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    <title><![CDATA[elDiario.es - La opinión de los socios y socias]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - La opinión de los socios y socias]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Zapatero alarga las dudas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/zapatero-alarga-dudas_132_13405867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Se esperaba que Zapatero aclarar&iacute;a cuanto antes las dudas que, razonablemente, suscitaba su situaci&oacute;n procesal y pol&iacute;tica. En su reciente entrevista no lo ha hecho. Sigue alegando que lo har&aacute; ante el juez. Con ello mantiene vivas las dudas, aplazando las esperadas explicaciones hasta que sea citado nuevamente ante el juez. Esta repetida dilaci&oacute;n no es justificable, ni atribuible a la lentitud de la justicia. El art&iacute;culo 400 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dice as&iacute;: &ldquo; El procesado podr&aacute; declarar cuantas veces quisiere, y el juez recibir&aacute; inmediatamente la declaraci&oacute;n si tuviere relaci&oacute;n con la causa&rdquo;. Por lo tanto, Zapatero podr&iacute;a ser o&iacute;do por el juez inmediatamente, si quisiera aclarar las dudas. Si no ha pedido hasta ahora esa nueva comparecencia solo es atribuible a una estrategia procesal dilatoria, inexplicable procesalmente, pol&iacute;ticamente y medi&aacute;ticamente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Mena Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/zapatero-alarga-dudas_132_13405867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:46:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Zapatero alarga las dudas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo es un pañuelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/mundo-panuelo_132_13405864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Pa&ntilde;uelos para el moqueo, para el embozo, para el hedor de la muerte. Pa&ntilde;uelos para l&aacute;grimas, pa&ntilde;uelos (en otro tiempo) para las despedidas. Perviven los pa&ntilde;uelos para humillar al toro (o librarle de la muerte) y premiar al matador. Blancos pa&ntilde;uelos que anta&ntilde;o se blandieron como bandera de tregua o paz, que ya no se acostumbran. El pa&ntilde;uelo anacr&oacute;nico que asoma en la chaqueta, a&ntilde;oranza de una &eacute;poca casi desterrada. Pa&ntilde;uelo en otro tiempo que era de obligado cumplimiento (para el caballero) llevar en el bolsillo, inmaculado, de fina hilatura, y a ser posible aromado, para tenderlo a la dama que lloraba: pa&ntilde;uelo de caballero, de hombre, pa&ntilde;uelo consolador. 
    </p><p class="article-text">
        Los de las damas (algunas) eran bien distintos: de seda, con encajes e iniciales, inocentes se&ntilde;uelos con los que atrapar la atenci&oacute;n de varones en Babia, dej&aacute;ndolos caer a su paso, distra&iacute;damente. 
    </p><p class="article-text">
        No quiero olvidar el pa&ntilde;uelo oncol&oacute;gico; el velo de Sherezade; o el pa&ntilde;uelo de sangre, testimonial, mientras suena de fondo la albore&aacute;:  Pa&ntilde;uelos de mujer; pa&ntilde;uelos impuestos.
    </p><p class="article-text">
        El mundo es un pa&ntilde;uelo con demasiada sangre, demasiada inmundicia, demasiadas l&aacute;grimas.
    </p><p class="article-text">
        Pero est&aacute; el pa&ntilde;uelo ondulante y colorista de Mar&iacute;a Dolores Pradera que lucir&aacute; por siempre jam&aacute;s aunque no se estile.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Joan Manuel Serrat le canta al pa&ntilde;uelo. Un pa&ntilde;uelo con un coraz&oacute;n dibujado que qued&oacute; guardado en el caj&oacute;n de los peque&ntilde;os grandes recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        En Chile se baila la Zamacueca, en la que ambos danzantes agitan con su mano derecha un pa&ntilde;uelo blanco en el aire, sobre sus cabezas.  As&iacute; mismo, en el baile de la Marinera (dedicado a la mariner&iacute;a), la bailarina hace ondular lateralmente su pa&ntilde;uelo blanco, que representa el movimiento suave de un barco a merced de la mar, en memoria del navegante ausente.
    </p><p class="article-text">
        Las madres en Plaza de Mayo (1977) han usado el pa&ntilde;uelo blanco como un s&iacute;mbolo de lucha, paz, verdad y justicia. De esa manera se identificaba la multitud que peregrinaba hacia la Bas&iacute;lica de Luj&aacute;n para reclamar el regreso de sus hijos secuestrados, y como expresi&oacute;n de los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos otros pa&ntilde;uelos que el lector despertar&aacute; en su memoria: rojos festivos; negros de estricto luto; estampados multicolor y veraniegos...
    </p><p class="article-text">
        Pero deseo destacar aquellos de vocaci&oacute;n humanista, fronterizos, en la penumbra donde es posible la luz para ver sin que da&ntilde;e su rel&aacute;mpago, y donde la oscuridad de la caverna no nos engulla: Pa&ntilde;uelos para la m&uacute;sica y la poes&iacute;a. Pa&ntilde;uelos para la paz y la justicia; para el saber humano y su cosmovisi&oacute;n m&aacute;s virtuosa. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y ahora qu&eacute;...? &iquest;Cu&aacute;les se han de blandir para detener esta violenta locura, esta patolog&iacute;a incurable del alma que algunos esgrimen convencidos de que el mundo les pertenece? &iquest;Cu&aacute;ntos inocentes sacrificados? &iquest;Qu&eacute; caudal de sangre es necesario? &iquest;Y d&oacute;nde quedaron esos otros refugiados fronterizos que deambulan en el barro, ateridos, ignorados porque son diferentes?
    </p><p class="article-text">
        Pa&ntilde;uelos en las avenidas; pa&ntilde;uelos en los balcones; en los conciertos; en los colegios; los hospitales; en bosques y desiertos;  por todas partes: Pa&ntilde;uelos Blancos. Para que el Mundo sea de verdad un pa&ntilde;uelo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Segura Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/mundo-panuelo_132_13405864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:44:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El mundo es un pañuelo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi odisea para la solicitud de dependencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/odisea-solicitud-dependencia_132_13405856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os. S&iacute;, tres, tard&oacute; mi madre en recibir la ayuda de dependencia en la Comunidad de Madrid. Me r&iacute;o yo de los trabajos del pobre Odiseo, comparado con las gestiones que, en nombre de mi madre, tuve que hacer ante varias administraciones.
    </p><p class="article-text">
        Mi madre viv&iacute;a en Galicia, tuvo una ca&iacute;da y una operaci&oacute;n de urgencia, y nos la trajimos a Madrid, a una residencia privada. Eso fue en verano de 2023. Ah&iacute; empezaron los tr&aacute;mites de la ayuda a la dependencia. Y s&iacute;, se la acabaron pagando por primera vez en mayo de 2026. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo que he podido constatar, las demoras injustificadas son habituales, aunque a m&iacute; me hab&iacute;an dicho que en Madrid la dependencia era cosa de unos cuatro meses. Y no solo eso, la falta de transparencia de los procesos, la oscuridad total para saber en qu&eacute; estado se encuentra la tramitaci&oacute;n, produce una gran inseguridad a los beneficiarios que, de vez en cuando, se ven interpelados para adjuntar a&uacute;n m&aacute;s informaci&oacute;n a la aportada en primer lugar.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, un cambio de comunidad aut&oacute;noma penaliza, y mucho, a los potenciales beneficiarios. En mi caso, hubo que censar a mi madre en la localidad de la residencia, un municipio alejado de la capital, como requisito previo. Eso es comprensible, pero ya fue una primera demora. Una vez iniciado el tr&aacute;mite ante los servicios sociales de la Comunidad de Madrid, se interrumpi&oacute; el proceso pasados varios meses porque la CAM ten&iacute;a que preguntar a la Xunta de Galicia si mi madre ten&iacute;a alg&uacute;n expediente abierto all&iacute;, porque si era el caso, hab&iacute;a que cerrarlo antes de abrirlo en Madrid. Lo sorprendente es que no se hace de oficio, como un tr&aacute;mite entre administraciones p&uacute;blicas, que ser&iacute;a lo l&oacute;gico, &iexcl;sino que lo tiene que hacer el beneficiario! As&iacute; que, mediante un escrito, contact&eacute; yo, de parte de la CAM y como representante legal de mi madre, con la Xunta de Galicia para que enviaran a Madrid una respuesta con el fin de seguir con el proceso.
    </p><p class="article-text">
        No se lo van a creer, pero los servicios sociales de la Xunta no me contestaron, ni a m&iacute;, ni a la CAM. Pasaron meses y meses de silencio administrativo total, ni siquiera un acuse de recibo. Ante tal situaci&oacute;n, con el expediente cerrado y bloqueado en Madrid por falta de informaci&oacute;n, denunci&eacute; esta vulneraci&oacute;n de derechos constitucionales ante la oficina de la Defensora del Pueblo en Galicia, que acept&oacute; el caso inmediatamente y a quien respondieron, obligados por la ley, los servicios sociales de la Xunta. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a pasado? Respondieron que como mi madre no ten&iacute;a ning&uacute;n expediente abierto, no hab&iacute;a nada que comunicar. As&iacute; de simple. Y como no hab&iacute;a nada, no nos ten&iacute;an que decir nada&hellip; Tal cual.
