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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gazteberri]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gazteberri]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ciudades para todas: gana terreno el urbanismo con perspectiva de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/ciudades-gana-terreno-urbanismo-perspectiva-genero_132_9176556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c2d74d6-5a62-41dd-afca-8d6595ad358b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudades para todas: gana terreno el urbanismo con perspectiva de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Barcelona, Viena y Estocolmo han implementado políticas en urbanismo feminista que están contribuyendo a construir ciudades inclusivas en perspectiva de género</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas veces le has pedido a un taxista que, por favor, no se vaya hasta que te haya visto entrar en el portal?&rdquo;. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas veces has cambiado tu recorrido para ir m&aacute;s tranquilo por calles en las que pasan coches?&rdquo;. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas veces has llegado de noche a casa con la respiraci&oacute;n acelerada, not&aacute;ndote los latidos del coraz&oacute;n, sin una causa aparente?&rdquo;. Estas fueron algunas de las preguntas de la carta abierta viral que escribi&oacute; Carlota Miranda, ingeniera y creadora del blog 'No es nada personal', en sus redes sociales. &ldquo;Nunca&rdquo; ser&iacute;a probablemente la respuesta que dar&iacute;an los hombres. Todo cambia si estas preguntas se realizan a mujeres. El 83% de las espa&ntilde;olas sienten miedo al volver a casa de noche, seg&uacute;n un estudio de la aplicaci&oacute;n de seguridad Sister.
    </p><p class="article-text">
        El concepto de violencia urbana tiene una dimensi&oacute;n polis&eacute;mica. Puede hacer referencia a las situaciones violentas que ocurren en la ciudad como espacio f&iacute;sico, o puede hacer referencia a c&oacute;mo la propia ciudad genera determinados sistemas de opresi&oacute;n y desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos de inclusi&oacute;n debemos pensar en los colectivos que no entran en el patr&oacute;n de hombre, cishetero, blanco, de clase media-alta y capacitista. Las ciudades est&aacute;n pensadas, planificadas y organizadas en torno a esa figura o, dicho de otro modo, en torno a los movimientos, desplazamientos y necesidades de ese perfil&rdquo;, asegura Virginia Enebral, arquitecta especializada en g&eacute;nero. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperativa catalana Col&middot;lectiu punt 6<em> </em>en su libro 'Urbanismo feminista' destaca que las pol&iacute;ticas urban&iacute;sticas que han buscado erradicar la violencia callejera lo han hecho de forma completamente ajena al g&eacute;nero, centr&aacute;ndose en los aspectos f&iacute;sicos de las ciudades y no en su componente social y cultural. Por ello, desde el feminismo se ha criticado c&oacute;mo esta forma de analizar la violencia urbana responde a un componente puramente androcentrista. Ainhize D&iacute;ez, t&eacute;cnica de igualdad y antrop&oacute;loga, afirma que &ldquo;la introducci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en el urbanismo tiene como principal efecto el cambiar la l&oacute;gica de entender las ciudades como un lugar para producir, a entenderlas como un lugar para vivir&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Mapas de la ciudad prohibida</h3><p class="article-text">
        Son muchas las ciudades que han elaborado los mapas de puntos cr&iacute;ticos, mapas de la ciudad prohibida o 'HarassMap' (en ingl&eacute;s, mapa del acoso). Estos mapas son herramientas que ayudan a reorganizar el urbanismo de forma conjunta entre ciudadan&iacute;a y profesionales, intentando construir ciudades m&aacute;s seguras y amables para mujeres y hombres. En Euskadi, ya desde 1996 gracias a la plataforma de mujeres de Plazandreok, se publica el primer 'Mapa de la Ciudad Prohibida de Donostia'. A partir de esta referencia, otros muchos municipios secundaron la iniciativa y as&iacute; se han ido creando mapas de puntos cr&iacute;ticos por todo Euskadi. Para la arquitecta Virginia Enebral, &ldquo;los mapas de la ciudad prohibida han sido una herramienta muy &uacute;til para se&ntilde;alar esos lugares no seguros, pero tambi&eacute;n, para visibilizar que el espacio no es percibido de la misma manera por hombres y mujeres, y por ende, para visibilizar las distintas violencias que vivimos las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enebral cree que con la elaboraci&oacute;n de los primeros mapas hubo cierto escepticismo: &ldquo;Con el auge del movimiento feminista esa visi&oacute;n cambi&oacute; y ahora son vistos como herramientas muy valiosas, ya que las mujeres somos el 50% de la poblaci&oacute;n, y por lo tanto, debemos ser tenidas en cuenta. Pero adem&aacute;s, hay que sumar que la inclusi&oacute;n, del mismo modo que el feminismo no debe ser pensado solo en torno al sujeto mujer, sino a cualquier colectivo minorizado o que ha sufrido opresi&oacute;n por parte de un sistema heteropatriarcal que sustenta todo&rdquo;. Los 'HarassMap' se realizan mediante diagn&oacute;sticos participativos, un an&aacute;lisis exhaustivo de los espacios en los que las mujeres se sienten m&aacute;s inseguras, o los puntos en los que se han producido agresiones. &ldquo;De esta manera se puede ver que tienen en com&uacute;n esos espacios para ser especialmente percibidos como peligrosos, y de esta manera poder realizar cambios al respecto&rdquo;, afirma Ainhize D&iacute;ez.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El feminismo no debe ser pensado solo en torno al sujeto mujer, sino a cualquier colectivo minorizado o que ha sufrido opresión por parte de un sistema heteropatriarcal que sustenta todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Virginia Enebral</span>
                                        <span>—</span> arquitecta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un estudio realizado por Emakunde sobre la percepci&oacute;n de miedo de la juventud en el espacio p&uacute;blico, se utiliz&oacute; una herramienta espec&iacute;fica para poder recopilar los datos acerca de las diferencias de sentimientos de miedo entre chicas y chicos. Los Relief Maps, herramienta digital para el an&aacute;lisis de las desigualdades sociales, muestran como hay una clara diferencia de g&eacute;nero en relaci&oacute;n a la percepci&oacute;n de miedo e inseguridad. El informe destaca que el g&eacute;nero tiene una gran influencia en la expresi&oacute;n de bienestar y malestar. Adem&aacute;s, el estudio muestra c&oacute;mo no solo se ha invisibilizado la violencia contra las mujeres en el espacio p&uacute;blico sino que adem&aacute;s se ha institucionalizado. Este proceso se ha dado, seg&uacute;n Emakunde, porque la violencia es un fen&oacute;meno estructural, y por el otro lado, porque esta violencia responde al poder simb&oacute;lico.
    </p><h3 class="article-text">El dise&ntilde;o de las ciudades</h3><p class="article-text">
        Las ciudades, como espacio f&iacute;sico, no son inmutables, van transform&aacute;ndose con el tiempo. Sin embargo, existe una dicotom&iacute;a espacial que no solo produce efectos en los aspectos f&iacute;sicos de las ciudades, sino en su propia significaci&oacute;n. La economista Cristina Carrasco indica en su libro 'El trabajo de las mujeres: producci&oacute;n y reproducci&oacute;n'<em>, </em>que esta dicotom&iacute;a ha generado formas de entender el espacio urbano como un binomio contrapuesto entre lo p&uacute;blico y lo privado, en el que cada esfera o espacio es independiente y aut&oacute;nomo del otro. Seg&uacute;n la economista, el sistema econ&oacute;mico actual se puede entender formado por dos subsistemas b&aacute;sicos se&ntilde;alados que se pueden denominar como esfera industrial y la esfera dom&eacute;stica. En la esfera industrial tiene lugar el proceso de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n material, es decir, de bienes y servicios orientados al mercado. En la esfera dom&eacute;stica, en cambio, tiene lugar el proceso y reproducci&oacute;n de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Erysson Faustino, profesor de urbanismo y consultor internacional en temas urbanos, cree que las ciudades se dise&ntilde;an desde una perspectiva concreta y esta perspectiva determina la forma de entender y usar las ciudades. &ldquo;Hoy en d&iacute;a nos encontramos con ciudades neoliberales, globalizadas, que miran al modelo anglosaj&oacute;n. Esto es, centros urbanos donde est&aacute; el comercio y el espacio laboral, y urbanizaciones a las afueras para hacer la vida familiar. Todo conectado con el transporte privado&rdquo;. Para el profesor, la divisi&oacute;n sexual del trabajo produce y reproduce los roles de g&eacute;nero. En este sentido, a los hombres se les asignan los trabajos productivos que tienen valor econ&oacute;mico y social, y a las mujeres se les asignan los trabajos reproductivos que no suponen ning&uacute;n valor econ&oacute;mico ni social. &ldquo;Existe una ideolog&iacute;a urbana que determina una forma de vivir las ciudades. Podemos hablar de ideolog&iacute;a neoliberal, pero tambi&eacute;n patriarcal&rdquo;, concluye Faustino. 
    </p><p class="article-text">
        La abogada de violencia de g&eacute;nero de la fiscal&iacute;a de Brasil, Fernanda Campanini, afirma que &ldquo;el espacio p&uacute;blico es violento con las mujeres, ya que se entiende que ellas no pertenecen a este espacio y por ello son violentadas y agredidas&rdquo;. Campanini corrobora que se dan muchos casos de violaciones y agresiones, pero la mayor&iacute;a no se denuncia. &ldquo;Esto supone un problema, dado que es dif&iacute;cil determinar la cantidad de agresiones que se dan&rdquo;, sostiene la abogada. Desde la fiscal&iacute;a trabajan con asociaciones para que se impulsen medidas para prevenir el acoso hacia las mujeres. Para Fernanda Campanini, &ldquo;se debe crear una conciencia de la necesidad de impulsar un urbanismo inclusivo para erradicar las violencias contra las mujeres&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe una ideología urbana que determina una forma de vivir las ciudades. Podemos hablar de ideología neoliberal, pero también patriarcal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Erysson Faustino</span>
                                        <span>—</span> profesor y consultor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Ciudades pioneras</h3><p class="article-text">
        Viena, Barcelona y Estocolmo han sido las primeras ciudades en realizar pol&iacute;ticas urbanas con perspectiva de g&eacute;nero. El libro 'Ciudades feministas', de Leslie Kern, se&ntilde;ala que la COVID-19 ha demostrado la urgencia de adoptar soluciones urbanas feministas y copiar modelos como el de Viena, con una oficina de mujeres de urbanismo y lograr hacer los barrios m&aacute;s habitables e igualitarios dot&aacute;ndolos de centros comunitarios, guarder&iacute;as, espacios para mayores y parques.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Viena, Barcelona y Estocolmo son ciudades referentes: en estos espacios se han realizado políticas urbanas con perspectiva de género, pero no se han quedado en un mero diagnóstico, sino que han transformado físicamente los espacios urbanos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Ezkerekotza</span>
                                        <span>—</span> politóloga y doctoranda en urbanismo feminista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marta Ezkerekotza, polit&oacute;loga y doctoranda en urbanismo feminista por la Universidad de Deusto, apunta que en algunas ciudades, por diversos factores, la perspectiva de g&eacute;nero se ha introducido de forma transversal en las instituciones. &ldquo;En Espa&ntilde;a, el modelo ideal es Barcelona, donde la alcaldesa, junto con las &aacute;reas de urbanismo e igualdad, y las consultor&iacute;as externas, est&aacute;n implementando pol&iacute;ticas muy interesantes que est&aacute;n contribuyendo a crear una Barcelona inclusiva al g&eacute;nero&rdquo;. Sin embargo, opina que en Euskadi no hay ciudades feministas, aunque s&iacute; se est&aacute;n desarrollando pol&iacute;ticas con perspectiva de g&eacute;nero. &ldquo;Viena, Barcelona y Estocolmo son ciudades referentes en urbanismo feminista. En estos espacios se han realizado pol&iacute;ticas urbanas con perspectiva de g&eacute;nero, pero no se han quedado en un mero diagn&oacute;stico, sino que han transformado f&iacute;sicamente los espacios urbanos&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        La arquitecta Virginia Enebral cree que &ldquo;las ciudades est&aacute;n dando pasos hacia el urbanismo feminista: sostenibles, de cuidado, donde se ponen las vidas por encima de la productividad, basado en la proximidad, pensado para mujeres, menores, mayores y personas con diversidad funcional&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">México cuenta con vagones de metro exclusivos para mujeres. Esto es una medida que se ha extendido a lo largo de toda América Latina y que ha servido para poner en la agenda pública las agresiones sexuales que sufren las mujeres en el transporte público</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Erysson Faustino</span>
                                        <span>—</span> profesor y consultor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n destaca el trabajo pionero que realiza Viena o el proceso de la &ldquo;econom&iacute;a del d&oacute;nut&rdquo; que quiere implantar &Aacute;msterdam. Esta teor&iacute;a econ&oacute;mica formula un cambio de modelo econ&oacute;mico como respuesta al gran desaf&iacute;o al que se enfrenta la humanidad: erradicar la pobreza global respetando los limitados recursos naturales de los que disponemos.
    </p><p class="article-text">
        El profesor y consultor Erysson Faustino ve tambi&eacute;n en Am&eacute;rica Latina avances hacia las ciudades con perspectiva de g&eacute;nero, seguridad y movilidad: &ldquo;M&eacute;xico cuenta con vagones de metro exclusivos para mujeres. Esto es una medida que se ha extendido a lo largo de toda Am&eacute;rica Latina y que ha servido para poner en la agenda p&uacute;blica las agresiones sexuales que sufren las mujeres en el transporte p&uacute;blico&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Burguete]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/ciudades-gana-terreno-urbanismo-perspectiva-genero_132_9176556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Aug 2022 19:45:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudades para todas: gana terreno el urbanismo con perspectiva de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Urbanismo,Desigualdad de género,Igualdad de género,Discriminación de género,Brecha de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las vidas que se esconden detrás de la manta de la venta ambulante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/vidas-esconden-detras-manta-venta-ambulante_132_9235295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acf21025-d804-4180-9d98-4fbaf324aa2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las vidas que se esconden detrás de la manta de la venta ambulante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las mafias son las que nos traen hasta aquí; lo que nosotros hacemos es legal", cuenta una persona llegada a Bilbao desde Senegal</p><p class="subtitle">Más reportajes - Un 27% de los estudiantes que se van de Erasmus encuentra el amor lejos de casa</p></div><p class="article-text">
        Sali&oacute; de Senegal hace seis a&ntilde;os. Andando. Primero lleg&oacute; a Burkina Faso. Sigui&oacute; caminando. Despu&eacute;s lleg&oacute; a Mali. Sigui&oacute; caminando. Despu&eacute;s lleg&oacute; a Libia. Solo, bajo la luz del sol y sin nada m&aacute;s que sus piernas, cansadas y doloridas. Sigui&oacute; caminando. Dej&oacute; un infierno atr&aacute;s para encontrar otro por el camino. Vejaciones y abusos por parte de los ciudadanos y, sobre todo, la Polic&iacute;a. Solo en busca de una oportunidad. Dos meses tard&oacute; en recorrer el pa&iacute;s africano para llegar a la tan esperada Europa. Su primer contacto con occidente, Italia. Un nuevo idioma y nuevas costumbres pero ninguna oportunidad. M&aacute;s abusos, m&aacute;s vejaciones. Un a&ntilde;o entero tard&oacute; en salir del pa&iacute;s transalpino. Cuatro d&iacute;as en patera para llegar a su, hasta el momento, &uacute;ltimo destino: Bilbao. Carpintero de oficio y mantero de profesi&oacute;n Babacar Fall, reci&eacute;n cumplidos los 29 lleva cuatro a&ntilde;os viviendo en la capital vizca&iacute;na. Su trabajo de mantero es lo &uacute;nico que tiene para mantener a sus hermanos, t&iacute;os y abuelos, que tuvo que dejar en Senegal. Sabe que ahora est&aacute; en el mejor momento de su vida pero asegura que no se la desea a nadie.
    </p><p class="article-text">
        A Mamadou Ndiaye tambi&eacute;n le toc&oacute; migrar en cayuco desde Senegal a Marruecos en ese viaje inhumano de siete d&iacute;as donde tantos pierden la vida en el oc&eacute;ano. Quer&iacute;a que &ldquo;el sue&ntilde;o de oro europeo&rdquo; del que tanto se comentaba entre los chicos del pueblo se hiciera realidad, el cual despu&eacute;s vio que distaba mucho de la realidad.&nbsp;Todos los testimonios recogidos aseguran &ldquo;sentirse muy agradecidos por el pueblo vizca&iacute;no&rdquo;, dicen ser &ldquo;el lugar donde mejor les han tratado&rdquo; y m&aacute;s oportunidades han encontrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La llegada de estas personas migrantes es muy diferente, llegan de todos los lados del mundo, algunos con visado, otros sin &eacute;l. Aunque con un objetivo com&uacute;n. La barrera ling&uuml;&iacute;stica es un problema. Amadou Diouf es tesorero en la asociaci&oacute;n de Mbolo Doyle, asociaci&oacute;n para la protecci&oacute;n de manteros en Bilbao. Su historia es ligeramente diferente a la de sus compa&ntilde;eros, &eacute;l lleg&oacute; en avi&oacute;n y s&iacute; que ten&iacute;a visado. Dej&oacute; la vida de mantero atr&aacute;s hace dos a&ntilde;os y ahora colabora en la asociaci&oacute;n para luchar por los trabajos de estos migrantes. Asegura que &ldquo;nadie se mete a mantero por gusto&rdquo;, sino porque es la &uacute;nica oportunidad que tienen de &ldquo;ganarse la vida&rdquo;. &ldquo;La mayor&iacute;a de veces es vender en el 'top manta' o vender drogas, y nadie quiere acabar ah&iacute;&rdquo;, cuenta Amadou Diouf.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las 'mafias'</strong></h3><p class="article-text">
        Es creencia popular es que el trabajo de estas personas migradas tiene detr&aacute;s mafias, pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. Abdoulaye Diallo lleg&oacute; a Espa&ntilde;a desde Senegal hace 4 a&ntilde;os, pas&oacute; siete d&iacute;as escondido debajo de un cami&oacute;n para llegar a la costa y subirse a una patera huyendo de su pa&iacute;s. &ldquo;Las mafias son las que nos traen hasta aqu&iacute;, lo que nosotros hacemos es legal&rdquo;, asegura el senegal&eacute;s. Abdoulaye consigue su mercanc&iacute;a a trav&eacute;s de &ldquo;un amigo en Tailandia&rdquo;, dice que &ldquo;&eacute;l recibe el dinero y de vuelta le manda la ropa&rdquo;, aunque asegura que no tiene otra que fiarse, &ldquo;a veces llega y a veces no, pero el dinero nunca se devuelve&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Amath Ndiaye, tambi&eacute;n senegal&eacute;s, frecuenta mucho las calles del Casco Viejo para trabajar. La t&eacute;cnica de Amath, aunque menos met&oacute;dica, es igualmente legal. &ldquo;Cojo parte de lo que gan&eacute; el d&iacute;a anterior y voy al 'chino', compro lo que necesito y lo pongo a vender&rdquo;, explica el joven mantero. &ldquo;Nosotros no trabajamos con mafias, aunque ellas nos persiguen&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Babacar Fall recuerda una vez que se pusieron en contacto con &eacute;l. Le prometieron unos papeles a cambio de una cantidad realmente ingente de dinero. Cuando el joven pag&oacute; y llegaron sus papeles se dirigi&oacute; a las autoridades para validarlas pero, para su sorpresa, &ldquo;los papeles eran falsos&rdquo; y le multaron por ello. &ldquo;Es a ellos a quien habr&iacute;a que perseguir, no a nosotros; ellos son las mafias, no nosotros&rdquo;, denuncia el senegal&eacute;s.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Ley de extranjer&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Amadou Diouf, el tesorero en la asociaci&oacute;n de Mbolo Doyle, comenta que &ldquo;una persona que se dedica al 'top manta' lo hace porque la ley de extranjer&iacute;a le obliga a ello&rdquo;, pese a que uno &ldquo;llegue a Espa&ntilde;a con ganas de trabajar y de integrarse en la sociedad&rdquo;. Si no existiera esta ley, &ldquo;se dedicar&iacute;an a su propio oficio&rdquo;, explica el senegal&eacute;s, que recalca que ellos no se dedicaban a vender en Senegal, sino que han empezado a hacerlo aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el momento de elaboraci&oacute;n del reportaje, la ley marcaba que en circunstancias excepcionales, es decir, personas indocumentadas puede obtener una autorizaci&oacute;n de residencia y trabajo de un a&ntilde;o si: tiene 3 a&ntilde;os de residencia en Espa&ntilde;a, alta continuada, contrato de trabajo de al menos un a&ntilde;o, salario m&iacute;nimo interprofesional garantizado en 14 pagas (esto significa al menos 900 euros al mes), el empleador es solvente, y en el caso de una empresa, no hay pagos pendientes (se debe presentar un estado de p&eacute;rdidas y ganancias o la solvencia financiera al banco de prueba).
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo cambi&oacute; en la Ley de Extranjer&iacute;a se dio en 2009. Anteriormente a esto las personas manteras ten&iacute;an que cotizar en la Seguridad Social como trabajadores aut&oacute;nomos y deb&iacute;an cotizar al menos 200 euros al mes, lo que a muchos les permit&iacute;a renovar un a&ntilde;o m&aacute;s el visado. Pero con la nueva entrada en vigor y a la vista de que a muchos de estos trabajadores les era realmente imposible llegar a los 900 euros al mes se vieron en la situaci&oacute;n de volver a la clandestinidad.
    </p><p class="article-text">
        Para poder trabajar y vivir legalmente en Espa&ntilde;a, el procedimiento para la obtenci&oacute;n de un visado en el lugar de origen debe ser el que establece la ley, es decir, &ldquo;el sistema est&aacute; dise&ntilde;ado para que los inmigrantes puedan tener trabajo&rdquo;, denunciaba un joven senegal&eacute;s que trabaja en la venta ambulante.&nbsp;Y es que, seg&uacute;n la ley, todos aquellos que entren y trabajen en Espa&ntilde;a fuera de este sistema son ilegales y no est&aacute;n autorizados por el estado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un inmigrante accede a Espa&ntilde;a y trabaja sin papeles, es muy complicado regularizar su situaci&oacute;n sin que regrese a su pa&iacute;s de origen y repita todos los tr&aacute;mites&rdquo;, cuenta el senegal&eacute;s, que considera que &ldquo;cuanto m&aacute;s r&iacute;gido es el sistema y menos oportunidades les da a las personas de regularizar su situaci&oacute;n, m&aacute;s los aboca a la marginalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras la entrada de la coalici&oacute;n entre PSOE y Unidas Podemos en el Gobierno se han hecho unas &uacute;ltimas modificaciones en la la Ley de Extranjer&iacute;a, que afecta directamente a los ni&ntilde;os migrantes menores. El art&iacute;culo 35.7 de la Ley Org&aacute;nica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en Espa&ntilde;a establece que el derecho a la residencia de los menores en Espa&ntilde;a protegido por resoluci&oacute;n judicial de una administraci&oacute;n p&uacute;blica o de cualquier entidad tendr&aacute; la consideraci&oacute;n de norma. La Reforma de la Ley de Extranjer&iacute;a permitir&aacute; que los j&oacute;venes migrantes no queden desamparados ni caigan en la irregularidad sobrevenida al cumplir la mayor&iacute;a de edad. La reforma facilitar&aacute; las autorizaciones para vivir y trabajar en Espa&ntilde;a hasta un total de 15.000 extranjeros: 8.000 menores migrantes y 7.000 j&oacute;venes extutelados de entre 18 y 23 a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">Comercio local vs. manteros</h3><p class="article-text">
        Otro punto de vista interesante de este caso son los y las trabajadoras del comercio local, Yanire Torbisco de la asociaci&oacute;n de Comercio Local de Casco Viejo asegura que &ldquo;s&iacute; puede afectar al comercio local la presencia de manteros en las calles&rdquo;. Esto se debe a que las personas manteras &ldquo;ocupan espacios pensados para las tiendas&rdquo; y tambi&eacute;n pueden &ldquo;afectar a los viandantes&rdquo;.&nbsp;De todas formas asegura que no tienen &ldquo;datos que demuestren las p&eacute;rdidas econ&oacute;micas&rdquo;&nbsp;y que &ldquo;salvo casos puntuales&rdquo; se mantiene &ldquo;una relaci&oacute;n de cordialidad&rdquo; entre manteros y comerciantes.
    </p><p class="article-text">
        Manoli D&aacute;vila, extrabajadora de un comercio peque&ntilde;o, cree que lo ideal es que &ldquo;no tuviesen que estar en la calle&rdquo; y, no cree que pueda afectar al comercio local. &ldquo;En general si alguien quiere ir a comprar a un comercio local es porque necesita algo en concreto o para apoyarlo&rdquo;. Adem&aacute;s opina que &ldquo;no hace m&aacute;s da&ntilde;o que las grandes superficies que &uacute;ltimamente est&aacute;n abriendo al lado de los barrios obreros&rdquo; y que habr&iacute;a que empezar a &ldquo;se&ntilde;alizarles a ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Eduardo Garc&iacute;a trabajaba en Parrillas del mar, un restaurante&nbsp;que se encuentra en el puerto deportivo de Getxo, recuerda a un chico que sol&iacute;a vender por la zona: &ldquo;Se llamaba Busa, ven&iacute;a muy a menudo. Sol&iacute;amos darle caf&eacute; y algo para comer y &eacute;l regalaba pulseras a nuestras hijas&rdquo;. Recuerda una muy buena relaci&oacute;n con &eacute;l, aunque admite que la presencia de esta clase de vendedores cerca del restaurante alejaba a alg&uacute;n cliente. &ldquo;Pero la verdad es que nunca hemos tenido ning&uacute;n problema &mdash;cuenta Eduardo Garc&iacute;a&mdash; siempre lo recordaremos como un buen amigo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioeus" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Naroa Ríos Dávila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/vidas-esconden-detras-manta-venta-ambulante_132_9235295.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Aug 2022 19:48:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las vidas que se esconden detrás de la manta de la venta ambulante]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Obsesión hipermusculada: alrededor de 700.000 personas sufren vigorexia en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/obsesion-hipermusculada-alrededor-700-000-personas-sufren-vigorexia-espana_132_9235350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48f2195d-2551-4c10-9652-af29f0dace85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Obsesión hipermusculada: alrededor de 700.000 personas sufren vigorexia en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“El inicio es cuando se comienza a organizar el día priorizando el gimnasio, hasta el punto que predomina en la vida diaria de esa persona por seguir un plan muy meticuloso y concreto”, señala Maitane Nieto, profesora de Psicología de la Salud</p><p class="subtitle">Más reportajes - Roller derby: feminismo y sororidad a golpes y sobre patines</p></div><p class="article-text">
        8:00. Otro lunes m&aacute;s. Antes de ir a desayunar, Lander se sube a la b&aacute;scula mientras se mira al espejo. Tiene un f&iacute;sico horrible. De hecho, est&aacute; m&aacute;s delgado que el d&iacute;a anterior y sus m&uacute;sculos son incluso m&aacute;s peque&ntilde;os que la semana pasada. Aunque lleve casi cinco a&ntilde;os acudiendo al gimnasio sin apenas descanso y cumpliendo una estricta dieta, esta es la sensaci&oacute;n que tiene a diario Lander Larrimbe cuando ve su reflejo. Ni las constantes felicitaciones por parte de sus familiares y amigos gracias a su incre&iacute;ble f&iacute;sico han conseguido que pueda dejar de pensar que sus m&uacute;sculos no son lo suficientemente grandes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lander sufre lo que se conoce como vigorexia. Todav&iacute;a no est&aacute; catalogada como una enfermedad, pero s&iacute; como un trastorno mental no necesariamente alimentario. &ldquo;Las personas que lo padecen tienen una gran preocupaci&oacute;n por su estructura corporal al considerarla demasiado peque&ntilde;a o poco musculosa&rdquo;, explica Karmele Salaberria, doctora en Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica por la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU). Al igual que en todo tipo de preocupaciones similares, la diferencia para que pase de ser normal a patol&oacute;gica tiene que ver con la intensidad, duraci&oacute;n y, sobre todo, interferencia de esa inquietud respecto a la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n un informe del Colegio de Farmac&eacute;uticos de Barcelona, se calcula que hasta 700.000 personas podr&iacute;an tener este trastorno tambi&eacute;n conocido como complejo de Adonis. Adem&aacute;s, el propio estudio afirma que el perfil de vigor&eacute;xico m&aacute;s com&uacute;n tiende a ser de un hombre de entre 18 y 35 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los primeros indicios de esta patolog&iacute;a suelen ser comunes en todos aquellos que la padecen. &ldquo;El inicio es cuando se comienza a organizar el d&iacute;a priorizando el gimnasio, hasta el punto que predomina en la vida diaria de esa persona por seguir un plan muy meticuloso y concreto&rdquo;, se&ntilde;ala Maitane Nieto, profesora de Psicolog&iacute;a de la Salud en la Universidad del Pa&iacute;s Vasco.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El inicio es cuando se comienza a organizar el día priorizando el gimnasio, hasta el punto que predomina en la vida diaria de esa persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Maitane Nieto</span>
                                        <span>—</span> profesora de Psicología de la Salud en la UPV/EHU
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Distanciamiento social</strong></h3><p class="article-text">
        Esta obsesi&oacute;n tiende a ir empeorando con el paso del tiempo debido a que cada vez se priorizan m&aacute;s las sesiones de gimnasio o la dieta, hasta el punto de evitar cualquier distracci&oacute;n que pueda poner en peligro el seguimiento de ese plan. &ldquo;La t&iacute;pica situaci&oacute;n que suele ocurrir es el distanciamiento social, ya sea no acudir a fiestas para no tomar alcohol o no aparecer en comidas con amigos para no saltarse la dieta&rdquo;, sostiene Maitane Nieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto suele conducir al efecto &ldquo;bola de nieve&rdquo;, que significa que el problema cada vez se va haciendo m&aacute;s grande con el paso del tiempo. Seg&uacute;n la doctora Karmele Salaberria, la situaci&oacute;n se agrava cuando se deja de ser consciente de que existe una obsesi&oacute;n con el cuerpo: &ldquo;Hay personas que son incapaces de cuestionarse y de reconocer que est&aacute;n sufriendo vigorexia y contin&uacute;an viviendo su vida tratando de hacer como que ese problema no est&aacute; presente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suele manifestarse de manera gradual, aunque a cada persona le afecte de una manera diferente. En el caso de &Aacute;lvaro L&oacute;pez, estudiante de Administraci&oacute;n y Direcci&oacute;n de Empresas en la UPV/EHU y exvigor&eacute;xico, este trastorno se apoder&oacute; de su vida sin que se diera cuenta. &ldquo;Cuando llevaba menos de cinco meses yendo al gimnasio comenc&eacute; a ponerme ropa muy ancha para que no se me vieran los brazos, porque sent&iacute;a que eran muy delgados&rdquo;, describe L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la dieta tambi&eacute;n comenz&oacute; a cambiar su rutina habitual. Pas&oacute; de hacer tres comidas sencillas diarias a ingerir m&aacute;s de 4.000 calor&iacute;as por d&iacute;a para ganar la mayor masa muscular posible. Seg&uacute;n el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos, un hombre de unos 75 kilogramos y 180 cent&iacute;metros de altura deber&iacute;a consumir una media de 3.100 calor&iacute;as al d&iacute;a, por lo que &Aacute;lvaro L&oacute;pez, que pesaba alrededor de 77 kilos en esa &eacute;poca, superaba con creces la cifra recomendada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tipo de dietas que suelen seguir las personas que padecen el complejo de Adonis tienden a ser dietas hiperprot&eacute;icas que, como su nombre indica, consisten en consumir una gran cantidad de prote&iacute;nas por comida. Una gran ingesta de este nutriente significa la exclusi&oacute;n de alimentos ricos en hidratos de carbono, que es la sustancia que nos otorga energ&iacute;a. &Aacute;lvaro L&oacute;pez not&oacute; con el paso del tiempo que no ten&iacute;a la misma energ&iacute;a que cuando comenz&oacute; a ir al gimnasio: &ldquo;Yo abus&eacute; de las prote&iacute;nas durante meses, lo que hac&iacute;a que no tuviera la energ&iacute;a suficiente para afrontar el d&iacute;a al no meter hidratos de carbono por casi ning&uacute;n lado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo abusé de las proteínas durante meses, lo que hacía que no tuviera la energía suficiente para afrontar el día al no meter hidratos de carbono por casi ningún lado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álvaro López</span>
                                        <span>—</span> exvigoréxico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>C&aacute;nones de belleza</strong></h3><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n con la musculatura es una consecuencia directa de los c&aacute;nones de belleza establecidos por la sociedad actual que afectan tanto a mujeres como a hombres. De acuerdo con una encuesta realizada en Espa&ntilde;a por Birchbox, una empresa estadounidense de productos de maquillaje, el 93% de las usuarias afirm&oacute; que la sociedad impone un canon de belleza para la mujer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la propia encuesta se afirma que esta influencia viene establecida por los medios de comunicaci&oacute;n, por la publicidad y por las redes sociales. Los anuncios de ropa interior, por ejemplo, donde aparecen hombres musculosos y mujeres esbeltas con cuerpos que rozan la perfecci&oacute;n hacen que aquellas personas que consumen estos contenidos se sientan obligadas a tener cuerpos similares para ser aceptadas por la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las redes sociales, hay cientos de perfiles de personas que generan contenido relacionado con el gimnasio. Estos usuarios, al igual que ocurre en la publicidad, tienden a ser hombres y mujeres con unos m&uacute;sculos muy desarrollados. Adem&aacute;s, suben fotos y v&iacute;deos que, aunque no est&eacute;n manipulados, acent&uacute;an notablemente su f&iacute;sico gracias a las luces que utilizan o al 'pump'. El 'pump' ocurre cuando la sangre inunda los m&uacute;sculos y produce un aumento temporal de su tama&ntilde;o despu&eacute;s de un intenso esfuerzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la profesora Maitane Nieto, los c&aacute;nones de belleza son la raz&oacute;n principal para generar el complejo de Adonis: &ldquo;Lo que hace que nos veamos peor de lo que somos es la constante comparaci&oacute;n que nos hacemos con los dem&aacute;s, lo que nos hace pensar que nunca es suficiente&rdquo;. Karmele Salaberria, a diferencia de Maitane Nieto, no considera que esa sea la causa principal para desarrollar vigorexia: &ldquo;Es cierto que a lo largo de la historia la sociedad ha influido en lo que se considera un cuerpo bello o atractivo, pero s&oacute;lo las razones sociales no explican la patolog&iacute;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A lo largo de la historia la sociedad ha influido en lo que se considera un cuerpo bello o atractivo, pero sólo las razones sociales no explican la patología</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Karmele Salaberria</span>
                                        <span>—</span> octora en Psicología Clínica por la UPV/EHU
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Uso de esteroides anab&oacute;licos</h3><p class="article-text">
        En los casos m&aacute;s extremos de aquellos que sufren este trastorno mental se produce el consumo de esteroides anab&oacute;licos. Son compuestos qu&iacute;micos que otorgan un extra de testosterona, la hormona sexual principal de los hombres. Gracias a esta sustancia se desarrolla de manera m&aacute;s r&aacute;pida el vello facial, una voz profunda y, lo que m&aacute;s interesa a los vigor&eacute;xicos, el crecimiento muscular. En definitiva, se utilizan para potenciar una hormona ya existente en el cuerpo humano con objetivos meramente est&eacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el consumo de esta sustancia de manera abusiva e incontrolada puede acarrear efectos secundarios muy graves. De acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos, las consecuencias del exceso de esteroides anab&oacute;licos pueden ir desde el desarrollo de acn&eacute; hasta ataques card&iacute;acos, pasando por c&aacute;ncer de h&iacute;gado. Se puede observar que los posibles efectos son m&aacute;s graves que los beneficios que se obtienen por consumirlos, que no dejan de ser un aumento de los m&uacute;sculos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s perjuicios que beneficios</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Por suerte estuve tom&aacute;ndolos menos de seis meses, pero s&iacute; que not&eacute; un peque&ntilde;o cambio en la voz y en algunos m&uacute;sculos&rdquo;, sostiene Pablo Bueno, estudiante de Ingenier&iacute;a Biom&eacute;dica en la Universidad de Navarra y antiguo consumidor de esteroides. Dej&oacute; de usarlos porque ley&oacute; que acarreaban m&aacute;s perjuicios que beneficios: &ldquo;En cuanto vi que pod&iacute;as sufrir ataques al coraz&oacute;n o impotencia sexual dej&eacute; de tomarlos al momento&rdquo;. A ra&iacute;z de esos efectos secundarios el uso de estos productos qu&iacute;micos est&aacute; completamente ilegalizado a menos que sea por prescripci&oacute;n m&eacute;dica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En cuanto vi que por consumir esteroides podías sufrir ataques al corazón o impotencia sexual dejé de tomarlos al momento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Bueno</span>
                                        <span>—</span> antiguo consumidor de esteroides
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">La vigorexia tambi&eacute;n afecta a las superestrellas</h3><p class="article-text">
        La dismorfia muscular es un trastorno que puede afectar a cualquier persona, incluidas las mayores celebridades del mundo. Uno de los &uacute;ltimos famosos en sumarse a la lista de aquellos que padecen el complejo de Adonis fue Miguel Herr&aacute;n, actor que representa a R&iacute;o en 'La Casa de Papel'. En una imagen que subi&oacute; a Instagram junto a un texto, el int&eacute;rprete espa&ntilde;ol afirm&oacute; que tiene prohibido mirarse en algunos espejos de su casa para no obsesionarse, puesto que en el pasado ya hab&iacute;a tenido &eacute;pocas donde no era capaz de controlar la preocupaci&oacute;n por su f&iacute;sico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Robert Pattinson, un hombre de actualidad por su reciente papel como protagonista en 'The Batman', fue premiado en 2020 como el hombre m&aacute;s bello del mundo por el Centro para la Cirug&iacute;a Cosm&eacute;tica y Facial Avanzada de Londres. A pesar de este galard&oacute;n, el actor brit&aacute;nico asever&oacute; que en 2013 sufri&oacute; trastorno dism&oacute;rfico corporal, ya que odiaba quitarse la camiseta o ir al gimnasio por no tener ning&uacute;n m&uacute;sculo marcado.
