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    <title><![CDATA[elDiario.es - 6 millones]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - 6 millones]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Sin aulas y sin materiales: los estudiantes de Gaza vuelven a la escuela en medio de la destrucción y la incertidumbre ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/aulas-materiales-estudiantes-gaza-vuelven-escuela-medio-destruccion-incertidumbre_132_13526263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da2f1040-4127-405b-bc9d-08718952155f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x523y197.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin aulas y sin materiales: los estudiantes de Gaza vuelven a la escuela en medio de la destrucción y la incertidumbre "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el comienzo del curso escolar, UNRWA tiene previsto abrir más aulas de aprendizaje en toda la franja de Gaza</p></div><p class="article-text">
        Frente a un peque&ntilde;o espejo dentro de su diminuta habitaci&oacute;n, Yara Abu Qaoud, de 14 a&ntilde;os, echa un &uacute;ltimo vistazo a su ropa antes de salir hacia la escuela. A diferencia de otros estudiantes de todo el mundo, Yara y sus compa&ntilde;eros no llevan un uniforme escolar com&uacute;n. Una devastadora crisis econ&oacute;mica y una grave escasez de productos esenciales han impuesto una dura realidad en la que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza simplemente visten la ropa que pueden encontrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 19 de septiembre, Yara comenz&oacute; su noveno a&ntilde;o escolar en <strong>Ciudad de Gaza</strong>, pero, a diferencia de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que celebran el comienzo de un nuevo curso, Yara se siente profundamente frustrada. Sentada en una sencilla silla de madera, Yara se acomod&oacute; junto a otras cuatro ni&ntilde;as alrededor de una peque&ntilde;a mesa de madera, en un reducido espacio de aprendizaje dentro de la escuela. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es una imagen habitual en la Gaza de hoy. Con numerosas escuelas destruidas y la mayor&iacute;a de las que siguen en pie convertidas en refugios para familias desplazadas, recuperar un espacio para la educaci&oacute;n supone abrirse paso dentro de edificios ya abarrotados. As&iacute; ocurre en los espacios de aprendizaje habilitados por <strong>UNRWA</strong>, la Agencia de Naciones Unidas para la poblaci&oacute;n refugiada de Palestina, donde peque&ntilde;as zonas de estos refugios, o tiendas de campa&ntilde;a en el patio, se han acondicionado como aulas improvisadas. Lonas de pl&aacute;stico hacen las veces de paredes, mientras peque&ntilde;as mesas y sillas permiten recuperar, en condiciones m&iacute;nimas, un lugar donde aprender.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me siento c&oacute;moda yendo a esta escuela. Las condiciones en las que estudiaremos no son nada c&oacute;modas y nos veremos obligados a amontonarnos en pupitres diminutos&rdquo;, afirma. Al igual que casi medio mill&oacute;n de estudiantes de toda la Franja, Yara regresa a las clases presenciales despu&eacute;s de tres a&ntilde;os de violencia y desplazamientos, durante los cuales solo pudo acceder de manera espor&aacute;dica a periodos de educaci&oacute;n a distancia por internet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre octubre de 2023 y noviembre de 2025, Israel ha da&ntilde;ado aproximadamente el <strong>97,5% de los edificios escolares</strong>, mientras que las estructuras que sobrevivieron fueron convertidas en centros de acogida para las personas desplazadas. Alrededor de <strong>660.000 estudiantes </strong>se han visto privados de su derecho a la educaci&oacute;n durante este periodo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar del supuesto alto el fuego vigente, los ataques a&eacute;reos israel&iacute;es contin&uacute;an, provocando v&iacute;ctimas civiles, entre ellas menores. La violencia persistente ha dejado aterrorizadas a muchas familias ante el comienzo del curso escolar. &ldquo;Una de las principales razones de mi ansiedad es tener que ir a la escuela sabiendo que la guerra realmente no ha terminado. Podr&iacute;a perder la vida mientras camino hacia la escuela, o incluso mientras estoy sentada en clase&rdquo;, explica Yara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que las p&eacute;simas condiciones de vida de la mayor&iacute;a de los estudiantes, especialmente de quienes viven en tiendas de campa&ntilde;a, hacen que la escasez de agua y de productos de higiene provoque infecciones generalizadas de la piel y de las v&iacute;as respiratorias, que afectan directamente al entorno escolar. &ldquo;Imagina tener a unos 50 o 60 estudiantes hacinados en un espacio diminuto, algunos de ellos con varicela, gripe o piojos. El contagio se propaga r&aacute;pidamente entre nosotros, lo que nos obliga a faltar a clase, ya sea para protegernos de la infecci&oacute;n o para recuperarnos si nos contagiamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para agravar a&uacute;n m&aacute;s sus dificultades, Yara no pudo comprar material escolar nuevo para el curso debido a los precios exorbitantes y a la falta de ingresos de su padre. En su lugar, ha optado por recuperar y reutilizar los materiales que le quedaron del a&ntilde;o pasado, mientras espera que las organizaciones de ayuda entreguen apoyo a los estudiantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de estas duras condiciones, siempre espero que algunas organizaciones puedan ayudarnos a conseguir nuestro material escolar&rdquo;, afirma. Espera que UNRWA pueda distribuir material escolar entre todos los estudiantes de la Franja.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El apoyo de la Agencia la ha acompa&ntilde;ado de una forma especial en los &uacute;ltimos meses. Yara ha participado&nbsp;en el programa de actividades de verano para menores que UNRWA ha llevado a cabo en Gaza. En ellas, los profesionales de la Agencia han proporcionado apoyo psicosocial y educaci&oacute;n de recuperaci&oacute;n a los estudiantes. M&aacute;s de <strong>47.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as</strong> participaron en estos campamentos de verano en m&aacute;s de 80 refugios.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El papel de UNRWA en la educaci&oacute;n de Gaza</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de UNRWA se ha extendido mucho m&aacute;s all&aacute; de los campamentos de verano. Durante toda la ofensiva, la Agencia ha sido una pieza clave en el aprendizaje de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as mediante diversas intervenciones de emergencia. Tras el primer alto el fuego temporal, en enero de 2025, puso en marcha un programa de <strong>educaci&oacute;n a distancia</strong> destinado a llegar a aproximadamente 280.000 estudiantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar del elevado n&uacute;mero de alumnos que se incorporaron a las plataformas en l&iacute;nea, una parte importante de los menores, aquellos que no ten&iacute;an tel&eacute;fonos m&oacute;viles o que viv&iacute;an en condiciones extremas y dedicaban sus d&iacute;as a recoger agua, buscar le&ntilde;a y encontrar alimentos, sigui&oacute; excluida del proceso educativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dado que las escuelas de UNRWA que hab&iacute;an sobrevivido al conflicto albergaban a enormes cantidades de familias desplazadas, la Agencia solo pudo reanudar la ense&ntilde;anza presencial despu&eacute;s de octubre de 2025, cuando ampli&oacute; su iniciativa de &ldquo;Regreso al aprendizaje&rdquo;. Desde entonces, ha establecido m&aacute;s 670&nbsp;aulas temporales de aprendizaje junto con plataformas en l&iacute;nea, atendiendo a m&aacute;s de 300.000 estudiantes en Gaza durante el curso acad&eacute;mico 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Adnan Abu Hasna, portavoz de UNRWA, la Agencia adoptar&aacute; un modelo h&iacute;brido e integrado para el curso acad&eacute;mico 2026, combinando la educaci&oacute;n a distancia con la asistencia presencial. Tambi&eacute;n explica que el sistema tratar&aacute; ambas modalidades como un &uacute;nico modelo complementario, y no como alternativas, garantizando que los estudiantes puedan continuar aprendiendo incluso si una de las dos modalidades se ve interrumpida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el comienzo del curso escolar, UNRWA tiene previsto abrir m&aacute;s aulas de aprendizaje en toda la franja de Gaza, que inicialmente recibir&aacute;n a unos <strong>72.000 estudiantes</strong>, con capacidad para ampliar esa cifra hasta 100.000. Al mismo tiempo, 280.000 estudiantes se beneficiar&aacute;n de los programas de educaci&oacute;n a distancia. Seg&uacute;n los planes aprobados, los estudiantes asistir&aacute;n presencialmente tres d&iacute;as a la semana y recibir&aacute;n cuatro clases de 45 minutos al d&iacute;a, lo que supone un total de 12 clases semanales. Los equipos de la Agencia contin&uacute;an preparando espacios de aprendizaje adicionales para acoger a m&aacute;s ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, pero estos esfuerzos siguen dependiendo de las condiciones de seguridad, la preparaci&oacute;n operativa y los recursos disponibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras <a href="https://unrwa.es/vuelta-al-cole/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNRWA</a> trabaja para construir una realidad mejor para los j&oacute;venes de Gaza, Yara regresa a su habitaci&oacute;n al final de su primer d&iacute;a de escuela. Sabe que su camino hacia la educaci&oacute;n ser&aacute; cualquier cosa menos f&aacute;cil en medio de una realidad tan dura, pero se niega a rendirse. &ldquo;No abandonaremos nuestra educaci&oacute;n, por muy dif&iacute;cil que llegue a ser la realidad. La educaci&oacute;n es un derecho fundamental de todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza y es nuestro principal medio para superar la destrucci&oacute;n y la pobreza que dej&oacute; la guerra&rdquo;, afirma Yara.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/aulas-materiales-estudiantes-gaza-vuelven-escuela-medio-destruccion-incertidumbre_132_13526263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 13:26:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin aulas y sin materiales: los estudiantes de Gaza vuelven a la escuela en medio de la destrucción y la incertidumbre ]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Franja de Gaza,Palestina,Conflicto Palestina-Israel,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los niños y niñas de Gaza no tienen una verdadera vuelta al cole]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/ninos-ninas-gaza-no-vuelta-cole_132_13499474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/607bb4c0-2ac0-442f-a5e6-bd4a5c151aae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1045y434.jpg" width="1200" height="675" alt="Los niños y niñas de Gaza no tienen una verdadera vuelta al cole"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">UNRWA ha trabajado para que el curso escolar 2026-2027 empiece el próximo 19 de septiembre con las mejores condiciones posibles para los estudiantes</p></div><p class="article-text">
        Mona camina ilusionado con su mochila a la espalda por las calles de Gaza. Es una imagen muy normal estos d&iacute;as de <strong>vuelta al cole</strong> en Espa&ntilde;a: los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que vuelven a las clases despu&eacute;s del verano, se reencuentran con sus compa&ntilde;eros y recuperar poco a poco sus rutinas. Pero en<strong> Gaza</strong>, la vuelta al cole no tiene nada que ver con esto.  
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, varios factores confluyen para que este momento se haya convertido en una carrera de obst&aacute;culos, y aunque suponga un rayo de esperanza, las circunstancias est&aacute;n muy lejos de garantizar verdaderamente el derecho a aprender.  
    </p><p class="article-text">
        Los traumas, el dolor y las p&eacute;rdidas atraviesan el d&iacute;a a d&iacute;a de los menores. Entre octubre de 2023 y septiembre de 2025, la ofensiva israel&iacute; se cobr&oacute; la vida de m&aacute;s de <strong>17.200 estudiantes y 600 maestros y maestras</strong>. Adem&aacute;s de dejar heridos a m&aacute;s de 25.000 alumnos y 3.000 docentes. 
    </p><p class="article-text">
        Mona tiene seis a&ntilde;os. Perdi&oacute; a sus padres durante la ofensiva israel&iacute; y ahora vive con su t&iacute;a. Como ella, cientos de miles de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza han vivido casi tres a&ntilde;os de violencia, p&eacute;rdidas y desplazamientos. Para ellos, volver a aprender no significa simplemente regresar a clases: significa recuperar un espacio reconfortante donde sentirse acompa&ntilde;ados por sus maestros y maestras, tener una rutina y encontrar un respiro frente a la ansiedad y los miedos que formar parte de su d&iacute;a a d&iacute;a. Despu&eacute;s de tanto sufrimiento volver a aprender tambi&eacute;n es la simple y valiosa oportunidad de volver a ser ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.  
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la <strong>destrucci&oacute;n</strong> en la Franja es total y el sector educativo ha quedado pr&aacute;cticamente reducido a escombros. Entre octubre de 2023 y noviembre de 2025, el 97,5% de las escuelas han sufrido alg&uacute;n tipo de da&ntilde;o, un tercio de ellas de UNRWA, y m&aacute;s del 93,3% resultaron gravemente da&ntilde;adas. Desde entonces, m&aacute;s de 450 edificios escolares, que representan m&aacute;s del 80% del total de edificios educativos en Gaza, han sido alcanzados directamente. Adem&aacute;s, la mayor&iacute;a de las escuelas se han convertido en refugios de emergencia para miles de familias desplazadas. En la actualidad, <strong>UNRWA</strong> cuenta con 114 escuelas refugio, donde sobreviven 65.000 personas. Esto solo permite a la Agencia habilitar peque&ntilde;os espacios en algunos refugios para destinarlos al aprendizaje.  
    </p><p class="article-text">
        Y a todo esto hay que sumar el asedio impuesto por Israel sobre la Franja. La escasez de suministros tiene graves consecuencias sobre la educaci&oacute;n. Es dif&iacute;cil encontrar materiales para reconstruir escuelas y aulas. No hay pupitres y los estudiantes est&aacute;n obligados a sentarse en el suelo durante las actividades de aprendizaje. Apenas cuentan con materiales escolares como mochilas, libros o libretas con los que apoyar sus rutinas y lecciones. Ning&uacute;n ni&ntilde;o o ni&ntilde;a se merece volver a las clases bajo estas circunstancias. 
    </p><p class="article-text">
        Tras tanto sufrimiento, los menores de Gaza necesitan el <strong>aprendizaje para seguir adelante</strong>. No tener acceso a la educaci&oacute;n tiene efectos negativos a corto y largo plazo. De manera inmediata, esta carencia provocar&aacute; un retraso en el desarrollo de su aprendizaje y el avance normal en los cursos escolares, por lo que las consecuencias se alargar&aacute;n durante a&ntilde;os. Por ello, y a pesar del terrible contexto, las aulas temporales en la Franja son un foco de esperanza y un salvavidas para los estudiantes.  
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un reto para UNRWA: el inicio del curso escolar en mitad de la crisis</strong> </h2><p class="article-text">
        UNRWA ha trabajado para que el <strong>curso escolar 2026-2027</strong> empiece el pr&oacute;ximo 19 de septiembre con las mejores condiciones posibles para los estudiantes. Tras finalizar el curso acad&eacute;mico 2025-2026, los profesionales de la Agencia organizaron diferentes actividades de verano, en las que participaron m&aacute;s de 47.000 menores, y comenzaron a pensar en el siguiente curso.  
    </p><p class="article-text">
        En total, UNRWA cuenta con <strong>686 aulas</strong> de aprendizaje temporal repartidas en los 83 refugios que mantiene operativos. Desde el alto el fuego, en octubre de 2025, los equipos de la Agencia se volcaron en volver al aprendizaje y en rehabilitar espacios seguros para el alumnado. Ante la falta de recursos y materiales, tambi&eacute;n han tenido que buscar soluciones sencillas para acondicionar estos espacios, como construir pupitres con pal&eacute;s. Devolver la infancia y el motivo para sonre&iacute;r a miles de menores fue su motivaci&oacute;n y su objetivo. 
    </p><p class="article-text">
        En estos espacios de aprendizaje temporal, m&aacute;s de <strong>3.000 miembros del personal educativo de UNRWA</strong> trabajan para que los estudiantes vuelvan a aprender a leer, a escribir o hacer cuentas. La implicaci&oacute;n de estos profesionales tambi&eacute;n es fundamental para darles un apoyo que alivie sus cargas emocionales. Miles de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as como Mona los ven como un lugar donde sentirse acompa&ntilde;ada, pero estos espacios no solo son esperanza para los estudiantes. Sus padres, madres o familiares a su cargo encuentran un alivio a la carga del cuidado y un motivo para creer que pueden tener un futuro esperanzador. &ldquo;Hoy vuelvo a ver a Mona sonre&iacute;r y progresar en la escuela. Me da esperanza pensar que juntas podemos continuar este camino hacia un futuro m&aacute;s seguro y luminoso&rdquo;, asegura emocionada su t&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras seguimos reclamando las condiciones que garanticen su derecho a una educaci&oacute;n digna, segura y de calidad, <a href="https://unrwa.es/educacion-para-gaza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantener estos espacios de aprendizaje</a> es hoy una forma de acompa&ntilde;arles y de ayudarles a recuperar parte de la infancia que la violencia les ha arrebatado.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel González UNRWA España]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/ninos-ninas-gaza-no-vuelta-cole_132_13499474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 09:14:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los niños y niñas de Gaza no tienen una verdadera vuelta al cole]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pescar en Gaza entre el miedo, la necesidad y el amor a una profesión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pescar-gaza-miedo-necesidad-amor-profesion_132_13483890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6c9e5a6-42c2-4a74-b005-f0dfb24dbae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pescar en Gaza entre el miedo, la necesidad y el amor a una profesión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más del 95% del sector ha sido destruido desde octubre de 2023, incluidas las embarcaciones, los motores, los almacenes de los pescadores, los talleres y las instalaciones para la construcción de barcos</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de la franja de <strong>Gaza</strong>, la costa azul del <strong>Mediterr&aacute;neo</strong> se extiende aproximadamente entre 40 y 41 kil&oacute;metros, desde Beit Lahia, en el norte, hasta Rafah, en el sur. Para Gaza es su ventana al mundo, el lugar donde un enclave tan densamente poblado parece poder respirar.  
    </p><p class="article-text">
        Antes de octubre de 2023, peque&ntilde;as <strong>embarcaciones pesqueras </strong>sal&iacute;an a primera hora de la ma&ntilde;ana, apareciendo desde la orilla como diminutas manchas oscuras dispersas sobre la superficie del agua. Otros pescadores permanec&iacute;an en la arena, reparando sus redes y observando el horizonte. El olor de la sal se mezclaba con el de los peces y las embarcaciones desgastadas por el tiempo, mientras los gritos de las gaviotas se fund&iacute;an con el constante rugido de las olas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el mar siempre ha llevado consigo una dura contradicci&oacute;n. Parece ilimitado, extendi&eacute;ndose libremente hacia el horizonte, mientras los pescadores de Gaza saben que las aguas a las que se les permite acceder est&aacute;n lejos de ser infinitas: est&aacute;n <strong>restringidas</strong> a zonas de pesca que, antes de la guerra, generalmente se extend&iacute;an entre seis y doce millas n&aacute;uticas desde la costa. 
    </p><p class="article-text">
        Cada ma&ntilde;ana, Saeed Al-Shantaf, de 35 a&ntilde;os, un palestino nacido y criado en Gaza, cuyos or&iacute;genes familiares se remontan a la antigua ciudad palestina de Yafa, ahora Tel-Aviv, regresa al mar. A veces hay poco que pescar. A veces es demasiado peligroso alejarse de la costa. Aun as&iacute;, va. &ldquo;Tengo que venir todos los d&iacute;as y saludar al mar por la ma&ntilde;ana&rdquo;, dice el pescador de 32 a&ntilde;os. &ldquo;Si me quedo en casa, mi coraz&oacute;n no est&aacute; tranquilo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Saeed conoce este mar desde que era ni&ntilde;o. Empez&oacute; a pescar cuando ten&iacute;a 11 a&ntilde;os. Su padre y su abuelo, incluso las generaciones anteriores, eran pescadores. Para su familia, la pesca nunca fue simplemente un trabajo. Era una forma de vida que pasaba de padres a hijos. &ldquo;Somos pescadores. Vamos del mar a nuestras casas y de nuestras casas al mar&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ese sencillo trayecto se ha convertido en una de las partes m&aacute;s peligrosas de su vida. Antes de salir de casa por la ma&ntilde;ana, Saeed le dice a su esposa algo que ning&uacute;n padre que se marcha a trabajar deber&iacute;a tener que decir: &ldquo;Cuida de los ni&ntilde;os. No s&eacute; si volver&eacute;&rdquo;. Despu&eacute;s se dirige hacia el mar. 
    </p><p class="article-text">
        El Mediterr&aacute;neo sigue extendi&eacute;ndose frente a los pescadores de Gaza, azul y familiar. Pero para muchos de ellos, el mar que durante generaciones proporcion&oacute; alimento e ingresos a sus familias se ha vuelto pr&aacute;cticamente <strong>inaccesible</strong>. Zakaria Bakr, responsable de la Uni&oacute;n General de Trabajadores de la Pesca y la Producci&oacute;n Marina, afirma que los pescadores no pueden acceder libremente al mar y que quienes intentan entrar en el agua lo hacen asumiendo un riesgo enorme. Las consecuencias pueden observarse en todo el sector pesquero de Gaza. Seg&uacute;n Bakr, <strong>m&aacute;s del 95% del sector ha sido destruido</strong> desde octubre de 2023, incluidas las embarcaciones, los motores, los almacenes de los pescadores, los talleres y las instalaciones para la construcci&oacute;n de barcos. Tambi&eacute;n fueron destruidas cuatro f&aacute;bricas de hielo que abastec&iacute;an al sector pesquero. Antes de esa fecha, los pescadores de Gaza produc&iacute;an entre 15 a 20 toneladas de pescado al d&iacute;a, afirma Bakr.  
