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    <title><![CDATA[elDiario.es - Comunicación política]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Comunicación política]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El fenómeno Iván Redondo se detiene... de momento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/fenomeno-ivan-redondo-detiene-momento_1_8140525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f25d308-4c94-4421-8aa8-a95519924461_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fenómeno Iván Redondo se detiene... de momento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Redondo ha sido el primer profesional de la consultoría política que ha llegado a desempeñar una función de tal envergadura</p></div><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de Iv&aacute;n Redondo de no continuar como jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez, cierra una peculiar etapa en la historia de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a. El protagonismo que ha adquirido su figura mientras ha ocupado el cargo ha centrado la atenci&oacute;n sobre un puesto que de forma tradicional siempre fue ocupado por otros perfiles. Redondo ha sido el primer profesional de la consultor&iacute;a pol&iacute;tica que ha llegado a desempe&ntilde;ar una funci&oacute;n de tal envergadura. De momento, ser&aacute; tambi&eacute;n el &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        Redondo se ha caracterizado durante estos a&ntilde;os que ha estado junto a Pedro S&aacute;nchez por eludir las apariciones p&uacute;blicas. Este hecho ha podido contribuir a&uacute;n m&aacute;s a acrecentar la leyenda en torno a su figura, a sus responsabilidades y a su nivel de influencia. Lo m&aacute;s curioso del caso es que su actividad anterior m&aacute;s conocida era la de aparecer como analista pol&iacute;tico del programa <em>Espejo P&uacute;blico</em>, en Antena 3. Sin embargo, en cuanto pas&oacute; a ser el consultor de S&aacute;nchez se retir&oacute; de cualquier presencia ante las c&aacute;maras.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los 'spin doctors'</strong></h3><p class="article-text">
        La figura de los consultores pol&iacute;ticos no tiene un &uacute;nico biotipo estandarizado. Se puede desempe&ntilde;ar esa funci&oacute;n desde muy diferentes &aacute;reas de conocimiento. Hay, de todas formas, una serie de habilidades que parecen ser las m&aacute;s requeridas y valoradas en el mundo en los &uacute;ltimos tiempos. De forma tradicional, en Espa&ntilde;a, los asesores de cabecera de nuestros dirigentes proven&iacute;an habitualmente de la pol&iacute;tica y compart&iacute;an con ellos el mismo campo de acci&oacute;n. El paradigma quiz&aacute; fuera el trabajo de Rubalcaba con Gonz&aacute;lez o Zapatero. Tambi&eacute;n han existido funcionarios de alto nivel, especializados en el profundo conocimiento en las interioridades de la administraci&oacute;n, como Jos&eacute; Enrique Serrano. En alguna otra ocasi&oacute;n, hemos podido encontrar a especialistas en encuestas y estudios de opini&oacute;n, como Pedro Arriola en el PP. Finalmente, tambi&eacute;n algunos expertos en comunicaci&oacute;n han ocupado la funci&oacute;n, como Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, con Aznar o Ayuso.
    </p><p class="article-text">
        La peculiaridad de Iv&aacute;n Redondo es la de ser un profesional de la consultor&iacute;a. Es lo que en la jerga pol&iacute;tica se conoce como un <em>spin doctor</em> en toda regla. La denominaci&oacute;n no tiene f&aacute;cil traducci&oacute;n en espa&ntilde;ol y ni siquiera est&aacute; del todo claro cu&aacute;l es el origen real del t&eacute;rmino en Estados Unidos, en la d&eacute;cada de los 80. La palabra <em>spin</em> es polis&eacute;mica y puede tener varios significados. Uno de ellos es el de hilar. Algunos ensayistas defienden que la expresi&oacute;n <em>spin doctor</em> hace referencia a los expertos en hilar relatos pol&iacute;ticos en un mundo condicionado decisivamente por la comunicaci&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>El peso de la comunicaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        En los tiempos que vivimos, la comunicaci&oacute;n ocupa un predominio creciente en t&eacute;rminos de definici&oacute;n de cualquier estrategia pol&iacute;tica. Para algunos estudiosos del fen&oacute;meno, como Christian Salmon, &ldquo;el trasvase in&eacute;dito desde el mundo de la pol&iacute;tica hasta el mundo del entretenimiento en <em>streaming</em> es la culminaci&oacute;n de un largo proceso que ha visto penetrar al caballo de Troya de la comunicaci&oacute;n en el universo cerrado de la pol&iacute;tica, invitarse a la conquista y el ejercicio del poder, desempe&ntilde;ar en &eacute;l un papel cada vez m&aacute;s importante imponiendo su racionalidad a la raz&oacute;n de Estado, sobredetermin&aacute;ndola, corroy&eacute;ndola, hasta sustituirla: la comunicaci&oacute;n se ha convertido en la raz&oacute;n de ser de la pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Redondo ha trasladado buena parte del lenguaje narrativo audiovisual a la hora de planificar sus acciones. Sus estrechos colaboradores cuentan c&oacute;mo les marcaba el objetivo de que cada semana fueran capaces de crear alg&uacute;n evento informativo que, de alguna manera, llamara la atenci&oacute;n medi&aacute;tica. De la misma forma que las series televisivas atraen la atenci&oacute;n de su p&uacute;blico cada siete d&iacute;as, su t&eacute;cnica consist&iacute;a en garantizar un nuevo cap&iacute;tulo de su discurso cada semana. Adem&aacute;s, la puesta en escena siempre ocupaba un papel b&aacute;sico que buscaba no pasar nunca desapercibido frente a la rutina del decorado pol&iacute;tico.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Especialista en encuestas</strong></h3><p class="article-text">
        Otro aspecto que cobra cada d&iacute;a mayor importancia es la evoluci&oacute;n de los tradicionales <em>pollsters</em>, los analistas de encuestas que intentan conocer al detalle las opiniones del electorado. Al igual que ocurre con la investigaci&oacute;n sobre los gustos televisivos, la pol&iacute;tica plantea un grave problema. No es dif&iacute;cil saber lo que opina la gente sobre lo ocurrido hasta hoy. Lo complicado es determinar qu&eacute; va a opinar y c&oacute;mo va a actuar a partir de ma&ntilde;ana. Las encuestas no tienen por qu&eacute; fallar a la hora de determinar qu&eacute; piensa la gente votar en el futuro. Lo que suele ser imposible predeterminar es lo que finalmente votan. 
    </p><p class="article-text">
        Redondo cuenta con una larga experiencia en el an&aacute;lisis de datos. Es dif&iacute;cil encontrar un solo estudio de inter&eacute;s que no tuviera controlado. El gran problema es sopesar la evoluci&oacute;n de los cambios de parecer en una sociedad que cada vez asume la modificaci&oacute;n de sus criterios con mayor celeridad. El v&eacute;rtigo se ha convertido posiblemente en la tendencia m&aacute;s influyente en la pol&iacute;tica actual. La inestabilidad se ha convertido en la norma. Las carreras pol&iacute;ticas son cada vez m&aacute;s breves e imprevisibles. Fen&oacute;menos como los de Albert Rivera o Pablo Iglesias son inimaginables d&eacute;cadas atr&aacute;s. Grandes figuras de la pol&iacute;tica cuya trayectoria, desde su aparici&oacute;n hasta su retirada, apenas duran cuatro o cinco a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text"><strong>En pol&iacute;tica, sin ideolog&iacute;a definida</strong></h3><p class="article-text">
        De su carrera profesional, se sab&iacute;a que sus trabajos como consultor hab&iacute;an estado vinculados al Partido Popular. Hab&iacute;a llegado incluso a ser miembro del Gobierno del PP de Jos&eacute; Antonio Monago en Extremadura, hasta 2015. Tambi&eacute;n hab&iacute;a colaborado con Xavier Garc&iacute;a Albiol en la campa&ntilde;a en la que obtuvo la alcald&iacute;a de Badalona y, previamente, con el l&iacute;der del PP en el Pa&iacute;s Vasco, Jos&eacute; Antonio Basagoiti. Cuando en 2017 Pedro S&aacute;nchez decide contar con &eacute;l, cara a las primarias del PSOE, la decisi&oacute;n sorprende a muchos. Sin embargo, quienes conocen al hoy presidente del Gobierno hablan de su pragmatismo a la hora de medir la capacidad profesional de la gente.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, la no identificaci&oacute;n de la figura de Iv&aacute;n Redondo con una ideolog&iacute;a marcadamente de izquierdas ha sido clave para poder entender su salida de Moncloa. Hasta el mismo d&iacute;a de su marcha, nadie discut&iacute;a, ni cre&iacute;a posible discutir, sobre su continuidad como jefe de Gabinete. El problema, la discrepancia y, finalmente, la ruptura se produjeron cuando se plantea la posibilidad de que abandone un puesto t&eacute;cnico para pasar a formar parte del Gobierno como ministro con importante proyecci&oacute;n p&uacute;blica y destacada presencia medi&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Redondo barajaba la idea y Pedro S&aacute;nchez no ve&iacute;a ning&uacute;n inconveniente inicialmente. Sin embargo, a medida que la remodelaci&oacute;n ministerial se aproximaba, el nuevo Gobierno tend&iacute;a a asentar su perfil en un reforzamiento ideol&oacute;gico identificado con el PSOE y una decidida apuesta por la renovaci&oacute;n. Iv&aacute;n Redondo como ministro hubiera sido una manifiesta novedad, pero hubiera podido desentonar y hasta chocar con un equipo fuertemente enraizado en el Partido Socialista.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La inc&oacute;gnita ante el futuro</strong></h3><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno Iv&aacute;n Redondo en primera l&iacute;nea de batalla ha durado, de momento, solo cuatro a&ntilde;os. Quedar&aacute; para siempre abierta la pregunta de qu&eacute; hubiera ocurrido si, tal y como era su previsi&oacute;n, hubiese dado el salto a la pol&iacute;tica como l&iacute;der en la lucha partidista. Ver a Redondo como parlamentario, convertido en &ldquo;oposici&oacute;n de la oposici&oacute;n&rdquo;, seg&uacute;n hab&iacute;a llegado a planificar, queda convertido en una hist&oacute;rica inc&oacute;gnita. Nadie, salvo &eacute;l mismo, puede saber si alguna vez volver&aacute; a plantearse volver a intentar saltar a la arena, en lugar de quedarse, como hasta ahora ha hecho, planificando desde la barrera la actuaci&oacute;n de otros. 
    </p><p class="article-text">
        Para Iv&aacute;n Redondo, su etapa como jefe de Gabinete con 40 a&ntilde;os, reci&eacute;n cumplidos, le parec&iacute;a que hab&iacute;a tocado a su fin. Al no conseguir dar el salto a la pol&iacute;tica activa en primera l&iacute;nea, ha preferido abandonar y reinventar su carrera profesional en la empresa privada. Ofertas no le van a faltar.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/fenomeno-ivan-redondo-detiene-momento_1_8140525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jul 2021 19:53:20 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 40 hitos de 2020 desde la comunicación política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/40-hitos-comunicacion-politica_129_6627736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baea55ce-dda0-4122-b694-1f8ce07d3daa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los 40 hitos de 2020 desde la comunicación política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La oposición intentó provocar la caída del Gobierno desde el primer momento y a partir de marzo el coronavirus condicionó la vida política y fue utilizado como arma del debate partidista. Este 2020, la polarización se ha extendido en nuestro país al igual que en otras democracias occidentales</p></div><p class="article-text">
        <strong>1 El ruido como centro de la pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o 2020 no pudo empezar con mayor nivel de trifulca nacional. La investidura de Pedro S&aacute;nchez que tuvo lugar el 7 de enero. El debate fue especialmente tenso. La derecha lleg&oacute; a ponerse en pie al grito de &iexcl;Libertad, libertad! como desesperada respuesta a la constituci&oacute;n del gobierno de coalici&oacute;n progresista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2 La derecha posibilita el gobierno que m&aacute;s dice detestar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez necesitaba 13 abstenciones para sacar adelante el Gobierno de coalici&oacute;n sin necesidad de acordar nada con los partidos independentistas catalanes. El PP se neg&oacute; a facilit&aacute;rselos. La derecha eligi&oacute; dejar que al PSOE le apoyaran los que luego denunci&oacute; como comunistas, independentistas y terroristas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3 Un Gobierno ileg&iacute;timo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una vez que la izquierda opt&oacute; por la coalici&oacute;n, la oposici&oacute;n denunci&oacute; que Pedro S&aacute;nchez hab&iacute;a llegado al poder de forma ileg&iacute;tima. Argumentaban que su promesa hab&iacute;a sido la de gobernar en solitario para no tener que depender de otras formaciones. Los espa&ntilde;oles no le otorgaron ese deseo. La coalici&oacute;n era la &uacute;nica forma de llevar adelante una investidura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4 Lanzar piedras contra los cristales</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras conocerse los resultados de las elecciones, la derecha inici&oacute; una intensa campa&ntilde;a pol&iacute;tica y medi&aacute;tica para intentar impedir la conformaci&oacute;n del Gobierno. Desde el 8 de enero intent&oacute; derribarlo. Cada ventana rota en el edificio gubernamental hizo necesaria una constante actividad de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica de reparaci&oacute;n de cualquier da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5 Inventar problemas inexistentes</strong>
    </p><p class="article-text">
        A mediados de enero aparece una de las primeras pol&eacute;micas de la legislatura: el debate sobre el llamado PIN parental. Desde parte de la izquierda se entr&oacute; al debate sin tener en cuenta de que se trataba de una estrategia destinada a crear descarnadas y agitadas reacciones ante problemas inexistentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6 El peligro de cometer errores</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 20 de enero, un evidente error propici&oacute; que la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodr&iacute;guez aterrizara en Madrid. El ministro &Aacute;balos fue enviado a intentar reparar la metedura de pata. Pasados los meses, ning&uacute;n tribunal espa&ntilde;ol ha considerado que se cometiera delito alguno. El Gobierno pag&oacute; el costo de una gesti&oacute;n err&aacute;tica y confusa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7 &iexcl;Que Dios nos proteja!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los discursos de Ronald Reagan de 1980 pod&iacute;an trasladarse a la Espa&ntilde;a de 2020. La idea es que la izquierda promueve un mundo que elimina la familia; los homosexuales y el feminismo acaban con la moral tradicional; los delincuentes son protegidos por el estado; la naci&oacute;n se autodestruye; y la econom&iacute;a favorece a los vagos frente a la gente laboriosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8 Fomentar la inestabilidad, el caos y el bloqueo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica espa&ntilde;ola hab&iacute;a vivido un largo per&iacute;odo de inestabilidad arrastrado desde 2016. Nos hab&iacute;amos malacostumbrado a la existencia de un gobierno provisional tras otro. Desatar la m&aacute;xima inestabilidad posible, sembrar el caos y asentarse en el bloqueo continuo se convierten en los ejes de una oposici&oacute;n que ve&iacute;a posible derribar al Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9 El olvido de la Tercera Espa&ntilde;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de confrontar las dos Espa&ntilde;as olvida que a la derecha no le basta con sumar m&aacute;s que la izquierda. Si aspira a gobernar, necesita superar tambi&eacute;n a todas las opciones regionalistas, nacionalistas e independentistas que tienen un gran peso parlamentario. La derecha trata a buena parte de los partidos no estatales como contrincantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10 La pandemia como arma pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        El COVID-19 estalla en medio de un clima pol&iacute;tico de absoluta confrontaci&oacute;n. La oposici&oacute;n contempl&oacute; la batalla contra la pandemia para acusar al Gobierno como responsable de la tragedia que se avecinaba, llegando incluso a <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/existe-caso-espanol-lucha-covid-19_129_5915370.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">culpabilizarle de todas y cada una de las muertes</a> que iban a producirse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>11 El 8M como s&iacute;mbolo</strong>
    </p><p class="article-text">
        El pa&iacute;s qued&oacute; sumido en un desconcierto inicial, derivado del manifiesto error de minusvalorar el impacto del coronavirus. La derecha mantuvo que el Gobierno hab&iacute;a ocultado la gravedad del contagio para poder celebrar el acto reivindicativo feminista del 8 de marzo y se habla de un Gobierno asesino culpable de la muerte de miles de espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>12 El estado de alarma con Illa como responsable</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 14 de marzo, el Gobierno decreta el estado de alarma. La oposici&oacute;n, que acusaba al Ejecutivo de inacci&oacute;n, no tiene m&aacute;s remedio que apoyarlo. Pedro S&aacute;nchez inicia sus regulares comparecencias televisivas asumiendo un protagonismo medi&aacute;tico que pronto levantar&aacute; cr&iacute;ticas. Salvador Illa se convierte en el principal responsable de la gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>13 La fuerza del aplauso</strong>
    </p><p class="article-text">
        Millones de espa&ntilde;oles confinados salen a diario a las 20:00 a los balcones a ovacionar a los sanitarios. Fue una experiencia inolvidable que impuso una desconocida sensaci&oacute;n de unidad y confraternidad. La oposici&oacute;n se sinti&oacute; pronto inc&oacute;moda, en la medida en que quitaba el foco de la responsabilidad en el Gobierno y lo trasladaba a la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>14 El rey em&eacute;rito sale a escena</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras Espa&ntilde;a se confinaba, se conoci&oacute; la decisi&oacute;n de Felipe VI de separar su destino del de su padre. Se hab&iacute;an publicado informaciones sobre sus tejemanejes econ&oacute;micos. El em&eacute;rito se convirti&oacute; en buena medida en objeto del desahogo de muchos ciudadanos que no pod&iacute;an entender lo que hab&iacute;a ocurrido durante d&eacute;cadas en torno a la figura del monarca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>15 El fen&oacute;meno Fernando Sim&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 21 de marzo se constituye el Comit&eacute; Cient&iacute;fico del COVID-19 y se sit&uacute;a al frente a Fernando Sim&oacute;n. Sus diarias apariciones lo convirtieron en un fen&oacute;meno medi&aacute;tico. La estrategia de comunicaci&oacute;n pretende garantizar la difusi&oacute;n de juicios cient&iacute;ficos dif&iacute;ciles de rebatir y servir de muro de protecci&oacute;n para las decisiones pol&iacute;ticas del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>16 El s&iacute;ndrome del uniforme</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para reforzar la idea de excepcionalidad y de control de la situaci&oacute;n, se toma la decisi&oacute;n de que en las comparecencias informativas participen portavoces uniformados del Ej&eacute;rcito, la Guardia Civil y la Polic&iacute;a Nacional.&nbsp;La derecha acusa al Gobierno de esconderse detr&aacute;s de los uniformes. Desde algunos sectores de la izquierda se ve con incomodidad la imagen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>17 Las cuatro columnas del discurso gubernamental</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno plantea todo su discurso asentado en cuatro ejes que sirven para articular sus mensajes: 1/ La pandemia es mundial. 2/ Las decisiones se basan en los criterios de los cient&iacute;ficos. 3/ Se pide el esfuerzo unitario de los partidos. 4/ Saldremos adelante si la ciudadan&iacute;a se implica implicada solidariamente en el cumplimiento de las recomendaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>18 La privatizaci&oacute;n del luto y el dolor</strong>
    </p><p class="article-text">
        La derecha se visti&oacute; de luto en sus apariciones p&uacute;blicas y pos&oacute; ante los fot&oacute;grafos, con gestos posados de dolor y desconsuelo. Extendi&oacute; la idea de que la izquierda espa&ntilde;ola era no s&oacute;lo responsable de las muertes sino que, adem&aacute;s, era ajena al dolor que supon&iacute;a el fallecimiento de sus propios familiares y amigos. La derecha decidi&oacute; apropiarse del luto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>19 El experimento Ayuso</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pandemia sirve de plataforma de lanzamiento nacional a la presidenta de Madrid, Isabel D&iacute;az Ayuso. Ha aprovechado esta etapa para postularse como candidata a suceder a Pablo Casado al frente del PP. D&iacute;az Ayuso protagoniz&oacute;, desde la declaraci&oacute;n del estado de alarma, constantes titulares siempre confrontados con la figura de Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>20 Arrogancia, mentiras e incompetencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el mes de abril, el PP intent&oacute; ordenar su discurso en torno a tres ideas b&aacute;sicas. El plan era fijar los que a su juicio eran los tres pecados capitales de S&aacute;nchez: &ldquo;Arrogancia, mentiras e incompetencia&rdquo;. Pablo Casado y otros l&iacute;deres populares repitieron durante varias semanas la misma argumentaci&oacute;n para justificar su negativa a colaborar con el Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>21 Ventajas e inconvenientes del </strong><em><strong>no&iacute;smo</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En la etapa m&aacute;s dura del confinamiento, PP y Vox mantuvieron un discurso coincidente. La idea era oponerse a todo lo que el Gobierno planteara. El problema del no a todo era que cualquier cambio de postura del Gobierno obligaba a la derecha a defender lo contrario. La estrategia del acoso y derribo al Gobierno empezaba a dar s&iacute;ntomas de fracaso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>22 Agitar la calle cacerola en mano</strong>
    </p><p class="article-text">
        El confinamiento fue visto desde la ultraderecha como un claro ejercicio dictatorial por parte de la coalici&oacute;n social-comunista. Se recurri&oacute; a la calle. Las im&aacute;genes m&aacute;s simb&oacute;licas fueron las manifestaciones en la calle N&uacute;&ntilde;ez de Balboa de Madrid. Cientos de personas de clases sociales privilegiadas se lanzaron a la calle, cacerola en mano, pidiendo libertad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>23 De la protesta a la intimidaci&oacute;n f&iacute;sica</strong>
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa de agitar la calle desemboc&oacute; en escraches contra miembros de la coalici&oacute;n. Los m&aacute;s intensos se produjeron frente a la vivienda de Pablo Iglesias e Irene Montero. El hecho de que dirigentes de Podemos, en sus inicios, hubieran participado en este tipo de protestas, sirvi&oacute; de justificaci&oacute;n para lanzar contra ellos este reiterado ataque intimidatorio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>24 Provocar a Pablo Iglesias</strong>
    </p><p class="article-text">
        La derecha asumi&oacute; que el flanco m&aacute;s d&eacute;bil del Gobierno era Pablo Iglesias. Para ellos representaba la imagen m&aacute;s extrema del gabinete. Pablo Iglesias era un perfecto objetivo para la provocaci&oacute;n. En multitud de ocasiones, los l&iacute;deres populares, en particular Cayetana &Aacute;lvarez de Toledo, le buscaron y, muy a menudo, le encontraron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>25 El fracaso anunciado del pacto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez decidi&oacute; ocupar un papel institucional alejado de la gresca partidista. Incluso, durante el mes de abril, el presidente lleg&oacute; a lanzar la idea de promover una actualizaci&oacute;n de los Pactos de la Moncloa. La oposici&oacute;n entendi&oacute; la oferta como una trampa para acallar su esfuerzo de desgaste y de intento de tumbar al Gobierno. El pacto era inviable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>26 Ciudadanos en el centro de la pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno, antes del verano, insiste en seguir prorrogando el estado de alarma. PP y Vox se mantienen en contra. Las encuestas indican que buena parte de los votantes del PP se sent&iacute;an m&aacute;s seguros con el estado de alarma.&nbsp;Ciudadanos decide respaldar a Pedro S&aacute;nchez. In&eacute;s Arrimadas opta por dar un giro a la estrategia de seguidismo respecto al PP.
