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    <title><![CDATA[elDiario.es - Dinero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Dinero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[«La calidad instrumental del dinero domina la mente con el absolutismo de un fin último»]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/entrevista-salvador-giner_1_5537036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7af3e27-df17-430b-9d67-0f4d647d7504_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="«La calidad instrumental del dinero domina la mente con el absolutismo de un fin último»"></p><p class="article-text">
        &ldquo;El dinero es enemigo absoluto de la est&eacute;tica, pues reduce cada objeto a ausencia de forma, a un fen&oacute;meno puramente cuantitativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        George Ritzer, <em>Teor&iacute;a sociol&oacute;gica cl&aacute;sica</em>.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; porque sabe que en pocos minutos vamos a meternos en otro tema (el dinero), Salvador Giner tiene la buena ocurrencia de mostrarme, antes, el jard&iacute;n elevado y casi oculto del Institut d&rsquo;Estudis Catalans, que &eacute;l preside. El jard&iacute;n lleva el nombre de Merc&egrave; Rodoreda, y agrupa en parterres geom&eacute;tricos algunas de las muchas especies que aparecen en sus novelas (salvia, cinerarias, granados enanos y por supuesto camelios), alrededor de una p&eacute;rgola con glicinas reci&eacute;n podadas.  Y a pesar de que el momento y el lugar &mdash;es un mediod&iacute;a soleado y tibio de diciembre y el jard&iacute;n-terraza est&aacute; en medio de un islote g&oacute;tico vac&iacute;o de turistas e interpelaciones navide&ntilde;as&mdash; invitan a olvidarse del asunto angustiante que motiva la entrevista (&ldquo;el dinero como cultura de nuestro tiempo&rdquo;), este escenario medieval evoca un invento barcelon&eacute;s &mdash;la Taula de Canvi (Mesa de Cambio), inaugurada en la Lonja, en 1401&mdash; cuya importancia en la historia de la econom&iacute;a Salvador Giner analiz&oacute; en su ensayo <em>El futuro del capitalismo</em>:  
    </p><p class="article-text">
        <em>Desde la invenci&oacute;n barcelonesa de la banca &mdash;la Taula de Canvi&mdash; y la milanesa de contabilidad a trav&eacute;s del libro de doble entrada, con su debe, su haber y su saldo, algunos pueblos mediterr&aacute;neos, en espacial catalanes y lombardos, pusieron en marcha sin saberlo un orden econ&oacute;mico destinado a transformar y dominar el mundo. Tras Barcelona, G&eacute;nova, Florencia, Ragucia y Venecia, vinieron &Aacute;msterdam, Londres y las ciudades n&oacute;rdicas de la Hansa, entre otras, y seguidas por Lisboa y Sevilla. Todas ellas dieron al naciente modo de comerciar, e invertir para ganar, un nuevo empuje, al tiempo que con los imperios ultramarinos de Portugal, Castilla, Holanda, Inglaterra y Francia y el continental hacia Oriente de Rusia creaban mediante la rapi&ntilde;a y la lucha cruenta entre ellos mismos el soporte necesario para la mundializaci&oacute;n de la naciente econom&iacute;a</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero el autor de ese ensayo imprescindible se me escapa ahora, a zancadas largas, entre los parterres de camelias rojas y granados diminutos, y baja r&aacute;pido las escalinatas comentando los rasgos barrocos del mosaico, y se&ntilde;alando &mdash;al cruzar el patio empedrado&mdash; por d&oacute;nde, a lo largo de todo el a&ntilde;o, va recorriendo los muros el chorro de luz que llega, justamente, desde el jard&iacute;n dedicado a la genial Rodoreda. Han pasado unos pocos minutos, y en pocos m&aacute;s llegaremos al restaurante (que da a las Ramblas), pero han bastado para que &mdash;a trav&eacute;s del pu&ntilde;ado de intelectuales catalanes que Giner me recuerda (Carlos Barral, Josep Maria Castellet, Xavier Rubert de Vent&oacute;s, entre otros m&aacute;s o menos coet&aacute;neos) y a trav&eacute;s de sus comentarios al vuelo, <em>flashes</em> eruditos e ir&oacute;nicos que dispara en un trayecto de poco m&aacute;s de cien metros&mdash; sea su propia presencia, su propia manera de moverse y de conversar lo que act&uacute;a, digamos, como trasmisor de lo &ldquo;cualitativo&rdquo; frente a lo &ldquo;cuantitativo&rdquo;. El tema del dinero como constituyente de la cultura de esta &eacute;poca est&aacute; puesto ya, entre dos copas de vino, sobre la mesa, desde donde se ven las Ramblas, al otro lado de un cristal robusto que las mantiene inaudibles e inodoras, extra&ntilde;as e incluso repelentes como se han vuelto poco a poco para los barceloneses. Pero qui&eacute;n podr&iacute;a, ahora, criticar el turismo, siendo casi lo &uacute;nico que deja caer &ldquo;dinero&rdquo; en la ciudad&hellip;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <em>Hubo un gran soci&oacute;logo alem&aacute;n, George Simmel, que escribi&oacute; La filosof&iacute;a del dinero, un ensayo que no ha sido superado. Alguna gente, despu&eacute;s, ha escrito textos interesantes sobre el dinero, por ejemplo una soci&oacute;loga argentina (a quien conoc&iacute; una vez en Italia) que est&aacute; en Princeton: se llama Viviana Zelizer. &ldquo;The social meaning of money&rdquo; es el t&iacute;tulo de su libro sobre este tema, el mejor que he le&iacute;do despu&eacute;s de Simmel. Claro que &eacute;l lo escribi&oacute; en 1905. El dinero, que seg&uacute;n Simmel es el instrumento m&aacute;s puro posible (es decir, algo que es puro instrumento, pura matem&aacute;tica, puro c&aacute;lculo nacido de un esfuerzo sistem&aacute;tico y extraordinario que ha exigido la mayor energ&iacute;a mental posible), se convierte en el ejemplo m&aacute;ximo de un medio convertido en un fin en s&iacute; mismo. La calidad instrumental del dinero domina la mente con el absolutismo de un fin &uacute;ltimo. &iquest;No sigue insuperado, Simmel?</em>
    </p><p class="article-text">
        El propio Salvador Giner (gran lector de Pascal) escribe un tipo de ensayo sociol&oacute;gico de una claridad cl&aacute;sica, desprovisto tanto de verborrea petulante como de sequedad:
    </p><p class="article-text">
        <em>La sacralizaci&oacute;n de lo profano es lo que caracteriza a la econom&iacute;a capitalista en su fase medi&aacute;tica y de consumismo masivo: su vana tendencia a elevar aquello que es inherentemente ef&iacute;mero, superficial, falso, medi&aacute;tico y esencialmente profano, a algo dotado de carisma o trascendencia. As&iacute;, el &ldquo;parque tem&aacute;tico&rdquo;, el &ldquo;crucero mar&iacute;timo&rdquo;, la &ldquo;serie televisiva&rdquo; que atrae a poblaciones enteras de consumidores de lo trivial intentan dotar de un aura trascendente, hist&oacute;rica, de ciencia-ficci&oacute;n, de supercher&iacute;a envuelta en el ropaje de la explicaci&oacute;n presuntamente cient&iacute;fica, a im&aacute;genes, sensaciones y relatos hueros, que no la poseen porque son, esencialmente, negocios&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Escribe como si conversara, el artificio m&aacute;s convincente. Pero no habla como si escribiera; es demasiado curioso y vivaz, y se desv&iacute;a, pregunta, recuerda, sortea solemnidades y dramatismos:
    </p><p class="article-text">
        <em>Antes el dinero respond&iacute;a a la plata, al oro. Imperios emergidos de los metales que los esclavos rascaban en las entra&ntilde;as de la tierra. Galeones espa&ntilde;oles y piratas que esperaban, descansados, que pasara el gale&oacute;n para abordarlo. El dinero en papel es el certificado de que existe su correspondencia en oro, en plata o en platino. Luego el dinero en papel se aparta del metal, e incluso del papel, de s&iacute; mismo. Ahora el dinero no existe&hellip; En fin: no soy posmoderno, no soy de los que niegan la existencia de Troya, digamos&hellip; pero es que vivimos en un mundo abstracto</em>.  
    </p><p class="article-text">
        Giner retoma y reubica, en la perspectiva del siglo XXI, conceptos como los de estandarizaci&oacute;n y <em>macdonalizaci&oacute;n</em>:
    </p><p class="article-text">
        <em>El capitalismo posee una capacidad extraordinaria para transformarse a toda costa, aun socavando sus propios fundamentos econ&oacute;micos. El individualismo posesivo original muta en corporaci&oacute;n an&oacute;nima. La corporaci&oacute;n homogeneiza su propio mercado. Pero con matices novedosos, con estrategias enmascaradoras que tratan ahora de dotar a productos &ldquo;macdonalizados&rdquo; unos atributos &ldquo;personalizados&rdquo;, &ldquo;individualizadores&rdquo;. Estratagemas con que empresas de hornadas m&aacute;s recientes pretenden compensar o velar esa tendencia hacia el triunfo de lo est&aacute;ndar. Porque a cada nuevo producto le esperan dos &uacute;nicos destinos posibles: el triunfo o la desaparici&oacute;n. El autor de &ldquo;La McDonalizaci&oacute;n de Am&eacute;rica&rdquo; (yo aconsej&eacute;, en Ariel, que el t&iacute;tulo se tradujera como &ldquo;La McDonalizaci&oacute;n de la sociedad&rdquo;, ya que el fen&oacute;meno es global) es George Ritzer. Ese libro es brillante, aunque su autor no siempre lo es. A&ntilde;ado el libro &ldquo;Fast Food Nation&rdquo;, de Eric Schlosser. Es el &uacute;nico libro period&iacute;stico que tengo subrayado. Una obra maestra de investigaci&oacute;n rigurosa. Y fue un best seller, pero entre un p&uacute;blico ya cr&iacute;tico.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ya consult&oacute; el reloj un par de veces, excus&aacute;ndose: le esperan votaciones en el Institut. No habl&oacute; por el m&oacute;vil ni una sola vez. Le nombro a Pierre Bourdieu. Lo conoci&oacute;. Comparti&oacute; mesa de conferencia y, luego, comi&oacute; con &eacute;l. Se escribieron, iniciando una amistad poco antes de que muriera pero antes, tambi&eacute;n, lamentablemente, dice Giner, de que &ldquo;me diera cuenta de que su pensamiento es de derechas. &Eacute;l cre&iacute;a que era de izquierdas, y todo el mundo tambi&eacute;n lo cree. Pero yo le descubr&iacute; un punto d&eacute;bil: fatalismo, resentimiento de clase media&hellip; &Eacute;l por supuesto no lo sab&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Me llevo, para leer los pr&oacute;ximos d&iacute;as, su &uacute;ltimo libro: <em>El origen de la moral. &Eacute;tica y valores en la sociedad actual</em> (Pen&iacute;nsula). Comenta &mdash;antes de irse corriendo a su despacho&mdash;que quiz&aacute; tendr&iacute;a que haberlo titulado: &ldquo;La transici&oacute;n moral&rdquo;, y se&ntilde;ala &mdash;risue&ntilde;o, como si anticipara qui&eacute;n es el asesino&mdash; el p&aacute;rrafo que contiene la clave argumental. No se despide antes de llamar la atenci&oacute;n sobre la ilustraci&oacute;n de la portada: un detalle de <em>El</em> <em>Jard&iacute;n de las delicias</em>, de El Bosco. Un cerdo sentado con cofia de monja y ojitos libidinosos perfectamente bu&ntilde;uelesco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Basualdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/entrevista-salvador-giner_1_5537036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Dec 2012 18:46:36 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[«Desgraciadamente, España ya es una nueva Grecia»]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/crisis-acabado-socialdemocracia_1_5536821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d449263-60f9-4a29-b760-30bb3b862ffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="«Desgraciadamente, España ya es una nueva Grecia»"></p><p class="article-text">
        El Minotauro cretense era una figura mitol&oacute;gica con cuerpo de hombre y cabeza de toro encerrada en un laberinto construido por el Rey Minos. La bestia deb&iacute;a alimentarse con carne humana, y el rey se encarg&oacute; de que fuera Atenas, cuyo rey Egeo hab&iacute;a matado a su hijo, quien se encargara de complacer al monstruo y as&iacute; pagar el tributo por el asesinato. Se estableci&oacute; una especie de <em>Pax Cretense</em> mediante la cual Creta se convirti&oacute; en el m&aacute;ximo poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de la zona. Atenas pagaba con carnes j&oacute;venes, el Minotauro engull&iacute;a y la isla mediterr&aacute;nea satisfac&iacute;a sus ansias hegem&oacute;nicas. Hasta que el monstruo fue aniquilado por Teseo y Atenas recuper&oacute; su poder. Esta met&aacute;fora es la que ha utilizado el economista greco-australiano y profesor de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica en la Universidad de Atenas Yanis Varoufakis para explicar el <em>crash</em> de 2008 y la actual crisis sist&eacute;mica en su reciente ensayo <em>El Minotauro Global</em> (Capit&aacute;n Swing). Seg&uacute;n explica, fue EE.UU. a partir de 1971 quien comenz&oacute; a crear esta bestia a partir del aumento de su d&eacute;ficit mediante las importaciones a pa&iacute;ses como Alemania y Jap&oacute;n, los cuales devolv&iacute;an sus beneficios a Wall Street a trav&eacute;s de los impuestos. Este c&iacute;rculo se rompi&oacute; cuando las pir&aacute;mides de dinero privado que Wall Street hab&iacute;a creado sin ning&uacute;n tipo de regulaci&oacute;n con estos ingresos se vinieron abajo. El Minotauro estall&oacute; y sus tripas salpicaron a todos los que hab&iacute;an vivido de &eacute;l y con &eacute;l. En esta entrevista, realizada mediante correo electr&oacute;nico, Varoufakis aborda su teor&iacute;a, se&ntilde;ala a los causantes del desastre, habla de los casos de Grecia y Espa&ntilde;a, de la muerte de la socialdemocracia y ofrece una soluci&oacute;n para estos pa&iacute;ses: &ldquo;Tener un gobierno que diga NO a los vacuos acuerdos que Europa le est&aacute; obligando a firmar&rdquo;.   
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paula Corroto: &iquest;Cu&aacute;les son los or&iacute;genes de la teor&iacute;a de El Minotauro Global?</strong><em>El Minotauro Global</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yanis Varoufakis: </strong>Durante muchos a&ntilde;os trabaj&eacute; en un intento de explicar la manera en la que EE.UU. consigui&oacute; hacer algo verdaderamente extraordinario: ser el primer &ldquo;imperio&rdquo; que extiende su autoridad e incrementa su hegemon&iacute;a bas&aacute;ndose en el aumento de sus d&eacute;ficits. Mi amigo y colega Joseph Halevi intent&oacute; dilucidar ese mecanismo de reciclaje de excedentes que se hab&iacute;a asumido desde el sistema de Bretton Wood  sin ning&uacute;n tipo de acuerdo internacional. Este mecanismo estaba basado en un incesante flujo de impuestos por parte del resto del mundo al hegem&oacute;nico EE.UU., y a m&iacute; se me ocurri&oacute; que eso era una especie de Minotauro Global: los  d&eacute;ficits de EE.UU. jugaban el papel de la bestia y el resto del mundo el de los atenienses que ten&iacute;an que dar de comer a la bestia para obtener crecimiento y estabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Efectivamente, como usted expone en el libro, todo comenz&oacute; en 1971 cuando EE.UU. decidi&oacute; incrementar sus d&eacute;ficits y convertirse en una especie de &ldquo;aspiradora&rdquo; de los excedentes de Europa. La cuesti&oacute;n es &iquest;por qu&eacute; nadie par&oacute; esta acci&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; nadie se dio cuenta de que con esta f&oacute;rmula el sistema podr&iacute;a resquebrajarse?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>No hubo nadie con poder para pararlo ni tampoco hubo nadie que tuviera inter&eacute;s en pararlo. El capital industrial alem&aacute;n y japon&eacute;s estaba demasiado contento en ver c&oacute;mo florec&iacute;a la demanda de sus productos manufacturados. Los gobiernos de los pa&iacute;ses excedentarios de Europa y Asia se beneficiaban del crecimiento de sus multinacionales. Los bancos y los estados de las &aacute;reas deficitarias de Europa, como Grecia, Espa&ntilde;a e Irlanda, ve&iacute;an c&oacute;mo recib&iacute;an una mayor afluencia de capital procedente de Wall Street y la &lsquo;City&rsquo; de Londres, un dinero que adem&aacute;s estaba procurando unos altos rendimientos en aquellas regiones que hasta entonces estaban menos financiadas. Por tanto, lo que parec&iacute;a es que no exist&iacute;a la posibilidad de inestabilidad, sobre todo en aquellas regiones que se estaban beneficiando inmensamente de la financiaci&oacute;n [de Wall Street]. Era una &eacute;poca de &ldquo;cero riesgo permanente&rdquo;. Esto es lo m&aacute;s interesante y destructivo del Reinado del Minotauro Global: se estaba cultivando una enorme crisis, y sin embargo, las &eacute;lites estaban absolutamente convencidas de que una gran crisis era algo imposible. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Su teor&iacute;a se acerca a otras como Cleptop&iacute;a, de Matt Taibbi, que habla de &ldquo;las burbujas y los vampiros financieros en la era de la estafa&rdquo;. Suena como si todos nosotros nos hubi&eacute;ramos despertado de repente y comprob&aacute;ramos que nos han robado, que nos han asesinado. Es decir, no parece un fallo del sistema, sino un crimen organizado.</strong><em>Cleptop&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>El sello de esta gran tragedia, como ocurre en las obras de S&oacute;focles y Shakespeare, es que los protagonistas no son necesariamente malas personas. Cada uno hace lo que piensa que es correcto o lo que en ese momento tiene que hacer. Solamente cuando la cat&aacute;strofe les golpea es cuando se dan cuenta de que est&aacute;n envueltos en una din&aacute;mica que s&oacute;lo les puede conducir al desastre. E incluso cuando ellos lo reconocen, cada intento de escapar de la tragedia solo provoca que se vean a&uacute;n m&aacute;s inmersos en ella.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>PC: En su libro podemos observar la incompetencia de los economistas (&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; nadie se dio cuenta de la Crisis?&rdquo;, lleg&oacute; a preguntar la reina de Inglaterra, seg&uacute;n usted recuerda), la perversidad y la codicia. &iquest;Es el dinero una m&aacute;quina del Mal por s&iacute; mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>No fue solo mera incompetencia. Fue mucho, mucho peor que eso. En la &eacute;poca en la que el Minotauro Global estaba absorbiendo todo el mundo capitalista, en los inicios de los a&ntilde;os setenta, los economistas comenzaron a lobotomizarse a s&iacute; mismos, dejando de hacerse las preguntas pertinentes y rechazando aquellos modelos matem&aacute;ticos que analizaban fen&oacute;menos de la vida real como el desempleo involuntario, las implosiones del sector financiero y la recesi&oacute;n causada por una demanda inefectiva. La carrera de los economistas se hizo dependiente de &ldquo;aquellos modelos matem&aacute;ticos&rdquo; que les iban bien.  Modelos que no pose&iacute;an ning&uacute;n tipo de probabilidad acerca de que se produjera una crisis y que estaban perfectamente adaptados a las necesidades de aquellos financieros que se beneficiaban inmensamente de ellos. Es decir, si no hab&iacute;a posibilidad de crisis, tampoco habr&iacute;a una contracci&oacute;n del cr&eacute;dito. En resumen, para contestar a su pregunta m&aacute;s directamente, los economistas fueron captados por el Minotauro Global, la mayor&iacute;a inconscientemente. Ellos se convirtieron sin darse cuenta en las leales doncellas de la Bestia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Usted explica una interesante teor&iacute;a del c&iacute;rculo vicioso que ha provocado las consecuencias actuales: primero, el autocontrol, despu&eacute;s llega el &eacute;xito, en tercer lugar, la codicia, y por &uacute;ltimo, la p&eacute;rdida del autocontrol. &iquest;C&oacute;mo podemos escapar de este c&iacute;rculo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>La &uacute;nica forma para que el &ldquo;casi poder infinito&rdquo; pueda ser forzado a un ejercicio de restricci&oacute;n es forzarlo a un escrutinio democr&aacute;tico. Durante la era de Bretton Woods, que yo defino como la era del Plan Global, los poderes de Washington sent&iacute;an que ellos podr&iacute;an dirigir el mundo sin tener que dar cuenta a nadie de ello. Despu&eacute;s, durante la era del Minotauro Global fue el sector financiero el que tuvo la misma sensaci&oacute;n. Y ahora es cuando estamos sufriendo los resultados. Por tanto, para escapar del c&iacute;rculo, el control democr&aacute;tico es una condici&oacute;n <em>sine qua non. