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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andar en bici - Rutas]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Andar en bici - Rutas]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Paisajes, castillos y monasterios: una ruta cicloturista para descubrir la esencia de Navarra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/paisajes-castillos-monasterios-ruta-cicloturista-descubrir-esencia-navarra_1_12474363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5161ec51-bf11-4252-8eb4-211d5c93d515_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paisajes, castillos y monasterios: una ruta cicloturista para descubrir la esencia de Navarra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descubrimos el corazón de Navarra a través de una ruta que comienza en la histórica ciudad de Sangüesa y que combina el desafío físico con el deleite cultural y paisajístico, ofreciendo una experiencia única e inolvidable</p></div><p class="article-text">
        Navarra es un destino ideal para los amantes del cicloturismo gracias a su variada geograf&iacute;a. Adem&aacute;s, esta comunidad no solo ofrece disfrutar de sus paisajes, sino tambi&eacute;n la posibilidad de hacer una inmersi&oacute;n en su rica cultura. Con inicio y final en la localidad de Sang&uuml;esa, proponemos una ruta circular de algo m&aacute;s de 70 km que transcurre por algunos de los lugares m&aacute;s ic&oacute;nicos del Reino de Navarra.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido comienza y finaliza en Sang&uuml;esa. Esta ciudad (porque s&iacute;, ostenta este t&iacute;tulo) ofrece un rico patrimonio art&iacute;stico repleto de historia, perfecto para explorar antes o despu&eacute;s de realizar la ruta. Cada rinc&oacute;n de la ciudad sirve para tomar conciencia sobre su pasado como una importante encrucijada en el Camino de Santiago y como un basti&oacute;n cultural en Navarra. Recomendamos visitar la Iglesia de Santa Mar&iacute;a la Real (siglo XII), declarada monumento nacional, un ejemplo destacado del rom&aacute;nico navarro en el que sobresale su magn&iacute;fica portada, famosa por sus detalladas figuras y escenas b&iacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, no hay que olvidar otros lugares de inter&eacute;s en Sang&uuml;esa. La lista es larga. Vamos con algunos botones de muestra. El Palacio de A&ntilde;u&eacute;s es un edificio hist&oacute;rico que fue residencia de los monarcas navarros. Aunque suele estar cerrado al p&uacute;blico, su imponente fachada merece ser admirada. Por su parte, la iglesia de San Salvador combina elementos rom&aacute;nicos y g&oacute;ticos, representando la transici&oacute;n entre ambos estilos. En su interior, se pueden encontrar interesantes piezas de arte religioso. Otra buena buena muestra de arquitectura religiosa es el Convento de San Francisco de As&iacute;s, que fue fundado en el siglo XIII y que evidencia la huella de las &oacute;rdenes religiosas en Navarra. Ofrece un entorno de paz y reflexi&oacute;n del que puedes disfrutar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sangüesa. Iglesia de San Salvador.                            </span>
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        En Sang&uuml;esa tambi&eacute;n pueden presumir de su puente sobre el r&iacute;o Arag&oacute;n. Estamos ante un puente medieval de finales del siglo XI, que no solo es funcional, sino tambi&eacute;n pintoresco, ofreciendo vistas sobre el r&iacute;o y el entorno natural de la ciudad. Y, c&oacute;mo no, hay que pasear por su Calle Mayor, que te permite viajar, de alguna forma, al pasado. Est&aacute; llena de edificios hist&oacute;ricos, y sus soportales ofrecen un agradable refugio en d&iacute;as de clima lluvioso. Para finalizar esta visita a Sang&uuml;esa, no olvides visitar el Museo Casa de Ayerra, un museo local que recoge la historia y las tradiciones de la ciudad, y que proporciona una mirada m&aacute;s profunda a su vida y su cultura a lo largo de los siglos.
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                Perfil de la ruta en Sangüesa.                            </span>
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        Dejamos Sang&uuml;esa por la NA-5410, una carretera local que nos conecta con el Castillo de Javier. Es un tramo de unos 8 km, generalmente en buen estado y con poco tr&aacute;fico. El trayecto hacia este emblem&aacute;tico castillo del siglo X contin&uacute;a ofreci&eacute;ndonos una conexi&oacute;n m&aacute;gica con la Navarra medieval. A medida que te acercas, el perfil del castillo emerge recortado en el horizonte, evocando historias de defensa y fe. Este castillo, fortaleza defensiva, fue adem&aacute;s lugar de nacimiento de San Francisco Javier, figura emblem&aacute;tica del cristianismo y uno de los fundadores de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, adem&aacute;s de patr&oacute;n de Navarra. Disfruta de un recorrido por sus torres y patios con vistas impresionantes, y no olvides tu foto para capturar la grandeza del lugar.
    </p><p class="article-text">
        Una de las tradiciones m&aacute;s significativas vinculadas al castillo son las Javieradas. Se trata de unas peregrinaciones anuales que se celebran en marzo. All&iacute; concurren los fieles desde todos los puntos de la Comunidad Foral para honrar a su santo.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos atr&aacute;s esta parte de la historia y la tradici&oacute;n para continuar por la NA-5410 con direcci&oacute;n N y NO hacia el Monasterio de Leyre, pero antes nos acercaremos a la localidad de Yesa, en donde giraremos a la derecha para dirigirnos por la NA-2420 hacia las estribaciones del Embalse de Yesa. Lo vamos a bordear durante unos cuantos kil&oacute;metros. As&iacute; pues, toca disfrutar de las vistas. El color del agua puede llegar a sorprender. Se le conoce como el &ldquo;Mar del Pirineo&rdquo; y es un impresionante cuerpo de agua ubicado en las cuencas de los r&iacute;os Arag&oacute;n y Esca, con parte en Navarra y parte en Arag&oacute;n. 
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                Monasterio de Leyre y embalse de Yesa.                            </span>
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        El embalse es m&aacute;s que un importante recurso h&iacute;drico; es un punto de encuentro entre la naturaleza y la historia. Ofrece m&uacute;ltiples oportunidades recreativas y educativas para los visitantes que se adentran en esta fascinante parte de Navarra. En las inmediaciones se encuentran las ruinas del antiguo pueblo de Tiermas. El pueblo qued&oacute; inundado con la creaci&oacute;n del embalse, pero en &eacute;pocas de bajo nivel de agua a&uacute;n pueden verse las ruinas, incluyendo unas antiguas termas romanas. El embalse de Yesa est&aacute; ubicado en una de las rutas del Camino de Santiago. Brinda una parada esc&eacute;nica a los peregrinos que atraviesan esta regi&oacute;n en su camino hacia Compostela.  
    </p><p class="article-text">
        Continuamos direcci&oacute;n este y en un cruce bien se&ntilde;alizado, a la izquierda, vemos la indicaci&oacute;n al Monasterio de Leyre. Encaramos la subida por la NA-2113. Es corta, de unos 3 km, aunque con pendientes que mantienen el 8% de desnivel. Toca tomarlo con calma y disfrutar as&iacute; de las espectaculares vistas que ofrece este enclave, con un entorno natural privilegiado, la Sierra de Leyre.
    </p><p class="article-text">
        El Monasterio de San Salvador de Leyre es uno de los conjuntos mon&aacute;sticos m&aacute;s antiguos y emblem&aacute;ticos de Navarra, y desempe&ntilde;a un papel significativo en la historia y la cultura de la regi&oacute;n. Ofrece tanto un destino espiritual como un lugar de gran inter&eacute;s hist&oacute;rico y arquitect&oacute;nico. El monasterio data del siglo IX y ha sido un importante centro religioso desde entonces. Fue uno de los m&aacute;s influyentes de la &eacute;poca medieval en el Reino de Navarra. A lo largo de los siglos, el monasterio ha experimentado diversas reformas y ampliaciones, especialmente durante los siglos XI y XII.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Monasterio de Leyre.                            </span>
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        La iglesia del monasterio es un excelente ejemplo del arte rom&aacute;nico en Navarra. Su interior alberga la impresionante cripta, uno de sus elementos m&aacute;s antiguos, con columnas y capiteles bellamente decorados. La fachada y el p&oacute;rtico de entrada son igualmente dignos de admiraci&oacute;n, mostrando excepcionales trabajos de escultura de la &eacute;poca. Debido a su importancia hist&oacute;rica, el Monasterio de Leyre ha sido tradicionalmente un lugar de peregrinaci&oacute;n. Su ubicaci&oacute;n cerca del Camino de Santiago lo ha fortalecido como un punto espiritual y cultural para los peregrinos.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, el monasterio es hogar de una comunidad de monjes benedictinos, que mantienen vivas las tradiciones lit&uacute;rgicas mediante la celebraci&oacute;n diaria de la Eucarist&iacute;a y el rezo del Oficio Divino con cantos gregorianos. Los visitantes pueden participar en estas ceremonias, sumergi&eacute;ndose en una atm&oacute;sfera de tranquilidad y devoci&oacute;n. El Monasterio de Leyre es m&aacute;s que un hito arquitect&oacute;nico; es un testimonio de la rica herencia cultural de Navarra, proporcionando un lugar de paz y reflexi&oacute;n en un entorno naturalmente hermoso.
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            <span class="title">
                Perfil Monasterio de Leyre.                            </span>
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        Dejamos la espiritualidad del lugar para continuar direcci&oacute;n oeste por un entretenido descenso hasta alcanzar la NA-2420, que nos llevar&aacute; hasta la localidad de Li&eacute;dena, una peque&ntilde;a pero encantadora poblaci&oacute;n situada todav&iacute;a en la comarca de Sang&uuml;esa. Es un lugar que captura la esencia del estilo de vida navarro: mezcla de historia, naturaleza y comunidad. Puede ser un buen momento para avituallarnos.
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                Liédena.                            </span>
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        Dejamos Li&eacute;dena continuando en direcci&oacute;n oeste. A pocos kil&oacute;metros tenemos la opci&oacute;n, apenas 4 km apartada del itinerario, de acercarnos hasta un enclave natural espectacular: la Foz de Lumbier, un impresionante ca&ntilde;&oacute;n tallado por el r&iacute;o Irati a lo largo de miles de a&ntilde;os. Esta formaci&oacute;n natural destaca por su belleza esc&eacute;nica y su rica biodiversidad. La Foz se extiende a lo largo de aproximadamente 1,3 km y alcanza alturas de hasta 150 m. Sus paredes de roca caliza encajonan el r&iacute;o y crean un paisaje espectacular que ha moldeado tanto la geograf&iacute;a como la historia local.
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                La Foz de Lumbier.                            </span>
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        Despu&eacute;s de este par&eacute;ntesis en el recorrido, continuamos hasta alcanzar una rotonda, cruce de caminos, que rodeamos para salir por la NA-534 direcci&oacute;n sur. Esta carretera nos llevar&aacute; hacia la dificultad m&aacute;s grande de esta ruta: el alto de Aibar, de 704 m de altitud. Este reto que nos sugiere la orograf&iacute;a es muy conocido en el ambiente ciclista de la zona. La subida no es larga, pero presenta pendientes que requieren su esfuerzo. El paisaje, entre los campos agr&iacute;colas y el bosque aut&oacute;ctono, ofrece vistas espectaculares en un entorno natural muy agradable. Un peque&ntilde;o descanso en la cima para hidratarse adecuadamente y hacer la foto de rigor nos vendr&aacute; muy bien antes de continuar direcci&oacute;n Lumbier.
    </p><p class="article-text">
        Tras coronar, el descenso hacia Lumbier es generalmente m&aacute;s c&oacute;modo y permite a los ciclistas disfrutar de la inercia de la bajada despu&eacute;s del esfuerzo de la subida. Pero antes atravesamos la poblaci&oacute;n de Aibar, conocida por su encanto rural y su rico legado hist&oacute;rico y cultural. Aibar tiene sus ra&iacute;ces en la alta Edad Media, y sus calles a&uacute;n conservan ese aire hist&oacute;rico que transporta a los visitantes al pasado. El casco antiguo es un conjunto armonioso donde la piedra es protagonista en sus calles y casas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Perfil Aibar.                            </span>
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        Una de las principales edificaciones de Aibar es la iglesia de San Pedro, un edificio que muestra una mezcla de estilos arquitect&oacute;nicos, reflejo de las distintas etapas de construcci&oacute;n y remodelaci&oacute;n que ha experimentado a lo largo de los siglos. Adem&aacute;s, el pueblo cuenta con varios ejemplos de arquitectura civil en forma de palacios y casas nobles, que hablan de su importancia hist&oacute;rica en la regi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Descendemos de Aibar para tomar la NA-132 durante unos kil&oacute;metros hasta llegar al cruce que indica direcci&oacute;n Gallipienzo por la NA-5320. Continuamos durante un tramo y aqu&iacute; tenemos otra posible variante de la ruta, que consiste en ascender a Gallipienzo, uno de los pueblos m&aacute;s antiguos y pintorescos de Navarra, tambi&eacute;n repleto, como otros en nuestra ruta, de encanto medieval y rodeado de un paisaje espectacular. Se sit&uacute;a en una colina con vistas al r&iacute;o Arag&oacute;n. Gallipienzo, como Aibar, conserva una arquitectura tradicional con calles estrechas de piedra y casas antiguas que se agrupan en torno a la colina. Su historia se remonta hasta la Edad Media. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gallipienzo.                            </span>
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        Es, claro est&aacute;, otro testimonio de la rica historia de Navarra.
    </p><p class="article-text">
        La parte final de esta ruta nos lleva por la NA-5321 a sus &uacute;ltimos 15 km, despu&eacute;s de descender del antiguo al nuevo pueblo de Gallipienzo, m&aacute;s residencial. En el kil&oacute;metro 60 de nuestro recorrido cruzamos el r&iacute;o Arag&oacute;n para llegar a la localidad de C&aacute;seda, cuyos or&iacute;genes se remontan a las &eacute;pocas romanas. Su pasado hist&oacute;rico se puede apreciar en sus calles y edificaciones. La iglesia de Santa Mar&iacute;a es su principal monumento religioso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vistas desde Gallipienzo.                            </span>
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        El &uacute;ltimo tramo de esta ruta circular transcurre por la NA-5340, con el r&iacute;o Arag&oacute;n como compa&ntilde;ero de viaje. Un recorrido agradable con los campos de cultivo, una vez m&aacute;s, como los protagonistas. Gabarderal ser&aacute; la &uacute;ltima poblaci&oacute;n que encontremos antes de finalizar nuestro recorrido all&iacute; donde lo comenzamos, en Sang&uuml;esa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mapa.                            </span>
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        Queda claro que esta ruta ofrece m&aacute;s que un simple itinerario para el cicloturismo; es una experiencia que te sumerge en la esencia de la Comunidad Foral. Desde el punto de inicio y final en la hist&oacute;rica Sang&uuml;esa, esta aventura circular de 70 km entrelaza los hilos de la historia, la cultura y los paisajes naturales de Navarra. A lo largo del recorrido, cada parada, desde el Castillo de Javier hasta el Monasterio de Leyre, pasando por joyas naturales como el embalse de Yesa y la Foz de Lumbier, revela fragmentos de la rica narrativa de Navarra. Las subidas desafiantes, como el Alto de Aibar, y las elegantes calles de pueblos como Gallipienzo y C&aacute;seda, a&ntilde;aden un dinamismo e inter&eacute;s especial al trayecto, amplificado por la arquitectura medieval y los paisajes rurales que los enmarcan. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el cicloturista no solo enfrenta un reto f&iacute;sico, sino que tambi&eacute;n se embarca en un viaje emocional y cultural. Va a poder encontrar en cada kil&oacute;metro una historia por descubrir y una vista que admirar. La armon&iacute;a entre naturaleza y patrimonio cultural la convierten en una traves&iacute;a inolvidable, que celebra no solo el esfuerzo del ciclista, sino tambi&eacute;n la diversidad y la belleza de Navarra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Puente sobre el río Aragón y Cáseda al fondo.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/paisajes-castillos-monasterios-ruta-cicloturista-descubrir-esencia-navarra_1_12474363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Jul 2025 15:05:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paisajes, castillos y monasterios: una ruta cicloturista para descubrir la esencia de Navarra]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Ruta de alta montaña por los quiñones del Valle de Tena, en el pirineo aragonés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/super-quinon-valle-tena_1_12383381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8b1c56b-6894-47f8-b7dd-0478a7a084e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119833.jpg" width="1080" height="608" alt="Ruta de alta montaña por los quiñones del Valle de Tena, en el pirineo aragonés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es un recorrido de contrates. Su aspecto varía según la época del año en que decidas hacerlo. Pasas del verde de finales de primavera y principios de verano, a los diferentes tonos de amarillo y marrón que te vas a encontrar en otoño. Incluso se puede pedalear parte de la ruta en invierno</p></div><p class="article-text">
        En la Edad Media el valle de Tena actuaba como una unidad en lo que a gobierno se refiere, agrupando a sus pueblos en tres qui&ntilde;ones. Cada qui&ntilde;&oacute;n ten&iacute;a competencia en materia de pastos, ganader&iacute;a, construcci&oacute;n de puentes, caminos, etc. Tendiendo lazos entre ellos y los vecinos valles franceses. Vamos a pedalear por este rinc&oacute;n del Pirineo aragon&eacute;s, volviendo a unir los tres qui&ntilde;ones a trav&eacute;s de una ruta de alta monta&ntilde;a 100% ciclable. Por cierto, los qui&ntilde;ones eran el de &lsquo;La Partacua&rsquo;, el de &lsquo;Panticosa&rsquo; y el de &lsquo;Sallent&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea de esta ruta es pedalear por el territorio que en su d&iacute;a abarcaron los tres qui&ntilde;ones del valle, mediante seis puertos de alta monta&ntilde;a y en torno al r&iacute;o G&aacute;llego. Aquel r&iacute;o que viene de la Galia (de ah&iacute; su nombre) ya que nace en el paso fronterizo del Portalet. Con salida y llegada en Sallent de G&aacute;llego, es un recorrido tan bonito como exigente, ya que, en<strong> </strong>145 kil&oacute;metros de ruta, sobrepasas los 5000 metros de desnivel acumulado. 
    </p><p class="article-text">
        Es un recorrido de contrates. Su aspecto (sobre todo en colores) var&iacute;a seg&uacute;n la &eacute;poca del a&ntilde;o en que decidas hacerlo. Pasas del verde de finales de primavera y principios de verano, a los diferentes tonos de amarillo y marr&oacute;n que te vas a encontrar en oto&ntilde;o. Tiene la peculiaridad que incluso se puede pedalear parte de la ruta en invierno. En tramos de tierra completamente nevados y cuando se dan las condiciones de frio y sol, puedes rodar con tu bici por encima de la nieve (siempre que &eacute;sta est&eacute; pisada con anterioridad y se haya compactado). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Subiendo al puerto de la Partacua                            </span>
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        Siguendo con los contrates, vas a pedalear tanto en zonas boscosas (increiblemente bonitas en oto&ntilde;o) como rodeado de praderas y a cielo abierto. Detalle que vas a notar subiendo cualquiera de los puertos (o puyatas que llamamos por aqu&iacute;). Conforme vas ganando altura, los frondosos bosques dejar&aacute;n paso a las amplias praderas pirenaicas donde pastan a sus anchos caballos, vacas, ovejas, cabras e incluso alg&uacute;n que otro burro. 
    </p><p class="article-text">
        Es muy probable que en altitud tambi&eacute;n te encuentres marmotas. Las vas a escuchar antes que verlas. Estos roedores, se agrupan en familias y dentro de cada n&uacute;cleo familiar designan una o varias &lsquo;marmotas centinelas&rsquo;, que se encargan de avisar de los posibles peligros al grupo, mediante un caracter&iacute;stico pitido. No son propias del Pirineo, ya que fueron reintroducidas en el entorno desde los Alpes. Algo m&aacute;s dificil es encontrar sarrios (rebecos), corzos o ciervos, aunque con un poco de suerte lo mismo lo consigues. Mirando hacia arriba (y tambi&eacute;n con algo de suerte) podr&aacute;s contemplar al rey de los cielos, que no es otro que el Quebrantahuesos. Por &uacute;ltimo y como dato curioso, tambi&eacute;n hay presencia de osos en el Pirineo. Es una especie reintroducida desde Eslovenia, que la mayor&iacute;a de ejemplares se establecieron en el Pirineo franc&eacute;s. Aunque siempre hay alg&uacute;n &lsquo;curioso&rsquo; que cruza la frontera, es muy dif&iacute;cil, por no decir imposible, cruzarse con uno de ellos. El &uacute;ltimo oso pardo aut&oacute;ctono (se llamaba Camille), se cree que muri&oacute; en 2010.  
    </p><p class="article-text">
        Vamos con el paso a paso del recorrido, el cual he decidido dividir en seis partes, tantas como puertos tiene la ruta.
    </p><h2 class="article-text"> <strong>Ibonciecho</strong> </h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Desde la cima del puerto de Ibonciecho                            </span>
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        Todo un cl&aacute;sico de las subidas de tierra en el Pirineo aragon&eacute;s. Puerto muy constante y sin repechos serios, con pendientes que rondan el 7-8% ideales para ir entrando en calor. El origen de esta pista data de los a&ntilde;os 60. Se &lsquo;contruy&oacute;&rsquo; con motivo de las obras de canalizaci&oacute;n de las aguas desde el embalse de Respomuso y cuentan que llegaron a subir trailers a su cima (cosa que ser&iacute;a digna de ver viendo alguna de sus curvas de herradura). Cima que supera los 2000 metros de altitud al t&eacute;rmino de la pista. Las vistas aqu&iacute; arriba son de otro nivel, cualquier foto que veas no le va a hacer justicia. La bajada se hace por el mismo trazado por el que has subido, metiendo un peque&ntilde;o bucle para pasar por el bonito <strong>embalse de La Sarra</strong>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pico Royo</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista del Midi Dossau                            </span>
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        Vas a empezar pisando asfalto por la antigua carretera que une Sallent de G&aacute;llego con Formigal. Como dato curioso, formigal significa hormiguero en aragon&eacute;s. Cuenta la leyenda que antiguamente grandes y blancas formigas (hormigas) poblaban su territorio. Al final del valle viv&iacute;an los dioses Anayet y Arafita, con su preciosa hija Culibillas. Cuando el temido por todos, el dios Balait&uacute;s, creador de tormentas, quiso pretenderla, Culibillas grit&oacute;: &laquo;A m&iacute; las hormigas&raquo;. Entonces, estas cubrieron su cuerpo por completo, haciendo que Balait&uacute;s huyera asustado. Culibillas se clav&oacute; un pu&ntilde;al en el pecho y guard&oacute; a todas las hormigas dentro protegi&eacute;ndolas. Hoy en d&iacute;a es el forau (agujero) de la pe&ntilde;a Foratata (agujereada), que es la mole de piedra tan caracter&iacute;stica que &lsquo;preside&rsquo; el valle. Todos los dioses de la leyenda son monta&ntilde;as, que por aqu&iacute; tambi&eacute;n decimos que son gigantes dormidos por el perfil que dibujan sus cimas. Dejando atr&aacute;s la secci&oacute;n de &lsquo;cosas que no le imprtan a nadie&rsquo; y tras un enlace (a&uacute;n de asfalto) por el puerto del Portalet y el parking de Anayet de la estaci&oacute;n de Formigal llegas a pisar tierra de nuevo. Subida muy exigente llena de tremendos repechos, donde ganas altura por lo que en invierno son pistas de esqu&iacute;. Su cima es el punto m&aacute;s alto de la ruta, o &lsquo;la cima Coppi&rsquo; que dicen por Italia. Muy caracter&iacute;stica la silueta del <strong>Midi d&rsquo;Ossau</strong> que ver&aacute;s mirando al norte. Silueta que no es otra cosa que la chimenea de un antiguo volc&aacute;n, hoy en d&iacute;a inactivo. &iexcl;La de cosas que vas a aprender pedaleando en este sitio!
    </p><h2 class="article-text"><strong>La Partacua</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Embalse de Bubal bajando del puerto de la Partacua                            </span>
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        Si la subida a Ibonciecho era un cl&aacute;sico, la Partacua es un clasicazo en lo que a puertos de tierra se refiere. Se le llama &lsquo;Partacua&rsquo; a toda la sierra que te queda a la izquierda durante el ascenso. Conjunto agreste de piedra en el que destacan los picos de &lsquo;Pe&ntilde;a Telera&rsquo; y &lsquo;Pe&ntilde;a Retona&rsquo;, que, junto con las praderas verdes de su base, hacen que reciban el nombre de &lsquo;Peque&ntilde;os Dolomitas&rsquo;. Si algo nos gusta a nosotros es comparar cosas. Puerto tirando a largo pero muy poco exigente en el que no te queda otra que disfrutar del entorno, porque es un espect&aacute;culo. Vas a pasar por los<strong> Ibones de Las Paules o Tramacastilla</strong> (en la subida) y <strong>Piedrafita</strong> (en la bajada y tras un peque&ntilde;o y obligado desv&iacute;o). No s&eacute; si lo sabes (seguro que s&iacute;), pero en aragon&eacute;s se le denomina &lsquo;ib&oacute;n&rsquo; a un lago de alta monta&ntilde;a. Todo este tramo del recorrido se hace rodeando el <strong>bosque del Betato</strong>. En aragon&eacute;s, &lsquo;betato&rsquo; viene a decir &lsquo;prohibido&rsquo;. Cuenta la leyenda que est&aacute; encantado y habitado por duendes y brujas, que era el lugar donde celebraban sus aquelarres. Rinc&oacute;n habitado tambi&eacute;n por abedules, pinos, y sobre todo hayas, que en oto&ntilde;o cogen unos colores espectaculares.
    </p><h2 class="article-text"> <strong>Ib&oacute;n de los Asnos</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Andar en bici                            </span>
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        Tras un primer tramo de asfalto y pasando por la presa del embalse de B&uacute;bal, llegas a<strong> Hoz de Jaca</strong>. Lo mismo te suena el nombre del pueblo (que tambi&eacute;n es puerto en caso de ir en bici de carretera) de la marcha cicloturista &lsquo;Quebrantahuesos&rsquo;, aunque aqu&iacute; lo escalamos en sentido contrario. Dejando atr&aacute;s el pueblo y pisando tierra, vas a coronar el cuarto puerto de la ruta, todo un &lsquo;Hors Categorie&rsquo;. Eso s&iacute;, m&aacute;s que tierra parec&iacute;a una alfombra o un camino enmoquetado, ya que est&aacute; en perfecto estado (no quer&iacute;a hacer que rimara, pero me ha quedado as&iacute;). El <strong>ib&oacute;n de los Asnos </strong>hay que sudarlo, pero merece la pena cada gota que has visto caer del casco. Es uno de esos rincones en los que te sientas y nunca ves el momento de levantarte. En parte porque est&aacute;s a m&aacute;s de 2000 metros de altitud y llevas m&aacute;s de 3500 metros de desnivel acumulado, y en parte porque el sitio es una aut&eacute;ntica maravilla.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Rinc&oacute;n del Verde </strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Refugio del Verde                            </span>
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        Previo paso por el municipio de<strong> Panticosa</strong> encaras la pen&uacute;ltima subida del recorrido. Se puede dividir en tres partes en lo que a dificultad f&iacute;sica se refiere. Una primera parte muy exigente, una parte central llevadera (con incluso alguna bajada) y un final que se sale de todas las tablas. Un fuera de categor&iacute;a en dureza y un &lsquo;s&uacute;per fuera de categor&iacute;a&rsquo; en belleza. El <strong>valle de la Ripera</strong> es de lo m&aacute;s bonito que se puede hacer sobre una bicicleta en todo el Pirineo. Sobran las palabras, tienes que verlo. Cuando hayas coronado la subida, entender&aacute;s el porqu&eacute; del nombre del puerto. Verde es un rato. Por volver con la secci&oacute;n de &lsquo;cosas que no le importan a nadie&rsquo;, la tremenda pared de piedra que te envuelve durante la parte final de la ascensi&oacute;n es de las m&aacute;s altas de todo el Pirineo. &iexcl;La sierra de Tende&ntilde;era da para mucho! Tras bajar deshaciendo el camino, afrontas la &uacute;ltima dificultad monta&ntilde;osa del recorrido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Captura de pantalla 2025 06 13 a las 17.54.23                            </span>
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        <a href="https://www.puyatasmaestras.com/refugio-del-verde/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>https://www.puyatasmaestras.com/refugio-del-verde/</strong></a>
    </p><h2 class="article-text"> <strong>Ib&oacute;n de Portet</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Desde lo alto del puerto del Ibon de Portet                            </span>
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        <strong>El Angliru </strong>del valle de Tena (ves c&oacute;mo nos gusta comparar). Uno de los puertos BTT/gravel m&aacute;s duros de todo el Pirineo. Y eso que tiene poco m&aacute;s de siete kil&oacute;metros, pero casi cinco de ellos son al 14% de pendiente media. &iexcl;Telita la subida que nos dejamos para el final! Tambi&eacute;n te digo que es el mirador m&aacute;s bonito al que se puede acceder pedaleando de toda la zona. Ya de bajada y con todo &lsquo;lo malo&rsquo; pasado, llegas al pueblo de<strong> Lanuza</strong>. &iquest;Qu&eacute; me dices del paisaje que tienes ante tus ojos? &lsquo;La peque&ntilde;a Suiza&rsquo; (&iquest;te hab&iacute;a dicho que nos gusta mucho comparar?). Peque&ntilde;o tramo de llaneo y fin de ruta. Vuelves a <strong>Sallent de G&aacute;llego</strong>. La casa del &lsquo;Gigante&rsquo; (2,29 dicen que med&iacute;a Ferm&iacute;n Arrudi). Tan grande como la ruta que acabas de realizar.
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                ANDAR EN BICI                            </span>
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        <a href="https://www.puyatasmaestras.com/ibon-do-porte/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>https://www.puyatasmaestras.com/ibon-do-porte/</strong></a>
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                Andar en bici                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jun 2025 17:16:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ruta de alta montaña por los quiñones del Valle de Tena, en el pirineo aragonés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bicicletas,Viajes,Rutas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres rutas para descubrir la cuadrilla de Añana, la joya salada de Álava]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/tres-rutas-descubrir-cuadrilla-anana-joya-salada-alava_1_12367828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a2dd238-c6a2-4465-a476-95fbf0f76562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres rutas para descubrir la cuadrilla de Añana, la joya salada de Álava"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La comarca alavesa cuenta con muchos y variados alicientes como para merecer una visita detallada</p></div><p class="article-text">
        Dice el lema de su p&aacute;gina web de turismo: ven y volver&aacute;s y nosotros lo hemos encontrado muy acertado. Hemos preparado tres rutas que os van a encantar. El extenso territorio de la Cuadrilla de A&ntilde;ana, 693 km2, ha hecho necesario elaborar tres rutas circulares para poder abarcar todos los lugares de inter&eacute;s con los que cuenta. Hemos dejado fuera de nuestros recorridos, muy a nuestro pesar, los municipios de Iru&ntilde;a de Oca y Armi&ntilde;&oacute;n que, aunque pertenecen a la comarca, geogr&aacute;ficamente est&aacute;n en el &aacute;mbito de la Llanada y era dif&iacute;cil integrarlos en las rutas circulares. Cuentan estos dos municipios con varios puntos de inter&eacute;s como sus puentes medievales, el jard&iacute;n bot&aacute;nico de Santa Catalina o el yacimiento arqueol&oacute;gico de Iru&ntilde;a-Veleia, que seguro que visitaremos en posteriores rutas. 
    </p><p class="article-text">
        La considerable extensi&oacute;n de la cuadrilla y su escasa poblaci&oacute;n, repartida en 10 municipios y 118 peque&ntilde;os n&uacute;cleos, hace que su densidad de habitantes sea de las m&aacute;s bajas de Euskadi, lo cual nos garantiza otro de sus principales activos: la tranquilidad y el predomino del medio natural. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de unos espectaculares y variados paisajes, la cuadrilla de A&ntilde;ana cuenta con un patrimonio cultural, geol&oacute;gico y arqueol&oacute;gico de primer orden, con muchas curiosidades que no te dejar&aacute;n indiferente: el Valle Salado, castillos, torres-palacio, puentes, cuevas erem&iacute;ticas, lagunas etc., que se nos ir&aacute;n presentando a lo largo de las tres rutas ciclistas que te proponemos. 
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, preparaos para afrontar recorridos exigentes, con bastante desnivel acumulado y algunos muros de consideraci&oacute;n. Esta comarca tambi&eacute;n se llama Valles Alaveses, pero que no os enga&ntilde;e; es, una vez m&aacute;s, un recorrido rompepiernas. La falsa impresi&oacute;n que muchos tienen de que el territorio hist&oacute;rico de &Aacute;lava es llano viene dada por el arrastre que ejerce la Llanada Alavesa, su parte m&aacute;s conocida y transitada, donde se encuentra la capital, pero que no constituye m&aacute;s que una cuarta parte del total, el resto es bastante accidentado, como vais a notar en vuestras piernas. 
    </p><h2 class="article-text">Ruta noroeste</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Castillo de Astúlez.                            </span>
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        Comienza este recorrido en uno los lugares estrella de la comarca, el Valle Salado, muy conocido y cada vez m&aacute;s visitado. Y es que merece la pena. Se trata de un espacio singular, Patrimonio Agr&iacute;cola Mundial desde 2017, nada menos. El surgimiento natural de manantiales de salmuera propici&oacute; que se desarrollara de forma ininterrumpida durante miles de a&ntilde;os un asentamiento dedicado a la producci&oacute;n de sal, que se ha ido adaptando hasta hoy a las especificidades de cada &eacute;poca hist&oacute;rica. El resultado es un paisaje &uacute;nico y espectacular de canalizaciones de madera que conducen el agua salada desde los manantiales hasta los pozos y las terrazas escalonadas, construidas con piedra, madera y arcilla, que soportan las eras donde se recoge la sal. La explicaci&oacute;n geol&oacute;gica de este lugar singular est&aacute; en su ubicaci&oacute;n en el Diapiro de A&ntilde;ana, una de las principales chimeneas salinas de la Fosa Cant&aacute;brica.  
    </p><p class="article-text">
        El pueblo de Salinas de A&ntilde;ana, la villa m&aacute;s antigua de &Aacute;lava, que se asoma al Valle Salado, es nuestro punto de partida y de llegada. Cuenta con un interesante conjunto hist&oacute;rico y con servicios de restauraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Comenzamos la ruta en bajada durante 3 km hasta llegar a Tuesta donde, aunque acabamos de empezar a rodar, conviene detenerse para visitar su magn&iacute;fica iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Asunci&oacute;n, uno de los mejores ejemplares de la transici&oacute;n del estilo rom&aacute;nico al g&oacute;tico en &Aacute;lava, con su espectacular portada rom&aacute;nica de arquivoltas historiadas. 
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            <span class="title">
                Torre de Los Varona, en Villanañe.                            </span>
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        A partir de Tuesta nos dirigimos al norte, ya en subida hacia Barr&oacute;n, por una tranquila carretera muy agradable que nos muestra enfrente la sierra de Arkamo, en su vertiente sur, tapizada de encinas. En Guinea, no el pa&iacute;s africano, sino el peque&ntilde;o concejo alav&eacute;s, comienza el primer muro de consideraci&oacute;n que tiene esta ruta. Se trata de una cuesta de 500 m al 8,7% de desnivel medio, con algunos tramos al 12%, poca cosa. Una vez coronada, disfrutamos de un largo descenso muy agradable con bellas panor&aacute;micas hasta Osma, pasando por los pueblos de C&aacute;rcamo y Fresneda. Ojo en C&aacute;rcamo con el desv&iacute;o a derecha hacia Fresneda, que nos pilla en bajada y podemos salt&aacute;rnoslo, como me sucedi&oacute; a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En Osma dejamos la carretera que nos llevar&iacute;a al puerto de Ordu&ntilde;a sur y nos dirigimos hacia Ast&uacute;lez. Una serpenteante y divertida subida al 4% nos va mostrando los restos del castillo de este pueblo, estrat&eacute;gicamente encaramado en una aguja rocosa, casi inaccesible, perfecta atalaya sobre el valle. Desde aqu&iacute; toca de nuevo bajar hacia Caranca para adentrarnos en el estrecho valle que forma el r&iacute;o Tumecillo, un bello paraje donde se encuentra el Santuario de Angosto.  
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca de aqu&iacute; se halla el camping de Angosto, sede del Centro BTT Valderejo-A&ntilde;ana, que cuenta con siete rutas de diversa dificultad y ofrece varios servicios, entre otros: taller mec&aacute;nico, bar-restaurante e informaci&oacute;n de rutas. Sin duda esta es una visita obligada, en otra ocasi&oacute;n, para quienes os gusta esta modalidad tan atractiva de nuestro deporte.  
    </p><p class="article-text">
        Continuando el recorrido, en Villana&ntilde;e nos desviaremos hacia el sur durante apenas un kil&oacute;metro para visitar otra de las joyas de esta ruta: la Torre-Palacio de los Varona. Monumento Nacional desde 1949, es la &uacute;nica fortaleza de &Aacute;lava que conserva su foso y uno de los conjuntos fortificados en mejor estado de conservaci&oacute;n. Adem&aacute;s, como curiosidad, sigue habitada por descendientes directos de la familia Varona desde el siglo XII, cuando los Varona tomaron importancia en algunos acontecimientos decisivos de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de este imprescindible desv&iacute;o, rodamos ya en direcci&oacute;n a Villanueva de Valdegov&iacute;a, sede del municipio de Valdegov&iacute;a / Gaubea, donde encontraremos todo tipo de servicios, por si precisamos repostar. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute; comienza una casi constante subida a nuestro siguiente objetivo importante: el Parque Natural de Valderejo. Son 16 km en los que ascenderemos de los 550 metros a los 920, cota m&aacute;s alta del recorrido. Se trata de una subida llevadera. Vas a ir tan entretenido por los distintos panoramas que se nos van ofreciendo en el camino, que no te vas a dar ni cuenta del desnivel que vas acumulando. En este largo tramo entramos en el inmenso pinar de la sierra de Arcena, una aut&eacute;ntica joya de bosque aut&oacute;ctono, con predominio casi absoluto del pinus sylvestris (pino albar, pinu gorria), con algunas zonas de bosque mixto de pino, roble, casta&ntilde;o o haya. La inmensidad y el silencio del bosque nos van a atrapar, pero tambi&eacute;n las impresionantes vistas que van a ir asomando en el recorrido de la Pe&ntilde;a Karria, a derecha, y la sierra de Arcena a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Pasaremos en primer lugar por Nograro, peque&ntilde;o pueblo en cuyas afueras encontramos la Casa Torre de Calderones y Salazares, en estado de ruina progresiva, pero que presenta a&uacute;n un imponente porte, que denota su pasado esplendor. Poco despu&eacute;s de la torre comienza una corta, pero dura rampa, que llega puntualmente hasta el 14%. Tras una corta bajada llegamos a Quejo, para adentrarnos posteriormente, por un momento, en las tierras burgalesas de San Zadornil. Comienza aqu&iacute; la parte final de la subida al Parque Natural de Valderejo, que nos ofrece unas impresionantes vistas de la pe&ntilde;a Karria, tal vez el monte m&aacute;s bonito y fotog&eacute;nico de &Aacute;lava. Sus verticales paredes, desde nuestra ruta, parecen un afilado cuchillo de dif&iacute;cil acceso, pero una v&iacute;a ferrata ha facilitado bastante su subida.  
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                San Zadornil.                            </span>
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        Desde San Zadornil iniciamos una subida de unos 7 km al 4% de media, con la imponente presencia a nuestra derecha de la pe&ntilde;a Karria (Gobea), que nos llevar&aacute; a Lalastra, donde se encuentra el centro de interpretaci&oacute;n del Parque Natural de Valderejo, punto de partida de numerosas excursiones y rutas de senderismo a los elementos destacados del parque, entre los que destaca el desfiladero del r&iacute;o Pur&oacute;n, una visita muy recomendable para todos los p&uacute;blicos. En Lalastra existe un restaurante, por si necesit&aacute;is cargar pilas.  
