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    <title><![CDATA[elDiario.es - RED]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[William antes de Shakespeare: la historia de un joven que 'desapareció' siete años y se convirtió en leyenda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/william-shakespeare-historia-joven-desaparecio-siete-anos-convirtio-leyenda_1_7179443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0db2722c-1655-41e5-983c-2d69c027c8a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="William antes de Shakespeare: la historia de un joven que ‘desapareció’ siete años y se convirtió en leyenda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nadie como el dramaturgo inglés representa el misterio en la historia de las letras. Nacido en una ciudad de provincias, poco se sabe de su vida, aunque algunas referencias históricas permiten dibujar cómo fue su vida en el Londres del siglo XVI</p></div><p class="article-text">
        Hay siete a&ntilde;os en la vida de William Shakespeare que constituyen, casi con total seguridad, el mayor misterio de toda la historia de la Literatura universal. &ldquo;No hay vac&iacute;o m&aacute;s tentador&rdquo;, apunta Bill Bryson en su <em>Shakespeare: el mundo como escenario</em>. Entre 1585 y 1592, un chaval de 21 a&ntilde;os, todav&iacute;a absolutamente an&oacute;nimo, deja Stratford-upon-avon y marcha no se sabe a d&oacute;nde, ni con qu&eacute; prop&oacute;sito, ni a santo de qu&eacute;. &ldquo;Son los a&ntilde;os en los que menos nos interesa perderlo&rdquo;, contin&uacute;a Bryson. Es justo en ese per&iacute;odo cuando Shakespeare pasa de ser el hijo de un comerciante de guantes en una ciudad de provincias a un dramaturgo nada menos que en la gran Londres de la &eacute;poca. &ldquo;Lo que ocurri&oacute; durante esos a&ntilde;os es un misterio&rdquo;, sonr&iacute;e D&aacute;maso L&oacute;pez Garc&iacute;a, catedr&aacute;tico de Filolog&iacute;a Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), &ldquo;como casi todo en la figura de Shakespeare&rdquo;, de cuya vida, incluso una vez hubo obtenido algo de popularidad en la capital brit&aacute;nica, apenas hay datos. Sin embargo, existen algunas escenas de las que se tiene constancia y, a la vez, alguna documentaci&oacute;n que permite dibujar, de forma somera, el perfil de un joven William que abandon&oacute; su hogar para probar suerte &ldquo;en la ciudad de los prodigios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; denomina a la Londres del siglo XVI el propio D&aacute;maso L&oacute;pez. &ldquo;En cambio, hay que imaginarse al Stratford-upon-avon donde naci&oacute; y creci&oacute; Shakespeare como un centro comarcal de comercio donde su familia y vecinos trataban, simplemente, de ganarse la vida&rdquo;. A fin de cuentas, contin&uacute;a, &ldquo;era un pueblo de 2000 habitantes&rdquo;. Nada que ver con lo que encontr&oacute; en Londres, una ciudad moderna, con una poblaci&oacute;n con m&aacute;s de 150000 ciudadanos, con tertulias, personas de distintas etnias y mucha far&aacute;ndula. &ldquo;Aunque es muy probable que un peque&ntilde;o William ya se hubiera podido familiarizar con el teatro en su Stratford natal&rdquo;, explica L&oacute;pez. Era habitual que compa&ntilde;&iacute;as ambulantes visitaran las ciudades y pueblos de provincias para entretener a mayores y a ni&ntilde;os y, tal y como apunta Bill Bryson en su biograf&iacute;a, existe la posibilidad de que el autor de Lady Macbeth hubiera recitado sus primeros versos sobre un escenario con alguno de esos grupos, aunque no existen pruebas de ello. &ldquo;Lo que s&iacute; sabemos&rdquo;, completa el profesor, &ldquo;es que Shakespeare estudi&oacute; en la Grammar School de Stratford y que en ella aprendi&oacute;, sobre todo, lat&iacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y eso es algo que choca frontalmente con la burla tradicional que populariz&oacute; el tambi&eacute;n dramaturgo Ben Jonson, que dec&iacute;a que Shakespeare ten&iacute;a un <em>&ldquo;small latin and less greek</em>&rdquo; (&ldquo;poco lat&iacute;n y menos griego&rdquo;), en referencia a su nula formaci&oacute;n universitaria. Y, en efecto, no fue a la universidad. &ldquo;Pero no cabe duda de que aprovech&oacute; mejor que nadie los conocimientos que s&iacute; ten&iacute;a&rdquo;, subraya D&aacute;maso L&oacute;pez, &ldquo;tambi&eacute;n los de las lenguas cl&aacute;sicas que aprendi&oacute; en la escuela&rdquo;. Y, &iquest;en cuanto a los rumores que siembran la duda acerca de una posible falsa autor&iacute;a Shakespeare? &ldquo;No hay ninguna evidencia para pensar que &eacute;l no escribi&oacute; sus obras o que Shakespeare fuera el seud&oacute;nimo de alguien m&aacute;s poderoso que quisiera mantener su anonimato&rdquo;, se&ntilde;ala el profesor. Como todo en esta historia, el misterio adereza un relato que muchos han tratado de desentra&ntilde;ar y