    </p><p class="article-text">
        Con la resoluci&oacute;n de la Defensora del Pueblo en mano volv&iacute; a reiniciar el proceso en Madrid, de manera que se volvieron a retomar los tr&aacute;mites, que duraron otros cuantos  meses, hasta que a mediados de 2025 me llamaron para comunicarme que entrevistar&iacute;an a mi madre el tres de octubre para la evaluaci&oacute;n del grado de dependencia. Yo ya comenzaba a ver la luz al final del t&uacute;nel, pero no sab&iacute;a entonces que a&uacute;n pasar&iacute;an seis meses m&aacute;s antes de que viniera la resoluci&oacute;n y, al mes siguiente, la ayuda econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En mayo llegamos a nuestra &Iacute;taca particular. Era el fin de nuestra odisea. Le cont&eacute; a mi madre que, por fin, comenzar&iacute;a a cobrar y, entonces, a finales del pasado junio, falleci&oacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Me ha alegrado saber que la nueva ley de dependencia intenta paliar el problema de las demoras injustificadas, de los procesos lentos que en muchos casos acaban antes con la vida de las personas beneficiarias que con los tr&aacute;mites de las resoluciones. Las ayudas por dependencia no son ni caridad, ni beneficencia. Es uno de los modos que tiene un Estado social moderno de asegurar la libertad de sus ciudadanos m&aacute;s vulnerables. Ese dinero no va a la especulaci&oacute;n, a los casinos burs&aacute;tiles, ni a los fondos de inversi&oacute;n; son prestaciones destinadas a mover los ciclos que activan la econom&iacute;a de los cuidados, que es el modo de asegurar el derecho a la dignidad personal de aquellos ciudadanos con unas necesidades que van m&aacute;s all&aacute; de su capacidad ordinaria. 
    </p><p class="article-text">
        Espero que mi experiencia sirva para ilustrar una realidad que est&aacute;n sufriendo miles de ciudadanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Segade]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/odisea-solicitud-dependencia_132_13405856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:41:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mi odisea para la solicitud de dependencia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Facilitando el fraude comercial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/facilitando-fraude-comercial_132_13405852.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n ha facilitado las compras, pero tambi&eacute;n ha abierto la puerta a nuevas formas de fraude. Cada d&iacute;a son m&aacute;s las personas que realizan compras a trav&eacute;s de plataformas aparentemente fiables y acaban siendo v&iacute;ctimas de estafas, productos inexistentes o comercios fraudulentos.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s preocupante no es solo la facilidad con la que operan estos delincuentes, sino la enorme burocracia que muchas entidades bancarias imponen a los clientes cuando solicitan la devoluci&oacute;n de un cargo realizado con tarjeta de cr&eacute;dito. Formularios interminables, documentaci&oacute;n repetitiva, plazos excesivos y una presunci&oacute;n inicial que, en ocasiones, parece situar al consumidor en el papel de sospechoso en lugar de v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un mensaje muy peligroso: para los estafadores, el riesgo es bajo; para el consumidor, reclamar puede convertirse en un aut&eacute;ntico calvario. Esta situaci&oacute;n no solo desprotege a quienes act&uacute;an de buena fe, sino que, indirectamente, favorece la proliferaci&oacute;n de este tipo de actividades delictivas.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario reforzar los controles para evitar el fraude, pero con la misma determinaci&oacute;n deben simplificarse y agilizarse los procedimientos de devoluci&oacute;n cuando existen indicios razonables de estafa. La tecnolog&iacute;a ha avanzado; la protecci&oacute;n del consumidor tambi&eacute;n deber&iacute;a hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Combatir el fraude digital no consiste &uacute;nicamente en perseguir a los delincuentes. Tambi&eacute;n exige que las entidades financieras respondan con rapidez, eficacia y una verdadera orientaci&oacute;n al cliente. Porque cuando reclamar resulta m&aacute;s dif&iacute;cil que estafar, algo no est&aacute; funcionando como deber&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bertha Thomas de la Aldea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/facilitando-fraude-comercial_132_13405852.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:37:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Facilitando el fraude comercial]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Odisea y el blanqueamiento del expolio en el Sáhara Occidental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/odisea-blanqueamiento-expolio-sahara-occidental_132_13405849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A ra&iacute;z del estreno de la pel&iacute;cula La Odisea, dirigida por Christopher Nolan, el debate p&uacute;blico se ha centrado en la etnia o la identidad de g&eacute;nero del reparto. Sin embargo, fijar la atenci&oacute;n en algo tan superficial como si los actores y actrices entran en los c&aacute;nones occidentales, significa ignorar la verdadera problem&aacute;tica del largometraje: la utilizaci&oacute;n del S&aacute;hara Occidental como lugar de grabaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El S&aacute;hara Occidental ha sido durante los &uacute;ltimos siglos una colonia. Desde el siglo XX han existido reivindicaciones y exigencias por parte de su poblaci&oacute;n local para comenzar un proceso de autodeterminaci&oacute;n. Sin embargo, ha sido y sigue siendo un territorio explotado por parte de las &eacute;lites coloniales y econ&oacute;micas, las cuales nunca han buscado el desarrollo real del territorio y de su pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de Espa&ntilde;a comenz&oacute; a finales del siglo XIX y se mantuvo hasta 1975 cuando se firmaron los llamados &ldquo;Acuerdos de Madrid&rdquo;. Fue una ocupaci&oacute;n que &uacute;nicamente busc&oacute; beneficios econ&oacute;micos y que ignor&oacute; completamente a la poblaci&oacute;n local. Mientras que Marruecos y Mauritania se independizaron de sus respectivas metr&oacute;polis, la situaci&oacute;n del S&aacute;hara Occidental nunca se concluy&oacute;. Espa&ntilde;a abandon&oacute; el territorio y dej&oacute; al S&aacute;hara bajo el control de Marruecos, lo que frustr&oacute; los intentos de autodeterminaci&oacute;n locales e inici&oacute; una nueva ocupaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, las pel&iacute;culas funcionan como productos culturales capaces de difundir significados, construir relatos y llegar a un p&uacute;blico masivo. Son uno de los grandes motores de la memoria colectiva, ya que ayudan a crear imaginarios sociales y culturales. Por ello, el cine no es solo entretenimiento, es una herramienta pol&iacute;tica y cultural con capacidad de legitimar narrativas o invisibilizar injusticias o colectivos. Sirve para representar realidades sociales, pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y culturales. Incluso en aquellas producciones consideradas &ldquo;inocuas&rdquo; se observa un trasfondo: roles de g&eacute;nero, racismo, clasismo, un largo etc&eacute;tera. Las pel&iacute;culas son un reflejo de la sociedad, de sus preocupaciones y de su mentalidad.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esto es la creencia popular sobre las luchas de gladiadores durante la historia de Roma y la utilizaci&oacute;n del pulgar hacia arriba o hacia abajo para indicar si se deb&iacute;a perdonar la vida al gladiador perdedor. La realidad es muy diferente pero muchas personas han crecido con la idea del pulgar utilizada por los emperadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Oyaga Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/odisea-blanqueamiento-expolio-sahara-occidental_132_13405849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:34:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Odisea y el blanqueamiento del expolio en el Sáhara Occidental]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asunto de Gibraltar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/asunto-gibraltar_132_13405844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Una de las circunstancias m&aacute;s curiosas, desde mi punto de vista, que he vivido a lo largo de mi vida, cuando se ha puesto en primer plano de actualidad el asunto de Gibraltar, es la diferencia tan radical de la valoraci&oacute;n en funci&oacute;n de que &eacute;sta la hiciera, lo que aqu&iacute;, Campo de Gibraltar, llamamos, &ldquo;gente de fuera&rdquo; o &ldquo;gente de aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otros criterios como solvencia profesional, erudici&oacute;n acad&eacute;mica,  conocimientos geoestrat&eacute;gicos, etc. no lograban superar en intensidad la visi&oacute;n cercana, por muy sesudos que fueran.
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, pienso que es l&oacute;gico que as&iacute; sea, pero, por otra parte, al poder tratarse de un asunto de Estado, entiendo que pod&iacute;a suscitarse la duda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando me pregunto por qu&eacute; no se suscita quiz&aacute;s est&eacute; la raz&oacute;n en la percepci&oacute;n de que somos una zona olvidada de Espa&ntilde;a que, a duras penas, aparece en los telediarios cuando se habla de marginalidad.
    </p><p class="article-text">
        Coincido en la calificaci&oacute;n de momento hist&oacute;rico o, por lo menos, peculiar.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente el Brexit, y el paso cambiado de Gibraltar ante la metr&oacute;poli, ha sido el detonante del estado de la cuesti&oacute;n actual.