    </p><p class="article-text">
        Ahora toca deshacer en parte el camino andado para regresar a San Zadornil, ya que Lalastra es cul-de-sac. La mitad de este recorrido lo haremos por una carretera paralela a la de subida, que va m&aacute;s pegada a la ladera. Todo ello se realiza en constante bajada, que nos recuperar&aacute; un poco las piernas para las subidas finales.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro pr&oacute;ximo objetivo es Pinedo, a donde nos desviaremos un par de kil&oacute;metros en subida, para visitar otra de las curiosidades que nos ofrece este variado recorrido: sus cuevas erem&iacute;ticas. El acceso es bastante c&oacute;modo y su estructura me result&oacute; sorprendente. Son cuevas en dos alturas y tienen, como la casa de Celed&oacute;n, ventana y balc&oacute;n (las gentes de Vitoria ya me entienden). 
    </p><p class="article-text">
        Descendemos por donde subimos a las cuevas para retomar la tranquila carretera que se dirige a Basabe en suave ascenso. Desde aqu&iacute; a Acebedo el ascenso va in crescendo, con porcentajes que ya se acercan al 8%, pero esto no es m&aacute;s que el aperitivo. Enseguida, pasado el cruce del pueblo, vislumbramos un repecho que asusta bastante. &iquest;Por ah&iacute; hay que subir? Pues s&iacute;. Menos mal que no parece muy largo. Son solamente 430 m, pero casi 300 de ellos al 18% y el resto al 12%: un muro en toda regla. M&aacute;s vale que lleves alguna corona de bastantes dientes y, aun as&iacute;, te vas a retorcer bastante. Este es el punto m&aacute;s duro del recorrido. Salvado este escollo, el perfil ya se muestra amable pr&aacute;cticamente hasta el final. 
    </p><p class="article-text">
        Bajamos a Valluerca y nos dirigimos a Quintanilla. El panorama se va abriendo y tenemos buenas vistas del embalse de Tobillas y del cordal de la Pe&ntilde;a Karria por su vertiente norte. Una vez ganada la carretera principal que viene de Villanueva, nos acercamos a B&oacute;veda, &uacute;ltimo pueblo del valle antes del conf&iacute;n con Burgos. Destaca su iglesia, con su esbelta torre de planta cuadrada con remate piramidal.
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                Cuevas de Pinedo.                            </span>
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        Desde B&oacute;veda ya iniciamos el regreso al punto de partida, siguiendo constantemente el valle y el curso del r&iacute;o Omecillo hasta Espejo. Rodamos en suave bajada por un bello paisaje durante unos 20 km, donde podemos coger una velocidad de crucero y mejorar bastante nuestra media. En el camino pasaremos por Tobillas, en donde se localiza una joya del rom&aacute;nico:  la iglesia de San Rom&aacute;n, primer templo de la religi&oacute;n cristiana en el Pa&iacute;s Vasco. A escasa distancia de aqu&iacute; tambi&eacute;n podemos acercarnos a ver los eremitorios, enclavados en lo alto de una pe&ntilde;a, entre densa vegetaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Para cerrar el cap&iacute;tulo de cuevas erem&iacute;ticas, a unos dos km, cerca de un aparcamiento y un &aacute;rea recreativa, tambi&eacute;n encontraremos las cuevas de los Moros, pertenecientes al concejo de Corro.
    </p><p class="article-text">
        Algo m&aacute;s adelante, si vas algo bajo de combustible, puedes parar en el restaurante de San Mill&aacute;n de San Zadornil, que tiene una estupenda terraza. All&iacute; suelen parar otros riders, los moteros, pero ellos utilizan otro tipo de carburante.
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                Peña Karria.                            </span>
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        Despu&eacute;s de pasar por Gurendes y Villanueva, en Villana&ntilde;e debemos desviarnos a la derecha para coger una carreterita muy agradable que nos lleva directamente a Espejo. Justo a la entrada del pueblo encontramos una curiosa piscina fluvial en el r&iacute;o Omecillo, donde podemos darnos un chapuz&oacute;n tonificante, si venimos sofocados, o tomar una cerveza bajo su agradable chopera.  
    </p><p class="article-text">
        Desde Espejo s&oacute;lo nos queda subir muy suavemente durante 5 km hasta Salinas de A&ntilde;ana, nuestro punto de llegada. Esta localidad ofrece bastantes servicios de restauraci&oacute;n para recuperar fuerzas y con buenas vistas del Valle Salado. Un pase&iacute;to por su casco urbano tambi&eacute;n merece la pena. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n podemos ba&ntilde;arnos en su piscina de agua salada, con sus beneficiosos efectos. Este recorrido ciclista por el noroeste de la Cuadrilla de A&ntilde;ana, aunque exigente, con sus 98 km y unos 1.500 m de desnivel acumulado, no te va a dejar indiferente por sus curiosidades y variedad de paisajes. Si adem&aacute;s le a&ntilde;adimos unas carreteras muy tranquilas y poco transitadas, se trata de un destino altamente recomendable. Estamos seguros de que te va a sorprender.
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                Mapa de la ruta.                            </span>
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                Perfil de la ruta Noroeste.                            </span>
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                Lago de Arreo o Caicedo-Yuso.                            </span>
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        La segunda propuesta para conocer la Cuadrilla de A&ntilde;ana comienza tambi&eacute;n en Salinas de A&ntilde;ana. Podemos dejar el coche en el aparcamiento que hay enfrente de las piscinas. 
    </p><p class="article-text">
        Comienza la fiesta esta vez a bal&oacute;n parado. Se nos alterar&aacute; la respiraci&oacute;n y romperemos a sudar nada m&aacute;s salir. Son unos 4,5 km asequibles, aunque con alg&uacute;n peque&ntilde;o tramo al 9-10%. A la salida del pueblo vemos el desv&iacute;o a la derecha que lleva al monasterio de San Juan de Acre, de origen templario, de la orden de Malta, que merece una visita en otro momento. Pronto empezaremos a ver, asomando en medio de un tupido bosque, la torre de la iglesia de Viloria, por donde pasaremos. Llegaremos enseguida a Arreo, cota m&aacute;s alta de todo el recorrido, 764 m. Ah&iacute; se abre el panorama y dejamos de subir moment&aacute;neamente. Ya se vislumbra el lago de Arreo o Caicedo-Yuso. Se trata de un espacio integrado en el biotopo protegido del Diapiro de A&ntilde;ana. Es el lago natural m&aacute;s importante de Euskadi y tiene un alto valor medioambiental. En sus alrededores podemos ver manchas blancas salinas junto a peque&ntilde;as surgencias de manantiales, que son el origen del Valle Salado.
    </p><p class="article-text">
        Tras una corta bajada, tomamos direcci&oacute;n Villambrosa por una carretera tan poco transitada que en sus numerosas grietas crece hasta la hierba, pero que despu&eacute;s de cada curva nos sorprende con alguna rampa de hasta el 12% que nos pondr&aacute; bastante tensi&oacute;n en las piernas. Desde ese pueblecito iniciaremos un r&aacute;pido y divertido descenso hacia Berg&uuml;enda, con amplias vistas: el pico Umi&oacute;n (Montes Obarenes, ya en Burgos) o la sierra de Arcena, con el Bachicabo y Mota en primer plano. Pasaremos por delante de la iglesia rom&aacute;nica de Alcedo y al llegar al valle del Omecillo nos asomaremos al bonito puente medieval de Berg&uuml;enda.
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                Presa de Sobrón.                            </span>
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        Nos dirigimos al norte y enseguida encontramos el desv&iacute;o hacia la izquierda para iniciar la subida al pueblo de Bachicabo, a los pies del monte del mismo nombre. La subida es tranquila y con excelentes vistas. Ya en el pueblo, en su iglesia de San Mart&iacute;n podemos encontrar una interesante curiosidad: dos retablos en un mismo templo. El descubrimiento de un retablo fingido en el &aacute;bside se produjo de forma fortuita al retirar en 2006 el lienzo que presid&iacute;a el retablo mayor para su restauraci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Tras esta parada cultural toca bajar hacia el Ebro. Es un descenso de unos 3 km para coger la carretera que se dirige al desfiladero de Sobr&oacute;n. Haremos una incursi&oacute;n de ida y vuelta, ya que el entorno lo merece. Primero encontraremos a nuestra izquierda el centro de Aventura de Sobr&oacute;n, donde se pueden realizar m&uacute;ltiples actividades como kayak, paintball, escalada, v&iacute;a ferrata, etc. Un poco m&aacute;s adelante nos adentramos en el desfiladero y podemos ver junto a la carretera estratos calizos en posici&oacute;n casi vertical. Antes de llegar a la presa del embalse, donde nos daremos la vuelta, encontramos la zona en la que se ubic&oacute; el antiguo balneario. Tuvo su pasado esplendor, pero en la actualidad se encuentra en total decadencia, con los restos del llamado Hotel Blanco, que me ha recordado al hotel de la pel&iacute;cula &ldquo;El resplandor&rdquo; por lo siniestro. Lo que sigue funcionando es el museo del Agua, una instalaci&oacute;n concebida como un espacio interactivo para el aprendizaje y la diversi&oacute;n. Merece la pena acercarse hasta la presa para ver la panor&aacute;mica del embalse y el desfiladero, que aguas arriba del Ebro nos lleva al valle de Tobalina, ya en Burgos.
    </p><p class="article-text">
        Retornamos por donde hemos venido y nos dirigimos a Puentelarr&aacute;, situado a orillas del Ebro, en el conf&iacute;n con Burgos, cuyo puente ha sido siempre un punto de paso estrat&eacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Tomamos la carretera que se dirige a Miranda de Ebro durante algunos kil&oacute;metros. Se trata de una v&iacute;a bastante transitada, la &uacute;nica en nuestro recorrido. Sigue el curso del r&iacute;o Ebro que, una vez salvado el desfiladero de Sobr&oacute;n, aqu&iacute; presenta ya una anchura considerable y es el l&iacute;mite entre Euskadi y Castilla-Le&oacute;n. Est&aacute; flanqueado por magn&iacute;ficas choperas y alamedas, pero tambi&eacute;n por pol&iacute;gonos industriales, que incrementan el tr&aacute;fico y hacen m&aacute;s desagradable el rodar. Tranquilidad, son apenas 10 km y bastante llanos, los haremos r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        En este tr&aacute;nsito encontramos el pueblo de Fontecha, que cuenta con dos torres medievales en buen estado de conservaci&oacute;n y que delatan la importancia de la v&iacute;a y del lugar. La torre del Condestable, en buen estado por el exterior, est&aacute; hueca por dentro. La torre-palacio de los Orgaz, que est&aacute; junto a la carretera por la que rodamos, ha sido recientemente restaurada y alberga la Escuela Taller Micaela Portilla, de formaci&oacute;n para la recuperaci&oacute;n del patrimonio hist&oacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        En Zubillaga abandonamos la carretera de Miranda y nos dirigimos a Ribabellosa. Es un tramo bastante m&aacute;s tranquilo, con grandes campos de cereal y girasol que recuerdan a los paisajes castellanos. Aqu&iacute; se ampl&iacute;a el panorama, vemos de frente el pueblo de Ribabellosa, detr&aacute;s asoma un toro publicitario indultado de Osborne, y m&aacute;s al fondo la ermita de San Formerio, encaramada en posici&oacute;n estrat&eacute;gica. Podemos hacer un alto de avituallamiento en este pueblo, que cuenta con todo tipo de servicios y es sede del municipio de Ribera Baja y tambi&eacute;n de la Cuadrilla de A&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; nuestra ruta se dirige hacia Melledes, para hacer luego una peque&ntilde;a incursi&oacute;n en el Condado de Trevi&ntilde;o. Cambiamos de valle, del Bayas pasaremos al Zadorra: por lo tanto, toca subida. No es larga, solo son 2,5 km, pero aqu&iacute; he experimentado de manera pr&aacute;ctica la elasticidad del espacio-tiempo: el ascenso se me ha hecho eterno y la distancia me ha parecido bastante mayor que la rese&ntilde;ada. Tampoco el paisaje ayudaba mucho. A ambos lados de la carretera solo ve&iacute;a girasoles casi secos y cabizbajos, ya preparados para su cosecha. Se ve que este a&ntilde;o el girasol est&aacute; de moda, es lo que manda la pol&iacute;tica agraria com&uacute;n europea.
    </p><p class="article-text">
        La bajada de Melledes a Manzanos, en cambio, es vertiginosa. Se pueden coger hasta 70 km/h, los 12-14% de desnivel negativo favorable tienen la culpa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Puebla de Argamzón.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En Manzanos ya estamos a orillas del Zadorra. Subimos hacia Leci&ntilde;ana de la Oca, con alguna cuesta al 8%, y all&iacute; tomamos a derecha (ojo, no pasarse el desv&iacute;o) una carreterita que nos llevar&aacute; en bajada a La Puebla de Arganz&oacute;n (Trevi&ntilde;o). Merece la pena dar un paseo por sus calles. Fue una villa amurallada y conserva la estructura medieval. El entorno del puente medieval resulta tambi&eacute;n muy interesante. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; ya vislumbramos hacia el norte la ladera sur de la sierra de Tuyo, tapizada de encinas. Por esa ladera precisamente sigue nuestra ruta en subida constante, pero en escalones, a veces bastante duros, hasta la cota de Lasierra. Son unos 5 km de ascenso. La bajada es muy agradable. Pasaremos junto al camping el Roble Verde, una opci&oacute;n de alojamiento si te quieres alejar del bullicio. Pasaremos por An&uacute;cita y cogeremos a la derecha hacia Pobes. En la gasolinera de las afueras paro a repostar, en mi caso una Coca-Cola y medio litro de agua, para llenar el bid&oacute;n. El calor ya empezaba a apretar y lo que me quedaba de recorrido, en subida, aconsejaba hidratarse.
    </p><p class="article-text">
        Vamos en direcci&oacute;n norte hacia Subijana-Morillas, pero un poco antes nos desviamos a la izquierda para iniciar el ascenso a Artatza, &uacute;ltima subida de consideraci&oacute;n que nos queda. Vamos por el flanco sur de la sierra de Arkamo, completamente cubierta de encinas carrascas, muy resistentes a la sequedad. Los pueblos asentados en la solana de la sierra est&aacute;n protegidos del viento norte. La subida, de unos 6 km, es bastante c&oacute;moda, pero sin protecci&oacute;n arb&oacute;rea, ya que rodamos justo por el borde donde acaba el tupido bosque. Si vamos fundidos podemos parar en el restaurante de Escota, que tiene una terraza muy agradable, punto de parada de moteros. Cuando coronamos en Artatza a continuaci&oacute;n ya encontramos un terreno muy favorable, son 10 km de pl&aacute;cido descenso. Cruzaremos por Barr&oacute;n y enseguida nos desviaremos a la izquierda para, tras pasar por Atiega, dirigirnos a Tuesta. S&oacute;lo quedan los 3 km de suave subida a Salinas de A&ntilde;ana, nuestro punto final de la ruta.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un recorrido muy variado y con muchos contrastes, que te va a dar una buena visi&oacute;n de lo que es esta comarca alavesa: un territorio con gran diversidad de paisajes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mapa de la ruta suroeste.                            </span>
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                Perfil de la eta suroeste.                            </span>
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                Subijana-Morillas.                            </span>
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        Para iniciar esta tercera ruta por la Cuadrilla de A&ntilde;ana esta vez hemos elegido el pueblo de Pobes, sede del municipio de Ribera Alta, como punto de inicio y final. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de esta ruta es visitar tres interesantes valles situados en la parte este del territorio de la comarca: Kuartango, Inglares y Ayuda. Unir estos valles en una ruta circular era bastante dif&iacute;cil sin que nos saliera un kilometraje excesivo, ya que uno de ellos est&aacute; al norte y los otros dos al sur. La &uacute;nica conexi&oacute;n razonable era siguiendo el curso del r&iacute;o Bayas, por donde van las principales v&iacute;as de comunicaci&oacute;n: ferrocarril Miranda de Ebro-Bilbao y autopista Vasco-Aragonesa, aprovechando una carreterita que tambi&eacute;n discurre junto al Bayas, serpenteando de uno a otro lado. Esta conexi&oacute;n la realizaremos en un recorrido de ida y vuelta.
    </p><p class="article-text">
        Partimos de Pobes hacia el norte. Enseguida nos encontramos con Subijana-Morillas, un bonito pueblo situado estrat&eacute;gicamente a la entrada del angosto paso del portillo de Techa, que separa las sierras de Badaia y Arkamo. La iglesia de San Pedro de Morillas, bastante separada del n&uacute;cleo, aparece encaramada en la ladera de la sierra de Arkamo, a la izquierda, en medio del encinar.
    </p><p class="article-text">
        Tras pasar el t&uacute;nel de Techa, accedemos al valle de Kuartango. Los cantiles a ambos lados del desfiladero son pr&aacute;cticamente verticales, h&aacute;bitat muy propicio para los buitres.
    </p><p class="article-text">
        El valle de Kuartango es geol&oacute;gicamente una estructura anticlinal desventrada, donde la sierra de Arkamo es el flanco sur, el pico Marinda constituye los restos del flanco norte y la sierra de Badaia su cierre periclinal. Todo el valle cuenta con un entorno natural privilegiado, de una gran riqueza paisaj&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        En ligero ascenso llegamos a Zuatzu Kuartango, capital del municipio, a orillas del Bayas. El antiguo balneario de Kuartango acoge en la actualidad Kuartango Lab, un espacio dedicado al emprendimiento y a la innovaci&oacute;n social. El edificio alberga tambi&eacute;n una sidrer&iacute;a y una empresa de conservas artesanales. Est&aacute; ubicado junto a las dependencias municipales y frente al espacio deportivo. Se trata de un espacio sin duda novedoso en el medio rural.
    </p><p class="article-text">
        En Zuatzu Kuartango abandonamos la carretera que nos llevar&iacute;a a Izarra y nos adentramos hasta el fondo del valle en direcci&oacute;n oeste. Es una subida en escalones con alg&uacute;n repecho duro en la parte final. 
    </p><p class="article-text">
        Pasamos por Jokano y m&aacute;s adelante encontramos el desv&iacute;o a la derecha que nos llevar&iacute;a a La Casa Torre Urbina Basabe, que bien merece una visita. El edificio fue un centro bajomedieval de car&aacute;cter religioso, administrativo y residencial. La Iglesia, dedicada a San Pedro, es de estilo rom&aacute;nico, data del siglo XII y est&aacute; considerada como una de las m&aacute;s antiguas de &Aacute;lava. 
    </p><p class="article-text">
        En el recorrido vemos a nuestra izquierda los fant&aacute;sticos bosques que recubren el flanco norte de la sierra de Arkamo. La parte baja de la ladera est&aacute; dominada por el pino albar (pinus sylvestris), mientras que la parte superior pertenece a las hayas. En oto&ntilde;o este bosque ofrece un espect&aacute;culo bicolor inigualable.
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                Subijana.                            </span>
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        Seguimos subiendo hasta el fondo de este valle sin salida. Pasado el pueblo de Santa Eulalia, la ascensi&oacute;n se hace cada vez m&aacute;s dura con alg&uacute;n tramo de hasta el 9%, pero en Arriano, curioso nombre, comenzaremos ya el camino de retorno. Nos dirigiremos a Luna, desde donde se inicia un camino de acceso al famoso Salto del Nervi&oacute;n, una opci&oacute;n BTT muy recomendable para otra ocasi&oacute;n. Despu&eacute;s rodaremos hacia Artxua, ya en bajada. Ante nosotros asoma el pico Marinda, que desde esta perspectiva tiene una forma perfectamente piramidal de gran belleza. Las cuestas que en la ida nos hac&iacute;an sufrir ahora, en el regreso, nos hacen gozar y de qu&eacute; manera. Los recorridos de ida y vuelta tienen esa caracter&iacute;stica que todos conocemos en el ciclismo.
    </p><p class="article-text">
        Una vez visitado el valle de Kuartango, debemos tomar direcci&oacute;n sur hacia los otros puntos de inter&eacute;s, por la conexi&oacute;n que antes hemos mencionado del curso del r&iacute;o Bayas. Como vamos r&iacute;o abajo, la ruta es en descenso, pero salpicada de algunas tachuelas. El muro de Igai es el m&aacute;s duro (10-12%), pero muy corto. Este tramo, a pesar de ir junto a la autopista y la v&iacute;a f&eacute;rrea, es bastante agradable y muy utilizado por las grupetas ciclistas por su tranquilidad. Llegaremos a Ribabellosa, por donde ya pasamos en la ruta suroeste. Es un buen sitio para avituallarnos. Seguiremos hacia Ribaguda cruzando el pol&iacute;gono industrial de Arasur. Tambi&eacute;n pasaremos junto al inmenso parque solar cercano al pueblo, que es el mayor de Euskadi. Desde aqu&iacute; ya veremos la sierra del Tolo&ntilde;o, a cuyos pies se haya el valle del Inglares, hacia donde nos dirigimos. Para acceder a Zambrana pasaremos por una carreterita que va junto al Zadorra, muy cercano a desembocar en el Ebro. En Lacorzanilla veremos a nuestra izquierda, junto al r&iacute;o, la torre de los Hurtado de Mendoza. 
    </p><p class="article-text">
        Cruzaremos fugazmente por el t&eacute;rmino de Miranda de Ebro, y llegaremos a Zambrana, sede del municipio del mismo nombre. A partir de aqu&iacute; nos adentraremos en el interesante valle del Inglares, otra vez en un recorrido de ida y vuelta. Pronto veremos a nuestra derecha la Sierra del Tolo&ntilde;o y a nuestra izquierda el pueblo de Portilla y su castillo, estrat&eacute;gicamente encaramados, adonde no nos dirigiremos todav&iacute;a. Ascendemos a Santa Cruz del Fierro y pronto vislumbramos el castillo de Ocio, situado en un risco bastante inexpugnable. Se trata de una fortaleza medieval perteneciente a la l&iacute;nea fronteriza del antiguo Reino de Navarra con Castilla. Despu&eacute;s del pueblo de Ocio, a orillas del r&iacute;o, nos dirigiremos a Berganzo, punto de partida de la exitosa Ruta del Agua, agradable paseo por la orilla del Inglares que nos lleva hasta una atractiva cascada, en un entorno muy agradable.  Hacemos el camino de regreso hasta Zambrana y encaramos el repecho m&aacute;s duro de la ruta: la ascensi&oacute;n a Portilla. Son apenas 3,5 km, pero con una rampa final al 12%. Entramos en una villa-fortaleza de gran importancia hist&oacute;rica. Construida en el siglo XI por el rey navarro Sancho III, fue escenario de numerosos enfrentamientos navarro-castellanos. Permaneci&oacute; abandonada durante siglos y en la actualidad un proyecto de recuperaci&oacute;n integral del lugar permite visitar este espectacular sitio.
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                Berantevilla.                            </span>
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        De Portilla vamos a cambiar de valle y descenderemos vertiginosamente al del r&iacute;o Ayuda, a cuyas orillas se encuentra Berantevilla, capital del municipio. Tiene el t&iacute;tulo de villa y estuvo amurallada. El casco hist&oacute;rico de la localidad fue declarado Conjunto Monumental con el fin de proteger sus numerosas casas blasonadas y su templo parroquial. El pueblo tiene adem&aacute;s un moderno y cuidado parque fluvial en la ribera del r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Tras conocer Berantevilla ya solo nos queda regresar a Pobes por el camino antes transitado, siguiendo el cauce del Bayas aguas arriba. Ahora es en subida con alg&uacute;n peque&ntilde;o repecho, pero bastante tranquilo en general. En Pobes podemos tomarnos alg&uacute;n refrigerio en alguno de sus dos bares con terraza. Si hemos llegado muy sofocados tambi&eacute;n cuenta con unas estupendas piscinas municipales.
    </p><p class="article-text">
        Esta tercera ruta ha sido m&aacute;s larga que las anteriores, 106 km, pero menos exigente en cuanto a desnivel acumulado: &ldquo;solo&rdquo; 1.050 m. 
    </p><p class="article-text">
        Con estos tres recorridos llevamos a cabo un buen periplo por la Cuadrilla de A&ntilde;ana, que, como hemos se&ntilde;alado, tiene mucho que ver y estamos seguros de que, si vienes, volver&aacute;s y la recomendar&aacute;s a tus amistades ciclistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mapa de la ruta.                            </span>
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                Perfil de la etapa Este.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[José Ángel Colinas Santos / Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/tres-rutas-descubrir-cuadrilla-anana-joya-salada-alava_1_12367828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jun 2025 15:13:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres rutas para descubrir la cuadrilla de Añana, la joya salada de Álava]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Benín, pedaleando por la cuna del vudú]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/benin-pedaleando-cuna-vudu_1_12342837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aae7a393-727e-41a0-bc3e-927b42ef7a66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Benín, pedaleando por la cuna del vudú"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos espera un país hospitalario, con una rica diversidad étnica que compartirá algunas de sus costumbres con nosotros</p></div><p class="article-text">
        Aterrizamos a principios de octubre en&nbsp;Cotonou, la capital de Ben&iacute;n, antigua colonia francesa conocida como Dahomey hasta 1975, cuando adopt&oacute; el nombre de Ben&iacute;n. Un pa&iacute;s africano de dimensiones modestas que comparte fronteras con Togo, Burkina Faso, N&iacute;ger y Nigeria, adem&aacute;s de tener una costa de 121 km en el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Nos espera un pa&iacute;s hospitalario, con una rica diversidad &eacute;tnica que compartir&aacute; algunas de sus costumbres con nosotros. Iniciamos una ruta circular con algunos tramos en coche, explorando campos de algod&oacute;n y mijo, monta&ntilde;as, lagos, playas, y poblados con sus caracter&iacute;sticas casas de adobe o sencillas caba&ntilde;as de paja. Nos sumergimos en la autenticidad de los mercados de fetiches, donde la vida local se desenvuelve entre ritmos y bailes fascinantes, y los cantos espirituales de los domingos en las iglesias que crean un contraste intrigante con las pr&aacute;cticas misteriosas del vud&uacute; que a&uacute;n perduran.
    </p><p class="article-text">
        Partimos de Cotonou hacia el norte, siguiendo paralelos a la frontera con Nigeria, un pa&iacute;s rico en petr&oacute;leo, nos acompa&ntilde;a el zumbido de motocicletas cargadas hasta lo impensable con bidones de gasolina de contrabando.
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                Fiesta de gratitud de los pescadores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Los Holis y el barro</strong></h2><p class="article-text">
        Nuestra primera parada obligada fue en&nbsp;Issaba, donde decidimos pernoctar con los&nbsp;Holis. Posiblemente, una de las etnias m&aacute;s intrigantes y menos conocidas de Ben&iacute;n. Al dejar el asfalto, nos encontramos con un terreno embarrado por la lluvia, convirtiendo el desplazamiento sobre la tierra arcillosa en un aut&eacute;ntico calvario. Era imposible pedalear, ya que el barro cubr&iacute;a los neum&aacute;ticos con una gruesa capa, frenando su avance en la horquilla. As&iacute;, resbalando con los pies descalzos y empujando las bicicletas, llegamos al poblado donde las mujeres exhib&iacute;an con orgullo sus tatuajes geom&eacute;tricos, de una complejidad impresionante, por todo el cuerpo y la cara.
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                Mujer Holi en Issaba.                            </span>
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        Afortunadamente, la lluvia nos concedi&oacute; una tregua y al d&iacute;a siguiente pudimos continuar nuestra ruta, pedaleando por pistas rojizas hasta llegar al escondido&nbsp;Lago Aziri. En su interior se encuentra un pintoresco pueblito de pescadores con no m&aacute;s de 200 habitantes, al que llegamos despu&eacute;s de cargar nuestras bicicletas en una peque&ntilde;a canoa ofrecida por pescadores locales. En la costa, las redes de los pescadores colgaban entre los &aacute;rboles, ondeando con la suave brisa que nos acompa&ntilde;&oacute; durante la traves&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, la providencia estuvo de nuestro lado y coincidimos casualmente con la celebraci&oacute;n anual de gratitud de los pescadores. As&iacute; que, entre la m&uacute;sica, los bailes y la degustaci&oacute;n de un delicioso pescado aut&oacute;ctono del lago, disfrutamos de la velada hasta el anochecer. Al d&iacute;a siguiente, nos embarcamos nuevamente en una peque&ntilde;a barca, esta vez guiada por una lugare&ntilde;a que se dirig&iacute;a al mercado para vender el pescado.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo en tierra firme y camino a&nbsp;Gossue, pasamos por&nbsp;Zagnanado, la capital hist&oacute;rica de las colinas de Agonl&iacute;n, y por&nbsp;Gbanam&eacute;. Poco despu&eacute;s, nos sorprendi&oacute; nuevamente la lluvia, que ca&iacute;a torrencialmente. Afortunadamente, nos refugiamos en una peque&ntilde;a iglesia de adobe, sin puertas ni ventanas, donde pasamos la noche bajo nuestras mosquiteras.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los Fulanis, etnia semin&oacute;mada</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                De camino al poblado de los Fulani.                            </span>
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        Con el amanecer, iniciamos nuestro pedaleo con el objetivo de llegar a&nbsp;Dassa. Sin embargo, a un kil&oacute;metro antes de llegar a Gossue, abandonamos la ruta principal siguiendo a un grupo de&nbsp;mujeres Fulani&nbsp;por un estrecho sendero rodeado de vegetaci&oacute;n, con la intenci&oacute;n de llegar a su poblado. Pronto, la vegetaci&oacute;n se abre y se revela el poblado de chozas semicirculares de esta etnia semin&oacute;mada, construidas con vegetaci&oacute;n entrelazada.
    </p><p class="article-text">
        Pasamos varias horas all&iacute;, interactuando con gestos con un grupo de mujeres de piel clara, rostros alargados, narices aguile&ntilde;as y cabello ondulado. Estaban dedicadas al cuidado de su aspecto f&iacute;sico, trenz&aacute;ndose el pelo entre ellas con complejos peinados adornados y mostr&aacute;ndonos con orgullo sus tatuajes caracter&iacute;sticos. Adem&aacute;s de las responsabilidades familiares, recae en ellas la tarea de orde&ntilde;ar y preparar las mantecas, que luego venden en los mercados despu&eacute;s de largas caminatas. Curiosamente, no vimos a ning&uacute;n hombre, lo que nos llev&oacute; a deducir que podr&iacute;an estar ocupados cuidando los reba&ntilde;os.
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                Mujer fulani con sus rasgos característicos.                            </span>
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        Como suele ocurrir en estas ocasiones, el tiempo se nos ech&oacute; encima y tuvimos que apresurarnos para no llegar de noche a Dassa, una ciudad rodeada de colinas donde nos aguardaba una ansiada ducha. Al d&iacute;a siguiente, exploramos las callejuelas de algunos de sus barrios incrustados en las rocas y visitamos alg&uacute;n edificio emblem&aacute;tico.
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                Nos vamos cruzando con pequeños rebaños de los Peul.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;&iexcl;Queeee, &iquest;os ven&iacute;s a cenar o no?&rdquo;&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        No hab&iacute;a d&iacute;a que no nos sorprendiera alguna an&eacute;cdota. En una ocasi&oacute;n, llegando ya casi de noche a&nbsp;Fo Boure, sab&iacute;amos de la existencia de una misi&oacute;n cat&oacute;lica a la cual nos dirigimos con la intenci&oacute;n de pasar la noche. Nos recibi&oacute; un ayudante que amablemente nos instal&oacute; en una habitaci&oacute;n, mientras nos comunicaba que los<em>&nbsp;&ldquo;fr&egrave;res&rdquo;</em>&nbsp;estaban de viaje y posiblemente no llegar&iacute;an esa noche. Justo cuando nos est&aacute;bamos acostando, una fuerte voz desde el otro lado de la puerta nos dijo en perfecto castellano: &ldquo;&iexcl;Queeee, &iquest;os ven&iacute;s a cenar o no?&rdquo;. Resultaron ser dos misioneros espa&ntilde;oles, fue una velada de lo m&aacute;s interesante, impregn&aacute;ndonos de sus conocimientos sobre el d&iacute;a a d&iacute;a de estas culturas y de su implicaci&oacute;n directa en el desarrollo de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, visitamos la escuela y los talleres donde las mujeres realizan manualidades que luego venden en los mercados. Tambi&eacute;n exploramos la iglesia y las placas solares con las que progresivamente han logrado electrificar toda la poblaci&oacute;n con farolas dise&ntilde;adas por ellos. La labor social de estos misioneros resulta alucinante.
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                Mercado de Pehonco.                            </span>
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        Continuamos nuestro viaje pedaleando por pistas que unen peque&ntilde;os poblados hasta llegar a&nbsp;Pehonco, donde nos abastecimos en su mercado. En &eacute;l, los cinco sentidos se nos ponen en marcha. Desde un rinc&oacute;n, intentando pasar lo m&aacute;s desapercibidos posible (aunque era imposible), pasamos horas observando cada movimiento de las vendedoras y sus clientas. Nos rodea un sinf&iacute;n de variedades irreconocibles de vegetales, pescados secos, trozos de carne, gallinas, telas, adornos, cestas, tinajas, etc., distribuidos por el suelo o mostradores precarios.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Audiencia con el Rey Bariba</strong></h2><p class="article-text">
        Una nueva sorpresa nos aguardaba en Kuande, una festividad local con caballos engalanados que realizaban demostraciones ecuestres y peque&ntilde;as carreras al son de tambores. Sin embargo, no pod&iacute;amos detenernos demasiado, ya que a las 5 pm ten&iacute;amos una audiencia programada con el&nbsp;Rey de los Bariba. En realidad, este pueblo se denomina baatonu y tiene sus or&iacute;genes en el norte de Nigeria. Un anciano encantador nos recibi&oacute; en una sala del Palacio Real, donde reside, y con voz suave y pausada nos relat&oacute; pasajes de su reinado y su implicaci&oacute;n en la recuperaci&oacute;n de las tradiciones desaparecidas.
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                Demostraciones equestres en Kuande.                            </span>
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        A pocos kil&oacute;metros de llegar a&nbsp;Natitingou, tomamos un desv&iacute;o hacia las&nbsp;cataratas de Kota, un oasis de vegetaci&oacute;n que contrasta con el &aacute;rido entorno, sin arena ni polvo. All&iacute; nos concedimos un merecido ba&ntilde;o antes de continuar nuestra ruta.
    </p><p class="article-text">
        Natitingou, conocida como &ldquo;Nati&rdquo; para los lugare&ntilde;os, la ciudad en s&iacute; no destaca mucho, pero ofrece todo tipo de servicios para abastecernos, con un gran mercado que se celebra cada 5 d&iacute;as.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los &ldquo;castillos&rdquo; del Pa&iacute;s Somba&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Nos aguarda una de las experiencias m&aacute;s singulares del viaje, nos dirigimos hacia el pa&iacute;s&nbsp;Somba, un grupo &eacute;tnico que habita entre Ben&iacute;n y Togo. En Ben&iacute;n, se les conoce como Somba y est&aacute;n dispersos por los valles de Boukoumbe. Comparten caracter&iacute;sticas notables con los Tamberre en Togo, destacando por sus finas escarificaciones que adornan todo el rostro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Sacerdote animista con su larga y tradicional pipa de madera en el valle de Boukoumbe.                            </span>
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        Este grupo &eacute;tnico migr&oacute; desde el norte, desde la actual Burkina Faso, para establecerse en los territorios actuales. Enfrentaron desaf&iacute;os significativos con los bariba y, para protegerse, buscaron refugio en los montes Taneka, una zona de dif&iacute;cil acceso. Fue aqu&iacute; donde construyeron sus castillos de arcilla, conocidos como&nbsp;<em>&ldquo;tatas&rdquo;</em>, que los han caracterizado hasta la actualidad. Estas estructuras defensivas los protegieron de los asaltos de poblaciones vecinas y de los esclavistas del reino de Dahomey, y esto ha hecho que hayan podido conservar sus tradiciones sin demasiadas influencias externas.
    </p><p class="article-text">
        Las viviendas, aisladas entre baobabs, palmeras y campos de algod&oacute;n y mijo, no son muy grandes, generalmente con unos 10 u 11 metros de di&aacute;metro y unos 4 metros de altura. Estos edificios de dos plantas cumpl&iacute;an una funci&oacute;n defensiva, con elementos dise&ntilde;ados para tal fin, como la falta de ventanas en el exterior y peque&ntilde;as rendijas para observar a posibles enemigos, una puerta peque&ntilde;a para el acceso limitado y gruesos muros con torreones cil&iacute;ndricos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las Tata, las pequeñas fortalezas del Pais Somba."
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            <span class="title">
                Las Tata, las pequeñas fortalezas del Pais Somba.                            </span>
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        Alrededor de estas edificaciones, se encuentran conos de tierra de diversos tama&ntilde;os que sirven como fetiches y altares para realizar sacrificios. A la entrada de la casa, a la derecha, hay un peque&ntilde;o altar dedicado a los antepasados, y un poco m&aacute;s adelante, se abre un espacio para alojar a los animales de noche (vacas, gallinas, ovejas) y tambi&eacute;n hay un peque&ntilde;o dep&oacute;sito y una zona con banco para los ancianos que no pueden subir las escaleras y pasen la noche aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una escalera, se accede a una peque&ntilde;a sala intermedia entre la planta baja y la alta, donde se encuentra la cocina. La planta superior es una terraza con varias estancias, incluida la habitaci&oacute;n familiar y el granero. Las habitaciones son cil&iacute;ndricas, bajas y anchas, con techos de paja y una entrada muy peque&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El granero tiene forma cil&iacute;ndrica, es una estancia alta y tiene un techo de paja. Se abre por arriba y el espacio est&aacute; dividido en secciones donde se guardan separados los diferentes productos.
    </p><p class="article-text">
        Compartimos con un sacerdote animista su larga y tradicional pipa de madera, el cual viste siempre ropas de piel de mono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos quedamos algunos d&iacute;as en&nbsp;Teneka Koko&nbsp;para explorar la zona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                De camino a Teneka Koko.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El Vud&uacute;, &iquest;un mito o una realidad?</strong></h2><p class="article-text">
        De vuelta hacia el sur, transitamos por las rutas principales, evitando las zonas fronterizas con Togo por consejos de los lugare&ntilde;os, hasta&nbsp;Abomey, una de las grandes ciudades hist&oacute;ricas del pa&iacute;s. All&iacute; visitamos los restos de los Palacios Reales, una parada obligada para imaginar su magnitud, ya que desde aqu&iacute; se controlaba buena parte del comercio de esclavos y el aceite de palma.
    </p><p class="article-text">
        En el activo y colorido mercado de Abomey, destaca una gran zona reservada a la venta de fetiches y plantas medicinales, que las personas contin&uacute;an utilizando en la actualidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ceremonia vudú cerca de Possotome.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Y el vud&uacute;?</strong></h2><p class="article-text">
        El vud&uacute;, al ser una de las religiones oficiales, se practica habitualmente en todo Ben&iacute;n, especialmente en la zona suroeste. Seg&uacute;n los dichos ancestrales, el vud&uacute; tiene un &uacute;nico objetivo: hacer el bien y proteger del mal. A pesar de tener miles de a&ntilde;os de antig&uuml;edad, su pr&aacute;ctica sigue muy activa, como pudimos comprobar.
    </p><p class="article-text">
        Nos afincamos a orillas del&nbsp;Lago Ah&eacute;m&eacute;, concretamente en&nbsp;Possotom&eacute;, y desde all&iacute; nos adentramos por la zona donde nos vamos encontrando los mont&iacute;culos con fetiches y alg&uacute;n que otro grupo de mujeres cantando y desfilando ataviadas con coloridos vestidos y utensilios &ldquo;varios&rdquo; en sus manos. Finalmente, presenciamos una ceremonia vud&uacute; en una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n de una choza llena de fetiches, huesos y alg&uacute;n que otro cr&aacute;neo humano. Fue un largo ritual con un final m&aacute;s o menos sangriento.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La Venecia africana</strong></h2><p class="article-text">
        Regresamos al hotel con un nudo en el est&oacute;mago, y al d&iacute;a siguiente cruzamos el&nbsp;Lago Ah&eacute;m&eacute;&nbsp;en pinaza, evitando rodearlo a golpe de pedales. Una vez desembarcados, ya sobre nuestras bicis, nos dirigimos a&nbsp;Ouidah, donde visitamos el&nbsp;Templo de las Pitones&nbsp;que alberga la deidad Dagb&eacute;, para los pueblos del suroeste de Ben&iacute;n, la serpiente pit&oacute;n representa la conexi&oacute;n del hombre con la tierra.