    </p><p class="article-text">
        <strong>27 La fuga del em&eacute;rito</strong>
    </p><p class="article-text">
        En pleno mes de agosto, se hace p&uacute;blico que Juan Carlos de Borb&oacute;n se marchaba de Espa&ntilde;a temporalmente sin destino conocido. El esc&aacute;ndalo desemboc&oacute; en que la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica pasara a formar parte de la pol&eacute;mica pol&iacute;tica. La discusi&oacute;n, pese a su inutilidad pr&aacute;ctica&nbsp;en t&eacute;rminos de cambio del modelo constitucional, se iba a largar durante meses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>28 Adi&oacute;s a Cayetana</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la&nbsp;comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica, Cayetana &Aacute;lvarez de Toledo era una megaestrella. Sus intervenciones siempre destacaron por su visceralidad y su contundencia. Representaba el ala m&aacute;s extrema del PP. Su tono algo displicente y engre&iacute;do no conect&oacute; bien con buena parte de la ciudadan&iacute;a. Pablo Casado decidi&oacute; restarle presencia y protagonismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>29 El auge de los </strong><em><strong>conspiranoicos</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        La era Trump, la extensi&oacute;n de los populismos, la emergencia sanitaria, la crisis clim&aacute;tica y la extensi&oacute;n de las redes sociales acab&oacute; por propiciar el auge de los llamados <em>conspiranoicos</em>. En Espa&ntilde;a, algunos medios de comunicaci&oacute;n difunden sus estrafalarias teor&iacute;as. El &uacute;ltimo centro de su preocupaci&oacute;n es, en la actualidad, la vacuna frente al coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        <strong>30 El descontrol de la desescalada</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras la finalizaci&oacute;n de los estados de alarma se instaura un nuevo modelo de gesti&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-chuzos-punta_129_6235988.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las comunidades aut&oacute;nomas pasan a gestionar</a> las medidas contra la pandemia. Las CCAA compiten por avanzar m&aacute;s r&aacute;pido en liberar la actividad social y econ&oacute;mica. Madrid se convirti&oacute; una vez m&aacute;s en el abanderado del enfrentamiento con la administraci&oacute;n central.
    </p><p class="article-text">
        <strong>31 Euskadi y Galicia miden el pulso</strong>
    </p><p class="article-text">
        En pleno verano, tuvieron lugar procesos electorales en Galicia y en Euskadi. Tanto N&uacute;&ntilde;ez Feijoo como &Iacute;&ntilde;igo Urkullu revalidaron la presidencia. Los resultados no implicaron cambio alguno en ambos gobiernos. Lo m&aacute;s llamativo de los comicios fueron los pobres apoyos obtenidos por las candidaturas de Unidas Podemos. Pablo Iglesias toma nota.
    </p><p class="article-text">
        <strong>32 El a&ntilde;o de la polarizaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las palabras que marcar&aacute; 2020 desde la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica es la de polarizaci&oacute;n. El t&eacute;rmino ya ha sido muy utilizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en especial en Estados Unidos. Hace referencia a c&oacute;mo en el debate pol&iacute;tico <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/polarizacion-no-amigos_129_6221198.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los grupos rivales parecen cada vez m&aacute;s alejados unos de otros</a>. La pol&iacute;tica emocional parece haber arrasado a la racionalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>33 La moci&oacute;n de censura de Vox contra el PP</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras el verano, se produce<a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mocion-favor-aumentar-tension-politica_129_6304293.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la moci&oacute;n de censura de Vox</a>. Muchos la vieron como una operaci&oacute;n de Santiago Abascal para erigirse en l&iacute;der de la oposici&oacute;n. Pablo Casado, en un duro discurso, marc&oacute; un claro distanciamiento con las posiciones de Vox. Cada <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/quiere-debe-pablo-casado_129_6332970.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento estrat&eacute;gico del PP</a> ha sido analizado desde entonces con especial expectaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>34 Pablo Iglesias busca el foco</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras el fracaso electoral en Galicia y Euskadi, en UP asumieron que deb&iacute;an buscar mayor protagonismo en su actividad p&uacute;blica para diferenciarse con m&aacute;s nitidez del PSOE y reivindicar su propio territorio. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/discurso-unidas-marca-negociacion-presupuestos_1_6206538.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La negociaci&oacute;n sobre los Presupuestos</a> ser&iacute;a el escenario elegido para desarrollar su nueva estrategia de divergencia dentro de la coalici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>35 El fin de la era Trump</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre marcan <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-no-relato-le-hizo-ganar_129_6381717.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el principio del fin de la era Trump</a>. El l&iacute;der republicano no consigui&oacute; la reelecci&oacute;n y tampoco lo acept&oacute;. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trampa-decir-hay-trampa_129_6398856.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trump intent&oacute; como fuera invalidar su derrota.</a> El sistema consigui&oacute; resistir a su demencial intento. Queda a&uacute;n la duda de si Trump intentar&aacute; volver a presentarse dentro de cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>36 El </strong><em><strong>dadoporhechismo</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        La derecha en Espa&ntilde;a se ha acostumbrado a desarrollar un discurso cimentado m&aacute;s en lo que afirma que puede llegar a ocurrir que en lo que realmente sucede. Desde el comienzo de la legislatura, casi toda la cr&iacute;tica de la oposici&oacute;n se ha basado en dar por hecho que todas sus negras&nbsp;previsiones eran s&oacute;lidas y certeras.<strong> </strong>El tiempo no le ha dado la raz&oacute;n<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>37 Los PGE, l&iacute;nea de meta</strong>
    </p><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n de los Presupuestos Generales del Estado ha permitido al Gobierno de coalici&oacute;n reforzar su continuidad. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victoria-politica-complicada-rentabilizar_129_6436843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tampoco ha sido f&aacute;cil conseguirlo</a>. Pedro S&aacute;nchez no obtuvo el apoyo de Ciudadanos. Unidas Podemos trabaj&oacute; activamente para que el acuerdo con Arrimadas no fructificara. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ciudadanos-complicada-salida-irrelevancia_129_6471501.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciudadanos dud&oacute; hasta el final</a> pero volvi&oacute; junto a PP y Vox.
    </p><p class="article-text">
        <strong>38 La derecha recupera el discurso del miedo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n conservadora ha perdido este a&ntilde;o todas las batallas para acabar con el Gobierno de coalici&oacute;n. Tras la derrota parlamentaria de los PGE, la derecha ha reabierto <a href="https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/alentar-miedo-agitador-social_129_6488453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su discurso de alentar el miedo</a> a un supuesto cambio de r&eacute;gimen que convertir&iacute;a Espa&ntilde;a en una rep&uacute;blica comunista con independentistas y filoterroristas en el cuadro de mando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>39 La amenaza de la divisi&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 2020 se cierra para el Gobierno con un horizonte con luces y sombras. La principal amenaza proviene de los s&iacute;ntomas de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gobierno-coalicion-juego-discrepancia_129_6454304.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">divisi&oacute;n dentro del gabinete.</a> UP ha decidido airear sus discrepancias con los socialistas. Nadie sabe si estamos ante la apertura de una fisura de una alianza que hab&iacute;a resistido indemne en un a&ntilde;o muy complicado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>40 Un mundo con vacuna</strong>
    </p><p class="article-text">
        La llegada de la vacuna abre una esperanza sobre la superaci&oacute;n de la emergencia sanitaria a lo largo de este a&ntilde;o. La dura crisis econ&oacute;mica que nos acecha tiene su contrapeso en los fondos europeos que se van a empezar a distribuir. Las dos grandes emergencias que han asolado nuestra existencia este a&ntilde;o presentan una situaci&oacute;n menos angustiosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/40-hitos-comunicacion-politica_129_6627736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Dec 2020 21:20:54 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Los 40 hitos de 2020 desde la comunicación política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/40-hitos-comunicacion-politica_7_6627786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baea55ce-dda0-4122-b694-1f8ce07d3daa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los 40 hitos de 2020 desde la comunicación política"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/40-hitos-comunicacion-politica_7_6627786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Dec 2020 17:26:43 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Aciertos y errores de los líderes políticos en 2020]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aciertos-errores-lideres-politicos_129_6522938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f08bae6b-2628-4f80-846c-6ee93e288786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aciertos y errores de los líderes políticos en 2020"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo lo ocurrido en España durante este año ha marcado la imagen pública de los cinco cabezas de lista de los principales partidos nacionales. Todos parecen haber reforzado su liderazgo dentro de sus formaciones, pero para algunos el actual panorama de ha complicado en estos doce meses</p><p class="subtitle">El PSOE baja y se acerca al resultado del 10N mientras Vox encadena el cuarto mes de subida, según el CIS</p></div><p class="article-text">
        Hace justamente un a&ntilde;o, el 22 de diciembre pasado, la actividad pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a se centraba en las negociaciones para poder investir a Pedro S&aacute;nchez como presidente del Gobierno. Tras el acuerdo con Unidas Podemos para poner en marcha la coalici&oacute;n, faltaba alcanzar los apoyos necesarios para conseguirlo. Los principales l&iacute;deres pol&iacute;ticos obten&iacute;an unos &iacute;ndices de popularidad bastante bajos. El descontento generalizado de los espa&ntilde;oles con una clase pol&iacute;tica que hab&iacute;a llevado al pa&iacute;s a una etapa continuada de par&aacute;lisis e inestabilidad era una indiscutible realidad.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todas las dificultades y obst&aacute;culos en el camino, Pedro S&aacute;nchez fue investido finalmente el 7 de enero de este a&ntilde;o como presidente del primer Gobierno de coalici&oacute;n desde la instauraci&oacute;n de la democracia en Espa&ntilde;a. Nadie pod&iacute;a entonces prever el a&ntilde;o que nos esperaba. Doce meses despu&eacute;s puede ser momento de hacer balance de c&oacute;mo han conseguido los diferentes l&iacute;deres de cada formaci&oacute;n gestionar un per&iacute;odo especialmente convulso y complejo. El v&eacute;rtigo informativo y el seguimiento ininterrumpido de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica dificulta en ocasiones poder evaluar con perspectiva la labor desempe&ntilde;ada.
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                    alt="Evolución sobre la valoración de los líderes políticos según el CIS"
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                Evolución sobre la valoración de los líderes políticos según el CIS                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Pedro S&aacute;nchez</h3><p class="article-text">
        Su valoraci&oacute;n ha crecido seg&uacute;n el CIS (4,0 a 4,3). Hace un a&ntilde;o, el l&iacute;der socialista se encontraba condicionado por dos hechos. Por un lado, hab&iacute;a fracasado su intento de conseguir una amplia mayor&iacute;a electoral que le permitiera gobernar sin Unidas Podemos. Por contra, hab&iacute;a reafirmado su posici&oacute;n como &uacute;nico candidato a la presidencia del Gobierno en Espa&ntilde;a. Hab&iacute;a devuelto al PSOE una fuerza electoral muy superior al resto. El primer partido de la oposici&oacute;n era el PP estaba a 8 puntos de distancia. Su rival en la izquierda, UP, a 16. Esta coyuntura agridulce de no haber conseguido su principal objetivo electoral pero, a la vez, haber reforzado su posici&oacute;n prevalente sobre sus rivales abr&iacute;a un per&iacute;odo de expectativa ante el a&ntilde;o que se avecinaba.
    </p><p class="article-text">
        Para David Redol&iacute;, soci&oacute;logo y expresidente de la ACOP, &ldquo;ha sido el a&ntilde;o de su consolidaci&oacute;n absoluta como presidente. Desde el punto de vista de la comunicaci&oacute;n porque la pandemia le ha obligado a estar muy presente en los medios. Y tambi&eacute;n por sacar adelante tres proyectos important&iacute;simos: la Ley Cela&aacute;, los PGE y la Ley de eutanasia&rdquo;. Seg&uacute;n Joan Navarro, vicepresidente de Llorente y Cuenca,&ldquo;este Pedro S&aacute;nchez es un Pedro S&aacute;nchez much&iacute;simo m&aacute;s maduro que el del a&ntilde;o pasado. Es una figura con aplomo institucional, algo que, a veces, se echaba de menos en meses anteriores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o ha sido tremendo en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos. Con una oposici&oacute;n que sali&oacute; dispuesta a tumbar la legislatura en el menor tiempo posible, S&aacute;nchez tuvo que enfrentarse a las pocas semanas de ser investido a una emergencia sanitaria inesperada y que cost&oacute; un tiempo dimensionar en su intensidad y perdurabilidad. El balance de Carlos Barrera, profesor de la Universidad de Navarra, es que &ldquo;ha salido indemne de la gesti&oacute;n de la pandemia en el corto plazo y se ha consolidado porque la coalici&oacute;n ha funcionado y tiene visos de seguir funcionando&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Pablo Casado</strong></h3><p class="article-text">
        El l&iacute;der popular tambi&eacute;n aparece hoy mejor valorado que hace doce meses (3,3 a 3,6). Las elecciones del 10 de noviembre le aportaron dos datos contradictorios. Albert Rivera, que le desafi&oacute; por el liderazgo de la derecha, fue aniquilado en las urnas de forma cruel. Sin embargo, surgi&oacute; con fuerza la figura de Santiago Abascal desde la extrema derecha. El PP consigui&oacute; apenas 5 millones de votos y Vox se fue por encima de los 3,6 millones. Estaba claro que a Pablo Casado le esperaba un duro combate como l&iacute;der de la oposici&oacute;n frente a Pedro S&aacute;nchez y, dentro de su propio territorio ideol&oacute;gico, frente a la emergente amenaza que supon&iacute;a desde ese momento Santiago Abascal.
    </p><p class="article-text">
        Para Carlos Barrera, &ldquo;su mayor m&eacute;rito ha sido haber conseguido desligarse al final de Vox tras la moci&oacute;n de censura fallida de Abascal. Ahora aparece como la &uacute;nica alternativa real y viable en la presidencia del Gobierno. No hay otro en el horizonte&rdquo;. Joan Navarro aporta un doble balance: &ldquo;Enfocar bien la moci&oacute;n de censura que Vox le dio la posici&oacute;n que estaba buscando de jefe de la oposici&oacute;n, pero es un jefe de la oposici&oacute;n con un perfil extra&ntilde;o: muy bronco, que no aprovecha su posici&oacute;n para ganar aplomo y que sigue requiriendo de un exceso de teatralizaci&oacute;n, que genera dudas sobre su papel. Le falta encontrar el punto para que todo el mundo le vea como el pr&oacute;ximo presidente. Est&aacute; todav&iacute;a lejos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Parece claro que el principal problema que le afecta es el de tener que librar dos duras batallas distintas en dos frentes muy lejanos el uno del otro. Necesita ineludiblemente intentar conquistar el centro moderado y, a la vez, convencer a los votantes de la extrema derecha de la inutilidad pr&aacute;ctica de su posici&oacute;n. Casado, seg&uacute;n David Redol&iacute;, est&aacute; desnortado. Ha estado yendo y viniendo desde el verano: de ser un l&iacute;der de una derecha radical dur&iacute;sima a hacer un ataque brutal a Abascal durante la moci&oacute;n de censura. Y unas semanas despu&eacute;s de esa presunta vuelta al centro, volver a ser radical con las medidas de la pandemia y los presupuestos&ldquo;.
