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    <title><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La historia sin fin, La cocina y los alimentos, Digg y Radio Babel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/historia-cocina-alimentos-digg-radio-babel_129_13119365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia sin fin, La cocina y los alimentos, Digg y Radio Babel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Gino Cingolani conversan sobre la película La historia sin fin, un libro de cocina de Harold McGee, el sitio web Digg y la Radio Babel.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 15:39:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia sin fin, La cocina y los alimentos, Digg y Radio Babel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El difícil oficio de maternar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dificil-oficio-maternar_129_13119278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa7953b-6c2a-435e-a48d-dfafd64f05e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El difícil oficio de maternar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo darme cuenta si estoy cansada o deprimida? ¿Cómo hago para conectar con mi bebé? ¿Es normal querer estar más tiempo con mi mamá que con mi pareja? Las tetas, ¿van a volver a su tamaño y color de siempre?</p></div><p class="article-text">
        Una catarata de preguntas nos abruma cuando nos estrenamos como madres. Un peque&ntilde;o monstruo de 50 cent&iacute;metros ha llegado a la casa para quedarse por (cada vez m&aacute;s) largos a&ntilde;os. &iquest;Cu&aacute;nto dura la copa de vino en sangre? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo tengo que esperar entre tomar alcohol y dar la teta? &iquest;Es normal querer tomar vino? La lactancia es un acto de fe, porque&hellip; &iquest;c&oacute;mo me doy cuenta si mi leche le alcanza? &iquest;Sue&ntilde;an los beb&eacute;s? &iquest;Es normal re&iacute;rme y llorar sin motivo? &iquest;Es normal que me ataquen recuerdos de tu infancia?
    </p><p class="article-text">
        Maternar, una idealizaci&oacute;n de los actos de parir, cuidar, ser coprotagonista en el crecimiento de los hijos. Pero, &iquest;qu&eacute; lugar habilitado para expresar nuestros sentimientos hostiles nos deja esa romantizaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos que callar durante siglos porque nos destinaron al espacio de las reproductoras no deseantes hasta que nos animamos a hablar y darles valor de verdad a las escenas completas. La alegr&iacute;a que produce la relaci&oacute;n con nuestra descendencia directa tambi&eacute;n se combina con molestias y fastidio.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Aquellas sensaciones negativas las reviv&iacute; entre risas hace unos d&iacute;as, cuando fui a ver </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Secretos de un v&iacute;nculo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> al teatro Border. Basada en el libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Emociones de la Maternidad,</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> de la psicoanalista </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Adriana Grande</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, fue adaptado a partir de la experiencia de cuatro j&oacute;venes actrices, con la direcci&oacute;n de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Natal&iacute; Aboud</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Fue una hora de humor, entre sue&ntilde;os, pa&ntilde;ales, mamaderas y pesadillas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Para Aboud, "la crianza dej&oacute; de ser un territorio privado y silencioso, para convertirse en una construcci&oacute;n compartida. En un contexto donde el 'lado B' de la maternidad comenz&oacute; a visibilizarse con fuerza y el escenario se transforma en un laboratorio vivo, un espacio donde las experiencias de la maternidad pueden ser abiertas, miradas y reconstruidas&rdquo;, dice Aboud.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Miro la enredadera de la ventana agarr&aacute;ndose a los barrotes de la reja, as&iacute; me siento, enredada en la cama. Tanto esper&eacute; el momento de ser madre y ahora soy una jarra pinchada&hellip;&rdquo;, dice uno de los personajes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy mitad dormida y mitad despierta. El otro d&iacute;a dando la teta en el sill&oacute;n del living a las cuatro de la ma&ntilde;ana, me imagin&eacute; que detra&#769;s de esas ventanas iluminadas hab&iacute;a madres iguales a mi&#769;, una al lado de la otra, amamantando, y asi&#769; logre&#769; sentirme ma&#769;s acompa&ntilde;ada. Me invaden l&aacute;grimas en las que se entrelazan el cansancio, la alegr&iacute;a y un amor que duele por lo grande que es&rdquo;, cuenta otro. 
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a: &ldquo;No es que est&eacute; mal todo el tiempo, pero me siento agobiada y a la vez lo quiero comer a besos. Pero caigo en lo inevitable: agotamiento, resentimiento, reproches a mi pareja, aunque est&eacute; rodeada de gente me siento sola. No tengo tiempo para nada&hellip; Nunca pens&eacute; que mi vida iba a cambiar asi&#769;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los parlamentos podr&iacute;an ser el continuum de una misma gestante. Y seguramente todas las dem&aacute;s, aquellas que somos madres, nos sentir&iacute;amos identificadas. Esas ser&iacute;an tambi&eacute;n nuestras palabras. &ldquo;Que un bebe&#769; pudiera resultar tan absorbente: la rutina, la casa, deambulo muerta de sue&ntilde;o en camis&oacute;n, sin tiempo ni para ba&ntilde;arme ni hacerme el skin care&hellip; ya est&aacute;, se vencieron los productos&hellip; Lo &uacute;nico que logro es agarrar el celular y mirar Instagram&hellip; mi algoritmo est&aacute; lleno de jirafas pariendo, de mam&iacute;feros amamantando. El otro d&iacute;a vi un video de una gorila a la que le hicieron una ces&aacute;rea de urgencia&hellip; Y parec&iacute;a que se iba a&hellip;. &iexcl;pero estuvo todo bien! Est&aacute; todo bien!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La maternidad, seg&uacute;n la actriz <strong>B&aacute;rbara Goldschtein</strong>, &ldquo;tiene pros y contras, est&aacute; todo mezclado. Ya ni intento clasificarlas porque no tiene sentido. Vivo con la ropa sucia. Siempre. Manchas raras, restos de comida, algo que podr&iacute;a ser zapallo de hace cien d&iacute;as. El lado positivo es que baj&eacute; much&iacute;simo la exigencia con el lavado. No lavo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Mi vida se interrumpe cada treinta segundos. Literal. Estoy haciendo algo y &rdquo;mam&aacute;&ldquo;. Otra vez. Y otra. Pero tambi&eacute;n es liberador: ya no le tengo que echar la culpa a mi falta de concentraci&oacute;n. No soy yo, es el contexto. Mis hijos son una excusa perfecta para cancelar el plan que me daba fiaca. Nadie me discute nada. Todo cierra. Ahora, el d&iacute;a que realmente tengo ganas de ir&hellip; fiebre. Siempre fiebre. Hay una especie de radar invisible que lo detecta&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Desarroll&eacute; habilidades que no sab&iacute;a que exist&iacute;an. Contest&eacute; audios de trabajo mientras cambiaba un pa&ntilde;al, evitaba una situaci&oacute;n bastante cr&iacute;tica con caca involucrada y, al mismo tiempo, comer una empanada. No s&eacute; si es vida o entrenamiento para alg&uacute;n tipo de s&uacute;per poder&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Si no le&iacute;ste y te aprendiste los rigurosos consejos del libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Duermete ni&ntilde;o</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">,</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">imposible para la mayoria de los madres y padres, est&aacute; el tema del sue&ntilde;o. &ldquo;Cu&aacute;ntas horas dormir, la calidad del descanso.&nbsp;No duermo y listo. Es pr&aacute;ctico en cierto punto: una preocupaci&oacute;n menos. Pero tambi&eacute;n hay algo m&aacute;gico: veo el mundo con otros ojos. Un charco es un evento, una caja es un universo y una tarde cualquiera puede convertirse en una aventura. En medio del caos, del cansancio y de la ropa manchada, aparece ese momento, en el que me abrazan como si fuera lo m&aacute;s importante del mundo, y ellos para mi lo son, y yo lo soy.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Despu&eacute;s me escupen un poco encima, pero no importa. Es el amor m&aacute;s profundo que conoc&iacute;, recomiendo&ldquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;ala Grande que, en<span class="highlight" style="--color:white;"> el intercambio colectivo, &ldquo;algunas experiencias se ponen en jaque, otras se observan para comprender mejor el punto de partida&rdquo;. De todos modos, es una oportunidad p</span>ara salir de nuestro narcisismo y conocer la forma m&aacute;s sublime del amor: dar para que otro sea&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Salimos del centro para colocar all&iacute; a &lsquo;su Majestad el beb&eacute;&rsquo;, como <strong>Sigmund Freud</strong> lo llamaba. La psicoanalista tiene una visi&oacute;n m&aacute;s suave, mira el vaso medio lleno. Tener un hijo es &rdquo;sumar una rama m&aacute;s al &aacute;rbol del cual provenimos. Un hijo te deja espiar un futuro en el cual ya no habitaremos&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dificil-oficio-maternar_129_13119278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 13:56:20 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El silencio y la furia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/silencio-furia_129_13119179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/841a168b-a8b3-40dc-8895-e79e10db29c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El silencio y la furia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Woodstock y el ruido. Woodstock y lo que había sonado en 4 minutos y algo más en que no había sonado nada. Y, antes y después, una historia silenciosa que va desde Alphonse Allais y su “Marcha fúnebre para un gran hombre sordo” y el futuro imaginado por Erwin Schulhoff a Jonn Lennon y Yoko Ono, Wilco y más de 1000 artistas ingleses protestando contra la I.A. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        El <em>Festival de M&uacute;sica y Arte</em> de Woodstock, anunciado como &ldquo;una exposici&oacute;n de Acuario: tres d&iacute;as de paz y m&uacute;sica&rdquo;, no tuvo lugar en Woodstock sino 64 km al suroeste, en una granja de Bethel, en el condado de Sullivan del estado de Nueva York. Pero el nombre de ese pueblo del condado de Ulster qued&oacute; unido para siempre no solo al rock sino al momento en que, en 1969, una multitud festej&oacute; la lluvia y el canto comunitario, el propio hecho de estar all&iacute; y mucha de la mejor m&uacute;sica de tradici&oacute;n popular de la historia pero, tambi&eacute;n, a la vanguardia y el experimentalismo como algo cotidiano. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el viernes 15 de agosto hasta la ma&ntilde;ana del lunes18 actu&oacute; una multitud de m&uacute;sicos muy j&oacute;venes, la mayor&iacute;a casi desconocidos y muy mal pagos &ndash;<strong>Carlos</strong> <strong>Santana</strong>, <strong>Joe Cocker</strong>, <strong>Melanie</strong>&ndash; y unas pocas estrellas: <strong>Creedence Clearwater Revival</strong>, <strong>Blood Sweat &amp; Tears</strong> &ndash;antes de caer en desgracia por haber actuado detr&aacute;s de la Cortina de Hierro con patrocinio de la CIA&ndash; y <strong>Jimi Hendrix</strong>. &nbsp;El concierto del guitarrista, junto con <strong>Mitch Mitchell</strong> en bater&iacute;a y <strong>Billy Cox</strong> en bajo, dur&oacute; dos horas. Iba a cerrar el festival en la noche del domingo pero finalmente subi&oacute; al escenario a las 9 de la ma&ntilde;ana del lunes. Ya quedaba, para ese momento, apenas una d&eacute;cima parte de los 400.000 asistentes. Pero 40.000 personas estaba lejos de ser una cifra menor si se piensa que aplaudieron al ruido mismo. Es cierto, lo que se escuchaba pod&iacute;a tomarse como una pieza descriptiva, casi cinematogr&aacute;fica. Remedaba las bombas y ametralladoras y, junto con la distorsi&oacute;n del Himno estadounidense, remit&iacute;a sin lugar a dudas a Vietnam. Pero se trataba, adem&aacute;s, de la ruptura; de la explosi&oacute;n literal del sonido convertida en objeto art&iacute;stico.
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    </figure><p class="article-text">
        No era la primera vez que el nombre de Woodstock, ese peque&ntilde;o pueblo donde el festival no tuvo lugar, estuvo unido a la transformaci&oacute;n no solo de la m&uacute;sica sino del pensamiento acerca de lo que la m&uacute;sica era &ndash;o pod&iacute;a ser&ndash;. Diecisiete a&ntilde;os antes, el 29 de agosto de 1952, posible pero no necesariamente en el otro extremo del ruido, en el peque&ntilde;o Maverick Concert Hall, un pianista llamado <strong>David Tudor</strong> &nbsp;no hab&iacute;a tocado nada durante cuatro minutos y treinta y tres segundos. El estreno de <em>4&rsquo;33&ldquo;</em>, una nueva composici&oacute;n de <strong>John Cage</strong>, fue parte de un concierto en que se hab&iacute;a presentado otra obra del mismo autor, <em>Water Music</em>, adem&aacute;s de una de un alumno suyo de 18 a&ntilde;os llamado <strong>Christian Wolff</strong>, otra de <strong>Morton Feldman</strong> y la primera <em>Sonata</em> de <strong>Pierre Boulez</strong>. La presentaci&oacute;n hab&iacute;a contado con el patrocinio de la Benefit Artists Welfare Fund, el p&uacute;blico era una audiencia interesada y familiarizada con el arte de vanguardia y, hasta la pen&uacute;ltima pieza, todas fueron calurosamente aplaudidas. Pero <em>4&rsquo;33&rdquo;</em>, fue un esc&aacute;ndalo. &ldquo;La gente empez&oacute; a susurrarse cosas y algunos se pararon para irse. Ninguno se rio. M&aacute;s bien se irritaron cuando se dieron cuenta de que no iba a pasar nada. A&uacute;n hoy no lo han olvidado&rdquo;, comentaba Cage, casi tres d&eacute;cadas despu&eacute;s.
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                John Cage en 1952                            </span>
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        <em>4&rsquo;33&ldquo;</em> no es necesariamente una composici&oacute;n para piano &ndash;o para el silencio de un piano y un pianista&ndash;. En realidad puede ser interpretada por cualquier instrumentista o cualquier grupo de instrumentistas siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones: su divisi&oacute;n&nbsp;en tres movimientos &ndash;que suman los cuatro minutos con treinta y tres segundos del t&iacute;tulo&ndash;, separados por la se&ntilde;al de un reloj; la utilizaci&oacute;n de una partitura (en el estreno fueron varias hojas manuscritas por Cage, con m&uacute;sica efectivamente escrita para la ocasi&oacute;n), cuyas p&aacute;ginas son dadas vuelta cada vez que comienza un movimiento; y, sobre todo, que el int&eacute;rprete o grupo de int&eacute;rpretes no toquen ning&uacute;n sonido en sus instrumentos durante la obra. Cuatro minutos treinta y tres es una obra silenciosa. O todo lo contrario: una obra cargada con la imposibilidad del silencio. 
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a del estreno, en el primer movimiento son&oacute; el viento entre las hojas y, en el segundo, algunas gotas de lluvia que comenzaron a caer. Y, claro, el mismo p&uacute;blico. Un compositor que se opon&iacute;a a la idea de composici&oacute;n hab&iacute;a compuesto una obra que no estaba compuesta. Como estaba en contra de la idea de repertorio hab&iacute;a dise&ntilde;ado algo que no pod&iacute;a entrar en el repertorio y como polemizaba con los int&eacute;rpretes perge&ntilde;&oacute; una m&uacute;sica que no pod&iacute;a ser interpretada. John Cage discut&iacute;a tambi&eacute;n el tiempo y esa obra ten&iacute;a una duraci&oacute;n totalmente arbitraria (m&aacute;s adelante Cage dijo, en un reportaje, que en ese momento ya ni siquiera indicar&iacute;a un tiempo preciso). Cuestionaba la idea del sonido reglamentado y lo omit&iacute;a, rechazaba la repetici&oacute;n y esa era una obra que no pod&iacute;a (o no deb&iacute;a) repetirse &ndash;o que nunca podr&iacute;a ser la misma una vez que se conociera lo que all&iacute; suceder&iacute;a&ndash;. Pon&iacute;a en tela de juicio el rito del concierto burgu&eacute;s y esa era una &ldquo;composici&oacute;n&rdquo; que jam&aacute;s podr&iacute;a congeniar con ese rito. Romp&iacute;a con el m&aacute;s sagrado de los dioses, aun para los m&aacute;s vanguardistas: el derecho de autor. Y no pod&iacute;a grabarse en disco &ndash;aunque, cr&eacute;ase o no, hay versiones discogr&aacute;ficas&ndash;. Pero adem&aacute;s conectaba al p&uacute;blico que as&iacute; lo quisiera con su propio sonido interior. Y con el ordenamiento que su mente y su sensibilidad hicieran de lo que sonara alrededor. Fue la obra que instituy&oacute; el silencio como hecho sonoro. No fue la primera. Tampoco fue la &uacute;ltima.
