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    <title><![CDATA[elDiario.es - El Ronin]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - El Ronin]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[LA IMPORTANCIA DE UN ARCHIVO COMO EL QUE POSEE ANDRÉS PADRÓN]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/importancia-archivo-posee-andres-padron_132_2259823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Imagino que, si hubiera escogido otro trabajo, no estaría pulsando las teclas de mi ordenador para escribir estas palabras, en estos mismos instantes.</p></div><p class="article-text">
        Mucho antes que todo eso hab&iacute;a otros canales igualmente v&aacute;lidos, mucho m&aacute;s s&oacute;lidos y, sobre todo, donde el mensaje se basaba en un instante congelado, pero que buscaba, casi dir&iacute;a que persegu&iacute;a un sentido de la est&eacute;tica que ninguna de las herramientas actuales podr&iacute;a lograr hoy en d&iacute;a, por mucho que quienes cocinan las campa&ntilde;as publicitarias se empe&ntilde;en en divulgar.  
    </p><p class="article-text">
        Hay momentos, demasiados, deber&iacute;a a&ntilde;adir que resulta del todo insultante comprobar la banalidad de nuestra sociedad cuando se alaba y/o idolatra una instant&aacute;nea del famoso y/o del &ldquo;Social Media Influencer&rdquo; de turno, fotograf&iacute;as, todas ellas, carente del m&aacute;s m&iacute;nimo sentido est&eacute;tico y art&iacute;stico cuando, d&eacute;cadas antes, hay millares de ejemplos much&iacute;simos m&aacute;s v&aacute;lidos. Adem&aacute;s, a &eacute;stos &uacute;ltimos, el tiempo ha terminado por reivindicarlos frente a lo que luego har&aacute; con aquellos nacidos de una inmediatez carente de cualquier sentimiento de permanencia en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por todo lo anteriormente dicho, y por la descomunal ignorancia que sigue marcando buena parte del tempo de nuestra sociedad, el mismo y te&oacute;rico concepto del archivo resulta tan innecesario y banal, frente a la imperiosa necesidad, por ejemplo, de tener millares de lugares donde socializar, desfogar las bajas pasiones y/o ahogar las penas entre el devenir de los vapores et&iacute;licos surgidos del garraf&oacute;n &ldquo;gran reserva&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que en un archivo se atesore la historia, una historia y/o muchas historias, las cuales deber&iacute;an servir de gu&iacute;a para que, quienes entren dentro de sus dominios, entiendan el significado de todo lo que all&iacute; se atesora.  Hoy en d&iacute;a, cada vez son menos lo que entienden que sin tener en cuenta la HISTORIA, con may&uacute;sculas o con min&uacute;sculas, el ser humano est&aacute; condenado a volver a cometer, una y otra vez, los mismos errores del pasado m&aacute;s inmediato. Y si de algo te salva un archivo es de la ignorancia, independientemente de que sea un libro, un documento escrito y/o sonoro o una fotograf&iacute;a la que te ense&ntilde;e lo que pas&oacute;, de verdad, y luego tu puedas actuar en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera aquellos que dicen defender los valores fundacionales de nuestras sociedades son capaces de darse cuenta del valor intr&iacute;nseco de un archivo, ni de las personas que han logrado atesorarlos, m&aacute;s all&aacute; de los discursos protocolarios cuando se procede a la inauguraci&oacute;n de un determinado espacio, el cual se ha renovado por una cuesti&oacute;n de cuota electoral que no, por una necesidad para con la sociedad en la que se vive.
    </p><p class="article-text">
        De otro modo, hace d&eacute;cadas que el esfuerzo, la dedicaci&oacute;n y el legado de Andr&eacute;s Padr&oacute;n Morales deber&iacute;a haber sido recompensado con algo m&aacute;s que con promesas escritas en el mismo papel que, luego, se tira por el inodoro y del que nunca m&aacute;s se vuelve a saber. Promesas que nunca han tenido en cuenta que Andr&eacute;s nunca ha sido un coleccionista al uso, sino una persona con un sentido de la historia, en este caso, cinematogr&aacute;fica, que le llev&oacute; a entender que su pasi&oacute;n podr&iacute;a servir para algo m&aacute;s que para llenar miles de carpetas con instant&aacute;neas de la historia del s&eacute;ptimo arte.
    </p><p class="article-text">
        Un sentido de la historia que, en mi caso particular, me ha ayudado a entender la historia del cine y, con el tiempo, a poder llevar a cabo mi trabajo sin tener que recurrir a la desmesurada especulaci&oacute;n con la que determinados organigramas empresariales y/o particulares condicionan el trabajo ajeno, sin que tan siquiera lo que ofrecen tenga la calidad requerida. S&eacute; que estamos en una sociedad &ldquo;de mercado&rdquo;, donde TODO se compra y se vende, pero, por lo menos, estar&iacute;a bien que se cuidaran unos est&aacute;ndares de calidad que, hoy en d&iacute;a, raramente se ven.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Andr&eacute;s, quien tambi&eacute;n conoce y cultiva el arte de la fotograf&iacute;a, es distinto. Su criterio es mucho m&aacute;s exigente que los mercachifles de tres al cuarto anteriormente citados y, por eso, cuando hablas con &eacute;l sobre un determinado tema, el material resultante sobrepasa unas expectativas que los dem&aacute;s ni siquiera se plantean cuando especulan con los precios que solicitan por su mercader&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Puede que sean los mismos profesionales lo que hayan olvidado lo que es la calidad frente a la inmediatez, tal y como le sucede al indocumentado que se encarga de desmontar la cabecera editorial donde trabaja Walter Mitty, quien ni tan siquiera sabe nada de las historias de aquella publicaci&oacute;n, frente a la filosof&iacute;a de un profesional como el responsable del archivo fotogr&aacute;fico de dicha revista en cuesti&oacute;n y la del fot&oacute;grafo Sean O'Connell, aquel que le dedica la portada del &uacute;ltimo n&uacute;mero al trabajo, la profesionalidad y a la total entrega de Walter Mitty.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; s&eacute; es que en un mundo un poco m&aacute;s racional -solamente un poco, no se vayan a creer que pido mucho- el Archivo Cinematogr&aacute;fico que Andr&eacute;s Padr&oacute;n Morales posee deber&iacute;a reposar desde hace ya tiempo en un espacio donde tanto los profesionales como aquellas personas con querencia para con la historia del s&eacute;ptimo arte pudi&eacute;ramos encontrar aquella instant&aacute;nea perfecta con la que acompa&ntilde;ar nuestro trabajo, colocar para adornar el lugar de residencia o, simplemente, admirar por un momento sin la imperiosa necesidad de estar conectado a ning&uacute;n dispositivo.