    </p><h3 class="article-text">Santiago Abascal</h3><p class="article-text">
        Aunque su valoraci&oacute;n como l&iacute;der parece estancada o incluso a la baja (2,6 a 2,5), todos los estudios coinciden en colocar a Vox como tercera fuerza pol&iacute;tica consolidada en el entorno de sus resultados en las &uacute;ltimas elecciones. Su protagonismo en el debate p&uacute;blico es indiscutible. La formaci&oacute;n de ultraderecha ha conseguido dominar el discurso de oposici&oacute;n al Gobierno y en multitud de ocasiones ha arrastrado al PP a su territorio. La moci&oacute;n de censura no fue el escenario ideal para sus objetivos, gracias al giro sorpresa mostrado por Casado. Sin embargo, en G&eacute;nova contemplan con aut&eacute;ntico pavor la posibilidad de que Vox pudiera superar al PP en las elecciones catalanas de febrero.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Joan Navarro, &ldquo;Abascal est&aacute; muy seriamente tocado porque hizo el rid&iacute;culo en la moci&oacute;n de censura de forma ostentosa. Ha pasado de ser un personaje p&uacute;blico a una caricatura. No es l&iacute;der cre&iacute;ble y esto es muy grave para Vox porque es un partido con un punto totalitario, cuya promesa de valor es seguir al l&iacute;der fuerte. Un l&iacute;der que hoy por hoy no existe&rdquo;. En la misma l&iacute;nea, Carlos Barrera cree que &ldquo;Abascal pinch&oacute; en hueso con la moci&oacute;n de censura, quiz&aacute; m&aacute;s de lo que &eacute;l pensaba, pero al mismo tiempo lo que ellos llaman 'los radicalismos del Gobierno socialcomunista' le siguen dando ox&iacute;geno como l&iacute;der&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece consecuente que buena parte de la suerte que corra Vox en esta legislatura va a estar condicionada por el clima pol&iacute;tico que reine. El aumento de la polarizaci&oacute;n de la confrontaci&oacute;n le beneficiar&iacute;a siempre. Un apaciguamiento del debate p&uacute;blico, hasta ahora absolutamente improbable, le podr&iacute;a arrinconar e impedir su crecimiento. David Redol&iacute; observa c&oacute;mo Abascal &ldquo;se ha hecho con el control del rinc&oacute;n de la esquina que quer&iacute;a ocupar que es la ultraderecha, por lo que su objetivo se ha cumplido. Est&aacute; ah&iacute;, representando valores ultraconservadores y rechazando todo cambio en los derechos sociales y civiles&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Pablo Iglesias</h3><p class="article-text">
        El l&iacute;der de Unidas Podemos se mantiene como el peor valorado despu&eacute;s de Abascal. La explicaci&oacute;n est&aacute; en la baj&iacute;sima calificaci&oacute;n que le otorgan los votantes de la Espa&ntilde;a conservadora. Iglesias se ha convertido en el centro de la diana de la oposici&oacute;n. Consideran que su presencia en el Gobierno visualiza a la perfecci&oacute;n su discurso de la supuesta deriva radical y extremista hacia postulados comunistas del actual Ejecutivo. Curiosamente, S&aacute;nchez es m&aacute;s criticado de forma habitual por las acciones y declaraciones de su vicepresidente que por las suyas propias. En los &uacute;ltimos meses, Iglesias y UP han decidido asumir un papel m&aacute;s activo para diferenciarse del PSOE y han promovido numerosas pol&eacute;micas dentro del propio Gobierno con la idea de reforzar su propio territorio electoral.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, Joan Navarro observa c&oacute;mo &ldquo;su evoluci&oacute;n es curiosa. En un primer momento, intent&oacute; ser un vicepresidente muy institucional y despu&eacute;s del verano volvi&oacute; a ser otra vez el hacedor de las cosas m&aacute;s extra&ntilde;as del Gobierno. Hoy ha recuperado una cierta figura de activista. Se le ve m&aacute;s como l&iacute;der de Podemos que como vicepresidente&rdquo;. Carlos Barrera considera, por su parte, que &ldquo;al entrar en el Gobierno ha ganado protagonismo p&uacute;blico buscando conscientemente y de forma estrat&eacute;gica aparecer como el gran conseguidor de las causas sociales y negociaciones con otros partidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unidas Podemos se encuentra de forma notoria en pleno proceso de redefinici&oacute;n de su comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica tras los primeros meses de apoyo firme y constante a Pedro S&aacute;nchez. El gran interrogante surge ante la dificultad de medir los posibles escenarios en los que pueda derivar esta divergencia contenida que Iglesias y los suyos muestran de forma cada vez m&aacute;s intensa respecto a los socialistas. Tras la aprobaci&oacute;n de los Presupuestos, entraremos en otra etapa. Hasta ahora, como se&ntilde;ala David Redol&iacute;, &ldquo;Iglesias ha sido un l&iacute;der que genera mucho ruido medi&aacute;tico, aunque es evidente que la toma de decisiones en el Gobierno las lleva a cabo el PSOE. Entr&oacute; en el Gobierno de coalici&oacute;n con unas expectativas muy altas que no se han cumplido&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">In&eacute;s Arrimadas</h3><p class="article-text">
        La l&iacute;der de Ciudadanos parece haber ganado en la valoraci&oacute;n de su figura pol&iacute;tica (3,6 a 3,9). Su reto no era f&aacute;cil. Albert Rivera consigui&oacute; hundir a una formaci&oacute;n pol&iacute;tica que lleg&oacute; a aspirar incluso a convertirse en la primera fuerza pol&iacute;tica del pa&iacute;s. Su desmedida ambici&oacute;n, a la vista de los resultados obtenidos, le llev&oacute; a abandonar el centro pol&iacute;tico para buscar la coexistencia e, incluso, encabezar el Tr&iacute;o de Col&oacute;n. Arrimadas parece vivir condicionada por una indefinici&oacute;n de su proyecto como partido. En los &uacute;ltimos meses parecen haber cortado la tendencia a la baja que se acentu&oacute; tras el desastre del 10 de noviembre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joan Navarro considera que &ldquo;Arrimadas no est&aacute; consolidada como l&iacute;der de Ciudadanos porque todav&iacute;a no ha superado la crisis de sucesi&oacute;n de Albert Rivera. Le falta coger la direcci&oacute;n del partido, pero s&iacute; ha sido capaz de entender que si quiere tener un espacio medi&aacute;tico propio no pod&iacute;a seguir siendo la muleta del PP&rdquo;. Carlos Barrera mantiene que &ldquo;no ha acabado de encontrar su sitio. Ha elegido una estrategia arriesgada basada en ser &uacute;til al pa&iacute;s, pero la percepci&oacute;n p&uacute;blica es que ha sido utilizada por el Gobierno como moneda de cambio en las negociaciones. Sigue teniendo un serio peligro de irrelevancia, a pesar de haber estado en la palestra durante la crisis del coronavirus&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La presidenta del partido naranja tiene ante s&iacute; unos meses decisivos. Las inmediatas elecciones en Catalu&ntilde;a van a significar un primer examen. Despu&eacute;s todo quedar&aacute; abierto y de nuevo, como historia interminable reaparecer&aacute; el debate sobre si debe limitarse a seguir la estela del PP o si puede convertirse en un apoyo para Pedro S&aacute;nchez en caso de que vuelva a tener dificultades en su complicado apoyo parlamentario. Esa es la direcci&oacute;n que apunta David Redol&iacute;, al concluir que Ia l&iacute;der de Ciudadanos &ldquo;ha sido bastante exitosa haciendo un reposicionamiento del partido y se est&aacute; notando. Quiere que Ciudadanos vuelva a ser ese partido liberal que falta en Espa&ntilde;a y que act&uacute;e de bisagra entre PSOE y PP&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aciertos-errores-lideres-politicos_129_6522938.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Dec 2020 21:20:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aciertos y errores de los líderes políticos en 2020]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Aciertos y errores de los líderes políticos en 2020]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/aciertos-errores-lideres-politicos_7_6522957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f08bae6b-2628-4f80-846c-6ee93e288786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aciertos y errores de los líderes políticos en 2020"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Dec 2020 20:36:28 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Las series de televisión imponen su versión de los grandes acontecimientos de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/series-television-imponen-version-grandes-acontecimientos-historia_129_6504529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba7cae43-4e54-4978-b952-503216305618_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las series de televisión imponen su versión de los grandes acontecimientos de la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El boom de producciones televisivas inspiradas en acontecimientos de la historia reciente abre encendidas polémicas sobre el choque entre la ficción y la realidad. La audiencia sigue con gran interés este género televisivo sin que pueda distinguir lo que en ocasiones son puras invenciones de los creadores</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a no terminamos de dar cr&eacute;dito a los hechos que van saliendo a la luz sobre los esc&aacute;ndalos que han rodeado la vida del hoy rey em&eacute;rito. Quiz&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a podamos conocer los detalles m&aacute;s ocultos a trav&eacute;s de una serie de televisi&oacute;n que a&uacute;n est&aacute; por hacer. En todo el mundo anglosaj&oacute;n, se ha desencadenado una intensa discusi&oacute;n p&uacute;blica que tiene como centro una ficci&oacute;n y no una realidad. Se trata del debate surgido tras el lanzamiento de la cuarta temporada de la serie <em>The Crown</em>, en Netflix. El &eacute;xito mundial de esta espectacular producci&oacute;n, una de las m&aacute;s caras de la historia de la televisi&oacute;n, ha disparado todo tipo de comentarios sobre las licencias creativas que el guionista, Peter Morgan, se ha permitido a la hora de recrear acontecimientos de gran valor hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, los operadores televisivos en nuestro pa&iacute;s han sido muy reacios a abordar proyectos de ficci&oacute;n basados en acontecimientos reales relacionados con la pol&iacute;tica. En un pa&iacute;s donde la polarizaci&oacute;n ha provocado un creciente aumento de la confrontaci&oacute;n social, las cadenas temen que aprobar un proyecto de este tipo les provoque problemas con los partidos o con las empresas de publicidad que no quieran verse afectadas por controversias. Espa&ntilde;a es la &uacute;nica democracia avanzada que pr&aacute;cticamente no tiene producciones de ficci&oacute;n que retraten nuestra realidad pol&iacute;tica reciente.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El &eacute;xito de </strong><em><strong>La L&iacute;nea Invisible</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Patria</strong></em></h3><p class="article-text">
        En este contexto, tienen especial valor algunas iniciativas como la exitosa <em>La L&iacute;nea Invisible</em>, creada por Mariano Barroso, que pudo ver la luz gracias a Movistar. Sab&iacute;an que pod&iacute;an verse sometidos a duras cr&iacute;ticas, pero aun as&iacute; decidieron llevar adelante una impecable serie que intenta explicar con el m&aacute;ximo rigor posible c&oacute;mo el terrorismo aparece en el Pa&iacute;s Vasco. Llama la atenci&oacute;n el hecho de que se trata de la serie m&aacute;s vista de todo el cat&aacute;logo de Movistar y que, adem&aacute;s, ha contado con un extendido reconocimiento de la cr&iacute;tica especializada y de la prensa conocedora del fen&oacute;meno. &Uacute;nicamente desde los sectores m&aacute;s radicales se la ha minusvalorado.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, ha sido una empresa norteamericana como HBO la que se decidi&oacute; a convertir en producci&oacute;n televisiva el<em> best-seller</em> escrito por Fernando Aramburu, <em>Patria</em>. Simplemente, la promoci&oacute;n del lanzamiento de la miniserie ya abri&oacute; severos reproches particularmente desde la <a href="https://www.elmundo.es/cultura/2020/09/01/5f4eb54f21efa088158bf24c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prensa conservadora</a>. De nuevo, esta adaptaci&oacute;n televisiva, firmada por Aitor Gabilondo, ha conseguido un amplio reconocimiento de cr&iacute;tica y p&uacute;blico. Una vez m&aacute;s, se ha podido comprobar que la audiencia tiene un enorme inter&eacute;s por conocer a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n hechos reales que forman parte de nuestra historia reciente.
    </p><h3 class="article-text"><em><strong>The Crown</strong></em><strong> contra el pr&iacute;ncipe Carlos</strong></h3><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica en relaci&oacute;n con <em>The Crown</em> ha sido especialmente inusual. En la <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/nov/16/the-crown-fake-history-news-tv-series-royal%20-family-artistic-licence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prensa brit&aacute;nica</a> ha ocupado un lugar muy destacado en mitad de la emergencia sanitaria y en plena negociaci&oacute;n del Brexit. Hasta el ministro de Cultura brit&aacute;nico, Oliver Dowden, <a href="https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20201129/serie-the-crown-polemica-ficcion-realidad-8227045" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exigi&oacute; p&uacute;blicamente</a> a Netflix que avisara a los espectadores de que se trataba de una ficci&oacute;n que no reflejaba la realidad de los hechos que recreaba. <a href="https://www.hollywoodreporter.com/live-feed/netflix-says-there-are-no-plans-to-add-fiction-disclaimer-to-the-crown" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Netflix respondi&oacute;</a> que se negaba a tomar semejante medida: &ldquo;Siempre hemos presentado <em>The Crown</em> como una serie dram&aacute;tica y &#8203;&#8203;tenemos plena confianza en que nuestros abonados entienden que es una obra de ficci&oacute;n que se basa en acontecimientos hist&oacute;ricos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n tiene mucha mayor trascendencia que una simple pol&eacute;mica puntual. El problema central radica en determinar el grado de fiabilidad que los espectadores dan a estas producciones. La principal preocupaci&oacute;n de los historiadores es establecer hasta qu&eacute; punto la televisi&oacute;n est&aacute; sustituyendo su papel. Los &iacute;ndices de lectura sobre asuntos relacionados con la historia son &iacute;nfimos relacionados con las millonarias audiencias que este tipo de producciones pueden llegar a congregar.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Historiadores y pol&iacute;ticos</strong></h3><p class="article-text">
        Hugo Vickers es un historiador que, curiosamente, ahora escribe sobre la serie de Netflix en lugar de hacerlo sobre la historia real. Es el autor de <a href="https://www.amazon.es/Crown-Dissected-Analysis-Netflix-Seasons/dp/0228102502" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Crown Dissected</em></a><em>. </em>En una reciente <a href="https://edition.cnn.com/2020/11/17/entertainment/the-crown-peter-morgan-intl-scli-gbr/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista en CNN</a> se mostraba preocupado al entender que &ldquo;la audiencia realmente se cree lo que ve en la serie, porque est&aacute; bien rodada, con una extraordinaria producci&oacute;n y con un elevado nivel de actores&rdquo;. En el caso concreto de <em>The Crown</em>, la pol&eacute;mica surge desde el momento en el que el creador de la serie, Peter Morgan, parece haber apostado decididamente por un tratamiento en el que Diana de Gales es la &uacute;nica que sale bien parada dentro de una familia disfuncional, egoc&eacute;ntrica y anacr&oacute;nica. El propio Vickers considera que se trata de &ldquo;una visi&oacute;n extremadamente parcial y unilateral que castiga especialmente la figura del pr&iacute;ncipe Carlos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Jaume Aurell, historiador y profesor de la Universidad de Navarra, &ldquo;toda la pol&eacute;mica con <em>The Crown</em> es exagerada porque se sabe, es obvio, que es una serie es ficci&oacute;n. El aviso est&aacute; impl&iacute;cito, no hace falta explicitarlo. Una vez m&aacute;s el problema surge cuando los pol&iacute;ticos intervienen en &aacute;reas creativas o de conocimiento&rdquo;. En la misma l&iacute;nea, Concepci&oacute;n Cascajosa, directora del m&aacute;ster de Guion de la Universidad Carlos III, mantiene que &ldquo;realmente, ha sido una pol&eacute;mica que se ha originado m&aacute;s por una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica. Molesta porque habla del presente ya que al tratar de acontecimientos tan recientes puede cambiar la manera de pensar de los brit&aacute;nicos sobre el pr&iacute;ncipe Carlos y perjudicar su imagen actual&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una pol&eacute;mica cl&aacute;sica</strong></h3><p class="article-text">
        En 1976, la cadena norteamericana ABC estren&oacute; una miniserie legendaria titulada Ra&iacute;ces (Roots). Estaba basada en un best seller de Alex Haley que abordaba un tema tab&uacute; en la televisi&oacute;n hasta ese momento: la esclavitud. La cuesti&oacute;n racial pas&oacute; a convertirse en tema nacional en los Estados Unidos y en casi todo el mundo. Lleg&oacute; a ocupar la portada de la revista Time. El &uacute;ltimo episodio, el octavo, a&uacute;n figura como el tercero m&aacute;s visto de toda la historia. Fue seguido en directo por el 51,1% de la poblaci&oacute;n estadounidense. Para toda una generaci&oacute;n, la serie supuso asumir una realidad hist&oacute;rica de extraordinaria trascendencia gracias a una ficci&oacute;n televisiva. Seg&uacute;n defiende Concepci&oacute;n Cascajosa, &ldquo;la ficci&oacute;n puede ayudar a visibilizar. Sirve muchas veces para que se inicie una conversaci&oacute;n, poner algo en discusi&oacute;n, como con la serie <em>Ra&iacute;ces</em>, ya que nunca antes se hab&iacute;a representado de manera expl&iacute;cita la esclavitud&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este gran &eacute;xito, anim&oacute; a la CBS a repetir la f&oacute;rmula con la emisi&oacute;n de otra miniserie: <em>Holocausto</em>. De nuevo, un asunto de una enorme relevancia hist&oacute;rica, en este caso, el nazismo, se transformaba en un evento televisivo global. El &eacute;xito mundial de la producci&oacute;n abri&oacute; encendidas pol&eacute;micas respecto a las tramas literarias que se ambientaban en uno de los per&iacute;odos m&aacute;s negros de la historia contempor&aacute;nea. El escritor Elie Wisel, superviviente de los campos de exterminio nazis y una de las figuras m&aacute;s respetadas de la &eacute;poca respecto a esta cuesti&oacute;n, public&oacute; un <a href="https://www.nytimes.com/1978/04/16/archives/tv-view-trivializing-the-holocaust-semifact-and-semifiction-tv-view.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">famoso art&iacute;culo en The New York Times</a> en el que bramaba contra la serie: &ldquo;Falsa, ofensiva, barata. Es un insulto a los que perecieron y a los que sobrevivieron&rdquo;. Y a&ntilde;ad&iacute;a un argumento que hoy en d&iacute;a sigue abierto: &ldquo;Tanto en el cine como en la literatura, todo es cuesti&oacute;n de credibilidad. Si la pel&iacute;cula fuera una obra pura de ficci&oacute;n o un documental puro, lograr&iacute;a m&aacute;s. La mezcla de los dos g&eacute;neros genera confusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Basado en hechos reales</strong></h3><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 90, a ra&iacute;z del estallido de la <em>reality TV</em>, se pusieron muy de moda las producciones televisivas basadas en acontecimientos reales. Casi siempre se iniciaban con esa expresi&oacute;n que hoy es tan conocida de todos: &ldquo;Basada en hechos reales&rdquo;. Hubo incluso alguna cadena en Espa&ntilde;a que llegaba a poner la frase por delante de <em>TV movies</em> que eran pura ficci&oacute;n para ganar el inter&eacute;s de la audiencia. La pol&eacute;mica, sin embargo, se ha amplificado en los &uacute;ltimos tiempos en la medida en que cada vez es m&aacute;s com&uacute;n que las series aborden asuntos muy cercanos sobre los que resulta muy dif&iacute;cil establecer una versi&oacute;n &uacute;nica basada en el rigor hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Concepci&oacute;n Cascajosa explica c&oacute;mo &ldquo;en Espa&ntilde;a, la normativa es muy restrictiva y puede ocurrir que de pronto se haga una serie sobre un acontecimiento relativamente reciente y no llegue a t&eacute;rmino por miedo a represalias judiciales. Por ejemplo, lo que ocurri&oacute; con <em>Fari&ntilde;a</em>, en la que Laureano Oubi&ntilde;a puso una denuncia a la productora por una escena de sexo o la serie sobre Isabel Pantoja que se retir&oacute; por este mismo tema&rdquo;. Pablo Sim&oacute;n, polit&oacute;logo y profesor de la Universidad Carlos III, plantea una interesante cuesti&oacute;n: &ldquo;Cuando decimos que algo est&aacute; basado en hechos reales, &iquest;qu&eacute; son los hechos reales y qu&eacute; no? Es complicado. &iquest;Hay que renunciar a realizar este tipo de productos porque los personajes est&eacute;n vivos? La ficci&oacute;n siempre tiene un componente de interpretaci&oacute;n y ah&iacute; no se tiene que establecer ning&uacute;n tipo de requisito&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Identificar los g&eacute;neros</strong></h3><p class="article-text">
        Seguramente, el problema al que se enfrenta el espectador es la dificultad para identificar los g&eacute;neros y poder determinar qu&eacute; tipo de contenido est&aacute; viendo. Los planteamientos, las obligaciones y las responsabilidades no son los mismos para el periodismo, el documental o la ficci&oacute;n. Todo se complica cuando se abordan g&eacute;neros h&iacute;bridos como los docudramas, en los que nunca queda claro qu&eacute; parte es cierta y cual es pura invenci&oacute;n. Como argumenta Concepci&oacute;n Cascajosa, &ldquo;un documental cuenta los hechos probados, pero los mecanismos dram&aacute;ticos de la ficci&oacute;n necesitan de la manipulaci&oacute;n de la verdad y explorar la relaci&oacute;n que hay con la realidad para hacerla interesante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre cuando la combinaci&oacute;n entre verosimilitud e inter&eacute;s no combinan bien? Seg&uacute;n Pablo Sim&oacute;n, &ldquo;el periodismo se preocupa por la verdad, y la ficci&oacute;n por la verosimilitud. La ficci&oacute;n lo que quiere es entretener. As&iacute; modela nuestras percepciones y da una determinada visi&oacute;n del mundo. Esto no es algo novedoso, ya lo hac&iacute;a Gald&oacute;s en los <em>Episodios Nacionales</em>&rdquo;. Por su parte, Jaume Aurell cree que la b&uacute;squeda de la verdad es imprescindible en cualquier ficci&oacute;n: &ldquo;El guionista puede inventarse lo que quiera, pero en la historia tiene que haber un m&iacute;nimo de verosimilitud. Tienen que responder &eacute;ticamente a unas coordenadas de verdad, aunque luego el tiempo, los personajes, los di&aacute;logos y las circunstancias sean inventadas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El </strong><em><strong>boom</strong></em><strong> de las series</strong></h3><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, el estallido de las plataformas de <em>streaming</em> ha amplificado el fen&oacute;meno. El aumento descontrolado del n&uacute;mero de series ha facilitado la explotaci&oacute;n extrema de los g&eacute;neros con mayor penetraci&oacute;n en el mercado global. Sin duda, aquellos t&iacute;tulos basados en acontecimientos que han sido noticia a nivel mundial son especialmente codiciados. Cuentan a favor con que la campa&ntilde;a de marketing est&aacute; hecha de antemano y, adem&aacute;s, con que suelen contar con un amplio inter&eacute;s entre la audiencia. A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, muchos espectadores hemos cre&iacute;do conocer importantes sucesos reales a trav&eacute;s de las adaptaciones televisivas.
    </p><p class="article-text">
        El nivel de las producciones no deja de subir y las inversiones econ&oacute;micas son cada vez mayores. Resulta complicado determinar cu&aacute;nto considera un espectador medio que es cre&iacute;ble y qu&eacute; no lo es despu&eacute;s de ver una buena serie. Gran parte de la audiencia estar&aacute; segura de que conoce la vida de Pablo Escobar despu&eacute;s de haber visto <em>Narcos</em>. Tambi&eacute;n creer&aacute; que sabe con detalle lo que ocurri&oacute; en el famoso juicio de O.J. Simpson despu&eacute;s de haber visto <em>The people vs. OJ Simpson.</em> Es inevitable pensar que casi has vivido el nacimiento del feminismo en Estados Unidos si has seguido <em>Mrs. Am&eacute;rica</em>. Y, sin embargo, no es as&iacute;. Hemos accedido a versiones noveladas y manipuladas de hechos reales que resulta muy complicado de separar en nuestro cerebro de los hechos reales. Nuestra memoria electr&oacute;nica, que re&uacute;ne todos los conocimientos adquiridos a trav&eacute;s de los medios, corre siempre <a href="https://www.infolibre.es/noticias/sala_visionado/2016/11/29/el_sindrome_diogenes_intelectual_58211_1841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el peligro de padecer una especie de s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes</a> que acumula datos sin el menor criterio.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La pol&iacute;tica como utensilio para la ficci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Posiblemente, en un futuro no muy lejano, ser&aacute; muy dif&iacute;cil estudiar la sociedad actual sin tener en cuenta el peso de la ficci&oacute;n televisiva. En realidad, las series reflejan con bastante claridad la realidad social en la que se crearon. Seg&uacute;n Pablo Sim&oacute;n, &ldquo;la ficci&oacute;n es representativa de un momento hist&oacute;rico determinado, captura determinados climas de opini&oacute;n y cambia o altera la percepci&oacute;n que la gente tiene de la pol&iacute;tica en s&iacute; misma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este &uacute;ltimo a&ntilde;o, significativas figuras de Hollywood plantearon la producci&oacute;n de obras destinadas a que la poblaci&oacute;n estadounidense se concienciara de lo que significaba el r&eacute;gimen pol&iacute;tico impuesto por Trump. Una pel&iacute;cula como <em>El juicio de los 7 de Chicago</em>, escrita y dirigida por el aclamado Aaron Sorkin, se distribuy&oacute; a trav&eacute;s de Netflix justamente durante la &uacute;ltima campa&ntilde;a presidencial. El propio <a href="https://variety.com/2020/film/festivals/aaron-sorkin-the-trial-of-the-chicago-7-san-sebastian-1234781014/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sorkin ha aprovechado toda la promoci&oacute;n</a> del film para promover el voto anti-Trump.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La ficci&oacute;n como utensilio para la pol&iacute;tica</strong></h3><p class="article-text">
        La otra inc&oacute;gnita pendiente tiene que ver con la manera en la que desde la pol&iacute;tica empiezan a copiarse cada vez m&aacute;s los recursos de la ficci&oacute;n. La narrativa televisiva se ha convertido en dominante y para los estrategas pol&iacute;ticos utilizar ese mismo lenguaje para difundir sus mensajes puede ser una herramienta de gran eficacia. Pablo Sim&oacute;n mantiene que &ldquo;ahora mismo, la pol&iacute;tica tiene la narrativa y los componentes de un producto de entretenimiento. Los pol&iacute;ticos est&aacute;n compitiendo por nuestra atenci&oacute;n ante una enorme cantidad de ofertas de entretenimiento e intentan tener a la gente pegada al siguiente cap&iacute;tulo de la trama&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Toda la campa&ntilde;a orquestada por Donald Trump como respuesta a su derrota electoral es uno de los mayores ejercicios de ficci&oacute;n que jam&aacute;s se hayan conocido en la historia de la pol&iacute;tica. Por fortuna, el choque de la ficci&oacute;n con la realidad parece que puede impedir que consiga que el sistema democr&aacute;tico se acomode a sus exigencias. Por el contrario, la narraci&oacute;n <a href="https://www.nytimes.com/2020/12/05/opinion/sunday/trump-election-fraud.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parece haber cautivado a buena parte de sus electores</a> que se han convencido de que su fantasioso y disparatado relato sobre el supuesto ama&ntilde;o de las elecciones es tan real como la &uacute;ltima serie de Netflix que hayan podido ver.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/series-television-imponen-version-grandes-acontecimientos-historia_129_6504529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Dec 2020 21:25:43 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Las series de televisión imponen su versión de los grandes acontecimientos de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/series-television-imponen-version-grandes-acontecimientos-historia_7_6504560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba7cae43-4e54-4978-b952-503216305618_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las series de televisión imponen su versión de los grandes acontecimientos de la historia"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/series-television-imponen-version-grandes-acontecimientos-historia_7_6504560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Dec 2020 18:51:13 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Alentar el miedo como agitador social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/alentar-miedo-agitador-social_129_6488453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49b8bb16-3efc-4ef2-8e44-e990a04fe85f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alentar el miedo como agitador social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La derecha apuesta por un único eje en su discurso político: despertar el miedo en la sociedad a un supuesto cambio del régimen democrático. La coincidencia de estrategias prefijadas con polémicas no previstas, como los wasaps del odio, abren un período de descontrol e incertidumbre</p></div><p class="article-text">
        La agenda pol&iacute;tica no siempre es controlable. De forma habitual, diferentes conflictos o asuntos de inter&eacute;s general se desarrollan en paralelo. Ganan o pierden intensidad por el propio inter&eacute;s de aquellos que participan en el asunto. Sin embargo, hay ocasiones en las que esas diferentes l&iacute;neas narrativas se entrecruzan de forma inesperada. El resultado es imprevisible, aunque casi siempre conduce a una etapa de convulsi&oacute;n que durante un per&iacute;odo acapara el inter&eacute;s prioritario de los partidos, de los medios y de los ciudadanos. Es en esos momentos donde la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica pasa a tener un papel decisivo. Puede ser la herramienta que determina c&oacute;mo puede salir cada uno librado del embrollo. Incluso, puede ser el recurso que acaba por determinar el desenlace.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La Constituci&oacute;n, los PGE y la pandemia</strong></h3><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, diferentes asuntos se han visto mezclados. Algunos era previsible que surgieran. Otros han aparecido de forma repentina sin que estuviera en el gui&oacute;n. El aniversario de la Constituci&oacute;n era imaginable que sirviera para abrir un debate nacional sobre el posicionamiento de las diferentes formaciones. Por otro lado, la votaci&oacute;n sobre los Presupuestos Generales del Estado, que tuvo lugar el pasado jueves, ha supuesto un hito en el desarrollo de la actual legislatura. La amplia mayor&iacute;a de respaldo al Gobierno ha acabado con la esperanza de los partidos de la derecha de que se produjera una crisis pol&iacute;tica de primer orden. La legislatura parece que va para largo.