que, fuera de toda duda y hasta que se demuestre lo contrario &mdash;algo absolutamente improbable a ojos de D&aacute;maso L&oacute;pez&mdash;, mantiene a William Shakespeare como el gran dramaturgo de todos los tiempos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>884647 palabras y solo 14 de su pu&ntilde;o y letra</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;William Shakespeare no podr&iacute;a haber elegido un momento m&aacute;s propicio para hacerse adulto&rdquo;, escribe Bill Bryson. Hay que visualizar a un Shakespeare de poco m&aacute;s de 20 a&ntilde;os llegando a Londres a finales de la d&eacute;cada de 1580. No se sabe c&oacute;mo penetr&oacute; en la escena teatral, pero se sabe que lo hizo. Tampoco se sabe c&oacute;mo consigui&oacute; su primer trabajo ni cu&aacute;les eran las conversaciones con sus colegas y conocidos, pero s&iacute; se sabe c&oacute;mo era el Londres en el que se mov&iacute;a, al parecer, como pez en el agua. &ldquo;Los teatros ten&iacute;an que establecerse en suburbios, zonas extramuros libres de las leyes y regulaciones de la City&rdquo;. As&iacute; define Bryson el ambiente en el que permanec&iacute;a instalada la far&aacute;ndula londinense, que compart&iacute;a espacio con &ldquo;burdeles, prisiones, arsenales, cementerios no consagrados, manicomios y talleres que se dedicaban a actividades pestilentes&rdquo;. Y cuando Bryson las tacha de pestilentes, ten&iacute;an que serlo de veras. En las naves y locales situados en esas calles &ndash;quiz&aacute;s sombr&iacute;as y h&uacute;medas&ndash; se fabricaban jabones, tinturas y curtiembres, para lo cual empleaban huesos, grasas y heces animales. As&iacute; de crudo. &ldquo;No hab&iacute;a manera de ir a una sala teatral&rdquo;, completa el bi&oacute;grafo, &ldquo;sin atravesar una nube de olor por el camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; estaba &eacute;l. Atractivo, apuesto, con la barba recortada y expresi&oacute;n confiada. Eso si uno se f&iacute;a del retrato de Chandos, el &uacute;nico que se habr&iacute;a conservado de Shakespeare, aunque, de nuevo y como todo lo que rodea la vida del dramaturgo, ofrece pocas o ninguna garant&iacute;a de guardar alg&uacute;n parecido con la realidad. En el retrato, de un hombre algo m&aacute;s maduro que ese de 20 a&ntilde;os que se mueve por las pestilentes calles del extrarradio de Londres, Shakespeare lleva incluso un pendiente. Y eso, en el siglo XVI, &ldquo;significaba lo mismo que ahora&rdquo;, tal y como afirma la doctora Tanya Cooper &ndash;de la National Portrait Gallery de Londres en el libro de Bryson&ndash;, &ldquo;que su portador era una persona m&aacute;s atenta a la moda que el com&uacute;n de los mortales&rdquo;. Con todo, ese tuvo que ser Shakespeare, un moderno m&aacute;s de todos los que hubo en la capital brit&aacute;nica en su mismo tiempo y que, a pesar de que obtuvo un cierto &eacute;xito en vida, no puede considerarse que fuera una celebridad. Sin embargo, al mismo tiempo, y esto es una obviedad, no fue como todos. No fue uno m&aacute;s. Fue &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        De Shakespeare quedan escritas un total de 884647 palabras, distribuidas en 31959 parlamentos y 118406 versos, tal y como enumera Bryson. Sin embargo, solo 14 de todas ellas est&aacute;n escritas de su pu&ntilde;o y letra y seis son, simplemente, firmas. Tal desnivel se antoja casi una met&aacute;fora de lo que representa su figura. Sabemos mucho de William Shakespeare y, a la vez, muy poco. Sabemos que tuvo una esposa e hijos, pero no tenemos clara su sexualidad. Sabemos que pasaron siete a&ntilde;os entre su marcha de Stratford-upon-Avon y sus primeras aventuras contrastadas en Londres, pero no sabemos qu&eacute; hizo durante todo ese tiempo. Sabemos que dominaba la Historia de la que hablaba en sus textos, pero no sabemos cu&aacute;les fueron sus lecturas ni sus preocupaciones. Sabemos, en definitiva, que fue un genio, pero no sabemos qui&eacute;n fue ese genio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/william-shakespeare-historia-joven-desaparecio-siete-anos-convirtio-leyenda_1_7179443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jan 2021 20:41:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[William antes de Shakespeare: la historia de un joven que 'desapareció' siete años y se convirtió en leyenda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[William Shakespeare,Literatura,Cultura,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Patricia Espejo recibió un mensaje de un fan sin faltas de ortografía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/patricia-espejo-recibio-mensaje-fan-faltas-ortografia_1_6520085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91584d6b-8fb2-480d-8036-a97844e75f63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cuando Patricia Espejo recibió un mensaje de un fan sin faltas de ortografía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los cómicos que se centran en actuar en bares y garitos, la pandemia ha acabado con buena parte de su trabajo. Un nuevo género ha aparecido en mitad de la crisis: los bolos de empresa online. El ser conocida entre sus seguidores ha provocado situaciones absolutamente insólitas.</p></div><p class="article-text">