    </p><p class="article-text">
        Ya est&aacute; bien de falsas promesas oficiales y de todos aquellos que antes, y ahora, creen tener la soluci&oacute;n al problema, pero siguen sin decir nada de provecho. Por mucho que pueda sorprender, un archivo como el suyo no s&oacute;lo es una magn&iacute;fica herramienta de trabajo, documentaci&oacute;n y consulta, sino un bien para la sociedad en la que &eacute;ste se encuentre y, adem&aacute;s, todo sea dicho, un valor a&ntilde;adido para quienes se desplacen hasta dicho lugar. Bueno ser&iacute;a que quienes se pasan la vida reinventando estructuras para luego remendar las ya existentes se dieran cuenta que el sol y la playa no deber&iacute;an ser los &uacute;nicos cimientos sobre los que sustentar el atractivo de una comunidad, algo que tambi&eacute;n se puede extrapolar a muchos otros lugares del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Un archivo atesora el paso del tiempo, con sus modos, sus maneras y todo aquello que fuera capital en el momento en el que se recogi&oacute; dicho material. Y dejando a un lado la catadura moral -o la falta de ella- de quienes promulgaron el eslogan &ldquo;M&aacute;s estrellas que en el firmamento&rdquo; el material que ha ido reuniendo Andr&eacute;s a lo largo de todas estas d&eacute;cadas rivaliza, y con mucho, con el contenido de dicho eslogan, a unos niveles que dudo mucho que ustedes se puedan llegar, siquiera, a imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Y no se enga&ntilde;en pensando que me mueve un sentimiento de amistad, ni nada por el estilo. La verdad, poco me importa lo que puedan llegar a pensar los dem&aacute;s de mi forma de entender la vida. Lo que s&iacute; tengo muy presente es todo lo que he vivido durante estos &uacute;ltimos treinta y cinco a&ntilde;os y la sarta de barbaridades, mentiras, sandeces y malos modos que Andr&eacute;s ha debido sufrir a costa de su archivo, en vez de lograr un reconocimiento que parece estarle vetado por el mero hecho de ser quien es.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, mis palabras poco podr&aacute;n cambiar lo que ocurre, y menos, con la situaci&oacute;n en la que estamos inmersos y lo que vendr&aacute; despu&eacute;s, igual o peor que la pandemia actual, de eso pueden estar seguros. No obstante, todo esto no me impide expresar en voz alta y sin ninguna cortapisa lo que he vivido y reconocer que ni tendr&iacute;a los conocimientos de fotograf&iacute;a, ni del s&eacute;ptimo arte que tengo de no haber conocido a Andr&eacute;s. Es m&aacute;s,   tampoco hubiese podido realizar mi trabajo como comisario de exposici&oacute;n, escritor y ponente de conferencias sin contar con el incondicional apoyo de sus conocimientos, su material y, sobre todo, su amistad.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo siento no haber podido hacer m&aacute;s de lo que he hecho, pero tengan claro que pienso seguir apoy&aacute;ndolo y tratando de que, antes o despu&eacute;s, aquello de lo que se le ha privado le sea reconocido, por mucho que haya quienes piensen que un archivo, el suyo o cualquier otro, siga siendo una cuesti&oacute;n balad&iacute; y no un pilar sobre el que se deber&iacute;a sustentar buena parte del conocimiento y la cultura.
    </p><p class="article-text">
         &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>The </em><em>s</em><em>ecret life of Water Mitty</em> &copy; 2020 Twentieth Century Fox, TSG Entertainment, Samuel Goldwyn Films and Red Hour Films
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/importancia-archivo-posee-andres-padron_132_2259823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2020 16:01:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[LA IMPORTANCIA DE UN ARCHIVO COMO EL QUE POSEE ANDRÉS PADRÓN]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿PODRÍAN DEJAR DE DECIR MENTIRAS, POR FAVOR?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/podrian-dejar-decir-mentiras-favor_132_1001854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes de sentarme a escribir estas líneas, traté de argumentar las palabras que luego pensaba escribir, sobre un corpus teórico bien cimentado y con todo tipo de datos que lo avalaran. Sin embargo, y sin querer renunciar a la forma en la que abordo cualquier tema sobre el que trabajo, me di cuenta de que la realidad, aquélla en la que estamos inmersos, rebosa de eso; es decir, de datos, de estudios, de estadísticas y de millones de cifras que confirman lo que el simple ejercicio empírico de la observación te confirma, con tan sólo salir a la calle y hablar con las personas que la recorren.</p><p class="subtitle">¿Y qué te confirman tus sentidos cuando los pones a trabajar? Pues que vivimos en un mundo desigual, sesgado, torticero y que se resiste a cambiar lo que nunca debió ser implementado en nuestra sociedad. Poco importan los eslóganes que los charlatanes de turno, aquéllos que se creen en posesión de la verdad por pertenecer a una determinada formación política, ser miembros de un colectivo económico y/o empresarial o seguir los postulados de una determinada creencia religiosa.</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ellos -los que manejan, m&aacute;s bien, enredan los hilos sobre los que sustenta el r&eacute;gimen econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social actual-, las cosas han cambiado y ya no hay que seguir reclamando derechos que est&aacute;n al alcance de la mano. Seg&uacute;n esos mismos botarates, han quedado atr&aacute;s todos los agravios que, por ejemplo, han debido soportar las mujeres por el mero hecho de serlo. Una simple cuesti&oacute;n que las han mantenido relegadas a un segundo plano en todas y cada una de las facetas de la sociedad. &iquest;La raz&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n es la necesidad que el sexo masculino tiene por sentirse superior, el &ldquo;macho alfa&rdquo;, que dir&iacute;a un antrop&oacute;logo social, un &ldquo;derecho&rdquo; apoyado por quienes piensan que esto es as&iacute;, por designaci&oacute;n natural, divina o, simplemente, por una condici&oacute;n f&iacute;sica que no suele llevar aparejada un mayor coeficiente intelectual, todo sea dicho. De ah&iacute; que las desigualdades que estamos viviendo AHORA MISMO no son culpa solamente de los varones, sino de quienes nos educan de una manera sesgada, imperfecta, ignorante y del todo censurable.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no he logrado que alguien me argumente la raz&oacute;n de dicho comportamiento, aunque s&iacute; s&eacute; lo que supone vivir en un mundo masculinizado, lleno de impresentables alcornoques carentes de la m&aacute;s m&iacute;nima sensibilidad y empat&iacute;a para quienes ocupan el mismo espacio en este planeta. Sus bravatas, su chabacaner&iacute;a y sus ABUSOS terminan por cansar a todos aqu&eacute;llos que hemos crecido con unos referentes bien distintos, un sin&oacute;nimo de mala educaci&oacute;n que dir&iacute;an desde el otro rinc&oacute;n del cuadril&aacute;tero.
    </p><p class="article-text">
        Incluso hay quien apela al &ldquo;corporativismo masculino&rdquo; para tratar de hacerte entrar en raz&oacute;n cuando, en realidad, sus luces no dan ni tan siquiera para argumentar algo tan balad&iacute; como eso. Al final, recurren a los estereotipos al uso y se escudan en la incapacidad de sus semejantes para desarrollar un juicio cr&iacute;tico s&oacute;lido, sin que &eacute;ste dependa del papanatismo social que impera en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Dicho todo esto, tampoco quiero pasar por alto un elemento que, cada vez con m&aacute;s frecuencia, suena en los medios de comunicaci&oacute;n de masas y en las ya mencionadas redes sociales... De un tiempo a esta parte, los adalides de esa &ldquo;falsa igualdad&rdquo; recurren a la MENTIRA para soportar sus argumentos. Perd&oacute;n, &iexcl;S&iacute;, he dicho MENTIRA! y con may&uacute;sculas. &iquest;Por? Porque eso es lo que lanzan al espacio para defenderse contra las acusaciones de quienes no vemos, ni pensamos ni defendemos el mismo modelo social y econ&oacute;mico en el que ellos viven tan bien, abusando del resto de los integrantes de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que las mentiras, o las medas verdades, si se quiere ser &ldquo;po&iacute;ticamente correcto&rdquo; son el refugio de los cobardes. Yo a&ntilde;adir&iacute;a que son el consuelo de quienes un d&iacute;a se levantaron y se dieron cuenta de que el mundo hab&iacute;a cambiado, sin tan siquiera preguntarles.
