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    <title><![CDATA[elDiario.es - Murcia en ruta]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Murcia en ruta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Huerta, montaña y piedra: sendas de Ricote hacia la época andalusí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-en-ruta/huerta-montana-piedra-ricote-andalusi_132_2059307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7adf299-4d09-4d92-a6bc-a9b096abbe2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huerta, montaña y piedra: sendas de Ricote hacia la época andalusí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vamos a coronar también algunos de los escarpes rocosos de la zona conocida como Los Cuernos, lo que le da a esta ruta el grado de dificultad alto</p></div><p class="article-text">
        La senda trazada se trata de una excursi&oacute;n muy interesante que combina tramos por huerta, monta&ntilde;a y casco urbano. El punto de partida, en Ricote, lo hace m&aacute;s c&oacute;modo y nos da posibilidades de conocer tres &aacute;reas representativas de la historia de la poblaci&oacute;n que da nombre al Valle del Segura.
    </p><p class="article-text">
        Desde all&iacute;, conectamos con los caminos desde el punto de vista hist&oacute;rico, ya que la configuraci&oacute;n de este espacio se remonta a la &eacute;poca andalus&iacute;. Una vez atravesada esta zona agr&iacute;cola, nos adentramos en la Sierra utilizando antiguas sendas, a las cuales alude la toponimia de la zona en las Chentas de Mezquita, lugar por el que pasa nuestra ruta. El trazado de estas antiqu&iacute;simas v&iacute;as de paso se estima que se remontan del siglo XIX hacia atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a coronar tambi&eacute;n algunos de los escarpes rocosos de la zona conocida como Los Cuernos, lo que le da a esta ruta el grado de dificultad alto. Atravesaremos bosques y transitaremos tambi&eacute;n por algunos de los mejores senderos de mamposter&iacute;a construidos durante las obras de restauraci&oacute;n hidrol&oacute;gico-forestal acometidas en esta sierra a principios del siglo XX. El itinerario nos devolver&aacute; de nuevo a la huerta y al casco urbano de Ricote, no sin haber disfrutado antes de magn&iacute;ficos paisajes y lugares de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La ruta tiene su inicio en la Plaza de Santiago, en el casco urbano de Ricote, a la que llegaremos entrando a esta poblaci&oacute;n por la MU-B-15, proveniente de Oj&oacute;s, y tomando la primera calle que se sale a la derecha. Hay espacio para dejar los veh&iacute;culos, as&iacute; como la mayor&iacute;a de servicios y comercios propios de una entidad de poblaci&oacute;n cercana a los 1500 habitantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La ruta parte de la Plaza de Santiago en Ricote, de la que saldremos en direcci&oacute;n sur, cruzando la entrada del pueblo en la Avenida de Juan Carlos I y Avda. del Valle de Ricote, la v&iacute;a principal por la que cruza el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Durante el trayecto tendremos la oportunidad de disfrutar de antiguas edificaciones como las ruinas de la Ermita de nuestra Se&ntilde;ora de las Huertas que fue una mezquita en &eacute;poca medieval, ejemplo de lugar religioso frecuentado en aquellas &eacute;pocas por el movimiento sufi.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podremos apreciar durante el camino viejos muros de piedra, huertos de limoneros, encontrando tambi&eacute;n al paso higueras, perales, almeces, oliveras, Nogales o Nogueras y Algarrobos, sin abandonar el camino principal, que en su &uacute;ltimo tramo comenzar&aacute; a ascender.
    </p><p class="article-text">
        No podemos olvidarnos de la ascensi&oacute;n por la l&iacute;nea de cumbres, a trav&eacute;s de los cortados calizos que se levantan entre el Barranco de Reconques, al Norte y el Barranco de Mezquita, al Sur. Una zona por la que hemos de transitar con cuidado. En este punto se puede disfrutar de una buena panor&aacute;mica del Valle de Ricote, sus pueblos y las sierras que lo circundan.