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                    alt="Ganvie, la Venecia africana en el Lago Nokué."
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                Ganvie, la Venecia africana en el Lago Nokué.                            </span>
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        Reemprendemos nuestra ruta por un camino arenoso hasta la Puerta del No Retorno, situada junto a la playa. Pedaleando junto al mar, por la Ruta de los Pescadores, por playas infinitas y salvajes, entre estilizadas palmeras, barcos de pescadores, casas construidas con las hojas de palmeras y grupos de pescadores que faenaban a mano arrastrando redes enormes mientras cantaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta que llegados al&nbsp;Lago Noku&eacute;, que nos desviamos hacia nuestro destino final,&nbsp;Ganvie, la Venecia africana, donde todas las casas est&aacute;n sobre el agua todo el a&ntilde;o. Toda la vida ciudadana transcurre en peque&ntilde;as embarcaciones que transitan por sus canales, muchas de las cuales son verdaderas tiendas ambulantes que forman un mercado flotante. Una de ellas hacia las veces de bus escolar y transportaba a un grupo de ni&ntilde;os uniformados, otra se abastec&iacute;a en grandes bidones de agua potable de un dispensador central que luego repart&iacute;a por las chozas. As&iacute;, observando y remando por los canales con una pinaza que alquilamos, lleg&oacute; el atardecer.&nbsp;&nbsp;
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                Pedaleando por la llamada Ruta de los Pescadores.                            </span>
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        Y con el atardecer llega el fin del viaje. Dejamos atr&aacute;s mucho m&aacute;s que un simple viaje en bicicleta y de aventuras. &Aacute;frica y sus gentes no dejan a nadie indiferente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mapa de la ruta.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Antoni Tarragón / Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/benin-pedaleando-cuna-vudu_1_12342837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2025 15:56:31 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Camino Mozárabe: penitencia cicloturista de Granada a Mérida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/camino-mozarabe-penitencia-cicloturista-granada-merida_1_12318433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f96fdce-fceb-4088-ac90-35aeda9c2f74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Camino Mozárabe: penitencia cicloturista de Granada a Mérida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Semana Santa en Andalucía y Extremadura. Fervor religioso y tradición. Procesiones que los feligreses esperan como agua bendita de un año para otro. ¿Has dicho agua bendita, Julen? ¿Quieres taza? Pues toma taza y media</p><p class="subtitle">Hechizo en los badlands del altiplano granadino: paisaje semidesértico con barrancos para amantes de la ultragravel
</p></div><p class="article-text">
        Estamos en 2013. Claro, no os acordar&eacute;is. No importa; ya os refresco yo la memoria. Lluvias torrenciales, carreteras cortadas, campos anegados. Andaluc&iacute;a se rebela. Y, por supuesto, mucha procesi&oacute;n suspendida. Un drama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que quienes somos un poco cicl&oacute;sofos, que dir&iacute;a Guillaume Martin, seamos o no landistas, no nos arrugamos frente a cualquier tonter&iacute;a. &iquest;Lluvias torrenciales? Ya ser&aacute; menos. Venga, Alberto, que nos vamos para Granada. Nos toca paseo hasta M&eacute;rida. Bueno, yo seguir&eacute; luego por la V&iacute;a de la Plata. De Granada a M&eacute;rida y, luego, va veremos hasta d&oacute;nde llego. Supongo que hasta cerca de Le&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Señalización a la salida de Granada.                            </span>
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        Pues as&iacute; estaban las cosas. En busca de purgar pecados. Como quiera que los caminos que llegan a Santiago son tantos como peregrinos se ponen a ello, el Moz&aacute;rabe era uno al que le ten&iacute;amos echado el ojo. Transitaba por territorio andaluz. O sea, territorio TransAndalus, esa ruta con la que tenemos una conexi&oacute;n tan especial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquel entonces Granada era el lugar de residencia de un gran amigo, Iv&aacute;n. Buena gente que justificaba comenzar all&iacute; la ruta. Las bicis viajaron con nosotros en el autob&uacute;s desde Bilbao. Aquella primera tarde, previa a la etapa inaugural de la penitencia cicloturista, la pasamos disfrutando del ambiente y, por supuesto, de las tapas. Y s&iacute;, tambi&eacute;n vimos llover.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, como dec&iacute;a, salimos de Granada, por donde pasa una de las tres v&iacute;as oficiales de este camino, en concreto la que viene de Almer&iacute;a. Fueron 462 kil&oacute;metros de ruta en seis etapas hasta conectar en M&eacute;rida con la V&iacute;a de la Plata, con un desnivel acumulado de 7.000 metros. En aquel entonces nos sobraron dedos de las manos para contar los peregrinos que encontramos. Ahora, por lo que he estado investigando, tampoco parece una ruta muy transitada. Ya sab&eacute;is: si no os gustan las multitudes, puede ser una opci&oacute;n. Vamos con la ruta. Ojo, estamos en 2013. Aviso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Perfil de Alcalá la Real.                            </span>
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        Dormimos en Granada en un hotel anclado en los a&ntilde;os 60. Mobiliario, ambiente, esp&iacute;ritu. A las ocho, mientras desayun&aacute;bamos, se escuchaba fuera la lluvia. Habr&iacute;a que intentar proteger bolsas y mochilas. Intentar, un verbo estupendo cuando llueve de verdad. Nos alejamos de la opulencia de la dinast&iacute;a nazar&iacute; y pedaleamos los primeros kil&oacute;metros. La salida de Granada: entre fea y horrible por pistas con escombros y mierda variada. Humanidad en estado puro. Acabamos desembocando en un glorioso puticlub en ruinas. Pero eso s&iacute;, la lluvia nos respetaba. Fenomenal.
    </p><p class="article-text">
        Enseguida los olivos lo ocupan todo. Da igual d&oacute;nde mires. Tras un primer repecho para calentar m&uacute;sculos, me vengo arriba con una marito&ntilde;i en el bar Los Mart&iacute;nez. El pueblo, toponimia original al poder, se llama Olivares. El subid&oacute;n de la primera etapa llega poco antes de alcanzar Mocl&iacute;n: 400 metros de desnivel en poco m&aacute;s de tres kil&oacute;metros. El t&iacute;pico falso llano.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; enfrente queda Alcal&aacute; la Real. Nos encontraremos, ahora s&iacute; que s&iacute;, con los primeros estragos de las lluvias torrenciales. La carretera est&aacute; cortada con un socav&oacute;n de asustar. Claro que un humano penitente en bici de monta&ntilde;a no se arredra. Alberto, lo pasamos sin problema, &iquest;no? Va a ser que s&iacute;. Despu&eacute;s, el camino nos regala alguna que otra raci&oacute;n de empujing y barro de estupenda calidad. Pero ya estamos en Alcal&aacute;. Ducha, colada, comida, paseo, t&eacute;, lluvia y granizada. Vaya granizada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a siguiente amanece meteorol&oacute;gicamente amigable. Desayuno t&iacute;pico con su pan tostado, aceite y sal, manjares donde los haya. Dejamos atr&aacute;s la fortaleza de La Mota por caminos agradables con perros desagradables. Es lo que hay: el perro, amigo del hombre y enemigo del ciclista. Menos mal que casi todos atados. Casi.
    </p><p class="article-text">
        Camino de Alcaudete continuamos observando los estragos del agua. Por primera vez, afrontamos un vadeo imposible. Media vuelta y a buscar plan B por carretera. Bueno, no es tan complicado. Junto a los olivos se ven plantaciones de placas solares. Pues se hace un poco m&aacute;s complicado porque impiden el paso tradicional. En fin, cosas del progreso. Nos quedan diez kil&oacute;metros de asfalto hasta Baena. Ah, no, que hay v&iacute;a verde, qu&eacute; bien. Resulta que est&aacute; destrozada por las lluvias y nos lleva de lodazal en lodazal. Barro que te quiero barro hasta en una v&iacute;a verde. Nadie dijo que cicloperegrinar fuera f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En Baena intentamos quitar los kilos de fango adosado, pero sin agua a presi&oacute;n poco se puede hacer. Comemos, hablamos con Fran (coordinador de la TransAndalus), que se nos unir&aacute; en Castro del R&iacute;o, donde acabamos etapa y a la que accedemos por carretera. Enseguida encontramos una gasolinera con lavado a presi&oacute;n. Cuatro euros despu&eacute;s, como nuevos.
    </p><p class="article-text">
        La tarde en Castro del R&iacute;o trae la novedad de Fran. Ya somos tres cicloturistas. Surgen las t&iacute;picas conversaciones de individuos sensibles al pedaleo. No os vamos a aburrir. Mucho m&aacute;s entretenida fue la procesi&oacute;n, con tipos disfrazados de romanos, a pie y a caballo. Ante todo, espect&aacute;culo, que la fe hay que trabaj&aacute;rsela. &iquest;Este a&ntilde;o tambi&eacute;n echar&aacute;n Ben-Hur por la tele?&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con Fran como anfitri&oacute;n, pedaleamos camino de C&oacute;rdoba. Cambiamos olivos por cereal. Lo que no cambiamos son las zonas enfangadas que aparecen por todas partes. Transitamos por pistas de enorme anchura. En sus m&aacute;rgenes asoma el barrizal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fran y Alberto cruzan el puente romano de Córdoba                            </span>
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        Entramos en C&oacute;rdoba por el puente romano y salimos por Cerro Muriano. Disculpas por la rima, qu&eacute; le voy a hacer. Bonita la subida al cerro, alternando calzada romana y Ca&ntilde;ada Real Soriana. Arriba nos espera un despliegue de tanquetas, tanques, carros de combate y mil chismes de mat&aacute; que no sabr&iacute;a nombrar con propiedad. Cu&aacute;nto dinero que se podr&iacute;a destinar a otras cosas. En fin, tras unas nuevas dosis de barro y alg&uacute;n tramo por una antigua carretera nacional abandonada, llegamos a Villaharta. Ojo, que toca intervenir en directo en el programa de viajes que entonces ten&iacute;a Roge Blasco en Radio Euskadi. Ya veis, iba en plan celebrity.
    </p><p class="article-text">
        Por la tarde, raci&oacute;n de cochifrito en el pueblo y a tope con la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola. Qu&eacute; vas a hacer, no queda otra para hacer amistades. Tele a todo volumen y a insultar al rival. Mira que somos.
    </p><p class="article-text">
        Dorm&iacute;amos en una casa rural. Las obligaciones inclu&iacute;an encender una chimenea pero ni Alberto ni Fran ni nuestra posadera fueron capaces de mantener el fuego vivo m&aacute;s all&aacute; de los diez minutos iniciales. Por supuesto yo ni lo intent&eacute;. As&iacute; que tuvimos que disfrutar de una de una noche un poco peleona. Claro que el espect&aacute;culo de Fran secando la ropa en el microondas no tuvo precio y compens&oacute; la debacle. Eso y el ventilador girando a toda pastilla la noche entera con el colgador de ropa debajo subido sobre la mesa fue un n&uacute;mero circense en toda regla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Piedra a piedra.                            </span>
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        Al d&iacute;a siguiente nos despedimos de Fran. Se vuelve para C&oacute;rdoba capital. Alberto y yo comenzamos la etapa d&aacute;ndonos de bruces con un r&iacute;o Guadalbarbo imposible de vadear. Vuelta a subir lo que hab&iacute;amos bajado.
    </p><p class="article-text">
        Tomamos una encantadora carretera hasta Pozoblanco, que dejaremos a la derecha. Hacemos amistad con un reba&ntilde;o de ovejas y sus excrementos. Y con las mil y una subidas y bajadas de la ruta. Un placer. Hay que tirar para Alcaracejos y luego para Hinojosa del Duque, en plena TransAndalus. Dehesa: horizonte, encinas, cortijos y nuestra dosis diaria de barro, esta vez negruzco y vete t&uacute; a saber a cuenta de qu&eacute;. Nada m&aacute;s llegar, a estudiar el programa de procesiones.
    </p><p class="article-text">
        Pues no pudo ser. Nos quedamos con las ganas de contemplar la Estaci&oacute;n de Penitencia de Nuestro Padre de la Humildad y la Paciencia. Aguafiesta total. En fin.
    </p><p class="article-text">
        Desayunamos en el hostal. Hombrones que se van al campo por mucha Semana Santa que sea. Nosotros, por una pista hacia Monterrubio de la Serena. Eso quisi&eacute;ramos. M&aacute;s vadeos imposibles. Ni s&eacute; los que iban ya. Un chaval que vemos en bici nos dice que a finales de abril ser&aacute; la romer&iacute;a en La Coronada y que ellos pasan por all&iacute; a la virgen como haga falta. Ya sab&eacute;is, asunto de fe. Nuestros no-vadeos nos obligan a atravesar un peque&ntilde;o puente met&aacute;lico por el centro mismo de las v&iacute;as del tren. Habr&aacute; que confesar el ciclopecado. En estas terminamos llegando a Campanario, pen&uacute;ltimo fin de etapa antes de aterrizar en M&eacute;rida. Hay romer&iacute;a. Y llueve.
    </p><p class="article-text">
        Nos alojamos en el albergue de la estaci&oacute;n. Es modesto, pero muy acogedor y lo llevan un par de chicas muy amables. Eso s&iacute;, menuda pelea para que centrifugue la lavadora. Conseguimos la victoria en el minuto 95 y de penalti.
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                Magacela.                            </span>
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        Emprendemos la &uacute;ltima etapa del Camino Moz&aacute;rabe con otro vadeo imposible antes de llegar a Medell&iacute;n. Los caminos est&aacute;n encantadoramente embarrados. Pero qu&eacute; vistas las de Magacela con esos nubarrones amenazantes. Y qu&eacute; decir del puente de veinte ojos sobre el Guadiana. &iquest;Y los quince kil&oacute;metros de viento en contra para llegar a M&eacute;rida? Insisto, son cosas de cicloperegrinos. O te pones con la faena o no lo entiendes. En M&eacute;rida Alberto se coge el autob&uacute;s para M&aacute;laga.
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                El Guadiana.                            </span>
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        Os pongo un acertijo para terminar la ruta. Un autob&uacute;s sale de Gij&oacute;n a las nueve de la noche. Pero en la madrugada del d&iacute;a siguiente a las dos ser&aacute;n las tres por el cambio de hora. Entonces, si el horario de paso por C&aacute;ceres era a las 4:25 de la ma&ntilde;ana, &iquest;a qu&eacute; hora deber&aacute; ir el viajero a la estaci&oacute;n de autobuses? &iquest;Ese autob&uacute;s en tr&aacute;nsito desde Gij&oacute;n entrar&aacute; en un bucle espacio-temporal del que no podr&aacute; escapar? &iquest;Qu&eacute; hace el autob&uacute;s de las dos a las tres de la madrugada? Misterio. Suerte, Alberto. Nos veremos en el siguiente cicloperegrinaje.&nbsp;
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                Los detalles de la ruta.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/camino-mozarabe-penitencia-cicloturista-granada-merida_1_12318433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 May 2025 17:30:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Camino Mozárabe: penitencia cicloturista de Granada a Mérida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Extremadura,Andalucía,Granada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hechizo en los badlands del altiplano granadino: paisaje semidesértico con barrancos para amantes de la ultragravel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/hechizo-badlands-altiplano-granadino-paisaje-semidesertico-barrancos-amantes-ultragravel_1_12261819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef987160-8edf-4596-8924-ccdb472d544c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hechizo en los badlands del altiplano granadino: paisaje semidesértico con barrancos para amantes de la ultragravel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al norte de la provincia de Granada, las comarcas de Guadix y Baza están dominadas por un territorio semidesértico atrapado entre las cumbres de Sierra Nevada, de la Sierra de Cazorla y de la de Baza</p><p class="subtitle">La esencia de Flandes, en bicicleta: un amplio abanico de posibilidades cicloturistas de Halle a Lovaina</p></div><p class="article-text">
        Al norte de la provincia de&nbsp;Granada, las comarcas de&nbsp;Guadix&nbsp;y&nbsp;Baza&nbsp;est&aacute;n dominadas por un territorio semides&eacute;rtico atrapado entre las cumbres de Sierra Nevada, de la Sierra de Cazorla y de la de Baza. Son mil kil&oacute;metros cuadrados de badlands cuyo germen se atribuye a un lago descomunal en cuyo fondo se depositaron arcillas y limos. Tras millones de a&ntilde;os sumergido bajo el agua, la cuenca fluvial entre monta&ntilde;as lo vaci&oacute; generando un gran altiplano que los ge&oacute;logos llaman glacis. El clima &aacute;rido y la falta de vegetaci&oacute;n junto con las lluvias torrenciales fueron los art&iacute;fices de este paisaje actual estrujado por los barrancos y c&aacute;rcavas, son los famosos badlands. Desde 2020 este delirio erosivo tiene el distintivo de geoparque.<em>&nbsp;</em>&ldquo;Un secarral donde no hay n&aacute; de n&aacute;&rdquo;, como dir&iacute;a alg&uacute;n lugare&ntilde;o, pero todo un regalo visual y sensorial.
    </p><h2 class="article-text">Ruta 1: el desierto de Gorafe</h2><p class="article-text">
        Estamos en&nbsp;Gorafe, un pueblo pintoresco en pleno coraz&oacute;n del&nbsp;Geoparque de Granada&nbsp;y puerta de entrada del desierto. En la poblaci&oacute;n casi no hay casas, sino viviendas cuevas adosadas a una de las laderas arcillosas del barranco del r&iacute;o Gor.
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                Gorafe y valle del río Gor                            </span>
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        Hay varias posibilidades para recorrer el desierto. La m&aacute;s corta sigue el PR-A 426 y la m&aacute;s larga el loop norte de la Guadix Gravel Festival, un evento ciclista primaveral. Como nos sent&iacute;amos un poco aventureros, quer&iacute;amos rodar unos cuantos kil&oacute;metros por la rambla de los Anchurones para llegar al extremo norte de este batiburrillo de c&aacute;rcavas y barrancos. El resultado ha sido una combinaci&oacute;n de estas dos rutas. Estamos en el mes de diciembre, los d&iacute;as son cortos y dan poca tregua para paradas y fotos o sencillamente para la contemplaci&oacute;n. No nos podemos entretener y eso no nos gusta. As&iacute; pues, optamos por cargar con un saco ultraligero y una mini esterilla y cuatro cosas m&aacute;s por si tenemos que hacer noche en Villanueva de las Torres. Oficialmente, no hay alojamientos, veremos lo que hacemos. Como en los viejos tiempos.
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                Cementerio de Gorafe                            </span>
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        La salida de Gorafe ha sido dura. Hemos cogido un atajo cimentado con pendientes poco clementes para estas horas del d&iacute;a. Quiz&aacute;s hubiese sido m&aacute;s prudente subir por el asfalto de la GR-6101, pero el rodeo sumaba demasiados kil&oacute;metros y ten&iacute;amos muchas ganas de empezar la ruta por el desierto. La cuesta nos deja en un altiplano a unos 1.000 m de altura conocido como Llano de Olivares. La planicie plantada de almendros no tiene mucha gracia. Abajo se divisa el barranco del r&iacute;o Gor, el inmenso tajo que ha partido en dos la planicie. Notamos c&oacute;mo el sol de finales del oto&ntilde;o empieza a calentar, aunque el pueblo a&uacute;n contin&uacute;a en la sombra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&aacute;rcavas y barrancos a tutipl&eacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los caminos que atraviesan la llanura nos lleva a uno de sus extremos. Y es justo aqu&iacute; donde empieza otra dimensi&oacute;n. Ante nosotros se despliega un tortuoso paisaje de c&aacute;rcavas y barrancos que las lluvias torrenciales erosionan sin cesar hasta dejarlos en los huesos. Son los&nbsp;badlands del desierto de Gorafe. Esas tierras malas o mejor dicho bald&iacute;as que se forman bajo condiciones clim&aacute;ticas semi&aacute;ridas. Un paisaje des&eacute;rtico que impacta por su vastedad. El camino de hormig&oacute;n estriado se mete de lleno en este laberinto mineral. No se escuchan ni los p&aacute;jaros y los &uacute;nicos signos de vida son los espartales que crecen en laderas menos expuestas al sol.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Loma de la rambla del Pollo                            </span>
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        Con un poco de inquietud ante las dimensiones del entorno, nos lanzamos cuesta abajo. Algunos puntos interesantes est&aacute;n se&ntilde;alizados con paneles explicativos, como el&nbsp;Barranco de la rambla del Pollo&nbsp;o el&nbsp;Cerro de la Bandera, que recibe su nombre por las franjas de diferentes colores que luce. Contrastes sin fin y muchos juegos de perspectivas van surgiendo a un lado y otro del camino que recorre la Loma de los Pinos. Al fondo se percibe la Sierra de Castril y de Cazorla y a la derecha, se asoma entre este laberinto de margas y arcillas el cerro de Jabalc&oacute;n, una gran mole caliza junto al embalse del Negrat&iacute;n. De la loma descendemos a la rambla de los Anchurones. Debemos perder unos 200 m de altura, el camino est&aacute; lleno de surcos que dejan las escorrent&iacute;as y los camiones Camper 4x4. Cuando llegamos al barranco &iexcl;ya son las 14:00! &iquest;D&oacute;nde se hab&iacute;a ido el tiempo? No podemos entretenernos tanto, pero es dif&iacute;cil evitar parar delante de tal escenario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pista hormigonada al desierto                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>La rambla de los Anchurones</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora avanzamos encajonados en el fondo de la rambla que serpentea entre las c&aacute;rcavas. Hemos dejado atr&aacute;s la se&ntilde;alizaci&oacute;n del PR que sube a la izquierda. A partir de aqu&iacute; la rambla ser&aacute; nuestra gu&iacute;a y el GPS, &iexcl;claro est&aacute;!&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Por la rambla de los Anchurones                            </span>
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        Se avanza bien. Solo en los tramos arenosos debemos prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a la conducci&oacute;n y algunos derrumbes nos obligan a dar peque&ntilde;os rodeos. Rodamos suave, para disfrutar de esta nueva perspectiva. La sensaci&oacute;n de soledad es absoluta y el silencio penetrante. No hay cobertura, nos sentimos vulnerables e inclusos un poco intrusos. Poco a poco el barranco se va abriendo y finalmente nos damos de bruces con el cauce del&nbsp;Guadiana Menor. Baja bastante agua &iquest;Habr&aacute; que vadearlo? No, nos hemos saltado un desv&iacute;o. Retrocedemos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Valle del Guadiana Menor                            </span>
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        Ahora el camino sube hasta un collado y poco a poco nos va sacando de este paisaje enloquecido. Primero aparecen parcelas de olivos, luego cortijadas abandonadas. Empezamos a o&iacute;r los vareadores el&eacute;ctricos, luego el traj&iacute;n de los tractores que se dirigen a las almazaras, estamos en plena recogida de la aceituna. Vadeamos el r&iacute;o Fardes sin problemas, y poco despu&eacute;s empieza una pista asfaltada. Cuando llegamos a&nbsp;Villanueva de las Torres&nbsp;el sol ya se est&aacute; poniendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los Coloraos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos podido descansar, comer y cargar todos los instrumentos&hellip; la electro-dependencia de este siglo. Hoy seguiremos el PR-A 425. Dejamos Villanueva de las Torres por el camino de la Vi&ntilde;a y vadeamos otra vez el r&iacute;o Fardes. Enseguida comienza la subida por la llamada Cuesta de Gorafe. Las piedras sueltas no nos dejan avanzar con soltura. Una vez arriba el piso mejora y nos introducimos en zona de pinares j&oacute;venes. Una buena sucesi&oacute;n de subidas y bajadas se repiten entre las colinas est&eacute;riles. Coronamos un collado junto a un cortijo ganadero custodiado por varios perros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los Coloraos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tras una cuesta muy pronunciada alcanzamos por fin la&nbsp;Loma del Cerro del Caballo&nbsp;y los imponentes paisajes de ayer reaparecen. La pista sigue ahora la cresta, a la izquierda se ven las espectaculares columnas de&nbsp;Los Coloraos. Torres y m&aacute;s torres de tama&ntilde;o gigantesco y de color ocre. Por aqu&iacute; laminadas, por all&iacute; socavadas. El cielo es de un azul profundo. El verde no tiene cabida aqu&iacute;. Los colores son intens&iacute;simos, como si alguien hubiera pasado todo por Photoshop. El invierno contribuye. La inmensidad de esta barrera natural inexpugnable, nos hace detenernos un buen rato para contemplar estas laderas encarnadas m&aacute;s propias del planeta Marte. Bajamos con cuidado al barranco del Caballo, los profundos surcos no nos dejan disfrutar de las vistas. Una vez abajo nos sentimos empeque&ntilde;ecidos ante la grandiosa verticalidad de las laderas. Sus formas asemejan castillos, murallas con torreones o bastiones. Al fondo, la erosi&oacute;n ha roto algunos de estos bastiones que han cedido formando un caos de enormes fragmentos repartidos por el suelo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Bajada a la rambla del Caballo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La pista emprende ahora una subida &eacute;pica. Imposible de pedalear, echamos pie a tierra hasta alcanzar el mirador del Desierto que divis&aacute;bamos desde la otra loma. La subida no termina aqu&iacute;, todav&iacute;a debemos continuar ganando altura, pero ahora la pista es de gravilla y, menos mal, con pendientes m&aacute;s llevaderas. En un cruce conectamos con el PR de ayer, nuestra ruta sube a la derecha, pero antes decidimos acercarnos al mirador de Los Coloraos, solo ser&aacute; a&ntilde;adir 2 km.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Puntal de Don Diego</strong>
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n nos quedan unos 8 km y 280 m de desnivel para conectar con la ruta SL-A 278 que nos bajar&aacute; directamente a la carretera de Gorafe. Cuando vemos las se&ntilde;ales del sendero local decidimos cambiar de rumbo, nos sentimos fuertes y las piernas responden. Subiremos al&nbsp;Puntal de Don Diego. Total, lo m&aacute;s duro de este &uacute;ltimo tramo ya lo tenemos hecho, o eso cre&iacute;amos. Sin embargo, la Vereda de Esparteros va de menos a m&aacute;s y alguna cuesta de porcentaje gracioso nos saca los colores. Es la propina del d&iacute;a con la que no cont&aacute;bamos. En el &uacute;ltimo repecho, antes de coronar el&nbsp;Llano de los Olivares, las piernas comienzan a decir basta. Afortunadamente el mirador del v&eacute;rtice topogr&aacute;fico del Puntal de Don Diego no defrauda, incluso nos deja ver parte de nuestra ruta. Estamos orgullosos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Puntal de Don Diego                            </span>
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        Hay lugares que impactan positivamente, dejando un buen poso en la memoria y el desierto de Gorafe es uno de ellos. Ha sido una experiencia memorable que nos ha despertado muchas emociones. Tambi&eacute;n hemos sentido su aspereza en la exigencia de algunos tramos. Y aunque el desierto de Gorafe no nos lo ha puesto nada f&aacute;cil, nos sentimos bien. Sin duda volveremos, nos queda mucho geoparque por recorrer.
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                El mapa de la ruta 1                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ruta 2: los miradores de la Hoya de Guadix</h2><p class="article-text">
        El recorrido de hoy no es una gran ruta en kil&oacute;metros ni desniveles, pero s&iacute; perfecta para soltar piernas y recuperarnos de los d&iacute;as anteriores. Salimos de&nbsp;Guadix, la ciudad m&aacute;s importante del altiplano, rodeada de badlands de colores espectaculares. Nos acercaremos a los miradores emblem&aacute;ticos de la&nbsp;Hoya de Guadix, el de los badlands de Purullen, el de las c&aacute;rcavas de Marchal, el del Fin del Mundo y el del Padre Poveda en el barrio de las Cuevas de Guadix. En los tres primeros disfrutaremos una vez m&aacute;s de estas tierras malas tan singulares como fotog&eacute;nicas.
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                Barrio de las Cuevas de Guadix                            </span>
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        Un carril bici que tomamos en el puente de la avenida Buenos Aires nos saca sin problemas de la ciudad, pero pasado el hospital debemos seguir el arc&eacute;n de la A-4100. Pocos kil&oacute;metros m&aacute;s adelante, nos desviamos para tomar el camino de tierra que asciende por la rambla de Mar&iacute;a. En realidad, es un modesto barranco rodeado de pinares que por aqu&iacute; llaman pinos moriscos. El lecho de la rambla est&aacute; muy pisado y ha terminado por transformarse en una pista de buen firme que tambi&eacute;n aprovechan los coches. El paisaje se encajona y la ruta comienza a lucir su encanto.
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                Marchal y el palacio de los Gallardo                            </span>
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        <strong>Tres miradores</strong>
    </p><p class="article-text">
        Damos un amplio rodeo que nos encumbra hasta los altos de la&nbsp;Meseta del Manco, donde se ubican los tres miradores tan codiciados por los turistas. A partir de ahora la ruta es un aut&eacute;ntico espect&aacute;culo. Desde el borde de esta meseta casi perfecta, contemplamos a nuestros pies el extraordinario conjunto de c&aacute;rcavas y barranqueras que el agua ha ido limando. Abajo discurre el r&iacute;o Alhama y adosado a las c&aacute;rcavas resaltan las casas encaladas de Marchal entre las que sobresale el palacio de los Gallardo, un caser&oacute;n de color rosa que eclipsa hasta la iglesia.
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                Purullena                            </span>
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        Nos dirigimos al mirador de los&nbsp;Badlands de Purullena<strong>&nbsp;</strong>en el extremo norte de la meseta. En las barranqueras las rocas m&aacute;s duras han resistido marcando unas l&iacute;neas horizontales y cambios de coloraci&oacute;n. Un perfecto mapa estratigr&aacute;fico de este paisaje en perpetua mutaci&oacute;n. Varios paneles del Geoparque nos dejan la mirada bien educada para poder ver &lsquo;in situ&rsquo; las chimeneas de hadas, esas torres afiladas de tierra roja que se alzan al cielo con c&uacute;pulas de roca m&aacute;s dura en su cumbre. Tambi&eacute;n distinguimos la erosi&oacute;n en t&uacute;nel, el piping, un proceso que disuelve el terreno como si fuera un azucarillo; en la rambla de los Anchurones nos hizo teorizar durante un buen rato. Regresamos al mirador de las&nbsp;C&aacute;rcavas de Marchal&nbsp;para tomar un camino que avanza por el mismo borde de la meseta. M&aacute;s adelante, el cercado de una granja cineg&eacute;tica, por un lado, y el abismo, por el otro, lo estrangulan dejando su anchura a nivel de senda vertiginosa. Rodamos atentos, pero con un ojo puesto en los taludes desgarrados y que de forma dr&aacute;stica caen hacia las f&eacute;rtiles vegas del r&iacute;o Alhama.
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                Mirador de las Cárcavas de Marchal                            </span>
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        Finalmente, confluimos en un camino ancho que atraviesa el paraje de&nbsp;Los Llanos&nbsp;en uno de cuyos extremos se ubica el mirador al que llaman del&nbsp;Fin del Mundo. Seg&uacute;n nos acercamos la primera imagen que se viene a la cabeza es la del final de la pel&iacute;cula Thelma y Louise, obviamente salvando las distancias con el Gran Ca&ntilde;&oacute;n. A vista de p&aacute;jaro dominamos el laberinto de badlands que enmarca&nbsp;Beas de Guadix. El observatorio es, a su vez, un buen lugar para contemplar las poderosas estructuras rocosas de las sierras b&eacute;ticas que confinan la Hoya de Guadix. Delante de nosotros la voluminosa cuerda norte de Sierra Nevada nos intimida, las quebradas cimas de la sierra de Hu&eacute;tor se ven a la derecha y m&aacute;s lejanas, las cumbres de la Sagra y el Jabalc&oacute;n.
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                Mirador del Fin del Mundo                            </span>
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        <strong>Mirador en el barrio de las Cuevas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bajamos a Paulenca por la Ca&ntilde;ada del Manco y a Guadix por carretera. Aunque callejeamos un poco para subir al mirador del&nbsp;Padre Poveda. Sus vistas son de cine, no en vano se han rodado unas cuantas pel&iacute;culas aqu&iacute;. Nos rodea un escenario de viviendas cueva que, con sus chimeneas c&oacute;nicas, prestan al paisaje una personal fisonom&iacute;a. La panor&aacute;mica se completa con la torre de la catedral y la alcazaba &aacute;rabe. La tarde le va ganando el pulso al d&iacute;a, al calor y a la luz de Andaluc&iacute;a. Continuamos la bajada al centro de Guadix donde nos espera un chocolate con churros bien calentito, tal como manda la tradici&oacute;n en estos d&iacute;as prenavide&ntilde;os.
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                El mapa de la ruta 2                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El parque megal&iacute;tico de Gorafe</h2><p class="article-text">
        En el borde oeste del Llano de los Olivares se ven varios d&oacute;lmenes y en su escarpe junto a la carretera muchos m&aacute;s. El entorno de Gorafe est&aacute; repleto, se cuentan m&aacute;s de 240 t&uacute;mulos funerarios. La mayor&iacute;a se localizan en puntos dominantes del paisaje y su orientaci&oacute;n no es aleatoria: miran al este, hacia donde sale el sol. Son huellas de nuestros antepasados m&aacute;s remotos que habitaron en el sureste en la Edad del Bronce, hace m&aacute;s de cinco mil a&ntilde;os. Muchos son humildes enterramientos pentagonales, pero hay otros m&aacute;s evidentes, como el dolmen 134 formado por una gran piedra horizontal sustentada por unas verticales a modo de pared.
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                El parque megalítico de Gorafe                            </span>
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        En el casco urbano de Gorafe se encuentra el Centro de Interpretaci&oacute;n del Megalitismo, la construcci&oacute;n asemeja un sepulcro y muestra c&oacute;mo viv&iacute;an los antiguos pobladores del valle del r&iacute;o Gor.
    </p><h2 class="article-text">Las casas-cueva</h2><p class="article-text">
        Sorprende saber que en la Hoya de Guadix se extiende el territorio con la mayor concentraci&oacute;n de viviendas trogloditas habitadas. Solo en la ciudad, m&aacute;s de dos mil casas-cueva albergan casi a la mitad de la poblaci&oacute;n. De igual manera, todos los pueblos de la zona como Purullena, Marchal, Beas de Guadix y Gorafe est&aacute;n horadados con estas construcciones camufladas bajo tierra. Solo se vislumbran las fachadas con un peque&ntilde;o jard&iacute;n y las chimeneas siempre encaladas en contraste con el color ocre del terreno. Est&aacute;n excavadas a punta de pico y pala, esfuerzo y sudor aprovechando la orograf&iacute;a las c&aacute;rcavas y la facilidad que ofrece la arcilla a la hora de ser horadada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una casa-cueva                            </span>
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        Muchas de estas cavernas se han reconvertido en alojamientos tur&iacute;sticos, pasando de ser infra-viviendas a disponer hasta de un jacuzzi. Otras son ahora museos y la iglesia de la Virgen de F&aacute;tima se conecta con un santuario-cueva.
    </p><h2 class="article-text">Datos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        <strong>Ruta 1</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desierto del Gorafe: circular, punto de partida Gorafe, 65,6 km.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ruta 2</strong>
    </p><p class="article-text">
        Miradores de Guadix: circular; punto de partida Guadix (aparcamiento), 21,8 km.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comentarios</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&middot;</strong>&nbsp;Con buena secci&oacute;n de neum&aacute;ticos y t&eacute;cnica se puede utilizar una gravel sin problemas. Es posible que haya que empujar la bici en algunos tramos. Se alquilan bicis el&eacute;ctricas en Gorafe (visavi.es/desert-electric-bike-explora-el-desierto-de-gorafe) y en Guadix (trekbikeguadix.es/alquiler-de-bicicletas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&middot;</strong>&nbsp;Si llueve o ha llovido recientemente hay zonas que se vuelven impracticables por el barro (rambla de los Anchurones).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&middot;&nbsp;</strong>No hay agua en todo el recorrido. En pleno verano, la ruta del desierto puede volverse muy dura.
    </p><p class="article-text">
        Para dormir:
    </p><p class="article-text">
        <strong>&middot;</strong>&nbsp;En Gorafe: Hotel Posada Los Guilos y varias casas-cueva que se alquilan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&middot;&nbsp;</strong>En Guadix: la oferta es amplia, hay hoteles, hostales y pensiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&middot;&nbsp;</strong>En toda la zona hay muchas viviendas cueva, operan bajo la marca Andalusian Cave Hotels (cuevasdeandalucia.org).
    </p><p class="article-text">
        Para hacer visitas:
    </p><p class="article-text">
        <strong>&middot;</strong>&nbsp;En Gorafe: centro de interpretaci&oacute;n Megalitismo, 616 944 605; la visita a los d&oacute;lmenes es libre y hay paneles explicativos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&middot;&nbsp;</strong>En Guadix: Cueva-museo centro interpretaci&oacute;n (958 665 569); iglesia-cueva ermita nueva&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valeria H. Mardones y Bernard Datcharry]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/hechizo-badlands-altiplano-granadino-paisaje-semidesertico-barrancos-amantes-ultragravel_1_12261819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Apr 2025 16:23:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hechizo en los badlands del altiplano granadino: paisaje semidesértico con barrancos para amantes de la ultragravel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bicicletas,Carril bici,Bicicletas eléctricas,Ciclismo,Ciclistas,Andalucía,Granada,Rutas,Rutas guiadas,Rutas por montaña,Turismo,Turismo nacional,Turismo cultural,Turismo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ruta en bicicleta por Lekeitio y Álava: terreno rompepiernas al principio y llaneando al final]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bicicleta-lekeitio-alava-terreno-rompepiernas-principio-llaneando-final_1_12225448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cab2282-2c9c-441f-89ff-8b64fda06931_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una ruta en bicicleta por Lekeitio y Álava: terreno rompepiernas al principio y llaneando al final"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son 93 kilómetros de Orduña a Bilbao y 103 de Lekeitio a Vitoria, con fortalezas, puertos y embalses en el paisaje</p><p class="subtitle">Flandes, el país que ama las bicis: De Ronde desde dentro</p></div><p class="article-text">
        Terminamos este recorrido con otras dos etapas: 93 kil&oacute;metros de Ordu&ntilde;a a Bilbao y 103 de Lekeitio a Vitoria.
    </p><h2 class="article-text">Etapa 7: Ordu&ntilde;a-Bilbao</h2><p class="article-text">
        Salimos, como ya se&ntilde;alamos en el art&iacute;culo anterior, de Ordu&ntilde;a, la &uacute;nica ciudad de Bizkaia, pues as&iacute; figura su t&iacute;tulo desde 1467, como consta en c&eacute;dula real de Enrique IV. Nuestro destino, Bilbao, desde donde iniciamos esta vuelta al Pa&iacute;s Vasco cicloturista en siete etapas.
    </p><p class="article-text">
        Por el medio, visitaremos las Encartaciones (Enkarterri), la parte occidental de Bizkaia que muchas veces queda al margen de las rutas habituales, injustamente. Tendremos un terreno rompepiernas, con mucho sube y baja, durante dos tercios de la etapa. El final es m&aacute;s llano.
    </p><p class="article-text">
        Desde Ordu&ntilde;a, iniciamos nuestra ruta hacia el norte, en direcci&oacute;n a Amurrio, por terreno algo descendente. Ya en Amurrio, empezamos con las cuestas, no muy largas, pero algo inc&oacute;modas. Pasamos Respaldiza y Menagaray, siempre por buena carretera y, tras atravesar Llanteno, con algunas bajadas r&aacute;pidas, llegamos a Artziniega (km 21), villa medieval que cuenta con un bonito casco urbano antiguo, declarado Conjunto Monumental Hist&oacute;rico en 1995, con sus tres calles paralelas (la de Arriba, la del Medio y la de Abajo) comunicadas entre s&iacute; por estrechos cantones. A la salida de la localidad, veremos el bonito Santuario de la Virgen de la Encina, que data de 1498 con un estilo intermedio entre el g&oacute;tico y el renacentista. La Virgen de la Encina es copatrona de &Aacute;lava junto a San Prudencio.
