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    <title><![CDATA[elDiario.es - Menstruación]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Menstruación]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Mal de amores: letra y música]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/mal-amores-letra-musica_1_5570283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hoy L&amp;L habla con Manu Ber&aacute;stegui (Bilbao, 1952) a prop&oacute;sito de su libro <em>101 canciones para cortarse las venas</em> (T&amp;B Editores, Madrid, 2012). El autor estuvo interno en un colegio de El Escorial. Ha dise&ntilde;ado figurines y escenograf&iacute;as para Norma Duval y Mario Gas, entre otros, ha dirigido teatro independiente y tuvo una compa&ntilde;&iacute;a propia, Air&oacute;n. Habla de libros y m&uacute;sica los fines de semana en la radio en <em>A vivir que son dos d&iacute;as</em> y ha hecho muchas traducciones. Cuando sale en la tele, es tan popular que los borrachos de los <em>afters, </em>al verle pasar, le gritan: &ldquo;&iexcl;Periodista!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se recomienda leer esta conversaci&oacute;n con su correspondiente banda sonora, pinchando en los enlaces correspondientes.
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        <strong>L&amp;L: En el libro confiesas haber padecido &ldquo;una incontrolable tendencia a la melancol&iacute;a desde muy temprana edad&rdquo; y que las canciones que eliges, a modo de medicina para el mal de amores, todas con su prospecto farmac&eacute;utico, est&aacute;n &ldquo;sobradamente probadas&rdquo; en ti mismo. &iquest;Realmente funciona eso de que te abandonen e irte a tu casa a escuchar canciones sobre el abandono? &iquest;Fomenta el narcisismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        MB: En primer lugar, yo nunca he recomendado &ldquo;irte a tu casa&rdquo;. La soledad es solo una posibilidad. Hay quien prefiere hacer de su desamor una <em>performance</em> y se lanza a la calle a exhibir el dolor sin el menor pudor. Muchas de estas canciones tienen un efecto doble si se consumen en lugares p&uacute;blicos, b&aacute;sicamente garitos infectos, mientras mezclas el peor de los alcoholes con tus propios mocos y l&aacute;grimas. Tambi&eacute;n da buen resultado compartirlas con los amigos, teniendo siempre presente que &eacute;stos pueden acabar de ti hasta el bonete.
    </p><p class="article-text">
        Pero, volviendo a tu pregunta, yo no creo (como dice uno de los personajes de <em>Maridos y mujeres</em> de Woody Allen) que sea mejor ignorar el problema. Creo que es m&aacute;s sano enfrentarse a &eacute;l con todas las consecuencias. Una terapia de inmersi&oacute;n es lo que ofrecen estas canciones. Y s&iacute;, creo que funciona. &iquest;Fomenta el narcisismo? Posiblemente s&iacute;. Y el exhibicionismo, y la autocomplacencia, y el masoquismo, y todas esas cosas que, en su justa medida, son <em>taaaaaaaaan</em> divertidas. Claro que hay que saber parar a tiempo. Siempre hay que saber parar a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Lo dec&iacute;a porque yo nunca he seguido esa pr&aacute;ctica. Las canciones con mensajes de supervivencia comprendo que puedan dar &aacute;nimos y las que incluyen declaraciones o insinuaciones siempre pueden colarse a la hora de ligar. Cuando a&uacute;n ten&iacute;a vida nocturna, recuerdo que antes de salir me pon&iacute;a cosas como I Love the Nightlife y luego sal&iacute;a con mucho entusiasmo. &iquest;No har&iacute;as un libro con ese tipo de canciones?</strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=vT306cZL0pM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>I Love the Nightlife</em></a>
    </p><p class="article-text">
        MB: Te entiendo perfectamente, pero me das la raz&oacute;n. Te pon&iacute;as la m&uacute;sica que te ped&iacute;a tu estado de &aacute;nimo. Y que ayudaba a potenciarlo. Pero no me negar&aacute;s que dejarse llevar por ese estado es tan arriesgado como por el otro, si no m&aacute;s. El subid&oacute;n es muy traicionero porque te anima a bajar la guardia ante los peligros que nos rodean. Y s&iacute;, me encantar&iacute;a hacer un libro sobre estas canciones de subid&oacute;n y sus trampas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Ahora que lo dices, nunca me hab&iacute;a fijado pero I Love the Nightlife es una canci&oacute;n de despecho total.</strong><em>I Love the Nightlife</em>
    </p><p class="article-text">
        MB: Efectivamente. De despecho que se ahoga en la b&uacute;squeda del placer moment&aacute;neo, algo muy de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Yo es que solo me fijaba en el Aaaaction y en el I&rsquo;ve got to boogie&hellip; El amor, los sentimientos, la vida en pareja&hellip; &iquest;no est&aacute;n sobrevalorados? &iquest;No se puede vivir solo tan ricamente?</strong><em>Aaaaction</em><em>I&rsquo;ve got to boogie</em>
    </p><p class="article-text">
        MB: Mira, sobrevalorada est&aacute; la gastronom&iacute;a, que se ha empe&ntilde;ado en convertir en un arte exclusivo lo que toda la vida se ha hecho en las cocinas de las casas para sobrevivir. Y la comida ya sabemos en lo que acaba. Pero, claro, &iquest;qui&eacute;n quiere pasarse el resto de su vida comiendo acelgas hervidas? Se puede sobrevivir con lo m&iacute;nimo, como se puede vivir muy tranquilo solo. Pero te pierdes un mont&oacute;n de bocados exquisitos, &uacute;nicos, algunos amargos, otros &aacute;cidos y muchos sosos, pero que, dentro del men&uacute; total, merecen la pena. (&iquest;Me ha quedado un poco Antonio Gala o es impresi&oacute;n m&iacute;a?)
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        <strong>L&amp;L: Entre las canciones que seleccionas, hay algunas precisamente (Baby, Won&rsquo;t You Please Come Home) en las que, en las &ldquo;contraindicaciones&rdquo;, recomiendas: &ldquo;No debe utilizarse sin haberlo pensado bien antes. &iquest;De verdad quieres que vuelva?&rdquo;.</strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=kPtlTaoUWOI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Baby, Won&rsquo;t You Please Come Home</em></a>
    </p><p class="article-text">
        MB: Ah, &eacute;sta es un situaci&oacute;n muy frecuente. Ante el abandono, y en determinados tipos de persona, lo que m&aacute;s sufre es el ego, el orgullo. Entonces la primera reacci&oacute;n es intentar por todos los medios recuperar al amante saliente para demostrarse que &ldquo;a m&iacute; no me deja nadie&rdquo;. Normalmente, y despu&eacute;s de haber probado su ausencia, acaba con la triste revelaci&oacute;n de que se estaba mejor sin esa persona. Pero la opci&oacute;n no es la soledad, sino la alternancia. A rey muerto, rey puesto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Cu&aacute;l es el argumento m&aacute;s siniestro para cortar una relaci&oacute;n? A m&iacute; me encanta el de &ldquo;No quiero hacerte da&ntilde;o&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        MB: &Eacute;se es uno de los m&aacute;s mezquinos, un subterfugio para no admitir que ya no sientes nada por tu pareja. Est&aacute; en el mismo caj&oacute;n que &ldquo;No estoy preparado para tener una relaci&oacute;n&rdquo; o &ldquo;En este momento de mi vida quiero dedicarme solo a mi trabajo&rdquo;. Los m&aacute;s contundentes son los que admiten abiertamente el desgaste y la ausencia del amor o del deseo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &ldquo;No quiero hacerte da&ntilde;o&rdquo; tambi&eacute;n se dice para cortar los avances de alguien que te ronda. Y ah&iacute; s&iacute; que es pretencioso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        MB: A no ser que se lo digas en una mazmorra a alguien sujeto con grilletes a la pared y pertrechado de correajes de cuero. En ese caso deja de ser pretencioso para convertirse en sencilla y parad&oacute;jicamente cruel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: En tu repaso a la canci&oacute;n italiana, noto una intensa presencia de cantama&ntilde;anas: &ldquo;Come prima, pi&ugrave; di prima t&rsquo;amer&ograve;&rdquo;; &ldquo;A ti no te compr&eacute;, por eso no te vendo&rdquo; (De amor ya no se muere); y en Parole parole, esos versos (&ldquo;T&uacute; eres como el viento que lleva los violines y las rosas&rdquo;) admirablemente contestados (&ldquo;&iquest;Violines y rosas? Esta noche se lo dices a otra&rdquo;)&hellip; Por cierto, la versi&oacute;n de Carmen Sevilla y Francisco Rabal, con esa voz del busc&oacute;n don Pablos, es inenarrable. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a hoy tu elecci&oacute;n ideal para este d&uacute;o?</strong><em>De amor ya no se muere</em><em>Parole parole</em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=rTTruddvSqU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Sevilla y Francisco Rabal</a>
    </p><p class="article-text">
        MB: Por favor, te ruego que muestres un poco de respeto por los cantama&ntilde;anas, especie canora en peligro.
    </p><p class="article-text">
        Yo veo como firmes candidatas a protagonizar este tema a algunas valkirias del PP. No me cuesta nada imaginar a Andrea Fabra contestando &laquo;&iexcl;Los violines y las rosas te los metes por el culo!&raquo; a un cantama&ntilde;anas de media melenita ondulada algo untuoso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Los franceses son tambi&eacute;n bastante cantama&ntilde;anas pero tienen la gracia de convertir la problem&aacute;tica de drama queen en un tendre drama, como dice Aznavour en esa impresionante Comme ils disent (&iexcl;lean la letra!). T&uacute;</strong><em>drama queen</em><em>tendre drama</em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=Ba3Pk36ie0Y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Comme ils disent</em></a><em>. </em> <strong>recomiendas &ldquo;a aquellas personas que est&eacute;n pensando en salir del armario&rdquo; que la pongan &ldquo;en Nochebuena, con toda la familia reunida en torno a la mesa&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        MB: (Voy a obviar el segundo comentario sobre los cantama&ntilde;anas por no ponerme pesado, pero me parece fatal.) La salida del armario suele necesitar de cierto aparataje de apoyo (en algunos casos, que hay quien sale sin mirar y atropellando porque ya ni cabe con todos los atributos plumeriles). Esta canci&oacute;n permite ir haciendo comentarios seudointelectuales para tantear las reacciones de los familiares allegados y saber por d&oacute;nde tirar. La Nochebuena es una ocasi&oacute;n propicia por tener a la familia ya reunida, sin necesidad de una convocatoria extraordinaria, y tener cierta resistencia probada a los dramones familiares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: La verdad es que eres un gran cr&iacute;tico musical. De la versi&oacute;n de Caetano Veloso de Ay, amor dices: &ldquo;la ha cantado con estilo y buen gusto, pero una subida de tono algo extra&ntilde;a en la segunda estrofa saca un poco al oyente del estado de arrobamiento en que le ha situado la primera&rdquo;. De la de Bravo de Celia Cruz: &ldquo;le da un ritmito que le quita hierro a la cosa y remata el verso &lsquo;perm&iacute;teme aplaudir&rsquo; con tres palmadas secas que sobresaltan&rdquo;. Yo me he llevado un sobresalto may&uacute;sculo.</strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=3ni-NppgjIQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ay, amor</em></a><em> Bravo</em><a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Bravo</a>
    </p><p class="article-text">
        MB: Te creo. Yo la primera vez que la o&iacute; pegu&eacute; un brinco. Suenan como bofetadas que te espabilan y te preparan para lo que viene despu&eacute;s. Ese estribillo que empieza &ldquo;Te odio tanto&hellip;&rdquo; no tiene desperdicio.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n de <em>Ay, amor</em> de Caetano Veloso comienza en un tono grave, c&aacute;lido, muy sensual, que te atrapa y, de repente, como si acabara de caer en la cuenta de que nunca llegar&aacute; a las notas bajas que ese tono le exige, hace un <em>portamento</em> raro para situarse en un falsete que no ayuda al esp&iacute;ritu de la canci&oacute;n. En realidad es como otra bofetada para que te quites la tonter&iacute;a.
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        <strong>L&amp;L: No dejas fuera ni November Rain de Guns&rsquo;n&rsquo;Roses. Como bien dices: &ldquo;Si no te gusta el heavy no lo intentes. Ni siquiera entender&aacute;s la letra&rdquo;. Desde luego, es todo tan prolijo&hellip;</strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=8SbUC-UaAxE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>November Rain</em></a><em>heavy</em>
    </p><p class="article-text">
        MB: Desgraciadamente he dejado fuera muchas canciones que me habr&iacute;a encantado incluir, pero era una cuesti&oacute;n de extensi&oacute;n y de no aburrir al lector. En la selecci&oacute;n me parec&iacute;a esencial incluir un ejemplo de la balada <em>heavy</em>. O <em>metal</em>, como quieras. Es un g&eacute;nero con caracter&iacute;sticas propias, basadas en que tiene que trasmitir un mensaje contradictorio de doble direcci&oacute;n: soy duro pero tengo sentimientos. Y lo contrario: tengo sentimientos pero soy duro; ojito, no te vayas a pasar. Esta paradoja marca mucho la balada <em>metal</em> y por eso suelen ser algo complicadas. En este caso es la canci&oacute;n m&aacute;s larga de las recogidas en el libro y la que menos versiones ha tenido. Por algo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Con cu&aacute;l de las 101 canciones de todos los g&eacute;neros que describes en tu libro te quedar&iacute;as si de verdad fueras a cortarte las venas</strong>?
    </p><p class="article-text">
        MB: No creo que nunca llegue a cortarme las venas de verdad. Un terapeuta, a los que soy casi tan aficionado como a los martinis, me dijo una cosa muy sabia que intento tener siempre presente: no te vayas de la fiesta voluntariamente, sigue pillando bollos hasta que te echen. Y quien dice bollos dice&hellip; lo que sea que haya en la fiesta. Por eso me cuesta imaginar la situaci&oacute;n que me planteas.
    </p><p class="article-text">
        Si lo que quieres es que elija mi canci&oacute;n favorita entre las del libro, me parece una encerrona del tipo &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n quieres m&aacute;s?&rdquo;... Pero, mira, te voy a decir la que m&aacute;s me ha hecho llorar. O la que ha acompa&ntilde;ado a m&aacute;s llantinas. Sin duda <a href="http://www.youtube.com/watch?v=lDTLIwhF4XE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vete de m&iacute;</em></a>, en la versi&oacute;n de Bola de Nieve.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: A m&iacute; me gusta la de Lolita, con ese t&uacute;-t&uacute;-t&uacute;&hellip;</strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=-h3Dv-8Jivs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lolita</a><em>t&uacute;-t&uacute;-t&uacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        MB: S&iacute;, esas repeticiones de tres en tres son algo inquietantes. En la siguiente estrofa canta <em>yo-yo-yo. </em>Y hasta triplica un <em>ay-ay-ay</em> en la siguiente, para rematar la canci&oacute;n con un <em>no-no-no</em>. Me pregunto si no estar&aacute; haciendo una referencia sutil a una relaci&oacute;n triangular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: &iquest;Es verdad que el d&iacute;a que fuiste a ver Sonrisas y l&aacute;grimas en el teatro Coliseum de la Gran V&iacute;a las paredes temblaban? Y el d&iacute;a que fuiste a ver El rey L&eacute;on, &iquest;tembl&oacute; algo?</strong><em>Sonrisas y l&aacute;grimas</em><em>El rey L&eacute;on</em>
    </p><p class="article-text">
        MB: S&iacute;, s&iacute;. Fue desconcertante asistir a aquella producci&oacute;n supuestamente realista de una historia tan familiar y edulcorada como esa y ver que el tel&oacute;n de fondo que representaba a los Alpes ten&iacute;a un corte que no encajaba, con lo cual se ve&iacute;a un salto en el cielo y las monta&ntilde;as, dando al montaje un aire cubista. O caligarista. Y luego, en el palacete de la familia Von Trapp, tan representativo de la solidez de la familia convencional, las paredes se tambaleaban como si quisieran gritar a los cuatro vientos la falacia de tal solidez. En fin, Rogers y Hammerstein con pinceladas expresionistas y simbolistas involuntarias. Toda una experiencia.