    </p><p class="article-text">
        Pero, vayamos a un paso anterior. La metr&oacute;poli no atraviesa su mejor momento. La globalizaci&oacute;n ha laminado los imperios, la econom&iacute;a del Reino Unido se trastoca de tal manera que la poblaci&oacute;n, con o sin maniobra conspiranoica, ve el Brexit como una salida. Los acontecimientos se encargan, a estas alturas, de evidenciar que no era soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         En esta tesitura, la metr&oacute;poli hace ver a la colonia que tienen que buscarse la vida aut&oacute;nomamente porque no hay recursos ni para pintar los colegios.
    </p><p class="article-text">
        Gibraltar, y el poder all&iacute; instalado por conveniencia, entienden el mensaje a la primera, listos con pedigree como son.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, que lee sagazmente desde mi punto de vista, la ocasi&oacute;n, se pone a la tarea. 
    </p><p class="article-text">
        Sabe que si intenta llegar a un acuerdo con los de &ldquo;a lo que sea, NO&rdquo; el tema no sale y decide que el negociador visible sea la UE, bajo su atenta mirada y su veto.
    </p><p class="article-text">
        Todos est&aacute;n de acuerdo en que notoriedad, la m&iacute;nima, discreci&oacute;n total.
    </p><p class="article-text">
        En esas estamos, RU se quita un lastre econ&oacute;mico inasumible, Gibraltar se asegura que no se toque lo intocable y entra en una din&aacute;mica de &ldquo;mantente mientras cobro&rdquo; que tan acreditadamente maneja, y Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n aplazando lo intocable, busca una salida a la degradada zona del Campo de Gibraltar, en la idea de inyectar parte del PIB de Gibraltar en el entorno, sin ning&uacute;n &aacute;nimo de ocultarlo bautizando la situaci&oacute;n como de prosperidad compartida.
    </p><p class="article-text">
        Veremos como rueda el invento porque para los habitantes del pe&ntilde;&oacute;n, eternos becarios de la metr&oacute;poli, la fluidez y la libertad de movimientos va a tener un coste al que se ir&aacute;n incorporando paulatinamente pero al que su mejora de calidad de vida va a serle dif&iacute;cil renunciar.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que del lado espa&ntilde;ol surjan incre&iacute;bles equilibrios, sesudos an&aacute;lisis de Derecho internacional, cutreces varias, etc. en la derecha extrema y en la extrema derecha para aparentar el pataleo sin modificar la situaci&oacute;n creada de facto, que estabiliza una parte muy sensible del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Puedo entender que alguien de Cuenca, con todos mis respetos para los conquenses, no vea el pragmatismo y empiece su razonamiento en Utrecht o Castilla, pero debe comprender que ni Espa&ntilde;a es China, aunque abunden los bazares, ni Gibraltar es Hongkong.
    </p><p class="article-text">
        Solo deseo, desde este rinc&oacute;n del mundo, que sea para bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel María Garcés Puerto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/asunto-gibraltar_132_13405844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:32:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El asunto de Gibraltar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El silencio no siempre significa acuerdo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/silencio-no-significa-acuerdo_132_13395953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Existe cierta tendencia a interpretar que, cuando nadie rebate una afirmaci&oacute;n es porque los dem&aacute;s la comparten, pero lo cierto es que detr&aacute;s de un silencio tambi&eacute;n cabe la posibilidad de que haya una postura radicalmente opuesta. 
    </p><p class="article-text">
        Puede ocurrir que quien no responde disponga de argumentos suficientes para refutar lo que acaba de escuchar, pero que, simplemente, no encuentre sentido a hacerlo. No siempre por falta de valent&iacute;a. A veces tan solo se trata del hartazgo que produce intentar razonar con quien no muestra el menor inter&eacute;s por revisar sus propias certezas. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; esa interpretaci&oacute;n del silencio tenga que ver con que se suele conceder demasiado valor a quien habla con seguridad, a quien afirma sin dejar espacio a la duda. La contundencia no siempre es sin&oacute;nimo de raz&oacute;n. En ocasiones responde m&aacute;s al deseo de imponer una idea que al de contrastarla. Resulta agotador debatir con quien no distingue una evidencia de una ocurrencia o con quien descarta cualquier argumento que contradiga sus convicciones. 
    </p><p class="article-text">
        No pretendo hacer aqu&iacute; un alegato a favor del silencio. Hay momentos en los que callar es una irresponsabilidad y alzar la voz resulta imprescindible. Hay injusticias que exigen respuesta y discursos que no deber&iacute;an quedar sin r&eacute;plica, por ejemplo, cuando se vulneran derechos o cuando se normaliza la mentira, pero entre el silencio c&oacute;mplice y la discusi&oacute;n permanente existe un espacio del que apenas se habla, el de quien decide no malgastar su energ&iacute;a en un debate est&eacute;ril.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que con los a&ntilde;os se aprende que no toda afirmaci&oacute;n exige una respuesta y no todas las conversaciones merecen el mismo esfuerzo. Precisamente por eso, cuando hablamos con una seguridad inquebrantable har&iacute;amos bien en no descuidar los silencios. Convendr&iacute;a observar mejor los instantes en los que se producen. La pausa antes de responder, la sonrisa breve, la pregunta repentina por otro asunto no siempre indican conformidad. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta inmediata puede nacer del impulso; el silencio, en cambio, a veces es el resultado de haberlo sopesado todo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Gordo Puertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/silencio-no-significa-acuerdo_132_13395953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 11:30:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El silencio no siempre significa acuerdo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La contraEspaña de Feijóo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/contraespana-feijoo_132_13395867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Resulta alarmante que el PP siga prometiendo contrarreformas laborales y econ&oacute;micas como si Espa&ntilde;a estuviera inmersa en una cat&aacute;strofe nacional. Curiosa estrategia cuando el empleo alcanza niveles hist&oacute;ricamente altos, la temporalidad se reduce de forma significativa y la econom&iacute;a espa&ntilde;ola figura entre las de mayor crecimiento de la eurozona. La prioridad para Feij&oacute;o parece ser deshacer aquello que funciona. Debe de ser una nueva escuela de econom&iacute;a cuyo postulado principal es que si una reforma ofrece buenos resultados, conviene derogarla antes de que cunda el ejemplo. El PP hace una f&eacute;rrea oposici&oacute;n a Espa&ntilde;a y no al Gobierno. Es dif&iacute;cil vender la necesidad de desmontar unas pol&iacute;ticas laborales y econ&oacute;micas cuyos resultados son reconocidos dentro y fuera de Espa&ntilde;a. Parece evidente que el problema para el PP no es que las reformas funcionen, sino que las firme otro. Y eso se llama, entre otras cosas, mediocridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fermín López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/contraespana-feijoo_132_13395867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 11:25:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La contraEspaña de Feijóo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ingenuos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/ingenuos_132_13395854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me asombra la ingenuidad que manifiestan muchos pol&iacute;ticos y ciudadanos. Muestran una confianza bobalicona en la existencia de una especie de justicia universal, un canon imperturbable que, con el paso del tiempo, pone a cada uno en su lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora se felicitan porque el TJUE ha santificado la controvertida ley de amnist&iacute;a a los protagonistas del &ldquo;proc&eacute;s&rdquo; a la que se opusieron, una tras otra, todas las capas del funcionariado, especialmente la judicial, y &ldquo;la gente de bien&rdquo; de este santo pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Pero para juzgar las bondades de un proceso hay que fijarse en su producto final: los resultados. El movimiento judicial que se inici&oacute; tras la fugaz declaraci&oacute;n de independencia de Puigdemont no solo persegu&iacute;a restablecer los cauces de una riada pol&iacute;tica y social que se habr&iacute;a desbordado, presa de sentimientos separatistas, mediante el escarmiento de sus promotores, sino, de paso, y dado que el partido pol&iacute;tico encargado, el PP, no daba la talla (&iquest;la dar&aacute; alguna vez?), hacer una oposici&oacute;n real e incontrovertible al gobierno social-comunista liderado por Pedro S&aacute;nchez. 
    </p><p class="article-text">
        Y a fe que lo han conseguido. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo pronto, este gobierno ha sido incapaz de aprobar unos presupuestos en toda la legislatura. Si el Supremo no se hubiera inmiscuido, la ley de amnist&iacute;a habr&iacute;a seguido su curso normal, los pol&iacute;ticos catalanes habr&iacute;an sido amnistiados y las leyes pactadas se habr&iacute;an aprobado con normalidad, incluidas las de presupuesto. 
    </p><p class="article-text">
        Y no seamos ingenuos. La parte del sistema judicial convertida en aut&eacute;ntica oposici&oacute;n pol&iacute;tica no es precisamente ignorante. Sus componentes saben que la interpretaci&oacute;n y el uso que han hecho y hacen de las leyes no pueden pasar el filtro de la m&aacute;s m&iacute;nima ortodoxia. Antes o &ldquo;despu&eacute;s&rdquo; &mdash;y aqu&iacute; est&aacute; el quiz de la cuesti&oacute;n&mdash; sus actuaciones ser&aacute;n declaradas nulas. Pero para entonces ya habr&aacute;n cumplido su objetivo de eliminar la amenaza socialista y en la Moncloa estar&aacute;n quienes nunca deber&iacute;an haberse ido.
