacute;n. Despu&eacute;s, muere atropellado. El desconocido es el actor Kevin McCarthy, quien encarnara al joven doctor Miles Bennell, en la cinta de 1956. &iquest;Se trata de un homenaje? &iquest;O es, realmente, el doctor Miles original, que contin&uacute;a luchando para detener la invasi&oacute;n que comenz&oacute; en Santa Mira, d&eacute;cadas antes? 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El doctor Miles J. Bennell (Kevin McCarthy) en una imagen de la pel&iacute;cula <em>Invasion of the Body Snatchers</em> &copy; 1978 Solofilm.
    </p><p class="article-text">
        La tercera versi&oacute;n, <em>Secuestradores de Cuerpos</em> (Body Snatchers 1.993) fue dirigida por Abel Ferrara y -a pesar de estrenarse despu&eacute;s del final de la Guerra Fr&iacute;a- su vigencia continuaba igual de fresca, dado su ataque frontal contra los que buscaban posicionar a la ciudadan&iacute;a contra enemigos externos, cuando ten&iacute;an de sobra dentro del pa&iacute;s. Dicho esto, Bill Clinton estaba llegando a la Casa Blanca, despu&eacute;s de m&aacute;s de una d&eacute;cada de control presidencial republicano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Marti Malone (Gabrielle Anwar) en una imagen de la pel&iacute;cula <em>Body Snatchers</em> &copy; 1993 Dorset Productions, Robert H. Solo Productions and Warner Bros.
    </p><p class="article-text">
        Esta versi&oacute;n es la que, frente a las otras, identifica la invasi&oacute;n extraterrestre con la soledad que sobrecoge a las personas que viven en nuestro planeta. La protagonista principal, la siempre inquietante y fr&aacute;gil Gabrielle Anwar, interpreta a una joven que ve c&oacute;mo su vida queda destruida por unos seres que quieren acabar con el individualismo, con lo que nos hace diferentes, y propugnan lo que cualquier sistema dictatorial; es decir, un pensamiento y una mente &uacute;nica, tal y como le queda claro a su hermano peque&ntilde;o despu&eacute;s de una clase de pintura en la escuela de la base militar en la que est&aacute;n viviendo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Secuestradores de Cuerpos</em> es igual de desasosegante, asfixiante y no aporta ning&uacute;n momento de tregua para el espectador, pero, encima, est&aacute; dotada de una cotidianeidad que la hace mucho m&aacute;s cercana a la pesadilla de la que no se puede despertar que las dos pel&iacute;culas anteriores. Adem&aacute;s, en esta ocasi&oacute;n, los reci&eacute;n llegados no est&aacute;n por la labor de abandonar nuestro planeta, tal y como su, ya transmutada madre adoptiva, Carol, le repite&hellip; <em>Where you gonna go, where you gonna run, where you gonna hide? </em><em>Nowhere... 'cause there's no one like you left. </em>
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        Carol Malone (Meg Tilly) en una imagen de la pel&iacute;cula <em>Body Snatchers</em> &copy; 1993 Dorset Productions, Robert H. Solo Productions and Warner Bros.
    </p><p class="article-text">
        Hay una tercera adaptaci&oacute;n, <em>Invasi&oacute;n</em> (The Invasion, 2007) dirigida por Oliver Hirschbiegel y protagonizada por Nicole Kidman y Daniel Craig, junto con la actriz Veronica Cartwright, la cual ya particip&oacute; en la segunda adaptaci&oacute;n de la novela de Jack Finney, en el a&ntilde;o 1977. La pel&iacute;cula, si bien mantiene ciertas dosis de tensi&oacute;n y desasosiego, heredadas de sus predecesoras, no logra atraparte con la misma intensidad, ni revolverte las entra&ntilde;as como, por el contrario, s&iacute; que consiguen las tres pel&iacute;culas anteriormente citadas.
    </p><p class="article-text">
        Las tres, aunque muchos quieran ver en ellas s&oacute;lo un alegato anticomunista producto de la Guerra Fr&iacute;a, son un ataque frontal contra aquellos sistemas donde s&oacute;lo se ofrece una l&iacute;nea de pensamiento oficial, obligando a posicionarse a sus ciudadanos, so pena de sentirse aislados o rechazados, en un sentido o en otro.  
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la pegajosa sensaci&oacute;n de agobio que cada una de las tres pel&iacute;culas transmite supone un hito que pocas veces se ha logrado contagiar con la claridad que dichas pel&iacute;culas destilan y lo peor es que, al salir a la calle, la realidad, es en muchos casos, a&uacute;n peor 
    </p><p class="article-text">
        Y, para terminar, las tres son una buena muestra de c&oacute;mo un g&eacute;nero menor puede servir de veh&iacute;culo para denunciar problem&aacute;ticas que el resto parec&iacute;a querer evitar, por si alguien se sent&iacute;a disgustado con ello. Lo malo es que todav&iacute;a seguimos teniendo que mirar qu&eacute; hacemos, en pleno siglo XXI, no vaya a ser que alg&uacute;n fan&aacute;tico -de &eacute;sos que cada d&iacute;a abundan m&aacute;s en los gobiernos de buena parte del planeta- nos tenga reservada una vaina fresca debajo de la cama para que veamos el mundo, su mundo, con el mejor color, cuando la realidad, la de VERDAD, est&aacute; grabada en blanco y negro, sin matices ni dobleces que traten de disimular lo que pasa a nuestro alrededor.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis; Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        &copy; 1956 Walter Wanger Productions
    </p><p class="article-text">
        &copy; 1978 Solofilm
    </p><p class="article-text">
        &copy; 1993 Dorset Productions, Robert H. Solo Productions and Warner Bros. 
    </p><p class="article-text">
        Notas:
    </p><p class="article-text">
        1- Finney, J. (1955). The Body Snatchers (1st ed.). New York, NY: Dell Publishing.