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo que nada temblara cuando fui a ver <em>El rey Le&oacute;n</em>, salvo yo mismo. Eso me pasa siempre que voy a ver un musical. Asistir a un gran espect&aacute;culo me sigue llenando de emoci&oacute;n anticipada. Que a veces se ve defraudada con los resultados finales, pero &eacute;sa es otra historia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&amp;L: Dentro de nada ser&aacute; Carnaval. &iquest;Alguna canci&oacute;n para estas fechas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        MB: Tengo especial debilidad por Augusto Alguer&oacute; y Antonio Guijarro, lo que seguramente tiene algo que ver con una infancia desperdiciada en cines de sesi&oacute;n continua. Marisol cantaba en <em>La nueva cenicienta</em> una canci&oacute;n titulada <a href="http://www.youtube.com/watch?v=ccmkbk2Q-yw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ponte la m&aacute;scara</em></a> que para m&iacute; siempre ha representado la esencia del disfraz y de la ocultaci&oacute;n necesaria para sobrevivir en sociedad. S&eacute; que es una elecci&oacute;n ingenua y bastante <em>kitsch</em>, pero si quieres una respuesta ingeniosa y profunda&hellip; &iexcl;entrevista a S&aacute;nchez Drag&oacute; o a Garci!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Magrinyà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/mal-amores-letra-musica_1_5570283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jan 2013 20:56:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mal de amores: letra y música]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me siento como si estuviera nadando en la oscuridad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/siento-nadando-oscuridad_1_5570254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Isabel Coixet rod&oacute; el oto&ntilde;o pasado <em>Ayer no termina nunca</em>, en la periferia de Barcelona, en espa&ntilde;ol y casi en secreto. El pr&oacute;ximo 10 de febrero, la estrena en la secci&oacute;n Panorama del Festival de Berl&iacute;n, y quiero que me cuente. Acaba de volver de Cardiff, de rodar otra pel&iacute;cula, y nos sentamos a hablar en un hotel que nos encanta, el Alma de Barcelona. Empezamos por el cine y seguimos hasta donde nos lleve la conversaci&oacute;n y su enorme generosidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>Vamos a hablar de tu nueva peli, Ayer no termina nunca, pero sobre todo vamos a hablar de d&oacute;nde viene esta peli y d&oacute;nde te encuentra a ti. Tengo la sensaci&oacute;n de que t&uacute; has trascendido el &ldquo;yo&rdquo; de muchas de tus pel&iacute;culas &mdash;que me parece muy interesante&mdash; hacia un nosotros muy potente en esta nueva pel&iacute;cula. Como si hubieras mirado alrededor y hubieras dicho &ldquo;yo aqu&iacute; no tengo m&aacute;s remedio que posicionarme y explicar la realidad como la estoy viendo o como me temo que va a ser&rdquo;.</strong><a href="http://ayernoterminanunca.tumblr.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ayer no termina nunca</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET</strong>: La pel&iacute;cula no nace realmente de este momento, estrictamente, pero s&iacute; que tiene que ver con la perplejidad y con la niebla. Tiene que ver con los amigos que pierden el trabajo y no ven ninguna posibilidad de encontrar otro, tiene que ver con la precariedad de mi familia, de la gente que tengo alrededor, &hellip; Pero tambi&eacute;n tiene que ver con mi idea de c&oacute;mo los hombres y las mujeres viven el dolor y el destino de formas diferentes. Seguro que alguien me dir&aacute; &ldquo;&iexcl;pero hay hombres que...&rdquo; Seguro. Pero las estad&iacute;sticas no mienten. Recuerdo que cuando est&aacute;bamos haciendo <em>Elegy</em> tuvimos una gran discusi&oacute;n con Pen&eacute;lope (Cruz), con Ben (Kingsley) sobre c&oacute;mo reaccionan los hombres cuyas mujeres tienen un tumor, un c&aacute;ncer o lo que sea. Y Ben sosten&iacute;a que si su mujer tuviera un c&aacute;ncer, &eacute;l estar&iacute;a con ella. Y Pen&eacute;lope dec&iacute;a: &ldquo;Ya, pero yo veo que los t&iacute;os abandonan el barco en cuanto ven una enfermedad con la que no pueden lidiar&rdquo;. Y, al final, la realidad es que el 80% de los hombres cuyas mujeres tienen c&aacute;ncer de pecho abandona el barco. Cuando es el hombre el que tiene una enfermedad, la mujer se queda, y las cifras se invierten: es el 20% que se va y el 80% que se queda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ocurre lo que les ocurre a los personajes de la pel&iacute;cula en una pareja, la pareja se rompe y el hombre empieza una nueva vida. Y esto son cifras, no es una teor&iacute;a m&iacute;a sobre los hombres y las mujeres, pero s&iacute; que creo que nos tomamos las cosas que te trae la vida de una manera totalmente diferente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ayer no termina nunca</em> tambi&eacute;n nace de una persona muy cercana a m&iacute; que hace cinco a&ntilde;os perdi&oacute; a su hijo y... para m&iacute; el asistir, como una espectadora privilegiada a ese proceso del dolor y de la p&eacute;rdida tambi&eacute;n ha sido muy, muy, muy importante. A m&iacute; me toc&oacute;, por esas cosas de la vida, a m&iacute; me toc&oacute; decirle a esta mujer que su hijo hab&iacute;a muerto y eso, si para m&iacute; fue un antes y un despu&eacute;s en mi vida, para ella no me puedo ya imaginar lo que fue. Y todo eso puesto en el ahora, el aqu&iacute;, en los titulares de los peri&oacute;dicos, en esta especie de estado de huida hacia adelante que tenemos todos, de que te levantas una ma&ntilde;ana y hay un nuevo esc&aacute;ndalo y nada parece pararlo y no hay nadie que tome las riendas, y esa di&aacute;spora que se est&aacute; produciendo de gente que tiene que irse. Y esos estudiantes de primer curso de carrera que ahora est&aacute;n desertando m&aacute;s que nunca... Pero es que es normal; si ves que por mucho que te guste la geolog&iacute;a o la medicina, si ves que en tu pa&iacute;s, que es donde has nacido, no va a haber posibilidades de que lo ejerzas salvo a nivel acad&eacute;mico, y cada vez de una manera m&aacute;s precaria... &iquest;Con qu&eacute; &aacute;nimo van a estudiar? Luego, claro, sales y te encuentras con los bares llenos a las 3 de la ma&ntilde;ana, con la gente bebiendo como si no hubiera un ma&ntilde;ana...
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>P: </strong><strong>Bueno, es que no hay un ma&ntilde;ana</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Es que no hay, ma&ntilde;ana, claro... Yo creo que de esas cosas nace la peli. Tambi&eacute;n nace despu&eacute;s de un hiato profesional donde s&iacute;, he hecho documentales, he hecho cosas, he currado, he escrito much&iacute;simo, pero no he rodado una pel&iacute;cula. Un proyecto que ten&iacute;a, que estuvo a punto de hacerse, que ya estaba escrito, se vino abajo y de alguna manera me qued&eacute; muy descolocada. Cuando alg&uacute;n director escribe un gui&oacute;n y est&aacute; a punto de rodarlo, para &eacute;l esos personajes existen, ha convivido con ellos. Entonces, cuando de repente viene alguien, me pincha el globo y me dice que no existen, que no van a existir nunca, que te olvides&hellip; Era la primera vez que me pasaba algo as&iacute;, la primera vez &mdash;que s&eacute; que es algo que les pasa a muchos directores&mdash; y estuve un par de a&ntilde;os sin saber muy bien qu&eacute; hacer. Sin muchas ganas. Con ganas de escribir pero con una actitud muy cauta a la hora de escribir...
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>&iquest;Cauta porque te daba miedo gestar historias que luego se te quedaran enquistadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>S&iacute;. Por ejemplo otro gui&oacute;n que escrib&iacute; hace ya cuatro a&ntilde;os (<em>Panda eyes</em>) lo estoy rodando ahora. Se ha tardado cuatro a&ntilde;os en financiar, en encontrar la manera,... y estamos hablando de una pel&iacute;cula que tiene elementos comerciales. En el caso de <em>Ayer no termina nunca</em> yo no pod&iacute;a ir a un productor y explicarle que son dos personas, y que hablan y que est&aacute;n en un sitio que no sabemos realmente d&oacute;nde es. Pero en el caso de la pel&iacute;cula que estoy rodando en estos momentos, <em>Panda eyes</em>, tiene elementos que se los cuentas a un distribuidor y lo ve claro: y ha costado cuatro a&ntilde;os financiarla. Tambi&eacute;n tiene que ver con esta industria, que va a generar cada vez menos productos, y mucha menos gente va a poder acceder a dirigir pel&iacute;culas; se va a convertir en un privilegio a menos que decidas tirar por la calle del medio, como yo, decir: bueno, tengo un texto en el que creo, tengo dos actores que est&aacute;n en mi cabeza y que lo escrib&iacute; para ellos y s&eacute; que estar&aacute;n conmigo aunque no se lo hab&iacute;a preguntado (eso tambi&eacute;n es un riesgo que uno tiene que medir). Me gust&oacute; mucho. Decir: voy a hacer esto, pase lo que pase, con mis medios, con un equipo que conozco, que va a estar conmigo, con gente pr&oacute;xima a m&iacute;, que me va a echar una mano... Para m&iacute; ha sido tambi&eacute;n muy importante pensar que es posible hacer una pel&iacute;cula, no con 2 pesetas pero con 200 s&iacute;. Y vamos a ver qu&eacute; pasa ahora. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: </strong><strong>Me interesa mucho esto que dices de dos personas que hablan en un sitio desconocido. En realidad, yo tengo la sensaci&oacute;n de que esa es la historia de nuestra vida ahora mismo. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hablamos mucho m&aacute;s entre nosotros de todo lo que nos est&aacute; pasando...</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>&iexcl;Y no llegamos a ninguna conclusi&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: </strong><strong>&hellip; y estamos en un lugar que no sabemos cu&aacute;l es.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Hay una frase que dice Javier (C&aacute;mara) en la pel&iacute;cula que es una frase que yo he dicho tambi&eacute;n en otros contextos, que es &ldquo;Nadar en una oscuridad sin principio ni fin&rdquo;. Yo me siento como en la canci&oacute;n de REM, nadando en la oscuridad (bueno, la canci&oacute;n de REM es <em>Nightswimming</em>). Esa imagen de <em>Nightswimming</em>, que est&aacute;s nadando y no sabes muy bien por d&oacute;nde tirar; las im&aacute;genes marinas tienen mucho peso en las cosas que pienso. Esa imagen que es de Woody Allen, que una vez lo dijo, que &ldquo;cuando una relaci&oacute;n termina es como llevar un tibur&oacute;n muerto entre los brazos&rdquo;. Pues yo tambi&eacute;n lo pienso.
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        <strong>P:</strong> <strong>Estamos en un lugar que no sabemos cu&aacute;l es, a oscuras. Por eso no nos conocen. A m&iacute;, por ejemplo, me sorprende mucho la diferencia que hay entre la Isabel Coixet que yo conozco con la imagen que se proyecta de tu personaje p&uacute;blico. Porque t&uacute; te tienes que ver como una desconocida cuando alguien est&aacute; hablando de ti. Tienes much&iacute;simo humor, no tienes nada de esa solemnidad que se te ha dibujado. &iquest;De d&oacute;nde crees que viene esa imagen tuya ajena y lejana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Viene del patio del colegio. Viene del rollo <em>bullying</em>. Yo era una ni&ntilde;a <em>bullyied</em> total: yo era una ni&ntilde;a gordita, con gafas y que se tomaba lo de los estudios en serio. Vamos, carne de ca&ntilde;&oacute;n. Entonces, bueno, los comentarios que se hacen me hieren en el sentido de que me retrotraen a la ni&ntilde;a del patio del colegio, pero tambi&eacute;n he aprendido a distanciarme mucho. Ayer, por ejemplo, tres de la ma&ntilde;ana, Barrio de Gracia, la gente muy borracha: desde chicos que se hac&iacute;an una foto conmigo en plan &ldquo;nos encanta lo que haces, eres un ejemplo para nosotros&rdquo;, hasta el t&iacute;o de 40, amargado, que dice &ldquo;Isabel Coixet: &iexcl;odio tu cine!&rdquo; Yo ya he aprendido a distanciarme de las dos cosas. Hago lo que hago; a alguna gente le gusta... claro, que a las tres de la ma&ntilde;ana, un se&ntilde;or con 25 cervezas te diga esto, pues no es bonito, &iquest;no? Yo creo que si lo hace tambi&eacute;n, igual que el que se toma el tiempo en internet para llamarme lo peor, es porque ah&iacute; hay un problema de amargura... como que yo soy el detonante de sus frustraciones en un momento dado. Pero hay que tom&aacute;rselo con distancia, no puedes amargarte porque si no, no acabar&iacute;as. Y es que aparte, soy una mujer. Tela marinera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>Que eres una mujer y que, adem&aacute;s, est&aacute;s a las tres de la ma&ntilde;ana en la calle. Quiero decir que a Almod&oacute;var esto no le pasa porque no sale a la calle.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Yo no soy una persona que se proteja, yo voy al Mercadona. Y tengo que decir que siempre las muestras de cari&ntilde;o son m&aacute;s grandes que las otras. Pero, joder, hay mucha bilis y mucha mala leche por ah&iacute;. Y en un momento, yo paso por ah&iacute;, soy la gordita con gafas y &ldquo;&iexcl;pues vamos a darle un pescoz&oacute;n!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>Y t&uacute; crees que adem&aacute;s de ser gordita y con gafas, &iquest;ahora tambi&eacute;n tiene algo que ver con la edad?</strong><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>No, en ese sentido tengo que decir que una actriz lo tiene peor. Yo no creo que tenga que ver con la edad, sino con un personaje que la gente ha querido alimentar. Un personaje que puede hacer mucha gracia: yo soy la primera en re&iacute;rme cuando me sacan en <em>Muchachada Nui</em>; tambi&eacute;n es verdad que cuando llevo flequillo, gafas, &hellip; lo pongo f&aacute;cil. Pero tambi&eacute;n siento que hay mucho respeto por lo que hago y que eso es lo que cuenta, m&aacute;s que cuatro t&iacute;os que no van a ser mi p&uacute;blico. Pero hay cierta gente que s&iacute;, como que les provoco una cosa &iexcl;que me pasaba en el colegio igual! 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: </strong><strong>Yo creo que a le gente tambi&eacute;n le pone nerviosa que hables de sentimientos...</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Yo creo que a la gente le pone muy nerviosa que hable de sentimientos. Y les jode. Y lo noto. Lo noto con una ferocidad que por otro lado, ahora, hasta cierto punto me lo puedo tomar como algo hasta halagador. Desde luego, yo no dejo indiferente, y eso est&aacute; bien. Yo cuando firmo un manifiesto &mdash;que tampoco es que me encante firmar manifiestos, pero muchas veces no s&eacute; decir que no&mdash; s&eacute; que a la persona a la que van a poner m&aacute;s a parir va a ser a m&iacute;. Y pienso &ldquo;Oiga, yo no he escrito este manifiesto: me adhiero porque creo que tiene cierto sentido...&rdquo; El &uacute;ltimo este sobre el federalismo... que a m&iacute; lo que me gusta del federalismo es que yo creo que en este pa&iacute;s es imposible. Pero por eso firm&eacute; el manifiesto. Y te tienen que llamar desde aguafiestas, espa&ntilde;olista, &iquest;c&oacute;mo era lo otro! &iexcl;Ah, s&iacute;, cosmopolita! Me gust&oacute; mucho que utilizaran como insulto lo de cosmopolita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: </strong><strong>A lo mejor te estaban llamando adicta a los Cosmopolitan, a lo mejor era eso y te estaban llamando un poco borrachuza...</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Va por ah&iacute;, s&iacute;...