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                Erwin Schulhoff                            </span>
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        <strong>Erwin Schulhoff</strong> hab&iacute;a nacido en 1894 en Praga, en ese entonces capital de Bohemia, en el Imperio Austroh&uacute;ngaro. En la Gran Guerra, que acab&oacute; con dicho imperio, fue soldado para su ej&eacute;rcito y acab&oacute; prisionero en Italia. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 1919, se presentaba como pianista en Alemania y acompa&ntilde;aba sus actuaciones con un Manifiesto: &ldquo;El arte absoluto es revoluci&oacute;n, requiere facetas adicionales para su desarrollo, conduce al derrocamiento (golpes de estado) para abrir nuevos caminos &ndash; y es a&uacute;n m&aacute;s poderoso en la m&uacute;sica&ndash;. La idea de revoluci&oacute;n en el arte ha evolucionado durante d&eacute;cadas, bajo cualquier sol en que hayan vivido los creadores, en el sentido de que, para ellos, el arte es lo com&uacute;n del hombre. Esto es particularmente cierto en la m&uacute;sica, porque esta forma de arte es la m&aacute;s viva y, como resultado, refleja la revoluci&oacute;n con mayor fuerza y profundidad: la completa evasi&oacute;n de la tonalidad y el ritmo imperialistas, el ascenso hacia un cambio ext&aacute;tico para mejor&rdquo;. De ese a&ntilde;o son su <em>Sonata Er&oacute;tica</em> (para voz femenina sola), donde la partitura detalla el ritmo y las alturas de un orgasmo de m&aacute;s de tres minutos, y sus <em>Cinco Pintorescas</em> (<em>F&uuml;nf Pittoresken</em>) para piano. &nbsp;Son piezas breves y todas, menos una, refieren a m&uacute;sicas populares, que, para la tradici&oacute;n centroeuropea, ten&iacute;an una poderosa fuerza disruptiva. Sus t&iacute;tulos eran &ldquo;Foxtrott&rdquo;, &ldquo;Ragtime&rdquo;, &ldquo;In Futurum&rdquo;, &ldquo;One-Step&rdquo; y &ldquo;Maxixe&rdquo;. La composici&oacute;n central, por su t&iacute;tulo y su contenido, pod&iacute;a, como la versi&oacute;n de Hendrix del <em>Himno estadounidense</em>, tomarse como un comentario sobre la guerra&nbsp;reci&eacute;n acabada. Y sobre la herencia que legaba. La partitura parece una notaci&oacute;n para piano, aunque invierte la posici&oacute;n entre ambos pentagramas, poniendo en el superior una clave de fa y en el otro la de sol. Un texto en italiano indica: &ldquo;Toda la pieza con expresi&oacute;n y sentimiento ad libitum, hasta el final&rdquo;. No hay notas sino silencios pero mani&aacute;ticamente escritos con intrincad&iacute;simos cambios de acentuaci&oacute;n y en compases imposibles. Por a&ntilde;adidura, inventa all&iacute; los emoticones. La escritura musical es comentada por caritas sonrientes o afligidas. Y, obviamente, se trata de una pieza silenciosa. 
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                Partitura de In Futurum, de Erwin Schulhoff                            </span>
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    </figure><p class="article-text">
        Schulhoff fue considerado un &ldquo;m&uacute;sico degenerado&rdquo; en Alemania y volvi&oacute; a su ciudad natal, para ese entonces ya la capital de un nuevo pa&iacute;s llamado Checoeslovaquia. All&iacute; sobrevivi&oacute; como pianista de radio, y entre otras cosas, en 1932 puso m&uacute;sica al <em>Manifiesto Comunista</em>. A partir de 1939, con la invasi&oacute;n alemana, debi&oacute; componer en secreto y actuar con seud&oacute;nimos. En 1941 la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica resolvi&oacute; favorablemente su petici&oacute;n de ciudadan&iacute;a pero no lleg&oacute; a emigrar. En junio de ese a&ntilde;o fue capturado y deportado al campo de concentraci&oacute;n de W&uuml;lzburg, cerca de Wei&szlig;enburg, en Bavaria. All&iacute; muri&oacute;, de tuberculosis, el 18 de agosto de 1942.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del uso consciente del silencio como elemento musical, en las obras de <strong>Carl Philipp Emanuel Bach</strong> o <strong>Ludwig Van Beethoven</strong>, antes y despu&eacute;s de Cage hubo otros silencios. El del escritor <strong>Alphonse Allais</strong>, en su &ldquo;Marcha f&uacute;nebre para un gran hombre sordo&rdquo;, de 1897, donde un grupo de m&uacute;sicos s&oacute;lo debe mover las manos y contar los compases, &ldquo;M&uacute;sica silenciosa&rdquo;, escrita por <strong>Raymond Scott</strong> en 1941, en que los &uacute;nicos sonidos son los de las llaves de los instrumentos de viento (que no son soplados) y el susurro de unas escobillas inm&oacute;viles sobre un tambor, &nbsp;la &ldquo;Sinfon&iacute;a Mon&oacute;tona y Silenciosa&rdquo;, de <strong>Yves Klein</strong>, compuesta en 1949, donde a un movimiento de 20 minutos con un solo acorde sucede otro de la misma duraci&oacute;n pero en silencio y, dede ya, las <em>3 Bagatelas para David Tudor</em> de <strong>Gy&ocirc;rgi Ligeti</strong>. Y hay tambi&eacute;n, desde ya, ejemplos notables en la m&uacute;sica de tradici&oacute;n popular y sus sat&eacute;lites en el campo de lo ambiental y el electropop. &ldquo;18 Sek&uacute;ndur fyrir s&oacute;laruppr&aacute;s&rdquo; (18 segundos antes de la sonrisa) del grupo island&eacute;s <strong>Sigur R&oacute;s</strong> ,&ldquo;23 Seconds of Silence&rdquo; de <strong>Wilco</strong> (en <em>Summerteeth</em>), y &ldquo;42 Minutes of Silence&rdquo; de <strong>Milosh</strong>, los 4 segundos de &ldquo;Nutopian International Anthem&rdquo; de <strong>John Lennon</strong> en <em>Mind Games</em> y, de &eacute;l junto con <strong>Yoko Ono</strong>, &ldquo;Two Minutes Silence&rdquo; (incluido en <em>Unfinished Music No. 2: Life with the Lions</em>)&nbsp;son algunos de ellos. Del lado del jazz, all&iacute; est&aacute; &ldquo;Leucocyte II: Ad Interim&rdquo; de <strong>E.S.T.</strong> (Esbj&ouml;rn &nbsp;Svensson Trio) con su minuto de silencio entre las ruidosas &nbsp;&ldquo;Leucocyte I: Ab Initio&rdquo; y &nbsp;&ldquo;Leucocyte III: Ad mortem&rdquo;, en el &aacute;lbum <em>Leucocyte</em>, de 2008. 
    </p><p class="article-text">
        El silencio como posible respuesta a aquella frase que cerraba <em>Cr&iacute;tica cultural y sociedad</em>, del fil&oacute;sofo <strong>Theodor Adorno</strong>, donde se dec&iacute;a que escribir poes&iacute;a despu&eacute;s de Auschwitz era un acto de barbarie. Como expresi&oacute;n de una imposibilidad o de una puerta a un universo poblado de posibilidades y, tambi&eacute;n, como medio de protesta. En 1980 se edit&oacute; <em>The Wit and Wisdom of Ronald Reagan</em> (El ingenio y la sabidur&iacute;a de Ronald Reagan). Fue publicado, en una tirada reducida y nunca reeditado, por Magic Records, un sello creado espec&iacute;ficamente para esta publicaci&oacute;n. Conten&iacute;a dos pistas, cada una de 20 minutos de duraci&oacute;n, dedicada una al ingenio y la otra a la sabidur&iacute;a del presidente mentado. Y, ya lo han adivinado, conten&iacute;an solo silencio. &nbsp;M&aacute;s recientemente, en 2025, m&aacute;s de mil artistas, entre ellos <strong>Kate Bush</strong>, <strong>Damon Albarn</strong> y <strong>Annie Lennox</strong>, firmaron una edici&oacute;n de Virgin Music Group en contra de la utilizaci&oacute;n pirata de sus obras en el entrenamiento de la I.A. Entre todos los t&iacute;tulos del disco se forma la frase: &ldquo;El gobierno brit&aacute;nico no debe legalizar el robo de m&uacute;sica para beneficiar a las compa&ntilde;&iacute;as de I.A.&rdquo; El &aacute;lbum se llama <em>Is This What We Want?</em> y no hay all&iacute; sonido alguno. 
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    </figure><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/silencio-furia_129_13119179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 13:33:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El silencio y la furia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Woodstock,Jimi Hendrix,John Cage]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La educación en Chile y Argentina en el siglo XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/educacion-chile-argentina-siglo-xix_129_13118248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26d374da-5a33-4618-adc0-0aae64c2c186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La educación en Chile y Argentina en el siglo XIX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio exploramos cómo se fueron configurando los proyectos educativos en Chile y Argentina en el siglo XIX. Flavia Fiorucci conversa con José Bustamante Vismara y Andrés Baenza sobre el tema.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Luego de&nbsp;las guerras de independencia en Am&eacute;rica el fin&nbsp;del orden colonial oblig&oacute;&nbsp;a&nbsp;las nuevas naciones americanas&nbsp;a&nbsp;inventarse a s&iacute; mismas.&nbsp;Hab&iacute;a que crear un estado y una naci&oacute;n, en ese universo la educaci&oacute;n era proyectada por las &eacute;lites de la &eacute;poca como&nbsp;una&nbsp;herramienta fundamental&nbsp;para alcanzar esos objetivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entrevistados: Jos&eacute; Bustamante&nbsp;Vismara&nbsp;y Andr&eacute;s&nbsp;Baenza
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Flavia Fiorucci
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Shindell
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/educacion-chile-argentina-siglo-xix_129_13118248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 03:01:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La educación en Chile y Argentina en el siglo XIX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Historiar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Heated Rivalry, Harry Potter, Édouard Louis y Industry]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/heated-rivalry-harry-potter-edouard-louis-industry_129_13110685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Heated Rivalry, Harry Potter, Édouard Louis y Industry"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Buji hablan sobre la moda entre los gays y las chicas, la saga de Harry Potter, el escritor Édouard Louis y una serie sobre banqueros.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/heated-rivalry-harry-potter-edouard-louis-industry_129_13110685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 21:37:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Heated Rivalry, Harry Potter, Édouard Louis y Industry]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moda,Literatura,Series,Tamara Tenenbaum,Algo prestado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vaca Muerta en tiempos de guerra: entre la oportunidad exportadora y la profundización del extractivismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vaca-muerta-tiempos-guerra-oportunidad-exportadora-profundizacion-extractivismo_129_13106672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e2b06e1-50b7-454a-9710-6e112faad6bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vaca Muerta en tiempos de guerra: entre la oportunidad exportadora y la profundización del extractivismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escalada bélica en Medio Oriente volvió a poner en jaque el abastecimiento mundial de energía y disparó el precio del petróleo, reactivando expectativas sobre Vaca Muerta como oportunidad para la Argentina. Pero el texto advierte que esa promesa omite los costos territoriales del fracking y los riesgos ambientales asociados a la infraestructura que avanza hacia el Golfo San Matías.</p></div><p class="article-text">
        El actual conflicto b&eacute;lico iniciado por Estados Unidos e Israel al bombardear Ir&aacute;n el 28 de febrero, coloc&oacute; en el centro de la escena la cuesti&oacute;n energ&eacute;tica, por la posible crisis en el acceso al petr&oacute;leo y al gas natural que distintos pa&iacute;ses requieren para su funcionamiento. Efectivamente, el cierre del Estrecho de Ormuz por parte del gobierno de Ir&aacute;n impide la circulaci&oacute;n de aproximadamente el 20% del petr&oacute;leo y el gas natural licuado que transportan los buques hacia pa&iacute;ses de Europa y de Asia. Ello ha generado un alza en el precio del barril de petr&oacute;leo (que ya se ubica por encima de los 100 d&oacute;lares) con las consecuencias que esto trae aparejado sobre las econom&iacute;as nacionales.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, es alta la dependencia de los hidrocarburos en el mundo, sobre todo si tenemos en cuenta que la transici&oacute;n hacia fuentes renovables a nivel global no solo est&aacute; sucediendo de modos variables, sino que, adem&aacute;s, dicho proceso de transici&oacute;n energ&eacute;tica es f&oacute;sil dependiente. Seg&uacute;n distintos <a href="https://assets.kpmg.com/content/dam/kpmg/co/sac/pdf/2025/01/Statistical-Review-of-World-Energy.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informes</a>, en el a&ntilde;o&nbsp;2023 los combustibles f&oacute;siles representaban el 81,5% de la matriz energ&eacute;tica global, y si bien las energ&iacute;as renovables crecieron aceleradamente, representaban s&oacute;lo el 14,6% del consumo total de energ&iacute;a primaria.
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                </figure><p class="article-text">
        Los hidrocarburos, cuyo consumo en el <a href="https://datos.enerdata.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2024 era de un 29% petr&oacute;leo, 29% de carb&oacute;n y un 23% de gas</a>, contin&uacute;an sosteniendo el sistema de transporte, la producci&oacute;n de alimentos, nutren la mayor&iacute;a de los procesos productivos, y la elaboraci&oacute;n de bienes que se requieren para llevar adelante la tecnolog&iacute;a de las energ&iacute;as limpias, entre otras actividades. En suma, la <a href="https://www.iea.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agencia Internacional de Energ&iacute;a</a> advierte que el consumo de bienes energ&eacute;ticos a nivel global se encuentra en aumento. Si bien, desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada se increment&oacute; el uso de energ&iacute;as renovables, tambi&eacute;n se produjo un pronunciado consumo de petr&oacute;leo, gas natural y carb&oacute;n, que alcanzaron m&aacute;ximos hist&oacute;ricos en aquel a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, los pa&iacute;ses que no producen combustibles f&oacute;siles promueven el desarrollo de fuentes renovables mientras que, los que extraen gas y petr&oacute;leo, incrementan su explotaci&oacute;n para satisfacer el mercado interno e internacional.
    </p><p class="article-text">
        En este ultimo grupo se encuentra la Argentina. Ciertamente, a trav&eacute;s de la explotaci&oacute;n de los hidrocarburos no convencionales en la formaci&oacute;n geol&oacute;gica de Vaca Muerta, aument&oacute; sustancialmente sus niveles de producci&oacute;n de gas y petr&oacute;leo, sobre todo desde el 2019. Al finalizar el 2025, aproximadamente el 70% del petr&oacute;leo y el gas proven&iacute;an de esta formaci&oacute;n, cuyo centro productivo es la provincia de Neuqu&eacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Las promesas de Vaca Muerta&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Desde los inicios de la actividad en Vaca Muerta, habilitada en el 2012 con la reestatizaci&oacute;n de YPF, esta formaci&oacute;n geol&oacute;gica promet&iacute;a, por sus grandes cantidades de reservas de gas y petr&oacute;leo no convencionales, convertirse en una fuente de energ&iacute;a que lograra abastecer el mercado interno pero, adem&aacute;s, relanzar a la Argentina al negocio de la exportaci&oacute;n de estos bienes. Sobre ello no hubo grietas pol&iacute;ticas: todos los gobiernos desde aqu&eacute;l entonces abrazaron este proyecto, aunque con diferencias en relaci&oacute;n con los montos y modalidades de los subsidios dirigidos a fomentar la actividad, el rol del Estado y de los consumidores en este proceso, as&iacute; como en las medidas que deb&iacute;an implementarse para incentivar la extracci&oacute;n de hidrocarburos.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno ultraliberal de Javier Milei, que inici&oacute; su gesti&oacute;n en el 2023, encontr&oacute; en Vaca Muerta no solamente un yacimiento que aportaba cuantiosos vol&uacute;menes de gas y petr&oacute;leo sino que adem&aacute;s, con la implementaci&oacute;n del <a href="https://observatoriorigi.org/2025/08/14/el-rigi-tras-su-primer-ano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RIGI</a> en el 2024, se propuso acentuar un perfil productivo nacional asentado en la reprimarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, alentando la triada miner&iacute;a-agro-energ&iacute;a, al tiempo que, con sus medidas econ&oacute;micas, afect&oacute; profundamente la producci&oacute;n manufacturera local.
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n libertaria recibi&oacute; entonces vol&uacute;menes de extracci&oacute;n de hidrocarburos no convencionales en una curva ascendente, encontr&aacute;ndose en producci&oacute;n solo entre el 8% y el 10% de la formaci&oacute;n. Asimismo, alent&oacute; y continu&oacute; con los proyectos de construcci&oacute;n de la infraestructura que Vaca Muerta requer&iacute;a para evacuar hacia otros mercados la producci&oacute;n extra&iacute;da. Los proyectos m&aacute;s ambiciosos actualmente son los del oleoducto Vaca Muerta Sur, con su terminal portuaria en el Golfo San Mat&iacute;as, y la planificaci&oacute;n de un gasoducto que unir&aacute; los pozos en producci&oacute;n&nbsp;con el golfo para elaborar gas natural licuado en barcos que anclaran en esas costas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante el conflicto b&eacute;lico que coloca en un lugar de jerarqu&iacute;a al problema de la energ&iacute;a, un interrogante sobrevuela la escena p&uacute;blica: &iquest;ser&aacute; una oportunidad para que la Argentina incremente sus ingresos por exportaci&oacute;n de gas y petr&oacute;leo?
    </p><h2 class="article-text">Interrogar a Vaca Muerta&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Mientras el optimismo o las inquietudes en torno a los hidrocarburos de Vaca Muerta se centran en variables econ&oacute;micas, como el de la posibilidad de acumular reservas monetarias o el aumento de la inflaci&oacute;n, se realizan pocas -sino ninguna- preguntas con referencia a los impactos que esta actividad tiene en los territorios donde se lleva a cabo. Por eso, distintas comunidades, organizaciones sociales, algunos sectores de la academia y del periodismo han sistematizado informaci&oacute;n y realizado acciones colectivas para dar a conocer&nbsp;los problemas que giran en torno al fracking, la t&eacute;cnica para extraer el gas y el petr&oacute;leo de formaciones geol&oacute;gicas como Vaca Muerta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fracking es una t&eacute;cnica que perfora y rompe la dura roca de la formaci&oacute;n mediante la inyecci&oacute;n de grandes cantidades de agua, mezclada con arena y qu&iacute;micos, generando problemas en la tierra, en el aire, pero tambi&eacute;n en el agua subterr&aacute;nea. En relaci&oacute;n con la infraestructura que se encuentra en desarrollo para evacuar estos f&oacute;siles a trav&eacute;s del golfo San Mat&iacute;as, los peligros y los riesgos de contaminaci&oacute;n de este territorio han sido denunciados por expertos, vecinos y organizaciones socioambientales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para las empresas y los gobiernos, la confianza en la tecnolog&iacute;a implementada es condici&oacute;n suficiente para acotar los riesgos, que nunca son iguales a cero. Y en todo caso, la remediaci&oacute;n ambiental podr&iacute;a resolver los da&ntilde;os cuando estos acontecen. Sin embargo, las afectaciones a los paisajes, a los ecosistemas y a la biodiversidad se vuelven una realidad irreparable frente a posibles derrames de petr&oacute;leo, a la generaci&oacute;n de sismos inducidos por la actividad, a la contaminaci&oacute;n del agua y el aire.