    </p><p class="article-text">
        Ahora producen <strong>apenas entre 10 y 15 toneladas en un mes entero</strong>. M&aacute;s de 4.500 pescadores est&aacute;n desempleados, mientras que solo unos 600 o 700 de los aproximadamente 5.000 pescadores siguen trabajando en el mar. Pero las estad&iacute;sticas solo cuentan una parte de la historia. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del puerto da&ntilde;ado, los pescadores intentan reconstruir pedazos de sus antiguas vidas con cualquier cosa que encuentran. Recuperan redes de entre los escombros. Unen piezas de antiguos equipos de pesca. Reparan peque&ntilde;as embarcaciones da&ntilde;adas y vuelven a empujarlas al agua. Las embarcaciones con motor han sido sustituidas en gran medida por simples botes impulsados con remos. Para hombres que antes navegaban varios kil&oacute;metros mar adentro, es como haber sido empujados al pasado. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos vuelto a los a&ntilde;os sesenta y setenta&rdquo;, afirma Nidal Al-Daour, de 40 a&ntilde;os, un refugiado de Palestina procedente de la aldea ocupada de Hiribya. Antes del 7 de octubre, trabajaba a bordo de un arrastrero de aproximadamente 25 metros de largo y cinco metros y medio de ancho. Recuerda salir al mar en embarcaciones motorizadas, aunque las aguas de pesca ya estaban restringidas. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, permanece principalmente en tierra.  
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Bakr, antes de octubre de 2023 exist&iacute;an aproximadamente 96 grandes embarcaciones pesqueras en Gaza. Pr&aacute;cticamente ninguna ha sobrevivido. Alrededor de <strong>800 embarcaciones est&aacute;n sumergidas</strong> en la cuenca del puerto. 
    </p><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n no solo ha cambiado la forma en que trabajan los pescadores, sino tambi&eacute;n la posibilidad de que sus familias puedan comer. Nidal lo expresa de una manera m&aacute;s sencilla: &ldquo;Vas a la casa de un pescador y descubres que no tiene comida. Tiene que pedir dinero prestado simplemente para poder comer&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Incluso si los pescadores pudieran regresar de repente al mar libremente, muchos seguir&iacute;an sin disponer de los barcos, motores y equipos necesarios para trabajar. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La pesca: dependencia y una forma de vida</strong> </h2><p class="article-text">
        Muchos pescadores como Saeed siguen regresando al mar. &Eacute;l asegura que conoce el peligro. Ha perdido a compa&ntilde;eros. Recuerda haber sido tiroteado cuando sal&iacute;a del puerto y haber saltado al agua mientras la peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n en la que viajaba resultaba da&ntilde;ada. Pero l<strong>a pesca es la &uacute;nica profesi&oacute;n que conoce.</strong> &ldquo;Si intentara ir a trabajar a otro sitio, no sabr&iacute;a hacer nada. La pesca es el &uacute;nico trabajo que conozco&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de adentrarse en el agua reza y recuerda el peso de su profesi&oacute;n: padres que intentan regresar con suficiente dinero para la cena, familias esperando en la orilla y generaciones de pescadores tratando de aferrarse a una vida construida alrededor del Mediterr&aacute;neo.  
    </p><p class="article-text">
        Lo que pide Saeed no es complicado, desea barcos en buen estado, redes o motores. Tambi&eacute;n acceso seguro a las zonas de pesca y la posibilidad de salir de casa por la ma&ntilde;ana sin preguntarse si regresar&aacute;n. &ldquo;Dadnos espacio para vivir y seguridad para que podamos salir y regresar&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, sigue visitando la costa cada ma&ntilde;ana. Puede que los barcos hayan desaparecido, puede que las redes est&eacute;n desgarradas y que el mar se haya vuelto peligroso, pero &eacute;l sigue yendo a saludarlo.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Haneen Hararah]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pescar-gaza-miedo-necesidad-amor-profesion_132_13483890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 07:28:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pescar en Gaza entre el miedo, la necesidad y el amor a una profesión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Palestina,UNRWA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yousef Khalil Ahmad Al-Najjar, superviviente de la Nakba de Cisjordania: “Todo lo que quería era respirar el aire de Palestina”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/yousef-khalil-ahmad-najjar-superviviente-nakba-cisjordania-queria-respirar-aire-palestina_132_13470527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1dc41ab-05a4-4463-8ec0-42e0402b8552_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x958y235.jpg" width="1200" height="675" alt="Yousef Khalil Ahmad Al-Najjar, superviviente de la Nakba de Cisjordania: “Todo lo que quería era respirar el aire de Palestina”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para él, el hogar ya no es simplemente un lugar en un mapa. Es un recuerdo transmitido de generación en generación</p></div><p class="article-text">
        Para Yousef Khalil Ahmad Al-Najjar, de 79 a&ntilde;os, que vive en el campamento de refugiados de Al-Jalazone, en la <strong>Cisjordania</strong> ocupada, la historia del desplazamiento de su familia no termin&oacute; con la <strong>Nakba</strong>, en 1948, cuando m&aacute;s de 700.000 palestinos y palestinas fueron expulsados de sus hogares. Continu&oacute; a trav&eacute;s de a&ntilde;os de exilio, migraci&oacute;n y separaci&oacute;n de la tierra que su familia se vio obligada a abandonar. Aunque ha pasado la mayor parte de su vida lejos de <strong>Al-Dawayima</strong>, la aldea ha permanecido en el centro de su identidad.   
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a apenas dieciocho meses cuando las fuerzas israel&iacute;es entraron en la aldea palestina de Al-Dawayima, al oeste de Hebr&oacute;n, el 29 de octubre de 1948, durante los &uacute;ltimos meses de la Nakba. No recuerda nada de aquel d&iacute;a. Su conocimiento de lo ocurrido procede de las historias que le contaron sus padres y los supervivientes que durante d&eacute;cadas relataron los acontecimientos que obligaron a miles de palestinos a abandonar sus hogares. &ldquo;Era demasiado peque&ntilde;o para recordarlo&rdquo;, afirma. &ldquo;Todo lo que s&eacute; procede de quienes lo vivieron. Sus historias me han acompa&ntilde;ado toda la vida. Te rompen el coraz&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que muchas otras personas desplazadas, se convirtieron en <strong>refugiados</strong>. Seg&uacute;n el testimonio que escuch&oacute; mientras crec&iacute;a, las fuerzas israel&iacute;es entraron en Al-Dawayima un viernes mientras los habitantes rezaban. Los aldeanos huyeron presa del p&aacute;nico y muchos buscaron refugio en una cueva cercana conocida como Ghor Al-Zagha. Le contaron que posteriormente las fuerzas israel&iacute;es descubrieron la cueva y mataron a quienes se escond&iacute;an en su interior. Una mujer, afirma, sobrevivi&oacute; fingiendo estar muerta entre los cad&aacute;veres y m&aacute;s tarde cont&oacute; a otras personas lo que hab&iacute;a sucedido. Esos relatos pasaron a formar parte de la <strong>memoria colectiva</strong> de la comunidad desplazada de Al-Dawayima, una memoria conservada no solo por los testigos, sino tambi&eacute;n por los hijos y nietos nacidos a&ntilde;os despu&eacute;s de la desaparici&oacute;n de la aldea. 
    </p><p class="article-text">
        La familia se vio obligada a desplazarse en varias ocasiones para buscar estabilidad, hasta que al final se asentaron definitivamente en el campamento de Al-Jalazone, al norte de <strong>Ramala</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La muerte de su padre en 1953 oblig&oacute; a Al-Najjar a abandonar la escuela antes de terminar sus estudios. &ldquo;Mi madre volvi&oacute; a casarse y tuvimos que mantenernos por nuestra cuenta&rdquo;, recuerda. &ldquo;No hab&iacute;a otra opci&oacute;n&rdquo;. La inestabilidad continu&oacute; despu&eacute;s de la guerra de 1967. Como muchos palestinos, huy&oacute; a Jordania y despu&eacute;s viaj&oacute; al Golfo en busca de trabajo. Pas&oacute; a&ntilde;os en los Emiratos &Aacute;rabes Unidos y posteriormente en Arabia Saud&iacute;, gan&aacute;ndose la vida lejos de su hogar. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de haber construido una vida en el extranjero, afirma que el exilio nunca lo consider&oacute; una opci&oacute;n definitiva. &ldquo;Solo quer&iacute;a volver y respirar el aire de Palestina. Al-Jalazone no es mi aldea de origen, pero todav&iacute;a conserva el aroma de Palestina&rdquo;. Finalmente regres&oacute; a Cisjordania tras casarse con su esposa, tambi&eacute;n palestina.  
    </p><h2 class="article-text"><strong>Regresar a una aldea que ya no existe</strong> </h2><p class="article-text">
        D&eacute;cadas despu&eacute;s, Al-Najjar consigui&oacute; visitar el lugar donde se encontraba Al-Dawayima. Lo que encontr&oacute; no era la aldea que su familia hab&iacute;a descrito. Afirma que los israel&iacute;es le impidieron entrar en la zona despu&eacute;s de que all&iacute; se estableciera un asentamiento israel&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era una tierra hermosa. Todo estaba cultivado: &aacute;rboles, trigo, cebada. Antes de 1948, Al-Dawayima era una pr&oacute;spera aldea agr&iacute;cola&rdquo;. Recuerda haber escuchado historias de una comunidad muy unida, donde las familias viv&iacute;an de la agricultura y la ganader&iacute;a, compart&iacute;an comidas con los vecinos y se reun&iacute;an durante el Ramad&aacute;n. &ldquo;La gente viv&iacute;a de forma sencilla, pero hab&iacute;a solidaridad. Todos cuidaban de los dem&aacute;s&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Al observar c&oacute;mo se desarrollan los acontecimientos actuales en todo el territorio Palestino ocupado, Al-Najjar afirma que ve <strong>dolorosas similitudes</strong> entre la experiencia de su familia en 1948 y el desplazamiento forzoso que muchos palestinos contin&uacute;an sufriendo. &ldquo;Cuando hoy los palestinos son expulsados de sus hogares y ven c&oacute;mo derriban sus casas, me pregunto: &iquest;ad&oacute;nde se supone que deben ir?&rdquo;, dice. &ldquo;Eso es exactamente lo que nos ocurri&oacute; a nosotros&rdquo;.  
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mantener viva la esperanza y la memoria de Al-Dawayima</strong> </h2><p class="article-text">
        Hoy, Al-Najjar participa activamente en la Sociedad Ben&eacute;fica de Al-Dawayima para el Desarrollo Social, en el campamento de personas refugiadas de Palestina de Al-Jalazone, una organizaci&oacute;n creada por familias desplazadas de la aldea. La asociaci&oacute;n organiza actividades educativas, culturales y sociales para preservar la historia de la localidad y fortalecer los v&iacute;nculos entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Nuestros hijos nunca vieron Al-Dawayima, pero conocen su nombre, su historia y el lugar de donde proced&iacute;an sus abuelos&rdquo;.  Considera que preservar esos recuerdos es, en s&iacute; mismo, una forma de resistencia contra el olvido. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de haber vivido en Jordania y en el Golfo, Al-Najjar afirma que conoci&oacute; a muchas personas palestinas que hab&iacute;an construido vidas pr&oacute;speras en el extranjero, pero que nunca abandonaron el sue&ntilde;o de regresar a casa. &ldquo;Siempre buscaban la manera de volver. El dinero y una vida c&oacute;moda nunca sustituyeron a Palestina&rdquo;. Aunque sabe que no volver&aacute; a vivir en Al-Dawayima, insiste en que la aldea seguir&aacute; viva dentro de su familia.  
    </p><p class="article-text">
        Para Al-Najjar, el hogar ya no es simplemente un lugar en un mapa. Es un recuerdo transmitido de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, una historia contada alrededor de las mesas familiares y una promesa de que, a pesar del exilio, Palestina nunca ser&aacute; olvidada.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/yousef-khalil-ahmad-najjar-superviviente-nakba-cisjordania-queria-respirar-aire-palestina_132_13470527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 12:44:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yousef Khalil Ahmad Al-Najjar, superviviente de la Nakba de Cisjordania: “Todo lo que quería era respirar el aire de Palestina”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Proteger a quienes sostienen la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/proteger-sostienen-vida-ayuda-humanitaria-dia-internacional-gaza-palestina-cisjordania-unrwa_132_13455027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39795b91-b994-4e6a-b4ab-20ca46b7a51e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x564y467.jpg" width="1200" height="675" alt="Proteger a quienes sostienen la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada 19 de agosto, el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria reconoce a quienes trabajan para salvar y proteger vidas en contextos de crisis y conflicto, y recuerda que quienes prestan ayuda humanitaria nunca deberían convertirse en un objetivo. </p></div><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, la conmemoraci&oacute;n del D&iacute;a Mundial de la Asistencia Humanitaria adquiere un significado especialmente inquietante. <strong>La asistencia humanitaria est&aacute; siendo atacada. Trabajadores y trabajadoras humanitarios est&aacute;n siendo asesinados, instalaciones atacadas y se impide el acceso a las personas que necesitan ayuda</strong>, al mismo tiempo que disminuyen los recursos para responder a unas necesidades cada vez mayores. 
    </p><p class="article-text">
        Gaza es hoy uno de los ejemplos m&aacute;s extremos de esta crisis. Desde octubre de 2023, <strong>393 trabajdores y trabajadoras humanitarios de UNRWA han sido asesinados en Gaza. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada cifra hay una persona, una familia y una comunidad. Son profesores, m&eacute;dicas, enfermeros, psic&oacute;logas, trabajadores sociales, ingenieros, conductores y personal de saneamiento. Pero tambi&eacute;n son madres, padres, hijos, hermanas, amigos y vecinos. 
    </p><p class="article-text">
        Son palestinos y palestinas que no llegan a Gaza para prestar ayuda y despu&eacute;s marcharse. Viven all&iacute;. Forman parte de las mismas comunidades a las que atienden. Muchos han perdido familiares, sus casas o han tenido que desplazarse y, aun as&iacute;, contin&uacute;an trabajando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quienes salvan vidas nunca deber&iacute;an convertirse en un objetivo.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        El Derecho Internacional Humanitario es claro: la poblaci&oacute;n civil y el personal humanitario y sanitario deben ser respetados y protegidos.<strong> No es una aspiraci&oacute;n. Es una obligaci&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero proteger al personal humanitario no es suficiente. Tambi&eacute;n hay que permitirle trabajar. 
    </p><p class="article-text">
        En Gaza, las restricciones a la entrada de ayuda, los cierres y limitaciones en los pasos, las dificultades para introducir suministros y las restricciones de acceso siguen condicionando la respuesta humanitaria. 
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias pueden parecer t&eacute;cnicas hasta que se traducen a la vida cotidiana. Un suministro que no entra puede significar que un centro de salud no pueda funcionar. La falta de combustible puede dejar sin agua a miles de personas. Un veh&iacute;culo que no puede desplazarse puede impedir que un equipo llegue hasta una comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin acceso no hay ayuda.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Y esta realidad no se limita a Gaza. En Cisjordania, incluidas Jerusal&eacute;n Este, las operaciones militares, las demoliciones, los ataques de colonos y las restricciones de movimiento est&aacute;n provocando desplazamientos y dificultando el acceso de la poblaci&oacute;n a servicios esenciales. 
    </p><p class="article-text">
        En L&iacute;bano, la poblaci&oacute;n refugiada de Palestina tambi&eacute;n contin&uacute;a necesitando asistencia en un contexto marcado por la crisis y la inestabilidad regional. 
    </p><p class="article-text">
        En todos estos contextos, el trabajo humanitario depende de algo tan b&aacute;sico como poder llegar hasta las personas que necesitan ayuda. 
    </p><p class="article-text">
        UNRWA conoce bien esta realidad. No es una organizaci&oacute;n que entra y sale de Gaza para llevar ayuda. Est&aacute; all&iacute;. Desde hace m&aacute;s de siete d&eacute;cadas, sus trabajadores y trabajadoras palestinos sostienen servicios esenciales para las comunidades a las que pertenecen. Muchos han perdido familiares, sus casas o han tenido que desplazarse y, aun as&iacute;, siguen trabajando. 
    </p><p class="article-text">
        Porque las necesidades no desaparecen cuando se cierra un paso fronterizo, cuando escasea el combustible o cuando desplazarse se vuelve peligroso. La infancia necesita seguir aprendiendo. Las mujeres siguen necesitando atenci&oacute;n durante el embarazo. Los beb&eacute;s necesitan vacunas. Las personas con enfermedades cr&oacute;nicas necesitan medicamentos. Las familias necesitan agua, saneamiento, refugio y protecci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>El trabajo humanitario no se detiene porque las necesidades tampoco lo hacen.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        A las restricciones y los ataques se suma otra amenaza: <strong>la falta de financiaci&oacute;n</strong>. Cuando desaparecen los recursos, las consecuencias no se quedan en una hoja de c&aacute;lculo. Significan menos consultas m&eacute;dicas, menos agua, menos apoyo psicol&oacute;gico, menos espacios de aprendizaje y menos capacidad para responder. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Defender a quienes sostienen la vida</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, este D&iacute;a Mundial de la Asistencia Humanitaria, debe ser mucho m&aacute;s que un homenaje a quienes trabajan en primera l&iacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Debe ser un llamamiento. </strong>
    </p><p class="article-text">
        A proteger a la poblaci&oacute;n civil y al personal humanitario. A respetar el Derecho Internacional Humanitario. A permitir que la ayuda llegue de manera segura, sostenida y sin obst&aacute;culos. A garantizar una financiaci&oacute;n suficiente para responder a las necesidades. Y a exigir responsabilidades cuando estas obligaciones se vulneran. Porque cuando los ataques contra quienes prestan ayuda no se investigan y sus responsables no rinden cuentas, la impunidad no solo perpet&uacute;a la injusticia: crea las condiciones para que vuelvan a repetirse. 
    </p><p class="article-text">
        Proteger a quienes hacen posible este trabajo es proteger el acceso de millones de personas a derechos y servicios esenciales. Es defender el Derecho Internacional Humanitario y las normas creadas para preservar la dignidad y la vida incluso en los momentos m&aacute;s extremos. 
    </p><p class="article-text">
        Este 19 de agosto, y todos los d&iacute;as del a&ntilde;o, <strong>proteger a quienes cuidan de los dem&aacute;s es proteger nuestra humanidad.</strong> 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[UNRWA España]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/proteger-sostienen-vida-ayuda-humanitaria-dia-internacional-gaza-palestina-cisjordania-unrwa_132_13455027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 08:51:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Proteger a quienes sostienen la vida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre la destrucción en Gaza, las hermanas Mousa encuentran la manera de transformar escombros en ladrillos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/destruccion-gaza-hermanas-mousa-encuentran-manera-transformar-escombros-ladrillos_132_13417970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aa9fb63-e8d2-4564-838a-7ebb38a13ec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x924y399.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la destrucción en Gaza, las hermanas Mousa encuentran la manera de transformar escombros en ladrillos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Estamos inmensamente orgullosas de que, a nuestra edad, hayamos sido capaces de encontrar una solución para los escombros que se amontonan ante nuestros ojos"</p></div><p class="article-text">
        Cuando su hogar qued&oacute; reducido a escombros en Gaza, <strong>las hermanas Tala y Farah Mousa </strong>tuvieron una idea para tratar de sobreponerse a tanta destrucci&oacute;n. Pensaron en utilizar los restos para reconstruirlo. Ambas desarrollaron un m&eacute;todo sencillo para reciclar los escombros de los edificios destruidos y convertirlos en ladrillos para la <strong>reconstrucci&oacute;n</strong>.  
