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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antes de]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/madrid-tertulias-guerra-balas-letras-batallas-libraban-cafes_1_8185585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7eb50336-5c45-4fd2-b1ee-1163591d00d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital española fue, especialmente durante el siglo XIX y principios del XX, el hogar que eligieron intelectuales de toda clase y condición. Al calor de las tertulias maduraron los Galdós, Lorca, Buñuel, Dalí, Valle-Inclán entre otros muchos</p></div><p class="article-text">
        Emilio Peral Vega se acuerda del Caf&eacute; Lion cuando habla del tiempo que Federico Garc&iacute;a Lorca pas&oacute; en Madrid. ''En el s&oacute;tano estaba 'La Ballena Alegre' y ah&iacute; se daba cita una tertulia falangista'', tercia el catedr&aacute;tico y experto lorquista. ''Y en la parte de arriba'', remata, ''hab&iacute;a una tertulia republicana, comandada por el siempre c&aacute;ustico Jos&eacute; Bergam&iacute;n''. Falangistas y republicanos. El local abri&oacute; sus puertas en 1931. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, los primeros colaborar&iacute;an en la sublevaci&oacute;n que dar&iacute;a lugar a la Guerra Civil Espa&ntilde;ola. ''Pero entonces era distinto'', matiza Peral Vega: ''Unos y otros representan posturas contrarias, s&iacute;, y extremas tambi&eacute;n, pero podemos estar seguros de que, por muchos improperios que se lanzaran los unos a los otros, no debieron de ser pocas las copas que se tomaron juntos''. El caso es que en aquel Madrid de los a&ntilde;os 30, cuando la libertad ocupaba el lugar del que m&aacute;s tarde se adue&ntilde;ar&iacute;a la dictadura, y cuando las letras ocupaban el sitio que despu&eacute;s copar&iacute;an las balas, la discusi&oacute;n y el debate fueron lo natural en los caf&eacute;s y en las tertulias.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 30, pero tambi&eacute;n en los 20 y en los 10 y durante casi todo el siglo XIX, Madrid estaba sembrado de caf&eacute;s &mdash;popularizados durante Trienio Libreral (1820-1823)&mdash;. Se encontraban, sobre todo, en el centro de la ciudad, y todos ellos los frecuentaban intelectuales, literatos, fil&oacute;sofos, pintores, escritores o poetas de la &eacute;poca. Por citar los m&aacute;s famosos, en la calle de Alcal&aacute; se encontraba el Caf&eacute; Colonial; no muy lejos, en el Caf&eacute; del Prado compart&iacute;an mesa nombres de la talla del propio Lorca, B&eacute;cquer, Ram&oacute;n y Cajal o Bu&ntilde;uel; en el Universal, tal y como explica Antonio Arroyo Almaraz, profesor de Literatura Espa&ntilde;ola en la Universidad Complutense de Madrid, se citaban los canarios, cuyo representante m&aacute;s insigne no pod&iacute;a ser otro que Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s; en el Caf&eacute; Pombo, por su parte, la tertulia la dirig&iacute;a el gran Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna y el Nuevo Caf&eacute; de Levante hasta lo cant&oacute; Lola Flores en su canci&oacute;n <em>Zarzamora</em>. Igual de importantes eran el Gato Negro, el Caf&eacute; de Fornos, el Lion &mdash;con su La Ballena Alegre&mdash;, el Marfil o el Caf&eacute; de Roma, donde ten&iacute;an especial presencia atene&iacute;stas como el m&eacute;dico Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Federico Garc&iacute;a Lorca: 100 a&ntilde;os en Madrid </em>(editado por la Comunidad de Madrid), la profesora Fanny Rubio, tambi&eacute;n de la UCM, escribe en referencia a la Generaci&oacute;n del 27, que en aquel Madrid ''se hablaba de cultura, poes&iacute;a e, incluso, se viv&iacute;a la pasi&oacute;n pol&iacute;tica hasta llegar a las manos''. &iquest;Qui&eacute;n sabe si en ese Caf&eacute; Lion del que habla Peral Vega? Y sigue Fanny Rubio: ''Pero m&aacute;s bien se cambiaba la direcci&oacute;n del mundo''. Hab&iacute;a en aquellas generaciones formadas, en muchos casos, en la archiconocida Residencia de Estudiantes &mdash;o en la Residencia de Se&ntilde;oritas, menos famosa, pero tan importante como para contar con profesoras de la relevancia intelectual de Mar&iacute;a Zambrano o Maruja Mallo&mdash; una convicci&oacute;n de trascendencia, de encontrarse en el lugar preciso para lanzarse al mundo. Como escribe Rubio, para cambiarlo. Y todos esos actores que se fueron arremolinando en Madrid a lo largo de los siglos XIX y XX, tal y como apunta Manuel Ant&oacute;n, doctor en Historia del arte y divulgador cultural, ''no pod&iacute;an evitar confluir en los mismos lugares, los caf&eacute;s, los clubes nocturnos, las tertulias y, por supuesto, intercambiar ideas''. Y mientras compart&iacute;an sus pensamientos y los discut&iacute;an; mientras pintaban, escrib&iacute;an y filosofaban, esas ideas no hac&iacute;an otra cosa que crecer, mejorarse, expandirse. Tomaban forma, en definitiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Ateneo, el Lyceum Club y todo lo que se llev&oacute; la guerra</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde 1835, el magma cultural madrile&ntilde;o tuvo, adem&aacute;s de los salones y caf&eacute;s que &mdash;muchos de ellos&mdash; ya hab&iacute;an ido emergiendo desde a&ntilde;os atr&aacute;s, una instituci&oacute;n en la que iban a cristalizar muchas de esas ideas avanzadas que propon&iacute;a la intelectualidad de la &eacute;poca. Nac&iacute;a el Ateneo Cient&iacute;fico y Literario de Madrid, vivo todav&iacute;a en la actualidad y con una renovada junta que promete revitalizarlo a&uacute;n m&aacute;s. Andando el tiempo, Aza&ntilde;a, C&aacute;novas del Castillo, Ram&oacute;n Mar&iacute;a del Valle-Incl&aacute;n, Unamuno o Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n llegar&iacute;an a presidirlo. La casa se mantendr&iacute;a vigorosa hasta la Guerra Civil, aunque con un par&oacute;n durante la dictadura de Primo de Rivera. El franquismo sec&oacute; su actividad casi por completo y utiliz&oacute; su solera para expandir la propaganda del r&eacute;gimen. ''Y no hay que pasar por alto el Lyceum Club Femenino'', sorprende la doctora en Filosof&iacute;a y escritora Marif&eacute; Santiago. ''Se trata'', resume, ''del primer gran experimento de reuniones de mujeres en Espa&ntilde;a'', en un sentido intelectual, claro est&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo la direcci&oacute;n de Mar&iacute;a de Maeztu y con miembros como las pol&iacute;ticas Clara Campoamor o Victoria Kent y las escritoras Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n o Concha M&eacute;ndez, por poner algunos ejemplos, el Lyceum fue un agente m&aacute;s del <em>boom</em> cultural. La actividad se extendi&oacute; desde 1926 hasta 1939. Tambi&eacute;n la dictadura se llev&oacute; el Lyceum Club, que fue sustituido por otro que coordinaba la franquista Secci&oacute;n Femenina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta que la guerra se lo llev&oacute; todo y el franquismo arras&oacute; con la modernidad y la libertad, Madrid era una ciudad en la que conflu&iacute;an intelectuales de toda edad y condici&oacute;n. Los m&aacute;s viejos desconfiaban &mdash;aunque tambi&eacute;n aprend&iacute;an&mdash; de los j&oacute;venes y estos, en palabras del pintor Salvador Dal&iacute;, que lleg&oacute; a la Residencia de Estudiantes en el a&ntilde;o 1922, afeaban ''la putrefacci&oacute;n'' de sus antecesores, aunque, por supuesto, entre esa 'putrefacci&oacute;n' a la que, de forma exagerada, se refiere el surrealista, se encontraban los referentes de la savia nueva. De &eacute;l mismo y de todos los j&oacute;venes. Dos a&ntilde;os antes de que el pintor catal&aacute;n llegara a la capital, mor&iacute;a el escritor Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s. Tambi&eacute;n &eacute;l hab&iacute;a llegado a Madrid desde provincias, concretamente desde Canarias. Lo hab&iacute;a hecho en 1862, a sus 19 a&ntilde;os, y como les ocurr&iacute;a a muchos de los j&oacute;venes que desembarcaban en la gran ciudad, en palabras de Antonio Almaraz, se hab&iacute;a visto deslumbrado por el resplandor madrile&ntilde;o. Poco a poco, sin embargo, despu&eacute;s de mucho ''flanear'' por las calles de Madrid, como &eacute;l mismo lo describi&oacute;, se convirti&oacute; nada menos que en el 'poeta' que toda ciudad necesita, tal y como lo defini&oacute; la fil&oacute;sofa Mar&iacute;a Zambrano. ''Nada como sus novelas'', resuelve el profesor de la Complutense, ''para conocer c&oacute;mo era aquel Madrid''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy quedan algunos vestigios de la ciudad que muchos conocieron al calor de una tertulia. El Caf&eacute; Gij&oacute;n, en Recoletos, permanece vivo desde abri&oacute; sus puertas por primera vez en 1888. El Comercial, que despeg&oacute; un a&ntilde;o antes, tambi&eacute;n sigue en pie en un extremo de la glorieta de Bilbao. Queda, no obstante, la duda de si se trata de un par de f&oacute;siles, o m&aacute;s bien de un recordatorio m&aacute;s de que aquel Madrid tolerante, preocupado por los asuntos de su tiempo, disfrut&oacute;n y acogedor no ha muerto nunca. Sigue ah&iacute;. Latente y evolucionado. Vivo, al fin y al cabo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/madrid-tertulias-guerra-balas-letras-batallas-libraban-cafes_1_8185585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 19:27:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Cultura,Madrid,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/madrid-tertulias-guerra-balas-letras-batallas-libraban-cafes_7_8185659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56241faf-680f-4421-84ef-57db9f8bd4e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jul 2021 16:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/santiago-ramon-cajal-mil-travesuras-primer-nobel-espanol_1_8165307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71c76482-d254-4f71-b3de-e2f85d6185ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 'padre de la Neurociencia' quiso ser artista y, hasta que se decidió a sacar el bachiller, fue un pésimo estudiante. Ejerció como médico militar en Cuba y, a su vuelta, inició una de las carreras investigadoras más brillantes que se recuerdan</p></div><p class="article-text">
