<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Canarias Ahora Semanal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/semanal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Canarias Ahora Semanal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/section/511066" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Tradiciones de La Gomera: la mejor fruta de Arure, en su 'Ramo']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/semanal/tradiciones-gomera-mejor-arure-ramo_1_1978241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/213dab25-d882-457b-8644-523c9a144b35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fiesta del &#039;Ramo&#039; en Arure, La Gomera."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Asociación del Ramo ha acudido a múltiples lugares como la Feria de Artesanía de Pinolere en la que han mostrado una parte importante de la historia del pueblo gomero de Arure</p></div><p class="article-text">
        Existe una tradici&oacute;n que se niega a desaparecer, una tradici&oacute;n hasta la que cada a&ntilde;o acuden cientos de visitantes y que sus habitantes han sabido mantener y transmitir de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, es el popular <em>Ramo</em> de frutas que se realiza en el pueblo gomero de Arure.  La Virgen de La Salud y San Salvador son los dos santos para los cuales se prepara tal homenaje. Durante varios d&iacute;as Conchita Trujillo, Mar&iacute;a Rosa Ramos y Chano Santos, junto a otros vecinos, son los encargados de buscar la mejor fruta de temporada para su confecci&oacute;n, en la que de forma instant&aacute;nea se capta la perfecta combinaci&oacute;n de colores, junto a la alegr&iacute;a y el entusiasmo que ellos mismos transmiten, no solo cuando lo dise&ntilde;an, si no tambi&eacute;n al hablar de una costumbre tan popular, dentro como fuera de la isla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Conchita Trujillo, Mar&iacute;a Rosa Ramos y Chano Santos, junto a otros vecinos, son los encargados de buscar la mejor fruta&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Evoluci&oacute;n del ramo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque comenz&oacute; siendo un ramo m&aacute;s peque&ntilde;o, con el paso de los a&ntilde;os su tama&ntilde;o ha aumentado, pero su esencia se sigue manteniendo, ya que acudir a Arure en sus d&iacute;as de fiestas es sin&oacute;nimo de casas engalanadas, de calles vestidas para la ocasi&oacute;n y de vecinos que se re&uacute;nen con una finalidad, preparar un a&ntilde;o m&aacute;s el ramo que una vez acabado llevar&aacute;n hasta la iglesia al ritmo de ch&aacute;caras y tambores.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que desde peque&ntilde;a en cada procesi&oacute;n siempre sent&iacute; la curiosidad por saber c&oacute;mo se manten&iacute;a y pensaba que las personas encargadas de esta labor deb&iacute;an de tener mucha paciencia y tambi&eacute;n experiencia. No me equivoqu&eacute;, porque Chano Santos o Chano Porro, como as&iacute; lo conocen en Arure, lleva prepar&aacute;ndolo desde hace cincuenta a&ntilde;os, hasta el punto que afirma que si se lo propusiera lo podr&iacute;a hacer con los ojos cerrados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4104accb-8d42-430d-9df9-41349c44c966_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4104accb-8d42-430d-9df9-41349c44c966_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4104accb-8d42-430d-9df9-41349c44c966_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4104accb-8d42-430d-9df9-41349c44c966_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4104accb-8d42-430d-9df9-41349c44c966_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4104accb-8d42-430d-9df9-41349c44c966_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4104accb-8d42-430d-9df9-41349c44c966_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los tres sienten la misma emoci&oacute;n cuando hacen referencia a lo que denominan un &ldquo;verdadero tesoro con identidad&rdquo;, del cual tambi&eacute;n han creado m&uacute;ltiples versos,  <em>Cuando hablan de El Ramo tiene su historia y yo me la s&eacute; de memoria</em>, o<em> El Ramo es nuestra bandera, artesan&iacute;a gomera</em>, recita Chano Santos. Con el mismo entusiasmo con el que componen estos cantares, tambi&eacute;n han acudido a m&uacute;ltiples lugares como la Feria de Artesan&iacute;a de Pinolere en la que han mostrado una parte importante de la historia de Arure.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tradici&oacute;n de un pueblo</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Chano, esta es una tradici&oacute;n que ya ve&iacute;a desde que era un ni&ntilde;o a sus padres y abuelos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo recuerdo desde muy peque&ntilde;ito que mi abuelo llevaba esto del ramo y todos los a&ntilde;os cuando lo iba a hacer me iba con &eacute;l para ver como lo preparaba, ya que despu&eacute;s alguna golosina me daba, como un racimo de uvas (r&iacute;e). Los vecinos hac&iacute;an sus promesas, vinculadas a la salud, al trabajo y entonces decid&iacute;an confeccionar el ramo al siguiente a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Una vez acabado, se hace lo mismo que en la actualidad, llevarlo a la plaza acompa&ntilde;ado de unos cuantos tambores para present&aacute;rselo a la virgen. Finalmente, la persona que se compromet&iacute;a a hacerlo al a&ntilde;o siguiente era la que se quedaba con el ramo de ese a&ntilde;o, y por tanto, quien degustaba esa fruta fresca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Chano. &iquest;En qu&eacute; aspectos ha cambiado esta tradici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Hoy d&iacute;a ha cambiado bastante porque el ramo que se hace es mayor y la gente ya no se apunta tanto para hacerlo como antes. Yo llegu&eacute; a tener una lista donde los vecinos se inscrib&iacute;an y hab&iacute;a que esperar m&aacute;s de veinte a&ntilde;os para poderlo elaborar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo era chico se hac&iacute;a en una casa, sin embargo, ahora ya tenemos nuestra propia Asociaci&oacute;n y lo hacemos en un sal&oacute;n adecuado que tenemos para ello. Afortunadamente, en la actualidad es m&aacute;s sencillo conseguir toda la fruta que se le coloca, pero en otros tiempos mi abuelo se iba con su burro a Vallehermoso a buscar los pl&aacute;tanos, a Tuguluche a por los higos de leche y a Valle Gran Rey, a por las mangas, de cada zona se tra&iacute;a algo. As&iacute; era como se creaba El Ramo de Arure.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, ya no se hacen tantas promesas como antes y si no hay quien se ofrezca, tampoco habr&aacute; quien lo recoja, por lo que a veces lo hemos llevado a la residencia de mayores de Valle Gran Rey.
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s visitas</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Conchita, es una fiesta que congrega cada a&ntilde;o a un mayor n&uacute;mero de personas. &iquest;Qu&eacute; supone este hecho?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un claro reflejo donde se ve que el pueblo trabaja para mantener la tradici&oacute;n y que a su vez, tanto el Ayuntamiento, como el Cabildo, y dem&aacute;s instituciones nos ayudan para que se siga conservando. A mi me anima mucho, incluso se apuntan para colaborar a la hora de comprar la fruta, as&iacute; como del brindis, que es un picoteo que hacemos tras la procesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas personas que vienen y adem&aacute;s de sacar fotos para llevarse de recuerdo, preguntan por esta tradici&oacute;n y por como se realiza. A m&iacute; esto me llena de felicidad, porque significa inter&eacute;s en lo nuestro por parte de los que llegan a Arure.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4bb28e9-ff52-4b4a-a669-2d4107d7abbe_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4bb28e9-ff52-4b4a-a669-2d4107d7abbe_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4bb28e9-ff52-4b4a-a669-2d4107d7abbe_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4bb28e9-ff52-4b4a-a669-2d4107d7abbe_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4bb28e9-ff52-4b4a-a669-2d4107d7abbe_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4bb28e9-ff52-4b4a-a669-2d4107d7abbe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b4bb28e9-ff52-4b4a-a669-2d4107d7abbe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Proceso del ramo</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Chano. &iquest;Cu&aacute;les son los diversos pasos que se deben seguir para elaborar el ramo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En torno a 20 d&iacute;as antes me encargo de coger los juncos para que se sequen, pues sirven para atar la fruta, que por cierto, aqu&iacute; colaboran los vecinos, porque entregan lo que tienen y lo que producen en sus fincas. La fruta se re&uacute;ne el d&iacute;a 15 y el mismo d&iacute;a 16 de agosto, lo hacemos. Una vez que ya la base est&aacute; preparada, se enhebran todas las piezas y de eso se encarga Mar&iacute;a Rosa porque es muy r&aacute;pida (r&iacute;en).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En torno a 20 d&iacute;as antes me encargo de coger los juncos para que se sequen, pues sirven para atar la fruta&rdquo;, aclara Chano Santos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos gustar&iacute;a que los j&oacute;venes se acercaran, para que aprendieran, aunque el ramo desde luego no se va a dejar de hacer nunca, mientras nosotros vivamos, forma parte de la identidad del pueblo, adem&aacute;s, nos mantiene muy unidos. Hay que poner voluntad y mucho inter&eacute;s para que siga siendo una parte de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Chano, &iquest;Qu&eacute; significar&iacute;a para la Asociaci&oacute;n del Ramo que este fuera declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural (BIC)?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Ser&iacute;a todo un orgullo para nosotros. En este sentido, ya nos sentimos muy apoyados por el pueblo. Si yo lograra poder ver eso antes de fallecer, creo que cantar&iacute;a un verso que dice as&iacute; <em>si muero ma&ntilde;ana, que no me pongan luto, porque me muero con todo mi gusto.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Mar&iacute;a Rosa, &iquest;C&oacute;mo se debe llevar este Ramo? &iquest;Su tama&ntilde;o siempre ha sido el mismo?</strong><em> Ramo? &iquest;</em>
    </p><p class="article-text">
        - Pues se suele llevar entre cuatro personas y la gente se va turnando. Cuando no hay quien lo traslade, se puede llevar en una peque&ntilde;a carretilla adornada, pero la verdad que es mejor cuando se carga entre vecinos, mucho m&aacute;s bonito. Para nosotros en el pueblo es una fecha muy especial, preparamos y organizamos todo con un gran entusiasmo, y como siempre aclaro, esto hay que vivirlo para poder entenderlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El ramo puede variar en funci&oacute;n del a&ntilde;o, pero suele pesar en torno a 60 kilos. Comenz&oacute; siendo un ramo m&aacute;s peque&ntilde;o, con el paso de los a&ntilde;os su tama&ntilde;o ha ido aumentado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes este ramo se sosten&iacute;a en la ca&ntilde;a dulce, pero claro, siempre el tama&ntilde;o pod&iacute;a variar, hasta que un a&ntilde;o sali&oacute; m&aacute;s grande y casi no pod&iacute;a cargarse, hab&iacute;a que tener mucho cuidado de que no se partiera. Lo mejor fue crear una base para que siempre fuera igual, es m&aacute;s c&oacute;modo de esta forma porque hablamos de en torno a 60 kilos de fruta que deben quedar colocadas perfectamente, evitando dejar espacios vac&iacute;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Cabeza Izquierdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/semanal/tradiciones-gomera-mejor-arure-ramo_1_1978241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Aug 2018 12:42:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/213dab25-d882-457b-8644-523c9a144b35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2332067" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/213dab25-d882-457b-8644-523c9a144b35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2332067" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Tradiciones de La Gomera: la mejor fruta de Arure, en su 'Ramo']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/213dab25-d882-457b-8644-523c9a144b35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley de las favelas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/ley-favelas_1_1990056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/139ed914-af44-43e3-9b63-7ce3bce4db66_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Favela en Río de Janeiro. (CA)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En aquellas favelas controladas por las bandas, la ley del más fuerte se impone. Los principales grupos luchan por controlar los barrios y las prisiones y dejan todo su rastro de violencia en internet. La última gran matanza, en 2017, dejó 56 muertos en la prisión de Manaus</p></div><p class="article-text">
        La ley que impera en aquellas favelas de Brasil que son gobernadas por el crimen organizado es ajena al orden gubernamental. All&iacute; la ley no distingue, menores y adultos, hombres y mujeres, reciben el mismo trato, una suerte de Ley del Tali&oacute;n, el ojo por ojo. La violencia ejercida por estos grupos supone un c&iacute;rculo vicioso de venganzas y luchas por el manejo de la droga que no termina.
    </p><h4 class="article-text">Ojo por ojo</h4><p class="article-text">
        Como en el C&oacute;digo de Hammurabi del siglo XVIII a.C., los grupos organizados de las favelas aplican la ley del ojo por ojo sin contemplaci&oacute;n, pero sin el refinamiento que se presupone en la Babilonia donde se cre&oacute; esta estela negra de 2,25 metros que unific&oacute; los c&oacute;digos de leyes babil&oacute;nicos. En el Brasil de las favelas, la ley no est&aacute; escrita en piedra, est&aacute; dictada por las mafias.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s com&uacute;n, recibir un disparo en la mano si te encuentran robando en la favela. Varios videos muestran a los reos llevando el castigo con una actitud estoica. Recibir un balazo en la mano es, sin embargo, una pena con la que uno tendr&iacute;a que sentirse relativamente bien. La ley de las favelas cuenta con sentencias mucho m&aacute;s duras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a336ae-3d06-4b2c-87c5-54d51d2425a2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a336ae-3d06-4b2c-87c5-54d51d2425a2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a336ae-3d06-4b2c-87c5-54d51d2425a2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a336ae-3d06-4b2c-87c5-54d51d2425a2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a336ae-3d06-4b2c-87c5-54d51d2425a2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59a336ae-3d06-4b2c-87c5-54d51d2425a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/59a336ae-3d06-4b2c-87c5-54d51d2425a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Un ejemplo de sus juicios, el de una joven de 17 a&ntilde;os que presuntamente habr&iacute;a sido, en la jerga, una rata, una chivata para la polic&iacute;a. En escena, la joven sentada en la acera y dos de sus jueces, uno le corta el pelo con unas tijeras, el otro, con una m&aacute;scara blanca como la de Anonymous, tap&aacute;ndole el rosto le dice: <em>&ldquo;a outra m&atilde;o&rdquo;</em>, la otra mano. En el suelo, sangre. La joven, pone la otra mano en el suelo. El enmascarado, con un madero bastante contundente le aplasta la mano contra acera. Repetidas veces golpea las manos de la joven hasta quedar destrozadas. Le dicen: <em>&ldquo;voc&ecirc; t&aacute; pensando que voc&ecirc; vai correr?&rdquo;</em>, &iquest;est&aacute;s pensando que vas a correr? (de ellos). Despu&eacute;s, tras romperle la camiseta, le obligan a quitarse la parte de abajo. Tiene que ser el otro agresor quien le quite la falda porque ella no puede, tiene todos los dedos rotos. Desnuda, le gritan: <em>&ldquo;Corra! Pra l&aacute;, pra l&aacute;! Corra pro campo&hellip; V&aacute; pra l&aacute;, rapariga&hellip;&rdquo;</em>, &iexcl;Corre! &iexcl;hacia all&iacute;, hacia all&iacute;! Corre hacia el campo&hellip; Ve hacia all&iacute; chica. Mientras corre, le lanzan palos, le dan patadas y es golpeada. La gente del barrio no dice nada, solo observa. Finalmente, la joven consigue alcanzar una carretera principal y salir del barrio.
    </p><p class="article-text">
        Esto sucedi&oacute; en el barrio de Santo Amaro, en Recife, capital del Estado de Pernambuco, en marzo de 2017.
    </p><h4 class="article-text">La lucha de las facciones, entre presidios y favelas</h4><p class="article-text">
        La lucha atroz por el control de los barrios, las c&aacute;rceles y la droga se da entre infinidad de bandas, algo m&aacute;s de 80 seg&uacute;n fuentes del pa&iacute;s. La principal de ellas es el llamado PCC (Primeiro Comando da Capital). Creado en 1990 en prisiones de Sao Paulo, con presencia a lo largo de la mayor parte de las principales provincias.
    </p><p class="article-text">
        El CV (Comando Vermelho), Comando Rojo en espa&ntilde;ol, es el m&aacute;s antiguo, creado los a&ntilde;os 80 en R&iacute;o de Janeiro, hoy en d&iacute;a con presencia en 13 de los 27 estados de Brasil.
    </p><p class="article-text">
        La FDN (Familia do Norte), con gran control sobre la zona del Amazonas.
    </p><p class="article-text">
        Al sur, el PGC (Primeiro Grupo Catarinense), con control sobre la droga que fluye desde Paraguay, Bolivia y Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los conflictos y alianzas entre bandas se suceden en las c&aacute;rceles y fuera de ellas. En la &uacute;ltima gran revuelta, presos de las facciones del PCC y de la FDN se enfrentaron en una reyerta que dej&oacute; 56 muertos. Los videos filtrados mostraban los cuerpos mutilados y decapitados de las v&iacute;ctimas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71c714ce-97c1-4407-9a6b-56c509a0ef45_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71c714ce-97c1-4407-9a6b-56c509a0ef45_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71c714ce-97c1-4407-9a6b-56c509a0ef45_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71c714ce-97c1-4407-9a6b-56c509a0ef45_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71c714ce-97c1-4407-9a6b-56c509a0ef45_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71c714ce-97c1-4407-9a6b-56c509a0ef45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/71c714ce-97c1-4407-9a6b-56c509a0ef45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h4 class="article-text">Actividades en las redes</h4><p class="article-text">
        Como ya vimos con el problema del narcoterrorismo en M&eacute;xico, estas bandas suben los videos de sus actividades a internet para meter miedo a grupos rivales o frenar los deseos de dar chivatazos y traicionar a la propia banda. Uno de los m&aacute;s famosos, es el de D&eacute;borah Bessa, de 19 a&ntilde;os, sucedido el pasado enero en Rio Branco, Acre, al noroeste de Brasil. En el video, 3 hombres encapuchados y una joven arrodillada en medio de la selva. Uno de ellos sujeta a la chica por el pelo, saca un machete y le empieza a cortar la cabeza mientras otro se abalanza y apu&ntilde;ala a la v&iacute;ctima en el est&oacute;mago repetidas veces. Finalmente ense&ntilde;an la cabeza a la c&aacute;mara lanzando insultos y amenazas. En una entrevista a la salida de juicio, uno de los relacionados con el crimen afirm&oacute; de D&eacute;borah: <em>&ldquo;acabou com a vida de muitas outras pessoas tamb&eacute;m&hellip; era uma mulher, mas era uma mulher muito perigosa, voc&ecirc; est&aacute; entendendo?&rdquo;</em>, acab&oacute; con la vida de muchas personas tambi&eacute;n&hellip; Era una mujer, pero era una mujer muy peligrosa, &iquest;usted est&aacute; entendiendo?
    </p><p class="article-text">
        Videos como este y los anteriores son la nueva propaganda de estos grupos. El uso de redes sociales es aprovechado para dar salida a amenazas, comunicados y cr&iacute;menes de las bandas organizadas que operan en las favelas, haciendo ostentaci&oacute;n de armas, mujeres, dinero y drogas.
    </p><h4 class="article-text">El funk, el sonido de las favelas</h4><p class="article-text">
        En los barrios se arremolina la gente en torno a unas fiestas de funk que son ahora s&iacute;mbolo musical de las favelas, con gran atracci&oacute;n tur&iacute;stica. Pese a su car&aacute;cter controvertido, dado que algunas de sus letras hacen apolog&iacute;a de la violencia de las bandas, acabaron siendo consideradas como movimiento cultural por la Asamblea Legislativa de R&iacute;o de Janeiro en 2009.
    </p><p class="article-text">
        Nacido a finales de los a&ntilde;os 80 en R&iacute;o de Janeiro, el funk se ha ido consolidando durante las pasadas d&eacute;cadas hasta hoy. Con letras que exaltan la sexualidad y bailes de tendencia obscena, este funk es el himno de algunas de las principales favelas. El llamado baile de favela es, adem&aacute;s, destino obligado para los turistas que busquen experimentar la m&uacute;sica local y la vida diaria de los barrios m&aacute;s humildes. Pese a ello, es tambi&eacute;n objeto de cr&iacute;ticas por esa apolog&iacute;a de la violencia con la que los grupos organizados atraen a la juventud de los barrios m&aacute;s desfavorecidos, en donde la alta criminalidad hace de las bandas un refugio. Drogas, sexo, armas, amenazas a grupos rivales, miseria y, en definitiva, aspiraci&oacute;n al dinero y al poder, son un canto por desgracia muy o&iacute;do en este g&eacute;nero musical, reflejo de la mala situaci&oacute;n en la que se encuentra la poblaci&oacute;n de algunas de las principales favelas conflictivas de Brasil, como Rocinha, en R&iacute;o de Janeiro, o Parais&oacute;polis, en Sao Paulo.
    </p><p class="article-text">
        Tras la consolidaci&oacute;n del funk como g&eacute;nero musical y la aceptaci&oacute;n gubernamental como movimiento cultural, el ambiente que gira en torno a estas fiestas sigue siendo objeto de controversia. Las presuntas asociaciones de algunos de los principales personajes del panorama art&iacute;stico a las bandas, no hacen sino ensombrecer este movimiento musical, al que no pocas veces se asocia con el crimen organizado.
    </p><h4 class="article-text">La respuesta gubernamental al r&eacute;gimen</h4><p class="article-text">
        El problema de las favelas que se extienden por Brasil es la falta de control y rigor. Muchas de ellas carecen de agua, tendido el&eacute;ctrico, desag&uuml;es y de los medios b&aacute;sicos de una vivienda digna. Estas barriadas han ido desarroll&aacute;ndose por el extrarradio de las ciudades y sus laderas de manera precaria y an&aacute;rquica. Aquellas que no est&aacute;n pacificadas son controladas por las mafias de la droga. Los disparos son comunes y la gente joven cae f&aacute;cilmente en sus redes.
    </p><p class="article-text">
        El pasado febrero, el ministro de defensa brasile&ntilde;o Ra&uacute;l Jungmann anunci&oacute; &oacute;rdenes de registros para barrios enteros. Los habitantes de la zona temen la actuaci&oacute;n militar porque el resultado puede ser a&uacute;n peor. Las caracter&iacute;sticas del trazado urbano de las favelas, hacen de la lucha entre fuerzas del orden y las bandas una caza del gato y el rat&oacute;n laber&iacute;ntica imposible de llevar a cabo, dejando a su rastro solo muerte. El &uacute;ltimo ejemplo, en octubre del pasado a&ntilde;o en la favela Rocinha, donde varios d&iacute;as de enfrentamientos sembraron el caos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/687a7b42-7aa1-405e-996c-3ea08236e023_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/687a7b42-7aa1-405e-996c-3ea08236e023_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/687a7b42-7aa1-405e-996c-3ea08236e023_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/687a7b42-7aa1-405e-996c-3ea08236e023_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/687a7b42-7aa1-405e-996c-3ea08236e023_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/687a7b42-7aa1-405e-996c-3ea08236e023_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/687a7b42-7aa1-405e-996c-3ea08236e023_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El problema de las favelas es complejo. La desarticulaci&oacute;n de las bandas resulta casi imposible, la complicidad del gobierno y los sobornos complican a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n. La soluci&oacute;n, pese a las dificultades, pasa por la regularizaci&oacute;n de los barrios, la formaci&oacute;n y la educaci&oacute;n de la juventud y, sobre todo, por tirar abajo una la cultura de la droga y el poder que alimenta a las bandas y hace de la violencia y c&iacute;rculo vicioso dif&iacute;cil de parar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Minuesa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/ley-favelas_1_1990056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Aug 2018 16:27:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/139ed914-af44-43e3-9b63-7ce3bce4db66_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="266175" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/139ed914-af44-43e3-9b63-7ce3bce4db66_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="266175" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La ley de las favelas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/139ed914-af44-43e3-9b63-7ce3bce4db66_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morera Sinfónico se estrena en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/morera-sinfonico-estrena-casa_1_1992269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a5bc8c5-2d46-47a9-b156-c04a8ac0fd73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El espectáculo Morera Sinfónico ya lo han visto más de 10.000 personas. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de sus presentaciones en Tenerife y en Gran Canaria, este espectáculo que rinde homenaje a Luis Morera se celebrará en La Palma, su isla</p><p class="subtitle">La cita será este 4 de agosto, en el Parque Municipal de El Paso a partir de las 21:30 horas</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de varias exitosas puestas en escena en Tenerife y Gran Canaria, el espect&aacute;culo Morera Sinf&oacute;nico se representar&aacute; por fin este verano en la Isla de La Palma. La cita ser&aacute; este 4 de agosto. El municipio de El Paso, concretamente el Parque Municipal, servir&aacute; de escenario para este concierto con el que se rinde homenaje al cantante, compositor y arista multidisciplinar Luis Morera despu&eacute;s de siete d&eacute;cadas de reconocida trayectoria art&iacute;stica en las Islas Canarias.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; una cita especial, en la isla natal del multidisciplinar creador canario, arropado adem&aacute;s por un buen n&uacute;mero de artistas y amigos de profesi&oacute;n que har&aacute;n de este concierto una noche hist&oacute;rica. Para su puesta en escena en El Paso, el Morera Sinf&oacute;nico estar&aacute; respaldado por m&aacute;s de 35 m&uacute;sicos seleccionados de la Orquesta Sinf&oacute;nica de Tenerife y la Orquesta Filarm&oacute;nica de Gran Canaria. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n cobrar&aacute;n protagonismo sobre el escenario sus compa&ntilde;eros de Taburiente, su amiga y cantante Olga Cerpa, y otros invitados especiales entre los que se encuentra la secci&oacute;n de Pitos y Tambores del municipio herre&ntilde;o de El Pinar.
    </p><p class="article-text">
        Morera Sinf&oacute;nico mostrar&aacute; desde una dimensi&oacute;n orquestal y con composiciones sinf&oacute;nicas realizadas para la ocasi&oacute;n, algunas de sus m&aacute;s emblem&aacute;ticas melod&iacute;as junto a canciones de autores a los que no ha dejado nunca de profesar su admiraci&oacute;n, desde N&eacute;stor &Aacute;lamo o Carlos Cano a Violeta Parra, entre otros muchos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cca27cb2-36c9-4832-8344-04980b92a8a2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cca27cb2-36c9-4832-8344-04980b92a8a2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cca27cb2-36c9-4832-8344-04980b92a8a2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cca27cb2-36c9-4832-8344-04980b92a8a2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cca27cb2-36c9-4832-8344-04980b92a8a2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cca27cb2-36c9-4832-8344-04980b92a8a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cca27cb2-36c9-4832-8344-04980b92a8a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para el propio protagonista, esta experiencia musical le permite dejarse llevar y disfrutar como un ni&ntilde;o: &ldquo;El acompa&ntilde;amiento de una orquesta sinf&oacute;nica es como meterse en el mar. T&uacute; no vas a ir contra la corriente; te dejas llevar, flotas encima de ese mar de armon&iacute;as, navegas sobre &eacute;l buscando el viento que te empuje. Y los matices en mi voz siempre est&aacute;n sujetos a buscar un volumen m&aacute;s poderoso. Pero los arreglos son tan bellos, que disfruto como un ni&ntilde;o en cada fraseo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cita dar&aacute; comienzo a las 21:30 horas y las entradas, al precio de 15 (anticipadas) y 18 euros (taquilla), est&aacute;n disponibles a trav&eacute;s de los canales digitales en <a href="http://www.tomaticket.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.tomaticket.com</a> y <a href="http://www.entrees.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.entrees.es</a>, y en los puntos f&iacute;sicos de las oficinas de Turismo de El Paso, Bra&ntilde;a Baja (Los Cancajos) y SC de La Palma, Ayuntamiento de El Paso y Amynet.
    </p><p class="article-text">
        El repertorio seleccionado para este concierto incluye t&iacute;tulos tan populares de su autor&iacute;a como <em>A la Caldera</em> o <em>La alpispa</em>, a los que se sumar&aacute;n canciones como <em>Caminito de Teror</em>, <em>Gracias a la vida</em> o <em>Mar&iacute;a la Portuguesa</em> en afortunadas orquestaciones realizadas por Juan Jos&eacute; Solana, Germ&aacute;n G. Arias, Y&oacute;nathan S&aacute;nchez, Julio Tejera, Jose Brito, Peter Hope y Manuel Bonino.
    </p><p class="article-text">
        Fue Manuel Gonz&aacute;lez, miembro de Mestisay, el ide&oacute;logo de este proyecto que gira alrededor principalmente de la obra musical compositiva de Luis Morera. As&iacute; lo ve el propio cantante: &ldquo;Manolo Gonz&aacute;lez es un genio en levantar estos espect&aacute;culos de reivindicaci&oacute;n de la memoria de la m&uacute;sica del pa&iacute;s, de Canarias. Nunca le agradecer&eacute; lo suficiente lo que ha hecho por m&iacute; y por otros m&uacute;sicos isle&ntilde;os, dignificando nuestra obra, ense&ntilde;&aacute;ndola y promovi&eacute;ndola con calidad como entiendo que deber&iacute;a hacerse siempre, sin complejos por ser de aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Manuel Gonz&aacute;lez s&oacute;lo tiene palabras de elogio para el artista palmero: &ldquo;Morera es un eslab&oacute;n fundamental de una cadena singular&iacute;sima de nuestro patrimonio inmaterial que comienza con Valentina. Es un int&eacute;rprete y compositor de una singularidad dif&iacute;cil de encontrar; si ma&ntilde;ana le pusieran al lado a la gente de Lagartija Nick, se entender&iacute;a con ellos perfectamente, como hizo Morente. Sin olvidar sus extraordinarias condiciones vocales, su curiosidad creativa o el olfato con el que maneja el poso de la tradici&oacute;n musical canaria para llevarlo a otro lado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec1e32e6-c15f-4f52-b91c-0cdc4ff1cb90_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec1e32e6-c15f-4f52-b91c-0cdc4ff1cb90_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec1e32e6-c15f-4f52-b91c-0cdc4ff1cb90_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec1e32e6-c15f-4f52-b91c-0cdc4ff1cb90_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec1e32e6-c15f-4f52-b91c-0cdc4ff1cb90_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec1e32e6-c15f-4f52-b91c-0cdc4ff1cb90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec1e32e6-c15f-4f52-b91c-0cdc4ff1cb90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Somos c&oacute;mplices &ndash;afirma Gonz&aacute;lez- y amigos desde hace mucho. Todo comenz&oacute; cuando lo invit&eacute; a grabar una versi&oacute;n de <em>La Noche de Arguinegu&iacute;n</em> con Olga, que ha quedado como canon, y aquello encant&oacute; a una parte de p&uacute;blico que hasta entonces quiz&aacute;s no se reconoc&iacute;a suficientemente en &eacute;l. Es muy celoso de su criterio art&iacute;stico, pero desde esa ocasi&oacute;n me deja hacer cuando le propongo algo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este Morera Sinf&oacute;nico llega cuando el cantante palmero ha superado ya las siete d&eacute;cadas de vida. Es ahora entonces el momento id&oacute;neo para construir esta obra que es tambi&eacute;n un homenaje a su prolija y sentida vida como artista: &ldquo;Luis ha llegado a los setenta a&ntilde;os en plena forma &ndash;afirma Manolo Gonz&aacute;lez-. Se cuida mucho, pero es <em>ahora o nunca</em> en cuanto a las facultades que su voz necesita para abordar un trabajo de lectura sinf&oacute;nica de sus canciones como el que va a acometer con estos conciertos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez tambi&eacute;n adelanta que el de El Paso ser&aacute; una cita que quedar&aacute; en la memoria de todos los presentes: &ldquo;Ya sucedi&oacute; en los conciertos que desarrollamos en Tenerife y Gran Canaria. Fueron hist&oacute;ricos y emotivos. Luis, que no suele ponerse nervioso, en la noche de Tenerife, en el estreno, estaba hecho un flan&hellip; Era l&oacute;gico, por otra parte; una responsabilidad muy grande esa de enfrentarse a un concierto de dos horas que es como el resumen de tu vida, con una formaci&oacute;n sinf&oacute;nica y diez mil personas delante de ti&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; tal funcionaron en directo los arreglos sinf&oacute;nicos de esas canciones tan populares? &ldquo;Fant&aacute;sticos. De los m&aacute;s veteranos arreglando para sinf&oacute;nico como Hope y Solana se espera siempre calidad. Pero los canarios -Germ&aacute;n Arias, Julito Tejera, Manolo Bonino y Jos&eacute; Brito- hicieron orquestaciones preciosas. Arreglar para una formaci&oacute;n de setenta m&uacute;sicos, por inhabitual, excita mucho a un orquestador y eso puede tener un punto de peligro en el resultado final. Pero no fue el caso&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <style>.smarty-2791933 { position: relative; padding-bottom: 56.25%!important; height: 0; overflow: hidden; max-width: 100%!important; } .smarty-2791933 iframe, .smarty-2791933 object, .smarty-2791933 embed { position: absolute; top: 0; left: 0; min-width: 100%; width: 1px; height: 100%; }</style><div class="smarty-2791933"><iframe id="2791933_1533375728541" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9386/2791933/600/338/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen scrolling="no"></iframe></div>
    </figure><h4 class="article-text">Mucho trabajo ante la fragilidad</h4><p class="article-text">
        En una valoraci&oacute;n gen&eacute;rica a su carrera, Morera afirma que, sobre todas las cosas, lo que le ha mantenido activo como artista es su empe&ntilde;o y su dedicaci&oacute;n: &ldquo;Mucha gente cree que porque uno salga en los peri&oacute;dicos o la tele de vez en cuando, nada en la abundancia, pero aqu&iacute; siempre hemos vivido en la fragilidad. Mi vida ha sido trabajo, trabajo y trabajo; suerte que para m&iacute; ese trabajo -componer, cantar, dise&ntilde;ar, pintar- es un placer. No s&eacute; si he hecho feliz a los dem&aacute;s con mis creaciones, pero he dado mi coraz&oacute;n en ellas porque amo a mis Islas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y siempre, adem&aacute;s, adoptando una postura reivindicativa y cr&iacute;tica antes los poderes p&uacute;blicos: &ldquo;Y qu&eacute; remedio, aunque al final queda uno siempre como un gru&ntilde;&oacute;n. Si este pueblo nuestro y sus l&iacute;deres pol&iacute;ticos no incorporan ese patrimonio de creaci&oacute;n de forma seria, lo que sembraremos ser&aacute; mediocridad. La Cultura vertebra a una sociedad; la ignorancia la aniquila. Espero que para futuras creaciones haya un cambio de mentalidad profundo sobre el papel que se debe dejar a los artistas en esta sociedad, siempre hu&eacute;rfana para reconocerse en su cultura m&aacute;s all&aacute; de los t&oacute;picos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erick Canino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/morera-sinfonico-estrena-casa_1_1992269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Aug 2018 09:43:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6a5bc8c5-2d46-47a9-b156-c04a8ac0fd73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58877" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6a5bc8c5-2d46-47a9-b156-c04a8ac0fd73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58877" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Morera Sinfónico se estrena en casa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6a5bc8c5-2d46-47a9-b156-c04a8ac0fd73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El juaclo, refugio de perros herreños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/elhierroahora/juaclo-refugio-perros-herrenos_1_1999895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76b97ab9-f90d-4c53-999b-44a5b34762ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Perros acogidos en la protectora &#039;El Juaclo&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos herreños y una alemana decidieron crear este proyecto de protección de los animales en el año 2007 para acoger en sus instalaciones a los perros sin hogar de la isla del meridiano</p></div><p class="article-text">
        En la actualidad cuentan con alrededor de veinte perros, pero lo cierto es que la cifra puede aumentar dependiendo de la &eacute;poca. El cari&ntilde;o, la alimentaci&oacute;n y los paseos que necesitan estos peludos se los dan a diario los voluntarios con los que cuenta el Juaclo, la &uacute;nica Asociaci&oacute;n Protectora de Animales que existe en El Hierro. En el 2007 tres herre&ntilde;os y una alemana decidieron dar techo, pero sobre todo mucho amor a los canes abandonados en la isla, as&iacute; es como naci&oacute; este lugar, desde el que hoy en d&iacute;a se llevan a cabo multitud de iniciativas para tratar de mantener un espacio del que dependen los peluditos que all&iacute; viven.
