<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Mundo animal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mundo animal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/section/1052964/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres playas ‘pet friendly’ en Alicante en las que darte un remojón con tu perro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/tres-playas-pet-friendly-alicante-darte-remojon-perro-pm_1_13420372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9adb5c1-ec06-4247-a023-418ff1f52ff4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres playas ‘pet friendly’ en Alicante en las que darte un remojón con tu perro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En algunos arenales se permite la entrada y el baño de los peludos, cumpliendo siempre unas normas de convivencia</p><p class="subtitle">Viajar con animales: una guía para desplazarte con tu perro o gato de forma segura y sin imprevistos
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/dermatologo-pedro-rodriguez-explica-elegir-protectores-solares-factor-50-mal-aplicado-proteger-10-xp_1_13241593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Crema solar</a>, toalla, sombrilla, ba&ntilde;ador y palas para pasar un buen rato en la arena. Esa es la combinaci&oacute;n perfecta para muchos, que se refugian en las <strong>playas</strong> para soportar las altas temperaturas en verano, cada vez m&aacute;s extremas por el cambio clim&aacute;tico. Pero en ese <em>pack</em> veraniego la compa&ntilde;&iacute;a es igual de importante: amigos, familiares, pareja o <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/casetas-perros-llegan-supermercados-alemanes-evitar-practica-espana-acarrear-fuertes-multas-pm_1_13385114.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perro</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, acudir a una <strong>playa donde admitan perros</strong> no es tarea sencilla. Los ayuntamientos vienen habilitando espacios en la costa espa&ntilde;ola para que los animales puedan pegarse un chapuz&oacute;n, pero los espacios siguen siendo m&iacute;nimos, peque&ntilde;os o cuentan con importantes restricciones horarias. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de <strong>Alicante</strong>, la provincia cuenta con varias playas que permiten la entrada y el ba&ntilde;o de perros. Una escapada perfecta si no queremos que el animal se quede solo en casa o si pretendemos que se sacuda el calor provocado por las altas temperaturas. Entre los arenales habilitados por los distintos ayuntamientos est&aacute;n la Cala Cabo Pe&ntilde;as (Orihuela), Playa de Agua Amarga (Alicante) y Cala del Roc&iacute;o (Torrevieja). 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Playas para perros en Alicante</strong></h2><p class="article-text">
        Para los que residan en Alicante y quieran refrescarse junto a su perro, pueden acudir a un arenal cercano. Se trata de la <strong>Playa de Agua Amarga</strong>, al norte de la playa de Urbanova. Se trata de una playa de 250 metros de longitud y 50 metros de ancho con arena dorada y que cuenta con servicios m&iacute;nimos como aparcamiento o zona de primeros auxilios. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d436ebc9-1e10-4f68-bf30-1d315dc787e6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d436ebc9-1e10-4f68-bf30-1d315dc787e6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d436ebc9-1e10-4f68-bf30-1d315dc787e6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d436ebc9-1e10-4f68-bf30-1d315dc787e6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d436ebc9-1e10-4f68-bf30-1d315dc787e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d436ebc9-1e10-4f68-bf30-1d315dc787e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d436ebc9-1e10-4f68-bf30-1d315dc787e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Perro en una playa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Perro en una playa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los ba&ntilde;istas tienen que cumplir una serie de <strong>requisitos</strong>: recoger inmediatamente las deposiciones; m&aacute;ximo dos perros por adulto, uno si es potencialmente peligroso; que el animal est&eacute; censado y cuente con microchip; que lleve bozal en el caso de estar reconocidos como perros peligrosos; tener m&aacute;s de cuatro meses; y no acudir en el caso de estar en celo.  
    </p><p class="article-text">
        En <strong>Torrevieja</strong> se puede disfrutar de <strong>Cala del Roc&iacute;o</strong>, situada en la zona sur del litoral, entre Cala Ferris y Cala Piteras. Un espacio ba&ntilde;ado por el mediterr&aacute;neo y cuyas dimensiones son reducidas, algo que complica la jornada a los perros que necesiten correr para pas&aacute;rselo bien. En cambio, aquellos a los que les guste estar en remojo, no tendr&aacute;n problemas. Como en la mayor&iacute;a de estos espacios, hay que recoger los residuos y garantizar siempre el bienestar y control de los animales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a911cb-27ee-45c5-bd88-35b0a9c1aeb6_16-9-aspect-ratio_50p_1148533.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a911cb-27ee-45c5-bd88-35b0a9c1aeb6_16-9-aspect-ratio_50p_1148533.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a911cb-27ee-45c5-bd88-35b0a9c1aeb6_16-9-aspect-ratio_75p_1148533.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a911cb-27ee-45c5-bd88-35b0a9c1aeb6_16-9-aspect-ratio_75p_1148533.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a911cb-27ee-45c5-bd88-35b0a9c1aeb6_16-9-aspect-ratio_default_1148533.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30a911cb-27ee-45c5-bd88-35b0a9c1aeb6_16-9-aspect-ratio_default_1148533.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30a911cb-27ee-45c5-bd88-35b0a9c1aeb6_16-9-aspect-ratio_default_1148533.jpg"
                    alt="Bañistas en junto a su perro en la playa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bañistas en junto a su perro en la playa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No muy lejos de Torrevieja, en <strong>Orihuela</strong> tambi&eacute;n hay otro espacio canino habilitado. Un lugar m&aacute;s amplio para que los perros jueguen y se peguen un remoj&oacute;n cuando lo deseen. Se trata de Cala Cabo Pe&ntilde;as, m&aacute;s conocida como Cala Mosca II por su cercan&iacute;a a otra que lleva el mismo nombre. Aqu&iacute;, tambi&eacute;n hay que cumplir normas b&aacute;sicas, como recoger los excrementos del animal y controlarlo en todo momento. 
    </p><p class="article-text">
        Estos son <strong>solo tres rincones </strong>donde darse un chapuz&oacute;n junto a nuestro peludo. La lista es mucho m&aacute;s extensa y se puede consultar en la p&aacute;gina web de los distintos ayuntamientos o en sus canales oficiales. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/tres-playas-pet-friendly-alicante-darte-remojon-perro-pm_1_13420372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 10:48:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f9adb5c1-ec06-4247-a023-418ff1f52ff4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2227482" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f9adb5c1-ec06-4247-a023-418ff1f52ff4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2227482" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tres playas ‘pet friendly’ en Alicante en las que darte un remojón con tu perro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f9adb5c1-ec06-4247-a023-418ff1f52ff4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Perros,Playas,Alicante]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este insecto sorprende los científicos por su capacidad de supervivencia: puede vivir a más de 200 metros bajo el agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/insecto-sorprende-cientificos-capacidad-supervivencia-vivir-200-metros-agua-pm_1_13414815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/adf5f5a2-6a46-4994-a574-1a9b37593d40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este insecto sorprende los científicos por su capacidad de supervivencia: puede vivir a más de 200 metros bajo el agua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio revela que las larvas de esta mosca han evolucionado para soportar las enormes presiones de las aguas profundas</p><p class="subtitle">Estas focas suelen pesar 250 kilos, son tan antiguas que hasta Aristóteles llegó a describirlas y ahora tratan de que vuelvan a poblar el Mediterráneo</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, los bi&oacute;logos han dado por sentado que exist&iacute;a una raz&oacute;n que explicara por qu&eacute; <a href="https://www.eldiario.es/spin/investigadores-espanoles-descubren-ojo-mosca-utiliza-ingenieria-ultima-generacion-pm_1_13345597.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los insectos</a> nunca hab&iacute;an conquistado el oc&eacute;ano. A diferencia de los peces o los crust&aacute;ceos, los insectos respiran mediante una red de tr&aacute;queas llenas de aire. Se pensaba que la <strong>enorme presi&oacute;n de las aguas profundas aplastar&iacute;a esas estructuras</strong>, impidiendo que sobrevivieran a grandes profundidades.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un nuevo <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.aed0667" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en la revista <em>Science </em>acaba de poner en duda esa hip&oacute;tesis. Los investigadores han descubierto que las<strong> larvas de la mosca acu&aacute;tica </strong><em><strong>Chaoborus edulis</strong></em>, que habita en el lago Malawi, en &Aacute;frica oriental, han desarrollado un sistema lo suficientemente resistente que les permite sobrevivir a m&aacute;s de 200 metros bajo el agua.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo m&aacute;s importante del estudio es que estas larvas han <strong>modificado parte de su sistema traqueal</strong>. En lugar de poseer &uacute;nicamente tubos respiratorios llenos de aire, han desarrollado una especie de sacos a&eacute;reos reforzados que son clave para su supervivencia en el agua. A medida que las larvas crecen, esos sacos se vuelven m&aacute;s resistentes a la presi&oacute;n de las profundidades.  
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2081740457059426758?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Una de las particularidades que encontraron los investigadores es que estos sacos contienen <strong>resilina, una prote&iacute;na muy el&aacute;stica presente en numerosos insectos</strong>. Las larvas pueden modificar la acidez (pH) de estas estructuras, haciendo que la resilina se expanda o se contraiga, lo que a su vez cambia el volumen de los sacos de aire y, por tanto, su nivel de flotabilidad. Gracias a este mecanismo, las moscas son capaces de regular con gran precisi&oacute;n la profundidad a la que permanecen.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Larvas transparentes que viven en el agua</strong></h2><p class="article-text">
        Las larvas de<em> Chaoborus edulis</em> son casi completamente transparentes, una caracter&iacute;stica que les ha valido el nombre com&uacute;n de &ldquo;moscas fantasma&rdquo;. Permanecen<strong> entre la superficie y el fondo del lago y son depredadoras del zooplancton</strong>, aliment&aacute;ndose de peque&ntilde;os crust&aacute;ceos.
    </p><p class="article-text">
        Durante el d&iacute;a, estos insectos descienden varios metros hasta una zona profunda con muy poco ox&iacute;geno, un lugar les ofrece refugio de los depredadores que no pueden sobrevivir f&aacute;cilmente all&iacute;. Sin embargo, al anochecer, <strong>ascienden hacia las capas superficiales del lago para alimentarse</strong>, atravesando grandes cantidades de peces que las esperan para devorarlas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, una de las principales hip&oacute;tesis que explicaba la ausencia de insectos en el oc&eacute;ano abierto era precisamente la <strong>vulnerabilidad de su sistema respiratorio frente a la presi&oacute;n</strong>. Este estudio con las larvas de mosca demuestra que, al menos en una especie, la evoluci&oacute;n ha encontrado una soluci&oacute;n a ese problema, lo que anima a los cient&iacute;ficos a seguir investigando. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/insecto-sorprende-cientificos-capacidad-supervivencia-vivir-200-metros-agua-pm_1_13414815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 05:00:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/adf5f5a2-6a46-4994-a574-1a9b37593d40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1787526" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/adf5f5a2-6a46-4994-a574-1a9b37593d40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1787526" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este insecto sorprende los científicos por su capacidad de supervivencia: puede vivir a más de 200 metros bajo el agua]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/adf5f5a2-6a46-4994-a574-1a9b37593d40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "mentira" de los osos: algunos son capaces de manipular sus señales para parecer más grandes que sus enemigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/mentira-osos-son-capaces-manipular-senales-grandes-enemigos-pm_1_13414137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71272456-9a6a-4d2f-a892-ac6c0847a1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;mentira&quot; de los osos: algunos son capaces de manipular sus señales para parecer más grandes que sus enemigos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio ha documentado por primera vez su capacidad de engañar para evitar enfrentamientos</p><p class="subtitle">¿Por qué unos cantan melodías complejas y otros repiten siempre las mismas notas? Una investigación revela el secreto del canto de los pájaros</p></div><p class="article-text">
        Un equipo internacional de investigadores, con participaci&oacute;n del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), ha documentado por primera vez un comportamiento que hasta ahora nunca se hab&iacute;a observado en <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/chunk-oso-pardo-545-kilos-ganado-popular-concurso-fat-bear-week-alaska-pm_1_12650289.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">osos pardos</a> (Ursus arctos). Algunos ejemplares son<strong> capaces de manipular las se&ntilde;ales que utilizan para comunicarse</strong> con otros individuos para <strong>aparentar un mayor tama&ntilde;o corporal</strong> del que realmente tienen.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/algunos-osos-son-capaces-de-mentir-para-parecer-mas-grandes-que-sus-rivales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hallazgo</a>, publicado en la revista cient&iacute;fica <em>Journal of Mammalogy</em>, revela nueva informaci&oacute;n sobre la comunicaci&oacute;n de esta especie. &ldquo;Aunque se trata de un comportamiento excepcional, es la primera vez que se documenta en osos, lo que demuestra que <strong>su comunicaci&oacute;n es m&aacute;s compleja de lo que se pensaba</strong>&rdquo;, destaca Vincenzo Penteriani, investigador del MNCN.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a esta conclusi&oacute;n, los investigadores<strong> monitorizaron 164 osos de la cordillera cant&aacute;brica entre 2021 y 2024 </strong>mediante c&aacute;maras de fototrampeo instaladas en 14 puntos de marcaje. El estudio acumul&oacute; m&aacute;s de 117.000 horas de grabaci&oacute;n, una de las mayores campa&ntilde;as de observaci&oacute;n realizadas sobre esta especie. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cfa50680-82d8-47ce-a3c3-3e6f3015ad9a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cfa50680-82d8-47ce-a3c3-3e6f3015ad9a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cfa50680-82d8-47ce-a3c3-3e6f3015ad9a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cfa50680-82d8-47ce-a3c3-3e6f3015ad9a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cfa50680-82d8-47ce-a3c3-3e6f3015ad9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cfa50680-82d8-47ce-a3c3-3e6f3015ad9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cfa50680-82d8-47ce-a3c3-3e6f3015ad9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Oso pardo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Oso pardo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los osos pardos utilizan los &aacute;rboles para dejar se&ntilde;ales tanto visuales como qu&iacute;micas, que <strong>informan a otros individuos sobre aspectos como su identidad</strong>, sexo o capacidad competitiva. La altura a la que se encuentran estas marcas suele reflejar el tama&ntilde;o del animal: cuanto m&aacute;s alto puede marcar un oso al erguirse sobre sus patas traseras, mayor es la impresi&oacute;n que transmite.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, <strong>se pensaba que esta informaci&oacute;n no se pod&iacute;a falsear</strong>. Sin embargo, el estudio ha permitido comprobar que algo menos del 5% de los m&aacute;s de 100 ejemplares observados s&iacute; lo hicieron. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los resultados del estudio</strong></h2><p class="article-text">
        En total, los investigadores descubrieron que siete de los 164 ejemplares observados alteraron ese sistema. Algunos aprovecharon plataformas instaladas junto a los &aacute;rboles y otros <strong>llegaron incluso a trepar para dejar su olor a una altura superior </strong>a la que les permit&iacute;a su estatura real.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para un macho no dominante o un individuo joven, esta estrategia podr&iacute;a proporcionar ventajas ya que, al aparentar ser m&aacute;s grandes, podr&iacute;an<strong> disuadir a rivales mayores, reduciendo la probabilidad de un enfrentamiento directo</strong>, evitando el coste que puede suponer, e incluso aumentando sus oportunidades reproductivas. Es una estrategia que recuerda a casos de enga&ntilde;o descritos en otros mam&iacute;feros, pero que hasta ahora nunca hab&iacute;a sido documentada en osos&rdquo;, se&ntilde;ala el investigador.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, los autores subrayan que este comportamiento es excepcional y que<strong> no implica que la comunicaci&oacute;n de los osos sea habitualmente enga&ntilde;osa</strong>. &ldquo;Nuestros resultados apuntan a que la comunicaci&oacute;n en esta especie no es completamente honesta ni completamente deshonesta, sino que es un equilibrio din&aacute;mico entre emisores y receptores que evoluciona constantemente&rdquo;, explica Penteriani.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/mentira-osos-son-capaces-manipular-senales-grandes-enemigos-pm_1_13414137.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 05:00:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/71272456-9a6a-4d2f-a892-ac6c0847a1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8317111" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/71272456-9a6a-4d2f-a892-ac6c0847a1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8317111" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La "mentira" de los osos: algunos son capaces de manipular sus señales para parecer más grandes que sus enemigos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/71272456-9a6a-4d2f-a892-ac6c0847a1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Ciencia,Osos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Como italiano quiere cuidar el cerebro de los niños y prohibe los remates de cabeza en su cantera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/italiano-quiere-cuidar-cerebro-ninos-prohibe-remates-cabeza-cantera-pm_1_13412839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3c041c9-c937-4e36-bc44-d347df12fd32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x780y463.jpg" width="1200" height="675" alt="El Como italiano quiere cuidar el cerebro de los niños y prohibe los remates de cabeza en su cantera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Salud cerebral - Los técnicos reducirán impactos evitables, controlarán el material utilizado y revisarán las medidas junto a las familias mientras preparan una enseñanza gradual de esta habilidad</p></div><p class="article-text">
        Los saques de esquina de los equipos m&aacute;s j&oacute;venes del <strong>Como 1907</strong> italiano dejar&aacute;n de viajar por el aire y pasar&aacute;n a ponerse en juego a<strong> ras de c&eacute;sped</strong>, una modificaci&oacute;n que cambia c&oacute;mo participan los ni&ntilde;os en cada acci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La entidad italiana aplicar&aacute; este sistema en las<strong> categor&iacute;as sub-8, sub-9 y sub-10</strong>, donde tampoco permitir&aacute; remates con la frente durante entrenamientos ni partidos. Los saques de banda se ejecutar&aacute;n con el pie y los c&oacute;rneres ser&aacute;n sustituidos por env&iacute;os desde la l&iacute;nea lateral para dar m&aacute;s tiempo con el bal&oacute;n y reforzar la toma de decisiones.