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: En su libro defiende las teor&iacute;as de Keynes. Explica que fue un economista imaginativo y creativo. Ahora parece que se ha perdido toda imaginaci&oacute;n en la econom&iacute;a. Quiz&aacute; deber&iacute;amos recuperarla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Y tambi&eacute;n a Marx, Robinson, Kalecki, Sweezy, Galbraith, incluso Hayek. Como expliqu&eacute; antes, la profesi&oacute;n econ&oacute;mica tir&oacute; por la borda a sus mejores pensadores. Los estudiantes de Econom&iacute;a y los pol&iacute;ticos fueron entrenados por libros de texto que les ense&ntilde;aron f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas idiotas, creando as&iacute; una generaci&oacute;n econ&oacute;micamente iletrada y socialmente desastrosa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Usted escribe que la crisis no es s&oacute;lo econ&oacute;mica, sino tambi&eacute;n pol&iacute;tica y social. &iquest;Y no deber&iacute;amos llamarla tambi&eacute;n &ldquo;moral&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Lo que yo digo es que esto no es una crisis de la deuda. La deuda es meramente un s&iacute;ntoma de una crisis mucho m&aacute;s profunda y sist&eacute;mica, y por tanto, como todas las crisis serias, tiene diferentes facetas que se manifiestan en la pol&iacute;tica, por ejemplo, con los nazis en el parlamento griego, las finanzas, por ejemplo, la debacle bancaria, y en t&eacute;rminos de conducta moral, por ejemplo, c&oacute;mo los gobiernos socialdem&oacute;cratas atacan a los miembros m&aacute;s d&eacute;biles de la sociedad en beneficio de los banqueros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: El Minotauro Global pensaba que el mercado podr&iacute;a sobrevivir solo, sin ning&uacute;n tipo de regulaci&oacute;n. Ahora nos hemos dado cuenta de que no funciona as&iacute;. &iquest;Ser&iacute;a necesaria una econom&iacute;a planificada? &iquest;Ser&iacute;a la soluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Una de las grandes falacias de nuestra era es que ninguna econom&iacute;a puede existir sin el Estado, sin un grado de planificaci&oacute;n. Mire a los Estados Unidos. Supuestamente es la mayor econom&iacute;a de libre mercado del planeta, y a&uacute;n as&iacute;, es una econom&iacute;a muy planificada. Sin la estructura militar-industrial por un lado, y sin la gran escala de administraciones reguladas en la otra, la econom&iacute;a de EE.UU. colapsar&iacute;a ma&ntilde;ana. En t&eacute;rminos generales, la era dorada del capitalismo se produjo despu&eacute;s de la II Guerra Mundial porque Washington planific&oacute; meticulosamente la econom&iacute;a del mundo capitalista. Por tanto, la cuesti&oacute;n no es si la soluci&oacute;n es una econom&iacute;a planificada. La cuesti&oacute;n es qu&eacute; tipo de plan es el que hay que implementar, por qui&eacute;n debe ser implementado, para qu&eacute; tipo de beneficios y con qu&eacute; efectos. Actualmente, el sector bancario est&aacute; ampliamente planificado y est&aacute; completamente a expensas de las transferencias y las operaciones del banco central. La planificaci&oacute;n es, por tanto, una f&oacute;rmula para apoyar a los bancos y que los banqueros mantengan sus beneficios. Y en vez de eso, lo que hay que hacer es una replanificaci&oacute;n del mercado laboral para que el trabajo sea revalorizado y el poder se desplace de lo que yo llamo hoy la <em>Bancarrotacracia</em> hacia la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Usted trabaj&oacute; como asesor econ&oacute;mico del expresidente Yorgos Papandreu, del PASOK, entre 2004 y 2006. &iquest;Nadie se dio cuenta en el gobierno griego de esa &eacute;poca que la crisis podr&iacute;a llegar? &iquest;Nadie hizo ning&uacute;n comentario en ning&uacute;n momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>No, ellos no lo vieron y m&aacute;s a&uacute;n, no quer&iacute;an siquiera o&iacute;r hablar de ello. Los socialdem&oacute;cratas de toda Europa, es m&aacute;s, de todo el mundo, hab&iacute;an llegado a la catastr&oacute;fica conclusi&oacute;n de que el capitalismo hab&iacute;a sido dominado, controlado, que la crisis era cosa del pasado, y que los intereses de la sociedad se cubr&iacute;an mejor si la magia del capitalismo no se cuestionaba nunca. Esta es, si quieres, la raz&oacute;n principal por la cual esta crisis ha acabado con la socialdemocracia europea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;Por qu&eacute; cree usted que ha aumentado el n&uacute;mero de votos para la extrema derecha griega (Amanecer Dorado)? Recuerda a la Alemania de los a&ntilde;os treinta&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Es una de las repercusiones inevitables de la cadena de reacciones que comienza cuando Wall Street colapsa, se produce una recesi&oacute;n econ&oacute;mica masiva, hay un sistema pol&iacute;tico que intenta desplazar los costes de la crisis de los hombros de aquellos que la causaron hacia los hombros de los trabajadores, los d&eacute;biles y los defenestrados, una sociedad que pierde su fe en el sistema democr&aacute;tico y finalmente el huevo de la serpiente que comienza a romper su cascar&oacute;n y del cual comienzan a expandirse peque&ntilde;as serpientes nazis por todas partes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;Cu&aacute;l es la soluci&oacute;n para Grecia? Hay noticias que informan de que este invierno habr&aacute; problemas con la calefacci&oacute;n para muchos ciudadanos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>S&iacute;, ahora abundan la depresi&oacute;n, la pobreza y las carencias de todo tipo. La &uacute;nica soluci&oacute;n para Grecia es tener un gobierno que diga NO  a los vacuos acuerdos que Europa le est&aacute; obligando a firmar. Simplemente decir NO y aguantar mientras el resto de nuestros l&iacute;deres europeos caen en cada intento de encontrar una alternativa, una soluci&oacute;n real en lugar de esta estrategia actual de hundir a toda una naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: En Atenas ha habido numerosas protestas y manifestaciones, pero parece que no se produce ning&uacute;n cambio. &iquest;La acci&oacute;n civil no funciona? &iquest;Es necesario un mayor uso de la violencia por parte de la ciudadan&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>No. La violencia solo engendra violencia y eso &uacute;nicamente beneficia a la extrema derecha y a esos segmentos de la pol&iacute;tica que s&oacute;lo quieren aterrorizar a la sociedad. Lo que necesitamos son enormes protestas europeas, en Espa&ntilde;a, Italia, pero tambi&eacute;n en Alemania y Holanda, que digan que todos ahora somos griegos. Incluso si esto no parece que sea as&iacute; ahora, es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de tiempo antes de que europeos del norte, del sur, del oeste y del este se den cuenta de que todos ellos se han convertido en griegos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Por otra parte, hay personas que dicen que los ciudadanos son los responsables de endeudarse. &iquest;Esto no es una perversi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV</strong>: Eso es solo una media verdad que se convierte en algo perverso cuando es repetido hasta la n&aacute;usea. Cada pr&eacute;stamo, como el tango, requiere de dos sujetos. Existe la responsabilidad del deudor, pero tambi&eacute;n del prestamista de asegurarse que ese pr&eacute;stamo es viable. Y cuando deja de ser viable, es absurdo, cruel y est&uacute;pido imaginar que la responsabilidad recae en el deudor. Especialmente cuando la gran mayor&iacute;a de los pr&eacute;stamos se originaron durante la era de un prestamismo depredador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;Cu&aacute;les son las soluciones que usted propone para la crisis y por qu&eacute; no se llevan a cabo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Junto a Stuart Holland hemos elaborado lo que llamamos &ldquo;Una Modesta Propuesta para la Resoluci&oacute;n de la Crisis del Euro&rdquo;. Su gran m&eacute;rito es que atacar&iacute;a a la crisis desde tres facetas de forma simult&aacute;nea: la deuda, las p&eacute;rdidas bancarias y la recesi&oacute;n. Y adem&aacute;s sin la necesidad de modificaciones en los tratados. &iquest;Por qu&eacute; estas soluciones racionales no est&aacute;n siendo adoptadas? Creo que hay una combinaci&oacute;n de dos razones: por un lado, los pa&iacute;ses con excedentes necesitan cambiar su comportamiento, un cambio de mentalidad que les permitiera ver que la crisis no se debe a que a los griegos y a los espa&ntilde;oles se les ha prestado demasiado (estas deudas son un s&iacute;ntoma, no la causa de un problema). Y, por otro lado, los pa&iacute;ses con excedentes reniegan de adoptar cambios pol&iacute;ticos que les hiciera a ellos imposible escapar (si quisieran) de la Eurozona. As&iacute;, mientras que ellos no quieren escapar, al mismo tiempo no dan la opci&oacute;n de hacerlo, ya que eso significar&iacute;a disminuir su enorme poder dentro de Europa. Y as&iacute; es como la crisis sigue y sigue y sigue.
    </p><p class="article-text">
        <strong> PC: Por cierto, acaba de ponerse en marcha una Uni&oacute;n Bancaria dentro de la Uni&oacute;n Europea. &iquest;Qu&eacute; le parece esta medida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>&iexcl;Ser&iacute;a grandioso! Sin embargo, desgraciadamente, Europa est&aacute; adoptando un lenguaje de &ldquo;uni&oacute;n bancar&iacute;a&rdquo; que en realidad rechaza su verdadera sustancia. El objetivo de la uni&oacute;n bancaria deber&iacute;a ser recapitalizar directamente aquellos bancos que tienen una oportunidad de ser rescatados (por ejemplo, otorgar fondos desde el Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE, sin que estos lleguen a formar parte de la deuda nacional). No obstante, Alemania ha insistido en que esto no ser&aacute; as&iacute;. Por tanto, esto de la &ldquo;uni&oacute;n bancaria&rdquo; se ha convertido en una especie de ejercicio acad&eacute;mico que permite a Europa hablar en t&eacute;rminos de &ldquo;uni&oacute;n&rdquo; y &ldquo;bancaria&rdquo;, pero sin ning&uacute;n tipo de efecto de &ldquo;uni&oacute;n bancaria&rdquo; genuina. Es otra cortina de humo para tapar la imbecilidad  de la Uni&oacute;n Europea. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Usted critica mucho a Alemania en su libro. En Espa&ntilde;a tambi&eacute;n hay voces bastante cr&iacute;ticas con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica alemana. &iquest;Podr&iacute;a esto llevar a una especie de sentimiento xen&oacute;fobo hacia los alemanes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Este sentimiento ya existe. Y es una tragedia porque la mayor&iacute;a de los ciudadanos alemanes tambi&eacute;n est&aacute; sufriendo la pol&iacute;tica enfermiza de su gobierno.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;Cree que Alemania cambiar&aacute; su pol&iacute;tica econ&oacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>No, me temo que no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: En el caso de Espa&ntilde;a, nosotros no ten&iacute;amos un d&eacute;ficit muy alto en 2008 como Grecia, pero entonces todo explot&oacute;. &iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Toda la periferia ha padecido la misma experiencia: primero un gran flujo de capital lleg&oacute; a estos pa&iacute;ses creando burbujas gigantescas. En Grecia se infl&oacute; la deuda p&uacute;blica cuando el gobierno empez&oacute; a prestar a los constructores, quienes comenzaron construir car&iacute;simas autopistas, puentes, extensiones del metro&hellip; En Espa&ntilde;a e Irlanda, el capital fluy&oacute; directamente a los bancos, quienes se lo prestaron  al mismo tipo de constructores para construir casas caras. Cuando el sector financiero colaps&oacute; en 2008, el capital que hab&iacute;a inundado nuestros pa&iacute;ses o se convirti&oacute; en cenizas, o se escap&oacute; a Fr&aacute;ncfort, Londres o Nueva York. Y as&iacute;, la burbuja explot&oacute;. En Grecia, el Estado, (que es el que hab&iacute;a prestado el dinero directamente) se fue a la bancarrota. En Irlanda y Espa&ntilde;a fueron los constructores los que explotaron primero, despu&eacute;s los bancos que hab&iacute;an prestado el dinero y por &uacute;ltimo, el gobierno, que ten&iacute;a que rescatar a los bancos. Por tanto, al final, no hay tanta diferencia entre pa&iacute;ses como Grecia y Espa&ntilde;a, incluso a pesar de que el nivel de deuda p&uacute;blica que ten&iacute;a Espa&ntilde;a antes de la crisis fuera muy bajo. Lo que ocurre es una deuda total. Cuando es a largo plazo y fundada por afluencia de capital de los centros financieros, entonces una crisis en los centros financieros producir&aacute; un r&aacute;pido <em>crash</em> y un r&aacute;pido aumento de la deuda p&uacute;blica en la periferia.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: &iquest;Cree que Espa&ntilde;a ser&aacute; una nueva Grecia? </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Ya lo es. Desgraciadamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: En Espa&ntilde;a gobierna la derecha con el Partido Popular, que est&aacute; poniendo en marcha medidas de austeridad. Tambi&eacute;n se observa otro problema y es que los ciudadanos tampoco ven a los socialdem&oacute;cratas como soluci&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Como he indicado antes, la socialdemocracia est&aacute; muerta. La crisis acab&oacute; con ella, porque, antes de la crisis, los socialdem&oacute;cratas (como el PSOE, el PASOK o el Partido Laborista Brit&aacute;nico) abandonaron su tradicional agenda de cobrar impuestos al capital industrial para cubrir con fondos el Estado del Bienestar, y por el contrario, adoptaron una nueva estrategia de revestirlo todo con capital financiero, permiti&eacute;ndole a este hacer todo lo que le complaciera, con la esperanza de que este tipo de capital continuara produciendo trillones, de los cuales los socialdem&oacute;cratas conseguir&iacute;an una peque&ntilde;a suma para cubrir el Estado del Bienestar. En este sentido, los partidos socialdem&oacute;cratas se convirtieron en los perritos falderos de los banqueros. Cuando en 2008 los bancos estallaron, los socialdem&oacute;cratas fueron acorralados por los banqueros para conseguir que el coste del rescate de los bancos fuera sufragado por los trabajadores y los miembros m&aacute;s d&eacute;biles de la sociedad. Por tanto, fue inevitable que poco despu&eacute;s la sociedad diera la espalda a la socialdemocracia. Y esta negativa es que la ha determinado la muerte de la socialdemocracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Por cierto, &iquest;qu&eacute; est&aacute; consiguiendo Syriza en Grecia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Syriza est&aacute; teniendo dificultades para madurar. Para pasar de ser un partido de oposici&oacute;n y protesta, con el 4% de votos, a un partido de gobierno. Es m&aacute;s, Syrizia est&aacute; particularmente preocupada de que si el Gobierno cae en su regazo en un tiempo en el que el Estado habr&aacute; perdido todos sus grados de libertad, el partido obtenga ese gobierno, pero no pueda hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Su teor&iacute;a parte de una met&aacute;fora de la mitolog&iacute;a griega. &iquest;En qu&eacute; tragedia cl&aacute;sica nos hallamos ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Mi preocupaci&oacute;n es que no estamos ante una tragedia cl&aacute;sica. Las tragedias terminan con una catarsis, pero las desgracias no. Europa est&aacute; actualmente inmersa en una desgracia cuya catarsis no se ve por ning&uacute;n lado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PC: Para terminar, a pesar de la desgracia, &iquest;tenemos razones para ser optimistas con el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>YV: </strong>Como un amigo m&iacute;o sol&iacute;a decir, tenemos un deber moral para albergar una esperanza infinita y abundantes opiniones (sobre todas las cosas).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Corroto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/crisis-acabado-socialdemocracia_1_5536821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Dec 2012 18:08:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[«Desgraciadamente, España ya es una nueva Grecia»]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Drogas, terapia, política y mamíferos marinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/drogas-terapia-politica-mamiferos-marinos_1_5536700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/321cdc62-0679-4b10-baa4-d083d20dc198_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Drogas, terapia, política y mamíferos marinos"></p><p class="article-text">
        Hoy L&amp;L habla con Jos&eacute; Carlos Bouso (Madrid, 1970), doctor en Farmacolog&iacute;a e investigador en psicofarmacolog&iacute;a de las drogas. Es autor de <em>&iquest;Qu&eacute; son las drogas de s&iacute;ntesis?</em> (2003) y fue director de la colecci&oacute;n Psicon&aacute;utica de la editorial Amargord (2004-2008). Actualmente compagina su actividad profesional entre el IMIM (Institut Hospital del Mar d'Investigacions M&egrave;diques), un centro l&iacute;der mundial en investigaci&oacute;n farmacol&oacute;gica de las drogas, y la fundaci&oacute;n holandesa ICEERS (International Center for Ethnobotanical Education, Research &amp; Service), que busca integrar el conocimiento etnobot&aacute;nico de los pueblos tradicionales en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica occidental. Su sue&ntilde;o, sin embargo, es dedicarse a la biolog&iacute;a marina. Dice que nadie sabe qu&eacute; ocurre cuando un mam&iacute;fero marino enferma. &iquest;Busca en su ecosistema plantas para curarse? &iquest;Se droga para aliviar el dolor? &iquest;Y para divertirse? Ser&iacute;a feliz volviendo al trabajo de campo, pero esta vez en el mar. No tiene perro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: El caso de las drogas es muy curioso, porque en general se asocia &uacute;nicamente a la salud p&uacute;blica y al ocio. Ni los medios ni la gente suelen interesarse por las aproximaciones cient&iacute;ficas, olvidando que buena parte de las drogas tiene su origen en la investigaci&oacute;n, ya sea casual (la LSD de Hofmann) o deliberada (el &eacute;xtasis y tantas otras de Shulgin). Hoy, de hecho, proliferan los llamados RC (Research Chemicals), que son creaciones muy sofisticadas, aunque no siempre seguras, de los qu&iacute;micos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> Todo esto es un efecto secundario de haber separado la recreaci&oacute;n de la curaci&oacute;n. Probablemente en tiempos prehist&oacute;ricos esta separaci&oacute;n no exist&iacute;a: lo que produc&iacute;a placer se entend&iacute;a que era saludable y lo que curaba se entend&iacute;a que pod&iacute;a ser recreativo. As&iacute; ocurre, de hecho, en culturas primitivas donde los saberes no est&aacute;n compartimentados y toda conducta tiene muchos sentidos a la vez. Otra raz&oacute;n menos especulativa es c&oacute;mo se produjo una distinci&oacute;n radical entre drogas y medicamentos cuando medicamentos cl&aacute;sicos (principalmente opi&aacute;ceos, coca, coca&iacute;na y derivados cann&aacute;bicos) empezaron a considerarse cada vez m&aacute;s drogas y menos medicamentos, no porque carecieran de eficacia, sino porque empez&oacute; su uso recreativo. Estas razones hist&oacute;ricas, que se remontan cien a&ntilde;os atr&aacute;s, se han ido manteniendo simplemente por inercia y vaguer&iacute;a mental; el estigma no ha dejado de alimentarse en los medios de comunicaci&oacute;n, tan propensos al sensacionalismo con todo aquello que implica diversi&oacute;n. La proliferaci&oacute;n de los RC, de hecho, no es m&aacute;s que un efecto secundario perverso de este fen&oacute;meno que proh&iacute;be todo f&aacute;rmaco con potencial recreativo: para burlar la ley, los qu&iacute;micos lanzan al mercado nuevas sustancias a&uacute;n no tipificadas cuyos efectos se desconocen totalmente, aumentando as&iacute; los riesgos para los consumidores. Pero hay que rendirse a la evidencia; el caso del cannabis es paradigm&aacute;tico: un f&aacute;rmaco de propiedades m&eacute;dicas y recreativas conocidas desde hace milenios. Despu&eacute;s de decenas de a&ntilde;os de restricci&oacute;n por ser una droga recreativa, su potencial m&eacute;dico es tan evidente que hoy ya hay f&aacute;rmacos cann&aacute;bicos en los hospitales para tratar enfermedades como la esclerosis m&uacute;ltiple.