        La historia de Santiago Ram&oacute;n y Cajal (Petilla de Arag&oacute;n, 1852 - Madrid, 1934) termina ba&ntilde;ada en reconocimientos, distinciones, hallazgos y premios. Eso, si se entiende la muerte del &lsquo;padre de la Neurociencia&rsquo; como el final de su historia porque, en realidad, si uno se deja caer por alguna facultad espa&ntilde;ola de ciencias, observar&aacute; que noventa y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de su fallecimiento, el legado Ram&oacute;n y Cajal se mantiene vivo, &uacute;til y admirado. El paso del tiempo no ha empa&ntilde;ado los logros del Premio Nobel y las nuevas generaciones de cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas estudian con orgullo sus investigaciones en el campo de la Anatom&iacute;a, la Histolog&iacute;a o el sistema nervioso. Pero que su historia no haya tenido un final no comporta que carezca de un principio. &iquest;C&oacute;mo fueron los primeros a&ntilde;os de ese chaval criado en el Alto Arag&oacute;n? &iquest;Ya desde ni&ntilde;o daba pistas de la brillante carrera que ten&iacute;a por delante? &ldquo;Pues la verdad es que no&rdquo;. Juan Andr&eacute;s de Carlos, investigador del Instituto Cajal (CSIC) y responsable del legado Cajal, sonr&iacute;e tras su rotunda respuesta. &ldquo;Ni era buen estudiante, ni mostraba el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s por esto de la Medicina y la Ciencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Era un trasto. En los varios pueblos del Alto Arag&oacute;n por donde su familia tuvo que moverse conducida por el trabajo de su padre &mdash;m&eacute;dico rural&mdash;, el ni&ntilde;o Santiago tuvo que recibir m&aacute;s de un correctivo paterno. &ldquo;Se met&iacute;a en las fincas de los vecinos, robaba fruta e incluso sabemos que lleg&oacute; a fabricar una especie de ca&ntilde;&oacute;n artesano que lanzaba piedras&rdquo;, relata Juan A. de Carlos. No eran m&aacute;s que travesuras, pero el padre no perd&iacute;a oportunidad de tratar de conducir a su hijo por el camino de la Medicina. &ldquo;Lo que pasa&rdquo;, apunta el investigador, &ldquo;es que lo que quer&iacute;a el chaval era ser artista&rdquo;. A Santiago le gustaba pintar y eso que no ten&iacute;a las herramientas para hacerlo. &ldquo;Pero la carencia de instrumentos no fue un problema para &eacute;l&rdquo;, sorprende: &ldquo;Utilizaba los cartoncillos de color rojo de las carteritas donde se guardaba el papel de fumar para diluirlos en agua y extraer el colorante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l quer&iacute;a pintar y se buscaba la vida para hacerlo. &ldquo;Era un chico muy hiperactivo&rdquo;, explica De Carlos, &ldquo;pero para lo que le gustaba&rdquo;. Para todo lo dem&aacute;s, mostraba el m&iacute;nimo inter&eacute;s. No era bueno en los estudios, suspend&iacute;a. El primer Nobel de la historia de Espa&ntilde;a no se aplicaba en absoluto. &iquest;Por qu&eacute;? Simple y llanamente porque no le interesaba. Porque su padre hab&iacute;a cerrado con llave la puerta de las artes &mdash;lo que de verdad le gustaba&mdash; y la hab&iacute;a lanzado al mar. Y ese mar en el que el padre trat&oacute; de ahogar las ansias art&iacute;sticas del chaval se llam&oacute; Escolapios de Jaca, el colegio donde termin&oacute; interno Santiago. &ldquo;Aunque por poco tiempo&rdquo;, desliza el investigador, &ldquo;habida cuenta de que parece que all&iacute; se peg&oacute; con un cura y la direcci&oacute;n del colegio decidi&oacute; mandarlo de nuevo para casa&rdquo;. El padre, tozudo, no ces&oacute; en su empe&ntilde;o y lo mand&oacute; a estudiar, esta vez, a Huesca. El futuro Nobel encontr&oacute; all&iacute; algo muy diferente a los pueblos que hab&iacute;a conocido hasta el momento &mdash;Valpalmas y Ayerbe, entre otros&mdash;. Huesca era peque&ntilde;a, pero, al fin y al cabo, era una capital de provincia y eso no ayud&oacute; a que se aplicara en los estudios, m&aacute;s si cabe con la llegada de su hermano. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cuba, vuelta a Espa&ntilde;a y un microscopio Verick</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;No obstante, Santiago termin&oacute; el bachiller y se dio cuenta de que ten&iacute;a que hacer caso a su padre&rdquo;, se&ntilde;ala Juan A. de Carlos. Estudi&oacute; Medicina en Zaragoza y, una vez concluy&oacute; la carrera, fue llamado a filas. Termin&oacute; en Cuba, donde se estaba librando la Guerra de los Diez A&ntilde;os, con el grado de capit&aacute;n y, a pesar de la emoci&oacute;n por la naturaleza y los paisajes que all&iacute; encontrar&iacute;a, tan distintos a los que hab&iacute;a contemplado durante su infancia, enseguida comprob&oacute; la hostilidad de la isla. Haciendo gala de la gran honestidad que demostrar&iacute;a, tambi&eacute;n, una vez famoso, Ram&oacute;n y Cajal no quiso valerse de las cartas con recomendaciones que le hab&iacute;a conseguido su padre &mdash;y que le habr&iacute;an asegurado un destino m&aacute;s o menos c&oacute;modo&mdash; y tuvo que bregar en los escenarios m&aacute;s adversos de la Cuba. Enfermo, regres&oacute; a Espa&ntilde;a y eso fue todo un milagro. &ldquo;Pose&iacute;a una gran fortaleza&rdquo;, comenta el investigador, &ldquo;puesto que frecuent&oacute; el gimnasio durante su etapa de estudios a cambio de clases de Anatom&iacute;a fisiol&oacute;gica y muscular. Es posible que eso le ayudara a superar las enfermedades contra&iacute;das en la trinchera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta en Espa&ntilde;a, la disenter&iacute;a y el paludismo no le impiden empezar un doctorado. &ldquo;Ya digo que era muy hiperactivo&rdquo;, recuerda el investigador. Y, a partir de ese punto, hay dos acontecimientos que marcan el devenir de la historia de Ram&oacute;n y Cajal. El primero lo sorprende cuando tiene que bajar de Zaragoza, donde estudi&oacute; el doctorado, a Madrid para realizar los ex&aacute;menes. En la capital, a Ram&oacute;n y Cajal le ense&ntilde;an, por primera vez, una preparaci&oacute;n histol&oacute;gica al microscopio. Hoy se dir&iacute;a que ese d&iacute;a naci&oacute; una estrella. Volvi&oacute; a casa y comunic&oacute; a su familia que el dinero que hab&iacute;a ganado en el ej&eacute;rcito lo iba a invertir, precisamente, en un microscopio. &ldquo;Se pudo comprar un Verick, que no era muy bueno, pero al que s&iacute; le pudo sacar partido&rdquo;, detalla De Carlos. Gracias a las investigaciones &ldquo;sobre la inflamaci&oacute;n y la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea consigui&oacute; el doctorado&rdquo;. Entonces pas&oacute; cuatro a&ntilde;os como catedr&aacute;tico en Valencia, otros cuatro en Barcelona y, finalmente, recal&oacute; en Madrid, donde mantuvo la c&aacute;tedra treinta a&ntilde;os. Pero fue durante su per&iacute;odo valenciano cuando el cient&iacute;fico se encontr&oacute; con el segundo momento clave de su vida profesional, el que lo catapultar&iacute;a al altar de los cient&iacute;ficos m&aacute;s relevantes de la historia. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Algo que Cajal no hab&iacute;a visto jam&aacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;El &uacute;ltimo a&ntilde;o que trabaj&oacute; en Valencia&rdquo;, relata el responsable de su legado en el Instituto Cajal de Madrid, &ldquo;lo llamaron para ejercer de vocal en un tribunal de oposiciones a c&aacute;tedra&rdquo;. Tuvo que desplazarse, de nuevo, a la capital y all&iacute; encontr&oacute; al profesor Luis Simarro, un especialista en Neuropsiquiatr&iacute;a con el que pudo intercambiar pareceres: &ldquo;Simarro le dijo: &laquo;Voy a ense&ntilde;arle a usted, con el microscopio, una preparaci&oacute;n que no ha visto jam&aacute;s&raquo;. As&iacute; de televisivo fue el profesor Simarro. &iexcl;Aunque llevaba raz&oacute;n! Efectivamente, Cajal no hab&iacute;a visto nunca esa preparaci&oacute;n de tejido nervioso te&ntilde;ida con un m&eacute;todo que hab&iacute;a inventado un tal Camillo Golgi, a la saz&oacute;n un italiano cuyo nombre, andando el tiempo, aparecer&iacute;a junto al suyo en el Premio Nobel de Medicina de 1906. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento, el tejido nervioso se hab&iacute;a estudiado muy poco porque no se pod&iacute;a tintar, pero el m&eacute;todo de Golgi cambiaba las cosas y, una vez lo hubo conocido, el cient&iacute;fico espa&ntilde;ol pudo empezar a trabajar con &eacute;l. Sin embargo, y a pesar de haber compartido el Nobel con &eacute;l, Cajal no estuvo de acuerdo con las tesis del italiano, toda vez que el espa&ntilde;ol fue pionero en el descubrimiento de la sinapsis entre neuronas, es decir, en proponer que las neuronas eran unidades individuales que se comunicaban, no por contacto, sino por el espacio existente entre ellas, uno de los hallazgos que, a la postre, le permitir&iacute;an escribir su nombre en letras doradas en la historia de la Neurociencia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/santiago-ramon-cajal-mil-travesuras-primer-nobel-espanol_1_8165307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 20:23:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/santiago-ramon-cajal-mil-travesuras-primer-nobel-espanol_7_8165327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61011b5e-a9ce-45c5-954a-c580c090cb9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jul 2021 18:42:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/miguela-miguel-molina-vida-milagros-coplista-valiente_1_8145776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/289f7c50-4fe4-4dd5-84b7-f821e8f00af6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacido en una de las barriadas más humildes de Málaga a principios del siglo XX, el coplista navegó a contracorriente para convertirse en una estrella. El actor Ángel Ruiz, quien conoce bien la figura, detalla los primeros pasos del revolucionario artista</p></div><p class="article-text">
        No ten&iacute;a nada a su favor. Nada, ninguna de las piezas que conformaban la joven vida del ni&ntilde;o nacido a principios del siglo XX en el barrio de Capuchinos de M&aacute;laga &mdash;por aquel entonces, uno de los m&aacute;s humildes de la ciudad&mdash; parec&iacute;a dispuesta para que se convirtiera en una estrella. M&aacute;s a&uacute;n, en un revolucionario. O, quiz&aacute;s, precisamente las circunstancias paup&eacute;rrimas en las que naci&oacute;, la pobreza, el abandono de su padre y el ambiente popular y p&iacute;caro andaluz en el que se crio fueron, en realidad, las &uacute;nicas posibles para crear el caldo perfecto, la mezcla id&oacute;nea &mdash;m&aacute;gica&mdash; que construye a un fen&oacute;meno. &Aacute;ngel Ruiz, tambi&eacute;n artista, tambi&eacute;n malague&ntilde;o y tambi&eacute;n talentoso escribi&oacute; un mon&oacute;logo delicioso en el que &eacute;l mismo interpreta al coplista. En <em>Miguel de Molina al desnudo </em>(Premio Max al mejor actor protagonista, entre otros), Ruiz, solo acompa&ntilde;ado de un pianista, a la saz&oacute;n C&eacute;sar Belda, narra toda la trayectoria de Miguel como si &eacute;l mismo hubiera viajado a nuestra &eacute;poca. Una &eacute;poca en la que, en palabras de &Aacute;ngel Ruiz, ''no hay ninguna duda de que Miguel de Molina se hubiera dedicado al cante y al baile, ser&iacute;a un artista'', pero ''tambi&eacute;n un activista que hubiera estado en la calle protestando por la muerte de Samuel y luchando por la libertad''.
