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    <title><![CDATA[elDiario.es - Inside Helsinki]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Inside Helsinki]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[SNOWPIERCER, ANTES Y AHORA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/snowpiercer-ahora_132_5973645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera adaptación, en este caso, cinematográfica de la historia gráfica</p></div><p class="article-text">
        <em>Snowpiercer</em>, nombre con el que se estren&oacute; dicha adaptaci&oacute;n, fue una de esas pel&iacute;culas que debi&oacute; correr mucha mejor fortuna, pero se top&oacute; con dos factores con los que, entonces, era dif&iacute;cil pelear. Por un lado, buena parte del p&uacute;blico y la cr&iacute;tica &ldquo;especializada&rdquo; pensaban que el cine dist&oacute;pico, el que plantea una suerte de futuro alternativo, normalmente catastr&oacute;fico para la raza humana, estaba ya pasado de moda. Ahora, con una pandemia que ha hecho descarrilar nuestra forma de vida cotidiana, todo lo anteriormente dicho ya no est&aacute; tan claro. Y segundo, en aquellos a&ntilde;os, NO estaba de MODA ir a ver una pel&iacute;cula coreana y/o dirigida por un director de dicho pa&iacute;s asi&aacute;tico como, en la actualidad, S&iacute; lo EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, la pel&iacute;cula de Bong Joon-ho, que cont&oacute; con un s&oacute;lido elenco encabezado por Chris Evans, Jamie Bell, Tilda Swinton, John Hurt, Ed Harris y el actor coreano Kang-ho Song -tambi&eacute;n en la retina de todos los espectadores, ahora, tras ser uno de los protagonistas de la galardonada <em>Parasite </em>(Bong Joon Ho, 2019)- es de las que no se olvidan y de ah&iacute; que, en el a&ntilde;o 2015, se anunciara una nueva adaptaci&oacute;n de la historia gr&aacute;fica, en este caso, en formato televisivo y que ahora estrena Netflix.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">John Osweiller (Sam Otto); Andre Layton (Daveed Diggs); Ruth Wardell (Alison Wright) y Melanie Cavill (Jennifer Connelly) en una imagen de la serie de televisión Snowpiercer. Photo by Justina Mintz © 2020 Justina Mintz / TNT © ™ &amp; © 2020 Turner Entertainment Networks, Inc. A WarnerMedia Company. All Rights Reserved<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        En esta nueva propuesta, la cual cuenta con la direcci&oacute;n ejecutiva del director Bong Joon Ho -quien tambi&eacute;n firma el libreto de uno de los cap&iacute;tulos- aparecen Jennifer Connelly y Daveed Diggs como cabezas de lista y, por ahora, ya se han confirmado dos temporadas. Ambas est&aacute;n centradas en el devenir existencial de un tren que representa, a imagen y semejanza de la literaria historia de H. G. Wells, <em>The Time Machine</em>, una sociedad dividida entre un selecto y poderoso grupo de personas, como los Eloi descritos por el escritor brit&aacute;nico, y los que pugnan por sobrevivir en las &ldquo;catacumbas&rdquo; de la sociedad -en los &uacute;ltimos vagones del tren- al igual que los Morlocks de la novela original.
    </p><p class="article-text">
        Se me antoja que es el momento ideal para ver la pel&iacute;cula original del director Bong Joon Ho y, sobre todo, para aceptar que lo que se plantea en ella no es tan disparatado, m&aacute;s si se tiene en cuenta las soflamas lanzadas por muchos mandarines durante la actual pandemia sobre temas tales como el cambio clim&aacute;tico, la sanidad y los servicios sociales y las ENORMES diferencias de clases que cada d&iacute;a se agigantan m&aacute;s en esta sociedad, la nuestra, cada vez m&aacute;s amenazada. Y no por ning&uacute;n virus, sino por nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        <em>SNOWPIERCER. LA PELICULA</em> (NIGHT VISIONS BACK TO BASIC. 09-13.04.2014)
    </p><p class="article-text">
        Poder ver determinadas pel&iacute;culas uno, dos o tres meses antes de su estreno comercial justifica, por s&iacute; s&oacute;lo, la existencia de un festival de cine. Sin ellos, deber&iacute;amos esperar hasta la fecha se&ntilde;alada, emulando al recio y noble sheriff de la inmortal pel&iacute;cula de Gary Cooper, <em>High Noon, </em>y ver dichas pel&iacute;culas cuando la compa&ntilde;&iacute;a que las distribuye decidiera cu&aacute;l era el momento adecuado.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o 2014, durante la edici&oacute;n de primavera del festival Night Visions, sus organizadores programaron -en exclusiva, y tres meses antes de su estreno en las pantallas finlandesas- la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula <em>Snowpiercer</em>, primera pel&iacute;cula rodada pr&aacute;cticamente en ingl&eacute;s, aunque tambi&eacute;n se escuche otras lenguas, tales como el franc&eacute;s, el alem&aacute;n, el japon&eacute;s y la lengua del  director coreano Bong Joon-ho, responsable, entre otras, de <em>Memories of Murder</em> (2003), <em>The Host (2006) y Mother (2009)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Snowpiercer</em> est&aacute; basada en la novela gr&aacute;fica francesa <em>Le Transperceneige</em>, creada por Jacques Lob y Jean-Marc Rochette, y publicada por la editorial Casterman en 1982. Luego la serie la complet&oacute; el guionista Benjamin Legrand, quien remplaz&oacute; a Jaques Lob en 1999, y a lo largo de las dos siguientes entregas. 1
    </p><p class="article-text">
        En la narraci&oacute;n que sirve de base argumental para toda la acci&oacute;n, somos testigos de un futuro donde la humanidad se circuscribe a los pasajeros de un tren que circula alrededor de un globo terr&aacute;queo congelado tras una cat&aacute;strofe medioambiental, la misma que todo el mundo vio, pero nadie supo parar. El tren, un enorme monstruo de acero trepidante, dotado de un motor casi dir&iacute;amos que inmortal - merced al ingenio de su creador, un visionario llamado Wilford (Ed Harris)-, se acab&oacute; por convertir en la &uacute;nica soluci&oacute;n de una raza humana tan decr&eacute;pita como falta de toda esperanza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Wilford (Ed Harris) en una imagen de la película Snowpiercer (2013)<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        No obstante, el tren y todos los que viven dentro representan la pir&aacute;mide social que ha conformado al mundo civilizado, desde que el hombre baj&oacute; de los &aacute;rboles y empez&oacute; a vivir en comunidad. Dicha pir&aacute;mide social est&aacute; encabezada por quienes tienen; es decir, los que &ldquo;pertenecen a la parte delantera&rdquo;, en palabras de la degenerada y s&aacute;dica Mason (Tilda Swinton), una suerte de portavoz de la realeza en una situaci&oacute;n l&iacute;mite como es &eacute;sta.  El resto de los ocupantes se hacinan en la parte trasera del tren y sobreviven comiendo un compuesto alimenticio que har&iacute;a vomitar hasta a las mismas cabras...
    </p><p class="article-text">
        Entre medias, una cohorte de fieros y espartanos soldados, incapaces de pensar por s&iacute; mismos, siempre al servicio de quienes les alimentan y aleccionan. Son la l&iacute;nea divisoria entre la riqueza y la pobreza o, como ocurriera durante d&eacute;cadas en la dividida ciudad de Berl&iacute;n, o lo que sucede en la patria del director, entre la libertad y el totalitarismo.
    </p><p class="article-text">
        Siempre hay quien se resigna y trata de buscar el lado positivo a todo aquel sinsentido, caso de Gilliam (John Hurt), el patriarca que vive en el furg&oacute;n de cola, y quienes, como es el caso de Curtis Everett (Chris Evans) y Edgar (Jamie Bell), mantienen la esperanza de derrocar a quienes mantienen un &ldquo;status quo&rdquo; opresivo y desigual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Curtis (Chris Evans) en una imagen de la película Snowpiercer (2013)<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Tal y como viene ocurriendo a lo largo de la historia, en especial tras la Revoluci&oacute;n Francesa, <em>Snowpiercer</em> simboliza -teniendo como escenario los l&uacute;gubres y asfixiantes vagones de un cimbreante tren de pasajeros- la eterna lucha de clases y la enorme desigualdad que siempre ha caracterizado a las civilizaciones humanas. Resulta insultante ver la forma en la que unos pocos viven en la parte delantera del tren, adem&aacute;s de sentir el fanatismo y locura que los embarga en su af&aacute;n por defender sus derechos &ldquo;adquiridos&rdquo; al pertenecer a una determinada casta. El descubrimiento, tanto para los rebeldes como para el espectador, llegar&aacute; tras el encuentro de los primeros con Namgoong Minsu (Song Kang-ho), el ingeniero que dise&ntilde;&oacute; las puertas que mantienen a los unos separados de los otros, y a su hija Yona (Go Ah-sung). Lo que luego ver&aacute;n no es sino la plasmaci&oacute;n de todas las desigualdades sociales que apuntalan al 1% de la poblaci&oacute;n, los que poseen el 95% de los recursos y las riquezas de nuestro mundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Snowpiercer</em> demuestra que el cine dist&oacute;pico est&aacute; viviendo una segunda juventud tras su eclosi&oacute;n durante los a&ntilde;os cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo. Su desarrollo argumentl y est&eacute;tico, cargado de una profunda desesperanza, oscuridad, y carente de una salida v&aacute;lida ante todo aquel sinsentido recuerda, poderosamente, a una de las obras maestras de este tipo de producciones, <em>Soylent Green</em>, dirigida en 1973 por Richard Fleischer y magn&iacute;ficamente interpretada por Charlton Heston, Leigh Taylor-Young y el gran Edward G. Robinson.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Yona (Ko Asung) y su padre Namgoong Minsoo (Kang-ho Song) en una imagen de la película Snowpiercer (2013)  <br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        En el caso de<em> Snowpiercer</em>, Bong Joon-ho reinterpreta las l&iacute;neas originales escritas por Jacques Lob y Benjamin Legrand y las convierte en una pel&iacute;cula dura de asimilar, pero tremendamente brillante y que no deja a nadie indiferente, seas de la clase social que seas. En parte, esto se logra por lo bien compensado que est&aacute; el reparto, aunque, como suele ser habitual, los &ldquo;buenos&rdquo; no puedan dar todo lo que tienen dentro de s&iacute;, dado que son los &ldquo;malos&rdquo; los que tiene &ldquo;patente de corso&rdquo; para ser y hacer lo que quieran, algo que Curtis Everett no podr&aacute; lograr, por mucho que lo desee.
    </p><p class="article-text">
        Admito que, mientras ve&iacute;a la pel&iacute;cula, no pude dejar de pensar en otra de esas impresionantes pel&iacute;culas que el s&eacute;ptimo arte nos va dejando en el camino, tambi&eacute;n desarrollada en un tren y con elementos en com&uacute;n con la pel&iacute;cula del director coreano. <em>Runaway train</em>, dirigida en 1985 por el director ruso Andrei Konchalovsky, basada en una historia escrita por el tambi&eacute;n director japon&eacute;s Akira Kurosawa, traslada al interior de un tren de mercanc&iacute;as sin control buena parte de las virtudes y la carencias de nuestra sociedad. El dram&aacute;tico enfrentamiento entre Oscar &ldquo;Manny&rdquo; Manheim (Jon Voight) y Warden Ranken (John P. Ryan) rodeados, &eacute;stos, por Buck (Eric Robert) y Sara (Rebecca De Mornay) &ndash;dos v&iacute;ctimas indefensas ante una situaci&oacute;n que los supera- es, en cierta manera, el drama que viven los personajes atrapados dentro del tren de la pel&iacute;cula de Bong Joon-ho.
    </p><p class="article-text">
        La frase final que aparece en la pel&iacute;cula de Andrei Konchalovsky &ldquo;No beast so fierce but knows some touch of pity.&rdquo; &ldquo;But I know none, and therefore am no beast.&rdquo;, pronunciadas por Lady Anne en la obra de William Shakespeare <em>Richard III, </em>muy bien podr&iacute;an haber sido pronunciadas por la ya mencionada Mason, o por la demente profesora que tambi&eacute;n aparece en la pel&iacute;cula, emulando las ense&ntilde;anzas de la Alemania del Reich de los 1000 a&ntilde;os, o por el mism&iacute;simo creador de aquel engendro, Wilford, tan cort&eacute;s y educado, como carente de toda moral.
    </p><p class="article-text">
        Y lo peor del caso es que nuestro mundo va camino de convertirse en lo mismo que nos cuenta esta pel&iacute;cula, aunque a&uacute;n no nos hemos cargado el ecosistema. Tiempo al tiempo...
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis. Helsinki, 2014-2020
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2013 SnowPiercer, Moho Film, Opus Pictures, Stillking Films, CJ E&amp;M Film Financing &amp; Investment Entertainment &amp; Comics, CJ Entertainment, TMS Comics, TMS Entertainment and Union Investment Partners.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2020 CJ Entertainment, Studio Ty and Tomorrow Studios
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nota:<br/><br/>1-El cuarto volume de la serie, <em>Terminus,</em> fue escrito por Olivier Bocquet y publicado en el año 2015, sirvió como punto y final a la serie gráfica.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/snowpiercer-ahora_132_5973645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2020 10:34:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[SNOWPIERCER, ANTES Y AHORA]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LOS HÉROES VIVEN JUNTO A NOSOTROS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/heroes-viven-junto_132_5956665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El director, guionista, productor y actor Manoj Nelliyattu "M. Night" Shyamalan tiene colgado, en una de las paredes de su estudio de trabajo, una ilustración original del dibujante norteamericano Alex Ross. En ella se puede ver a un Clark Kent sentado en un sillón, con el rostro cansado, mientras todavía lleva puestas sus gafas y su camisa, pero donde también muestra el traje de Superman que el héroe siempre porta debajo de su ropa de reportero del rotativo Daily Planet.</p></div><p class="article-text">
        Esa magnifica ilustraci&oacute;n representa la humanidad y la val&iacute;a de un personaje en el que nadie parec&iacute;a creer, salvo sus creadores originales, Jerome Siegel y Joseph Shuster, y el t&aacute;ndem editorial formado por Maxwell Charles Gaines y su, entonces asistente, el dibujante Sheldon Mayer. Sin el empuje de los dos primeros y la visi&oacute;n y el instinto editorial de los segundos, la trayectoria del personaje se hubiera limitado a las historias escritas por Jerome Siegel para la revista <em>Science Fiction</em>, subtitulada &ldquo;The Advance Guard of Future Civilizaci&oacute;n&rdquo;, creada por ambos autores en el a&ntilde;o 1932, con clara influencia Pulp.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Luego de su publicaci&oacute;n en la primera entrega de la cabecera <em>Action Comics</em> -fecha de portada: junio 1938- la situaci&oacute;n cambi&oacute;, de manera exponencial, y quienes antes se negaban, siquiera, a leer la propuesta original, ahora pugnaban por los derechos de publicaci&oacute;n y comercializaci&oacute;n del personaje&hellip; Esto, por otra parte, no influy&oacute; todo lo que hubiera sido deseable en la posterior carrera de los dos autores, pero el tiempo y la presi&oacute;n de la industria editorial -sobre todo la campa&ntilde;a encabezada por Neal Adams y Jerry Robinson en contra del tratamiento dispensado por la editorial DC Comics para con los creadores de Superman- lograron que, al final, el sello editorial y toda la industria gr&aacute;fica reconociera a Jerome Siegel y Joseph Shuster como los creadores de Kal-El.
    </p><p class="article-text">
        Ocho d&eacute;cadas despu&eacute;s, el personaje y el s&iacute;mbolo de la casa de El se han convertido en iconos dentro de la cultura popular contempor&aacute;nea, al igual que los personajes que se han desarrollado a su alrededor, incluyendo a su prima, Kara Zor-El, creaci&oacute;n, &eacute;sta, de Otto Binder y Al Plastino (<em>Action Comics</em># 252, mayo 1959). Tal s&oacute;lida implantaci&oacute;n dentro del imaginario popular ha logrado identificar el trabajo de aquellas personas que soportan la precaria estabilidad de nuestra maltrecha sociedad con dicho s&iacute;mbolo, el cual tambi&eacute;n es sin&oacute;nimo de entrega, honestidad, arrojo y valent&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Todas esas virtudes, impresas en la misma creaci&oacute;n gr&aacute;fica original, son las que han distinguido a las personas que, desde el primer minuto y sin saber muy bien a qu&eacute; se estaban enfrentando, se han convertido en la mejor y m&aacute;s f&eacute;rrea l&iacute;nea de defensa contra una pandemia que ha puesto en jaque lo que hab&iacute;amos logrado construir hasta el momento en el que &eacute;sta se desat&oacute;. Sin la suma de todas sus acciones, la cuales pueden y deber ser consideradas s&uacute;per heroicas, hubiera sido impensable continuar con nuestra vida, de una u otra forma, pero sin sentirnos totalmente desamparados. Por lo menos, no tanto como en realidad lo estamos, ante ese enemigo invisible que nos acecha, implacable, sin que le podamos ver la cara&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Poco importa el sexo, la raza o el pa&iacute;s donde se encuentren dichos h&eacute;roes, an&oacute;nimos, pero tan v&aacute;lidos y resolutivos como lo pudieran ser Kal-El o Kara Zor-El. Su impronta merece que el resto de los seres humanos, los que debemos contribuir con otras herramientas ante todo lo que est&aacute; sucediendo, sirvan como ejemplo estas l&iacute;neas, les rindamos el homenaje que se han ganado por el trabajo realizado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Nada mejor que la muestra, que no un bot&oacute;n, de un mural pintado en una pared de aluminio, anexa a una antigua factor&iacute;a de ladrillo, espacio en el cuatro artistas han plasmado un inmejorable ejemplo de c&oacute;mo se puede homenajear el trabajo de todas aquellas personas a las que he mencionado en los p&aacute;rrafos anteriores.
    </p><p class="article-text">
        La imagen, todo un homenaje al anteriormente citado Alex Ross y a la portada del primer n&uacute;mero de la serie limitada <em>The Man of Steel</em> (julio-septiembre 1986, obra de John Byrne) no disimula, tampoco, su querencia para con el personaje de Kara Zor-El, y sobre todo con su encarnaci&oacute;n televisiva protagonizada por la actriz Melissa Marie Benoist, desde el a&ntilde;o 2015.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El mensaje del mural, el cual realmente impresiona cuando se tiene delante, expresa un claro y contundente agradecimiento a quienes les debemos m&aacute;s de lo que somos capaces, siquiera, de imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Ahora somos m&aacute;s conscientes de que todos esos H&Eacute;ROES con may&uacute;sculas, llevaban debajo del uniforme, de la bata y/ o del traje de protecci&oacute;n contra el virus, el s&iacute;mbolo y la impronta de los integrantes de la casa de El, tal y como un d&iacute;a Jerome Siegel y Joseph Shuster decidieron dotar a su personaje, quien era capaz de muchas cosas, pero, sobre todo, de sentir empat&iacute;a para con los habitantes de nuestro planeta Tierra.
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        Si est&aacute;n en Helsinki y tienen la oportunidad, el mural se encuentra en el distrito de Vallila, zona Konepaja, justo delante de la parada de las l&iacute;neas de autob&uacute;s 50 y 59. Si no, adjunto con estas l&iacute;neas encontrar&aacute;n varias im&aacute;genes, para que se puedan hacerse una idea, lo m&aacute;s clara posible, de las virtudes y la validez de la propuesta firmada por cuatro autores finlandeses.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020
    </p><p class="article-text">
        Superman, all titles, characters, their distinctive likeness, and related indicia are trademarks of DC Comics &copy; 2020
    </p><p class="article-text">
        Superman created by Jerry Siegel and Joe Shuster
    </p><p class="article-text">
        Supergirl created by Otto Binder and Al Plastino
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/heroes-viven-junto_132_5956665.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2020 03:29:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LOS HÉROES VIVEN JUNTO A NOSOTROS]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[UNA PANDEMIA Y UN FESTIVAL DE CINE DE GÉNERO: NIGHT VISIONS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/pandemia-festival-genero-night-visions_132_5896387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Al igual que otros tantos eventos, a nivel mundial, la edición</p><p class="subtitle">Back to Basic</p><p class="subtitle">del festival de cine finlandés Night Visions ha debido suspenderse a causa de la pandemia que nuestro planeta está sufriendo. No obstante, he aprovechado dicha circunstancia para revisar todas las reseñas que he escrito a lo largo de los años en los que he acudido a dicho encuentro cinematográfico y, al final, he seleccionado cuatro películas de entre todas las que he visto y que considero que éste es un buen momento para ser revisadas.</p></div><p class="article-text">
        Dos de ellas son claramente dist&oacute;picas, sobre todo <em>What Happened to Monday</em>, aunque<em> Daylight&acute;s End</em> nos sit&uacute;a en mundo devastado por una pandemia, un tema que ahora ha cobrado mucha m&aacute;s preponderancia, dado el &ldquo;enemigo invisible&rdquo; que est&aacute; atacando los mismos cimientos de nuestra civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las otras dos, <em>Coll Hell</em> (Die H&ouml;lle) y <em>Wind River</em> las amenazas y los monstruos a los que se enfrentan los protagonistas son tan humanos que cuesta crear que nuestra civilizaci&oacute;n haya llegado tan lejos con tanto desalmado suelto entre sus filas. Adem&aacute;s, en ambos casos, en especial en la segunda, la cual supuso el debut del actor y guionista Taylor Sheridan como director, queda claro que los problemas del ser humano -sobre todo los que tienen que ver con los abusos de un sexo para con el otro- persisten, porque nadie parece querer buscarles una soluci&oacute;n v&aacute;lida y duradera.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que cuatro pel&iacute;culas no es un gran bagaje hasta el pr&oacute;ximo noviembre, fecha en la que se deber&iacute;a celebrar la edici&oacute;n <em>Maximum Halloween</em> 3020, pero estos t&iacute;tulos son una inmejorable tarjeta de presentaci&oacute;n para un festival que, sin el discurso medi&aacute;tico y cr&iacute;tico de otros encuentros finlandeses, s&iacute; que ha logrado una fidelidad entre un p&uacute;blico que lo ha terminado por convertir en un referente a tener en cuenta cuando se habla del s&eacute;ptimo arte contempor&aacute;neo, aunque &eacute;ste sea de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones por las que me gusta el cine de g&eacute;nero radica en un hecho que, por mucho que los seres humanos nos empe&ntilde;emos en esconder, sobresale sobre cualquier otro dentro de una sociedad como la nuestra; es decir, los mayores monstruos somos nosotros mismos. No hace falta crear criaturas que se alimenten de nuestra sangre, nuestras v&iacute;sceras o nuestra esencia vital. Si quieren saber c&oacute;mo luce un monstruo, tal cual, m&iacute;rense al espejo y ver&aacute;n el aspecto de la peor plaga que lleva azotando desde tiempos inmemoriales a este planeta y a quienes viven en &eacute;l. Poco importa que luego vaya vestido de uniforme, cargado de s&iacute;mbolos religiosos y/o ideol&oacute;gicos, o luciendo un exclusivo y caro traje a medida, dado que todo esto es solo un mero envoltorio que sirve para que, de primeras dadas, no veamos a la mal&eacute;vola criatura que lo porta en realidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Acacia Filmed Entertainment, Film 44, Savvy Media Holdings and Thunder Road Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Esta m&aacute;xima, adem&aacute;s del empe&ntilde;o de las sociedades humanas por dividir en grupos a sus integrantes, sustenta la primera pel&iacute;cula del actor y guionista Taylor Sheridan, <em>Wind River</em><em>.</em> Sheridan, autor de los guiones de <em>Sicario</em> y <em>Hell or high water</em>, pone el foco de su historia y el objetivo de la c&aacute;mara en plasmar la indefensi&oacute;n que sufren las mujeres dentro de las reservas indias que a&uacute;n jalonan buena parte del territorio de los Estados Unidos de Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Por extra&ntilde;o, casi marciano, que parezca no existe una estad&iacute;stica que recoja las desapariciones, ni las agresiones sexuales que se cometen dentro de dichas reservas, un hecho que permite una situaci&oacute;n de absoluto desamparo para las integrantes del sexo femenino y la certeza, tambi&eacute;n casi absoluta, de que quienes cometen este tipo de abusos no llegan a ser juzgados y condenados por sus depravados actos.  
    </p><p class="article-text">
        El propio director contaba lo rocambolesco y dram&aacute;tico de esta situaci&oacute;n, en una entrevista concedida a la Radio P&uacute;blica Nacional Americana, durante el a&ntilde;o 2017, realizada por el periodista Scott Simon.
    </p><p class="article-text">
        Taylor Sheridan: <em>Este problema, el asalto sexual a mujeres en reservas indias, </em><em>e</em><em>sto ha existido desde siempre, desde que se cre&oacute; el sistema de las reservas. Sin embargo, en los &uacute;ltimos 15 o 20 </em><em>a&ntilde;os </em><em>la situaci&oacute;n se ha desbordado. Y lo peor del caso es que nadie presta atenci&oacute;n. Por eso quise contar esta historia.  </em>
    </p><p class="article-text">
        Scott Simon: Al final de la pel&iacute;cula se comenta que no se tienen datos acerca de esta problem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Taylor Sheridan: <em>S&iacute;, quer&iacute;a concluir la pel&iacute;cula con datos, para que la gente pudiera digerirlos y entender, pues eso mismo, la magnitud del asunto. As&iacute; que le dije a dos investigadores que encontraran esos datos, poni&eacute;ndose en contacto con cualquier organizaci&oacute;n o empresa posible, el Departamento de Justicia, el CDC, con quien fuera. Se pasaron tres meses intentando encontrar esta informaci&oacute;n y tras ese tiempo me dijeron, </em>&ldquo;Taylor, no se encuentran datos. Nadie est&aacute; contabilizando nada relacionado con esto&rdquo;. <em>Yo les respond&iacute;</em>, &ldquo;&eacute;sos son nuestros datos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula empieza con una secuencia en la que vemos a una mujer herida, corriendo casi desnuda sobre la nieve, en medio de la noche, mientras su sangre se funde con el hielo y con la desolaci&oacute;n del lugar. Dichos instantes iniciales son el pre&aacute;mbulo de una grotesca y dram&aacute;tica pesadilla protagonizada por un curtido e implacable explorador del servicio estatal de naturaleza, caza y pesca (United States Fish and Wildlife Service) Cory Lambert, interpretado por el actor Jeremy Renner y la agente del FBI Jane Banner (Elizabeth Olsen), una reci&eacute;n llegada al Bur&oacute; Federal de Investigaciones, quien lograr&aacute; ganarse, con su empe&ntilde;o y dedicaci&oacute;n, el respeto de Lambert y del sheriff local de la reserva, Ben, interpretado por el actor canadiense Graham Greene.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Cory Lambert (Jeremy Renne) en <em>Wind River</em> © 2020 Acacia Filmed Entertainment, Film 44, Savvy Media Holdings and Thunder Road Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Ya desde el principio, queda claro que el agente estatal medioambiental conoce el terreno y a los jugadores de esta partida -incluyendo a la fallecida que motiva toda la situaci&oacute;n- y que est&aacute; dispuesto a llegar hasta el final, siempre que cuente con la colaboraci&oacute;n de la reci&eacute;n llegada, eso s&iacute;.  
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;sta, a pesar de su inexperiencia y de encontrarse muy lejos de su h&aacute;bitat natural, demostrar&aacute; una determinaci&oacute;n y valent&iacute;a realmente encomiables, una actitud que ser&aacute; de capital importancia cuando se tropiecen con los responsables de aquel suceso.  
    </p><p class="article-text">
        En esos instantes, el guionista pondr&aacute; sobre la mesa de juego otro de esos temas que parece condenado a formar parte del imaginario colectivo estadounidenses, siempre en el peor de los sentidos. El tema en cuesti&oacute;n se refiere al uso y abuso de las armas de fuego dentro la sociedad civil norteamericana y el problema que ello supone, por mucho que los defensores de la Segunda Enmienda de la constituci&oacute;n de los Estados Unidos de Am&eacute;rica y los miembros de la todopoderosa e implacable Asociaci&oacute;n Nacional del Rifle se empe&ntilde;en en negarlo.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Jane Banner (Elizabeth Olsen) en <em>Wind River</em> © 2020 Acacia Filmed Entertainment, Film 44, Savvy Media Holdings and Thunder Road Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Wind River</em> no solamente plasma el problema de los abusos f&iacute;sicos y sexuales para con las mujeres y, en este caso particular, contra algunos hombres y la lacra que todo esto supone para nuestra sociedad. <em>Wind River</em> tambi&eacute;n incide en el exceso de armas que hay en aquel pa&iacute;s y en las caracter&iacute;sticas de muchas de ellas, v&aacute;lidas para un territorio b&eacute;lico, pero excesivamente peligrosas en manos de quienes gustan de apretar el gatillo sin reparar en las consecuencias de sus actos. Otra cosa es que, luego, cada uno juegue con las cartas que le han tocado y ya se sabe que no importa la cantidad de balas que tengas, sino lo bien que sepas utilizarlas. Ambos agentes estatales saben c&oacute;mo hacerlo, aunque sus estilos sean diametralmente opuestos.
    </p><p class="article-text">
        En esto, como en otras tantas cosas, la pel&iacute;cula de Taylor Sheridan reinterpreta elementos propios del spaguetti western, sobre todo por el gusto de dicho g&eacute;nero cinematogr&aacute;fico en condensar la mayor&iacute;a de la acci&oacute;n en los momentos finales de la narraci&oacute;n. En cuanto al personaje interpretado por Jeremy Renner, &eacute;ste destila algunos elementos del western crepuscular acu&ntilde;ado por el gran Sam Peckinpah, aunque su destino final no sea el de buscar un final abrupto y espectacular para su existencia, sino solamente el de encontrar un poco de paz tras una p&eacute;rdida sufrida en el seno de su propia familia.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el caso de Natalie Hanson (Kelsey Chow), la nativa americana asesinada, y el de su pareja Matt Rayburn (Jon Bernthal) quedar&aacute; resuelto, pero tal circunstancia no ayudar&aacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo a quitarle al espectador el mal sabor de boca por todo lo anteriormente visto.
    </p><p class="article-text">
        En los momentos finales de la entrevista entre el director y guionista Taylor Sheridan y el periodista Scott Simon, el primero, en respuesta a una pregunta del segundo, trata de explicar cu&aacute;l fue su motivaci&oacute;n a la hora de rodar esta pel&iacute;cula y lo que le gustar&iacute;a que el espectador entendiera, estuviera dentro y/o fuera de una reserva india.
    </p><p class="article-text">
        El c&aacute;lculo probabil&iacute;stico, tan ladino, &eacute;l, hizo que el responsable de la distribuci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de la pel&iacute;cula, Harvey Weinstein, fuera acusado de reiterados abusos sexuales para con las integrantes del sexo femenino pocos meses despu&eacute;s del estreno de la pel&iacute;cula en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, un hecho que demuestra que lo que cuenta Sheridan en su pel&iacute;cula no es exclusivo de un territorio geogr&aacute;fico, un pa&iacute;s o una raza en particular, sino un problema a nivel global y de una gravedad realmente preocupante, por mucho que todav&iacute;a haya sectores de la sociedad que se niegan a querer aceptar la realidad tal cual es.  
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Jeremy Renner, Taylor Sheridan, guionista y director de la película <em>Wind River</em>, Kelsey Asbille y Elizabeth Olsen. Photo by Taylor Jewell/AP © 2020<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Sirvan las palabras del realizador como resumen y como punto y final a todo lo anteriormente dicho.   