    </p><h2 class="article-text">La cantera retrasa el aprendizaje del juego a&eacute;reo por precauci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El Como ha definido este itinerario para <strong>reducir golpes evitables en edades tempranas, proteger la salud cerebral y retrasar el aprendizaje </strong>de una t&eacute;cnica que llegar&aacute; bajo control. El comunicado del club establece que los entrenadores limitar&aacute;n las repeticiones innecesarias en toda la cantera, evitar&aacute;n balones demasiado inflados y revisar&aacute;n las normas durante la temporada junto a t&eacute;cnicos y familias. 
    </p><p class="article-text">
        El director de desarrollo, <strong>Osian Roberts</strong>, considera que esta reducci&oacute;n permite<strong> trabajar otros recursos futbol&iacute;sticos y preparar despu&eacute;s el remate a&eacute;reo con cuidado y confianza</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La<strong> introducci&oacute;n progresiva del cabezazo</strong> comenzar&aacute; en sub-11 hacia el final del curso, cuando podr&aacute; practicarse con una<strong> pelota ligera de goma y bajo supervisi&oacute;n t&eacute;cnica</strong>. En sub-12, el ejercicio quedar&aacute; reducido a una sesi&oacute;n mensual con un m&aacute;ximo de cinco contactos, aunque los partidos seguir&aacute;n las reglas de la Federaci&oacute;n Italiana de F&uacute;tbol. La categor&iacute;a sub-13 elevar&aacute; la frecuencia a una vez por semana, mantendr&aacute; ese l&iacute;mite y obligar&aacute; a dirigir los saques de banda por debajo de la cabeza.
    </p><h2 class="article-text">Varane apoy&oacute; la medida tras sufrir varias conmociones</h2><p class="article-text">
        <strong>Raphael Varane</strong>, exdefensa del Manchester United y del Real Madrid y miembro del Consejo de Educaci&oacute;n del Como, ha defendido la medida desde una <strong>experiencia marcada por varios traumatismos</strong>. El franc&eacute;s explic&oacute; que sufri&oacute; dos conmociones importantes a los 16 a&ntilde;os y que el contacto con m&eacute;dicos especializados le ayud&oacute; a comprender sus efectos. &ldquo;He hablado varias veces de la necesidad de tomarse en serio los golpes en la cabeza en el f&uacute;tbol y de la absoluta obligaci&oacute;n de proteger a nuestros ni&ntilde;os&rdquo;, afirm&oacute; Varane.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n de Varane<strong> aument&oacute; despu&eacute;s de dos partidos</strong> que disput&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s de recibir sendos impactos, seg&uacute;n relat&oacute; en 2024 al diario <em>L'&Eacute;quipe</em>. En el Mundial de Brasil jug&oacute; ante Alemania tras un balonazo en la sien sufrido frente a Nigeria, una situaci&oacute;n que describi&oacute; como actuar &ldquo;<strong>en modo piloto autom&aacute;tico</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n vincul&oacute; su actuaci&oacute;n frente al Manchester City en 2020 con un golpe recibido anteriormente contra el Getafe, y desde entonces<strong> aconseja a su hijo peque&ntilde;o que evite esta acci&oacute;n</strong> durante su formaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Las experiencias personales y los estudios aumentan la presi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Las consecuencias acumuladas durante a&ntilde;os han llevado el debate fuera del f&uacute;tbol, donde m&aacute;s de 1.100 antiguos jugadores de rugby han demandado a sus federaciones por enfermedades neurol&oacute;gicas, depresi&oacute;n y ansiedad. 
    </p><p class="article-text">
        <em>World Rugby </em>niega haber incumplido su deber de cuidado y alega que las<strong> lesiones forman parte del riesgo inherente al deporte</strong>. La justicia brit&aacute;nica relacion&oacute;, adem&aacute;s, la encefalopat&iacute;a traum&aacute;tica cr&oacute;nica de Nobby Stiles con impactos repetidos, mientras las investigaciones del neuropat&oacute;logo Willie Stewart sit&uacute;an en <strong>tres veces y media el riesgo de muerte</strong> por enfermedad neurodegenerativa entre antiguos futbolistas profesionales.
    </p><h2 class="article-text">El f&uacute;tbol profesional estudia nuevos protocolos para las conmociones</h2><p class="article-text">
        La<strong> Federaci&oacute;n Inglesa</strong> anunci&oacute; en mayo de 2024 una retirada gradual de estas acciones en partidos sub-12 durante tres a&ntilde;os, despu&eacute;s de una prueba de dos temporadas impulsada por la <em>International Football Association Board</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El ensayo incluy&oacute; faltas indirectas cuando un menor golpeaba deliberadamente el bal&oacute;n con la frente y se aplic&oacute; desde las ligas hasta el f&uacute;tbol escolar. Escocia hab&iacute;a prohibido ya en 2020 esta acci&oacute;n durante los entrenamientos de menores de 12 a&ntilde;os, mientras la FA desaconseja trabajar disputas a&eacute;reas hasta la categor&iacute;a sub-18.
    </p><p class="article-text">
        La Premier League introdujo en 2021 <strong>sustituciones adicionales para futbolistas conmocionado</strong>s, aunque distintos organismos reclaman ahora cambios temporales que permitan una evaluaci&oacute;n m&eacute;dica sin expulsar definitivamente al jugador. <em>The Athletic i</em>nform&oacute; en febrero de que la Premier, la<em> English Football League</em> y el sindicato FIFPRO hab&iacute;an <strong>aumentado la presi&oacute;n sobre la IFAB para aprobar ese protocolo</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n que adopte el organismo marcar&aacute; si la prevenci&oacute;n queda limitada a la formaci&oacute;n infantil o pasa a modificar tambi&eacute;n la gesti&oacute;n inmediata de los golpes en el f&uacute;tbol profesional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/italiano-quiere-cuidar-cerebro-ninos-prohibe-remates-cabeza-cantera-pm_1_13412839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 16:06:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a3c041c9-c937-4e36-bc44-d347df12fd32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x780y463.jpg" length="257537" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a3c041c9-c937-4e36-bc44-d347df12fd32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x780y463.jpg" type="image/jpeg" fileSize="257537" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Como italiano quiere cuidar el cerebro de los niños y prohibe los remates de cabeza en su cantera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a3c041c9-c937-4e36-bc44-d347df12fd32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x780y463.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Medicina,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Homero sonríe 3.000 años después: una armadura antigua sobrevive a un combate y da fuerza a su relato de la Ilíada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/homero-sonrie-3-000-anos-despues-armadura-antigua-sobrevive-combate-da-fuerza-relato-iliada-pm_1_13410315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff0d71e2-9727-4bd5-954d-100baa4aaa3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Homero sonríe 3.000 años después: una armadura antigua sobrevive a un combate y da fuerza a su relato de la Ilíada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores de las universidades de Tesalia y Birmingham recrearon una panoplia descubierta en 1960 para averiguar si permitía combatir durante una jornada prolongada</p></div><p class="article-text">
        La retirada de un guerrero pod&iacute;a dejar a sus compa&ntilde;eros expuestos, porque las l<strong>uchas descritas por Homero</strong> depend&iacute;an de grupos que avanzaban y retroced&iacute;an juntos. En la <em><strong>Il&iacute;ada</strong></em>, los aqueos y los troyanos combat&iacute;an por una guerra iniciada tras la marcha de Helena con Paris, pero el poema ampl&iacute;a ese motivo con rivalidades personales, deseo de prestigio, obediencia a los jefes y defensa de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Cada duelo serv&iacute;a para decidir el terreno, proteger a un aliado o responder a una ofensa, de manera que el combate reun&iacute;a razones pol&iacute;ticas, familiares y militares. Esa forma de luchar obliga a preguntarse si el<strong> equipo descrito por Homero permit&iacute;a repetir durante horas ataques breves, pausas y nuevas cargas</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La <em>Il&iacute;ada</em> sirvi&oacute; para reconstruir el ritmo del enfrentamiento</h2><p class="article-text">
        Esa cuesti&oacute;n llev&oacute; a <strong>Andreas Flouris</strong>, profesor de fisiolog&iacute;a de la Universidad de Tesalia, y a colegas de la Universidad de Birmingham a probar una<strong> r&eacute;plica de la armadura de Dendra</strong>. El trabajo, publicado en<em> PLOS ONE</em>, parti&oacute; de una pieza hallada en 1960 cerca de Micenas y fechada en el siglo XV a. C. 
    </p><p class="article-text">
        La <strong>panoplia original</strong>, formada por placas de bronce martillado, hab&iacute;a sido interpretada durante a&ntilde;os como una<strong> pieza ceremonial </strong>debido a su tama&ntilde;o y rigidez aparente. El experimento busc&oacute; comprobar si un soldado entrenado pod&iacute;a <strong>combatir con ella durante una jornada extensa</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94e37278-f07c-4772-b7fe-8c3642606b00_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94e37278-f07c-4772-b7fe-8c3642606b00_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94e37278-f07c-4772-b7fe-8c3642606b00_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94e37278-f07c-4772-b7fe-8c3642606b00_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94e37278-f07c-4772-b7fe-8c3642606b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94e37278-f07c-4772-b7fe-8c3642606b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/94e37278-f07c-4772-b7fe-8c3642606b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La réplica utilizó una aleación similar a la original, añadió una espada inspirada en el hallazgo arqueológico y reprodujo la dieta junto al ambiente de la época"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La réplica utilizó una aleación similar a la original, añadió una espada inspirada en el hallazgo arqueológico y reprodujo la dieta junto al ambiente de la época                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n con <strong>Homero</strong> apareci&oacute; en el dise&ntilde;o mismo de la prueba. Como faltan cr&oacute;nicas militares mic&eacute;nicas que describan el uso de esta armadura, el equipo<strong> tom&oacute; la </strong><em><strong>Il&iacute;ada</strong></em><strong> como gu&iacute;a</strong> para reconstruir movimientos, pausas, alimentaci&oacute;n y ritmo de combate. 
    </p><p class="article-text">
        Un total de 13 infantes de marina de las Fuerzas Armadas griegas llevaron r&eacute;plicas durante 11 horas y<strong> realizaron ataques, retiradas, carreras, desplazamientos en carro y periodos de recuperaci&oacute;n</strong>. Los investigadores definieron ese patr&oacute;n como un esfuerzo por intervalos de alta intensidad, porque los jefes y sus seguidores entraban y sal&iacute;an de la primera l&iacute;nea en ciclos repetidos.
    </p><h2 class="article-text">La reconstrucci&oacute;n incorpor&oacute; materiales, armas, alimentos y clima</h2><p class="article-text">
        La reconstrucci&oacute;n a&ntilde;adi&oacute; datos arqueol&oacute;gicos, fisiol&oacute;gicos y ambientales para <strong>evitar que el poema funcionara como &uacute;nica referencia</strong>. La r&eacute;plica incorpor&oacute; placas de una aleaci&oacute;n con 95% de cobre y 5% de zinc, tiras de cuero y un casco que imitaba los colmillos de jabal&iacute;. Tambi&eacute;n se fabric&oacute; una<strong> espada cruciforme</strong> basada en la encontrada junto a la armadura. 
    </p><p class="article-text">
        La dieta alcanz&oacute; unas <strong>4.500 kilocalor&iacute;as diarias</strong> e incluy&oacute; pan seco, carne de vacuno, queso de cabra, aceitunas, vino tinto y cebollas, mientras los datos paleoclim&aacute;ticos ayudaron a <strong>reproducir las condiciones de la zona de Troya</strong> al final de la Edad del Bronce.
    </p><p class="article-text">
        Los voluntarios acabaron fatigados, con molestias en la parte superior del cuerpo y dolor en los pies por combatir descalzos, aunque la panoplia no redujo de forma grave su capacidad de lucha. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b399e2a-f24c-45af-89d0-1fd4ea6e57ca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b399e2a-f24c-45af-89d0-1fd4ea6e57ca_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b399e2a-f24c-45af-89d0-1fd4ea6e57ca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b399e2a-f24c-45af-89d0-1fd4ea6e57ca_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b399e2a-f24c-45af-89d0-1fd4ea6e57ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b399e2a-f24c-45af-89d0-1fd4ea6e57ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b399e2a-f24c-45af-89d0-1fd4ea6e57ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La recreación unió la literatura y la arqueología experimental"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La recreación unió la literatura y la arqueología experimental                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El equipo comunic&oacute; a<em> ZME Science</em> que <strong>&ldquo;est&aacute; claro que una armadura de este tipo era adecuada para usarse en batalla, no &uacute;nicamente con fines ceremoniales</strong>&rdquo;. La pieza reconstruida pesaba 23,32 kilos, por encima de los cerca de 18 kilos calculados para el original, y estaba adaptada a un usuario de al menos 1,77 metros.<em> World Archaeology </em>recuper&oacute; el experimento en 2025 y destac&oacute; precisamente esas condiciones, importantes para <strong>evitar que el resultado se aplique a cualquier persona</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n delimit&oacute; el alcance de sus conclusiones</h2><p class="article-text">
        El <strong>ensayo tampoco demuestra que la guerra de Troya ocurriera tal como la cont&oacute; Homero</strong>, ni confirma la existencia hist&oacute;rica de Agamen&oacute;n, Menelao o Uises. Su aportaci&oacute;n est&aacute; mejor delimitada: muestra que una <strong>panoplia de ese tipo pod&iacute;a funcionar</strong> dentro del patr&oacute;n de lucha descrito en la <em>Il&iacute;ada</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, las referencias hom&eacute;ricas al bronce, a los ataques sucesivos y a los descansos de los combatientes dejan de parecer adornos incompatibles con la tecnolog&iacute;a mic&eacute;nica. Los autores relacionaron ese resultado con la<strong> capacidad militar de Micenas y con el final de las civilizaciones de la Edad del Bronce</strong> en el Mediterr&aacute;neo oriental. Adem&aacute;s del experimento con los soldados, el equipo cre&oacute; un<strong> programa gratuito para estudiar c&oacute;mo funcionar&iacute;a la armadura </strong>en otras condiciones. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora,<strong> ning&uacute;n estudio revisado por especialistas ha refutado la conclusi&oacute;n principal </strong>de la investigaci&oacute;n: un soldado en buena forma pod&iacute;a moverse y luchar con esta panoplia durante varias horas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/homero-sonrie-3-000-anos-despues-armadura-antigua-sobrevive-combate-da-fuerza-relato-iliada-pm_1_13410315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 14:07:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ff0d71e2-9727-4bd5-954d-100baa4aaa3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="28961" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ff0d71e2-9727-4bd5-954d-100baa4aaa3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="28961" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Homero sonríe 3.000 años después: una armadura antigua sobrevive a un combate y da fuerza a su relato de la Ilíada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ff0d71e2-9727-4bd5-954d-100baa4aaa3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mitos,Investigación,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juni se queda solo: el perro que vivió aislado, perdió a su dueño y ahora busca una oportunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/juni-queda-perro-vivio-aislado-perdio-dueno-ahora-busca-oportunidad-pm_1_13411909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/651be530-a578-4c03-8470-008d146464d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148293.jpg" width="1440" height="810" alt="Juni se queda solo: el perro que vivió aislado, perdió a su dueño y ahora busca una oportunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El peludo, de nueve años, aspira a encontrar una familia con la que empezar una vida tranquila</p><p class="subtitle">Las casetas para perros llegan a supermercados alemanes para evitar una práctica que en España puede acarrear fuertes multas
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Juni </strong>ha tenido <strong>una vida complicada</strong>, siempre ligada a su due&ntilde;o. El <a href="https://www.eldiario.es/temas/perros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perro</a> estaba a cargo de una persona con s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes grave, una trastorno del comportamiento que se caracteriza por el abandono, el aislamiento voluntario en el hogar y la acumulaci&oacute;n masiva de objetos o basura. Una situaci&oacute;n que no era la ideal para el peludo. 