    </p><p class="article-text">
        En la Franja, aprovechar los materiales es esencial, porque desde octubre de 2023, Israel ha <strong>restringido severamente</strong> la entrada de maquinaria pesada necesaria para retirar los escombros, incluso durante el periodo de alto el fuego. Tambi&eacute;n ha prohibido por completo la importaci&oacute;n de materiales de reconstrucci&oacute;n como cemento, grava y otros suministros esenciales para la construcci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Con su educaci&oacute;n interrumpida por los ataques israel&iacute;es, las j&oacute;venes, de 17 y 15 a&ntilde;os, dedicaron el tiempo que pasaron desplazadas a desarrollar y poner a prueba esta idea. &ldquo;La idea surgi&oacute; cuando bombardearon nuestra casa. No fue solo nuestro hogar, sino todo nuestro barrio y toda la franja de Gaza. La destrucci&oacute;n se hab&iacute;a convertido en parte de nuestro paisaje cotidiano&raquo;, cont&oacute; Tala Mousa, de 17 a&ntilde;os. &rdquo;Cada vez que ve&iacute;amos la devastaci&oacute;n y camin&aacute;bamos por las calles destruidas, mi hermana y yo nos dec&iacute;amos: &lsquo;Esta no puede ser nuestra realidad. No nos acostumbraremos a ver destrucci&oacute;n ni permitiremos que se convierta en una parte normal de nuestra vida diaria&rsquo;&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las hermanas, desplazadas de la zona de Al-Zahra, en la<strong> </strong>ciudad de Gaza, desde octubre de 2023, comenzaron a buscar una forma de ayudar a retirar los escombros y reutilizarlos para la reconstrucci&oacute;n. Desde entonces, el <strong>81% de todas las estructuras han sido destruidas o da&ntilde;adas</strong> por los ataques israel&iacute;es, dejando gran parte del enclave asediado sepultado bajo monta&ntilde;as de escombros.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;amos encontrar una soluci&oacute;n, aunque fuera sencilla, aunque no resolviera por completo el problema&rdquo;, explic&oacute; Tala. &ldquo;Lo importante era encontrar una forma de ayudar a tratar la enorme cantidad de escombros que se acumulan por toda Gaza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Farah, de 15 a&ntilde;os, ayud&oacute; a desarrollar la idea mientras la familia se refugiaba en la casa de sus abuelos. &ldquo;Nuestra propuesta es, esencialmente, una alternativa temporal para la reconstrucci&oacute;n, porque la ocupaci&oacute;n israel&iacute; impide actualmente la entrada de materiales de construcci&oacute;n en Gaza&rdquo;, afirm&oacute;. &ldquo;Por eso pensamos en esta idea sencilla, una que cualquiera puede poner en pr&aacute;ctica&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>De los escombros a la reconstrucci&oacute;n</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Se estima que m&aacute;s de <strong>68 millones de toneladas</strong> m&eacute;tricas de escombros y residuos cubren Gaza, tras los ataques israel&iacute;es, seg&uacute;n la &uacute;ltima Evaluaci&oacute;n R&aacute;pida de Da&ntilde;os y Necesidades (RDNA), publicada por Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Uni&oacute;n Europea en abril de 2026. El informe calcula que solo retirar y gestionar esos escombros costar&aacute; m&aacute;s de 1.700 millones de d&oacute;lares. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los escombros est&aacute;n contaminados con munici&oacute;n sin explotar, materiales peligrosos y restos humanos, lo que hace que su retirada sea una tarea extremadamente peligrosa y t&eacute;cnicamente compleja que requerir&aacute; a&ntilde;os incluso en las mejores condiciones. 
    </p><p class="article-text">
        Las hermanas explican que la <strong>idea del proyecto </strong>consist&iacute;a en encontrar una alternativa a la escasez de materiales de construcci&oacute;n recogiendo escombros de viviendas, edificios y escuelas bombardeadas para transformarlos en ladrillos no estructurales mediante un proceso sencillo y de bajo coste. 
    </p><p class="article-text">
        Primero se trituran los escombros y despu&eacute;s se mezclan con materiales disponibles localmente, como arcilla, vidrio y paja. La mezcla se vierte en moldes y se deja secar entre seis y siete d&iacute;as. Una vez endurecidos, los ladrillos est&aacute;n listos para su uso. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que hace especial esta idea es que es sencilla, utiliza materiales f&aacute;ciles de conseguir y no requiere f&aacute;bricas, equipos avanzados ni maquinaria pesada&rdquo;, explic&oacute; Farah. &ldquo;Todos los materiales utilizados en este proyecto pueden encontrarse en viviendas destruidas. Es un proceso simple que cualquiera puede llevar a cabo, no solo en Gaza, sino tambi&eacute;n en zonas afectadas por desastres, guerras y crisis en todo el mundo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las hermanas siguieron perfeccionando su idea hasta que encontraron un anuncio en Instagram sobre <strong>The Earth Prize</strong>, un concurso internacional de innovaci&oacute;n medioambiental. Vieron en &eacute;l una oportunidad para convertir su concepto en realidad. Sin dudarlo, se inscribieron y presentaron su propuesta. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a diferencia de la mayor&iacute;a de los participantes, Tala y Farah desarrollaron su proyecto en circunstancias extraordinarias. &ldquo;Durante ese periodo afrontamos muchos desaf&iacute;os. Trabajamos en &eacute;l en plena guerra, bajo los bombardeos, viviendo con miedo constante, durante &oacute;rdenes de desalojo y desplazamientos repetidos, y en un momento en que no hab&iacute;a comida en casa debido a la hambruna&rdquo;, record&oacute; Tala. &ldquo;Pero nos aferramos a la esperanza de que pod&iacute;amos utilizar nuestros conocimientos y nuestras capacidades para hacer algo por Gaza, para transformar el dolor en esperanza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un mensaje de esperanza</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Con el apoyo de su familia, las hermanas lograron desarrollar el proyecto y presentarlo al concurso. &ldquo;Mi madre es ingeniera industrial y nos ayud&oacute; con los aspectos pr&aacute;cticos del proyecto. Mi abuelo tambi&eacute;n se interes&oacute; por estas ideas y nos apoy&oacute;&rdquo;, cont&oacute; Farah. 
    </p><p class="article-text">
        Su proyecto fue seleccionado entre 6.095 equipos de todo el mundo antes de pasar a la fase final, integrada por 35 equipos. Finalmente, gan&oacute; <strong>The Earth Prize</strong> para la regi&oacute;n de Oriente Medio. &ldquo;El momento en que anunciaron nuestra victoria fue incre&iacute;blemente emocionante. Nunca lo olvidar&eacute;&rdquo;, dijo Tala.&ldquo;Este logro no es solo para Tala y Farah; es para todos los j&oacute;venes palestinos que tienen ideas, pero necesitan una oportunidad real&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora desplazadas en el campamento de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, las hermanas aseguran que ganar el concurso es solo el comienzo. &ldquo;No se trata solo de una idea que presentamos. Pronto comenzaremos a organizar talleres para ense&ntilde;ar a los j&oacute;venes de Gaza en qu&eacute; consiste el proyecto y capacitarlos para llevarlo a la pr&aacute;ctica&rdquo;, explic&oacute; Farah. &ldquo;Estamos inmensamente orgullosas de que, a nuestra edad, hayamos sido capaces de encontrar una soluci&oacute;n para los escombros que se amontonan ante nuestros ojos en cada rinc&oacute;n de Gaza e intentar abrir un camino hacia el futuro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Tala y Farah, sin embargo, el proyecto representa mucho m&aacute;s que una soluci&oacute;n medioambiental o una forma de afrontar la enorme crisis de escombros en Gaza. Lo consideran un mensaje sobre la resiliencia, la creatividad y las aspiraciones de la juventud palestina pese a la devastaci&oacute;n que la rodea. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estamos hablando solo de escombros y de reciclaje. Estamos hablando de algo mucho m&aacute;s profundo y mucho m&aacute;s grande&rdquo;, concluy&oacute; Tala. &ldquo;Estamos hablando de un mensaje de esperanza, de c&oacute;mo los j&oacute;venes palestinos de Gaza, a pesar de todo lo que han sufrido, siguen teniendo esperanza y ambici&oacute;n. Lo &uacute;nico que necesitan es una oportunidad aut&eacute;ntica y que el mundo vea que somos capaces&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/destruccion-gaza-hermanas-mousa-encuentran-manera-transformar-escombros-ladrillos_132_13417970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 03:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre la destrucción en Gaza, las hermanas Mousa encuentran la manera de transformar escombros en ladrillos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las enfermedades cutáneas asolan a las personas desplazadas en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/enfermedades-cutaneas-asolan-personas-desplazadas-gaza_132_13400641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e81a3c2-68ea-4249-ae0b-7511a1d00509_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las enfermedades cutáneas asolan a las personas desplazadas en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se han registrado más de 9.300 casos de varicela entre personas desplazadas que viven en campamentos</p></div><p class="article-text">
        Sabreen al-Suwaisi, de 31 a&ntilde;os, se despert&oacute; y descubri&oacute; que el rostro de su hija de 13 a&ntilde;os, Ashjan, estaba cubierto de cicatrices y granos. La madre qued&oacute; conmocionada: nunca imagin&oacute; que las peque&ntilde;as ampollas que aparecieron por primera vez en la mano de su hija se propagar&iacute;an de forma tan agresiva hasta acabar cubriendo todo su cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Sabreen, que perdi&oacute; su hogar en el barrio de Shujaiya, al este de la ciudad de Gaza, durante la ofensiva, vive ahora con su marido y sus siete hijos en una estrecha tienda de campa&ntilde;a hecha de una tela endeble en el campamento de Yarmouk. Como la inmensa mayor&iacute;a de las personas desplazadas que viven en tiendas, la familia de Sabreen sufre una <strong>plaga constante de insectos y roedores.</strong> Sus ropas quedan empapadas por las lluvias del invierno y su piel se abrasa bajo el sofocante calor del verano. 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que m&aacute;s atormenta a Sabreen es la grave enfermedad cut&aacute;nea que afecta a su hija mayor. &ldquo;Nunca imagin&eacute; que el hermoso rostro de mi hija, que tanto me gustaba contemplar y elogiar, acabar&iacute;a as&iacute;&rdquo;, lamenta. &ldquo;Despu&eacute;s de contraer un virus cut&aacute;neo en algunas partes de su cuerpo, la enfermedad evolucion&oacute; y se extendi&oacute; por todo&rdquo;. A&ntilde;adi&oacute; que la enfermedad fue cambiando de aspecto: comenz&oacute; con peque&ntilde;as ampollas antes de transformarse en grandes y dolorosos for&uacute;nculos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pas&eacute; mucho tiempo llevando a mi ni&ntilde;a de una cl&iacute;nica a otra y de un m&eacute;dico a otro. Debido a las p&eacute;simas condiciones de las cl&iacute;nicas y a las largas esperas, que a menudo duran tres o cuatro horas, me vi obligada a acudir a un m&eacute;dico privado, a pesar del elevado coste&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con el <strong>94% de los hospitales de Gaza</strong> parcialmente da&ntilde;ados o destruidos por los bombardeos israel&iacute;es, la capacidad del sistema sanitario para atender a la poblaci&oacute;n se ha reducido dr&aacute;sticamente, lo que ha llevado a la apertura de peque&ntilde;as cl&iacute;nicas de campa&ntilde;a en distintas zonas. Sin embargo, con un enorme n&uacute;mero de personas hacinadas en espacios extremadamente reducidos y con epidemias y enfermedades propag&aacute;ndose ampliamente, acceder a los servicios m&eacute;dicos a trav&eacute;s de estas cl&iacute;nicas y hospitales se ha convertido en un desaf&iacute;o extenuante.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio me dijeron que lo que padec&iacute;a Ashjan era un virus cut&aacute;neo. M&aacute;s tarde qued&oacute; claro que la enfermedad hab&iacute;a evolucionado hasta convertirse en <strong>varicela</strong>&rdquo;, asegura la madre. Pero la pesadilla no termin&oacute; ah&iacute;. Mientras dedicaba todos sus esfuerzos a tratar a Ashjan, observ&oacute; que aparec&iacute;an ampollas similares en el cuerpo de su hijo menor, Moussa, de apenas 16 meses. Poco despu&eacute;s, las mismas ampollas surgieron en su propio pie y, m&aacute;s tarde, en el brazo de otra de sus hijas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sent&iacute; un horror absoluto cuando me di cuenta de que toda mi familia hab&iacute;a contra&iacute;do la misma enfermedad&rdquo;, confiesa. &ldquo;Vivo con el miedo constante de que nuestras infecciones lleguen a agravarse tanto como la de Ashjan&rdquo;. La madre cree que el r&aacute;pido contagio entre los miembros de su familia es consecuencia directa de convivir en un espacio tan reducido, lo que aceler&oacute; la propagaci&oacute;n de la infecci&oacute;n dentro de su peque&ntilde;a tienda. 
    </p><p class="article-text">
        En mitad de esta grave crisis sanitaria, <a href="https://unrwa.es/emergencia-gaza/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">UNRWA</a> cuenta con diez centros de salud operativos en diferentes &aacute;reas de la Franja y sus equipos m&eacute;dicos m&oacute;viles tratan de llegar a lugares donde la poblaci&oacute;n no tiene acceso a atenci&oacute;n m&eacute;dica. Durante sus intensas jornadas de trabajo, tambi&eacute;n han detectado y atendido numerosos casos relacionados con las enfermedades cut&aacute;neas. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una epidemia en expansi&oacute;n por diferentes causas</strong> </h2><p class="article-text">
        Sabreen y su familia est&aacute;n lejos de ser los &uacute;nicos que atraviesan esta situaci&oacute;n. Naciones Unidas inform&oacute; recientemente de que, en solo dos semanas, se registraron m&aacute;s de <strong>9.300 casos de varicela</strong> entre personas desplazadas que viven en campamentos. La mitad de esos casos se documentaron &uacute;nicamente en la zona de Al-Mawasi.  
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n informes de la ONU, el brote de enfermedades cut&aacute;neas, encabezado por la varicela, est&aacute; impulsado por las catastr&oacute;ficas condiciones humanitarias en las que viven los palestinos, especialmente en los hacinados campamentos de desplazados. Adem&aacute;s, calcula que existen m&aacute;s de 1.600 emplazamientos en la Franja, donde viven aproximadamente 1,7 millones de personas que han huido de distintas zonas del enclave. A lo que hay que a&ntilde;adir que las tiendas est&aacute;n rodeadas de monta&ntilde;as de <strong>residuos</strong>, toneladas de escombros y una presencia constante de <strong>ratas, ratones e insectos</strong>.  
    </p><p class="article-text">
        La crisis se ve agravada, tanto para m&eacute;dicos como para pacientes, por la aguda escasez de medicamentos. El Ministerio de Salud de Gaza indican que el d&eacute;ficit de f&aacute;rmacos dentro del sistema sanitario ha alcanzado el 50%. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta en su sofocante tienda de campa&ntilde;a, Sabreen al-Suwaisi espera con angustia que sus hijos reciban tratamiento para las dolorosas ampollas que padecen. Es una lucha cotidiana que comparten miles de familias desplazadas, a la espera de una medida concreta: el levantamiento del bloqueo que impide la entrada de los medicamentos dermatol&oacute;gicos necesarios para contener la epidemia que amenaza la salud de miles de personas. 
    </p><p class="article-text">
        Para tratar de frenar esta epidemia, especialmente en los meses de calor, UNRWA est&aacute; llevando a cabo cientos de campa&ntilde;as de control de plagas en distintos campamentos de personas desplazadas, con las que ha alcanzado a alrededor de <strong>684.000 personas</strong>. Sus equipos siguen atendiendo cientos de consultas m&eacute;dicas diarias en sus centros de salud y, adem&aacute;s, siguen vacunando a menores, para tratar de evitar futuros contagios de estas y otras enfermedades, relacionadas con las malas condiciones sanitarias e higi&eacute;nicas en la Franja.   
    </p><p class="article-text">
        Pero es esencial que entren sin restricciones suministros humanitarios, como medicamentos, productos de desinfecci&oacute;n, kits de higiene y combustible, para poder responder a las grandes necesidades de salud y sanitarias de Gaza. Es la &uacute;nica v&iacute;a para salvar m&aacute;s vidas y aliviar el sufrimiento al que se enfrentan la poblaci&oacute;n desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/enfermedades-cutaneas-asolan-personas-desplazadas-gaza_132_13400641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 09:11:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las enfermedades cutáneas asolan a las personas desplazadas en Gaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Khan al-Ahmar: una comunidad beduina palestina sometida a la asfixia israelí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/khan-ahmar-comunidad-beduina-palestina-sometida-asfixia-israeli_132_13367223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6363dfa-2886-4702-aa79-892858a2c678_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Khan al-Ahmar: una comunidad beduina palestina sometida a la asfixia israelí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Nosotros y nuestros hijos solo queremos vivir aquí en paz y seguridad. Esta es nuestra tierra y permaneceremos aquí, sean cuales sean las circunstancias”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si eres de <strong>Khan al-Ahmar</strong>, tienes que permanecer despierto las 24 horas del d&iacute;a. Nunca puedes dormir de verdad&rdquo;.<em> </em>Con estas palabras, Abu Khamis Abu Dahouk, residente de la comunidad beduina de Khan al-Ahmar, describe la vida cotidiana en la peque&ntilde;a aldea situada al este de Jerusal&eacute;n, donde el miedo se ha convertido en parte de la rutina.  
    </p><p class="article-text">
        Situada junto a la carretera Jerusal&eacute;n-Jeric&oacute;, Khan al-Ahmar es una de las comunidades beduinas palestinas m&aacute;s conocidas al este de la Jerusal&eacute;n ocupada. Su importancia estrat&eacute;gica radica en su ubicaci&oacute;n dentro de la zona E1, un corredor de 12 kil&oacute;metros cuadrados entre el asentamiento israel&iacute; de Ma'ale Adumim y Jerusal&eacute;n. Los sucesivos gobiernos israel&iacute;es han considerado esta zona esencial para crear una continuidad territorial entre el asentamiento y Jerusal&eacute;n, mientras que los palestinos y las Naciones Unidas advierten de que este proyecto dividir&iacute;a Cisjordania entre el norte y el sur y aislar&iacute;a Jerusal&eacute;n Este de su entorno palestino.  
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os ha estado sometida a presiones destinadas a provocar su desplazamiento. Seg&uacute;n <strong>UNRWA</strong>, m&aacute;s de <strong>700 personas refugiadas de Palestina</strong> viven all&iacute; y en las comunidades beduinas vecinas al este de Jerusal&eacute;n. La mayor&iacute;a pertenece a la tribu beduina Jahalin, cuyas familias fueron desplazadas de la zona des&eacute;rtica de N&eacute;guev, en 1948 antes de establecerse en esta &aacute;rea a comienzos de la d&eacute;cada de 1950. 
    </p><p class="article-text">
        Pero para los habitantes de Khan al-Ahmar, la expansi&oacute;n de los <strong>asentamientos i</strong>srael&iacute;es ya no es una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica abstracta, ni una sucesi&oacute;n de anuncios gubernamentales. Se ha convertido en una realidad cotidiana que se acerca cada vez m&aacute;s a sus hogares, restringe sus medios de vida y transforma el paisaje donde han vivido durante d&eacute;cadas. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, los colonos han continuado ampliando un nuevo puesto de colonos establecido cerca de la comunidad beduina de Al-Mahtoush, una de las comunidades vinculadas a Khan al-Ahmar. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Abu Khamis, el nuevo puesto se encuentra a tan solo unos metros de las viviendas palestinas, mientras los colonos contin&uacute;an construyendo a un ritmo acelerado, dificultando cada vez m&aacute;s el acceso de los pastores a las tierras de pastoreo. &ldquo;Nuestras ovejas viven en una prisi&oacute;n&rdquo;, dice Abu Khamis. &ldquo;Ya no podemos sacarlas a pastar&rdquo;. La ganader&iacute;a es la principal fuente de ingresos para la mayor&iacute;a de las familias de la zona. Sin embargo, asegura que los ataques contra los pastores se han convertido en algo habitual en los &uacute;ltimos meses, al igual que el robo de ovejas, caballos y otras propiedades. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Recursos y servicios esenciales como herramientas de presi&oacute;n</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Junto con la expansi&oacute;n de los asentamientos, el <strong>acceso al agua</strong> se ha convertido en una de las preocupaciones m&aacute;s urgentes para la comunidad. A finales de junio, colonos comenzaron a instalar una nueva tuber&iacute;a de agua destinada a abastecer a los asentamientos y sus puestos cercanos. Los residentes aseguran que la tuber&iacute;a atraviesa el espacio situado entre viviendas palestinas y estructuras agr&iacute;colas dentro de Al-Mahtoush, lo que alimenta el temor de que posteriormente este proyecto sea utilizado para justificar la demolici&oacute;n de las casas cercanas. 
    </p><p class="article-text">
        El problema va mucho m&aacute;s all&aacute; de esta nueva infraestructura. En las &uacute;ltimas semanas, grupos de colonos han da&ntilde;ado repetidamente las principales conducciones que abastecen de agua a las comunidades beduinas de Al-Mahtoush y Arab al-Tabneh. Tambi&eacute;n se apoderaron de Ein Rawabi, la &uacute;nica fuente natural de este recurso disponible para que los pastores abrevaran a su ganado. 
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con la Gobernaci&oacute;n de Jerusal&eacute;n, los colonos cortaron el suministro de agua a las comunidades beduinas al este de Jerusal&eacute;n en seis ocasiones durante un solo mes, describiendo estos ataques reiterados como parte de un esfuerzo m&aacute;s amplio para presionar a los residentes a abandonar la zona. 
    </p><p class="article-text">
        Las presiones no afectan &uacute;nicamente a los pastores, sino tambi&eacute;n a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Khan al-Ahmar alberga una <strong>escuela</strong> que atiende a estudiantes procedentes de las comunidades beduinas vecinas, entre ellas Al-Mahtoush y Al-Tabneh. Los residentes afirman que las restricciones de movimiento han impedido que muchos menores contin&uacute;en utilizando el camino tradicional para llegar a clase. 