    </p><p class="article-text">
        *Texto extra&iacute;do de <a href="http://www.natursport.com/?product=rutas-por-las-sierras-de-ricote-y-del-oro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rutas de las Sierras de Ricote y del Oro  </a>(NATURSPORT ediciones, 2014), escrito por H&eacute;ctor Manuel Quijada Guillam&oacute;n y Jes&uacute;s Casta&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natursport]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-en-ruta/huerta-montana-piedra-ricote-andalusi_132_2059307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jun 2018 16:55:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huerta, montaña y piedra: sendas de Ricote hacia la época andalusí]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Lorca, Mazarrón, Puntas de Calnegre: calas para perderse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-en-ruta/lorca-mazarron-puntas-calnegre-perderse_132_3266819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/375d3450-4457-467f-a0d9-fa83c1578079_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lorca, Mazarrón, Puntas de Calnegre: calas para perderse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El GR 92 “Camino del Mediterráneo” entre Percheles (Mazarrón) y Calnegre (Lorca) es una ruta de lo más interesante para el verano</p></div><p class="article-text">
        Una de las mejores rutas para completar en apenas una ma&ntilde;ana, y finalizarla con un ba&ntilde;o en estas peque&ntilde;as porciones de para&iacute;so murciano es la que lleva desde Playa Cabezo de la Pelea (Ca&ntilde;ada Gallego, Mazarr&oacute;n) hasta la Punta del Siscal (Lorca). 100% recomendable para los amantes de las calas y las playas perdidas.
    </p><p class="article-text">
        La etapa discurre por la zona baja de costa salpicada de numerosas desembocaduras de ramblas destacando la rambla del Ramonete. Esta zona es uno de los principales lugares de Europa en la producci&oacute;n de hortalizas, destacando el tomate, con zonas continuadas de playas de aguas abiertas. Adem&aacute;s, la costa no tiene una ocupaci&oacute;n urbana importante y los cultivos casi llegan hasta la orilla del mar, entre las poblaciones Ca&ntilde;ada Gallego que se encuentra a unos dos kil&oacute;metros de la costa peque&ntilde;a poblaci&oacute;n agr&iacute;cola y al final del tramo ya en el termino de Lorca la poblaci&oacute;n de Puntas de Calnegre, inicio del sendero por la sierra de Loma de Bas.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto de las Lomas de Percheles y Parazuelos, las playas de Percheles, Minas y Palomarico y la Rambla de Pastrana, se encuentra enclavado el t&eacute;rmino municipal de Mazarr&oacute;n, casi en los l&iacute;mites con el de Lorca y entre las pedan&iacute;as de Puntas de Calnegre y Ca&ntilde;ada de Gallego. La zona es ampliamente conocida por sus playas, que junto con las suaves colinas de Poniente recrean el escenario que justifica el verdadero atractivo paisaj&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Cabezo de Percheles</strong> es una peque&ntilde;a elevaci&oacute;n amesetada cuya cota m&aacute;xima es de 70 metros sobre el nivel del mar. Constituye la parte final de un piedemonte alargado repleto de colinas de peque&ntilde;a y media altitud flanqueado por la Sierra de las Moreras al Noreste y por Puntas de Calnegre y Lomo de Bas al Suroeste, todo ello con el mar al Este y al Sur.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>contexto geol&oacute;gico</strong> es el elemento condicionante de los valores naturales que acoge el &aacute;rea. La fuerte mineralizaci&oacute;n del suelo, el clima &aacute;rido, los usos tradicionales y recientes, han favorecido y favorecen un paisaje&nbsp; aparentemente degradado, donde el suelo, sus colores y formas son los aut&eacute;nticos protagonistas. Toda la zona que visualmente abarca la cuenca corresponde a la Zona B&eacute;tica de las Cordilleras B&eacute;ticas, de la cual tendremos ocasi&oacute;n de distinguir alguna de sus caracter&iacute;sticas: mantos de corrimiento, materiales afectados por el metamorfismo ligado a los plegamientos prealpinos y alpinos, abundancia de metales, etc.. Los materiales m&aacute;s frecuentes que observaremos son esquistos, filitas, cuarcitas, calizas, conglomerados y &oacute;xidos de hierro.
