<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Mundo animal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mundo animal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/section/1052964/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[China asegura que unas 'tortugas espía' estudian su costa y la denuncia añade tensión al tablero marítimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/china-asegura-tortugas-espia-estudian-costa-denuncia-anade-tension-tablero-maritimo-pm_1_13304324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64b5c7b9-f0da-473b-bf65-423380e64a83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China asegura que unas &#039;tortugas espía&#039; estudian su costa y la denuncia añade tensión al tablero marítimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuevos métodos para vigilar - El cruce de acusaciones de espionaje entre Pekín y gobiernos occidentales se ha intensificado en los últimos meses</p></div><p class="article-text">
        Un cable submarino mal protegido obliga a cualquier potencia a mirar el mar como un espacio donde tambi&eacute;n se libra la vigilancia. Los <strong>Estados con intereses militares vigilan si otros les esp&iacute;an </strong>porque una ruta naval, una base costera o una comunicaci&oacute;n sensible pueden revelar movimientos que conviene mantener fuera del alcance rival. 
    </p><p class="article-text">
        Esa atenci&oacute;n crece cuando la tecnolog&iacute;a permite recoger datos sin acercar un buque de guerra ni provocar una crisis diplom&aacute;tica. En ese terreno, los <strong>animales</strong> pueden servir como soporte porque se desplazan por zonas dif&iacute;ciles, despiertan menos sospechas y pueden transportar sensores peque&ntilde;os durante recorridos largos. La utilidad est&aacute; en el acceso, en la discreci&oacute;n y en la posibilidad de enviar informaci&oacute;n ambiental que despu&eacute;s ayuda a interpretar un territorio mar&iacute;timo.
    </p><h2 class="article-text">China asegur&oacute; que hall&oacute; especies con sensores adheridos</h2><p class="article-text">
        <strong>China</strong> ha acusado a agencias extranjeras de inteligencia de usar nuevos m&eacute;todos para vigilar sus aguas, incluidos <strong>animales marinos</strong> equipados con sensores. El Ministerio de Seguridad del Estado de China public&oacute; el viernes en WeChat un aviso sobre una &ldquo;guerra secreta invisible&rdquo; en los mares pr&oacute;ximos al pa&iacute;s, donde, seg&uacute;n su versi&oacute;n, se estar&iacute;an reuniendo datos sensibles mediante aparatos de espionaje. 
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n afirm&oacute; que esas pr&aacute;cticas buscan <strong>obtener informaci&oacute;n del entorno submarino y de la actividad mar&iacute;tima</strong>, aunque no identific&oacute; a ning&uacute;n pa&iacute;s ni a ninguna agencia responsable. Por lo tanto, son acusaciones en t&eacute;rminos generales.
    </p><p class="article-text">
        Entre los aparatos se&ntilde;alados por Pek&iacute;n aparecen <strong>boyas instaladas</strong>, seg&uacute;n el ministerio, por un instituto extranjero de investigaci&oacute;n marina. Esos dispositivos llevar&iacute;an sensores meteorol&oacute;gicos de alta precisi&oacute;n y permitir&iacute;an rastrear en tiempo real las firmas ac&uacute;sticas de submarinos chinos.
    </p><p class="article-text">
        La misma publicaci&oacute;n cit&oacute; un nuevo tipo de <strong>planeador marino impulsado por el oleaje y por energ&iacute;a solar</strong>, al que atribuy&oacute; la transmisi&oacute;n de datos ambientales de inter&eacute;s militar e informaci&oacute;n sobre movimientos de embarcaciones. Tambi&eacute;n mencion&oacute; equipos colocados en buques de carga capaces de captar la actividad de los puertos en tiempo real.
    </p><p class="article-text">
        La parte m&aacute;s llamativa de la acusaci&oacute;n se centr&oacute; en criaturas marinas de gran tama&ntilde;o. El Ministerio de Seguridad del Estado de China asegur&oacute; que se hab&iacute;an hallado<strong> animales con sensores adheridos</strong> en ciertas aguas del pa&iacute;s, dentro de un apartado titulado &ldquo;tortugas esp&iacute;a, peces esp&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esa versi&oacute;n, los animales nadaban por zonas determinadas mientras recog&iacute;an temperatura del agua, salinidad y corrientes oce&aacute;nicas, y despu&eacute;s transmit&iacute;an esos datos al extranjero por sat&eacute;lite. La publicaci&oacute;n <strong>no aclar&oacute; d&oacute;nde se localizaron esos ejemplares</strong> ni qu&eacute; grupo habr&iacute;a colocado los dispositivos.
    </p><h2 class="article-text">Rusia ya utilizaba delfines para proteger Sebastopol</h2><p class="article-text">
        El uso militar de animales marinos ya hab&iacute;a aparecido en acusaciones anteriores. En 2023, la inteligencia de defensa brit&aacute;nica inform&oacute; de que <strong>Rusia</strong> reforzaba la seguridad de su base de la Flota del mar Negro en Sebastopol, puerto situado en la pen&iacute;nsula ucraniana ocupada de Crimea, mediante<strong> delfines entrenados </strong>y mantenidos en corrales flotantes. 
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Defensa brit&aacute;nico atribuy&oacute; a esos animales una funci&oacute;n defensiva frente a incursiones bajo el agua: &ldquo;Probablemente estaban destinados a contrarrestar a buzos enemigos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Otro antecedente se remonta a 2019, cuando una <strong>beluga</strong> apareci&oacute; en la costa noruega con un arn&eacute;s preparado para montar una peque&ntilde;a c&aacute;mara, un episodio que aliment&oacute; sospechas sobre un <strong>posible entrenamiento por parte de la marina rusa</strong>, aunque Mosc&uacute; no dio una respuesta oficial.
    </p><h2 class="article-text">Pek&iacute;n pidi&oacute; ayuda ciudadana para localizar aparatos</h2><p class="article-text">
        Pek&iacute;n intenta llevar esa vigilancia tambi&eacute;n a la costa civil. El ministerio pidi&oacute; controles de seguridad adecuados sobre equipos recibidos del extranjero y anim&oacute; a pescadores, investigadores y propietarios de embarcaciones a comunicar la presencia de boyas o dispositivos sospechosos. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n una informaci&oacute;n recogida por<em> CBS News </em>a partir de <em>BBC News</em>, algunos <strong>pescadores</strong> han recibido hasta 500.000 yuanes, unos 63.600 euros, por entregar supuestos aparatos de espionaje mar&iacute;timo a las autoridades. Otros medios chinos sit&uacute;an esas recompensas en una horquilla de 50.000 a 500.000 yuanes, cerca de 6.300 a 63.600 euros.
    </p><h2 class="article-text">Las denuncias entre China y Occidente se intensificaron</h2><p class="article-text">
        El cruce de acusaciones de espionaje entre Pek&iacute;n y gobiernos occidentales se ha intensificado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. China denunci&oacute; el mes pasado como una &ldquo;farsa pol&iacute;tica&rdquo; las condenas de dos hombres en Reino Unido por espiar a disidentes de Hong Kong. 
    </p><p class="article-text">
        En mayo, la polic&iacute;a alemana detuvo a un matrimonio acusado de recabar informaci&oacute;n sobre tecnolog&iacute;a avanzada con posibles usos militares para China. En febrero, <em>Agence France-Presse</em> inform&oacute; de que las autoridades francesas hab&iacute;an imputado a cuatro personas, entre ellas dos ciudadanos chinos, por una presunta interceptaci&oacute;n de datos militares sensibles. 
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo mes, el Estado Mayor de Defensa Nacional de Grecia comunic&oacute; la detenci&oacute;n de un coronel sospechoso de facilitar informaci&oacute;n clasificada y de alto secreto a China.
    </p><h2 class="article-text">China afirma que esos datos servir&iacute;an para futuros mapas</h2><p class="article-text">
        El Ministerio de Seguridad del Estado de China sostiene que la informaci&oacute;n obtenida en el mar servir&iacute;a para <strong>elaborar mapas submarinos capaces de se&ntilde;alar puntos vulnerables</strong> de las defensas costeras del pa&iacute;s. Pek&iacute;n suele vincular ese tipo de alertas al mar de China Meridional, el mar de China Oriental y el estrecho de Taiw&aacute;n, tres espacios muy disputados y con fuerte presencia militar. 
    </p><p class="article-text">
        En 2024, el Gobierno chino asegur&oacute; que hab&iacute;a identificado &ldquo;faros&rdquo; ocultos en el fondo oce&aacute;nico que pod&iacute;an guiar el tr&aacute;nsito de submarinos extranjeros y &ldquo;preparar el terreno para la batalla&rdquo;. Esa lectura convierte cada sensor, cada boya y cada animal equipado en una <strong>posible pieza de vigilancia </strong>dentro de aguas donde la informaci&oacute;n ambiental tambi&eacute;n puede decidir una ventaja militar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/china-asegura-tortugas-espia-estudian-costa-denuncia-anade-tension-tablero-maritimo-pm_1_13304324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 16:04:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/64b5c7b9-f0da-473b-bf65-423380e64a83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1364603" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/64b5c7b9-f0da-473b-bf65-423380e64a83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1364603" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[China asegura que unas 'tortugas espía' estudian su costa y la denuncia añade tensión al tablero marítimo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/64b5c7b9-f0da-473b-bf65-423380e64a83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tortugas,China,Secretos de Estado,Espionaje,Xi Jinping]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tortuga híbrida Earl Grey sobrevive al frío extremo y su retorno al Atlántico marca un caso excepcional de conservación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/tortuga-hibrida-earl-grey-sobrevive-frio-extremo-retorno-atlantico-marca-caso-excepcional-conservacinon-pm_1_13298968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c1b695b-e286-48e5-8f88-a74341c57263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tortuga híbrida Earl Grey sobrevive al frío extremo y su retorno al Atlántico marca un caso excepcional de conservación"></p><p class="article-text">
        La superficie del mar es solo una parte del recorrido de una <strong>tortuga</strong>, que debe superar riesgos distintos en cada etapa de su vida. Estos animales se enfrentan a depredadores, cambios bruscos de temperatura, enfermedades y obst&aacute;culos que aparecen tanto en mar abierto como cerca de la costa. 
    </p><p class="article-text">
        A esos riesgos naturales se suman redes de pesca, embarcaciones, contaminaci&oacute;n y alteraciones de los h&aacute;bitats donde nacen o se alimentan. El resultado es una <strong>vida marcada por amenazas</strong> que pueden afectar a ejemplares j&oacute;venes y adultos durante d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text">Earl Grey se convirti&oacute; en un caso poco frecuente</h2><p class="article-text">
        El caso de<strong> Earl Grey </strong>llam&oacute; la atenci&oacute;n de los especialistas porque esta tortuga marina, recuperada en la costa de Massachusetts, termin&oacute; convirti&eacute;ndose en un hallazgo excepcional. Seg&uacute;n el<em> Georgia Sea Turtle Center</em>, el animal era un <strong>h&iacute;brido de primera generaci&oacute;n </strong>nacido de una tortuga lora y una tortuga boba, una combinaci&oacute;n muy poco frecuente entre especies marinas.
    </p><p class="article-text">
        La historia tuvo un desenlace positivo. Tras varios meses de cuidados, Earl Grey regres&oacute; al oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico el 28 de mayo en una liberaci&oacute;n privada organizada por el centro. Antes de entrar de nuevo en el mar, los investigadores colocaron en su caparaz&oacute;n un<strong> dispositivo de seguimiento por sat&eacute;lite </strong>que permitir&aacute; conocer sus desplazamientos y estudiar su comportamiento una vez recuperado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb502ee0-5941-43a9-b2d2-7fe20fff58b1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb502ee0-5941-43a9-b2d2-7fe20fff58b1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb502ee0-5941-43a9-b2d2-7fe20fff58b1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb502ee0-5941-43a9-b2d2-7fe20fff58b1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb502ee0-5941-43a9-b2d2-7fe20fff58b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb502ee0-5941-43a9-b2d2-7fe20fff58b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb502ee0-5941-43a9-b2d2-7fe20fff58b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las pruebas genéticas confirmaron un cruce reciente"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las pruebas genéticas confirmaron un cruce reciente                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La singularidad del animal empez&oacute; a hacerse evidente cuando los veterinarios observaron <strong>rasgos f&iacute;sicos que no encajaban del todo </strong>con una sola especie. Presentaba el pico ligeramente curvado y una forma de caparaz&oacute;n asociada a la tortuga lora, mientras que la coloraci&oacute;n m&aacute;s clara y varias caracter&iacute;sticas dorsales recordaban a la tortuga boba. Su tama&ntilde;o tambi&eacute;n resultaba menor de lo habitual para una tortuga boba juvenil.
    </p><p class="article-text">
        Las sospechas terminaron confirm&aacute;ndose gracias a las pruebas realizadas junto con la <em>University of Georgia</em>. Los an&aacute;lisis gen&eacute;ticos demostraron que Earl Grey era efectivamente un h&iacute;brido de primera generaci&oacute;n. <strong>Lauren Buie</strong>, responsable de comunicaci&oacute;n del<em> Jekyll Island Authority</em>, destac&oacute; la importancia de este tipo de estudios porque muchos ejemplares podr&iacute;an pasar desapercibidos.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la utilidad de ampliar estas pruebas, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Es la mejor manera de reunir m&aacute;s informaci&oacute;n sobre los h&iacute;bridos, comprender mejor con qu&eacute; frecuencia se produce la hibridaci&oacute;n y saber qu&eacute; puede significar para la conservaci&oacute;n de las tortugas marinas en el futuro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El equipo trat&oacute; lesiones e infecciones por fr&iacute;o</h2><p class="article-text">
        La hibridaci&oacute;n entre tortugas marinas est&aacute; documentada, aunque sigue siendo<strong> poco com&uacute;n </strong>en muchas zonas. Existen siete especies de tortugas marinas en el mundo y varias comparten &aacute;reas de alimentaci&oacute;n y desplazamiento. Algunos sectores de la costa brasile&ntilde;a presentan porcentajes elevados de h&iacute;bridos, mientras que en otras regiones los casos son mucho m&aacute;s escasos. Earl Grey resulta especialmente llamativo porque su madre pertenec&iacute;a a la tortuga lora, considerada la especie de tortuga marina m&aacute;s peque&ntilde;a y una de las m&aacute;s amenazadas.
    </p><p class="article-text">
        Durante su estancia en el<em> Georgia Sea Turtle Center</em>, el equipo veterinario trat&oacute; diferentes problemas derivados de su estado inicial. El animal recibi&oacute; atenci&oacute;n para<strong> lesiones cut&aacute;neas, infecciones y otros efectos</strong> asociados a la exposici&oacute;n prolongada al fr&iacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jaynie Gaskin</strong>, directora del centro, reconoci&oacute; que el ejemplar lleg&oacute; a confundir incluso a profesionales con muchos a&ntilde;os de experiencia. Al recordar aquella primera impresi&oacute;n, explic&oacute;: &ldquo;Llevo quince a&ntilde;os trabajando con tortugas marinas y esta realmente me enga&ntilde;&oacute;&rdquo;. Con el paso de las semanas, el animal <strong>recuper&oacute; fuerzas y mostr&oacute; un comportamiento activo </strong>que facilit&oacute; su regreso al oc&eacute;ano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f58120d8-e1c8-4870-bd78-b57b1ea9a182_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f58120d8-e1c8-4870-bd78-b57b1ea9a182_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f58120d8-e1c8-4870-bd78-b57b1ea9a182_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f58120d8-e1c8-4870-bd78-b57b1ea9a182_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f58120d8-e1c8-4870-bd78-b57b1ea9a182_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f58120d8-e1c8-4870-bd78-b57b1ea9a182_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f58120d8-e1c8-4870-bd78-b57b1ea9a182_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los hallazgos reforzaron nuevas líneas de investigación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los hallazgos reforzaron nuevas líneas de investigación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Todo hab&iacute;a comenzado meses antes, cuando fue encontrado en una playa de Brewster, en Massachusetts, afectado por un episodio de<strong> aturdimiento por fr&iacute;o</strong>. Esta condici&oacute;n aparece cuando las temperaturas del agua descienden con rapidez y el organismo de la tortuga pierde capacidad para funcionar con normalidad. 
    </p><p class="article-text">
        El <em>New England Aquarium </em>recibi&oacute; inicialmente al ejemplar y, debido a la llegada masiva de otros animales en situaci&oacute;n similar, lo traslad&oacute; por v&iacute;a a&eacute;rea al centro de Georgia junto con varias tortugas lora rescatadas en la misma temporada.
    </p><h2 class="article-text">Los cient&iacute;ficos estudiar&aacute;n sus movimientos durante a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n obtenida a partir del transmisor satelital formar&aacute; parte de un proyecto respaldado por el <em>Navy Marine Species Monitoring Program</em> y desarrollado junto con el <em>University of Central Florida Marine Turtle Research Group</em>. La iniciativa est&aacute; dirigida por<strong> Andrew DiMatteo</strong>, de CheloniData, LLC, y por la investigadora <strong>Kate Mansfield</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos intentan conocer con mayor precisi&oacute;n cu&aacute;nto tiempo pasan las tortugas en superficie y c&oacute;mo se desplazan por la costa este de Estados Unidos. Buie explic&oacute; la utilidad de esos datos porque las observaciones a&eacute;reas suelen dejar fuera a animales que permanecen bajo el agua durante largos periodos. 