    </p><p class="article-text">
        2- El guionista gan&oacute; su primer Oscar en el a&ntilde;o 1953 por <em>Roman Holiday</em> (William Wyler) y el segundo, tres a&ntilde;os despu&eacute;s, por <em>The Brave One</em> (Irving Rapper, 1956)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/invasion-ladrones-cuerpos_132_1189158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Dec 2019 17:27:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LA INVASION DE LOS LADRONES DE CUERPOS]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LE MANS 1966]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/mans_132_1197239.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor británico Eric Arthur Blair (1903 – 1950), más conocido por el pseudónimo de George Orwell, fue el responsable de acuñar la frase “la historia la escriben los vencedores”, dentro de las páginas de su sensacional obra literaria “1984”. 1</p><p class="subtitle">En realidad, la frase era una consecución lógica de un planteamiento anterior mucho más elaborado basado en la forma en la que muchos gobiernos -en especial los de corte autoritario- controlan la forma de pensar de quienes están bajo su cargo. Para el escritor británico</p><p class="subtitle">quienes fueran capaces de controlar el pasado, controlarían, por tanto, el futuro. Y si se lograba controlar el presente, era fácil controlar el pasado.</p><p class="subtitle">Por todo ello, quienes han manejado y manejan, en la actualidad, los resortes del poder -ya sea, éste, político, legislativo, económico y/o social- gustan de controlar el presente de forma decidida, inventándose por el camino los recuerdos “históricos” que más convengan y así dirigir la voluntad del resto de los ciudadanos, para que éstos luego vean el futuro de una forma simple y predeterminada por quienes, en realidad, lo han orquestado todo.</p></div><p class="article-text">
        Ci&ntilde;&eacute;ndonos, entonces, a dicha l&iacute;nea de pensamiento, la historia escrita por los responsables de Ford Motor Company dir&aacute; que fue la compa&ntilde;&iacute;a norteamericana, fundada por Henry Ford en junio del a&ntilde;o 1903, la &uacute;nica responsable de la incontestable victoria de la marca automovil&iacute;stica cosechada en el a&ntilde;o 1966, en el m&iacute;tico de Circuit de la Sarthe franc&eacute;s, escenario de las no menos legendarias <em>24 Heures du Mans. </em>2
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la realidad, la mec&aacute;nica y la misma personalidad de quienes estuvieron antes, durante y hasta el mismo momento en el que los tres coches de la marca americana cruzaron la l&iacute;nea de meta, vendr&iacute;a a decir una cosa diametralmente opuesta.
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        Ken Miles (Christian Bale) y Carroll Shelby (Matt Damon) en la pel&iacute;cula <em>Le Mans&acute;66</em>
    </p><p class="article-text">
        Photo by Merrick Morton - &copy; 20th Century Fox
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad, mucho m&aacute;s ajustada a la verdad de los acontecimientos, nos dir&iacute;a que Ford Motor Company gan&oacute; aqu&eacute;lla y las tres siguientes ediciones de la competici&oacute;n francesa (1966-1969) -poniendo fin, adem&aacute;s, al dominio casi absoluto de la marca Italiana fundada por Enzo Ferrari en 1939- gracias a la intervenci&oacute;n de Carroll Hall Shelby, dise&ntilde;ador, visionario y ganador de la competici&oacute;n francesa en el a&ntilde;o 1959, junto con el piloto &iacute;talo-brit&aacute;nico Roy Francesco Salvadori, y a la del tambi&eacute;n piloto, dise&ntilde;ador y verdadero genio de la mec&aacute;nica, el brit&aacute;nico Kenneth Henry Miles. 3
    </p><p class="article-text">
        Juntos lograron que la enorme inversi&oacute;n realizada por el entonces responsable de la empresa automovil&iacute;stica norteamericana, Henry Ford II, no se derrochara in&uacute;tilmente, o como en muchos otros casos anteriores, acabara malgastada por los caprichos y la estrechez de miras de una legi&oacute;n de torpes ejecutivos, los cuales solamente velaban por su propio beneficio y no por el de la compa&ntilde;&iacute;a que deb&iacute;an defender.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien diga que no todos aquellos vicepresidentes, ejecutivos de cuentas, responsables del marketing y promoci&oacute;n estaban empe&ntilde;ados en obtener su peque&ntilde;a parcela de poder en vez de lograr que Ford Motor Company fuera la &ldquo;empresa de las empresas&rdquo;, al hablar del mundo de la automoci&oacute;n. Sin embargo, dar esa sensaci&oacute;n de control absoluto de la situaci&oacute;n, aunque no lo tuvieran, ni supieran c&oacute;mo lograrlo, a punto estuvo de acabar con las aspiraciones de la marca de autom&oacute;viles norteamericana de llegar a competir en Europa y en igualdad de condiciones con la escuder&iacute;a Ferrari.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Carroll Shelby (Matt Damon) en la pel&iacute;cula <em>Le Mans&acute;66</em>
    </p><p class="article-text">
        Photo by Merrick Morton - &copy; 20th Century Fox
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que el t&aacute;ndem Shelby/ Miles tampoco era la m&aacute;quina perfectamente engrasada que, a priori, una empresa como aqu&eacute;lla requer&iacute;a. En el caso del primero, y tras su victoria en la prueba francesa, su situaci&oacute;n f&iacute;sica le llev&oacute; a tener que abandonar la competici&oacute;n y dedicarse al dise&ntilde;o de autom&oacute;viles y a la competici&oacute;n de marcas, un terreno tan resbaladizo como lleno de sinsabores, dada la enorme presi&oacute;n que todos los participantes sufren y lo esquivo que suele ser el triunfo.
    </p><p class="article-text">
        Para el genial piloto y mec&aacute;nico brit&aacute;nico, sus vivencias b&eacute;licas durante la Segunda Guerra Mundial condicionaron un car&aacute;cter ya de por si adusto y, a ratos, beligerante, el cual, junto con un sard&oacute;nico sentido del humor, no le ayudaron a congeniar con sus semejantes, salvo en muy contadas ocasiones. Dicho esto, la amistad que forj&oacute; con el dise&ntilde;ador norteamericano hizo que aceptara un puesto dentro del organigrama de la empresa &ldquo;Carroll Shelby Internationaly&rdquo; y, llegado el momento, de hacerse cargo de desarrollar un coche capaz de doblegar la hegemon&iacute;a de los veh&iacute;culos presentados por la marca Scuderia Ferrari Grand Prix motor Racing. 4
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        Ken Miles (Christian Bale) en la pel&iacute;cula <em>Le Mans&acute;66</em>
    </p><p class="article-text">
        Photo by Merrick Morton - &copy; 20th Century Fox
    </p><p class="article-text">
        Al final, la soluci&oacute;n vino desde el viejo continente, en forma del Ford GT40, un modelo creado por la divisi&oacute;n brit&aacute;nica Ford Advanced Vehicles, cuyas primeras versiones desarrolladas -la Mk I, Mk II y Mk III- tomaron como referencia el modelo experimental Lola Mk6 GT, fabricado por Lola Cars entre 1962 y 1963. Una vez que el modelo escogido para la competici&oacute;n, un Mk II, cay&oacute; en mano de Carroll Shelby, Ken Miles y del resto de los responsables de la empresa del primero, las fricciones entre algunos de los ejecutivos de la marca automovil&iacute;stica y aquellos &ldquo;outsiders&rdquo; a los que se hab&iacute;a tenido que recurrir, no tardaron en aparecer.
