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    <title><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Opinión]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[32]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/32_129_13319667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s os preocupa ahora mismo?
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas llegaron muy r&aacute;pido, de manera atropellada y con muchas manos levantadas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tener que decidir ya qu&eacute; quiero estudiar.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y si me equivoco y luego no me gusta?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me dicen que tengo que estudiar algo con salida, pero no s&eacute; si es lo que quiero hacer.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces apareci&oacute; una que, sinceramente, me golpe&oacute; por dentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y si termino dedic&aacute;ndome toda la vida a algo que no quiero ser?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo aquello estaba ocurriendo delante de m&aacute;s de 600 j&oacute;venes de 3&ordm; y 4&ordm; de la ESO en un instituto. J&oacute;venes de apenas 15 o 16 a&ntilde;os hablando ya con miedo sobre su futuro.
    </p><p class="article-text">
        Con miedo a equivocarse.
    </p><p class="article-text">
        Con miedo a no decidir bien.
    </p><p class="article-text">
        Con miedo a quedarse atrapados/as para siempre en una vida que no sienten como propia.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; mientras lees esto est&aacute;s recordando algo.
    </p><p class="article-text">
        Porque tal vez a ti tambi&eacute;n te pas&oacute;. O quiz&aacute; te sigue pasando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>32</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces puse una &uacute;nica cifra gigante en la pantalla: 32.
    </p><p class="article-text">
        Y les dije: &mdash;Yo con 32 a&ntilde;os me saqu&eacute; 3&ordm; y 4&ordm; de la ESO para estudiar Psicolog&iacute;a&hellip; que luego nunca estudi&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El silencio fue inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s llegaron las miradas.
    </p><p class="article-text">
        Porque, de repente, muchos entendieron algo importante: todav&iacute;a ten&iacute;an tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Much&iacute;simo tiempo. Tiempo para explorar, para equivocarse, para cambiar de opini&oacute;n, para reinventarse y, sobre todo, para descubrir qui&eacute;nes quer&iacute;an ser realmente.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que muchas veces vivimos atrapados en una idea peligros&iacute;sima: pensar que una decisi&oacute;n tomada demasiado pronto define toda nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        Y no. O al menos no deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando sientes que no est&aacute;s en tu lugar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace 30 a&ntilde;os yo era operario en una f&aacute;brica. Y quiero detenerme aqu&iacute; porque para m&iacute; esto es importante: siento un enorme respeto por quienes siguen all&iacute;, especialmente por muchos compa&ntilde;eros/as que contin&uacute;an realizando un trabajo imprescindible y digno. El problema nunca fue el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El problema era sentir que yo no estaba en mi lugar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada ma&ntilde;ana iba a trabajar con la sensaci&oacute;n de estar viviendo una vida que no terminaba de ser la m&iacute;a. Pero en aquel momento ni siquiera sab&iacute;a explicarlo. No conoc&iacute;a palabras como talento, prop&oacute;sito o desarrollo personal. Ni imaginaba que pudiera existir otro camino para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pensaba que mi futuro ya estaba escrito.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; eso<strong> es lo m&aacute;s peligroso que nos puede pasar a las personas: dejar de imaginar posibilidades.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os entend&iacute; algo importante: muchas veces no sabemos qui&eacute;nes somos porque todav&iacute;a no hemos estado en los entornos adecuados para descubrirlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desaprender para volver a descubrirte</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, el gran detonante lleg&oacute; con el nacimiento de mis hijas, ambas con necesidades educativas especiales por Alta Capacidad. Mi prioridad pas&oacute; a ser encontrar entornos que las ayudaran a desarrollarse, no solo acad&eacute;micamente, sino tambi&eacute;n emocionalmente. Lugares donde pudieran sentirse comprendidas, acompa&ntilde;adas y valoradas por quienes eran y por qui&eacute;nes quer&iacute;an ser.
    </p><p class="article-text">
        Y ocurri&oacute; algo que jam&aacute;s imagin&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mientras buscaba el mejor camino para ellas, termin&eacute; encontrando el m&iacute;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada oportunidad, cada cambio y cada persona que apareci&oacute; acompa&ntilde;ando ese proceso fue ayud&aacute;ndome a descubrir capacidades que ni siquiera sab&iacute;a que ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tuve que desandar caminos para atreverme a recorrer otros llenos de incertidumbre, miedo y retos. Y tambi&eacute;n tuve que desaprender muchas cosas. Porque, con el paso de los a&ntilde;os, muchas veces<strong> resulta m&aacute;s dif&iacute;cil desaprender que aprender.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desaprender qui&eacute;n cre&iacute;as que eras.
    </p><p class="article-text">
        Desaprender aquello que te dijeron que &ldquo;te tocaba ser&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desaprender la idea de que ya era tarde.
    </p><p class="article-text">
        Pero precisamente detr&aacute;s de cada desaprendizaje aparecieron nuevas oportunidades de aprendizaje y nuevas versiones de m&iacute; mismo que jam&aacute;s habr&iacute;a imaginado descubrir. Versiones que me han permitido transitar caminos que nunca pens&eacute; recorrer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El talento necesita entornos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de no saber ni siquiera qu&eacute; significaba la palabra talento, hoy tengo el enorme honor de ser Embajador del Talento de la Fundaci&oacute;n Princesa de Girona.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; lo m&aacute;s curioso es que aquel prop&oacute;sito inicial &mdash;acompa&ntilde;ar a mis hijas&mdash; fue transform&aacute;ndose con el tiempo. Ellas crecieron, ya no me necesitan de la misma manera y, casi sin darme cuenta, <strong>apareci&oacute; un nuevo prop&oacute;sito: acompa&ntilde;ar a otras personas, especialmente j&oacute;venes, a comprender qu&eacute; es el talento, c&oacute;mo se desarrolla y por qu&eacute; descubrirlo puede cambiar su vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque el talento no aparece por arte de magia.
    </p><p class="article-text">
        Necesita oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Necesita referentes.
    </p><p class="article-text">
        Necesita confianza.
    </p><p class="article-text">
        Y necesita entornos a favor.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n necesita algo de lo que se habla poco: personas y organizaciones capaces de acompa&ntilde;ar procesos de transformaci&oacute;n, incluso cuando todav&iacute;a ni la propia persona sabe en qu&eacute; puede llegar a convertirse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Del esfuerzo constante al estado de flujo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde las empresas tienen much&iacute;simo m&aacute;s que decir de lo que a veces creen.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os hemos normalizado culturas basadas &uacute;nicamente en el esfuerzo constante. Pero <strong>esforzarse permanentemente en algo que no conecta contigo, o para lo que todav&iacute;a no tienes habilidades desarrolladas, termina desgastando emocionalmente a las personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Mihaly Csikszentmihalyi describi&oacute; el &ldquo;estado de flujo&rdquo; como ese momento en el que una persona se encuentra tan conectada con lo que hace que pierde incluso la noci&oacute;n del tiempo. No significa ausencia de esfuerzo o dificultad. Significa que el esfuerzo nace desde un lugar distinto: desde el sentido, la motivaci&oacute;n y la conexi&oacute;n con aquello que hacemos.
    </p><p class="article-text">
        Y eso cambia absolutamente todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando una persona comprende lo que hace, siente que puede desarrollarlo y encuentra un prop&oacute;sito detr&aacute;s, el trabajo sigue existiendo, el cansancio tambi&eacute;n, pero el desgaste emocional disminuye enormemente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso el liderazgo del futuro no puede limitarse a gestionar tareas o resultados.
    </p><p class="article-text">
        Tiene que ayudar a las personas a descubrir d&oacute;nde pueden aportar su mejor versi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tiene que crear entornos donde la gente pueda evolucionar, reinventarse y sentirse parte de algo.
    </p><p class="article-text">
        Tiene que entender que el talento no se retiene. Se enamora, se acompa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y si todav&iacute;a est&aacute;s a tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A veces pienso en aquellos/as j&oacute;venes con su preocupaci&oacute;n por decidir su vida ya con 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Y me pregunto si, despu&eacute;s de escuchar mi historia, siguieron pensando que iban tarde.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; la verdadera pregunta ahora es otra.
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; que est&aacute;s leyendo esto&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad sigues pensando que ya es tarde para desaprender, reinventarte y empezar de nuevo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/32_129_13319667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 08:08:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[32]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Señor presidente, haga usted sus deberes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/senor-presidente-haga-deberes_129_13315900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Excmo. Sr. Presidente del Gobierno de La Rioja:
    </p><p class="article-text">
        Nos dirigimos a usted con el m&aacute;ximo respeto hacia la instituci&oacute;n que representa y entendiendo la responsabilidad que conlleva el ejercicio del servicio p&uacute;blico, para transmitirle unas reflexiones y peticiones a ra&iacute;z de sus &uacute;ltimas declaraciones de la reforma del Estatuto M&eacute;dico y la huelga de CIERTA PARTE del colectivo M&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        No nos parece aceptable ni justo que centre todas las cr&iacute;ticas y la responsabilidad en la Ministra de Sanidad con respecto a las condiciones laborales y retributivas de los M&eacute;dicos riojanos, cuando usted no parece estar ejerciendo su responsabilidad y haciendo sus deberes al respecto, parece que est&aacute; tirando &ldquo;balones fuera&rdquo; y centrando esto en una guerra partidista en la que no queremos participar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se ha reunido usted con el colectivo M&eacute;dico?, &iquest;sabe cu&aacute;les son sus reivindicaciones?, &iquest;se ha le&iacute;do el nuevo texto del Estatuto Marco que est&aacute; a fecha de hoy en tr&aacute;mite parlamentario? Confiamos en que no, porque en caso contrario, est&aacute; mintiendo en sus declaraciones.
    </p><p class="article-text">
        Desconocemos si usted sabe que la Ministra M&oacute;nica Garc&iacute;a lleva alrededor de 2 a&ntilde;os negociando con los Sindicatos del &aacute;mbito de la Sanidad con representatividad a nivel nacional, la reforma del Estatuto Marco, ley obsoleta desde 2003, habiendo podido constituir un nuevo texto con mejoras importantes, para los M&eacute;dicos y para el resto de colectivos de la sanidad, de los cuales usted se olvida: Enfermeros, Fisioterapeutas, Psic&oacute;logos, Trabajadores Sociales, Terapeutas Ocupacionales, TCAEs, T&eacute;cnicos de Farmacia, Celadores, Pinches, personal Administrativo y de Gesti&oacute;n, T&eacute;cnicos superiores de Radiolog&iacute;a y de Laboratorio&hellip; entre otros muchos.
    </p><p class="article-text">
        En CSIF entendemos el malestar y defendemos todas las reivindicaciones de los M&eacute;dicos Riojanos, muchos de los cuales han estado presentes en esta negociaci&oacute;n en Madrid para el nuevo Estatuto Marco, de las cuales se han firmado las siguientes mejoras:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Reclasificaci&oacute;n de todas las categor&iacute;as profesionales en niveles europeos, actualizando su situaci&oacute;n, en cuanto a responsabilidad y nivel retributivo.</li>
                                    <li>35 horas semanales.</li>
                                    <li>Disminuci&oacute;n de las guardias a 17h, pudiendo ser de 24 horas s&oacute;lo de forma voluntaria y con informe favorable de salud laboral. Libranza de la jornada previa y posterior a dichas guardias.</li>
                                    <li>Cap&iacute;tulo exclusivo para M&eacute;dicos dentro del Estatuto Marco, por sus condiciones particulares.</li>
                                    <li>Mejoras de conciliaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Reconocimiento de la jubilaci&oacute;n anticipada por coeficientes reductores por penosidad.</li>
                                    <li>Carrera profesional en todo el Sistema Nacional de Salud. &nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No obstante, las condiciones laborales y retributivas de los M&eacute;dicos riojanos pueden mejorarse y las del resto de profesionales que forman la Sanidad P&uacute;blica tambi&eacute;n; no olvide que es competencia suya y de la Consejer&iacute;a de Salud de La Rioja el SENTARSE A NEGOCIAR el precio de la hora de guardia, carrera y desarrollo profesional, equiparaci&oacute;n de T&eacute;cnicos Medios y Superiores a los de Comunidad&hellip; y otras muchas competencias transferidas que deber&iacute;a conocer perfectamente.
    </p><p class="article-text">
        CSIF estuvo presente en un intento de negociaci&oacute;n del precio de la hora de guardia de los M&eacute;dicos hace 2 a&ntilde;os, en la que el &uacute;nico sindicato presente que firm&oacute; el acuerdo del rid&iacute;culo precio de hora de guardia que cobran estos profesionales fue el Sindicato M&eacute;dico de La Rioja, curiosamente el mismo que est&aacute; convocando los paros de huelga.
    </p><p class="article-text">
        Recordarle tambi&eacute;n, que el 19 de junio de 2023 CSIF convoc&oacute; una huelga de M&eacute;dicos de Atenci&oacute;n Primaria (AP) por la escasez estructural de M&eacute;dicos en La Rioja en la que, entre otras peticiones, solicit&aacute;bamos: mejora de las retribuciones (hora de guardia) para evitar la fuga de profesionales a otras comunidades y la reducci&oacute;n de las agendas m&eacute;dicas en AP para evitar la sobrecarga laboral. La Administraci&oacute;n Riojana les ignor&oacute; por completo, cuando todas las reivindicaciones eran competencias auton&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Desde CSIF creemos en una Sanidad P&uacute;blica y de calidad, en la que todas sus Categor&iacute;as profesionales participen (M&eacute;dicos, Enfermeros, TCAEs, Pinches, Celadores, T&eacute;cnicos, personal Administrativo&hellip;), en definitiva, TODOS.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;ganos un solo TEMA LABORAL que no se pueda negociar en un Estatuto conjunto para cada una de las categor&iacute;as profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS). En CSIF creemos que hay reivindicaciones que no son laborales y no entendemos c&oacute;mo el Presidente de La Rioja se suma a ellas y se olvida del resto de colectivos (aunque viendo sus &uacute;ltimas declaraciones nos extra&ntilde;a menos).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sabe las reivindicaciones de las Enfermeras y las TCAEs?, &iquest;sabe que los T&eacute;cnicos convocan paros y huelgas?, &iquest;y c&oacute;mo est&aacute;n los Pinches en su puesto de trabajo?, &iquest;y el personal Administrativo?, &iquest;Presidente, lo sabe? o &iquest;estas categor&iacute;as no son de su inter&eacute;s?. Tenga en cuenta que HAY ASIGNATURAS QUE NO SE APRENDEN EN LA UNIVERSIDAD.
    </p><p class="article-text">
        El Sindicato CSIF ha entregado a la Direcci&oacute;n de Recursos Humanos del Servicio Riojano de Salud (SERIS) las reivindicaciones econ&oacute;micas concretas que competen a esta CCAA, con respecto a todos los trabajadores del SERIS y estamos en negociaciones al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Estamos de acuerdo en que la Ministra de Sanidad tiene, en cierta modo, &ldquo;culpa&rdquo; de los problemas de la Sanidad Riojana, como usted critica, pero parte muy importante de los problemas de los profesionales de la Sanidad Riojana, son &ldquo;culpa&rdquo; suya, Presidente, y de la Consejer&iacute;a de Sanidad de la CAR que, hasta la fecha, no est&aacute;n haciendo sus deberes ni escuchando a TODOS SUS PROFESIONALES DE LA SANIDAD.
    </p><p class="article-text">
        Desde CSIF, quedamos a su total disposici&oacute;n y abiertos al di&aacute;logo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[CSIF Sanidad La Rioja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/senor-presidente-haga-deberes_129_13315900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 16:29:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Señor presidente, haga usted sus deberes]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sanidad pública,La Rioja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bicicleta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/bicicleta_129_13295447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El pasado 3 de junio se celebr&oacute; el D&iacute;a Mundial de la Bicicleta, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde 2018.&nbsp;En mi ciudad, como en tantas otras, pas&oacute; inadvertido. Y todav&iacute;a no acabo de entender c&oacute;mo un aparato tan simple suscita debates tan complejos y tiene tantos ciudadanos detractores. Resulta dif&iacute;cil comprender por qu&eacute;, despu&eacute;s de d&eacute;cadas consolidada como transporte urbano en buena parte del mundo, seguimos trat&aacute;ndola en muchas ciudades como una extravagancia. 
    </p><p class="article-text">
        Y eso que hablamos de una m&aacute;quina silenciosa, no contaminante, barata de fabricar y de mantener, que nos da como pa&iacute;s mayor autonom&iacute;a tecnol&oacute;gica y de materias primas, que consume una fracci&oacute;n rid&iacute;cula del espacio y la energ&iacute;a que exige un autom&oacute;vil, que no necesita infraestructuras caras, que reduce los atascos, mejora la salud p&uacute;blica y, encima, es cardiosaludable y te ahorra la cuota del gimnasio. Hay pocas tecnolog&iacute;as de movilidad urbana tan eficientes. Quiz&aacute; ninguna. 
    </p><p class="article-text">
        Basta darse una vuelta por el ciberespacio &mdash;sin prisas, como si uno fuera en bici&mdash; para comprobar que ciudades muy distintas entre s&iacute; han llegado a conclusiones parecidas. Utrecht es probablemente la ciudad mejor planificada del mundo para el ciclismo cotidiano. Copenhague ya ha conseguido que alrededor del 50% de los desplazamientos diarios se hagan pedaleando. &Aacute;msterdam supera el 35% de cuota ciclista y dispone de m&aacute;s de 850 kil&oacute;metros de v&iacute;as segregadas. Par&iacute;s, que hace veinte a&ntilde;os era un monumento al autom&oacute;vil, supera ya el millar de kil&oacute;metros ciclables. Y Gante, La Haya, Amberes, Helsinki, Montreal, Burdeos, Viena, Estrasburgo, Bogot&aacute;, Boon, Lyon, Portland, Singapur, Taip&eacute;i, Tokio y, en Espa&ntilde;a -aunque con d&eacute;cadas de retraso-, Vitoria-Gasteiz, Valencia, Barcelona, Sevilla o Zaragoza son otras de las urbes que m&aacute;s est&aacute;n mejorando en el m&aacute;s prestigioso de los rankings bicicleteros, como es el <em>Copenhagenize Index</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es que ninguna de esas ciudades estaba predestinada a convertirse en un para&iacute;so ciclista. Todas tuvieron mucho humo, congesti&oacute;n y alcaldes convencidos de que reducir espacio al autom&oacute;vil equival&iacute;a a estrangular la econom&iacute;a. Pero est&aacute; ocurriendo lo contrario. All&iacute; donde aparecen redes continuas y seguras de carriles bici, aumenta el comercio de proximidad, desciende el ruido y mejora la calidad del aire. La bicicleta no ha destruido la ciudad: la ha devuelto a la escala humana. Los estudios empiezan, adem&aacute;s, a poner cifras a una intuici&oacute;n bastante evidente. 