    </p><p class="article-text">
        Un mundo, el nuestro, NO EL DE ELLOS, que cada d&iacute;a tolera menos esos argumentos que tan poco han ayudado al ser humano a evolucionar y que, d&iacute;a tras d&iacute;a, se saldan con la muerte de una mujer, en algunos casos de un menor, por no estar de acuerdo con la MALA EDUCACI&Oacute;N que la pareja y/o el padre de las v&iacute;ctimas tuvo siendo un infante.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por favor! No me salgan con conceptos mitol&oacute;gicos, los textos de escribientes de medio pelo o las arengas de radicales trasmutados en defensores de la legalidad. Admitan que no est&aacute;n dispuestos a cambiar, de la misma forma que yo no pienso cesar en tratar de cambiar la manera que ustedes tienen de concebir la sociedad. Todo lo dem&aacute;s es una absoluta p&eacute;rdida de tiempo, y el tiempo es un bien muy preciado en un mundo que se sigue cebando en la desigualdad para que una minor&iacute;a medre y desbarre sin medida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso piensan que el resto de la sociedad NO se da cuenta de cu&aacute;les son sus motivaciones? Puede que no todos estemos ungidos de la suficiencia de la que ustedes hacen gala, pero tampoco hace falta ser tan inteligente para sentir el hedor que sus &ldquo;principios&rdquo; desprenden, por mucho que los engalanen como si se trataran de otra cosa bien distinta.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s a ustedes no les importen todas esas mujeres y todos esos ni&ntilde;os que han muerto en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, de la misma forma que les parezca bien que una mujer cobre menos, haciendo el mismo trabajo y en el mismo tiempo, si no en menos, que un hombre. A m&iacute;, S&Iacute; me importa y NO me parece bien que se den esas situaciones. Puede que su ignorancia sea tan insultante que ya no les quede ninguna deidad a la que encomendarse, adem&aacute;s de estar ciegos ante lo que pasa a su alrededor. Todav&iacute;a, y a pesar de llevar gafas, soy capaz de ver, escuchar y sentir lo que sucede a mi alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Y puede que &ldquo;ese mundo&rdquo; que tanto les guste se est&eacute; terminando y, un d&iacute;a, las cosas sean bien distintas, por mucho que se empe&ntilde;en en lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; les puedo asegurar es que, si creen que quienes pensamos de otra forma, vamos a dejarnos &ldquo;seducir&rdquo; por sus argumentos, mejor que se lo piensen dos veces, antes de cruzar la l&iacute;nea. Luego, no se echen las manos a la cabeza y se rasguen las vestiduras, porque, en situaciones como &eacute;stas, y con individuos como ustedes, quedan pocas cosas por hacer y ninguna les terminar&aacute; gustando, de eso pueden estar seguros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020<br/><br/>© 2020 Smokehouse Pictures, Appian Way and Columbia Pictures.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/podrian-dejar-decir-mentiras-favor_132_1001854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2020 12:04:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿PODRÍAN DEJAR DE DECIR MENTIRAS, POR FAVOR?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Feminazi? ¡No me diga! ¡No me diga!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/feminazi-diga_132_1659287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta columna está escrita el viernes día ocho de marzo, pero, deliberadamente, se publicará después. ¿La razón? Pues que las reivindicaciones que han cristalizado en una jornada que reclama, entre otras cosas, una igualdad que debería ser total y efectiva en nuestra sociedad contemporánea no deberían limitarse a una sola jornada, sino prolongarse hasta que se logre aquello que se demanda.</p><p class="subtitle">Sé que para todos aquellos que bordean la más absoluta estupidez y/o ridículo cuando tratan de NO hablar y/o nombrar y/o resaltar uno o varios aspectos determinados de dichas reivindicaciones, por miedo a perder votante-seguidores-donantes y gente de recio abolengo, días como el ocho de marzo suponen toda una afrenta contra el status quo, los valores y los preceptos que ellos dicen defender.</p></div><p class="article-text">
        El problema es que, esos mismos defensores de las esencias patrias -analfabetos funcionales que solamente se mueven por un inter&eacute;s partidista y mercantilista- llevan demasiado tiempo condicionando la vida, las aspiraciones y los deseos de m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s y NO parecen darse cuenta de que el mundo, el de verdad y no es suyo propio, ha cambiado y de una manera mucho m&aacute;s dr&aacute;stica de lo que ellos ser&aacute;n nunca capaces de aceptar.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, es cierto que no deber&iacute;an existir leyes que castigaran la violencia de g&eacute;nero, que no dom&eacute;stica, dado que NO deber&iacute;a existir dicha violencia, ni de g&eacute;nero, ni domestica ni de ning&uacute;n tipo&hellip; El ser humano en general y los varones, en particular, llevan demasiados siglos abusando y maltratando a sus semejantes -en especial, a las hembras de su entorno- y ya es hora de que esa situaci&oacute;n se termine de forma definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Ya est&aacute; bien de defender lo que no se puede defender y, peor a&uacute;n, de esconder la realidad, porque ataca un status que, de tan podrido que est&aacute;, hace irrespirable el ambiente circundante. Si tan enfadados y/o frustrados y/o deprimidos est&aacute;n, que busquen atenci&oacute;n m&eacute;dica, psicol&oacute;gica o familiar, pero que no descarguen sus frustraciones con quien, por causas sociales, de formaci&oacute;n o de constituci&oacute;n f&iacute;sica poco puede hacer por defenderse.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, es hora de cerrar la boca y dejar de decirle a las mujeres lo que deben hacer con su cuerpo y con las consecuencias posteriores a una violaci&oacute;n y/o a una relaci&oacute;n sexual insatisfactoria. Ni las consideraciones religiosas, de car&aacute;cter &iacute;ntimo, personal, pero, en ning&uacute;n momento, abusivas ni cercanas a la coacci&oacute;n, ni las consideraciones sociales ni econ&oacute;micas, deber&iacute;an ser &oacute;bice ni cortapisa para que una mujer pudiera decidir lo que hacer, llegado el momento, en una situaci&oacute;n como la que describo unas l&iacute;neas m&aacute;s arriba. Y quien piense que tomar una decisi&oacute;n como la de interrumpir una concepci&oacute;n es algo que se toma &ldquo;a tontas y a locas&rdquo; y sin secuelas posteriores no s&oacute;lo es un memo irrecuperable, sino un ser deleznable, incapaz de sentir la m&aacute;s m&iacute;nima empat&iacute;a por sus semejantes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, oyendo el discurso de todos esos mamarrachos da la sensaci&oacute;n de que las &uacute;nicas culpables de su situaci&oacute;n son las mismas que deben tomar una decisi&oacute;n sobre su cuerpo y sobre su estado cuando, en realidad, hay demasiados &ldquo;descerebrados&rdquo; sueltos por el mundo que mejor se sometieran a una vasectom&iacute;a -y a una estimulaci&oacute;n del tejido neuronal, todo sea dicho- y as&iacute; el mundo dejar&iacute;a de moverse por los instintos primarios de una legi&oacute;n de engendros que deber&iacute;an formar parte de la c&aacute;mara de los horrores del londinense museo de Madame Tussaud.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo dem&aacute;s, incluyendo las incoherencias que arrastran y de las que hacen gala los &ldquo;preclaros&rdquo;, &ldquo;l&uacute;cidos&rdquo; y siempre torticeros l&iacute;deres que nuestro pa&iacute;s debe soportar en la actualidad, son banalidades que mejor se las reservaran para cuando est&eacute;n ante su parroquia m&aacute;s &iacute;ntima y entregada, digan lo que digan y hagan lo que hagan.  
    </p><p class="article-text">
        Mientras existan las diferencias de trato, consideraci&oacute;n, valoraci&oacute;n econ&oacute;mica de un trabajo y privaci&oacute;n de libertad para ejercer los derechos que las personas tienen en un estado libre, democr&aacute;tico y en el que se garantiza <em>la libertad ideol&oacute;gica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin m&aacute;s limitaci&oacute;n, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden p&uacute;blico protegido por la ley</em> (art&iacute;culo 16 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola del a&ntilde;o 1978) nuestra sociedad ser&aacute; una sociedad imperfecta.
    </p><p class="article-text">
        No hay razones v&aacute;lidas, salvo la comodidad, la insensatez y el deseo de imponer una posici&oacute;n de privilegio de una minor&iacute;a contra una mayor&iacute;a para que hoy en d&iacute;a, ocho de marzo del a&ntilde;o 2019, sigan existiendo las diferencias y desigualdades que las mujeres deben soportar en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y para quien quiera recurrir al adjetivo &ldquo;Feminazi&rdquo;, t&eacute;rmino acu&ntilde;ado en el a&ntilde;o 1992 por uno de tantos voceros que dicen defender las esencias del mundo actual, les recomiendo que se lean el tercer cap&iacute;tulo del libro <em>Las juventudes hitlerianas</em> escrito por el historiador, soci&oacute;logo e investigador canadiense Michael H. Kater. Dicho cap&iacute;tulo est&aacute; dedicado a Irma Grese, una de las m&aacute;s s&aacute;dicas y despiadadas guardianas de los campos de exterminio de Auschwitz II-Birkenau y Bergen-Belsen, quien, el d&iacute;a que tuvo lugar la ejecuci&oacute;n de su sentencia de muerte, no s&oacute;lo no demostr&oacute; ning&uacute;n s&iacute;ntoma de arrepentimiento, sino que lleg&oacute; a increpar a su verdugo mientras &eacute;ste le colocaba la soga al cuello que acab&oacute; con su vida, a la edad de veinti&uacute;n a&ntilde;os. 1
    </p><p class="article-text">
        Una vez lo lean, puede que entiendan lo que de VERDAD era una seguidora del partido Nacionalsocialista Obrero Alem&aacute;n, que no una &ldquo;feminazi&rdquo;, t&eacute;rmino tan absurdo como quienes lo enarbolan como insulto sin ning&uacute;n tipo de pudor, o muestra de inteligencia alguna al hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019.