    </p><p class="article-text">
        Los Percheles es el top&oacute;nimo de una de las playas de la Loma de Parazuelos. El <strong>origen del nombre</strong> parece estar relacionado con el secado del pescado y de las redes en dicha playa. Esta fuen una actividad importante en la zona, pero m&aacute;s a&uacute;n lo fue el aprovechamiento minero. Este estuvo asociado a numerosas explotaciones ubicadas en torno al &aacute;rea de Pastrana, Sierra de las Herrer&iacute;as y Lomo de Bas, de donde primero se extrajo galena y blenda, para m&aacute;s tarde asistir al apogeo de la extracci&oacute;n de hierro. La terminolog&iacute;a popular denominaba &ldquo;las herrer&iacute;as&rdquo; a aquellos lugares relacionados con la extracci&oacute;n o aprovechamiento del hierro y otros metales.
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                </figure><p class="article-text">
        Las playas de Parazuelos, del Muerto, Palomarico, Minas, Percheles, Ballenato, las Chapas y Covaticas, ofrecen la posibilidad de estudiar los procesos de formaci&oacute;n de estas atractivas unidades del paisaje, siempre asociadas a las corrientes marinas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, La rambla de Pastrana es un cauce de aguas no permanentes. Nace en la vecina Sierra de la Almenara y en su camino recoge las escorrent&iacute;as de la Ramblas de Ug&eacute;jar, Sima, T&oacute;rtolos, Yeguas, del Corral, La Madro&ntilde;era y Cantalar, para desembocar finalmente justo al lado del Caser&iacute;o de Las Covaticas (otras &ldquo;Covaticas&rdquo; distintas a las &ldquo;Cobaticas&rdquo; de Calblanque). La magnitud de su cuenca se pone de manifiesto en la desembocadura de dos maneras asociadas a los sedimentos que arrastra desde las monta&ntilde;as y deposita en el mar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La primera, que se ve desde la superficie, es la forma en delta &Delta; de su desembocadura; dicho de otra manera, la Rambla de Pastrana forma un peque&ntilde;o delta en su desembocadura.</li>
                                    <li>La segunda, la que no ve desde la superficie, es la mayor turbulencia e inestabilidad de los fondos marinos, por lo que el desarrollo de la pradera de <em>Posidonia oceanica</em> es menor, acentuado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por las numerosas actividades humanas que han incrementado la contaminaci&oacute;n que llega al mar a trav&eacute;s de las ramblas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El cauce de la Rambla de Pastrana coincide con el recorrido de una v&iacute;a pecuaria y sirvi&oacute; para trazar la v&iacute;a del ferrocarril de Pastrana a Parazuelos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque este lugar no est&aacute; incluido en la Red de Espacios Naturales Protegidos de la Regi&oacute;n de Murcia, las Directrices y Plan de Ordenaci&oacute;n Territorial del Litoral de la Regi&oacute;n de Murcia, aprobadas mediante Decreto 57/2004, de 18 de junio, lo declararon como <strong>&Aacute;rea de Inter&eacute;s Paisaj&iacute;stica</strong>, dentro de la cual est&aacute;n las zonas incluidas en el Cat&aacute;logo de Montes de Utilidad P&uacute;blica. De hecho, La Loma de Percheles (o de Parazuelos) forma parte del Monte de Utilidad p&uacute;blica n&ordm; 127 &ldquo;Sierra de las Herrer&iacute;as y Llano de Ifre&rdquo;
    </p><h4 class="article-text">Gastronom&iacute;a y alojamiento</h4><p class="article-text">
        Tanto en Ca&ntilde;ada Gallego como en Puntas de Calnegre se encuentran peque&ntilde;os bares que suelen realizar comidas caseras que a buen seguro pueden competir con los sabores sofisticados de los grandes restaurantes, por lo que es aconsejable entrar en estos bares de pueblo y pedir la comida o el plato del d&iacute;a. Una segura sorpresa que a nadie defraudar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La oferta hotelera es m&aacute;s reducida en esta etapa puesto que apenas hay presi&oacute;n urban&iacute;stica, solo en Puntas de Calnegre hay un moderno Albergue de 73 plazas muy bien equipado y lugar de parada tranquilo y para relajarse despu&eacute;s de una dura caminata, se puede encontrar informaci&oacute;n y reservas en el Ayuntamiento de Lorca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiariomurcia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-en-ruta/lorca-mazarron-puntas-calnegre-perderse_132_3266819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jul 2017 17:35:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lorca, Mazarrón, Puntas de Calnegre: calas para perderse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Turismo,Playas,Lorca,Rutas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un paseo completo: explorando el río Moratalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-en-ruta/explorando-rio-moratalla_132_3314840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad83fdaf-9ef3-4efa-867b-ade1e0bdcde8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un paseo completo: explorando el río Moratalla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Excursión sorprendente, con tramos de gran belleza en el tramo de inicio, llamado Cañón el Bolvonegro, y una vegetación de ribera de gran interés en la zona de confluencia con el río Segura</p></div><p class="article-text">
        La ruta comienza en la confluencia con el r&iacute;o Alh&aacute;rabe con el descenso al interior del ca&ntilde;&oacute;n, de 440 metros de altitud y donde el r&iacute;o Benamor comienza a llamarse R&iacute;o Moratalla.