    </p><p class="article-text">
        Para la oposici&oacute;n son malos tiempos. Cuesta asumir un indispensable cambio de estrategia que, hasta ahora, se hab&iacute;a basado en intentar tumbar al gobierno de coalici&oacute;n como fuera y lo antes posible. Sab&iacute;an que si llegaba a superar la aprobaci&oacute;n de los PGE, ser&iacute;a muy dif&iacute;cil poder anticipar las elecciones. La emergencia sanitaria se vio como una oportunidad de culpabilizar al gobierno de todo lo malo que pudiera pasar. La complejidad de la pandemia, los rebrotes, las olas sucesivas, la dispersi&oacute;n de las responsabilidades de gesti&oacute;n y, finalmente, el anuncio de la llegada de la vacuna parecen haber dispersado demasiado esta batalla. Pedro S&aacute;nchez no va a caer por este asunto.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El cambio de estrategia de Unidas Podemos</strong></h3><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, nuevos factores han surgido en el debate p&uacute;blico. Por un lado, la decisi&oacute;n de Unidas Podemos de cambiar su estrategia pol&iacute;tica para asumir un mayor protagonismo medi&aacute;tico est&aacute; siendo clave. UP consider&oacute; este verano que si se manten&iacute;a en un segundo plano, como mero soporte del gobierno, corr&iacute;a el peligro de quedar difuminado. La crisis en torno al em&eacute;rito le abri&oacute; la posibilidad de encontrar un espacio libre donde asentar y visualizar su existencia. Sabedores de que los socialistas no van a competir en ese territorio, decidieron enarbolar la bandera republicana como argumento.
    </p><p class="article-text">
        La compleja negociaci&oacute;n presupuestaria abri&oacute; a Pablo Iglesias una nueva l&iacute;nea de acci&oacute;n. Su papel determinante como enlace con partidos como ERC y EH Bildu, con los que los socialistas siempre tienen una complicada relaci&oacute;n, le ha permitido asumir un indiscutible protagonismo. A cambio, este proceso ha servido a la derecha para asentar su proclama sobre la amenaza del r&eacute;gimen constitucional al ver peligrar la monarqu&iacute;a y la unidad de Espa&ntilde;a junto al <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/11/12/el_dadoporhechismo_113099_1023.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>dadoporhechismo</em></a> que supone que, en un futuro no definido, el nuevo orden va a pisotear la justicia, la educaci&oacute;n y la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los wasaps del odio</strong></h3><p class="article-text">
        Faltaba un &uacute;ltimo evento por llegar: La pol&eacute;mica abierta tras la publicaci&oacute;n del contenido del famoso chat de los exmilitares. En &eacute;l, algunos veteranos nost&aacute;lgicos de la dictadura se explayaban en sus aspiraciones de acabar a tiros con la mayor&iacute;a democr&aacute;tica que en Espa&ntilde;a se resiste a suscribir su enfermizo ideario. El chat posiblemente no hubiera tenido tanta trascendencia de no haber coincidido con un clima de especial tensi&oacute;n. Su publicaci&oacute;n serv&iacute;a para hacer visible que la extrema derecha no parece dispuesta a aceptar la minor&iacute;a democr&aacute;tica que representa y el peligro de que el resto de la derecha se deje arrastrar por ese principio fuera de toda legitimidad. Es lo que Donald Trump est&aacute; haciendo en Estados Unidos tras perder las elecciones. Una amplia parte del electorado republicano <a href="https://www.nytimes.com/2020/12/05/opinion/sunday/trump-election-fraud.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ha convencido sin prueba alguna</a> de que las elecciones han sido fraudulentas.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la derecha ha construido un discurso aglutinador de parte de sus seguidores basado en el miedo a que el pa&iacute;s derive en un cambio de r&eacute;gimen que convierta Espa&ntilde;a en una especie de rep&uacute;blica sovi&eacute;tica con tintes bolivarianos. No existe ni un s&oacute;lo derecho que se haya perdido, ni se ha planteado formalmente ning&uacute;n cambio constitucional. Se elude siempre en el debate la cuesti&oacute;n principal. El PSOE ya ha manifestado por activa y por pasiva que no va a propiciar cambio alguno en el actual orden constitucional mientras permanezca en el gobierno. Adem&aacute;s, aunque mintiera y en realidad pretendiera hacerlo, tampoco podr&iacute;a llevarlo a cabo sin que la derecha lo apoyara en el Parlamento. Es absolutamente imposible que suceda, pero da igual. Se trata de extender preocupaci&oacute;n y miedo en un electorado al que se prepara de cara al futuro. Sembrar el voto del miedo puede servir, seg&uacute;n esta estrategia, para ir creando un clima de movilizaci&oacute;n en torno a esa supuesta amenaza que nunca se har&aacute; efectiva.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Trump busca vengar su derrota</strong></h3><p class="article-text">
        En el caso norteamericano, parece ya demostrado que una de las claves de la derrota de Trump ha sido el voto de castigo a su figura m&aacute;s que el apoyo convencido a Biden. Analizados los datos con detalle, se observa c&oacute;mo ha habido numerosos estadounidenses republicanos que han votado contra Trump en la elecci&oacute;n presidencial y, a la vez, han apoyado a candidatos republicanos para el Senado y la C&aacute;mara de Representantes. Se ha producido un voto dual. El <strong>elemento emocional destructivo contra la figura de Trump</strong> ha sido, en habitantes de importantes n&uacute;cleos urbanos, m&aacute;s fuerte que la propia fidelidad a su ideolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trump ha conseguido desde hace meses instalar entre sus seguidores la idea de que existe un <em>Deep State</em>, una especie de estado oculto y oscuro, que <strong>trabaja desde dentro del sistema para socavar la democracia</strong> e introducir un r&eacute;gimen marcado por la corrupci&oacute;n y la comisi&oacute;n de graves delitos que van desde el asesinato a la pedofilia. Para Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica, &ldquo;estos discursos, seg&uacute;n la sociolog&iacute;a, tienen cierta relaci&oacute;n con el mundo conspiranoico porque cuando se tiene angustia se buscan respuestas sencillas y se tiende a atribuir ciertos fen&oacute;menos a fuerzas malignas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La estrategia </strong><em><strong>trumpista</strong></em><strong> en versi&oacute;n espa&ntilde;ola</strong></h3><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, Donald Trump parece centrado en generar un factor emocional de venganza de cara al futuro que supere cualquier impulso de racionalidad. La semana pasada, <strong>en estos &uacute;ltimos d&iacute;as de rabia y negaci&oacute;n</strong>, como los ha definido <a href="https://www.nytimes.com/2020/12/05/us/politics/trump-presidency-election-loss.html?searchResultPosition=5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el columnista Peter Baker</a>, escribi&oacute; 145 tuits (m&aacute;s de 20 diarios) reforzando esta misma idea. Si consigue que se extienda la convicci&oacute;n de que las elecciones se las han robado, esos votantes buscar&aacute;n tomarse la justicia por su mano en la pr&oacute;xima elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad en Espa&ntilde;a, la derecha ha dejado de hacer propuesta alguna. Toda su comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica se centra en la amenaza que supone el actual Gobierno. El eje central coincidente en PP, Vox y Ciudadanos es el anuncio de un cambio de r&eacute;gimen que est&aacute; por llegar. No se sabe muy bien cu&aacute;ndo. Este <strong>reencuentro de las tres derechas en el mismo territorio</strong> llama la atenci&oacute;n despu&eacute;s de lo vivido durante las &uacute;ltimas semanas tras la moci&oacute;n de censura de Abascal y el discurso de Casado anunciando un cambio de postura. Seg&uacute;n entiende Luis Arroyo, &ldquo;el PP est&aacute; peleando por el flanco m&aacute;s duro que es el que le est&aacute; arrebatando Vox y por eso se va a estos l&iacute;mites. El cambio de estrategia en la moci&oacute;n de censura ha durado un cuarto de hora&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El voto del miedo reaparece</strong></h3><p class="article-text">
        En realidad, nos encontramos ante una actualizaci&oacute;n de la cl&aacute;sica estrategia del voto del miedo. Se trata de activar en la ciudadan&iacute;a una intensa <strong>preocupaci&oacute;n por lo que pueda llegar, m&aacute;s que por lo que realmente uno propone</strong>. Para Ignacio Mart&iacute;n Granados, polit&oacute;logo y vicepresidente de la ACOP, &ldquo;la patrimonializaci&oacute;n del poder, es decir, o est&aacute;n ellos en el Gobierno o el resto de partidos est&aacute;n de forma ilegal, es muy habitual en la derecha. Ahora mismo no est&aacute;n sabiendo identificar el momento pol&iacute;tico y se est&aacute;n equivocando de estrategia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de discurso goza de gran tradici&oacute;n en nuestra democracia. Lo utiliz&oacute; Adolfo Su&aacute;rez en 1979 ante el peligro de que la izquierda gobernara. Alfonso Guerra, durante sus a&ntilde;os de poder dentro del PSOE, recurri&oacute; a menudo a alentar el miedo a la vuelta de la derecha predemocr&aacute;tica. Su famosa campa&ntilde;a de los doberman de 1989 es un ejemplo emblem&aacute;tico de la f&oacute;rmula. Le sali&oacute; bien a Felipe Gonz&aacute;lez en 1993 cuando consigui&oacute; parar la llegada de Aznar. Es por tanto, un cl&aacute;sico de la lucha partidista en nuestro pa&iacute;s. La peculiaridad actual es que <strong>la extensi&oacute;n del miedo a lo que puede venir se hace desde la oposici&oacute;n y no desde el gobierno, como es tradicional</strong>. De alguna manera el <em>&iexcl;Que vienen los rojos!</em> parte de la contradicci&oacute;n que supone que llevan casi 1.000 d&iacute;as ya gobernando. Ignacio Mart&iacute;n Granados cree que &ldquo;esto es una forma muy f&aacute;cil de hacer oposici&oacute;n pero muy poco constructiva ya que si se abusa de esta estrategia, el relato acaba convirti&eacute;ndose en el cuento de <em>Pedro y el lobo</em>. <strong>Empobrece la pol&iacute;tica y da la sensaci&oacute;n de que detr&aacute;s del griter&iacute;o no hay nada</strong>&rdquo;. En realidad, la actualizaci&oacute;n de este discurso del miedo est&aacute; en la base de los movimientos populistas. Como explica Luis Arroyo, &ldquo;Bolsonaro, Trump o Vox viven en este magma de inseguridad, miedo y angustia que genera teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n y la llamada a reg&iacute;menes autoritarios&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un lenguaje anacr&oacute;nico y desnaturalizado</strong></h3><p class="article-text">
        Resulta especialmente confuso el uso y abuso de un lenguaje que parece haber perdido su significado. Los calificativos de ataque entre l&iacute;deres confrontados es habitual que sean coincidentes desde una y otra trinchera. Carmen Llamas, profesora de la Universidad de Navarra y experta en discurso pol&iacute;tico, observa c&oacute;mo, &ldquo;por ejemplo, <strong>t&eacute;rminos como &lsquo;fascista&rsquo; o &lsquo;nazi&rsquo;</strong>, que ten&iacute;an un significado muy preciso, empezaron a ser usados por los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, perdieron su significado y <strong>se han generalizado con un uso incorrecto</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Destaca lo anacr&oacute;nico de los conceptos que sirven de eje de los actuales discursos. La propia Carmen Llamas, reflexiona sobre el hecho de que &ldquo;se puede manipular a trav&eacute;s de las palabras ya que el l&eacute;xico pol&iacute;tico es mucho m&aacute;s inestable que el de car&aacute;cter general. T&eacute;rminos tan duros como <strong>&lsquo;r&eacute;gimen socialcomunista&rsquo; o &lsquo;dictadura progre&rsquo; son enga&ntilde;osos</strong> porque su significado se refiere a realidades sociales y pol&iacute;ticas que en ning&uacute;n caso se corresponden con la realidad actual&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El peligro de una t&eacute;cnica dif&iacute;cil de controlar</strong></h3><p class="article-text">
        La principal preocupaci&oacute;n que despierta este tipo de t&eacute;cnicas de manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica deriva de su eficacia. Para Carmen Llamas, &ldquo;es muy importante desenmascarar este discurso porque se puede mantener bastante en el tiempo y calar en la sociedad. Aunque es falso, es un discurso que moviliza y llama la atenci&oacute;n&rdquo;. Seg&uacute;n Mart&iacute;n Granados: &ldquo;El voto del miedo siempre funciona muy bien porque <strong>el miedo es una emoci&oacute;n primaria y b&aacute;sica</strong> y el electorado intenta refugiarse en el partido pol&iacute;tico que le est&aacute; advirtiendo de ese peligro. En el voto del miedo siempre se vota contra alguien, no se vota tanto a favor de un partido, sino en contra del otro. Es muy habitual en los populismos: Trump, Le Pen, Vox&hellip; porque no hay un programa pol&iacute;tico s&oacute;lido detr&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra preocupaci&oacute;n a tener en cuenta es la dificultad de medir los efectos reales que puede tener la extensi&oacute;n de esta t&eacute;cnica de propaganda. Tal y como se&ntilde;ala Carmen Llamas, &ldquo;este discurso se utiliza para crear angustia en la sociedad y dramatizar y suele estar repleto de t&eacute;rminos con una carga muy negativa para polarizar entre buenos y malos y tender a una confrontaci&oacute;n muy fuerte&rdquo;. A su juicio, &ldquo;<strong>este estilo ret&oacute;rico no es lo esperable de la pol&iacute;tica</strong>. No se est&aacute; pensando en lograr el bien com&uacute;n sino en el vaiv&eacute;n de las emociones y en ese mover a la poblaci&oacute;n en una direcci&oacute;n o en otra sin un contenido claro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos tiempos de intensa polarizaci&oacute;n. La confrontaci&oacute;n basada en despertar estados basados en la agresi&oacute;n emocional y la contestaci&oacute;n consiguiente <strong>tiene un punto de inicio pero nadie sabe determinar d&oacute;nde puede acabar</strong>.&nbsp; Luis Arroyo defiende que &ldquo;desde la ciencia pol&iacute;tica y la consultor&iacute;a de la comunicaci&oacute;n deber&iacute;amos promover un debate m&aacute;s sosegado, m&aacute;s de grises, pero es muy complicado en las circunstancias en las que vivimos en este momento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/alentar-miedo-agitador-social_129_6488453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Dec 2020 21:14:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alentar el miedo como agitador social]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Alentar el miedo como agitador social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/alentar-miedo-agitador-social_7_6488459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49b8bb16-3efc-4ef2-8e44-e990a04fe85f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alentar el miedo como agitador social"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/alentar-miedo-agitador-social_7_6488459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Dec 2020 18:51:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alentar el miedo como agitador social]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Ciudadanos: la complicada salida de la irrelevancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ciudadanos-complicada-salida-irrelevancia_129_6471501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23009384-c8e8-407a-8abf-431b1e5bae22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudadanos: la complicada salida de la irrelevancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia impulsada por Pablo Iglesias de convencer a ERC y EH Bildu para respaldar los Presupuestos desubica de nuevo a Inés Arrimadas. La formación naranja parece decidida al voto negativo a los PGE ante el miedo a un desplome en las elecciones catalanas</p></div><p class="article-text">
        Ciudadanos ha resuelto finalmente la inc&oacute;gnita sobre su posici&oacute;n ante la pr&oacute;xima aprobaci&oacute;n de los Presupuestos Generales del Estado, prevista para finales de este mes. In&eacute;s Arrimadas y los otros nueve diputados en el Congreso votar&aacute;n otra vez conjuntamente con Vox y con el PP contra el Gobierno de coalici&oacute;n presidido por Pedro S&aacute;nchez. El giro impulsado durante la crisis del coronavirus para salir del bloque del tr&iacute;o de Col&oacute;n parece quedar atr&aacute;s. Con esta decisi&oacute;n, Ciudadanos vuelve a donde estaba y de nuevo se reabrir&aacute; el debate sobre su posible desaparici&oacute;n como fuerza pol&iacute;tica activa y determinante. La estrategia a partir de ahora est&aacute; por determinar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un cambio de postura</strong></h3><p class="article-text">
        Inicialmente, In&eacute;s Arrimadas y los dirigentes del partido parec&iacute;an defender un apoyo a los PGE basados en un argumento fundamental: contribuir a la estabilidad del pa&iacute;s en un momento cr&iacute;tico de nuestra historia. Pese a mantener una posici&oacute;n cr&iacute;tica frente al Gobierno de coalici&oacute;n, defend&iacute;an que el apoyo a unos presupuestos actualizados a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica que vivimos era prioritario. Por esta raz&oacute;n, se justificaba incluso la posibilidad de compartir el voto afirmativo con fuerzas manifiestamente divergentes como UP o el PNV.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Iglesias movi&oacute; ficha con habilidad para forzar a Ciudadanos a replantearse sus intenciones. Para UP, la posibilidad de que In&eacute;s Arrimadas abriera la llamada <em>geometr&iacute;a variable</em> que pudiera permitir al PSOE alcanzar acuerdos sin recabar como alternativa &uacute;nica la mayor&iacute;a de la investidura no era admisible. Consiguieron convencer a ERC y EH Bildu para que anunciaran su voto favorable a los Presupuestos en lugar de quedarse en la habitual y siempre ambigua abstenci&oacute;n. La jugada ha resultado ser absolutamente eficaz. Ciudadanos ha puesto la marcha atr&aacute;s y vuelve a sus cuarteles de invierno junto al PP y a Vox.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Definir lo indefinido</strong></h3><p class="article-text">
        La acusaci&oacute;n m&aacute;s extendida respecto a la comunicaci&oacute;n de Ciudadanos siempre ha sido la de su indefinici&oacute;n. Albert Rivera pas&oacute; desde la creaci&oacute;n del partido por diferentes discursos que dificultaron posicionar al partido con nitidez. El principal rasgo distintivo fue su deriva cada vez m&aacute;s derechizada hasta llegar a la famosa foto de Col&oacute;n junto a la ultraderecha. In&eacute;s Arrimadas, tras la debacle electoral de hace un a&ntilde;o, hab&iacute;a planteado un nuevo viraje en direcci&oacute;n al centro. Para David Redol&iacute;, soci&oacute;logo y expresidente de la ACOP,&nbsp; &ldquo;Ciudadanos est&aacute; en tierra de nadie, en busca todav&iacute;a de su propio espacio, que lo tuvo, pero Albert Rivera lo tir&oacute; por la borda al intentar sustituir al PP. Se perdieron en el trayecto y ahora Arrimadas ha heredado un proyecto pol&iacute;tico desnortado y envenenado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos los estudios demosc&oacute;picos coinciden siempre en la imposibilidad de conseguir una mayor&iacute;a de gobierno sin tener una fuerte representaci&oacute;n del voto de centro. El problema, habitualmente, es determinar qu&eacute; implica en la pr&aacute;ctica ser de centro cuando llega el momento de tomar decisiones concretas. Maica G&oacute;mez Quintanilla es una consultora y asesora que ha conocido Ciudadanos por dentro en su actividad profesional. Seg&uacute;n explica en este caso, &ldquo;el electorado de Ciudadanos no entiende bien por qu&eacute; se mantienen hasta el &uacute;ltimo momento proclives a sacar adelante los presupuestos estando Bildu y ERC. Ser de centro es muy complicado. O te vas a la izquierda o te vas a la derecha, pero mantenerse en el centro y que eso se entienda es muy dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El mejor de los argumentos</strong></h3><p class="article-text">
        En ocasiones, el trabajo de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica se enfrenta a la complejidad que supone optar entre diferentes mensajes y poder medir las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos. Este es un buen ejemplo para analizar. Ciudadanos ten&iacute;a la posibilidad de explicar cualquiera de las tres posiciones posibles, votar a favor, en contra o abstenerse. Se trataba de decidir cu&aacute;l de los tres discursos pod&iacute;a servir mejor a sus intereses pol&iacute;ticos de crecer electoralmente. Por un lado, apoyar los PGE les permit&iacute;a fijar su alejamiento de la foto de Col&oacute;n. Seg&uacute;n David Redol&iacute;, &ldquo;con este intento de pactar con S&aacute;nchez pretend&iacute;a desligarse del marcaje al que Rivera hab&iacute;a llevado al partido con el PP y Vox, pero estamos siendo testigos de las dificultades que tiene Arrimadas para reposicionar a Ciudadanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, parece que el miedo a encontrarse con un amplio rechazo de sus simpatizantes a compartir voto con UP, ERC o Bildu ha sido determinante. Desde esa perspectiva, Andr&eacute;s Medina, director general de Metroscopia, entiende que &ldquo;el 'no' de Ciudadanos a los PGE le permite tener un cierto &eacute;xito discursivo ya que deja claro que el Gobierno ten&iacute;a alternativas aritm&eacute;ticas viables pero que ha decidido optar por ERC y por Bildu. Lo que est&aacute; por ver es si ese logro argumental lo va a conseguir capitalizar por completo porque esto hay que juntarlo con el giro que el PP hizo tras la moci&oacute;n de censura de Vox&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Avanzar o retroceder</strong></h3><p class="article-text">