    </p><p class="article-text">
        Adaptar las infraestructuras urbanas a modelos similares al de Copenhague permitir&iacute;a ahorrar muchos millones de euros en costes sanitarios y reducir de forma notable las emisiones de gases nocivos. La raz&oacute;n no tiene mucho misterio: una ciudad dise&ntilde;ada para moverse despacio funciona mejor tambi&eacute;n para respirar, convivir y dormir. Los rankings modernos ya no miran solo los kil&oacute;metros de carril bici. Eval&uacute;an factores como: seguridad en los cruces, separaci&oacute;n f&iacute;sica del tr&aacute;fico motorizado, continuidad de la red ciclable, velocidad de los coches, facilidad para ni&ntilde;os y mayores, aparcamiento seguro, intermodalidad con el transporte p&uacute;blico y voluntad pol&iacute;tica continuada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en gran cantidad de urbes todav&iacute;a vivimos en una civilizaci&oacute;n en la que nos tranquiliza m&aacute;s inaugurar t&uacute;neles casi imposibles, autopistas descomunales o proyectos con nombres rimbombantes y presupuestos estratosf&eacute;ricos. La bicicleta, en cambio, requiere poco m&aacute;s que la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de aceptar un hecho inc&oacute;modo: que el coche privado ocupa demasiado espacio para transportar demasiado poco. Y sin embargo la bicicleta ah&iacute; sigue, avanzando calle a calle, casi en silencio. Como avanzan las buenas ideas. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que las ciudades, a la larga, terminen, por vaya usted a saber qu&eacute; intereses no siempre claros, pareci&eacute;ndose m&aacute;s a lo que quieren sus alcaldes que a lo que aconsejan los estudios de geograf&iacute;a urbana. Y el urbanismo m&aacute;s moderno, por suerte, hace ya tiempo que decidi&oacute; de qu&eacute; lado estaba: las ciudades que se adelantan a adoptar buenas formas de energ&iacute;a y movilidad prosperan, y las dem&aacute;s fracasan. El freno a la bicicleta lo siguen apretando las mentes populistas, provincianas y anticuadas de algunos alcaldes, por mucho que aparenten modernidad, di&aacute;logo con la ciudadan&iacute;a y se sientan respaldados -es un suponer- por poco m&aacute;s del 43% de los participantes en los comicios.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Zaldívar-Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/bicicleta_129_13295447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 07:57:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La bicicleta]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Idealismo escapista para tiempos convulsos (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/idealismo-escapista-tiempos-convulsos-ii_129_13301603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la transici&oacute;n entre el sue&ntilde;o y la vigilia se produce un estado intermedio, conocido como hipnop&oacute;mpico, en el que los &uacute;ltimos destellos de la actividad inconsciente del sue&ntilde;o se diluyen en la percepci&oacute;n consciente de la realidad de forma casi indiscernible. Un lapso breve y difuso en el que se entremezclan realidad y ficci&oacute;n &mdash;si es que los sue&ntilde;os pueden considerarse como tal&mdash; antes de recuperar la conciencia plena y adentrarnos de lleno en la realidad material en la que estamos condenados a permanecer durante el resto del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, la literatura o el cine nos permiten peque&ntilde;as evasiones de la realidad al sumergirnos en las historias creadas por la ficci&oacute;n. Una pel&iacute;cula absorbente nos hace creer por momentos en la existencia de esa otra realidad que nos muestra o un libro nos genera conexiones inmediatas entre lo que estamos leyendo y nuestros propios pensamientos, que de una forma u otra est&aacute;n imbricados en la realidad. Pero los l&iacute;mites entre ficci&oacute;n y realidad dif&iacute;cilmente se diluyen por completo y, aunque la ficci&oacute;n puede transformar nuestros pensamientos, la realidad material que nos rodea permanece generalmente inalterada.
    </p><p class="article-text">
        A veces, sin embargo, se abren peque&ntilde;as brechas en las que realidad y ficci&oacute;n se solapan a modo de alucinaciones hipnop&oacute;mpicas. Leyendo en un espacio p&uacute;blico, al levantar la vista del libro en un momento de intensidad narrativa o reflexiva, la empat&iacute;a que produce un personaje de la novela se traslada a la persona que mira su m&oacute;vil angustiada en la mesa de al lado, o la alegr&iacute;a que transmite un pasaje de la historia se confunde con la de una familia que pasea animadamente unos metros ma&#347; all&aacute; del lugar de lectura.
    </p><p class="article-text">
        Los sentimientos que genera la ficci&oacute;n se entremezclan con la percepci&oacute;n de la realidad y en esos breves lapsos se abre la posibilidad de ver la realidad circundante como el escenario de una ficci&oacute;n, no en el sentido de irreal sino de realidad contingente, eventual, dentro de un abanico de realidades posibles. El entorno se percibe de repente como materia alterable y es posible imaginar otra forma de estar en el mundo en la que la empat&iacute;a que promueve la literatura permea en la realidad hasta transformarla. Un idealismo escapista (<a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/idealismo-escapista-tiempos-convulsos_129_12150600.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro m&aacute;s</a>) para tiempos convulsos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Urbiola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/idealismo-escapista-tiempos-convulsos-ii_129_13301603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 07:58:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Idealismo escapista para tiempos convulsos (II)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[100 preguntas para una tarde de domingo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/100-preguntas-tarde-domingo_129_13301595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; llamamos&nbsp;<em>recursos humanos</em>&nbsp;a las personas y no, por ejemplo,&nbsp;<em>destinos humanos</em>? &iquest;Qu&eacute; rituales de pertenencia sustituyen hoy a los bailes de romer&iacute;a? &iquest;Por qu&eacute; normalizamos que el ocio sea un lujo y el agotamiento, una virtud? &iquest;Cu&aacute;ndo dejamos de entender el vecindario como una red de obligaciones mutuas y empezamos a verlo como un conjunto de cerraduras? &iquest;Qu&eacute; nos dice el silencio en el ascensor sobre el pacto urbano de no-mirada?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; celebramos la&nbsp;<em>autenticidad</em>&nbsp;en los alimentos pero la penalizamos en los discursos pol&iacute;ticos? &iquest;C&oacute;mo se construye un&nbsp;<em>nosotros</em>&nbsp;en un algoritmo de recomendaciones? &iquest;Qu&eacute; sacrificios invisibles sostienen la gratitud instant&aacute;nea de un&nbsp;<em>enviado</em>&nbsp;en la pantalla? &iquest;Por qu&eacute; el cuerpo es un proyecto de mejora infinita y no un lugar de residencia?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; mitos fundacionales repetimos cada vez que compartimos un&nbsp;<em>&eacute;ramos felices y no lo sab&iacute;amos</em>? &iquest;Qu&eacute; fronteras trazamos entre lo limpio y lo impuro en un mundo de pandemias y desinformaci&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; la soledad es una epidemia reconocida y, al mismo tiempo, un tab&uacute; social? &iquest;Qu&eacute; rituales de duelo hemos inventado para las especies extinguidas, los idiomas sin escritura, los barrios demolidos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n tiene derecho a extra&ntilde;arse de lo extra&ntilde;o? &iquest;Por qu&eacute; la productividad es un mandato moral y la lentitud, un pecado capital? &iquest;Qu&eacute; historias enterramos cuando etiquetamos algo como&nbsp;<em>basura</em>&nbsp;o&nbsp;<em>spam</em>? &iquest;C&oacute;mo se negocia la identidad cuando el pasaporte es digital y la bandera, un emoji? &iquest;Qu&eacute; significa&nbsp;<em>comunidad</em>&nbsp;en un grupo de WhatsApp que nunca se re&uacute;ne? &iquest;Qui&eacute;n es el&nbsp;<em>otro</em>&nbsp;que el algoritmo nunca nos mostrar&aacute;? &iquest;Por qu&eacute; tememos m&aacute;s al silencio que al ruido? &iquest;Qu&eacute; rituales de paso inventamos para la obsolescencia programada de lo humano?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; intercambios invisibles hacen posible que un caf&eacute; llegue a nuestras manos sin historia aparente? &iquest;Por qu&eacute; parece que nos alegra que no se dote al barrio de al lado de servicios con los que nosotros ya contamos? &iquest;Y si las m&aacute;quinas nos devolvieran de verdad el tiempo: sabr&iacute;amos qu&eacute; hacer con &eacute;l? &iquest;Por qu&eacute; la certeza vende m&aacute;s que la duda, incluso en la ciencia? &iquest;Qu&eacute; geograf&iacute;a emocional dibuja el movimiento compulsivo del&nbsp;<em>scroll</em>?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; encontramos tambi&eacute;n en ese altar, y por qu&eacute; nos cuesta tanto decirlo? &iquest;D&oacute;nde ponemos los muertos cuando no hay tierra ni cenizas, solo datos? &iquest;Qui&eacute;n traduce el dolor ajeno en&nbsp;<em>hashtags</em>&nbsp;y por qu&eacute; a veces duele m&aacute;s el silencio que la viralizaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; quiere decir&nbsp;<em>ser real</em>&nbsp;en un perfil verificado? &iquest;De qu&eacute; color es el marr&oacute;n de tu marr&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; memoria muscular guardan las manos que ya no labran la tierra comunal?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; la&nbsp;<em>nube</em>&nbsp;es el lugar m&aacute;s material del mundo, lleno de cables, servidores y agua para refrigerar? &iquest;Y si ha resultado ser el cielo de nuestros antepasados? &iquest;Qu&eacute; nostalgia cultivamos cuando filtramos una foto para que parezca una polaroid descolorida? &iquest;Qu&eacute; dice de nosotros que tratemos mejor a las m&aacute;quinas que nos escuchan que a las personas que nos conocen?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se mide el valor de una idea cuando su moneda son los segundos de atenci&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; el futuro, que antes era un lugar de conquista, ahora es principalmente un lugar a mitigar?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; rituales de paso han sustituido a la primera borrachera, el primer sueldo o la primera llave de una casa? &iquest;Y qu&eacute; nuevos ritos, si es que existen, marcan el paso de un dolor insoportable a la decisi&oacute;n de abandonarlo todo, o de seguir aqu&iacute; un d&iacute;a m&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; pacto t&aacute;cito &mdash;qu&eacute; juramento roto&mdash;sellamos cada vez que hacemos&nbsp;<em>clic</em>&nbsp;en&nbsp;<em>acepto</em>&nbsp;sin leer? &iquest;Qu&eacute; econom&iacute;a de la verg&uuml;enza organiza la precariedad aceptada como destino?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; el silencio se ha convertido en un bien de lujo y el ruido de fondo, en la banda sonora por defecto? &iquest;Qu&eacute; significa&nbsp;<em>tener criterio</em>&nbsp;en un mundo que premia primero la reacci&oacute;n visceral y luego, quiz&aacute;s, la reflexi&oacute;n? &iquest;D&oacute;nde van a parar todas las versiones anteriores de nosotros mismos que dejamos en formularios, redes y chats olvidados? &iquest;Por qu&eacute; nos fascinan tanto las historias de&nbsp;<em>desconexi&oacute;n</em>&nbsp;si lo que m&aacute;s nos aterra es quedarnos fuera? &iquest;C&oacute;mo negocia el cuerpo su rebeli&oacute;n contra el mandato de optimizaci&oacute;n constante? &iquest;Qu&eacute; fronteras simb&oacute;licas mantenemos alzadas contra el vecino del quinto?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se transforma el deseo cuando lo que anhelamos ya nos ha sido sugerido, medido y cuantificado antes de sentirlo? &iquest;Qu&eacute; hacemos con el malestar que no cabe en un formulario de satisfacci&oacute;n al cliente ni en una rese&ntilde;a de cinco estrellas? &iquest;Por qu&eacute; nos suicidamos? &iquest;Por qu&eacute; la palabra&nbsp;<em>simple</em>&nbsp;se ha convertido en un elogio supremo para productos, pero en un insulto para ideas? &iquest;C&oacute;mo se negocia la intimidad cuando el diario personal tiene la forma de una&nbsp;<em>historia</em>&nbsp;que desaparece en 24 horas? &iquest;Qu&eacute; perdemos cuando ganamos en eficiencia?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; de los que nunca eligieron, porque la elecci&oacute;n es un lujo de quienes tienen opciones, y d&oacute;nde est&aacute;n sus preguntas en este cat&aacute;logo de perplejidad, mientras hablamos de la&nbsp;<em>alienaci&oacute;n digital</em>&nbsp;ignorando la alienaci&oacute;n de la mano que cose la ropa que llevamos puesta al formularlas?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; teor&iacute;a del valor explica que el aire limpio, el sue&ntilde;o profundo o el tiempo no monetizado hayan pasado de ser bienes comunes a ser indicadores de estatus? &iquest;Qu&eacute; ocurre cuando la calma deja de heredarse y empieza a comprarse? &iquest;C&oacute;mo se hereda el desarraigo en familias que nunca emigraron f&iacute;sicamente?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Qu&eacute; crece en el vac&iacute;o que no tiene nombre ni funci&oacute;n, y por qu&eacute; nos apresuramos a llenarlo?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; analizamos el&nbsp;<em>burnout</em>&nbsp;del directivo pero no el desgaste silencioso de la cajera, la enfermera, el repartidor, como si su agotamiento no fuera virtuoso sino solo invisible?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con los cuerpos que no son&nbsp;<em>proyectos</em>, sino territorios de dolor cr&oacute;nico, de discapacidad, de fatiga ancestral, y d&oacute;nde reside su biograf&iacute;a cuando la narrativa dominante es la de la mejora infinita? &iquest;Qu&eacute; sabe el cuerpo enfermo que el cuerpo sano no puede aprender?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; mitolog&iacute;a sostiene al&nbsp;<em>emprendedor</em>, al&nbsp;<em>influencer</em>, al&nbsp;<em>n&oacute;mada digital</em>, y qu&eacute; mitolog&iacute;a derrumbamos al no contar las historias del funcionario, del mantenimiento, del que repara, del que sostiene la infraestructura de lo que otros protagonizan?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; momento dejamos de exigirle algo a los sistemas y empezamos a exig&iacute;rnoslo todo a nosotros mismos? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el an&aacute;lisis del amor en la era de las&nbsp;<em>apps</em>, no como met&aacute;fora de conexi&oacute;n, sino como pr&aacute;ctica concreta de cuidado, negociaci&oacute;n y vulnerabilidad, m&aacute;s all&aacute; del&nbsp;<em>match</em>?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sabemos de la memoria corporal, de la sabidur&iacute;a del sistema nervioso, en un discurso obsesionado con la mente-<em>interface</em>&nbsp;y el dato? &iquest;Qu&eacute; se pierde cuando trauma y gozo se traducen solo a lenguaje?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el miedo rural, el miedo al vac&iacute;o poblacional, a la lengua que se apaga, al pozo que se seca, a la &uacute;ltima tienda que cierra? &iquest;Qu&eacute; ecosistemas sociales destruye la l&oacute;gica del coche individual?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con las formas de inteligencia no cognitivas&mdash;la inteligencia de las manos, del instinto, de la intuici&oacute;n ecol&oacute;gica&mdash;en un mundo regido por el CI y el algoritmo?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hemos sustituido el pecado por la ineficiencia, el cielo por el optimismo tecnol&oacute;gico, y el infierno por la desconexi&oacute;n, y es esta nuestra nueva teolog&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; liturgia profana estructura el ritual del&nbsp;<em>Black Friday</em>?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde residen, en fin, los afectos no rentables&mdash;la ternura sin testigos, la solidaridad sin&nbsp;<em>hashtag</em>, la rabia que no se convierte en contenido&mdash;y qui&eacute;n los nombra antes de que se extingan?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y m&aacute;s all&aacute; de lo individual, qu&eacute; genocidios lentos e imperceptibles normalizamos en nombre del progreso, y qu&eacute; identidades, lenguas y memorias se disuelven en ese etnocidio silencioso de la homogeneizaci&oacute;n global? &iquest;Qu&eacute; fronteras internas levantamos para no reconocer al otro como un&nbsp;<em>nosotros</em>&nbsp;posible? &iquest;Sobre qu&eacute; cad&aacute;veres de verdades antiguas construimos nuestras nuevas certezas, y qui&eacute;nes quedan enterrados en el proceso? &iquest;Cu&aacute;l es el rito de paso de una cultura entera hacia el olvido, y qui&eacute;n es el doliente oficial?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; dios reza el que escribe una contrase&ntilde;a y pulsa&nbsp;<em>&iquest;has olvidado tu contrase&ntilde;a?</em>&nbsp;como &uacute;nico ritual de redenci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; paisaje interno corresponde al&nbsp;<em>scroll</em>&nbsp;infinito? &iquest;Qui&eacute;n es el&nbsp;<em>t&uacute;</em>&nbsp;al que susurramos en los motores de b&uacute;squeda lo que no nos atrevemos a decir en voz alta? &iquest;Qu&eacute; queda del rito cuando la ofrenda no es un cordero, sino un dato?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa&nbsp;<em>casa</em>&nbsp;cuando sus paredes son ventanas a otros mundos y su sonido de fondo es una notificaci&oacute;n? &iquest;D&oacute;nde ponemos el alma si el cuerpo es un proyecto y la mente, una interfaz? &iquest;A qui&eacute;n le cantamos cuando ya no hay coro, solo algoritmos de&nbsp;<em>trending topics</em>?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El &uacute;ltimo pensamiento de una especie, de un oficio, de un barrio, a d&oacute;nde va? &iquest;Lo recoge alguien? &iquest;Se puede extra&ntilde;ar un lugar en el que nunca se ha estado f&iacute;sicamente? &iquest;Qu&eacute; estaci&oacute;n del a&ntilde;o es siempre en la memoria de una nube?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n administra el archivo de los silencios colectivos que sostienen el orden? &iquest;C&oacute;mo se capitaliza la nostalgia por lo que nunca experimentamos directamente? &iquest;C&oacute;mo se transmite la intuici&oacute;n ecol&oacute;gica en culturas de pantalla t&aacute;ctil? &iquest;C&oacute;mo se administra la muerte en sociedades sin duelo colectivo compartido?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe una pregunta tan pesada que, al formularla, ya sea su propia respuesta? &iquest;Cu&aacute;l es el sonido de una sospecha cuando deja de ser personal y se vuelve clim&aacute;tica, atmosf&eacute;rica? &iquest;A qu&eacute; huele el lenguaje cuando se usa no para construir, sino para demoler certezas? &iquest;Qu&eacute; distancia hay entre una inquietud y un dogma, y qui&eacute;n mide ese desierto? &iquest;Se puede perder la fe en las respuestas y seguir creyendo, religiosamente, en las preguntas? &iquest;La &uacute;ltima pregunta de todas deber&iacute;a ser, necesariamente, sobre el silencio que la seguir&aacute;? &iquest;O deber&iacute;a ser sobre el primer ruido &mdash;el del coraz&oacute;n, el de la tecla, el del mundo&mdash;que la hizo posible? &iquest;Y si este ejercicio no fuera un cat&aacute;logo de dudas, sino el &uacute;nico ritual de certeza que nos queda: la certeza de preguntar?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde reside, al fin, la filosof&iacute;a viva de una &eacute;poca, si no en sus manifiestos, sino en sus algoritmos, sus p&aacute;nicos, sus plegarias silenciosas frente a la pantalla y sus preguntas sin respuesta para una tarde cualquiera?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Cabezón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/100-preguntas-tarde-domingo_129_13301595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 07:55:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[100 preguntas para una tarde de domingo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conversación más importante de tu vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/conversacion-importante-vida_129_13300995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay una conversaci&oacute;n que tienes todos los d&iacute;as de tu vida, que la haces sin tel&eacute;fono, ni email, y donde ni siquiera es necesario que haya otra persona. La mantienes mientras desayunas, conduces, trabajas, lees, paseas al perro, ves una pel&iacute;cula y tambi&eacute;n cuando est&aacute;s conversando con alguien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la conversaci&oacute;n que tienes contigo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Tu cerebro no deja de producir pensamientos. De hecho, una de las cosas que suele sorprender a quienes se inician en la meditaci&oacute;n es descubrir hasta qu&eacute; punto la mente est&aacute; activa. Te sientas unos minutos en silencio con la intenci&oacute;n de relajarte o meditar y enseguida aparecen recuerdos, tareas pendientes, preocupaciones o planes para el fin de semana. No es que tu mente haya empezado a hablarte cuando te sientas a meditar; es que por fin te das cuenta de que llevaba hablando todo el tiempo, sin parar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando dos personas conversan se est&aacute;n produciendo tres conversaciones, la p&uacute;blica que todos ven y las privadas que cada una mantiene consigo misma. &iexcl;Y todas tienen lugar al mismo tiempo! Cada persona, mientras escucha al otro, puede estar pensando que tiene raz&oacute;n, que se equivoca, que le recuerda a otra persona, que d&oacute;nde habr&aacute; comprado esos zapatos o qu&eacute; le va a responder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo curioso es que, siendo la conversaci&oacute;n m&aacute;s constante que tenemos rara vez le prestamos atenci&oacute;n. Muchas veces son pensamientos autom&aacute;ticos, tan r&aacute;pidos que ni siquiera nos damos cuenta de ellos, sin embargo, esos pensamientos influyen en c&oacute;mo nos sentimos y en c&oacute;mo nos comportamos.