    </p><p class="article-text">
        El animal <strong>apenas sal&iacute;a de las cuatro paredes </strong>donde hac&iacute;a vida, con pocas oportunidades de pisar la calle y descubrir todo lo bueno que esta ofrec&iacute;a. Ahora, su vida ha cambiado por completo por el fallecimiento de su due&ntilde;o. Juni se ha quedado solo, pero est&aacute; siendo atendido por la Fundaci&oacute; Anxova Peluda, una organizaci&oacute;n que trabaja en el entorno de L'Escala (Girona).  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace unos d&iacute;as recibimos<strong> una llamada de la polic&iacute;a</strong>: hab&iacute;a muerto un hombre y su perro llevaba d&iacute;as a su lado, sin moverse. Este perro es Juni&rdquo;, cuenta la fundaci&oacute;n a trav&eacute;s de sus redes sociales, una herramienta que utilizan para darle visibilidad a los animales con los que trabajan y a los que buscan una familia.
    </p><p class="article-text">
        Desde Anxova Peluda, explican que Juni <strong>no presenta problemas de desnutrici&oacute;</strong>n. De hecho, aseguran que necesita perder unos cuantos kilos. El problema de este perro ha sido el aislamiento al que ha sido sometido, porque solo conoc&iacute;a cuatro paredes: &ldquo;Su mundo era demasiado peque&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nuevo mundo para Juni</strong></h2><p class="article-text">
        Juni, de nueve a&ntilde;os, quiere hacer<strong> borr&oacute;n y cuenta nueva</strong>, aseguran. En esa l&iacute;nea trabajan los miembros de esta fundaci&oacute;n catalana, que le ayudan a entender que la calle no es un lugar que tenga que temer. Sin embargo, al principio fue as&iacute;: se mostraba inseguro y solo quer&iacute;a irse a casa. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbQKLKDDcwL/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>Ese temor le dur&oacute; poco tiempo</strong>. &ldquo;En tan solo una semana con su casa de acogida, su progreso ha sido espectacular. Ahora, disfruta de los paseos, se sube al coche con facilidad, se relaciona maravillosamente con otros perros, busca la mirada de su persona a la que acude y cada d&iacute;a tiene m&aacute;s confianza&rdquo;, se&ntilde;alan en una publicaci&oacute;n de Instagram.
    </p><p class="article-text">
        Sus cuidadores hablan de<strong> un perro &ldquo;excepcionalmente tranquilo&rdquo;</strong>, que no necesita grandes aventuras y que prefiere un hogar sereno, donde no falten los paseos tranquilos. Le gusta tambi&eacute;n que lo acaricien y que le den la calma que durante mucho tiempo le ha faltado. &ldquo;Ya hemos abierto la puerta a un mundo que no conoc&iacute;a. Ahora buscamos a la familia que les abrir&aacute; la puerta de su hogar, para siempre&rdquo;, resumen. 
    </p><p class="article-text">
        Los interesados en la adopci&oacute;n de Juni tienen que<strong> ponerse en contacto</strong> con Fundaci&oacute; Anxova Peluda. Hay varias v&iacute;as: dejando un mensaje en redes sociales o a trav&eacute;s de su p&aacute;gina web. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/juni-queda-perro-vivio-aislado-perdio-dueno-ahora-busca-oportunidad-pm_1_13411909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 10:59:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/651be530-a578-4c03-8470-008d146464d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148293.jpg" length="191017" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/651be530-a578-4c03-8470-008d146464d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148293.jpg" type="image/jpeg" fileSize="191017" width="1440" height="810"/>
      <media:title><![CDATA[Juni se queda solo: el perro que vivió aislado, perdió a su dueño y ahora busca una oportunidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/651be530-a578-4c03-8470-008d146464d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148293.jpg" width="1440" height="810"/>
      <media:keywords><![CDATA[Perros,Adopción de perros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estas focas suelen pesar 250 kilos, son tan antiguas que hasta Aristóteles llegó a describirlas y ahora tratan de que vuelvan a poblar el Mediterráneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/focas-suelen-pesar-250-kilos-son-antiguas-aristoteles-llego-describirlas-ahora-tratan-vuelvan-poblar-mediterraneo-pm_1_13411041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a258d8f7-9a18-49e8-ab00-b32249639e98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estas focas suelen pesar 250 kilos, son tan antiguas que hasta Aristóteles llegó a describirlas y ahora tratan de que vuelvan a poblar el Mediterráneo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España las últimas poblaciones reproductivas desaparecieron en los años 70 y hoy en día sus escasos núcleos poblacionales se encuentran en el Mar Egeo, la costa de Mauritania y el archipiélago de Madeira</p><p class="subtitle">Las conchas marinas se llenaron de vida hace 470 millones de años y así fue el proceso</p><p class="subtitle">Analizan el litoral mediterráneo, de Blanes a Cartagena, para dar con las zonas más importantes para la supervivencia de los tiburones</p></div><p class="article-text">
        Tras d&eacute;cadas de ausencia continuada en las costas espa&ntilde;olas, los expertos en conservaci&oacute;n analizan los indicios del posible retorno de una especie marina al ecosistema levantino. Se trata de la <strong>foca monje</strong>, mam&iacute;fero que habit&oacute; las bah&iacute;as de <strong>Mazarr&oacute;n</strong> y <strong>&Aacute;guilas</strong> y que representa hoy un s&iacute;mbolo de esperanza para la <a href="https://www.eldiario.es/temas/biodiversidad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">biodiversidad</a> marina. Las administraciones se han unido para evaluar si el h&aacute;bitat actual es id&oacute;neo para el reasentamiento de este robusto animal que destaca por un cuerpo fusiforme que le otorga una agilidad sorprendente bajo el agua a pesar de su gran envergadura. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que los ejemplares adultos pueden alcanzar una longitud de hasta 2,8 metros y superar con gran facilidad los <strong>250 kilos de peso</strong>. Su pelaje corto var&iacute;a entre los tonos marrones y gris&aacute;ceos, luciendo una mancha blanquecina distintiva en la zona ventral. Son <a href="https://www.eldiario.es/temas/animales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animales</a> que poseen una cabeza redondeada con un hocico prominente que recuerda la forma de la capucha de un monje, detalle que precisamente da nombre a la especie. Sus extremidades cortas y potentes les permiten realizar inmersiones profundas.
    </p><p class="article-text">
        La historia de estos pinn&iacute;pedos se remonta a millones de a&ntilde;os, siendo una de las especies m&aacute;s primitivas que existen actualmente en el planeta. Su legado qued&oacute; inmortalizado en los escritos de la Antig&uuml;edad, donde hasta el fil&oacute;sofo griego <strong>Arist&oacute;teles lleg&oacute; a describirlas</strong> como cuadr&uacute;pedos mutilados por su movimiento. Incluso la Odisea de Homero menciona a estos seres descansando en cuevas marinas como parte de la prole de las divinidades oce&aacute;nicas m&aacute;s antiguas. Tales relatos subrayan la convivencia milenaria entre los seres humanos y estas criaturas en las zonas costeras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a922781-8b11-427b-99e0-9fe52f5f1b87_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a922781-8b11-427b-99e0-9fe52f5f1b87_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a922781-8b11-427b-99e0-9fe52f5f1b87_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a922781-8b11-427b-99e0-9fe52f5f1b87_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a922781-8b11-427b-99e0-9fe52f5f1b87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a922781-8b11-427b-99e0-9fe52f5f1b87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a922781-8b11-427b-99e0-9fe52f5f1b87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Hoy en día, la población mundial se estima en apenas 800 ejemplares, lo que la sitúa en una situación de extrema fragilidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hoy en día, la población mundial se estima en apenas 800 ejemplares, lo que la sitúa en una situación de extrema fragilidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En las civilizaciones cl&aacute;sicas, la <strong>foca monje</strong> no era solo un animal, sino un emblema sagrado consagrado al dios Apolo por su h&aacute;bito de tomar el sol. La ciudad de Focea, en la actual <strong>Turqu&iacute;a</strong>, adopt&oacute; su figura como s&iacute;mbolo distintivo en las monedas que acu&ntilde;aba para el comercio. En los yacimientos arqueol&oacute;gicos de la cuenca mediterr&aacute;nea se han hallado diversas representaciones que muestran su importancia cultural. Sin embargo, esta misma visibilidad las convirti&oacute; en <strong>objetivo de caza</strong> para obtener pieles, aceite y carne de gran valor. Su divinizaci&oacute;n en mitos no impidi&oacute; que comenzaran a ser desplazadas del litoral.
    </p><p class="article-text">
        El siglo XX marc&oacute; el punto de m&aacute;xima regresi&oacute;n para la especie en las costas de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica debido a la creciente presi&oacute;n del turismo y la pesca. En Espa&ntilde;a, las &uacute;ltimas poblaciones reproductivas <strong>desaparecieron en los a&ntilde;os 70</strong>, dejando testimonios aislados de encuentros fortuitos en calas rec&oacute;nditas. El caso m&aacute;s medi&aacute;tico fue el de <strong>Peluso</strong>, un ejemplar que habitaba las islas Chafarinas y que se convirti&oacute; en el &uacute;ltimo s&iacute;mbolo de su presencia nacional. A finales de los 80, aquel macho adulto fue noticia mundial tras ser rescatado de un aro de pesca que oprim&iacute;a su cuerpo, cerrando un ciclo de presencia hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, la <strong>poblaci&oacute;n mundial</strong> se estima en apenas<strong> 800 ejemplares</strong>, lo que la sit&uacute;a en una situaci&oacute;n de extrema fragilidad seg&uacute;n los expertos internacionales. Sus escasos n&uacute;cleos poblacionales se encuentran fragmentados en tres regiones espec&iacute;ficas: el Mar Egeo, la costa de Mauritania y el archipi&eacute;lago de Madeira. La colonia de Cabo Blanco, en el Atl&aacute;ntico africano, es actualmente la m&aacute;s numerosa, con aproximadamente dos centenares de individuos adultos monitorizados. En el Egeo, los ejemplares se distribuyen de forma m&aacute;s dispersa entre las costas de Grecia y Turqu&iacute;a. Estos reductos son vitales para evitar la extinci&oacute;n final.
    </p><h2 class="article-text">Varios factores clave</h2><p class="article-text">
        Para lograr que vuelvan a poblar el <a href="https://www.eldiario.es/temas/mediterraneo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mediterr&aacute;neo</a> occidental, se est&aacute;n dise&ntilde;ando estrategias que incluyen la vigilancia de cuevas mediante c&aacute;maras submarinas. La asociaci&oacute;n ANSE colabora estrechamente con el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica en la revisi&oacute;n de &aacute;reas protegidas como <strong>Cabo de Palos</strong> y <strong>Mazarr&oacute;n</strong>. La mejora de la calidad del agua y la recuperaci&oacute;n de las praderas de posidonia son factores clave para asegurar el alimento necesario para su supervivencia. Adem&aacute;s, se busca sensibilizar al sector pesquero local para evitar capturas por accidente en las redes, fomentando una convivencia respetuosa con el entorno.
    </p><p class="article-text">
        La reaparici&oacute;n de la foca monje en las costas espa&ntilde;olas ser&iacute;a calificada como casi milagrosa por la comunidad cient&iacute;fica si se logra consolidar un nuevo n&uacute;cleo. Este esfuerzo requiere la cooperaci&oacute;n internacional y el blindaje de acantilados donde el acceso humano sea restringido para garantizar la cr&iacute;a segura. Observar de nuevo a este gigante de 250 kilos descansando en nuestras playas, aseguran los expertos, supondr&iacute;a el mayor logro de conservaci&oacute;n marina de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/fauna/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fauna</a> del <strong>Mediterr&aacute;neo</strong> occidental. El compromiso actual permite so&ntilde;ar con un futuro donde el mar recupere a uno de sus habitantes m&aacute;s antiguos, devolviendo el equilibrio perdido a nuestras aguas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/focas-suelen-pesar-250-kilos-son-antiguas-aristoteles-llego-describirlas-ahora-tratan-vuelvan-poblar-mediterraneo-pm_1_13411041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 08:00:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a258d8f7-9a18-49e8-ab00-b32249639e98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="165172" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a258d8f7-9a18-49e8-ab00-b32249639e98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="165172" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Estas focas suelen pesar 250 kilos, son tan antiguas que hasta Aristóteles llegó a describirlas y ahora tratan de que vuelvan a poblar el Mediterráneo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a258d8f7-9a18-49e8-ab00-b32249639e98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Biodiversidad,Mediterráneo,Fauna,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué unos cantan melodías complejas y otros repiten siempre las mismas notas? Una investigación revela el secreto del canto de los pájaros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cantan-melodias-complejas-repiten-notas-investigacion-revela-secreto-canto-pajaros-pm_1_13408754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88c7c988-ca46-4ec6-803a-01698514f9d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué unos cantan melodías complejas y otros repiten siempre las mismas notas? Una investigación revela el secreto del canto de los pájaros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores analizaron más de 100.000 cantos de 3.000 especies de aves diferentes para extraer una conclusión</p><p class="subtitle">El extraño “juego” de las orcas: embisten con tanta fuerza a sus presas que las hacen explotar en mil pedazos</p></div><p class="article-text">
        Durante la &eacute;poca de reproducci&oacute;n, los machos suelen cantar para demostrar su calidad a las hembras. En lugar de pelear f&iacute;sicamente, muchas aves delimitan su territorio <a href="https://www.eldiario.es/spin/luces-ciudades-alterando-habitos-canto-aves-prolongando-actividad-diaria-hora-pm_1_12565267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cantando desde lugares visibles</a>. Cuando detectan un depredador, algunas emiten llamadas de alarma. Otras los utilizan para mantenerse en contacto con sus cr&iacute;as. Son solo algunos de los ejemplos que demuestran c&oacute;mo el <strong>canto de los p&aacute;jaros</strong> <strong>compone una de las formas de comunicaci&oacute;n sonoras m&aacute;s sofisticadas</strong> del reino animal.
    </p><p class="article-text">
        Su sofisticaci&oacute;n, sin embargo, no est&aacute; re&ntilde;ida con la variedad. Basta con detenernos a escuchar a diferentes tipos de <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/aves-urbanas-acercan-hombres-mujeres-si-no-hay-explicacion-cientifica-pm_1_13201532.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;jaros</a> para comprobar que <strong>no todos cantan de la misma manera</strong>. Unos se caracterizan por sus melod&iacute;as complejas, llenas de matices, mientras que otros repiten una sucesi&oacute;n de notas casi id&eacute;nticas. &iquest;A qu&eacute; se deben estas diferencias?