    </p><p class="article-text">
        1- Kater, M. H., &amp; Gutie&#769;rrez, A. F. (2016). Las Juventudes Hitlerianas (1st ed.). Madrid: Kailas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/feminazi-diga_132_1659287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Mar 2019 08:13:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Feminazi? ¡No me diga! ¡No me diga!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Cobarde! ¡Pecador de la memoria!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/cobarde-pecador-memoria_132_1674705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Inmersos y atrapados dentro de una centrifugadora ambiental que no nos da tregua maldita -y menos con la que se avecina- he reparado en un detalle que ahorraría a todos los habitantes de nuestro país un sinfín de quebraderos de cabeza, además de ayudarnos a cuadrar las depauperadas cuentas del estado.</p></div><p class="article-text">
        Propongo, de manera solemne y tautol&oacute;gica, como la ocasi&oacute;n lo requiere, que se elimine la asignatura de historia del mundo, antiguo y contempor&aacute;neo, incluyendo la de nuestro pa&iacute;s, de los planes de estudio vigentes o, en su defecto, de esos legajos oficiales que dicen servir de gu&iacute;a para educar a las nuevas generaciones. Adem&aacute;s, y siguiendo la misma l&iacute;nea de pensamiento, propongo que se cierren las bibliotecas, se proh&iacute;ba a los investigadores acudir a los archivos nacionales -m&aacute;s de lo que ya se les proh&iacute;be- y, de paso, se desmonten todas las hemerotecas existentes.
    </p><p class="article-text">
        Piensen, si no, qu&eacute; bien le puede acarrear a un pa&iacute;s el conocer los protagonistas y hechos que han cincelado su historia. Eso es lo mismo que quienes se empe&ntilde;an en buscar huesos polvorientos, enterrados de cualquier forma en una cuneta, para luego pedirle responsabilidades a quienes solamente quer&iacute;an acabar con la &ldquo;Babilonia moral&rdquo; que asolaba el imperio nacional y cat&oacute;lico espa&ntilde;ol. Si les di&eacute;ramos carta de naturaleza a sus exigencias, acabar&iacute;amos todos con el mismo dolor de cabeza que, ahora, deben soportar aquellos que, con su mejor voluntad y esp&iacute;ritu de sacrificio, apoyaron las torturas, los asesinatos y las purgas cometidas por todos aquellos s&aacute;trapas de buen coraz&oacute;n y pu&ntilde;o de hierro que hicieron lo que hicieron &ldquo;para salvar a sus respectivos pa&iacute;ses de&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobra decir que hace d&eacute;cadas que se deber&iacute;a haber prohibido el estudio de nuestra historia a personas ajenas a la mentalidad nacional. Cada vez que lo hacen descubren un nuevo legajo que, por causas nunca bien aclaradas, no fue destruido cuando deber&iacute;a y luego se desata la controversia que tan nefastos resultados le acarrea a la moral p&uacute;blica&hellip; La historia la escriben, la alteran y la adulteran los vencedores y el resto s&oacute;lo debe acatarla, como si se tratara de un dogma de fe inamovible. De ah&iacute; que tambi&eacute;n propongo que las autonom&iacute;as tengan libertad y carta de naturaleza para contar su &ldquo;historia&rdquo;, como les plazca. Eso s&iacute;, siempre y cuando no se apropien de s&iacute;mbolos, personajes y/o santos ajenos o que forman parte de la mitolog&iacute;a propia de terceros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente paso deber&iacute;a ser el borrado de todas las im&aacute;genes, todos los archivos gr&aacute;ficos, sonoros y videogr&aacute;ficos, almacenados por los medios de comunicaci&oacute;n de masas y/o por los organismos p&uacute;blicos encargados a tal efecto. Se recomienda no ensa&ntilde;arse en demas&iacute;a con dichos sistemas de almacenamiento, no vaya a ser que alguien, indebidamente, acabe delante de un tribunal acusado de un crimen que, por supuesto, nunca fue su intenci&oacute;n cometer. Por &uacute;ltimo, propongo que se eliminen de los planes de estudio los programas de intercambio de estudiantes Erasmus, S&eacute;neca y cualquier otra iniciativa de la misma &iacute;ndole que suponga un menoscabo de la moral y la salud mental de quienes entrar&aacute;n en contacto con los modos y las maneras del exterior. De esta forma, nadie regresar&iacute;a de vuelta a casa con ideas y/o cuestiones que pudieran poner en solfa el status quo de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Estas normas, a las que se podr&iacute;a a&ntilde;adir alguna que otra hoguera simb&oacute;lica en medio de las principales urbes nacionales -espacio donde ardieran aquellas leyes y tratados que pretendan justificar el uso de la memoria hist&oacute;rica, hist&eacute;rica o de g&eacute;nero- ayudar&iacute;an a que la maltrecha moral nacional regresara a la senda que nunca debi&oacute; abandonar.
    </p><p class="article-text">
        Por a&ntilde;adidura, esta serie de normas no solamente evitar&iacute;a la enajenaci&oacute;n de las mentes m&aacute;s j&oacute;venes, sino que los preclaros, infalibles y todopoderosos cargos electos de nuestro pa&iacute;s no tendr&iacute;an que dar explicaciones antes los continuos errores de transcripci&oacute;n de la canallesca, los fallos de montajes de los t&eacute;cnicos o aquellos errores inherentes a unos formatos corruptos y caducados que recogen de manera torticera aquello que ellos NUNCA, NUNCA han dicho, ni tan siquiera pensaron.
    </p><p class="article-text">
        Como se ver&aacute;, de esta forma se terminar&iacute;an los malos entendidos y todos, todos, vivir&iacute;amos mucho mejor, sin tanto sobresalto y con las cosas, de nuevo, atadas y bien atadas, para la tranquilidad de quienes manejan los hilos de, &eacute;sta, nuestra cacareada y, como ya dije al principio de estas l&iacute;neas, maltrecha sociedad.
    </p><p class="article-text">
        De no cumplir estas sencillas normas, podr&iacute;a pasar que alg&uacute;n libertino ose publicar un texto que atente contra la esencia misma del sentir patrio y ponga en solfa todo lo que se est&aacute; tratando de recuperar, metro a metro, cual la &eacute;pica castellana de la reconquista frente al invasor musulm&aacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos, conozco un caso fragrante. El periodista y escritor Ernest Herningway, ganador del premio del actualmente depauperado premio Nobel de Literatura en el a&ntilde;o 1954, os&oacute; no solamente escribir una novela -<em>Por qui&eacute;n doblan las campanas</em> (For Whom the Bell Tolls, 1940)- que pon&iacute;a en entredicho buena parte del discurso nacional cat&oacute;lico, sino que, y en el colmo de la osad&iacute;a, se le ocurri&oacute; escribir un art&iacute;culo titulado <em>&iexcl;La humanidad no les perdonar&aacute;!, </em>art&iacute;culo que el rotativo sovi&eacute;tico Pravda public&oacute; el 1 de abril de 1938. La columna, basada en las experiencias del escritor durante el tiempo que permaneci&oacute; sobre suelo espa&ntilde;ol, describ&iacute;a los devastadores efectos, los horrores y las posibles consecuencias derivadas de los ataques de la aviaci&oacute;n y la artiller&iacute;a fascistas -alemanas e italianas- durante la contienda. Las mismas fuerzas a&eacute;reas que, seg&uacute;n muchos preclaros cargos electos actuales, tampoco bombardearon, ni experimentaron nuevas t&eacute;cnicas de destrucci&oacute;n durante la contienda sobre el territorio nacional. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo terminaba con el siguiente p&aacute;rrafo: <em>Los fascistas tendr&aacute;n &eacute;xito mientras puedan chantajear a los pa&iacute;ses que les tienen miedo. Pero los hermanos y padres de sus v&iacute;ctimas jam&aacute;s les perdonar&aacute;n y jam&aacute;s lo olvidar&aacute;n. Los cr&iacute;menes que se cometen por el fascismo sublevar&aacute;n en su contra al mundo entero.</em> 1
    </p><p class="article-text">
        Sus palabras son una inequ&iacute;voca muestra de lo que puede llegar a ocurrir si, en vez de derogar las leyes y los esfuerzos que pretenden conservar la historia y la memoria de nuestro pa&iacute;s, se hace todo lo contrario y se fomenta su conservaci&oacute;n, difusi&oacute;n y estudio entre las nuevas generaciones para evitar que se cometan los mismos errores del pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin historia y sin memoria, por muy &ldquo;pecadores de la pradera&rdquo; que podamos ser, siempre seremos ciudadanos de segunda, expuestos a que una manada de despreciables alima&ntilde;as se aproveche de nuestra debilidad, ignorancia e indefensi&oacute;n ante su mala gesti&oacute;n y su p&eacute;sima deontolog&iacute;a profesional.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2019.