        Tradicionalmente, el mes de diciembre suele ser uno de los per&iacute;odos de mayor actividad para los c&oacute;micos como la valenciana Patricia Espejo. Casi todas las empresas suelen celebrar eventos navide&ntilde;os en los que es muy habitual contar con la presencia de alg&uacute;n monologuista que participe como n&uacute;mero central. Entre los profesionales de la comedia es lo que se conoce como el cl&aacute;sico <em>Bolo de empresa</em>. Tienen la virtud de estar bien pagados y, normalmente, m&aacute;s o menos bien organizados.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto son historias del pasado. El mundo COVID ha sido especialmente duro para los c&oacute;micos y el circuito de actuaciones en directo. Las grandes figuras han podido seguir su actividad en teatros, pese a trabajar con aforo reducido. Sin embargo, para los que sol&iacute;an vivir de los circuitos de bares y <em>garitos</em> est&aacute;n siendo tiempos muy duros. Patricia Espejo pertenece a este gremio. Acostumbrada a recorrer locales por toda Espa&ntilde;a donde defender sus textos cara al p&uacute;blico, se ha encontrado estos meses condenada a buscarse la vida de otra manera. Hay que echarle imaginaci&oacute;n. Es algo que no le puede faltar a un monologuista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo llevas estas semanas de inactividad de tu sector y toques de queda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; siendo muy complicado porque el circuito de actuaciones en bares, garitos y discotecas ha desaparecido. Ante esa situaci&oacute;n, lo que no quer&iacute;a era perder el equilibrio personal y volverme loca en casa. As&iacute; que he aprovechado para trabajar todo lo que he podido en lo s&iacute; que se pod&iacute;a hacer. Una parte muy importante del trabajo de los monologuistas es<strong> </strong>escribir material nuevo y para eso s&iacute; que hemos tenido mucho tiempo disponible estas semanas. En mi caso, he aprovechado para preparar un nuevo espect&aacute;culo que tengo ya muy avanzado. Prefiero no contarlo porque lo m&aacute;s llamativo que tiene es la originalidad de la idea. Se trata de algo que nunca creo que se haya hecho en una actuaci&oacute;n en directo frente al p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l ha sido tu &uacute;ltimo show antes de la pandemia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para actuaciones en directo, ten&iacute;a un espect&aacute;culo a medias con mi compa&ntilde;era Patricia Somoza. Se titula <em>Las putas amas</em>. Era un espect&aacute;culo que se apoya mucho en nuestro doble papel como mujeres tanto en la vida profesional y personal. Jug&aacute;bamos con dos posiciones distintas. Patricia Somoza hac&iacute;a la parte m&aacute;s ca&ntilde;era y yo compensaba con un punto de vista como m&aacute;s inocente. Lo ten&iacute;amos muy currado y funcionaba muy bien. Interactu&aacute;bamos mucho con el p&uacute;blico que participaba muy bien con nosotras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y hab&eacute;is perdido los</strong><em><strong> bolos de empresa</strong></em><strong> por completo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es una historia muy curiosa porque ha aparecido un nuevo formato: los <em>bolos de empresa online</em>. Se trata de mon&oacute;logos que haces desde casa frente al ordenador y se conectan los trabajadores de una empresa. Antes te dan algo de documentaci&oacute;n y te cuentan algunas claves de quienes est&aacute;n y de historias curiosas de su curro. A partir de ah&iacute;, te tienes que colocar frente a la c&aacute;mara y echarle valor para hacer un mon&oacute;logo sin saber muy bien qui&eacute;n lo est&aacute; viendo. Normalmente, puedes tener en la pantalla las caras de una veintena de ellos y eso te sirve de referencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; tal la experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;a a d&iacute;a vas aprendiendo la mec&aacute;nica, pero hay d&iacute;as que te quita el sue&ntilde;o. Hay que mentalizarse y olvidarte de los trucos de las actuaciones en vivo. Yo lo que hago es fijarme s&oacute;lo en las caras de los que m&aacute;s metidos est&aacute;n en lo que les cuento. Veo a los que se r&iacute;en e intento centrarme en ellos. Hay que mentalizarse y aislarte de todo. Yo intento hacer un ejercicio de autoafirmaci&oacute;n y pensar que soy la <em>puta ama</em> y que aquello lo controlo por completo. El problema para m&iacute; es que soy muy palurda con la tecnolog&iacute;a y me cuesta mucho que todo funcione bien. Hace unos d&iacute;as casi me da un parraque, porque perd&iacute; la conexi&oacute;n por alg&uacute;n bot&oacute;n que toqu&eacute; y no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Tuve que llamar a mi novio para que me echara una mano y salir del apuro. Me sent&iacute; muy paleta &iexcl;ja, ja, ja!