    </p><p class="article-text">
        Imagina que un camarero se acerca a atenderte y, sin ser consciente, algo de &eacute;l te desagrada. Puede ser que te recuerde a alguien que no soportas o que te llame la atenci&oacute;n alg&uacute;n detalle de su aspecto que no te gusta. Aunque no pienses deliberadamente &ldquo;este camarero me desagrada&rdquo;, tu estado emocional cambia ligeramente, entonces, cuando te dirijas a &eacute;l, aunque lo hagas educadamente, es probable que tu tono, tu expresi&oacute;n facial o tu actitud muestren ese desagrado y el camarero percibir&aacute; esas se&ntilde;ales. As&iacute; que luego no te asombres si &eacute;l se dirige a ti de forma poco amable, porque, sin darte cuenta, todo comenz&oacute; a por ese pensamiento tuyo inicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        aLo mismo ocurre en multitud de situaciones cotidianas. Env&iacute;as un mensaje por WhatsApp al grupo y pasan varias horas sin respuesta. Otras personas del grupo ni se inmutan o piensan que ya contestar&aacute; quien tenga que hacerlo, pero tu voz interna no para de pensar en que no responden, que pasan de ti, que si el emoticono no era el adecuado.&nbsp;Y esos pensamientos no solo van a condicionar el siguiente paso que vas a dar, sino que, y esto es lo m&aacute;s interesante, te est&aacute; dando mucha informaci&oacute;n sobre ti.
    </p><p class="article-text">
        En esos pensamientos o conversaci&oacute;n privada aparecen tus preocupaciones, tus creencias, tus ilusiones, tus inseguridades, tus expectativas y tus formas habituales de mirar las cosas. Aparecen los temas que te importan, aquello que te da miedo, lo que valoras y lo que te gustar&iacute;a que ocurriera. Es una fuente de informaci&oacute;n extraordinaria sobre qui&eacute;n est&aacute;s siendo y desde d&oacute;nde est&aacute;s construyendo este momento de tu vida.
    </p><p class="article-text">
        Damos mucha importancia a escuchar a los dem&aacute;s y olvidamos escuchar a la persona con la que m&aacute;s tiempo vamos a pasar en toda nuestra vida: nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora mismo, &iquest;qu&eacute; te est&aacute; diciendo tu conversaci&oacute;n privada?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luz Duro Artiach]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/conversacion-importante-vida_129_13300995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 14:20:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La conversación más importante de tu vida]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gobernar o agitar: dos formas de hacer política sanitaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/gobernar-agitar-formas-politica-sanitaria_129_13283221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La sanidad p&uacute;blica atraviesa dificultades reales. Es indiscutible que faltan profesionales en determinadas especialidades, existen problemas de cobertura en zonas rurales, persisten listas de espera que preocupan a pacientes y profesionales y la organizaci&oacute;n de las plantillas sigue siendo uno de los grandes retos, si no el mayor, del Sistema Nacional de Salud.&nbsp;Precisamente por eso resulta preocupante que algunos pretendan convertir el leg&iacute;timo malestar de los profesionales sanitarios en un instrumento de confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica permanente.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses hemos asistido a una intensa campa&ntilde;a contra la reforma del Estatuto Marco que ha impulsado el Ministerio de Sanidad. Como ocurre con cualquier negociaci&oacute;n compleja, el texto es susceptible de cr&iacute;tica y mejora. Ning&uacute;n acuerdo laboral de esta envergadura satisface plenamente a todas las partes pero, sin embargo, conviene recordar un hecho elemental y es que la reforma no ha surgido de una imposici&oacute;n unilateral, sino de un largo proceso de negociaci&oacute;n con los representantes leg&iacute;timos de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece una cuesti&oacute;n que merece una reflexi&oacute;n m&aacute;s profunda porque, en una democracia, la legitimidad no depende de que nos guste el resultado. Los sindicatos obtienen su representaci&oacute;n mediante elecciones celebradas entre los trabajadores. Son los profesionales quienes deciden qui&eacute;n les representa, del mismo modo que los ciudadanos decidimos qui&eacute;n nos representa en los parlamentos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta llamativo que algunos partidos pol&iacute;ticos invoquen constantemente la legitimidad democr&aacute;tica cuando les favorece y la cuestionen cuando produce acuerdos que no encajan con su estrategia pol&iacute;tica. Si aceptamos la legitimidad de los parlamentos porque nacen de las urnas, tambi&eacute;n debemos aceptar la legitimidad de los &oacute;rganos de representaci&oacute;n sindical surgidos del mismo principio democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero existe adem&aacute;s otra contradicci&oacute;n dif&iacute;cil de ignorar, porque muchos de los que hoy presentan al Gobierno de Espa&ntilde;a como responsable de todos los problemas sanitarios, gestionan la sanidad en sus comunidades aut&oacute;nomas, como una competencia exclusiva. La organizaci&oacute;n de las plantillas, la planificaci&oacute;n de recursos humanos, la cobertura de plazas de dif&iacute;cil cobertura, la negociaci&oacute;n de incentivos, la gesti&oacute;n de las listas de espera o la retribuci&oacute;n de las guardias dependen de las administraciones auton&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Es leg&iacute;timo exigir mejoras al Estado, pero lo que resulta menos comprensible es reclamarle lo que no se est&aacute; dispuesto a desarrollar dentro cuando tienes capacidad competencial y presupuestaria para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica sanitaria exige algo m&aacute;s que declaraciones grandilocuentes. Exige asumir responsabilidades. Porque, desde luego, es mucho m&aacute;s sencillo participar en una manifestaci&oacute;n, alimentar un conflicto o se&ntilde;alar a una administraci&oacute;n ajena que explicar por qu&eacute; siguen sin resolverse problemas que dependen directamente de uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        La sanidad p&uacute;blica no necesita que el descontento de m&eacute;dicos, enfermeras, t&eacute;cnicos o cualquier otro colectivo se convierta en munici&oacute;n partidista. Necesita acuerdos, planificaci&oacute;n y voluntad de gesti&oacute;n. Necesita menos propaganda y m&aacute;s responsabilidad institucional.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando se desacredita sistem&aacute;ticamente a los representantes elegidos por los trabajadores, cuando se cuestiona cualquier acuerdo alcanzado en los espacios de negociaci&oacute;n colectiva o cuando se presenta toda decisi&oacute;n p&uacute;blica como una imposici&oacute;n ileg&iacute;tima, no solo se desgasta al Gobierno de turno. Tambi&eacute;n se debilitan las herramientas democr&aacute;ticas que permiten resolver los conflictos y mejorar los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        La defensa de la sanidad p&uacute;blica no consiste &uacute;nicamente en financiar hospitales o contratar profesionales. Tambi&eacute;n exige proteger las instituciones que hacen posible el di&aacute;logo, la negociaci&oacute;n y los acuerdos. Quienes pretenden convertir cada conflicto en una oportunidad de confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica quiz&aacute; obtengan un beneficio partidista inmediato, pero contribuyen a algo mucho m&aacute;s peligroso que es alimentar la desconfianza ciudadana hacia lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Y sabemos bien que, cuando la confianza en lo p&uacute;blico se erosiona, siempre hay quien aprovecha para presentar la privatizaci&oacute;n como &uacute;nica alternativa. Por eso conviene recordar que la mejor forma de defender la sanidad p&uacute;blica no es utilizar sus problemas como arma pol&iacute;tica, sino trabajar para resolverlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/gobernar-agitar-formas-politica-sanitaria_129_13283221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 15:57:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Gobernar o agitar: dos formas de hacer política sanitaria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De aquellos barros, estos lodos o el por qué de la situación actual con la infancia no acompañada en La Rioja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/barros-lodos-situacion-actual-infancia-no-acompanada-rioja_129_13296905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos meses, desde el grupo de infancia y juventud del Colegio Profesional de educadores y educadoras sociales, hemos observado con preocupaci&oacute;n lo acontecido en nuestra comunidad aut&oacute;noma en lo referente a la llegada de personas menores de edad, de procedencia magreb&iacute; y subsahariana, desde las Islas Canarias, Ceuta y Melilla, tras el decreto ley aprobado por el Gobierno en agosto de 2025. Nuestra inquietud surge desde diferentes perspectivas que intentaremos ir desgranando en las siguientes l&iacute;neas: por un lado, est&aacute; el elevado n&uacute;mero de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes que corresponde a La Rioja acoger y proteger. Tambi&eacute;n nos preocupa la deriva partidista de confrontaci&oacute;n entre partidos pol&iacute;ticos con un tema tan sensible como es la protecci&oacute;n a menores de edad. Igualmente, nos alarma la respuesta social en algunos municipios, muchas veces ensalzada por ideolog&iacute;as de ultraderecha y los discursos de odio y racismo ante ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes cuyo &uacute;nico objetivo es emigrar de sus pa&iacute;ses para lograr un futuro m&aacute;s pr&oacute;spero en el pa&iacute;s de acogida y poder ayudar a sus familias en sus pa&iacute;ses de origen. Por &uacute;ltimo, pero no menos importante, como profesionales de la educaci&oacute;n social tampoco podemos obviar algunas decisiones tomadas por la administraci&oacute;n p&uacute;blica, especialmente al &aacute;rea de Menores de Comunidad Aut&oacute;noma, que creemos vulneran el inter&eacute;s superior de estas personas menores. Vayamos por partes:
    </p><p class="article-text">
        Fue en el a&ntilde;o 2006 cuando por primera vez, desde el Gobierno Espa&ntilde;ol y teniendo en la presidencia a Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, se solicit&oacute; el reparto de infancia no acompa&ntilde;ada a las comunidades aut&oacute;nomas. La Rioja, bajo la presidencia de Pedro Sanz, fue la &uacute;nica Comunidad Aut&oacute;noma que se opuso. El pretexto para ello fue argumentar que nuestros colegios ten&iacute;an el mayor porcentaje de infancia de procedencia extranjera de todo el pa&iacute;s, como si la llegada de algunos adolescentes a nuestro territorio fuera a suponer el desbordamiento de nuestro sistema educativo. Esto supuso un conflicto de 2 a&ntilde;os entre el gobierno central y el auton&oacute;mico al retirar una subvenci&oacute;n de 4,3 millones de euros para atender a personas migrantes al no cumplir nuestra comunidad la condici&oacute;n de acoger a personas menores de origen extranjero procedentes de Canarias, y que zanj&oacute; la Audiencia Nacional en enero de 2008, desestimando el recurso contencioso presentado por el Gobierno de la Rioja.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute; la respuesta del ejecutivo riojano siempre ha sido la negativa o una respuesta tibia, independientemente de quien haya gobernado. Hemos de recordar que el m&aacute;ximo de chicos que han pasado por nuestro sistema de protecci&oacute;n de menores ha sido de 17 durante el a&ntilde;o 2024. La consecuencia de esta realidad ha supuesto que, mientras en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, el resto de comunidades aut&oacute;nomas ha creado protocolos y recursos de todo tipo (habitacionales, formativos, relativos al empleo), con muy diferente calidad seg&uacute;n el territorio, La Rioja no ha sido capaz de articular un escudo protector eficaz para la llegada de estas ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes en la actualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En respuesta a esta insolidaridad institucional por parte de La Rioja durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, el gobierno central en la actualidad, con la entrada en vigor del Decreto Ley en agosto de 2025, y ante la necesidad de hacer un reparto entre las diferentes comunidades aut&oacute;nomas, ha cargado a La Rioja con un n&uacute;mero de personas menores dif&iacute;cil de asumir por parte de nuestra comunidad, por lo menos, y a nuestro entender, en el corto plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con los problemas enumerados en el encabezamiento de este art&iacute;culo no podemos dejar de denunciar los discursos de odio lanzados desde hace a&ntilde;os hacia el colectivo de infancia no acompa&ntilde;ada. Y s&iacute;, lo remarcamos, <strong>INFANCIA</strong>, porque adem&aacute;s de ser personas menores de edad, tambi&eacute;n son otras muchas cosas: ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, adolescentes, hijas e hijos, nietas y nietos, hermanas y hermanos; por lo tanto, sujetos de derecho, contemplado tanto en nuestras leyes auton&oacute;micas y estatales como en los tratados internacionales suscritos por Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o adolescente que se siente acogido, cuidado, querido y con todas sus necesidades b&aacute;sicas cubiertas ser&aacute; extra&ntilde;o que tenga conductas disruptivas, a no ser que ya arrastre traumas de su ni&ntilde;ez, como pasa en todas las sociedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los casos que hayan podido suceder en ciertos territorios siempre van acompa&ntilde;ados de situaciones de hacinamiento y maltrato institucional. Centros como el de primera acogida de Hortaleza en Madrid o la Pur&iacute;sima en Melilla arrastran un historial de atropellos hacia la infancia no acompa&ntilde;ada muy f&aacute;cil de rastrear en medios de comunicaci&oacute;n por sus continuos desprop&oacute;sitos, por ejemplo, duplicando el n&uacute;mero de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as o adolescentes que su capacidad permite. En el caso del centro de Hortaleza solo hace falta indagar los medios para comprobar que las &uacute;ltimas denuncias por hacinamiento datan de julio de 2024, cuando la Secci&oacute;n de Menores de la Fiscal&iacute;a Provincial de Madrid respondi&oacute; incoando expediente gubernativo para analizar la situaci&oacute;n de dicho centro, ante la insostenible situaci&oacute;n de albergar a m&aacute;s de un <strong>centenar de menores</strong> en un espacio proyectado para no superar las <strong>35 plazas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por todo esto por lo que desde nuestro colectivo no deja de sorprendernos la respuesta que est&aacute; dando la Consejer&iacute;a de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales, volviendo a un modelo de grandes centros, desterrado de nuestra comunidad desde el cierre de Residencia Iregua, con ocurrencias como comprar un convento religioso a las afueras de Logro&ntilde;o por m&aacute;s de dos millones de euros, o la petici&oacute;n al Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica para utilizar la finca de Ribavellosa, en Almarza de Cameros, donde las posibilidades reales de integraci&oacute;n en la comunidad ser&iacute;an nulas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante todo lo descrito anteriormente, desde nuestro grupo de trabajo solicitamos a los pol&iacute;ticos de nuestra comunidad y de nuestro pa&iacute;s, siempre contando con las recomendaciones realizadas desde UNICEF (agencia de las Naciones Unidas dedicada a proteger los derechos de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en todo el mundo), las siguientes peticiones:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una coordinaci&oacute;n directa y continua entre el gobierno central y el gobierno auton&oacute;mico, asumiendo cada cual sus responsabilidades y, sobre todo, no utilizando este tema como arma electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al Ministerio de Juventud e Infancia, que mida bien la llegada de infancia no acompa&ntilde;ada, con una comunicaci&oacute;n directa con la Consejer&iacute;a, donde se dispongan los mecanismos necesarios para acoger y proteger en buenas condiciones a las personas menores que vayan llegando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la Consejer&iacute;a de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales, que no caigan en medidas precipitadas que supongan un retroceso en la atenci&oacute;n a estos muchachos. Solo prest&aacute;ndoles un cuidado personalizado y ubic&aacute;ndoles en hogares de acogida o en otras modalidades de vida familiar, se conseguir&aacute; lo que la ciudadan&iacute;a quiere, j&oacute;venes preparados, integrados en nuestra sociedad y que aporten all&iacute; donde se les necesite. Pedimos valent&iacute;a a la consejer&iacute;a para comprar viviendas ubicadas en el casco urbano, diseminadas por toda la ciudad, y que suponga una inclusi&oacute;n social real en nuestros barrios, donde las personas menores puedan llegar a sentirse enraizadas y pertenecientes a la sociedad de acogida. Este modelo de acogimiento residencial ya est&aacute; funcionando en nuestro sistema de protecci&oacute;n, solo tienen que darle continuidad y no dejarse arrastrar por modelos menos inclusivos y m&aacute;s guetizantes.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n solicitamos a la ciudadan&iacute;a que no se dejen llevar por los discursos de odio ni el racismo. Estos ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes no son ladrones, violadores ni delincuentes. Han venido en busca de un futuro m&aacute;s pr&oacute;spero, a un lugar donde saben que tendr&aacute;n m&aacute;s oportunidades que en sus pa&iacute;ses de origen y en donde podr&aacute;n lograr una mejor vida, sobre todo, para ayudar a sus familias, como cualquiera de ustedes querr&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comisi&oacute;n de infancia y juventud del Colegio profesional de educadores y educadoras sociales (Miguel &Aacute;ngel Blanco Briongos, Laura Ca&ntilde;as Ruiz, Victoria Jim&eacute;nez Neila, Iv&aacute;n P&eacute;rez Ram&iacute;rez, Erika Picado Ortiz, Soledad Ruiz Urzanqui y Carlos Terroba Garc&iacute;a)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Comisión de infancia y juventud del Colegio profesional de educadores y educadoras sociales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/barros-lodos-situacion-actual-infancia-no-acompanada-rioja_129_13296905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 10:31:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De aquellos barros, estos lodos o el por qué de la situación actual con la infancia no acompañada en La Rioja]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menas - Menores Extranjeros No Acompañados,La Rioja,Trabajadores sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el odio, a favor del conflicto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/odio-favor-conflicto_129_13282109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Un profesor de secundaria en un instituto de Lavapi&eacute;s, Madrid, cuenta c&oacute;mo una alumna musulmana de diecis&eacute;is a&ntilde;os fue insultada en el metro por su hiyab. La joven no respondi&oacute; con gritos. Al d&iacute;a siguiente llev&oacute; al aula un bizcocho que hab&iacute;a horneado con su madre y lo comparti&oacute; con toda la clase, incluidos quienes hab&iacute;an callado durante el insulto. No dijo una palabra sobre el incidente. Su gesto silencioso, una rabia transformada en acto de pertenencia, desarm&oacute; m&aacute;s prejuicios que cualquier discurso.