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Tambi&eacute;n se olvida que much&iacute;simas drogas fueron en principio herramientas terap&eacute;uticas, como el &eacute;xtasis, que hizo furor entre los psiquiatras de los 70. Existe la vieja discusi&oacute;n de si, al pasar a un uso recreativo, esa funci&oacute;n terap&eacute;utica se mantiene o se tergiversa. &iquest;Crees que la gente, cuando toma drogas, se automedica, adem&aacute;s de divertirse con ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> Hoy est&aacute; muy de moda entre c&iacute;rculos psiqui&aacute;tricos considerar que la gente toma drogas como forma de automedicaci&oacute;n. Es posible que para una parte de la poblaci&oacute;n de consumidores, no s&eacute; si minoritaria o no, esto pueda ser as&iacute;. No lo discuto porque, entre otras cosas, no lo s&eacute;. Pero si fuera as&iacute; la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n estar&iacute;a enferma, ya que toma al menos algo de alcohol, o de caf&eacute; o de t&eacute;, bien para divertirse, bien para mantener su rendimiento laboral. La otra opci&oacute;n es que lo que est&eacute; enferma sea la sociedad, o m&aacute;s bien que vivamos en una sociedad que induce a la patolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Yo creo que en Occidente estamos todos tarados. Pero al mismo tiempo no creo que tengamos que estar psiquiatrizados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> Yo creo que en los espacios de ocio, al menos en algunos donde el consumo de drogas es habitual, se produce una vuelta a etapas ancestrales donde divertirse es a la vez curarse y donde curarse es divertirse. Creo que un ejemplo protot&iacute;pico de esto es el uso del &eacute;xtasis (MDMA) en espacios de baile: el trinomio m&uacute;sica r&iacute;tmica, baile y drogas es una constante transcultural y transtemporal. La raz&oacute;n es obvia: es el mecanismo m&aacute;s natural que tiene el ser humano para lograr la cohesi&oacute;n grupal y la integraci&oacute;n comunal. Como seres sociales, muchos de nuestros problemas m&eacute;dicos y sobre todo psicol&oacute;gicos tienen como causa cierto desajuste entre el individuo y la comunidad. Las sociedades modernas tienden a producir aislamiento social y esto va en contra de la naturaleza humana. La prueba es que las principales causas de muerte en el mundo occidental de hoy no exist&iacute;an en el pasado y tienen que ver exclusivamente con el modelo social actual. Cuanto mayor sea el aislamiento que experimenta un individuo m&aacute;s se drogar&aacute; para automedicarse, y cuanto menor sea m&aacute;s se drogar&aacute; para divertirse. Entre los dos polos anda meci&eacute;ndose el resto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Entre 1999 y 2002 fuiste pionero con un ensayo cl&iacute;nico de administraci&oacute;n de MDMA a mujeres con estr&eacute;s postr&aacute;umatico a ra&iacute;z de una agresi&oacute;n sexual. El ensayo contaba con todos los permisos de Comit&eacute; &Eacute;tico del Hospital de la Paz y de la Agencia Espa&ntilde;ola del Medicamento, pero un d&iacute;a la Comunidad de Madrid lo cerr&oacute;. &iquest;C&oacute;mo se desarroll&oacute; este estudio y qu&eacute; pas&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> Efectivamente, en los a&ntilde;os 70-80 la MDMA fue ampliamente utilizada como coadyuvante de la psicoterapia, pero, cuando salt&oacute; al mercado recreativo, cumpliendo la m&aacute;xima hist&oacute;rica de la que hablaba antes, la MDMA se prohibi&oacute; y su uso terap&eacute;utico fue relegado a la pr&aacute;ctica psicoterap&eacute;utica <em>underground</em>. Desde entonces, Estados Unidos dej&oacute; de conceder permisos gubernamentales para seguir investigando. Como no hab&iacute;a pruebas basadas en ensayos cl&iacute;nicos de la eficacia de la MDMA como coadyuvante terap&eacute;utico y como es un f&aacute;rmaco muy prometedor en ese sentido, en mi &eacute;poca de estudiante de doctorado plante&eacute; como mi tesis doctoral un ensayo cl&iacute;nico y se me autoriz&oacute;. Cuando el estudio estaba en marcha murieron dos j&oacute;venes en una fiesta en M&aacute;laga y entonces se produjo la mayor criminalizaci&oacute;n y estigmatizaci&oacute;n de la MDMA vista en Espa&ntilde;a. A la vez, se public&oacute; un estudio en monos en el que parec&iacute;a demostrarse que la MDMA, a dosis bajas, produc&iacute;a Parkinson. Un a&ntilde;o despu&eacute;s los investigadores se retractaron porque no era MDMA lo que hab&iacute;an dado a los monos, sino un f&aacute;rmaco dopamin&eacute;rgico y a dosis extremas. As&iacute; que cuando sali&oacute; la noticia de mi estudio en los medios se produjo una reacci&oacute;n de p&aacute;nico en cadena entre ciertos pol&iacute;ticos que consiguieron cerrarlo. Esto es historia pasada y est&aacute; ya en un lugar muy remoto de mi cerebro. Posteriormente se autorizaron estudios parecidos en Estados Unidos y en otros pa&iacute;ses y hoy se est&aacute; tratando experimentalmente a excombatientes de Irak y Afganist&aacute;n con MDMA con resultados prometedores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: El psicoan&aacute;lisis y buena parte de la psicolog&iacute;a son ac&eacute;rrimos enemigos de la terapia con f&aacute;rmacos. Me imagino lo que dir&aacute;n si los f&aacute;rmacos son adem&aacute;s ilegales...</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> Si pensara en cada momento en lo que otros colegas van a pensar de mi trabajo nunca har&iacute;a nada. Hay que tener siempre presente que, a pesar de que la civilizaci&oacute;n se haya tecnologizado al m&aacute;ximo y de que vivamos en una aldea global, seguimos movi&eacute;ndonos dentro de tribus. Muchas veces las tribus perpet&uacute;an su identidad de tribu reafirmando sus valores con la cr&iacute;tica a los valores de las otras tribus. Las cr&iacute;ticas tienen que hacerse a las pruebas, no a las ideas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Has ido cuatro veces a Israel para reunirte con autoridades civiles, militares y religiosas, muy interesadas en la terapia con &eacute;xtasis con personas con estr&eacute;s postraum&aacute;tico (TEPT). &iquest;C&oacute;mo fue la experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> S&iacute;, de hecho uno de los estudios con MDMA para tratar el TEPT se est&aacute; desarrollando all&iacute;. Me llevaban como experto. Despu&eacute;s de todo, por aquel entonces mi equipo era el &uacute;nico en el mundo que hab&iacute;a trabajado oficialmente con MDMA. La experiencia israel&iacute; siempre fue excelente. Israel me encanta. L&aacute;stima que una tierra tan bonita est&eacute; tan rehogada en sangre. Hab&iacute;a poca gente dispuesta a viajar a Israel, concretamente justo reci&eacute;n iniciada la segunda <em>Intifada</em>, cosa que a m&iacute; me atra&iacute;a. Me pareci&oacute; una oportunidad &uacute;nica para contrastar la situaci&oacute;n en la calle con las &eacute;pocas de paz. En esta ocasi&oacute;n concreta, al poco de llegar estaba en el hotel con mis colegas norteamericanos y de repente se tiraron todos al suelo. Yo no sab&iacute;a qu&eacute; pasaba. Result&oacute; que estaban disparando al aire tras la puesta de sol y yo no reconoc&iacute; el ruido como disparos de armas pero ellos s&iacute;. Me qued&eacute; impactado. La peor experiencia que se puede infligir a un ser humano es someterlo a vivir atemorizado. Es la peor forma de tortura que se ha inventado el ingenio humano. La an&eacute;cdota m&aacute;s curiosa fue cuando me preguntaron en una reuni&oacute;n con las autoridades antidroga qu&eacute; pod&iacute;an hacer con los j&oacute;venes que celebraban en el mar Muerto <em>raves</em> donde se consum&iacute;a MDMA. Les expliqu&eacute; que lo mejor que pod&iacute;an hacer era garantizar que las fiestas fueran buenas, con espacios adecuados para quien tuviera experiencias m&aacute;s introspectivas, que nunca fuera la polic&iacute;a a cerrarlas y que facilitaran servicios de an&aacute;lisis para evitar intoxicaciones evitables. Esas fiestas son en buena medida una reacci&oacute;n al militarismo israel&iacute; y, si reprimes con m&aacute;s violencia y militarismo algo que se hace precisamente para huir de eso, no est&aacute;s de parte de los ciudadanos, sino en contra. Si las autoridades quieren proteger a los j&oacute;venes, o bien les permiten espacios de libertad protegidos o bien el efecto que se consigue es el contrario: incrementar a&uacute;n m&aacute;s los riesgos. Obviamente no entendieron lo que quer&iacute;a transmitirles, me tomaron por una especie de exc&eacute;ntrico loco y se acab&oacute; la conversaci&oacute;n. Pero yo siempre estoy deseando volver a ver el brillo de la C&uacute;pula de la Roca cuando se pone el sol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: En julio pasado estuviste en el Parlamento vasco, convocado para informar sobre el consumo de cannabis. &iquest;Qu&eacute; tal fue? &iquest;Ves en ello una incipiente voluntad pol&iacute;tica de legalizaci&oacute;n de esta droga&hellip; y de otras?</strong><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> En el Pa&iacute;s Vasco y Catalunya han proliferado las asociaciones de consumidores de cannabis que se organizan para cultivar y consumir sin alimentar a las mafias. Casi en cada pueblo del Pa&iacute;s Vasco y Catalunya hay una asociaci&oacute;n de este tipo. Solamente en el barrio de Gr&agrave;cia, donde yo vivo, hay al menos dos. De nuevo, los gobiernos pueden aceptarlo y regular, o rechazarlo y reprimirlo. La opci&oacute;n inteligente es la que han elegido el Pa&iacute;s Vasco y Catalunya: regular este tipo de actividad de tal forma que cese la persecuci&oacute;n policial y judicial, ya que consumir no es delito y adem&aacute;s as&iacute; no se benefician las mafias. Con una normalizaci&oacute;n, la propia din&aacute;mica interna de estas asociaciones minimiza los consumos extremos. As&iacute; que me llamaron a comparecer como experto y les expliqu&eacute; algunas de estas cosas. Fue una experiencia que me marc&oacute;: los pol&iacute;ticos se hab&iacute;an humanizado, estaban realmente preocupados por el bienestar social y sanitario de su poblaci&oacute;n y no por mantener sus peque&ntilde;as parcelas de poder. Hab&iacute;a unanimidad entre partidos para regularizar y lo que cuentas en otros contextos, como el israel&iacute;, y te toman por loco, all&iacute; se escuch&oacute; con inter&eacute;s e incluso creo que con aceptaci&oacute;n y entendimiento. Imag&iacute;nate a toda esta gente, joven y no tanto, que tiene sus plantaciones, un lugar de reuni&oacute;n, socializaci&oacute;n y apoyo mutuo, de repente otra vez en la calle deambulando para conseguir su sustancia y mezcl&aacute;ndose con delincuentes. A los eventuales problemas de salud que puede inducir el cannabis se le sumar&iacute;an todos los problemas socio-legales asociados con el mercado negro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Si se legalizaran las drogas que hoy son ilegales, &iquest;qu&eacute; crees que pasar&iacute;a? Algunos creen que dejarlas en manos del Estado no ser&iacute;a garant&iacute;a de nada, no solo porque no disminuir&iacute;a el riesgo de dependencia sino porque tampoco se asegurar&iacute;a la pureza del producto (el Estado hace la vista gorda con productos adulterados en la alimentaci&oacute;n, por ejemplo). Las drogas &iquest;deber&iacute;an medicalizarse? &iquest;O venderse en los bares, las discotecas, los chinos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> La cuesti&oacute;n de la legalizaci&oacute;n es secundaria. Aqu&iacute; la cuesti&oacute;n principal es la regulaci&oacute;n de su comercio. Es cierto que las dos cosas van unidas, pero centrar el debate en legalizaci&oacute;n o no lo confunde, porque lo ideologiza. El debate, en mi opini&oacute;n, debe centrarse en manos de qui&eacute;n se deja la regulaci&oacute;n. El mercado de las drogas ya est&aacute; regulado. Ahora hay que debatir si la regulaci&oacute;n se deja en manos del crimen organizado como ahora, o si los Estados toman el control. Yo no tengo la soluci&oacute;n, no s&eacute; qu&eacute; modelo regulatorio hay que seguir. Pero s&iacute; estoy convencido de que hay que quit&aacute;rsela al crimen organizado. Las pol&iacute;ticas deben basarse en pruebas, y no en la ideolog&iacute;a. Dejar el mercado de las drogas en manos del crimen organizado implica que no solo sufren eventualmente los da&ntilde;os de las drogas quienes las consumen, sino toda la sociedad en su conjunto: se debilitan democracias por corrupci&oacute;n, no hay control sobre los vertidos contaminantes fruto de la elaboraci&oacute;n de drogas, se producen desplazamientos humanos y marginaci&oacute;n en los pa&iacute;ses productores, se dedican recursos policiales y judiciales desorbitados para perseguir a las mafias que derivan en disminuci&oacute;n de recursos para educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n&hellip; La situaci&oacute;n actual es insostenible. Imag&iacute;nate cualquier mercado en manos de las mafias. En Espa&ntilde;a tenemos un ejemplo claro con el dram&aacute;tico incidente del aceite de colza. Eduardo Hidalgo, en su libro <a href="http://amargordediciones.es/products-page/psiconautica/hedonismo-sostenible/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hedonismo sostenible</em></a><em>,</em> dibuja algunos posibles escenarios regulatorios. Cualquiera de ellos ser&aacute; mejor para todos que el actual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &Uacute;ltimamente parece que las drogas ilegales han perdido protagonismo en el sensacionalismo medi&aacute;tico. Es cierto que han vuelto a salir a colaci&oacute;n en el caso del Madrid Arena, pero no en primer plano. En cambio, hace unos a&ntilde;os, las portadas de los peri&oacute;dicos se llenaban con cat&aacute;strofes de todo tipo: un joven mor&iacute;a en una fiesta o en una discoteca, un polic&iacute;a municipal dec&iacute;a que era porque se hab&iacute;a tomado ocho &ldquo;pastillas&rdquo;, y el seguimiento de la prensa acababa aqu&iacute;, porque la investigaci&oacute;n posterior (&iquest;cu&aacute;ntas pastillas realmente tom&oacute;? &iquest;Qu&eacute; conten&iacute;an? &iquest;En qu&eacute; cantidad? &iquest;C&oacute;mo sab&iacute;a el polic&iacute;a municipal lo que dec&iacute;a?) nunca interesaba. Ahora este tipo de &ldquo;noticias&rdquo; escasean. &iquest;Crees que ha habido un cambio de mentalidad en la visi&oacute;n general de las drogas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> No es que lo crea, es que es as&iacute;. Si miramos los datos del CIS, la percepci&oacute;n de las drogas como un problema para la sociedad espa&ntilde;ola ha ido descendiendo progresivamente y ahora es un problema solo para el 0,3% de los encuestados. Los tres principales problemas han pasado a ser el paro (80,8%), la econom&iacute;a (42,7%) y los pol&iacute;ticos en general (30,2%). Se dir&iacute;a que por la crisis se consumen menos drogas, pero &eacute;ste no parece ser el caso seg&uacute;n las encuestas. &iquest;Por qu&eacute; este cambio en la percepci&oacute;n de un fen&oacute;meno que objetivamente sigue siendo el mismo, ya que el consumo no ha disminuido? La respuesta seguramente sea poli&eacute;drica y una de las caras quiz&aacute; sea que ha sido siempre algo magnificado por los medios porque es f&aacute;cil imprimirle sensacionalismo, y que, cuando la gente tiene preocupaciones verdaderamente amenazantes, lo exagerado pasa a un segundo plano. Y no me malinterpretes, no estoy minusvalorando el problema de las drogas: estoy simplemente exponiendo c&oacute;mo percibe la sociedad espa&ntilde;ola la magnitud de su gravedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Alguna palabra sobre la Navidad?</strong><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>JCB:</strong> S&iacute;, Pap&aacute; Noel es en realidad una <em>Amanita muscaria</em>, la droga cham&aacute;nica m&aacute;s europea ;).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Magrinyà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/drogas-terapia-politica-mamiferos-marinos_1_5536700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Dec 2012 17:27:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Drogas, terapia, política y mamíferos marinos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La oscuridad de Lassalle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/oscuridad-lassalle_1_5537234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iquest;Se acuerdan de la tan tra&iacute;da y llevada Comisi&oacute;n de Propiedad Intelectual? 
    </p><p class="article-text">
        Bien, pues el secretario de Estado de Cultura, Jos&eacute; Mar&iacute;a Lassalle, ha reconocido que &ldquo;no funciona todo lo bien&rdquo; que querr&iacute;an. Los motivos alegados son vagos y enigm&aacute;ticos: &ldquo;Hay obst&aacute;culos en cuanto al trabajo y funcionamiento cotidiano&rdquo;. Por ello, &ldquo;sobre la base de esa experiencia se est&aacute; planteando la posibilidad de mejorar su desarrollo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, nada. Para los pol&iacute;ticos los ciudadanos somos siempre demasiado peque&ntilde;os para entender las cosas, y est&aacute;n seguros de que nos conformaremos con una explicaci&oacute;n incomprensible elaborada con palabras de personas mayores: obst&aacute;culos, funcionamiento, sobre la base, experiencia, planteando y desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; diablos es lo que est&aacute; fallando en esta ley?
    </p><p class="article-text">
        Nos cansa Lassalle, la verdad. Nos cansa mucho. Casi agradecemos que Rajoy haya eliminado el Ministerio de Cultura, porque nos tememos que ser&iacute;a insufrible como ministro: vacuo ,  ligeramente bohemio (de aspecto) y de derechas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[DK]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/oscuridad-lassalle_1_5537234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Dec 2012 17:20:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La oscuridad de Lassalle]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La segunda oportunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/bilbao_1_5537253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d84ef7e7-3f79-4cfc-8bb5-0d74b433649b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La segunda oportunidad"></p><p class="article-text">
        El premio &ldquo;Otras voces, otros &aacute;mbitos&rdquo; convocado por Hotel Kafka, socio fundador de <em>Diario Kafka</em>, y por &Aacute;mbito Cultural de El Corte Ingl&eacute;s, naci&oacute; hace cuatro a&ntilde;os inspirado en el Premio Goncourt franc&eacute;s con la intenci&oacute;n de dar una segunda oportunidad a novelas escritas en castellano y publicadas en Espa&ntilde;a durante el a&ntilde;o anterior que no hubieran vendido m&aacute;s de 3.000 ejemplares.
    </p><p class="article-text">
        El jurado era inusual: estaba compuesto por 99 personas entre editores, autores, agentes, periodistas culturales y cr&iacute;ticos, a quienes este a&ntilde;o se les han unido tres editoras extranjeras que leen y publican en espa&ntilde;ol: Margitt Knapp, de la editorial alemana Rowohlt; Clara Capito, de la editorial portuguesa Objectiva, y Francesca Cristoffanini, de la editorial italiana Rizzoli.
    </p><p class="article-text">
        <em>Trabajos del reino</em>, de Yuri Herrera (Perif&eacute;rica, 2008); <em>Las primas</em>, de Aurora Venturini (Caballo de Troya, 2009) y <em>Habitaci&oacute;n doble</em>, de Luis Magriny&agrave; (Anagrama, 2010) fueron los ganadores de ediciones anteriores.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o el galard&oacute;n se ha concedido a la novela <em>Padres, hijos y primates</em>, de Jon Bilbao<em> </em>(Salto de P&aacute;gina).
    </p><p class="article-text">
        Desde <em>Diario Kafka </em>s&oacute;lo queremos decirle siete palabras al ganador: enhorabuena y suerte en esta segunda oportunidad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[DK]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/bilbao_1_5537253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Dec 2012 17:19:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La segunda oportunidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ubicación del alma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/ubicacion-alma_1_5537192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tras la matanza, llega la calma y el deseo de saber. &iquest;Por qu&eacute; Adam Lanza entr&oacute; en una escuela de Newtown y mat&oacute; a 26 personas, 20 de ellos ni&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a, que ha encontrado dos ordenadores con los discos duros rotos, est&aacute; intentando recuperar la informaci&oacute;n que contienen en busca de motivos que puedan explicar la masacre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da? &mdash;esa podr&iacute;a ser otra reacci&oacute;n&mdash;, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s da por qu&eacute; lo hizo? Esas 26 personas est&aacute;n muertas. Punto.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo queremos saber las causas, necesitamos aferrarnos a uno de nuestros asideros m&aacute;s s&oacute;lidos para entender el mundo: las relaciones de causa y efecto. Necesitamos investigar para despejar la posibilidad de que Adam Lanza hiciera eso <em>porque s&iacute;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s horror nos produce, casi m&aacute;s que el hecho en s&iacute;, es que eso se haya producido por azar o porque la gl&aacute;ndula X del cerebro de Adam Lanza segreg&oacute; demasiada sustancia Y, lo que provoc&oacute; la inhibici&oacute;n de la zona cerebral H. Necesitamos saber las causas para tener la sensaci&oacute;n de que podemos controlar el acontecer.
    </p><p class="article-text">
        Y otra cosa sin pizca de iron&iacute;a: cada vez hay m&aacute;s evidencias de que el alma, ese ente insondable donde habita la verdad del ser humano, no se encuentra en el cerebro ni en el coraz&oacute;n, sino en el disco duro de nuestros ordenadores personales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[DK]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero/ubicacion-alma_1_5537192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Dec 2012 17:09:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La ubicación del alma]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entrada y salida del euro de Letizia Ortiz Rocasolano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/entrada-salida-letizia-ortiz-rocasolano_1_5535568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En el art&iacute;culo sobre econom&iacute;a que Antonio Ba&ntilde;os public&oacute; en <em>Diario Kafka</em> explicaba c&oacute;mo el tiempo se hab&iacute;a disuelto en la din&aacute;mica del sistema y como el pulso de la crisis late con un ritmo fren&eacute;tico que establece un ya permanente: la noche del mercado de Londres es la tarde del neoyorquino y la ma&ntilde;ana del japon&eacute;s. El ahora acontece de manera trepidante, como en una pel&iacute;cula de James Bond en la que no hay sucesi&oacute;n temporal ya que el agente est&aacute; siempre ocupado, sin tiempo para terminar de hacer el amor ni acabar la copa de <em>dry Martini</em>. No tiene tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Don DeLillo ya advirti&oacute; esta mutaci&oacute;n temporal despu&eacute;s del atentado contra las torres gemelas. Nos han sumergido en un presente constante a trav&eacute;s del miedo, dec&iacute;a entonces, ya que nos paralizamos sin poder pensar en el futuro y la experiencia acumulada en el pasado no nos es &uacute;til para resolver esta contingencia.