    </p><p class="article-text">
        Miguel de Molina naci&oacute; un diez de abril de 1908. Ruiz cuenta c&oacute;mo ya desde muy peque&ntilde;o entreten&iacute;a al resto de ni&ntilde;os de su vecindad con peque&ntilde;os espect&aacute;culos en las corralas del barrio. Su padre se hab&iacute;a marchado y hab&iacute;a dejado a Miguel, su madre y sus hermanos en una situaci&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s comprometida. ''Las monedillas que le daban a Miguel por esos entretenimientos para los ni&ntilde;os'', apunta &Aacute;ngel Ruiz, ''las pon&iacute;a en el monedero de su madre sin que se diera cuenta''. Ya en esos momentos ten&iacute;a el futuro coplista la necesidad de oler escenario, de impregnarse de todas esas artes. ''Pero no ten&iacute;a dinero para pagarse la entrada a los espect&aacute;culos'', advierte el actor, ''por lo que era habitual que incluso se colara en el Teatro Cervantes de M&aacute;laga para ver todo lo que pasaba all&iacute; dentro y, en aquellos tiempos, lo que encontraba entre los muros del teatro eran n&uacute;meros de variedades''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con catorce a&ntilde;os, hizo las maletas. &Eacute;l todav&iacute;a no lo sab&iacute;a, pero, en palabras de &Aacute;ngel Ruiz, hab&iacute;a empezado el camino que lo convertir&iacute;a en una estrella. No lo sab&iacute;a, pero s&iacute; lo quer&iacute;a. ''No podemos decir que &eacute;l buscara su camino'', apunta, ''porque siempre supo que quer&iacute;a dedicarse al espect&aacute;culo''. Y tambi&eacute;n sab&iacute;a &mdash;o intu&iacute;a&mdash; que, a diferencia de otros grandes artistas, &eacute;l iba a tener que recorrer un camino mucho m&aacute;s largo para conseguir su objetivo. &Eacute;l hab&iacute;a nacido en los bajos fondos. De M&aacute;laga se fue a Algeciras. All&iacute; conoci&oacute; a Pepa 'la Limpia', quien le dio trabajo en el prost&iacute;bulo que regentaba. La valent&iacute;a que le hab&iacute;a llevado a marchar de casa con catorce a&ntilde;os era equiparable a su inteligencia. ''Lo que m&aacute;s destaco de &eacute;l es precisamente eso'', corrobora Ruiz, ''&eacute;l ten&iacute;a la capacidad de fijarse en todo lo que hab&iacute;a a su alrededor, era una persona absolutamente inteligente y despierta''. Por eso, aquellos cerca de tres a&ntilde;os que trabaj&oacute; de 'chico para todo' en el prost&iacute;bulo no fueron en vano. Aprendi&oacute; y conoci&oacute; gentes distintas y distintas maneras de hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n all&iacute;, tal y como &eacute;l mismo cont&oacute;, se conoci&oacute; un poco m&aacute;s a s&iacute; mismo. ''Una noche que estaba un poco enfermo'', relata Ruiz, ''una de las chicas de la manceb&iacute;a entr&oacute; a su habitaci&oacute;n para cuidarlo. De repente, se quit&oacute; la prenda que cubr&iacute;a su cuerpo, qued&oacute; desnuda y se le insinu&oacute;''. A&ntilde;os despu&eacute;s explic&oacute; que fue en ese momento cuando se cercior&oacute; de que no le gustaban las mujeres porque no sinti&oacute; ning&uacute;n deseo por ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un caf&eacute; con Lorca</strong>
    </p><p class="article-text">
        Superada la etapa en Algeciras, Miguel de Molina pas&oacute; un tiempo en Granada, donde ya hab&iacute;a asistido al Festival de Cante Jondo que organizaron Federico Garc&iacute;a Lorca y Manuel de Falla gracias a la invitaci&oacute;n de su amigo Rafael 'el Corcho'. All&iacute; se enamor&oacute; Miguel del flamenco y qued&oacute; fascinado por el arte y la personalidad del poeta granadino y, en especial, de su <em>Romancero gitano</em>. En Granada anduvo de escenario en escenario participando en espect&aacute;culos para se&ntilde;oritos y turistas hasta que un ganadero sevillano lo convenci&oacute; para trasladarse a Sevilla, donde, seg&uacute;n le dijo el hombre, podr&iacute;a desarrollar mejor su talento. Y as&iacute; fue, cuando menos, durante el verano que dur&oacute; la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929. Por aquel entonces, Miguel de Molina era conocido como la Miguela y no fue hasta que hubo llegado a Madrid que se convirti&oacute;, definitivamente, en Miguel de Molina. Fue en la gran capital donde empez&oacute; a frecuentar la copla &mdash;a pesar de que se entend&iacute;a como un g&eacute;nero eminentemente femenino&mdash; y a recibir el inter&eacute;s de grandes figuras como Soledad Miralles o Antonia Merc&eacute;, quien lo llam&oacute; para bailar el <em>Amor brujo</em> en Barcelona, un espect&aacute;culo que dirig&iacute;a Manuel de Falla.
    </p><p class="article-text">
        Aquel ni&ntilde;o pobre del barrio de Capuchinos, aquel 'chico para todo' de un prost&iacute;bulo, aquella Miguela siempre a contracorriente hab&iacute;a construido su nombre. Hab&iacute;a construido la estrella.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus d&iacute;as en Barcelona, pudo cumplir uno de sus grandes sue&ntilde;os: conocer a Lorca. Fue en el caf&eacute; de la Granja de Oriente. A Miguel lo invit&oacute; su amigo Rafael de Le&oacute;n y en esa peque&ntilde;a tertulia de tres consigui&oacute; el coplista que Rafael de Le&oacute;n le concediera el honor de cantar la nueva canci&oacute;n que estaba componiendo, <em>Ojos verdes</em>, que acabar&iacute;a siendo uno de sus grandes &eacute;xitos. Con el paso del tiempo, Miguel de Molina siempre record&oacute; aquella velada con Federico Garc&iacute;a Lorca con mucho cari&ntilde;o. Y tambi&eacute;n aquella &eacute;poca, antes de que la llegada del franquismo fuera al traste con todo. A &eacute;l no lo echaron de Espa&ntilde;a, pero tuvo que irse porque necesitaba seguir con sus espect&aacute;culos y aqu&iacute; era del todo imposible.
    </p><p class="article-text">
        ''A Miguel de Molina'', concluye Ruiz, ''hay que recordarlo como un hito. Es la primera figura masculina que aparece en un g&eacute;nero relegado para la mujer y con una identidad propia''. Valiente, talentoso e inteligente, el coplista malague&ntilde;o fue, tambi&eacute;n, un revolucionario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/miguela-miguel-molina-vida-milagros-coplista-valiente_1_8145776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 21:07:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Federico García Lorca,Andalucía,Flamenco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/miguela-miguel-molina-vida-milagros-coplista-valiente_7_8145460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f265c252-0fac-4e2b-bceb-e06dcbd43888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/miguela-miguel-molina-vida-milagros-coplista-valiente_7_8145460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 11:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/ana-maria-maruja-mallo-unica-bruja-joven_1_8121618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf64ff6c-4a7a-4d2d-a17f-416fcac4569f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana María antes de Maruja Mallo, la única &#039;bruja&#039; joven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista gallega encandiló al padre del surrealismo, André Breton, con sus pinturas y pronto destacó en el panorama cultural madrileño. Amiga de Lorca, Dalí, Neruda o Buñuel, se trata de una de las personalidades más interesantes del siglo XX español</p></div><p class="article-text">
        El sal&oacute;n de actos de la prestigiosa Revista de Occidente jam&aacute;s hab&iacute;a abierto sus puertas para acoger una exposici&oacute;n art&iacute;stica. Jam&aacute;s hasta el 28 de mayo de 1928. Ese d&iacute;a, Ortega y Gasset, flamante director de la publicaci&oacute;n, recibi&oacute; con entusiasmo a la intelectualidad de la ciudad de Madrid que acudi&oacute; en tropel a contemplar la obra de una joven pintora de 26 a&ntilde;os que presentaba todo un conjunto de cuadros cuya tem&aacute;tica sobrevolaba &mdash;cuando no penetraba hasta las trancas&mdash; las verbenas de pueblo y los divertimentos tradicionales y futuristas de los hombres y las mujeres espa&ntilde;oles. A la joven que hab&iacute;a detr&aacute;s de aquellos diez &oacute;leos y muchas m&aacute;s estampas la defini&oacute; muy bien el escritor y periodista Ramon G&oacute;mez de la Serna. &ldquo;All&iacute; estaba la autora peque&ntilde;ita&rdquo;, dec&iacute;a, &ldquo;con ojos de lince, la cabeza como una veleta de giros r&aacute;pidos, apretada la nariz a la barbilla como un p&aacute;jaro orgulloso de su nido de colores&rdquo;. Era Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 1902 - Madrid, 1995) y &ldquo;si la posteridad fuera justa&rdquo;, tercia el doctor en Historia del Arte Manuel Ant&oacute;n en conversaci&oacute;n con este medio, &ldquo;hoy ser&iacute;a una de las artistas m&aacute;s recordadas y reconocidas del pa&iacute;s&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El nombre de Maruja Mallo se cuela a menudo por las finas rendijas de las an&eacute;cdotas de la Residencia de Estudiantes que dejan sus tres alumnos m&aacute;s c&eacute;lebres: Salvador Dal&iacute;, Luis Bu&ntilde;uel y, sobre todo, Federico Garc&iacute;a Lorca. Este &uacute;ltimo defini&oacute; la exposici&oacute;n que llev&oacute; a Mallo a la Gran V&iacute;a madrile&ntilde;a, donde se encontraba la sede de la Revista de Occidente, como &ldquo;los cuadros que he visto pintados con m&aacute;s imaginaci&oacute;n, con m&aacute;s gracia, con m&aacute;s ternura y con m&aacute;s sensualidad&rdquo;. Los cuatro, junto a otros estudiantes como Pep&iacute;n Bello, Margarita Manso y algunos m&aacute;s, formaban parte del meollo cultural e intelectual madrile&ntilde;o cuyos poetas y escritores, andando el tiempo, se conocer&iacute;an como la Generaci&oacute;n del 27. Adem&aacute;s, Maruja Mallo fue &mdash;es y ser&aacute;&mdash; una sinsombrero. Y no cualquiera, sino una de las dos mujeres que, junto con Lorca y Dal&iacute;, protagonizaron el gesto que dar&iacute;a nombre a toda una generaci&oacute;n de mujeres artistas, escritoras e intelectuales espa&ntilde;olas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que Mallo, Dal&iacute;, Lorca y Margarita Manso paseaban un d&iacute;a por la Puerta del Sol cuando decidieron retirarse sus respectivos sombreros&rdquo;, explica Manuel Ant&oacute;n, y contin&uacute;a: &ldquo;Lo importante es el gesto, el s&iacute;mbolo de descubrirse la cabeza&rdquo;. La propia Maruja Mallo explic&oacute; <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Wb2HXDael7I" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un programa de televisi&oacute;n</a>, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, que los cuatro miembros de la Residencia que se quitaron la prenda recibieron, <em>ipso facto</em>, insultos, vejaciones y hasta pedradas. Lo cierto es que la joven Maruja Mallo y sus c&oacute;mplices habituales no sol&iacute;an dejar indiferente a nadie. G&oacute;mez de la Serna dec&iacute;a de ella que &ldquo;daba la mano como tirando de la campanilla de la amistad con un zarandeo especial&rdquo;. Aquella primera exposici&oacute;n en la sede de la Revista de Occidente puso a Mallo en el mapa del arte espa&ntilde;ol, pero fue solo el comienzo. Con el tiempo, conocer&iacute;a al escultor Alberto y a Benjam&iacute;n Palencia y participar&iacute;a en la que m&aacute;s tarde se llam&oacute; la Escuela de Vallecas. &ldquo;Su arte fue s&oacute;lido desde el principio, pero, como si de una paradoja se tratase, estuvo en formaci&oacute;n constante&rdquo;, expone el doctor.