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2019 Paramount Pictures
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        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        1- Hemingway, E. (1982, August 6). &iexcl;La humanidad no les perdonar&aacute;! EL Pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Serradilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/cobarde-pecador-memoria_132_1674705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Feb 2019 08:15:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Cobarde! ¡Pecador de la memoria!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EXCELSIOR]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/excelsior_132_1838067.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras escribo estás primeras palabras estoy viendo la estatua que tengo de Spider-man -cabeza abajo y pegado a la pared de un edificio- acompañada por una imagen del Capitán América, exportada del número especial</p><p class="subtitle">Heroes</p><p class="subtitle">, publicado con motivo del atentado del 11 de septiembre del año 2001, y una postal de Superman, publicada en la década de los años cuarenta del pasado siglo XX para promocionar los cortos de animación de producidos por los estudios Fleischer. En la pared, justo al lado, reposa una litografía del vecino arácnido firmada por John “Jazzy” Romita y justo encima de mí cuelga un móvil de 1994, anunciando las cuatro series arácnidas que se publicaban en aquellos años por la Casa de las Ideas.</p><p class="subtitle">Estos elementos, juntos y bien revueltos, dan una rápida y diáfana de ideas de cuáles son mis querencias, independientemente de mi profesión, la cual está ampliamente relacionada con el noveno arte, todo sea dicho.</p></div><p class="article-text">
        No obstante, lo que ahora es una forma de entender la vida, tanto personal como profesionalmente, empez&oacute; siendo una forma de invertir mi tiempo libre, leyendo, en vez de darle patadas a un bal&oacute;n o dedicarme a abusar de quienes no comulgaban con mis gustos. Imagino que, por esa misma circunstancia, encaj&eacute; tanto y tan r&aacute;pido con un enclenque, apocado, &ldquo;cuatro-ojos&rdquo; y empoll&oacute;n como lo es Peter Parker, dejando a un lado el hecho de que, adem&aacute;s de todo, fuera una suerte de ara&ntilde;a humana. Peter Parker representaba todo lo que yo era -menos el ser medio ara&ntilde;a- cara a mis compa&ntilde;eros de clase y al mundo que nos rodeaba, profesores incluidos, mucho m&aacute;s escorados hacia la personalidad de un mamarracho como Flash Thompson -los cuales abundaban en el patio de mi colegio por docenas- que ante lo que les pod&iacute;a ofrecer una persona como aquel estudiante del instituto Midtown, situado en el Queens neoyorkino.  
    </p><p class="article-text">
        Spider-man, junto con el origen del coloso verde y su alter ego humano; es decir, el doctor Robert Bruce Banner, fueron los dos primeros c&oacute;mics que le&iacute; publicados por la Casa de las Ideas y ambos estaban escritos por Stanley Martin Lieber, m&aacute;s conocido como Stan Lee. Con a &eacute;l, &ldquo;lleg&oacute; el esc&aacute;ndalo&rdquo; hasta mi sosegada vida. 
    </p><p class="article-text">
        Y digo esto, porque, cuando empec&eacute; a buscar cualquier cabecera protagonizada por dichos personajes -lo cual me llev&oacute; a conocer al resto de integrantes del universo Marvel, una d&eacute;cada despu&eacute;s de que dicho universo reivindicara su lugar en el firmamento- me di cuenta de lo dif&iacute;cil que iba a ser todo aquello. Por aquel entonces, ni los canales de distribuci&oacute;n, ni las editoriales que publicaban todos aquellos personajes se lo pon&iacute;an f&aacute;cil a los lectores y no fue hasta una d&eacute;cada despu&eacute;s, a finales de lo a&ntilde;os ochenta y viviendo en la capital del reino, cuando pude empezar a leer con cierta l&oacute;gica las historias escritas por Stan Lee en la d&eacute;cada de los sesenta y los setenta del pasado siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, y desde el principio, siempre me sorprendi&oacute; la capacidad del escritor para contarnos historias imposibles, llenas de seres no menos quim&eacute;ricos, los cuales, de una forma o de otra, terminaban por ser cercanos y, en cierto modo, realistas. En el universo creado por Stan Lee, una vez inaugurada la Edad de Plata por el no menos brillante Julius Schwartz 1, todo parec&iacute;a seguir unas normas muy humanas, dado que, quien m&aacute;s y quien menos, ten&iacute;a alguna relaci&oacute;n con alg&uacute;n h&eacute;roe empijamado y nadie parec&iacute;a darle demasiada importancia.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, junto al canijo de Peter Parker, se encontraba el cuarteto fant&aacute;stico, siempre dispuestos, &eacute;stos, a salvar el mundo de cualquier amenaza. Despu&eacute;s, llegar&iacute;an los &ldquo;h&eacute;roes m&aacute;s poderosos de la tierra&rdquo;, con el pedante, pero genial, Tony Stark; el no menos capaz Henry &ldquo;Hank&rdquo; Pym; su pareja, Janet Van Dyne, &ldquo;la Avispa&rdquo;; y el dios del trueno, Thor, en aquellos momentos, el doctor Donald Blake. Sin embargo y tras el descubrimiento del Capit&aacute;n Am&eacute;rica original, desaparecido en los momentos finales de la Segunda Guerra Mundial, la cosa se anim&oacute; y para bien. Paralelamente, el concepto &ldquo;mutante&rdquo; dej&oacute; de ser una entelequia para convertirse en una palabra de uso y disfrute m&aacute;s que cotidiana, merced a los alumnos del profesor Chales Xavier y su escuela para j&oacute;venes talentos. M&aacute;s adelante debut&oacute; cierto abogado ciego de la Cocina del Infierno, el cual demostr&oacute; que la ley y la justicia pueden ser la misma cosa, siempre que se sepan aplicar en las dosis justas.  
    </p><p class="article-text">
        Y todos ellos, incluyendo al estudiante del instituto Midtown, estaban rodeados por personajes de carne y hueso, con sus problemas reales, pero sin la posibilidad de recurrir a un martillo m&aacute;gico, una armadura de otra dimensi&oacute;n tecnol&oacute;gica o a un sentido del radar que te permit&iacute;a ver donde unos ojos humanos no pueden ni siquiera imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Stan Lee se atrevi&oacute;, incluso, a incluir a f&eacute;minas en el papel de hero&iacute;nas, dotadas, &eacute;stas, de una personalidad que poco ten&iacute;a que ver con los roles que la sociedad de su tiempo les asignaba a las mujeres. En el colmo del desacato, social y moral, el guionista empez&oacute; a llenar las series de personajes afroamericanos, llegando a presentar a un rey africano, T'Challa, l&iacute;der de Wakanda, una naci&oacute;n tan adelantada tecnol&oacute;gicamente hablando que, durante siglos, hab&iacute;a logrado ser pr&aacute;cticamente invisible para el resto de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        La serie de Spider-man, sin ir m&aacute;s lejos, adem&aacute;s de al histri&oacute;nico J.J. Jameson, cont&oacute; con el contrapeso de Joe &ldquo;Robbie&rdquo; Robertson, un curtido periodista afroamericano, responsable de la secci&oacute;n local del peri&oacute;dico Daily Bugle, rotativo en el que empezar&aacute; su singladura profesional como fot&oacute;grafo un azorado y todav&iacute;a apocado Peter Parker.