    </p><p class="article-text">
        No hay que perder de vista que Ford Motor Company quiso comprar la marca de Enzo Anselmo Giuseppe Maria Ferrari en el a&ntilde;o 1963. Esta negociaci&oacute;n se trunc&oacute; cuando &ldquo;Il Commendatore&rdquo; decidi&oacute; vender su empresa a Fiat S.p.A., ante la negativa de la empresa norteamericana para que el creador de la escuder&iacute;a italiana siguiera controlando las decisiones derivadas del circuito de competici&oacute;n internacional. Este hecho supuso un jarr&oacute; de agua fr&iacute;a para quienes pensaban que Ford necesitaba encontrar el prestigio perdido, participando en los grandes acontecimientos deportivos del mundo del motor. Sin el apoyo, la tecnolog&iacute;a y la experiencia de Ferrari, Ford Motor Company se quedaba hu&eacute;rfana para tratar de lograr su deseo y con muy pocas opciones de &eacute;xito. El tener, luego, que recurrir a personalidades tan particulares, individualistas, pero experimentadas como eran Carroll Shelby y Ken Miles no presagiaba, en un primer estadio, nada bueno para empresa afincada en la ciudad de Dearborn, Michigan.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo, una serie de sucesivas derrotas cosechas por el equipo de competici&oacute;n norteamericano -al vetar a Ken Miles como piloto- y la constataci&oacute;n de que Ford Motor Company, por si sola, no pod&iacute;a lograr aquello que se hab&iacute;a propuesto, devolvieron una cierta cordura a la situaci&oacute;n, la cual termin&oacute; por llevar a todos los implicados hasta las pistas del circuito franc&eacute;s en la primavera del a&ntilde;o 1966.
    </p><p class="article-text">
        Una vez all&iacute;, qued&oacute; claro qui&eacute;n era el magnate y qui&eacute;nes, los visionarios del motor; es decir, los que hab&iacute;an logrado que los primitivos autom&oacute;viles se convirtieran en algo m&aacute;s que un chasis, una caja de cambios, un motor de combusti&oacute;n interna y cuatro ruedas. Tambi&eacute;n sirvi&oacute; para constatar lo peligroso y torticero que puede llegar a ser trabajar con una gran empresa y la cantidad -legi&oacute;n, m&aacute;s bien- de indeseables que pululan dentro de tales corporaciones.
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        &copy; 2019 Chernin Entertainment and Twentieth Century Fox Film Corporation.
    </p><p class="article-text">
        Ken Miles perdi&oacute; la oportunidad de ser la primera persona que hubiese ganado <em>12 Hours of Sebring</em>, <em>24 Hours of Daytona</em> y <em>24 Heures du Mans </em>en el mismo a&ntilde;o, merced a las turbias maniobras de uno de los vicepresidentes de la empresa norteamericana, aunque s&iacute; se gan&oacute; el respecto y el saludo de los aficionados, los constructores y del mism&iacute;simo Enzo Ferrari. 5
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la victoria de Ford Motor Company s&oacute;lo sirvi&oacute; para demostrar que, gracias a sus enormes recursos econ&oacute;micos, una empresa pod&iacute;a llegar a competir y triunfar en una prueba automovil&iacute;stica como la francesa.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, ni los ejecutivos, ni el propio Henry Ford II llegaron nunca a entender la importancia de aquella competici&oacute;n, por mucho que se empe&ntilde;aran en condicionar a corredores, a la organizaci&oacute;n y al mism&iacute;simo equipo de Carroll Shelby para que los tres Ford GT40 Mk II entraran juntos por la l&iacute;nea de meta. Aquella imagen fue eso, una instant&aacute;nea publicitaria para colgar en la sala de reuniones de la compa&ntilde;&iacute;a automovil&iacute;stica, tan impactante como hueca, a tenor de quienes estuvieron relacionados, en mayor o menor medida, dentro de la empresa, salvo muy gloriosas excepciones.  6
    </p><p class="article-text">
        La verdadera gloria, y eso lo deja bien claro y sin error en el entendimiento el libreto escrito por Jez Butterworth, John-Henry Butterworth y Jason Keller, luego llevado a la gran pantalla por el director James Mangold, es para Carroll Shelby, Ken Miles y para todos los que trabajaron para transformar el Ford GT40 Mk II en una m&aacute;quina capaz de batir a todos los contrincantes con los que se encontr&oacute; en el circuito franc&eacute;s, en 1966.
    </p><p class="article-text">
        Sin ellos, nunca se hubiera podido generar dicha gesta y sin ellos no se hubiese podido llegar a producir una pel&iacute;cula que demuestra cu&aacute;n importante son las personas frente a los delirios de quienes manejan, con notable desatino, los balances econ&oacute;micos mundiales.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, no se enga&ntilde;en con mis palabras: en <em>Le Mans&acute;66</em> hay seres humanos fr&aacute;giles, caprichosos, indolentes, tir&aacute;nicos y extremos. El juego no se articula entre buenos y malos, sino entre personas que tratan de ser un poco coherentes, en un universo demente y disparatado, y quienes solamente quieren imponer su voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s hay dos momentos que sirven para desnudar la fragilidad de los seres humanos, a lo largo de la narraci&oacute;n cinematogr&aacute;fica. El primero se ve tras desembarazarse de un indeseable vicepresidente, cuando Carroll Shelby somete al mism&iacute;simo Henry Ford II a toda una cura de humildad dentro del estrecho, opresivo y radical habit&aacute;culo de un Ford GT40 Mk II, mientras el veh&iacute;culo se mueve a una velocidad de v&eacute;rtigo, por la pista de pruebas anexa al hangar que ocupa las instalaciones de la empresa del primero.