    </p><h2 class="article-text">Labor del Juaclo</h2><p class="article-text">
        Es raro acudir y no encontrar a alguien en sus instalaciones realizando labores de limpieza, llenando los cuencos de pienso o simplemente jugando con ellos. Aqu&iacute; no importa ni el color, ni la raza, ni el tama&ntilde;o, solo importa el buscar familias de acogida o bien de adopci&oacute;n. Precisamente, en este sentido, muchas de estos perros son adoptados tanto en El Hierro, como en el resto de islas o incluso en otros pa&iacute;ses como Alemania, lugar hasta el que llevan muchos de ellos. &ldquo;Ayer fue el turno de una loba herre&ntilde;a, a Alemania. Colaboramos con protectoras en este pa&iacute;s, ellos ponen las fotos de los perritos en las redes sociales y en cuanto hay alguien interesado comienza un determinado seguimiento hacia esa familia, sobre sus horarios. De esta forma nos aseguramos que realmente pueden pasar el tiempo necesario con el animal, es la &uacute;nica manera de garantizarle una buena vida&rdquo;, nos explica la presidenta del Juaclo, Karin Kamm.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/153eb256-7b75-48e0-be03-b7e83057a7f3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/153eb256-7b75-48e0-be03-b7e83057a7f3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/153eb256-7b75-48e0-be03-b7e83057a7f3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/153eb256-7b75-48e0-be03-b7e83057a7f3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/153eb256-7b75-48e0-be03-b7e83057a7f3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/153eb256-7b75-48e0-be03-b7e83057a7f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/153eb256-7b75-48e0-be03-b7e83057a7f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para esta alemana, pero ya hija adoptiva de la isla por lo a&ntilde;os que lleva en ella, ha habido una evoluci&oacute;n favorable en El Hierro en cuanto al cuidado de una mascota se refiere. &ldquo;Son seres vivos que sienten, que sufren, que comen y que hacen sus necesidades, no son peluches que se puedan pedir con un lazo rojo por el D&iacute;a de Reyes&rdquo;. A pesar del tiempo que lleva Karin tratando con los perros, afirma saber muy poco de ellos: &ldquo;Me baso en aprender y cuando tengo cualquier tipo de duda por m&iacute;nima que sea, llamo al veterinario&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El d&iacute;a a d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        <strong>Dentro del trabajo diario del Juaclo. &iquest;Qu&eacute; es lo m&aacute;s complejo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se gasta mucho dinero, porque a cada perro que llega aqu&iacute; se le realiza la desparasitaci&oacute;n, se les da productos de calidad, as&iacute; como las vacunas correspondientes y medicamentos en caso de ser necesarios, todo esto conllevan un gasto. A partir de los seis meses si contin&uacute;an aqu&iacute;, hay que esterilizarlos y aunque nos hacen precio al ser numerosos perros, el veterinario se lleva una parte de los ingresos que obtenemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parten de unos gastos fijos, motivo por el que socios y voluntarios se encargan de organizar distintos proyectos e iniciativas para recaudar fondos. &iquest;No es as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, entre todos hacemos un buen equipo. Contamos con un puesto en el mercadillo de La Frontera, donde todos los domingos por la ma&ntilde;ana vendemos ropa muy buena de segunda mano, libros&hellip; y gracias a esta iniciativa nos entra dinero cada fin de semana. Tambi&eacute;n tenemos alrededor de 60 socios y en mi caso, al contar con algunas casas rurales, pues lo que hago es implicar a los turistas, les ofrezco la posibilidad de realizar sus excursiones acompa&ntilde;ados por perros de nuestra protectora, as&iacute; como venir aqu&iacute; a ayudar. Otro proyecto que comenzamos hace muy poco ha sido el de impartir charlas por distintos centros educativos, recuerdo que todos los alumnos permanecieron muy atentos durante la explicaci&oacute;n. Otra idea que queremos llevar a cabo m&aacute;s adelante es el trabajo con personas con alg&uacute;n tipo de enfermedad mental y lo que les puede proporcionar pasar unas horas con un perrito. Adem&aacute;s como aqu&iacute; contamos con psiquiatras, psic&oacute;logas y pedagogas voluntarias, pues es algo que nos gustar&iacute;a impulsar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b8aa318-9eb5-4dd8-8220-d5055a316681_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b8aa318-9eb5-4dd8-8220-d5055a316681_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b8aa318-9eb5-4dd8-8220-d5055a316681_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b8aa318-9eb5-4dd8-8220-d5055a316681_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b8aa318-9eb5-4dd8-8220-d5055a316681_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b8aa318-9eb5-4dd8-8220-d5055a316681_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7b8aa318-9eb5-4dd8-8220-d5055a316681_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; no convertir esta perrera en un punto tur&iacute;stico para la isla? Aunque parezca algo absurdo, es lo que tenemos ya en mente. Como ves, algunos muros ya est&aacute;n pintados, pues bien, vendr&aacute;n artistas con los que nos hemos puesto en contacto, con muy distintos estilos para reflejar en estas paredes arte e inspiraci&oacute;n, creando de este modo un espacio &uacute;nico, como si fuera un museo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo ayudar?</h2><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo se ponen en contacto con ustedes tienen claro que quieren adoptar o prefieren ayudar de otro modo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunos dicen de entrada que no van a adoptar, pero los d&iacute;as que permanecen en la isla, en el caso de turistas, vienen a ayudarnos, pasean a los perros y conocen a los voluntarios. Lo que si suelen hacer son donaciones, unos m&aacute;s y otros menos, pero todo se agradece. Tambi&eacute;n tenemos a favor que la finca en la cual est&aacute;n los perros es de nuestra, por lo que no pagamos por ella.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a destacar algo y es la implicaci&oacute;n por parte de las instituciones, pues en el a&ntilde;o 2016 como aporte anual cubrieron un 4% de todos nuestros gastos y en el 2017 un 7%. Es cierto que es una ayuda, pero no suficiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32521bd7-9ae7-4e36-b3b0-abf3f0a407df_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32521bd7-9ae7-4e36-b3b0-abf3f0a407df_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32521bd7-9ae7-4e36-b3b0-abf3f0a407df_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32521bd7-9ae7-4e36-b3b0-abf3f0a407df_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32521bd7-9ae7-4e36-b3b0-abf3f0a407df_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32521bd7-9ae7-4e36-b3b0-abf3f0a407df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/32521bd7-9ae7-4e36-b3b0-abf3f0a407df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Imagino que cuentan con perros que llevan muchos a&ntilde;os aqu&iacute; y otros, sin embargo, que los adoptan enseguida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Hay algunos que permanecen unas semanas o meses y otros, llegan al a&ntilde;o. Mira el caso de Baby Pluto, cuando lleg&oacute; no sab&iacute;a caminar solo, se arrastraba y poco a poco ha ido confianza y ya ves que no para quieto.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute;n los que no se dejan acariciar o que no se relacionan bien con el resto de perros, lo que hacemos en estos casos es ponerlos con cachorros, en ese momento es incre&iacute;ble observar como les cambia la actitud. Se convierten en perros alegres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n actual de abandono en El Hierro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; nos traen perros y ya estamos acostumbrados a que nos mientan, porque lo &uacute;nico que quieren es quit&aacute;rselos de encima, as&iacute; de triste. Algunas veces llegan contando historias que te salen las l&aacute;grimas y me da mucho pena no acogerlos. Est&aacute;n esas personas que deciden dejarlos aqu&iacute; como si de una bolsa se tratara, pero luego est&aacute;n esas que de verdad por una raz&oacute;n m&aacute;s que justificada, como de salud, una enfermedad&hellip;ya no se pueden hacer cargo del perro y lo que hacen es que lo traen al Juaclo, pero tratan de venir cada semana a pasearlo y a estar con el.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecd693f-902b-4005-88a5-5787393209ac_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecd693f-902b-4005-88a5-5787393209ac_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecd693f-902b-4005-88a5-5787393209ac_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecd693f-902b-4005-88a5-5787393209ac_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecd693f-902b-4005-88a5-5787393209ac_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ecd693f-902b-4005-88a5-5787393209ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ecd693f-902b-4005-88a5-5787393209ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde luego que antes que lo abandonen por ah&iacute; o que el pobre animal permanezca todo el d&iacute;a atado a una cuerda, prefiero que lo traigan a este lugar, aunque si les preguntas a sus due&ntilde;os que por qu&eacute; no los sueltan para que corran y jueguen, te responden que sus perros viven muy bien de esa manera.
    </p><p class="article-text">
        De forma generalizada, s&iacute; es cierto que se hayan producido cambios, por ejemplo, hace treinta a&ntilde;os en El Hierro era impensable ver a alguien paseando a su perrito por la calle, hoy afortunadamente es algo muy normal. Me gusta hacer referencia al Juaclo, como un gran equipo, pues como t&uacute; est&aacute;s viendo todos vienen a cooperar.
    </p><h2 class="article-text">El Juaclo en redes</h2><p class="article-text">
        <strong>Las redes sociales para ustedes cumplen un papel fundamental. Actualizan diariamente, hablan sobre los perritos del Juaclo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, publicamos casi todos los d&iacute;as, tanto en alem&aacute;n como en espa&ntilde;ol, ya que como te dije antes, desde el primer pa&iacute;s citado tambi&eacute;n se interesan en el tema de adopci&oacute;n. Hay una persona encargada de todo ello, pero mira el efecto que tienen las rede cuando se hace un buen uso de ellas. Hace unos d&iacute;as lleg&oacute; una familia de Gran Canaria que est&aacute;n de vacaciones aqu&iacute;, en El Hierro, nos conocieron por Facebook y vinieron para pasear a los peluditos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde que comenzamos, en varias ocasiones has hecho menci&oacute;n al papel de los voluntarios&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, sin ellos El Juaclo no existir&iacute;a. Tenemos voluntarios de aqu&iacute; que son muy buenos, cada vez se apuntan m&aacute;s vecinos de El Hierro y cooperan con nosotros, pero necesitamos m&aacute;s personas, gran parte de nosotras estamos por encima de los 55 a&ntilde;os, por lo que tambi&eacute;n &aacute;nimo a que se impliquen los j&oacute;venes herre&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Cabeza Izquierdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/elhierroahora/juaclo-refugio-perros-herrenos_1_1999895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jul 2018 19:42:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/76b97ab9-f90d-4c53-999b-44a5b34762ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="160924" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/76b97ab9-f90d-4c53-999b-44a5b34762ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="160924" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El juaclo, refugio de perros herreños]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/76b97ab9-f90d-4c53-999b-44a5b34762ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[El Hierro,Perros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte es un lugar donde habitar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/arte-lugar-habitar_1_1999437.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52644729-8806-43ed-838d-d5216a5b87ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El arte es un lugar donde habitar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acercarse al Espacio Cultural El Tanque en Santa Cruz de Tenerife estos días y hasta el próximo 25 de agosto será casi como estar en casa. Casi, porque en este caso-casa, el visitante deberá respetar unas reglas de juego antes de invadir el espacio que será la vivienda habitual de la artista, Esther Aldaz.</p></div><p class="article-text">
        Acercarse al Espacio Cultural El Tanque en Santa Cruz de Tenerife estos d&iacute;as y hasta el pr&oacute;ximo 25 de agosto ser&aacute; casi como estar en casa. Y digo casi, porque en este caso-casa, el visitante deber&aacute; respetar unas reglas de juego antes de invadir el espacio que ser&aacute; la vivienda habitual de la artista. Quien se acerque podr&aacute; preguntarse, &iquest;qu&eacute; hace esta mujer aqu&iacute; y qu&eacute; significa esto? No es una pregunta f&aacute;cil de responder. Podr&iacute;an surgirle otras muchas o incluso llegar a sentirse apto para subir al carro de la met&aacute;fora que se plantea y viajar. Sentir la peque&ntilde;ez del ser humano frente a lo que le rodea le puede llevar a atravesar l&iacute;mites y paredes, a perseguir y buscar su lugar y por el camino, llegar de forma aut&oacute;noma a sus propias preguntas, aut&eacute;nticos cimientos para una casa, independientemente del lugar o el tiempo. En principio, nunca un espacio as&iacute; fue construido para ser habitado.
    </p><p class="article-text">
        Montar la instalaci&oacute;n conllev&oacute; una mudanza real; de una isla a otra, de una vivienda convencional a un antiguo dep&oacute;sito de queroseno. Una curiosa trasladaci&oacute;n de espacio que no implica abandonar el anterior. La resonancia de los sonidos, una vez dentro de El Tanque, y la oscuridad que all&iacute; reina, recuerda a un templo. Un mueble antiguo de madera y m&aacute;rmol preside el recibidor. A los pies del mismo y hacia un lado sobre el suelo hay tres casitas de papel, sobre el m&aacute;rmol fr&iacute;o de la consola descansan otras dos piezas del mismo tipo y distinto tama&ntilde;o. Piezas de una obra anterior&nbsp;<em>Salir a flote</em>, 2016. Villa Ada, Roma.
    </p><p class="article-text">
        El decorado de esta primera instancia nos adentra e invita a los distintos mundos que se dan en el mismo espacio. No espere atravesar puertas convencionales con manillas a las que agarrarse, se le aconseja confiar en la apertura, suya y la que ofrece el espacio. No se obstine en saber por d&oacute;nde quiere empezar. Empiece y recorra a su antojo. La ligereza de las casas decorativas hechas de pliegos, en la misma l&iacute;nea que las paredes que dividen las distintas estancias; tiras largu&iacute;simas de papel crudo colgantes hasta el suelo, podr&iacute;a llevarle a pensar en lo ef&iacute;mero y fr&aacute;gil o tambi&eacute;n en lo perecedero. Sus pasos podr&iacute;an de la misma manera acercarle a la densidad y el aplomo de los muebles y ba&uacute;les heredados, lo perdurable o perpetuo. Depender&aacute; de usted y de la apertura con la que transite el espacio, que el n&uacute;mero de planos se multiplique, o s&oacute;lo vea lo que iluminan los focos.
    </p><p class="article-text">
        Hay instancias donde contrastan los objetos antiguos con los modernos, hay un espacio abierto (casa sin puertas) dentro de un espacio cerrado (Tanque). Hay. Pero hay que encontrarlo. El hallazgo no est&aacute; dentro de los ba&uacute;les ni en los armarios. Puede estar seguro de que est&aacute; a la vista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iquest;Es natural la sobreexposici&oacute;n a la que nos enfrentamos a diario?&rdquo;, se pregunta la artista</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fij&aacute;ndonos en los materiales, los objetos y el mismo lugar habitado, un espacio de grandes dimensiones, observamos una serie de contrapuntos que, como en la t&eacute;cnica de composici&oacute;n musical del mismo nombre, relaciona dos o m&aacute;s voces existentes e independientes con la finalidad de obtener cierto equilibrio arm&oacute;nico. Y es que, aunque a este proyecto le preceden&nbsp;<em>Salir a flote</em>&nbsp;(2016),&nbsp;<em>Habitar una palabra</em>, 2016, Instituto Cervantes-Maq&acute;ad del Sult&aacute;n Qaitbey, El Cairo y&nbsp;<em>Tallar la decepci&oacute;n</em>, 2017, Sala San Antonio Abad CAAM, Las Palmas de Gran Canaria, la artista contin&uacute;a investigando en la idea de la fragilidad de la casa pero incorporando ahora, en este &uacute;ltimo proyecto que desarrolla en El Tanque, el concepto del ojo que todo lo ve. &ldquo;Yo vengo de la escultura -comenta Aldaz-, y los proyectos realizados hasta ahora tienen que ver mucho con el espacio, pero eso no quiere decir que siempre represente las tres dimensiones. A veces uso la escritura, la imagen u otro medio que me ayude a expresar, aun as&iacute; sigo tratando cuestiones espaciales&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/933ba322-132c-475f-9f98-dfa32749735f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/933ba322-132c-475f-9f98-dfa32749735f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/933ba322-132c-475f-9f98-dfa32749735f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/933ba322-132c-475f-9f98-dfa32749735f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/933ba322-132c-475f-9f98-dfa32749735f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/933ba322-132c-475f-9f98-dfa32749735f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/933ba322-132c-475f-9f98-dfa32749735f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Aldaz, sin intenci&oacute;n de transmitir mensaje concreto mediante su obra si alude a la posible suscitaci&oacute;n de preguntas en el p&uacute;blico espectador. De puertas para dentro muestra su postura, &ldquo;la sobrexposici&oacute;n a la que estamos acostumbrados desde hace aproximadamente unos 15 a&ntilde;os ha sido generalizada y no es natural&rdquo;. As&iacute; lo considera quien asegura que la invasi&oacute;n del espacio &iacute;ntimo produce incomodidad y una situaci&oacute;n de vulnerabilidad a la que no prestamos demasiada atenci&oacute;n. El gran inconveniente es la manipulaci&oacute;n, nos convertimos en objetos de mercado&ldquo;. Mientras se acercan los visitantes que pueden estar si lo desean a la distancia de una mano, lo van comprobando. Durante la visita, podr&iacute;an encontrarla en la casa realizando cualquier tipo de gesti&oacute;n cotidiana o las mismas tareas dom&eacute;sticas, como es el caso de hoy, o no hallarla dentro porque haya tenido que salir, bien a realizar compras o cualquier actividad de las que todos realizamos a diario. Al fin y al cabo, esta es su vida, su obra, hacer y provocar preguntas y sensaciones y a la que t&uacute; est&aacute;s invitado. Esther Aldaz vive y proyecta de la misma manera. &rdquo;Seg&uacute;n avanzaba en el proyecto -explica-, iban surgiendo otras preguntas y eso es lo que hace que una obra est&eacute; viva. Si me surge una idea y esa idea la mantengo desde el principio hasta el final no estoy trabajando en el proyecto -a&ntilde;ade-, estar&iacute;a dise&ntilde;ando y ejecutando algo, pero perder&iacute;a la viveza de la obra&ldquo;. El d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n la gente no recibi&oacute; instrucciones, desconoc&iacute;an que habr&iacute;a dentro y qu&eacute; ocurrir&iacute;a. Al no haber nadie en la puerta, ellos invadieron la casa directamente. &rdquo;Me miraban alucinando. Yo ni salud&eacute; y segu&iacute; desarrollando mi performance, sinti&eacute;ndome cada vez m&aacute;s violenta. Supongo que ellos tambi&eacute;n. La cosa es dejar surgir los accidentes que acaban d&aacute;ndole todo el sentido&ldquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac22acab-a82f-40b1-a0c4-ff9859fe4229_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac22acab-a82f-40b1-a0c4-ff9859fe4229_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac22acab-a82f-40b1-a0c4-ff9859fe4229_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac22acab-a82f-40b1-a0c4-ff9859fe4229_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac22acab-a82f-40b1-a0c4-ff9859fe4229_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac22acab-a82f-40b1-a0c4-ff9859fe4229_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ac22acab-a82f-40b1-a0c4-ff9859fe4229_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El espacio en el que estamos no es casual. Fue el elegido por Esther Aldaz quien lo define como &ldquo;una especie de catedral de la ingenier&iacute;a industrial, un espacio muy rico porque se solapan distintas temporalidades. Yo ten&iacute;a muy claro que me apetec&iacute;a hacer algo aqu&iacute;. El reto era afrontar el peligro de que la obra quedara diluida en el espacio&rdquo;. Y as&iacute; yendo y viniendo de la met&aacute;fora a la realidad, saliendo y entrando sin puertas o paredes que nos limiten, es la mejor forma de pasear por esta casa. Recuerdos podr&iacute;an llegar a su mente, reflexiones, hechos pasados y presentes&hellip; Es f&aacute;cil perdernos y desaparecer en medio de un sistema industrial, recordemos cuando en las f&aacute;bricas empezamos a ser n&uacute;meros dejando de ser personas o en este sistema capitalista, abocados a la velocidad de la productividad. La idea de poder quedar diluidos nos resulta familiar, no lo podemos negar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La instalaci&oacute;n, m&aacute;s que con la idea de &lsquo;vivienda&rsquo;, tiene que ver con la idea de &lsquo;casa como lugar en el mundo&rsquo;, asegura Esther Aldaz</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un sesgo dram&aacute;tico se percibe en la obra. A veces nos sentimos perdidos en esta inmensa red de acciones y trabajos donde cada vez queda m&aacute;s lejos lo artesanal y aumenta de forma veloz la productividad exigida. Quien se adentre en la casa podr&aacute; toparse por ejemplo con alguna planta. &iquest;Cu&aacute;nto va durar esta planta aqu&iacute;?, es la primera cuesti&oacute;n que podr&iacute;a surgir&hellip; Muchos elementos hablan de la consonancia o disonancia, seg&uacute;n se mire, nos hacen entrar y salir de una &eacute;poca a otra de un espacio a otro, de la misma manera que en la instalaci&oacute;n, sin puertas ni pasajes. Todo en un mismo momento y espacio, adentr&aacute;ndonos a la vez en el concepto de heterotop&iacute;a, columna vertebral de este proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Michael Foucault denomin&oacute; a la heterotop&iacute;a como el espacio del mundo contempor&aacute;neo por excelencia. Frente al conjunto jer&aacute;rquicamente organizado que caracterizaba al mundo medieval, hoy en d&iacute;a &ldquo;el espacio en el que vivimos (&hellip;) es un espacio heterog&eacute;neo. En otras palabras, no vivimos en un espacio vac&iacute;o, dentro del cual localizamos individuos y cosas. (&hellip;) vivimos dentro de una red de relaciones que delinean lugares que son irreductibles unos a otros y absolutamente imposibles de superponer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el arte produce grietas -asegura Aldaz-, y ah&iacute; es donde yo quiero habitar. Eso es lo interesante. Es desde donde &uacute;nico se puede mirar y ver sin estar inmerso en la ceguera. Cuando t&uacute; est&aacute;s creando, est&aacute;s mirando en una direcci&oacute;n en concreto. Si pretendes mirarlo todo a la vez est&aacute;s listo. Hay que concentrarse en algo. Yo me instalo en esas grietas y ah&iacute; puede producirse una separaci&oacute;n o una junta. Es un momento delicado. Y desde esos lugares l&iacute;mites y fronterizos es desde donde se producen cosas interesantes, las que provocan cambios y mezclas de una cosa con la otra. En el borde, en el l&iacute;mite&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01247dca-fa94-4435-94dd-cedd88b819fb_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01247dca-fa94-4435-94dd-cedd88b819fb_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01247dca-fa94-4435-94dd-cedd88b819fb_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01247dca-fa94-4435-94dd-cedd88b819fb_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01247dca-fa94-4435-94dd-cedd88b819fb_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01247dca-fa94-4435-94dd-cedd88b819fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/01247dca-fa94-4435-94dd-cedd88b819fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La Refiner&iacute;a de Petr&oacute;leo de Santa Cruz de Tenerife propiedad de CEPSA, a la que pertenece este Tanque, hoy reconvertido en Espacio Cultural y situada en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, comenz&oacute; a operar en 1930 para sustentar la base de abastecimiento energ&eacute;tico de Canarias. Fue la industria m&aacute;s grande y m&aacute;s importante del Archipi&eacute;lago Canario, adem&aacute;s es la refiner&iacute;a m&aacute;s antigua de Espa&ntilde;a. Su situaci&oacute;n estrat&eacute;gica le permiti&oacute; abastecer de derivados petrol&iacute;feros a diversos mercados (canario, peninsular, africano y americano).
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a lo concreto y fij&aacute;ndonos de nuevo en los elementos del interior de la casa -comenta Aldaz-, los elementos que destacar&iacute;a son el recibidor, el dormitorio y el televisor. Empezando por el principio y habiendo se&ntilde;alado anteriormente lo que nos encontramos en el recibidor,-aclara Aldaz-, &ldquo;un mueble antiguo por el que ya se prefigura que mis cosas no son s&oacute;lo mis cosas, son las m&iacute;as, las de mi madre, las de mi abuela&hellip;Mis cosas son mis cosas y las de toda mi familia. Aqu&iacute; hay mucho en juego. Entras y ves el espejo del a&ntilde;o de la polka. El mueble del a&ntilde;o de la polka y mis casitas de papel, subidas y alrededor. Eso me parece bastante simb&oacute;lico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La casa conformada en un antiguo dep&oacute;sito de queroseno podr&iacute;a estar a punto de explotar.&nbsp;He aqu&iacute; una de las lecturas posibles&rdquo;, adelanta Esther Aldaz</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre la televisi&oacute;n, que como de costumbre ocupa un lugar relevante del sal&oacute;n, al contrario de lo que ocurre en nuestros d&iacute;as, Aldaz toma en su mano el uso y contenido del aparato y lo adapta para remitirnos directamente a la idea de habitar y deshabitar, de estar y no estar o de estar en dos sitios a la vez. Lo que vemos en la imagen es lo que est&aacute; ocurriendo a tiempo real en su casa habitual de Las Palmas de Gran Canaria, ahora vac&iacute;a como resultado de esta mudanza art&iacute;stica, a la que volver&aacute; despu&eacute;s de los dos meses que dura la exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Del dormitorio dice que ha logrado crear un espacio c&oacute;modo y confortable donde puede descansar, aspecto al que le da suma importancia.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n prestamos m&aacute;s o menos atenci&oacute;n a los objetos van apareciendo cuestiones tangenciales, oblig&aacute;ndote a salir y entrar de una idea a otra, evitando la asfixia que puede surgir en un lugar cerrado y oscuro como El Tanque. Contrario a lo que podr&iacute;a pensarse, todo es amplitud. Dos revistas&nbsp;<em>Ajoblanco</em>&nbsp;sobre una silla, o una publicaci&oacute;n sobre la mesa del sal&oacute;n hablan por s&iacute; solas. En esta &uacute;ltima la portada reza,&nbsp;<em>&ldquo;Los bancos van a poner a los pobres a beber en abrevaderos&rdquo;</em>. Leopoldo Mar&iacute;a Panero.
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter n&oacute;mada al que nos evoca la mudanza, la sobrexposici&oacute;n a la que nos hemos acostumbrado a trav&eacute;s de las redes, el da&ntilde;o a la ecolog&iacute;a representado por una planta en un lugar donde s&oacute;lo hay luz artificial y otras cuestiones que descubrir&aacute; el que visite la exposici&oacute;n hablan nada m&aacute;s y nada menos que de nuestro presente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2372310-59f7-4fba-b89f-998aa3613c20_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2372310-59f7-4fba-b89f-998aa3613c20_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2372310-59f7-4fba-b89f-998aa3613c20_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2372310-59f7-4fba-b89f-998aa3613c20_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2372310-59f7-4fba-b89f-998aa3613c20_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2372310-59f7-4fba-b89f-998aa3613c20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2372310-59f7-4fba-b89f-998aa3613c20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esther Aldaz, observadora de nuestra realidad, asegura que s&oacute;lo puede construirse utilizando el pasado. &ldquo;Aunque hay ciudades que destruir&iacute;a enteras no creo que se trate tanto de destruir como de reciclar, reutilizar y adaptar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta instalaci&oacute;n vuelve a reflejar su b&uacute;squeda de ese lugar que nos falta. Al ser humano siempre le falta algo o al menos suele vivir con esa sensaci&oacute;n. De ah&iacute; la religi&oacute;n y otras tantas maneras m&iacute;sticas que intentan satisfacer o provocar la uni&oacute;n con el Universo. &ldquo;Para mi ese lugar nos falta a muchos niveles, no s&oacute;lo f&iacute;sico. Virginia Woolf y las feministas ya hablaban de ello.&nbsp;<em>Una habitaci&oacute;n propia</em>&nbsp;es un ensayo que trata sobre la construcci&oacute;n de tu propio lugar. Yo s&oacute;lo puedo sentir como m&iacute;os los lugares que yo construyo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9f8b97b-eb73-474f-b908-764d7c7a6f4b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9f8b97b-eb73-474f-b908-764d7c7a6f4b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9f8b97b-eb73-474f-b908-764d7c7a6f4b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9f8b97b-eb73-474f-b908-764d7c7a6f4b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9f8b97b-eb73-474f-b908-764d7c7a6f4b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9f8b97b-eb73-474f-b908-764d7c7a6f4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9f8b97b-eb73-474f-b908-764d7c7a6f4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta instalaci&oacute;n conforma un autorretrato de Esther Aldaz, una met&aacute;fora en la que, -asegura la artista-, hasta un ni&ntilde;o de 5 a&ntilde;os podr&iacute;a ver una casa dentro de un tanque de gasolina y pensar, esto podr&iacute;a arder o explotar. Es la primera asociaci&oacute;n, la m&aacute;s b&aacute;sica. Mucha gente vive en su burbuja sin darse cuenta que esta sociedad est&aacute; a punto de explotar. El modo de vida capitalista ya ha dejado evidencia de ello. Por otro lado, -se pregunta la artista-, &iquest;Por qu&eacute; alguien se ir&iacute;a a vivir a un tanque? Pues mira hay miles de personas que no tienen d&oacute;nde meterse. &ldquo;No soy s&oacute;lo yo y mi historia, creo que partiendo de lo particular hay mucha gente que puede verse reflejada en todo este asunto. Hay gente que se tira al mar para buscar una casa. Pero mi planteamiento es mucho m&aacute;s primario. Hablo de la Casa como un lugar propio, que es de lo que la mayor&iacute;a de la gente carece. Pensamos que por tener una casa y un techo sobre nuestras cabezas ya tenemos un lugar en el mundo y puede ser que no. Uno puede ser extranjero en su propia casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Uno de los retos que presenta habitar El Tanque, una especie de catedral de la arquitectura industrial, es no quedar diluida en el espacio&rdquo;, explica sobre su nuevo proyecto</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as se ha hecho p&uacute;blico que el proyecto de Esther Aldaz&nbsp;<em>De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de futuro</em>&nbsp;ha sido seleccionado para formar parte de la 13&ordm; Bienal de La Habana, que tendr&aacute; lugar desde el doce de abril al doce de mayo de 2019 en la capital cubana. Esta Bienal est&aacute; reconocida como uno de los eventos m&aacute;s prestigiosos de Latinoam&eacute;rica, el Caribe, y el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/arte-lugar-habitar_1_1999437.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jul 2018 19:14:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/52644729-8806-43ed-838d-d5216a5b87ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="120960" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/52644729-8806-43ed-838d-d5216a5b87ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="120960" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El arte es un lugar donde habitar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/52644729-8806-43ed-838d-d5216a5b87ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La 'compra del sol', la "estafa" que llevó a la ruina a 62.000 familias españolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/energia/compra-estafa-llevo-familias-espanolas_1_2011100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acae1f11-33ad-4817-a702-473308d250ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Paneles solares fotovoltaicos instalados en el tejado de un edificio. (EFE)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental ‘Sol(d) Out’ narra el drama que viven miles de familias tras invertir en energía fotovoltaica en 2007</p><p class="subtitle">El actor César Vea, director  del documental y cara visible de la asociación de afectados Anpier, insta a las autoridades europeas a posicionarse en favor de los intereses de los damnificados</p></div><p class="article-text">
        El pasado 26 de junio se present&oacute; en el Parlamento Europeo el documental <em>Sol(d) out</em>, dirigido por C&eacute;sar Vea. El actor riojano es una de las caras m&aacute;s visibles del drama que viven 62.000 familias espa&ntilde;olas que invirtieron en plantas fotovoltaicas en 2007 y que se encuentran, actualmente, en una situaci&oacute;n financiera cr&iacute;tica despu&eacute;s de que tanto el gobierno de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero como el de Mariano Rajoy cambiaran las reglas de juego del sistema retributivo de primas establecido desde el primer momento.