    </p><p class="article-text">
        En aquel Madrid de las tertulias estaba creciendo una artista que era &ldquo;la &uacute;nica bruja joven que he conocido&rdquo;, tal y como tambi&eacute;n la describi&oacute; G&oacute;mez de la Serna. Hab&iacute;a en ella la capacidad de transmitir tanto dentro como fuera del lienzo y de trabar amistad con las m&aacute;s grandes personalidades de aquel tiempo. Neruda, Alberti &mdash;con quien mantuvo una relaci&oacute;n sentimental&mdash;, los ya citados Lorca y Dal&iacute;, Miguel Hern&aacute;ndez &mdash;con quien tambi&eacute;n mantuvo una relaci&oacute;n&mdash; y tantos otros discutieron, rieron, debatieron y, con el estallido de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola, lloraron y se exiliaron a la vera de Maruja Mallo. 
    </p><h3 class="article-text">Cuando Breton le compr&oacute; un cuadro</h3><p class="article-text">
        La calidad pict&oacute;rica de Mallo es indiscutible, as&iacute; como su aportaci&oacute;n al surrealismo. Y no es que lo digan los entendidos, que tambi&eacute;n, sino que el m&aacute;ximo exponente del surrealismo, Andr&eacute; Breton, no pudo evitar comprarle un cuadro a la gallega. Maruja Mallo viaj&oacute; a Par&iacute;s en 1932 y enseguida encaj&oacute; en el ambiente vanguardista franc&eacute;s. Encandil&oacute; al poeta Paul Elouard y despert&oacute; un gran inter&eacute;s en el padre del surrealismo. Cu&aacute;n magn&iacute;fico tiene que ser <em>El Espantap&aacute;jaros </em>para que Breton no dudar&aacute; un segundo en hacerse con &eacute;l. &ldquo;La buena sinton&iacute;a que tuvo con los surrealistas franceses&rdquo;, comenta Ant&oacute;n, &ldquo;la llev&oacute; a plantearse no regresar a Madrid y desarrollar su carrera en Par&iacute;s, pero decidi&oacute; volver a Espa&ntilde;a&rdquo;. Antes, eso s&iacute;, expuso en la parisina y prestigiosa Galer&iacute;a Pierre. A su regreso, los acontecimientos se precipitaron en Espa&ntilde;a. Ella misma cont&oacute;, en una entrevista para la televisi&oacute;n, c&oacute;mo fue la &uacute;ltima vez que vio a su amigo Federico Garc&iacute;a Lorca. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Y ya, la tercera vez que o&iacute;mos un timbre, dijo Neruda a Amparo Montt [...] que fu&eacute;ramos ella y yo a abrir la puerta y era Federico. Y al asombro de ver a Amparo Montt, que estaba vestida de bandera argentina entre toda la selva, nos hizo entrar y dijo: &ldquo;Maruja, toma la mano de Amparo&rdquo;, al mismo tiempo que &eacute;l tomaba la otra. Y dirigi&eacute;ndose a todos los presentes dijo: &ldquo;Esta bandera nos custodiar&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a&rdquo;. A los ocho d&iacute;as sal&iacute;a Federico para Granada para recoger su equipaje y reunirse con Margarita Xirgu en Buenos Aires y jam&aacute;s lo volvimos a ver. Y todos ya nos fuimos cada uno a pasar el verano a un sitio y entonces fue cuando estall&oacute; la Guerra Civil.</em>
    </p><p class="article-text">
        Margarita Mallo, la &uacute;nica 'bruja' joven que conoci&oacute; G&oacute;mez de la Serna, fue, ya desde muy pronto, observadora, algunas veces; participante, otras y a menudo protagonista de los acontecimientos m&aacute;s relevantes de la historia de Espa&ntilde;a. Maruja Mallo fue figura del surrealismo y emancipadora de la mujer. Fue moderna, genial, rebelde y exiliada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/ana-maria-maruja-mallo-unica-bruja-joven_1_8121618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 20:37:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana María antes de Maruja Mallo, la única ‘bruja’ joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/ana-maria-maruja-mallo-unica-bruja-joven_7_8121724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eeeccc1f-b2dc-42db-937a-1e5ddc53e19f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana María antes de Maruja Mallo, la única ‘bruja’ joven"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/ana-maria-maruja-mallo-unica-bruja-joven_7_8121724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2021 16:00:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Urraca antes de Urraca I de León: cómo se construyó la primera gran reina de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/urraca-urraca-i-leon-construyo-primera-gran-reina-europa_1_8100102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b08d84a-0ba0-43d2-92d9-aa27e95b19aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Urraca antes de Urraca I de León: cómo se construyó la primera gran reina de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata de la figura medieval más conocida, pero el camino de doña Urraca estuvo sembrado de dificultades. Su condición de mujer llevó a los cronistas de la época a menospreciar su gestión, aunque los datos muestran que mantuvo los territorios</p></div><p class="article-text">
        ''Debilidad, dependencia, distanciamiento, temor, custodia y control masculino''. Son los seis atributos que, tal y como escriben Mar&iacute;a del Carmen Pallares y Ermelindo Portela en <em>La reina Urraca</em> (Editorial Nerea, 2006), debe tener una mujer medieval. Sin embargo, contin&uacute;an, ''en demasiados aspectos y con mucha frecuencia la vida real de nuestra protagonista [do&ntilde;a Urraca] entr&oacute; en franca contradicci&oacute;n con esa imagen''. En conversaci&oacute;n con este medio, el medievalista Miguel Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, experto en las mujeres gallegas en la Edad Media e investigador del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento (CSIC-Xunta de Galicia), destaca: ''Estamos hablando de una ni&ntilde;a que iba a convertirse, pese a que algunos cronistas hayan puesto empe&ntilde;o en esconderlo, en la primera mujer reina propietaria de Europa''. Quiz&aacute;s esa poca voluntad de sumisi&oacute;n de la ni&ntilde;a Urraca fuera la que la llev&oacute; al trono, pero, en palabras de Pallares y Portela, ese choque, en ocasiones violento, ''entre comportamiento y pautas de comportamiento'' tambi&eacute;n ''est&aacute; en la base de muchas de las dificultades de la mujer Urraca y de la reina Urraca''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El camino de la hija de Alfonso VI y Constanza de Borgo&ntilde;a al trono no fue f&aacute;cil. Intrigas palaciegas, intereses y personajes ansiosos de poder trabaron siempre que pudieron su ascenso. Pero Urraca I de Le&oacute;n, Urraca 'La Temeraria', lleg&oacute; al trono. ''Y no solo lleg&oacute; y rein&oacute;'', apostilla Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, ''sino que, adem&aacute;s, gobern&oacute;''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reina Urraca no es, por mucho, la m&aacute;s conocida entre la realeza Ib&eacute;rica. ''Fue la leg&iacute;tima heredera del trono de Le&oacute;n y Castilla tras la muerte de su medio hermano Sancho Alf&oacute;nsez, hijo de Alfonso VI y la morisca Zaida'', se&ntilde;ala el medievalista. Era la primog&eacute;nita del rey y, tras la muerte del &uacute;nico hijo var&oacute;n del monarca, el peso din&aacute;stico cay&oacute; sobre sus hombros. ''A pesar de la gran dificultad que entra&ntilde;a el hecho de rastrear la vida de una mujer que vivi&oacute; alrededor del a&ntilde;o mil'', explica Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, ''se han encontrado algunos datos que permiten entender c&oacute;mo pudo ser su vida''. Adem&aacute;s, el historiador a&ntilde;ade que ''en estos casos en los que tenemos tan poca informaci&oacute;n, tambi&eacute;n es &uacute;til dibujar el perfil de los personajes mediante la comparaci&oacute;n con otras figuras de las que se tenga m&aacute;s conocimiento''. Lo que s&iacute; se ha podido llegar a comprobar es el nombre de dos de sus maestros, el presb&iacute;tero Pedro y Domingo Falc&oacute;niz.