    </p><p class="article-text">
        El miedo a perder la vida y el miedo a no tener dinero &mdash;en el caso de que se cuente con vida para gastarlo&mdash;. El dinero es como la salud: nos damos cuenta de su importancia cuando lo hace presente su ausencia.
    </p><p class="article-text">
        El martes, las c&aacute;maras de <em>Sky News</em> se pasaron media ma&ntilde;ana enfocando, sin soluci&oacute;n de continuidad, el portal de <em>Downing Street</em>. Como si se regodearan en este presente eterno, mostraron impasibles a dos funcionarios que no dejaban de repasar una y otra vez una alfombra roja que finalmente Isabel II pis&oacute; para entrar a la casa del Gobierno brit&aacute;nico y presidir por primera vez en su vida un Consejo de Ministros. La reina pas&oacute; por all&iacute; para fotografiar su eternidad junto a un grupo de pol&iacute;ticos con obsolescencia programada. La reina tiene tiempo y dinero (seg&uacute;n la lista del <em>Sunday Times</em> ocupa el puesto 262 entre las fortunas inglesas; un lugar discreto pero no modesto: 310 millones de libras). Tan perenne es la condici&oacute;n simb&oacute;lica de la reina que el d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n de los Juegos Ol&iacute;mpicos en Londres se permiti&oacute; la broma de arrojar su imagen desde un helic&oacute;ptero sobre el estadio londinense en compa&ntilde;&iacute;a de James Bond, el paradigma de lo ef&iacute;mero: al contrario que los griegos, ella usa a los dioses no para recordar su condici&oacute;n humana sino para reafirmar su car&aacute;cter divino.
    </p><p class="article-text">
        El rey Juan Carlos se parece poco a su colega brit&aacute;nica. Se supone que no tiene bienes personales, su capital simb&oacute;lico est&aacute; comprimido en el discurso de un minuto y veintis&eacute;is segundos que pronunci&oacute; en la noche del 23-F y cuando preside un consejo de ministros no es, como en el caso de Isabel II, motivo de j&uacute;bilo sino raz&oacute;n de Estado para decretar el final de un tiempo y hablar de dinero (no del suyo sino del nuestro), como ocurri&oacute; el pasado 13 de julio cuando se anunci&oacute; el mayor recorte social ejecutado en democracia: 65.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        No imaginar&iacute;a Letizia Ortiz Racasolano cuando contaba a los espa&ntilde;oles la llegada del euro en unos microespacios de <em>Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola</em> la peripecia de la moneda &uacute;nica ni la suya. La princesa de Asturias entr&oacute; en el euro ante las c&aacute;mara de televisi&oacute;n y sali&oacute; de &eacute;l, tambi&eacute;n en un directo cat&oacute;dico, cuando se cas&oacute; con el pr&iacute;ncipe Felipe y su imagen se fundi&oacute; en una de las caras de las monedas de euro que se emiten para coleccionistas y que celebran su boda.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula <em>El discurso del rey</em> cuenta c&oacute;mo Jorge VI, el padre de Isabel II, super&oacute; su tartamudez. El argumento incluye una an&eacute;cdota que ilustra sobre la relaci&oacute;n de la monarqu&iacute;a con el dinero. El monarca, antes de ser coronado, se somete a una terapia con un logopeda, quien le apuesta un chel&iacute;n a que el tratamiento ser&aacute; efectivo. El futuro rey, como es obvio, no lleva dinero encima, raz&oacute;n por la cual el terapeuta le presta un chel&iacute;n para concretar la apuesta. M&aacute;s adelante, en una visita posterior a la coronaci&oacute;n, el monarca le da al logopeda la moneda que le deb&iacute;a y le habla de su incapacidad, de su falta de fuerza para reinar. El logopeda, entonces, le da coraje y le recuerda que su padre ya no est&aacute; all&iacute;. &ldquo;S&iacute;&rdquo;, contesta el rey, &ldquo;est&aacute; en ese chel&iacute;n que le he dado&rdquo;. El terapeuta se lo ense&ntilde;a y le dice: &ldquo;Su cara es la siguiente que estar&aacute; aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cara de los reyes es la cara del dinero y su valor simb&oacute;lico es el que les da el cuerpo social. Durante la Transici&oacute;n en una moneda de 100 pesetas se reproduc&iacute;a el rostro de su garante &mdash;de la Transici&oacute;n&mdash;, quien m&aacute;s tarde pasar&iacute;a a confundirse con las monedas de euro, la misma moneda que anunci&oacute; su nuera y en cuyo car&aacute;cter simb&oacute;lico se acabaron confundiendo los dos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como la reina Isabel II se arroj&oacute; con un dios de lo temporal como lo es James Bond, Letizia Ortiz salt&oacute; desde un set de televisi&oacute;n de la mano del euro, otro s&iacute;mbolo de lo ef&iacute;mero, para caer en palacio, pero no con &eacute;l, sino confundida en &eacute;l. Bond y la reina cayeron juntos pero no revueltos: la suerte de la reina no est&aacute; sujeta a la del dios que eligi&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El cr&iacute;tico brit&aacute;nico Frank Kermode propone una bella conjetura acerca del tiempo. Seg&uacute;n Kermode el tictac del reloj es una trama en la que <em>tic</em> es el principio y <em>tac </em>el final. El cuento del tiempo que nos contamos ya que en realidad la onomatopeya del reloj es <em>tic- tic</em>.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo del mercado y de la monarqu&iacute;a tienen leyes propias que basan en un supuesto real: la eternidad del <em>tic-tic </em>apoyado en la monoton&iacute;a del reloj. Pero la ficci&oacute;n es, como se sabe, la verdad de las mentiras: el <em>tic</em> suena a la espera de un <em>tac</em>.
    </p><p class="article-text">
        Letizia Ortiz lleg&oacute; con el euro y con &eacute;l se confunde en un ahora mon&aacute;rquico, permanente y conjetural: <em>tic-tic</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/entrada-salida-letizia-ortiz-rocasolano_1_5535568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Dec 2012 16:40:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entrada y salida del euro de Letizia Ortiz Rocasolano]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dinero caído del cielo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero-caido-cielo_1_5535392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>UNO</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>La historia del cine</em> de Mark Cousins, monumental pel&iacute;cula de 15 horas que suele fragmentarse en otras tantas entregas en forma de serie televisiva documental &mdash;en nuestro pa&iacute;s la ha emitido <em>Canal+</em> y la editar&aacute; pr&oacute;ximamente en DVD Avalon&mdash;, se abre con estas palabras: &ldquo;A finales del siglo XIX surgi&oacute; una nueva forma de arte. Se parec&iacute;a a nuestros sue&ntilde;os. La industria del cine mueve ahora miles de millones de d&oacute;lares, pero lo que la mueve no es la taquilla o el <em>show business</em>, sino la pasi&oacute;n, la innovaci&oacute;n. (&hellip;) Hablan tanto de taquillas que nos han hecho pensar que el dinero es lo que mueve a las pel&iacute;culas. Venta de entradas, <em>marketing</em>, <em>glamour</em>, estrenos, alfombras rojas&hellip; Pero no va de eso. El dinero no crea las pel&iacute;culas. Los que ponen el dinero no conocen los secretos del coraz&oacute;n o el resplandor de las pel&iacute;culas. Pero, si no es el dinero el que crea las pel&iacute;culas, &iquest;qu&eacute; lo hace? Esta es la respuesta: las ideas&rdquo;. Acto seguido, Cousins utiliza una rima visual que une tres pel&iacute;culas de Carol Reed, Jean-Luc Godard y Martin Scorsese para ilustrar su afirmaci&oacute;n. Habr&aacute; quien piense que tal teor&iacute;a surge, directamente, del candor cin&eacute;filo de un cr&iacute;tico empe&ntilde;ado en detectar s&oacute;lo el arte que surge, quiz&aacute; como da&ntilde;o colateral, del funcionamiento de una industria. A lo mejor habr&iacute;a que pararse a pensar, a d&iacute;a de hoy, cuando tantas cosas est&aacute;n cambiando, si Mark Cousins no est&aacute; tan cargado de raz&oacute;n como de buena voluntad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DOS</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una lectura recomendada (y algo inquietante): el cap&iacute;tulo que dedica Fr&eacute;deric Martel, en su libro <em>Cultura Mainstream</em>, al tr&aacute;nsito del autocine a las multisalas de gran centro comercial dentro del paisaje norteamericano. El ensayista explora la determinante influencia de la industria del ma&iacute;z en los circuitos de exhibici&oacute;n cinematogr&aacute;fica de Estados Unidos para llegar a una conclusi&oacute;n dif&iacute;cilmente rebatible: son las palomitas &mdash;y no las pel&iacute;culas&mdash; lo que sostiene el negocio de las salas, donde el cine se ha convertido en una suerte de reclamo residual. Todo eso podr&iacute;a explicar por qu&eacute; buena parte de los productores de cine europeos &mdash;y, por supuesto, espa&ntilde;oles&mdash; con ansias de conquistar mercados globales suelen preferir la palabra <em>producto</em> a la palabra <em>discurso </em>cuando hablan de lo que hacen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>TRES</strong>
    </p><p class="article-text">
        En las primeras p&aacute;ginas de <em>Alfredo el Grande. Vida de un c&oacute;mico</em>, de Marcos Ord&oacute;&ntilde;ez, Alfredo Landa levanta el velo de Maya de lo que ha venido siendo, hasta ahora mismo, eso que llamamos cine espa&ntilde;ol: &ldquo;(Las televisiones) meten el dinero ah&iacute; porque les obliga la ley, como lo meter&iacute;an en una f&aacute;brica de chorizos, con la diferencia de que con lo de los chorizos pueden perder. Al principio, las cadenas produc&iacute;an directamente pel&iacute;culas basadas  en series suyas, pero acabaron comi&eacute;ndoselas entre pan. Lo que s&iacute; empiezan a hacer ahora es concentrar ese presupuesto en una pel&iacute;cula grande, como <em>Alatriste</em>, en vez de diversificarlo, que tampoco es mala idea, mejor una cosa potente que veinte cositas. Bueno, pues supongamos que has conseguido dinero de las cadenas, y de los distribuidores, de los que con suerte puedes sacar unos trescientos mil m&aacute;s. Cuando han aprobado tu proyecto y has levantado la producci&oacute;n, te dan el cart&oacute;n de rodaje. Vas al ICO, presentas tus cuentas del Gran Capit&aacute;n y te dan un cr&eacute;dito a un inter&eacute;s baj&iacute;simo. Si normalmente es del 15%, all&iacute; lo consigues por un 2%. Ruedas la pel&iacute;cula y estrenas. Estamos en las mismas, tampoco hay que ser un lince para darse cuenta de que la mayor parte de las pel&iacute;culas espa&ntilde;olas no duran ni dos semanas en cartel. Razones, las que quieras. (&hellip;)&iquest;C&oacute;mo llegas a recaudar en dos semanas esos trescientos mil euros de taquilla para recuperar el 33% del presupuesto? Pues es muy f&aacute;cil, aunque haya gente que no se lo crea: comprando las entradas&rdquo;.
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        <strong>CUATRO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace alg&uacute;n tiempo tuve oportunidad de charlar un rato con un productor espa&ntilde;ol, con varios premios Goya a sus espaldas, que me record&oacute; un poco a un personaje que aparec&iacute;a fugazmente en <em>La isla inaudita</em> de Eduardo Mendoza. El tipo se jactaba de lo f&aacute;cil que era rentabilizar un cortometraje espa&ntilde;ol con la pol&iacute;tica de subvenciones. La cosa era tan f&aacute;cil, dec&iacute;a, que importaba muy poco que la pel&iacute;cula fuera buena o mala: &eacute;l iba a ganar dinero igualmente. Intent&eacute; decirle que, en tal caso, no estar&iacute;a mal invertir cierto esfuerzo en que las pel&iacute;culas, adem&aacute;s de rentables, fueran buenas. &ldquo;Y a ti, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s te da?&rdquo;, me dijo con media sonrisa y los ojos vidriosos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CINCO</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el reciente &mdash;e imprescindible&mdash; <em>El cine espa&ntilde;ol. Una historia cultural</em>, Vicente J. Benet escribe: &ldquo;Pilar Mir&oacute; estableci&oacute; definitivamente la pol&iacute;tica de subvenciones y consolid&oacute; las relaciones entre los distintos sectores de la industria cinematogr&aacute;fica y del Estado. Sin embargo, su reforma no sirvi&oacute; en general para una capitalizaci&oacute;n de la industria cinematogr&aacute;fica y s&iacute; que trajo como consecuencia un considerable aumento de los gastos de producci&oacute;n. Entre 1984 y 1987 se duplic&oacute; el coste de una pel&iacute;cula espa&ntilde;ola media (&hellip;). Era dif&iacute;cil que, durante la segunda mitad de los ochenta, se pudiera hacer una pel&iacute;cula no subvencionada o al menos no integrada en los canales de financiaci&oacute;n del Estado o de TVE&rdquo;. En suma, la burbuja cinematogr&aacute;fica explicada con la m&aacute;xima claridad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SEIS</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esa era de la burbuja, hubo un joven director que presupuest&oacute; su debut cinematogr&aacute;fico en 400 millones de pesetas. Su productor le pidi&oacute; que se conformase con 350 millones y el debutante entr&oacute; en cierta depresi&oacute;n: sin la diferencia, estaba convencido de no poder debutar en condiciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SIETE</strong>
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        <em>Diamond Flash</em>, de Carlos Vermut, la gran pel&iacute;cula relevaci&oacute;n de esta temporada, fue un proyecto autofinanciado que cristaliz&oacute; en una obra fascinante e inagotable: cost&oacute; 23.000 euros. Meses m&aacute;s tarde, Los Pioneros del Siglo XXI, t&aacute;ndem de brillantes creadores audiovisuales con largo recorrido en televisiones municipales y auton&oacute;micas y aut&eacute;nticos fen&oacute;menos de culto en internetencontraron a un productor interesado en financiarles su primer largometraje. El productor les ofreci&oacute; 20.000 euros y el resultado es una de las pel&iacute;culas m&aacute;s heterodoxas y radicales del nov&iacute;simo cine espa&ntilde;ol: <em>Mi loco Erasmus</em> o la gran pel&iacute;cula sobre Barcelona tras el <em>tsunami</em>, mental y an&iacute;mico, que supuso ese <em>videoclip</em> en el que Freddy Mercury y Montserrat Caball&eacute; cantaban a la Ciudad Condal. Cuando Carlo Padial, uno de Los Pioneros, le cont&oacute; lo del productor y los 20.000 euros de presupuesto a su colega Esteban Navarro, miembro de Venga Monjas &mdash;otro t&aacute;ndem tocado por la gracia divina&mdash;, &eacute;ste le replic&oacute;: &ldquo;&iquest;Y qu&eacute; vais a hacer con tanto dinero?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>OCHO</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay que sacar alguna conclusi&oacute;n de todo esto? Ustedes dir&aacute;n. Yo, de momento, voy pensando que, en efecto, Mark Cousins tiene raz&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Costa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/dinero-caido-cielo_1_5535392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Dec 2012 16:23:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dinero caído del cielo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El portento energúmeno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/portento-energumeno_1_5533424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tras algunos tratos con el maldito adrede Leopoldo (Mar&iacute;a) Panero, sus hermanos y su madre, Claudio Rodr&iacute;guez le escribi&oacute; a esta &uacute;ltima, Felicidad Blanc, un diagn&oacute;stico lapidario: &ldquo;Sois unos se&ntilde;oritos de Astorga y nada m&aacute;s&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte del poeta, Clara Miranda, su mujer (ella se ha negado siempre a llamarse viuda), recordaba que Claudio Rodr&iacute;guez &ldquo;desde muy peque&ntilde;o pas&oacute; por cosas que le hicieron sufrir, por cosas muy tristes&rdquo;, pero a&ntilde;ad&iacute;a que fue un hombre alegre: &ldquo;Claudio era as&iacute;. &Eacute;l era muy vital. Pensaba que la vida era maravillosa y estas cosas las dejaba de lado. &Eacute;l dec&iacute;a que todo era salvaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esas &ldquo;cosas muy tristes&rdquo; de la vida de Claudio Rodr&iacute;guez, a estas alturas, las sabe todo el mundo (o al menos demasiada gente). Muchas tienen que ver con el dinero y por eso el dinero adquiere en su poes&iacute;a un protagonismo que contrasta con el &ldquo;gratis total&rdquo; de la poes&iacute;a de sus contempor&aacute;neos. Cuando Antonio Garc&iacute;a Berrio le comparaba con Jaime Gil de Biedma (&ldquo;aquella inteligencia complacida&rdquo; define Garc&iacute;a Berrio a Gil de Biedma con acierto), se&ntilde;ala precisamente esa diferencia: &ldquo;Biedma era, seg&uacute;n la impresi&oacute;n que quiso dar, de aquellos a quienes el buen gusto y la falta de necesidad les debilita el deseo del portento energ&uacute;meno&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Biedma era un se&ntilde;orito y eso explica las limitaciones de sus versos, que al fin y al cabo son <em>belles lettres</em>. Claudio Rodr&iacute;guez en cambio, por necesidad, se lanz&oacute; al &ldquo;portento energ&uacute;meno&rdquo;. Debi&oacute; de ser un horror para &eacute;l, pero fue una ganancia incalculable para la poes&iacute;a y para quienes gustamos de leerla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Claudio ten&iacute;a trece a&ntilde;os, muri&oacute; su padre y se quedaron en la ruina, y ah&iacute; empieza esa necesidad de ganar dinero y esas &ldquo;cosas muy tristes&rdquo; que le persiguieron toda la vida. Se puso a hacerse cargo de unas tierras que les quedaban y aprendi&oacute; a tratar con gente del campo. Se hizo alegre, ya lo hemos dicho, y andariego, muy aficionado a beber y a madrugar.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n con su madre, que despu&eacute;s de viuda adquiri&oacute; una mala (muy mala) reputaci&oacute;n en la provinciana Zamora, se hizo muy dif&iacute;cil. Se dirige a ella en el poema <em>En invierno es mejor un cuento triste</em>, a medio camino entre el pliego de descargo y la confesi&oacute;n p&uacute;blica:
    </p><p class="article-text">
        <em>Conmigo t&uacute; no tengas remordimiento, madre. Yo te doy lo &uacute;nico que puedo darte ahora: si no amor,  s&iacute; reconciliaci&oacute;n. </em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comienza y contin&uacute;a, c&oacute;mo no, hablando de dinero (y de catres):
    </p><p class="article-text">
        <em>Con leyes a mansalva que me daban raz&oacute;n, un cruel masaje para alejarme de ti; historias de dinero y de catres, de alquileres sin tasa, cuando todas mis horas eran horas de lobo, cuando mi vida fue estar al acecho de tu ca&iacute;da, de tu herida, en la que puse, si no el diente, tampoco la lengua, me dan hoy el tama&ntilde;o de mi pecado. </em>
    </p><p class="article-text">
        El final es estremecedor: le pide a su madre que se asome como antes a la ventana:
    </p><p class="article-text">
        <em>Mira a tu hijo que vuelve sin camino y sin manta, como entonces, a tu regazo con remordimiento.</em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se vio siempre: sin manta y sin camino, &ldquo;peat&oacute;n celeste&rdquo;. En una ocasi&oacute;n, en Santander, o&iacute; a varios poetas recitar su poema favorito de C&eacute;sar Vallejo. Claudio Rodr&iacute;guez eligi&oacute;, por supuesto, aquel de <em>Trilce</em> que acaba as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando ya se ha quebrado el propio hogar, y el s&iacute;rvete materno no sale de la tumba, la cocina a oscuras, la miseria de amor. </em>
    </p><p class="article-text">
        El 1 de agosto de 1974, apareci&oacute; esta noticia en la secci&oacute;n de Sucesos del diario <em>Abc</em>:
    </p><p class="article-text">
        <em>APU&Ntilde;ALADA EN UN CLUB</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Una joven de veintiocho a&ntilde;os de edad, llamada, al parecer, Mar&iacute;a del Carmen Rodr&iacute;guez Garc&iacute;a, falleci&oacute; a consecuencia de las grav&iacute;simas heridas que le produjo un individuo con una navaja en el club donde trabajaba. El agresor, que al parecer era novio de la v&iacute;ctima, se present&oacute; de forma inesperada en el club, donde, sin mediar palabra alguna, asest&oacute; varias pu&ntilde;aladas, d&aacute;ndose seguidamente a la fuga. La Brigada de Investigaci&oacute;n Criminal ha iniciado activas gestiones para aprehender al autor del suceso.</em>
    </p><p class="article-text">
        La noticia es un poco m&aacute;s precisa (y reveladora, al menos para quienes conocemos Madrid) al d&iacute;a siguiente en <em>La Vanguardia</em>:
    </p><p class="article-text">
        <em>HOMICIDIO EN MADRID: UNA JOVEN APU&Ntilde;ALADA</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Una mujer joven result&oacute; muerta casi en el acto ayer, a primera hora de la noche, al ser apu&ntilde;alada en la espalda en un &ldquo;club&rdquo; de la calle Jos&eacute; Arcones Gil, n&uacute;mero 70. Los hechos &mdash;acerca de c&oacute;mo se produjeron no se tienen muchos detalles&mdash;  se registraron sobre las 9 de la noche. La v&iacute;ctima fue Mar&iacute;a del Carmen Rodr&iacute;guez Garc&iacute;a, de 28 a&ntilde;os de edad, que viv&iacute;a en la calle de Servando Batanero, n&uacute;mero 27. El supuesto autor del homicidio, que se dio a la fuga inmediatamente despu&eacute;s de asestar la mortal pu&ntilde;alada, parece que ha sido identificado por la polic&iacute;a, que le est&aacute; buscando activamente. </em>
    </p><p class="article-text">
        La calle Jos&eacute; Arcones est&aacute; al lado de Garc&iacute;a Noblejas, que en los a&ntilde;os 70 no era lo que suele llamarse un &aacute;rea distinguida. La calle Servando Batanero, no demasiado lejos del club de alterne (pues no se trataba un club ingl&eacute;s, por cierto), est&aacute; en un barrio que era entonces a&uacute;n menos distinguido, en La Elipa.