    </p><p class="article-text">
        Marchena y su equipo del alto tribunal no ignoran que su interpretaci&oacute;n sui generis de la ley de amnist&iacute;a o la estramb&oacute;tica sentencia de condena al que fuera fiscal general del Estado ser&aacute;n rechazadas por el Constitucional, pero, en mi opini&oacute;n, controlan los tiempos a la perfecci&oacute;n. Sus acciones quedar&aacute;n diluidas en el marasmo de la historia y nadie se acordar&aacute; de su ignominia. Pero ellos, con la indiscutible ayuda de otros sectores &mdash;prensa, cuerpos policiales, alto funcionariado, &hellip;&mdash; y la inestimable ayuda de una parte del propio Partido Socialista, habr&aacute;n obstaculizado el normal funcionamiento del gobierno de coalici&oacute;n y, lo que es m&aacute;s importante, la posibilidad de su continuidad, algo nada descartable si se tienen en cuenta otros factores, como la buena marcha de la econom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que reconocerles la maestr&iacute;a en el c&aacute;lculo y el desempe&ntilde;o de su estrategia. A ver si &ldquo;la gente de bien&rdquo; de este pa&iacute;s se da cuenta de que el verdadero jefe de la oposici&oacute;n no es el inane N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, sino el &iacute;nclito Manuel Marchena y sus huestes judiciales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Hernández Molero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/ingenuos_132_13395854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 11:12:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ingenuos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[90 años del Golpe de Estado rebelde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/90-anos-golpe-rebelde_132_13395825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La II Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola sufre el 18 de julio de 1936 el Golpe de Estado de rebeldes conspiradores mandados por un grupo de generales que se sublevaron en armas, traicionando a Espa&ntilde;a, su patria, el Estado que juraron o prometieron proteger y defender, pero lo traicionaron sin contemplaciones y sin reparos de los antidem&oacute;cratas espa&ntilde;oles, sin conciencia patri&oacute;tica ni moral, se levantaron ilegalmente contra la II Rep&uacute;blica 
    </p><p class="article-text">
        Sembraron la mentira, el odio y el rencor contra la democracia republicana desde aquel 14 de abril de 1931, simplemente porque el pueblo espa&ntilde;ol proclamo pac&iacute;ficamente la II Rep&uacute;blica y continuaron los trabajos para la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n republicana, progresista, humanista, laica y la reforma agr&iacute;cola tan necesaria y urgente para el campo espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        La intolerancia, el fascismo de las derechas y la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica, doctrinaria e inhumana no quer&iacute;an perder sus privilegios econ&oacute;micos particulares y menos el control y poder del crucifijo clavado en las paredes de las escuelas p&uacute;blicas como guardi&aacute;n de las esencias de la intolerancia irracional cat&oacute;lica y due&ntilde;os de los pecados, el cinismo e hipocres&iacute;a del discurso pol&iacute;tico que impon&iacute;an bajo la intolerancia del catecismo que ni ellos se cre&iacute;an pero, no aceptaron la democracia ni la respetaron y no se detuvieron en conspirar desde los p&uacute;lpitos contra los diferentes gobiernos de la Rep&uacute;blica, para ir minando la democracia y explotarla de forma controlada, como hicieron los cabecillas del alzamiento con armas y sin respeto en la divisi&oacute;n de poderes del Estado para imponer su sinraz&oacute;n y el temor a quienes no obedecieran a aquellos hombres de negro con sotana, que daban miedo y generaban reparo con su presencia y ese  comportamiento marcial castrense. 
    </p><p class="article-text">
        La II Rep&uacute;blica fue un sue&ntilde;o breve, pero, intenso, repleto de pluralidad, diversidad y modernidad para salir del pozo de la dictadura de Primo de Ribera -T&iacute;o-  y quienes negaban a las espa&ntilde;olas y espa&ntilde;oles la democracia se unieron en la conspiraci&oacute;n del fascismo y nazismo contra la II Rep&uacute;blica espa&ntilde;ol, desde la banca, la nobleza de las tierras en manos muertas, los terratenientes, el capitalismo salvaje, la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica: los obispos, cardenales y arzobispos que bendijeron y apoyaron  el horror de la Guerra Civil que iniciaron los rebeldes golpistas, bautizada por en general de la Iglesia cat&oacute;lica, Isidro Gom&aacute; y Tom&aacute;s con la cruzada para matar y asesinar en  el nombre del dios cat&oacute;lico, con los bombardeos de los aviones de la Italia fascista de Mussolini y la Alemania nazi, que Francisco Franco, autorizo y aplaudi&oacute; como asesinaban en Guernica y Durango con bombas a inocentes e indefensos espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas, descontroladamente.
    </p><p class="article-text">
        El 1 de abril de 1939, proclamaron el inicio del exterminio y limpieza racial , programada y establecida por el vengativo caudillo mediocre e inculto, que bajo palio de la Iglesia Cat&oacute;lica, pregonaron su pol&iacute;tica fascista desde todos los templos cat&oacute;licos y dieron inicio con  el terrorismo franquista, eliminado a quienes no opinaban como ellas y ellos, fue la soluci&oacute;n inhumana que trajo el r&eacute;gimen fascista espa&ntilde;ol, de Francisco Franco y ac&oacute;litos que machaban a diario  a las espa&ntilde;olas y espa&ntilde;oles, matando, rob&aacute;ndoles su identidad, sus personalidades, sus bienes muebles e inmuebles, su libertad y su democracia, imponiendo por la fuerza de las armas la obediencia debida y sin rechistar, dejando mudos, sordos y ciegos a todo un pueblo el espa&ntilde;ol, con la amenaza permanente de las armas y el crucifijo de los hombres de la mala fe y las mujeres con h&aacute;bito casadas con el dios cat&oacute;lico, se impuso la delaci&oacute;n, el odio, la venganza y rencor. Toda esta &ldquo;mala fe&rdquo; fue garantiza por los jueces al servicio de Franco y su dictadura y el r&eacute;gimen militar que someti&oacute; sin piedad, sin humanidad y forma salvaje a Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victorio Martínez Armero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/90-anos-golpe-rebelde_132_13395825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 11:09:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[90 años del Golpe de Estado rebelde]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La justicia del realismo mágico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/justicia-realismo-magico_132_13395804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El realismo m&aacute;gico fue una de las grandes aportaciones de la literatura hispanoamericana al mundo. En sus novelas, los muertos conversan con los vivos, las muchachas ascienden al cielo mientras doblan las s&aacute;banas y un pueblo entero puede olvidar de repente el nombre de las cosas. Lo extraordinario sucede sin provocar sorpresa porque, dentro del relato, lo imposible ha sido declarado normal.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tampoco ha querido quedarse al margen y ha realizado su propia aportaci&oacute;n al g&eacute;nero: la justicia del realismo m&aacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        En ella, los jueces no solo interpretan los hechos. A veces tambi&eacute;n parecen escribirlos. Las pruebas aparecen donde nadie las hab&iacute;a visto, los indicios se transforman en certezas y las conclusiones terminan demostrando las premisas de las que nacieron. El relato deja de seguir a los hechos; son los hechos los que empiezan a seguir al relato.
    </p><p class="article-text">
        En el realismo m&aacute;gico de Garc&iacute;a M&aacute;rquez, una muchacha asciende al cielo mientras tiende las s&aacute;banas. En el realismo m&aacute;gico judicial, un ciudadano puede ascender a cooperador necesario simplemente por aceptar un puesto que otros decidieron crear. Una entrevista se convierte en teatro, un silencio demuestra conocimiento, una sospecha madura hasta convertirse en prueba y una inferencia acaba revestida con la solemnidad de una sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Todo ocurre con absoluta naturalidad. Nadie parece extra&ntilde;arse. Los personajes jur&iacute;dicos aceptan lo imposible con la misma serenidad con la que los habitantes de Macondo conviv&iacute;an con fantasmas o soportaban lluvias de a&ntilde;os enteros.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces llega la &uacute;ltima entrega del g&eacute;nero. La Audiencia de Madrid elimina algunos delitos atribuidos a Bego&ntilde;a G&oacute;mez, pero mantiene viva la novela al afirmar que existen indicios de que &laquo;logr&oacute; el influjo desplegado desde su privilegiada posici&oacute;n de esposa del presidente del Gobierno&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es una expresi&oacute;n extraordinaria. No describe una llamada telef&oacute;nica, una orden, una reuni&oacute;n decisiva o una instrucci&oacute;n concreta. Describe una atm&oacute;sfera. Un influjo. Casi un campo gravitatorio jur&iacute;dico. En el realismo m&aacute;gico literario los personajes levitan. En el realismo m&aacute;gico judicial basta con ocupar una &laquo;posici&oacute;n privilegiada&raquo; para que el influjo flote sobre el procedimiento como una fuerza invisible.