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.aee6239" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> reciente publicada en la revista <em>Science</em> ha revelado el secreto que permite comprender mejor esa diversidad ac&uacute;stica. Tras analizar m&aacute;s de 116.000 cantos pertenecientes a 3.160 especies de aves paseriformes de todo el mundo, un equipo internacional de investigadores ha concluido que <strong>todos los cantos se construyen a partir de &uacute;nicamente ocho motivos ac&uacute;sticos </strong>fundamentales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e23f483e-6983-4e5f-a82b-7805700aea77_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e23f483e-6983-4e5f-a82b-7805700aea77_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e23f483e-6983-4e5f-a82b-7805700aea77_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e23f483e-6983-4e5f-a82b-7805700aea77_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e23f483e-6983-4e5f-a82b-7805700aea77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e23f483e-6983-4e5f-a82b-7805700aea77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e23f483e-6983-4e5f-a82b-7805700aea77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="A las aves paseriformes se las conoce comúnmente como pájaros cantores."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                A las aves paseriformes se las conoce comúnmente como pájaros cantores.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La investigaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de medir el tono y la frecuencia, los investigadores analizaron patrones de sonido a lo largo del tiempo, lo que les permiti&oacute; comparar las diferentes canciones de una forma completamente novedosa. Estos concluyeron que cada canto de las aves analizadas se compone b&aacute;sicamente de combinaciones de estos motivos: <strong>tres tipos de trino, tres tipos de silbido, notas arm&oacute;nicas y patrones m&aacute;s ca&oacute;ticos</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada especie de paseriforme utiliza alrededor de cinco de los ocho motivos ac&uacute;sticos identificados en su repertorio de cantos (...). Aunque la mayor&iacute;a dependen en gran medida de un motivo dominante en la mayor parte de sus cantos, otras utilizan una mezcla m&aacute;s equilibrada de motivos, lo que <strong>produce una mayor diversidad vocal</strong>&rdquo;, explican los autores del estudio. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-IvgKsXObQNI-3097', 'youtube', 'IvgKsXObQNI', document.getElementById('yt-IvgKsXObQNI-3097'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-IvgKsXObQNI-3097 src="https://www.youtube.com/embed/IvgKsXObQNI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n explica la raz&oacute;n por la que estos silbidos son tan diferentes entre unas y otras especies. Adem&aacute;s de la evoluci&oacute;n que han experimentado cada uno de los linajes, es el<strong> entorno en el que viven </strong>el que determina el tipo de melod&iacute;a. Una canci&oacute;n muy compleja proporciona mucha informaci&oacute;n, pero es dif&iacute;cil transmitir esa informaci&oacute;n a largas distancias.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en las <strong>selvas tropicales</strong>, donde la vegetaci&oacute;n densa dificulta la propagaci&oacute;n del sonido, predominan cantos m&aacute;s simples y estables, mientras que en las regiones templadas, donde las <strong>distancias de comunicaci&oacute;n son menores</strong>, los p&aacute;jaros cantores suelen utilizar melod&iacute;as mucho m&aacute;s r&aacute;pidas y complejas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s de<strong> ampliar nuestra comprensi&oacute;n de la comunicaci&oacute;n aviar</strong>, este enfoque podr&iacute;a utilizarse para estudiar la evoluci&oacute;n de sistemas ac&uacute;sticos complejos en otros grupos biol&oacute;gicos&rdquo;, concluyeron los investigadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cantan-melodias-complejas-repiten-notas-investigacion-revela-secreto-canto-pajaros-pm_1_13408754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 07:00:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/88c7c988-ca46-4ec6-803a-01698514f9d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1029718" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/88c7c988-ca46-4ec6-803a-01698514f9d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1029718" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué unos cantan melodías complejas y otros repiten siempre las mismas notas? Una investigación revela el secreto del canto de los pájaros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/88c7c988-ca46-4ec6-803a-01698514f9d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Aves,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un diminuto sapo brasileño frenó una presa hidroeléctrica por primera vez y ahora afronta la amenaza del clima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/diminuto-sapo-brasileno-freno-presa-hidroelectrica-primera-vez-ahora-afronta-amenaza-clima-pm_1_13410257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9a498c5-3808-46d5-96d8-e42e106edee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un diminuto sapo brasileño frenó una presa hidroeléctrica por primera vez y ahora afronta la amenaza del clima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Biodiversidad brasileña - La recuperación del anfibio depende tanto del seguimiento científico como de decisiones administrativas frente a inundaciones, infraestructuras y cambios previstos en el comportamiento del río</p></div><p class="article-text">
        Las zonas de muestreo dejaron de repartirse como antes cuando la crecida desplaz&oacute; la vegetaci&oacute;n y alter&oacute; los rincones usados por una<strong> poblaci&oacute;n de sapos</strong> que solo vive junto al r&iacute;o Forqueta de Brasil. Durante dos jornadas de octubre de 2025, el equipo localiz&oacute; 111 ejemplares adultos y juveniles, junto con renacuajos y parejas en amplexo, una se&ntilde;al de que el ciclo reproductivo segu&iacute;a activo tras las inundaciones de 2024.
    </p><h2 class="article-text">El seguimiento identifica cada ejemplar mediante sus dibujos abdominales</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <em>Mongabay</em>, la expedici&oacute;n regres&oacute; casi a&ntilde;o y medio despu&eacute;s del mayor desastre clim&aacute;tico registrado en Rio Grande do Sul para comprobar si <em><strong>Melanophryniscus admirabilis </strong></em><strong>hab&iacute;a sobrevivido</strong>. Michelle Abadie, bi&oacute;loga que dirige la investigaci&oacute;n, explic&oacute; que la cifra no era la mayor de la serie, aunque resultaba razonable porque la vegetaci&oacute;n recuperaba el microh&aacute;bitat y el cuadrante 24 hab&iacute;a perdido su antigua concentraci&oacute;n de individuos.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo reuni&oacute; a Abadie con las bi&oacute;logas Debora Bordignon, Karoline Zenato y Jaqueline Becker, integrantes del Laboratorio de Herpetolog&iacute;a de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. El tramo est&aacute; dividido desde 2010 en<strong> 31 cuadrantes de 15 metros cuadrados</strong>, donde el grupo avanza con cuidado entre plantas ribere&ntilde;as y fotograf&iacute;a el vientre de cada ejemplar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3d62e7-dc81-4c31-899f-9a8caec9a391_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3d62e7-dc81-4c31-899f-9a8caec9a391_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3d62e7-dc81-4c31-899f-9a8caec9a391_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3d62e7-dc81-4c31-899f-9a8caec9a391_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3d62e7-dc81-4c31-899f-9a8caec9a391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee3d62e7-dc81-4c31-899f-9a8caec9a391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ee3d62e7-dc81-4c31-899f-9a8caec9a391_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La coloración del sapo sirve para defenderse de los depredadores"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La coloración del sapo sirve para defenderse de los depredadores                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las <strong>manchas verdes de la zona abdominal</strong> permiten reconocerlos mediante un programa que compara im&aacute;genes almacenadas desde 2010 y ayuda a calcular la poblaci&oacute;n anual. Abadie describe esos dibujos como constelaciones, mientras las macrogl&aacute;ndulas que los forman<strong> liberan toxinas defensivas</strong> y act&uacute;an como una marca individual comparable a una huella dactilar.
    </p><h2 class="article-text">El r&iacute;o Forqueta concentra el &uacute;nico refugio conocido de la especie</h2><p class="article-text">
        Descrita por la ciencia en 2006, esta especie de la familia <em>Bufonidae</em> tiene el tama&ntilde;o de un pulgar, camina despacio y presenta el dorso verde sobre unas patas y un vientre coloreados. Esa apariencia <strong>advierte a los depredadores de que puede resultar t&oacute;xica o desagradable</strong>, un mecanismo llamado <strong>aposematismo</strong> que despierta inter&eacute;s entre traficantes y coleccionistas de fauna ex&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Su reproducci&oacute;n depende de lluvias intensas seguidas de periodos soleados que calientan charcas temporales, por eso la mayor actividad aparece entre finales de agosto y comienzos de diciembre con temperaturas de 15 a 30 grados. Los machos bajan hacia la roca, llaman a las hembras y pueden intentar apartar al ejemplar que realiza el amplexo.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica poblaci&oacute;n conocida<strong> ocupa un peque&ntilde;o sector del r&iacute;o</strong>, pese a que su cauce supera los 150 kil&oacute;metros, porque ning&uacute;n otro punto re&uacute;ne roca expuesta y un valle boscoso capaz de conservar la humedad necesaria para formar charcas ef&iacute;meras. Esa dependencia agrav&oacute; el golpe cuando el agua subi&oacute; al menos 20 metros en 2024 y pudo arrastrar ejemplares en distintas fases de desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Graziela Civa, vecina cuya familia arrienda la finca, inform&oacute; sobre el enclave mientras Abadie permanec&iacute;a aislada en su ciudad. Civa, considerada guardiana del animal, record&oacute; que el <strong>paisaje qued&oacute; irreconocible</strong> y que la comunidad rural nunca hab&iacute;a presenciado una lluvia semejante.
    </p><h2 class="article-text">Las investigaciones frenaron una presa y refuerzan nuevas medidas</h2><p class="article-text">
        La amenaza de una presa ya hab&iacute;a puesto a prueba esa fragilidad antes de la riada, cuando el organismo ambiental concedi&oacute; en agosto de 2010 un<strong>a licencia preliminar para una central</strong> situada a menos de 300 metros del h&aacute;bitat. Los datos cient&iacute;ficos ayudaron a declarar la especie <strong>en peligro cr&iacute;tico</strong> en 2013 y llevaron al Ministerio P&uacute;blico Federal a paralizar las obras en 2014.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1b0ecf2-2f9e-4efa-ad31-0d1145672111_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1b0ecf2-2f9e-4efa-ad31-0d1145672111_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1b0ecf2-2f9e-4efa-ad31-0d1145672111_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1b0ecf2-2f9e-4efa-ad31-0d1145672111_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1b0ecf2-2f9e-4efa-ad31-0d1145672111_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1b0ecf2-2f9e-4efa-ad31-0d1145672111_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d1b0ecf2-2f9e-4efa-ad31-0d1145672111_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los machos buscan a las hembras entre finales de agosto y comienzos de diciembre aprovechando unas condiciones muy concretas de temperatura, humedad y disponibilidad de agua"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los machos buscan a las hembras entre finales de agosto y comienzos de diciembre aprovechando unas condiciones muy concretas de temperatura, humedad y disponibilidad de agua                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un estudio de la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento B&aacute;sico calcula que el sur de Brasil podr&iacute;a <strong>registrar caudales m&aacute;ximos un 20% mayores y crecidas extremas</strong> hasta cinco veces m&aacute;s frecuentes. Las inundaciones de 2024 afectaron a unos 2,4 millones de personas en 478 municipios, una escala que obliga a prolongar la vigilancia del refugio.
    </p><p class="article-text">
        El Instituto Chico Mendes para la Conservaci&oacute;n de la Biodiversidad ha incluido a la especie en el <strong>Plan Nacional de Acci&oacute;n para la Conservaci&oacute;n de Especies Amenazadas</strong>, mientras el seguimiento mantendr&aacute; durante tres a&ntilde;os la metodolog&iacute;a aplicada desde 2010. El &aacute;rea fue reconocida en 2018 com<strong>o zona internacional de importancia para la biodiversidad </strong>y sitio de la <strong>Alianza para la Extinci&oacute;n Cero</strong>, aunque carece de protecci&oacute;n oficial.
    </p><p class="article-text">
        La<strong> propuesta de ley 119/2024</strong>, presentada por el diputado estatal Matheus Gomes, pretende reconocer al sapito como patrimonio gen&eacute;tico de Rio Grande do Sul. Su aprobaci&oacute;n dar&iacute;a respaldo pol&iacute;tico a una <strong>conservaci&oacute;n que depende de una finca privada y del turismo ligado a la cascada,</strong> dentro de un entorno amenazado por cultivos de tabaco y soja, adem&aacute;s de plantaciones de eucalipto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/diminuto-sapo-brasileno-freno-presa-hidroelectrica-primera-vez-ahora-afronta-amenaza-clima-pm_1_13410257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 15:17:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9a498c5-3808-46d5-96d8-e42e106edee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="112272" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9a498c5-3808-46d5-96d8-e42e106edee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="112272" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un diminuto sapo brasileño frenó una presa hidroeléctrica por primera vez y ahora afronta la amenaza del clima]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9a498c5-3808-46d5-96d8-e42e106edee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Investigación,Fauna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las conchas marinas se llenaron de vida hace 470 millones de años y así fue el proceso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/conchas-marinas-llenaron-vida-470-millones-anos-proceso-pm_1_13409071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7c52d0a-c20c-4b1b-a8e1-2e7de8521e53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las conchas marinas se llenaron de vida hace 470 millones de años y así fue el proceso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A juicio de los investigadores, este hito marcó el surgimiento de un nuevo nicho ecológico y constituyó un paso crucial en el desarrollo de un ecosistema marino similar al actual</p><p class="subtitle">Tan común que nadie lo explica: ¿por qué los pájaros no se electrocutan en los cables de alta tensión?
</p></div><p class="article-text">
        En los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mar-calor-temperatura-oceanos-marca-record-empuja-fase-inexplorada_1_13345451.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mares actuales</a>, las conchas vac&iacute;as de <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cientificos-coreanos-descubren-nueva-especie-molusco-apenas-cambiado-300-millones-anos-pm_1_13046073.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">moluscos</a> rara vez permanecen desocupadas mucho tiempo. Estos espacios est&aacute;n muy cotizados, porque act&uacute;an como una especie de refugio contra depredadores y otras perturbaciones f&iacute;sicas. Pero eso no siempre fue as&iacute;, sino que, hace m&aacute;s de 500 millones de a&ntilde;os, el <strong>interior</strong> de dichas <strong>conchas</strong> permaneci&oacute; completamente deshabitado. 
    </p><p class="article-text">
        Ese vac&iacute;o se llen&oacute; al poco tiempo,<strong> hace aproximadamente 470 millones de a&ntilde;os</strong>, seg&uacute;n apunta un <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-62638-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> internacional liderado por investigadores de la Universidad de Tartu (Estonia) y publicado en la revista <em>Scientific Reports</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ese cambio no supuso una simple ocupaci&oacute;n, sino que el interior de las conchas vac&iacute;as de moluscos<strong> comenz&oacute; a utilizarse como h&aacute;bitat</strong>. A juicio de los investigadores, este hito marc&oacute; el surgimiento de un nuevo nicho ecol&oacute;gico y constituy&oacute; un paso crucial en el desarrollo de un ecosistema marino similar al actual.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Colonizar el interior de las conchas</strong></h2><p class="article-text">
        Para llegar a esta conclusi&oacute;n, el equipo de investigadores analiz&oacute; <strong>f&oacute;siles de diferentes partes del mundo</strong>, con el objetivo de saber en qu&eacute; periodo comenz&oacute; la colonizaci&oacute;n del interior de las conchas marinas. Tambi&eacute;n si siempre hab&iacute;a sido as&iacute; o los motivos que llevaron a los animales a coparlas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2b750d7-cd3e-48f3-a46a-579758443c4c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2b750d7-cd3e-48f3-a46a-579758443c4c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2b750d7-cd3e-48f3-a46a-579758443c4c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2b750d7-cd3e-48f3-a46a-579758443c4c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2b750d7-cd3e-48f3-a46a-579758443c4c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2b750d7-cd3e-48f3-a46a-579758443c4c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2b750d7-cd3e-48f3-a46a-579758443c4c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen del fondo del mar, en una foto de recurso"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen del fondo del mar, en una foto de recurso                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El estudio demostr&oacute; que durante el per&iacute;odo C&aacute;mbrico, hace m&aacute;s de 500 millones de a&ntilde;os, el interior de dichas conchas permaneci&oacute; completamente deshabitado, a pesar de que ya exist&iacute;an organismos que viv&iacute;an en cavidades protegidas. <strong>No fue hasta el Ordov&iacute;cico Medio</strong>, hace unos 470 millones de a&ntilde;os, cuando comenz&oacute; ese proceso de colonizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n detallan, fue un proceso paulatino. Primero, se colonizaron las conchas relativamente grandes y espaciosas de los cefal&oacute;podos. Posteriormente, estos peque&ntilde;os habitantes tambi&eacute;n se extendieron al interior de caracoles y almejas. A finales del Ordov&iacute;cico, el interior ya estaba densamente cubierto de fauna adherida y estaba habitado por animales que filtraban part&iacute;culas de alimento y que flotaban en el agua, como briozoos, braqui&oacute;podos, esponjas, graptolitos y corn&uacute;lidos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un refugio a medida</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>El tama&ntilde;o de la cocha era determinante</strong>. El estudio revel&oacute; que, si bien las comunidades que habitaban las conchas de caracoles, almejas y cefal&oacute;podos eran bastante similares en cuanto a su composici&oacute;n de especies, la forma de las conchas influ&iacute;a en la cantidad de organismos y en su tama&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        En las conchas de los nautiloideos se hallaron las <strong>comunidades f&oacute;siles m&aacute;s diversas</strong>. Eso ocurr&iacute;a porque el agua circulaba con mayor libertad y les proporcionaba mayor ox&iacute;geno y alimento. En cambio, en las conchas en espiral de los caracoles con aberturas estrechas, el intercambio de agua era m&aacute;s deficiente y los organismos que crec&iacute;an all&iacute; eran en su mayor&iacute;a m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su tama&ntilde;o, esa ocupaci&oacute;n coincidi&oacute; con un importante aumento de la biodiversidad del Ordov&iacute;cico. En ese momento, las comunidades marinas se diversificaron r&aacute;pidamente y se produjo un incremento significativo en el n&uacute;mero de organismos s&eacute;siles que incrustaban sustratos esquel&eacute;ticos en comparaci&oacute;n con per&iacute;odos anteriores. Estas eligieron ese nuevo h&aacute;bitat como resguardo,<strong> un espacio libre</strong> de depredadores y de las perturbaciones f&iacute;sicas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/conchas-marinas-llenaron-vida-470-millones-anos-proceso-pm_1_13409071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 10:36:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b7c52d0a-c20c-4b1b-a8e1-2e7de8521e53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="267643" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b7c52d0a-c20c-4b1b-a8e1-2e7de8521e53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="267643" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las conchas marinas se llenaron de vida hace 470 millones de años y así fue el proceso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7c52d0a-c20c-4b1b-a8e1-2e7de8521e53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Ecosistemas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tan común que nadie lo explica: ¿por qué los pájaros no se electrocutan en los cables de alta tensión?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/comun-nadie-explica-pajaros-no-electrocutan-cables-alta-tension-pm_1_13351184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30cb7f92-edf5-489c-8af4-a204904f7a5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148232.jpg" width="5224" height="2938" alt="Tan común que nadie lo explica: ¿por qué los pájaros no se electrocutan en los cables de alta tensión?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Funcionamiento eléctrico - Las características físicas de las especies determinan la probabilidad de tocar varios elementos eléctricos y aumentar así las posibilidades de sufrir una descarga</p></div><p class="article-text">
        Junto a muchas carreteras y sobre numerosos barrios, las<strong> aves utilizan los cables el&eacute;ctricos como puntos de descanso</strong> desde los que pueden controlar el terreno sin quedar expuestas a los peligros del suelo. Desde all&iacute; detectan movimientos, buscan alimento y vigilan la llegada de posibles amenazas.