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>Al igual que t&uacute; generas sentimientos, emociones, remueves cosas a trav&eacute;s de tus ficciones, supongo que a ti ahora la realidad tambi&eacute;n te provoca algo similar. &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo para controlar todos los golpes que nos est&aacute; dando la realidad? &iquest;C&oacute;mo lo dosificas?</strong><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Para m&iacute; ha sido muy saludable estar estos tres &uacute;ltimos meses en Cardiff y no encontrar un kiosco donde comprar un peri&oacute;dico espa&ntilde;ol. Eso s&iacute;, en las portadas de <em>The observer</em> y <em>The Independent</em> y <em>The Guardian</em> y de todos estos, segu&iacute;an saliendo art&iacute;culos sobre Espa&ntilde;a que yo intentaba evitar porque encima estaban escritos con un tono apocal&iacute;ptico que ya te parec&iacute;a que ibas a volver aqu&iacute; y la gente iba a asaltar los camiones del DIA. No s&eacute;. Leo ahora los peri&oacute;dicos con los ojos entrecerrados y de todas formas en Espa&ntilde;a tenemos la gran fortuna de que exista alguien como El Roto, con lo cual t&uacute; lees la vi&ntilde;eta de El Roto del d&iacute;a y ya no hay que saber nada m&aacute;s. Llevo en el tel&eacute;fono la vi&ntilde;eta esta del avi&oacute;n cayendo y el texto ese que dice: &ldquo;Mientras el avi&oacute;n ca&iacute;a, en la cabina segu&iacute;an hablando del plan&rdquo;. Es que es lo que nos pasa, &iquest;no? No lo hemos hecho bien como pa&iacute;s, est&aacute; claro que en alg&uacute;n punto hemos fallado; hemos escogido a la gente equivocada y todos nos hemos equivocado mucho. Hasta la gente que parec&iacute;a un poco m&aacute;s inteligente est&aacute; atrapada en esa red donde les parece m&aacute;s importante el partido que el pa&iacute;s. Lo del servicio p&uacute;blico se ha olvidado completamente. La corrupci&oacute;n existe desde que el hombre existe, pero la corrupci&oacute;n en la pol&iacute;tica y el nivel que veo aqu&iacute; es escandaloso. Me parecen moralmente peor los casos que estamos viendo, de todos los partidos, que la mafia. Me parece mucho peor. De la mafia yo ya asumo que hay gente que se va a ganar la vida matando, pero lo otro, me parece terriblemente peor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>Pero tambi&eacute;n por lo que tiene de traici&oacute;n a lo p&uacute;blico.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Esto es lo que me sobrecoge. Y lo que me sobrecoge m&aacute;s es que no hay ning&uacute;n partido que diga &ldquo;&iexcl;Ostras, lo hemos cagado, vamos a limpiar esto!&rdquo; No. Veo los pasillos de las sedes de todos los partidos con un silencio c&oacute;mplice. C&oacute;mplice con la corrupci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>&iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; ha pasado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los or&iacute;genes de esto? &iquest;Los or&iacute;genes de esto est&aacute;n en una Transici&oacute;n que llev&oacute; a una euforia que llev&oacute; a la cultura del pelotazo? &iquest;Cu&aacute;l es el momento en que todo empez&oacute; a pudrirse? Los que tenemos una edad recordamos cuando el alcalde de Madrid era Tierno Galv&aacute;n y el de Barcelona, Maragall, y o&iacute;amos sus discursos y sent&iacute;amos que las palabras ten&iacute;an un sentido... yo recuerdo ese momento bonito pero no s&eacute; qu&eacute; pas&oacute;. En ese momento, la gente que parec&iacute;a realmente cabal, inteligente, con ganas de hacer cosas, &iquest;perdi&oacute;? No s&eacute; lo que pas&oacute;, no lo s&eacute;, me lo pregunto muchas veces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>&iquest;Y qu&eacute; hacemos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Yo la sensaci&oacute;n que tengo &mdash;y cuidado que no me libro, no me libro de hacer algo que me parece hasta moralmente reprobable&mdash; y tengo la sensaci&oacute;n de que est&aacute; pasando: el &ldquo;S&aacute;lvese quien pueda&rdquo;. Yo ahora me he centrado en unas historias que contar y voy a contarlas, no s&eacute; c&oacute;mo m&aacute;s actuar. A m&iacute;, como a S&aacute;bato, me emocionan los detalles y no las generalidades; como no puedo tener una imagen global de lo que est&aacute; pasando. S&iacute; que lo de &ldquo;<em>Think global, act local</em>&rdquo; es lo &uacute;nico que me mueve. Una de las historias que he seguido m&aacute;s desde Inglaterra, que me ha impresionado m&aacute;s, es la historia de esta mujer que ha perdido el ojo. Ese v&iacute;deo que vi, que me envi&oacute; una amiga, donde ella cuenta y su madre cuenta. Cuando ves a su madre piensas &ldquo;Es como mi madre&rdquo;, es como mi familia. Me pod&iacute;a haber pasado a m&iacute;. Y hay un se&ntilde;or que niega: eso es lo que m&aacute;s impresiona: la negaci&oacute;n: &ldquo;No, que estaban en una manifestaci&oacute;n...&rdquo; Hay unos polic&iacute;as con unas &oacute;rdenes cuyas consecuencias son que esta mujer pierde el ojo, &iexcl;recon&oacute;celo, por favor! &iquest;C&oacute;mo puedes negar esta evidencia? Y eso es lo que est&aacute; pasando: niegan las evidencias. Repiten las mentiras hasta que se convierten en una verdad. Me gustar&iacute;a ayudar a esta mujer, pero sobre todo me gustar&iacute;a que tuviera justicia, que se hiciera justicia. Me gustar&iacute;a ayudarla, no s&eacute;. Porque la oigo hablar y me parece m&aacute;s que los testimonios de los desahucios, pienso mucho en ella. De hecho, hasta he so&ntilde;ado dos veces con ella. Pero bueno, me gustar&iacute;a hacer algo pr&aacute;ctico para ayudarla.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>P:</strong> <strong>Yo muchas veces la imagino a ella, despu&eacute;s de haber perdido el ojo, escuchar a Felix Puig negar que esto hubiera sucedido como sucedi&oacute;. Imag&iacute;nate ser t&uacute; esa persona y que alguien te est&eacute; negando tu realidad...</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Pero, adem&aacute;s, la imagen de alguien que ha perdido el ojo, pero alguien que ve m&aacute;s que ese se&ntilde;or que no quiere ver y no quiere actuar y no quiere nada. No s&eacute;. Me gustar&iacute;a tener la cabeza m&aacute;s clara, me gustar&iacute;a tener la lucidez que no tengo para, al menos, saber d&oacute;nde estamos y por qu&eacute; estamos aqu&iacute; y en diez a&ntilde;os d&oacute;nde vamos a estar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: </strong><strong>Antes cuando hablabas de las historias que se te quedaban ah&iacute;, de los personajes con quienes conviv&iacute;as, me preguntaba, &iquest;los personajes de tus pel&iacute;culas tienen relaci&oacute;n entre s&iacute;, se conocen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>S&iacute;. De hecho, mi sue&ntilde;o ser&iacute;a hacer una pel&iacute;cula con todas las actrices con las que he trabajado, juntas. Y lo he pensado muchas veces. Pero s&iacute; hay alguna conexi&oacute;n. Esta &uacute;ltima pel&iacute;cula, claro, es en espa&ntilde;ol, no salen lavander&iacute;as,... pero hay gestos y miradas y momentos y tempo y maneras de vivir el amor que tienen mucho que ver con <em>Mi vida sin m&iacute;</em>, por ejemplo. Y con <em>La vida secreta de las palabras</em> tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Ser&iacute;a una bonita pel&iacute;cula de Isabel Coixet donde todos tus personajes se encontrasen y se ayudaran...</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>ISABEL COIXET: </strong>Yo quiero hacer una pel&iacute;cula con Rinko (<em>Mapa de los sonidos de Tokio</em>) y con Candela (<em>Ayer no termina nunca</em>); yo creo que de ah&iacute; saldr&iacute;a algo. Pero bueno, yo creo que todas las mujeres de mis pel&iacute;culas se parecen, tienen algo, cada una es un rollo totalmente diferente pero tienen algo: ser de una honestidad brutal. Las mujeres de mis pel&iacute;culas son las mujeres que son mis amigas, mis amigas de verdad, no hay <em>bullshit</em>. As&iacute; me gusta la gente tambi&eacute;n a m&iacute;, hombres y mujeres. Que no me vendan la moto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bob Pop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/siento-nadando-oscuridad_1_5570254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jan 2013 20:44:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["Me siento como si estuviera nadando en la oscuridad"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Te ha visto tu hija desnudo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/visto-hija-desnudo_1_5570580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es responsabilidad de un diario proponer asuntos de debate, interpelar a la sociedad haci&eacute;ndonos a todos preguntas dif&iacute;ciles y que nos conciernen. Al <em>Abc</em> no le faltan arrestos para intervenir en el mon&oacute;tono panorama informativo y poner en primer plano aquello que a todos nos preocupa, pero de lo que nadie se atrev&iacute;a a hablar. As&iacute;, &ldquo;nuestro siempre querido y benem&eacute;rito, ilustrado, huecograbado, grapado, encuadernado, tricornudo y charolado diario mon&aacute;rquico de la ma&ntilde;ana&rdquo; (como dir&iacute;a Rafael S&aacute;nchez Ferlosio) nos lanzaba un desaf&iacute;o esta semana al preguntarse y preguntarnos nada menos que lo siguiente: &ldquo;&iquest;Debemos ba&ntilde;arnos con nuestros hijos? &iquest;Pueden ducharse juntos dos hermanos? &iquest;Es adecuado ir en ropa interior por casa? &iquest;Comporta alg&uacute;n tipo de problema que nos vean desnudos? &iquest;Hasta qu&eacute; edad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comenzaba un contundente art&iacute;culo de gran inter&eacute;s cultural titulado <a href="http://www.abc.es/familia/20130122/abci-hijos-padres-desnudez-201301171220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Hasta cu&aacute;ndo deben vernos desnudos nuestros hijos&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Mientras unos &ldquo;expertos&rdquo; consultados por el diario aseguran que &ldquo;la desnudez parental ocasiona futuros problemas sexuales&rdquo;, otros, m&aacute;s desenvueltos, la consideran algo positivo. Al parecer, el <em>Abc</em> ha encontrado tambi&eacute;n &ldquo;expertos&rdquo; que &ldquo;rechazan la existencia de la sexualidad infantil, aunque en la actualidad sea reconocida como una de las mayores aportaciones de la psicolog&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; se trate de un error de redacci&oacute;n, pero confirma nuestras sospechas: la sexualidad infantil no es m&aacute;s que &ldquo;una aportaci&oacute;n de la psicolog&iacute;a&rdquo;, sin duda para dar m&aacute;s inter&eacute;s y posibilidades de diversi&oacute;n a la infancia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque haya tenido que ir a buscarlo al CEU, la universidad cat&oacute;lica y privada, no pod&iacute;a dejar de encontrar nuestro benem&eacute;rito matutino a un &ldquo;experto&rdquo; que afirmara que, si los hijos ven desnudos a sus padres, se produce &ldquo;una sobreestimulaci&oacute;n sexual gratuita, que puede abocar en una aut&eacute;ntica promiscuidad sexual&rdquo;. Parece prometedor, si bien a dicho &ldquo;experto&rdquo; le preocupa que sea &ldquo;gratuito&rdquo;: quiz&aacute; los padres deber&iacute;an desnudarse s&oacute;lo si cobraran a los hijos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos ha llamado la atenci&oacute;n la noticia de que Garc&iacute;a M&aacute;rquez ya tiene una versi&oacute;n en tebeo. Es conocida la resistencia del premio Nobel colombiano a que sus obras sean llevadas al cine y, sin embargo, su propia vida ya ha aparecido en <a href="http://www.elespectador.com/noticias/cultura/articulo-396012-literatura-vineta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mic</a>.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ya cont&aacute;bamos con la espl&eacute;ndida, indiscreta y algo farragosa biograf&iacute;a de Gerald Martin,<em> Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Una vida</em>, publicada por Debate, pero hay que admitir que se trata de 762 p&aacute;ginas de apretada letra. Por eso damos la bienvenida a <em>Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Una vida m&aacute;gica</em>, que presenta la editorial Rey Naranja en el festival Hay de Cartagena de Indias.
    </p><p class="article-text">
        Para quien tenga todav&iacute;a m&aacute;s prisa, <a href="http://www.revistadelibros.com/articulos/loco-por-ser-salvado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo de Thomas Powers</a>, publicado en espa&ntilde;ol por la <em>Revista de Libros</em>, nos cuenta la vida (exagerada, poco ejemplar y muy entretenida) de Jack Kerouac al hilo de la rese&ntilde;a del libro de su antigua amiga Joyce Glassman. 
    </p><p class="article-text">
        Un periodista latinoamericano vino a Madrid a hacer unas entrevistas y decidi&oacute; contar su estancia en la ciudad, que define como la &ldquo;cr&oacute;nica de un recorrido aleatorio por las calles de la capital espa&ntilde;ola entre asambleas, protestas y museos&rdquo;. Si adem&aacute;s a&ntilde;adimos que se trata de un &ldquo;contraste de dispositivos po&eacute;ticos, ideol&oacute;gicos y comunicacionales de distintas generaciones y contextos&rdquo; cualquiera adivinar&aacute; que el periodista es argentino, del diario <em>Clar&iacute;n</em>. La <a href="http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/indignados-guerra-civil-arte-contracultura-15M-occupy-wall-street_0_849515292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visi&oacute;n de Madrid de Horacio Bilbao</a>.
    </p><p class="article-text">
        No nos ha sorprendido que, en la lista de las &ldquo;diez personas m&aacute;s inteligentes del mundo&rdquo;, figuren dos ajedrecistas, Kasparov y Judit Polgar. Un 20% de la inteligencia mundial se debe a jugadores de ajedrez, como comenta el siempre ameno y enjundioso blog de Federico Mar&iacute;n Bell&oacute;n, <em>Jugar con cabeza</em>, un espacio dedicado &uacute;nicamente a dos juegos: ajedrez y p&oacute;ker. Hay que subrayar que a Mar&iacute;n Bell&oacute;n la noticia m&aacute;s bien le sorprende, ya que titula su post: <a href="http://www.abc.es/blogs/poker-ajedrez/public/post/solo-dos-ajedrecistas-entre-las-diez-personas-mas-inteligentes-del-mundo-15060.asp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;S&oacute;lo dos ajedrecistas entre las diez personas m&aacute;s inteligentes del mundo&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute;, frente a frente con el tablero en medio, al 20% de la inteligencia mundial:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hemos le&iacute;do esta semana, como de costumbre, muchas (tal vez demasiadas) cr&iacute;ticas literarias, por lo que recomendamos una interesante reflexi&oacute;n sobre el g&eacute;nero: en la revista <em>Letras Libres</em> publica Christopher Dom&iacute;nguez Michael un art&iacute;culo informado e informativo sobre los <a href="http://letraslibres.com/revista/convivio/el-nacimiento-de-la-critica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">or&iacute;genes de la cr&iacute;tica. </a>
    </p><p class="article-text">
        En DK a&uacute;n no hemos visto la pel&iacute;cula <em>Lincoln</em>, pero resulta que Vicen&ccedil; Navarro, no s&oacute;lo la ha visto ya, sino que nos cuenta lo que vio y, mejor a&uacute;n, <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=162419&amp;titular=lo-que-la-pel%EDcula-%22lincoln%22-no-dice-sobre-lincoln-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que no vio en la pel&iacute;cula</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para la pr&oacute;xima semana nos ponemos como tarea ver la pel&iacute;cula y lo que no vio en ella el maestro Vicen&ccedil; Navarro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[DK]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/visto-hija-desnudo_1_5570580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jan 2013 20:12:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Te ha visto tu hija desnudo?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Turbulencias en la editorial Suhrkamp]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/turbulencias-editorial-suhrkamp_1_5570298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Va para largos a&ntilde;os que Suhrkamp Verlag es uno de los sellos editoriales de mayor prestigio en el &aacute;rea de la lengua alemana. Peter Suhrkamp lo fund&oacute; en tiempos duros para la libertad de expresi&oacute;n, durante la &eacute;poca de apogeo nazi; pero su verdadero impulsor y quien har&iacute;a de ella una de las editoriales de mayor prestigio en Europa fue, a partir de 1959, Sigfried Unseld.
    </p><p class="article-text">
        Suhrkamp es la editorial de Bertolt Brecht, de Hermann Hesse, de Adorno, de Thomas Bernhard, de Walter Benjamin o de Hans Magnus Enzensberger, entre otros. Este &uacute;ltimo, por cierto, acaba de anunciar p&uacute;blicamente que se desvincula de la editorial. No es el primero que, desencantado, toma esta decisi&oacute;n. Lo precedi&oacute; Martin Walser en 2004.
    </p><p class="article-text">
        La lista de nombres c&eacute;lebres que integran el cat&aacute;logo de Suhrkamp es enorme. No falta en &eacute;l una nutrida representaci&oacute;n del boom latinoamericano, de autores espa&ntilde;oles (Cunqueiro, Rodoreda, Sempr&uacute;n, Cabr&eacute;) o internacionales de ayer, de hoy y de siempre (Proust, Joyce, Hrabal, Lem), por citar unos cuantos.
    </p><p class="article-text">
        Suhrkamp ha tenido asimismo buen ojo para captar escritores noveles. Siegfried Unseld defini&oacute; su criterio editorial con una afirmaci&oacute;n que suele mencionarse a menudo: &ldquo;Aqu&iacute; no publicamos libros, sino autores&rdquo;. La consecuencia de dicha estrategia ha sido hasta tiempos recientes una sostenida historia de lealtad, est&iacute;mulo a la escritura y trato atento al escritor, y no era raro que los autores de la casa manifestasen en p&uacute;blico su identificaci&oacute;n plena con ella.
    </p><p class="article-text">
        Pero, como se sabe, una editorial no es exactamente un centro de acogida de literatos, sino una empresa que se debe a sus negocios y sigue, por tanto, unas pautas comerciales decididas por sus m&aacute;ximos responsables. Y es por el flanco de la administraci&oacute;n y del mando por donde se le amontonan de un tiempo a esta parte a Suhrkamp Verlag los problemas y los pleitos que podr&iacute;an suponer en cualquier momento, seg&uacute;n rumores, la cancelaci&oacute;n de sus actividades.
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;os comenzaron a ra&iacute;z del fallecimiento del carism&aacute;tico Siegfried Unseld en 2002. Se produce entonces en los puestos cercanos a la direcci&oacute;n una disputa por tomar las riendas de la editorial. La primera mano, por as&iacute; decir, se la gana la viuda del difunto editor, la escritora Ulla Unseld-Berk&eacute;wicz, al director gerente nombrado a&ntilde;os atr&aacute;s por su marido. En el curso de la primera d&eacute;cada del siglo XXI, la editorial entra en n&uacute;meros rojos. Comienzan los abandonos, las rivalidades internas y las demandas judiciales. A algunos les resultan irritantes las formas autoritarias de la nueva jefa. En 2007 abandona la editorial, despu&eacute;s de treinta y cinco a&ntilde;os de trabajo, la hispanista Mechthild Strausfeld, responsable principal de la incorporaci&oacute;n al cat&aacute;logo de Suhrkamp de autores de lengua espa&ntilde;ola y portuguesa.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se deteriora sensiblemente en 2009, despu&eacute;s que Joachim Unseld, el hijo de Siegfried Unseld, vendiera sus acciones, una parte de las cuales es adquirida por la fundaci&oacute;n familiar, que preside su madastra, y otra por una sociedad inversora. Con el tiempo dicha sociedad, encabezada por un ambicioso hombre de negocios, Hans Barlach, se hace con un 39% de participaciones de la editorial. En los puestos de decisi&oacute;n de Suhrkamp se topan una leona y un tigre. Ulla Unseld-Berk&eacute;wicz trata en vano de impedir por v&iacute;as judiciales la incorporaci&oacute;n de su oponente a puestos directivos de la editorial. Una y otro se enzarzan en una esgrima de demandas y contrademandas que todav&iacute;a dura.