    </p><p class="article-text">
        En un Estado de derecho conviene preguntarse cu&aacute;ndo un razonamiento deja de conectar hechos probados para empezar a sustituirlos; cu&aacute;ndo una inferencia deja de ser un puente hacia la verdad y se convierte en un sustituto de ella.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por eso algunos procedimientos recientes producen una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de familiaridad literaria, porque parecen obedecer a las reglas de la ficci&oacute;n: primero se escribe el desenlace y despu&eacute;s los cap&iacute;tulos van encontrando la forma de conducirnos hasta &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Un influjo invisible. Una fuerza que nadie ve, nadie toca y nadie puede medir. Pero ah&iacute; est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        En literatura eso se llama realismo m&aacute;gico. En un juzgado, tambi&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Sketchley]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/justicia-realismo-magico_132_13395804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 11:02:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La justicia del realismo mágico]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo patrimonio fue contemporáneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/patrimonio-contemporaneo_132_13395794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Muchos edificios hist&oacute;ricos que hoy consideramos parte indiscutible de nuestro patrimonio fueron, en su origen, construcciones levantadas para atender necesidades cotidianas. Solo con el paso del tiempo adquirieron el valor que hoy les reconocemos y el grado de protecci&oacute;n del que ahora gozan. Conviene, no obstante, recordar que el patrimonio no es una cuesti&oacute;n de antig&uuml;edad, sino de significado. No protegemos estos edificios porque sean antiguos, sino porque reconocemos en ellos valores que consideramos dignos de conservar y transmitir.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta llamativo que sigamos tratando el arte contempor&aacute;neo como una categor&iacute;a provisional, necesitada del juicio del tiempo para merecer el mismo reconocimiento que otorgamos a las obras del pasado. Esa percepci&oacute;n tiene consecuencias muy concretas. Restauramos retablos g&oacute;ticos o pinturas renacentistas con criterios cient&iacute;ficos rigurosos, mientras que el arte urbano y otras intervenciones art&iacute;sticas recientes suelen recibir el mismo tratamiento que el resto del mobiliario urbano. Cuando una creaci&oacute;n no se reconoce como patrimonio cultural y se considera &uacute;nicamente un elemento m&aacute;s del espacio p&uacute;blico, cambia por completo la forma de intervenir sobre ella.
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido recientemente con el mural que Okuda San Miguel realiz&oacute; en el Centro Juvenil Pipo Velasco, en el distrito madrile&ntilde;o de Usera, ilustra bien las consecuencias de esa forma de entender el arte contempor&aacute;neo. La obra fue intervenida con el prop&oacute;sito de garantizar su conservaci&oacute;n, pero la intervenci&oacute;n fue realizada por una empresa de mantenimiento urbano y no por profesionales especializados en conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n del patrimonio. El estado que presenta hoy el mural pone de relieve los riesgos de tratar una obra de arte como si fuera un elemento m&aacute;s del espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        El caso resulta especialmente significativo no solo por la popularidad de su autor, sino tambi&eacute;n por las circunstancias en que naci&oacute; la obra. El mural fue promovido por Naciones Unidas, con la colaboraci&oacute;n de UNICEF Espa&ntilde;a y la Fundaci&oacute;n Coloring the World, para conmemorar el D&iacute;a Mundial de la Infancia. Su dise&ntilde;o surgi&oacute; de un proceso participativo en el que intervinieron ni&ntilde;os y adolescentes de distintos centros educativos y juveniles. El resultado es una obra colectiva en el sentido m&aacute;s profundo del t&eacute;rmino. No se limita a reivindicar los derechos de la infancia: incorpora la voz de quienes son, precisamente, los destinatarios de ese mensaje.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello resulta dif&iacute;cil comprender que una intervenci&oacute;n destinada a garantizar su conservaci&oacute;n pudiera plantearse sin la participaci&oacute;n de profesionales especializados. Y es que conservar una obra de arte no consiste simplemente en aplicar un revestimiento protector. Exige conocer la naturaleza de los materiales, su envejecimiento, la compatibilidad entre productos, su comportamiento frente a la intemperie y la reversibilidad de cualquier tratamiento. Se trata de una disciplina cient&iacute;fica con criterios y metodolog&iacute;as propios, muy distinta de las tareas ordinarias de mantenimiento.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el mural presenta cambios crom&aacute;ticos, cuarteamientos y grandes desprendimientos de la pel&iacute;cula pict&oacute;rica como resultado de aquella intervenci&oacute;n. No corresponde aqu&iacute; establecer una relaci&oacute;n causal ni atribuir responsabilidades; hacerlo exigir&iacute;a un estudio t&eacute;cnico independiente. Pero el caso s&iacute; pone de manifiesto una cuesti&oacute;n m&aacute;s profunda: mientras el arte contempor&aacute;neo no sea reconocido plenamente como patrimonio cultural, seguir&aacute; existiendo el riesgo de intervenir sobre &eacute;l con criterios que no le corresponden.
    </p><p class="article-text">
        El debate que plantea este caso va mucho m&aacute;s all&aacute; del propio mural. Tiene que ver con nuestra capacidad para reconocer como patrimonio las obras de nuestro propio tiempo. Una sociedad demuestra su altura no solo por el respeto que profesa a las obras heredadas, sino tambi&eacute;n por el cuidado con el que protege las que ella misma crea.
    </p><p class="article-text">
        Llegar&aacute; un d&iacute;a en que nuestro presente ser&aacute; estudiado como hoy estudiamos el pasado. Entonces se juzgar&aacute; si supimos reconocer el valor de las obras de nuestro tiempo o si, por el contrario, dejamos que parte de nuestro patrimonio se deteriorara porque nunca fuimos capaces de reconocerlo como tal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aitor Merino Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/patrimonio-contemporaneo_132_13395794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 11:00:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Todo patrimonio fue contemporáneo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Justicia asimétrica confianza democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/justicia-asimetrica-confianza-democratica_132_13395757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        He seguido con inter&eacute;s la evoluci&oacute;n de las causas FGE, BG y DS. M&aacute;s all&aacute; de su contenido concreto, lo que me llama la atenci&oacute;n es la forma en que han evolucionado. Algunas ya han sido sentenciadas y otras siguen en instrucci&oacute;n, pero observadas en conjunto parecen plantear una cuesti&oacute;n de fondo: la percepci&oacute;n de diferencias en la velocidad de las investigaciones, en su alcance, en la valoraci&oacute;n de los indicios y en la gesti&oacute;n de la duda.
    </p><p class="article-text">
        Varias de estas causas nacieron de denuncias impulsadas por organizaciones con una clara orientaci&oacute;n pol&iacute;tica. A medida que avanzaban, las investigaciones incorporaron nuevas hip&oacute;tesis, nuevos protagonistas y nuevas l&iacute;neas de actuaci&oacute;n que en ocasiones parec&iacute;an alejarse significativamente de los hechos iniciales.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n resulta dif&iacute;cil ignorar las filtraciones constantes, la repercusi&oacute;n medi&aacute;tica y la conocida &ldquo;pena de telediario&rdquo; que acompa&ntilde;a a algunos investigados mucho antes de que exista una resoluci&oacute;n firme. En determinados momentos, adem&aacute;s, actuaciones procesales de gran impacto p&uacute;blico han coincidido con per&iacute;odos de especial sensibilidad pol&iacute;tica o electoral.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo m&aacute;s preocupante no es qui&eacute;n es investigado, sino c&oacute;mo se investiga.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, las grandes causas que afectaron al Partido Popular alimentaron un debate recurrente: si determinadas investigaciones encontraban l&iacute;mites dif&iacute;ciles de superar cuando se aproximaban a ciertos niveles de responsabilidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En algunas causas m&aacute;s recientes relacionadas con figuras de la izquierda pol&iacute;tica, la percepci&oacute;n parece ser la contraria. No la de investigaciones limitadas, sino la de investigaciones expansivas. No la de procedimientos que se van cerrando sobre unos hechos concretos, sino la de causas que incorporan progresivamente nuevas derivadas, nuevos protagonistas y nuevas hip&oacute;tesis.
    </p><p class="article-text">
        Mientras en unos casos la pregunta parec&iacute;a ser &laquo;&iquest;por qu&eacute; no se sigue investigando hacia arriba?&raquo;, en otros parece transformarse en &laquo;&iquest;hasta d&oacute;nde se pretende llegar?&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ello se a&ntilde;ade una aparente asimetr&iacute;a en la valoraci&oacute;n de los indicios. En algunos procedimientos, conversaciones de terceros, referencias indirectas o interpretaciones sobre relaciones personales y profesionales sirven para justificar nuevas diligencias y ampliar investigaciones. En otros, grabaciones, audios o declaraciones directas no parecen haber producido efectos equivalentes.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es si unos indicios son v&aacute;lidos y otros no. La cuesti&oacute;n es si el mismo criterio se aplica siempre.