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Los datos de seguimiento ayudan a los investigadores a comprender mejor con qu&eacute; frecuencia salen a la superficie, lo que permite estimaciones poblacionales m&aacute;s precisas, una planificaci&oacute;n de conservaci&oacute;n m&aacute;s s&oacute;lida y una mejor protecci&oacute;n de las especies marinas vulnerables&rdquo;. Esa informaci&oacute;n acompa&ntilde;ar&aacute; durante a&ntilde;os el viaje de una tortuga que todav&iacute;a tiene mucho que ense&ntilde;ar a los cient&iacute;ficos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/tortuga-hibrida-earl-grey-sobrevive-frio-extremo-retorno-atlantico-marca-caso-excepcional-conservacinon-pm_1_13298968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 09:00:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c1b695b-e286-48e5-8f88-a74341c57263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="56803" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c1b695b-e286-48e5-8f88-a74341c57263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="56803" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La tortuga híbrida Earl Grey sobrevive al frío extremo y su retorno al Atlántico marca un caso excepcional de conservación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c1b695b-e286-48e5-8f88-a74341c57263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tortugas,Fauna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La genética destapa el origen de una estrategia extrema que convirtió a un mamífero en campeón de la lentitud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/genetica-destapa-origen-estrategia-extrema-convirtio-mamifero-campeon-lentitud-pm_1_13296476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d5ea0a6-c393-451c-a6a4-4d5b56853c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La genética destapa el origen de una estrategia extrema que convirtió a un mamífero en campeón de la lentitud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Historia evolutiva - Las observaciones relacionan el funcionamiento pausado del animal con procesos celulares concretos y plantean nuevas preguntas sobre cómo distintos organismos administran recursos limitados</p></div><p class="article-text">
        Entre ramas cargadas de humedad, cada error puede costar alimento, refugio o la posibilidad de escapar de un depredador. La<strong> vida en la selva </strong>suele premiar la rapidez para encontrar recursos y reaccionar ante cambios repentinos, de manera que la lentitud parece una desventaja evidente. 
    </p><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n se aprecia en animales que se desplazan deprisa, detectan amenazas en segundos o aprovechan oportunidades fugaces. En un entorno as&iacute;, ser torpe o tardar demasiado en actuar parece una receta para desaparecer, aunque la<strong> evoluci&oacute;n a veces encuentra caminos poco intuitivos</strong> para resolver el mismo problema. 
    </p><h2 class="article-text">Una investigaci&oacute;n encuentra pistas gen&eacute;ticas tras la lentitud del perezoso</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en<strong> </strong><em><strong>BMC Biology</strong></em><strong> </strong>ha revelado ahora una de esas soluciones. El primer an&aacute;lisis detallado del genoma del perezoso de dos dedos ha identificado una serie de <strong>genes saltarines</strong> relacionados con el metabolismo que podr&iacute;an ayudar a explicar por qu&eacute; este mam&iacute;fero mantiene el <strong>ritmo vital m&aacute;s lento conocido entre los mam&iacute;feros actuales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo gira en torno a los llamados <strong>transposones</strong>, tambi&eacute;n conocidos como genes saltarines. Se trata de fragmentos de ADN capaces de copiarse y recolocarse en distintas zonas del genoma. Aunque estos elementos tambi&eacute;n existen en los seres humanos, suelen aparecer degradados o inactivos. En el perezoso, sin embargo, los investigadores detectaron <strong>numerosas copias activas y una cantidad extraordinaria de retrocopias</strong>, secuencias derivadas de genes que fueron duplicadas e insertadas de nuevo en el ADN. El n&uacute;mero encontrado en el perezoso de dos dedos alcanz&oacute; 15.898, una cifra muy superior a la observada en la mayor&iacute;a de mam&iacute;feros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11ed2e0e-21bb-4ab4-9928-771176e4aeeb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11ed2e0e-21bb-4ab4-9928-771176e4aeeb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11ed2e0e-21bb-4ab4-9928-771176e4aeeb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11ed2e0e-21bb-4ab4-9928-771176e4aeeb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11ed2e0e-21bb-4ab4-9928-771176e4aeeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11ed2e0e-21bb-4ab4-9928-771176e4aeeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/11ed2e0e-21bb-4ab4-9928-771176e4aeeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Varios centros comparan muestras con especies emparentadas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Varios centros comparan muestras con especies emparentadas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para llegar a esa conclusi&oacute;n, cient&iacute;ficos del <em>Wellcome Sanger Institute</em>, del <em>Leibniz Institute for Zoo and Wildlife Research (IZW)</em> y del Hospital S&iacute;rio Liban&ecirc;s analizaron el ADN de un ejemplar mantenido en cautividad. Las muestras fueron secuenciadas en el <em>Max Planck Institute for Molecular Cell Biology and Genetics,</em> en Alemania. Despu&eacute;s, el genoma obtenido se compar&oacute; con los de otros mam&iacute;feros emparentados, entre ellos un oso hormiguero y un armadillo. Esa estrategia permiti&oacute; identificar <strong>qu&eacute; rasgos gen&eacute;ticos distinguen al perezoso del resto</strong> de especies cercanas.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n aporta contexto evolutivo. Perezosos, armadillos y osos hormigueros forman parte de <em><strong>Xenarthra</strong></em>, el &uacute;nico grupo de mam&iacute;feros placentarios originado en Sudam&eacute;rica. Su historia se remonta a unos 65,5 millones de a&ntilde;os y entre sus antiguos representantes hubo <strong>perezosos terrestres gigantes </strong>de tama&ntilde;o comparable al de un elefante. En la actualidad sobreviven dos grandes grupos, los perezosos de dos dedos y los de tres dedos, todos adaptados a una vida arbor&iacute;cola marcada por un gasto energ&eacute;tico extraordinariamente bajo.
    </p><h2 class="article-text">Los elementos m&oacute;viles permanecen durante millones de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n gen&eacute;tica indica que muchos de estos genes saltarines aparecieron en el <strong>ancestro com&uacute;n </strong>de los perezosos modernos hace alrededor de 30 millones de a&ntilde;os. Lejos de desaparecer, permanecieron en el genoma generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n. La bioinform&aacute;tica<strong> Marcela Uliano-Silva</strong>, coautora principal del estudio en el <em>Wellcome Sanger Institute</em>, situ&oacute; ah&iacute; uno de los resultados m&aacute;s llamativos: &ldquo;Utilizando la gen&oacute;mica para mirar atr&aacute;s en el tiempo, encontramos genes saltarines que los perezosos han conservado durante millones de a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores comprobaron adem&aacute;s que una parte importante de esas secuencias est&aacute; relacionada con las <strong>mitocondrias</strong>, las estructuras celulares encargadas de producir energ&iacute;a. Esa conexi&oacute;n llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n porque el <strong>metabolismo de los perezosos es excepcionalmente bajo</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aef8e62-b78c-42d7-9651-aa588e3e66a3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aef8e62-b78c-42d7-9651-aa588e3e66a3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aef8e62-b78c-42d7-9651-aa588e3e66a3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aef8e62-b78c-42d7-9651-aa588e3e66a3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aef8e62-b78c-42d7-9651-aa588e3e66a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8aef8e62-b78c-42d7-9651-aa588e3e66a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8aef8e62-b78c-42d7-9651-aa588e3e66a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El genoma reúne miles de copias móviles activas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El genoma reúne miles de copias móviles activas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio, estos animales presentan valores inferiores a la mitad de lo que cabr&iacute;a esperar por su tama&ntilde;o corporal. Uliano-Silva destac&oacute; esa relaci&oacute;n al se&ntilde;alar que &ldquo;estos genes espec&iacute;ficos de los perezosos est&aacute;n vinculados a las mitocondrias y a rutas metab&oacute;licas, lo que sugiere que podr&iacute;an estar relacionados con la evoluci&oacute;n de su metabolismo extremadamente lento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra interpretaci&oacute;n planteada por el equipo apunta a la existencia de mecanismos gen&eacute;ticos de compensaci&oacute;n. La genetista<strong> Camila Mazzoni</strong>, responsable de Gen&oacute;mica Evolutiva y de Conservaci&oacute;n en el IZW, explic&oacute; que los perezosos conservan una <strong>salud notable pese a operar con un consumo energ&eacute;tico m&iacute;nimo</strong>. En ese contexto, afirm&oacute;: &ldquo;Nuestros hallazgos sugieren que los perezosos podr&iacute;an haber desarrollado sistemas gen&eacute;ticos de respaldo que ayudan a compensar sus mitocondrias relajadas y sostienen su peculiar modo de vida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hallazgo abre nuevas v&iacute;as para estudiar enfermedades</h2><p class="article-text">
        Las implicaciones del trabajo van m&aacute;s all&aacute; de comprender a un animal singular. Muchas <strong>enfermedades humanas</strong> est&aacute;n asociadas a problemas en la producci&oacute;n de energ&iacute;a celular y en el funcionamiento de las mitocondrias. El investigador <strong>Pedro Galante</strong>, coautor principal en el Hospital S&iacute;rio Liban&ecirc;s, record&oacute; que diabetes, trastornos asociados al envejecimiento, enfermedades neurodegenerativas y p&eacute;rdida muscular comparten ese componente biol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;las l&iacute;neas celulares de perezoso pueden ofrecer un modelo natural para entender c&oacute;mo los organismos afrontan estados de baja energ&iacute;a y qu&eacute; falla durante la enfermedad&rdquo;. Los pr&oacute;ximos estudios utilizar&aacute;n <strong>experimentos celulares y secuenciaci&oacute;n de c&eacute;lula &uacute;nica </strong>para comprobar la funci&oacute;n exacta de estos genes y evaluar si pueden aportar pistas &uacute;tiles para la medicina, la preservaci&oacute;n de tejidos o incluso los viajes espaciales de larga duraci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/genetica-destapa-origen-estrategia-extrema-convirtio-mamifero-campeon-lentitud-pm_1_13296476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 12:00:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8d5ea0a6-c393-451c-a6a4-4d5b56853c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3706015" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8d5ea0a6-c393-451c-a6a4-4d5b56853c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3706015" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La genética destapa el origen de una estrategia extrema que convirtió a un mamífero en campeón de la lentitud]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8d5ea0a6-c393-451c-a6a4-4d5b56853c8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Fauna,Fauna Salvaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así es el impresionante cementerio de ballenas que ha aparecido en el océano Índico: algunos restos tienen 5 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/impresionante-cementerio-ballenas-aparecido-oceano-indico-restos-5-millones-anos-pm_1_13296520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0be4178b-ccab-4075-85da-f7ad5a8056d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así es el impresionante cementerio de ballenas que ha aparecido en el océano Índico: algunos restos tienen 5 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El yacimiento, situado a 7 kilómetros de profundidad, se localizó en la zona de fractura Diamantina y ha sorprendido a la comunidad científica</p><p class="subtitle">Este popular lago estadounidense se ha visto obligado a cerrar: todos sus peces han muerto y son un riesgo para la salud</p></div><p class="article-text">
        En las profundidades del sureste del <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-pinguino-antartida-primera-vez-siglo-pm_1_13243184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oc&eacute;ano &Iacute;ndico</a>, a m&aacute;s de 7.000 metros bajo la superficie, hay un paisaje que parece sacado de otro mundo, una aut&eacute;ntica &ldquo;ciudad de muertos&rdquo;. As&iacute; lo ha revelado un estudio reciente <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-026-10546-z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en la revista <em>Nature</em>, que ha compartido la existencia de un<strong> gigantesco cementerio de ballenas</strong> que se extiende a lo largo de m&aacute;s de 1.200 kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        El yacimiento fue hallado en la <strong>zona de fractura de Diamantina</strong>, una cadena ubicada en el fondo marino del &Iacute;ndico, y ha sido estudiado por investigadores del Instituto de Ciencia e Ingenier&iacute;a de Aguas Profundas (IDSSE) de la Academia China de Ciencias, en colaboraci&oacute;n con la Universidad de Pisa en Italia y el Instituto Nacional de Investigaci&oacute;n del Agua y la Atm&oacute;sfera en Nueva Zelanda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de los restos encontrados en el fondo, lo que m&aacute;s ha entusiasmado a la comunidad cient&iacute;fica es la antig&uuml;edad de los mismos. Algunos <strong>cet&aacute;ceos datan de al menos 5,3 millones de a&ntilde;os</strong>, una cifra sorprendente que ya permite hablar del cementerio de ballenas m&aacute;s grande, profundo y antiguo jam&aacute;s encontrado por humanos.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se encontr&oacute; en el fondo marino</h2><p class="article-text">
        En 2023, el equipo liderado por IDSSE realiz&oacute; un total de 32 inmersiones a lo largo de un tramo de 1.200 kil&oacute;metros en la fractura de Diamantina. Descubrieron cinco restos de ballenas todav&iacute;a vivas, as&iacute; como <strong>485 yacimientos de f&oacute;siles de ballenas</strong> a profundidades que oscilan entre los 4.616 y los 7.001 metros. El equipo tambi&eacute;n rescat&oacute; numerosas muestras del fondo marino.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90c4cf54-7f86-4abf-8f32-0a9f5c56d8c1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90c4cf54-7f86-4abf-8f32-0a9f5c56d8c1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90c4cf54-7f86-4abf-8f32-0a9f5c56d8c1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90c4cf54-7f86-4abf-8f32-0a9f5c56d8c1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90c4cf54-7f86-4abf-8f32-0a9f5c56d8c1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90c4cf54-7f86-4abf-8f32-0a9f5c56d8c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/90c4cf54-7f86-4abf-8f32-0a9f5c56d8c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imágenes capturas por el equipo a cargo del estudio en las profundidades del océano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imágenes capturas por el equipo a cargo del estudio en las profundidades del océano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Algunos de los hallazgos m&aacute;s destacados fueron los restos de un Pterocetus benguelae, un reptil con pico de 5,3 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad; una <strong>ballena minke ant&aacute;rtica de cinco metros de largo</strong>; y una nueva especie a la que el equipo ha denominado Pterocetus diamantinae en honor al yacimiento.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s informaci&oacute;n sobre los cet&aacute;ceos hundidos</h2><p class="article-text">
        Las profundidades del oc&eacute;ano han desarrollado diferentes formas de vida adaptadas a sus condiciones extremas (oscuridad total y presi&oacute;n extrema). Entre los fen&oacute;menos m&aacute;s interesantes que se dan en este entorno est&aacute;n las conocidas como<strong> &ldquo;ca&iacute;das de ballenas&rdquo;</strong>, que se producen cuando un cad&aacute;ver de ballena se hunde hasta las profundidades del mar y su cuerpo se convierte en una <strong>fuente masiva de alimento</strong> para otros organismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo cementerio localizado se presenta como una oportunidad de seguir estudiando este fen&oacute;meno. &ldquo;Estos hallazgos&rdquo;, escribe el equipo en el estudio publicado esta semana, &ldquo;transforman la comprensi&oacute;n de los l&iacute;mites y la biogeograf&iacute;a de los ecosistemas donde se acumulan los restos de ballenas y establecen algunos fondos marinos profundos como un <strong>archivo f&oacute;sil para rastrear la evoluci&oacute;n de los cet&aacute;ceos </strong>a lo largo del tiempo geol&oacute;gico&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/impresionante-cementerio-ballenas-aparecido-oceano-indico-restos-5-millones-anos-pm_1_13296520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 10:00:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0be4178b-ccab-4075-85da-f7ad5a8056d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4102570" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0be4178b-ccab-4075-85da-f7ad5a8056d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4102570" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así es el impresionante cementerio de ballenas que ha aparecido en el océano Índico: algunos restos tienen 5 millones de años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0be4178b-ccab-4075-85da-f7ad5a8056d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Ballenas,Océanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los gatos naranjas juegan en otra liga genética y un estudio ha descubierto por qué]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/gatos-naranjas-juegan-liga-genetica-estudio-acaba-revelar-pm_1_13294415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5126f613-3ba0-4185-be95-e2d0f169a0b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gatos naranjas juegan en otra liga genética y un estudio ha descubierto por qué"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Origen hereditario - El grupo revisó numerosas secuencias obtenidas en distintos lugares hasta descartar casi todas las variantes y dejar una candidata mucho más convincente</p></div><p class="article-text">
        El sof&aacute; aprende pronto qu&eacute; pelajes dejan m&aacute;s rastro. En una casa con <strong>gatos</strong> puede haber rayas, manchas, colores oscuros, tonos claros, carreras repentinas por el pasillo y siestas que ocupan buena parte del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de esa variedad, los <strong>gatos naranjas</strong> han ganado una fama propia porque se distinguen al primer vistazo y suelen cargar con una reputaci&oacute;n de animales sociables, traviesos y muy expresivos. Su color funciona casi como una tarjeta de presentaci&oacute;n. Por eso llaman la atenci&oacute;n incluso cuando no hacen nada especial.
