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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mar a bordo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Mar a bordo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Merche Díaz, 32 años como secretaria de la "atípica" cofradía de O Pindo: "Dijeron que, sin lonja, no aguantaríamos dos días"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/mar-a-bordo/merche-diaz-32-anos-secretaria-atipica-cofradia-pindo-dijeron-lonja-no-aguantariamos-dias_1_13322685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0708901-f707-471f-9730-b59f5016e985_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x975y496.jpg" width="1200" height="675" alt="Merche Díaz, 32 años como secretaria de la &quot;atípica&quot; cofradía de O Pindo: &quot;Dijeron que, sin lonja, no aguantaríamos dos días&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carente de una instalación propia donde vender pescado ni marisco, el pósito de este pequeño puerto de Carnota– entre la Costa da Morte y las Rías Baixas– sobrevive apostando por las actividades relacionadas con la conservación del patrimonio y la memoria</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empec&eacute;, no contaba con pasar tanto tiempo aqu&iacute; y, sin darme cuenta, llevo m&aacute;s de la mitad de mi vida trabajando en la cofrad&iacute;a&rdquo;. Mercedes D&iacute;az, <em>Merche</em>, lleg&oacute; hace 32 a&ntilde;os a lo que a&uacute;n se conoc&iacute;a como el p&oacute;sito de pescadores de O Pindo, en Carnota. &ldquo;La pega que nos pon&iacute;an en aquel momento era: 'No vais a aguantar dos d&iacute;as porque no ten&eacute;is lonja'&rdquo;. Pero all&iacute; sigue, como secretaria de una entidad que sobrevive luchando contra la falta de relevo generacional en el sector. S&oacute;lo un ejemplo: cuando ella asumi&oacute; el cargo, hab&iacute;a m&aacute;s de cien mariscadoras asociadas. El a&ntilde;o pasado se jubil&oacute; la &uacute;ltima. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La visi&oacute;n que ten&iacute;a de una cofrad&iacute;a era la de un lugar donde se compraba, se vend&iacute;a pescado, se subastaba, y all&iacute; no hab&iacute;a nada&rdquo;, rememora mirando hacia atr&aacute;s. Hab&iacute;a que intentar salir adiante sin la lonja, lo que &ldquo;desde el primer momento&rdquo; motiv&oacute; una visi&oacute;n &ldquo;m&aacute;s amplia&rdquo; de lo que era una cofrad&iacute;a. No pod&iacute;an limitarse a resolver los tr&aacute;mites administrativos de marineros y mariscadoras. &ldquo;Quise verla como un sitio donde se miraba por la gente del mar, pero tambi&eacute;n por todo lo que la rodea, todo su entorno, todo lo que existe a su alrededor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Junto a la pesca y la venta del producto, las embarcaciones o el trato con los intermediarios, Merche apost&oacute; por el patrimonio. &ldquo;Hay unas f&aacute;bricas de salaz&oacute;n, una ballenera que acababa de cerrar pr&aacute;cticamente cuando yo era una ni&ntilde;a... much&iacute;simas cosas que era necesario poner en valor&rdquo;. Todo eso marc&oacute; el car&aacute;cter propio del p&oacute;sito. &ldquo;Desde el principio fuimos una cofrad&iacute;a un poco at&iacute;pica&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xakf9lu" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Hoy, en el puerto, ya no quedan barcos de pesca; s&oacute;lo unas cuentas embarcaciones recreativas, de las de la s&eacute;ptima lista. &ldquo;Cuando yo empec&eacute;, s&iacute; que hab&iacute;a: se dedicaban a las nasas, los xeitos, los trasmallos, las volantas...&rdquo;, Merche encadena una tras otra las diversas artes tradicionales para las que no hubo relevo generacional &ldquo;ni dentro de la propia familia ni en todo el pueblo&rdquo;. Cada vez que alguien colgaba las botas, se formaba un vac&iacute;o. &ldquo;Hab&iacute;a cien mujeres mariscando en la entidad y se fueron jubilando todas&rdquo;. El a&ntilde;o pasado lo hizo la &uacute;ltima y no encontr&oacute; quien ocupase su lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, los pocos asociados en activo, a&uacute;n se dedican al marisqueo. &ldquo;Erizo, poliqueto, berberecho... almeja, muy poca, porque desapareci&oacute; casi toda con el Prestige. Hace unos a&ntilde;os tambi&eacute;n empezamos con las algas como un recurso innovador&rdquo;, cuenta. &ldquo;De hecho, estos d&iacute;as, como el erizo ya termin&oacute;, el mejill&oacute;n no sabemos de qu&eacute; color es y la lombriz no da para todo el mundo, est&aacute;n trabajando con las algas y empezando a descubrir ese mundo que tambi&eacute;n est&aacute; ah&iacute;&rdquo;. El codium &ndash;conocido como el percebe de los pobres&ndash; o las lechugas de mar son algunas de las especies que los mariscadores extraen de entre las rocas, con el agua hasta la cintura. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una mariscadora recoge algas en la costa de Carnota                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Del turismo marinero a las audiogu&iacute;as ficcionadas</h2><p class="article-text">
        Carnota, con su playa casi infinita, es la transici&oacute;n entre las R&iacute;as Baixas y la Costa da Morte. En su frontera norte encontramos O Pindo, un peque&ntilde;o puerto pesquero al pie del monte del mismo nombre, considerado el Olimpo de los celtas. Frente a &eacute;l, casi como un espejo, se ve la localidad de &Eacute;zaro, en Dumbr&iacute;a. Las separa la desembocadura del Xallas, el &uacute;nico r&iacute;o de Europa que llega al mar en cascada.