        Desde el punto de vista del discurso pol&iacute;tico, el avance suele ser m&aacute;s eficaz que el retroceso. Siempre resulta m&aacute;s motivador un mensaje de acci&oacute;n y determinaci&oacute;n que uno de retroceso y vuelta atr&aacute;s. Argumentalmente, el voto afirmativo pod&iacute;a incluso formularse como una manera de confrontar con los partidos independentistas. Tal y como se&ntilde;ala David Redol&iacute;, negarse a votar junto a ERC o Bildu &ldquo;puede ser coherente con ese argumentario que ellos siempre han tenido por bandera de defender la unidad de Espa&ntilde;a, pero pod&iacute;an haberlos apoyado y haber explicado que lo hac&iacute;an para restarle poder a Bildu y a Esquerra. La pol&iacute;tica es tambi&eacute;n aprovechar los espacios en los que puedes limitar la maniobrabilidad de tus adversarios. Ten&iacute;an argumentos de sobra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llegado el caso, si realmente la disyuntiva resultaba demasiado compleja, In&eacute;s Arrimadas ten&iacute;a una tercera alternativa que se plasmar&iacute;a en un mensaje integrador que pudiera servir para aglutinar a los defensores de las dos posturas enfrentadas. La salida pol&iacute;tica podr&iacute;a haber sido la abstenci&oacute;n. La comunicaci&oacute;n p&uacute;blica podr&iacute;a haber sido f&aacute;cilmente planteable. No se vota en contra para contribuir a acabar con el bloqueo y polarizaci&oacute;n. Tampoco se vota a favor para no coincidir con fuerzas a las que se pretende combatir. Con la abstenci&oacute;n se consigue no coincidir con Vox y tampoco con los independentistas y, adem&aacute;s, se busca facilitar unos presupuestos m&aacute;s que necesarios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Elecciones en Catalunya</strong></h3><p class="article-text">
        Nada deber&iacute;a ser m&aacute;s democr&aacute;tico y positivo que un proceso electoral. Las elecciones sirven para dar voz al pueblo y reconocerle su autoridad incontestable. Sin embargo, tambi&eacute;n hay que reconocer que cada vez que entramos en precampa&ntilde;a, los partidos empiezan a padecer crisis nerviosas. Se juegan tanto que todos sus comportamientos pasan a ser dominados por el posible impacto que puedan tener en las urnas. La proximidad de los comicios en Catalunya es de una trascendental importancia para Ciudadanos. Fue la fuerza m&aacute;s votada en 2017, por encima del 25% de apoyo y m&aacute;s de un mill&oacute;n de votos. La ca&iacute;da es irremediable, pero la clave ser&aacute; determinar hasta d&oacute;nde. Su giro frente a los PGE ha estado condicionado por el horizonte electoral en Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Como indica Andr&eacute;s Medina, &ldquo;en Catalunya, Ciudadanos no tiene esa condici&oacute;n de partido bisagra como en la pol&iacute;tica nacional y el haber sido colaboracionista in&uacute;tilmente con el Gobierno, le puede costar el voto de ciertos votantes de derecha. La negociaci&oacute;n de los presupuestos con Bildu y ERC son elementos muy t&oacute;xicos para el votante potencial de Ciudadanos en Catalunya&rdquo;. En estas elecciones falta a&uacute;n por determinar cu&aacute;l ser&aacute; el eje determinante del voto. Parece claro que el 'proc&eacute;s' ha quedado atr&aacute;s, pero a&uacute;n no ha quedado fijado qu&eacute; disyuntiva se va a decidir en febrero. G&oacute;mez Quintanilla no cree que &ldquo;ahora mismo el tema de la independencia sea la mayor preocupaci&oacute;n del ciudadano catal&aacute;n de a pie. La estrategia tendr&iacute;a que ser otra a la de 2017. Deber&iacute;an centrarse m&aacute;s en el programa econ&oacute;mico: las PYMES, los aut&oacute;nomos, la recuperaci&oacute;n despu&eacute;s de la pandemia...&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El futuro de Ciudadanos</strong></h3><p class="article-text">
        El tiempo y el espacio son las claves determinantes para poder analizar el futuro de la formaci&oacute;n que ahora dirige In&eacute;s Arrimadas. Su actual reubicaci&oacute;n m&aacute;s cerca del frente antigubernamental que en busca de pactos transversales se puede ver modificada tras la aprobaci&oacute;n este mes de los PGE y tras las elecciones catalanas. As&iacute; lo ve Andr&eacute;s Medina: &ldquo;Una vez que se aprueben los PGE y se celebren las elecciones en Catalunya, se volver&aacute; a hablar de pol&iacute;ticas y de acuerdos. Ah&iacute; Ciudadanos tiene un cierto recorrido. Sin embargo, cuando todo se reduce a la confrontaci&oacute;n identitaria, a la polarizaci&oacute;n, los partidos de centro como &eacute;l pierden su esencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En sus declaraciones de ruptura de un posible acuerdo sobre los PGE, los dirigentes de Ciudadanos han tenido especial cuidado en no cerrar la puerta a acuerdos futuros que le permitan ampliar su espacio electoral. Como resume David Redol&iacute;, &ldquo;hoy por hoy Ciudadanos solo ha posibilitado Gobiernos de derechas. Este es el hecho constatado. Mirar &uacute;nicamente hacia un lado choca con el esp&iacute;ritu fundacional con el que surgi&oacute; y le puede traer muchos problemas&rdquo;. Seguir asentados en el territorio donde termin&oacute; el viaje de Albert Rivera ya se sabe a qu&eacute; conduce, a la irrelevancia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ciudadanos-complicada-salida-irrelevancia_129_6471501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Nov 2020 21:15:07 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Ciudadanos: la complicada salida de la irrelevancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/ciudadanos-complicada-salida-irrelevancia_7_6471521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23009384-c8e8-407a-8abf-431b1e5bae22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudadanos: la complicada salida de la irrelevancia"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/ciudadanos-complicada-salida-irrelevancia_7_6471521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Nov 2020 18:45:59 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El Gobierno de coalición y el juego de la discrepancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gobierno-coalicion-juego-discrepancia_129_6454304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5841f1d8-8ecd-412d-afec-351bba871699_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno de coalición y el juego de la discrepancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escalada en las desavenencias públicas entre PSOE y UP abre una incógnita sobre la futura estabilidad de la legislatura. A ambas formaciones les puede interesar que se muestren diferencias entre sus argumentos, siempre y cuando no debiliten su convivencia</p></div><p class="article-text">
        Desde la vuelta del verano, parece haberse producido un significativo cambio en la cogobernanza que mantienen el PSOE y Unidas Podemos. Durante los primeros meses de la legislatura dio la impresi&oacute;n de que ambas formaciones pon&iacute;an especial &eacute;nfasis en tapar cualquier fisura. En estas &uacute;ltimas semanas, por el contrario, parece haberse convertido en habitual escuchar abiertas discrepancias entre dirigentes de ambos partidos. Esta evoluci&oacute;n de la estrategia de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica puede tener algunas justificaciones, pero tambi&eacute;n supone asumir el riesgo de abrir una espita que puede convertirse en algo m&aacute;s grave en el futuro.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El efecto de la pandemia</strong></h3><p class="article-text">
        La emergencia sanitaria sale a la luz en Espa&ntilde;a sin que el Gobierno hubiera sumado ni siquiera sus primeros 100 d&iacute;as de gracia. Las relaciones entre PSOE y UP hab&iacute;an transcurrido con relativa calma. Quiz&aacute; el primer enfrentamiento p&uacute;blico surgi&oacute; en torno a la promulgaci&oacute;n de la Ley de Igualdad. Se desat&oacute; cierta pol&eacute;mica alrededor de la pretensi&oacute;n de la ministra de Igualdad, Irene Montero, de poner en marcha la nueva reglamentaci&oacute;n antes del 8 de marzo. Varios ministros socialistas, en especial el de Justicia,&nbsp; mostraron su desacuerdo al considerar que el borrador estaba a&uacute;n muy verde. Desde UP se empez&oacute; a hablar de obstaculizaci&oacute;n intencionada.
    </p><p class="article-text">
        Aquel desajuste qued&oacute; sepultado ante el estallido del coronavirus. La pandemia contribuy&oacute; a aumentar la unidad dentro del Gobierno. La decisi&oacute;n de Vox y del PP de utilizar el COVID-19 como arma de guerra pol&iacute;tica para intentar forzar el desgaste acelerado de la legislatura s&oacute;lo contribuy&oacute; a dar mayor solidez a la coalici&oacute;n. As&iacute; lo explica Toni Aira, profesor de Comunicaci&oacute;n Pol&iacute;tica en la UPF Barcelona School of Management, que interpreta que &ldquo;el coronavirus ha sido un elemento cohesionador porque en las primeras semanas de Gobierno ya hubo enfrentamientos visibles a ra&iacute;z de la Ley de Igualdad. La pandemia ha aparcado, tapado y dejado en un segundo plano estas discrepancias, pero ahora, se est&aacute; pasando ese efecto&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las elecciones vascas y gallegas</strong></h3><p class="article-text">
        El 12 de julio tuvieron lugar las elecciones en Euskadi y Galicia, en plena pandemia. Los resultados sirvieron para reforzar los dos gobiernos ya existentes de PNV y PSE, con Urkullu al frente, y del PP de Feijoo. Lo m&aacute;s significativo de la doble convocatoria fue el serio retroceso sufrido por las candidaturas vinculadas con Unidas Podemos. En el Pa&iacute;s Vasco perdieron casi la mitad de su representaci&oacute;n (de 11 diputados a 6). En Galicia, las llamadas confluencias se quedaron fuera del Parlamento. L&oacute;gicamente, Pablo Iglesias y los suyos percibieron que algo no iba bien. Tomaron la decisi&oacute;n de buscar a la vuelta del verano tener mucho m&aacute;s protagonismo en la actuaci&oacute;n pol&iacute;tica. Se preve&iacute;an elecciones en Catalunya para el oto&ntilde;o y no era admisible asumir otro descalabro similar.
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;deres de UP iniciaron a partir de septiembre una intensa actividad medi&aacute;tica que pill&oacute; por sorpresa a los socialistas, que no terminaban de entender la estrategia. La raz&oacute;n no era otra que la aplicaci&oacute;n de un nuevo modelo de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica destinado a ganar mayor relevancia y, sobre todo, a identificarse como una fuerza diferenciada del PSOE. Ya en ese momento, tal y como se&ntilde;ala Jos&eacute; Pedro Marfil, profesor en la Universidad Camilo Jos&eacute; Cela, &ldquo;la mayor ansiedad y temor de Podemos es desvanecerse y desdibujarse en el Gobierno de coalici&oacute;n. De ah&iacute; le viene su necesidad por visibilizarse constantemente ante su electorado: decirles que aunque est&aacute;n en el Gobierno no son status quo&rdquo;. Es importante para ellos lanzar dos mensajes n&iacute;tidos: siguen existiendo como fuerza pol&iacute;tica y sus posiciones se diferencian significativamente de la de los socialistas. Por supuesto, sin que eso implique poner en riesgo alguno la alianza de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La hu&iacute;da de Espa&ntilde;a del em&eacute;rito y la noticia de las negociaciones de fusi&oacute;n entre Bankia y La Caixa fueron el escenario ideal para mostrar el nuevo clima que iba a marcar la pol&iacute;tica de comunicaci&oacute;n de UP desde esas fechas. El 7 de septiembre, Pedro S&aacute;nchez comparece en TVE para hablar de la situaci&oacute;n general del pa&iacute;s. Pablo Iglesias decide al d&iacute;a siguiente en <em>Al Rojo Vivo</em> de La Sexta desvelar una fuerte discusi&oacute;n con S&aacute;nchez a ra&iacute;z de no haberle informado de las intenciones de don Juan Carlos. En la declaraci&oacute;n remarc&oacute; tanto el incidente como la positiva resoluci&oacute;n del conflicto, una vez que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/09/08/iglesias_apuesta_por_bloque_investidura_pide_no_enganar_nadie_unos_pge_con_son_inviables_110711_1012.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el presidente le pidiera disculpas</a>, seg&uacute;n su relato. Destacaba que hab&iacute;a diferencias, pero se insist&iacute;a en la estabilidad del Gobierno.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Protocolo de discrepancias</strong></h3><p class="article-text">
        Durante el proceso de negociaci&oacute;n del gobierno de coalici&oacute;n, PSOE y UP firmaron un <a href="https://www.eldiario.es/politica/psoe-unidas-podemos-parlamentaria-comunicacion_1_1089753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Protocolo de Discrepancias</a> que intentaba enmarcar la posibilidad de que pudieran surgir conflictos entre las formaciones. El esp&iacute;ritu del pacto fue el de que en caso de divergencia, se resolviera siempre desde el di&aacute;logo y evitando el enfrentamiento p&uacute;blico. Ver&oacute;nica Fumanal, presidenta de la ACOP, recuerda que &ldquo;cuando sali&oacute; este protocolo muchos avisamos de que era papel mojado porque en todos los gobiernos, aunque sean monocolor, siempre hay visiones diferentes, roces, discrepancias, falta de sinton&iacute;a. Es algo absolutamente normal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le pod&iacute;a escapar que hab&iacute;a que asumir que iban a surgir discrepancias entre dos formaciones que hasta esas fechas se hab&iacute;an destacado mucho m&aacute;s por sus enfrentamientos que por su armon&iacute;a. Para Toni Aira, &ldquo;las disfunciones y la polifon&iacute;a en un gobierno de coalici&oacute;n son normales, sobre todo, cuando te estrenas. No se nos puede olvidar que en Espa&ntilde;a no hab&iacute;a un gobierno de coalici&oacute;n desde la &eacute;poca de la Rep&uacute;blica&rdquo;. A partir de septiembre, las reglas de convivencia se modificaron de forma evidente. En Unidas Podemos lo ten&iacute;an claro. Deb&iacute;an hacerlo. Desde Moncloa, se dio orden de no forzar los choques y entender lo que su socio persegu&iacute;a.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La monarqu&iacute;a a debate</strong></h3><p class="article-text">
        La sucesi&oacute;n de noticias que desvelaban comportamientos absolutamente inadmisibles del rey em&eacute;rito abrieron cierta crisis institucional en el pa&iacute;s. Para UP se abr&iacute;a una evidente ventana de oportunidad para conseguir lo que buscaba, un espacio propio reivindicativo y donde los socialistas no pod&iacute;an estar. La decidida apuesta por los principios republicanos fue defendida por diferentes portavoces de la formaci&oacute;n. Desde las filas socialistas siempre se defendi&oacute; el mantenimiento del actual modelo constitucional. El propio presidente del Gobierno lo expuso en repetidas ocasiones para evitar que la derecha le atacara por ese flanco. La oposici&oacute;n aprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para convertir a Pablo Iglesias en el centro de sus ataques con la idea de desgastar en lo posible al Gobierno en su conjunto. El argumento les serv&iacute;a para sustentar la idea de un gobierno que buscaba supuestamente acabar con el orden constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Esta posici&oacute;n, como la referida al poder judicial, por parte de UP ha sido siempre criticada desde los sectores m&aacute;s conservadores para intentar socavar la unidad de la coalici&oacute;n. El argumento central siempre ha sido el de negar el papel institucional del vicepresidente Iglesias no separado del l&iacute;der de un partido como UP. Seg&uacute;n Jos&eacute; Pedro Marfil, &ldquo;la diferenciaci&oacute;n entre criterios partidistas y criterios institucionales es lo que m&aacute;s le est&aacute; costando a Unidas Podemos en el Gobierno. El vicepresidente Iglesias pone en cuesti&oacute;n determinadas instituciones del Estado en entrevistas y no mantiene la compostura en Twitter. Esto lo puede hacer desde la sede del partido, pero no como vicepresidente&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Objetivo Catalunya</strong></h3><p class="article-text">
        Como antes indicamos, el siguiente evento electoral que se avecina son las elecciones catalanas. La evoluci&oacute;n de la pandemia ha obligado a su retraso. A&uacute;n hoy, se llega a poner duda que tengan lugar en febrero, tal y como parec&iacute;a estar previsto. Esta cita ante las urnas condiciona todas las posiciones mantenidas por los partidos en estas &uacute;ltimas semanas. La negociaci&oacute;n sobre los Presupuestos Generales del Estado se ha cruzado en el calendario. Todas las dudas e interrogantes surgidos durante la negociaci&oacute;n s&oacute;lo tienen sentido si se analizan teniendo en cuenta la proximidad electoral. El comportamiento de partidos como Ciudadanos, ERC o UP hay que analizarlos siempre teniendo en cuenta la necesidad de contar con un discurso que refuerce sus argumentos de cara a la pr&oacute;xima campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica Fumanal entiende que &ldquo;estamos a las puertas de las elecciones catalanas y Unidas Podemos con quien se juega el electorado es con ERC. Est&aacute;n intentando dinamitar ese pacto a nivel nacional con Ciudadanos porque para ellos tiene un alto coste electoral en Catalunya&rdquo;. En Com&uacute; Podem cree que no puede presentarse en las elecciones catalanas tras haberse sumado a un pacto nacional en Madrid con Ciudadanos. Lo mismo le sucede a ERC. Ser&iacute;a el escenario ideal para Puigdemont y los suyos. No pueden darle semejante ventaja. El problema era c&oacute;mo dinamitar un acuerdo que el PSOE busca con ah&iacute;nco.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ciudadanos en el tablero</strong></h3><p class="article-text">
        Para Ciudadanos, la ocasi&oacute;n tambi&eacute;n les abre una oportunidad de mostrarse como una fuerza independiente de lo que puedan querer imponer PP y Vox. Para Pedro S&aacute;nchez la posibilidad de alcanzar un acuerdo transversal que incluya a Ciudadanos s&oacute;lo le aporta ventajas. Refuerza su papel de gobierno abierto a pactos y resta fuerza a los partidos independentistas, que suelen utilizar su peso parlamentario para ejercer presi&oacute;n cuando una votaci&oacute;n trascendente se acerca.&nbsp;Como se&ntilde;ala Toni Aira, &ldquo;el PSOE no quiere dejar de tener abiertas todas las puertas. Juegan a la geometr&iacute;a variable: no quieren parecer rehenes de un espectro pol&iacute;tico concreto e intentan pescar a diestro y siniestro. Es una jugada de riesgo, pero Iv&aacute;n Redondo ve m&aacute;s riesgo en depender solo de Podemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Iglesias gana poder si la &uacute;nica alternativa de acuerdo que tiene Pedro S&aacute;nchez es la mayor&iacute;a de la investidura, en la que UP desempe&ntilde;a un relevante papel negociador con partidos como ERC y EH Bildu. A cambio, su fuerza disminuye si el acuerdo se inclina hacia el centro derecha al dar cabida a Ciudadanos. En caso de pacto con Ciudadanos en los Presupuestos, UP era consciente de que no pod&iacute;a votar en contra mientras forme parte de un gobierno de coalici&oacute;n. Ah&iacute; apareci&oacute; la inteligente jugada propiciada por Pablo Iglesias. Se trataba de conseguir convencer a ERC y, sobre todo, a EH Bildu para respaldar los PGE lo que, seg&uacute;n su previsi&oacute;n, obligaba a Ciudadanos a bajarse de la posibilidad del acuerdo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>EH Bildu, en el centro de la disputa</strong></h3><p class="article-text">