    </p><p class="article-text">
        Barlach reclama una cantidad considerable de dinero a Ulla Unseld-Berk&eacute;wicz por haber alquilado durante a&ntilde;os a la editorial locales de su propiedad. Afirma sin tapujos que la vuelta a las ganancias es cuesti&oacute;n de despachar a la actual directora, a la que acusa de servirse de Suhrkamp para promocionarse. Hay quien imputa a Barlach un intento de destruir una instituci&oacute;n cultural de raigambre para convertirla en un simple y fr&iacute;o negocio, y algunos autores de la casa ya han anunciado su deseo de publicar en el futuro en otras editoriales. Entetanto, el caso Suhrkamp est&aacute; ahora mismo pendiente de varias sentencias en diversos juzgados de Alemania, sin que hayan fructificado hasta la fecha ninguno de los intentos por mediar entre las partes enfrentadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Aramburu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/turbulencias-editorial-suhrkamp_1_5570298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jan 2013 20:07:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Turbulencias en la editorial Suhrkamp]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Visibilizar la regla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/visibilizar-regla_1_5569748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>UNO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que no dice nada en favor de mi educaci&oacute;n sexual el hecho de que mi primer contacto con la menstruaci&oacute;n fuera la primera escena de <em>Carrie</em> (1976), de Brian De Palma, adaptaci&oacute;n de la novela hom&oacute;nima de Stephen King. Supongo que tampoco dice nada en favor de mi (supuesta) madurez el hecho de que, cada vez que me cruzo con un <em>grafiti</em> con el eslogan &ldquo;Visibilizar la Regla&rdquo; &mdash;bastante abundantes en mi barrio, por cierto&mdash;, no pueda evitar preguntarme si acaso es necesario visibilizarlo todo. Vaya este <em>mea culpa</em> por delante: quiz&aacute; soy, pues, el resultado andante de milenios de cultura patriarcal. No sentirse especialmente orgulloso de ello no parece ser un atenuante en una semana en que los &aacute;nimos est&aacute;n especialmente caldeados y las sensibilidades de g&eacute;nero se revelan a flor de piel. Hagamos un repaso: esta es la semana, por ejemplo, en la que a&uacute;n resuenan en mi cabeza las argumentaciones de una gran amiga, absolutamente convencida de que <em>Diamond Flash,</em> de Carlos Vermut, es una pel&iacute;cula mis&oacute;gina; la semana en que todav&iacute;a me duelen los <em>tuits</em> de una incisiva y brillante escritora, bloguera y periodista consagrados a poner bajo el foco de la sospecha (de la insensibilidad patriarcal) algo tan querido para m&iacute; como la serie de dibujos animados <em>Hora de aventuras</em>. La semana, en definitiva, en que he contemplado, desde la barrera, el rifirrafe dial&eacute;ctico alrededor del presunto machismo de la escena musical <em>indie</em> en nuestro pa&iacute;s. No tengo autoridad en la materia para asomar el hocico en ese debate, pero, ya puestos a quedar como un pat&aacute;n, voy a preguntarme en p&uacute;blico algo que me inquieta: si en la escena <em>indie</em> el peso del patriarcado es de tan alto tonelaje&hellip; &iquest;por qu&eacute; los efectivos femeninos del <em>indie</em> local no han sido capaces de generar arquetipos con el poder de abolir lo que llamar&iacute;a el Paradigma Am&egrave;lie? Por si hac&iacute;a falta aclararlo: Am&egrave;lie Poulain me parece un modelo de mujer mucho m&aacute;s odioso y reprobable que el que propon&iacute;a la Secci&oacute;n Femenina. De hecho, Am&egrave;lie es la sucesi&oacute;n evolutiva de la Secci&oacute;n Femenina para la era del <em>cupcake</em> y la tienda malasa&ntilde;era de ropa <em>vintage</em>, aunque es posible que me equivoque. Es s&oacute;lo una opini&oacute;n. La opini&oacute;n de alguien que declinar&iacute;a por igual las invitaciones a una degustaci&oacute;n de criadillas o a una Fiesta de la Placenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DOS</strong>
    </p><p class="article-text">
        El pasado 19 de enero de 2013 a la adolescente Giovanna Plowman le dio por visibilizar la regla de un modo (creo) in&eacute;dito y propio de los tiempos: colgando un v&iacute;deo en su p&aacute;gina de <em>Facebook</em>. El v&iacute;deo dur&oacute; poco en la puritana Casa Zuckerberg, pero el efecto viral ya era imparable: se subieron a <em>YouTube</em> dos copias que tambi&eacute;n fueron eliminadas y, finalmente, el micro-discurso audiovisual recal&oacute; en la p&aacute;gina de <em>LiveLeak</em>. Si alguien siente una curiosidad irrefrenable, quiz&aacute; el enlace siga operativo <a href="http://www.liveleak.com/view?i=1b6_1358662735" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>:   
    </p><p class="article-text">
        En el v&iacute;deo, la Plowman, en un lujoso cuarto de ba&ntilde;o con muebles de madera y tonos c&aacute;lidos, se extrae, en fuera de campo, su propio tamp&oacute;n usado y, tras anticipar verbalmente su proeza y presentarnos la bebida que le servir&aacute; para ir aliviando la experiencia, empieza a chuparlo a los sones del tema <em>212</em> de Azealia Banks. No es un v&iacute;deo especialmente s&oacute;rdido: ni la iluminaci&oacute;n, ni la sonrisa con hoyuelos de la protagonista nos est&aacute;n llevando a ninguna catacumba de la transgresi&oacute;n. Tampoco nos est&aacute;n elevando, dicho sea de paso. Las arcadas que no puede reprimir Giovanna Plowman cada vez que paladea la infusi&oacute;n parecen delatar que no estamos ante un manifiesto feminista. La Plowman parece, de hecho, lo que poco despu&eacute;s de haber alcanzado la fama a velocidad supers&oacute;nica &mdash;bajo el mote de <em>Tampon Girl</em>&mdash; dijo ser &mdash;una chica que hab&iacute;a hecho una apuesta&mdash; y lo que, tras desmentir rumores sobre su posible suicidio a causa del hostigamiento intern&aacute;utico, demuestra y celebra ser a trav&eacute;s de su cuenta de <em>Twitter </em>(@ItsGiovannaP), que cuenta, mientras escribo esto, con 21.797 seguidores (esto no es nada: la p&aacute;gina de <em>Facebook</em> donde empez&oacute; todo tiene ya 185.930 suscriptores): uno de los muchos monstruos engendrados por la contempor&aacute;nea cultura de la fama. Lo interesante de todo el asunto es que el caso de Giovanna Plowman ha disparado la notoriedad de alguien a quien nunca hab&iacute;amos tenido el gusto de conocer y ha generado debate sobre la autenticidad de la grabaci&oacute;n, pero no parece haber alentado, que yo sepa, ninguna discusi&oacute;n de peso sobre la casual sinergia entre un discurso activista &mdash;visibilizar la regla&mdash; y un exhibicionismo narcisista propio del concursante medio de <em>Gand&iacute;a Shore</em> o sus variantes. El v&iacute;deo de la Plowman ha inspirado una serie de respuestas que se enmarcan dentro del subg&eacute;nero engendrado por otra grabaci&oacute;n extrema, conocida bajo el nombre de &ldquo;2 Girls 1 Cup&rdquo;, que era un fragmento de una pel&iacute;cula porno brasile&ntilde;a de especialidad copr&oacute;faga. La respuesta a &ldquo;2 Girls 1 Cup&rdquo; cristaliz&oacute; en una serie de v&iacute;deos en los que se documentaban las reacciones &mdash;principalmente em&eacute;ticas&mdash; de espectadores enfrentados a la grabaci&oacute;n, que se manten&iacute;a en el <em>off</em> del encuadre. La degustaci&oacute;n menstrual de Giovanna Plowman ha inspirado una oleada de respuestas cortadas por el mismo patr&oacute;n: una cuantiosa cantidad de v&iacute;deos que registran a diversos espectadores sobreactuando su disgusto frente al numerito de la adolescente. La p&aacute;gina web <a href="http://knowyourmeme.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Know Your Meme</a> recoge, no obstante, una variante de inter&eacute;s: una entrega de DailyGrace, video-blog de la actriz de comedia Grace Helbig, donde la protagonista imita las reacciones estomagantes de los v&iacute;deos de respuesta a Giovanna Plowman. Una ventanita insertada en la grabaci&oacute;n revela, no obstante, que lo que est&aacute; viendo Grace Helbig no es el famoso v&iacute;deo del tamp&oacute;n chupado&hellip; sino un viejo &mdash;es decir, tradicional, emblem&aacute;tico, perpetuador de arquetipos&mdash; anuncio publicitario de tampones.
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        <strong>TRES</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cartelera cinematogr&aacute;fica acoge esta semana el estreno de una pel&iacute;cula colectiva &mdash;muy recomendable si quieren pasar una buena tarde: &iexcl;h&aacute;ganme caso!&mdash; que responde al t&iacute;tulo de <em>Movie 43</em>. Detr&aacute;s del proyecto est&aacute; uno de los hermanos Farrelly. <em>Movie 43</em> utiliza como marco narrativo la b&uacute;squeda, por parte de unos adolescentes, de una legendaria (o falsa) pel&iacute;cula perdida en internet que pasa por ser el objeto audiovisual m&aacute;s transgresor y desagradable jam&aacute;s visto. Por el camino se van encontrando con otras grabaciones ofensivas, que cobran la forma de los sucesivos <em>sketches</em> que jalonan el metraje. Uno de ellos aborda, precisamente, la cuesti&oacute;n de visibilizar la regla: el personaje interpretado por la joven actriz Chlo&euml; Grace Moretz tiene su primera regla en su primera cita, en casa de un compa&ntilde;ero de clase &mdash;criado por un padre machista y cenutrio&mdash;, que no est&aacute; preparado para afrontar el asunto. La escena es una peque&ntilde;a filigrana c&oacute;mica alrededor del terror masculino a la sangre menstrual. El punto y final lo pone un falso anuncio de tampones que proporciona un espectacular gag. El <em>sketch</em> de la primera regla de Chlo&euml; Grace Moretz no deja de poner el dedo en la llaga, pero <em>Movie 43</em> no parece, a primera vista, el sitio m&aacute;s indicado para encontrar un discurso feminista. Tampoco una pel&iacute;cula de Brian De Palma tiene naturaleza de Centro de Formaci&oacute;n para las Irreprochables Sensibilidades de G&eacute;nero y, sin embargo, ah&iacute; es donde vi mi primera regla. Una primera regla entre vapores, en el centro de una coreograf&iacute;a de carne adolescente capturada al ralent&iacute;. De Palma es uno de mis cineastas favoritos, pero no es un feminista. La verdad es que tampoco necesito que lo sea. Y, sin embargo, <em>Carrie</em> hablaba de lo mismo que la escena de <em>Movie 43</em>: del miedo masculino a la sangre menstrual, entendida como poder diab&oacute;lico (la telequinesis, seg&uacute;n King, podr&iacute;a ser la regla por otros medios) y como infecci&oacute;n. Una tradici&oacute;n, en suma, que recorre el imaginario de lo fant&aacute;stico desde <em>La brujer&iacute;a a trav&eacute;s de los tiempos</em> (1922), de Benjamin Christensen, hasta el <em>Anticristo</em> (2009), de Lars Von Trier, o <em>Jennifer&rsquo;s Body</em> (2009), de Karyn Kusama, las dos pel&iacute;culas recientes que han afrontado &mdash;y cuestionado&mdash; m&aacute;s directamente toda esa herencia cultural. Tambi&eacute;n lo ha hecho <em>El alucinante mundo de Norman</em> (2012), de Chris Butler y Sam Fell, una pel&iacute;cula para ni&ntilde;os que dibuja la arquet&iacute;pica comunidad americana como el asentamiento erigido sobre el sacrificio de una ni&ntilde;a rara (es decir, una bruja para el pelot&oacute;n de linchamiento que es, de hecho, esa misma comunidad). Ante los insistentes grafitis que proponen &ldquo;Visibilizar la Regla&rdquo; siempre he pensado que el asunto era un caballo de batalla del feminismo, una cuesti&oacute;n de g&eacute;nero. En el cine est&aacute; siendo, al parecer, una cuesti&oacute;n de g&eacute;neros (cinematogr&aacute;ficos)&hellip; aparentemente inapropiados para tomar cartas en el asunto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Costa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/visibilizar-regla_1_5569748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jan 2013 17:53:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Visibilizar la regla]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mirada del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/mirada-mundo_1_5569730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La menstruaci&oacute;n es una ausencia. Es la evidencia de lo que no fue cuando todo estaba preparado para que fuera.
    </p><p class="article-text">
        En el cuadro <em>El origen del mundo</em>, de Gustave Courbet, llama la atenci&oacute;n tambi&eacute;n una ausencia: que el pintor haya omitido el rostro de la modelo. En una tela diminuta, de 55 x 46 cm, el pintor centra la atenci&oacute;n de la imagen en el tri&aacute;ngulo de vello p&uacute;bico en cuyo v&eacute;rtice desemboca el sexo y a los lados se abren las piernas en las que apenas se vislumbra el rastro de alguna vena. La piel es tersa, suave, luminosa y seg&uacute;n la vista asciende, obligada por el encuadre piramidal que escogi&oacute; el autor, nos topamos con el ombligo hasta llegar a un seno que solo se deja ver parcialmente ya que la s&aacute;bana lo cubre. Y nada m&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         En la misma &eacute;poca que Courbet pinta esta obra, los cr&iacute;ticos franceses ve&iacute;an en el rostro de la <em>Mona Lisa</em> a una <em>femme fatale</em>. &iquest;Era la mirada de la <em>Mona Lisa</em> de Leonardo la que se ocultaba en el cuadro de Courbet?
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n consta en el cap&iacute;tulo &lsquo;Vida de Leonardo&rsquo; que Giorgio Vasari incluy&oacute; en su libro <em>Vidas, </em>publicado en 1550, la obra fue encargada por el mercader florentino Francesco del Giocondo y la imagen es el retrato de su esposa Lisa Gherardini. Por ese motivo el cuadro es conocido como <em>Mona Lisa</em>, ya que entonces se utilizaba el apelativo &ldquo;Mona&rdquo; o &ldquo;Monna&rdquo; para las mujeres casadas. Pero un estudio reciente realizado por el historiador romano Roberto Zapperi atribuye el cuadro a la imaginaci&oacute;n de Da Vinci. Seg&uacute;n Zapperi, Giuliano de Medici, hijo de Lorenzo <em>El Magn&iacute;fico</em>, tuvo un hijo natural al cual reconoci&oacute; y al que llam&oacute; Ippolito. Ya nacido el ni&ntilde;o, Giuliano contrajo un matrimonio de conveniencia y, durante el viaje de bodas, Ippolito fabulaba que su padre regresar&iacute;a en compa&ntilde;&iacute;a de la madre que a&uacute;n no hab&iacute;a conocido. Ante la l&oacute;gica decepci&oacute;n del peque&ntilde;o, Giuliano decidi&oacute; encargar el retrato para regal&aacute;rselo a su hijo. En abril de 1515, en Roma, ateni&eacute;ndose a la tradici&oacute;n florentina de encargar retratos de parientes difuntos, Giuliano orden&oacute; a Leonardo la realizaci&oacute;n del cuadro. Como no ten&iacute;a la m&aacute;scara mortuoria de la difunta madre biol&oacute;gica del ni&ntilde;o, Giuliano le dio libertad a Leonardo para realizar la obra bas&aacute;ndose en su descripci&oacute;n verbal y en el deseo de que no estuviera ausente el tema de la maternidad. Da Vinci le imprimir&iacute;a una sonrisa que expresar&iacute;a el afecto reconfortante de la madre por el hijo, envuelto de cierta melancol&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Freud, en un estudio sobre la sexualidad de Leonardo, posa su mirada en los cuadros que pinta Da Vinci en un mismo per&iacute;odo: en todos los rostros, el de la Mona Lisa, Santa Ana, la Virgen e incluso San Juan Bautista, ve rastros de la misma sonrisa aunque con los matices l&oacute;gicos de cada personaje. Le llama la atenci&oacute;n que tanto la <em>madonna</em> como su madre, Santa Ana, tengan la misma expresi&oacute;n, la misma sonrisa maternal pero no tan enigm&aacute;tica como la de <em>Mona Lisa</em>, e infiere que se trata de la sonrisa de la madre de Leonardo. Freud se basa en la biograf&iacute;a de Vasari y cree que Leonardo ha reinterpretado la expresi&oacute;n de Lisa Gherardini para acabar pintando su propia imagen materna. Lo que ignora, a la luz de la tesis de Zapperi, es que Giuliano M&eacute;dici le encarg&oacute; a Leonardo una imagen maternal sin darle ninguna referencia visual. A quien pinta Leonardo es a su madre.
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         Los cr&iacute;ticos franceses ve&iacute;an, entonces, en la <em>Mona Lisa,</em> la cara que oculta la s&aacute;bana en <em>El origen del mundo</em>. Es decir, una <em>femme fatale</em>. Una madre. Una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Goya, a diferencia de Coubert, que omite el rostro, y de Leonardo, que solo pinta un busto, nos ofrece un desnudo integral, es decir, con mirada incluida: <em>Maja desnuda</em>. El historiador de arte Fred Licht sostiene que al mirarla se siente el eco de Marlene Dietrich cantando &ldquo;Yo solo s&eacute; amar y nada m&aacute;s&rdquo;, y a&ntilde;ade &ldquo;la <em>Maja Desnuda</em> es el prototipo perfecto de una mujer peculiarmente moderna que m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s ser&aacute; representada por la protagonista de <em>El &aacute;ngel azul</em>&rdquo;. Robert Hughes, quien cita a Licht en su obra <em>Goya</em>, destaca la desafiante sexualidad de la <em>Maja desnuda</em> y aporta un hecho digno de destacar: Goya pinta en este cuadro los primeros rizos de vello p&uacute;bico femenino en el arte occidental. Un vello que al llegar a Coubert crecer&aacute; desmesuradamente pero perder&aacute; la mirada. La mirada de la mujer que va unida a la menstruaci&oacute;n que, dijimos, es ausencia. Pero adem&aacute;s es un inicio, un ciclo que se renueva y en torno al cual mora el deseo que no es otra cosa sino, tambi&eacute;n, un s&iacute;ntoma de ausencia.
    </p><p class="article-text">
        Nada tan actual como Goya; tanto, que Licht ve en la <em>Maja desnuda</em> a Marlene Dietrich y uno, al observarla hoy, se desplaza con esa mirada al lugar donde coloca su propio deseo. Jacques Lacan afirmaba que el deseo no tiene objeto; sin embargo, &eacute;l fue el &uacute;ltimo propietario de <em>El origen del mundo</em> de Coubert.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/mirada-mundo_1_5569730.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jan 2013 17:36:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La mirada del mundo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lluvia de sangre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/lluvia-sangre_1_5568710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        No es la menstruaci&oacute;n el asunto m&aacute;s habitual en la poes&iacute;a escrita por hombres. Siempre hemos sentido los varones cierta fascinaci&oacute;n hacia esa sangre que vuelve a intervalos regulares, como la rima en un poema o como un remordimiento. Tambi&eacute;n nos ha asustado siempre, de ah&iacute; las innumerables creencias sin mucho fundamento que hemos sostenido y que, hasta hace bien poco, en el siglo XVIII, a&uacute;n ten&iacute;a que luchar por desmentir Benito Jer&oacute;nimo Feijoo en su <em>Teatro Cr&iacute;tico Universal</em>:
    </p><p class="article-text">
        <em>Los menstruos fem&iacute;neos no tienen la ponzo&ntilde;a que tantos libros les atribuyen; ni esterilizan los campos, ni hacen rabiar los brutos. De esto hay mil experiencias. Generalmente hablando, no tienen m&aacute;s, ni menos que otra cualquier sangre evacuada naturalmente, que sea de var&oacute;n, que de hembra. Si las mujeres menstruadas manchasen los espejos, a cuatro d&iacute;as ninguno estar&iacute;a de servicio. [&hellip;] Gaspar de los Reyes, que asiente a todos los males que se cuentan de la sangre menstrua, citando a Suetonio, dice, que Cesonia, mujer de Cal&iacute;gula, enfureci&oacute; a su marido, d&aacute;ndole a beber esta ponzo&ntilde;a; pero Suetonio no dice tal cosa. [&hellip;] Otro error comun&iacute;simo en la misma materia; y es, que el feto en el claustro materno se nutra de aquella sangre. Monsieur Littre, habiendo hecho la disecci&oacute;n de muchas mujeres que murieron en tiempo de la pre&ntilde;ez, not&oacute;, que los conductos por donde viene la sangre de las reglas, est&aacute;n muy apretados en todo el periodo de la pre&ntilde;ez, y no dan entonces sangre alguna, s&iacute; s&oacute;lo un poco de licor blanquecino: concluyendo, que la sangre que nutre al feto le viene inmediata, y copiosamente de las arterias de la matriz.</em> 
    </p><p class="article-text">
        Ni la sangre menstrual es venenosa y produce demencia, ni es el alimento del feto (y no s&eacute; c&oacute;mo se las arreglaban para mantener ambas creencias simult&aacute;neamente), y ni siquiera hace saltar el azogue de los espejos.