    </p><p class="article-text">
        La cofrad&iacute;a de O Pindo, al igual que otras del entorno, fue una de las pioneras del turismo marinero, una actividad que lleg&oacute; a &ldquo;un nivel muy importante&rdquo;, con colegios y visitantes &ldquo;de todas partes&rdquo; que acud&iacute;an a la zona a conocer la costa y la actividad de pescadores y mariscadoras. Con el tiempo, aquella iniciativa &ldquo;igual que se foment&oacute; y se le dio mucho valor, fue decayendo poco a poco&rdquo;. Hoy, dice, ya no queda ning&uacute;n proyecto en marcha, pero uno de sus objetivos es &ldquo;intentar recuperarlo y mejorarlo con las nuevas herramientas y formas de trabajar, porque todo cambia&rdquo;. 
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                Algas como el codium o la lechuga de mar son cada vez más demandadas por hosteleros y consumidores                            </span>
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        Lo que s&iacute; contin&uacute;a son las jornadas de pesca que llevan a&ntilde;os organizando. Duran varios d&iacute;as y cuentan con un tema diferente en cada edici&oacute;n: la carpinter&iacute;a de ribeira, las f&aacute;bricas de salaz&oacute;n, la ballenera... &ldquo;No quer&iacute;amos que fuesen simplemente charlas impartidas por t&eacute;cnicos, sino que quer&iacute;amos que participara la gente del pueblo, los ni&ntilde;os del lugar y las mariscadoras&rdquo;. Con los m&aacute;s peque&ntilde;os iban a limpiar la playa, les ense&ntilde;aban a hacer arte con crebas &ndash;esos objetos que las mareas depositan en la costa&ndash; o c&oacute;mo cocinar los productos del mar, protagonistas en las jornadas gastron&oacute;micas que, cuando empezaron, realizaban las propias mariscadoras. &ldquo;Recog&iacute;an el recurso, cocinaban, todos pas&aacute;bamos la tarde picando cebolla para el salpic&oacute;n, hac&iacute;amos la <em>queimada</em>...&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto estrella de los &uacute;ltimos tiempos son las audiogu&iacute;as ficcionadas. Promovido por la cofrad&iacute;a, cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n de la Deputaci&oacute;n de A Coru&ntilde;a, los GALP (Grupos de Acci&oacute;n Local do Sector Pesqueiro), fondos europeos y los ayuntamientos implicados. Primero, realizaron un trabajo de &ldquo;recuperaci&oacute;n de la memoria&rdquo; con mujeres mayores, &ldquo;de 80 y 90 a&ntilde;os&rdquo;. Sobre sus recuerdos se tejieron las diferentes naraciones que permiten recorrer cada uno de los tres lugares: O Pindo, Dumbr&iacute;a y Fisterra. &ldquo;No son las t&iacute;picas audiogu&iacute;as que te van explicando lugares y datos. Aqu&iacute; lo que hacen es contarte una historia&rdquo;. Para garantizarlo, se las encomendaron al grupo Ch&eacute;vere, Premio Nacional de Teatro en 2014, donde milita desde su fundaci&oacute;n Miguel de Lira, &ldquo;nuestro vecino&rdquo;.