    </p><p class="article-text">
        Porque la confianza en la justicia no depende &uacute;nicamente de las resoluciones finales. Depende tambi&eacute;n de la percepci&oacute;n de que hechos comparables reciben un tratamiento comparable, con independencia de la identidad pol&iacute;tica de los afectados.
    </p><p class="article-text">
        Existe, adem&aacute;s, una percepci&oacute;n de asimetr&iacute;a en la gesti&oacute;n de la duda. All&iacute; donde los hechos admiten varias interpretaciones, unas investigaciones parecen inclinarse hacia hip&oacute;tesis cada vez m&aacute;s amplias mientras otras optan por soluciones m&aacute;s restrictivas.
    </p><p class="article-text">
        Puede discutirse el fundamento de esa percepci&oacute;n. Lo que resulta m&aacute;s dif&iacute;cil discutir es su existencia.
    </p><p class="article-text">
        Alg&uacute;n destacado miembro de la Judicatura ha calificado de tragedia la creciente desconfianza de los ciudadanos en la justicia. Y probablemente lo sea.
    </p><p class="article-text">
        Pero toda tragedia tiene causas. Y ning&uacute;n problema puede comprenderse, y mucho menos resolverse, si el an&aacute;lisis se limita exclusivamente a factores externos. Cuando las explicaciones se&ntilde;alan siempre fuera de la instituci&oacute;n, el diagn&oacute;stico corre el riesgo de quedar incompleto.
    </p><p class="article-text">
        Porque la confianza no se recupera atribuyendo todas las responsabilidades a los dem&aacute;s. Tambi&eacute;n exige la disposici&oacute;n a examinar si parte del problema puede encontrarse puertas adentro.
    </p><p class="article-text">
        La autocr&iacute;tica no debilita a las instituciones. Las fortalece. Y quiz&aacute; la verdadera tragedia no sea solo la p&eacute;rdida de confianza ciudadana, sino la dificultad para reconocer que sus causas pueden ser m&aacute;s amplias y complejas de lo que algunos est&aacute;n dispuestos a admitir.
    </p><p class="article-text">
        Porque la fortaleza de un Estado de Derecho no se mide solo por su capacidad para investigar. Tambi&eacute;n por su capacidad para convencer a los ciudadanos de que investiga a todos con los mismos criterios. Y esa confianza, como cualquier otra, no se exige: se gana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Arrieta Arana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/justicia-asimetrica-confianza-democratica_132_13395757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 10:57:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Justicia asimétrica confianza democrática]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid y las cigarras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/madrid-cigarras_132_13395748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En estos tiempos, en el d&iacute;a de El Carmen, a las 15.20&#8239;h de la tarde, a 34&deg; en Madrid donde las cigarras llaman la atenci&oacute;n desde los &aacute;rboles, donde el calor invita a ir sin prisas, cruzo el paso de cebra para alcanzar el autob&uacute;s y resulta que el autob&uacute;s tiene prisa, no espera, no atiende las amables se&ntilde;ales de un viajero que en ese instante se apea y que alza su brazo para avisar, para avisar que el conductor prolongue la pausa, ser&aacute; que no ha escuchado a las cigarras...
    </p><p class="article-text">
        Toca esperar al siguiente, le doy las gracias al viajero que a las 15.20&#8239;h de la tarde, a 34&deg; en Madrid, en el d&iacute;a de El Carmen, me ha ofrecido su ayuda y su sonrisa desinteresada.
    </p><p class="article-text">
        Intuyo que a&uacute;n no habr&aacute; comido, le observo c&oacute;mo se aleja, camina lento, parece cansado, piel morena pero estuvo atento para ayudar con su brazo.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, decido parar, pausar, escuchar a las cigarras y escribir estas l&iacute;neas para darle de nuevo las gracias y desearle que, si no lo est&aacute; ya, se integre en este Madrid que no tiene pausa ni para los de aqu&iacute; ni para los de all&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/madrid-cigarras_132_13395748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 10:55:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Madrid y las cigarras]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viva España, pero solo durante 90 minutos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/viva-espana-durante-90-minutos_132_13395742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es una triste paradoja que las caracter&iacute;sticas que distinguen al equipo espa&ntilde;ol en la Copa del Mundo masculina de f&uacute;tbol se alaben en los estadios y se desprecien fuera de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as vemos c&oacute;mo quienes hablan con embeleso de la importancia del trabajo colectivo para superar retos, de estrellas que se ponen al servicio del grupo aportando su capacidad individual al esfuerzo com&uacute;n, de la solidaridad como secreto del &eacute;xito, de la diversidad como riqueza del equipo o del buen humor como se&ntilde;a de identidad, crispan el gesto cuando se topan con esos mismos rasgos en su vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Agitan la bandera de Espa&ntilde;a con el mismo entusiasmo para animar a esta selecci&oacute;n durante el partido que cuando se manifiestan contra las virtudes que encarna. En cuanto el &aacute;rbitro pita el final, vuelven al s&aacute;lvese quien pueda, al individualismo, al juego bronco y feo, al gesto torcido y al diente afilado.
    </p><p class="article-text">
        No dudo de que, si nuestra selecci&oacute;n perdiera la final contra Argentina, tras el sofoco inicial se ir&iacute;an a la cama pensando: &ldquo;al fin y al cabo, esa no era mi Espa&ntilde;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no perder&aacute; porque ya ha ganado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Martínez Pradales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/viva-espana-durante-90-minutos_132_13395742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 10:53:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Viva España, pero solo durante 90 minutos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de la nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/mas-alla-de-la-nada_132_13395726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Imag&iacute;nese una frontera al final de todo. No al final de una calle, ni de un pa&iacute;s, ni de un desierto infinito. Un final de todo. Una l&iacute;nea &uacute;ltima, un borde m&aacute;s all&aacute; del cual ya no queda absolutamente nada.
    </p><p class="article-text">
        Ahora det&eacute;ngase. Si ha imaginado una pared, ya ha fracasado. Porque toda pared tiene dos lados. Todo borde presupone un m&aacute;s all&aacute;. Todo l&iacute;mite exige un espacio donde ser l&iacute;mite. Incluso cuando intentamos pensar el final del universo, seguimos encerrados en nuestra forma humana de comprender: dentro y fuera, antes y despu&eacute;s, presencia y ausencia.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la pregunta nos desarma tanto. &iquest;Qu&eacute; hay m&aacute;s all&aacute; del universo observable? La respuesta honesta es vertiginosa: no lo sabemos. Pero lo inquietante no es nuestra ignorancia, sino nuestra soberbia. Llamamos universo a nuestro horizonte, confundimos el final de nuestra mirada con el final de la realidad y actuamos como si aquello que no podemos alcanzar no pudiera existir sin nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez toda nuestra soberbia nazca de ah&iacute;: de que una part&iacute;cula perdida en la arena necesita creer que el desierto tiene una forma pensada para ella.
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos nos hemos contado lo contrario. Que la Tierra ocupaba un lugar privilegiado. Que, incluso, la historia avanzaba hacia alg&uacute;n tipo de desenlace moral en el que nosotros, casualmente, ocup&aacute;bamos el papel protagonista. Hemos necesitado llenar el cielo de sentido porque el silencio del cielo era demasiado insoportable.
    </p><p class="article-text">
        Pero el universo no narra. Ocurre. 
    </p><p class="article-text">
        La existencia humana, vista desde esa escala, no parece una culminaci&oacute;n, sino una contingencia. Un accidente improbable entre infinitas formas de no haber sido. Y quiz&aacute; eso sea lo que m&aacute;s nos cuesta aceptar: que nuestra presencia no obedece necesariamente a un sentido, ni ocupa la pieza central de ning&uacute;n engranaje c&oacute;smico. Somos una casualidad que ha aprendido a preguntarse por qu&eacute; est&aacute; aqu&iacute;. Por eso la pregunta por el m&aacute;s all&aacute; del universo nos incomoda tanto: porque rompe nuestra ilusi&oacute;n de centralidad y nos obliga a mirar el l&iacute;mite, no de la realidad, sino de nosotros mismos. No vemos m&aacute;s lejos porque hasta ah&iacute; alcanza la luz que puede llegarnos. Nuestro horizonte no es una frontera del cosmos: es una confesi&oacute;n de nuestra peque&ntilde;ez.
    </p><p class="article-text">
        Y aun as&iacute; insistimos en imaginar un borde. Un lugar al otro lado. Pero hablar de &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo; ya implica espacio. Preguntar qu&eacute; hab&iacute;a &ldquo;antes&rdquo; ya implica tiempo. Incluso nuestras dudas est&aacute;n hechas con las herramientas del mundo que intentamos superar. No sabemos salir de nuestras propias categor&iacute;as. Ah&iacute; aparece la angustia: ante la sospecha de que nuestra inteligencia quiz&aacute; solo sirve dentro de una habitaci&oacute;n concreta. Una habitaci&oacute;n inmensa para nosotros, min&uacute;scula para el plano de lo real.