    </p><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o 2007. El Gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero quiso impulsar la inversi&oacute;n en energ&iacute;as renovables y public&oacute; en el BOE un sustancioso decreto llamado 661/2007, en el cual se instaba a los ciudadanos a invertir en energ&iacute;as limpias, principalmente en energ&iacute;a fotovoltaica, estableciendo unas primas ventajosas que compensaran, a medio y largo plazo, la alta inversi&oacute;n que har&iacute;an los interesados para crear estos parques solares.
    </p><p class="article-text">
        En el texto del decreto, la rentabilidad quedaba establecida entre un 7 y un 9%. Por lo tanto, los inversores comenzar&iacute;an a percibir los beneficios de su inversi&oacute;n pasados los diez a&ntilde;os. Muchos de ellos vieron en ella una oportunidad de compensar su pensi&oacute;n futura. Otros, pensaron en los ahorros que les dejar&iacute;an a sus hijos. En total, 60.000 peque&ntilde;os inversores invirtieron un total de 25.000 millones de euros en dos a&ntilde;os para instalar 4.200 megavatios de energ&iacute;a solar fotovoltaica, situando a Espa&ntilde;a como uno de los primeros pa&iacute;ses del mundo en el ranking de inversi&oacute;n en renovables.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el Estado no tard&oacute; en cambiar las reglas de juego publicadas en el BOE en 2007 en dos ocasiones. La primera, tres a&ntilde;os despu&eacute;s. El 23 de diciembre de 2010 el mismo gobierno del PSOE que aval&oacute; el impulso de las energ&iacute;as limpias public&oacute; el Real Decreto Ley 14/2010. En &eacute;l, el por aquel entonces ministro de Industria Miguel Sebasti&aacute;n aplicaba unos recortes del 30% en la tarifa regulada que ofreci&oacute; el Estado en 2007. Estos recortes eran adem&aacute;s de car&aacute;cter retroactivo, por lo que afectaban tambi&eacute;n a todos y cada uno de los ciudadanos que hab&iacute;an invertido en energ&iacute;a fotovoltaica desde la puesta en marcha del 661/2007.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n se agrav&oacute; con la llegada al poder del PP, que llev&oacute; a cabo la reforma el&eacute;ctrica de la mano de su ministro de Industria, Energ&iacute;a y Turismo, Jos&eacute; Manuel Soria. En este caso, los recortes llegaron hasta un 50% por debajo de lo inicialmente reconocido en 2007. Mientras los beneficios bajaban, las deudas con los bancos segu&iacute;an latentes, abocando a muchas familias a renegociar las condiciones de sus pr&eacute;stamos con sus entidades bancarias y a refinanciar sus plantas solares para no perderlo todo.
    </p><h4 class="article-text">Incumplimiento de la normativa y especulaci&oacute;n, las coartadas del Estado</h4><p class="article-text">
        <strong>Incumplimiento de la normativa y especulaci&oacute;n, las coartadas del Estado</strong>Actualmente, Espa&ntilde;a cuenta con una treintena de causas abiertas en los tribunales internacionales en relaci&oacute;n al recorte en renovables. Son la consecuencia de las demandas interpuestas no s&oacute;lo por los peque&ntilde;os inversores sino tambi&eacute;n por los fondos y compa&ntilde;&iacute;as internacionales que se vieron afectadas por el cambio de la normativa reguladora.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lejos de indemnizar a los afectados por los recortes retroactivos, los gobiernos que estuvieron en el poder desde 2007 hasta junio de 2018 han apuntado a los inversores como los principales responsables de su grave situaci&oacute;n financiera. Los argumentos son varios: desde especulaci&oacute;n hasta el incumplimiento de la normativa vigente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/735b8c4c-1bba-47cd-92c6-6c3822c02ffe_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/735b8c4c-1bba-47cd-92c6-6c3822c02ffe_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/735b8c4c-1bba-47cd-92c6-6c3822c02ffe_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/735b8c4c-1bba-47cd-92c6-6c3822c02ffe_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/735b8c4c-1bba-47cd-92c6-6c3822c02ffe_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/735b8c4c-1bba-47cd-92c6-6c3822c02ffe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/735b8c4c-1bba-47cd-92c6-6c3822c02ffe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo cierto es que el gobierno de Zapatero no hab&iacute;a previsto la buena acogida que tendr&iacute;a la llamada a la inversi&oacute;n en energ&iacute;as limpias. Los bancos comenzaron a ofrecer la inversi&oacute;n en renovables como un producto financiero que, adem&aacute;s, ten&iacute;a todas las papeletas para convertirse en el negocio estrella: grandes retribuciones, respaldo del gobierno y generaci&oacute;n de energ&iacute;a fotovoltaica a trav&eacute;s de un recurso inagotable: el sol.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, las cifras superaron las expectativas del Gobierno, que se vio ante la imposibilidad de asumir los pagos de las primas prometidas. Esto, junto a la presi&oacute;n del sector energ&eacute;tico tradicional, llev&oacute; al gobierno del PSOE a dar el tijeretazo inicial del 30%. El principio del fin.
    </p><h4 class="article-text">&ldquo;Estafa&rdquo; del Estado: la inseguridad jur&iacute;dica</h4><p class="article-text">
        A lo largo del documental, C&eacute;sar Vea entrevista a m&uacute;ltiples personalidades de &aacute;mbito p&uacute;blico, entre ellas pol&iacute;ticos, especialistas, jueces y periodistas. Muchas de ellas coinciden en se&ntilde;alar que tanto el gobierno del PSOE como el del PP han violado el principio de seguridad jur&iacute;dica, un derecho universalmente reconocido que es, en resumidas cuentas, una garant&iacute;a dada al individuo por parte del Estado de modo que su persona, sus bienes y sus derechos no ser&aacute;n violentados por &eacute;ste. Precisamente, el car&aacute;cter retroactivo de las decisiones del PSOE y del PP es, seg&uacute;n las fuentes consultadas por C&eacute;sar Vea entre las que se encuentra el juez Baltasar Garz&oacute;n, un motivo de inseguridad jur&iacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        En el documental, Garz&oacute;n afirma que el gobierno espa&ntilde;ol ha vulnerado las directrices establecidas por el Tribunal de las Comunidades Europeas, adem&aacute;s de haber infringido el principio de confianza leg&iacute;tima. En este sentido, se&ntilde;ala que es el Estado quien ha de garantizar el cumplimiento de la ley y la protecci&oacute;n de los bienes de aquellos inversores que confiaron en la publicaci&oacute;n emitida por el BOE en 2007.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc48b71c-42fa-4613-9501-fd80db3f0559_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc48b71c-42fa-4613-9501-fd80db3f0559_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc48b71c-42fa-4613-9501-fd80db3f0559_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc48b71c-42fa-4613-9501-fd80db3f0559_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc48b71c-42fa-4613-9501-fd80db3f0559_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc48b71c-42fa-4613-9501-fd80db3f0559_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fc48b71c-42fa-4613-9501-fd80db3f0559_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, C&eacute;sar Vea, lejos de generalizar, dirige su mirada hacia nombres concretos, confirmando que &ldquo;<em>aqu&iacute; hay una serie de responsables que tomaron decisiones en un despacho. Son los que son: Zapatero, Rajoy, Sebasti&aacute;n, Soria, Nadal&hellip;Estos se&ntilde;ores deciden cargarse a miles de familias en este pa&iacute;s. Pero nosotros tenemos algo que ellos no tienen; no tenemos miedo. Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s muerto de miedo y por eso ocurre lo que ocurre. De las 62.000 familias afectadas por la estafa, somos cuatro gatos peleando, pero no pararemos</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El actor riojano lleva a&ntilde;os presionando al gobierno y a sus dirigentes para que la problem&aacute;tica en la que su familia se ha visto inmersa se resuelva favorablemente. As&iacute;, a lo largo de los a&ntilde;os, ha organizado desde una huelga de hambre hasta una sentada en el Congreso de los Diputados, donde estuvo de sol a sol un mes entero vestido de payaso hablando, entrevistando e increpando a aquellos pol&iacute;ticos que hab&iacute;an hecho de su vida una pesadilla.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto al estreno del documental, se muestra esperanzado y conf&iacute;a en que las autoridades pasen por fin de la palabra a la acci&oacute;n: &ldquo;Tengo buenas sensaciones, porque saben que voy a pelear aunque me cueste la vida. As&iacute; que me imagino que ese es el motivo por el cual las respuestas (de las personalidades) que se muestran en el documental tienen mucha carga de verdad. Y espero que se cumplan, porque la lucha seguir&aacute; increment&aacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s. Yo no tengo l&iacute;mites porque me han destrozado la vida, a m&iacute; y a mi familia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        C&eacute;sar Vea habla de los grandes da&ntilde;os colaterales que han sufrido familias como la de &eacute;l: &ldquo;Ciudadanos que confi&aacute;bamos en un gobierno, apostamos por algo que era un negocio &eacute;tico, ecol&oacute;gico, que no era un gran negocio, era para el futuro de nuestros hijos. Que te estafen en tu cara, que te roben, que te humillen; la impotencia que genera eso, el dolor y el odio, son terribles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Sol(d) Out</em> es s&oacute;lo una pieza m&aacute;s de la campa&ntilde;a que est&aacute;n preparando los afectados por las renovables con C&eacute;sar Vea en cabeza. Su pr&oacute;ximo paso es la presentaci&oacute;n del documental a todos los cert&aacute;menes y premios a los que tenga acceso, con el fin de que sea un altavoz de la problem&aacute;tica. Adem&aacute;s, el actor planea realizar a partir de septiembre una gira por toda Espa&ntilde;a de proyecciones y coloquios. No le importa d&oacute;nde: &ldquo;Universidades, colegios, calles. Cualquier lugar es bueno para denunciar a estos delincuentes&rdquo;, sentencia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="342" src="https://www.youtube.com/embed/PHnA6x-B3nM" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Morales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/energia/compra-estafa-llevo-familias-espanolas_1_2011100.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jul 2018 20:22:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/acae1f11-33ad-4817-a702-473308d250ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="214747" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/acae1f11-33ad-4817-a702-473308d250ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="214747" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La 'compra del sol', la "estafa" que llevó a la ruina a 62.000 familias españolas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/acae1f11-33ad-4817-a702-473308d250ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Energía,Fotovoltaica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La palabra de la mujer en el romanticismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/palabra-mujer-romanticismo_1_2012973.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6813f42-654e-41ec-845b-db16c6bd5d55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Señorita sentada en un banco, 1925."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El filólogo y escritor Eugenio Padorno profundiza en el papel de la mujer en la literatura canaria del siglo XIX</p><p class="subtitle">Destaca seis escritoras María de Las Mercedes Letona de Corral (1803-1831), Leocricia Pestana Fierro (1853-1926), Ángela Mazzini (1809-1894), Dolores Millares Cubas (1852-1880), Fernanda Siliuto Briganty (1834- 1859) o Victorina Bridoux y Mazzini (1835-1862).</p></div><p class="article-text">
        Si no es tan com&uacute;n, como ser&iacute;a deseable, saber qui&eacute;n es Concepci&oacute;n Arenal, relevante escritora espa&ntilde;ola del siglo XIX, destacada por su valor y su lucha a favor de la mujer y con su obra completa publicada, comprensible es que, al menos fuera del marco destinado al estudio y la investigaci&oacute;n, no se oiga hablar de las escritoras que en esa &eacute;poca viv&iacute;an en Canarias: Mar&iacute;a de Las Mercedes Letona de Corral (1803-1831), Leocricia Pestana Fierro (1853-1926), &Aacute;ngela Mazzini (1809-1894), Dolores Millares Cubas (1852-1880), Fernanda Siliuto Briganty (1834-1859) o Victorina Bridoux y Mazzini (1835-1862).
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo esta &uacute;ltima, hija de &Aacute;ngela Mazzini, super&oacute; la prueba de la publicaci&oacute;n en libro con su obra <em>L&aacute;grimas y flores</em> (1863). Escritoras del siglo XIX poco relevantes para los canarios, ni que decir para el resto, pero de las que -seg&uacute;n el fil&oacute;logo-, cabe destacar su obra. En la mayor&iacute;a de los casos solo alumbraron publicaciones sueltas y en medios dispersos, normalmente fuera del mundo intelectual al que la mujer ten&iacute;a dif&iacute;cil acceso. Este reconocimiento que est&aacute; a&uacute;n por llegar, al que Eugenio Padorno ha rendido notables esfuerzos a lo largo de su carrera con distintas publicaciones, por ejemplo: <em>&Aacute;ngela Mazzini. Poes&iacute;a y Otros textos</em> (Anroart Ediciones, 2010), es oportuno, no s&oacute;lo por la calidad literaria, sino porque el conocimiento de sus circunstancias y contexto social e ideol&oacute;gico canario, ayuda a entender y esclarecer nuestro momento actual, as&iacute; como cu&aacute;les son los cambios que se est&aacute;n produciendo.
    </p><p class="article-text">
        Eugenio Padorno, fil&oacute;logo y escritor, ofreci&oacute; el mes pasado una conferencia monogr&aacute;fica en la Fundaci&oacute;n de Arte y Pensamiento Mart&iacute;n Chirino en Las Palmas de Gran Canaria bajo el t&iacute;tulo <em>Poetas canarias en el siglo XIX</em>. Durante la charla destac&oacute; a las cinco escritoras en las que se apoy&oacute; para se&ntilde;alar la presencia, poco conocida, de la mujer en la literatura durante el romanticismo canario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Derechos de la Mujer</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tambi&eacute;n la tempestad ruge escondida </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en el humano pecho; </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que agosta en flor nuestra doliente vida </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>para lucha tan cruel lugar estrecho.   </em>
    </p><p class="article-text">
        (&Aacute;ngela Mazzini).
    </p><p class="article-text">
        La estrofa pertenece al poema <em>Derechos de la Mujer</em> de &Aacute;ngela Mazzini. Autora a la que tambi&eacute;n se refiri&oacute; Padorno en un breve ensayo, de car&aacute;cter divulgativo, <em>La Parte por el todo</em> (Boca de riego, 2002). Se se&ntilde;ala en este librito que Mazzini fue una de las poetas m&aacute;s prol&iacute;ficas de Canarias; m&aacute;s de medio centenar de poemas se han encontrado hasta ahora repartidos por casi todas las publicaciones peri&oacute;dicas de la segunda mitad del siglo XIX en las islas y en alguna revista madrile&ntilde;a, como es el caso de <em>La moda elegante</em>. Estos datos, -defiende Padorno-, vistos en consonancia con otros textos suyos m&aacute;s ingeniosos y menos convencionales y sobre todo, algunas de sus prosas no art&iacute;sticas que responden a la corriente cientificista entonces en boga, conducen a pensar que asistimos a la dif&iacute;cil profesionalizaci&oacute;n de la mujer escritora.
    </p><p class="article-text">
        La entrevista mantenida con Padorno d&iacute;as despu&eacute;s de su charla dio pie a ampliar algo m&aacute;s el contexto y, en el mismo momento hist&oacute;rico pero ampliando el espacio geogr&aacute;fico nombr&oacute; a la escritora Concepci&oacute;n Arenal (1820-1893), a quien se ha catalogado como &ldquo;ideal de una justicia humanitaria&rdquo;. Yendo m&aacute;s lejos, trajo a colaci&oacute;n el personaje de Nora Helmer, protagonista en la obra dram&aacute;tica <em>Casa de mu&ntilde;ecas</em> (1879), de Henrik Ibsen. Con ellas, se refiri&oacute;, por un lado a un ejemplo de rebeld&iacute;a y evoluci&oacute;n y, por el otro a un comportamiento femenino condicionado por las circunstancias a lo largo de la historia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8781fd5-11d3-4917-b53d-e8e3e1540302_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8781fd5-11d3-4917-b53d-e8e3e1540302_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8781fd5-11d3-4917-b53d-e8e3e1540302_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8781fd5-11d3-4917-b53d-e8e3e1540302_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8781fd5-11d3-4917-b53d-e8e3e1540302_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8781fd5-11d3-4917-b53d-e8e3e1540302_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f8781fd5-11d3-4917-b53d-e8e3e1540302_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para hacernos una idea, -dice Padorno-, &ldquo;la existencia de las poetas canarias a las que me refer&iacute; en la charla es significativa pero no representan el comportamiento rebelde y de ruptura que s&iacute; logr&oacute; una mujer como Concepci&oacute;n Arenal&rdquo;. Fue una de las pioneras en el feminismo espa&ntilde;ol, destac&oacute; por sus ideas revolucionarias, aunque no alcanz&oacute; a detectar la importancia y defender el derecho al voto femenino; de eso se encargar&iacute;a algo m&aacute;s tarde Clara Campoamor.
    </p><p class="article-text">
        Pero hasta que lleg&oacute; el logro del voto femenino en Espa&ntilde;a, hubo precedentes en muchos rincones del territorio y el malestar de la mujer difuminaba, pasando desapercibido en medio de una sociedad, en general, sumisa y aislada de los avances y libertades. Las iniciativas y expresiones sociales y art&iacute;sticas existentes resultaban peligrosas y extravagantes. En Canarias, donde no penetraron los ideales del romanticismo ni con la misma fuerza, ni al mismo tiempo, puesto que el ambiente era a&uacute;n m&aacute;s opresivo si cabe, no hubo margen para que la mujer destacara. Bastar&iacute;a un breve repaso de las palabras escritas por las citadas poetas para comprobar la manifestaci&oacute;n de un inconformismo latente, se&ntilde;al de una realidad subyacente.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la poes&iacute;a m&aacute;s serena y contenida de &Aacute;ngela Mazzini, observamos el romanticismo m&aacute;s vehemente en Fernanda Siliuto. Aunque estas escritoras no permanec&iacute;an fijas en cuanto al contenido emocional y se mov&iacute;an por distintos registros, como ya dijimos de &Aacute;ngela Mazzini, recordando adem&aacute;s, que la influencia de las nuevas ideas en Canarias fue tard&iacute;a, s&iacute; compartieron aquella otra caracter&iacute;stica rom&aacute;ntica que pon&iacute;a la atenci&oacute;n sobre el oprimido, el marginado, el pobre, el de raza distinta, llev&aacute;ndonos de nuevo a Concepci&oacute;n Arenal y sus aportaciones con respecto a la condici&oacute;n de los presos y a la beneficencia o mal entendida caridad. As&iacute; lo expres&oacute; Fernanda Siliuto en 1859 desde Canarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Poema al oprimido, al abandonado, al esclavo</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>No son libres las aves&hellip; &iquest;por qu&eacute; el negro</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no ha de serlo tambi&eacute;n&hellip;? Ley inhumana</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que no respeta la cabeza anciana</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ni la de aquel que empieza sin vivir;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(...)Cuando los que jam&aacute;s esclavos fueronhoy como nunca sufren abatidos,cuantos viven &iexcl;oh Hermandad Del Gran Poder De Dios! envilecidossirvi&eacute;ndoles de escudo su maldad.</em>
    </p><p class="article-text">
        (Fernanda Siliuto).
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter de transici&oacute;n de las autoras canarias, les lleva a expresiones rom&aacute;nticas pero limitadas, a&uacute;n muy sujetas al ambiente, -como afirma Padorno-, no tiene comparaci&oacute;n con la postura rebelde que observamos en Arenal, capaz de influir y provocar verdaderos cambios.
    </p><p class="article-text">
        Puede venir bien recordar por ejemplo una cita de <em>La mujer del Porvenir</em> (1869), en torno a la manipulaci&oacute;n de la mujer y su car&aacute;cter abnegado (que se sacrifica o renuncia a sus deseos o intereses, generalmente por motivos religiosos o por altruismo). &ldquo;Las grandes cuestiones se resuelven hoy a grandes alturas intelectuales, y es necesario que la mujer pueda elevarse hasta all&iacute; para que no preponderen el ego&iacute;smo, la dureza y la frialdad; para que no se llame raz&oacute;n al c&aacute;lculo, y c&aacute;lculo a la torpe aplicaci&oacute;n de la aritm&eacute;tica&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil creer que, bajo el paraguas opaco y denso que cubr&iacute;a a Espa&ntilde;a, pesado como el osmio, ella alcanzara a cuestionar, ni m&aacute;s ni menos, la concepci&oacute;n de la mujer impuesta por el Cristianismo. Concepci&oacute;n Arenal desafi&oacute; y despreci&oacute; las opiniones defendidas y promulg&oacute; la necesidad de transformar a la mujer objeto, tal y como la hubo situado la sociedad imperante, en ser humano fuerte y capaz, tal como es por naturaleza. De su mano y voz salieron otras tantas sentencias como esta, &ldquo;Los caballeros de la edad media amparaban a las mujeres con su brazo; los de la nuestra deben ampararlas con su inteligencia: las lanzas de hoy han de romperse contra los errores y las preocupaciones que las oprimen&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab3ee514-bae2-4809-8756-8b85b2042512_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab3ee514-bae2-4809-8756-8b85b2042512_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab3ee514-bae2-4809-8756-8b85b2042512_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab3ee514-bae2-4809-8756-8b85b2042512_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab3ee514-bae2-4809-8756-8b85b2042512_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab3ee514-bae2-4809-8756-8b85b2042512_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ab3ee514-bae2-4809-8756-8b85b2042512_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Inc&oacute;modo debi&oacute; resultar esta actitud en una Espa&ntilde;a como la de entonces. Imag&iacute;nense unos ojos hechos a la oscuridad cuando les da el rayo de luz; pocos lo soportan sin queja, sin reacci&oacute;n. Lo cierto es que se han dado pasos y la conjunci&oacute;n de tanto esfuerzo se refleja hoy en nuestra sociedad. Como ejemplos recientes tenemos en Espa&ntilde;a la multitudinaria manifestaci&oacute;n del 8 de marzo &ndash; sin precedentes &ndash; y en Argentina la manifestaci&oacute;n a favor del aborto legal y su posterior aprobaci&oacute;n, demostraci&oacute;n de las fuerzas unidas y la lucha viva, en pie, al frente y siendo escuchada.
    </p><p class="article-text">
        Mirando hacia atr&aacute;s, ni Simone de Beauvoir en Francia (XX), ni Concepci&oacute;n Arenal en Espa&ntilde;a (XIX), ni otras tantas que se podr&iacute;a nombrar han sido las &uacute;nicas. Si bien es cierto que la mayor&iacute;a debido a las circunstancias son mujeres olvidadas. Gracias a que algunas pudieron ser m&aacute;s visibles y combativas, se intenta hoy rescatar tanto documento cuya invisibilidad pone de manifiesto que una injusticia nos amenaza desde el origen de la historia, cuando Eva fue declarada culpable de la expulsi&oacute;n del para&iacute;so.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al siglo XIX, de la mano de Eugenio Padorno, vemos que en Espa&ntilde;a, Concepci&oacute;n Arenal empezaba a despejar la pista. Estos ideales empezar&iacute;an a volar a cierta altura y se encontrar&iacute;an m&aacute;s tarde, ya en ausencia por necesidad de subsistir de sus precursoras, corrientes ideol&oacute;gicas de la misma naturaleza. Clara Campoamor en Espa&ntilde;a o Simone de Beauvoir en Francia, ambas ya pertenecientes al siglo XX. Seguramente por afinidad, adem&aacute;s de por necesidad de subsistir, fue Clara Campoamor autora de una biograf&iacute;a de Concepci&oacute;n Arenal.
    </p><p class="article-text">
        Unas cuantas mujeres como las mencionadas, muchas otras que aqu&iacute; no se nombran y otras fuerzas sociales, influyeron en crear el ambiente propicio al sufragio femenino. La primera vez que se reconoci&oacute; el voto fue en la Constituci&oacute;n de 1931 de la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola, gracias a una tit&aacute;nica labor de Clara Campoamor, diputada por ese entonces.
    </p><p class="article-text">
        Antes de estos logros, en Canarias hab&iacute;a mujeres que alzaban la voz y pon&iacute;an su talento al servicio de un cambio, de una mejora social, de la libertad deseada. La cerraz&oacute;n y el aislamiento propio de la sociedad canaria, seg&uacute;n Eugenio Padorno, ha sido verdaderamente condicionante.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro espacio isle&ntilde;o del siglo XIX, ocupado entonces en luchas internas y otros menesteres, no era capaz de abrir el hueco a pensadoras y escritoras que, aunque con un alto potencial, no alcanzaban a rasgar el paraguas que nos cubr&iacute;a. Pero siempre hemos estado m&aacute;s abajo, hemos sido menos, seg&uacute;n el marco acordado, tanto las mujeres como el archipi&eacute;lago, &iquest;ser&aacute; esto tambi&eacute;n cuesti&oacute;n de g&eacute;nero? &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil es tocarle el sexo a la historia, meterle mano!
    </p><h4 class="article-text">Las mujeres nunca tuvieron la misma oportunidad que los hombres para transgredir</h4><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres nunca tuvieron la misma oportunidad que los hombres para transgredir</strong>A pesar de los inconvenientes y del clima dominante -asegura Eugenio Padorno-, &ldquo;vemos rasgos de rebeld&iacute;a como por ejemplo en Leocricia Pestana Fierro (1853-1926) pero a la vez,-se pregunta el fil&oacute;logo- &iquest;es una rebeld&iacute;a verdaderamente literaria?&rdquo; Lo pone en duda a pesar de ser amante de la &ldquo;libertad Volteriana&rdquo;, como de ella dijo Sebasti&aacute;n Padr&oacute;n Acosta, el primero que se dedic&oacute; a leer y a estudiar a todas ellas. &ldquo;Tanto en ella como en Mercedes Letona de Corral se percibe una rebeld&iacute;a ante la sociedad, pero son mujeres tan en el tr&aacute;nsito de la transformaci&oacute;n, que no se llegan a plantear una salida clara del sistema, m&aacute;s bien, una ambig&uuml;edad. Es el caso de &Aacute;ngela Mazzini, por ejemplo, una mujer profundamente cat&oacute;lica y que, al mismo tiempo empieza a sentirse republicana y hace compatible esos dos criterios o ideolog&iacute;as. No destacar&iacute;a a ninguna de ellas como una figura rebelde&rdquo;, -concluye Padorno-, exceptuando y dejando a un lado a Leocricia Pestana y explica por qu&eacute;: &ldquo;Si no se asemeja a la personalidad de Concepci&oacute;n Arenal, capaz de negar aspectos defendidos por la sociedad del momento en favor de la mujer, si afront&oacute; el propio contexto situacional en el que viv&iacute;a en la isla de La Palma, lugar en el que se siente marginada por sus propias ideas. Vivi&oacute; recluida en la Hacienda de La Quinta Verde, propiedad de su hermano que heredar&iacute;a a la muerte de &eacute;ste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La poes&iacute;a rom&aacute;ntica escrita en Canarias por mujeres seg&uacute;n Padorno, ha sido insuficientemente estudiada, se reafirma en lo escrito en <em>El todo por la parte</em> (2002), librito de ensayos en el que dedica un apartado a las poetas rom&aacute;nticas canarias y donde afirma que &ldquo;se ha dado por sentado -sin justificaci&oacute;n alguna- que los logros de la est&eacute;tica rom&aacute;ntica en Canarias hab&iacute;a que buscarlos exclusivamente entre los poetas masculinos&rdquo;. A&ntilde;ade adem&aacute;s que &ldquo;la producci&oacute;n de mano masculina se vio favorecida a la hora de publicar y que la de mano femenina se sumi&oacute; en la dispersi&oacute;n editorial de revistas y peri&oacute;dicos m&aacute;s absoluta.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta de si se podr&iacute;a haber hecho algo para abrir los ojos a otra realidad, trabajar en favor de una apertura y tener en cuenta otras posibilidades, Padorno se remite al sistema estructural de pensamiento del siglo XIX y nos recuerda la Constituci&oacute;n de 1812, cuyo T&iacute;tulo I, Art. 12 dice as&iacute;: <em>&ldquo;La religi&oacute;n de la Naci&oacute;n espa&ntilde;ola es y ser&aacute; perpetuamente la cat&oacute;lica, apost&oacute;lica, romana, &uacute;nica verdadera. La Naci&oacute;n la protege por leyes sabias y justas y proh&iacute;be el ejercicio de cualquiera otra&rdquo;</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0706c33a-e1fd-4ddb-80c2-7de4022928ee_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0706c33a-e1fd-4ddb-80c2-7de4022928ee_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0706c33a-e1fd-4ddb-80c2-7de4022928ee_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0706c33a-e1fd-4ddb-80c2-7de4022928ee_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0706c33a-e1fd-4ddb-80c2-7de4022928ee_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0706c33a-e1fd-4ddb-80c2-7de4022928ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0706c33a-e1fd-4ddb-80c2-7de4022928ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Eugenio Padorno entiende que en la conformaci&oacute;n de naci&oacute;n se van superponiendo estructuras que no se alteran, sino que se reafirman en s&iacute; mismas sin admitir los cambios y resultan a la larga opresivas. &ldquo;Si habl&aacute;ramos de estados de apertura convincentes, de un estado natural m&aacute;s o menos homog&eacute;neo podr&iacute;an darse otros modelos, pero, f&iacute;jate por ejemplo; En la segunda mitad del siglo XIX exist&iacute;a en la sociedad canaria un 76% de analfabetismo, &iquest;c&oacute;mo se puede esperar obrar con raciocinio?&rdquo;, se pregunta Padorno en voz alta. Concluye que el sistema estructural de pensamiento depender&aacute; en gran medida de la formaci&oacute;n cultural del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Admite que una persona puede ser poeta sin tener un bagaje acad&eacute;mico dilatado, puesto que la poes&iacute;a responde al mundo de los sentimientos, y cualquiera puede hacer canciones, pero siempre que vaya acompa&ntilde;ado de un pensamiento. &ldquo;La poes&iacute;a para m&iacute; es un impulso de un sentimiento y de un pensamiento est&eacute;tico, y le a&ntilde;ado la palabra moral, &eacute;tico. Es lo que yo considero que debe ser un poeta. Y no me refiero a un didactismo pero si, alguien capaz de reconducir a una mente en estado difuso. Todos pasamos por una etapa de superaci&oacute;n y cada cu&aacute;l seg&uacute;n sus circunstancias y sus fuerzas alcanza determinados niveles, que antes a lo mejor, ni cre&iacute;a&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/palabra-mujer-romanticismo_1_2012973.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jul 2018 12:21:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c6813f42-654e-41ec-845b-db16c6bd5d55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="96544" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c6813f42-654e-41ec-845b-db16c6bd5d55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="96544" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La palabra de la mujer en el romanticismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c6813f42-654e-41ec-845b-db16c6bd5d55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otro México es posible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/mexico-posible_1_2021498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/669fc4f3-e64a-441a-8bbb-49a4c846ca9e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Urnas electorales."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Andrés Manuel López Obrador, líder de Juntos Haremos Historia, es el nuevo presidente electo de México</p><p class="subtitle">Erradicar la corrupción e impunidad es la misión principal del nuevo gobierno que tiene por primera vez en la historia a un mandatario de izquierda, forjado en el activismo social.</p></div><p class="article-text">
        Pocos pa&iacute;ses en el mundo han soportado 70 a&ntilde;os ininterrumpidos a un mismo partido pol&iacute;tico en el gobierno. A M&eacute;xico le ocurri&oacute; con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de 1930 a 2000. Toda una vida que deja un profundo arraigo de autoritarismo y elitismo pol&iacute;tico para perpetuar un sistema ineficaz frente a la violencia sistem&aacute;tica, la corrupci&oacute;n, impunidad, desigualdad y pobreza. Solo el Partido de Acci&oacute;n Nacional (PAN) pudo desbancarlo de 2000 a 2012. Aunque el resultado demostr&oacute; que era m&aacute;s de lo mismo y de nuevo regres&oacute; el PRI en los &uacute;ltimos 6 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero M&eacute;xico despert&oacute; el pasado lunes, 2 de julio, abriendo otra p&aacute;gina muy distinta que puede cambiar su historia. Todo despu&eacute;s de que m&aacute;s de 24 millones de mexicanos un d&iacute;a antes decidieran elegir en las urnas a Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (AMLO), que a partir del 1 de diciembre ser&aacute; el presidente de la Rep&uacute;blica con el mayor respaldo conseguido hasta ahora. A diferencia de lo anterior, accede al poder por primera vez una opci&oacute;n de izquierda y lo hace por todo lo alto con el 53% de sufragios, dejando fuera de juego a sus contrincantes, el PAN con 22% y el PRI con 16%.