    </p><p class="article-text">
        Abu Khamis explica que aproximadamente 60 estudiantes se vieron obligados a abandonar el corto trayecto que hab&iacute;an recorrido durante a&ntilde;os despu&eacute;s de que las restricciones israel&iacute;es bloquearan el acceso. Desde entonces, el Ministerio de Educaci&oacute;n Palestino ha organizado un servicio de transporte, aunque los alumnos ahora deben recorrer un trayecto mucho m&aacute;s largo en lugar de llegar caminando a la escuela en menos de media hora. 
    </p><p class="article-text">
        La escuela lleva a&ntilde;os atrayendo la atenci&oacute;n internacional. Se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de la lucha de la comunidad despu&eacute;s de que <strong>Naciones Unidas</strong> y UNRWA advirtieran en 2018 de que cualquier demolici&oacute;n de Khan al-Ahmar tambi&eacute;n pondr&iacute;a en peligro el centro educativo, que entonces atend&iacute;a a unos <strong>170 estudiantes</strong> procedentes de Khan al-Ahmar y de otras cuatro comunidades beduinas vecinas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una historia larga de presiones </strong> 
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n internacional por Khan al-Ahmar no es nueva. En 2018, el entonces Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas, Jamie McGoldrick, y el entonces director de operaciones de la UNRWA en Cisjordania, Scott Anderson, instaron a Israel a abandonar sus planes de demoler la comunidad y trasladar por la fuerza a sus residentes, advirtiendo de que la mayor&iacute;a de las familias ya hab&iacute;an sufrido un desplazamiento anteriormente. 
    </p><p class="article-text">
        Subrayaron que cualquier nuevo traslado no solo destruir&iacute;a los hogares, sino que tambi&eacute;n acabar&iacute;a con los medios de vida tradicionales basados en la <strong>ganader&iacute;a</strong>, aumentar&iacute;a las <strong>necesidades humanitarias</strong> y podr&iacute;a constituir una grave violaci&oacute;n del Cuarto Convenio de Ginebra. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de siete a&ntilde;os despu&eacute;s, los residentes afirman que la <strong>presi&oacute;n</strong> no ha hecho m&aacute;s que intensificarse debido a la continua expansi&oacute;n de los asentamientos, los repetidos ataques contra las infraestructuras de agua, las restricciones al pastoreo y la violencia recurrente de los colonos. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, Mohammad Ibrahim, otro residente de la aldea afectado por las presiones israel&iacute;es, insiste en que su comunidad no tiene intenci&oacute;n de marcharse. &ldquo;Nosotros y nuestros hijos solo queremos vivir aqu&iacute; en paz y seguridad. Esta es nuestra tierra y permaneceremos aqu&iacute;, sean cuales sean las circunstancias&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Para la poblaci&oacute;n de <a href="https://actuaunrwa.es/peticion/demolicionkhan-al-ahmar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Khan al-Ahmar</a>, la resiliencia no se mide por los esl&oacute;ganes, sino por la capacidad de mantener a sus hijos en la escuela, a sus ovejas en la tierra y a sus familias en sus hogares, pese a una presi&oacute;n creciente que, a sus ojos, se vuelve m&aacute;s intensa con cada d&iacute;a que pasa. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/khan-ahmar-comunidad-beduina-palestina-sometida-asfixia-israeli_132_13367223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 06:55:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Khan al-Ahmar: una comunidad beduina palestina sometida a la asfixia israelí]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis de orfandad en Gaza: la historia de seis hermanos que perdieron a sus padres durante la ofensiva israelí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/crisis-orfandad-gaza-historia-seis-hermanos-perdieron-padres-durante-ofensiva-israeli_132_13325519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22e03438-4a22-4159-9acc-6d473a00c43a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x488y609.jpg" width="1200" height="675" alt="Crisis de orfandad en Gaza: la historia de seis hermanos que perdieron a sus padres durante la ofensiva israelí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Registré a los niños en la mayoría de las instituciones que atienden a menores y huérfanos, especialmente en UNRWA"</p></div><p class="article-text">
        En una tienda improvisada en&nbsp;Khan&nbsp;Younis, en el sur de la&nbsp;franja de Gaza, Suha Salah est&aacute; rodeada de ni&ntilde;os que la llaman &ldquo;mam&aacute;&rdquo;, aunque en realidad es su t&iacute;a.&nbsp;Est&aacute; cuidando de seis de sus&nbsp;sobrinos y sobrinas&nbsp;que perdieron a ambos padres en un solo instante el 29 de mayo de 2024, cuando un ataque israel&iacute; alcanz&oacute; su vivienda en Rafah, al sur de la Fraja.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente me encontr&eacute; cuidando de nueve ni&ntilde;os, en lugar de solo mis tres hijos. Ahora soy madre de nueve&rdquo;, cont&oacute; Salah, de 36 a&ntilde;os, desde un campamento para <a href="https://secure.unrwa.es/quedas-tu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hu&eacute;rfanos desplazados</a>.&nbsp;&ldquo;Sus padres murieron el mismo d&iacute;a&rdquo;, continu&oacute;.&nbsp;&ldquo;En ese momento, las &oacute;rdenes israel&iacute;es de&nbsp;desalojo&nbsp;para los residentes de Rafah se repet&iacute;an constantemente. La mayor parte de la ciudad ya hab&iacute;a sido&nbsp;desplazada, pero mi hermano viv&iacute;a cerca de la rotonda de&nbsp;Zoroub&nbsp;y los tanques israel&iacute;es todav&iacute;a estaban lejos de su zona. Por eso permaneci&oacute; en casa, porque no ten&iacute;a ad&oacute;nde ir&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la noche, el ej&eacute;rcito israel&iacute; avanz&oacute; hacia la zona y la familia no tuvo m&aacute;s opci&oacute;n que&nbsp;huir.&nbsp;&ldquo;Sin dudarlo, mi hermano me envi&oacute; a sus seis hijos y les dijo: &rdquo;Id con vuestra t&iacute;a y yo me reunir&eacute; con vosotros despu&eacute;s de recoger algunas pertenencias y ropa de cama&ldquo;. Su esposa se neg&oacute; a abandonar la casa con los ni&ntilde;os y dejarlo solo, y le dijo que se quedar&iacute;a con &eacute;l&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Salah.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os llegaron conmigo esa noche y se supon&iacute;a que sus padres se reunir&iacute;an con ellos al d&iacute;a siguiente al mediod&iacute;a. Pero cuando llegaron las doce sent&iacute; que estaban tardando demasiado, as&iacute; que empec&eacute; a llamarlos. Durante una hora entera segu&iacute; llamando, hasta la una de la tarde. Ni mi hermano ni su esposa respond&iacute;an. Nadie contest&oacute; al tel&eacute;fono&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, Salah supo que la casa hab&iacute;a sido bombardeada y que tanto su hermano como su esposa hab&iacute;an&nbsp;sido asesinados&nbsp;antes de conseguir evacuar.&nbsp;&ldquo;Despu&eacute;s supimos que, tras el ataque, mi hermano segu&iacute;a con&nbsp;vida,&nbsp;aunque estaba herido. Sali&oacute; corriendo a la calle buscando ayuda, pero no encontr&oacute; a nadie y muri&oacute;. Su esposa muri&oacute; en el primer ataque&rdquo;, relat&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, Salah cuida de los hijos de su hermano: Amani, de 15 a&ntilde;os; Ismail, de 13;&nbsp;Qatr&nbsp;al-Nada, de 12; Sila, de 10; Muhammed, de 7; y Ella, de 4.&nbsp;Los seis hermanos forman parte de las decenas de miles de&nbsp;ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;que han quedado hu&eacute;rfanos en Gaza desde octubre de 2023.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n UNRWA,&nbsp;<strong>55.000 menores han perdido a uno o ambos padres</strong>. Adem&aacute;s, muchos han sido separados de sus seres queridos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos, los ni&ntilde;os no son registrados formalmente como hu&eacute;rfanos de inmediato, especialmente cuando se ha perdido la documentaci&oacute;n o cuando familiares siguen desaparecidos bajo los escombros o atrapados en sucesivos desplazamientos.&nbsp;El personal humanitario habla de una <em>orfandad oculta</em>: menores que quedan al cuidado informal de familiares, como Salah, que de la noche a la ma&ntilde;ana asumen la responsabilidad de cuidarlos a tiempo completo sin recibir apoyo financiero ni institucional.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo tres hijos propios, dos ni&ntilde;os y una ni&ntilde;a, y aunque mi marido sigue vivo, result&oacute; herido&nbsp;por los ataques, sufri&oacute; una lesi&oacute;n en la cabeza y una par&aacute;lisis, y ahora es completamente incapaz de trabajar o aportar nada&rdquo;, continu&oacute; Salah.&nbsp;&ldquo;Durante la guerra&nbsp;arriesgaba mi vida para llegar a los puntos de distribuci&oacute;n de ayuda. Consegu&iacute;a arroz, lentejas y legumbres y volv&iacute;a directamente a la tienda para cocinar para mis nueve hijos. Una vez logr&eacute; conseguir az&uacute;car. En aquel momento era totalmente imposible encontrarla y, cuando aparec&iacute;a, un kilo costaba entre 500 y 600 s&eacute;queles (entre 168 y 202 d&oacute;lares)&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salah describi&oacute; el momento en que pudo preparar t&eacute; con az&uacute;car para sus hijos por primera vez en meses como&nbsp;&ldquo;el para&iacute;so&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Cuando la consegu&iacute;, sent&iacute; que hab&iacute;a encontrado un tesoro. Recuerdo que aquel d&iacute;a fui directamente a la tienda e hice t&eacute;: diez tazas, una para m&iacute; y nueve para mis hijos. Lo endulzamos con az&uacute;car por primera vez en meses. Nos reunimos todos y bebimos t&eacute; juntos; sentimos que est&aacute;bamos en el para&iacute;so&rdquo;, record&oacute;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una vida sostenida por la ayuda</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Hoy, Salah afirma que depende principalmente del apoyo de la ayuda internacional para criar a los ni&ntilde;os.&nbsp;&ldquo;Registr&eacute; a los ni&ntilde;os en la mayor&iacute;a de las instituciones que atienden a menores y hu&eacute;rfanos, especialmente en UNRWA.&nbsp;Toda&nbsp;ayuda que llega para ellos no lo utilizo para m&iacute; ni para mis propios hijos. Al contrario, mi dinero es para ellos&rdquo;, explic&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la ayuda alimentaria, UNRWA proporciona apoyo esencial a&nbsp;los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;de Gaza, incluyendo atenci&oacute;n sanitaria, servicios psicosociales, protecci&oacute;n infantil y actividades educativas de emergencia para cientos de miles de menores afectados por el desplazamiento y la p&eacute;rdida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Programa Mundial de Alimentos (PMA), al menos <strong>1,6 millones de personas en Gaza, </strong>el 77 % de la poblaci&oacute;n, afrontan niveles elevados de <strong>inseguridad alimentaria aguda</strong>. Entre ellas se encuentran m&aacute;s de 100.000&nbsp;menores&nbsp;y 37.000 mujeres embarazadas y lactantes que podr&iacute;an sufrir desnutrici&oacute;n aguda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salah a&ntilde;adi&oacute; que la falta de alimentos y ayuda humanitaria no es el &uacute;nico desaf&iacute;o al que se enfrentan, ya que la vida diaria est&aacute; marcada por un conjunto mucho m&aacute;s amplio de dificultades relacionadas con los cuidados, la protecci&oacute;n y el acceso a servicios b&aacute;sicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la educaci&oacute;n formal pr&aacute;cticamente interrumpida,&nbsp;los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;de los campamentos del sur de Gaza reciben ense&ntilde;anza en espacios improvisados: tiendas de campa&ntilde;a, patios y rincones educativos temporales organizados por voluntarios y grupos humanitarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas&nbsp;&ldquo;aulas improvisadas&rdquo;&nbsp;aportan cierta estructura, pero no pueden sustituir la estabilidad de un sistema educativo plenamente operativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto que me cuesta cumplir las promesas t&aacute;citas que le hice a mi hermano. Todav&iacute;a no puedo enviar a sus hijos a la escuela porque no hay escuelas formales en nuestra zona&rdquo;,&nbsp;lament&oacute;. &ldquo;Intento animarlos a aprender ingl&eacute;s y los env&iacute;o a clases improvisadas en las tiendas. Pero es muy dif&iacute;cil convencerlos para que asistan a clases en una tienda de campa&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salah concluy&oacute; que, sin el apoyo de las organizaciones humanitarias y los programas de ayuda, no habr&iacute;a podido cuidar de los seis hijos de su hermano mientras tambi&eacute;n manten&iacute;a a su propia familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llega ayuda, significa que puedo poner comida delante de los ni&ntilde;os, comprar lo que necesitan y darles una peque&ntilde;a sensaci&oacute;n de seguridad&rdquo;, afirm&oacute;.&nbsp;&ldquo;S&eacute; que no puedo reemplazar a sus padres, pero cada d&iacute;a intento asegurarme de que no se sientan abandonados&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/crisis-orfandad-gaza-historia-seis-hermanos-perdieron-padres-durante-ofensiva-israeli_132_13325519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 11:32:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crisis de orfandad en Gaza: la historia de seis hermanos que perdieron a sus padres durante la ofensiva israelí]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los espacios de aprendizaje temporal de UNRWA protegen a los menores de Gaza del analfabetismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/espacios-aprendizaje-temporal-unrwa-protegen-menores-gaza-analfabetismo_132_13314198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48667d8e-38ff-4d70-8693-88e87744ead9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los espacios de aprendizaje temporal de UNRWA protegen a los menores de Gaza del analfabetismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“He notado un cambio psicológico enorme en mis hijos desde que comenzaron a asistir a las clases de aprendizaje”</p></div><p class="article-text">
        Tras dos a&ntilde;os de <strong>desplazamientos</strong>,&nbsp;huyendo de una operaci&oacute;n militar israel&iacute; a otra, Layla al-Suwaisi, de 30 a&ntilde;os, finalmente ha encontrado una fr&aacute;gil pausa. Ella y sus dos hijos, Fadi, de 9 a&ntilde;os, y Mohammed, de 7, viven ahora en una estrecha tienda de campa&ntilde;a en la localidad de Al-Zawayda, en el centro de la&nbsp;franja de Gaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hogar&nbsp;de&nbsp;Layla&nbsp;en el norte de&nbsp;la Franja&nbsp;fue completamente destruido&nbsp;en un ataque a&eacute;reo israel&iacute;,&nbsp;dejando a la familia sin casa,&nbsp;sin&nbsp;ahorros y sin&nbsp;estabilidad.&nbsp;La p&eacute;rdida tuvo un profundo impacto en ella.&nbsp;Esta carga se ha visto agravada por la ausencia de su marido, quien abandon&oacute; Gaza hace seis a&ntilde;os para buscar trabajo en el extranjero y no ha podido regresar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la tragedia de&nbsp;la familia&nbsp;va mucho m&aacute;s all&aacute; del desplazamiento, el miedo y el hambre; la devastadora realidad de la&nbsp;violencia&nbsp;ha dejado profundas cicatrices en sus hijos.&nbsp;&ldquo;Durante toda la guerra, mis hijos vivieron en un estado de terror y p&aacute;nico absoluto, agravado por el hecho de que su padre no est&aacute; aqu&iacute; con nosotros&rdquo;, afirma&nbsp;Layla.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n&nbsp;cuenta, sus hijos se vieron obligados a&nbsp;madurar mucho antes de lo que les correspond&iacute;a.&nbsp;Recuerda con dolor su fr&aacute;gil estado de salud, su ropa desgastada y c&oacute;mo no pudo impedir que permanecieran durante horas agotadoras en ca&oacute;ticas&nbsp;y&nbsp;traum&aacute;ticas&nbsp;filas de ayuda humanitaria solo para conseguir una comida.&nbsp;&ldquo;A una edad en la que mis hijos deber&iacute;an haber estado aprendiendo, creciendo y jugando, pasaban sus d&iacute;as buscando comida, transportando bidones de agua y recogiendo le&ntilde;a para el fuego&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los miraba con una tristeza inmensa, pensando que esta no era la vida que quer&iacute;a para ellos. Mientras deber&iacute;an haber estado sentados en pupitres escolares, estaban atrapados en entornos que incluso muchos hombres adultos apenas pod&iacute;an soportar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;p&aacute;nico de la violencia&nbsp;y el hambre amenazando a sus hijos se agravaba cada d&iacute;a por la&nbsp;ausencia total&nbsp;de espacios educativos seguros, especialmente durante el primer a&ntilde;o de la&nbsp;ofensiva.&nbsp;Como consecuencia de los continuos bombardeos israel&iacute;es y de las amplias&nbsp;&oacute;rdenes de <strong>desalojo forzoso</strong>,&nbsp;que obligaron a la poblaci&oacute;n a desplazarse de un distrito a otro, el sistema educativo de Gaza qued&oacute; completamente paralizado. <strong>M&aacute;s del 70% de las escuelas de la Franja fueron destruidas</strong> por ataques israel&iacute;es, mientras que las estructuras restantes se transformaron en refugios&nbsp;masificados&nbsp;para personas desplazadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;falta&nbsp;de escolarizaci&oacute;n se convirti&oacute; en una carga psicol&oacute;gica para&nbsp;Layla. Fadi, el hijo mayor, perdi&oacute; gran parte de su aprendizaje, mientras que el hijo menor,&nbsp;Mohammed,&nbsp;que ten&iacute;a apenas cinco a&ntilde;os, perdi&oacute; la oportunidad de desarrollar habilidades b&aacute;sicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La terrible historia de los dos hermanos&nbsp;est&aacute;&nbsp;lejos de&nbsp;ser un caso aislado. Forman parte de al menos 660.000 estudiantes palestinos que quedaron completamente privados de educaci&oacute;n durante el primer a&ntilde;o de&nbsp;la ofensiva israel&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras el anuncio del primer alto el fuego temporal en enero de 2025, UNRWA&nbsp;puso en marcha un programa de aprendizaje en l&iacute;nea&nbsp;destinado&nbsp;a unos <strong>277.700 estudiantes</strong>. M&aacute;s adelante, los equipos de la Agencia priorizaron la rehabilitaci&oacute;n y apertura de espacios temporales de aprendizaje en sus refugios.&nbsp;El objetivo era&nbsp;que&nbsp;<strong>los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&nbsp;pudieran aprender</strong>, tener una rutina que aliviara sus traumas y de esperanza en el futuro.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un punto de inflexi&oacute;n: el regreso al aprendizaje</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Intent&eacute; ense&ntilde;arles yo misma, pero fue una lucha&nbsp;enorme. Las agotadoras exigencias de la supervivencia diaria, como&nbsp;lavar la ropa a mano, cocinar sobre fuegos de le&ntilde;a y barrer constantemente la arena que entra en la tienda,&nbsp;consumen casi todo mi tiempo&rdquo;, explic&oacute;.&nbsp;&ldquo;Entonces, hace unos cuatro meses, escuch&eacute; la maravillosa noticia de que UNRWA iba a abrir un espacio educativo en la Escuela Al-Zaytoun Land, cerca de nuestro campamento&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para&nbsp;Layla&nbsp;la apertura de este espacio educativo marc&oacute; el cambio m&aacute;s importante en la vida de sus hijos desde&nbsp;octubre de 2023. Sinti&oacute; un enorme alivio al saber que el centro ofrec&iacute;a actividades educativas y recreativas completamente gratuitas.&nbsp;A finales de octubre de 2025, UNRWA anunci&oacute; la ampliaci&oacute;n de su programa&nbsp;<em><strong>Vuelta al aprendizaje</strong></em>&nbsp;en toda Gaza tras el alto el fuego. Desde entonces, la&nbsp;Agencia de la ONU ha establecido <strong>m&aacute;s de 350 espacios temporales de aprendizaje</strong>, adem&aacute;s de sus plataformas de educaci&oacute;n en l&iacute;nea, dando servicio a m&aacute;s de 300.000 estudiantes en todo el enclave.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy inmensamente agradecida a UNRWA por devolver la educaci&oacute;n a nuestros hijos, especialmente a quienes vivimos en tiendas de campa&ntilde;a&rdquo;, afirm&oacute; al-Suwaisi.&nbsp;&ldquo;He observado una mejora notable en ambos. Fadi ya puede volver a leer correctamente, realizar operaciones aritm&eacute;ticas b&aacute;sicas y memorizar las tablas de multiplicar. Mientras tanto, mi hijo menor por fin ha empezado a reconocer letras y contar n&uacute;meros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar del continuo bloqueo israel&iacute; sobre Gaza, que proh&iacute;be la entrada de materiales de construcci&oacute;n y dificulta gravemente los esfuerzos de reconstrucci&oacute;n, UNRWA contin&uacute;a levantando nuevos centros educativos, especialmente en zonas desatendidas que carecen por completo de infraestructura educativa.&nbsp;Para construir estas escuelas improvisadas, la agencia recurre a estructuras temporales hechas con tiendas interconectadas y lonas resistentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el 20 de mayo&nbsp;la Agencia&nbsp;estableci&oacute; un nuevo&nbsp;espacio de aprendizaje temporal&nbsp;en un campamento de&nbsp;personas desplazadas&nbsp;al sur de Khan Younis, el primero de este tipo en una ubicaci&oacute;n remota donde no exist&iacute;an instalaciones operativas&nbsp;previas. En solo una semana, alrededor de 1.600&nbsp;ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;acudieron a inscribirse, poniendo de manifiesto la enorme sed de educaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mucho m&aacute;s que educaci&oacute;n</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para las familias de Gaza, especialmente aquellas atrapadas en&nbsp;tiendas de campa&ntilde;a, estas <strong>aulas improvisadas</strong> representan mucho m&aacute;s que el aprendizaje del alfabeto y las matem&aacute;ticas; son refugios que ayudan a&nbsp;los ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;a recuperar cierta normalidad y los protegen del peso abrumador de su realidad cotidiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He notado un cambio psicol&oacute;gico enorme en mis hijos desde que comenzaron a asistir a las clases de aprendizaje&rdquo;,&nbsp;explic&oacute;&nbsp;Layla.&nbsp;&ldquo;Por fin han dejado de obsesionarse constantemente con los&nbsp;bombardeos, el desplazamiento y el terror. Este espacio se ha convertido en su v&iacute;a de escape: un lugar para liberar tensiones,&nbsp;entretenerse&nbsp;y jugar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias de las familias desplazadas de Gaza demuestran que la educaci&oacute;n ha evolucionado mucho m&aacute;s all&aacute; de la simple instrucci&oacute;n acad&eacute;mica; se ha convertido en un mecanismo esencial para la recuperaci&oacute;n del trauma. Esta realidad exige que estas soluciones temporales de lona den paso con urgencia a una reconstrucci&oacute;n integral e internacional del devastado sistema educativo de Gaza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/espacios-aprendizaje-temporal-unrwa-protegen-menores-gaza-analfabetismo_132_13314198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 11:32:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los espacios de aprendizaje temporal de UNRWA protegen a los menores de Gaza del analfabetismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Educación bajo presión en Cisjordania: cómo afecta la violencia y el desplazamiento en las aulas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/educacion-presion-cisjordania-afecta-violencia-desplazamiento-aulas_132_13289976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92a28b79-1a1c-4f54-a22d-87284eb6c81a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Educación bajo presión en Cisjordania: cómo afecta la violencia y el desplazamiento en las aulas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">UNRWA trabaja para garantizar el acceso educativo a los menores refugiados de Palestina </p></div><p class="article-text">