    </p><p class="article-text">
        La nada, en cambio, nos deja m&aacute;s indefensos. Decimos &ldquo;nada&rdquo; con una seguridad rid&iacute;cula, como si supi&eacute;ramos de qu&eacute; estamos hablando. Pero cuando intentamos imaginarla aparece siempre una trampa: una pantalla negra o una niebla. Y todo eso ya es algo. La nada absoluta no se deja representar porque representar ya es darle entrada en el mundo. En cuanto la pensamos, la traicionamos. El no-ser no puede ser pensado sin convertirlo en ser. Aquello que no es no puede presentarse ante la mente como objeto, porque en ese mismo gesto ya habr&iacute;a empezado a existir.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la pregunta &ldquo;&iquest;qu&eacute; hay m&aacute;s all&aacute;?&rdquo; es tan peligrosa. Si respondemos &ldquo;m&aacute;s universo&rdquo;, nuestra peque&ntilde;ez se multiplica. Si respondemos &ldquo;nada&rdquo;, la palabra se escurre entre los dedos. Es el derrumbe de nuestras categor&iacute;as. El punto exacto en el que el lenguaje sigue hablando, pero ya no sabe si dice algo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; nunca podamos saberlo. La soberbia moderna nos ha ense&ntilde;ado a creer que todo misterio es una ignorancia provisional. Pero tal vez haya l&iacute;mites que no son t&eacute;cnicos, sino ontol&oacute;gicos.Y esa posibilidad resulta desquiciante. Quiz&aacute; ah&iacute; est&eacute; la lecci&oacute;n que nos negamos a aceptar. El problema no es que el universo sea demasiado grande, sino que nosotros hemos sido demasiado arrogantes al mirarlo. Tal vez esa sea la verdadera herida: descubrir que la realidad no est&aacute; construida a nuestra escala. El espacio no es un escenario preparado para nuestra aparici&oacute;n. El tiempo no avanza hacia nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Y aun as&iacute; preguntamos. Aun as&iacute; miramos hacia arriba. A lo mejor esa sea nuestra &uacute;nica grandeza. No ser la &uacute;ltima gota del desierto. No ser ni siquiera el desierto. Ser apenas una part&iacute;cula que, durante un instante, ha aprendido a preguntarse por la arena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Valero Esteve]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/mas-alla-de-la-nada_132_13395726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 10:51:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Más allá de la nada]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En qué nos estamos convirtiendo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/convirtiendo_132_13395710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me despierto con alarma aunque sea mi d&iacute;a libre. Miro el reloj para comprobar si he dormido al menos 6 horas, y me levanto de un salto, para que, antes de que se vaya el sol, me d&eacute; tiempo a &ldquo;vivir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiero meditar, desayunar, leer, beber dos caf&eacute;s porque si no, no aguanto; estudiar, aprender algo nuevo, tomar el sol, aprender un idioma. Tambi&eacute;n quiero caminar, quiero entrenar, tengo que hacer la comida, la cena. Quiero ordenar y limpiar la casa, ir a comprar para preparar esa receta que vi en Instagram. Y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Creo que me despierto m&aacute;s para &ldquo;hacer&rdquo; que para &ldquo;vivir&rdquo;. &iquest;En qu&eacute; nos estamos convirtiendo?
    </p><p class="article-text">
        Ya no nos sentamos a mirar el cielo y buscar figuras en las nubes, porque ahora preferimos mirar hacia abajo, para &ldquo;aprovechar el tiempo&rdquo;. Le escribimos a ese amigo al que no le hemos hecho hueco, evitando llamarlo porque sabemos que la llamada se alargar&iacute;a, y entonces no nos dar&iacute;a tiempo de ir a esa clase de p&aacute;del a la que nos apuntamos &ldquo;por probar un deporte nuevo, ya que ten&iacute;a una hora libre&rdquo;. Porque ya no nos basta con un solo deporte: ahora el m&aacute;s aburrido practica tres.
    </p><p class="article-text">
        O quiz&aacute;s &ldquo;aprovechamos el tiempo&rdquo; leyendo un libro que nos ense&ntilde;e algo, lo que sea, todo nos vale, porque ya no leemos lo que nos interesa, sino porque tenemos que ser mejores que el de al lado: m&aacute;s listos, m&aacute;s cultos, con m&aacute;s dinero, con mejores oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Ya no nos damos esos paseos lentos, de los que te dejan apreciar cada m&iacute;nimo detalle a tu alrededor, de esos en los que te paras a acariciar un perro o a hablar con tu vecino. Ahora hacemos paseos de 30 minutos, de 1 hora, o mejor dicho, de 10.000 pasos, porque hay que cumplir con los pasos diarios, no vaya a ser que nos quedemos en 9.999 y nos sintamos obligados a dar uno m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
         Y luego est&aacute;n los que ya ni pasean, porque prefieren correr: as&iacute; terminan antes y &ldquo;aprovechan el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra familia ya no es prioridad, porque antes de ir a verlos tenemos mil cosas que hacer, &ldquo;que si no, nadie las hace por m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya no llamamos a nuestras abuelas para preguntarles una receta y quedarnos charlando sobre su juventud; ahora simplemente abrimos una aplicaci&oacute;n que nos da la respuesta exacta que pedimos, aunque no la haga con amor.
    </p><p class="article-text">
        Las sobremesas se acortan porque &ldquo;no me dan las horas del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hemos convertido el entrenar en una obligaci&oacute;n, porque ya no basta con ir: hay que darlo todo en cada sesi&oacute;n. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tipo de persona soy si no lo hago?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Tengo que entrenar 6 d&iacute;as a la semana porque debo demostrarle a mi familia, a mis amigos, a conocidos y no tan conocidos, al mundo entero, lo &ldquo;disciplinada&rdquo; que soy, la &ldquo;fuerza de voluntad&rdquo; que tengo. Todo para poder ense&ntilde;ar en redes sociales mi &ldquo;cuerpo trabajado&rdquo;, mi &ldquo;cuerpo saludable&rdquo;, aunque tenga problemas hormonales. Y, por supuesto, sentirme orgullosa porque mi disciplina ha conseguido un &ldquo;like&rdquo; tuyo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; nos estamos convirtiendo? Si ya no nos despertamos para vivir, sino para producir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana Collado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/convirtiendo_132_13395710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 10:49:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿En qué nos estamos convirtiendo?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué le ha pasado a la sanidad pública española?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/le-pasado-sanidad-publica-espanola_132_13395688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Escribo estas l&iacute;neas con la doble condici&oacute;n de ser m&eacute;dico y paciente.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas contempl&eacute; la sanidad desde el otro lado de la consulta y hoy tambi&eacute;n la vivo desde la incertidumbre de quien espera una prueba, una cita o un diagn&oacute;stico. Y esa perspectiva me obliga a preguntarme qu&eacute; puede haber ocurrido para que un sistema que fue motivo de orgullo nacional haya terminado normalizando esperas de cuatro meses para una colonoscopia por poner solo un ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia no se trata de casos aislados sino m&aacute;s bien es el s&iacute;ntoma de una enfermedad mucho m&aacute;s profunda en la que la explicaci&oacute;n f&aacute;cil consiste en culpar a la inmigraci&oacute;n, un argumento sencillo, emocional y rentable desde el punto de vista pol&iacute;tico. Pero la realidad es bastante m&aacute;s compleja. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a envejece, aumentan las enfermedades cr&oacute;nicas, cada vez vivimos m&aacute;s a&ntilde;os, y todo ello incrementa la demanda asistencial. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que las administraciones conoc&iacute;an esta realidad desde hace d&eacute;cadas y, aun as&iacute;, no planificaron los recursos necesarios.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os se formaron menos especialistas de los que hac&iacute;an falta, miles de profesionales trabajaron con contratos precarios y muchos acabaron march&aacute;ndose al extranjero o a la medicina privada. La atenci&oacute;n primaria fue perdiendo capacidad, los hospitales se saturaron y las listas de espera dejaron de ser una excepci&oacute;n para convertirse en parte del funcionamiento habitual del sistema.