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                La villa medieval de Artziniega                            </span>
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        En Artziniega empezamos una subida durilla hacia Santa Coloma, en direcci&oacute;n a otra villa medieval, Balmaseda. Son dos kil&oacute;metros en los que la bicicleta se agarra al asfalto. Vamos por una carretera muy tranquila, de muy poco tr&aacute;fico, por la que atravesamos una parte de Burgos antes de entrar en Bizkaia. Tras otra subida, ya descendemos a Balmaseda (km 33), la villa m&aacute;s antigua de Bizkaia (nombrada villa en 1199) y que podemos decir que es la capital de la comarca de las Encartaciones. Su posici&oacute;n intermedia entre Castilla y los puertos del Cant&aacute;brico le dieron una gran importancia comercial anta&ntilde;o. Su casco hist&oacute;rico y su puente viejo son merecedores de una visita, as&iacute; como sus dos hermosas iglesias, la de San Severino, del siglo XV, y la de San Juan, templo g&oacute;tico situado en la margen izquierda del Kadagua. Si hacemos esta ruta en Semana Santa, podemos aprovechar para ver su notable representaci&oacute;n viviente del V&iacute;a Crucis.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Vista de Santurtzi desde las alturas                            </span>
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        Salimos de Balmaseda hacia Sopuerta, subiendo la cuesta de la Venta del Sol. Luego seguimos en cuesta hasta la Casa de Juntas de Abellaneda (km 40), antiguo lugar de reuni&oacute;n de los representantes de los concejos de la comarca, y bajamos hacia Mercadillo, barrio de Sopuerta.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a meternos ahora por una carretera vecinal, estrecha, que nos conducir&aacute; hasta la Torre Loizaga, antigua fortaleza del siglo XIV en la que hoy en d&iacute;a se esconde la &uacute;nica colecci&oacute;n de autom&oacute;viles Rolls Royce en Europa con todos los modelos fabricados entre 1910 y 1990. Merece la pena dedicarle un tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta visita a los cl&aacute;sicos, vamos bajando hacia San Pedro de Galdames. Estamos entrando ahora en la antigua zona minera de Bizkaia. La historia de este territorio hist&oacute;rico no se entender&iacute;a sin la importancia que el mineral de hierro jug&oacute; en su desarrollo industrial y econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Ya por terreno descendente llegamos a Muskiz, donde rodaremos junto a las instalaciones de la refiner&iacute;a de petr&oacute;leo de Petronor, cerca de la playa de La Arena. El parque Itsaslur que se asoma al Cant&aacute;brico es una invitaci&oacute;n a disfrutar de sus vistas. Una subida y su posterior bajada nos llevan al peque&ntilde;o puerto de Zierbena, hoy engullido por el desarrollo de los muelles comerciales del Puerto de Bilbao, y enseguida llegamos a Santurtzi, donde a&uacute;n podemos comer las ricas sardinas que han impregnado en el imaginario popular su sabor a este pueblo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Muskiz                            </span>
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        Ya solo nos queda ir desde Santurtzi a Bilbao por toda la orilla, admirando el puente de Bizkaia (un puente transbordador, no un puente colgante) que une Portugalete y Las Arenas y que fue declarado por la UNESCO Monumento de la Humanidad, para terminar en la villa del Guggenheim.
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                El perfil de la séptima etapa                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Etapa 8: Lekeitio-Vitoria</h2><p class="article-text">
        Quien no tenga tantos d&iacute;as como para hacer toda la Basque Route propuesta, puede hacer un enlace entre la costa y el interior siguiendo esta etapa que sale de Lekeitio y termina en la capital de la Comunidad Aut&oacute;noma del Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos la costa de Bizkaia, con sus acantilados y playas de ensue&ntilde;o, para descubrir en un solo d&iacute;a los contrastes de los paisajes vascos. Entre medias, el puerto de Urkiola, un cl&aacute;sico en el ciclismo de Euskadi nos har&aacute; sufrir un poco, pero merecer&aacute; la pena.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos Lekeitio y por el suave alto de Milloi nos dirigimos a Markina (km 17), universidad de la cesta punta y donde resulta curioso visitar la ermita de San Miguel de Arretxinaga, con sus tres grandes rocas que se abrazan en el interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un ciclista, a su paso por Markina                            </span>
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        Despu&eacute;s, por una carretera algo inc&oacute;moda por el tr&aacute;fico, pasamos el alto de Trabakua para bajar al Duranguesado, donde sus bellas monta&ntilde;as de caliza nos esperan. Pero antes de subir Trabakua podemos visitar Ziortza-Bolibar, localidad natal de la familia del venezolano universal Sim&oacute;n Bol&iacute;var y que queda a los pies del bello Monasterio de la Colegiata de Zenarruza. Como curiosidad, se cuenta que la ubicaci&oacute;n de esta Colegiata la eligi&oacute; un &aacute;guila que arranc&oacute; una calavera de una tumba abierta para dejarla caer donde hoy se levanta este complejo g&oacute;tico con un acogedor claustro renacentista.
    </p><p class="article-text">
        Tras bajar r&aacute;pido Trabakua, cruzamos por Berriz y subimos el f&aacute;cil alto de Miota, que nos har&aacute; llegar a la monumental Elorrio (km 37), con sus elegantes edificios antiguos. A poca distancia del pueblo se encuentra la Necr&oacute;polis de Argi&ntilde;eta, que es &uacute;nica por su antig&uuml;edad y por sus inscripciones cristianas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora iremos llaneando hacia Iurreta y Durango, pasando por Abadi&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En Durango podemos admirar el gigantesco p&oacute;rtico de madera que abraza uno de los flancos de la iglesia de Santa Mar&iacute;a de Uribarri. Si atravesamos el casco hist&oacute;rico peatonal llegaremos al museo Kurutzesantu, que acoge la misteriosa cruz g&oacute;tica de Kurutziaga, misteriosa por sus representaciones del pecado o de la salvaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En bicicleta por Durango                            </span>
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        Tras dejar atr&aacute;s Durango (km 50), nos dirigimos hacia Ma&ntilde;aria, desde donde se inician los casi 6 km de dura subida al puerto de Urkiola. Habr&aacute; que tomarlo con calma. Por suerte, para distraer el esfuerzo, las imponentes pe&ntilde;as del Untzillaitz y los montes del Duranguesado nos rodean con su belleza salvaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El santuario de Urkiola                            </span>
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        Para cualquier amante de la bicicleta, el nombre de Urkiola nos evoca grandes batallas &eacute;picas entre ciclistas de distintas &eacute;pocas, pues era uno de los grandes puertos habituales a pasar en la Vuelta a Espa&ntilde;a y otras carreras.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el puerto (km 61), merece la pena una parada para recuperarnos junto al Santuario de los Santos Antonios Abad y de Padua y ver su torre barroca. Tambi&eacute;n podemos rodear la piedra misteriosa que hay frente al Santuario para, como dice la leyenda, encontrar pareja. O podemos pasear con recogimiento por el bosque de hayas y fresnos hasta el mirador de las Tres Cruces, desde donde tenemos una de las panor&aacute;micas m&aacute;s ic&oacute;nicas de Euskadi.
    </p><p class="article-text">
        Lo que resta de etapa hasta Vitoria es m&aacute;s llevadero, pues en los 40 km que quedan no hay ninguna subida que merezca tal nombre, no en vano estamos entrando en la llanada alavesa.
    </p><p class="article-text">
        Pedalearemos junto a los embalses de Urrunaga, primero, y de Ullibarri Gamboa, despu&eacute;s, ya por zonas tranquilas y de indudable valor paisaj&iacute;stico y natural, ideales para montar en bici hasta llegar hasta el centro de la capital de Euskadi, junto a la Catedral de Santa Mar&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El perfil de la octava etapa                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez-Beaskoetxea, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bicicleta-lekeitio-alava-terreno-rompepiernas-principio-llaneando-final_1_12225448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Apr 2025 19:46:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una ruta en bicicleta por Lekeitio y Álava: terreno rompepiernas al principio y llaneando al final]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Bilbao,Álava,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Ciclismo,Ciclistas,Viajeros,Viajes,Guía de viaje,Rutas,Rutas por montaña,Rutas guiadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A pedales por Vitoria, Laguardia y Orduña: viñedos, murallas, universidades centenarias y dólmenes milenarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedales-vitoria-laguardia-orduna-vinedos-murallas-universidades-centenarias-dolmenes-milenarios_1_12224022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d94ae4d9-ddcb-4252-95f2-f7e9f06d1b40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A pedales por Vitoria, Laguardia y Orduña: viñedos, murallas, universidades centenarias y dólmenes milenarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son 376 kilómetros repartidos en tres etapas (Donostia-Vitoria, Vitoria-Laguardia y Laguardia-Orduña), incluida una subida al puerto de Herrera</p><p class="subtitle">La subida a Malpaso desde La Caleta, en una ruta para bicis por la isla de El Hierro</p></div><p class="article-text">
        Seguimos con la vuelta en bicicleta por Euskadi. Nos alejamos ahora de la costa y vamos a pedalear por el interior de Euskadi, encontr&aacute;ndonos con sidrer&iacute;as y vi&ntilde;edos, con caser&iacute;os y murallas, con universidades centenarias y d&oacute;lmenes milenarios, con bosques frondosos y con infinitos campos de cereal, con el verde y con el amarillo.
    </p><p class="article-text">
        En total van a ser 376 km repartidos en tres etapas: Donostia-Vitoria, Vitoria-Laguardia y Laguardia-Ordu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La tercera etapa ser&aacute; la m&aacute;s larga y en la que nos espera la subida m&aacute;s dura de todas, el puerto de Herrera, no excesivamente largo, pero de rampas continuas y empinadas. Por suerte, el resto de la etapa no ser&aacute; tan complicada. Arrancamos.
    </p><h2 class="article-text">Etapa 4: Donostia-Vitoria</h2><p class="article-text">
        Vamos a unir en esta etapa dos de las capitales vascas, la de la playa de La Concha y los pintxos con la green-capital alavesa. Decimos hasta luego a la mar por unas jornadas y nos lanzamos a pedalear para atravesar Gipuzkoa y buena parte de &Aacute;lava.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros 60 km ser&aacute;n de perfil ascendente, pero sin afrontar ninguna subida de entidad. Eso s&iacute;, pasado Tolosa tendremos un repecho en Amategi Aldea, cerca de Altzo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un ciclista, a su paso por Altzo                            </span>
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        Salimos de&nbsp;Donostia&nbsp;por Ondarreta para dirigirnos hacia el sur pasando por las localidades de A&ntilde;orga y Hernani. Seguimos luego por Andoain y Zizurkil, por zona de sidrer&iacute;as y evitando en todo momento las carreteras m&aacute;s concurridas de esta muy poblada comarca de Gipuzkoa. Sin mayor dificultad, llegamos a&nbsp;Tolosa (km 32). Tolosa, antigua capital de Gipuzkoa, da nombre a la comarca de Tolosaldea y nos recibe con sus bonitas casas y los arcos del mercado asomados al r&iacute;o Oria. Ahora afrontamos esa corta pero dura subida al barrio de Amategi para bajar seguido a Altzoazpi y seguir remontando el r&iacute;o Oria hacia&nbsp;Beasain (km 54).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En bicicleta, por las calles de Tolosa                            </span>
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        Poco despu&eacute;s, en&nbsp;Zerain, empezamos el ascenso al alto de Aztiria, unos 5 km con algunas rampas cercanas al 10%. Seguido, enlazamos con el puerto de Udana (km 75), pero por la parte m&aacute;s suave, pasando por la estaci&oacute;n de tren de Brinkola, desde donde se transportaba el mineral de hierro de las faldas del Aizkorri hasta el puerto de Pasaia.
    </p><p class="article-text">
        La bajada nos deja en&nbsp;O&ntilde;ati, donde est&aacute; el magn&iacute;fico e hist&oacute;rico edificio de la Universidad de O&ntilde;ati, fundada en 1540 y donde se impartieron estudios de Leyes, C&aacute;nones, Artes, Medicina y Teolog&iacute;a, hasta 1842. Fue la &uacute;nica universidad del Pa&iacute;s Vasco hasta la inauguraci&oacute;n de la Universidad de Deusto en 1886.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Oñati, una de las localidades por las que discurre la ruta"
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            <span class="title">
                Oñati, una de las localidades por las que discurre la ruta                            </span>
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        Seguimos ruta favorable hasta&nbsp;Arrasate, Eskoriatza y Leintz Gatzaga (km 104), donde iniciamos una subida de entidad al alto del mismo nombre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Donostia, vista desde las alturas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ya en terreno llano, cambiamos de paisaje y bordeamos parte del tranquilo pantano de Uribarri-Gamboa para dirigirnos sin dificultad a la capital verde de Euskadi,&nbsp;Vitoria.
    </p><p class="article-text">
        Datos t&eacute;cnicos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>130 kil&oacute;metros de recorrido</li>
                                    <li>1.640 metros de desnivel</li>
                                    <li>0 msnm en el punto m&aacute;s bajo</li>
                                    <li>626 msnm en el punto m&aacute;s alto</li>
                            </ul>
            </div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El perfil de la cuarta etapa                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Etapa 5: Vitoria-Laguardia</h2><p class="article-text">
        Aunque salimos de la zona llana de &Aacute;lava, de su capital, no nos enga&ntilde;emos, ya que nos toca una etapa de monta&ntilde;a. Vamos a ir primero hacia Agurain-Salvatierra por un terreno c&oacute;modo, pedaleando por una carretera secundaria y pasando peque&ntilde;os pueblos rodeados de campos de cereales. Llegamos a&nbsp;Agurain (km 31)&nbsp;y ya empezaremos a subir, primero de manera suave y luego ya de forma m&aacute;s brusca, hacia el puerto de Opakua.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El parque de Salburua, en Vitoria                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Durante la subida a este puerto, que no es demasiado exigente, vamos a entrar en otro escenario de vegetaci&oacute;n, atravesando bonitos bosques de hayas frondosas para ascender a la Sierra de Andia. Esta sierra es parte de la Sierra de Andia-Urbasa que comparten &Aacute;lava y Navarra y que brinda muchas oportunidades de disfrute tanto para los monta&ntilde;eros como para los ciclistas y los seteros.
    </p><p class="article-text">
        Tras coronar&nbsp;Opakua (km 40), estamos en el punto m&aacute;s alto de la ruta. Tenemos ahora una zona llana y una bajada suave hacia Kontrasta, donde volvemos al paisaje m&aacute;s ocre en verano de los campos de cereales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El puerto de Opakua                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Rodando con comodidad, llegamos a&nbsp;Santa Cruz de Campezo (km 62). Poco m&aacute;s adelante, el terreno se vuelve de nuevo inc&oacute;modo hasta cerca de San Rom&aacute;n de Campezo. Tras pasar por esta localidad, regresamos a terreno descendente y alcanzamos la localidad de&nbsp;Bernedo (km 83), desde donde empieza la &uacute;ltima cota del d&iacute;a, la subida al alto de La Aldea, cuya bonita cima encajada entre altas pe&ntilde;as nos da acceso a Rioja Alavesa por la localidad de Lapoblaci&oacute;n. Enseguida empezamos a pedalear entre vi&ntilde;edos, que ser&aacute;n de diferente color seg&uacute;n la &eacute;poca del a&ntilde;o en la que hagamos la ruta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista del pueblo de Elvillar                            </span>
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        Un descenso r&aacute;pido nos hace pasar junto al dolmen de Los Llanos y luego cerca del dolmen de La hechicera, en&nbsp;Elvillar (km 99), antes de terminar la ruta en Laguardia, un precioso pueblo rodeado de antiguas murallas que encierra bodegas subterr&aacute;neas en su interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un dolmen en Elvillar                            </span>
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        Datos t&eacute;cnicos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>105 kil&oacute;metros de recorrido</li>
                                    <li>1.441 metros de desnivel</li>
                                    <li>511 msnm en el punto m&aacute;s bajo</li>
                                    <li>1.022 msnm en el punto m&aacute;s alto</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                El perfil de la quinta etapa                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Etapa 6: Laguardia-Ordu&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Si no fuese porque a 20 km de la salida tenemos que subir el temido puerto de Herrera por su cara m&aacute;s dura, podr&iacute;amos decir que esta etapa no es demasiado dif&iacute;cil, ya que, tras esta dura subida, la mayor parte de la etapa nos presenta muchos tramos de llaneo. No ser&aacute; un llano total, pero se agradecer&aacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El pueblo de Elciego, con sus bodegas                            </span>
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        Salimos de&nbsp;Laguardia rodando c&oacute;modamente hacia el sur por una carretera que va descendiendo entre vi&ntilde;edos hasta Elciego, donde nos esperan varias bodegas de renombre. El olor a vino nos acompa&ntilde;a. Tomamos ahora direcci&oacute;n hacia Samaniego, con la misma t&oacute;nica en el paisaje, aunque ahora ya con la carretera picando para arriba poco a poco. En&nbsp;Samaniego (km 15), tomamos la concurrida carretera A-124 hasta llegar al cruce donde empieza la subida a Herrera. Son algo m&aacute;s de 5 km que cada vez se ir&aacute;n empinando m&aacute;s y m&aacute;s. Seg&uacute;n vamos ascendiendo, dejamos los vi&ntilde;edos y el hayedo empieza a dejarse notar. Poco antes de coronar, podemos hacer un alto en el camino para asomarnos a nuestra izquierda al balc&oacute;n de La Rioja, desde donde los campos de vi&ntilde;as hacia el sur parecen infinitos alrededor del r&iacute;o Ebro.
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                    alt="Un ciclista, a su paso por Salinas de Añana"
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            <span class="title">
                Un ciclista, a su paso por Salinas de Añana                            </span>
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        Tras coronar el puerto (km 24), viene una zona de sube y baja antes de iniciar el verdadero descenso hacia&nbsp;Pe&ntilde;acerrada, que nos espera con su alta puerta amurallada.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos ahora unos cuantos kil&oacute;metros de comodidad, pasando por Zambrana y luego por&nbsp;La Puebla de Arganz&oacute;n (km 66). Ya en la comarca de Valles Alavesesy antes de llegar a&nbsp;Ribabellosa, alg&uacute;n duro repecho nos har&aacute; sufrir un poco.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido va a ir girando hacia el norte, hasta Espejo, y desde ah&iacute;, un giro nos conducir&aacute; a&nbsp;Salinas de A&ntilde;ana (km 100), que nos muestra con orgullo sus terrazas llenas de la sal que le dan el nombre al pueblo desde hace m&aacute;s de 7.000 a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Girasoles durante la ruta                            </span>
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        Viene luego una buena subida tras pasar el pueblo para despu&eacute;s ir de nuevo por terreno c&oacute;modo hasta Pobes, donde giramos otra vez hacia el norte, hacia Kuartango e Izarra, antes de asomarnos, por fin, al cortado de La Barrerilla. Ya solo nos queda bajar de forma c&oacute;moda a la &uacute;nica ciudad de Bizkaia,&nbsp;Ordu&ntilde;a, donde damos fin a esta etapa bajo la atenta mirada de la Virgen de Ordu&ntilde;a que asoma, imponente, en la monta&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En bicicleta por el centro de Orduña                            </span>
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        Datos t&eacute;cnicos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>141 kil&oacute;metros de recorrido</li>
                                    <li>1.706 metros de desnivel</li>
                                    <li>273 msnm en el punto m&aacute;s bajo</li>
                                    <li>1.114 msnm en el punto m&aacute;s alto</li>
                            </ul>
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                El perfil de la sexta etapa                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez-Beaskoetxea, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedales-vitoria-laguardia-orduna-vinedos-murallas-universidades-centenarias-dolmenes-milenarios_1_12224022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Apr 2025 19:42:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A pedales por Vitoria, Laguardia y Orduña: viñedos, murallas, universidades centenarias y dólmenes milenarios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Álava,Bizkaia,Gipuzkoa,Rioja Alavesa,Vitoria,Vitoria-Gasteiz,Donostia,San Sebastián,Viajeros,Viajes,Guía de viaje,Ciclismo,Ciclistas,Bicicletas,Carril bici,Bicicletas eléctricas,Movilidad,Movilidad sostenible,Rutas,Rutas guiadas,Rutas por montaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La esencia de Flandes, en bicicleta: un amplio abanico de posibilidades cicloturistas de Halle a Lovaina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/esencia-flandes-bicicleta-amplio-abanico-posibilidades-cicloturistas-halle-lovaina_1_12225739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed9453e4-b258-473c-b270-10caa050020b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La esencia de Flandes, en bicicleta: un amplio abanico de posibilidades cicloturistas de Halle a Lovaina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ve que aquí saben lo que hacen. Son años de experiencia para que Flandes siga posicionado en nuestro imaginario ciclista como un destino referente</p><p class="subtitle">Una vuelta por la Rioja Alavesa: viñedos, pueblos con encanto y paisajes en bici</p></div><p class="article-text">
        Gales suena a rugby. Bilbao a f&uacute;tbol. Flandes, c&oacute;mo no, a ciclismo. O sea, que no solo de mejillones, patatas fritas y cerveza vive B&eacute;lgica. Esta buena gente ha sabido cultivar una afici&oacute;n que ha arraigado de verdad. Normal que nos vengamos para ac&aacute; de nuevo. En su d&iacute;a decidimos que 'Andar en bici' era un buen nombre para nuestra revista. Pues ya ves: Flandes en bici juega en la misma liga.
    </p><p class="article-text">
        Ya publicamos <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/recorrer-flandes-pedales-tranquilidad-alrededor-lovaina-castillos-abadias-bosques_1_12083585.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un primer reportaje</a>. C&oacute;mo lamentamos que fuera <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/el-velodromo/muerte-gran-amigo-juanto-uribarri_132_10252023.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el viaje p&oacute;stumo de Juanto</a>. A veces el guionista es cruel. En cualquier caso, ahora que hemos vuelto, seguimos con &eacute;l en el recuerdo. Mientras no le olvidemos, seguir&aacute; presente en la altimetr&iacute;a de alg&uacute;n que otro muro de los que aqu&iacute; son famosos. Porque, claro, Flandes, en parte, son sus muros. Seguro que Juanto aprobaba el examen. A ver c&oacute;mo te portas t&uacute;, &Aacute;ngel: en 20 segundos, respuesta r&aacute;pida. &iquest;Cinco muros famosos del Tour de Flandes? &iexcl;Paterberg, Taaienberg, Oude Kwaremont, Koppenberg y&hellip; Molenberg! Buff, qu&eacute; tensi&oacute;n. Fant&aacute;stico, aprobado en&nbsp;'cultura ciclista flamenca'. Y eso que nos queda una menci&oacute;n de honor al Muur-Kapelmur. La ic&oacute;nica capilla de su cima es verdadera religi&oacute;n ciclista.
    </p><p class="article-text">
        Esos muros quedan, en general, al oeste de Flandes. Nosotros, en cambio, vamos a disfrutar esta vez de tres rutas cicloturistas tomando como base Lovaina, que queda apenas a 30 kil&oacute;metros al este de Bruselas. As&iacute; pues, asumimos nuestro provisional rol de<em>'</em>flandrien'&nbsp;ciclista: ese sufrido luchador que no teme a las dificultades. Bueno, al menos lo intentamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La ruta por Flandes                            </span>
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        &Aacute;ngeles nos ha preparado el viaje. Se ve que aqu&iacute; saben lo que hacen. Son a&ntilde;os de experiencia para que Flandes siga posicionado en nuestro imaginario ciclista como un destino referente. Y, adem&aacute;s, desde diferentes puntos de vista. Porque si Flandes, a quien luce licra, les suena a las cl&aacute;sicas de primavera y en especial a&nbsp;De Ronde (el Tour de Flandes), esto no significa que no debamos pensar en otro cicloturismo: familiar, m&aacute;s tranquilo y pegado a un estilo de vida, el que os proponemos desde 'Andar en bici'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues,&nbsp;Flandes&nbsp;ofrece un amplio abanico de posibilidades cicloturistas. En aquel reportaje anterior el hilo conductor fue el arte. Ahora se nos propone Lovaina como base de operaciones. Entendido. O sea, universidad y cerveza; o cerveza y universidad. Claro que esto es simplificar mucho. El caso es que encontramos unos d&iacute;as de estupendo buen tiempo primaveral y las terrazas estaban a reventar. Curioso contraste entre el bullicio de las calles en torno al Oude Markt y la tranquilidad del barrio del Gran Beaterio donde quedaba nuestro hotel. Precioso tanto de noche como de d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por d&oacute;nde empezamos? Gravel, gravel, gravel. &iquest;Moda? El ciclismo evoluciona. Tras las dos primeras ediciones del Campeonato del Mundo en Italia, la tercera tuvo lugar aqu&iacute; en Flandes, en la cuna del ciclismo. &iquest;Y d&oacute;nde termin&oacute;? Acertaste. En&nbsp;Lovaina. Fueron 179 kil&oacute;metros de recorrido&nbsp;y 1.220 metros de desnivel acumulado en un recorrido que parti&oacute; de Halle y termin&oacute;, como decimos, en Lovaina, atravesando los bosques de Hallerbos, Soignes y Meerdaalwoudlos, es decir, el Parque Nacional de los Bosques de Brabante.
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                Exhuberancia en los bosques de Brabante                            </span>
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        En la variedad est&aacute; el gusto. Fue un Campeonato del Mundo que discurri&oacute; en gran parte por zonas boscosas, pero tambi&eacute;n por campo abierto, sin olvidar tramos de pav&eacute;s y otros de senderos m&aacute;s estrechos. Naturalmente hubo una fiesta paralela, la del p&uacute;blico asistente, que pudo disfrutar de una aut&eacute;ntica feria en torno al ciclismo, con presencia de las principales marcas del sector.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro track, una ruta circular desde Lovaina, nos acerca a la experiencia del Mundial de Gravel, pero sin llegar a pedalearlo al completo. Pasadas las nueve y media de la ma&ntilde;ana recog&iacute;amos nuestras bicis, c&oacute;mo no de gravel, en Gravel Bike-rent. Nos internamos en el&nbsp;Parque Nacional de los Bosques de Brabante. Nada m&aacute;s y nada menos que 46.000 hect&aacute;reas de vegetaci&oacute;n, antiguos caminos, r&iacute;os serpenteantes y tranquilidad. Sobre todo, tranquilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los bosques de Brabante ofrecen un conjunto de atractivos muy diversos. Entre ellos, claro est&aacute;, una naturaleza esplendorosa de hayas, robles y carpes. Todas estas especies de hoja caduca se encuentran en plena efervescencia primaveral. Por cierto, oto&ntilde;o ser&aacute; un momento muy especial aqu&iacute; cuando ganen espacio los colores amarillos, naranjas y ocres. &Aacute;ngel, que lo mismo hay que volver en otra &eacute;poca, &iquest;no? Adem&aacute;s, no ofrecen excesivas dificultades orogr&aacute;ficas para quienes pedaleamos. Se dejan querer, velocip&eacute;dicamente hablando.
    </p><p class="article-text">
        Salimos de la ciudad. Enseguida nos encontramos con el&nbsp;Heverlee War Cemetery. All&iacute; est&aacute;n enterradas casi un millar de personas de pa&iacute;ses de la Commonwealth, excepto 11 polacos y un americano, que murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Acoge, adem&aacute;s, a otros 29 soldados fallecidos en la Primera Guerra Mundial. La web de Flandesenbici, por cierto, tiene dise&ntilde;ada una ruta en torno a la Gran Guerra, por si te interesa. Nosotros giramos hacia el sur y tras un peque&ntilde;o parking cruzamos bajo una autopista. Poco a poco nos acercamos a Vaalbeek. A ambos lados de nuestro camino, las casas se protegen con unos setos inmaculados, cortados a escuadra y cartab&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cementerio de la Segunda Guerra Mundial de Heverlee                            </span>
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        Salimos del pueblo por la misma calle por la que ven&iacute;amos, la Grezstraat, que nos va a dejar en la Langendaalstraat. Iniciamos un bucle que nos introduce en el m&aacute;gico bosque de&nbsp;Mollendaalbos. Eso supone cruzar la N25, una de las principales v&iacute;as de entrada a Lovaina desde el sur, en dos ocasiones, la primera por un coqueto puente de madera, el Oversteek voor konijnen. Pedaleamos alternando entre bosques, zonas habitadas y extensas praderas donde los animales herb&iacute;voros deben de ser, a su modo, felices.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cruce de caminos                            </span>
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        Nuestro camino nos va regalando numerosos tramos de pav&eacute;s. Ah&iacute; me imagino d&aacute;ndolo todo a los percherones belgas y holandeses en las cl&aacute;sicas de primavera. Nosotros, suave suave. Bastante tenemos con llevar la precauci&oacute;n suficiente como para salir con bien de este espectacular laberinto de peque&ntilde;as carreteras rurales. A nuestra izquierda dejamos el centro de Bierbeek porque nuestro camino conduce al pueblo de Mollendaal. Seguimos rodando por su fabuloso bosque.
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                    alt="Bosques y paisajes abiertos se van combinando durante la ruta"
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                Bosques y paisajes abiertos se van combinando durante la ruta                            </span>
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        De nuevo cogemos pav&eacute;s. Alegr&iacute;a, alegr&iacute;a. En t&eacute;rminos ciclistas, sector ni s&eacute; ya qu&eacute; n&uacute;mero y dir&iacute;a que, al menos, cuatro estrellas. Ohhh, dejamos atr&aacute;s las &uacute;ltimas casas y nos adentramos en el bosque encantado. Una barrera de madera, justo despu&eacute;s de la casa forestal de Brisetout, da paso a una tremenda recta que invita a dejarse llevar por las sensaciones del momento. Pedaleamos por la St-Joris-Weerstraat con sus dosis incluidas de pav&eacute;s de tanto en tanto.
    </p><p class="article-text">
        Tras cruzar otra vez la N25, en sentido contrario a como lo hicimos antes, dejamos a nuestra izquierda el&nbsp;monte Tomberg, que, con sus 102 metros de altitud, es una de las colinas m&aacute;s altas de Meerdaalbos, una masa forestal que ya en el siglo XIV dispon&iacute;a de estatus de &ldquo;bosque libre&rdquo;. De forma contraria a lo que pudieras pensar, eran bosques en los que solo los duques pod&iacute;an cazar. Ya sabes, los privilegios de la nobleza. Continuamos recto para luego hacer un giro de noventa grados a la derecha y pasar por un parque para perros (vemos varios durante la ruta). Estamos terminando el bucle del que os habl&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro siguiente hito es&nbsp;Zoet Water, un conjunto de cinco estanques separados entre s&iacute; por estrechas lenguas de tierra. Poco antes nos detenemos en la&nbsp;capilla de Nuestra Se&ntilde;ora de Steenbergen, con ese aspecto tan caracter&iacute;stico que le da el ladrillo y la arenisca blanca. Es la capilla forestal m&aacute;s grande Flandes. Construida en el siglo XVII en el lugar en el que antes hab&iacute;a una estatua milagrosa de la Virgen Mar&iacute;a, curaba la fiebre de los pantanos. Al lado a&uacute;n se conserva el Minnebron, con una caudalosa fuente de agua potable a la que se contin&uacute;an atribuyendo curaciones milagrosas. &Aacute;ngel, llenamos el botell&iacute;n, &iquest;no?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La capilla de Nuestra Señora de Steenbergen                            </span>
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        Llegamos a Zoet Water y nos encontramos con un par de chicos con sus bicis de gravel. Les pedimos que nos hagan una foto, de<em>&nbsp;'</em>gravelers' a 'gravelers'. Accedemos enseguida a una zona de servicios con establecimientos de restauraci&oacute;n. Se ve animaci&oacute;n. La dejamos atr&aacute;s en direcci&oacute;n sur. Pedaleamos ahora por un carril bici junto a la carretera para, poco despu&eacute;s, cruzar las v&iacute;as del tren y dirigirnos a Sint-Joris-Weert. Pues bien, alcanzamos la frontera entre la regi&oacute;n flamenca y la regi&oacute;n valona de B&eacute;lgica. De hecho, al tomar un desv&iacute;o hacia Sint-Agatha-Rode por Roodse Straat, se supone que el lado derecho es flamenco y el izquierdo val&oacute;n. Eso s&iacute;, no vemos se&ntilde;alizaci&oacute;n alguna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Por los túneles del bosque                            </span>
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        Volvemos a territorio flamenco. Pedaleamos cerca del&nbsp;r&iacute;o Dyle, el que pasa por Lovaina, y que terminar&aacute; aportando sus aguas al Escalda, en direcci&oacute;n a Amberes. Afrontamos otro tramo por campo abierto flanqueados por vallados de madera. Para llegar ah&iacute; ha habido que superar un repecho que nos ha ofrecido alg&uacute;n peque&ntilde;o tramo casi al 10%. Vaya, vaya. No ser&aacute; el &uacute;nico, luego se presenta otro tambi&eacute;n con pendientes del 9%. Cortos, pero intensos.
    </p><p class="article-text">
        Antes de llegar al extremo suroeste de la ruta y alcanzar la cima Coppi (unos escalofriantes 126 metros de altitud), nos adentramos de nuevo en unos bosques majestuosos. Llevamos ya casi 50 kil&oacute;metros en las piernas. Nos escolta &aacute;rboles de porte espectacular. Giramos a la derecha para emprender el camino de regreso a Lovaina.&nbsp;Tervuren&nbsp;queda aqu&iacute; al lado, con su fant&aacute;stico arboreto. All&iacute; se han conseguido reproducir diferentes tipos de bosques de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros pedaleamos por el enorme parque que queda a su lado: estanques, jardines, &aacute;rboles y esculturas nos mantienen entretenidos. Se trata del antiguo dominio de caza del conde de Brabante.
    </p><p class="article-text">
        Salimos del bosque por un tramo de pav&eacute;s en descenso, cruzamos la carretera y entramos en el majestuoso parque de Tervuren. Poco a poco nos acercamos hasta la zona donde se encuentra el&nbsp;Museo Real de &Aacute;frica Central: etnograf&iacute;a e historia natural a raudales. A finales del siglo XIX la Exposici&oacute;n Universal de Bruselas incorpor&oacute; una &ldquo;secci&oacute;n colonial&rdquo;. Primero fue el Museo del Congo Belga y luego, ya en 1960, pas&oacute; a su denominaci&oacute;n actual. Desde esta fecha ha ido adquiriendo m&aacute;s valor etnogr&aacute;fico y antropol&oacute;gico. Por supuesto, no podemos obviar la mirada cr&iacute;tica al colonialismo europeo. El volumen de objetos que alberga es tremendo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Museo Real de África Central                            </span>
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        Salimos del parque y encaramos de nuevo terreno m&aacute;s abierto. Llegamos a Duisbrug y lo atravesamos en direcci&oacute;n sur para girar despu&eacute;s hacia el noreste: Lovaina nos espera, pero todav&iacute;a el itinerario nos va a dar bastante juego. Seguimos por tranquilas carreteras rurales que muchas veces esconden el pav&eacute;s debajo.
    </p><p class="article-text">
        En esas estamos cuando arribamos a Korbeek-Dijle. Justo antes de un puente que cruza el r&iacute;o Dyle, nos pegamos a su margen izquierda. La terraza de un bar nos saluda y no hay forma de evitarla: avituallamiento l&iacute;quido y descanso antes del tramo final.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Puente sobre el estanque de Tervuren                            </span>
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        El r&iacute;o juguetea dibujando meandros. Nosotros esquivamos por un paso subterr&aacute;neo la A3, la gran autopista que hacia la izquierda se dirige a la cercana Bruselas. Poco despu&eacute;s, en Zandvang se puede disfrutar de una zona de observaci&oacute;n de aves. El Dyle est&aacute; aqu&iacute; mismo y nos da acceso al campus universitario de la Facultad de Ingenier&iacute;a y Ciencias F&iacute;sicas Aplicadas de Heverlee, perteneciente a la Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina.
    </p><p class="article-text">
        A un lado y otro vemos estudiantes. De repente, se nota mucha actividad. Los caminos, tranquilos hasta ahora, se llenan de chicas y chicos que pedalean entre los distintos edificios. Pasamos junto a una zona con campos de deportes. Estamos a las puertas de Lovaina. Hay que poner cuatro ojos porque es mucha la gente que se desplaza en bici y a veces no es f&aacute;cil seguir la indicaci&oacute;n correcta cuando son tantas las alternativas de itinerario ciclista por la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos queda muy poco para completar los 80 kil&oacute;metros de la ruta. El track nos hace cruzar por &uacute;ltima vez el r&iacute;o Dyle, ya dentro de la ciudad de Lovaina. Seguimos hasta la<strong>&nbsp;</strong>Grote Markt, en donde el Ayuntamiento destaca sobre el resto de los edificios. Con un tremendo aparato ornamental, se construy&oacute; en estilo g&oacute;tico brabantino tard&iacute;o, entre 1439 y 1469. La fachada se adorna, ah&iacute; es nada la broma, con 235 estatuas. Los bombardeos de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial (sobre todo de esta &uacute;ltima) causaron da&ntilde;os de consideraci&oacute;n. De hecho, hasta 1983 no se complet&oacute; su restauraci&oacute;n, que es lo que hoy en d&iacute;a vemos.
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            <span class="title">
                Grote Markt y Ayuntamiento                            </span>
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        Llegamos, a trav&eacute;s de Bondgenootenlaan, una calle comercial, a<strong>&nbsp;</strong>Martelarenplein&nbsp;(la Plaza de los M&aacute;rtires), de vuelta al punto del que parte la ruta original. Aqu&iacute; se ubica el Monumento a la Paz, erigido en 1925 y que, tras a&ntilde;os de abandono, se restaur&oacute; al completo en 2004. No es mal lugar para terminar una ruta de pedaleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, si vienes con sed date una vuelta por la&nbsp;Oude Markt, la plaza del mercado viejo. All&iacute; tambi&eacute;n se pueden apreciar vistosos edificios de estilo cl&aacute;sico, todos ellos reconstruidos despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. El caso es que la mayor parte de las viviendas lucen un bar en su planta baja. De ah&iacute; la fama de que, con buen tiempo, dispongas de una interminable barra de bar. &Aacute;ngel, &iquest;c&oacute;mo sobrevive aqu&iacute; un abstemio como yo?