    </p><p class="article-text">
        Scott Simon: &iquest;Qu&eacute; conclusi&oacute;n espera que el p&uacute;blico que no viva en reservas, la mayor&iacute;a del p&uacute;blico, saque acerca de <em>Wind River</em> y de la gente que vive en las reservas, una vez vista su pel&iacute;cula?
    </p><p class="article-text">
        Taylor Sheridan: <em>Espero que vean y admitan que hay una epidemia de violencia en las reservas que necesita una soluci&oacute;n, y gente que se preocupe. Adem&aacute;s, espero que se den cuenta de que hay gente que vive en las reservas que son iguales que otra gente que vive en una ciudad. Hay muchos estereotipos y malentendidos en cuanto a la cultura de los nativos americanos se refiere. </em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">National Public Radio, Inc (U.S.) Investigating A Murder In 'Wind River'. Scott Simon. August 2017. https://www.npr.org/2017/08/05/541774348/investigating-a-murder-in-wind-river<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        A <em>Coll Hell</em> (Die H&ouml;lle) se le puede considerar como el primer thriller cinematogr&aacute;fico rodado en Austria de la mano de Stefan Ruzowitzky -realizador galardonado con un Oscar de la Academia en la categor&iacute;a de pel&iacute;cula de habla no inglesa por su pel&iacute;cula <em>Die F&auml;lscher</em> (Los falsificadores) en el a&ntilde;o 2008. El director, que acudi&oacute; a la cita finlandesa celebrada durante el mes de abril de a&ntilde;o 2017, expres&oacute; su satisfacci&oacute;n por ser el responsable de rodar una pel&iacute;cula como &eacute;sta en las mismas calles de Viena, la capital de su pa&iacute;s, pero que tambi&eacute;n se detiene a contar algunos de los problemas de la sociedad austriaca, sobre todo por el choque de culturas que se produce al juntar a personas de diferentes pa&iacute;ses, con diferentes formas de entender la vida y en un mismo espacio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Allegro Film, The Amazing Film Company and X-Filme Creative Poo.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Coll Hell</em> (Die H&ouml;lle) se sustenta en los avatares del personaje interpretado por la actriz de origen eslavo Violetta Schurawlow, quien da la r&eacute;plica a &Ouml;zge Dogruol, una dura, &aacute;spera y resolutiva mujer de ascendencia turca quien, desafiando el &ldquo;status quo&rdquo; asignado a las hembras dentro de la sociedad musulmana, lleva una vida al margen de los dictados de sus padres y del resto de su familia, mientras recorre las calles de Viena conduciendo un taxi, mayoritariamente, durante el turno de noche.  
    </p><p class="article-text">
        Su vida, dividida entre su trabajo y sus sesiones de entrenamiento en el gimnasio, se ve truncada cuando es testigo de un asesinato que se comete enfrente del piso en el que vive, en clara referencia a la pel&iacute;cula de Sir Alfred Joseph Hitchcock, <em>Rear Window</em> (1954). Hasta all&iacute; acudir&aacute; la polic&iacute;a, estamento representado por el detective Christian Steiner (Tobias Moretti), un curtido agente que, con el paso del relato cinematogr&aacute;fico, no solamente abandonar&aacute; su actitud racista y machista para con la mujer, sino que llegar&aacute; a entenderla, respetarla y admirarla por su forma de hacer las cosas, aunque, eso s&iacute;, su actitud le acarree m&aacute;s de un dolor de cabeza, por no decir, directamente, una migra&ntilde;a monumental.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Özge Dogruol (Violetta Schurawlow) en <em>Die Hölle</em> (Cold Hell) © 2020 Allegro Film, The Amazing Film Company and X-Filme Creative Poo.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La virtud del gui&oacute;n de Martin Ambrosch reside en mezclar todos los elementos que rodean a la vida de la protagonista principal, a&ntilde;adir los que definen al personaje del polic&iacute;a, y para colmar el vaso, los asesinatos de un demente que se deleita haciendo sufrir a toda mujer musulmana que caiga en sus redes, sobre todo aqu&eacute;llas que no se comportan como deber&iacute;an, seg&uacute;n su fanatismo ideol&oacute;gico, claro est&aacute;. Al hacerlo, y sin caer en los manique&iacute;smos de rigor, queda claro que el problema del ser humano reside en su tendencia a radicalizar las cosas, sin reparar en las consecuencias que tal comportamiento pueda acarrear a quienes tratan de sobrevivir en una sociedad, cualquiera que &eacute;sta sea. Una vez que los dos personajes principales a&uacute;nan fuerzas contra un enemigo com&uacute;n y dejan atr&aacute;s sus miedos y neurosis es, entonces, cuando la balanza se desequilibra a su favor y no antes, cuando cada uno es incapaz de sentir empat&iacute;a por su semejante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Christian Steiner (Tobias Moretti) en <em>Die Hölle</em> (Cold Hell) © 2020 Allegro Film, The Amazing Film Company and X-Filme Creative Poo.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Coll Hell</em> es una pel&iacute;cula ambiciosa no s&oacute;lo por el mismo coste de producci&oacute;n, sino por querer plasmar los problemas de una comunidad, la turca, muy asentada tanto en Austria como en la vecina Alemania, poseedora de una cultura y de unas tradiciones que pueden llegar a lastrar tanto la vida de quienes se han criado dentro de ella, como la de quienes la ven desde fuera. Al final, los monstruos pueden ser tanto los que asesinan, como los que abusan de sus hijos, o aqu&eacute;llos que se aprovechan de su situaci&oacute;n de privilegio para medrar y/o condicionar la vida ajena, sin reparar en el da&ntilde;o que ocasionan.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de<em> </em><em>Daylight&acute;s End</em>, &eacute;sta nos retrotrae a las producciones de finales de los a&ntilde;os ochenta y principios de los noventa del pasado siglo XX, instantes en los que uno iba al cine a pasarlo bien y no, a buscarle defectos al dise&ntilde;o de producci&oacute;n de la pel&iacute;cula en cuesti&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Dirigida por William Kaufman, escrita por Chad Law e interpretada por Johnny Strong, Louis Mandylor -en la segunda colaboraci&oacute;n de ambos con el director- y el siempre resolutivo Lance Henriksen, actor m&iacute;tico cuando se habla del cine de g&eacute;nero, <em>Daylight&acute;s End</em> parte de una serie de premisas por todos conocidas, aunque no por ello menos v&aacute;lidas.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Throttle Films, Indigo Pictures, Carolina Film Works, Underdogg Entertainment, Rough Cut Films and Femmewerks Production.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La primera y principal es que el mundo se ha visto devastado por una epidemia, &uacute;til recurso para acabar con la sociedad tal cual la conocemos, y los pocos supervivientes deben hacer frente a una horda de criaturas sedientas de sangre, una suerte de zombis, que, a imagen y semejanza de los chupasangres, no toleran la luz del sol. En medio de todo este escenario est&aacute; el personaje al que da vida Johnny Strong, Rourke, versi&oacute;n actualizada de Max Rockatansky, aunque sin perder el car&aacute;cter p&eacute;treo e inmutable del personaje inmortalizado por Mel Gibson en la gran pantalla. De &eacute;l solamente sabemos que perdi&oacute; a su familia -al igual que le sucede al oficial de polic&iacute;a en la primera entrega de la saga cinematogr&aacute;fica Mad Max- y que, a partir de entonces, recorre el mundo tratando de hacer &iquest;lo correcto?, aunque esto &uacute;ltimo suene &ldquo;marciano&rdquo; en medio de un escenario en donde las reglas, todas, quedaron olvidadas y/o enterradas, tiempo atr&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Rourke (Johnny Strong) en <em>Daylight's End</em> © 2020 Throttle Films, Indigo Pictures, Carolina Film Works, Underdogg Entertainment, Rough Cut Films and Femmewerks Productions.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Rourke se topar&aacute; con Sam (Chelsea Edmundson), integrante de un grupo de supervivientes liderados por un antiguo capit&aacute;n de polic&iacute;a, Frank (Lance Henriksen), los cuales sobreviven en las dependencias de la comisaria que un d&iacute;a dirigiera el &uacute;ltimo. Tras una de las muchas escaramuzas que llenan los intensos 105 minutos del metraje -magn&iacute;ficamente desarrollados por el director-, la pareja formada por ambos junto con una superviviente totalmente traumatizada por todo aquel dantesco escenario, logran llegar hasta el santuario erigido por Frank y, a partir de ese momento, las tensiones, las decisiones y alg&uacute;n que otro recuerdo se intercalan para irnos preparando para el enfrentamiento final.
    </p><p class="article-text">
        La mayor virtud de la pel&iacute;cula reside en que no quiere, ni pretende contar otra cosa que no sean las peripecias vitales de un grupo de personas atrapadas en el peor escenario posible. Los infectados son gregarios y se mueven por sus instintos m&aacute;s b&aacute;sicos, sin detenerse en ninguna otra consideraci&oacute;n, mientras que los humanos, a pesar de la situaci&oacute;n en la que est&aacute;n, contin&uacute;an pecando de los mismos defectos que cuando en el mundo hab&iacute;a una suerte de sociedad civilizada.
    </p><p class="article-text">
        Rourke, por su parte, es un superviviente, ni m&aacute;s ni menos. Hace tiempo que se olvid&oacute; de todas las taras y de todos aquellos prejuicios que todav&iacute;a persiguen a buena parte de los humanos con los que deber&aacute; compartir una nueva y decisiva batalla, tal y como le sucede a Max, al final de la segunda entrega cinematogr&aacute;fica. En el caso del segundo, su situaci&oacute;n tampoco le permite buscar otra salida. Sin embargo Rourke, a&uacute;n teniendo otras opciones, se aferra a su c&oacute;digo &eacute;tico y permanece junto a Sam, Frank y al resto de los supervivientes, una circunstancia, otra m&aacute;s, que lo emparenta con el personaje creado por George Miller y Byron Kennedy, cuatro d&eacute;cadas atr&aacute;s, para la ya comentada saga Mad Max. Al final, y siguiendo la estela del guerrero de la carretera, Rourke toma la &uacute;nica decisi&oacute;n posible, m&aacute;s si se tiene en cuenta sus antecedentes y la coherencia existencial que demuestra a lo largo de toda la pel&iacute;cula.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Frank (Lance Henriksen) en <em>Daylight's End</em> © 2020 Throttle Films, Indigo Pictures, Carolina Film Works, Underdogg Entertainment, Rough Cut Films and Femmewerks Productions.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Daylight&acute;s End</em> no es de las pel&iacute;culas que logran llenar las salas cinematogr&aacute;ficas, no hoy en d&iacute;a, pero que s&iacute; que te dejan un muy buen sabor de boca y la sensaci&oacute;n de no haber perdido el tiempo. &iquest;Suena simplista? &iexcl;S&iacute;, lo es! En medio de tanta pel&iacute;cula que cuenta en tres horas lo que se podr&iacute;a tratar en noventa minutos -y sin necesidad de recurrir a elipsis, requiebros mentales y movimientos de c&aacute;mara innecesarios- la pel&iacute;cula de William Kaufman supuso todo un remanso de paz, concepto que tambi&eacute;n se puede encontrar en un festival como Night Visions.  
    </p><p class="article-text">
        <em>What Happened to Monday</em> -o <em>Seven Sister</em>, tal y como se la conoce en el mercado franco-canadiense, italiano y eslovaco- obra del guionista y realizador noruego de ascendencia finlandesa Tommy Wirkola, y protagonizada por una camale&oacute;nica Noomi Rapace, William Dafoe y Glenn Close en sus papeles principales, vendr&iacute;a a ser la parte m&aacute;s dist&oacute;pica de entre los cuatro t&iacute;tulos seleccionados.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Nexus Factory, Raffaella Productions, SND Films, Title Media, Umedia and Vendôme Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, escrita por el t&aacute;ndem Max Botkin y Kerry Williamson, no puede negar que bebe, y de manera muy directa, de dos de los grandes cl&aacute;sicos de la cinematogr&aacute;fica dist&oacute;pica cl&aacute;sica; es decir, <em>Soylent Green</em> (Metro-Goldwyn-Mayer. 1973) y <em>Logan's Run</em> (Metro-Goldwyn-Mayer. 1976). En la primera,-seg&uacute;n la novela de Harry Harrison, <em>Make Room! Make Room!</em> (Double Day 1966)- Richard Fleischer dirigi&oacute; a unos magn&iacute;ficos Charlton Heston y Edward G. Robinson en <em>Cuando el destino nos alcance</em>, en nuestro pa&iacute;s, la que fuera su &uacute;ltima aparici&oacute;n en la gran pantalla. <em>La fuga de Logan</em> fue dirigida por Michael Anderson e igualmente est&aacute; basada en una novela, en este caso, de los escritores William F. Nolan y George Clayton Johnson (Dial Press 1967)
    </p><p class="article-text">
        En ambas se trata el tema de la sobrepoblaci&oacute;n y los modos y maneras de controlarla por parte de los gobiernos de turno, cuyos m&eacute;todos, en ambos casos, suelen esconder una gran mentira oficial. No obstante, la primera incide mucho m&aacute;s en la indefensi&oacute;n del ser humano y su pr&aacute;cticamente nula capacidad de acci&oacute;n y reacci&oacute;n cuando &eacute;ste debe enfrentarse a los poderes f&aacute;cticos, tan implacables como monstruosos. Para la posteridad queda la imagen de Solomon &ldquo;Sol&rdquo; Roth (Edward G. Robinson) caminando hacia un destino mucho m&aacute;s perturbador y descarnado de lo que el espectador pudiera siquiera pensar.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Terrence Settman (Willem Dafoe) y The Young Settman Siblings (Clara Read) en <em>What Happened to Monday</em> © 2020 Nexus Factory, Raffaella Productions, SND Films, Title Media, Umedia and Vendôme Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de Tommy Wirkola parte de la premisa del hijo &uacute;nico por familia -premisa que no es nueva, dado que el gobierno de la Republica Popular de China lo impuso en el pa&iacute;s durante d&eacute;cadas- y lo traslada hasta un futuro no tan lejano, el a&ntilde;o 2043. La variaci&oacute;n estriba en que, entonces, si una madre tiene m&aacute;s de un ni&ntilde;o, &eacute;stos &uacute;ltimos deber&aacute;n ser criopreservados, siguiendo la t&eacute;cnica conocida como Cri&oacute;nica. En este escenario, la hija de Terrence Settman (William Dafoe), Karen, da a luz septillizas y, en contra de los dictados del Child Allocation Bureau, &eacute;ste decide criarlas a todas como si se tratara de una sola ni&ntilde;a, llam&aacute;ndolas como los d&iacute;as de la semana dentro de su casa -no en vano son siete- y como su fallecida madre, en el mundo exterior.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, lo que le ocurra a una sola de ellas, se ver&aacute; reflejado en todas, por muy doloroso o extremo que esto pueda resultar. Sin embargo, cada una de las ni&ntilde;as tendr&aacute; una personalidad y una apariencia externa bien diferenciada, un hecho que le permitir&aacute; a la actriz sueca de padre espa&ntilde;ol, Noomi Rapace, una vez llegada la edad adulta de las siete hermanas, el representar siete caras bien distintas de una misma moneda.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa es que, cada ma&ntilde;ana, y seg&uacute;n el d&iacute;a de la semana, todas pasen por el ritual de ser una sola persona, Karen Settman, la eficiente y diligente empleada en una importante entidad bancaria, por lo menos en su apariencia externa, lo cual les permite seguir manteniendo la misma charada de puertas para afuera. Como es l&oacute;gico pensar, el enga&ntilde;o termina por ser descubierto por unas autoridades que se tomar&aacute;n el asunto de una forma demasiado extrema, y la implacable cacer&iacute;a a la que se ven sometidas ser&aacute; el detonante que les llevar&aacute;, a todas ellas, a conocer qui&eacute;n es qui&eacute;n, lejos del perfecto escenario creado por su abuelo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nicolette Cayman (Glenn Close) y The Settman Siblings (Noomi Rapace) en <em>What Happened to Monday</em> © 2020 Nexus Factory, Raffaella Productions, SND Films, Title Media, Umedia and Vendôme Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, en estos fren&eacute;ticos momentos, la pel&iacute;cula se vea inmersa en un juego de &ldquo;mu&ntilde;ecas rusas&rdquo; de carne y hueso, todas entrando y saliendo de escena sin que el espectador pueda llegar a sentir una conexi&oacute;n por ninguna de ellas, pero esta circunstancia es la forma que tiene el director para demostrarle al espectador la precaria inestabilidad emocional a la que est&aacute;n sometidas las siete hermanas, quienes solamente tienen un d&iacute;a a la semana para poder desarrollarse como seres humanos en el mundo real, mientras sufren la opresi&oacute;n de vivir en un espacio reducido los seis d&iacute;as restantes.
    </p><p class="article-text">
        Al final, el escenario, insano y cruel que tan bien ha reflejado el cine dist&oacute;pico desde hace d&eacute;cadas, y al que parece que estamos abocados a sufrir en un futuro no muy lejano, queda relegado a un segundo plano ante la sucesi&oacute;n de peripecias a las que se ven abocadas las protagonistas con tal de sobrevivir. 
    </p><p class="article-text">
        Lo peor de todo es que lo que hace d&eacute;cadas s&oacute;lo parec&iacute;a una distorsionada y hostil visi&oacute;n del futuro, merced a la literatura y el cine de ciencia ficci&oacute;n dist&oacute;pico que surgi&oacute;, sobre todo, despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, se est&aacute; empezando a confirmar en el mundo actual de una forma realmente alarmante, sin que nadie parezca querer asumirlo, ni siquiera ahora que nuestra sociedad se est&aacute; desmoronando, sin ninguna posibilidad de poder reconstruirla tal y como la conoc&iacute;amos hasta entonces.   
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2017-2020 
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n textos &copy; Elena Santana Guevara, 2018
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>Wind River</em> © 2020 Acacia Filmed Entertainment, Film 44, Savvy Media Holdings and Thunder Road Pictures.<br/><br/><em>Die Hölle</em> © 2020 Allegro Film, The Amazing Film Company and X-Filme Creative Pool. <br/><br/><em>Daylight´s End</em> © 2020 Throttle Films, Indigo Pictures, Carolina Film Works, Underdogg Entertainment, Rough Cut Films and Femmewerks Productions.<br/><br/><em>What Happened to Monday</em> © 2020 Nexus Factory, Raffaella Productions, SND Films, Title Media, Umedia and Vendôme Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/pandemia-festival-genero-night-visions_132_5896387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2020 12:05:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[UNA PANDEMIA Y UN FESTIVAL DE CINE DE GÉNERO: NIGHT VISIONS]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ONWARD]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/onward_132_1002271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por dónde empiezo? Si les digo que esta historia tiene que ver con la magia y su ausencia en el mundo en el que todo se desarrolla, muchos pensarán que se trata de una narración con toques fantásticos y ya está.</p><p class="subtitle">Si, por el contrario, les digo que los protagonistas son elfos de orejas puntiagudas y todo eso, con un dragón de mascota, pues que quien escribió esta historia era un gran aficionado de la obra de John Ronald Reuel Tolkien… Todos aquellos que no sintonicen con el legado del literato británico, mejor que ni se molesten en saber de qué va todo esto.</p></div><p class="article-text">
        Sin embargo, la realidad, &eacute;sa que tantos desean ocultar a toda costa, nos tiene preparada una sorpresa, porque esta historia tiene que ver con la magia, en un mundo lleno de seres m&aacute;gicos que un d&iacute;a decidieron ser tan sosos y predecibles como los seres humanos y, por ello, tuvieron que enfrentarse a los problemas cotidianos, sin poder recurrir a ning&uacute;n tipo de conjuro, encantamiento, talism&aacute;n o varita m&aacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Ian y Barley Lightfoot son dos hermanos muy distintos en la superficie, pero igualmente condicionados por la prematura muerte de su padre. La &uacute;nica salvedad es que Barley s&iacute; pudo conocer a su padre mientras que Ian no, al ser demasiado peque&ntilde;o cuando falleci&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Ian Lightfoot (con la voz del actorTom Holland) y Barley Lightfoot (con la voz del actor Chris Pratt) en una imagen de la película Onward © 2020 Walt Disney Pictures and Pixar Animation Studios.<br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Cierto es que su madre, Laurel, siempre ha tratado de suplir la ausencia de la figura paterna y, por a&ntilde;adidura, la llegada en escena del oficial Colt Bronco, un aguerrido centauro defensor de la ley y el orden, contribuy&oacute;, en cierta forma, a compensar dicha p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos elementos y la mente intr&eacute;pida del hermano mayor, amante de los mitos y las leyendas y que cabalga a lomos de una furgoneta llamada Ginebra, terminar&aacute;n por ser de capital importancia cuando, llegado el d&eacute;cimo sexto cumplea&ntilde;os de Ian, su madre le entregue, a &eacute;l y a su hermano, un regalo dejado por el padre para ese mismo momento. Al abrirlo, descubrir&aacute;n un antiguo artefacto que, sin casi tiempo para poder asimilarlo, los catapultar&aacute; hasta la aventura de sus vidas y a descubrir no s&oacute;lo que la magia sigue existiendo, sino que la vida es algo m&aacute;s que la suma de esas imposiciones que nos vamos colocando nosotros mismos y que, un d&iacute;a, ni siquiera nos dejan respirar.
    </p><p class="article-text">
        Por a&ntilde;adidura, el viaje inici&aacute;tico de los dos hermanos terminar&aacute; por transformar la vida de quienes se crucen en su camino, de la misma forma que aquellos caballeros medievales que buscaban el grial, mientras la dama del lago les ofrec&iacute;a una espada m&aacute;gica para unificar un reino.
    </p><p class="article-text">
        <em>Onward</em> (Dan Scanlon, 2020) NO es lo que pudiera parecer, tras ver las primeras secuencias. Su historia, escrita por Jason Headley, Keith Bunin y el mismo director de la pel&iacute;cula es tremendamente adulta en lo que en se cuenta y en c&oacute;mo lo cuenta. Por eso, y salvo por algunos momentos estelares como los protagonizados por la mitol&oacute;gica y quim&eacute;rica Mant&iacute;cora, toda la narraci&oacute;n est&aacute; fuertemente anclada en la enorme complejidad que rodea las relaciones humanas, especialmente las que involucran a los padres con sus hijos y a &eacute;stos entre s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Es en todas esas secuencias donde los dos hermanos tratan de intercambiar los pocos recuerdos que a&uacute;n permanecen impresos en la memoria del mayor de los dos, donde reside la enorme validez de una pel&iacute;cula que te hace olvidar que lo que est&aacute;s viendo sea animaci&oacute;n y no, acci&oacute;n real.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Walt Disney Pictures and Pixar Animation Studios.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Tampoco quiero que me interpreten mal. En <em>Onward</em> hay espacio para m&aacute;s cosas, pero lo cierto es que, hasta el sacrificio de Ginebra, es digno de la mayor de las epopeyas jam&aacute;s contadas y no deja concesiones a la galer&iacute;a. Puede que, en esos peque&ntilde;os detalles, exportados de los mitos y las leyendas del pasado, sea donde resida la verdadera magia de una pel&iacute;cula que solamente un estudio como Pixar es capaz de llevar a cabo, independientemente de quien dependa.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, quienes sigan pensando que la animaci&oacute;n no es una cosa de adultos, mejor se buscan un psicoanalista que les cobre poco y que, de paso, les ense&ntilde;e que no se puede vivir en una sociedad como la nuestra sin ser capaz de evolucionar, por duro que pueda parecer.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020.<br/><br/>© 2020 Walt Disney Pictures and Pixar Animation Studios.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/onward_132_1002271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2020 10:32:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[ONWARD]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DESMONTANDO LA FALTA DE DEONTOLOGIA PROFESIONAL DE NUESTRA SOCIEDAD: RICHARD JEWELL]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/desmontando-deontologia-profesional-sociedad-richard_132_1002729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos inmersos en una sociedad que se forja a golpe de titular, de Twitt, de post en las redes sociales, de fotos en el mundo digital... Poco importan ya las historias que pueda haber detrás cuando, en el mismo segundo, se “cuelgan” un sinfín de vídeos, de imágenes, de frases rimbombantes carentes, éstas, de todo contenido, salvo aquél que busca provocar el desenfreno de los instintos más primigenios.</p><p class="subtitle">Y quien piense que todo esto es nuevo a buen seguro ignora que tal desmadre empezó a finales del siglo XIX, de la mano de seres tan moralmente cuestionables como lo fuera William Randolph Hearst Sr., y su ambarina forma de presentar las noticias. Para el magnate, editor y político norteamericano, cuanto más llamativa, sensacionalista y chabacana pudiera ser una noticia, mejor para las rotativas de sus diarios, incasables vehículos de trasmisión del periodismo escatológico acuñado por el personaje en cuestión.</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que William Randolph Hearst Sr. no era el &uacute;nico que entend&iacute;a el periodismo m&aacute;s como una herramienta para lograr una notoriedad -que, luego, le aupara, por ejemplo, hasta el despacho oval de la Casa Blanca- que como un servicio p&uacute;blico, pero pocos han llevado el sensacionalismo hasta las cotas de desverg&uuml;enza mostrada por quien sirviera de inspiraci&oacute;n al gran Orson Wells para crear al personaje central de su pel&iacute;cula <em>Citizen Kane</em> (1941), Charles Foster Kane.
    </p><p class="article-text">
        Ignoro si todos aquellos que se vieron involucrados en un suceso tan deplorable, moralmente cuestionable y &eacute;ticamente censurable como lo fueron los hechos que rodearon a las FALSAS ACUSACIONES a las que debi&oacute; hacer frente Richard Allensworth Jewell (1962-2007) tras los sucesos del 27 de julio del a&ntilde;o 1996, conoc&iacute;an la figura y las acciones del magnate period&iacute;stico, pero, de una forma o de otra, todos los implicados en el caso le rindieron un m&aacute;s que merecido homenaje al creador del &ldquo; yellow kid journalism&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Appian Way, Misher Films, 75 Year Plan Productions and The Malpaso Company<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Richard Jewell se convirti&oacute;, con el paso del tiempo, en un ep&iacute;tome de los que significa una acusaci&oacute;n falsa y de las consecuencias que rodean las acciones que ignoran el c&oacute;digo deontol&oacute;gico que han prometido respetar cuando desempe&ntilde;an un determinado trabajo, cargo u ocupaci&oacute;n. Salvo por muy gloriosas y honrosas excepciones, una amplia mayor&iacute;a de las personas que se vieron involucradas en el caso, en especial las fuerzas seguridad, con el Bur&oacute; Federal de Investigaci&oacute;n al frente y lo m&aacute;s granado de los medios de comunicaci&oacute;n de masas de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, pisotearon los derechos m&aacute;s elementales del guardia de seguridad que fue capital para que la bomba que estall&oacute; en Centennial Olympic Park no acabara con la vida de m&aacute;s personas. 
    </p><p class="article-text">
        Poco import&oacute; los medios, el procedimiento y el tratamiento dispensado para con quien solamente quer&iacute;a cumplir con su deber y casi pierde la vida en el empe&ntilde;o. Ni siquiera los agentes de FBI asignados al caso supieron y/ o quisieron ver las torticeras mentiras que se escond&iacute;an, por ejemplo, tras las oportunistas declaraciones del director del Piedmont College, justo despu&eacute;s de que Richard Jewell apareciera retratado en los medios, horas despu&eacute;s del atentado, como un h&eacute;roe. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella bomba hab&iacute;a puesto en solfa la seguridad de la naci&oacute;n, justo cuando todos sus habitantes se dispon&iacute;an a disfrutar de la celebraci&oacute;n de los juegos Ol&iacute;mpicos que la ciudad de Atlanta albergaba y cualquier otra consideraci&oacute;n que no fuera la de presentarle a la naci&oacute;n a un culpable resultaba una cuesti&oacute;n balad&iacute;. Por a&ntilde;adidura, Richard Jewell ofrec&iacute;a un cuadro ideal para poder explicar las razones por las que, una persona como &eacute;l, se hab&iacute;a transmutado en un fr&iacute;o y met&oacute;dico asesino, incapaz de medir la vileza de sus actos.
    </p><p class="article-text">
        Su perfil, convenientemente alterado seg&uacute;n iban pasando los d&iacute;as, lo presentaba como un hombre solitario, que viv&iacute;a en casa de su madre, coleccionista de armas y obsesionado con la ley y el orden. Nadie repar&oacute; en su exceso de celo para, precisamente, aplicar la ley -una raz&oacute;n que explica las mentiras vertidas por los responsables del recinto universitario donde Richard Jewell trabaj&oacute;. Ni en su af&aacute;n por seguir las reglas dictadas por las mismas fuerzas del orden que, ahora, lo hostigaban. En aquellos instantes, todo el mundo ten&iacute;a la mirada puesta en el Bur&oacute; Federal de Investigaci&oacute;n y en unos medios que daban la sensaci&oacute;n de saber lo que estaban haciendo. Incluso, los presentadores &ldquo;estrellas&rdquo;, &eacute;sos que alaban y demonizan a un invitado en tan s&oacute;lo treinta minutos, parec&iacute;a que ten&iacute;an todas las respuestas&hellip; Despu&eacute;s qued&oacute; claro lo contrario. El mismo clima de histeria que se desat&oacute; d&eacute;cadas antes con la &ldquo;caza de brujas&rdquo; y las listas negras, empap&oacute; las redacciones, los art&iacute;culos y las tertulias, dentro y fuera del escenario principal del suceso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Paul Walter Hauser (Richard Jewell); Sam Rockwell (Watson Bryant) y el director Clint Eastwood en una pause del rodaje de la película Richard Jewell © 2020 Appian Way, Misher Films, 75 Year Plan Productions and The Malpaso Company.<br/><br/>Photo by Claire Folger.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Tuvo que ser un abogado carente del protagonismo que suelen demandar los leguleyos en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, Watson Bryant, quien terminara por demoler toda aquella charada, no sin antes sacarle los colores a buena parte de sus implicados. Ambos personajes se hab&iacute;an conocido una d&eacute;cada atr&aacute;s y, desde el principio, se entendieron y, lo m&aacute;s importante, se respetaron como personas, algo que raramente se consigue en esta vida. De ah&iacute; que cuando, pocas horas despu&eacute;s del estallido de una bomba, alguien le ofreciera al guarda de seguridad la posibilidad de escribir un libro, &eacute;ste llamara al abogado.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco s&eacute; si Watson Bryant pudo tan siquiera imaginar la pesadilla en la que estaba a punto de verse inmerso su cliente, pero, con la ley y la Constituci&oacute;n de su pa&iacute;s en la mano, el abogado fue diezmando las mentiras, las insinuaciones y las bravatas de quienes pretend&iacute;an convertir a su cliente en el chivo expiatorio de un sistema que todav&iacute;a tuvo que pasar por un trauma como el del 11 de septiembre del a&ntilde;o 2001 para saber c&oacute;mo funcionaba el mundo en el que viv&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Si por lo menos los supuestos representantes de los medios de comunicaci&oacute;n hubieran seguido las m&aacute;s m&iacute;nimas normas de su profesi&oacute;n -aqu&eacute;llas que, por ejemplo, mandaron al banquillo al presidente de los Estados Unidos de Am&eacute;rica Richard Milhous Nixon, merced al tes&oacute;n y la deontolog&iacute;a profesional de quienes trabajaban en el Washington Post- las cosas hubieran sucedido de manera bien distinta. Visto el suceso con la perspectiva que dan los a&ntilde;os, y sin perder de vista el magn&iacute;fico art&iacute;culo de Marie Brenner <em>American Tragedy: The Ballad of Richard Jewell</em> publicado, &eacute;ste, en la revista Vanity Fair (febrero del a&ntilde;o 1997) queda bastante claro que import&oacute; m&aacute;s el linchamiento social y el zarandear a un personaje con tantas aristas medi&aacute;ticas como era Richard Jewell.