    </p><p class="article-text">
        A unos trescientos kil&oacute;metros de ese metro, en Logro&ntilde;o, una alumna de diecisiete a&ntilde;os llamada Eman Akram lleg&oacute; el 15 de septiembre de 2025 al IES Pr&aacute;xedes Mateo Sagasta con su hiyab. Un profesor, luego el jefe de estudios, luego la directora le pidieron que se lo quitara. El Reglamento del centro, aprobado por el Consejo Escolar, prohib&iacute;a cubrirse la cabeza. Eman no se lo quit&oacute;. Y no volvi&oacute; a clase hasta que lo hizo. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo n&uacute;mero 2 de Logro&ntilde;o fall&oacute; el 26 de enero de 2026: la prohibici&oacute;n vulneraba su derecho fundamental a la libertad religiosa, reconocido en el art&iacute;culo 16 de la Constituci&oacute;n. La sentencia describ&iacute;a la equiparaci&oacute;n del hiyab a gorros y viseras como&nbsp;<em>excesivamente simplista y fr&iacute;vola</em>. La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n del Gobierno de La Rioja lleva meses sin enviar instrucci&oacute;n alguna a los centros educativos de la comunidad. El 1 de mayo, veintiuna asociaciones riojanas firmaron una instancia exigiendo que lo hiciera. No han recibido respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Lo que separa el gesto de la alumna de Lavapi&eacute;s y el caso de Eman Akram no es solo la escala. Es la naturaleza del mecanismo. En el metro hubo odio espont&aacute;neo, rabia de otro respondida con generosidad. En el Sagasta hubo algo m&aacute;s fr&iacute;o y peligroso: una instituci&oacute;n convirtiendo la diferencia religiosa en norma de exclusi&oacute;n, y otra instituci&oacute;n, la Consejer&iacute;a, aval&aacute;ndola con su silencio. El odio no siempre grita. A veces firma actas en el Consejo Escolar.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el&nbsp;<em>Informe sobre la evoluci&oacute;n de los delitos de odio en Espa&ntilde;a 2023</em>, elaborado por la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio del Ministerio del Interior, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad investigaron ese a&ntilde;o un total de 2.268 infracciones penales e incidentes de odio, un 21,3 por ciento m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior. Los delitos por racismo y xenofobia fueron los m&aacute;s numerosos, con 856 hechos, el 41,8 por ciento del total.
    </p><p class="article-text">
        La distinci&oacute;n entre la rabia que moviliza y el odio que paraliza es un camino explorado por quienes enfrentaron opresiones monumentales. Nelson Mandela, tras veintisiete a&ntilde;os de prisi&oacute;n, insisti&oacute; en luchar contra el sistema del apartheid, no contra las personas blancas. Su estrategia evit&oacute; una guerra racial y permiti&oacute; una transici&oacute;n pol&iacute;tica. La poeta y activista Audre Lorde traz&oacute; una l&iacute;nea clara entre la ira &mdash;leg&iacute;tima respuesta a la injusticia&mdash; y el odio, que es el deseo de aniquilar al otro. En las monta&ntilde;as del sureste mexicano, el movimiento zapatista no busca la destrucci&oacute;n del Estado mexicano, sino la construcci&oacute;n de un mundo donde quepan muchos mundos, una rebeld&iacute;a que es, sobre todo, afirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La antropolog&iacute;a ha documentado durante m&aacute;s de un siglo c&oacute;mo las sociedades humanas gestionan el conflicto sin necesidad de odio. En las tierras altas de Pap&uacute;a Nueva Guinea, el pueblo Enga practica durante generaciones un sistema ritual de guerra llamado&nbsp;<em>tee</em>. Los combates, aunque violentos, est&aacute;n estrictamente reglamentados: se anuncia el lugar y la hora, hay treguas para recoger a los heridos y, tras un n&uacute;mero acordado de bajas, se inician complejas negociaciones de paz con intercambio de cerdos y conchas. El conflicto existe, es sangriento, pero no est&aacute; impulsado por el odio, sino por una l&oacute;gica de competencia y reparaci&oacute;n que la comunidad entiende y controla. Es una rabia canalizada, no un odio desbocado.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala la antrop&oacute;loga Mary Douglas en&nbsp;<em>Pureza y peligro</em>, el odio suele surgir de sistemas de clasificaci&oacute;n r&iacute;gidos que separan lo&nbsp;<em>puro</em>&nbsp;de lo&nbsp;<em>impuro</em>, lo&nbsp;<em>nuestro</em>&nbsp;de lo&nbsp;<em>otro</em>, protegiendo esos l&iacute;mites simb&oacute;licos. En contraste, rituales como el&nbsp;<em>tee</em>&nbsp;regulan la violencia sin recurrir a esas categor&iacute;as de exclusi&oacute;n absoluta, gestionando el conflicto como un mecanismo social integrado.
    </p><p class="article-text">
        El odio moderno es una tecnolog&iacute;a de despersonalizaci&oacute;n. Un estudio de la Universidad de Varsovia publicado en&nbsp;<em>Scientific Reports</em>&nbsp;en 2023 analiz&oacute;, mediante resonancia magn&eacute;tica funcional, la actividad cerebral de personas expuestas a discursos de odio. Los resultados mostraron una reducci&oacute;n significativa de la actividad en la uni&oacute;n temporoparietal derecha, una regi&oacute;n asociada a la capacidad de adoptar la perspectiva del otro y de procesar su sufrimiento como real. El discurso del odio deteriora literalmente nuestra capacidad de ver al otro como humano. No es solo una met&aacute;fora moral: es un efecto fisiol&oacute;gico medible. Esta din&aacute;mica refleja y se nutre de lo que el te&oacute;rico Ren&eacute; Girard, en&nbsp;<em>La violencia y lo sagrado</em>, describi&oacute; como el car&aacute;cter mim&eacute;tico del odio: un sentimiento que rara vez es espont&aacute;neo, sino que se propaga por imitaci&oacute;n dentro del grupo, cohesion&aacute;ndolo frente a un chivo expiatorio com&uacute;n. La neurociencia y la teor&iacute;a social convergen as&iacute; en una explicaci&oacute;n del odio como proceso que anula la empat&iacute;a individual para servir a una funci&oacute;n grupal de desahogo y simplificaci&oacute;n de conflictos complejos.
    </p><p class="article-text">
        La historia del arte ofrece ejemplos ambiguos de esa l&iacute;nea tenue. Los grabados de Goya en&nbsp;<em>Los desastres de la guerra</em>&nbsp;o en&nbsp;<em>Los caprichos</em>&nbsp;est&aacute;n empapados de una rabia feroz contra la estupidez, la crueldad y el poder clerical. Su s&aacute;tira es un &aacute;cido que carcome los cimientos de la hipocres&iacute;a. Siglos despu&eacute;s, la tradici&oacute;n de la s&aacute;tira pol&iacute;tica, en publicaciones como&nbsp;<em>Charlie Hebdo</em>,&nbsp;<em>Mongolia</em>&nbsp;o&nbsp;<em>El Jueves</em>, sigue usando la provocaci&oacute;n y a veces el desprecio como herramienta. Crea conciencia, golpea &iacute;dolos, pero tambi&eacute;n puede herir profundamente y alimentar la polarizaci&oacute;n que pretende denunciar. En otro registro, la poes&iacute;a de Miguel Hern&aacute;ndez durante la guerra civil espa&ntilde;ola arde con un fuego dif&iacute;cil de clasificar: &iquest;es odio al fascismo o amor al pueblo traducido en combate?&nbsp;<em>Vientos del pueblo me llevan / vientos del pueblo me arrastran / me esparcen el coraz&oacute;n / y me aventan la garganta.</em>&nbsp;Sus versos son un arma, pero el proyectil est&aacute; hecho de un material distinto.
    </p><p class="article-text">
        La eficacia pol&iacute;tica de la rabia organizada frente a la inercia del odio la demuestran datos contempor&aacute;neos. La Campa&ntilde;a Internacional para la Prohibici&oacute;n de las Minas Antipersona, iniciada en 1992 por un pu&ntilde;ado de ONG y supervivientes de conflictos, canaliz&oacute; la rabia de miles de mutilados y familiares en una estrategia de diplomacia ciudadana, presi&oacute;n medi&aacute;tica y alianzas improbables. Su rabia, focalizada y persistente, logr&oacute; en 1997 el Tratado de Ottawa, firmado por m&aacute;s de ciento sesenta pa&iacute;ses. Desde entonces se han destruido m&aacute;s de cincuenta millones de minas almacenadas. La rabia convertida en proyecto cambi&oacute; el derecho internacional.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo, el odio como estrategia pol&iacute;tica muestra su fracaso hist&oacute;rico incluso cuando gana batallas. El apartheid sudafricano se construy&oacute; sobre un odio racial meticulosamente legislado. Su derrota final no lleg&oacute; solo por la lucha armada, sino porque la rabia del Congreso Nacional Africano supo evolucionar hacia un proyecto de naci&oacute;n multirracial. La Comisi&oacute;n de la Verdad y la Reconciliaci&oacute;n, presidida por el arzobispo Desmond Tutu, fue un experimento imperfecto, criticado por sus concesiones, pero mostr&oacute; una v&iacute;a para procesar la rabia hist&oacute;rica sin convertirla en odio institucionalizado.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito digital, las plataformas son hoy el laboratorio donde se mide la diferencia. La investigadora Molly Crockett, de la Universidad de Yale, argument&oacute; en&nbsp;<em>Nature Human Behaviour</em>&nbsp;que las plataformas digitales amplifican la indignaci&oacute;n moral al seleccionar el contenido que activa con m&aacute;s fuerza nuestros resortes emocionales, aumentando la expresi&oacute;n de la rabia pero no necesariamente su traducci&oacute;n en acci&oacute;n. Los mensajes basados en la indignaci&oacute;n por pol&iacute;ticas concretas &mdash;recortes sanitarios, corrupci&oacute;n&mdash; pueden movilizar tanto como los mensajes de odio identitario, pero con una diferencia crucial: los primeros tienden a conducir hacia acciones reales &mdash;firmas, donaciones, voluntariado&mdash;, mientras que el odio identitario queda atrapado en el circuito de la reacci&oacute;n. El odio inflama los comentarios, pero tiende a paralizar la acci&oacute;n constructiva. Es fuego que calienta la pantalla pero no cocina nada.
    </p><p class="article-text">
        Este mecanismo digital no opera en un vac&iacute;o psicol&oacute;gico. Los algoritmos explotan sesgos cognitivos profundos &mdash;la aversi&oacute;n a la p&eacute;rdida, la b&uacute;squeda de confirmaci&oacute;n&mdash; para maximizar el&nbsp;<em>engagement</em>. La ira moral y el desprecio identitario son&nbsp;<em>commodities</em>&nbsp;digitales altamente rentables. La arquitectura de las plataformas no solo refleja, sino que activamente cultiva, lo que la sociolog&iacute;a de las emociones llama&nbsp;<em>reg&iacute;menes emocionales</em>: marcos que transforman la rabia circunstancial en odio identitario, un producto de consumo en la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La distinci&oacute;n final, quiz&aacute;s la m&aacute;s importante, es antropol&oacute;gica. El odio necesita un enemigo eterno, una categor&iacute;a r&iacute;gida. La rabia, en cambio, puede extinguirse cuando se resuelve la injusticia que la provoc&oacute;. Un barrio se organiza contra una gran propietaria que acumula viviendas vac&iacute;as, logra limitar la especulaci&oacute;n y construir vivienda p&uacute;blica, y su rabia se disuelve en la gesti&oacute;n cotidiana de lo conquistado. El odio, si se hubiera instalado, habr&iacute;a buscado un nuevo objetivo: el pol&iacute;tico que no fue bastante r&aacute;pido, el vecino que no secund&oacute; la huelga. El odio es adictivo porque ofrece una identidad simple en un mundo complejo. La rabia es un instrumento que, una vez cumplida su tarea, puede cesar.
    </p><p class="article-text">
        Esta distinci&oacute;n se pone a prueba en los escenarios m&aacute;s crudos. El m&uacute;sico y escritor Nacho Vegas reflexionaba recientemente en&nbsp;<em>El Pa&iacute;s</em>&nbsp;sobre la violencia:&nbsp;<em>no hay otra manera de combatir a la violencia que no sea con violencia autodefensiva. Y eso es algo para lo que tenemos que prepararnos.</em>&nbsp;Su afirmaci&oacute;n plantea el desaf&iacute;o &uacute;ltimo: &iquest;c&oacute;mo gestionar la rabia leg&iacute;tima ante una agresi&oacute;n sin que se transforme en el odio que perpet&uacute;a el ciclo? La respuesta parece residir en la precisi&oacute;n del objetivo y en la naturaleza del proyecto posterior. La violencia autodefensiva puede ser un recurso reactivo y limitado dirigido a detener una agresi&oacute;n concreta. El odio, en cambio, es proactivo y expansivo: tras la defensa, buscar&iacute;a nuevos objetivos, convirtiendo la leg&iacute;tima protecci&oacute;n en una identidad basada en la hostilidad perpetua.
    </p><p class="article-text">
        La historia de los movimientos de liberaci&oacute;n exitosos sugiere que su triunfo no radic&oacute; solo en la capacidad de confrontaci&oacute;n, sino en la habilidad de transitar de la resistencia a la propuesta, de la hostilidad a la reconstrucci&oacute;n. Necesitamos energ&iacute;a combativa sin duda, pero sobre todo la capacidad de construir con lo que el odio solo sabe destruir. Esta reconstrucci&oacute;n exige desmontar no solo las ret&oacute;ricas del resentimiento, sino tambi&eacute;n las arquitecturas &mdash;digitales, sociales, educativas&mdash; que lo hacen rentable y replicable. Requiere reconocer que el odio es con frecuencia el s&iacute;ntoma de un malestar manipulado, un r&eacute;gimen emocional que simplifica conflictos complejos en una guerra de identidades.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa maquinaria, el gesto de la estudiante de Lavapi&eacute;s y la firmeza de Eman Akram ante el Juzgado operan en el mismo sentido inverso: no como algoritmos que explotan un sesgo, sino como actos humanos que restituyen la complejidad y el rostro del otro. Veintiuna asociaciones riojanas llevan meses haciendo lo mismo: rabia organizada, proyecto concreto, conflicto sin odio. La alternativa no es la ausencia de conflicto, sino su gesti&oacute;n consciente. Empieza, simplemente, con un bizcocho compartido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Cabezón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/odio-favor-conflicto_129_13282109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 09:18:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Contra el odio, a favor del conflicto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Utopías 45. Un antes y un después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-45-despues_129_13280715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El Papa ya est&aacute; en Espa&ntilde;a. Ojal&aacute; que durante su visita la tranquilidad se imponga en esta sociedad gritona y agitada. Ojal&aacute; que sus mensajes remuevan conciencias y expliciten la doctrina social de la Iglesia. Ojal&aacute; que se ponga del lado del Defensor del Pueblo y al igual que &eacute;l reivindique la permanencia en Espa&ntilde;a de los extranjeros que est&aacute;n tramitando el permiso de residencia y trabajo en nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el Papa, desde su autoridad moral, reprenda al Consejo y al Parlamento europeo y les haga ver que las deportaciones de extranjeros a terceros pa&iacute;ses fuera de la UE, incluidas familias con menores no est&aacute; bien visto por la Iglesia Cat&oacute;lica y no es lo que Jesucristo hizo en sus 33 a&ntilde;os de vida. Los curas y obispos de 2026 tal vez tendr&iacute;an que repasar nuestros catecismos y recordar aquello de &laquo;dar de comer al que tiene hambre, agua al que tiene sed, vestido al que est&aacute; desnudo&hellip;&raquo;. Es posible que les fuera mejor si en sus homil&iacute;as religiosas, se acercaran a los humildes de coraz&oacute;n y pusieran distancia de aquellos que siembran el odio y la discordia, provocan las guerras, se olvidan de los dem&aacute;s y s&oacute;lo piensan en ellos mismos y en su enriquecimiento personal.
    </p><p class="article-text">
        Escribo esto y no me reconozco. Qui&eacute;n me iba a decir a mi, que desde esta columna, me iba a atrever a decir a los representantes de la Iglesia de Cristo, lo que tienen que decir a sus fieles. Si me atrevo, si lo escribo es porque en este mundo al rev&eacute;s, no me cabe en la cabeza que sean las personas m&aacute;s tradicionales y cat&oacute;licas las que menos consideraci&oacute;n tienen con sus hermanos los m&aacute;s desfavorecidos. Esa no es la &laquo;palabra de Dios&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &laquo;palabra de Dios&raquo; en la Iglesia Cat&oacute;lica espa&ntilde;ola (la que m&aacute;s conocemos las muy sesentonas) est&aacute; m&aacute;s cerca de los principios social dem&oacute;cratas que vienen a ser muy parecidos a los del humanismo cristiano o la doctrina social de la Iglesia. Sin embargo, como el mundo est&aacute; al rev&eacute;s, ahora son las llamadas izquierdas las que aplauden al Papa y las derechas tradicionalistas y de las JONS, las que le critican por lo que dice y por c&oacute;mo lo dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando esta columna se publique, el Papa ya estar&aacute; en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Que se preparen los pol&iacute;ticos cat&oacute;licos de derechas y los empresarios que no cumplen las leyes y no tratan a sus empleados con arreglo a la legislaci&oacute;n vigente. Que se preparen porque tal vez acaben con dolor de oidos. Y que se vacune el Presidente de Canarias, de hantavirus, de &eacute;bola y de lo que necesite porque no creo que Le&oacute;n XIV comulgue con los hechos de Fernando Clavijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Papa en Espa&ntilde;a puede repartir a diestra y siniestra. A diestra por lo que hemos dicho y por la presunta corrupci&oacute;n. En algunos casos ya probada y sentenciada y en otros juzg&aacute;ndose ahora mismo. A siniestra porque Le&oacute;n XIV le podr&iacute;a decir a Pedro S&aacute;nchez:&nbsp;bien por el no a Trump y a sus guerras, mal por la falta de informaci&oacute;n, por el &laquo;silencio sospechoso&raquo; a ese caos interno y presuntamente corrupto que vive el Partido Socialista y que huele muy mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Papa que parece saber extender la doctrina social de la Iglesia cat&oacute;lica, bien le pudiera decir al Presidente S&aacute;nchez que dos secretarios de organizaci&oacute;n imputados y una fontanera que va de periodista tambi&eacute;n imputada es tan &laquo;chusco&raquo; que los espa&ntilde;oles no se lo pueden creer. Si a esto a&ntilde;adimos el &laquo;caso Zapatero&raquo;  seguro que hay alg&uacute;n pasaje evang&eacute;lico del tipo: &laquo;La mujer del C&eacute;sar, no s&oacute;lo ha de ser honrada, sino que tambi&eacute;n ha de parecerlo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si la visita de Le&oacute;n XIV a Espa&ntilde;a sirviera para que izquierdas, derechas, constructores, grandes empresarios, poderosos del Pa&iacute;s, y otros bendecidos por el poder econ&oacute;mico, financiero, pol&iacute;tico y judicial, decidieran ceder tan solo un peque&ntilde;o porcentaje de sus millonarios beneficios a mejorar la vida de los sin techo, de los que pasan hambre, de los que tienen sed, de las que tienen hijos y no tienen pan, de las maltratadas y v&iacute;ctimas de violencia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En este pa&iacute;s hablar&iacute;amos de un antes y despu&eacute;s del Papa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luz Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-45-despues_129_13280715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 08:38:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Utopías 45. Un antes y un después]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Medio Ambiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/medio-ambiente_129_13277848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si atendemos a los sucesivos lemas del D&iacute;a Mundial del Medio Ambiente, es evidente que hemos convertido a la Tierra en un enfermo al que cada a&ntilde;o se le cambia el nombre de la dolencia porque tiene demasiadas. Desde 2016 hasta hoy, las consignas de esta efem&eacute;ride se han ido variando como si en nuestras cabezas no cupieran todas juntas cada 5 de junio. &ldquo;Lucha contra el comercio ilegal de vida salvaje&rdquo;, &ldquo;Conectando a la gente con la naturaleza&rdquo;, &ldquo;Sin contaminaci&oacute;n por pl&aacute;sticos&rdquo;, &ldquo;Contaminaci&oacute;n del aire&rdquo;, &ldquo;La hora de la biodiversidad&rdquo;, &ldquo;Reimagina, recupera, restaura&rdquo;, &ldquo;Una sola Tierra&rdquo;, &ldquo;Nuestras tierras, nuestro futuro. Somos la Generaci&oacute;n Restauraci&oacute;n&rdquo;, otra vez &ldquo;Sin contaminaci&oacute;n por pl&aacute;sticos&rdquo;, y este 2026, mientras el paciente acumula fiebre por falta de paracetamol diplom&aacute;tico y exceso de drogadicci&oacute;n consumista, el inevitable &ldquo;Por El Clima Ya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas tiene manyos s&iacute;ntomas donde escoger, y supongo que por eso retocan tanto el parte m&eacute;dico, pero, le&iacute;dos uno tras otro los signos, el pron&oacute;stico es de gravedad: existe una mayor&iacute;a apabullante de ciudadanos que vive enfrentada a su propio diagn&oacute;stico cl&iacute;nico. Y a pesar de que desde hace m&aacute;s de medio siglo la naturaleza manda comunicados cada vez m&aacute;s alarmantes, preferimos deambular entre los negacionismos, eufemismos, remedios cosm&eacute;ticos y la amnesia social.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s ir&oacute;nico es que, gracias a esta y otras iniciativas divulgadoras y de d&eacute;cadas de educaci&oacute;n ambiental, nunca hab&iacute;amos sabido tanto del malestar de nuestro planeta. Los modelos clim&aacute;ticos son cada vez m&aacute;s precisos. La ciencia ciudadana ha abierto un nuevo paradigma para estar al tanto de las cuantiosas p&eacute;rdidas de biodiversidad. Los sat&eacute;lites vigilan la deforestaci&oacute;n en tiempo real. Podemos calcular pr&aacute;cticamente con un par de clics nuestra huella ecol&oacute;gica, la de nuestros pueblos y ciudades o la de nuestros pa&iacute;ses. Sabemos que los mares se est&aacute;n tropicalizando, acidificando, subiendo de nivel y acumulando monta&ntilde;as de pl&aacute;sticos (como nuestros cuerpos). Expertos economistas siguen dici&eacute;ndonos que no invertir en la recuperaci&oacute;n de los ecosistemas nos sale mucho m&aacute;s caro que poner los remedios necesarios. Y sin embargo los cambios de h&aacute;bitos tanto personales, como empresariales, como sociales y pol&iacute;ticos no llegan o llegan tarde y con cuentagotas.