    </p><h2 class="article-text">Las comparaciones gen&oacute;micas redujeron las opciones posibles</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en 2025 en la revista <em><strong>Current Biology</strong></em> ha identificado la mutaci&oacute;n gen&eacute;tica que explica el pelaje naranja en los gatos dom&eacute;sticos. Seg&uacute;n <em>ZME Science,</em> el genetista <strong>Christopher Kaelin</strong>, de<em> Stanford Medicine</em>, y su equipo han situado el origen en una alteraci&oacute;n del cromosoma X que afecta a la actividad de un gen llamado<strong> Arhgap36</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo resuelve una duda que llevaba m&aacute;s de un siglo abierta. Kaelin describi&oacute; as&iacute; el problema que los investigadores intentaban resolver: &ldquo;Durante m&aacute;s de un siglo, el color naranja del pelaje en los gatos se ha reconocido como una excepci&oacute;n a las reglas gen&eacute;ticas que explican la coloraci&oacute;n en la mayor&iacute;a de los mam&iacute;feros&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36cfe89-59f4-4dc4-b255-d2b0ff7ae0ca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36cfe89-59f4-4dc4-b255-d2b0ff7ae0ca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36cfe89-59f4-4dc4-b255-d2b0ff7ae0ca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36cfe89-59f4-4dc4-b255-d2b0ff7ae0ca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36cfe89-59f4-4dc4-b255-d2b0ff7ae0ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f36cfe89-59f4-4dc4-b255-d2b0ff7ae0ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f36cfe89-59f4-4dc4-b255-d2b0ff7ae0ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La anomalía apareció fuera de zonas productoras de proteínas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La anomalía apareció fuera de zonas productoras de proteínas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda empez&oacute; con muestras de ADN recogidas durante a&ntilde;os en ferias felinas y cl&iacute;nicas de esterilizaci&oacute;n. El equipo compar&oacute; genomas de gatos naranjas con secuencias ya disponibles y localiz&oacute; 51 variaciones en el cromosoma X presentes en machos naranjas. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a tambi&eacute;n aparec&iacute;a en gatos de otros colores, hasta que<strong> quedaron tres candidatas</strong>. La m&aacute;s relevante era una deleci&oacute;n de 5.076 pares de bases, situada fuera de una regi&oacute;n que codifica prote&iacute;nas. Esa circunstancia acerc&oacute; la investigaci&oacute;n a Arhgap36, un gen conocido por su papel en<strong> v&iacute;as de se&ntilde;alizaci&oacute;n celular</strong>, pero sin relaci&oacute;n previa con el color del pelo.
    </p><h2 class="article-text">La misma alteraci&oacute;n apunt&oacute; a un origen antiguo</h2><p class="article-text">
        La mutaci&oacute;n tampoco parece reciente. Kaelin explic&oacute; que t<strong>odos los gatos naranjas estudiados en zonas geogr&aacute;ficas amplias ten&iacute;an la misma alteraci&oacute;n</strong>, lo que apunta a un &uacute;nico origen. Adem&aacute;s, el propio investigador record&oacute; que ya existen representaciones de gatas calic&oacute; en arte chino del siglo XII.
    </p><p class="article-text">
        Esa pista sugiere que la variante <strong>apareci&oacute; pronto durante la domesticaci&oacute;n felina</strong> y se mantuvo mientras los humanos criaban gatos con ese rasgo. <strong>Hannes Lohi</strong>, profesor de biociencias veterinarias y gen&eacute;tica en la Universidad de Helsinki, valor&oacute; el hallazgo como una<strong> herramienta &uacute;til para reconstruir la historia evolutiva del gato dom&eacute;stico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n interesa porque muestra una v&iacute;a poco habitual para crear un rasgo biol&oacute;gico. <strong>Greg Barsh,</strong> profesor em&eacute;rito de gen&eacute;tica y pediatr&iacute;a en Stanford, explic&oacute; que el objetivo no termina en saber por qu&eacute; un gato sale naranja. El estudio ayuda a entender <strong>mecanismos de mutaci&oacute;n que pueden pasar desapercibidos</strong> cuando la alteraci&oacute;n no cae dentro de un gen. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30e287ea-ff0f-453d-afcd-f52f4751db7f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30e287ea-ff0f-453d-afcd-f52f4751db7f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30e287ea-ff0f-453d-afcd-f52f4751db7f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30e287ea-ff0f-453d-afcd-f52f4751db7f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30e287ea-ff0f-453d-afcd-f52f4751db7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30e287ea-ff0f-453d-afcd-f52f4751db7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30e287ea-ff0f-453d-afcd-f52f4751db7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una sola variante explica rasgos presentes desde hace siglos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una sola variante explica rasgos presentes desde hace siglos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Barsh plante&oacute; esa derivada en <em>Stanford University</em> con una pregunta de fondo sobre otros rasgos animales y enfermedades humanas. Su idea qued&oacute; resumida as&iacute;: &ldquo;Queremos aprender m&aacute;s sobre los mecanismos mutacionales en general&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n b&aacute;sica parte de dos pigmentos. Los mam&iacute;feros producen <strong>eumelanina</strong>, asociada a tonos oscuros, y <strong>feomelanina</strong>, asociada a tonos amarillos, rojizos o naranjas. En muchas especies, el paso de un pigmento a otro depende de genes que act&uacute;an a trav&eacute;s de una prote&iacute;na llamada <strong>MC1R</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En los gatos dom&eacute;sticos, la variante naranja sigue otra ruta porque est&aacute; en el cromosoma X. Los machos tienen un solo cromosoma X, as&iacute; que una copia de la variante basta para que el animal sea naranja. Las hembras tienen dos cromosomas X y suelen necesitar dos copias para ser completamente naranjas. Cuando heredan una sola, la inactivaci&oacute;n aleatoria de uno de esos cromosomas puede producir patrones calic&oacute; o carey.
    </p><p class="article-text">
        Arhgap36 ofreci&oacute; la pieza que faltaba. El gen no estaba activo normalmente en c&eacute;lulas pigmentarias, pero la deleci&oacute;n lo encend&iacute;a en ese tipo celular. Al activarse, bloqueaba la producci&oacute;n de pigmento oscuro y <strong>favorec&iacute;a el pigmento naranja</strong>. Kaelin describi&oacute; el mecanismo como una alteraci&oacute;n poco com&uacute;n de la expresi&oacute;n gen&eacute;tica en una c&eacute;lula espec&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        En humanos, Arhgap36 se hab&iacute;a relacionado con ciertos <strong>tumores neuroendocrinos y con procesos de se&ntilde;alizaci&oacute;n </strong>durante el desarrollo, aunque nunca con el color del pelaje en ning&uacute;n animal.
    </p><h2 class="article-text">El estudio no relacion&oacute; el pelaje con la conducta</h2><p class="article-text">
        La fama de los gatos naranjas como animales especialmente descarados sigue en otro terreno. Los investigadores analizaron ri&ntilde;&oacute;n, coraz&oacute;n, cerebro y gl&aacute;ndula suprarrenal, y no encontraron diferencias de actividad de Arhgap36 entre gatos naranjas y no naranjas fuera de la piel. 
    </p><p class="article-text">
        Kaelin dej&oacute; abierta la posibilidad de que otros tejidos no estudiados puedan aportar respuesta interesantes, pero el<strong> trabajo no ofrece motivos para atribuir el car&aacute;cter al mismo mecanismo gen&eacute;tico</strong>. De momento, la explicaci&oacute;n m&aacute;s prudente es que sus due&ntilde;os los ven distintos porque su aspecto ya los hace dif&iacute;ciles de ignorar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/gatos-naranjas-juegan-liga-genetica-estudio-acaba-revelar-pm_1_13294415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 14:04:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5126f613-3ba0-4185-be95-e2d0f169a0b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2013938" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5126f613-3ba0-4185-be95-e2d0f169a0b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2013938" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los gatos naranjas juegan en otra liga genética y un estudio ha descubierto por qué]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5126f613-3ba0-4185-be95-e2d0f169a0b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación,Gatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La molly amazónica sigue sorprendiendo a los científicos: esta especie de pez ha sobrevivido 100.000 años sin machos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/molly-amazonica-sigue-sorprendiendo-cientificos-especie-pez-sobrevivido-100-000-anos-machos-pm_1_13290520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0cc2917-9e1a-4457-9cdb-0ae16e1b1859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La molly amazónica sigue sorprendiendo a los científicos: esta especie de pez ha sobrevivido 100.000 años sin machos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El animal ha conseguido reproducirse clonando individuos idénticos sin necesidad de reproducción sexual entre machos y hembras</p><p class="subtitle">Parece imposible, pero estas abejas son capaces de sobrevivir hasta una semana bajo el agua</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/spin/misterio-evolutivo-obsesiono-darwin-humana-expresiones-explicacion-cientifica-origen-ruborizarse-pm_1_13160918.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a evolutiva</a> lleva a&ntilde;os defendiendo esta postura. Las <strong>especies asexuales deber&iacute;an extinguirse m&aacute;s r&aacute;pido </strong>porque, al no reproducirse sexualmente, las mutaciones da&ntilde;inas se acumulan en sus genomas conforme pasa el tiempo. Siguiendo esta regla, la molly amaz&oacute;nica (Poecilia formosa) no deber&iacute;a existir y, sin embargo, lleva 100.000 sobreviviendo.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de una especie cuyas poblaciones est&aacute;n <strong>formadas exclusivamente por hembras</strong>. La clave para su supervivencia est&aacute; en un mecanismo llamado ginog&eacute;nesis, que empieza cuando la hembra se aparea con un macho de otra especie cercana (por ejemplo, Poecilia mexicana o Poecilia latipinna). El esperma del macho activa entonces el &oacute;vulo, pero su ADN no se incorpora al embri&oacute;n. &iquest;El resultado? Una cr&iacute;a gen&eacute;ticamente casi id&eacute;ntica a la madre. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DWJO5f3FmjJ/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En la reproducci&oacute;n sexual habitual, el material gen&eacute;tico de dos progenitores se mezcla y se reorganiza mediante un proceso llamado<strong> recombinaci&oacute;n gen&eacute;tica</strong>. Entre otras cosas, este permite barajar el ADN, separando mutaciones da&ntilde;inas de variantes saludables y facilitando que la selecci&oacute;n natural elimine errores gen&eacute;ticos de forma m&aacute;s eficiente.
    </p><p class="article-text">
        Cuando no existe este intercambio gen&eacute;tico, como ocurre en muchas especies asexuales, el genoma se transmite de forma casi id&eacute;ntica entre generaciones. Al final, esto favorece la acumulaci&oacute;n progresiva de mutaciones perjudiciales que pueden, en teor&iacute;a, acabar con la poblaci&oacute;n de estas especies. Sin embargo, <strong>la molly amaz&oacute;nica ha demostrado que esto no siempre es as&iacute;</strong>.&nbsp;En su especie no hay machos, pero siguen sanas y aumentando su poblaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que dice la ciencia</strong></h2><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-026-10180-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> reciente publicada en la revista <em>Nature </em>analiz&oacute; el genoma de este pez y lleg&oacute; a una conclusi&oacute;n clave. Esta especie no tiene un sistema pasivo que va acumulando errores, sino que trabaja con un <strong>sistema activo que se va reparando a s&iacute; mismo</strong> a trav&eacute;s de un mecanismo llamado conversi&oacute;n g&eacute;nica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gracias a este proceso, la molly amaz&oacute;nica es capaz de <strong>sustituir segmentos da&ntilde;ados de su ADN por otros sanos</strong>, copi&aacute;ndolos de cromosomas similares. En la pr&aacute;ctica, la conversi&oacute;n gen&eacute;tica produce efectos similares a la recombinaci&oacute;n propia de la reproducci&oacute;n sexual, ya que elimina mutaciones da&ntilde;inas y facilita que la selecci&oacute;n natural act&uacute;e sobre los genes. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo hace la molly amaz&oacute;nica, pero no es un caso aislado. En todo el reino animal, existen varias <strong>especies asexuales que parecen haber sobrevivido m&aacute;s tiempo</strong> del que predice la teor&iacute;a evolutiva. Algunos insectos palo y pulgones, e incluso algunos crust&aacute;ceos, han desarrollado sus propios mecanismos de supervivencia fuera del sexo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/molly-amazonica-sigue-sorprendiendo-cientificos-especie-pez-sobrevivido-100-000-anos-machos-pm_1_13290520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 07:00:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e0cc2917-9e1a-4457-9cdb-0ae16e1b1859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1166847" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e0cc2917-9e1a-4457-9cdb-0ae16e1b1859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1166847" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La molly amazónica sigue sorprendiendo a los científicos: esta especie de pez ha sobrevivido 100.000 años sin machos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e0cc2917-9e1a-4457-9cdb-0ae16e1b1859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Parece imposible, pero estas abejas son capaces de sobrevivir hasta una semana bajo el agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/parece-imposible-abejas-son-capaces-sobrevivir-semana-agua-pm_1_13287023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40e93932-5298-4636-8c3b-0aa97bdb12fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parece imposible, pero estas abejas son capaces de sobrevivir hasta una semana bajo el agua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un nuevo estudio reveló que su capacidad fisiológica les permite hacer frente a condiciones ambientales extremas</p><p class="subtitle">El consumo de larvas separó a neandertales y humanos europeos, una diferencia que cambia la lectura de su alimentación
</p></div><p class="article-text">
        La naturaleza no deja de sorprendernos, pero <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/vida-urbana-cambiando-comportamiento-animales-salvajes-ahora-son-audaces-agresivos-pm_1_13234804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los animales tampoco</a>. &iquest;C&oacute;mo sobrevivir&aacute;n estas especies a la crisis clim&aacute;tica? La pregunta no tiene una respuesta universal, pero existen casos paradigm&aacute;ticos que ya est&aacute;n dando que hablar entre los cient&iacute;ficos. Es el caso, por ejemplo, de las <strong>reinas de abejorro</strong>, capaces de sobrevivir sumergidas bajo el agua durante al menos una semana.