    </p><p class="article-text">
        El segundo, mucho m&aacute;s v&aacute;lido e imperecedero, es aquel en el que &ldquo;il Commendatore&rdquo; no s&oacute;lo admira los valores del modelo desarrollado por la empresa de Carroll Shelby para la carrera francesa, sino la val&iacute;a de Ken Miles a los mandos del mencionado veh&iacute;culo. 7
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        &copy; 2019 Chernin Entertainment and Twentieth Century Fox Film Corporation.
    </p><p class="article-text">
        Al final, la historia, no solamente est&aacute; escrita por los vencedores, por mucho que a estos &uacute;ltimos les fastidie sobremanera, sino por aqu&eacute;llos que les rodearon. Y antes de que pregunten, Le Mans&acute;66 no trata de los veh&iacute;culos que aparecen en los carteles que anuncian la pel&iacute;cula. Trata de quienes los dise&ntilde;aron y de las personas que estaban al volante cuando dichos veh&iacute;culos salieron a competir.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Chernin Entertainment and Twentieth Century Fox Film Corporation.
    </p><p class="article-text">
        Notas:
    </p><p class="article-text">
        1- La novela fue publicada, originalmente, por el sello Secker &amp; Warburg, el 8 de junio del a&ntilde;o 1949. La editorial luego se fusion&oacute; con Harvill Press -fusi&oacute;n que dio como resultado la editorial Harvill Secker- y, en la actualidad, es propiedad de Penguin Random House desde el a&ntilde;o 2002.
    </p><p class="article-text">
        2- La carrera de resistencia se lleva disputando desde el a&ntilde;o 1923 hasta el momento actual, salvo por la huelga general del a&ntilde;o 1936 en Francia y, luego, por el par&oacute;n a causa de la Segunda Guerra Mundial. &Eacute;ste dur&oacute; una d&eacute;cada, hasta la reanudaci&oacute;n de la carrera en el a&ntilde;o 1949.
    </p><p class="article-text">
        3- Carroll Hall Shelby y Roy Francesco Salvadori ganaron la competici&oacute;n francesa conduciendo un Aston Martin DBR1, modelo construido por Aston Martin Lagonda LTD en 1956 y dise&ntilde;ado por el ingeniero brit&aacute;nico Edward John 'Ted' Cutting.
    </p><p class="article-text">
        4- Fruto de la relaci&oacute;n profesional entre Carroll Shelby y Ken Miles fueron las sucesivas versiones del modelo para competici&oacute;n, desarrolladas a partir del modelo; es decir, el AC Cobra/ Shelby Cobra 289, entre 1962 y 1965; el Shelby Daytona Coupe; y las distintas versiones del tambi&eacute;n modelo AC Cobra 427.
    </p><p class="article-text">
        5- The #1 car was driven by Ken Miles and Denny Hulme, and together with the #2 car driven by Bruce McLaren/Chris Amon (1st overall) and #5 car driven by Bucknum/Hutcherson (3rd overall) gave Ford its first victory in a 24-hour race.
    </p><p class="article-text">
        6- Lee Lacocca, director de Marketing de Ford Motor Company y quien reclut&oacute; a Carroll Shelby para lograr lo que, entonces parec&iacute;a un imposible, fue una de esas contadas excepciones.
    </p><p class="article-text">
        7- Ferrari's response to the Ford GT40 Mark II at Le Mans in 1966 was the 330 P3 (with P meaning Prototype), Ferrari's first fuel-injected car.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/mans_132_1197239.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2019 18:58:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LE MANS 1966]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[TOY STORY 4]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/toy-story_132_1354790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El ser humano, sobre todo en estos últimos tiempos, tiene la costumbre de ir “quemando” etapa tras etapa de su vida de manera desaforada y sin reparar en la importancia de muchas de las cosas que se ha ido encontrando a lo largo de los años. Hemos llegado a tal insensatez que todo aquello que no aparece en la red no merece ser tomado en consideración, y eso es tanto como decir que los gestores de los blogs, páginas web, foros y demás soportes digitales que inundan Internet tienen todos unos criterios sólidos basados en una experiencia y en una formación que lo respalda cuando, en realidad, es todo lo contrario.</p></div><p class="article-text">
        No es extra&ntilde;o, por lo tanto, que cuando se toca el tema de los juguetes se suela derivar la conversaci&oacute;n hacia temas econ&oacute;micos y/o directamente especulativos, dejando a un lado el valor que un determinado juguete pudo tener para una persona que, en la mayor&iacute;a de los casos, acab&oacute; perdi&eacute;ndolo por ese af&aacute;n del que hacen gala muchos progenitores, empe&ntilde;ados en obligar a sus hijos a crecer sin tan siquiera hablar con ellos antes.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que luego el c&aacute;lculo probabil&iacute;stico nos ense&ntilde;a que no todo lo que se propone sobre dicho tema es igual de insensato y fr&iacute;volo, tal y como lo demuestran las cuatro entregas de la saga Toy Story.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Buzz Lightyear (Tim Allen) y Woody (Tom Hanks) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Toy Story</em> 4 &copy; 2019 Pixar Animation Studios Film &amp; Walt Disney Pictures.
    </p><p class="article-text">
        <em>Toy Story</em> es, posiblemente, la mejor propuesta surgida de la factor&iacute;a Pixar por la profundidad de la historia que cuenta su guion -obra, entre otros, de John Lasseter, el motor de la compa&ntilde;&iacute;a de animaci&oacute;n norteamericana- y por el largo recorrido que &eacute;ste ha tenido para tocar muchos de los temas sobre los que se articula nuestra destartalada sociedad contempor&aacute;nea. 1
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, los personajes principales de la pel&iacute;cula, el sheriff Woody (Tom Hanks) y el p&eacute;treo y naif aventurero gal&aacute;ctico Buzz Lightyear (Tim Allen) reflejan, de manera clara y directa, dos formas de entender la vida en una sociedad, la nuestra, cada vez m&aacute;s polarizada. No obstante, lo que diferencia a los dos personajes principales y al resto de los juguetes que interact&uacute;an con ellos son sus motivaciones y los principios por los que se rigen, principios que los seres humanos olvidaron hace siglos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Forky (Tony Hale) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Toy Story 4</em> &copy; 2019 Pixar Animation Studios Film &amp; Walt Disney Pictures.