    </p><p class="article-text">
        La escena resulta habitual, aunque plantea una duda al verlas permanecer durante tanto tiempo sobre conductores por los que circula electricidad: <strong>c&oacute;mo consiguen posarse en ellos sin recibir una descarga</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La diferencia de potencial decide si existe peligro</h2><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n de por qu&eacute; no se electrocutan tiene relaci&oacute;n con la <strong>forma en que circula la corriente el&eacute;ctrica</strong>. Seg&uacute;n las explicaciones divulgativas recogidas por el programa<em> Ahora o nunca </em>de La 1, para que circule corriente el&eacute;ctrica debe<strong> existir una diferencia de potencial y un camino conductor entre dos puntos</strong>. Cuando un ave se posa &uacute;nicamente sobre un cable, ese recorrido no atraviesa su cuerpo de una manera relevante y la<strong> corriente contin&uacute;a por la l&iacute;nea el&eacute;ctrica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de entrar en los detalles f&iacute;sicos conviene entender por qu&eacute; esos cables resultan tan atractivos para muchas especies. Al situarse en una posici&oacute;n elevada, las<strong> aves consiguen una vista despejada</strong> de grandes &aacute;reas del terreno. A diferencia de las ramas cubiertas de hojas, los tendidos el&eacute;ctricos ofrecen un campo visual amplio que facilita tanto la<strong> detecci&oacute;n de depredadores como la localizaci&oacute;n de posibles presas</strong>. Por esa raz&oacute;n es frecuente verlas pasar largos periodos de tiempo sobre estas estructuras. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6968a514-a57a-49f9-a2f9-a725169ac922_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6968a514-a57a-49f9-a2f9-a725169ac922_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6968a514-a57a-49f9-a2f9-a725169ac922_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6968a514-a57a-49f9-a2f9-a725169ac922_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6968a514-a57a-49f9-a2f9-a725169ac922_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6968a514-a57a-49f9-a2f9-a725169ac922_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6968a514-a57a-49f9-a2f9-a725169ac922_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La electricidad mantiene su recorrido mientras nada lo altera"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La electricidad mantiene su recorrido mientras nada lo altera                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La clave del fen&oacute;meno est&aacute; en la diferencia de potencial. Las explicaciones relacionadas con la<strong> ley de Ohm </strong>se&ntilde;alan que la corriente que atraviesa un circuito depende del voltaje existente entre dos puntos. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de un p&aacute;jaro posado sobre un &uacute;nico cable, sus <strong>dos patas se encuentran pr&aacute;cticamente al mismo potencial</strong>. Como la diferencia es m&iacute;nima, apenas circula corriente a trav&eacute;s de su organismo y la mayor parte del <strong>flujo el&eacute;ctrico permanece en el conductor</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El peligro aparece al conectar puntos con distinto potencial el&eacute;ctrico</h2><p class="article-text">
        Esa situaci&oacute;n tambi&eacute;n se entiende al <strong>comparar la resistencia del cable con la del cuerpo del ave</strong>. Los cables est&aacute;n fabricados con materiales que facilitan enormemente el paso de la corriente, mientras que el cuerpo de un ave ofrece una resistencia mucho mayor.
    </p><p class="article-text">
        La corriente puede circular por todos los caminos conductores disponibles. En el caso del ave, <strong>apenas atraviesa su cuerpo</strong> porque sus patas est&aacute;n apoyadas sobre puntos del cable con una diferencia de potencial muy peque&ntilde;a. Por eso permanece a salvo mientras<strong> no toque otro conductor o una estructura con un potencial diferente</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/552f0524-be54-4789-a2a0-e27bcc9340fa_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/552f0524-be54-4789-a2a0-e27bcc9340fa_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/552f0524-be54-4789-a2a0-e27bcc9340fa_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/552f0524-be54-4789-a2a0-e27bcc9340fa_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/552f0524-be54-4789-a2a0-e27bcc9340fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/552f0524-be54-4789-a2a0-e27bcc9340fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/552f0524-be54-4789-a2a0-e27bcc9340fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las características físicas de las especies determinan la probabilidad de tocar varios elementos eléctricos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las características físicas de las especies determinan la probabilidad de tocar varios elementos eléctricos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La misma idea fue explicada en <em>Ahora o nunca</em>. El programa divulgativo record&oacute; que las l&iacute;neas de alta tensi&oacute;n pueden<strong> transportar entre 120.000 y 380.000 voltios</strong> para llevar energ&iacute;a a grandes distancias. Sin embargo, esa cifra por s&iacute; sola no determina que un p&aacute;jaro vaya a sufrir una descarga. 
    </p><p class="article-text">
        Lo importante es que <strong>ambas patas est&eacute;n en el mismo potencial el&eacute;ctrico</strong>. Mientras esa condici&oacute;n se mantenga, la diferencia de potencial entre las patas ser&aacute; muy peque&ntilde;a y<strong> apenas circular&aacute; corriente por el cuerpo del animal</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Las aves de gran tama&ntilde;o sufren muchas m&aacute;s electrocuciones</h2><p class="article-text">
        El peligro aparece cuando se crea una <strong>conexi&oacute;n entre puntos con potenciales diferentes.</strong> Si un ave tocara al mismo tiempo el cable y la tierra, o bien un cable y la estructura que conduce al suelo, <strong>su cuerpo pasar&iacute;a a formar parte del circuito el&eacute;ctrico</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe riesgo cuando entra en <strong>contacto con dos cables de distinto potencial</strong> de manera simult&aacute;nea. En ese momento s&iacute; aparece una diferencia de potencial suficiente para que la<strong> corriente atraviese al animal y provoque una electrocuci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las especies de mayor tama&ntilde;o son las m&aacute;s expuestas a ese problema. Un estudio de 2014 estim&oacute; que cada a&ntilde;o <strong>mueren electrocutadas entre 0,9 y 11,6 millones de aves</strong> en Estados Unidos. Entre las m&aacute;s afectadas figuran grandes rapaces, como las &aacute;guilas calvas y las &aacute;guilas reales, porque su envergadura <strong>aumenta las posibilidades de tocar dos conductores a la vez </strong>al desplegar las alas o al maniobrar sobre el tendido el&eacute;ctrico. 
    </p><p class="article-text">
        Por ese motivo, la imagen de peque&ntilde;os p&aacute;jaros alineados sobre un cable suele ser segura para ellos, mientras que las aves m&aacute;s grandes deben enfrentarse a un riesgo mucho mayor cada vez que se acercan a estas infraestructuras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/comun-nadie-explica-pajaros-no-electrocutan-cables-alta-tension-pm_1_13351184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 09:00:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/30cb7f92-edf5-489c-8af4-a204904f7a5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148232.jpg" length="931832" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/30cb7f92-edf5-489c-8af4-a204904f7a5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148232.jpg" type="image/jpeg" fileSize="931832" width="5224" height="2938"/>
      <media:title><![CDATA[Tan común que nadie lo explica: ¿por qué los pájaros no se electrocutan en los cables de alta tensión?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/30cb7f92-edf5-489c-8af4-a204904f7a5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148232.jpg" width="5224" height="2938"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Aves,Electricidad,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El extraño "juego" de las orcas: embisten con tanta fuerza a sus presas que las hacen explotar en mil pedazos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/extrano-juego-orcas-embisten-fuerza-presas-explotar-mil-pedazos-pm_1_13403911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17e022d8-4ec9-4c74-906c-0128d88bb3ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El extraño &quot;juego&quot; de las orcas: embisten con tanta fuerza a sus presas que las hacen explotar en mil pedazos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio reciente sugiere que estos animales podrían atacar de esta forma a los peces luna no solo para alimentarse, sino también como parte de un comportamiento lúdico</p><p class="subtitle">La IA también puede confundir a la ciencia: los expertos alertan que las fotos alteradas son un riesgo para los estudios sobre biodiversidad</p></div><p class="article-text">
        Las <strong>orcas</strong>, los miembros m&aacute;s grandes de la familia <em>Delphinidae</em>, son <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hienas-dejan-ridiculo-mala-fama-comunicacion-rivaliza-primates-pm_1_13400041.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes depredadores</a> marinos y tienen una dieta que comprende m&aacute;s de 200 especies de presas. Para conseguir alimento, estos animales utilizan t&eacute;cnicas diversas, y una de las m&aacute;s sorprendentes es la que tiene que ver con los <strong>peces luna</strong>, uno de los peces &oacute;seos m&aacute;s grandes del oceano.
    </p><p class="article-text">
        En varias ocasiones, se ha observado a orcas sujetando peces luna con sus mand&iacute;bulas mientras otras embest&iacute;an al objetivo a gran velocidad. El ataque se realiza con tanta fuerza que los depredadores son <strong>capaces de fragmentar en mil pedazos los tejidos de su presa</strong>. &iquest;Por qu&eacute; se comportan as&iacute;? &iquest;Cu&aacute;l es el objetivo de estas embestidas?
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.frontiersin.org/journals/ethology/articles/10.3389/fetho.2026.1835536/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> reciente publicado en la revista <em>Frontiers in Ethology </em>ha arrojado luz a esta estrategia de caza, denominada <em><strong>ram-to-fragment</strong></em><strong> (&ldquo;embestir para fragmentar&rdquo;)</strong>, despu&eacute;s de analizar dos episodios registrados en el Golfo de California. En ambos casos, una orca adulta sujet&oacute; un pez luna de cola puntiaguda (Masturus lanceolatus) mientras otra aceler&oacute; a gran velocidad y lo golpe&oacute; hasta que sus restos quedaron suspendidos en el agua.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02a139a6-fafb-44cd-a489-a7edba707715_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02a139a6-fafb-44cd-a489-a7edba707715_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02a139a6-fafb-44cd-a489-a7edba707715_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02a139a6-fafb-44cd-a489-a7edba707715_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02a139a6-fafb-44cd-a489-a7edba707715_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02a139a6-fafb-44cd-a489-a7edba707715_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02a139a6-fafb-44cd-a489-a7edba707715_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Estrategia de las orcas de embestir y fragmentar el pez luna de cola afilada (Masturus lanceolatus)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Estrategia de las orcas de embestir y fragmentar el pez luna de cola afilada (Masturus lanceolatus).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para los investigadores, esta precisi&oacute;n sugiere un<strong> elevado grado de cooperaci&oacute;n </strong>y ampl&iacute;a la cantidad de estrategias de caza de las orcas que se conoc&iacute;an hasta ahora.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El objetivo de las embestidas</strong></h2><p class="article-text">
        Los investigadores destacan que la finalidad de las embestidas que pudieron observar no era matar al animal, pues este ya estaba sin vida. &ldquo;Los peces luna <strong>ya estaban muertos y sin v&iacute;sceras cuando fueron embestidos</strong>, lo que sugiere que este comportamiento constituye una t&eacute;cnica para fragmentar los tejidos m&aacute;s que un golpe destinado a matar a la presa&rdquo;, explican los autores del estudio en el texto.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, las orcas parec&iacute;an estar utilizando esta t&eacute;cnica para <strong>procesar la presa antes de consumirla</strong>, una idea que podr&iacute;a tener que ver con los individuos m&aacute;s peque&ntilde;os. En uno de los episodios observados, una orca juvenil se dedic&oacute; a consumir los peque&ntilde;os fragmentos que hab&iacute;an quedado dispersos en el agua, mientras los adultos segu&iacute;an aliment&aacute;ndose del cuerpo principal del pez. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los adultos fragmentaron el cad&aacute;ver en piezas m&aacute;s peque&ntilde;as, potencialmente<strong> m&aacute;s manejables para el juvenil presente</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala el estudio, lo que apunta a que esta conducta podr&iacute;a facilitar la alimentaci&oacute;n de las cr&iacute;as. Sin embargo, los investigadores plantean que las embestidas observadas no responder&iacute;an &uacute;nicamente a una necesidad alimentaria. 
    </p><p class="article-text">
        En sus conclusiones se&ntilde;alan que &ldquo;la fragmentaci&oacute;n puede contribuir al procesamiento de presas&rdquo;, pero tambi&eacute;n a &ldquo;<strong>la interacci&oacute;n social y el juego</strong>&rdquo;. El comportamiento l&uacute;dico de las orcas ya ha sido documentado en otras ocasiones. Estos cet&aacute;ceos han sido observados manipulando objetos como algas o interactuando con sus presas sin consumirlas de inmediato, por lo que estas embestidas tambi&eacute;n podr&iacute;an ser una forma m&aacute;s de &ldquo;divertirse&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/extrano-juego-orcas-embisten-fuerza-presas-explotar-mil-pedazos-pm_1_13403911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 05:00:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/17e022d8-4ec9-4c74-906c-0128d88bb3ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="594261" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/17e022d8-4ec9-4c74-906c-0128d88bb3ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="594261" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El extraño "juego" de las orcas: embisten con tanta fuerza a sus presas que las hacen explotar en mil pedazos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/17e022d8-4ec9-4c74-906c-0128d88bb3ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Orcas,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El farol de los osos pardos cantábricos: así engañan a sus rivales para parecer más grandes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/farol-osos-pardos-cantabricos-enganan-rivales-grandes-pm_1_13397618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91913c27-b4a5-4118-97c0-4d6e4baa6aa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El farol de los osos pardos cantábricos: así engañan a sus rivales para parecer más grandes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Solo siete de los 164 osos identificados usan esa técnica de faroles, es decir, el 4,3% del total de la muestra</p><p class="subtitle">El hábitat del oso necesita hasta 15 años para recuperarse de los estragos del fuego
</p></div><p class="article-text">
        Los osos pardos de la cordillera Cant&aacute;brica tambi&eacute;n parecen recurrir al enga&ntilde;o para ganar ventaja frente a otros individuos. Un estudio internacional con participaci&oacute;n espa&ntilde;ola ha documentado por primera vez que <strong>algunos machos elevan deliberadamente las marcas que dejan sobre &aacute;rboles</strong> y postes <strong>para aparentar un tama&ntilde;o mayor</strong> del que realmente tienen. El trabajo, publicado en la revista cient&iacute;fica <a href="https://doi.org/10.1093/jmammal/gyag055" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Journal of Mammalogy</em></a>, cuestiona la idea de que este tipo de se&ntilde;ales biol&oacute;gicas reflejan siempre de forma fiel las dimensiones corporales del animal.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha contado con la participaci&oacute;n de especialistas de la Universidad de Le&oacute;n, el Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC), la Universidad de Oviedo, la Universidad de Granada y varias entidades dedicadas al estudio y conservaci&oacute;n de la fauna salvaje, junto a un equipo que <strong>ha analizado durante cuatro a&ntilde;os el comportamiento comunicativo del oso pardo cant&aacute;brico</strong> (<em>Ursus arctos</em>).