    </p><p class="article-text">
        Los antecedentes en los que el uso del fracking ha dejado secuelas son numerosos, pero vale la pena mencionar uno de los &uacute;ltimos casos resonantes, ya que evidencia como el avance del extractivismo f&oacute;sil contin&uacute;a da&ntilde;ando bienes colectivos naturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 22 de octubre de 2025, se constat&oacute; una p&eacute;rdida de hidrocarburos desde un ducto de Pan American Energy, en el &aacute;rea petrolera conocida como&nbsp;Lindero Atravesado, ubicada a orillas del lago Mari Menuco en la provincia de Neuqu&eacute;n, donde tambi&eacute;n opera YPF.&nbsp;Los habitantes locales, las comunidades mapuche, y expertos como el ge&oacute;grafo Javier Grosso, denunciaron la aparici&oacute;n de nubes t&oacute;xicas y contaminaci&oacute;n en las cercan&iacute;as del lago. El &aacute;rea impactada abarca el equivalente a unos <a href="https://lapoliticambiental.com.ar/contenido/6342/neuquen-el-derrame-en-el-lago-mari-menuco-afecto-50-mil-metros-cuadrados-y-pone-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50 mil metros cuadrados</a>. Las inmediaciones del lago resultan especialmente sensibles, porque las aguas subterr&aacute;neas pueden desplazarse r&aacute;pidamente y alcanzar el cuerpo principal de agua.&nbsp;El derrame ocurri&oacute; a unos 6.500 metros de la toma que capta el agua potable destinada al conglomerado urbano formado por&nbsp;Neuqu&eacute;n Capital, Centenario, Vista Alegre y parte de Plottier.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en las costas patag&oacute;nicas del golfo San Mat&iacute;as se est&aacute; construyendo la infraestructura que permitir&aacute; exportar gas y petr&oacute;leo. Las advertencias de sectores de la ciencia y de las comunidades costeras son contundentes respecto a los da&ntilde;os ambientales que los ductos y el tr&aacute;fico de barcos pueden generar en un ecosistema &uacute;nico. Las promesas de trabajo en localidades que anhelan oportunidades de empleo son un elemento fundamental para que el proyecto suscite un cauteloso apoyo entre la poblaci&oacute;n. Sin embargo, en poblados como el de Sierra Grande, hoy epicentro de la construcci&oacute;n de tanques para almacenar petr&oacute;leo y un puerto para permitir el ingreso de grandes buques, el trabajo es una realidad para una porci&oacute;n de su poblaci&oacute;n. De todos modos, muchos de sus habitantes no lograron insertarse en esta actividad, que requiere cierta calificaci&oacute;n y preparaci&oacute;n anticipada para realizar las tareas requeridas. Adem&aacute;s, cabe destacar, una vez que la etapa de construcci&oacute;n del oleoducto y del puerto haya concluido, el funcionamiento para mantener las instalaciones operativas requerir&aacute; muy poco personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las alertas debido a los peligros que la irrupci&oacute;n de la actividad hidrocarbur&iacute;fera puede ocasionar en las aguas cristalinas del golfo y en la biodiversidad que la habita, como ballenas, delfines y aves, as&iacute; como tambi&eacute;n la que se encuentra en el subsuelo mar&iacute;timo, son concluyentes. Aunque empresas y dirigentes pol&iacute;ticos han buscado negar que los accidentes pueden ocurrir, una noticia del 2025 confirma los temores vertidos en audiencias p&uacute;blicas y diversos canales de expresi&oacute;n, por parte de sectores preocupados por la ampliaci&oacute;n de la actividad f&oacute;sil,.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 7 de junio en el puerto de Quequ&eacute;n, un buque de carga colision&oacute; con dos ballenas francas australes que se encontraban en la superficie. Si bien &eacute;stas no perecieron, se desconoce si han sufrido da&ntilde;os graves. Como manifest&oacute; en un <a href="https://ballenas.org.ar/comunicado-colision-de-un-buque-de-carga-con-ballenas-francas-australes-en-el-puerto-de-quequen/#:~:text=El%20incidente%20en%20Quequ%C3%A9n:%20lo,da%C3%B1os%20derivados%20de%20una%20colisi%C3%B3n." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado el Instituto de Conservaci&oacute;n de Ballenas</a>, dicho evento muestra&nbsp;los riesgos crecientes que enfrenta una especie como la ballena franca austral, declarada Monumento Natural Nacional, en &aacute;reas de alto tr&aacute;nsito mar&iacute;timo, como lo ser&aacute; el golfo cuando los grandes barcos se desplacen&nbsp;por sus aguas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el marco de un conflicto b&eacute;lico que coloca a la energ&iacute;a en el centro de la agenda global, la justificaci&oacute;n pol&iacute;tica para ahondar en el perfil primario y extractivo de la Argentina merece ser interrogada. En efecto, se afirma que los ingresos por exportaciones podr&aacute;n traer grandes beneficios a la poblaci&oacute;n. Sin embargo, en la trama ultraliberal del gobierno de Javier Milei, dichos ingresos se adjudicar&iacute;an al pago de los intereses de la deuda externa, y proveer&iacute;an de acceso a ciertos sectores sociales a la adquisici&oacute;n de nuevas divisas. Pero el costo de esta din&aacute;mica podr&iacute;a ser significativo. En definitiva, lejos de mejorar las condiciones de vida de los territorios destinados a la actividad hidrocarbur&iacute;fera, incrementar&aacute; los riesgos y las vulnerabilidades de las poblaciones humanas, no humanas, y los ecosistemas que son fuente de vida colectiva.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los autores publicaron el libro &ldquo;El latido del subsuelo. Consensos y resistencias desde Vaca Muerta hasta el mar Argentino&rdquo; (Prometeo Editorial, Buenos Aires).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wyczykier y Juan Antonio Acacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vaca-muerta-tiempos-guerra-oportunidad-exportadora-profundizacion-extractivismo_129_13106672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 03:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vaca Muerta en tiempos de guerra: entre la oportunidad exportadora y la profundización del extractivismo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Quedarse en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/quedarse-casa_129_13106400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfbaa98e-c51e-466d-9a25-3b133291129c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quedarse en casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La idea contemporánea de una “vida sin fricción” —sin esfuerzos, sin incomodidades, sin desgaste— se volvió un ideal cultural que atraviesa desde la tecnología hasta los vínculos. A partir de un viaje con una bebé de cuatro meses, el texto explora cómo esa aspiración al control y a la rutina perfecta se traduce en un repliegue personal, afectivo y social. </p></div><p class="article-text">
        El origen verdadero de la met&aacute;fora de la fricci&oacute;n (tal como la usan hoy los cr&iacute;ticos culturales que hablan de &ldquo;una vida sin fricci&oacute;n&rdquo; como el ideal contempor&aacute;neo) es, por supuesto, la f&iacute;sica: la fricci&oacute;n es esa fuerza que impide que las cosas se deslicen con suavidad, ese roce que va desgastando los objetos. De ah&iacute;, la met&aacute;fora pasa primero a la econom&iacute;a, y luego a la tecnolog&iacute;a: la fricci&oacute;n como esos costos (de tiempo, de dinero) que entorpecen los intercambios, o como esos clics de m&aacute;s que hay que hacer en una aplicaci&oacute;n y traban tu experiencia de usuario. En su aplicaci&oacute;n a la vida cotidiana, creo que la mejor imagen al respecto la le&iacute; en <em>El primer hombre malo</em>, de <strong>Miranda July</strong>, mucho antes de todos los ensayos sobre c&oacute;mo esa aspiraci&oacute;n a una existencia sin desgastes est&aacute; destruyendo el mundo. Parafraseo de memoria a prop&oacute;sito, para ponerla como me la acuerdo, pero era algo as&iacute; como pasar d&iacute;as y semanas usando y lavando siempre el mismo plato, y la sensaci&oacute;n de control y tranquilidad que daba eso, armarse un cosmos diminuto, infinitamente abarcable en su peque&ntilde;ez.
    </p><p class="article-text">
        Este fin de semana me vine a Uruguay de viaje por primera vez con mi pareja y nuestra beb&eacute; de cuatro meses. Habl&eacute; mucho del tema, en todas sus aristas: de la diferencia entre viajar con y sin beb&eacute;, de cu&aacute;ndo cada una de mis amigas se hab&iacute;a &ldquo;animado&rdquo; a tomarse vacaciones con hijo y en qu&eacute; t&eacute;rminos, de qu&eacute; hab&iacute;a que esperar de un viaje as&iacute;. Descansar: s&iacute;, m&aacute;s o menos, en alg&uacute;n punto. En este viaje de cinco d&iacute;as (que no habr&aacute; terminado cuando salga esta columna) vengo dedicando no m&aacute;s de una hora por d&iacute;a a resolver asuntos de trabajo, exceptuando las horas que me tom&oacute; esta columna. Eso es poco, para m&iacute;; en ese sentido, tener una hija te ayuda a desconectar, b&aacute;sicamente porque te obliga. El tiempo tiene otro valor: las horas que paso yo en la computadora se las robo al sue&ntilde;o o a mi pareja en un sentido muy literal. Tiene que estar muy justificado resolver el problema ahora y no a la vuelta, y eso te ense&ntilde;a algo sobre la urgencia relativa de las cosas. En otro sentido, no, no se descansa casi nada: mi hija duerme bien de noche pero sus siestas son muy err&aacute;ticas, y salvo que m&aacute;gicamente coincidan con el momento en que uno, que no viaja en cochecito, tambi&eacute;n podr&iacute;a acostarse a dormir, el d&iacute;a es m&aacute;s bien tener siempre las manos un poco ocupadas, estar un poco atenta.&nbsp;
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        Pero m&aacute;s all&aacute; de ese balance, pens&eacute; much&iacute;simo en las ventajas que hubiera tenido quedarse en casa; no haber venido, no haber hecho ning&uacute;n viaje. De hecho, cada d&iacute;a que fuimos a la playa, o a caminar, o comer, o a tomar vino, pens&eacute; en las innumerables ventajas que hubiera tenido eso tambi&eacute;n: no haber hecho nada de eso, no hacer nada. Quedarnos quietos. La verdad es que beb&eacute; es muy chiquita, registra muy poco: para &ldquo;cambiar de aire&rdquo; le alcanzar&iacute;a recorrer apenas el jard&iacute;n de la casa, o dar una vuelta a la manzana. Llevarla a lugares, sobre todo a lugares que nos interesan m&aacute;s a los adultos que a ella (y, a los cuatro meses, esos lugares son todos) es b&aacute;sicamente una molestia para todos los involucrados con algunos chispazos de felicidad maravillosos en los que parece, por el segundo m&aacute;s breve, que todo se acomoda en su lugar, o al menos en alg&uacute;n lugar.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que en la serie <em>Fleischman is in Trouble </em>(basada en la novela hom&oacute;nima de Taffy Brodesser-Akner) el personaje de Claire Danes ten&iacute;a una narrativa interna dirigida a las amas de casa que la miraban en menos a ella por tratar de criar y tener una carrera: las mamis exclusivas le dedicaban a ella una clase muy espec&iacute;fica de desprecio, en la cual la miraban en menos por hacer las cosas peor, al tiempo que daban a entender que ella hab&iacute;a elegido &ldquo;el camino f&aacute;cil&rdquo;. La voz que narraba la serie, que era de otro personaje, dec&iacute;a que Rachel (el personaje de Claire Danes) sab&iacute;a que hab&iacute;a que decir que ser mam&aacute; tiempo completo era lo m&aacute;s dif&iacute;cil del mundo, aunque ella supiera que lo m&aacute;s dif&iacute;cil del mundo era ser mam&aacute; y adem&aacute;s tener un trabajo. Yo honestamente no creo ninguna de las dos cosas: lo &uacute;nico objetivamente m&aacute;s dif&iacute;cil en esta vida, seas madre o no, es tener menos plata y menos salud; a igual nivel de ingreso y ninguna discapacidad, todo es cuesti&oacute;n de gusto y circunstancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero pienso que la frase esa del personaje de Claire Danes, as&iacute; como la imagen de la novela de Miranda July y la chica que usa y lava todos los d&iacute;as el mismo plato, hablan de una neurosis de &eacute;poca: quedarse en tu carril. No organizar nada para ir a ninguna parte, no adaptarse a nada ni a nadie; si tuviste hijos, limitarte, como mucho, a construir tus rutinas en torno de ellos, y nadie m&aacute;s, ya est&aacute;, no estar para nadie; ni siquiera para vos misma, ni siquiera para tu propio deseo cuando se vuelve demasiado inc&oacute;modo, demasiado inconveniente. Lo mismo si no tuviste hijos: no hacer ning&uacute;n esfuerzo por mantener en tu vida a la gente que los tuvo, no acomodar nada, no meterse en l&iacute;os que no son imprescindibles, porque no te da &ldquo;el ancho de banda&rdquo;. Uso estos ejemplos, pero va mucho m&aacute;s all&aacute; de esa discusi&oacute;n; no juntarse con nadie distinto, o directamente no juntarse con nadie, manejar los v&iacute;nculos como se pueda desde tu propia casa, es hoy la enfermedad de gente jovenc&iacute;sima que ni se est&aacute; preguntando todav&iacute;a por su futuro reproductivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, en t&eacute;rminos comunitarios, esta especie de conservadurismo energ&eacute;tico es la realidad a la que est&aacute;n tratando de adaptarse todos los que quieren conseguir posiciones de liderazgo: nadie quiere ocupar lugares inc&oacute;modos, en ning&uacute;n sentido. Ya casi nadie quiere ser el m&aacute;s laico del grupo de religiosos, o el religioso que trata de estirar un poco los l&iacute;mites de la religi&oacute;n; el religioso tampoco quiere organizarse para acomodar a su amigo el laico. Nadie quiere ya construir comunidades mixtas, pol&iacute;tica o socialmente; antes quiz&aacute;s tampoco lo quer&iacute;amos pero no hab&iacute;a remedio. Hoy, en cambio, es cada vez m&aacute;s f&aacute;cil elegir la homogeneidad, juntarse solo con gente que ha elegido los mismos caminos para no tener que resolver nada. El problema, por supuesto, es que esa vida sin fricci&oacute;n es una pendiente que, justamente por la falta de roce, resbala much&iacute;simo: es sorprendentemente f&aacute;cil pasar de ir solo a las casas de la gente que te cae fant&aacute;stico a no ir a la casa de nadie, no ir a ninguna parte, de hecho, porque desorganizar las rutinas es demasiado agotador. Es sorprendentemente f&aacute;cil pasar de invitar a tu casa solo a tus &iacute;ntimos a no invitar a nadie, a &ldquo;resguardarnos&rdquo;, con alg&uacute;n argumento mal hecho sobre salud mental, para despu&eacute;s preguntarse por esas madres que e iban al cine o al teatro, esas familias ca&oacute;ticas, esos grupos de amigos llenos de t&iacute;os borrachos y chicos durmiendo entre dos sillas, esos lazos basados todos en cosas que te da demasiada fiaca hacer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/quedarse-casa_129_13106400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 03:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quedarse en casa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la moda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/moda_129_13106135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0cd9a9ff-2c11-4350-89f2-a86ae9041b72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la moda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el libro “¿Por qué son tan geniales?”, la socióloga Daniela Lucena traza un recorrido histórico por las creaciones de la indumentaria criolla que dialogaron con las obras de los artistas.</p></div><p class="article-text">
        Dice la Inteligencia Artificial que &ldquo;genial&rdquo;&nbsp;es un adjetivo que describe algo extraordinario, brillante o muy bueno, y coloquialmente significa estupendo. Se usa para resaltar talento (&ldquo;un artista genial&rdquo;) o ideas brillantes (&ldquo;una idea genial&rdquo;). Tambi&eacute;n funciona como adverbio para indicar que algo est&aacute; muy bien (&ldquo;lo pas&eacute; genial&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Hoy es usual decir genia o genio por mucho menos. &iquest;La palabra se ha devaluado? &iquest;O la din&aacute;mica de la lengua le da un sentido nuevo o una variaci&oacute;n?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Juguetonamente, los artistas visuales <strong>Dalila Puzzovio</strong>,<strong> Edgardo Gim&eacute;nez </strong>y<strong> Charlie Squirru </strong>aparecieron con sus nombres, en 1965, en un panel de grandes dimensiones que interpelaba entre signos de pregunta al p&uacute;blico, en Florida y Viamonte. El interrogante fue tomado por la soci&oacute;loga y doctora en Ciencias Sociales, <strong>Daniela Lucena</strong> para titular su libro. M&aacute;s de 400 p&aacute;ginas llenas de informaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de los datos. Un documento ameno que incluye los discursos sobre la ropa m&aacute;s inusual. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Por qu&eacute; son tan geniales?</em> cuenta el v&iacute;nculo entre el arte y la otra moda en nuestro pa&iacute;s. No la que se renueva en cada temporada por la sinraz&oacute;n del mercado, sino la que cambia por aquella alternativa que corre en paralelo -y en general, en contra- de la indumentaria mainstream. Habla de la historia de esas prendas que no responden a la pretensi&oacute;n de que nos parezcamos unos a otros.
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; encontramos el cuerpo vestido seg&uacute;n la experimentaci&oacute;n y resistencia de creadores disruptivos surgidos de la cantera del arte nativo. Lucena propone el concepto <em>po&eacute;ticas del vestir</em> para enfocarse en la potencia transformadora de la ropa que cuestiona las convenciones con las que habitamos el mundo. Da cuenta de otras sensibilidades, deseos y proyectos.
    </p><p class="article-text">
        Dividido en cap&iacute;tulos por etapas cronol&oacute;gicas, el texto arranca en 1940, contin&uacute;a en 1980 y 1990 y culmina en el milenio actual. Est&aacute; ilustrado en blanco y negro y color y narra en contexto social el recorrido de las obras que los modistos practicaron con dedicaci&oacute;n y entusiasmo, pese al rango inferior en que se ubic&oacute; su tarea artesanal respecto de las bellas artes.