    </p><p class="article-text">
        A ello se a&ntilde;adieron los recortes posteriores a la crisis econ&oacute;mica y una gesti&oacute;n pol&iacute;tica demasiado condicionada por los calendarios electorales. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, la sanidad p&uacute;blica ha seguido funcionando gracias al extraordinario compromiso de sus profesionales, y no porque quienes la gobiernan hayan sabido anticiparse a los problemas.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto, la medicina privada vive una expansi&oacute;n sin precedentes. Millones de espa&ntilde;oles han contratado seguros sanitarios para escapar de unas listas de espera que les generan angustia, y en este contexto no hace falta imaginar conspiraciones para entender qui&eacute;n sale beneficiado, pues cuanto m&aacute;s tarda la sanidad p&uacute;blica en atender a un paciente, mayor es el incentivo para pagar por una consulta privada. Y as&iacute; es como la demora acaba convirti&eacute;ndose en negocio.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es llamativo que el debate p&uacute;blico se dirija hacia otro lugar y se se&ntilde;ale al inmigrante como responsable del colapso, mientras apenas se habla de la insuficiente inversi&oacute;n, de la falta de planificaci&oacute;n, de la p&eacute;rdida de profesionales o del progresivo trasvase de pacientes hacia la sanidad privada. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir al inmigrante en chivo expiatorio resulta mucho m&aacute;s c&oacute;modo que asumir responsabilidades pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, toda sociedad que aumenta su poblaci&oacute;n necesita reforzar sus servicios p&uacute;blicos. Pero ese crecimiento no explica por s&iacute; solo el deterioro de un sistema que durante d&eacute;cadas fue capaz de responder con eficacia a retos igualmente complejos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, la pregunta no es qui&eacute;n ocupa la sala de espera sino por qu&eacute; la sala de espera se ha convertido en un lugar donde el tiempo parece formar parte del tratamiento.
    </p><p class="article-text">
        Como m&eacute;dico, me duele comprobar el deterioro de una instituci&oacute;n en la que he cre&iacute;do durante toda mi vida profesional. Sin embargo, como paciente, me preocupa comprobar que la igualdad empieza a depender de la capacidad econ&oacute;mica de cada uno. Porque cuando el dinero compra rapidez y la espera se convierte en el destino de quienes no pueden pagar un seguro, la sanidad deja de ser un derecho para convertirse, poco a poco, en un privilegio&hellip; y una sociedad que acepta eso empieza tambi&eacute;n a enfermar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Montagud]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/le-pasado-sanidad-publica-espanola_132_13395688.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 10:43:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué le ha pasado a la sanidad pública española?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién teme a la Inteligencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/teme-inteligencia_132_13380298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Hay un mont&oacute;n de definiciones de inteligencia, que se resumen en la capacidad de analizar lo que sea y aplicar o no las consecuencias del an&aacute;lisis. Los puntos de partida son el/los objetos, tanto de la propia persona como de lo externo. El sistema de an&aacute;lisis es la aplicaci&oacute;n del saber acumulado de la persona accesible consciente, guiada sistem&aacute;ticamente o inconsciente.
    </p><p class="article-text">
        El resultado coherente con el an&aacute;lisis puede aplicarse (homo faber)  o no, y puede hacerse de acuerdo con &eacute;l o neg&aacute;ndolo, ignor&aacute;ndolo por otros motivos ajenos a la raz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        IA no es inteligente ni aspira, ni puede serlo. IA proporciona la informaci&oacute;n, expone las coherencias e incoherencias a la carta. No pide que se la crea, no pide nada. Ofrece y da la posibilidad de ejercitar la propia inteligencia a todos y desde cualquier lugar en el planeta con un simple m&oacute;vil. 
    </p><p class="article-text">
        Los influencers , demagogos, pol&iacute;ticos s&iacute; que temen la inteligencia, cualquier inteligencia y el acceso a todo el saber acumulado por la humanidad. Lo mismo pas&oacute; con la introducci&oacute;n de la imprenta o la edici&oacute;n de la Enciclopedia de la Ilustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El sustrato religioso/gen&eacute;tico nos  condiciona y vemos la inteligencia y a los que se han apropiado de su uso como sacerdotes, chamanes, l&iacute;deres, cuasi inmortales. Casi todos los  protagonistas se lo creen y con las creencias no se puede razonar, utilizar la inteligencia.   
    </p><p class="article-text">
        L&aacute;stima, que cada pregunta a la IA represente el consumo de casi medio litro de agua  , 0&rsquo;01 W y  la producci&oacute;n de CO2 indetectable para 1 pregunta y de unas dos toneladas para 100 millones, las preguntas de casi un d&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Capdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/teme-inteligencia_132_13380298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 15:59:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quién teme a la Inteligencia?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ejemplos de absentismo...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/ejemplos-absentismo_132_13380287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Una palabra muy de moda estos d&iacute;as (gracias a N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o) es &laquo;absentismo&laquo;. Y hay que decir que, si bien el &laquo;te&oacute;rico&raquo; l&iacute;der de la oposici&oacute;n no estuvo muy l&uacute;cido al hablar del tema (nada nuevo bajo el sol: el Alberto ha demostrado sobradas veces que la oratoria y la brillantez no son lo suyo), lo cierto es que ha puesto la palabrita en el candelero (entre otras cosas por la le&ntilde;a que le han dado y le ha obligado a &laquo;matizar&raquo; sus declaraciones&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos de absentismo, un ejemplo muy claro podr&iacute;a ser pasarte todo el d&iacute;a en un restaurante, bien acompa&ntilde;ado y con una sobremesa muuuuyyy larga, haciendo vaya usted a saber qu&eacute;, mientras pasas de coger el tel&eacute;fono y de preocuparte, porque la Comunidad que presides est&aacute; hundi&eacute;ndose en agua. S&iacute;, creo que servir&iacute;a de ejemplo, no s&eacute; qu&eacute; les parece a ustedes&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Otro claro ejemplo podr&iacute;a ser, volviendo a Feij&oacute;o, cuando ese mismo llamado l&iacute;der de la oposici&oacute;n (con permiso de cierta amante de la fruta), no asiste a las sesiones del Congreso de los Diputados. De hecho, ha faltado a 49 de 85 votaciones del Congreso. Un 58% de ocasiones ha faltado el mismo ser que afirma con rotundidad que &laquo;un 4 o un 5% de absentismo tiene un enorme porcentaje de fraude&raquo;. Lo dicho, este ser es un ser que no puede ser, que dir&iacute;a Pepe Monagas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podr&iacute;a ser ejemplo de absentismo no presentarte a un debate en plena campa&ntilde;a electoral por una lumbalgia que nunca se ha demostrado que fuera cierta. Lo que s&iacute; era verdad es que las encuestas lo daban como perdedor del debate de haber acudido. &iquest;Saben de qu&eacute; personaje estamos hablando? S&iacute;, ese mismo que no es Presidente porque no quiere&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o no es la estrella del absentismo en el Parlamento: Ese r&eacute;cord lo tiene (por los pelos, eso s&iacute;) otro diputado famoso por no saber vestir (siempre lleva la ropa dos tallas de menos). Experto en llegar, decir la parida de turno (generalmente contra los migrantes), y marcharse a continuaci&oacute;n sin esperar respuesta y como si tuviera algo m&aacute;s que hacer (cosa rara, pues no se le conoce m&aacute;s &laquo;trabajo&raquo; que ser diputado y vivir de &laquo;chiringuitos&raquo; toda su vida&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podr&iacute;a llamarse absentismo (al menos me lo parece a m&iacute;) ser alcalde y llevar tres a&ntilde;os de fiesta en fiesta sin la menor gesti&oacute;n municipal, sin proyecto de ciudad, plan de trabajo ni nada de nada. De esos, seguro que hay unos cuantos, pero a m&iacute; me ha tocado uno en mi querida ciudad de Telde. Tiene de ventaja que cuando quiera hacer rendici&oacute;n de cuentas al final del mandato, le cabr&aacute; en un tuit (280 caracteres), o un v&iacute;deo de esas redes sociales que tan bien maneja y cuyos v&iacute;deos se recomienda que no duren m&aacute;s de 60 segundos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, hablando en serio: El caso es que algunos, empezando por el bueno de Albertito, deber&iacute;an pensar (o intentar hacerlo, al menos) antes de soltar paridas, darse cuenta de lo que realmente est&aacute;n diciendo. No es de recibo hablar de absentismo laboral como si todo el que coge una baja no enfermara. Las bajas las dan los m&eacute;dicos, no los enfermos. Encima, habla de absentismo como de un c&aacute;ncer. El mismo l&iacute;der de un partido &laquo;famoso&raquo; por los cribados de c&aacute;ncer acaecidos en Andaluc&iacute;a el a&ntilde;o pasado. Pero claro, no pasaron factura a su l&iacute;der andaluz. S&oacute;lo a las v&iacute;ctimas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ya que habla de absentismo laboral, tambi&eacute;n podr&iacute;amos hablar de las horas extras no pagadas, que alcanzaron el a&ntilde;o pasado la cantidad de 2,5 millones de horas &laquo;regaladas&raquo; por los trabajadores a sus empresas. Suficientes para generar 62.000 empleos a jornada completa. &iquest;C&oacute;mo le llamamos a eso? &iquest;&laquo;absentismo salarial&raquo;?&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Iba a terminar diciendo que tenemos algunos pol&iacute;ticos que no nos merecemos. Pero tal vez s&iacute;. Porque a pensar de insultar a la inteligencia, al sentido com&uacute;n y, en demasiadas ocasiones, a la decencia, siguen recibiendo el apoyo y los votos de aquellos a quienes perjudican. As&iacute; nos va&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Rivero García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinionsocios/ejemplos-absentismo_132_13380287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 15:55:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ejemplos de absentismo...]]></media:title>
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