    </p><p class="article-text">
        La mujer asesinada era hermana de Claudio Rodr&iacute;guez, que recuerda (y elabora po&eacute;ticamente) la tragedia en el extraordinario poema, &lsquo;Herida en cuatro tiempos&rsquo;, que abre el libro <em>El vuelo de la celebraci&oacute;n</em>. &iquest;No lo has le&iacute;do? Pues no pierdas m&aacute;s rato leyendo esto: corre a la biblioteca p&uacute;blica m&aacute;s cercana.
    </p><p class="article-text">
        El poeta, que ya gozaba de cierto reconocimiento, y ganaba algo de dinero (poco) sin pagar un precio (tan) alto, dando clases en la universidad, habla de su cama, que fue &ldquo;nido&rdquo; y ahora es &ldquo;alima&ntilde;a&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        <em>No volver&eacute; a dormir en este da&ntilde;o, en esta ruina, arropado entre escombros, sin embozo, sin amor ni familia: entre la escoria viva. Y al mismo tiempo quiero calentarme en ella, ver c&oacute;mo amanece, c&oacute;mo la luz me da en mi cara, aqu&iacute;, en mi cama. La vuestra, padre m&iacute;o, madre m&iacute;a, hermanos m&iacute;os, donde mi salvaci&oacute;n fue vuestra muerte.</em>
    </p><p class="article-text">
        Termina con estos versos:
    </p><p class="article-text">
        <em>Y que tu asesinato espere mi venganza, y que nos salve. Porque t&uacute; eres la almendra dentro del ata&uacute;d. Siempre madura.</em>
    </p><p class="article-text">
        Conoc&iacute; un poco, gracias a mi amigo Julio V&eacute;lez, a Claudio Rodr&iacute;guez, que no tuvo una vida f&aacute;cil, pero fue, ya se ha dicho, un hombre alegre, generoso y bueno. Se le podr&iacute;an aplicar las palabras que &eacute;l dedic&oacute; a Eugenio de Luelmo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando amanece alguien con gracia de tan sencillas como a su lado son las cosas, casi parecen nuevas, casi sentimos el castigo, el miedo oscuro de poseer.</em>
    </p><p class="article-text">
        Poco posey&oacute; Claudio Rodr&iacute;guez, siempre tuvo problemas de dinero, y quiz&aacute; por eso sab&iacute;a ver: &ldquo;Porque no poseemos, vemos&rdquo;, asegura en varios poemas.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco goz&oacute; de trabajos estables ni de las sinecuras que es habitual dispensar a los poetas laureados. Por no ser, ni siquiera fue un rojo oficial: milit&oacute; en el partido comunista al parecer s&oacute;lo durante unos veinte minutos, lo que tard&oacute; en pelearse con el hermano de Jorge Sempr&uacute;n (de otra familia de se&ntilde;oritos, aunque &eacute;stos no eran de Astorga).
    </p><p class="article-text">
        Hay que leer su poes&iacute;a una y otra vez, deber&iacute;a ser obligatorio o al menos la alternativa a esa Religi&oacute;n que unos y otros se empe&ntilde;an en inculcar a los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Cuando pienso en sus poemas, me viene a la cabeza la palabra &ldquo;inminencia&rdquo;. Bajo ellos siempre late algo que est&aacute; a punto de emerger, una salvaci&oacute;n o una condena, algo cuyo viento ya mueve las ramas y los versos anunciando su llegada, aunque a&uacute;n no sepamos si nos trae un don o un castigo.
    </p><p class="article-text">
        Entre el temblor ante la inminencia de lo que est&aacute; a punto de llegar y la lucidez de lo que ya se ha cumplido traza un amplio arco la breve e intensa obra de Claudio Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Creo que es interesante leer juntos estos dos poemas en que aparece el dinero (como en muchos otros de Claudio Rodr&iacute;guez). Son una buena muestra de c&oacute;mo supo transformar la necesidad en &ldquo;portento energ&uacute;meno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El primero es del libro <em>Alianza y condena</em>, de 1965:
    </p><p class="article-text">
        <em>DINERO</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Vender&eacute; mis palabras hoy que carezco de utilidad, de ingresos, hoy que nadie me f&iacute;a? Necesito dinero para el amor, pobreza para amar. Y el precio de un recuerdo, la subasta de un vicio, el inventario de un deseo, dan valor, no virtud, a mis necesidades, amplio vocabulario a mis torpezas, licencia a mi caliza soledad. Porque el dinero, a veces, es el propio sue&ntilde;o, es la misma vida. Y su triunfo, su monopolio, da fervor, cambio, imaginaci&oacute;n, quita vejez y abre ce&ntilde;os y multiplica los amigos, y alza faldas y es miel cristalizando luz, calor. No plaga, lepra como hoy; alegr&iacute;a, no frivolidad; ley, no impunidad. &iquest;Voy a vender, entonces, estas palabras? Rico de tanta p&eacute;rdida, sin maniobras, sin bolsa, aun sin tentaci&oacute;n y aun sin ruina dorada, &iquest;a qu&eacute; la madriguera de estas palabras que si dan aliento no dan dinero? &iquest;Prometen pan o armas? &iquest;O bien, como un balance mal urdido, intentan ordenar un tiempo de carest&iacute;a, dar sentido a una vida: propiedad o desahucio?</em>
    </p><p class="article-text">
        El poema que invito a leer al lado de &eacute;ste es del libro <em>Casi una leyenda</em>, publicado en 1991.
    </p><p class="article-text">
        <em>UN BRINDIS POR EL SEIS DE ENERO</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Heme aqu&iacute; bajo el cielo, bajo el que tengo que ganar dinero. Viene la claridad que es ilusi&oacute;n, temor sereno junto a la alegr&iacute;a reci&eacute;n nacida de la inocencia de esta noche que entra por todas las ventanas sin cristales, de ma&ntilde;ana en ma&ntilde;ana y es adivinaci&oacute;n y es la visi&oacute;n, lo que siempre se espera y ahora llega, est&aacute; llegando mientras alzo el vaso y me tiembla la mano, vida a vida, con milagro y con cielo donde nada oscurece. Y brindo y brindo. Bendito sea lo que fue maldito. Sigo brindando hasta que se abra el d&iacute;a por esta noche que es la verdadera. </em>
    </p><p class="article-text">
        Separados por un cuarto de siglo, los poemas se unen como haz y env&eacute;s de una hoja, atravesados por las mismas nerviaciones (palabra muy querida por Claudio), dialogan entre s&iacute; y tambi&eacute;n con el resto de su obra.
    </p><p class="article-text">
        El primero tiene un aire barroco, quevediano, no s&oacute;lo por el tema, sino por su gusto por la paradoja (dinero para el amor, pobreza para amar; rico de tanta p&eacute;rdida; pan o armas; propiedad o desahucio), por el conceptismo (los opuestos, las contraposiciones, las simetr&iacute;as, etc.), por el recio lenguaje (alza faldas, abre ce&ntilde;os, etc.) y hasta por la dificultad, que se extiende incluso a la de leer bien (aun sin tentaci&oacute;n, sin tilde, es incluso sin tentaci&oacute;n: no todav&iacute;a sin tentaci&oacute;n). Al mismo tiempo, se va deslizando hacia una interrogaci&oacute;n sobre el sentido de la poes&iacute;a (&iquest;para qu&eacute; construimos madrigueras de palabras?), que junto con el dinero es la gran ficci&oacute;n circular que nos intercambiamos.
    </p><p class="article-text">
        El segundo en cambio tiene un aire cl&aacute;sico, es decir, de enga&ntilde;osa facilidad. En el fondo creo que remite a un mundo antiguo, a ese tiempo m&iacute;tico, pagano o religioso, en el que todo se convierte en su opuesto y bendito es lo que fue maldito.  
    </p><p class="article-text">
        Los dos son facetas del mismo motivo: el dinero. Ambos se articulan sobre la p&eacute;rdida: &ldquo;no como hoy&rdquo;, dice el primero, mientras que el segundo evoca la p&eacute;rdida de la infancia, al comparar la noche de Reyes de un adulto con la del ni&ntilde;o que fue. En ambos hay esa inminencia de algo que va suceder (lo que siempre se espera y ahora llega, /est&aacute; llegando mientras alzo el vaso) y ese temblor anhelante, dubitativo ante la naturaleza de lo que adviene: salvaci&oacute;n o condena.
    </p><p class="article-text">
        O ambas cosas a la vez, como en aquel tiempo fuerte de los mitos y de la poes&iacute;a, por qu&eacute; no. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Reig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/portento-energumeno_1_5533424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Dec 2012 16:32:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El portento energúmeno]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Borbones en pelota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/borbones-pelota_1_5533548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No, no es un t&iacute;tulo sensacionalista que se me haya ocurrido a m&iacute; para atraerte, lector, es un t&iacute;tulo de Gustavo Adolfo B&eacute;cquer, nuestro pescado de hoy.
    </p><p class="article-text">
        Y es que hay buenas noticias: no todo est&aacute; perdido. Hace algunos d&iacute;as, en alg&uacute;n instituto de alguna ciudad de Espa&ntilde;a, un profesor de literatura ense&ntilde;&oacute; a sus estudiantes la otra cara del poeta sevillano.  Resulta que B&eacute;cquer no estaba s&oacute;lo atento a que volver&aacute;n las oscuras golondrinas de tu balc&oacute;n sus nidos a colgar, y el interesante documental que el profesor mostr&oacute; a sus alumnos, y que puede verse en la red, <a href="http://www.becquerdesconocido.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">B&eacute;cquer desconocido</a>, descubre el lado oculto del escritor rom&aacute;ntico, mitificado tambi&eacute;n a consecuencia de su temprana muerte.
    </p><p class="article-text">
        Resulta que B&eacute;cquer ten&iacute;a que ganarse la vida, y para ello se dedic&oacute; a hacer traducciones y escribir obras de teatro comercial. M&aacute;s tarde, al fin, y mediante enchufe, consigui&oacute; un empleo como redactor del peri&oacute;dico <em>El Contempor&aacute;neo</em>. Pero tras la revoluci&oacute;n de 1868 y la ca&iacute;da del reinado de Isabel II parece ser que se qued&oacute; en paro y debi&oacute; soportar de nuevo estrecheces. Es entonces cuando colabora con las revistas sat&iacute;ricas <em>Gil Blas</em> y <em>Do&ntilde;a Manuela</em> (<em>El</em> <em>Jueves</em> y la <em>Revista Mongolia</em> del XIX, podr&iacute;a decirse) y publica junto a su hermano, pintor, la serie de acuarelas <em>Los borbones en pelota</em>, bajo el seud&oacute;nimo de SEM.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Se trata de un &aacute;lbum de ochenta y nueve acuarelas pornogr&aacute;ficas en las que se satiriza a la corte de Isabel II &mdash;tatarabuela de &ldquo;nuestro&rdquo; Juan Carlos&mdash;, que ten&iacute;a fama de amante de lo popular y de ser aficionada al sexo (bueno, la obligaron a casarse con su primo Francisco de As&iacute;s a los 16 a&ntilde;os, qu&eacute; quer&iacute;an). Claro que en aquella &eacute;poca algunas publicaciones eran censuradas: <em>El Sol</em>, <em>El Imparcial</em>, <em>La Iberia</em>. Pero mir&eacute;moslo as&iacute;: que fueran censuradas quiere decir que exist&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los borbones en  pelota</em> no fue editado &iexcl;hasta 1991! O_O  y parece ser que hoy en d&iacute;a encontrar un ejemplar es imposible. Por la red circulan, c&oacute;mo no, las l&aacute;minas de los hermanos B&eacute;cquer. Si tecleas en Google im&aacute;genes, <a href="http://www.google.es/search?q=gustavo+adolfo+becquer&amp;hl=es&amp;tbo=d&amp;rlz=1T4SVEC_esES391ES391&amp;source=lnms&amp;tbm=isch&amp;sa=X&amp;ei=OBPLUI_FHIHKhAfRnYC4Bg&amp;ved=0CAoQ_AUoAA&amp;biw=979&amp;bih=442#hl=es&amp;tbo=d&amp;rlz=1T4SVEC_esES391ES391&amp;tbm=isch&amp;sa=1&amp;q=los+borbones+en+pelota&amp;oq=los" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ah&iacute;</a> las tienes. Hace unos a&ntilde;os el peri&oacute;dico gratuito <em>20 minutos</em> public&oacute; una fotogaler&iacute;a de ocho l&aacute;minas (<a href="http://www.20minutos.es/galeria/3057/0/2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Qui&eacute;n lo iba a decir del poeta rom&aacute;ntico. Pero es que tambi&eacute;n literalmente B&eacute;cquer tiene dos caras. Su rostro est&aacute; idealizado. Todos tenemos en mente el retrato que hizo de &eacute;l su hermano, que le adoraba. Pero &iquest;se parece ese retrato al hombre real? Podemos compararlo con otro, encontrado en la p&aacute;gina de la <a href="http://www.cervantesvirtual.com/bib/bib_autor/becquer/pcuartonivel131e.html?autor=becquer&amp;conten=verfoto&amp;foto=fotos/20743_p022a_s.jpg&amp;pie=M.+Castellano%2C+%ABGustavo+Adolfo+B%E9cquer%BB+(1855).+Fotograf%EDa+del+archivo+de+Rafael+Montesinos.&amp;tit3=Retratos&amp;" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">biblioteca virtual Miguel de Cervantes</a> y&hellip; algunas diferencias hay. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; ese lunar? &iquest;Y la nariz era de gancho o respingona?
    </p><p class="article-text">
        Todo esto llama la atenci&oacute;n porque muestra que hay otra forma de mirar las cosas, existe otro &aacute;ngulo desde el que se ve la cara oculta. Lo idealizado suele tener su correspondiente correlato a ras de tierra. Cuando era peque&ntilde;a muchas veces me dorm&iacute;a escuchando cuentos de hadas donde los pobres consegu&iacute;an ser ricos al final. Pero cuando era mi padre quien se ocupaba de tranquilizarme hasta que me entrara el sue&ntilde;o, pon&iacute;a en el tocadiscos a Paco Iba&ntilde;ez cantando &ldquo;Poderoso caballero es don dinero&rdquo;. Los versos de Quevedo eran la contracara de mis cuentos de hadas. En ellos los pobres perd&iacute;an siempre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Gustavo Adolfo B&eacute;cquer no era un ser et&eacute;reo que viv&iacute;a del aire. Necesitaba dinero. Y en ese B&eacute;cquer desconocido el dinero explica muchos de los pasos del personaje. Son las dos caras de la moneda.
    </p><p class="article-text">
        En 1967 los Beatles sacaron su hit <em>All you need is love</em>. La cara B del disco resultaba ser <em>Baby, you&rsquo;re a rich man</em>. El dinero siempre est&aacute; en la cara oculta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/borbones-pelota_1_5533548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Dec 2012 16:23:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los Borbones en pelota]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ventajas de no entender Nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/ventajas-entender_1_5531368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>UNO</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nada. Retrato de un insomne</em> es una novela de Blake Butler editada en noviembre por Alpha Decay, la editorial m&aacute;s <em>cool</em> del panorama actual, dirigida por dos seres humanos que admiten sin asomo de rubor que les gusta editar a sus amigos, a la gente que les cae bien y que toleran intelectualmente. Bien por ellos. Esto no les asegurar&aacute; el &eacute;xito (hay que tener amigos rematadamente buenos para que tal cosa ocurra) pero s&iacute; un lugar donde caerse muertos llegado el caso de verse en lo peor.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nada</em>, la novela, son los pensamientos escritos de un insomne una noche de tantas. <em>Nada</em> es lo que pasa por la cabeza de Butler cuando Butler no puede dormir, que es casi siempre. <em>Nada</em> es tambi&eacute;n la protagonista de una contracr&iacute;tica de lo m&aacute;s sutil (<em>Babelia</em> vs. <em>Quimera</em> vs. blogs) que me ha llevado a escribir hoy sobre ella. <em>Nada</em> es un libro que me interesa mucho pero que me niego a leer por culpa de los 28 euros que cuestan sus casi 400 p&aacute;ginas y eso a pesar de que los editores aseguraban hace poco en una entrevista que su meta era conseguir que los libros llegasen a las librer&iacute;as a un precio inferior, y cito textualmente, &ldquo;ahora que la gente no tiene un duro&rdquo;. Comparen <em>28 euros</em> con no tener <em>ni un duro</em> y busquen las 28 diferencias. En resumen: este art&iacute;culo es lo que ocurre cuando me planteo leer un libro: es la <em>exploraci&oacute;n descarnada</em> de una investigaci&oacute;n <em>cr&iacute;tica</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>DOS</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se dice, se cuenta, se rumorea que Alpha Decay, no s&eacute; si en su forma corporativa o en esencia, tiene buenas relaciones con la que ser&aacute; una habitual de este espacio: la revista <em>Quimera</em>. Este rumor tiene su raz&oacute;n de ser en que es raro el mes que no se hable de alguna novela editada por ellos. Yo no quiero ser mal pensado &mdash;no sabr&iacute;a c&oacute;mo&mdash; pero la verdad es que parece hecho a prop&oacute;sito para despertar sospechas. Pues bien, en el mes de noviembre se publica en <em>Quimera</em> una extensa entrevista a Blake Butler firmada por Germ&aacute;n Sierra, a quien conocer&aacute;n, entre otras razones, por tener una secci&oacute;n en la mencionada revista. Acompa&ntilde;a a este art&iacute;culo una cr&iacute;tica no firmada (entiendo que ha sido escrita por el mismo Germ&aacute;n Sierra pero no me atrevo a jurarlo) y traducida por Robert Juan-Cantavella. Todo queda en casa, pues, y el cocido lo preparo yo.
    </p><p class="article-text">
        Al cr&iacute;tico se nota que la novela le ha gustado. Tengo pruebas. Dice que el insomnio es una obra maestra. Atenci&oacute;n: el insomnio, no la novela. El insomnio. Una obra maestra. Y que esto se traduce, dice, &mdash;y esto lo casan ustedes como buenamente puedan&mdash; en que <em>Nada</em>, al tratar sobre ello, &ldquo;ha pulverizado&rdquo;<em>,</em> literalmente, &ldquo;las puertas de la percepci&oacute;n&rdquo;. [&hellip;] Frente a esta frase, soy un conjunto vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Que <em>Nada</em> parta, seg&uacute;n <em>este cr&iacute;tico</em>, de un &ldquo;movimiento helicoidal<em>&rdquo;</em> (formado por experiencia e investigaci&oacute;n) y derive en un &ldquo;piano preparado&rdquo; con multitud de temas, puede perfectamente no ser m&aacute;s que una insignificancia. O no. Tambi&eacute;n que &ldquo;en el fraseo de Butler<em>&rdquo;</em> se reconozca su &ldquo;canibalizaci&oacute;n amorosa del tema que trata&rdquo;. Lo realmente interesante de <em>Nada</em> es que hundirse en la prosa de Butler equivale a &ldquo;hundirse en el mism&iacute;simo estanque del ser<em>&rdquo;</em>. No estoy bromeando; la cita es <em>cuasitextual</em>. A m&iacute;, personalmente, esto me parece excesivo no trat&aacute;ndose de un libro de Paulo Coelho. Por otro lado no es de extra&ntilde;ar semejantes excesos si tenemos en cuenta que la propia lectura provoca (y vuelvo a citar textualmente) &ldquo;epifan&iacute;as conmovedoras, tanto ling&uuml;&iacute;sticas como intelectuales o emocionales&rdquo;. Literatura multiorg&aacute;smica, que le dicen.