    </p><p class="article-text">
        Lady Gaga, cantante y actriz ganadora del Oscar a mejor canci&oacute;n original, tambi&eacute;n admiti&oacute; en la campa&ntilde;a 'Body Revolution'<em> </em>de 2012 haber sido v&iacute;ctima de diferentes trastornos mentales alimentarios que hicieron que se obsesionara con su est&eacute;tica y salud. La artista afirm&oacute; haber tenido bulimia y anorexia desde que ten&iacute;a 15 a&ntilde;os, hasta que consigui&oacute; superarlas con el paso del tiempo tras aceptar su cuerpo tal y como era.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que figuras p&uacute;blicas tan populares sufran y humanicen este tipo de trastornos contribuye a que el resto de v&iacute;ctimas tambi&eacute;n se animen a contarlo a sus seres queridos con el fin de poder ser ayudados. &ldquo;Lo m&aacute;s importante, sin duda, es que en el momento en el que sentimos que la preocupaci&oacute;n por nuestro f&iacute;sico se nos va de las manos debemos contarlo inmediatamente&rdquo;, subraya la doctora Karmele Salaberria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me ayuda para poder intentar superar la vigorexia es ver a otras personas que la han vencido, sean famosas o no&rdquo;, manifiesta Lander Larrimbe. Seg&uacute;n Pablo Bueno, la clave para poder dejar a un lado la dismorfia muscular est&aacute; en disfrutar del deporte como &ldquo;h&aacute;bito saludable&rdquo; para sentirse bien y no como una &ldquo;exigencia&rdquo; para transformar nuestro cuerpo. &Aacute;lvaro L&oacute;pez resume el que, para &eacute;l, es el camino id&oacute;neo para poder superar este trastorno mental: &ldquo;La mejor decisi&oacute;n que tom&eacute; fue comenzar a entrenar para sentirme mejor conmigo mismo y no para agrandar mis m&uacute;sculos. Me di cuenta que deb&iacute;a practicar deporte para mejorar la mente y no solo el cuerpo&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioeus" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mikel Leibar Ruiz de Gauna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/obsesion-hipermusculada-alrededor-700-000-personas-sufren-vigorexia-espana_132_9235350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Aug 2022 19:45:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Obsesión hipermusculada: alrededor de 700.000 personas sufren vigorexia en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trastornos mentales,Alimentación,Alimentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Librerías que se independizan: la doble adaptación a la pandemia y a los tiempos digitales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/librerias-independizan-doble-adaptacion-pandemia-tiempos-digitales_132_9235216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffb09834-d964-4a04-9f59-6174c6bd74eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Librerías que se independizan: la doble adaptación a la pandemia y a los tiempos digitales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El concepto de librería independiente es difuso y personal de cada librero, pero, a grandes rasgos, implica separarse de las grandes cadenas y manejar volúmenes de libros mucho más pequeños</p><p class="subtitle">Más reportajes - Listo para llevar: los táperes arrasan entre quienes comen fuera de casa</p></div><p class="article-text">
        Qui&eacute;n le iba a decir a Javier Nevado que cuando empezara a vender sus libros de arquitectura en la reci&eacute;n estrenada librer&iacute;a Anti, explotar&iacute;a la burbuja inmobiliaria. La librer&iacute;a fue, eso s&iacute;, reacia a Lehman Brothers y diecisiete a&ntilde;os m&aacute;s tarde sigue en pie en el mismo lugar, al pie de la calle Dos de Mayo, en las faldas del hist&oacute;rico barrio bilba&iacute;no de San Francisco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, los libros de arquitectura conviven con los libros de pensamiento, de dise&ntilde;o y de narrativa, como se puede ver escrito en la cristalera del escaparate. La narrativa es un g&eacute;nero que poco a poco ha ido gan&aacute;ndole espacio a las estanter&iacute;as del local y que, como explica Javier, &ldquo;actualmente representa m&aacute;s del veinticinco por ciento de nuestras ventas, aunque el ensayo no anda muy desencaminado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A menos de doscientos metros a pie, en el mismo barrio, un escaparate lleno de libros hace esquina entre las calles Lemana y Hernani. Hace tres meses, los hermanos Albarr&aacute;n abrieron otra librer&iacute;a independiente, la Ilusa, haciendo un juego de palabras que los datos no muestran tan inocente.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas estad&iacute;sticas arrojadas por la Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) en el Mapa de Librer&iacute;as de 2021 hablan de 3.208 librer&iacute;as independientes en Espa&ntilde;a, de las que 144, se encuentran en el Pa&iacute;s Vasco, convirti&eacute;ndola en una de las comunidades con m&aacute;s librer&iacute;as por habitante. Tanto Nevado como los hermanos Albarr&aacute;n comparten una sonrisa y un optimismo similar con el futuro del libro, pero, sobre todo, comparten como pilar, la independencia en la librer&iacute;a.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Independencia, &iquest;en qu&eacute;?</h3><p class="article-text">
        El concepto de librer&iacute;a independiente es difuso y personal de cada librero. Mientras para libreros como Fernando Taranc&oacute;n quieren decir &uacute;nico, &ldquo;no hay m&aacute;s, solo est&aacute; Joker, est&aacute; en Bilbao&rdquo;, para otras librer&iacute;as como Louise Michel el concepto se extiende hacia el pensamiento y lo pol&iacute;tico. &ldquo;Nos interesa tambi&eacute;n el concepto de librer&iacute;as pol&iacute;ticas, que usen el libro como herramienta de transformaci&oacute;n social&rdquo;, dice Eneko &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        La independencia significa separarse de las grandes cadenas y manejar vol&uacute;menes de libros mucho m&aacute;s peque&ntilde;os, aunque a cambio la recompensa puede ser muy satisfactoria. Para Sergio Albarr&aacute;n lo es, porque &ldquo;significa que seas t&uacute; el que puede elegir el cat&aacute;logo y que no te sientas obligado a elegir&rdquo; y la posibilidad de armar como librero un cat&aacute;logo propio. Y tener la posibilidad de recomendar libros. Tal como explica la librera Patricia Mill&aacute;n, de la librer&iacute;a C&aacute;mara, &ldquo;una de las labores m&aacute;s fundamentales es la posibilidad de ense&ntilde;ar libros que se salen del circuito comercial, aunque no renuncies a los libros comerciales porque te dan de comer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la falta de definiciones concretas, ser independiente como librer&iacute;a tambi&eacute;n es una actitud a la hora de vivir la librer&iacute;a. Javier Nevado explica que tambi&eacute;n se traduce en la econom&iacute;a de la librer&iacute;a, ya que la independencia es tambi&eacute;n &ldquo;la libertad que te da saber que no tienes ese estar atado a un cr&eacute;dito bancario porque has terminado de pagarlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un escaparate para editoriales independientes</h3><p class="article-text">
        Patricia mueve un carro de libros de la entrada de la librer&iacute;a. El carro, formado por peque&ntilde;as baldas, tiene una fila de libros que re&uacute;nen la obra del escritor irland&eacute;s James Joyce. De todos los tama&ntilde;os, ediciones ilustradas, de tapa dura o de bolsillo recuerdan el centenario de la publicaci&oacute;n de su 'Ulises'. De cerca, cada edici&oacute;n es diferente, pero destacan algunas, como la edici&oacute;n ilustrada de la editorial independiente Galaxia Gutenberg. Dando una vuelta por la librer&iacute;a es com&uacute;n encontrarlas y una de las secciones tiene un gran cartel, &ldquo;editoriales independientes&rdquo; en el que se re&uacute;nen multitud de t&iacute;tulos publicados por casas como Impedimenta, Sajal&iacute;n, Barrett o Dirty Works.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dentro de las editoriales independientes las hay que no son tan peque&ntilde;as. Ellas se f&iacute;an mucho de la prescripci&oacute;n del librero&rdquo;, dice Patricia. Las editoriales independientes han ido poco a poco aumentando su presencia en las librer&iacute;as, sin necesitar competir con las grandes casas editoriales. Los cauces de distribuci&oacute;n son diferentes y la forma de transmitir el conocimiento, coincide en muchas ocasiones con los valores de los libreros independientes. Eneko &Aacute;lvarez lo sabe de buena mano, y cree que &ldquo;a las editoriales peque&ntilde;as les merece la pena estar las librer&iacute;as donde se las vea, no merece la pena estar por estar y se mueven bastante mejor&rdquo;. En este aspecto tienen mucha importancia las empresas de distribuci&oacute;n de libros, uno de los eslabones m&aacute;s importantes de la cadena de edici&oacute;n, porque son los que en muchos casos permiten que los libreros empiecen a relacionarse con una nueva editorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, junto a las grandes distribuidoras como Elkar o Penguin Random House, existen tres importantes distribuidoras en el panorama independiente, Traficantes de Sue&ntilde;os, Virus y Cambalache. Estas tres distribuidoras se reparten la mayor&iacute;a de las novedades independientes del pa&iacute;s y permiten unas buenas condiciones a las librer&iacute;as independientes, como la venta a dep&oacute;sito o el pago a plazos, que hacen posible a muchas de ellas que puedan sobrevivir, al menos, hasta poder hacer frente a todos los gastos que requiere la librer&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Lectores m&aacute;s all&aacute; de la pandemia</strong></h3><p class="article-text">
        El sector del libro fue uno de los m&aacute;s beneficiados por la pandemia. Al aumento de ventas se le ha sumado una mayor conciencia de los lectores por las librer&iacute;as independientes, algo que ha ayudado tambi&eacute;n a fidelizar clientes. En el caso de Joker, Fernando Taranc&oacute;n ve claro que &ldquo;aunque no permanezca todo ese p&uacute;blico, s&iacute; que en un futuro cercano se van a hacer nuevos clientes que van a quedar como clientes habituales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al temor que suscit&oacute; Amazon durante el confinamiento le sigui&oacute; el desconfinamiento, que rem&oacute; en favor de las librer&iacute;as con superficies m&aacute;s peque&ntilde;as. En algunos casos, estos locales pudieron abrir semanas antes que las grandes cadenas de libros. &ldquo;Esto permiti&oacute; que gente que no nos conoc&iacute;a tomara contacto con nosotros y que, en algunos casos, la relaci&oacute;n se haya mantenido hasta ahora&rdquo;, comenta Patricia. Tambi&eacute;n tuvo que ver a su parecer el comercio de barrio, del que poco a poco se va tomando m&aacute;s conciencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es algo que tambi&eacute;n ven en la Ilusa, aunque siguen existiendo compradores que saben lo que quieren. &ldquo;Cada vez hay m&aacute;s gente que no viene con la idea muy clara de qu&eacute; es lo que quiere encontrar, sino que vienen m&aacute;s a descubrir que es lo que podemos ofrecerle&rdquo;, comenta Sergio Albarr&aacute;n. Los g&eacute;neros que m&aacute;s se han vendido tambi&eacute;n han cambiado y acorde a las circunstancias, la narrativa ha salido ganando. En Louise Michel se ha vendido menos ensayo, seg&uacute;n Eneko, &ldquo;porque la gente no ten&iacute;a la cabeza como para eso&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Gajes del oficio</strong></h3><p class="article-text">
        Ante la imagen id&iacute;lica del librero concentrado en su lectura, la realidad est&aacute; m&aacute;s cercana al dolor lumbar y las contracturas en la espalda. <strong>&ldquo;</strong>La gente piensa que estamos ah&iacute; leyendo, cuando en realidad estamos todo el d&iacute;a haciendo n&uacute;meros, moviendo cajas; no conozco a un solo librero que no acabe en el fisio por alguna raz&oacute;n&rdquo;, comenta Patricia, con humor.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de librero es ajetreado y la demanda demasiado grande. Cuando se realiz&oacute; la entrevista para este reportaje, la librer&iacute;a Anti llevaba abierta menos de media hora y la entrevista par&oacute; tres veces, mientras el tel&eacute;fono de la librer&iacute;a sonaba sin parar y clientes preguntaban por libros descatalogados o paseaban echando un ojo a las novedades, adem&aacute;s de un repartidor que tra&iacute;a nuevos pedidos de libros. Muchos libreros se ven obligados a seguir trabajando fuera de su horario de la librer&iacute;a, para poder conocer mejor su fondo. &ldquo;Es la gran frustraci&oacute;n&rdquo;, dice Albarr&aacute;n. &ldquo;Tienes siempre mil cosas que hacer y mil libros que ir mirando, cada semana hay cien libros nuevos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente piensa que estamos ahí leyendo, cuando en realidad estamos todo el día haciendo números, moviendo cajas; no conozco a un solo librero que no acabe en el fisio por alguna razón</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patricia Millán</span>
                                        <span>—</span> librera de Cámara
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Louise Michel empezaron confiados, pensando que sab&iacute;an mucho sobre los libros que vend&iacute;an. El tiempo les ha hecho darse cuenta de que no tienen suficiente capacidad para llegar a todo lo que se edita. Para ellos ese esfuerzo de lectura es necesario, porque los libros son su herramienta de trabajo y es importante tener ese poso de leer para saber qu&eacute; es lo que est&aacute;s vendiendo. En eso se diferencian tambi&eacute;n de ser vendedores de libros. Son, como dicen en la librer&iacute;a C&aacute;mara, prescriptores de libros: &ldquo;Si me ha gustado mucho un libro, voy a ir a muerte a por &eacute;l, lo voy a tener en un espacio preferente y a cada cliente habitual se lo voy a recomendar. No s&eacute; si ese trabajo se hace en cualquier superficie&rdquo; concluye Patricia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioeus" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Villodre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/librerias-independizan-doble-adaptacion-pandemia-tiempos-digitales_132_9235216.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Aug 2022 19:46:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Librerías que se independizan: la doble adaptación a la pandemia y a los tiempos digitales]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las chicas del primero izquierda: un tercio de las 100.000 prostitutas que ejercen han sido víctimas de trata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/chicas-izquierda-tercio-100-000-prostitutas-ejercen-han-sido-victimas-trata_132_9235144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44852bf3-a52b-4849-a0c0-d5e9f8cb2395_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las chicas del primero izquierda: un tercio de las 100.000 prostitutas que ejercen han sido víctimas de trata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres de la casa de citas Afrodita ponen rostro a un negocio que, según los datos del Instituto de las Mujeres, mueve en España cerca de 10 millones de euros al día</p><p class="subtitle">Más reportajes - Sin patria y sin techo: 613 inmigrantes que llegaron con un sueño viven en las calles de Bilbao</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;rica (nombre ficticio) tiene 45 a&ntilde;os y un rostro que transmite paz y confianza. Su sonrisa y el cari&ntilde;o con el que trata a las personas que la rodean denotan a una mujer buena en todo el sentido de la palabra. Nadie dir&iacute;a que alguien como ella ha conocido de cerca la cara m&aacute;s oscura y perversa del ser humano. &Eacute;rica ha sido violada, apaleada, maltratada y vendida c&oacute;mo esclava sexual a los diecinueve a&ntilde;os. &ldquo;Yo no conoc&iacute;a el amor, durante muchos a&ntilde;os yo no sab&iacute;a c&oacute;mo se sent&iacute;a el ser amada. El amor que conoc&iacute; de los hombres era un amor que dol&iacute;a y que me hac&iacute;a tener ganas de morir. La primera vez que me violaron ten&iacute;a nueve a&ntilde;os y estaba tan asustada que me qued&eacute; c&oacute;mo tiesa. Recuerdo sentir un dolor tan fuerte en el alma que todav&iacute;a dura. Se lo cont&eacute; a mi mam&aacute; pero ella insinu&oacute; que yo lo provoqu&eacute;. Me rap&oacute; al cero, yo ten&iacute;a el cabello crespo y largo y ella me dej&oacute; calva. Me encerr&oacute; en casa y me dijo que estando fea ya no volver&iacute;a a salir a buscar lo que no se me hab&iacute;a perdido&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;rica hace una pausa y da un trago a su Coca-Cola, se levanta y ordena los cacharros de la cocina que est&aacute;n en el escurridor. Abre el armario y se queda frente a el durante unos minutos, c&oacute;mo tratando de convencerse de que est&aacute; aqu&iacute; y que est&aacute; ahora. Est&aacute; en su casa y est&aacute; lejos de todo aquello. Se sienta de nuevo y sonr&iacute;e con los labios, pero no con los ojos, mientras se enciende un cigarrillo. &ldquo;Ese hombre, gran amigo de la familia, logr&oacute; convertir esa violaci&oacute;n en un cortejo rom&aacute;ntico ante mi madre. Le ten&iacute;a que ver todos los d&iacute;as y ser amable con &eacute;l. A los doce a&ntilde;os ese hijo de puta me llev&oacute; a vivir con &eacute;l y a los diecis&eacute;is ya esperaba a mi primera hija. Yo era una ni&ntilde;a que jugaba con mu&ntilde;ecas. A m&iacute; nadie me dijo que eso estaba mal, nadie me defendi&oacute;, nadie me salv&oacute;. Ahora pienso en ese momento y en las ganas de volver all&iacute; y coger a esa ni&ntilde;a, abrazarla fuerte, llevarla a una casa bonita, al colegio y quererla mucho&rdquo;, susurr&oacute; para s&iacute; misma. De un brinco y como despertando de una enso&ntilde;aci&oacute;n &Eacute;rica se levanta de la silla.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;V&aacute;monos pues para conocer a las muchachas!
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La primera vez que me violaron tenía nueve años y estaba tan asustada que me quedé cómo tiesa. Recuerdo sentir un dolor tan fuerte en el alma que todavía dura. Se lo conté a mi mamá pero ella insinuó que yo lo provoqué</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Afrodita</h3><p class="article-text">
        En el coche de camino al Afrodita &Eacute;rica retoma su historia con un salto temporal. Recuerda c&oacute;mo logr&oacute; escapar de la mafia, que la capt&oacute; en su Colombia natal, saltando por la ventana de un segundo piso en un club de Le&oacute;n. Las chicas fantaseaban con su huida todas las noches. &ldquo;No era f&aacute;cil, nos mov&iacute;amos constantemente de un club a otro y nosotras no sab&iacute;amos en qu&eacute; ciudad est&aacute;bamos. Ellos ten&iacute;an tu pasaporte y tu dinero. Cuando alguna chica intentaba buscar ayuda le daban una 'pela' que no la mataba de milagro. Pero lo peor era que amenazaban con matar a tu familia en tu pa&iacute;s, te dec&iacute;an que pegarles un tiro no costar&iacute;a ni 5.000 pesos y que t&uacute; ser&iacute;as una puta colombiana m&aacute;s muerta en este pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El precio de un sicario en Colombia ronda los 5.000 pesos, el equivalente a 2,50 euros. Seg&uacute;n los datos extra&iacute;dos de un informe elaborado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, durante la d&eacute;cada de los noventa se registraron 1.163 casos de homicidios perpetrados por menores de edad. Los ni&ntilde;os de la calle son un engranaje m&aacute;s del complejo sistema de trata de personas que azota el pa&iacute;s. Este delito posiciona a Colombia en el tercer lugar de naciones m&aacute;s afectadas en Am&eacute;rica Latina, detr&aacute;s de Rep&uacute;blica Dominicana y Brasil, seg&uacute;n el equipo de la Corporaci&oacute;n Espacios de Mujer. En este sentido, La Fiscal&iacute;a General del Estado apunta a que el 86% de las personas que sufren este flagelo son mujeres y ni&ntilde;as de diferentes razas, condiciones sociales y edades.
    </p><p class="article-text">
        En medio del telefonillo del portal de la Avenida de los Castros resalta un peque&ntilde;o cartel rojo con la inscripci&oacute;n 1&ordm; izquierda. Este, es el &uacute;nico preludio de que en este elegante y cl&aacute;sico portal se sit&uacute;a un piso en el que se ejerce la prostituci&oacute;n. Detr&aacute;s del edificio, una cantidad llamativa de toallas blancas se&ntilde;ala que se ha tratado de una buena noche de trabajo. En el piso de los Castros nunca se para de trabajar, aqu&iacute; todo est&aacute; disponible las 24 horas del d&iacute;a. Alcohol, drogas, juguetes sexuales y mujeres. Lo primero que aprenden las chicas al llegar al piso es a 'taponarse' durante la menstruaci&oacute;n. Lo hacen con trozos de esponjas de ba&ntilde;o. No poder ejercer durante unos d&iacute;as puede ocasionar la p&eacute;rdida de los clientes m&aacute;s codiciados. Ejercer la prostituci&oacute;n en un piso es totalmente diferente a hacerlo en un club nocturno. El ritmo de trabajo es m&aacute;s tranquilo, no hay que trasnochar, beber o pasar la noche llamando la atenci&oacute;n de los clientes que entran a los clubs. Aqu&iacute; ellos vienen a buscarlas a ellas.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;rica abre la puerta y Amanda (nombre ficticio) una de sus encargadas la recibe con un informe detallado de la noche. Viste de calle con una bata de flores por encima de la ropa y calza unas zapatillas de peluche. En el recibidor, una elegante mesita de varias alturas, acoge diferentes figuras que aluden a varias religiones. As&iacute;, un San Antonio de Padua con un ramo de perejil, sin su ni&ntilde;o en brazos, da la bienvenida. El ni&ntilde;o est&aacute; guardado en la nevera, si el santo responde a las plegarias de las mujeres, ellas se lo devolver&aacute;n. San Antonio convive en armon&iacute;a con un sonriente y rollizo Buda, con un Maneki Neko o gato amarillo de la suerte chino, con santos, v&iacute;rgenes y figuras vueltas del rev&eacute;s de origen africano. En este hall de sincretismo cultural descansan las plegarias, ruegos y rezos de las cinco chicas que junto a &Eacute;rica viven en esta casa y comparten clientes, comida y fe.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese hombre, gran amigo de la familia, convirtió la violación en cortejo romántico. Tenía que verle todos los días y ser amable. A los 12 años ese hijo de puta me llevó a vivir con él y a los 16 ya esperaba mi primera hija. Yo todavía jugaba con muñecas</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Me llamo Paulina. &iquest;Y t&uacute;?</h3><p class="article-text">
        El telefonillo del piso de Los Castros est&aacute; modificado para que suene muy bajito y se encienda una luz de aviso en la cocina y en el sal&oacute;n cuando llaman. Ante la se&ntilde;al luminosa
    </p><p class="article-text">
        las cinco chicas se levantan vehementes de sus literas y comienzan una actividad fren&eacute;tica pero bien coreografiada. Unas se santiguan, otras besan los escapularios que cuelgan de sus literas. Algunas rezan brevemente con los rosarios mientras se los quitan respetuosamente y los posan en altares improvisados. Todas se quitan las batas o los pijamas y dejan al descubierto unos cuerpos, tan variopintos c&oacute;mo ellas, ataviados con lencer&iacute;a fina. Las melenas caen al viento al soltar los coleteros, los labios se ti&ntilde;en de rojo rub&iacute; y la nube de perfume que inunda el gran sal&oacute;n es embriagadora. Los tacones de v&eacute;rtigo se ponen al final, mientras esperan en fila a ser llamadas para la presentaci&oacute;n ante el cliente. Puestos los tacones, tambi&eacute;n se ponen la sonrisa en la cara. La primera en desfilar por el largo y enmoquetado pasillo hace las veces de enviada especial tras su vuelta. &iquest;Es de los habituales?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Huele bien? &iquest;Es muy mayor? &iquest;Quiere algo raro?. Muchas veces su cara contesta a todas las preguntas de antemano.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;rica da la se&ntilde;al para que la siguiente chica desfile y entre en la habitaci&oacute;n donde el cliente espera. &ldquo;Yo soy Paulina (nombre ficticio) &iquest;y tu?. Las chicas se llaman c&oacute;mo quieren, algunas usan los nombres que les gustar&iacute;a que les hubiesen puesto y otras usan &rdquo;nombres de puta c&oacute;mo Amber, Cristal, o Esmeralda&ldquo;, afirman. En Afrodita todo debe representar una fantas&iacute;a para el cliente. Da igual lo que busque, debe encontrarlo aqu&iacute;. El cat&aacute;logo de servicios es tan variado c&oacute;mo el de chicas. Espa&ntilde;olas, latinas, chicas del Este de Europa, africanas y transexuales. &Eacute;rica conoce en profundidad los tejemanejes del oficio y con voz experta constata: &rdquo;Las asi&aacute;ticas tienen sus propios pisos y no se juntan en pisos c&oacute;mo este. Con los transexuales es dif&iacute;cil trabajar, exigen mucho porque saben que lo valen pero tienen muchos problemas con las chicas. Natacha, la trans que viene aqu&iacute;, tiene su propio horario y solo viene cuando ya tiene citas previstas. Es con diferencia la que m&aacute;s trabaja. Se ha dejado la polla porque sabe que los griegos son el servicio m&aacute;s cotizado y caro del piso&ldquo;. Un 'griego' es el nombre con el que se conoce a la practica de sexo anal y tiene un valor de 450 euros.
    </p><p class="article-text">
        Bianca es una chica brasile&ntilde;a de 23 a&ntilde;os que se siente muy orgullosa de su trabajo. Es una aut&eacute;ntica belleza carioca que podr&iacute;a estar desfilando en alguna pasarela. Sus compa&ntilde;eras en el piso la definen c&oacute;mo &ldquo;el sue&ntilde;o de cualquier futbolista&rdquo; y de hecho muchos de sus clientes lo son. Desde que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a hace tan solo un a&ntilde;o ha conseguido sacar a su familia de las favelas y ahora sus padres gestionan tres panader&iacute;as y sus hermanos dos taxis. &ldquo;La primera vez que me prostitu&iacute; ten&iacute;a doce a&ntilde;os. Yo no sab&iacute;a que eso era prostituci&oacute;n. Yo solo sab&iacute;a que mi familia ten&iacute;a unas necesidades muy grandes y que un vecino me daba comida y algo de dinero de vez en cuando por dejarme tocar los pechos. &iexcl;Y ni siquiera ten&iacute;a tetas, qu&eacute; iba a tener ah&iacute;! Despu&eacute;s quiso m&aacute;s y m&aacute;s. Pero la primera vez que alguien me toc&oacute; fue a los nueve a&ntilde;os, mientras barr&iacute;a el patio de mi casa. Mi t&iacute;o se acerc&oacute;, meti&oacute; la mano debajo de mi vestido, me meti&oacute; los dedos en el co&ntilde;o y se march&oacute; oli&eacute;ndolos. Me qued&eacute; ah&iacute; pasmada llorando y me orin&eacute; encima&rdquo;, rememora con impotencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La primera vez que me prostituí tenía doce años. Yo no sabía que eso era prostitución. Yo solo sabía que mi familia tenía unas necesidades muy grandes y que un vecino me daba comida y algo de dinero de vez en cuando por dejarme tocar los pechos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras Bianca, entra a la cocina Paulina (nombre ficticio) una peque&ntilde;a mujercita rolliza de grandes pechos y con un pelo rubio platino que le llega hasta la cintura. Es su turno de cocinar. Caraotas, arroz blanco y Farofa brasile&ntilde;a que toma prestado de la olla de Bianca. La cocina huele incre&iacute;blemente bien. Mientras en unas cazuelas se cuece 'fufu' africano, en otras, ebulle sancocho colombiano y en el microondas una merluza da vueltas con una ingente cantidad de cebolla. Paulina no es la chica m&aacute;s agraciada del piso pero es con diferencia la que m&aacute;s 'salero' tiene. Es como un torbellino a pesar de su metro cincuenta de estatura y rebosa felicidad y energ&iacute;a. A diferencia de las otras chicas que viven en el piso, Paulina tiene un horario de trabajo. &ldquo;Yo dejo a la ni&ntilde;a en el cole a las nueve y vengo ac&aacute;, despu&eacute;s la recojo a las cinco y nos vamos al parque. Mi hija tiene la vida con la que so&ntilde;&eacute; de peque&ntilde;a. Una habitaci&oacute;n para ella sola, mu&ntilde;ecas y sobre todo amor incondicional y protecci&oacute;n. Si alg&uacute;n d&iacute;a a mi hija le hacen algo, matar&iacute;a feliz por ella. Ella nunca va a pasar por lo que yo pase&rdquo;, sentencia.
    </p><h3 class="article-text">Las del primero izquierda</h3><p class="article-text">
        La edad media en la que las chicas del &ldquo;Afrodita&rdquo; empezaron a intercambiar sexo por dinero, comida o favores son los doce a&ntilde;os. Sin ser siquiera conscientes de lo que aquello significaba, encontraron en este antiguo trueque, la soluci&oacute;n moment&aacute;nea de sus problemas. Para Poly (nombre ficticio) fue la &uacute;nica realidad con la que convivi&oacute; durante parte de su infancia y adolescencia. No conoc&iacute;a otra forma de vida y tampoco lo que significaba el placer. Tras su primera menstruaci&oacute;n Poly fue mutilada genitalmente en Somalia y desde entonces, para ella, ni los hombres ni el sexo tienen ninguna significaci&oacute;n. Poly habla poco pero las cicatrices por todo su cuerpo hablan por ella y de un calvario y un camino que resulta dif&iacute;cil de imaginar. Poly est&aacute; agradecida de que en Espa&ntilde;a las mujeres puedan trabajar a cambio de dinero. &ldquo;En &Aacute;frica tu padre te cambia por un poco de 'Ugali', nada m&aacute;s&rdquo;. El ugali es el ingrediente b&aacute;sico en la dieta africana y el &uacute;nico plato que muchos africanos conocen en su vida. Poly est&aacute; agradecida de que aqu&iacute; los hombres no le peguen ni la violen y est&aacute; agradecida porque con &Eacute;rica y las chicas encontr&oacute; un hogar.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las chicas ven la telenovela 'El Clon' en el canal internacional Caracol, algunas toman notas para mejorar su espa&ntilde;ol y repiten las expresiones imitando el acento latino americano. En el caso de Poly la escena resulta tremendamente jocosa. Entre carcajadas y bromas resuena la se&ntilde;al luminosa del sal&oacute;n, pero antes de que las chicas corran a prepararse, Erica avisa que se trata de Fidel, el taxista. Una de las chicas se marcha a una &ldquo;salida&rdquo; en un hotel. Fidel la acompa&ntilde;ar&aacute; y volver&aacute; para recogerla. Es un hombre de confianza para las chicas y siempre les lleva algo dulce que comer. Nunca les ha pedido nada a cambio de su amabilidad y esto sorprende a muchas de las chicas que a&uacute;n no se f&iacute;an de las buenas intenciones de los hombres. Mihalea, una chica rumana con unos ojos azules impresionantes ya est&aacute; preparada para salir. Mientras en la cocina se escucha la voz ronca y dicharachera de Fidel, las chicas bendicen a Mihaela antes de su partida. Nunca se sabe que puede pasar cuando est&aacute;s sola ante un hombre que pag&oacute; por ti. &Eacute;rica se siente orgullosa de que en su piso nunca ha pasado nada malo, ella matar&iacute;a por sus chicas y viceversa. En el Afrodita no hay hombres, ni chulos, ni guardaespaldas. Estas mujeres han aprendido a cuidarse solas y aqu&iacute; son una familia. Para muchas, la que nunca han tenido. Mihaela se marcha y las chicas
    </p><p class="article-text">
        vuelven a su novela, a sus libros o a sus clases improvisadas de espa&ntilde;ol. Los tacones esperan en fila ante la puerta del sal&oacute;n, c&oacute;mo Bianca sali&oacute; la primera antes, esta vez le toca a Poly. Pero no ahora. Enfundadas las batas y con sus zapatillas de peluche el sal&oacute;n, el &ldquo;frodita parece todo menos una casa de citas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioeus" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Muñoz Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/chicas-izquierda-tercio-100-000-prostitutas-ejercen-han-sido-victimas-trata_132_9235144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Aug 2022 19:46:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las chicas del primero izquierda: un tercio de las 100.000 prostitutas que ejercen han sido víctimas de trata]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Prostitución,Trata de personas,Trata de mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Listo para llevar: los táperes arrasan entre quienes comen fuera de casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/listo-llevar-taperes-arrasan-comen-fuera-casa_132_9177993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af29a25a-e245-4557-9d2d-3d7bd36c0a16_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052523.jpg" width="1170" height="658" alt="Listo para llevar: los táperes arrasan entre quienes comen fuera de casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según un informe realizado en España por la compañía Kantar Group, dentro de las personas que comen diariamente en el trabajo, el 86% opta por el táper</p><p class="subtitle">Ocho malos hábitos que nos conducen a la obesidad</p></div><p class="article-text">
        La variedad es inmensa. De aluminio, de pl&aacute;stico, redondos, cuadrados, grandes, peque&ntilde;os, de colores o incluso con dibujos y compartimentos. &iquest;De qu&eacute; se trata? Podr&iacute;an parecer muebles, pero son algo todav&iacute;a m&aacute;s en tendencia y cuyo &eacute;xito no deja de crecer: los t&aacute;peres. Azul, rectangular y de cristal. As&iacute; es el que Iskander Gandoy utiliza cada ma&ntilde;ana para preparar la comida que posteriormente llevar&aacute; a la universidad. Lunes. Seis de la ma&ntilde;ana. Guarda el arroz con verduras y la pechuga de pavo que cocin&oacute; ayer. Tartera al hombro, est&aacute; listo para comenzar otra larga jornada. Este peque&ntilde;o envase se ha convertido en su mejor aliado para comer fuera del modo m&aacute;s saludable posible. Este joven estudiante de 21 a&ntilde;os es tan solo un ejemplo de los miles de personas que, debido a sus circunstancias, se han visto en la necesidad de incluir el t&aacute;per en sus comidas diarias.