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el contacto con el p&uacute;blico en directo lo echas de menos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre tienes trato con la gente que te ha visto por televisi&oacute;n o a trav&eacute;s de v&iacute;deos en la red. De hecho, a veces se cruza la comedia con la vida real. El a&ntilde;o pasado grab&eacute; un mon&oacute;logo para Youtube. A los pocos d&iacute;as cojo un taxi en mi barrio en Valencia y me env&iacute;a un t&iacute;o un mensaje en Twitter: &ldquo;Oye, &iquest;eres Patricia Espejo? Es que he visto un mon&oacute;logo tuyo&hellip;&rdquo;. Yo no suelo contestar nunca jam&aacute;s, pero me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la manera de expresarse. Era como muy amigable. No estaba ligando y no ten&iacute;a faltas de ortograf&iacute;a, que eso ya es un punto. Que te escriban sin faltas de ortograf&iacute;a por Twitter es de &ldquo;&iexcl;Ostras, merece la pena conocerlo!&rdquo;. Total, que empezamos a hablar, pero en plan s&uacute;per amistoso. &Eacute;l me cuenta que era de mi barrio y seguimos en contacto. Pasan las semanas y decidimos quedar un d&iacute;a. Da la casualidad de que &eacute;l vive en la calle de mis padres. As&iacute; que quedamos para el siguiente domingo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; fue la cita?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as antes del domingo, yo voy andando hacia mi casa hablando con &eacute;l por el m&oacute;vil. De repente, me tropiezo con una piedra que hay en las v&iacute;as del tranv&iacute;a, y me pego una hostia que no me mato de milagro. Cuando me caigo, suelto el m&oacute;vil y aparece &eacute;l, que pasaba por all&iacute; en ese mismo instante, para ayudarme a levantarme. Durante semanas estuve pensando que era un loco y que me estaba siguiendo y que todo lo de no tener faltas de ortograf&iacute;a estaba preparado para que le contestara. Me romp&iacute; el brazo derecho y me hice un esguince en la rodilla. Cuando me levant&eacute;, le dije: &ldquo;&iquest;Eres t&uacute;?&rdquo;. Y me dijo que s&iacute;. Me acompa&ntilde;&oacute; al hospital y me escayolaron el brazo. Mi madre me dec&iacute;a que seguro que era un loco. Mis amigos me preguntaban si hab&iacute;a visto la serie <a href="https://serielistas.lasexta.com/you/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>You</em></a>, que al parecer va de un obseso que persigue a una chica. Ahora es mi novio y llevo saliendo con &eacute;l un a&ntilde;o. Me he dado cuenta de que no es un loco. Ahora s&eacute; que no me iba siguiendo en ese d&iacute;a porque es tan despistado que se pierde en una rotonda y no sabe ni volver a su casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Contreras]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Dec 2020 21:16:29 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Cuando Patricia Espejo recibió un mensaje de un fan sin faltas de ortografía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/patricia-espejo-recibio-mensaje-fan-faltas-ortografia_7_6520107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64a82fed-1aa4-4aef-ae8b-d4ca9160a981_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando Patricia Espejo recibió un mensaje de un fan sin faltas de ortografía"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Dec 2020 19:34:59 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Así es WeChat, la app china en el ojo del huracán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/asi-es-wechat-la-app-china-en-el-ojo-del-huracan_7_6238678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc7a8e39-78c2-417e-ab02-2f4d92362293_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así es WeChat, la app china en el ojo del huracán"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2020 18:13:32 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Pablo Rochat: ser viral y vivir de ello]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/pablo-rochat-ser-viral-y-vivir-de-ello_7_6239034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/523d9869-46f9-4363-8a75-927a0193a15b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pablo Rochat: ser viral y vivir de ello"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2020 18:09:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Rochat: ser viral y vivir de ello]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día en el que Dani Mateo intentó engañar a un fan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/el-dia-en-el-que-dani-mateo-intento-enganar-a-un-fan_7_6231560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7b80b81-e037-489c-b7fa-5c7b10273f26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día