    </p><p class="article-text">
        Basta con ver los tit&aacute;nicos esfuerzos de Woody por querer ayudar a Bonnie (Madeleine McGraw) en su primer d&iacute;a de colegio y luego por tratar de &ldquo;educar&rdquo; a Forky (Tony Hale) en su nuevo papel de &ldquo;juguete&rdquo; imprescindible para la ni&ntilde;a para entender todo esto. La consecuencia directa de tal comportamiento llevar&aacute; al veterano vaquero a tener que acudir al rescate de Forky cuando &eacute;ste se pierde en medio de un viaje familiar, situaci&oacute;n que terminar&aacute; por desembocar en un dilema que marcar&aacute; un antes y despu&eacute;s en la vida de todos los juguetes, sobre todo en el caso de Buzz Lightyear que sigue sin entender para qu&eacute; sirven todos los botones que lleva en su traje espacial.
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                </figure><p class="article-text">
        Woody (Tom Hanks); Bo Peep (Annie Potts) y el intr&eacute;pido Duke Caboom (Keanu Reeves) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Toy Story 4</em> &copy; 2019 Pixar Animation Studios Film &amp; Walt Disney Pictures.
    </p><p class="article-text">
        En medio del caos derivado de la p&eacute;rdida de Forky, Woody se reencontrar&aacute; con su amiga Bo Peep (Annie Potts) quien fue v&iacute;ctima de la arbitrariedad humana de la que ya hemos hablado anteriormente. Sin embargo, para la decida f&eacute;mina, separada de parte de su reba&ntilde;o -y de la l&aacute;mpara de la que formaba parte- el cambio de papeles le sirvi&oacute; para ejercer el derecho a decidir, el cual cada vez se le escatima a m&aacute;s personas, sobre todo por las inmensas desigualdades que se est&aacute;n imponiendo en el mundo que nos ha tocado vivir. Bo Peep lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que es mejor vivir una vida fuera de las reglas establecidas que estar a merced de los cambios de humor de los seres humanos, tan volubles ellos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Bo Peep (Annie Potts) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Toy Story</em> 4 &copy; 2019 Pixar Animation Studios Film &amp; Walt Disney Pictures.
    </p><p class="article-text">
        En un primer momento, Woody no tendr&aacute; muy claro qu&eacute; hacer, dado que, en su particular credo, la lealtad es un concepto inquebrantable. Otra cosa bien distinta es comprobar que, llegado el momento, hasta un juguete como &eacute;l, curtido en mil aventuras, debe aceptar que todo en la vida tiene un comienzo y un final, y lo mejor que puede hacer es no luchar contra lo inevitable por muy surrealista, pero, no bonito, que esto pueda llegar a sonar.
    </p><p class="article-text">
        Vista a simple vista, <em>Toy Story</em> 4 puede suponer un punto y final para una saga que empez&oacute; en 1995 y que se ha prologado a lo largo de dos d&eacute;cadas, pero, en realidad, lo que plasma el relato cinematogr&aacute;fico dirigido por Josh Cooley y con gui&oacute;n de Andrew Stanton y Stephany Folsom es una l&oacute;gica evoluci&oacute;n vital en la vida de una o varias personas y, en este caso, de varios juguetes.
    </p><p class="article-text">
        Sus deseos, sus anhelos, todas sus vivencias son las mismas de cualquiera de nosotros, aunque, en el caso de los juguetes protagonistas, &eacute;stas se rijan por unos planteamientos que hoy en d&iacute;a parezcan reservados a los caballeros medievales de anta&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Y eso que Woody no es un h&eacute;roe al uso, por lo menos, no como marcan los c&aacute;nones del g&eacute;nero. Luego est&aacute; su af&aacute;n por hacer lo correcto y la lealtad que motiva sus acciones, que ha servido para mantener al grupo lo m&aacute;s unido posible, algo realmente complicado, dada la peligrosidad de las cajas de cart&oacute;n que, de tanto en tanto, aparecen en las habitaciones de los ni&ntilde;os, no importa en qu&eacute; lugar del mundo.
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        Duke Caboom (Keanu Reeves) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Toy Story</em> 4 &copy; 2019 Pixar Animation Studios Film &amp; Walt Disney Pictures.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el encontrarse con un &ldquo;verdadero&rdquo; h&eacute;roe como Duke Caboom (Keanu Reeves) sea el punto de inflexi&oacute;n que termine por convencer a Woody de cu&aacute;l es su verdadero destino, independientemente de sus sentimientos y del lazo que le ha mantenido unido con el resto de grupo.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Toy Story 4 es, de las cuatro entregas, la m&aacute;s adulta, seria y comprometida de las pel&iacute;culas producidas por Pixar y sirve, una vez m&aacute;s, para demostrar que la animaci&oacute;n es capaz de contar una MUY buena historia, f&aacute;cilmente extrapolable a nuestro mundo actual y, de paso, sacarnos, a todos, los colores por ser incapaces de ver lo que est&aacute;n tratando de hacer con nuestro mundo los payasos que dicen gobernarlo.
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        Buzz Lightyear (Tim Allen) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Toy Story</em> 4 &copy; 2019 Pixar Animation Studios Film &amp; Walt Disney Pictures.
    </p><p class="article-text">
        Por lo menos siempre nos quedar&aacute; &ldquo;hasta el infinito y m&aacute;s all&aacute;&rdquo; de la mano del sin par Buzz Lightyear.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019 
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Pixar Animation Studios Film &amp; Walt Disney Pictures.