    </p><p class="article-text">
        La euforia por este momento hist&oacute;rico e in&eacute;dito se extendi&oacute; hasta para quienes no votaron a favor pero se dejaron contagiar por la confianza en que las cosas pueden empezar a mejorar. Yazm&iacute;n Cervantes es de Ciudad de M&eacute;xico y reside en Tenerife desde hace 3 a&ntilde;os. Aunque en su primera votaci&oacute;n desde el extranjero no lo hizo por L&oacute;pez Obrador, s&iacute; reconoce que &ldquo;lo mejor si algo no funciona es dejar paso a otro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">A la tercera, la vencida</h3><p class="article-text">
        &Eacute;sta es la tercera vez que AMLO intenta llegar a la presidencia de M&eacute;xico. Yazm&iacute;n a&uacute;n recuerda &ldquo;el mal sabor de boca&rdquo; que le dej&oacute; cuando no lo logr&oacute; en su primer intento y, como protesta al proceso electoral que gan&oacute; el panista Felipe Calder&oacute;n, decidi&oacute; encabezar un plant&oacute;n (manifestaci&oacute;n) que dur&oacute; varios meses colapsando el centro de la capital. Adem&aacute;s dice que no le gust&oacute; su gesti&oacute;n como Jefe de Gobierno de Ciudad de M&eacute;xico entre e 2000 y 2005 (con el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica -PRD-).
    </p><p class="article-text">
        Tras su segundo intento fallido en 2012, lejos de abandonar el barco, registr&oacute; su nuevo partido, Morena, que para estas elecciones se uni&oacute; con Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES) en la coalici&oacute;n Juntos Haremos Historia.
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez Obrador, con 64 a&ntilde;os, es un l&iacute;der forjado en un continuo activismo social apoyado por miles de seguidores, la mayor&iacute;a clases populares, a los que se les lleg&oacute; a denominar despectivamente &ldquo;chairos&rdquo; para referirse a quienes sue&ntilde;an con algo irrealizable o imposible en M&eacute;xico: la igualdad y la justicia social. As&iacute; lo comenta Dalia Villegas, periodista en Morelia, capital de Michoac&aacute;n, uno de los 32 estados del pa&iacute;s con mayor incidencia del crimen organizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Primero, los pobres&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Por eso el representante moral de la izquierda llega al gobierno de manera contundente a trav&eacute;s de un tsunami de votos que refleja el enorme cansancio de los mexicanos para seguir sobreviviendo a las mismas grandes lacras de siempre. L&oacute;pez Obrador llega al gobierno con la bandera de llevar a cabo un programa de profundo cambio social.
    </p><p class="article-text">
        En sus primeras palabras en p&uacute;blico tras su victoria reforz&oacute; esta idea, entre aplausos: &ldquo;Erradicar la corrupci&oacute;n e impunidad ser&aacute; la misi&oacute;n principal del nuevo gobierno&hellip; sea quien sea ser&aacute; castigado, incluyo a compa&ntilde;eros de lucha, a funcionarios, a los amigos y a los familiares. Un buen juez por la casa empieza. Todo lo ahorrado por el combate a la corrupci&oacute;n y abolir los privilegios se destinar&aacute; a impulsar el desarrollo del pa&iacute;s, no habr&aacute; necesidad de aumentar impuestos en t&eacute;rminos reales.&rdquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b85e7b6-23c0-47f1-8567-a8195f41fec3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b85e7b6-23c0-47f1-8567-a8195f41fec3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b85e7b6-23c0-47f1-8567-a8195f41fec3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b85e7b6-23c0-47f1-8567-a8195f41fec3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b85e7b6-23c0-47f1-8567-a8195f41fec3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b85e7b6-23c0-47f1-8567-a8195f41fec3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b85e7b6-23c0-47f1-8567-a8195f41fec3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para Mario Cortez, profesor e investigador de Filosof&iacute;a de la Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo (UMSNH), en Morelia: &ldquo;Lo importante en este tema es que el pr&oacute;ximo gobierno no crea tener una estrategia infalible. Se requiere de una amplia consulta entre acad&eacute;micos, especialistas, Ong&rsquo;s y diversos grupos de la sociedad civil. As&iacute; como de un poder judicial profesional e independiente del Ejecutivo&rdquo;. A&ntilde;ade que ya hay programas al respecto, desarrollados por acad&eacute;micos de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), en diversas partes del pa&iacute;s que han obtenido buenos resultados.
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der de Juntos Haremos Historia, que logr&oacute; mayor&iacute;a en las dos C&aacute;maras y gan&oacute; en 31 de los 32 estados -incluyendo Ciudad de M&eacute;xico-, quiso reiterar en el discurso su frase emblema: &ldquo;Por el bien de todos, primero los pobres&rdquo;. Habl&oacute; de un plan de reconciliaci&oacute;n y paz para M&eacute;xico y dijo que &ldquo;daremos preferencia a los m&aacute;s humildes y a los olvidados, en especial a los pueblos ind&iacute;genas de M&eacute;xico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por las referencias que hacen sus detractores a su talante autoritario, matiz&oacute; que &ldquo;el nuevo proyecto de naci&oacute;n buscar&aacute; establecer una aut&eacute;ntica democracia, no apostamos por construir una dictadura abierta ni encubierta, los cambios ser&aacute;n profundos pero se dar&aacute;n con apego al orden legal establecido&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Cae la derecha</h3><p class="article-text">
        Con la victoria de AMLO, vaticinada acertadamente por las encuestas, queda desterrada la alternancia institucionalizada y continuista entre los dos partidos tradicionales de derecha (el PRI y el PAN).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a842a5a-9e9a-4da6-8581-b7948461642d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a842a5a-9e9a-4da6-8581-b7948461642d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a842a5a-9e9a-4da6-8581-b7948461642d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a842a5a-9e9a-4da6-8581-b7948461642d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a842a5a-9e9a-4da6-8581-b7948461642d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a842a5a-9e9a-4da6-8581-b7948461642d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3a842a5a-9e9a-4da6-8581-b7948461642d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Gabriel Mej&iacute;a, activista de Morena, sostiene que el gobierno saliente de Enrique Pe&ntilde;a Nieto (del PRI), fracas&oacute; en todos los sentidos, empezando por su pol&iacute;tica exterior que supuso una notable p&eacute;rdida de reconocimiento internacional para el pa&iacute;s. Como ejemplo &ldquo;el error que cometieron invitando a Donal Trump antes de ser presidente de los Estados Unidos a una entrevista con el presidente mexicano, pensando que mejorar&iacute;a las relaciones bilaterales y solamente vino a humillar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido L&oacute;pez Obrador propone mantener relaciones con el pa&iacute;s vecino de &ldquo;respeto mutuo&rdquo;, con la mirada puesta en el proceso actual de renegociaci&oacute;n del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canad&aacute;. Aunque M&eacute;xico vende sus productos a m&aacute;s de 200 pa&iacute;ses, Estados Unidos recibe el 80% de las exportaciones mexicanas.
    </p><p class="article-text">
        En materia econ&oacute;mica Gabriel a&ntilde;ade que M&eacute;xico lleva m&aacute;s de 30 a&ntilde;os pr&aacute;cticamente &ldquo;de crecimiento cero y se nota en el mercado interno porque cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil el desarrollo econ&oacute;mico de los peque&ntilde;os negocios, que representan el 95% de empleo a nivel nacional y (parad&oacute;jicamente) son los que m&aacute;s sufren&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez Obrador se comprometi&oacute; a respetar la autonom&iacute;a del Banco Central y la disciplina financiera y fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la lucha contra la delincuencia, el gobierno de Pe&ntilde;a Nieto sigui&oacute; con la estrategia de militarizaci&oacute;n y aprob&oacute; una ley de seguridad para permitir que los militares realizaran funciones de seguridad p&uacute;blica. Algo que, adem&aacute;s de contradecir lo que recoge el marco constitucional, se suma a la lista de fracasos sistem&aacute;ticos a tenor de los miles de asesinados y desaparecidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, concluye el activista de Morena.
    </p><p class="article-text">
        Su an&aacute;lisis sobre la actual situaci&oacute;n de corrupci&oacute;n e impunidad no es m&aacute;s alentador: &ldquo;Aunque hay pruebas de los actos delictivos las instituciones no funcionan en contra de las personas que los cometen. El pa&iacute;s est&aacute; en una crisis humanitaria&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; no cesa la violencia?</h3><p class="article-text">
        La violencia en M&eacute;xico, no por m&aacute;s conocida y repetida, sigue siendo un hecho aterrador. En 2017 se registraron 29.168 homicidios intencionales (una media 80 al d&iacute;a), superando el pico m&aacute;s alto alcanzado en 2011. Hace cuatro a&ntilde;os se produjo la desaparici&oacute;n de 43 estudiantes de Ayotzinapa, a&uacute;n sin resolver. Se suman otras muchas desapariciones, amenazas, extorsiones, agresiones de todo tipo.
    </p><p class="article-text">
        stos homicidios se relacionan presuntamente con la delincuencia, aunque tambi&eacute;n se vincula con la violencia de g&eacute;nero que causa la muerte de m&aacute;s de 7 mujeres al d&iacute;a. Seg&uacute;n cita el portal de noticias de Carmen Aristegui la impunidad en M&eacute;xico es del 99.3% y es el cuarto pa&iacute;s con mayor corrupci&oacute;n a nivel mundial. Hay un severo d&eacute;ficit de jueces y polic&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e10cbd9e-2cbc-4755-aa34-1261429dc575_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e10cbd9e-2cbc-4755-aa34-1261429dc575_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e10cbd9e-2cbc-4755-aa34-1261429dc575_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e10cbd9e-2cbc-4755-aa34-1261429dc575_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e10cbd9e-2cbc-4755-aa34-1261429dc575_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e10cbd9e-2cbc-4755-aa34-1261429dc575_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e10cbd9e-2cbc-4755-aa34-1261429dc575_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n al proceso electoral se estima que ha sido uno de los m&aacute;s castigados por la violencia con m&aacute;s de 100 pol&iacute;ticos asesinados desde que comenz&oacute; el pasado 8 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Carlos Rodr&iacute;guez, doctor en Derecho de la UMSNH, si el Estado no es capaz de controlar la violencia &ldquo;se puede pensar que existe connivencia entre las autoridades encargadas de la seguridad p&uacute;blica y el crimen organizado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que para el profesor de Filosof&iacute;a en M&eacute;xico &ldquo;no existe el Estado de Derecho, en el que tengan vigencia efectiva los Derechos Humanos, un equilibrio de poderes separados y unas instituciones eficientes. Los vac&iacute;os dejados por la autoridad del Estado han sido ocupados por grupos delincuenciales, no s&oacute;lo de narcotraficantes, por lo general en colusi&oacute;n con algunos empresarios y autoridades pol&iacute;ticas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Perfil pragm&aacute;tico</h3><p class="article-text">
        El primer l&iacute;der social que ocupar&aacute; la presidencia de M&eacute;xico naci&oacute; en la peque&ntilde;a villa de Tepetit&aacute;n, en Tabasco. Su familia era comerciante y uno de sus abuelos, Jos&eacute; Obrador Revuelta, proced&iacute;a de Cantabria, Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Es licenciado en Ciencias Pol&iacute;ticas y comenz&oacute; su trayectoria pol&iacute;tica hace 40 a&ntilde;os en el PRI donde permaneci&oacute; una d&eacute;cada. Lo definen como una persona pragm&aacute;tica y tenaz que supo moderar su discurso para sumar simpat&iacute;as en esta contienda.
    </p><p class="article-text">
        De su etapa como Jefe de Gobierno de Ciudad de M&eacute;xico, Carlos considera que &ldquo;nunca tom&oacute; posiciones radicales, tuvo buen trato con los empresarios e implement&oacute; programas sociales&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ded37b1-2b5a-43cb-8466-5d3d6210fb35_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ded37b1-2b5a-43cb-8466-5d3d6210fb35_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ded37b1-2b5a-43cb-8466-5d3d6210fb35_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ded37b1-2b5a-43cb-8466-5d3d6210fb35_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ded37b1-2b5a-43cb-8466-5d3d6210fb35_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ded37b1-2b5a-43cb-8466-5d3d6210fb35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0ded37b1-2b5a-43cb-8466-5d3d6210fb35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En cobertura period&iacute;stica de la campa&ntilde;a electoral Dalia fue testigo de c&oacute;mo las multitudes de todas las edades le veneraban en los actos p&uacute;blicos, incluso lloraban por la emoci&oacute;n de saludarlo y tenerlo cerca. L&oacute;pez Obrador prefiere la proximidad con la gente, por lo que siempre ha manifestado que no usar&aacute; escolta militar. En su &eacute;poca de Jefe de Gobierno ten&iacute;a un equipo de 6 mujeres entrenadas para su protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al Palacio o a la Chingada (nombre de su rancho)&rdquo; dijo L&oacute;pez Obrador antes de las elecciones. Est&aacute; claro que de momento el segundo tendr&aacute; que esperar para incorporarse al primero el pr&oacute;ximo 1 de diciembre tras 5 meses de larga transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La honestidad es su bandera para que otro M&eacute;xico, el que pide a gritos la gente que conf&iacute;a en &eacute;l, sea posible de una vez por todas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/mexico-posible_1_2021498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jul 2018 17:02:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/669fc4f3-e64a-441a-8bbb-49a4c846ca9e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83235" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/669fc4f3-e64a-441a-8bbb-49a4c846ca9e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83235" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Otro México es posible]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/669fc4f3-e64a-441a-8bbb-49a4c846ca9e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pearl Jam, hacer oro la sencillez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/pearl-jam-hacer-oro-sencillez_1_2021718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95bd6a9a-2206-4493-bff2-4749d8d1a2fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cartel del tour europeo 2018 de Pearl Jam. (Cedida a CA)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La banda de Seattle ofreció el pasado 12 de junio en Holanda el primer concierto de su exitosa gira europea</p><p class="subtitle">Eddie Veder y compañía ofrecieron casi tres horas de concierto que llevaron a los 15.000 asistentes casi al éxtasis. Después de 30 años de vida, Pearl Jam se mantiene como una de las grandes bandas del rock mundial</p></div><p class="article-text">
        En 1991 se producir&iacute;a uno de los hechos notables de la escena rock de las &uacute;ltimas 30 d&eacute;cadas. La entonces desconocida banda Pearl Jam asaltaba la escena internacional con la publicaci&oacute;n de <em>Ten</em>, su &aacute;lbum debut que desde un primer momento le abri&oacute; las puertas desde Seattle, cuna del movimiento grunge del que fue una de las formaciones abanderadas, a pr&aacute;cticamente cualquier rinc&oacute;n del planeta donde el rock tenga presencia.
    </p><p class="article-text">
        Aquel fue el nacimiento de lo que termin&oacute; por ser uno de los grandes grupos de rock de todos los tiempos. Hoy, nueve &aacute;lbums de estudio m&aacute;s tarde y casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de su presentaci&oacute;n oficial, Pearl Jam sigue girando por medio mundo llenando pabellones y estadios y recibiendo casi por aclamaci&oacute;n la bendici&oacute;n tanto de la cr&iacute;tica como del p&uacute;blico. Entre el rock cl&aacute;sico y el punk, la banda americana se ha mantenido firme durante todo este tiempo en su filosof&iacute;a musical, en la que cabe tambi&eacute;n con brillantez la experimentaci&oacute;n musical en la que se mantienen firmes y su s&oacute;lido compromiso ante el combate pol&iacute;tico y social.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, como una banda veterana que sin embargo sigue irradiando la misma fuerza e hipnotismo que en sus inicios, Pearl Jam se ha dado un salto a Europa en este inicio de verano para llevar a cabo una exitosa gira en la que han colgado el cartel de &ldquo;no hay billetes&rdquo; en casi todas sus actuaciones programadas.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 12 de junio, siendo un martes, iniciaron este nuevo recorrido por el viejo continente con un concierto en Holanda, en el magn&iacute;fico recinto del Ziggo Dome de &Aacute;msterdam. Lleno absoluto, como tambi&eacute;n lo hubo al d&iacute;a siguiente, en el mismo espacio, y con un p&uacute;blico entregado que disfrut&oacute; de uno de los mejores directos que se puede presenciar en la actualidad en el panorama rock internacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41692635-c5e4-4916-a4e9-0db89ce911b2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41692635-c5e4-4916-a4e9-0db89ce911b2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41692635-c5e4-4916-a4e9-0db89ce911b2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41692635-c5e4-4916-a4e9-0db89ce911b2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41692635-c5e4-4916-a4e9-0db89ce911b2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41692635-c5e4-4916-a4e9-0db89ce911b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/41692635-c5e4-4916-a4e9-0db89ce911b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pearl Jam ofrece un espect&aacute;culo tan sobrio como potente. Una puesta en escena cl&aacute;sica y solvente, sin grandes estridencias y con las muchas veces energ&iacute;a arrolladora de sus canciones con las que han crecido ya varias generaciones de amantes del rock. As&iacute;, ayudados por la magn&iacute;fica ac&uacute;stica del recinto elegido para la actuaci&oacute;n, los estadounidenses ofrecieron un excelente concierto durante algo m&aacute;s de dos horas. Dos horas largas. Y el p&uacute;blico lo disfrut&oacute; y se lo agradeci&oacute;. La conexi&oacute;n entre lo que pasaba arriba del escenario y lo que se viv&iacute;a abajo fue absoluta. Sus grandes &eacute;xitos fueron coreados de principio a fin por los m&aacute;s de 15.000 espectadores que vieron como el rock puede ser tan verdadero como cercano guiados por una suerte de antih&eacute;roes que de lo sencillo hacen oro.
    </p><p class="article-text">
        Vale que la voz de Eddie Veder no tiene la misma fiabilidad de a&ntilde;os anteriores (como an&eacute;cdota comentar que pocos d&iacute;as despu&eacute;s de este inicio de gira europea Pearl Jam aplaz&oacute; su concierto en Londres a causa de una afon&iacute;a severa de Veder), pero la banda suena tan potente y compacta como siempre y el resultado final, en sus directos, sigue siendo indiscutible.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 60 millones de discos vendidos, con aut&eacute;nticas joyas como el ya nombrado <em>Ten</em> o su continuaci&oacute;n <em>Versus</em> (entre muchos otros) la fuerza de esta formaci&oacute;n originaria de Seattle sigue siendo sus directos. En este, en el primero de los 15 conciertos programados en esta presente gira europea, enlazaron un total de 26 canciones, desde <em>Long Road</em>, con la que abrieron el espect&aacute;culo, hasta <em>Indifference</em>, con la que echaron el cierre ante una audiencia rendida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9a3c75-bde7-4d15-b362-38273ade8e83_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9a3c75-bde7-4d15-b362-38273ade8e83_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9a3c75-bde7-4d15-b362-38273ade8e83_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9a3c75-bde7-4d15-b362-38273ade8e83_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9a3c75-bde7-4d15-b362-38273ade8e83_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb9a3c75-bde7-4d15-b362-38273ade8e83_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb9a3c75-bde7-4d15-b362-38273ade8e83_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Canciones como <em>Low Light</em>, <em>Coduroy</em>, <em>Do The Evolution</em>, <em>Even Flow</em>, <em>Red Mosquito</em>, <em>Not for you</em>, <em>Daughter</em>, <em>Betterman</em>, entre muchas otras, formaron parte de la estructura de la parte central del concierto.
    </p><p class="article-text">
        Pearl Jam es un grupo vivo, con repertorios que pueden cambiar notablemente de una d&iacute;a para otro. As&iacute; como grupos como Guns and Roses llevan girando casi dos d&eacute;cadas (entre cambios de formaciones e idas y venidas de su cantante Axel) pr&aacute;cticamente con el mismo listado de canciones y los mismo bloques de desarrollo, Veder, Ament , McCready y compa&ntilde;&iacute;a hacen y deshacen casi a tiempo real, conciertos muy distintos de una ciudad a otra. Por poner s&oacute;lo un ejemplo de lo que sucedi&oacute; en sus dos d&iacute;as de actuaciones en &Aacute;msterdam: los que asistieron a la segunda cita s&iacute; tuvieron la oportunidad de presenciar en directo la brillante versi&oacute;n del tema originario de Neil Young, <em>Rocking in a free world</em>.
    </p><p class="article-text">
        En ese discurrir de alternancia puede suceder que se dejen fuera del repertorio su &uacute;ltima creaci&oacute;n, el <em>Can&rsquo;t deny me</em>, que es nada m&aacute;s y nada menos que la &uacute;ltima canci&oacute;n hecha p&uacute;blica en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Su &uacute;ltimo trabajo de estudio, <em>Lightning Bolt</em>, fue publicado en 2013. Pues para aquella cita del 12 de junio ni rastro de esta canci&oacute;n, como tampoco aparecieron otras de los temas que definitivamente les han hecho grandes a lo largo su historia como banda, <em>Rearviewmirror</em> y <em>Animal</em>. Un d&iacute;a despu&eacute;s, estas tres canciones s&iacute; sonaron.
    </p><p class="article-text">
        Por muchas de esas canciones que ellos deciden dejar tocar en sus directos muchas formaciones de rock podr&iacute;an matar. El d&iacute;a que se decidan a armar un repertorio con s&oacute;lo lo mejor de sus grandes &eacute;xitos (con todo lo subjetivo que pueda ser esta premisa) dar&aacute;n vida posiblemente uno de los mejores conciertos de rock de la historia. Y ojo, en estas casi tres d&eacute;cadas de conciertos es pr&aacute;cticamente nulo el momento en el que sientes que la energ&iacute;a est&aacute; decayendo. Pearl Jam es un gigante, del primero al &uacute;ltimo tema.
    </p><p class="article-text">
        Los estadounidenses arrollan ahora con la excelencia de una madurez bien llevada; otro reflejo igual de exitoso de aquella energ&iacute;a incendiaria con la que se abrieron al mundo con la publicaci&oacute;n y posteriores conciertos de su disco <em>Ten</em>. No hay grietas recriminables en la banda y la voz de Veder aguanta el envite sustentado tambi&eacute;n por su carisma y su cercan&iacute;a con el p&uacute;blico. Otro detalles m&aacute;s: casi en la pr&aacute;ctica totalidad de pa&iacute;ses que visita, el cantante interact&uacute;a con el p&uacute;blico, no sin las l&oacute;gicas dificultades, en su idioma natal. Lo hace con el portugu&eacute;s de Brasil, con el castellano de Chile y lo hizo en esta ocasi&oacute;n para su p&uacute;blico en Holanda.
    </p><p class="article-text">
        Se agradece que Pearl Jam sean fieles a sus impulsos primerizos y as&iacute; incluyan en su repertorio muchos de los temas con los que apuntalaron su grandeza all&aacute; en la d&eacute;cada de los noventas. Escuchar en directo en pleno a&ntilde;o 2018 creaciones maravillosas como <em>Black</em> produce sensaciones cercanas al &eacute;xtasis; y as&iacute; se lo reconoci&oacute; el entregado p&uacute;blico que asisti&oacute; al Ziggo Dome, con una comuni&oacute;n absoluta con la banda en cada uno de los m&aacute;s 400 segundos que dur&oacute; esta canci&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="342" src="https://www.youtube.com/embed/AUSXa-QRquo" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El primer amago de despedida del escenario lleg&oacute; despu&eacute;s de la interpretaci&oacute;n de <em>Betterman</em>, otro de los temas sublimes de Pearl Jam. Lo que vino despu&eacute;s fue el perfecto punto y final para un concierto que ya hab&iacute;a cumplido de manera sobrada con las expectativas. Los &uacute;ltimos 25 minutos quedaron para <em>Yellow Moon</em>, <em>Footsteps</em>, <em>Jeremy</em>, <em>Why Go</em>, <em>Porch</em>, <em>Black</em>, <em>Alive</em>, <em>Fuckin</em> <em>Up</em> e <em>Indifference</em>. &iexcl;Gracias!
    </p><p class="article-text">
        El resto de la noche qued&oacute; para las fiestas tem&aacute;ticas que se multiplicaron en los bares alrededores de Ziggo Dome justo en esas horas en las que el concierto, ya en forma de recuerdos, se fue sedimentando poco a poco en las entra&ntilde;as, justo en esas horas posteriores en la que todos los asistentes al concierto ca&iacute;mos en la cuenta de manera natural que despu&eacute;s de ese 12 de junio &eacute;ramos un poco m&aacute;s felices.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erick Canino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/pearl-jam-hacer-oro-sencillez_1_2021718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jul 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/95bd6a9a-2206-4493-bff2-4749d8d1a2fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="146985" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/95bd6a9a-2206-4493-bff2-4749d8d1a2fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="146985" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Pearl Jam, hacer oro la sencillez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/95bd6a9a-2206-4493-bff2-4749d8d1a2fb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El precio de un gramo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/precio-gramo_1_2036614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9e0de0a-4073-4b05-8a5c-d8d294bfaef2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rayas de cocaína."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los crímenes de los sicarios del narcoterrorismo en México son extremadamente salvajes. Los vídeos circulan en la red como medio de propaganda contra bandas rivales</p><p class="subtitle">En España, el Campo de Gibraltar se está convirtiendo en el punto caliente de entrada de la droga en Europa. Allí los narcos se están haciendo fuertes</p></div><p class="article-text">
        El pasado abril M&eacute;xico se conmocion&oacute; con el hallazgo de tres j&oacute;venes asesinados y disueltos en &aacute;cido por equivocaci&oacute;n a manos de un c&aacute;rtel. No se trata de un caso aislado, en M&eacute;xico el narcoterrorismo constituye un problema estructural. Colombia, Brasil o Venezuela son otros de los pa&iacute;ses con gran tr&aacute;fico de sustancias. La droga que estas organizaciones manejan llega a EEUU, Europa y el mundo entero. En Espa&ntilde;a, la situaci&oacute;n se est&aacute; complicado en el Campo de Gibraltar. Detr&aacute;s de toda la droga hay una realidad que no vemos.
    </p><h4 class="article-text">Lo que hay detr&aacute;s</h4><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, un gramo de coca&iacute;na alcanza en el mercado un valor medio de 50-60 euros. Sin embargo, este precio es relativo. Al margen de las ya conocidas repercusiones del consumo de coca&iacute;na, como son la adicci&oacute;n, los problemas mentales, las familias desestructuradas y la ruina, existe otro precio a pagar. Detr&aacute;s de cada gramo que llega a Espa&ntilde;a y al resto de Europa existe una lucha por el control de la droga que hace de pa&iacute;ses como M&eacute;xico un narco-estado, y que cerr&oacute; 2017 con m&aacute;s de 25.000 muertos por homicidio. Para que nos hagamos una idea, Espa&ntilde;a termin&oacute; 2017 con algo m&aacute;s de 300.
    </p><p class="article-text">
        La cantidad ingente de dinero que mueve la coca&iacute;na hace que cualquier medio justifique sus fines. Corrupci&oacute;n, secuestros, chantajes, asesinatos, venganzas, todo es v&aacute;lido para dominar las principales &aacute;reas del flujo de la droga.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, series como <em>Narcos</em> o <em>El Chapo</em> dan un aura de romanticismo al mundo del narcotr&aacute;fico. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Existe toda una cultura en torno a la figura del narco y sus valores. Los narcocorridos y el narco rap atraen una juventud que ans&iacute;a poder, dinero y respeto. Lo que muchas veces esta juventud no sabe es que, detr&aacute;s de los coches de lujo y del dinero, existe la crudeza y la violencia con las que estas bandas toman represalias contra los miembros de otros grupos que compiten por el territorio, adem&aacute;s del constante problema con la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Son famosos los videos que circulan por internet en donde j&oacute;venes y adultos, hombres y mujeres, son decapitados, troceados e introducidos en barriles de &aacute;cido. En otros, abren a la v&iacute;ctima en canal por el pecho, viva, y le sacan el coraz&oacute;n. Otras veces cortan uno por uno los miembros del individuo vivo con un machete hasta que, finalmente, le cortan la cabeza. La violencia de los sicarios no tiene l&iacute;mites. La propagand&iacute;stica de estos grupos tampoco. Los videos que suben a internet los narcos para mostrar a sus rivales los horrores circulan por las redes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96425d6d-4205-4b01-b1de-8f662af271e3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96425d6d-4205-4b01-b1de-8f662af271e3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96425d6d-4205-4b01-b1de-8f662af271e3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96425d6d-4205-4b01-b1de-8f662af271e3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/96425d6d-4205-4b01-b1de-8f662af271e3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/96425d6d-4205-4b01-b1de-8f662af271e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/96425d6d-4205-4b01-b1de-8f662af271e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Hemos sido testigos de torturas, interrogatorios y asesinatos a personas por trabajar para los c&aacute;rteles rivales. En uno de los videos, la v&iacute;ctima, que realizaba servicios para otro c&aacute;rtel, dice <em>&ldquo;no me pagaron mucho, la &uacute;ltima vez que fui me dieron 300 pesos&rdquo;</em> (poco m&aacute;s de 12 euros), y contin&uacute;a <em>&ldquo;yo le digo a la gente que la piense, porque no es f&aacute;cil estar aqu&iacute; y ya no vuelves para atr&aacute;s. Piensen bien lo que les estoy diciendo, con esta gente no se juega&rdquo;</em>. Al terminar de hablar es degollado con una motosierra. A su compa&ntilde;ero lo decapitan con un cuchillo y ponen su cabeza sobre la espalda. En otro v&iacute;deo, la v&iacute;ctima es desmembrada con un machete y golpeado con su propia pierna.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los &uacute;ltimos videos muestra varios coches de polic&iacute;a cruzados en medio de la calle tras una &ldquo;balacera&rdquo;, que es como llaman en M&eacute;xico a un tiroteo. Los narcos graban la escena con sus m&oacute;viles, varios polic&iacute;as muertos en el suelo, con la cabeza volada, son el ejemplo de que nada puede parar al narco. Mientras graban, lanzan amenazas e improperios a las fuerzas de seguridad, <em>&ldquo;esto es lo que les pasa a los que intentan detenernos, putos&rdquo;</em>. Las balaceras se suceden con frecuencia entre las fuerzas de seguridad y los c&aacute;rteles, o entre bandas rivales.