    </p><p class="article-text">
        En la secci&oacute;n El lujo es vulgaridad, se refiere a <strong>Fridl </strong>y<strong> Walter Loos</strong>, quienes huyeron de Austria durante el nazismo y crearon dise&ntilde;os en los que combinaron lunares con rayas en trajecitos sastre, propusieron fajas anudadas en la cintura y el patchwork de impacto geom&eacute;trico. Toda una novedad. Fridl puso en di&aacute;logo lo europeo con lo aut&oacute;ctono de la tradici&oacute;n del noroeste, territorio argentino que la deslumbr&oacute;. Esa identidad diferente, de est&eacute;tica criolla, lleg&oacute; a revistas como <em>Vogue </em>y<em> Harpers Bazaar.</em> 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; problema la creaci&oacute;n de un vestido!&rdquo;, exclamaba la arquitecta <strong>Delfina G&aacute;lvez</strong>. &ldquo;Pocos objetos tienen funciones m&aacute;s dispares: cubrir y descubrir, poner en valor y disimular, sugerir y frenar, llamar la atenci&oacute;n por s&iacute; mismo, para hacerlo fijar en su due&ntilde;a&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lucrecia Moyano</strong>, directora art&iacute;stica desde los a&ntilde;os 30 de la f&aacute;brica Rigolleau, se quemaba los dedos en los hornos de vidrio para crear piezas &uacute;nicas, les llevaba chocolate a los obreros e ideaba un jard&iacute;n de infantes para los hijos de ellos.
    </p><p class="article-text">
        En la f&aacute;brica de alfombras D&aacute;ndolo y Primi, Moyano llev&oacute; a los tapetes las pinturas de <strong>Enio Iommi</strong>, <strong>R&oacute;mulo Maccio</strong>, <strong>Juan del Prete</strong> y <strong>Martha Peluffo</strong>. Y adem&aacute;s se ocup&oacute; de las vidrieras de la tienda Harrods, donde los maniqu&iacute;es llevaban los rostros cubiertos como la famosa pintura de <strong>Salvador Dal&iacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para los agitados a&ntilde;os sesenta, Lucena repone la resistencia de los conservadores a la &ldquo;juventud disconforme&rdquo; y habla de la incorporaci&oacute;n revolucionaria de la minifalda, hasta entonces s&oacute;lo admitida como prenda deportiva. Por entonces, el jean emerg&iacute;a a la par que el rock, como el pantal&oacute;n sexy y rebelde. &ldquo;Ya no era ropa de trabajo, sino de recreo. El estilo casual hab&iacute;a nacido&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Susana Saulquin, soci&oacute;loga y creadora de la carrera Dise&ntilde;o de Indumentaria de la UBA. En cambio, la directora de la Escuela Normal N&ordm; 4 la condenaba por la inmoralidad de que dejara las rodillas a la vista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quebrando la uniformidad del <em>denim</em>, la tucumana <strong>Mary Tapia</strong> sum&oacute; fajas inspiradas en motivos aut&oacute;ctonos. La rubia Tilda Tamar se puso el poncho que tambi&eacute;n vest&iacute;a una joven <strong>Mercedes Sosa</strong>. El aguayo, los buches de avestruz y las chaguas llegaron al territorio del cuerpo humano. Se super&oacute; la dicotom&iacute;a centro-periferia y luego de una muestra en el Instituto Di Tella, <em>Pachamama pret a porter</em>, Tapia se embarc&oacute; a Par&iacute;s para mostrar su ropa. Con el mate, llegaba la infusi&oacute;n cotidiana m&aacute;s argentina a las telas, inventiva de Puzzovio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Delia Cancela</strong> y <strong>Pablo Mesejean</strong> escrib&iacute;an en un manifiesto &ldquo;Nosotros amamos los d&iacute;as de sol, los Rolling Stones, las medias blancas, rosas y plateadas, a Sonny and Cher, a Rita Tushinham y a Bob Dylan. Las pieles, Saint Laurent y el Young Savage Look&hellip;&rdquo;. Le daban la bienvenida al hippismo. &ldquo;Esta polifon&iacute;a de prendas y estilos est&eacute;ticos, presentada como una suerte de intervenci&oacute;n p&uacute;blica, re&uacute;ne muchos de los elementos de moda que definieron la imagen de los j&oacute;venes de aquel tiempo&rdquo;, se&ntilde;ala la autora de <em>&iquest;Por qu&eacute; son tan geniales?</em>
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico militar, la ropa singular surgi&oacute; en los s&oacute;tanos del under. Seg&uacute;n el m&uacute;sico <strong>Daniel Melero</strong> &ldquo;modo mata moda, de eso estoy seguro&hellip; Pero entrar en la tribu del estilo es muy distinto que tener la ropa que est&aacute; de moda: es el modo de la elecci&oacute;n, es el modo en que se lleva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los pantalones ajustados y las estridentes musculosas de los integrantes de Virus le imprimieron sensualidad a sus shows. Sumaron la alegr&iacute;a y el baile, con los dise&ntilde;os de Risuelo, que junto a la modista Cristina &Aacute;lvarez fund&oacute; Ropas Argentinas, con el logotipo de la bandera argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Renata Shussheim</strong>, escen&oacute;grafa y vestuarista surgida en el Di Tella, dise&ntilde;&oacute; ropa y tapa de disco de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> y en la primera Bienal de Arte Joven aparecieron otros dise&ntilde;adores que fueron boom en los &uacute;timos a&ntilde;os de la centuria: <strong>Gabriel Grippo</strong>, <strong>Gabriela Bunader</strong> y <strong>M&oacute;nica Van Asperen</strong>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Insoslayables son <strong>Sergio De Loof</strong> y <strong>Kelo Romero</strong>, con sus ropas de papel y tules creando arte vivo para hombres. Crearon contra el florecimiento de los shoppings con sus marcas extranjeras. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego de la crisis del 2001, un grupo de dise&ntilde;adores j&oacute;venes empez&oacute; a copar Palermo. De apenas 25 locales de ropa, la cifra se dispar&oacute; en 2005 a m&aacute;s de ciento cuarenta, transformando la composici&oacute;n sociocultural del barrio. Pioneros en esa zona porte&ntilde;a fueron <strong>Mart&iacute;n Churba</strong> y <strong>Jessica Trosman</strong>. En su articulaci&oacute;n con el arte, llevaron a sus prendas las pinturas de <strong>Kennet Kemble</strong>, representante del movimiento informalista. Y el mundo <em>grunge </em>con esplendor renacentista fue el resultado del trabajo de la pareja con <strong>Rosa Skific</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La magia negra de <strong>Pablo Ram&iacute;rez</strong> lleg&oacute; a las galer&iacute;as antes que a las boutiques. Con la oscuridad dominando las telas quiso reflejar el estado emocional y la resistencia a las imposiciones del cambio en la moda. <em>Ay not dead</em> llev&oacute; el misterio en su nombre y se asoci&oacute; con la galer&iacute;a <em>Belleza y Felicidad Fiorito</em> y con <strong>Javier Barilaro</strong>, uno de los fundadores de la editorial <em>Elo&iacute;sa Cartonera</em>, aportando compromiso social.
    </p><p class="article-text">
        Lucena evoca sobre el final de su libro a <strong>Gilles Deleuze</strong>, cuando dice que los poderes no s&oacute;lo buscan imponer sus reglas, sino gestionar y organizar el miedo, la angustia y la desesperanza, porque un cuerpo entristecido es un cuerpo sometido.
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;cnica para adornar la indumentaria, <strong>Chiachio y Giannone</strong> llevaron el bordado a las galer&iacute;as y museos, con un ADN propio. Su obra fue a la calle con un desfile con ropa de poetas y escritores: camisa, calz&oacute;n, bombacha, un corpi&ntilde;o, un gorro. Formaron una bandera que flame&oacute; en una Marcha del Orgullo.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/moda_129_13106135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 13:27:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la moda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última dictadura en perspectiva regional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ultima-dictadura-perspectiva-regional_129_13105363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5e52272-6fdc-425d-bad1-068eba81d62e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La última dictadura en perspectiva regional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿La dictadura argentina fue singular respecto de otras dictaduras del continente? ¿Cuál es el origen de la Doctrina de Seguridad Nacional?</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Conversamos con el historiador <strong>Carlos Malamud </strong>acerca de rasgos particulares del Proceso argentino y algunas caracter&iacute;sticas compartidas con otros reg&iacute;menes de Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        Entrevistado: Carlos Malamud
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Nicol&aacute;s Silitti
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Shindell
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ultima-dictadura-perspectiva-regional_129_13105363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 03:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La última dictadura en perspectiva regional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia Argentina,Dictadura Cívico Militar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La imposibilidad de volver a ser]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imposibilidad-volver_129_13101832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e9f114d-41b7-4bed-a475-ffba0962f40e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La imposibilidad de volver a ser"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre bandas tributo y hologramas, la música tensiona su vínculo con lo original. Lo que emociona no puede reproducirse sin perder algo esencial: el instante. Tal vez por eso seguimos escuchando canciones tristes, intentando recuperar lo que ya no está.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Durante muchos a&ntilde;os, una amiga tuvo una vida corporativa. Oficina de lunes a viernes, de 9 a 18. Conexi&oacute;n permanente. Reuniones virtuales fuera de hora. Miles de beneficios, pero a un precio muy alto. Stress, burn out, competencia despiadada. En ese mundo hay gente que est&aacute; muy pasada de rosca.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En un momento tuvo que tomar una licencia, al cabo de la cual la echaron. Durante ese lapso, se ocup&oacute; de s&iacute; misma. Volvi&oacute; a cantar, incluso se incluy&oacute; en una banda de covers. Con ese grupo conoci&oacute; diferentes escenarios y a otras agrupaciones. Volvi&oacute; a trabajar en una empresa, pero ya no con la camiseta puesta. Ahora se maquillaba para los fines de semana.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Seg&uacute;n ella cuenta, el mundo de las bandas tributo es muy autogestivo. Se trata de ir a los lugares, conocer gente, es artesanal y de relaciones concretas. Entonces, a partir de que les cost&oacute; que los convocaran en algunas ocasiones, ella se empez&oacute; a mover y a organizar las fechas. No es algo sencillo, para una noche hay que encontrar el equilibrio: unos hacen </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>AC/DC</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, otros </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Guns n&rsquo; Roses</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, otros </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pink Floyd</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El tema es que para audicionar a las bandas necesit&oacute; m&aacute;s tiempo y ah&iacute; se la jug&oacute;: dej&oacute; el trabajo y ahora pod&iacute;a irse a escuchar Aerosmith un martes al mediod&iacute;a. Gana menos, pero es m&aacute;s feliz. Lo digo as&iacute; de simple, porque no es la moraleja de este relato. Este texto no tiene moraleja.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Lo que me gusta de la an&eacute;cdota es c&oacute;mo ella cuenta que en ese mundo de imitaci&oacute;n hay un c&oacute;digo enorme. Se cuidan y apoyan; quiz&aacute; porque ninguno aspira a un &eacute;xito real. Una buena noche es poder tocar con tus amigos las canciones que te fascinan desde que eras joven.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En cierto punto es como si la banda tributo fuera no solo una copia, sino un nuevo estado de lo original, al que se puede acceder a trav&eacute;s de un nuevo pacto con el m&eacute;dium: juguemos a que, as&iacute; como yo hago de cuenta que soy tu &iacute;dolo vos pod&eacute;s hacer de cuenta que est&aacute;s en otro tiempo en el que habr&iacute;as disfrutado de esto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por eso a las bandas tributo se las ama o se las odia. Todo depende de poder jugar ese juego. En una noche ante una banda tributo a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>The Beatles</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, el espectador juega a ser un adolescente de la beatleman&iacute;a. Ni las bandas originales pueden prometer tanto, salvo cuando se hacen tributo a s&iacute; mismas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Creo que a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>John Lennon</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> se atribuye la frase, cuando le hicieron la observaci&oacute;n de que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ringo Starr</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> no era el mejor baterista del mundo, que dice: &ldquo;Ni siquiera es el mejor baterista de los Beatles&rdquo;. Con esta respuesta ir&oacute;nica, ubic&oacute; algo que ya implicaba una trascendencia respecto del talento musical.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La m&uacute;sica &ndash;sobre todo la canci&oacute;n&ndash; tiene el don de conectar con la nostalgia. Quien escucha canciones, se escucha a s&iacute; mismo. Por eso las canciones acompa&ntilde;an momentos muy importantes de nuestras vidas y, tal vez, podemos ubicar una &eacute;poca a partir de una melod&iacute;a. El contrato con el oyente de una canci&oacute;n es la reflexividad emotiva.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por eso a bandas tributo a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Kiss</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Creedence Clearwater Revival</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Los Redondos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pero nunca dir&iacute;amos que una Filarm&oacute;nica hace un tributo. Puede homenajear, puede tocar el repertorio de tal o cual compositor, pero su performance es ajena a la l&oacute;gica de la copia. Ser&iacute;a una cuesti&oacute;n a pensar con m&aacute;s profundidad el valor de que hablemos de un &ldquo;tributo&rdquo; &ndash;con el campo sem&aacute;ntico del impuesto y el sacrificio que implica. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Dejo esta cuesti&oacute;n para otra ocasi&oacute;n y voy a la &uacute;ltima escena que me interesa: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Gustavo Cerati</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> devenido holograma en una noche del recuerdo. &iquest;Cu&aacute;ndo fue m&aacute;s Gustavo Cerati &eacute;l mismo que cuando dijo &ldquo;Gracias&hellip; totales&rdquo;? Un holograma est&aacute; condenado a no hacer nada por fuera de lo que Gustavo Cerati hizo, por lo tanto, no puede ser Gustavo Cerati.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Quiz&aacute; de aqu&iacute; a unos a&ntilde;os tambi&eacute;n desaparezcan las bandas tributo, porque solo estar&aacute; la experiencia de bandas que sean solo hologramas de otras bandas. Esto es algo que ya en su momento vieron </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Gorillaz</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La casa azul</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pero no resistieron su propio experimento. Crear la narrativa de una banda no es tener una banda.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La m&uacute;sica est&aacute; entrando en un polo melanc&oacute;lico de auto-afectaci&oacute;n, de la que incluso a los m&uacute;sicos activos les cuesta escapar. Fue tambi&eacute;n Cerati quien escribi&oacute; &ldquo;Pon&eacute;s canciones tristes para sentirte mejor&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imposibilidad-volver_129_13101832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 09:21:45 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Robar el fuego a los dioses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/robar-fuego-dioses_129_13095422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63e7a288-b8d3-43df-bf5c-90f2897f1c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Robar el fuego a los dioses"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recordar hoy el 50 aniversario del golpe de Estado en Argentina no sirve solamente para honrar a las víctimas de la dictadura sino para entendernos un poco mejor. Nos permite entender que los fascismos nacen siempre con la patria en la boca y después son los primeros en venderla y traicionarla</p></div><p class="article-text">
        En noviembre de 1978 mi madre llegaba al aeropuerto de Barajas desde Buenos Aires con el exilio garabateado en la cara y un dolor inabarcable impregnado de derrotas en el coraz&oacute;n. De su mano &iacute;bamos mi hermana mayor y yo, y en su tripa nuestra hermana menor.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os antes, un 24 de marzo, una junta de militares liderada por Jorge Rafael Videla tomaba el poder en Argentina a trav&eacute;s de un golpe de Estado. Se iniciaba as&iacute; uno de los periodos m&aacute;s sangrientos y crueles de la historia del pa&iacute;s. Las torturas, asesinatos, secuestros, la desaparici&oacute;n forzada de personas, el robo de beb&eacute;s&nbsp;y el miedo impuesto a toda la sociedad fueron sus se&ntilde;as de identidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La dictadura&nbsp;quiso borrar todo rastro de disidencia y con ella eliminar de ra&iacute;z a una generaci&oacute;n entera de pensadores y activistas. Entre ellos el compa&ntilde;ero de mi madre, mi padre,&nbsp;el actor Diego Fernando Botto.
    </p><p class="article-text">
        La memoria&nbsp;es constitutiva de nuestra identidad. Lo es porque somos el c&uacute;mulo de vivencias y hechos que nos precedieron. Somos el conjunto de amores, desamores, afectos, victorias, derrotas, trabajos, llantos, alegr&iacute;as y rutinas que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida. Si alguien nos arrebatara de repente alguna parte de nuestro pasado, sin duda modificar&iacute;a nuestro presente. Ninguno de nosotros ser&iacute;a exactamente el mismo sin aquel beso que dimos por primera vez al amor de nuestra vida, sin aquel viaje con nuestra madre, sin aquel trabajo o aquel acto de rebeld&iacute;a que tanto nos influy&oacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre a nivel colectivo. Lo que una sociedad decide recordar&nbsp;de s&iacute; misma y lo que decide olvidar termina conform&aacute;ndola como pa&iacute;s. Si en Espa&ntilde;a se decidiera hacer festivo el 18 de agosto, d&iacute;a del asesinato de Federico Garc&iacute;a Lorca o el 24 de agosto d&iacute;a en que tropas republicanas liberaron en 1944 Par&iacute;s de los nazis este pa&iacute;s seguramente tendr&iacute;a otra percepci&oacute;n de s&iacute; mismo. Lo que decidimos poner en valor de nuestro pasado habla de quienes somos como pa&iacute;s en nuestro presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recordar de forma activa el 24 de marzo de 1976 dice algo de qu&eacute; quiere ser Argentina como pa&iacute;s, especialmente ahora que tiene un presidente negacionista en la Casa Rosada.
    </p><p class="article-text">
        La memoria, por tanto, nos conforma y nos dota de identidad. Por eso la memoria hist&oacute;rica no es un espejo retrovisor para mirar el pasado sino un espejo frontal para entendernos en el presente.