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                Grote Markt                            </span>
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        Finalmente nos volvemos al hotel. No podemos dejar de mencionar el particular barrio en el que se ubica:&nbsp;Groot Begijnhof. Se trata del Gran Beaterio, a veces tambi&eacute;n mencionado como Gran Beguinaje. Como en Dendermonde, Gante, Brujas y Amberes, aqu&iacute; en Lovaina naci&oacute; y se desarroll&oacute; una importante comunidad de beguinas. Eran mujeres cristianas que, en el siglo XII, sobre todo en Flandes y en los Pa&iacute;ses Bajos, decidieron agruparse para vivir juntas su deseo de entrega a Dios y a los m&aacute;s necesitados. Sin embargo, no se integraron en las estructuras de la Iglesia cat&oacute;lica, con la que manten&iacute;an sus desavenencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las beguinas conformaron as&iacute; sus propias comunidades. De alguna manera, hasta incluso hay quien las considera el primer movimiento feminista de la historia. Aguantaron el paso del tiempo, si bien la Inquisici&oacute;n se ceb&oacute; con ellas y poco a poco se fueron convirtiendo m&aacute;s en un refugio para mujeres sin recursos, como las viudas o las esposas de hombres que luchaban en la guerra. Si te vienes a Lovaina, pasea por este barrio. Hazlo con tranquilidad, quiz&aacute; a &uacute;ltima hora de la tarde. Es una bonita forma de disfrutar de un lugar con mucho encanto.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julen Iturbe-Ormaetxe, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/esencia-flandes-bicicleta-amplio-abanico-posibilidades-cicloturistas-halle-lovaina_1_12225739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Apr 2025 17:32:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La esencia de Flandes, en bicicleta: un amplio abanico de posibilidades cicloturistas de Halle a Lovaina]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Una vuelta a Euskadi en bicicleta: Bilbao, Lekeitio, Zarautz y Donostia con un salto real a la Edad Media]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/vuelta-euskadi-bicicleta-bilbao-lekeitio-zarautz-donostia-salto-real-edad-media_1_12222724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8adf05c3-244e-4bc7-ab16-5286766867e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una vuelta a Euskadi en bicicleta: Bilbao, Lekeitio, Zarautz y Donostia con un salto real a la Edad Media"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En tres etapas vamos a recorrer toda la costa vasca desde Bilbao a Donostia, con una pequeña incursión al interior de Gipuzkoa para visitar el mágico entorno del santuario de Loyola</p><p class="subtitle">Una vuelta por la Rioja Alavesa: viñedos, pueblos con encanto y paisajes en bici</p></div><p class="article-text">
        Hoy queremos proponer un viaje en el tiempo, aunque para ello no necesitar&eacute;is introduciros en una nave sideral. Os invitamos a dar un salto real hacia la Edad Media, evitando, eso s&iacute;, todos los riesgos y peligros que en aquella &eacute;poca tan interesante pudieran sobrevenirnos. Nos quedaremos en cambio con su legado m&aacute;s amable y con unos paisajes rurales que perduran entre nosotros 800 a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A sabiendas de esto, y teniendo en cuenta que el turismo asociado a la bicicleta es cada vez m&aacute;s importante, el Departamento de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco ha dise&ntilde;ado varias rutas de cicloturismo para conocer nuestro pa&iacute;s subidos a nuestra bicicleta. Una manera maravillosa de conocer un entorno.
    </p><p class="article-text">
        En esta entrega, os vamos a presentar las tres primeras etapas de la propuesta de vuelta a Euskadi dentro de la marca Euskadi Cycling. En estas tres etapas vamos a recorrer toda la costa vasca desde Bilbao a Donostia, con una peque&ntilde;a incursi&oacute;n al interior de Gipuzkoa para visitar el m&aacute;gico entorno del santuario de Loyola. En total van a ser 277 km repartidos, como decimos, en tres etapas: Bilbao-Lekeitio, Lekeitio-Zarautz y Zarautz-Donostia.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda alguna, la m&aacute;s dura de las tres etapas es la primera, no solo por ser la m&aacute;s larga, sino porque es la que m&aacute;s desnivel acumulado tiene, 1.809 m. Aunque, bien es verdad, que en esta etapa no vamos a subir ning&uacute;n puerto de entidad, aunque estaremos subiendo y bajando en buena parte de la ruta. El puerto m&aacute;s duro de las tres etapas lo encontramos a mitad de la segunda, ya que vamos a subir el puerto de Azurki, un puerto en el que vamos a enfrentarnos a m&aacute;s de un tramo con rampas por encima del 15%, incluso con un kil&oacute;metro entero a una media de casi el 12%. Eso s&iacute;, el paisaje que rodea al puerto es precioso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un cicloturista fotografía el Museo Guggenheim de Bilbao                            </span>
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        Como dicen en el folleto de Euskadi Cycling,&nbsp;&ldquo;a trav&eacute;s de Euskadi Cycling, podr&aacute;s recorrer y saborear Euskadi de primera mano. Descubrir ciudades cosmopolitas, pueblos pesqueros o medievales. Arrancar el viaje con el olor del mar o viendo c&oacute;mo se difumina la niebla ma&ntilde;anera sobre un valle rodeado de monta&ntilde;as. Saborear la reconocida gastronom&iacute;a de Euskadi en un restaurante de un puerto pesquero o ver desde la terraza de una habitaci&oacute;n de hotel c&oacute;mo cae el sol en una colina de vi&ntilde;edos. A&uacute;n quedan rincones especiales esperando tu visita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, vamos a conocer mejor estas tres primeras etapas de las ocho que conforman The Basque Route.
    </p><h2 class="article-text">Etapa 1: Bilbao-Lekeitio</h2><p class="article-text">
        Esta primera etapa de The Basque Route es la que m&aacute;s fielmente sigue la l&iacute;nea de la costa vasca. Pr&aacute;cticamente desde Bilbao hasta Lekeitio iremos dibujando, casi calcando, esta costa en la que encontramos joyas de la naturaleza, como San Juan de Gaztelugatxe y la reserva de Urdaibai, y pasaremos por pueblos tan pintorescos como Bermeo, Gernika-Lumo o Lekeitio.
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            <span class="title">
                Un ciclista pedalea junto al edificio del Ayuntamiento de Bilbao                            </span>
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        Tan solo en los primeros 14 km tenemos un terreno verdaderamente llano, mientras vamos remontando la R&iacute;a de Bilbao desde el centro de Bilbao hasta Getxo. Al pedalear junto a la R&iacute;a veremos el eje vertebrador del esplendor industrial del pasado del Gran Bilbao, donde se situaban los astilleros, los Altos Hornos y los atareados muelles de carga. Un pasado no muy lejano pero que ya nos parece de otra &eacute;poca al ver ahora el Museo Guggenheim y la nueva arquitectura de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Desde Getxo empiezan los interminables repechos que tendremos hasta Lekeitio. Algunos no son m&aacute;s que peque&ntilde;as tachuelas, pero m&aacute;s adelante habr&aacute; otros que nos parecer&aacute;n puertos de cierta entidad.
    </p><p class="article-text">
        En el km 22 subiremos a Barrika y ya empezamos a ver el Mar Cant&aacute;brico, bravo en invierno y m&aacute;s amable en verano. Una bajada corta y vertiginosa nos dejar&aacute; en la R&iacute;a de Plentzia, desde donde pasaremos a su vecina Gorliz y luego ya llegamos al peque&ntilde;o puerto de Armintza (km 35). Aqu&iacute; empieza ya la parte m&aacute;s dura del recorrido, pues subiremos Jata y despu&eacute;s, tras pasar por Bakio, el alto de San Pelayo, desde donde podremos admirar el ya archifamoso pe&ntilde;&oacute;n de San Juan de Gaztelugatxe, uno de los paisajes m&aacute;s conocidos y bellos de toda la costa vasca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Casa de Juntas de Gernika                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tras bajar el revirado San Pelayo, llegamos al puerto de Bermeo (km 62), uno de los m&aacute;s importantes del Cant&aacute;brico en lo que a la industria pesquera se refiere. Desde Bermeo a Gernika, una carretera con mucho sube y baja nos seguir&aacute; poniendo dificultades. Para aliviarnos del tr&aacute;fico hoy en d&iacute;a hay muchos tramos de carril bici.
    </p><p class="article-text">
        Ya en Gernika-Lumo (km 77), no podemos dejar de visitar la Casa de Juntas, centro neur&aacute;lgico del pasado hist&oacute;rico del Pa&iacute;s Vasco y a donde acud&iacute;an los Reyes a jurar los Fueros de Bizkaia.
    </p><p class="article-text">
        Ya afrontamos el &uacute;ltimo tramo de la etapa para ir a Lekeitio pasando por las bonitas playas de Laida y Laga. Laga es, para muchos, una de las playas m&aacute;s bonitas de Euskadi. Protegida por el imponente monte rocoso de Ogo&ntilde;o y con sus dunas en proceso de recuperaci&oacute;n, disfrutar de unos instantes a su vera es un placer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El pueblo de Elantxobe, que cuelga vertiginoso sobre el mar                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tras dejar las playas, subiremos un fuerte repecho para visitar el pueblo de Elantxobe, que cuelga vertiginoso sobre el mar, antes de subir a Natxitua y bajar a Ea (km 103), otro peque&ntilde;o y desconocido pueblo costero. Ya solo nos quedan diez &uacute;ltimos kil&oacute;metros subiendo a Ispaster antes de terminar, por fin, la etapa en Lekeitio, un pueblo de gran belleza, con un precioso puerto pesquero y que cuenta con el atractivo de la isla de Garraitz, a la que se puede acceder caminando por el malec&oacute;n en bajamar.
    </p><p class="article-text">
        Datos t&eacute;cnicos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>113 km de recorrido</li>
                                    <li>1.809 metros de desnivel</li>
                                    <li>0 msnm en el punto m&aacute;s bajo</li>
                                    <li>318 msnm en el punto m&aacute;s alto</li>
                            </ul>
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                Los perfiles de la etapa Bilbao-Lekeitio                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Etapa 2: Lekeitio-Zarautz</h2><p class="article-text">
        En esta etapa no solo iremos por la costa, sino que nos adentraremos en la Euskadi verde del interior, entre monta&ntilde;as, caser&iacute;os solitarios y valles remotos.
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            <span class="title">
                Un ciclista sale de Lekeitio, que se dibuja al fondo                            </span>
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        Salimos de Lekeitio por una carretera tranquila y con mil curvas hasta Ondarroa. El continuo sube y baja ser&aacute; nuestra compa&ntilde;&iacute;a. Tras pasar el fren&eacute;tico puerto pesquero de Ondarroa, enseguida entraremos en Gipuzkoa y llegaremos a Mutriku. Volvemos a pedalear junto a la costa hasta alcanzar Deba (km 24).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Deba, visto desde la distancia                            </span>
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        Empieza ahora una doble subida que nos har&aacute; ascender hasta los casi 700 metros sobre el nivel del mar. Primero, por una carretera buena y con algo de tr&aacute;fico, subiremos el puerto de Itziar. All&iacute;, dejamos la carretera de la costa y seguiremos subiendo hacia unos barrios m&aacute;s altos llenos de caser&iacute;os dispersos. Tras unos kil&oacute;metros de descenso c&oacute;modo, retomamos la subida, esta vez con m&aacute;s dureza, por una carretera estrecha, entre caser&iacute;os y campas verdes para llegar al alto de Azurki (km 41). Esta subida es muy dura, con varias rampas seguidas por encima del 15% y m&aacute;s de una vez la han ascendido los ciclistas profesionales en etapas de la Itzulia o Vuelta al Pa&iacute;s Vasco, as&iacute; que ser&aacute; mejor tomarlo con calma.
    </p><p class="article-text">
        Desde el alto, una primera parte de descenso complicado nos dejar&aacute; en el puerto de Azkarate (km 45). Ahora la carretera es m&aacute;s ancha y la bajada es m&aacute;s segura, pero muy r&aacute;pida y con m&aacute;s tr&aacute;fico, por lo que habr&aacute; que extremar las precauciones.
    </p><p class="article-text">
        El descenso nos deja en Azkoitia, para seguir ahora el cauce del r&iacute;o Urola. Enseguida pasamos junto al majestuoso santuario de Loyola, cuna de los Jesuitas, ya en Azpeitia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El santuario de Loyola, en Azpeitia                            </span>
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        Por terreno favorable, iremos rodando de nuevo hacia el mar, pasando por Zestoa para llegar a Zumaia. Por &uacute;ltimo, iremos junto al mar de nuevo por una hermosa carretera que nos har&aacute; pasar por Getaria, donde naci&oacute; Juan Sebasti&aacute;n Elkano y donde est&aacute; el curioso mont&iacute;culo del Rat&oacute;n de Getaria, y que nos dejar&aacute; junto a la playa de Zarautz, final de esta etapa.
    </p><p class="article-text">
        Datos t&eacute;cnicos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>81 km de recorrido</li>
                                    <li>1.281 metros de desnivel</li>
                                    <li>0 msnm en el punto m&aacute;s bajo</li>
                                    <li>673 msnm en el punto m&aacute;s alto</li>
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            <span class="title">
                Los perfiles de la etapa Lekeitio-Zarautz                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Etapa 3: Zarautz-Donostia</h2><p class="article-text">
        En esta tercera etapa de la costa vasca de The Basque Tour, afrontaremos dos subidas de cierta importancia, como son la subida a Igeldo desde Orio, y la subida a Jaizkibel, puerto conocido por la carrera ciclista profesional Cl&aacute;sica de San Sebasti&aacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un ciclista, con la playa de Zarautz de fondo                            </span>
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        Nada m&aacute;s salir de Zarautz, dejaremos atr&aacute;s su larga y famosa playa para ascender el breve Alto de Orio, que, como su nombre indica, nos lleva a Orio tras una corta bajada. Orio es famoso por su club de remo, ya que su trainera es una de las m&aacute;s potentes del remo vasco.
    </p><p class="article-text">
        Al poco de salir de Orio, abandonamos la transitada carretera que va a Donostia y empezamos una dura subida hacia Igeldo. La primera parte, m&aacute;s revirada, tiene algunas rampas considerables, aunque luego la parte alta es m&aacute;s llevadera y adem&aacute;s nos permite disfrutar de una carretera estrecha y muy tranquila con unas vistas espectaculares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una señal, en las inmediaciones de Orio                            </span>
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        Pasamos por Igeldo y poco despu&eacute;s la pendiente descendente aumenta y llegamos en un voleo a Donostia (km 21). Estamos en el barrio del Antiguo.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar a la ciudad, y sin visitar la playa de La Concha, de fama internacional, vamos a salir de la ciudad por A&ntilde;orga para ir a Hernani, tierra conocida por su famosa sidra y luego a Astigarraga y Oiartzun por una carretera secundaria para llegar al pueblo fronterizo de Irun.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un ciclista, por la costa de Donostia                            </span>
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        Ahora iremos por la Bah&iacute;a de Txingudi para entrar en Hondarribia (km 56), un encantador pueblo a los pies del monte Jaizkibel.
    </p><p class="article-text">
        Afrontamos ahora la subida a Jaizkibel, que se nos presenta en dos actos, ya que tenemos una primera parte hasta la iglesia de la Virgen de Guadalupe, y luego, tras un peque&ntilde;o llaneo, una segunda parte que nos deja ya en el alto de Jaizkibel (km 66).
    </p><p class="article-text">
        Con una visi&oacute;n espectacular del Mar Cant&aacute;brico, afrontamos un f&aacute;cil descenso hasta Pasai Donibane y de ah&iacute;, por Lezo y por Pasaia, llegaremos a Donostia de nuevo por el Alto de Miracruz, al igual que se hace en la famosa carrera pedestre Behobia-San Sebasti&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Datos t&eacute;cnicos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>83 km de recorrido</li>
                                    <li>1.358 metros de desnivel</li>
                                    <li>0 msnm en el punto m&aacute;s bajo</li>
                                    <li>455 msnm en el punto m&aacute;s alto</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                Los perfiles de la etapa Zarautz-Donostia                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez-Beaskoetxea, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/vuelta-euskadi-bicicleta-bilbao-lekeitio-zarautz-donostia-salto-real-edad-media_1_12222724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Apr 2025 19:46:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una vuelta a Euskadi en bicicleta: Bilbao, Lekeitio, Zarautz y Donostia con un salto real a la Edad Media]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Bilbao,Donostia,San Sebastián,Bicicletas,Carril bici,Bicicletas eléctricas,Ciclismo,Ciclistas,Deportes,Deporte,Rutas,Rutas guiadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una vuelta por la Rioja Alavesa: viñedos, pueblos con encanto y paisajes en bici]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/vuelta-rioja-alavesa-vinedos-pueblos-encanto-paisajes-bici_1_12132449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be7c07ee-86f7-48fb-9c86-43e7f63eb995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una vuelta por la Rioja Alavesa: viñedos, pueblos con encanto y paisajes en bici"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus pintorescos paisajes, salpicados de colinas ondulantes y viñedos que se extienden hasta donde alcanza la vista, son una invitación a explorar y disfrutar la naturaleza en todo su esplendor</p><p class="subtitle">Consigue uno de los cuatro dorsales que elDiario.es sortea para la prueba cicloturista Quebrantahuesos</p></div><p class="article-text">
        En la Rioja Alavesa te proponemos un viaje por un precioso territorio salpicado por vides y olivos, al que se les une la encantadora Sierra de Cantabria, un enorme muro natural. Un espacio ideal para entrar en contacto con la naturaleza y donde poder relajar la mente y el cuerpo. Un enorme y placentero disfrute. Sus pintorescos paisajes, salpicados de colinas ondulantes y vi&ntilde;edos que se extienden hasta donde alcanza la vista, son una invitaci&oacute;n a explorar y disfrutar la naturaleza en todo su esplendor.
    </p><p class="article-text">
        Famosa por ser tierra de importantes bodegas y elaborar algunos de los mejores vinos del mundo. Aqu&iacute;, podr&aacute;s sumergirte en el apasionante universo de la viticultura, recorriendo vi&ntilde;edos id&iacute;licos, catando vinos de alta calidad y aprendiendo de la tradici&oacute;n centenaria que dio lugar a su reconocimiento mundial. Pero tambi&eacute;n es una zona de gran inter&eacute;s, que re&uacute;ne una serie de atractivos imposibles de rechazar: su rica gastronom&iacute;a, su cultura, la historia que emana de cada pueblo y rinc&oacute;n o sus acogedores y amables habitantes.
    </p><p class="article-text">
        No resulta complicado imaginarse despu&eacute;s de una buena ruta en bicicleta por la Rioja Alavesa disfrutando de un buen vino y de su rica gastronom&iacute;a o paseando por las calles empedradas de sus pueblos, con sus robustas construcciones sin&oacute;nimo de una boyante historia que nos ha tra&iacute;do a un presente de tranquilidad.
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                Casco urbano de Elciego                            </span>
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        Seguro que te han entrado ganas de visitar la Rioja Alavesa y qu&eacute; mejor manera que sobre nuestra querida bicicleta. Para ello, hoy te proponemos dos rutas que comparten inicio y final en el Elciego. Aunque al ser recorridos circulares, se pueden realizar desde cualquier otro punto de la ruta y en ambos sentidos.
    </p><p class="article-text">
        Llamamos a las dos rutas oeste y este, atendiendo a su situaci&oacute;n geogr&aacute;fica si nos situamos en Elciego. No son rutas extremadamente largas, 61 y 73 kil&oacute;metros respectivamente, pero s&iacute; que tienen un desnivel importante con 1.300 metros debido al recorrido ondulante y rompepiernas de la ruta este y los dos puertos de la oeste.
    </p><h2 class="article-text">Ruta oeste</h2><p class="article-text">
        Como ya anunciamos, la ruta sale desde&nbsp;Elciego, una de las villas m&aacute;s representativas de&nbsp;la Rioja Alavesa. No te pierdas su casco urbano, sus imponentes casas solariegas, la multitud de bodegas y una monumental iglesia en la que destacan sus dos campanarios completamente diferentes entre ellos y totalmente asim&eacute;tricos. El toque de modernidad lo dan las bodegas Marqu&eacute;s de Riscal con su espectacular hotel cubierto de titanio con reflejos p&uacute;rpuras, dise&ntilde;ado por Frank Gehry.
    </p><p class="article-text">
        Al poco de dejar atr&aacute;s nuestra salida llegamos bordeando el r&iacute;o a&nbsp;Ba&ntilde;os de Ebro, uno de los pueblos riojanos con mayor &iacute;ndice de bodegas por habitante. Hay al menos 14 registradas, pero adem&aacute;s existen un sinf&iacute;n de otras particulares enclavadas en el Barrio de las Bodegas. No tienen indicaci&oacute;n alguna y pasan por viviendas modestas o caba&ntilde;as, son excavaciones de bastantes metros de profundidad para mantener una temperatura estable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra ruta no se detiene, llevamos recorridos diez kil&oacute;metros y ya somos conscientes de las maravillas que nos esperan. En los pr&oacute;ximos siete kil&oacute;metros visitaremos tres pueblos m&aacute;s con un encanto especial:&nbsp;Villanueva de &Aacute;lava, seg&uacute;n comentaron algunos entendidos en la materia vin&iacute;cola es, junto a Ba&ntilde;os de Ebro, la zona con mejor calidad de vinos de toda la zona. Este pueblo es casi un calco del siguiente que nos encontramos,&nbsp;Samaniego&nbsp;repleto de casas se&ntilde;oriales y una profusi&oacute;n de bodegas urbanas. Para entrar en la localidad, hay 300 metros de pista ciclable. Destacan su casco urbano con un par de palacios, uno de ellos convertido en hotel, las diferentes bodegas urbanas y su monumental iglesia del siglo XVI, dedicada a&nbsp;Nuestra Se&ntilde;ora de la Asunci&oacute;n, que fue fortaleza en sus principios. Y el tercer pueblo que nos encontramos en estos escasos siete kil&oacute;metros es&nbsp;&Aacute;balos, pertenece a la Comunidad Aut&oacute;noma de La Rioja y se sit&uacute;a a un lado de la carretera. Destaca por su iglesia de&nbsp;San Esteban&nbsp;que est&aacute; declarada Monumento Nacional. Y por supuesto, por las t&iacute;picas casonas de la zona y diversas bodegas.
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            <span class="title">
                Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y casco histórico de Labastid                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seguimos pedaleando entre vi&ntilde;edos, disfrutando del paisaje y acumulando metros de desnivel en las piernas. En el kil&oacute;metro 24 de ruta llegamos a&nbsp;Labastida&nbsp;y de esta manera empezamos la primera subida importante de la ruta. El puerto de&nbsp;Rivas de Tereso&nbsp;de casi diez kil&oacute;metros de ascensi&oacute;n, con un desnivel positivo de 416 metros y una pendiente media del 4,30%. Pero antes queremos destacar Labastida, hist&oacute;rica localidad, donde sobresalen su casco hist&oacute;rico con casas blasonadas, su monumental iglesia barroca, los restos de la muralla del siglo XI que podemos encontrar un poco despu&eacute;s de la parroquia, y, en lo m&aacute;s alto, la&nbsp;iglesia del Santo Cristo&nbsp;comenzada a construir en el siglo XII sobre los restos de una ermita prerrom&aacute;nica. Bajo ella el Arco de Tolo&ntilde;o, una puerta de entrada del XVII. En el centro se encuentra otro arco monumental, el de Larrazur&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mirador en el puerto de Rivas de Tereso                            </span>
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        Coronamos el puerto de&nbsp;Rivas de Tereso&nbsp;y descendemos, por una carretera en buen estado, hasta Urizaharra, donde nos espera la segunda y &uacute;ltima larga ascensi&oacute;n. En este caso, al m&aacute;s que conocido puerto de Herrera. Pero antes de explicar la subida que te espera, queremos destacar la localidad de Urizaharra, un peque&ntilde;o pueblo medieval con una espectacular puerta de entrada fortificada. Su casco urbano conserva el trazado original, pero apenas quedan vestigios de su muralla, exceptuando la puerta.
    </p><p class="article-text">
        Herrera. Sin duda, es el gran puerto de las rutas que proponemos. Por la vertiente en la que nos dirigimos nos enfrentamos a una subida de algo m&aacute;s de siete kil&oacute;metros con una pendiente media de casi el 5% y un desnivel positivo de 357 metros. La subida es desigual. La parte m&aacute;s dura de la ascensi&oacute;n se sit&uacute;a entre el primer y el segundo kil&oacute;metro donde la media se mantiene en torno al 10%. Las rampas m&aacute;s duras de Herrera son del 14%. Del kil&oacute;metro dos al cuatro de subida la pendiente es en torno al 6%, para en los dos pr&oacute;ximos kil&oacute;metros suavizar sus rampas, y ya el kil&oacute;metro final volver al 6%.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Descenso del puerto de Herrera por la vertiente sur                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Herrera es m&aacute;s duro por la otra vertiente. Lo describimos, ya que la ruta es circular y l&oacute;gicamente se puede hacer en ambos sentidos. Hablamos de la vertiente sur. Es m&aacute;s corta, cinco kil&oacute;metros y medio, pero con una mayor pendiente media del 8,50% que nos deja un desnivel positivo de 469 metros. Herrera no tiene descansos por la vertiente sur y su pendiente se mantiene a lo largo de toda la ascensi&oacute;n, si bien la parte m&aacute;s dura se concentra entre el primero y el segundo kil&oacute;metro de ascensi&oacute;n con una pendiente media del 11,7% y con zonas que llegan al 14%.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fachada de la Iglesia de San Andrés en Elciego                            </span>
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        Despu&eacute;s de coronar Herrera tenemos 15 kil&oacute;metros de merecido descenso hasta Elciego. Por el camino encontraremos dos localidades: la muy cuidada&nbsp;Leza&nbsp;con su espl&eacute;ndida&nbsp;Iglesia de San Mart&iacute;n&nbsp;de finales del siglo XV y sus casas blasonadas, y Navaridas, donde en la casa m&aacute;s relevante, el Palacio de los Sodupe, existe un Centro de Interpretaci&oacute;n del Poblado de la Edad de Hierro situado en el alto de Castej&oacute;n, un peque&ntilde;o altozano muy cercano al n&uacute;cleo urbano. Poco antes de entrar en Navaridas, en el km 61,5 de la A-3212, se encuentra la Necr&oacute;polis de Santa Eulalia que pasa inadvertida a pesar de estar junto a la carretera, se encuentra en lo alto del terrapl&eacute;n a la derecha y no se ve. Tampoco est&aacute; se&ntilde;alizada la peque&ntilde;a entrada asfaltada hacia ella. Son al menos trece tumbas antropom&oacute;rficas vaciadas en la roca all&aacute; por el siglo X.
    </p><p class="article-text">
        Tras recorrer 61 apasionantes y exigentes kil&oacute;metros llegamos a&nbsp;Elciego.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Perfil de la etapa oeste                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ruta este</h2><p class="article-text">
        La segunda ruta que te proponemos es diferente a la anterior en cuanto a su perfil, pero no difiere mucho en kilometraje y desnivel. En este caso, nos enfrentamos a una etapa nerviosa, con muchas subidas cortas pero exigentes que van acumulando desnivel en las piernas del ciclista.
    </p><p class="article-text">
        Salimos desde&nbsp;Elciego, y el primer punto que queremos destacar en el recorrido se sit&uacute;a en el kil&oacute;metro 7,&nbsp;P&aacute;ganos, una peque&ntilde;a localidad en la que destacan su&nbsp;iglesia de la Asunci&oacute;n&nbsp;y el limpio y acogedor centro urbano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de llegar a Laguardia destacan las Bodegas Ysios, con su original edificio junto al que pasamos. Poco antes tenemos 500 metros de pista de tierra practicable con bici de carretera que nos evita dar un rodeo. Y el&nbsp;Poblado de La Hoya, las ruinas de un poblado de entre el 1.200 y el 250 A.C. Tiene un edificio con un peque&ntilde;o museo y una magn&iacute;fica escenificaci&oacute;n de una vivienda de aquella &eacute;poca. De obligada visita si est&aacute; abierto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Viñedos de Laguardia                            </span>
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        11 kil&oacute;metros de recorrido y llegamos a&nbsp;Laguardia, considerada la capital de la Rioja Alavesa. En un alto, como si de una atalaya se tratase, se alza majestuosa, con sus calles empedradas, sus murallas e iglesias nos hace viajar en el tiempo hasta la Edad Media. Sin duda alguna, uno de los pueblos m&aacute;s bonitos de Euskadi. Laguardia nos ofrece servicios importantes relacionados con la hosteler&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos atr&aacute;s este encantador pueblo y continuamos con nuestro pintoresco y cautivador viaje para encontrarnos con&nbsp;Prao de la Paul, la laguna m&aacute;s espectacular de las cuatro que componen el Complejo Lagunar de Laguardia declarado Biotopo Protegido.
    </p><p class="article-text">
        En el kil&oacute;metro 20 de ruta llegamos a&nbsp;Elvillar, entre sus edificios destaca su enorme iglesia construida con y sobre los restos del antiguo castillo. Nos maravilla su n&uacute;cleo antiguo con su laberinto de calles y un magn&iacute;fico palacio del siglo XVIII conocido como el Palacio del Indiano. En una curva de vaguada antes de acometer el ascenso a la localidad, podemos desviarnos un kil&oacute;metro a la izquierda para visitar la Chabola de la Hechicera o Sorgi&ntilde;aren Txabola, uno de los d&oacute;lmenes m&aacute;s importantes y mejor conservados de Euskadi. Est&aacute; se&ntilde;alizado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Elvillar                            </span>
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        Cinco kil&oacute;metros despu&eacute;s llegamos a&nbsp;Lanciego&nbsp;que esconde algunas cosas dignas de visitar: el trujal m&aacute;s antiguo de Euskadi, hoy en manos municipales. La acostumbrada cicl&oacute;pea iglesia de estos pueblos y tras ella una antigua fuente y un lavadero poco com&uacute;n. Junto al templo se encuentra el&nbsp;Palacio de la Marquesa de Armend&aacute;riz, bien restaurado con la bodega en su s&oacute;tano y en el que ha sentado sus reales el Ayuntamiento. Y el laberinto de callejuelas del centro antiguo. Ya en el kil&oacute;metro 28 de recorrido ascendemos a Kripan, la localidad m&aacute;s norte&ntilde;a de la Rioja Alavesa, a los pies de la Sierra de Cantabria y tras un r&aacute;pido descenso llegamos a&nbsp;Vi&ntilde;aspre, de apenas 50 vecinos.
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                Lanciego                            </span>
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        Seguimos pedaleando sobre colinas rojizas dejando en el camino Y&eacute;cora y Barriobusto. En el kil&oacute;metro 44 de ruta llegamos a&nbsp;Labraza, una peque&ntilde;a villa amurallada en un promontorio. No perd&eacute;rsela. Cruzar por su centro urbano es algo imprescindible. Es peque&ntilde;a y se recorre bien. Nos toca descender, pasamos Moreda de &Aacute;lava y Oy&oacute;n, la villa m&aacute;s poblada de la Rioja Alavesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iglesia y pórtico de la iglesia de San Miguel en la plaza mayor de Labraza                            </span>
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        Antes de la &uacute;ltima subida, casi en el kil&oacute;metro 68, llegamos a&nbsp;Lapuebla de Labarca, situada junto al Ebro, es el municipio m&aacute;s meridional de Araba. Subimos la &uacute;ltima cota del d&iacute;a, bajamos y llegamos a Elciego para poner fin a la ruta este.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Camino entre viñedos con la población de Laguardia en su atalaya natural"
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                Camino entre viñedos con la población de Laguardia en su atalaya natural                            </span>
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        Las dos rutas demuestran que la Rioja Alavesa es un deleite para cualquier visitante y, especialmente, para quienes tienen la capacidad de recorrerla dando pedales. Disfrutar&aacute;s de los vi&ntilde;edos escalonados en las laderas, creando un efecto visual asombroso, es la m&aacute;s pura escenificaci&oacute;n del arduo trabajo que conlleva la producci&oacute;n de sus afamados vinos. En cualquier &eacute;poca del a&ntilde;o, m&eacute;zclate con sus gentes, disfruta de su tradicional gastronom&iacute;a y siente su historia.
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            <span class="title">
                Perfil de la etapa este                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Fernández, Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/vuelta-rioja-alavesa-vinedos-pueblos-encanto-paisajes-bici_1_12132449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Mar 2025 11:17:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una vuelta por la Rioja Alavesa: viñedos, pueblos con encanto y paisajes en bici]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Álava,Rioja Alavesa,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Ciclismo,Ciclistas,Rutas,Rutas guiadas,Rutas por montaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La subida a Malpaso desde La Caleta, en una ruta para bicis por la isla de El Hierro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/subida-malpaso-caleta-ruta-bicis-isla-hierro_1_12085221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c1350ac-dbd7-4ae8-ab5c-54ad726b6f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La subida a Malpaso desde La Caleta, en una ruta para bicis por la isla de El Hierro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Hierro también es un paraíso pedaleable: se necesita una mínima forma física, pero desde que el mercado anda inundado de bicicletas eléctricas todo se ha relativizado</p><p class="subtitle">Cómo recorrer Flandes a pedales: tranquilidad alrededor de Lovaina, con sus castillos, abadías y bosques</p></div><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a podemos llegar a la isla en barco o en avi&oacute;n. Si eliges la primera opci&oacute;n vendr&aacute;s desde el puerto de Los Cristianos, en el sur de la isla de Tenerife. Si lo haces en avi&oacute;n es muy probable que hayas cogido un vuelo desde Tenerife Norte, si bien hay otra opci&oacute;n, desde Gran Canaria, aunque con menor frecuencia. Hace poco le&iacute; un art&iacute;culo que dec&iacute;a que quienes visitan esta isla pueden ser considerados &ldquo;h&eacute;roes&rdquo;. No, no es tan f&aacute;cil ni tan econ&oacute;mico llegar hasta aqu&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que vine a la isla de El Hierro fue en 1995. Recuerdo que nos alojamos en El Tamaduste, muy cerca del aeropuerto. Era oto&ntilde;o y la sensaci&oacute;n de que hab&iacute;amos llegado, de una u otra forma, a una especie de &ldquo;fin del mundo&rdquo;. Entonces yo a&uacute;n no hab&iacute;a desarrollado la enfermedad del cicloturismo, pero desde aquella lejana fecha ni s&eacute; las veces que he visitado la isla cada vez m&aacute;s pensando en pedalearla. Y ahora s&iacute;, ahora tengo la clara conciencia de que El Hierro tambi&eacute;n es un para&iacute;so pedaleable. Lo acepto, necesitas una m&iacute;nima forma f&iacute;sica, pero desde que el mercado anda inundado de bicicletas el&eacute;ctricas todo se ha relativizado. Bueno, vamos con esta ruta.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de hoy es salir desde&nbsp;La Caleta. Si te vienes a la isla, es una opci&oacute;n de alojamiento. Mejor que no sean los meses de verano, porque es una zona ventosa en esa &eacute;poca. Te lo digo de entrada: supone afrontar cerca de 1.500 metros de desnivel. O sea, si no eres de los que consideran cada subida una oportunidad para inscribir su nombre de usuario en los KOM de Strava, yo que t&uacute; me lo tomaba con calma. Ya sabes la filosof&iacute;a que impregna nuestras traves&iacute;as: rodamos suave suave. Puedes plantearte incluso pasar el d&iacute;a completo con esta ruta. Olvida las prisas. Est&aacute;s en El Hierro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Caleta                            </span>
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        Quiz&aacute; por eso, por dejar a un lado las prisas, una opci&oacute;n para comenzar sea darte una vuelta por las piscinas naturales de La Caleta para dejarle claro al cron&oacute;metro que no tienes nada contra &eacute;l ni mucho menos, pero que sepa que le vas a tomar un poco el pelo y vas a dejar que pase porque s&iacute;. Por tanto, disfruta de la costa que se observa hacia el sur de la isla en direcci&oacute;n al Mar de las Calmas. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieres para llenarte de una buena dosis de paz interior? Ll&eacute;vate el recuerdo con alguna que otra buena foto. Oportunidades no te van a faltar. Y ahora s&iacute;, empezamos la subida, casi toda por asfalto, aunque tienes opciones para dejarlo a un lado. Hoy vamos por una ruta sencilla.
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                El Ejército y el verode                            </span>
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        A&ntilde;ade un punto de surrealismo nada m&aacute;s dejar atr&aacute;s La Caleta. A tu derecha te acompa&ntilde;an durante unos centenares de metros unas instalaciones del Ej&eacute;rcito: el Acuartelamiento General Anatolio Fuentes. Un aire de dejadez, de abandono, de decrepitud. No s&eacute;, a lo mejor all&aacute; dentro hay alg&uacute;n tipo de vida que nunca he sido capaz de intuir. Unos carteles de zona videovigilada proporcionan, si cabe, m&aacute;s aire de irrealidad a estas primeras pedaladas. Solo cuando en 2011 se vivi&oacute; en la isla el enjambre s&iacute;smico que precedi&oacute; a la erupci&oacute;n submarina vi all&iacute; algo de movimiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Enseguida damos a la carretera que, a la derecha te baja al aeropuerto y a la izquierda te sube hacia&nbsp;Valverde, la villa, como la llaman en la isla. Si he sido capaz de convencerte y vas sin prisa, puedes bajar hasta el aeropuerto. Son apenas 500 metros. Pocas veces es tan f&aacute;cil acceder a un aeropuerto en bici. Y entonces, esta vez s&iacute; que s&iacute;, desde ah&iacute; comienza la subida. Las piscinas naturales de La Caleta, el acuartelamiento militar y el aeropuerto no nos pueden despistar: aqu&iacute; venimos a ejercer de aut&eacute;nticos grimpeurs y hay que hollar la cima de Malpaso, a 1.501 metros de altitud. A ver si nos centramos.
    </p><p class="article-text">
        Ya te he dicho que pedaleamos sobre todo por asfalto. Pero olvida cualquier agobio. El tr&aacute;fico no va a ser un problema. La referencia es muy simple: ante la duda, hacia arriba. As&iacute;, dejas un primer cruce a la derecha, que te lleva hasta&nbsp;El Tamaduste, un charco que ha funcionado como lugar de veraneo para bastante gente de la villa. Tiene su encanto, no cabe duda. Adem&aacute;s, puedes adentrarte en el malpa&iacute;s, junto a la costa y pasear hasta el&nbsp;Roque de las Gaviotas.
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                El Tamaduste                            </span>
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        Como te dec&iacute;a, t&uacute; hacia arriba. El siguiente cruce te bajar&iacute;a hasta el Puerto de La Estaca y, siguiendo la carretera, podr&iacute;as llegar hasta Las Playas, en la zona del Parador. Esta es otra ruta de la que a lo mejor escribo otro d&iacute;a. Hoy, disculpa que te insista, la opci&oacute;n es subir y subir hasta que no haya otro punto m&aacute;s elevado en la isla. Te quedan 400 metros de desnivel o un poco m&aacute;s para llegar a la capital de El Hierro, una urbe impresionante en la que destaca su skyline en un downtown siempre bullicioso y ajetreado. Depende de la hora y el d&iacute;a, lo mismo puedes contar con los dedos de la mano la gente con la que te encuentras. Lo dicho, tranquilidad y sin prisas. Est&aacute;s en El Hierro.
    </p><p class="article-text">
        Cruza la villa por su calle principal. Mira a un lado y a otro. Trata de entender este lugar. &iquest;Quiz&aacute; la est&aacute;s cruzando con niebla? Suele ser bastante habitual. Depende de la &eacute;poca del a&ntilde;o, a lo mejor hasta sientes c&oacute;mo la temperatura ha bajado considerablemente. No es que haga fr&iacute;o. Pero tampoco calor, &iquest;no? Venga, que enseguida alcanzamos el ecuador de la subida. Contin&uacute;a por la carretera &ldquo;nueva&rdquo; en direcci&oacute;n a San Andr&eacute;s, pero d&eacute;jala cuando encuentres el desv&iacute;o hacia Ti&ntilde;or, por la carretera &ldquo;vieja&rdquo;, justo al toparte con el embalse superior de la Central Hidroe&oacute;lica de&nbsp;La Gorona del Viento. Otro d&iacute;a te cuento sobre esta instalaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Acabas de entrar en el pasado. La carretera vieja te ayuda a entender mejor d&oacute;nde est&aacute;s. Y eso que el asfalto ya supuso un enorme progreso para las comunicaciones. Pero este tramo, hasta el cruce de Isora, un poco antes de San Andr&eacute;s, es obligatorio. No subas por la carretera nueva. Si vas en bici, no dejes escapar este tramo.
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                La Gorona del Viento                            </span>
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        Es probable que tengas que saludar a algunas cabras en las primeras curvas de herradura. S&eacute; amable, por favor. Incluso puedes detenerte un rato y charlar con ellas. Es un respiro en la subida, te vendr&aacute; bien. &iquest;C&oacute;mo est&aacute; la carretera? Hecha polvo, &iquest;verdad? Pues as&iacute; tiene m&aacute;s encanto. Est&aacute;s en El Hierro. Ya puedes despedirte de las cabras.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, por fin se ve&nbsp;San Andr&eacute;s&nbsp;ah&iacute; arriba. Si hay suerte y no ha entrado la niebla. Nadie dijo que ten&iacute;as asegurado un d&iacute;a despejado. Los alisios son parte del paisaje. La humedad que aportan es vida en esta isla. Que no nos falten. Ah&iacute; en San Andr&eacute;s tienes la opci&oacute;n de acercarte hasta el &aacute;rbol Garo&eacute;. Solo para que lo sepas. T&uacute; decides. Lo &uacute;nico que te falta es tiempo. Pero no quieras verlo todo en un d&iacute;a. A lo mejor ya est&aacute;s pensando en volver a esta isla otra vez. Yo, como te dec&iacute;a, la pis&eacute; por primera vez en 1995 y cr&eacute;eme que he perdido la cuenta de las veces que he venido. Te aviso que puede ser una enfermedad contagiosa. T&uacute; ver&aacute;s si sigues leyendo.