    </p><p class="article-text">
        Urraca naci&oacute; en 1081 y las fuentes hist&oacute;ricas se&ntilde;alan que contrajo matrimonio en 1093, es decir, con unos doce o trece a&ntilde;os. En la historia, los acontecimientos personales que tienen lugar en la vida de nobles y reyes est&aacute;n vinculados muy estrechamente a la geopol&iacute;tica y a los intereses territoriales. El caso de Urraca, por supuesto, no es una excepci&oacute;n. La casaron con Raimundo de Borgo&ntilde;a, que acudi&oacute; al reino de Alfonso VI tras la llamada a toda la cristiandad de este &uacute;ltimo para combatir a los almor&aacute;vides, cada vez m&aacute;s peligrosos para sus dominios. ''Antes de ese matrimonio'', se&ntilde;ala Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, ''la educaci&oacute;n de Urraca se mover&iacute;a entre una t&iacute;pica formaci&oacute;n de doncella medieval, con mucho peso de la costura y la religi&oacute;n, y otra propia de una primog&eacute;nita bien posicionada en el camino al trono''. Por eso estudi&oacute; las artes liberales, el trivium &ndash;gram&aacute;tica, dial&eacute;ctica y ret&oacute;rica&ndash;, el quadrivium &ndash;aritm&eacute;tica, geometr&iacute;a, astronom&iacute;a y m&uacute;sica&ndash;, equitaci&oacute;n y caza, estas dos &uacute;ltimas importantes para una mujer que pod&iacute;a acabar vi&eacute;ndose al frente de un ej&eacute;rcito.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ni rein&oacute; mal ni era una ni&ntilde;a perversa</strong></h3><p class="article-text">
        ''En las series de televisi&oacute;n se pinta a Urraca como una ni&ntilde;a maquiav&eacute;lica'', apunta Garc&iacute;a-Fer&aacute;ndez, y contin&uacute;a: ''Pero no hay evidencias de eso''. Lo que, a su modo de ver, ocurre es que la misoginia imperante a lo largo de la historia se ha empe&ntilde;ado en enturbiar las figuras femeninas poderosas, pint&aacute;ndolas como mentes fr&iacute;as, calculadoras y hasta malvadas, dando por hecho que esa es la &uacute;nica forma que tuvieron para llegar a ostentar alg&uacute;n tipo de poder. ''Esa mala imagen de Urraca se la debemos a los cronistas medievales'', remata. Y lo mismo que sucede con la imagen personal de esas reinas como Urraca, sucede con su gesti&oacute;n. Las cr&oacute;nicas la afean, la convierten en caprichosa y ruinosa. ''Sin embargo'', completa el medievalista, ''los datos nos dicen que consigui&oacute; mantener el territorio que le leg&oacute; su padre''. En otras palabras, el reinado no fue ni mucho menos tan malo como algunos lo pintan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ''Lo que est&aacute; claro'', insiste, ''es que Urraca podr&iacute;a haber decidido sus responsabilidades y declinar el trono, pero no lo hizo. Y no solo rein&oacute;, sino que tambi&eacute;n gobern&oacute;''. Se trata, a pesar de que algunos cronistas no reconocieran su reinado y pasaran directamente de su padre a su hijo, de la primera gran reina propietaria de Europa: ''Seguro que fue una mujer fuerte y valiente''. Hab&iacute;a que serlo para sobrevivir en los pasillos palaciegos medievales. Pero todo eso forma parte de otra historia, la de una gran reina independiente y batalladora &ndash;previamente fue condesa de Galicia&ndash; que no se amilan&oacute; y ejerci&oacute; como monarca. Antes de eso, sin embargo, existi&oacute; una ni&ntilde;a y una adolescente que anduvo un camino nada f&aacute;cil y que termin&oacute;, como relata el propio Miguel Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, por romper un techo de cristal nada menos que en el siglo XII.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/urraca-urraca-i-leon-construyo-primera-gran-reina-europa_1_8100102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jul 2021 20:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Urraca antes de Urraca I de León: cómo se construyó la primera gran reina de Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Edad Media]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Urraca antes de Urraca I de León: cómo se construyó la primera gran reina de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/urraca-urraca-i-leon-construyo-primera-gran-reina-europa_7_8100148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30825060-a3ca-44d6-b941-990085f85868_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Urraca antes de Urraca I de León: cómo se construyó la primera gran reina de Europa"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/urraca-urraca-i-leon-construyo-primera-gran-reina-europa_7_8100148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jul 2021 16:02:35 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Clara antes de Clara Campoamor, la hija de modista que cosió alas a las mujeres españolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/clara-clara-campoamor-hija-modista-cosio-alas-mujeres-espanolas_1_8076308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0795eb9-35a1-4e43-b5cc-e0df7b9e01dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clara antes de Clara Campoamor, la hija de modista que cosió alas a las mujeres españolas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es la máxima responsable de que en España se instaurara el sufragio femenino el 1 de octubre de 1931. El camino que anduvo antes de la decisión histórica estuvo sembrado de unas dificultades que determinaron por completo el sentido de su lucha</p></div><p class="article-text">
        El 1 de octubre de 1931 no solo es el d&iacute;a en que Clara Campoamor (Madrid, 1888 - Lausana 1972) pasa a la historia como la mujer que carg&oacute; en sus espaldas el peso de la defensa y consecuci&oacute;n del sufragio femenino en Espa&ntilde;a, sino que tambi&eacute;n es el d&iacute;a en el que Espa&ntilde;a madura; el d&iacute;a en que permite que las mujeres &ldquo;puedan participar en el espacio de lo com&uacute;n&rdquo;, en palabras de la escritora y doctora en Filosof&iacute;a Marif&eacute; Santiago. Antes de 1931, Campoamor era una de las tres &uacute;nicas diputadas mujeres que hab&iacute;a en el Congreso, junto a Margarita Nelken y Victoria Kent. Y antes de 1931, Espa&ntilde;a era un pa&iacute;s en el que &ldquo;las mujeres no eran personas porque, para serlo, hay que ser persona jur&iacute;dica&rdquo;. Despu&eacute;s del 1 de octubre de 1931, Campoamor se convirti&oacute; en punta de lanza y principal responsable de uno de los cambios pol&iacute;ticos m&aacute;s relevantes de la historia de nuestro pa&iacute;s, si no el que m&aacute;s. Despu&eacute;s de 1931, las mujeres espa&ntilde;olas dejaron de ser ciudadanas de segunda clase. Por eso, el 'Antes de' de Clara Campoamor trasciende a la propia diputada. Todo lo que le ocurri&oacute; antes de aquel octubre de 1931 es la senda que, sin saberlo, anduvieron con ella todas las espa&ntilde;olas de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre de Clara era periodista. Ah&iacute; ve Marif&eacute; Santiago una semilla de la preocupaci&oacute;n de la hija por la actualidad y los asuntos de su tiempo. La madre, costurera. &ldquo;Y ah&iacute; quiero ver&rdquo;, apuntilla la escritora, &ldquo;que aprendi&oacute; de ella la necesidad de hilar todos los hilos que est&aacute;n sueltos para poder crear algo que nos abrigue y que nos vista&rdquo;. De esas dos simientes naci&oacute; una ni&ntilde;a que tuvo que dejar de estudiar muy pronto porque su padre muri&oacute; cuando ella contaba solo diez a&ntilde;os de edad. Fue en 1898. &ldquo;Muy pronto se vio obligada a dejar de estudiar&rdquo;, tercia Marif&eacute; Santiago. Quiz&aacute;s esa fue una de las cosas determinantes para configurar su pensamiento y apuntalar el sentido de su lucha. &ldquo;Ella ten&iacute;a claro&rdquo;, contin&uacute;a Santiago, &ldquo;que si hubiera sido un hombre, la muerte de su padre no la hubiera condenado a tener que dedicarse a la costura, por ejemplo&rdquo;. En otras palabras, experiment&oacute; en sus propias carnes que cualquier contratiempo condenaba a una mujer a aparcar su ambici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ella no lo hizo. Tras trabajar como modista, telefonista y dependienta con tal de colaborar con la econom&iacute;a familiar, en 1909 se present&oacute; a la oposici&oacute;n para el cuerpo de Tel&eacute;grafos y consigui&oacute; una plaza. &ldquo;Era la &uacute;nica oposici&oacute;n a la que pod&iacute;an presentarse las mujeres&rdquo;, concreta Santiago, &ldquo;y eso explica que muchas mujeres de ese per&iacute;odo que, m&aacute;s tarde, escribir&iacute;an sus propias l&iacute;neas en la historia trabajaran todas ah&iacute;&rdquo;. Despu&eacute;s, accedi&oacute; a un puesto en el Ministerio de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica y en 1920 se inscribi&oacute; en el Bachillerato. Solo cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, Clara Campoamor ya era licenciada en Derecho y pronto abrir&iacute;a su propio despacho. De alg&uacute;n modo, ya estaba poniendo en pr&aacute;ctica eso que m&aacute;s tarde entender&iacute;a c&oacute;mo desprenderse del freno que muchos hombres consideraban que deb&iacute;an tener incorporado las mujeres. En una de las muchas escenas y experiencias que relata en su libro <em>El voto femenino y yo: mi pecado mortal</em>, Campoamor explica algo que escuch&oacute;, una vez ya se hab&iacute;a convertido en diputada, de boca de un &ldquo;republicano ardoroso, de agudo sentido liberal y, por lo dem&aacute;s, hombre respetable y respetado&rdquo;, es decir, de alguien con quien, en principio, compart&iacute;a cuerda pol&iacute;tica. El diputado espet&oacute;: &ldquo;Es bueno que la mujer tenga el freno de la Iglesia&rdquo;. Para Campoamor, esas palabras descubren &ldquo;todo el profundo desprecio masculino por la hembra, a quien se considera precisada de freno&rdquo;. Ella dedic&oacute; su vida a eliminar ese freno &ndash;a destruirlo&ndash;, aunque, para ello, tuviera que enfrentarse, incluso, a sus propios correligionarios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El d&iacute;a que Victoria Kent no fue al Congreso</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es uno de los mayores dramas de la historia del mundo&rdquo;, bromea Santiago. &ldquo;Victoria Kent y Clara Campoamor eran amigas&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;y se quer&iacute;an. Se admiraban&rdquo;. Lo que ocurri&oacute;, en palabras de la escritora, es que &ldquo;Victoria Kent, que formaba parte de un partido distinto al de Clara, vot&oacute; en clave de partido y no en clave de conciencia&rdquo;. Una opini&oacute;n extendida en aquel momento consist&iacute;a en que el voto de las mujeres pod&iacute;a acabar con la Rep&uacute;blica, toda vez que, seg&uacute;n esa corriente, votar&iacute;an siempre lo que dijera la Iglesia y, por lo tanto, el sentido de su voto ser&iacute;a conservador. Victoria Kent formaba parte del Partido Republicano Radical Socialista, que, basado en esos principios, se opon&iacute;a al sufragio universal. &ldquo;Aquel 1 de octubre, el d&iacute;a en que se llev&oacute; a cabo la votaci&oacute;n, Victoria Kent no se present&oacute; en el Congreso&rdquo;, apunta Santiago. Lo que sucedi&oacute; aquella jornada ya es parte de la historia. Los s&iacute;es vencieron a los noes y las mujeres ganaron, gracias a los 161 diputados que votaron a favor, pero, sobre todo, a Clara Campoamor, esa ciudadan&iacute;a jur&iacute;dica que las convert&iacute;a en personas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de eso, tal y como explica en el libro antes citado, su carrera pol&iacute;tica toc&oacute; a su fin. Haber encabezado la lucha por el sufragio fue &ldquo;un pecado mortal&rdquo;, tal y como ella misma lo describi&oacute;. La Guerra Civil la oblig&oacute; a exiliarse y no pudo volver a Espa&ntilde;a nunca. Muri&oacute; en 1972. Trabaj&oacute; traduciendo textos de Victor Hugo y &Eacute;mile Zola y ejerci&oacute; la abogac&iacute;a hasta quedarse ciega. La m&aacute;xima responsable de que las mujeres puedan votar en Espa&ntilde;a falleci&oacute; en Lausana (Suiza) tras 36 a&ntilde;os lejos de su pa&iacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/clara-clara-campoamor-hija-modista-cosio-alas-mujeres-espanolas_1_8076308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jun 2021 19:52:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Clara Campoamor,Feminismo,Parlamentarios,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clara antes de Clara Campoamor, la hija de modista que cosió alas a las mujeres españolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/clara-clara-campoamor-hija-modista-cosio-alas-mujeres-espanolas_7_8076384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d99d1cf7-9fd2-4f3f-876b-5f34f171cc0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clara antes de Clara Campoamor, la hija de modista que cosió alas a las mujeres españolas"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jun 2021 15:34:09 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un 'broncas' del siglo XVI con mucho talento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/michelangelo-merisi-caravaggio-broncas-siglo-xvi-talento_1_8054012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b149341c-0f94-49bf-b0aa-2133c148721b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un &#039;broncas&#039; del siglo XVI con mucho talento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de uno de los pintores más influyentes de su tiempo y máximo exponente del tenebrismo. Sobre su vida personal han corrido ríos de tinta: los registros judiciales lo dibujan como un pendenciero y un camorrista</p></div><p class="article-text">
        La que a todas luces es una de las mejores definiciones que se han dado de la figura de Caravaggio (Mil&aacute;n 1571-Porto &Eacute;rcole 1610) se encuentra en las p&aacute;ginas de <em>Caravaggio: una vida sagrada y profana,</em> del historiador brit&aacute;nico Andrew Graham-Dixon. Dice: ''La vida de Caravaggio es como su arte: una serie de rel&aacute;mpagos en la noche m&aacute;s oscura''. Y lo mismo ocurre con su ni&ntilde;ez y su juventud, si es que en su vida hubo otra cosa. ''Muri&oacute; con solo treinta y nueve a&ntilde;os'', tercia Cipriano Garc&iacute;a Hidalgo, profesor de Historia del Arte y divulgador. ''En efecto'', contin&uacute;a, ''Caravaggio ya ten&iacute;a un poco ese perfil de oveja negra en la familia y, una vez fue creciendo, se convirti&oacute; en un pendenciero, lo que hoy se conoce como un 'broncas'''. Eso es lo que se desprende de los archivos judiciales de la &eacute;poca, pr&aacute;cticamente la &uacute;nica informaci&oacute;n que se ha conservado del artista. Todo eso es la oscuridad de la que habla Graham-Dixon. Sin embargo, existen tambi&eacute;n los rel&aacute;mpagos, la luz de sus cuadros: ''Sin ninguna duda, se trata de uno de los pintores m&aacute;s influyentes y no solo en la pintura, sino que tambi&eacute;n en la fotograf&iacute;a, las artes esc&eacute;nicas y el cine'', apunta Garc&iacute;a Hidalgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esos archivos judiciales y algunos otros datos biogr&aacute;ficos dan la suficiente informaci&oacute;n como para que la posteridad haya podido dibujar un personaje talentoso, pero camorrista; aficionado a las prostitutas, pero acusado de homosexual; oscuro, pero brillante. ''Tira piedras a la casa de su patrona'', escribe Graham-Dixon, ''y canta canciones obscenas bajo su ventana. Llega a las manos con un camarero por el ali&ntilde;o de un plato de alcachofas. Se mofa de un rival con insultos sexuales gr&aacute;ficos. Ataca a un hombre en la calle. Mata a otro en una pelea con espada. Junto con su banda inflige atroces heridas a un caballero de Justicia en la isla de Malta''. Dicho de otra forma, Caravaggio fue pr&aacute;cticamente un delincuente.