    </p><p class="article-text">
        No soy neurocient&iacute;fico, pero tengo la impresi&oacute;n de que el cerebro humano nace con una gran incapacidad: entiende mejor los peligros inmediatos que la cat&aacute;trofe global. Un gato dom&eacute;stico abandonado moviliza m&aacute;s neuronas a favor que toda la fauna silvestre que se carga diariamente. Cada ola de calor suscita m&aacute;s preocupaci&oacute;n que dos grados de aumento de la temperatura planetaria. Una gran nevada infunde m&aacute;s inquietud que toda la contaminaci&oacute;n atmospheric anual soportada. La separaci&oacute;n de una gran placa de hielo en el polo engendra m&aacute;s inter&eacute;s que las causas que la producen.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras contradicciones quedan todav&iacute;a m&aacute;s claras cuando se observan las encuestas sociol&oacute;gicas. Tanto los datos del CIS como del Eurobar&oacute;metro muestran que la preocupaci&oacute;n ambiental ha tenido un comportamiento inconstante y olvidadizo durante, al menos, las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Normalmente en zona moderada de la escala, cuando subi&oacute; el paro o la inflaci&oacute;n por la gran recesi&oacute;n econ&oacute;mica, el medio ambiente perdi&oacute; muchos puestos en la lista de prioridades ciudadanas, aunque el planeta segu&iacute;a deterior&aacute;ndose al mismo o mayor ritmo. Mientras que los eventos climatol&oacute;gicos extremos de la &uacute;ltima d&eacute;cada (sequ&iacute;as, olas de calor, inundaciones, incendios forestales) han aupado al medio ambiente entre los problemas prioritarios de los europeos, principalmente en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Y a pesar de que, en las encuestas m&aacute;s recientes, alrededor del 80% los ciudadanos verbalizamos que los problemas medioambientales afectan directamente a nuestra salud, nuestra econom&iacute;a y nuestra calidad de vida, continuamos reaccionando con una despreocupaci&oacute;n muy poco recomendable. Seguimos atrapados en la cultura del usar y tirar, del consumismo, de la prisa y la inmediatez. La pol&iacute;tica piensa en ganar elecciones; los mercados, en las cuentas de resultados; los ricos en hacerse m&aacute;s ricos, y nosotros en llegar a final de mes o -si tienes dinero- en las pr&oacute;ximas vacaciones. Lo cual demuestra que los humanos no estamos tan preocupados por el medio ambiente como aparentamos en las encuestas.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, la naturaleza con la que hemos llegado hasta aqu&iacute; desaparece, y sigue trabajando con calendarios mucho m&aacute;s largos a los que no damos la transcendencia debida porque, ante lo urgente o pr&oacute;ximo, pasamos de lo importante. Pero la Tierra lleva demasiado tiempo envi&aacute;ndonos s&iacute;ntomas claros de nuestra enfermedad (que es la suya) y nosotros seguimos comport&aacute;ndonos como pacientes que cambian de conversaci&oacute;n para no escuchar al m&eacute;dico. Ponemos la crucecita en la casilla del cuestionario de preocupaciones, pero nada m&aacute;s. Da lo mismo el enunciado con el que la ONU cada a&ntilde;o quiera despertar nuestras conciencias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Zaldívar-Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/medio-ambiente_129_13277848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 09:26:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Medio Ambiente]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La encomienda perpetua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/encomienda-perpetua_129_13259474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A principios de mayo de 2026, Isabel D&iacute;az Ayuso pronunci&oacute; en Ciudad de M&eacute;xico unas palabras que merecen leerse m&aacute;s despacio de lo que el ciclo noticioso permiti&oacute;. En el Front&oacute;n M&eacute;xico, ante un espect&aacute;culo musical sobre Malinche producido por Nacho Cano, declar&oacute; que la conquista hab&iacute;a sido <em>cinco siglos de amor</em>, que el mestizaje era el <em>mensaje de la esperanza y de la alegr&iacute;a</em> y que resultaba <em>incomprensible</em> que algunos quisieran <em>vivir del odio</em>. Los pueblos originarios que protestaban en el Z&oacute;calo, los acad&eacute;micos que se&ntilde;alaban el anacronismo, la canciller&iacute;a mexicana que cerraba puertas: todos ellos, en la l&oacute;gica de Ayuso, eran incapaces de agradecer el regalo. El vocabulario era exacto, casi quir&uacute;rgico en su fidelidad al original.&nbsp;<em>Evangelizaci&oacute;n. Protecci&oacute;n. Civilizaci&oacute;n. Esperanza.</em>&nbsp;Esas son exactamente las palabras con las que la Corona espa&ntilde;ola justific&oacute;, a partir de 1503, el sistema de la encomienda. Ayuso es quiz&aacute; el ejemplo m&aacute;s burdo porque reproduce el argumentario sin mediaci&oacute;n cr&iacute;tica, pero no es el &uacute;nico ni el m&aacute;s peligroso.
    </p><p class="article-text">
        Que una presidenta auton&oacute;mica del siglo XXI repita sin saberlo el argumentario del encomendero ilustrado no es solo una torpeza hist&oacute;rica. Es un s&iacute;ntoma. Un fantasma, otro, que recorre la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea: la l&oacute;gica de la encomienda. Aquel sistema colonial por el cual la Corona espa&ntilde;ola&nbsp;<em>encomendaba</em>&nbsp;grupos de ind&iacute;genas a colonizadores para su&nbsp;<em>protecci&oacute;n y evangelizaci&oacute;n</em>&nbsp;a cambio de tributo y trabajo no desapareci&oacute; con los decretos de abolici&oacute;n. Se transform&oacute;, se adapt&oacute; al lenguaje de la democracia liberal y hoy opera en el coraz&oacute;n mismo de nuestras pol&iacute;ticas migratorias y de integraci&oacute;n. Lo que llamamos integraci&oacute;n, en demasiadas ocasiones, no es m&aacute;s que la versi&oacute;n secularizada de aquel pacto desigual: una encomienda perpetua que exige a la poblaci&oacute;n inmigrante un tributo constante de asimilaci&oacute;n cultural, laboral e identitaria, sin concederle jam&aacute;s la plena pertenencia. El paralelismo que sigue tiene sus l&iacute;mites: la encomienda hist&oacute;rica era esclavitud codificada en ley; lo que opera hoy es m&aacute;s difuso, m&aacute;s negable, institucionalizado en procedimientos que se presentan como neutros. Precisamente por eso es m&aacute;s dif&iacute;cil de combatir.
    </p><p class="article-text">
        Ese n&uacute;cleo perverso &mdash;la oferta de una protecci&oacute;n condicional a cambio de la sumisi&oacute;n integral&mdash; es el que ha reaparecido, con ropajes modernos, en la gesti&oacute;n contempor&aacute;nea de la diversidad. El nuevo tributo ya no se paga en oro, sino en trabajo precario y esencial. Los datos son fr&iacute;os y reveladores: seg&uacute;n el Ministerio de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones, a mediados de 2025 hab&iacute;a 258.525 personas extranjeras afiliadas al Sistema Especial Agrario &mdash;uno de cada cuatro trabajadores del campo espa&ntilde;ol&mdash;, con un incremento del 10,5% interanual que duplica el ritmo del conjunto de la econom&iacute;a. En el sector del hogar y los cuidados, el 69% de las trabajadoras son de origen extranjero y el 95% son mujeres, seg&uacute;n datos del Ministerio y Oxfam Interm&oacute;n (2024-2025). Son ellos quienes sostienen sectores estrat&eacute;gicos en condiciones de alta precariedad: los trabajadores j&oacute;venes migrantes concentran una parte desproporcionada del empleo temporal que subsiste en Espa&ntilde;a tras la reforma laboral. Es la actualizaci&oacute;n perfecta del tributo colonial: la asignaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los cuerpos racializados a los trabajos que la sociedad aut&oacute;ctona rechaza, pero de los que depende su bienestar. Como anta&ntilde;o el ind&iacute;gena en la mina, el jornalero migrante en el invernadero paga con su esfuerzo el derecho a una presencia siempre provisional.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, se ha instaurado una nueva evangelizaci&oacute;n, secular y cultural. Si la encomienda exig&iacute;a el bautismo, la encomienda perpetua exige la asimilaci&oacute;n como prueba de lealtad suprema. La frontera ya no se traza en los r&iacute;os, sino en las costumbres y en los s&iacute;mbolos visibles de identidad,<em> </em>el trato diferencial que reciben los signos religiosos: mientras el velo de las monjas es percibido como parte del paisaje cultural, el hiyab de una mujer musulmana se convierte a menudo en objeto de debate p&uacute;blico y sospecha. Este doble rasero revela c&oacute;mo ciertos marcadores identitarios son tolerados o rechazados en funci&oacute;n de qui&eacute;n los porta, operando como rituales de pertenencia condicional. La escena m&aacute;s precisa no ocurre en un debate pol&iacute;tico sino en un patio de colegio: un ni&ntilde;o nacido en Zaragoza, con DNI espa&ntilde;ol, al que sus compa&ntilde;eros preguntan &ldquo;pero de d&oacute;nde eres&nbsp;<em>de verdad</em>&rdquo;. Ah&iacute; est&aacute; el mecanismo en su forma m&aacute;s desnuda: la pertenencia no se adquiere por derecho, se negocia cada d&iacute;a, y siempre la negocia quien ya pertenece. Esta exigencia se enmarca en un contexto social m&aacute;s amplio: el Eurobar&oacute;metro especial sobre integraci&oacute;n de 2022 mostr&oacute; que el 41% de los espa&ntilde;oles considera <em>muy importante</em> que los inmigrantes se adapten al estilo de vida local, uno de los porcentajes m&aacute;s altos de la Uni&oacute;n Europea. La integraci&oacute;n se reduce as&iacute; a una serie de performances culturales &mdash;desde lo que se viste hasta c&oacute;mo se habla&mdash; que hay que ejecutar a la perfecci&oacute;n, mientras se ignora que la propia identidad espa&ntilde;ola es un producto de mezclas, conquistas y sincretismos nunca del todo estables.
    </p><p class="article-text">
        La misma operaci&oacute;n se repite cuando se trata de la memoria de los propios. En un pa&iacute;s con decenas de miles de personas enterradas en cunetas sin nombre, la exigencia de reparaci&oacute;n y justicia es reencuadrada sistem&aacute;ticamente como <em>despertar el odio</em> o <em>reabrir heridas</em>. El mecanismo es id&eacute;ntico: quien reclama que se reconozca el da&ntilde;o es acusado de no querer pasar p&aacute;gina, de vivir del rencor, de no estar a la altura del presente. La indignidad no es que est&eacute;n enterrados ah&iacute;; la indignidad, seg&uacute;n esa l&oacute;gica, es nombrarlo. Es la encomienda aplicada a la memoria: una parte decide qu&eacute; se recuerda y en qu&eacute; t&eacute;rminos, y llama odio a la negativa de la otra a aceptar ese contrato.
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n m&aacute;s honesta a este argumento merece ser formulada bien: cualquier Estado democr&aacute;tico tiene derecho a pedir a quienes llegan que respeten un marco com&uacute;n de convivencia. No es colonialismo exigir que se cumplan las leyes, que se aprenda la lengua, que se acepten las reglas del juego colectivo. Es gesti&oacute;n leg&iacute;tima de la diversidad. La respuesta no es negar esa necesidad sino se&ntilde;alar d&oacute;nde se cruza la l&iacute;nea: cuando el marco com&uacute;n deja de ser un suelo m&iacute;nimo compartido y se convierte en techo cultural &mdash;cuando ya no basta con respetar la ley sino que hay que vestir, rezar, llamarse y comportarse de una manera determinada para ser considerado de los nuestros&mdash;, la integraci&oacute;n ha dejado de ser un contrato y se ha convertido en una rendici&oacute;n. Esa es la encomienda perpetua: no el derecho a pedir convivencia, sino la exigencia de que el otro desaparezca para poder convivir con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        No es un detalle menor que Ayuso protagonizara este episodio el mismo mes en que su comunidad gestiona una de las mayores poblaciones inmigrantes de Espa&ntilde;a, con m&aacute;s de 1,3 millones de personas extranjeras empadronadas en Madrid seg&uacute;n el INE. La misma presidenta que celebra en M&eacute;xico la evangelizaci&oacute;n como regalo civilizatorio exige, de vuelta en la Puerta del Sol, que esa misma poblaci&oacute;n rinda el tributo de la asimilaci&oacute;n como prueba de lealtad. La coherencia ideol&oacute;gica es perfecta: quien cree que Espa&ntilde;a le hizo un favor a Am&eacute;rica hace quinientos a&ntilde;os cree tambi&eacute;n que le hace un favor al inmigrante que le limpia la casa. La encomienda, en ambos casos, se presenta como un acto de amor.
    </p><p class="article-text">
        Esta presi&oacute;n asimilacionista convive con un r&eacute;gimen de derechos condicionales y sospecha permanente. La <em>protecci&oacute;n</em> que ofrece el Estado es selectiva y revocable. El informe <em>Parar el racismo, no a las personas</em>, elaborado por Rights International Spain, document&oacute; la sistematicidad del perfil racial en las identificaciones policiales en Madrid. Estas pr&aacute;cticas persisten y se han agravado: la Agencia de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea (FRA, 2024) constat&oacute; que el 34% de los hombres afrodescendientes en Espa&ntilde;a fueron identificados policialmente en los cinco a&ntilde;os anteriores al estudio, y que Espa&ntilde;a es el segundo pa&iacute;s europeo con mayor tasa de percepci&oacute;n de discriminaci&oacute;n racial en las identificaciones, con un 66% de los afectados. La Ley de Extranjer&iacute;a permite la detenci&oacute;n administrativa en Centros de Internamiento de Extranjeros hasta 60 d&iacute;as por una mera irregularidad migratoria, un trato que no tiene equivalente para la poblaci&oacute;n nacional. Los derechos fundamentales dejan de ser universales para convertirse en un premio condicionado al comportamiento <em>correcto</em>, a la discreci&oacute;n y a la renuncia a la diferencia visible.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es la recreaci&oacute;n de la condici&oacute;n suspendida del ind&iacute;gena encomendado. A pesar de que en Espa&ntilde;a residen 2,5 millones de musulmanes &mdash;seg&uacute;n el estudio demogr&aacute;fico del Observatorio Andalus&iacute; referido a 31 de diciembre de 2024, en torno al 5% de la poblaci&oacute;n, casi la mitad de ellos ya ciudadanos espa&ntilde;oles de pleno derecho&mdash;, la ret&oacute;rica p&uacute;blica y pol&iacute;tica los sit&uacute;a en un estatus de provisionalidad perpetua. Su pertenencia est&aacute; sujeta a una conversi&oacute;n cultural que nunca se considera suficiente. Incluso sus hijos, nacidos y educados aqu&iacute;, siguen cargando con la hipoteca identitaria de un origen siempre cuestionado. Son, en el imaginario colectivo, inmigrantes perpetuos, nunca del todo <em>de aqu&iacute;</em>, siempre a un paso de ser declarados inadaptados o desleales. Esta din&aacute;mica tiene un nombre sencillo: se puede tener el pasaporte y seguir siendo extranjero en el imaginario de quienes te rodean.
    </p><p class="article-text">
        Para desmontar este mecanismo no bastan ajustes cosm&eacute;ticos en las leyes de extranjer&iacute;a. Lo que la&nbsp;<em>interculturalidad cr&iacute;tica</em>&nbsp;propone &mdash;y que Stuart Hall o An&iacute;bal Quijano teorizan desde &aacute;ngulos distintos&mdash; es m&aacute;s radical: desvincular irrevocablemente los derechos fundamentales de toda condici&oacute;n migratoria; reconocer la pluralidad cultural como valor constitutivo y no como problema a gestionar; abandonar la prueba de asimilaci&oacute;n como condici&oacute;n de pertenencia. No es un programa pol&iacute;tico, es una direcci&oacute;n. La diferencia con el modelo actual es la misma que hay entre un contrato y una deuda.