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                San Andrés                            </span>
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        Ya solo te quedan poco menos de 500 metros de desnivel hasta Malpaso. Porque San Andr&eacute;s respira sus buenos mil metros de altitud. Con los vientos alisios pegados, el pueblo es de los que te pide rebequita si eres maricalores o plum&iacute;fero si eres un ser humano normal. Elige. Por cierto, menos mal que la gente de El Hierro consigui&oacute; parar un proyecto de radar militar en la isla. Te lo comento por si has visto un mensaje que dice &ldquo;Ni base ni radar&rdquo;&nbsp;poco antes de llegar al pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Desde San Andr&eacute;s te ofrezco dos opciones para coronar Malpaso. La primera es sencilla: continuar la carretera hasta el cruce de La LLan&iacute;a y all&iacute; coger el desv&iacute;o hac&iacute;a La Cruz de los Reyes. La otra, que podr&iacute;a parecerte m&aacute;s apetecible, es seguir el Camino de la Virgen. &iquest;Por qu&eacute; te recomiendo la primera? Porque de la segunda vamos a hablar otro d&iacute;a. Dejamos el Camino de la Virgen para otro art&iacute;culo. Tiene suficiente relevancia como para dedic&aacute;rselo. As&iacute; pues, venga, &iquest;me lo compras? Vamos hasta La Llan&iacute;a. Eso s&iacute;, vas a cruzarte con el Camino de la Virgen.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;s pedaleando por la&nbsp;meseta de&nbsp;Nisdafe. Espero que la encuentres verde. Los muretes se reparten aqu&iacute; y all&iacute; para parcelar el terreno. Ah&iacute; enfrente un cartel te informa que has llegado a una &ldquo;raya&rdquo;. &iquest;Ni idea? Vale, te lo explicar&eacute; mejor cuando escriba del Camino de la Virgen, pero hazte a la idea que ah&iacute; la Virgen pasa de manos, con los bailarines y el patr&oacute;n en una tensa espera. Ninguna broma, cuidado.
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                Aloe vera                            </span>
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        Y ya has llegado a&nbsp;La Llan&iacute;a. Una llan&iacute;a que presume de fayal-brezal, transici&oacute;n entre la laurisilva y los bosques de pinares. Por ah&iacute; dentro hay senderos. Y debes saber que son ciclables en su gran mayor&iacute;a. Con respeto, claro est&aacute;, a quienes vayan a pie. Ya sabemos que a veces nos emocionamos demasiado con la velocidad. Acu&eacute;rdate de que est&aacute;s en El Hierro. Y eso obliga a sacar lo mejor de cada cual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Llanía                            </span>
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        Coge el desv&iacute;o a la izquierda. Enseguida sientes contigo la ruta a&eacute;rea en la que acabas de entrar. Casi vas volando, &iquest;verdad? El cielo es muy probable que ahora se haya abierto. La luz es inmensa. El azul es omnipresente: hacia arriba, sobre todo. Abajo, all&aacute; abajo, siguiendo las laderas de El Julan y sus pinares, queda el otro azul, el del mar.&nbsp;El Mar de las Calmas, el de la erupci&oacute;n submarina de 2011. &iquest;De las calmas?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cruz de los Reyes                            </span>
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        En la&nbsp;Cruz de los Reyes&nbsp;te espera la arena volc&aacute;nica. Azul y gris. Ya no queda casi nada. Sigue por la pista de frente. No hay p&eacute;rdida. Vas a encontrar un &uacute;ltimo cruce. &iquest;Cu&aacute;l era la consigna? Para arriba. Muy bien, ya veo que lo tienes interiorizado. Es el &uacute;ltimo tramo. Los 1.501 metros de altitud de&nbsp;Malpaso&nbsp;te esperan. Lo sientes, &iquest;verdad? Felicidad. Enhorabuena. Ya me callo y te dejo con tus pensamientos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los detalles de la ruta                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici, Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/subida-malpaso-caleta-ruta-bicis-isla-hierro_1_12085221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Mar 2025 17:24:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La subida a Malpaso desde La Caleta, en una ruta para bicis por la isla de El Hierro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canarias,Islas Canarias,El Hierro,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclismo,Ciclistas,Rutas,Rutas guiadas,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo recorrer Flandes a pedales: tranquilidad alrededor de Lovaina, con sus castillos, abadías y bosques]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/recorrer-flandes-pedales-tranquilidad-alrededor-lovaina-castillos-abadias-bosques_1_12083585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82e3cf17-1740-4742-9aaf-746c5a5b0ff5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112276.jpg" width="1275" height="717" alt="Cómo recorrer Flandes a pedales: tranquilidad alrededor de Lovaina, con sus castillos, abadías y bosques"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las bicis son clara mayoría para moverse por la ciudad. Esperan los amplios paisajes de Hageland y, en especial, una abadía y un castillo de cuento de hadas</p><p class="subtitle">Itzulia de 2025: salida especial desde el Buesa Arena de Vitoria el 7 de abril y relevo en la dirección de la carrera ciclista</p></div><p class="article-text">
        Proponemos dos rutas que nos han recomendado desde '<a href="https://flandesenbici.com" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Flandes en bici</a>': ambas son circulares, con inicio y fin en Lovaina. La primera de ellas, la&nbsp;ruta de Horst, nos conduce hacia el noreste de Lovaina. C&oacute;mo no, partimos de la&nbsp;Plaza de los M&aacute;rtires, junto a la estaci&oacute;n. Hasta all&iacute; nos vamos desde nuestro hotel, empleando la amplia oferta de carriles bici urbanos que dejan a las claras la cultura ciclista del lugar. Las bicis son clara mayor&iacute;a para moverse por la ciudad. Nos esperan los amplios paisajes de Hageland y, en especial, una abad&iacute;a y un castillo de cuento de hadas. O de fantasmas, que tambi&eacute;n los hay.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, lo primero que encontramos es un parque familiar, destinado al ocio, el deporte y la educaci&oacute;n: Kessel-Lo. Hacemos las primeras fotos junto a un id&iacute;lico estanque. A trav&eacute;s de un tranquilo carril bici que discurre en parte flanqueado por &aacute;lamos llegamos a la&nbsp;Abad&iacute;a de Vlierbeek. Hoy en d&iacute;a es la iglesia parroquial del pueblo. Su restauraci&oacute;n se culmin&oacute; en 2006. A sus espaldas una historia que comienza en 1125 cuando el conde de Lovaina y a la vez duque de Brabante decide donar unas tierras a la abad&iacute;a. Se levantaron diversos edificios, pero en el siglo XVI las tropas de Guillermo de Orange la incendiaron. Vuelta a empezar. As&iacute; que lo que vemos hoy es un edificio de estilo neocl&aacute;sico que se atribuye al arquitecto Laurent-Benoit Dewez. El entorno es verdaderamente agradable, con una braser&iacute;a y amplios espacios para pasear y dejar pasar el tiempo.
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                Abadía de Vlierbeek                            </span>
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        Retomamos la marcha. Nos espera el castillo que da nombre a la ruta de hoy. Pero antes, aunque el track original no lo inclu&iacute;a, nos permitimos un peque&ntilde;o capricho para a&ntilde;adir unos kil&oacute;metros a las piernas. &iquest;La raz&oacute;n? Pedalear por B&eacute;lgica, pedalear por Flandes: &iquest;un ciclista de referencia? Quiz&aacute; el mejor de todos los tiempos. Edouard Louis Joseph Baron Merckx, o sea,&nbsp;Eddy Merckx. Naci&oacute; un 17 de junio del a&ntilde;o 1945 en el n&uacute;mero 29 de la calle Tieltsestraat de Meensel-Kiezegem. All&aacute; nos vamos, a ver el monumento de Eddy Merckx: una sencilla escultura con &ldquo;el can&iacute;bal&rdquo; agarrado a la parte baja del manillar mientras le jalean a su alrededor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Junto a la escultura de Eddy Merckx                            </span>
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        Hasta ahora eso era todo. Sin embargo, en marzo de este a&ntilde;o se ha a&ntilde;adido un mural que forma parte de un proyecto de arte callejero. Es el primero de una serie prevista de diez murales y se ha pintado sobre la fachada del Caf&eacute; &lsquo;t Klein Verlet, a apenas 50 metros de donde naci&oacute; Merckx. La parte creativa del proyecto corresponde a Treepack1, un colectivo, especializado en la transformaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico a trav&eacute;s de un arte accesible e inspirador, que para esta ocasi&oacute;n colabora con artistas nacionales y extranjeros. El mismo Eddy Merckx, con motivo de la inauguraci&oacute;n del mural, dec&iacute;a: &ldquo;Es muy agradable ver que mi carrera sigue cautivando la imaginaci&oacute;n despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os. Qui&eacute;n sabe, este trabajo puede inspirar a j&oacute;venes ciclistas para que puedan descubrir y desarrollar su talento en las numerosas rutas ciclistas del Brabante Flamenco&rdquo;.
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                Mural de Eddy Merckx junto a su casa natal                            </span>
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        Como entender&eacute;is, no pod&iacute;amos dejar pasar la ocasi&oacute;n. Hab&iacute;a que peregrinar hasta este lugar como humildes devotos que somos de la religi&oacute;n ciclista. No &eacute;ramos los &uacute;nicos que est&aacute;bamos all&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras nuestro acto religioso del d&iacute;a, continuamos la ruta a trav&eacute;s de peque&ntilde;as lomas. Por fin, una recta en descenso nos deja frente al&nbsp;<strong>castillo de Horst</strong>&hellip;&iexcl;en obras! Conste que luce hermoso junto a su lago este jovenzuelo del siglo XIII (aunque ya se cita, con otro nombre, all&aacute; por 1110). La torre cuadrada, tan caracter&iacute;stica, es posterior, del siglo XV. De su construcci&oacute;n original parece que solo le faltan los calabozos, que fueron incendiados en 1489, cosas del emperador Maximiliano de Austria en sus disputas con la gente de Lovaina. Con posterioridad ha sufrido las t&iacute;picas transformaciones para que aguante en pie tal como lo vemos ahora. Si te interesa, puedes hacerle una oferta al Conde Cornet D&rsquo;Elzius, que creo que es el propietario desde 1972. A ver si tienes suerte. Junto al castillo hay un restaurante y una zona acondicionada para las visitas. No s&eacute; si entrar&aacute; en el paquete. A negociar.
    </p><p class="article-text">
        Claro que lo que m&aacute;s nos interesa es la historia del fantasma. Como todo castillo que se precie, no nos iba a faltar la leyenda. Cada medianoche se supone que el Conde de Rode se viene para ac&aacute; en un carro tirado por seis caballos salvajes. La culpa es suya porque asesin&oacute; a un sacerdote en el siglo XV. Ya le dura la condena al pobre hombre. Pasan los siglos y ah&iacute; sigue. Hay dos versiones para explicarlo. Una dice que el sacerdote comenz&oacute; una misa sin esperar al conde y, claro, la cosa no pod&iacute;a quedar as&iacute;. Le reban&oacute; la garganta y asunto arreglado. La segunda explicaci&oacute;n es m&aacute;s delicada porque cuenta que el sacerdote se li&oacute; con la esposa del conde. Elige tu versi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Centro de visitantes del vino de Hageland                            </span>
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        Volvemos al pedaleo tras dejarlo atr&aacute;s con sus andamios. Volvemos a la ondulada tierra de Hageland. Nuestro siguiente destino es&nbsp;Beninksberg. &iquest;Vino o cerveza? Tienes para elegir: el&nbsp;centro de visitantes del vino de Hageland&nbsp;o, un poco m&aacute;s adelante, la&nbsp;cervecer&iacute;a De Vlier. Ya, que t&uacute; no est&aacute;s por discriminar a nadie. O sea, vino y cerveza. C&oacute;mo eres.
    </p><p class="article-text">
        Esta zona es de tradici&oacute;n vin&iacute;cola y dicen que se remonta hasta la &eacute;poca romana. De todas formas, ha sido en la segunda mitad del siglo pasado cuando renaci&oacute; el inter&eacute;s. De hecho, la primera denominaci&oacute;n de origen es de 1997. Hoy son ya cuatro. Cultivan, sobre todo, las variedades Chardonnay, Pinot Gris, Kerner, Optima, Muller-Thurgau, Pinot Noir y Dornfelder. El centro de visitantes ocupa un edificio neog&oacute;tico del siglo XIX. Si te animas, se pueden concertar visitas guiadas.
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                Fabrica de cerveza de Stella Artois                            </span>
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        En cuanto a la cerveza, eso son palabras mayores aqu&iacute; en B&eacute;lgica. Adem&aacute;s de la peque&ntilde;a cervecer&iacute;a que coment&aacute;bamos antes, siguiendo nuestra ruta, ya de vuelta hacia Lovaina, hacemos otra parada en un lugar emblem&aacute;tico: la&nbsp;f&aacute;brica de Stella Artois. Te esperan nada m&aacute;s y nada menos que seis siglos de experiencia en el arte de mezclar l&uacute;pulo, malta de cebada, ma&iacute;z y agua. El dicho popular en B&eacute;lgica asegura que &ldquo;mi casa est&aacute; donde est&eacute; mi Stella&rdquo;. Aunque sali&oacute; al mercado como tal marca en 1926, los or&iacute;genes se remontan al a&ntilde;o 1366. En la actualidad, la globalizaci&oacute;n la sit&uacute;a como parte de la multinacional belgo-brasile&ntilde;a InBev.
    </p><p class="article-text">
        Ya en&nbsp;Lovaina, para volver al punto de partida, pasamos de nuevo por la&nbsp;Grote Markt. Esta vez el track nos ha dejado frente a la&nbsp;iglesia de San Pedro. Es del siglo XV y reemplaz&oacute; a otra anterior, rom&aacute;nica que, a su vez, reemplaz&oacute; a otra anterior&hellip; bueno, lo habitual. Hoy la vemos construida principalmente en estilo g&oacute;tico brabanz&oacute;n y comparti&oacute; en su d&iacute;a arquitectos con el vecino edificio del ayuntamiento. Lo que viene a ser un dos por uno, vaya. Hubo planes para que se la dotara de varias torres con una aguja central que alcanzar&iacute;a los 170 metros. O sea, r&eacute;cord Guinness del siglo XV como edificio m&aacute;s alto del mundo. Una pena, porque no sali&oacute; como lo planearon. Eso s&iacute;, hay una maqueta en el transepto meridional que da fe de la idea. Por cierto, vale, vale, &iquest;y a simple vista qu&eacute; le falta? El campanario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iglesia de San Pedro en Lovaina                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, una curiosidad: es uno de los dos templos en el mundo que conserva el t&iacute;tulo de &ldquo;iglesia magistral&rdquo;. Eso supone que, adem&aacute;s de disponer de cierta independencia respecto a su di&oacute;cesis local, todos sus can&oacute;nigos deben ser doctores en teolog&iacute;a. El otro templo que ostenta esta distinci&oacute;n es la catedral de los Santos Ni&ntilde;os Justo y Pastor de Alcal&aacute; de Henares.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra tercera y &uacute;ltima ruta cicloturista comparte tramos con la que hicimos el primer d&iacute;a. Son apenas algo m&aacute;s de 30 kil&oacute;metros por un terreno amable que invita al pedaleo tranquilo. La ruta siempre se puede acortar si vemos que es excesiva ya que su dise&ntilde;o, como dec&iacute;amos, es circular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Molino de agua junto al palacio de Arenberg                            </span>
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        Salimos esta vez en direcci&oacute;n suroeste y enseguida llegamos al&nbsp;castillo de Arenberg. Ya os lo presentamos en el n&uacute;mero anterior: ah&iacute; se dan cita sesudas mentes que estudian e investigan en torno a las ciencias exactas y la ingenier&iacute;a. Mira t&uacute; en qu&eacute; ha acabado la que fuera fortaleza de los Se&ntilde;ores de Haverlee en el siglo XII. Nosotros, mientras tanto, nos aprovechamos de unos conocimientos de ingenier&iacute;a mec&aacute;nica que han sido aplicados al artefacto que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;: la bici.
    </p><p class="article-text">
        En esta ruta el agua est&aacute; muy presente. De ah&iacute; que la presenten bajo este t&iacute;tulo:&nbsp;&ldquo;Sum&eacute;rgete en los estanques del bosque&rdquo;. Ya en los primeros kil&oacute;metros vamos jugando con el r&iacute;o Dyle y con las zonas pantanosas que lo rodean. Al igual que el primer d&iacute;a, llegamos a&nbsp;Zoet Water, aunque esta vez accedemos por su lado oeste. Hoy es domingo y se ve animaci&oacute;n. Estamos muy cerca de Lovaina y es evidente que es una zona de esparcimiento. De hecho, enseguida te das cuenta de que todo el complejo est&aacute; muy orientado al turismo familiar, con un circuito de pump track, un skate park y un parque de juegos. Adem&aacute;s, son numerosas las rutas que se ofrecen para el senderismo y la bicicleta.
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                Una fotografía tomada durante la ruta                            </span>
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        Zoetwater es una palabra neerlandesa y se traduce simplemente como &ldquo;agua dulce&rdquo;. La zona se compone de cinco estanques que fueron excavados en el siglo XVII por orden del duque de Arenberg. Cada cual tiene su nombre: Molenvijver, Huisvijver, Hertsvijver y Geertsvijver. Vale, ya vemos que le&iacute;as con atenci&oacute;n, enhorabuena: solo son cuatro nombres para cinco lagos. El quinto parece que se ha quedado sin nombre. Pobrecillo. Ah, y toma nota: como quiera que la capilla de Steenbergen queda cerca, cada 15 de agosto se lleva a cabo una procesi&oacute;n por los alrededores de los estanques en homenaje a la Virgen. Y, adem&aacute;s, cada 1 de mayo hay otra procesi&oacute;n, la de las velas, en clara contraprogramaci&oacute;n frente a las manifestaciones del D&iacute;a Internacional de los Trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos ruta de nuevo a trav&eacute;s del bosque. A pie, en bicis de todo tipo o a caballo, se ve que el domingo saca a mucha gente de paseo. Llegamos hasta otra zona de juegos para ni&ntilde;os. &Aacute;ngel, estamos en edad, &iquest;no? Hemos llegado a&nbsp;Everzwijnbad, en mitad del&nbsp;bosque de Meerdaal. Trepar, escalar, jugar al mikado o columpiarnos como Tarz&aacute;n. Bueno, y disfrutar de una preciosa escultura de Ad Wouters, un artista reconocido sobre todo por sus trabajos con la madera de roble y muy implicado en causas sociales. Como curiosidad, cuenta, adem&aacute;s, con una ruta ciclista de 26,5 kil&oacute;metros para conocer sus obras, repartidas por esta zona. Tomamos nota para una pr&oacute;xima visita.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos por un momento nuestro permanente esp&iacute;ritu infantil para continuar rodando por los caminos que nos ofrece este fant&aacute;stico bosque caducifolio de Meerdaal. Llegamos as&iacute; a uno de los accesos al bosque: la zona de recepci&oacute;n de&nbsp;Torenvalk. Vaya, vaya, nos siguen tentando. Otra vez m&aacute;s divertimento para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os. Se hace de nuevo evidente que son bienvenidos.
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                Bosque de Meerdal                            </span>
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        En la ruta del Mundial de Gravel de la que escribimos en el n&uacute;mero anterior de la revista pasamos junto al arboreto de&nbsp;Tervuren. Pues bien, en la de hoy podemos disfrutar del arboreto de Heverlee. De esta forma nos lo presentan en el folleto que editan desde Turismo de Flandes:&nbsp;&ldquo;Deja tu bicicleta en el cobertizo para bicicletas y camina a trav&eacute;s de este arboreto tan especial, con hasta 350 especies diferentes de &aacute;rboles y arbustos, tanto for&aacute;neas como no for&aacute;neas. Primero revisa el mapa y respira profundamente por el camino, &eacute;chate sobre el brezal o esc&oacute;ndete en la caba&ntilde;a del bosque de barro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pedaleamos por fin los &uacute;ltimos kil&oacute;metros de esta tranquila ruta. Nos espera la&nbsp;Abad&iacute;a del Parque&nbsp;antes de devolver nuestras bicis de gravel. Estamos ante un conjunto de imponentes edificios del siglo XII en el que han habitado siempre monjes premonstratenses. Se les conoce como &ldquo;can&oacute;nigos blancos&rdquo; porque visten siempre con h&aacute;bito de ese color. Para conocer la historia de la abad&iacute;a desde su fundaci&oacute;n hasta nuestros d&iacute;as nada como visitar su web. Una infograf&iacute;a nos ayuda a comprender sus nueve siglos de historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, adem&aacute;s del monasterio como tal, con su abad&iacute;a, su iglesia parroquial y el museo PARCUM, el complejo cuenta con servicio de alojamiento, zona de huerto y granero, e incluso son sede de la Fundaci&oacute;n Alamire, un renombrado centro de investigaci&oacute;n de m&uacute;sica polif&oacute;nica. No hay que olvidar su estupenda biblioteca con un archivo hist&oacute;rico de primer nivel. Si a esto le a&ntilde;ades una braser&iacute;a, una tienda e incluso la posibilidad de hacer una visita a la meticulosa reconstrucci&oacute;n de la hist&oacute;rica cervecer&iacute;a con que contaban, entonces la oferta es ya irrechazable, &iquest;no te parece?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, pedaleamos hacia la tienda en la que alquilamos nuestras bicis de gravel. Hemos tenido una buena experiencia con ellas. Toca devolverlas. Venga, &Aacute;ngel, que hay que volverse para el hotel, esto se nos acaba. Geert, de Gravel Bike-rent, tiene el detalle de acercarnos en su coche porque no es f&aacute;cil conseguir un taxi.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fachada de la biblioteca universitaria de Lovaina                            </span>
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        Ya por la tarde nos queda una visita muy especial a la biblioteca de la&nbsp;Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina. Es un edificio con larga historia cuya realidad actual tiene mucho que ver con los fondos aportados por los americanos tras la Segunda Guerra Mundial. &iexcl;Vaya preciosidad de sala de lectura! Y, ojo, tampoco te puedes perder las vistas desde la torre, con su carill&oacute;n. Poco a poco fuimos ascendiendo por unas escaleras de caracol a este puerto hors categorie. Una buena manera de concluir nuestro itinerario por Lovaina y sus alrededores.
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                Sala de lectura de la biblioteca universitaria de Lovaina                            </span>
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        Tenemos que ir dici&eacute;ndole a &Aacute;ngeles a ver por d&oacute;nde pedaleamos el a&ntilde;o que viene, &iquest;no? Bueno, en serio, ha sido un placer venir a Flandes a andar en bici. Es de esos lugares que no pueden faltar entre tus destinos cicloturistas.
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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici, Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/recorrer-flandes-pedales-tranquilidad-alrededor-lovaina-castillos-abadias-bosques_1_12083585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 17:55:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo recorrer Flandes a pedales: tranquilidad alrededor de Lovaina, con sus castillos, abadías y bosques]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Flandes,Bélgica,Europa,Viajes,Rutas,Rutas guiadas,Planes,Bicicletas eléctricas,Bicicletas,Carril bici,Ciclistas,Ciclismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A pedales por el centro de Portugal: la Ecopista do Dão, una antigua vía de tren, la primera que se conoció en Viseu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedales-centro-portugal-ecopista-do-dao-antigua-via-tren-primera-conocio-viseu_1_12081673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bde28fce-6ffa-44d1-91aa-1d326a61ceec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A pedales por el centro de Portugal: la Ecopista do Dão, una antigua vía de tren, la primera que se conoció en Viseu"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las bicis rinden homenaje a tiempos pretéritos, y en la visita al Museo Ferroviario de Macinhata do Vouga se pueden ver en silencio las antiguas locomotoras de vapor que circularon por estas vías</p><p class="subtitle">Itzulia de 2025: salida especial desde el Buesa Arena de Vitoria el 7 de abril y relevo en la dirección de la carrera ciclista</p></div><p class="article-text">
        Comenzamos el d&iacute;a desayunando en nuestro fant&aacute;stico alojamiento en Vouzela: Casa das Ameias. No hab&iacute;a excusa: pod&iacute;amos cargar a discreci&oacute;n nuestras particulares bater&iacute;as musculares a base de carbohidratos, prote&iacute;nas y grasas saludables. &iexcl;El problema era contenerse! Tras la ingesta, preparamos las bicis. Conformamos un equipo de cuatro ciclistas. Adem&aacute;s de quien escribe, pedalearemos junto a &Aacute;ngel, el alma mater de esta revista, y disfrutamos tambi&eacute;n de la gu&iacute;a, Rita Caetano, de A2Z, a quien esta vez se ha unido Paulo, del Vasconha BTT Vouzela.
    </p><p class="article-text">
        Desde&nbsp;Vouzela&nbsp;nos vamos en furgoneta hasta&nbsp;Viseu, que es donde comienza la Ecopista do D&atilde;o. Si record&aacute;is, en nuestra ruta anterior llegamos hasta Viseu por la Ecopista do Vouga. Pues bien, desde ah&iacute;, desde Viseu, parte esta otra ecopista que finaliza en Santa Comba D&atilde;o. El primer tramo, hasta Figueir&oacute;, se abri&oacute; a ciclistas y peatones en 2007, mientras que la apertura definitiva de los casi 50 kil&oacute;metros de la ecopista al completo se llev&oacute; a cabo en 2011.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; convenga hacer un poco de historia. Vamos a pedalear por una antigua v&iacute;a de tren que tuvo el honor de ser la primera que se conoci&oacute; en Viseu. Se inaugur&oacute; un 25 de noviembre de 1890, &ldquo;solo&rdquo; hace 133 a&ntilde;os. Se cerr&oacute; al tr&aacute;fico de pasajeros un siglo despu&eacute;s, en 1990. Cien a&ntilde;os son unos cuantos, &iquest;no? As&iacute; pues, bien merece nuestro respeto. Hoy no hay trenes que lleguen o partan de Viseu. Nuestras bicis rinden homenaje a tiempos pret&eacute;ritos. En nuestra visita al muy recomendable Museo Ferroviario de Macinhata do Vouga vimos c&oacute;mo all&iacute; guardan silencio las antiguas locomotoras de vapor que circularon por estas v&iacute;as. El pasado sigue presente si lo mantenemos en la memoria. Vente con nosotros a pedalear por una ruta con un pavimento perfecto. Te servir&aacute; cualquier tipo de bici, incluyendo las de ruedas finas de carretera.
    </p><p class="article-text">
        Sabedores de esa historia, pedaleamos los primeros kil&oacute;metros muy animados. Viseu llega a los 100.000 habitantes y eso se nota a pesar de que es un lunes cuando nos ponemos en marcha. La antigua v&iacute;a de tren recupera tr&aacute;nsito a base de ciclistas y peatones. Como tenemos por costumbre, saludamos siempre: Bom d&iacute;a! Y s&iacute;, nos esforzamos por alargar la &ldquo;i&rdquo;: Bom diiiiiia!&nbsp;
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                Color rojo en la ecopista hasta el túnel de Parada                            </span>
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        La Ecopista do D&atilde;o&nbsp;juega con un particular c&oacute;digo de colores. El suelo luce una gama crom&aacute;tica diferente seg&uacute;n el municipio por el que transitamos.&nbsp;Viseu&nbsp;se ha adjudicado el rojo, que se extiende hasta el t&uacute;nel de Parada. Son 19 kil&oacute;metros de un color m&aacute;s o menos tradicional para lo que se estila en los carriles bici. Tambi&eacute;n habitual, aunque quiz&aacute; menos, el segundo tramo se ti&ntilde;e de verde y nos conduce hasta algo m&aacute;s all&aacute; del kil&oacute;metro 37. Por fin, quiz&aacute; la nota m&aacute;s innovadora &iexcl;y resultona! la encontramos en el tramo final hasta Santa Comba D&atilde;o. Ah&iacute; una fotog&eacute;nica variedad de color azul contagia alegr&iacute;a para pedalear: el suelo se ti&ntilde;e de a&ntilde;il.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco nos vamos despegando de la ciudad y nos internamos en bosques y trincheras excavadas a veces entre paredes rocosas. Nos topamos con la&nbsp;estaci&oacute;n de Tondelinha, que sucumbe al paso del tiempo entre una vegetaci&oacute;n que se la va comiendo poco a poco. Afrontamos alguna que otra recta que permite levantar la mirada hacia el horizonte. Nos espera el humilde apeadero de&nbsp;Travass&oacute;s de Orgens. Cerca, un panel nos recuerda de nuevo por d&oacute;nde circulamos y cu&aacute;l es la historia de esta v&iacute;a ferroviaria.
    </p><p class="article-text">
        En esas, un numeroso grupo de cicloturistas nos adelanta. Desde aqu&iacute; hasta el final nos los volveremos a encontrar en varias ocasiones. La ecopista invita a un pedaleo tranquilo, con paradas frecuentes. Por tanto, ya habr&aacute; ocasi&oacute;n de volver a saludarlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Atravesamos el&nbsp;t&uacute;nel de Figueir&oacute;&nbsp;y vemos c&oacute;mo a nuestra derecha se nos pega durante un corto tramo la carretera nacional 337. Desembocamos as&iacute; en una de las infraestructuras m&aacute;s relevantes de esta ecopista: el&nbsp;viaducto de Mosteirinho, atribuido nada m&aacute;s y nada menos que a Gustav Eiffel, quien, por cierto, residi&oacute; en Portugal algunos a&ntilde;os y &ldquo;reparti&oacute;&rdquo; su arte por otros puentes tan emblem&aacute;ticos como el de Luis I sobre el r&iacute;o Duero en Oporto. El de Mosteirinho alcanza casi 200 metros de largo. Su suelo, de rejilla met&aacute;lica, pide a gritos precauci&oacute;n, sobre todo si hay humedad de por medio. Aprovechamos para hacer unas cuantas fotos. El pelot&oacute;n de cicloturistas que nos adelant&oacute; antes tambi&eacute;n se ha detenido a observar con detalle la construcci&oacute;n.
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                Viaducto de Mosteirinho                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Si el renovado viaducto met&aacute;lico evidencia el progreso, el peque&ntilde;o&nbsp;apeadero de Mosteirinho, que queda al otro lado del puente, con su estructura de madera, nos retrotrae en el tiempo. Un tejado asim&eacute;trico, a dos aguas, serv&iacute;a para cobijar a quienes esperaban la llegada de las locomotoras. Da la sensaci&oacute;n de estar ante una parada de autob&uacute;s en la que la marquesina ha jugado con el tiempo para reivindicar que, antes que el cristal y los pl&aacute;sticos, hubo un mundo que viv&iacute;a de la madera, el agua y el carb&oacute;n. Seguimos ruta. Le decimos adi&oacute;s a Mosteirinho porque nos queda todav&iacute;a bastante para Santa Comba D&atilde;o. Descansa tranquilo, t&uacute; que eres testigo del supuesto progreso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Apeadero de Mosteirinho                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Si est&aacute;s leyendo este art&iacute;culo en primavera o verano y decidieras venirte a pedalear por la&nbsp;Ecopista do D&atilde;o, quiz&aacute; te asegures la bonanza del clima. Nosotros, en cambio, la recorrimos en oto&ntilde;o y la ruta nos ofreci&oacute; en esa &eacute;poca un verdadero fest&iacute;n de casta&ntilde;as que alfombraban el suelo en muchos tramos. As&iacute; que era imposible resistirse a fotografiarlas, recubiertas como estaban de su caparaz&oacute;n espinoso de color verde intenso. Tras preguntarlo varias veces y obtener siempre la misma respuesta, ya te lo podemos asegurar: &iexcl;son comestibles y buen alimento para el ciclista! Nutricionalmente, por cada 100 gramos, 40 son agua, 40 son hidratos de carbono, 5 son grasas y 4 son prote&iacute;nas. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n tienen un alto contenido en fibra: 7 gramos.
    </p><p class="article-text">
        Tras exprimir nuestro lado art&iacute;stico en busca de la mejor fotograf&iacute;a casta&ntilde;era, enseguida llegamos a una nueva estaci&oacute;n, la de&nbsp;Torredeita. All&iacute; ha quedado varada no solo una de las locomotoras de vapor que recorr&iacute;an la l&iacute;nea, sino tambi&eacute;n tres vagones. Han sido asaltados por grafitis, tan consustanciales a las modernas infraestructuras ferroviarias. Habr&aacute; quien vea en ello un sacrilegio o quien asuma que el arte de la pintura libre ilegal coloniza determinados espacios en busca de una reivindicaci&oacute;n intr&iacute;nseca a su ser. El caso es que si miras fotograf&iacute;as de esta estaci&oacute;n en Internet podr&aacute;s comparar el antes y el despu&eacute;s. Cuando pedaleamos por all&iacute;, los grafitis adornaban los vagones y la locomotora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Antigua estación de Torredeita                            </span>
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        La ecopista nos dirige ahora a una zona de vides, que se alinean, disciplinadas, a la izquierda de la v&iacute;a. La mano del hombre busca, de nuevo, sacar provecho de la tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Enseguida llegamos a la estaci&oacute;n de&nbsp;Farminhao, donde han decidido parar nuestros colegas cicloturistas. Entre nuestras cuatro bicis y las suyas se conforma una buena exposici&oacute;n de artefactos ciclistas. El edificio de la estaci&oacute;n se ha reconvertido en un animado caf&eacute;, Station Alive, que presume de fast food internacional: ofrece men&uacute; Kebab, hamburguer, cachorro y tosta mista. La bici da hambre, no hay duda. Tras las fotos de rigor y alguna que otra animada conversaci&oacute;n con nuestros cong&eacute;neres cicloturistas, seguimos ruta, que asistiremos al primer cambio de color.
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                Información en Tondela                            </span>
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        El t&uacute;nel de Parada o Santa Catarina&nbsp;&ndash;de casi 200 metros e iluminado&ndash; hace las veces de l&iacute;nea divisoria. Se entra por &eacute;l rodando sobre una pista de color rojo y se sale haci&eacute;ndolo sobre otra de color verde. Magia. Poco m&aacute;s adelante, en&nbsp;Parada de Gonta, la estaci&oacute;n, reconvertida tambi&eacute;n en bar, se ofrece a los cicloturistas, pero nosotros seguimos y tras la de Sabugosa, llegamos a la de&nbsp;Tondela, con la&nbsp;Sierra de Caramulo&nbsp;vigilante all&aacute; al fondo. Nos espera un amigo. No es mal sitio, desde luego, porque un poco antes de llegar a esta estaci&oacute;n, que queda a la derecha, se ubica otro establecimiento, Ninho d&rsquo;Arara, que esta vez ofrece no solo servicio de cafeter&iacute;a, sino tambi&eacute;n alojamiento. Desde all&iacute; nuestro amigo nos avisa: &iquest;no escuch&aacute;is sonido de aves? Hay una explicaci&oacute;n: la Associa&ccedil;&atilde;o Columbofilia Tondela queda justo al lado. Tambi&eacute;n hay un servicio de alquiler de bicicletas, aunque cuando pasamos por all&iacute; estaba cerrado. Ah, y para que no perdamos referencias, una l&uacute;cida se&ntilde;al nos indica la distancia a diversas capitales europeas.
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                Cambiamos de color en la ecopista tras el túnel de Parada                            </span>
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        A partir de aqu&iacute;, tras cruzar la N2, accedemos a una zona m&aacute;s monta&ntilde;osa y solitaria. Y de repente, en una recta, esta vez sin t&uacute;nel que haga magia, de nuevo cambiamos el color del suelo por el que ruedan nuestras bicicletas. Del verde pasamos a un a&ntilde;il muy vistoso y que casa bien con la vegetaci&oacute;n que lo rodea. Entretenidos con los cambios de colores, nos sorprende, por fin, el&nbsp;r&iacute;o D&atilde;o, que aparece a nuestra izquierda. Al principio queda bastante escondido tras los &aacute;rboles, pero luego se deja ver sin timidez alguna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una suave curva de la ecopista, que en este tramo va protegida por un vallado de madera a cada lado, nos damos de bruces con un buen lugar para detenernos de nuevo y disfrutar de la vista. C&oacute;mo no, invita a la fotograf&iacute;a y all&iacute; nos volvemos a topar con nuestros ya casi &iacute;ntimos colegas cicloturistas. Es un buen momento para el recuento: no falta nadie, &iquest;no? Pues somos 14 velocipedistas disfrutando de la Ecopista do D&atilde;o, una peque&ntilde;a multitud. Nuestro compa&ntilde;ero Paulo, del Vascohna BTT Vouzela, nos presta su botell&iacute;n para que lo &ldquo;retratemos&rdquo;. Negro y amarillo sobre un fondo difuminado en verde y azul.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Detalle con el Vasconha BTT Vouzela                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El r&iacute;o D&atilde;o parece languidecer mientras sus aguas, m&aacute;s bien escasas, ralentizan su curso y dan pie a algunas zonas de ba&ntilde;o. Nace en Aguiar da Beira (Barranha), en la Serra do Pisco, a unos 757 m de altitud, en la Regi&oacute;n del Planalto Beir&atilde;o, cerca de Trancoso (uno de los Pueblos Hist&oacute;ricos de Portugal de los que ya hemos escrito en otra ocasi&oacute;n en nuestra revista), y desemboca en el Mondego tras un recorrido de 92 kil&oacute;metros. Un panel informativo nos a&ntilde;ade informaci&oacute;n: &ldquo;Su recorrido noreste-suroeste aprovecha una importante falla geol&oacute;gica, fen&oacute;meno natural responsable del resurgimiento de aguas minerales sulfurosas que dan origen a las Caldas da Cavaca, las Termas de Alcafache, las Termas de Sangemil y al manantial sulfuroso de Granjal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros nos plegamos a su manifiesta placidez mientras nos despedimos de los diez esforzados de la ruta que tanta compa&ntilde;&iacute;a nos han dado en nuestro pedalear por esta ecopista.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Junto a los meandros del río Dão                            </span>
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        Avanzamos hasta la estaci&oacute;n de&nbsp;Treixedo&nbsp;y cruzamos el r&iacute;o por otro puente de similar aspecto al de Mosteirinho: el&nbsp;Ponte do Granjal, que deja ver las aguas embalsadas en la presa de Aguieira. De nuevo se trata de una estructura met&aacute;lica con un suelo en forma de rejilla que permite ver lo que hay debajo. S&iacute;, lo hab&eacute;is adivinado: imposible resistirse a hacer unas cuantas fotograf&iacute;as. Y eso incluye alguna que otra toma desde las alturas. Todo sea porque ciclistas, puente y r&iacute;o compartan escena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ponte de Granjal sobre el río Dão                            </span>
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        No ser&aacute;, de todas formas, el &uacute;ltimo de los puentes con esa estructura. Tras una zona de robles, casi ya en la misma estaci&oacute;n de&nbsp;Santa Comba D&atilde;o, donde termina la ecopista, han levantado otro tras un tramo en obras. Al igual que en Viseu, aqu&iacute; luce todav&iacute;a el dep&oacute;sito de agua para las locomotoras de vapor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por nuestra parte, solo nos queda inmortalizar el momento de la llegada. Han sido 50 kil&oacute;metros desde Viseu en los que hemos podido disfrutar de esta Ecopista do D&atilde;o. Desde esta estaci&oacute;n de Santa Comba D&atilde;o circulan trenes hacia Coimbra y la costa (Aveiro o Figueira da Foz) y tambi&eacute;n hacia el interior en direcci&oacute;n a Guarda.
    </p><p class="article-text">
        Hicimos el regreso hasta Vouzela en la furgoneta. Claro que primero nos permitimos una peque&ntilde;a recompensa.