    </p><p class="article-text">
        De haberse comportado de otra manera, todos los implicados, debo a&ntilde;adir, habr&iacute;an sido conscientes de que era imposible para una persona recorrer el espacio f&iacute;sico que hab&iacute;a entre el tel&eacute;fono que, en su momento, s&iacute; que utiliz&oacute; el verdadero culpable y el escenario donde luego deton&oacute; la bomba en el espacio de tiempo que medi&oacute; entre ambos sucesos. Quienes lo hicieron, se dieron cuenta de un hecho que luego todos terminaron por admitir: Richard Jewell NO pudo llamar por tel&eacute;fono y, luego, volver a donde estaba la bomba para esperar hasta que &eacute;sta detonara, dando as&iacute; la sensaci&oacute;n de ser el h&eacute;roe que, en realidad, no era.
    </p><p class="article-text">
        Esto, sumado a esa enfermiza competitividad de los medios por lograr el titular que les ayude a tener que sacar una segunda edici&oacute;n y el af&aacute;n de las distintas agencias gubernamentales por lograr demostrarle a las dem&aacute;s qui&eacute;n es la que manda result&oacute; una combinaci&oacute;n demasiado explosiva, incluso para una sociedad donde todo se centrifuga, trivializa, expone y luego se sustituye por el siguiente argumento de discusi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Sam Rockwell (Watson Bryant); Kathy Bates (Bobi Jewell) y Paul Walter Hauser (Richard Jewell) en una imagen de la película Richard Jewell © 2020 Appian Way, Misher Films, 75 Year Plan Productions and The Malpaso Company.<br/><br/>Photo by Claire Folger.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Poco importa cu&aacute;les y de qu&eacute; maneras los medios, locales y nacionales, obtuvieron sus fuentes de informaci&oacute;n. Lo que qued&oacute; claro es que no las corroboraron convenientemente y que las fuerzas de seguridad tampoco supieron mantener la boca cerrada cuando de lo que se trataba era de encontrar al verdadero responsable de la tragedia y no a alguien que podr&iacute;a encajar con alguno de los perfiles psicol&oacute;gicos tan del gusto de los investigadores. Es m&aacute;s, en el art&iacute;culo de Marie Brenner, un especialista en la materia llega a comentar que se inventaron perfiles para poderlos adecuar a la personalidad del sospechoso, ante la dificultad de hacerlo seg&uacute;n los est&aacute;ndares existentes hasta el momento&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a en el que, finalmente, Richard Jewell fue exonerado de cualquier tipo de sospecha por parte de los representantes del gobierno de su pa&iacute;s, muchos medios entonaron el &ldquo;mea culpa&rdquo;, hecho que poco sirvi&oacute; para reparar el da&ntilde;o infligido los meses anteriores, cuando fue &ldquo;condenado medi&aacute;ticamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo, despu&eacute;s de todo lo expresado, que la &uacute;ltima pel&iacute;cula dirigida por Clint Eastwood, basada en el mencionado art&iacute;culo de Marie Brenner, no haya sido del agrado del p&uacute;blico norteamericano. Y esto no tiene que ver con las acusaciones que vierte la pel&iacute;cula para con el comportamiento de sus protagonistas, sino porque a nadie le gusta que le digan que lo que ha hecho no est&aacute; bien. As&iacute; de claro.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020<br/><br/>© 2020 Appian Way, Misher Films, 75 Year Plan Productions and The Malpaso Company<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nota:<br/><br/>1- https://archive.vanityfair.com/article/share/1fd2d7ae-10d8-474b-9bf1-d1558af697be<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/desmontando-deontologia-profesional-sociedad-richard_132_1002729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2020 07:58:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[DESMONTANDO LA FALTA DE DEONTOLOGIA PROFESIONAL DE NUESTRA SOCIEDAD: RICHARD JEWELL]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LA HISTORIA DETRÁS DE LAS “AGUAS OSCURAS” QUE DESCUBRIÓ ROB BILOTT]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/historia-detras-oscuras-descubrio-bilott_132_1002753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La mejor manera de resumir todo lo que les contaré en estas líneas, si deciden seguir leyendo, sería algo que vendría a decir lo siguiente: en el mundo en el que vivimos, ¡NO abras la boca, ni intentes cambiar nada! Ni siquiera lo pienses. Las cosas siempre han funcionado de la misma manera, y si quieres sobrevivir, acepta las normas, trabaja de manera eficaz, sin mirar a tu alrededor, trata de ganar todo el dinero que puedas, sin dejarte llevar mucho por tus escrúpulos personales y ¡NUNCA!, repito, ¡NUNCA! pretendas enfrentarte con quienes tuercen y retuercen los engranajes sobre los que se sustenta nuestra depauperada sociedad, a costa, eso sí, de las desgracias ajenas.</p></div><p class="article-text">
        Y dicho todo lo anterior, &iquest;qu&eacute; es lo siguiente? Lo siguiente es contar la historia de Robert &ldquo;Rob&rdquo; Bilott, el abogado que se ha convertido en la peor pesadilla de una de las mayores empresas qu&iacute;micas del mundo globalizado, insensible y depredador en el que actualmente vivimos. Es, adem&aacute;s, la historia de quien siempre hab&iacute;a tratado de seguir esos dictados de buena conducta y de urbanidad, los cuales hacen que una persona triunfe sin necesidad de tener que renunciar a una buena parte de su esp&iacute;ritu original. Por ello, y tras ocho a&ntilde;os de duro trabajo, Rob Bilott hab&iacute;a conseguido ser nombrado socio en un reputado bufete de abogados y, con ello, asegurarse un futuro, para &eacute;l y para su familia, dejando a un lado los quebraderos de cabeza de anta&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y saben cu&aacute;l era el principal cometido de Rob Bilott en dicho bufete? Defender a las empresas qu&iacute;micas de los litigios que &eacute;stas se iban encontrando en su devenir comercial y/o empresarial, por culpa de su mala praxis. Hay que tener en cuenta que las reglamentaciones medioambientales son relativamente nuevas -en su mayor&iacute;a se aprobaron a partir de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os setenta, del pasado siglo XX- circunstancia, &eacute;sta, que explica el soberano enfado de muchas de estas gigantescas multinacionales cuando, de la noche a la ma&ntilde;ana y tras d&eacute;cadas de impunidad absoluta, un juez cualquiera se atrevi&oacute; a poner en tela de juicio unas pr&aacute;cticas empresariales m&aacute;s que cuestionables, las cuales, hasta entonces, eran moneda de cambio entre cualquiera de las industrias que operaban a lo largo y ancho del planeta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Wilbur Tennant (Bill Camp) y Rob Bilott (Mark Ruffalo) en una imagen de la película Dark Waters © 2020 Participant, Willi Hill and Killer Content.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Con esos mimbres, Rob Bilott nunca debi&oacute; haber hablado con Wilbur Tennant, un granjero de Parkersburg, ciudad situada en el condado de Wood, en el estado de West Virginia, ni, por supuesto, ver las cintas de v&iacute;deo, las fotograf&iacute;as y los documentos que &eacute;ste le llev&oacute; hasta las oficinas donde trabajaba. En realidad, el abogado cometi&oacute; un error que ninguna persona que quiera vivir una vida sin sobresaltos debe cometer. El buen se&ntilde;or mezcl&oacute; el trabajo con sus recuerdos de la infancia, junto a su abuela, Alma Holland White, residente de Vienna, un barrio situado a las afueras de Parkersburg. En aquellos recuerdos, ella lo llevaba a montar a caballo a una granja que, por el caprichoso c&aacute;lculo probabil&iacute;stico, colindaba con la de Wilbur Tennant.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando los due&ntilde;os de aquella granja se enteraron de que su vecino necesitaba ayuda legal, pensaron en el nieto de Alma Holland. Y, por eso, Rob Bilott, en contra de toda l&oacute;gica, accedi&oacute; a escuchar lo que Wilbur Tennant ten&iacute;a que decir y, luego, a ver todas aquellas destartaladas cintas de v&iacute;deo casero donde se detallaban, casi con una minuciosidad cient&iacute;fica, las malformaciones, dolencias y enfermedades que hab&iacute;a sufrido el ganado del granjero. Aquel testimonio y la convicci&oacute;n de Wilbur Tennant a la hora de se&ntilde;alar como responsable a una gran corporaci&oacute;n qu&iacute;mica, due&ntilde;a y se&ntilde;ora de Parkersburg, de sus habitantes, de sus legisladores, de sus fuerzas del orden y de los medios de comunicaci&oacute;n locales, desembocaron en la decisi&oacute;n del abogado de aceptar el caso, dado que era la decisi&oacute;n correcta ante tal situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Puede que el verdadero problema es que Rob Bilott nunca fue un abogado al uso, sino alguien que lleg&oacute; hasta aquel bufete de abogados sin perseguirlo desde que sali&oacute; del instituto. Esto, en parte, explica el rechazo y, no nos enga&ntilde;emos, la tremenda hipocres&iacute;a de algunos de sus compa&ntilde;eros de trabajo ante la posibilidad de enfrentarse con una compa&ntilde;&iacute;a que, sin ser cliente del bufete, s&iacute; formaba parte del &aacute;rea profesional en la que ellos se desenvolv&iacute;an. Como dije anteriormente, para sobrevivir hay que mantener la boca cerrada y, para ascender, incluso, hay que cerrar los ojos y taparse los o&iacute;dos, como los tres monos sabios del santuario de Toshogu, aunque la versi&oacute;n original se aproxime m&aacute;s a la forma de pensar de Rob Bilott que la que luego se ha acu&ntilde;ado en el mundo occidental.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere y tras los primeros &ldquo;tiras y aflojas&rdquo; entre el abogado y la gran corporaci&oacute;n -instantes en los que los conciudadanos de Parkersburg comenzaron a descargar sus inseguridades, miedos e iras sobre la familia de Wilbur Tennant, por poner en solfa a la empresa que les daba de comer- Rob Bilott logr&oacute; que le enviaran todos aquellos documentos relacionados con una sustancia qu&iacute;mica cuya &uacute;nica referencia eran las siglas PFOA (&aacute;cido Perfluorooctanoico, tambi&eacute;n conocido como C8 y Perfluorooctanoato) pero, de la que nadie sab&iacute;a, o quer&iacute;a saber nada.
    </p><p class="article-text">
        A finales del a&ntilde;o 2.000, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de su primer encuentro con el granjero de Parkersburg, el abogado recibi&oacute; cientos de desorganizadas cajas, muchas de ellas cubiertas por el polvo de varias d&eacute;cadas y que guardaban unas 110.000 p&aacute;ginas, entre informes m&eacute;dicos, estudios confidenciales encargados por la empresa y correspondencia interna entre la direcci&oacute;n y los distintos departamentos involucrados.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que la empresa qu&iacute;mica sab&iacute;a sobre el C8 -nombre coloquial utilizado para referirse a la sustancia- sus cualidades, sus efectos en el medio ambiente y en las personas que trabajaban con &eacute;l, as&iacute; como las recomendaciones para su uso, manipulaci&oacute;n, almacenamiento y prevenci&oacute;n de los da&ntilde;os posteriores que &eacute;ste pudiera ocasionar, se encontraba en aquella cajas olvidadas y sepultadas por la maquinaria comercial y, sobre todo, legal, de una empresa que sab&iacute;a que lo que estaba haciendo NO estaba bien.
    </p><p class="article-text">
        Su primer error fue subestimar el empe&ntilde;o de un granjero an&oacute;nimo, ninguneado por los mismos veterinarios de su pueblo cuando ni siquiera &eacute;stos respond&iacute;an a sus llamadas telef&oacute;nicas. Sin embargo, su mayor y sobresaliente error fue pensar que, llegado el caso de un litigio ocasionado por la mala praxis de la empresa, ninguna persona en su sano juicio ser&iacute;a capaz de hacer frente a la ingente cantidad de informaci&oacute;n que, por desidia, soberbia y prepotencia, continuaba almacenada en alguna dependencia institucional, pero que nadie se hab&iacute;a acordado de destruir, una vez entregada, le&iacute;a e ignorada por los m&aacute;ximos directivos de la corporaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora les podr&iacute;a detallar los miles de toneladas de C8 que la empresa verti&oacute; en las aguas del r&iacute;o Ohio o c&oacute;mo sus estudios en animales demostraron la relaci&oacute;n directa entre dicho componente y las malformaciones que dichas criaturas desarrollaban. Ni tan siquiera hicieron p&uacute;blicos los informes que demostraban los efectos del C8 en los ni&ntilde;os nacidos de empleadas que estuvieron en contacto con el componente qu&iacute;mico en cuesti&oacute;n. Su pol&iacute;tica -como la de otras tantas empresas- era la de ocultar todo aquello que pudiera mermar sus beneficios y, si se diera el caso, sepultar al posible demandante con la maquinaria de bufetes especializados, a imagen y semejanza de donde trabaja Rob Bilott.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, este comportamiento contin&uacute;a vigente hoy en d&iacute;a, al igual que la pol&iacute;tica empresarial que lleva a las corporaciones a &ldquo;vaciar&rdquo; sus stocks meses antes de que un producto sea prohibido para su uso comercial. Lo l&oacute;gico ser&iacute;a destruir algo que se ha demostrado que es nocivo para el medio ambiente y para el ser humano,no seguir &ldquo;haciendo caja&rdquo; con dicho producto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Rob Bilott (Mark Ruffalo) en una imagen de la película Dark Waters © 2020 Participant, Willi Hill and Killer Content.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Si nos ce&ntilde;imos al tema que estamos tratando, el caso contra la corporaci&oacute;n emprendido por Rob Bilott desemboc&oacute; en un estudio epidemiol&oacute;gico que dur&oacute; siete a&ntilde;os y que analiz&oacute; un total de 70.000 muestras de personas que, supuestamente, hab&iacute;an sido expuestas al compuesto C8 durante un largo periodo de tiempo. Una vez sus responsables terminaron el an&aacute;lisis encontraron una &ldquo;probable conexi&oacute;n&rdquo; entre varios tipos de c&aacute;ncer, problemas de tiroides, colesterol y preeclampsia toxemia &ndash;la complicaci&oacute;n del embarazo m&aacute;s com&uacute;n y peligrosa, por lo que debe diagnosticarse y tratarse r&aacute;pidamente, ya que en casos graves se pone en peligro la vida del feto y de la madre.
    </p><p class="article-text">
        Sobra decir que la empresa en cuesti&oacute;n neg&oacute; los resultados, desmintiendo sus propios informes y, a&uacute;n hoy en d&iacute;a, sigue negando que los componentes creados para sustituir al C8 no sean igual de peligrosos que el anterior, en clara disonancia con &ldquo;La Declaraci&oacute;n de Madrid&rdquo; un informe firmado por 200 cient&iacute;ficos que cuestionan las &ldquo;bondades&rdquo; de los componentes que han sustituido al C8 y sus derivados.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa esto que Rob Bilott ha perdido el caso? Ni mucho menos, y si no que se lo digan a los responsables de la empresa en cuesti&oacute;n, quienes han tenido que hacer frente a 3.533 demandas, o al resto de las empresas que manipulaban el C8, muchas de las cuales llevan a&ntilde;os sepultadas por los litigios a los que deben hacer frente, a imagen y semejanza de la empresa que acab&oacute; con la vida del ganado de Wilbur Tennant.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Participant, Willi Hill and Killer Content.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Dark Waters</em> (Todd Haynes, 2019) est&aacute; basada en el art&iacute;culo escrito por Nathaniel Rich en el a&ntilde;o 2016 para el peri&oacute;dico New York Times titulado <em>The Lawyer Who Became DuPont's Worst Nightmare. </em>Verla es como montarse en una monta&ntilde;a rusa, sin cintur&oacute;n de seguridad, a oscuras y sin tener muy claro si alguien parar&aacute; la vagoneta en la que est&aacute;s subido. As&iacute; es la realidad del mundo en el que vivimos y la reglas las escriben quienes manejan los resortes de la producci&oacute;n, o lo que es lo mismo, dan de comer al com&uacute;n de los mortales. En una de las secuencias finales, el actor Mark Ruffalo, quien da la r&eacute;plica a Rob Bilott, le dice a su mujer, Sarah (Anne Hathaway) que las personas est&aacute;n solas frente a los gobernantes, los magnates empresariales y a una sociedad que solamente busca sobrevivir y no preocuparse por nada m&aacute;s.  
    </p><p class="article-text">
        Pocas l&iacute;neas de defensa quedan ya, salvo personas tan poco comunes como el abogado que se transform&oacute; en &ldquo;la peor pesadilla&rdquo; de una empresa que crey&oacute; que estaba por encima de cualquiera de las leyes que, en teor&iacute;a, rigen el mundo en el que vivimos. 1
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020<br/><br/>© 2020 Participant, Willi Hill and Killer Content.<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nota:<br/><br/>1- https://www.nytimes.com/2016/01/10/magazine/the-lawyer-who-became-duponts-worst-nightmare.html<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/historia-detras-oscuras-descubrio-bilott_132_1002753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2020 07:51:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LA HISTORIA DETRÁS DE LAS “AGUAS OSCURAS” QUE DESCUBRIÓ ROB BILOTT]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A HIDDEN LIFE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/hidden-life_132_1003180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra Coherencia, en su segunda acepción, significa lo siguiente: (Del lat. Cohaerentia) f. Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan.</p><p class="subtitle">Lo que no añade el diccionario sobre el que se articula nuestra lengua es hasta dónde se puede o se debe llegar para lograr esa coherencia que cada vez menos ambicionan y que, a lo largo de la historia, tan pocos han logrado.</p></div><p class="article-text">
        Franz J&auml;gerst&auml;tter, un an&oacute;nimo agricultor austriaco nacido en el peque&ntilde;o y desconocido pueblo de St. Radegund -situado, &eacute;ste, en el extremo noroeste de Austria, en el a&ntilde;o 1907- fue una de esas pocas personas capaces de vivir y de comportarse seg&uacute;n los dictados de su anal&iacute;tica e independiente mente. En realidad, su vida no hubiera tenido ninguna trascendencia de no ser por el desmedido y destructivo avance de la ideolog&iacute;a nacionalsocialista alemana, la cual acab&oacute; con la capacidad de decidir de su pa&iacute;s, Austria, luego de la invasi&oacute;n y de su posterior anexi&oacute;n (Anschluss) al Reich alem&aacute;n en el a&ntilde;o 1938 del pasado siglo XX. Entonces, lo que hab&iacute;a sido Austria pas&oacute; a llamarse Ostmark.
    </p><p class="article-text">
        La historia nos cuenta que el pac&iacute;fico e insignificante agricultor fue una de las pocas voces cr&iacute;ticas contra los &ldquo;cantos de sirena&rdquo; vertidos por el carism&aacute;tico e iluminado l&iacute;der alem&aacute;n Adolf Hitler, el cual gustaba de organizar multitudinarios encuentros, orquestados bajo su atenta mirada. En aquellos escenarios era donde las masas se dejaban arrastrar por la avasalladora oratoria de los miembros del partido nacionalsocialista alem&aacute;n all&iacute; reunidos, entre los c&aacute;nticos, el hondear de las banderas y el embriagador y torticero perfume de un mundo ideal que solamente se encontraba en las p&aacute;ginas de los libros dedicado a los mitos y las leyendas de la antig&uuml;edad.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Fani Jägerstätter (Valerie Pachner) y Franz Jägerstätter (August Diehl) en una imagen de la película <em>A Hidden Life</em> © 2020 Studio Babelsberg and Fox Searchlight Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        El propio Franz J&auml;gerst&auml;tter le cont&oacute; a su mujer Franziska &ldquo;Fani&rdquo; que, tras leer un art&iacute;culo dedicado a las Juventudes Hitlerianas -para el campesino austriaco, una de las organizaciones nacionalsocialista que m&aacute;s corromp&iacute;a esp&iacute;ritu de quien militaba en ella- tuvo un sue&ntilde;o en el que vio a un &ldquo;un tren de ensue&ntilde;o&rdquo; con un resplandeciente motor y con unos vagones que parec&iacute;an especialmente atractivos para los ni&ntilde;os y j&oacute;venes que lo ve&iacute;an pasar. En medio de ese sue&ntilde;o, una voz le dijo &ldquo;Ese tren, que parece que es imparable, va directo al infierno&rdquo;. Una vez que despert&oacute; y luego de hablar con su mujer, &eacute;ste entendi&oacute; que aquel tren simbolizaba el brillante r&eacute;gimen nacionalsocialista alem&aacute;n, con todos sus espect&aacute;culos, sus rimbombantes organizaciones y con unos ilusionados miembros montados, &eacute;stos, en ese mismo tren que m&aacute;s tarde los llev&oacute; hasta una muerte segura, tal y como as&iacute; sucedi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuera, su coherencia y su esp&iacute;ritu inquebrantable -rodeado como estaba de una sociedad, unas instituciones y un escenario totalmente adverso y lleno de negros nubarrones en el horizonte- ten&iacute;an perdida la partida de antemano. Ni siquiera los l&iacute;deres de la iglesia cat&oacute;lica a la que &eacute;l pertenec&iacute;a se hab&iacute;an opuesto a los designios del nuevo r&eacute;gimen y muchos de sus responsables no dudaban en utilizar los mismos argumentos que cualquiera de los mandatarios alemanes que ahora gobernaban el pa&iacute;s. Solamente el amor de su esposa, tan inquebrantable como lo pudieran ser sus principios, le ayud&oacute; a soportar todo lo que estaba a punto de sucederle y de una forma que luego permaneci&oacute; imperecedera en la mente de quienes le acompa&ntilde;aron. Y es que, todo aquello que representaba el r&eacute;gimen nacionalsocialista alem&aacute;n empa&ntilde;aba la luz sobre la que se articulaba la vida de Franz J&auml;gerst&auml;tter que, tras la euforia inicial, fue palideciendo hasta desaparecer en el horizonte. En contraposici&oacute;n solamente qued&oacute; la tormenta que ya nunca abandon&oacute; la vida de quien hubiera deseado vivir en otro momento de la historia para vivir y morir, pl&aacute;cida y tranquilamente, en el mismo lugar que lo vio nacer.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Franz Jägerstätter (August Diehl) en una imagen de la película <em>A Hidden Life</em>. Photo by Reiner Bajo © 2020 Studio Babelsberg and Fox Searchlight Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Llegado el momento y cuando la guerra empezaba a mostrar su verdadero rostro -muy distinto de aqu&eacute;l con el que todos se identificaban, tras las primeras y prometedoras victorias con las que comenz&oacute; la contienda- Franz J&auml;gerst&auml;tter entendi&oacute; que, al ser llamado a filas -tras pasar por un servicio militar obligatorio, al que debi&oacute; acudir tras la anexi&oacute;n- ni pod&iacute;a jurar lealtad al F&uuml;hrer Adolf Hitler, ni a su desmedido Tercer Reich. &Eacute;l sab&iacute;a que su actitud no ayudar&iacute;a a cambiar nada y que, lo m&aacute;s normal, es que fuera considerado un s&iacute;ntoma de enajenaci&oacute;n mental de un ser empe&ntilde;ado en ir en contra de lo que pensaba el resto. Dicho esto, la motivaci&oacute;n que serv&iacute;a de base y sustento para su forma de comportarse se resum&iacute;a en la siguiente frase: &ldquo;Si los l&iacute;deres que nos piden su lealtad son malvados, &iquest;qu&eacute; debe hacer uno?
    </p><p class="article-text">
        El drama de Franz J&auml;gerst&auml;tter fue no poder hacer ver a sus contempor&aacute;neos la realidad del mundo tal cual &eacute;ste era en realidad. No, como lo pintaban todos los que antes, entonces y ahora llevan siglos embaucando a las masas para, luego, obtener un beneficio a costa del sufrimiento ajeno. Sus silencios, tal y como pudieron comprobar todos los que le acompa&ntilde;aron a lo largo de su vida y, en especial, los seis meses en los que dur&oacute; su encarcelamiento y hasta el mismo d&iacute;a de su ejecuci&oacute;n, terminaron por ser m&aacute;s elocuentes y demoledores que cualquiera de las frases que pudo pronunciar en su vida.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Franz Jägerstätter (August Diehl) y el Juez Lueben (Bruno Ganz) en una imagen de la película <em>A Hidden Life</em> © 2020 Studio Babelsberg and Fox Searchlight Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Poco import&oacute;, llegado el momento, ni los abusos cometidos mientras se encontraba preso, ni las soflamas de los miembros del tribunal que lo juzg&oacute; y conden&oacute; a muerte el seis de julio del a&ntilde;o 1943. Tampoco sirvieron de nada las reflexiones del abogado defensor asignado a su caso, ni las s&uacute;plicas del sacerdote de St. Radegund, el Padre F&uuml;rthauer, para hacerle entrar en raz&oacute;n y firmar un simple papel que le hubiera salvado la vida. El sacerdote alem&aacute;n que le acompa&ntilde;&oacute; en su ejecuci&oacute;n, el Padre Albert Jochmann, tambi&eacute;n le pregunt&oacute; la raz&oacute;n de su negativa a firmar aquel documento, el cual le hubiera permitido salir de prisi&oacute;n y reincorporarse al ej&eacute;rcito. Estando en la celda de Franz J&auml;gerst&auml;tter se lo se&ntilde;al&oacute;, y &eacute;ste lo ech&oacute; a un lado y dijo: &ldquo;No puedo prestar juramento a favor de un gobierno que est&aacute; librando una guerra injusta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&eacute;l fue el &uacute;ltimo gesto de un ser absolutamente excepcional, que les demostr&oacute; a sus contempor&aacute;neos que una persona puede vivir y puede morir seg&uacute;n los dictados de su conciencia y no, seg&uacute;n las ideolog&iacute;as, las motivaciones sociales, econ&oacute;micas, familiares e, incluso religiosas, teniendo en cuenta, eso s&iacute;, la profunda y sincera fe del agricultor austriaco. Una fe que hizo que el sacerdote alem&aacute;n que le vio en sus &uacute;ltimos instantes llegara a declarar, a&ntilde;os despu&eacute;s: &ldquo;Fui testigo de la manera tranquila y serena en la que Franz J&auml;gerst&auml;tter camin&oacute; hacia el pat&iacute;bulo. Por todo ello, puedo afirmar con certeza que ese hombre sencillo es el &uacute;nico santo que he conocido en mi vida&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Fani Jägerstätter (Valerie Pachner) en una imagen de la película <em>A Hidden Life</em>. Photo by Reiner Bajo © 2020 Studio Babelsberg and Fox Searchlight Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Mary Ann Evans, poeta y escritora brit&aacute;nica conocida por el seud&oacute;nimo de George Eliot, escribi&oacute; en su novela <em>Middlemarch, A Study of Provincial Life </em>(1871-1872) lo siguiente <em>&hellip;que el bien siga creciendo en el mundo depende en parte de actos no hist&oacute;ricos; y que las cosas no vayan tan mal entre nosotros como podr&iacute;a haber sido se debe en parte a aqu&eacute;llos que vivieron fielmente una vida oculta y descansan en tumbas que nadie visita</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>A Hidden Life</em>,  Vida Oculta en nuestro pa&iacute;s, es el t&iacute;tulo de la &uacute;ltima pel&iacute;cula del guionista y director Terrence Malick, una cinta basada en las cartas reales que intercambiaron la pareja, Franz y Fani J&auml;gerst&auml;tter, mientras el primero estaba en prisi&oacute;n y que representan una suerte de subt&iacute;tulo al gui&oacute;n escrito por el ya veterano director norteamericano. La pel&iacute;cula representa, con su ritmo pausado, su gusto por el paisaje y por una luz que siempre ha sido un protagonista m&aacute;s de sus historias, todo un canto a la libertad, la sencillez y a la coherencia que ha servido de base argumental para estas l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        <em>A Hidden life</em> no es una pel&iacute;cula sencilla por la cantidad de tiempo que hay que invertir sentado en una sala de cine. <em>A</em> <em>Hidden life</em> es una pel&iacute;cula dif&iacute;cil de ver y de asimilar, porque nos pone frente a las incoherencias de una sociedad, la actual, que se deja llevar por charlatanes de tres al cuarto, pol&iacute;ticos de baja estofa y por supuestas &ldquo;personas con influencias y/o influencers&rdquo; que se nutren de la ignorancia ajena para medrar como las r&eacute;moras que se adhieren a los grandes escualos que pululan por las profundidades marinas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Studio Babelsberg and Fox Searchlight Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Franz J&auml;gerst&auml;tter es y representa el polo opuesto a la sociedad global de la estupidez, la inmediatez y el &eacute;xito al alcance del teclado de un ordenador sin pensar en nada m&aacute;s. Su vida y la forma en la que se comport&oacute; contra una amenaza tan letal como la irracionalidad derivada de la llegada al poder del partido nacionalsocialista -que sacudi&oacute; el mundo no hace tantas d&eacute;cadas- deber&iacute;a ser tomada en consideraci&oacute;n ahora que son legi&oacute;n los que pugnan por destruir muchos de los logros obtenidos gracias al sacrifico de personas como &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la pel&iacute;cula de Terrence Malick pone a cada cual en su sitio, en especial a las instituciones de aquellos momentos, tan cobardes y torticeras como las actuales, mientras que es el tiempo y los actos de cada uno los que juzgan a las personas que vivieron junto al agricultor austriaco.