    </p><p class="article-text">
        Tiempo despu&eacute;s, me enter&eacute; de que el descaro de aquel guionista y editor puso en jaque al mism&iacute;simo Comic Code Authority (C.C.A.) y sus torticeras y retr&oacute;gradas estratagemas, justo cuando nadie parec&iacute;a hacerle sombra a tama&ntilde;a aberraci&oacute;n editorial. Todo sucedi&oacute; antes de que yo aprendiera a leer, entre los meses de mayo y julio del a&ntilde;o 1971, en los n&uacute;meros <em>Amazing Spider-man</em># 96-98, en una historia que ha pasado a la historia como &ldquo;la trilog&iacute;a de las drogas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquellas p&aacute;ginas, Stan Lee se atrevi&oacute; a contravenir una de las normas escritas en el esperp&eacute;ntico Code y plantear un problema, el del consumo de drogas entre la juventud estadounidense de aquellos a&ntilde;os, que, al contrario de la mentalidad de quienes hab&iacute;an redactado el c&oacute;digo de conducta para el noveno arte, era real, muy, muy real. 
    </p><p class="article-text">
        De haber seguido la l&oacute;gica impuesta desde la instauraci&oacute;n del autoimpuesto c&oacute;digo de conducta editorial, Marvel Comics no hubiera sacado al mercado un ejemplar de una serie gr&aacute;fica sin el sello del C.C.A. en su portada, pero Stan Lee no estaba dispuesto dejarse amilanar por aquellos censores de pacotilla y, con alg&uacute;n que otro reparo, eso s&iacute;, public&oacute; aquellos tres ejemplares. Una vez en el mercado y tras las cr&iacute;ticas iniciales de los que a&ntilde;oraban las t&aacute;cticas del senador Joseph McCarthy y sus secuaces, los n&uacute;meros demostraron su tremenda validez como medio de comunicaci&oacute;n y, de paso, la insensatez de quienes pensaron que el Comic Code pod&iacute;a llegar a solucionar cualquier problema de la industria gr&aacute;fica contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os, y todo el tiempo invertido en conocer m&aacute;s y mejor los entresijos, las series, los personajes y las adaptaciones televisivas y cinematogr&aacute;ficas del universo Marvel, he tenido la oportunidad de leer la biograf&iacute;a de Stan Lee, leer sus columnas de opini&oacute;n &ldquo;Stan Soapbox&rdquo;, ver documentales, especiales y extras protagonizadas por &eacute;l o relacionados con su personalidad incluidos en las nuevas versiones del universo cinematogr&aacute;fico de Marvel Studios, adem&aacute;s de leer mil y una opiniones sobre su labor como guionista, editor, empresario, amigo, padre, esposo y conferenciantes en mil y un encuentro comiquero. Y, con todo ese bagaje tengo claro que no ha habido nadie que haya hecho tanto por el noveno arte como Stan Lee y dudo que vuelva a haber alguien como &eacute;l. Su capacidad para transmitir las bondades, beneficios y validez del lenguaje gr&aacute;fico - junto con la did&aacute;ctica desplegada por el gran Will Eisner- son las piedras angulares sobre las que se sustenta todo el noveno arte contempor&aacute;neo y quien sea incapaz de verlo, la verdad es que tiene un serio problema.
    </p><p class="article-text">
        Su labor va m&aacute;s all&aacute; de las historias que escribi&oacute;, con mayor o menos colaboraci&oacute;n de otros puntales del noveno arte, tales como Jack &ldquo;king&rdquo; Kirby, Steve Ditko, John &ldquo;Jazzy&rdquo; Romita, John Buscema, Jim Steranko o Gene Colan, s&oacute;lo por citar algunos de los dibujantes con los que trabaj&oacute;. Sus historias han servido para construir el universo cinematogr&aacute;fico del que todo el mundo habla. La Casa de las Ideas fue, en cierta forma, la Casa de las Ideas de Stan Lee y sin &eacute;l dif&iacute;cil ser&iacute;a entender el sello editorial, el &ldquo;bullpen&rdquo; y todo lo bueno que ha salido de sus oficinas.
    </p><p class="article-text">
        Si alguna vez ha existido un aut&eacute;ntico Embajador plenipotenciario del noveno arte &eacute;se fue Stan Lee y su impronta, su tremendo desparpajo y sus inimitables cameos en el cine pasar&aacute;n a la historia de la cultura popular contempor&aacute;nea con la misma energ&iacute;a con la que siempre demostraron los personajes que &eacute;l creo.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que la historia se repite y, en el caso de Stan Lee, esta frase es cierta, dado que, al igual que ocurre con el epitafio que figura sobre la tumba del inabordable, art&iacute;sticamente hablando, Michelangelo Buonarroti 2 &ldquo;los dioses del mundo gr&aacute;fico lo crearon y luego rompieron el molde&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hasta siempre, Stanley Martin Lieber, &ldquo;Stan Lee&rdquo; y muchas gracias por todo. &iexcl;Excelsior!
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2018.
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        Notas
    </p><p class="article-text">
        1- En 1956 y siendo editor en jefe de la &ldquo;distinguida competencia&rdquo; Julius Schwartz public&oacute; una versi&oacute;n renovada y actualidad del personaje de Flash (Showcase# 4) con gui&oacute;n de Robert Kanigher y dibujo de Carmine Infantino y Joe Kubert. Esa historia signific&oacute;, a la postre, el pistoletazo de salida para una nueva era de superh&eacute;roes gr&aacute;ficos y el resurgir de una industria todav&iacute;a aletargada y temerosa, tras la publicaci&oacute;n de Comic Code Authority, una vez finalizadas las investigaciones del senado estadounidense relacionadas con el noveno arte
    </p><p class="article-text">
        2- En la tumba del escultor, pintor, arquitecto y dibujante renacentista italiano figura el siguiente epitafio: &ldquo;Dios lo cre&oacute; y despu&eacute;s rompi&oacute; el molde&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/excelsior_132_1838067.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Nov 2018 08:33:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[EXCELSIOR]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[BAD DAY AT BLACK ROCK]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/bad-day-at-black-rock_132_1912269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">John J. Macreedy (Spencer Tracy), un veterano soldado de la Segunda Guerra Mundial, se apea en el polvoriento andén de un pueblo de mala muerte llamado Black Rock, un sumidero infecto y atrasado, en medio del desierto, y dominado por el pesado manto de la corrupción y despotismo que representa Reno Smith (Robert Ryan) y sus amorales secuaces, Coley Trimble (Ernest Borgnine) y Hector David (Lee Marvin).</p></div><p class="article-text">
        Macreedy, quien perdiera su brazo izquierdo combatiendo en uno de aquellos sangrientos mataderos que ti&ntilde;eron de sangre el globo terr&aacute;queo, da con sus huesos en aquel olvidado lugar por culpa del hijo de un granjero japon&eacute;s, apellidado, &eacute;ste, Komoko.