    </p><p class="article-text">
        En invierno, a diferencia de la primavera, estos insectos est&aacute;n enterrados bajo tierra y entran en un<strong> estado similar a la hibernaci&oacute;n conocido como diapausa</strong>. Durante este periodo, que dura entre seis y nueve meses, las reinas son vulnerables a los encharcamientos, ya que la lluvia y el deshielo inundan sus madrigueras, que son poco profundas.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso no es un problema para ellas, porque se ha demostrado que estas logran mantenerse <strong>con vida hasta la primavera respirando bajo el agua</strong>. &iquest;C&oacute;mo lo hacen? Un grupo de investigadores ha analizado unas cuantas abejas de este tipo y ha publicado sus <a href="https://royalsocietypublishing.org/rspb/article/293/2066/20253141/480715" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hallazgos</a> en la revista <em>Proceedings of the Royal Society B</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c96929e3-7da0-4e17-b457-1a3d0037d359_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c96929e3-7da0-4e17-b457-1a3d0037d359_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c96929e3-7da0-4e17-b457-1a3d0037d359_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c96929e3-7da0-4e17-b457-1a3d0037d359_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c96929e3-7da0-4e17-b457-1a3d0037d359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c96929e3-7da0-4e17-b457-1a3d0037d359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c96929e3-7da0-4e17-b457-1a3d0037d359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Abejas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Abejas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Comprobaci&oacute;n en laboratorio</strong></h2><p class="article-text">
        Para investigar c&oacute;mo era posible que estos insectos respiraran sumergidas, el equipo <strong>introdujo a reinas sanas en c&aacute;maras de respirometr&iacute;a</strong> donde pod&iacute;an controlar con precisi&oacute;n las condiciones de temperatura, ox&iacute;geno y humedad. La idea era simular una inundaci&oacute;n real como la que deben hacer cuando entran en diapausa.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su metabolismo se redujo dr&aacute;sticamente durante la diapausa, los experimentos detectaron que las abejas <strong>produc&iacute;an continuamente di&oacute;xido de carbono y consum&iacute;an ox&iacute;geno</strong> disuelto en el agua, lo que indica que siguen respirando en condiciones de inmersi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n demostr&oacute; que, cuando el ox&iacute;geno escasea, las reinas recurren parcialmente a un <strong>metabolismo anaer&oacute;bico</strong>, es decir, la generaci&oacute;n de energ&iacute;a sin ox&iacute;geno, lo que provoca la acumulaci&oacute;n de lactato en su organismo. Este compuesto aumenta durante los d&iacute;as de inmersi&oacute;n y les permite sobrevivir durante episodios prolongados de inundaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Frente al cambio clim&aacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        Los autores del estudio destacan que esta capacidad fisiol&oacute;gica de las reinas de abejorros es clave por dos razones principales. Por un lado, porque les permite sobrevivir como especie conforme cambian las estaciones. Pero adem&aacute;s, los hallazgos sugieren que esta capacidad de inmersi&oacute;n podr&iacute;a ayudarlas en contextos ambientales donde los <strong>episodios de inundaci&oacute;n sean m&aacute;s frecuentes o intensos</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/parece-imposible-abejas-son-capaces-sobrevivir-semana-agua-pm_1_13287023.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/40e93932-5298-4636-8c3b-0aa97bdb12fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2536882" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/40e93932-5298-4636-8c3b-0aa97bdb12fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2536882" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Parece imposible, pero estas abejas son capaces de sobrevivir hasta una semana bajo el agua]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/40e93932-5298-4636-8c3b-0aa97bdb12fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Abejas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nace una nueva cría del caballo de Przewalski, los “últimos caballos salvajes” que están en peligro de extinción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/nace-nueva-cria-caballo-przewalski-ultimos-caballos-verdaderamente-salvajes-peligro-extincion-pm_1_13278441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe34d376-ebd5-479c-b64f-ab90a5ddcf60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nace una nueva cría del caballo de Przewalski, los “últimos caballos salvajes” que están en peligro de extinción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta especie lleva años en peligro de acuerdo con la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)</p><p class="subtitle">Cherry Kearton cambió nuestra forma de ver el mundo animal y lo hizo con sus fotografías</p></div><p class="article-text">
        El zool&oacute;gico del Bronx, en Estados Unidos, ha dado la bienvenida a un <strong>nuevo ejemplar del caballo de Przewalski</strong>, una <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/son-animales-peligro-extincion-2026-pm_1_13005686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especie en peligro de extinci&oacute;n</a> que los conservacionistas llevan a&ntilde;os intentando recuperar mediante programas de cr&iacute;a en cautividad y reintroducci&oacute;n en su h&aacute;bitat natural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El potrillo ya puede verse entre su manada&rdquo;, anunci&oacute; el zoo estadounidense a trav&eacute;s de un <a href="https://newsroom.wcs.org/News-Releases/articleType/ArticleView/articleId/26231/Bronx-Zoo-Announces-Birth-of-Endangered-Przewalskis-Foal.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a>. Se trata de una muy buena noticia para esta especie que, de acuerdo con la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN), est&aacute; en peligro y aparece en su Lista Roja de Especies Amenazadas. Se estima que actualmente <strong>existen menos de 2.000 ejemplares en todo el mundo</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El nuevo potro de Przewalski en el zoológico del Bronx (Estados Unidos)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El nuevo potro de Przewalski en el zoológico del Bronx (Estados Unidos).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la UICN, esta especie habit&oacute; durante mucho tiempo en Europa y Asia, pero la actividad humana (como la caza), la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y la competencia con el ganado dom&eacute;stico los llev&oacute; al borde de la extinci&oacute;n. De hecho, en 1960, esta especie fue <strong>declarada extinta en estado salvaje</strong>, y la &uacute;ltima poblaci&oacute;n conocida vivi&oacute; en el desierto de Gobi, en el sur de Mongolia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todo estaba perdido para los Przewalski. Un peque&ntilde;o n&uacute;mero de estos caballos segu&iacute;a sobreviviendo en zool&oacute;gicos, que empezaron a organizar programas de cr&iacute;a en cautividad con el objetivo de salvar la especie. A partir de ah&iacute;, diferentes organizaciones conservacionistas est&aacute;n <strong>trabajando por su reintroducci&oacute;n en libertad</strong>. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Una especie salvaje?</h2><p class="article-text">
        Los caballos de Przewalski se parecen a los caballos dom&eacute;sticos, aunque suelen ser m&aacute;s robustos y tener las patas un poco m&aacute;s cortas. Su pelaje es de un color blanco tostado, mientras que sus crines presentan un tono marr&oacute;n m&aacute;s oscuro. Normalmente cuando se habla de ellos se dice que son los<strong> &uacute;ltimos descendientes de caballos salvajes</strong>, es decir, los &uacute;nicos vivos que nunca fueron domesticados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, diversas investigaciones recientes han puesto en duda esto. Un <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.aao3297" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en la revista <em>Science</em> analiz&oacute; ADN antiguo de caballos de distintas &eacute;pocas y regiones y concluy&oacute; que los caballos de Przewalski no ser&iacute;an, en sentido estricto, los &uacute;ltimos caballos salvajes nunca domesticados, sino que probablemente <strong>descienden de poblaciones antiguas que s&iacute; pasaron por un proceso de domesticaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo compar&oacute; material gen&eacute;tico de caballos actuales y de restos arqueol&oacute;gicos con una antig&uuml;edad de hasta 5.000 a&ntilde;os, incluyendo los llamados caballos Botai, una de las primeras poblaciones domesticadas en el norte de Asia Central. Los resultados mostraron que existe una <strong>relaci&oacute;n directa entre estos caballos Botai </strong>y los caballos de Przewalski actuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/nace-nueva-cria-caballo-przewalski-ultimos-caballos-verdaderamente-salvajes-peligro-extincion-pm_1_13278441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 09:00:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fe34d376-ebd5-479c-b64f-ab90a5ddcf60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3701425" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fe34d376-ebd5-479c-b64f-ab90a5ddcf60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3701425" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nace una nueva cría del caballo de Przewalski, los “últimos caballos salvajes” que están en peligro de extinción]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fe34d376-ebd5-479c-b64f-ab90a5ddcf60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/viejo-prejuicio-salta-aires-aves-masturban-ciencia-no-ve-anomalo-pm_1_13281582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conducta sexual - La investigación publicada en una revista especializada concluye que esta pauta forma parte de la actividad reproductiva corriente y aparece con más frecuencia lejos del cuidado humano</p></div><p class="article-text">
        Un juguete mordisqueado durante horas suele ser una de las primeras se&ntilde;ales que llaman la atenci&oacute;n de quienes cuidan <strong>animales en espacios cerrados</strong>. A partir de detalles as&iacute; surgi&oacute; durante a&ntilde;os la idea de que muchas conductas poco habituales nacen por vivir lejos del entorno natural. Esa percepci&oacute;n se alimenta cuando aparecen movimientos repetitivos, respuestas exageradas o h&aacute;bitos que parecen extra&ntilde;os para los observadores. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que vivir en un espacio cerrado puede cambiar el d&iacute;a a d&iacute;a de un animal. Puede haber menos est&iacute;mulos, menos interacci&oacute;n con otros individuos y una vida mucho m&aacute;s predecible. Todo eso influye en su comportamiento. Pero <strong>no todo lo que parece raro es un problema</strong>. Algunas conductas que llaman la atenci&oacute;n simplemente forman parte de la forma natural en que una especie se comporta.
    </p><h2 class="article-text">El estudio descarta una anomal&iacute;a ligada al encierro</h2><p class="article-text">
        La masturbaci&oacute;n en aves ha sido considerada durante mucho tiempo una posible se&ntilde;al de estr&eacute;s o de problemas derivados de la cautividad. Sin embargo, una investigaci&oacute;n publicada en la revista cient&iacute;fica<em><strong> Ecology and Evolution </strong></em>y liderada por la ec&oacute;loga evolutiva <strong>Chloe Heys</strong>, de la Universidad de Lancashire, concluye que <strong>esta conducta aparece en numerosas especies y forma parte de su repertorio sexual habitual</strong>. Los datos apuntan adem&aacute;s a que los casos descritos son m&aacute;s frecuentes en aves silvestres que en ejemplares mantenidos por personas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las nuevas conclusiones cambian la mirada sobre las aves"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las nuevas conclusiones cambian la mirada sobre las aves                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese resultado tiene consecuencias para veterinarios, criadores y propietarios. Durante a&ntilde;os se recomend&oacute; retirar perchas, juguetes u otros objetos cuando las aves mostraban este comportamiento. En algunos casos se lleg&oacute; a recurrir a<strong> tratamientos hormonales, medicamentos e incluso intervenciones quir&uacute;rgicas </strong>para frenarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Heys defendi&oacute; que la investigaci&oacute;n demuestra que &ldquo;es un comportamiento perfectamente natural y saludable que forma parte de su repertorio de conductas sexuales&rdquo;. La conclusi&oacute;n abre la puerta a revisar consejos muy extendidos en el cuidado de estas especies.
    </p><h2 class="article-text">El an&aacute;lisis detecta patrones ligados a la evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para llegar a esas conclusiones, el equipo reuni&oacute; la <strong>mayor base de datos sobre masturbaci&oacute;n en aves </strong>elaborada hasta la fecha. Los investigadores recurrieron a art&iacute;culos cient&iacute;ficos revisados por expertos, encuestas dirigidas a especialistas en aves y cuidadores de zool&oacute;gicos, adem&aacute;s de testimonios procedentes de comunidades de aficionados, redes sociales y v&iacute;deos. El conjunto final incluy&oacute; <strong>informaci&oacute;n sobre 120 especies repartidas en 22 grandes grupos de aves</strong>. Tambi&eacute;n se registraron variables como el sexo, la edad, el origen silvestre o cautivo, el sistema de apareamiento y el entorno social.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis revel&oacute; que la<strong> conducta aparece en muchos linajes distintos </strong>y sigue patrones reconocibles. Las especies emparentadas tend&iacute;an a parecerse entre s&iacute; en la presencia o ausencia de esta pr&aacute;ctica, lo que sugiere una distribuci&oacute;n relacionada con la historia evolutiva de las aves. Los investigadores consideran probable que el ancestro com&uacute;n de las aves no presentara esta conducta y que esta<strong> surgiera y desapareciera varias veces</strong> a lo largo del tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las diferencias entre machos y hembras tambi&eacute;n aportaron informaci&oacute;n relevante. Entre los registros considerados fiables, el<strong> 55% de los machos mostraban masturbaci&oacute;n frente al 36% de las hembras</strong>. Aun as&iacute;, la conducta apareci&oacute; en ambos sexos, por lo que no puede interpretarse como una actividad exclusiva de los machos. El estudio <strong>tampoco detect&oacute; diferencias importantes entre individuos j&oacute;venes y adultos</strong>, un resultado que debilita la hip&oacute;tesis de que se trate &uacute;nicamente de una pr&aacute;ctica previa a la madurez sexual.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los investigadores examinaron los sistemas de apareamiento, encontraron otro patr&oacute;n interesante. Las especies con<strong> v&iacute;nculos de pareja m&aacute;s duraderos tend&iacute;an a presentar menos masturbaci&oacute;</strong>n. Por el contrario, aquellas con oportunidades de apareamiento m&aacute;s variadas registraban una presencia mayor de esta conducta. 
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n respalda varias explicaciones evolutivas. Una plantea que act&uacute;a como <strong>v&iacute;a de liberaci&oacute;n sexual </strong>en especies con niveles elevados de actividad reproductiva. Otra propone que podr&iacute;a influir en procesos posteriores al apareamiento, como la<strong> calidad del esperma o determinadas condiciones relacionadas con la fecundaci&oacute;n</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los expertos aclaran cu&aacute;ndo requiere atenci&oacute;n profesional</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n aclara qu&eacute; se entiende exactamente por masturbaci&oacute;n en aves. A diferencia de muchos mam&iacute;feros, la mayor&iacute;a carece de genitales externos y utiliza la cloaca para la reproducci&oacute;n, la excreci&oacute;n y la micci&oacute;n. Los comportamientos observados suelen consistir en<strong> frotar esa zona contra una percha, una rama, un juguete u otros objetos</strong>, a veces acompa&ntilde;ados de movimientos de alas o vocalizaciones. Los autores excluyeron actividades normales como el acicalamiento, la limpieza o el rascado para evitar confusiones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La veterinaria <strong>Ana Basto,</strong> profesora de la Universidad de Lancashire, record&oacute; que &ldquo;ha existido hist&oacute;ricamente una falta de investigaci&oacute;n sobre la masturbaci&oacute;n en aves como los loros&rdquo;. Seg&uacute;n explic&oacute;, los resultados ayudar&aacute;n a ofrecer<strong> recomendaciones m&aacute;s precisas </strong>sobre bienestar animal.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, la bi&oacute;loga evolutiva <strong>Matilda Brindle</strong>, de la Universidad de Oxford, se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;la masturbaci&oacute;n no es una consecuencia patol&oacute;gica o aberrante de la cautividad&rdquo;. Aunque los autores recuerdan que los<strong> casos asociados a lesiones, irritaci&oacute;n o sufrimiento </strong>requieren atenci&oacute;n profesional, el trabajo plantea una revisi&oacute;n profunda de una conducta que durante a&ntilde;os fue interpretada de forma equivocada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/viejo-prejuicio-salta-aires-aves-masturban-ciencia-no-ve-anomalo-pm_1_13281582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 10:27:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="174269" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="174269" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El país de los 'Elefantes' en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/pais-elefantes-mundial-2026-queda-retratado-20-naciones-superan-costa-marfil-poblacion-elefantes-pm_1_13280737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b2fc347-f579-4d1d-aa64-1842bf7b040b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El país de los &#039;Elefantes&#039; en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presión humana continuó sobre muchas áreas naturales y los investigadores advierten de que la reconstrucción de las poblaciones de fauna puede requerir décadas</p><p class="subtitle">¿A qué hora son los partidos del Mundial?: Guía completa de horarios y turnos para España</p></div><p class="article-text">
        Las huellas frescas suelen decidir una jornada de safari. A partir de esas se&ntilde;ales, los gu&iacute;as buscan a los <strong>elefantes</strong> en zonas donde los animales mantienen rutas bastante previsibles hacia el agua o la vegetaci&oacute;n. Pa&iacute;ses como Botsuana, Zimbabue, Tanzania, Kenia o Sud&aacute;frica ofrecen encuentros frecuentes porque conservan poblaciones numerosas y amplios espacios protegidos. 
    </p><p class="article-text">
        En esos lugares, los rastreadores conocen los movimientos estacionales de las manadas y utilizan informaci&oacute;n reciente de otros equipos para aumentar las posibilidades de localizaci&oacute;n. La presencia de animales convierte la b&uacute;squeda en una<strong> tarea mucho m&aacute;s favorable que en regiones donde las poblaciones son escasas o est&aacute;n fragmentadas</strong>. Por esa raz&oacute;n, algunos viajeros llegan a ver varios grupos en una misma salida mientras los gu&iacute;as enlazan indicios del terreno con la experiencia acumulada durante a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Costa de Marfil mantiene un emblema que pierde su presencia</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de<strong> Costa de Marfil </strong>avanza en sentido contrario. El pa&iacute;s mantiene una de las im&aacute;genes nacionales m&aacute;s asociadas al elefante y su selecci&oacute;n de f&uacute;tbol recibe el nombre de <em><strong>Los Elefantes</strong></em>, pero la presencia real de estos animales se ha reducido de forma dr&aacute;stica. El n&uacute;cleo de esa paradoja est&aacute; en que el emblema nacional sigue vivo mientras la especie atraviesa una <strong>crisis prolongada</strong> dentro de sus fronteras.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre el pa&iacute;s y el animal tiene ra&iacute;ces hist&oacute;ricas importantes. El nombre Costa de Marfil remite al <strong>comercio del marfil </strong>obtenido de los colmillos de elefante, y durante mucho tiempo el territorio alberg&oacute; <strong>grandes poblaciones de paquidermos africanos</strong>.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La selección nacional recibe el apodo de Los Elefantes y el animal forma parte de la identidad del país,"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La selección nacional recibe el apodo de Los Elefantes y el animal forma parte de la identidad del país,                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa herencia qued&oacute; incorporada a la identidad nacional y tambi&eacute;n al f&uacute;tbol. La selecci&oacute;n adopt&oacute; el apodo de <em>Los Elefantes </em>y utiliza esa figura como representaci&oacute;n de fuerza y prestigio deportivo. Sin embargo, el s&iacute;mbolo conserva una presencia mucho mayor en los estadios que en muchos espacios naturales del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras reflejan con claridad ese deterioro. Distintas estimaciones indican que la <strong>poblaci&oacute;n de elefantes pas&oacute; de m&aacute;s de un millar de ejemplares a finales del siglo pasado a apenas unos cientos </strong>en la actualidad. Algunos trabajos sit&uacute;an la cantidad restante en una horquilla aproximada de 225 a 500 animales. La reducci&oacute;n alcanza entre el 86% y el 90% en apenas dos o tres d&eacute;cadas, una ca&iacute;da que ha dejado a la especie<strong> cerca de la desaparici&oacute;n en buena parte del territorio marfile&ntilde;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses africanos ayuda a entender la magnitud del contraste. <strong>Botsuana</strong> aparece como el principal refugio del continente con una poblaci&oacute;n estimada entre 130.000 y 132.000 ejemplares. Tambi&eacute;n destacan <strong>Gab&oacute;n</strong>, con unos 95.000 elefantes de bosque, <strong>Zimbabue</strong> con alrededor de 65.000, <strong>Kenia</strong> con cerca de 36.000 y <strong>Sud&aacute;frica</strong> con unos 24.000. Son territorios donde las poblaciones siguen siendo lo bastante amplias como para convertir al elefante en un animal habitual para muchos gu&iacute;as de safari. 
    </p><h2 class="article-text">La presi&oacute;n humana redujo cada vez m&aacute;s el territorio</h2><p class="article-text">
        La <strong>agricultura</strong> aparece como uno de los factores m&aacute;s importantes de ese proceso. Costa de Marfil es el principal <strong>productor mundial de cacao</strong> y la expansi&oacute;n de este cultivo ha transformado amplias superficies forestales. La cobertura de bosque se ha reducido cerca de un 90% hasta rondar los dos millones de hect&aacute;reas. 
    </p><p class="article-text">
        A medida que avanzaron las plantaciones, muchos espacios utilizados por los elefantes quedaron fragmentados o desaparecieron. En numerosas &aacute;reas protegidas, los terrenos terminaron convertidos en explotaciones agr&iacute;colas y asentamientos humanos, una transformaci&oacute;n que redujo el espacio disponible para la fauna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La situación marfileña se encuentra en el extremo opuesto."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La situación marfileña se encuentra en el extremo opuesto.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A esa presi&oacute;n se a&ntilde;adi&oacute; la <strong>caza furtiva</strong>. El comercio ilegal de marfil sigui&oacute; afectando a las poblaciones de elefantes incluso despu&eacute;s de la adopci&oacute;n de restricciones internacionales. Los cazadores aprovecharon la <strong>demanda de colmillos y la debilidad de algunos sistemas de vigilancia</strong> para seguir actuando. El resultado fue una mortalidad elevada en una especie que ya sufr&iacute;a por la p&eacute;rdida acelerada de h&aacute;bitat.
    </p><p class="article-text">
        Las<strong> guerras civiles </strong>de 2002 a 2007 y de 2010 a 2011 agravaron todav&iacute;a m&aacute;s el problema. Durante esos periodos se interrumpieron patrullas contra la caza furtiva y muchos responsables de conservaci&oacute;n dejaron de operar con normalidad. Al mismo tiempo, los desplazamientos de poblaci&oacute;n aumentaron la ocupaci&oacute;n de zonas forestales. 