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                En una única jornada de trabajo pueden recogerse decenas de kilos de algas                            </span>
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        Las cofrad&iacute;as atraviesan un momento complicado, &ldquo;y no s&oacute;lo la nuestra porque sea peque&ntilde;a y no tenga lonja&rdquo;. Merche mantiene contacto con p&oacute;sitos del resto de la provincia y las dificultades, seg&uacute;n dice, son generalizadas. &ldquo;En puertos como el de Fisterra la flota baj&oacute; much&iacute;simo; vas a Ribeira, que es uno de los puertos m&aacute;s importantes, e igual; en A Coru&ntilde;a, que es enorme comparada con nosotros, las problem&aacute;ticas siguen ah&iacute;...&rdquo;. Ante ese panorama, insiste en la necesidad de reclamar ayudas p&uacute;blicas porque, recuerda, &ldquo;al fin y al cabo, trabajamos para la administraci&oacute;n&rdquo;, una administraci&oacute;n que &ldquo;tendr&iacute;a que mirar m&aacute;s para mantenernos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, su puesto de trabajo depende de la subvenci&oacute;n anual para gastos de personal que concede la Deputaci&oacute;n de A Coru&ntilde;a &ndash;&ldquo;Si no existiese, yo no podr&iacute;a estar trabajando. Sin ella, cerrar&iacute;amos la puerta, est&aacute; claro&rdquo;&ndash;, pero cree que hace falta m&aacute;s implicaci&oacute;n del resto de organismos e instituciones. &ldquo;Cuando te dan una subvenci&oacute;n es para un proyecto determinado pero antes tienes que adelantar un dinero que, si lo tuvieses, no ped&iacute;as la subvenci&oacute;n&rdquo; explica. &ldquo;A nosotros nos es muy dif&iacute;cil optar a proyectos, precisamente, por falta de liquidez&rdquo;.
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                Lancha atracada en el puerto de O Pindo                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Galicia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/mar-a-bordo/merche-diaz-32-anos-secretaria-atipica-cofradia-pindo-dijeron-lonja-no-aguantariamos-dias_1_13322685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 10:26:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Merche Díaz, 32 años como secretaria de la "atípica" cofradía de O Pindo: "Dijeron que, sin lonja, no aguantaríamos dos días"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Martín Senande, 'carpinteiro de ribeira' que lucha por la conservación de un oficio amenazado: "Un barco es como un pez"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/mar-a-bordo/martin-senande-carpinteiro-ribeira-lucha-conservacion-oficio-amenazado-barco-pez_1_13303081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c421cd04-259e-4ed7-a325-6d4e74a67258_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Senande, &#039;carpinteiro de ribeira&#039; que lucha por la conservación de un oficio amenazado: &quot;Un barco es como un pez&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recién jubilado, quiere convertir el astillero familiar, en Cabana de Bergantiños, en un aula para divulgar la profesión que ama, en riesgo de desaparición por la falta de relevo generacional</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo aprend&iacute; aqu&iacute;. Me salieron los dientes en el astillero, molestando a los carpinteros&rdquo;. Con Mart&iacute;n Senande V&aacute;zquez se cierra una dinast&iacute;a. &Eacute;l, nacido en 1960, fue la tercera generaci&oacute;n de carpinteiros de ribeira del astillero O Baladi&ntilde;o, fundado tres d&eacute;cadas antes por su abuelo Benito en la parroquia de Canduas, en Cabana de Berganti&ntilde;os. Ahora, reci&eacute;n jubilado, y dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de fletar su &uacute;ltimo barco, quiere convertir ese espacio privilegiado sobre el estuario del r&iacute;o Anll&oacute;ns en un lugar vivo, &ldquo;un aula did&aacute;ctica, un museo&rdquo;, que al mismo tiempo que homenajea a sus predecesores ayude a mantener viva la profesi&oacute;n que ama.