        Una&nbsp;ma&ntilde;ana reciente en Umm al-Khair, una peque&ntilde;a comunidad palestina en&nbsp;<strong>Masafer&nbsp;Yatta</strong>, al sur de Hebr&oacute;n,&nbsp;los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&nbsp;salieron hacia la escuela solo para descubrir que su camino estaba bloqueado. Un grupo de colonos israel&iacute;es hab&iacute;a levantado una valla que atravesaba la carretera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Intentamos ir a la escuela, pero nos lo impidieron&rdquo;, dice Ahmad, un joven estudiante del pueblo. &ldquo;Nos lanzaron granadas aturdidoras y tuvimos que regresar a casa&rdquo;. Para Ahmad y decenas de otros menores, llegar a la <strong>escuela</strong> se ha vuelto cada vez m&aacute;s incierto. En algunas zonas de la <strong>Cisjordania ocupada</strong>, la <strong>educaci&oacute;n</strong> ya no depende &uacute;nicamente de las aulas, los profesores y los libros de texto. Cada vez est&aacute; m&aacute;s condicionada por bloqueos de carreteras, operaciones militares, ataques de colonos&nbsp;o&nbsp;desplazamientos.&nbsp;En todo el territorio, estas presiones se est&aacute;n combinando para crear uno de los per&iacute;odos m&aacute;s dif&iacute;ciles para la educaci&oacute;n palestina en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Nos lanzaron granadas aturdidoras y tuvimos que regresar a casa”</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ahmad</span>
                                        <span>—</span> Estudiante palestino
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el pueblo de&nbsp;Rummon, al este de Ramala, colonos atacaron recientemente una escuela que estaba en construcci&oacute;n, da&ntilde;ando la infraestructura y robando equipos, incluidas c&aacute;maras de vigilancia y generadores el&eacute;ctricos.&nbsp;Semanas antes, en el cercano pueblo de Al-Mughayyir, un ataque contra una escuela infantil termin&oacute; en tragedia cuando colonos abrieron fuego en la zona, matando a&nbsp;Aws&nbsp;al-Naasan, de 14 a&ntilde;os, y a Jihad Abu Naim, de 32, mientras que varios estudiantes tambi&eacute;n resultaron heridos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al norte, en el Valle del Jord&aacute;n, colonos demolieron la Escuela de Al-Maleh en abril, poniendo fin a los servicios educativos para las pocas familias que a&uacute;n permanec&iacute;an en la zona.&nbsp;Seg&uacute;n responsables locales de educaci&oacute;n, la escuela lleg&oacute; a atender a unos 70 alumnos. A&ntilde;os de presi&oacute;n por parte de los colonos y repetidos desplazamientos redujeron gradualmente la poblaci&oacute;n hasta que la comunidad qued&oacute; casi completamente vac&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <strong>destrucci&oacute;n</strong> de una escuela no supone &uacute;nicamente la p&eacute;rdida de un edificio. En muchas comunidades rurales palestinas, suele ser tambi&eacute;n una se&ntilde;al del colapso de la vida cotidiana.&nbsp; Los ataques contra instituciones educativas no se limitan a zonas rurales aisladas.&nbsp;En la localidad de Al-Khader, en Bel&eacute;n, fuerzas israel&iacute;es entraron en varias escuelas y realizaron interrogatorios.&nbsp;Tambi&eacute;n en Nablus, colonos&nbsp;da&ntilde;aron infraestructuras escolares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto el alumnado como el personal educativo&nbsp;describen un ambiente en el que las escuelas tienen cada vez m&aacute;s dificultades para seguir siendo espacios seguros.&nbsp;Los problemas comienzan mucho antes de que los ni&ntilde;os lleguen al aula.&nbsp;En toda Cisjordania, los puestos de control militares, los cierres de carreteras y las restricciones de movimiento retrasan o impiden el acceso a las escuelas. En la Ciudad Vieja de&nbsp;Hebr&oacute;n, muchos estudiantes atraviesan diariamente controles militares israel&iacute;es simplemente para asistir a clase.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para comunidades como las de&nbsp;Masafer&nbsp;Yatta, la situaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s grave.&nbsp;Recientemente, colonos bloquearon la &uacute;nica carretera que conecta Umm al-Khair con las escuelas cercanas, obligando a los estudiantes a faltar a clase y a buscar rutas alternativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el alumnado&nbsp;de secundaria tuvo&nbsp;que realizar sus ex&aacute;menes al aire libre despu&eacute;s de que se les impidiera acceder a los edificios escolares.&nbsp;&ldquo;El problema se ha vuelto mucho m&aacute;s grande que el cierre de una sola carretera&rdquo;, afirma Walid al-Hathaleen, profesor de la zona.&nbsp;&ldquo;Nos enfrentamos al mismo tiempo a la violencia de los colonos, las restricciones militares, las dificultades econ&oacute;micas y la inestabilidad del sistema educativo. La educaci&oacute;n en Cisjordania se acerca a un punto peligroso&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Advierte de que el impacto acumulado se est&aacute; sintiendo tanto en el &aacute;mbito acad&eacute;mico como en el psicol&oacute;gico.&nbsp;&ldquo;Los ni&ntilde;os tienen cada vez m&aacute;s miedo. Muchos se sienten inseguros simplemente al intentar llegar a la escuela&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Nos enfrentamos al mismo tiempo a la violencia de los colonos, las restricciones militares, las dificultades económicas y la inestabilidad del sistema educativo. La educación en Cisjordania se acerca a un punto peligroso&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Walid al-Hathaleen</span>
                                        <span>—</span> Profesor palestino
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Los campamentos de refugiados palestinos&nbsp;bajo presi&oacute;n</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Dentro del campamento de refugiados&nbsp;y refugiadas de Palestina&nbsp;de Al-Fawwar, al sur de Hebr&oacute;n, los desaf&iacute;os educativos adoptan una forma diferente.&nbsp;Los residentes describen frecuentes <strong>incursiones militares israel&iacute;es</strong> que alteran los horarios escolares y generan una sensaci&oacute;n constante de incertidumbre.&nbsp;&ldquo;Si los soldados entran en el campamento antes de que lleguen los estudiantes, muchos&nbsp;ni&ntilde;os&nbsp;y ni&ntilde;as&nbsp;no pueden llegar a sus escuelas&rdquo;, explica Abdel Rahim Abu Hamad, residente del campamento.&nbsp;&ldquo;En otros casos,&nbsp;el alumnado&nbsp;queda atrapado dentro de los edificios escolares hasta que termina la&nbsp;violencia&nbsp;militar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El campamento cuenta dos&nbsp;escuelas&nbsp;gestionadas por <strong>UNRWA.</strong>&nbsp;A pesar de las crecientes presiones operativas y financieras que enfrenta la&nbsp;Agencia, los residentes afirman que las escuelas de la UNRWA siguen siendo esenciales para garantizar el acceso a la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os refugiados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;UNRWA sigue apoyando la educaci&oacute;n aqu&iacute;&rdquo;, explica Abu Hamad.&nbsp;&ldquo;Sin estas escuelas, la situaci&oacute;n ser&iacute;a mucho peor&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el <strong>norte de Cisjordania</strong>, adem&aacute;s,&nbsp;las incursiones militares israel&iacute;es a gran escala iniciadas a comienzos de 2025 provocaron una de las mayores olas de <strong>desplazamiento&nbsp;forzoso</strong>&nbsp;registradas en el territorio en a&ntilde;os. Miles de familias huyeron de los campamentos de refugiados de&nbsp;Jen&iacute;n,&nbsp;Tulkarem&nbsp;y Nur Shams, dejando atr&aacute;s sus hogares, escuelas y redes comunitarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n estimaciones disponibles, alrededor de <strong>12.000 menores refugiados de Palestina desplazados</strong> viven actualmente en alojamientos temporales en distintas &aacute;reas del norte de Cisjordania, muchos de ellos con acceso limitado a un apoyo educativo constante.&nbsp;Para los ni&ntilde;os que ya afrontan el trauma del desplazamiento, la p&eacute;rdida de continuidad educativa a&ntilde;ade una nueva capa de incertidumbre.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dado que algunas de las escuelas de UNRWA de los campamentos permanecen inaccesibles, los profesionales de la Agencia&nbsp;han gestionado el traslado del alumnado desplazado a otras escuelas de la zona. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n han puesto en marcha el aprendizaje online. Estas medidas han ayudado a evitar una interrupci&oacute;n total&nbsp;de&nbsp;las actividades lectivas, pero las maestras y maestros&nbsp;advierten&nbsp;que el desplazamiento sigue socavando la estabilidad educativa, que era una de las pocas fuentes de estabilidad para los menores refugiados de Palestina.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una generaci&oacute;n en riesgo</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Los desaf&iacute;os que enfrenta hoy la <strong>educaci&oacute;n palestina</strong> no son el resultado de un &uacute;nico acontecimiento.&nbsp;Son el producto de m&uacute;ltiples crisis que se desarrollan simult&aacute;neamente: ataques contra escuelas, restricciones a la movilidad,&nbsp;incursiones&nbsp;militares&nbsp;en campamentos de personas refugiadas de Palestina, desplazamientos, colapso econ&oacute;mico y una creciente inseguridad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los desaf&iacute;os, los&nbsp;profesionales educativos&nbsp;siguen ense&ntilde;ando.&nbsp;Los padres siguen enviando a sus hijos a la escuela siempre que es posible.&nbsp;UNRWA&nbsp;siguen intentando mantener abiertas las aulas.&nbsp;Sin embargo, en gran parte de Cisjordania, la educaci&oacute;n se est&aacute; convirtiendo cada vez m&aacute;s en un acto de resistencia.&nbsp;Para miles de ni&ntilde;os palestinos, la pregunta ya no es &uacute;nicamente qu&eacute; aprender&aacute;n en la escuela.&nbsp;La pregunta es si podr&aacute;n llegar a ella.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/educacion-presion-cisjordania-afecta-violencia-desplazamiento-aulas_132_13289976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 11:35:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Educación bajo presión en Cisjordania: cómo afecta la violencia y el desplazamiento en las aulas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los roedores en Gaza están arrasando con el alimento y la ropa de las personas desplazadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/roedores-gaza-arrasando-alimento-ropa-personas-desplazadas_132_13259304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a03e940f-deed-45cb-b834-a51cf8429c32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los roedores en Gaza están arrasando con el alimento y la ropa de las personas desplazadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">UNRWA ha detectado más de 17.000 casos de enfermedades relacionadas con las plagas</p></div><p class="article-text">
        Abeer Murad no ten&iacute;a idea de que, despu&eacute;s del alto el fuego en Gaza, enfrentar&iacute;a una pesadilla de otro tipo. No son&nbsp;misiles, ni agua de lluvia, ni el intenso calor, sino roedores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de perder su hogar, en octubre de 2023, y de haber sido desplazada m&aacute;s de 13 veces debido a las operaciones militares, Murad, de 30 a&ntilde;os,&nbsp;se instal&oacute; en una peque&ntilde;a tienda de campa&ntilde;a en la localidad de Al-Zawayda, en el centro de la&nbsp;franja de Gaza.&nbsp;Lanz&oacute; un&nbsp;mensaje&nbsp;en su p&aacute;gina de Facebook denunciando las miserables condiciones que viven las personas desplazadas en las tiendas debido a una<strong> infestaci&oacute;n</strong> sin precedentes de ratas y comadrejas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fui desplazada muchas veces por todas las zonas de la&nbsp;Franja y cada etapa tuvo sus dificultades, pero quiz&aacute;s ahora estamos viviendo la peor fase. Actualmente enfrentamos una invasi&oacute;n de roedores, ratones y comadrejas, y somos completamente incapaces de lidiar con ello&rdquo;,&nbsp;asegura.&nbsp;&ldquo;En toda nuestra vida nunca hab&iacute;amos visto semejante cantidad de ratones y comadrejas, que se han propagado de forma incre&iacute;ble entre las tiendas de los desplazados&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Murad afirma que, aunque los roedores est&aacute;n por todas partes, las tiendas de campa&ntilde;a instaladas en las calles y entre las casas destruidas son las que m&aacute;s sufren estos ataques.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gaza&nbsp;sufre&nbsp;una enorme <strong>proliferaci&oacute;n de roedores</strong> debido a la acumulaci&oacute;n de escombros y basura en todas partes. Los intensos bombardeos durante la&nbsp;ofensiva&nbsp;israel&iacute;&nbsp;destruyeron alrededor del 70% de los edificios de la Franja, dejando m&aacute;s de 70 millones de toneladas de escombros en todo el territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos empezado a vivir una pesadilla, sintiendo que los ratones y las comadrejas&nbsp;invaden&nbsp;nuestras vidas, nuestra comida y nuestra ropa&rdquo;,&nbsp;se lamenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque los habitantes de Gaza recurren a comprar grandes cantidades de harina y legumbres para almacenarlas por miedo a una nueva hambruna, las&nbsp;familias&nbsp;desplazadas que&nbsp;sobreviven en tiendas no pueden hacerlo debido a la infestaci&oacute;n de roedores en sus refugios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Murad afirma que no solo se les ha privado de almacenar alimentos, sino que tambi&eacute;n est&aacute;n perdiendo la poca ropa que lograron comprar a precios&nbsp;desorbitados.&nbsp;&ldquo;Ni siquiera la ropa sobrevivi&oacute; a los ratones. Cuando ya no quedaba comida dentro de la tienda, los ratones empezaron a comerse nuestra ropa y pertenencias. Desafortunadamente, no podremos comprar ropa nueva f&aacute;cilmente debido a la inflaci&oacute;n y a las dif&iacute;ciles condiciones econ&oacute;micas&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las personas desplazadas en Gaza publican diariamente videos y fotograf&iacute;as de enormes <strong>ratas invadiendo sus tiendas</strong>, mientras permanecen impotentes ante este fen&oacute;meno debido a la falta de materiales para el control de plagas dentro de la Franja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puedo decir que los roedores se han convertido en criaturas depredadoras y feroces. Para nosotros, dentro de las tiendas, se han vuelto como un monstruo del que deseamos escapar&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;&ldquo;Imaginen que algunos roedores se han vuelto tan agresivos que est&aacute;n devorando las propias tiendas de campa&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>17.000 infecciones debido a los roedores</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La propagaci&oacute;n de roedores en la Franja no solo ha afectado las condiciones de vida de los desplazados, sino que tambi&eacute;n <strong>ha impactado directamente en su salud</strong> y sus vidas.&nbsp;Decenas de desplazados han reportado lesiones graves causadas por mordeduras de ratones y ratas, incluidos pacientes diab&eacute;ticos cuyos dedos de los pies fueron devorados por ratas sin que se dieran cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mismo contexto, UNRWA&nbsp;ha declarado&nbsp;que se han registrado m&aacute;s de <strong>17.000 casos de enfermedades</strong> relacionadas con roedores o ectopar&aacute;sitos entre las personas desplazadas en Gaza. Adem&aacute;s, m&aacute;s del 80% de los lugares de desplazamiento han reportado <strong>infecciones cut&aacute;neas </strong>como sarna, piojos y chinches.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema va m&aacute;s all&aacute; del miedo o la incomodidad. Los roedores transmiten peligrosas enfermedades bacterianas como la salmonela y provocan la propagaci&oacute;n de enfermedades cut&aacute;neas y respiratorias, lo que anticipa una cat&aacute;strofe sanitaria en un entorno de desplazamiento hacinado que carece de las m&iacute;nimas condiciones de atenci&oacute;n m&eacute;dica&rdquo;,&nbsp;explica un funcionario municipal de Gaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Franja enfrenta una <strong>grave escasez</strong> de medios para manejar los escombros y los residuos debido a la falta de maquinaria pesada, adem&aacute;s de las restricciones impuestas por Israel a la entrada de materiales para el control de roedores.&nbsp;A pesar de los intentos de los equipos profesionales&nbsp;por enfrentar este fen&oacute;meno, siguen siendo incapaces de controlarlo debido a la magnitud de la tragedia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que estamos presenciando hoy, esta aterradora propagaci&oacute;n de&nbsp;roedores&nbsp;no es solo una crisis pasajera, sino el resultado directo de una destrucci&oacute;n estructural total. La destrucci&oacute;n de las redes de alcantarillado y la acumulaci&oacute;n de m&aacute;s de 25 millones de toneladas de escombros solo en la ciudad de Gaza&rdquo;, contin&uacute;a&nbsp;el funcionario.&nbsp;&ldquo;La acumulaci&oacute;n de <strong>350.000 toneladas de residuos s&oacute;lidos</strong> dentro de los barrios residenciales ha creado &lsquo;ciudades subterr&aacute;neas&rsquo; que proporcionan a las ratas refugios seguros y madrigueras ideales para reproducirse sin control&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n explic&oacute; que el <strong>suministro irregular y escaso de agua,</strong> junto con el enorme <strong>hacinamiento </strong>humano en los centros de refugio, ha convertido estas &aacute;reas en un entorno ideal que atrae a los roedores y acelera su propagaci&oacute;n entre las tiendas y hogares de la poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Intervenciones menores frente a una gran cat&aacute;strofe</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n&nbsp;el funcionario, las personas desplazadas que viven en tiendas son el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil y las m&aacute;s vulnerables a este peligro. Estas tiendas fueron instaladas por necesidad en &aacute;reas abiertas, a menudo muy cerca de escombros de edificios destruidos, vertederos improvisados y aguas residuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recibimos constantemente informes de ataques y mordeduras sufridas por personas desplazadas, especialmente ni&ntilde;os mientras duermen dentro de las tiendas, lo que mantiene a las familias en un estado de terror permanente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Israel ha permitido la entrada limitada de ciertos tipos de pesticidas, la crisis sigue sin resolverse y requiere numerosas intervenciones para combatirla.&nbsp;&ldquo;El principal obst&aacute;culo que enfrentamos es el bloqueo impuesto. El cierre de los pasos fronterizos nos impide completamente introducir los pesticidas y cebos t&oacute;xicos necesarios para combatir adecuadamente el problema&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La grave <strong>escasez de combustible</strong>, as&iacute; como la falta de aceites y piezas de repuesto, ha provocado la aver&iacute;a de los veh&iacute;culos municipales, sin mencionar que la ocupaci&oacute;n ya destruy&oacute; la gran mayor&iacute;a de la maquinaria pesada y los equipos que el municipio utilizaba para su trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a su vida dentro de la tienda, Murad siente terror ante la llegada del verano mientras contin&uacute;a la propagaci&oacute;n de los roedores.&nbsp;&ldquo;Vivir con ratones y comadrejas es aterrador, y ahora, con la llegada del verano, ser&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s agresivos y numerosos&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/roedores-gaza-arrasando-alimento-ropa-personas-desplazadas_132_13259304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 12:50:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los roedores en Gaza están arrasando con el alimento y la ropa de las personas desplazadas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fatima Ubeid ha sobrevivido a dos Nakbas en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/fatima-ubeid-sobrevivido-nakbas-gaza_132_13219994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/893daf66-af6f-4702-9b5d-9338e9253fc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fatima Ubeid ha sobrevivido a dos Nakbas en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para Fatima Ubeid, el presente no está separado del pasado: “Cada Nakba es distinta. Pero esta es la más dura” </p></div><p class="article-text">