    </p><p class="article-text">
        Nota:
    </p><p class="article-text">
        1- La historia original de Toy Story (1995) es obra, adem&aacute;s del ya mencionado John Lasseter, de los siguientes autores: Pete Docter, Andrew Stanton y Joe Ranft. El gui&oacute;n original fue luego escrito por Joss Whedon. Andrew Stanton, Joel Cohen y Alec Sokolow.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/toy-story_132_1354790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Sep 2019 08:01:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[TOY STORY 4]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[SAULO TORÓN MACARIO, EL ÚLTIMO AVENTURERO DEL CINE, DESPUÉS DE DOUGLAS FAIRBANKS.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/macario-aventurero-despues-douglas-fairbanks_132_1400809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si quisiera ponerme solemne desgranaría una suerte de elegía para recordar a una persona que ya no está entre nosotros. No obstante, escoger esta vía representaría traicionar el legado de una persona que, como primera regla, siempre demostró una contundente honestidad y una falta de respeto para con las encorsetadas normas de nuestra farisea sociedad.</p><p class="subtitle">Esta forma de entender la vida, sobra decirlo, le granjeó toda una legión de enemigos y/o de personas que, lejos de entender su valía, lo tachaban de ser “la manzana de la discordia” en un negocio lleno de impresentables y mamarrachos que mejor se hubieran quedado en su casa hace décadas.</p></div><p class="article-text">
        En realidad, lo que a &eacute;l le ocurri&oacute; es lo que le sucede a cualquiera que demuestra unas cualidades fuera de lo com&uacute;n y que, encima, se empe&ntilde;a en compartirlas. Sin ir m&aacute;s lejos, yo soy uno de aquellos alumnos a los que ense&ntilde;&oacute; a amar, en may&uacute;sculas, y a entender el cine tanto en su versi&oacute;n comercial, como en su versi&oacute;n art&iacute;stica. Y lo hizo desde el principio, mostr&aacute;ndome todos y cada uno de los eslabones de una cadena que es mucho m&aacute;s larga y compleja que lo que piensa la mayor&iacute;a de los que trabajan en este negocio en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Voy a ser muy claro en lo siguiente y si mi condeno en lo m&aacute;s profundo del infierno, contento estar&eacute;: salvo que me demuestren lo contrario, quienes ahora mismo llevan la parte comercial del s&eacute;ptimo arte en nuestro pa&iacute;s han estado opositando, y con m&eacute;ritos, para cargarse un negocio que d&eacute;cadas atr&aacute;s era muy v&aacute;lido. Y quienes se dedican a &ldquo;escribir&rdquo; sobre los estrenos, tambi&eacute;n dejan claro, menos gloriosas excepciones, que no tienen ni idea de c&oacute;mo funciona el negocio en cuesti&oacute;n. Me da igual que exhiban su cargo, t&iacute;tulo, apellido o her&aacute;ldica, porque la mayor&iacute;a de ellos no estaban cuando yo empec&eacute; a trabajar en esto y los que s&iacute; estaban, ahora se creen en poder de la verdad absoluta cuando los a&ntilde;os te ense&ntilde;an que esas majader&iacute;as solo existen en las &ldquo;pelis&rdquo;, en las malas.
    </p><p class="article-text">
        La persona a la que est&aacute; dedicada esta columna me ense&ntilde;&oacute; a disfrutar estando dentro de una sala de cine, no pasarme el tiempo buscando defectos, inconvenientes o vaya usted a saber qu&eacute; sinsentido. Habr&aacute; quien diga que lo que hizo conmigo fue acabar con mi sentido cr&iacute;tico, cosa que no es cierta, sino todo lo contrario. Lo &uacute;nico que hizo es ayudar a alguien con mucha ilusi&oacute;n, adem&aacute;s de treinta a&ntilde;os menos, y darle las herramientas que, a la vista est&aacute;, muchos de mis &ldquo;colegas&rdquo; no han tenido o no han querido utilizar.
    </p><p class="article-text">
        Esto no quiere decir que una relaci&oacute;n entre dos personas sea siempre id&iacute;lica y maravillosa, pero la persona y el profesional que hoy soy es capaz no solo de sacarle las verg&uuml;enzas a los responsables que organizan eventos cinematogr&aacute;ficos en Finlandia -pa&iacute;s considerado mucho m&aacute;s organizado que el nuestro- sino no conformarme con rellenar el expediente y tratar de superar las expectativas que las personas con las que trabajo depositan en m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien me ense&ntilde;&oacute; que el espect&aacute;culo debe continuar, &eacute;se fue &eacute;l. Sin importar los sacrificios que esto conlleve, am&eacute;n de tomarte las cosas con un sentido del humor que &eacute;l ten&iacute;a y yo, no.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a recordar muchas cosas, pero me quedo con su cara, delante de una enorme pared llena de fotos desde el suelo hasta el techo, literalmente, im&aacute;genes las cuales ten&iacute;an -gracias al inepto que presum&iacute;a de comisariar aquella exposici&oacute;n- unos pies de fotos con letra 7,5 normal, sin resaltar dicha letra de ninguna manera, sobre un fondo verde desva&iacute;do que tampoco ayudaba, precisamente, a su lectura. Recuerdo acercarme a &eacute;l y, mientras sujetaba con una de sus manos sus gafas, me dijo &ldquo;Oye, &iquest;sabes d&oacute;nde se pide la escalera, para poder subir y ver los pie de fotos?&rdquo; Estos, para rematar la jugada, estaban a unos dos metros de altura&hellip;  
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien piense despu&eacute;s de leer estas l&iacute;neas que solo me he quedado con lo bueno, aunque s&eacute; que no es cierto. En realidad, soy demasiado mayor y estoy demasiado cansado para darle carta de naturaleza a quienes se ceban en los errores ajenos y son incapaces de ver a la persona. Yo, lo &uacute;nico que s&eacute;, es que esta semana he visto dos pel&iacute;culas y las he disfrutado las dos. Esto, como ya he dicho anteriormente, y S&Eacute; que me estoy repitiendo, se lo debo a &eacute;l. Por todo ello, quiero darle las gracias y decirte, est&eacute;s d&oacute;nde est&eacute;s, Saulo, que conmigo lo hiciste muy bien.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Mark of Zorro</em> &copy; 1920 Douglas Fairbanks Pictures
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/macario-aventurero-despues-douglas-fairbanks_132_1400809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Aug 2019 09:23:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[SAULO TORÓN MACARIO, EL ÚLTIMO AVENTURERO DEL CINE, DESPUÉS DE DOUGLAS FAIRBANKS.]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EN RECUERDO DE ETIENNE DE NAVARRE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/recuerdo-etienne-navarre_132_1419165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Rutger Hauer (1944–2019) siempre será recordado, en las páginas de los libros de historia del cine, por su monólogo en las secuencias finales de la película</p><p class="subtitle">Blade Runner</p><p class="subtitle">(Ridley Scott, 1982). Las frases que forman dicho monólogo, también conocidas por el nombre de “Tears in rain”, las pronuncia el actor holandés mientras da la réplica al replicante Nexus-6, Roy Batty (número de serie N6MAA10816) tras su enfrentamiento con el implacable cazador de replicantes Rick Deckard (Harrison Ford) 1</p></div><p class="article-text">
        Con una lucidez y claridad dif&iacute;cil de ver en una pantalla de cine -en parte, gracias al propio actor que reescribi&oacute; el borrador inicial que figuraba en el guion- estas palabras desnudan toda la hipocres&iacute;a de una sociedad, la nuestra, que castiga y persigue todo aquello que ya no le sirve, por mucho que Roy Batty sea solamente una m&aacute;quina creada para servir a los seres humanos y con fecha de caducidad.