    </p><p class="article-text">
        Para bajar por el fondo del ca&ntilde;&oacute;n, es necesario seguir una senda de ganado por el margen izquierdo del r&iacute;o, hasta encontrar la casa del Cura. El ca&ntilde;&oacute;n es estrecho y aparecen bellas pozas de agua remansadas sobre el lecho de pura roca caliza. Hay tramos en que el r&iacute;o ha cortado como un cuchillo el terreno y las paredes del ca&ntilde;&oacute;n no tienen m&aacute;s de dos metros de anchura, por m&aacute;s de 15 de profundidad. En estos tramos es recomendable atravesar por fuera, siguiendo una senda de ganado que lleva a la derecha o la izquierda del cauce.
    </p><p class="article-text">
        Pasados cerca de 1,85 kil&oacute;metros del inicio de esta etapa de hoy, el ca&ntilde;&oacute;n termina de golpe, en una canaleta y lo que parece un antiguo salto de agua que mov&iacute;a un molino. Bajando a la derecha de &eacute;ste por una senda entre los pinos, se pueden encontrar en el r&iacute;o juncos y ca&ntilde;as. En el margen izquierdo aparece entonces un camino a seguir. En este tramo solitario el r&iacute;o ha cortado acantilados de tierra donde anidan los abejarucos y es f&aacute;cil sorprender patos en las pozas de agua.  Los pinos centenarios se aferran a las orillas.
    </p><p class="article-text">
        Continuando por el margen izquierdo se observa c&oacute;mo un camino baja de la casa La Fuente.  Algo m&aacute;s adelante la confluencia del arroyo de la casa de Do&ntilde;a Mariana desemboca en el Moratalla (kil&oacute;metro 3.57) y a continuaci&oacute;n la confluencia con el arroyo de la casa del Ca&ntilde;o (kil&oacute;metro 4) a la que baja un camino m&aacute;s pisado. Lo mejor en este caso es seguir el cauce, junto a antiguas terrazas de cultivo del arroz.
    </p><p class="article-text">
        En el kil&oacute;metro 4.75 (380 metros de altitud) si se cruza la carretera (camino de la casa) se llega al molino de Bat&aacute;n.  Aqu&iacute; el r&iacute;o Moratalla realiza una revuelta antes de llegar a la casa de Carrasco y los antiguos arrozales, escalonados en terrazas, que eran inundados por el agua del r&iacute;o, distribuida en canaletas.
    </p><p class="article-text">
        En el kil&oacute;metro 7.50, tras cruzar un arroyo que baja de la sierra del Espartal, un camino conduce sin p&eacute;rdida alguna al cortijo de Esc&aacute;mez. Despu&eacute;s de aproximadamente unas 2 horas y 30 minutos de caminata hay que bajar al r&iacute;o para cruzarlo en otro meandro del mismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los primeros pasos por el Canal del Bolvonegro son impresionantes. Es un ca&ntilde;&oacute;n excavado por el r&iacute;o y que muestra en las rocas del cauce las huellas de lo que fue un antiguo delta en forma de ondulaciones f&oacute;siles producidas por el movimiento del agua.