        En un apartamento vac&iacute;o y sin terminar con vistas a cientos de tiendas improvisadas a lo largo de la costa de Gaza, Fatima Ubeid, de 95 a&ntilde;os y superviviente de la&nbsp;<em><strong>Nakba&nbsp;</strong></em>palestina de 1948, se sienta junto a la ventana observando una l&iacute;nea costera que se ha convertido en una interminable escena de desplazamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ubeid, originaria del barrio de&nbsp;Shujaiya, en el este de <strong>Gaza</strong>, ha sido desplazada m&aacute;s de diez veces desde octubre de 2023. Nunca ha podido regresar a lo que queda de su hogar, ahora reducido a escombros y situado dentro de una zona militar de exclusi&oacute;n impuesta&nbsp;por Israel tras el acuerdo de alto el fuego de octubre.&nbsp;Desde el apartamento en el que vive desplazada, contempla a familias instaladas en tiendas a lo largo de la costa. Muchas de ellas proceden de barrios no muy alejados de donde ella viv&iacute;a antes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que me cas&eacute;, conserv&eacute; casi todo lo que hab&iacute;a comprado y recibido como regalo, incluido mi vestido de novia y la ropa que me dieron para prepararme para el matrimonio. Pero alrededor de ocho d&eacute;cadas despu&eacute;s, todo ha desaparecido&rdquo;,&nbsp;asegura&nbsp;con dolor.&nbsp;&ldquo;Todo estaba en el armario. Cada olla de cobre y cada utensilio de cocina que apreciaba qued&oacute; enterrado bajo los escombros junto con mi casa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recuerda un par de pendientes que su padre le compr&oacute; cuando se cas&oacute;, en una &eacute;poca en la que apenas hab&iacute;a dinero para ropa o joyas. &ldquo;Mi abuela se neg&oacute; a que los vendiera o los cambiara&rdquo;,&nbsp;cuenta. &ldquo;Me dijo: &lsquo;Tu padre te los compr&oacute;, cons&eacute;rvalos&rsquo;&rdquo;.&nbsp;Al principio se resisti&oacute;, llam&aacute;ndolos &ldquo;pendientes de vieja&rdquo;, pero finalmente&nbsp;los guard&oacute; como recuerdo de su padre. Con los a&ntilde;os compr&oacute; otros pares de pendientes, pero siempre volv&iacute;a a los mismos. &ldquo;Los amo porque son de mi padre&rdquo;, afirma. &ldquo;Por eso nunca me deshice de ellos&rdquo;.&nbsp;Lo &uacute;nico que sobrevivi&oacute; junto a ella durante todos esos a&ntilde;os fue precisamente ese par de pendientes.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dos&nbsp;</strong><em><strong>Nakbas</strong></em><em>&nbsp;</em></h2><p class="article-text">
        La vida de&nbsp;Ubeid&nbsp;abarca dos grandes etapas del desplazamiento palestino: la&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>de 1948 y la guerra actual en Gaza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la&nbsp;<em>Nakba</em>, m&aacute;s de <strong>750.000 palestinos</strong> fueron expulsados por la fuerza de sus pueblos y ciudades, mientras cientos de localidades quedaron despobladas durante la creaci&oacute;n del Estado de Israel. El acontecimiento sigue siendo un momento definitorio en la historia palestina, marcando el inicio de un desplazamiento masivo que contin&uacute;a condicionando vidas hoy en d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos 78 a&ntilde;os despu&eacute;s, los palestinos en Gaza describen la guerra actual como una continuaci&oacute;n de esa historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n UNRWA, alrededor de <strong>1,9 millones de personas</strong>,&nbsp;aproximadamente el&nbsp;90%&nbsp;de la poblaci&oacute;n de Gaza,&nbsp;han sido desplazadas por la fuerza desde octubre de 2023. Muchas de ellas han sufrido desplazamientos repetidos debido a los continuos bombardeos, las &oacute;rdenes masivas de evacuaci&oacute;n y la destrucci&oacute;n de barrios enteros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ubeid&nbsp;describe este patr&oacute;n a trav&eacute;s de su propia experiencia. &ldquo;Cada&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>se vuelve m&aacute;s dura que la anterior&rdquo;, dice. &ldquo;Esta vez es la m&aacute;s dura de todas&rdquo;.&nbsp;Calcula que unos 70 miembros de su familia extensa murieron en ataques a&eacute;reos israel&iacute;es,&nbsp;que,&nbsp;adem&aacute;s&nbsp;destruyeron sus hogares. Ramas enteras de su familia, asegura, ya no existen.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis hijos, mis nietos, los hijos de mi hermano, los hijos de mi hija, mi nieta y sus hijos&hellip; todos se han ido&rdquo;.&nbsp;Hace una pausa antes de continuar: &ldquo;A veces me r&iacute;o, y luego me pregunto c&oacute;mo puedo re&iacute;r despu&eacute;s de tanta p&eacute;rdida. Los recuerdo. Por la noche y durante el d&iacute;a&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos traslad&aacute;bamos de un lugar a otro.&nbsp;De escuelas a otros refugios. La mayor parte del tiempo no llev&aacute;bamos nada con nosotros&rdquo;.&nbsp;Durante el primer alto el fuego en 2023, regres&oacute; durante unos d&iacute;as a lo que quedaba de su barrio. Sus pertenencias segu&iacute;an dentro de la casa, pero no se llev&oacute; nada antes de que el alto el fuego&nbsp;fracasara&nbsp;y se reanudaran los bombardeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos despertamos con la noticia de que la tregua hab&iacute;a terminado y los disparos comenzaron otra vez. Lo dejamos todo&rdquo;.&nbsp;Contin&uacute;a: &ldquo;Cuando huimos, salimos solo con la ropa que llev&aacute;bamos puesta. No hubo tiempo de recoger comida ni objetos personales. No nos llevamos nada. Ni siquiera una botella de agua&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de la guerra, la casa de&nbsp;Ubeid&nbsp;funcionaba como un lugar de encuentro e intercambio. Recuerda cocinar para los vecinos durante bodas y prestar objetos dom&eacute;sticos cuando hac&iacute;a falta. Platos tradicionales como&nbsp;la&nbsp;<em><strong>sumagiyya</strong></em>, un plato originario de la ciudad de Gaza hecho a base de zumaque molido, agua,&nbsp;tahini, acelgas, carne de res y garbanzos,&nbsp;se preparaban para grandes reuniones y su hogar sol&iacute;a estar lleno de&nbsp;vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente ven&iacute;a a pedirme cosas prestadas. Ollas, colchones, platos. Yo les daba lo que necesitaban y luego me lo devolv&iacute;an&rdquo;,&nbsp;recuerda.&nbsp;&ldquo;Conserv&eacute; mis objetos dom&eacute;sticos durante d&eacute;cadas, incluso despu&eacute;s de que envejecieran. Cuando algo se hac&iacute;a viejo, lo guardaba. No soportaba tirarlo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo dej&oacute; de utilizar muchos de esos objetos, pero permanec&iacute;an en la casa como parte de la vida cotidiana y de la memoria.&nbsp;Ahora, dice&nbsp;que&nbsp;todo ha desaparecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada uno de mis nietos ten&iacute;a una cama y un armario. La casa estaba organizada en torno a una vida familiar que abarcaba generaciones. Eso ya no existe. Como pueden ver, apenas podemos dormir aqu&iacute;&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n de viviendas en Gaza&nbsp;no tiene precedentes.&nbsp;Seg&uacute;n el Centro Satelital de las Naciones Unidas (UNOSAT), hasta octubre de 2025 aproximadamente el <strong>81% de todas las estructuras </strong>de la&nbsp;franja de Gaza hab&iacute;an sido da&ntilde;adas o destruidas, incluidas viviendas, edificios p&uacute;blicos e infraestructuras.&nbsp;Para&nbsp;Ubeid, la p&eacute;rdida no es solo f&iacute;sica. Tambi&eacute;n es la p&eacute;rdida de continuidad, de objetos, rutinas y de una vida familiar construida durante d&eacute;cadas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reflexiona sobre la diferencia entre la&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>que vivi&oacute; en su infancia y la guerra que atraviesa&nbsp;ahora. &ldquo;En&nbsp;la primera&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>fuimos desplazados pocas veces. Pero esta vez han sido m&aacute;s de diez.&nbsp;Nos&nbsp;movimos&nbsp;de un lugar a otro. De aqu&iacute; para all&aacute;, y luego otra vez a otro sitio&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para&nbsp;Ubeid, el presente no est&aacute; separado del pasado. La&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>no es una referencia hist&oacute;rica, sino una continuidad vivida.&nbsp;&ldquo;Cada&nbsp;<em>Nakba&nbsp;</em>es distinta. Pero esta es la m&aacute;s dura&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/fatima-ubeid-sobrevivido-nakbas-gaza_132_13219994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 10:10:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fatima Ubeid ha sobrevivido a dos Nakbas en Gaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abd al-Salam Odeh, refugiado de Palestina, desplazado en Cisjordania que sobrevive en un viejo vehículo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/abd-salam-odeh-refugiado-palestina-desplazado-cisjordania-sobrevive-viejo-vehiculo_132_13197257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de113726-e74e-48a8-bab7-af82812c6534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abd al-Salam Odeh, refugiado de Palestina, desplazado en Cisjordania que sobrevive en un viejo vehículo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Ahora, 77 años después, me siento refugiado nuevamente. De un desplazamiento a otro. La tragedia se repite”</p></div><p class="article-text">
        En el marco oxidado de un veh&iacute;culo averiado que no ofrece refugio contra el abrasador calor del verano ni contra el fr&iacute;o intenso del invierno, Abd al-Salam Odeh, un <strong>refugiado de Palestina</strong> del campamento de refugiados de <strong>Tulkarem</strong>, se ha visto obligado a reconstruir su vida junto a su esposa. Con solo unas pocas pertenencias b&aacute;sicas y tras perderlo todo, convirti&oacute; una furgoneta averiada en un fr&aacute;gil hogar.
    </p><p class="article-text">
        Su historia no es &uacute;nica. En los &uacute;ltimos meses, las operaciones militares israel&iacute;es en los campamentos de personas refugiadas del norte de Cisjordania han desplazado a cerca de <strong>40.000 personas</strong>, lo que supone el mayor desplazamiento forzado de poblaci&oacute;n refugiada de Palestina desde la guerra de 1967, seg&uacute;n UNRWA.
    </p><p class="article-text">
        Odeh relata con visible tristeza c&oacute;mo termin&oacute; en <em>Izbat Abu Yassin</em>, una peque&ntilde;a zona en el l&iacute;mite de la ciudad de Iktaba en la gobernaci&oacute;n de Tulkarem: &ldquo;Nos vimos obligados a abandonar nuestros hogares. La ocupaci&oacute;n israel&iacute; nos expuls&oacute;. No ten&iacute;a dinero para alquilar una casa y no pod&iacute;a quedarme mucho tiempo con familiares o amigos. As&iacute; que convert&iacute; esta furgoneta averiada en un refugio para mi esposa y para m&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro del veh&iacute;culo, la escena es austera. Un colch&oacute;n, dos almohadas, algunas prendas de ropa, un ventilador y algunos libros que Odeh sigue leyendo para escapar de la dureza de la realidad. &ldquo;No quiero esta vida, pero no tuve otra opci&oacute;n&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso en medio de sus dificultades, Odeh se resiste a pedir ayuda abiertamente. Cuando se le pregunta por sus necesidades, simplemente suspira y dice: &ldquo;Quejarse con alguien que no sea Dios es humillaci&oacute;n. Solo pedimos al mundo que abra los ojos ante lo que nos est&aacute; pasando. Estamos desplazados, privados de necesidades b&aacute;sicas, incapaces de vivir una vida normal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su historia refleja el sufrimiento de miles de personas. En los &uacute;ltimos meses, las fuerzas israel&iacute;es demolieron completamente centenares de hogares y da&ntilde;aron otros miles, en los campamentos de refugiados de Tulkarem y Nur Shams. El campamento de Nur Shams estuvo bajo un asedio continuo durante varias semanas consecutivas. 
    </p><p class="article-text">
        Las operaciones militares han incluido redadas, arrestos y represi&oacute;n violenta contra los residentes, forzando a <strong>m&aacute;s de 4.000 familias</strong> a abandonar sus hogares. Muchas de ellas, a&uacute;n no han podido regresar tras meses de desplazamiento y sobreviven en condiciones terribles y sin acceso a servicios esenciales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una historia de desplazamientos</strong></h2><p class="article-text">
        El sufrimiento actual de Odeh es parte de una historia m&aacute;s larga de exilio. Su familia es originaria del pueblo de Khirish, cerca de Kafr Qasim. Tuvieron que abandonar sus tierras durante la <strong>Nakba de 1948</strong>, cuando muchos palestinos fueron expulsados de sus hogares. Como muchos otros, se reubicaron en el campamento de refugiados de Tulkarem. &ldquo;Ahora, 77 a&ntilde;os despu&eacute;s, me siento refugiado nuevamente. De un desplazamiento a otro. La tragedia se repite&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Reflexiona sobre el camino que lo llev&oacute; a su situaci&oacute;n actual: &ldquo;Al inicio de la incursi&oacute;n israel&iacute; en el campamento de Tulkarem en febrero de 2025, me mov&iacute; de un lugar a otro, primero con familiares y luego con amigos. Pero se volvi&oacute; imposible quedarse. La privacidad es dif&iacute;cil, las familias est&aacute;n hacinadas y los costos del alquiler son alt&iacute;simos. Construir un nuevo hogar est&aacute; fuera de toda imaginaci&oacute;n. No hay trabajos, no hay ingresos. No me qued&oacute; nada m&aacute;s que esto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus dificultades, las palabras de Odeh est&aacute;n llenas de resiliencia: &ldquo;Todos pueden ver lo que nos est&aacute; pasando [...] Pedimos el fin de las muertes, las demoliciones y los desplazamientos. Un d&iacute;a, pase lo que pase, volveremos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde su refugio improvisado, Odeh simboliza tanto el dolor personal del desplazamiento como el trauma colectivo de un pueblo que, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, sigue siendo arrancado de sus hogares.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/abd-salam-odeh-refugiado-palestina-desplazado-cisjordania-sobrevive-viejo-vehiculo_132_13197257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 15:15:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abd al-Salam Odeh, refugiado de Palestina, desplazado en Cisjordania que sobrevive en un viejo vehículo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huyendo del sur de Líbano: refugiados de Palestina en mitad de la violencia otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/huyendo-sur-libano-refugiados-palestina-mitad-violencia-vez_132_13179346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8c41b3f-a298-4a20-9c6b-4e4c000ea37d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huyendo del sur de Líbano: refugiados de Palestina en mitad de la violencia otra vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No quiero que mis hijas pasen su infancia desplazándose de un lugar a otro. Quiero que vivan su infancia como todos los demás niños del mundo"</p></div><p class="article-text">
        Ha pasado m&aacute;s de un mes desde que se intensific&oacute; el <strong>conflicto en&nbsp;L&iacute;bano</strong>&nbsp;y, a pesar del fr&aacute;gil <strong>alto el fuego</strong>,&nbsp;miles de personas desplazadas a&uacute;n no han podido regresar a sus hogares, incluidas muchas refugiadas y refugiados de Palestina, que viv&iacute;an en campamentos en el sur del pa&iacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabrine&nbsp;Bishtawe&nbsp;es&nbsp;una madre&nbsp;<strong>refugiada de Palestina</strong>&nbsp;de 35 a&ntilde;os con dos hijas,&nbsp;que&nbsp;se vio obligada a huir de su hogar ubicado en el sur&nbsp;de L&iacute;bano, muy cerca del campamento de El&nbsp;Buss, en mitad de la oscuridad de la noche. &ldquo;Empaquet&eacute; lo que pude antes de trasladarme a las 4:00 p.m. a la casa de mis padres en el campamento de Burj&nbsp;Barajneh&rdquo;, explica. El problema fue que este campamento estaba muy cerca de&nbsp;Dahyeh, uno de los principales objetivos de ataques del ej&eacute;rcito israel&iacute;, por lo que&nbsp;Sabrine, sus hijas y su madre tuvieron que desplazarse a un lugar m&aacute;s seguro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un par de d&iacute;as despu&eacute;s, nos desplazamos al norte&nbsp;de L&iacute;bano, al campamento de&nbsp;Nahr&nbsp;El-Bared, donde UNRWA estaba abriendo un refugio para acoger a personas desplazadas&rdquo;.&nbsp;En los refugios de la Agencia se albergan&nbsp;cientos&nbsp;de personas de distintas nacionalidades, donde&nbsp;se les&nbsp;proporciona&nbsp;adem&aacute;s de refugio, alimentos, colchones, almohadas o kits de higiene.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabrine&nbsp;tuvo que&nbsp;huir&nbsp;dos veces para que sus hijas pudieran alejarse de los aterradores sonidos de los bombardeos.&nbsp;Aunque ahora han encontrado cierta seguridad, tiene que tranquilizarlas cada d&iacute;a y explicarles&nbsp;que ahora est&aacute;n a salvo y fuera de peligro. &ldquo;Mis dos hijas&nbsp;ya se hab&iacute;an quedado traumatizadas el a&ntilde;o pasado, por las&nbsp;bombas y los ruidos que escuchaban todo el tiempo mientras&nbsp;est&aacute;bamos&nbsp;en el sur. Y este a&ntilde;o otra vez&rdquo;, cuenta&nbsp;angustiada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las hijas de&nbsp;Sabrine&nbsp;ahora contin&uacute;an su <strong>educaci&oacute;n y aprendizaje en l&iacute;nea</strong> con el apoyo de sus profesores, ya que los servicios educativos de UNRWA se reanudaron el pasado 16 de marzo. &ldquo;Mis hijas ahora pueden distraerse de todas las noticias que escuchan a su alrededor, mientras se concentran en sus clases remotas y en sus tareas de aprendizaje&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <strong>personal educativo de UNRWA</strong> y los orientadores escolares tambi&eacute;n est&aacute;n llevando a cabo diferentes actividades de apoyo psicosocial para ayudar a&nbsp;los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&nbsp;refugiados de Palestina desplazados y que se han enfrentado a situaciones terribles en las &uacute;ltimas semanas.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Servicios sanitarios para refugiados en Palestina</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Afortunadamente, aqu&iacute; en el campamento de&nbsp;Nahr&nbsp;El-Bared&nbsp;podemos acceder a servicios esenciales de salud, gracias a la cl&iacute;nica de UNRWA. Mi madre tambi&eacute;n&nbsp;pudo obtener sus medicamentos en la farmacia de la Agencia, aqu&iacute; mismo, en el campamento&rdquo;, cuenta agradecida y con alivio&nbsp;Sabrine.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de la terrible situaci&oacute;n de inseguridad,&nbsp;<strong>26&nbsp;centros de salud de UNRWA est&aacute;n operativos</strong> en diferentes zonas&nbsp;de L&iacute;bano.&nbsp;Adem&aacute;s, muchas personas refugiadas de Palestina que contin&uacute;an en la zona de Tiro, por el sur, reciben servicios de atenci&oacute;n primaria a trav&eacute;s de equipos de salud familiar de la Agencia. Estos equipos son fundamentales para cuidar la salud de la poblaci&oacute;n refugiada de Palestina y se van rotando dentro de los tres campamentos de la zona, para llegar a todas las personas que lo necesitan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esperamos que todo esto termine para poder regresar a nuestros campamentos y hogares. Queremos vivir con seguridad junto a nuestros vecinos. No quiero que mis hijas pasen su infancia desplaz&aacute;ndose de un lugar a otro por la guerra. Quiero que vivan su infancia como todos los dem&aacute;s ni&ntilde;os del mundo, porque merecemos vivir y merecemos la paz&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Farah Fahed]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/huyendo-sur-libano-refugiados-palestina-mitad-violencia-vez_132_13179346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 14:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huyendo del sur de Líbano: refugiados de Palestina en mitad de la violencia otra vez]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En mitad del infierno en Gaza, los libros han sostenido la esperanza de Fathi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/mitad-infierno-gaza-libros-han-sostenido-esperanza-fathi_132_13163926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fe14262-1a1d-473e-b8bc-9c3098fdd5a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En mitad del infierno en Gaza, los libros han sostenido la esperanza de Fathi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cientos de miles de libros han sido destruidos en la Franja por los bombardeos a bibliotecas o centros culturales desde octubre de 2023</p></div><p class="article-text">