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy muy orgulloso de ser carpintero, porque amo la madera&rdquo;. Mart&iacute;n insiste en que &ldquo;dentro de unas medidas&rdquo;, es decir, &ldquo;hasta los 20 metros de eslora&rdquo;, el material que ha trabajado durante d&eacute;cadas es superior &ldquo;a la fibra o el hierro&rdquo;. Aunque admite en que eso queda &ldquo;para gustos&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k67IWhgMVMsSSAGMi3g" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero creer que se van a volver a hacer barcos de madera. Y aprovecho para para lanzar un grito y decir que, por favor, no se pierdan los <em>carpinteiros de ribeira</em>, porque si se pierden luego va a ser muy dif&iacute;cil recuperarlos&rdquo;. Considera su profesi&oacute;n &ldquo;preciosa&rdquo; y, al tiempo, &ldquo;muy complicada&rdquo;, y teme la llegada del momento en que se pierda la t&eacute;cnica para construir embarcaciones a la manera tradicional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las manos de Martín Senande, mientras trabaja                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Homenaje a los carpinteros</strong></h2><p class="article-text">
        Mart&iacute;n se sinti&oacute; atra&iacute;do muy pronto por la carpinter&iacute;a. &ldquo;Con siete u ocho a&ntilde;os ven&iacute;a a traerle el desayuno a mi padre y, mientras no ten&iacute;a que ir a la escuela, me quedaba por aqu&iacute;, estorbando&rdquo;. Cuando termin&oacute; los estudios, decidi&oacute; seguir la tradici&oacute;n familiar. &ldquo;A los 22 a&ntilde;os, cuando mi padre se jubil&oacute;, ya era jefe de taller y fue cuando empec&eacute; a trabajar de verdad&rdquo;. Hoy, recuerda con una sonrisa aquella &eacute;poca en que los armadores dudaban al verlo tan joven. &ldquo;Dec&iacute;an: 'este pipiolo no me va a hacer el barco'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, el astillero est&aacute; parado, aunque conserva todo lo necesario para su actividad: el banco de carpintero, las herramientas, las maquetas... un viaje en el tiempo que impresiona, sobre todo, a los peque&ntilde;os de los colegios que lo visitan. Pero tambi&eacute;n a los mayores que escuchan las apasionadas explicaciones de Mart&iacute;n. &ldquo;Se quedan <em>abertos de peito</em>, anonadados cuando vienen aqu&iacute; y oyen las historias de la carpinter&iacute;a. Quedan realmente encantados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y &eacute;se es el futuro que el &uacute;ltimo de sus due&ntilde;os sue&ntilde;a para O Baladi&ntilde;o. &ldquo;Quiero hacer aqu&iacute; un homenaje a los <em>carpinteiros de ribeira</em> que pasaron por este astillero. Quiero que venga gente, que tenga vida. Que no muera ni caiga en el olvido&rdquo;. Y quiere hacerlo como un homenaje &ldquo;a mi abuelo, a mi padre y a todos los carpinteros que pasaron por aqu&iacute; &ndash;con mi padre trabajaban 22 hombres alrededor de un barco pesquero&ndash;, pero tambi&eacute;n al propio municipio de Cabana porque fue un gran foco de <em>carpinteiros de ribeira </em>en su d&iacute;a&rdquo;. 
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                Martín Senande, carpinterio de ribeira                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un pez de madera en tierra firme</strong></h2><p class="article-text">
        Uno de los &uacute;ltimos trabajos de Mart&iacute;n luce sobre tierra firme. En la entrada de Laxe, el municipio vecino, el ayuntamiento coloc&oacute; un barco &ldquo;con car&aacute;cter ornamental&rdquo;. Los a&ntilde;os pasaron y aquella embarcaci&oacute;n &ldquo;ni se pint&oacute; m&aacute;s, ni se limpi&oacute; ni se hizo absolutamente nada&rdquo;. La nave se deterior&oacute;, &ldquo;sobre todo las maderas de pino, los forros exteriores, las cubiertas, las obras muertas...&rdquo;. Ante esa imagen, Mart&iacute;n present&oacute; un &ldquo;peque&ntilde;o&rdquo; proyecto para restaurarlo, que consigui&oacute; la financiaci&oacute;n de la Deputaci&oacute;n de A Coru&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La idea era eliminar todas las partes da&ntilde;adas y quedarse s&oacute;lo con la estructura, &ldquo;el esqueleto&rdquo;, construido en madera de roble, &ldquo;muy dura&rdquo; y que, bien tratada, podr&iacute;a durar muchos a&ntilde;os m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si os fij&aacute;is, un barco es un pez&rdquo;, explica el carpintero. &ldquo;Imaginaos que com&eacute;is un <em>xurelo</em>, que le sac&aacute;is las escamas, la carne y todo eso... y s&oacute;lo dej&aacute;is la espina dorsal y las otras espinas. Esa fue la intervenci&oacute;n que hice&rdquo;. Y, no sin cierta satisfacci&oacute;n, concluye: &ldquo;Para m&iacute;, qued&oacute; muy bonito&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una de las paredes del astillero O Baladiño                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Galicia]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 03:00:50 +0000]]></pubDate>
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