    </p><p class="article-text">
        Supongamos que esto es normal. Supongamos que nos creemos tanta supuesta maravilla. Supongamos que tenemos una fe ciega en los art&iacute;culos de <em>Quimera</em>. Supong&aacute;moslo. Y as&iacute;, cr&eacute;dulos, demos por objetiva la cr&iacute;tica que se hace del libro de Alpha Decay. Yo, a falta de razones para no hacerlo, me la creo &mdash;lo digo sinceramente&mdash; y a&uacute;n as&iacute; no deja de sorprenderme este corporativismo de excesos verbales.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>TRES</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         Porque no hay cara sin cruz, el 17 de noviembre Francisco Solano escribe para <em>Babelia</em> una cr&iacute;tica que no tiene desperdicio y que empieza de un modo tan llamativo como este que sigue: &ldquo;Hay libros que, al desmarcarse de la pertenencia a un g&eacute;nero, caen en la arbitrariedad, que algunos confunden con genialidad&rdquo;. Solano entra directamente en la materia que me interesa destacar en este art&iacute;culo y que, ya les adelanto, tiene que ver con la pr&aacute;ctica de <strong>confundir genialidad con ininteligibilidad</strong> (sin insinuar que tal cosa no pueda ser posible, evidentemente) y otra cosilla m&aacute;s que tambi&eacute;n dice, inmediatamente despu&eacute;s: &ldquo;Debido a esa cualidad (o deficiencia, seg&uacute;n se mire), produce en ciertos lectores de blogs calificativos de admiraci&oacute;n, seguramente porque el autor siempre est&aacute; hablando del yo, de la memoria, de la mente, de los impulsos el&eacute;ctricos, de sus brazos y sus piernas, de su sangre y de su vello, todo en una misma ebullici&oacute;n conceptual&rdquo;<em>.</em> Pr&eacute;stese especial atenci&oacute;n a la referencia &ldquo;ciertos <em>lectores de blogs</em>&rdquo; y b&uacute;squese explicaci&oacute;n en <em>el siguiente p&aacute;rrafo</em>. El resto de la rese&ntilde;a es &eacute;l llevando la contraria a la cr&iacute;tica anterior y a muchas otras: critica que el insomnio no sea el tema principal; que la verborrea del escritor le lleve a hablar absolutamente de cualquier cosa, asuntos autobiogr&aacute;ficos incluidos, pecando, al final, de los juegos tipogr&aacute;ficos propios de quien escribe sobre el propio acto de escribir, algo que parece ser el gran tema de demasiados j&oacute;venes (y no tan j&oacute;venes) escritores. Son dos cr&iacute;ticas, la de <em>Quimera</em> y Solano, demasiado opuestas y contundentes como para no sentir un m&iacute;nimo de curiosidad sobre dos cuestiones: qu&eacute; es lo que opinan de ella los lectores que no se apoyan, aparentemente, en marco te&oacute;rico alguno y por qu&eacute; Solano hace una referencia tan directa a &ldquo;ciertos lectores de blogs&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El siguiente p&aacute;rrafo</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>[Blog n&ordm;1]</strong> Horacio Mu&ntilde;oz, por ejemplo, en su blog <em>La primera mirada</em>, plaga su texto de interrogantes: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es nada?&rdquo; &iquest;De qu&eacute; nada nos habla Butler?&ldquo;; ese tipo de preguntas. Busca informaci&oacute;n en la frikipedia (?) (!) y repite mucho <em>&rdquo;</em>creo que<em>&ldquo;</em>, &rdquo;quiz&aacute;s&ldquo;, <em>&rdquo;</em>podr&iacute;a ser&ldquo;. Tambi&eacute;n habla de que la escritura de Butler &rdquo;se siente<em>&ldquo; </em>y que le &rdquo;sorprende por su hiperconsciencia del espacio que habitamos y el espacio que somos&ldquo;. Ser, estar y sentir. Lo tiene todo. Supongo que de ah&iacute; los orgasmos. <strong>[Blog n&ordm;2]</strong> Luna Miguel dice, en su blog, cinco veces &rdquo;no<em> </em>s&eacute;<em>&ldquo;</em>. Y es verdad, no sabe. Vean: asegura que le gusta la prosa de &rdquo;Butler por ser distinto y a la vez igual<em>&ldquo;</em>, dando por supuesto que esto no s&oacute;lo quiere decir algo sino que adem&aacute;s resulta estimulante de cara a una posible lectura. Para complicarlo, si cabe, un poco m&aacute;s, a&ntilde;ade que el libro es<em> </em>&rdquo;fr&aacute;gil al tiempo que duro&ldquo; y, bueno, &rdquo;monumental, intenso, pesado&ldquo; y taaan &rdquo;inteligente&ldquo;. Su repetidamente manifiesta devoci&oacute;n por Alpha Decay (que viene de lejos y vamos a obviar en esa ocasi&oacute;n) le lleva a insistir en la promoci&oacute;n de Butler escribiendo otra peque&ntilde;a rese&ntilde;a para la revisa Go Mag: &rdquo;La<em> </em>manera de narrar de Blake Butler es delicada, pero al mismo tiempo est&aacute; llena de una fuerza gustosa que empuja al lector entre destello y destello. Y es ese el empuje de la buena literatura&ldquo;. Ese, s&iacute;; anoten: &rdquo;entre destello y destello&ldquo;. Si ven luces, van por el buen camino. Pero si van a cruzar la calle, mejor esperen. <strong>[Blog n&ordm;3]</strong> Este mismo <em>no estar del todo seguro de nada</em> lo ejemplifica perfectamente el blog <em>Jugando entre las ruinas</em> cuando invita de un modo tan particular a la lectura (es decir, sin la seguridad de estar frente a una Obra Maestra): &rdquo;Tienen que leerlo inmediatamente, aunque no puedo evitar una duda: &iquest;realmente me agradecer&aacute;n la recomendaci&oacute;n?&ldquo; Buena pregunta. <strong>[Blog n&ordm;4]</strong> A Joan Flores, autor del blog <em>Je dis ce que j&rsquo;en sens</em> le parece especialmente interesante que el autor escriba un premeditado ensayo sobre el insomnio durante sus horas de insomnio. Una vuelta al ser, estar y sentir del que habl&aacute;bamos antes y que parece hacer las delicias de tanta gente necesitada de los seres, estares y sentires de los dem&aacute;s. <strong>[Blog n&ordm;5]</strong> Javier Avil&eacute;s, de <em>El lamento de Portnoy</em>, es, de todos, el &uacute;nico que realmente parece plantar cara el texto de Butler en el sentido de cuestionar su validez como novela que trata sobre el insomnio: &rdquo;Hay que dejar claro que no es una novela sobre el insomnio, es una novela sobre el insomnio de Butler&ldquo;. Contradice as&iacute; al blog de <strong>[Blog n&ordm;6]</strong> <em>El cuento del loco</em>, que asegura que lo de Butler &rdquo;es el ejercicio m&aacute;s acertado que se haya realizado sobre el insomnio, el miedo a dormir, las pesadillas, la angustia&hellip; desde un punto de vista anal&iacute;tico y, a la vez, personal.&ldquo; Volviendo con Avil&eacute;s <strong>[Blog n&ordm;5]</strong> (qu&eacute; l&iacute;o): &rdquo;[&hellip;] la novela es otra cosa [&hellip;] es un marasmo de referencias m&eacute;dicas, literarias y cinematogr&aacute;ficas que se confunden como en una conciencia en duermevela.&ldquo; Lo que viene siendo una novelizaci&oacute;n de un pantallazo de un <em>Twitter</em> de las tres de la madrugada, para que nos entendamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>CUATRO</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pregunta, de haberla &mdash;toda vez que ha quedado m&aacute;s o menos claro que <em>Nada</em> parece ser &ldquo;nada&rdquo;<em> </em>y sin atreverme, por razones obvias, a cuestionar su calidad&mdash;, ser&iacute;a si este batiburrillo de ideas y referencias que arrancan del insomnio de un supuesto insomne merecen una defensa tan locuaz y desorientada por parte de la blogosfera, o si por el contrario no merec&iacute;a una mirada algo m&aacute;s cr&iacute;tica una novela tan supuestamente innovadora e inclasificable como &eacute;sta (todo lo innovadora e inclasificable que puede ser una novela cuyo &uacute;nico fin parece ser llenar un vac&iacute;o de horas nocturnas) que trata tanto del yo sin llegar, aparentemente, a ninguna conclusi&oacute;n v&aacute;lida m&aacute;s all&aacute; de su propia existencia (excepto para <em>elcuentodelloco </em>&mdash;para quien <em>Nada</em> parece haber sido una revelaci&oacute;n&mdash; que asegura que, despu&eacute;s de su lectura, &ldquo;sabr&aacute;s mucho m&aacute;s sobre ti y sobre aquellos seres y estados inanimados que te conocen mejor que cualquier ser humano que haya vivido o conviva contigo equis tiempo posible<em>&rdquo;</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos González Peón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/ventajas-entender_1_5531368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Dec 2012 16:49:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ventajas de no entender Nada]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre pijos anda el juego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/pijos-anda-juego_1_5531074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Confundida tal vez por el t&iacute;tulo original de la obra &mdash;<em>Tragicomedia de Calisto y Melibea</em>&mdash;, mucha gente cree que <em>La Celestina</em>, la novela dialogada de Fernando de Rojas que se public&oacute; en 1499, trata de los amores entre estos dos j&oacute;venes. Pero no es as&iacute;. En este libro el amor brilla por su ausencia. Aqu&iacute; lo &uacute;nico que hay, aparte de dinero, es sexo.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, uno de los prop&oacute;sitos de la obra &mdash;no el &uacute;nico&mdash; es desenmascarar la mentira del llamado <em>amor cort&eacute;s</em>, esa convenci&oacute;n a la que frecuentemente acud&iacute;a la poes&iacute;a medieval y de la que todav&iacute;a podemos encontrar muestras hoy en algunas canciones de David Bisbal y similares: chico quiere a chica, chica no quiere a chico, y chico sufre por ello aunque se somete a la chica como un servidor eterno y fiel.
    </p><p class="article-text">
        El amor cort&eacute;s &mdash;viene a decir Fernando de Rojas&mdash; es una mentira; el amor no tiene nada de espiritual ni de abnegado; el amor es un espejismo que se han inventado los poetas para hacer m&aacute;s aceptable la cruda realidad: que los amantes &mdash;estos y todos los dem&aacute;s&mdash; s&oacute;lo quieren follar.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que al principio de la novela Calisto parece un &ntilde;o&ntilde;o, pero en realidad no tiene nada de &ntilde;o&ntilde;o; en el salvaje mundo de <em>La Celestina</em> no hay sitio para las &ntilde;o&ntilde;er&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mundo salvaje de La Celestina </strong><em>La Celestina </em>
    </p><p class="article-text">
         Si traigo <em>La Celestina</em> esta semana, en la que el tema principal es el dinero, es porque este libro refleja como ning&uacute;n otro lo que supuso para las relaciones humanas el paso de la econom&iacute;a feudal a la econom&iacute;a capitalista.
    </p><p class="article-text">
        En la econom&iacute;a feudal la propiedad era un indicio de honorabilidad y virtud porque la riqueza se obten&iacute;a venciendo batallas y repartiendo el bot&iacute;n de guerra.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tener</em> (tener tierras, tener casas, tener personas) indicaba que uno hab&iacute;a sido lo suficientemente valeroso y esforzado como para vencer al enemigo en el campo de batalla y quedarse con sus cosas. <em>Tener</em> significaba que uno hab&iacute;a sufrido peligro de muerte en el combate y que lo hab&iacute;a superado gracias a sus virtudes. Virtudes b&eacute;licas, de acuerdo, pero virtudes al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
        En la Edad Media &mdash;esta es la idea que quiero subrayar&mdash; la virtud, la honra, la honorabilidad, como queramos llamarla, tra&iacute;a consigo riqueza. Por eso <em>tener</em> daba tanto prestigio: porque s&oacute;lo <em>ten&iacute;an</em> los valientes.
    </p><p class="article-text">
        A partir del siglo XV todo esto cambia.
    </p><p class="article-text">
        Terminan las &uacute;ltimas campa&ntilde;as militares contra los musulmanes &mdash;las Cruzadas&mdash; y desaparece por tanto este modo tradicional y depredador de obtener riqueza.
    </p><p class="article-text">
        En su lugar el comercio, que se ha ido desarrollando durante todo el siglo anterior, se va configurando como la manera moderna y civilizada de obtener bienes.
    </p><p class="article-text">
        Si hasta ese momento en la parte m&aacute;s elevada de la pir&aacute;mide social s&oacute;lo estaba la aristocracia &mdash;caballeros militares que se hab&iacute;an granjeado su patrimonio a golpe de espada&mdash;, a partir de ese momento estos nobles tienen que compartir la c&uacute;spide social con una nueva clase que tambi&eacute;n acumula riqueza pero con otro tipo de armas: las comerciales y las financieras.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de estos nuevos ricos (<em>frescos ricos</em>, los llamaban entonces) desordena el mundo medieval.
    </p><p class="article-text">
        La riqueza de estos nuevos comerciantes ya no es indicio de virtud, porque ya no hay guerras. Ahora la riqueza es virtuosa en s&iacute; misma. O dicho de otro modo: si en la Edad Media la virtud tra&iacute;a consigo riqueza, ahora es la riqueza la que trae consigo virtud.
    </p><p class="article-text">
        Para borrar el origen <em>espurio</em> de su dinero y asimilarse a la nobleza, esta nueva clase social (a la que vamos a llamar <em>burgues&iacute;a</em>, porque se desarrolla en los <em>burgos</em>, en las ciudades) imita los usos, las costumbres y los c&oacute;digos aristocr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo: si los caballeros se dedicaban en &eacute;poca de paz a la caza, al amor o incluso a la literatura, los nuevos burgueses tambi&eacute;n van a aficionarse a estos <em>hobbies</em> tan refinados. Se trata de hacer exhibici&oacute;n de su ocio, de mostrar ostensiblemente que no necesitan dedicarse al trabajo productivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre pijos anda el juego</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es exactamente lo que hace Calisto al comienzo de la novela, exhibir su ocio, imitar a un arist&oacute;crata. Calisto es el hijo de uno de estos burgueses reci&eacute;n llegados a las posiciones privilegiadas de la sociedad, un pijo que est&aacute; cazando con su halc&oacute;n cuando se encuentra por casualidad con  Melibea, una veintea&ntilde;era de su clase social &mdash;hija de constructor y armador de barcos&mdash;, de la que se enamora.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se enamora? <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, ya he dicho antes lo que Fernando de Rojas pensaba del amor en general y del amor de sus personajes en particular.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que enamorarse, lo que hace Calisto es desplegar ante Melibea el papel de regalo con que la aristocracia (y ahora tambi&eacute;n la burgues&iacute;a) envolv&iacute;a el deseo de fornicar: que <em>si en esto veo, Melibea, la grandeza de Dios</em>; que si la naturaleza <em>te ha dado perfecta hermosura</em>; que si <em>a m&iacute; me ha hecho inm&eacute;rito de alcanzar tanta merced</em>; que si <em>tengo secreto dolor</em>; que si <em>me siento a tu lado como si estuviera al lado de Dios</em>; que si a partir de este momento <em>tu ausencia me causar&aacute; tormento</em>... etc&eacute;tera, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Todo parece muy puro, muy plat&oacute;nico, pero cuando su criado Sempronio, ya en casa, le propone hablar con una <em>vieja barbuda que se dice Celestina, hechicera, astuta, sagaz en cuantas maldades hay</em>, y conocida porque <em>pasan de cinco mil virgos los que se han hecho y deshecho por su autoridad en esta ciudad</em>, el espiritual Calisto no duda ni un segundo: <em>&iquest;Podr&iacute;ala yo hablar?</em>, le pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Y Sempronio, que est&aacute; conchabado con ella y que ve una oportunidad &uacute;nica de sacarle los cuartos a su se&ntilde;or, le pone en contacto con la alcahueta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay que ver c&oacute;mo est&aacute; el servicio</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         En la Edad Media los criados no eran as&iacute; de aprovechados. En la econom&iacute;a feudal los criados eran <em>naturales</em> del se&ntilde;or, una expresi&oacute;n que todav&iacute;a conservamos nosotros en algunos documentos oficiales. Y esa naturalidad se heredaba, era un v&iacute;nculo casi de parentesco que obligaba rec&iacute;procamente a unos y otros. Entre ellos no hab&iacute;a un contrato, sino un v&iacute;nculo moral.
    </p><p class="article-text">
        Hay un momento en la novela, en la que P&aacute;rmeno, el otro criado de Calisto &mdash;el criado m&aacute;s <em>medieval</em>, por decirlo as&iacute;&mdash;, se queja de que su amo dude de su fidelidad y le pregunta: <em>&iquest;Cu&aacute;ndo me viste, se&ntilde;or, envidiar o por ning&uacute;n inter&eacute;s ni resabio tu provecho estorcer?</em>
    </p><p class="article-text">
        Nunca. Un criado medieval nunca <em>estorcer&iacute;a</em> la suerte de su amo, porque la suerte de su amo era parte de su propia suerte. Y viceversa: la honra de una casa tambi&eacute;n se sustentaba sobre la de sus criados.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que el dinero sustituye al v&iacute;nculo familiar. Entonces los criados dejan de ser <em>naturales</em> para convertirse en <em>personal</em> <em>contratado</em>; se hacen mercenarios y ya no sienten que su suerte est&eacute; ligada a la de su se&ntilde;or. Todo lo contrario: los nuevos criados capitalistas como Sempronio sienten que su provecho requiere en ocasiones el perjuicio de quien los paga.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el otro criado, P&aacute;rmeno, que empieza siendo un criado <em>medieval</em> receloso de Celestina, acaba ali&aacute;ndose con ella y con Sempronio para aprovecharse del lujurioso Calisto.
    </p><p class="article-text">
        Dos entrevistas con Melibea le bastan a la alcahueta para que la pijita acepte el primer encuentro clandestino. Esa misma noche Calisto sube por una escala y se cuela en su dormitorio. El di&aacute;logo amoroso-sexual entre ellos, a medio camino entre lo cursi y lo macarra, no tiene desperdicio. En clase yo siempre empiezo a explicar este libro por ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en casa de Celestina los dos criados celebran con la alcahueta y junto a sus enamoradas, las prostitutas Elicia y Are&uacute;sa, que el negocio haya llegado a buen puerto.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Celestina se niega a repartir con ellos el beneficio obtenido, lo que provoca una discusi&oacute;n que termina con la muerte de la alcahueta, la detenci&oacute;n de los criados y su ejecuci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Are&uacute;sa y Elicia contratan a un gorila llamado Centurio para que vengue en las personas de Calisto y Melibea la muerte de sus dos amantes.
    </p><p class="article-text">
        Calisto, que ya no siente a sus sirvientes como parte de su familia, no parece muy afectado por las ejecuciones: <em>se compra</em> otros dos y la noche siguiente vuelve a colarse por la ventana de Melibea.
    </p><p class="article-text">
        Y en esto que aparece Centurio. Los nuevos criados de Calisto, que vigilan el encuentro clandestino, pelean con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Alarmado, Calisto sale apresuradamente por la ventana, pero al hacerlo tropieza, se cae y se rompe la crisma en una de las muertes m&aacute;s rid&iacute;culas de la literatura espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Melibea, desesperada por la muerte de su amante, se suicida, y la novela concluye con el lamento de su padre, el constructor, el armador de barcos, que en medio del dolor no se olvida de todo el dinero que est&aacute; en juego: <em>&iquest;Para qui&eacute;n edifiqu&eacute; torres</em>, &mdash;se pregunta&mdash; <em>para qui&eacute;n adquir&iacute; honras, para qui&eacute;n plant&eacute; &aacute;rboles? &iquest;Para qui&eacute;n fabriqu&eacute; nav&iacute;os?</em>
    </p><p class="article-text">
        Y con estas <em>p&eacute;rdidas</em> termina <em>La Celestina</em>.
    </p><p class="article-text">
        Definitivamente, el tema de la novela no es el amor, ni siquiera el sexo, aunque ambos est&eacute;n presentes desde la primera l&iacute;nea. El tema de <em>La Celestina</em> es el dinero y la manera en la que este, cuando se generaliza como base de la vida econ&oacute;mica, modifica las relaciones entre los hombres, las hace m&aacute;s inhumanas.