    </p><p class="article-text">
        El estilo de vida de la sociedad es fren&eacute;tico. Los horarios de trabajo o estudio, en muchos casos, no permiten a los ciudadanos volver a casa para comer. Debido a esta situaci&oacute;n, el t&aacute;per cada vez gana m&aacute;s fuerza en una sociedad repleta de inmediatez: &ldquo;Salgo de casa a las 7 de la ma&ntilde;ana y no vuelvo hasta la noche, mi horario es incompatible con una rutina habitual. Llevarme la comida me ayuda a tener una conducta alimentaria con m&aacute;s orden y control&rdquo;, sostiene Gandoy. Seg&uacute;n un informe realizado en Espa&ntilde;a por la compa&ntilde;&iacute;a<em> </em>Kantar Group, dentro de las personas que comen diariamente en el trabajo, el 86% opta por el t&aacute;per, mientras que el 14% restante se reparte entre comer en bares cercanos a la oficina o pedir comida a domicilio. Para muchos, las tarteras se han convertido en la &uacute;nica alternativa factible que permite comer fuera del hogar de un modo saludable a la par que econ&oacute;mico. &ldquo;La falta de tiempo es algo que influye mucho, no llegamos a hacer todas las actividades que queremos en un d&iacute;a, o no da tiempo de comer en casa seg&uacute;n los horarios laborales. La comida de t&aacute;per nos ahorra mucho tiempo&rdquo;, declara la dietista-nutricionista y CEO de Nutrium, Paula Fern&aacute;ndez Gim&eacute;nez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No llegamos a hacer todas las actividades que queremos en un día, o no da tiempo de comer en casa según los horarios laborales. La comida de táper nos ahorra mucho tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Fernández Giménez</span>
                                        <span>—</span> dietista-nutricionista y CEO de Nutrium
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">&Uacute;til... &iquest;y sano?</h3><p class="article-text">
        Los expertos coinciden en que siempre que est&eacute; bien planteada e incluya preparaciones para llevar<em> </em>equilibradas, el t&aacute;per es una opci&oacute;n compatible con una dieta beneficiosa para la salud. Para el codirector del centro de nutrici&oacute;n Nutry Gente, Carlos Rodr&iacute;guez, las tarteras son una alternativa m&aacute;s que recomendable a la hora de alimentarse fuera de casa: &ldquo;No est&aacute; re&ntilde;ido para nada con comer de forma saludable y con comida de calidad. Si se preparan bien, se pueden cubrir las necesidades nutricionales diarias&rdquo;. Existen m&uacute;ltiples combinaciones e ingredientes con los que crear distintos platos, no obstante, la ensalada es una de las recetas m&aacute;s comunes a la hora de preparar un t&aacute;per. Se trata de una elaboraci&oacute;n sencilla y vers&aacute;til que permite decenas de mezclas: &ldquo;Tiene miles de combinaciones y variaciones, podemos incluir infinidad de verduras, a&ntilde;adir algo de prote&iacute;na, fruta, frutos secos, aceitunas o legumbres. Adem&aacute;s, una de las mejores opciones es ali&ntilde;arlas con aceite de oliva virgen, vinagre de manzana o lim&oacute;n&rdquo;, afirma la coach nutricional de <em>Nusabi,</em> Bego&ntilde;a Masip.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No está reñido para nada con comer de forma saludable y con comida de calidad. Si se preparan bien, se pueden cubrir las necesidades nutricionales diarias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> codirector de Nutry Gente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">'Batch cooking'</h3><p class="article-text">
        Un estudio realizado por ASM Grupo asegura que el 32,8% de los espa&ntilde;oles come fuera de casa durante los d&iacute;as laborables. El auge del t&aacute;per en la sociedad ha impulsado la creaci&oacute;n de m&eacute;todos mediante los cuales poder organizar todas las comidas sin la necesidad de cocinar a diario. Esto es lo que en el mundo 'foodie' se conoce como 'batch cooking'<em>. </em>Como su propio nombre indica, este nuevo movimiento significa 'cocinar por lotes', es decir, dedicar un solo d&iacute;a a preparar los platos de toda una semana. Posteriormente, esas elaboraciones se guardan en diversos recipientes dentro de la nevera y se van consumiendo sin el esfuerzo diario de tener que prepararlos. Sin embargo, este m&eacute;todo exige un cuidadoso control de las distintas comidas con el fin de comprobar que, a medida que va transcurriendo la semana, contin&uacute;an siendo aptas para el consumo. Se trata de una actividad muy planeada y organizada para optimizar el tiempo en la cocina y que al mismo tiempo, si se realiza correctamente, permite seguir unos patrones alimentarios saludables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Fernando Carrasco, codirector del centro de nutrici&oacute;n Nutry Gente, es una opci&oacute;n adecuada que puede ayudar a lograr una alimentaci&oacute;n sana y compatible con el r&aacute;pido modo de vida de la sociedad: &ldquo;Mientras se sigan unos requerimientos m&iacute;nimos en cuanto a la conservaci&oacute;n de los platos que preparamos, es una opci&oacute;n muy v&aacute;lida para ahorrar tiempo en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Es complicado encontrar trabajos que permitan suficiente tiempo para hacer guisos o comidas que requieran m&aacute;s tiempo para su elaboraci&oacute;n, sobre todo los d&iacute;as entre semana&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un buen táper podría contener una parte de verduras u hortalizas, otra de proteínas saludables como la carne, el pescado, o los huevos y una última de cereales o patata</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Fernández Giménez</span>
                                        <span>—</span> dietista-nutricionista de Nutrium
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este nuevo movimiento necesita una organizaci&oacute;n previa del men&uacute; para posteriormente cocinar los diversos platos. Es fundamental tener en cuenta este paso, dado que ser&aacute; el que permita que las elaboraciones semanales sean equilibradas y saludables. Por ello, hay que prestar especial atenci&oacute;n a los ingredientes de cada grupo de alimentos que formar&aacute;n las recetas. La carne, las legumbres, los vegetales, el pescado y los hidratos de carbono son alimentos clave para la preparaci&oacute;n de los t&aacute;peres con los que se puede jugar para conseguir las combinaciones m&aacute;s saludables y deliciosas. &ldquo;Hay que valorar el resto de comidas diarias para combinar bien los distintos grupos de alimentos, pero un buen t&aacute;per podr&iacute;a contener una parte de verduras u hortalizas, otra de prote&iacute;nas saludables como la carne, el pescado, o los huevos y una &uacute;ltima de cereales o patata&rdquo;, explica la dietista de Nutrium, Paula Fern&aacute;ndez Gim&eacute;nez.
    </p><h3 class="article-text">T&aacute;peres en Internet</h3><p class="article-text">
        Lograr una alimentaci&oacute;n m&aacute;s equilibrada, el ahorro de tiempo y dinero y evitar el desperdicio de comida son tan solo algunos de los beneficios que puede suponer el correcto funcionamiento del 'batch cooking'<em>. </em>Adem&aacute;s, esta nueva forma de cocinar cuenta con el apoyo de redes sociales como Instagram, en la que algunos usuarios comparten sus recetas aptas para t&aacute;peres con el fin de ayudar a otros: &ldquo;Normalmente, suelo cocinar los domingos para toda la semana, pero pensar de repente m&aacute;s de siete platos no es una tarea sencilla. Cuando me quedo sin ideas o me apetece innovar un poco con los platos, busco recetas f&aacute;ciles en redes como TikTok o YouTube. Me gusta conseguir un poco de inspiraci&oacute;n y luego adaptar las preparaciones a mis gustos y a los ingredientes que haya en casa&rdquo;, explica el joven Iskander Gandoy. El 'hashtag' #batchcooking alberga en Instagram m&aacute;s de 286.000 publicaciones con platos, consejos o men&uacute;s con los que conseguir nuevas ideas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Busco recetas fáciles en redes como TikTok o YouTube. Me gusta conseguir un poco de inspiración y luego adaptar las preparaciones a mis gustos y a los ingredientes que haya en casa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iskander Gandoy</span>
                                        <span>—</span> estudiante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales no son los &uacute;nicos que deciden aprovechar la rentabilidad del mundo del t&aacute;per, ya que en la actualidad, son cada vez m&aacute;s las p&aacute;ginas webs que ofrecen este tipo de comida, incluso sin la necesidad de cocinarla uno mismo. Tal y como afirma la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Fabricantes de Platos Preparados (ASEFAPRE), en 2020 la venta de platos preparados creci&oacute; un 8,7% y alcanz&oacute; las 643.990 toneladas. Pero &iquest;de qu&eacute; tratan estas plataformas? Su 'modus operandi' es sencillo: env&iacute;an a sus clientes comida previamente cocinada en t&aacute;peres de usar y tirar. De este modo, los usuarios simplemente han de calentar unos minutos los envases en el microondas y disfrutar de la rapidez de este m&eacute;todo, que, por otra parte, tiene un precio m&aacute;s elevado que el 'batch cooking'<em>. </em>Wetaca o TupTup son tan solo dos ejemplos dentro de la multitud de empresas de t&aacute;peres listos para comer que abundan en Internet. Se trata de un paso m&aacute;s para el establecimiento y la permanencia de las tarteras en la sociedad. Una pr&aacute;ctica que no ha hecho m&aacute;s que comenzar y que continuar&aacute; siendo muy recurrente y necesaria, dado que ayuda a acompa&ntilde;ar el ritmo de vida de una sociedad cada vez m&aacute;s acelerada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioeus" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Muñoz López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/listo-llevar-taperes-arrasan-comen-fuera-casa_132_9177993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Aug 2022 19:46:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Listo para llevar: los táperes arrasan entre quienes comen fuera de casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Alimentación saludable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida en un camión: jornadas de hasta trece horas en la carretera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/vida-camion-jornadas-trece-horas-carretera_132_9177937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/353f7541-09c8-4ef4-b5b4-d63c5901eeb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida en un camión: jornadas de hasta trece horas en la carretera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué camionero y no otra profesión? "Mi padre dedicó muchos años a esta heroica profesión recorriendo África y Europa", responde Ismael Nasser, que ha llegado a hacer trece horas de carretera en un día</p><p class="subtitle">Más de 'Gazteberri' - 'Stagiers', las estrellas que no brillan en el firmamento Michelin</p></div><p class="article-text">
        Cuando cumpli&oacute; 13 a&ntilde;os, su padre le regal&oacute; un juguete: era un cami&oacute;n de color negro similar a los Kenworth de los a&ntilde;os 80. Todav&iacute;a lo conserva en su casa. Trabaj&oacute; en una empresa de taxis y en muchos lugares hasta que se convirti&oacute; en camionero. Recibi&oacute; su licencia de conducir a los 23 a&ntilde;os. Llevaba la mitad de su vida al volante recorriendo el Atlas y muchas fronteras. Fronteras africanas y europeas. Ismael Nasser, originario de Casablanca (Marruecos) y de padre camionero, tiene 52 a&ntilde;os. Actualmente trabaja en Espa&ntilde;a para una empresa log&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Cansancio, carreteras en mal estado, grandes atascos de tr&aacute;fico, sobornos y grupos mafiosos se interpusieron en su camino cuando ejerci&oacute; como conductor en la frontera de Marruecos con Espa&ntilde;a. Su experiencia en las carreteras y su pasi&oacute;n por la literatura le han ense&ntilde;ado mucho: sobre la vida y la mec&aacute;nica. Si hay alg&uacute;n problema, los amigos acuden a Ismael Nasser porque saben que &eacute;l puede arreglar todo lo que no arranca. Conoce tantas carreteras como el di&aacute;metro de las ruedas de su gigante tr&aacute;iler. Su pasi&oacute;n por el cami&oacute;n sigue siendo la misma que cuando le regalaron aquel Kenworth negro por su cumplea&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>7:30 horas. O Ceao de Lugo (Galicia)</em>
    </p><p class="article-text">
        Son las siete y media de la ma&ntilde;ana. Nasser se dirige con su coche particular al pol&iacute;gono industrial de O Ceao, situado en Lugo. La jornada laboral de hoy es intensa como todas. El trayecto no es m&aacute;s que de Lugo a Almer&iacute;a. Un total de 13 horas en carretera. Pero para Nasser eso ya es una tradici&oacute;n. Abre las puertas del cami&oacute;n y se sienta c&oacute;modamente. En medio de tantos discos y libros como 'Los vencejos' o 'Hamlet', de Shakespeare, Nasser busca su soporte para colocar el m&oacute;vil. Aparta los libros y conecta el GPS. Hace falta en algunos tramos, al igual que la m&uacute;sica cl&aacute;sica que contiene en sus discos rayados. Nasser pone sus gafas de sol Ray-Ban y arranca el motor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; camionero y no otra profesi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Cuando se enfrenta a esta pregunta no duda ni un momento. &ldquo;Mi padre dedic&oacute; muchos a&ntilde;os a esta heroica profesi&oacute;n recorriendo &Aacute;frica y Europa&rdquo;, responde un orgulloso Nasser. &ldquo;Me gustan los camiones y siempre quise ser camionero&rdquo;<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        La profesi&oacute;n de conductor no es una tarea f&aacute;cil, y m&aacute;s cuando profesionales como Nasser est&aacute;n a veces solos en la cabina. La soledad es un factor que acompa&ntilde;a a la mayor&iacute;a de conductores. Pero el experimentado conductor ya est&aacute; acostumbrado. En la empresa en la que trabaja est&aacute; a gusto y tiene una muy buena relaci&oacute;n con su jefe. Le han ofrecido en numerosas ocasiones compartir cami&oacute;n con otro compa&ntilde;ero de la empresa, pero &eacute;l desestima cualquier propuesta. &ldquo;Parece que la soledad es mala. Me gusta estar solo, poner mi m&uacute;sica y pensar en mis cosas. Prefiero estar solo que mal acompa&ntilde;ado&rdquo;, recalca el camionero.
    </p><p class="article-text">
        No es la soledad el &uacute;nico factor que amenaza a los conductores, sino que tambi&eacute;n se juegan la vida a diario: est&aacute;n expuestos continuamente a los peligros de las carreteras. Seg&uacute;n la Oficina de Estad&iacute;sticas Laborales, los camioneros tienen tasas m&aacute;s altas de lesiones y enfermedades que casi todos los dem&aacute;s profesionales. Los riesgos m&aacute;s habituales que puede sufrir un conductor son de tipo f&iacute;sico y psicosocial: radiaciones, vibraciones, gases, fatiga, estr&eacute;s, turno de noche o presi&oacute;n por parte de la empresa. Algunas de las enfermedades que pueden afectar a los camioneros son la depresi&oacute;n, diabetes, anemia o la fobia. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del INE (Instituto Nacional de Estad&iacute;stica), un 6% de la poblaci&oacute;n tiene alg&uacute;n tipo de fobia y una de ellas afecta a la conducci&oacute;n: la amaxofobia. Algunos informes se&ntilde;alan que 1 de cada 9 conductores sufren ansiedad al volante, y que incluso el 20% deja de conducir a consecuencia de ello.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace tres años tuve muchos problemas con un compañero de camión. A día de hoy la hermandad y unión entre conductores es cada vez menos común</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El aspecto psicol&oacute;gico es fundamental para cualquier conductor, y m&aacute;s si es de un sector en el cual los camioneros pasan horas y horas en la carretera. &ldquo;Debido a la pandemia los maltratos psicol&oacute;gicos a los camioneros se acentuaron a&uacute;n m&aacute;s debido a la gran presi&oacute;n medi&aacute;tica. La mayor&iacute;a de conductores no acuden a los profesionales para realizar teses, cuya finalidad es identificar alg&uacute;n riesgo de padecer enfermedad o trastorno&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga Cristina &Aacute;lvarez Rey. &ldquo;Para obtener informaci&oacute;n de aspectos de la vida del paciente, que nos confirmen la existencia de malestar psicol&oacute;gico, lo que realizamos previamente es una anamnesis espec&iacute;fica que se basa en preguntas ligadas al trastorno que pretendemos confirmar&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Entre los compa&ntilde;eros camioneros existen desacuerdos frecuentes. Este fue precisamente el principal motivo por el que Nasser decidi&oacute; conducir su cami&oacute;n solo y en paz. Ajeno a&nbsp; discusiones y malentendidos. &ldquo;Hace tres a&ntilde;os tuve muchos problemas con un compa&ntilde;ero de cami&oacute;n. A d&iacute;a de hoy la hermandad y uni&oacute;n entre conductores es cada vez menos com&uacute;n&rdquo;, se lamenta Nasser. Antiguamente, as&iacute; lo recalca Nasser, si ocurr&iacute;a cualquier problema en la carretera, el conductor recib&iacute;a ayuda inmediata de otros compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n que&nbsp; pasaban cerca. Hoy en d&iacute;a, no es as&iacute;. &ldquo;La mayor&iacute;a de veces no encuentras quien te ayude cuando est&aacute;s en apuros&rdquo;, expresa Nasser.
    </p><p class="article-text">
        Otro conductor que puede confirmar esta realidad es Miguel &Aacute;ngel Morral, un camionero bilba&iacute;no que lleva 24 a&ntilde;os en la profesi&oacute;n. &ldquo;La vida y la mentalidad cambian y en el mundo del transporte tambi&eacute;n&rdquo;<em>, </em>sostiene el transportista. &ldquo;Antes los camioneros te ayudaban. Ahora si te pueden quitar el viaje te lo quitan&rdquo;, lamenta. Atr&aacute;s qued&oacute; el compa&ntilde;erismo y esto es solo una parte de los numerosos problemas. El sue&ntilde;o, las pocas horas de descanso y los robos se suman tambi&eacute;n a esta burbuja de dificultades. Suponen un quebradero de cabeza para muchos conductores como Nasser y Miguel &Aacute;ngel, que optan por bajar las cortinas del cami&oacute;n para descansar en las &aacute;reas de servicio. Lejos de sus casas.
    </p><h3 class="article-text">Sue&ntilde;o en la cabina</h3><p class="article-text">
        Los camioneros de grandes rutas tienen que pasar la noche en sus veh&iacute;culos. Tiene todo lo que necesitas para una vida aut&oacute;noma en el camino: sacos de dormir, un calefactor, un fog&oacute;n de gas, platos, cucharas, tenedores e incluso un peque&ntilde;o ba&ntilde;o. Esa es la cabina del camionero. Los hoteles no son baratos y la &uacute;nica alternativa es la cabina. Pocas personas se acostumbran. S&iacute;, y los sue&ntilde;os son extra&ntilde;os e incluso peligrosos. &ldquo;A veces te toca dormir en el cami&oacute;n en una parada de servicio. No queda otra&rdquo;, dice Nasser. Ese tiempo que pasan los camioneros en la cabina para descansar pueden suceder mil y una historias.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas y la m&aacute;s habitual: los robos, de d&iacute;a pero sobre todo de noche. Nasser fue testigo y tambi&eacute;n v&iacute;ctima de robos tanto durante su etapa en Marruecos como en Espa&ntilde;a. En una ocasi&oacute;n Nasser aparc&oacute; su cami&oacute;n en un &aacute;rea de servicio de Mequinez (Marruecos). Cuenta que se despert&oacute; del fr&iacute;o que hac&iacute;a y descubri&oacute; que faltaban sus auriculares, unos zapatos, algo de comida y su cartera, que conten&iacute;a m&aacute;s de 1.000 dirhams.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces te toca dormir en el camión en una parada de servicio. No queda otra</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay extorsiones simples. La mayor&iacute;a de las veces, aparecen en la oscuridad. &ldquo;Varias personas se acercan a ti y te dicen que les des dinero o te matan&rdquo;, recuerda Nasser. En los a&ntilde;os 90 el camionero sufri&oacute; robos, robos y robos. Afirma que en aquella &eacute;poca exist&iacute;an diferentes grupos de mafiosos que conoc&iacute;an a la perfecci&oacute;n todas las &aacute;reas de servicio de las principales ciudades. Ten&iacute;an un jefe que les guiaba y su objetivo era &ldquo;recolectar&rdquo; dinero de cada transportista que pasa por las &aacute;reas. Miguel &Aacute;ngel Morral no sufri&oacute; ning&uacute;n episodio como estos, aunque admite que un amigo s&iacute; lo ha pasado muy mal. &ldquo;Le apuntaron con la pistola y le robaron todo lo que llevaba&rdquo;, recuerda el camionero bilba&iacute;no.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, los transportistas no se arriesgan a discutir y obedecen las &oacute;rdenes de las pandillas. Los conductores entienden que una discusi&oacute;n adicional puede conducir a problemas a&uacute;n mayores. &ldquo;Todos estos incidentes pueden ocurrir incluso en estacionamientos que se consideran los m&aacute;s seguros&rdquo;, cuenta Ismael. Y en estas &aacute;reas, que dicen que son seguras, se han vivido episodios muy oscuros.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n en las autov&iacute;as, donde muchas personas han perdido la vida. Incluidos algunos camioneros. Seg&uacute;n el estudio 'Problemas, riesgos y accidentes en el transporte profesional relacionados con COVID-19', elaborado por el Instituto Universitario de Investigaci&oacute;n de Tr&aacute;fico y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universidad de Valencia, la Fundaci&oacute;n para la Seguridad Vial (FESVIAL) y la Federaci&oacute;n Nacional de Asociaciones de Transporte (FENADISMER), el n&uacute;mero de fallecidos en camiones de m&aacute;s de 3.500 kilos ha aumentado en un 2,4% respecto de la media de los &uacute;ltimos 5 a&ntilde;os durante la pandemia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">He visto muchos accidentes y he tapado a gente muerta con mi saco de dormir hasta llegar la ambulancia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Miguel &Aacute;ngel Morral es testigo directo de numerosos incidentes en carretera. Lleva cuatro millones de kil&oacute;metros recorridos y ha vivido an&eacute;cdotas de todo tipo. Unas fueron muy buenas y otras, no tanto. Miguel &Aacute;ngel ha visto coches y camiones dando vueltas en la carretera y fuera de ella, choques de veh&iacute;culos que acabaron en tragedia y tambi&eacute;n personas muertas en el acto. &ldquo;He visto muchos accidentes y he tapado a gente muerta con mi saco de dormir hasta llegar la ambulancia&rdquo;, se apena el camionero.
    </p><h3 class="article-text">Drogas y drogadictos</h3><p class="article-text">
        En la profesi&oacute;n del camionero pagan muy bien, pero para ello debes sufrir el camino, pagar por el cansancio, llevar la carga a tiempo y estar alerta en todo momento: puedes cargar mercanc&iacute;a que desconoces e incluso personas que se cuelan. &ldquo;A veces controlamos la carga pero no el tipo de carga&rdquo;, comenta Nasser. En el mes de enero, el Ministerio del Interior inform&oacute; de que se hab&iacute;a desarticulado una organizaci&oacute;n internacional, dedicada al tr&aacute;fico de estupefacientes entre Espa&ntilde;a y B&eacute;lgica, que se asentaba principalmente en la provincia de Sevilla y se abastec&iacute;a del estupefaciente a trav&eacute;s de proveedores locales. Detr&aacute;s de un cami&oacute;n tambi&eacute;n hay negocios en la oscuridad. El deseo de bienestar financiero empuja a algunos camioneros a estar m&aacute;s de 13 horas conduciendo. &ldquo;En mi &eacute;poca en el estrecho de Gibraltar se dec&iacute;a que pasar 12 horas al volante equivale a beber 100 gramos de vodka&rdquo;, recuerda Nasser. &ldquo;Hab&iacute;a conductores muy drogadictos que conduc&iacute;an&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">En mi época en el estrecho de Gibraltar se decía que pasar 12 horas al volante equivale a beber 100 gramos de vodka</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>10:20 horas. Astorga (Le&oacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        Nasser lleva dos horas y algo de camino. Ha llegado a un &aacute;rea de servicio de Astorga para estirar las piernas, respirar aire y tomar fuerzas. Decenas de camiones est&aacute;n estacionados a ambos lados. Unos camioneros est&aacute;n mirando las ruedas. Reconocerlos es f&aacute;cil: algunos que han descansado esa misma noche suelen salir del cami&oacute;n en pantuflas y ropa ra&iacute;da, como si acabaran de salir de casa para comprar una barra de pan en una tienda cercana. Hay tiempo para hablar con los conductores. Jos&eacute; Antonio, de unos 60 a&ntilde;os, conduce desde 1987. Es originario de C&aacute;ceres y ahora trabaja para una empresa madrile&ntilde;a de madera. Una rueda de su cami&oacute;n tiene una peque&ntilde;a grieta desde ayer. Le ayuda un compa&ntilde;ero r&aacute;pidamente para sustituir la rueda damnificada. &ldquo;Llevo desde ayer con la rueda de esta forma. Este trabajo es muy jodido, hay que estar preparado para cosas como estas&rdquo;, dice el camionero extreme&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Nasser entra a la cafeter&iacute;a y saluda a algunos otros compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n. Se puede reconocer a los camioneros por sus caras cansadas pero tranquilas, comen en silencio, en soledad, distra&iacute;dos solo por el zumbido de la televisi&oacute;n en la esquina. Nasser comienza una larga charla con una de las camareras. Cinco minutos m&aacute;s tarde, se sienta y empieza a comer un peque&ntilde;o bocadillo de tortilla acompa&ntilde;ado de una Coca-Cola Zero.
    </p><p class="article-text">
        Nasser bebe el refresco y empieza a contar su vida. Como si estuviera recitando la Biblia. Se cas&oacute; a los 28 a&ntilde;os. A su mujer la conoci&oacute; precisamente en una cafeter&iacute;a ubicada a las afueras de Casablanca. Tiene dos ni&ntilde;as: una de 13 a&ntilde;os y otra de 15 a&ntilde;os. Nasser se enamor&oacute; en dos ocasiones. Sus relaciones amorosas todav&iacute;a las guarda en su memoria. Su esposa y sus ni&ntilde;as viven en Galicia, pero no las ve a diario. &ldquo;Lo &uacute;nico malo de ser camionero es que pasas muchas horas fuera de casa y no ves a tu familia durante d&iacute;as. Eso duele&rdquo;, confiesa el conductor. Cuando Nasser vuelve a casa, sus hijas literalmente lo roc&iacute;an con miles de besos y su esposa le abraza el pecho, que huele a gasolina y fuel oil.
    </p><p class="article-text">
        El transportista saca su tel&eacute;fono y muestra las fotos de sus dos hijas y su mujer: dos ni&ntilde;as muy guapas y una mujer con unos ojos que impactan. Souhaila es una mujer que trabaj&oacute; de limpiadora y de muchos oficios. Ahora tiene su sitio en Correos. A ella, como es l&oacute;gico, tambi&eacute;n le afecta la ausencia de su marido. &ldquo;Tanto las ni&ntilde;as como yo echamos siempre de menos a Ismael cuando tarda muchos d&iacute;as en volver&rdquo;, dice su mujer.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo único malo de ser camionero es que pasas muchas horas fuera de casa y no ves a tu familia durante días. Eso duele</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Nasser ha repuesto energ&iacute;as y ha revisado las ruedas de su cami&oacute;n para seguir su trayecto. Su rostro, un poco cubierto de arrugas, su mirada aguda se mantiene exactamente igual que al principio del viaje. Esas arrugas reflejaban esa vida eterna ligada al volante. Se trata de una vida dif&iacute;cil, un trabajo duro y polvoriento. Pero es adictivo. Las personas, ya sea por casualidad o conscientemente al ingresar a esta profesi&oacute;n, rara vez la abandonan.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mucha suerte.
    </p><p class="article-text">
        Un firme apret&oacute;n de manos. Contin&uacute;a el viaje solo&hellip;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioeus" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bari Boutzakate]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/vida-camion-jornadas-trece-horas-carretera_132_9177937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Aug 2022 19:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida en un camión: jornadas de hasta trece horas en la carretera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transporte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin patria y sin techo: 613 inmigrantes que llegaron con un sueño viven en las calles de Bilbao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/patria-techo-613-inmigrantes-llegaron-sueno-viven-calles-bilbao_132_9177821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2966970-0243-4b99-8275-13cf165a3683_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin patria y sin techo: 613 inmigrantes que llegaron con un sueño viven en las calles de Bilbao"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegaron a Bilbao pensando que era el paraíso en la tierra, pero pronto se dieron cuenta de que en el paraíso también se sufre: duermen en cajas de cartón que se encontraron en la basura y se tapan con una manta fina</p><p class="subtitle">Reportaje - Hogares clandestinos a pie de calle en Bilbao</p></div><p class="article-text">
        Cae el sol. Las calles bilba&iacute;nas se van vaciando, solo se oye el soplo del fr&iacute;o viento y el gorjeo de las palomas. Aparentemente est&aacute;n desiertas, pero est&aacute;n ellos, siempre est&aacute;n ellos, las personas sintecho, 1.057 concretamente. Llegaron a Bilbao pensando que era el para&iacute;so en la tierra, pero pronto se dieron cuenta de que en el para&iacute;so tambi&eacute;n se sufre. Duermen en cajas de cart&oacute;n que se encontraron en la basura y se tapan con una fina manta que alg&uacute;n alma caritativa les ha donado, o quiz&aacute;s una ONG.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se escucha el ruido del personal de limpieza p&uacute;blica. Ese es su despertador. Saben que tienen que levantarse y guardar sus pertenencias, les basta con una mochila. Toda su vida entra en ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me esperaba otra cosa, al llegar al primer mundo. Estuve un a&ntilde;o viviendo en el bosque, nadie preguntaba por m&iacute;. Sent&iacute;a que no le importaba a nadie. Cuando hablo con mi familia tengo que decirles que estoy bien, que estoy viviendo un sue&ntilde;o. Tengo que mentirles y mentirme a m&iacute; mismo&rdquo;, expresa Allika, con los ojos rojos. Allika es marroqu&iacute;, lleg&oacute; hace cuatro a&ntilde;os a Espa&ntilde;a y lleva un a&ntilde;o en Bilbao, un a&ntilde;o viviendo en las fr&iacute;as calles y en los oscuros bosques bilba&iacute;nos.
    </p><p class="article-text">
        Adham, un hombre de origen marroqu&iacute; recuerda una an&eacute;cdota que le marc&oacute; durante los meses que estuvo viviendo en las calles: &ldquo;Hab&iacute;a una familia, la chica ten&iacute;a 22 a&ntilde;os y estaban con un beb&eacute; y nadie les pod&iacute;a acoger. Les tuvimos que pagar el hotel, s&oacute;lo nos alcanzaba para pagarles tres d&iacute;as&rdquo;. Tambi&eacute;n cuenta la situaci&oacute;n en la que se encuentra un sintecho al que &eacute;l considera amigo: &ldquo;&Eacute;l es ciego de un ojo, y con el otro ve gracias a una lentilla. Est&aacute; enfermo, tiene dislocado el hombro y nadie nos ayuda, ni siquiera las autoridades&rdquo;. Adem&aacute;s, Adham sabe mejor que nadie la impotencia que sienten las personas que noche a noche solo tienen la compa&ntilde;&iacute;a del viento y de las palomas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando hablo con mi familia tengo que decirles que estoy bien, que estoy viviendo un sueño. Tengo que mentirles y mentirme a mi mismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Allika</span>
                                        <span>—</span> sintecho
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Miles de inmigrantes llegan a Bilbao con la esperanza de tener un futuro mejor, tener una oportunidad para alcanzar una vida digna. Su &uacute;nico objetivo es conseguir un buen trabajo y estudiar. Cuando llegan se encuentran con una realidad muy distinta a la que hab&iacute;an so&ntilde;ado. El idioma es diferente, no conocen nada ni a nadie, la soledad es su &uacute;nica compa&ntilde;era y nadie les da una oportunidad de prosperar. Es como si la vida se empe&ntilde;ara en ponerles la zancadilla una y otra vez. Aun as&iacute;, hay muchos casos en los que estas ca&iacute;das les motiva a superarse y decir: &ldquo;Hoy es nuevo d&iacute;a, el sol volvi&oacute; a salir y yo hoy estar&eacute; m&aacute;s cerca de mis objetivos. He logrado llegar y voy a luchar por lo que he venido&rdquo;, se repet&iacute;a continuamente Adham para no derrumbarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las personas sintecho simplemente buscan una oportunidad para salir adelante y dejar de dormir en la intemperie. Seg&uacute;n el Instituto Vasco de Estad&iacute;stica, Eustat, la poblaci&oacute;n extranjera residente en Euskadi actualmente alcanza los 185.000 habitantes, el 8,4% de la poblaci&oacute;n total.&nbsp; Desde 2016 la poblaci&oacute;n extranjera no ha hecho m&aacute;s que aumentar en la comunidad aut&oacute;noma. Aunque hay que destacar que el pasado a&ntilde;o, 2021, hubo un cambio a este patr&oacute;n, descendi&oacute; un poco m&aacute;s de .2000 personas. Se debi&oacute; a la pandemia. La suerte no siempre sonr&iacute;e a quienes buscan un futuro mejor. Para algunos de ellos, la calle es su &uacute;nica opci&oacute;n. En el caso de Bilbao, la ciudad m&aacute;s poblada de la comunidad, 613 de los 1.057 personas que duermen en las calles son extranjeras. Seg&uacute;n Eustat, de esos 613 extranjeros, m&aacute;s de la mitad son marroqu&iacute;es.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Administrativos vs. voluntarios</strong></h3><p class="article-text">
        Ante este problema social, el Ayuntamiento de Bilbao, coordinado con el Gobierno vasco, busca soluciones para reducir este n&uacute;mero. Con este objetivo, se han considerado cuatro contextos diferentes. El primero es crear espacios para una breve estancia, pensado fundamentalmente para personas transe&uacute;ntes, en los que se atienden las necesidades derivadas de la movilidad y a situaciones de crisis puntuales. El segundo se centra en grupos diferentes que necesitan un alojamiento de duraci&oacute;n intermedia. Va dirigido a aquellas personas que tienen la necesidad de resolver temporalmente el problema de la falta de hogar para poder plantearse procesos de cambio en su situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social. El tercero va dirigido a personas que necesitan un alojamiento de larga duraci&oacute;n en &ldquo;pisos de autonom&iacute;a&rdquo;, destinados a consolidar procesos de incorporaci&oacute;n social. Por &uacute;ltimo, est&aacute;n los &ldquo;pisos de supervivencia&rdquo;, orientados a resolver el alojamiento del n&uacute;cleo duro de la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que existen ayudas para estas personas, acceder a ellas es un proceso largo y complicado, hay poco espacio para la gran cantidad de desamparados que hay actualmente. &ldquo;S&oacute;lo te puedes quedar tres d&iacute;as y luego te tienes que marchar, y para volver a solicitar entrar al albergue tienen que pasar tres meses&rdquo;, revela decepcionado Allika.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la burocracia les dificulta acceder a estos pisos o albergues, en lo que coinciden las personas &lsquo;sin hogar&rsquo; es en la gran generosidad del pueblo bilba&iacute;no, demostrando que no son indiferentes ante estas personas que necesitan ayuda. &ldquo;Los bares de la zona te invitan a desayunar o comer. Las personas que se est&aacute;n tomando un caf&eacute; te miran y te preguntan si quieres tomar algo, un caf&eacute; o un t&eacute;&rdquo;, explican agradecidos los migrantes que hacen fila para obtener informaci&oacute;n sobre la ONG Ongi Etorri Errefuxiatuak, ubicada en Pilota Kalea. &ldquo;Eso nos hace sentir que importamos y que entienden por lo que estamos pasando&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Racismo, sin&oacute;nimo de desconocimiento</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me acuerdo cuando vi por primera vez a Ashraf, era jovencito y ten&iacute;a una pinta de malote, no quer&iacute;a cenar, porque no quer&iacute;a molestar. Entonces le dije que se sentara con nosotros y al final acab&oacute; cenando. Pas&oacute; una hora y le grab&eacute; un v&iacute;deo a este chico que ten&iacute;a unas pintas de malo jugando a la 'play' con mi hijo. Al final solo es un ni&ntilde;o que ha sufrido&rdquo;, relata Jes&uacute;s Barcina Burgui, voluntario de la plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak. El desconocimiento, el miedo a lo diferente y los prejuicios son pilares fundamentales para incrementar el racismo. El recelo ante estas personas es algo que se tiene interiorizado, pero como destaca Barcina desde su propia experiencia, a la mayor&iacute;a de las personas se les caen todas las barreras en cuanto las conocen y se acercan a ellas.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al racismo, la sociedad vasca se denomina abierta y tolerante, obtiene un 72,7 de 100 puntos en la escala BOPI (Basque Open-mindness Index), lo que significa que tienen actitudes abiertas e inclusivas. No todos los datos son, sin embargo, igual de positivos. Seg&uacute;n una encuesta asociada al estudio &lsquo;Discriminaci&oacute;n y diversidad en la CAE: perspectivas, &aacute;mbitos y colectivos&rsquo; elaborado por el observatorio Ikuspegi en colaboraci&oacute;n con el Departamento de Igualdad, Justicia y Pol&iacute;ticas Sociales y la Universidad del Pa&iacute;s Vasco, el 24,4% de la poblaci&oacute;n declara haber sido discriminada.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Historias de superaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Salaheedine (Rabat, 20 a&ntilde;os) e Ismael (Bereber, 24), pueden contar en primera persona que la solidaridad y la ayuda existen. Ambos llegaron a Espa&ntilde;a en diferentes &eacute;pocas desde distintos puntos de Marruecos. Los dos j&oacute;venes estaban conectados desde antes de conocerse, ambos tuvieron que cruzar de una manera u otra la valla de Melilla. El miedo, la incertidumbre, la soledad y el peligro de vivir en la calle era algo que les acompa&ntilde;&oacute; durante todo su trayecto hasta llegar a Euskadi, viviendo cada uno su propia odisea. Sufrieron mucho, reconocen, incluso estando en Bilbao. Tanto Salaheedine como Ismael, al igual que Allika y Adham,&nbsp; estuvieron meses viviendo en las calles bilba&iacute;nas hasta que la vida recompens&oacute; su valent&iacute;a y optimismo con un &ldquo;golpe de suerte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Encontraron a personas que se convertir&iacute;an en su familia vasca. Ismael encontr&oacute; a sus &ldquo;abuelos&rdquo;, un matrimonio de tercera edad que lo acogi&oacute; durante meses: &ldquo;Yo no tengo abuelos y cuando los conoc&iacute; me sent&iacute; como que ahora tengo abuelos de nuevo, compartimos todo&rdquo;. Salaheedine, hall&oacute; a una familia que se convertir&iacute;a en la suya: &ldquo;Me sent&iacute; en familia con Jes&uacute;s, Cristina y sus hijos, me ayudan mucho, me lo paso muy bien con ellos, son muy majos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando llegué aquí me sentí igual de acogido que en mi casa. Los considero como una familia, siempre me han apoyado, todos los que están alrededor de mí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ismael</span>
                                        <span>—</span> llegó desde Marruecos y habla así de Ongi Etorri Errefuxiatuak
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Salaheedine e Ismael se conocieron por Jes&uacute;s y Cristina, un matrimonio voluntario que acoge a personas que viven en situaci&oacute;n de calle. Jes&uacute;s Burgui milita desde hace 18 a&ntilde;os en &lsquo;Por un Mundo M&aacute;s Justo&rsquo;, un partido que lucha por una pol&iacute;tica m&aacute;s humana y m&aacute;s respetuosa con los Derechos Humanos. Tiene 51 a&ntilde;os y est&aacute; casado con Cristina, juntos construyeron una vida en que la inquietud sobre los temas sociales ha estado presente en cada momento. Cuando empez&oacute; toda la crisis migratoria del mediterr&aacute;neo, en 2016, vieron todo el sufrimiento humano y se dieron cuenta de que hab&iacute;a mucho por hacer y luchar para que se cumplan los derechos b&aacute;sicos de las personas. Desde ese momento emprendieron un nuevo objetivo y decidieron ponerse manos a la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se unieron hace seis a&ntilde;os a Ongi Etorri Errefuxiatuak y muy pronto empezaron a acoger a personas que llegaban de todas partes del mundo. Su &uacute;nica intenci&oacute;n es ayudarles y que puedan salir adelante, darle la oportunidad que muchos les negaban. &ldquo;Cuando llegu&eacute; aqu&iacute; me sent&iacute; igual de acogido que en mi casa. Los considero como una familia, siempre me han apoyado, todos los que est&aacute;n alrededor de m&iacute;. A veces me siento solo, pero pienso en estas personas que no son mi familia y est&aacute;n aqu&iacute; conmigo&rdquo;, explica Ismael.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espero que siempre nos vengan a visitar, aunque sea de vez en cuando. Cuando tengan hijos ampliaremos la familia&rdquo;, comenta alegremente el matrimonio con una sonrisa de oreja a oreja. Entre ellos han creado un lazo especial, han creado una nueva familia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Oroya Villalta, Ana Lee Urrutia Gonzales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/patria-techo-613-inmigrantes-llegaron-sueno-viven-calles-bilbao_132_9177821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Aug 2022 19:46:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin patria y sin techo: 613 inmigrantes que llegaron con un sueño viven en las calles de Bilbao]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Refugiados,Inmigración,Inmigrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un 27% de los estudiantes que se van de Erasmus encuentra el amor lejos de casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/27-estudiantes-erasmus-encuentra-amor-lejos-casa_132_9177744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee42be94-a9e2-4b18-9be2-2c6eafb52d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un 27% de los estudiantes que se van de Erasmus encuentra el amor lejos de casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La beca Erasmus ha sido “culpable del nacimiento de alrededor de un millón de niños”, según afirman los estudios realizados por la Comisión Europea</p><p class="subtitle">Más de 19.000 personas se inscriben para estudiar en la UPV/EHU y la nota de corte supera el 12 en 19 grados</p></div><p class="article-text">
        Salir de casa, cruzar fronteras, explorar nuevos lugares, hacer nuevas amistades, aprender nuevos idiomas, conocer nuevas culturas e incluso encontrar al amor de tu vida. La experiencia Erasmus se puede vivir de muchas maneras diferentes, pero si algo tiene en com&uacute;n esta movilidad es que es mucho m&aacute;s que un simple intercambio acad&eacute;mico. La sex&oacute;loga Judith Viudes explica que quiz&aacute;s tambi&eacute;n haya una raz&oacute;n cient&iacute;fica: &ldquo;Erasmus es sin&oacute;nimo de viajar, de conocer una nueva ciudad, gente nueva, nuevas costumbres. Y todo lo nuevo genera una gran fuente de dopamina, que cuando nos inunda, nos llena por completo de placer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Iraia, Onni, Ghita, Damian, Marta y Adri&aacute;n son el claro ejemplo de que la beca Erasmus es una oportunidad &uacute;nica para encontrar el amor y empezar una relaci&oacute;n a pesar de las diferencias interculturales.