    </p><p class="article-text">
        En los escarpes rocosos anidan las collalbas negras y las lavanderas cascade&ntilde;as; en las pozas excavadas por el agua el gal&aacute;pago leproso tiene cuando no hay contaminaci&oacute;n, un lugar excelente para desarrollar su biolog&iacute;a, ya que all&iacute; encuentran refugio y alimento. Las laderas del Bolvonegro est&aacute;n pobladas de sabinas negrales, enebros, romeros y acebuches, h&aacute;bitat ideal para pardillos, currucas cabecinegras y escribanos montesinos.
    </p><p class="article-text">
        R&iacute;o abajo, entre ca&ntilde;averales y taludes arcillosos, algunos de gran altura y verticalidad, en sus agujeros no dudan en instalar sus nidos cern&iacute;calos, grajillas y hasta alg&uacute;n halc&oacute;n peregrino. Ocasionalmente aparece alg&uacute;n bosquecillo de &aacute;lamos blancos.
    </p><p class="article-text">
        Al paso por el cortijo de la Casa Esc&aacute;mez existen gran cantidad de almeces (alatoneros), con ejemplares notables muy bien conservados por no haber sufridos talas salvajes. Sus frutillos (alatones) atraen en oto&ntilde;o a zorzales, mirlos, petirrojos y currucas cabecinegras. Son perfectamente comestibles por su sabor dulce por lo que podemos llenar una bolsa y degustarlos a la vez que continuamos la marcha.
    </p><p class="article-text">
        Y es momento de llegar al embalse de La M&aacute;quina, si tiene agua cabe la posibilidad de sorprender a alg&uacute;n &aacute;nade azul&oacute;n, polla de agua, rosc&oacute;n...  entre la vegetaci&oacute;n de aneas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Rebasado el muro del embalse hay unas grandes rocas a la izquierda donde pueden distinguirse antiguos nidos de &aacute;guila perdicera, hoy ya desaparecidas de la zona como de otros muchos lugares de la geograf&iacute;a regional debido a la acci&oacute;n directa y salvaje del hombre.
    </p><p class="article-text">
        La confluencia con el r&iacute;o Segura de intrincada vegetaci&oacute;n, puede deparar la sorpresa del estruendoso y precipitado canto del carricero tordal o el vuelo de alguna garza real que huye tras ser sorprendida posada en la rama seca de alg&uacute;n &aacute;lamo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el cauce pasa bajo un tendido el&eacute;ctrico, y junto a una obra de futura carretera que lo cruzara, llevaremos 9.19 kil&oacute;metros andados. Se encuentra a la derecha el cortijo de la Hoya de la Carrasca y el cerro de los Pallares al fondo (sierra de San Miguel).  Todas estas tierras de la parte baja del cauce, ser&aacute;n anegadas por las aguas del embalse de Moratalla, en construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el kil&oacute;metro 10.3 un camino lleva del margen izquierdo al derecho y, al poco, nuevamente al izquierdo.  Sube, pasa bajo un tendido el&eacute;ctrico y, a 40 metros, en un cruce, lleva a la derecha bajando hacia unos vi&ntilde;edos.  Tenemos de frente, y en alto, una casa blanca hacia la que nos dirigimos, sin coger a la izquierda el camino a la presa.  En ese punto el r&iacute;o hace un giro a la derecha, encajon&aacute;ndose ante unas murallas rojas en la zona de El Campillo.
    </p><p class="article-text">
        A los 13.3 kil&oacute;metros el camino sale a la carretera asfaltada de Calasparra-Socovos (MU-510).  Entonces, por ella a la derecha, pasando junto a un cortijo a la derecha, llegando al puente sobre el R&iacute;o Moratalla.  Sin cruzar el puente coger a la izquierda el asfalto hasta la casa del R&iacute;o o del Fabricante y, ya por el camino principal de tierra, bajamos entre huertos de albaricoqueros, hasta pasar junto a una granja de cerdos. El camino principal en esta parte cruza ante una rambla cementada y en un cruce para continuar recto, se puede pasar bajo el tendido el&eacute;ctrico, buscando el r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente paso lleva al cauce pedregoso y, a la derecha, aparece la casa del Cura (kil&oacute;metro 16.1)  Un encajonamiento de paredes de conglomerados y una antigua presa (restos) llevan por el lecho del r&iacute;o, hasta encontrar a derecha la carretera asfaltada que del Camping Los Viveros, hasta el Santuario de Nuestra Se&ntilde;ora de la Esperanza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Despu&eacute;s de salir al asfalto y, tras pasar junto a un corral de cabras, aparece el paraje de Ca&ntilde;averosa, donde un lugar pintoresco, rodeado de chopos, el r&iacute;o Moratalla desemboca en el r&iacute;o Segura (kil&oacute;metro 17.5). Desde la confluencia, y siguiendo 600 metros por la carretera asfaltada, se encuentra el santuario, lugar &eacute;ste muy visitado y pintoresco.  Est&aacute; excavado en la pared del acantilado que el r&iacute;o ha modelado con el paso del tiempo.