    </p><p class="article-text">
        El resto corre a cuenta de un espectador que debe tratar de entender la psique de una de esas personas que raramente uno podr&aacute; conocer en su vida, pero que, gracias a la envolvente y precisa forma de hacer cine que posee el director norteamericano, puedes llegar a sentir como si realmente lo conocieras.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hubo una cosa en la que el agricultor austriaco estaba equivocado. &Eacute;l pens&oacute; que su muerte pasar&iacute;a completamente desapercibida y que no tendr&iacute;a ning&uacute;n impacto, ni en aquellos momentos, ni despu&eacute;s &iquest;Qui&eacute;n recordar&iacute;a o a qui&eacute;n le importar&iacute;a el gesto en contra del totalitarismo del nacionalsocialismo de un agricultor sin ninguna formaci&oacute;n? Sin lugar a duda, su nombre ser&iacute;a archivado junto con otros muchos miles que fueron juzgados y ejecutados con indiferencia burocr&aacute;tica durante la era nazi&hellip; La historia, luego, nos demostr&oacute; que eso no fue as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Valgan los 174 minutos que dura la pel&iacute;cula de Terrence Malick para desmentir el pensamiento de Franz J&auml;gerst&auml;tter, pero, a su vez, para reivindicar su vida y todo lo que los dem&aacute;s podemos aprender de ella, entonces y ahora.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020<br/><br/>© 2020 Fox Searchlight Pictures, Studio Babelsberg and Elizabeth Bay Productions.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/hidden-life_132_1003180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2020 17:51:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[A HIDDEN LIFE]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LITTLE WOMAN. EL MOVIMIENTO #ME TOO HACE MAS DE UN SIGLO]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/little-woman-movimiento-hace-siglo_132_1003434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya lo dijo la inmortal Mafalda, tiempo atrás:</p><p class="subtitle">Claro... Lo malo es que la mujer, en vez de jugar un papel, ha jugado un trapo en la historia de la humanidad</p><p class="subtitle">Este pensamiento de la contestaria niña -formulada décadas atrás, aún inmersos en el siglo XX- es solamente una gota en un enorme océano de incomprensión, desdén irracional y abuso continuo de un sexo, el masculino, para con el femenino desde la misma creación de la sociedad humana, tal y como ahora la conocemos.</p></div><p class="article-text">
        Poco importan ya las ra&iacute;ces, en muchos casos de car&aacute;cter religioso y/ o ideol&oacute;gicos, que han llevado a esta situaci&oacute;n que todav&iacute;a, en pleno siglo XXI, muchos se empe&ntilde;an en perpetuar. Baste con ver la cobard&iacute;a de quienes son incapaces de reconocer la violencia de g&eacute;nero como una lacra real y prefieren disfrazar su insultante ignorancia en consideraciones totalmente desfasadas y torticeras con tal de negarla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Meg March (Emma Watson); Amy March (Florence Pugh); Jo March (Saoirse Ronan) y Amy March (Florence Pugh) y Beth March (Eliza Scanlen) en una imagen de la película <em>Little Women</em> © 2020 Columbia Pictures, Instinctual VFX, Pascal Pictures, Regency Enterprises and Sony Pictures Entertainment.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Queda claro que el inter&eacute;s de estos mamarrachos es el de perpetuar la creencia, apuntalada por el devenir de los siglos -y por los sermones de los cl&eacute;rigos de turno- que viene a decir que una mujer es incapaz de valerse por s&iacute; misma sin el apoyo del var&oacute;n de turno. Por ello, y siguiendo este &ldquo;inteligente&rdquo; racionamiento, la violencia de g&eacute;nero es s&oacute;lo una consecuencia l&oacute;gica y necesaria cuando la hembra se rebela ante los deseos del var&oacute;n, al que debe obedecer.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que las cosas, salvo en la mente de esa legi&oacute;n de retr&oacute;grados ignorantes, han cambiado y para mejor, pero imaginen como ser&iacute;a cuando a la escritora americana Louisa May Alcott (1832-1888) se le ocurri&oacute; escribir <em>Little Women</em> (1868), fiel reflejo de la realidad a la que se deb&iacute;an enfrentar las mujeres de aquel tiempo en el que los cambios empezaban a vislumbrarse en el horizonte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">La guionista y directora Greta Gerwig, hablando con la actriz Meryl Streep (la tía March) en un descanso del rodaje de la película <em>Little Women</em>. Photo by Wilson Webb © 2020 CTMG, Inc.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        En aquellos instantes, sobre todo si no se dispon&iacute;an de recursos econ&oacute;micos, el &uacute;nico futuro de una mujer, siempre que &eacute;sta quisiera sobrevivir, era casarse &ldquo;bien&rdquo; si no se quer&iacute;a perder todos los derechos que aquella sociedad le pudiera ofrecer, por pocos que pudieran ser.  Ante esta situaci&oacute;n, la cual hoy nos puede parecer totalmente surrealista, es l&oacute;gico que la actriz Meryl Streep le sugiriera a la guionista y directora Greta Gerwig, responsable de la dirigir la &uacute;ltima adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de la obra de Louisa May Alcott, el incluir un di&aacute;logo en el que una de las cuatro protagonistas principales, Amy March (Florence Pugh) le explicara a las nuevas generaciones de espectadoras -y les recordara  las m&aacute;s veteranas- la realidad del sexo femenino en aquellos instantes.
    </p><p class="article-text">
        Dicha realidad ven&iacute;a a decir lo siguiente: las mujeres no pod&iacute;an ejercer su derecho a votar, ni a trabajar de forma independiente. Su escenario laboral era la casa y la trampa que aquel escenario se terminaba por convertir. Si se casaban perd&iacute;an cualquier propiedad, dinero y/ o posesi&oacute;n, adem&aacute;s de la potestad de sus hijos, en favor de un marido que no siempre estaba a la altura de las circunstancias. Y lo peor es que una mujer NO ten&iacute;a derecho a ser quien quer&iacute;a ser, independientemente de cual fuera su deseo.
    </p><p class="article-text">
        Y es que ese el principal mensaje de la obra de Louisa May Alcott, adem&aacute;s del de plasmar a una familia donde sus integrantes no son una carga para sus semejantes, sino un apoyo constante y desinteresado, a&uacute;n en los peores momentos.
    </p><p class="article-text">
        Esto no quiere decir que sus personajes, principalmente las hermanas March, Jo, Meg, Amy y Beth, no sean seres humanos condicionados por sus sentimientos, sus debilidades y un ambiente que suele condicionarlas m&aacute;s que apoyarlas. No obstante, la prosa de la escritora norteamericana, -adelantada a su tiempo e impregnada de un feminismo que hoy en d&iacute;a se ha transformado en el movimiento #Me Too- no deja lugar a dudas y coloca a cada una de las fichas en el tablero de juego de una convulsa &eacute;poca condicionada por una guerra, aqu&eacute;lla que acab&oacute; con la segregaci&oacute;n y cuya bandera tambi&eacute;n empu&ntilde;&oacute; Louisa May Alcott.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Jo March (Saoirse Ronan) y Theodore 'Laurie' Laurence (Timothée Chalamet) en una imagen de la película <em>Little Women</em> © 2020 Columbia Pictures, Instinctual VFX, Pascal Pictures, Regency Enterprises and Sony Pictures Entertainment.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Little Women</em> es, ante todo, el reflejo de un momento en el que las mujeres se empezaron a dar cuenta de que su papel estaba lejos de los fogones, las labores caseras y las atenciones para con sus se&ntilde;ores y Jo March (Saoirse Ronan) es el mejor ejemplo de todo ello. Su esp&iacute;ritu combativo, su ansia por lograr contar aquello que quer&iacute;a contar, pero sin olvidarse de su familia es todo un ejemplo a seguir y la adaptaci&oacute;n de Greta Gerwig, una gu&iacute;a de comportamiento para quienes hoy en d&iacute;a buscan hacer lo mismo, sin estar condicionadas por las redes sociales, tan mezquinas y torticeras como las imposiciones de anta&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        De igual modo, sus hermanas, Meg (Emma Watson); Beth (Eliza Scanlen) y Amy buscan su lugar en el mundo, pero de distinta forma a la elegida por Jo. Bien es cierto que, en la novela, Louisa May Alcott trata de plasmar las distintas formas de afrontar la vida que pod&iacute;an tener las mujeres de entonces, bastante limitadas, todo sea dicho, pero con cierto margen de maniobra. Otra cosa es que los varones que aparecen retratados -no todos, aunque s&iacute; en su mayor&iacute;a- responden a unas se&ntilde;as de identidad bastante particulares, sin caer en los excesos de quienes se casaban para mantener las apariencias y poco m&aacute;s. Ellos tambi&eacute;n deb&iacute;an hacer frente a las imposiciones de la sociedad, pero, en comparaci&oacute;n a las mujeres, su vida era mucho m&aacute;s simple, tranquila y placentera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© 2020 Columbia Pictures, Instinctual VFX, Pascal Pictures, Regency Enterprises and Sony Pictures Entertainment.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Little Women</em> es adem&aacute;s de un libro, una pel&iacute;cula casi dir&iacute;a que obligada para no perder de vista ninguno de los derechos y libertades logrados por el sexo femenino en una sociedad que sigue siendo machista, segregacionista para con las mujeres y que no ha sabido construir unos puentes s&oacute;lidos para que ambos sexos puedan convivir en paz y sin ning&uacute;n sobresalto.
    </p><p class="article-text">
        Por a&ntilde;adidura, la pel&iacute;cula de Greta Gerwig protagonizada -adem&aacute;s de por las actrices ya comentadas- por un elenco encabezado por Laura Dern, Chris Cooper, Tracy Letts, Timoth&eacute;e Chalamet  y la t&iacute;a March, interpretada, &eacute;sta, por la gran Meryl Streep demuestra la tremenda validez y actualidad de una obra que se ha ganado un lugar de honor en el coraz&oacute;n de quienes pensamos que el mundo ser&iacute;a un lugar mejor sin tanta sandez, ni tantas restricciones basadas en postulados absurdos y demenciales.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2020 Columbia Pictures, Instinctual VFX, Pascal Pictures, Regency Enterprises and Sony Pictures Entertainment.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nota:<br/><br/>Mafalda es una creación de Joaquín Salvador Lavado “Quino” y su primera aparición se remonta al año 1964, en el mes de septiembre, fecha en la que debutó en las páginas del semanario argentino Primera Plana, para luego ser publicada en el diario El Mundo de Buenos Aires.  <br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/little-woman-movimiento-hace-siglo_132_1003434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jan 2020 16:32:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LITTLE WOMAN. EL MOVIMIENTO #ME TOO HACE MAS DE UN SIGLO]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[#AnneFrank. Parallel Stories]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/annefrank-parallel-stories_132_1058777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos históricos son los siguientes: Margot Betti Frank (1926-1945) y Annelies Marie "Anne" Frank (1929-1945) fueron dos hermanas nacidas en la Alemania anterior a la llegada del partido nacional socialista alemán y luego se mudaron con su familia hasta Holanda, instalándose en la ciudad de Ámsterdam. Allí, su padres, Otto y Edith Frank, esperaban escapar de la histeria y la sinrazón desatada por unos gobernantes empeñados en descargar en los hebreos residentes en Alemania todos los males del país, muchos de ellos exportados directamente desde la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la intolerancia, la irracionalidad y el ansia conquistadora del megalómano canciller Adolf Hitler pronto llegó hasta los Países Bajos y la familia Frank no tuvo más remedio que esconderse, ante la posibilidad de ser detenidos y deportados hasta algunos de los campos de concentración y/o exterminio diseminados por buena parte de la geografía europea. La odisea de la familia Frank y de todos aquellos que les acompañaron en su refugio terminó por ser reflejada en las páginas de un diario, escrito por la benjamina de la familia, Anne, durante los dos largos años que duró su cautiverio.</p></div><p class="article-text">
        Al final, en agosto del a&ntilde;o 1944, la Gestapo descubri&oacute; el escondite secreto donde Anne hab&iacute;a escrito un diario que, luego, se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo contra todos los desmanes de cualquier forma de totalitarismo, independientemente de la ideolog&iacute;a que lo promulgue. Los all&iacute; escondidos, por su parte, fueron deportados hasta cualquier de los mataderos humanos construidos por las legiones de la esv&aacute;stica y de la calavera de las unidades SS-Totenkopfverb&auml;nde.
    </p><p class="article-text">
        Margot y Anne fueron trasladadas, despu&eacute;s de permanecer varios meses en el campo de confinamiento transitorio de Westerbork -lugar donde se les consideraba criminales contrarios a las leyes del Reich y, por ello, se les obligaba a realizar trabajos forzados sin ning&uacute;n tipo de consideraci&oacute;n para con la edad, sexo o condici&oacute;n f&iacute;sica- hasta el campo de concentraci&oacute;n de Auschwitz I. Tras dos meses de penurias, ambas fueron seleccionadas para ser trasladadas hasta el campo de concentraci&oacute;n de Bergen-Belsen. En aquel escenario, sin ninguna higiene, mal alimentadas y abandonadas a su suerte, las hermanas lograron sobrevivir unos meses m&aacute;s. Sin embargo, una epidemia de tifus -seg&uacute;n un recuento que aparece en las p&aacute;ginas del libro de la escritora Melissa M&uuml;ller <em>Anne Frank: The Biography, </em>con m&aacute;s de 17.000 prisioneros- seg&oacute; la vida de ambas hermanas, entre febrero-marzo del a&ntilde;o 1945.
    </p><p class="article-text">
        Una vez terminada la guerra, Otto Frank, el &uacute;nico superviviente de la familia, regres&oacute; hasta la ciudad holandesa en la que hab&iacute;an sido detenidos y, gracias a los desvelos de quien hab&iacute;a sido su secretaria, Hermine &ldquo;Miep&rdquo; Gies, y Elisabeth &ldquo;Bep&rdquo; Voskuijl, una amiga de la familia, Otto Frank pudo recuperar el diario escrito por su hija peque&ntilde;a. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1947, &eacute;ste lleg&oacute; hasta las librer&iacute;as con el nombre de <em>Het Achterhuis</em>, <em>Dagboekbrieven 14 Juni 1942 &ndash; 1 Augustus 1944.</em> Luego fue traducido al ingl&eacute;s, bajo el t&iacute;tulo de <em>The Diary of a Young Girl (</em>1952), con una introducci&oacute;n de la que fuera primera dama de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, Anna Eleanor Roosevelt.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, las p&aacute;ginas y el legado de su joven autora se han convertido en el recordatorio de la intolerancia y el fanatismo ideol&oacute;gico que llev&oacute; al exterminio a m&aacute;s de seis millones de personas de forma sistem&aacute;tica, fr&iacute;a y calculada. Anne Frank es no s&oacute;lo un s&iacute;mbolo contra la amnesia de todos aquellos que prefieren mirar hacia otro lado cuando se desata cualquiera de &ldquo;enajenaciones mentales transitorias&rdquo; que, de tanto en tanto, sacude los mismos cimientos de nuestra civilizaci&oacute;n desde que esta se fund&oacute; como tal. Anne Frank es esa imagen que se debe mirar a los ojos cuando alguien se empe&ntilde;a en negar el terror que acab&oacute; con las esperanzas y el futuro de varias generaciones de personas, sin que nadie quisiera darse cuenta de lo que suced&iacute;a a su alrededor. Y Anne Frank es aquella ni&ntilde;a que representa a los cientos de miles de ni&ntilde;os y j&oacute;venes que murieron en los guetos, en los trenes de mercanc&iacute;a donde se transportaba a los prisioneros de los campos o, directamente, en las c&aacute;maras de gas, m&aacute;s las condiciones infrahumanas en las que viv&iacute;an y mor&iacute;an todos los que daban con sus huesos en aquellos infiernos en miniatura construidos por la maquinaria de guerra nacionalsocialista alemana.
    </p><p class="article-text">
        Anne y su hermana Margot eran como Arianna Sz&ouml;renyi, Sarah Lichtsztejn-Montard, Tatiana Bucci y las tambi&eacute;n hermanas Helga y Andra Weiss. Eran solamente unas ni&ntilde;as que nacieron en el momento equivocado de la historia y que, por ende, debieron pagar los pecados supuestamente cometidos por antepasados suyos con los que ni siquiera ten&iacute;an ning&uacute;n parentesco. La diferencia entre las dos primeras y el resto es que Anne y Margot murieron, mientras que el resto logr&oacute; sobrevivir para convertirse, con el tiempo, en la memoria viva de un holocausto que, por inc&oacute;modo, muchos siquiera se plantean en considerar.
    </p><p class="article-text">
        Todas ellas vivieron vidas paralelas, sin tan siquiera conocerse, pero debiendo superar el mismo trance, el cual se cobr&oacute; mucho m&aacute;s que las l&aacute;grimas, las penurias y las v&iacute;ctimas que, d&iacute;a tras d&iacute;a, se amontonaban all&aacute; donde miraran. Cuando todo termin&oacute;, ninguna de ellas abandon&oacute; ni el campo en el que se encontraban, ni aquellos recuerdos que, con el tiempo, pasaron a conformar un pasado que las nuevas generaciones no deber&iacute;an perder de vista.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, todas ellas son Anne Frank. En este caso, dotadas, todas ellas, con un verbo capaz de conmover a quien quiera o&iacute;rlas, tal y como hacen durante los minutos que dura la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula documental <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em>, dirigida por Sabina Fedeli y Anna Migotto. Merced a una cuidada puesta en escena, obra del teatro Piccolo de Mil&aacute;n, la cual que reproduce de manera fiel el refugio donde la familia de Anne y Margot convivieron con el resto de sus compa&ntilde;eros de cautiverio, y siguiendo la lectura del diario sobre el que se articula toda la narraci&oacute;n, el cual corre a cargo de la reconocida actriz brit&aacute;nica Helen Mirren, el espectador se sumergir&aacute; en la tragedia que desgarr&oacute; la vida de todas esas ni&ntilde;as, privadas de su libertad y de su derecho a ser quien les hubiera gustado ser.
    </p><p class="article-text">
        La narraci&oacute;n no huye de la realidad que se viv&iacute;a en los campos, intercalando im&aacute;genes de quienes torturaron y mataron a centenares de miles de personas. No obstante, el empe&ntilde;o de <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> es mostrar, de la mano de la joven actriz Martina Gatti, aquello que la vida de todas las ni&ntilde;as de anta&ntilde;o, ancianas en la actualidad, le pueden ofrecer a quienes piensan que el pasado no puede otorgarles ninguna ense&ntilde;anza. La joven, fiel reflejo del siglo XXI en el que vive, confecciona una suerte de diario de viaje digital donde apunta todo aquello que va viendo mientras trata de descubrir m&aacute;s cosas sobre Anne Frank y el momento hist&oacute;rico en el que toc&oacute; vivir y morir. La actitud de esta joven es diametralmente opuesta a quienes prefieren acudir hasta Auschwitz II-Birkenau para sacarse una foto en cualquier emplazamiento, como si todo lo que hab&iacute;a pasado all&iacute; no les importada los m&aacute;s m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> busca o, por lo menos, pretende desterrar la frivolidad de un tema, el holocausto, el cual debe hacer frente no solamente al negacionismo de un sinf&iacute;n de organizaciones que combinan la ignorancia m&aacute;s insultante con una combatividad que pone en solfa buena parte del legado de quienes dieron sus vidas para erradicar la barbarie desatada por todos los seguidores del Reich de los mil a&ntilde;os, dentro y fuera de las fronteras de Alemania. Ahora mismo, el holocausto tambi&eacute;n debe hacer frente a la trivializaci&oacute;n m&aacute;s desenfrenada, la cual gusta de convertir el sufriendo humano y el escenario en el que &eacute;ste se desarroll&oacute; en una excusa para sacarse un &ldquo;selfie&rdquo; y subirlo a las redes sociales&hellip; Y la pel&iacute;cula de Sabina Fedeli y Anna Migotto quiere lograr todo lo contrario, por dif&iacute;cil que esto pueda llegar a ser en el mundo actual.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, esas las palabras, esas miradas de las supervivientes y las de sus descendientes y el texto legado por Anne Frank puedan ayudar a que quienes acudan a la proyecci&oacute;n de <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> despierten de esta suerte de enso&ntilde;aci&oacute;n que pone en peligro la memoria de quienes no deben ser olvidados, si el mundo no quiere volver a caer en los mismos excesos que se llevaron por delante a las hermanas Frank y a todos los que murieron bajo el expansionismo desenfrenado y la llamada &ldquo;Soluci&oacute;n final&rdquo;, ideada por quienes entendieron que la soluci&oacute;n a sus problemas pasaba por el exterminio de una raza que consideraba inferior.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que recomendarles la lectura del diario en su totalidad, dicho todo lo anteriormente dicho, no es una cuesti&oacute;n balad&iacute;, pero tras ver <em>#AnneFrank, Parallel Stories</em> entiendo que aquello que no se dice en las im&aacute;genes de la pel&iacute;cula documental se encuentra dentro de las p&aacute;ginas del diario que, adem&aacute;s de un regalo de cumplea&ntilde;os, se termin&oacute; por convertir en uno de los mejores ejemplos de lo que, hoy en d&iacute;a, se debe considerar como &ldquo;memoria hist&oacute;rica&rdquo; en el sentido m&aacute;s literal de la palabra. No en vano, los manuscritos de Anne Frank figuran en el registro del Programa Memoria del Mundo, de la UNESCO,  la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2020 3D Produzioni and Nexo Digital.
    </p><p class="article-text">
        Si despu&eacute;s de finalizarlo quieren seguir descubriendo m&aacute;s cosas sobre este particular, les recomiendo, adem&aacute;s del libro de Melissa Muller, otros tres libros que, igualmente, sirven para entender qu&eacute; fue lo que pas&oacute; en aquellos momentos de la historia contempor&aacute;nea de nuestra civilizaci&oacute;n. El primero es <em>Las juventudes hitlerianas</em>, del historiador Michael H. Kater (Kailas Editorial, 2016). El segundo es <em>El tercer Reich. En la historia y la memoria</em>, del tambi&eacute;n historiador Richard J. Evans (Editorial Pasado &amp; Presente, 2015). Y el tercero, y quiz&aacute;s el m&aacute;s dif&iacute;cil de asimilar, <em>Auschwitz. Los nazis y la &ldquo;soluci&oacute;n final&rdquo;</em> seg&uacute;n el trabajo del productor y documentalista brit&aacute;nico Laurence Rees, uno de los m&aacute;s reputados realizadores de la cadena de televisi&oacute;n BBC, que tambi&eacute;n cuenta con una versi&oacute;n en formato documental para hacer realidad en una pantalla aquello que se puede leer en las p&aacute;ginas de libro. La dedicatoria del libro, al mill&oacute;n cien mil hombres, mujeres y ni&ntilde;os que murieron en aquel pozo infernal y sanguinario en el que se convirti&oacute; aquel p&aacute;ramo olvidado de la mano de cualquier deidad, bien pudiera estar dedicado, adem&aacute;s de a la figura de Edith Frank quien falleci&oacute; en ese mismo escenario en enero de 1945, a sus dos hijas. Sus vidas todav&iacute;a permanecen vivas en la memoria de quienes no pensamos dejar que su legado se marchite, ni siquiera cuando el &uacute;ltimo de los supervivientes del holocausto fallezca.
    </p><p class="article-text">
        Para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre la figura de Anne Frank, por favor, consulte el siguiente enlace:  https://www.annefrank.org/en/
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020.
    </p><p class="article-text">
        #AnneFrank, Parallel Stories &copy; 2020 3D Produzioni and Nexo Digital.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2020 Anne Frank Stichting, Amsterdam.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/annefrank-parallel-stories_132_1058777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jan 2020 12:22:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[#AnneFrank. Parallel Stories]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[UNA GUIA PARA ENTENDER LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL: 1917]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/guia-entender-primera-guerra-mundial_132_1063327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La Primera Guerra Mundial, la “Gran Guerra”, aquélla que iba a terminar con las contiendas humanas tal y como éstas se conocían hasta ese momento, no fue sino una macabra letanía de muerte, de destrucción y de exterminio masivo, sin parangón hasta entonces, sustentada, ésta, sobre una agónica, demencial, interminable y sanguinaria guerra de trincheras que terminó por ser la causante de que una generación de jóvenes desapareciera bajo el tronar de las implacables baterías de artillería, las armas químicas y el inmisericorde traqueteo de las ametralladoras que no sólo se llevaron por delante al arma de caballería.</p><p class="subtitle">La Gran Guerra, además, fue el banco de pruebas ideal y soñado para que la industria en general -y la armamentística, en particular- sacara pecho y demostrara hasta dónde se había llegado para lograr aniquilar a la raza humana y, de paso, hacer negocio.</p></div><p class="article-text">
        Aqu&eacute;lla fue, tambi&eacute;n, una contienda donde los fusilamientos se convirtieron en el m&eacute;todo por excelencia para mantener alta la moral y castigar a quienes desobedec&iacute;an las &oacute;rdenes, d&eacute;cadas antes de que el concepto de &ldquo;Estr&eacute;s postraum&aacute;tico&rdquo; ni siquiera se formulara. Y mientras tanto los generales, c&oacute;modamente sentados en sus despachos, ordenaban una nueva e insensata carga contra cualquiera del sin fin de trincheras que ahondaban los escenarios en los que se desarroll&oacute; la contienda, eso s&iacute;, sin reparar en la cantidad de vidas humanas que iban a perecer, merced a sus torticeras decisiones.
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                </figure><p class="article-text">
        Dean-Charles Chapman, Sam Mendes y George MacKay en un momento del rodaje de la pel&iacute;cula 1917 Photo by Francois Duhamel / Universal Pictures &copy; 2020 Universal Pictures and Storyteller Distribution Co., LLC. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que no todos los mandos que participaron eran unos seres intransigentes e incapaces de ver el enorme coste que la contienda se estaba cobrando en vidas humanas, pero, visto el desenlace final, las listas de fallecidos y la posterior incapacidad de los vencedores por buscar una soluci&oacute;n duradera para la convivencia en el continente europeo -por mucho que los historiadores se empe&ntilde;en en afirmar que el tratado de Versalles fue la soluci&oacute;n &ldquo;menos mala&rdquo; -cuesta trabajo pensar que esto fuera as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos mandos, el general Erinmore, s&iacute; que fue capaz de ver todo aquel sinsentido y, en medio de una h&uacute;meda, inc&oacute;moda e insalubre trinchera, quiso marcar la diferencia al tratar de evitar una nueva masacre en una contienda que, si por algo se signific&oacute; fue, precisamente, por masacrar combatientes desde el primer minuto y sin descanso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El general Erinmore (Colin Firth) en una imagen de la pel&iacute;cula 1917 &copy; 2020 Amblin Partners, DreamWorks, Neal Street Productions and New Republic Pictures.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, para lograrlo, el general deber&aacute; enviar a dos de sus soldados, al cabo Blake y al cabo Schofield, para que eviten que un coronel ataque una de esas &ldquo;valiosas&rdquo; trincheras que no dejaban de escupir a quienes luego fallec&iacute;an como los animales en el matadero, desangrados en &ldquo;tierra de nadie&rdquo;. Sobra decir que el tiempo es un factor vital y que el escenario donde se mover&aacute;n, nada m&aacute;s abandonar la trinchera en la que se encuentran, no ser&aacute; tan placentero como si estuvieran dando un paseo por la campi&ntilde;a brit&aacute;nica durante una sobremesa de verano, hecho que el teniente Leslie les recordar&aacute; a ambos nada m&aacute;s recibir las &oacute;rdenes de su superior, orden&aacute;ndole que ayude a sus dos mensajeros. 1
    </p><p class="article-text">
        Leslie es uno de aquellos j&oacute;venes oficiales que llegaron al escenario b&eacute;lico desfilando desde sus pueblos natales y que, luego, dieron con sus huesos en las mismas trincheras en la que vivieron y murieron millones de soldados, rodeados de inmundicia, ratas y desolaci&oacute;n. Cuando el oficial se encuentra con Blake y Schofield poco o nada queda de quien pens&oacute; que la contienda durar&iacute;a unos pocos meses y que regresar&iacute;an victoriosos y desfilando por donde mismo hab&iacute;an llegado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El teniente Leslie (Andrew Scott) en una imagen de la pel&iacute;cula 1917 &copy; 2020 Amblin Partners, DreamWorks, Neal Street Productions and New Republic Pictures.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, desde el primer momento, este viaje contra el reloj y contra los elementos supondr&aacute; para los dos protagonistas un recorrido por los modos, las maneras, los escenarios, los participantes y las v&iacute;ctimas de aquel demencial enfrentamiento que, en un momento dado, pareci&oacute; no tener final.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el instante en que los protagonistas llegan a una bater&iacute;a alemana, abandonada y destruida por los efectivos prusianos del ej&eacute;rcito de su majestad el K&aacute;iser Guillermo II de Alemania, supone una imborrable e impagable imagen de lo que fue la Primera Guerra Mundial. El espacio, anteriormente ocupado por varias piezas de artiller&iacute;a, majestuosas, &eacute;stas, al llegar, ahora es s&oacute;lo un enorme y desolado vertedero, lleno a rebosar de vainas de artiller&iacute;a y con los ca&ntilde;ones desgarrados e inservibles. Basta con ver aquel decorado para entender los esfuerzos de las grandes compa&ntilde;&iacute;as armament&iacute;sticas -y los de los pol&iacute;ticos que trabajan seg&uacute;n los dictados de dichas empresas- para lograr que los gobiernos terminen por dirimir sus diferencias en un campo de batalla y no, sobre una mesa de negociaciones.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; la reacci&oacute;n del piloto alem&aacute;n al que los dos soldados salvar&aacute;n de morir abrasado en la carlinga de su aeroplano, tras ser &eacute;ste, derribado y c&oacute;mo el aviador germ&aacute;nico recompensar&aacute; tal acto de generosidad y se entender&aacute;, mucho mejor, el puzle de la contienda. 
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                </figure><p class="article-text">
        Mark Strong (capit&aacute;n Smith) en un momento del rodaje de la pel&iacute;cula 1917 &copy; 2020 Amblin Partners, DreamWorks, Neal Street Productions and New Republic Pictures.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos escasos instantes en donde impera cierta cordura, los soldados se cruzar&aacute;n con todo un &ldquo;vadem&eacute;cum&rdquo; de caracteres, personalidades y comportamientos que servir&iacute;an, en conjunto, para definir a quienes combatieron en esta guerra y de cuyos primeros ejemplos ya hemos hablado anteriormente. Uno de esos personajes es el Capit&aacute;n Smith, un oficial que a&uacute;n no han perdido su capacidad para razonar en vez de dejarse llevar por al ansia de gloria que parece perseguir a muchos de sus compa&ntilde;eros de armas. Smith y la joven Lauri, la joven refugiada y superviviente, que lucha por salir indemne -ella y su criatura, reci&eacute;n nacida- de toda aquella barbarie son los &uacute;nicos ejemplos de la humanidad tal y como &eacute;sta deber&iacute;a ser entendida. 2
    </p><p class="article-text">
        Todo lo dem&aacute;s, incluyendo los camaradas de armas con los que comparte transporte, escenario b&eacute;lico o una ruta de escape que les permita sobrevivir, representan la deshumanizaci&oacute;n a la que se ve sometido el ser humano cuando &eacute;ste se sumerge en una contienda b&eacute;lica, por mucho que se quiera pensar lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera la pose estoica, guerrera, y casi dir&iacute;a que espartana del coronel MaKenzie se sostiene en medio de aquella dantesca puesta en escena, tiempo atr&aacute;s devorada por la insensatez, que termina por dominar el devenir de la sociedad en la que, nos guste o no, andamos inmersos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El Cabo Schofield (George MacKay) y el coronel MacKenzie (Benedict Cumberbatch) en una imagen de la pel&iacute;cula 1917 &copy; 2020 Amblin Partners, DreamWorks, Neal Street Productions and New Republic Pictures.
    </p><p class="article-text">
        1917 no es una narraci&oacute;n f&iacute;lmica sobre una contienda que finaliz&oacute; hace ya un siglo. 1917 es una guerra, tal cual, sin alteraciones, enfoques &eacute;picos y/o rom&aacute;nticos, ni nada el estilo. 1917 es una contienda vista bajo el objetivo de una c&aacute;mara incansable, impenitente, a ratos agobiante y que no pierde de vista ni a sus protagonistas, ni a los avatares a los que dichos protagonistas debieron hacer frente durante el tiempo en el que somos testigos de la particular tragedia vital. 
    </p><p class="article-text">
        En un mundo donde todo se trivializa y en donde impera la inmediatez m&aacute;s insensata, 1917 ser&iacute;a como ese video que se vuelve &ldquo;viral&rdquo; por lo impactante de sus im&aacute;genes, independientemente de lo nocivas, subversivas y/o ilegales que dichas im&aacute;genes puedan llegar a ser. Lo cierto es que, a diferencia de los v&iacute;deos anteriormente comentados, ninguno de los protagonistas sale indemne de sus experiencias, parece querer decir Sam Mendes, director y guionista junto con Krysty Wilson-Cairns. Esto hay que tenerlo m&aacute;s en cuenta pues la principal fuente, la que dio pie a esta historia, fue su abuelo, cabo como los dos protagonistas, entre 1916 y 1918, formando parte del Cuerpo de Fusileros Reales brit&aacute;nicos. 3
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El Cabo Blake (Dean-Charles Chapman) y el Cabo Schofield (George MacKay) en una imagen de la pel&iacute;cula 1917 &copy; 2020 Amblin Partners, DreamWorks, Neal Street Productions and New Republic Pictures.
    </p><p class="article-text">
        Los dos guionistas, dicho alto y claro, reivindican que en una guerra no hay vencedores, sino v&iacute;ctimas y supervivientes. El resto de los calificativos se reservan para quienes se divierten redactando y firmando los mismos tratados de paz que, luego, y sin la menor provocaci&oacute;n, se quebrantan para, a regl&oacute;n seguido, empezar con otra confrontaci&oacute;n distinta, pero, en lo esencial, igual que todas las anteriores.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2020 Amblin Partners, DreamWorks, Neal Street Productions and New Republic Pictures
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2020 Amblin Partners, DreamWorks, Neal Street Productions and New Republic Pictures.