    </p><h3 class="article-text">En busca de una ciudad m&aacute;s abierta</h3><p class="article-text">
        Iraia es de Bilbao, tiene 21 a&ntilde;os y es estudiante de &uacute;ltimo curso de Periodismo en la UPV/EHU. Su destino de Erasmus fue &Aacute;msterdam. Lo eligi&oacute; porque, en su opini&oacute;n, en Pa&iacute;ses Bajos tienen una mentalidad m&aacute;s abierta que la que se tiene en Espa&ntilde;a. Le apetec&iacute;a vivir algo diferente, aprender cosas nuevas y mejorar su nivel de ingl&eacute;s as&iacute; que sin dudarlo ni un segundo, cuando le concedieron la plaza, se embarc&oacute; en una experiencia que le iba a cambiar su vida por completo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se aloj&oacute; en una residencia en la que hab&iacute;a mucha gente de diferentes lugares del mundo. Uno de los primeros d&iacute;as all&iacute; conoci&oacute; a un chico alem&aacute;n con el que se llev&oacute; muy bien y al de pocos d&iacute;as fue a cenar con &eacute;l y unos amigos al centro de la ciudad. All&iacute; conoci&oacute; a Otti, un finland&eacute;s de 25 a&ntilde;os, estudiante de servicios sociales que al igual que Iraia se encontraba de Erasmus en &Aacute;msterdam. En un principio, Otti no ten&iacute;a intenci&oacute;n de ir a &Aacute;msterdam y su destino era Nottingham, en el Reino Unido, pero tuvo que cancelarlo por la delicada situaci&oacute;n de la pandemia en esos momentos. As&iacute; que se decant&oacute; por &Aacute;msterdam, una ciudad con una &ldquo;cultura abierta y un interesante plan de estudios&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo tenía una relación abierta en ese momento, pero la relación se había vuelto algo tensa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Otti</span>
                                        <span>—</span> de Erasmus en Ámsterdam
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la cena hubo muy buena conexi&oacute;n entre ambos, pero no se volvieron a ver hasta unos d&iacute;as m&aacute;s tarde y fue all&iacute; cuando estuvieron hablando durante varias horas y empezaron a surgir las chispas. &Eacute;l ten&iacute;a novia, pero era una relaci&oacute;n abierta as&iacute; que no hab&iacute;a ning&uacute;n inconveniente en quedar m&aacute;s veces los dos juntos. Pr&aacute;cticamente los seis meses que estuvieron all&iacute; los pasaron juntos, viajando, con los mismos amigos y aficiones similares. Se puede decir que estuvieron 6 meses juntos sin estarlo, adem&aacute;s se&ntilde;alan que fue algo inesperado, &ldquo;como amor a primera vista''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo se cre&oacute; un v&iacute;nculo muy fuerte entre ambos y d&iacute;as antes de despedirse y tras una larga conversaci&oacute;n y dejar claro lo que sent&iacute;an el uno por el otro, Otti decidi&oacute; dejar la relaci&oacute;n con su pareja con la que llevaba diez a&ntilde;os de noviazgo para empezar una relaci&oacute;n con Iraia. En su regreso a sus respectivos pa&iacute;ses, ninguno de los dos ten&iacute;a la certeza de si la relaci&oacute;n iba a salir bien o no porque &eacute;l ten&iacute;a una conversaci&oacute;n pendiente con su pareja de entonces.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es difícil saber si de verdad hemos conectado o ha sido todo por la burbuja Erasmus</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iraia</span>
                                        <span>—</span> de Erasmus en Ámsterdam
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Finalmente, Otti regres&oacute; a Finlandia y tras hablar con su pareja, decidieron dejarlo porque la relaci&oacute;n se hab&iacute;a vuelto algo tensa. Sin embargo, la realidad era el comienzo de una relaci&oacute;n a distancia tras haber estado seis meses conviviendo. El tiempo que estuvieron separados les sirvi&oacute; para fortalecer la relaci&oacute;n y darse tiempo para saber si de verdad hab&iacute;an conectado o &ldquo;ha sido todo por la burbuja Erasmus'', relataba Iraia. &rdquo;La distancia es realmente dif&iacute;cil, pero estamos en contacto todos los d&iacute;as con mensajes y tratamos de tener videollamadas cada dos d&iacute;as o tan a menudo como sea posible y en general s&oacute;lo ser honesto y abierto acerca de c&oacute;mo nos sentimos acerca de la distancia&ldquo;, contaba Otti.
    </p><p class="article-text">
        Bilbao tambi&eacute;n fue testigo del comienzo de una relaci&oacute;n entre dos personas que se encontraban de Erasmus. Ellos son Ghita y Damian. Ghita es una marroqu&iacute; de 22 a&ntilde;os que a causa de la pandemia vio reducidas sus opciones considerablemente y, como quer&iacute;a un destino costero, se decant&oacute; por Bilbao. Damian es polaco, tiene 23 a&ntilde;os y la &uacute;nica raz&oacute;n por la que eligi&oacute; Bilbao fue porque era el &uacute;nico lugar c&aacute;lido disponible con su programa universitario.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que en febrero de 2021 ambos decidieron hacer las maletas y comenzar su aventura lejos de sus casas. No era la primera vez que viv&iacute;an fuera de casa: Ghita estudiaba la carrera en Par&iacute;s y Damian en Escocia, por lo que se consideraban &ldquo;muy abiertos en ese sentido&rdquo;. No ten&iacute;an miedo a las relaciones interculturales y Ghita asegura que para ella &ldquo;es mejor estar con una persona que no es de tu misma cultura y as&iacute; puedes descubrir una cultura nueva, aprender y ver cosas que nunca sab&iacute;as&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Amor en tiempos de pandemia</h3><p class="article-text">
        El principal problema que se encontraron en su llegada a Bilbao fueron las restricciones que se hab&iacute;an impuesto por el aumento de casos de coronavirus. Cierres perimetrales, temprano cierre de locales y comercios, lugares de ocio nocturno cerrados y toques de queda fueron varias de las medidas que se encontraron estos j&oacute;venes nada m&aacute;s llegar.&nbsp;Sin embargo, no perd&iacute;an la esperanza de que Erasmus era posible a pesar de las severas medidas as&iacute; que lo que hac&iacute;an era juntarse en las casas para conocer a gente en su misma situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En una de esas cenas en casa de Ghita, Damian apareci&oacute; con varios amigos y tras hablar largo y tendido, se intercambiaron los perfiles de redes sociales y comenzaron a hablar todos los d&iacute;as. Viv&iacute;an a escasos cinco minutos el uno del otro, por lo que empezaron a realizar m&aacute;s planes los dos juntos para conocerse mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al cabo de un mes, ya compart&iacute;an las mismas amistades y los planes y viajes los hac&iacute;an siempre juntos. Damian explica que fue uno de esos viajes en concreto lo que hizo despegar su relaci&oacute;n. A mediados de marzo, Ghita, Damian y dos amigos m&aacute;s alquilaron un coche para recorrer Andaluc&iacute;a por carretera y fue precisamente en su regreso a Bilbao cuando definitivamente se dieron cuenta de que pod&iacute;a surgir una relaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la amistad.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n fue muy buena en todo momento, pero en junio termin&oacute; la experiencia. En vez de volver con sus familias, decidieron &ldquo;viajar los tres meses de verano, para poder aprovechar el tiempo juntos&rdquo;. En ese tiempo forjaron a&uacute;n m&aacute;s la relaci&oacute;n y se dieron cuenta de que esto verdaderamente pod&iacute;a ir en serio. Pero en septiembre cada uno ten&iacute;a que volver a sus respectivas ciudades para continuar con sus estudios.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sabíamos cuando nos íbamos a volver a ver</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ghita</span>
                                        <span>—</span> de Erasmus en Bilbao
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y as&iacute; fue: Ghita puso rumbo a Par&iacute;s y Damian se fue a Escocia. &ldquo;Cuando nos despedimos fue muy duro porque no sab&iacute;amos cuando nos &iacute;bamos a volver a ver&rdquo;, relata Ghita. Cada uno es de un pa&iacute;s diferente y vive en un pa&iacute;s que no es el suyo. Hab&iacute;a que poner mucho de ambas partes para que todo siguiera adelante. Ellos decidieron apostar por el amor y ganaron. Se ven m&iacute;nimo una vez al mes ya sea en Polonia, Marruecos, Escocia, Par&iacute;s o incluso Espa&ntilde;a que seg&uacute;n ellos &ldquo;ocupa un hueco muy importante en su coraz&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Erasmus es muy intenso porque convives con mucha gente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> de Erasmus en Wiener Neustadt
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marta tiene 21 a&ntilde;os, es de Bilbao pero estudia ADE (en ingl&eacute;s) en la Universidad Carlos III de Madrid. Se embarc&oacute; en la experiencia Erasmus hace casi un a&ntilde;o y su destino fue la ciudad de Wiener Neustadt, en Austria. No es un destino que tuviera en mente la verdad sino que es el que le toc&oacute;. Al principio no estaba muy convencida de aceptar la plaza pero finalmente decidi&oacute; dar una oportunidad a la ciudad y a Erasmus.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy similar fue la situaci&oacute;n de Adri&aacute;n, un madrile&ntilde;o de 21 a&ntilde;os que al igual que Marta estudia ADE en la Universidad Carlos III de Madrid y estuvo de Erasmus en Wiener Neustadt. &Eacute;l afirma que el destino le toc&oacute; &ldquo;de rebote y no era una de sus preferencias&rdquo;. Marta y Adri&aacute;n se conocieron antes de irse a Austria porque cuando les confirmaron su plaza hicieron un grupo entre los espa&ntilde;oles que iban a Austria de Erasmus y en ese grupo estaba &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estudiar en la misma universidad, no se conoc&iacute;an y nunca hab&iacute;an escuchado hablar el uno del otro. Tras darse cuenta de que iban a la misma ciudad, hablaron durante el proceso de papeleo para optar a la beca y al llegar a Wiener Neustadt, ambos se alojaron en la misma residencia. &ldquo;El Erasmus es muy intenso y sobre todo los primeros d&iacute;as que est&aacute;s conociendo a gente&rdquo;, afirmaba Marta sobre su primera impresi&oacute;n al llegar a la residencia la primera semana de septiembre.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Pasar mucho tiempo juntos ayuda a conocerse mejor</h3><p class="article-text">
        Durante las primeras semanas empezaron a coger confianza y tras las cenas multitudinarias, ambos afirman que cuando terminaban siempre se quedaban hablando mano a mano &ldquo;hasta la madrugada&rdquo;. Una de esas tantas noches se dieron cuenta de que su relaci&oacute;n era algo m&aacute;s que una amistad y a partir de ese momento empez&oacute; su relaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al principio les cost&oacute; oficializarlo de cara a sus nuevos amigos, ya que era la primera relaci&oacute;n de pareja de ambos y todav&iacute;a estaban en fase de asimilaci&oacute;n. Al cabo de dos meses decidieron dejar atr&aacute;s sus complejos y empezaron a hacer m&aacute;s planes los dos solos. Como eran vecinos en la propia residencia, todo &ldquo;era muy c&oacute;modo&rdquo; seg&uacute;n relata Marta porque sab&iacute;a que siempre le ten&iacute;a en la puerta de enfrente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo era perfecto hasta que a mediados de noviembre se decret&oacute; una cuarentena por el aumento de casos de COVID-19. La convivencia se volvi&oacute; demasiado intensa porque como estaban encerrados y la persona con la que m&aacute;s confianza ten&iacute;an ambos estaba justo en la habitaci&oacute;n de al lado, al final todo el mal humor y la impotencia se la echaban el uno al otro.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora viéndolo con perspectiva me da pena no estar ahí viéndole todos los días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> de Erasmus en Wiener Neustadt
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como todo en la vida tiene su final, el Erasmus lleg&oacute; a su fin y la vuelta a la realidad, seg&uacute;n asegura Adri&aacute;n, &ldquo;fue un golpe duro&rdquo;. Pasaron de estar juntos las 24 horas de los siete d&iacute;as de la semana a no verse durante un mes. <strong>&ldquo;</strong>Fue complicado pero habl&aacute;bamos pr&aacute;cticamente todos los d&iacute;as y por llamada casi todos los d&iacute;as&rdquo;. Este mes de separaci&oacute;n adem&aacute;s les vino &ldquo;bien&rdquo; para darse cuenta de lo que se necesitaban el uno al otro.
    </p><p class="article-text">
        La beca Erasmus ha sido &ldquo;culpable del nacimiento de alrededor de un mill&oacute;n de ni&ntilde;os&rdquo;, seg&uacute;n afirman los estudios realizados por la Comisi&oacute;n Europea. Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s europeo m&aacute;s solicitado por los estudiantes europeos seg&uacute;n la&nbsp;<a href="https://www.esn-spain.org/news/erasmusplusreport2018" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ESN</a>, la Red de Estudiantes de Erasmus. Asimismo, Alemania, Francia y Espa&ntilde;a lideran la lista de estudiantes que se encuentran inmersos una movilidad Erasmus. Por otro lado, el destino favorito para los espa&ntilde;oles sigue siendo Italia, seguido por Reino Unido y Alemania.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Repáraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/27-estudiantes-erasmus-encuentra-amor-lejos-casa_132_9177744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Jul 2022 19:46:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un 27% de los estudiantes que se van de Erasmus encuentra el amor lejos de casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Erasmus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando en el amor tres no son multitud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/amor-tres-no-son-multitud_132_9177112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16ae074c-3cc9-44ed-8f20-1fc93af59b5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando en el amor tres no son multitud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las relaciones amorosas fuera de lo convencional están cada vez más presentes en la sociedad, aunque muchas personas no sepan lo que son</p><p class="subtitle">La mujer detrás de la condena a España por violencia obstétrica: “No recuerdo los tres meses tras el parto”</p></div><p class="article-text">
        2013. Portugalete. Primero de la ESO. Dos ni&ntilde;as de 12 a&ntilde;os cruzan sus miradas por primera vez. En ese momento comenzar&iacute;a una relaci&oacute;n entre dos desconocidas que con el paso del tiempo se convertir&iacute;a en algo m&aacute;s que una simple amistad. 2020. Tras una noche de verano, bajo la luz de la luna llena, todo cambia. Lo que era una relaci&oacute;n de amigas, da un paso m&aacute;s all&aacute;. Leire y Amaia deciden empezar una relaci&oacute;n mon&oacute;gama. Pero, despu&eacute;s de unos meses, ven necesario integrar un matiz: la relaci&oacute;n pasar&iacute;a a ser abierta. &iquest;Qu&eacute; significa esto? A partir de ahora ambas podr&iacute;an tener relaciones &iacute;ntimas fuera de la pareja sin que sea considerado una infidelidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te van a reemplazar&rdquo;. &ldquo;No te quiere de verdad&rdquo;. &ldquo;Vuestro amor se est&aacute; acabando&rdquo;. &ldquo;Solo sirve para ponerte los cuernos legalmente&rdquo;. Estas son tan solo algunas de las numerosas pullas que han recibido Leire y Amaia a lo largo de su relaci&oacute;n. El miedo al reemplazo existe en todas las relaciones, sobre todo si es una persona con baja autoestima que tiende a menospreciarse. &ldquo;Una de las aptitudes necesarias para formar parte de este tipo de relaciones es ser una persona que se valore a s&iacute; misma&rdquo;, indica Leire. Adem&aacute;s, afirma que &ldquo;la clave&rdquo; est&aacute; en saber que ha encontrado en ti algo que en nadie m&aacute;s ha descubierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las encuestas realizadas por JOYclub, comunidad basada en la sexualidad liberal, apunta a que tan solo un 24% de los espa&ntilde;oles estar&iacute;a dispuesto a abrir su relaci&oacute;n a d&iacute;a de hoy. Hay que ser conscientes de que esta novedosa forma de amar no est&aacute; dise&ntilde;ada para todas las parejas. De hecho, en la propia encuesta salen a la luz motivos dispares por los que las personas que respondieron no podr&iacute;an tener una relaci&oacute;n abierta; entre ellos destacan que no podr&iacute;an soportar que su pareja tuviera sexo con una tercera persona.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones patriarcales tradicionales, en la que se autorreprimen los dos, son relaciones con menos peligros cercanos, pero con más represión, más infelicidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Tomás Alberich</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las dos integrantes de la pareja, Amaia y Leire, opinan igual: &ldquo;Siendo conscientes de todas las consecuencias, confiando y apoyando en tu pareja y con compromiso se puede llevar a cabo una relaci&oacute;n abierta perfectamente&rdquo;. Aunque hay que saber cu&aacute;les son los l&iacute;mites. El &uacute;nico objetivo es disfrutar plenamente de otras personas sin sufrir ni hacer da&ntilde;o a otras, ya que la pareja aclara que &ldquo;si se sobrepasan los l&iacute;mites y no se dice se considera infidelidad&rdquo;. &ldquo;Ser una relaci&oacute;n abierta no cambia el significado de una relaci&oacute;n&rdquo;, sentencia Leire.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Alberich, soci&oacute;logo que lleva a&ntilde;os estudiando las relaciones no normativas, asevera en <a href="https://www.20minutos.es/noticia/4915560/0/cuando-amor-romantico-deja-paso-poliamor-no-queremos-ser-medias-naranjas-personas-enteras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista concedida a 20minutos</a> que &ldquo;las relaciones patriarcales tradicionales, en la que se autorreprimen los dos, son relaciones con menos peligros cercanos, pero con m&aacute;s represi&oacute;n, m&aacute;s infelicidad&rdquo;. Adem&aacute;s, afirma que es posible que en una relaci&oacute;n poliamorosa sea m&aacute;s f&aacute;cil que la pareja se rompa por conocer a terceras personas. &ldquo;Eso va dentro de la b&uacute;squeda de la felicidad&rdquo;, argumenta.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Necesidad de libertad</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Esto solo lo hac&eacute;is para tapar carencias en vuestra relaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Qu&eacute; verg&uuml;enza que vean esto vuestro hijos&rdquo;. Pau y Jessi, una pareja catalana de treinta&ntilde;eros, llevan escuchando estos comentarios desde que iniciaron su relaci&oacute;n poliamorosa. &ldquo;El poliamor es la capacidad de poder querer a m&aacute;s de una persona a la vez, el tener sentimientos y una conexi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de lo que normalmente est&aacute; establecido&rdquo;, explica Pau. Su manera de ver el amor es diferente en comparaci&oacute;n a una pareja mon&oacute;gama porque sienten la necesidad de no pertenecer a nadie, aunque tengan un compromiso con otra persona. Por ello, sus relaciones son m&aacute;s afectivas que sexuales. Si no hay v&iacute;nculo afectivo, no hay v&iacute;nculo sexual: &ldquo;No nos llama&rdquo;, explican. Adem&aacute;s, hacen todo juntos respecto a relaciones sexuales &iacute;ntimas, ya que, por encima de todo, ellos son dos personas que van de la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las principales ventajas que observa Jessi frente a una relaci&oacute;n mon&oacute;gama es que la creaci&oacute;n de nuevos v&iacute;nculos amorosos a varios niveles est&aacute;n en auge, a la orden del d&iacute;a. De hecho, el punto principal de este tipo de relaci&oacute;n es que no reprimen otros deseos o sentimientos respecto a terceras personas. Adem&aacute;s, permite el placer de experimentar fuera del c&iacute;rculo mon&oacute;gamo. De la misma forma, Jessi afirma que una relaci&oacute;n poliamorosa es un tipo de relaci&oacute;n que te obliga a estar en constante aprendizaje y no acabas de tener una estabilidad emocional uniforme. Sobre el&nbsp;miedo al reemplazo, Pau es consciente de que en una relaci&oacute;n de este estilo es inevitable. &ldquo;Cuando aparece alguien m&aacute;s alto, guapo, simp&aacute;tico, divertido&hellip; La persona tiende a equipararse y entonces entramos en un rol de comparaciones constantes&rdquo;, zanja Pau.
    </p><p class="article-text">
        Su relaci&oacute;n est&aacute; tan consolidada que tienen dos ni&ntilde;os: uno de dos a&ntilde;os y medio y otro de cuatro meses. La educaci&oacute;n de estos es como la de una pareja mon&oacute;gama. Quieren que sus hijos no necesiten una &ldquo;charla&rdquo; sobre c&oacute;mo son sus padres, que vayan creciendo y conociendo cosas que a ellos no se les hab&iacute;a ense&ntilde;ado y que sean libres de querer como quieran.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que dejarse de lo que piense la sociedad, dejarse de relacionar o de vivir por el miedo y hacerlo por el amor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jessi y Pau</span>
                                        <span>—</span> tienen una relación poliamorosa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Respecto a lo que tienen en com&uacute;n una relaci&oacute;n abierta y una poliamorosa est&aacute; claro: los l&iacute;mites, que se acuerdan mutuamente. &ldquo;Esos los pone cada pareja&rdquo;, a&ntilde;ade Amaia. &ldquo;No todas las relaciones son iguales y, dependiendo del momento vital, estos acuerdos son unos u otros&rdquo;, justifica Pau. En su caso, ahora mismo, uno de sus acuerdos es que deben ser conscientes en todo momento de lo que hace el otro al margen de la relaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sus planes de futuro? Llegar a formar una 'trieja', es decir, una relaci&oacute;n amorosa o sentimental entre tres personas. Les atrae la idea de formar un v&iacute;nculo diferente con cada uno de los integrantes, ya que cada relaci&oacute;n va a un ritmo y aporta cosas diferentes. Para explicar lo que quiere decir Jessi pone un ejemplo: &ldquo;Se puede comparar con los v&iacute;nculos que tenemos tanto con nuestros familiares como con nuestros amigos. Con todos ellos creas una especie de relaci&oacute;n, pero no todos te aportan lo mismo&rdquo;. Lo que quiere subrayar esta pareja de poliamorosos es que toda relaci&oacute;n es v&aacute;lida. &ldquo;Hay que dejarse de lo que piense la sociedad, dejarse de relacionar o de vivir por el miedo y hacerlo por el amor&rdquo;, recalcan.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">B&uacute;squeda de nuevas realidades</h3><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a la aparici&oacute;n de novedosos tipos de relaciones amorosas se asocia con una menor represi&oacute;n, tanto cultural como social. &ldquo;Esa menor coerci&oacute;n sobre la desviaci&oacute;n a la norma se debe a que las estructuras sociales han relajado la presi&oacute;n por la homogeneizaci&oacute;n que exist&iacute;a en las sociedades industriales (modernas) cuyo pilar esencial era el individuo socialmente determinado y la familia&rdquo;, afirma Urtzi Gorostiaga, profesor de Psicolog&iacute;a en la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU). Se puede deducir que el orden social se ha visto afectado debido a que la homogeneidad ya no se entiende como necesaria; por ello, existe una emergencia bajo la que las personas tienden a explorar nuevas realidades e ideolog&iacute;as liberadoras preexistentes. Dicho de otra forma, los humanos ya no ven una &uacute;nica forma de amar, por lo que tienden a buscar nuevas maneras de experimentar.
    </p><p class="article-text">
        Sobre los nuevos tipos de relaciones, Gorostiaga opina que &ldquo;la b&uacute;squeda se debe a modelos culturales donde el valor supremo lo constituye la autonom&iacute;a personal y donde cualquier constre&ntilde;imiento de la libre voluntad a la hora de dise&ntilde;ar y experimentar la propia vida, particularmente en lo que se refiere al &aacute;mbito &iacute;ntimo-privado, resulta disfuncional&rdquo;. Es decir, la independencia de uno mismo es la pauta principal a la hora de comenzar una relaci&oacute;n, por lo que una m&iacute;nima restricci&oacute;n de esta resulta un inconveniente.
    </p><h3 class="article-text">Formas de amar censuradas&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Por ende, se puede deducir que en la edad prehist&oacute;rica no se conceb&iacute;a el amor en parejas como tal, por lo que la poligamia dominaba aquella &eacute;poca. A medida que pasaron los siglos, las parejas conformadas por dos personas fueron eclipsando todas las otras posibles formas de amar. La raz&oacute;n principal es que &uacute;nicamente se lleva a la pr&aacute;ctica lo que se entiende posible y deseable seg&uacute;n las referencias socialmente validadas, por lo que otros tipos de relaciones diferentes a la &ldquo;tradicional&rdquo; se vieron censuradas. &ldquo;Lo &iacute;ntimo se torna pol&iacute;tico, como parte de un proceso liberador que si bien tiene origen en el individuo tendr&iacute;a por objetivo el desarrollo de nuevos modelos sociales y culturales&rdquo;, subraya Gorostiaga.
    </p><p class="article-text">
        No cabe despreciar el valor de estabilidad y reconocimiento de las dem&aacute;s relaciones &ldquo;tradicionales&rdquo;, que tienen el mismo objetivo que el resto de relaciones amorosas: encontrar la armon&iacute;a. Sin embargo, lo determinante es que en el momento en el que se da el conflicto solo caben como soluci&oacute;n: la frustraci&oacute;n o la consumaci&oacute;n. Varias investigaciones han comprobado que muchas de las parejas mon&oacute;gamas que terminaron su relaci&oacute;n podr&iacute;an haberla reconstruido de otra manera y haber conseguido ser felices. El investigador de la UPV/EHU estima que cuando la experiencia vital entra en conflicto con la prohibici&oacute;n o desvalor de una norma convencional, la voluntad individual prevalece sobre el designio de lo convencionalmente fijado por la sociedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo íntimo se torna político, como parte de un proceso liberador que si bien tiene origen en el individuo tendría por objetivo el desarrollo de nuevos modelos sociales y culturales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Urtzi Gorostiaga</span>
                                        <span>—</span> profesor de Psicología en la UPV/EHU
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        2022. Portugalete. Leire y Amaia cumplen su segundo aniversario como pareja. Aunque ni su entorno m&aacute;s cercano confiaba en ellas, est&aacute;n demostrando que esto no es una moda pasajera. Las parejas abiertas, poliamorosas y otros tipos de relaciones amorosas fuera de lo convencional tienen algo en com&uacute;n: la libertad de amar de manera honesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iris Tejada Téllez, Mikel Leibar Ruiz de Gauna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/amor-tres-no-son-multitud_132_9177112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2022 19:45:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando en el amor tres no son multitud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poliamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roller derby: feminismo y sororidad a golpes y sobre patines]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/roller-derby-feminismo-sororidad-golpes-patines_132_9173747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c524b07-3a37-454b-b9cc-1fa2ebb53a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Roller derby: feminismo y sororidad a golpes y sobre patines"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El equipo catalán Insubmises se enfrentó a las bilbaínas Botxokillers en un partido de este deporte feminista y de contacto que empodera a la mujer dentro y fuera del campo</p></div><p class="article-text">
        En el comedor del Restaurante El Ciervo, en el Casco Viejo de Bilbao, resuenan las risas de las chicas que, senadas frente a sus platos de espaguetis a la bolo&ntilde;esa, conmemoran aquel partido en el que <em>Machakaflakas</em> les ense&ntilde;&oacute; a volar. Rozarla, a ella, una de las jugadoras m&aacute;s conocidas del panorama nacional, acarreaba salirse de la pista en aquel encuentro en Valencia en el que, por cierto, perdieron. Para esta tarde, presagian el mismo final: &ldquo;Nos meter&aacute;n una paliza que fliparemos&rdquo;, se r&iacute;en. Ellas, Insubmises, llegan desde Catalu&ntilde;a para enfrentarse a las bilba&iacute;nas Botxokillers en un partido de roller derby, un deporte revolucionario gestionado por mujeres que resurgi&oacute; en Texas bajo dos pilares: la autogesti&oacute;n y el empoderamiento de la mujer. La base para lograrlo: patines, golpes y sororidad.
    </p><p class="article-text">
        El roller derby logra compatibilizar estos tres elementos. La sororidad se practica entre las jugadoras de cada equipo y entre equipos mediante la integraci&oacute;n y el trabajo colectivo. &ldquo;Tenemos que apoyarnos para poder funcionar&rdquo;, explica 'Kroket', que no concibe una ca&ntilde;a sin su croqueta. Pero la cosa cambia en el campo, donde asumen que, como en la vida, recibir&aacute;n golpes. Van a caer. Y va a tocar levantarse. El trofeo se lo llevan siempre tatuado en la piel: rasgu&ntilde;os y moratones.
    </p><p class="article-text">
        Insubmises, el equipo que come espaguetis en el restaurante bilba&iacute;no, naci&oacute; hace cinco a&ntilde;os cuando, dos amigas de Reus (Tarragona), aburridas del gimnasio, se debat&iacute;an entre dos opciones: v&oacute;ley o roller derby. 'Exterminio', la partidaria del v&oacute;ley, explica por qu&eacute; se decantaron por la segunda: &ldquo;Como la Nuri es m&aacute;s cansina que yo pues decidimos su idea&rdquo;. Juntaron a un grupo de amigas con un rasgo com&uacute;n: ninguna sab&iacute;a patinar. La plaza de una rotonda de Reus testimoni&oacute; aquellos inicios en los que a duras penas se sosten&iacute;an sobre los patines. &ldquo;All&iacute; comenzamos a entrenar, en la pista de b&aacute;squet, mientras los adolescentes com&iacute;an pipas mir&aacute;ndonos&rdquo;, cuenta 'Exterminio', mientras recuerda c&oacute;mo se las arreglaban para seguir adelante. Comenzaron por contactar con chicas que hab&iacute;an jugado al hockey. &ldquo;Ten&iacute;an mucho dominio del pat&iacute;n y pod&iacute;an ense&ntilde;arnos&rdquo;. M&aacute;s tarde, Caperu, una roller-jugadora veterana del equipo de Barcelona, se comprometi&oacute; desinteresadamente a acercarse a Reus para entrenarlas una vez por semana. &ldquo;Aqu&iacute; fue cuando aprendimos de verdad. Nos ense&ntilde;&oacute; el juego y la estructura&rdquo;, rememora. Una muestra de que &ldquo;la sororidad se practica tanto dentro del equipo como entre equipos&rdquo;, como apunta 'Helter Skelter'.
    </p><p class="article-text">
        En sus esfuerzos por encontrar un espacio en el que entrenar en condiciones un club les ofreci&oacute; una pista. A cambio: comprar el equipo. &ldquo;Les dimos las gracias y les dijimos que seguir&iacute;amos a nuestro rollo en nuestra rotonda&rdquo;, evoca Exterminio<em>,</em> que subraya la idea de ir por libre y no seguir las &oacute;rdenes de un director en un deporte marcado por la horizontalidad: &ldquo;Es una muestra de que el equipo se conforma como asambleario y autogestionado desde el principio. Quer&iacute;amos hacerlo todo entre nosotras, aunque fuera m&aacute;s complicado&rdquo;. Para complicados, aquellos comienzos en los que el alcalde de un pueblo les cedi&oacute; la pista del patio de un colegio. El calentamiento: pasar la escoba para quitar las peque&ntilde;as piedras que escupen los suelos de cemento. Mientras tanto, se levantaban polideportivos ligeros en Reus. Una vez acabados, el Ayuntamiento hizo un llamamiento para su uso y subvenci&oacute;n el a&ntilde;o pasado. A&ntilde;o que coincidi&oacute; con el &ldquo;boom&rdquo; del feminismo y los deportes femeninos. Y all&iacute; estaban ellas, primer equipo de roller de la provincia de Tarragona y tercero de Catalu&ntilde;a. &ldquo;Se frotaban las manos con nosotras pensando en toda la publicidad que har&iacute;an&rdquo;, cuenta <em>Exterminio</em>. Publicidad o no, tras cinco a&ntilde;os, gozan, al fin, de una pista en condiciones.
    </p><h3 class="article-text">El bautizo</h3><p class="article-text">
        'Exterminio'<em> </em>es su nombre de guerra, su nombre derby. Todas pasan por un proceso bautismo para hacerse con el suyo. 'Dos', joven homosexual que colabora como &aacute;rbitro, hace su propia lectura: &ldquo;Te hace sentir parte de una comunidad y a su vez tiene que ver con romper las costuras del sistema. Es una vivencia de las personas trans que, en su mayor&iacute;a, tienen que ponerse uno nuevo. &iquest;Por qu&eacute; no lo hacemos todes?&rdquo;. Para otras es su alter ego, su &ldquo;yo&rdquo; en la pista. En este ritual, la futura apodada cuenta su historia y convive con el equipo que, tras unos d&iacute;as, pone una o varias propuestas sobre la mesa. Para la joven que hoy come nerviosa los espaguetis -es su primer partido- una an&eacute;cdota precedi&oacute; su insignia. Se encerr&oacute; en el ba&ntilde;o de su casa para calcar la rutina matutina de su padre. Cogi&oacute; su cuchilla y afeit&oacute; su imberbe cara. Su piel: la de una ni&ntilde;a de tan solo cinco a&ntilde;os. Para colmo se qued&oacute; encerrada. Sus padres tuvieron que echar la puerta abajo para descubrir el sonriente y ensangrentado rostro de su hija. Acab&oacute; en el hospital. Esta historia de hace 21 a&ntilde;os determin&oacute; su apodo: 'Kutxilla'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay que remontarse dos d&eacute;cadas atr&aacute;s para labrar los inicios de este deporte en Espa&ntilde;a, al que, en 2010, dieron vida unas tinerfe&ntilde;as. Aunque en 2015 nacieron equipos mixtos y masculinos, sigue siendo mayormente femenino. &ldquo;Es el roller derby, no el roller derby femenino&rdquo;, deja claro 'Polvorilla'. <em>Dos</em> no jugar&iacute;a en la liga masculina: &ldquo;Yo no quiero tocarme con los se&ntilde;ores si no es en mi cama&rdquo;, se r&iacute;e. Se lo plantear&aacute; el d&iacute;a que los hombres se hayan &ldquo;deconstruido un poco&rdquo;, aunque, para ello, dice, habr&aacute; que esperar.&nbsp; Victu, que no falta a ning&uacute;n partido, ha sido jugador de f&uacute;tbol. &ldquo;Es un deporte muy noble&rdquo;, comenta, sobre el roller. Una nobleza que observa dif&iacute;cil entre hombres: &ldquo;Con los chicos costar&iacute;a porque se calientan y van a los &aacute;rbitros que si me quejo aqu&iacute;, que si me quejo all&aacute;&hellip;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la comida, las integrantes de Insubmises se aglutinan en la entrada del Pabell&oacute;n de Zorroza. Tienen su propio grupo de 'supporters', Reducte Insubm&iacute;s<em>, </em>que espera a que el sem&aacute;foro cambie de color para cruzar el paso de cebra que les separa del Bar Arsenio, donde har&aacute;n la previa, colmando las mesillas redondas de la terraza de vasos de cerveza y licor de hierbas. Las chicas cruzan la puerta del pabell&oacute;n y siguen las flechas de los DIN A4 pegados a las paredes con un escrito: &lsquo;Roller Derby&rsquo;. 'Kamikaze' las para a mitad de camino: &ldquo;Los vestuarios est&aacute;n hacia all&iacute;, tomad las llaves&rdquo;. Es f&aacute;cil localizarlo. Su escudo, pegado con celo, las recibe en la puerta. Al entrar se disponen, a lo largo de las banquetas de madera, un pin y una pegatina del equipo local en el sitio que corresponde a cada jugadora, debajo de cada colgador. Les han dejado, tambi&eacute;n, una cesta con pl&aacute;tanos, galletas y otros deleites; adem&aacute;s de una nota de bienvenida en catal&aacute;n. No es anecd&oacute;tico que los equipos locales reciban con mimo a las visitantes. Una 'rollercostumbre' m&aacute;s. Las primeras en llegar se cambian y se preparan para el calentamiento previo al partido.