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        Roy Batty (Rutger Hauer) en la pel&iacute;cula <em>Blade Runner</em> &copy; 1982 Blade Runner Partnership (Jerry Perenchio and Bud Yorkin), The Ladd Company, Sir Run Run Shaw (Shaw Brothers) &amp; Warner Communications Company
    </p><p class="article-text">
        La mayor virtud del actor fue, en su momento, su endiablada capacidad para dotar a una m&aacute;quina de tal humanidad y, en cierto modo, de respeto para con sus semejantes, por mucho que Rick Deckard sea un antagonista que dif&iacute;cilmente se plantease hacer lo mismo con &eacute;l.  Cuando todo acaba, s&oacute;lo hay dos hombres sobre el tejado de aquel edificio en el que se desarrolla la acci&oacute;n. No, un ser humano y una m&aacute;quina desactivada.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Soldaat van Oranje</em> &copy; 1977 Excelsior Films, Film Holland, Rob Houwer Productions &amp; The Rank Organisation.
    </p><p class="article-text">
        El actor que se dio a conocer de la mano de las pel&iacute;culas que protagoniz&oacute; para el director Paul Verhoeven (<em>Delicias turcas</em>; <em>Una novia llamada Katy Tippelen;</em> o <em>Eric, oficial de la reina</em>) durante la d&eacute;cada de los setenta, del pasado siglo XX, fue capaz de abandonar su Holanda natal y empezar a dejarse ver en pel&iacute;culas netamente comerciales, tales como <em>Halcones de la noche</em> (Bruce Malmuth, 1981) teniendo como antagonista al mism&iacute;simo Sylvester Stallone; <em>Clave: Omega</em> (Sam Peckinpah, 1983), &uacute;ltima realizaci&oacute;n del contestatario director norteamericano; <em>The Hitcher</em> (Robert Harmon, 1986), bautizada en nuestro pa&iacute;s con el t&iacute;tulo de &ldquo;Carretera al infierno&rdquo;; <em>Los se&ntilde;ores del acero </em>(1985) o su reencuentro con el director Paul Verhoeven, una d&eacute;cada despu&eacute;s de su &uacute;ltimo trabajo juntos; <em>Se busca vivo o muerto</em> (Gary Sherman, 1986), pel&iacute;cula que hoy se tachar&iacute;a de ser pol&iacute;ticamente incorrecta; o <em>Furia ciega</em> (Phillip Noyce, 1989), una actualizaci&oacute;n para el mercado anglosaj&oacute;n del cl&aacute;sico japon&eacute;s Zatoichi, espec&iacute;ficamente de su pel&iacute;cula n&uacute;mero diecisiete <em>Zatoichi Challenged</em> (1967). Todas ellas se rodaron una d&eacute;cada despu&eacute;s de su debut en la serie de televisi&oacute;n <em>Floris</em> (1969), su primera colaboraci&oacute;n con el director holand&eacute;s Paul Verhoeven, quien es directamente responsable de la formaci&oacute;n art&iacute;stica de quien, luego, protagonizara la pel&iacute;cula de Ridley Scott en 1982.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Nick Parker </em>(Rutger Hauer) en la pel&iacute;cula<em> Blind Fury</em> &copy; 1989 TriStar Pictures &amp; Interscope Communications.