    </p><p class="article-text">
        El viaje de Ayuso a M&eacute;xico termin&oacute; en retirada anticipada, convertida en agravio &eacute;pico para consumo interno. Pero lo m&aacute;s revelador del episodio no fue el boicot ni el esc&aacute;ndalo diplom&aacute;tico: fue que nadie en el debate p&uacute;blico espa&ntilde;ol conect&oacute; lo que Ayuso dec&iacute;a en el Z&oacute;calo con lo que su modelo de integraci&oacute;n hace en Lavapi&eacute;s. Ese punto ciego es el s&iacute;ntoma m&aacute;s preciso de la encomienda perpetua: la incapacidad de reconocer que el paternalismo colonial y la exigencia de asimilaci&oacute;n hablan el mismo idioma, solo que en acentos distintos.
    </p><p class="article-text">
        La encomienda hist&oacute;rica comenz&oacute; a resquebrajarse cuando su inhumanidad result&oacute; insostenible para la propia conciencia imperial. La encomienda perpetua del siglo XXI aguarda un destino similar. Su abolici&oacute;n no llegar&aacute; por decreto, sino por el reconocimiento colectivo de otra verdad inc&oacute;moda: que la verdadera fortaleza de una sociedad no se mide por su homogeneidad, sino por su capacidad para construir un <em>nosotros</em> lo suficientemente amplio y complejo como para albergar, en igualdad de condiciones, todas las trayectorias, todos los acentos y todos los platos que la habitan. La tarea, aqu&iacute; y ahora, es aprender a dejar de ser encomenderos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Cabezón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/encomienda-perpetua_129_13259474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 09:51:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La encomienda perpetua]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rigor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/rigor_129_13247475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Solamente un entorno escolar de Logron&#771;o respira aire seguro segu&#769;n los para&#769;metros establecidos por la Organizacio&#769;n Mundial de la Salud (OMS). Esta contundente conclusio&#769;n es la que recoge el estudio estatal sobre la calidad del aire en zonas escolares elaborado por Ecologistas en Accio&#769;n, que en nuestra comunidad auto&#769;noma ha contado tambie&#769;n con la participacio&#769;n de la Federacio&#769;n de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Centros Pu&#769;blicos de La Rioja (FAPA Rioja). 
    </p><p class="article-text">
        Salvo el CEIP Ana Mari&#769;a Matute, los otros 32 entornos escolares analizados en la ciudad incumplen los valores indicados por la OMS al superar el ma&#769;ximo de 10 microgramos por metro cu&#769;bico (&mu;g/m3) de dio&#769;xido de nitro&#769;geno indicados para un aire seguro. No solamente los rebasan, sino que 15 de esos 33 centros han registrado ma&#769;s del doble de dicho i&#769;ndice con una concentracio&#769;n superior a los 20 &mu;g/m3, li&#769;mite anual establecido en la normativa europea de calidad del aire cuya entrada en vigor esta&#769; prevista para 2030. Las cifras ma&#769;s peligrosas pertenecen al IES Duques de Na&#769;jera, el CEIP Caballero de la Rosa, el CEIP Vuelo Madrid Manila y, especialmente, al CPC Agustinas con 32,9 &mu;g/m3. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de campo, realizado con medidores durante tres semanas para recabar los datos de la muestra representativa, deja como evidencia en el informe la clara relacio&#769;n entre la intensidad del tra&#769;fico y la contaminacio&#769;n atmosfe&#769;rica. La exposicio&#769;n elevada al NO2 conlleva graves consecuencias para la salud como la potenciacio&#769;n de afecciones en el sistema respiratorio y cardiovascular y en el neurodesarrollo infantil debido a que las parti&#769;culas invaden y dan&#771;an procesos cri&#769;ticos del desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Con un diagno&#769;stico de este calibre, la pregunta es que&#769; se va a hacer para proteger de manera especial al espectro infanto-juvenil de la poblacio&#769;n. Para ello hay que poner sobre la mesa elementos sen&#771;alados en el estudio como el disen&#771;o de los entornos escolares, la implantacio&#769;n de zonas de bajas emisiones, la pacificacio&#769;n del tra&#769;fico, la potenciacio&#769;n del arbolado o intervenciones, sobre todo en la zona centro y sur, como las llevadas a cabo en los entornos del CEIP Madre de Dios, el CEIP Siete Infantes de Lara o el CEIP Vicente Ochoa para reducir la contaminacio&#769;n y fomentar los espacios peatonales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la respuesta que se pudo ver en el u&#769;ltimo pleno del Ayuntamiento de Logron&#771;o fue muy elocuente. Antes del debate sobre la creacio&#769;n de un plan estrate&#769;gico de calles escolares a propuesta del PSOE, se expusieron los datos del informe, presentados de manera gra&#769;fica por Amaya Menchaca, bio&#769;loga ambiental e integrante de FAPA Rioja. Estos son apoyados por colectivos diversos como la Asociacio&#769;n Riojana de Pediatri&#769;a de Atencio&#769;n Primaria, la Asociacio&#769;n de Ambiento&#769;logos de La Rioja, la Sociedad de Medicina Familiar y Comunitaria de La Rioja o la Plataforma de Movilidad de La Rioja. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, fueron cuestionados por la portavoz del equipo de Gobierno, Celia Sanz, argumentando sin rubor que careci&#769;an de &ldquo;rigor cienti&#769;fico&rdquo;. Al contrario, destaco&#769; que la calidad del aire de Logron&#771;o se situ&#769;a como una de las mejores de las ciudades de Espan&#771;a. Lo hizo ancla&#769;ndose en los registros de la estacio&#769;n medidora de la calle Cigu&#776;en&#771;a, cuyo emplazamiento dificulta la medicio&#769;n total de la polucio&#769;n urbana vinculada al tra&#769;nsito rodado al estar situada en un a&#769;mbito peatonal y una zona verde del campus de la Universidad de La Rioja en lugar de un punto ma&#769;s cri&#769;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Logron&#771;o no dispone ma&#769;s que de dicha estacio&#769;n, por lo que no cuenta con un sistema pu&#769;blico de medicio&#769;n ma&#769;s efectivo en los entornos escolares. De este modo, cuando la sociedad civil actu&#769;a ante un problema colectivo, lo que el Gobierno debi&#769;a haber hecho es escuchar a la otra parte en lugar de encerrarse en su torre de marfil, mostrar su disposicio&#769;n a ir de la mano en lugar de parapetarse en la reafirmacio&#769;n de su labor y tomarse la molestia de contrastar esos datos en lugar de echar por tierra una investigacio&#769;n de peso. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello alego&#769; que las mediciones no eran estandarizadas ni profesionalizadas y que deberi&#769;an llevarse a cabo de manera horaria o anual como si los colectivos sociales pudieran permitirse ese desembolso. Tambie&#769;n incidio&#769; en que se trataba de un me&#769;todo orientativo con datos indicativos. En el propio informe se sen&#771;alan las limitaciones presupuestarias y operativas, por lo que las referencias obtenidas tendri&#769;an que ir acompan&#771;adas con un estudio posterior ma&#769;s amplio para cotejar los resultados. 
    </p><p class="article-text">
        Diversos actores institucionales como la Agencia Europea del Medio Ambiente o el Ministerio para la Transicio&#769;n Ecolo&#769;gica y el Reto Demogra&#769;fico reconocen el valor de estas campan&#771;as como herramientas para la concienciacio&#769;n, pero desde el Ayuntamiento de Logron&#771;o se opto&#769; por dudar de su me&#769;todo cienti&#769;fico. A ello se an&#771;adieron afirmaciones tales como &ldquo;esta&#769;n intentando implantar discursos derrotistas&rdquo; por parte del PP o &ldquo;respeto su opinio&#769;n, pero no la comparto&rdquo;, donde Vox elevo&#769; el objeto de su negacionismo y desplazo&#769; su cri&#769;tica a la estrategia Calles Abiertas de la anterior legislatura. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta necesario reflexionar sobre lo que subyace al respecto. Nos hemos acostumbrado a normalizar que todo es relativo y que hasta la facticidad de los hechos es cuestionable y opinable. El rigor no es debatible. Se tiene o no se tiene. Lo que no puede hacer una formacio&#769;n poli&#769;tica es desacreditar sin datos efectivos que lo refuten un informe que alerta de la calidad del aire en los entornos escolares de Logron&#771;o. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la iniciativa no salio&#769; adelante, donde se evidenciaron dos bloques: el compuesto por PP y VOX por un lado y el del PSOE (A&#769;lvaro Foncea preciso&#769; que el Gobierno de La Rioja esta&#769; tramitando un cambio de modificacio&#769;n te&#769;cnica para una mejor medicio&#769;n del aire), el grupo mixto (Unidas Podemos y PR+) y no adscritos no por otro. 
    </p><p class="article-text">
        Ma&#769;s alla&#769; de la mocio&#769;n, si de verdad se quiere tomar en consideracio&#769;n la contaminacio&#769;n atmosfe&#769;rica, es necesario hablar en profundidad del modelo estructural de ciudad y actuar en consecuencia respecto a la movilidad urbana sostenible y la seguridad del aire en espacios con poblacio&#769;n vulnerable como los entornos escolares. Nos va la salud en ello. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Peña Ascacíbar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/rigor_129_13247475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 15:18:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El rigor]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Impacto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/impacto_129_13259940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La misma mesa. El mismo lugar. Todos los d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; ustedes, pero uno de mis mayores vicios es sentarme en un bar con un caf&eacute; y un peri&oacute;dico encima de la mesa. El placer de leer las noticias cada ma&ntilde;ana, sin prisa, es uno de los lujos que m&aacute;s disfruto. En esos momentos, la lectura se convierte en el v&iacute;nculo con la actualidad, en un espacio que no solo informa, sino que tambi&eacute;n invita a pensar.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas ya sabr&aacute;n que una de las cuestiones que me preocupa (y me ocupa) son las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, concretamente en materia de igualdad. Lo cierto es que siempre encuentro algo en mi lectura diaria, que me lleva a preguntarme, a detenerme, o a reflexionar sobre ello.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as leo que, al sur de Logro&ntilde;o, se proyecta &ldquo;el mayor desarrollo urban&iacute;stico del siglo XXI&rdquo;. Se habla de edificaciones de distinta altura, del mayor o menor n&uacute;mero de viviendas protegidas o de un nuevo paseo verde, mientras se debaten cuestiones jur&iacute;dicas de calado con las &ldquo;observaciones&rdquo; de unos y otros. Y es entonces cuando me pregunto si alguien ha mencionado el informe de impacto de g&eacute;nero, necesario o conveniente en la elaboraci&oacute;n de planes urban&iacute;sticos. No se trata de un informe &ldquo;m&aacute;s&rdquo;, sino de una invitaci&oacute;n a hacer una pausa y pensar la ciudad con otra mirada.
    </p><p class="article-text">
        La verdad que no es una cuesti&oacute;n de ponerme quisquillosa. S&eacute; que estos temas a veces se ignoran, otras ni siquiera se nombran y, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, se desconocen o no se tienen en cuenta. &iquest;Para qu&eacute;? Sin embargo, la jurisprudencia en nuestro pa&iacute;s ha se&ntilde;alado con meridiana claridad, por un lado, que el principio de igualdad de g&eacute;nero no resulta una cuesti&oacute;n neutral en materia de urbanismo, y por otro, que no es necesario el sometimiento del plan a un tr&aacute;mite espec&iacute;fico como el informe de impacto de g&eacute;nero, para que este enfoque deba estar presente.
    </p><p class="article-text">
        Hablar del impacto de g&eacute;nero es hablar de la ciudad a la que aspiramos; una ciudad que debiera estar vinculada a las (distintas) necesidades de mujeres y hombres en aspectos como la accesibilidad, la movilidad, la seguridad o el uso del espacio urbano; una ciudad en cuyo dise&ntilde;o, tambi&eacute;n, est&eacute;n presentes ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque no habr&aacute; &ldquo;desarrollo&rdquo; si no salimos de nuestra zona de confort y al menos nos hacemos algunas preguntas como estas: &iquest;se va a facilitar el acceso a la vivienda, especialmente a las personas con m&aacute;s dificultades?, &iquest;se plantea el alquiler social, o incluso proyectos de <em>cohousing</em>?, &iquest;se han contemplado infraestructuras que favorezcan el cuidado de las personas?, &iquest;y ba&ntilde;os p&uacute;blicos?, &iquest;se ha planteado la ubicaci&oacute;n de la parada de autob&uacute;s evitando los llamados &ldquo;puntos negros&rdquo;?, &iquest;hay bancos para sentarse o, por el contrario, elementos dise&ntilde;ados para impedir el descanso?, &iquest;y aparcamientos para bicicletas?, &iquest;existen porches para la lluvia o sombras para los d&iacute;as calurosos?, etc.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil &ldquo;desmantelar&rdquo; lo que ya sabemos, y preguntarnos qu&eacute; perdemos cuando la ciudad no est&aacute; pensada para cuidarnos. No es f&aacute;cil, pero quiz&aacute;s es necesario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en el impacto. Para vivir mejor. Para cambiarlo todo&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota al pie:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres, en promedio, tienen ingresos m&aacute;s bajos y trayectorias laborales m&aacute;s discontinuas que los hombres, por lo que tienen m&aacute;s dificultades a la hora de acceder a una vivienda (Observatorio Vivienda Asequible, 2025).
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres necesitan 2,3 veces m&aacute;s tiempo de media para usar los ba&ntilde;os p&uacute;blicos que los hombres (Caroline Criado-P&eacute;rez en &ldquo;La mujer invisible&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Un estudio en Madrid identifica 800 lugares de la ciudad donde adolescentes y j&oacute;venes han sufrido acoso (ONG Plan International, 2018).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Tobías Olarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/impacto_129_13259940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 08:43:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Impacto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estirar el presente o pensar en el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/estirar-presente-pensar-futuro_129_13247306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Uno de los efectos ma&#769;s perniciosos de la polarizacio&#769;n es adormecer el debate y la cri&#769;tica interna dentro de cada uno de los bloques que se cimentan. El objetivo superior de hacer frente al adversario o el miedo a ser considerado equidistante o un desertor en las propias filas actu&#769;an como sordinas frente a la autocri&#769;tica y la sana discrepancia.
    </p><p class="article-text">
        El pasado lunes 18 de mayo, un di&#769;a despue&#769;s de las elecciones andaluzas, el alcalde socialista de Me&#769;rida, Antonio Rodri&#769;guez Osuna, escribio&#769; en la red social &lsquo;X&rsquo;: &ldquo;Favorecer el inicio de una legislatura para condicionarla puntualmente con medidas progresistas no es pactar con la derecha ni renunciar a tus principios. Evitar un secuestro a millones de personas es una tarea digna y con honor. Tambie&#769;n es querer a tu tierra&rdquo;. Un usuario ano&#769;nimo, de los muchos que pululan en las redes cada vez menos sociales, le espeto&#769;: &ldquo;Siempre tiene que haber colaboracionistas en las filas de la izquierda para que la estrategia de la derecha triunfe. Nunca pasa al reve&#769;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se supone que la estrategia de la izquierda pasa por resistir en el Gobierno central como dique de contencio&#769;n frente al auge de la extrema derecha, con la esperanza de que ese ascenso se frene en algu&#769;n momento y se produzca un punto de inflexio&#769;n, gracias en parte a la constatacio&#769;n pra&#769;ctica de las consecuencias del auge de la ultraderecha. Bajo este prisma, la creciente influencia de Vox en muchos gobiernos autono&#769;micos se observa como un mal menor, una suerte de castigo ejemplificador que puede contribuir a evitar el mal mayor que supondri&#769;a la llegada de la ultraderecha o sus postulados al Gobierno central.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la esperanza de que se produzca ese punto de inflexio&#769;n que evite el mal mayor hace tiempo que ha ido desvanecie&#769;ndose, y la izquierda parece haberse instalado en un <em>carpe diem </em>en el que el objetivo es resistir y estirar el presente frente a un futuro tenebroso que se vislumbra como inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Asi&#769;, el miedo a la ultraderecha se convierte en el principal reclamo electoral, al tiempo que no se pone todo el foco necesario en cua&#769;les son las poli&#769;ticas y las promesas de futuro que pueden ayudar a frenarla de forma sostenible. La polarizacio&#769;n contribuye a alimentar esta dina&#769;mica, al presentar la ola reaccionaria como una fuerza exo&#769;gena, y soslaya adema&#769;s el debate sobre los riesgos de estirar un presente poli&#769;tico cada vez ma&#769;s precario en el que aumenta la desafeccio&#769;n.
    </p><p class="article-text">
        Huir hacia delante y, al mismo tiempo, de un porvenir temible que se acepta como inevitable no parece que sea precisamente una estrategia de futuro. Cuestionar este marco mental, y pensar en el futuro de un proyecto poli&#769;tico ma&#769;s alla&#769; del presente inmediato, deberi&#769;a formar parte de la sana y necesaria autocri&#769;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Urbiola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/estirar-presente-pensar-futuro_129_13247306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 08:02:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estirar el presente o pensar en el futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El miedo no es un bulo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/miedo-no-bulo_129_13228810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El miedo no es un bulo. &Eacute;ste es el pensamiento con el que me he desquitado (o, quiz&aacute;, con el que he procurado justificarme) cada vez que, durante la crisis sanitaria del hantavirus (todav&iacute;a inconclusa), he escuchado opiniones que infravaloraban o banalizaban, o incluso ridiculizaban, el temor leg&iacute;timo que este suceso ha despertado en tanta gente, entre quienes me cuento. Sigo estando preocupado (y mi desempe&ntilde;o profesional ligado al sector sanitario y farmac&eacute;utico no lo disuelve), as&iacute; que lo primero que reclamo en esta tribuna es que no se vilipendie mi miedo: no es una herej&iacute;a, pero se le ha denunciado inquisitorialmente. Esas <em>ilustradas</em> opiniones han pretendido servirse de la ciencia para atacar el miedo, mi miedo, nuestro miedo; pero una ciencia que obvia la naturaleza humana (en particular, su riqueza psicol&oacute;gica) no es ciencia, sino t&eacute;cnica. Subrayo el verbo escogido: atacar. Porque algunos discursos se han dise&ntilde;ado con concepto de cruzada y no de di&aacute;logo, una cruzada odiosa por su clasismo que distingue entre ineptos o ignorantes (los aprensivos, sin caer en la histeria) y los bien informados o sabios (y, por ello, imp&aacute;vidos e indefectiblemente optimistas).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el miedo es el conocimiento de los prudentes. No tener miedo es propio de analfabetos. No tener miedo es creer en la magia. No tener miedo es amputar el progreso. Y es que, si se analizan radical y honestamente, sin embellecimientos rom&aacute;nticos o &eacute;picos, en su m&aacute;s rec&oacute;ndito y desnudo origen, cualquiera de nuestras decisiones (personales, sociales, profesionales o econ&oacute;micas) parten de un miedo fundante. Por ejemplo, y para no entrar en otros anhelos m&aacute;s &iacute;ntimos que demandar&iacute;an una ex&eacute;gesis m&aacute;s intrincada, si usted gasta ahora, se debe a su temor de perderse oportunidades de gozo presente; mientras que, si usted aplaza ese consumo y ahorra, se debe al pavor de renunciar a oportunidades de inversi&oacute;n futura. Ese miedo primigenio s&oacute;lo puede evolucionar a expectativa cuando, mediante un c&aacute;lculo de preferencias y probabilidades, se le reconoce su car&aacute;cter profundamente consciente, pues el miedo no es salvaje, sino moral. Lo intuitivo es el miedo, lo racional es la audacia. Pero para que pueda completarse esa transici&oacute;n, no hay que esquivar la alarma o la inquietud, ni tratarlas con condescendencia, ni desde luego burlarse de ellas (de quienes las expresan), sino que hay que comprenderlas y explicarlas. Por tanto, y es de lo que me quejo, la ciencia no deber&iacute;a usarse para escarmentar al miedo, sino para transformarlo. Por tanto, y es lo que reivindico, lo pol&iacute;ticamente responsable no es decir &ldquo;&iexcl;No tengan miedo!&rdquo;, sino &ldquo;&iexcl;Tengan miedo! Pero no se queden en el miedo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Claro que no atravesamos una &eacute;poca particularmente caracterizada por la responsabilidad pol&iacute;tica (o, dicho con m&aacute;s precisi&oacute;n, no parece que la galer&iacute;a de pol&iacute;ticos m&aacute;s representativos de Espa&ntilde;a imbrique sus decisiones en una previa y veros&iacute;mil reflexi&oacute;n &eacute;tica). Por eso, aunque la crisis del hantavirus me haya brindado un &uacute;ltimo o inmediato argumento para este art&iacute;culo, el miedo subyace, de manera muy prevalente, en c&oacute;mo los diversos agentes involucrados, de uno y otro signo, han gestionado su participaci&oacute;n en la <em>cosa</em> <em>p&uacute;blica</em> durante las &uacute;ltimas semanas desde que publiqu&eacute; mi anterior columna en este medio (disculpen el silencio, pero no siempre es f&aacute;cil encontrar ideas en el acelerado ritmo de la vida profesional y familiar). Es m&aacute;s, podr&iacute;a afirmarse que el miedo es el estado o &aacute;nimo pol&iacute;tico de la contemporaneidad, acusadamente desde la pandemia, tal vez desde unos a&ntilde;os antes. Si bien el miedo siempre ha sido una v&iacute;ctima propicia para los sacrificios del poder, percibo ahora un matiz peligroso: en tanto que esa reacci&oacute;n emocional se desprecia como absurda e infantil (como un bulo, vaya), se aborta la conversaci&oacute;n que permitir&iacute;a convertir ese desasosiego inmanente en una sensata intrepidez para afrontar el futuro. Quien teme necesita razones para dejar de temer, y por eso las busca: no niega el debate. Pero quien quiere rentabilizar la zozobra, en beneficio de alg&uacute;n inter&eacute;s, se obstinar&aacute; en que no dejes de sentirla: le sobra el debate. Y as&iacute; se configura este panorama asfixiantemente conservador (el miedo inaugura o impulsa el progreso, pero no lo produce por s&iacute; mismo), conservadurismo de izquierdas y derechas, en el que posiciones en apariencia enfrentadas comparten, cada vez con menos disimulo o sofisticaci&oacute;n, el mismo axioma: los ciudadanos no deben salir del miedo.