    </p><h3 class="article-text">Colaboraci&oacute;n voluntaria</h3><p class="article-text">
        Los que se preparan tambi&eacute;n son los &aacute;rbitros -algunos llegados desde Barcelona- que, en c&iacute;rculos, conversan en el pabell&oacute;n que alberga la pista de Hockey. Se requiere de una previa y minuciosa labor de coordinaci&oacute;n de entre los once o hasta quince que se precisan en cada partido. Entre ellos, hay hombres. Su trabajo, voluntario. No cobran. Es m&aacute;s, se costean el viaje. Para uno de ellos, 'Dos', contribuir en el roller derby es militancia: &ldquo;Aqu&iacute; los hombres tenemos que asumir la funci&oacute;n que en la sociedad hacen ellas: la de sustento. Somos indispensables y hacemos el trabajo invisible para que esto funcione&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El objetivo es cuidar al resto, como cuando te tienes que sacar el carnet de coche para conducir. Es importante para que ni caigan ni hagan caer</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Victu</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el mismo pabell&oacute;n, donde terminan las escaleras que conducen a la grada, unos labios r&iacute;en bajo unas gafas de pasta. &ldquo;Me llaman 'el Jud&iacute;o' porque soy el que cobra&rdquo;. Es Manu, colocado frente a la mesa sobre la que yace un improvisado puesto de ropa que una 'freshie' del equipo bilba&iacute;no ha preparado con mimo, separando las camisetas con s&iacute;mbolos del equipo por tallas y colores. En la misma mesa, Insubmises ha montado tambi&eacute;n el suyo. Las chicas se presentan. &ldquo;Es que a m&iacute; me encantan las plantas&rdquo;, carcajea 'Ortiga'. Son 'freshies', palabra derivada del ingl&eacute;s 'fresh meat' -carne fresca- y con la que se identifica a las jugadoras en proceso de ingresar en el equipo. Deben entrenar por lo menos tres meses antes de enfrentarse a la prueba pr&aacute;ctica y te&oacute;rica que les permitir&aacute; jugar los partidos. Hay un motivo, explica Victu: &ldquo;El objetivo es cuidar al resto, como cuando te tienes que sacar el carnet de coche para conducir&rdquo;. &ldquo;Es importante para que ni caigan ni hagan caer&rdquo;, remarca. No obstante, la palabra 'freshie' est&aacute; en v&iacute;as de extinci&oacute;n. La sustituir&aacute; 'rookies', novata en ingl&eacute;s. &ldquo;Ahora hay mucho vegano y este nombre no gusta&rdquo;, dice Victu. 'Kroket', por su parte, cree que &ldquo;es machista, es hablar de la mujer como de un pedazo de carne&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Autofinanciaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El tiempo corre. A media hora del comienzo del partido <em>el Jud&iacute;o</em> cobra las entradas a los primeros en llegar que, por el momento, pasan indiferentes por delante de los puestos. Cero euros de caja son un problema, tambi&eacute;n en el roller<em>.</em> En este deporte totalmente autofinanciado los ingresos se recaudan del 'merchandasing' -venta de camisetas y bolsas con dise&ntilde;os que confeccionan ellas mismas-, de las cuotas de las jugadoras, del patrocinio de empresas locales y de las entradas. Los fondos, a su vez, sirven de ayuda para aquellas jugadoras que no pueden costearse los desplazamientos que implican los encuentros.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Puesto de ropa de &#039;Insubmises&#039;                            </span>
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        Los acompa&ntilde;antes ya han acabado la previa en el bar y, animados, suben las escaleras seguidos de m&aacute;s afici&oacute;n. 'El Jud&iacute;o' les cobra los tres euros de la entrada. &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la pelota?&rdquo;, bromea Antoni, un skin de patillas largas. El grupo explora la grada en busca del mejor lugar para ellos y su pancarta, que dibuja a mano: &ldquo;Reducte Insubm&iacute;s, desde 2019&rdquo;. Insignia que lucen tambi&eacute;n en sus camisetas. Como ellas, han labrado sus propios c&oacute;digos: &ldquo;Para hacerte con una tienes que haber venido, al menos, a tres partidos&rdquo;, explica el skin, mientras estira los bandos de la prenda. 'Dos'<em> </em>valora su labor: &ldquo;Realizan este proceso de acompa&ntilde;amiento: funciones de curas, de sostener y de animar&rdquo;. Se r&iacute;e: &ldquo;Alg&uacute;n d&iacute;a entraremos a debatir si lo est&aacute;n haciendo suficientemente bien&rdquo;. Bien o mal, uno de ellos alza la voz. Los aplausos le siguen.
    </p><h3 class="article-text">Ellas, en el campo; ellos, en las gradas</h3><p class="article-text">
        Las jugadoras entran al pabell&oacute;n y se deslizan hacia la pista. Algunas se giran y env&iacute;an sonrisas rojas, verdes y amarillas al p&uacute;blico. No. No son sus dientes, sino protectores bucales; uno de los elementos de equipamiento indispensables, junto con las mu&ntilde;equeras, las rodilleras, las coderas, el casco y los patines. Toda protecci&oacute;n es poca. D&oacute;nde lucir&aacute;n esa vez los moratones es a&uacute;n una inc&oacute;gnita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se acerca el momento. La grada, casi completa. En el centro un precinto a rayas negras y amarillas dibuja el &ldquo;0&rdquo; que delimita el campo de juego. En la valla de atr&aacute;s cuelgan las banderas de dos realidades que son parte del coraz&oacute;n del roller: la LGTB+ y la trans. Para jugar, a las personas trans &ldquo;no se les pide ning&uacute;n tipo de justificaci&oacute;n ni quir&uacute;rgica ni hormonal, como en otros deportes&rdquo;, explica 'Kroket'. Los estatutos de la WFTDA (Women&rsquo;s Flat Track Derby Association), organismo que desde 2004 marca las pautas del roller derby, especifican que en la liga femenina cualquier persona &ldquo;que se identifique como una mujer transg&eacute;nero, intrasexo y/o de g&eacute;nero expansivo (no binario)&rdquo; puede patinar en el equipo femenino. Adem&aacute;s, se incorpora el lenguaje neutro &ldquo;para que est&eacute;n y se sientan representadas&rdquo;, se&ntilde;ala 'Helter Skelter'.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Puedes dar un golpe de culo u hombro siempre que tengas las extremidades pegadas al cuerpo, lo que no puedes usar como tal es la extremidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Victu</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un equipo a cada lado de las banderas. El proyector refleja sobre una tela blanca un marcador que, por el momento, se&ntilde;ala un 0-0. En la pista, Se&ntilde;or Rojo y Yola Mato -&aacute;rbitros- pasean sus camisetas a rayas mientras bailan sobre sus patines. Todo est&aacute; a punto. Al menos, eso parece. Pero, de repente, estalla el sonido de la m&uacute;sica y el c&iacute;rculo que pronuncia su grito de guerra<em>: </em>&ldquo;&iexcl;Vermell sang, negre nit, Insubmises sempre al pit!&rdquo;, se deshace para reagruparse de nuevo en la pista en la que dan vueltas cogidas las unas con las otras. Una voz presenta a las jugadoras por su n&uacute;mero y su nombre. Entre presentaci&oacute;n y presentaci&oacute;n: aplausos. Presentadas, el corro vuelve a las banquetas para ceder el turno a BotxoKillers, que arremete con una coreograf&iacute;a que sorprende en la grada. La primera corre hacia la pista y el resto se le une formando una cadena. Casi a cuclillas dan vueltas mientras con el tronco realizan movimientos cortos de arriba abajo. &ldquo;&iexcl;Esto lo entran, eh, estas chicas!&rdquo;, interrumpe alguien. Carcajadas. Ambos equipos se chocan las manos. Ahora s&iacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Presentación del equipo bilbaíno Botxokillers                            </span>
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        Cinco jugadoras de cada equipo se colocan en la pista. Las 'jammers', que lucen una estrella en el casco -una por equipo- se colocan a un lado de la l&iacute;nea. Al otro, las bloqueadoras se amarran por los hombros y construyen muros humanos sobre ruedas. Una &aacute;rbitra levanta la mano y anuncia: &ldquo;&iexcl;Five seconds!&rdquo;. Pasado el tiempo, el silbato de su boca emite el sonido que da paso al caos: &ldquo;Piiiiiip&rdquo;. Las dos patinadoras cruzan la l&iacute;nea. Golpes. Bloqueos. Culazos. Caer. Levantarse. Una lucha cuerpo a cuerpo en un deporte sin pelota, dicen. Porque pelota hay, y es humana: la 'jammer'<em>, </em>que dispone de dos minutos -jamm- para esquivar a las bloqueadoras rivales que tratan, no solo de impedir su paso, sino tambi&eacute;n de facilitarlo a su pelota humana. Requiere estrategia. La primera vuelta no suma, la segunda, s&iacute;: un punto por cada bloqueadora rival adelantada. &ldquo;Puedes dar un golpe de culo u hombro siempre que tengas las extremidades pegadas al cuerpo, lo que no puedes usar como tal es la extremidad&rdquo;, explica Victu. La violencia tiene reglas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Integraci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Botxokillers se desmarca r&aacute;pidamente y a poco del comienzo el marcador ya alcanza el &lsquo;52 &ndash; 16&rsquo; a su favor. Su 'jammer' sortea con habilidad a las bloqueadoras. &ldquo;La gracia est&aacute; en una 'jammer' &aacute;gil, y a la 64 le sobra agilidad&rdquo;, se comenta en la grada. Grandes, peque&ntilde;as, bajas y altas. J&oacute;venes y m&aacute;s mayores -cuarenta y cuatro tiene 'Lagertha', de Insubmises-. Como cuenta Victu, cada cuerpo tiene sus ventajas y sus desventajas: &ldquo;Da igual la edad y el f&iacute;sico que tengas, lo importante es lo bien que patines&rdquo;. La inclusividad del deporte no deja a nadie al margen. Su pareja, 'Kamikaze', luce algo de tripa. Est&aacute; de tres meses. El embarazo &ldquo;es compatible con el roller, igual que lo es con la vida&rdquo;, cuenta, haciendo especial hincapi&eacute; en que estar embarazada &ldquo;no significa estar enferma&rdquo;. Eso s&iacute;, lo principal y prioritario es dejar de hacer contacto f&iacute;sico en un deporte en el que, de todos modos, &ldquo;siempre hay tareas que realizar&rdquo;. Dinamiza el grupo de 'rookies', ocupa el cargo de 'Line Up' -decidir qu&eacute; 5 jugadoras saldr&aacute;n a la pista en cada 'jamm'- y atiende llamadas. No es la &uacute;nica. En el equipo hay tres embarazadas m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el pabell&oacute;n resuenan de los gritos de la grada. Animan. Se r&iacute;en. La grada se decanta claramente con Botxokillers. 'Reducte Insubm&iacute;s' improvisa canciones para su equipo. Canciones que no logran modificar el marcador que sentencia un claro triunfo para las bilba&iacute;nas: 256 a 54.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La rivalidad ha terminado. Botxokillers se funde en un grito de celebraci&oacute;n. Los dos equipos se unen, se abrazan y se felicitan. La m&uacute;sica a todo volumen. Algunas ondean a modo de capa la bandera trans y la LGTB+. El campo se convierte en una pista de coreograf&iacute;as improvisadas. Las jugadoras levantan un t&uacute;nel con sus cuerpos y brazos e invitan a los &aacute;rbitros a pasar por debajo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las escenas de después del partido                            </span>
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        El segundo set ha terminado. A 'Helter Skelter', la pelota humana de Insubmises, le duele la cabeza. Escudri&ntilde;a cada rinc&oacute;n de su peque&ntilde;o cuerpo -metro y medio- y se&ntilde;ala con el &iacute;ndice los lugares que ma&ntilde;ana se te&ntilde;ir&aacute;n de morado. Tienen que ejercitarse no solo f&iacute;sicamente, tambi&eacute;n mentalmente. &ldquo;Si te enfadas por lo que sea, has de aprender a gestionarlo y poder generar v&iacute;nculos con las del otro equipo&rdquo;, explica, con la cabeza puesta en el momento m&aacute;s esperado. Es fuera de la pista. Le llaman 'after party' o tercer set.
    </p><h3 class="article-text">Fuera de pista</h3><p class="article-text">
        A las coloridas camisetas de las equipaciones que marcaban divisiones les ha remplazado ropa casual y de calle. Con cerveza o vino en la mano se abrazan, beben y charlan. &ldquo;Comentamos jugadas, hablamos de c&oacute;mo nos organizamos, de nuestra situaci&oacute;n en el equipo y cogemos ideas las unas de las otras. Hay mucho compa&ntilde;erismo&rdquo;, explica una 'roller' de ojos claros. El ambiente est&aacute; cargado de bueno rollo. Las bilba&iacute;nas han escogido un pub del Casco Viejo para la celebraci&oacute;n. En una barra sirven bebidas, en la otra hay pintxos y tortillas de patatas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El roller derby no es solo el partido, es todo lo que implica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es el momento de la entrega de premios. De cada equipo se elige a las tres mejores 'rollers'. Las jugadoras se galardonan mutuamente con tarros de mermelada casera. Hay dos jugadoras que a&uacute;n no lo saben, pero hoy las obsequiar&aacute;n tambi&eacute;n. Las invitan a subir a la tarima mientras su equipo les lanza miradas expectantes. Abren los regalos. El garito se abarrota de aplausos, risas y manos levantadas. A lo lejos ondean el presente: bodis de beb&eacute; con el n&uacute;mero de jugadora de las futuras mam&aacute;s. La prenda ser&aacute; vestida por una generaci&oacute;n que nace en un mundo m&aacute;s feminista del que era cuando sus madres vinieron al mundo. Ellas, 'Kamikaze' y 'Extermino', lo trabajan a trav&eacute;s del deporte. &ldquo;El roller derby no es solo el partido, es todo lo que implica&rdquo;, defienden. Una implicaci&oacute;n que conlleva cuidarse, mimarse y apoyarse. Cuando se calzan los patines se empoderan. Al descalz&aacute;rselos practican la sororidad. Patines de cuatro ruedas que, a su paso, no solo ti&ntilde;en de morado sus cuerpos. Tambi&eacute;n su lucha.
    </p><h3 class="article-text">El origen, en Estados Unidos</h3><p class="article-text">
        Estados Unidos. A&ntilde;os 30. Leo Seltzer cre&oacute; las carreras con patines con el objetivo de poner a prueba la resistencia de los y las patinadoras. Fueron un gran &eacute;xito. En el 37 se le antoj&oacute; poner una nueva norma: pidi&oacute; a los &aacute;rbitros que no penalizaran los golpes. Daon Runyon, periodista deportivo, qued&oacute; maravillado el primer d&iacute;a con la nueva normativa. Runyon y Seltzer se asociaron y sentaron las bases de lo que hoy conocemos como roller derby. Pas&oacute; de ser un deporte de resistencia a un deporte de codazos y peleas sobre ruedas. Los 40 fueron los a&ntilde;os de gloria y el 'boom' de este deporte que ces&oacute; con el inicio de la segunda guerra mundial. Muri&oacute; definitivamente en los 70. A principios de siglo, un grupo de mujeres de Austin (Texas) lo resucit&oacute;. Desde entonces no ha parado de crecer. Actualmente tiene m&aacute;s de 450 ligas por todo el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ares Marbà i Sera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/roller-derby-feminismo-sororidad-golpes-patines_132_9173747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2022 14:55:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Roller derby: feminismo y sororidad a golpes y sobre patines]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Bilbao,Deportes,Deporte femenino,Feminismo,Sororidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un plato solidario rodeado de abundancia en Getxo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/plato-solidario-rodeado-abundancia-getxo_132_9173949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e063c9-fa3f-467a-922f-7631f5b94bde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un plato solidario rodeado de abundancia en Getxo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El comedor social de las Hijas de La Caridad es el único de Getxo y alimenta a 53 personas</p><p class="subtitle">El éxito de 'Intimidad' lleva a Bizkaia a redoblar las ayudas para captar más rodajes de series y cine</p></div><p class="article-text">
        Es domingo. Hace sol pero no calor. El tintineo de las copas brindando, risas y un barullo no muy alto pero constante inundan la Plaza Tellagorri de Algorta, m&aacute;s conocida como la Plaza del Tilo. Los hombres llevan chaleco, pantalones chinos y gafas de sol. Las mujeres, abrigo, botas con tac&oacute;n y los labios muy pintados. Todas las personas tienen algo en la mano; algunas beben cerveza, otras un Rueda, el cl&aacute;sico vino blanco del &lsquo;poteo&rsquo; de los domingos, y los m&aacute;s peque&ntilde;os arramblan con los platos de rabas. Entre todo este escenario de vidas solucionadas y domingos de &lsquo;relax&rsquo;, anda Francisca Noriega, Paquita. Cruza la plaza esquivando espaldas y copas, en silencio y sin apenas reparar en su alrededor. Es su pan de cada d&iacute;a. Contin&uacute;a calle abajo cien metros y se pone a la cola. Con ella tambi&eacute;n est&aacute;, entre otros, Tob&iacute;as Odianela, un senegal&eacute;s afincado en Getxo que supera los 60 a&ntilde;os. Est&aacute;n esperando a que les den de comer. No tienen con qu&eacute; pagarlo.
    </p><p class="article-text">
        Paquita tiene 73 a&ntilde;os, es una mujer maltratada, enferma y con recursos insuficientes para vivir. Por eso, cada d&iacute;a a las 11:45 espera en la puerta del comedor social de las Hijas de La Caridad, en Algorta, a que ellas le den una bolsa con la comida, la cena y el desayuno de sus pr&oacute;ximos dos d&iacute;as. De los siete comedores sociales en Bizkaia, &ldquo;este es el &uacute;nico oficial en Getxo&rdquo;, relata Mertxe Iturralde, o sor Mertxe, hermana de las Hijas de La Caridad. Ella es quien se ocupa de la gesti&oacute;n del comedor. Y dice oficial porque no son ellas las &uacute;nicas que dan comida a personas que lo necesitan. La parroquia de los Trinitarios de Algorta, a escasos cinco minutos de distancia andando, da bocadillos cada d&iacute;a a una docena de locales. La mayor&iacute;a son personas sin techo.
    </p><p class="article-text">
        El caso de los Trinitarios, sin embargo, no es lo habitual. Sor Mertxe cuenta que ellas se someten a todo tipo de controles: &ldquo;Cada d&iacute;a tenemos que medir la temperatura de las neveras y congeladores, la temperatura a la que cocinamos y la de la comida una vez lista para servirse&rdquo;. Una vez al a&ntilde;o, inspectoras de Sanidad se acercan y recogen el registro de las temperaturas de cada d&iacute;a, examinan las neveras y el congelador, la caldera del centro y el sistema anti incendios. Despu&eacute;s se van. Todo esto est&aacute; establecido en la Reglamentaci&oacute;n T&eacute;cnico-Sanitaria de los Comedores Colectivos que, por ejemplo, establece que &ldquo;las comidas refrigeradas deben almacenarse en c&aacute;maras frigor&iacute;ficas que aseguren una temperatura de conservaci&oacute;n inferior o igual a 3&ordm;C&rdquo;. Un seguimiento exhaustivo que sor Mertxe comprende: &ldquo;No podemos dar comida en mal estado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada día tenemos que medir la temperatura de las neveras y congeladores, la temperatura a la que cocinamos y la de la comida una vez lista para servirse</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Impacto de la pandemia</h3><p class="article-text">
        Esa comida hace ya dos a&ntilde;os que no solo la sirven en plato. Con la pandemia, tuvieron que cambiar su modo de trabajar porque no pod&iacute;an abrir el centro. &ldquo;Cada d&iacute;a ven&iacute;an las personas desde sus casas y, en la puerta, les d&aacute;bamos una bolsa con la comida y la cena en t&aacute;per, dos piezas de fruta y, cada dos d&iacute;as, un bric de leche y un tubo de galletas Mar&iacute;a para desayunar&rdquo;, relata sor Mertxe. Cuenta tambi&eacute;n que, con ayuda de la DYA, a las personas sin hogar se las llevaron a un polideportivo de Getxo. Esta decisi&oacute;n tambi&eacute;n fue apoyada por el Gobierno vasco, que ha mostrado una conciencia clara respecto a las personas sin techo en planes como es la Estrategia Vasca para Personas Sin Hogar. Tras el confinamiento continuaron funcionando as&iacute;, puesto que la incidencia era alta y ellas no quer&iacute;an correr el riesgo de contagiarse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada día venían las personas desde sus casas y, en la puerta, les dábamos una bolsa con la comida y la cena en táper, dos piezas de fruta y, cada dos días, un bric de leche y un tubo de galletas María para desayunar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">sor Mertxe</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, en el comedor social comen en torno a veinte personas, muchas menos que antes de la pandemia. Pero no porque no puedan, sino porque con el cambio de funcionamiento, muchos usuarios expresaron que prefer&iacute;an seguir cogiendo la comida en t&aacute;per. Mertxe explica que cuando reabrieron el centro en junio de 2021 era ya verano, y que muchos dijeron preferir coger la comida en t&aacute;per para comerla donde quisieran y cuando quisieran, al aire. De esta forma, son otras 35 personas las que cogen la comida y se la llevan. Entre ellas, Paquita: &ldquo;Yo estoy contenta. Me dan la comida, me la llevo a casa, como tranquila y luego me echo la siesta en el sof&aacute;. Es m&aacute;s c&oacute;modo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Trabajo con otras entidades</strong></h3><p class="article-text">
        Todo este trabajo exige colaboraci&oacute;n para poder ser desempe&ntilde;ado y las Hijas de La Caridad cuentan con la ayuda de otras entidades. Es m&aacute;s, ellas solo gestionan el comedor social, las duchas y la lavander&iacute;a del centro. M&aacute;s all&aacute;, el Ayuntamiento es el primer agente con el que trabajan. Desde el &Aacute;rea de Cohesi&oacute;n Social, Catalina Rebolledo, una trabajadora social, se encarga de la selecci&oacute;n de personas que asisten al comedor y de crear los bonos que les dar&aacute;n acceso al centro de las monjas. Asimismo, sor Mertxe suspira al contar que el Banco de Alimentos tambi&eacute;n les da comida, consciente de que sin esa ayuda todo ser&iacute;a m&aacute;s complicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra de las entidades que proporciona comida al comedor de las monjas es Oreka, una empresa local que se dedica a la redistribuci&oacute;n de excedentes alimentarios de diferentes empresas en el sistema y que les da comida una vez por semana. Denis Ugalde, uno de los dos socios de la empresa, cuenta que siempre hab&iacute;a tenido mucha vinculaci&oacute;n con proyectos sociales y voluntariados, y pens&oacute; que ser&iacute;a una muy buena idea &ldquo;enfocar al &aacute;mbito social&rdquo; su actividad en Oreka. En cuanto al reparto de trabajo dentro del convento, hay otras dos monjas que ayudan a Mertxe en la gesti&oacute;n del comedor, as&iacute; como un voluntario. Solo uno, los dem&aacute;s dejaron de ir. &ldquo;La mayor&iacute;a eran mayores y, con la pandemia, o sus hijos o nosotras les dijimos que no vinieran para no ponerles en riesgo&rdquo;, aclara Mertxe.
    </p><p class="article-text">
        Ese voluntario, que, de hecho, acude todos los d&iacute;as a las comidas, es Jos&eacute; Ignacio N&uacute;&ntilde;ez, o Txetxu. Lo lleva haciendo los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, excepto en el periodo de confinamiento m&aacute;s estricto. &ldquo;Mi mujer, que es la coordinadora de las catequistas de la parroquia de San Nicol&aacute;s y suele tener relaci&oacute;n con las monjas, me dijo que necesitaban ayuda en el comedor&rdquo;, recuerda Jos&eacute; Ignacio. Comenz&oacute; acudiendo los fines de semana tanto en el desayuno como en la comida. &ldquo;Lo mejor de todo es que me da una tremenda alegr&iacute;a dar ese granito de arena que Dios nos pide a todos -cuenta Txetxu sonriente-, estar aqu&iacute; me aporta m&aacute;s a m&iacute; que a ellos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Comedor y centros de d&iacute;a</strong></h3><p class="article-text">
        En el mismo edificio conviven con el comedor social dos centros de d&iacute;a, uno foral y el otro municipal. Estos los gestiona Sortarazi, una asociaci&oacute;n dedicada al desarrollo y la inserci&oacute;n de personas en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n y con la que las Hijas de La Caridad llevan a&ntilde;os trabajando. Naroa Puyo, educadora social de la asociaci&oacute;n explica que &ldquo;el foral es un centro m&aacute;s especializado, con procesos de inclusi&oacute;n de usuarios que est&aacute;n dispuestos a esforzarse por cambiar aspectos de su vida a mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al municipal, por el contrario, pueden acudir personas que no quieran mejorar su calidad de vida, seg&uacute;n Naroa, que explica adem&aacute;s que puede ser que est&eacute;n durmiendo en la calle y que solo quieran acceder a los servicios de las monjas. Se trata, seg&uacute;n ella, de atender con &ldquo;dignidad&rdquo; a las personas que se encuentran en exclusi&oacute;n. Tambi&eacute;n cuenta que la diferencia principal entre ambos centros de d&iacute;a es la fuente de financiaci&oacute;n. El foral es financiado por la Diputaci&oacute;n Foral de Bizkaia, mientras que el municipal, por el Ayuntamiento de Getxo. As&iacute;, el primero est&aacute; m&aacute;s orientado a dar un acompa&ntilde;amiento integral a las personas y, el segundo, a ofrecer servicios que soliciten los usuarios en un momento dado.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la gesti&oacute;n, Sortarazi pone el equipo humano, mientras que es Servicios Sociales quien selecciona a las personas. No obstante, Naroa Puyo relata que &ldquo;hay veces que viene gente tocando el timbre pidiendo ayuda&rdquo;. En esos casos, ella y sus compa&ntilde;eras se encargan de hacerles una primera acogida y de citarles con los Servicios Sociales del Ayuntamiento para que entren en la red de protecci&oacute;n social. Pero la mayor dificultad no viene de la organizaci&oacute;n, sino de la financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento aporta al a&ntilde;o 30.000 euros para el comedor social a modo de ayuda. Una cantidad que, a juicio de Mertxe, podr&iacute;a ser mucho m&aacute;s alta. Cuando lleg&oacute; aqu&iacute; hace cuatro a&ntilde;os se qued&oacute; &ldquo;asombrada&rdquo; con esa cantidad de dinero y no para bien. Por eso, en la primera reuni&oacute;n que tuvo con el Ayuntamiento, fue clara. Hizo c&aacute;lculos y les explic&oacute; que con el dinero que el Ayuntamiento aportaba al centro ellas podr&iacute;an atender tan solo a cuatro personas durante todo el a&ntilde;o y a una quinta cada dos d&iacute;as, frente a las 53 que atienden actualmente. &ldquo;Creo que no fui exagerada calculando 9 euros al d&iacute;a por persona en comida&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Por eso sor Mertxe agradece la ayuda de otras entidades. Aun as&iacute;, &ldquo;si no nos llega, llamo a Le&oacute;n y pido dinero&rdquo;, confiesa. Llama a Le&oacute;n, donde se encuentra la casa central de las Hijas de La Caridad, y pide refuerzos. &ldquo;Y es que aun sabiendo que los servicios sociales siempre son deficitarios y que no te van a pagar el 100% de los gastos, no queda otra, &iquest;a d&oacute;nde voy con el dinero que nos dan?&rdquo;, lamenta. A pesar de todo, est&aacute; contenta de tener el comedor y de poder alimentar a tanta gente. Todas las ma&ntilde;anas a las 11:30 ella y las otras dos hermanas preparan las bolsas y los t&aacute;peres con la comida de la cocinera y, a en punto, abren la puerta.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, a las 12:05, por lo general, Paquita ya tiene su comida en la mano. Les da las gracias y habla un rato, porque eso a ella le encanta. Se abriga bien con la chaqueta, coge la bolsa y comienza el camino de vuelta a casa. Sube la cuesta hasta la Plaza del Tilo y, en apenas diez minutos, pasa de estar en la cola a volver a esquivar las copas de rueda y verm&uacute;. Despu&eacute;s de la plaza, cinco minutos m&aacute;s andando y llega a su casa, donde con calma se sirve y come con la televisi&oacute;n de fondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Sabas Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/plato-solidario-rodeado-abundancia-getxo_132_9173949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 19:46:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Solidaridad,Caridad,Comedores sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comercios que sobreviven y comercios que reviven tras la COVID-19]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/comercios-sobreviven-comercios-reviven-covid-19_132_9176712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13562cce-4680-47b1-8728-eab828adf37f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comercios que sobreviven y comercios que reviven tras la COVID-19"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pandemia de la COVID-19 y la crisis que ha traído consigo consiguieron tumbar 1.400 negocios en Euskadi durante el año 2021, según datos del Instituto Nacional de Estadística</p><p class="subtitle">¿Precariedad en los festivales? Así es un día con los trabajadores “invisibles” que hacen posible el BBK Live</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Ras! Una persiana se cierra. Es la persiana de Amortiguadores Serteo, un negocio local en la calle Sim&oacute;n Bol&iacute;var de Bilbao. Esta vez la persiana se cierra de forma definitiva, no volver&aacute; a abrir. La pandemia de la COVID-19 y la crisis que ha tra&iacute;do consigo han conseguido tumbar 1.400 negocios en Euskadi durante el a&ntilde;o 2021, seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica. Justo enfrente del comercio de amortiguadores que acaba de cerrar se encuentra Idoia, due&ntilde;a de la peque&ntilde;a papeler&iacute;a Ever, que encara el futuro con una gran incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Las ventas de Idoia han descendido en picado desde que comenz&oacute; la crisis sanitaria: &ldquo;Las ventas actuales no llegan ni al 40% en relaci&oacute;n a los ingresos de hace un par de a&ntilde;os&rdquo;, asegura la due&ntilde;a de Ever. Idoia se ha visto obligada a subir el precio de sus productos debido a las malas ventas y, sobre todo, al encarecimiento de la utilizaci&oacute;n de contenedores mar&iacute;timos &mdash;de hasta el 600%&mdash; que su negocio necesita para abastecerse. El cierre de su papeler&iacute;a es un miedo que acompa&ntilde;a a Idoia a diario, quien teme acabar como el negocio al otro lado de la acera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las ventas actuales no llegan ni al 40% en relación a los ingresos de hace un par de años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Idoia</span>
                                        <span>—</span> dueña de la papelería Ever
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Luz en Bilbao</h3><p class="article-text">
        Pero no todo ha sido gris para los negocios locales bilba&iacute;nos en estos &uacute;ltimos meses. Ha habido sectores que se han visto beneficiados por esta complicada situaci&oacute;n y, gracias a un enorme y constante esfuerzo, no s&oacute;lo han resistido, sino que han sacado provecho de la pandemia y han notado un considerable aumento de ventas respecto a los a&ntilde;os previos a esta crisis. Con una pol&iacute;tica basada en la atenci&oacute;n personalizada y la cercan&iacute;a de la que carecen las p&aacute;ginas web, algunos negocios como el de Ana Rosa han incrementado sus beneficios estos &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        Ana Rosa regenta una peque&ntilde;a fruter&iacute;a llamada fruter&iacute;a de Ana Rosa situada en la calle P&eacute;rez Gald&oacute;s de Bilbao. A ra&iacute;z de la pandemia ha conseguido sacar beneficio y vender incluso m&aacute;s productos de los que sol&iacute;a vender: &ldquo;La pandemia nos afect&oacute; positivamente, durante los primeros meses las personas ten&iacute;an miedo de salir a la calle y de acudir a grandes superficies por miedo a contagiarse&rdquo;, comenta la due&ntilde;a de una de las m&aacute;s cl&aacute;sicas fruter&iacute;as bilba&iacute;nas. El sector de la alimentaci&oacute;n ha sido, en general, uno de los que mejor parados ha salido durante el torrencial cierre de persianas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante los primeros meses las personas tenían miedo de salir a la calle y de acudir a grandes superficies por miedo a contagiarse</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Rosa</span>
                                        <span>—</span> gerente de una frutería
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">'Beneficios' de la pandemia</h3><p class="article-text">
        Otro caso es el de Javier, due&ntilde;o de la tienda de cuadros y enmarcaciones La Paleta, en la calle Licenciado Poza de Bilbao. Durante el confinamiento, gran cantidad de personas se ha dado cuenta de los muchos p&oacute;steres, diplomas o pinturas que tienen esparcidas por sus casas y han pensado que no les vendr&iacute;a mal colocarles un marco para que adornen los pasillos de sus viviendas. Aqu&iacute; es donde entra Javier, quien ha recibido un inusual n&uacute;mero de encargos desde que comenz&oacute; la pandemia a principios del a&ntilde;o 2020. &ldquo;La situaci&oacute;n nunca ha sido buena en mi sector&rdquo;, asegura Javier, &ldquo;pero se podr&iacute;a decir que esta crisis me ha beneficiado econ&oacute;micamente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pandemia nos ha ayudado a salir adelante con el negocio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xabier</span>
                                        <span>—</span> dependiente de la floristería Landatxu
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la misma calle, a pocos metros de La Paleta<em>,</em> se encuentra Xabier, gerente de la florister&iacute;a Landatxu Loredenda. El florista asegura haber mejorado sus ventas desde el inicio de la crisis sanitaria: &ldquo;Las personas, al estar encerradas en casa, necesitaban darle un poco de alegr&iacute;a al hogar, y por ese motivo compraban plantas o ramos de flores&rdquo;, indica el dependiente de la florister&iacute;a. &ldquo;La pandemia nos ha ayudado a salir adelante con el negocio&rdquo;, a&ntilde;ade Xabier, &ldquo;es una tendencia que se va a consolidar&rdquo;. Adem&aacute;s, el propietario asegura &ldquo;tener un trato especial con el cliente&rdquo; y &ldquo;ofrecer un servicio personalizado, a gusto del consumidor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el n&uacute;mero 4 de la calle Indautxu de Bilbao se sit&uacute;a el mayorista de mobiliario Narata. Desde el a&ntilde;o 2010 en que abri&oacute;, el matrimonio compuesto por Ainara Bara&ntilde;ano y Aristide Stornelli dirige incansablemente Narata.&nbsp;Los due&ntilde;os de este negocio local bilba&iacute;no han visto c&oacute;mo &ldquo;ascend&iacute;an sin cesar&rdquo; sus beneficios desde que comenz&oacute; la pandemia. El positivo cambio se debe &mdash;explica Aristide&mdash; a que la poblaci&oacute;n se dio cuenta de lo desaprovechados que ten&iacute;an los espacios de sus viviendas mientras estaban encerrados en sus casas. Algo muy similar a lo que le ocurri&oacute; a La Paleta. El tipo de consumidor que prefiere ver, oler y tocar lo que va a adornar su casa antes de comprarlo ayud&oacute; a estos negocios que tanto compiten contra las empresas multinacionales.