        Mari&nbsp;Fathi&nbsp;no ten&iacute;a idea de que su pasi&oacute;n por la lectura&nbsp;ser&iacute;a&nbsp;un&nbsp;alivio al inmenso sufrimiento&nbsp;al que se enfrent&oacute;&nbsp;durante los dos a&ntilde;os de ofensiva israel&iacute; en la Franja. Con&nbsp;26 a&ntilde;os y&nbsp;con una larga trayectoria como&nbsp;periodista, se vio obligada&nbsp;a huir&nbsp;con su familia de su hogar en Tal al-Hawa, al sur de la ciudad de Gaza, el 13 de octubre de 2023. Esto ocurri&oacute; tras las primeras &oacute;rdenes de desplazamiento emitidas por el ej&eacute;rcito israel&iacute;&nbsp;en&nbsp;la ciudad de Gaza y&nbsp;en&nbsp;la gobernaci&oacute;n del norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como casi un mill&oacute;n de personas desplazadas obligadas a&nbsp;desplazarse&nbsp;hacia el sur,&nbsp;Fathi&nbsp;se dirigi&oacute; a&nbsp;Rafah.&nbsp;&ldquo;Aquel d&iacute;a, cuando lleg&oacute; el momento decisivo de partir, camin&eacute; con&nbsp;pesar&nbsp;hacia mi habitaci&oacute;n. Sin pensar, me encontr&eacute; de pie frente a mi biblioteca&rdquo;,&nbsp;recuerda.&nbsp;&ldquo;De las decenas de libros que hab&iacute;a pasado toda mi vida recopilando con esmero, solo pude llevarme uno: una colecci&oacute;n de <strong>poemas de Ibrahim&nbsp;Tuqan</strong>&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que los bombardeos se intensificaban y el ciclo de &oacute;rdenes de desplazamiento se ampliaba,&nbsp;el sufrimiento iba en aumento.&nbsp;Consigui&oacute; apoyarse en la lectura para calmar su mente. Esto fue posible&nbsp;gracias a algunos amigos de fuera de Gaza, a quienes les ped&iacute;a libros electr&oacute;nicos e historias digitales&nbsp;que le enviaban por&nbsp;aplicaciones de mensajer&iacute;a.&nbsp;&ldquo;Ten&iacute;a que caminar largas distancias solo para encontrar una conexi&oacute;n a&nbsp;internet. Mi principal objetivo era encontrar algo de consuelo&nbsp;a mi dolor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mitad del desplazamiento,&nbsp;Fathi&nbsp;echaba&nbsp;de menos su hogar y su biblioteca. &ldquo;Sol&iacute;a pedir a familiares que se quedaron en la ciudad de&nbsp;Gaza que revisaran mi casa y se aseguraran de que mis libros estuvieran a salvo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fathi&nbsp;se vio obligada a desplazarse nuevamente, traslad&aacute;ndose de&nbsp;Rafah&nbsp;a un campamento en&nbsp;Mawasi.&nbsp;Sobreviv&iacute;a en una tienda de campa&ntilde;a y en mitad de la desesperaci&oacute;n, un&nbsp;d&iacute;a sali&oacute; a caminar. &ldquo;Fue la primera vez que&nbsp;sent&iacute; algo de alegr&iacute;a&nbsp;desde que comenz&oacute; la guerra&rdquo;, cuenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una acera, un ni&ntilde;o de no m&aacute;s de diez a&ntilde;os hab&iacute;a extendido una tela azul en el suelo, exhibiendo decenas de libros usados y revistas antiguas.&nbsp;La joven&nbsp;no pudo contenerse y corri&oacute; hacia esa escena.&nbsp;&ldquo;Momentos antes estaba llorando por la crueldad de nuestras vidas, pero mis l&aacute;grimas de tristeza se transformaron en l&aacute;grimas de&nbsp;emoci&oacute;n&nbsp;al ver aquello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Sin embargo,&nbsp;al regresar, se dio cuenta de que los libros que acababa de&nbsp;tener entre sus manos&nbsp;proced&iacute;an&nbsp;de bibliotecas escolares,&nbsp;que&nbsp;se&nbsp;hab&iacute;an&nbsp;convertido en refugios para&nbsp;familias&nbsp;desplazadas&nbsp;por la violencia.&nbsp;&ldquo;Sent&iacute; una profunda tristeza por los ni&ntilde;os de Gaza. En lugar de estar en las aulas y disfrutar de los libros en su tiempo libre,&nbsp;se&nbsp;hab&iacute;an&nbsp;quedado sin hogar, viv&iacute;an&nbsp;en refugios y privados de educaci&oacute;n&rdquo;,&nbsp;explica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 15 de enero de 2025 se anunci&oacute; un alto el fuego, que llev&oacute; a la retirada del ej&eacute;rcito israel&iacute; del&nbsp;eje&nbsp;de&nbsp;Netzarim, que hab&iacute;a dividido Gaza en dos. Esto permiti&oacute; a los desplazados regresar al norte a pie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese regreso era&nbsp;el sue&ntilde;o al que&nbsp;Fathi&nbsp;se aferr&oacute; durante los meses de&nbsp;violencia y desplazamiento.&nbsp;Su hogar fue el primer lugar que visit&oacute;, desesperada por ver qu&eacute; quedaba de &eacute;l.&nbsp;&ldquo;Me par&eacute; frente a mi biblioteca y encontr&eacute; algunos libros desaparecidos, otros deteriorados y muchos arruinados por el agua de lluvia que se filtraba a trav&eacute;s de las paredes destruidas. Volv&iacute; a ellos como un extra&ntilde;o que regresa a su familia tras un largo y agotador viaje o un duro encarcelamiento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando la tregua termin&oacute; y las operaciones militares se reanudaron con fuerza,&nbsp;Fathi&nbsp;volvi&oacute; a desplazarse, desde la ciudad de Gaza hacia el sur.&nbsp;Otra vez, ante el sufrimiento del desplazamiento&nbsp;forzoso, intent&oacute;&nbsp;tener una v&iacute;a de escape en&nbsp;sus libros. Hasta que, en octubre de 2025&nbsp;cuando se declar&oacute; el alto el fuego, pudo regresar definitivamente a su hogar.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una guerra sistem&aacute;tica contra la cultura</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n en Gaza ha provocado graves <strong>p&eacute;rdidas culturales</strong>. Las bibliotecas p&uacute;blicas, como la&nbsp;Biblioteca Municipal de Gaza,&nbsp;la mayor de la Franja, han sido destruidas y con ellas la posibilidad de acceder de manera&nbsp;libre y constante&nbsp;a los libros&nbsp;y la cultura.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s de 100.000 libros que abarcaban campos cient&iacute;ficos, literarios y culturales fueron destruidos cuando la Biblioteca Municipal en el centro de la ciudad de Gaza fue bombardeada al inicio de la guerra&rdquo;, afirma Hosni&nbsp;Muhanna, portavoz del municipio de Gaza.&nbsp;Esta biblioteca no fue la &uacute;nica v&iacute;ctima.&nbsp;El ej&eacute;rcito israel&iacute; tambi&eacute;n bombarde&oacute; el Centro Cultural Rashad al-Shawa&nbsp;y destruy&oacute; bibliotecas universitarias en toda la Franja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muhanna&nbsp;cree que el ataque a las bibliotecas est&aacute; lejos de ser aleatorio,&nbsp;lo considera una pol&iacute;tica sistem&aacute;tica para <strong>desmantelar la infraestructura cultural y educativa de Gaza</strong>.&nbsp;&ldquo;El objetivo es claro: marginar a la poblaci&oacute;n y obstaculizar su progreso intelectual y cultural&rdquo;, a&ntilde;ade&nbsp;Muhanna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, el municipio de Gaza est&aacute; desbordado&nbsp;por&nbsp;problemas&nbsp;cr&iacute;ticos&nbsp;de supervivencia diaria de la poblaci&oacute;n, la gesti&oacute;n de residuos&nbsp;o&nbsp;la limpieza de escombros.&nbsp;Muchas personas como&nbsp;Fathi&nbsp;sue&ntilde;an con que alg&uacute;n d&iacute;a&nbsp;puedan dejar de preocuparse por la mera supervivencia y&nbsp;se&nbsp;puedan reconstruir las bibliotecas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto,&nbsp;contin&uacute;a pasando las p&aacute;ginas de sus libros en lo que queda de su hogar, con la&nbsp;convicci&oacute;n de que&nbsp;restaurar las bibliotecas no se trata solo de reconstruir piedra,&nbsp;es una lucha por recuperar el derecho de Gaza a leer&nbsp;y a vivir.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/mitad-infierno-gaza-libros-han-sostenido-esperanza-fathi_132_13163926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 14:47:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En mitad del infierno en Gaza, los libros han sostenido la esperanza de Fathi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/tienda-gaza-convertida-galeria-arte-abunahel-pone-rostro-asesinados-nombre_132_13141438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b531e60-bb0b-4e90-8c51-9e0fd2e5eb91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Quiero que mis dibujos lleguen a lugares a los que yo nunca he podido llegar, y que la gente vea Gaza a través de mis ojos, no solo a través de las noticias”</p></div><p class="article-text">
        Desplazado en la casa de un amigo,&nbsp;en&nbsp;Deir&nbsp;al-Balah, en el centro de la&nbsp;franja de Gaza,&nbsp;Bilal&nbsp;Abunahel&nbsp;pasa la mayor parte del&nbsp;d&iacute;a pintando en una habitaci&oacute;n que ha convertido en <strong>galer&iacute;a de arte</strong> para las obras que ha creado durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os de ataques israel&iacute;es.&nbsp;El artista&nbsp;gazat&iacute;&nbsp;de 28 a&ntilde;os es sordo y mudo. El&nbsp;dibujo es su <strong>&uacute;nico lenguaje</strong>, a trav&eacute;s del cual da testimonio de los ataques, el desplazamiento y la p&eacute;rdida que moldean la vida a su alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de la guerra, los desplazamientos repetidos y las dificultades de moverme de un lugar a otro en busca de refugio para m&iacute; y mis dibujos, intento en la medida de lo posible seguir creando, porque me permite liberar mis sentimientos, encontrar consuelo y distanciarme del ambiente de guerra&rdquo;, cont&oacute; el joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el primer a&ntilde;o de ofensiva, los amigos de Abunahel le habilitaron una peque&ntilde;a galer&iacute;a en una tienda de campa&ntilde;a, con la esperanza de aliviar su aislamiento y ayudarle a ganarse la vida dibujando retratos a cambio de una remuneraci&oacute;n. Sin embargo, m&aacute;s tarde se vio obligado a cerrarla debido a graves carencias log&iacute;sticas, sobre todo la falta de electricidad y de materiales b&aacute;sicos para dibujar, incluido el papel. Entonces, uno de sus amigos le ofreci&oacute; una habitaci&oacute;n en su casa, donde ahora dibuja en soledad, principalmente para s&iacute; mismo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una herramienta para inmortalizar la memoria de las v&iacute;ctimas</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Fui desplazado varias veces de un lugar a otro, pero lo primero que llevaba conmigo&nbsp;siempre&nbsp;eran mis pinturas, porque representan toda mi vida. A trav&eacute;s de ellas, conservo la memoria de todo lo que he vivido y me comunico con el mundo exterior. Son el &uacute;nico medio a trav&eacute;s del cual puedo expresar lo que siento&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abunahel, que no puede hablar, cuenta con el apoyo de su amigo cercano Abdullah&nbsp;Timraz, quien se comunica con clientes y periodistas interpretando su lenguaje de se&ntilde;as en palabras habladas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el espacio donde pinta, cuelga sus obras en cada rinc&oacute;n. La mayor&iacute;a son retratos de personas asesinadas durante los ataques israel&iacute;es.&nbsp;&ldquo;Dibujo espec&iacute;ficamente los rostros de v&iacute;ctimas a quienes el mundo solo lleg&oacute; a conocer como n&uacute;meros o nombres. <strong>Dibujo los detalles de sus caras y sus sonrisas</strong>, e intento&nbsp;trasladarlo al resto del mundo, para que se sepa que eran seres humanos con rostros hermosos.&nbsp;Eran personas&rdquo;,&nbsp;a&ntilde;adi&oacute;.&nbsp;&ldquo;Desde el comienzo de la guerra, he convertido mis l&aacute;pices de carb&oacute;n en una herramienta para <strong>inmortalizar la memoria de las v&iacute;ctimas</strong>&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El joven artista&nbsp;comenz&oacute; a dibujar hace unos 10 a&ntilde;os. Desde entonces, ha utilizado su talento para romper su propio aislamiento y <strong>ayudar a su comunidad</strong> a superar el aislamiento impuesto por el bloqueo, proyectando su realidad hacia el mundo exterior.&nbsp;Sin embargo, afirma que enfrenta grandes dificultades para conseguir los materiales art&iacute;sticos y lienzos necesarios, especialmente bajo el asfixiante<strong> bloqueo israel&iacute;</strong>, que ha convertido incluso los art&iacute;culos m&aacute;s b&aacute;sicos en bienes dif&iacute;ciles de obtener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante los primeros meses de&nbsp;ataques, todav&iacute;a dibujaba con regularidad y relativa facilidad, porque los materiales a&uacute;n estaban disponibles en las tiendas. Pero en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, los suministros se han vuelto cada vez m&aacute;s escasos y dif&iacute;ciles de encontrar, y cuando est&aacute;n disponibles, son extremadamente caros&rdquo;, explic&oacute;.&nbsp;&ldquo;Incluso mi&nbsp;&uacute;nico medio de expresi&oacute;n se ha vuelto casi imposible, porque hoy ni siquiera se permite la entrada de papel blanco&nbsp;a&nbsp;Gaza&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde octubre de 2023, las autoridades israel&iacute;es han impuesto un estricto bloqueo a la entrada de bienes y ayuda en la Franja.&nbsp;Incluso durante el alto el fuego que comenz&oacute; en octubre de 2025, muchos alimentos y productos no alimentarios han seguido restringidos o&nbsp;gravemente&nbsp;limitados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy,&nbsp;Abunahel&nbsp;no es el &uacute;nico que enfrenta la escasez de papel. Estudiantes, profesores y escuelas en todo el enclave bloqueado tambi&eacute;n luchan por conseguir papel b&aacute;sico para estudiar y realizar ex&aacute;menes.&nbsp;&ldquo;Incluso frente a una grave escasez de papel, dibujo en cualquier cosa que encuentro frente a m&iacute;. No puedo dejar de dibujar; para m&iacute; representa la vida&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Parte de la supervivencia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Para&nbsp;Abunahel, la pintura nunca fue solo un pasatiempo, sino que se convirti&oacute; en una fuente de ingresos.&nbsp;Ha participado en la pintura de muchos murales&nbsp;en las principales calles de Gaza y comenz&oacute; a crear retratos que los amigos se regalaban entre s&iacute;, especialmente durante los dif&iacute;ciles periodos de&nbsp;violencia, cuando incluso los regalos m&aacute;s simples se volvieron escasos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El arte, para m&iacute;, es parte de la supervivencia y tambi&eacute;n una forma de rechazar la dura realidad en la que vivimos. Es una manera de desafiar el statu quo, suavizar su peso e intentar relacionarnos con &eacute;l de una forma m&aacute;s significativa e inspiradora&rdquo;, afirm&oacute;.&nbsp;&ldquo;No puedo imaginar qu&eacute; habr&iacute;a hecho sin el don del dibujo. &iquest;C&oacute;mo habr&iacute;a hablado con el mundo? Es el regalo m&aacute;s valioso que Dios me ha dado&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asegur&oacute;&nbsp;que dibujar fue su &uacute;nico medio para sobrellevar la&nbsp;ofensiva&nbsp;en Gaza, ayud&aacute;ndole a olvidar escenas de destrucci&oacute;n, aliviar el dolor del desplazamiento y distraerse del hambre durante el periodo de escasez extrema que dur&oacute; alrededor de dos a&ntilde;os.&nbsp;&ldquo;Sol&iacute;a dibujar cada vez que sent&iacute;a miedo, cuando estaba ansioso, cuando ten&iacute;a hambre. El dibujo era mi compa&ntilde;ero fiel, lo &uacute;nico que compensaba todo lo que hab&iacute;a perdido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abunahel&nbsp;sue&ntilde;a con ir m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de un territorio asediado y herido.&nbsp;Espera participar en exposiciones de arte internacionales, donde pueda presentar su obra y servir como&nbsp;altavoz para los j&oacute;venes artistas de Gaza, muchos de los cuales han sido asesinados, heridos o no pueden salir de la Franja.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Explica&nbsp;que anhela un futuro en el que su obra &ldquo;no est&eacute; enmarcada por la guerra, sino que sea vista por lo que representa: la vida bajo asedio, la resiliencia y el esfuerzo por crear a pesar de las circunstancias que lo rodean.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero que mis dibujos lleguen a lugares a los que yo nunca he podido llegar, y que la gente vea Gaza a trav&eacute;s de mis ojos, no solo a trav&eacute;s de las noticias&rdquo;, concluy&oacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/tienda-gaza-convertida-galeria-arte-abunahel-pone-rostro-asesinados-nombre_132_13141438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 11:06:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En una tienda en Gaza convertida en galería de arte, Abunahel pone rostro a los asesinados sin nombre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Traer vida y cuidar la salud en Gaza: el trabajo de Nour entre la devastación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/traer-vida-cuidar-salud-gaza-trabajo-nour-devastacion_132_13121931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c74c059-8980-4e5b-9dc8-f691071198de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una enfermera vacuna a un bebé en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Debo actuar no solo como profesional sanitaria, sino también como una fuente de compasión humana”</p></div><p class="article-text">
        La ofensiva israel&iacute; sobre Gaza ha causado una <strong>crisis sanitaria</strong> sin precedentes. El personal sanitario, los hospitales y las cl&iacute;nicas de atenci&oacute;n primaria se han convertido en objetivos de ataques durante dos a&ntilde;os. Desde octubre de 2023, se han registrado <strong>931 ataques contra estas infraestructuras</strong> y contra los profesionales sanitarios. Muchas instalaciones han sido totalmente destruidas en esos ataques. En la actualidad, un gran n&uacute;mero funcionan solo parcialmente o se han visto obligadas a cerrar por la falta de suministros debido al <strong>asedio</strong> impuesto por Israel sobre la Franja. 
    </p><p class="article-text">
        La<strong> falta de combustible</strong> tiene consecuencias devastadoras: sin electricidad, un gran n&uacute;mero de m&aacute;quinas esenciales, como incubadoras o monitores de signos vitales, no pueden funcionar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas estas consecuencias de la violencia han dejado un panorama sanitario devastador, sumido en el caos, sin medios, con falta de personal y escasez de medicamentos. Los pacientes con enfermedades cr&oacute;nicas no pueden acceder a tratamientos como la di&aacute;lisis, muchas operaciones se hacen sin anestesia y otros miles de pacientes necesitan salir para recibir tratamientos urgentes, como quimioterapia o radioterapia, pero las autoridades israel&iacute;es no les permiten viajar para recibirlo. La vida de miles de personas pende de un hilo cada d&iacute;a m&aacute;s fr&aacute;gil. 