    </p><p class="article-text">
        Fernando de Rojas vivi&oacute; unas circunstancias muy parecidas a las nuestras: &eacute;l tambi&eacute;n proven&iacute;a como nosotros de un mundo que estaba desapareciendo y asist&iacute;a perplejo al nacimiento de una nueva civilizaci&oacute;n que impon&iacute;a nuevos valores, nuevos c&oacute;digos y nuevas relaciones entre los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        Su mirada a este mundo nuevo y a esa clase social que est&aacute; ascendiendo no es neutral, como lo prueba la defenestraci&oacute;n final de Calisto. Fernando de Rojas es un moralista, como pueda serlo hoy un Rafael Chirbes; un moralista que censura el enga&ntilde;o, el ego&iacute;smo y el inter&eacute;s particular en los que se basan las nuevas relaciones en el nuevo mundo del dinero.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        Sobre <em>La Celestina</em> se ha escrito mucho y desde todas las perspectivas posibles, pero si alguien quiere profundizar en sus aspectos sociales le recomiendo un cl&aacute;sico, el delicioso estudio de Jos&eacute; Antonio Maravall, <em>El mundo social de La Celestina</em>, una obra breve y muy gustosa de leer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Orejudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/pijos-anda-juego_1_5531074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Dec 2012 16:12:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entre pijos anda el juego]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sustancia secreta del dinero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/sustancia-secreta-dinero_1_5528073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si la econom&iacute;a es una ciencia imperfecta, ello se debe a la imposibilidad de contabilizar y prever el complejo n&uacute;mero de variables que intervienen en el objeto de su estudio. Entre ellas existe una que la econom&iacute;a decididamente no puede fijar, aunque no desconozca la importancia de su papel: la profunda e intrincada relaci&oacute;n subjetiva que el ser humano tiene con el dinero.
    </p><p class="article-text">
        El dinero es un objeto que no se comporta del mismo modo que una mol&eacute;cula o una estrella. Refuta las leyes naturales, a pesar de que el neoliberalismo siga insistiendo en hacernos creer que el mercado posee una sabidur&iacute;a intr&iacute;nseca comparable a la de la naturaleza. En tanto s&iacute;mbolo fundamental de la condici&oacute;n humana, el dinero no solo se niega a ser completamente objetivado por la econom&iacute;a, la sociolog&iacute;a y la historia en general, sino que persiste en desafiar cualquier intento de dominio. Su din&aacute;mica, en apariencia al servicio de los hombres, en verdad los gobierna, incluso a los m&aacute;s poderosos. La relaci&oacute;n entre el sujeto y el dinero se caracteriza siempre por un desorden, una desproporci&oacute;n, una suerte de desarmon&iacute;a fundamental que se convierte con mucha frecuencia en uno de los terrenos m&aacute;s f&eacute;rtiles para el crecimiento de un s&iacute;ntoma. De hecho, y con independencia de su escasez o su holgura, raro es aquel sujeto que no muestre en su posici&oacute;n frente al dinero una parte esencial de su ser.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, el fil&oacute;sofo italiano Vittorio Mathieu escribi&oacute; un libro titulado <em>Filosof&iacute;a del dinero</em>, y explicaba all&iacute; que el &uacute;nico uso posible del dinero es desprenderse de &eacute;l. Parad&oacute;jicamente, es negando su posesi&oacute;n como se afirma su existencia. Am&eacute;n de lo que el individuo corriente &mdash;en particular uno en paro&mdash; pueda pensar sobre esta deducci&oacute;n, no todos los economistas comparten esta l&oacute;gica, que en el fondo parece basada en el m&aacute;s puro sentido com&uacute;n. &iquest;De qu&eacute; sirve el dinero, si no es para gastarlo? Aunque esta resultase ser la funci&oacute;n <em>razonable</em> del dinero, es una respuesta a todas luces insuficiente, si tenemos en cuenta que muchas personas dedican gigantescos y a veces arriesgados esfuerzos en amasar fortunas que no podr&aacute;n ser gastadas por varias generaciones, y que muchas otras viven vidas incluso miserables a pesar de poseer sumas inconcebibles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hace ya m&aacute;s de un siglo que Freud descubri&oacute; el origen secreto del valor del dinero, y la procedencia inconsciente de esta din&aacute;mica entre la acumulaci&oacute;n y el gasto. El excremento constituye el primer objeto que ponemos en circulaci&oacute;n en el mercado del intercambio, en este caso amoroso. Es aquello que se nos ense&ntilde;a a guardar (ahorrar) o <em>depositar </em>seg&uacute;n las circunstancias, nuestra inicial y m&aacute;s preciosa posesi&oacute;n que &mdash;con gran pesar&mdash; debemos ceder. Es en torno a este curioso objeto que se trama el primer cap&iacute;tulo de nuestra ambivalencia: <em>ceder o no ceder, esa es la cuesti&oacute;n </em>que se le plantea tanto al ni&ntilde;o como a Angela Merkel, con la salvedad de que la canciller alemana &mdash;a diferencia del ni&ntilde;o&mdash; no se deja sobornar por el amor de la madre.
    </p><p class="article-text">
        Si el saber popular ha bautizado el dinero como &ldquo;el excremento del Diablo&rdquo;, la astucia de Lutero (a quien sus deposiciones inspiraron la Reforma, seg&uacute;n cuentan sus bi&oacute;grafos) consisti&oacute; en arrebatarle el dinero al demonio y hacerlo bendecir por Dios. Con ello dio luz verde al capitalismo, que no por nada va mucho mejor con el pragmatismo protestante que con las memeces de los cat&oacute;licos, los cuales a&uacute;n hoy siguen avergonz&aacute;ndose por hacer lo mismo que los otros.
    </p><p class="article-text">
        Con el esf&iacute;nter anal se puede obrar como con el gasto p&uacute;blico: abrirlo o contraerlo. Del mismo modo que el erotismo anal keynesiano se opone al friedmaniano, hay quienes gozan de gastar as&iacute; como otros encuentran su placer m&aacute;s exquisito en retener. Esto &uacute;ltimo demuestra que la idea habitual de que el dinero solo existe en funci&oacute;n de aquello que puede comprar es absolutamente falsa. El dinero puede proporcionar un goce por s&iacute; mismo, por el mero hecho de su retenci&oacute;n y acumulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente tiene el prejuicio de que psicoanalizarse es cosa de ricos, y se equivocan de cabo a rabo. En primer lugar, porque esta idea es propia de quienes desconocen por completo la psicolog&iacute;a del rico: los ricos no pagan. No es que no paguen sus sesiones de psicoan&aacute;lisis, es que sencillamente no pagan nada. Esa es, ni m&aacute;s ni menos, que la posici&oacute;n del rico: <em>no pagar ning&uacute;n precio. </em>Por ese motivo, resulta un contrasentido pretender que paguen m&aacute;s impuestos. Si lo hiciesen ya no ser&iacute;an ellos mismos, los ricos, aunque la fortuna siguiera sali&eacute;ndoseles por las orejas. Es muy poco frecuente que un rico se psicoanalice: no suele estar dispuesto a pagar el precio que supone saber. Prefiere contratar a otros para que se encarguen del saber que &eacute;l no est&aacute; dispuesto a asumir.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, si usted quiere saber algo de s&iacute; mismo, algo de su verdad m&aacute;s &iacute;ntima, tendr&aacute; que estar dispuesto a ceder algo, y si no quiere saber nada, posiblemente pagar&aacute; un precio bastante m&aacute;s caro. Es por esa raz&oacute;n que la terapia anal&iacute;tica se paga. Desde luego, el monto ser&aacute; variable seg&uacute;n las posibilidades de cada uno. Un verdadero analista jam&aacute;s dejar&aacute; en la puerta a alguien que muestre un deseo decidido de querer saber. Pagar por ello no solo es la prueba de su compromiso, sino la met&aacute;fora de aquello de lo que debe <em>desprenderse</em> a fin de conquistar algo mejor para su propia vida. Alrededor de este gesto simb&oacute;lico veremos desarrollarse los comportamientos m&aacute;s asombrosos: el sacrificio, la mezquindad, el ocultamiento, la exhibici&oacute;n, la generosidad. En suma: toda una amplia gama de pasiones humanas se pondr&aacute;n en juego a la hora de meter la mano en el bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Agarrado&rdquo; o &ldquo;desprendido&rdquo;, el sujeto siempre muestra algo de su propia intimidad cuando se refiere al dinero, y la sesi&oacute;n anal&iacute;tica es un banco de pruebas incomparable para estudiar lo que la econom&iacute;a no alcanzar&aacute; nunca a descifrar: la <em>sustancia</em> secreta e impura de lo que mueve el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Dessal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/sustancia-secreta-dinero_1_5528073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Dec 2012 19:57:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La sustancia secreta del dinero]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El anillo de la invisibilidad: la moneda como ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/anillo-invisibilidad-moneda-ficcion_1_5528162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>No dejar&eacute; de unir las Gracias con las Musas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>hermosa conjunci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Eur&iacute;pides
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a en que dorm&iacute;a en la ribera del r&iacute;o Pactolo, en la ladera del monte Tmolo, no muy lejos de la ciudad de Sardes, al joven Giges, pastor de las ovejas del rey lidio Candaules, lo despert&oacute; el estruendo de un rayo que cay&oacute; a pocos metros de &eacute;l. La tormenta ni siquiera se hab&iacute;a insinuado en el horizonte antes de que se quedara dormido, as&iacute; que Giges tard&oacute; en sobreponerse al sobresalto de su despertar. Cuando al fin lo logr&oacute;, se acerc&oacute; a contemplar c&oacute;mo terminaba de consumirse en llamas un arbusto al que hab&iacute;a alcanzado el rayo. Tras ese arbusto, en las rocas por las que trepaba, vio entonces Giges la entrada de una cueva que hasta ese momento manten&iacute;a oculta el arbusto, aunque en su inocencia pens&oacute; que el rayo hab&iacute;a creado la cueva rompiendo las rocas.
    </p><p class="article-text">
        No sin temor, Giges comprob&oacute; que la boca de la cueva daba a una estancia amplia desde la que se acced&iacute;a a otras estancias por diversos corredores. Como la lluvia arreciaba, Giges decidi&oacute; guarecerse all&iacute; con el ganado, y en ello estaba cuando, persiguiendo a un lechal que se hab&iacute;a apartado de su madre, encontr&oacute;, alzado en el centro de una de las estancias de la cueva, un imponente caballo de bronce. La curiosidad pudo de nuevo m&aacute;s que el temor, as&iacute; que Giges acab&oacute; trepando al caballo y encontrando la puerta que daba acceso a su interior, en donde descansaba el cad&aacute;ver incorrupto de un hombre cuya estatura doblaba la de un lidio. En la mano de aquel cad&aacute;ver brillaba un anillo de oro. Envalentonado por la facilidad con que la fortuna lo hab&iacute;a buscado, Giges le arranc&oacute; el anillo al cad&aacute;ver y se lo coloc&oacute; en el anular.
    </p><p class="article-text">
        Cuando escamp&oacute;, el pastor se dispuso a abandonar la cueva con el ganado, pero aunque lleg&oacute; a patear a las ovejas, no lo obedec&iacute;an. Decidi&oacute; ir a Sardes en busca de la ayuda de un amigo, aunque una vez all&iacute;, para su sorpresa, todos hac&iacute;an o&iacute;dos sordos a sus palabras. Intuyendo al fin lo que ocurr&iacute;a, fue a casa en busca del espejo de obsidiana de su madre, y comprob&oacute; que no lo reflejaba. Aterrorizado, achac&oacute; la desaparici&oacute;n de su imagen a su profanaci&oacute;n del cad&aacute;ver, se sac&oacute; el anillo del dedo y en ese momento su madre lanz&oacute; un grito: hab&iacute;a aparecido ante ella repentinamente al quitarse el anillo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Pues bien, el rey Candaules, como es bien sabido, gustaba de esa perversi&oacute;n que hoy llamamos candaulismo y que consiste en disfrutar mostr&aacute;ndoles a otros la propia mujer desnuda u observ&aacute;ndolos fornicar con ella, y, para dar rienda suelta a su vicio, usaba siempre como tercero a su pastor Giges, que, enamorado de la reina y harto de soportar al monarca fisgando a sus espaldas cuando se lo hac&iacute;a con ella, al ser consciente de la impunidad que le proporcionaba su nuevo anillo, comenz&oacute; a visitar a escondidas a la reina, termin&oacute; de seducirla f&aacute;cilmente, pues lo m&aacute;s dif&iacute;cil ya estaba hecho con la complicidad del rey, y la convenci&oacute; para que matara a su esposo y compartiera con &eacute;l, Giges, el invisible, el gobierno de Lidia. Con Giges comenz&oacute; la dinast&iacute;a Mermnada, que gobern&oacute; Lidia durante varios a&ntilde;os de prosperidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las fauces del Le&oacute;n de Lidia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta historia, que conocemos gracias al relato de Plat&oacute;n (Rep&uacute;blica, II, 3), y de Her&oacute;doto (<em>Historias, </em>I, 7-14), ilustra el enriquecimiento repentino de los reyes de Lidia y la conversi&oacute;n de su pa&iacute;s en gran potencia comercial a partir del siglo vii a. C. La causa &uacute;ltima del poder de la dinast&iacute;a Mermnada y su impunidad es, sin embargo, m&aacute;s prosaica que la del hallazgo de un anillo: el descubrimiento y la explotaci&oacute;n de un yacimiento de oro en la ladera del monte Tmolo.
    </p><p class="article-text">
        El dinero, viene a decirnos la realidad que nuestra historia recrea, da a quien lo posee una impunidad que tarde o temprano acabar&aacute; incit&aacute;ndolo a la delincuencia. Frente a los presumidos gobernantes de los pa&iacute;ses del mundo y a esos millonarios que se afanan por escalar puestos en la lista anual de Forbes, quienes poseen una fortuna verdadera, due&ntilde;os del anillo de Giges, tienen la facultad de hacerse invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Los lidios son tradicionalmente considerados como los inventores de la moneda. Su famoso Le&oacute;n de Lidia, una de las primeras monedas que se conoce, fechada en torno al 600 a. C., posee un dise&ntilde;o de una belleza sobria e impactante en su anverso: el pr&oacute;tomo de un le&oacute;n rugiente y mornado, antecesor evidente del que figuraba en un bajorrelieve del palacio de Dar&iacute;o en Susa y, quiz&aacute; tambi&eacute;n, del le&oacute;n her&aacute;ldico.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en esas monedas de aspecto feroz que puede llevarnos a reflexi&oacute;n. A la hora de establecer su valor real, los historiadores no se ponen demasiado de acuerdo. &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a comprarse exactamente un lidio con una de esas monedas? Una oveja, dice uno. Dos jarras de vino, asegura otro. Once cabras, alega un tercero. Por m&aacute;s que la miramos, no conseguimos hacernos una idea.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo m&aacute;s sorprendente del Le&oacute;n de Lidia no es su dise&ntilde;o singular ni el enigma de su verdadero valor, sino la escas&iacute;sima proporci&oacute;n de oro que contiene. Como especifica Her&oacute;doto, lo &uacute;nico en que resultaron pioneros los lidios fue en fabricar sus monedas con la tramposa aleaci&oacute;n natural de oro y plata que realmente daban las tierras que ba&ntilde;aba el r&iacute;o Pactolo: el electro, tambi&eacute;n llamado oro blanco. Y es f&aacute;cil deducir que los se&ntilde;ores lidios se enriquecieron cambi&aacute;ndoselas a sus s&uacute;bditos y a los clientes de sus mercadur&iacute;as por monedas de oro puro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El verdadero sentido de una moneda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tan inocente como creerse la lista Forbes resulta considerar que la moneda es un invento de hace apenas 2.600 a&ntilde;os. Si la idea del individuo como algo separado de la comunidad, el concepto de persona, la ficci&oacute;n del yo, es, en buena l&oacute;gica, la primera ficci&oacute;n que ide&oacute; la especie humana, el dinero no debe andarle muy lejos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo hay moneda? &iquest;Qu&eacute; es exactamente una moneda? La definici&oacute;n que se maneja en la actualidad es demasiado d&eacute;bil y restrictiva. Seg&uacute;n ella, una moneda es una pieza de metal con un valor concreto certificado por la autoridad. Esa definici&oacute;n olvida el sentido original de la moneda, su caracter&iacute;stica m&aacute;s importante: una moneda es una ficci&oacute;n, un objeto que simboliza una deuda entre dos personas. Se elaboran a partir de materiales duros, obviamente, para asegurar en lo posible su perdurabilidad. En la Edad de Piedra las monedas y las puntas de flecha se hac&iacute;an de obsidiana: todos los ministros de la Guerra saben bien que el dinero est&aacute; hecho del material de las armas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;, a pesar de algunas extra&ntilde;as excepciones, son circulares las monedas? Esa pregunta es un poco m&aacute;s ardua de responder: como demuestra la f&aacute;bula plat&oacute;nica del anillo de Giges, las monedas son redondas porque las primeras que se hicieron de metal ten&iacute;an, igual que otros tipos de alianzas, forma de anillo, para colocarlas en los dedos en recuerdo de las deudas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El nacimiento de la econom&iacute;a de mercado</strong>
    </p><p class="article-text">
        La moneda es, seg&uacute;n una h&aacute;bil interpretaci&oacute;n antropol&oacute;gica, el elemento que caracteriza o provoca el paso de las sociedades supuestamente regidas por la econom&iacute;a del don a las sociedades regidas por la econom&iacute;a de mercado en las que todav&iacute;a vivimos. Bajo la econom&iacute;a del don, los bienes y los servicios se ofrec&iacute;an, dig&aacute;moslo as&iacute;, sin llevar la cuenta, en un altruismo rec&iacute;proco basado en la convicci&oacute;n de que el bien del vecino es parte fundamental del propio bien.
    </p><p class="article-text">
        El deseo de establecer un equilibrio entre lo que se da a otros y lo que se recibe de ellos, primero, y de valorar unos bienes y servicios por encima de otros, despu&eacute;s, forz&oacute; la aparici&oacute;n de la moneda: como testigo de la deuda, al principio; como medio de cambio, luego, y finalmente como elemento acumulable con valor propio: pura ficci&oacute;n literaria.
    </p><p class="article-text">
        El valor de las primeras monedas grabadas por la autoridad se puso pronto en relaci&oacute;n al trabajo: la moneda base pas&oacute; a representar pronto una jornada de trabajo, un valor que ahora nos parece hermoso en su extra&ntilde;a indeterminaci&oacute;n, y que solo era posible en una &eacute;poca en que los bienes no llegaban con el envoltorio del dise&ntilde;o y los trabajos no se hab&iacute;an graduado entre los que deb&iacute;an realizar los esclavos (hoy proletarios) y los libertos (hoy burgueses). Una vez establecido eso, comenz&oacute; la devaluaci&oacute;n, cualidad inherente a la moneda, que obliga a los sirvientes a aumentar su capacidad productiva para mantener el poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Esa fue la guinda del pastel. Antes o despu&eacute;s, tanto da: cuando se estableci&oacute; con todos sus matices actuales, la ficci&oacute;n de la moneda encontr&oacute; su verdadero sentido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Tiempos de opulencia y tiempos de crisis</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el dinero marca los tiempos. En los tiempos de opulencia los burgueses se creen ricos y los proletarios se creen burgueses. En los tiempos de crisis los burgueses descubren que no tienen nada en propiedad y los proletarios buscan la supervivencia en los cubos de basura. Toda esta ficci&oacute;n del mundo civilizado se basa, al fin y al cabo, en la explotaci&oacute;n de la mayor&iacute;a por unos pocos privilegiados. Como ya imagin&aacute;bamos, unos tiempos no tienen sentido sin los otros, y dependen del valor que las esferas de poder le den al dinero. Las fortunas de quienes est&aacute;n en esas esferas se refuerzan en las crisis, claro, claro.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y de qu&eacute; sirve saber todo eso? De nada. Saber eso no convierte a nadie en uno de los privilegiados. Ser uno de los privilegiados consiste en algo mucho m&aacute;s dif&iacute;cil: no creer en el dinero. As&iacute; dicho, parece sencillo: no creerse el dinero, saber que es la ficci&oacute;n que efectivamente es. Pero, hay que reconocerlo, no somos capaces de abandonar nuestra ignorante fe. Por eso nos convertimos en los servidores del dinero, sus contables, sus esclavos, sus adoradores. Alabado sea.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, la ficci&oacute;n de la moneda se ha convertido en un enga&ntilde;o de tal calado que ya no necesitan ni siquiera hacer que circule ante nuestras narices: han sustituido las monedas por apuntes contables para los que hace falta que los ciudadanos tengamos una fe que ronda la estupidez sumaria. Los &ldquo;grandes economistas&rdquo; que dicen que la crisis es producto de un uso del dinero, por parte de burgueses y proletarios, por encima de la verdadera liquidez que poseen aciertan mucho m&aacute;s de lo que ellos mismos pretenden con su palabrer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que una &eacute;poca de crisis es eso, pero no debemos olvidar que las &eacute;pocas de opulencia est&aacute;n construidas con el mismo mecanismo. De vez en cuando, para mantener la fe de tanto ignorante, las autoridades se ven obligadas a montar un teatrillo que abra los ojos a los esc&eacute;pticos. Como la supuesta y secret&iacute;sima auditor&iacute;a de lingotes de oro que realiz&oacute; este pasado verano la Reserva Federal de EE.UU., o las supuestas auditor&iacute;as alemanas de los supuestos lingotes de oro de su supuesto tesoro que supuestamente custodian, en su supuesta mayor&iacute;a, las autoridades estadounidenses desde la Segunda Guerra Mundial. Paparruchas. Todo ese oro no tiene m&aacute;s que un valor simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El c&iacute;rculo de las tres Gracias</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como ant&iacute;doto del dinero, en oposici&oacute;n al c&iacute;rculo de la invisibilidad, al anillo de Giges, solo hay una f&oacute;rmula, y nuestra cultura la dej&oacute; de lado hace ya mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Existe otro c&iacute;rculo m&iacute;tico, un c&iacute;rculo sagrado: el c&iacute;rculo de la diosa triple que se dispone a entregarnos la manzana de una sabidur&iacute;a prohibida, las tres C&aacute;rites o Gracias, esa representaci&oacute;n de tres mujeres desnudas, que danzan abrazadas formando un anillo humano e intercambian, o llevan en las manos, una manzana: la mujer que da, la mujer que recibe, la mujer que devuelve.