en el que Dani Mateo intentó engañar a un fan"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/el-dia-en-el-que-dani-mateo-intento-enganar-a-un-fan_7_6231560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2020 18:54:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día en el que Dani Mateo intentó engañar a un fan]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Joaquín Echeverría, padre del héroe del monopatín: "No se arrepentiría de lo que hizo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/joaquin-echeverria-padre-heroe-monopatin-no-arrepentiria-hizo_1_6226338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2926a5fa-959e-45a0-bfa9-84b7bc0b6e81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Joaquín Echeverría, padre del héroe del monopatín: “No se arrepentiría de lo que hizo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su hijo Ignacio falleció asesinado en un atentado en Londres al enfrentarse a uno de los terroristas con su monopatín. Nos acercamos al skatepark que lleva su nombre para hablar con Joaquín Echeverría de lo que para él significa la muerte, el sentimiento de pérdida y el heroísmo</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="position:relative;padding-bottom:56.25%;height:0;overflow:hidden;"><iframe style="width:100%;height:100%;position:absolute;left:0px;top:0px;overflow:hidden" frameborder="0" type="text/html" src="https://www.dailymotion.com/embed/video/x7w92ek" width="100%" height="100%"   allow="autoplay" allowfullscreen></iframe></div>
    </figure><p class="article-text">
        No se siente fuera de lugar a pesar de ser el m&aacute;s mayor e ir vestido con una camisa. Camina en medio de la pista sorteando <em>bikers</em>, <em>skaters</em> y alg&uacute;n ni&ntilde;o que se queda embobado con los trucos imposibles de los m&aacute;s veteranos. Es consciente de que, de no ser por el destino truncado de su hijo, jam&aacute;s le habr&iacute;an visto por all&iacute;. Es la primera vez que Joaqu&iacute;n Echeverr&iacute;a viene a este skatepark que lleva el nombre de su hijo en la localidad madrile&ntilde;a de Boadilla del Monte, el mismo que frecuentaba Ignacio en su adolescencia: &ldquo;Le hubiera hecho una ilusi&oacute;n enorme&rdquo;. L&aacute;stima que su padre descubriese lo bueno que era con el monopat&iacute;n demasiado tarde, despu&eacute;s de morir asesinado cuando intentaba defender a una mujer, en el atentado de Londres del 3 de junio de 2017.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Aunque solo han pasado tres a&ntilde;os, aquellos d&iacute;as siguen estando confusos en su cabeza. Del viaje a Londres en avi&oacute;n, cuando Ignacio a&uacute;n segu&iacute;a desaparecido, no recuerda absolutamente nada. Tras aterrizar, el c&oacute;nsul les estaba esperando en casa de su hija Isabel, quien sigue viviendo en la capital brit&aacute;nica. Fue all&iacute; donde tambi&eacute;n se encontraron con Javi y Guillermo, amigos de Ignacio. Ellos fueron las &uacute;ltimas personas que le vieron con vida y escucharon el sonido de la tabla del monopat&iacute;n de Ignacio, golpeando a uno de los terroristas, antes de caer al suelo. &ldquo;Se nos acercaron llorando y nos abrazaron. Estaban muy nerviosos, muy tristes, muy impresionados&hellip; Tanto que tuvimos que ser nosotros quienes les consolamos&rdquo;, recuerda Joaqu&iacute;n. Despu&eacute;s de cuatro dolorosos d&iacute;as de incertidumbre, busc&aacute;ndole por todos los hospitales, les confirmaron que su hijo de treinta y nueve a&ntilde;os era uno de los ocho fallecidos.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Perder a un hijo</strong></h3><p class="article-text">
        Jubilado hace tiempo, Joaqu&iacute;n, que trabaj&oacute; en una empresa energ&eacute;tica y como docente en la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid, no hab&iacute;a llorado por la muerte de un ser querido desde que, con 21 a&ntilde;os, perdi&oacute; a un buen amigo en un accidente de tr&aacute;fico. Desde entonces, nada, ni una sola l&aacute;grima hab&iacute;a recorrido su rostro. Hoy, sin embargo, tres a&ntilde;os despu&eacute;s del fallecimiento, sigue sin poder contener la emoci&oacute;n cada vez que cuenta la historia de Ignacio. Aprieta fuerte la mand&iacute;bula, en un gesto que expresa mitad impotencia, mitad orgullo, y traga saliva. Explica que su muerte y las circunstancias en las que se produjo, le han hecho reflexionar sobre su vida y, al mismo tiempo, reforzar su fe: &ldquo;Yo no me enfad&eacute; con Dios porque, desde el primer momento, pens&eacute; que Ignacio hab&iacute;a hecho lo que deb&iacute;a y que sus decisiones eran fruto de su libertad. Estoy seguro de que si &eacute;l, ahora mismo, pudiese razonar no se arrepentir&iacute;a de lo que hizo&rdquo;. Ese es su mayor consuelo.