    </p><p class="article-text">
        Recordar hoy el 50 aniversario del golpe de Estado en Argentina no sirve solamente para honrar a las v&iacute;ctimas de la dictadura sino para entendernos un poco mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos permite entender que los fascismos nacen siempre con la patria en la boca y despu&eacute;s son los primeros en venderla y traicionarla.&nbsp;Su &uacute;nico prop&oacute;sito es la defensa de los intereses de unas reducidas elites econ&oacute;micas. Nos permite entender que los fascismos en el pasado apelaron a la seguridad de la clase media para despu&eacute;s abandonarla tras haber sembrado las condiciones de pobreza que generar&iacute;an m&aacute;s inseguridad. Que tras la fervorosa defensa de la familia tradicional se esconden aquellos que pueden torturar mujeres embarazadas y secuestrar a sus beb&eacute;s, como hicieron en Argentina. Nos permite entender que el monstruo de la deshumanizaci&oacute;n del adversario desemboca en atrocidades que sobrepasan la peor de nuestras pesadillas. Que siempre necesitan de un otro (pobre y de origen for&aacute;neo) al que dibujar como un ente organizado y poderoso para justificar el descenso a los infiernos de la violencia. Que las guerras a las que nos arrastrar&aacute;n se ceban con nuestros muertos y nunca con los suyos.
    </p><p class="article-text">
        Recordar nos permite codificar las se&ntilde;ales a las que tenemos que estar atentos cuando la rueda de la historia gire con la voluntad de repetirse, ya sea como drama o como farsa.
    </p><p class="article-text">
        Pero recordar el 24 de marzo del 76 tambi&eacute;n tiene otro sentido identitario para nuestro presente.
    </p><p class="article-text">
        Nos permite entender que hubo una generaci&oacute;n que se atrevi&oacute; a so&ntilde;ar en voz alta. So&ntilde;aron ni m&aacute;s ni menos con robarle el fuego a los dioses y entreg&aacute;rselo a los humanos. Algunos hombres y mujeres arriesgaron lo mejor que ten&iacute;an, incluso la vida, para que unos pocos dejaran de imponer su voluntad sobre el destino de unos muchos.Hubo una generaci&oacute;n que, en circunstancias mucho m&aacute;s adversas y complejas que las nuestras hoy en d&iacute;a, se lanz&oacute; a conquistar la libertad y el derecho a la felicidad. El derecho -no divino, sino humano-&nbsp;de poseer los recursos que podr&iacute;an generar alimento y cobijo para millones de personas. So&ntilde;aron con una sociedad distinta m&aacute;s justa y libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le escapa que la derrota fue colosal. Aceptar eso sin medias tintas es parte imprescindible de mirarnos en ese espejo con honestidad. 30.000 personas desaparecidas, decenas de miles de exiliadas, torturadas, muertas, el desastre de Malvinas y una herida abierta en el coraz&oacute;n del pa&iacute;s que perdura hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        En lo personal las heridas est&aacute;n ah&iacute;.&nbsp;Un noviembre de 1978 mi madre llegaba a Barajas con las derrotas puestas y la mirada clavada en el futuro. Con la necesidad de sobrevivir y ara&ntilde;arle a&uacute;n al destino la posibilidad de una felicidad conquistada. Porque en el mero hecho de sobrevivir y ser felices hab&iacute;a una victoria robada a la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Si algo nos devuelve el espejo de la memoria es la certeza de que esto que hoy somos hoy es producto de nuestras ca&iacute;das y levantadas, de nuestros aciertos y errores. Hoy sabemos que llevamos en la sangre la herencia de aquellos que lucharon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;&hellip;.no me cabe duda, un d&iacute;a, m&aacute;s pronto que tarde, encontraremos la manera de abrir las grandes alamedas y arrebatarle el fuego a los dioses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/robar-fuego-dioses_129_13095422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 21:37:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Robar el fuego a los dioses]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Infancias en dictadura: la experiencia silenciada que no entra en los juicios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/infancias-dictadura-experiencia-silenciada-no-entra-juicios_129_13091476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e68dcad1-5dce-4225-9191-667aef794464_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139332.jpg" width="1759" height="989" alt="Infancias en dictadura: la experiencia silenciada que no entra en los juicios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de las figuras instaladas, persiste una mayoría silenciada: la de quienes fueron niños durante el terrorismo de Estado y hoy buscan inscribir su historia en la memoria colectiva. Dos libros recientes abren un lenguaje para mirar de frente lo inenarrado.</p></div><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os que estudio las <strong>producciones culturales de quienes fuimos ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes durante el terrorismo de Estado en Argentina</strong>. En la literatura, en el cine, en la fotograf&iacute;a, las artes pl&aacute;sticas y esc&eacute;nicas, en todas las disciplinas, encuentro la persistencia de los antiguos problemas, nunca resueltos, en torno al agujero negro de la desaparici&oacute;n, pero tambi&eacute;n una renovaci&oacute;n del repertorio de temas y figuras que, por medio de los procedimientos est&eacute;ticos m&aacute;s diversos, desbordan los discursos institucionalizados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No es una hip&oacute;tesis m&iacute;a original que la literatura o el arte en general pueden nombrar aquello que otras narrativas no, especialmente cuando esa misma posibilidad de representar fue atacada de forma deliberada</strong>: vista desde el lado de ac&aacute;, de los que quedamos buscando, la desaparici&oacute;n es, primero, un atentado a la percepci&oacute;n, la imposiblidad desesperante de representarse qu&eacute; est&aacute; ocurriendo con las v&iacute;ctimas, d&oacute;nde y c&oacute;mo est&aacute;n. No es una hip&oacute;tesis m&iacute;a original, dec&iacute;a, que ante esto que Gabriel Gatti calific&oacute; de <strong>&ldquo;cat&aacute;strofe del sentido&rdquo;</strong>, los lenguajes del arte sean aquellos que intentan un acercamiento m&aacute;s honesto a lo irreparable. Posan su luz sobre aquello que fue quedando por fuera del campo visual en cuatro d&eacute;cadas de construcci&oacute;n de memoria democr&aacute;tica, aquello que no lleg&oacute; a constituirse en demanda ni mucho menos en agenda. Esquirlas de lo que estall&oacute; que sin embargo no fueron a parar tan lejos, solo hac&iacute;a falta que algo o alguien las iluminase para ver que estaban ah&iacute;, que siempre estuvieron ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablo, ahora, de las infancias</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Me gusta decir infancias porque es una forma de nombrar no solo a las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que fuimos, sino tambi&eacute;n a ese per&iacute;odo que atrevasamos bajo el terror estatal. <strong>Todo estall&oacute; por los aires, todo se rompi&oacute; sin remedio: lo que fuimos y esa etapa de la vida</strong>. Sobrevivimos, pero perdimos demasiado en el camino: a nuestros padres, hermanos y otros familiares, la casa, el auto, las mascotas, el jard&iacute;n y la escuela, los amigos, los juguetes, la ropa, el pa&iacute;s, la familia extendida, la lactancia, el apego, los nombres, la palabra, la paz, el dinero, la salud. Todo. Tuvimos otras cosas, otras manos que nos cuidaron, otros hogares; pero antes perdimos todo lo que alguna vez tuvimos, incluso m&aacute;s de una vez.
    </p><p class="article-text">
        Pero si les digo &ldquo;infancias v&iacute;ctimas de la dictadura&rdquo;, ustedes piensan en los beb&eacute;s nacidos en los campos de concentraci&oacute;n y luego robados.
    </p><p class="article-text">
        Y si les digo &ldquo;hijos de desaparecidos&rdquo;, ustedes piensan en militantes, artistas o funcionarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Ignoramos casi todo acerca de la mayor&iacute;a silenciada de hu&eacute;rfanos producidos por el genocidio&rdquo;</strong>, escribimos hace una d&eacute;cada con &Aacute;gueda Goyochea y Sebastian Grynberg, como balance (negativo) provisorio de la experiencia del Colectivo de hijos (Cdh). No podemos decir que hayamos avanzado mucho. Porque <strong>nuestro peregrinar ante los estrados judiciales no se tradujo en un mayor conocimiento ni en el establecimiento de una verdad hist&oacute;rica</strong>. Porque lo que tenemos para contar muchas veces no es tipificable, no se puede traducir a categor&iacute;as penales, pero muchas otras veces s&iacute; y tampoco importa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos libros reci&eacute;n publicados ponen palabras en ese desierto de lo inenarrado</strong>. Son diferentes y a la vez, parecidos.<strong> </strong><em><strong>Infancias sobrevivientes</strong></em><em> </em>re&uacute;ne art&iacute;culos que reflexionan sobre el lugar hist&oacute;rico de estas infancias y sus reclamos actuales. <em><strong>Materia de memoria</strong></em> compila relatos in&eacute;ditos de escritoras y escritores que antes de escribir fuimos nosotros mismos infancias afectadas por la dictadura, &ldquo;infancias arrasadas&rdquo;, como nos denomina el auxiliar fiscal mendocino Daniel Rodr&iacute;guez Infante en el otro libro, y no me molesta, me parece un paso necesario mirar de frente lo arrasado en nuestras infancias, aunque yo haya podido construir bastante sobre el paisaje arrasado de mi ni&ntilde;ez, aunque de esa tierra arrasada haya surgido tanta belleza como la que sorprende a cada p&aacute;gina de este segundo libro.
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                    alt="Tapa de &quot;Infancias sobrevivientes&quot;"
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            <span class="title">
                Tapa de &quot;Infancias sobrevivientes&quot;                            </span>
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        <strong>Miro los dos libros juntos sobre mi escritorio y me parece que charlan entre ellos</strong>. Por ejemplo, en <em>Infancias sobrevivientes</em>, Mar&iacute;a Eugenia Mendiz&aacute;bal, Cecilia Goldberg y Magdalena Oesterheld identifican como categor&iacute;a para analizar lo sucedido a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os v&iacute;ctimas de la patota del &ldquo;Olimpo&rdquo;: &ldquo;naci&oacute; y/o vivi&oacute; en libertad vigilada&rdquo;. En &ldquo;Papel ara&ntilde;a&rdquo;, su cuento para <em>Materia de memoria</em>, Paula Bombara narra la historia de unas ni&ntilde;as hijas de desaparecidos que, luego de creer que lo hab&iacute;an perdido todo, como si la famosa boa constrictor <em>El Principito</em> se hubiera tragado todo el mundo conocido, se reencuentran con su mam&aacute; liberada, &ldquo;flaca, opaca, abatida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La otra novedad sucedi&oacute; a la ma&ntilde;ana siguiente. Desayunaban cuando escucharon que alguien giraba el picaporte primero y tocaba el timbre despu&eacute;s. La boa creci&oacute; como medio metro en un instante. <em>&iquest;Y si pasa de nuevo? &iquest;Y sssiii&hellip;? &iquest;Y sssssssssiiiiiii?</em> Las nenas corrieron al cuarto. La mam&aacute; abri&oacute; y era una voz de hombre que ellas no conoc&iacute;an. Habl&oacute; con la mam&aacute; y con la abuela. Cuando se fue, la mam&aacute; las busc&oacute; y se abrazaron. Despu&eacute;s, las solt&oacute; y abraz&oacute; a la abuela. Una de las nenas pregunto: <em>&iquest;Qui&eacute;n es? Nadie, un tipo que nos va a vigilar. &iquest;Qu&eacute; es &lsquo;vigilar&rsquo;? Va a mirar qu&eacute; hacemos. Creen que nos vamos a ir del pa&iacute;s. &iquest;Nos vamos a ir del pa&iacute;s? No, pero ellos creen que s&iacute;, as&iacute; que este tipo va a pasar de vez en cuando, a ver si estamos. No nos podemos mudar. &iquest;Nos vamos a mudar? Con la abuela lo est&aacute;bamos pensando, pero ya no. No podemos</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estas historias vienen siendo relatadas por los hijos e hijas que sostenemos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os los juicios por delitos de lesa humanidad</strong>. <strong>Sin propon&eacute;rnoslo, sin ning&uacute;n pasaje expl&iacute;cito de antorcha alguna, hemos heredado de la generaci&oacute;n de nuestros padres, los sobrevivientes y los ausentes, el mandato de dar testimonio</strong>. Somos convocados para contar lo que pudimos reconstruir del destino de nuestros muertos y en el medio (o m&aacute;s bien al final, siempre al final), tratamos de decir algo sobre nosotros mismos, ante la tolerancia o indiferencia de los representantes del Poder Judicial. 
    </p><p class="article-text">
        El testimonio vicario es lo que se espera de nosotros, que traigamos la palabra de esos aut&eacute;nticos testigos que no pueden declarar porque ya no est&aacute;n. Aquello que nos afect&oacute; y afecta todav&iacute;a a nosotros mismos, aquello que necesitamos nombrar (el desarraigo, el desapego forzoso, lo siniestro de los reencuentros acontecidos o imaginados, nuestros s&iacute;ntomas y nuestras pesadillas), todo eso no se ajusta al objeto procesal de la causa, desborda la l&oacute;gica de la prueba en la que se asientan los juicios penales.
    </p><p class="article-text">
        Los dos libros conversan y como viejos amigos, uno empieza las frases y el otro las termina. En &ldquo;La caja de Sof&iacute;a&rdquo;, Josefina Giglio imagina c&oacute;mo tiene que ser un testimonio capaz de conmover a un juez joven y fr&iacute;volo que est&aacute; padeciendo un d&iacute;a de resaca en el trabajo y que solo quiere que todas esas hijas de desaparecidos que desfilan ante &eacute;l se callen de una buena vez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Tapa de &quot;Materia de memoria&quot;"
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            <span class="title">
                Tapa de &quot;Materia de memoria&quot;                            </span>
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        &ldquo;&hellip; por &uacute;ltimo Sof&iacute;a saca un par de sandalitas azules gastadas, gastad&iacute;simas, en cuya suela la abuela Renata escribi&oacute; con letra de abuela 2 de marzo 1978 y se las muestra al tribunal, a los fiscales y a los defensores, se las muestra al p&uacute;blico, dice: Estos son los zapatitos que yo ten&iacute;a puestos esa noche, miren, imaginen mi tama&ntilde;o, estas son las sandalias con las que me encontr&oacute; mi abuela y las guard&oacute; todos esos a&ntilde;os&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip; entonces el juez Fanti se estira un poco m&aacute;s sobre la mesa lustrada que lo separa del resto de los mortales y ve las sandalitas azules, con la hebilla al costado que le debe haber costado a la madre ponerle y sacarle cada vez, ve la suela de crepe gastada y el cuero fino ya gastad&iacute;simo y se imagina esos piecitos caminando con esas sandalitas por las calles de su Mar del Plata, una ciudad tan linda para caminar, y piensa en sus hijas piensa en las mellizas piensa en sus ni&ntilde;as arrancadas de su lado, perdidas en una ciudad ajena sin su madre ni su padre&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Necesitamos, entonces, volver a avivar la chispa de la creaci&oacute;n art&iacute;stica para que estas palabras puedan por fin ser escuchadas</strong>. No debiera hacer falta, debi&eacute;ramos poder llegar con nuestro dolor a cuestas y depositarlo de cualquier manera en las lustradas mesas del Poder Judicial, pero al parecer la &eacute;poca otra vez nos exige. Las v&iacute;ctimas no descansamos nunca.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Infancias sobrevivientes</em>, escribe &Aacute;ngela Urondo Raboy: &ldquo;No es f&aacute;cil hablar de infancias en dictadura sin atragantarse. Hay im&aacute;genes que hacen cerrar los ojos de espanto y permanecen escondidas detr&aacute;s de los p&aacute;rpados; se quedan como piedras atascadas en la mente y no se van. Hay un terror a recordar&rdquo;, escribe, y lo repite, <em>hay un terror a recordar, hay un terror a recordar.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tenemos terror de recordar lo que vivimos en la ni&ntilde;ez, pero hay ah&iacute; un terror que debemos recordar, que hay que nombrar, narrar, inscribir en las narrativas de la memoria colectiva, no de cualquier manera, de una transmisible que tenemos que inventar porque nadie lo va a hacer por nosotros.</strong> Habr&aacute; que contar, por ejemplo, el entierro de un desmembrado gato de peluche, como lo hace F&eacute;lix Bruzzone en &ldquo;Municiones&rdquo;, para hablar de la imposibilidad del duelo por los desaparecidos, o detenerse en detalles como &ldquo;se llevaron a mi pap&aacute; sin los anteojos&rdquo;, como escribe Raquel Robles en &ldquo;Triciclos&rdquo;, y ah&iacute; est&aacute; todo, todo lo que los hijos conocen y aman a los padres, toda la angustia y el dolor ante su destino incierto.
    </p><p class="article-text">
        En el ep&iacute;logo de <em>Infancias sobrevivientes</em>, Mar&iacute;a Toninetti, compiladora del libro, describe un proyecto inconcluso del Cdh: &ldquo;un pozo: un hueco al ras del piso que interrumpiera el paso con unos bancos dispuestos alrededor que invitaran a sentarse a mirar lo inenarrable, el silencio, la ausencia, el desamparo&rdquo;. Estos dos libros ensayan diferentes maneras de contemplar de frente ese vac&iacute;o y de ponerle palabras. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Infancias sobrevivientes</em>, de Mar&iacute;a Toninetti y Adriana Taboada (comp.). Buenos Aires, La Minga, 2025 <a href="https://www.cooplaminga.com/product-page/infancias-sobrevivientes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.cooplaminga.com/product-page/infancias-sobrevivientes</a> 
    </p><p class="article-text">
        <em>Materia de memoria</em>, de Victoria Torres (comp.). Buenos Aires, Emec&eacute;, 2026 <a href="https://www.planetadelibros.com.ar/libro-materia-de-memoria/445651" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.planetadelibros.com.ar/libro-materia-de-memoria/445651</a> 
    </p><p class="article-text">
        <em>MEP/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana Eva Perez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/infancias-dictadura-experiencia-silenciada-no-entra-juicios_129_13091476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 03:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Infancias en dictadura: la experiencia silenciada que no entra en los juicios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dictadura Cívico Militar,Infancias,24 de marzo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comunicado número uno, 50 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/comunicado-numero-50-anos_129_13087711.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19f466ee-e5e3-4d1f-91a6-c4a67c409795_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comunicado número uno, 50 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este martes se cumple medio siglo del golpe estado que sumergió a la Argentina en el capítulo más sangriento de la historia. Aunque hubo grandes avances, todavía quedan infinidad de cuentas por saldar. Sólo 860 restos de desaparecidos pudieron ser recuperados y las Abuelas siguen buscando a más de 250 nietos. </p></div><p class="article-text">
        Este martes, se cumplen 50 a&ntilde;os desde que la voz engolada del locutor anunci&oacute; <em>&ldquo;Comunicado n&uacute;mero 1: Se comunica a la poblaci&oacute;n que, a partir de la fecha, el pa&iacute;s se encuentra bajo el control operacional de la junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas&rdquo;.</em> Comenzaba as&iacute; el periodo m&aacute;s sangriento de la historia reciente. Si para entonces, el poder militar operaban como una herramienta m&aacute;s dentro del sistema politico, el llamado de emergencia al que se recurria una y otra vez cada vez que tambaleba el orden constitucional, esta vez, los represores mostraron sin reparos que sus ansias de poder venian tambi&eacute;n con un sadismo descomunal.