    </p><p class="article-text">
        Notas:
    </p><p class="article-text">
        1- La pel&iacute;cula se mueve sobre una premisa similar a la que sirve de base argumental para <em>Gallipoli</em> (Peter Weir, 1981)
    </p><p class="article-text">
        2- The verse that Schofield recites to the French baby is part of the poem &ldquo;The Jumblies&rdquo; by Edward Lear. The poem could be seen as a metaphor for Blake and Schofield's mission. &ldquo; Though the sky be dark, and the voyage be long, Yet we never can think we were rash or wrong...&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        3- Inspired by Sam Mendes' grandfather's experiences in WWI: &ldquo;The Autobiography of Alfred H. Mendes 1897-1991&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bibliograf&iacute;a recomendada:
    </p><p class="article-text">
        Carrillo Enrique G&oacute;mez, Reverte, J. M., &amp; Gald&oacute;s, B. P. (2014). Campos de batalla y campos de ruinas (Cr&oacute;nicas de la Gran Guerra) (1st ed., Vol. 1). A Coru&ntilde;a: Ediciones del Viento, S.L.
    </p><p class="article-text">
        Hart, P. (2011). Gallipoli (1st ed., Vol. 1). London: Profile Books LTD.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/guia-entender-primera-guerra-mundial_132_1063327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jan 2020 13:52:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[UNA GUIA PARA ENTENDER LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL: 1917]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[TODA SAGA TIENE UN FINAL. Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/toda-saga-final-ix-skywalker_132_1181655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuatro décadas atrás, los niños que nacimos entre finales de la década de los años sesenta y principios de los setenta del pasado siglo XX, nos despertamos un día con una mitología propia y con unos héroes que representaban todo aquello que la sociedad de aquel entonces se había olvidado por el camino.</p><p class="subtitle">Aquella mitología la aportó una película de apenas dos horas, con actores desconocidos e inmersa en un género, el de la ciencia ficción, que no pasaba por sus mejores momentos y que fue capaz de darnos lo mismo que antaño aportaran todos aquellos los seriales cinematográficos, las novelas Pulp, las tiras de prensa diarias y los comic-books de las primeras décadas del siglo XX para con los niños nacidos y criados en aquellos años.</p></div><p class="article-text">
        Tras la finalizaci&oacute;n de la Segunda Guerra Mundial, el auge e imposici&oacute;n de la Guerra Fr&iacute;a y los sucesivos conflictos, revoluciones y crisis de todo tipo y condici&oacute;n terminaron, todos, por sumir al mundo en una suerte de pesadilla grotesca y torticera, la cual ti&ntilde;&oacute; de desencanto cualquier muestra de producci&oacute;n cultural. Por a&ntilde;adidura, en pa&iacute;ses como el nuestro, a todo lo anteriormente dicho hab&iacute;a que sumarle una opresiva, retr&oacute;grada e insensata dictadura militar, similar a la que deb&iacute;an soportar otros tantos pa&iacute;ses del continente europeo, por ce&ntilde;irnos a un espacio geogr&aacute;fico concreto, que castigaba y/o censuraba todo lo que atentara contra la moral y los valores propagados por el r&eacute;gimen.
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        Rey (Daisy Ridley) y Leia Organa (Carrie Fisher) en <em>Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker</em> &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula escrita y dirigida por George Lucas tuvo esa fortuna que dicta el mejor c&aacute;lculo probabil&iacute;stico, la de llegar en un momento donde el mundo parec&iacute;a haberse tomado un respiro en su guerra consigo mismo y, de la noche a la ma&ntilde;ana, sin demasiada atenci&oacute;n por parte de nadie y casi sin querer termin&oacute; por cambiarnos la vida a muchos de los que asistimos al primer pase de lo que hoy se conoce como la saga espacial de Star Wars y que, entonces, solamente se llamaba La Guerra de las Galaxias.
    </p><p class="article-text">
        Tengo asumido, y m&aacute;s cuando llevo hablando de esta &uacute;ltima etapa desde hace un lustro, que muchos de aquellos ni&ntilde;os han crecido y ahora ya no ven en el mundo como antes, ni tienen la misma disposici&oacute;n an&iacute;mica y sentimental que tuvieron anta&ntilde;o. Las guerras, todas ellas, lejos de hacer grande a una persona, la van minando y, al final, poco queda de la persona original. Otra cosa bien distinta son las prioridades de cada uno y su capacidad por NO olvidar lo que es importante y lo que no.
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        &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien piense que es un s&iacute;mbolo de madurez denostar unas pel&iacute;culas como &eacute;stas, frente a otras que, sin trabas ni cortapisas, representan la sociedad tal cual es.
    </p><p class="article-text">
        Yo, ante esa afirmaci&oacute;n, siempre he pensado lo mismo, y lo seguir&eacute; haciendo. Por mucho que pueda molestar, todas las pel&iacute;culas de esta -ya larga-saga siguen propugnando unos valores que deber&iacute;an ser, en muchos casos, de estudio obligado en las escuelas, institutos y universidades. El trabajo en equipo, la defensa de la libertad, del libre pensamiento y de la independencia frente a quienes tiranizan una sociedad, ya sea econ&oacute;micamente, intelectualmente o militarmente. Son conceptos que est&aacute;n impresos con letras bien grandes e indelebles en las aventuras de un grupo de personas que, de una forma o de otra, -siguiendo los postulados te&oacute;ricos y acad&eacute;micos del antrop&oacute;logo Joseph Campbell- terminaron por convertirse en unos h&eacute;roes.
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                </figure><p class="article-text">
        Rey (Daisy Ridley) en <em>Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker</em> &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        El af&aacute;n de superaci&oacute;n, el respeto por los dogmas del pasado -cuando &eacute;stos le aportan algo a la persona en vez de condicionar su existencia- y la igualdad de oportunidades para ambos sexos, algo que la primera trilog&iacute;a ofreci&oacute; al mundo mucho antes de los movimientos que, ahora, pretenden acabar, y con raz&oacute;n, con el insensato y demencial &ldquo;techo de cristal&rdquo; para con el sexo femenino son otros de los valores que todos y cada uno de los responsables de la escritura de los sucesivos borradores de otros tantos guiones han querido impregnar en las p&aacute;ginas de sus escritos.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute;n las particularidades, la espiritualidad y la forma de afrontar los problemas por parte de quienes han pasado a formar parte de la vida cotidiana de millones de persona. Y eso es por algo m&aacute;s que por culpa de una planificada estrategia de marketing y promoci&oacute;n, estrategia que hace cuarenta a&ntilde;os, ni estaba prevista, ni se la esperaba y tampoco se la necesitaba, todo sea dicho. Puede que entonces no estuvi&eacute;ramos tan informados, o nos preocup&aacute;bamos m&aacute;s por recopilar nosotros mismos la informaci&oacute;n, sin necesidad de tener que recurrir a la legi&oacute;n de mamarrachos, indocumentados y &ldquo;cantama&ntilde;anas&rdquo; que han ido proliferando con el auge de las nuevas tecnolog&iacute;as y las redes sociales.
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        Lando Calrissian (Billy Dee Williams) en <em>Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker</em> &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Resulta curioso y as&iacute; lo expres&eacute; en un art&iacute;culo dedicado a la figura de Alex Raymond y su principal personaje, Flash Gordon -la mayor y m&aacute;s clara influencia en el trabajo de George Lucas- que las nuevas generaciones sigan ignorando dicha aportaci&oacute;n con las herramientas de las que disponen. Nosotros no pod&iacute;amos apretar ninguna tecla en ning&uacute;n ordenador para ver los seriales cinematogr&aacute;ficos del personaje y, ahora que s&iacute; pueden, raramente lo hacen.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el problema con la saga gal&aacute;ctica -y el Episodio IX no escapa a esta problem&aacute;tica- es que su mitolog&iacute;a, sus principios, sus valores y su forma de afrontar un reto est&aacute;n basados en reglas que ya est&aacute;n desfasadas. Ni siquiera la representaci&oacute;n de los dementes soci&oacute;patas que suelen aparecer en la pantalla causan el mismo rechazo que anta&ntilde;o, dado que, ahora, los soci&oacute;patas y los asesinos en serie son mucho m&aacute;s atractivos que quienes se dejan la vida luchando contra un r&eacute;gimen que se regodea destruyendo planetas, como si &eacute;stos fueran los &uacute;ltimos globos que han permanecen inflados tras una azarosa fiesta infantil.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;s, por eso, la pel&iacute;cula que pone punto y final a esta epopeya no pierde oportunidad de colocar en su sitio algunas de esas piezas que quedaron fuera en las entregas anteriores, las cuales siempre han permanecido en el imaginario de quienes las vimos en el mismo momento de su estreno. Tampoco este prop&oacute;sito es una cuesti&oacute;n balad&iacute;, sino una b&uacute;squeda de coherencia para una narraci&oacute;n que se ha ido enriqueciendo, dentro y fuera de la pantalla y, en especial, en las mentes de quienes las hemos revisado, una y otra, queriendo ver m&aacute;s all&aacute; de las im&aacute;genes que se proyectaron en una pantalla. Esta vez SI se trata de hacer las cosas y no solamente de intentarlas.
    </p><p class="article-text">
        Esa capacidad, como la de mantenerte sentado durante 142 minutos sin casi mover un solo m&uacute;sculo del cuerpo, es lo que ha hecho, de verdad, imperecedera a esta saga. NO, toda su imaginer&iacute;a y lo que haya podido generar despu&eacute;s. Esta saga logr&oacute; y a&uacute;n lo sigue haciendo que los ni&ntilde;os de anta&ntilde;o, algo m&aacute;s grandes en la actualidad, podamos vivir la misma aventura que todos aquellos personajes, codo con codo con ellos y sin mirar atr&aacute;s. 
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        Zorii Bliss (Keri Russell); Poe Dameron (Oscar Isaac); BB-8; D-o; Rey (Daisy Ridley); Finn (John Boyega) y C3PO (Anthony Daniels) en <em>Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker</em> &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa lo que se puede llegar a perder, pilotando una desvencijada nave rebelde frente a un destructor imperial y todo un enjambre de cazas a su alrededor. A diferencia de la sociedad actual, por seguir usando la misma denominaci&oacute;n que alguien deber&iacute;a cambiar, dado el desaguisado en el que estamos sumidos, en una batalla como &eacute;sa, uno sabe cu&aacute;l es su bando y contra qui&eacute;n est&aacute; luchando. Poco importa el resultado final, si se logra darle sentido a una vida que, en el momento actual, vale tan poco como la palabra de quienes dicen gobernarnos.
    </p><p class="article-text">
        Y ya dije que, anteriormente, que las guerras no hacen grande a nadie, pero hay momentos en los que luchar da un sentido a toda una existencia y m&aacute;s cuando se escoge, no se impone. Jyn Erso dijo una vez que las rebeliones se sustentan en la esperanza y eso fue lo que la saga gal&aacute;ctica nos dio; es decir, esperanza para afrontar un futuro que se preve&iacute;a bastante oscuro, casi dir&iacute;a que terminal, y ense&ntilde;arnos que se pod&iacute;an cambiar las cosas para que el mundo fuera de otra manera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, algunos, s&eacute; que ya no muchos, todav&iacute;a pensamos de la misma forma, con mayor consciencia de lo que hacemos, decimos y sentimos, pero, seguimos pensando de la misma manera y NADA ni NADIE nos har&aacute; cambiar, por mucho que las tropas de asalto, el demente emperador y toda la legi&oacute;n de amargados que pretende acabar con el s&eacute;ptimo arte y la fantas&iacute;a, tal y la conocemos, se empe&ntilde;en en lograrlo.
    </p><p class="article-text">
        Para todo lo dem&aacute;s, visiten, por &uacute;ltima vez&hellip; <em>a galaxy far, far away</em>.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        Star Wars &copy; Lucasfilms Ltd &amp; TM. All rights reserved. Text and illustrations for Star Wars are &copy; 2019 Lucasfilms Ltd.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/toda-saga-final-ix-skywalker_132_1181655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2019 09:41:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[TODA SAGA TIENE UN FINAL. Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[AFTER THE WEDDING]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/after-the-wedding_132_1183732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Han pensado, alguna o muchas veces, según hayan sido sus experiencias vitales, las posibilidades que existen de solucionar un error del pasado?</p><p class="subtitle">Si lo han hecho y se han visto en esa misma situación ¿qué les ocurrió cuando quisieron reconstruir aquéllo que ya no puede ser reconstruido?</p><p class="subtitle">¿Lograron colocar siquiera una sola pieza del puzzle que se presentaba ante sus ojos en el lugar que les correspondía o, por el contrario, les entró una desasosegante mezcla de tristeza, impotencia y ganas de abandonarlo todo y salir del lugar en el que se encontraban, corriendo tan rápido como les fuera posible?</p><p class="subtitle">¿Corriendo hacia dónde? ¿Es que acaso se puede escapar de lo que ya se ha hecho y que siempre, por mucho que algunos charlatanes de alzacuellos y sermón diario se empeñen en querer tratar de borrar con una repetitiva salmodia de rezos, permanecerá en nuestra mente como si acabara de suceder?</p></div><p class="article-text">
        Los humanos somos seres imperfectos. Somos seres mezquinos, enormemente ego&iacute;stas e incapaces por nuestra naturaleza de llegar a sentir una verdadera empat&iacute;a con nuestros semejantes, salvo que dediquemos todas las energ&iacute;as de las que disponemos, a lo largo de nuestra vida en tratar de lograrlo. Y, aun as&iacute;, es harto improbable, por mucho que estemos en un escenario que ocupe todo el tiempo del que disponemos e, incluso, aquel que deber&iacute;a ser para nosotros mismos, llegar a alcanzarlo. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste es el caso de Isabel Anderson, una mujer norteamericana entregada hasta al extremo en el cuidado y en la atenci&oacute;n de un grupo de ni&ntilde;os que viven en un peque&ntilde;o orfanato, situado en la ciudad de Calcuta, capital del estado indio de Bengala Occidental, el cual forma parte de la Rep&uacute;blica de la India. Su vida anterior, en su patria de origen, cambi&oacute; merced a una decisi&oacute;n tomada en un momento de debilidad e indefensi&oacute;n y, de una forma u otra, ella busc&oacute; en aquel nuevo escenario redimirse del sentimiento de culpa que todav&iacute;a le embarga. Ella abandon&oacute; a su hija, la cual fue dada en adopci&oacute;n nada m&aacute;s nacer, ante su incapacidad y la de su pareja de entonces -otro adolescente igual de desorientado como ella- llamado Oscar, para poder hacerse cargo de la reci&eacute;n nacida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Isabel Anderson (Michelle Williams) en la pel&iacute;cula <em>After the Wedding</em> &copy; 2019 Ingenious Media, Joel B. Michaels Productions, Riverstone Pictures and Rock Island Films.
    </p><p class="article-text">
        Si, en realidad Isabel pens&oacute; que aqu&eacute;lla era la decisi&oacute;n acertada, dado que, tal y como se encontraban entonces, su hija nunca hubiera tenido lo que se hubiese merecido, nunca lo sabr&aacute;. El problema es que, lo que parec&iacute;a la decisi&oacute;n correcta, se torn&oacute; en un error vital con el que, cual opresivo mito de la antigua Grecia, no dejaba de asaltarla y minar su misma existencia como ser humano. Luego, cuando lleg&oacute; hasta el orfanato que se termin&oacute; por transformar en su hogar, no es que las piezas encajaran, nunca lo hacen, sino que encontr&oacute; otras piezas y otro puzle que recomponer.
    </p><p class="article-text">
        El recuerdo de su hija perdur&oacute;, pero, ahora, ten&iacute;a una sucesi&oacute;n continua de vidas destartaladas por recomponer -mucho m&aacute;s que la suya- y muy poco tiempo para hacerlo. De ah&iacute; que se empe&ntilde;ara en lograr lo que no pudo hacer con quien llev&oacute; nueve meses en su interior y poner todo de su parte para conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Y lo estaba logrando, hasta que la falta de recursos econ&oacute;micos, sumada a una tentadora oferta llegada desde los Estados Unidos de Am&eacute;rica para paliar dicha carest&iacute;a, la llevaron de vuelta hasta el escenario del que hab&iacute;a salido corriendo, tiempo atr&aacute;s. En principio, esto tampoco deber&iacute;a haber sido un problema, pues el viaje ten&iacute;a como cometido conocer a la benefactora, una acaudala propietaria de una empresa de comunicaciones llamada Theresa Young, empe&ntilde;ada en devolverle a la sociedad en la que viv&iacute;a una parte de lo que hab&iacute;a atesorado hasta ese momento. Una vez firmado el acuerdo, el plan era regresar hasta el orfanato donde la estaban esperando los mismos ni&ntilde;os con los que viv&iacute;a todas y cada una de las horas de sus ocupados e intensos d&iacute;as.
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        Theresa Young (Julianne Moore) en la pel&iacute;cula <em>After the Wedding</em> &copy; 2019 Ingenious Media, Joel B. Michaels Productions, Riverstone Pictures and Rock Island Films.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no estaba en los planes de Isabel cuando vol&oacute; hasta la ciudad de Nueva York es que la benefactora se empe&ntilde;ara en invitarla a la boda de su hija Grace y que el padre de la joven fuera, adem&aacute;s del marido de Theresa, aquel joven con quien ella tuvo a una ni&ntilde;a, dos d&eacute;cadas atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para quien es ahora la responsable de un orfanato en la India, volver a encontrarse con Oscar, escultor de renombre, adem&aacute;s de padre y atento esposo, supuso sentir un temblor de tierra sobre el suelo que pisaba, de la misma forma que su vida se resquebraj&oacute; aquel d&iacute;a en el que decidi&oacute; separarse de su ni&ntilde;a, hoy en d&iacute;a toda una mujer llamada Grace y quien no puede esconder la semblanza con su madre biol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Puede que el c&aacute;lculo probabil&iacute;stico diga que estas cosas pueden llegar a pasar, pero ni siquiera una concatenaci&oacute;nde probabilidades como &eacute;sta sucede sin ayuda externa. De ah&iacute; que, poco a poco, Isabel y el resto de los protagonistas de esta &iacute;ntima tragedia familiar ir&aacute;n comprendiendo la l&oacute;gica que motiv&oacute; aquella situaci&oacute;n, cercana a la charada, en un primer momento, pero que esconde un secreto mucho m&aacute;s desolador de lo que se hubiese podido pensar, nada m&aacute;s comenzar la narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que, llegado el momento en el que las cartas se coloquen sobre la mesa, cada uno tendr&aacute; distintas motivaciones y, aunque nobles, no resultan tan honestas como se quiere hacer ver. Tal y como ya expres&eacute; en los p&aacute;rrafos anteriores, los errores que comentemos no se pueden solucionar al igual que tampoco se pueden enmendar las mentiras, ni las dobles verdades, ni todas aquellas decisiones que tomamos para sentirnos bien con nosotros mismos, aunque luego las vendamos como si se trataran de otra cosa bien distinta. 
    </p><p class="article-text">
        Para una madre que nunca ejerci&oacute; de madre, sentarse en la misma mesa que la que pudo ser su hija a tiempo completo es tan surrealista como imposible de asimilar, tanto y tan bien como quisiera. De la misma forma, un padre que prometi&oacute; dar a su hija en adopci&oacute;n y luego minti&oacute; a quien era la madre de la criatura, qued&aacute;ndose con la hija de ambos, pocas razones convincentes podr&aacute; esgrimir ante ambas, sin que, por el camino, pierda credibilidad y buena parte de la validez del discurso frente a su hija y frente a quien fuera su pareja de entonces.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Theresa? &iquest;Cu&aacute;l es su papel en toda esta historia? &iquest;Es tan s&oacute;lo una persona con recursos que, adem&aacute;s, tiene principios?
    </p><p class="article-text">
        After the Wedding, basada en gui&oacute;n escrito por Susanne Bier para la pel&iacute;cula danesa Efter brylluppet (2006) que, ahora, ha sido tamizado por el director y guionista Bart Freundlich, pone sobre la mesa el complicado engranaje que articula las relaciones humanas y c&oacute;mo, por mucho que lo intentemos, siempre estaremos acompa&ntilde;ados por los fantasmas de nuestro pasado.
    </p><p class="article-text">
        Ambas pel&iacute;culas nos muestran a personajes que quieren hacer las cosas BIEN, con may&uacute;sculas, aunque tampoco tengan muy claro c&oacute;mo y, al final, es la misma realidad del mundo en el que vivimos la que les dicta las reglas de uso y comportamiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Helene Hansson (Sidse Babett Knudsen) y Jacob Pederson (Mads Mikkelsen) en <em>Efter brylluppet</em> &copy; 2006 Zentropa Entertainments, After the Wedding, Sveriges Television, Det Danske Filminstitut, Nordisk Film, Invicta Capital and Sigma Films.
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes prefieren la versi&oacute;n n&oacute;rdica, protagonizada por un actor todoterreno como lo es Mads Mikkelsen y por la misma forma en la que el cine n&oacute;rdico tiene de tratar estos temas, tan poco habituales fuera de este emplazamiento geogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la falta de contenci&oacute;n de la versi&oacute;n norteamericana sirve para anteponer los sentimientos de Isabel, una magn&iacute;fica Michelle Williams, ante la ambig&uuml;edad manifiesta de Theresa Young (Julianne Moore) y su antigua pareja, Oscar Carlson (Billy Crudup), por lo menos, en un primer momento. Luego, cuando su hija Grace (Abby Quinn) empieza a formar parte de su vida, Isabel entender&aacute; que lo que tiene delante de sus ojos es la oportunidad de rehacer el puzle de su vida anterior con ayuda de quien abandon&oacute; tiempo atr&aacute;s. La labor no es f&aacute;cil, pero su estancia en el orfanato de Calcuta le ha ense&ntilde;ado el valor intr&iacute;nseco de aceptar un reto y de ah&iacute; su entrega para lograr que lo que un d&iacute;a no fue, lo pueda ser hoy.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significar&aacute; que todo lo que ha pasado hasta entonces se recompondr&aacute;? Ella sabe que no, es imposible vivir lo que ya sucedi&oacute;, pero s&iacute; es posible empezar otra vida, tal y como ella hizo y Grace ser&aacute; quien le demuestre c&oacute;mo.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que suceda despu&eacute;s, sin escribir est&aacute; y, por eso, resulta tan terrible y maravilloso para un personaje como el de Isabel.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2006 Zentropa Entertainments, After the Wedding, Sveriges Television, Det Danske Filminstitut, Nordisk Film, Invicta Capital and Sigma Films.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Ingenious Media, Joel B. Michaels Productions, Riverstone Pictures and Rock Island Films
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/after-the-wedding_132_1183732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2019 18:24:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[AFTER THE WEDDING]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ANNA Y ELSA.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/importancia-llamarse-anna-elsa_132_1183746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera entrega de la saga</p><p class="subtitle">Frozen</p><p class="subtitle">(Jennifer Lee y Chris Buck, 2013) no es sólo una historia de superación por parte de sus dos protagonistas principales, Elsa y Anna, sino un recorrido por la senda que lleva a las personas “normales” a convertirse en los héroes de sus propias aventuras, sin saber muy bien de dónde han sacado la fortaleza para poder lograrlo.</p><p class="subtitle">Además, Elsa y Anna son dos heroínas del siglo XXI, alejadas, ambas, de los estereotipos que siempre ha defendido -salvo en contadas ocasiones- la empresa que se ha encargado de ofrecer sus historias animadas al público en general. Ninguna necesita a un varón que las defienda del mal, ni que se convierta en su “príncipe salvador”, el cual aparece en el último instante para poner las cosas en su sitio. Cierto es que Anna no disimula su atracción para con Kristoff, aunque quien tiene las ideas claras sea el reno del segundo, Sven, todo sea dicho.  Y también es cierto que la futura pareja de la princesa no se asemeja nada a los acaramelados y empalagosos “príncipes” de épocas anteriores.</p></div><p class="article-text">
        El caso de Elsa es mucho m&aacute;s radical, dado que, adem&aacute;s de su educaci&oacute;n, la joven debe hacer frente a unos poderes que, si bien acepta, siguen caus&aacute;ndole m&aacute;s problemas de los que ella quisiera. De ah&iacute; que los sucesos que veremos en la primera de las entregas sean solamente una muestra del conflicto interior que vive el personaje, un conflicto que acabar&aacute; afectando al resto de los personajes protagonistas y al escenario donde se desarrolla la acci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tanto Anna como Elsa fueron educadas para ser independientes y seguras de s&iacute; mismas, con sus cosas, claro est&aacute;, pero muy lejos de las princesas que el cine de animaci&oacute;n de la factor&iacute;a Disney ha popularizado durante buena parte del pasado siglo XX y que, con el cambio de siglo ha ido variando, a rega&ntilde;adientes, pero, eso s&iacute;, con la taquilla siempre clara en el horizonte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 Walt Disney Pictures and Walt Disney Animation Studios
    </p><p class="article-text">
        Dicho todo esto, y teniendo en cuenta que la segunda entrega va un paso m&aacute;s all&aacute; y no duda en plasmar en la pantalla y con dibujos animados -&eacute;sos que suelen estar reservados para los m&aacute;s peque&ntilde;os- la intransigencia ideol&oacute;gica que le est&aacute; causando tantos problemas a la sociedad actual, representada en el abuelo de ambas protagonistas, hay que a&ntilde;adir que todo tiene un l&iacute;mite y m&aacute;s cuando se habla de empresa de la que ya hemos hecho menci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n tiene que ver con los art&iacute;culos, ensayos, post en las redes sociales y dem&aacute;s comentarios vertidos en relaci&oacute;n a la condici&oacute;n sexual de ambas protagonistas, en especial, la de Elsa. Con Anna tampoco se han quedado cortos en adjetivos, muchos de ellos absolutamente absurdos y balad&iacute;es, circunstancia que empieza a ser una constante desde que todo el mundo tiene un canal donde volcar y/ o vomitar sus opiniones, muchas de las cuales mejor se hubiesen quedado dentro de las entra&ntilde;as de quien las comparti&oacute;. Sin embargo, el caso de Elsa, a&uacute;n siendo totalmente defendible, era y es uno de esos imposibles que, con el tiempo, ser&aacute;n derrotados, pero no ahora.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo se hubiera podido decir de la que, a d&iacute;a de hoy, contin&uacute;a siendo la pel&iacute;cula que m&aacute;s ha demolido las bases sobre las que sustentaba el discurso excluyente y mis&oacute;gino del estudio de animaci&oacute;n, y que las nuevas generaciones parecen querer olvidar cuando deber&iacute;an tenerla muy presente, antes de siquiera pensar que Elsa pudiera aparecer retratada como un personaje abiertamente ambiguo y que sintiera atracci&oacute;n por otros de su mismo sexo.
    </p><p class="article-text">
        Todo sucedi&oacute; el d&iacute;a 22 de noviembre del a&ntilde;o 1991, fecha escogida para el estreno, en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, de la pel&iacute;cula <em>Beauty and the Beast</em> (Gary Trousdale y Kirk Wise) -tras su estreno en el festival de cine de la ciudad de Nueva York, dos meses antes- una pel&iacute;cula que, entre otras cosas, salv&oacute; al estudio de desaparecer tras la oscura y desastrosa gesti&oacute;n econ&oacute;mica de la d&eacute;cada anterior. La pel&iacute;cula, impulsada por el entonces responsable, Jeffrey Katzenberg -quien se hizo cargo de todo aquel desaguisado, en el peor momento posible- posee los diez minutos m&aacute;s reivindicativos de cuantos se hab&iacute;an podido ver en una producci&oacute;n de Walt Disney Studios, desde su misma fundaci&oacute;n y, adem&aacute;s, impulsaban a la empresa hasta el siglo XXI, cuando a&uacute;n quedaba una d&eacute;cada para llegar al tan temido a&ntilde;o 2000.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Belle (Paige O'Hara) en <em>Beauty and the Beast</em> &copy; 1991 Disney. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la secuencia con la que comienza la pel&iacute;cula es todo un canto a la independencia del sexo femenino en todas las facetas de su personalidad y que, de paso, arrincona la imagen de la doncella sumisa para con los designios de su se&ntilde;or -que tanto y tan bien voceara el discurso acu&ntilde;ado por la empresa fundada en el a&ntilde;o 1923 del pasado siglo XX. Bella es una mujer del siglo XXI, defensora de sus derechos como ser humano, como integrante de una sociedad. Es capaz de pelear, por s&iacute; sola, por aquello en lo que cree. En el extremo contrario se sit&uacute;a un pat&aacute;n consentido e iletrado, Gast&oacute;n, fiel reflejo de todos aquellos varones que se creen especiales por una cuesti&oacute;n de sexo y no por su val&iacute;a personal y otros detalles sin importancia, seg&uacute;n sus obtusas y caducas seseras.
    </p><p class="article-text">
        Vista hoy en d&iacute;a queda claro que, si el estudio de animaci&oacute;n trag&oacute; con un producto como &eacute;se, fue porque no le quedaba otro remedio, inmerso en la situaci&oacute;n en la que se encontraba. Hay que recordar que, en aquellos a&ntilde;os, la distribuci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de las pel&iacute;culas de Walt Disney corr&iacute;a a cargo de Warner Bros., un estudio fundado por los hermanos Warner, con una forma de entender el negocio bien distinta a la empresa del rat&oacute;n Mickey. Por ende, Warner Bros. tambi&eacute;n contaba con una divisi&oacute;n de animaci&oacute;n -aqu&eacute;lla que viera nacer al conejo Bugs Bunny- que representaba el polo opuesto a la forma que ten&iacute;a de abordar los temas el estudio Disney.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, Jeffrey Katzenberg impuls&oacute; una renovaci&oacute;n -tanto en lo concerniente a las pel&iacute;culas de acci&oacute;n real como a la divisi&oacute;n de animaci&oacute;n-y tras el inesperado, pero deseado &eacute;xito de <em>La Sirenita</em> (Ron Clements y John Musker, 1989) se embarc&oacute; en dotar a las pel&iacute;culas de la factor&iacute;a de las se&ntilde;as de identidad propias del siglo que estaba por llegar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, despu&eacute;s de Bella, llegar&iacute;a la no menos contestaria princesa Jasmine de Agrabah, tan decidida, inteligente y capaz como lo pudiera ser Bella. Puede que tambi&eacute;n se hayan olvidado, pero el atrevido top que luc&iacute;a la princesa en cuesti&oacute;n fue merecedora de una queja formal por parte de varias asociaciones de padres -algunas de nuestro pa&iacute;s-, las cuales vieron que el recato y las buenas formas de las princesas de la factor&iacute;a Disney se estaba pervirtiendo de manera indecorosa.
    </p><p class="article-text">
        Tras la salida de Jeffrey Katzenberg del trablero de juego -y sin olvidarme de las igualmente decididas Nala y Meg, coprotagonistas de las pel&iacute;culas <em>The Lion King</em> (Roger Allers y Rob Minkoff, 1994) y <em>Hercules</em> (Ron Clements y John Musker, 1997) respectivamente- las cosas ya no fueron las mismas.Como mejor ejemplo, baste constatar el trato que el estudio le dispens&oacute; al tratar el personaje de Mulan (Barry Cook y Tony Bancroft, 1998), muy alejado y menos comprometido con la validez del personaje que como se hubiera planteado en los a&ntilde;os anteriores, bajo el paraguas de Jeffrey Katzenberg.
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        Elsa (Idina Menzel) y Anna (Kristen Bell) en <em>Frozen II</em> &copy; 2019 Disney.