    </p><p class="article-text">
        La expansi&oacute;n agr&iacute;cola, la tala y una mayor disponibilidad de armas contribuyeron a fragmentar los bosques y a acelerar el declive de grandes mam&iacute;feros. En lugares como el bosque clasificado de <strong>Haut-Sassandra</strong>, el deterioro del paisaje forestal se intensific&oacute; durante y despu&eacute;s de los conflictos.
    </p><h2 class="article-text">Costa de Marfil busc&oacute; ayuda para evitar m&aacute;s p&eacute;rdidas</h2><p class="article-text">
        Ante ese panorama, las autoridades buscaron apoyo en iniciativas internacionales. Costa de Marfil se incorpor&oacute; a la <em><strong>Elephant Protection Initiative </strong></em>en 2017 con el objetivo de reforzar la protecci&oacute;n de los animales que a&uacute;n sobreviven. Tambi&eacute;n permanecen algunos n&uacute;cleos reducidos en espacios protegidos como el <strong>Parque Nacional de Ta&iuml;,</strong> donde se encuentran parte de los ejemplares restantes. La existencia de estas poblaciones ofrece una base para futuras acciones de recuperaci&oacute;n, aunque la dimensi&oacute;n del retroceso sigue siendo enorme.
    </p><p class="article-text">
        La paz tampoco resolvi&oacute; autom&aacute;ticamente la situaci&oacute;n. Muchas comunidades continuaron ejerciendo presi&oacute;n sobre los h&aacute;bitats mediante actividades agr&iacute;colas, tala y caza. Adem&aacute;s, la aplicaci&oacute;n de las normas de protecci&oacute;n sigui&oacute; encontrando dificultades en distintos lugares. Los investigadores advierten de que la recuperaci&oacute;n de poblaciones tan reducidas <strong>requiere intervenciones prolongadas </strong>y varias d&eacute;cadas de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Costa de Marfil mantiene al elefante como uno de sus grandes emblemas nacionales, aunque encontrar esos animales dentro del pa&iacute;s resulta hoy mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que contemplarlos en los grandes destinos de safari del sur y el este de &Aacute;frica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/pais-elefantes-mundial-2026-queda-retratado-20-naciones-superan-costa-marfil-poblacion-elefantes-pm_1_13280737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 09:00:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2b2fc347-f579-4d1d-aa64-1842bf7b040b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="589850" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2b2fc347-f579-4d1d-aa64-1842bf7b040b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="589850" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El país de los 'Elefantes' en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2b2fc347-f579-4d1d-aa64-1842bf7b040b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mundial de fútbol,Elefantes,África,Costa de Marfil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Analizan el litoral mediterráneo, de Blanes a Cartagena, para dar con las zonas más importantes para la supervivencia de los tiburones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/analizan-litoral-mediterraneo-blanes-cartagena-zonas-supervivencia-tiburones-pm_1_13259084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c586003f-1bf9-4157-b09b-e3c28894acb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Analizan el litoral mediterráneo, de Blanes a Cartagena, para dar con las zonas más importantes para la supervivencia de los tiburones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las áreas identificadas, que destacan por su valor ecológico, son la costa catalana, las aguas del Golfo de Alicante y el litoral de Almería</p><p class="subtitle">Descubren en las Galápagos una nueva especie de pulpo: diminuto y de color azul</p><p class="subtitle">Científicos españoles desarrollan un método para calcular la edad de los anfibios a partir de su tamaño</p></div><p class="article-text">
        Personal investigador del <a href="https://www.icm.csic.es/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ICM-CSIC</a> y del <a href="https://www.mncn.csic.es/es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MNCN-CSIC</a> ha completado un exhaustivo an&aacute;lisis del litoral mediterr&aacute;neo espa&ntilde;ol, abarcando desde la localidad <strong>de Blanes hasta Cartagena</strong>, un esfuerzo cient&iacute;fico que se ha centrado en identificar las &aacute;reas fundamentales para la supervivencia de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/tiburones/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiburones</a>, considerados actualmente entre los animales m&aacute;s amenazados del planeta, seg&uacute;n la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza. A trav&eacute;s del <strong>proyecto COTI</strong>, se ha buscado desentra&ntilde;ar los secretos de estos grandes depredadores que patrullan nuestras costas, una investigaci&oacute;n que no solo ha mapeado el territorio, sino que ha establecido un marco de trabajo colaborativo sin precedentes en la regi&oacute;n.   
    </p><p class="article-text">
        El objetivo final de dicho estudio es garantizar que estas especies <strong>sigan cumpliendo su funci&oacute;n vital </strong>en el ecosistema marino. Este equipo multidisciplinar ha logrado arrojar luz sobre un entorno submarino que hasta ahora permanec&iacute;a en gran parte desconocido para la gesti&oacute;n ambiental, revelando que la supervivencia de los grandes depredadores en el <a href="https://www.eldiario.es/temas/mediterraneo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mediterr&aacute;neo</a> occidental depende de puntos geogr&aacute;ficos muy espec&iacute;ficos que funcionan como verdaderos refugios naturales. Entre las zonas identificadas destacan por su valor ecol&oacute;gico los ca&ntilde;ones submarinos de la <strong>costa catalana</strong>, las aguas del <strong>Golfo de Alicante</strong> y el litoral de <strong>Almer&iacute;a</strong>. Estos lugares no son simples puntos de paso, sino &aacute;reas cr&iacute;ticas donde los tiburones encuentran alimento abundante y condiciones &oacute;ptimas para su reproducci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, estas regiones act&uacute;an como <strong>corredores migratorios esenciales </strong>que conectan distintas partes del mar, permitiendo el flujo gen&eacute;tico y la salud de las poblaciones. Entender la relevancia de estos enclaves permite a los cient&iacute;ficos proponer medidas de protecci&oacute;n mucho m&aacute;s precisas y adaptadas a la realidad biol&oacute;gica de las especies. La identificaci&oacute;n de estos puntos clave marca un hito en la conservaci&oacute;n marina espa&ntilde;ola, proporcionando una hoja de ruta clara para las administraciones encargadas de velar por la <strong>biodiversidad</strong>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-SMbRl4IP-aU-3867', 'youtube', 'SMbRl4IP-aU', document.getElementById('yt-SMbRl4IP-aU-3867'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-SMbRl4IP-aU-3867 src="https://www.youtube.com/embed/SMbRl4IP-aU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.icm.csic.es/es/staff/joan-navarro-bernabe-2167" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Navarro</a>, investigador del <strong>Instituto de Ciencias del Mar</strong> y responsable cient&iacute;fico de esta iniciativa, resalta que uno de los mayores logros del proyecto ha sido la integraci&oacute;n de diversas disciplinas. Seg&uacute;n explica el experto, ha sido fundamental poder combinar diferentes aproximaciones cient&iacute;ficas y actores del territorio para comprender mejor c&oacute;mo se desplazan estas especies en el <a href="https://www.eldiario.es/temas/mediterraneo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mediterr&aacute;neo</a> actual. Navarro insiste en que saber qu&eacute; <strong>zonas</strong> son especialmente <strong>relevantes</strong> para su <strong>conservaci&oacute;n</strong> es el primer paso para una gesti&oacute;n exitosa de los recursos marinos. Para el cient&iacute;fico, un enfoque hol&iacute;stico dota de un valor excepcional a los resultados obtenidos durante el desarrollo de la investigaci&oacute;n. El <a href="https://fundacion-biodiversidad.es/programa_pleamar/coti-compatibilizar-la-pesca-y-la-conservacion-de-tiburones-pelagicos-amenazados-mediante-la-identificacion-de-areas-ecologicamente-importantes-en-el-mediterraneo-noroccidental/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto COTI </a>demuestra que el conocimiento compartido es la herramienta m&aacute;s potente para proteger el patrimonio natural que se oculta bajo la superficie del mar.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>metodolog&iacute;a</strong> empleada ha sido rigurosa y ha combinado tecnolog&iacute;as de vanguardia con t&eacute;cnicas tradicionales de estudio biol&oacute;gico en el entorno marino. El equipo ha utilizado el marcaje satelital de ejemplares vivos para rastrear sus movimientos en tiempo real a trav&eacute;s de las vastas extensiones del litoral. Especies como la <strong>tintorera</strong>, el tibur&oacute;n de profundidad conocido como <strong>bocadulce</strong> y el impresionante <strong>pez luna</strong> han sido objeto de este seguimiento tecnol&oacute;gico constante. Paralelamente, se han recogido muestras de <strong>marrajo</strong> y <strong>pez espada</strong> para realizar an&aacute;lisis gen&eacute;ticos profundos que revelen la estructura de sus poblaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este despliegue de medios ha permitido capturar datos precisos sobre la ecolog&iacute;a de animales que pasan la mayor parte de su vida lejos de la vista humana. La combinaci&oacute;n de estos <strong>datos satelitales y biol&oacute;gicos</strong> ofrece una imagen tridimensional de c&oacute;mo estos animales interact&uacute;an con su h&aacute;bitat y entre s&iacute;. Cada muestra analizada y cada se&ntilde;al recibida desde los sat&eacute;lites contribuyen a construir un puzle complejo sobre la vida de los depredadores.
    </p><p class="article-text">
        Elena Fern&aacute;ndez, investigadora vinculada al proyecto en el <strong>ICM-CSIC</strong>, advierte sobre la <strong>preocupante situaci&oacute;n</strong> de muchas de estas poblaciones que se encuentran actualmente en regresi&oacute;n. Fern&aacute;ndez destaca que todav&iacute;a existe un gran desconocimiento sobre diversos aspectos de la ecolog&iacute;a de estos animales, lo que dificulta su protecci&oacute;n efectiva ante las amenazas externas. Para la experta, disponer de datos precisos sobre sus movimientos y la conectividad entre distintas &aacute;reas geogr&aacute;ficas es absolutamente esencial para avanzar hacia medidas eficaces. Sin esta base cient&iacute;fica, cualquier esfuerzo de gesti&oacute;n corre el riesgo de ser insuficiente para frenar el declive de especies tan vulnerables como el marrajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la investigadora subraya que la ciencia debe preceder a la acci&oacute;n pol&iacute;tica para asegurar que las reservas marinas se ubiquen donde realmente se necesitan. Su testimonio refleja la urgencia de seguir investigando para evitar que el Mediterr&aacute;neo pierda a sus <strong>habitantes</strong> m&aacute;s <strong>ic&oacute;nicos</strong> y <strong>necesarios</strong>. El an&aacute;lisis de la conectividad poblacional ha sido otro de los pilares fundamentales defendidos por Sergi Taboada, investigador del <strong>Museo Nacional de Ciencias Naturales</strong>. Taboada se&ntilde;ala que estos estudios permiten comprender si los individuos capturados forman parte de una misma poblaci&oacute;n o de grupos diferenciados gen&eacute;ticamente. Esta distinci&oacute;n es una informaci&oacute;n clave para definir estrategias de conservaci&oacute;n que operen tanto a escala regional como internacional, dada la naturaleza migratoria de los tiburones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos hallazgos son vitales para coordinar pol&iacute;ticas pesqueras que no agoten un recurso que podr&iacute;a estar compartido por varias naciones mediterr&aacute;neas. El trabajo de Taboada pone de manifiesto que las fronteras pol&iacute;ticas no existen para los grandes depredadores, lo que obliga a una <strong>cooperaci&oacute;n</strong> cient&iacute;fica global. La gen&eacute;tica se revela como una herramienta de diplomacia ambiental, uniendo a pa&iacute;ses en la protecci&oacute;n de un patrimonio com&uacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Los pescadores, colaboradores</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito de este ambicioso proyecto no habr&iacute;a sido posible sin la estrecha colaboraci&oacute;n del <strong>sector pesquero</strong>, un actor tradicionalmente visto como ajeno a la investigaci&oacute;n. Pablo Cerme&ntilde;o, especialista en programas de conservaci&oacute;n del <strong>Zoo de Barcelona</strong>, afirma con rotundidad que la implicaci&oacute;n de los pescadores ha sido fundamental para desarrollar el trabajo. Su experiencia y profundo conocimiento del medio marino han contribuido de manera decisiva a las tareas de campo, especialmente en las complejas campa&ntilde;as de marcaje. Cerme&ntilde;o destaca que esta alianza demuestra que la cooperaci&oacute;n entre ciencia y pesca es imprescindible para avanzar seriamente en la conservaci&oacute;n de los oc&eacute;anos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que los pescadores han participado activamente en la localizaci&oacute;n, captura y posterior liberaci&oacute;n de los ejemplares, asegurando que la ciencia se nutra del saber emp&iacute;rico. Esta <strong>sinergia</strong> ha permitido alcanzar objetivos que habr&iacute;an sido inalcanzables solo con medios acad&eacute;micos, creando un v&iacute;nculo de confianza mutua. El reconocimiento de los pescadores como aliados es uno de los legados m&aacute;s significativos de la investigaci&oacute;n. En conclusi&oacute;n, los tiburones act&uacute;an como depredadores apicales situados en la cima de la cadena alimentaria, siendo piezas clave para el equilibrio de los ecosistemas. Su presencia es un indicador de <strong>salud marina</strong>, y su desaparici&oacute;n tendr&iacute;a efectos en cadena devastadores para la <strong>biodiversidad</strong> de nuestras costas mediterr&aacute;neas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/analizan-litoral-mediterraneo-blanes-cartagena-zonas-supervivencia-tiburones-pm_1_13259084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 13:59:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c586003f-1bf9-4157-b09b-e3c28894acb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="110820" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c586003f-1bf9-4157-b09b-e3c28894acb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="110820" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Analizan el litoral mediterráneo, de Blanes a Cartagena, para dar con las zonas más importantes para la supervivencia de los tiburones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c586003f-1bf9-4157-b09b-e3c28894acb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Tiburones,Mediterráneo,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas,Biodiversidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un descenso de apenas 300 metros: así es la migración de aves más corta del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descenso-apenas-300-metros-migracion-aves-corta-mundo-pm_1_13272298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4386073d-f5ed-4a21-a7c3-b3c474129c44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un descenso de apenas 300 metros: así es la migración de aves más corta del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gallo de las Rocosas (Dendragapus obscurus) tiene el Récord Guinness al desplazamiento estacional más corto</p><p class="subtitle">La cesárea poco común que ha permitido el nacimiento de un nuevo bebé gorila sano</p></div><p class="article-text">
        Cuando uno piensa en la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/amantes-ornitologia-cinco-destinos-espanoles-ver-aves-migratorias-invierno_1_12823794.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">migraci&oacute;n de aves</a>, es normal que se nos vengan a la cabeza im&aacute;genes de<strong> rutas migratorias kilom&eacute;tricas</strong> en la que los p&aacute;jaros atraviesan oc&eacute;anos, huyendo del invierno y en busca de alimento y un refugio en el que pasar las &eacute;pocas m&aacute;s duras del a&ntilde;o. Pero no todos los desplazamientos estacionales que hacen estos animales implican recorrer miles y miles de kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        El gallo de las Rocosas (Dendragapus obscurus) es el m&aacute;s especial en este sentido. Tambi&eacute;n conocido como urogallo azul de Norteam&eacute;rica, hablamos del ave con la migraci&oacute;n m&aacute;s corta del mundo; apenas<strong> </strong>300 metros de descenso que lo hacen<strong> ostentar el R&eacute;cord Guinness</strong> en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante el invierno, habita en bosques de pinos de monta&ntilde;a, y cuando comienza la &eacute;poca de anidaci&oacute;n en primavera, <strong>desciende apenas 300 metros hasta bosques caducifolios</strong> para alimentarse de las primeras semillas y hojas frescas&rdquo;, explica la organizaci&oacute;n en la entrada de su p&aacute;gina web dedicada a este peculiar animal.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DYftaNyj9St/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Entre Canad&aacute; y Estados Unidos</strong></h2><p class="article-text">
        Aunque no cruza pa&iacute;ses ni grandes distancias, este desplazamiento que hace tambi&eacute;n se considera una migraci&oacute;n porque<strong> es estacional y se repite en el tiempo</strong>, porque el cambio de h&aacute;bitat viene motivado por la necesidad seg&uacute;n la etapa del a&ntilde;o y su ciclo vital y, sobre todo, porque responde a la disponibilidad de alimento y a las condiciones clim&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Esta especie de ave galliforme habita en los bosques de las <strong>Monta&ntilde;as Rocosas de Am&eacute;rica del Norte</strong>, un sector de cordilleras que corre en paralelo a la costa occidental, por Canad&aacute; y Estados Unidos. Estos se mueven en distancias cortas, caminando y con vuelos cortos, y se alimentan tanto en el suelo como desde los &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        El macho, con un plumaje predominantemente gris oscuro,<strong> infla unos sacos cervicales de color amarillo situados a los lados del cuello durante el cortejo</strong>, uno de sus elementos m&aacute;s caracter&iacute;sticos. Las hembras, mucho menos llamativas y m&aacute;s peque&ntilde;as en tama&ntilde;o, suelen tener un plumaje pardo moteado, con manchas negras, grises y color crema.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La migraci&oacute;n m&aacute;s larga de un ave</strong></h2><p class="article-text">
        En el otro lado de la migraci&oacute;n de aves encontramos al <strong>charr&aacute;n &aacute;rtico</strong> (Sterna paradisaea), que tiene el r&eacute;cord Guinness a la migraci&oacute;n m&aacute;s larga del mundo jam&aacute;s registrada. Esta ave marina realiza un viaje cada a&ntilde;o de ida y vuelta desde el &Aacute;rtico hasta la Ant&aacute;rtida, acumulando una distancia total de <strong>hasta 90.000 kil&oacute;metros</strong>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descenso-apenas-300-metros-migracion-aves-corta-mundo-pm_1_13272298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 09:00:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4386073d-f5ed-4a21-a7c3-b3c474129c44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1114052" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4386073d-f5ed-4a21-a7c3-b3c474129c44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1114052" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un descenso de apenas 300 metros: así es la migración de aves más corta del mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4386073d-f5ed-4a21-a7c3-b3c474129c44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Aves,Migraciones,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/rey-lactancia-no-ballena-elefante-orangutan-ventaja-real-pm_1_13272734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Maternidad - Los autores recurren al estudio de proteínas presentes en excrementos porque otros sistemas dependían de cálculos difíciles y ofrecían resultados menos consistentes sobre el amamantamiento</p></div><p class="article-text">
        Una cr&iacute;a que depende de la<strong> leche materna</strong> durante meses o a&ntilde;os recibe mucho m&aacute;s que alimento. Entre los mam&iacute;feros, la lactancia cumple una funci&oacute;n decisiva en el crecimiento, la protecci&oacute;n frente a enfermedades y el aprendizaje de los primeros comportamientos. La duraci&oacute;n de ese periodo cambia mucho de una especie a otra porque cada una sigue un ritmo distinto de desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando una madre prolonga ese cuidado durante largo tiempo, tambi&eacute;n retrasa la llegada de nuevas cr&iacute;as. Esa relaci&oacute;n entre alimentaci&oacute;n, supervivencia y reproducci&oacute;n forma parte de la biolog&iacute;a b&aacute;sica de los mam&iacute;feros.