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            </figure><p class="article-text">
        El informe elaborado por la Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas (Conadep), el <em>Nunca M&aacute;s</em>, mostr&oacute; no s&oacute;lo como funcion&oacute; el aparato represor, dej&oacute; al descubierto el gozo que hab&iacute;a en esa maquinaria de secuestra, torturar, violar, robar beb&eacute;s y hacer desaparecer cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel comunicado, Argentina sigue pagando las consecuencias del delirio mesi&aacute;nico de los dictadores. <strong>En sus 48 a&ntilde;os de lucha, las Abuelas de Plaza de Mayo lograron devolverle la identidad a 140 hijos de desaparecidos pero aun quedan 252 nietos</strong>, adultos que todav&iacute;a no fueron encontrados. Cientos de abuelas y abuelos murieron en este recorrido sin poder recuperar ese pedazo de su vida que la dictadura les arrebat&oacute;.
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        A fuerza de una voluntad infinita, en sus 40 a&ntilde;os de trabajo, el <a href="https://labusqueda.eaaf.org.ar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Equipo Argentino de Antropolog&iacute;a Forense (EAAF)</a> logr&oacute; <strong>recuperar los restos de 1.664 desaparecidos. Sin embargo, s&oacute;lo 860 pudieron ser identificados</strong>. Es un porcentaje baj&iacute;simo aun si se toman los 8.960 casos denunciados ante la Conadep.
    </p><p class="article-text">
        Desde que en 2006 se reabrieron los juicios por delitos de lesa humanidad, fueron condenadas 1.231 personas y se dictaron 361 sentencias. <strong>Veinte a&ntilde;os despues todav&iacute;a hay 12 juicios en curso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, la justicia de C&oacute;rdoba revel&oacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/dieron-conocer-nombres-12-personas-identificadas-partir-restos-hallados-perla_1_13079378.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">los 12&nbsp;nombres de los desaparecidos identificados en el predio de&nbsp;La Perla,</a> uno de los mayores centros clandestinos de detenci&oacute;n del pa&iacute;s por el que pasaron unas 2.500 personas. Dos de las identificadas son las mellizas Adriana y Cecilia Carranza Gamberale. Ten&iacute;an 18 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En el fondo,&nbsp;toda la vida hubo una lucecita, contra toda raz&oacute;n y contra toda l&oacute;gica&rdquo;</strong>, dijo Olga Carranza en declaraciones a <a href="https://www.lavozdesanjusto.com.ar/es-cerrar-un-circulo-dijo-olga-hermana-de-las-mellizas-carranza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Voz de San Justo</a>. Olga es una de los otros seis hermanos de las mellizas. &ldquo;Fue caer una ficha muy dura, de poder decir: ac&aacute; est&aacute;n, en realidad ac&aacute; estuvieron&rdquo;, sigui&oacute; la mujer de 88 a&ntilde;os. Olga se enter&oacute; del hallazgo por su hija, quien continu&oacute; con la b&uacute;squeda que empezaron sus abuelos, sigui&oacute; su mam&aacute; y pas&oacute; a ella.
    </p><p class="article-text">
        El Equipo de Antropologia Forense s&oacute;lo pudo identificar que un diente pertenec&iacute;a a una de las mellizas, pero no a cual. Por eso, Olga le escribi&oacute; una carta al Presidente para pedirle que el Estado garantice los recursos para que el equipo pueda continuar con la b&uacute;squeda de los restos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que realmente nos hace libres es saber que somos respetados en todos nuestros derechos. Se&ntilde;or Presidente, atienda este pedido por los miles que lloran ante tumbas vac&iacute;as y por m&iacute;, que todav&iacute;a tengo una tumba por llenar&rdquo;, escribi&oacute; Olga.
    </p><p class="article-text">
        David Correa viene documentando en <strong>elDiarioAR</strong> los trabajos para identificar los restos encontrados en el <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/pozo-de-vargas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pozo de Vargas,</a> la fosa com&uacute;n m&aacute;s grande del pa&iacute;s. Durante 20 a&ntilde;os, el EAAF trabaj&oacute; all&iacute; para recuperar los restos de m&aacute;s de un centenar de desparecidos arrojados a m&aacute;s de 40 metros de profundidad.<strong> Logr&oacute; identificar a 116, pero todav&iacute;a quedan m&aacute;s de 30.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un informe difundido esta semana por Ministerio P&uacute;blico Fiscal se&ntilde;ala que en esos juicios de lesa humanidad que se est&aacute;n llevando adelante hay<strong> 1.582 personas investigadas que permanecen en libertad</strong>. <strong>Nunca antes hubo una brecha tan grande entre represores detenidos (504 al d&iacute;a de hoy) y acusados que gozan los beneficios de la excarcelaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mismo informe elaborado agrega que en este 2026, <strong>425 represores permanecen detenidos con arresto domiciliario. Otros 61 est&aacute;n en una unidad especial en Campo de Mayo y s&oacute;lo 18 en el Servicio Penitenciario.</strong> Un dato m&aacute;s que relevante si se tiene en cuenta la visita que diputados del oficialismo hicieron a un grupo de genocidas, entre ellos Alfredo Astiz, al penal de Ezeiza.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a ciudadana Son Sin Cuenta public&oacute; esta semana un video con el relato de dos mujeres y un hombre sobre escenas de tortura.  Son los testimonios de Liliana Furio, Javier Vaca, Erika Lederer. Los tres son hijos de represores y los tres terminan su relato casi de la misma manera: &ldquo;&iquest;Te imagin&aacute;s que uno de los responsables de ese horror fue tu pap&aacute;?&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DWH1ztQkbwD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DWH1ztQkbwD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DWH1ztQkbwD/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por #SonSinCuenta (@sonsincuenta)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        La dictadura y su crueldad atraves&oacute; todo, incluso a las propias familias de quienes aplicaron los tormentos. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s  una infinidad de cuentas pendientes dejadas por los genocidas siguen sin saldarse.
    </p><p class="article-text">
        Este cincuenta aniversario llega con una Argentina que por primera vez desde el regreso de la democracia est&aacute; en manos de un gobierno negacionista. Un gobierno que se burla de un s&iacute;mbolo como &ldquo;30.000 desaparecidos&rdquo;, con un Presidente que amenaza &ldquo;zurdos van a correr&rdquo; , que volvi&oacute; a reflotar la falac&iacute;a de la &ldquo;verdad completa&rdquo;. Acuerdos democr&aacute;ticos sellados hac&iacute;a tiempo vuelven a cuestionarse con chicanas baratas a 50 a&ntilde;os de aquel Comunicado n&uacute;mero uno cuando todav&iacute;a queda mucho por resolver.
    </p><p class="article-text">
        <em>MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/comunicado-numero-50-anos_129_13087711.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 03:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comunicado número uno, 50 años]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La que busca, encuentra ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/busca-encuentra_129_13087699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4704214f-cf7d-439e-88ab-89b0bd95d5ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La que busca, encuentra "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La muestra de Fernanda Laguna en el MALBA evita la nostalgia y propone otra lectura: una obra viva, en expansión, que desarma jerarquías entre arte y vida, y que insiste —contra el clima de época— en la posibilidad de crear, mezclar y encontrar sentido por fuera del mainstream.</p></div><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o es escribir sobre la muestra de <strong>Fernanda Laguna</strong> en el <a href="https://malba.org.ar/evento/fernanda-laguna-mi-corazon-es-un-iman/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MALBA</a> sin nostalgia, porque la obra de Fernanda Laguna no tiene nada que ver con la nostalgia. La muestra tampoco: la curadur&iacute;a de Miguel &Aacute;ngel L&oacute;pez para <em>Mi coraz&oacute;n es un im&aacute;n (1992-2025)</em> resiste incluso la etiqueta de &ldquo;retrospectiva&rdquo;. La disposici&oacute;n de la obra en el espacio y el uso de las paredes que sortea con elegancia el problema de poner en un museo una obra que fue pensada pr&aacute;cticamente en su contra; pero sobre todo, la decisi&oacute;n de no organizar la muestra en t&eacute;rminos cronol&oacute;gicos alimenta la sensaci&oacute;n de que, aunque en el inconsciente colectivo porte&ntilde;o tengamos a Laguna tan asociada a los a&ntilde;os 90 de Belleza y Felicidad, su obra est&aacute; viva y en pleno proceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Insisto con lo de la nostalgia, entonces, pero no por Fernanda sino por m&iacute;, por mis amigas y por m&iacute;. Siento que todas tenemos en la punta de la lengua la idea de que hoy no podr&iacute;a nacer una Fernanda Laguna, de que ese arte ef&iacute;mero, sexy, local, ingenuo y oscuro que le da la vuelta a la iron&iacute;a para ofrecer una forma inteligent&iacute;sima de la inocencia representa a una Buenos Aires que ya no existe, o est&aacute; dejando de existir. Pero la propia muestra, reitero, te contesta que eso no es cierto: que Fernanda Laguna sigui&oacute; hasta mucho despu&eacute;s de la d&eacute;cada del 90 buscando &ldquo;locales&rdquo;, como les dice ella a los diversos espacios en los que fue produciendo y exhibiendo su obra, siempre mezclando esa funci&oacute;n de galer&iacute;a escondida con la idea del comercio (que es interesante: no aparece, en la obra de Laguna, como el germen del capitalismo salvaje, sino un poco como apareci&oacute; en el mundo real, una forma de intercambio entre personas, una manera de acercarse a mundos) y la diversi&oacute;n; lugares que eran regaler&iacute;as, que eran tugurios, y que reci&eacute;n despu&eacute;s eran &ldquo;espacios culturales&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; distingue a una obra de arte contempor&aacute;neo de una chucher&iacute;a? Eso que otros contestar&iacute;an con la ansiedad institucional de quien necesita afirmar su lugar en un sistema Fernanda lo contesta con una sonrisa: absolutamente nada. Mientras otros nos quejamos de la gentrificaci&oacute;n y de internet y le echamos la culpa de lo desangelado de nuestras vidas a las redes sociales o al conformismo social, Laguna sigue buscando locales, y encontr&aacute;ndolos.&nbsp;
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        No quiero decir, con esto, que la obra de Fernanda Laguna escape de la cr&iacute;tica social, porque no lo hace en ning&uacute;n sentido: en las siete secciones de la muestra podemos encontrarnos no solamente con su experimentaci&oacute;n con los formatos y los objetos (alambres, puntillas, CDs, lo que sea, hechos collage y belleza callejera), sino tambi&eacute;n con sus compromisos con el feminismo y la creaci&oacute;n colectiva, su b&uacute;squeda permanente de un arte por fuera de las clases dominantes, su trabajo en espacios como Belleza y Felicidad Fiorito en los que la diferencia entre arte y pr&aacute;ctica pol&iacute;tica se vuelve, otra vez, como la diferencia entre arte y chucher&iacute;a, invisible e irrelevante.
    </p><p class="article-text">
        Pero sin ser nost&aacute;lgica, entonces, quiero hacer igual una reflexi&oacute;n sobre el tiempo: qu&eacute; bien le han quedado los a&ntilde;os a la obra de Fernanda Laguna. C&oacute;mo le ha dado la raz&oacute;n el presente a su forma femenina de entender el arte pol&iacute;tico, a su forma monstruosa de entender lo femenino, a su forma rid&iacute;cula de entender lo monstruoso. Paseando por el museo y sus paredes garabateadas, por entre esas obras que estaban ah&iacute; cerca, ah&iacute; nom&aacute;s, listas casi para ser toqueteadas como en una exhibici&oacute;n para ni&ntilde;os, pens&eacute; en los debates que recuerdo haber vivido y le&iacute;do sobre la intimidad y la profundidad, lo serio y lo importante, y c&oacute;mo Fernanda Laguna sali&oacute; por la tangente de todos, con un lenguaje propio, sin pedir perd&oacute;n ni permiso. No pienso solo en ella sino tambi&eacute;n en muchos de sus compa&ntilde;eros de generaci&oacute;n, en Cecilia Pav&oacute;n y Gabriela Bejerman, en maestros como Gumier Maier, y es dif&iacute;cil ah&iacute; s&iacute; no ser rom&aacute;ntica y pensar en la &uacute;ltima vez en que el mundo fue m&aacute;gico. Pero la verdad es que ninguno de ellos hablar&iacute;a as&iacute; y saben m&aacute;s que una y deben tener raz&oacute;n, que la magia siempre fue algo que hab&iacute;a que conseguir con esfuerzo en un mundo que insist&iacute;a en ser aplastante y gris, y que sigue siendo posible entrar a ver una muestra y salir pensando que si una deja de lado el individualismo y el exitismo y el catastrofismo hay un afuera del mainstream y la estupidez, o m&aacute;s bien, que hay una estupidez mejor.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/busca-encuentra_129_13087699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La llegada de Mahiques a la mesa de Milei impulsa a Espert a buscar refugio en Comodoro Py]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/llegada-mahiques-mesa-milei-empuja-espert-buscar-refugio-comodoro-py_129_13087497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81b9a9b8-d8ce-4b11-b395-719ba08c26b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La llegada de Mahiques a la mesa de Milei impulsa a Espert a buscar refugio en Comodoro Py"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exdiputado maniobra para sacar la causa del lavado con Fred Machado del juzgado de San Isidro. El hallazgo de otro fideicomiso de su esposa y un retiro de US$80.000 dispararon la extensión de inhibición sobre sus bienes por 90 días. La "facturita" de Adorni y el cajón de Taiano, caminos a seguir</p></div><p class="article-text">
        El ministro de Justicia, <strong>Juan Bautista Mahiques</strong>, traz&oacute; r&aacute;pidamente las coordenadas para encauzar los m&uacute;ltiples casos de corrupci&oacute;n que apuntan de lleno a la c&uacute;pula del Gobierno: trasladar todos los expedientes al fuero criminal federal sito en la calle Comodoro Py y cuestionar la legitimidad de las denuncias, con la teor&iacute;a del fruto del &aacute;rbol prohibido como d&eacute; lugar.
    </p><p class="article-text">
        Hombre que camina por Comodoro Py como si fuera su casa; con terminales en las diferentes vertientes y disidencias del PRO, desde los primos <strong>Macri</strong> y <strong>Daniel Angelici </strong>a <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong>; y nexos fluidos con los servicios de Inteligencia y el Grupo Clar&iacute;n, Mahiques sabe de lo que habla. Todas esas intersecciones llevaron al ministro a ser ungido por <strong>Karina Milei </strong>y su hermano, condici&oacute;n indispensable para ocupar una silla en el Gobierno ultraderechista.