    </p><p class="article-text">
        En poes&iacute;a, entre nuestros cl&aacute;sicos, siempre se puede recurrir a Quevedo, que vilipendi&oacute; sin tregua las menstruaciones.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, uno de los esfuerzos m&aacute;s notables por convertir la regla en excepci&oacute;n po&eacute;tica quiz&aacute; se lo debamos a un pr&iacute;ncipe, Carlos de Inglaterra, que confes&oacute; a su amante su deseo de transformarse en un tamp&oacute;n, para vivir siempre metido bajo sus pantalones (&ldquo;I'll just live inside your trousers&rdquo;). &ldquo;Oh, what a wonderful idea&rdquo;, respondi&oacute; ella al cumplido. Asusta pensar hasta d&oacute;nde habr&iacute;a podido llegar Garcilaso con semejante ocurrencia o concepto.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, creo que el poeta m&aacute;s menstrual y de forma m&aacute;s interesante, porque a&uacute;na los temores y supersticiones cl&aacute;sicos con la modernidad de su planteamiento, es Guillaume Apollinaire.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tal es su obsesi&oacute;n que, en su poema m&aacute;s conocido, &ldquo;Zone&rdquo;, del libro Alcools, las mujeres van por la calle, menstruando sin parar por debajo de la ropa:
    </p><p class="article-text">
        <em>Aujourd&rsquo;hui tu marches dans Paris les femmes sont </em>
    </p><p class="article-text">
        <em> ensanglant&eacute;es</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Hoy caminas por Par&iacute;s las mujeres est&aacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> ensangrentadas</em>
    </p><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n menstrual del poeta se refiere a menudo al flujo de su propia madre, es decir, una fijaci&oacute;n ed&iacute;pica, como en este otro poema:
    </p><p class="article-text">
        <em>Le soleil ce jour-l&agrave; s&rsquo;&eacute;talait comme un ventre</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Maternel qui saignait lentament sur le ciel</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> La lumi&eacute;re est ma m&egrave;re &oacute; lumi&egrave;re sanglante</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Les nuages coulaient comme un flux menstruel</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El sol ese d&iacute;a se desplegaba como un vientre</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Materno que sangraba lentamente en el cielo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> La luz es mi madre oh luz ensangrentada</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Las nubes goteaban como un flujo menstrual</em>
    </p><p class="article-text">
        Poderosas im&aacute;genes que dibujan un atardecer rojizo, porque en la poes&iacute;a de Apollinaire las mujeres, por muy atractivas que resulten, son temibles y destructivas, y la sangre menstrual es el emblema de esa violencia que desencadenan las mujeres (o la sexualidad).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Zone&rdquo; es un largo poema que comienza en segunda persona (&ldquo;Al final est&aacute;s cansado de este mundo antiguo&rdquo;, as&iacute; comienza) y en el que se alternan algunos intervalos en primera persona (&ldquo;He visto esta ma&ntilde;ana una hermosa calle&rdquo;, dice m&aacute;s adelante). Salta a la vista que el poeta se dirige a s&iacute; mismo con un t&uacute; ret&oacute;rico que acent&uacute;a el conflicto &iacute;ntimo. Es un poema vertiginoso en el que el protagonista va cambiando de lugar (ahora est&aacute;s en Praga, ahora en Par&iacute;s, est&aacute;s en Marsella, etc.) y hasta de edad (&ldquo;tu n&acute;est encore qu&rsquo;un petit enfant / Ta m&egrave;re ne t&acute;habille que de bleu et de blanc&rdquo;, &ldquo;no eres a&uacute;n m&aacute;s que un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, tu madre s&oacute;lo te viste de azul y de blanco&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegamos a los versos citados:
    </p><p class="article-text">
        <em>Aujourd&rsquo;hui tu marches dans Paris les femmes sont</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> ensanglant&eacute;es</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> C'&eacute;tait et je voudrais ne pas m'en souvenir c'&eacute;tait au </em>
    </p><p class="article-text">
        <em> d&eacute;clin de la beaut&eacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Hoy caminas por Par&iacute;s las mujeres est&aacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> ensangrentadas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Era y quisiera no recordarlo era en</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> el ocaso de la belleza</em>
    </p><p class="article-text">
        Ya conoc&iacute;amos del otro poema esta puesta de sol te&ntilde;ida de sangre, pero en los siguientes versos esa sangre menstrual se vierte en un sacrificio:
    </p><p class="article-text">
        <em>Entour&eacute;e de flammes ferventes Notre-Dame m'a regard&eacute; </em>
    </p><p class="article-text">
        <em> &agrave; Chartres</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Le sang de votre Sacr&eacute;-Coeur m'a inond&eacute; &agrave; Montmartre</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Je suis malade d'ou&iuml;r les paroles bienheureuses</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> L'amour dont je souffre est une maladie honteuse</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Rodeada de fervientes llamas Nuestra Se&ntilde;ora me mir&oacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> en Chartres</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> La sangre de tu Sagrado Coraz&oacute;n me inund&oacute; en Montmartre</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Estoy enfermo de o&iacute;r las palabras benevolentes</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> El amor que padezco es una enfermedad vergonzosa </em>
    </p><p class="article-text">
        El amor que sufre le hace ser dos, como en el poema: el que ama a la mujer y el que siente repulsi&oacute;n hacia ella (en cuanto menstr&uacute;a). Este es el predicamento del desdichado Apollinaire, que m&aacute;s adelante sigue exponiendo sus contradicciones:
    </p><p class="article-text">
        <em>Te voici &agrave; Amsterdam avec une jeune fille que tu </em>
    </p><p class="article-text">
        <em> trouves belle et qui est laide</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Aqu&iacute; est&aacute;s en Amsterdam con una joven que t&uacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> encuentras bella y que es fea</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Poco despu&eacute;s est&aacute; en un restaurante y observa a su alrededor:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ces femmes ne sont pas m&eacute;chantes elles ont des soucis </em>
    </p><p class="article-text">
        <em> cependant</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Toutes m&ecirc;me la plus laide a fait souffrir son amant</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esas mujeres no son malvadas tienen preocupaciones</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> no obstante</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Todas hasta la m&aacute;s fea ha hecho sufrir a su amante</em>
    </p><p class="article-text">
        Hasta que en el poema cae la tarde y se despide, porque se va dormir con sus &ldquo;fetiches de Ocean&iacute;a y de Guinea&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        <em>lls sont des Christs d'une autre forme et d'une autre </em>
    </p><p class="article-text">
        <em> croyance</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Ce sont les Christs inf&eacute;rieurs des obscures esp&eacute;rances</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Adieu Adieu</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Soleil cou coup&eacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Son Cristos de otra forma y de otra</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> creencia</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Son los Cristos inferiores de las oscuras esperanzas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Adi&oacute;s Adi&oacute;s</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sol cuello cortado</em>
    </p><p class="article-text">
        Este es el sacrificio en el que se convierte la sangre menstrual.
    </p><p class="article-text">
        Antes he hablado de Edipo, a pesar de que no crea una palabra de las monsergas de Freud.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ya conocemos este sol guillotinado en el crep&uacute;sculo, el que mancha de sangre las nubes: es la menstruaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La decapitaci&oacute;n, dec&iacute;a Freud, es un equivalente de la castraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que creo que podemos ver en la poes&iacute;a de Apollinaire es la relaci&oacute;n entre la atracci&oacute;n y repulsi&oacute;n por la menstruaci&oacute;n y el miedo a la castraci&oacute;n. La sangre menstrual mana de la herida producida por la (freudiana, es decir supuesta) castraci&oacute;n de la mujer. &Eacute;se ser&aacute; precisamente el castigo que imponga el padre al hijo que logre la heroica satisfacci&oacute;n ed&iacute;pica: la castraci&oacute;n (otros dicen ceguera, qu&eacute; ingenuos). Por eso, conviene haber matado al padre antes. Pero entonces, como dice en otro lugar Apollinaire: &ldquo;On ne peut porter partout le cadavre de son p&egrave;re&rdquo; (L&rsquo;Antitradition Futuriste): no se puede ir a todos lados cargando con el cad&aacute;ver de tu padre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se cre&iacute;a Apollinaire semejantes patra&ntilde;as freudianas? Lo dudo mucho. &iquest;Me las creo yo? &iexcl;Ni hablar del peluqu&iacute;n! Creo que, como todos los mitos (las vaginas dentadas, las M&eacute;nades, etc.) son una forma de explicarnos nuestros propios miedos.
    </p><p class="article-text">
        Y el miedo a las mujeres o el miedo al sexo me parece que s&oacute;lo es miedo a perder la propia individualidad, a que el coito borre nuestro yo, nuestro individuo, y nos arroje a la fosa com&uacute;n de la especie.
    </p><p class="article-text">
        Pero en realidad, si lo pensamos bien, &iquest;habr&aacute; cosa m&aacute;s saludable que librarse de uno mismo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Reig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/lluvia-sangre_1_5568710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jan 2013 19:01:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lluvia de sangre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los testículos, esos desconocidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/testiculos-desconocidos_1_5568970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Siempre me he preguntado por qu&eacute; en la literatura o en el cine &mdash;pero qu&eacute; digo, o en las mismas sobremesas&mdash; no se habla del proceso de espermatog&eacute;nesis. &iquest;Por qu&eacute; este asunto parece continuar siendo un tema tab&uacute; en nuestra sociedad, y qu&eacute; tienen que decir sobre ello las nuevas generaciones? &iquest;C&oacute;mo es posible que a estas alturas no sepamos c&oacute;mo afectaba a Don Quijote el ritmo de secreci&oacute;n de testosterona, con sus m&iacute;nimos a &uacute;ltima hora de la tarde? &iquest;Qu&eacute; le pasaba al agente 007 cuando se le desbarajustaba el ciclo circadiano de sus hormonas masculinas?
    </p><p class="article-text">
        Realmente me preocupa este silencio. En toda novela, pel&iacute;cula u obra de teatro que se precie se nos da cuenta puntualmente de los procesos fisiol&oacute;gicos de los protagonistas: las veces que van al ba&ntilde;o, las particularidades de cada uno en referencia a su tr&aacute;nsito intestinal, los d&iacute;as en que las mujeres tienen la menstruaci&oacute;n, las reacciones del sistema nervioso vegetativo ante una situaci&oacute;n de estr&eacute;s; pero del proceso de espermatog&eacute;nesis, nada de nada. Y esto provoca desconcierto: &iquest;qu&eacute; est&aacute; pasando exactamente en las g&oacute;nadas masculinas? Cuando los espermatozoides se acumulan en el conducto eferente, &iquest;duele?, &iquest;afecta esto al humor del hombre? Y claro, entonces cabe preguntarse si Monseiur Grandet, el personaje de Balzac, ten&iacute;a un nivel excesivamente bajo de testosterona y de ah&iacute; su fatiga e irritabilidad. Del mismo modo cabr&iacute;a sospechar que Lord Chatterley hubiera entrado en la andropausia. &iquest;Por qu&eacute; se nos han ocultado estos datos?
    </p><p class="article-text">
        Vamos a ver, &iquest;c&oacute;mo es exactamente la actividad testicular y por qu&eacute; en el <em>Cantar de m&iacute;o Cid</em> no hay ninguna referencia a ello? &iquest;Qu&eacute; pasa con los tubos semin&iacute;feros que se abren en la pubertad de los ni&ntilde;os? &iquest;Qu&eacute; ocurre exactamente en el epid&iacute;dimo del test&iacute;culo? Todo son interrogantes.
    </p><p class="article-text">
        Un ciclo espermatog&eacute;nico dura alrededor de dos meses, de acuerdo, si bien dentro de &eacute;l la maduraci&oacute;n de los espermatozoides en s&iacute; requiere entre 10 y 14 d&iacute;as. Lo que no se entiende es por qu&eacute; no se hace ninguna alusi&oacute;n a estos periodos temporales mientras que la duraci&oacute;n y los pormenores del ciclo ov&aacute;rico los conocemos todos.
    </p><p class="article-text">
        El miembro masculino y sus funciones han quedado ocultos, pasto de leyendas, de mitos, de risitas y de miradas furtivas. De desconocimiento. Se ha mantenido el asunto en el m&aacute;s completo silencio. La espermatog&eacute;nesis deber&iacute;a salir a la luz. Dejar de ser un tab&uacute;. Ya es hora de encararlo.
    </p><p class="article-text">
        (Y s&iacute;, claro que encontr&eacute; cosas en la red sobre la menstruaci&oacute;n, muchas, y no necesitan palabras, mira:
    </p><p class="article-text">
        -<a href="http://www.biobiochile.cl/2012/05/23/fotografa-desafia-el-tabu-de-la-menstruacion-con-polemica-coleccion-de-imagenes.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute;</a> una fot&oacute;grafa chilena, Emma Arvida, que &ldquo;se rebela contra el tab&uacute; de la menstruaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -<a href="http://menstruacionalternativa.blogspot.com.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute;</a> una p&aacute;gina entre <em>kitsch</em> y ecologista, entre cutre y <em>flower-power</em>, entre esot&eacute;rica y pesetera, entre c&oacute;mica y tr&aacute;gica. Ofrece un &ldquo;Kit menstruaci&oacute;n&rdquo; o un &ldquo;Kit viajera&rdquo; por poco m&aacute;s de cuatrocientos euros.)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/testiculos-desconocidos_1_5568970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jan 2013 12:27:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los testículos, esos desconocidos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres venenosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/mujeres-venenosas_1_5884218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los personajes literarios femeninos del Siglo de Oro sangraban <a href="http://www.upf.edu/todogongora/poesia/sonetos/336/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alguna vez</a>, pero nunca lo hac&iacute;an por <em>ah&iacute;</em>. La sangre menstrua se consideraba un excremento &mdash;<em>fregona de las mujeres, que vac&iacute;a sus inmundicias</em>, la llam&oacute; Quevedo&mdash; y los excrementos s&oacute;lo serv&iacute;an para denigrar a quien los excretaba.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que la mujer ten&iacute;a dentro de s&iacute; materia venenosa que deb&iacute;a expulsar peri&oacute;dicamente viene de la medicina medieval, que estuvo vigente hasta bien entrado el siglo XVII. Uno de los tratados m&eacute;dicos que m&aacute;s circul&oacute; hasta entonces fue el <em>Fasciculus medicinae</em>, del profesor alem&aacute;n Johannes de Ketham, publicado en 1491.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La obra es una compilaci&oacute;n de apuntes de clase que el autor puli&oacute; y public&oacute; para facilitar su consulta. Ketham era un m&eacute;dico conocido, y es posible que el libro se imprimiera tras comprobar la enorme demanda que hab&iacute;a tenido como manuscrito. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de su primera edici&oacute;n, en 1495, el <em>Fasciculus</em> se tradujo al castellano como <em>Compendio de la salud humana</em>. Y es que la obra de Ketham era eso, un compendio de medicina medieval.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El coito de los peces</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta el siglo XVI la medicina se bas&oacute; en las ideas del m&eacute;dico persa Avicena (980-1037), que en su obra <em>Liber Canonis Medicinae</em> &mdash;originariamente escrita en &aacute;rabe&mdash; hab&iacute;a sistematizado los principios de la medicina griega, desde Hip&oacute;crates de Cos (460-357 a JC) hasta Galeno de P&eacute;rgamo (130-200).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esta doctrina, los cuatro elementos fundamentales de la naturaleza eran el fuego, el aire, el agua y la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Dependiendo del que predominara en cada uno, las personas pod&iacute;an ser col&eacute;ricas (si predominaba el fuego), sangu&iacute;neas (si predominaba el aire), flem&aacute;ticas (si predominaba el agua) o melanc&oacute;licas (si predominaba la tierra).
    </p><p class="article-text">
        El <em>Compendio de la humana salud </em>consta de seis cap&iacute;tulos. El cuarto es el que m&aacute;s nos interesa ahora. Se titula &ldquo;De las dolencias de las mujeres&rdquo;, y en &eacute;l se mezclan las cuestiones espec&iacute;ficas de la menstruaci&oacute;n con otras de car&aacute;cter m&aacute;s general relativas a las relaciones sexuales.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Por qu&eacute; todos los animales se ayuntan? &iquest;Por qu&eacute; el ayuntamiento moderado es provechoso? &iquest;Por qu&eacute; el desordenado y muy continuo es venenoso? &iquest;Por qu&eacute; la relaci&oacute;n carnal es perjudicial para los melanc&oacute;licos y col&eacute;ricos, pero no para los flem&aacute;ticos y sangu&iacute;neos? &iquest;Por que las hembras animales no quieren el acto de la carne cuando est&aacute;n pre&ntilde;adas? &iquest;Por qu&eacute; eso falla con las mujeres y las yeguas? &iquest;Por qu&eacute; es da&ntilde;oso el ayuntamiento con el est&oacute;mago lleno? &iquest;Por qu&eacute; es da&ntilde;oso con el est&oacute;mago vac&iacute;o? &iquest;Por qu&eacute; no es bueno nada m&aacute;s salir del ba&ntilde;o? &iquest;Por qu&eacute; se recibe tanto deleite en aquel acto en el momento de la expulsi&oacute;n de la simiente? &iquest;Por qu&eacute; los que muy a menudo se ayuntan no reciben tanto deleite como los que se ayuntan de tarde en tarde? &iquest;Qui&eacute;n recibe mayor deleite el hombre o la mujer? &iquest;Se puede hacer el ayuntamiento por la boca? &iquest;Por qu&eacute; la simiente del var&oacute;n es blanca y la de la mujer encarnada? &iquest;Por qu&eacute; los animales salvajes y brutos, cuando en ellos se despierta el apetito de ayuntamiento son furiosos y dispuestos a cualquier acto escandaloso, e luego, despu&eacute;s del acto, son muy mansos, como vemos en los machos y en los asnos y gatos y otros animales semejantes?</em>
    </p><p class="article-text">
        Junto a estas cuestiones, Ketham trata del dolor de pecho, de c&oacute;mo hacerlo crecer (el pecho, no el dolor), de la excitaci&oacute;n sexual, de la virginidad, de la esterilidad, de c&oacute;mo favorecer o de c&oacute;mo evitar la concepci&oacute;n, del embarazo, del coito durante el embarazo, del parto, del sexo del beb&eacute;, de la purgaci&oacute;n de la matriz, de hermafroditismo, de las malformaciones, de los parecidos f&iacute;sicos, de la influencia de los planetas en los nacimientos, de por qu&eacute; lloran los ni&ntilde;os, de por qu&eacute; se ponen un dedo en la boca...