    </p><h2 class="article-text">Las hembras retrasan nuevos nacimientos durante varios a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        El<strong> orangut&aacute;n de Borneo</strong> acaba de situarse en la parte m&aacute;s alta de esa clasificaci&oacute;n. Un estudio dirigido por la investigadora<strong> Nur Syamimi Makbul,</strong> de SOKENDAI, y publicado en <em><strong>Communications Biology</strong></em>, demuestra que las cr&iacute;as de<em> Pongo pygmaeus</em> siguen consumiendo leche materna al menos hasta los seis a&ntilde;os y medio de edad. El trabajo confirma de manera evidente una<strong> duraci&oacute;n de la lactancia</strong> que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a sido sugerida por distintos estudios, aunque sin pruebas concluyentes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_50p_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_50p_1134698.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_75p_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_75p_1134698.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.jpg"
                    alt="La alimentación materna acompaña la maduración juvenil prolongada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La alimentación materna acompaña la maduración juvenil prolongada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese periodo tan largo tiene consecuencias importantes para la especie. Una hembra que dedica m&aacute;s de seis a&ntilde;os a alimentar a una sola cr&iacute;a<strong> tarda mucho m&aacute;s en iniciar una nueva gestaci&oacute;n</strong>, por lo que el intervalo reproductivo puede alcanzar siete u ocho a&ntilde;os. En una especie amenazada por la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y la caza furtiva, esa lentitud dificulta la recuperaci&oacute;n de las poblaciones. Cada cr&iacute;a perdida representa una reducci&oacute;n dif&iacute;cil de compensar porque el reemplazo natural requiere mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n aporta una explicaci&oacute;n biol&oacute;gica para esa inversi&oacute;n prolongada. Seg&uacute;n los resultados obtenidos, la leche materna participa en el <strong>desarrollo del sistema inmune y de la microbiota intestinal </strong>durante una etapa muy extensa de la vida juvenil. La dependencia no parece responder &uacute;nicamente a necesidades energ&eacute;ticas. El proceso acompa&ntilde;a la maduraci&oacute;n de mecanismos biol&oacute;gicos que siguen evolucionando durante a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">El equipo reemplaza m&eacute;todos anteriores por otra t&eacute;cnica</h2><p class="article-text">
        Para llegar a estas conclusiones, el equipo dej&oacute; a un lado varios procedimientos utilizados anteriormente. Los estudios basados en <strong>is&oacute;topos estables presentes en el cabello o en la dentina hab&iacute;an producido resultados irregulares</strong> porque depend&iacute;an de condiciones de campo complejas y de estimaciones sobre la dieta. Makbul y sus colaboradores recurrieron a una t&eacute;cnica diferente, la<strong> prote&oacute;mica fecal</strong>. El m&eacute;todo busca en las heces prote&iacute;nas exclusivas de la leche materna. Si esas prote&iacute;nas aparecen, la cr&iacute;a contin&uacute;a mamando. Si desaparecen, el destete ya se ha producido.
    </p><p class="article-text">
        La recogida de datos se llev&oacute; a cabo en la Reserva de Conservaci&oacute;n de Danum Valley, en Sabah, dentro de la isla de Borneo. Durante dos a&ntilde;os y siete meses, los investigadores siguieron ejemplares identificados individualmente y reunieron muestras fecales de orangutanes silvestres. La elecci&oacute;n de esa reserva permiti&oacute; realizar un seguimiento continuado gracias a una poblaci&oacute;n bien estudiada y relativamente abundante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La reserva de Danum Valley facilita un seguimiento continuo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La reserva de Danum Valley facilita un seguimiento continuo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis ofrecieron un resultado contundente. Las prote&iacute;nas asociadas a la leche materna aparecieron en las 20 muestras examinadas, todas ellas procedentes de individuos de hasta seis a&ntilde;os y medio de edad. La coincidencia fue absoluta. Ese hallazgo<strong> cerr&oacute; una discusi&oacute;n abierta</strong> desde hac&iacute;a a&ntilde;os sobre la verdadera duraci&oacute;n de la lactancia en esta especie.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo fue a&uacute;n m&aacute;s lejos al comparar la presencia de prote&iacute;nas l&aacute;cteas con otros indicadores biol&oacute;gicos. Los juveniles que consum&iacute;an m&aacute;s leche presentaban una<strong> mayor cantidad de bacterias probi&oacute;ticas </strong>en el intestino y mejores niveles de prote&iacute;nas relacionadas con las defensas del organismo. Los autores describen una relaci&oacute;n consistente entre el consumo continuado de leche y una microbiota m&aacute;s favorable para la salud.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores plantean que la leche materna act&uacute;a como un agente que favorece la instalaci&oacute;n y el mantenimiento de determinadas comunidades bacterianas. En los seres humanos, gran parte de la colonizaci&oacute;n intestinal se completa durante los primeros a&ntilde;os de vida. En el orangut&aacute;n de Borneo, los datos apuntan a que ese proceso permanece activo durante un periodo mucho m&aacute;s prolongado.
    </p><h2 class="article-text">Los autores se&ntilde;alan l&iacute;mites y futuras l&iacute;neas de trabajo</h2><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el estudio tambi&eacute;n establece l&iacute;mites claros. La correlaci&oacute;n detectada entre lactancia y microbiota<strong> no permite demostrar todos los mecanismos causales implicados</strong>. Adem&aacute;s, las muestras proceden de una reserva protegida con condiciones favorables para las hembras, por lo que los resultados no pueden trasladarse autom&aacute;ticamente a poblaciones que viven en bosques degradados o fragmentados.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se conoce todav&iacute;a la edad exacta en la que termina el destete. Los investigadores <strong>carecen de muestras de ejemplares m&aacute;s mayores</strong> que permitan fijar ese l&iacute;mite. Otra cuesti&oacute;n pendiente es determinar si el mismo patr&oacute;n aparece en el<strong> orangut&aacute;n de Sumatra</strong>, una especie cercana que habita entornos diferentes. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; parece claro es que la prote&oacute;mica fecal abre una nueva v&iacute;a para estudiar la dependencia materna en animales amenazados. El orangut&aacute;n de Borneo ha sido el primer gran beneficiado de esa herramienta y podr&iacute;a ser solo el comienzo de una lista mucho m&aacute;s amplia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/rey-lactancia-no-ballena-elefante-orangutan-ventaja-real-pm_1_13272734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 14:30:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2549264" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2549264" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación,Leche,Leche materna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cesárea poco común que ha permitido el nacimiento de un nuevo bebé gorila sano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cesarea-comun-permitido-nacimiento-nuevo-bebe-gorila-sano-pm_1_13268700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d6c25de-abe4-43ae-8733-be71b9a6a644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144362.jpg" width="640" height="360" alt="La cesárea poco común que ha permitido el nacimiento de un nuevo bebé gorila sano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El zoológico Woodland Park de Seattle explicó que se han practicado menos de una docena de cesáreas a gorilas en todo el mundo</p><p class="subtitle">Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, el <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/analizan-litoral-mediterraneo-blanes-cartagena-zonas-supervivencia-tiburones-pm_1_13259084.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reino animal</a> dio la bienvenida a un <strong>nuevo beb&eacute; gorila</strong>. Macho y con un peso de 2,45 kilos, el primate lleg&oacute; al mundo mediante una ces&aacute;rea de emergencia realizada en Woodland Park, el zool&oacute;gico de Seattle (Estados Unidos) en el que Olympia, su madre, vive desde hace un tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias al trabajo en equipo de los m&eacute;dicos, veterinarios y el equipo de cuidado de gorilas, <strong>Olympia y su cr&iacute;a gozan de buena salud </strong>y se encuentran bien. Dados los indicadores positivos hasta el momento, seguimos siendo optimistas, pero tambi&eacute;n cautelosos, ya que la situaci&oacute;n es muy cambiante y delicada&rdquo;, dijo Martin Ramirez, curador de mam&iacute;feros del zoo en un <a href="https://blog.zoo.org/2026/05/obstetrical-team-performs-rare-c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a>.
    </p><p class="article-text">
        El equipo de veterinarios del Woodland Park tom&oacute; la decisi&oacute;n de hacer una ces&aacute;rea despu&eacute;s de que Olympia, que hab&iacute;a superado cinco d&iacute;as la fecha prevista de parto, tuviera complicaciones. La &uacute;ltima ecograf&iacute;a que le realizaron determin&oacute; que el<strong> animal ten&iacute;a una disminuci&oacute;n del l&iacute;quido amni&oacute;tico </strong>combinada con una dilataci&oacute;n cervical incompleta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto significaba que Olympia no podr&iacute;a dar a luz sin nuestra ayuda, as&iacute; que tomamos la <strong>decisi&oacute;n crucial de practicarle una ces&aacute;rea</strong>&rdquo;, explic&oacute; el veterinario Tim Storms, director de Salud Animal del Woodland Park. De los 17 nacimientos de gorilas que han tenido lugar en este zool&oacute;gico, este es el primero que nace por ces&aacute;rea en sus 126 a&ntilde;os de historia.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2060184766406635809?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Las ces&aacute;reas en estos primates son extremadamente raras y, seg&uacute;n el comunicado de la organizaci&oacute;n, se han realizado <strong>menos de una docena de estas intervenciones quir&uacute;rgicas a gorilas </strong>en todo el mundo. Esto supuso una gran preparaci&oacute;n por parte del equipo m&eacute;dico tanto antes como despu&eacute;s de la operaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>24 horas despu&eacute;s del parto</strong></h2><p class="article-text">
        Durante la primera noche tras el nacimiento, un cuidador de gorilas y un t&eacute;cnico veterinario brindaron atenci&oacute;n las 24 horas al beb&eacute; y a su madre mientras esta se recuperaba de la anestesia. &ldquo;<strong>Mantener a la cr&iacute;a cerca de Olympia le permiti&oacute; verla, o&iacute;rla y olerla </strong>todo el tiempo. Como acababa de someterse a una cirug&iacute;a mayor, quisimos que descansara la primera noche sin tener que cuidar a su beb&eacute;&rdquo;, comparti&oacute; Ram&iacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esta cr&iacute;a, el Woodland Park anunci&oacute; hace unas pocas semanas el nacimiento de otro gorila macho. Con este, <strong>son 13 los gorilas occidentales de llanura</strong> que actualmente viven en este zool&oacute;gico de Seattle, separados en dos grupos familiares diferentes para evitar conflictos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cesarea-comun-permitido-nacimiento-nuevo-bebe-gorila-sano-pm_1_13268700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 11:00:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1d6c25de-abe4-43ae-8733-be71b9a6a644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144362.jpg" length="105142" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1d6c25de-abe4-43ae-8733-be71b9a6a644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144362.jpg" type="image/jpeg" fileSize="105142" width="640" height="360"/>
      <media:title><![CDATA[La cesárea poco común que ha permitido el nacimiento de un nuevo bebé gorila sano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1d6c25de-abe4-43ae-8733-be71b9a6a644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144362.jpg" width="640" height="360"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Parto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gremlin vivía en la calle con su dueño e iba a ser sacrificado pero ahora es un perro operado que se recupera favorablemente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/gremlin-vivia-calle-dueno-e-iba-sacrificado-ahora-perro-operado-recupera-favorablemente-pm_1_13270943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcc462b7-4d0c-46e4-96de-5c6066a23580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gremlin vivía en la calle con su dueño e iba a ser sacrificado pero ahora es un perro operado que se recupera favorablemente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estado de salud del perro comenzó a deteriorarse afectando de manera grave a sus orejas, pero tras una intervención quirúrgica disfruta de una segunda oportunidad</p><p class="subtitle">Dobby sobrevive a la crueldad: el perro que según su protectora fue víctima de la caza y ahora busca familia</p><p class="subtitle">Ninot no encuentra salida: el perro víctima del Síndrome de Noé y que vuelve ahora al albergue</p></div><p class="article-text">
        En las calles de <a href="https://www.eldiario.es/temas/malaga/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;laga</a>, la vida de <strong>Gremlin</strong> y su due&ntilde;o transcurr&iacute;a marcada por la precariedad y el fuerte v&iacute;nculo que los un&iacute;a profundamente d&iacute;a tras d&iacute;a. Por la necesidad y el afecto mutuo, esa persona encontraba en su perro el apoyo emocional necesario para enfrentar su dura realidad cotidiana. Como tantas otras personas que est&aacute;n en situaci&oacute;n de sinhogarismo, ellos formaban una unidad familiar inseparable. A menudo, estos <a href="https://www.eldiario.es/temas/animales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animales</a> son los &uacute;nicos confidentes de quienes habitan los m&aacute;rgenes urbanos. Su presencia es vital, pero su salud depende de una estabilidad que sus due&ntilde;os no poseen. El <strong>sinhogarismo</strong> no solo afecta a humanos, sino tambi&eacute;n a sus leales amigos. La situaci&oacute;n de Gremlin es un ejemplo de c&oacute;mo la <strong>pobreza</strong> impacta en la salud de los animales.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el estado de <strong>salud</strong> de <strong>Gremlin</strong> comenz&oacute; a deteriorarse de forma muy preocupante, afectando de manera grave a sus orejas por la falta de higiene y cuidados adecuados. A pesar de los esfuerzos constantes de su due&ntilde;o por cuidarlo, la falta de ingresos estables imposibilitaba totalmente el acceso a una atenci&oacute;n veterinaria que fuera de calidad profesional. La situaci&oacute;n se volvi&oacute; insostenible cuando el dolor del animal se hizo evidente para todos los testigos, y la desesperaci&oacute;n se apoder&oacute; de su due&ntilde;o al no poder costear ni una consulta veterinaria b&aacute;sica. Este <strong>empeoramiento</strong> progresivo no era solo una cuesti&oacute;n m&eacute;dica, sino una barrera social impuesta por la pobreza extrema. La esperanza de una cura parec&iacute;a desvanecerse ante los altos gastos de una intervenci&oacute;n, imposibles de asumir para alguien que vive en la calle.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Eutanasia, &uacute;nica opci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El primer diagn&oacute;stico fue un golpe demoledor que amenazaba con separar para siempre a los dos compa&ntilde;eros de vida en un momento de absoluta y total vulnerabilidad emocional. Los profesionales consultados inicialmente indicaron que la &uacute;nica opci&oacute;n real y viable, ante la gravedad del caso y la falta de medios, ser&iacute;a proceder con la <strong>eutanasia</strong>, final tr&aacute;gico de una lealtad inquebrantable forjada durante las noches fr&iacute;as de la ciudad. La idea de sacrificar a <strong>Gremlin</strong> por motivos econ&oacute;micos pon&iacute;a de manifiesto las carencias de un sistema que a veces olvida a los seres m&aacute;s vulnerables de nuestra sociedad. Fue en ese momento de m&aacute;xima oscuridad cuando la intervenci&oacute;n de apoyo cambi&oacute; el rumbo. La desesperaci&oacute;n del due&ntilde;o era inmensa al pensar que su perro morir&iacute;a por falta de dinero. No hab&iacute;a otra salida aparente.