    </p><h4 class="article-text">El Santuario de la Virgen de la Esperanza</h4><p class="article-text">
        <strong>El Santuario de la Virgen de la Esperanza</strong>En un recodo del r&iacute;o Segura, despu&eacute;s de la desembocadura del r&iacute;o Moratalla y al pie de Las Lomas de la Virgen, el agua ha labrado una cueva natural en un paraje de impresionante belleza, donde el bosque de ribera se separa de las peladas monta&ntilde;as del entorno (m&aacute;s peladas desde el incendio de 1996).
    </p><p class="article-text">
        Las leyendas y los rumores aparecen sobre el origen de la imagen y de la ermita.  Puede decirse que pocos pueblos tienen dos im&aacute;genes a venerar.  Una peque&ntilde;a talla apareci&oacute; y se cree que proviene de las que llevaban los caballeros medievales y que ocultaban en caso de peligro.  Despu&eacute;s el azar y el tiempo favorecieron su aparici&oacute;n en la zona.
    </p><p class="article-text">
        La imagen grande puede tener su origen en el siglo XII.  La ermita tampoco tiene una historia clara; se tienen noticias de cuando unos visitadores de la Orden de San Juan de Jerusal&eacute;n citan una nueva ermita en esta localidad ya en 1609.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad es un espacio de esparcimiento y devoci&oacute;n muy apreciado por los habitantes de Calasparra y por otros peregrinos que provienen de todas partes para dedicarle sus rezos y oraciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-en-ruta/explorando-rio-moratalla_132_3314840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jun 2017 11:34:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un paseo completo: explorando el río Moratalla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Turismo,Moratalla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubre el río Chícamo: un oasis en pleno desierto de Abanilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-en-ruta/descubre-chicamo-oasis-desierto-abanilla_132_3349142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08d98304-3313-473c-a697-ee6a814b340e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubre el río Chícamo: un oasis en pleno desierto de Abanilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A esta tierra se le ha llamado desde antiguo “La Palestina muciana”</p><p class="subtitle">Flanqueado por los picos del Agudo y el Zulún de la Sierra de Abanilla, este río desciende siempre encajonado</p></div><p class="article-text">
        En las &aacute;ridas tierras al Norte de Abanilla surge brotando del mismo suelo el r&iacute;o Ch&iacute;camo, un regalo para los campos y huertas de Mahoya y Abanilla.
    </p><p class="article-text">
        Nace bajo la cara Sur de la sierra del Cant&oacute;n, a 320 metros de altitud y pronto nos depara otra impresionante sorpresa al encajonarse en el estrecho del Cajer, desfiladero de conglomerados calc&aacute;reos que ya los &aacute;rabes supieron aprovechar para construir canales colgantes tallados sobre la misma roca.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje dentro del cauce del Ch&iacute;camo es &aacute;rido, pero el color de sus tierras contrasta frecuentemente con el verdor de los bosquecillos de taray y palmeras. El por ello que a esta tierra se le ha llamado desde antiguo `La Palestina muciana&acute;.
    </p><p class="article-text">
        Flanqueado por los picos del Agudo y el Zul&uacute;n de la Sierra de Abanilla, este r&iacute;o desciende siempre encajonado, unas veces seco, otras arrastrando caudalosos r&iacute;os colorados de las eventuales lluvias torrenciales.