    </p><p class="article-text">
        Su llegada, lejos de ser pasada por alto por los lugare&ntilde;os, se convierte en el foco de atenci&oacute;n de los &ldquo;guardianes de las esencias patri&oacute;ticas&rdquo;, ignorantes de que la guerra al fin termin&oacute; y de que ya no hay enemigos a lo que batir, sino un mundo al que reconstruir. Poco importan los esfuerzos del reci&eacute;n llegado por conocer el paradero del se&ntilde;or Komoko, en un escenario en donde la Omert&aacute; impera por voluntad de un ser desmedido y desquiciado que no duda en alardear de su fanatismo e intransigencia frente a quien ha perdido varios a&ntilde;os de su vida y una parte de su cuerpo batallando para que gente como Smith pueda alardear de sus privilegios y de una posici&oacute;n social que le permite tener amedrentados a todos y cada uno de los habitantes del lugar. Para &eacute;l, amo y se&ntilde;or del pueblo, las reglas de la sociedad no funcionan en aquel enclave y su prepotencia es algo que igualmente motiva las acciones de Trimble y David, dos actores de reparto que se escudan en el poder y las influencias de su empleador para tratar de expulsar a Macreedy del lugar, tal y como ya hab&iacute;a sucedido anteriormente con otros como &eacute;l. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su pecado, el de ambos descerebrados como el de Smith, es subestimar la audacia, las convicciones y el valor de un hombre que sabe lo poco que puede valer la vida de un ser humano en la sociedad y en el campo de batalla y lo importante que es preservarla, dentro y fuera de &eacute;l.&nbsp; Ni siquiera su p&eacute;rdida f&iacute;sica le impedir&aacute; enfrentarse, en igualdad de condiciones, con dos matones de mala muerte como Trimble y David, paup&eacute;rrimas caricaturas de todos los seres humanos que se pegan al lomo de los acaudalados para medrar a costa de los desperdicios que &eacute;stos van soltando mientras devoran todo aquello que se les antoja, est&eacute; prohibido o no.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, Macreedy sabe que aquella situaci&oacute;n est&aacute; condenada al fracaso, porque la miseria moral, los excesos y los desmanes de quienes se comportan como si el mundo fuera su archipi&eacute;lago particular terminar por resquebrajarse, antes o despu&eacute;s. Ni siquiera la mayor fortuna del mundo puede evitar que una herida se gangrene si no se trata a tiempo y &eacute;sa es la enfermedad que deber&aacute;n asumir y tratar los habitantes de aquel pueblo de mala muerte, azotado por las arenas de un desierto que mejor lo hubiese engullido tiempo atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A que se imaginan lo que le ocurri&oacute; al se&ntilde;or Komoko, justo despu&eacute;s de estallar el conflicto, tras el ataque a la base naval de Pearl Harbour? Pues lo mismo que le sucedi&oacute; a los Estados Unidos de Am&eacute;rica cuando la clase pol&iacute;tica y los medios de comunicaci&oacute;n les hicieron caso a las soflamas de un demente demagogo como lo era el senador Joseph McCarthy, en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cincuenta -un lustro despu&eacute;s de finalizado el conflicto mundial- y con la guerra de Corea revoloteando los corazones y las mentes de las mentes bien pensantes del pa&iacute;s de la libertad, secuestrada en aquellos precisos momentos.
    </p><p class="article-text">
        Macreedy es, junto con Will Kane (Gary Cooper), la &uacute;ltima l&iacute;nea de defensa contra el fanatismo, la indefensi&oacute;n y el abuso desmedido que los poderosos y que una clase pol&iacute;tica corrupta y desnortada ejercen sobre nuestra sociedad, antes y ahora.
    </p><p class="article-text">
        Y poco importa que se trate de anteponer la verdad ante la ignominia, la mentira y el desenfreno torticero de quienes se sit&uacute;an por encima de la ley. Al final, tanto uno como otro deber&aacute;n recurrir a situaciones extremas que solamente sirven para demostrarnos lo poco que ha evolucionado el ser humano desde que &eacute;ste decidi&oacute; bajarse de un &aacute;rbol y empezar a andar erecto.
    </p><p class="article-text">
        <em>Bad day at Black Rock</em> (1955) y <em>High Noon</em> (1952) est&aacute;n ambas basadas en dos relatos literarios publicados en dos revistas de la &eacute;poca, pero, por desgracia, dichos relatos -y las situaciones que en ambos se denuncian- se han convertido en los titulares de los medios de comunicaci&oacute;n actual, para deshonra y sonroja de una sociedad que presume de democr&aacute;tica y que lejos de est&aacute; de serlo como deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lugares como Black Rock y Hadleyville han dejado de ser escenarios inventados por la imaginaci&oacute;n de un escritor y/o de un guionista y se han transmutado en lugares de pesadilla para quienes deben tratar de sobrevivir en ellos, mientras las alima&ntilde;as pululan a su alrededor. Y quienes sufren todo tipo de abusos ni tan siquiera pueden recurrir a los m&eacute;todos expeditivos a los que recurren John J. Macreedy y Will Kane, porque en nuestra sociedad, a trancas y a barrancas, aun se respeta la letra de ley, de uno u otro modo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, les reto a que piensen un escenario similar a Black Rock, s&oacute;lo uno, cerca de donde viven y seguro que se sorprender&aacute;n al tener que asimilar que uno, lo que se dice uno, no, pero MUCHOS, seguro que S&Iacute; se les vienen a la cabeza. &iquest;A que s&iacute;?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &copy; 1955 Metro-Goldwyn-Mayer
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Serradilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/bad-day-at-black-rock_132_1912269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Sep 2018 06:31:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[BAD DAY AT BLACK ROCK]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No, la Historia no es así]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/historia_132_1961240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En una columna anterior ya les expliqué con el mal pie que empecé a estudiar Historia. La razón no fue otra que el indocumentado profesor, un sacerdote retrógrado, torticero e impresentable, que se dedicó más a tratar de adoctrinarnos que de enseñarnos a estudiar Historia. Visto con la perspectiva que dan los años, aquel individuo no dejaba de ser un claro ejemplo de un régimen caduco y que poco ayudó al desarrollo del libre pensamiento en nuestro país.</p></div><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o siguiente ca&iacute; en las manos de lo que la vieja guardia llamar&iacute;a un liberal y enrojecido profesor, quien me ense&ntilde;&oacute; a considerar la Historia como una disciplina tanto o m&aacute;s importante que cualquiera de las que siempre se las ha considerado sacrosantas en el sistema de educaci&oacute;n espa&ntilde;ol. Es m&aacute;s, aquel primer a&ntilde;o en el que lo tuve como profesor descubr&iacute; que era m&aacute;s dif&iacute;cil aprobar una asignatura considerada secundaria que aprobar Matem&aacute;ticas o Ciencias, dos de los pilares en los que sustentaba mi educaci&oacute;n hasta ese momento.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, su empe&ntilde;o iba m&aacute;s all&aacute; de memorizar datos, fechas y situaciones. Para aquel profesor la Historia era el espejo en el que todos nos debemos reflejar para entender qu&eacute; est&aacute; pasando hoy en d&iacute;a, por mucho que sus detractores argumenten que la Historia solo se preocupa del pasado. Este razonamiento es igual de v&aacute;lido que el que enarbolan todos los memos que justifican su negativa a ir a un museo, porque &eacute;ste est&aacute; lleno de piedras y trastos viejos.
    </p><p class="article-text">
        Si se piensa fr&iacute;amente, tambi&eacute;n est&aacute; el grupo que piensa que el leer produce un sarpullido -de ah&iacute; que lo eviten como la peste- y puede que por eso las bibliotecas est&eacute;n tan mal consideradas y velen por su ausencia en la geograf&iacute;a nacional. Adem&aacute;s, hoy en d&iacute;a, si no est&aacute; en las redes sociales eso no sirve para nada. &iexcl;Y c&oacute;mo va a competir un buen libro de Historia con un Tweet de un analfabeto funcional sentado en la Casa Blanca!
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al caso que nos ocupa, por culpa de aquel profesor entend&iacute; que, por mucho que se trate de justificar, un dictador -sea de la ideolog&iacute;a que sea- es nefasto para el pa&iacute;s que lo sufre. Y no querer admitirlo es un error que le puede costar muy caro al pa&iacute;s que lo ha padecido. Querer justificar una atrocidad, porque a uno no le ha afectado es igual que lo que le ocurri&oacute; a los alemanes comunes y corrientes que se negaban a aceptar que un d&iacute;a s&iacute; y otro, tambi&eacute;n desaparec&iacute;an sus vecinos sin dejar rastro.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que las cenizas de los crematorios no inundaban el aire que ellos respiraban, pero no es menos cierto que si uno oye las soflamas anti-semitas propagadas por el nacionalsocialismo no es dif&iacute;cil llegar a la conclusi&oacute;n de que algo no iba bien. De la misma forma, las pir&aacute;mides egipcias y cierto monumento funerario situado &eacute;ste en el Valle de Cuelgamuros, en el municipio de San Lorenzo de El Escorial, responden a los delirios megal&oacute;manos de quienes est&aacute;n enterrados dentro.