        El cambio de postura de EH Bildu se ha convertido como era de esperar en centro de la bronca pol&iacute;tica y medi&aacute;tica. No deja de ser llamativo un doble factor al respecto. Por un lado, los cinco votos del partido abertzale puede que no sean decisivos para el resultado de la votaci&oacute;n. Adem&aacute;s, para Vox y el PP, que claman al cielo ante su decisi&oacute;n de apoyar al Gobierno, tampoco significa cambio alguno en su postura. Ya hab&iacute;an anunciado su categ&oacute;rico voto negativo antes de que Otegi y compa&ntilde;&iacute;a entrar&aacute;n en liza. La enmienda sobre desahucios presentada conjuntamente por UP, ERC y Bildu contribuy&oacute; a tensar un poco m&aacute;s la cuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo esquema de alianzas, favorece coyunturalmente a UP y a ERC de cara a las elecciones catalanas. Tal y como explica Fumanal, &ldquo;el pacto con Bildu a Podemos le permite hablar de su pol&iacute;tica territorial (materia reservada para el PSOE), cohesiona mucho sus filas, y adem&aacute;s divide a su socio. Es un elemento que van a seguir explorando b&aacute;sicamente porque necesitan diferenciarse del PSOE&rdquo;. Para PP y Vox supone una bendici&oacute;n divina para sustentar su insistente relato sobre la supuesta cercan&iacute;a de la izquierda espa&ntilde;ola y el terrorismo. Al PSOE y a Ciudadanos les complica la vida internamente al contar entre sus dirigentes con voces que no son capaces de sobrellevar la evidente sobreactuaci&oacute;n estrat&eacute;gica de la derecha. La desleal postura de los Page, Lamb&aacute;n o Fern&aacute;ndez Vara reaparece una vez m&aacute;s en favor de las tesis de sus rivales y en contra de su propia formaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ventajas de la divergencia</strong></h3><p class="article-text">
        Lo cierto es que cierta divergencia contenida dentro del Gobierno de coalici&oacute;n puede favorecer a los dos partidos que lo componen. Unidas Podemos necesita demostrar su utilidad y su importancia. Necesita trasladar a sus votantes el mensaje de que gracias a su presencia se consiguen logros que no se alcanzar&iacute;an sin su presi&oacute;n y su trabajo. Incluso, los asuntos que no consiga imponer pueden tambi&eacute;n tener el valor de reunir a un electorado que exige m&aacute;s al Gobierno de lo que hasta ahora ha realizado. Un ejemplo posible podr&iacute;a ser el de la reivindicaci&oacute;n de la rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tambi&eacute;n a los socialistas les puede interesar la divergencia con los postulados m&aacute;s radicales de UP. Le puede servir para mantener al electorado de centro que puede tener la preocupaci&oacute;n sobre un exceso de peso de Pablo Iglesias en la toma de decisiones trascendentales. Asimismo, para el PSOE la visualizaci&oacute;n de cierto distanciamiento le sirve para anular el argumento extendido por la derecha de la existencia de un gobierno extremista que busca acabar con el r&eacute;gimen constitucional. Pero en el Gobierno, tal y como explica Marfil, &ldquo;hay descoordinaci&oacute;n aparente, pero coordinaci&oacute;n efectiva. De puertas afuera, muestran p&uacute;blicamente las discrepancias, pero de puertas adentro, cuando se apaga el micro, hay una coordinaci&oacute;n pr&aacute;ctica y el mantenimiento de la estabilidad del Gobierno en ning&uacute;n momento se ha puesto en duda&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El riesgo del descontrol</strong></h3><p class="article-text">
        El peligro evidente es que ambas formaciones lleven la confrontaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de lo admisible y la tensi&oacute;n se transforme en serio riesgo de ruptura. El juego de declaraciones en caliente de portavoces diversos es siempre dif&iacute;cil de controlar. Toni Aira advierte de que &ldquo;si incentivan sus diferencias internas en el debate de los medios, el Gobierno de coalici&oacute;n puede acabar dibuj&aacute;ndose como sin&oacute;nimo de crisis, distorsi&oacute;n o mal funcionamiento. Y esto es algo que les puede afectar a los dos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, la clave de todo el proceso recaiga en Pedro S&aacute;nchez y Pablo Iglesias. En el recuerdo de todos est&aacute;n los duros enfrentamientos que protagonizaron. Ambos ejercen un liderazgo indiscutible en sus respectivas formaciones. Mientras la divergencia no les enfrente, la coalici&oacute;n puede resistir cierta confrontaci&oacute;n sin perder solidez. En el momento en el que ambos entraran en liza, el rumbo de la legislatura podr&iacute;a cambiar. La oposici&oacute;n lo espera ansiosamente. Posiblemente es la &uacute;nica posibilidad real con la que cuenta para conseguir acabar con el gobierno actual.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gobierno-coalicion-juego-discrepancia_129_6454304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2020 21:31:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno de coalición y el juego de la discrepancia]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El Gobierno de coalición y el juego de la discrepancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/gobierno-coalicion-juego-discrepancia_7_6454313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5841f1d8-8ecd-412d-afec-351bba871699_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno de coalición y el juego de la discrepancia"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/gobierno-coalicion-juego-discrepancia_7_6454313.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2020 18:12:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno de coalición y el juego de la discrepancia]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Una victoria política complicada de rentabilizar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victoria-politica-complicada-rentabilizar_129_6436843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28f058d4-b8f8-4851-80ec-22a98122c3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una victoria política complicada de rentabilizar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El posible apoyo de Bildu y ERC a los Presupuestos Generales del Estado negociado por Pablo Iglesias abre un nuevo escenario. Ciudadanos debe resolver una encrucijada y la derecha busca apartar el foco de su derrota parlamentaria recuperando el viejo mantra que vincula al Gobierno con el terrorismo</p></div><p class="article-text">
        Todo parece indicar que el Gobierno de coalici&oacute;n va a poder sacar adelante la votaci&oacute;n m&aacute;s importante de la legislatura, despu&eacute;s de la que le permiti&oacute; a Pedro S&aacute;nchez conseguir la investidura en enero de este mismo a&ntilde;o. La aprobaci&oacute;n de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) que sustituyan a los que Crist&oacute;bal Montoro present&oacute; en abril de 2018.&nbsp;El Gobierno necesita como absoluta prioridad poder tener el control sobre las cuentas p&uacute;blicas para poder llevar adelante pol&iacute;ticas que viabilicen su programa. Hubiera resultado muy complejo que la ciudadan&iacute;a percibiera un cambio pol&iacute;tico real en Espa&ntilde;a con unos presupuestos que reflejan la visi&oacute;n de pa&iacute;s del PP de hace m&aacute;s de 2 a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La victoria parlamentaria vs. la medi&aacute;tica</strong></h3><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n parlamentaria de los PGE es el paso m&aacute;s importante en este proceso. Sin embargo hay otros factores pol&iacute;ticos que tambi&eacute;n forman parte de esta coyuntura. La comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica entra una vez m&aacute;s en juego. El resultado de la votaci&oacute;n final en el Congreso definir&aacute; la realidad efectiva. Pero adem&aacute;s, habr&aacute; que tener en cuenta el balance de la batalla medi&aacute;tica que tiene lugar en paralelo. El Gobierno ser&aacute; el ganador indiscutible si saca adelante los PGE. La duda es qu&eacute; r&eacute;dito o qu&eacute; nivel de desgaste puede obtener cada partido al finalizar la batalla.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos cuantitativos, Pedro S&aacute;nchez consigui&oacute; esta semana una victoria incontestable. Las enmiendas a la totalidad de los PGE fueron rechazadas con 198 votos a favor. Una mayor&iacute;a tan holgada en su n&uacute;mero, como complicada en su configuraci&oacute;n. La posibilidad de conseguir reunir, en un acuerdo transversal en torno al gobierno, a Bildu y ERC, por un lado, con Ciudadanos, por el otro, parece a estas alturas un imposible. Vox y el PP, que en esta votaci&oacute;n han sufrido una clara derrota, entienden que esa alianza inviable les abre una ventana de oportunidad de reconvertir un evidente fracaso pol&iacute;tico en una rentable operaci&oacute;n de desgaste del Gobierno.
    </p><h3 class="article-text"><strong>M&aacute;s de lo mismo para PP y Vox&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, los populares y la ultraderecha vuelven a coincidir en su discurso, pese al reposicionamiento planteado hace unas semanas por Pablo Casado. Ambas formaciones plantean argumentos muy similares centrados en 3 ideas recurrentes: 1/ Son presupuestos de un gobierno entregado a pactos con fuerzas independentistas y pr&oacute;ximas al terrorismo etarra. 2/ El PSOE se ha dejado arrastrar por Pablo Iglesias que es quien realmente controla el Gobierno. 3/ Ciudadanos deber&aacute; decidir finalmente el camino que debe seguir, junto a las fuerzas constitucionales de orden o junto a los enemigos de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Tanto para PP y Vox esta coyuntura pretenden, pese al fracaso, reforzar su electorado. La idea b&aacute;sica es la de no querer reconocer la votaci&oacute;n como una derrota democr&aacute;tica. Para ello intentan recuperar otra vez el discurso que da por hecho que el Gobierno busca la destrucci&oacute;n del pa&iacute;s, que acepta pactar con el mismo diablo con tal de permanecer en el poder. Hasta ahora esta estrategia frentista y divisoria no ha conseguido hacer mella en los votantes que respaldan al Gobierno, pero piensan que no tienen mejor alternativa. Al final perder&aacute;n la votaci&oacute;n y es la &uacute;nica forma que encuentran para justificar su posici&oacute;n minoritaria.
    </p><h3 class="article-text"><strong>UP busca recuperar protagonismo</strong></h3><p class="article-text">
        Pablo Iglesias ha aprovechado la oportunidad que se le ha presentado. El intento de los socialistas de abrir acuerdos transversales aprovechando la emergencia sanitaria supon&iacute;a en la pr&aacute;ctica que Unidas Podemos deb&iacute;a acabar aceptando un pacto no deseado con Ciudadanos. Adem&aacute;s, con In&eacute;s Arrimadas apoyando al gobierno, se debilitaba la vinculaci&oacute;n con fuerzas como ERC o EH Bildu que hab&iacute;an sido importantes para el sostenimiento parlamentario del Gobierno de coalici&oacute;n. UP tiene con estos partidos una v&iacute;a preferente de di&aacute;logo que el propio PSOE prefiere no desea asumir.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace semanas, los principales portavoces de Unidas Podemos han desencadenado un ataque frontal a Ciudadanos en el intento de obligarles a descolgarse de su anunciado apoyo a los PGE. La aparente resistencia de In&eacute;s Arrimadas a mantenerse en la pol&iacute;tica de pactos llev&oacute; a Pablo Iglesias a forzar la m&aacute;quina. La jugada de conseguir el voto favorable a los presupuestos de EH Bildu convierte aparentemente en inviable la permanencia de Ciudadanos dentro de un acuerdo. As&iacute; lo interpreta Enrique Cocero, asesor pol&iacute;tico y CEO de 7-50 Strategy:&nbsp;&ldquo;Iglesias piensa que si Ciudadanos entra en el acuerdo, ellos no dejan impronta en las cuentas, pierden relevancia y dejan de marcar el ritmo. Lo que hace introduciendo a Bildu es delimitar el terreno. Esta parcela es m&iacute;a y no va a entrar nadie que yo no quiera que entre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Falta por ver hasta qu&eacute; punto esta estrategia de UP puede afectar a la buena coexistencia dentro del Gobierno de coalici&oacute;n. Da la sensaci&oacute;n de que los engranajes de funcionamiento del motor deben estar chirriando. Tambi&eacute;n hay quien observa una fotograf&iacute;a m&aacute;s optimista, como plantea Carlos Barrera, profesor de Comunicaci&oacute;n Pol&iacute;tica en la Universidad de Navarra: &ldquo;Quien hace y deshace todo en estas negociaciones es Iglesias y as&iacute; S&aacute;nchez se reserva para estar en un papel por encima del bien y del mal. Deja hacer pero no se mete en el barro y por lo tanto queda en un papel arbitral&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ciudadanos en un equilibrio imposible</strong></h3><p class="article-text">
        De todos los partidos, seguramente es Ciudadanos el que vive una situaci&oacute;n m&aacute;s delicada en esta coyuntura. In&eacute;s Arrimadas aprovech&oacute; la crisis del coronavirus para cortar el viaje hacia la desaparici&oacute;n que hab&iacute;a impulsado la fallida apuesta de Albert Rivera. La decisi&oacute;n de buscar acuerdos constructivos en plena pandemia les permiti&oacute; recuperar iniciativa pol&iacute;tica y abri&oacute; una expectativa de futuro de la que carec&iacute;an. Ahora, la jugada se ha complicado debido al rechazo mostrado por Unidas Podemos y las fuerzas independentistas a su apoyo. Un acuerdo obliga a Ciudadanos a buscar una posici&oacute;n compleja entre su voluntad de pacto y el entorno que les rodea.
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n naranja necesita encontrar una f&oacute;rmula imposible para salir indemne de lo que se le viene encima. El PP ataca su posici&oacute;n con el fin de intentar arrebat&aacute;rsela lo antes posible. Ahora, los populares cuentan de nuevo con Albert Rivera como aliado en sus apariciones en los medios. Los partidos a la izquierda del PSOE quieren evitar como sea su participaci&oacute;n en pacto alguno. El equilibrio estable parece imposible.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El futuro pol&iacute;tico inmediato en manos de Arrimadas</strong></h3><p class="article-text">
        Por un lado, Ciudadanos tiene la alternativa que expone Carlos Barrera: &ldquo;Pueden apoyarse en la idea de utilidad para explicar que no son el 'tonto &uacute;til' que se une a ese contubernio de partidos que est&aacute;n en las ant&iacute;podas de su punto de vista ideol&oacute;gico y decir que miran, antes, los intereses del Estado y que ah&iacute; son &uacute;tiles&rdquo;. Por otro lado, visto en negativo, tal y como plantea Enrique Cocero, &ldquo;si apoya los presupuestos, le va a ir mal con sus votantes porque est&aacute; Bildu dentro de la ecuaci&oacute;n y le va a dar una oportunidad a ese PP que, despu&eacute;s de la moci&oacute;n de censura de Vox, busca el centro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        In&eacute;s Arrimadas siempre tiene la opci&oacute;n de la abstenci&oacute;n que puede permitirle salir de la maldita encrucijada en la que se encuentra. Lo que finalmente decida hacer Ciudadanos va a reconfigurar el actual mapa de partidos. Su voto negativo volver&iacute;a a colocar la mayor&iacute;a de la moci&oacute;n de censura en un frente y las tres derechas en el otro. Un voto afirmativo abrir&iacute;a un nuevo territorio de alianzas desconocido hasta la fecha y dejar&iacute;a a las fuerzas a la izquierda del PSOE en una posici&oacute;n imprevisible.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El reto socialista de visualizar su victoria</strong></h3><p class="article-text">
        Si finalmente el Gobierno consigue que se aprueben los presupuestos obtendr&aacute; una victoria pol&iacute;tica de gran trascendencia. Pedro S&aacute;nchez, como presidente, ver&aacute; muy reforzada su posici&oacute;n. La coalici&oacute;n habr&aacute; dado un paso importante en su consolidaci&oacute;n de cara al resto de la legislatura, independientemente de las divergencias que puedan surgir. Sin embargo, la suma de complicaciones derivadas de la batalla partidista le puede provocar cierto desgaste. Todo coincide en un momento delicado, en mitad de la segunda ola de la pandemia. No son tiempos confortables.
    </p><p class="article-text">
        Los socialistas se est&aacute;n viendo condicionados m&aacute;s all&aacute; de lo que deseaban por la presi&oacute;n impuesta por Unidas Podemos. La estrategia de Pablo Iglesias para recobrar protagonismo choca inevitablemente con sus intereses. Que la derecha vuelva a reabrir la cantinela medi&aacute;tica respecto a la dependencia de Pedro S&aacute;nchez de &ldquo;chavistas, etarras y separatistas&rdquo; acaba siendo agotador. El problema no es tanto de fondo como del ruido que provoca y el efecto colateral que tiene en la estabilidad del Gobierno. Anima la tensi&oacute;n dentro de la mayor&iacute;a de la investidura y puede abortar la aspiraci&oacute;n de atraer a Ciudadanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra consecuencia es que este escenario parece despertar los sempiternos recelos de algunos barones socialistas, a lo que Carlos Barrera resta importancia: &ldquo;Algunos barones territoriales han salido a criticar el apoyo de Bildu, pero solo va a ser de boquilla. No va a haber ning&uacute;n tipo de rebeli&oacute;n en el partido, no va a pasar de ah&iacute;. S&aacute;nchez tiene perfectamente dominado el PSOE porque despu&eacute;s de ser desalojado de la Secretar&iacute;a General hizo un partido a su medida&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victoria-politica-complicada-rentabilizar_129_6436843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Nov 2020 20:50:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una victoria política complicada de rentabilizar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/una-victoria-politica-complicada-de-rentabilizar_7_6436830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28f058d4-b8f8-4851-80ec-22a98122c3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una victoria política complicada de rentabilizar"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Nov 2020 19:32:47 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La trampa de decir que hay trampa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trampa-decir-hay-trampa_129_6398856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50f50424-e8d1-476d-afd7-5451ddfef997_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa de decir que hay trampa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estrategia de denuncia sin prueba alguna del recuento electoral en EEUU es la fórmula decidida por Trump para fortalecer su personaje. El todavía presidente defiende una posición victimista que le facilita mantener su discurso de lucha contra un establishment corrupto que le persigue. Mientras, Biden necesita mantener una imagen de integración nacional que le obliga a eludir la confrontación directa</p></div><p class="article-text">
        En las democracias occidentales los marcos legales est&aacute;n dise&ntilde;ados sobre la base de que quienes participan en pol&iacute;tica lo hacen respetando unas m&iacute;nimas reglas de juego. El modelo se descompone cuando alguna fuerza pol&iacute;tica decide trabajar desde dentro para derruirlo al no existir soportes firmes para evitarlo. Trump y su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano saben mejor que nadie que han perdido. Tambi&eacute;n saben que reconoci&eacute;ndolo no consiguen nada. Hablar de trampas le da base a su discurso de que el sistema estadounidense est&aacute; corrupto y que &eacute;l es atacado porque se ha enfrentado a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La democracia est&aacute; basada en la igualdad de oportunidades entre todas las fuerzas pol&iacute;ticas y entre todas las ideas. El populismo ha roto este esquema. &iquest;Debemos equiparar la verdad y la mentira? &iquest;Tenemos que otorgar igualdad de trato a los corruptos y a los honestos? &iquest;Podemos homologar la defensa de la ley con quienes quieren quebrantarla? &iquest;Aceptamos unificar a quien fomenta la integraci&oacute;n con quien promueve el odio? &iquest;Es justo dar el mismo espacio a quienes trabajan por reforzar un modelo de convivencia y a quienes quieren destruirlo?
    </p><h3 class="article-text"><strong>La batalla de la comunicaci&oacute;n&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Ahora mismo se est&aacute;n librando simult&aacute;neamente diferentes batallas en la guerra total que enfrenta a Trump y a Biden. La primera es el recuento de votos que determinar&aacute; el resultado electoral. Parece abrirse una segunda batalla judicial debido a los procesos que Trump anuncia sin descanso. La tercera, la m&aacute;s intensa y cruenta estos d&iacute;as, se desarrolla en el territorio de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Ambos l&iacute;deres luchan por imponer su discurso que es absolutamente antag&oacute;nico e irreconciliable. En el frente pol&iacute;tico y en el judicial habr&aacute; un indiscutible ganador oficial. En el &aacute;mbito de la comunicaci&oacute;n, el asunto es mucho m&aacute;s complejo y lo que no va a haber es un resultado definitivo, claro y rotundo.
    </p><p class="article-text">
        Resulta evidente que Trump intenta enfangar en lo posible el terreno. Ese es el h&aacute;bitat donde mejor se desenvuelve y donde hay que reconocerle una gran capacidad de llegada hacia sus adeptos. Seguramente, de cara al futuro, la estrategia del todav&iacute;a presidente parece ser conseguir mantener el apoyo de los 70 millones de votantes que le han seguido hasta aqu&iacute;. Sea cual sea su futuro, dentro o fuera de la pol&iacute;tica, le ser&aacute;n muy &uacute;tiles. Ya sea como futuros votantes, si quiere volver a la carrera presidencial, o como clientes de sus negocios los va a necesitar. Se habla de su deseo de montar una cadena televisiva que no empezar&iacute;a mal si cuenta con esa audiencia de partida.