    </p><p class="article-text">
        No son casos aislados. Estos actos son realizados sistem&aacute;ticamente por las diferentes organizaciones de narcotr&aacute;fico. En M&eacute;xico, el problema llega a todos los niveles de la poblaci&oacute;n. Las redes de los c&aacute;rteles van desde el grupo civil hasta el gobierno, pasando por los militares y las fuerzas de seguridad, donde la corrupci&oacute;n se extiende como un c&aacute;ncer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1dc4d231-b953-4026-b2c4-0c0a19a4d36c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1dc4d231-b953-4026-b2c4-0c0a19a4d36c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1dc4d231-b953-4026-b2c4-0c0a19a4d36c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1dc4d231-b953-4026-b2c4-0c0a19a4d36c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1dc4d231-b953-4026-b2c4-0c0a19a4d36c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1dc4d231-b953-4026-b2c4-0c0a19a4d36c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1dc4d231-b953-4026-b2c4-0c0a19a4d36c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h4 class="article-text">El mapa de un pa&iacute;s en guerra</h4><p class="article-text">
        Como si se tratase del mapa dibujado de los Balcanes en los a&ntilde;os 90, M&eacute;xico se encuentra dividido por los se&ntilde;ores de la droga. Las fronteras van y vienen dependiendo de si un c&aacute;rtel gana territorio a otro, o de si uno de los l&iacute;deres muere y la organizaci&oacute;n queda dividida. Otras veces, un c&aacute;rtel sufre una escisi&oacute;n interna y las luchas intestinas se dan en el seno del mismo.
    </p><p class="article-text">
        Como un Estado paralelo, las &ldquo;provincias&rdquo; de los c&aacute;rteles fluct&uacute;an con el tiempo pasando por encima de la ciudadan&iacute;a. Se oyen rumores de volver a la &ldquo;vieja escuela&rdquo;, sin involucrar a ciudadanos inocentes, solo dedicarse al negocio, al narcotr&aacute;fico. El problema es que los secuestros y los chantajes proporcionan dinero f&aacute;cil y r&aacute;pido. Las fuerzas de seguridad se encuentran muchas veces corrompidas. Los disparos entre la polic&iacute;a y los narcos se suceden con frecuencia. Todo ello da como resultado una poblaci&oacute;n civil que sufre de primera mano el problema del narco. El &uacute;ltimo ejemplo macabro, el de los 3 estudiantes asesinados y disueltos en &aacute;cido al ser confundidos por integrantes de la banda rival.
    </p><h4 class="article-text">Un hecho a escala mundial con Espa&ntilde;a como puesto estrat&eacute;gico</h4><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, a la cabeza del continente europeo de cara al Atl&aacute;ntico, ha sido y es punto estrat&eacute;gico para el tr&aacute;fico de drogas. Recordada ahora m&aacute;s que nunca en la serie <em>Fari&ntilde;a</em>, la Galicia de los a&ntilde;os 80 era el punto de desembarco de tabaco, hach&iacute;s y coca&iacute;na. Hoy en d&iacute;a, el punto caliente parece estar en el Campo de Gibraltar, a trav&eacute;s de la Bah&iacute;a de Algeciras, en C&aacute;diz.
    </p><p class="article-text">
        El narcotr&aacute;fico en Espa&ntilde;a de momento se ha cobrado la vida de un polic&iacute;a en labores de persecuci&oacute;n contra el tr&aacute;fico de tabaco en junio de 2017 en La L&iacute;nea, C&aacute;diz. El problema radica en que el poder del narcotr&aacute;fico est&aacute; creciendo en esta zona. En abril del pasado a&ntilde;o la polic&iacute;a, intentando interceptar un desembarco de hach&iacute;s, fue recibida a pedradas y palos por parte decenas de vecinos. El culmen ha sido el asalto a un hospital en esta misma ciudad por parte de 20 encapuchados para rescatar a uno de los traficantes que se encontraba herido y detenido, ocurrido el pasado 6 de febrero de 2018.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/debd432f-44ca-4ad9-b696-cda1655e3780_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/debd432f-44ca-4ad9-b696-cda1655e3780_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/debd432f-44ca-4ad9-b696-cda1655e3780_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/debd432f-44ca-4ad9-b696-cda1655e3780_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/debd432f-44ca-4ad9-b696-cda1655e3780_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/debd432f-44ca-4ad9-b696-cda1655e3780_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/debd432f-44ca-4ad9-b696-cda1655e3780_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A Espa&ntilde;a le toca ahora responder con contundencia. Traspasada la l&iacute;nea del respeto a las fuerzas de seguridad de un pa&iacute;s, empieza el caos. Esa <a href="http://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/las-ciudades-espanolas-invadidas-por-la-mafia-colombiana-211218" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;peque&ntilde;a Medell&iacute;n&rdquo;</a>, as&iacute; se oye por los <a href="http://sevilla.abc.es/andalucia/cadiz/sevi-narcos-colombianos-desembarcan-campo-gibraltar-201805030725_noticia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medios de comunicaci&oacute;n</a>, en la que se est&aacute; convirtiendo <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2018-02-10/los-narcos-ganan-a-los-agentes-asi-se-mexicaniza-el-campo-de-gibraltar_1519817/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Campo de Gibraltar</a> tras haberse afincado en &eacute;l la mafia colombiana, deber&iacute;a ser tomada muy en cuenta tanto por los ciudadanos como por las fuerzas de gobierno. Los primeros por la permisividad a veces mostrada, en unas provincias donde el gran porcentaje de paro hace del tr&aacute;fico de drogas una salida. Los segundos porque son quienes tienen la capacidad de cortar de ra&iacute;z, invirtiendo en personal y medios, lo que luego puede costar m&aacute;s caro. Pese a todo, es un problema de base, en donde la educaci&oacute;n dada a la juventud se ve superada por los afanes del dinero f&aacute;cil y el estilo de vida a emular de los grandes narcos. Existe toda una cultura en torno a ello que est&aacute; ejerciendo una gran influencia en la gente joven y que alimenta de miembros a estas organizaciones.
    </p><p class="article-text">
        El precio de un gramo es mayor de lo que parece. La coca&iacute;na que entra por Espa&ntilde;a para alimentar frenes&iacute; de Europa tiene un coste humano que alcanza proporciones b&eacute;licas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Minuesa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/precio-gramo_1_2036614.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Jul 2018 17:26:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b9e0de0a-4073-4b05-8a5c-d8d294bfaef2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="145640" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b9e0de0a-4073-4b05-8a5c-d8d294bfaef2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="145640" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El precio de un gramo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b9e0de0a-4073-4b05-8a5c-d8d294bfaef2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un ataúd comunitario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/elhierroahora/lafrontera/ataud-comunitario_1_2036579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/361fddd0-6882-47a9-ada8-d9015d3dbaa2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ataúd guardado en la zona de Los Llanitos."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No resulta fácil calcular los años que tiene, lo que si se sabe con total claridad es la función que tuvo en una época en que la necesidad y los pocos recursos marcaban el día a día en el municipio herreño de La Frontera</p><p class="subtitle">Era el ataúd para el último viaje al cementerio. Un ataúd de ida y vuelta, para toda la comunidad necesitada</p></div><p class="article-text">
        No resulta f&aacute;cil calcular los a&ntilde;os que tiene, lo que si se sabe con total claridad es la funci&oacute;n que tuvo en una &eacute;poca en la que la necesidad y los pocos recursos, marcaban el d&iacute;a a d&iacute;a. Hablamos del conocido ata&uacute;d que se encuentra en las zonas de Los Llanillos, en el municipio herre&ntilde;o de La Frontera. &ldquo;El que no ten&iacute;a suficientes medios, lo met&iacute;an en esa caja y lo llevaban al cementerio. Envuelto en una manta lo colocaban en la tumba. Posteriormente el ata&uacute;d lo volv&iacute;an a llevar al lugar en el que siempre ha estado y que a&uacute;n contin&uacute;a&rdquo;, destaca Marcos Barrera, vecino del lugar.
    </p><p class="article-text">
        Nunca se ha pasado m&aacute;s de un a&ntilde;o fuera de su isla, El Hierro, quiz&aacute;s por esta raz&oacute;n Marcos es buen conocedor de la historia de su pueblo, recuerda una a una todas las an&eacute;cdotas y hechos que escuchaba de peque&ntilde;o y que le contaban tanto sus padres, como sus abuelos. Nos sentamos en el lugar en el cual ha crecido y ha pasado m&aacute;s de la mitad de su vida, desde donde se aprecia todo el Valle, en la zona de Joapira. Con las campanas de fondo, marcando no solo la hora de la eucarist&iacute;a, sino tambi&eacute;n el ritmo de la conversaci&oacute;n, nos habla de como fue su ni&ntilde;ez y de como se viv&iacute;a en un pasado no tan lejano. Es en esta parte cuando hace menci&oacute;n a esa caja de madera que durante un largo per&iacute;odo de tiempo cumpli&oacute; una triste, pero importante funci&oacute;n en el municipio. Con apenas unas tablas, realizaron lo que fue un servicio para uso p&uacute;blico en el siglo pasado.
    </p><h3 class="article-text">Su historia</h3><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Marcos, este ata&uacute;d habr&aacute; hecho multitud de recorridos a lo largo de tantos a&ntilde;os&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Desde luego que s&iacute;, podemos decir que cientos de personas. Recuerdo verlo de peque&ntilde;ito, por ese entonces estaba mejor conservado y entero, con el paso del tiempo se ha ido estropeando, pero yo llegu&eacute; a verlo en buen estado. Se utiliz&oacute; para los vecinos que menos recursos ten&iacute;an, pues los que contaban con mejor econom&iacute;a, encargaban su propia caja. As&iacute; era antes, y hoy tristemente la muerte se ha convertido en un negocio para muchos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando falleci&oacute; mi abuelo, ofrecieron a la familia la posibilidad de ser trasladado en este ata&uacute;d, pero mi padre opt&oacute; por hacerlo &eacute;l mismo. Eran otras circunstancias, con pocas opciones y posibilidades donde elegir. De peque&ntilde;o fui monaguillo y siempre asist&iacute; a los entierros, por lo que recuerdo como eran antes los funerales, a diferencia de ahora, donde directamente te ofrecen todo un cat&aacute;logo para elegir. De todo, se trata de hacer rentabilidad, por triste que sea.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6af3b2b1-4c61-4991-bf1e-8f115e8b3533_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6af3b2b1-4c61-4991-bf1e-8f115e8b3533_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6af3b2b1-4c61-4991-bf1e-8f115e8b3533_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6af3b2b1-4c61-4991-bf1e-8f115e8b3533_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6af3b2b1-4c61-4991-bf1e-8f115e8b3533_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6af3b2b1-4c61-4991-bf1e-8f115e8b3533_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6af3b2b1-4c61-4991-bf1e-8f115e8b3533_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Tama&ntilde;o est&aacute;ndar</h3><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Es curioso porque es un ata&uacute;d que se utiliz&oacute; durante un largo periodo de tiempo y en el cab&iacute;an todos los difuntos, como si tuviera una medida est&aacute;ndar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es alargado y no muy ancho, antes se trabajaba mucho en el campo, tambi&eacute;n hab&iacute;a necesidad, por lo que no era com&uacute;n la obesidad. Era mucho el ejercicio que se hac&iacute;a para poder salir adelante y la comida, pues tampoco engordaba mucho, b&aacute;sicamente lo que daba la tierra, de ah&iacute; que esa caja por la que me preguntas no tuviera grandes dimensiones.
    </p><p class="article-text">
        Como se iba a engordar en esos a&ntilde;os si apenas se com&iacute;a grasa, porque no hab&iacute;a. Imagina que una familia sacrificaba al a&ntilde;o un cerdo de en torno 100 kilos y con eso ten&iacute;an que tirar todo un a&ntilde;o, para templar la comida y dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Tendr&iacute;a que estar bien cuidado. &iquest;Qui&eacute;n se encargaba de su mantenimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Se met&iacute;a en un dep&oacute;sito, era un cuartito peque&ntilde;o. Siempre ha estado ubicado en el mismo espacio, pegado al santuario que hoy conocemos como <em>la ermita del ata&uacute;d</em>. Te puedo decir que en el a&ntilde;o 1912 se fund&oacute; el Ayuntamiento de La Frontera, y por ese entonces, ya se estaba utilizando este ata&uacute;d. Adem&aacute;s, no siempre ha habido cementerio, muchas de esas personas que el ata&uacute;d llevaba eran enterradas en la iglesia.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que se utilizaba hab&iacute;a que avisar con una autorizaci&oacute;n previa al que denomin&aacute;bamos alcalde ped&aacute;neo. Lo que s&eacute; es que lo ten&iacute;an que cuidar, porque es con lo &uacute;nico que contaban aquellos que no pod&iacute;an pagar su caja, ten&iacute;a una tela negra que cubr&iacute;a su interior y cada cierto tiempo hab&iacute;a que cambiarla, al igual que algunas tablas de madera.
    </p><p class="article-text">
        Antes lo que costaba dinero y era costoso era el material, la mano de obra era muy barata, por eso que se utilizaba esta caja para trasladar a los difuntos desde su casa hasta el lugar en el que se les enterraba, primero esta iglesia que tenemos al lado, la de Candelaria y ya luego, el cementerio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Siempre ha estado colocado en el mismo lugar, pero no todo el mundo sabe su historia&hellip;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e7a3bde-6005-4435-8334-07ca67efe526_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e7a3bde-6005-4435-8334-07ca67efe526_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e7a3bde-6005-4435-8334-07ca67efe526_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e7a3bde-6005-4435-8334-07ca67efe526_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e7a3bde-6005-4435-8334-07ca67efe526_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e7a3bde-6005-4435-8334-07ca67efe526_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1e7a3bde-6005-4435-8334-07ca67efe526_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ndash; Por supuesto que no, ya hoy en d&iacute;a esto lo sabemos las personas mayores, y los j&oacute;venes que lo hayan escuchado de sus abuelos, porque si te fijas, en Los Llanillos no encuentras nada que especifique de que se trata, simplemente un peque&ntilde;o habit&aacute;culo de piedra cuyo &uacute;nico cierre es una antigua puerta de madera. Muchos le dicen <em>La Casa del ata&uacute;d</em>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de este tema del que hablamos se han perdido otras historias y ello es una pena. Hay que contarles a nuestros nietos, nuestras tradiciones, historia&hellip;todo lo que representa a un pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Junto al antiguo ata&uacute;d, est&aacute; la ermita, pero es muy reciente. Dentro se encuentra La Milagrosa y todos los a&ntilde;os en el mes de agosto se realiza una fiesta en su honor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b864bc0-f4d7-47f5-90d7-2891a2f74309_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b864bc0-f4d7-47f5-90d7-2891a2f74309_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b864bc0-f4d7-47f5-90d7-2891a2f74309_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b864bc0-f4d7-47f5-90d7-2891a2f74309_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b864bc0-f4d7-47f5-90d7-2891a2f74309_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b864bc0-f4d7-47f5-90d7-2891a2f74309_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b864bc0-f4d7-47f5-90d7-2891a2f74309_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Conservaci&oacute;n y estado</h3><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Hasta que a&ntilde;o se estuvo utilizando el ata&uacute;d en el municipio de La Frontera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Una vez que acab&oacute; la Guerra Civil, fue cuando se dej&oacute; de utilizar, en el a&ntilde;o 1939. Despu&eacute;s de este momento, no se ha usado m&aacute;s, pero all&iacute; qued&oacute;. Cualquiera puede pasar y verlo, lo que pido es que se conserve lo que queda, aunque ser&iacute;a fenomenal que se pusiera algo sobre su historia, para quien se acerque y lo desconozca. Hay que hacer un esfuerzo por parte de todos para que se conserve algo que ha formado parte del patrimonio cultural de este municipio.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me gustar&iacute;a que este espacio, donde est&aacute; colocado el ata&uacute;d, quedara restaurado, simplemente con impermeabilizar el techo para que no entre agua, ser&iacute;a suficiente, pues las paredes son fuertes. Le pondr&iacute;a tambi&eacute;n una puerta con un cristal para que se pudiera ver desde fuera y listo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Cabeza Izquierdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/elhierroahora/lafrontera/ataud-comunitario_1_2036579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jul 2018 11:33:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/361fddd0-6882-47a9-ada8-d9015d3dbaa2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="133114" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/361fddd0-6882-47a9-ada8-d9015d3dbaa2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="133114" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Un ataúd comunitario]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/361fddd0-6882-47a9-ada8-d9015d3dbaa2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ola feminista rompe con el aborto ilegal en Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/feminista-rompe-aborto-ilegal-argentina_1_2046257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eda3b889-1da6-40d1-b175-bf90230ac859_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Feministas argentinas celebran la legalización del aborto."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Congreso de los Diputados aprueba el proyecto de ley para legalizar el aborto tras más de 20 horas de debate y votación</p><p class="subtitle">Miles de personas mantuvieron vigilia frente al recinto para apoyar su aprobación</p><p class="subtitle">Impulsado por el movimiento feminista, es un logro histórico para los derechos de las mujeres.</p></div><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a volv&iacute;a de viaje desde Bah&iacute;a Blanca (al sur de la provincia de Buenos Aires) y mi whatsapp no paraba&ldquo;. Y no era para menos. Majo Parra regresaba a la capital argentina el pasado 13 de junio para unirse a las miles de personas que frente a las puertas del Congreso de los Diputados apoyaron el proyecto de ley para la legalizaci&oacute;n del aborto al grito un&aacute;nime de &rdquo;que sea ley&ldquo;. Majo se organiz&oacute; a trav&eacute;s de las redes sociales para encontrarse con sus amigas y compa&ntilde;eras: &rdquo;Tengo que pasar por mi casa, hace 3 d&iacute;as que no veo a mi ni&ntilde;o. Pero ir&eacute; con &eacute;l, aunque haga fr&iacute;o. A la plaza voy, como sea&ldquo;. As&iacute; lo hizo.
    </p><p class="article-text">
        La militante feminista de Nuevo Encuentro, que se integra en Unidad Ciudadana (partido de la expresidenta Cristina Fern&aacute;ndez Kirchner), admirada por la inmensa cantidad de j&oacute;venes y la marea de pa&ntilde;uelos verdes (emblema de la legalizaci&oacute;n) que llegaban de todas partes, busc&oacute; en las calles el abrazo con ellas, con las nuevas y con las que desde hace muchos a&ntilde;os ha peleado este tema. &ldquo;Hubo emotividad a flor de piel, pero tambi&eacute;n mucho de reflexi&oacute;n, de conciencia del tiempo hist&oacute;rico, de criterio pol&iacute;tico y sororidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al anochecer la movilizaci&oacute;n feminista se mantuvo en vigilia mientras los diputados nacionales debat&iacute;an y votaban por primera vez el proyecto de ley para que las mujeres puedan interrumpir el embarazo hasta la semana 14. La joven universitaria de 21 a&ntilde;os, Camila Marino, lo vivi&oacute; como una fiesta: &ldquo;La gente bailaba en la calle, charlaba y pon&iacute;a cosas en com&uacute;n, dorm&iacute;a, tocaba m&uacute;sica en directo&hellip; porque sab&iacute;amos que est&aacute;bamos m&aacute;s cerca de poder decidir sobre nuestros cuerpos. Me indigna que no se pueda&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82445ab8-bd73-484a-a735-03a97a193133_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82445ab8-bd73-484a-a735-03a97a193133_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82445ab8-bd73-484a-a735-03a97a193133_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82445ab8-bd73-484a-a735-03a97a193133_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82445ab8-bd73-484a-a735-03a97a193133_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82445ab8-bd73-484a-a735-03a97a193133_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/82445ab8-bd73-484a-a735-03a97a193133_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Majo se fue a casa con su ni&ntilde;o convencida de que &ldquo;haber llegado hasta all&iacute; ya era un triunfo&rdquo;. Cintia Luj&aacute;n, compa&ntilde;era de partido en el que es responsable nacional del Frente de Mujeres, destaca un momento de mucha fuerza para las activistas cuando un grupo de diputadas decidi&oacute; salir en medio de la sesi&oacute;n y cogidas de los brazos avanzaron entre la multitud cantando hasta llegar al escenario. All&iacute; proclamaron: &ldquo;La ley la ganamos en las calles&rdquo;. Luego regresaron a sus puestos en la C&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de 20 horas sin descanso con argumentos contrapuestos y algunos no tan definidos sobre el aborto, en la ma&ntilde;ana del 14 de junio se aprob&oacute; el proyecto, con 129 votos a favor y 125 en contra. En la calle el triunfo estall&oacute; en una celebraci&oacute;n de m&aacute;s aplausos, l&aacute;grimas, abrazos y cantos: &ldquo;Ahora que estamos juntas, ahora que ya nos ven, abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer&hellip;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Siguiente paso</h3><p class="article-text">
        Este logro es hist&oacute;rico y se debe a la perseverante lucha feminista. Ahora tiene que superar un proceso para convertirse en ley. Lo siguiente ser&aacute; su paso por la C&aacute;mara del Senado que, aunque sin fecha prevista, se estima ser&aacute; a corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente el aborto es ilegal y contempla penas de c&aacute;rcel para las mujeres, salvo en los casos de peligro para la vida o salud y de violaci&oacute;n. Estas pol&iacute;ticas que cercenan el derecho de las mujeres est&aacute;n vinculadas al lamentable incremento de los &iacute;ndices de mortalidad materna, sufrimiento, clandestinidad y discriminaci&oacute;n. Pa&iacute;ses pr&oacute;ximos, como Ecuador, Colombia, Chile o Bolivia tambi&eacute;n adolecen de este tipo de legislaci&oacute;n restrictiva. En cambio, Uruguay o la Ciudad de M&eacute;xico son claros ejemplos de disminuci&oacute;n de casos de mortalidad materna a ra&iacute;z de la despenalizaci&oacute;n del aborto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4fdb56-45fc-4b31-9df6-e3d8cb35c85c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4fdb56-45fc-4b31-9df6-e3d8cb35c85c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4fdb56-45fc-4b31-9df6-e3d8cb35c85c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4fdb56-45fc-4b31-9df6-e3d8cb35c85c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4fdb56-45fc-4b31-9df6-e3d8cb35c85c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4fdb56-45fc-4b31-9df6-e3d8cb35c85c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fb4fdb56-45fc-4b31-9df6-e3d8cb35c85c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Este nuevo avance en Argentina puede inspirar a otros movimientos. As&iacute; lo manifiesta Zoe Ver&oacute;n, abogada del Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero (ELA): &ldquo;La marea feminista est&aacute; impulsando el cambio tanto en la sociedad como en la legislaci&oacute;n y se est&aacute; moviendo por Latinoam&eacute;rica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lilian Celiberti, feminista uruguaya, valora la marea verde como una expresi&oacute;n de la masiva diversidad &ldquo;que trae nuevas voces y presencias, forjadas desde otras experiencias y culturas, y que proponen m&uacute;ltiples categor&iacute;as y epistemolog&iacute;as de conocimiento y acci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El espanto de la clandestinidad</h3><p class="article-text">
        Cintia, que ahora tiene 38 a&ntilde;os, pas&oacute; por un aborto clandestino cuando ten&iacute;a 19. Lo decidi&oacute; con m&aacute;s de dos meses de embarazo despu&eacute;s de que su pareja la golpeara fuertemente en la calle: &ldquo;Ese hecho me hizo ver en un segundo la vida que me esperaba si ten&iacute;a un hijo con ese hombre&rdquo;. Su madre y su abuela la ayudaron para reunir el dinero y cubrir el elevado costo de este tipo de intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda que fue una situaci&oacute;n muy traum&aacute;tica para ella porque aunque tuvo el &ldquo;privilegio de clase&rdquo; de contar con el dinero para un aborto m&aacute;s seguro, sufri&oacute; el acoso del m&eacute;dico que adem&aacute;s era muy conocido en su ciudad: &ldquo;Me encerr&oacute; con llave en la sala de operaci&oacute;n, me at&oacute; las piernas y me puso miorrelajantes. Como nota nefasta, en los momentos en los que me desvanec&iacute;a por el dolor notaba c&oacute;mo el tipo se pon&iacute;a encima de m&iacute; de manera abusiva con un contacto que no era para nada el de m&eacute;dico-paciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella nunca se ha arrepentido de abortar porque sabe que de no hacerlo su vida habr&iacute;a sido muy distinta a lo que desea. Pero s&iacute; hubiera preferido no conocer el &ldquo;espanto al que te expone la clandestinidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la ilegalidad es imposible obtener estad&iacute;sticas concretas y menos oficiales, pero las organizaciones involucradas en este tema estiman que al a&ntilde;o se producen aproximadamente 350 y 450 mil abortos clandestinos en el pa&iacute;s. Seg&uacute;n Amnist&iacute;a Internacional las chicas j&oacute;venes y con menos recursos es el perfil que m&aacute;s se somete a abortos inseguros porque no les queda otro remedio.
    </p><p class="article-text">
        Lucha hist&oacute;rica
    </p><p class="article-text">
        Con el regreso de la democracia en 1983 se inicia un proceso de articulaci&oacute;n de los distintos colectivos de mujeres (sindicalistas, artistas, amas de casa, militantes de partidos pol&iacute;ticos, etc.). Desde entonces se organiza el Encuentro Nacional de Mujeres de car&aacute;cter anual, autogestionable y que supone una valiosa herramienta para el constante crecimiento feminista. En las &uacute;ltimas ediciones han participado unas 70.000 mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto se crea en 2005 la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, cuyo objetivo se define como &ldquo;educaci&oacute;n sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir&rdquo;. De aqu&iacute; nace el proyecto de ley para la despenalizaci&oacute;n del aborto aprobado en el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a del Carmen Soria es de las hist&oacute;ricas en la lucha y militancia feminista en la provincia del Chaco, al norte de Argentina, donde es secretaria de G&eacute;nero e Igualdad de Oportunidades de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y forma parte de la red de Trabajadores de la Educaci&oacute;n para Am&eacute;rica Latina. Una de las actividades que se propuso, junto a su compa&ntilde;era Teresa Cubells, con el fin de difundir la reci&eacute;n lanzada campa&ntilde;a nacional fue instalar mesas informativas en la plaza: &ldquo;Como an&eacute;cdota recuerdo que ven&iacute;a un pastor evangelista a leernos la biblia y a santiguarse delante de nosotras para hacernos ver que est&aacute;bamos equivocadas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a85ddb-31ac-459b-8bc6-3a7f6d38f1bf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a85ddb-31ac-459b-8bc6-3a7f6d38f1bf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a85ddb-31ac-459b-8bc6-3a7f6d38f1bf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a85ddb-31ac-459b-8bc6-3a7f6d38f1bf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a85ddb-31ac-459b-8bc6-3a7f6d38f1bf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7a85ddb-31ac-459b-8bc6-3a7f6d38f1bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7a85ddb-31ac-459b-8bc6-3a7f6d38f1bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En aquel entonces eran las dos &uacute;nicas activistas de la provincia, a las que a veces se un&iacute;an sus hijas y algunas amigas de ellas, pero no eran m&aacute;s de 10 personas.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a ha dedicado m&aacute;s de 30 de sus 70 a&ntilde;os a trabajar en la capacitaci&oacute;n de j&oacute;venes y profesorado sobre todas las tem&aacute;ticas de g&eacute;nero, violencia y abuso infantil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La educaci&oacute;n es clave para que desde la infancia las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os aprendan todo lo que tiene que ver con sus derechos sexuales y reproductivos, a cuidar y amar su cuerpo&rdquo;, defiende. Por eso considera tan importante la aplicaci&oacute;n de la Ley de Educaci&oacute;n Sexual Integral, aprobada en el 2006, que seg&uacute;n comenta baj&oacute; de presupuesto con el actual gobierno de Mauricio Macri.
    </p><h3 class="article-text">Un tema extab&uacute;</h3><p class="article-text">
        Animada por su hijas recorri&oacute; los mil kil&oacute;metros que la separan de Buenos Aires para plantarse con la reciente marea verde. Piensa que &ldquo;logramos la aprobaci&oacute;n por la presi&oacute;n de estar todo el tiempo ah&iacute; y los diputados no pod&iacute;an salir y decirnos que no&rdquo;. Ahora sigue la lucha hasta lograr que se ratifique definitivamente, porque &ldquo;no podemos bajar los brazos, seguimos movilizadas y organizadas para salir en cualquier momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo ha peleado tambi&eacute;n por los derechos sexuales, reproductivos y la protecci&oacute;n integral de la mujer. Argentina fue pionera en aprobar la Ley de Matrimonio Igualitario, en 2010, y la ley de Identidad de G&eacute;nero, en 2012. Ambas durante la presidencia de Fern&aacute;ndez de Kirchner. Aunque la actual senadora nunca fue partidaria de legalizar el aborto, ahora su bloque al completo ha expresado que votar&aacute; a favor en la C&aacute;mara Alta, seg&uacute;n cuenta Cintia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1f024-766e-4684-bf65-e893b7ac3be1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1f024-766e-4684-bf65-e893b7ac3be1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1f024-766e-4684-bf65-e893b7ac3be1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1f024-766e-4684-bf65-e893b7ac3be1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1f024-766e-4684-bf65-e893b7ac3be1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1f024-766e-4684-bf65-e893b7ac3be1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/95f1f024-766e-4684-bf65-e893b7ac3be1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Hasta hace no mucho tiempo el aborto era un tema tab&uacute;, del que no se hablaba. Ahora con iniciativas como el Movimiento #NiUnaMenos (2015) la activista dice que &ldquo;el feminismo comenz&oacute; a instalarse en la sociedad y si hasta hace un a&ntilde;o no se mencionaba la palabra aborto en la televisi&oacute;n, hoy el transporte p&uacute;blico est&aacute; lleno de pa&ntilde;uelos verdes&rdquo;. El sector de las artes, actores, actrices, m&uacute;sicos, etc. tambi&eacute;n se han sumado a romper el silencio y suelen participar activamente.