    </p><h2 class="article-text">Marcas situadas m&aacute;s arriba para aparentar mayor tama&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Para llevar a cabo el estudio, los investigadores instalaron <strong>c&aacute;maras trampa en distintos puntos de marcaje de la cordillera Cant&aacute;brica</strong>, repartidos entre Asturias y Le&oacute;n. En total, reunieron <strong>m&aacute;s de 117.000 horas de grabaci&oacute;n y registraron la presencia de 164 ejemplares</strong>. Gracias a ese seguimiento detectaron que siete machos usaban estrategias poco habituales para dejar sus se&ntilde;ales a una altura superior a la normal para su tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de estos osos <strong>trepaban parcialmente por &aacute;rboles o postes antes de restregarse o dejar sus marcas</strong>, mientras que otros aprovechaban desniveles del terreno o estructuras naturales para alcanzar zonas m&aacute;s elevadas. De esta manera, las se&ntilde;ales visuales y olorosas quedaban situadas a <strong>una altura que normalmente se asociar&iacute;a a ejemplares de mayor tama&ntilde;o</strong> y, por tanto, <strong>m&aacute;s dominantes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La altura de <strong>estas marcas son una importante fuente de informaci&oacute;n para otros osos</strong>. Los machos utilizan con frecuencia troncos y &aacute;rboles para depositar olores y dejar se&ntilde;ales visibles en la corteza, y cuanto m&aacute;s alto aparece ese rastro, mayor suele ser el tama&ntilde;o corporal del animal que lo produjo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/466dd05c-a61c-4c47-9622-a6506da1ef61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/466dd05c-a61c-4c47-9622-a6506da1ef61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/466dd05c-a61c-4c47-9622-a6506da1ef61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/466dd05c-a61c-4c47-9622-a6506da1ef61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/466dd05c-a61c-4c47-9622-a6506da1ef61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/466dd05c-a61c-4c47-9622-a6506da1ef61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/466dd05c-a61c-4c47-9622-a6506da1ef61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Oso pardo subido a un árbol"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Oso pardo subido a un árbol                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una estrategia reservada para pocos individuos</h2><p class="article-text">
        El estudio revela que esta conducta es poco frecuente. Solo <strong>siete de los 164 osos identificados</strong>, el 4,3% del total, <strong>recurrieron a este tipo de faroles</strong>. Los investigadores consideran que precisamente <strong>esa baja frecuencia contribuye a que el sistema de comunicaci&oacute;n siga siendo fiable</strong>, ya que, si todos exageraran habitualmente sus se&ntilde;ales, estas perder&iacute;an su valor como indicador del tama&ntilde;o real.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, quienes <strong>m&aacute;s utilizaron esta estrategia fueron machos subadultos o individuos aparentemente menos competitivos</strong>. En cambio, los grandes machos adultos, que ya cuentan con una ventaja f&iacute;sica evidente, tendr&iacute;an menos necesidad de aparentar un tama&ntilde;o superior. Los autores plantean que estas se&ntilde;ales podr&iacute;an servir para <strong>influir en la percepci&oacute;n de otros machos, evitar enfrentamientos o mejorar sus posibilidades durante la &eacute;poca reproductora</strong>, aunque advierten de que el estudio no demuestra que los dem&aacute;s osos sean realmente enga&ntilde;ados por estas marcas.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores explican tambien que en futuras investigaciones <strong>deber&aacute;n analizar c&oacute;mo reaccionan los receptores ante estos marcajes elevados</strong> y si modifican su comportamiento. Mientras tanto, el trabajo da una nueva visi&oacute;n sobre la comunicaci&oacute;n del oso pardo y muestra que estos grandes mam&iacute;feros utilizan una combinaci&oacute;n de se&ntilde;ales qu&iacute;micas y visuales mucho m&aacute;s sofisticada de lo que se cre&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/farol-osos-pardos-cantabricos-enganan-rivales-grandes-pm_1_13397618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 05:30:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/91913c27-b4a5-4118-97c0-4d6e4baa6aa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3144706" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/91913c27-b4a5-4118-97c0-4d6e4baa6aa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3144706" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El farol de los osos pardos cantábricos: así engañan a sus rivales para parecer más grandes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91913c27-b4a5-4118-97c0-4d6e4baa6aa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Osos,Animales,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio descubre que el lamido entre gatos no siempre es una muestra de afecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-descubre-lamido-gatos-no-muestra-afecto-pm_1_13404524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4e9057d-ffe6-42a3-8ba1-815a40c35c09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio descubre que el lamido entre gatos no siempre es una muestra de afecto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acicalamiento mutuo también se observó en contextos hostiles y no solo cuando se pretendía un acercamiento</p><p class="subtitle">¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados
</p></div><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/manuscritos-medievales-revelan-fascinacion-inesperadamente-moderna-gatos-protagonistas-plena-edad-media-pm_1_12948532.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gatos</a> gozan de <strong>mala fama</strong>. Esa reputaci&oacute;n se achaca a su independencia, porque son <a href="https://www.eldiario.es/spin/geometria-no-cosa-humanos-monos-entienden-forma-intuitiva-pm_1_13396064.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animales</a> autosuficientes y a los que les gusta marcar los l&iacute;mites de su territorio. Tambi&eacute;n a sus movimientos silenciosos, que pueden generar cierto recelo, porque esconden sus intenciones hasta el &uacute;ltimo momento. No obstante, desarrollan v&iacute;nculos afectivos, aunque a su manera, porque solo toleran el contacto f&iacute;sico cuando se sienten seguros y relajados. 
    </p><p class="article-text">
        Interpretar a los gatos no siempre es f&aacute;cil y descifrar sus comportamientos tampoco. Una idea que cobra fuerza con un nuevo <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0168159126001292?via=ihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, publicado en la revista <em>Applied</em> A<em>nimal Behavior Science</em>, que <strong>cuestiona que las lamidas entre felinos sean un gesto amable</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los autores precisamente llegan a la <strong>conclusi&oacute;n contraria</strong>: en algunos cuestiones, las lamidas entre gatos pueden ser una forma sutil de atormentar al otro y de molestarlo. Y no siempre se puede interpretar como un gesto de afecto, ni mucho menos. &ldquo;El acicalamiento mutuo tambi&eacute;n puede utilizarse en contextos de tensi&oacute;n social&rdquo;, sostienen.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Acicalamiento mutuo en muchos contextos</strong></h2><p class="article-text">
        El <strong>acicalamiento mutuo </strong>en los gatos dom&eacute;sticos tiene m&uacute;ltiples funciones sociales, aunque siempre se ha interpretado como una forma de establecer y mantener v&iacute;nculos sociales. Una forma de acercarse al otro animal, una muestra de entendimiento. Los autores quisieron averiguar si esto realmente era as&iacute; o si los animales lo utilizaban en contextos diferentes. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef34bc2a-6bd8-453d-bcc7-0422bda9b3ae_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef34bc2a-6bd8-453d-bcc7-0422bda9b3ae_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef34bc2a-6bd8-453d-bcc7-0422bda9b3ae_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef34bc2a-6bd8-453d-bcc7-0422bda9b3ae_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef34bc2a-6bd8-453d-bcc7-0422bda9b3ae_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef34bc2a-6bd8-453d-bcc7-0422bda9b3ae_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ef34bc2a-6bd8-453d-bcc7-0422bda9b3ae_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos gatos juntos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos gatos juntos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Realizaron un <strong>estudio observacional </strong>basado en v&iacute;deos para inferir inductivamente las funciones sociales del acicalamiento mutuo felino. Tambi&eacute;n para saber si eran una o varias. Se analizaron videos de 53 parejas de gatos (106 gatos) durante el acicalamiento mutuo con un etograma de 23 &iacute;tems. 
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis identificaron <strong>dos contextos de acicalamiento mutuo</strong>, tambi&eacute;n conocido como <em>allogrooming</em>: el v&iacute;nculo o la afiliaci&oacute;n social y la tensi&oacute;n social. En primer lugar, el acicalamiento mutuo vino cuando los felinos quer&iacute;an establecer v&iacute;nculos emocionales. Ah&iacute;, es cuando se observ&oacute; una sincronizaci&oacute;n de posturas corporales (sentados, tumbados) y un contacto f&iacute;sico mutuo y prolongado (principalmente, acurruc&aacute;ndose). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/616db13a-04bc-4b89-ad0a-c5de4629db66_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/616db13a-04bc-4b89-ad0a-c5de4629db66_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/616db13a-04bc-4b89-ad0a-c5de4629db66_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/616db13a-04bc-4b89-ad0a-c5de4629db66_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/616db13a-04bc-4b89-ad0a-c5de4629db66_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/616db13a-04bc-4b89-ad0a-c5de4629db66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/616db13a-04bc-4b89-ad0a-c5de4629db66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El acicalamiento mutuo también se observó en contextos hostiles"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El acicalamiento mutuo también se observó en contextos hostiles                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, el acicalamiento mutuo <strong>tambi&eacute;n se observ&oacute; en contextos hostiles</strong>, recuerdan los investigadores del estudio liderado por la Universidad de Gante. En estos casos, los gatos con tensi&oacute;n social mostraron posturas asim&eacute;tricas (un gato inclinado sobre el otro), orejas hacia atr&aacute;s y comportamiento de desplazamiento (lamido de labios, sacudidas de cabeza).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos resultados resaltan la <strong>importancia potencial de la sincron&iacute;a conductual o postural </strong>m&aacute;s amplia para comprender la funci&oacute;n del acicalamiento mutuo&rdquo;, concluyen los autores. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-descubre-lamido-gatos-no-muestra-afecto-pm_1_13404524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 11:34:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c4e9057d-ffe6-42a3-8ba1-815a40c35c09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="710020" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c4e9057d-ffe6-42a3-8ba1-815a40c35c09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="710020" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio descubre que el lamido entre gatos no siempre es una muestra de afecto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c4e9057d-ffe6-42a3-8ba1-815a40c35c09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/lograron-500-tortugas-frenar-avance-sahara-cinco-anos-despues-llegan-resultados-pm_1_13402300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Restauración ambiental - La tortuga africana de espolones rompe la superficie endurecida con sus excavaciones y facilita que el agua penetre, las semillas germinen y el terreno recupere parte de su capacidad</p><p class="subtitle">La tortuga mediterránea no puede verse haciendo esnórquel: así sobrevive la especie catalana
</p></div><p class="article-text">
        La <strong>tortuga</strong> hunde las patas en una tierra endurecida y convierte cada palada en una grieta capaz de cambiar el recorrido del agua. Frente a una extensi&oacute;n descomunal, su fuerza parece m&iacute;nima, pero<strong> act&uacute;a justo donde empieza el problema del desierto</strong>, en la capa que impide que la lluvia penetre. 
    </p><p class="article-text">
        Al removerla, abre <strong>pasos para la humedad</strong>, deja espacio a las semillas y altera un terreno que llevaba tiempo perdiendo capacidad para alimentar plantas. Su poder nace de repetir durante a&ntilde;os una tarea peque&ntilde;a que el suelo necesita una y otra vez.
    </p><h2 class="article-text">Un proyecto comprob&oacute; el efecto tras liberar cientos de ejemplares</h2><p class="article-text">
        Ese efecto empez&oacute; a medirse despu&eacute;s de que investigadores <strong>soltaran 500 tortugas africanas de espolones </strong>en 2021, en una zona degradada del l&iacute;mite sur del S&aacute;hara. <em>Indian Defence Review</em> inform&oacute; de que, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, las im&aacute;genes por sat&eacute;lite mostraban<strong> manchas verdes en lugares que hab&iacute;an sido dominados por arena y suelo endurecido</strong>. Las tortugas no hab&iacute;an sembrado plantas. Su aportaci&oacute;n consisti&oacute; en excavar, abrir el terreno y permitir que la lluvia encontrara una v&iacute;a hacia capas m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        La especie, llamada<em> Centrochelys sulcata</em>, cava para<strong> protegerse de temperaturas diurnas extremas y del fr&iacute;o nocturno</strong>. El Grupo de Especialistas en Tortugas Terrestres y de Agua Dulce de la UICN recoge madrigueras que alcanzan entre diez y 15 metros de longitud. 
    </p><p class="article-text">
        Cada t&uacute;nel<strong> atraviesa la costra superficial</strong>, reduce la escorrent&iacute;a y ayuda a que la humedad permanezca bajo tierra durante m&aacute;s tiempo. Las semillas que estaban dormidas encuentran entonces agua y refugio cerca de las entradas.
    </p><h2 class="article-text">Los sat&eacute;lites registraron una mejora de la cubierta vegetal</h2><p class="article-text">
        El cambio qued&oacute; registrado desde el espacio, aunque las zonas verdes eran<strong> grupos dispersos de plantas y no bosques</strong>. <em>Simple Discovery</em> atribuye a informes de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza y de una agencia identificada como CN un <strong>aumento del 30% al 40%</strong> de la cubierta vegetal en &aacute;reas con tortugas durante cinco a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        La UICN tambi&eacute;n document&oacute; grupos reintroducidos en Senegal con una <strong>supervivencia superior al 80% tras cuatro a&ntilde;os,</strong> un dato necesario para que los animales mantengan sus madrigueras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f233e47c-5887-4600-acc3-5c1043a3df61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La excavación facilita el regreso de otras formas de vida"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La excavación facilita el regreso de otras formas de vida                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n de tierras secas ya hab&iacute;a seguido otros caminos.<em> Simple Discovery</em> cita los <strong>hoyos za&iuml;</strong>, excavados por agricultores del Sahel para retener lluvia y materia org&aacute;nica, as&iacute; como la <strong>Gran Muralla Verde africana</strong>, lanzada en 2007 para recuperar 100 millones de hect&aacute;reas. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n menciona el <strong>riego por goteo </strong>en el desierto del N&eacute;guev y la <strong>reintroducci&oacute;n de bisontes y castores</strong> en Norteam&eacute;rica. La tortuga aporta una v&iacute;a distinta porque realiza por instinto una labor concienzuda que suele exigir trabajo humano o maquinaria.
    </p><h2 class="article-text">La especie afronta amenazas mientras ayuda al ecosistema</h2><p class="article-text">
        Esa utilidad convive con una situaci&oacute;n delicada para la propia especie. La UICN clasifica a la tortuga africana de espolones como<strong> amenazada por la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat, la presi&oacute;n ganadera, la caza, el comercio de mascotas y el cambio clim&aacute;tico</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>S.O.S. (Save Our Sulcata) </em>desarrolla desde 1992 programas de cr&iacute;a y liberaci&oacute;n en Senegal, mientras una revisi&oacute;n publicada en 2017 en <em>Frontiers in Ecology and Evolution </em>destac&oacute; su &ldquo;<strong>gran potencial como ingeniera de ecosistemas</strong>&rdquo;. La misma revisi&oacute;n advirti&oacute; de que su papel en la dispersi&oacute;n de semillas todav&iacute;a est&aacute; <strong>poco estudiado</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2629b7ec-2dec-49c2-9ce4-fddb20cdede7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La pérdida de hábitat, la caza, el comercio de mascotas y otros problemas ponen en riesgo una población que todavía conserva una función valiosa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La pérdida de hábitat, la caza, el comercio de mascotas y otros problemas ponen en riesgo una población que todavía conserva una función valiosa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando la tierra queda suelta, insectos y microorganismos encuentran refugio, las plantas arraigan y despu&eacute;s llegan aves y peque&ntilde;os vertebrados. Ese avance depende tambi&eacute;n de la lluvia, del pastoreo y del cuidado posterior del terreno. 
    </p><p class="article-text">
        La <strong>tortuga no puede detener por s&iacute; misma la desertificaci&oacute;n del Sahel, pero su excavaci&oacute;n recupera una funci&oacute;n perdida </strong>y permite que el agua, las semillas y otros animales vuelvan a actuar sobre lugares castigados durante a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/lograron-500-tortugas-frenar-avance-sahara-cinco-anos-despues-llegan-resultados-pm_1_13402300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 14:16:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="599095" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="599095" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo lograron 500 tortugas frenar el avance del Sáhara? Cinco años después llegan los resultados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18a3ee73-bbcc-4b31-85bd-9b53f903e98a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Sáhara,Desierto,África,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni grandes ni pequeños: los perros que seguirán sin poder viajar en los trenes de Renfe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/grandes-pequenos-perros-seguiran-viajar-trenes-renfe-pm_1_13400826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/064b6d4f-ab4e-4b1e-a719-ff68e1610180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni grandes ni pequeños: los perros que seguirán sin poder viajar en los trenes de Renfe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El operador permitirá el acceso a canes de hasta 40 kilos, siempre que no sean menores de un año, de raza potencialmente peligrosa o hembras en celo </p><p class="subtitle">Las casetas para perros llegan a supermercados alemanes para evitar una práctica que en España puede acarrear fuertes multas
</p></div><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.eldiario.es/temas/perros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perros</a> ganan espacio en los <strong>trenes</strong>, especialmente en los de <strong>Renfe</strong>, que desde el 21 de julio permite que los canes de <strong>hasta 40 kilos </strong>viajen junto a su due&ntilde;o en vagones <em>pet friendly</em>. Una medida que se aplica en todos los servicios comerciales que ofrece el operador nacional: AVE, Avlo, Alvia, Euromed e Intercity. Tambi&eacute;n en Avant y Media Distancia. 