    </p><p class="article-text">
        Para contrastar esta tesis, sirvan dos ejemplos que atraviesan estructuralmente el modelo socioecon&oacute;mico post-COVID que se est&aacute; (estamos) edificando. &iquest;No es natural, siquiera por espont&aacute;neo, que el fen&oacute;meno migratorio, y la regularizaci&oacute;n extraordinaria que est&aacute; en curso, provoquen recelos debido a sus implicaciones de primer&iacute;sima magnitud en todos los &oacute;rdenes (demogr&aacute;fico, convivencial o econ&oacute;mico)? Pues bien, el discurso dominante de la izquierda ha replicado a ese recelo, que sobresale entre la clase trabajadora, con una tajante altaner&iacute;a: si la inmigraci&oacute;n te asusta es porque eres un inculto, si no un racista (&ldquo;&iexcl;No tengan miedo!&rdquo;). Por su parte, los mensajes m&aacute;s sonoros de la derecha han espoleado ese miedo, y muchas de sus <em>soluciones </em>tan s&oacute;lo prometen inyectar una sensaci&oacute;n de seguridad narcotizada (&ldquo;Tengan miedo. Y qu&eacute;dense en el miedo.&rdquo;), en lugar de mudarlo en un <em>modelo</em> alternativo de gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y no es natural, siquiera por espont&aacute;neo, que los shocks de oferta que ha instigado la Guerra de Ir&aacute;n enciendan la ansiedad de la poblaci&oacute;n? No obstante, en este caso, ha sido un&aacute;nime la respuesta de todo el espectro ideol&oacute;gico a sus nocivas repercusiones (puesto que nuestros partidos pol&iacute;ticos, puesto que los espa&ntilde;oles sociol&oacute;gicamente, coinciden en propugnar el intervencionismo, bien de izquierdas, bien de derechas, s&oacute;lo difieren en algunas elecciones para redistribuir la recaudaci&oacute;n): el Estado compensar&aacute; esos da&ntilde;os (&ldquo;&iexcl;No tengan miedo!&rdquo;). &iquest;Acaso no nos percatamos del incentivo perverso que conlleva canjear la libertad individual, sin que obvie sus riesgos, por esa ilusoria protecci&oacute;n? Como un condicionamiento est&iacute;mulo-respuesta, esa unanimidad (la <em>unanimidad,</em> que no el <em>consenso,</em> deber&iacute;a estremecer a cualquier dem&oacute;crata) realimenta el deseo del poder de propagar miedos y su convicci&oacute;n para tornarlos, como mucho, en expectativas insatisfechas: as&iacute; concebido el poder (como necesidad y no como apoyo), y as&iacute; tolerado, el desasosiego deviene en su presupuesto existencial (&ldquo;Tengan miedo. Y qu&eacute;dense en el miedo.&rdquo;). &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No llamen idiotas a los ciudadanos que tienen miedo: compr&eacute;ndanlos. Tampoco paralicen a los ciudadanos <em>con</em> y <em>en</em> el miedo: razonen y debatan para llegar a la audacia. Y, despu&eacute;s, cumplan. El miedo no es la repuesta, pero s&iacute; abre el camino.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Daniel Íñiguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/miedo-no-bulo_129_13228810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 10:27:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El miedo no es un bulo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La prevención no puede esperar seis años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/prevencion-no-esperar-seis-anos_129_13247593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La ampliaci&oacute;n del cribado de c&aacute;ncer de mama anunciada por el Ministerio de Sanidad es, sin duda, una buena noticia. Pasar del actual rango de 50 a 69 a&ntilde;os para incluir progresivamente a las mujeres de entre 45 y 74 a&ntilde;os supone un avance muy importante en prevenci&oacute;n y en detecci&oacute;n precoz y aunque La Rioja ya hab&iacute;a incorporado el tramo de entre 45 a 49, sigue siendo una gran noticia la ampliaci&oacute;n hasta los 74. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La prevenci&oacute;n funciona. Esto no es una intuici&oacute;n ideol&oacute;gica ni un eslogan institucional. En Espa&ntilde;a, miles de casos de c&aacute;ncer de mama se detectan cada a&ntilde;o gracias a los programas de cribado y todos sabemos ya, que detectar antes significa tratar antes y tratar antes significa, en muchos casos, salvar vidas o evitar tratamientos mucho m&aacute;s agresivos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Indiscutiblemente, este anuncio es importante y la ampliaci&oacute;n del programa merece el aplauso de todos y creo que es bueno no ocultar la satisfacci&oacute;n por la noticia, porque demasiadas veces parece que vivimos instalados en una cr&iacute;tica permanente incapaz de reconocer los pasos positivos de nuestra sanidad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero avanzando m&aacute;s all&aacute; del titular de la noticia, descubro, no sin cierta decepci&oacute;n, que las comunidades aut&oacute;nomas van a disponer de hasta tres a&ntilde;os para iniciar la adaptaci&oacute;n y de seis para alcanzar una cobertura cercana al cien por cien en los nuevos grupos de edad. Soy consciente de que ampliar un programa poblacional de este tipo exige planificaci&oacute;n, recursos y reorganizaci&oacute;n asistencial, pero me cuesta entender que un sistema sanitario tan avanzado como el nuestro, necesite plazos tan largos para incorporar una mejora preventiva de este calibre. Por eso no puedo dejar de preguntarme: &iquest;de verdad necesitamos hasta seis a&ntilde;os para implantar completamente una medida cuya utilidad nadie discute ya? &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque una cosa es actuar con rigor t&eacute;cnico y otra muy distinta resignarse a una lentitud estructural que el Sistema Nacional de Salud parece haber normalizado. No hablamos de ciencia ficci&oacute;n ni de la implantaci&oacute;n de una nueva tecnolog&iacute;a experimental. Hablamos de ampliar los rangos de edad en un modelo preventivo que ya existe, que ya funciona con eficacia y cuyos beneficios est&aacute;n sobradamente acreditados.
    </p><p class="article-text">
        Siempre defiendo con firmeza la fortaleza de nuestro sistema p&uacute;blico de salud, pero defenderlo no puede significar conformarse con este tipo de inercias. La sanidad p&uacute;blica necesita financiaci&oacute;n, profesionales y estabilidad, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n necesita capacidad de adaptaci&oacute;n, agilidad organizativa y menos cultura burocr&aacute;tica. Porque mientras la Administraci&oacute;n avanza lentamente entre informes, procedimientos y calendarios interminables, la innovaci&oacute;n sanitaria evoluciona a una velocidad completamente distinta. Nuevas herramientas diagn&oacute;sticas, inteligencia artificial aplicada a imagen m&eacute;dica o nuevos sistemas predictivos empiezan ya a transformar la manera de detectar enfermedades. Y el riesgo evidente que corremos es que el sistema p&uacute;blico llegue siempre tarde.&nbsp;Porque ese retraso tiene consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la innovaci&oacute;n tarda demasiado en incorporarse al sistema p&uacute;blico, quienes pueden permit&iacute;rselo buscan alternativas privadas. Y as&iacute; empieza a consolidarse una sanidad a dos velocidades: una para quien puede pagar anticipaci&oacute;n diagn&oacute;stica y otra para quien depende exclusivamente de los tiempos de la Administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese deber&iacute;a ser precisamente el gran motivo para acelerar. No para debilitar la sanidad p&uacute;blica, sino para preservarla.&nbsp;Porque el problema no es que el Sistema Nacional de Salud quiera hacer las cosas bien. El problema es que demasiadas veces parece incapaz de hacerlas a tiempo. Y los ciudadanos tenemos derecho a exigir ambas cosas: rigor y rapidez.
    </p><p class="article-text">
        La ampliaci&oacute;n del cribado de c&aacute;ncer de mama es un avance importante. Merece reconocimiento. Pero tambi&eacute;n deber&iacute;a servir como advertencia de algo m&aacute;s profundo: necesitamos una sanidad p&uacute;blica capaz no solo de garantizar derechos, sino tambi&eacute;n de adaptarse al ritmo de las necesidades reales de la sociedad. Y para conseguirlo sigue siendo imprescindible que los recursos p&uacute;blicos no se desv&iacute;en sistem&aacute;ticamente a la sanidad privada.
    </p><p class="article-text">
        Porque en prevenci&oacute;n, muchas veces, el tiempo tambi&eacute;n salva vidas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel González de Legarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/prevencion-no-esperar-seis-anos_129_13247593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 08:35:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La prevención no puede esperar seis años]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Utopías 44. En el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-44-futuro_129_13243707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En el futuro, cuando los de mi generaci&oacute;n (boomers: 1946-1964) nos hayamos ido y nuestra masa corporal se transforme en otro tipo de energ&iacute;a, los que se queden aqu&iacute; vaya usted a saber como ser&aacute;n. Si todo transcurre como parece, habr&aacute; dos clases sociales, las de toda la vida: Los pobres y los ricos.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros vivir&aacute;n -quiero decir sobrevivir&aacute;n-  como han sobrevivido siempre, hacinados en viviendas insalubres, estar&aacute;n mal alimentados porque el dinero no llegar&aacute; para comprar lo b&aacute;sico, para comer se recurrir&aacute; a la beneficencia, los ni&ntilde;os estar&aacute;n en la calle sucios, con los mocos colgando y sin escuela&hellip; En Logro&ntilde;o, la cocina econ&oacute;mica ser&aacute; la &uacute;nica entidad ben&eacute;fica que ampliar&aacute; instalaciones y elevar&aacute; geom&eacute;tricamente sus servicios. Esos pobres ser&aacute;n esclavos de los ricos, como toda la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los ricos habr&aacute; dos clases: los de siempre, los de cuna, los que conservan las costumbres de toda la vida. En este primer grupo incluiremos a profesionales liberales: abogados, arquitectos, ingenieros, jueces, m&eacute;dicos, funcionarios&nbsp;nivel A y algunos otros pertenecientes a profesiones que se ir&aacute;n creando. El segundo grupo de ricos estar&aacute; formado por &ldquo;seres carro&ntilde;eros&rdquo; con aspecto de hombres y mujeres y comportamiento de animales de rapi&ntilde;a, salvajes que con tal de aumentar su poder econ&oacute;mico har&aacute;n todo aquello que a los boomer se nos ha dicho que hacen los seres humanos cuando pierden el segundo nombre.
    </p><p class="article-text">
        En ese futuro, alguien se preguntar&aacute; -porque las preguntas seguir&aacute;n formul&aacute;ndose, aunque s&oacute;lo sea en el cerebro de algunas personas- qu&eacute; pas&oacute; con el estado de bienestar, con los derechos y libertades de las democracias, con la educaci&oacute;n universal para todas las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, con la sanidad universal para todos los enfermos, con el derecho a un abogado de oficio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;nganse en cuenta que la mayor&iacute;a de los que lleguen al futuro, el poco tiempo libre que le dejen los amos, se dedicar&aacute;n a jugar con el sustituo del m&oacute;vil y a decir que a &ldquo;ellos no les pagan por pensar, los milenials (1981-1996) y la generaci&oacute;n Z (1997-2012), que hoy creen estar en la cresta de la ola, ser&aacute;n unos ancianos como los que hoy pasan la noche en los cajeros de las entidades bancarias de Logro&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente el futuro ser&aacute; distinto. Esos milenials y generaci&oacute;n Z, incluso los Alpha (2013 a la actualidad), no entender&aacute;n la raz&oacute;n por la que los boomers y la generaci&oacute;n X (1965-1980), llegamos a un grado de decepci&oacute;n tan alto. Les costar&aacute; comprender por qu&eacute; todo nos parec&iacute;a imposible, por qu&eacute; los fondos carro&ntilde;eros, los fabricantes de cohetes espaciales, los due&ntilde;os de la IA, los fabricantes de armas, los grandes armadores que controlaban el tr&aacute;fico de buques contenedores gigantes con mercancias de todo tipo, que se fabricaban en pa&iacute;ses deprimidos y los transportaban a los puertos europeos y estadounidenses, junto con pol&iacute;ticos y otras castas de aparente bien vivir y de avaricia descomunal eran monstruos poderosos que aplastaban a los humanos, como un elefante puede aplastar a una hormiga.
    </p><p class="article-text">
        Esos milenials, generaci&oacute;n X y alpha se sorprender&aacute;n cuando en alg&uacute;n momento dado, alg&uacute;n amante de la &laquo;Memoria y del Pasado, de la Historia&raquo;, en definitiva, les hable de la democracia, de la divisi&oacute;n de poderes, de la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y judicial, de los jueces que quer&iacute;an ser m&aacute;s que nadie y tener su momento de gloria, de los que nunca llegaron a ser dem&oacute;cratas, porque &ldquo;de casta les ven&iacute;a la toga&rdquo; y porque su consigna era: &ldquo;el que pueda hacer que haga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el futuro, cuando los viajes a la luna sean frecuentes para cuatro grandes magnates que no sabr&aacute;n ni qu&eacute; hacer con tanto y las mansiones enormes se las construyan en el espacio sideral, para que las distancias entre unos y otros sea mayor; alg&uacute;n iluso estudioso despistado encontrar&aacute; en la nube que exist&iacute;a una red de econom&iacute;a alternativa y social (REAS) y que algunas organizaciones promov&iacute;an el comercio justo, la igualdad y el cumplimiento de los derechos humanos, que otras organizaciones defend&iacute;an la paz y la protecci&oacute;n a los menores y ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la energ&iacute;a de los boomers se haya transformado en otro tipo de energ&iacute;a el mundo ser&aacute; distinto, pero no ser&aacute; mejor. Aunque ahora, no nos importe porque eso ser&aacute; en el futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luz Ezquerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/utopias-44-futuro_129_13243707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 09:44:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Utopías 44. En el futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La erótica del orden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/erotica-orden_129_13228809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En 1922, el arque&oacute;logo brit&aacute;nico Howard Carter abri&oacute; la tumba de Tutankam&oacute;n. Entre los miles de objetos hallados, destacaba uno aparentemente modesto: una plomada. Este instrumento, usado para verificar la verticalidad en la construcci&oacute;n, simbolizaba algo m&aacute;s que precisi&oacute;n arquitect&oacute;nica. En el antiguo Egipto, el concepto de <em>Maat</em> &mdash;traducido como verdad, justicia y orden c&oacute;smico&mdash; era la base de la civilizaci&oacute;n. Sin &eacute;l, cre&iacute;an, el caos (<em>Isfet</em>) devorar&iacute;a el mundo. La plomada materializaba esta idea: el orden no era una preferencia, sino una condici&oacute;n de existencia. Tres mil a&ntilde;os despu&eacute;s, en un contexto radicalmente distinto, este deseo de orden sigue dictando destinos colectivos, aunque hoy se disfrace de algoritmo, seguridad nacional o pureza identitaria.