    </p><p class="article-text">
        Los que, como Joaqu&iacute;n, han experimentado la p&eacute;rdida traum&aacute;tica de un hijo saben que no existe dolor m&aacute;s fuerte ni m&aacute;s profundo. Es algo que contradice todas las leyes de la vida, de lo que las cosas deber&iacute;an ser. El periodista Carlos Fresneda, en un <a href="https://www.amazon.es/Querido-hijo-incondicional-demasiado-pronto-ebook/dp/B07SD6GM59" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro</a> que escribi&oacute; despu&eacute;s de que su hijo Alberto falleciese con solo diecinueve a&ntilde;os, tras ser golpeado por un tren en la misma ciudad, explica que lo peor no es el d&iacute;a despu&eacute;s, sino todos los siguientes: &ldquo;La sensaci&oacute;n que te invade es de total aturdimiento, como si intentaras levantarte del suelo despu&eacute;s de haber recibido un pu&ntilde;etazo en pleno rostro, como si volvieras a tierra despu&eacute;s de un accidentado viaje en barco&rdquo;. Joaqu&iacute;n, tambi&eacute;n se refugi&oacute; en la escritura como terapia, aunque tuvo que esperar un a&ntilde;o hasta conseguir aunar las fuerzas suficientes para enfrentarse al papel en blanco.
    </p><p class="article-text">
        Con <a href="https://www.amazon.es/As%C3%AD-era-hijo-Ignacio-monopat%C3%ADn/dp/8494778153/ref=sr_1_1?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&amp;dchild=1&amp;keywords=asi+era+ignacio+echeverria&amp;qid=1600252630&amp;s=digital-text&amp;sr=1-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>As&iacute; era mi hijo Ignacio: el h&eacute;roe del monopat&iacute;n</em></a>, pretende desmitificar la imagen que se dio, en ocasiones, de Ignacio: &ldquo;No era un superm&aacute;n, sino una persona corriente que hizo algo extraordinario y se convirti&oacute; en un modelo y en un ejemplo para los dem&aacute;s&rdquo;. El estudiante que se esforzaba, el que sigui&oacute; los pasos de su madre y se convirti&oacute; en abogado, el t&iacute;o favorito de sus sobrinos y el que se pasaba horas discutiendo con su padre sobre pol&iacute;tica y religi&oacute;n. Todo eso era Ignacio. De vez en cuando, cree verlo por la calle, en la mirada de alg&uacute;n chico que se le parece. El terrorismo m&aacute;s feroz e injustificable les priv&oacute; de ser testigos de c&oacute;mo &lsquo;el h&eacute;roe del monopat&iacute;n&rsquo;, entonces, un chico normal, formaba una familia. Tambi&eacute;n les impidi&oacute; volver a juntarse todos, un a&ntilde;o m&aacute;s, para verle soplar las velas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De tal palo&hellip;</strong></h3><p class="article-text">
        Fue en una celebraci&oacute;n de su cumplea&ntilde;os, donde, como si de un <em>flashforward</em> de una pel&iacute;cula de terror se tratara, Ignacio dej&oacute; claras sus intenciones. &ldquo;Acababa de producirse el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/varios-heridos-tiroteo-parlamento-britanico_1_3513910.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atentado en Westminster</a> -explica Joaqu&iacute;n-, y nos dijo que si &eacute;l hubiese estado all&iacute;, habr&iacute;a intervenido y el polic&iacute;a al que acuchillaron no estar&iacute;a muerto. Actuar as&iacute; estaba en su forma de entender la vida y en su car&aacute;cter&rdquo;. Su padre nunca sabr&aacute; hasta qu&eacute; punto pudo condicionar el futuro esa conversaci&oacute;n. Aunque quiz&aacute;s, todo empez&oacute; mucho antes, cuando Ignacio ya se rebelaba ante las injusticias en el patio del colegio. O aquella vez en la que se lanz&oacute; al agua para salvar a un matrimonio en una playa de Cantabria cuando apenas ten&iacute;a veinte a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El escritor y fil&oacute;sofo italiano, Umberto Eco, dice que, en el fondo, &ldquo;somos lo que nuestros padres nos ense&ntilde;aron cuando no intentaban ense&ntilde;arnos nada&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; propici&oacute; que Ignacio actuase de aquella forma? &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a visto en casa? Consciente o inconscientemente, Joaqu&iacute;n intent&oacute; fomentar en sus cinco hijos un hondo esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y, cada