    </p><p class="article-text">
        Renfe acaba as&iacute; con la exclusi&oacute;n de algunos perros, que no pod&iacute;an viajar en tren simplemente por su tama&ntilde;o, sin valorar su comportamiento. <strong>Un quebradero de cabeza</strong> para muchos due&ntilde;os, sin posibilidad de moverse con ellos en veh&iacute;culo o que quer&iacute;an apostar por una movilidad sostenible y llevar a su mascota consigo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta medida tambi&eacute;n conlleva una serie de <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/perros-viajando-trenes-renfe-recargo-requisitos-asientos-canes-40-kilos-pm_1_13393312.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obligaciones</a>. Por ejemplo, los perros <strong>ocupar&aacute;n la plaza interior</strong> junto a la ventanilla, al lado de sus due&ntilde;os, que los deber&aacute;n llevar con una correa no extensible de 1,5 metros y con el bozal puesto tanto en la estaci&oacute;n como en el momento del embarque y el desembarque del tren. Tambi&eacute;n habr&aacute; que viajar con la documentaci&oacute;n oficial en regla y un kit de limpieza.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2078389431518605399?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Pese a la flexibilizaci&oacute;n </strong>anunciada por Renfe, algunos canes siguen quedando fuera de los viajes en tren. Es el caso de los peludos que pesen m&aacute;s de 40 kilos, pero no son los &uacute;nicos, seg&uacute;n detalla el operador en un comunicado. Adem&aacute;s, quedan <strong>excluidos</strong> los perros en los siguientes casos: menores de un a&ntilde;o, si son de raza potencialmente peligrosa o hembras en celo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tampoco</strong> se podr&aacute; viajar con estas mascotas en los trenes con enlace, en trenes con planes alternativos de transporte programados o plazas sinergiadas. Esto &uacute;ltimo son plazas en trenes comerciales, como AVE, Avlo o Alvia, que se habilitan puntualmente para ser vendidas a precio de servicio p&uacute;blico, como Avant o Media Distancia. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pasos para viajar con un perro de hasta 40 kilos </strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d255fe5a-3cf8-459f-8b8a-5a3f3c3dd35b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d255fe5a-3cf8-459f-8b8a-5a3f3c3dd35b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d255fe5a-3cf8-459f-8b8a-5a3f3c3dd35b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d255fe5a-3cf8-459f-8b8a-5a3f3c3dd35b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d255fe5a-3cf8-459f-8b8a-5a3f3c3dd35b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d255fe5a-3cf8-459f-8b8a-5a3f3c3dd35b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d255fe5a-3cf8-459f-8b8a-5a3f3c3dd35b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un perro junto a su dueña y una maleta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un perro junto a su dueña y una maleta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para los que s&iacute; cumplen los requisitos y quieren viajar en tren, pueden adquirir los <strong>billetes tanto en la web y app de Renfe</strong>, as&iacute; como en agencias presenciales y virtuales. Al comprar el billete, una huella de perro identificar&aacute; los trenes que admiten mascotas sin transport&iacute;n. El due&ntilde;o debe comprar un billete y un complemento de perro hasta 40 kilos. Despu&eacute;s, el sistema asignar&aacute; autom&aacute;ticamente dos asientos contiguos.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>suplemento a pagar</strong>: 40 euros para los AVE, Alvia, Intercity, Euromed y Avlo. En el caso de los servicios Avant y Media Distancia, se establece la tarifa general. Adem&aacute;s, 24 horas antes del viaje, el due&ntilde;o recibir&aacute; un correo recordando las condiciones y recomendaciones del viaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/grandes-pequenos-perros-seguiran-viajar-trenes-renfe-pm_1_13400826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 08:39:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/064b6d4f-ab4e-4b1e-a719-ff68e1610180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2281202" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/064b6d4f-ab4e-4b1e-a719-ff68e1610180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2281202" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ni grandes ni pequeños: los perros que seguirán sin poder viajar en los trenes de Renfe]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/064b6d4f-ab4e-4b1e-a719-ff68e1610180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Perros,Trenes,Renfe]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las hienas dejan en ridículo su mala fama: su comunicación rivaliza con la de muchos primates]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hienas-dejan-ridiculo-mala-fama-comunicacion-rivaliza-primates-pm_1_13400041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc4a5927-78b4-4cd0-b07d-311ccf513071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las hienas dejan en ridículo su mala fama: su comunicación rivaliza con la de muchos primates"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comportamiento animal - La visión popular presenta a estos animales como carroñeros agresivos y oportunistas, aunque esa reputación deja fuera una vida social mucho más rica cuando desaparece la competencia por el alimento</p></div><p class="article-text">
        Una carcasa abandonada suele bastar para que varias figuras encorvadas aparezcan en pel&iacute;culas como amenaza, rivales o animales dispuestos a arrebatar comida. Las <strong>hienas</strong> han quedado asociadas de ese modo con la carro&ntilde;a, la persecuci&oacute;n y una agresividad casi permanente, una representaci&oacute;n alimentada por relatos en los que rondan a otros depredadores, esperan una oportunidad y entran para disputar una presa. 
    </p><p class="article-text">
        Esa imagen tambi&eacute;n las presenta como <strong>criaturas torpes, crueles o cobardes,</strong> ya que muchas historias reducen su conducta a re&iacute;r, acosar y aprovecharse del trabajo ajeno. La percepci&oacute;n habitual deja fuera buena parte de su vida diaria y<strong> convierte una especie social en una caricatura dominada por la caza y el conflicto</strong>. Esa diferencia entre reputaci&oacute;n y comportamiento abre la puerta a observar qu&eacute; hacen las hienas cuando la comida y la competencia dejan de mandar.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio descubri&oacute; que las hienas juegan durante buena parte del d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Esa parte menos conocida aparece en una<strong> investigaci&oacute;n sobre hienas manchadas en libertad,</strong> realizada por el Departamento de Etolog&iacute;a de la Universidad de Pisa, el<em> Ngorongoro Hyena Project</em> del Instituto Leibniz de Investigaci&oacute;n Zool&oacute;gica y de Fauna Silvestre y<em> Siyafunda Wildlife &amp; Conservation</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo concluye que estos animales <strong>dedican mucho tiempo a jugar y utilizan expresiones faciales</strong> y sonidos con una precisi&oacute;n comparable a la registrada en numerosas especies de primates. Las observaciones realizadas en Tanzania y Sud&aacute;frica muestran adem&aacute;s que el<strong> juego forma parte de una vida social compleja</strong>, donde cada participante necesita interpretar las intenciones de los dem&aacute;s para mantener la actividad dentro de un tono pac&iacute;fico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/48768e92-abda-430a-829d-0d3c0ff226f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Treinta años de seguimiento reforzaron las conclusiones del estudio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Treinta años de seguimiento reforzaron las conclusiones del estudio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una pelea de juego puede parecer agresiva desde fuera porque incluye persecuciones, empujones, mordiscos controlados y cambios r&aacute;pidos de posici&oacute;n, aunque cada movimiento exige que los<strong> animales sepan cu&aacute;ndo continuar y cu&aacute;ndo rebajar la intensidad</strong>. Ese entendimiento resulta especialmente importante en depredadores grandes y poderosos, capaces de causar<strong> heridas graves</strong> si una acci&oacute;n se interpreta como amenaza.
    </p><p class="article-text">
        Las hienas emplean se&ntilde;ales corporales y vocales para indicar que el <strong>enfrentamiento pertenece al juego</strong>, de manera que sus compa&ntilde;eros pueden responder sin convertirlo en una disputa real. La comunicaci&oacute;n act&uacute;a durante toda la interacci&oacute;n y permite corregir posibles malentendidos antes de que aumente la tensi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La<em> boca abierta relajada </em>indica que todo forma parte del juego</h2><p class="article-text">
        En los encuentros entre dos hienas, una de las se&ntilde;ales m&aacute;s frecuentes es la llamada <em><strong>boca abierta relajada</strong></em>, conocida por las siglas ROM en la literatura cient&iacute;fica. El animal abre la boca dentro del campo de visi&oacute;n de su compa&ntilde;ero para indicar una intenci&oacute;n pac&iacute;fica, algo que funciona mejor cuando ambos <strong>mantienen contacto visual</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La dificultad aumenta cuando intervienen varios individuos, ya que alguno puede quedar fuera de esa l&iacute;nea de visi&oacute;n y perder la se&ntilde;al facial. En esos casos, las<strong> hienas a&ntilde;aden sonidos propios del juego</strong> para que el mensaje llegue a todo el grupo.
    </p><p class="article-text">
        El equipo registr&oacute;<strong> 13 vocalizaciones distintas</strong> mientras las hienas jugaban, cinco de ellas ausentes hasta ahora en las descripciones cient&iacute;ficas. Los investigadores plantean que esos sonidos compensan la p&eacute;rdida de contacto visual dentro del grupo y permiten mantener una interpretaci&oacute;n com&uacute;n de las intenciones. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b7215dec-68a3-4da7-9f78-d0104102c2b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las películas dibujan a las hienas como rivales permanentes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las películas dibujan a las hienas como rivales permanentes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La variedad registrada cambia la imagen de una risa autom&aacute;tica y repetitiva, porque<strong> revela un repertorio adaptado a circunstancias sociales distintas</strong>. La comunicaci&oacute;n vocal cumple as&iacute; una funci&oacute;n pr&aacute;ctica durante el juego y ayuda a que varios animales participen al mismo tiempo sin que la situaci&oacute;n derive en una pelea real.
    </p><p class="article-text">
        El juego tampoco queda limitado a las cr&iacute;as. Los ejemplares j&oacute;venes participan con mayor frecuencia, aunque los adultos contin&uacute;an persigui&eacute;ndose, forcejeando y respondiendo a las se&ntilde;ales de sus compa&ntilde;eros. Las observaciones indican incluso que<strong> algunos adultos disfrutan especialmente cuando juegan en el agua</strong>, una conducta que ampl&iacute;a lo que se sab&iacute;a sobre sus preferencias y su actividad cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        Esa continuidad a lo largo de la vida sugiere que jugar mantiene relaciones sociales, permite practicar movimientos y ofrece oportunidades para interpretar las reacciones de otros miembros del grupo.
    </p><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n desmonta la imagen reducida de las hienas</h2><p class="article-text">
        Parte de esta informaci&oacute;n procede del <em>Ngorongoro Hyena Project</em>, que lleva m&aacute;s de 30 a&ntilde;os estudiando poblaciones del cr&aacute;ter del Ngorongoro, en Tanzania. Ese seguimiento prolongado<strong> permite observar conductas que una visita breve dif&iacute;cilmente recoger&iacute;a</strong>, ya que el juego cambia seg&uacute;n la edad, el n&uacute;mero de participantes y las condiciones del encuentro. La duraci&oacute;n del proyecto tambi&eacute;n ayuda a <strong>distinguir acciones ocasionales de pautas repetidas</strong> dentro de una poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n deja una imagen muy distinta de la hiena reducida a cazadora o carro&ntilde;era. Sus peleas de juego dependen de se&ntilde;ales faciales, sonidos espec&iacute;ficos y ajustes ligados a cada situaci&oacute;n social, mientras j&oacute;venes y adultos conservan esa actividad durante toda su vida. Bajo la reputaci&oacute;n construida por pel&iacute;culas y relatos aparece un <strong>depredador que necesita interpretar, avisar y adaptarse </strong>para jugar con otros sin convertir la fuerza en conflicto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hienas-dejan-ridiculo-mala-fama-comunicacion-rivaliza-primates-pm_1_13400041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 17:31:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bc4a5927-78b4-4cd0-b07d-311ccf513071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="172325" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bc4a5927-78b4-4cd0-b07d-311ccf513071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="172325" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las hienas dejan en ridículo su mala fama: su comunicación rivaliza con la de muchos primates]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bc4a5927-78b4-4cd0-b07d-311ccf513071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La milagrosa historia de Gilda, la perra que deambulaba embarazada por la calle y que espera una familia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/milagrosa-historia-gilda-perra-deambulaba-embarazada-calle-espera-familia-pm_1_13398405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/832083b1-2984-427a-84dc-4455f460505e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147903.jpg" width="1536" height="864" alt="La milagrosa historia de Gilda, la perra que deambulaba embarazada por la calle y que espera una familia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La peluda espera salir pronto de la asociación que le rescató y que le ha cuidado hasta la fecha, incluso cuando dio a luz a cinco cachorros</p><p class="subtitle">Las casetas para perros llegan a supermercados alemanes para evitar una práctica que en España puede acarrear fuertes multas
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Gilda</strong> no ha parado de batallar durante su vida. A esta<strong> mestiza de mast&iacute;n </strong>la abandonaron y la encontraron deambulando por la calle sin saber bien a d&oacute;nde ir. Un hombre dio el aviso de que la peluda necesitaba ayuda y fue rescatada por los voluntarios de El Refugio Escuela Marlene, una asociaci&oacute;n que se dedica a la integraci&oacute;n familiar de perros y gatos abandonados en Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        La perra lleg&oacute; a sus instalaciones y todo el <strong>proceso para buscarle una familia de adopci&oacute;n </strong>se prolong&oacute; m&aacute;s de lo esperado. Para sorpresa de los trabajadores, Gilda estaba embarazada y no le faltaba mucho para dar a luz. 
    </p><p class="article-text">
        A la perra la localizaron en enero y en febrero<strong> dio a luz </strong>a cinco <a href="https://www.eldiario.es/temas/perros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perros</a>, aunque solo cuatro de ellos sobrevivieron. Ellos recibieron el nombre de Rumba, Feria, Sole&aacute; y Buler&iacute;a. El trabajo se multiplic&oacute; para El Refugio Escuela Marlene, porque hab&iacute;a que buscar familia para la madre y tambi&eacute;n para los cachorros. La madre, de momento, no ha tenido suerte. 
    </p><h2 class="article-text">En busca de una familia</h2><p class="article-text">
        Gilda fue rescatada este a&ntilde;o gracias al aviso de un chico, que se puso en contacto con esta asociaci&oacute;n andaluza. <strong>Estaba sola y abandonada</strong>, as&iacute; que reconocen que no saben su historia m&aacute;s all&aacute; de ese momento. Sin embargo, no les hizo falta saber mucho m&aacute;s, porque la peluda lleg&oacute; con una situaci&oacute;n complicada: estaba embarazada. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DanY3dlDeif/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Al dar a luz, la peluda y los cachorros pasaron las primeras semanas en una casa de acogida. Ahora, que ha <strong>pasado el tiempo indicado</strong>, les buscan a todos un lugar m&aacute;s estable, una familia donde poder crecer y disfrutar. Una tarea que no siempre es f&aacute;cil en el caso de las madres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su tama&ntilde;o es otro h&aacute;ndicap</strong>. &ldquo;Sabemos que los perros grandotes como ella no suelen salir de forma f&aacute;cil como otros de menor tama&ntilde;o, pero no perdemos la esperanza de encontrar una buena familia que se enamore de ella tanto como nosotros&rdquo;, escribe esta asociaci&oacute;n en una publicaci&oacute;n en Instagram. 
    </p><p class="article-text">
        Atributos no le faltan: &ldquo;Es una perrita muy <strong>tranquila, buen&iacute;sima y cari&ntilde;osa</strong>&rdquo;. Calculan que tiene seis a&ntilde;os y aseguran que se porta de &ldquo;maravilla&rdquo;, adem&aacute;s de ser muy tranquila durante los paseos. Gilda se entrega con chip, pasaporte, vacunas al d&iacute;a y test de Erlichia, Anaplasma, Filaria, Leishmania. Tambi&eacute;n est&aacute; esterilizada. 