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        La estategia de defensa elaborada por Mahiques repercute en expedientes que involucran a <strong>Javier </strong>y <strong>Karina Milei </strong>como la presunta criptoestafa $LIBRA y las coimas en la compra de medicamentos en la Agencia Nacional de Discapacidad, el nexo del procesado por narco <strong>Federico &ldquo;Fred&rdquo; Machado </strong>y <strong>Jos&eacute; Luis Espert</strong>, y la vida lujuriosa de <strong>Manuel Adorni.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un cono de sombras sobre gastos exorbitantes y multiplicaci&oacute;n de viviendas asociadas a Adorni y su esposa, <strong>Bettina Angeletti</strong>, el titular de Justicia lanz&oacute; un fuego de artificio para tratar de ensuciar la causa m&aacute;s urgente. Apel&oacute; a un video, que el Gobierno asocia a espionaje ilegal, para invalidar el expediente en el que el jefe de Gabinete debe dar cuenta de qui&eacute;n pag&oacute; los vuelos privados de ida y vuelta desde San Fernando a Punta del Este en el feriado de carnaval, a un costo de US$9.000.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Anuncio de la entrevista a José Luis Espert por Manuel Adorni y el acomodado Marcelo Grandio, en octubre de 2023. Programa de lujo.                            </span>
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        El registro f&iacute;lmico en el que se ve a los Adorni y al oportunista acomodado en la TV P&uacute;blica <strong>Marcelo Grandio</strong> en la partida del 12 de febrero sali&oacute; a la luz horas despu&eacute;s de que <strong>elDiarioAR</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/adorni-viajo-en-vuelo-privado-a-punta-del-este-con-un-periodista-de-la-tv-publica-a-un-costo-de-us-10-000_1_13060801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">publicara los detalles horarios</a>, pasajeros, matr&iacute;cula de la nave, precio y declaraciones juradas de ingreso y salida. No hay indicios de que esa filmaci&oacute;n fuera producto de inteligencia ilegal, ni tiene ninguna relevancia ante el c&uacute;mulo de documentos, fotos y facturas que comprometen a Adorni. Pero Mahiques lo tir&oacute; y la prensa oficialista se dedic&oacute; a atizar las llamas. Un &uacute;ltimo cap&iacute;tulo lamentable fue la difusi&oacute;n de la identidad de quien supuestamente registr&oacute; a los Adorni, tras una &ldquo;investigaci&oacute;n&rdquo; de Casa Rosada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Podr&iacute;amos averiguar el tema de alguna facturita&rdquo;,</strong> <a href="https://x.com/marianherrrera/status/2029247284429435245" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dijo la voz del propio Mahiques</a> en el grupo de Telegram cuando jueces federales, fiscales, funcionarios de Larreta, esp&iacute;as y ejecutivos tramaban delitos para esquivar la investigaci&oacute;n por la excursi&oacute;n de lujo al para&iacute;so patag&oacute;nico de Lago Escondido al que invit&oacute; el Grupo Clar&iacute;n, en octubre de 2022. El entonces fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires fue el gestor para arrancar la causa de los tribunales federales de Bariloche para aterrizarla en Comodoro Py. En la Navidad de diciembre de 2023, con Milei reci&eacute;n asumido, el juez <strong>Sebasti&aacute;n Ramos</strong> se ocup&oacute; de liquidar el investigaci&oacute;n para siempre. Mahiques se anot&oacute; un poroto ante sus pares.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;facturita&rdquo; de Lago Escondido sent&oacute; un precedente que Adorni ahora utiliza. En otro anticipo de <strong>elDiarioAR</strong>, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/piloto-empresario-costantini-afirma-grandio-pago-vuelo-adorni-regreso-punta_1_13085876.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">apareci&oacute; un comprobante del vuelo de regreso a nombre de Grandio emitida por el</a><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/piloto-empresario-costantini-afirma-grandio-pago-vuelo-adorni-regreso-punta_1_13085876.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em> broker </em></a><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/piloto-empresario-costantini-afirma-grandio-pago-vuelo-adorni-regreso-punta_1_13085876.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">de vuelos y piloto de Consultatio </a><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/piloto-empresario-costantini-afirma-grandio-pago-vuelo-adorni-regreso-punta_1_13085876.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Agust&iacute;n Issin</strong></a><strong>.</strong> Sobre esa factura, hay que prestar atenci&oacute;n a la fecha: 9 de marzo. Ese d&iacute;a, el periodista <strong>Carlos Pagni </strong>desliz&oacute; en su programa en La Naci&oacute;n M&aacute;s que el jefe de Gabinete hab&iacute;a viajado en vuelo privado a Punta del Este en los d&iacute;as de Carnaval. La facturita que hizo aparecer Adorni esta semana soluciona poco. El funcionario qued&oacute; demudado a la hora de explicar c&oacute;mo pag&oacute; unos US$14.000 en vuelos a Punta del Este y Nueva York entre febrero y marzo.
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                José Luis Espert, Manuel Adorni y Bettina Angeletti, baluartes electorales de La Libertad Avanza, el 18 de mayo de 2025                            </span>
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        El propio Pagni result&oacute; beneficiado en otro diciembre, pero de 2015, a d&iacute;as de la asunci&oacute;n presidencial de <strong>Mauricio Macri</strong>, del abrupto final de una causa por espionaje ilegal que habr&iacute;a perpetrado el exjefe de la SIDE <strong>Juan Bautista &ldquo;Tata&rdquo; Yofre</strong>. Tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n pormenorizada de esa trama que combinaba a esp&iacute;as y periodistas, la jueza federal de San Isidro <strong>Sandra Arroyo Salgado</strong> tambi&eacute;n apel&oacute; al <strong>&ldquo;fruto del &aacute;rbol prohibido&rdquo;</strong> para dar un carpetazo y archivar la denuncia que ella misma hab&iacute;a impulsado.
    </p><p class="article-text">
        En el expediente de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), conocido como el 3% de Karina, el intento de alegar espionaje ilegal sobre el amigo<strong> Diego Spagnuolo</strong> tiene todo un recorrido. Comodoro Py parece estar calentando motores para otro sablazo con el sello de Mahiques. Los interesados en la teor&iacute;a del fruto del &aacute;rbol prohibido son empresarios de laboratorios que pagaban coimas, lobistas y funcionarios que sirvieron a Macri y hoy a los Milei. En $LIBRA, en tanto, el ministro tambi&eacute;n intent&oacute; fraguar un argumento de &ldquo;contaminaci&oacute;n&rdquo; del peritaje que expone un aluvi&oacute;n de indicios sobre pagos directos de los cripto g&aacute;ngsters a los hermanos Milei. 
    </p><p class="article-text">
        Contra viento y marea, el fiscal <strong>Eduardo Taiano </strong>reza para el caj&oacute;n de su escritorio no se abra.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Espert?
    </p><h2 class="article-text">Necesidad y urgencia</h2><p class="article-text">
        El exdiputado de La Libertad Avanza enfrenta una investigaci&oacute;n por presunto lavado de dinero en el juzgado federal de San Isidro a cargo de <strong>Lino Mirabelli</strong>, con el fiscal <strong>Fernando Dom&iacute;nguez </strong>a cargo de la instrucci&oacute;n. Con un sinn&uacute;mero de ingresos y egresos de fondos que no cierran, Espert tiene sus bienes inhibidos, a la espera de datos solicitados a la Justicia de Guatemala que podr&iacute;an probar que su benefactor Machado hab&iacute;a montado una falsa explotaci&oacute;n minera como veh&iacute;culo del lavado. Dispositivos incautados a Machado tanto por tribunales argentinos como de Texas, donde se lo investiga por presuntos fraude y narcotr&aacute;fico, podr&iacute;an aportar m&aacute;s detalles sobre su v&iacute;nculo con Espert.
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                El juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi pidió al de Lino Mirabelli (San Isidro) certificación de la causa de presunto lavado contra José Luis Espert.                            </span>
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        <strong>El juzgado de Mirabelli no es un lugar c&oacute;modo para Espert</strong>, un economista cuyo ascenso en la pol&iacute;tica estuvo &iacute;ntimamente ligado a los Milei y personajes surgidos de las redes como Spagnuolo y Adorni. La llegada de Mahiques a Justicia reactiv&oacute; en Espert esperanzas de mudar el expediente de San Isidro a Comodoro Py.
    </p><p class="article-text">
        El 16 de marzo, el aguerrido abogado de Espert, <strong>Alejandro Freeland</strong>, present&oacute; un pedido ante le juzgado federal a cargo de<strong> Marcelo Mart&iacute;nez de Giorgi</strong> para concentrar la investigaci&oacute;n all&iacute;. Se trata del mismo juez que toler&oacute; el tenaz empe&ntilde;o del fiscal Taino de adormecer la investigaci&oacute;n de $LIBRA.
    </p><p class="article-text">
        El argumento de Espert es que el juzgado federal 8 de CABA, a cargo de Mart&iacute;nez de Giorgi, tiene radicada una denuncia presentada el 19 de abril de 2021, cuando sali&oacute; a la luz que Machado le hab&iacute;a prestado sus aviones para la campa&ntilde;a presidencial de 2019. El expediente hibern&oacute; durante cuatro a&ntilde;os y reci&eacute;n mostr&oacute; se&ntilde;ales vitales cuando se inici&oacute; la causa por supuesto lavado en San Isidro, a ra&iacute;z de <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/espert-figura-receptor-us-200-000-registro-fred-machado-argentino-acusado-ee-uu-narcotrafico-fraude_129_12638005.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la informaci&oacute;n del pago de US$200.000 de Machado a Espert publicada por este diario</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, Mart&iacute;nez de Giorgi solicit&oacute; a Mirabelli, su par de San Isidro, una &ldquo;certificaci&oacute;n&rdquo; del expediente. Es decir, un informe que exponga cu&aacute;les son los delitos investigados y qui&eacute;nes son los imputados.
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                Manuel Adorni, José Luis Espert y los Milei, hermanados en una foto, el 23 de mayo de 2024                            </span>
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        En San Isidro lidian con ese intento desde que comenzaron a investigar a ra&iacute;z de una denuncia presentada por <strong>Juan Grabois</strong>, en octubre pasado. Adem&aacute;s del hecho de que, en pocos meses, el expediente alcanz&oacute; muchos m&aacute;s resultados que el de Comodoro Py en cuatro a&ntilde;os, fuentes judiciales argumentan que el intento de Espert es vano. <strong>&ldquo;Son dos objetos procesales distintos. En Comodoro Py se investiga el uso de los aviones durante la campa&ntilde;a, as&iacute; est&aacute; delimitado, mientras en San Isidro se sigue el posible lavado de dinero a partir de la transferencia realizada por Machado en enero de 2020&rdquo;</strong>, indic&oacute; una voz.
    </p><p class="article-text">
        La ruta de esos US$200.000 llev&oacute; a una realidad econ&oacute;mica y financiera de Espert y su pareja, <strong>Mercedes Gonz&aacute;lez</strong>, con m&uacute;ltiples inconsistencias. Por ejemplo, la compra de la vivienda en la que viven en Beccar, escriturada en US$ 487.000 d&iacute;as despu&eacute;s de la elecci&oacute;n presidencial de 2019, un BMW deportivo de alta gama adquirido en 2020, fideicomisos conformados con hermanos e hijos armados desde entonces, pagos recibidos en el exterior que no hab&iacute;an sido declarados y otros indicios que apuntalar&iacute;an enriquecimiento il&iacute;cito.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La instrucción detectó que Espert, pocos días después de iniciada la investigación, cuando la exposición de su vínculo con Machado estaba candente, realizó una extracción de US$80.000 de una de sus inversiones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El expediente de San Isidro aport&oacute; recientemente dos novedades, que motivaron la pr&oacute;rroga de la inhibici&oacute;n sobre sus bienes por 90 d&iacute;as a partir del 9 de marzo pasado.
    </p><p class="article-text">
        La instrucci&oacute;n detect&oacute; que Espert, pocos d&iacute;as despu&eacute;s de iniciada la investigaci&oacute;n, cuando la exposici&oacute;n de su v&iacute;nculo con Machado estaba candente, realiz&oacute; una extracci&oacute;n de US$80.000 de una de sus inversiones &ldquo;sin que se conozca, de momento, el destino o aplicaci&oacute;n de tales fondos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se conoci&oacute; la participaci&oacute;n de Mercedes Gonz&aacute;lez en el fideicomiso Costa Dunas, al que aport&oacute; un pago de US$55.501 y de $50.893.221,38 el 18 de febrero de 2025, que ser&iacute;an cuotas de un monto pactado mucho mayor.
    </p><p class="article-text">
        Con esos datos inquietantes, el juzgado de San Isidro dispuso extender la prohibici&oacute;n de innovar sobre bienes y activos financieros de la pareja, y de los bienes muebles del fideicomiso El Encuentro de Castello, el condominio con sus dos hijos, y Killaco SA. El juez Mirabelli tambi&eacute;n dispuso un embargo sobre los fondos de Gonz&aacute;lez en el fideicomiso Costa Dunas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, la ruta hacia Comodoro Py se transform&oacute; en indispensable para Espert. Mah&iacute;ques se podr&iacute;a ocupar del resto.
    </p><p class="article-text">
        <em>slacunza@eldiarioar.com</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/llegada-mahiques-mesa-milei-empuja-espert-buscar-refugio-comodoro-py_129_13087497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 03:01:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La llegada de Mahiques a la mesa de Milei impulsa a Espert a buscar refugio en Comodoro Py]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Espert,Manuel Adorni,Juan Mahíques,Federico Machado,Comodoro Py,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La imagen del sonido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imagen-sonido_129_13087084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eddde0d-c2ef-4dc7-a087-c6f5f99bd913_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La imagen del sonido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los premios Oscar y dos músicas para el cine que resultan protagonistas. El blues y "Sinners" y el terror. Jonny Greenwood en "One Battle After Another" y Alain Resnais en el fondo. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Una mezcla de mujer y ni&ntilde;a. Alguien que vest&iacute;a vestidos cort&iacute;simos y a quien, en algunos de los cortometrajes que protagonizaba, se le llegaba a ver la ropa interior. Un personaje perverso, cuyos films, casi un siglo despu&eacute;s, ganar&iacute;an con facilidad el premio a la acumulaci&oacute;n de incorrecciones pol&iacute;ticas. Con sus grandes ojos de nena ribeteados por un abundante maquillaje de adulta, ella tarareaba, como para s&iacute;, unas pocas s&iacute;labas, &ldquo;boop-boop-a-boop&rdquo;. Imitaba, en su aspecto y en ese murmullo musical con voz aguda &ndash;de ni&ntilde;a-mujer&ndash; a una estrella, <strong>Helen Kane</strong>, que acab&oacute; haci&eacute;ndole juicio a sus creadores, el productor <strong>Max Fleischer</strong> y el dibujante <strong>Grim Natwick</strong>. Ella, <strong>Betty Boop</strong>, vestida de exploradora, era capturada por una tribu de antrop&oacute;fagos africanos, mientras la cara de otro negro, en este caso nacido en losEstados Unidos y llamado <strong>Louis Armstrong</strong>, corr&iacute;a tras sus posibles salvadores, Bimbo y Koko el clown, y cantaba desde el cielo, un blues: &ldquo;Ser&eacute; feliz cuando mueras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Betty Boop con Louis Armstrong, 1932</em>
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        <em>Helen Kane, la verdadera Betty Boop</em>
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    </figure><p class="article-text">
        La escena era terror&iacute;fica. El film era de 1932 y no fue la &uacute;nica vez en que ese g&eacute;nero triste &ndash;la asociaci&oacute;n entre la palabra blue y el color azul con la melancol&iacute;a ven&iacute;a del romanticismo ingl&eacute;s&ndash; tuvo connotaciones ligadas al horror, lo diab&oacute;lico o lo sobrenatural. En 1936, <strong>Robert Johnson</strong> grab&oacute; por primera vez &ldquo;Cross Road Blues&rdquo; (Blues del cruce de caminos) y aunque la letra nada dec&iacute;a al respecto todos supieron que all&iacute;, en esa encrucijada, era donde Johnson le hab&iacute;a entregado al diablo su alma a cambio del talento. La canci&oacute;n se convirti&oacute; en un cl&aacute;sico de la cultura afro norteamericana y fue resucitada por el tr&iacute;o ingl&eacute;s <strong>Cream</strong>, como apertura del segundo disco del &aacute;lbum <em>Wheels of Fire</em> &ndash;grabado en vivo&ndash;, en 1968. El guitarrista del grupo, <strong>Eric Clapton</strong>, volvi&oacute; a tocar el tema infinidad de veces y otro tr&iacute;o, los canadienses <strong>Rush</strong>, revisitaron la versi&oacute;n de Cream en el disco <em>Feedback</em>, de 2004. 
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    </figure><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula <em>Sinners</em>, nominada a 16 premios en la &uacute;ltima edici&oacute;n de los Oscars &ndash;un r&eacute;cord&ndash;, gan&oacute;, finalmente, s&oacute;lo cuatro, entre ellos a mejor banda sonora. Dirigida, escrita y producida por <strong>Ryan Coogler</strong> y protagonizada por <strong>Michael B. Jordan</strong> &ndash;que personifica a dos hermanos gemelos y gan&oacute; otro de los Oscars del a&ntilde;o&ndash; es, entre muchas otras cosas, un film de terror. Transita, sin embargo, por cuanto g&eacute;nero existe &ndash;y ese es uno de sus atractivos&ndash; aunque tiene un ancla: el blues. Los hay antiguos y nuevos; se mezclan con el gospel, con el rap y con otros g&eacute;neros folkl&oacute;ricos del sur profundo de Norteam&eacute;rica. Pero alcanzan para situar el mundo en el Mississippi de 1932 &ndash;el mismo a&ntilde;o en que Armstrong aterrorizaba a Betty Boop&ndash; y, sobre todo, al blues como uno de los ingredientes fundamentales de la relaci&oacute;n entre los seres humanos y el mal absoluto &ndash;una relaci&oacute;n que ha sido abundantemente explorada por <strong>Stephen King</strong>&ndash;.
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                Banner dibujito ok                            </span>
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        La m&uacute;sica de <em>Sinners</em> incluye aquello que fue compuesto especialmente por <strong>Ludwig G&ouml;ransson</strong> y lo que fue interpretado por artistas extraordinarios como <strong>Rhiannon Giddens</strong> y <strong>Justin Robinson</strong> (fundadores del grupo <strong>Carolina Chocolate Drops</strong>), una larga lista de grandes guitarristas, entre ellos <strong>Buddy Guy</strong>, <strong>Eric Gales</strong> y <strong>Christone &ldquo;Kingfish&rdquo; Ingram</strong>, m&aacute;s un &iacute;cono del Rhythm &amp; Blues como <strong>Raphael Saadiq</strong>, la cantante <strong>Brittany Howard</strong>, de los <strong>Alabama Shakes</strong>, el autor y cantantebrit&aacute;nico <strong>James Blake</strong>, <strong>Jerry Cantrell</strong>, de <strong>Alice in Chains</strong>, y <strong>Lars Ulrich</strong> de <strong>Metallica</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        Otra de las m&uacute;sicas originales nominadas al Oscar fue la que <strong>Jonny Greenwood</strong> cre&oacute; para <em>One Battle After Another</em>, el film de <strong>Paul Thomas Anderson</strong> que gan&oacute; los premios a mejor pel&iacute;cula, mejor director y mejor actor secundario entre otros. La adaptaci&oacute;n de la novela <em>Vineland</em>, de <strong>Thomas Pynchon</strong>, que los tiempos de Trump volvieron costumbrista, establece con la obra de Greenwood una clase de relaci&oacute;n totalmente distinta que la habitual no s&oacute;lo en Hollywood sino en casi toda la historia del cine. La m&uacute;sica no ambienta &ndash;salvo en contadas ocasiones&ndash; sino que dibuja otra voz narrativa, uniendo escenas o fragment&aacute;ndolas. El uso de una guitarra desafinada, del ostinato del piano o de las cuerdas y un tr&aacute;nsito fluido entre lo tonal y lo atonal &ndash;algo frecuente, no obstante, en los trabajos para el cine de quien fue socio fundador de <strong>Radiohead</strong> y del tr&iacute;o <strong>Smile</strong>&ndash; remite, eventualmente, a <em>Muriel</em>, de <strong>Alain Resnais</strong>, un film ejemplar &ndash;y por momentos incomod&iacute;simo&ndash; que puede verse en Mubi y en que la m&uacute;sica, creada por el compositor <strong>Hans Wener Henze</strong>, corre con el mismo riesgo est&eacute;tico que el guion y la imagen.