    </p><h3 class="article-text">Lleg&oacute; el debate</h3><p class="article-text">
        Hasta que por fin, y con la lucha constante de muchos a&ntilde;os al hombro, al octavo intento el proyecto de legalizaci&oacute;n no se qued&oacute; en comisi&oacute;n y el actual gobierno del conservador Macri (que est&aacute; en contra) acept&oacute; llevarlo a debate y no solo en la C&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de 700 ponentes desde distintos &aacute;mbitos disertaron en el plenario de comisiones durante los dos meses previos a la votaci&oacute;n. Para Majo los argumentos que defendieron el derecho de las mujeres al aborto demostraron ser &ldquo;fuertes y contundentes y definitivamente desarticularon a los contrarios&rdquo;, que se denominan &ldquo;pro vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su intervenci&oacute;n, Martha Rosenberg, feminista hist&oacute;rica: &ldquo;&hellip; Nadie puede sustituir, penalizar o dictaminar qu&eacute; hace una mujer con un embarazo no, no buscado, no deseado, no previsto, no evitado, no pensado, no consentido&hellip; en cualquier caso la decisi&oacute;n es de la mujer&hellip; lo que humaniza al embri&oacute;n es el deseo materno que anhela que ese embri&oacute;n sea un hijo&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que todo se prepara para el Senado, donde se votar&aacute; el 8 de agosto, Majo comparte que su hijo est&aacute; hablando much&iacute;simo, tiene casi 3 a&ntilde;os, y ya se sabe una consigna feminista. &ldquo;Si le preguntas: &iquest;qu&eacute; es lo que se va a caer, Jano? &Eacute;l te contesta: <em>el patialcado, mam&aacute;</em> (se refiere al patriarcado, claro est&aacute;, por la canci&oacute;n que dice: ahora que estamos juntas, ahora que ya nos ven, abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer&hellip;). &Eacute;se es un gran desaf&iacute;o de la vida dom&eacute;stica, el de criar a estos nuevos varones desde una pr&aacute;ctica maternal feminista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con mis amigas estamos conversando bastante ese tema&rdquo;. Mientras se destierra el aborto ilegal en Argentina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/feminista-rompe-aborto-ilegal-argentina_1_2046257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jul 2018 12:55:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eda3b889-1da6-40d1-b175-bf90230ac859_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="163488" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eda3b889-1da6-40d1-b175-bf90230ac859_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="163488" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La ola feminista rompe con el aborto ilegal en Argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eda3b889-1da6-40d1-b175-bf90230ac859_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los comunistas canarios recuperan el leninismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/comunistas-canarios-recuperan-leninismo_1_2046403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b7b5f9b-4258-4437-a2cb-c7764e1b11ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="XIII Congreso del PPC. (Cedida a CA)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El XIII Congreso elige a la nueva dirección del PCC, cuyo secretario general es el herreño Abel Fernández</p><p class="subtitle">“Es la evolución del partido en los últimos años, donde se recupera tras salir de una segunda clandestinidad al estar subsumido en IU”, dice</p><p class="subtitle">"En la transición se cometió el error de renunciar a una estrategia rupturista a favor de una estrategia reformista. La actitud de Carrillo nos pasó factura"</p></div><p class="article-text">
        El Partido Comunista fue clave en la lucha contra la dictadura de Franco. Sin embargo, cuando muri&oacute; el dictador los votos de la izquierda espa&ntilde;ola (y canaria) se los llev&oacute; mayoritariamente el Partido Socialista. Los comunistas fueron los que dieron la cara, que en muchos casos se la partieron, pero finalmente el que capitaliz&oacute; los sufragios de la izquierda fue el PSOE de Felipe Gonz&aacute;lez, que pronto fue aupado a la Presidencia del Gobierno, en 1982, con una mayor&iacute;a absoluta de votos. Los famosos diez millones de votos de entonces.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Comunista de Espa&ntilde;a (y de Canarias) tuvo un papel secundario en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola cuando lleg&oacute; la democracia en beneficio de los socialistas. Su papel fue m&aacute;s estelar en la dictadura y al principio de la transici&oacute;n democr&aacute;tica, cuando fue legalizado por Adolfo Su&aacute;rez en contra de los poderes f&aacute;cticos de entonces y mientras se produc&iacute;an ruidos de sables.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias los comunistas tambi&eacute;n jugaron un relevante rol en el tardofranquismo y en los albores de la democracia, pero muy pronto su papel fue decreciendo al punto de que algunos viejos comunistas se rindieron al poder de la moqueta de despacho y al coche oficial que ofrec&oacute;an los socialistas. Otros cayeron en las redes del neonacionalismo canario, integr&aacute;ndose en una Coalici&oacute;n Canaria que naci&oacute; para orillar a los dos partidos m&aacute;s importantes y hacerse con el poder cuasi omn&iacute;modo en las islas.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Carlos Mauricio, ex secretario general del PCC y ex delf&iacute;n de Santiago Carrillo, fund&oacute; Iniciativa Canaria (Ican) como paso previo a la creaci&oacute;n de Coalici&oacute;n Canaria, donde confluy&oacute; parte de la derecha (AIC), el nacionalismo (PNC), el centro (CCN) y la izquierda de Canarias (Ican y Asamblea Majorera). Finalmente, cuando parec&iacute;a que el PCC iba a fenecer, algunos viejos comunistas se han juntado con otro veteranos y tambi&eacute;n con j&oacute;venes que se han propuesto que el hist&oacute;rico partido siga latente. Vivo y coleando.
    </p><p class="article-text">
        El pasado mes de marzo el Partido Comunista de Canarias (PCC) celebr&oacute; su XIII Congreso bajo el lema <em>Un partido para la acci&oacute;n, un proyecto de revoluci&oacute;n</em>. En medio de las movilizaciones m&aacute;s importantes ocurridas en el Archipi&eacute;lago y tras el XX Congreso del Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE) el pasado diciembre, se desarroll&oacute; el Congreso del PCC, articulando &ldquo;un trabajo a desarrollar en Canarias para generar y propiciar una ruptura social y pol&iacute;tica&rdquo;. En el anterior congreso, celebrado en Tenerife en julio de 2013, fue elegido secretario general del PCC Miguel &Aacute;ngel P&eacute;rez, que ahora ha dado el relevo al herre&ntilde;o Abel Fern&aacute;ndez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f08772-2b3e-400f-ba50-515aaf17c375_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f08772-2b3e-400f-ba50-515aaf17c375_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f08772-2b3e-400f-ba50-515aaf17c375_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f08772-2b3e-400f-ba50-515aaf17c375_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f08772-2b3e-400f-ba50-515aaf17c375_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02f08772-2b3e-400f-ba50-515aaf17c375_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02f08772-2b3e-400f-ba50-515aaf17c375_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h4 class="article-text">Nueva direcci&oacute;n</h4><p class="article-text">
        La presencia de delegaciones de comunistas de diversas islas en el Congreso celebrado en La Laguna ha favorecido la elecci&oacute;n de una nueva direcci&oacute;n compuesta por Abel Fern&aacute;ndez como nuevo secretario general del PCC, Hiurma Castej&oacute;n, Vicente L&oacute;pez, Noemi P&eacute;rez y Arturo Borges, &ldquo;con un apoyo sin fisuras para que marquen el trabajo de esta organizaci&oacute;n comunista que pretende convertirse en un referente para todas las que esperan y quieren construir el socialismo como salida al actual estado de cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La recuperaci&oacute;n de aspectos definidores de una organizaci&oacute;n comunista, como el marxismo-leninismo, la organizaci&oacute;n desde el marco laboral y sectorial para incidir en las contradicciones que permiten el actual nivel de explotaci&oacute;n de nuestras j&oacute;venes y trabajadoras en los distintos espacios de la producci&oacute;n, son las aportaciones y cambios que est&aacute;n permitiendo el reencuentro con las personas con esta sensibilidad revolucionaria&rdquo;, dicen.
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con la estrategia que marca el PCE y concretamente su XX Congreso, los comunistas canarios asumieron como objetivo clave &ldquo;el abrir un proceso constituyente hacia la III Rep&uacute;blica con Democracia Participativa como v&iacute;a al socialismo. Los cambios que se proponen en el seno del PCC deben suponer tambi&eacute;n una revoluci&oacute;n organizativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este XIII Congreso del PCC, retrasado en un a&ntilde;o a lo previsto, se incorpora como parte ahora de los congresos de vuelta tras la celebraci&oacute;n del XX del PCE a primeros de diciembre del pasado a&ntilde;o. &ldquo;Pero esencialmente este XIII Congreso del PCC tiene que ser una respuesta organizada para la consecuci&oacute;n de los objetivos que un d&iacute;a se abrieron en la Revoluci&oacute;n de Octubre&rdquo;, se&ntilde;alan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contaminaci&oacute;n ideol&oacute;gica</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Partido Comunista de Espa&ntilde;a, tras un largo proceso de contaminaci&oacute;n ideol&oacute;gica, fue abandonando en sus concepciones y en su pol&iacute;tica, unas veces de forma expresa y otras por la v&iacute;a de los hechos, la prioridad clasista que lo justificaba hist&oacute;ricamente, opinan los comunistas canarios, que est&aacute;n convencidos de que el episodio determinante de la voladura ideol&oacute;gica fue la renuncia al leninismo.
    </p><p class="article-text">
        La renuncia a la actuaci&oacute;n como partido independiente &ldquo;ha conducido a la clase obrera a recular y situarse al filo de un simple factor de producci&oacute;n y con ello el propio partido ha retrocedido hasta las proximidades de la marginalidad, casi a contentarse con la grandeza de sus referencias hist&oacute;ricas&rdquo;, seg&uacute;n recogen las conclusiones del congreso.
    </p><p class="article-text">
        Sin perjuicio de su com&uacute;n inter&eacute;s estrat&eacute;gico, entienden que la clase obrera no es homog&eacute;nea, &ldquo;est&aacute; diferenciada con cada vez m&aacute;s significativos cambios, tanto de orden estructural como cuantitativos. Es sobresaliente el desplazamiento del sector industrial y agr&iacute;cola al de servicios; franjas importantes de las llamadas profesiones liberales se le aproximan por la v&iacute;a de su asalarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Capas intermedias</strong>
    </p><p class="article-text">
        El PCC, en las conclusiones de su congreso, se&ntilde;ala que &ldquo;al tiempo conviven cerca de la clase capas intermedias y grupos civilmente discriminados, y toda una acumulaci&oacute;n de conflictos que si bien tienen, en &uacute;ltima instancia, su origen en la contradicci&oacute;n central del sistema, se manifiestan con gran autonom&iacute;a pol&iacute;tica y con concepciones especificas distanciadas estrat&eacute;gicamente de la aspiraci&oacute;n socialista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Canarias, a su juicio, vive una deriva de pobreza y de destrucci&oacute;n de los limitados derechos de la clase trabajadora conquistados por el movimiento obrero, desconocida en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. &ldquo;La clase dirigente canaria, vinculada por los lazos de intereses con las burgues&iacute;as estatales y europeas, se convierte en la &uacute;ltima del eslab&oacute;n de la cadena en apretar el cuello de esa mayor&iacute;a social que produce, emigra, consume basuras, para cubrir hasta las &uacute;ltimas p&eacute;rdidas de su mala gesti&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0fc9abe-7a2a-4687-892c-2f9b3ae9c62f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0fc9abe-7a2a-4687-892c-2f9b3ae9c62f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0fc9abe-7a2a-4687-892c-2f9b3ae9c62f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0fc9abe-7a2a-4687-892c-2f9b3ae9c62f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0fc9abe-7a2a-4687-892c-2f9b3ae9c62f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0fc9abe-7a2a-4687-892c-2f9b3ae9c62f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0fc9abe-7a2a-4687-892c-2f9b3ae9c62f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra existencia toma sentido por el trabajo realizado para dotar de estructuras y de apoyo personal y militante a un colectivo que defiende a Canarias en una l&iacute;nea transformadora, de forma consecuente, con mucho hero&iacute;smo, y en un proyecto que ha confrontado con lo que ha venido siendo el fracasado modelo de la clase dominante en este archipi&eacute;lago ya que nunca ha conseguido niveles de desarrollo suficientes para la totalidad de las canarias y canarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Para el PCC, Canarias se encuentra en un estado de emergencia social. &ldquo;Todos los &iacute;ndices de esta siniestra realidad se manifiestan con particular agudeza y con los horizontes m&aacute;s sombr&iacute;os. La clase obrera y el campo popular en su conjunto se enfrentan a la misma a la defensiva, sin proyecto propio, contestando, en el mejor de los supuestos, a la iniciativa de la gran patronal. La clase dominante s&iacute; que adelanta propuestas que representan, de un lado, una involuci&oacute;n de cien a&ntilde;os en los derechos sociales y, de otro, la recomposici&oacute;n de su poder de clase masacrando, al tiempo, a capas de la peque&ntilde;a y mediana burgues&iacute;a productiva y comercial&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">Emergencia social en Canarias</h4><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n del marxismo-leninismo acordada en el reciente XX Congreso del PCE supone para los comunistas canarios &ldquo;un hecho fundamental para el viraje hist&oacute;rico en nuestra organizaci&oacute;n. Tal cosa es tambi&eacute;n esencial, sin dudas, para abordar la unidad de las y los comunistas, pero no cualquier unidad sino la que permita la reconstrucci&oacute;n de un partido libre de toda corrupci&oacute;n oportunista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias el proceso de liquidaci&oacute;n del partido adquiri&oacute; dimensiones dram&aacute;ticas, afirman. &ldquo;La casi totalidad de la direcci&oacute;n del PCC, desde la transici&oacute;n, desde luego la m&aacute;s significada socialmente como tal, particip&oacute; activamente en el proceso de degeneraci&oacute;n y no s&oacute;lo acord&oacute; la disoluci&oacute;n expresa del partido, sino que se pas&oacute; en bloque al campo de lo m&aacute;s extremo de los enemigos de clase&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af7f3250-0e7f-4d58-8ce3-eb842c72ad8d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af7f3250-0e7f-4d58-8ce3-eb842c72ad8d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af7f3250-0e7f-4d58-8ce3-eb842c72ad8d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af7f3250-0e7f-4d58-8ce3-eb842c72ad8d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af7f3250-0e7f-4d58-8ce3-eb842c72ad8d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af7f3250-0e7f-4d58-8ce3-eb842c72ad8d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/af7f3250-0e7f-4d58-8ce3-eb842c72ad8d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ellos, la situaci&oacute;n de emergencia social se&ntilde;alada, el actual estado de cosas, es sin dudas determinante para la voluntad de recomponer la organizaci&oacute;n partidaria, para llevar a la sociedad el criterio comunista y por desempe&ntilde;ar el papel que le debe corresponder en el combate clasista en el Archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        La diferenciaci&oacute;n de la lucha pol&iacute;tica y social en Canarias, &ldquo;marcada por su singular formaci&oacute;n social y superestructura pol&iacute;tica, facilita, y hasta exige, que la reconstrucci&oacute;n del partido en Canarias se desenvuelva en un amplio marco de autonom&iacute;a con relaci&oacute;n al mismo proceso a escala de estado. Nuestro prop&oacute;sito debe ser abrirnos camino en la cohesi&oacute;n pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica y en el desarrollo de iniciativas y movilizaciones que transmitan a la sociedad el punto de vista comunista&rdquo;, concluyen.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristóbal D. Peñate]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/comunistas-canarios-recuperan-leninismo_1_2046403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jun 2018 17:21:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1b7b5f9b-4258-4437-a2cb-c7764e1b11ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="113169" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1b7b5f9b-4258-4437-a2cb-c7764e1b11ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="113169" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Los comunistas canarios recuperan el leninismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1b7b5f9b-4258-4437-a2cb-c7764e1b11ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las puertas (y las palabras) de la integración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/puertas-palabras-integracion_1_2058279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f49a5840-d446-4de5-85b5-e238b8d4eb71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Inserción laboral de una persona con discapacidad. (DP)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante buena parte del pasado siglo se hablaba en términos muy despreciativos: inválidos, inútiles, minusválidos… Hoy, poco a poco, se va abriendo paso el uso de “personas con diversidad funcional”, que elimina el tratamiento peyorativo</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hemos avanzado mucho respecto a la situaci&oacute;n de las personas afectadas por alg&uacute;n tipo de discapacidad. Hasta en el lenguaje. Durante buena parte del pasado siglo se hablaba en t&eacute;rminos muy despreciativos: inv&aacute;lidos, in&uacute;tiles, retrasados&hellip; Luego, suavizando semejante nivel de atrocidad, se pas&oacute; a minusv&aacute;lidos, que tampoco era ni amable ni justo, y m&aacute;s tarde a discapacitados, que es el que reconoce la ONU desde el a&ntilde;o 2006.
    </p><p class="article-text">
        En las leyes ha sucedido lo mismo, entre 1982 y 2013 estuvo vigente la Ley de Integraci&oacute;n Social del Minusv&aacute;lido (LISMI), sustituida a finales de 2013 por la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusi&oacute;n social. Esta se&ntilde;ala como objetivo, &ldquo;garantizar el derecho a la igualdad de oportunidades y de trato, as&iacute; como el ejercicio real y efectivo de derechos por parte de las personas con discapacidad en igualdad de condiciones respecto del resto de ciudadanos y ciudadanas, a trav&eacute;s de la promoci&oacute;n y la autonom&iacute;a personal, de la accesibilidad universal, del acceso al empleo, de la inclusi&oacute;n en la comunidad y la vida independiente y de la erradicaci&oacute;n de cualquier forma de discriminaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los principios de esta ley se incluyen el respeto a la dignidad y la autonom&iacute;a personal, la vida independiente, la no discriminaci&oacute;n, el respeto por la diferencia, la igualdad de oportunidades, la igualdad entre mujeres y hombres, la accesibilidad universal, la participaci&oacute;n e inclusi&oacute;n plenas y efectivas en la sociedad o la transversalidad de las pol&iacute;ticas en materia de discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vida independiente</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a con anterioridad, tambi&eacute;n la terminolog&iacute;a se ha ido modificando. Hoy, poco a poco, se ha ido abriendo paso el uso de &ldquo;personas con diversidad funcional&rdquo;, propuesto por el Foro de Vida Independiente, lo que elimina cualquier tipo de tratamiento peyorativo.
    </p><p class="article-text">
        Javier Roma&ntilde;ach (licenciado en Inform&aacute;tica), y Manuel Lobato (t&eacute;cnico y asesor en accesibilidad, productos de apoyo y TIC, fallecido en 2009), ambos con tetraplejia, integrantes del Foro de Vida Independiente, fueron de los principales impulsores de este cambio de denominaci&oacute;n. Se trata, se&ntilde;alaban en un art&iacute;culo explicativo de las razones por las que lo defend&iacute;an, &ldquo;de la primera denominaci&oacute;n de la historia en la que no se da un car&aacute;cter negativo ni m&eacute;dico a la visi&oacute;n de una realidad humana, y se pone &eacute;nfasis en su diferencia o diversidad, valores que enriquecen el mundo en que vivimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aseguraban, por otra parte, que los t&eacute;rminos limitados o despectivos &ldquo;juegan un papel fundamental en el refuerzo de la minusvaloraci&oacute;n y, por lo tanto, en el mantenimiento de la discriminaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa denominaci&oacute;n global se aplica luego a los distintos casos: diversidad funcional auditiva, diversidad funcional f&iacute;sica, diversidad funcional visual, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        En su art&iacute;culo <em>De la discapacidad a la diversidad funcional: m&aacute;s all&aacute; del lenguaje</em>, publicado en 2012, Santiago Gil Gonz&aacute;lez, fundador de TecnoAccesible y consultor con amplia experiencia en el campo de las tecnolog&iacute;as de apoyo y la teleatenci&oacute;n sociosanitaria, asegura que &ldquo;la situaci&oacute;n de la terminolog&iacute;a utilizada en Internet va mejorando, aunque todav&iacute;a queda un largo camino por recorrer, como podemos ver en los resultados de b&uacute;squeda realizados con Google:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Minusv&aacute;lidos: 1.570.000
    </p><p class="article-text">
         Discapacitados: 19.600.000
    </p><p class="article-text">
         Personas con discapacidad: 65.100.000
    </p><p class="article-text">
         Personas con diversidad funcional: 751.000&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Hice la prueba recientemente, y arroj&oacute; los siguientes resultados: personas con diversidad funcional aparece con 4.150.000, pero siguen primando las otras denominaciones, discapacitados y &ldquo;personas con discapacidad&rdquo;. Y contin&uacute;a &ldquo;minusv&aacute;lidos&rdquo; e incluso, aunque con mucho menos peso que anta&ntilde;o, &ldquo;inv&aacute;lidos&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">Ley de dependencia</h4><p class="article-text">
        El avance no ha sido solo en la terminolog&iacute;a. Tambi&eacute;n en las leyes que se han ido aprobando, especialmente la Ley de Promoci&oacute;n de la Autonom&iacute;a Personal y Atenci&oacute;n a las Personas en situaci&oacute;n de Dependencia, aunque su aplicaci&oacute;n haya sufrido numerosos altibajos, por razones presupuestarias y, tambi&eacute;n, de mala gesti&oacute;n. De manera muy significativa en Canarias, que aparece siempre a la cola en los estudios que realiza de forma peri&oacute;dica la Asociaci&oacute;n Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6945a98c-f0eb-4f3c-af8b-eb555653f16b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6945a98c-f0eb-4f3c-af8b-eb555653f16b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6945a98c-f0eb-4f3c-af8b-eb555653f16b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6945a98c-f0eb-4f3c-af8b-eb555653f16b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6945a98c-f0eb-4f3c-af8b-eb555653f16b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6945a98c-f0eb-4f3c-af8b-eb555653f16b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6945a98c-f0eb-4f3c-af8b-eb555653f16b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Se ha mejorado mucho, asimismo, en la accesibilidad y la movilidad en el transporte p&uacute;blico, como ocurre en las guaguas municipales de Las Palmas de Gran Canaria. En estos momentos toda la flota, casi 250 veh&iacute;culos, dispone de rampas de acceso para personas en sillas de ruedas o con dificultades de movilidad. Adem&aacute;s, seg&uacute;n se&ntilde;ala la empresa, se ha mejorado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la se&ntilde;alizaci&oacute;n especial &ldquo;para favorecer la accesibilidad al transporte p&uacute;blico de los discapacitados visuales en las <em>paradas dobles</em> incorporadas hace varios ejercicios a la red. La compa&ntilde;&iacute;a municipal, en un proyecto elaborado en colaboraci&oacute;n con la ONCE y la Asociaci&oacute;n de Usuarios de Perros-Gu&iacute;a de Canarias (Aupcan), dispone de encaminamientos en las aceras para facilitar la localizaci&oacute;n de los puntos de parada. Algunos ejemplos de esto se pueden localizar en paradas como la de Olof Palme, 40; Luis Doreste Silva, 50; Blas Cabrera Felipe, junto a la ciudad deportiva Mart&iacute;n Freire o en la plaza de la Constituci&oacute;n, frente al Obelisco&rdquo;. Asimismo, la empresa p&uacute;blica ha instalado un servicio de audio en sus paradas &ldquo;que funciona mediante un mando a distancia que proporciona informaci&oacute;n sobre el paso de las l&iacute;neas en 62 paneles de paradas de guaguas&rdquo;, reproduciendo la informaci&oacute;n que se muestra en la pantalla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/514e945e-11a2-4fb9-b336-6e75a1ddf380_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/514e945e-11a2-4fb9-b336-6e75a1ddf380_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/514e945e-11a2-4fb9-b336-6e75a1ddf380_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/514e945e-11a2-4fb9-b336-6e75a1ddf380_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/514e945e-11a2-4fb9-b336-6e75a1ddf380_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/514e945e-11a2-4fb9-b336-6e75a1ddf380_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/514e945e-11a2-4fb9-b336-6e75a1ddf380_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En definitiva, con m&aacute;s lentitud de la que demandan las personas afectadas, se han ido dando pasos muy relevantes en el camino de lograr una de sus mayores aspiraciones: tener los mismos derechos civiles, opciones y control sobre sus vidas que el resto de los ciudadanos y ciudadanas.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras oficiales indican que en Espa&ntilde;a hay 2,9 millones de personas con diversidad funcional; aunque los textos oficiales siguen hablando, por ahora, de discapacidad, agrupada en ortoarticular, visual, auditiva, neuromuscular, intelectual, etc&eacute;tera. Seg&uacute;n un informe de la ONCE, de esos casi tres millones solo el 25% accede al empleo y de los que logran encontrar trabajo, un 13% se encuentra en situaci&oacute;n de pobreza o exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo informe del Imserso, publicado el 30 de diciembre de 2016, se se&ntilde;ala que tienen la consideraci&oacute;n de discapacidad 2.998.639 personas en Espa&ntilde;a, de las cuales 1.492.946 son hombres y 1.505.645 son mujeres; esto supone el 6,4% de la poblaci&oacute;n total espa&ntilde;ola. Los porcentajes m&aacute;s altos, adem&aacute;s de en las ciudades aut&oacute;nomas de Ceuta y Melilla, se dan en Asturias (11,74%), que duplica la media estatal, Murcia (10,92%) y Cantabria (8,14%). Los m&aacute;s bajos en Madrid (4,9%), Navarra (4,84%) y Baleares (4,70%).
    </p><p class="article-text">
        En ese mismo documento las cifras de Canarias ascienden a casi 105.000, un 5% de la poblaci&oacute;n de las Islas, m&aacute;s de un punto por debajo de la media espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el Comit&eacute; de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Canarias (Cermi) asegura que seg&uacute;n datos del Instituto de Estad&iacute;stica de Canarias (ISTAC) viven en Canarias m&aacute;s de 170.000 personas con alg&uacute;n tipo de discapacidad o problema de salud mental reconocida.
    </p><p class="article-text">
        Siguen teniendo muchas m&aacute;s dificultades de acceder a un empleo y la crisis les golpe&oacute; duramente. Seg&uacute;n el Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo (Odismet) solo una da cada cuatro personas con discapacidad tiene empleo y su tasa de desempleo se duplic&oacute; entre 2008 y 2013. Se&ntilde;alan, adem&aacute;s, que la mayor&iacute;a de las empresas de m&aacute;s de 50 trabajadores incumplen la cuota de reserva del 2% que establece la legislaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d8e2c96-7ab3-4f26-adf9-f1332b07bcf2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d8e2c96-7ab3-4f26-adf9-f1332b07bcf2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d8e2c96-7ab3-4f26-adf9-f1332b07bcf2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d8e2c96-7ab3-4f26-adf9-f1332b07bcf2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d8e2c96-7ab3-4f26-adf9-f1332b07bcf2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d8e2c96-7ab3-4f26-adf9-f1332b07bcf2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3d8e2c96-7ab3-4f26-adf9-f1332b07bcf2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h4 class="article-text">Rampa</h4><p class="article-text">
        Pero como en otros aspectos de la existencia no todo es cuesti&oacute;n de leyes ni de palabras, sino de hechos. Muchos obst&aacute;culos, desgraciadamente, permanecen. A veces es la ausencia de una rampa. En otras ocasiones, consiste en una puerta o un ascensor que dificulta el paso de una silla de ruedas. Y en muchos otros casos las barreras son mentales, por parte del conjunto o, al menos, de una parte importante de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Las puertas de la integraci&oacute;n que, poco a poco se han ido abriendo en este pa&iacute;s tras una eterna historia de olvido y marginaci&oacute;n, de barreras visibles e invisibles que imped&iacute;an la m&aacute;s m&iacute;nima autonom&iacute;a personal, deben servir hoy para construir una sociedad m&aacute;s justa, con mayor equidad, en la que nadie se quede atr&aacute;s.
    </p><h4 class="article-text">Cambia la realidad, no el nombre</h4><p class="article-text">
        Sin embargo, como en casi todo, no hay unanimidad. Al menos sobre cu&aacute;l es la m&aacute;s correcta denominaci&oacute;n. Hace apenas un a&ntilde;o, el Comit&eacute; de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Canarias (Cermi Canarias) se&ntilde;alaba que reivindica &ldquo;el concepto <em>personas con discapacidad</em>, a ra&iacute;z del uso, cada vez m&aacute;s habitual por parte de administraciones, entidades y particulares, del t&eacute;rmino <em>personas con diversidad funcional</em> para referirse a las personas con discapacidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asegura que <em>personas con discapacidad</em> es socialmente reconocido y es el que figura en la correspondiente Convenci&oacute;n de Naciones Unidas, as&iacute; como en la Ley de Promoci&oacute;n de la Autonom&iacute;a Personal y Atenci&oacute;n a las personas en situaci&oacute;n de dependencia.
    </p><p class="article-text">
        Entiende, asimismo, que personas con diversidad funcional constituye un t&eacute;rmino ambiguo y que puede llevar a la confusi&oacute;n, temi&eacute;ndose que sirva para esconder la realidad de las personas afectadas, para invisibilizarlos. Por eso, impulsaron el lema <em>No nos cambies el nombre, ay&uacute;danos a cambiar la realidad</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Bethencourt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/puertas-palabras-integracion_1_2058279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jun 2018 15:14:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f49a5840-d446-4de5-85b5-e238b8d4eb71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="111356" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f49a5840-d446-4de5-85b5-e238b8d4eb71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="111356" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Las puertas (y las palabras) de la integración]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f49a5840-d446-4de5-85b5-e238b8d4eb71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos líderes para un décimo aniversario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/lideres-aniversario_1_2062853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10dcdf2b-3026-4ede-b018-3850e913bfcf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Marco Carola, icono mundial del sonido techno."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ritmos del Mundo tendrá lugar el próximo 23 de junio en el hoyo número 10 del complejo golfístico de Costa Adeje</p><p class="subtitle">Marco Carola y Oliver Heldens, dos tops mundiales, encabezan un cartel con más de 20 artistas; una de las grandes atracciones será el rapero tinerfeño Bejo</p></div><p class="article-text">
        El sur de Tenerife se ha convertido en un espacio propicio y com&uacute;n para los grandes festivales, preferiblemente de m&uacute;sica electr&oacute;nica. Cada a&ntilde;o se suceden en este flanco de la Isla numerosos macroencuentros, cada uno con una legi&oacute;n fiel de seguidores que facilitan su continuidad con solvencia y adem&aacute;s permiten a los organizadores traer hasta Canarias a los mejores dj del mundo de la actualidad. As&iacute; viene sucediendo de manera reiterada durante la &uacute;ltima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        El 2018 es un a&ntilde;o especial para una de estas muestras. Ritmos del Mundo cumple diez a&ntilde;os y lo hace volviendo a programar una variada muestra de estilos. Este festival, una de las grandes citas de inicio de verano en las Islas Canarias, llega a su d&eacute;cimo aniversario y para esta celebraci&oacute;n la organizaci&oacute;n ha programado m&aacute;s de 20 artistas en un potente cartel que llenar&aacute; de m&uacute;sica el hoyo 10 de Costa Adeje durante nueve horas. Ritmos del Mundo ofrece una verdadera eclosi&oacute;n de sonidos para la jornada del 23 de junio, a partir de las 15:00, en una fecha que contar&aacute; con la participaci&oacute;n destacada de Oliver Heldens y Marco Carola.
    </p><p class="article-text">
        Para esta cita especial, los organizadores apuestan por primera vez por la modalidad de cuatro escenarios, por lo que la sucesi&oacute;n de artistas y en muchas ocasiones las actuaciones simult&aacute;neas ser&aacute;n nota com&uacute;n. Sobre ellos, los asistentes podr&aacute;n disfrutar de distintos estilos de m&uacute;sica como R&amp;B, funk, hip hop, rock, latin, house, etc. Las entradas, bajo la modalidad de barra libre y al precio de 55 euros, ya se pueden adquirir a trav&eacute;s de la web <a href="http://www.farraworld.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.farraworld.com</a>, adem&aacute;s de los puntos de venta oficiales; Jack and Jones (CC Meridiano, la Villa y Las Arenas -Gran Canaria-), Siam Mall, Fitenia (Santa Cruz y La Laguna) y Cines Gran Sur.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22e0b78-c21a-44f4-85fe-969e9037c477_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22e0b78-c21a-44f4-85fe-969e9037c477_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22e0b78-c21a-44f4-85fe-969e9037c477_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22e0b78-c21a-44f4-85fe-969e9037c477_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22e0b78-c21a-44f4-85fe-969e9037c477_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22e0b78-c21a-44f4-85fe-969e9037c477_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a22e0b78-c21a-44f4-85fe-969e9037c477_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        De esta manera, Adeje se mantiene como uno de los epicentros para los grandes Festivales en el Archipi&eacute;lago. All&iacute; tambi&eacute;n se celebran citas de alto nivel y alto reconocimiento por parte del p&uacute;blico como el I Love Music y el Sunblast. Desde el mes de abril, hasta septiembre, el municipio sure&ntilde;o acoge hasta cuatro macrofestivales. Por all&iacute; ya pasaron hace pocas semanas artistas de la talla de Nina Kraviz y Andy C.
    </p><p class="article-text">
        Para esta edici&oacute;n de 2018 de Ritmos del Mundo, la distribuci&oacute;n de artistas, por escenarios, para este hist&oacute;rica cita de celebraci&oacute;n de 23 de junio, queda de la siguiente manera: Oliver Heldens, Zoderling, Lady Bee, Bejo, Pep Rash y The Groove Brothers (Main Stage), Marco Carola, Amelie Lens, Farrago, Marco, Faraoney, Hanfry Mart&iacute;nez (Panorama), Real Canario, Skrach Bastid, Turne, Roger S Morgan, Bobby Bob, Herrera (Island Boggie), Mefjus, Gydra, Ricky Tuff, Kiyo, Da Souza y Macky Gee (Bass Stage).