    </p><p class="article-text">
        A los 10 km de haber nacido, el r&iacute;o Ch&iacute;camo pasa por La Hurta y Mahoya junto a Abanilla y riega la tierra rica en frutales. Este es el tramo de r&iacute;o que os proponemos descender, aunque otros 20 km m&aacute;s le restan de cauce agonizante, perdido entre la huerta del Bajo Segura, tras la sierra de Orihuela, donde cambia de nombre para llamarse rambla de Abanilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Antiguamente su cauce desembocar&iacute;a en el r&iacute;o Segura, al pasar entre Redov&aacute;n y Orihuela, pero en la actualidad se pierde entre la llana huerta que rodea las moles rocosas de la sierra de la Muela y la Sierra de Callosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Parque Regional de la Sierra de la Pila</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; situado en la parte Nororiental de la Regi&oacute;n de Murcia, observ&aacute;ndose m&aacute;s arriba, hacia el Norte, del nacimiento del r&iacute;o Ch&iacute;camo.  Tiene una extensi&oacute;n de 8.836 hect&aacute;reas entre los municipios de Abar&aacute;n, Blanca, Molina y Fortuna.  Los carrascales y sabinares de las cumbres, junto a los tomillares en los afloramientos de yesos, son las comunidades vegetales mejor conservadas. Es una zona muy rica en avifauna.
    </p><p class="article-text">
        Una parte del Parque est&aacute; declarada Zona de Especial Protecci&oacute;n de las Aves (ZEPA) por las poblaciones de chova piquirroja.
    </p><p class="article-text">
        Todo el Parque est&aacute; debidamente se&ntilde;alizado para mejor informaci&oacute;n del  visitante existiendo diversos senderos preparados. Para ello es conveniente dirigirse al Punto de Informaci&oacute;n Ambiental o informarse en el Ayuntamiento de Fortuna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Del nacimiento del r&iacute;o Ch&iacute;camo a Abanilla </strong>
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una ruta de 11 km con un nivel medio de dificultad y puede suponer unas tres o cuatro horas a pie. El punto de partida es el nacimiento de el r&iacute;o Ch&iacute;camo a 320 mts de altitud y se llega a Abanilla a 268 metros de altitud.
    </p><p class="article-text">
        Al nacimiento del r&iacute;o Ch&iacute;camo se accede desde Abanilla por la Ctra A-9 que pasa por El Partidor y El Toll&eacute; (5,5 km), en direcci&oacute;n a Macisvenda. Un kil&oacute;metro antes de llegar a esta &uacute;ltima poblaci&oacute;n hay un cruce y se sigue recto en direcci&oacute;n a El Cant&oacute;n. Un kil&oacute;metro y medio m&aacute;s adelante, junto a un cortijo, parte un camino de tierra a la derecha que baja al r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; comienza nuestro descenso realizable s&oacute;lo a pie, al menos hasta que salgamos del Cajer.
    </p><p class="article-text">
        Bajamos por el camino de tierra hasta el cruce del r&iacute;o y remontamos a la izquierda por un ca&ntilde;averal unos cientos de metros. All&iacute; nace del mismo suelo el agua del Ch&iacute;camo, a 320 metros de altitud. Su caudal suele ser escaso en los &uacute;ltimos tiempos por la sobreexplotaci&oacute;n de los pozos de riego.
    </p><p class="article-text">
        Una vez visto el lugar, bajamos nuevamente por el cauce y seguimos por el margen derecho hacia el Molino del Ch&iacute;camo en ruinas, donde termina el camino. Hasta all&iacute; parte del agua llegaba por una canaleta que puede observarse a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos algo m&aacute;s de un kil&oacute;metro caminando y una senda a la derecha del cauce lleva a un grupo de palmeras donde con demasiada frecuencia hemos visto basura de los ba&ntilde;istas que acuden al lugar, junto a una presa que pasamos a derecha siguiendo la senda, que nos introduce por la vegetaci&oacute;n espesa en el estrecho del Cajer, un impresionante ca&ntilde;&oacute;n de conglomerados por el que discurre el r&iacute;o, durante 1,55 km.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Dentro del ca&ntilde;&oacute;n la senda va saltando frecuentemente de una orilla a otra, entre los tarays, pinares y adelfas de la orilla. Tambi&eacute;n de vez en cuando alguna palmera datilera adorna el desfiladero. El un lugar precioso que debemos cuidar sin dejar ninguna huella a nuestro paso.