    </p><p class="article-text">
        All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        <em>Frozen</em>, su idea y la de sus principales impulsores -sobre todo la su directora y guionista, Jennifer Lee- bebe mucho del esp&iacute;ritu indomable y contestario de aquellas hero&iacute;nas que revolucionaron la misma concepci&oacute;n que se ten&iacute;a del estudio de animaci&oacute;n Walt Disney, pero, como ya se ha mencionado, todo tiene un l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        The Walt Disney Company tiene detr&aacute;s a unos grupos de opini&oacute;n y de presi&oacute;n que, entre sus consignas, no est&aacute; la de aportar a la sociedad a la que viven ideas innovadoras, sino, m&aacute;s bien, todo lo contrario. Pretender que en una pel&iacute;cula de animaci&oacute;n de ese estudio, como es <em>Frozen</em>, se le den carta de naturaleza a los mismos comportamientos que suceden en la sociedad actual, muchos de los cuales siguen siendo tachados de escandalosos y/o libertinos, es tanto como pretender que una administraci&oacute;n conservadora como la que ahora impera en los Estados Unidos de Am&eacute;rica se preocupe de las necesidades de las personas, en vez de proteger a las grandes corporaciones y al capital sobre el que se articula Wall Street.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la empresa es coherente con su forma de pensar y, si lo piensan bien, concesiones ha habido y muchas, sobre todo en las adaptaciones de los grandes cl&aacute;sicos en acci&oacute;n real. Pedirle m&aacute;s, por muy duro que sea ver tan solitaria a Elsa mientras Anna siempre tiene a Kristoff a su lado, es balad&iacute;. No obstante, la pel&iacute;cula da alguna soluci&oacute;n de compromiso y una peque&ntilde;a esperanza de que, en un futuro NO muy lejano, las cosas puedan llegar a cambiar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Elsa (Idina Menzel); Anna (Kristen Bell); Kristoff (Jonathan Groff) y Sven en<em> Frozen II</em> &copy; 2019 Disney. All Rights Reserved.
    </p><p class="article-text">
        Dicho todo esto, <em>Frozen II</em> no desmerece el tiempo de ir a verla al cine e, incluso, supera a su antecesora en espectacularidad y belleza est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se puede seguir siendo rom&aacute;ntico sin llegar a ser incapaz de darse cuenta de c&oacute;mo funcionan las cosas, incluso en el reino de Arendelle&hellip; &iquest;O era en el reino de Walt Disney?
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019 
    </p><p class="article-text">
        &copy; 1991 Walt Disney Pictures, Silver Screen Partners IV and Walt Disney Animation Studios
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Walt Disney Pictures and Walt Disney Animation Studios
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/importancia-llamarse-anna-elsa_132_1183746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2019 18:14:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ANNA Y ELSA.]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[FLASH GORDON. EL HERMANO MAYOR DE LUKE SKYWALKER. VERSION 2.0]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/flash-gordon-hermano-skywalker-version_132_1189191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las ventajas que tiene estar viajando continuamente en avión es que terminas teniendo tiempo de sobra para poder leer en un ambiente sosegado y sin demasiadas distracciones. En mi último desplazamiento me leí</p><p class="subtitle">Profili Alex Raymond: The Power and The Grace</p><p class="subtitle">, libro editado en inglés y en italiano por Alberto Becattini y Antonio Vianovi, en 2002. En sus páginas, acompañada de una cuidada selección de imágenes, ambos autores dibujan una detallada y atractiva semblanza de Alexander Gillespie Raymond Jr., más conocido como Alex Raymond.</p></div><p class="article-text">
        Para aqu&eacute;llos que no est&eacute;n familiarizados con el nombre, les dir&eacute; que &eacute;l fue la persona que, en respuesta a la petici&oacute;n del entonces presidente de King Features Syndicate, Josepth V. Connolly -quien demandaba una tira de prensa de ciencia ficci&oacute;n para competir con Buck Rogers, y una tira de prensa que tuviera lugar en la jungla para competir con el Tarz&aacute;n dibujado por Hal Foster- termin&oacute; por crear Flash Gordon y Jungle Jim.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Alex Raymond en 1949
    </p><p class="article-text">
        En la g&eacute;nesis de ambas historias quedan claras las influencias de las tiras contra las que deb&iacute;a competir por el favor de los lectores, sobre todo el trabajo de Harold Foster en el personaje creado por Edgar Rice Burroughs. No obstante, las aventuras de Buck Rogers, obra de Phil Nowlan y Dick Calkins, tambi&eacute;n son notables, m&aacute;s que nada en los primeros a&ntilde;os del resolutivo jugador de polo, Gordon.
    </p><p class="article-text">
        Lo que vino despu&eacute;s fue todo un derroche de creatividad -en algunos momentos, espectacular- merced a la cual surgi&oacute; un universo y unos personajes que terminaron por marcar no solo a la generaci&oacute;n que creci&oacute; con ellos, sino al mismo concepto de aventura espacial.
    </p><p class="article-text">
        No quiero dar a entender que Jungle Jim sea inferior en calidad al trabajo de Alex Raymond en Flash Gordon, porque esta afirmaci&oacute;n faltar&iacute;a a la verdad, pero s&iacute; que es cierto que es dif&iacute;cil imaginar la ciencia ficci&oacute;n contempor&aacute;nea, cuando &eacute;sta viaja al espacio, sin pensar de manera inmediata en Flash Gordon, Dale Arden, el profesor Hans Zarkov, el malvado y singular emperador Ming the Merciless, su hija la princesa Aura y los pr&iacute;ncipes Thun, Barin y Vultan, soberanos, &eacute;stos, de otros tanos reinos del planeta Mongo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        P&aacute;gina de Flash Gordon y Jungle Jim seg&uacute;n los l&aacute;pices de Alex Raymond &copy; 2019 King Features Syndicate, Inc.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta imaginer&iacute;a, la forma en la que los personajes se relacionaban en entre ellos, sus disputas y sus enredos amorosos, el continuo enfrentamiento con un emperador que deja peque&ntilde;os a cualquiera de los tiranos que han pululado por la historia de la civilizaci&oacute;n humana, y la forma en la que el dibujante los plasm&oacute;, domingo tras domingo -entre 1934&ndash;1943- terminaron por definir una manera de entender las aventuras lejos del planeta Tierra que, d&eacute;cadas despu&eacute;s, desemboc&oacute; en una saga cinematogr&aacute;fica que a punto est&aacute; de terminar, tras cuatro d&eacute;cadas de existencia.
    </p><p class="article-text">
        Ignoro si Alex Raymond fue consciente de la importancia de su aportaci&oacute;n a la ciencia ficci&oacute;n y a la cultura popular contempor&aacute;nea, aunque s&iacute; que es cierto que el dibujante fue part&iacute;cipe del enorme &eacute;xito que cosech&oacute; la adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica, en formato serial, producida por Universal Pictures entre 1936 y 1940, protagonizada por el nadador ol&iacute;mpico, luego transmutado en actor, Clarence Linden Crabbe II, conocido para el p&uacute;blico como &ldquo;Buster&rdquo; Crabbe. Los tres seriales, especialmente el primero de todos -en su d&iacute;a, el m&aacute;s caro de cuantos se hab&iacute;an rodado, con un presupuesto de 350.000 d&oacute;lares de la &eacute;poca- son todos de una imaginaci&oacute;n desbordante, muy lejos de los estereotipos que por aquel entonces arrastraban aquellas aventuras semanales que los espectadores acud&iacute;an a ver como complemento a los largometrajes que se proyectaban en los cines.
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        El actor Larry &ldquo;Buster&rdquo; Crabbe, posando como Flash Gordon, en foto de estudio tomada para promocionar el primero de los seriales cine cinematogr&aacute;ficos producidos por Universal Pictures Corporation en el a&ntilde;o 1936. &copy; 2019 Universal Pictures Corporation. Photo: &copy; 2019 Everett Collection/ Rex
    </p><p class="article-text">
        Y ni siquiera el estar rodados en blanco y negro, con escenarios, materiales, trajes y dem&aacute;s utiler&iacute;a reciclada de otras tantas producciones desmerece el trabajo final del equipo t&eacute;cnico y art&iacute;stico que llev&oacute; a los espectadores hasta un universo gal&aacute;ctico que luego otros copiaron, revisaron, adaptaron o, simplemente, homenajearon al no poder llevarlo a la gran pantalla como ellos hubieran querido.
    </p><p class="article-text">
        Lo que es innegable, y el libro de Alberto Becattini y Antonio Vianovi lo deja bien claro, es la importancia dentro del mundo del noveno arte en particular -y en el mundo de la ciencia ficci&oacute;n, en general- del trabajo del dibujante norteamericano, quien supo ver las enormes posibilidades de un g&eacute;nero y de un escenario como aqu&eacute;l y plasmarlo todo de una manera que, a d&iacute;a de hoy, nadie ha podido superar.
    </p><p class="article-text">
        Puede que el &uacute;nico artista gr&aacute;fico que logr&oacute; desarrollar un estilo similar al de Alex Raymond -aunando la espectacularidad de sus p&aacute;ginas, el gusto del primero por los detalles y por plasmar a los personajes, especialmente los femeninos, como si &eacute;stas se trataran de ilustraciones individuales, tan comunes en aquellos momentos, no formando parte de un dominical de un peri&oacute;dico- fuera Alfonso Williamson, quien dibujara el personaje entre 1966 y 1967. El artista colombiano-norteamericano s&iacute; que supo entender las reglas por las que el dibujo de Alex Raymond se reg&iacute;a, una mezcla de clasicismo y toques contempor&aacute;neos que llevaron su trabajo al momento hist&oacute;rico en el que se desarroll&oacute; y plasm&oacute; al aventurero espacial y todos los elementos que le rodeaban de una forma que a&uacute;n hoy perdura, de la misma forma que las planchas de Alex Raymond son merecedoras de estar colgadas en las paredes de cualquier museo de arte que se precie.
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        Flash Gordon y Dale Arden seg&uacute;n Alfonso Williamson &copy; 2019 King Features Syndicate, Inc.
    </p><p class="article-text">
        El jueves seis de septiembre del a&ntilde;o 1956, Alexander Gillespie Raymond Jr. fallec&iacute;a en un accidente de circulaci&oacute;n, mientras probaba un nuevo modelo de Chevrolet Corvette Convertible junto a su colega, el tambi&eacute;n dibujante Stan Drake. Con su muerte, el noveno arte perd&iacute;a a una de sus personalidades m&aacute;s importantes y a quien fue capaz de llevar al ser humano, como d&eacute;cadas antes lo hab&iacute;a hecho Edgar Rice Burroughs de la mano de John Carter y Dejah Thoris, m&aacute;s all&aacute; del infinito conocido e invitarle a vivir en aquellos lejanos parajes.  
    </p><p class="article-text">
        Lo que hoy en d&iacute;a resulta chocante, por no decir, directamente insultante es que las nuevas generaciones, las que tienen acceso al trabajo del dibujante y a la posibilidad de ver los seriales cinematogr&aacute;ficos con tan s&oacute;lo pulsar una tecla del ordenador, sigan ignorando la impronta y el legado de Alex Raymond, Al Williamson y el mismo &ldquo;Buster&rdquo; Crabbe. O que piensen estos j&oacute;venes, y afirmen, que el universo de George Lucas fuera solamente producto de la imaginaci&oacute;n del director californiano, cosa que es absolutamente falsa. Bien les vendr&iacute;a ponerse a hacer los deberes de fan, que los hay, y darse cuenta de todos aquellos elementos de la saga gal&aacute;ctica que poseen una influencia clara, directa y exportada, del trabajo del dibujante norteamericano, de la misma forma que los seriales de Flash Gordon y Green Hornet influyeron en buena parte de la imaginer&iacute;a de Star Wars.
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                </figure><p class="article-text">
        Portada del primer &aacute;lbum de la colecci&oacute;n dedicada a recopilar las p&aacute;ginas dominicales dibujadas por Alex Raymond entre 1934 y 1944, publicado por Dolmen Editorial.
    </p><p class="article-text">
        Por lo pronto, y gracias al esfuerzo de una peque&ntilde;a editorial espa&ntilde;ola, Dolmen Editorial -peque&ntilde;a, en comparaci&oacute;n a los grandes nombres del Parquet espa&ntilde;ol que publica c&oacute;mic- ya es posible leer las planchas originales dibujadas por Alex Raymond, que re&uacute;nen las aventuras de Flash Gordon y Jungle Jim, algo de lo que no se hab&iacute;a podido disfrutar hasta el momento, a pesar de la sucesi&oacute;n de ediciones que hab&iacute;an llegado hasta el mercado nacional.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los seriales de la Universal, &eacute;sta s&iacute; que mantiene el copyright de cada uno de ellos, algo que no es habitual, tras haber superado la barrera de los setenta a&ntilde;os que dicta la ley para, luego, ser de dominio p&uacute;blico. No obstante, se pueden conseguir a un precio m&aacute;s que aceptable y, adem&aacute;s, merecen mucho m&aacute;s la pena que buena parte de las mamarrachadas que, d&iacute;a tras d&iacute;a, llegan al mercado con la etiqueta de una saga que, al final, es solamente una pel&iacute;cula que se disfruta en la soledad de una sala de cine y no llenando una casa de aqu&eacute;llo que, al rev&eacute;s de lo que ocurre con el trabajo de Alex Raymond o Buster Crabbe, S&Iacute; que pierde valor y sentido.
    </p><p class="article-text">
        Y si no me creen, inviertan un rato en conocer todo lo anteriormente dicho. Puede que, incluso, lleguen a entender mucho mejor la raz&oacute;n por la que George Lucas cre&oacute; su epopeya gal&aacute;ctica, en un universo lejano, muy lejano.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019  
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 King Features Syndicate, Inc.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Universal Pictures Corporation.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Dolmen Editorial, 2019
    </p><p class="article-text">
        Para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre los &aacute;lbumes con las tiras de prensa de Flash Gordon y Jungle Jim, por favor consulte el siguiente enlace: www.leprechaun.es/ o en los siguientes n&uacute;meros de tel&eacute;fono: +34928279471 y +34828918162 
    </p><p class="article-text">
        Para m&aacute;s informaci&oacute;n relativa el serial cinematogr&aacute;fico sobre el personaje de Flash Gordon, por favor consulte el siguiente enlace: http://www.serialsquadron.com/index.html
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/flash-gordon-hermano-skywalker-version_132_1189191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Dec 2019 17:01:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[FLASH GORDON. EL HERMANO MAYOR DE LUKE SKYWALKER. VERSION 2.0]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LE MANS 1966]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/mans_132_1197214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor británico Eric Arthur Blair (1903 – 1950), más conocido por el pseudónimo de George Orwell, fue el responsable de acuñar la frase “la historia la escriben los vencedores”, dentro de las páginas de su sensacional obra literaria “1984”. 1</p><p class="subtitle">En realidad, la frase era una consecución lógica de un planteamiento anterior mucho más elaborado basado en la forma en la que muchos gobiernos -en especial los de corte autoritario- controlan la forma de pensar de quienes están bajo su cargo. Para el escritor británico</p><p class="subtitle">quienes fueran capaces de controlar el pasado, controlarían, por tanto, el futuro. Y si se lograba controlar el presente, era fácil controlar el pasado.</p><p class="subtitle">Por todo ello, quienes han manejado y manejan, en la actualidad, los resortes del poder -ya sea, éste, político, legislativo, económico y/o social- gustan de controlar el presente de forma decidida, inventándose por el camino los recuerdos “históricos” que más convengan y así dirigir la voluntad del resto de los ciudadanos, para que éstos luego vean el futuro de una forma simple y predeterminada por quienes, en realidad, lo han orquestado todo.</p></div><p class="article-text">
        Ci&ntilde;&eacute;ndonos, entonces, a dicha l&iacute;nea de pensamiento, la historia escrita por los responsables de Ford Motor Company dir&aacute; que fue la compa&ntilde;&iacute;a norteamericana, fundada por Henry Ford en junio del a&ntilde;o 1903, la &uacute;nica responsable de la incontestable victoria de la marca automovil&iacute;stica cosechada en el a&ntilde;o 1966, en el m&iacute;tico de Circuit de la Sarthe franc&eacute;s, escenario de las no menos legendarias <em>24 Heures du Mans. </em>2
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la realidad, la mec&aacute;nica y la misma personalidad de quienes estuvieron antes, durante y hasta el mismo momento en el que los tres coches de la marca americana cruzaron la l&iacute;nea de meta, vendr&iacute;a a decir una cosa diametralmente opuesta.
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad, mucho m&aacute;s ajustada a la verdad de los acontecimientos, nos dir&iacute;a que Ford Motor Company gan&oacute; aqu&eacute;lla y las tres siguientes ediciones de la competici&oacute;n francesa (1966-1969) -poniendo fin, adem&aacute;s, al dominio casi absoluto de la marca Italiana fundada por Enzo Ferrari en 1939- gracias a la intervenci&oacute;n de Carroll Hall Shelby, dise&ntilde;ador, visionario y ganador de la competici&oacute;n francesa en el a&ntilde;o 1959, junto con el piloto &iacute;talo-brit&aacute;nico Roy Francesco Salvadori, y a la del tambi&eacute;n piloto, dise&ntilde;ador y verdadero genio de la mec&aacute;nica, el brit&aacute;nico Kenneth Henry Miles. 3
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ken Miles (Christian Bale) y Carroll Shelby (Matt Damon) en la pel&iacute;cula <em>Le Mans&acute;66</em>
    </p><p class="article-text">
        Photo by Merrick Morton - &copy; 20th Century Fox
    </p><p class="article-text">
        Juntos lograron que la enorme inversi&oacute;n realizada por el entonces responsable de la empresa automovil&iacute;stica norteamericana, Henry Ford II, no se derrochara in&uacute;tilmente, o como en muchos otros casos anteriores, acabara malgastada por los caprichos y la estrechez de miras de una legi&oacute;n de torpes ejecutivos, los cuales solamente velaban por su propio beneficio y no por el de la compa&ntilde;&iacute;a que deb&iacute;an defender.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien diga que no todos aquellos vicepresidentes, ejecutivos de cuentas, responsables del marketing y promoci&oacute;n estaban empe&ntilde;ados en obtener su peque&ntilde;a parcela de poder en vez de lograr que Ford Motor Company fuera la &ldquo;empresa de las empresas&rdquo;, al hablar del mundo de la automoci&oacute;n. Sin embargo, dar esa sensaci&oacute;n de control absoluto de la situaci&oacute;n, aunque no lo tuvieran, ni supieran c&oacute;mo lograrlo, a punto estuvo de acabar con las aspiraciones de la marca de autom&oacute;viles norteamericana de llegar a competir en Europa y en igualdad de condiciones con la escuder&iacute;a Ferrari.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que el t&aacute;ndem Shelby/ Miles tampoco era la m&aacute;quina perfectamente engrasada que, a priori, una empresa como aqu&eacute;lla requer&iacute;a. En el caso del primero, y tras su victoria en la prueba francesa, su situaci&oacute;n f&iacute;sica le llev&oacute; a tener que abandonar la competici&oacute;n y dedicarse al dise&ntilde;o de autom&oacute;viles y a la competici&oacute;n de marcas, un terreno tan resbaladizo como lleno de sinsabores, dada la enorme presi&oacute;n que todos los participantes sufren y lo esquivo que suele ser el triunfo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Carroll Shelby (Matt Damon) en la pel&iacute;cula <em>Le Mans&acute;66</em>
    </p><p class="article-text">
        Photo by Merrick Morton - &copy; 20th Century Fox
    </p><p class="article-text">
        Para el genial piloto y mec&aacute;nico brit&aacute;nico, sus vivencias b&eacute;licas durante la Segunda Guerra Mundial condicionaron un car&aacute;cter ya de por si adusto y, a ratos, beligerante, el cual, junto con un sard&oacute;nico sentido del humor, no le ayudaron a congeniar con sus semejantes, salvo en muy contadas ocasiones. Dicho esto, la amistad que forj&oacute; con el dise&ntilde;ador norteamericano hizo que aceptara un puesto dentro del organigrama de la empresa &ldquo;Carroll Shelby Internationaly&rdquo; y, llegado el momento, de hacerse cargo de desarrollar un coche capaz de doblegar la hegemon&iacute;a de los veh&iacute;culos presentados por la marca Scuderia Ferrari Grand Prix motor Racing. 4
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        Ken Miles (Christian Bale) en la pel&iacute;cula <em>Le Mans&acute;66</em>
    </p><p class="article-text">
        Photo by Merrick Morton - &copy; 20th Century Fox
    </p><p class="article-text">
        Al final, la soluci&oacute;n vino desde el viejo continente, en forma del Ford GT40, un modelo creado por la divisi&oacute;n brit&aacute;nica Ford Advanced Vehicles, cuyas primeras versiones desarrolladas -la Mk I, Mk II y Mk III- tomaron como referencia el modelo experimental Lola Mk6 GT, fabricado por Lola Cars entre 1962 y 1963. Una vez que el modelo escogido para la competici&oacute;n, un Mk II, cay&oacute; en mano de Carroll Shelby, Ken Miles y del resto de los responsables de la empresa del primero, las fricciones entre algunos de los ejecutivos de la marca automovil&iacute;stica y aquellos &ldquo;outsiders&rdquo; a los que se hab&iacute;a tenido que recurrir, no tardaron en aparecer.
    </p><p class="article-text">
        No hay que perder de vista que Ford Motor Company quiso comprar la marca de Enzo Anselmo Giuseppe Maria Ferrari en el a&ntilde;o 1963. Esta negociaci&oacute;n se trunc&oacute; cuando &ldquo;Il Commendatore&rdquo; decidi&oacute; vender su empresa a Fiat S.p.A., ante la negativa de la empresa norteamericana para que el creador de la escuder&iacute;a italiana siguiera controlando las decisiones derivadas del circuito de competici&oacute;n internacional. Este hecho supuso un jarr&oacute; de agua fr&iacute;a para quienes pensaban que Ford necesitaba encontrar el prestigio perdido, participando en los grandes acontecimientos deportivos del mundo del motor. Sin el apoyo, la tecnolog&iacute;a y la experiencia de Ferrari, Ford Motor Company se quedaba hu&eacute;rfana para tratar de lograr su deseo y con muy pocas opciones de &eacute;xito. El tener, luego, que recurrir a personalidades tan particulares, individualistas, pero experimentadas como eran Carroll Shelby y Ken Miles no presagiaba, en un primer estadio, nada bueno para empresa afincada en la ciudad de Dearborn, Michigan.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo, una serie de sucesivas derrotas cosechas por el equipo de competici&oacute;n norteamericano -al vetar a Ken Miles como piloto- y la constataci&oacute;n de que Ford Motor Company, por si sola, no pod&iacute;a lograr aquello que se hab&iacute;a propuesto, devolvieron una cierta cordura a la situaci&oacute;n, la cual termin&oacute; por llevar a todos los implicados hasta las pistas del circuito franc&eacute;s en la primavera del a&ntilde;o 1966.
    </p><p class="article-text">
        Una vez all&iacute;, qued&oacute; claro qui&eacute;n era el magnate y qui&eacute;nes, los visionarios del motor; es decir, los que hab&iacute;an logrado que los primitivos autom&oacute;viles se convirtieran en algo m&aacute;s que un chasis, una caja de cambios, un motor de combusti&oacute;n interna y cuatro ruedas. Tambi&eacute;n sirvi&oacute; para constatar lo peligroso y torticero que puede llegar a ser trabajar con una gran empresa y la cantidad -legi&oacute;n, m&aacute;s bien- de indeseables que pululan dentro de tales corporaciones.
    </p><p class="article-text">
        Ken Miles perdi&oacute; la oportunidad de ser la primera persona que hubiese ganado <em>12 Hours of Sebring</em>, <em>24 Hours of Daytona</em> y <em>24 Heures du Mans </em>en el mismo a&ntilde;o, merced a las turbias maniobras de uno de los vicepresidentes de la empresa norteamericana, aunque s&iacute; se gan&oacute; el respecto y el saludo de los aficionados, los constructores y del mism&iacute;simo Enzo Ferrari. 5
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 Chernin Entertainment and Twentieth Century Fox Film Corporation.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la victoria de Ford Motor Company s&oacute;lo sirvi&oacute; para demostrar que, gracias a sus enormes recursos econ&oacute;micos, una empresa pod&iacute;a llegar a competir y triunfar en una prueba automovil&iacute;stica como la francesa.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, ni los ejecutivos, ni el propio Henry Ford II llegaron nunca a entender la importancia de aquella competici&oacute;n, por mucho que se empe&ntilde;aran en condicionar a corredores, a la organizaci&oacute;n y al mism&iacute;simo equipo de Carroll Shelby para que los tres Ford GT40 Mk II entraran juntos por la l&iacute;nea de meta. Aquella imagen fue eso, una instant&aacute;nea publicitaria para colgar en la sala de reuniones de la compa&ntilde;&iacute;a automovil&iacute;stica, tan impactante como hueca, a tenor de quienes estuvieron relacionados, en mayor o menor medida, dentro de la empresa, salvo muy gloriosas excepciones.  6
    </p><p class="article-text">
        La verdadera gloria, y eso lo deja bien claro y sin error en el entendimiento el libreto escrito por Jez Butterworth, John-Henry Butterworth y Jason Keller, luego llevado a la gran pantalla por el director James Mangold, es para Carroll Shelby, Ken Miles y para todos los que trabajaron para transformar el Ford GT40 Mk II en una m&aacute;quina capaz de batir a todos los contrincantes con los que se encontr&oacute; en el circuito franc&eacute;s, en 1966.
    </p><p class="article-text">
        Sin ellos, nunca se hubiera podido generar dicha gesta y sin ellos no se hubiese podido llegar a producir una pel&iacute;cula que demuestra cu&aacute;n importante son las personas frente a los delirios de quienes manejan, con notable desatino, los balances econ&oacute;micos mundiales.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, no se enga&ntilde;en con mis palabras: en <em>Le Mans&acute;66</em> hay seres humanos fr&aacute;giles, caprichosos, indolentes, tir&aacute;nicos y extremos. El juego no se articula entre buenos y malos, sino entre personas que tratan de ser un poco coherentes, en un universo demente y disparatado, y quienes solamente quieren imponer su voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s hay dos momentos que sirven para desnudar la fragilidad de los seres humanos, a lo largo de la narraci&oacute;n cinematogr&aacute;fica. El primero se ve tras desembarazarse de un indeseable vicepresidente, cuando Carroll Shelby somete al mism&iacute;simo Henry Ford II a toda una cura de humildad dentro del estrecho, opresivo y radical habit&aacute;culo de un Ford GT40 Mk II, mientras el veh&iacute;culo se mueve a una velocidad de v&eacute;rtigo, por la pista de pruebas anexa al hangar que ocupa las instalaciones de la empresa del primero.
    </p><p class="article-text">
        El segundo, mucho m&aacute;s v&aacute;lido e imperecedero, es aquel en el que &ldquo;il Commendatore&rdquo; no s&oacute;lo admira los valores del modelo desarrollado por la empresa de Carroll Shelby para la carrera francesa, sino la val&iacute;a de Ken Miles a los mandos del mencionado veh&iacute;culo. 7
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 Chernin Entertainment and Twentieth Century Fox Film Corporation.
    </p><p class="article-text">
        Al final, la historia, no solamente est&aacute; escrita por los vencedores, por mucho que a estos &uacute;ltimos les fastidie sobremanera, sino por aqu&eacute;llos que les rodearon. Y antes de que pregunten, Le Mans&acute;66 no trata de los veh&iacute;culos que aparecen en los carteles que anuncian la pel&iacute;cula. Trata de quienes los dise&ntilde;aron y de las personas que estaban al volante cuando dichos veh&iacute;culos salieron a competir.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Chernin Entertainment and Twentieth Century Fox Film Corporation.
    </p><p class="article-text">
        Notas:
    </p><p class="article-text">
        1- La novela fue publicada, originalmente, por el sello Secker &amp; Warburg, el 8 de junio del a&ntilde;o 1949. La editorial luego se fusion&oacute; con Harvill Press -fusi&oacute;n que dio como resultado la editorial Harvill Secker- y, en la actualidad, es propiedad de Penguin Random House desde el a&ntilde;o 2002.
    </p><p class="article-text">
        2- La carrera de resistencia se lleva disputando desde el a&ntilde;o 1923 hasta el momento actual, salvo por la huelga general del a&ntilde;o 1936 en Francia y, luego, por el par&oacute;n a causa de la Segunda Guerra Mundial. &Eacute;ste dur&oacute; una d&eacute;cada, hasta la reanudaci&oacute;n de la carrera en el a&ntilde;o 1949.
    </p><p class="article-text">
        3- Carroll Hall Shelby y Roy Francesco Salvadori ganaron la competici&oacute;n francesa conduciendo un Aston Martin DBR1, modelo construido por Aston Martin Lagonda LTD en 1956 y dise&ntilde;ado por el ingeniero brit&aacute;nico Edward John 'Ted' Cutting.
    </p><p class="article-text">
        4- Fruto de la relaci&oacute;n profesional entre Carroll Shelby y Ken Miles fueron las sucesivas versiones del modelo para competici&oacute;n, desarrolladas a partir del modelo; es decir, el AC Cobra/ Shelby Cobra 289, entre 1962 y 1965; el Shelby Daytona Coupe; y las distintas versiones del tambi&eacute;n modelo AC Cobra 427.
    </p><p class="article-text">
        5- The #1 car was driven by Ken Miles and Denny Hulme, and together with the #2 car driven by Bruce McLaren/Chris Amon (1st overall) and #5 car driven by Bucknum/Hutcherson (3rd overall) gave Ford its first victory in a 24-hour race.
    </p><p class="article-text">
        6- Lee Lacocca, director de Marketing de Ford Motor Company y quien reclut&oacute; a Carroll Shelby para lograr lo que, entonces parec&iacute;a un imposible, fue una de esas contadas excepciones.
    </p><p class="article-text">
        7- Ferrari's response to the Ford GT40 Mark II at Le Mans in 1966 was the 330 P3 (with P meaning Prototype), Ferrari's first fuel-injected car.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/mans_132_1197214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2019 19:05:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LE MANS 1966]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[THE WIND.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/the-wind_132_1199023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay películas, pocas la verdad sea dicha, que logran llevarte mucho más allá del lugar al que el guionista y el director y/o directora pretendían hacerlo mientras trabajaban en ella. Hay películas que, por mucho que estés acostumbrado a verlas, sobre todo cuando la mayoría de ellas son de género, logran atraparte y sorprendente a la misma vez. Hay películas que no pierden el tiempo en mostrarte la escala de grises en la que se desenvuelve nuestra sociedad y te plantean un problema tal cual es y sin mayores requiebros estilísticos y mentales. Hay películas que parten de unas pocas premisas y, a partir de ahí, desarrollan todo su discurso narrativo. En este caso particular, la premisa fundamental sobre la que sustenta</p><p class="subtitle">The Wind</p><p class="subtitle">(Emma Tammi, 2018) es muy sencilla. ¿Cuál es la razón por la cual una persona traspasa la delgada línea que divide la cordura de la locura?</p></div><p class="article-text">
        Si quien escribiera estas l&iacute;neas fuera un psiquiatra, con muchos a&ntilde;os de carrera profesional, seguro que les empezar&iacute;a a enumerar todos y cada uno de los factores que pueden llevar hasta el momento en el que una persona pierda la capacidad de razonar y su mente se llene de delirios, fobias y dem&aacute;s elementos que terminar&aacute;n por distorsionar su realidad de manera irreversible. En mi caso particular, y conocedor de mis limitaciones en cuanto al tema m&eacute;dico, desgranar&eacute; los principales elementos que rodea la pel&iacute;cula de Emma Tammi utilizando, para ello, sus propias palabras. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Lizzy Macklin (Caitlin Gerard) en <em>The Wind</em> &copy; 2019 Soapbox Films, Divide/Conquer and Mind Hive Films.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Wind</em> se sustenta, casi de manera obsesiva, en el opresivo escenario en el que se desarrolla; es decir, un desolado p&aacute;ramo en medio de ninguna parte, a finales del siglo XVIII. Los personajes que interact&uacute;an y/o tratan de sobrevivir en dicho escenario estar&aacute;n siempre condicionados por esta circunstancia, algo que la directora deja claro desde la primera secuencia con la que arranca su pel&iacute;cula. Adem&aacute;s, cuando la realidad es el monstruo del relato, &iquest;para qu&eacute; molestarse en cambiarlo, si ya tienes lo que estabas buscando? 