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        Estrenada en 1963, <em>Muriel, </em>una pel&iacute;cula en que la m&uacute;sica no puede no ser notada, fue festejada ampliamente por la revista <em>Cahiers du Cinema</em>, que ya hab&iacute;a anticipado el estreno con dos art&iacute;culos en el n&uacute;mero de agosto de ese a&ntilde;o &ndash;la relaci&oacute;n entre esa publicaci&oacute;n y la nueva ola del cine franc&eacute;s puede disfrutarse en la exquisita <em>Nouvelle Vague</em>, dirigida por <strong>Richard Linklater</strong>&ndash;. La extensa cr&iacute;tica asegura que no se trata s&oacute;lo del film m&aacute;s bello de Resnais sino del &uacute;nico. &ldquo;Los otros, si se quiere &ndash;dice&ndash;, son s&oacute;lo bocetos, borradores, apuntes, anuncios&rdquo;. All&iacute; se hace un pormenorizado an&aacute;lisis de los aspectos simb&oacute;licos, de la relaci&oacute;n del director y sus personajes con la memoria y con lo no dicho, del peso de la guerra de Argelia, de las im&aacute;genes y de las actuaciones. Como suele suceder, la m&uacute;sica no se menciona ni una sola vez.
    </p><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imagen-sonido_129_13087084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 13:41:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Oscar,Banda sonora,Thomas Pynchon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agente secreto, Da Homey, historia del café y Love Story]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agente-secreto-da-homey-historia-cafe-love-story_129_13087085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agente secreto, Da Homey, historia del café y Love Story"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Pablo Pryluka conversan sobre la película El agente secreto, el documental Da Homey, una pequeña historia del café y la serie Love Story.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agente-secreto-da-homey-historia-cafe-love-story_129_13087085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 13:28:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El agente secreto, Da Homey, historia del café y Love Story]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos estos años de gente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/anos-gente_129_13086979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/981f681d-6ce4-4d80-bf7f-7e33c3c460b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos estos años de gente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mirar hacia atrás y recordarlos. Imaginar un futuro mejor. A 50 años del golpe, ¿cómo hubieran sido los días de la vida si no hubieran desaparecido?</p></div><p class="article-text">
        Tristeza. Porque empez&oacute; el oto&ntilde;o, las hojas caen secas, amarronadas y se desparraman por el piso. Tristeza, porque en unos d&iacute;as se cumple medio siglo del inicio de la &uacute;ltima dictadura. Porque me sorprendo al comprobar que hay millones de compatriotas indiferentes al dolor ajeno. Porque el hambre azota. Por los que creen que &ldquo;estamos mal, pero vamos bien&rdquo; y no terminamos de encontrar que comprendan que no es as&iacute;. Porque hay amigos y conocidos que se enferman m&aacute;s que nunca. Tristeza. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juliana Crain ve una pel&iacute;cula que le permite imaginar una realidad distinta a la que est&aacute; viviendo, luego del triunfo de los nazis y los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial: es el Eje el que perdi&oacute; y ya no flamea la bandera con la esv&aacute;stica sobre los edificios ic&oacute;nicos de Nueva York.
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        Como en la novela hom&oacute;nima de <strong>Philip K. Dick</strong>, la protagonista de la serie <em>El hombre en el castillo</em> (se puede ver por Netflix) imagina un mundo mejor luego de ver una pel&iacute;cula, que ampl&iacute;a las posibilidades de lograr un mundo m&aacute;s feliz que la sociedad compleja e h&iacute;per represiva en la que vive. Esa visi&oacute;n expandida entre muchos (miles, millones) podr&iacute;a ser el motor de un cambio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estoy segura de que el imaginario colectivo haya sido la &uacute;nica causa del fin de la dictadura que oscureci&oacute; al pa&iacute;s entre 1976 y 1983. Entonces, con los primeros fr&iacute;os, sab&iacute;a qu&eacute; significaba. Mis padres, militantes, me lo hab&iacute;an ense&ntilde;ado. Conoc&iacute; temprano el terror porque amigos de la familia hab&iacute;an tenido que exiliarse en M&eacute;xico y Espa&ntilde;a por las amenazas de la triple A. La infancia transcurr&iacute;a con miedo entre nombres cambiados, cajas con peri&oacute;dicos, libros y discos enterrados. 
    </p><p class="article-text">
        A veces dudo de que ese per&iacute;odo se haya cerrado m&aacute;s por el impulso de las fuerzas democr&aacute;ticas que por el deterioro propio de las fuerzas armadas. Nunca un cambio social tiene una etiolog&iacute;a &uacute;nica y las cosas suelen ser contradictorias y responden a una trama en espiral, no a una relaci&oacute;n de causa y efecto. Muchos de los que entonces apostaban por las mieles de la plata dulce, aplauden la eficacia de la motosierra. Pero hay quienes entonces y ahora han hablado de las flores. 
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os del golpe del 24 de marzo y yo, que era una nena entonces, no puedo dejar de asociar esa &eacute;poca con el presente. Aunque s&eacute; que nada se repite igual y todo cambia, los tiempos de la Historia son mucho m&aacute;s el&aacute;sticos que los que deseamos para nuestras peque&ntilde;as existencias y la afectaci&oacute;n de la gente por el hambre, la censura y la represi&oacute;n no tiene retorno. Son heridas profundas muy dif&iacute;ciles de sanar.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as, casi toda la dirigencia de las organizaciones pol&iacute;ticas invierte su energ&iacute;a en imaginar cargos en futuros espacios de poder, m&aacute;s que en delinear programas de acci&oacute;n para sancionar a los responsables y revertir el cada vez m&aacute;s miserable estado de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ocurren hechos que nos devuelven la esperanza. Y m&aacute;s all&aacute; de quienes est&aacute;n a la cabeza de los partidos, sigo creyendo en la pol&iacute;tica. Miles de mujeres de todo el pa&iacute;s bordan los nombres de los treinta mil desaparecidos y convierten una tarea dom&eacute;stica en un recordatorio colectivo. <strong>El Volun</strong> organiza ollas populares en Plaza Flores, como otros tantos agrupamientos de j&oacute;venes que intentan paliar la expulsi&oacute;n del sistema que ejerce el gobierno. Desde el llano, el movimiento no se aquieta.
    </p><p class="article-text">
        Con s&oacute;lo 15 a&ntilde;os, tres meses y medio despu&eacute;s del golpe, <strong>Magdalena Gallardo</strong>, Malena, se transform&oacute; en la desaparecida m&aacute;s joven de la dictadura, entre los 108 estudiantes que fueron asesinados o desaparecidos. Ten&iacute;amos 12, 13 a&ntilde;os, cuando en el invierno de 1974 compartimos un campamento en San Luis, organizado por el centro de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires. Su belleza brillaba en los fogones nocturnos, era la delegada de primer a&ntilde;o y la referente de la juventud guevarista. Hab&iacute;a nacido en Luis Beltr&aacute;n, donde hace poco un grupo de estudiantes film&oacute; el documental <em>Malena: la &uacute;ltima pared</em>. All&iacute; viv&iacute;a en una casa del campamento de Agua y Energ&iacute;a. Con su familia, a los 10 a&ntilde;os se mud&oacute; a Buenos Aires. Desapareci&oacute; el 8 de julio de 1976 en el barrio de Caballito. Tal vez hoy ser&iacute;a profesora de historia, actriz o abogada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Beatriz Aguilera</strong>, Bety, la hermana mayor de mi amiga Marisa, pas&oacute; la infancia de Rufino, Santa Fe, jugando en la casita de alambre que les hizo el pap&aacute; al lado del gallinero. Bety Aguilera, la preciosa chica de pelo lacio, aprendi&oacute; de su abuela Catalina a tejer con cinco agujas, estudiaba franc&eacute;s e inventaba coreograf&iacute;as con sus amigas mientras ve&iacute;a por la tele los programas <em>Alta Tensi&oacute;n</em> y <em>M&uacute;sica en libertad</em>. Poco despu&eacute;s, Bety empez&oacute; a escuchar en el Wincofon los discos de <strong>Sui Generis</strong> y <strong>Alfredo Zitarrosa</strong>. Y en los ratos libres que le dejaban la militancia y sus estudios de Medicina en Rosario, segu&iacute;a bailando. Quer&iacute;a ser psiquiatra y acaso ahora estar&iacute;a en el CONICET investigando los beneficios de un medicamento para la depresi&oacute;n. Pero fue asesinada el 17 de febrero de 1977, en el Pasaje Marchena, a pocas cuadras de la facultad. Supe de ella muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, porque Marisa -compa&ntilde;era de Periodismo en El Grafo- no lo cont&oacute; hasta muy entrada la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hubieran sido sus vidas si Malena y Bety estuvieran? &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;an nuestras vidas si los desaparecidos y asesinados anduvieran por aqu&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/anos-gente_129_13086979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 13:12:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos estos años de gente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desaparecidos,Dictadura,Memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria como presente: el legado de Argentina a 50 años del golpe ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/memoria-presente-legado-argentina-50-anos-golpe_129_13086125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dad0eef-d976-4318-857d-debbf503471c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria como presente: el legado de Argentina a 50 años del golpe "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La memoria sigue siendo una construcción activa: un entramado de relatos, luchas y conquistas que permitió transformar el dolor en derechos, sostener la búsqueda de verdad y justicia y consolidar un consenso social frente al terrorismo de Estado que hoy vuelve a estar en disputa.
</p></div><p class="article-text">
        A 50 a&ntilde;os del golpe, la memoria no es pasado, es presente. Aunque en la actualidad la mayor&iacute;a de la sociedad argentina no vivi&oacute; la dictadura, creci&oacute; bajo la sombra de sus consecuencias. El miedo, el silencio y la incertidumbre que marcaron la vida cotidiana bajo el terrorismo de Estado no forman parte de su experiencia directa. No escucharon los rumores sobre los centros clandestinos de detenci&oacute;n ni vieron los operativos del Plan C&oacute;ndor, pero heredaron relatos entrecortados, cargados de silencios y del dolor que deja la ausencia de un desaparecido. Tambi&eacute;n recibieron bajo esa misma sombra ejemplos de persistencia, solidaridad, compromiso con la justicia y la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa distancia generacional no implica olvido. Las historias transmitidas, los constantes recordatorios de organismos de derechos humanos, los juicios por delitos de lesa humanidad y la b&uacute;squeda de familiares fueron lo que permiti&oacute; construir y mantener esa memoria colectiva que se renueva cada a&ntilde;o. Para muchas generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, la dictadura aparece como un conjunto fragmentado de relatos de distintos colores que est&aacute;n atravesados por lecturas diversas del presente. Asumir esa complejidad, sin simplificarla ni descalificarla es tambi&eacute;n parte del desaf&iacute;o de sostener la memoria. Es por eso que, cada 24 de marzo, nos interpela no solo a recordar y honrar el legado, sino a defender la democracia frente a la impunidad y el negacionismo.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la exigencia de conocer la verdad de lo sucedido durante esos a&ntilde;os, dieron paso a distintas estrategias. La b&uacute;squeda de las personas desaparecidas y el terrorismo de Estado se tradujo en hitos fundamentales, como el trabajo de la Comisi&oacute;n Interamericana en su visita al pa&iacute;s en plena dictadura, la pionera Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas (CONADEP) y los Juicios por la Verdad, que mantuvieron viva la investigaci&oacute;n de lo que hab&iacute;a ocurrido aun en los a&ntilde;os aciagos de impunidad. En ese contexto, Argentina fue tambi&eacute;n un escenario clave para construir y consolidar una idea que hoy resulta fundamental: el derecho a la verdad. Los reclamos de los familiares en Argentina y toda Am&eacute;rica Latina traducidos por las y los abogados en conceptos jur&iacute;dicos dieron lugar a reconocer que las v&iacute;ctimas y la sociedad ten&iacute;an derecho a saber qu&eacute; hab&iacute;a ocurrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ejemplo de ello fue el caso Carmen Aguiar de Lapac&oacute; ante la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, que fue fundamental para establecer el Derecho a la verdad. Este reconocimiento y la persistencia de los reclamos contribuyeron activamente a que Naciones Unidas reconociera el derecho a la verdad as&iacute; como a consolidar una jurisprudencia interamericana que hoy es referencia global. De este modo, la experiencia argentina no s&oacute;lo se nutri&oacute; de los desarrollos internacionales, sino que tambi&eacute;n brind&oacute; un aporte sustancial para moldearlos afirmando el derecho a la verdad. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El camino de la justicia no solo se ha limitado a buscar respuestas, sino que se ha consolid&oacute; como una herramienta clave para la rendici&oacute;n de cuentas. El Juicio a las Juntas en 1985 y la decisi&oacute;n de juzgar a los responsables de cr&iacute;menes de lesa humanidad marc&oacute; un precedente in&eacute;dito y reafirm&oacute; la idea que hoy parece evidente, pero en su momento fue extraordinaria: que incluso frente a los peores cr&iacute;menes, el Estado tiene la obligaci&oacute;n de investigar y sancionar. Sin embargo, el camino no fue lineal. Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, seguidas por los indultos presidenciales en los a&ntilde;os noventa marcaron un retroceso en la b&uacute;squeda de justicia.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el Sistema Interamericano fue clave: el Informe&nbsp;N&deg; 28/92 de la CIDH, los casos de amnist&iacute;as en Chile y El Salvador&nbsp;y, m&aacute;s tarde, la sentencia del Corte IDH en el caso Barrios Altos vs. Per&uacute; establecieron la incompatibilidad de las leyes de amnist&iacute;a con la Convenci&oacute;n Americana. Esos est&aacute;ndares dialogaron directamente con decisiones posteriores de la Corte Suprema argentina, que retomaron y profundizaron esos criterios al afirmar la imprescriptibilidad de los cr&iacute;menes de lesa humanidad, anular las leyes de impunidad y reabrir el camino para juzgar a los responsables.<strong> </strong>En ese proceso, desde el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) junto con organizaciones aliadas, acompa&ntilde;amos y promovimos litigios y seguimientos que mantuvieron vivas esas discusiones a nivel regional y aportamos en la fertilizaci&oacute;n cruzada con el movimiento de derechos humanos y la administraci&oacute;n de justicia a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdad, la memoria y la justicia no se agotan en los tribunales, sino que tambi&eacute;n se expresa en la b&uacute;squeda de la identidad y en la restituci&oacute;n de historias deliberadamente borradas. La lucha incansable de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo convirti&oacute; esa b&uacute;squeda en una causa colectiva.&nbsp;La apropiaci&oacute;n de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os durante la dictadura es una herida que se prolonga en el tiempo. Desde el regreso a la democracia, 140 personas han logrado recuperar su identidad, y a&uacute;n restan m&aacute;s de 300 por encontrar. Cada restituci&oacute;n reconstruye su propia historia y reafirma un principio fundamental, el derecho a conocer la propia identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parte de este recorrido tambi&eacute;n dej&oacute; un legado menos visible, pero profundamente significativo. Durante d&eacute;cadas, la experiencia de la dictadura y las luchas por memoria, verdad y justicia consolidaron en la sociedad argentina un consenso amplio sobre la inaceptabilidad de la violencia estatal. Hoy ese consenso exige ser protegido y sostenido frente a pr&aacute;cticas y discursos que buscan relativizarlo o, incluso, negarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La memoria debe asumirse como una herramienta para la defensa democr&aacute;tica que nos sirve para entender los l&iacute;mites del poder estatal, el valor de la vida, de los derechos y el lugar de las v&iacute;ctimas. El legado de estos 50 a&ntilde;os no es solo argentino, marca un est&aacute;ndar regional y global de c&oacute;mo enfrentar el terrorismo de Estado y la impunidad. Es una forma de resistencia, no contra el pasado, sino contra su repetici&oacute;n y de sostener de manera concreta, tras todos estos a&ntilde;os, el compromiso colectivo con el &ldquo;Nunca m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora es Directora Ejecutiva de Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Viviana Krsticevic]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/memoria-presente-legado-argentina-50-anos-golpe_129_13086125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La memoria como presente: el legado de Argentina a 50 años del golpe ]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[La sociedad durante la última dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sociedad-durante-ultima-dictadura_129_13086120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dad0eef-d976-4318-857d-debbf503471c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sociedad durante la última dictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio, Juan Manuel Romero entrevista al historiador Daniel Lvovich sobre las actitudes sociales durante la última dictadura militar. </p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Entre otros temas, la conversaci&oacute;n aborda preguntas como: &iquest;Qu&eacute; clase de apoyos tuvo el golpe y cu&aacute;les fueron las respuestas de la &ldquo;gente corriente&rdquo;? &iquest;El r&eacute;gimen militar busc&oacute; construir un consenso como base de su legitimidad? &iquest;Cu&aacute;les fueron los momentos decisivos para la emergencia de voces cr&iacute;ticas? &iquest;C&oacute;mo elabor&oacute; la sociedad en democracia la memoria de su pasado reciente?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entrevistado: Daniel Lvovich
    </p><p class="article-text">
        Conducci&oacute;n: Juan Manuel Romero
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n y edici&oacute;n de sonido: Ian Guti&eacute;rrez y Mart&iacute;n Shindell
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6ZzcVyIlDzcz3YaXAb7KEg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historiar</a>&nbsp;es un podcast creado y producido por la AsAIH, la Asociaci&oacute;n Argentina de Investigadores en Historia. Cada episodio aborda un tema espec&iacute;fico de historia argentina, latinoamericana o mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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