    </p><p class="article-text">
        De vez en cuando tambi&eacute;n hay pozas de agua en la roca pulida y los grajos anidan sobre el acantilado. Hay una antigua canaleta, quiz&aacute;s &aacute;rabe, que recorre colgante la pared derecha del ca&ntilde;&oacute;n, pero no aconsejamos subir a ella porque se encuentra muy deteriorada.
    </p><p class="article-text">
        A los 2,5 km de recorrido y a 280 metros de altitud, el ca&ntilde;&oacute;n se estrecha y solo tiene 3 metros de pared a pared. Resulta incre&iacute;ble que exista este lugar que nos obliga a chapotear por el agua hasta la salida del estrecho.
    </p><p class="article-text">
        Seguro que nos quedar&iacute;amos m&aacute;s tiempo aqu&iacute; dentro pero el ca&ntilde;&oacute;n se abre y da paso a un cauce ancho donde se encuentra una presa que canaliza el agua y la entuba para el riego de las aguas de abajo. Otra parte del caudal corre r&iacute;o abajo alegrando el paisaje que florece casi todo el a&ntilde;o, dando vida a una fauna de insectos, anfibios y queloneos a 280 metros de altitud. Vemos se&ntilde;ales de un sendero que recorre ida y vuelta El Cajer.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo r&iacute;o abajo y encajonados a&uacute;n entre muros arcillosos vemos numerosas casas cueva en la zona de La Umbr&iacute;a donde se cruza la carretera que viene del Toll&eacute; y se continua por el camino siempre por el cauce. M&aacute;s adelante el r&iacute;o realiza un giro a la derecha y surgen numerosos oasis de palmeras y adelfas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De vez en cuando las paredes de tierra del cauce son completamente verticales y en precario equilibrio, por lo que aconsejamos caminar lejos de ellas, por el centro del r&iacute;o.  Observamos tambi&eacute;n que en estas paredes anidan cuervos, chovas, palomas y abejarucos, un lugar que nos recuerda a los Oved del Norte de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        En el curso de nuestra ruta desde la salida del estrecho de El Cajer encontramos varios abrevaderos del ganado con aguas limpias donde refrescarnos y en el cuarto de estos tambi&eacute;n una pinada nos obligar&aacute; quiz&aacute;s a un descanso a la sombra.
    </p><p class="article-text">
        Tras pasar junto a una vieja presa vemos al fondo la aldea del Toll&eacute; y un camino de tierra sube a la derecha junto a unas palmeras. Si queremos visitar un rato la aldea, cogemos este camino que sube. Hay dos bares donde reponer fuerzas.
    </p><p class="article-text">
        Pero luego bajamos de nuevo al cauce, para seguir camino de El Partidor, aldea m&aacute;s poblada que la anterior y pintoresca sobre el r&iacute;o. A nuestra izquierda queda la sierra de Abanilla y su pico el Zul&uacute;n, de donde descienden hacia el Ch&iacute;camo, los Calderones, ramblas que han tallado sobre las rocas calizas curiosas pozas o calderas que mantienen agua limpia casi todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En el km 7 cruzamos la carretera que une la huerta de Mahoya y Abanilla por el llano de Salm&eacute;s donde se encuentra la ermita de San Pascual.  Finalmente y siguiendo el Ch&iacute;camo se llega a Mahoya y la Huerta que queda a derecha donde debemos subir y visitar su huerta salpicada de palmeras, antiguamente mucho m&aacute;s numerosas. Tambi&eacute;n hay que visitar la plaza del pueblo con su iglesia, donde todos los a&ntilde;os, entre abril y mayo se celebran las fiestas de la Santa Cruz y Moros y Cristianos, declaradas de inter&eacute;s tur&iacute;stico regional.
    </p><p class="article-text">
        Luego s&oacute;lo nos queda coger la carretera que cruza el Ch&iacute;camo y nos sube a Abanilla, fin de esta ruta al pie del Cerro del Castillo. En la plaza de la Constituci&oacute;n no dej&eacute;is de visitar la fuente de la Calle Mayor, con su magn&iacute;fico mural de azulejos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiariomurcia]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 16:25:10 +0000]]></pubDate>
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