    </p><p class="article-text">
        El resultado parece una miscel&aacute;nea, un g&eacute;nero muy popular en el Renacimiento porque inclu&iacute;a saberes y curiosidades de todo tipo. Las miscel&aacute;neas serv&iacute;an para dar a los lectores un barniz de cultura sin la esclavitud de tener que leer muchos libros. Lo m&aacute;s parecido en nuestros tiempos a aquellas compilaciones de saberes diversos y superficiales son los art&iacute;culos del <em>Reader&rsquo;s Digest</em> o los libros de W. G. Sebald.
    </p><p class="article-text">
        Las descripciones, explicaciones y remedios de Ketham son para nosotros una mezcla de disparates, prejuicios, miedos, ignorancia y superstici&oacute;n. O de ingenuidad. Por ejemplo, a la pregunta de por qu&eacute; los peces no copulan, responde:
    </p><p class="article-text">
        <em>Porque no sabemos aun de ning&uacute;n pescador que los haya visto ayuntarse.</em>
    </p><p class="article-text">
        Aunque precisa:
    </p><p class="article-text">
        <em>Responde Arist&oacute;teles, en el segundo libro de la generaci&oacute;n de los animales, que, aunque se ayuntan verdaderamente, es el ayuntamiento tan s&uacute;bito que no se puede percibir bien por la vista.</em>
    </p><p class="article-text">
        Es muy f&aacute;cil malinterpretar lo que dice Ketham. O re&iacute;rse de lo que dice. Para no cometer el error &mdash;y la injusticia&mdash; de juzgarlo con nuestros criterios cient&iacute;ficos o con una ideolog&iacute;a que nosotros hemos adquirido tras varios siglos de historia que &eacute;l nunca conoci&oacute;, hemos de tener en cuenta que en la Edad Media, al contrario de lo que sucede hoy, la teor&iacute;a era superior a la pr&aacute;ctica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hoy si un experimento de laboratorio contradice un principio te&oacute;rico, tendemos a dar m&aacute;s credibilidad a la experiencia que a la teor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo de Ketham los textos de las autoridades acad&eacute;micas eran casi sagrados. Si una observaci&oacute;n no coincid&iacute;a con lo descrito por Averroes, se sospechaba m&aacute;s de la observaci&oacute;n que de Averroes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres venenosas</strong>
    </p><p class="article-text">
        La menstruaci&oacute;n, o menstruo, recibe tal nombre &mdash;seg&uacute;n Ketham&mdash; porque sucede cada mes a partir de los trece a&ntilde;os. Antes de esa edad las mujeres no menstr&uacute;an porque el cuerpo a&uacute;n tiene mucho calor y es capaz de digerir todo lo que come. Sin embargo, a partir de los trece las mujeres se hacen m&aacute;s fr&iacute;as y no pueden convertir en sangre todos los nutrientes. Lo que sobra es lo que se expulsa a trav&eacute;s de la menstruaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es falso que el menstruo est&eacute; almacenado en la matriz hasta el momento de su expulsi&oacute;n. Seg&uacute;n Averroes, la matriz no tiene nada que ver con la menstruaci&oacute;n. Lo que s&iacute; tiene relaci&oacute;n con ella es una vena semejante a la del flujo de las hemorroides, una vena que est&aacute; junto al espinazo. Por eso, cuando las mujeres tienen la regla, sienten fuertes dolores de espalda.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres expulsan la menstruaci&oacute;n porque la sangre menstrua es materia venenosa. Seg&uacute;n Arist&oacute;teles, si esa sangre tocase un &aacute;rbol, lo secar&iacute;a. Y si la comiese alg&uacute;n perro, se volver&iacute;a rabioso.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hay que echarla fuera. De otro modo, se formar&iacute;a una losa y nacer&iacute;an muchas enfermedades como la enajenaci&oacute;n de pensamiento, el s&iacute;ncope y otras terribles dolencias.
    </p><p class="article-text">
        Ese veneno, aunque las mujeres lo tienen dentro transitoriamente, no les da&ntilde;a porque ellas est&aacute;n tan acostumbradas a criar dentro de s&iacute; esa materia venenosa, que ya no les hace efecto.
    </p><p class="article-text">
        La sangre menstrua genera un humo muy venenoso que da dolor de cabeza. Como los ojos est&aacute;n llenos de poros, ese humo infectado sale por ellos y los infecta. Por eso las mujeres menstruantes tienen los ojos irritados. Y como los ojos expulsan l&aacute;grimas, y las l&aacute;grimas est&aacute;n en contacto con el aire, ese aire tambi&eacute;n recibe la infecci&oacute;n. Seg&uacute;n Avicena, el ojo de la mujer menstrua podr&iacute;a envenenar a un camello.
    </p><p class="article-text">
        Las hembras de otros animales no menstr&uacute;an porque esa materia venenosa que expulsan las humanas pasa a los pelos en caso de las mam&iacute;feras salvajes o a las escamas en el caso de los peces o a las plumas en el caso de las aves.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una mujer se queda pre&ntilde;ada la sangre menstrual se convierte en leche para el nutrimiento de la criatura. Por eso, si una mujer pre&ntilde;ada expulsa el menstruo es indicio de que va a abortar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una mujer est&aacute; dando de mamar y se vuelve a quedar embarazada, el nutrimiento del lactante debe repartirse entre dos. Y es probable que ambas criaturas, el lactante y el embri&oacute;n, se mueran por falta de alimento.
    </p><p class="article-text">
        Si una mujer se queda pre&ntilde;ada durante el periodo menstrual, concebir&aacute; criaturas leprosas, monstruosas o con malformaciones.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres menstr&uacute;an m&aacute;s en invierno que en verano porque con la frialdad del invierno la materia fr&iacute;a y h&uacute;meda del menstruo aumenta. En cambio, en el verano, el calor y el sudor consumen buena parte de esa materia.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres menstruas se ponen amarillas porque todo el calor se le va a otros miembros para poder expulsar esa materia venenosa y nociva.
    </p><p class="article-text">
        Y por eso aborrecen el comer, porque expulsar es m&aacute;s trabajoso que digerir. Y cuando se come demasiado teniendo la regla, el alimento se queda crudo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Despu&eacute;s de tener la menstruaci&oacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil para la mujer quedarse embarazada porque est&aacute; m&aacute;s limpia. Esa fue la causa, seg&uacute;n se dice en el <em>&Eacute;xodo</em>, por la que los jud&iacute;os estando en Babilonia crecieron tanto, porque ellos tienen la costumbre de mantener relaciones sexuales con sus mujeres s&oacute;lo cuando est&aacute;n limpias.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, que si un hombre mantiene relaciones sexuales con una mujer menstrua, se quedar&aacute; ronco al inspirar el aire infectado de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        A partir de los cincuenta a&ntilde;os las mujeres dejan de tener la menstruaci&oacute;n porque entonces se hacen est&eacute;riles. A esa edad la naturaleza est&aacute; muy debilitada y ya no puede expeler nada. Por eso, a partir de los cincuenta la mujer acumula en su cuerpo materia mala. Tanto es as&iacute;, que con su aliento infecta a los muchachos y son frecuentes en ella los catarros y la tos. El hombre, por consejo de los m&eacute;dicos, debe evitar el ayuntamiento con las viejas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su exotismo, &iquest;qu&eacute; conclusiones podemos sacar del <em>Compendio</em> de Ketham?
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, que los textos (m&eacute;dicos, legales, literarios, etc.) los han escrito hasta hace bien poco los hombres.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, que los hombres siempre han percibido la menstruaci&oacute;n con una mezcla de curiosidad, fascinaci&oacute;n y repugnancia que ha quedado reflejada en estas aproximaciones precient&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer lugar que han sido estos textos &mdash;m&eacute;dicos primero y despu&eacute;s literarios&mdash;, textos escritos por hombres, los que han conformado en el imaginario colectivo una idea de la menstruaci&oacute;n que ha perdurado a lo largo de los siglos y que todav&iacute;a puede rastrearse hoy en muchos prejuicios contempor&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Los interesados en este asunto tal vez quieran leer <a href="http://www.ucm.es/info/especulo/numero38/embaque.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a>, del que tuve noticia gracias a mi amigo <a href="http://www.stonybrook.edu/commcms/hispanic/people/victor.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Roncero</a>.
    </p><p class="article-text">
        (TAREA: &iquest;qu&eacute; otras ideas, configuraciones imaginarias, prejuicios o miedos contempor&aacute;neos han sido en realidad creados por hombres y comunicados a trav&eacute;s de textos escritos?)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Orejudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/mujeres-venenosas_1_5884218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jan 2013 18:32:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las mujeres venenosas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De planetas, planetoides y marcianadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/planetas-planetoides-marcianadas_1_5568494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Ahora, pasado el tiempo, no espero nada de las novelas que publico, salvo haberme divertido escribi&eacute;ndolas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Care Santos
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Habitaciones cerradas</em> es mi novela m&aacute;s ambiciosa. Para m&iacute;, hay un antes y un despu&eacute;s de esta historia. S&oacute;lo espero que a mis lectores les ocurra lo mismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Care Santos
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando la noche del premio Planeta vi subir a Mara Torres (Madrid, 1974) al escenario y recoger su premio finalista, pens&eacute; que iban a vapulearla sin siquiera abrir el libro. Me equivoqu&eacute;. Algunos la vapulean tambi&eacute;n despu&eacute;s de leer el libro&rdquo;. As&iacute; empieza Santa Care Santos la rese&ntilde;a (publicada el 21 de diciembre en <em>El Cultural</em>) de <em>La vida imaginaria</em>, la novela finalista del premio Planeta de este a&ntilde;o. Es una rese&ntilde;a que, no pod&iacute;a ser de otro modo, trata de salvarle el pellejo a la escritora, que a primera vista parece que le hace buena falta. No es dif&iacute;cil suponer que al decir &ldquo;algunos la vapulean&rdquo; Care se refiere a la cr&iacute;tica que Ana &ldquo;Mal&eacute;fica&rdquo; Rodr&iacute;guez Fischer hace del mismo libro (<em>Babelia</em> 17/11/12) y en el que destroza, literalmente, <em>la cosa esa</em> que parece que escribi&oacute; Mara Torres.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando digo <em>destroza</em>, quiero decir <em>destroza</em>. Quiero decir esto: &ldquo;una novela zafia y sosa, de una complacencia tan elemental como sonrojante&rdquo;. Y m&aacute;s: &ldquo;Sin el menor sentido de la oralidad y el coloquialismo [&hellip;], la confidencia queda dr&aacute;sticamente rebajada a intercambio cansino de banalidades y lugares comunes que en conjunto hacen que esta novela tenga el estilo y el ambiente de peluquer&iacute;a (rancia)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero vayamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        Si es harto complicado hablar de un premio planeta sin caer en el sadismo no digamos ya de un finalista. Quedar finalista no supone s&oacute;lo aceptar (sea o no verdad) que escribes peor que tu <em>contrincante</em> sino que adem&aacute;s eres menos comercial. Extra&ntilde;a que no haya un volumen considerable de suicidios entre los finalistas del Planeta. Ser&aacute; que se gastan la pasta en psicoanalistas.
    </p><p class="article-text">
        En esta pelea en el barro del mundillo literario tan desigual entre Care y Ana (me van a disculpar el tuteo) lleva todas las de perder la que est&aacute; m&aacute;s a la derecha y esto as&iacute; porque una cosa es defender lo indefendible (a pesar de ese algo heroico que tiene el suicidio) y otra pegarle al masoquismo como otros le dan a la botella. Es el caso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&oacute;mo salvar una novela</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hay que hacer para salvar una novela es dar a entender que se la ha le&iacute;do mucha gente. Much&iacute;sima gente. Del tipo que sea, da igual (no vamos a pedir, como hace Senabre, lectores expertos en algo); la &uacute;nica condici&oacute;n es que sean muchos. Que sean legi&oacute;n. Pues bien, <em>s</em>eg&uacute;n esta <em>cr&iacute;tica</em> &ldquo;ya hay miles de lectores rendidos a los encantos de la novela&rdquo;. Miles de lectores. Miles, repito. Rendidos. A los encantos de la novela. Los imagino, a todos, terminada la lectura, orgasmando una y otra vez, una y otra vez, de puro fascinados. Los m&aacute;s rom&aacute;nticos lo har&aacute;n en el silencio de un suspiro, pero ser&aacute;n los menos; en general hay, en estas cosas del querer, una tendencia al grito y al exhibicionismo m&aacute;s propio de las bestias salvajes que de blogueras contenidas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Dudan? No duden (o, bueno, s&iacute;). &ldquo;[&hellip;] esta primera novela o gusta a rabiar &mdash;a un p&uacute;blico m&aacute;s que probablemente femenino&mdash; o provoca sarpullidos &mdash;entre los lectores de, pongamos por caso, Michel Houellebecq&mdash;&rdquo;. &iexcl;Novela para mujeres! Acab&aacute;ramos. Si lo s&eacute; no vengo. &iquest;Se entiende ahora tanta felicidad? No, claro que no. Quiz&aacute; asume Care que no hay la misma exigencia entre los que leen a Houellebecq que entre los que leen a E. L. James y sin duda no le falta raz&oacute;n pero quiz&aacute; no estar&iacute;a de m&aacute;s que ella, como portavoz de algo &mdash;de s&iacute; misma, seguramente&mdash; y desde el foro p&uacute;blico al que tiene acceso, ayudase a entender por qu&eacute; habr&iacute;a que elegir (si acaso hay que hacer tal cosa) a Houllebecq frente James (se vislumbra su canon en la afirmaci&oacute;n y de ah&iacute; mi comentario) o a Mara Torres frente a Houellebecq.
    </p><p class="article-text">
        Machismos aparte y aceptando que la literatura exclusivamente femenina pueda ser tambi&eacute;n de altura, cabe preguntarse si el de Mara Torres es un buen ejemplo. Se ve que no: &ldquo;La novela [&hellip;] bebe de eso que se ha denominado &lsquo;literatura <em>chic-lit</em>&rsquo;. Es decir, literatura centrada en la b&uacute;squeda del pr&iacute;ncipe azul de una mujer que comienza a ser demasiado madura para encontrarlo [&hellip;]. <em>Hay ecos de libros de autoayuda y un recuerdo a la literatura rom&aacute;ntica para j&oacute;venes</em>&rdquo;<em>.</em> A esto precisamente es a lo que me refer&iacute;a cuando al comienzo del art&iacute;culo hablaba de <em>defender lo indefendible</em>.
    </p><p class="article-text">
        (Yo les juro por Dios que la rese&ntilde;a de Care busca salvar la novela de Mara Torres y as&iacute; me muera que lo demuestro antes de terminar este art&iacute;culo).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero en qu&eacute; se traduce lo anterior? Pues seg&uacute;n nuestra protagonista en que Mara es una campeona (campeona, s&iacute;) por saber sacar el mejor registro imaginable en un g&eacute;nero (el de la autoayuda rom&aacute;ntica, entiendo, aceptando que tal cosa exista) en el que ya <em>parec&iacute;a</em> estar todo dicho. Prefiero no pensar c&oacute;mo sabe esto Care y qu&eacute; cosas ha tenido que leerse para llegar a semejante conclusi&oacute;n. Se reinventa un g&eacute;nero, pues, y supongo que ah&iacute; est&aacute; el m&eacute;rito. Al final va a resultar que quien deb&iacute;a ser finalista era Lorenzo Silva y no la buena de Mara. Seguramente.
    </p><p class="article-text">
        Y para terminar, la habitual traca final de las cr&iacute;ticas de Care Santos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es verdad, Mara Torres no es Houellebecq&rdquo; (eso ya quedo claro: Mara escribe para mujeres mientras que Houellebecq lo hace para cerdos, s&aacute;tiros y/o intelectuales &mdash;as&iacute; no hay modo de ligar en la Fnac&mdash;), &ldquo;pero ha escrito una novela que consigue con creces lo que pretend&iacute;a&rdquo; (cierto, (re)inventa un g&eacute;nero, nada menos), &ldquo;que es original en un terreno plagado de lugares comunes&rdquo; (esto no me qued&oacute; claro, &iquest;por qu&eacute; es original? &iquest;Qu&eacute; dice Care que hace Mara que es tan diferente a los que hacen <em>otras</em>? Ah, que no lo dice. Vale.), &ldquo;que se lee de un sorbo y que har&aacute; felices a muchos lectores&rdquo; (la felicidad del lector, otra vez, como &uacute;nico argumento de defensa. Y van&hellip;). &ldquo;Qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir? &iquest;Que qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir? &iquest;Y esto lo pregunta una cr&iacute;tica literaria en uno de los suplementos culturales m&aacute;s importantes del pa&iacute;s? &iquest;En serio? &iquest;Y no pasa nada? &iquest;Nos hemos vuelto todos locos o qu&eacute;? (<em>O qu&eacute;</em>, espero).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos González Peón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/planetas-planetoides-marcianadas_1_5568494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jan 2013 18:23:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De planetas, planetoides y marcianadas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuerpo es el que piensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/cuerpo-piensa_1_5565460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Menstruaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;per&iacute;odo&rdquo;, &ldquo;regla&rdquo;: eufemismos cartesianamente construidos para evitar referirse directamente al sangrado vaginal que una mujer experimenta (en cuerpo y &ldquo;alma&rdquo;) de acuerdo con los ciclos lunares. Metonimias, en realidad, en las que el referente se significa dando un rodeo por sus circunstancias temporales: &ldquo;per&iacute;odo&rdquo;, &ldquo;menstruo&rdquo;, &ldquo;mes&rdquo;, &ldquo;regla&rdquo; designan tan s&oacute;lo los intervalos regulares en los que se repite un fen&oacute;meno al que no se designa. &iquest;Es tal, en nuestra cultura, la repugnancia a acercarse al cuerpo que ni siquiera nos atrevemos a rozarlo con la palabra? &iquest;Es acaso m&aacute;s turbia o m&aacute;s sucia esta sangre que aquella, tan profusamente descrita y mostrada, que resulta de la violencia? &iquest;Es acaso m&aacute;s &iacute;ntima? No s&eacute; de algo m&aacute;s &iacute;ntimo que la muerte, y no tenemos, sin embargo, reparos en mostrarla bien sangrante. Parece que eso que los franceses llaman &ldquo;estar indispuesta&rdquo; (<em>&ecirc;tre indispos&eacute;e</em>) forma parte del ancestral tab&uacute;: la sangre que el organismo de una mujer desecha se&ntilde;ala a la hembra que en esos d&iacute;as no est&aacute; en condiciones de contribuir al crecimiento de la manada. Y eso, la manada, la animalidad, es algo que hemos querido olvidar. Pero, lo queramos o no, somos animales, lo cual, dicho sea de paso, seg&uacute;n lo entiendo nos ennoblece y no al rev&eacute;s, pues en lo animal reside lo que nos queda de inocencia. 