noche, cuando eran peque&ntilde;os, les le&iacute;a poemas &eacute;picos como el <em>Cantar de los Infantes de Lara. </em>Hoy es muy duro consigo mismo y reconoce que ahora lo har&iacute;a de otra manera: &ldquo;Nunca fui un padre ejemplar, era muy represor, les pon&iacute;a muchas normas&rdquo;. Aun as&iacute;, est&aacute; tremendamente orgulloso de sus hijos y completamente seguro de que cualquiera de ellos podr&iacute;a haber actuado, en un momento dado, como Ignacio. Antes de meterse en el coche, mira, por &uacute;ltima vez, el mural que preside el parque, en el que est&aacute; representado el rostro de Ignacio. Un desconocido se le acerca: &ldquo;Enhorabuena por tener un hijo tan valiente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/joaquin-echeverria-padre-heroe-monopatin-no-arrepentiria-hizo_1_6226338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2020 21:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joaquín Echeverría, padre del héroe del monopatín: "No se arrepentiría de lo que hizo"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[David Broncano en Siberia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/humor-al-cubo/david-broncano-siberia_1_6201897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a6f3685-f501-4d25-9027-de7daface5dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="David Broncano en Siberia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un chiste sobre una moto quizá le evitó que le sacudieran duramente en plena Rusia siberiana. Con 8 años aprendió la utilidad del humor para evitar conversaciones sobre asuntos delicados como la autodeterminación de Euskadi</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="position:relative;padding-bottom:56.25%;height:0;overflow:hidden;"> <iframe style="width:100%;height:100%;position:absolute;left:0px;top:0px;overflow:hidden" frameborder="0" type="text/html" src="https://www.dailymotion.com/embed/video/x7vyy4u" width="100%" height="100%" allowfullscreen > </iframe> </div>
    </figure><p class="article-text">
        David Broncano se ha convertido en la gran estrella de la comedia en Espa&ntilde;a. Su <em>late-night</em> de Movistar, <em>La Resistencia</em>, es el mayor fen&oacute;meno televisivo de humor de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Su espacio radiof&oacute;nico, <em>La vida moderna</em>, en la cadena SER, que presenta junto a Quequ&eacute; y a Ignatius Farray, pasa por ser un programa de &eacute;xito entre la gente joven en nuestro pa&iacute;s. Salir a la calle hoy en d&iacute;a con David significa tener que pararse cada diez pasos para atender a alguno de sus innumerables admiradores.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Galicia, se cri&oacute; realmente en Orcera, en Ja&eacute;n. De ah&iacute; le queda algo de peculiar acento. Su carrera profesional se centr&oacute; desde sus inicios en la televisi&oacute;n, a diferencia de otros c&oacute;micos. Empez&oacute; en <em>Nuevos C&oacute;micos</em>, en Paramount; pas&oacute; por 4 temporadas de <em>El Club de la Comedia</em>, en laSexta; fue presentador principal en <em>Loco Mundo</em>, en #0; y ha acabado teniendo su show propio en <em>La Resistencia</em>, tambi&eacute;n en #0.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A ti, un c&oacute;mico ya con experiencia, &iquest;la comedia te ha servido alguna vez para resolver alg&uacute;n problema serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una vez Rusia, en Siberia, nos perdimos y aparecimos en una caba&ntilde;a con unos paramilitares. Intuimos que nos quer&iacute;an reventar a hostias y se me ocurri&oacute; un chiste con una moto, que no recuerdo c&oacute;mo era. El se&ntilde;or, un ruso ex militar, pas&oacute; de decirnos &ldquo;&iexcl;De aqu&iacute; no sal&iacute;s!&rdquo;, a decirnos &ldquo;Por supuesto, aqu&iacute; sois bienvenidos. Cuando quer&aacute;is comer carne de ciervo, aqu&iacute; est&aacute;. Y si quer&eacute;is &iexcl;pod&eacute;is pegar a una cabra!&rdquo;, porque ten&iacute;a all&iacute; una cabra para pegarle, cosa que yo censuro, pero que era como un gesto de solidaridad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Vaya cambio de panorama s&oacute;lo con un chiste!