    </p><h3 class="article-text">El comercio local, tambi&eacute;n online</h3><p class="article-text">
        Las grandes marcas parecen inmunes a la Covid-19. Empresas de venta online como el gigante Amazon han triplicado sus beneficios en 2021 respecto al a&ntilde;o anterior. Por su parte, Nike ha cerrado su &uacute;ltimo ejercicio fiscal disparando sus beneficios un 125%, seg&uacute;n su informe fiscal de 2021 . Frente a estas cifras de v&eacute;rtigo, uno podr&iacute;a llegar a pensar que no hay lugar en el mercado de la venta online para el peque&ntilde;o comercio. En oposici&oacute;n a este pensamiento se erige Edonora, un comercio local basado casi exclusivamente en la venta online.
    </p><p class="article-text">
        Edonora es una 'sneaker store' (t&eacute;rmino anglosaj&oacute;n para referirse a tiendas de zapatillas) situada en la calle Estraunza de Bilbao. Gorka, due&ntilde;o de la tienda, confirma haber podido sacar el negocio adelante a trav&eacute;s de plataformas de venta online: &ldquo;Estamos notando cada vez m&aacute;s que las ventas en la tienda f&iacute;sica est&aacute;n disminuyendo, cerca de dos tercrios de nuestras 'sneakers' se venden por Internet&rdquo;, reconoce el due&ntilde;o de Edonora. En este mercado compite con las grandes marcas y Gorka se siente en clara desventaja. No puede competir con el gigantesco stock de Adidas o con el env&iacute;o a domicilio en un d&iacute;a de Amazon. Aun as&iacute;, consigue vender muchos productos gracias al &ldquo;trato personalizado con un gran conocimiento detr&aacute;s&rdquo;. Gorka confirma que, desde que comenz&oacute; la crisis de la COVID-19, las ventas electr&oacute;nicas han subido incluso m&aacute;s de lo que han bajado las f&iacute;sicas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos notando cada vez más que las ventas en la tienda física están disminuyendo, cerca de ⅔ de nuestras sneakers se venden por internet</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gorka</span>
                                        <span>—</span> dueño de Edonora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La venta online es una forma de comercio que no ha cesado de crecer en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En 2020, el comercio electr&oacute;nico en Espa&ntilde;a sufri&oacute; un crecimiento del 36% respecto al a&ntilde;o anterior, seg&uacute;n datos de Ecommerce Rentable. Pese a esta gran oportunidad que ofrece el mercado actual, algunos comercios se muestran contrarios a tomar parte en &eacute;l. La principal raz&oacute;n es la gran inversi&oacute;n econ&oacute;mica que supone. Idoia (Ever) y Aristide (Narata) afirman que llevan a&ntilde;os considerando la opci&oacute;n de adentrarse en el comercio electr&oacute;nico, pero no se han decidido por el coste que les supondr&iacute;a: &ldquo;Crear una web funcional y eficaz que permita el tr&aacute;fico fluido ya supondr&iacute;a un desembolso m&iacute;nimo de 5.000 euros&rdquo;, justifica Idoia. Esto sin contar que para mantener activa y sin problemas la web se necesitar&iacute;an una o dos personas contratadas exclusivamente para ello.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las razones por las cuales hay comercios que no se decantan por un sistema de venta online es el trato con el cliente. Ana Rosa (Fruter&iacute;a Ana Rosa) antepone la relaci&oacute;n cara a cara con el cliente a la venta a trav&eacute;s de plataformas electr&oacute;nicas. Javier (La Paleta) mantiene la misma filosof&iacute;a: &ldquo;Mi negocio se basa en la personalizaci&oacute;n, el cliente viene con una fotograf&iacute;a o un recuerdo que ha tra&iacute;do de un viaje, le ofrezco una idea y soy yo mismo quien realiza el marco&rdquo;, afirma el gerente de La Paleta. Adem&aacute;s, Xabier (Landatxu) apuesta por el encargo telef&oacute;nico para la venta de sus productos, pero no de manera online: &ldquo;Al cliente le gusta que la venta se produzca en la tienda, aconsejar tambi&eacute;n forma parte del negocio&rdquo;, indica Xabier.
    </p><p class="article-text">
        Venta en f&iacute;sico. Venta online. Venta telef&oacute;nica. Cada negocio elige el m&eacute;todo, todos valen. Esta pandemia les ha ense&ntilde;ado a adaptarse y a ser mejores profesionales. Con los diarios y las televisiones repletas de noticias sobre el cierre de negocios durante estos &uacute;ltimos meses toca preguntarse: &iquest;Y los que siguen? Pues los que siguen se levantan con fuerza a diario para recoger lo que llevan a&ntilde;os labrando. &iexcl;Ras! Otro sonido de persiana. Esta vez no es de cierre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Endika Guillén Gago, Diego Helguera Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/comercios-sobreviven-comercios-reviven-covid-19_132_9176712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2022 19:45:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comercios que sobreviven y comercios que reviven tras la COVID-19]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Pandemia,Covid-19,Coronavirus,Comercio,Comercios,Comercio minorista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién cuida a quienes cuidan de las personas con alzhéimer?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/cuida-cuidan-personas-alzheimer_132_9174117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be3e7a54-09ad-40dd-8fc2-5a5e712407e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x301y531.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién cuida a quienes cuidan de las personas con alzhéimer?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En uno de cada cuatro hogares de España, el tercer país del mundo con mayor tasa de demencia por detrás de Francia e Italia, un familiar atiende a un enfermo con esta demencia neurodegenerativa</p><p class="subtitle">Una proteína que rejuvenece el cerebro de ratones abre una nueva vía de investigación del alzhéimer</p></div><p class="article-text">
        &mdash;Muchas gracias, se&ntilde;orita, hace usted un trabajo excelente.
    </p><p class="article-text">
        Con estas palabras, Juan Carlos agradece a Susana la ayuda que le ofrece para cambiarse de postura en la cama durante la noche. Actos tan cotidianos como beber agua, levantarse del asiento o incluso moverse se han vuelto todo un mundo para &eacute;l. Sin embargo, este octogenario c&aacute;ntabro siempre mantiene su car&aacute;cter educado y agradece a la que considera su cuidadora. Desde que enferm&oacute; y comenz&oacute; su deterioro ha estado a su lado. No obstante, su historia es algo borrosa, a veces no recuerda bien todos los detalles ni c&oacute;mo se conocieron, pero siempre percibe el inmenso cari&ntilde;o con el que le trata. Susana le habla con paciencia, se r&iacute;e de todos y cada uno de sus chistes e incluso le da besos en la frente al despedirse. Lo que &eacute;l no sabe es que la persona que le asiste todos los d&iacute;as no es la empleada de alguna residencia de ancianos, sino su propia hija, con la que ha compartido m&aacute;s de 50 a&ntilde;os. La enfermedad del alzh&eacute;imer ha provocado que olvide a una de las personas m&aacute;s importantes de su vida, aunque no se ha llevado todos sus sentimientos. Al igual que Juan Carlos, tal y como afirma la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a, en Espa&ntilde;a hay 800.000 personas diagnosticadas con alzh&eacute;imer que d&iacute;a a d&iacute;a dejan de recordar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un estudio realizado por la Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de alzh&eacute;imer (CEAFA) y la Fundaci&oacute;n Sanitas asegura que el 76% de los cuidadores de personas que padecen esta enfermedad neurodegenerativa son mujeres. Susana L&oacute;pez forma parte de ese porcentaje de f&eacute;minas que de un d&iacute;a para otro se han visto en la necesidad de cambiar su rutina y sus costumbres diarias para servir a sus familiares: &ldquo;El d&iacute;a que diagnosticaron alzh&eacute;imer a mi padre supe que le cuidar&iacute;a todo lo que fuera necesario, como &eacute;l hizo siempre conmigo. Ver c&oacute;mo alguien tan importante para ti se va apagando poco a poco es una labor muy dif&iacute;cil y complicada, pero por desgracia sabes que no queda otra opci&oacute;n&rdquo;. El mismo estudio citado con anterioridad, afirma tambi&eacute;n que el 87% de las personas que cuidan de un familiar con esta enfermedad lo hacen por cari&ntilde;o hacia la persona dependiente.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el tercer pa&iacute;s del mundo con una mayor tasa de demencia, por detr&aacute;s de Francia e Italia. El s&iacute;ntoma m&aacute;s reconocido del alzh&eacute;imer es la p&eacute;rdida de memoria, no obstante, tan solo es una m&iacute;nima parte de lo que engloba esta enfermedad neurodegenerativa. Por este motivo, seg&uacute;n datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a, entre el 30 y el 40% de los casos totales est&aacute;n a&uacute;n sin diagnosticar en Espa&ntilde;a. Durante meses, e incluso a&ntilde;os, Mar&iacute;a Luisa Hidalgo, no entend&iacute;a los extra&ntilde;os comportamientos que comenzaba a desarrollar el que era su marido desde hac&iacute;a m&aacute;s de 60 a&ntilde;os: &ldquo;Empez&oacute; con cambios progresivos en la personalidad, estaba desorientado y se confund&iacute;a realizando actividades que siempre hab&iacute;an formado parte de su rutina, pero normalmente achacas estos comportamientos a la edad y no quieres llegar a pensar que pueda ser algo m&aacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El día que diagnosticaron alzhéimer a mi padre supe que le cuidaría todo lo que fuera necesario, como él hizo siempre conmigo. Ver cómo alguien tan importante para ti se va apagando poco a poco es una labor muy difícil y complicada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El alzh&eacute;imer provoca un alto impacto psicol&oacute;gico en las familias y en los cuidadores debido a la imposibilidad de encontrar una cura: &ldquo;Es una enfermedad horrible porque sabes que no hay cura, por lo que cada d&iacute;a que viene ser&aacute; peor que ayer. Entras en un pozo en el que no hay esperanza&rdquo;, relata Susana L&oacute;pez. Adem&aacute;s, las medicinas existentes tan solo consiguen aliviar parcialmente algunos s&iacute;ntomas durante las etapas iniciales de la enfermedad, sin embargo, cuando la demencia alcanza una fase m&aacute;s avanzada, no existe ning&uacute;n f&aacute;rmaco que pueda retrasar o evitar el proceso. La neuropsic&oacute;loga de Euroespes, Roc&iacute;o Pego, ejemplifica mediante una met&aacute;fora como es el cuidado de una persona afectada por una enfermedad neurodegenerativa: &ldquo;Tienen muy mermada su memoria y su capacidad de comunicarse. Son n&aacute;ufragos a la deriva en una realidad que ya no logran comprender. El familiar es la balsa que hace que se mantenga a flote, cubre sus necesidades b&aacute;sicas y emocionales, mientras poco a poco se va perdiendo en ese oscuro mar que supone el alzh&eacute;imer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La enfermedad es imparable y no descansa, por lo que sus cuidadores tampoco. Su tiempo se reduce al cuidado del afectado descuidando su propio f&iacute;sico, sus relaciones sociales o incluso su vida laboral. La salud mental tambi&eacute;n se ve mermada en estas situaciones ante la presencia de emociones como la culpa, el estr&eacute;s o la impotencia. &ldquo;Se produce una situaci&oacute;n conocida como &rdquo;duelo anticipado&ldquo;: &rdquo;El familiar asiste impotente a la p&eacute;rdida lenta y dolorosa de la persona a la que quiere, ya que su personalidad y su conducta cambian. Sus recuerdos se desvanecen, las palabras ya no se entienden, hasta que, llegado el momento, ya solo queda aferrarse al recuerdo de lo que esa persona un d&iacute;a fue&ldquo;, explica la neuropsic&oacute;loga de Euroespes, Roc&iacute;o Pego.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Xavier visita a Carmen, su mujer, enferma de alzhéimer                            </span>
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        Debido a que se trata de una enfermedad cuya esperanza de vida puede alcanzar incluso los diez a&ntilde;os, es conveniente saber gestionar el rol del cuidador. Es de vital importancia informarse sobre el curso evolutivo de la enfermedad para conocer los comportamientos que caracterizan cada etapa y de este modo conseguir gestionarlos del mejor modo posible. Adem&aacute;s, la especialista en psicogeriatr&iacute;a de<em> </em>Psic&oacute;logos Princesa 81, Marta Galindo, recuerda la importancia del tiempo libre y los momentos de desconexi&oacute;n de los cuidadores: &ldquo;Son seres humanos y como tal necesitan periodos de descanso f&iacute;sico y emocional. Esto es especialmente relevante en etapas avanzadas de la enfermedad, cuando el enfermo ya no se puede comunicar a nivel verbal y cobra mayor relevancia el lenguaje no verbal. Las personas con alzh&eacute;imer son especialmente susceptibles a aspectos como el tono de voz y la afectividad, y estos se ven alterados cuando el cansancio y el estr&eacute;s nos dominan&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El familiar asiste impotente a la pérdida lenta y dolorosa de la persona a la que quiere, ya que su personalidad y su conducta cambian. Sus recuerdos se desvanecen, las palabras ya no se entienden</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío Pego</span>
                                        <span>—</span> neuropsicóloga de Euroespes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles para los familiares que cuidan de personas con alzh&eacute;imer es tomar la decisi&oacute;n de trasladar al enfermo a una residencia de ancianos: &ldquo;Llega un punto en el que la dependencia es tal, que es imposible atender a alguien as&iacute; en casa. Yo he pasado d&iacute;as sin dormir atendiendo a mi marido, pero cuando la enfermedad fue avanzando ni siquiera pod&iacute;a levantarle de la cama&rdquo;, relata Maria Luisa. Sin embargo, para los cuidadores, no es nada sencillo psicol&oacute;gicamente: &ldquo;Son situaciones l&iacute;mite en las que te vienen a la mente pensamientos negativos como 'no debo dejarlo en una residencia, mi obligaci&oacute;n es cuidar de &eacute;l', 'va a pensar que lo estoy abandonando' o 'solo conmigo va a estar bien cuidado'&rdquo;, sostiene Susana L&oacute;pez bas&aacute;ndose en su propia experiencia. Saber delegar el cuidado del enfermo es un proceso complejo, pero que, a la larga, beneficiar&aacute; a ambas partes: &ldquo;Al igual que confiamos nuestra salud y nuestra vida al personal m&eacute;dico cuando estamos enfermos, tambi&eacute;n debemos confiar en que el cuidado por parte de otros profesionales va a garantizar a nuestro familiar una mejor calidad de vida&rdquo;, afirma la neuropsic&oacute;loga de Euroespes, Roc&iacute;o Pego.
    </p><p class="article-text">
        La causa m&aacute;s com&uacute;n de demencia entre la poblaci&oacute;n es el alzh&eacute;imer. Adem&aacute;s de los costes personales que causa diariamente esta enfermedad, su precio tambi&eacute;n resulta elevado. Seg&uacute;n el Informe de Demencias de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a, asistir a este tipo de pacientes ronda entre los 27.000 y los 37.000 euros anuales. Sin embargo, de acuerdo a un estudio realizado por el vocal del Grupo de Conducta y Demencias de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a, Alberto Villarejo, el 87% de dichos costes los asumen los familiares de los pacientes. I&ntilde;igo Ortiz, sufri&oacute; esta demencia dentro de su familia y denuncia la dificultad econ&oacute;mica que puede suponer para miles de personas: &ldquo;Es una enfermedad con costes econ&oacute;micos muy altos, dado que, en primer lugar, las residencias en Bilbao cuestan una media de 3.000 euros. Por otro lado, si decides cuidar del enfermo en casa, tendr&aacute;s que comprar materiales como camas articuladas, orinales, cojines o cintas antica&iacute;da que al comercializarse en tiendas especializadas tampoco son nada baratos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas con alzhéimer son especialmente susceptibles a aspectos como el tono de voz y la afectividad, y estos se ven alterados cuando el cansancio y el estrés nos dominan</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Galindo</span>
                                        <span>—</span> neuropsicóloga especializada en psicogeriatría de Psicólogos Princesa 81
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud alerta de la urgente necesidad de otorgar una mayor prioridad a las demencias dentro de la salud p&uacute;blica. Hoy en d&iacute;a, tan solo 14 de los 194 pa&iacute;ses que forman la OMS tienen en vigor un plan nacional para este tipo de enfermedades neurodegenerativas, a pesar de que se calcula que a nivel mundial llegan a afectar a m&aacute;s de 50 millones de personas, m&aacute;s que toda la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. La investigaci&oacute;n y el desarrollo son fundamentales para continuar avanzando en la b&uacute;squeda de una cura que ponga fin al sufrimiento de millones de enfermos y familiares de todo el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Muñoz López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/cuida-cuidan-personas-alzheimer_132_9174117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Jul 2022 19:46:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién cuida a quienes cuidan de las personas con alzhéimer?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alzheimer,Enfermedades,Enfermedades mentales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Stagiers', las estrellas que no brillan en el firmamento Michelin]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/stagiers-estrellas-no-brillan-firmamento-michelin_132_9173872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a16ceb6-163e-4457-ac11-21549b02684f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Stagiers&#039;, las estrellas que no brillan en el firmamento Michelin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una delgada línea separa los términos explotación y formación en la alta cocina y la sostenibilidad de este modelo de restaurante sin aprendices está en entredicho. Sin los sherpas gastronómicos... ¿llegarían a la cima los grandes chefs?</p><p class="subtitle">Entrevista - Joan Roca, chef: “La alta cocina no es cara, es una experiencia como ir al fútbol”</p></div><p class="article-text">
        La cocina se ha convertido en la novena maravilla y los cocineros en aclamadas estrellas de rock. La arquitectura de sus platos no se come, se expone. Los comedores son museos en los que se disfruta con todos los sentidos. Un trato exclusivo, 5 camareros por mesa y entre cuarenta y setenta cocineros en los fogones. Cocinas enormes y pulcras donde impera una f&eacute;rrea disciplina militar.&nbsp; Quien visita un restaurante galardonado con estrellas Michelin disfruta de una experiencia que dura una media de 4 horas, donde comer, es lo menos importante. Alquimia que se toca, se saborea, se huele, se mira. Durante el fest&iacute;n, unos r&iacute;en, lloran, algunos viajan y otros exclaman t&iacute;midamente a Dios. Un cubierto que ronda de m&iacute;nima los 175 euros y hasta cuarenta y cinco platos por men&uacute; degustaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Platos escandalosos, pol&eacute;micos y algunas veces ni siquiera comestibles c&oacute;mo en Mugaritz, a veces ni siquiera platos, c&oacute;mo en Atelier, donde el postre se sirve sobre el mantel a modo de lienzo. Cualquier local que figure en la prestigiosa lista de 'The 50 best of the world' es considerado un templo gastron&oacute;mico. Pol&eacute;micos, adorados, criticados y alabados a partes iguales. Pero &iquest;qui&eacute;n hace realidad este fest&iacute;n de Vatel? Aprendices de cocinero. 'Sherpas' de la gastronom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Engrosar el curr&iacute;culo con el nombre de los restaurantes m&aacute;s prestigiosos del mundo, es la insaciable ambici&oacute;n de j&oacute;venes cocineros que lo dejan todo en busca del saber. Los aprendices de sabio son la pieza clave que mueve el engranaje que se sit&uacute;a debajo de las cocinas estrelladas. Al igual que la piedra angular en una catedral, estos porfiados aprendices, soportan el peso de las estrellas. Nadie les obliga a buscar un 'stage', nadie les obliga a quedarse. Ellos, aseguran que no son nadie si no aprenden de los alquimistas del siglo XXI. Ellos, aseguran que si no entregas tu vida por devoci&oacute;n hacia aquello que amas no puedes llamarte cocinero. Pero &iquest;qu&eacute; fue primero? &iquest;el huevo o el aprendiz?&nbsp; Ofrecen sus manos y una parte de sus vidas a cambio del secreto del &eacute;xito. Sin retribuci&oacute;n alguna a excepci&oacute;n de casa y comida.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes chefs ya no esconden sus recetas c&oacute;mo otrora lo hicieran sus predecesores franceses. Ahora el negocio reside en la figura del aprendiz. Estos m&aacute;steres acelerados de gastronom&iacute;a, son para algunos el nuevo modelo elegante de esclavitud y para otros, un truque justo. En este contexto, la ecuaci&oacute;n es simple: a m&aacute;s estrellas Michelin m&aacute;s cantidad de 'stagiers' en la cocina. Cuanto m&aacute;s reluciente sea el foco que se&ntilde;ala al cocinero estrella &iquest;m&aacute;s oscuros ser&aacute;n sus s&oacute;tanos?
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iexcl;S&iacute;, chef!</strong></h3><p class="article-text">
        Tras los dos &oacute;culos de la metalizada puerta que da acceso a la cocina del Gran Casino de Santander se perciben unas refulgentes paredes blancas. No se aprecia bullicio, no hay caos &iquest;no hay nadie? Lo &uacute;nico que delata que tras la puerta hay una cocina es el penetrante y exquisito olor a fondo de carne y cebolla pochada. Dentro, trece chaquetillas blancas ejecutan una coreograf&iacute;a perfecta de ademanes simult&aacute;neos al comp&aacute;s de la m&uacute;sica de los cuchillos al cortar y de las ollas al hervir. Miradas bajas y un silencio que solo se rompe con un un&aacute;nime y estridente &iexcl;s&iacute; chef! Un caos perfectamente organizado. As&iacute; es el hogar de C&eacute;sar Villacorta.
    </p><p class="article-text">
        Ataviado con una chaquetilla blanca y un delantal gris, C&eacute;sar se sienta en la terraza,<strong> </strong>y con el sonido de los cormoranes de fondo y la espectacular vista a la infinidad del mar Cant&aacute;brico, se encoje de hombros y afirma: &ldquo;Mart&iacute;n es el puto amo. Empez&oacute; desde abajo, cuando su madre cerraba el Bodeg&oacute;n Alejandro, Martin siendo un cr&iacute;o, se marchaba a Francia a aprender. Un mes con un carnicero, un mes con un panadero, un mes en esta o aquella cocina. Por eso es el mejor, hay gente que pagar&iacute;a por una estancia en sus cocinas. Todos hemos sido aprendices y no creo que a Mar&iacute;n le tratasen especialmente bien&rdquo;. C&eacute;sar se march&oacute; a Lasarte cuando ten&iacute;a veintitr&eacute;s a&ntilde;os. Aplic&oacute; para una temporada, pero se qued&oacute; tres. Lo que equivale a un a&ntilde;o y medio.
    </p><p class="article-text">
        El chef admite que la estancia en el laureado restaurante no fue f&aacute;cil: &ldquo;No fue id&iacute;lico, pero me lleve un conocimiento de valor incalculable&rdquo;, asegura. Y es que, no solo a guisar se aprende en un Michelin. Marketing, gesti&oacute;n gastron&oacute;mica, I+D, incluso idiomas pueden aprenderse en un lugar en el que convergen hasta 20 nacionalidades distintas durante las estancias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los compa&ntilde;eros de MB es lo mejor que te llevas, despu&eacute;s de doce a&ntilde;os a&uacute;n tengo un amigo japon&eacute;s. Tokiro, al que conoc&iacute; all&iacute; y que me ense&ntilde;a a tratar los pescados como solo ellos saben o Pamela, una chica mexicana que pag&oacute; por su 'stage'. Francamente mis recuerdos son buenos. Se de otras personas que lo pasaron muy mal, pero nadie te obliga a quedarte, si est&aacute;s a disgusto vete&rdquo;, sentencia el chef con tono rotundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos lloraban reventados por las noches, otros se fueron, pero los que venían de fuera lo tenían más jodido. Si se iban, lo perdían todo. Allí te aferrabas a las personas porque es lo único que tenías</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experiencia de Zuhaitz Cerrada en cambio es tan diferente que parece hablar de otro lugar. A&uacute;n conserva en su tel&eacute;fono la foto de un pa&ntilde;o de cocina ensangrentado y una brecha en la cabeza que ense&ntilde;a a modo de &ldquo;prueba a&rdquo;. Se abri&oacute; la cabeza durante un servicio en MB y ese trapo fue lo &uacute;nico que le proporcionaron para que se &ldquo;apa&ntilde;ara&rdquo;. &ldquo;No pude ir al m&eacute;dico hasta que acab&oacute; el servicio, ning&uacute;n jefe de cocina se interes&oacute; por saber si estaba bien&rdquo;. El vasco, como le llaman sus amigos, ten&iacute;a diecinueve a&ntilde;os cuando se gradu&oacute; en la escuela de cocina de Artxanda y Lasarte fue su primer contacto con la alta cocina. Lejos de sentir que ha tocado las estrellas, Zuhaitz a&uacute;n se encoleriza cuando alguien le menciona lo campechano que parece Berasategui en la televisi&oacute;n. &ldquo;Pura fachada&nbsp; &mdash; espeta el bilba&iacute;no &mdash; ese no es el Mart&iacute;n que conocen sus<em> '</em>stagiers'. En el restaurante ni siquiera te daban de comer, ten&iacute;as que robar sobrantes de lo que fuese y comerlos escondido en las c&aacute;maras. En los pisos nos hacinaban a 7 u 8 en una habitaci&oacute;n en condiciones infrahumanas. Muchos lloraban reventados por las noches, otros se fueron, pero los que ven&iacute;an de fuera lo ten&iacute;an m&aacute;s jodido. Si se iban, lo perd&iacute;an todo. All&iacute; te aferrabas a las personas porque es lo &uacute;nico que ten&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de desistir de los viajes en busca de los principios de la alquimia, este joven chef acab&oacute; en el Celler de Can Roca. &ldquo;El Celler es el &uacute;nico lugar en el que te tratan como a un ser humano. Ellos me reconciliaron con la cocina. Nos ense&ntilde;aban. Ten&iacute;amos una casa bonita y comida para el personal. Los Roca son personas emp&aacute;ticas y buenas en todo el sentido de la palabra&rdquo;, resalta Zuhaitz con una amplia sonrisa.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Perder para ganar</strong></h3><p class="article-text">
        Johan Pe&ntilde;a relata una experiencia similar en el Celler. Este cale&ntilde;o de veintinueve a&ntilde;os ahorr&oacute; durante 5 a&ntilde;os para vivir la experiencia 'stagier'. &ldquo;Primero, aplique a los restaurantes que eran mi top tres, sab&iacute;a por otros panas que las listas de espera eran infinitas as&iacute; que me asegure de tener mi plaza y despu&eacute;s ya me preocupar&iacute;a de conseguir la plata&rdquo;. Un viaje transoce&aacute;nico para aventurarse en un pa&iacute;s desconocido con el objetivo de hacer un curr&iacute;culo de prestigio. &ldquo;Uno ac&aacute; no es nadie si no tiene buenas pr&aacute;cticas hechas. Hay que dejarlo todo para volver y tenerlo todo, pero mejor&rdquo;, resalta.
    </p><p class="article-text">
        Johan ense&ntilde;a mediante la pantalla del ordenador, la preciosa sala de arquitectura neocl&aacute;sica que decora el comedor del restaurante que dirige en el imponente Cartagena Marriott Hotel. En un pa&iacute;s en el que el sueldo m&iacute;nimo es de 450.000 pesos &mdash;unos 210 euros&mdash;, ser el jefe de cocina de un restaurante en el que el cubierto cuesta el equivalente a tres salarios es un sue&ntilde;o. Es ganar.
    </p><p class="article-text">
        Johan y Zuhaitz se conocieron cuando el chef cale&ntilde;o finaliz&oacute; su 'stage' en el Celler y lleg&oacute; a MB. Por aquel entonces al del Bilbao le restaba un mes de estancia en &ldquo;las cocinas del infierno&rdquo; y ya preparaba su viaje a el Celler.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No sabes lo que te espera aqu&iacute;, ya puedes prepararte.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo s&eacute; que vengo a comer mierda vasco.
    </p><p class="article-text">
        Las jornadas en el restaurante Aponiente de &Aacute;ngel Le&oacute;n empiezan a primera hora. A las seis de la ma&ntilde;ana una fila de aprendices cargados con calderos recorre la localidad del puerto de Santa Mar&iacute;a en C&aacute;diz hasta llegar a la playa de la Puntilla. El agua con la que se cuece la magia del chef del mar debe recogerse justo despu&eacute;s de la primera bajamar de las 02:02 de la madrugada y antes de la siguiente pleamar a las 08:28.
    </p><p class="article-text">
        Diego Bilbao tiene treinta y siete a&ntilde;os y es copropietario de un coqueto restaurante en Santander llamado La hermosa de Alba. Hoy, c&oacute;mo cocinero lo tiene todo. Hoy, despu&eacute;s de casi 10 a&ntilde;os, recuerda a la perfecci&oacute;n las tablas de marea del puerto de Santa Mar&iacute;a. El, recorri&oacute; durante seis meses los tres kil&oacute;metros y medio que separan Aponiente de la Puntilla. La playa predilecta de Le&oacute;n por la riqueza en plancton marino de sus aguas. &ldquo;&Aacute;ngel dec&iacute;a que era un regalo disfrutar del amanecer en la playa, pero lo que no era tan m&aacute;gico era tener las manos congeladas, los pies mojados y caminar con calderos de agua a la espalda&rdquo;, rememora Diego.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando veo todo lo que he conseguido es inevitable preguntarme si tuviese todo esto sin haber pasado por los sótanos de los Michelin. Yo antes no tenía un nombre, pero cuando usé los suyos todo el mundo sabía quién era Diego Bilbao</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Absorto en sus recuerdos, este ex jugador de rugby, enorme y corpulento, se hace peque&ntilde;o, se sienta en una banqueta y se apoya en la pared. Las manos que apoya sobre la mesa de pulido acero de su cocina cuentan, por medio de las cicatrices, su propia historia. Las u&ntilde;as cortadas al ras dejan ver unas peque&ntilde;as cicatrices sim&eacute;tricas y de color gris&aacute;ceo, &ldquo;espinas y dientes de pescado&rdquo;, suelta sin importancia. &ldquo;Cuando veo todo lo que he conseguido es inevitable preguntarme si tuviese todo esto sin haber pasado por los s&oacute;tanos de los Michelin. Yo antes no ten&iacute;a un nombre, pero cuando us&eacute; los suyos todo el mundo sab&iacute;a qui&eacute;n era Diego Bilbao&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Felipe Bunchicoff, socio y amigo de Diego, tiene un aspecto similar al de Bilbao. Luce con orgullo la camiseta del equipo de rugby los Verdes de Santander. Mira a su compa&ntilde;ero con una sonrisa ir&oacute;nica y tras dejarle hablar le golpea en la espalda y se&ntilde;ala con un marcado acento argentino: &ldquo;La gente en Espa&ntilde;a es recontra blandita. A m&iacute; me sacaron la mierda en Quique Dacosta y no hablemos de Aponiente. Pero che, en Argentina cualquier pendejo con un puesto callejero te saca la concha de tu madre. Hay mierda que merece la pena aguantar. Yo gan&eacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las estrellas hablan</strong></h3><p class="article-text">
        Josep 'Pitu' Roca representa todo lo que est&aacute; bien en la alta cocina. Con su caracter&iacute;stico blazer negro y una delicadeza hipn&oacute;tica, el mayor de los Roca se sienta ante el ordenador. A su espalda se observa una estanter&iacute;a con cientos de libros y botellas de vino. Asegura que a&uacute;n se sorprende al escuchar las historias de sus j&oacute;venes becarios. &ldquo;No tiene sentido maltratar a las personas que hacen posible que nuestro restaurante sea lo que es. Los chicos llegan aqu&iacute; pensando que sin nosotros no ser&iacute;an nada, pero es al rev&eacute;s. De los casi 70 miembros del equipo de El Celler, unos 25 son 'stagiers'. Sin ellos, no podr&iacute;amos dar el tipo de servicio que damos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ane Berasategui, en cambio, no comparte la misma visi&oacute;n. A trav&eacute;s de un correo electr&oacute;nico, la hija y jefa de comunicaci&oacute;n de Martin Berasategui asegura que una estancia en sus restaurantes tiene un valor superior al de un m&aacute;ster gastron&oacute;mico. &ldquo;Es un privilegio estar en MB. Un m&aacute;ster ronda los 10.000 euros. Nuestros aprendices saben el valor de nuestra cocina y las listas de espera no paran de crecer. Formarse con uno de los mejores cocineros del mundo de forma gratuita es un hecho afortunado por el que otros alumnos tienen que pagar&rdquo;, rezan sus l&iacute;neas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tiene sentido maltratar a las personas que hacen posible que nuestro restaurante sea lo que es. Los chicos llegan aquí pensando que sin nosotros no serían nada, pero es al revés: sin ellos, no podríamos dar el tipo de servicio que damos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, Alan Iglesias, la mano derecha de &Aacute;ngel Le&oacute;n, habla tan deprisa como se mueve y tras un bufido de hast&iacute;o, despu&eacute;s de escuchar una serie de relatos, solo acierta a decir que, en efecto, aprender en las cocinas de &Aacute;ngel no es f&aacute;cil. &ldquo;Nadie dijo que lo fuera, no son unas vacaciones en C&aacute;diz, es un periodo de formaci&oacute;n intensiva para chavales que quieren relevar a los mejores del mundo&rdquo;, puntualiza el de Arrasate.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as previos al inicio de este viaje por el firmamento gastron&oacute;mico, la ciudad de las artes y las ciencias se visti&oacute; de gala para celebrar la noche con m&aacute;s estrellas: La ceremonia de la Gu&iacute;a Michelin Espa&ntilde;a y Portugal 2022. Alfombra roja, focos a m&aacute;xima potencia, periodistas y fot&oacute;grafos de la prensa nacional e internacional, chaquetillas de alta costura y zapatos de Manolo Blahnik en un desfile al m&aacute;s puro estilo feria de las vanidades. Pecado y atracci&oacute;n. Mientras los rostros m&aacute;s conocidos del panorama gastron&oacute;mico internacional entran uno a uno en el Palacio de las Artes Reina Sof&iacute;a, en los s&oacute;tanos de sus lujosos restaurantes cientos de chicos, juntos y entusiasmados, sintonizan el canal oficial de la gu&iacute;a en YouTube y se disponen a so&ntilde;ar con la obtenci&oacute;n del palmar&eacute;s. El reconocimiento es tan suyo c&oacute;mo de las gastro estrellas, pero ellos no visten de Prada. Ellos son los de abajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Muñoz Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/stagiers-estrellas-no-brillan-firmamento-michelin_132_9173872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jul 2022 19:46:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Stagiers', las estrellas que no brillan en el firmamento Michelin]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cocina,Chefs,Cocineros,Michelin,Estrellas Michelin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hogares clandestinos a pie de calle en Bilbao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/hogares-clandestinos-pie-calle-bilbao_132_9173664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf390f53-952c-4779-9693-68524cc41805_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hogares clandestinos a pie de calle en Bilbao"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dificultad para acceder a la vivienda en Bilbao provoca que algunos jóvenes habiten ilegalmente locales comerciales</p></div><p class="article-text">
        En el exterior, el viejo r&oacute;tulo de lo que fue la panader&iacute;a de la avenida principal de un barrio bilba&iacute;no. En el interior, a trav&eacute;s del vinilo transl&uacute;cido que cubre la vitrina del escaparate, se reflejan, como sombras chinas, las siluetas de los transe&uacute;ntes. Tambi&eacute;n las luces azules de los coches de polic&iacute;a que circulan por la carretera. &ldquo;Para m&iacute; es un veh&iacute;culo m&aacute;s, pero ando con cuidado para no dar indicios de que vivo aqu&iacute;&rdquo;, explica Miguel (nombre ficticio), que enmudece cuando, m&aacute;s tarde, una luz azul se detiene al otro lado de la cristalera. De pie y con el ojo puesto frente los escasos mil&iacute;metros de entre dos bandas de vinilo revela el motivo de su parada. &ldquo;Nada, est&aacute;n pendientes de un coche que ha aparcado en doble fila&rdquo;, se relaja. No ser&iacute;a la primera vez que la polic&iacute;a llama a su puerta para preguntarle qu&eacute; hace en la lonja a esas horas de la noche, adem&aacute;s de recordarle que no puede pernoctar en lo que para &eacute;l es su casa y, para ellos, un local comercial sin c&eacute;dula de habitabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Miguel no es casual. Ni anecd&oacute;tico. Seg&uacute;n el estudio 'J&oacute;venes y el mercado de la vivienda en 2021', dos tercios de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles no logra acceder a la vivienda por motivos econ&oacute;micos. Una verdad que algunos residentes en la capital vizca&iacute;na remedian habitando locales comerciales, con precios m&aacute;s asequibles y menores requisitos de acceso. Pero la realidad es que, pese a que, al igual que el resto de inquilinos pagan cada mes el alquiler, la factura de la luz y la del agua, no solamente no pueden empadronarse (lo que dificulta el acceso a ayudas) sino que, adem&aacute;s, se exponen a sanciones e, incluso, al desalojo. Es lo que tiene vivir ilegalmente sin c&eacute;dula de habitabilidad, el certificado que acredita que los inmuebles cumplen las condiciones de higiene y salubridad exigidas por normativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Ordenanza Urban&iacute;stica de Bilbao, que determina el uso de los edificios, permite la reconversi&oacute;n de locales comerciales en viviendas. Se&ntilde;ala los aptos, ubicados en su mayor&iacute;a en los barrios m&aacute;s populares. Corresponde al propietario iniciar los tr&aacute;mites y encargarse de cumplir con los requisitos -no pocos- que establece el reglamento. Una vez adquirida la c&eacute;dula, el inquilino ha de ser &eacute;l mismo o un familiar cercano. Es Etxebide, si no, quien gestiona su ocupaci&oacute;n, brindando arrendamiento a una persona dada de alta al Servicio Vasco de Vivienda que lleve, al menos, dos a&ntilde;os empadronada en la capital.<em>&nbsp;</em>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una alternativa a la imposibilidad de alquilar un piso</strong></h3><p class="article-text">
        Mientras el precio de la vivienda va al alza, el del alquiler de locales comerciales ha ca&iacute;do un 25% este 2021 en Bilbao. A&ntilde;o que se cierra con una tasa de paro juvenil de casi el 18% en Bizkaia, siete puntos m&aacute;s que la poblaci&oacute;n general. Un marco que, junto a la inestabilidad laboral, dificulta que los j&oacute;venes cumplan con los requisitos necesarios para arrendar un piso. Arkaitz L&oacute;pez, agente inmobiliario de Bilbocasa, los enumera: &ldquo;Fianza, n&oacute;mina y contrato con ingresos m&iacute;nimos demostrables; si es aut&oacute;nomo, declaraci&oacute;n de la renta&rdquo;<em>. </em>Aunque pocas, se topa en ocasiones con personas que le demandan de un local en el que vivir. &ldquo;Si lo alquilas y vives ah&iacute; y el propietario no se entera, el problema es tuyo. Est&aacute;s haciendo a escondidas algo que es ilegal&rdquo;, advierte. Detalla el perfil de quienes preguntan: &ldquo;Son gente joven. Hay de todo: personas solas, parejas, dos amigos&hellip; Suelen buscar que tenga ducha, pero pocos locales la tienen&rdquo;.