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         Lejos estamos de las sociedades en las que el sexo femenino era objeto de culto, que ten&iacute;an por divinidad a una diosa y bien interiorizado el ritmo de las estaciones. El cuerpo-mente es un p&eacute;ndulo natural. El hilo, su vaiv&eacute;n, traza una historia que, de mes en mes, nos devuelve a un cierto estar-en-el-mundo, un cierto acomodo al ritmo de la naturaleza. Somos, en esos per&iacute;odos, un poco m&aacute;s reales: ajustadas a un mundo en el que toda existencia es c&iacute;clica, r&iacute;tmica, moviente, impermanente e inestable. Sabemos entonces hasta qu&eacute; punto el ideal de una raz&oacute;n &ldquo;pura&rdquo; es una falacia construida por mentes enfermas que quisieron jugar a solas la partida. 
    </p><p class="article-text">
        Pensamos con el cuerpo; sentimos con el pensamiento. Ponemos en palabras una sensaci&oacute;n y acto seguido se vuelve senti-miento: realidades ling&uuml;&iacute;sticas. La distinci&oacute;n dice tan s&oacute;lo el grado de sutileza de la materia.    
    </p><p class="article-text">
        A menudo he pensado que la ecuanimidad del sabio solamente la podr&iacute;a alcanzar una mujer que hubiese alcanzado la menopausia. Potencialmente f&eacute;rtiles a lo largo de toda su existencia, los varones tienen para ello serias dificultades; los innumerables m&eacute;todos ideados por ellos en todas las tradiciones para lograr la neutralizaci&oacute;n de las pasiones lo atestiguan. Con el p&eacute;ndulo detenido, en cambio, neutralizada la voluntad de perdurar, la matriarca estar&iacute;a en condiciones de aconsejar sabiamente. Y as&iacute; tal vez, tal vez as&iacute;...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chantal Maillard]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/cuerpo-piensa_1_5565460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jan 2013 19:28:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El cuerpo es el que piensa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La menstruación: ¿adaptación o chapuza evolutiva?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/menstruacion-adaptacion-chapuza-evolutiva_1_5565560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Como cualquier var&oacute;n puede constatar dolorosamente tras un golpe en los test&iacute;culos, a veces las soluciones de la naturaleza parecen manifiestamente mejorables. Uno no puede dejar de preguntarse por qu&eacute; una parte de nuestra anatom&iacute;a tan esencial para nuestro futuro gen&eacute;tico est&aacute; tan expuesta y desprotegida. La explicaci&oacute;n usual de este aparente error de dise&ntilde;o es que la espermatog&eacute;nesis (la producci&oacute;n de espermatozoides) requiere una temperatura algo m&aacute;s fr&iacute;a que la del interior del cuerpo. Ahora bien, &iquest;por qu&eacute; demonios la funci&oacute;n testicular debe requerir una temperatura inferior a la del resto del cuerpo? &iquest;Acaso la selecci&oacute;n natural no podr&iacute;a haber favorecido una espermatog&eacute;nesis &ldquo;caliente&rdquo; que permitiera esconder los test&iacute;culos en el interior del cuerpo, como ocurre con los ovarios femeninos?
    </p><p class="article-text">
        Un problema evolutivo parecido es el que plantea la menstruaci&oacute;n, esa &ldquo;puesta a cero&rdquo; mensual del ciclo reproductivo femenino, que adem&aacute;s de molestias conlleva un sangrado recurrente, lo que representa una p&eacute;rdida significativa de hierro y otros nutrientes valiosos. La explicaci&oacute;n fisiol&oacute;gica de este sangrado menstrual es que de este modo el cuerpo femenino se desprende del revestimiento uterino engrosado que se hab&iacute;a preparado para recibir un eventual &oacute;vulo fecundado que nunca lleg&oacute;. Pero una soluci&oacute;n evolutiva tan derrochadora e inc&oacute;moda parece estar pidiendo a gritos una explicaci&oacute;n. Y es que, aunque las mujeres no son las &uacute;nicas hembras mam&iacute;feras que menstr&uacute;an, s&iacute; son, con diferencia, las que tienen reglas m&aacute;s abundantes.
    </p><p class="article-text">
        Aunque a menudo se afirma que, a diferencia de las hembras no humanas, las mujeres no dan ninguna pista acerca de su fertilidad, esto no es del todo cierto, ya que la sangre menstrual no deja de constituir un signo obvio de infertilidad transitoria. De ah&iacute; que algunos bi&oacute;logos hayan especulado que la menstruaci&oacute;n tiene una funci&oacute;n se&ntilde;alizadora. Pero entonces, &iquest;no ser&iacute;a mejor que las mujeres anunciaran su inminente ovulaci&oacute;n a bombo y platillo, como hacen las hembras de chimpanc&eacute; con sus aparatosas hinchazones genitales?
    </p><p class="article-text">
        Otra conjetura digna de menci&oacute;n es que la menstruaci&oacute;n sirve para prevenir posibles infecciones por los microbios que entran en el tracto reproductivo femenino con el esperma masculino. De este modo el cuerpo femenino se proteger&iacute;a por partida doble: por un lado se deshace del revestimiento interno del &uacute;tero (donde es m&aacute;s probable que se instalen agentes pat&oacute;genos) y, por otro lado, ba&ntilde;a el tracto reproductivo con sangre rica en gl&oacute;bulos blancos que atacan los microbios, elimin&aacute;ndose as&iacute; tanto los agentes pat&oacute;genos como su refugio.
    </p><p class="article-text">
        Pero, en &uacute;ltima instancia, puede que la menstruaci&oacute;n, como los receptores conectados al rev&eacute;s de nuestras retinas o el dise&ntilde;o &ldquo;picassiano&rdquo; de las platijas, no sea m&aacute;s que otro ejemplo del aspecto &ldquo;chapucero&rdquo;, como lo describi&oacute; el bi&oacute;logo Fran&ccedil;ois Jacob, de los productos de la selecci&oacute;n natural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ambrosio García Leal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/menstruacion-adaptacion-chapuza-evolutiva_1_5565560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jan 2013 19:16:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La menstruación: ¿adaptación o chapuza evolutiva?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La sonrisa del payaso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/sonrisa-payaso_1_5565500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hay una cuesti&oacute;n vulgar de vicio que no se puede dejar pasar por alto. Ocurre cuando las mujeres contribuyen al ciclo lunar con ese tributo que se conoce como <em>periodo</em>, regla, sangrado, visita del mes o como <em>la berza,</em> en el caso de Sevilla la Llana y algunos puntos de Andaluc&iacute;a la Baja, por su similitud con el caldo que queda al fondo del puchero cuando se cocina la tradicional manduca.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es otra que un servicio <em>gourmet </em>que aparece en los men&uacute;s de los puticlubs m&aacute;s finolis del territorio y que se denomina &ldquo;La sonrisa del payaso&rdquo;. <em>Delicatesen</em> para clientela selecta y que consiste en hacer un cunnilingus, o comida de co&ntilde;o, cuando los &oacute;vulos de la mujer est&aacute;n en sangre. Como resultado queda una mancha alrededor de los labios del ejecutante y que tiene el mismo efecto circense de los payasos cuando sonr&iacute;en, de ah&iacute; el nombre.
    </p><p class="article-text">
        Me lo cont&oacute; una <em>lumi</em> de Costa Fleming cuando yo &mdash;ejerciendo mi oficio de entrevistador para distintos medios&mdash; interrogu&eacute; a la citada sobre los gustos y depravaciones del oficio. &ldquo;Una es puta pero <em>honr&aacute;</em>&rdquo;, me advirti&oacute; con mucho palique antes de detallarme todos y cada uno de los servicios que ejecutaba. Gracias los datos de la <em>lumi</em>, no me fue dif&iacute;cil imaginar a esa mujer de la vida que se abre de piernas, se saca el tampax y empieza con la funci&oacute;n. Tampoco me fue dif&iacute;cil imaginar a un cliente tan refinado como vicioso que hunde cabeza y abre pliegues &iacute;ntimos hasta probar con su lengua el calor de un caldo que conviene soplar antes de llevarse a la boca. Pues eso, que hasta esa misma noche, en Costa Flemming, yo hab&iacute;a sido un novato en puter&iacute;o, un biso&ntilde;o en t&eacute;rminos sexuales que confund&iacute;a el franc&eacute;s con el griego y la cubana con el beso negro o as&iacute;. &ldquo;T&uacute; es que eres muy tontuelo&rdquo;, aseguraba la <em>lumi</em>, mientras se apoyaba en un sem&aacute;foro para subirse las medias. Llegado el momento, grabadora en mano, le pregunt&eacute;: &ldquo;Qu&eacute; es peor para una puta &iquest;La cuaresma o <em>la regla</em>?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Fue cuando muy suelta la t&iacute;a me cont&oacute; que, lo de la regla, <em>&ldquo;no problem&rdquo;</em>, dando a entender que se defend&iacute;a con el ingl&eacute;s. Entonces imagin&eacute; que con la llegada de la regla tambi&eacute;n se defender&iacute;a sin problemas en el idioma griego. Pero no, no iba por ah&iacute; el asunto. &ldquo;T&uacute; es que eres muy tontuelo&rdquo; me repet&iacute;a la <em>lumi</em> de Costa Flemming a la vez que me iba contando c&oacute;mo se dan clientes que buscan puta con periodo para poner en pr&aacute;ctica las excelencias de un servicio tan valioso como distinguido, sobre todo cuando el riego menstrual viene con cuajarones y alcanza consistencia, ganando en solidez y haci&eacute;ndose masticable. Por lo que deduje, se trataba de un servicio no apto para todos los bolsillos, una quimera inalcanzable para la mayor&iacute;a. Un <em>Delicatessen</em>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Montero Glez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/sonrisa-payaso_1_5565500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jan 2013 17:53:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["La sonrisa del payaso"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestra vida entre serpientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/vida-serpientes_1_5565447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Un d&iacute;a en que paseaban cerca del monte Nisa, Core y sus amigas las Oce&aacute;nides se detuvieron a coger flores. En el prado alternaban las rosas con las violetas, el azafr&aacute;n, los gladiolos y los jacintos. Seducidas por tanta belleza, las muchachas olvidaron que la hora de regresar a sus casas se hab&iacute;a cumplido.
    </p><p class="article-text">
        Fue Core la primera que lo vio: un narciso se alzaba en cien brotes ante ella. Qued&oacute; inm&oacute;vil, fascinada por el incendio de p&eacute;talos amarillos y blancos, antes de abalanzarse sobre la planta sin saber que su infernal t&iacute;o Hades la hab&iacute;a hecho brotar como se&ntilde;uelo para ella.
    </p><p class="article-text">
        En el instante en que arranc&oacute; la primera flor, la tierra se abri&oacute; con un estruendo y surgi&oacute;, como una descomunal serpiente, el dios del Infierno montado en su carro de yeguas inmortales. Tomando a la doncella por la cintura, Hades la subi&oacute; al carro y se adentr&oacute; con ella en un cr&aacute;ter camino de sus reinos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las f&aacute;bulas menstruales</strong>
    </p><p class="article-text">
        El rapto, por parte de un ser pavoroso, de la doncella que se ha entretenido cogiendo flores se encuentra arraigado en el patrimonio de la cultura occidental, de esencia fuertemente patriarcal. Constituye una advertencia moral a las muchachas n&uacute;biles para que sean conscientes de que, una vez que su cuerpo ha madurado y ha aparecido en &eacute;l el ciclo menstrual, su obligaci&oacute;n es mantenerlo intacto como patrimonio familiar, evitando la codicia masculina para poder saciarla luego, cuando se lance al mercado de las alianzas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que constituye el matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n que acabamos de ofrecer narra el rapto de Pers&eacute;fone (Core), la reina del Hades, siguiendo el <em>Himno a Dem&eacute;ter </em>hom&eacute;rico. Pero la historia es mucho m&aacute;s conocida en cualquiera de las f&aacute;bulas llamadas menstruales que circulan desde tiempo inmemorial: <em>Blancanieves, La Bella Durmiente, Cenicienta...</em>. De entre ellas, <em>Caperucita Roja, </em>la historia de esa ni&ntilde;a enfundada en una prenda del mismo color de su menstruo, es la que m&aacute;s se ajusta a los preceptos que nuestra sociedad quiere transmitir a las muchachas al prepararlas para la fertilidad:
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Caperucita: f&iacute;jate en las flores tan bonitas que hay por todas partes. &iquest;Por qu&eacute; no echas una mirada? Creo que ni siquiera oyes el delicioso canto de los p&aacute;jaros.</em>
    </p><p class="article-text">
        El lobo sustituye aqu&iacute; a ese Hades surgido de la tierra como una serpiente, en el papel de raptor infame. Y, en manos de los hermanos Grimm, se convierte en un disoluto pisaverde o poeta rom&aacute;ntico de la naturaleza, que incita a la muchacha a entregarse al disfrute del amor ante la fugacidad de la vida. Es, literalmente, el viejo <em>Collige, virgo, rosas </em>('Coge, doncella, rosas') del poeta galorromano Ausonio. En versi&oacute;n de Garcilaso:
    </p><p class="article-text">
        <em>Coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ni corta ni perezosa, Caperucita Roja sucumbe al placer, olvidada de todo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Y cuando hab&iacute;a cortado una, le parec&iacute;a que un poco m&aacute;s all&aacute; hab&iacute;a otra a&uacute;n m&aacute;s bonita, y se iba a por ella, y cada vez se adentraba m&aacute;s y m&aacute;s en el bosque.</em>
    </p><p class="article-text">
        Las flores nacen de la sangre derramada sobre la tierra por las muchachas p&uacute;beres menstruando, aunque tambi&eacute;n de la que derraman los adolescentes al morir prematuramente: el jacinto y el narciso en la muerte de los muchachos ep&oacute;nimos; la violeta, en la de Atis, y el azafr&aacute;n en la de Croco. Tanto estas como la mayor&iacute;a de las flores que seg&uacute;n el himno hom&eacute;rico busca Core fueron consignadas por el bot&aacute;nico Diosc&oacute;rides como f&aacute;rmacos eficaces para favorecer el flujo menstrual. As&iacute;, la flor es indicio de fertilidad de la mujer como lo es tambi&eacute;n de los &aacute;rboles, y por eso la palabra &ldquo;flor&rdquo; en castellano conserva el sentido de 'menstruaci&oacute;n' (&uacute;ltima acepci&oacute;n en el diccionario de la RAE), a&ntilde;adido al de 'virginidad'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>El miedo a la mujer y la envidia de ovario</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a en los matrimonios actuales, los maridos muestran su temor ante la menstruaci&oacute;n de sus mujeres, momento en que ven en ellas una tendencia a la irracionalidad y la ira. Ese temor tan arraigado es herencia de un rechazo esencial de nuestra cultura. Los antiguos griegos y hebreos esclavizaban a la mujer como a cualquier otro enemigo, excluy&eacute;ndola de la vida p&uacute;blica en general, pero especialmente durante la menstruaci&oacute;n, el momento en que consideraban que la mujer alcanzaba su m&aacute;xima cota de impureza.
    </p><p class="article-text">
        La sarta de supersticiones sobre los males que provocan las mujeres menstruantes lleg&oacute; a la modernidad compendiada por Plinio en su <em>Historia natural</em> (XXVIII, 23). Se resumen en tres prejuicios: estropean cosechas y alimentos, provocan plagas o epidemias y deterioran el brillo de los materiales; pero se multiplican en variantes disparatadas para respaldar la legislaci&oacute;n del encierro de las mujeres. En el Lev&iacute;tico (XV) hay un buen ejemplo de legislaci&oacute;n excluyente.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;cu&aacute;l es la raz&oacute;n de semejante rechazo?
    </p><p class="article-text">
        Karen Horney, la disc&iacute;pula respondona de Freud, que lo acus&oacute; de narcisista al discutirle la importancia de la envidia de pene como germen de la angustia de la mujer, ten&iacute;a una teor&iacute;a: frente al aparente poder que la naturaleza parece otorgar a la mujer encarg&aacute;ndole la gestaci&oacute;n de los hijos, los hombres soportan una mal disimulada envidia de ovario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Pueden verse indicios del problema en esta descripci&oacute;n del comienzo de la menstruaci&oacute;n de una p&uacute;ber, hecha por Arist&oacute;teles en su <em>Historia de los animales </em>(VII, 1):
    </p><p class="article-text">
        <em>Por la misma edad, en las mujeres se produce el abultamiento de los pechos y las llamadas menstruaciones rompen: se trata de un flujo de sangre similar al de un animal reci&eacute;n sacrificado.</em>
    </p><p class="article-text">
        La vulva, en la concepci&oacute;n griega, es una herida que establece entre la mujer y la tierra una conexi&oacute;n f&eacute;rtil, regida por la Luna, que convierte el cuerpo femenino en un altar en el que la mujer ofrece a la Madre Tierra su propia sangre. Se trata de un proceso que consagra la fertilidad del cuerpo femenino, inaccesible para los hombres, que tienen que conformarse con imitarlas sacrificando bestias, castr&aacute;ndose o en la libaci&oacute;n ritual del vino.