    </p><p class="article-text">
        Emma Tammi (ET) <em>La historia escrita por Teresa Sutherland est&aacute; basada en sucesos reales, los cuales tiene relaci&oacute;n con las experiencias de aquellas mujeres que colonizaron el salvaje oeste y el precio que &eacute;stas pagaron por ello. Ella y yo a&ntilde;adimos, luego, algunos otros elementos, pero el esqueleto ya estaba antes de que nosotras lleg&aacute;ramos.  </em>
    </p><p class="article-text">
        Film Kino (FK) La pel&iacute;cula nos deja claro que dicho precio fue muy, muy alto y lo poco que pod&iacute;an hacer todas aquellas personas para cambiar su vida. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>S&iacute;, lo fue y no s&oacute;lo por lo que significa abandonar un pa&iacute;s -tal y como le ocurre a Lizzy, alemana de origen- para viajar hasta otro bien distinto, desprovisto de casi todo, salvo en las ciudades m&aacute;s importantes, sino por el abandono que debieron sufrir, dado que sus parejas sol&iacute;an estar fuera de casa casi todo el tiempo.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Esa sensaci&oacute;n de abandono debe de ser terrible, por mucho que el matrimonio compuesto por Lizzy (Caitlin Gerard) e Isaac (Ashley Zukerman) trate de comportarse como si vivieran en una ciudad cualquiera. Por lo menos ellos ponen todo de su parte para adaptarse, algo que no ocurre cuando llega el matrimonio compuesto por Emma (Julia Goldani Telles ) y Gideon (Dylan McTee) Harper, dado que la capacidad de los primeros para salir adelante en aquel p&aacute;ramo es inversamente proporcional a la incapacidad de los segundos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Emma Harper (Julia Goldani Telles) en <em>The Wind</em> &copy; 2019 Soapbox Films, Divide/Conquer and Mind Hive Films.
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Tiene raz&oacute;n al se&ntilde;alar ese punto. Emma nunca logra soportar la opresi&oacute;n, la desolaci&oacute;n y la soledad que produce aquel pedazo de tierra. Lizzy cuenta con el apoyo de Isaac y con una determinaci&oacute;n que no posee Emma, quien tampoco cuenta con el apoyo de su marido. Lo que ocurre es que Lizzy es tambi&eacute;n una v&iacute;ctima de las circunstancias, a pesar de que lo lleve mejor. Y despu&eacute;s est&aacute; el viento&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        FK: S&iacute;, el viento, t&iacute;tulo de la pel&iacute;cula, ese incesante sonido del aire chocando contras las puertas, contras las ventanas, col&aacute;ndose por todos lados. Yo nac&iacute; en una isla, lugar condicionado por el agua que la rodea y por un viento que suele ser constante. Recuerdo muchas noches en la que alg&uacute;n vecino se dejaba una ventana abierta y el viento no paraba de moverla hasta que, en muchos casos, el cristal se terminaba por romper, aunque luego el ruido no cesaba. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>En la pel&iacute;cula, el viento es s&oacute;lo uno de los muchos elementos que est&aacute;n en contra de las protagonistas, pero s&iacute; el m&aacute;s constante. Los hombres, quienes suelen estar poco en casa, no lo sufren de la misma forma y, por eso, tampoco entienden lo que sufren ambas mujeres y el motivo de sus quejas.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Por lo menos, Issac trata de hacerlo. Gideon, no. M&aacute;s bien, todo lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>S&iacute;, pero Isaac tampoco entiende el estado en el que se encuentra su mujer y que &eacute;ste se ir&aacute; deteriorando. Y ese estado tiene mucho que ver con la sensaci&oacute;n de soledad y abandono que &eacute;sta sufre, a lo largo de toda la pel&iacute;cula.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: S&iacute;, la constante falta de empat&iacute;a que sigue existiendo, hoy en d&iacute;a, en pleno siglo XXI, entre ambos sexos y que tantos problemas le acarrea a nuestra sociedad. A los varones de antes, y de ahora, les cuesta mucho darse cuenta de las imposiciones que la sociedad le impone a las mujeres, imposiciones que ellos no deben soportar, ni tan siquiera considerar. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Pues en aquella &eacute;poca era mucho peor. Teresa (Sutherland) te podr&iacute;a contar m&aacute;s cosas, si estuviera aqu&iacute;. Lizzy y Emma son dos buenos y tr&aacute;gicos ejemplos de ello, por desgracia.  </em>
    </p><p class="article-text">
        Lizzy y Emma son dos miembros de aquella legi&oacute;n de mujeres que se embarcaron durante m&aacute;s de un siglo, sobre todo en la segunda mitad del siglo XVIII, en la exigente, descarnada y demoledora colonizaci&oacute;n de un pa&iacute;s que estaba muy lejos de ser la potencia mundial que hoy en d&iacute;a es, por mucho que sus dirigentes actuales se empe&ntilde;en en demostrarnos lo contrario. Su papel, secundario, pero tan exigente como el de los varones, se desarrollaba siempre en la retaguardia, en solitario, y a merced de unos elementos tan salvajes como brutales. Lizzy -mucho antes de la llegada de Emma y su marido- tendr&aacute; que hacer frente no solamente al incesante viento, sino a los animales salvajes que la acosan y ponen en riesgo su vida, as&iacute; como a las demoledoras tormentas, cargadas de un aparato el&eacute;ctrico que hubiera hecho las delicias de los dioses helenos, y sus posteriores efectos en el ecosistema del lugar. 
    </p><p class="article-text">
        FK: Otra cosa que me ha sorprendido y agradado, a la misma vez, es la forma en la que presentas los dos embarazos de ambas mujeres, sobre todo el de Lizzy, dado que el de Emma termina por ser un detonante m&aacute;s que una circunstancia. Normalmente, este tema se trata de forma tangencial o no se la da la importancia que tiene en la vida de una mujer. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Quer&iacute;a mostrar lo que supon&iacute;a quedarse embarazada y tener el ni&ntilde;o sin contar con m&aacute;s ayuda que la de tu pareja. Si un embarazo te cambia la vida, imagina qu&eacute; es pasar por todo eso, en la m&aacute;s absoluta soledad y con personas a tu lado -tal y como le sucede a Emma con Gideon- que no tienen ni idea de c&oacute;mo comportase, ni qu&eacute; hacer&hellip;</em>
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        Lizzy Macklin (Caitlin Gerard) en <em>The Wind</em> &copy; 2019 Soapbox Films, Divide/Conquer and Mind Hive Films.
    </p><p class="article-text">
        FK: La primera secuencia de la pel&iacute;cula te invita a que veas cu&aacute;les son los efectos. Luego ves que Lizzy tiene que acudir en ayuda de Emma, ante un Gideon que se ve desbordado por todo lo que pasa a su alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>S&iacute;, con tan s&oacute;lo ver el rostro de Caitlin Gerard (Lizzy) en la primera secuencia puedes entender lo que est&aacute; pasando aquella mujer, sin necesidad de que &eacute;sta diga una sola palabra.  O cuando Emma se mete debajo de la cama para tratar de encontrar un espacio seguro, algo que ni su casa, ni su vida le ofrece, s&oacute;lo Lizzy sabe lo que hacer, aunque su trabajo le cueste. En ambos casos te das cuenta de lo cerca que est&aacute;n ambas de llegar a un punto sin retorno.</em> 
    </p><p class="article-text">
        FK: He escrito en muchas ocasiones que lo descrito por Joseph Conrad en su novela <em>En el coraz&oacute;n de las tinieblas</em> (1899) supone un viaje que va m&aacute;s all&aacute; del que recorre Charles Marlow, en busca de Kurtz, con el r&iacute;o Congo como escenario de toda aquella aventura. El viaje termina por llevarle hasta el coraz&oacute;n de las mismas tinieblas, en sentido literal y figurado, haciendo perder la misma noci&oacute;n del bien y del mal, tal y como lo conocemos en nuestra sociedad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lizzy Macklin (Caitlin Gerard) en <em>The Wind</em> &copy; 2019 Soapbox Films, Divide/Conquer and Mind Hive Films.
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Lizzy y Emma hacen el mismo recorrido, pero sin necesidad de subirse a ning&uacute;n barco. Ellas permanecen quietas en un mismo lugar. Para ellas, el lugar en el que est&aacute;n es el coraz&oacute;n de las tinieblas que describe (Joseph) Conrad en su libro.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Y por eso, todo termina por carecer de sentido y cualquier gesto, cualquier acci&oacute;n, cualquier ruido representa el peligro que esconde el lugar.  
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Llega un momento en el que Lizzy debe drogarse para no perder la cordura. Piensa que as&iacute; luego despertar&aacute; y todo habr&aacute; pasado.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Lo malo es que, es entonces, cuando a la directora y a la guionista se les ocurre a&ntilde;adir a la narraci&oacute;n, y sin ning&uacute;n aviso previo, elementos del cine de g&eacute;nero que NO deber&iacute;an estar ah&iacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>&iquest;Tanto te sorprendieron?  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Te puedo confesar que, hasta ayer, cuando vi t&uacute; pel&iacute;cula, no escuchaba unos gritos como los que escuch&eacute; durante la proyecci&oacute;n&hellip; Y Night Visions no empez&oacute; este a&ntilde;o, ni el a&ntilde;o pasado. Aqu&iacute; ya est&aacute;n acostumbrados a este tipo de pel&iacute;culas y la gente no lo pas&oacute; nada, nada bien. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>La culpa la tiene Teresa (Sutherland). Ella es una gran aficionada al cine de g&eacute;nero, yo tambi&eacute;n, pero no he visto tantas pel&iacute;culas como ella, ni como t&uacute;. Fue idea de ella a&ntilde;adir elementos de otras pel&iacute;culas de g&eacute;nero, pero con distinto escenario.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: &iquest;Como <em>El pr&iacute;ncipe de las tinieblas</em> (1987) de John Carpenter?
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>S&iacute;, cosas de un sitio u otro, sobre todo si ten&iacute;an que ver con demonios y cosas por el estilo.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Lo que sucede con tu pel&iacute;cula es que, de la misma forma en la que John Carpenter logra que el espectador se sienta mal en la butaca con tan s&oacute;lo un escenario y unos cuantos personajes, <em>The Wind</em> lo logra con todav&iacute;a menos elementos. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Desde antes de empezar el rodaje ten&iacute;a claro que no quer&iacute;a utilizar muchos elementos y de ah&iacute; que siempre rodamos en el mismo escenario y sin a&ntilde;adir pr&aacute;cticamente nada nuevo. Esto nos permiti&oacute; conocer cada detalle del lugar y poder planificarlo todo para que cada elemento fuera importante en la narraci&oacute;n. Y tambi&eacute;n ayud&oacute; a que pudi&eacute;ramos rodar en tan s&oacute;lo cuatro semanas.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: S&iacute;, es cierto. Hasta los m&aacute;s m&iacute;nimos detalles como una mesa, una silla o una cama terminan por ser tan importantes en la narraci&oacute;n como el deterioro, f&iacute;sico y mental que van sufriendo los personajes.
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Para m&iacute;, lo verdaderamente terror&iacute;fico de la pel&iacute;cula es la indefensi&oacute;n que sufren Lizzy y Emma&hellip; </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Ninguna de las dos tienen donde apoyarse cuando la soledad les persigue y el viento les castiga sin cesar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>&iexcl;Exacto! No hay nada que les pueda ayudar a soportar todo aquello, sin perder la lucidez. Ni siquiera las casas en las que viven les sirven para algo. Es m&aacute;s, el viento, las tormentas, los animales salvajes s&oacute;lo les ayudan a entender que est&aacute;n en el peor escenario posible. </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El Reverendo (Miles Anderson) en <em>The Wind</em> &copy; 2019 Soapbox Films, Divide/Conquer and Mind Hive Films.
    </p><p class="article-text">
        FK: Al final los demonios que &ldquo;habitan&rdquo; aquel lugar son una mera an&eacute;cdota y una excusa para que el espectador lo pase mal en la butaca.
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Los demonios de la pradera son un elemento que Teresa (Sutherland) y yo quisimos a&ntilde;adir para poder explicar lo que le sucede a Lizzy y, en parte, a Emma. No obstante, los demonios terminan siendo otra excusa, al igual que la llegada del reverendo (Miles Anderson), personaje que, lejos de ayudar a la protagonista, le empujar&aacute; un poco m&aacute;s hac&iacute;a la locura.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Yo no creo que Lizzy est&eacute; loca, por lo menos no en el sentido literal de la palabra. Su estado se va deteriorando por las circunstancias en las que se ve envuelta y, llegado el momento, entiendo que solamente le queda una salida. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Una salida que puede parecer desesperada&hellip; </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Yo creo que es una muestra de lucidez y de cordura antes de perderla totalmente. Lizzy podr&iacute;a haberse rendido, como le ocurre a Emma, cada vez m&aacute;s ensimismada y delirante, pero no. De una u otra forma, con demonios o no, Lizzy no quiere rendirse y eso demuestra la fortaleza que tiene.
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>En realidad, Lizzy es la hero&iacute;na de la historia, aunque no me planteara la pel&iacute;cula en esos t&eacute;rminos.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: En cierta forma, Lizzy es como Charles Marlow quien, de alguna forma, acaba siendo seducido por el escenario que hizo cambiar a Kurtz. En el caso de la primera, Lizzy terminar&aacute; por aceptar que el lugar en el que est&aacute; es m&aacute;s fuerte que ella y las opciones que tiene son bien pocas. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Lizzy termina por entender que sola nunca podr&aacute; sobrevivir, por mucho que Issac se empe&ntilde;e en decirle lo contrario. Emma ni siquiera tiene quien se lo diga y, adem&aacute;s, su comportamiento para con el marido de Lizzy tampoco ayudar&aacute; a que la situaci&oacute;n mejore.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Lo que ocurre es que, con la puntuaci&oacute;n que tiene la pel&iacute;cula, hay que estar muy atento a lo que sucede y ser capaz de relacionar los sucesos sin necesidad de que &eacute;stos se presenten de manera lineal. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Yo tengo experiencia en la sala de montaje y gracias eso entend&iacute; que la forma en la que se presentara la acci&oacute;n tambi&eacute;n ser&iacute;a otro elemento que podr&iacute;a llevar a que el espectador tuviera que poner de su parte o, llegado el caso, darle miedo. </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: S&iacute;, no s&oacute;lo se trata de ver qu&eacute; pasa, sino c&oacute;mo pasa. Mientras tanto t&uacute; te imaginas lo que ha sucedido, luego lo ves en la pantalla y todo eso te causa desasosiego. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>De la misma forma que Lizzy no sabe si lo que est&aacute; pasando es real o se lo est&aacute; imaginando. Ni siquiera sabe si Issac es real o se trata de otro ser pose&iacute;do por los demonios que dicen que habitan esos parajes&hellip; </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Y, cuando se llega a ese punto, s&oacute;lo queda una salida, por dr&aacute;stica que &eacute;sta pueda llegar a ser, aunque, como ya te dije antes, salida que siempre he cre&iacute;do que es una muestra de lucidez. 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Me agrada mucho que entiendas la motivaci&oacute;n de Lizzy, porque es mucho m&aacute;s f&aacute;cil pensar que ella est&aacute; loca y no ver que no hay nada, ni nadie que le ayude a tomar otras decisiones que no sean las que toma. </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Pensar lo contrario ser&iacute;a volver a repetir los esquemas de todos los siglos anteriores, donde solamente los hombres saben tomar las decisiones correctas y las mujeres s&oacute;lo est&aacute;n ah&iacute; y poco m&aacute;s. 
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        Photo by Percival &amp; Associates &copy; 2019 IFC Midnight
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>S&iacute;, Lizzy es una mujer actual o trata de serlo, pero en el siglo equivocado.   </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: S&oacute;lo espero que los varones que hayan visto la pel&iacute;cula hasta ahora lo entendieran de la misma forma&hellip;
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Pues te puedo asegurar que, en la mayor&iacute;a de los casos, ha sido as&iacute;. Por lo menos, cuando he tenido la oportunidad de hablar con personas que han visto la pel&iacute;cula en los distintos festivales a los que he acudido. En su mayor&iacute;a todos entienden al personaje y ven que su situaci&oacute;n no puede ser peor.  </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Aunque tarde, los hombres se est&aacute;n enterando de lo dif&iacute;cil que ha sido, y sigue siendo, ser mujer en una sociedad como la nuestra&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Ya sabes que lo cambios cuestan y m&aacute;s en ese tipo de cosas&hellip; </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: S&iacute;, pero con pel&iacute;culas tan intensas como <em>The Wind</em>, tengo claro que las cosas pueden cambiar y mucho m&aacute;s r&aacute;pido&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        ET: <em>Gracias por tus palabras y por todas las cosas que has visto en mi trabajo. </em>
    </p><p class="article-text">
        FK: Gracias a ti por hacer que lo volviera a pasar mal en una butaca de cine y por contar aquellas cosas que deben ser contadas, a pesar de los sobresaltos (risas) 
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2018 y 2019.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Soapbox Films, Divide/Conquer and Mind Hive Films.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/the-wind_132_1199023.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2019 14:17:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[THE WIND.]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[JUMANJI: THE NEXT LEVEL]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/jumanji-the-next-level_132_1199057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Se acuerdan de Alan Parrish, aquel niño que desapareció mientras jugaba con su amiga Sarah Whittle y que, veintiséis años después, reapareció ya como un adulto, contando una rocambolesca historia sobre el sitio en el que había permanecido y que se llamaba</p><p class="subtitle">Jumanji</p><p class="subtitle">Si se acuerdan de Alan Parrish, también lo harán de Judy y Peter Shepherd, los dos hermanos que, junto con su tía Nora, se mudaron a la enorme mansión que antaño ocuparan los miembros de la familia Parrish. Ahora, la pregunta del millón, la cual nos llevará de nuevo a la primera de las preguntas… ¿Se acuerdan, llegado el caso, que encontró Peter en un rincón del trastero de la mencionada mansión?</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;S&iacute;! Eso mismo. Peter se encontr&oacute; el mismo juego que hizo desaparecer al apocado Alan y, luego, d&eacute;cadas despu&eacute;s, lo devolvi&oacute; ya como un adulto, decidido e incapaz de rendirse ante la adversidad, por muy dura y peligrosa que &eacute;sta pudiera parecer. En realidad, Alan Parrish se comportaba de esta manera, dado que, cuando dio con sus huesos en el interior del juego, no tuvo m&aacute;s remedio que aprender c&oacute;mo sobrevivir en un escenario cambiante, caprichoso, insensato y muy, muy peligroso. As&iacute; es <em>Jumanji</em>, un lugar tan fuera de lo com&uacute;n, que puedes morir sin tan siquiera ser consciente de qu&eacute; sucede a tu alrededor.
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        Alan Parrish (Robin Williams) en <em>Jumanji</em> &copy; 1995 TriStar Pictures, Interscope Communications and Teitler Film.
    </p><p class="article-text">
        Y, para colmo de males, <em>Jumanji</em> no s&oacute;lo es un superviviente en el siempre competitivo mercado de los juegos de mesa. No, <em>Jumanji</em> tiene la capacidad de mutar y adaptarse a los nuevos tiempos, sin saberse ni c&oacute;mo ni por qu&eacute;. De ah&iacute; que, cuando el padre de Alex Vreeke le entregue a su hijo aquel juego de mesa que encontr&oacute;, enterrado en la arena de una playa, tres d&eacute;cadas atr&aacute;s, &eacute;ste se trasmutar&aacute; en un cartucho de videojuegos para lograr captar el inter&eacute;s del chico, ante la desidia del joven por el primitivo juego de mesa que anteriormente era.
    </p><p class="article-text">
        No les dir&eacute; nada que no sepan si a&ntilde;ado que el destino de Alex ser&aacute; el mismo que el del joven Alan Parrish, aunque, al rev&eacute;s de lo que sucedi&oacute; con el segundo, la salvaci&oacute;n llegar&aacute; desde dentro del juego. No, desde el exterior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Alex (Nick Jonas) en <em>Jumanji: The Next Level</em> &copy; 2019 Hartbeat Productions, Matt Tolmach Productions, Seven Bucks Productions and Sony Pictures Entertainment.
    </p><p class="article-text">
        Y la ayuda llegar&aacute; de la mano de cuatro personajes antag&oacute;nicos por su querencias, vida personal y aspecto f&iacute;sico. Los cuatro son el acomplejado, asm&aacute;tico y apocado Spencer Gilpin y quien fuera su mejor amigo, Anthony &ldquo;Fridge&rdquo; Johnson, dos caras de una misma moneda, por lo menos hasta que el desarrollo f&iacute;sico del segundo lo aup&oacute; al Olimpo de los deportistas, mientras el primero pasaba a ser el segund&oacute;n que terminar&aacute; por desaparecer de la ecuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Bethany Walker es esa joven capaz de hacer cualquier cosa por ser popular, sin dar tregua a los que la rodean y, de paso, a ella misma. Adicta a las nuevas tecnolog&iacute;as e incapaz de reparar en aquellos segundones que, como Spencer, solamente tratan de sobrevivir all&iacute; donde otros solamente deben sonre&iacute;r, su ego&iacute;smo y falta de empat&iacute;a la sit&uacute;an en el extremo contrario del cuadril&aacute;tero vital que tambi&eacute;n ocupa, en contraposici&oacute;n a ella, Martha Kaply. La joven es uno de los muchos &ldquo;patitos feos&rdquo; que pululan a la sombra de supuestas &ldquo;influencers de instituto&rdquo; como Bethany Walker y que, al final, terminan por perder la compostura ante la insensatez de un sistema que premia a los mediocres y arribistas en detrimento de quienes tratan de hacer las cosas lo mejor posible.
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        Martha (Karen Gillan); Bethany &amp; Fridge (Jack Black); Eddie (Dwayne Johnson) y Mouse Finbar &amp; Fridge (Kevin Hart) en <em>Jumanji: The Next Level</em> &copy; 2019 Hartbeat Productions, Matt Tolmach Productions, Seven Bucks Productions and Sony Pictures Entertainment.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, los cuatro &ldquo;antagonistas&rdquo; terminar&aacute;n compartiendo castigo y escenario estudiantil hasta que -&iexcl;Sonido incesante y atronador de tambores, por favor!- <em>Jumanji</em> hace su aparici&oacute;n y, por el arte del juego de los juegos, los cuatro j&oacute;venes den con sus huesos en el interior de una historia virtual que, de paso, los transmuta en cuatro avatares bien diferenciados. El primero de ellos es el aguerrido, p&eacute;treo y decidido arque&oacute;logo, el doctor Smolder Bravestone. El segundo de la lista es el zo&oacute;logo Franklin &ldquo;Mouse&rdquo; Finbar. Despu&eacute;s viene el cart&oacute;grafo, paleont&oacute;logo y profesor Sheldon &ldquo;Shelly&rdquo; Oberon. Y, por &uacute;ltimo, est&aacute; la mercenaria y demoledora Ruby Roundhouse.
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor del caso es que Jumanji, en una suerte de justicia po&eacute;tica, dota a los eslabones m&aacute;s d&eacute;biles, Spencer y Martha, de dos avatares realmente resolutivos, mientras que al atl&eacute;tico &ldquo;Fridge&rdquo; y a la narcisista Bethany los atrapa dentro del cuerpo y la mente intelectual del diminuto Franklin &ldquo;Mouse&rdquo; Finbar y del obeso profesor Sheldon &ldquo;Shelly&rdquo; Oberon, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Vista las cartas que Jumanji reparti&oacute; hubiese sido l&oacute;gico pensar que la suerte no s&oacute;lo de Alex Vreeke, sino de los reci&eacute;n llegados estaba dictada de antemano. Sin embargo, Jumanji no es solamente una pesadilla que se vive con los ojos bien abiertos. Jumanji es una suerte de rito inici&aacute;tico radical que, quien lo vive, termina por aprender m&aacute;s de su vida de lo que nunca hubiera pensado. En los primeros momentos, los cuatro j&oacute;venes aprender&aacute;n las reglas del juego y lo que significan las l&iacute;neas que llevan tatuadas en sus antebrazos, sobre todo cuando un hipop&oacute;tamo devora el avatar de Bethany, y, un instante despu&eacute;s, el profesor Sheldon &ldquo;Shelly&rdquo; Oberon se incorpora al juego &ldquo;ca&iacute;do del cielo&rdquo;, literalmente, y con una barra tatuada menos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde y a medida que los retos, los obst&aacute;culos y las debilidades de cada uno terminan por quedar a un lado ante un escenario que les puede eliminar, tanto en la vida real como en el juego en el que est&aacute;n inmersos, ser&aacute; el mismo juego el que les empuje hasta el l&iacute;mite de sus posibilidades para, a regl&oacute;n seguido, mostrarles de qu&eacute; esencia est&aacute;n hechos cada uno de ellos. Incluso, cuando se encuentren con Alex Vreeke, &eacute;ste no tendr&aacute; m&aacute;s remedio que admitir que aquel lugar tiene algo que termina por engancharte, por muy extremas que puedan llegar a resultar las pruebas.
    </p><p class="article-text">
        Imagino que, por dicha raz&oacute;n y despu&eacute;s de un primer nivel, <em>Jumanji</em> decidi&oacute; jugar con quienes, sobre el papel, ten&iacute;an menos posibilidades de sobrevivir; es decir, el abuelo de Spencer, Eddie, y su amigo y socio Milo Walker, acompa&ntilde;ados para la ocasi&oacute;n por Ruby Roundhouse, de nuevo Martha, y &ldquo;Fringe&rdquo; en el papel del Sheldon &ldquo;Shelly&rdquo; Oberon, otro personaje que utiliza m&aacute;s su cerebro que su cuerpo, tal y como ya le sucediera al atleta en la primera ocasi&oacute;n que lleg&oacute; hasta <em>Jumanji</em> siendo, en aquella ocasi&oacute;n, el zo&oacute;logo Franklin &ldquo;Mouse&rdquo; Finbar.
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        Ming (Awkwafina), Eddie (Dwayne Johnson) y Martha (Karen Gillan) en <em>Jumanji: The Next Level</em> &copy; 2019 Hartbeat Productions, Matt Tolmach Productions, Seven Bucks Productions and Sony Pictures Entertainment. Photo by Frank Masi &copy; 2019
    </p><p class="article-text">
        Por causas que se conocer&aacute;n despu&eacute;s, Bethany se quedar&aacute; fuera del juego, por lo menos, en un primer momento. Spencer deber&aacute; aceptar que su nuevo avatar es, ahora, Ming, una ladrona y trapisondista f&eacute;mina, personaje bien opuesto al resolutivo arque&oacute;logo Smolder Bravestone.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como ya sucediera la primera vez, <em>Jumanji</em> es todo menos un juego que no cuida las formas, a pesar de sus caprichosos sinsentidos y todos los personajes ir&aacute;n descubriendo qu&eacute; es lo hacen all&iacute;, tanto los dos viejos amigos, Eddie y Milo, enemistados tras el cierre del restaurante que regentaron durante d&eacute;cadas -que luego acab&oacute; en manos de la t&iacute;a de Judy y Peter, Nora Shepherd- como los cuatro amigos, separados por los compromisos resultantes de cumplir a&ntilde;os, pero que se necesitan tanto o m&aacute;s ahora que la primera vez.
    </p><p class="article-text">
        Es, precisamente en ese desglose de necesidades vitales, tan reales como f&aacute;cilmente identificables, donde reside la validez de una propuesta que no ha hecho otra cosa que evolucionar, de la misma forma que el primigenio juego de mesa se convirti&oacute; en un cartucho de videojuegos y qui&eacute;n sabe en qu&eacute; m&aacute;s ser&aacute; capaz de convertirse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 Hartbeat Productions, Matt Tolmach Productions, Seven Bucks Productions and Sony Pictures Entertainment.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien diga que la propuesta original no buscaba tanto el lucimiento y la espectacularidad, sino profundizar en los sentimientos de unos personajes marcados, de una forma o de otra, por una tragedia personal. Sin embargo, para plasmar la vida de los cuatro j&oacute;venes y de los dos venerables ancianos que descubrir&aacute;n lo que es jugar con un videojuego, <em>Jumanji</em> no repara en gastos para se&ntilde;alar los problemas de quienes tratan de sobrevivir en una sociedad cada vez m&aacute;s polarizada, deshumanizada y carente de las m&aacute;s m&iacute;nimas reglas del compromiso. Y esto es aplicable a todos ellos, sin importar su edad y la generaci&oacute;n a la que pertenecen.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que Spencer, tras las carencias, sacrificios y problemas que debe soportar como estudiante universitario sin muchos medios, en un sistema que premia a quienes tienen progenitores que compran los favores a los responsables universitarios y castiga a quienes no tienen medios econ&oacute;micos para hacer lo mismo, decida regresar a un escenario donde su avatar, el doctor Smolder Bravestone, es un h&eacute;roe con may&uacute;sculas. 
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera Alex Vreeke puede rechazar la petici&oacute;n de ayuda planteada por Bethany, cuando la joven toque a su puerta. Quiz&aacute;s, <em>Jumanji</em> sea un juego adictivo, extremo y peligroso, pero, tal y como est&aacute; nuestro mundo actual, en Jumanji uno conoce las reglas y no hay doble sentidos, escalas de grises, ni pamplinas por el estilo. Cuando se est&aacute; all&iacute;, y Alan Parrish lo estuvo, s&oacute;lo queda por decir una cosa: &iquest;Se atreven a jugar?
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019  
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Hartbeat Productions, Matt Tolmach Productions, Seven Bucks Productions and Sony Pictures Entertainment
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/jumanji-the-next-level_132_1199057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2019 14:04:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[JUMANJI: THE NEXT LEVEL]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ENTREVISTA A DAVID ALBA, presidente de la Asociación Cultural Sad Hill]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/entrevista-david-alba-asociacion-cultural_132_1273386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Con motivo del estreno de la película</p><p class="subtitle">Once Upon a Time in Sad Hill</p><p class="subtitle">me puse en contacto con David Alba, presidente de la asociación cultural Sad Hill, la cual intervino de forma activa en el proyecto. Sin más preámbulos, les invito a que se lean la entrevista.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Co&#769;mo y cua&#769;ndo se implico&#769; la Asociacio&#769;n Sad Hill con el proyecto cinematogra&#769;fico Once Upon a Time in Sad Hill?
    </p><p class="article-text">
        <em>El director, Rax Rinnekangas, suele viajar asiduamente a Santo Domingo de Silos. Podr&iacute;amos decir que es el lugar que ha elegido para descansar, pensar y charlar consigo mismo. En uno de esos viajes se puso en contacto con nosotros, porque ten&iacute;a la intenci&oacute;n de rodar alguna secuencia en el Cementerio. Rax es un cin&eacute;filo y, aunque su estilo difiere mucho del g&eacute;nero Western, no dud&oacute; en valorar el lugar como un escenario m&iacute;tico.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En un primer contacto, Rinnekangas nos explic&oacute; su proyecto y nosotros decidimos apoyarle. A partir de ese momento, el contacto entre el director y la asociaci&oacute;n fue continuo. Hablamos durante la fase de pre-producc&iacute;on y apoyamos log&iacute;sticamente en las jornadas de rodaje en Sad Hill.</em>
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        &copy; 2019 Black Lion Pictures Oy &amp; Oy Bad Taste Ltd.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que&#769; les parecio&#769; la idea original del director y guionista finlande&#769;s Rax Rinnekangas?