    </p><p class="article-text">
        ''Incluso tuvo que huir de Roma cuando las familias poderosas que lo sol&iacute;an proteger no pudieron interceder por &eacute;l'', comenta el profesor. Pero parece que el particular estilo de vida de Caravaggio podr&iacute;a tener su origen mucho antes de que llegara a Roma. Quiz&aacute;s haya que remontarse a su ni&ntilde;ez. ''Su hermano era el bueno'', explica Cipriano Garc&iacute;a Hidalgo. De hecho, termin&oacute; por ordenarse como sacerdote. En cambio, Michelangelo Merisi enseguida adopt&oacute; el papel de oveja negra: ''Incluso sabemos que, a pesar de que estuvo yendo a clases de pintura durante cuatro a&ntilde;os en su adolescencia, parece que no las aprovech&oacute; mucho, que prefer&iacute;a dedicarse a hacer otras cosas''. De lo que s&iacute; qued&oacute; plena constancia es de que en 1592, cuando el joven pintor rondaba los veinte a&ntilde;os, march&oacute; a Roma. All&iacute; lleg&oacute;, como suele decirse en nuestros d&iacute;as, con una mano delante y otra detr&aacute;s, ''y seguramente empezara a pintar de una forma m&aacute;s seria por necesidad''. De todos modos, la cercan&iacute;a de su familia a algunos linajes bienestantes como los Colonna y los Sforza fue para &eacute;l una especie de colch&oacute;n nada desde&ntilde;able tanto para introducirse en los c&iacute;rculos art&iacute;sticos de la ciudad eterna, como para esquivar los juzgados o el calabozo cuando sus fechor&iacute;as y altercados se topaban de frente con la ley.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Luces y sombras, literalmente</strong></h3><p class="article-text">
        El joven Caravaggio pronto empez&oacute; a destacar. Pinturas como <em>Los jugadores de cartas </em>(1595)<em> </em>o <em>Chico mordido por una lagartija</em> (1596) lo pusieron en el mapa, pero ambas, y el resto de las obras de ese per&iacute;odo, eran trabajos por encargo destinados a decorar salones particulares y, por tanto, no ten&iacute;an proyecci&oacute;n. ''Su salto a la fama lleg&oacute; con los encargos para algunos espacios religiosos importantes en Roma'', tercia Garc&iacute;a Hidalgo. Las obras sobre San Mateo que realiz&oacute; para la Capilla Contarelli ejercieron una gran influencia entre los j&oacute;venes artistas que probaban suerte en la ciudad. ''Es el tratamiento de la luz y las sombras la gran innovaci&oacute;n de Caravaggio'', apunta el profesor: ''&Eacute;l consigue una gran verosimilitud en sus pinturas gracias a la sensaci&oacute;n de claridad y oscuridad que logra imprimir en el lienzo''. Fuera de toda duda, es el m&aacute;ximo exponente del claroscuro, que en su pincel se conoce tambi&eacute;n como tenebrismo. Sin embargo, hubo cuadros que pint&oacute; para la Iglesia que no gozaron de gran aceptaci&oacute;n. Es el caso de los que pint&oacute; para un peque&ntilde;o altar en la Bas&iacute;lica de San Pedro. R&aacute;pidamente la instituci&oacute;n religiosa retir&oacute;<em> La Madonna con el ni&ntilde;o y Santa Ana</em>. Consideraban la obra ''todo vulgaridad, sacrilegio y disgusto''. Algo parecido sucedi&oacute; con <em>La muerte de la virgen</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ambos son dos de los cuadros m&aacute;s importantes de toda su producci&oacute;n, pero, en su momento, fueron un esc&aacute;ndalo. Fueron dos sombras m&aacute;s en una vida llena de ellas, que termin&oacute;, por cierto, demasiado pronto. Eso s&iacute;, los fogonazos de luz fueron los m&aacute;s brillantes de toda la historia del arte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/michelangelo-merisi-caravaggio-broncas-siglo-xvi-talento_1_8054012.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jun 2021 20:13:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un 'broncas' del siglo XVI con mucho talento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Pintura,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un 'broncas' del siglo XVI con mucho talento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/michelangelo-merisi-caravaggio-broncas-siglo-xvi-talento_7_8054066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbe64295-9c54-4106-a75d-13e597608794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un &#039;broncas&#039; del siglo XVI con mucho talento"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/michelangelo-merisi-caravaggio-broncas-siglo-xvi-talento_7_8054066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Jun 2021 17:22:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un 'broncas' del siglo XVI con mucho talento]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Johanna antes de Hannah Arendt: arriesgar, tomar partido y conducir la propia vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/johanna-hannah-arendt-arriesgar-partido-conducir-propia-vida_1_8029898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d05e209c-4aaa-4d9c-9d54-a3479a236832_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Johanna antes de Hannah Arendt: arriesgar, tomar partido y conducir la propia vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde joven leyó a Kant y pronto despuntó en la Universidad de Marburgo. Con la idea de que la filosofía debía ser útil y que no era suficiente con pensar, sino que, además, había que actuar, fue una de las voces más autorizadas de su tiempo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Enseguida fui de la opini&oacute;n de que los jud&iacute;os no pod&iacute;an quedarse&rdquo;, escribi&oacute; la pensadora Hannah Arendt poco despu&eacute;s de que Adolf Hitler tomara el poder en Alemania en 1933 y los nazis la detuvieran e interrogaran durante ocho d&iacute;as: &ldquo;No estaba por la labor de andar dando vueltas por Alemania, por as&iacute; decir, como ciudadana de segunda, de la forma que fuese&rdquo;. Ya a sus veintisiete a&ntilde;os &mdash;hab&iacute;a nacido en 1906 en Hannover&mdash; tuvo la lucidez suficiente como para intuir que &ldquo;las cosas empeorar&aacute;n siempre m&aacute;s&rdquo;. En cuanto pudo, hizo las maletas y emigr&oacute;, aunque, como tambi&eacute;n escribi&oacute; m&aacute;s adelante, &ldquo;sent&iacute;a al respecto una cierta satisfacci&oacute;n&rdquo;. Lo apunt&oacute; en un texto que continuaba: &ldquo;Hab&iacute;a sido detenida, as&iacute; que tuve que abandonar ilegalmente el pa&iacute;s [...], enseguida estuve contenta. Pensaba: &iexcl;al menos he hecho algo! Al menos no soy inocente&rdquo;. El texto aparece citado en <em>Hannah Arendt: filosof&iacute;a ilustrada</em>, que firman conjuntamente Nils Baracella, Stefania Maffeis, Ansgar Lorenz y Juliane E. Reichert y que ha editado Taugenit este mismo a&ntilde;o. &iquest;Por qu&eacute; dec&iacute;a la joven Arendt eso de &ldquo;al menos he hecho algo&rdquo;? &iquest;Cu&aacute;l es el pensamiento filos&oacute;fico que la llev&oacute; a tal reflexi&oacute;n y, sobre todo, d&oacute;nde hay que ir a buscar la ra&iacute;z de su pensamiento?