    </p><p class="article-text">
        Disfrutamos de una fant&aacute;stica comida en 3 Pipos, un restaurante mencionado en la Gu&iacute;a Michel&iacute;n por su oferta gastron&oacute;mica regional de la Beira Alta. Luego aprovechamos la tarde para visitar la&nbsp;torre medieval de Alcofra, una de las tres que se conservan en el municipio de Vouzela. La construcci&oacute;n de este tipo de torres y atalayas se llev&oacute; a cabo en los siglos XII y XIII, con una funci&oacute;n de vigilancia, pero tambi&eacute;n como s&iacute;mbolo de dominio y autoridad. Suelen presentar un modelo cuadrangular con tres o cuatro pisos. Abajo quedaban los almacenes, mientras que por la entrada se acced&iacute;a directamente al primer piso, lugar en el que el se&ntilde;or recib&iacute;a a las visitas. M&aacute;s arriba, en los pisos superiores, quedaban los aposentos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Torre medieval de Alcofra                            </span>
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        Para terminar el d&iacute;a, antes de volver a nuestro alojamiento en&nbsp;Vouzela, nos acercamos a la enorme estatua de la&nbsp;Senhora Milagrosa. Se trata de una escultura del artista Lu&iacute;s Ant&oacute;nio Queimadela de unos 15 metros de altura ubicada en lo alto de la colina de una antigua cantera, junto a la laguna de Campia. Y, claro, le pedimos a la virgen volver a pedalear en otra ocasi&oacute;n por estas latitudes. Ya os contaremos. La jornada, no obstante, termin&oacute; en el restaurante Margarida, en Vouzela, un lugar tambi&eacute;n especial en el que la magia de la m&uacute;sica nos acompa&ntilde;&oacute;. Caprichos del destino.
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                Estatua de la Senhora Milagrosa                            </span>
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                Mapa con los detalles de la ruta                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici, Julen Iturbe-Ormaetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedales-centro-portugal-ecopista-do-dao-antigua-via-tren-primera-conocio-viseu_1_12081673.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 17:55:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A pedales por el centro de Portugal: la Ecopista do Dão, una antigua vía de tren, la primera que se conoció en Viseu]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Rutas,Rutas guiadas,Planes,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclistas,Ciclismo,Movilidad sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ruta en bici de Jaén a Córdoba por vías verdes: cinco días por las campiñas y dos antiguas líneas de ferrocarril]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bici-jaen-cordoba-vias-verdes-cinco-dias-campinas-antiguas-lineas-ferrocarril_1_12081554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5425896a-38ec-4d1c-a7f0-4496a7d5760b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una ruta en bici de Jaén a Córdoba por vías verdes: cinco días por las campiñas y dos antiguas líneas de ferrocarril"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se unen la vía verde del Aceite, una vieja conocida y muy laureada, con la de la Campiña, más reciente</p><p class="subtitle">La provincia de Cáceres y sus tres tesoros de la UNESCO: bienvenidos a la Ciclosenda del Tajo</p></div><p class="article-text">
        Nos encantan las v&iacute;as verdes. Sin tr&aacute;fico motorizado, con pendientes suaves y con el aliciente de atravesar t&uacute;neles y viaductos. Conectarlas para un trayecto de varios d&iacute;as nos seduce a&uacute;n m&aacute;s. En los a&ntilde;os 90 exist&iacute;an en Espa&ntilde;a m&aacute;s de 7.600 kil&oacute;metros de v&iacute;as de tren, 1.000 puentes y viaductos, 954 estaciones y m&aacute;s de 500 t&uacute;neles abandonados a su suerte. Poco a poco se est&aacute;n reencarnando, eso s&iacute;, con una nueva funci&oacute;n. Por sus trazados no se mueven trenes de pasajeros o mercanc&iacute;as, sino peatones y ciclistas. Son las v&iacute;as verdes. Los m&aacute;s de 3.100 kil&oacute;metros ya recuperados est&aacute;n distribuidos en un centenar de itinerarios. Esto da para mucho. Delante de un mapa de todas estas v&iacute;as verdes surgi&oacute; la inspiraci&oacute;n. Es invierno, buscamos el buen tiempo y un solecito que caliente un poco. Lo vemos claro desde el primer momento, iremos a Andaluc&iacute;a. Uniremos la v&iacute;a verde del Aceite, una vieja conocida y muy laureada, con la de la Campi&ntilde;a, m&aacute;s reciente. De Ja&eacute;n a C&oacute;rdoba. &iquest;Ahora bien, c&oacute;mo enlazarlas? El camino de servicio de un canal, alguna carreterita sin problemas de tr&aacute;fico nos van a solucionar este tramo.
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                Invierno en la campiña olivarera                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 1: Ja&eacute;n-Martos (26 kil&oacute;metros). La deliciosa simetr&iacute;a del olivar</h2><p class="article-text">
        Sobre las dos de la tarde llegamos a la&nbsp;estaci&oacute;n de tren de Ja&eacute;n. Un carril bici nos gu&iacute;a al inicio del&nbsp;Camino Natural V&iacute;a Verde del Aceite. Casi de inmediato nos metemos en el paisaje que nos va a acompa&ntilde;ar estos d&iacute;as. Olivos, olivos y m&aacute;s olivos. Miles de olivos tapizan en perfecta simetr&iacute;a un escenario ondulado que parece hecho a posta por un paisajista. El &ldquo;mar de olivos&rdquo; le llaman. Jugar a contarlos es tarea imposible. Solo en Ja&eacute;n hay censados setenta millones de olivos, un n&uacute;mero desbordante y que da v&eacute;rtigo. Se trata de bosques humanizados, ordenados, trazados a escuadra y cartab&oacute;n. Las hileras de olivos siguen perfectamente las curvas de nivel, parecen trazadas pensando en la perspectiva y los puntos de fuga. Es evidente, por tanto, que esta v&iacute;a verde solo pod&iacute;a llamarse del Aceite. Y es que si a algo huelen y saben estas colinas, es al oro verde de sus almazaras y al alpech&iacute;n de sus balsas. Sin embargo, el nombre le viene de antes. El trazado ferroviario, puesto en marcha en 1893, transport&oacute; durante casi un siglo vagones cisterna llenos del fruto de estos campos.
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            <span class="title">
                Vistas durante la ruta                            </span>
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        El carril pavimentado de la v&iacute;a se cuela entre loma y loma de la campi&ntilde;a jienense, dejando a un lado y a otro el punteado tapiz de olivos. En las cimas los cortijos de un blanco pr&iacute;stino resplandecen como faros. La v&iacute;a verde est&aacute; bien mantenida. Durante el viaje coincidimos con varias cuadrillas barnizando las barandillas de madera, arrancando hierbas con m&aacute;quinas y a mano y reparando peque&ntilde;os desperfectos.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos atr&aacute;s&nbsp;Torredonjimeno&nbsp;y pronto divisamos&nbsp;Martos&nbsp;que despunta en la ladera de su pe&ntilde;a caliza. El pueblo est&aacute; lleno de vida y actividad, nada que ver con los de la Espa&ntilde;a vaciada. Ha terminado la campa&ntilde;a de la aceituna y se va recuperando el trasiego diario. Nuestro primer d&iacute;a ha sido corto. El madrug&oacute;n para tomar el tren y el viaje nos dej&oacute; m&aacute;s cansados que los 27 km que separan Ja&eacute;n de Martos. Al atardecer, un paseo sin rumbo por las tortuosas callejuelas nos lleva primero a la plaza de la Constituci&oacute;n, engalanada con varios edificios singulares y al mirador del Santuario de la Virgen de la Villa. Las vistas son inmejorables. Como no podr&iacute;a ser de otra manera, el d&iacute;a acaba con el sol poni&eacute;ndose entre millones de olivos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Torre-campanario del santuario de Santa María de la Villa en Martos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 2: Martos-Baena (50 kil&oacute;metros). Horizontes serranos</h2><p class="article-text">
        El sol brilla. El cielo es de un azul intenso. Y en el campo, los almendros de los linderos florecen. La recolecci&oacute;n de la aceituna ha finalizado, pero la liturgia anual contin&uacute;a y ahora es el momento de la poda que irrumpe el paisaje sonoro. La cultura del aceite se respira por todas partes, y es, sin duda, el mayor valor de esta v&iacute;a verde y lo que la hace diferente de otras. Si la recorres entre noviembre y enero, la campi&ntilde;a olivarera est&aacute; en plena ebullici&oacute;n con la recogida de la aceituna. Las carreteras y los caminos se llenan de veh&iacute;culos, las almazaras retoman su actividad despu&eacute;s de meses de par&aacute;lisis y los tractores con los remolques repletos de aceitunas hacen cola a sus puertas. Luego viene el laboreo, la poda, los tratamientos, el mirar siempre al cielo, que si llueve, que si no llueve.
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                Almendros en flor en la vía verde                            </span>
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        Lentamente, nos acercamos a la sierra que las oleadas de olivos perfilan. La antigua v&iacute;a de tren bordea la comarca de Sierra Sur de Ja&eacute;n con&nbsp;La Pandera y la Sierra Ahillos&nbsp;como referencia. Las trincheras se hacen m&aacute;s profundas, los terraplenes m&aacute;s imponentes y se suceden con mayor frecuencia viaductos. M&aacute;s all&aacute; de la estaci&oacute;n de Vado Ja&eacute;n, se abre una panor&aacute;mica del valle del&nbsp;V&iacute;boras&nbsp;que se salva mediante un portentoso viaducto. Este ferrocarril se construy&oacute; a finales del siglo XIX en pleno auge de los puentes met&aacute;licos, lo que explica la magn&iacute;fica colecci&oacute;n de viaductos met&aacute;licos que a&uacute;n permanecen en el recorrido. Salieron del taller franc&eacute;s Dayd&eacute; &amp; Pill&eacute;, al igual que algunos puentes sobre el Sena. Como contrapunto a este alarde de ingenier&iacute;a, vemos abajo un sencillo puente medieval construido con lascas de piedra caliza.
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                Viaducto del río Víboras                            </span>
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        En la&nbsp;antigua estaci&oacute;n de Alcaudete&nbsp;han instalado un &aacute;rea de descanso con mesas de p&iacute;cnic. No subimos al pueblo, aunque un espl&eacute;ndido carril bici invita a ello. El viaducto sobre el r&iacute;o Guadajoz marca el l&iacute;mite entre las provincias de Ja&eacute;n y C&oacute;rdoba. Tambi&eacute;n dejamos la v&iacute;a verde del Aceite y seguimos por la v&iacute;a verde de la Subb&eacute;tica, tan solo es una cuesti&oacute;n sem&aacute;ntica porque la l&iacute;nea f&eacute;rrea es la misma.
    </p><p class="article-text">
        Desde el mirador&nbsp;Laguna del Conde&nbsp;deber&iacute;amos divisar su l&aacute;mina de agua. Para nada. Est&aacute; seca y solo vemos una costra blanquecina. Hasta hace unos a&ntilde;os era un lugar lleno de aves, incluso la frecuentaba una colonia de flamencos.
    </p><p class="article-text">
        A lo lejos, la silueta de la fortaleza de&nbsp;Luque&nbsp;se&ntilde;orea en el paisaje. El pueblo, medio oculto por la sierra, conserva el encanto de la discreci&oacute;n. La vida pasa en la plaza de Espa&ntilde;a. All&iacute; se concentran el ayuntamiento, la iglesia y el Pe&ntilde;&oacute;n de la Pita, arriba sobresale la enhiesta figura del castillo que a&uacute;n conserva ciertos aires de poder.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Antigua estación de Luque                            </span>
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        La&nbsp;antigua estaci&oacute;n de Luque&nbsp;se ha reconvertido en un restaurante de carretera.&nbsp;Comida abundante y buenos precios. En los andenes hay aparcados unos vagones centenarios desvencijados, pero que a&uacute;n hacen so&ntilde;ar esperando escuchar el silbido de un tren de vapor. Nos animamos a visitar a pie los b&uacute;nkeres del Alamillo situados en lo alto de una colina, muy cerca de la estaci&oacute;n. Poco m&aacute;s adelante dejamos la v&iacute;a por un ramal que lleva a&nbsp;Baena, donde pretendemos acabar la jornada. Parte del trazado ferroviario del llamado Trenillo de Baena ha desaparecido, y debemos afrontar alguna que otra subida.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 3: Baena-Lucena (42 kil&oacute;metros). Uno de los pueblos m&aacute;s bonitos</h2><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana es fr&iacute;a. Decidimos visitar la almazara N&uacute;&ntilde;ez de Prado antes de ponernos a pedalear. Funciona desde principios del siglo pasado y conserva un molino artesanal, una bodega de tinajas del siglo XVIII y una envasadora artesanal. Est&aacute; activa y amablemente nos explican (casi) todo sobre la producci&oacute;n y las calidades del aceite. En su patio central repleto de flores y buganvillas, vemos el olivo centenario que atestigua la larga historia de esta empresa familiar. Como broche a la visita compramos unas botellitas de aceite de sus propios olivos que metemos en las alforjas. Por aqu&iacute; se suele decir: en Baena la calidad y en Martos la cantidad.
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                Zuheros y barranco del río Bailón                            </span>
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        Retomamos la v&iacute;a verde en direcci&oacute;n a&nbsp;Zuheros, nuestra pr&oacute;xima parada. Desde la v&iacute;a la estampa del pueblo y su castillo nos deja hechizados. La armon&iacute;a es perfecta. Las casas de un blanco n&iacute;veo se agolpan entre los riscos elev&aacute;ndose hacia lo m&aacute;s alto. La alcazaba en ruinas se muestra descaradamente bella e indisolublemente unida al abrupto lecho rocoso. Sin duda, Zuheros demanda un paseo. As&iacute; pues, dejamos las bicis atadas junto al cementerio. Subimos por sus callejas sinuosas, nos deleitamos con sus casitas encaladas, bordeadas de tiestos con flores y plantas y nos embelesamos con las vistas que regalan sus miradores. El paseo no nos ha decepcionado, el pueblo tiene duende.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Castillo de Zuheros y viaducto de la vía verde                            </span>
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        Tras el viaducto sobre el r&iacute;o Bail&oacute;n, comenzamos a ganar altura suavemente. Las pendientes de cualquier v&iacute;a de tren no pueden superar el 3%. Pasamos junto a la hacienda Minerva, una casa se&ntilde;orial del siglo XIX reconvertida en hotel. Sus a&ntilde;osos olivos se retuercen a pie de la v&iacute;a. Son de la variedad picuda, diferente a la picual, bien adaptados a los terrenos serranos pero poco productivos. Lo hemos aprendido esta ma&ntilde;ana, en la visita a la almazara de Baena.
    </p><p class="article-text">
        En los alrededores de la antigua estaci&oacute;n de&nbsp;Do&ntilde;a Menc&iacute;a&nbsp;nos encontramos con muchos paseantes y ciclistas hasta con alg&uacute;n cicloviajero con las alforjas bien cargadas. El antiguo edificio de viajeros alberga una cafeter&iacute;a, hay una fuente y merendero, un &aacute;rea de autocaravanas y una nave habilitada como Centro Cicloturista Subb&eacute;tica donde alquilan bicicletas.
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                Antigua estación de Doña Mencía                            </span>
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        Camino a Cabra atravesamos un t&uacute;nel. En esta v&iacute;a no se prodigan. El primer d&iacute;a salvamos dos, el del Caballico en Torredelcampo y el de Torredonjimeno. El de ahora, el del Plant&iacute;o, no es realmente un t&uacute;nel, fue construido para sujetar el terreno en una zona donde no se sosten&iacute;a una trinchera por la inestabilidad del terreno.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;estaci&oacute;n de Cabra&nbsp;es un verdadero museo al aire libre, en el and&eacute;n est&aacute; aparcada una vieja locomotora a vapor, un tractor de maniobras y varios vagones de mercanc&iacute;as. Estos vestigios y los diferentes edificios ferroviarios rehabilitados, nos invitan a recrear el ambiente que se vivi&oacute;, a lo largo de casi un siglo, en esta estaci&oacute;n.
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                Antigua estación de Cabra y locomotora de vapor                            </span>
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        El paisaje cambia, salimos a campo abierto donde, por un rato, el tapiz del olivar se difumina, dejando lugar a una vegetaci&oacute;n m&aacute;s natural. Seg&uacute;n nos acercamos a Lucena percibimos que se trata de una ciudad grande, industrial. La v&iacute;a solo roza su parte norte. Para llegar al casco hist&oacute;rico donde nos alojaremos hay que bajar y atravesar el cintur&oacute;n industrial. Lucena es conocida como la Perla de Sefarad, puesto que en plena dominaci&oacute;n isl&aacute;mica estaba habitada casi exclusivamente por hebreos. Casi no quedan restos de esta &eacute;poca, tampoco hay una aljama bien definida porque toda la ciudad era jud&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 4: Lucena-&Eacute;cija (69 kil&oacute;metros). Final de la V&iacute;a Verde del Aceite</h2><p class="article-text">
        Ayer se nos qued&oacute; pendiente una visita emblem&aacute;tica en Lucena. De tal modo que antes de partir nos encaminamos a la&nbsp;iglesia de San Mateo. La capilla del Sagrario est&aacute; considerada como la obra cumbre del barroco andaluz. Yeser&iacute;as, molduras doradas, espejos, angelitos, arc&aacute;ngeles, querubines, aves ex&oacute;ticas, hojitas&hellip; En definitiva, una aut&eacute;ntica org&iacute;a barroca. Buen lugar para reconciliarse con este estilo del exceso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Capilla del Sagrario en Lucena                            </span>
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        Retomamos la v&iacute;a verde. Los sempiternos olivos vuelven, pero ahora combinados con vi&ntilde;as y salpicados por algunas encinas y frutales. La antigua&nbsp;estaci&oacute;n de Moriles Horcajo&nbsp;est&aacute; situada en las&nbsp;Navas del Selpillar.
    </p><p class="article-text">
        Unos desgastados paneles, apenas legibles, hablan de la cultura del vino, puesto que estamos en la cuna de la denominaci&oacute;n de origen Montilla Moriles. Ayer lo probamos, se trata de un vino un tanto dulz&oacute;n. Tambi&eacute;n hay un mirador estelar con certificaci&oacute;n Starlight que acredita la calidad del cielo nocturno, libre de contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica. Tras una pasarela sobreelevada de tonos rojizos, divisamos la Sierra del Castillo que tapa Puente Genil.
    </p><p class="article-text">
        En la desvencijada&nbsp;estaci&oacute;n de Campo Real, la v&iacute;a verde termina. Seguimos la carretera, pese a que han se&ntilde;alizado una opci&oacute;n por caminos, menos directa. En la primera rotonda dejamos el pueblo a la izquierda y nos desviamos para tomar el camino de servicio del canal Genil-Cabra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pasarela sobreelevada sobre la A-318                            </span>
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        Como en todos los canales, su trazado es sinuoso para adaptarse al relieve. Nada que ver con una l&iacute;nea recta. Para salvar el r&iacute;o de Cabra utiliza un sif&oacute;n y el canal desaparece, sin embargo, nuestro camino, ahora rectil&iacute;neo, emprende una larga subida. Poco despu&eacute;s abandonamos el canal Genil-Cabra para tomar la carretera CO-5301 que atraviesa la pelada campi&ntilde;a cordobesa. Pedaleamos con un fuerte viento en contra. A pesar del relieve m&aacute;s o menos amable, el avance se hace dif&iacute;cil. A&uacute;n nos faltan unos 25 km hasta&nbsp;&Eacute;cija. El paisaje se vuelve mon&oacute;tono, por no decir aburrido. El olivar ya no es como el que hab&iacute;amos visto. Son parcelas de olivos plantados en l&iacute;nea muy pr&oacute;ximos entre s&iacute;, a modo de seto. M&aacute;s rentabilidad y reducci&oacute;n de costes, es el olivar moderno. Su simetr&iacute;a en 2D no nos termina por inspirar.
    </p><p class="article-text">
        Ya en la provincia de Sevilla, una larga subida, no especialmente dura, pero que el viento hace que se nos haga interminable, nos deja en un alto. S&oacute;lo nos queda bajar al r&iacute;o Genil para cruzarlo y para entrar en&nbsp;&Eacute;cija. Es la ciudad de las torres, en total se cuentan once. La mayor&iacute;a son del siglo XVIII y no solo serv&iacute;an como campanarios, sino tambi&eacute;n eran s&iacute;mbolos de poder y riqueza.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 5: &Eacute;cija-C&oacute;rdoba (57 kil&oacute;metros). La V&iacute;a Verde de la Campi&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        A &Eacute;cija tambi&eacute;n la llaman la &lsquo;sart&eacute;n de Andaluc&iacute;a&rsquo; por las altas temperaturas que alcanza en verano. Esta ma&ntilde;ana las nubes cubren el cielo y adem&aacute;s tienen muy mala pinta. A los de secano no nos gusta mojarnos, por ello salimos a todo correr. Enseguida enlazamos con la siguiente v&iacute;a verde, la de la Campi&ntilde;a. Utiliza el trazado de una l&iacute;nea secundaria que un&iacute;a Marchena en la provincia de Sevilla con Valchill&oacute;n, a 7 km de C&oacute;rdoba. La llamaban El Marchenilla y durante los 90 a&ntilde;os que estuvo operativa sufri&oacute; muchas vicisitudes, accidentes, descarrilamientos y en los a&ntilde;os setenta fue clausurado a favor de una alternativa que segu&iacute;a el valle del Guadalquivir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vía verde de la Campiña                            </span>
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        La v&iacute;a verde se adentra en la campi&ntilde;a sevillana, que pronto dejamos atr&aacute;s para reencontrarnos con la provincia de C&oacute;rdoba. Superamos las aguas del arroyo de&nbsp;Guadalmaz&aacute;n&nbsp;y alcanzamos el&nbsp;apeadero de Las Pinedas, una de las aldeas de colonizaci&oacute;n fundada por Carlos III para repoblar estas tierras. Se llegaron a crear 15 pueblos, como La Carlota y 26 aldeas. En Las Pinedas, una de estas aldeas, nos desviamos y subimos al bar para almorzar y tomar algo calentito. Ah&iacute; nos comentan que est&aacute; entrando una borrasca de esas con nombre propio, Karlotta se llama, curiosamente estamos a tiro de piedra de La Carlota.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Arroyo de Guadalmazán                            </span>
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        Atravesamos la carretera que lleva a&nbsp;Guadalc&aacute;zar. De la antigua estaci&oacute;n solo queda el solar donde se ubica un &aacute;rea de descanso con fuente. La v&iacute;a describe amplias curvas para sortear los peque&ntilde;os barrancos y un sencillo puente de hormig&oacute;n y ladrillo permite superar una de estas vaguadas. El mirador de Almod&oacute;var del R&iacute;o solo nos deja ver las nubes negr&iacute;simas que ya descargan en el valle del Guadalquivir. En el t&uacute;nel de Las Tablas, el &uacute;nico de la l&iacute;nea, paramos para ponernos los chubasqueros y decidimos tirar para adelante, aunque empiezan a caer los primeros goteros. Bajo la lluvia alcanzamos el final de la v&iacute;a verde, junto a enorme silo en medio de la nada. Impresiona ver correr agua a raudales por las vaguadas y los peque&ntilde;os arroyos desbordados. El tramo hasta el pol&iacute;gono industrial Amargacena, unos 4 km, lo cubrimos por carretera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Torre de la Calahorra y puente romano sobre el Guadalquivir en Córodoba                            </span>
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        Buscamos el cordel de &Eacute;cija, un camino de tierra pr&oacute;ximo y paralelo al Guadalquivir que nos llevar&aacute; directamente a C&oacute;rdoba. El r&iacute;o baja crecido y de color marr&oacute;n. Cuando divisamos el puente romano, la&nbsp;Torre de la Calahorra&nbsp;y por &uacute;ltimo la mezquita-catedral la cosa comienza a calmarse un poco y los rayos de sol se abren paso entre los nubarrones. La ciudad califal tiene la gentileza de obsequiarnos con una inhabitual estampa, libre de free tours, de ramitas de romero y de estatuas vivientes. Estamos calados hasta los huesos, pero gracias, Karlotta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mapa con los detalles de la ruta                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Datos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        <strong>Transporte</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tanto a Ja&eacute;n como a C&oacute;rdoba, llegan y salen diariamente trenes de Media Distancia que permiten el transporte de bicicletas pagando un suplemento de 3 euros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dormir</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay hoteles y pensiones en todos los pueblos que atraviesa la ruta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comentarios</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ruta lineal de 244 km, f&aacute;cil, por caminos pavimentados y de gravilla en las v&iacute;as verdes y un tramo carretera con poco tr&aacute;fico. Pendientes suaves, solo se afronta alguna subida rese&ntilde;able en el tramo por la carretera CO-5301/SE-9105. Tener en cuenta que para visitar algunos pueblos como Martos, Alcaudete, Luque o Zuheros hay que afrontar repechos.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bici:Map (Valeria H. Mardones y Bernard Datcharry), Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bici-jaen-cordoba-vias-verdes-cinco-dias-campinas-antiguas-lineas-ferrocarril_1_12081554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 17:55:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una ruta en bici de Jaén a Córdoba por vías verdes: cinco días por las campiñas y dos antiguas líneas de ferrocarril]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Jaén,Córdoba,Rutas,Rutas guiadas,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Carril bici,Ciclistas,Ciclismo,Movilidad sostenible,Planes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tres tesoros de la UNESCO de Cáceres y la Ciclosenda del Tajo, en imágenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/tres-tesoros-unesco-caceres-ciclosenda-tajo-imagenes_3_10516582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c47e732b-305a-44d1-9f8d-55c7fe05dbe4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los tres tesoros de la UNESCO de Cáceres y la Ciclosenda del Tajo, en imágenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conventos, accidentes geográficos, paradas idílicas y muchas bicicletas, entre las fotografías más destacadas de la ruta</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/provincia-caceres-tres-tesoros-unesco-bienvenidos-ciclosenda-tajo_1_10513399.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ruta de la Ciclosenda del Tajo</a> deja im&aacute;genes que quitan el aliento, con accidentes geogr&aacute;ficos impresionantes y edificios con siglos y siglos de historia sobre sus pilares. Estas son algunas de las fotograf&iacute;as m&aacute;s destacadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/tres-tesoros-unesco-caceres-ciclosenda-tajo-imagenes_3_10516582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Sep 2023 10:55:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los tres tesoros de la UNESCO de Cáceres y la Ciclosenda del Tajo, en imágenes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La provincia de Cáceres y sus tres tesoros de la UNESCO: bienvenidos a la Ciclosenda del Tajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/provincia-caceres-tres-tesoros-unesco-bienvenidos-ciclosenda-tajo_1_10513399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04f30128-fb88-4e2c-8cba-07fd671c7ab6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La provincia de Cáceres y sus tres tesoros de la UNESCO: bienvenidos a la Ciclosenda del Tajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una ruta que atraviesa los tres territorios reconocidos por la UNESCO de la provincia de Cáceres, un viaje en bici cruzando Extremadura junto al río Tajo</p><p class="subtitle">Galería - Las imágenes más sorprendentes de la ruta</p></div><p class="article-text">
        El Camino Natural del Tajo tiene una longitud de m&aacute;s de 1000 kil&oacute;metros, desde su nacimiento en los Montes Universales hasta la frontera portuguesa en Cedillo. El tramo que discurre por la provincia de C&aacute;ceres abarca aproximadamente 355 kil&oacute;metros. Originalmente dise&ntilde;ado para senderismo, este camino natural ha sido homologado como sendero de gran recorrido (GR-113) por la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Deportes de Monta&ntilde;a (FEDME) y desde ahora, es tambi&eacute;n posible recorrerlo en bicicleta. La Ciclosenda del Tajo aprovecha este itinerario para el cicloturismo, ofreciendo una experiencia apasionante.
    </p><p class="article-text">
        La Ciclosenda del Tajo te invita a embarcarte en una experiencia &uacute;nica a trav&eacute;s de nueve etapas que recorren las riberas del r&iacute;o Tajo, abarcando tres territorios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este viaje te sumergir&aacute; en la naturaleza, la historia y las tradiciones de cada regi&oacute;n, invit&aacute;ndote a vivir una aventura &uacute;nica y enriquecedora. En este art&iacute;culo, te animamos a vivir de primera mano la magia de estos tres territorios mientras te acompa&ntilde;amos a lo largo de las 9 etapas de esta ruta. &iquest;Est&aacute;s preparado?
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            <span class="title">
                Detalles de la ruta                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 1:&nbsp;El Puente del Arzobispo-Peraleda de San Rom&aacute;n</h3><p class="article-text">
        La primera etapa de la Ciclosenda del Tajo comienza en el l&iacute;mite provincial con Toledo. A lo largo de este tramo, los paisajes se adornan con olivares, almendros y encinas, destacando el impresionante patrimonio geol&oacute;gico del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. La ruta sigue el Camino Real de Guadalupe, una antigua v&iacute;a de peregrinaci&oacute;n. Durante esta etapa, se pueden visitar esculturas zoomorfas vetonas y disfrutar de la iglesia g&oacute;tica de Valdelacasa de Tajo.
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                    alt="Centro de interpretación del &#039;Carnaval de ánimas&#039; (Villar del Pedroso)"
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            <span class="title">
                Centro de interpretación del &#039;Carnaval de ánimas&#039; (Villar del Pedroso)                            </span>
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        Esta primera etapa es un emocionante comienzo en la Ciclosenda del Tajo.
    </p><h3 class="article-text">Etapa 2:&nbsp;Peraleda de San Rom&aacute;n-Higuera de Albalat</h3><p class="article-text">
        Esta segunda etapa, de 40&#8239;km con un trazado bastante f&aacute;cil, recorre la Comarca de los Ibores, combinando senderos y carreteras. Durante el recorrido, podr&aacute;s disfrutar de hermosas vistas del Embalse de Valdeca&ntilde;as y visitar el Templo romano de los M&aacute;rmoles. Tambi&eacute;n pasar&aacute;s por Bohonal de Ibor, donde encontrar&aacute;s el puente medieval de las Veredas y las marmitas de gigante, y llegar&aacute;s a Mesas de Ibor, con su iglesia de San Benito Abad y la Plaza de la Constituci&oacute;n. Esta etapa te permitir&aacute; disfrutar de la belleza natural y los sitios hist&oacute;ricos de la zona. No olvides hacer una parada y disfrutar de la t&iacute;pica gastronom&iacute;a cacere&ntilde;a.&nbsp;
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                Marmitas de gigante (Bohonal de Ibor)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 3:&nbsp;Higuera de Albalat-Villarreal de San Carlos</h3><p class="article-text">
        La tercera etapa atraviesa la dehesa extreme&ntilde;a, destacando la presencia de encinas y alcornoques. A lo largo del recorrido, los embalses se suman al paisaje, y se destaca la belleza del Parque Nacional y Reserva de la Biosfera de Monfrag&uuml;e. Durante esta etapa, podr&aacute;s visitar el Centro de Actividades sobre las Abejas y la Biodiversidad en Higuera de Albalat, cruzar el puente de Albalat sobre el r&iacute;o Tajo, explorar Serrej&oacute;n con su Iglesia de San Ildefonso y el mirador de los Canchos, y llegar a Toril, donde encontrar&aacute;s la ermita de San Blas y el Centro de Interpretaci&oacute;n sobre la Reserva de la Biosfera &ldquo;P&oacute;rtico de Monfrag&uuml;e&rdquo;. El recorrido alterna caminos de tierra y carreteras, y te permitir&aacute; disfrutar de paisajes que mezclan humedales y dehesas.&nbsp;
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                Vistas durante la tercera etapa                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 4:&nbsp;Villarreal de San Carlos-Serradilla&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Esta etapa de la Ciclosenda del Tajo destaca por su paso por el Parque Nacional de Monfrag&uuml;e, donde podr&aacute;s disfrutar de la naturaleza ind&oacute;mita y observar aves rapaces. El recorrido alterna entre caminos de tierra y carreteras, brind&aacute;ndote una experiencia emocionante. Durante el trazado, podr&aacute;s explorar senderos, observar aves y descubrir pinturas rupestres en cuevas. Ser&aacute; una experiencia &uacute;nica en contacto con la naturaleza. Hoy ser&aacute;s testigo de acantilados majestuosos y una vida silvestre abundante. Observa las aves rapaces y perm&iacute;tete que la serenidad y la energ&iacute;a de este entorno natural te envuelvan por completo.
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                Mirador &#039;Cancho del lobo&#039; (Serradilla)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 5:&nbsp;Serradilla-Ca&ntilde;averal</h3><p class="article-text">
        En esta etapa recorrer&aacute;s carreteras comarcales en medio de dehesas y campos de cultivo. Los principales n&uacute;cleos urbanos son Casas de Mill&aacute;n y Ca&ntilde;averal, donde podr&aacute;s visitar patrimonio religioso y tomar un descanso. El paisaje est&aacute; lleno de encinas, alcornoques y olivos, y podr&aacute;s observar aves y animales aut&oacute;ctonos. Tambi&eacute;n hay la opci&oacute;n de desviarse para explorar el castillo de Mirabel. Esta etapa ofrece una experiencia cultural inigualable. Tomate tu tiempo para interactuar con la gente local.&nbsp;
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                Fotografía tomada durante la quinta etapa                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 6:&nbsp;Ca&ntilde;averal-Garrovillas de Alcon&eacute;tar</h3><p class="article-text">
        La sexta etapa, de 30 kil&oacute;metros con un desnivel considerable, la hace una etapa exigente. Va desde Ca&ntilde;averal hasta Garrovillas de Alcon&eacute;tar, pasando por el embalse de Alc&aacute;ntara. Durante el recorrido, se pueden apreciar vestigios del pasado emergiendo del agua. El trayecto sigue senderos compartidos con el Camino de la Plata y finaliza en la impresionante plaza principal de Garrovillas de Alcon&eacute;tar. Reg&aacute;late un descanso en esta plaza y una visita al corral de comedias. Hoy disfrutar&aacute;s de las vistas panor&aacute;micas del r&iacute;o Tajo y el embalse, as&iacute; como una conexi&oacute;n con la historia romana y la naturaleza. Ya estamos muy cerca de Portugal, empezar&aacute;s a comprender la importancia de la cooperaci&oacute;n entre naciones para proteger y preservar nuestro valioso patrimonio natural.
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            <span class="title">
                Plaza Mayor de Garrovillas de Alconétar                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Etapa 7:&nbsp;Garrovillas de Alcon&eacute;tar-Alc&aacute;ntar</h3><p class="article-text">
        Esta etapa de la Ciclosenda del Tajo va desde Garrovillas de Alcon&eacute;tar hasta Alc&aacute;ntara. Durante el recorrido, se atraviesa un paisaje de almendros, encinas y pinares. Se llega a Mata de Alc&aacute;ntara, donde se encuentra la iglesia renacentista de Santa Mar&iacute;a de Gracia. Al llegar a Alc&aacute;ntara, donde termina la etapa, ser&aacute;s testigo de la grandeza del puente romano que se alza majestuosamente sobre el r&iacute;o Tajo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Convento de San Antonio de Padua (Garrovillas de Alconétar)                            </span>
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        En algunos puntos del recorrido encuentras alojamiento de la red de hospeder&iacute;as de Extremadura, como en este final de etapa en un antiguo convento del siglo XV convertido en hotel cuatro estrellas, con una decoraci&oacute;n moderna y respetuosa con el esp&iacute;ritu del edificio original.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Etapa 8: Alc&aacute;ntara-Carbajo</strong></h3><p class="article-text">
        47,40 km con un desnivel de 955 msnm hacen de esta octava etapa un recorrido f&aacute;cil. Escucha los susurros de la tierra en tu camino hacia Carbajo, durante el recorrido, se pasa por Membr&iacute;o y se atraviesan impresionantes entornos naturales como la Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Tajo Internacional, los Llanos de Alc&aacute;ntara y Brozas, y la Sierra de San Pedro. La tierra hablar&aacute; a tu paso, revelando historias geol&oacute;gicas fascinantes. Observa las formaciones rocosas, los valles profundos y los paisajes ondulantes, y d&eacute;jate cautivar por la belleza y la fragilidad de nuestro planeta.
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                Conventual de San Benito (Alcántara)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Etapa 9: Carbajo-Cedillo</strong></h3><p class="article-text">
        La &uacute;ltima etapa de este recorrido por la Ciclosenda del Tajo recorre la<strong> </strong>Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Tajo Internacional. Durante el trayecto, podr&aacute;s apreciar la vegetaci&oacute;n y los paisajes de la zona, as&iacute; como las tumbas antropomorfas y d&oacute;lmenes que forman parte del patrimonio local. Tras pasar por Cedillo, se llega a la presa, donde el r&iacute;o contin&uacute;a su curso hacia Portugal. Final de este trazado a trav&eacute;s de la naturaleza, la historia y la cultura de la provincia de C&aacute;ceres.
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                Embarcadero de Cedillo                            </span>
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        La Ciclosenda del Tajo es una invitaci&oacute;n a vivir una experiencia &uacute;nica y enriquecedora a trav&eacute;s de nueve etapas y tres territorios de la UNESCO. Te har&aacute; conectar con la naturaleza, descubrir&aacute;s la autenticidad de los pueblos ribere&ntilde;os y te sumergir&aacute;s en la historia de cada rinc&oacute;n. Descubrir&aacute;s la grandeza de vestigios romanos y los susurros de la tierra en cada paraje. Vive cada momento y permite que la magia de esta provincia transforme tu viaje en una experiencia inolvidable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Prep&aacute;rate para vivir la aventura de la Ciclosenda del Tajo y descubrir la esencia de C&aacute;ceres a trav&eacute;s de tu propia experiencia!
    </p><h3 class="article-text">En resumen</h3><p class="article-text">
        La Ciclosenda del Tajo ofrece una emocionante ruta de 355km en bicicleta que atraviesa tres territorios reconocidos por la UNESCO en la provincia de C&aacute;ceres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el viaje, tendr&aacute;s la oportunidad de experimentar la grandiosidad de la naturaleza en el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, donde las imponentes monta&ntilde;as y valles revelan siglos de historia geol&oacute;gica. La Reserva de la Biosfera de Monfrag&uuml;e te sumergir&aacute; en un para&iacute;so ornitol&oacute;gico, donde podr&aacute;s presenciar la diversidad de especies y descubrir pinturas rupestres esquem&aacute;ticas. Por &uacute;ltimo, la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Tajo Internacional te rodear&aacute; con exuberantes bosques mediterr&aacute;neos y te recordar&aacute; la importancia vital del agua.