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Clifford Geertz observ&oacute; en sus estudios en Bali que el Estado tradicional no se organizaba generalmente mediante la coerci&oacute;n, sino a trav&eacute;s de <em>teatro pol&iacute;tico</em>: rituales, procesiones y jerarqu&iacute;as visibles que naturalizaban el orden social haci&eacute;ndolo parecer parte del cosmos. Este mecanismo no es exclusivo de las sociedades tradicionales. El soci&oacute;logo alem&aacute;n Max Weber defini&oacute; el Estado moderno por su <em>monopolio leg&iacute;timo de la violencia f&iacute;sica</em>, pero tambi&eacute;n por su capacidad de producir orden administrativo mediante la burocracia racional. Seg&uacute;n Weber, esta burocracia crea una <em>jaula de hierro</em> de reglas y procedimientos que ordena la vida social de manera predecible y apol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo franc&eacute;s Michel Foucault profundiz&oacute; en esta genealog&iacute;a. En <em>Vigilar y castigar</em> (1975), analiz&oacute; c&oacute;mo, entre los siglos XVII y XIX, el castigo espectacular del cuerpo (torturas p&uacute;blicas) fue sustituido por un sistema de disciplinas que buscaba <em>ordenar</em> las almas. La prisi&oacute;n pan&oacute;ptica, donde cada preso puede ser observado en cualquier momento sin saberlo, se convirti&oacute; en el modelo de una sociedad disciplinaria que produce orden mediante la interiorizaci&oacute;n de la vigilancia. Seg&uacute;n Foucault, hospitales, escuelas, cuarteles y f&aacute;bricas replicaron esta l&oacute;gica, creando <em>cuerpos d&oacute;ciles</em> adaptados al orden industrial y estatal. Esta producci&oacute;n de orden no se detiene en las instituciones del siglo XIX; encuentra en la democracia contempor&aacute;nea sus propias m&eacute;tricas de obediencia. El anarquismo lleva dos siglos se&ntilde;alando que el problema no es la ausencia de orden sino su monopolio: que cuando una sola instancia &mdash;el Estado, el mercado, el algoritmo&mdash; se arroga el derecho a definirlo, el orden deja de ser convivencia y se convierte en dominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La atracci&oacute;n por el orden en contextos de crisis no es una simple met&aacute;fora. Tiene expresiones cuantificables. El informe <em>Democracia bajo presi&oacute;n</em> (Varieties of Democracy Institute, 2023) muestra que entre 2012 y 2022, el porcentaje de ciudadanos en democracias establecidas que creen que <em>un l&iacute;der fuerte que no tenga que molestarse con el parlamento ni las elecciones</em> es bueno o muy bueno aument&oacute; del 24% al 32%. Este aumento es m&aacute;s pronunciado en pa&iacute;ses con mayor desigualdad econ&oacute;mica y polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica. El informe V-Dem 2025 confirma la tendencia: la democracia se deteriora ya en 27 pa&iacute;ses y mejora solo en 8, con una ca&iacute;da especialmente pronunciada en los mecanismos deliberativos &mdash;la disposici&oacute;n de los gobiernos a escuchar la oposici&oacute;n y el pluralismo&mdash;. Este anhelo encuentra eco en figuras como Donald Trump, cuyas declaraciones apelan directamente a esta l&oacute;gica de l&iacute;der fuerte por encima de instituciones.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS, Bar&oacute;metro de marzo de 2024), el 67,3% de los ciudadanos considera que la <em>seguridad ciudadana</em> es un problema muy o bastante importante, superado solo por los problemas econ&oacute;micos. Sin embargo, los datos oficiales del Ministerio del Interior muestran que la tasa de criminalidad en Espa&ntilde;a (50,9 delitos por cada 1.000 habitantes en 2023, seg&uacute;n el INE) sigue siendo de las m&aacute;s bajas de la Uni&oacute;n Europea. Adem&aacute;s, ese repunte respecto a a&ntilde;os anteriores se debe casi &iacute;ntegramente al cibercrimen &mdash;que se ha quintuplicado y ya representa el 17% del total&mdash;, mientras que la criminalidad convencional ha continuado descendiendo: de 4,9 delitos por cada 100 habitantes en 2019 a 4,24 en 2023. Esta divergencia entre percepci&oacute;n y estad&iacute;stica sugiere que el <em>orden</em> funciona como significante pol&iacute;tico m&aacute;s que como descripci&oacute;n emp&iacute;rica. La psicolog&iacute;a social lleva d&eacute;cadas explicando por qu&eacute; esa brecha no sorprende.
    </p><p class="article-text">
        Estudios pioneros de Jost (2003) y meta-an&aacute;lisis posteriores (Burke, 2013) demuestran que la incertidumbre existencial &mdash;econ&oacute;mica, identitaria, pand&eacute;mica&mdash; aumenta la preferencia por sistemas que ofrezcan orden y certidumbre, incluso a costa de libertades. Estos estudios, centrados en la motivaci&oacute;n de epistemolog&iacute;as de cierre (<em>need for cognitive closure</em>), muestran que en condiciones de incertidumbre las personas tienden a buscar sistemas de creencias que ofrezcan respuestas claras y definitivas. En una l&iacute;nea similar, la Teor&iacute;a de la Gesti&oacute;n del Terror (<em>Terror Management Theory</em>) explica c&oacute;mo la conciencia de la mortalidad puede aumentar la adhesi&oacute;n a visiones culturales que prometen orden y permanencia simb&oacute;lica. Este fen&oacute;meno, llamado <em>compensaci&oacute;n del terror</em>, explica parcialmente el atractivo de discursos que prometen restaurar un orden perdido o defenderse de amenazas ca&oacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        La er&oacute;tica del orden tiene una dimensi&oacute;n est&eacute;tica y material. El urbanismo ha sido hist&oacute;ricamente un campo de batalla. El bar&oacute;n Haussmann, al reformar Par&iacute;s entre 1853 y 1870 bajo el mandato del emperador Napole&oacute;n III, no solo buscaba embellecer la ciudad. Sus bulevares rectos y anchos permit&iacute;an el flujo de mercanc&iacute;as y, crucialmente, el r&aacute;pido despliegue de tropas para controlar revueltas populares. El orden urbano era orden social y pol&iacute;tico. Hoy, la <em>gentrificaci&oacute;n</em> sigue una l&oacute;gica similar: se presenta como <em>regeneraci&oacute;n, saneamiento</em> o <em>puesta en valor</em>, pero suele implicar la expulsi&oacute;n de poblaciones vulnerables y la homogeneizaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, cuando no la transformaci&oacute;n de los barrios en centros comerciales et&iacute;lico gastron&oacute;micos al aire libre, los logro&ntilde;eses saben muy bien de lo que hablo. En Madrid, seg&uacute;n el Observatorio de la Sostenibilidad, el precio de la vivienda en el centro hist&oacute;rico aument&oacute; un 156% entre 2014 y 2023, mientras que la poblaci&oacute;n con rentas bajas disminuy&oacute; un 22%.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a digital ha llevado la l&oacute;gica del orden a una escala sin precedentes. Los algoritmos de las plataformas digitales clasifican, predicen y, en &uacute;ltima instancia, ordenan la realidad social. Un estudio del MIT Media Lab (2021) sobre el algoritmo de YouTube encontr&oacute; que, en contextos de alta polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica, la recomendaci&oacute;n de videos tend&iacute;a a priorizar contenido emocionalmente intenso y maniqueo, creando burbujas de orden ideol&oacute;gico cerradas. Este orden no es est&aacute;tico, sino adaptativo: se personaliza para cada usuario, creando la ilusi&oacute;n de un mundo coherente y a medida.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de orden algor&iacute;tmico, cuando es adoptada por el Estado, alcanza su expresi&oacute;n m&aacute;s radical en sistemas como el de Cr&eacute;dito Social chino (SCS) y<em> </em>tiene consecuencias materiales. El SCS, implementado progresivamente desde 2014, clasifica a ciudadanos y empresas mediante algoritmos que eval&uacute;an comportamiento social y lo penaliza, desde delitos graves hasta cruzar indebidamente una carretera (Merics, 2022). Estimaciones oficiales hablan de 17 millones de <em>desacreditados</em> en 2018. Las sanciones son materiales: restricciones para comprar billetes de tren o avi&oacute;n, denegaci&oacute;n de acceso a cr&eacute;ditos bancarios, o exclusi&oacute;n de escuelas y empleos p&uacute;blicos. Este sistema, presentado como herramienta para construir un <em>orden social basado en la confianza</em>, externaliza el caos de la gobernanza a los ciudadanos: la presi&oacute;n por autorregularse bajo la amenaza de exclusi&oacute;n sist&eacute;mica genera ansiedad e incertidumbre vital, mientras el Estado mantiene una fachada de armon&iacute;a y eficiencia algor&iacute;tmica.
    </p><p class="article-text">
        La ultraderecha global ha sabido capitalizar esta er&oacute;tica del orden. Su discurso une la promesa de seguridad f&iacute;sica con la de integridad identitaria. En Espa&ntilde;a, el t&eacute;rmino <em>ley y orden</em> aparece en el 43% de los discursos parlamentarios de Vox analizados entre 2019 y 2023 (An&aacute;lisis del Laboratorio de la Fundaci&oacute;n Alternativas). Este orden se presenta como defensa contra amenazas internas (independentismo, feminismo <em>radical</em>, inmigraci&oacute;n) y externas (globalismo, Uni&oacute;n Europea). Este discurso, que vincula orden con identidad y soberan&iacute;a, no es nuevo ni exclusivo de Espa&ntilde;a. La historiadora Anne Applebaum y el polit&oacute;logo Ivan Krastev han analizado c&oacute;mo, en pa&iacute;ses de Europa del Este como Bulgaria, movimientos similares construyen su atractivo sobre una nostalgia por un pasado mitificado y estable (ya sea comunista o pre-comunista), y sobre la defensa de una identidad nacional homog&eacute;nea frente a cambios demogr&aacute;ficos r&aacute;pidos y &eacute;lites globalizadas percibidas como ca&oacute;ticas. Patr&oacute;n que Applebaum resume en orden como retorno a fronteras n&iacute;tidas y jerarqu&iacute;as claras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La DANA de Valencia (octubre de 2024) lo ilustra con brutal precisi&oacute;n dom&eacute;stica. No hay que irse a las distop&iacute;as algor&iacute;tmicas del SCS chino para encontrar la paradoja: un gobierno regional que hab&iacute;a hecho de la autoridad, el orden y la gesti&oacute;n eficiente su capital pol&iacute;tico central no fue capaz de emitir una alerta a tiempo. Murieron m&aacute;s de doscientas personas. La lluvia de fango que recibi&oacute; la comitiva institucional en Paiporta era algo m&aacute;s que rabia: era el momento en que el significante &ldquo;orden&rdquo; perd&iacute;a su funci&oacute;n de promesa y quedaba reducido a lo que siempre fue, un relato.
    </p><p class="article-text">
        El orden no es en s&iacute; mismo el problema. Sin cierto grado de orden compartido &mdash;normas, instituciones, marcos de convivencia&mdash; no hay vida social posible, sino solo la ley del m&aacute;s fuerte. La cuesti&oacute;n no es el orden frente al caos, sino qu&eacute; tipo de orden, construido por qui&eacute;n y a costa de qui&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tipo de orden estamos dispuestos a aceptar &mdash;y a cambio de qu&eacute; libertades, de qu&eacute; cuerpos, de qu&eacute; vidas?&nbsp;La paradoja final es que la b&uacute;squeda obsesiva de un orden esencializado y excluyente suele generar las mismas fuerzas ca&oacute;ticas que pretende dominar. El soci&oacute;logo polaco Zygmunt Bauman, en <em>Modernidad l&iacute;quida</em> (2000), argument&oacute; que la b&uacute;squeda de soluciones <em>s&oacute;lidas</em> a los problemas <em>l&iacute;quidos</em> de la globalizaci&oacute;n &mdash;como construir muros frente a flujos migratorios o reafirmar identidades cerradas frente a la diversidad&mdash; es contraproducente. Genera m&aacute;s fricci&oacute;n, m&aacute;s conflicto y, en &uacute;ltima instancia, m&aacute;s incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Esta paradoja &mdash;la b&uacute;squeda de un orden excluyente generando caos&mdash; se materializa de forma cruda en los datos sobre delitos de odio. En Espa&ntilde;a, el Ministerio del Interior registr&oacute; en 2023 un total de 2.268 infracciones penales e incidentes de odio, un 21,3% m&aacute;s que en 2022. Los delitos por racismo y xenofobia son los m&aacute;s numerosos (856 hechos, el 41,8% del total), mientras que el antisemitismo creci&oacute; un 77% y el antigitanismo un 68% respecto al a&ntilde;o anterior. Es decir: los mismos grupos que el discurso del orden sit&uacute;a como amenaza &mdash;migrantes, minor&iacute;as &eacute;tnicas&mdash; son los que acaban soportando la violencia que ese discurso genera.
    </p><p class="article-text">
        La plomada de Tutankam&oacute;n med&iacute;a la verticalidad, pero tambi&eacute;n simbolizaba un equilibrio: el orden como armon&iacute;a, no como imposici&oacute;n. La diferencia entre ambos conceptos es fundamental. Un orden que se construye sobre la exclusi&oacute;n, la vigilancia y el miedo puede parecer estable, pero su base es fr&aacute;gil. Genera resentimiento, resistencia y, finalmente, su propia erosi&oacute;n. La er&oacute;tica del orden siempre ha ofrecido un espejismo: que es posible domesticar el caos inherente a la existencia colectiva. Pero ese espejismo tiene un coste tangible, medible en exclusiones, en ansiedad internalizada y en la reducci&oacute;n de la complejidad humana a variables gobernables. El verdadero orden, sugiere la antropolog&iacute;a, no es la ausencia de conflicto, sino el marco dentro del cual el conflicto puede desarrollarse sin destruir la trama com&uacute;n. Cuando un sistema promete lo primero, suele producir lo segundo. La plomada, al final, solo mide la verticalidad de un muro; no dice qui&eacute;n queda fuera ni qu&eacute; mundo se construye dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Cabezón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/erotica-orden_129_13228809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 08:32:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La erótica del orden]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las herederas de la tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/herederas-tierra_129_13228775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Hace mucho que escrib&iacute; mi &uacute;ltima columna. Espero no haberme oxidado demasiado entre los avatares de la vida porque el tema de hoy es complejo (nota: otro d&iacute;a podemos hablar sobre la historia del concepto de &ldquo;carga mental&rdquo;, pero ser&aacute; cuando yo misma la sufra en menor medida).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado 15 de mayo se cumplieron 78 a&ntilde;os de la Nakba, la cat&aacute;strofe, la salida y desplazamiento forzados de miles de palestinos y palestinas de sus lugares de origen y su reubicaci&oacute;n en campos de refugiados que a estas alturas son m&aacute;s una especie de simulacro de ciudades ca&oacute;ticas. Ese caos no es fruto de la violencia interna entre sus pobladores, como podr&iacute;an pensar a simple vista, sino de la ausencia de planificaci&oacute;n real: al fin y al cabo, se trataba de un lugar de paso, un espacio intermedio entre el desalojo forzoso y la vuelta al hogar. El problema es que despu&eacute;s de tanto tiempo, aunque la esperanza del retorno siga viva, hay que vivir. Y para eso se necesita ocupar el espacio de otra forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso cuando vemos im&aacute;genes de las casas en las que las familias palestinas viven en estos campos vemos desorden, casas con pisos altos a medio construir, que estar&aacute;n destinados a alojar a una parte de la familia cuando esta crezca. Por eso vemos calles sinuosas, estrechas o anchas, sin una planificaci&oacute;n urban&iacute;stica clara. En estas condiciones es dif&iacute;cil mantener la dignidad intacta, y aun as&iacute; lo est&aacute;n consiguiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa dignidad y resiliencia tiene, por supuesto, nombre de mujer. Porque la historia nos demuestra, una vez m&aacute;s, c&oacute;mo las mujeres hemos sido las transmisoras de memoria, de identidad, de ese otro ADN que nos conecta con la tierra, con nuestros espacios (los que ocupamos y los que tenemos derecho a ocupar). No es algo que yo me est&eacute; inventando: cada vez m&aacute;s estudios se&ntilde;alan c&oacute;mo, desde la antig&uuml;edad, las mujeres de todo el mundo han desarrollado un papel fundamental en el desarrollo de sociedades y civilizaciones y que demasiado a menudo este ha quedado en un segundo plano.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas ya ha debido quedar claro que hoy voy a hablarles de la historia de las mujeres palestinas. Una historia muy larga y compleja que espero ser capaz de sintetizar en unos pocos p&aacute;rrafos. Para ello, comenzar&eacute; por el principio. Desde la antig&uuml;edad y la Edad Media, la presencia y la acci&oacute;n de las mujeres fue fundamental en un mundo cambiante, que vivi&oacute; el desarrollo de civilizaciones, la invasi&oacute;n y ocupaci&oacute;n romana, la cristianizaci&oacute;n bizantina y la expansi&oacute;n del Islam.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de cambios, ellas ejercieron como transmisoras de la cultura ancestral, dibujando poco a poco los rasgos fundamentales de la identidad cultural palestina. Y lo hicieron desde posiciones muy diversas: desde las sacerdotisas cananeas identificadas a trav&eacute;s del registro arqueol&oacute;gico hasta las mujeres que transmitieron sus saberes y genealog&iacute;as familiares a trav&eacute;s de la matrilinealidad presente en varias comunidades palestinas (ojo, no confundir con un matriarcado).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si damos un tremendo salto en el tiempo llegaremos al periodo otomano, en pleno siglo XIX. Para este momento hist&oacute;rico, contamos con un cada vez mayor n&uacute;mero de estudios que se&ntilde;alan la fren&eacute;tica actividad que desarrollaron las mujeres de Palestina. Estas, especialmente las procedentes de las &eacute;lites urbanas, fundaron asociaciones de car&aacute;cter ben&eacute;fico, crearon escuelas femeninas e instituciones que ser&aacute;n la base del activismo posterior, ligado estrechamente al movimiento nacional palestino. De hecho, mientras en occidente las sufragistas se organizaban para reclamar derechos que el patriarcado nos hab&iacute;a ido negando, en Palestina vemos el paralelo de las primeras muestras organizadas de un activismo femenino en estos grupos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si avanzamos un poco m&aacute;s en el tiempo, el nacimiento del sionismo como ideolog&iacute;a pol&iacute;tica de corte imperialista, colonialista y racista y el establecimiento del pseudoestado israel&iacute; desembocaron en esa expulsi&oacute;n masiva de la que hablaba al inicio de este texto. Llegamos por tanto a la Nakba de 1948, el fundamento hist&oacute;rico de una injusticia que a&uacute;n sigue sin resolverse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, estos movimientos de ocupaci&oacute;n, desplazamiento y agresi&oacute;n hacia el pueblo palestino encontraron una respuesta, y en ella las mujeres tambi&eacute;n desempe&ntilde;aron un papel fundamental. Sabemos, por ejemplo, que durante las dos intifadas ellas desempe&ntilde;aron roles de vital importancia organizando la resistencia civil, proporcionando servicios sociales alternativos, promoviendo la autosuficiencia econ&oacute;mica, participando activamente en los enfrentamientos&hellip; Todo ello desafiando los roles de g&eacute;nero institucionales, aunque, por desgracia y tal y como nos sucede en occidente, sin llegar a transformar estructuralmente las relaciones patriarcales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la di&aacute;spora palestina tambi&eacute;n nos ha dado voces de mujeres que ha transformado la narrativa nacional. Intelectuales, escritoras y activistas han articulado una cr&iacute;tica anticolonial que desaf&iacute;a tanto las representaciones orientalistas occidentales como las limitaciones internas a las que ellas mismas se enfrentan. Su trabajo, al final, es una muestra important&iacute;sima de una resistencia cultural que preserva y renueva constantemente el proyecto nacional palestino. Esto lo observamos tambi&eacute;n en la Palestina ocupada: las mujeres siguen siendo las transmisoras de la historia oral, las tradiciones y los elementos identitarios de Palestina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras: al igual que sus ancestras del mundo antiguo y medieval, las mujeres palestinas de nuestros d&iacute;as se han erigido como defensoras de una identidad que se resiste a ser borrada. La dignidad y existencia de todo un pueblo recae especialmente en sus manos, y pocas veces tenemos la capacidad desde nuestro Occidente actual de reconocer esa labor que llevan siglos desarrollando. Porque, reconozc&aacute;moslo, aqu&iacute; tendemos a ver a las mujeres palestinas casi exclusivamente en su faceta de v&iacute;ctimas cuando, en realidad, son las herederas de una tierra robada que se mantienen en pie a pesar de todo (y de todos).
    </p><p class="article-text">
        Son las herederas de una tierra que es algo m&aacute;s que tierra. Su lucha, pasada y presente, nos demuestra que la liberaci&oacute;n nacional palestina no ser&aacute; completa hasta que aborde las m&uacute;ltiples dimensiones de la opresi&oacute;n. En cada acto de resistencia, en cada gesto de solidaridad, las mujeres palestinas contin&uacute;an escribiendo la historia de un pueblo que se niega a desaparecer. Y por ello heredar&aacute;n la tierra a la que tienen derecho.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Ilzarbe López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/opinion/herederas-tierra_129_13228775.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 08:31:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las herederas de la tierra]]></media:title>
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