    </p><p class="article-text">
        Son demasiadas preguntas para resolverlas todas juntas. &ldquo;Vamos por partes&rdquo;, sugiere el profesor de filosof&iacute;a y divulgador cultural Carlos Javier Gonz&aacute;lez Serrano desde un rinc&oacute;n del C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid (CBA), que muy amablemente ha cedido una de sus salas para realizar la entrevista. &ldquo;Hannah Arendt consideraba que el ser humano ten&iacute;a que evitar el aislamiento y salir a la arena p&uacute;blica para exponer sus puntos de vista&rdquo;, explica. En la misma l&iacute;nea, los autores del libro citado en el primer p&aacute;rrafo exponen: &ldquo;Arendt no ten&iacute;a en gran consideraci&oacute;n la contemplaci&oacute;n apartada del mundo. Al contrario, aparecer p&uacute;blicamente y asumir la responsabilidad de las posiciones adoptadas, aunque parezca arriesgado, representa para ella la tarea decisiva de la pensadora pol&iacute;tica&rdquo;. As&iacute; las cosas, emigrar era, para ella, un acto pol&iacute;tico en el que demostraba una opini&oacute;n sobre el r&eacute;gimen que se estaba asentando en el pa&iacute;s germano y, qu&eacute; duda cabe, aceptaba sin ambages el riesgo que conllevaba llevar a cabo la acci&oacute;n. &ldquo;Es que&rdquo;, completa el profesor, &ldquo;para Arendt, la filosof&iacute;a no deb&iacute;a quedarse en el campo de la Academia: solo era &uacute;til si se convert&iacute;a en acci&oacute;n&rdquo; o, si lo preferimos, si se convert&iacute;a en pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque eso, pese a ser reflexiones que hace en su juventud, es comenzar casi por el final. La primera Hannah de todas &mdash;o Johanna, su nombre de nacimiento&mdash; es una ni&ntilde;a jud&iacute;a alejada de la ortodoxia cuyo padre muere cuando todav&iacute;a es ella muy peque&ntilde;a y cuya madre la educa en un ambiente muy progresista para la &eacute;poca. Muy pronto, a los catorce a&ntilde;os, lee la <em>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</em> de Kant y se empieza a desenvolver en ambientes intelectuales hasta que siente la estricta llamada de la filosof&iacute;a. Y, en ese momento, ser joven, brillante y querer estudiar Filosof&iacute;a solo quer&iacute;a decir una cosa: viajar a Marburgo. &ldquo;All&iacute;, Heidegger se hab&iacute;a convertido en uno de los fil&oacute;sofos de moda&rdquo;, se&ntilde;ala Gonz&aacute;lez Serrano. La explosi&oacute;n del fil&oacute;sofo alem&aacute;n hab&iacute;a popularizado la universidad de Marburgo y all&iacute; lleg&oacute; una jovenc&iacute;sima Hannah Arendt, que en la primera tutor&iacute;a que recibi&oacute; por parte del maestro Heidegger lo enamor&oacute; a un nivel solo comparable al enamoramiento que ella misma sinti&oacute; al verlo y charlar con &eacute;l. Ella ten&iacute;a dieciocho a&ntilde;os, &eacute;l rondaba los treinta y cinco y estaba casado. Desde ese momento mantendr&iacute;an un relaci&oacute;n amorosa clandestina hasta que Arendt decidi&oacute; poner tierra de por medio. Ambos, eso s&iacute;, influyeron de manera decisiva en el pensamiento y la producci&oacute;n del otro.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El hombre y no Dios</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras que Heidegger sentenciaba que el ser humano estaba en el mundo para conquistar la muerte, Arendt cre&iacute;a que los hombres nac&iacute;an para alcanzar la vida&rdquo;, tercia el profesor. Y la vida, tal y como ya pensaba Hannah en su juventud, hab&iacute;a que conducirla. &ldquo;No es Dios&rdquo;, ampl&iacute;a Gonz&aacute;lez Serrano, &ldquo;quien gu&iacute;a al hombre, sino que es el ser humano quien tiene que conducir su existencia en la arena p&uacute;blica, en el foro&rdquo;. Este existencialismo es una de las principales ideas de la fil&oacute;sofa, aunque ella siempre prefiri&oacute; que se la tratara como una pensadora pol&iacute;tica. Todo esto &mdash;el pensamiento que lleva a la acci&oacute;n, la discusi&oacute;n de las posturas en el &aacute;gora y la toma de conciencia de que la vida la dirige uno mismo&mdash; es lo que la llev&oacute; a alzar la voz contra el nazismo, tal y como se demuestra en las palabras recogidas en el primer p&aacute;rrafo, y a emigrar de Alemania primero a Francia, donde fue confinada en un campo de internamiento, y, m&aacute;s tarde, a Estados Unidos. Fue all&iacute; donde en 1951 dej&oacute; de ser una ap&aacute;trida, toda vez que recibi&oacute; la nacionalidad americana despu&eacute;s de que el r&eacute;gimen nazi le quitara la alemana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero todo eso pertenece ya a la madurez de Hannah Arendt, de la misma forma que su empe&ntilde;o por dignificar y ayudar al pueblo jud&iacute;o o que sus clases como profesora de Filosof&iacute;a. &ldquo;Sin duda alguna&rdquo;, remata el profesor, &ldquo;Hannah Arendt es una de las pensadoras con m&aacute;s hondura del siglo XX, pero sobre todo una que no entendi&oacute; nunca la filosof&iacute;a si no era con una intenci&oacute;n pr&aacute;ctica&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/johanna-hannah-arendt-arriesgar-partido-conducir-propia-vida_1_8029898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jun 2021 20:23:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Johanna antes de Hannah Arendt: arriesgar, tomar partido y conducir la propia vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Johanna antes de Hannah Arendt: arriesgar, tomar partido y conducir la propia vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/johanna-hannah-arendt-arriesgar-partido-conducir-propia-vida_7_8030175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36990739-8433-42a2-afff-7bf767199a2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Johanna antes de Hannah Arendt: arriesgar, tomar partido y conducir la propia vida"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/johanna-hannah-arendt-arriesgar-partido-conducir-propia-vida_7_8030175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jun 2021 19:22:59 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Johnny antes de Jimi Hendrix: el niño pobre y la escoba de seis cuerdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/johnny-jimi-hendrix-nino-pobre-escoba-seis-cuerdas_1_8005890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52f9d20b-f2fe-41f7-b3aa-902c5e50efba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Johnny antes de Jimi Hendrix: el niño pobre y la escoba de seis cuerdas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No pasó una infancia fácil, se las tuvo que ver con la justicia y se alistó, incluso, en el ejército. El guitarrista afroamericano murió joven, forma parte de 'El club de los 27', pero deslumbró al mundo de la música con su virtuosismo y su estilo excéntrico</p></div><p class="article-text">
        Hay que imaginarse una familia bien pobre, bien desestructurada y bien complicada. El peque&ntilde;o Johnny Allen Hendrix naci&oacute; en Seattle un 27 de noviembre de 1942. &ldquo;Su padre era militar y no tuvo contacto con &eacute;l hasta que el peque&ntilde;o cumpli&oacute; tres a&ntilde;os&rdquo;, explica Javier Miralles, cofundador de la escuela de m&uacute;sica RockCamp. &ldquo;Adem&aacute;s&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;tanto &eacute;l como su mujer, la madre de Hendrix, ten&iacute;an problemas con el alcohol&rdquo;. En la desordenada infancia y adolescencia de la futura estrella del rock hace especial hincapi&eacute; el bi&oacute;grafo Charles R. Cross en <em>Jimi Hendrix: la biograf&iacute;a</em> (editada en espa&ntilde;ol por Ma Non Troppo en 2007). Cross insiste en que la trayectoria vital y profesional del guitarrista solo pueden entenderse a tenor del contexto familiar y social que lo vio nacer y crecer. &ldquo;Eso s&iacute;&rdquo;, apunta Miralles, &ldquo;lo que m&aacute;s me impresiona a m&iacute; del caso de Hendrix es el estrech&iacute;simo v&iacute;nculo que tuvo siempre con el instrumento&rdquo;. Ya desde muy peque&ntilde;o, los maestros ve&iacute;an c&oacute;mo el chaval empu&ntilde;aba una escoba como si fuera una guitarra. No sab&iacute;an, ni lo imaginaban siquiera, que estaban delante de alguien que iba a convertirse en un mito de la m&uacute;sica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cosa cay&oacute; por su propio peso. A la escoba vieja le salieron cuerdas y se transform&oacute;, primero, en un ukelele y, m&aacute;s tarde, en una guitarra. Desde entonces no hubo vuelta atr&aacute;s. El peque&ntilde;o Johnny &mdash;al que sus padres ya hab&iacute;an cambiado el nombre a James Marshall&mdash; y el instrumento que lo convertir&iacute;a en uno de los mejores m&uacute;sicos de todos los tiempos no pudieron separarse nunca m&aacute;s. &ldquo;Incluso cuando estuvo en el ej&eacute;rcito&rdquo;, recuerda Javier Miralles, &ldquo;Hendrix pidi&oacute; a su padre que le enviara la guitarra para poder tocarla en la base militar&rdquo;. Pero eso es adelantar acontecimientos. Primero es necesario descubrir el camino sembrado de actos delictivos que llev&oacute; al joven Hendrix a convertirse en militar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Jimi Hendrix vivi&oacute; 27 a&ntilde;os, pero, por todo lo que hizo y por todo lo que pas&oacute;, cualquiera dir&iacute;a que fueron muchos m&aacute;s&rdquo;, reflexiona Miralles. Desde la infancia tuvo que soportar la relaci&oacute;n tortuosa que manten&iacute;an sus padres. Se divorciaron cuando el peque&ntilde;o cumpli&oacute; los nueve a&ntilde;os y los jueces entregaron la custodia a su padre. M&aacute;s tarde, en 1958, Jimi y su hermano Leon perdieron a su madre, de ascendencia cherokee, algo que siempre reivindic&oacute; Hendrix. &ldquo;Es un t&oacute;pico&rdquo;, reconoce el cofundador de RockCamp, &ldquo;pero la m&uacute;sica siempre fue un refugio para el chaval&rdquo;. Sin embargo, la mala situaci&oacute;n econ&oacute;mica y los malos tragos que tuvo que afrontar desde bien peque&ntilde;o lo llevaron a cometer alg&uacute;n que otro delito. &ldquo;De hecho&rdquo;, apunta Miralles, &ldquo;fueron precisamente esos delitos los que lo llevaron a las fuerzas armadas&rdquo;. Al parecer lo cazaron hasta en dos ocasiones conduciendo veh&iacute;culos robados y le dieron la opci&oacute;n de evitar la c&aacute;rcel alist&aacute;ndose al ej&eacute;rcito y as&iacute; lo hizo. &ldquo;No obstante, sus superiores pronto se dieron cuenta de que no ten&iacute;a mucha madera para la vida militar&rdquo;, sonr&iacute;e. Ahora bien, no hay que pensar en la etapa que pas&oacute; como paracaidista como un tiempo perdido para su carrera musical. En el ej&eacute;rcito toc&oacute;, mejor&oacute; sus aptitudes y conoci&oacute; a Billy Cox, el bajista con el que formar&iacute;a la banda <em>King Casuals</em> y con quien tocar&iacute;a tambi&eacute;n, andando el tiempo, fuera del ej&eacute;rcito.