    </p><p class="article-text">
        En las d&eacute;cadas siguientes, el actor continu&oacute; trabajando para el mercado anglosaj&oacute;n -con mejor o peor fortuna- tanto en cine como en la televisi&oacute;n, pero siempre que pudo no dud&oacute; en aportar su enorme talento a proyectos m&aacute;s minoritarios, que solamente se pudieron ver en el circuito de festivales de cine que se desarrollan a lo largo del globo. Una de esas pel&iacute;culas fue <em>Il futuro</em> (Alicia Scherson, 2013) rodada en los estadios finales de su carrera profesional, en donde el actor interpreta a Maciste, un antiguo Mr. Universo que trabaj&oacute; en algunos de los &ldquo;peplum&rdquo; rodados varias d&eacute;cadas en el pa&iacute;s transalpino. Para Rutger Hauer, aquella peque&ntilde;a e independiente pel&iacute;cula italiana, crepuscular hasta el extremo, bien pudiera ser considerada una suerte de testamento vital para un actor que s&oacute;lo unos a&ntilde;os antes hab&iacute;a aparecido en <em>Sin City: Ciudad del pecado</em> (Frank Miller, Robert Rodriguez &amp; Quentin Tarantino, 2005) y <em>Batman Begins</em> (Christopher Nolan, 2005), producciones diametralmente opuestas a la cinta de Alicia Scherson.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Il futuro</em> &copy; 2019 Movimento Film, Jirafa, Pandora Films, La Ventura, Astronauta Films &amp; Jaleo Films
    </p><p class="article-text">
        Dos de sus &uacute;ltimos trabajos han tenido lugar en la ciertamente irregular <em>Valerian y la ciudad de los mil planetas</em> (Luc Besson, 2017) y <em>Los hermanos Sisters</em> (Jacques Audiard, 2018), un at&iacute;pico y notable western que debi&oacute; correr mucha mejor suerte cuando lleg&oacute; a las pantallas de los cines. A d&iacute;a de hoy, a&uacute;n quedan otras cuatro pel&iacute;culas por estrenar, las cuales servir&aacute;n de epitafio para un actor que, a pesar de su longeva carrera, nunca se termin&oacute; de entender con el medio que le otorg&oacute; un nombre en la historia del s&eacute;ptimo arte contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, si hay una pel&iacute;cula en la que el actor se comport&oacute;, leyendas aparte, como lo que era; es decir, una persona amante de la libertad y en contra de quienes tratan de organizar el mundo para que &eacute;ste les sirva como si se tratara de su juguete personal, esta es, sin duda alguna, <em>Lady Hawke</em> (Richard Donner, 1985)  
    </p><p class="article-text">
        El disciplinado y marcial capit&aacute;n de la guardia, Etienne de Navarre (Rutger Hauer), atrapado entre los hilos de una descarnada y demoniaca maldici&oacute;n, urdida por su eminencia, el obispo de Aquila (John Wood), ser perverso y desalmado, terminar&aacute; por confiar su destino y el de su amada, Isabeau de Anjou, (Michelle Pfeiffer) al impetuoso comportamiento de Phillipe Gaston (Matthew Broderick), un joven ladr&oacute;n apodado &ldquo;el rat&oacute;n&rdquo;. Esta uni&oacute;n deber&iacute;a haber naufragado antes, siquiera, de comenzar la traves&iacute;a, pero gracias a un monje parlanch&iacute;n y bebedor, Imperius (Leo McKern), y a la ayuda, entre otras cosas, de un eclipse total de sol que realmente ocurri&oacute; -el uno de enero del a&ntilde;o &ldquo;de nuestro se&ntilde;or&rdquo; de 1386- la balanza se decantar&aacute; del lado de los puros y no de los imp&iacute;os; es decir, del obispo y sus secuaces.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula es, por derecho propio, una de las leyendas cinematogr&aacute;ficas m&aacute;s hermosas jam&aacute;s rodadas, poseedora de una est&eacute;tica impecable -merced a la sobresaliente fotograf&iacute;a de Vittorio Storaro- con una banda sonora que posee sus luces y sus sombras, debido a la inclusi&oacute;n de Alan Parsons como productor junto al trabajo y la partitura de Andrew Powell, con quien el primero ya hab&iacute;a colaborado anteriormente. Y si bien es cierto que hay momentos en donde la mezcla de estilos puede llegar a &ldquo;chirriar&rdquo; un tanto, no es menos cierto que la simbiosis de estilos marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la composici&oacute;n de bandas sonoras.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al trabajo de los actores principales, cada uno est&aacute; donde debe independientemente del lado del tablero en el que se encuentren. As&iacute;, el obispo de Aquila es la maldad absoluta y el capit&aacute;n Marquet (Ken Hutchison), su brazo ejecutor. El tr&iacute;o compuesto por Etienne de Navarre, Phillipe Gaston e Imperius ser&aacute;n el contrapeso ante tanta iniquidad. &iquest;Qui&eacute;n queda? Nada m&aacute;s que la incalificable, fr&aacute;gil y embriagadora Isabeau de Anjou, cuya misma presencia en la pantalla termina por congelar el objetivo del proyector. S&oacute;lo Ingrid Bergman en <em>Por qui&eacute;n doblan las campanas</em> (Sam Wood, 1943) hab&iacute;a logrado llenar tanto una pantalla como, luego, lo consigui&oacute; la actriz norteamericana cuando interpret&oacute; al amor de Etienne de Navarre, atrapada, como &eacute;l, en la mezquina y desasosegante maldici&oacute;n urdida por el demente religioso&hellip; &ldquo;Siempre juntos, pero eternamente separados&rdquo;. 
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        Isabeau de Anjou (Michelle Pfeiffer) y Etienne de Navarre (Rutger Hauer) en la pel&iacute;cula <em>Lady Hawke</em> &copy; 2019 Twentieth Century Fox &amp; Warner Bros.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la secuencia final de la pel&iacute;cula no solamente es una de las m&aacute;s hermosas de cuantas se han rodado a lo largo de la historia del celuloide, sino que se me antoja el mejor legado para un actor que, sin hacer ruido, nos dej&oacute; algunos de los mejores recuerdos, mientras algunos est&aacute;bamos sentados en la butaca del cine. S&oacute;lo espero que, si Rutger Hauer no encuentra la llave para entrar en el &ldquo;cielo&rdquo; de los actores, &ldquo;el rat&oacute;n&rdquo; la robe y se la d&eacute;, tal y como el ladronzuelo le dijo a Imperius, despu&eacute;s de despedirse de la pareja de enamorados, juntos otra vez.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019.
    </p><p class="article-text">
        <em>Blade Runner</em> &copy; 1982 Blade Runner Partnership (Jerry Perenchio and Bud Yorkin), The Ladd Company, Sir Run Run Shaw (Shaw Brothers) &amp; Warner Communications Company
    </p><p class="article-text">
        <em>Soldaat van Oranje</em> &copy; 1977 Excelsior Films, Film Holland, Rob Houwer Productions &amp; The Rank Organisation.
    </p><p class="article-text">
        <em>Blind Fury</em> &copy; 1989 TriStar Pictures &amp; Interscope Communications.
    </p><p class="article-text">
        <em>Il futuro</em> &copy; 2019 Movimento Film, Jirafa, Pandora Films, La Ventura, Astronauta Films &amp; Jaleo Films
    </p><p class="article-text">
        <em>Lady Hawke</em> &copy; 2019 Twentieth Century Fox &amp; Warner Bros.
    </p><p class="article-text">
        Nota:
    </p><p class="article-text">
        1- El mon&oacute;logo completo es el siguiente: <em>I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near Tannh&auml;user Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain.</em> [pause] <em>Time to die</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sarjakuva-ja-elokuva/film-kino/recuerdo-etienne-navarre_132_1419165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jul 2019 07:54:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[EN RECUERDO DE ETIENNE DE NAVARRE]]></media:title>
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