    </p><p class="article-text">
        El personal m&eacute;dico, adem&aacute;s de correr un grave peligro por los ataques, ha sufrido un cambio dr&aacute;stico en su trabajo y en la forma de atender a pacientes. La<strong> emergencia i</strong>mpide que puedan desarrollarlo con normalidad. No cuentan con los recursos necesarios y las necesidades superan constantemente su capacidad de respuesta. El estr&eacute;s y la ansiedad, junto al terror por los ataques, son sensaciones que se han convertido en constantes para muchos mientras trabajan. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos en este contexto en Gaza es el <strong>embarazo y el parto</strong>. Muchas mujeres sufren abortos o partos prematuros debido al estr&eacute;s y a la falta de apoyo profesional adecuado en este momento tan decisivo. Otras muchas se ven obligadas a dar a luz en tiendas de campa&ntilde;a o refugios, sin la asistencia necesaria, y las que pueden llegar a un hospital tambi&eacute;n corren el riesgo de que cualquier complicaci&oacute;n sea un riesgo real para ellas y sus beb&eacute;s, debido a la precariedad y la falta de recursos. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo es asistir partos entre bombardeos</strong></h2><p class="article-text">
        Nour al-Jerjawi es una experimentada enfermera especializada en partos, ha trabajado desde octubre de 2023 en Gaza en circunstancias inimaginables. &ldquo;Hemos estado trabajando casi por completo bajo un sistema de emergencia. Apenas tengo d&iacute;as libres y a veces tengo que trabajar durante varios d&iacute;as consecutivos. Con tantos hospitales y centros m&eacute;dicos destruidos, el n&uacute;mero de mujeres que acuden a nuestro centro para dar a luz se ha duplicado&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n asegura que ha vivido en primera persona c&oacute;mo el miedo y el p&aacute;nico que sientan las madres ha provocado un grave aumento de los <strong>partos prematuros</strong>, que ponen en peligro a las mujeres y a sus beb&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En estas condiciones tan extremas, ver el sufrimiento y el miedo de las pacientes ha marcado profundamente a Nour. Cuenta que, en mitad de este infierno, su papel ha adquirido otra dimensi&oacute;n: el <strong>apoyo emocional</strong> que brinda a las madres. &ldquo;Comparto sus cargas psicol&oacute;gicas, especialmente con aquellas que han perdido a sus esposos y est&aacute;n dando a luz a sus hijos hu&eacute;rfanos. O aquellas que se enteran de la muerte de familiares inmediatamente despu&eacute;s de despertar de la anestesia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esos momentos, debo actuar no solo como profesional de la salud, sino tambi&eacute;n como una fuente de compasi&oacute;n humana&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a veces, durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os de ofensiva israel&iacute;, las implicaciones emocionales y las circunstancias familiares tambi&eacute;n han hecho mella en su desarrollo profesional. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles que he enfrentado fue cuando quedamos atrapados en la casa de mi familia en la ciudad de Gaza, rodeados de tanques israel&iacute;es mientras ca&iacute;an bombas. La electricidad estaba cortada y la hambruna pesaba. De repente, mi hermana embarazada se puso de parto y no hab&iacute;a forma de llevarla al hospital&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento tan cr&iacute;tico y a pesar de su p&aacute;nico, Nour no tuvo m&aacute;s remedio que sacar su fortaleza y asistir a su hermana. &ldquo;Era la primera vez que asist&iacute;a un parto natural completamente sola, sin m&eacute;dico y sin las herramientas adecuadas. Tuve que esterilizar unas tijeras de cocina y usar pinzas de pl&aacute;stico. Mientras, las mujeres de la familia sosten&iacute;an las linternas de sus tel&eacute;fonos para iluminar la habitaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante las horas del parto, Nour sinti&oacute; una presi&oacute;n que nunca hab&iacute;a experimentado. &ldquo;Todos me miraban, esperando que pudiera hacer un milagro y traer a la beb&eacute; de mi hermana al mundo de forma segura, pero con medios improvisados&rdquo;. &nbsp;A pesar de todo, no se bloque&oacute; y actu&oacute; con gran profesionalidad, enfrentando las enormes implicaciones personales y emocionales de aquel momento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las bombas hac&iacute;an temblar la casa con cada impacto y yo me concentraba en traer a la beb&eacute; de mi hermana al mundo, mientras ella sufr&iacute;a un dolor inimaginable. Finalmente, naci&oacute;. Cort&eacute; el cord&oacute;n umbilical con las tijeras y lo at&eacute; con una pinza. Estaba viva. Al ver su peque&ntilde;o rostro, romp&iacute; a llorar de alivio, de miedo y por ver a lo que acab&aacute;bamos de sobrevivir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La llamamos Massa, que significa &rdquo;la joya&ldquo;. En ese momento, en medio del caos y la destrucci&oacute;n, ella era nuestro peque&ntilde;o milagro brillante&rdquo;, recuerda con emoci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un trabajo que deja espacio para la esperanza </strong></h2><p class="article-text">
        Trabajar en un contexto de emergencia continua desde octubre de 2023 es una pesada losa para los profesionales de la salud como Nour. &ldquo;Psicol&oacute;gicamente, estoy siempre en un estado de ansiedad por mi familia, a la que he tenido que dejar bajo bombardeos para ir a mi lugar de trabajo, que tambi&eacute;n es igual de inseguro. Nunca s&eacute; si volveremos a vernos&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar del miedo y de los graves desaf&iacute;os, su compromiso es firme y sigue trabajando para traer vida al mundo y sostener cierta <strong>esperanza entre tanto dolor</strong>. Ver el alivio y el agradecimiento de las familias que atiende es su principal raz&oacute;n para no rendirse. &ldquo;Siempre he sentido una profunda gratitud por parte de la mayor&iacute;a de las personas hacia mi papel de asistir a mujeres durante el parto. Este aprecio ha aumentado significativamente durante la ofensiva, ya que decid&iacute; permanecer en mi puesto y seguir brindando asistencia, a pesar del grave peligro que nos amenaza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Nour es un ejemplo de compromiso y profesionalidad <strong>con la salud en Gaza</strong>, en un contexto en el que simplemente acudir a tu puesto de trabajo puede implicar el riesgo de ser asesinada o no volver a ver a tus seres queridos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/traer-vida-cuidar-salud-gaza-trabajo-nour-devastacion_132_13121931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 14:07:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Traer vida y cuidar la salud en Gaza: el trabajo de Nour entre la devastación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pacientes-gaza-mueren-esperando-salir-recibir-tratamiento-medico_132_13111770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d35f34d-4865-4c40-914c-35f5afa90366_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Considero que la causa principal de la muerte de mi hijo es el cierre de los pasos fronterizos, la denegación de derivaciones médicas, la desnutrición y el desplazamiento”</p></div><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s de que se reabriera parcialmente el cruce de&nbsp;Rafah&nbsp;el pasado febrero&nbsp;para evacuaciones m&eacute;dicas,&nbsp;Anwar al-Ashi, de siete a&ntilde;os, falleci&oacute; mientras esperaba el permiso para salir a recibir tratamiento. El cierre del cruce durante 21 meses, sumado a la desnutrici&oacute;n prolongada provocada por el asedio total de la Franja por parte de Israel durante dos a&ntilde;os, agravaron&nbsp;su problema m&eacute;dico&nbsp;y provocaron&nbsp;el colapso de su salud.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante la ofensiva, sufri&oacute; acidosis metab&oacute;lica en dos ocasiones, especialmente durante el desplazamiento.&nbsp;Pero en ambas ocasiones&nbsp;se recuper&oacute; sin necesidad de cuidados intensivos&rdquo;, explic&oacute; el padre del menor,&nbsp;Nayef&nbsp;al-Ashi. &ldquo;Esta&nbsp;&uacute;ltima&nbsp;vez fue&nbsp;peor&nbsp;por la desnutrici&oacute;n y por el agua contaminada e insalubre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos afirmaron que la desnutrici&oacute;n alter&oacute; el equilibrio del pH de Anwar, lo que aument&oacute; la acidez en su sangre y le provoc&oacute; una insuficiencia&nbsp;renal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente, empez&oacute; a sufrir un fuerte dolor abdominal, diarrea y v&oacute;mitos. Lo llevamos al hospital y nos quedamos consternados al saber que sus niveles de pH eran peligrosamente bajos. Su acidosis era grave, por lo que lo trasladaron inmediatamente a la unidad de cuidados intensivos&rdquo;, continu&oacute;&nbsp;Nayef.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los d&iacute;as previos a su muerte, entr&oacute; en coma y se le practic&oacute; di&aacute;lisis cuatro o cinco veces. Necesitaba an&aacute;lisis de laboratorio y medicamentos esenciales que no estaban disponibles en Gaza, incluidos&nbsp;suplementos&nbsp;nutricionales y vitaminas que podr&iacute;an haber evitado su empeoramiento&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anwar fue uno de los <strong>m&aacute;s de 1.300 pacientes que&nbsp;fallecieron&nbsp;mientras esperaban poder salir de la Franja para recibir tratamiento m&eacute;dico,</strong> despu&eacute;s de que las fuerzas israel&iacute;es cerraran el paso de&nbsp;Rafah&nbsp;en mayo de 2024.&nbsp;M&aacute;s de 18.500 personas, entre ellas 4.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, siguen necesitando urgentemente una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la reapertura del cruce ten&iacute;a como objetivo permitir que hasta 50 pacientes al d&iacute;a salieran para recibir tratamientos, <strong>solo se permiti&oacute; viajar a unos 260 entre el 2 y el 18 de febrero</strong>. La frontera se cerr&oacute; de nuevo el 28 de febrero, tras el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Ir&aacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Considero que la causa principal de la muerte de mi hijo es el cierre de los pasos fronterizos, la denegaci&oacute;n de derivaciones m&eacute;dicas, la desnutrici&oacute;n y el desplazamiento&rdquo;,&nbsp;explic&oacute;&nbsp;el padre de Anwar. &ldquo;Es incre&iacute;blemente doloroso ver morir a tu hijo&nbsp;ante tus ojos y no poder hacer nada para ayudarle. No puedo entender c&oacute;mo se permite que estos factores provoquen la muerte de un ni&ntilde;o, dej&aacute;ndolo sufrir insuficiencia renal y otras complicaciones&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar del acuerdo del alto el fuego alcanzado en octubre de 2025,&nbsp;las autoridades israel&iacute;es&nbsp;han&nbsp;seguido restringiendo severamente la entrada de medicamentos y suministros m&eacute;dicos en la franja de Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de estas restricciones,&nbsp;Israel ha&nbsp;atacado sistem&aacute;ticamente las instalaciones sanitarias y al personal m&eacute;dico durante los dos a&ntilde;os de infierno en Gaza, bombardeando y destruyendo directamente decenas de hospitales. Estos ataques han impedido a los profesionales tratar afecciones cr&iacute;ticas como la acidosis de Anwar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un intento desesperado por salvarle la vida, <strong>los m&eacute;dicos y su familia solicitaron permiso para que pudiera salir, pero muri&oacute; antes de que lo concedieran.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si los recursos hubieran estado disponibles en Gaza, podr&iacute;an haberlo tratado, pero no hab&iacute;a suministros, ni medicamentos, ni equipos de laboratorio. Su salud se deterior&oacute; r&aacute;pidamente, primero le fall&oacute; el h&iacute;gado, luego el cerebro y finalmente muri&oacute;&rdquo;, se lament&oacute; su padre.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pacientes con insuficiencia renal: en riesgo inminente&nbsp;</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Alrededor de 650 pacientes en Gaza se enfrentan a situaciones que ponen en peligro su vida por el bloqueo israel&iacute;, la grave escasez de suministros y equipos m&eacute;dicos y la destrucci&oacute;n de m&aacute;quinas de di&aacute;lisis por los ataques israel&iacute;es.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El doctor&nbsp;Ghazi&nbsp;al-Yazji, jefe de departamento de di&aacute;lisis del hospital al-Shifa&nbsp;de la ciudad de Gaza, afirm&oacute; que <strong>la tasa de mortalidad entre los pacientes renales ha aumentado un 41%</strong> durante los dos a&ntilde;os de ofensiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las unidades de di&aacute;lisis quedaron destruidas o dejaron de funcionar. Muchos pacientes quedaron atrapados en sus hogares y no pudieron acudir a recibir el tratamiento, lo que provoc&oacute; complicaciones y aument&oacute; las tasas de mortalidad&rdquo;, explic&oacute; el doctor.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ejemplo, en el hospital Al-Shifa, toda la unidad de tratamiento renal qued&oacute; destruida y se reconstruy&oacute; gradualmente. Ahora funcionamos con la eficiencia necesaria gracias a 50 m&aacute;quinas de di&aacute;lisis, pero seguimos necesitando m&aacute;s m&aacute;quinas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico tambi&eacute;n inform&oacute; de que, a pesar de la reapertura parcial de la frontera de&nbsp;Rafah, actualmente no existe ning&uacute;n mecanismo que permita el desplazamiento de los pacientes que necesitan trasplantes renales o biopsias de ri&ntilde;&oacute;n, lo que los deja atrapados muriendo lentamente.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Como si no hubiera reabierto</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Debido al elevado n&uacute;mero de pacientes que esperan una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica urgente, actualmente se est&aacute; dando prioridad a los casos cr&iacute;ticos de c&aacute;ncer. Sin&nbsp;embargo, incluso para los pacientes con esta enfermedad, <strong>el proceso de derivaci&oacute;n es poco claro y complejo.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Warda al-Batrikhi, de 44 a&ntilde;os, asegur&oacute; que lleva m&aacute;s de <strong>18 meses esperando que le hagan pruebas de detecci&oacute;n de c&aacute;ncer a su hijo de 14 a&ntilde;os</strong>,&nbsp;Siraj&nbsp;al-Muzaini. &ldquo;Los m&eacute;dicos me han dicho en varias ocasiones que mi hijo necesita una derivaci&oacute;n para someterse a pruebas de detecci&oacute;n oncol&oacute;gicas especializadas que determinen el alcance de su enfermedad. Pero se da prioridad a pacientes que ya han sido diagnosticados&rdquo;, asegur&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los pacientes que esperan una evacuaci&oacute;n m&eacute;dica, alrededor de 4.000 personas con c&aacute;ncer ya&nbsp;han logrado&nbsp;derivaciones oficiales fuera de la Franja, pero siguen sin poder salir debido al cierre continuo de cruces y al bloqueo. En total, se estima que 11.000 pacientes de c&aacute;ncer carecen de acceso a servicios especializados o de diagn&oacute;stico y muchos de ellos necesitan urgentemente un tratamiento que no est&aacute; disponible en Gaza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo&nbsp;ha sido publicado&nbsp;originalmente&nbsp;en&nbsp;Middle&nbsp;East&nbsp;Eye&nbsp;y posteriormente adaptado</em>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maha Hussaini y Nada Nabil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pacientes-gaza-mueren-esperando-salir-recibir-tratamiento-medico_132_13111770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 11:35:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pacientes de Gaza mueren esperando salir para recibir tratamiento médico]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cómo un pueblo palestino se unió para ayudar a una familia a reconstruir su hogar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pueblo-palestino-unio-ayudar-familia-reconstruir-hogar_132_13097733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/155fdc05-b15b-4c45-9817-289d280f2e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo un pueblo palestino se unió para ayudar a una familia a reconstruir su hogar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La gente de Tarqumiyah dio un paso al frente. Hombres, mujeres y jóvenes contribuyeron con lo que pudieron"</p></div><p class="article-text">
        Cada ma&ntilde;ana,&nbsp;Bassam&nbsp;Jaafreh&nbsp;conduce su taxi compartido por la carretera entre el pueblo de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y la ciudad de Hebr&oacute;n, en el sur de Cisjordania. Saluda a los pasajeros como de costumbre, pero sus ojos en el retrovisor revelan una profunda tristeza que no puede ocultar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace aproximadamente un mes,&nbsp;Jaafreh&nbsp;regres&oacute; de realizar la&nbsp;Umrah&nbsp;en La Meca, esperando volver a la casa que hab&iacute;a pasado a&ntilde;os construyendo, ladrillo a ladrillo. <strong>Pero al llegar, descubri&oacute; que hab&iacute;a sido reducida a escombros.</strong> &ldquo;Viaj&eacute; para realizar la&nbsp;Umrah&nbsp;y, cuando regres&eacute;, encontr&eacute; que las autoridades israel&iacute;es lo hab&iacute;an demolido todo&rdquo;, dice. &ldquo;Destruyeron mis sue&ntilde;os y los a&ntilde;os de trabajo que invert&iacute; en construir esta casa para mi familia&rdquo;. Con dolor, hace una pausa y a&ntilde;ade: &ldquo;Imagina dejar tu casa en pie y luego regresar y no encontrar nada. Sent&iacute; un dolor profundo en mi coraz&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La casa demolida era un edificio de tres pisos que albergaba a tres familias, incluidos unos 20 ni&ntilde;os. Cuando llegaron las excavadoras, no solo derribaron las paredes. Seg&uacute;n Mohammad&nbsp;Jaafreh&nbsp;la mayor parte de lo que hab&iacute;a dentro tambi&eacute;n fue destruido. &ldquo;Muebles, ropa, utensilios de cocina, incluso los juguetes de los ni&ntilde;os. Cuando fui all&iacute;, vi colchones, camas y ropa esparcidos bajo los escombros. No dejaron nada&nbsp;para las familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades israel&iacute;es suelen justificar las demoliciones en Cisjordania alegando construcciones sin permisos en zonas clasificadas como &ldquo;&Aacute;rea C&rdquo;, que permanecen bajo control total israel&iacute; seg&uacute;n los Acuerdos de Oslo. Pero&nbsp;Jaafreh&nbsp;afirma que su casa estaba ubicada dentro de los l&iacute;mites de&nbsp;Tarqumiyah, donde muchas otras viviendas palestinas enfrentan el mismo riesgo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &Aacute;rea C constituye la mayor parte de Cisjordania, aproximadamente el 61% de su superficie total. Establecida bajo el Acuerdo de Oslo II de 1995, permanece bajo control civil y militar total de Israel. <strong>Las estrictas restricciones de planificaci&oacute;n hacen que sea casi imposible para los palestinos obtener permisos de construcci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinaci&oacute;n de Asuntos Humanitarios, <strong>miles de estructuras palestinas han sido demolidas en Cisjordania a lo largo de los a&ntilde;os</strong>&mdash;la mayor&iacute;a en el &Aacute;rea C&mdash;principalmente por carecer de unos permisos que nunca se conceden y llegan tarde, lo que ha provocado el desplazamiento&nbsp;de miles de personas y ha afectado a muchas m&aacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando un pueblo se convierte en familia</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        A los pocos d&iacute;as de la demolici&oacute;n, los residentes de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;comenzaron a organizar <strong>una campa&ntilde;a de recaudaci&oacute;n de fondos para ayudar a reconstruir la casa</strong>.&nbsp;Jaafreh&nbsp;se uni&oacute; a la campa&ntilde;a con la esperanza de la reconstrucci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que empez&oacute; como una iniciativa sencilla creci&oacute; r&aacute;pidamente hasta convertirse en una amplia ola de solidaridad dentro del pueblo y m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;Cuando vimos la magnitud de&nbsp;la destrucci&oacute;n, no pod&iacute;amos dejar&nbsp;solas a las familias&rdquo;, dice Mohammad&nbsp;Jaafreh. &ldquo;Lanzamos una campa&ntilde;a de donaciones para ayudar a reconstruir la casa [&hellip;] La gente de&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;dio un paso al frente. Hombres, mujeres y j&oacute;venes contribuyeron con lo que pudieron. Tambi&eacute;n recibimos donaciones de pueblos cercanos de toda la zona de Hebr&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una comunidad peque&ntilde;a como&nbsp;Tarqumiyah, la campa&ntilde;a se convirti&oacute; en algo m&aacute;s que apoyo financiero: <strong>fue una expresi&oacute;n colectiva de vulnerabilidad compartida,</strong> que&nbsp;surge en un momento de gran presi&oacute;n econ&oacute;mica en toda Cisjordania, que se ha agravado desde el 7 de octubre de 2023. Los permisos de trabajo para palestinos dentro de Israel&mdash;una de las principales fuentes de ingresos&mdash;se han reducido significativamente. Al mismo tiempo, la retenci&oacute;n de ingresos fiscales por parte de Israel ha provocado retrasos y pagos parciales de los salarios del sector p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estos desaf&iacute;os, los residentes siguieron aportando. &ldquo;Las familias est&aacute; pasando dificultades econ&oacute;micas, pero aun as&iacute; donaron lo que pudieron&rdquo;, dice Mohammad&nbsp;Jaafreh. &ldquo;La campa&ntilde;a sigue en marcha porque los costos de reconstrucci&oacute;n son altos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente siente que lo que le pas&oacute; a&nbsp;Bassam&nbsp;podr&iacute;a pasarle a cualquiera&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;No&nbsp;es un caso aislado, sino parte de un patr&oacute;n m&aacute;s amplio.&nbsp;&ldquo;Las demoliciones llevan a&ntilde;os ocurriendo. Hay otras casas bajo amenaza, y las tierras agr&iacute;colas tambi&eacute;n est&aacute;n siendo&nbsp;atacadas&rdquo;. &Eacute;l mismo perdi&oacute;&nbsp;cuatro&nbsp;dunums&nbsp;de tierra agr&iacute;cola tras ser arrasados en a&ntilde;os anteriores.&nbsp;&ldquo;Estaban&nbsp;completamente plantados&nbsp;con &aacute;rboles frutales, y todo fue destruido, incluidos los tanques de agua&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La vida contin&uacute;a pese a la p&eacute;rdida</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Hoy,&nbsp;Bassam&nbsp;Jaafreh&nbsp;contin&uacute;a trabajando como taxista entre&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y Hebr&oacute;n, intentando mantener a su familia a pesar de la p&eacute;rdida.&nbsp;No ha podido regresar al lugar donde estaba su casa demolida.&nbsp;&ldquo;No puedo ir all&iacute;&rdquo;, dice en voz baja. &ldquo;Todos mis recuerdos y sue&ntilde;os est&aacute;n destrozados&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en medio del dolor, encuentra consuelo en el apoyo recibido.&nbsp;&ldquo;Agradezco a todos en&nbsp;Tarqumiyah&nbsp;y a todos los que estuvieron a mi lado&rdquo;, dice. &ldquo;Su apoyo me dio la esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a podr&eacute; reconstruir mi hogar&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Loai Wazwaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/unrwa/pueblo-palestino-unio-ayudar-familia-reconstruir-hogar_132_13097733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 15:37:38 +0000]]></pubDate>
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