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&Eacute;xito m&aacute;s all&aacute; del Atl&aacute;ntico</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que sus superiores se lo quitaron de encima&rdquo;, explica Miralles, &ldquo;aunque tambi&eacute;n existe la versi&oacute;n de que se fractur&oacute; el tobillo y por eso tuvo que licenciarse del ej&eacute;rcito&rdquo;. En cualquier caso, una vez liberado de todo lo que tuviera que ver con un paraca&iacute;das y un fusil, Hendrix empez&oacute; a dedicarse en cuerpo y alma a la m&uacute;sica. Toc&oacute; en distintas bandas, entre ellas <em>The Isley Brothers</em> o la banda del gran Little Richard, &ldquo;pero Jimi Hendrix necesitaba protagonismo&rdquo;. Su habilidad con la guitarra iba en consonancia con su actitud exc&eacute;ntrica en el escenario y pronto se hart&oacute; de ser, simplemente, un miembro m&aacute;s de los grupos. Fue, de alg&uacute;n modo, una casualidad que lo viera tocar Linda Keith, por aquel entonces novia de Keith Richards, de <em>The Rolling Stones</em>: &ldquo;A Linda le impresion&oacute; la destreza del joven afroamericano. Era diferente. No hab&iacute;a tenido formaci&oacute;n musical y hac&iacute;a cosas con la guitarra a las que otros no se atrev&iacute;an&rdquo;. Por todo eso lo recomend&oacute; a algunos managers, aunque, al principio, no supieron ver su talento. Fue distinto, en cambio, cuando coment&oacute; el caso con Chas Chandler, el bajista de <em>The Animals</em>, que estaba ya plante&aacute;ndose colgar el instrumento y comenzar una carrera como productor. Faltaban unos cuatro a&ntilde;os para que Jimi Hendrix desapareciera; cuatro a&ntilde;os para que muriera en el Hospital St Mary Abbot despu&eacute;s de que lo encontraran inconsciente en una habitaci&oacute;n del Hotel Samarkand, en Notting Hill.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero en esos cuatro a&ntilde;os pas&oacute; todo. Naci&oacute; <em>The Jimi Hendrix Experience</em> y arras&oacute; en el Reino Unido, se agudizaron sus problemas con las drogas, impresion&oacute; a <em>The Beatles, </em>apareci&oacute; la violencia, dio el salto a los Estados Unidos, quem&oacute; guitarras y se convirti&oacute;, en definitiva, en un mito. Pero todo eso es harina de otro costal y pertenece a la leyenda, no al camino que lo llev&oacute; a convertirse en ella. &ldquo;La leyenda de Hendrix empieza incluso antes de su muerte&rdquo;, resuelve Miralles: &ldquo;en los cuatro a&ntilde;os vertiginosos en los que una estrella fugaz deslumbr&oacute; al mundo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/johnny-jimi-hendrix-nino-pobre-escoba-seis-cuerdas_1_8005890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jun 2021 20:23:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Johnny antes de Jimi Hendrix: el niño pobre y la escoba de seis cuerdas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Rock,Drogas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Johnny antes de Jimi Hendrix: el niño pobre y la escoba de seis cuerdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/johnny-jimi-hendrix-nino-pobre-escoba-seis-cuerdas_7_8005907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc6d2fc0-8dc2-406b-b5b5-cc37c2599c69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Johnny antes de Jimi Hendrix: el niño pobre y la escoba de seis cuerdas"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Jun 2021 17:29:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Kurt antes de Kurt Cobain: nació para romper todos los moldes y murió destruyendo los suyos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/kurt-kurt-cobain-nacio-romper-moldes-murio-destruyendo_1_7984412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03dd8d9a-ef49-4fab-800b-a042c805e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kurt antes de Kurt Cobain: nació para romper todos los moldes y murió destruyendo los suyos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El líder de Nirvana creció en el seno de una familia de clase obrera en Aberdeen (Washington). Tras el divorcio de sus padres, halló en la música un salvavidas, que, aunque iluminó a toda una generación, no fue suficiente para evitar su terrible final</p></div><p class="article-text">
        En una de las &uacute;ltimas entrevistas que Kurt Cobain (Aberdeen 1967- Seattle 1994) ofreci&oacute; a la televisi&oacute;n, dijo: &ldquo;Eres m&aacute;s feliz cuando encuentras un tesoro en una tienda de segunda mano, que cuando tienes dinero para comprar cualquier tienda entera&rdquo;. Durante el di&aacute;logo con la periodista de Much Music, que se llev&oacute; a cabo en 1993, el l&iacute;der de Nirvana habla de una ni&ntilde;ez humilde y con pocos lujos. Sin embargo, tal y como explican David Aceituno y David M. Buis&aacute;n en <em>Kurt Cobain: una biograf&iacute;a</em>, ya a la edad de siete a&ntilde;os cay&oacute; en sus manos una primera guitarra. Se la regal&oacute; su t&iacute;a Mari Fradenburg, la hermana peque&ntilde;a de su madre, alguien que &ldquo;vio cualidades en Kurt que sus padres no supieron ver&rdquo;. De hecho, incluso le dej&oacute; grabar algo en su estudio. &ldquo;Era una guitarra tipo <em>slide</em> hawaiana, color azul de postal de isla paradis&iacute;aca&rdquo;, contin&uacute;a la biograf&iacute;a. Por supuesto, era de pl&aacute;stico, &ldquo;al alcance de todos los bolsillos&rdquo;. Las dos an&eacute;cdotas permiten dibujar un perfil, aunque poco exacto, de la ni&ntilde;ez de Kurt Cobain. No obstante, se puede indagar mucho m&aacute;s para tratar de descubrir cu&aacute;les son las piezas sobre las que se elev&oacute; uno de los mayores iconos de la m&uacute;sica para, m&aacute;s tarde, protagonizar, tambi&eacute;n, una de las mayores ca&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Kurt Cobain era un diamante en bruto y, aunque muri&oacute; joven, por fortuna pudo desarrollar su talento unos a&ntilde;os&rdquo;, tercia Javier Miralles, cofundador de la escuela de m&uacute;sica RockCamp. &ldquo;Pero la suya fue una vida tr&aacute;gica&rdquo;, contin&uacute;a. Naci&oacute; en el seno de una familia humilde en Aberdeen, una ciudad del condado de Grays Harbor (Washington, EEUU). &ldquo;Parad&oacute;jicamente&rdquo;, se&ntilde;ala Miralles, &ldquo;fue un ni&ntilde;o muy feliz y alegre, como se puede ver en un mont&oacute;n de v&iacute;deos que se han conservado&rdquo;. Pero todo cambi&oacute; con el divorcio de sus padres. Ese ni&ntilde;o contento y radiante se torn&oacute; en uno ensimismado, introvertido y esquivo. Antes ya le hab&iacute;an diagnosticado hiperactividad &ndash;por la que recibi&oacute; medicaci&oacute;n&ndash; y, ya en la preadolescencia, cuando todav&iacute;a no superaba los trece a&ntilde;os, se inici&oacute; en el consumo de marihuana. Ser&iacute;a la primera de una larga lista de adicciones que complicar&iacute;an su vida sobremanera. &ldquo;Pronto se dio cuenta de que la m&uacute;sica iba a ser un buen refugio&rdquo;, desliza Javier Miralles.
    </p><p class="article-text">
        Desde muy pronto trat&oacute; de formar una banda. &ldquo;No le fue f&aacute;cil&rdquo;, se&ntilde;ala. Sin embargo, tras muchas vueltas, consigui&oacute; convencer a Krist Novoselic, alumno del mismo instituto que Cobain. Kurt ya hab&iacute;a comenzado a hacer sus pinitos con un grupo al que llam&oacute; Fecal Matter y Novoselic accedi&oacute; a participar. &ldquo;Cuando escuchas, hoy en d&iacute;a, alguna maqueta de sus temas, suenan sucias, duras y francas, como le gustaban a &eacute;l&rdquo;. M&aacute;s adelante, cuando Nirvana arras&oacute; con su <em>Nevermind</em> (1991), ya bajo un gran sello discogr&aacute;fico como DGC Records, &ldquo;Cobain, que era el alma y el cerebro del grupo, no qued&oacute; muy contento con el sonido, m&aacute;s de estudio de lo que a &eacute;l le hubiera gustado&rdquo;. Sin embargo, fue el &aacute;lbum que los consagr&oacute; como uno de los primeros espadas del rock alternativo estadounidense y como los impulsores del Grunge. <em>Smells like teen spirit</em>, el principal sencillo del &aacute;lbum, se mantuvo meses en los primeros puestos de las listas y se considera una de las mejores canciones de todos los tiempos. Paralelamente, la vida personal de Cobain se volv&iacute;a cada vez m&aacute;s cruda. La adicci&oacute;n a la marihuana dej&oacute; paso a la hero&iacute;na y algunos problemas m&eacute;dicos, en especial una bronquitis cr&oacute;nica, se agudizaron.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;&Eacute;l no quer&iacute;a ser un icono&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Kurt Cobain naci&oacute; para romper todos los moldes de la m&uacute;sica. &ldquo;En estos casos siempre existe la misma duda&rdquo;, reflexiona Miralles: &ldquo;Tuvo una vida dura y angustiosa en muchos momentos y se acab&oacute; demasiado pronto. Es triste no poder seguir escuchando su m&uacute;sica, pero es imposible saber si, de no haber sido exactamente ese su camino, hubiera podido alcanzar semejante nivel&rdquo;. Lo que tambi&eacute;n comenta el cofundador de RockCamp es la incomodidad con que Cobain encaj&oacute; la fama. &ldquo;&Eacute;l no ten&iacute;a intenci&oacute;n alguna de convertirse en un icono&rdquo;, apunta: &ldquo;Lo que quer&iacute;a era hacer m&uacute;sica y ya est&aacute;, pero revolucion&oacute; la escena y eso, entre otras cosas, lo convirti&oacute; en un &iacute;dolo de masas, a pesar de las extravagancias&rdquo;. O, quiz&aacute;s, en parte, gracias a ellas. Cobain se erigi&oacute; como el representante, o la voz, mejor dicho, de la denominada Generaci&oacute;n X.
    </p><p class="article-text">
        La corta vida de uno de los miembros m&aacute;s ilustres del tr&aacute;gico <em>Club de los 27</em> coloc&oacute; el &eacute;xito y su declive en el mismo marco temporal. A la madurez del guitarrista, cantante y compositor de Nirvana corresponden sus problemas m&aacute;s serios con las drogas, su relaci&oacute;n con la tambi&eacute;n artista Courtney Love, su internamiento en un centro de desintoxicaci&oacute;n, el nacimiento de su hija y m&aacute;s m&uacute;sica. El &uacute;ltimo trabajo que lanz&oacute; la banda antes de la muerte de Cobain fue <em>In uthero</em>, un &aacute;lbum experimental que, aunque no goz&oacute; de la misma acogida que <em>Nevermind, </em>s&iacute; que obtuvo una buena valoraci&oacute;n por los sectores musicales alternativos. Cobain, en definitiva, revolucion&oacute; el mundo de la m&uacute;sica, pero no pudo frenar a tiempo. Sin embargo, decir que su pronta muerte, siempre rodeada de un halo de misterio &ndash;aunque las investigaciones policiales la consideraron un suicidio, algunas investigaciones privadas apuntan a que pudo asesinarlo la propia Courtney Love&ndash;, marc&oacute; a toda una generaci&oacute;n ser&iacute;a quitar importancia a lo que de verdad dej&oacute; una huella imborrable. Fueron su vida y su m&uacute;sica las que lo cambiaron todo para siempre. &ldquo;Y no solo entre la gente de su tiempo&rdquo;, sonr&iacute;e Javier Miralles: &ldquo;Cada a&ntilde;o, en el campamento de verano que organizamos para ni&ntilde;os peque&ntilde;os, no para de sonar <em>Smells like teen spirit</em>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/kurt-kurt-cobain-nacio-romper-moldes-murio-destruyendo_1_7984412.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 May 2021 20:09:54 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Kurt antes de Kurt Cobain: nació para romper todos los moldes y murió destruyendo los suyos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/kurt-kurt-cobain-nacio-romper-moldes-murio-destruyendo_7_7984433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8a87225-a524-426e-bd06-1aa67aaab873_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kurt antes de Kurt Cobain: nació para romper todos los moldes y murió destruyendo los suyos"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 May 2021 14:21:28 +0000]]></pubDate>
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