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                En rosa, locales de edificios residenciales aptos para la reconversión                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Infravivienda</h3><p class="article-text">
        Y, sin ducha, precisamente, vive Fran. Bilba&iacute;no. 30 a&ntilde;os. Tras un divorcio y seis meses de sof&aacute; en sof&aacute;, al cobijo de salones de amigos y conocidos, habita ahora en 30 metros cuadrados por los que paga 200 euros al mes. &ldquo;Pago menos que para una habitaci&oacute;n compartida y aqu&iacute; tengo intimidad&rdquo;, se&ntilde;ala. Una intimidad que disfruta a duras penas. No tiene cocina y debe estar atento a que el cubo que recoge el agua del lavabo del ba&ntilde;o no rebose. Antes de eso, lo vac&iacute;a en el retrete. Para asearse recurre al barre&ntilde;o o a las duchas p&uacute;blicas de Zabala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un cuadro de Nueva York cuelga sobre la pared rosa del fondo de la estancia: un espacio di&aacute;fano con un sof&aacute; que le sirve a la vez de cama. Saber si es de d&iacute;a o de noche le implica tener que abrir la puerta de entrada, adem&aacute;s de levantar la pesada verja de metal; pues el suelo de la planta de arriba, que le hace de armario, obstruye la poca luz que traspasa las celos&iacute;as que dan a la calle. Una escalera de madera le da acceso. Desde ah&iacute; y a gatas -entre el suelo y el techo hay poco m&aacute;s de un metro-, alcanza las bolsas que guardan su ropa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adquiri&oacute; la lonja gracias al boca a boca. No se plante&oacute; alquilar un piso: le hubieran pedido n&oacute;mina. &ldquo;Ahora mismo no tengo ning&uacute;n tipo de ingreso. Saco los duros haciendo &ntilde;apas, chapucilas&rdquo;, explica. No ha tenido problemas con la polic&iacute;a, pero, de ser as&iacute;, les exigir&iacute;a que le brinden una casa, adem&aacute;s de admitir su situaci&oacute;n: &ldquo;Reconocer&iacute;a que estoy viviendo aqu&iacute;. Soy consciente que es ilegal, pero, &iquest;qu&eacute; voy a hacer? Si me desalojaran me buscar&iacute;a otra lonja&rdquo;. Otra lonja, una opci&oacute;n que advierte viable: &ldquo;Hay mogoll&oacute;n cerradas&rdquo;. Un vecino del mismo bloque, &Aacute;lex Guti&eacute;rrez-Solana, de 47 a&ntilde;os, relata que Fran es el tercer inquilino que vive en el local. Ni le molesta ni ha o&iacute;do quejas en la comunidad. Lo tiene claro: &ldquo;Est&aacute;n mejor ah&iacute; que en la puta calle&rdquo;, sentencia con firmeza.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, suelen ser los propios vecinos quienes delatan la pr&aacute;ctica clandestina de aquellos que habitan en locales comerciales. Tambi&eacute;n la polic&iacute;a. En cualquier caso, los avisos derivan al Ayuntamiento y quedan a cargo del Grupo de Obras que, mediante inspecciones, examina si se le est&aacute; dando un uso indebido. Acuden en busca de elementos que atestig&uuml;en la condici&oacute;n de vivienda, como una cama o una ducha. Una de las inspectoras cuenta que la mayor&iacute;a admite sin reparo darle uso residencial. &ldquo;Otros intentan camuflarlo diciendo: &lsquo;Aqu&iacute; venimos con los amigos como local de reuni&oacute;n&rsquo;. Pero luego se quedan a dormir. Te dicen que alg&uacute;n d&iacute;a s&iacute; se quedan. Es un poco complicado, no es un tema sencillo&rdquo;, declara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la inspectora advierte indicios de uso habitacional, traslada el informe al Negociado Jur&iacute;dico del Ayuntamiento de Bilbao, que abre un expediente. La persona al cargo explica el procedimiento a seguir: de acuerdo al Plan Urban&iacute;stico se estudia si la reconversi&oacute;n a vivienda es posible y, de ser as&iacute;, se pregunta al propietario si desea llevarla a cabo. De no querer, se solicita al inquilino el cese de la actividad y si se niega, se expone a una multa e, incluso, al desalojo. &ldquo;Tratamos de hacer lo menos lesivo, nosotros actuamos bajo el concepto de la legalidad&rdquo;, justifican desde El Negociado. El Cuerpo de la Polic&iacute;a Local que vigila las calles del barrio de San Francisco reconoce que los desalojos de lonjas son muy espor&aacute;dicos, aunque, puesto que no siempre precisan de su presencia, podr&iacute;a haber algunos m&aacute;s. &ldquo;Nosotros no acudimos a no ser que desde el juzgado se solicite lo que se conoce como &lsquo;auxilio judicial&rsquo;&rdquo;, relata uno de los municipales<em>.&nbsp;</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tratamos de hacer lo menos lesivo. Nosotros actuamos bajo el concepto de la legalidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Negociado Jurídico del Ayuntamiento de Bilbao</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con un expediente abierto por el Ayuntamiento se encuentra Miguel (nombre ficticio). Bilba&iacute;no. 28 a&ntilde;os. Si le hubieran dicho tiempo atr&aacute;s que acabar&iacute;a en estas condiciones, no se lo hubiera cre&iacute;do. Independizado desde los diecinueve, ha sido un testigo m&aacute;s del incremento de precios del alquiler. Pag&oacute; 450 euros por un piso de dos habitaciones en Irala; y 550 euros hasta 2019 en Rekalde por 60 metros (9,13 euros por metro cuadrado). Por lo mismo, deber&iacute;a pagar hoy 819 euros si tenemos en cuenta que el precio medio est&aacute; en los 13,65 euros por metro cuadrado, seg&uacute;n datos de Idealista. &ldquo;Sobre 2019 pagar un alquiler ya me era imposible&rdquo;, detalla. Un a&ntilde;o antes hab&iacute;a inaugurado con ilusi&oacute;n, junto a un amigo, un peque&ntilde;o negocio de bot&aacute;nica. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde: cerrado. Se le trunc&oacute; la vida y no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que ocupar. Una ocupaci&oacute;n que se sald&oacute; con un desalojo por parte de Fuera Okupas con el que se vio definitivamente en la calle. Y, aunque&nbsp; alquilar un piso no era una opci&oacute;n, seguro que de haberlo hecho no hubiera conseguido los 200 metros cuadrados en los que habita actualmente por 400 euros al mes. Con esfuerzo construy&oacute; una cocina, un sal&oacute;n y una habitaci&oacute;n de un espacio vac&iacute;o colmado de los vestigios de lo que hab&iacute;a sido una panader&iacute;a: grasa en las paredes y harina por los suelos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Fingir. Aqu&iacute; no se pernocta</h3><p class="article-text">
        El joven bilba&iacute;no se someter&aacute; la pr&oacute;xima semana, por tercera vez, a una inspecci&oacute;n que compruebe que da al local uso de taller art&iacute;stico -como indica su contrato- y no de vivienda. Comenz&oacute; su estancia tres meses antes del inicio del confinamiento, que le delat&oacute;. Mientras la mayor&iacute;a de los comercios permanec&iacute;an cerrados y las personas obligadas a aguardar en sus casas, el vecino de arriba alert&oacute; al cuerpo municipal que, bajo sus pies, Miguel viv&iacute;a en la clandestinidad. &ldquo;Fue el caldo de cultivo perfecto. En la cotidianidad del d&iacute;a a d&iacute;a no se nos ve tanto&rdquo;, constata el joven. De hecho, fue cuando el Ayuntamiento recibi&oacute; m&aacute;s avisos. &ldquo;Durante la pandemia hubo muchos casos. Ahora, m&aacute;s o menos, como siempre. Siempre hay y habr&aacute; much&iacute;simos de los que tan siquiera nos enteramos&rdquo;, explican desde el Grupo de Obras del Ayuntamiento de Bilbao.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La polic&iacute;a durante el confinamiento vio que yo estaba viviendo aqu&iacute; y se acept&oacute; por parte del Ayuntamiento, de la casera y de la propia polic&iacute;a. Se vio que era la mejor forma para proteger a mi familia&rdquo;, explica el joven. Su &uacute;nica alternativa era volver a casa de sus padres: tienen casi 70 a&ntilde;os y, su padre, con problemas de coraz&oacute;n, formaba parte del grupo de alto riesgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando termin&oacute; el confinamiento vino la polic&iacute;a municipal a cerrar el expediente&rdquo;, recuerda. Pero una nueva queja vecinal deriv&oacute; en otra inspecci&oacute;n: &ldquo;Tuve que sacarme la licencia de actividad de taller de artistas y detallar cu&aacute;ntos metros hay destinados a cada cosa. Despu&eacute;s vienen a sacar unas fotos para comprobarlo&rdquo;. Miguel relata su proceder a la llegada de la inspectora para que no percate que vive ah&iacute;: &ldquo;Levanto la cama y la tapo con una manta, contra la pared. En cuanto a la ropa y la lavadora, digo que es de trabajo. En los trabajos hay lavadora y se lavan los buzos, no significa que vivas en el trabajo&rdquo;. Pero no solo hay que fingir los d&iacute;as de inspecci&oacute;n. El joven &ldquo;malvive&rdquo; el d&iacute;a a d&iacute;a a escondidas. &ldquo;No es calidad de vida. Esto es un escaparate. Fuera hay una carretera, hay coches, hay gente, se ven las sombras&hellip; Si hablo alto se me oye. Pierdes la intimidad. Al abrir la puerta de tu casa te ve toda la calle&rdquo;. Pero su mayor preocupaci&oacute;n son las implicaciones a las que se expone por su condici&oacute;n: &ldquo;Est&aacute;s con una mano delante y otra detr&aacute;s, no te ampara nada. Soy un inquilino de tercera categor&iacute;a&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os viviendo en el local, su situaci&oacute;n ha mejorado. &ldquo;Ahora tengo n&oacute;mina y podr&iacute;a alquilar un piso, pero me topo con otro problema: las mascotas. Tengo dos perros grandes&rdquo;, lamenta el joven. &ldquo;La mayor&iacute;a no quieren, nunca han querido&rdquo;, explica Arkaitz L&oacute;pez, agente inmobiliario, en referencia a los propietarios y su disposici&oacute;n a aceptar a un inquilino con animales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es calidad de vida, esto es un escaparate</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel</span>
                                        <span>—</span> vive en un local comercial
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ainitze San Juanes. Bilba&iacute;na. 23 a&ntilde;os. Convive con: &Oacute;scar Ubierna. Malague&ntilde;o. 28 a&ntilde;os.&nbsp; La pareja vive junto a su perra tras la fachada granate con un garabato a tiza: 5&ordm; bajo. Aunque parece la de un bajo cualquiera, el contrato es de lonja. Creen que el casero trata de sortear as&iacute; la cuantiosa multa de hasta 90.000 euros por un delito de infracci&oacute;n muy grave tipificado en La Ley de Derecho a la Vivienda por alquilar como vivienda un local comercial sin c&eacute;dula de habitabilidad. &ldquo;La alquila de forma ilegal para sacarle m&aacute;s beneficio&rdquo;, sospecha el malague&ntilde;o. El propietario la equip&oacute; para que se pudiera vivir en ella: lavadora, ba&ntilde;o con ducha, cocina el&eacute;ctrica, sal&oacute;n y dos habitaciones. Muy comprimido. Demasiadas cosas en 42 metros cuadrados: dos plantas de 3 metros de ancho por 7 de largo.
    </p><p class="article-text">
        El joven recuerda: &ldquo;En el momento en el que entramos a vivir aqu&iacute; yo estaba buscando piso y trabajo, no s&eacute; qu&eacute; hubiera hecho de no ser por esto. Vinimos aqu&iacute; porque era la &uacute;nica opci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;T&uacute; no ten&iacute;as trabajo y yo cobraba 700 euros&rdquo;, a&ntilde;ade Ainitze. Para ella, pese a la peque&ntilde;ez del lugar, fue una liberaci&oacute;n. El divorcio de sus padres la llev&oacute; a mudarse con su madre a la casa su abuela, donde viv&iacute;a con cinco personas m&aacute;s.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cuatro personas. Dos perras. 42 metros cuadrados</h3><p class="article-text">
        Ainitze y &Oacute;scar pagan 430 euros por el local, pero fueron 200 cuando entraron a vivir y lo compart&iacute;an con otra pareja con una perra. En un espacio tan peque&ntilde;o &ldquo;hab&iacute;a que tomar turnos&rdquo;, comenta el joven. A la hora de cenar, el primero que comenzaba a cocinar era el primero que com&iacute;a. En la estancia, que parece m&aacute;s bien un pasillo, hay que hacer peripecias para que pasen dos personas al cruzarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque para Ainitze la claustrofobia es la peor parte, reniega de abrir las ventanas. &ldquo;Cualquier persona puede meter la mano ah&iacute;&rdquo;, se r&iacute;e. Para &Oacute;scar, es la falta de derechos. &ldquo;Para vivir da. Pero para ser una vivienda digna habr&iacute;a que dar un giro de vuelta. Poder empadronarte, por ejemplo, o poder pedir ayudas&rdquo;. Se&ntilde;ala igualmente&nbsp; que &ldquo;intentarlo ser&iacute;a m&aacute;s negativo que positivo&rdquo;, puesto que con ello &ldquo;dar&iacute;a se&ntilde;ales&rdquo; de estar viviendo clandestinamente. Por si fuera poco, &ldquo;los impuestos son distintos para una casa que para una lonja de uso comercial&rdquo;. &ldquo;Hay impuestos que me salen m&aacute;s caros&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        La pareja mira al futuro con ilusi&oacute;n. Son sus &uacute;ltimos d&iacute;as en el local comercial que se disfraza de bajo. Durante el a&ntilde;o que llevan en lo que han para ellos ya es casi su hogar, el malague&ntilde;o encontr&oacute; trabajo estable como encargado de una cadena de comida r&aacute;pida, lo que les ha permitido ahorrar. El mes que viene se marchan al sur de Portugal, donde esperan establecerse y prosperar. &ldquo;Ese es el objetivo, vivir mejor&rdquo;, se entusiasma &Oacute;scar.
    </p><p class="article-text">
        Es el turno de otros. 42 metros cuadrados: dos plantas de 3 metros de ancho por 7 de largo. Sin padr&oacute;n. Sin c&eacute;dula de habitabilidad. 42 metros cuadrados que exponen a sus inquilinos a una multa e, incluso, al desalojo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Viviendas protegidas</strong></h3><p class="article-text">
        En 2018 Bizkaia puso en marcha el proyecto de crear 45 nuevas viviendas en locales de edificios del Gobierno vasco. Ve&iacute;a as&iacute; el consejero de vivienda, I&ntilde;aki Arriola, una forma de contribuir a la oferta p&uacute;blica de alquiler y ayudar a la revitalizaci&oacute;n del espacio urbano. &ldquo;Todos conocemos -dec&iacute;a- barrios nuevos y viejos de nuestros pueblos con edificios llenos de lonjas tapiadas que sabemos que nunca van a convertirse en comercios o negocios. Son espacios que, en muchos casos, son susceptibles de transformarse en viviendas, especialmente para personas j&oacute;venes&rdquo;. Daba as&iacute; la aprobaci&oacute;n y el pistoletazo de salida a una tendencia que va al alza tambi&eacute;n para particulares. De hecho, grupos empresariales como Vusa Eraikuntza Taldea, del sector de la construcci&oacute;n, ya ofrece en su p&aacute;gina web servicio de asesoramiento, plan de obra y ejecuci&oacute;n para la recalificaci&oacute;n y reconversi&oacute;n de locales comerciales en viviendas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ares Marbà i Sera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/hogares-clandestinos-pie-calle-bilbao_132_9173664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jul 2022 19:45:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hogares clandestinos a pie de calle en Bilbao]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Bilbao,Ayuntamiento de Bilbao,Vivienda,Viviendas ilegales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cruza la frontera, no hay vuelta atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/cruza-frontera-no-hay-vuelta_1_8121423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/760ddd10-044d-4670-b828-e4bf38712947_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cruza la frontera, no hay vuelta atrás"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 41.800 inmigrantes en situación irregular llegaron a España en 2020, un 29% más que en 2019</p></div><p class="article-text">
        Tienes que saber d&oacute;nde est&aacute;n.&nbsp;Te&nbsp;tienen que dar sus n&uacute;meros de tel&eacute;fono. A&nbsp;veces&nbsp;les pagas 1.000 euros, otras veces 2.000 euros. La primera vez de Ibrahim Booli no funciona. Hay que volver, entra agua. Lo intenta junto a otras 40 personas durante dos semanas en T&aacute;nger. Es dif&iacute;cil. Ibrahim Booli consigue cruzar el oc&eacute;ano en&nbsp;patera&nbsp;por la ma&ntilde;ana. &ldquo;Lo conseguimos. Compraron el camino. Si vas a pasar hay&nbsp;que&nbsp;pagar&rdquo;, destaca Booli. &Eacute;l es uno de los 21.971 inmigrantes irregulares que llegaron a las costas espa&ntilde;olas en 2017. Los &uacute;ltimos datos del Ministerio del Interior fijan&nbsp;la&nbsp;cifra en 8.340 personas que han cruzado desde el 1 de enero de 2021 hasta el 30 de abril de 2021 por v&iacute;a mar&iacute;tima y terrestre. Ibrahim decidi&oacute; abandonar Ouarzazate, una ciudad al sur de Marruecos, para venir a trabajar a Espa&ntilde;a. Sin embargo,&nbsp;no&nbsp;todos tienen los mismos motivos, cada uno de ellos tiene su historia.
    </p><h3 class="article-text">Mehdi Nbiti </h3><p class="article-text">
        Mehdi Nbiti cruz&oacute; de Marruecos a Melilla con su mujer cuando su hijo ten&iacute;a mes y medio. &ldquo;Fuimos de urgencia&rdquo;, se&ntilde;ala. Mehdi coge su tel&eacute;fono m&oacute;vil y muestra un v&iacute;deo de su hijo Anash. Est&aacute; en el hospital. Anash tiene un problema de ri&ntilde;&oacute;n cr&oacute;nico. &ldquo;Tenemos una situaci&oacute;n complicada en Marruecos con los m&eacute;dicos, si no tienes dinero no te atienden&rdquo;, detalla Mehdi.
    </p><p class="article-text">
        La familia necesita viajar con urgencia a M&aacute;laga para que atiendan a Anash y&nbsp;la&nbsp;salida hacia la pen&iacute;nsula se complica porque ni Anash ni Mehdi tienen visado. El peque&ntilde;o empeora al no recibir medicamentos durante 5 meses. &ldquo;Llam&eacute; a muchos tel&eacute;fonos.&nbsp;Ten&iacute;a&nbsp;un profesor que era mi amigo, le ped&iacute; por favor que me&nbsp;ayudara, que eligiera entre Anash o su trabajo para que me dieran el visado...&rdquo;. Mehdi para de hablar. Silencio. Los chicos que est&aacute;n detr&aacute;s de &eacute;l cocinando mientras cuenta su historia se callan. Mehdi sale de la cocina con las manos en la cara.
    </p><p class="article-text">
        Se oyen pasos por el pasillo, Mehdi se vuelve a sentar en la silla. La educadora social dice: &ldquo;Cuenta lo que quieras y puedas&rdquo;. Mehdi responde: &ldquo;Estoy bien&rdquo;. Vuelve a coger el tel&eacute;fono y muestra una imagen de cuando Anash ten&iacute;a 9 meses, esta vez, en el Hospital Materno-Infantil de M&aacute;laga. &ldquo;Cuando hace falta ayuda de verdad, nadie est&aacute; ah&iacute;&rdquo;, susurra el padre de Anash.
    </p><p class="article-text">
        Anash y Mehdi cruzaron solos a la pen&iacute;nsula dejando a los otros dos hijos y&nbsp;su&nbsp;mujer en Marruecos. El peque&ntilde;o desde entonces ha pasado por dos duras operaciones en M&aacute;laga. Anash mejor&oacute; y muchas personas quisieron ayudar&nbsp;a&nbsp;Mehdi, aunque lo cierto es que otras muchas tambi&eacute;n intentaron estafarle.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El médico dice que no puede vivir en Marruecos, tiene un problema complicado para toda la vida </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mehdi Nbiti</span>
                                        <span>—</span>  Padre de Anash
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Padre e hijo llegaron a Bilbao el 5 de marzo de 2020. A las dificultades que las personas inmigrantes en situaci&oacute;n irregular se enfrentan se le a&ntilde;ade la situaci&oacute;n complicada de Anash. Una m&eacute;dica del Hospital de Cruces se puso en contacto con una trabajadora social que llam&oacute; a la fundaci&oacute;n Harribide. Despu&eacute;s de ser acogidos por una asociaci&oacute;n que se dedica a problemas de ri&ntilde;&oacute;n y que tiene recursos residenciales, a Anash y su padre se les ofreci&oacute; vivir en el albergue de Algorta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; Anash est&aacute; bien. El m&eacute;dico dice que no puede vivir en Marruecos, tiene&nbsp;un&nbsp;problema complicado para toda la vida&rdquo;, incide su padre. El peque&ntilde;o, de ahora 2 a&ntilde;os, necesita el permiso de residencia para luego pedir la&nbsp;nacionalidad.&nbsp;Su padre, Mehdi, de 36 a&ntilde;os, un contrato laboral a jornada completa durante&nbsp;un&nbsp;a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mehdi sue&ntilde;a con ver y poder traer a su familia. Sin embargo, tiene claro que hasta que no tenga trabajo, casa y dinero ellos no podr&aacute;n venir a Espa&ntilde;a.</em>
    </p><h3 class="article-text">Aya Zouhair</h3><p class="article-text">
        Entre todas las personas que intentan cruzar la frontera entre Tetu&aacute;n y Ceuta a las cuatro de la ma&ntilde;ana, tres menores de edad consiguen entrar. Aya Zouhair, su hermana y su amiga quedan con unos chicos antes de ir a la comisar&iacute;a de Ceuta para que les expliquen el proceso y c&oacute;mo deben actuar. &ldquo;Somos menores y no queremos volver a nuestras casas. Tenemos mucha hambre&rdquo;, dicen horas despu&eacute;s en la comisar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aya es una de las pocas mujeres procedente de la provincia vecina de&nbsp;Tetu&aacute;n.&nbsp;Seg&uacute;n datos del Gobierno espa&ntilde;ol, la Ciudad Aut&oacute;noma de Ceuta registr&oacute; en&nbsp;2018&nbsp;&nbsp;la entrada en sus centros de acogida y realojo a 3.344 menores extranjeros&nbsp;no&nbsp;acompa&ntilde;ados, un 446% m&aacute;s que en 2017, de los que solo 42 personas eran mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Tras tres meses encerradas en el centro de menores, las chicas recibieron el primer permiso para salir durante una hora. Sin embargo, Aya Zouhair &ldquo;no estaba en el mundo, no pod&iacute;a pisar la tierra&rdquo;. Al duro proceso por el que pasaba Aya se a&ntilde;ade que su madre no pod&iacute;a acercarse al centro de menores a verla (la madre trabajaba en Ceuta metiendo y sacando alimentos). &ldquo;Mi madre no pod&iacute;a venir a verme, si las personas del centro de menores se enteraban de que me tra&iacute;a calcetines me expulsaban&rdquo;, asegura Aya.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé en abortar, no tenía una buena vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aya Zouhair tiene una enfermedad de piel en las manos y durante su estancia en la escuela ha recibido insultos y burlas por ello. Entre otras muchas razones, ella quer&iacute;a conseguir los papeles de residencia en Espa&ntilde;a por 6 meses. Cuando coment&oacute; meses atr&aacute;s su sue&ntilde;o de comenzar una nueva vida en Espa&ntilde;a, su padre le respondi&oacute;: &ldquo;No es f&aacute;cil, la vida es muy complicada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras pedir reiteradamente al centro de menores los papeles de residencia y pasar por numerosos problemas, como la edad, Aya Zouhair viaj&oacute; a Espa&ntilde;a junto a su hermana, directamente a Bilbao. All&iacute; se encontraba su nueva pareja, que hab&iacute;a conocido en el centro de menores de Ceuta, Aiman. &Eacute;l las acompa&ntilde;&oacute; a su vivienda ocupada en San Francisco, donde compart&iacute;a casa con muchos chicos. La mayor&iacute;a de ellos robaban y se drogaban. &ldquo;Est&aacute;bamos encerradas en la habitaci&oacute;n 24 horas, te pod&iacute;an hacer da&ntilde;o sin querer&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        Aya y su hermana comenzaron a estudiar comercio en Pe&ntilde;ascal, una cooperativa sin &aacute;nimo de lucro cuyo fin es promover la integraci&oacute;n. La directora del centro&nbsp;las&nbsp;ayud&oacute; a dejar atr&aacute;s San Francisco y colabor&oacute; en que las chicas entraran al Albergue Municipal de Elejabarri. Sin embargo, el acceder a un albergue supon&iacute;a tener&nbsp;lo&nbsp;mismo que hasta entonces: dormir poco, tener miedo, no descansar&hellip; Aya y su hermana recibieron el empadronamiento por servicios sociales, un paso m&aacute;s&nbsp;para&nbsp;conseguir regularizar su situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -Empezaron los problemas entre mi pareja y mi hermana. No cumpl&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;A qu&eacute; te refieres?
    </p><p class="article-text">
        -No fui a estudiar. No fui a dormir.
    </p><p class="article-text">
        Una de las veces que Aya se encontraba en la casa de su pareja en San Francisco, Aiman entr&oacute; por la puerta. &ldquo;Estaba un poco drogado, me dijo que nos &iacute;bamos s&iacute; o s&iacute; a Barcelona&rdquo;, comenta. La primera noche que viajaron a Manresa ella ten&iacute;a la esperanza de que iba a por una vida mejor. En pleno diciembre durmieron con las maletas en la calle y al d&iacute;a siguiente en una casa sin ventanas que les ofreci&oacute; un amigo de Aiman. &ldquo;Me hel&eacute;. Llore mucho&rdquo;, recuerda. Aya comenz&oacute; a robar en supermercados, jam&aacute;s lo hab&iacute;a hecho pero se mor&iacute;a de hambre. Pas&oacute; por &ldquo;situaciones terror&iacute;ficas&rdquo; y decidi&oacute; volverse a Bilbao. Sola.
    </p><p class="article-text">
        Tras numerosos albergues, casas ocupadas y calles fr&iacute;as, el 8 de marzo Aya no pudo m&aacute;s. Acudi&oacute; a la trabajadora social y le asignaron un albergue m&aacute;s o menos permanente en San Francisco. &ldquo;Me duch&eacute; y me tranquilice. Ten&iacute;a algo diferente. Estaba embarazada&rdquo;, dice. &ldquo;Pens&eacute; en abortar, no ten&iacute;a una buena vida&rdquo;. Aiman se encontraba otra vez en Bilbao, ambos decidieron tener a Riad.
    </p><p class="article-text">
        Aya conocer&iacute;a a la fundaci&oacute;n Harribide despu&eacute;s de pasar por diferentes albergues, casas y puentes. El largo y duro camino le ha llevado a una casa de refugiados en el pueblo de Artea. &ldquo;Comemos juntos y compartimos nuestros dolores y nuestras felicidades. Mikel y su pareja -vascos que acogen a refugiados- est&aacute;n cumpliendo el sue&ntilde;o de ayudar e intentar salvar a los inmigrantes. He encontrado una familia&rdquo;, a&ntilde;ade sonriendo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Aya ha montado su propia tienda en el pueblo de Artea gracias a un grupo de mujeres. Actualmente estudia euskera y la EPA modelo 3 en Gald&aacute;cano.</em>
    </p><h3 class="article-text">Tarek Moussauoi</h3><p class="article-text">
        Dos meses para encontrar la oportunidad. Sube a un cami&oacute;n lleno de cart&oacute;n,&nbsp;retira&nbsp;parte de &eacute;l y se tapa con una s&aacute;bana. Son las tres de la ma&ntilde;ana. A su lado hay&nbsp;ocho&nbsp;personas m&aacute;s.&nbsp;Tarek&nbsp;Moussauoi cruza a la ma&ntilde;ana siguiente el estrecho de Gibraltar escondido en los interiores de un cami&oacute;n que viaja en un transbordador. El conductor no sabe que ellos est&aacute;n ah&iacute;, ni que tienen poco hueco ni poco aire. Cuando el conductor abre el port&oacute;n al llegar al destino, un pueblo cercano a la ciudad de C&aacute;diz, los chicos saltan y salen corriendo hacia la carretera como&nbsp;pueden.
    </p><p class="article-text">
        El hermano de un chico con el que viajaba&nbsp;Tarek&nbsp;les recoger&iacute;a en coche para llevarlos a Algeciras, mientras tanto ellos se esconden. Llegan a la pensi&oacute;n&nbsp;del&nbsp;amigo, un lugar que acoge a marroqu&iacute;es que cruzan el estrecho. De Algeciras a Barcelona y de Barcelona,&nbsp;Tarek&nbsp;decide comprar un billete a Bilbao. Lo cierto es que en Bilbao&nbsp;Tarek&nbsp;ten&iacute;a un contacto que conoci&oacute; hace 6 a&ntilde;os, pero ante la falta de oportunidades vuelve a Barcelona y decide intentarlo en Venecia. &ldquo;No consegu&iacute; trabajo, fue un poco dif&iacute;cil&rdquo;, argumenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Da igual qué proceso educativo estés haciendo, ellos te expulsan sí o sí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tarek&nbsp;no se da por vencido y vuelve a Bilbao. All&iacute;, duerme en un piso de Rekalde y comienza a asistir al Servicio Municipal de Urgencias Sociales (SMUS), un servicio nocturno entre las 12am y las 4am; se duchan, toman algo caliente y lavan la&nbsp;ropa. Al acudir a albergues,&nbsp;Tarek&nbsp;recibe el empadronamiento por servicios sociales.&nbsp;&ldquo;Fui&nbsp;al centro formativo de la Fundaci&oacute;n Pe&ntilde;ascal. Quer&iacute;a hacer un curso de costura pero no hab&iacute;a plaza. Me metieron en electricidad.&nbsp;Yo&nbsp;quer&iacute;a hacer algo&rdquo;, comenta. Mientras realizaba su formaci&oacute;n por la ma&ntilde;ana,&nbsp;Tarek&nbsp;estudiaba clases de castellano en la Fundaci&oacute;n Harribide (fundaci&oacute;n que m&aacute;s adelante le ofrecer&iacute;a un hueco en el piso en la parroquia de San Antonio y posteriormente una casa en&nbsp;Algorta).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo,&nbsp;Tarek&nbsp;ha pasado momentos complicados. La polic&iacute;a le detuvo al&nbsp;no&nbsp;poder presentar un papel de residencia en Espa&ntilde;a. &ldquo;Al no tener papeles te ponen una expulsi&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Si me paraban una segunda vez me expulsar&iacute;an. As&iacute;&nbsp;fue.&nbsp;Me pararon en frente de la casa en la que estaba viviendo en Algorta. Ense&ntilde;&eacute; el padr&oacute;n, daba igual. La polic&iacute;a municipal llam&oacute; a la polic&iacute;a nacional y me&nbsp;detuvieron&rdquo;,&nbsp;a&ntilde;ade. Al llegar a comisar&iacute;a informaron a&nbsp;Tarek&nbsp;que ser&iacute;a enviado al d&iacute;a siguiente&nbsp;a&nbsp;un CIE, instalaciones p&uacute;blicas de car&aacute;cter no penitenciario donde se retiene, con&nbsp;el&nbsp;objeto de facilitar su expulsi&oacute;n, a las personas extranjeras en situaci&oacute;n irregular, priv&aacute;ndolas de libertad durante un periodo m&aacute;ximo de 60 d&iacute;as. En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os Espa&ntilde;a ha deportado a m&aacute;s de 220.000 migrantes. Un estudio del Centre Iridia y Novact asegura que las expulsiones por comisi&oacute;n de delitos siguen siendo minoritarias mientras que las vinculadas a la falta de papeles suponen el 60%. Pero&nbsp;Tarek&nbsp;tuvo suerte, a la ma&ntilde;ana siguiente lo dejaron en libertad porque no hab&iacute;a hueco en Madrid. &ldquo;Da igual qu&eacute; proceso educativo est&eacute;s haciendo, ellos te expulsan s&iacute; o s&iacute;&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os Espa&ntilde;a ha deportado a m&aacute;s de 220.000 migrantes. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Tarek dej&oacute; atr&aacute;s su trabajo en T&aacute;nger, donde estaba desde la salida del sol hasta que llegaba la noche por 200&euro;. Tarek s&iacute; termin&oacute; el curso de electricidad despu&eacute;s de 2 a&ntilde;os y s&iacute; consigui&oacute; una plaza en el curso de costura. Actualmente, el joven tetuan&iacute; est&aacute; de pr&aacute;cticas en una empresa de Arrankudiaga y le han ofrecido un contrato. &ldquo;Ahora estoy contento, no ha sido f&aacute;cil&rdquo;, concluye.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anne Garea Moles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/cruza-frontera-no-hay-vuelta_1_8121423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jul 2021 19:31:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cruza la frontera, no hay vuelta atrás]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Sabía que Jesús vivió en los Estados Unidos?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/sabia-jesus-vivio-estados-unidos_1_8121680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccda2481-db19-4003-93f5-08d6cdf6b793_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Sabía que Jesús vivió en los Estados Unidos?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Libro de Mormón, pilar de la Iglesia de Jesucristo, o mormones, asegura que Jesús de Nazaret viajó a las Américas tras su muerte</p></div><p class="article-text">
        <em>Toc, toc. Buenos d&iacute;as, &iquest;tiene un minuto? &iquest;Le interesa conocer la verdadera historia de Jesucristo? Somos miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los &Uacute;ltimos D&iacute;as. S&iacute;, bueno, mormones, aunque preferimos no usar ese nombre.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Chandler Hunt y Luke Squires, o como se los conoce ahora que est&aacute;n de misi&oacute;n, Elder Hunt y Elder Squires, son dos chicos estadounidenses de 20 a&ntilde;os; el primero de Utah, y el segundo de Georgia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En caso de verlos por la calle parecer&iacute;an dos chavales m&aacute;s de no ser por la camisa blanca, la corbata, los pantalones negros, la mochila y la placa rectangular en el pecho: &ldquo;Elder X, Iglesia de Jesucristo de los Santos de los &Uacute;ltimos D&iacute;as&rdquo;. La palabra 'Elder' significa 'anciano', pero los miembros de la Iglesia de Jesucristo la usan con el sentido de 'hermano', igual que las misioneras adquieren el 'Hermana X'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambos est&aacute;n en Bilbao como misioneros despu&eacute;s de haber pasado por otros puntos de Espa&ntilde;a con anterioridad. En total, la Iglesia espera que las &lsquo;misiones&rsquo; duren dos a&ntilde;os en el caso de los chicos; y a&ntilde;o y medio en el caso de las chicas.