    </p><p class="article-text">
        La entrada en escena de la Fundaci&oacute;n <strong>FAADA</strong>, a trav&eacute;s de su consolidado programa Mejores Amigos, supuso un soplo de aire fresco y esperanza. Esta iniciativa multidisciplinar, desarrollada en colaboraci&oacute;n con el <strong>Ministerio de los Derechos Sociales</strong>, ofrece servicios veterinarios gratuitos a personas en exclusi&oacute;n social. El programa reconoce que el v&iacute;nculo entre el humano y el animal es un pilar fundamental para la salud mental y la integraci&oacute;n de las personas que viven sin un hogar fijo. Al priorizar casos de <strong>sinhogarismo</strong>, Mejores Amigos act&uacute;a donde otros no pueden llegar f&aacute;cilmente. Gracias a esta red, se pudieron realizar nuevas pruebas diagn&oacute;sticas sobre el animal para valorar su estado. Estas evaluaciones arrojaron una luz de esperanza necesaria sobre el complejo caso de <strong>Gremlin</strong>. De hecho, una valoraci&oacute;n profunda del equipo permiti&oacute; descartar el sacrificio como opci&oacute;n &uacute;nica y final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras un an&aacute;lisis exhaustivo y la valoraci&oacute;n de alternativas quir&uacute;rgicas, se determin&oacute; que <strong>Gremlin</strong> ten&iacute;a una oportunidad real de sobrevivir y recuperar plenamente su salud auditiva. No se trataba de un milagro, sino de la aplicaci&oacute;n de recursos y conocimientos al servicio de quienes m&aacute;s lo necesitaban en ese momento cr&iacute;tico para su supervivencia f&iacute;sica. El equipo de <strong>FAADA</strong> decidi&oacute; no dejar escapar ninguna posibilidad m&eacute;dica para salvar al can de la muerte. Apostaron firmemente por una intervenci&oacute;n que le devolviera su antigua calidad de vida perdida. Esta decisi&oacute;n no solo salvaba al perro, sino que tambi&eacute;n devolv&iacute;a la esperanza a su due&ntilde;o. Se activaron todos los protocolos necesarios para garantizar que la operaci&oacute;n fuese satisfactoria.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DYWu3UsDeuC/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Finalmente, <strong>Gremlin</strong> entr&oacute; en el <strong>quir&oacute;fano</strong> y la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica se desarroll&oacute; sin ninguna complicaci&oacute;n, marcando el inicio de su nueva vida lejos del dolor f&iacute;sico cr&oacute;nico. En la actualidad, el perro se encuentra recuper&aacute;ndose de manera muy favorable en <strong>M&aacute;laga</strong>. Demuestra una fortaleza admirable tras los duros momentos vividos recientemente en el asfalto. Este proceso de curaci&oacute;n es supervisado de cerca por los expertos veterinarios del programa. Se aseguran de que las curas y el postoperatorio se realicen en condiciones &oacute;ptimas para &eacute;l. Su mejor&iacute;a es un testimonio de que los finales felices son posibles con apoyo real y directo. La alegr&iacute;a del due&ntilde;o al ver a su compa&ntilde;ero sano es el motor de este programa social. Gremlin vuelve a disfrutar de la vida junto a su inseparable compa&ntilde;ero humano tras la operaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de <strong>Gremlin</strong> no es un hecho aislado, ya que en lo que va de <strong>2026</strong>, el programa ha atendido a <strong>treinta</strong> <a href="https://www.eldiario.es/temas/perros/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animales</a> de personas en situaci&oacute;n de <strong>sinhogarismo</strong> en toda Espa&ntilde;a. Historias como la suya subrayan la urgencia de seguir construyendo redes de apoyo s&oacute;lidas. Desde <strong>FAADA</strong> contin&uacute;an su labor de asesoramiento y acompa&ntilde;amiento a los equipos sociales municipales y recuerdan que la salud animal es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica y de justicia. Gremlin ya no es una cifra m&aacute;s, sino un s&iacute;mbolo de vida y de esperanza en una segunda y merecida oportunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/gremlin-vivia-calle-dueno-e-iba-sacrificado-ahora-perro-operado-recupera-favorablemente-pm_1_13270943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 10:30:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bcc462b7-4d0c-46e4-96de-5c6066a23580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43449" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bcc462b7-4d0c-46e4-96de-5c6066a23580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43449" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gremlin vivía en la calle con su dueño e iba a ser sacrificado pero ahora es un perro operado que se recupera favorablemente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bcc462b7-4d0c-46e4-96de-5c6066a23580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Perros,Animales,Mascotas,Málaga,Pobreza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[21 ballenas grises han muerto en apenas tres meses en las costas del Pacífico, pero la respuesta podría estar en el Ártico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/21-ballenas-grises-muertas-3-meses-costas-pacifico-respuesta-artico-pm_1_13265582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67004732-2cb3-4f01-ad7f-824e9acc47df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="21 ballenas grises han muerto en apenas tres meses en las costas del Pacífico, pero la respuesta podría estar en el Ártico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores creen que hay un problema con el suministro de alimento de estos animales por culpa del derretimiento de hielo</p><p class="subtitle">Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, se confirm&oacute; el hallazgo de un<strong> nuevo cad&aacute;ver de una ballena gris</strong> en la bah&iacute;a de Willapa, en Washington. Con ella, se elev&oacute; a 21 el n&uacute;mero de muertes confirmadas de <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/viaje-registrado-ballena-jorobada-15-000-kilometros-brasil-australia-pm_1_13239017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta especie</a> en este estado de Estados Unidos, una noticia que ha alarmado especialmente a los bi&oacute;logos de la zona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ritmo que llevamos<strong> supera con creces el ritmo que hab&iacute;amos documentado</strong> en cualquier a&ntilde;o de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os&rdquo;, dijo John Calambokidis, bi&oacute;logo investigador s&eacute;nior de Cascadia Research Collective, tras darse a conocer la noticia. Las 21 muertes registradas suponen &ldquo;la tercera cifra m&aacute;s alta que hemos tenido en un total anual&rdquo;, seg&uacute;n el investigador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ballenas grises son una especie de ballena barbada (Eschrichtius robustus) que se caracterizan por su color gris oscuro con manchas claras y sus largas migraciones, una de las m&aacute;s extensas<strong> </strong>de cualquier mam&iacute;fero. Estos animales <strong>viajan desde zonas donde se alimentan en el &Aacute;rtico</strong> hasta zonas de reproducci&oacute;n en aguas m&aacute;s c&aacute;lidas, como las del Pac&iacute;fico oriental.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2012207055679996397?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Calambokidis, la recuperaci&oacute;n de la ballena gris hab&iacute;a sido considerada uno de los <strong>mayores &eacute;xitos de conservaci&oacute;n</strong> de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las poblaciones de este animal marino han sufrido una ca&iacute;da vertiginosa que preocupa a la comunidad cient&iacute;fica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En junio del a&ntilde;o pasado, el Centro de Ciencias Pesqueras del Suroeste (NOAA Fisheries) public&oacute; una nueva estimaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de ballenas grises del Pac&iacute;fico Norte oriental: <strong>12.900 ejemplares, la cifra m&aacute;s baja desde principios de la d&eacute;cada de 1970</strong>. &ldquo;El n&uacute;mero estimado de cr&iacute;as, 85, es el m&aacute;s bajo desde que se iniciaron los registros en 1994, lo que indica que los niveles de reproducci&oacute;n son demasiado bajos para sustentar la recuperaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala el <a href="https://www.marinemammalcenter.org/news/the-marine-mammal-center-and-san-francisco-harbor-safety-committee-pilot-new-vessel-operator-training-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La culpa es del cambio clim&aacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que es un problema de suministro de alimentos&rdquo;. Es la respuesta que dio Calambokidis cuando le preguntaron por las razones de las 21 muertes de ballenas grises en apenas tres meses, seg&uacute;n <a href="https://www.nbcnews.com/science/environment/dead-gray-whales-pacific-rcna345675" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recoge</a> la NBC. &ldquo;Sabemos que el <strong>&Aacute;rtico ha sufrido cambios dr&aacute;sticos debido al cambio clim&aacute;tico</strong>&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; refiri&eacute;ndose, entre otras cosas, al derretimiento del hielo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente, el hielo marino permit&iacute;a que las algas del &Aacute;rtico alimentaran el fondo del mar, donde viv&iacute;an peque&ntilde;os organismos de los que se alimentan estas ballenas. Ahora, los investigadores creen que el hielo marino se est&aacute; derritiendo antes, lo que estar&iacute;a alterando este proceso, favoreciendo el crecimiento de fitoplancton en la superficie y <strong>reduciendo los nutrientes que llegan al fondo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que estos animales se desnutren, se desesperan m&aacute;s, y tambi&eacute;n creo que se debilitan, <strong>pierden la noci&oacute;n de su entorno</strong> y su sentido de la orientaci&oacute;n&rdquo;, concluy&oacute; Calambokidis. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/21-ballenas-grises-muertas-3-meses-costas-pacifico-respuesta-artico-pm_1_13265582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 09:00:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/67004732-2cb3-4f01-ad7f-824e9acc47df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1494567" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/67004732-2cb3-4f01-ad7f-824e9acc47df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1494567" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[21 ballenas grises han muerto en apenas tres meses en las costas del Pacífico, pero la respuesta podría estar en el Ártico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/67004732-2cb3-4f01-ad7f-824e9acc47df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Ballenas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/funciona-icarus-proyecto-rastrea-comportamiento-animal-espacio-proteger-fauna-salvaje-pm_1_13259945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7e0c424-29cc-4eba-a862-0caf4bd8d2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El satélite Raven, que acaba de lanzarse al espacio, permitirá obtener nuevos conocimientos para la investigación y la conservación de la biodiversidad</p><p class="subtitle">Las raras focas monje usan cuevas ocultas en Formícula para descansar sin contacto humano durante el verano</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, los humanos observamos a los <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/vida-urbana-cambiando-comportamiento-animales-salvajes-ahora-son-audaces-agresivos-pm_1_13234804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animales salvajes desde el terreno</a>. Los prism&aacute;ticos y las expediciones en el campo eran nuestras principales herramientas para seguir sus movimientos, estudiar sus rutas migratorias y entender su comportamiento. Hoy tenemos sistemas mucho m&aacute;s avanzados y somos incluso <strong>capaces de observarlos desde el espacio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esto es posible en parte gracias a Icarus 2.0, un proyecto europeo que permite rastrear en tiempo casi real los movimientos de miles de animales salvajes y entender c&oacute;mo se comportan. Su objetivo es crear una especie de <strong>&ldquo;Internet de los Animales&rdquo; </strong>que revele c&oacute;mo est&aacute;n cambiando los ecosistemas y el clima, y c&oacute;mo la fauna responde a esos cambios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo, <strong>instalan unos peque&ntilde;os sensores en animales como aves y mam&iacute;feros</strong>, los cuales recogen todo tipo de datos: localizaci&oacute;n GPS, movimiento, temperatura corporal&hellip; Esta informaci&oacute;n se env&iacute;a a un sistema de sat&eacute;lites que permite ver en tiempo casi real d&oacute;nde est&aacute;n, c&oacute;mo se mueven y en qu&eacute; condiciones viven.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos linces euroasiáticos acurrucándose en la naturaleza."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos linces euroasiáticos acurrucándose en la naturaleza.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como parte del proyecto, Icarus 2.0 lanz&oacute; a principios de mayo el <strong>microsat&eacute;lite Raven</strong> al espacio. Este, que sali&oacute; a bordo del cohete Falcon 9 de SpaceX desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg en California, es el <a href="https://www.icarus.mpg.de/155025/news_publication_26446105" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer sat&eacute;lite propio</a> del sistema.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La evoluci&oacute;n del proyecto</strong></h2><p class="article-text">
        El sistema ICARUS se instal&oacute; por primera vez en la Estaci&oacute;n Espacial Internacional (EEI)&nbsp;en 2018 con el apoyo de la Agencia Espacial Alemana (DLR) y en colaboraci&oacute;n con la agencia espacial rusa Roscosmos. Tras una fase de pruebas, las operaciones cient&iacute;ficas comenzaron en 2020. Sin embargo, <strong>la invasi&oacute;n de Rusia en Ucrania interrumpi&oacute; el sistema</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario, el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y la empresa tecnol&oacute;gica TALOS se unieron para desarrollar la siguiente generaci&oacute;n, Icarus 2.0., que es el sistema que est&aacute; actualmente en funcionamiento. La idea sigue siendo entender mejor las migraciones, los cambios en los ecosistemas, el impacto del cambio clim&aacute;tico y detectar <strong>posibles brotes de enfermedades en la fauna salvaje</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El lanzamiento del primer sat&eacute;lite operativo demuestra que Europa es capaz de establecer y operar una infraestructura satelital independiente y de alto rendimiento para misiones cient&iacute;ficas globales en tan solo unos a&ntilde;os. Esta independencia es clave para mantener un <strong>acceso fiable a los datos a largo plazo</strong>, preservando al mismo tiempo la soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica y operativa&rdquo;, afirma Gregor Langer, cofundador y director ejecutivo de Talos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/funciona-icarus-proyecto-rastrea-comportamiento-animal-espacio-proteger-fauna-salvaje-pm_1_13259945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 09:00:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e7e0c424-29cc-4eba-a862-0caf4bd8d2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1387963" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e7e0c424-29cc-4eba-a862-0caf4bd8d2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1387963" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e7e0c424-29cc-4eba-a862-0caf4bd8d2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Animales salvajes,Biodiversidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este es el pájaro verde que grazna por toda Barcelona: una especie invasora que amenaza los gorriones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/pajaro-verde-grazna-barcelona-especie-invasora-amenaza-gorriones-pm_1_13262376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ee934a6-3a27-4db4-ba8d-2fb49eb4978c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este es el pájaro verde que grazna por toda Barcelona: una especie invasora que amenaza los gorriones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las cotorras argentinas y de Kramer se han convertido en una de las especies exóticas invasoras más extendidas de la ciudad</p><p class="subtitle">PODCAST | La guerra de las cotorras</p></div><p class="article-text">
        Las <strong>cotorras</strong> forman parte desde hace a&ntilde;os del <strong>paisaje habitual de Barcelona</strong>. Sin embargo, detr&aacute;s de sus <strong>llamativos colores verdes</strong> y de sus caracter&iacute;sticos graznidos se encuentra una realidad que preocupa a los expertos en biodiversidad. El Ayuntamiento de Barcelona las considera, <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/benestaranimal/es/cotorras#gestio-municipal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como cita en su web</a>, una especie &ldquo;ex&oacute;tica que se ha convertido en invasora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como dice el Ajuntament de Barcelona en el art&iacute;culo&nbsp;<a href="https://ajuntament.barcelona.cat/benestaranimal/es/cotorras#gestio-municipal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cotorras, Bienestar Animal</em></a>, &ldquo;son ex&oacute;ticas porque han sido capaces de sobrevivir y reproducirse en &aacute;reas distintas de las originarias, y son invasoras porque se han establecido en un ecosistema en el que han provocado cambios y resultan una amenaza para la diversidad biol&oacute;gica aut&oacute;ctona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las dos <strong>especies con mayor presencia en la ciudad</strong> son la <strong>cotorra ventigr&iacute;s</strong> (<em>Myiopsitta monachus</em>), originaria de Sudam&eacute;rica, y la <strong>cotorra de Kramer</strong> (<em>Psittacula krameri</em>), procedente del &Aacute;frica subsahariana y de la India. Ambas han logrado adaptarse con &eacute;xito al entorno urbano barcelon&eacute;s hasta convertirse en una de las aves m&aacute;s visibles de parques, jardines y calles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo de varios ejemplares de cotorra argentina en un árbol de Madrid. EFE/Mariscal"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo de varios ejemplares de cotorra argentina en un árbol de Madrid. EFE/Mariscal                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegaron a Barcelona</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Ajuntament, las <strong>cotorras</strong> que hoy sobrevuelan la ciudad son descendientes de ejemplares que fueron adquiridos como mascotas durante las d&eacute;cadas de 1970 y 1980. Con el paso de los a&ntilde;os, muchos individuos escaparon o fueron liberados, iniciando poblaciones que acabaron asent&aacute;ndose de forma permanente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Barcelona ofrec&iacute;a condiciones</strong> <strong>favorables</strong> para su expansi&oacute;n. Las temperaturas suaves durante todo el a&ntilde;o, la abundancia de agua y alimento, as&iacute; como la escasez de depredadores naturales, facilitaron que estas aves encontraran un entorno id&oacute;neo para reproducirse.
    </p><p class="article-text">
        Su <strong>capacidad de adaptaci&oacute;</strong>n tambi&eacute;n ha contribuido a su &eacute;xito. Las cotorras pueden alimentarse de semillas, flores, frutos, hojas e incluso larvas de insectos, aprovechando recursos muy diversos presentes tanto en &aacute;rboles como en espacios urbanos.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n principal no se encuentra &uacute;nicamente en el <strong>crecimiento de la poblaci&oacute;n de cotorras</strong>, sino en sus posibles efectos sobre otras especies. Al competir por espacio, alimento y zonas de nidificaci&oacute;n, pueden afectar a aves aut&oacute;ctonas que tradicionalmente ocupaban esos mismos h&aacute;bitats urbanos. Entre ellas aparecen especies tan comunes y representativas como el gorri&oacute;n, cuya presencia en muchas ciudades europeas lleva a&ntilde;os siendo objeto de seguimiento por parte de cient&iacute;ficos y administraciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/pajaro-verde-grazna-barcelona-especie-invasora-amenaza-gorriones-pm_1_13262376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 06:30:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8ee934a6-3a27-4db4-ba8d-2fb49eb4978c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="65633" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8ee934a6-3a27-4db4-ba8d-2fb49eb4978c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="65633" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este es el pájaro verde que grazna por toda Barcelona: una especie invasora que amenaza los gorriones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8ee934a6-3a27-4db4-ba8d-2fb49eb4978c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Aves,Fauna Salvaje,Fauna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las raras focas monje usan cuevas ocultas en Formícula para descansar sin contacto humano durante el verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/raras-focas-monje-cuevas-ocultas-formicula-descansar-contacto-humano-durante-verano-pm_1_13252301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ccec532-4812-4c79-bb2f-961841146831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las raras focas monje usan cuevas ocultas en Formícula para descansar sin contacto humano durante el verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comportamiento - Las cámaras registraron ejemplares flotando inmóviles, apoyados sobre piedras o suspendidos boca abajo mientras aguantaban minutos enteros sin salir hacia la superficie para respirar tranquilos</p></div><p class="article-text">
        Una sombra bajo el agua basta para alterar el descanso de una <strong>foca</strong>. En el mar, estos animales conviven con tiburones, orcas y grandes depredadores que aprovechan cualquier descuido para atacar, sobre todo a las cr&iacute;as o a los ejemplares j&oacute;venes. Esa presi&oacute;n obliga a muchas focas a vigilar incluso mientras descansan, cambiar rutas habituales o permanecer cerca de zonas donde puedan desaparecer r&aacute;pidamente. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas se lanzan hacia aguas poco profundas para ganar tiempo; otras buscan entradas estrechas entre rocas o t&uacute;neles donde un perseguidor m&aacute;s grande tendr&iacute;a dificultades para avanzar. El cansancio tambi&eacute;n influye, porque escapar durante horas consume energ&iacute;a y reduce el tiempo disponible para alimentarse. Esa pelea por encontrar un lugar seguro acaba alterando h&aacute;bitos enteros de la especie.