    </p><p class="article-text">
        <em>La propuesta de Rax est&aacute; totalmente fuera de los circuitos comerciales. Es un cine que nace de las entra&ntilde;as del creador y que no se doblega ante ninguna moda. Rax tiene su estilo y a m&iacute;, personalmente, me gusta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En uno de nuestros primeros encuentros nos regal&oacute; su filmograf&iacute;a en DVD y charlamos sobre su visi&oacute;n del cine. Tenemos gustos y directores en com&uacute;n (Tarkovski, Erice&hellip;) as&iacute; que fue f&aacute;cil congeniar y entrar en su universo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Como asociaci&oacute;n nos gusta colaborar en cualquier proyecto cultural al que seamos invitados, aunque aquellos fans del g&eacute;nero Western que nos siguen en redes sociales no entender&aacute;n demasiado este tipo de cine.</em>
    </p><p class="article-text">
        Una vez aceptado el reto de colaborar en una produccio&#769;n cinematogra&#769;fica, &iquest;cua&#769;l fue el papel de la Asociacio&#769;n Sad Hill en este proyecto?
    </p><p class="article-text">
        <em>Desde la Asociaci&oacute;n trabajamos diferentes v&iacute;as. Fuimos el enlace entre la productora, el director y el equipo de Pol&iacute;ticas Culturales de la Junta de Castilla y Le&oacute;n. Desde este organismo se conceden subvenciones y ayudas que permiten llevar a cabo este tipo de proyectos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En la fase de pre-producci&oacute;n asesoramos al director sobre localizaciones, extras y material disponible. En las jornadas de rodaje estuvimos de apoyo log&iacute;stico del equipo t&eacute;cnico.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Una vez acabada la fase de postproducci&oacute;n volvemos a ponernos en contacto para ayudar en las labores de difusi&oacute;n del proyecto a trav&eacute;s de las redes sociales y organismos institucionales. Nos gustar&iacute;a poder estrenar la pel&iacute;cula en la Filmoteca de Castilla y Le&oacute;n y estamos trabajando para poder proyectarla en Burgos, o en alguno de los cines de la provincia.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 Black Lion Pictures Oy &amp; Oy Bad Taste Ltd.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta do&#769;nde se implicaron?
    </p><p class="article-text">
        <em>La Asociaci&oacute;n se ha implicado en este proyecto, porque nos entusiasma el cine y estamos muy agradecidos de que un director finland&eacute;s elija nuestra comarca para rodar su pel&iacute;cula. A trav&eacute;s de la Asociaci&oacute;n hemos llevado a cabo labores de producci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En mi caso, he trabajado con Rax en el rodaje y en la edici&oacute;n de los extras que aparecer&aacute;n en el DVD. Gracias a ello he podido sumergirme en el entorno de Rax -no solo en el cine, sino tambi&eacute;n en su literatura y su fotograf&iacute;a- y conocer a Pascal Gaigne, autor de todas las bandas sonoras de las pel&iacute;culas de Rinnekangas.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que&#769; es lo que ma&#769;s recuerdan de todo el trabajo?
    </p><p class="article-text">
        <em>Creo que lo m&aacute;s &ldquo;impresionante&rdquo; es el rodaje, aunque la fase de preparaci&oacute;n y los primeros contactos han sido muy enriquecedores. Para el rodaje de Sad Hill se utilizaron 2 caballos y la secuencia qued&oacute; muy bonita.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 Black Lion Pictures Oy &amp; Oy Bad Taste Ltd.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Han podido ver la peli&#769;cula? Y si es asi&#769;, &iquest;que&#769; les ha parecido?
    </p><p class="article-text">
        <em>La pel&iacute;cula es una historia de parejas que buscan respuestas. El cine de Rax es universal y trata temas que a todos los seres humanos nos preocupan. El ritmo del film es pausado y deja tiempo para que el espectador analice y tome sus propias conclusiones. Creo que es una pel&iacute;cula que no dejar&aacute; indiferente a nadie.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que&#769; opinan del duelo a cuatro bandas propuesto por el director no&#769;rdico?
    </p><p class="article-text">
        <em>Es una bonita met&aacute;fora de los enfrentamientos, los miedos y las preguntas sin respuesta que todos nos hacemos. Que el lugar elegido sea un c&iacute;rculo es casi prof&eacute;tico de lo que es la vida y si ese c&iacute;rculo empedrado ya forma parte del imaginario del cine, no podemos pedir m&aacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        En su rol de asociacio&#769;n empen&#771;ada en conservar el pasado cinematogra&#769;fico nacional, &iquest;que&#769; se siente al ver que alguien ajeno a nuestro pai&#769;s se interesa no so&#769;lo por el mi&#769;tico emplazamiento, sino por su trabajo de recuperacio&#769;n?
    </p><p class="article-text">
        <em>Para nosotros es todo un orgullo poder colaborar con Rax y que se muestre tan ilusionado e interesado por la labor que estamos llevando a cabo con la reconstrucci&oacute;n del lugar. En estos a&ntilde;os, nos hemos dado cuenta de que Finlandia es un pa&iacute;s muy interesado por el g&eacute;nero Western y eso nos ha sorprendido.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 2019 Black Lion Pictures Oy &amp; Oy Bad Taste Ltd.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Les gustari&#769;a poder colaborar en otros proyectos como e&#769;ste? &iquest;Alguna cosa ma&#769;s que an&#771;adir?
    </p><p class="article-text">
        <em>La Asociaci&oacute;n siempre est&aacute; dispuesta a colaborar en este tipo de proyectos y para m&iacute;, personalmente, ha sido un verdadero placer trabajar y conocer a Rax Rinnekangas. Seguimos en contacto casi cada d&iacute;a, hablando de </em>Once upon a time in Sad Hill,<em> buscando nuevos proyectos en los que poder colaborar otra vez.</em>
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Black Lion Pictures Oy, Oy Bad Taste Ltd, SolisterraeMusic S.L., y Asociaci&oacute;n Cultural Sad Hill.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/entrevista-david-alba-asociacion-cultural_132_1273386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Nov 2019 11:49:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[ENTREVISTA A DAVID ALBA, presidente de la Asociación Cultural Sad Hill]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[OSAMU TEZUKA -MANGA JUMALA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/osamu-tezuka-jumala_132_1275377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta difícil encontrar, en medio de una civilización que suele castigar la individualidad y, por ende, lo genial en las personas que la forman, una figura tan definitoria y capital -en una o en varias áreas de la creación artística- como lo fuera Osamu Tezuka (1928-1989). Sin su vasto legado artístico resulta imposible imaginar el mundo gráfico y animado contemporáneo japonés tras la debacle social y económica sufrida como consecuencia de la derrota del país asiático en la Segunda Guerra Mundial.</p></div><p class="article-text">
        Osamu Tezuka puli&oacute; las aristas, actualiz&oacute; y defini&oacute; las herramientas de un estilo que ahora todo el mundo conoce por el nombre de manga. Adem&aacute;s, le imprimi&oacute; unas se&ntilde;as de identidad que han forjado el gusto de m&aacute;s de una generaci&oacute;n, las cuales han crecido leyendo y/o viendo unos personajes dotados de unos ojos tan marcados o inmersos en un escenario donde la acci&oacute;n parece como que quisiera desbordar los l&iacute;mites de las p&aacute;ginas y/o la pantalla del cine, o la televisi&oacute;n en donde se est&eacute; proyectando la serie y/o la pel&iacute;cula de animaci&oacute;n en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Luego, y ya en el campo de la animaci&oacute;n, el creador nacido el tres de noviembre del a&ntilde;o 1928 en Toyonaka -una ciudad perteneciente a la prefectura de Osaka- supo ver las enormes posibilidades de la reci&eacute;n nacida televisi&oacute;n. As&iacute;, en 1963, y ya como uno de los responsables del estudio Mushi Production -luego de terminar su contrato con Toei Animation- decidi&oacute; estrenar la versi&oacute;n animada de su manga <em>Astro Boy</em>, la cual que debut&oacute; en el mercado japon&eacute;s en el a&ntilde;o 1952.  
    </p><p class="article-text">
        Esta versi&oacute;n animada de la historia gr&aacute;fica original <em>Tetsuwan Atomu, </em>la cual se desarroll&oacute; a lo largo de cuatro temporadas y un total de 193 episodios (1963-1966) fue, a la postre, la primera serie de animaci&oacute;n japonesa estrenada en el siempre selectivo mercado anglosaj&oacute;n de la mano de NBC Enterprises. Hay que tener en cuenta que, tras su estreno, dentro y fuera de las fronteras del pa&iacute;s asi&aacute;tico, la serie, su forma de presentar las situaciones, los personajes y, sobre todo, las secuencias de acci&oacute;n terminaron por marcar un patr&oacute;n de comportamiento que luego imitaron todos aquellos que ofrecieron productos de similar est&eacute;tica, en las d&eacute;cadas siguientes. 
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        Portada del primer tomo de la serie <em>Atom -Robottitarinoita</em>, publicado por la editorial Sangatsu Manga con motivo de la exposici&oacute;n <em>Osamu Tezuka -Manga Jumala</em> (07.09.2019-05.01-2020) &copy; 2019 by Tezuka Productions.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la serie del intr&eacute;pido robot solamente fue la punta de un enorme iceberg creativo que hab&iacute;a ofrecido t&iacute;tulos tan sobresalientes como <em>Hi no Tori</em>, F&eacute;nix, sin duda alguna la obra m&aacute;s ambiciosa de cuantas abord&oacute; el creador a lo largo de su carrera, que quedar&iacute;a inconclusa con la muerte de Osamu Tezuka en 1989. Junto a ella, destacan otros t&iacute;tulos, tales como <em>Ribon no Kishi</em> -La Princesa Caballero, en nuestro pa&iacute;s-; la historia del at&iacute;pico y sobrenatural cirujano Black Jack; <em>Buddha</em>, una aproximaci&oacute;n personal del artista para con la figura de Gautama Buddha; y <em>Janguru Taitei</em> -literalmente &ldquo;Emperador de la jungla&rdquo;, luego adaptada al mercado anglosaj&oacute;n como Kimba the White Lion, de la que nadie en la factor&iacute;a Disney quiso acordarse cuando se desarroll&oacute; un proyecto como <em>El rey Le&oacute;n</em>, aunque las similitudes sean m&aacute;s que evidentes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>La Princesa Caballero</em> (Ribon no Kishi) &copy; 2019 by Tezuka Productions.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, la impronta del creador japon&eacute;s, un firme admirador del trabajo del Walt Disney m&aacute;s cl&aacute;sico -algo que queda demostrado cuando se admiran las portadas originales de <em>La princesa caballero</em>- logr&oacute; que las fronteras del noveno arte y del mundo de la animaci&oacute;n se rompieran en favor de una concepci&oacute;n de la cultura contempor&aacute;nea como un todo global del que, sin importar en el pa&iacute;s en el que hubieras nacido, cualquiera se pudiera beneficiar. Es m&aacute;s, y eso es algo que queda claro cuando uno tiene la oportunidad de visitar la magn&iacute;fica exposici&oacute;n organizada por el Museo de Arte de la ciudad de Tampere, Osamu Tezuka es un autor que se adelant&oacute; a su &eacute;poca y unas de esas personas que entendi&oacute; lo importante que es la creaci&oacute;n art&iacute;stica para el bien de un territorio geogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Sus obras, un verdadero prodigio de simplicidad narrativa, pero sin olvidar el gusto por los detalles y por una composici&oacute;n de p&aacute;gina, pensada para que el lector sepa siempre a d&oacute;nde debe mirar, son tambi&eacute;n el bistur&iacute; con el que el creador supo cuestionar, criticar y/o reivindicar muchos de los problemas, carencias y/o vicisitudes sociales y culturales del momento hist&oacute;rico que le toc&oacute; vivir.
    </p><p class="article-text">
        La misma exposici&oacute;n, supervisada por los responsables de la fundaci&oacute;n Osamu Tezuka -Tezuka Production- es, por derecho propio, uno de los mejores ejemplos de c&oacute;mo se debe presentar una muestra de estas caracter&iacute;sticas tanto por su dise&ntilde;o como por la claridad, cuidado y elegancia con la que est&aacute;n desarrolladas y dise&ntilde;adas las salas que la componen. Incluso si el visitante ocasional no est&aacute; familiarizado con las series sobre las que se sustenta la muestra; es decir, <em>Astro Boy</em>, <em>La Princesa Caballero</em>, <em>F&eacute;nix</em>, <em>Black Jack</em>, <em>Buddha</em> y <em>Kimba the White Lion</em>, es posible disfrutar con los doscientos ejemplares que cuelgan en sus paredes o con las ediciones originales de dichas obras gr&aacute;ficas, que se pueden ver en las vitrinas habilitadas en el museo para la ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si, por el contrario, se desea ver alg&uacute;n ejemplo animado del trabajo de Osamu Tezuka, tambi&eacute;n se puede disfrutar con la versi&oacute;n original de Astro Boy, tal y como se emiti&oacute; en la televisi&oacute;n japonesa hace m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Osamu Tezuka -Manga Jumala</strong></em> (El dios del manga) se complementa con una exposici&oacute;n anexa, Mangamania!, la cual pretende acercar a los visitantes al mundo del manga y el anime contempor&aacute;neo, el que actualmente se puede encontrar en las librer&iacute;as finlandesas. De paso, le da carta de naturaleza a una disciplina art&iacute;stica que todav&iacute;a debe luchar con la etiqueta de ser s&oacute;lo un divertimento para adolescentes con mucho tiempo que perder&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La realidad, y el trabajo de Osamu Tezuka, est&aacute; colgando de las paredes del museo de arte finland&eacute;s. El manga y el anime son dos disciplinas tan v&aacute;lidas como cualquier otra expresi&oacute;n art&iacute;stica m&aacute;s cl&aacute;sica -y socialmente aceptada- y ya empieza a ser hora de desterrar los t&oacute;picos al uso en favor de una mentalidad mucho m&aacute;s abierta y unificadora.
    </p><p class="article-text">
        Sobre Osamu Tezuka, poco m&aacute;s se puede decir. Por lo menos si no se quiere escribir miles de p&aacute;ginas sobre quien, el d&iacute;a despu&eacute;s de su muerte, se mereci&oacute; el que todos los habitantes de su pa&iacute;s se detuvieran durante unos minutos, incluyendo al mism&iacute;simo emperador, para poder rendirle un respetuoso y merecido homenaje. He aqu&iacute; la validez e importancia de su trabajo dentro de la sociedad en la que vivi&oacute;.
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        Cartel de la exposici&oacute;n Osamu Tezuka -Manga Jumala.
    </p><p class="article-text">
        <em>Astro Boy</em> (Tetsuwan Atomu) &copy; 2019 by Tezuka Productions.
    </p><p class="article-text">
        <em>Osamu Tezuka -Manga Jumala</em> (El dios del manga) estar&aacute; abierta hasta el d&iacute;a cinco de enero del pr&oacute;ximo a&ntilde;o 2020 en la ciudad de Tampere. Si quieren obtener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre los horarios, precios de las entradas y la posibilidad de tener una visita guiada, les recomiendo que visiten la p&aacute;gina web del museo https://www.tampereentaidemuseo.fi/
    </p><p class="article-text">
        Termino estas l&iacute;neas d&aacute;ndole las gracias a la comisaria de la exposici&oacute;n, Virpi Nikkari, por el tiempo que me dispens&oacute; cuando acud&iacute; a visitar la exposici&oacute;n y por el material aportado para luego poder realizar mi trabajo.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        <em>Osamu Tezuka -Manga Jumala</em> es una presentaci&oacute;n del Museo de Arte de la ciudad de Tampere junto con Tezuka Productions y el Museo del Manga de Osamu Tezuka (Jap&oacute;n) &copy; 2019 by Tezuka Productions.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/osamu-tezuka-jumala_132_1275377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Nov 2019 14:19:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[OSAMU TEZUKA -MANGA JUMALA]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[SARAH CONNOR]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/sarah-connor_132_1276586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Un día cualquiera, durante el mes de mayo del año 1984, Sarah Jenette Connor, una joven estudiante de la californiana Western University, acudió a su trabajo a tiempo parcial, después de sus clases diarias. Como tantas otras veces, el restaurante en el que trabajaba estaba lleno de clientes dispuestos, en muchos de los casos, a lograr que un día cualquiera se transformara en una agotadora y descorazonadora carrera de obstáculos.</p></div><p class="article-text">
        Lo que a buen seguro no pod&iacute;a pasar por la cabeza de la joven era que esa misma noche su hasta entonces mon&oacute;tona y previsible vida iba a cambiar, de manera absolutamente radical. Todo sucedi&oacute; justo cuando su nombre -no su rostro- ocup&oacute; la primera plana de las noticias locales. &iquest;La raz&oacute;n? La irrupci&oacute;n en su vida de dos nuevos y antag&oacute;nicos personajes. El primero en presentarse fue un mec&aacute;nico e imponente Terminator T-800, modelo 101 fabricado por Cyberdyne Systems. &Eacute;ste era el que estaba detr&aacute;s de la muerte de otras tantas Sarah Connor, con la que el despiadado ciborg se hab&iacute;a cruzado anteriormente, y que hab&iacute;a causado alarma en la joven Sarah. El segundo en discordia fue Kyle Reese, un curtido sargento del ej&eacute;rcito de resistentes que lucha contra Skynet, la inteligencia artificial responsable de la fabricaci&oacute;n del T-800 que le declar&oacute; la guerra a la raza humana, tras desatar lo que luego se conocer&iacute;a &ldquo;El d&iacute;a de juicio final&rdquo; primer acto de la contienda contra la humanidad.
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        El Terminator modelo T-800 (Arnold Schwarzenegger) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>The Teminator</em> &copy; 1984 Hemdale, Pacific Western, Euro Film Funding &amp; Cinema '84/Greenberg Brothers Partnership.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, todo le sucedi&oacute; tan r&aacute;pido que Sarah ni siquiera tuvo tiempo de asimilar que era ella el objetivo de una m&aacute;quina despiadada, autosuficiente e incapaz de rendirse. Lo &uacute;nico que pudo hacer, tras sobrevivir al primer asalto, fue rendirse ante la evidencia y aceptar que, tras aquella noche, nada volver&iacute;a ser igual. Lo que vino despu&eacute;s, tampoco fue f&aacute;cil de asimilar, mientras lo escuchaba de boca de quien, seg&uacute;n sus palabras, hab&iacute;a llegado del futuro para protegerla.
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                </figure><p class="article-text">
        El sargento Kyle Reese (Michael Biehn) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>The Teminator</em> &copy; 1984 Hemdale, Pacific Western, Euro Film Funding &amp; Cinema '84/Greenberg Brothers Partnership.
    </p><p class="article-text">
        Ella, una joven estudiante de primer curso, iba a conocer su destino. Ser&iacute;a tanto un s&iacute;mbolo de la resistencia como la madre de su futuro l&iacute;der, John Connor, el humano que logr&oacute; unir a los supervivientes de la raza humana para plantarle cara a la fr&iacute;a, calculadora e insensible inteligencia artificial empe&ntilde;ada en borrar de la superficie del planeta a cualquier ser de sangre caliente y mente, m&aacute;s o menos racional.
    </p><p class="article-text">
        Ella, cuyo &uacute;nico inter&eacute;s hasta entonces era poder pagar las facturas para seguir con sus estudios, debi&oacute; aprender, sin ning&uacute;n tipo de entrenamiento previo, a fabricar explosivos, a empu&ntilde;ar armas y a evitar ser atrapada por quien, ni tan siquiera toda la dotaci&oacute;n de una comisar&iacute;a entera de polic&iacute;as pudo hacerle frente y sobrevivir en el intento.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Sarah Connor (Linda Hamilton) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>The Teminator</em> &copy; 1984 Hemdale, Pacific Western, Euro Film Funding &amp; Cinema '84/Greenberg Brothers Partnership.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, en tan s&oacute;lo unas horas, aquella joven de diecinueve a&ntilde;os vivir&aacute; una experiencia que la har&aacute; crecer como persona y como mujer, adem&aacute;s de conocer a quien, a la postre, se convertir&aacute; en el padre de su futuro hijo, John. Pasadas esas pocas horas de convivencia, y de huida, y de desesperaci&oacute;n ante la implacable cacer&iacute;a del T-800, Sarah Connor se transformar&aacute; en una superviviente y en una luchadora infatigable, capaz de ense&ntilde;ar a su v&aacute;stago los peligros que el futuro les tiene reservado. Y eso que el mundo en el que ambos se desenvuelven se empe&ntilde;a en separarlos y en tratar de acallar lo que ella sabe que pasar&aacute;, si nadie lo evita.  
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        <em>The Teminator</em> &copy; 1984 Hemdale, Pacific Western, Euro Film Funding &amp; Cinema '84/Greenberg Brothers Partnership.
    </p><p class="article-text">
        Una d&eacute;cada despu&eacute;s, Skynet volver&aacute; a la carga contra Sarah Connor, momento en el que su hijo adulto le enviar&aacute; una versi&oacute;n reprogramada del T-800 para que sea la m&aacute;quina quien se enfrente con el nuevo modelo de Terminator, la versi&oacute;n T-1000. &Eacute;ste es un prototipo de metal l&iacute;quido dise&ntilde;ado para ser capaz de mimetizarse con cualquier elemento con el que se cruce, adem&aacute;s de absorber los impactos de cualquier tipo de arma y, luego, volver a su forma original.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, ya no se trata de salvar s&oacute;lo su vida, sino la de su hijo, John, y por mucho que a Sarah le cueste aceptarlo, el T-800 que un d&iacute;a la aterroriz&oacute;, terminar&aacute; por convertirse en su mejor y &uacute;nico aliado frente a un rival que va un paso m&aacute;s all&aacute; en su empe&ntilde;o por acabar con la vida del l&iacute;der de la resistencia humana, aunque se s&oacute;lo se trate, entonces, de un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        John Connor (Edward Furlong); Sarah Connor (Linda Hamilton) y el Terminator modelo T-800 (Arnold Schwarzenegger) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Terminator 2: Judgment Day</em> &copy; 1991 Carolco Pictures, Pacific Western production, Lightstorm Entertainment &amp; Canal Plus.
    </p><p class="article-text">
        Poco queda, en esos momentos, de la inexperta joven que un d&iacute;a pas&oacute; por verse delante del l&aacute;ser de un arma autom&aacute;tica para, un segundo despu&eacute;s, ser salvada por el incesante repiqueo del fusil de pist&oacute;n que empu&ntilde;a Kyle Reese. Sarah Connor es, en aquellos instantes, la mujer que sirvi&oacute; de inspiraci&oacute;n para que un joven como el sargento con el n&uacute;mero de identificaci&oacute;n DN38416 se decidiera a aceptar una misi&oacute;n suicida y sin retorno posible. Para Kyle Reese, la humanidad solamente ten&iacute;a una oportunidad y &eacute;sta pasaba por las manos de Sarah Connor, un hecho que no hab&iacute;a pasado desapercibido para Skynet. De ah&iacute; su empe&ntilde;o en acabar con ella, y con su hijo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se trataba de una lucha mucho m&aacute;s descarnada que la que se viviera una d&eacute;cada antes, porque la inteligencia artificial que orquestaba toda aquella contienda no estaba dispuesta a poner en peligro su &ldquo;gran momento&rdquo;; es decir, el d&iacute;a en el que la humanidad ser&iacute;a un testigo mudo y sin margen de maniobra ante la destrucci&oacute;n que le hab&iacute;an puesto en bandeja al programa que deb&iacute;a defenderlos de ellos mismos. Quiz&aacute;s la fr&iacute;a, mon&oacute;tona e impersonal forma del T-800 mientras describ&iacute;a la forma en la que Skynet lo orquest&oacute; todo, sea el momento m&aacute;s terror&iacute;fico de cuantos hab&iacute;a vivido la joven en su corta, pero intensa vida. Escuchar sus palabras le dejaron claro que no importaba el precio a pagar, siempre y cuando &eacute;ste sirviera para evitar aquello que su cerebro a&uacute;n trataba de asimilar.
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                </figure><p class="article-text">
        Sarah Connor (Linda Hamilton) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Terminator 2: Judgment Day</em> &copy; 1991 Carolco Pictures, Pacific Western production, Lightstorm Entertainment &amp; Canal Plus.
    </p><p class="article-text">
        Y es dicha actitud la que termin&oacute; por forjar un car&aacute;cter que le acarre&oacute; ser considerada mucho m&aacute;s que la madre del l&iacute;der la resistencia, por mucho que luego la historia humana y cinematogr&aacute;fica se empe&ntilde;ara en querer borrarla del imaginario de quienes todav&iacute;a recordamos aquel d&iacute;a de mayo del a&ntilde;o 1984. 
    </p><p class="article-text">
        Primero fue su muerte por causa de una leucemia, tal y como se cuenta en <em>Terminator 3: Rise of the Machines.</em> Luego se convirti&oacute; en s&oacute;lo un recuerdo dentro del imaginario de la resistencia liderada por John Connor, incapaz de aceptar que se est&aacute;n enfrentado a un antagonista que dista mucho de entender lo que significa el concepto de rendici&oacute;n. Skynet es la Inteligencia Artificial que ha encontrado un prop&oacute;sito, la destrucci&oacute;n de los seres humanos, y sobre &eacute;l se articula todo su discurso.
    </p><p class="article-text">
        Tras querer reinventar una nueva l&iacute;nea temporal en la vida de la hero&iacute;na, con <em>Terminator Genesis- </em>una idea que se sald&oacute; con resultados ciertamente desiguales- Sarah Connor, la original, ha regresado en la que ser&iacute;a la sexta entrega basada en la historia original, <em>Terminator: Dark Fate. </em>La acci&oacute;n se sit&uacute;a tras los sucesos de la segunda entrega, <em>Terminator 2: Judgment Day, </em>obviando todo lo que ha sucedido desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Y siendo cierto que los a&ntilde;os no pasan en balde, ni tampoco el personaje lo pretende, queda claro que Sarah Connor, aqu&eacute;lla de la que ya hemos hablado a lo largo de este peque&ntilde;o ensayo, todav&iacute;a es capaz de mantenerle el pulso a la &uacute;ltima aberraci&oacute;n tecnol&oacute;gica enviada por una nueva inteligencia artificial, m&aacute;s demente y megal&oacute;mana que Skynet, por dif&iacute;cil que esto pueda sonar. Sin embargo, esta vez no s&oacute;lo ha cambiado el antagonista principal, ahora se llama Legion, sino los peones con los que la resistencia trata de detener esta nueva amenaza. En esta ocasi&oacute;n, Sarah Connor conocer&aacute; a Grace, una soldado cibern&eacute;tica capaz de rivalizar con los Terminator que la aterrorizaron tres d&eacute;cadas atr&aacute;s, que no dudar&aacute; en interponerse delante del implacable y pr&aacute;cticamente imposible de detener Rev-9, con tal de lograr su misi&oacute;n.
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                </figure><p class="article-text">
        Sarah Connor (Linda Hamilton) y Daniella &ldquo;Dani&rdquo; Ramos (Natalia Reyes) en una secuencia de la pel&iacute;cula <em>Terminator: Dark Fate</em> &copy; 2019 Paramount Pictures, Twentieth Century Fox, Lightstorm Entertainment/Skydance production, Tencent Pictures &amp; TSG Entertainment.
    </p><p class="article-text">
        Quien tambi&eacute;n ha cambiado es el objetivo a defender y/o aniquilar, seg&uacute;n se trate. En esta ocasi&oacute;n se trata de Daniella &ldquo;Dani&rdquo; Ramos, una joven mejicana tan &ldquo;inofensiva&rdquo; como podr&iacute;a ser Sarah Connor treinta y cinco a&ntilde;os atr&aacute;s. Lo que diferencia a ambas es que la m&aacute;quina enviada desde el futuro sabe perfectamente a qui&eacute;n debe eliminar, mientras que el Terminator original va eliminando a todas las Sarah Connor que hay en la gu&iacute;a de tel&eacute;fonos.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que las dudas del pasado han quedado atr&aacute;s y no hay ni un segundo que perder, si se quiere salvar la vida unas horas m&aacute;s, tal y como Grace la har&aacute; ver a Daniella y a una reticente Sarah, demasiado asqueada por todo lo que le ha sucedido en su vida, incluyendo la p&eacute;rdida de su hijo, como para creerse que la historia se repite, ahora sin contar con ella.
    </p><p class="article-text">
        Se vea por donde se vea, en esta nueva entrega se nota el paso del tiempo en los rostros de los protagonistas y en el desarrollo de una historia, adaptada, &eacute;sta, a un siglo, el XXI, donde tanto los soldados como los h&eacute;roes pueden tener rostro de mujer, algo que no suced&iacute;a en los a&ntilde;os en los que la primera pel&iacute;cula se estren&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, la primera entrega de la franquicia se la puede considerar uno de los mejores ejemplos de lo que deber&iacute;a ser una pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n. Clara, directa, bien narrada y desarrollada con una precisi&oacute;n que ya quisieran para s&iacute; otras tantas producciones similares, dotadas de un presupuesto much&iacute;simo mayor, pero carente de la validez del trabajo de todos aquellos que hicieron posible que la pel&iacute;cula llegara a estrenarse en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta del pasado siglo XX. Y no se olviden de que la situaci&oacute;n y la aceptaci&oacute;n para con el g&eacute;nero fant&aacute;stico distaba mucho de ser la actual, raz&oacute;n que explica la cantidad de t&iacute;tulos que &ldquo;fracasaron&rdquo; en aquellos a&ntilde;os y que, luego, con el paso de los a&ntilde;os, terminaron por formar parte del imaginario de quienes los descubrieron diez, quince o veinte a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, y sin contar con el factor sorpresa que nos atenaz&oacute; en la butaca en el a&ntilde;o 1984, <em>Terminator: Dark Fate </em>termina por ser el recuentro con un personaje que no debi&oacute; abandonar la narraci&oacute;n espacio-temporal para la que fue creada. Adem&aacute;s, quiere buscar cierta coherencia argumental tras los sucesos, muchos de ellos un tanto err&aacute;ticos, contados en las &uacute;ltimas entregas de la saga.
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        <em>Terminator: Dark Fate</em> &copy; 2019 Paramount Pictures, Twentieth Century Fox, Lightstorm Entertainment/Skydance production, Tencent Pictures &amp; TSG Entertainment.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Justifica todo esto el volver a ir a ver a Sarah Connor en una gran pantalla? &Eacute;sa es una pregunta que cada uno se deber&aacute; formular y responderla, luego, en base a sus propios recuerdos y vivencias. Lo rimero de todo es aceptar el paso del tiempo y despu&eacute;s ser capaz de valorar y disfrutar de ese mismo tiempo, pasado, presente y, qui&eacute;n sabe, si futuro.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019
    </p><p class="article-text">
        <em>The Teminator</em> &copy; 1984 Hemdale, Pacific Western, Euro Film Funding &amp; Cinema '84/Greenberg Brothers Partnership.
    </p><p class="article-text">
        <em>Terminator 2: Judgment</em> Day &copy; 1991 Carolco Pictures, Pacific Western production, Lightstorm Entertainment &amp; Canal Plus.
    </p><p class="article-text">
        <em>Terminator: Dark Fate</em> &copy; 2019 Paramount Pictures, Twentieth Century Fox, Lightstorm Entertainment/Skydance production, Tencent Pictures &amp; TSG Entertainment.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/inside-helsinki/sarah-connor_132_1276586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2019 08:18:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[SARAH CONNOR]]></media:title>
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