    </p><h3 class="article-text">Oliver Heldens y Marco Carola</h3><p class="article-text">
        Una de las principales atracciones es la de Oliver Heldens, que s&oacute;lo ten&iacute;a 17 a&ntilde;os cuando el sello discogr&aacute;fico m&aacute;s grande de la industria EDM, Spinnin&rsquo; Records, lo contact&oacute; y firm&oacute; con &eacute;l. Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de practicar lo que tanto amaba, crear la m&uacute;sica en su propio estudio (dormitorio), su sue&ntilde;o se convirti&oacute; en realidad cuando su tema &lsquo;Gecko&rsquo; llam&oacute; la atenci&oacute;n de una leyenda viva como es el dj Tiesto. &Eacute;l de inmediato se enamor&oacute; del sonido de Oliver y decidi&oacute; lanzar este track en su propio sello, Musical Freedom.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, varios a&ntilde;os m&aacute;s tarde, tras varios lanzamientos, remixes y despu&eacute;s de haber ocupado el puesto 1 en varios charts mundiales, Oliver se ha convertido en uno de los djs m&aacute;s deseados del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Heldens es alabado por sus puestas en escena y melod&iacute;as originales creando as&iacute; su propio estilo. Seg&uacute;n &eacute;l mismo ha contado, sus mejores ritmos se generaron mientras regresaba del colegio en bicicleta o mientras se sentaba en el aula y estaba aburrido; aun as&iacute; &eacute;l siempre destac&oacute; sobre el resto de su clase. Oliver gan&oacute; un enorme apoyo de los grandes nombres de la escena como Hardwell, Tiesto, David Guetta, Pete Tong, Sander van Doorn, y muchos otros que vieron en &eacute;l un dj/productor diferente. Estos apoyos le estimularon para crear muchas m&aacute;s pistas y para seguir haciendo lo que le encanta hacer: crear una nueva corriente de m&uacute;sica sobre la que ha destacado sobremanera, el future house.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de todo el &eacute;xito que ha tenido como productor, sus presentaciones a nivel mundial como dj han encontrado los mejores escenarios: EDC Las Vegas, Amnesia Ibiza, Tomorrowland, Mysteryland, Ushuaia Ibiza, Creamfields y el&eacute;ctrico Zoo Festival, entre otros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-4RZJp7DBTjA-1839', 'youtube', '4RZJp7DBTjA', document.getElementById('yt-4RZJp7DBTjA-1839'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-4RZJp7DBTjA-1839 src="https://www.youtube.com/embed/4RZJp7DBTjA?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Con la misma contundencia, de Marco Carola se puede decir que es otro icono mundial, figura principal del sonido techno casi desde los inicios del movimiento y con una capacidad innegable para mantenerse desde los albores de la d&eacute;cada de los 90 en el elegido grupo de dj top internacionales. Comenz&oacute; a agigantar su figura desde el sur de Italia, en su N&aacute;poles natal, desde donde transport&oacute; la por entonces floreciente escena napolitana a numerosos rincones del resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, Marco sigue siendo uno de los artistas m&aacute;s respetados de la escena techno, ampliamente considerado como uno de los factores clave para impulsar el g&eacute;nero hacia el reconocimiento mundial dentro de la m&uacute;sica electr&oacute;nica.
    </p><h3 class="article-text">La nueva gran figura del rap</h3><p class="article-text">
        Ritmos del Mundo tambi&eacute;n contar&aacute; con la presencia del tinerfe&ntilde;o Bejo. Su particular forma de hacer m&uacute;sica se ha convertido en uno de los emergentes fen&oacute;menos del rap en Espa&ntilde;a. Siendo adem&aacute;s uno de los ejemplos principales de la importancia que pueden adquirir canales de distribuci&oacute;n como Youtube para hacer crecer los proyectos musicales. Desde este espacio universal como es internet, Bejo se he hecho notorio en Espa&ntilde;a y ahora mismo es considerado por muchos como una de las figuras principales del rap nacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00636a1-e94a-4d61-b984-bbd0c0f2dd38_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00636a1-e94a-4d61-b984-bbd0c0f2dd38_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00636a1-e94a-4d61-b984-bbd0c0f2dd38_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00636a1-e94a-4d61-b984-bbd0c0f2dd38_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00636a1-e94a-4d61-b984-bbd0c0f2dd38_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f00636a1-e94a-4d61-b984-bbd0c0f2dd38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f00636a1-e94a-4d61-b984-bbd0c0f2dd38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Tenerife en 1994 y desde el 2006 ya comenz&oacute; a escribir sus primeras canciones. &Eacute;l, junto a otros dos canarios, en este caso los herre&ntilde;os <em>El Crema</em> y <em>Uge</em>, forman Locoplaya, con el que han logrado un notable &eacute;xito tambi&eacute;n gracias a canciones como Vamoav&eacute;. Desde el 2014 han dado un salto cualitativo en sus carreras. Ha establecido su residencia en Madrid y ofrecen canciones en las principales salas del pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Otra promesa que llega de B&eacute;lgica</h3><p class="article-text">
        Amelie Lens irrumpi&oacute; por sorpresa hace unos pocos a&ntilde;os en la escena tecno internacional y no tard&oacute; mucho en posicionarse con solvencia entre los mejores djs del mundo del g&eacute;nero gracias a sus sesiones cargadas de melod&iacute;as oscuras, voces femeninas, kicks bruscos y percusiones poderosas. Ella ser&aacute; otra de las grandes ediciones de Ritmos del Mundo, que una vez m&aacute;s vuelve a nutrirse de veteranos incontestables y de figuras emergentes que aportan frescura a la escena.
    </p><p class="article-text">
        Lens, despu&eacute;s de haber lanzado su debut EP en el sello italiano Lyase Recordings, inici&oacute; su ascenso mete&oacute;rico al ser llamada por el d&uacute;o Pan Pot para formar parte de su sello discogr&aacute;fico, Second State, del cual Amelie Lens ha manifestado sentirse orgullosa de formar parte. De repente, y casi por arte de magia, Amelie Lens pas&oacute; de pinchar en locales peque&ntilde;os a formar parte de flyers con djs de trayectorias brillantes en noches de clubes y festivales con &eacute;xito repleto de p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Mientras contin&uacute;a con su apretada agenda de tours por el mundo, Amelie no deja de encontrar el tiempo para producir m&uacute;sica excelente. Tal es el caso de su primer lanzamiento en <em>Elevate</em>, sello de Pig &amp; Dan, y su &uacute;ltimo lanzamiento en Second State, con un EP de tres potentes canciones, cargados de su sonido caracter&iacute;stico con voces sofocantes y fuertes.
    </p><p class="article-text">
        El cartel de Ritmos del Mundo vuelve a brillar en calidad y cantidad. 20 artistas para nueve horas de m&uacute;sica en la que ser&aacute; una de las grandes fiestas de verano para la m&uacute;sica de baile en toda Canarias.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erick Canino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/lideres-aniversario_1_2062853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jun 2018 17:47:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/10dcdf2b-3026-4ede-b018-3850e913bfcf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55544" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/10dcdf2b-3026-4ede-b018-3850e913bfcf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55544" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Dos líderes para un décimo aniversario]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/10dcdf2b-3026-4ede-b018-3850e913bfcf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia, en la encrucijada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/colombia-encrucijada_1_2072704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87afea4d-e848-4954-a485-1608a83d1ccb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mesas electorales en Colombia."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 17 de junio se disputarán la presidencia del país Gustavo Petro (izquierda) e Iván Duque (derecha) en la segunda vuelta electoral</p><p class="subtitle">Es la primera vez que en la historia de la república un candidato de izquierda llega a la segunda vuelta de las elecciones más pacíficas y participativas hasta ahora</p></div><p class="article-text">
        Colombia est&aacute; en la encrucijada entre dos polos pol&iacute;ticos opuestos que alcanzaron los primeros puestos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del pasado 27 de mayo: la derecha del uribista Iv&aacute;n Duque (con el 39,1%) del Centro Democr&aacute;tico y la izquierda o el antiestablishment del exguerrillero Gustavo Petro (con el 25,08%), al frente de Colombia Humana. El pr&oacute;ximo 17 de junio habr&aacute; segunda vuelta para lograr un resultado definitivo tras un consabido periodo de posibles alianzas, moderaci&oacute;n de discursos y captaci&oacute;n de decisivos votos para alzar en la presidencia al uno o al otro.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas encuestas ya vaticinaron esta suerte de ring entre fuerzas totalmente antag&oacute;nicas. Pero lo significativo de esta primera ronda es el record in&eacute;dito de participaci&oacute;n en las urnas (53,38%); la total ausencia de hechos violentos tras m&aacute;s de 50 a&ntilde;os de amenaza de la principal guerrilla, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); y el fulminante ascenso de la izquierda al primer plano, hasta ahora reducida a los asesinatos de sus l&iacute;deres y al estigma de sus v&iacute;nculos con los grupos guerrilleros.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca de arrebatarle el segundo puesto a Gustavo Petro, exalcalde de Bogot&aacute;, a tan solo 250 mil votos (con el 23,7%), otra de las grandes sorpresas de la jornada electoral: el profesor Sergio Fajardo al frente de la Coalici&oacute;n Colombia, una opci&oacute;n de centro integrada por la Alianza Verde, el Polo Democr&aacute;tico Alternativo y su Compromiso Ciudadano. El que fuera alcalde de Medell&iacute;n se llev&oacute; el voto urbano de n&uacute;cleos importantes, entre ellos la capital, Bogot&aacute;, y Cali.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29d7bb42-17f6-4dab-844a-3b21502be082_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29d7bb42-17f6-4dab-844a-3b21502be082_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29d7bb42-17f6-4dab-844a-3b21502be082_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29d7bb42-17f6-4dab-844a-3b21502be082_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29d7bb42-17f6-4dab-844a-3b21502be082_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29d7bb42-17f6-4dab-844a-3b21502be082_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/29d7bb42-17f6-4dab-844a-3b21502be082_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Es la primera vez que de las urnas sale un abanico de representaci&oacute;n pol&iacute;tica tan plural -derecha, izquierda y centro- y tan dividido al mismo tiempo, marcado por el Acuerdo de Paz firmado el 24 de noviembre de 2016 entre el presidente del gobierno saliente, Juan Manuel Santos, y las FARC para el fin del conflicto armado.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos derrotas relevantes: Germ&aacute;n Vargas Lleras, exvicepresidente de la Rep&uacute;blica hasta 2017, de Cambio Radical, que a pesar de contar con el apoyo de la llamada maquinaria electoral apenas obtuvo 1,4 millones de votos, y Humberto de La Calle, exnegociador del proceso de paz, del Partido Liberal, con 399.180 votos. De la Calle estuvo a punto de unirse a Coalici&oacute;n Colombia.
    </p><h3 class="article-text">En plena campa&ntilde;a&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Liliana G&oacute;mez vive en Tulu&aacute;, un municipio del departamento del Valle de Cauca, cuya capital, Cali, est&aacute; a 100 kil&oacute;metros. El 27 de mayo fue de las primeras en despertarse para llegar temprano a su cita como testigo electoral en el punto de votaci&oacute;n. Le sorprendi&oacute; que la gente empez&oacute; a llegar desde muy temprano para votar y el d&iacute;a por fortuna transcurri&oacute; con absoluta normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Liliana, ingeniera agr&oacute;noma nacida en Cali hace 50 a&ntilde;os, se uni&oacute; a la campa&ntilde;a pol&iacute;tica de Fajardo como voluntaria, convencida de su propuesta &ldquo;porque el man pinta con &eacute;tica y se desmarca de la figura t&iacute;pica del caudillo que va solo contra el mundo y se llena de promesas&rdquo;. Piensa que la gente est&aacute; harta de escuchar dos discursos que polarizan y que hablan mal de sus contrincantes pol&iacute;ticos. La Coalici&oacute;n se alej&oacute; de los extremos y su bandera principal: la lucha contra la corrupci&oacute;n y la apuesta por la educaci&oacute;n. Para Fajardo &ldquo;el problema es la corrupci&oacute;n y el cinismo de quienes se amarran al poder, m&aacute;s all&aacute; de ser de derechas o izquierdas&rdquo;, asegura la cale&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bf9a87-8868-48b8-82ee-fdb99401404c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bf9a87-8868-48b8-82ee-fdb99401404c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bf9a87-8868-48b8-82ee-fdb99401404c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bf9a87-8868-48b8-82ee-fdb99401404c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bf9a87-8868-48b8-82ee-fdb99401404c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00bf9a87-8868-48b8-82ee-fdb99401404c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/00bf9a87-8868-48b8-82ee-fdb99401404c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La gente que apost&oacute; por esta alternativa se qued&oacute; sin saber qu&eacute; hacer, decepcionada y m&aacute;s bien triste por quedarse a las puertas. Unos d&iacute;as despu&eacute;s de la jornada electoral, Liliana escuch&oacute; en la televisi&oacute;n que los colombianos deb&iacute;an aprender a perder: &ldquo;Pues yo creo que los colombianos llevamos mucho tiempo perdiendo de todo, trabajos, seres queridos, estabilidad emocional cuando tenemos que salir del pa&iacute;s, perder es lo que siempre hemos hecho. Con la violencia hemos aprendido a callar, a no participar y no manifestarnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, mientras ella cierra esta etapa de intensa actividad para apoyar la campa&ntilde;a de Fajardo, borrando decenas de fotos de m&oacute;vil y guardando camisetas, gorras y recuerdos, a&uacute;n no tiene del todo claro por qui&eacute;n votar&aacute; en la segunda vuelta. &ldquo;Ninguna de las dos opciones me gusta, por Duque no voy votar y Petro no me convence, pienso que tiene unas ambiciones muy grandes, de momento mi voto es en blanco, pero lo pensar&eacute; tranquilamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Liliana tambi&eacute;n nos muestra un mapa que recoge las masacres cometidas en Colombia, perfectamente documentadas en&nbsp;<a href="http://rutasdelconflicto.com/geografia-del-terror/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rutasdelconflicto</a>:
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos, ella recuerda que hasta no hace muchos a&ntilde;os en algunos lugares a donde iba la recomendaci&oacute;n era estar en casa temprano, las calles se quedaban desiertas a partir de las ocho de la noche en una especie de toque de queda y era mejor no andar fuera por seguridad.
    </p><h3 class="article-text">La balanza inm&oacute;vil del centro</h3><p class="article-text">
        Los 4,6 millones de votantes de Fajardo, el caudal m&aacute;s amplio y decisivo para la segunda vuelta, seguramente prestaron atenci&oacute;n al pronunciamiento de su candidato, que fue n&iacute;tido: &ldquo;Voy a votar en blanco. En la campa&ntilde;a dije una y otra vez que ni Duque ni Petro (&hellip;) ninguno de los dos representa lo que nosotros queremos para Colombia: (&hellip;) un pa&iacute;s que le da la espalda a la pol&iacute;tica tradicional para poder luchar en serio contra la corrupci&oacute;n, una sociedad que respeta los acuerdos de paz&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con esto detuvo la balanza en el mismo centro del que es art&iacute;fice, aunque no se puede negar que si inclin&aacute;ndose por Petro (como opci&oacute;n de cambio m&aacute;s af&iacute;n), sumando votos saldr&iacute;an 10 millones, frente a los 7,5 millones de Duque, bajo el manto del poder tradicional y de &Aacute;lvaro Uribe, presidente de Colombia de 2002 al 2010, investigado en varias ocasiones por presuntos v&iacute;nculos con paramilitares. Si estas dos fuerzas se unieran derrotar&iacute;an a Duque, como manifiesta Le&oacute;n Valencia,&nbsp;<a href="http://www.pares.com.co/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">director de la Fundaci&oacute;n Paz &amp; Reconciliaci&oacute;n-Pares</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb86a33-f93a-4771-a7c1-ffab31eb576b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb86a33-f93a-4771-a7c1-ffab31eb576b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb86a33-f93a-4771-a7c1-ffab31eb576b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb86a33-f93a-4771-a7c1-ffab31eb576b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb86a33-f93a-4771-a7c1-ffab31eb576b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7eb86a33-f93a-4771-a7c1-ffab31eb576b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7eb86a33-f93a-4771-a7c1-ffab31eb576b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El analista pol&iacute;tico, columnista y exmilitante de la guerrilla Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n Nacional (ELN) en su twitter apunta un tanto: &ldquo;La izquierda ya gan&oacute;, ya conquist&oacute; una gran bancada parlamentaria, ya hizo mayor&iacute;as en primera vuelta, ya oblig&oacute; a que se juntar&aacute;n las maquinarias clientelistas y corruptas bajo el paraguas de Duque, a&uacute;n si Petro pierde esas maquinarias est&aacute;n heridas de muerte&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">A por la segunda vuelta</h3><p class="article-text">
        En el camino hacia el 17 de junio, Petro trata de sumar votos defendiendo que no pretende implantar un r&eacute;gimen castrochavista, como le achacan sus detractores. Tras los recientes acontecimientos pol&iacute;ticos en Espa&ntilde;a, manifest&oacute; en su twitter: &ldquo;Se han preguntado si al girar Espa&ntilde;a se va a volver como Venezuela? O ser&aacute; que nos han mentido y existe un progresismo real con capacidad de mejorar el mundo?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n arremete contra el voto en blanco, al que se ha sumado Humberto de La Calle. Sabe que este margen &uacute;nicamente beneficiar&aacute; a su contrincante al superarle en votos. A Duque le favorecen los n&uacute;meros y todo parece indicar que es el favorito para lograr la victoria el domingo. Sin grandes movimientos de &uacute;ltima hora, salvo afianzar a su electorado y el atrincheramiento de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        La madre de Liliana en Cali, por su parte, est&aacute; satisfecha con el triunfo de Duque y no tiene duda sobre la pr&oacute;xima votaci&oacute;n. Parad&oacute;jicamente la matriarca es casi la &uacute;nica de la familia que opt&oacute; por el establishment, las posturas conservadoras y de rechazo al Acuerdo de Paz, siguiendo la estela de su padrino pol&iacute;tico. Duque advierte que har&aacute; modificaciones en sus principios fundamentales, sobre todo respecto a la justicia y el partido que surgi&oacute; a ra&iacute;z de la antigua guerrilla.
    </p><p class="article-text">
        Mientras en Cartagena de Indias, en el norte caribe&ntilde;o del pa&iacute;s, Ra&uacute;l Ag&aacute;mes tiene claro justo lo contrario: Petro es su candidato. Ahora con m&aacute;s fuerza si cabe le sigue haciendo campa&ntilde;a en todos los &aacute;mbitos habidos y por haber. &ldquo;Petro representa a la ciudadan&iacute;a popular y desde ah&iacute; se podr&aacute; transformar el pa&iacute;s y evitar que caiga en un nuevo conflicto armado mucho mayor del que hemos salido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ra&uacute;l tiene 23 a&ntilde;os y una historia muy dif&iacute;cil de concebir, por m&aacute;s que la cuente con aplomo y tambi&eacute;n algunos silencios. Ahora estudia Filosof&iacute;a en la Universidad de Cartagena donde compartimos un caf&eacute; y parte de sus vivencias. &ldquo;La educaci&oacute;n ha transformado mi vida, es una de las mejores experiencias que puede tener una persona del extrarradio de las ciudades con pocos recursos como yo&rdquo;, dice como si se tratara de su mejor carta de presentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero con 12 a&ntilde;os comenz&oacute; para &eacute;l una &eacute;poca muy complicada: su padre se march&oacute; de casa y de su madre nunca supo nada salvo que viv&iacute;a en Venezuela donde naci&oacute; Ra&uacute;l. Fue acogido por un familiar a duras penas y termin&oacute; la secundaria pasando muchas necesidades.
    </p><p class="article-text">
        Casi sin otra opci&oacute;n, prest&oacute; el servicio militar obligatorio a los 18 a&ntilde;os y se qued&oacute; en el ej&eacute;rcito hasta el 2015: &ldquo;Combat&iacute;a, patrullaba y buscaba al que me hab&iacute;an dicho que era el enemigo (la guerrilla), qued&eacute; traumatizado en ver tanta sangre correr, me toc&oacute; ver morir a compa&ntilde;eros y tambi&eacute;n me toc&oacute; disparar: una vez vino un guerrillero a matarnos, era matarlo o nos mataba, y le di un disparo en la cabeza&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5c26a97-c2f2-4e21-95ce-937384ebda4a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5c26a97-c2f2-4e21-95ce-937384ebda4a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5c26a97-c2f2-4e21-95ce-937384ebda4a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5c26a97-c2f2-4e21-95ce-937384ebda4a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5c26a97-c2f2-4e21-95ce-937384ebda4a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b5c26a97-c2f2-4e21-95ce-937384ebda4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b5c26a97-c2f2-4e21-95ce-937384ebda4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Se para y recupera aire, luego confiesa que &ldquo;no ten&iacute;a miedo, ten&iacute;a rabia e impotencia conmigo, para nada me sirvi&oacute; estar en el ej&eacute;rcito&rdquo;. Para colmo, las condiciones en las que viv&iacute;a en el monte dice que no eran humanas: &ldquo;Viv&iacute;amos como animalitos, a veces no pod&iacute;amos cambiarnos las botas en un mes y mis pies terminaban ensangrentados de tanto caminar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Colombia el conflicto armado dur&oacute; m&aacute;s de cinco d&eacute;cadas y se cobr&oacute; la vida de 220.000 personas, caus&oacute; el desplazamiento forzado de 5,7 millones, la desaparici&oacute;n de m&aacute;s de 25.000 y el secuestro de 30.000 colombianos, seg&uacute;n los datos del informe&nbsp;<em>&iexcl;Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ra&uacute;l lo vivi&oacute; en sus propias carnes y tal vez por eso se aferra a una propuesta que est&eacute; a favor de la paz y trabaje por el cumplimiento del acuerdo final. Por eso no elige a Duque, y va con Petro, que en esto s&iacute; coincide con la Coalici&oacute;n Colombia de Fajardo y con Humberto de La Calle. Hay quien dice que la paz pende de un hilo ante el posible regreso de Uribe, personificado en Duque.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n con el temor a los extremismos y a un presidente exguerrillero, el candidato del Centro Democr&aacute;tico no logr&oacute; el triunfo en la primera vuelta para evitar que la izquierda est&eacute; por primera vez en la historia de Colombia disputando en segunda vuelta electoral la presidencia del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El joven fil&oacute;sofo colombiano dice que los sue&ntilde;os son la cara del alma. Ahora que el domingo 17 de junio puede volver a votar por la construcci&oacute;n de una sociedad equitativa, de progreso social y consolidaci&oacute;n de las bases de la paz, sue&ntilde;a que en Colombia la capacidad de transformaci&oacute;n y de vivir libres puede ser una realidad, como a &eacute;l le sucedi&oacute; por fortuna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/colombia-encrucijada_1_2072704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 16:35:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/87afea4d-e848-4954-a485-1608a83d1ccb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="177040" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/87afea4d-e848-4954-a485-1608a83d1ccb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="177040" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Colombia, en la encrucijada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/87afea4d-e848-4954-a485-1608a83d1ccb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los estudios cardiológicos de un enfermero herreño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/elhierroahora/paisanaje/estudios-cardiologicos-enferrmero-herreno_1_2078491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c50a133-b692-42fe-a056-198416ceed85_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los estudios cardiológicos de un enfermero herreño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier García lleva alrededor de 20 años realizando estudios a partir de electrocardiogramas</p></div><p class="article-text">
        Quedamos en el lugar en el cual desarrolla cada d&iacute;a su trabajo. Hablar con &eacute;l, supone hacer referencia a multitud de investigaciones, publicaciones, conferencias o congresos, y todo ello vinculado siempre a la cardiolog&iacute;a. Javier Garc&iacute;a es enfermero del &Aacute;rea de Salud en El Hierro y compagina su profesi&oacute;n con estudios sobre electrocardiogramas, centr&aacute;ndose en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en n&uacute;cleos familiares de la isla que padecen el llamado s&iacute;ndrome de Bay&eacute;s, patolog&iacute;a que se caracteriza por la presencia de arritmias, que de no tratarse a tiempo, podr&iacute;an ocasionar embolias.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s comenzar a hablar con Javier, es f&aacute;cil detectar que no le gusta alardear de sus distinciones, aunque lo cierto es que cuenta con varias, como&nbsp;<em>Primer premio a la mejor comunicaci&oacute;n en las Jornadas sobre Innovaciones en Enfermer&iacute;a</em>&nbsp;en el 2004 o el de&nbsp;<em>Maestro del Foro Iberoamericano de Arritmias en Internet por la Sociedad Interamericana de Cardiolog&iacute;a</em>, obtenido en el 2016.
    </p><p class="article-text">
        Varios aspectos han influido para que desde hace 20 a&ntilde;os decidiera comenzar a indagar en este campo, uno de ellos, el haber acompa&ntilde;ado siempre desde muy peque&ntilde;o a sus abuelos al cardi&oacute;logo, algo que le permiti&oacute; estar en contacto con esta rama desde una temprana edad y el otro lleg&oacute;, una vez que comenz&oacute; sus estudios en enfermer&iacute;a, pues le llam&oacute; la atenci&oacute;n los electrocardiogramas y el poder entender &ldquo;esas cuatro rayas, ya que ve&iacute;a a compa&ntilde;eros que hablaban de ello con gran naturalidad y muy desenvueltos, esto me anim&oacute; a interesarme en el tema&rdquo;, como as&iacute; &eacute;l mismo destaca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Terminaste la carrera de enfermer&iacute;a y posteriormente comenzaste a interesarte por la cardiolog&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo se desarroll&oacute; esa idea e iniciativa de llevar a cabo estudios relacionados en este &aacute;mbito?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; En el a&ntilde;o 98 empec&eacute; a interesarme por todo lo vinculado a los electros, vas aprendiendo cada d&iacute;a m&aacute;s por lo que ves, lees y escuchas. Aqu&iacute; en El Hierro, estoy desde el 2001 de forma permanente y vas observando casos concretos y obteniendo como digo yo, un libro muy grande en la cabeza. Por esta raz&oacute;n, para algunos estudios he tomado como muestra personas de la isla, pues tratas con ellas cada d&iacute;a, sabes lo que padecen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el a&ntilde;o 98 empec&eacute; a interesarme por todo lo vinculado a los electros, vas aprendiendo cada d&iacute;a m&aacute;s por lo que ves, lees y escuchas&rdquo;, resalta Garc&iacute;a
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f00558a-5978-4df8-8c5f-22020a6d9e2c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f00558a-5978-4df8-8c5f-22020a6d9e2c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f00558a-5978-4df8-8c5f-22020a6d9e2c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f00558a-5978-4df8-8c5f-22020a6d9e2c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f00558a-5978-4df8-8c5f-22020a6d9e2c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f00558a-5978-4df8-8c5f-22020a6d9e2c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f00558a-5978-4df8-8c5f-22020a6d9e2c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En concreto, unas de las &uacute;ltimas investigaciones y que a&uacute;n se contin&uacute;a mirando, es el S&iacute;ndrome de Bay&eacute;s, que tiene mucha vinculaci&oacute;n con la fibrilaci&oacute;n auricular que es la arritmia m&aacute;s com&uacute;n, se suele dar a partir de los 65 a&ntilde;os y estos pacientes se encuentran, por lo general, anticoagulados con Sintrom. Es una arritmia que aparece con la edad, fruto de un envejecimiento del coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que se ha comprobado es una gen&eacute;tica parecida a la que produce dicha fibrilaci&oacute;n y se ha detectado en los pocos casos estudiados. Hay unos resultados preeliminares y un peque&ntilde;o trabajo que se presentar&aacute; en un congreso, me refiero a la relaci&oacute;n existente entre el S&iacute;ndrome de Bay&eacute;s y los canales de sodio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;Es primordial una buena calidad del registro del electrocardiograma, eso significa preparar bien al&nbsp;paciente&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Qu&eacute; crea la curiosidad en ti para centrarte justamente en todo esto y que adem&aacute;s algunos de los casos estudiados sean a partir de n&uacute;cleos familiares de El Hierro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La persona a la que sigo y me ha impulsado es el profesor Bay&eacute;s de Luna, es uno de los principales&nbsp;<em>majaderos</em>&nbsp;en este tema (r&iacute;e). Entonces siempre los casos que he visto, los he seguido. De hecho, hasta hace muy poco este S&iacute;ndrome no ten&iacute;a ni apellido, pero lo que yo hac&iacute;a era reunir los casos que atend&iacute;a en la consulta, los guardaba y los consultaba con este profesor. Despu&eacute;s en todo ello, apareci&oacute; otro investigador que est&aacute; en Canad&aacute;, Adri&aacute;n Baranchuk, que ha sido quien le ha puesto nombre.
    </p><p class="article-text">
        Durante dos a&ntilde;os se han presentado en El Hierro casos aislados, yo se los mandaba al profesor Bay&eacute;s y hace poco los vimos precisamente en n&uacute;cleos familiares, donde lo ten&iacute;a el padre y varios de los hijos, eso nos hizo pensar en el posible origen gen&eacute;tico que podr&iacute;a tener. En concreto, en tres familias de la isla, quiz&aacute;s aqu&iacute; habr&aacute; alguna m&aacute;s, pero hemos empezado con esta muestra que coincide con lo que es el S&iacute;ndrome de Bay&eacute;s, es decir, que predomina en personas con una edad avanzada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; nos sirve esto? pues para en un futuro, por ejemplo, poder hacer prevenci&oacute;n primaria en los individuos susceptibles m&aacute;s j&oacute;venes y tenerlos m&aacute;s estrechamente vigilados e incluso poder anticoagularlos antes de que les pueda dar un ictus. Hablamos de un estado que lo tienes, cuando el patr&oacute;n aparece en el electrocardiograma.
    </p><p class="article-text">
        Como mencion&eacute; con anterioridad, lo interesante de esto son las ventajas que puede tener un paciente de cara al futuro, desde el punto de vista preventivo, al realizarse revisiones para mantenerlo controlado.
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n hay que esperar para ver que pasa y esa es la fase en la cual me encuentro, por si hay que aumentar la muestra o por el contrario, se queda tal y como est&aacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11a6a0fb-7203-4061-8a84-c919d2b6f3ca_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11a6a0fb-7203-4061-8a84-c919d2b6f3ca_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11a6a0fb-7203-4061-8a84-c919d2b6f3ca_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11a6a0fb-7203-4061-8a84-c919d2b6f3ca_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11a6a0fb-7203-4061-8a84-c919d2b6f3ca_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11a6a0fb-7203-4061-8a84-c919d2b6f3ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/11a6a0fb-7203-4061-8a84-c919d2b6f3ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Quisiera tambi&eacute;n destacar que han habido momentos en los que los casos no los he podido coger de aqu&iacute;, al no haber pacientes con unas determinadas caracter&iacute;sticas, por lo que me he tenido que servir de fuera.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ha obtenido diversas distinciones como &lsquo;Primer premio a la mejor comunicaci&oacute;n en las Jornadas sobre Innovaciones en Enfermer&iacute;a&rsquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En los a&ntilde;os que has dedicado a la formaci&oacute;n en este campo &iquest;Qu&eacute; es lo m&aacute;s que te ha llamado la atenci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mi trabajo inicial ha estado basado en la electrocardiograf&iacute;a, es primordial una buena calidad del registro del electrocardiograma, eso significa preparar bien al paciente para poder hacerlo, colocar los electrodos en el lugar que est&aacute; establecido y aplicar los par&aacute;metros t&eacute;cnicos necesarios que no alteren la se&ntilde;al del electro. Esto es importante, para no obtener unos resultados disparatados y alejados de la realidad. Por ponerte un ejemplo, en un Congreso Internacional presentamos un trabajo sobre como diferenciar los electrocardiogramas de los pacientes que tienen S&iacute;ndrome de Brugada que es una enfermedad que produce muerte s&uacute;bita, de otro grupo de pacientes que no padec&iacute;an mencionado S&iacute;ndrome, pero los electrodos mal colocados dieron como resultado que s&iacute; ten&iacute;an tal S&iacute;ndrome. De ah&iacute; la importancia de colocar bien todo en su lugar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es que, ese es mi punto fuerte y luego hago labores de apoyo, como el que hemos tratado durante la entrevista, no solo en el S&iacute;ndrome de Bay&eacute;s, si no en otros casos cl&iacute;nicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Cabeza Izquierdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/elhierroahora/paisanaje/estudios-cardiologicos-enferrmero-herreno_1_2078491.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jun 2018 17:19:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6c50a133-b692-42fe-a056-198416ceed85_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="109012" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6c50a133-b692-42fe-a056-198416ceed85_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="109012" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Los estudios cardiológicos de un enfermero herreño]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6c50a133-b692-42fe-a056-198416ceed85_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El escenario es un 'ring' donde se demuestra tu verdadera valía"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/escenario-ring-demuestra-verdadera-valia_128_2081147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85656e93-c7f0-41f7-8246-d937a220c0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Los Tres Reyes&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Los Tres Reyes' visitan Canarias para dos conciertos dentro de su última gira española</p><p class="subtitle">El trío mexicano cuenta con una trayectoria que lo sitúa a la altura de otros legendarios grupos como 'Los Panchos' o 'Trío Los Tres Ases'</p></div><p class="article-text">
        <em>Los Tres Reyes</em> son considerados por los amantes del bolero como una de las formaciones hist&oacute;ricas de este g&eacute;nero musical. Uno de los &uacute;ltimos grandes tr&iacute;os, con una trayectoria que los sit&uacute;a a la altura de otros legendarios grupos como <em>Los Panchos</em> o <em>Tr&iacute;o Los Tres Ases</em>. En el presente 2018 han dado el salto desde M&eacute;xico a Espa&ntilde;a para llevar a cabo la que posiblemente sea su &uacute;ltima gira europea. Ofrecer&aacute;n casi diez conciertos en territorio nacional y dos de ellos ser&aacute;n en Canarias.