    </p><h2 class="article-text">La revista <em>Oryx</em> describi&oacute; escondites usados bajo el Mediterr&aacute;neo</h2><p class="article-text">
        La revista <em><strong>Oryx</strong></em> public&oacute; hace unas semanas un trabajo que describe un<strong> comportamiento poco habitual de la foca monje del Mediterr&aacute;neo</strong>. Seg&uacute;n el estudio, varios ejemplares empezaron a usar peque&ntilde;as cavidades submarinas llenas de aire, conocidas como <strong>cuevas burbuja</strong>, para descansar lejos de embarcaciones y visitantes. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo fue desarrollado por investigadores del <em>Tethys Research Institute </em>y de la <em>Octopus Foundation</em>, que documentaron c&oacute;mo estos animales <strong>pasaban largas horas flotando dentro de refugios casi invisibles desde el exterior</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La actividad humana redujo las zonas seguras mediterráneas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La actividad humana redujo las zonas seguras mediterráneas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El hallazgo apareci&oacute; de forma accidental en el islote griego de Form&iacute;cula. En 2019, el equipo instal&oacute; un sistema autom&aacute;tico de vigilancia dentro de una gran cueva marina para seguir la presencia de focas monje. Durante una inspecci&oacute;n posterior localizaron un<strong> corredor sumergido muy estrecho que conduc&iacute;a hacia una c&aacute;mara oculta</strong> bajo el agua. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella cavidad apenas ten&iacute;a unos metros de extensi&oacute;n y permit&iacute;a respirar gracias a una bolsa de aire situada en la parte superior. Los investigadores explicaron que solo pod&iacute;a alcanzarse atravesando t&uacute;neles submarinos a m&aacute;s de un metro de profundidad, una caracter&iacute;stica que la convert&iacute;a en un<strong> escondite extremadamente dif&iacute;cil de detectar</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Las grabaciones mostraron animales dormidos durante largos periodos</h2><p class="article-text">
        Las c&aacute;maras submarinas empezaron a registrar im&aacute;genes entre 2020 y 2021. Durante 141 d&iacute;as de observaci&oacute;n, las<strong> focas aparecieron en la cueva principal &uacute;nicamente en 30 jornadas</strong>, mientras que la peque&ntilde;a cavidad inundada fue utilizada en 119 d&iacute;as. Las grabaciones mostraban ejemplares flotando inm&oacute;viles en la superficie, descansando sobre el fondo rocoso o permaneciendo suspendidos en posici&oacute;n vertical dentro del agua. El estudio tambi&eacute;n recogi&oacute; escenas de <strong>animales dormidos boca abajo</strong>, con los orificios nasales sumergidos y largos periodos de apnea mientras descansaban.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores detectaron adem&aacute;s que aquellas cuevas pod&iacute;an<strong> albergar hasta tres focas </strong>al mismo tiempo. El comportamiento llam&oacute; la atenci&oacute;n porque estos espacios <strong>carecen de plataformas secas </strong>donde los animales puedan salir del agua, secar el pelaje o regular la temperatura corporal. 
    </p><p class="article-text">
        J. Gonzalvo y el resto del equipo se&ntilde;alaron que la elecci&oacute;n de estos refugios parece relacionada con la seguridad que ofrecen sus accesos ocultos. En este sentido, los animales se han dado cuenta de que estas entradas submarinas funcionan como <strong>barreras naturales frente a visitantes y embarcaciones recreativas</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La persecuci&oacute;n humana expuls&oacute; colonias de numerosas playas</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n contrasta con la historia de la especie. La foca monje del Mediterr&aacute;neo estuvo durante siglos playas abiertas del sur de Europa, el norte de &Aacute;frica y Oriente Pr&oacute;ximo. Distintos trabajos cient&iacute;ficos citados en <em>Oryx</em> recuerdan que aquellas colonias descansaban al sol en zonas costeras accesibles antes de que la persecuci&oacute;n humana, la pesca intensiva y la transformaci&oacute;n del litoral alteraran su distribuci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy <strong>sobreviven apenas unos cientos de ejemplares </strong>repartidos entre Grecia, Turqu&iacute;a y varias &aacute;reas del Atl&aacute;ntico oriental. La Lista Roja de la UICN mantiene a la especie en situaci&oacute;n vulnerable pese a la lenta recuperaci&oacute;n observada durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La pesca, las obras costeras y el turismo empujaron la recuperación de la especie hacia rincones difíciles"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La pesca, las obras costeras y el turismo empujaron la recuperación de la especie hacia rincones difíciles                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La <strong>presi&oacute;n tur&iacute;stica</strong> aparece como una de las principales explicaciones del cambio de comportamiento. Los autores del estudio describieron episodios en los que<strong> visitantes acced&iacute;an a cuevas usadas por las focas o se acercaban demasiado </strong>a los animales durante el verano. En situaciones extremas, esa presencia puede provocar que una madre abandone el refugio o se separe de su cr&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n recuerda que algunas focas volvieron a descansar en playas abiertas de Grecia durante meses tranquilos, lejos de la temporada tur&iacute;stica, un detalle que los cient&iacute;ficos interpretan como una reacci&oacute;n directa a la reducci&oacute;n de molestias humanas.
    </p><h2 class="article-text">Grecia limita embarcaciones alrededor del islote de Form&iacute;cula</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento ha abierto un debate sobre la protecci&oacute;n de h&aacute;bitats que hasta ahora se consideraban poco &uacute;tiles para la especie. Los investigadores creen que las <strong>cuevas burbuja deber&iacute;an incorporarse a los programas de conservaci&oacute;n</strong> porque ofrecen zonas de descanso relativamente seguras en un Mediterr&aacute;neo saturado de actividad humana. 
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2024, el gobierno griego aprob&oacute; una zona de acceso restringido alrededor de Form&iacute;cula y limit&oacute; parcialmente la entrada de embarcaciones en &aacute;reas sensibles. El estudio deja una imagen dif&iacute;cil de ignorar: uno de los mam&iacute;feros marinos m&aacute;s raros del planeta acaba refugi&aacute;ndose bajo el agua para poder descansar sin molestias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/raras-focas-monje-cuevas-ocultas-formicula-descansar-contacto-humano-durante-verano-pm_1_13252301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 15:12:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0ccec532-4812-4c79-bb2f-961841146831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="248836" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0ccec532-4812-4c79-bb2f-961841146831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="248836" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las raras focas monje usan cuevas ocultas en Formícula para descansar sin contacto humano durante el verano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0ccec532-4812-4c79-bb2f-961841146831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo empezaron los cangrejos a caminar de lado? Un estudio apunta a un ancestro de hace 200 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/empezaron-cangrejos-caminar-lado-estudio-apunta-ancestro-200-millones-anos-pm_1_13252285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26dbe65d-987a-403d-98eb-212a7600c862_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuándo empezaron los cangrejos a caminar de lado? Un estudio apunta a un ancestro de hace 200 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evolución animal - Algunos animales conservaron trayectorias rápidas para escapar mientras otros acabaron adaptándose a refugios cerrados donde avanzar hacia delante seguía resultando suficiente para sobrevivir</p></div><p class="article-text">
        Una maniobra torpe puede decidir si un <strong>animal escapa o termina convertido en alimento</strong>. Las jirafas avanzan con un balanceo que les permite mantener el cuello estable mientras corren, los ping&uuml;inos ahorran energ&iacute;a con un paso corto y oscilante sobre el hielo y las serpientes aprovechan el roce del suelo para impulsarse sin patas. 
    </p><p class="article-text">
        Cada forma de movimiento nace de un problema distinto. Algunas especies necesitan cruzar largas distancias, otras deben esconderse r&aacute;pido o cambiar de direcci&oacute;n en espacios reducidos. La <strong>evoluci&oacute;n</strong> fue afinando huesos, m&uacute;sculos y reflejos durante millones de a&ntilde;os hasta convertir<strong> ciertos desplazamientos en caracter&iacute;sticas reconocibles </strong>de cada especie. Tanto es as&iacute; que muchos animales actuales conservan movimientos que empezaron como respuestas a un entorno hostil.
    </p><h2 class="article-text">La Universidad de Nagasaki situ&oacute; hace 200 millones de a&ntilde;os un cambio decisivo</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>eLife</strong></em> sit&uacute;a el origen del famoso<strong> desplazamiento lateral de los cangrejos hace unos 200 millones de a&ntilde;os</strong>. La investigaci&oacute;n, dirigida por cient&iacute;ficos de la Universidad de Nagasaki, concluye que ese movimiento apareci&oacute; una sola vez entre los llamados <strong>cangrejos verdaderos </strong>y despu&eacute;s pas&oacute; a gran parte de sus descendientes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yuuki Kawabata</strong>, ec&oacute;logo conductual y coautor del trabajo, explic&oacute; que el equipo intentaba responder varias preguntas abiertas desde hac&iacute;a d&eacute;cadas: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo surgi&oacute; su locomoci&oacute;n lateral, cu&aacute;ntas veces evolucion&oacute; y cu&aacute;ntas veces desapareci&oacute;?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los cambios del mar favorecieron la expansión de nuevos crustáceos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los cambios del mar favorecieron la expansión de nuevos crustáceos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los resultados cuestionaron una idea muy extendida en biolog&iacute;a evolutiva. Muchas adaptaciones &uacute;tiles aparecieron varias veces en grupos distintos, incluso cuando las especies no ten&iacute;an relaci&oacute;n cercana entre s&iacute;. Las alas, por ejemplo, surgieron de forma independiente en insectos, aves y murci&eacute;lagos. Tambi&eacute;n ocurri&oacute; con los cuerpos adaptados para nadar r&aacute;pido, presentes en peces, reptiles marinos y mam&iacute;feros oce&aacute;nicos. El caso de los cangrejos, seg&uacute;n el estudio, sigui&oacute; un camino diferente.
    </p><h2 class="article-text">Los crust&aacute;ceos modernos heredaron una sola vez aquella forma de avanzar</h2><p class="article-text">
        El estudio se&ntilde;ala que el <strong>desplazamiento lateral no apareci&oacute; varias veces a lo largo de la evoluci&oacute;n, sino una sola</strong>. El an&aacute;lisis del &aacute;rbol evolutivo de los crust&aacute;ceos sit&uacute;a ese cambio en un ancestro com&uacute;n del grupo <em><strong>Eubrachyura</strong></em>, que hoy re&uacute;ne cerca de 7.500 especies. En contraste, los linajes que conservan el desplazamiento frontal apenas suman unas pocas decenas o cientos de especies.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a esa conclusi&oacute;n, los investigadores grabaron durante diez minutos a ejemplares vivos de 50 especies distintas. Los animales proced&iacute;an de playas, acuarios p&uacute;blicos, piscinas naturales y mercados de pescado de Jap&oacute;n y Taiw&aacute;n. Cada cangrejo fue colocado en una<strong> arena circular adaptada</strong> a su entorno habitual, con agua marina, agua dulce, arena o agua salobre seg&uacute;n la especie. Despu&eacute;s, el equipo compar&oacute; la orientaci&oacute;n del cuerpo con la direcci&oacute;n real del avance. El resultado dej&oacute; una separaci&oacute;n muy marcada. Un total de<strong> 35 caminaban principalmente de lado y 15 segu&iacute;an avanzando hacia delante</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Algunos crustáceos recuperaron más tarde movimientos frontales en grupo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Algunos crustáceos recuperaron más tarde movimientos frontales en grupo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los investigadores creen que aquel cambio de movimiento ofreci&oacute;<strong> ventajas importantes frente a los depredadores</strong>. Un cangrejo capaz de escapar lateralmente puede variar la direcci&oacute;n sin girar el cuerpo y alterar su trayectoria en apenas un instante. El trabajo recuerda adem&aacute;s que varios estudios biomec&aacute;nicos anteriores ya hab&iacute;an asociado este tipo de locomoci&oacute;n con <strong>desplazamientos m&aacute;s r&aacute;pidos y eficientes</strong>. Kawabata declar&oacute; a<em> Science News</em> que ese rasgo &ldquo;pudo actuar como una innovaci&oacute;n&rdquo; que facilit&oacute; la<strong> expansi&oacute;n de los cangrejos modernos</strong> hacia muchos ecosistemas distintos.
    </p><p class="article-text">
        El momento en el que apareci&oacute; esa adaptaci&oacute;n tambi&eacute;n llam&oacute; la atenci&oacute;n del equipo. Hace unos 200 millones de a&ntilde;os, la Tierra atravesaba el<strong> inicio del Jur&aacute;sico temprano</strong> despu&eacute;s de la gran extinci&oacute;n del l&iacute;mite Tri&aacute;sico-Jur&aacute;sico, un episodio que elimin&oacute; cerca del 75% de las especies. Adem&aacute;s, <strong>Pangea empezaba a fracturarse y el planeta generaba nuevas plataformas marinas</strong> poco profundas. Los autores creen que aquel escenario abri&oacute; espacios favorables para los primeros cangrejos capaces de moverse lateralmente.
    </p><h2 class="article-text">Algunos falsos cangrejos conservaron despu&eacute;s desplazamientos hacia delante</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n entra en otro fen&oacute;meno muy conocido entre los zool&oacute;gos: la <strong>carcinizaci&oacute;n</strong>. A lo largo de millones de a&ntilde;os, distintos crust&aacute;ceos desarrollaron <strong>cuerpos parecidos a los de un cangrejo</strong>, con caparazones anchos y patas laterales. Sin embargo, adquirir esa forma no garantizaba caminar de lado. Algunos falsos cangrejos, como ciertos ermita&ntilde;os y cangrejos rey, siguen desplaz&aacute;ndose frontalmente. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio sostiene que el cambio conductual exigi&oacute; transformaciones m&aacute;s importantes. <strong>Andr&eacute;s Vidal-Gadea</strong>, bi&oacute;logo de <em>Illinois State University</em>, explic&oacute; a<em> Science News</em> que los cangrejos laterales terminaron <strong>simplificando parte del control nervioso</strong> de las patas. &ldquo;Todo qued&oacute; reducido a dos articulaciones principales que hac&iacute;an cerca del 90% del trabajo&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Jurásico temprano abrió nuevas zonas marinas tras una gran extinción"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Jurásico temprano abrió nuevas zonas marinas tras una gran extinción                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque el movimiento lateral termin&oacute; dominando entre los cangrejos modernos, algunos grupos especializados<strong> recuperaron despu&eacute;s la locomoci&oacute;n frontal</strong>. El estudio menciona a los cangrejos soldado, que avanzan en grandes grupos coordinados, y a otras especies que viven enterradas, ocultas entre algas o dentro de moluscos. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores creen que esos animales <strong>dejaron de necesitar la gran ventaja</strong> del desplazamiento lateral: escapar r&aacute;pidamente de los depredadores en espacios abiertos. El cambio, por lo tanto, muestra que la evoluci&oacute;n tampoco sigue una direcci&oacute;n fija durante millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, de esta manera, plantea que uno de los movimientos m&aacute;s reconocibles del reino animal<strong> surgi&oacute; una sola vez y termin&oacute; extendi&eacute;ndose</strong> por oc&eacute;anos, manglares, arrecifes y r&iacute;os de medio planeta. Los autores consideran que todav&iacute;a hacen falta an&aacute;lisis m&aacute;s amplios sobre f&oacute;siles y rendimiento biomec&aacute;nico para entender qu&eacute; empuj&oacute; exactamente aquel cambio. Aun as&iacute;, la investigaci&oacute;n deja una conclusi&oacute;n contundente. Un<strong> simple paso de lado termin&oacute; alterando la historia evolutiva</strong> de miles de especies marinas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/empezaron-cangrejos-caminar-lado-estudio-apunta-ancestro-200-millones-anos-pm_1_13252285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 11:41:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/26dbe65d-987a-403d-98eb-212a7600c862_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7794928" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/26dbe65d-987a-403d-98eb-212a7600c862_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7794928" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cuándo empezaron los cangrejos a caminar de lado? Un estudio apunta a un ancestro de hace 200 millones de años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/26dbe65d-987a-403d-98eb-212a7600c862_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