    </p><p class="article-text">
        Los<strong> interesados en adoptar a</strong> Gilda tienen que contactar con El Refugio Escuela Marlene a trav&eacute;s de su correo electr&oacute;nico o rellenar el formulario disponible en su p&aacute;gina web.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/milagrosa-historia-gilda-perra-deambulaba-embarazada-calle-espera-familia-pm_1_13398405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 10:54:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/832083b1-2984-427a-84dc-4455f460505e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147903.jpg" length="396301" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/832083b1-2984-427a-84dc-4455f460505e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147903.jpg" type="image/jpeg" fileSize="396301" width="1536" height="864"/>
      <media:title><![CDATA[La milagrosa historia de Gilda, la perra que deambulaba embarazada por la calle y que espera una familia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/832083b1-2984-427a-84dc-4455f460505e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147903.jpg" width="1536" height="864"/>
      <media:keywords><![CDATA[Adopción de perros,Perros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela que los animales también "se preparan para la guerra" mucho antes de que empiece el conflicto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-revela-animales-preparan-guerra-empiece-conflicto-pm_1_13395445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb67e53e-1d16-4652-a0a4-88aeb44978e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147844.jpg" width="5966" height="3356" alt="Un estudio revela que los animales también &quot;se preparan para la guerra&quot; mucho antes de que empiece el conflicto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores señalan que estos anticipan posibles enfrentamientos con grupos rivales modificando su conducta</p><p class="subtitle">Hace 100 años, se tomaron las primeras fotografías submarinas a color: esto es todo lo que capturaron</p></div><p class="article-text">
        <strong>Mucho antes de que estalle un conflicto, existe una fase de preparaci&oacute;n</strong>. Las tropas recopilan informaci&oacute;n sobre los adversarios, analizan sus capacidades militares, planifican rutas para avanzar en terreno contrario, desarrollan sistemas de comunicaci&oacute;n&hellip; Es lo que hacen los humanos. Ahora una nueva revisi&oacute;n cient&iacute;fica sostiene que los animales, <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/rana-ajolote-anfibio-grande-mundo-salamandra-gigante-pm_1_13353906.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde los chimpanc&eacute;s hasta las hormigas</a>, tambi&eacute;n &ldquo;se preparan para la guerra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, los investigadores que estudiaban los conflictos entre animales se centraron en los enfrentamientos en s&iacute;, fij&aacute;ndose especialmente en c&oacute;mo se desarrollaban estas peleas. Sin embargo, este enfoque limitado hizo que los cient&iacute;ficos pasaran por alto algo igual de importante: <strong>qu&eacute; es lo que ocurr&iacute;a justo antes de entrar a la acci&oacute;n</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Es uno de los argumentos que sostiene el <a href="https://www.cell.com/trends/ecology-evolution/fulltext/S0169-5347(26)00145-X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> de revisi&oacute;n publicado en la revista <em>Trends in Ecology &amp; Evolution</em>, cuyos investigadores se han centrado en explicar lo que se conoce como <strong>&ldquo;paisaje del conflicto intergrupal&rdquo;</strong>. Este concepto describe un entorno en el que la probabilidad y la intensidad de un enfrentamiento con grupos rivales var&iacute;an seg&uacute;n factores como la proximidad de los adversarios, su fuerza o las experiencias previas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez es m&aacute;s evidente que el comportamiento preventivo es generalizado siempre que se produce un conflicto entre grupos&rdquo;, explic&oacute; Josh Arbon, coautor del estudio. &ldquo;El <strong>comportamiento anticipatorio que se manifiesta depende del nivel de amenaza actua</strong>l. Se observa un mayor comportamiento cuando es m&aacute;s probable encontrarse con rivales, cuando estos son de mayor tama&ntilde;o, menos conocidos o tienen m&aacute;s probabilidades de atacar&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/932c96c7-fe74-45db-8dee-c91175df06b4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/932c96c7-fe74-45db-8dee-c91175df06b4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/932c96c7-fe74-45db-8dee-c91175df06b4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/932c96c7-fe74-45db-8dee-c91175df06b4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/932c96c7-fe74-45db-8dee-c91175df06b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/932c96c7-fe74-45db-8dee-c91175df06b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/932c96c7-fe74-45db-8dee-c91175df06b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los animales anticipan posibles conflictos modificando su conducta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los animales anticipan posibles conflictos modificando su conducta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Cambiar el comportamiento para protegerse</strong></h2><p class="article-text">
        Al igual que las<strong> presas adaptan su comportamiento</strong> ante lo que se conoce como<strong> &ldquo;paisaje del miedo&rdquo;</strong>, generado por la presencia de depredadores, los animales sociales tambi&eacute;n modifican de forma preventiva su conducta en funci&oacute;n del riesgo de encontrarse con animales con los que pueden pelear. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los comportamientos que llevan a cabo de forma preventiva tiene que ver con el <strong>espacio</strong>; por ejemplo, las suricatas tienden a marcar con su olor cerca de la entrada de sus madrigueras. El <strong>reclutamiento</strong> tambi&eacute;n es importante, y se ve en c&oacute;mo las mangostas rayadas llaman a los miembros del grupo cuando encuentran nuevas evidencias de actividad rival. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31d18959-bd71-4e20-a513-c44e9f197c01_1-1-aspect-ratio_50p_1147851.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31d18959-bd71-4e20-a513-c44e9f197c01_1-1-aspect-ratio_50p_1147851.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31d18959-bd71-4e20-a513-c44e9f197c01_1-1-aspect-ratio_75p_1147851.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31d18959-bd71-4e20-a513-c44e9f197c01_1-1-aspect-ratio_75p_1147851.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31d18959-bd71-4e20-a513-c44e9f197c01_1-1-aspect-ratio_default_1147851.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31d18959-bd71-4e20-a513-c44e9f197c01_1-1-aspect-ratio_default_1147851.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/31d18959-bd71-4e20-a513-c44e9f197c01_1-1-aspect-ratio_default_1147851.jpg"
                    alt="Suricatas en su madriguera."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Suricatas en su madriguera.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro de los comportamientos detectados tiene que ver con las <strong>incursiones</strong>. Los chimpanc&eacute;s machos realizan incursiones coordinadas, silenciosas y en fila en territorios rivales para encontrar a estos animales y atacarlos. Ante una amenaza externa, diversas especies de mam&iacute;feros tambi&eacute;n responden manteni&eacute;ndose juntas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para comprender plenamente la influencia e importancia del conflicto entre grupos, incluido su papel en nuestra propia evoluci&oacute;n, debemos estudiar la <strong>cronolog&iacute;a completa de los comportamientos</strong>, no solo los que ocurren durante y despu&eacute;s de los enfrentamientos, sino tambi&eacute;n los que se producen de forma anticipada&rdquo;, concluyen los investigadores en el estudio. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-revela-animales-preparan-guerra-empiece-conflicto-pm_1_13395445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 09:00:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb67e53e-1d16-4652-a0a4-88aeb44978e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147844.jpg" length="3670234" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb67e53e-1d16-4652-a0a4-88aeb44978e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147844.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3670234" width="5966" height="3356"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio revela que los animales también "se preparan para la guerra" mucho antes de que empiece el conflicto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb67e53e-1d16-4652-a0a4-88aeb44978e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147844.jpg" width="5966" height="3356"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo puede una sola palabra poner en jaque 50 años de protección de especies en peligro? Trump abre la puerta a debilitar una histórica Ley animalista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/sola-palabra-poner-jaque-50-anos-proteccion-especies-peligro-trump-abre-puerta-debilitar-historica-ley-animalista-pm_1_13391964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce91253b-ba54-4654-b848-07e76ae72983_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo puede una sola palabra poner en jaque 50 años de protección de especies en peligro? Trump abre la puerta a debilitar una histórica Ley animalista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conservación - Las autoridades permitirán que ciertos proyectos sigan adelante aunque eliminen áreas necesarias para que ejemplares protegidos encuentren alimento, refugio y condiciones adecuadas para reproducirse</p></div><p class="article-text">
        La <strong>licencia de una mina o una plataforma petrol&iacute;fera podr&aacute; avanzar</strong> aunque la obra destruya el lugar del que depende una especie protegida. El cambio entrar&aacute; en<strong> vigor el 14 de septiembre</strong> y limita la responsabilidad federal a las agresiones ejercidas sobre animales o plantas, como disparar a una tortuga marina o talar un roble de hoja de arce, mientras deja fuera la degradaci&oacute;n del entorno que impide alimentarse, reproducirse o encontrar refugio.
    </p><h2 class="article-text">Trump restringi&oacute; la definici&oacute;n federal de da&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <em>IFL Science</em> y<em> National Geographic</em>, los departamentos de Interior y Comercio de Estados Unidos aprobaron el 10 de julio l<strong>a retirada de la definici&oacute;n de </strong><em><strong>da&ntilde;o</strong></em><strong> </strong>utilizada durante d&eacute;cadas por la <strong>Ley de Especies en Peligro</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La norma anterior inclu&iacute;a cualquier modificaci&oacute;n grave del h&aacute;bitat que matara o lesionara fauna al alterar conductas esenciales. La<strong> Administraci&oacute;n de Donald Trump</strong> considera que <strong>aquella lectura era equivocada y presenta la reforma como una recuperaci&oacute;n del sentido original de la ley</strong> y de la responsabilidad exigida por los votantes.
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n sobre qu&eacute; deb&iacute;a considerarse da&ntilde;o a una especie ya lleg&oacute; al T<strong>ribunal Supremo </strong>de Estados Unidos en 1995. Varias empresas madereras sosten&iacute;an que la ley <strong>solo prohib&iacute;a matar o herir animales</strong> y que, por tanto, destruir el h&aacute;bitat del que depend&iacute;an no entraba en esa protecci&oacute;n. El tribunal rechaz&oacute; ese argumento por seis votos frente a tres y confirm&oacute; que alterar gravemente el h&aacute;bitat tambi&eacute;n pod&iacute;a vulnerar la norma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fcf289e-f7ab-4b78-9622-b44cd54cadd4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fcf289e-f7ab-4b78-9622-b44cd54cadd4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fcf289e-f7ab-4b78-9622-b44cd54cadd4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fcf289e-f7ab-4b78-9622-b44cd54cadd4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fcf289e-f7ab-4b78-9622-b44cd54cadd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fcf289e-f7ab-4b78-9622-b44cd54cadd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8fcf289e-f7ab-4b78-9622-b44cd54cadd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los animales que podrían verse afectados son la tortuga marina, la ballena de Rice, la tortuga lora, el jaguar, el cóndor de California y la foca monje de Hawái"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los animales que podrían verse afectados son la tortuga marina, la ballena de Rice, la tortuga lora, el jaguar, el cóndor de California y la foca monje de Hawái                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ahora, <em>Earthjustice</em> y otras organizaciones ecologistas han denunciado al Gobierno porque consideran que la <strong>nueva regulaci&oacute;n contradice aquella sentencia</strong> y no cuenta con respaldo cient&iacute;fico ni jur&iacute;dico. <strong>Tara Zuardo,</strong> responsable de campa&ntilde;as del <em>Center for Biological Diversity</em>, resumi&oacute; el problema advirtiendo que &ldquo;si los animales no tienen un lugar donde vivir, no pueden vivir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cuatro revisiones dar&iacute;an m&aacute;s poder a la econom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Los datos sobre las causas de amenaza explican el alcance de esa batalla judicial, ya que un estudio de 2019 atribuy&oacute; a la <strong>p&eacute;rdida y degradaci&oacute;n del h&aacute;bitat el 81% de las inclusiones en la lista federal</strong>, mientras solo el 17% respond&iacute;a principalmente a la caza furtiva u otras muertes inmediatas. Desde 1973, la<strong> ley ha evitado la desaparici&oacute;n del 99% de las especies registradas</strong>, y el <em>Center for Biological Diversity </em>calcula que ha salvado a casi 300, entre ellas el c&oacute;ndor de California y la foca monje de Haw&aacute;i.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro cambios regulatorios ampliar&iacute;an el peso de los intereses econ&oacute;micos al decidir qu&eacute; especies reciben protecci&oacute;n y qu&eacute; salvaguardas se aplican a sus territorios.<strong> Brian Nesvik</strong>, director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre, los ha definido como un <strong>compromiso con la conservaci&oacute;n </strong>basada en la ciencia que puede convivir con las prioridades energ&eacute;ticas y agr&iacute;colas. <strong>Leigh Henry</strong>, directora de conservaci&oacute;n de fauna del Fondo Mundial para la Naturaleza, advierte de que ese criterio<strong> concede a la econom&iacute;a una influencia contraria a los principios de la norma</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/deacacdf-4ed2-419f-9ba5-ec45bd78e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/deacacdf-4ed2-419f-9ba5-ec45bd78e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/deacacdf-4ed2-419f-9ba5-ec45bd78e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/deacacdf-4ed2-419f-9ba5-ec45bd78e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/deacacdf-4ed2-419f-9ba5-ec45bd78e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/deacacdf-4ed2-419f-9ba5-ec45bd78e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/deacacdf-4ed2-419f-9ba5-ec45bd78e0c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los criterios económicos alterarían varias salvaguardas federales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los criterios económicos alterarían varias salvaguardas federales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una de las propuestas permitir&iacute;a <strong>valorar costes empresariales durante el proceso de inclusi&oacute;n</strong>, que tarda una media de 12,1 a&ntilde;os seg&uacute;n un estudio de 2016 dirigido por Noah Greenwald, responsable de especies amenazadas del <em>Center for Biological Diversity</em>. Otra <strong>retirar&iacute;a la protecci&oacute;n autom&aacute;tica que comparten las especies amenazadas y las que est&aacute;n en peligro</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jonathan Wood</strong>, vicepresidente jur&iacute;dico y de pol&iacute;ticas del <em>Property and Environment Research Center</em>, apoya esa revisi&oacute;n porque considera que <strong>cada animal necesita medidas adaptadas</strong> y que los propietarios deber&iacute;an librarse de cargas cuando alcancen objetivos de recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La revisi&oacute;n de los h&aacute;bitats cr&iacute;ticos podr&iacute;a <strong>reducir &aacute;reas todav&iacute;a desocupadas</strong> que resultan necesarias para recuperar poblaciones, como las 259.000 hect&aacute;reas reservadas para el jaguar en Arizona. La Universidad de Arizona ha registrado &uacute;nicamente cinco ejemplares en el sur del estado durante los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leah Gerber</strong>, profesora de ciencia de la conservaci&oacute;n en la Universidad Estatal de Arizona, advierte de que esta exigencia <strong>dejar&iacute;a fuera zonas &uacute;tiles para la recuperaci&oacute;n futura</strong> del jaguar. La especie ya perdi&oacute; cerca de 24.300 hect&aacute;reas protegidas en 2023 y unas 20.200 en Nuevo M&eacute;xico en 2021.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8608d79b-0cc9-42cf-a087-5ed3f63cb265_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8608d79b-0cc9-42cf-a087-5ed3f63cb265_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8608d79b-0cc9-42cf-a087-5ed3f63cb265_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8608d79b-0cc9-42cf-a087-5ed3f63cb265_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8608d79b-0cc9-42cf-a087-5ed3f63cb265_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8608d79b-0cc9-42cf-a087-5ed3f63cb265_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8608d79b-0cc9-42cf-a087-5ed3f63cb265_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La reforma podría afectar a cualquier animal incluido en la Ley de Especies en Peligro cuando una obra degrade o destruya el hábitat del que depende para alimentarse, reproducirse o refugiarse"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La reforma podría afectar a cualquier animal incluido en la Ley de Especies en Peligro cuando una obra degrade o destruya el hábitat del que depende para alimentarse, reproducirse o refugiarse                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La<strong> secci&oacute;n siete </strong>podr&iacute;a exigir que los efectos de un proyecto sean &ldquo;<strong>razonablemente ciertos</strong>&rdquo; antes de obligar a prevenirlos, una f&oacute;rmula que reducir&iacute;a la consideraci&oacute;n de emisiones asociadas al cambio clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jane Davenport</strong>, abogada principal de <em>Defenders of Wildlife</em>, afirma que esa modificaci&oacute;n<strong> facilitar&iacute;a autorizaciones con un an&aacute;lisis insuficiente</strong>. Un juez federal de California anul&oacute; este a&ntilde;o ese criterio tras una demanda presentada en 2024, por lo que Greenwald considera incierto el recorrido de la propuesta.
    </p><h2 class="article-text">El<em> God Squad </em>permiti&oacute; perforar pese a los riesgos</h2><p class="article-text">
        El <strong>Comit&eacute; de Especies en Peligro</strong>, conocido como <em>God Squad</em>, abri&oacute; otra v&iacute;a el 31 de marzo al <strong>autorizar perforaciones marinas en el golfo de M&eacute;xico</strong> pese al riesgo para la ballena de Rice y la tortuga lora. El secretario de Defensa, <strong>Pete Hegseth</strong>, justific&oacute; la exenci&oacute;n mediante razones de <strong>seguridad nacional </strong>vinculadas a la guerra con Ir&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Tres demandas pendientes ante el tribunal federal del Distrito de Columbia cuestionan aquella decisi&oacute;n, mientras una coalici&oacute;n de 30 grupos coordin&oacute; 387.000 comentarios p&uacute;blicos contra las reformas y el <strong>Congreso conserva capacidad para revocar la exenci&oacute;n</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/sola-palabra-poner-jaque-50-anos-proteccion-especies-peligro-trump-abre-puerta-debilitar-historica-ley-animalista-pm_1_13391964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 17:41:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ce91253b-ba54-4654-b848-07e76ae72983_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4168677" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ce91253b-ba54-4654-b848-07e76ae72983_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4168677" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo puede una sola palabra poner en jaque 50 años de protección de especies en peligro? Trump abre la puerta a debilitar una histórica Ley animalista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ce91253b-ba54-4654-b848-07e76ae72983_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Donald Trump,Leyes,Estados Unidos,Animales]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