    </p><p class="article-text">
        El que, ahora, un segmento de la poblaci&oacute;n nacional se est&eacute; rasgando las vestiduras, porque se quiere escribir la Historia no con renglones torcidos, sino apoy&aacute;ndose en la cuadr&iacute;cula de la hoja que se est&aacute; utilizando no debe ocultar una realidad que ha estado escondida; es decir, nuestro pa&iacute;s ha estado honrando el legado de un s&aacute;trapa que caus&oacute; la muerte de cientos de miles de personas e impidi&oacute; el natural desarrollo de los espa&ntilde;oles durante cuatro d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el monumento en cuesti&oacute;n cost&oacute; 1. 086. 460. 381 pesetas de la &eacute;poca, una cantidad exorbitada justo despu&eacute;s de finalizada la Guerra Civil, con una Espa&ntilde;a hecha trizas y una autarqu&iacute;a que durar&iacute;a veinte a&ntilde;os, los mismos que se tard&oacute; en terminar el monumento en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para los amantes de las cifras y los datos, imaginen la cantidad de escuelas, hospitales, puentes, f&aacute;bricas, edificios&hellip; que se podr&iacute;an haber construido con todo ese dinero en vez de derrocharlo en una loa p&eacute;trea a quien traicion&oacute; un gobierno leg&iacute;timamente elegido en las urnas, por no hablar del uniforme que portaba.
    </p><p class="article-text">
        Imagino que otro de los problemas que ha tenido mi formaci&oacute;n es que, por haberme criado en un pa&iacute;s donde ya la censura hab&iacute;a desaparecido, pude ir al cine a ver una de las mejores pel&iacute;culas de la historia del s&eacute;ptimo arte, <em>El Gran Dictador</em>, escrita, producida, dirigida y protagonizada por el inconmensurable Charles Chaplin. Los 124 minutos que dura son la mejor piqueta contra la intransigencia, el fanatismo, la irracionalidad, los prejuicios, las mentiras, la ceguera y el papanatismo del ser humano, rasgos que caracterizan a quienes prefieren levantar el brazo y soltar grandes palabros altisonantes en vez de aceptar cu&aacute;l es la verdad.
    </p><p class="article-text">
        A t&iacute;tulo personal, y sin olvidarme del sensacional discurso de Adenoid Hynkel, no me siento nada orgulloso de pertenecer a un pa&iacute;s que no solo no es capaz de aprender de su historia, sino que se empe&ntilde;a en negarla. Poco me importan todos esos pol&iacute;ticos de baja estofa, mentecatos televisivos y opinadores del antiguo r&eacute;gimen que pretenden edulcorar las barbaridades de un sistema tan corrupto como anti-natural. Para m&iacute; la frase &ldquo;obedecer por obedecer&rdquo; que le dice el doctor Ferreiro (Alex Angulo) al demente capit&aacute;n de la Polic&iacute;a Armada, Vidal (Sergi L&oacute;pez) antes de que el segundo acabe con su vida, en la pel&iacute;cula <em>El Laberinto del Fauno</em> (Guillermo del Toro, 2006) siempre me ha parecido una absoluta aberraci&oacute;n que le resta cualquier credibilidad al Alzamiento Nacional que tan nefastas consecuencias le acarre&oacute; a nuestro pa&iacute;s. Si todos esos descerebrados tuvieran algo dentro de sus cabezas, deber&iacute;an o&iacute;r el discurso final de <em>El Gran Dictador</em>. Puede que as&iacute; aprendieran algo, porque lo que est&aacute; claro es que nunca tuvieron un buen profesor de Historia en su vida y eso es muy, muy grave.
    </p><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, 2018
    </p><p class="article-text">
        &copy; 1940 Charles Chaplin Productions &amp; One Production Company
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        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Serradilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/historia_132_1961240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Aug 2018 05:22:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No, la Historia no es así]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[FANATICOS E IGNORANTES]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/fanaticos-ignorantes_132_2072416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace unos días vi la reproducción de una fotografía en donde se recogía un suceso acaecido en nuestro país, en la década de los años treinta del pasado siglo XX, y mi primera impresión me condujo en volandas hasta la sucesión de imágenes que forman la imborrable película que es, y siempre será,</p><p class="subtitle">Cabaret</p><p class="subtitle">(Bob Fosse, 1972).</p></div><p class="article-text">
        Aquella foto, al igual que la pel&iacute;cula del bailar&iacute;n, core&oacute;grafo, escritor y director americano mostraba un momento de nuestra historia m&aacute;s contempor&aacute;nea donde la calles se llenaron de camisas de color negro, camisas de color pardo, camisas de color azul, camisas de color verde, camisas de color gris y de otros tantos colores que desembocaron en un genocidio te&ntilde;ido de ideolog&iacute;a e irracionalidad homicida que, luego, se recogi&oacute; en los libros de historia como Segunda Guerra Mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquella contienda -llena a rebosar de episodios que har&iacute;an vomitar a un ejemplar de Capra aegagrus hircus, mam&iacute;fero artiod&aacute;ctilo de la subfamilia Caprinae capaz de sobrevivir en pr&aacute;cticamente cualquier h&aacute;bitat, dada su capacidad para ingerir la m&aacute;s variada y extrema alimentaci&oacute;n por escasa que &eacute;sta pudiera llegar a ser- debi&oacute; disuadir a los seres humanos de caer en radicalismos ideol&oacute;gicos, pero est&aacute; claro que no fue as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        De un tiempo a esta parte son legi&oacute;n quienes, ignorantes de un pasado nada glorioso ni digno de imitar, se empe&ntilde;an en reverdecerlo y reivindicarlo como si nada hubiera pasado. Su nuevo discurso, nada &ldquo;nuevo&rdquo; por otra parte, se sustenta en los efectos de una crisis que se ha convertido en el acicate para justificar su diatribas incendiarias, dementes y populistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que sus antecesores demostraran, tras te&ntilde;ir de sangre los campos, las calles, los mares y los r&iacute;os de buena parte del mundo, que su discurso no era v&aacute;lido, de ninguna de las formas.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que sus antecesores quisieran acabar con una raza o exterminar a quienes ni pensaban, ni escrib&iacute;an, ni hablaban, ni mostraban el afecto como ellos.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que sus antecesores pudieran llegar a comerciar con las vidas de quienes hab&iacute;an nacido con un credo y unas costumbres distintas a las de quienes, en ese momento, ostentaban el poder.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que toda aquella charada criminal se sustentara sobre unos principios ideol&oacute;gicos, sociales, &eacute;tnicos y territoriales torticeros, falaces y demenciales.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico que importa es el poder, la fuerza derivada de unas urnas que, cada d&iacute;a que pasa, demuestran lo equivocados que pueden estar los seres humanos, por mucho que luego quienes han ganado nos avasallen con cifras, datos, estad&iacute;sticas y noticias falsas.&nbsp; Ya ni siquiera la m&aacute;xima &ldquo;un hombre, un voto&rdquo; parece tener vigencia ante el aluvi&oacute;n de intromisiones que los procesos electorales est&aacute;n sufriendo por parte de quienes disfrutan con la inestabilidad y el caos.
    </p><p class="article-text">
        Al final, aquello que nunca deber&iacute;a volver a suceder parece condenado a repetirse por la ignorancia y el fanatismo de unos l&iacute;deres de tercera categor&iacute;a, aut&eacute;nticos analfabetos funcionales, que se muestran dispuestos a causar cuantos m&aacute;s males y desaguisados, mejor.
    </p><p class="article-text">
        Bien le estar&iacute;a al com&uacute;n de los mortales ver la secuencia final de la ya mencionada pel&iacute;cula de Bob Fosse, para entender c&oacute;mo terminan estas cosas, aunque si se fijaran en las circunspectas caras de los ancianos que se encuentran entre los exaltados asistentes del recital patri&oacute;tico musical del joven miembro de las Hitler-Jugend, entonando la simb&oacute;lica canci&oacute;n titulada &ldquo;Tomorrow Belongs To Me&rdquo;, quiz&aacute;s entendieran todo lo dicho anteriormente de una forma m&aacute;s clara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &copy; Eduardo Serradilla Sanchis, 2018
    </p><p class="article-text">
        &copy; 2018 A Feuer &amp; Martin Production, Allied Artists Pictures Corporation and ABC Pictures Corp.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Serradilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/el-ronin/fanaticos-ignorantes_132_2072416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Jun 2018 07:00:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[FANATICOS E IGNORANTES]]></media:title>
    </item>
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