</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es. Gracias a un chiste de una moto, pasamos de estar ah&iacute; a punto de ser pegados a un ofrecimiento a pegar otro ser vivo. Desde su punto de vista era como un honor pegar a una cabra con una bandera de Ucrania que le hab&iacute;an pintado. Pero bueno, mejor tampoco vamos a entrar en m&aacute;s detalles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece que la comedia te salv&oacute; de una situaci&oacute;n chunga. Sin embargo, &iquest;no te ha pasado de intentar hacer re&iacute;r a alguien que&hellip; no estaba por la labor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, recuerdo una situaci&oacute;n de tr&aacute;fico en la que me pas&oacute; lo contrario a lo de Siberia, que por hacerme el graciosito&hellip; &iexcl;un cl&aacute;sico!... Me par&oacute; la polic&iacute;a cuando yo ven&iacute;a de jugar al tenis, hace ya unos a&ntilde;os. No recuerdo por qu&eacute; me pararon, pero me dijeron que me bajase y que abriese el maletero. Yo llevaba como cuatrocientas raquetas de tenis y me dijeron: &ldquo;&iquest;Esto pa qu&eacute; es?&rdquo;&nbsp;y yo le dije: &ldquo;&iexcl;Hombre, agente! &iexcl;Al ser raquetas de tenis, pues&hellip;!&rdquo; Tampoco es que fuera un chiste, pero le insinu&eacute;: &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; cree usted? &iexcl;Pues al ser raquetas de tenis, pues para el tenis!&rdquo;. Pero, sin ser un chiste, por el tonillo, el agente ya intuy&oacute; que hab&iacute;a dado con el t&iacute;pico graciosito. Cosa que, por lo general, a las fuerzas del orden&hellip; Vamos, que aquello pas&oacute; de ser un control rutinario a estar cuatro horas all&iacute;&hellip; &iexcl;divertid&iacute;simas! 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo te diste cuenta de que eras un tipo gracioso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues tard&eacute; un tiempo, la verdad. Me acuerdo una vez, estando en un viaje familiar en Euskadi, con unos amigos de all&iacute;, vascos, y mis padres. Empec&eacute; a hacer unas cuantas bromas con mi hermano y, a la tercera broma que cont&eacute; all&iacute;, pas&oacute; de hablarse de temas pol&iacute;ticos bastante intensos a hablar de que me hab&iacute;a mordido un perro o algo as&iacute;, la conversaci&oacute;n deriv&oacute; y entonces, con 9 o 10 a&ntilde;os, entend&iacute; que, aunque a lo mejor ahora me interesa, la autodeterminaci&oacute;n de Euskadi a un ni&ntilde;o de esa edad no le interesaba mucho. Descubr&iacute; entonces que haciendo chistes de que se me hab&iacute;a pinchado una pelota, de que me hab&iacute;a ca&iacute;do por una cuesta y tal consegu&iacute; que se cambiara de tema y dije: &ldquo;pues &iexcl;joder! &iexcl;Igual esto tiene su algo!&rdquo;. Porque, a lo mejor ahora me interesa, pero a esa edad la autodeterminaci&oacute;n de las naciones, en principio, te da bastante igual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees que la comedia es innata? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que, por personalizarlo, la comedia tiene una parte que aprendes. Creo que ahora hago mejores chistes. Que me desenvuelvo mejor como c&oacute;mico que hace 9 a&ntilde;os, cuando empec&eacute;. Como todas las profesiones, s&iacute; que se aprende. Se mejora un mont&oacute;n. Dir&iacute;a que s&iacute; que tiene una parte que es dif&iacute;cil de aprender si no tienes un minimecanismo mental por el que unas personas tienen m&aacute;s facilidad para hacer m&aacute;s chistes que otras. Igual s&iacute; que hay alg&uacute;n click raro. Igual que hay gente tiene m&aacute;s facilidad para saltar con p&eacute;rtiga, hay otros que no habr&iacute;amos sobrevivido hace 10.000 a&ntilde;os porque necesitabas m&aacute;s fuerza f&iacute;sica. Actualmente es verdad que los chistes son una ventaja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Contreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/humor-al-cubo/david-broncano-siberia_1_6201897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2020 20:03:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[David Broncano en Siberia]]></media:title>
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    </item>
  </channel>
</rss>