    </p><p class="article-text">
        La Ciclosenda del Tajo no es solo una ruta cicloturista, sino un viaje de reconocimiento territorial, conexi&oacute;n con la naturaleza y apreciaci&oacute;n del patrimonio cultural y ambiental. Esta experiencia te recordar&aacute; la importancia de proteger y preservar estos lugares especiales.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/provincia-caceres-tres-tesoros-unesco-bienvenidos-ciclosenda-tajo_1_10513399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Sep 2023 10:55:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La provincia de Cáceres y sus tres tesoros de la UNESCO: bienvenidos a la Ciclosenda del Tajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tajo,Río Tajo,Toledo,Cáceres,Extremadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Red de senderos Campoder: explorando riquezas naturales en el sur de la Región de Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/red-senderos-campoder-explorando-riquezas-naturales-sur-region-murcia_1_10447681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f615395-55ba-4373-81f4-355ef3023f36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Red de senderos Campoder: explorando riquezas naturales en el sur de la Región de Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva ruta señalizada, la GR 257, permite conocer el entorno natural de la Región de Murcia de este a oeste a lo largo de más de 178 kilómetros de recorrido, uniendo municipios y comarcas muy heterogéneas</p><p class="subtitle">Más rutas - Teruel existe: descubriendo la sierra de Albarracín en bicicleta</p></div><p class="article-text">
        Gustave Flaubert, autor de Madame Bovary, escrib&iacute;a que &ldquo;viajar te hace modesto, te hace ver el peque&ntilde;o lugar que ocupas en el mundo&rdquo;. Y es muy cierto. El viaje, cualquier viaje, nos permite, siempre, coger perspectiva y visi&oacute;n de d&oacute;nde y c&oacute;mo estamos en el mundo. Una ocasi&oacute;n perfecta para replantearnos muchas cosas, y para afianzar, en nuestra vida, tantas otras. Por eso hoy te proponemos coger tu bici y viajar con nosotros a trav&eacute;s de una de las rutas de la Regi&oacute;n de Murcia con muchas posibilidades de aventura: el nuevo Sendero Campoder de las Sierras del litoral sur de la Regi&oacute;n de Murcia. Una <strong>ruta promovida por la Asociaci&oacute;n para el Desarrollo Rural Campoder (</strong><a href="http://www.campoder.es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>www.campoder.es</strong></a><strong>)</strong>, y que forma parte de un proyecto m&aacute;s completo y extenso denominado &ldquo;Red de Senderos enlazados Campoder&rdquo;. Con &eacute;l, esta Asociaci&oacute;n promueve la recuperaci&oacute;n, se&ntilde;alizaci&oacute;n y adecuaci&oacute;n, as&iacute; como dotaci&oacute;n de zonas de descanso, de una red de senderos que entrelazados sirvan para vertebrar el territorio de Campoder, a la vez que facilitar la pr&aacute;ctica deportiva y tur&iacute;stica, poniendo en valor el potencial de todo ese territorio de gran riqueza natural e hist&oacute;rica. <strong>Una oportunidad tambi&eacute;n para explorar la cocina tradicional</strong> de cada uno de los espacios que atravesaremos, y de entablar conversaci&oacute;n con sus habitantes al detenernos en los diferentes bares y establecimientos que se cruzar&aacute;n en nuestra traves&iacute;a, consiguiendo as&iacute; enriquecer a&uacute;n m&aacute;s nuestra aventura.&nbsp;
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                Acueducto de Perín                            </span>
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        Esta nueva ruta se&ntilde;alizada nos permitir&aacute; conocer el entorno natural de la Regi&oacute;n de Murcia de este a oeste a lo largo de m&aacute;s de <strong>178 kil&oacute;metros de recorrido, uniendo municipios y comarcas muy heterog&eacute;neas</strong> como pueden ser el Campo de Cartagena o el Valle del Guadalent&iacute;n. De hecho, la nueva ruta, perfecta para disfrutar en bici y que se puede recorrer sin demasiada dificultad por su desnivel, atraviesa y conecta ocho municipios de esta Comunidad Aut&oacute;noma: Murcia, Cartagena, Puerto Lumbreras, Lorca, &Aacute;guilas, Totana, Fuente &Aacute;lamo y Mazarr&oacute;n. La zona de las Escarihuelas-Galifa, una de las m&aacute;s erosionadas y en la que encontraremos tambi&eacute;n piedras sueltas, nos permitir&aacute; disfrutar de emocionantes descensos por su potente inclinaci&oacute;n, aunque si no eres de ir en bici de monta&ntilde;a y eres m&aacute;s de gravel quiz&aacute; tengas que bajarte y hacer este tramo andando. Con todo, es una extensi&oacute;n de no m&aacute;s de 400 metros, con lo que se hace bastante r&aacute;pido. Es precisamente en esa zona donde podr&aacute;s disfrutar de las playas de el Port&uacute;s, y descansar en alguno de los establecimientos que puedes encontrar, o desplazarte desde all&iacute; hasta Cartagena y maravillarte con una ciudad milenaria que esconde tesoros arqueol&oacute;gicos de enorme valor.
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        Al ser un sendero dise&ntilde;ado dentro de una red m&aacute;s amplia, la Red de Senderos enlazados Campoder, <strong>nos permite enlazar con otros senderos</strong> que van hacia la provincia de Alicante, o conectar con los caminos de Santiago a trav&eacute;s de la Ruta del Argar, o los que van a Caravaca de la Cruz, o la v&iacute;a verde Almendricos &ndash; Huercal Overa, que conecta con las v&iacute;as verdes del Valle del Almanzora y permite llegar hasta Granada. En cada uno de sus espacios encontraremos adem&aacute;s una ecl&eacute;ctica variedad de sabores aut&eacute;nticos y platos tradicionales que cuentan historias de generaciones pasadas. Desde aromas tentadores diferentes hasta la elegancia de los restaurantes de renombre o las ventas m&aacute;s tradicionales, cada rinc&oacute;n ser&aacute; un fest&iacute;n de experiencias gastron&oacute;micas que poder sumar a nuestra aventura. <strong>Una ruta para disfrutar, sin perderse, de un entorno diferente</strong> y en el que nos toparemos con espacios tan espectaculares como la Sierra de las Moreras, un entorno natural situado en las inmediaciones de Mazarr&oacute;n, y que destaca por disponer de bastantes h&aacute;bitats protegidos.&nbsp;
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                Antiguo molino en uno de los tramos por el término municipal de Cartagena                            </span>
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        Dividido en 13 tramos (y 6 extremos desde los que arrancar nuestra ruta) este nuevo sendero, que discurre en su mayor&iacute;a por entorno rural y natural a trav&eacute;s de caminos p&uacute;blicos, v&iacute;as pecuarias y caminos hist&oacute;ricos, atraviesa tambi&eacute;n la ZEPA de La Muela-Cabo Ti&ntilde;oso. Se trata de un conjunto de sierras y cabezos litorales con fuertes pendientes que se introducen en el mar y entre los que se intercalan peque&ntilde;as calas. Quiz&aacute; el momento ideal de hacer una parada, ba&ntilde;arnos en alguna de ellas y disfrutar de un refrescante chapuz&oacute;n en un espacio &uacute;nico con unas vistas y una calma y tranquilidad envidiables, lejos del ruidoso y contaminado entorno urbano. Un espacio &eacute;ste de alto valor ecol&oacute;gico, que cuenta con especies de flora exclusivas de esta zona. <strong>Sus cortados rocosos son aprovechados por rapaces como el B&uacute;ho real</strong>, el Halc&oacute;n peregrino y el &Aacute;guila perdicera para anidar en ellos, por lo que no ser&iacute;a extra&ntilde;o encontrarnos con alguna de estas especies durante nuestro trayecto en bici. En realidad, se puede realizar indistintamente cualquier tramo, y unir cualquiera de los senderos que integran la Red de Senderos enlazados Campoder, dada la configuraci&oacute;n con la que se ha dise&ntilde;ado para permitir este fin.
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                Tramo entre Águilas y Lorca                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Una ruta que nace fruto de la colaboraci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o de este <strong>sendero de enorme valor natural e hist&oacute;rico</strong> ha sido posible gracias a la colaboraci&oacute;n de muchos agentes. Los ocho municipios integrados en la red han aportado su territorio y su compromiso con el desarrollo rural. La Uni&oacute;n Europea, a trav&eacute;s del Fondo Europeo Agr&iacute;cola de Desarrollo Rural (FEADER), y la Regi&oacute;n de Murcia, a trav&eacute;s de su Consejer&iacute;a de Agua, Agricultura, Ganader&iacute;a y Pesca, en el marco de su Programa de Desarrollo Rural, han aportado una ayuda econ&oacute;mica que ha cubierto la totalidad de las inversiones previstas, mientras que Campoder ha asumido algunos gastos no previstos con fondos propios. <strong>El proyecto de la Red de Senderos enlazados Campoder es as&iacute; un ejemplo de colaboraci&oacute;n</strong> entre diferentes agentes para lograr un objetivo com&uacute;n, y supone adem&aacute;s una gran oportunidad para el emprendimiento y la creaci&oacute;n de empleo verde.
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                Señalización GR 257, de la red de rutas Campoder                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La ruta, en cifras</h3><p class="article-text">
        Nombre de la ruta: GR 257 Sendero Campoder &ndash; Itinerario por las sierras del litoral sur de la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Extensi&oacute;n total: 178,630 km
    </p><p class="article-text">
        Total de tramos: 13
    </p><p class="article-text">
        Desnivel acumulado: 2.800 metros
    </p><p class="article-text">
        Altitud m&aacute;xima: 687 msnm, en el Lomo de Bas, en la sierra de la Almenara
    </p><p class="article-text">
        Altitud m&iacute;nima: 35 msnm, en el paraje de Las Escarihuelas (Sierra de la Muela, Cartagena).
    </p><p class="article-text">
        Dificultad: media, para todo tipo de p&uacute;blicos
    </p><p class="article-text">
        Localidades principales que atraviesa: 8 (Puerto Lumbreras, Lorca, &Aacute;guilas, Murcia, Cartagena, Totana, Fuente &Aacute;lamo y Mazarr&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        Ruta homologada por la Federaci&oacute;n de Monta&ntilde;ismo de la Regi&oacute;n de Murcia y la Real Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ciclismo-Bike Territory.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tramo de conexión con EuroVelo 8                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Tramos del Sendero Campoder de las Sierras del litoral sur de la Regi&oacute;n de Murcia</strong></h3><p class="article-text">
        El sendero proyectado tiene un total de 178,630 km. distribuidos en 13 tramos:
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 1 Tentegorra &ndash; Galifa &ndash; Per&iacute;n (Cartagena) 11,210 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 1.1 Derivaci&oacute;n al Molino de Zabala (Cartagena) 1,420 km
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 2 Per&iacute;n (Cartagena) &ndash; Las Palas (Fuente &Aacute;lamo) 8,180 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 3 Enlace Lobosillo (Murcia) &ndash; Collado de Tallante (Cartagena) 15,750 km (GR 257.1)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 4 Las Palas (Fuente &Aacute;lamo) &ndash; El Saladillo (Mazarr&oacute;n) 16,710 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 5 El Saladillo &ndash; La Majada (Mazarr&oacute;n) 14,650 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 6 Enlace El Paret&oacute;n (Totana) &ndash; Ga&ntilde;uelas &ndash; La Majada (Mazarr&oacute;n) 16,640 km (GR 257.3)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 7 La Majada (Mazarr&oacute;n) &ndash; Ug&eacute;jar (Lorca) 12,300 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 8 Ug&eacute;jar (Lorca) &ndash; Hoya de Fuente &Aacute;lamo (&Aacute;guilas) 17,070 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 9 Hoya de Fuente &Aacute;lamo (&Aacute;guilas) &ndash; T&eacute;bar (&Aacute;guilas) 11,350 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 9.1 Hoya de Fuente &Aacute;lamo (&Aacute;guilas) &ndash; T&eacute;bar (&Aacute;guilas) (variante cicloturista por la carretera RM-332) 4,300 km
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 10 T&eacute;bar (&Aacute;guilas) &ndash; Venta Ceferino (Lorca) 12,190 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 11 Venta Ceferino (Lorca) &ndash; Puerto Lumbreras 10,130 km (GR 257)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 12 Venta Ceferino (Lorca) &ndash; Almendricos (Lorca) 9,010 km (GR 257.3)
    </p><p class="article-text">
        Tramo n.&ordm; 13 Venta Ceferino (Lorca) &ndash; Lorca 17,720 km (GR 257)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Panel informativo en la Vía Verde de Almendricos                            </span>
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            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
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      <dc:creator><![CDATA[Andar en bici]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/red-senderos-campoder-explorando-riquezas-naturales-sur-region-murcia_1_10447681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Aug 2023 08:18:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Red de senderos Campoder: explorando riquezas naturales en el sur de la Región de Murcia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Bicicletas,Carril bici,Ciclistas,Ciclismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Teruel existe: descubriendo la sierra de Albarracín en bicicleta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/teruel-existe-descubriendo-sierra-albarracin-bicicleta_1_10386800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ef4fa63-14a5-4b4b-88bb-029ef4431fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Teruel existe: descubriendo la sierra de Albarracín en bicicleta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gracias al cicloturismo, podemos descubrir grandes espacios naturales como la serranía de Albarracín, los Montes Universales y el parque natural del Alto Tajo</p><p class="subtitle">Más rutas - La provincia de Cáceres y sus tres tesoros de la UNESCO: así es la Ciclosenda del Tajo</p></div><p class="article-text">
        Hab&iacute;a visitado la zona unos meses antes en un evento para fomentar el ciclismo femenino, en Orihuela del Tremedal, los Women Cyclimp Days, organizado por la comarca de la sierra del Albarrac&iacute;n. Disfrutamos de un fin de semana con dos rutas para dar a conocer el balizado de los puertos de carretera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as que me supieron a poco y que, gracias a un nuevo evento en la zona, he podido conocer parte de esta sierra que tanto me impresion&oacute;.&nbsp; En esta ocasi&oacute;n el evento era La Sat&eacute;lite Norte, con salida desde Griegos y que recorr&iacute;a en sus 170 kil&oacute;metros del primer d&iacute;a, una parte de la Serran&iacute;a de Cuenca y la de Albarrac&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aitor, el organizador, se puso en contacto conmigo para ayudarle a mover el evento entre las chicas. Lo cierto es que no dud&eacute; ni un segundo para extenderle mi mano y poder dar a conocer la zona a otras compa&ntilde;eras con la excusa de iniciarse en el cicloturismo de larga distancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasamos la noche en el albergue de Griegos, el segundo pueblo m&aacute;s alto de toda Espa&ntilde;a con una altitud de 1.k600 metros. La verdad que, para ser finales de mayo, hac&iacute;a bastante fresco. La temperatura media durante el a&ntilde;o es de 7,5&deg;C, lo que le convierte en un lugar id&iacute;lico para pasar el verano si no te gusta nada el calor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La localidad cuenta con pistas de esqu&iacute; de fondo, la Muela de San juan y con un peculiar museo etnogr&aacute;fico, la casa de las Mariposas.&nbsp; Para los amantes del ciclismo, entrenar all&iacute; es una maravilla, ya no solo por las vistas y el entorno, sino por la altura a la que se tiene que enfrentar una en cada pedalada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las ciclistas, durante la ruta                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Comenzamos la ruta direcci&oacute;n norte, por la TE-V9032, una carretera de firme irregular y muy poco tr&aacute;fico, para, tras una leve subida, desviarnos a una pista de esterrato tan de moda en el ciclismo profesional. Esa capacidad de poder salirte de la carretera y atravesar un valle por una pista de grava es lo que le hace al cicloturismo una de las mejores experiencias que puedes tener en la vida. Aventurarte sin saber qu&eacute; te puedes encontrar y disfrutar del traqueteo de las ruedas durante unos pocos kil&oacute;metros. No es extra&ntilde;o encontrarte con algunos animales como ciervos, corzos o cabras montesas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dejamos la comunidad de Arag&oacute;n para adentrarnos en Castilla-La Mancha, provincia de Cuenca, para m&iacute;, otra gran desconocida. &iquest;Sabes eso de que &ldquo;de una ruta sale otra&rdquo;?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La capacidad de poder salirte de la carretera y atravesar un valle por una pista de grava es lo que le hace al cicloturismo una de las mejores experiencias que puedes tener en la vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cerca del municipio de Chequilla se pueden ver atractivas moles de piedra rojiza que lucen al sol para deleite de nuestras miradas.&nbsp;Enseguida nos adentramos en tramos de fuertes pendientes que sin duda nos hicieron calentar las piernas, pero la belleza del paisaje y la buena compa&ntilde;&iacute;a hacen que todo sea m&aacute;s f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ruta transcurre por peque&ntilde;as localidades y cuenta con varias zonas recreativas para poder disfrutar del entorno, como el monumento natural del nacimiento del r&iacute;o cuervo y el del J&uacute;car.&nbsp;Sobre el kil&oacute;metro 80 llegamos a Tragacete, donde se encontraba la mitad de ruta. &iexcl;Ah&iacute; nos esperaba un suculento avituallamiento a base de bocadillos de todo tipo, gominolas y hasta chocolate caliente! El pueblo cuenta que un bar as&iacute; que se puede contar con servicios extras si se quiere hacer por tu cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mitad del kilometraje y la mitad del desnivel es lo que nos quedaba, pero, adem&aacute;s, unas vistas impresionantes atravesando las sierras de Valdeminguete y los Montes Universales para adentrarnos de nuevo en la comunidad de Arag&oacute;n.&nbsp; Llegamos a la localidad de Guadalaviar por la carretera CM 2119 enlazando puertos como el del Cubillo y del Portillo, que nada tienen que envidiar a las vistas pirenaicas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las ciclistas, durante la ruta                            </span>
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        En este punto la ruta se puede acortar y quedar en tan solo 130 kil&oacute;metros o se puede seguir direcci&oacute;n Villar del Cobo para dejarse impresionar por el barranco hondo disfrutando la bajada a Tramacastilla tras hollar otro de los puertos de la zona, el de Calamocha. El mal estado del suelo nos recuerda lo abandonada que est&aacute; la regi&oacute;n, aunque como amantes del cicloturismo y la aventura, es bueno para nosotras.&nbsp; Tan solo quedaba un &uacute;ltimo puerto para llegar a Griegos y finalizar la ruta subiendo a la pista de esqu&iacute; y disfrutar de las vistas del valle y sus dolinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este evento organizado por el club Maglia Negra, haciendo referencia as&iacute; al maillot negro que en tiempos se otorgaba al &uacute;ltimo corredor de la clasificaci&oacute;n general del Giro de Italia, busca acercar el cicloturismo a todo el mundo apostando por un territorio poco conocido como es este de la provincia de Teruel, en especial a las mujeres haciendo un recorrido variado y con la opci&oacute;n de cortar si una quiere reservarse para la siguiente jornada.
    </p><p class="article-text">
        Esta regi&oacute;n ha sido objeto de otras rutas de aventura como la ya conocida Monta&ntilde;as Vac&iacute;as que ha atra&iacute;do a mucha gente a explorar estos territorios sabiendo que hay pocos servicios y es un terreno algo inh&oacute;spito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Terminar una ruta de 170 kil&oacute;metros con 3.000 metros de desnivel positivos y quedarte con ganas de m&aacute;s hace creer que realmente se ha disfrutado la ruta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La velada nocturna fue amenizada por las batallitas del ex ciclista Iker Flores, flamante portador, junto con su hermano Igor, del farolillo rojo, maillot de &uacute;ltimos corredores del Tour de Francia y que hab&iacute;a sido invitado por la organizaci&oacute;n para deleite de muchos de nosotros.&nbsp; La ma&ntilde;ana del segundo d&iacute;a se presentaba h&uacute;meda y fr&iacute;a. La lluvia hac&iacute;a su aparici&oacute;n en los primeros kil&oacute;metros y la organizaci&oacute;n apost&oacute; por un recorrido corto pero intenso para los participantes que decidieron continuar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n nos dirigimos por la carretera A-1512 a la cabeza de municipio que da nombre a la regi&oacute;n, la poblaci&oacute;n de Albarrac&iacute;n. Un pueblo con mucho encanto, escondido al abrigo de un pe&ntilde;&oacute;n y ba&ntilde;ado por las aguas del meandro del r&iacute;o Guadalaviar que perfilan juguetonas sus l&iacute;mites junto a la muralla que le representa.&nbsp; Tras un peque&ntilde;o par&oacute;n para tomar caf&eacute; y entrar en calor, deshacemos lo andando hasta el cruce de la carretera para dirigirnos hac&iacute;a Fr&iacute;as de Albarrac&iacute;n por la A-1704, ser&aacute;n los &uacute;nicos kil&oacute;metros llanos de la jornada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La capacidad de poder salirte de la carretera y atravesar un valle por una pista de grava es lo que le hace al cicloturismo una de las mejores experiencias que puedes tener en la vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esta zona se han encontrado numerosos restos arqueol&oacute;gicos, como pinturas rupestres de la edad de hierro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, empiezan las subidas de gran porcentaje pasando por algunos barrancos de hermosa belleza, con la que iremos remontando la ruta para llegar de nuevo al punto de salida, Griegos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cada vez somos más las personas que buscamos eventos como estos, huyendo de las masificaciones de marchas cicloturistas, de los tiempos de corte y la exigencia extrema                            </span>
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        Para otra ocasi&oacute;n se nos quedar&aacute; completar la ruta completa que ten&iacute;a pensada la organizaci&oacute;n que debido al clima tuvo que recortar, pasando por el paisaje protegido de los pinares de Rodeno, un precioso bosque que parece encantado y sacado de un cuento de hadas.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, as&iacute; s&iacute; se puede pasar el d&iacute;a montada sobre la bici. Cada vez somos m&aacute;s las personas que buscamos eventos como estos, huyendo de las masificaciones de marchas cicloturistas, de los tiempos de corte y la exigencia extrema.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
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      <dc:creator><![CDATA[Erkuden Almagro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/teruel-existe-descubriendo-sierra-albarracin-bicicleta_1_10386800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Aug 2023 17:21:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Teruel existe: descubriendo la sierra de Albarracín en bicicleta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teruel,Huesca,Rutas,Rutas guiadas,Movilidad,Movilidad sostenible,Ciclistas,Ciclismo,Bicicletas,Bicicletas eléctricas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedaleando por el Alto Tajo: caminos de roca y agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedaleando-alto-tajo-caminos-roca-agua_1_10396534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dda0dbc-65a4-4a27-99d2-d1f44a7e525b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077718.jpg" width="3072" height="1728" alt="Pedaleando por el Alto Tajo: caminos de roca y agua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fiel a su nombre, el río aprovecha la más mínima debilidad de la roca para encajarse y desgarra sin contemplaciones las calizas, creando una sucesión de cañones y hoces, escenarios verticales de abismos y estrechuras, un marco incomparable para rodar en bicicleta</p><p class="subtitle">Rutas - Pirineo aragonés: descubriendo el paraíso del ciclismo de montaña</p></div><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de su nacimiento en los Montes Universales, el Tajo, el r&iacute;o con mayor longitud de la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, atraviesa uno de los parajes m&aacute;s quebrados de Guadalajara y de la Espa&ntilde;a central. Son casi 100 kil&oacute;metros de aguas bravas fluyendo sin parar entre incre&iacute;bles cortados calizos. Fiel a su nombre, el r&iacute;o aprovecha la m&aacute;s m&iacute;nima debilidad de la roca para encajarse, como si de un afilado cuchillo se tratase. A su paso desgarra sin contemplaciones las calizas, creando una sucesi&oacute;n de ca&ntilde;ones y hoces, escenarios verticales de abismos y estrechuras. Un marco incomparable para rodar en bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        Todo este tramo alto del r&iacute;o Tajo tiene la distinci&oacute;n de parque natural. Es el tercero m&aacute;s grande de Espa&ntilde;a, 105.721 hect&aacute;reas de naturaleza salvaje e ind&oacute;mita, pero tambi&eacute;n inh&oacute;spita, no vano su densidad de poblaci&oacute;n es una de las m&aacute;s bajas de Europa, inferior a tres habitantes por kil&oacute;metro cuadrado. En la mayor&iacute;a de los escasos pueblos no se ve mucha gente, viven al ritmo que marcan las vacaciones y el veraneo. Molina de Arag&oacute;n es la capital econ&oacute;mica de la comarca y el punto de partida y llegada de nuestra ruta. A lo largo de dos o tres jornadas, la ruta recorre los m&aacute;s emblem&aacute;ticos caprichos orogr&aacute;ficos de este enclave, como las rojizas hoces del r&iacute;o Gallo, el salto de Poveda, la laguna de Taravilla y tambi&eacute;n el tramo m&aacute;s espectacular del propio ca&ntilde;&oacute;n del Tajo, entre el puente de San Pedro y el del Martinete. El circuito se cierra siguiendo las llamadas rutas de los miradores que discurren por las altas y silenciosas parameras y muelas, patria de viejas sabinas. El borde de estos altiplanos depara sobrecogedoras panor&aacute;micas a vista de p&aacute;jaro del r&iacute;o que llegan a enmudecernos.
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                Los detalles de la ruta                            </span>
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        Esta es la ruta:
    </p><h3 class="article-text">Primero la hoz del r&iacute;o Gallo</h3><p class="article-text">
        Para ir al encuentro del Tajo, salimos de Molina de Arag&oacute;n, que no est&aacute; en Arag&oacute;n sino en Guadalajara. Su nombre original fue Molina de los Caballeros y el actual procede de cuando perteneci&oacute; al reino de Arag&oacute;n. Como capital del Se&ntilde;or&iacute;o del mismo nombre, luce el castillo m&aacute;s imponente de esta tierra de frontera entre Castilla y Arag&oacute;n. Desde el vasto recinto amurallado, se abarca toda la villa con sus palacetes renacentistas y barrocos, sus siete iglesias, su juder&iacute;a y su puente rom&aacute;nico sobre el r&iacute;o Gallo, donde tomar la foto t&iacute;pica.
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                El río Gallo, a su paso por Molina de Aragón                            </span>
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        Este mismo r&iacute;o nos sirve de gu&iacute;a para comenzar la traves&iacute;a. Afluente del Tajo, el Gallo ha labrado su propio desfiladero, peque&ntilde;o pero vistoso por sus tonalidades rojizas. La erosi&oacute;n de los conglomerados y areniscas rojas ha dado como resultado una sucesi&oacute;n de torreones, monolitos y pin&aacute;culos, todos caprichos geol&oacute;gicos. El Santuario de la Virgen de la Hoz, de estilo rom&aacute;nico en su origen, est&aacute; adosado a la base de una de estas torretas naturales. Se entra al recinto por la portada sur, con un arco de medio punto, el altar est&aacute; presidido por la talla rom&aacute;nica de la virgen. Nada m&aacute;s pasar el santuario, en la parte trasera arranca a la derecha una senda con escalones que asciende a tres miradores. Hay que subir a pie unos 100 m de desnivel. Merece la pena alcanzar el mirador de la Cueva, situado en lo m&aacute;s alto del barranco. Una placa nos muestra huellas de ra&iacute;ces y galer&iacute;as de gusanos de hace 245 millones de a&ntilde;os. Estamos siguiendo la Geo Ruta n&ordm;5 equipada con paneles interpretativos en los principales puntos de inter&eacute;s geol&oacute;gico. El Alto Tajo no solo es un parque natural, sino tambi&eacute;n uno de los 10 geoparques declarados por la Unesco en Espa&ntilde;a. As&iacute; se dan a conocer minerales, f&oacute;siles marinos, edificios tob&aacute;ceos, pliegues, lagunas k&aacute;rsticas, antiguas playas y todos los procesos que han permitido su formaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Panel interpretativo de un geoparque                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Continuando por la carreterita y nada m&aacute;s empezar la subida a Cuevas Labradas, la ruta se desv&iacute;a por una pista que baja a las m&aacute;rgenes del r&iacute;o Gallo cruz&aacute;ndolo por un puente. Poco m&aacute;s adelante en un talud del camino, una placa describe un peque&ntilde;o pliegue en las calizas. Se produjo durante la orogenia Alpina, un importante episodio de formaci&oacute;n de monta&ntilde;as en Europa, cuando grandes esfuerzos tect&oacute;nicos fueron capaces de levantar los Alpes y deformar las rocas con intensidad.
    </p><p class="article-text">
        Tras 5,4 kil&oacute;metros, alcanzamos la carretera CM-2015. La bajada contin&uacute;a por asfalto y termina justo en el puente de San Pedro, donde el Gallo se une al Tajo. Desde el mismo puente ya se percibe todo el esplendor del r&iacute;o Tajo con sus aguas transparentes y de tonalidades esmeralda. Buen sitio para echar el rato y, si se tercia, un chapuz&oacute;n en la llamada playa natural del Tajo. Aunque en verano, todo el r&iacute;o es tentador para el ba&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Explicación de un pliegue                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Por el r&iacute;o que nos lleva</h3><p class="article-text">
        Unos 900 metros m&aacute;s adelante, dejamos el asfalto para tomar la pista forestal que remonta el r&iacute;o Tajo, el gran protagonista de este largo tramo. El desv&iacute;o est&aacute; se&ntilde;alizado con indicadores de color granate del Camino Natural del Tajo. Ser&aacute;n 42 kil&oacute;metros de traves&iacute;a sin tocar una poblaci&oacute;n, con escasa o nula cobertura telef&oacute;nica y de datos. Hay varias &aacute;reas recreativas y refugios de pescadores donde se puede pernoctar una noche si la traves&iacute;a se realiza a pie o en bici. Tambi&eacute;n est&aacute; permitido el uso de hornillos para cocinar, eso s&iacute; dentro de los refugios. Si se pretende dormir en ruta es necesario llevar esterilla y un saco, las noches son siempre fr&iacute;as incluso en agosto. Las fuentes no faltan, pero el agua s&iacute;. Las escasas lluvias de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os no llegan a recargar los acu&iacute;feros que alberga el roquedo y en las fuentes no mana agua o se reduce a un hilillo. Hay que contar con esto y por tanto es imprescindible cargarse con agua y algo de comida.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los riscos del Tajo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La primera impresi&oacute;n es la de vivir una aventura, pero asequible. Entre esbeltos pinos, el camino poco a poco se adentra en el barranco y deja en los altos los caser&iacute;os de Zaorejas y mucho m&aacute;s adelante los de Pe&ntilde;al&eacute;n y Poveda de la Sierra. La espesura impide ver con nitidez el r&iacute;o. No pasa nada, se le oye con claridad, como si prestara un hilo musical al paseo, y la mezcla de olor a pino y boj h&uacute;medo lo delata.
    </p><p class="article-text">
        Delante del primer mirador natural sobre el r&iacute;o, las emociones se disparan y surge el primer flechazo. La postal es definitiva: un caudal verde turquesa desciende de r&aacute;pido en r&aacute;pido, de remanso en remanso, sombreados por sauces, mimbreras y alisos a trav&eacute;s de una garganta cuajada de pinos. Solo en lo m&aacute;s alto se asoman las paredes de matices anaranjados. Estos acantilados calc&aacute;reos ofrecen refugio a multitud de aves, entre las que se reconocen las escandalosas grajillas y los se&ntilde;ores buitres leonados. Naturaleza en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        La pista no es llana. Las cuestas, en ocasiones pedregosas por el tr&aacute;nsito de los veh&iacute;culos, obligan a apartar la vista del hipn&oacute;tico entorno y a apretar un poco m&aacute;s subiendo pi&ntilde;ones. Son muchas las duras subidas y muchas las siempre cortas bajadas. Los metros de desnivel van desgastando las piernas poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza nos rodea, nos desborda y, en medio de tanto verdor, de vez en cuando aparece la mano del hombre en forma de antiguos pasos que permitieron la comunicaci&oacute;n entre los pueblos. Tras una de esas subidas aparece el puente de Pe&ntilde;al&eacute;n en el paso que comunicaba la poblaci&oacute;n hom&oacute;nima con Ba&ntilde;os de Tajo. Puente r&uacute;stico que ahora utilizan solo los pescadores y senderistas para enganchar el carril que remonta el r&iacute;o Cabrillas, afluente del Tajo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El puente de Peñalén                            </span>
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        En el cruce con la CM-210 hay una caseta de informaci&oacute;n que abre los viernes, s&aacute;bados y domingos del verano. Poveda de la Sierra est&aacute; solo a tres kil&oacute;metros y 200 metros de desnivel, cuenta con una tienda, restaurantes, varios hostales y un albergue. La pista contin&uacute;a poco m&aacute;s adelante, al otro lado del asfalto. Tras el &aacute;rea recreativa Fuente del Berro, alcanzamos el Salto de Poveda, muy visitado en verano y oto&ntilde;o. La cascada no es natural, sino originada por la rotura de una vieja presa hidroel&eacute;ctrica. El objetivo era dotar de energ&iacute;a el&eacute;ctrica a toda la zona aprovechando el flujo de agua, pero la obra nunca se termin&oacute;. De ella quedan las paredes que cerraban el embalse y que ahora hacen de mirador sobre la cascada. Las casas de los obreros que trabajaron en la presa han sido transformadas en casa rural, con alojamiento y restaurante. Delante de estas casas, conocidas como Casas del Salto, las se&ntilde;ales indican un sendero que baja al r&iacute;o, hay que echar pie a tierra, en BTT y con poco equipaje puede resultar divertido. Abajo una pasarela colgante salva un antiguo vado del r&iacute;o. Se sube por rodadas a la pista de la margen derecha. La paradis&iacute;aca laguna de Taravilla queda m&aacute;s arriba, detr&aacute;s de la barrera de toba que represa un arroyo, aunque la mayor parte de su agua proviene de un cercano manantial k&aacute;rstico. Verde jade, verde botella, azul esmeralda&hellip; Son tan diversos sus colores e irisaciones, seg&uacute;n la altura del sol, el nubarr&oacute;n pasajero o el reflejo de los &aacute;rboles, que no extra&ntilde;a nada que circule la leyenda de un tesoro escondido en su fondo.
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                La laguna de Taravilla                            </span>
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        La pista vuelve a adentrarse en la garganta. Chopos, sauces, abedules y boj componen la vegetaci&oacute;n de ribera. La subidas y bajadas se suceden casi sin tregua durante siete kil&oacute;metros. Junto al puente del Martinete, los farallones rocosos se ti&ntilde;en al atardecer de un un intenso color rojo. Es el momento de mayor actividad para los buitres leonados, aprovechando las &uacute;ltimas corrientes t&eacute;rmicas del d&iacute;a para sobrevolar la hoz antes de recogerse en sus nidos. El puente marca el l&iacute;mite provincial, a un lado Cuenca y al otro Guadalajara. Hasta principios del siglo pasado, desde este mismo puente los gancheros echaban al r&iacute;o los troncos de los pinos cortados en los alrededores. Aprovechaban las lluvias primaverales, que aqu&iacute; se llaman marzadas, para conducir las maderadas hasta Aranjuez. &ldquo;marzo y sus marzadas se llevan las maderadas&rdquo;. La novela &ldquo;El r&iacute;o que nos lleva&rdquo;, de Jos&eacute; Luis Sampedro, describe la arriesgada vida de los gancheros que dirig&iacute;an los troncos.
    </p><p class="article-text">
        A Peralejos de las Truchas se llega por carretera. Se trata del primer pueblo que se acerca al r&iacute;o desde que &eacute;ste nace, 50 kil&oacute;metros aguas arriba. Hasta hace unos a&ntilde;os, Peralejos era conocido por sus truchas, hoy est&aacute; decididamente volcado en el turismo. Su poblaci&oacute;n se multiplica en verano, hay hostales y hoteles fondas, varias casas rurales, tiendas y un camping.
    </p><h3 class="article-text">Regreso por las parameras</h3><p class="article-text">
        El recorrido abandona definitivamente el Tajo, para volver a Molina por los altos p&aacute;ramos. Toca subir. Primero por carretera y luego por una pista forestal que alcanza la altiplanicie de la Muela de Utiel. Los bordes de la muela (nombre local de los p&aacute;ramos) ofrecen magn&iacute;ficas vistas y se han acondicionado dos miradores se&ntilde;alizados, el primero, el del Pie Molino (seis kil&oacute;metros ida y vuelta y 100 metros de desnivel), y el segundo, El Machorrillo (5,8 kil&oacute;metros ida y vuelta salvando 50 m de desnivel). Este &uacute;ltimo es el m&aacute;s espectacular por sus vistas sobre la laguna de Taravilla. Eso s&iacute;, su acceso requiere m&aacute;s esfuerzo por el cuest&oacute;n final y su piso irregular, pero vale la pena. La llamada ruta de los miradores atraviesa la paramera solitaria. El paisaje es pobre. Pero con suerte se pueden avistar ciervos y gamos, y apreciar la diversidad de las aves forestales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La bajada al r&iacute;o Cabrillas no se hace esperar. Un par de revueltas y dejamos a la derecha el camino que lleva a la fuente Valdedomingo (se&ntilde;al). M&aacute;s adelante confluimos en la pista que sube al collado Somero y baja a la laguna de Taravilla. A pocos metros, se divisan unas llamativas c&aacute;rcavas blanquecinas originadas por la extracci&oacute;n a cielo abierto de caol&iacute;n, la llamada sangre blanca del parque. Se trata de una arcilla totalmente blanca que serv&iacute;a en la fabricaci&oacute;n de la porcelana.
    </p><p class="article-text">
        Una vez en la carretera hay que volver a subir. El pueblo de Taravilla est&aacute; situado en lo alto de otra paramera, a 1.325 metros de altura. Pasado el bar restaurante, comienza la siguiente ruta de los miradores que atraviesa otra inh&oacute;spita muela. Volvemos a rodar entre pinares y a&ntilde;osas sabinas. La soledad es absoluta y el silencio, solo roto por las copas de los pinos que susurran al comp&aacute;s del viento. La ilusi&oacute;n de estar lejos de todo es omnipresente; y es ah&iacute; donde reside el atractivo de estas parameras.
    </p><p class="article-text">
        Tres ramales alternativos permiten acercarse al borde del ca&ntilde;&oacute;n. El mirador Cueva del Febrero (7,3 kil&oacute;metros ida y vuelta y 50 metros de desnivel) se asoma al r&iacute;o Cabrillas. El del Pie y Medio (7,8 kil&oacute;metros y 100 metros de desnivel) ofrece una panor&aacute;mica del paraje de la Fuente de la Teja, junto al r&iacute;o Tajo y la enorme losa caliza llamada Pe&ntilde;a Horadada. Desde el del Puntal del Pancho (5,6 km y 100 m de desnivel) se contempla el pe&ntilde;&oacute;n calizo ubicado en el fondo del valle del Tajo, el llamado Castillo de Garabatea. Hay que considerar que todos los ramales bajan primero y que luego habr&aacute; que subirlos. El mirador del Pie y Medio es el m&aacute;s espectacular, pero el que m&aacute;s baja.
    </p><p class="article-text">
        Al bajar a Lebranc&oacute;n, la pista se vuelve pedregosa e inc&oacute;moda. En el mismo pueblo conectamos con el asfalto. Tan solo quedan 25 kil&oacute;metros remontando el r&iacute;o Gallo para regresar al punto de partida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pista por río Gallo                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Consejos</h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ruta semicircular: 148 kil&oacute;metros. Se puede dividir en 2 o 3 etapas, seg&uacute;n si se lleva una &lsquo;e-bike&rsquo;, la forma f&iacute;sica o las paradas (hay montones de atractivos).</li>
                                    <li>Tipo de bici: la mayor parte del trazado se compone de caminos y pistas en buen estado, por lo que una gravel o una BTT convencional son v&aacute;lidos tanto en 'bikepacking' como con alforjas.</li>
                                    <li>Avituallamiento: cruzamos muy pocos pueblos y la mayor&iacute;a no dispone de tienda, en muchas ocasiones ni siquiera el bar est&aacute; abierto. Poveda de la Sierra (a 3 kil&oacute;metros de la ruta) y Peralejos de las Truchas cuentan con todos los servicios y en Taravilla hay un bar-restaurante. Por tanto, es necesario prever algo de comida y bebida para el d&iacute;a.&nbsp;</li>
                                    <li>Dormir: si se opta por pernoctar en los refugios de pescadores, se necesitar&aacute; saco de dormir y esterilla. Poveda de la Sierra dispone de un albergue, dos hostales y apartamentos y Peralejos de las Truchas de dos hostales, un camping y casas rurales. Las Casas del Salto, junto al Salto de Poveda, est&aacute;n acondicionadas como casas rurales.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/en_bici" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;Te ha interesado esta ruta y quieres m&aacute;s? Puedes encontrar&nbsp;otras muchas m&aacute;s&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace</a>; y aqu&iacute; te dejamos&nbsp;<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">una selecci&oacute;n de sugerencias</span>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/ruta-bicicleta-conocer-disfrutar-valladolid_1_9186118.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Una ruta en bicicleta para conocer y disfrutar de Valladolid</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/costa-da-morte-gallega-bicicleta-costa-llena-vida-brujas-leyendas_1_9168629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">A Costa da Morte gallega: en bicicleta por una costa llena de vida entre brujas y leyendas</a></li>
                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/cantabria-azul-verde-siete-villas-trasmiera_130_8965903.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cantabria en azul y verde: las Siete Villas de Trasmier</a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Valeria H. Mardones y Bernard Datcharry]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/andar-en-bici/rutas/pedaleando-alto-tajo-caminos-roca-agua_1_10396534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Aug 2023 17:34:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedaleando por el Alto Tajo: caminos de roca y agua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movilidad,Movilidad urbana,Movilidad sostenible,Bicicletas,Bicicletas eléctricas,Ciclistas,Ciclismo,Río Tajo]]></media:keywords>
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