    </p><p class="article-text">
        En Tenerife estar&aacute;n en el Auditorio Teobaldo Power de La Orotava el pr&oacute;ximo 15 de junio y un d&iacute;a m&aacute;s tarde estar&aacute;n en Gran Canaria, formar&aacute;n parte de la X edici&oacute;n del festival <em>Noche de Bolero</em>, que se celebrar&aacute; con entrada gratuita en la Plaza de Santo Domingo, en Vegueta.
    </p><p class="article-text">
        Los Tres Reyes han escrito alguno de los pasajes m&aacute;s hermosos de la historia del bolero. En la actualidad, los hermanos Puente, Gilbero y Ra&uacute;l, se acompa&ntilde;an como cantante del cubano Bebo C&aacute;rdenes. Sus inicios tuvieron lugar en el a&ntilde;o 1958 y en poco tiempo adquirieron una notable notoriedad en todo el continente americano, primeramente acompa&ntilde;&aacute;ndose en las voces por Hernando Avil&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un largo periodo de ausencia sobre los escenarios, <em>Los Tres Reyes</em> retomaron la actividad en 1991, recobrando desde el primer momento el aura de grupo admirado y reconocido por cientos de miles de personas con unas ventas de discos millonarias. Consiguieron alcanzar metas de popularidad inimaginables hasta entonces. Sus boleros <em>Poquita fe</em>, <em>Locura</em>, <em>Dec&iacute;dete</em>, <em>Esposa</em>, <em>Novia m&iacute;a </em>y tantos otros, son hoy aut&eacute;nticas joyas de colecci&oacute;n para las legiones de seguidores que sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s sigue conservando el tr&iacute;o en multitud de pa&iacute;ses.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-videoembed ratio ratio__16_9">
            <h2 class="article-text">&#039;Poquita fe&#039;.</h2>
    
                    
                            <div class="smarty-2742001"><iframe id="2742001_1528564509348" src="//widget.smartycenter.com/webservice/embed/9386/2742001/600/338/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen scrolling="no"></iframe></div>
            </figure><p class="article-text">
        A Canarias llegan para firmar dos conciertos hist&oacute;ricos, a modo de despedida ante un p&uacute;blico que los ha admirado durante a&ntilde;os y que los ha situado en la cumbre del bolero desde su etapa gloriosa en la pasada d&eacute;cada de los 60. Su l&iacute;der, Gilberto Puente, nos acerca un poco m&aacute;s en esta entrevista a un proyecto musical legendario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo mejor de subirse a un escenario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El escenario es como un ruedo, o un ring. Es donde vas a demostrar tu verdadera val&iacute;a, donde mediante el aplauso, recibir&aacute;s el agradecimiento y/o reconocimiento del p&uacute;blico a tu talento, a tus horas de ensayo y a tu respeto hacia &eacute;l. As&iacute; que lo mejor del escenario creemos que es ese contacto directo con tus fans y obviamente sus aplausos como muestra de cari&ntilde;o y admiraci&oacute;n hacia ti.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; recuerdan de sus inicios como formaci&oacute;n? &iquest;En qu&eacute; ha cambiado la m&uacute;sica y la industria de la m&uacute;sica desde entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque parezca diferente, en esencia sigue siendo parecido. Desde ni&ntilde;o o jovenzuelo, el artista persigue un sue&ntilde;o por el que no escatimar&aacute; esfuerzos, un sue&ntilde;o que con firmeza y perseverancia alcanzar&aacute; tarde o temprano. Donde radica la diferencia creo que es en la falta de disposici&oacute;n, de actitud y/o aptitud de hoy en d&iacute;a. Vemos muchachos que no les interesa dominar un instrumento o estudiar por lo menos teor&iacute;a y solfeo. Es la ley del menor esfuerzo, por eso la propia m&uacute;sica va degenerando hasta convertirse en lo que es hoy en d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se lleva esa responsabilidad de ser uno de los mejore tr&iacute;os de la historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo que nos llev&oacute; a ser uno de los mejores tr&iacute;os de la historia, es lo que nos mantiene hoy con la misma pasi&oacute;n de entonces. El amor y el respeto por lo que hacemos. Cuando empezamos el tr&iacute;o, ensay&aacute;bamos 8 horas diarias anhelando ser los mejores, hoy no empleamos tantas horas pero practicamos cada d&iacute;a y a pesar de que contamos con &eacute;xitos eternos, no dejamos de montar nuevas canciones para refrescar repertorio y no quedarnos en el ayer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tiene de especial un estilo musical como el bolero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El bolero es romance, sensualidad, sentimiento, gratitud, devoci&oacute;n al ser m&aacute;s hermoso creado por Dios, la mujer, ah&iacute; radica su peculiaridad.
    </p><p class="article-text">
        <strong> &iquest;De d&oacute;nde surge la m&uacute;sica en formaci&oacute;n como tr&iacute;os? &iquest;Cu&aacute;les son sus ra&iacute;ces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los cancioneros o trovadores, como se les conoc&iacute;a en el Santiago de Cuba del siglo XlX, en un momento determinado, tuvieron la necesidad de empezar a juntarse en d&uacute;os y tr&iacute;os y por cierta demanda para fiestas privadas o serenatas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ofrecer&aacute;n en este doble concierto en Canarias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues a diferencia de los otros tr&iacute;os de la &eacute;poca de oro en M&eacute;xico, <em>Los Tres Reyes</em> se distinguieron por la amplitud de su repertorio. Ten&iacute;an, valses, boleros, guarachas, pasillos, Western, rock, etc. Eso ofrecer&aacute;n <em>Los Tres Reyes</em> en este doble concierto en Canarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estamos ante la despedida de Los Tres Reyes de los escenarios espa&ntilde;oles?</strong><em>Los Tres Reyes</em>
    </p><p class="article-text">
        Creemos categ&oacute;ricamente y con los pies en la tierra, que ya no tenemos 20 a&ntilde;os, quiz&aacute;s estemos en una despedida mundial, no tiene que ser precisamente de los escenarios espa&ntilde;oles. Pero de lo que s&iacute; estamos seguro es que estaremos en los escenarios mientras Dios nos permita seguir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De su experiencia internacional, &iquest;en qu&eacute; pa&iacute;s o ciudad se encuentra el p&uacute;blico que mejor disfruta y entiende el bolero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay varios, Cuba, Puerto Rico, M&eacute;xico, Colombia y las Islas Canarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; conocen de las Islas Canarias? &iquest;Qu&eacute; recuerdan de su &uacute;ltima visita?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues creemos que los canarios son conocedores del g&eacute;nero y uno de los mejores p&uacute;blicos seguidores de los <em>Tres Reyes</em>. En nuestra &uacute;ltima visita como las otras, palpamos ese cari&ntilde;o hacia nosotros que ha ido<em> in</em> <em>crescendo</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es el proceso de composici&oacute;n de sus canciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El proceso empieza por el arreglo del maestro Gilberto Puente. Una vez que comenzamos a montarla, pues todos aportamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de una larga vida como artistas, &iquest;qu&eacute; cosas no repetir&iacute;an si retomaran su carrera desde el inicio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que los tres har&iacute;amos lo mismo, tal y cual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l ha sido el momento m&aacute;s complicado en todo este tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creemos que el momento en que la salud de Ra&uacute;l estuvo en peligro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; fue de Los Tres Reyes durante el gran par&oacute;n de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os que han vivido en su carrera?</strong><em> Los Tres Reyes</em>
    </p><p class="article-text">
        Ra&uacute;l se fue de solista por los Estados Unidos y Gilberto se hizo guitarrista solista ganando el merecido t&iacute;tulo de la Guitarra de M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; grupos escuchan Los Tres Reyes?</strong><em>Los Tres Reyes</em>
    </p><p class="article-text">
        Siempre que sea buena, m&uacute;sica general.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erick Canino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/escenario-ring-demuestra-verdadera-valia_128_2081147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jun 2018 17:20:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/85656e93-c7f0-41f7-8246-d937a220c0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="120058" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/85656e93-c7f0-41f7-8246-d937a220c0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="120058" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA["El escenario es un 'ring' donde se demuestra tu verdadera valía"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/85656e93-c7f0-41f7-8246-d937a220c0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bersuit le canta a tres décadas de vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/bersuit-canta-decadas-vida_1_2769885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e04a456-3a93-4f2b-94c6-c4fe4b609f13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Bersuit se embarca en una gira internacional para celebrar su treinta aniversario."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue habiendo Bersuit para rato, los componentes de la banda argentina lo tienen claro después de 30 años y el primer fin de semana de junio estarán en Canarias para celebrarlo</p><p class="subtitle">Estarán este sábado 2 en el Paper Club de Las Palmas de Gran Canaria  y el domingo 3 en el Aguere Cultural de La Laguna.</p></div><p class="article-text">
        Bersuit amenaza con no bajarse nunca de los escenarios. En este proceso de banda musical plena, con alg&uacute;n periodo pasado de intermitencia, el grupo argentino se encuentra inmerso en este 2018 en los festejos de celebraci&oacute;n de sus primeros 30 a&ntilde;os de vida. Y as&iacute;, bajo este prisma, preguntados por la fecha de caducidad de sus proyectos, responden con la misma alegr&iacute;a y convicci&oacute;n con la que cada vez que se suben al escenario arman un gran espect&aacute;culo. As&iacute; lo comenta Juan Subir&aacute;, teclista del grupo: &ldquo;Nunca pensamos en un final para esta aventura; es muy lindo poder seguir haciendo m&uacute;sica y estar con seres muy queridos, grandes compa&ntilde;eros de ruta. Hay Bersuit para rato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hubo antes a este 2018 fueron tres d&eacute;cadas intensas de m&uacute;sica, de diversidad, reivindicaciones y giras memorables, como este tour mundial que los trae hasta Espa&ntilde;a tambi&eacute;n con un total de nueve conciertos, dos de ellos en las Islas. La m&iacute;tica banda sudamericana llega el 2 de junio al Paper Club de Las Palmas de Gran Canaria y un d&iacute;a m&aacute;s tarde ofrecer&aacute;n su potente directo en el Aguere Cultural (22:00 horas). Las entradas ya se pueden adquirir a trav&eacute;s de la web <a href="http://www.ticketea.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.ticketea.com.</a>
    </p><p class="article-text">
        Las Islas Canarias ser&aacute;n en esta ocasi&oacute;n la puerta de entrada para una visita que tambi&eacute;n les llevar&aacute; a Barcelona, Madrid, Murcia, Valencia, Alicante, Mallorca e Ibiza. Un salto hasta Espa&ntilde;a en el que volver&aacute;n a encontrarse con numerosos compatriotas que ahora exploran sus destinos lejos de su Argentina natal: &ldquo;Este tipo de conciertos -se&ntilde;ala Subir&aacute;- tienen siempre una connotaci&oacute;n especial. Es muy emotivo encontrarse con la gente de la tierra lejos de casa, siempre fue as&iacute;, para el p&uacute;blico y para nosotros&rdquo;. En sus directos, en contacto con los compatriotas m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras, se genera un qu&iacute;mica especial, una comuni&oacute;n directa y emotiva que eleva hasta cotas muy altas la intensidad de sus directos.
    </p><p class="article-text">
        Desde sus comienzos en el underground porte&ntilde;o, Bersuit ha destacado por combinar rock con ritmos latinoamericanos: cumbia, tango, murga, reggae, chacarera, cuarteto o candombe son algunos de los sonidos que fusionan. En los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os sus letras, cargadas de cr&iacute;ticas hacia el sistema pol&iacute;tico corrupto y hacia una sociedad despiadadamente capitalista, se han convertido en verdaderos himnos populares. Muchas de sus canciones perviven entre generaciones y son representativas de un estado de &aacute;nimo colectivo como pa&iacute;s. Bersuit es diversi&oacute;n, pero eso sobre todas las cosas es consciencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1046d74c-615f-4abb-85b6-c85d2250d683_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1046d74c-615f-4abb-85b6-c85d2250d683_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1046d74c-615f-4abb-85b6-c85d2250d683_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1046d74c-615f-4abb-85b6-c85d2250d683_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1046d74c-615f-4abb-85b6-c85d2250d683_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1046d74c-615f-4abb-85b6-c85d2250d683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1046d74c-615f-4abb-85b6-c85d2250d683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Con qu&eacute; sensaciones se queda la banda despu&eacute;s de estas tres primeras d&eacute;cadas de vida? Como cualquier ente vivo, todo transcurre entre grandes momentos y situaciones menos agradables: &ldquo;Es dif&iacute;cil sintetizar en pocas palabras estos 30 a&ntilde;os de historia. Durante este tiempo se han sucedido tantas situaciones y momentos tan diversos; Bersuit ha vivido grandes &eacute;xitos y tambi&eacute;n tremendos fracasos. Muchas alegr&iacute;as y experiencias, viajes, ensayos, conciertos, premios y problemas. Todo convive en nuestro coraz&oacute;n y en nuestra memoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los momentos m&aacute;s complicados de esta formaci&oacute;n fue la salida del grupo de Gustavo Cordera, el que fuera su cantante y l&iacute;der como miembro fundador. Este vac&iacute;o, sin embargo, no priv&oacute; al resto de componentes de su fuerza primigenia y su regreso a los escenario tras esta ruptura les llev&oacute; otra vez al camino de intensa e exitosa actividad. En este proceso de reconversi&oacute;n, que no result&oacute; sencillo, cobr&oacute; mucha importancia la unidad interna de la banda: &ldquo;Hace siete a&ntilde;os que volvimos sin Gustavo -comenta Subir&aacute;-; sab&iacute;amos que no iba a ser sencillo y que &iacute;bamos a enfrentar muchos desaf&iacute;os, como el de generar una nueva qu&iacute;mica interna. Creo que lo hicimos bastante bien. Visto ahora con cierta perspectiva, creo que la mejor prueba de que el resultado ha sido satisfactorio est&aacute; en los discos que hicimos en esta etapa y sus respectivas presentaciones en vivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bersuit es, sobre todo, un grupo de directos; con presencias intensas en los escenarios, conciertos &eacute;picos y divertidos; es all&iacute;, en sus actuaciones en vivo, donde esta formaci&oacute;n argentina ha logrado generar sus miles fieles. Entre tanto, su vida en los estudios de grabaci&oacute;n tambi&eacute;n ha sido activa: &ldquo;A d&iacute;a de hoy la banda lleva editados 13 discos con m&aacute;s de un mill&oacute;n y medio de unidades vendidas, traspasando fronteras y posicion&aacute;ndose como una de las bandas de rock m&aacute;s importantes e ic&oacute;nicas de Latinoam&eacute;rica. Esto les ha llevado a recibir varios premios y realizar innumerables giras internacionales, incluyendo varias visitas a pa&iacute;ses europeos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a ya han realizado m&aacute;s de 150 conciertos, siempre con una notable acogida. Han actuando tres veces en el Vi&ntilde;a Rock, una de las citas nacionales con el rock m&aacute;s importantes; adem&aacute;s, en este listado tambi&eacute;n aparecen exitosas actuaciones en el Festival Cru&iuml;lla de Barcelona, el Metro Rock de Madrid o el Festival Actual de Logro&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca9e4720-7e54-4d4b-8100-53b5d078bca4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca9e4720-7e54-4d4b-8100-53b5d078bca4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca9e4720-7e54-4d4b-8100-53b5d078bca4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca9e4720-7e54-4d4b-8100-53b5d078bca4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca9e4720-7e54-4d4b-8100-53b5d078bca4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ca9e4720-7e54-4d4b-8100-53b5d078bca4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ca9e4720-7e54-4d4b-8100-53b5d078bca4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>La nube rosa</em> es su &uacute;ltimo trabajo de estudio, un disco, el tercero sin Cordera al frente, en el que no han querido salirse de su patr&oacute;n habitual, recogiendo la esencia de Bersuit con la misma diversidad y dinamismo con las que han hecho camino a lo largo de su historia: &ldquo;Esta &uacute;ltimo trabajo nuestro es una muestra del momento actual de la banda, aunque tambi&eacute;n es una s&iacute;ntesis de un sonido hist&oacute;rico del grupo, un compendio de ritmos diversos y tem&aacute;ticas que nos interesan y nos conmueven&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Prestigiosas publicaciones, como la revista <em>Rolling Stone</em>, destacan que &ldquo;<em>La nube rosa</em> es la obra de un grupo haciendo lo imposible por sonar como s&iacute; mismo. Tiene que ver con las melod&iacute;as, las tem&aacute;ticas, las entonaciones y los arreglos que parecen deliberadamente pensados para encajar en el imaginario <em>bersuitero</em> sin incomodar a nadie. As&iacute; es como el amor rebuscado y las voces canyengues en <em>La m&aacute;quina de impedir</em>, la protesta ingenua de <em>No vengan</em> y el candombe suave de <em>Apunado</em> -por dar algunos ejemplos- tienen tantos hermanos mayores en trabajos anteriores que hacen pensar en un disco compuesto, o bien desde la intenci&oacute;n manifiesta de reafirmar identidad, o bien desde el oficio que dan los a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y todo, siempre, dentro de una variedad de g&eacute;neros que ha sido uno de los sellos inconfundibles de la formaci&oacute;n desde sus inicios. Para Javier Subir&aacute;, esta falta de estilo musical encorsetado resulta en s&iacute; misma la filosof&iacute;a del grupo: &ldquo;Yo siento que el estilo que mejor le sienta a esta grupo es la diversidad, tocar cosas diferentes todo el tiempo; en definitiva, creamos un estilo que consiste en no tener estilo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af624c-4cfe-40fb-9021-f0f272d73142_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af624c-4cfe-40fb-9021-f0f272d73142_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af624c-4cfe-40fb-9021-f0f272d73142_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af624c-4cfe-40fb-9021-f0f272d73142_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af624c-4cfe-40fb-9021-f0f272d73142_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af624c-4cfe-40fb-9021-f0f272d73142_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84af624c-4cfe-40fb-9021-f0f272d73142_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>La nube rosa</em> ser&aacute; precisamente la gu&iacute;a con la que estructure sus pr&oacute;ximos conciertos en Espa&ntilde;a, aunque el motivo de los 30 a&ntilde;os tambi&eacute;n les ofrece la posibilidad de armar un espect&aacute;culo en el que se saque a relucir muchos de los himnos que han funcionado como canciones de cabecera para sus miles de seguidores en Am&eacute;rica y Europa durante todos estos a&ntilde;os: &ldquo;Hay canciones que nunca deber&iacute;an faltar en un concierto de Bersuit. Por nombrar algunas har&iacute;a un listado con las siguientes: <em>Yo tomo</em>, <em>El viejo de arriba</em>, <em>La bolsa</em>, <em>Se&ntilde;or Cobranzas</em>, <em>El tiempo no para</em>, <em>El pacto</em>, <em>La del Toro</em>, <em>El estallido</em>&hellip; y muchas m&aacute;s. Lo que se genera durante 30 a&ntilde;os dar&iacute;a para una actuaci&oacute;n casi interminable. En las Islas Canarias vamos a ofrecer dos conciertos que muestren algo de nuestro &uacute;ltimo disco, pero tambi&eacute;n un repaso por toda nuestra historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el trabajo de composici&oacute;n de las canci&oacute;n de Bersuit &ldquo;hay mucho de juego, de b&uacute;squeda, de intercambio y de percepci&oacute;n. Por un lado est&aacute;n las composiciones personales o los duetos, pero siempre le prestamos mucha atenci&oacute;n a las composiciones grupales, que nos han dado muchas alegr&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una experiencia tan amplia, con tantas subidas y algunas bajadas, &iquest;qu&eacute; es lo mejor de la vida de artista? &ldquo;Bueno, al final siempre queda la m&uacute;sica. Poder hacer m&uacute;sica, nuestra m&uacute;sica, conocer el mundo y haber logrado convertir esto en nuestro medio de vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bersuit est&aacute; &iacute;ntimamente ligado a la realidad pol&iacute;tica y social de su pa&iacute;s. Han sido, durante todos estos a&ntilde;os, altavoces para miles de seguidores que se han visto representados en sus letras de denuncia social y combativas. As&iacute; resumen ellos, en la voz de Javier Subir&aacute;, la situaci&oacute;n actual de su pa&iacute;s: &ldquo;El gobierno neoliberal de Macri llev&oacute; en dos a&ntilde;os y medio a la Argentina a una crisis terrible, de la cual no sabemos c&oacute;mo se podr&aacute; salir, pero s&iacute; sabemos por experiencia que esta pel&iacute;cula termina mal. Este gobierno no tiene sensibilidad, ni inteligencia, ni un plan que contenga a los 44 millones de argentinos&hellip; es un gobierno para pocos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erick Canino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/bersuit-canta-decadas-vida_1_2769885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 May 2018 16:49:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8e04a456-3a93-4f2b-94c6-c4fe4b609f13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="253630" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8e04a456-3a93-4f2b-94c6-c4fe4b609f13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="253630" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Bersuit le canta a tres décadas de vida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8e04a456-3a93-4f2b-94c6-c4fe4b609f13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El herrador en El Hierro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/elhierroahora/paisanaje/herrador-hierro_1_2099542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b85de36-230d-4fa0-a84d-64ca8ff2bbae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Preparación de una herradura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juan Luis García Caro ejerce una profesión que se niega a desaparecer: el oficio de herrador. La primavera es la temporada en la que más se solicita la revisión de los cascos, al estar próxima la conocida ‘Apañada’. Así recorre El Hierro</p></div><p class="article-text">
        Aunque algunos consideren que ya est&aacute; en desuso, lo cierto es que la profesi&oacute;n de herrador sigue realiz&aacute;ndose en muchos de los rincones de nuestro archipi&eacute;lago. Actividad que precisamente desempe&ntilde;a cada d&iacute;a Juan Luis Garc&iacute;a, m&aacute;s conocido en El Hierro por su segundo apellido, Caro. Desde hace veinte a&ntilde;os acude a la isla m&aacute;s occidental con una finalidad, colocarle &ldquo;nuevos zapatos&rdquo; a los caballos, como as&iacute; mismo &eacute;l denomina a la acci&oacute;n de cambiarle las herraduras a estos animales. Un trabajo que seg&uacute;n nos cuenta &ldquo;requiere saber y tener mucho conocimiento, conocerlos previamente y que entren en confianza, para que al tratar el casco est&eacute;n totalmente tranquilos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La primavera es una de las temporadas en la que m&aacute;s se solicita la revisi&oacute;n de los cascos, al estar pr&oacute;xima la conocida <em>Apa&ntilde;ada</em>, una de las fiestas ganaderas m&aacute;s tradicionales con las que cuenta El Hierro. Por esta raz&oacute;n, Juan Luis acude con su furgoneta habilitada con todo lo necesario, para llevar a cabo su trabajo, all&aacute; donde lo llamen. Ya sabe los caballos que se va a encontrar, si son mansos o por el contrario, requieren de sedaci&oacute;n para poder colocar la herradura. Tras m&aacute;s de media vida dedicado a esta tarea, y la experiencia adquirida, ha conocido diversas generaciones de caballos en la isla, desde los que &eacute;l llama &ldquo;abuelos, pasando por los padres y hasta a los hijos, que son por lo general, los que visito actualmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nos explica que seg&uacute;n la dedicaci&oacute;n del caballo, ya sea para recreo o para competici&oacute;n, requiere de una preparaci&oacute;n u otra. Para este herrador, es en la primavera cuando los caballos desgastan menos su herradura, al caminar sobre hierba, &ldquo;pero a&uacute;n as&iacute;, cada cinco o seis semanas se debe limpiar lo que llamamos casco, observando previamente la zona a limar, para lograr as&iacute; una buena estabilidad en el animal&rdquo;.
    </p><h4 class="article-text">Herraje en El Hierro</h4><p class="article-text">
        <strong>- Juan Luis, &iquest;Qu&eacute; te trajo a El Hierro? &iquest;La casualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Pues yo vine por primera vez en 1995, me mandaron con Cr&iacute;a Caballar del servicio militar. Por ese entonces, ven&iacute;a una vez al a&ntilde;o, yo era la quinta generaci&oacute;n de herradores en mi familia, y aqu&iacute; sigo, encantado de desempe&ntilde;ar lo que tanto me apasiona.
    </p><p class="article-text">
        Si miro al pasado y hago una comparativa, tengo que decir que en aquel entonces, el mundo del caballo en El Hierro estaba extinguido, solo se utilizaba para las labores del campo, de la agricultura, pero ahora ha cambiado la situaci&oacute;n. Por aqu&iacute; ya te encuentras muchos caballos dedicados para la pr&aacute;ctica del deporte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb7d3ec-11cb-4260-bf7a-dc60f4df445c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb7d3ec-11cb-4260-bf7a-dc60f4df445c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb7d3ec-11cb-4260-bf7a-dc60f4df445c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb7d3ec-11cb-4260-bf7a-dc60f4df445c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb7d3ec-11cb-4260-bf7a-dc60f4df445c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fb7d3ec-11cb-4260-bf7a-dc60f4df445c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3fb7d3ec-11cb-4260-bf7a-dc60f4df445c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En esta profesi&oacute;n al igual que en otras, habr&aacute; momentos algo m&aacute;s complicados. &iquest;Nos podr&iacute;as contar que presenta para ti una mayor dificultad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Los caballos no son para nada f&aacute;ciles, en ocasiones los tienes que tener en entornos que sean manejables y lugares c&oacute;modos. Deben estar relajados, aunque por determinadas circunstancias pueden padecer estr&eacute;s o secuelas por como los hayan tratado, aunque afortunadamente estos casos no se dan en El Hierro, si hay un lugar tranquilo para ellos, es este en el que nos encontramos.
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;a, paciencia, afici&oacute;n y delicadeza son palabras que siempre llevo conmigo, porque solo as&iacute; haces bien tu tarea. El resultado que obtengo es maravilloso, dejar en perfecto estado los zapatos de los caballos, que puedan andar bien y sin ning&uacute;n problema. Hay aspectos de este animal que no te los ense&ntilde;a un libro, si no el d&iacute;a a d&iacute;a. Siempre hay que adaptarse al entorno del que viene y a su actividad.
    </p><h4 class="article-text">Actitud de los caballos</h4><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo se portan estos caballos de la isla del meridiano? &iquest;Cooperan contigo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Tengo que decir que son bastante buenos, la gran mayor&iacute;a vienen de raza y como los que tenemos delante, llevan una vida muy saludable, se alimentan de los que les proporciona el campo. Sinceramente para m&iacute;, son los caballos que mejor viven en libertad de toda Canarias y como acabo de decirte, tienen la suerte de poder comer un pasto &uacute;nico, ya que en un metro de terreno podemos encontrar m&aacute;s de diez tipos distintos de hierba y esto en muy pocos sitios del mundo se da.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2645184f-d16e-41b6-ab64-2f9bab928b2e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2645184f-d16e-41b6-ab64-2f9bab928b2e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2645184f-d16e-41b6-ab64-2f9bab928b2e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2645184f-d16e-41b6-ab64-2f9bab928b2e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2645184f-d16e-41b6-ab64-2f9bab928b2e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2645184f-d16e-41b6-ab64-2f9bab928b2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2645184f-d16e-41b6-ab64-2f9bab928b2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Te encargas que tanto las herraduras de los caballos de competici&oacute;n, como la de los de recreo, se encuentren en perfecto estado&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Con todos hay que tener especial cuidado, pero los de competici&oacute;n llevan un trabajo extra, los caballos tienen que estar en forma y claro, los cascos es de lo m&aacute;s importante, es ah&iacute; precisamente donde se refleja un trabajo bien hecho. Las herraduras deben de quedar puestas, pero tambi&eacute;n perfectas, por su bienestar y para que el caballo funcione y obtenga buenos resultados en las pruebas a las que acuda.
    </p><h4 class="article-text">Las lesiones</h4><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Para aquellos que quiz&aacute;s creen que no es importante la herradura de los caballos &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de no cambiarla en el momento oportuno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Pueden aparecer lesiones, que a la larga se pueden convertir en muy graves, u otras que se van heredando. Algunas permanecen mucho tiempo en el casco del caballo y no se pueden curar m&aacute;s nunca. Esas ser&iacute;an algunas consecuencias de no cambiar la herradura en tiempo y fecha.
    </p><p class="article-text">
        En El Hierro, en particular, al tratarse de una zona que es muy erosiva, cuando no est&aacute;n bien calzados, los caballos dejan de caminar, al no conseguir la estabilidad, incluso llegan a no comer, pues les cuesta desplazarse de un lado al otro. Si el casco lo tiene desgastado, el animal va a tender a inmovilizarse, eso hay que vigilarlo con frecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros solemos apuntar en la agenda cuando toca revisi&oacute;n y mantenimiento, se los recordamos a sus due&ntilde;os, cada cinco o seis semanas, se les avisa.
    </p><h4 class="article-text">Importancia de la revisi&oacute;n</h4><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hemos observado como se coloca una herradura. &iquest;Los caballos sufren alg&uacute;n tipo de dolor durante esta pr&aacute;ctica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Normalmente si se hace bien, no. A ver, se pueden dejar descalzos, pero siempre es importante realizar una revisi&oacute;n para cortar y limar, ya que todos los caballos no tienen ni la misma pisada, ni las mismas necesidades.
    </p><p class="article-text">
        Todo el peso y esfuerzo recae en las patas, por eso insisto en que deben estar bien calzados. Imagina que nosotros nos ponemos un zapato que nos quede estrecho o que nos haga heridas, pues es exactamente igual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Recorren la isla m&aacute;s occidental y conocen todas sus carreteras, ya que son los que se desplazan hasta el lugar para realizar el trabajo correspondiente. &iquest;Qu&eacute; material es el necesario?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9efb084f-87e0-4f69-b006-ef91f4dfecbf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9efb084f-87e0-4f69-b006-ef91f4dfecbf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9efb084f-87e0-4f69-b006-ef91f4dfecbf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9efb084f-87e0-4f69-b006-ef91f4dfecbf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9efb084f-87e0-4f69-b006-ef91f4dfecbf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9efb084f-87e0-4f69-b006-ef91f4dfecbf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9efb084f-87e0-4f69-b006-ef91f4dfecbf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; La fragua, taladro, lijadora, el yunque y las herramientas como las tenazas y escofinas, aunque si no los ense&ntilde;as a que te den la pata, de nada valdr&iacute;an estos instrumentos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y por otro lado, esto es como coger la medida para realizar un zapato, en las herraduras hay hasta ocho tallas diferentes, depender&aacute; siempre del caballo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Nos dec&iacute;as previamente que llevas m&aacute;s de veinte a&ntilde;os encargado de las herraduras de cientos de caballos, seguro que tienes m&aacute;s de una an&eacute;cdota&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Que dif&iacute;cil me lo pones (r&iacute;e). Te puedo decir que muchas, en El Hierro conozco a toda una generaci&oacute;n de caballos, desde su abuela, a su madre, porque en los a&ntilde;os dedicados a todo esto, vas viendo las diversas generaciones. Tambi&eacute;n recuerdo que un d&iacute;a fui a buscar uno y cuando lo encontr&eacute;, estaba en otro punto totalmente distinto al habitual, estaba enamorando a una yegua y el due&ntilde;o ni lo sab&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style=" margin: 0 auto; display:table;"><a href="http://premium.canariasahora.es/suscripcion-premium/">
            <img src="/bbtfile/9999_20170612n4RtAc.jpg"  alt="Suscríbete a Canarias Ahora"/>
            </a>  
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Cabeza Izquierdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/elhierroahora/paisanaje/herrador-hierro_1_2099542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 May 2018 09:30:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5b85de36-230d-4fa0-a84d-64ca8ff2bbae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="216548" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5b85de36-230d-4fa0-a84d-64ca8ff2bbae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="216548" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El herrador en El Hierro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5b85de36-230d-4fa0-a84d-64ca8ff2bbae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