    </p><p class="article-text">
        Las tres Gracias nos recuerdan que existi&oacute; un tiempo sin banqueros, un tiempo en que la usura era tan despreciable como cualquier otro delito. Hermanas de las Musas, las tres C&aacute;rites se erig&iacute;an entonces en protectoras de las artes y de los artistas, del trabajo como af&aacute;n por la obra bien hecha y ofrecida a la comunidad. El arte por el arte: la econom&iacute;a del don frente a la del mercado.
    </p><p class="article-text">
        Olvidada del mundo que representan las Gracias, nuestra especie se divide hoy en dos tipos de espec&iacute;menes: los que creemos que el dinero es real, y cada vez que vemos un billete de doscientos euros lo desplegamos ante nuestras fauces, frunciendo el entrecejo para simular que somos perfectamente capaces de comprobar que no es falso, y los que saben que el dinero es una ficci&oacute;n que somete el mundo a sus deseos.
    </p><p class="article-text">
        El tanto por ciento de estos &uacute;ltimos es muy peque&ntilde;o. D&iacute;game: &iquest;en qu&eacute; lado se encuentra usted? &iquest;Verdaderamente desear&iacute;a ser uno de esos despreciables, miserables, invisibles tipejos libres?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Azpeitia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/anillo-invisibilidad-moneda-ficcion_1_5528162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Dec 2012 19:56:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El anillo de la invisibilidad: la moneda como ficción]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La magdalena de Margaret Thatcher o el marmotismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/magdalena-margaret-tatcher-marmotismo_1_5528129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Piensen en el <em>techno</em>. En eso est&aacute; la explicaci&oacute;n de todo. Piensen en c&oacute;mo la m&uacute;sica electr&oacute;nica cambi&oacute; la melod&iacute;a por el <em>loop</em>, por el bucle, y entender&aacute;n esta crisis econ&oacute;mica y lo que tiene de mutaci&oacute;n del capitalismo. No estoy diciendo que una exposici&oacute;n severa de los br&oacute;kers a las sustancias dispensadas en las <em>raves</em> de los noventa haya afectado su principio de realidad, pero casi. Voy a explicarlo mejor. La verdadera radicalidad de esta crisis, su importancia dentro de la historia del capitalismo, es que cambia la percepci&oacute;n, el uso y la explotaci&oacute;n del tiempo. O para ser un poco m&aacute;s exactos, de la idea que del tiempo tiene nuestra cultura. Como ustedes sabr&aacute;n, el marqu&eacute;s de Condorcet escribi&oacute; un libro llamado <em>El progreso del esp&iacute;ritu humano</em> mientras arrancaba ese sindi&oacute;s de la Ilustraci&oacute;n. En &eacute;l, se alentaba la extravagante idea de que el tiempo, la sucesi&oacute;n de giros terrestres alrededor del Sol, ten&iacute;an un sentido teleol&oacute;gico: el progreso. El tiempo no era m&aacute;s que un camino, una carretera por donde la humanidad transitaba hacia un perfeccionamiento constante y sin fin. Esta idea aliment&oacute; al naciente capitalismo, que la adapt&oacute; a su modo a partir de categor&iacute;as propias: el crecimiento constante, la reproducci&oacute;n ampliada, la destrucci&oacute;n creativa o la obsolescencia programada... El capitalismo molde&oacute; la evidencia del progreso a partir de la imagen de los ciclos econ&oacute;micos. Durante los Treinta A&ntilde;os Gloriosos (1945-1975) nadie dud&oacute; de que el Tiempo era una asfaltada carretera al servicio del maquinismo y el mal llamado bienestar. Tal fue la fe en esas ideas que incluso unos creyentes del siglo XX se hac&iacute;an llamar a s&iacute; mismos progresistas, de tanta devoci&oacute;n que le tuvieron al dogma.
    </p><p class="article-text">
        Ese sentido lineal del tiempo aliment&oacute; sus propias expresiones art&iacute;sticas: la novela, la m&uacute;sica mel&oacute;dica y las artes pl&aacute;sticas descriptivas o realistas. Pero el 27 de octubre del 1986 este mundo de modernidad, por as&iacute; decirlo, se autotrascendi&oacute;. Ese d&iacute;a entr&oacute; en vigor la ley de reforma financiera de Margaret Thatcher. Esa ley desregularizaba la antes selecta City y permit&iacute;a por primera vez que operasen en ella valores y agentes extranjeros. Y otra cosa, conectaba mediante las nacientes redes de informaci&oacute;n sus cotizaciones a las de otros mercados financieros. La consecuencia m&aacute;s evidente fue el nacimiento de eso que hemos venido conociendo/sufriendo como globalizaci&oacute;n y que tuvo en 1989 su puesta de largo. Pero la importancia profunda de aquel d&iacute;a, conocido en el argot financiero precisamente como Big Bang Day, ha sido la modificaci&oacute;n del tiempo. Naci&oacute; entonces algo m&aacute;s que el manoseado &ldquo;tiempo real&rdquo;. Aparec&iacute;a el instante eterno de los mercados constantes y universales. Siempre es ahora. Todo es hoy. El anochecer de Tokio no es m&aacute;s que la tarde de Londres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Eso no s&oacute;lo afect&oacute; al volumen de los negocios sino a su esencia misma. La sesi&oacute;n de bolsa dejaba de ser un relato, una secuencia temporal cargada de causalidad para convertirse en una sucesi&oacute;n de instantes cerrados, dotados de su propio sentido. El signo sin discurso. El dato y no el relato son el eje de este nuevo mundo. Pero no s&oacute;lo en el &aacute;mbito econ&oacute;mico: sondeos, estad&iacute;sticas, tablas de goleadores, porcentajes, <em>tops ten</em>, <em>rankings</em>, gr&aacute;ficas... El dato en s&iacute;. Aislado de sus causas y en perpetua muerte y renacimiento, en una actualizaci&oacute;n sin fin ni sentido, es el eje por donde pasa nuestra nueva comprensi&oacute;n del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Velocidad, complejidad y falta de causalidad. La suma de estos factores nos han llevado a experimentar eso que dej&oacute; dicho Giordano Bruno: &ldquo;Moverse instant&aacute;neamente y no moverse viene a ser lo mismo&rdquo;. La extrema velocidad nos lleva a un punto est&aacute;tico, quietista. La variaci&oacute;n infinita de todo no hace m&aacute;s que paralizar al mundo, fijarlo a la extrema repetici&oacute;n de s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso nuestra cultura es la del <em>revival</em> (lean <em>Retroman&iacute;a</em>, de Simon Reynolds). Es la del <em>vintage</em>, la del retorno de todo y al mismo tiempo. Nuestro mundo funciona seg&uacute;n lo que llamamos tendencia. Pero tender no es avanzar, ni siquiera acercarse. Ni realmente significa moverse. La tendencia solo fija temporalmente el punto de mira pero nunca alcanza objetivo ninguno (f&iacute;jense si no c&oacute;mo a cualquier grupo art&iacute;stico hoy se le llama tendencia y no movimiento).
    </p><p class="article-text">
        Nuestra econom&iacute;a se basa en lo et&eacute;reo. Y nada m&aacute;s et&eacute;reo, m&aacute;s fot&oacute;nico, que el dato. El dato, en su permanente oscilaci&oacute;n, genera las vibraciones que dan vida al sistema. De la misma manera la cita, la referencia y el homenaje, en su vaiv&eacute;n de cotizaci&oacute;n variable, son las que alimentan nuestra producci&oacute;n cultural. Ya no hablamos de la muerte de los grandes relatos de la que hablaron las utop&iacute;as postmodernas. No, aqu&iacute; nos enfrentamos a la muerte de la dial&eacute;ctica a manos de la met&aacute;fora porque, como es evidente, todo dato no es m&aacute;s que una met&aacute;fora de una lejana e inaprensible realidad.
    </p><p class="article-text">
        A la versi&oacute;n cultural del sistema postecon&oacute;mico antes descrito me gusta llamarla el marmotismo. Como en la c&eacute;lebre pel&iacute;cula de Harold Ramis <em>Atrapado en el tiempo</em>, despertamos cada ma&ntilde;ana en el mismo d&iacute;a de la marmota. Un d&iacute;a que <em>resetea</em> la causalidad por la noche. O lo que es lo mismo, borra la responsabilidad, la posibilidad de una Historia o, peor, de una moral. Cada ma&ntilde;ana se abre una sesi&oacute;n de bolsa, una jornada de f&uacute;tbol, una nueva moda, un <em>trending topic</em>. Para ser fulminados al crep&uacute;sculo. Piensen en el <em>techno</em>. El estribillo ha quedado congelado en un inacabable <em>loop</em> que, aun siempre ligeramente diferente, nos encarcela en lo inmutable de su retorno.
    </p><p class="article-text">
        Por ello creo que hemos entrado en una Nueva Edad Media, porque, como aquellos seres, nosotros hemos regresado al tiempo circular abandonando la quimera de un progreso por un veloc&iacute;simo, diario y eterno regreso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Baños]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/magdalena-margaret-tatcher-marmotismo_1_5528129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Dec 2012 19:55:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La magdalena de Margaret Thatcher o el marmotismo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Propinas, ascensor social y lucha de clases]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/propinas-ascensor-social-lucha-clases_1_5528760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iquest;Puede un camarero llegar a viceprimer ministro? John Prescott lo hizo en el Reino Unido, convirti&eacute;ndose en el n&uacute;mero dos de Tony Blair; pero arrastr&oacute; toda su carrera pol&iacute;tica el peso de aquella bandeja en la que tantos caf&eacute;s sirvi&oacute; durante a&ntilde;os. En la C&aacute;mara de los Comunes, cuando Prescott se levantaba para intervenir, un diputado de la bancada <em>tory</em> sol&iacute;a hacer la broma de pedir en voz alta algo para beber. Las burlas clasistas se multiplicaron cuando Prescott ingres&oacute; en la C&aacute;mara de los Lores. Los columnistas graciosillos de la prensa conservadora que especulaban sobre c&oacute;mo le sentar&iacute;a la noble capa de armi&ntilde;o a un camarero eran aplaudidos por los lectores en las ediciones digitales, que en los comentarios ofrec&iacute;an una propina al nuevo Bar&oacute;n Prescott.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anterior lo cuenta Owen Jones en un libro recientemente traducido en Espa&ntilde;a, y que todos deben leer en estos tiempos en que la mayor&iacute;a regresamos a empujones a la clase trabajadora de la que cre&iacute;amos haber salido: <em>Chavs, la demonizaci&oacute;n de la clase obrera</em>. Y viene a cuenta a la hora de abrir una reflexi&oacute;n sobre la propina, como me piden los amigos de <em>Diario Kafka</em>. La propina, esa parte del dinero insertada en la costumbre y que algunos nunca hemos sabido bien c&oacute;mo considerar. &iquest;Es la propina una cortes&iacute;a que reconoce el trabajo y beneficia al que la recibe? &iquest;O por el contrario es un residuo clasista que denigra a quien merecer&iacute;a un sueldo digno en vez de calderilla caritativa?
    </p><p class="article-text">
        Antes de que me gane un escupitajo en la pr&oacute;xima cerveza, debo aclarar que yo s&iacute; doy propina. No tengo muy clara la respuesta a la pregunta anterior, pero aplico lo de <em>in dubio pro operario</em>, as&iacute; que acabo dejando ese pellizco que en algunos pa&iacute;ses est&aacute; institucionalizado y fijado en porcentaje, incluso exigido o hasta cobrado en la factura sin elecci&oacute;n posible, y que entre nosotros queda a voluntad del consumidor.
    </p><p class="article-text">
        He discutido varias veces con amigos &mdash;incluso con amigos que en su trabajo reciben propinas&mdash; sobre la conveniencia o no de dar propina, y siempre hay dos palabras que aparecen en toda discusi&oacute;n: clasismo y dignidad. Veamos.
    </p><p class="article-text">
        Que la propina es una costumbre clasista parece obvio. Solo la reciben los trabajadores, y entre ellos aquellos de profesiones que m&aacute;s claramente implican una relaci&oacute;n de poder no solo entre patr&oacute;n y trabajador, sino tambi&eacute;n entre trabajador y cliente: camareros, peluqueros, taxistas, botones o repartidores. La propina en esos casos parece una forma vertical de subrayar la condici&oacute;n servicial de una parte y la posici&oacute;n exigente de la otra. De hecho, puede servir para reforzar un mal muy de nuestro tiempo, devastador para la solidaridad entre trabajadores: la tiran&iacute;a del cliente, el sometimiento de todos a la ley suprema de &ldquo;el cliente siempre tiene la raz&oacute;n&rdquo;, que suele ser la forma en que la empresa desliza su propia responsabilidad: &ldquo;Ah, lo siento, no soy yo quien te exige llevar una pizza en moto bajo un aguacero a las doce de la noche; es el cliente, que siempre tiene raz&oacute;n, y para eso paga&rdquo;.<strong> </strong>Y deja propina.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo el argumento clasista, vemos c&oacute;mo por arriba los directivos, los altos ejecutivos, los oficiales no reciben propinas. Tambi&eacute;n para ellos hay recompensas, pero el suyo es territorio de <em>bonus</em>, <em>stock options</em>, beneficios, aportaciones al plan de pensiones. Y bajo la mesa, las comisiones, el corrupto que se lleva ese famoso 3% (fijado en porcentaje como en algunos pa&iacute;ses la propina). En cambio la propina del trabajador parece una forma de transparentar, aunque sea muy levemente, algo que nunca vemos pero que est&aacute; en la base del sistema capitalista: la plusval&iacute;a, esa parte del trabajo de la que se apropia el capital y que est&aacute; en el origen de su acumulaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En cuanto al otro argumento, la dignidad, es verdad que no conozco ning&uacute;n camarero o peluquera que considere indigno recibir una propina. Ninguno la rechaza. Pero s&iacute; s&eacute; de trabajadores que en momentos revolucionarios tomaron la propina como una afrenta. En la Revoluci&oacute;n Rusa, por ejemplo, cuenta John Reed en su <em>Diez d&iacute;as que estremecieron el mundo</em> c&oacute;mo en 1917, en los meses previos a la toma del poder por los bolcheviques, &laquo;los criados y camareros se organizaron y renunciaron a las propinas. En todos los restaurantes pend&iacute;an carteles que dec&iacute;an: &ldquo;Aqu&iacute; no se admiten propinas&rdquo; o &ldquo;Si un trabajador tiene que servir la mesa para ganarse el pan, eso no es motivo para que se le ofenda con la limosna de una propina&rdquo;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s pr&oacute;ximos a nosotros, en los primeros meses de la Segunda Rep&uacute;blica hubo varias huelgas de camareros, algunas muy prolongadas en el tiempo. En todos los casos exig&iacute;an una jornada laboral de ocho horas, un jornal de cinco pesetas&hellip; y la prohibici&oacute;n de las propinas.
    </p><p class="article-text">
        El rechazo a las propinas ha sido siempre el reverso de la exigencia de un sueldo suficiente. Y ah&iacute; est&aacute; el problema con la propina: que permite al empresario mantener un nivel salarial inferior, amortiguando el descontento del trabajador con la compensaci&oacute;n de la propina. En algunos pa&iacute;ses, de hecho, la propina es todo el ingreso que recibe el empleado, carente de n&oacute;mina. Entre nosotros el bote es el complemento sin el que muchos camareros o peluqueras no podr&iacute;an sobrevivir con un sueldo tan magro, y cada vez lo ser&aacute; m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; es donde estamos pillados los dadores de propina, en un endiablado razonamiento que iguala la propina a la limosna: no des limosna, que fomentas la mendicidad; no des propina, que mantienes los sueldos bajos. Pero sabemos que tanto el mendicante como el sirviente la necesitan.
    </p><p class="article-text">
        La propina se equipara tambi&eacute;n a la limosna en otro aspecto: cuando la damos, en realidad nos la damos a nosotros. En el caso de la limosna, se la damos a nuestra mala conciencia. En el caso de la propina, nos la damos a nosotros mismos, bien sea porque tambi&eacute;n la necesitamos en nuestro trabajo y esperamos seguir recibi&eacute;ndola; bien como una forma de subrayar que no la necesitamos, que estamos un escal&oacute;n por encima, que somos de los que dan y no de los que reciben.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo al principio, a Owen Jones y su <em>Chavs</em>. Ataca Jones la apuesta de los laboristas por la &ldquo;movilidad social&rdquo;, que en el fondo no supone la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora, sino permitir que sus miembros m&aacute;s afortunados o m&aacute;s capacitados escapen de ella y asciendan a la clase media (convirti&eacute;ndose en propietarios, cambiando de profesi&oacute;n, mejorando su cualificaci&oacute;n, marchando de su barrio), lo que &ldquo;refuerza la idea de que ser de clase trabajadora es algo de lo que hay que escapar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre nosotros, los sucesivos gobiernos, tanto del PP como del PSOE, compraron ese mismo discurso de la movilidad social: escapad de la desgraciada clase trabajadora, venid con nosotros a la clase media. Durante muchos a&ntilde;os cre&iacute;mos ver el ascensor social abierto en el descansillo de nuestra planta, y llegamos a creer que ya no &eacute;ramos clase trabajadora, que hab&iacute;amos subido un par de pisos y repet&iacute;amos orgullosos eso de&ldquo;todos somos clase media&rdquo;. En aquella &eacute;poca las propinas eran generosas, porque eran tambi&eacute;n parte del combustible del ascensor social, eran otra forma de sentirnos clase media. Soltar esas monedas en el platillo de la cuenta era como aligerar lastre para subir m&aacute;s f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        Pero ay, el espejismo se acab&oacute;, y hoy &ldquo;el ascensor social est&aacute; averiado&rdquo;, frase muy repetida desde el comienzo de la crisis. No sabemos si nos hemos ca&iacute;do por el hueco del elevador, o es que nunca lleg&oacute; a funcionar de verdad, pero hoy muchos nos redescubrimos como lo que nunca dejamos de ser: clase trabajadora, gente que para vivir no tiene m&aacute;s que su fuerza de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Entonces cambia el sentido de la propina. No porque se reduzca, que por supuesto mengua en la misma medida que lo hacen nuestros sueldos, propinas devaluadas para un pa&iacute;s brutalmente devaluado. Sino porque la propina se convierte en una forma de solidaridad espont&aacute;nea, natural, una forma de ayudar a trabajadores que necesitan esas monedas de m&aacute;s tanto como nosotros vamos precisando cada vez m&aacute;s de ingresos extraordinarios porque los ordinarios se contraen, en un tiempo en que la vieja n&oacute;mina parece condenada a la extinci&oacute;n y cada vez m&aacute;s trabajadores dependen del variable, la comisi&oacute;n por ventas, la parte de salario vinculada a la productividad, o el bote.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; hacemos? &iquest;Seguimos dando propina, o la rechazamos para exigir un salario suficiente? &iquest;Damos propina en solidaridad como una forma de regresar a la clase trabajadora, del mismo modo que antes la d&aacute;bamos para huir de ella? Que cada cual decida.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto: la frase &ldquo;Todos somos clase media&rdquo; tiene autor, al menos en el Reino Unido: la dijo en 1997 John Prescott, hablando de clases sociales, ascensor y movilidad, sentenciando el fin de la lucha de clases y marcando para toda una d&eacute;cada la pol&iacute;tica desclasadora del laborismo de Tony Blair. Prescott, el camarero que recib&iacute;a propinas y que lleg&oacute; a Lord con capa de armi&ntilde;o y que, imaginamos, hoy da generosas propinas. Pues eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/propinas-ascensor-social-lucha-clases_1_5528760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Dec 2012 19:52:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Propinas, ascensor social y lucha de clases]]></media:title>
    </item>
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