    </p><p class="article-text">
        Para Biden, se presentan semanas convulsas en las que todav&iacute;a no va a tener la posibilidad de manejar los resortes del poder. Hasta el 20 de enero no tomar&iacute;a posesi&oacute;n y, por tanto, va a tener que planificar todo el trabajo contando con que Trump no va a parar un momento en su actividad para entorpecer el proceso y para sacar partido a una transici&oacute;n que se presenta endemoniada.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>10 argumentos y una conclusi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as apenas hemos podido asimilar todo lo sucedido teniendo en cuenta la gran cantidad de hechos que han inundado los medios de comunicaci&oacute;n. Hemos invitado a media docena de expertos en la materia de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica a que nos ayuden a extraer algunas lecciones de lo que hemos vivido. Tambi&eacute;n les hemos solicitado que se aventuren a vislumbrar el panorama que se presenta. Estas son algunas de las ideas que nos ponen encima de la mesa:
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>1/ El espejismo de la inmediatez</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Una primera reflexi&oacute;n nos lleva a asumir la dificultad que supone entender lo que sucede a trav&eacute;s de un acelerado entorno medi&aacute;tico dominado por la inmediatez como &uacute;nica medida de tiempo. Jordi Rodr&iacute;guez Virgili, profesor de Comunicaci&oacute;n Pol&iacute;tica en la Universidad de Navarra, explica c&oacute;mo &ldquo;una de las cosas que nos ha ense&ntilde;ado este proceso es la necesidad de tener calma y una perspectiva no tan inmediata&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>2/ El fracaso de las encuestas</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Las encuestas electorales parecen cada vez m&aacute;s una herramienta de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica que un utensilio cient&iacute;fico de an&aacute;lisis. Empieza a ser necesario entender por qu&eacute; los estudios demosc&oacute;picos confirman una y otra vez la falta de fiabilidad de sus previsiones. Carlos Hern&aacute;ndez, coordinador de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas de maldita.es, recuerda que &ldquo;el fracaso en las encuestas en EEUU como industria de hace cuatro a&ntilde;os se achac&oacute; a que hab&iacute;a un electorado nuevo que apoy&oacute; a Trump y a la dificultad de estimar bien la siempre escasa participaci&oacute;n. Hoy esta explicaci&oacute;n ya no es v&aacute;lida&rdquo;. Antoni Guti&eacute;rrez-Rub&iacute;, asesor de Comunicaci&oacute;n en Ideograma, defiende, visto lo visto, que &ldquo;es necesaria una nueva demoscopia que no solo analice encuestas sino tambi&eacute;n que observe y estudie en los electores sus comportamientos, emociones y sesgos ocultos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>3/ El determinante valor de las urnas</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Otra de las novedades de los &uacute;ltimos tiempos es el reiterado peso que asume la propaganda pol&iacute;tica por encima de la realidad de las votaciones. Estamos acostumbrados, tambi&eacute;n aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, a confundir la capacidad de subir el tono de las declaraciones o de fomentar la movilizaci&oacute;n ciudadana olvidando a veces la esencia misma de la democracia. La verdad democr&aacute;tica es el resultado de las urnas. Las leg&iacute;timas diferencias ideol&oacute;gicas se dirimen en votaciones con todas las garant&iacute;as legales que debieran ser respetadas por todos. En estas elecciones en EEUU, tal y como se&ntilde;ala Diana Rubio, doctora en Comunicaci&oacute;n y experta en protocolo: &ldquo;Una vez m&aacute;s se ha constatado que el ganador se decide en las urnas, ni en los medios ni en las encuestas&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>4/ La polarizaci&oacute;n como boomerang</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Mucho se ha escrito y se ha hablado sobre la capacidad destructiva de la polarizaci&oacute;n como arma pol&iacute;tica. La utilizaci&oacute;n interesada del descontento social por parte de los populistas se ha convertido en un reclamo electoral de gran eficacia. Sin embargo, en estos &uacute;ltimos tiempos, se abre una interesante reflexi&oacute;n. Parece observarse c&oacute;mo la extensi&oacute;n de la polarizaci&oacute;n, del enfrentamiento y del odio puede acabar provocando un efecto a&ntilde;adido. David Redol&iacute;, soci&oacute;logo y asesor pol&iacute;tico, plantea c&oacute;mo &ldquo;las estrategias de alta polarizaci&oacute;n, como las de Trump, se pueden volver en contra. Trump ha activado a muchos votantes dem&oacute;cratas que de otra manera se hubiesen quedado en casa poco seducidos por un candidato que no despierta pasiones, como Joe Biden&rdquo;. En la misma l&iacute;nea se sit&uacute;a el vicepresidente de Llorente y Cuenca, Joan Navarro, quien considera que &ldquo;esta ha sido la primera gran campa&ntilde;a activista de la historia americana. La causa de estas elecciones ha sido devolver la dignidad a la democracia americana. Solo esto explica la inmensa movilizaci&oacute;n electoral, la mayor concentraci&oacute;n de voto de ning&uacute;n presidente anterior sobre una persona, Biden, que no levanta ninguna pasi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>5/ Vislumbrar los acontecimientos</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        La celeridad impuesta en la nueva concepci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n ha convertido en ineficaz la vieja estrategia de la acci&oacute;n-reacci&oacute;n que llevaba a ir tomando decisiones a medida que los acontecimientos se iban precipitando. La moderna comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica exige un replanteamiento del modelo. Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica, defiende &ldquo;la importancia de fijar previamente las expectativas y el terreno de juego. Si los dem&oacute;cratas no hubiesen advertido de que pod&iacute;a parecer que Trump ganaba las elecciones, aunque el voto por correo iba a dar la vuelta al resultado, no s&eacute; qu&eacute; habr&iacute;a pasado. Trump se hubiese auto declarado presidente sin posibilidad de contestaci&oacute;n real&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>6/ La fortaleza del</strong></span><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><em><strong> trumpismo</strong></em></span>
    </p><p class="article-text">
        La extraordinaria satisfacci&oacute;n vivida entre los sectores anti-Trump existentes en todo el mundo no puede ocultar la realidad del s&oacute;lido apoyo mostrado por 70 millones de estadounidenses que siguen respaldando su forma de entender la pol&iacute;tica. Antoni Guti&eacute;rrez-Rub&iacute; cree que a ra&iacute;z de los resultados &ldquo;hemos entendido que Trump no es un accidente y que lo que ocurri&oacute; en 2016 no fue una anomal&iacute;a. Habr&aacute; Trump o trumpismo durante muchos a&ntilde;os porque los dem&oacute;cratas han conseguido que mucha m&aacute;s gente vaya a votar, pero no han disminuido su fortaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>7/ Ni se hab&iacute;a roto ahora, ni se podr&aacute; coser de inmediato</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Todo parece indicar que la sociedad estadounidense, que ha estado dividida durante muchos a&ntilde;os, lo va a seguir estando. David Redol&iacute; explica c&oacute;mo, en realidad, &ldquo;desde el punto de vista social, Trump no ha roto ni dividido Estados Unidos. Ya estaba roto y dividido desde hac&iacute;a varios lustros. Casi 70 millones de personas han votado lo que representa el Partido Republicano, que recoge el sentir de los que se ven amenazados: salarios m&aacute;s bajos, cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar empleo, complicado acceso a la vivienda, menos expectativas de mejora en el ascensor social... Ni Trump ha roto EEUU, ni Joe Biden lo va a coser. Va a seguir dividido hasta que no se corrijan las desigualdades sociales que tienen que ver con el modelo econ&oacute;mico que anidan en su seno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>8/ Una v&iacute;ctima llamada Trump</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        La estrategia del a&uacute;n presidente es palmaria. Se trata de presentarse como la v&iacute;ctima del sistema que &eacute;l quer&iacute;a derribar. Carlos Hern&aacute;ndez entiende que &ldquo;con este relato, pretende salvar su ego y su reputaci&oacute;n de ganador, que es la que ha tenido durante toda su vida, incluso ante sus mayores fracasos. Hacerse la v&iacute;ctima le pone las cosas m&aacute;s f&aacute;ciles para poder seguir siendo una figura influyente en el Partido Republicano&rdquo;. En esta misma l&iacute;nea, el profesor Jordi Rodr&iacute;guez Virgili, observa c&oacute;mo &ldquo;&eacute;l se presenta a s&iacute; mismo como un hombre hecho a s&iacute; mismo, un ganador, cuando realmente estamos viendo que no es as&iacute;. En toda su trayectoria profesional como empresario, ha salido siempre de los sitios con bancarrota, le han tenido que echar y en este caso parece que ser&aacute; lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>9/ El nuevo rol de Trump</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Todo parece indicar que el que fuera estrella de <em>realities</em> en televisi&oacute;n, reconvertido en presidente de la primera potencia mundial, piensa mantenerse en el primer plano de la actualidad. Para ello, en esta segunda temporada de su serie como l&iacute;der pol&iacute;tico, parece que va a desempe&ntilde;ar un nuevo papel. De alguna manera, pretende presentarse como <em>El Vengador Justiciero</em>, derribado por la corrupci&oacute;n del <em>establishment</em> de Washington. El propio Virgili entiende que &ldquo;Trump pretende deslegitimar el resultado y deslegitimar el sistema para sembrar el caos y la desconfianza. Esto le va a permitir seguir socavando la presidencia los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. En la desafecci&oacute;n, es d&oacute;nde &eacute;l se mueve bien&rdquo;. Diana Rubio habla directamente de &ldquo;sobreactuaci&oacute;n&rdquo; y anticipa que &ldquo;en el tiempo que le queda hasta la ceremonia de toma de posesi&oacute;n, va a dar mucho que hablar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>10/ El nuevo rol de Biden</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        El presidente electo se enfrenta tambi&eacute;n a un cambio de su posici&oacute;n en el nuevo escenario post-electoral. Virgili apunta que, tal y como el propio Biden ha expuesto en sus apariciones de estos d&iacute;as, &ldquo;uno de sus grandes retos es reducir la polarizaci&oacute;n. Tiene que ser un presidente que intente unir al pa&iacute;s y volver a la senda de construir consensos pol&iacute;ticos y sociales imprescindibles con la parte del Partido Republicano que m&aacute;s se quiere alejar de la confrontaci&oacute;n&rdquo;. De nuevo, como recuerda Diana Rubio, &ldquo;Biden tiene que ser el l&iacute;der opuesto a todo lo que es Trump&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Conclusi&oacute;n: La pr&oacute;xima batalla ser&aacute; medi&aacute;tica</strong></h3><p class="article-text">
        La guerra contin&uacute;a y los choques parece que van a ser irremediables. La comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica va a estar en el centro de la actividad de Trump y Biden en las pr&oacute;ximas semanas. El punto de partida es que, seg&uacute;n explica Carlos Hern&aacute;ndez, &ldquo;es muy dif&iacute;cil competir con Trump por el espacio medi&aacute;tico. Biden, al igual que durante la campa&ntilde;a decidi&oacute; ignorar sus provocaciones y centrarse en el mensaje de la pandemia, ahora va a intentar mantener presencia medi&aacute;tica cada poco tiempo para que nadie piense que est&aacute; dejando el espacio y que no est&aacute; contestando a las acusaciones de Trump de fraude&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Trump va a atacar siempre que pueda y hasta donde pueda. Es su estrategia para justificar su derrota y para sentar las bases de su futuro. Posiblemente, ser&aacute; de gran intensidad al unirse lo que m&aacute;s le apetece hacer con lo que m&aacute;s le interesa. A Biden le ocurre lo contrario. Seguramente, el cuerpo le pide a los dem&oacute;cratas otra actitud, pero parece claro que van a buscar eludir el conflicto, fomentar la distensi&oacute;n y avanzar desde el gobierno. Su principal soporte deber&iacute;a ser lo que Trump nunca busc&oacute; respetar: la ley, la justicia social y la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trampa-decir-hay-trampa_129_6398856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Nov 2020 21:02:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa de decir que hay trampa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa de decir que hay trampa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/la-trampa-de-decir-que-hay-trampa_7_6398811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50f50424-e8d1-476d-afd7-5451ddfef997_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa de decir que hay trampa"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/la-trampa-de-decir-que-hay-trampa_7_6398811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Nov 2020 18:09:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Trump no tiene el poder del relato que le hizo ganar en 2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/comunicacion-politica/trump-no-tiene-el-poder-del-relato-que-le-hizo-ganar-en-2016_7_6384335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5c27d7d-222d-4604-8cc9-4fb45f2c95d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump no tiene el poder del relato que le hizo ganar en 2016"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2020 16:12:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Trump no tiene el poder del relato que le hizo ganar en 2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-no-relato-le-hizo-ganar_129_6381717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5c27d7d-222d-4604-8cc9-4fb45f2c95d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump no tiene el poder del relato que le hizo ganar en 2016"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Trump es que ha dejado de ser una esperanza de cambio. Ya lo conoce todo el mundo y puede ser doble víctima del coronavirus, infectado como enfermo y aniquilado como gestor político</p></div><p class="article-text">
        Si analizamos la disputa electoral desde la disciplina de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica, llegaremos a la conclusi&oacute;n de que la victoria de Biden deber&iacute;a ser indiscutible. Hay tres ejes b&aacute;sicos que condicionan a ese juicio: 1/ En primer lugar, el biotipo que representan este a&ntilde;o los dos candidatos. 2/ El peso argumental de los discursos de campa&ntilde;a de dem&oacute;cratas y republicanos. 3/ El factor emocional del voto anti-Trump. Como todo an&aacute;lisis cualitativo, <strong>la posibilidad de error siempre est&aacute; abierta</strong>. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sorpresa de 2016 en la memoria</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido la noche electoral de 2016 en Estados Unidos todav&iacute;a colea. Donald Trump, pese a perder por 3 millones de votos, gan&oacute; sorprendentemente la presidencia favorecido por el sistema electoral. Hoy, las encuestas son a&uacute;n m&aacute;s favorables para el candidato dem&oacute;crata, Joe Biden, que lo eran para Hillary Clinton el d&iacute;a de la votaci&oacute;n. A cambio,<strong> la incertidumbre es sin duda mayor hoy que hace cuatro a&ntilde;os</strong>. Una aproximaci&oacute;n cuantitativa indica un esquema similar al de la anterior campa&ntilde;a. Hay una significativa ventaja de los dem&oacute;cratas abierta a la posibilidad de que todo puede pasar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica tambi&eacute;n cabe realizar un an&aacute;lisis que permita ayudar a entender lo que vaya a ocurrir. <strong>Los estudios demosc&oacute;picos, absolutamente favorables a Biden</strong>, son consecuencia de los estados de &aacute;nimo del electorado. Esa predisposici&oacute;n emocional de los ciudadanos tiene que ver con elementos cualitativos que, en una parte decisiva del voto, se activan seg&uacute;n la eficacia de las campa&ntilde;as de comunicaci&oacute;n de los partidos. En este terreno de investigaci&oacute;n, la situaci&oacute;n en relaci&oacute;n a 2016 plantea un escenario radicalmente diferente al actual.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un escenario diferente</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas elecciones poco o nada tienen que ver con las celebradas hace cuatro a&ntilde;os, aunque es imposible analizarlas sin tener en cuenta aquel punto de partida. Tal y como se&ntilde;ala <span class="highlight" style="--color:white;">Carlos Hern&aacute;ndez, coordinador de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>maldita.es</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, &ldquo;la gran diferencia es que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>llevamos cuatro a&ntilde;os con Donald Trump y eso lo est&aacute; condicionando todo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Son las elecciones m&aacute;s importantes que ha habido en la historia moderna de EE.UU. porque pueden traer cambios mucho m&aacute;s profundos de los que trajo la gran sorpresa de hace cuatro a&ntilde;os&rdquo;.&nbsp;</span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El fen&oacute;meno Trump, el auge del populismo, la extensi&oacute;n de la polarizaci&oacute;n, la transformaci&oacute;n del mapa medi&aacute;ticos ser&iacute;an suficientes elementos como para entender el profundo periodo de cambio que vive la pol&iacute;tica estadounidense. A&uacute;n faltaba una aut&eacute;ntica bomba para derruir el orden establecido: la llegada del COVID-19. Para Daniel Ure&ntilde;a, director general MAS Consulting, &ldquo;la tradici&oacute;n marca que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>lo habitual es que un presidente renueve en la segunda elecci&oacute;n</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pero el contexto actual es muy diferente al estar en mitad de una pandemia. Es un terreno de juego completamente distinto. La pandemia ha roto la din&aacute;mica de la campa&ntilde;a, ha cambiado la forma de hacer las convenciones, ha influido en los temas de la campa&ntilde;a y ha generado una situaci&oacute;n econ&oacute;mica complicada&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cambio de perfil en los candidatos</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La batalla Trump vs Biden tiene poco que ver con la que libraron Trump y Clinton, aunque parezcan similares. El actual presidente en 2016 era el presentador de un reality de gran popularidad, famoso por su presencia medi&aacute;tica y por ser un cr&iacute;tico lenguaraz y apasionado <em>outsider</em> contra la pol&iacute;tica tradicional. Clinton, por el contrario, era la viva imagen de la continuidad de esa pol&iacute;tica. Su pertenencia a ese <em>establishment</em> se ve&iacute;a acentuada por ser la mujer de Bill Clinton. Este factor din&aacute;stico marcaba su figura de forma primordial. <strong>Trump representaba la esperanza del cambio</strong>. Clinton, la pervivencia de un sistema a punto de desmoronarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Donald Trump es ahora presidente de los Estados Unidos de Am&eacute;rica, con cuatro a&ntilde;os de bagaje a sus espaldas. Ya no es una inc&oacute;gnita. La gente sabe lo que ha hecho y, sobre todo, c&oacute;mo lo ha hecho. <strong>Es el Comandante en Jefe de un pa&iacute;s marcado por la polarizaci&oacute;n y la confrontaci&oacute;n.</strong>&nbsp;Biden, por encima de todo, es la alternativa para acabar con el <em>trumpismo</em>. Su principal valor es que aporta la seguridad de sepultar cuatro a&ntilde;os que muchos quieren enterrar. Biden simboliza la serenidad de un cambio sin riesgos, sin convulsiones, sin amenazas. Trump, representa la resistencia para seguir manteniendo su poder impuesto con su estilo bravuc&oacute;n, pendenciero e intimidatorio. Ahora, <strong>Biden simboliza la esperanza del cambio</strong>. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniel Ure&ntilde;a va a&uacute;n m&aacute;s all&aacute; y considera que &ldquo;el Partido Dem&oacute;crata tiene un candidato bastante flojo, pero los millones de personas que <strong>van a votar a Joe Biden</strong> no lo hacen porque crean que es el candidato ideal y les encante sino porque <strong>es un voto contra Trump</strong>&rdquo;. En esta misma l&iacute;nea, Carlos Hern&aacute;ndez cree que &ldquo;quien est&eacute; fervientemente en contra de Trump no se la va a jugar a votar a un tercer partido. Van a votar a Biden, aunque no sea su candidato so&ntilde;ado. El concepto del voto &uacute;til va a ser poderoso en estas elecciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El significado del voto</strong> <strong>en 2016</strong>. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os, los 137 millones de votantes que fueron a las urnas dirimieron el interrogante esencial que marc&oacute; la campa&ntilde;a. <strong>Trump impuso su argumento principal</strong>. Se trataba de culpar a una clase pol&iacute;tica obsoleta y corrupta de haber monopolizado el poder en Washington y de haber dejado abandonados a los ciudadanos estadounidenses para proteger sus sucios intereses. El <em>Make America Great Again</em>, significaba la posibilidad de recuperar el poder para el pueblo gracias a un gestor que iba a luchar por imponer el inter&eacute;s colectivo frente a los corruptos dirigentes que hab&iacute;an secuestrado el gobierno y los medios de comunicaci&oacute;n y que representaba Hillary Clinton.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La campa&ntilde;a dem&oacute;crata fue enormemente d&eacute;bil</strong>. No supo medir la avalancha que el discurso populista de Trump les lanzaba encima. El relato de Clinton era continuista respecto a la era Obama. Se cimentaba en defender la sensatez y el mantenimiento del orden establecido en tiempos de convulsi&oacute;n. Los dem&oacute;cratas se presentaban como la mejor opci&oacute;n para seguir frenando la desigualdad social y para contribuir en avanzar frente a retos desatendidos durante d&eacute;cadas: sanidad universal, igualdad de g&eacute;nero, diversidad racial, identidad sexual, pobreza, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final, algunos miles de votos decisivos desnivelaron la balanza. Entre seguir como estaban o apretar un atrayente bot&oacute;n rojo que implicaba hacer pedazos una realidad insatisfactoria, no hubo duda. Sectores sociales nost&aacute;lgicos de aquella Am&eacute;rica fruct&iacute;fera y en desarrollo de &eacute;pocas anteriores y que sufr&iacute;an en ese momento&nbsp;la dureza de la amarga realidad de la crisis, la desindustrializaci&oacute;n y la falta de esperanza apostaron por hacer estallar el sistema.