    </p><p class="article-text">
        La frustraci&oacute;n de estas insatisfactorias sustituciones llev&oacute; a los griegos a la negaci&oacute;n obsesiva de la importancia de la mujer en todos los terrenos de la vida: a considerarla simple depositaria de la semilla del hombre en la procreaci&oacute;n, a desplazarla como objeto de deseo sexual en beneficio del amor a los efebos y a arrebatarle la educaci&oacute;n de los p&uacute;beres, que establec&iacute;a un v&iacute;nculo considerado pernicioso entre madre e hijos. Hoy solo la Iglesia persevera en esas tres tareas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mordedura de la serpiente</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucho tiempo despu&eacute;s del rapto de Core, ante otro prado rebosante de flores, en el valle del r&iacute;o Peneo, Eur&iacute;dice, la esposa de Orfeo, se top&oacute; con el apicultor Aristeo, que intent&oacute; forzarla. Eur&iacute;dice huy&oacute; descalza sin saber que, oculta en la hierba, acechaba una serpiente que hundi&oacute; con sa&ntilde;a sus dientes venenosos en uno de sus tobillos, arrebat&aacute;ndole la vida y traslad&aacute;ndola al Hades.
    </p><p class="article-text">
        Estas f&aacute;bulas, referidas a ni&ntilde;as o a mujeres maduras, en las que aparecen el deseo, la serpiente o el drag&oacute;n, la vulva o la herida y la menstruaci&oacute;n, confunden muchas cosas. Lo recuerda Robert Graves en su &laquo;Orfeo&raquo; <em>(Los mitos griegos):</em> la mujer que camina sobre serpientes o las enarbola no est&aacute; re&ntilde;ida sino aliada con ellas, como demuestran, por ejemplo, la Lilith o la Eva de la mitolog&iacute;a hebraica o, en la hel&eacute;nica, las M&eacute;nades y Medusa, por no hablar de la llamada Diosa de las Serpientes minoica y hasta de la Inmaculada Concepci&oacute;n (que suele pisar su serpiente de manera nada hostil).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La duda sobre la preeminencia del hombre aliment&oacute; el miedo a una mujer menstruante y furiosa, conectada por las serpientes con la tierra. Desde este miedo no aceptado, la cultura griega comenz&oacute; a adjudicar a la mujer y la serpiente atributos que las un&iacute;an: ambas son disolutas, concupiscentes, traidoras, glotonas y amantes del vino, como todo el mundo sabe. Semejante imaginario provoc&oacute; la creaci&oacute;n de distintos relatos que fingen y promueven la enemistad entre serpientes y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Pero es, en realidad, el hombre el que huyendo de la mujer pisa la serpiente y cae en sus garras. La mordedura de la serpiente se convierte, entonces, en met&aacute;fora de la herida provocada por el amor heterosexual, como puede leerse en este definitivo poema de Asclep&iacute;ades, dedicado a la hetaira Filenion:
    </p><p class="article-text">
        <em>Filenion me hiri&oacute;, la voraz, y, aunque no sea visible la llaga,     hasta las u&ntilde;as el dolor me penetra. Muero, Amores, me muero, perezco; pis&eacute; dormitando una v&iacute;bora     y toco ya las puertas del Hades.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mujer saliendo del ba&ntilde;o</strong>
    </p><p class="article-text">
        El precio que pagamos los hombres por estar c&oacute;modamente instalados en el patriarcado que nos han legado nuestros ancestros es el temor a la mujer con la que convivimos. Por eso compartimos una pesadilla recurrente que el escritor franc&eacute;s Jean d'Arras escenific&oacute; con precisi&oacute;n en su novela medieval <em>Melusina. </em>Igual que ah&iacute; el enamorado Remond&iacute;n, acudimos en el sue&ntilde;o a espiar a nuestra mujer mientras se ba&ntilde;a desnuda, y descubrimos entonces, para nuestra desdicha, el terrible secreto de su cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Bajo la cintura del torso perfecto, asoma la cola de una serpiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota:</strong> La traducci&oacute;n de Arist&oacute;teles es de Jos&eacute; Vara Donado; la de <em>Caperucita Roja, </em>de Mar&iacute;a Teresa Zurdo, y la del poema de Asclep&iacute;ades, de Manuel Fern&aacute;ndez-Galiano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Azpeitia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/vida-serpientes_1_5565447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jan 2013 17:30:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nuestra vida entre serpientes]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desde las entrañas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/entranas_1_5565360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Era una tarde fr&iacute;a de invierno en Frankfurt am Main. Nevaba. Yo iba caminando por la Bethmann Strasse, camino de la biblioteca. De repente un dolor agudo y punzante me atraves&oacute; el vientre y me ca&iacute; al suelo de rodillas. Me hab&iacute;a venido la regla, como cada mes. Pero este mes hab&iacute;a algo nuevo. El dolor. 
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        Como pude me sub&iacute; al U-bahn de vuelta a casa. Yo viv&iacute;a por aquel entonces en un campo de caravanas en las afueras de la ciudad. En Alemania hubo un momento en los a&ntilde;os ochenta en el que la ocupaci&oacute;n de inmuebles se hizo imposible, as&iacute; que la izquierda radical alemana empez&oacute; a ocupar terrenos y a vivir en ellos en camiones, caravanas y vagones de madera. Ante un desalojo es mucho m&aacute;s sencillo mudarse, llevas la casa a cuestas. Hoy en d&iacute;a hay un mont&oacute;n de Wagenplatz, as&iacute; se llaman. Yo viv&iacute;a en Borsigallee, uno de los m&aacute;s grandes de Europa. Sin agua corriente, luz el&eacute;ctrica, ni cuarto de ba&ntilde;o. Ten&iacute;a 23 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Pero de lo que yo quer&iacute;a hablar aqu&iacute; es de lo que sent&iacute; en mis entra&ntilde;as aquella tarde. De c&oacute;mo me arrastr&eacute; llorando hasta el Wagenplatz y busqu&eacute; al que era mi novio de aquel entonces, un pedazo de punk que daba miedo verlo, para decirle que estaba en apuros. De c&oacute;mo me arrastr&eacute; luego hasta mi vag&oacute;n sola, porque Robert, el novio punk, no vino, que bastante ten&iacute;a &eacute;l con su propia psicosis. De c&oacute;mo llor&eacute; en mi cama muerta de fr&iacute;o y desesperaci&oacute;n pregunt&aacute;ndome qu&eacute; estaba sucediendo dentro de m&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Me ha costado a&ntilde;os entenderlo. Muchos. Y durante esos a&ntilde;os de aprendizaje me he ca&iacute;do rota del dolor en innumerables ocasiones y en innumerables lugares. El numerito sol&iacute;a ir acompa&ntilde;ado de sudores fr&iacute;os y temblores. Gritaba y lloraba durante horas y a veces d&iacute;as. El ibuprofeno trajo un alivio temporal a mis desdichas, y digo temporal porque pronto me habitu&eacute; al f&aacute;rmaco y este dej&oacute; de hacer efecto. Yo acud&iacute;a de vez en cuando a la consulta de alg&uacute;n ginec&oacute;logo para buscar soluciones, pero me dec&iacute;an que todo era normal en su patriarcal concepci&oacute;n del mundo y me recetaban alg&uacute;n analg&eacute;sico in&uacute;til. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez, ya de vuelta en Espa&ntilde;a y esta vez en la sala de espera de mi pod&oacute;logo, me baj&oacute; la regla y empezaron los calambres en mi &uacute;tero, como cada mes. La enfermera llam&oacute; al pod&oacute;logo y este, viendo ante s&iacute; el lamentable espect&aacute;culo, entendi&oacute; lo que los ginec&oacute;logos no hab&iacute;an conseguido entender, que la cosa iba en serio, que me mor&iacute;a de dolor y que hab&iacute;a que hacer algo. As&iacute; que me recet&oacute; un medicamento cuyo nombre no recuerdo, pero cuyo efecto era como el de un chute de caballo. Yo no me he metido nunca un chute de caballo, pero sent&iacute;a que esa gradual desconexi&oacute;n del mundo y esa forma de caer en un abismo acolchado, desde el cual ya no te sientes conectado ni a tu cuerpo, ni a la vida, ni al mundo, ni a nada, era algo similar a lo que algunos de mis amigos contaban sobre la hero&iacute;na.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; transcurr&iacute;an los meses y los a&ntilde;os. Me fui a vivir a Barcelona, mi mejor amiga y yo comenzamos un proyecto art&iacute;stico sobre pornograf&iacute;a y feminismo con notable &eacute;xito y me fui a vivir con un comisario de arte.
    </p><p class="article-text">
        Pero al mismo tiempo que las cosas se constru&iacute;an en el mundo exterior, en masculina linealidad, cada mes el mundo entero se destru&iacute;a en el interior de mi &uacute;tero. Y un buen d&iacute;a, hace ahora cinco a&ntilde;os, no pude aguantar m&aacute;s esa doble vida y lo mand&eacute; todo al carajo. Mi relaci&oacute;n de pareja termin&oacute;. El proyecto art&iacute;stico cerr&oacute; de malas maneras. La relaci&oacute;n con mi socia y mejor amiga durante m&aacute;s de una d&eacute;cada se fue al garete. Tuve que enfrentarme al dolor, y buscar soluciones, porque todo lo que hab&iacute;a intentado hasta el momento no hab&iacute;a funcionado. 
    </p><p class="article-text">
        El feminismo punk y postpornogr&aacute;fico no me serv&iacute;a ya de nada mientras alimentara la desconexi&oacute;n con nuestros &uacute;teros. La medicina occidental se presentaba ante m&iacute; como un r&eacute;gimen de poder farmacopornogr&aacute;fico, con la p&iacute;ldora como &uacute;nica soluci&oacute;n a mis problemas. Yo ya la hab&iacute;a tomado entre los 16 y los 20 a&ntilde;os, y no estaba dispuesta a seguir meti&eacute;ndole a mi cuerpo ese c&oacute;ctel hormonal. 
    </p><p class="article-text">
        Beatriz Preciado habla en su libro <em>Testo Yonqui</em> de c&oacute;mo la ciencia contempor&aacute;nea es capaz de transformar nuestra depresi&oacute;n en Prozac, nuestra masculinidad en testosterona, nuestra erecci&oacute;n en Viagra, nuestra fertilidad/esterilidad en p&iacute;ldora, nuestro sida en triterapia. Sin que sea posible saber qui&eacute;n viene antes, si la depresi&oacute;n o el Prozac, si el Viagra o la erecci&oacute;n, si la testosterona o la masculinidad, si la p&iacute;ldora o la maternidad, si la triterapia o el sida.
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        As&iacute; que acud&iacute; a un prestigioso acupunturista que apenas hablaba castellano pero que ten&iacute;a una fama notoria en Barcelona, el doctor Chin. Busqu&eacute; un psicoterapeuta. Cambi&eacute; de alimentaci&oacute;n siguiendo las instrucciones de una especialista en nutrici&oacute;n y medicina china, Rut Mu&ntilde;oz. Y las cosas empezaron a cambiar. Eso s&iacute;, muy poco a poco. Me daba cuenta de que mi dieta en mis a&ntilde;os de punk en Frankfurt dejaba mucho que desear. No hab&iacute;a sido casual que mi enfermedad empezara por aquel entonces. Yo era vegana, pero una vegana no concienciada con mi salud, sino con la pol&iacute;tica. Una pol&iacute;tica contra el maltrato de animales y el escandaloso negocio de la carne.
    </p><p class="article-text">
        Los circuitos del mundo del arte en los que me mov&iacute;a estaban llenos de coca&iacute;na y drogas varias. La Barcelona art&iacute;stico cultural que conozco se coloca hasta el aburrimiento. As&iacute; que dej&eacute; de salir y dej&eacute; de frecuentar determinado tipo de ambientes. Todas esas sustancias me enfriaban, pero lo m&aacute;s importante, enfriaban mi &uacute;tero. En medicina china se da mucha importancia al fr&iacute;o y al calor interno. Mi problema era que ten&iacute;a un fr&iacute;o interno desmesurado, y los m&uacute;sculos no trabajan bien con el fr&iacute;o. Los m&uacute;sculos de mi &uacute;tero se retorc&iacute;an en un espasmo interminable en su peque&ntilde;a y particular Siberia.
    </p><p class="article-text">
        Mi infancia hab&iacute;a estado marcada por el abandono y la negligencia de cuidados. Como me dijo mi acupunturista, en una de las pocas sesiones en las que se dign&oacute; a dirigirme la palabra: &ldquo;T&uacute;, de peque&ntilde;a, sentir mucho fr&iacute;o, ahora todo ese fr&iacute;o salir fueeera&rdquo;. Desterr&eacute; las bebidas fr&iacute;as, el alcohol, las drogas, los l&aacute;cteos, el az&uacute;car y los productos refinados. Empec&eacute; a consumir arroz integral, trigo sarraceno, mijo, quinoa. Empec&eacute; a entender la relaci&oacute;n directa entre los alimentos que consum&iacute;a y el efecto de estos sobre mi cuerpo y mi psique. 
    </p><p class="article-text">
        En terapia llor&eacute; mi infancia y conect&eacute; con la realidad de una vida rodeada de familiares enfermos mentales, que decidieron dejar sobre mis hombros todas las responsabilidades de sus vidas con la excusa de la locura y la demencia senil. Entend&iacute;, con la ayuda de mi terapeuta, que mi dolor era leg&iacute;timo y que por alg&uacute;n lado ten&iacute;a que salir. Si no le dejaba salir en un plano consciente, saldr&iacute;a a trav&eacute;s de mi &uacute;tero. Porque las cosas no se pueden esconder, ni disfrazar. Aun me sorprendo cuando veo todo el dolor que algunas personas llevan dentro de s&iacute; y enmascaran a trav&eacute;s de trabajos agotadores, relaciones tumultuosas y consumo de estupefacientes. Y aguantan a&ntilde;os y a&ntilde;os, enmascar&aacute;ndolo todo en un eterno baile de disfraces. Otras, sin embargo, llega un momento en el que no pueden m&aacute;s y acaban con sus vidas. El suicidio es la primera causa de muerte violenta en el mundo, que no te confundan. Esta es la verdadera epidemia del siglo XXI. 
    </p><p class="article-text">
        Yo decid&iacute; vivir y aqu&iacute; estoy. Los dolores fueron remitiendo a lo largo de los a&ntilde;os. Al principio me bastaba con tomar una dosis de ibuprofeno y quedarme en la cama, un &eacute;xito clamoroso despu&eacute;s de a&ntilde;os en los que nada consegu&iacute;a aliviarme. M&aacute;s tarde ya no necesit&eacute; tomar nada, era suficiente con quedarme en la cama tranquila.
    </p><p class="article-text">
        Entend&iacute; mi naturaleza c&iacute;clica. Que si no me hab&iacute;a cuidado a lo largo del mes, mi regla no iba a ser buena. No se trataba de cuidarme solo durante &ldquo;esos&rdquo; d&iacute;as, sino de ser respetuosa con mi cuerpo y mis emociones durante todo el mes. Es una cuesti&oacute;n hormonal, no es que estemos locas, se&ntilde;ores. Somos c&iacute;clicas. Tenemos cuatro mujeres viviendo dentro de nosotras, como bien explica Erika Irusta Rodr&iacute;guez en su proyecto <em>El Camino Rub&iacute;</em>. La semana despu&eacute;s de la regla estamos llenas de energ&iacute;a din&aacute;mica, con gran capacidad de concentraci&oacute;n y planificaci&oacute;n. A mitad del ciclo ovulamos y nos sentimos sociables, expresivas y radiantes. En la fase premenstrual nuestra energ&iacute;a f&iacute;sica baja y necesitamos limpiar y librarnos de todo lo que no nos beneficia. Es la fase m&aacute;s creativa si sabemos canalizar esa energ&iacute;a de destrucci&oacute;n. La menstruaci&oacute;n es la fase final de reflexi&oacute;n y descanso. 
    </p><p class="article-text">
        Fue a trav&eacute;s de Erika como conoc&iacute; el trabajo de Miranda Gray. Miranda Gray, en su libro <em>La Luna Roja</em>, nos habla del ciclo de Luna Blanca y Luna Roja. La Luna Blanca se refiere a un ciclo en el que la ovulaci&oacute;n ocurre en luna llena y el ciclo de Luna Roja es cuando la ovulaci&oacute;n ocurre en luna nueva y menstruamos durante luna llena. El ciclo de la Luna Roja se centra en el desarrollo interior y la manifestaci&oacute;n del mismo, y no hacia la expresi&oacute;n de las energ&iacute;as en el mundo material. Como los hombres lo consideraron el m&aacute;s poderoso y menos controlable, este ciclo se convirti&oacute; en el de la &ldquo;mujer malvada&rdquo;, la seductora, la hechicera o la horrible bruja, cuya sexualidad no estaba destinada a dar vida a la siguiente generaci&oacute;n, sino al placer.
    </p><p class="article-text">
        Yo ahora estoy en Luna Blanca, es decir, ovulo con la luna llena. Dicen que es el mejor ciclo para ser madre. A m&iacute; me gustar&iacute;a quedarme embarazada, as&iacute; que mis reglas son ahora dolorosas en otro sentido, porque me avisan de que este mes tampoco ha podido ser. Queen Afua, una autora que he tenido el gusto de conocer en Londres, donde estoy viviendo ahora, tiene un libro que se titula <em>Overcoming an angry vagina: journey to womb wellness</em>, que vendr&iacute;a a ser algo as&iacute; como: Superar una vagina enfadada, un viaje al bienestar de nuestros &uacute;teros. He sufrido dos abortos espont&aacute;neos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. He conseguido curar muchas cosas, pero las heridas son graves y profundas y me pregunto si es posible recuperarse por completo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Llopis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/Kafka/menstruacion/entranas_1_5565360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jan 2013 17:09:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desde las entrañas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación]]></media:keywords>
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