    </p><p class="article-text">
        De igual forma est&aacute;n ahora Ainoa L&oacute;pez y Marisa Zacherl, Hermanas L&oacute;pez y Zacherl en este caso, una sevillana y una alemana, de M&uacute;nich. La primera est&aacute; a punto de acabar su misi&oacute;n; la comenz&oacute; en Colombia, pero con motivo de la COVID-19 fue trasladada a Bilbao, de donde se retirar&aacute; en julio. La Hermana Zacherl, en cambio, pr&aacute;cticamente acaba de llegar. Lleva tan solo dos meses e insiste en la ilusi&oacute;n que le hace tener la oportunidad de servir a la Iglesia de esta forma.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La Iglesia Mormona</strong></h3><p class="article-text">
        La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los &Uacute;ltimos D&iacute;as, o la Iglesia de Jesucristo, &ldquo;no Iglesia Mormona ni nada por el estilo&rdquo;, explica Carolay Alc&aacute;ntara, responsable de comunicaci&oacute;n en Bilbao, es una Iglesia cristiana fundada por el estadounidense Joseph Smith en 1830 tras encontrar, con la ayuda del &aacute;ngel Moroni, el Libro de Morm&oacute;n escrito sobre planchas de oro, que hab&iacute;a sido escondido siglos atr&aacute;s hasta que se encontrara a un nuevo profeta que lo diera a conocer al mundo. El libro, que les sirve como base adem&aacute;s de la Biblia, dice as&iacute; en su introducci&oacute;n: &ldquo;El Libro de Morm&oacute;n contiene el relato de dos grandes civilizaciones. Una lleg&oacute; procedente de Jerusal&eacute;n a las Am&eacute;ricas en el a&ntilde;o 600 a.C. y tiempo despu&eacute;s se dividi&oacute; en dos naciones conocidas como los nefitas y los lamanitas. La otra hab&iacute;a llegado mucho antes, cuando el Se&ntilde;or confundi&oacute; las lenguas en la Torre de Babel. Este grupo se conoce con el nombre de jareditas. Despu&eacute;s de miles de a&ntilde;os, todos fueron destruidos con excepci&oacute;n de los lamanitas, los cuales se hallan entre los antecesores de los indios de las Am&eacute;ricas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soy la única, pero siento que es bueno para mí, que es lo que tengo que hacer</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hermana Zacherl</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es, pues, la historia del pueblo de Jerusal&eacute;n en Am&eacute;rica. Una historia que no ha sido probada cient&iacute;ficamente pero que creen con devoci&oacute;n; igual que creen en la existencia de profetas despu&eacute;s de la muerte de Jesucristo, a diferencia de la Iglesia Cat&oacute;lica. De hecho, su l&iacute;der en la actualidad, Russell M. Nelson, es oficialmente &ldquo;el Profeta&rdquo;, y est&aacute; acompa&ntilde;ado de un&nbsp;<em>Quorum&nbsp;</em>de doce ap&oacute;stoles; de nuevo a diferencia de la Iglesia Cat&oacute;lica, que se considera sucesora de los ap&oacute;stoles, pero no parte de los ap&oacute;stoles como tal.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Misioneros</strong></h3><p class="article-text">
        Uno de los activos m&aacute;s importantes de la Iglesia de Jesucristo son sus m&aacute;s de 67.000 misioneros repartidos por todo el mundo, que sirven de manera gratuita durante, al menos, a&ntilde;o y medio. &ldquo;Nos levantamos a las 7:30, nos vestimos, rezamos y desayunamos. Para las 9:30 empezamos a estudiar, dos horas al d&iacute;a, y despu&eacute;s trabajamos&rdquo;, explica Elder Hunt.
    </p><p class="article-text">
        El 'trabajo' consiste en cualquier cosa que la iglesia a la que est&eacute;n asignados les requiera. Dan clases de su lengua materna, salen a la calle a hablar a la gente sobre religi&oacute;n o colaboran en alg&uacute;n voluntariado hasta las 21:00. &ldquo;No nos aburrimos&rdquo;, explica la Hermana L&oacute;pez. Es interesante, a&uacute;n as&iacute;, que un grupo de j&oacute;venes en edad universitaria decidan parar su vida durante 18-24 meses para &ldquo;servir al Padre Celestial&rdquo;, como dice Elder Squires, pero estos cuatro j&oacute;venes no se arrepienten. &ldquo;Yo llevo poco tiempo y soy la &uacute;nica de mis amigos en Alemania que es miembro de la Iglesia, pero siento que es bueno para m&iacute;, que esto es lo que tengo que hacer&rdquo;, explica la Hermana Zacherl en un espa&ntilde;ol realmente bueno para haberlo aprendido en dos meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a esto, explican que, antes de irse de misi&oacute;n, son enviados a uno de los diez Centros de Entrenamiento de Misioneros que existen en el mundo, donde, literalmente, los entrenan para su misi&oacute;n. Aprenden lo necesario del idioma, preparan los di&aacute;logos que tendr&aacute;n que repetir una vez all&iacute; y aprenden sobre el estilo de vida de la gente que se encontrar&aacute;n. &ldquo;Es una buena oportunidad para conocer a gente de muchos sitios&rdquo;, explica Elder Hunt mientras coloca las sillas para la misa que est&aacute; a punto de comenzar.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La Santa Cena</strong></h3><p class="article-text">
        Es un domingo cualquiera en la Iglesia de Jesucristo de Bilbao. Con motivo de la pandemia, la asistencia est&aacute; m&aacute;s controlada, as&iacute; que cada semana un colectivo concreto asiste a misa; hoy tocan familias con ni&ntilde;os peque&ntilde;os. A pesar de ello, permiten la entrada a un casi-periodista curioso, que se sienta al fondo y toma notas en su cuaderno mientras la gente lo saluda como si lo conocieran de toda la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los fieles bilba&iacute;nos, vestidos de forma inmaculada, por cierto, provienen de rincones totalmente distintos. Se ven rostros negros, blancos y latinos entre los asientos, adem&aacute;s de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que corretean de aqu&iacute; para all&aacute;. Se sientan por familias, ya que casi nadie llega solo, y r&aacute;pidamente llenan el aforo. El resto, cuyo turno para ir llegar&aacute; otra semana, asiste de manera virtual gracias a la plataforma Zoom.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Obispo, I&ntilde;aki Saiz, no viste sotana, ni casulla, ni estola, solo camisa y corbata, y saluda afectuosamente &ndash;guardando las distancias&ndash; a todo el que entra. No hay crucifijo, ni virgen, ni sagrario a la vista; de hecho, no parece ni una iglesia, sino una reuni&oacute;n de amigos, pero todos, mayores y peque&ntilde;os, saben bien a lo que vienen.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creemos que somos la restauración de la Iglesia primitiva de Jesucristo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elder Squires</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Nos gusta porque las misas son m&aacute;s cercanas, m&aacute;s naturales. El Obispo pr&aacute;cticamente no habla, somos nosotras las que participamos&rdquo;, afirma una fiel que prefiere no dar su nombre. Es cierto, el Obispo comienza la misa anunciando el orden del d&iacute;a y se sienta para dejar el protagonismo a tres mujeres. Cada una tiene preparado un tema; hoy tocan 'la importancia de orar', 'el mensaje del Esp&iacute;ritu Santo' y 'la identidad espiritual'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo digo en nombre de Jesucristo, am&eacute;n&rdquo;, concluyen todos cada vez que intervienen. Jesucristo. El nombre de Jes&uacute;s de Nazaret es repetido con mucha frecuencia en esta Iglesia; y no es para menos, el propio nombre de la congregaci&oacute;n lo lleva tambi&eacute;n. &ldquo;Creemos que somos la restauraci&oacute;n de la Iglesia primitiva de Jesucristo &ndash;explica Elder Squires&ndash; que las Iglesias que se han ido creando durante la historia han abandonado el camino correcto por otros intereses&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Prohibiciones</strong></h3><p class="article-text">
        En este sentido, la &ldquo;Santa Cena&rdquo; consiste en pan, el cuerpo de Cristo; y agua, su sangre. No hay vino, pues el alcohol, al igual que el caf&eacute;, el t&eacute; o el tabaco, est&aacute;n prohibidos para los miembros de la Iglesia de Jesucristo. &ldquo;Es una muestra de sacrificio y obediencia al Padre Celestial; no tomamos nada que pueda da&ntilde;ar f&iacute;sica o espiritualmente el cuerpo de los hijos de Dios&rdquo;, explica el Obispo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aparte de esto, lo t&iacute;pico. No a las relaciones sexuales fuera del matrimonio o entre personas del mismo sexo, no al aborto o a la eutanasia, no a la pornograf&iacute;a, a la masturbaci&oacute;n o a la vestimenta que ense&ntilde;e demasiado. &ldquo;Es una forma de respetar nuestro cuerpo, nada m&aacute;s&rdquo;, explica la Hermana L&oacute;pez.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Familia</strong></h3><p class="article-text">
        Uno de los &uacute;ltimos pilares fundamentales dentro de la Iglesia es la instituci&oacute;n de la familia. &ldquo;Es tan importante para nosotros que nos unimos incluso despu&eacute;s de la muerte&rdquo;, explica Elder Squires en referencia al matrimonio &ldquo;eterno&rdquo;. No creen en el 'hasta que la muerte os separe', &ldquo;porque no hay poder terrenal que separe algo que el Se&ntilde;or ha unido&rdquo;, explica. Y al igual que en el matrimonio, lo mismo ocurre en las familias. Creen en la vida eterna &ldquo;en familia&rdquo;, pues una vez mueran ascender&aacute;n al cielo junto con sus seres queridos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creemos en el &#039;hasta que la muerte os separe&#039;, no hay poder terrenal que separe algo que el Señor ha unido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elder Squires</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por este motivo, la b&uacute;squeda de los antepasados es fundamental para ellos. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los &Uacute;ltimos D&iacute;as contiene, a trav&eacute;s de FamilySearch, pr&aacute;cticamente todos los registros de la Iglesia Cat&oacute;lica en todo el mundo: partidas de bautismo, matrimonio, certificados de defunci&oacute;n, enterramientos, etc; adem&aacute;s de datos de Registros Civiles de numerosos Estados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gracias a estos registros, los miembros pueden trazar su genealog&iacute;a generaciones atr&aacute;s y bautizarse en nombre de sus familiares si no lo hicieron. As&iacute;, lograr&aacute;n el objetivo de todo cristiano, la vida eterna; no solo para ellos, sino para generaciones y generaciones atr&aacute;s.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Eiguren]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/sabia-jesus-vivio-estados-unidos_1_8121680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 19:30:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Sabía que Jesús vivió en los Estados Unidos?"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vasco, a los 30 y en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/vasco-30-casa_1_8076753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fcdf9df-20b7-467e-b0aa-c742ecaadcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vasco, a los 30 y en casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Euskadi, los jóvenes independizados son una minoría y gran parte de quienes lo están se encuentran en una situación de sobresfuerzo económico, que provoca que la media de edad sea mucho mayor que en Europa</p></div><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s entrar, se observa un globo rosa de helio, con forma de coraz&oacute;n, que da pistas de que es el hogar de una pareja. A la izquierda, un espejo en el recibidor y a la derecha, una puerta que da paso a una habitaci&oacute;n llena de globos y maletas. Apenas dos pasos al frente est&aacute; la sala junto con su peque&ntilde;a terraza. En la funcional cocina se encuentra a&uacute;n un bol lleno de c&aacute;scaras de pipas, que &ldquo;siempre est&aacute;n por alg&uacute;n lado&rdquo;. Al fondo de la casa hay dos habitaciones: una, con la plancha a medio hacer; la otra es el dormitorio de Ekain Duran y Desi Ruiz, una pareja de 20 y 21 a&ntilde;os a&ntilde;os que vive independizada en Basauri desde hace 3 meses. 
    </p><p class="article-text">
        64 metros cuadrados que no son ejemplo de la realidad de los 348.353 j&oacute;venes de 18 a 34 a&ntilde;os de Euskadi. De todos ellos, tan s&oacute;lo el 36% estaba emancipado en 2019, seg&uacute;n el informe de 'Juventud, emancipaci&oacute;n y necesidad de vivienda en Euskadi' (ENDV), elaborado por el Gobierno vasco. Un dato que no es nuevo, ya que apenas ha variado desde 2015.
    </p><p class="article-text">
        Ekain es un joven peluquero con su propio negocio, Duran Barber. Comenz&oacute; trabajando para otro barbero con 17 a&ntilde;os y al llegar a la mayor&iacute;a de edad abri&oacute; su propio sal&oacute;n. Ya se hab&iacute;a independizado en una ocasi&oacute;n, pero debido a los cursos de formaci&oacute;n en peluquer&iacute;a, que implicaban viajar, no estaba mucho en casa, por lo que volvi&oacute; con sus padres. Poco m&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, ha trasladado el negocio a un establecimiento m&aacute;s grande y se ha independizado con su novia. Desi es malague&ntilde;a, vino a Basauri por &eacute;l y vivi&oacute;, por un tiempo, en casa de los padres de Ekain: &ldquo;Ten&iacute;a mi casa y mi trabajo, pero vine aqu&iacute; y quer&iacute;a un poco de intimidad. No iba a estar siempre con sus padres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Amin Kohanpour y David Cort&eacute;s son dos j&oacute;venes de 22 a&ntilde;os que se conocieron mientras estudiaban en el colegio Trueba de Artxanda y actualmente viven juntos en Barakaldo. Amin emigr&oacute; de Ir&aacute;n a los 16 a&ntilde;os con su familia para evitar el servicio militar. Viv&iacute;an juntos, pero los compromisos laborales de su padre le obligaron a reducir gastos. Amin tuvo que buscarse una habitaci&oacute;n y la encontr&oacute; en la casa de una familia ubicada justo en frente del colegio.
    </p><p class="article-text">
        David, en cambio, no tiene una relaci&oacute;n muy estrecha con sus padres y quiso independizarse pronto. Se top&oacute; con un trabajo que se amoldaba a sus demandas: cobrar m&aacute;s de 300 euros y continuar con sus estudios en bioqu&iacute;mica. &ldquo;Lo encontr&eacute; y el mismo d&iacute;a intent&eacute; buscar una habitaci&oacute;n&rdquo;, recuerda. Viv&iacute;a con dos chicas, con las que no ten&iacute;a mucha confianza, bajo un contrato de alquiler fraudulento que le supon&iacute;a unos 200 euros al mes. Pronto se le present&oacute; la oportunidad de vivir con su amigo en Barakaldo y, al tener el padr&oacute;n all&iacute;, se ahorraba los extras que ten&iacute;a que pagar al no estar empadronado en su lugar de residencia, por lo que le costaba lo mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Ambos estuvieron buscando piso por un tiempo y se dieron cuenta de que los caseros desconfiaban del hecho de que fueran dos amigos j&oacute;venes. &ldquo;Tuvimos que decir que &eacute;ramos pareja, porque un propietario presupone que dos amigos van a organizar fiestas y destrozarlo todo y no es as&iacute;&rdquo;, denuncia David. En su caso han conseguido instalarse en una casa con un par de metros cuadrados m&aacute;s, 66 en total.
    </p><h3 class="article-text">El camino laboral</h3><p class="article-text">
        David tambi&eacute;n estuvo trabajando sin contrato en la panader&iacute;a de un amigo antes de independizarse, all&iacute; ten&iacute;a un buen sueldo y junto con los 300 euros del otro trabajo consigui&oacute; ahorrar lo suficiente como para comprarse un coche. Al de un tiempo lo vendi&oacute; y utiliz&oacute; el dinero para &ldquo;sobrevivir&rdquo; durante un mes en la primera casa, hasta que le pagaran en el trabajo con contrato indefinido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amin, en cambio, no ha podido trabajar mucho por la dificultad del idioma. Estudi&oacute; Bachillerato, aunque no consigui&oacute; obtener el t&iacute;tulo, precisamente por esas dificultades. Tambi&eacute;n realiz&oacute; un curso de tripulante de cabina, aunque no entr&oacute; al mercado laboral, as&iacute; que comenz&oacute; a servir en el restaurante Txakoli, en Artxanda, pero lleg&oacute; la COVID-19 y no pudo seguir trabajando. No recibe ninguna ayuda econ&oacute;mica, aunque podr&iacute;a solicitarla: &ldquo;Me apoya mi familia hasta que encuentre trabajo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el informe ENDV, forman parte del 31,3% de la juventud emancipada menor de 25 a&ntilde;os que vive con amigos. Sin embargo, se escapan del n&uacute;mero est&aacute;ndar de convivientes que establece el mismo informe: tres personas. Ambos prefieren que siga siendo as&iacute;. &ldquo;Coincidimos en muchas cosas y no tenemos discusiones&rdquo;, asegura Amin. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos visto pisos muy mal cuidados, pisos muy antiguos por los que pedían 700 euros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ekain</span>
                                        <span>—</span> joven independizado
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Basauri, Ekain lleva trabajando como barbero tres a&ntilde;os. Se form&oacute; desde muy joven porque ten&iacute;a claro su objetivo y sacrific&oacute; parte de su vida adolescente, ya que dej&oacute; de salir de fiesta los fines de semana y estuvo trabajando todos los d&iacute;as en la barber&iacute;a. &ldquo;Al que algo quiere algo le cuesta&rdquo;, afirma con rotundidad. 
    </p><p class="article-text">
        Su pareja, en cambio, al venir de otra provincia tan lejana, lleg&oacute; sin trabajo y tuvo que busc&aacute;rselo. Empez&oacute; en noviembre en Toy&rsquo;s R Us y estuvo tres meses all&iacute;, mientras viv&iacute;a con sus suegros: &ldquo;Todo lo que gan&eacute; lo ahorr&eacute; para el piso&rdquo;. Actualmente, trabaja en McDonald&rsquo;s y de los 500 euros de su sueldo, destina 350 al pago del arrendamiento. A diferencia de Amin, ninguno de ellos recibe dinero de sus padres y todo lo que tienen lo han conseguido por su cuenta. En su caso pagan 600 euros de alquiler, a los que hay que a&ntilde;adirles otro tanto en luz, agua y comida: &ldquo;Al mes, en total, nos sale por unos 900 euros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pertenecen al grupo mayoritario, el 55,7%, de la juventud emancipada que vive con su pareja, pero son un raro caso en su franja de edad, seg&uacute;n el informe ENDV. Entre los 18 y los 24 a&ntilde;os apenas uno de cada diez vive por su cuenta, mientras que los datos incrementan seg&uacute;n aumentan los a&ntilde;os. De los 25 a los 29 a&ntilde;os s&oacute;lo tres de cada diez est&aacute;n independizados y entre los 30 y los 34 a&ntilde;os lo est&aacute;n siete de cada diez. 
    </p><h3 class="article-text">Euskadi, por debajo de la media europea</h3><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a la tasa de j&oacute;venes que han podido emanciparse en el primer semestre de 2020 es la m&aacute;s baja desde 2002, seg&uacute;n el Observatorio de Emancipaci&oacute;n Juvenil. La pandemia ha tenido mucho que ver, ya que ha afectado a una estructura laboral ya maltrecha. La tard&iacute;a incorporaci&oacute;n al mercado laboral, los empleos de poca calidad y la alarmante dificultad para independizarse son algunas de las razones para que la media de emancipaci&oacute;n espa&ntilde;ola se sit&uacute;e en los 29,8 a&ntilde;os. En resumen: una juventud empobrecida. En Euskadi la media es muy simila,r aunque algo inferior: 29,6 a&ntilde;os en 2017, seg&uacute;n el Gobierno vasco.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con todo lo que trabajo y lo que pago de alquiler me quedan 100 euros para el mes siguiente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David</span>
                                        <span>—</span> joven independizado
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Europa, en cambio, la media se sit&uacute;a en 24,6 a&ntilde;os, seg&uacute;n datos de la Oficina Europea de Estad&iacute;stica (Eurostat). Por ejemplo, en Suecia, que lidera la estad&iacute;stica, la cifra se sit&uacute;a por debajo de la mayor&iacute;a de edad, en los 16,1 a&ntilde;os, con m&aacute;s de diez de diferencia con Espa&ntilde;a. &ldquo;La generaci&oacute;n que viene est&aacute; m&aacute;s pendiente de disfrutar de la juventud que de buscarse la vida&rdquo;, reflexiona Ekain. Aunque achaca la dificultad de emancipaci&oacute;n, principalmente, a algo que est&aacute; viviendo en sus propias carnes: los elevados precios del alquiler. La pareja reconoce que les ha resultado dif&iacute;cil encontrar algo 'bueno, bonito y barato'. &ldquo;Hemos visto pisos muy mal cuidados y muy antiguos por los que ped&iacute;an 700 euros&rdquo;, recuerda Ekain. 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, como en los casos de Ekain y Desi (600 euros) y Amin y David (700 euros), la mayor&iacute;a de quienes viven de alquiler paga rentas que oscilan entre los 451 y 750 euros mensuales, seg&uacute;n el informe ENDV. Aunque hay un 15,9% que paga a&uacute;n m&aacute;s de 750 euros, la media se sit&uacute;a en 615 euros al mes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un quiero y no puedo </strong>
    </p><p class="article-text">
        A David la independizaci&oacute;n le supone m&aacute;s de un 90% de sus ingresos: &ldquo;Con todo lo que trabajo y lo que pago de alquiler me quedan 100 euros para el mes siguiente&rdquo;. La precariedad laboral y los elevados precios del alquiler son dos de las principales razones por las que los j&oacute;venes vascos se aferran a los hogares de sus padres, seg&uacute;n datos del ENDV. Adem&aacute;s, el mismo informe se&ntilde;ala que casi cuatro de cada diez j&oacute;venes emancipados, bajo r&eacute;gimen de alquiler, se encuentran en situaci&oacute;n de sobreesfuerzo econ&oacute;mico, al dedicar m&aacute;s del 40% de sus ingresos al pago de la renta. 
    </p><p class="article-text">
        Manuel Cer&oacute;n es un joven de 21 a&ntilde;os de Etxebarri que est&aacute; trabajando en el hotel Casual Gurea, aunque se encuentra en Expediente de Regulaci&oacute;n Temporal de Empleo (ERTE) hasta junio. Actualmente est&aacute; haciendo un curso para ser t&eacute;cnico en emergencias sanitarias y, de no ser por la pandemia, se hubiera independizado. Igualmente identifica la ausencia de empleo estable como uno de los factores determinantes: &ldquo;Llevo casi tres a&ntilde;os en un hotel y eso es lo que me da una peque&ntilde;a ventaja sobre el resto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora est&aacute; esperando a que todo vuelva a la normalidad para ejecutar el plan que ten&iacute;a antes de la COVID-19: &ldquo;Espero estar independizado en dos o tres a&ntilde;os&rdquo;. Un deseo extrapolable a todos los j&oacute;venes, ya que en 2017, de acuerdo con el informe ENDV, las personas de entre 18 y 34 a&ntilde;os consideraban, de media, los 23,9 a&ntilde;os como la edad ideal para emanciparse. Un dato que refleja que los j&oacute;venes vascos se independizan seis a&ntilde;os m&aacute;s tarde de lo que desear&iacute;an.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Ramos San José]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/vasco-30-casa_1_8076753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jul 2021 14:59:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vasco, a los 30 y en casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Álava,Bizkaia,Gipuzkoa,Precariedad,Precariedad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Te buscaré mientras viva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/gazteberri/buscare-viva_1_8028243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e264bb4-57fa-4de7-91cd-5b5113dc05ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Te buscaré mientras viva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España registra 202.529 denuncias por desaparición en el último año y 5.529 personas siguen sin aparecer</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando ped&iacute; que lo enterraran comet&iacute; el mayor error. Ha estado en el mar como si fuese basura. Te sientes mal. Est&aacute;s lejos y crees que le has abandonado aun sabiendo d&oacute;nde estaba&rdquo;, explica Blanca Mart&iacute;nez, hermana de un desaparecido vasco y presidenta de Nun Hago Elkartea. La familia Mart&iacute;nez recibi&oacute; una llamada de una comisar&iacute;a de Bilbao el 29 de septiembre de 2005: &ldquo;Ha aparecido un cad&aacute;ver en avanzado estado de descomposici&oacute;n flotando en aguas de Estocolmo, le han matado, le han cortado la mano derecha para impedir su identificaci&oacute;n&rdquo;. Posiblemente su hermano hab&iacute;a aparecido tras 6 meses desde su desaparici&oacute;n. A Miguel &Aacute;ngel Mart&iacute;nez o alguien que llevaba una fotocopia de su DNI en el bolsillo lo encontraron, flotando, muerto junto a la orilla del fiordo de Liding&ouml;, un barrio en la periferia de Estocolmo, Suecia. Blanca Mart&iacute;nez Santamar&iacute;a ha recorrido desde entonces oficinas, comisar&iacute;as y tribunales para saber una verdad que todav&iacute;a no ha llegado.
    </p><p class="article-text">
        Miguel &Aacute;ngel Mart&iacute;nez es un desaparecido m&aacute;s de las 5.529 personas que siguen sin aparecer. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del informe de las personas desaparecidas sin causa aparente, Espa&ntilde;a deja una cifra de 202.529 denuncias registradas en la base de datos Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin identificar (PDyRH) en el a&ntilde;o 2020. Familias como Blanca Mart&iacute;nez todav&iacute;a no han encontrado a su ser querido. El Pa&iacute;s Vasco ha recibido cerca de 5.000 denuncias y comunicaciones seg&uacute;n fuentes policiales. Hugo Prieto, jefe de las secciones centrales de investigaci&oacute;n criminal y polic&iacute;a judicial de la Ertzaintza explica: &ldquo;De esas 5.000 solo se llegan a interponer denuncia 1.500 al a&ntilde;o. Tenemos buenos resultados. El 96-97% de las desapariciones se resuelven. Sin embargo, el 3-4% son 39 personas&rdquo;. Hombres y mujeres, ancianos y ni&ntilde;os que siguen sin ser localizados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me preguntaba por qu&eacute; a nosotros, a mi familia, hasta que entend&iacute; que le puede pasar a cualquiera&rdquo;, reflexiona Mart&iacute;nez. Asociaciones como InterSOS, QSD Global o Fundaci&oacute;n ANAR buscan dar comunicaci&oacute;n, di&aacute;logo y apoyo entre familiares y colaboradores de las familias de personas desaparecidas. El 22 de febrero de 1992 no fue as&iacute;. La &ldquo;identificaci&oacute;n y empat&iacute;a&rdquo; hacia el mundo de los desaparecidos fue un sentimiento nacional. El programa documental de <a href="http://www.rtve.es/radio/20171005/25-anos-quien-sabe-donde/1626143.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'</a>Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde<a href="http://www.rtve.es/radio/20171005/25-anos-quien-sabe-donde/1626143.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">' </a>roz&oacute; la audiencia de 8 millones de telespectadores en una televisi&oacute;n p&uacute;blica. Recibi&oacute; el TP de Oro al mejor programa de reportajes en 1993 y 1994 y el Premio ASET-94 al director del programa. Paco Lobat&oacute;n, periodista y presentador del programa documental 'Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde' resalta que recibieron 20.000 peticiones de b&uacute;squeda, adem&aacute;s de desencadenar una respuesta en t&eacute;rminos de informaci&oacute;n que permitir&iacute;a ir resolviendo muchos casos; en el c&oacute;mputo global se resolvieron 7 de cada 10 casos. &ldquo;Te encuentras con una madre que te pide aunque sea saber d&oacute;nde llevarle flores. Esa mujer est&aacute; pidiendo una respuesta aunque esta sea encontrar los restos mortales de su hijo&rdquo;, argumenta Paco Lobat&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Me preguntaba por qué a nosotros, a mi familia, hasta que entendí que le puede pasar a cualquiera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Blanca Martínez</span>
                                        <span>—</span> hermana del desaparecido Miguel Ángel
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El aumento de asociaciones y fundaciones activas desde 2007, InterSOS fue la pionera en 1997, no ha sido suficiente para implantar cambios en la Ley de Enjuiciamiento Criminal del Real Decreto del 14 de septiembre de 1882. El Ministerio de Gracia y Justicia de la &eacute;poca afirmaba que para que un expediente (el del desaparecido) contin&uacute;e abierto es necesario alguien a quien imputar. Por ello, una de las peticiones m&aacute;s importantes que hay planteada en el movimiento asociativo, y que las familias reclaman, es una ley espec&iacute;fica y no del siglo XIX: un Estatuto de la Persona Desaparecida. Para los familiares, la complicaci&oacute;n legal se une al dolor por no encontrar a sus seres queridos. No saber si esa persona est&aacute; viva o muerta o no encontrar el cuerpo puede acarrear numerosas trabas burocr&aacute;ticas. La Ley 4/2015 del 27 de abril, Estatuto de la v&iacute;ctima del delito, tambi&eacute;n precisa cambios, ya que con la normativa vigente, las familias de los desaparecidos s&iacute; son v&iacute;ctimas, pero tienen que ser v&iacute;ctimas de un delito. &ldquo;Si est&aacute;n desaparecidas no se puede saber si han sido v&iacute;ctimas de un delito o no. El Centro Nacional de Desaparecidos y las familias estamos luchando por ese Estatuto del Desaparecido&rdquo;, recalca la presidenta de Nun Hago Elkartea.
    </p><p class="article-text">
        El 23 de septiembre de 2016, el entonces ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, anunci&oacute; durante su primera comparecencia en el Congreso la creaci&oacute;n del Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES), otra de las grandes demandas realizadas desde las asociaciones de personas desaparecidas. El organismo del Ministerio del Interior responsable de coordinar la informaci&oacute;n sobre personas desaparecidas destaca que la creaci&oacute;n del CNDES ha supuesto la especializaci&oacute;n de los desaparecidos a trav&eacute;s de mayor coordinaci&oacute;n policial, atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas o creaci&oacute;n de una base de datos &uacute;nica para todo el territorio nacional, entre muchos otros aspectos. Es por ello uno de los avances m&aacute;s importantes, un banco de datos de desaparecidos y restos humanos nacional en el que el acceso de los cuerpos policiales y administraciones hace m&aacute;s sencilla la b&uacute;squeda. Uno de los &uacute;ltimos casos m&aacute;s medi&aacute;ticos es el de una mujer que responde a las iniciales de B.M.O.A.&nbsp;hospitalizada&nbsp;en Asturias por un cuadro de desorientaci&oacute;n y deshidrataci&oacute;n aguda cuya desaparici&oacute;n fue denunciada hace 25 a&ntilde;os en Le&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Desaparici&oacute;n = conocimiento</h3><p class="article-text">
        Cambios, reformas y mucho futuro por delante. El CNDES y las administraciones de cada Comunidad Aut&oacute;noma tuvieron su puesta en marcha en 2017. Sin embargo, los avances del gobierno no resultan &uacute;tiles cuando las familias contin&uacute;an sumidas en el desconocimiento. &ldquo;El Estado cuenta con servicios que la gente desconoce, no los utilizan. Hay un d&eacute;ficit de informaci&oacute;n que es exponente de una calidad deficiente del propio servicio&rdquo;, argumenta Lobat&oacute;n. VOSTEuskadi, asociaci&oacute;n de voluntarios&nbsp;digitales de emergencias de Euskadi, coincide en que las familias de los desaparecidos &ldquo;lo &uacute;nico que saben es que tienen que ir a la polic&iacute;a a poner una denuncia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo sentimos, tienen que pasar 24 horas desde que desapareci&oacute; para comenzar la b&uacute;squeda&rdquo;. La premisa de que se debe esperar 24 horas para denunciar una desaparici&oacute;n es mentira, como aclara Hugo Prieto. &ldquo;Las 24 horas est&aacute; muy bien en las pel&iacute;culas de Hollywood, aqu&iacute; recogemos las denuncias. Cada uno sabe las costumbres de su ser querido y el momento en el que no es normal que no haya llegado&rdquo;. Lo cierto es que el desconocimiento no se limita a los familiares. &ldquo;Algunos polic&iacute;as a&uacute;n no se han enterado. Tuve que acompa&ntilde;ar a una familia de Algorta porque no le cog&iacute;an la denuncia&rdquo;, protesta Blanca Mart&iacute;nez ante la importancia del tiempo en una investigaci&oacute;n. El criminalista franc&eacute;s Edmond Locard (1877-1966) plasm&oacute; esta relevancia con esta afirmaci&oacute;n: &ldquo;El tiempo que pasa es la verdad que huye&rdquo;. Los cuerpos policiales y detectives privados advierten de la importancia de denunciar una desaparici&oacute;n a tiempo. Juan Carlos Delgado, detective privado de Detectib, explica: &ldquo;Me han llegado peticiones de investigaci&oacute;n despu&eacute;s de 40 d&iacute;as. El tiempo es intensamente proporcional al &eacute;xito de la investigaci&oacute;n en el caso de un desaparecido&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Cada uno sabe las costumbres de su ser querido y el momento en el que no es normal que no haya llegado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo Prieto</span>
                                        <span>—</span> jefe de la Ertzaintza
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De los datos registrados hasta ahora en la base de Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin identificar PDyRH se ha comprobado que la mayor&iacute;a de desapariciones son voluntarias, alrededor del 92%. QSD Global habla de &ldquo;conceptos discutibles en el informe&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Hablar&nbsp;de voluntariedad a priori es algo muy preocupante. La voluntariedad es muy relativa. Una persona con esquizofrenia, muchas veces no diagnosticada, se marcha de casa en una crisis en la que su capacidad ha desaparecido&rdquo;, reconoce Lobat&oacute;n, presidente de la fundaci&oacute;n QSD Global. En cuanto a las desapariciones involuntarias, estas suponen el 7% sobre el total de casos conocidos, mientras que las forzosas se sit&uacute;an en torno al 1%. La mayor&iacute;a de las desapariciones se cesan o resuelven en las dos primeras semanas desde la denuncia, sin embargo el 18% de los casos se prolongan en el tiempo.
    </p><h3 class="article-text">Largas esperas</h3><p class="article-text">
        Es el caso de Isidro y Dolores Orrit. Los dos menores desaparecieron la noche del 4 al 5 de septiembre de 1988, hace 33 a&ntilde;os, en el hospital Sant Joan de Deus de Manresa. Mar&iacute;a del Carmen Orrit, hermana de los desaparecidos, expresa apesadumbrada: &ldquo;Es hora de que mi madre, con 80 a&ntilde;os, pueda saber d&oacute;nde est&aacute;n. No la deja vivir&rdquo;. M&aacute;s del 67% de las desapariciones producidas antes de la apertura del Centro Nacional de Desaparecidos siguen activas: Y&eacute;remi Vargas, Sonia Iglesias, Juan Pedro Mart&iacute;nez, David Guerrero o los hermanos Orrit. &ldquo;Aunque todas las desapariciones que se alargan son injustas, algunas no las entiendes y te parecen mucho m&aacute;s&rdquo;, confiesa Prieto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El tiempo es intensamente proporcional al éxito de la investigación en el caso de un desaparecido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Carlos Delgado</span>
                                        <span>—</span> detective de Detectib
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El jefe de las secciones centrales de investigaci&oacute;n criminal y polic&iacute;a judicial de la Ertzaintza aclara adem&aacute;s que el sistema no permite cerrar un caso, excepto cuando esa persona alcanza los 110 a&ntilde;os de edad, ya que la instrucci&oacute;n de Secretar&iacute;a del Estado de Seguridad dice que no hay esperanza de vida. No se la busca activamente, pero su ADN contin&uacute;a en el sistema. La Ley de Enjuiciamiento &laquo;BOE&raquo; n&uacute;m. 260, de 17/09/1882 es la encargada de cerrar los casos al no tener nadie a qui&eacute;n imputar. Los jueces resuelven los expedientes haciendo un sobreseimiento provisional y un archivo de la causa. En cambio, cuando los casos son tan largos es dif&iacute;cil que las familias comiencen los duelos porque &ldquo;no se tiene un cuerpo al que ir a llorar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Educaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n en la actuaci&oacute;n ante las desapariciones por parte de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola es nula. VOSTEuskadi es una de las asociaciones que ofrece ense&ntilde;anza p&uacute;blica a ferias de voluntariado e incluso a la Universidad de Deusto. &ldquo;Sabemos lo que hay que hacer en un incendio, pero no ante una desaparici&oacute;n&rdquo;, argumenta Jokin Zubieta, presidente de VOSTEuskadi y secretario de la Asociaci&oacute;n Nacional de Especialistas Profesionales en Protecci&oacute;n Civil y Emergencias. La educaci&oacute;n ciudadana es cada vez m&aacute;s importante, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del INE, casi el 20% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola supera los 65 a&ntilde;os. Ello conlleva numerosas enfermedades neurodegenerativas y demencias que provocan que muchas personas mayores desaparezcan por su p&eacute;rdida de orientaci&oacute;n. Hugo Prieto resalta que cuando vemos a una persona mayor desorientada debemos preguntar si le ocurre algo, porque al igual que con un ni&ntilde;o que vemos solo lo har&iacute;amos con una persona mayor tambi&eacute;n debemos hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Futuros cambios burocr&aacute;ticos y civiles para los desaparecidos y sus familias. &ldquo;Estamos m&aacute;s comunicados que nunca y sin embargo se producen estas incomunicaciones. Una desaparici&oacute;n es una manifestaci&oacute;n de la incomunicaci&oacute;n humana llevada a su estado m&aacute;s dram&aacute;tico&rdquo;, concluye Lobat&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anne Garea Moles]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jun 2021 18:21:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Te buscaré mientras viva]]></media:title>
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