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta y la respuesta</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los estrategas de los dos partidos en liza han tenido claro cu&aacute;l deb&iacute;a ser su mensaje ante estas elecciones. Sab&iacute;an que qui&eacute;n impusiera el interrogante a resolver mediante el voto ser&iacute;a el ganador. Hay campa&ntilde;as en las que se enfrentan dos respuestas opuestas a una cuesti&oacute;n trascendental. En otras ocasiones, <strong>m&aacute;s importante que la respuesta es la pregunta</strong>. Hay casos en los que la soluci&oacute;n est&aacute; impl&iacute;cita en el planteamiento del problema. Es un cl&aacute;sico en situaciones de crisis. Por ejemplo, en un per&iacute;odo de des&aacute;nimo y pesimismo generalizado es indiscutible que, si la gente vota con la crisis como eje central de su decisi&oacute;n, siempre ganar&aacute; el cambio frente a la continuidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En consecuencia, se presentan coyunturas en las que las campa&ntilde;as de comunicaci&oacute;n m&aacute;s que centrarse en aportar soluciones lo que luchan es por resaltar la gravedad de un problema. Para el ciudadano, <strong>una soluci&oacute;n siempre puede generar desconfianza</strong>, pero la identificaci&oacute;n del gran problema que asola su vida es m&aacute;s f&aacute;cil de identificar y de compartir. Esta campa&ntilde;a es un ejemplo. Biden ganar&aacute; si ha conseguido trasladar a los ciudadanos que el problema mayor que tiene ahora Estados Unidos se llama Donald Trump despu&eacute;s de haber visto c&oacute;mo ha manejado la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pandemia en el foco de Biden</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los dem&oacute;cratas el gran problema de Am&eacute;rica tiene nombre propio: Donald Trump. Biden ha presentado la campa&ntilde;a como<strong> un refer&eacute;ndum sobre la figura del actual presidente</strong>. M&aacute;s que pedir el voto para &eacute;l, Biden promueve votar no a Trump. La categor&iacute;a a derribar es la forma de gobernar de un presidente carente de ideas y de planes para solventar las dificultades que asolan al pa&iacute;s. La mayor de ellas, el mejor ejemplo a juzgar, la crisis derivada del coronavirus. C&oacute;mo ha hecho frente Trump al COVID-19 es la mejor prueba para los dem&oacute;cratas de su incapacidad absoluta. Este ha sido el campo de batalla al que los dem&oacute;cratas han dirigido sus ej&eacute;rcitos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carlos Hern&aacute;ndez recuerda un hecho significativo que tuvo lugar en el debate final que tuvo lugar en Nashville: &ldquo;Hay una frase en el segundo debate que resulta clave. Biden dice: &lsquo;Si van a recordar algo de lo que digo esta noche<strong> recuerden que han muerto m&aacute;s de 200.000 personas</strong> y un presidente que permite eso no puede seguir siendo presidente&rsquo; En esa frase encapsula todo su mensaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Trump, entre la defensa y el ataque</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Los republicanos han intentado abrir alg&uacute;n frente donde pudieran da&ntilde;ar a Biden. Sabedores de que el coronavirus es su punto d&eacute;bil, han intentado huir de ese debate. Trump ha defendido que era un asunto ya pasado y que la vacuna va a estar disponible en un par de semanas y que ser&aacute; distribuida gratuitamente por el ej&eacute;rcito. La tradicional <em>October Surprise,</em> que suele condicionar tradicionalmente cada campa&ntilde;a, ha sido este a&ntilde;o que Trump contrajera una enfermedad que consideraba pr&aacute;cticamente un invento de la prensa. Saben que <strong>si la gente va a votar sobre la gesti&oacute;n frente al COVID, la era Trump ha muerto</strong>. Por eso, han intentado recuperar el mensaje de 2016 fijando la imagen de Biden como la del vicepresidente de Obama. Su pertenencia a esa clase corrupta que domin&oacute; el poder hasta la llegada de Trump. Se han intentado fijar en los supuestos negocios sucios de la familia Biden y en particular de su hijo Hunter.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El relato de campa&ntilde;a de Trump ha sonado m&aacute;s a d&eacute;bil reivindicaci&oacute;n que a una argumentaci&oacute;n contundente. Daniel Ure&ntilde;a se&ntilde;ala que &ldquo;el relato de campa&ntilde;a de Trump se ha centrado en que el Partido Republicano viene con una serie promesas que est&aacute;n cumpliendo, que est&aacute;n dando la batalla cultural en temas sociales como la defensa de la vida y que los datos econ&oacute;micos eran buenos hasta que empez&oacute; la pandemia&rdquo;. Carlos Hern&aacute;ndez considera que &ldquo;si Trump hubiese hecho caso a sus asesores, <strong>deber&iacute;a haber estado hablando permanentemente de econom&iacute;a:</strong> &lsquo;Ahora las cosas est&aacute;n mal, pero yo logr&eacute; una buena situaci&oacute;n econ&oacute;mica y estoy capacitado para volverla a repetir&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otros aspecto que se ha mantenido subyacente durante toda la campa&ntilde;a es <strong>la cuesti&oacute;n de la raza</strong>. Nadie se atreve realmente a definir a qui&eacute;n beneficia y a qui&eacute;n perjudica todo lo sucedido a ra&iacute;z de la muerte de George Floyd y tras los numerosos incidentes que se sucedieron. Ure&ntilde;a recuerda que &ldquo;falta por medir si el mensaje de Trump de ley y orden frente a toda la violencia y todos los disturbios que se generaron tras el movimiento <em>Black Lives Matter</em> va a beneficiar a los dem&oacute;cratas o va a movilizar a la base republicana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El factor emocional cambia de bando</strong> &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gran diferencia respecto a 2016 que convierte a Joe Biden en el principal favorito es que <strong>el factor emocional hoy est&aacute; del lado de los dem&oacute;cratas</strong>. En los procesos electorales, los expertos saben que los votos decisivos de los indecisos acaban por determinarse m&aacute;s por factores emocionales que racionales. Hace cuatro a&ntilde;os, el elemento pasional que domin&oacute; la votaci&oacute;n fue el de hacer estallar un sistema al que se consideraba culpable no s&oacute;lo de no haber hecho frente a la crisis vivida en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Tambi&eacute;n se le criminalizaba por haber sido responsable de contribuir a esa crisis por defender bastardos intereses privados. Los dem&oacute;cratas carec&iacute;an de un impulso emocional. S&oacute;lo promet&iacute;an serenidad y racionalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la votaci&oacute;n de hoy, la escena es radicalmente opuesta. Los republicanos han intentado mantener viva la misma llama de hace cuatro a&ntilde;os. Han buscado revivir el impulso contra el poder pol&iacute;tico-medi&aacute;tico que domin&oacute; Washington durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Han defendido la idea de que la tarea iniciada a&uacute;n no est&aacute; terminada y que son necesarios cuatro a&ntilde;os m&aacute;s para hacerla efectiva. Parece que <strong>el argumento tiene hoy menos fuerza que en 2016</strong>. Mientras tanto, los dem&oacute;cratas tienen un trampol&iacute;n emocional muy poderoso: acabar con Trump. En esta ocasi&oacute;n, no necesitan nada m&aacute;s. Hay millones de norteamericanos para los que su figura es una pesadilla de la que pueden despertar gracias a su voto. La fuerza de ese impulso emocional es lo que va a determinar el resultado de estas trascendentales elecciones. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nada ser&aacute; igual despu&eacute;s de las elecciones</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de Trump en la historia pol&iacute;tica de Estados Unidos dejar&aacute; huella tanto si gana la reelecci&oacute;n como si cae derrotado. El impacto de lo que suceda no afectar&aacute; &uacute;nicamente a los norteamericanos. Tal y como explica Daniel Ure&ntilde;a, &ldquo;ahora el mundo est&aacute; en una encrucijada. Trump ha cuestionado muchos consensos y muchos dogmas que estaban asumidos y que la correcci&oacute;n pol&iacute;tica hab&iacute;a impuesto a nivel internacional. <strong>Si Trump gana la agenda conservadora va a salir muy reforzada a nivel internacional</strong>&rdquo;. Muchos l&iacute;deres y partidos populistas ultranacionalistas van a sentir reforzados sus postulados y considerar&aacute;n una victoria de Trump como el impulso que necesitaban para llevar adelante su proyecto global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La derrota de Trump no es desde luego simplemente un rev&eacute;s personal. Implicar&iacute;a la demostraci&oacute;n de que la democracia ha sido capaz de acabar con alguien que ha intentado dominarla y retorcerla hasta donde nunca nadie se hab&iacute;a atrevido a llegar. Por este motivo, Carlos Hern&aacute;ndez asume que &ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">si gana Trump supone una legitimaci&oacute;n de lo que ha venido haciendo, como querer quedarse m&aacute;s de ocho a&ntilde;os como presidente aunque la Constituci&oacute;n lo proh&iacute;ba. Si gana Biden supondr&aacute; que hay una mayor&iacute;a de americanos que quiere a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>un presidente que sea una figura que trate de unir a los americanos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y apelar a sus mejores ideales&rdquo;.&nbsp;</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-no-relato-le-hizo-ganar_129_6381717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2020 20:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump no tiene el poder del relato que le hizo ganar en 2016]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué quiere, qué debe y qué puede hacer Pablo Casado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/quiere-debe-pablo-casado_129_6332970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/186aa97a-6515-4c9a-9a9b-12078e5597df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Qué quiere, qué debe y qué puede hacer Pablo Casado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la moción de censura de Vox, el PP tiene la oportunidad de sustituir su estrategia cortoplacista de acoso y derribo al Gobierno por una reubicación ideológica a medio plazo. La emergencia sanitaria podría servirle de coartada perfecta</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de los &uacute;ltimos d&iacute;as, los medios y las redes se han llenado de comentarios tras el discurso de Pablo Casado en el Congreso de los Diputados. Ha habido variadas interpretaciones que acaban por coincidir en un interrogante: &iquest;Cu&aacute;l es la aut&eacute;ntica intenci&oacute;n que tiene el l&iacute;der del PP respecto al futuro de su partido? Queda incluso la duda de que el propio Casado sepa dar soluci&oacute;n definitiva a la inc&oacute;gnita. Sobre todo, se olvida en los an&aacute;lisis una clave determinante: &iquest;Qu&eacute; capacidad de actuaci&oacute;n tiene realmente el PP en la actual coyuntura?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un antes y un despu&eacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n de Pablo Casado ha sido todo un acontecimiento pol&iacute;tico rodeado de un entorno medi&aacute;tico que amplific&oacute; enormemente su impacto. El efecto sorpresa no se ha podido determinar a&uacute;n si se debi&oacute; a una planificada estrategia de comunicaci&oacute;n o, sencillamente, a que la decisi&oacute;n final no se tom&oacute; hasta el &uacute;ltimo momento. Seg&uacute;n Enrique Cocero, consultor y CEO de 7-50 Strategy, &ldquo;el voto negativo ha sido un golpe de efecto muy poderoso pero es que adem&aacute;s el Partido Popular lo ha sabido explicar muy bien&rdquo;. Por ello, mantiene la duda de &ldquo;que ahora mismo haya alguien que est&eacute; diciendo que el PP se ha alineado con el PSOE, ya que ni siquiera lo ha comentado Vox&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El discurso y el consiguiente posicionamiento contra la moci&oacute;n de censura de Vox ha marcado un antes y un despu&eacute;s en el desarrollo de la actual legislatura. Por supuesto que siempre cabe la posibilidad de que el PP decida dar marcha atr&aacute;s en el movimiento iniciado. Pero, incluso en este caso, la situaci&oacute;n ya nunca volver&iacute;a a ser la misma que hace apenas siete d&iacute;as. Seg&uacute;n Andr&eacute;s Medina, director general Metroscopia, &ldquo;por la contundencia del movimiento de Casado, esta ruptura es un camino irreversible, pero estas cosas duran lo que duran. Parece que han decidido optar por una posici&oacute;n menos confrontativa, y pasar a una posici&oacute;n m&aacute;s operativa aunque igualmente competitiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cambio de prioridades</strong></h3><p class="article-text">
        La primera caracter&iacute;stica del nuevo escenario pol&iacute;tico es la desaparici&oacute;n del modelo implantado tras la presentaci&oacute;n p&uacute;blica de &lsquo;<em>El Tr&iacute;o de Col&oacute;n&rsquo;</em> el 10 de febrero de 2019. La coalici&oacute;n de intereses entre el PP, Vox y Ciudadanos ten&iacute;a un fin primordial. Se trataba de consolidar una alianza capaz de convertirse en una mayor&iacute;a parlamentaria que pudiera llevar a Pablo Casado a la presidencia del Gobierno. S&oacute;lo un par de meses antes, tras las elecciones del 2 de diciembre de 2018 en Andaluc&iacute;a, esa suma de intereses parec&iacute;a haber funcionado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, pasado a&ntilde;o y medio, la estrategia se ha mostrado fallida de forma inapelable. La &uacute;nica prioridad de la derecha en Espa&ntilde;a ha sido hasta ahora la de derribar como fuera al Gobierno de coalici&oacute;n surgido en las elecciones que se celebraron el 10 de noviembre de hace un a&ntilde;o. Nunca han estado ni siquiera cerca de conseguirlo. El ataque ha sido en todo momento cortoplacista y seguramente por eso no ha tenido eficacia alguna. Una vez que las urnas demostraron la posici&oacute;n minoritaria de las fuerzas conservadoras en la Espa&ntilde;a actual se ha demostrado in&uacute;til la idea de abrir una guerra sin cuartel para tumbar al gobierno a toda costa y a toda prisa.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El liderazgo de Casado</strong></h3><p class="article-text">
        Desde su victoria en las primarias del PP, la figura de Pablo Casado siempre ha sido discutida por su falta de consolidaci&oacute;n. Su liderazgo ha sido habitualmente puesto en duda incluso desde algunos sectores conservadores. Lo ocurrido la semana pasada, parece abrirle una evidente oportunidad de ganar en autoridad p&uacute;blica si mantiene una postura firme. Se trata de aprovechar el momento.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jos&eacute; Canel, catedr&aacute;tica de Comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y profesora de la Universidad Complutense, valora muy positivamente lo ocurrido el pasado jueves: &ldquo;El discurso de Casado se puede poner en los libros de Comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica porque demuestra c&oacute;mo un discurso puede tener efectos de recolocar los espacios pol&iacute;ticos. Fue un punto de inflexi&oacute;n porque pill&oacute; desprevenida a toda la C&aacute;mara y a todos los actores a los que recoloca: Vox, PSOE y Ciudadanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Medina coincide en resaltar la oportunidad que se abre en t&eacute;rminos de liderazgo. Defiende que &ldquo;desde que se form&oacute; el Gobierno de coalici&oacute;n, la derecha ha estado completamente descabezada&rdquo;. Como consecuencia directa, Medina entiende que &ldquo;hoy el liderazgo de Casado es m&aacute;s cre&iacute;ble y reconocible para los votantes de la derecha porque les ha facilitado saber qui&eacute;n es qui&eacute;n en cada uno de los partidos de la derecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La pugna con Ciudadanos</strong></h3><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de Pablo Casado de romper el v&iacute;nculo pol&iacute;tico con Vox plantea un cambio evidente de direcci&oacute;n. Con los datos en la mano, se puede afirmar que el PP estaba a d&iacute;a de hoy m&aacute;s lejos de poder encabezar una mayor&iacute;a de gobierno que hace un a&ntilde;o. El cambio de tim&oacute;n impuesto en Ciudadanos una vez superado el tr&aacute;gico desenlace que provoc&oacute; de forma suicida Albert Rivera, hab&iacute;a provocado un doble efecto en el bloque de la derecha. Cuantitativamente, el rechazo de Ciudadanos a seguir ciegamente al PP como mero soporte restaba a&uacute;n m&aacute;s fuerza a la alianza. Cualitativamente, la apertura de In&eacute;s Arrimadas hacia el centro hac&iacute;a peligrar la extensi&oacute;n del PP hacia ese territorio si manten&iacute;a su abierta connivencia con la ultraderecha de Vox.
    </p><p class="article-text">
        Con los datos en la mano, Andr&eacute;s Medina considera que &ldquo;el giro de Casado al haber sido tan contundente en su expresi&oacute;n tiene un crecimiento muy claro en el espectro de centro. Al diferenciarse de Vox, el votante de Ciudadanos puede tener incentivos para volver. Por cada elector que el PP se disputa con Vox hay entre 2 y 3 electores que se disputa con Ciudadanos&rdquo;. Por su parte, Enrique Cocero entiende que con su nuevo discurso &ldquo;el PP lo que ha hecho es irse a un centro que ahora mismo est&aacute; m&aacute;s o menos desnudo porque Ciudadanos no lo est&aacute; cubriendo bien y de ah&iacute;, desde el centro-moderado, se va a mover hacia la derecha en ciertos aspectos, hasta topar con el muro de Vox&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Arrimadas necesita reubicarse</strong></h3><p class="article-text">
        Una derivada importante de la decisi&oacute;n de Casado es la de establecer qu&eacute; direcci&oacute;n va a seguir a partir de ahora Ciudadanos. Parece claro que Arrimadas va a tener que estar mirando de reojo todo el tiempo los movimientos del PP en un camino que hasta ahora recorr&iacute;a c&oacute;modamente en solitario. Medina entiende que &ldquo;la principal perjudicada&rdquo; de la moci&oacute;n es ella: &ldquo;Ahora su diferenciaci&oacute;n con Casado va a tener que ser por la v&iacute;a de c&oacute;mo va a ser su relaci&oacute;n con el PSOE. Aunque ha visto reducido su espacio pol&iacute;tico, Ciudadanos a&uacute;n tiene espacio porque el vector por el que m&aacute;s crece es el de la utilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien cree que se acerca una amenaza seria para el futuro inmediato de la formaci&oacute;n naranja. La profesora de la UCM, Mar&iacute;a Jos&eacute; Canel, cree que &ldquo;Ciudadanos, en los &uacute;ltimos meses est&aacute; perdiendo votos tanto por la izquierda como por la derecha. Este desplazamiento del PP al centro le puede hacer perder todav&iacute;a m&aacute;s votos, por lo que tiene que demostrar a sus votantes que no es un nexo del PSOE y que puede ser alternativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Reconocer la derrota</strong></h3><p class="article-text">
        Tras la derrota electoral del pasado a&ntilde;o, la derecha decidi&oacute; no reconocer el resultado. A&uacute;n la semana pasada, se pod&iacute;a escuchar a Abascal y los suyos hablar de un gobierno indigno al que siempre han negado legitimidad. Cabe entender que, entre las diferentes conclusiones que pueden extraerse del discurso de Pablo Casado, una de las m&aacute;s trascendentes es la de renunciar al derribo a corto plazo del actual gobierno de coalici&oacute;n y el inicio de un viaje de medio o largo recorrido que permita romper las barreras electorales que la propia derecha se hab&iacute;a impuesto. Se tratar&iacute;a de abandonar el callej&oacute;n sin salida en el que se hab&iacute;a introducido una vez alcanzado la pared al fondo.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Andr&eacute;s Medina, &ldquo;este cambio no es repentino, no es un cambio de la noche a la ma&ntilde;ana. Se puede deber a la respuesta de: &lsquo;&iquest;Hasta cu&aacute;ndo va a durar la legislatura?&rsquo;. Al asumir que va a ser larga, es posible que hayan decidido optar por movimientos m&aacute;s de calado. Hoy por hoy est&aacute;n m&aacute;s en la estrategia que en la t&aacute;ctica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Dejar de blanquear a Vox</strong></h3><p class="article-text">
        Si analizamos la estrategia de comunicaci&oacute;n seguida por el PP respecto a Vox, desde la campa&ntilde;a de Andaluc&iacute;a de 2018, podr&iacute;amos concluir que se ha cimentado en la idea de que ambos partidos pueden convivir sin problema porque, en el fondo, comparten el mismo esp&iacute;ritu. Nunca se ha considerado a los votantes de Vox, en su pr&aacute;ctica totalidad provenientes del electorado popular, como fugados. Siempre se traslad&oacute; la idea de que era comprensible su visi&oacute;n m&aacute;s radical y cr&iacute;tica ante lo que ocurr&iacute;a porque, finalmente, volver&iacute;an a encontrarse en el mismo barco, en el poder. La estrategia del PP s&oacute;lo sirvi&oacute; para que sus ex votantes se movieran hacia Vox sin reparo, ni cargo de conciencia alguno.
    </p><p class="article-text">
        El PP debe resolver a partir de ahora este asunto clave. Debe decidir si traslada con convicci&oacute;n a los votantes de Vox que deben elegir porque ambos espacios han dejado de estar hermanados. Si los populares aspiran a crecer en los pr&oacute;ximos tres a&ntilde;os para convertirse en una alternativa de gobierno cre&iacute;ble tiene que dejar de compartir espacio pol&iacute;tico con la ultraderecha. Tiene tres a&ntilde;os para ampliar su electorado. necesita hacerlo en tres caladeros. En primer lugar, animar la vuelta al PP de buena parte de los que se hab&iacute;an asentado en Vox. Adem&aacute;s, necesita ineludiblemente establecer puentes con dos territorios que a d&iacute;a de hoy le est&aacute;n vedados: el centro y la Espa&ntilde;a autonomista y nacionalista. Si no consigue llegar a estos espacios tiene muy dif&iacute;cil alcanzar el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La reacci&oacute;n de Vox</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo actuar&aacute; Vox? Esta es otra de las inc&oacute;gnitas que se abren a partir de ahora. Estos d&iacute;as, la formaci&oacute;n ultraderechista ha acompasado dos movimientos diferentes. Sus portavoces medi&aacute;ticos y sus redes sociales han sido cr&iacute;ticas y casi amenazadoras contra el PP. Sin embargo, institucionalmente sus dirigentes han sido bastante templados en sus apariciones p&uacute;blicas. No parecen muy entusiasmados con abrir a corto plazo una batalla frontal con el PP. Queda la duda de determinar c&oacute;mo actuar&iacute;an los actuales votantes de Vox si Casado marca una barrera entre ambas formaciones y pide el regreso de sus votantes desplazados. Mar&iacute;a Jos&eacute; Canel considera que &ldquo;el discurso de Casado puede hacer que los votantes fieles de Vox, probablemente, se hayan sentido molestos por este giro y sigan votando a Vox. Sin embargo, sus votantes m&aacute;s fr&aacute;giles, puede que sean proclives a volver al PP y que hayan visto en Casado la oportunidad de liderar una opci&oacute;n alternativa al PSOE&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Medina mantiene que &ldquo;Vox tiene un suelo muy rocoso de votantes&rdquo; y cree que &ldquo;va a ser muy dif&iacute;cil bajarle de los dos millones y medio de votos en el corto plazo&rdquo;. Sin embargo, si el PP juega la baza de trabajar a partir de ahora con las luces largas esta coyuntura actual qui&eacute;n sabe si puede modificarse en uno o dos a&ntilde;os. La otra variable a considerar es el obligado cambio de estrategia al que se ver&iacute;a obligado el gobierno de coalici&oacute;n. Como indica Enrique Cocero, &ldquo;la gran estrategia que estaba teniendo el Gobierno era lanzar provocaciones a Vox por encima de la cabeza del PP&rdquo;. Parece claro que si el giro de Casado se consolida, la izquierda va a perder una de sus principales armas de ataque a una derecha que conviv&iacute;a en armon&iacute;a con el extremismo populista de Abascal y los suyos.
    </p><p class="article-text">
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    </p><h3 class="article-text"><strong>Problemas de credibilidad</strong></h3><p class="article-text">
        El PP hab&iacute;a llegado a un callej&oacute;n sin salida. Si Pablo Casado decide abrir una nueva ruta hacia lugares m&aacute;s abiertos deber&aacute; resolver un serio problema de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Debe hacer cre&iacute;ble su discurso de apertura de una nueva etapa y, adem&aacute;s, compatibilizarlo con las decisiones que d&iacute;a a d&iacute;a debe asumir en la contienda pol&iacute;tica cotidiana. La primera gran disyuntiva ser&aacute; la de definir su posici&oacute;n ante la emergencia sanitaria del coronavirus. Hasta ahora, se ha limitado a plantear una total oposici&oacute;n a las medidas gubernamentales, con Madrid como ariete principal.
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos tiempos va a tener repetidas oportunidades para plantearse un cambio de posici&oacute;n que muestre su distanciamiento del inmovilismo frentista de Vox ante la cuesti&oacute;n. Tal y como lo analiza Enrique Cocero, &ldquo;tras este giro, la dureza del PP contra el Gobierno tiene que ser constructiva sin caer en radicalismos f&aacute;ciles, porque entonces volver&iacute;a a estar solap&aacute;ndose con Vox y en ese solapamiento, Vox saldr&iacute;a ganando siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La crisis del COVID-19 plantea en realidad una magn&iacute;fica ventana de oportunidad. Si el PP decide empezar a plantear un esp&iacute;ritu de colaboraci&oacute;n con el Gobierno ser&iacute;a f&aacute;cilmente explicable y comprensible por sus seguidores. La emergencia abre un escenario de excepcionalidad que facilita participar en un esp&iacute;ritu desideologizado marcado por la b&uacute;squeda del bien com&uacute;n. Ayudar&iacute;a a marcar diferencias con Vox, a poner en dificultades a Ciudadanos en su libre asentamiento en el centro y le permitir&iacute;a, por primera vez desde la moci&oacute;n de censura a Rajoy, compartir acuerdos con fuerzas nacionalistas como el PNV. Dif&iacute;cilmente va a aparecer una oportunidad semejante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Contreras, Eva Baroja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/quiere-debe-pablo-casado_129_6332970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2020 21:22:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué quiere, qué debe y qué puede hacer Pablo Casado]]></media:title>
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